Lectura Bíblica: 1ª a los Corintios 9: 16 al 18. 16. Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! 17. Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. 18. ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que, predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio.
Comentario general del contexto bíblico: (9:16) Predicación ▬ Evangelio ▬ Ministros: La obligación del ministro: Debe predicar el evangelio. Pablo no se gloriaba porque fuera llamado a ser ministro. En ser predicador del evangelio no había mayor razón para gloriarse que en ser comerciante o profesional. Él dice de un modo muy claro: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme”. Le es “impuesta” (epikeitai) necesidad. La palabra quiere decir que predicar el evangelio le es presionado, obligado, constreñido, exigido, comprometido por el deber. Dios había llamado a Pablo a predicar el evangelio; por consiguiente, era su responsabilidad, su trabajo, su negocio, su llamado en la vida. No podía hacer otra cosa: “Estaba obligado a predicar”. Su predicación no era una cuestión opcional; él no había elegido ser predicador. Su predicación era cuestión de deber. Si no predicaba, estaría desobedeciendo a Dios e incumpliría el propósito mismo de su vida en la tierra.
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).
“porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).
“Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti” (Hch. 26:16).
“Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mi si no anunciare el evangelio!” (1 Co. 9:16).
“que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).
“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Is. 6:8).
“Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis” (Is.62:6).
“Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude” (Jer. 20:9; cp. Gn. 12:1; ÉX. 3:10; Jue. 6:14; 1 R. 19:19).
(9:16-17) Predicación ▬ Ministro: La responsabilidad del ministro: Se enfrenta a juicio y tribulación si no predica. Esto explica la necesidad y obligación de predicar. Una de las razones principales por las que Pablo estaba movido a predicar el evangelio era el juicio terrible al que se enfrentaría si no lo hacía. La palabra “tribulación” quiere decir que cuando se parara delante de Dios, tendría que enfrentar algún (alguna) terrible…
- pesar • denuncia • angustia • dolor • desastre
Ninguna persona que haya sido llamada por Dios está exenta de este juicio venidero. Esto se aclara en lo que se dice ahora (v. 17).
Si Pablo predicaba el evangelio de buena voluntad, recibía recompensa. Pero si predicaba de mala voluntad, “la comisión [aun así] me ha sido encomendada”. Esto quiere decir sencillamente que aún era responsable de predicar el evangelio, aunque lo hiciera de mala voluntad o se negara a hacerlo. La palabra “comisión” (oikonomia) quiere decir una administración, un fideicomiso. El mayordomo era el administrador de una gran casa o propiedad. El ministro de Dios es el administrador de la casa y propiedad (iglesia) de Dios.
Desde que Dios llamó a Pablo a predicar, la administración y fideicomiso de la predicación le pertenecía a él. Que obedeciera y predicara no importaba; aun así, él era responsable de la predicación. No había forma alguna de liberarse de tal llamado y deber. Sería responsable de predicar el evangelio o sería responsable de no predicar el evangelio.
Pensamiento 1. El llamado a predicar el evangelio constituye una responsabilidad imponente. Dios coloca la administración del evangelio en las manos de la persona que Él llama. Piensen en ello: Lo que el ministro haga con el evangelio es todo cuanto se hará con el evangelio, ni más, ni menos. Dios ha puesto su evangelio, la administración del mismo, en las manos de las personas que Él llama. Solo cuanto esas personas hagan con el evangelio es todo cuanto se hará. ¡Qué responsabilidad tan imponente!
“de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios” (Col.1:25).
“sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones” (1 Ts. 2:4).
“según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado” (1 Ti. 1:11).
“y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).
(9:18) Predicación ▬ Ministro: La recompensa del ministro es recibir la satisfacción de predicar el evangelio gratuitamente. Pablo tenía la facultad, es decir, el derecho, de recibir salario de la iglesia de Corinto; pero él no recibió salario alguno. ¿Por qué? Porque él quería la recompensa de predicar el evangelio gratuitamente. ¿Cuál era la recompensa?
=> El privilegio de ver a las personas salvas gratuitamente.
=> La confianza de las personas en él, de que no tuvo avaricia.
=> La eliminación de cualquier acusación de que estuviera en el ministerio por comodidad y dinero.
Pensamiento 1. Esto no quiere decir que un ministro deba trabajar por nada, tampoco que una iglesia no deba pagarle a su ministro y pagarle bien (vea el índice y las notas 1ª Co. 9:1-15). Sencillamente esa fue la estrategia de Pablo para evitar que aquellos que se oponían tanto a él pudieran acusarlo de predicar por comodidad y dinero.
La lección nos queda clara: Debemos predicar por necesidad y no por dinero. Debemos predicar con el propósito de ayudar a las personas y no de obtener ganancia. Debemos servir a las personas y usar a las personas.
Pensamiento 2. Pablo en ocasiones si se sustentó del ministerio.
“y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas” (Hch. 18:3).
“Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido” (Hch. 20:34).
“Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían” (Hch. 28:30).
“Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria” (1 Co. 9:15).
“Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios” (1 Ts. 2:9).
“ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros” (2 Ts. 3:8).
Pensamiento 3. El ministro del evangelio debe escudriñar su corazón constantemente y asegurarse de que su corazón esté puro y limpio de motivaciones erróneas.
“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el re- baño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hch. 20:28).
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 P. 5:2, 3).
