Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
Domingo 04 de enero de 2026. “Los Malos Elementos Reciben Juicio De Dios”

   Lección: Números 25:6 al 19. 6. Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. 7. Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; 8. y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. 9. Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil. 

   Referencia Bíblica: Proverbios 11:20-21: «El Señor aborrece a los que tienen mente perversa, pero mira con agrado a los de conducta intachable. Una cosa es segura: los malvados no quedarán sin castigo, pero la gente buena se salvará».

   2ª Corintios 5:10: «Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo».

   2ª Pedro 3:7: Los cielos y la tierra actuales están reservados para el fuego en el día del juicio y la perdición de los malos.

   Romanos 2:1-16: Dios juzgará a toda la humanidad, incluso los pensamientos secretos, y condena a quienes conocen su ley, pero no la obedecen, acumulando condena para el día del juicio.

   2ª Tesalonicenses 1:8-9: Los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio «sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor».

   Comentario general del contexto Bíblico: Verso 6-7. Mientras los jefes del pueblo deliberaban sobre el asunto, y toda la congregación estaba reunida delante del tabernáculo, llorando a causa de la ira divina, vino un israelita, príncipe de la tribu de Simeón, que traía una mujer madianita, la hija de un jefe madianita (Números 25:14), a sus hermanos, es decir, al campamento de los israelitas, ante los ojos de Moisés y de toda la congregación, para cometer adulterio con ella en su tienda. Esta maldad desvergonzada, en la que salió a la luz la profundidad de la corrupción que había penetrado en la congregación, encendió el celo de Finees, hijo del sumo sacerdote Eleazar, de tal manera que tomó una lanza y se precipitó en la tienda del adúltero, traspasó a ambos en el mismo acto. הקּבּה, lit., el arqueado, o el arco, se aplica aquí a la división interior o posterior de la tienda, el dormitorio y la habitación de las mujeres en las tiendas más grandes de las clases altas.

   Verso 8-9: A través de este juicio, que fue ejecutado por Finees con celo santo sobre los pecadores atrevidos, la plaga fue refrenada, de modo que llegó a su fin. El ejemplo que Finees había hecho de estos pecadores fue un acto de intercesión, por el cual el sumo sacerdote aplacó la ira de Dios y evitó el juicio de destrucción de toda la congregación («él tenía celo por su Dios», ויכפּר, Números 25 :13). El pensamiento en el que se basa esta expresión es que el castigo que se infligió como un castigo purificador sirvió como una «cobertura» contra el juicio exterminador (ver la Enciclopedia de Herzog).

   (Nota: Sobre este acto de Phinehas, y los ejemplos similares de Samuel (1ª Samuel 15:33. Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal. ), los judíos posteriores erigieron el llamado «derecho de celo», jus zelotarum según que cualquiera, aunque no esté calificado por su posición oficial, poseía el derecho, en casos de cualquier atrevido desprecio de las instituciones teocráticas, o cualquier atrevida violación del honor de Dios, para proceder con la venganza contra los criminales (ver Salden, otia theol., págs. 609 y siguientes, y Buddeus, de jure zelotarum apud Hebr. 1699, y en la colección de Oelrich, T. i. Diss. 5.) La lapidación de Esteban proporciona un ejemplo de esto.)

    Números 25:9:  Veinticuatro mil hombres fueron muertos por esta plaga. El Apóstol Pablo se desvía de esta declaración en (1ª Corintios 10:8. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.), y da el número de los que cayeron como veintitrés mil, probablemente de una interpretación tradicional de las escuelas de los escribas, según la cual se deducían mil de los veinte cuatro mil que perecieron, como el número de los que fueron ahorcados por los jueces, de modo que solo veintitrés mil serían muertos por la peste; y es a éstos solamente a los que Pablo se refiere.

   Texto: «Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.» (Romanos 2:5

   Resultado: Almacenar Ira (2:5): La paciencia de Dios no dura para siempre. Dios les da a los pecadores mucho tiempo para arrepentirse, pero el juicio debe resultar cuando desprecian esa oportunidad (2 Pedro 3:8–9). La necesidad de arrepentimiento de los judíos se debe a su “terquedad y corazón arrepentido”, y estos se convierten en la base (kata en griego, “por”) de la ira de Dios sobre ellos. Este es un lenguaje fuerte, derivado del tema de la dureza de corazón que se encuentra a menudo en las Escrituras (Éxodo 7:13; Deuteronomio 9:27; 10:16; 31:27), especialmente de la dureza del faraón exhibida también en los fariseos (Marcos 3:5) y los discípulos (Marcos 6:52; 8:17).

