Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
SEMANA DEL 20 AL 26 DE ABRRIL 2026.. “CONMEMORACIÓN ESTABLECIDA POR DIOS: REVELA SU MARAVILLOSA GRACIA”.

Lectura Bíblica: 1ª a los Corintios 11:23 AL 26. 23. Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; 24. y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. 25. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. 26. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

   Comentario general del contexto: (11:23-26) Cena del Señor: El significado real de la Cena del Señor. Pablo dijo claramente que Cristo discutió la Cena del Señor con él en una revelación especial. Lo que él recibió del Señor es lo que ahora les transmite. (Cp. Hch. 18:9; 22:18; 23:11; 27:23-25; Gá. 1:12; 2:2; 2 Co. 12:7 para referencias a las revelaciones especiales que Pablo recibió del Señor.) Observe que Jesús instituyó la Cena del Señor la misma noche en la que fue traicionado.

1. El significado del pan: Note las palabras exactas de Cristo.

» a. “Tomad, comed: esto es mi cuerpo”. Desde luego, hay varias interpretaciones de este planteamiento. Algunos dicen que el pan realmente se convierte en la sustancia del cuerpo del Señor cuando una persona come el pan y bebe de la copa. Otros sostienen creencias que varían desde que los elementos son la sustancia real hasta que sea simplemente un recordatorio del Señor. Pero observe la palabra “es”. La palabra tiene el significado de representar o identificarse como sustancia. Por ejemplo:

  • “Él es [representa] imagen y gloria de Dios” (1ª Co. 11:7).
  • “La roca era [representa a] Cristo” (1 Co. 10:4). (Otras referencias serían Jn. 8:12; 10:9.)

    Note otro elemento. Cuando Jesús les dijo a sus discípulos “tomad, comed”, Él estaba allí presente. Incluso Él mismo participó del pan. Ciertamente en ese instante el pan solo representaba o simbolizaba su cuerpo.

   Note también otro elemento. Al pasar la copa, Jesús no dijo: “Esto es mi sangre”. Él dijo: “Esta copa es el Nuevo Testamento [pacto] en mi sangre”. Claro está, la copa no era literalmente el nuevo pacto; solo era un símbolo del nuevo pacto. Tampoco era literalmente la sangre de Cristo; solo representaba la sangre de Cristo.

» b. Observe las palabras: “que por vosotros es partido”. Esto se refiere a la muerte, el dolor, y el sufrimiento de Cristo. Note las palabras “por vosotros”. La palabra “por” (huper) señala la naturaleza sustituidora de la muerte de Jesús. Él murió por nosotros, como nuestro sustituto.

   “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gá. 3:13).

   “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (He. 2:9).

   “así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (He. 9:28).

   “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

   “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).

» c. “Haced esto en memoria de mí”. Esto quiere decir mucho más que solo recordar la muerte de Cristo. Significa recordar de un modo activo y meditar acerca de la persona de Jesucristo. Cristo dice que lo recuerden a Él, no solo un aspecto de su Persona y su obra. El creyente debe meditar de modo activo sobre Cristo.

2 el significado de la copa: Nuevamente, note las palabras exactas del Señor:

» a. “Esta copa es el Nuevo Testamento [diatheke, pacto] en mi sangre”. La idea es que el viejo pacto del Antiguo Testamento se está poniendo a un lado y Dios está estableciendo un nuevo pacto con su pueblo. El fundamento del nuevo pacto es la sangre de Jesucristo, no la sangre de los toros y las cabras.

   “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna” (He. 9:13-15).

» b. “Haced esto todas las veces que la bebiereis”. Cristo, de un modo sencillo, les dijo a sus seguidores que hicieran lo que Él estaba haciendo al celebrar su cena: Dedicar un tiempo, tomar la copa, bendecirla, y beber de ella.

» c. “En memoria de mí”. Esto se repite para enfatizar que la Cena del Señor tienen un propósito y solo un propósito: Centrar su atención en el Señor. El pueblo del Señor debe centrar su mente en Él y solo en Él. La celebración de la Cena del Señor no debe ser un tiempo para la fraternidad y el festín.