Nota del expositor juvenil: «Predicar el evangelio es un mandato divino que permanece vigente en Estos tiempos. El evangelio no se vende, sino que se entrega por gracia, reconociendo la gran bendición que ha sido para nosotros»
1er Titulo: Imperioso llamado a cumplir con el deber de predicar el evangelio de Cristo. Versículo 16. Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! (Léase: San Mateo 28:19-20. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. y 20. enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. ▬ San Marcos 16:15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.).
San Mateo 28:19-20. (28: 19-20) Comisión, la gran-discípulos, hacer: Jesús comisionó a sus seguidores. No solamente a los once apóstoles, sino a todos los presentes, más de quinientos discípulos. Sin embargo, note algo de crucial importancia; era imposible que aquella generación alcanzara todo el mundo en el lapso de una vida. Por eso, la comisión dada a la primera generación de creyentes se extiende más allá, a todas las generaciones de creyentes. Exactamente el mismo mandato dado a ellos, nos es dado a nosotros. Nuestro Señor nos envía con las mismas palabras: «Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones»
El mandato del Señor fue triple.
▬ 1. Nos comisiona diciendo «id y haced discípulos a todas las naciones». Este es uno de los versículos cruciales de la Biblia. No hay un versículo más importante para el creyente genuino.
Enseñar y bautizar no es suficiente para alcanzar el mundo para Cristo. Ambas cosas son importantes, y Cristo manda hacer las dos; Pero Cristo dice algo más, algo que debe preceder a ambas cosas: discipulado. «Por tanto, id, y “metheteusate” a todas las naciones» (Mt. 28:19). «Metheteusate» significa hacer discípulos. De manera que la lectura correcta del versículo es: «Por tanto, id, y “haced discípulos» a todas las naciones» La mayoría de los mensajes que se predican sobre este pasaje acentúan el objetivo de nuestro Señor, de alcanzar a todas las naciones, como si ello fuera lo que Jesús tenía en mente. No hay duda, la gran comisión es lo que Cristo tenía en mente. Nos ha mandado a ir a todas las naciones y evangelizarlas. Pero es firme la convicción de que había algo más que ese objetivo en su mente, mucho más que un propósito supremo: mucho más.
Nuestro Señor no nos estaba diciendo solamente «vayan y evangelicen», nos estaba diciendo cómo ir y cómo evangelizar. No nos estaba dando solamente su objetivo final y su principal propósito, nos estaba dando el método a ser utilizado en la evangelización del mundo.
Piense en la palabra «metheteusate» (hacer discípulos). ¿Qué quiere significar nuestro Señor con «hacer discípulos»? ¿Acaso no significa que debemos hacer lo que Él hizo, es decir, hacer discípulos y hacer cosas con ellos como Él las hizo? ¿Acaso no nos está diciendo que hagamos exactamente lo que Él hizo? ¿Qué hizo Él? Cristo «vino para buscar y salvar lo que se había perdido» (Lc. 19:10). Busco a los perdidos, a aquellos que estaban dispuestos a entregarle su vida. Y cuando encontraba una persona así, la salvaba. Cuando Cristo encontraba a una persona dispuesta a entregarle su vida, Él se unía a esa persona. Cristo comenzaba a moldear y formar a esa persona en su propia imagen, la imagen de Cristo. La palabra unirse (apegarse) es la palabra clave. Probablemente sea la palabra que mejor describe lo que es el discipulado. Cristo hacía discípulos de los hombres, uniéndose a ellos; y por medio de esa unión personal, esas personas podían observar la vida y conversación de Cristo; y viendo y escuchando comenzaban a absorber y asimilar el propio carácter y la conducta de Cristo. Comenzaban entonces a seguirle y a servirle más estrechamente. En términos simples es esto lo que hizo nuestro Señor. Esta es la forma en que hizo discípulos. Esta fue su misión y su método, su obsesión: unirse Él mismo a los creyentes dispuestos.
Hay otra forma para describir lo que Cristo hizo. Cristo tuvo la visión de algo más allá de sí mismo, y más allá de su día y de su tiempo. Tuvo la visión de extenderse a sí’ mismo, de extender su propio ser y de extender su misión y su método. La forma que escogió para extenderse fue el discipulado, uniéndose a sí mismo a personas entregadas, y mediante esa unión, las personas absorbían y asimilaban el propio carácter y la misión del Señor. Ellos a su vez se unían a otros y los discipulaban. También ellos, esperaban que sus discípulos hicieran discípulos de otros que estuvieran dispuestos a entregar sus vidas a Cristo. Ese fue el glorioso mensaje de Cristo a lo largo de los siglos (2 Ti. 2:2).
No hay duda en cuanto a qué es el mandato de nuestro Señor: debemos ir; pero es más que eso, debemos hacer discípulos, unimos a aquellas personas que quieren seguir a nuestro Señor hasta que ellos por su parte puedan hacer discípulos (2 Ti. 2:2).
«Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado» (Mt. 10:7).
«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Espíritu santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén» (Mt. 28:19-20).
«Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén» (Mt. 28:19-20).
«Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (Mr. 16:15).
«Pero éstas se han escrito para que creéis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre» (Jn. 20:31).
«Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hch. 1:8).
«Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida» (Hch. 5:20).
«Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina» (2 Ti. 4:2).
«Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que demande razón de la esperanza que hay en vosotros» (1 P. 3:15).