   Esta negativa a arrepentirse hace que los judíos “acumulen ira contra ellos mismos”, una metáfora comercial que los representa enfatizando su depravación en el silo de Dios, donde acumulará no riquezas (ya lo han rechazado en el versículo 4) sino ira. El pecado se acumula a lo largo de su vida, terminando en el juicio final, llamado en las Escrituras “el día de su ira” (Sal 110:5; Sof 1:15; Ap 6:17).

   Este no es solo el día de ira, sino también el tiempo “cuando se revelará su justo juicio”. En 1:17, Pablo dice que se reveló la justicia de Dios, y en 1:18 que se reveló su ira. Allí el tiempo de la revelación fue el presente, pero aquí el juicio tiene lugar al final de la historia. La ira de Dios es parte de su justicia, basada en los dos aspectos de la santidad de Dios: su justicia (ira) y su amor (justicia). Son partes interdependientes de su carácter sagrado. Esto nos prepara para Romanos 9–11, donde Pablo aborda en detalle el tema de la justicia de Dios al remover a los judíos de su lugar como su pueblo del pacto, pero colocando a los judíos creyentes con los gentiles creyentes dentro de su verdadera familia, el nuevo Israel.

1er Título: «Actitud desafiante contra la autoridad, provocada por el dolor del pueblo». Versículo 6. Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. (Léase: Deuteronomio 17:12. Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel. ▬ de Samuel 16:13. Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo.).

   Comentario de Deuteronomio 17:12: El juicio pronunciado por los jueces es la decisión legal de la corte. La torah de los jueces expresa la voluntad de Dios para su pueblo, por esta razón la decisión de la corte de apelación era final. Tanto los jueces de las cortes locales como las personas envueltas en el pleito tenían que obedecer la decisión de los jueces de la corte suprema. La decisión era final porque había sido hecha en la presencia de Jehovah (v. 12) y, por lo tanto, tenía la autoridad divina. Por esta razón los litigantes tenían que obedecer fielmente la decisión de la corte. La persona que se negaba a aceptar la decisión del juez o del sacerdote de la corte suprema se rebelaba contra Dios, y contra las autoridades civiles y religiosas establecidas por Dios para el bien de la comunidad. La pena contra esta rebelión era la muerte.

   La severidad del castigo para la persona que se rebelaba contra la autoridad de la corte suprema era para evitar la anarquía política y civil en Israel. También, la severidad del castigo eliminaba la posibilidad de que una corte local manipulara la ley para su propio beneficio y así subvertir el intento de la ley que era justicia para todas las personas (vea 16:20). La penalidad de muerte servía para reforzar la decisión de la corte y estimular la obediencia entre los miembros de la comunidad.

   Comentario de 2ª de Samuel 16:13: David encuentra a Siba. Mientras David atravesaba el monte se encontró primero con Siba y después con Simei; ambos estaban relacionados con la familia de Saúl. Siba era el criado de Mefiboset, el hijo de Jonatán que estaba lisiado de sus pies y quien había sido amparado por David; Siba vino ofreciendo dos asnos, una cantidad de alimentos y vino para David y su familia; seguramente quería congraciarse con David y asegurarse su protección. David, interesado por la suerte de Mefiboset, interrogó a Siba acerca de su amo. Siba le aseguró a David que Mefiboset se había quedado en Jerusalén, esperanzado en que Israel le devolvería el reino de su padre. Mefiboset se quedó en Jerusalén, siendo un hombre cojo de ambos pies; pero resulta dudoso que esperase recibir el reino de parte de Absalón. Después de la victoria de David, Mefiboset declaró a David que había sido engañado por su criado, quien lo había dejado abandonado en Jerusalén (19:24–30). David no quiso tomar nada de lo que ofrecía Siba; aun en este momento de necesidad, David mantuvo su dignidad, no queriendo tomar nada que no fuese suyo, especialmente viniendo de uno que trataba de engañarlo.