3. La razón para celebrar la Cena del Señor: Note la palabra “anunciáis” (katangello). Quiere decir proclamar, predicar, declarar, anunciar. La Cena del Señor constituye una ilustración y Lm sermón que proclama…

  • la muerte del Señor
  • el regreso del Señor

   Sucede lo siguiente: Cristo murió por nosotros para que pudiéramos vivir eternamente con Él. Por lo tanto, su muerte ilustra tanto lo que Él ha hecho por nosotros como lo que Él va a hacer por nosotros cuando regrese. Su muerte es una ilustración de nuestra redención pasada y presente y también de nuestra redención futura cuando nos conformaremos a su imagen de perfección.

   “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Ro. 5:9).

   “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata” (1 P. 1:18).

   “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).

   “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Ap. 1:5).

   “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a si mismo todas las cosas” (Fil. 3:20, 21).

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Ts. 4:16-18).

   “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:13).

Nota del expositor: El antiguo pacto fue sustituido por el sacrificio de Cristo en la cruz, recordado solemnemente en el sacramento de la cena del Señor, instituido por Él, del cual deben participar todos los creyentes en todo tiempo, hasta que É1 venga.

1er Título: Institución divina del santo sacramento de la cena del Señor. Versículo 23. Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan. (Léase: San Lucas 22:19 y 20. Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. ▬ San Juan 6:53 y 54. Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.).

   Comentario de San Lucas (22:19-20) La cena del Señor-el gran simbolismo de la cena del Señor.

1. El simbolismo del pan. Jesús tomó el pan y lo partió. Esto simbolizaba su cuerpo roto. Su cuerpo fue roto, es decir, sacrificado, como una víctima en favor de la liberación del hombre (Is. 53:5). Este acto era tan significativo para la iglesia primitiva que a veces se lo llamaba simplemente el partimiento del pan (Hch. 2:42, 46; l Co. 10:16). Bajo el Antiguo Testamento el pan partido representaba el sufrimiento de los israelitas. Ahora, bajo el Nuevo Testamento, debía representar el cuerpo quebrantado de Cristo (1ª Co. 11:24).

   Note que Jesús dijo que su cuerpo fue partido y entregado por nosotros. Sufrió y murió por nosotros: en favor nuestro, en lugar nuestro. Soportó el juicio de Dios sobre el pecado muriendo por nosotros.

   «Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo» (Jn. 6:50-51).

   «Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí» (1 Co. 11:24).

   «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados›› (Is. 53:5).

2. El simbolismo de la copa. Jesús identificó a la copa con su sangre del nuevo pacto. Simplemente quiso decir que su sangre establece un nuevo pacto con Dios; su sangre permite una nueva relación entre Dios y el hombre. Note las palabras exactas del Señor

» a. «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre.» Su sangre, proveniente de su cuerpo, se convertiría en la señal o símbolo del nuevo pacto. Su sangre tomaría el lugar de los animales sacrificiales.

» b. «El nuevo pacto»: Su sangre, el sacrifico de su vida, establecía un nuevo Testamento, un nuevo pacto entre Dios y el hombre (cp. He. 9:11-15). La fe en su sangre y en su sacrificio es la forma en que el hombre debe acercarse ahora a Dios. Bajo el Antiguo Testamento, la persona que quería estar en buena relación con Dios se acercaba a Él mediante la sangre del animal sacrificado. El creyente del Antiguo Testamento creía que Dios lo aceptaba en base al sacrifico del animal. Ahora, bajo el Nuevo Testamento, el creyente cree que Dios lo acepta en base al sacrifico de Cristo. Esto es lo que dijo Jesús: «Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada». (Mr. 14:24. Véase nota-Mt. 26:28; cp. Ef. 1:7; 1 Jn. 2:1-2; He. 9:22.) Los pecados de la persona son perdonados y la persona es aceptable ante Dios por creer que la sangre de Cristo fue derramada por ella (l Jn. 1:7).