▬ 2. Nos comisionó a bautizar a todas las naciones (véanse Estudio a fondo l-Mr. 16:16; nota-Lc. 3:21; Estudio a fondo 1- Hch. 2:38). Aquí hay dos temas que deben ser mencionados.
» a. El bautismo es de crucial importancia. Cristo dice que es tan esencial como enseñar, a pesar de ser un acto que se realiza una sola vez. Forma parte del mandato de Cristo tanto como el discipular y enseñar. Cristo enseña firmemente que el bautismo debe ser la señal inmediata y la señal identificatoria de que esa persona ahora sale de las filas del ateísmo (de la incredulidad) y toma su posición junto a Cristo.
» b. El bautismo «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» significa más que simplemente decir una fórmula cuando alguien es bautizado. Mucho más. Significa
- una declaración de fe; de fe en Dios como el verdadero Padre de Jesucristo; de fe en Cristo como el verdadero Hijo de Dios, el Salvador del mundo; de fe en el Espíritu Santo como Consolador del creyente.
- un compromiso de seguir a Dios; de seguirlo tal como es revelado en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (Cp. las constantes referencias de Cristo a Dios como su Padre, así mismo como el Hijo, y al Espíritu Santo a lo largo del evangelio de Juan. Cp. también Mt. 11:27; 24:36. Véanse también bosquejos y notas, Espíritu Santo-Jn. 14:15-26; 16:7-15; Ro. 8:1-17.)
«El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado» (Mr. 16:16).
«Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Sant» (Hch. 2:38).
«Y mandó bautizarlos en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días» (Hch. 10:48).
«Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre» (He. 22:16).
▬ 3. Nos comisionó a enseñar a todos lo que Cristo ha mandado. Enseñar es tan crucial como hacer discípulos y bautizar. No se debe acentuar lo uno más que lo otro. Todas ellas son partes de la comisión de nuestro Señor. Note lo que debe ser enseñado: «Todas las cosas que os he enseñado».
«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt. 28:19-20).
«Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí» (Jn. 6:45).
«La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales» (Col. 3:16).
«Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido» (1 Ti. 4:6).
«Esto manda y enseña» (1 Ti. 4:11).
«Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido» (2 Ti. 2:24).
«Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes» (Dt. 6:6-7).
«Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio» (Ez. 44:23).
Pensamiento 1. Las cosas que Cristo enseñó y mandó deben ser estudiadas y estudiadas, hasta aprenderlas y conocerlas y practicarlas. Los mandamientos de Cristo serán lo primero que debe ser enseñado. Ellos deben ser la regla de la sociedad.
Pensamiento 2. La sociedad se deteriora y despedaza cuando descuida la enseñanza y los mandamientos de Cristo.
(Mt. 28:20) Jesucristo, presencia: Jesús prometió estar con sus seguidores: siempre.
▬ 1. Note la expresión: «y he aquí», o, note esto. Cristo usó esta llamativa expresión para lograr la atención de sus seguidores, para asombrarlos y sacudirlos para escuchar. Estaba por alentarlos en la gran tarea que les había encomendado.
▬ 2. Note la gran promesa: «Estoy con vosotros». Les dio enfáticamente una seguridad: no dijo: «estaré con ustedes, sino:
«estoy con ustedes». Cristo está con el creyente en la medida en que el creyente sale a hacer discípulos a todas las naciones. Cristo está con nosotros
- a cada paso • en cada decisión • en toda prueba • en cada alegría • todos los días • cuando faltamos • cada hora • cuando pobres • en cada tristeza • cuando ricos • cuando se nos abusan • cuando enfermos • cuando morimos • cuando no tenemos nada
- Note la ilimitada promesa: «hasta el fin del mundo». No hay un momento en que Cristo no esté con el creyente para ayudarle en su testimonio, aun cuando su testimonio implique abuso, persecución y martirio.
«Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt. 18:20).
«Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt. 28:20).
«Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre» (He. 13:5-6).
«He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho» (Gn. 28:15).
«No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia» (Is. 41:10).
«Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti» (Is. 43:2).
San Marcos 16:15. (16:15) Comisión, gran-ministerio: la gran comisión es un mandamiento directo. Es breve, pero vigoroso y no negociable: íd. predicad. Jesús mencionó dos asuntos cruciales.
▬ 1. Es el evangelio lo que debe ser predicado. No debemos predicar nuestros pensamientos e ideas, creencias humanistas y homo céntricas, religiones del mundo y filosofías. Debemos predicar el evangelio. El evangelio de Jesucristo son las buenas nuevas que el mundo necesita oír desesperadamente.
«Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras» (1 Co. 15:1-4).
«El evangelio de Dios, que Él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos» (Ro. 1:1-4).