▬ 1.David encuentra a Simei. Simei también vino al encuentro de David, pero éste vino para insultarle; siendo de la casa de Saúl, Simei desahogó todo su rencor hacia David. Simei arrojó piedras a David, quien era protegido por su guardia; además de esto, Simei maldijo a David, le llamó sanguinario y atribuyó su castigo a Jehovah. David parece no haberse molestado por las palabras de Simei, más aún David toma esas palabras como mandadas por Jehovah; David reconocía en su corazón que había sido un hombre de guerra, pero reconocía que había sido culpable de la muerte de Urías; David sentía aquellas palabras de Simei como el juicio de Dios por sus hechos; en la rebelión de su hijo, David sentía más agudamente el castigo divino; sin embargo, David esperaba en la misericordia de Dios; no era tiempo de matar, ese momento era tiempo de sufrir y esperar en Jehovah. Simei continuó arrojando piedras y maldiciendo a David, mientras David y los suyos caminaban. David, muy sabiamente, no hizo caso de los insultos de este hombre. Es mejor el que tarda en airarse que el fuerte; y el que domina su espíritu, que el que conquista una ciudad. (Prov. 16:32). David y sus seguidores continuaron su camino hasta llegar a un lugar, probablemente el Jordán, y allí descansaron. El episodio de la salida de David de Jerusalén, vestido como un esclavo, traicionado por su hijo y algunos de sus oficiales, e insultado por otros, es un cuadro muy vivo del sufrimiento de David. Salió en humillación, pero regresaría victorioso.

2° Titulo: «Acción inmediata y decidida para eliminar la corrupción». Versículos 7 y 8. Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel.  (Léase: 1ª a los Corintios 5:1 al 3. De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.  y 13. Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros ▬ 2ª a Timoteo 2:22. Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.)

    Comentario de 1ª a los Corintios 5:1 al 3. (5:1-5) Introducción: Muchas iglesias tienen miembros que caen en el pecado de la inmoralidad. ¿Qué debe hacer la iglesia cuando esto sucede? ¿Ignorarlo? ¿Orar por ello y esperar que Dios se ocupe del asunto? ¿O, tomar medidas y hacer todo lo posible para restaurar al hermano a Cristo? Este pasaje (5:1-5) y el próximo (5:6-13) manejan el tema sensible de la disciplina de la iglesia, un tema que es extremadamente necesario si la iglesia ha de mantener testimonio fuerte del Señor.

  1. Estaba el pecado de la inmoralidad: Un caso de fornicación, de incesto público (v. 1).
  2. Estaba la actitud de la iglesia: Una autocomplacencia exagerada (v. 2).
  3. Estaba la disciplina del hermano infractor (vv. 3-5).

   (5:1) Pecado ▬ Fornicación: Estaba el pecado de la inmoralidad, un caso de fornicación, de incesto público en la iglesia. Note que no hay palabra ni conjunción que relacione este pasaje con el capítulo cuatro. Pablo se adentra en el tema y de un modo abrupto comienza a manejar este problema de inmoralidad: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación”. La idea es sorprendente, vergonzosa, despreciable, y asquerosa. ¡Imagínese! Un hijo que está viviendo con su madrastra, la esposa de su padre, y es de conocimiento público. Todo el mundo, tanto en la iglesia como en la comunidad, lo sabe.

▬ 1. La palabra “tiene” demuestra alguna forma de relación permanente. El hijo se había casado con ella o estaba viviendo con ella.

▬ 2. El hijo era miembro de la iglesia. Observe que era un miembro prominente que todos conocían; un miembro que era suficientemente fiel como para conocerse como miembro de la iglesia. Incluso hay cierto indicio de que era líder de la iglesia (vv. 2, 6).

  1. Los incrédulos del mundo (los gentiles) no aprueban ni aceptan el incesto. Puede que lleven una vida pura y

limpia, pero rechazan completamente el incesto como algo que en nada se acerca a una conducta aceptable. Por consiguiente, el testimonio de la iglesia se estaba arruinando de un modo trágico.