   «En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia» (Ef. 1:7).

   «Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado» (1 Jn. 1:7).

   «Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1 Jn. 2:1-2).

   «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera, comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió de cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente» (Jn. 6:54-58).

   ESTUDIO A FONDO 2

   (22:19-20) La cena del Señor -Pascua: note las palabras «en memoria de mí». Al cumplir la pascua con el derramamiento de su propia sangre, Jesús estaba ligando la cena del Señor a la fiesta pascual. Al instituir la cena del Señor Jesús estaba mostrando a sus discípulos que Él era, en primer lugar, el gran libertador. Un libertador difiere de un liberador. Un liberador puede librar a una persona y someterla a algo tan malo o peor de lo que lo esclaviza, en cambio un libertador no. Un libertador libra a la persona de toda cadena que la ate. Los discípulos, al participar de la cena debían:

▬ 1. Recordar como Dios había librado a Israel de la esclavitud egipcia.

▬ 2. Recordar que la sangre del Señor los libraba de la esclavitud terrenal y pecaminosa. La cena del Señor debía recordar a los discípulos que la sangre del Cordero los guardas de la terrible mano del juicio de Dios.

▬ 3. Recordar que la sangre de Cristo le posibilita volver y librar a su pueblo para llevarlo a la eterna presencia de la gloria de Dios.

   Comentario de San Juan (6:52, 53) Hombre, Estado del – Pecado, Muerte en: Los extremistas religiosos estaban perplejos y discutieron entre ellos. La palabra “contendían” (emachonto) significa pelear, discutir, debatir. Estaban debatiendo lo que Jesús quería decir. Él acababa de decir:

   “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).

▬ 1. Los judíos (extremistas religiosos) comenzaron a discutir sobre el significado de las palabras. “¿Cómo puede Él damos a comer su carne?”

=> Algunos interpretaron sus palabras como una parábola, en una forma figurativa y simbólica. Sabían que Él con frecuencia hablaba con parábolas.

=> Otros no tenían ni idea de lo que quería significar, pero vieron que estaba sosteniendo ser la persona más importante del mundo, el mismo Salvador de los hombres. Esto, por supuesto, los molestó más allá de la razón. ¿Cómo es que cualquier hombre puede sostener que es tan importante para el mundo? Como materialistas y humanistas sostuvieron:

   “¿Cómo puede ser esto? Él no es más que un hombre. ¿Cómo puede dar su carne por el mundo y el mundo recibir vida eterna?”

=> Algunos discípulos, genuinos seguidores del Señor, quizás comprendieron.

   El punto es que los extremistas religiosos estaban molestos. El mensaje había corrido por un tiempo prolongado y Jesús había hecho declaración tras declaración todo muy inusual. Es más, lo que Él estaba diciendo no era claro y parte de su discurso era ofensivo. Por lo tanto, estaban enojados y perplejos y comenzaron a discutir entre ellos acerca de qué quería decir y cómo debían responderle.

▬ 2. Jesús respondió diciendo todavía algo más impactante: salvo que un hombre participe de Él; esto es, lo reciba, ese hombre no tiene vida dentro de él.

   Las palabras “comer” y “beber” están en el tiempo aoristo griego, que significa un acto de una vez y para siempre. Jesús no estaba hablando de compartir una y otra vez. Él no estaba hablando de tomar de Él día tras día mediante la oración y el estudio de la Biblia. Estaba hablando de un evento único. Una persona debe comer y beber de Cristo, esto es, recibirlo una sola vez y para siempre (ver Estudio a fondo l, Jn. 6:53).

   Pensamiento 1: A no ser que un hombre reciba (coma y beba) a Cristo, no tiene vida dentro de él. Es un hombre muerto espiritual y eternamente. Está caminando alrededor de un hombre muerto.

=> Físicamente está en el proceso de envejecer y morir, de vivir en el reino de los muertos y estar destinado a morir.

=> Espiritualmente ya está muerto, sin tener vida con Dios. No tiene vida, no tiene una relación real y verdadera con el Dios verdadero y viviente. Está destinado a la muerte eterna y a la separación de Dios.