▬ 2. El evangelio debe ser llevado a «todo el mundo» y predicado «a toda criatura». El evangelio es las buenas nuevas que todo el mundo necesita oír. Note dos hechos simples.
a). La gran comisión fue dada a toda la iglesia, a cada creyente. Es una comisión permanente dada a la iglesia de cada generación, no solamente a los primeros discípulos. Note las palabras: «El que creyere» (v. 16) y «a los que creen» (v. 17). Jesús dice que después que una persona cree y es bautizada, sale con poder y señales mientras predica el evangelio (w. 16-17). Todo creyente genuinamente salvado debe predicar el evangelio (v.l6; cp. Mt. 28:19-20; Jn. 20:21; Hch. 1:8; 2 Ti. 2:2; l P. 3:15).
b). La gran comisión no considera dificultades, peligros, barreras como motivos para no ir. Jesús no discutió las excusas para no ir a compartir el evangelio. Su mandamiento era una demanda irrenunciable. El tema de la vida eterna versus condenación eterna es demasiado crucial para permitir que algo impida al evangelio a salir. El evangelio debe ser llevado. Ningún país debe ser ignorado, ningún pueblo debe ser ignorado. El creyente debe ser intrépido y directo en cuanto a la gran comisión. Al creyente se le ha ordenado: «Id por todo el mundo» (v. 15).
2° Titulo: Glorioso mandato que debemos cumplir con buena voluntad. Versículo 17. Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. (Léase: Colosenses 1:24 y 25. Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios. ▬ Tito 1:1 al 3. Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador,).
(Colosenses 1:24–25). Ministros, Sufrimiento, Fidelidad, Iglesia: La iglesia necesita un ministro (siervo) que voluntariamente sufra por los demás, esto es, por la iglesia, el cuerpo de Cristo. Pablo era un ministro de ese tipo. Él pagó todo precio y avanzó hasta todo nivel de sufrimiento a fin de alcanzar y de hacer crecer a la gente por Cristo. Literalmente vertió su vida, sufrió mucho, y el sufrimiento que soportó lo soportó voluntariamente por la causa de Cristo y su iglesia. Este es el mensaje de este versículo. Enseña una cosa sumamente maravillosa: El ministro de Dios en realidad completa los sufrimientos de Cristo. Cuando Cristo estuvo en la tierra, Él amó la iglesia y se entregó a si mismo por ella. Por lo tanto, derramó su corazón y su vida por la iglesia, es decir, por los creyentes. Cristo ministró, sirvió, obró, trabajó, y lo hizo todo laboriosamente. Cada día de su vida Él sufrió hasta el punto del agotamiento y la fatiga, luchando para alcanzar y ministrar a la gente. Cristo soportó lo que fuera necesario para construir la iglesia. Y al hacerlo dejó el modelo para todos los que seguirían después de Él. Cuando dejó la tierra, Él esperaba que todos los creyentes siguieran sus pasos, que dieran sus vidas para sufrir lo que fuera necesario a fin de alcanzar y ministrar a la gente. Cristo espera que todo ministro y creyente sufra por la iglesia: que complete la iglesia, que la lleve a su punto máximo; que la llene con la plenitud de su voluntad. Él espera que paguemos el precio que sea necesario para construir la iglesia. Él espera que nosotros…
- Completemos cualquier sufrimiento de dolor, sacrificio, fatiga y agotamiento que falte.
Obrar y trabajar para Cristo en esta tierra no es algo sencillo. Sen/ir a la iglesia en este mundo no es sencillo. El motivo se debe a las ideas y al comportamiento de los hombres hacia Cristo y su iglesia. Las ideas y el comportamiento de los hombres son corruptos. Miran a Cristo y sienten…
- Que la iglesia no tiene sentido para el hombre moderno.
- Que la iglesia es aceptable mientras permanezca en su lugar.
- Que la iglesia está muy bien como un servicio social para la comunidad.
- Que la iglesia se necesita para colocar en un nivel elevado los volúmenes de moralidad y justicia.
- Que la iglesia es buena en cuanto satisface las necesidades religiosas del hombre.
«La lista podría continuar indefinidamente, puesto que los sentimientos de la gente hacia Cristo y la iglesia son casi infinitos. Algunas personas miran a Cristo y niegan su importancia y maldicen su nombre. No les importa nada su iglesia. Cuando se trata de la iglesia, ellos…»
- la ignoran • la ridiculizan • la rechazan • la persiguen • la maltratan • intentan destruirla
«Otras personas profesan a Cristo y se unen a su iglesia, pero su compromiso es casi insignificante. Son…»
- inactivos • despreocupados • adormecidos • no la apoyan • complacientes • les falta visión
«Encima de todo esto, siempre están aquellos dentro de la iglesia que…»
- son mundanos • chismosos • son carnales • murmuran • son de la carne • se quejan • provocan división • critican • provocan problemas
Son tales ideas y comportamiento los que ejercen tanta presión y peso sobre los lideres de la iglesia. Esto es lo que ocasiona tanto sufrimiento para el siervo auténtico de Cristo. El siervo auténtico ansia que la gente conozca a Cristo y la abundancia de la vida que trae Cristo. Quiere que la gente crezca a la imagen de Cristo y que mantenga sus ojos puestos en la esperanza de gloria que se le entregará a cada creyente verdadero. Sabe que sin Cristo los hombres están perdidos y destinados al juicio. Por lo tanto, sufre toda carga y dolor necesarios para alcanzar y hacer que la gente crezca.
“Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mi me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra” (Jn. 15:20).
“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (Fil. 1:29).
“Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquia, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Ti. 3:10-12).
“Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado” (He. 12:3-4).
(1:25). Ministro, Iglesia, Palabra de Dios, Cristo dentro de uno: La iglesia necesita un ministro que haya sido elegido por Dios para proclamar la Palabra de Dios. Advierta dos cuestiones significativas.