   Pensamiento 1. Piense en el incesto y el maltrato infantil que hay en las familias: Padre pecando con hijo e hijo con hijo. ¿Cuántos pertenecen a la iglesia? ¿Para cuántos de los que se sientan entre nosotros semana tras semana es este mensaje?

   “y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:27).

   “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).

   “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (1 Co. 6:18).

   “que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido” (2 Co. 12:21).

   “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia… los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19, 21).

   “los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:19).

   “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

   “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

  “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Ts. 4:3).

   “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo… como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Jud. 4, 7).

   (5:2) Iglesia, problemas ▬ Disciplina de la iglesia: Estaba la actitud de la iglesia, una autocomplacencia vergonzosa. Note la palabra “envanecidos”. Al parecer la iglesia de Corinto estaba “envanecida” por dos razones.

  1. La iglesia se creía una iglesia fuerte y espiritual, la iglesia bendecida grandemente por Dios. Este había sido el pecado mismo que Pablo estaba atacando en los primeros cuatro capítulos. Los creyentes de la iglesia pensaban que ellos eran espirituales; se deleitaban en su engreimiento y orgullo como una iglesia supuestamente fuerte, pero no lo eran.

   Estaban permitiendo que existiera un pecado inmoral entre ellos. En lugar de estar envanecidos, debían estar lamentándose. La palabra “lamentado” (epenthesate) es la palabra usada para entristecerse y llorar por los muertos. Debian haber estado tan entristecidos que se habrían sentido movidos a una oración intensa. No necesitaban gloriarse en su supuesta espiritualidad y fuerza como iglesia; necesitan llorar por el pecado que había entre ellos, rogándole a Dios que los ayudara y le restaurara al hermano caído o lo retirara a él y al pecado de su fraternidad por medio del amor y la corrección.

▬ 2. La iglesia estaba “envanecida” por el hombre que era culpable del pecado de inmoralidad (vea 1ª Co. 5:6 para un análisis).

   Pensamiento 1. La iglesia no debe mostrarse indiferente al lidiar con el pecado y el mal. Esta es la idea central de este pasaje y de todas las Escrituras. Ninguna iglesia puede borrar el pecado completamente, porque no hay personas perfectas. Pero se debe manejar y corregir el pecado y el mal evidente y cuestionable. Una actitud indiferente y no muy exigente hacia el pecado destruirá tanto la vida de las personas como a las iglesias. Prácticamente todas las sociedades tienen reglas que rigen a sus miembros, y las sociedades más respetadas y honradas lidian con sus miembros cuando sus reglas de membresía se violan continuamente. La iglesia, por encima de todas las sociedades, no debe ser indiferente ni poco exigente al lidiar con el pecado que daña la iglesia y las vidas, y que resulta claramente evidente para todos. (Vea Mt. 18: 15-20 para los pasos para corregir a los hermanos infractores. Jesús explicó en detalles lo que se debe hacer con exactitud, y claramente se ve la sabiduría de lo que Él enseñó.)

   “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mt.18:15-17).

   “Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale” (Lc.17:1-3).

   “A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” (1 Ti. 5:20).

   “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

   “Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe” (Tit. 1:13).

   “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).

   “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo” (Tit. 3:10).

   (5:3-5) Disciplina de la iglesia: La disciplina del hermano infractor. Pablo estaba de viaje en una misión; por consiguiente, no podía lidiar personalmente con el hermano infractor ni con la iglesia. Sin embargo, su espíritu se desbordaba de amor por la iglesia; era como si estuviera con ellos “en espíritu”. Por consiguiente, ya había juzgado el asunto. Él había tomado una decisión con respecto a lo que se debía hacer, y era un asunto demasiado importante para dejarlo colgado hasta que él regresara. Se debían hacer tres cosas:

▬ 1. El hermano infractor debía ser disciplinado “en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

   Note la palabra “nuestro”. Jesucristo es nuestro Señor, mi Señor, el Señor de la iglesia, y el Señor del hermano infractor. Pablo dice:

  • Es tu Señor al que se hiere y lastima; es su nombre el que se está dañando.
  • Es por tu Señor que se debe llevar a cabo esta disciplina.
  • Es nuestro Señor solamente el que puede usar la disciplina para mover la conciencia del hermano pecador al arrepentimiento y a buscar reconciliación con Dios.