   Compartir, comer y beber de Cristo es absolutamente fundamental para poder vivir verdaderamente, con el objeto de poseer vida real que perdure ahora y por siempre.

   “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).

   “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Ef. 5:14).

   “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (Col. 2:13).

   “Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta” (1 Ti. 5:6).

   “Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto” (Ap. 3:1).

   ESTUDIO A FONDO 1

   (6:53) Comer – Beber – Salvación: Recibir, aceptar, compartir, apropiarse, asimilar, absorber y hacer parte de uno mismo. Una persona puede realmente recibir y compartir de Cristo en el sentido más cercano e íntimo y nutritivo de su ser (carne y sangre). Recibir y compartir puede ser tan íntimo y nutritivo como comer y beber.

   El punto es este: un hombre debe recibir a Cristo en su corazón, en su ser más profundo si es que desea vivir. De hecho, está muerto espiritual y eternamente a no ser que reciba a Cristo de este modo.

   (6:54) Salvación, Resultados – Crecimiento: El primer resultado de recibir a Cristo, el Pan de vida, es la vida eterna.

Advierta tres cosas.

▬ 1. La palabra para “comer” (trogon) es diferente. Significa comer con voracidad, tomar trozos grandes, comer con placer. Es la imagen de tener hambre ante Cristo y ansiosamente querer alimentarse y comer de Él.

▬ 2. El tiempo verbal también es diferente. Es tiempo presente, lo cual significa acción continua. Una persona debe continuar comiendo y desarrollándose y creciendo en el hábito de comer de Cristo. La imagen es el crecimiento cristiano día tras día.

   Ahora advierta este punto. Un creyente verdadero, un hombre que realmente recibe a Cristo, es un hombre que comparte continuamente con Él. Día tras día el hombre se deleitará en Cristo. Este es el hombre que tiene la promesa de la vida eterna, y la vida eterna incluye tres mayores cosas.

» a. Vida eterna y abundante (ver Jn. 1.4;10:10; 17:2, 3).

» b. La conquista de la muerte (ver, Jn. 3: 14, 15).

» c. La resurrección (ver nota, Jn. 5:28-30).

   “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).

   “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

   “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24).

   “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).

2° Título: Los elementos de pan y vino hacen memoria del sacrificio de Cristo. Versículos 24 y 25. y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.  (Léase: San Juan 6:55 y 56. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. ▬ San Marcos 14:22 al 24. Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.).

   Comentario de San Juan (6:55) Satisfacción ▬ Vida, Abundante: El segundo resultado de recibir a Cristo es la verdadera satisfacción, no la satisfacción falsa.

▬ 1. La palabra “verdadera” (alethes) significa real en oposición a falso. (Ver Jn. 1:9.) Las cosas del mundo no satisfacen ni llenan al hombre, no con una satisfacción verdadera. Los placeres y las satisfacciones mundanas son falsas y la satisfacción falsa no perdura, no en forma permanente, no con seguridad y confianza plena. Los placeres y las satisfacciones mundanas siempre dejan a los hombres con una sensación de vacío, de insatisfacción, de anhelo, de falta de seguridad y preguntándose si este mundo es todo lo que hay, preguntándose si no hay más en la vida que este mundo y las posesiones que tiene para ofrecer.

▬ 2. La verdadera satisfacción proviene de recibir a Cristo en la vida de uno y eso solo viene a través de Cristo. Esto es lo que quiere decir el Señor en este versículo. Así como la vida real en la tierra proviene de comer y beber alimentos, así la vida real y abundante proviene de comer y beber a Cristo. Uno debe recibir a Cristo en el sentido más próximo, más íntimo y más nutritivo para tener una vida verdadera, una vida que sea abundante y plena de… • seguridad • amor • paciencia • fe • fuerza • garantía • gozo • cordialidad • mansedumbre • poder de decisión • confianza • paz • bondad • templanza • valor

   “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mt. 5:6).

   “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Jn. 4:14).

   “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Jn. 7:37).