▬ 1. Pablo fue hecho ministro por Dios. Pablo fue un ministro porque Dios lo convocó para que fuera ministro. Él no estuvo en el ministerio…
- Porque pensaba que el ministerio era una buena profesión a la cual ingresar.
- Porque algunos amigos pensaban que sería un buen ministro.
- Porque tenía los talentos naturales para el ministerio.
- Porque quería comprometer su vida para enseñar los principios más elevados de la moralidad y la justicia.
Advierta un hecho sumamente significativo. La palabra dispensación (oikonomian) se refiere al administrador que supervisa el hogar y la propiedad del dueño. El ministro es el administrador de Dios, la persona elegida para supervisar la
casa o iglesia de Dios. Este hecho es casi increíble, pero es verdad: En realidad Dios ha elegido a algunas personas para supervisar sus asuntos por Él. El ministro ha sido escogido por Dios para ser el administrador de su mundo y la iglesia y las
personas. Dios literalmente ha tomado su iglesia y la gente y las ha depositado en las manos de sus ministros, en…
- su administración • su gestión • su supervisión • su cuidado • su gerenciamiento • su vida • su ministerio • su amor • su responsabilidad
¡Qué enorme llamado y responsabilidad! Sin embargo, proviene de Dios y por lo tanto, se debe cumplir.
“Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada” (1 Co. 9:16-17).
“De la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios” (Col. 1:25).
“Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo” (1 Ts. 2:4-5).
“Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” (2 Ts. 3:1).
“Según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado. Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:11-12).
“Y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).
▬ 2. Pablo fue escogido para cumplir la Palabra de Dios, es decir, para hacer plenamente conocida la Palabra de Dios.
=> Robertson dice que el ministro debe “darle un alcance total a la Palabra de Dios” (Word Pictures in the New Testament, [Imágenes de palabras en el Nuevo Testamento], vol. 4, p. 484).
=> Griffith Thomas dice que el ministro debe completar “el mensaje de la gracia de Dios”, que debe “poner toda su alma en.… el evangelio divino confiado a él” (Studies in Colossians and Philemon, [Estudios de Colosenses y Filemón], número de página desconocido).
=> Herbert Carson dice que la tarea del ministro es “cump1imentar… la Palabra de Dios, declarando… el evangelio” (The Epistle of Paul to the Colossians and Philemon, [La epístola de Pablo a los Colosenses y Filemón]. “Tyndale Bible Commentaries”, comp. Por RVG Tasker. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1960, p. 52).
=> Marvin Vincent dice que el ministro debe “plenamente dedicar [su] cargo… a la prédica del evangelio a los gentiles y a los judíos” (Word Studies in the New Testament [imágenes de palabras en el Nuevo Testamento], vol. 3. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1946, p. 478).
=> Wuest cita a Lightfoot diciendo que el ministro debe “predicar plenamente, otorgar… un desarrollo completo a la Palabra” (Ephesians and Colossians [Efesios y Co1osenses], vol. 1, p. 192).
=> Matthew Henry simplemente dice: “Somos ministros de Cristo por el bien de su gente, para “cumplir con la Palabra de Dios” (es decir… predicarla)” (Matthew Henry ‘s Commentary [Comentario de Matthew Henry], vol. 5, p. 754).
“Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 10:7).
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).
“Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida” (Hch. 5:20).
“Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” (2 Ts. 3:1).
“Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).
Tito 1:1 al 3. (1:1) Esclavo ▬ Apóstol ▬ Pablo: El siervo de Dios recibe el más grandioso de los llamamientos. El verdadero siervo de Dios es llamado a ser un esclavo de Dios y apóstol o mensajero de Jesucristo. Note dos puntos significativos.
▬ 1. Pablo dice que él es siervo [esclavo] de Dios. Esto es sorprendente, pues lo último que un ser humano quisiera ser es esclavo de alguien. Sin embargo, esto fue exactamente lo que Pablo afirmó. Él proclamó con orgullo que era esclavo de Dios. ¿Qué quiso decir Pablo?
» a. Quiso decir que Dios le poseía por completo. Dios había mirado a Pablo y había visto su condición degradada y necesitada. Dios vio a Pablo en el mercado de esclavos del mundo, encadenado por el pecado y la muerte, los problemas y pruebas de la vida, y fue movido a compasión por él, por tanto, Dios compró y adquirió a Pablo. Ahora Pablo era esclavo de Dios, totalmente poseído por Dios.
» b. Quiso decir que su voluntad pertenecía totalmente a Dios. Estaba completamente subordinado a Dios y le debía total lealtad a la voluntad de Dios. Como dice Kenneth Wuest: “Su voluntad fue devorada por la dulce voluntad de Dios”.
» c. Quiso decir que tenía la profesión más alta, honrosa y noble del mundo. Los hombres de Dios, los más grandes hombres de la historia, siempre han sido llamados “los siervos de Dios”. Era el más alto título de honor. La esclavitud del creyente hacia Dios no es Lula sujeción servil, cobarde o vergonzosa. Es la posición de honor, el honor que concede a un hombre los privilegios y responsabilidades de servir al Rey de reyes y Señor de señores.
=> Moisés fue esclavo del Señor (Dt. 34:5; Sal. 105126; Mal. 4:4).
=> Josué fue esclavo del Señor (Jos. 5:14).
=> David fue esclavo del Señor (2 S. 3:18; Sal. 78:70).