▬ 2. El hermano infractor debe ser disciplinado por la iglesia en una reunión convocada especialmente. Al parecer esto es lo que se quiere decir con las palabras “reunidos vosotros”.

=> Nota: Pablo dice que se reuniría con ellos “en espíritu”. Su corazón y sus oraciones estarían con ellos cuando manejaran este asunto tan difícil.

=> Observe un elemento crucial. A la iglesia se le mandó a limpiarse antes de disciplinar al hermano infractor. (Vea el índice y las notas 1ª Co. 5:6-13. Según se ha planteado, este es un elemento crítico y debe prestársele atención antes de llevar a cabo la disciplina.)

▬ 3. El hermano infractor debía ser disciplinado por medio del poder de nuestro Señor Jesucristo. Debía ser entregado a Satanás:

  • Para destrucción de la carne.
  • Para que su espíritu pudiera ser salvo en el día de nuestro Señor Jesucristo.

   Ahora bien, ¿Qué quiere decir esto? Hay dos interpretaciones principales de la disciplina.

▬ 1. La disciplina significa que el hombre debe ser excomulgado de la iglesia (vs. 2, 7, l3). La idea es que fuera de la iglesia, es decir, afuera en el mundo, impera el dominio de Satanás; mientras que dentro de la iglesia impera el dominio de Dios (Jn. 12:31; 16:11; Hch. 26:18; Ef. 2:12; Col. 1:13; 1ª Jn. 5:19). El hombre debe ser devuelto al mundo de Satanás al cual pertenece. Quizás una disciplina como esa lo humillaría y lo haría recobrar el juicio. Era una disciplina no solo para castigarlo, sino para traerlo a justicia. Es un juicio que le retira a las personas sus privilegios cristianos con la esperanza de que la disciplina las mueva al arrepentimiento.

▬ 2. La disciplina significa algo más que excomulgar a una persona. Es la sujeción milagrosa de la persona al poder de Satanás. La carne debe ser entregada a la enfermedad y, si no hay arrepentimiento como resultado, pues entonces a la muerte. Se ve que las consecuencias físicas son el resultado de los fracasos espirituales (Vea el índice y la nota _ 1ª Co. 11:27-30). En Hechos 5:1-ll, Ananías y Safira constituyen ejemplos extremos. Se argumenta además que la simple acción de excomulgar no surtiría el efecto de destruir la carne.

   Debiera tenerse en cuenta que este castigo se ve como rehabilitación. La carne es destruida para que el espíritu pueda ser salvo. No hay dudas de que Pablo se refiere a “salvo” en toda la extensión de la palabra, porque él añade “en el día del Señor”. Pablo espera ver al infractor en el día del juicio final. Se usan también las mismas palabras en el caso de Himeneo y Alejandro a quien Pablo entregó a Satanás para que aprendieran a no blasfemar (1 Ti. 1:20).

   Es necesario que se estudie este pasaje detenidamente, porque la iglesia necesita desesperadamente ej ercer disciplina más de lo que se ejercía en el pasado a fin de fortalecer el testimonio del Señor. Note tres elementos más:

▬ 1. La disciplina real del hermano infractor se lleva a cabo en “el poder de nuestro Señor Jesucristo”. Es el poder de Cristo el que ejecuta el juicio sobre la carne y sobre el espíritu. Observe lo siguiente, porque resulta extremadamente importante. La iglesia hace todo cuanto puede: Tomen la decisión de que debe lidiarse con el pecado del hermano y luego, con el corazón desgarrado y lleno de amor, hagan el pronunciamiento de que debe abandonar la iglesia. Cualquier castigo físico y espiritual está en manos del Señor, no en las manos de la iglesia.

▬ 2. Nuestro Señor mismo explicó en detalles los pasos reales que se deben seguir para lidiar con un hermano infractor, y la sabiduría de su amor se ve claramente en sus instrucciones. Toda iglesia debe hacer exactamente lo que Él dijo, y si el hermano infractor aún se rehúsa a arrepentirse, entonces la iglesia debe tomar medidas. (Vea el índice y las notas Mt. 18:15-20. Las instrucciones del Señor deben estudiarse detenidamente con este pasaje.)