   “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22, 23).

   “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno” (Ap. 7.16).

   “En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza” (Sal. 17:15).

   “Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, y tú los abrevarás del torrente de tus delicias” (Sal. 36:8).

   “Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta” (Sal. 107:9).

   “Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación” (Is. 12:3).

   “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos” (Is. 44:3).

   “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche” (Is. 55:1).

  “Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan” (Is. 58:11).

   (6:56) Permanecer ▬ Compañerismo ▬ Cuidado ▬ Providencia: El tercer resultado es el compañerismo sobrenatural y el ser cuidado. Esto se ve en la palabra “permanecer” (menei). Significa morar, continuar, permanecer, descansar en. Es fijo y determinado y permanece allí, continuando una y otra vez. Tal es el estado y la condición y el ser de la persona que recibe a Cristo. La persona recibe a Cristo en su ser, y Cristo entra en la vida de la persona y permanece en ella. La persona es tomada y ubicada en Cristo, esto es, ubicada con todos los otros creyentes en el cuerpo espiritual de Cristo (ver notas, 1 Co. 12:12-31; Ef. 1:22, 23; 2:11-22. Hechos 2: 1-4, la sección sobre el bautismo para mayor información.) La persona permanece en Cristo incluso mientras Cristo permanece en ella. Esto, por supuesto, significa compañerismo con Cristo y la presencia de su cuidado y de su ojo vigilante al cuidamos (ver Jn. 15:1-8; Hch. 2:42 para mayor discusión al respecto).

   “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros” (Jn. 14:20).

   “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer” (Jn. 15:4, 5).

   “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mí” (Gá. 2:20).

   “A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).

   “Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él” (1 Jn. 3:24).

   “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3.20).

   Comentario de San Marcos 14:22 al 24 Jesús instituye la Cena del Señor, 14:22-26

   (14:22-26) Introducción: tantas cosas ocurrieron en el aposento alto. Juan es el único de los cuatro evangelistas que cubre detalladamente lo ocurrido en el aposento alto. Le dedica cinco capítulos completos. Marcos, en cambio, cubre solamente dos eventos del aposento alto, y ambos son relatados en forma breve. Marcos concentra su atención en la traición de Judas y en la Cena del Señor. En cinco versículos compactos comparte lo que Jesús hizo para instituir la Cena del Señor.

  1. Primer acto: Jesús tomó pan (v. 22).
  2. Segundo acto: Jesús tomó la copa (vv. 23-24).
  3. Tercer acto: Jesús reveló un reino glorioso (v. 25).
  4. Cuarto acto: cantaron un himno (v. 26).

   (14:22) Cena del Señor-pan: el primer acto en la Cena del Señor involucra el pan. Note que Jesús hizo cuatro cosas con el pan.

▬ 1. Jesús tomó el pan en sus manos. Esto simboliza que su muerte fue un acto voluntario. El destino de Jesús estaba en sus propias manos. No tenía que morir, sino que murió voluntariamente.

   «Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre» (Jn. 10:15, 17-18).

▬ 2. Jesús dio gracias. Dio gracias a Dios por liberación y provisión y por la seguridad de la vida.

▬ 3. Jesús partió el pan. Esto simboliza que su cuerpo fue roto, es decir, sacrificado como una víctima para la liberación del hombre (Is. 53:5). Este acto fue tan significativo que la iglesia primitiva a veces llamaba la cena del Señor el partimiento del pan (Hch. 2:42, 26; 1ª Co. 10:16). Bajo el Antiguo Testamento el pan partido simbolizaba el sufrimiento de los israelitas. Ahora, bajo el Nuevo Testamento, el pan debía ilustrar el cuerpo partido de Cristo (1 Co. 11:24).

   «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados» (Is. 53:5).

▬ 4. Jesús dio el pan a los discípulos para que lo comieran. Las palabras: «Tomad, [comed] esto es mi cuerpo», significa que la persona debe tomar y recibir a Cristo en su vida. El momento en que una persona toma y recibe a Cristo es el momento de la redención. Es ese momento de redención el que debe ser recordado en esta ordenanza (véase Estudio a fondo 2-Mt. 26:26; Jn. 6:52-58).