=> Pablo fue esclavo del Señor (Ro. 1:1; Fil. 1:1; Tit. 1:1).
=> Santiago fue esclavo del Señor (Stg. 1:1).
=> Judas fue esclavo del Señor (Judas 1).
=> Los profetas fueron esclavos del Señor (Am. 3:7; Jer. 7:25).
=> Los creyentes cristianos son esclavos de Jesucristo (Hch. 2:18; 1 Co. 7:22; Ef. 6:6; Col. 4:12; 2 Ti. 2:24).
Pensamiento 1. La gran necesidad de hoy día es de hombres y mujeres que se conviertan en esclavos del Señor Jesucristo. Debemos volvernos sus esclavos y hacer lo que Él dice. Solo así alcanzaremos al mundo con las gloriosas noticias de vida eterna. Solo entonces se satisfarán las necesidades desesperadas del mundo.
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará” (Jn. 12:26; cp. Ro. 12:1; 1 Co. 15:58).
“no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:6-7).
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:23-24).
“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” (He. 12:28).
“Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” (Éx. 23:25).
“Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma” (Dt. 10:12).
“Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor” (Sal. 2:11).
“Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo” (Sal. 100:2).
▬ 2. Pablo dice que es un apóstol de Jesucristo. La palabra “apóstol” significa una persona que es enviada. Un apóstol es un representante, un embajador, un enviado, alguien a quien se le envía a otro país en representación de otro. En cuanto al apóstol se cumplen tres cosas:
=> pertenece al rey o país que lo envía.
=> es comisionado a ir
=> posee toda la autoridad y poder de la persona que los envía.
Pensamiento 1. Las mismas cosas se cumplen para cualquier ministro o maestro de Cristo: el ministro o maestro es un representante, embajador, enviado y mensajero de Jesucristo y solo de Jesucristo. Como dice William Barclay:
“El hombre que predica el evangelio de Cristo o enseña la verdad de Cristo, si es una persona verdaderamente dedicada, no dice sus propias opiniones ni ofrece sus propias conclusiones; viene con un mensaje de Cristo y con la Palabra de Dios. El verdadero enviado de Cristo ha dejado atrás la etapa de los quizás, tal vez y posiblemente, y habla con la certeza y autoridad de alguien a quien conoce” (The Letters to Timothy, Titus, and Philemon, p. 260).
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).
“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Co. 5:20).
“Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos)” (Gá. 1:1).
“Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo” (Gá. 1:11-12).
“El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (Sal. 40:8).
“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Is. 6:8).
(Tito: 1:1). Ministro, propósito ▬ Fe ▬ Verdad: El propósito del siervo de Dios es reavivar a los creyentes. Note que a los creyentes se les llama “elegidos de Dios”. Son las personas a quien Dios ha escogido para ser su pueblo “santo y amado”.
=> Los creyentes han sido elegidos para ser santos. La palabra “santo” (hagios) significa separado o apartado. Dios llama a los creyentes a salir del mundo y alejarse de la antigua vida que este les ofreció, la vieja vida de pecado y muerte. Llama a los creyentes a separarse y apartarse para si mismo y la nueva vida que Él ofrece, la nueva vida de justicia y eternidad.
=> Los creyentes han sido elegidos para ser amados de Dios. Dios ha llamado a los creyentes a alejarse de la vieja vida que despreciaba a Dios, la antigua vida que rechazaba, se rebelaba, ignoraba, negaba y maldecía constantemente el rostro de Dios. Dios ha llamado a los creyentes a ser amados de Dios, personas que reciben su amor en Cristo Jesús y que permiten derramar su amor en ellos.
En otras palabras, los elegidos de Dios, los santos y amados de Dios, son aquellos que han realmente creído y confiado en Jesucristo como su Salvador. Son ellos, los creyentes, los que realmente tienen fe en Dios y reconocen la verdad que conduce a la piedad.
La idea central es esta: el siervo de Dios construye sobre la fe de los creyentes. Tanto él como ellos creen en Dios y han
entregado sus vidas al Señor Jesucristo. Por tanto, el único propósito de su existencia consta de dos cosas:
▬ 1. El siervo de Dios mueve a los creyentes a tener más y más fe en Dios. Los anima a edificar su fe «a incrementarla» a crecer cada vez más en su confianza en Dios y en Cristo. Trabaja día y noche para traer personas a los pies de Cristo y para moverles a confiar en Él. Sabe que la única esperanza que ellos tienen de vencer el pecado y la muerte de este mundo es confiar en Cristo, por tanto, hace todo lo que está a su alcance -trabajando día y noche- para enseñarles a confiar que su muerte y resurrección les librará.
“Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Jn. 6:28-29).
“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Ef. 6:16).
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay. y que es galardonador de los que le buscan” (He. 11:6).
“Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23).
“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo. nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Jn. 5:4-5).
“Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados” (2 Cr. 20:20).
▬ 2. El siervo de Dios mueve a los creyentes a reconocer la verdad, o sea, les impulsa a crecer en el conocimiento de la verdad, aprenderla y ponerla en práctica. Fíjese por qué. Por causa de la piedad. La piedad debe ser el fin, la razón misma por la que debemos aprender la verdad. Debemos vivir vidas piadosas. Dios quiere que su pueblo sea santo, es decir, que sea como Él, que viva como Él vive. Nosotros viviremos con Él eternamente -cara a cara con Él- conformados a su naturaleza santa. Por lo tanto, Dios quiere que vivamos como. Él desde ahora: vivir vidas santas, piadosas y justas. Quiere que mostremos al mundo que Él es real, mostrarle dejando que su santidad se refleje a través de nuestra vida.