▬ 3. Al comparar los pasajes de las Escrituras, parece que Pablo quiso decir más que excomulgar. Las Escrituras

enseñan definitivamente que hay un poder espiritual que inflige castigo sobre el pecado. Sin embargo, esto no debiera sorprendernos en nuestra época, porque la medicina moderna y la psicología nos cuentan que incluso la mala conducta causa el castigo físico, emocional, y mental.

   “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Co. 11:30-32).

   “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).

   “Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, dijo: ¡0h, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano” (Hch. 13:9-11; cp. Hch. 5:1-11).

   “de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar” (1 Ti. 1:20).

   “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él” (He. 12:5; cp. los vv. 6-11).

   “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Ap. 3:19).

   “Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes” (Sal. 94:12).

   “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Pr. 3:11, 12).

   “Castígame, oh, Jehová, más con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles” (Jer. 10:24).

   (5:13) Iglesia, deber: La iglesia debe juzgar solo a aquellos “dentro” de la iglesia. Dios juzga a aquellos que están “afuera”, es decir, a los incrédulos. Ningún creyente ni ninguna iglesia deben tratar de ejercer disciplina sobre los incrédulos que están afuera en el mundo. El juicio de los incrédulos está en manos de Dios. Sin embargo. la iglesia debe ejercer disciplina dentro de la iglesia. Por consiguiente, el pecador inmoral que se rehúsa a arrepentirse debe ser destituido de la iglesia. (Vea Mt. 18:15-20: 1 Co. 5:3-5 para un análisis detallado de lo que la iglesia debe hacer con los creyentes infractores.).

   “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; site oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mt. 18:15-17).

   “Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale” (Lc. 17:1-3).

   “Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen” (Hch. 16:4).

   “A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” (1 Ti. 5:20).

   “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

   “Este testimonio es verdadero; por tanto. repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe” (T it. 1:13).

   “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).

   “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo” (Tit. 3:10).

   “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (He. 13:17).

3er Título: «Idolatría y lujuria traen como fin la muerte eterna». Versículo 9. Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.  (Léase: Romanos 6:23. Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. ▬ Apocalipsis 2:14. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.).

   Comentario de Romanos 6:23: Los salarios del pecado versus el don de Dios (6:23)

   Este versículo justamente conocido reúne todo en el capítulo 6. Pablo regresa a la metáfora en el versículo 21 del salario pagado por el trabajo realizado: “la paga del pecado es muerte”. Ganamos juicio por obras, mientras que la justificación y la vida vienen solo por fe y son un regalo de Dios. También hay una connotación militar, para aquellos que pecan son parte de los ejércitos de la oscuridad. A medida que los soldados son pagados por los poderes detrás de ellos, serán pagados por Dios de acuerdo con lo que han ganado de sus misiones militares y el mal que han hecho. En contraste, los santos tienen un “don de Dios”, algo que no pueden ganar por sus méritos: “vida eterna”. El mayor contraste lo encontramos aquí, la vida eterna versus la muerte eterna. El primero es el mejor regalo que se haya dado, la vida en el cielo, y el segundo es el más terrible justo pago recibido, castigo eterno en el lago de fuego.

   Todo esto es posible “en Cristo Jesús, nuestro Señor”. El pecador rechazó a Cristo y vivió una vida separada de él, mientras que los santos volvieron a él con fe. Como Juan 3:16 ha dicho, los que creen “todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. El título completo “Cristo Jesús, nuestro Señor” aparece también en 1:4, 7; 5:1, 11, 21; 7:25; 8:39; 13:14; 15:6, 30. Es el título cristológico clave en esta carta, y aquí refuerza que el don de la vida eterna solo es posible “en Cristo”. Es su señorío el que lo pondrá a trabajar y producirá nuestra eternidad en el cielo.

   Todos queremos pensar que somos libres de hacer lo que queramos, y que al final tomamos nuestras propias decisiones. En realidad, lo contrario es cierto. Como dice Pablo en los versículos 15–16, todos son esclavos de algo. Sí podemos elegir, pero solo aquello a lo que nos rendiremos como nuestro Señor. En última instancia, solo hay dos cosas que importan, el pecado o la justicia, lo que se opone a Dios o lo que es de Dios. Esa elección determinará nuestro destino eterno.