   «Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo» (Jn. 6:50-51).

    (14:23-24) Cena del Señor-copa: el segundo acto de la Cena del Señor involucra la copa. Jesús hizo cuatro cosas con la copa.

▬ 1. Tomó la copa en sus manos. Nuevamente Jesús estaba enseñando que su muerte sería voluntaria.  tenía su vida en sus propias manos. Su vida no le iba a ser quitada; ÉL la estaba entregando (cp. Jn. 10:11, 17-18).

▬ 2. Dio gracias. Dio gracias a Dios por la liberación a través del sacrificio.

▬ 3. Dio la copa a los discípulos y todos bebieron de ella. Nuevamente Jesús estaba diciendo que Él tiene que llegar a ser parte del mismo ser del hombre si éste quiere liberación. Note la palabra «dio» (edoken) en el griego está en tiempo aoristo. Esto significa que Cristo dio la copa una vez para siempre. Cristo murió una vez y solamente una vez (Ro. 6:10), y el hombre participa de su muerte una, y solamente una vez (Ro. 6:6).

   «Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirva más al pecado» (Ro. 6:6).

   «Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive» (Ro. 6:10).

4. Jesús identificó a la copa con su sangre del nuevo pacto. Simplemente quiso decir que su sangre establecía un nuevo pacto con Dios. Su sangre daba lugar a una nueva relación entre Dios y el hombre. Note las palabras exactas del Señor.

» a. «Esta es mi sangre» Su sangre, la que vertió de su cuerpo se convertiría en la señal, el símbolo del nuevo pacto. Su sangre tomaría el lugar del sacrificio de animales.

» b. «El nuevo pacto.» Su sangre, el sacrificio de su vida, establecía un nuevo testamento, un nuevo pacto entre Dios y el hombre (cp. He. 9:11-15). La fe en su sangre, en su sacrificio es el camino para que ahora el hombre se acerque a Dios. Antes, bajo el Antiguo Testamento, la persona que quería estar en buena relación con Dios se acercaba a Él por medio del sacrifico de la sangre de animales. El creyente del Antiguo Testamento creía que Dios lo aceptaba por el sacrificio del animal. Ahora, bajo el Nuevo Testamento, el creyente cree que Dios lo acepta por el sacrificio de Cristo. Esto es lo que Jesús dijo: «Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada» (Mr. 14:24. Véase nota-Mt. 26:28; He. 9: 18-22). Los pecados de la persona son perdonados y entonces ella es aceptable a Dios creyendo que la sangre de Cristo fue derramada por ella.

   «En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia» (Ef. 1:7).

   «Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado» (1 Jn. 1:7).

   «Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1 Jn. 2:1-2).

   El tema es este: la persona tiene que recibir lo que Cristo ha hecho por ella. Tiene que beber, participar, absorber, asimilar la sangre de Cristo en su vida. Es decir, la persona tiene que creer y confiar en la muerte de Cristo para recibir el perdón de sus pecados. Tiene que permitir que la muerte de Cristo sea su alimento, la parte más íntima y la energía, el flujo mismo de su vida (véase Mt. 26:27-28).

   «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente» (Jn. 6:54-58).

   (14:25) Promesas-la gran boda de Cristo: el tercer acto fue la entrega de dos promesas.

  • Había la promesa de un reino glorioso (véase Mt. 19:23-24).
  • Había la promesa de una celebración gloriosa (véanse Mt. 22:1-14 para la discusión).

   Ambas promesas están basadas en el cuerpo y la sangre de Cristo, y ambas promesas fueron dadas a la persona que participa del cuerpo y de la sangre de Cristo.

   Jesús prometió que llegará un día en que todos los auténticos creyentes se sentarán con Él en el reino de Dios. Tendrán su lugar en la gran boda del Cordero. Es la promesa de la perfección, de vivir por siempre en los nuevos cielos y la nueva tierra, de estar sentados con Cristo en el glorioso reino de Dios que será establecido en el futuro.