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1).
“Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad” (1 Ti. 4:7).
“Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre” (1 Ti. 6:11).
“enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:12-13).
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He. 12:14).
“porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16).
“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 P. 3:11).
(Tito: 1:2-3) Ministros, motivación ▬ Vida eterna ▬ Palabra de Dios: El mensaje del siervo de Dios es la esperanza de vida eterna. ¡Increíble! ¡Demasiado bueno para ser verdad! Sin embargo, es cierto. Hay vida eterna. El glorioso mensaje del siervo de Dios es nada más y nada menos que el mensaje de liberación de la muerte, de vivir para siempre. Note cuatro puntos.
▬ 1. En primer lugar, la esperanza de vida eterna ha sido prometida por Dios mismo. Existen dos razones.
» a. Dios no puede mentir. Dios no puede mentir debido a su naturaleza perfecta. Piense un momento en los siguientes aspectos.
=> La naturaleza de Dios es perfecto amor y el amor no miente. Dios ama con perfección, por tanto, siempre dice la verdad. Él nos ha prometido vida eterna porque nos ama, porque Él es el Dios de amor y verdad; así que recibiremos vida eterna. Viviremos con Él para siempre.
=> La naturaleza de Dios es perfecta moralidad y justicia. La moralidad y la justicia no mienten. Una persona moral y justa dice la verdad. Y piense en lo siguiente: Dios es perfecto, por tanto, es siempre moral y justo. Nunca puede ser inmoral engañando ni ser injusto mintiendo. Así que, recibiremos vida eterna, vivir para siempre tal y como lo ha prometido.
=> La naturaleza de Dios es perfecta verdad. Cuando habla, ha hablado y así será. Su Palabra es exactamente lo que ha hablado. Por tanto, si Dios prometió vida eterna a los que creen, entonces todos los que creen vivirán para siempre.
» b. Dios dio la promesa de vida eterna antes de la fundación del mundo. La vida eterna fue su único propósito al crear al hombre. Por tanto, al crear al hombre, se propuso que todo aquel que cree en Él que verdaderamente cree en Él- viviría con Él eternamente. Dios no puede mentir, por tanto, lo que prometió antes de la fundación del mundo SERÁ ASÍ. Si verdaderamente creemos en el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, viviremos para siempre.
“Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto” (Dt. 32:4).
“Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo” (2 S. 7:28).
“Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad” (Sal. 33:4).
“El cual hizo los cielos y la tierra, El mar, y todo lo que en ellos hay; Que guarda verdad para siempre” (Sal. 146:6).
“De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado” (Ro. 3:4).
“para que, por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” (He. 6:18).
▬ 2. En segundo lugar, la esperanza de vida eterna fue dada a conocer en la Palabra de Dios, revelada mediante la predicación. Dios le ha dado al hombre un registro de su promesa, evidencia de vida eterna. ¿Dónde? ¿Dónde puede el hombre encontrar este registro? En la Palabra de Dios y la predicación de la Palabra de Dios. Dios ha dejado registrado para siempre el glorioso mensaje de vida eterna en su Palabra y en la predicación de la misma. Mientras la tierra exista, su Palabra permanecerá y habrá creyentes predicando el glorioso mensaje de vida eterna. Por tanto, si una persona quiere encontrar el registro de vida eterna, no debe ir a los registros de los hombres, sino a la Palabra de Dios y a la predicación de esa Palabra.
“El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios” (1 Jn. 5:10-13).
“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24).
“Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hch. 10:36).
“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús” (2 Co. 4:5).
▬ 3. La esperanza de vida eterna ha sido confiada en las manos de Pablo y de todos los creyentes, todos los siervos y ministros de Dios. Note exactamente lo que dice este versículo: la Palabra de Dios y la predicación de la Palabra de Dios le han sido encomendados a los hombres por mandamiento de Dios. La Palabra de Dios y su predicación no son opcionales. Dios manda que nos ocupemos de su Palabra y que la prediquemos -todos los creyentes- todos los siervos y ministros de Dios. Debemos proclamar el mensaje de vida eterna.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20).
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).
“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn. 20:21).
“de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la Palabra de Dios” (Col. 1:25).
“sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo” (1 Ts. 2:4-5).
“según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado. Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:11-12).
“y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).
▬ 4. La esperanza de vida eterna ha sido prometida por Dios nuestro Salvador. Es Dios el Padre, así como Cristo, quien nos ama y nos salva. Por tanto, nunca moriremos. Dios nos libra del pecado, la muerte y el juicio venidero. Lo principal que debemos ver aquí es que Dios no es como a veces lo pintan.
=> Dios no está lejos en algún lugar del espacio, despreocupado y desinteresado por el mundo y las pruebas de los hombres. Dios tampoco es estricto y severo, mirando siempre por encima del hombro a los hombres esperando para castigarlos cuando se desvían y hacen algo malo. Dios no es un juez que anda volando lleno de ira y enojado con los hombres. Dios es amor; Dios es nuestro Salvador y desea ardientemente salvarnos, darnos vida eterna.
“Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lc. 1:47).