   En los versículos 17–19 vemos cuáles serán las elecciones que hagamos en nuestras vidas. La libertad del control esclavizante del pecado se produce cuando por fe elegimos a Cristo sobre el mundo y aceptamos el regalo de la salvación de Dios. En este punto, experimentamos dos cosas que a primera vista parecen paradójicas: somos liberados del reino y el poder del pecado, y nos convertimos en esclavos de la justicia y de Dios. En el pasado elegimos “la maldad cada vez mayor”, pero cuando nos volvemos a Cristo rechazamos ese estilo de vida triste y destructivo, así podemos dedicar nuestras vidas a la “justicia que conduce a la santidad” (v. 19). Nuestras vidas finalmente alcanzan un significado y un propósito que en verdad valen la pena.

   En los versículos 20–23 se nos muestran las razones para tomar la única decisión correcta. Los pecadores piensan que son libres, pero en realidad se les lava el cerebro y se les alimenta con la cuchara de la gran mentira de que una vida de pecado produce alegría y verdadero placer. Una vida de búsqueda egocéntrica resulta primero en vergüenza, luego una vida desperdiciada y finalmente en un tormento eterno por el rechazo de Dios que representa el pecado. Por otro lado, vivir para Dios produce satisfacción y verdadera felicidad en nuestra vida terrenal, gloria y gozo eternos en la vida eterna. Ahora recibimos el regalo de la salvación y el regalo de la vida eterna en el cielo. Nuestra elección es depender del pago que ganamos con nuestras obras, o por fe aceptar el regalo que no ganamos, la vida eterna con Cristo Jesús nuestro Señor.

   Apocalipsis 2:14: (2:14) Enseñanza, falsa – Balaam – nicolaítas: Estaba la queja. La iglesia era culpable de falsa doctrina y de gran mundanalidad. Advierta dos acusaciones en contra de la iglesia mundana.

▬ 1. La iglesia mundana es culpable de la doctrina de Balaam. ¿Qué significa esto? Significa que la corrupción y la mundanalidad están dentro de la misma iglesia; significa una mezcla de religión con mundanalidad. Balac, el rey moabita que reinaba adyacente a Palestina le temía a Israel. Para proteger su reino, buscó los servicios de Balaam, un profeta, para maldecir a Israel. Cuando el rey le hizo la propuesta a Balaam, este la rechazó, pero aceptó la segunda oferta. Tres veces Balaam maldijo a Israel, pero sin resultados. Luego concibió un plan insidioso. Él iba a corromperlos. Sugirió que niñas moabitas sedujeran a los hombres israelitas para que se casaran con ellas y los condujeran a adorar a sus dioses idólatras. (Nm. 22-25; cp. 31-16). El esquema funcionó. E Israel, si bien arraigado en Dios, se mezcló con la mundanalidad y por lo tanto, corrupto.

   Al parecer lo que había sucedido en la iglesia de Pérgamo era esto: La iglesia…

  • había bautizado a algunas personas que nunca se habían arrepentido y abandonado las maneras del Señor.
  • había permitido que algunos mundanos enseñaran en la iglesia.
  • había permitido una feligresía mezclada de creyentes y no creyentes: algunos vivían vidas separadas de santidad y compromiso de sacrificio por la causa de Cristo y otros vivían vidas mundanas buscando los placeres y las posesiones de este mundo.

    El resultado fue trágico: estaban los que fornicaban dentro de la iglesia esto es. cometían todo tipo de pecados sexuales; y estaban los que participaban en las fiestas de borrachera del mundo, incluso hasta el punto de participar en las fiestas de adoradores idólatras.

   “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40).

   “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Co. 5:11).

   “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Co. 6:14).

   “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

   “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5:11).

   “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros” (2 Ts. 3:6).

   “Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti” (Ex. 34;12).

   “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Sal. 1:1).

  1. La iglesia mundana es culpable de la falsa profesión de los nicolaítas.

Domingo 04 de enero de 2026

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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Una respuesta a «Domingo 04 de enero de 2026. “Los Malos Elementos Reciben Juicio De Dios”»

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