   «El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados» (Ro. 8:16-17).

   «Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria» (Col. 3:4).

   «Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria» (2 Co. 4:17).

   «Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada» (1 P. 5:1).

    «Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo» (2 P. 1 :11).

   (14:26) Cena del Señor-cantar: el cuarto acto en la Cena del Señor involucró el canto de un himno. A pesar de la tristeza, la perplejidad, y la incertidumbre ante lo que esperaba, ellos cantaron un himno. Cantaron el himno en celebración de la gran esperanza que Dios da de liberación y salvación.

   «Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido» (Jn. 15:11).

   «Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!» (Fil. 4:4).

   «Como entristecidos, más siempre gozosos; como pobres, más enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, más poseyéndolo todo» (2 Co. 6:10).

3er Titulo:  La cena del Señor: anuncio solemne del sacrificio de Cristo. Versículo 26. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. (Léase: Hebreos 9:27 y 28. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. ▬ Apocalipsis 19:9. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.).

   Comentario de Hebreos (9:27-28) Jesucristo, muerte ▬ Juicio ▬ Muerte ▬ Jesucristo, regreso: Jesucristo soportó la muerte y el juicio por muchos. Note cuatro elementos significativos:

▬ 1. El hombre muere y muere una sola vez, solo una vez. No hay segunda oportunidad. Este es el énfasis de “solo una vez” (hapax). El hombre solo tiene una oportunidad de ser perdonado, salvo, y redimido, solo una oportunidad de volverse acepto ante Dios y de recibir la herencia de la promesa, es decir, la vida eterna. El hombre muere, y cuando muere, pierde su oportunidad. Jesucristo murió en este mundo y en el espacio de tiempo de esta vida. Él no murió en otro mundo ni en otro marco de tiempo de otro mundo. Él murió en la tierra como un hombre por los hombres. Por lo tanto, nunca más habrá oportunidad de cubrirse con su sacrificio de no ser en este mundo y en esta vida. Los hombres mueren y mueren solo una vez, para nunca más vivir en la tierra.

   “que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Ap. 5:12).

   “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27).

   “pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba” (Stg. 1:10).

   “Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae” (1 P. 1:24).

   “Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de si al desterrado” (2 S. 14:14).

   “Pues verá que aun los sabios mueren; Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, Y dejan a otros sus riquezas” (Sal. 49:10).

   “¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del Seol?” (Sal. 89:48).

   “El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más” (Sal. 103:15-16).

   “No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee” (Ec. 8:8).

   “Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo” (Is. 40:6).

▬ 2. El hombre muere y luego viene el juicio. Él ha pecado y maldecido a Dios, ha ignorado y descuidado a Dios, se ha rebelado contra Dos y lo ha rechazado. Esta es la tragedia de las tragedias. Sencillamente vivimos como queremos, hacemos 10 que queremos y como queremos, en vez de vivir como Dios manda. No somos como debiéramos ser y siempre seremos imperfectos. Somos culpables por transgredir el mundo y la ley de Dios; por tanto, debemos soportar el juicio de Dios. ¿Cuándo? ¿Cuándo seremos juzgados? Este versículo nos lo dice con la mayor claridad posible: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (v. 27). Cuando muramos, seremos juzgados: separados y marginados de Dios para siempre y nunca se nos permitirá entrar a la presencia de Dios. Se nos prohibirá entrar al cielo, y se nos enviará al lugar que es el opuesto mismo del cielo, al propio infierno. El juicio viene después de la muerte. Inmediatamente al morir se nos juzgará y separará de Dios, y estaremos separados de Él para siempre.

   “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él y todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos” (Mt. 25:31-32).

   “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27).

   “sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el dia del juicio” (2 P. 2:9).

   “pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2 P. 3:7).

   “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él” (Jud. 14-15).