“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad” (1 Ti. 2:3-6).
“Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen” (1 Ti. 4:10).
“en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:2-3).
“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:4-7).
“al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” (Jud. 25).
“He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí” (Is. 12:2).
“Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación” (Is. 25:9).
3er Titulo: Predicando el evangelio sin esperar recibir recompensa material. Versículo 18. ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que, predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio. (Léase: San Mateo 10:8. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia; ▬ 2ª de Juan 8. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.).
(Mateo 10:8) Pastores: tercero, ministrar con liberalidad (véase Estudio a fondo 3-Mt. 10:7-8). Siempre hay que recordar dos cosas acerca del poder inusual de los apóstoles.
▬ 1. Su poder era un poder recibido. Provenía del Señor mismo. Dios da a su siervo dones y poder para predicar y ministrar conforme a su llamado (1 Co. 12:28ss; Ef. 4: 11-13). Los dones y el poder son de Dios, no del hombre mismo. Los dones y el poder de una persona provienen libremente de Dios; por eso, debe dar con liberalidad todo lo que tiene. Toda la energía y los instrumentos necesarios deben ser volcados en la predicación del evangelio y en el ministerio hacia la gente.
- El poder de ellos debía confirmar que Dios ama y cuida al mundo y que el mensaje predicado realmente provenía de Dios (véase nota-Mt. 10: 1).
Pensamiento. Ministrar a las necesidades de las personas muestra dos cosas.
▬ 1) Que Dios ama y cuida a la gente.
▬ 2) Que el ministro es un ministro de amor y protección.
«Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Mt. 20:28).
«Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también os envío» (Jn. 20:21).
«Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él» (Hch. 10:38).
«En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch. 20:35).
«Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradamos a nosotros mismos» (Ro. 15:1).
«Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo» (Gá. 6:2).
ESTUDIO A FONDO 3
(Mateo 10:7-8) Pastores-ministerio: para los apóstoles había dos áreas principales de servicio: el de la predicación del evangelio y el de ministrar. La predicación se destaca por sí misma como área principal (v. 7). y la ministra: se destaca por sí misma como área principal (v. 8).
Los apóstoles debían ministra: compartiendo con liberalidad. Cristo les dio con liberalidad autoridad y poder; por eso debían ministrar con liberalidad, sin cobrar pagos especiales por ministerios especiales (note que esto no está referido a la compensación por los ministerios especiales. sino a pagos
especiales cobrados por ministerios especiales, v.10). Debian compartir el ministerio en cuatro áreas principales.
▬ 1. Debian sanar a los enfermos. Muchos tenían necesidades físicas; estaban enfermos. heridos. Con sufrimientos. Algunos no tenían lo suficiente para comer o vestir o lugar donde vivir. Algunos eran débiles y habían perdido la voluntad de luchar. Estaban sin esperanza e indefensos, desalentados y deprimidos. Necesitaban el mensaje del evangelio.
▬ 2. Debian limpiar a los leprosos. La lepra era considerada una forma de contaminación; por eso era un símbolo de pecado. Los apóstoles debían limpiar a los leprosos. Debian limpiar a los que tenían auténticas enfermedades. y debían predicar el poder de Cristo para limpiar una vida contaminada por el pecado.
▬ 3. Debian resucitar a los muertos. No hay indicios de que los apóstoles resucitaría muertos antes de la resurrección de Cristo. pero los apóstoles fueron usados por Dios para levantar a muchos a la vida espiritual. La Biblia dice que los hombres están «muertos en pecados» Gi. 2:1; véase Estudio a fondo l- He. 9:27). Por eso los discípulos debían predicar el poder de Cristo para levantar a los hombres a vida eterna.
▬ 4. Debian echar fuera demonios. La posesión demoniaca significa que una persona está aprisionada por fuerzas del mal. Cuando una persona está poseída por un espíritu malo. ya no tiene el control de su propia vida; está bajo el control de las fuerzas del mal. Los discípulos tenían que predicar el poder de Cristo para librar a los hombres de los espíritus del mal.
2ª de Juan 8. (v. 8) Cuidado – Creyentes, deber: segundo, tengan cuidado de manera de recibir una plena recompensa. Recuerde: Juan está escribiendo a una querida madre y a sus hijos. La falsa enseñanzas es tan sonante que la unidad familiar necesitaba estar protegida. La familia necesitaba considerar a qué maestros estaba prestando atención. Advierta por qué: a menos que perdieran la recompensa por las buenas obras que ya habían realizado. Los creyentes deben ser recompensados por sus buenas obras, por su trabajo para Cristo. Pero existe el peligro de perder esa recompensa. ¿Qué representa ese peligro? Seguir las falsas enseñanzas. Si seguimos las falsas enseñanzas, entonces perderemos nuestra recompensa.
Pensamiento 1. No importa cuánto carisma pueda tener un maestro, no importa cuánto nos pueda gustar, no importa cuán persuasivo pueda ser, no debemos escucharlo si niega que el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, ha venido a la tierra como hombre. Si nos desviamos del camino, perderemos nuestra recompensa.
“Y tuya, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra” (Sal. 62:12).
“Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jer. 17:10).
“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mt. 16:27).
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).
“Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación” (1 P. 1:17).
“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Ap. 20:12).
“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Ap. 22:12).
Semana del 24 al 30 de noviembre 2025
Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.


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