▬ 3. Pero note la noticia gloriosa: “Cristo se ofreció una vez para soportar los pecados y el juicio de muchos. Cristo ha aceptado sobre sí mismo nuestros pecados”. Él se ha sacrificado a sí mismo por nuestros pecados y ha soportado nuestro juicio por nosotros. Ya nosotros no tenemos que soportar el juicio por nuestros pecados e imperfecciones. Si creemos, confiamos realmente en Jesucristo para que soporte nuestros pecados y el juicio, entonces Dios considera nuestros pecados como si Cristo los hubiese soportados. Dios nos considera libres de pecado, como perfectos y aceptos ante Él. Por lo tanto, nunca tendremos que ser juzgados y condenados por el pecado.

   Pero note: “Esta salvación gloriosa no ocurre en la vida de todas las personas”. Una persona tiene que creer y confiar en el sacrificio de Jesucristo. Solo esto es razonable: “Si una persona no cree en algo, no permite que esto funcione para ella. Pero si cree, permite que funcione para ella”. Cuando creemos, realmente creemos, entonces el sacrificio de Jesucristo funciona para nosotros. Su sacrificio cubre nuestros pecados y nos volvemos aceptos ante Dios. Nunca tendremos que enfrentar el juicio y condenación por nuestros pecados.

   “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).

   “el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Gá. 1:4).

   “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gá. 3:13).

   “quien se dio a si mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tit. 2:14).

   “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (He. 2:9).

   “De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” (He. 9:26).

   “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

   “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).

   “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Ap. 1:5).

   “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:5).

▬ 4. Jesucristo vendrá a la tierra una segunda vez, y Él vendrá sin pecado para salvar a los que le esperan.

=> ¡Qué planteamiento tan fenomenal!

=> ¡Qué promesa tan increíble!

=> ¡Qué gran espectáculo será!

   Jesucristo preparará el cielo y regresará a salvar a los que esperan por Él. Y podemos confiar con toda seguridad que Él nos puede salvar. Porque Él estará sin pecado. Él será perfecto y eterno, la personificación misma de la justicia y la perfección ideal. Por ende, como Justicia y Perfección ideal, Él puede cubrirnos consigo mismo. Él nos puede volver perfectos y justos, y Él lo hará, si esperamos por Él.

   Otras Escrituras nos dicen lo que sucederá y nos proporcionan algunos- detalles. Enumerados brevemente, el gran espectáculo lo conformarán…

  • el cuerpo de los creyentes muertos, los que murieron esperando su regreso, serán resucitados para encontrarse con Él en el cielo.
  • las personas que viven y esperan por Él serán exaltadas de la tierra y ascenderán para unirse a Él en el cielo.

   “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

   Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Ts. 4:16-18).

   “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mt. 16:27).

   “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mt. 24:44).

   “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su

   Comentario de Apocalipsis 19:9: (19:9-10) Cena de Bodas del Cordero: La Cena de Bodas será un acontecimiento bendito y glorioso, el acontecimiento más glorioso que haya tenido lugar en la historia. Advierta dos cosas.

▬ 1. La Cena de Bodas será la celebración más bendita de toda la historia. La idea es que sea enormemente bendita. Advierta: Están los que dicen que los invitados se refieren a un grupo separado que no es el de la novia, es decir, la iglesia. Pero esto es poco probable. Esta es la cena del Cordero, no del Cordero y la Novia. El Cordero es el que ha llamado a todos los invitados a la gran cena. De hecho, los creyentes, la novia, abarcan la mayor cantidad de invitados a la cena.

   La cena será un acontecimiento bendito por un motivo: Toda la hueste celestial estará allí, todos los creyentes y los seres angélicos, y Dios y Cristo. Será un acontecimiento bendito, una celebración gloriosa y espectacular, porque todos estarán allí, todos los creyentes estarán reunidos en la gran sala de banquetes de Dios, todos están reunidos por primera vez en la historia.

   Pensamiento 1: Agita el corazón pensar que habrá cenas periódicas a lo largo de la eternidad donde Cristo nos reunirá a todos para una celebración. Imagine que nos llamen a todos desde nuestros diversos deberes y reinos de todas partes del universo para una gran cena de celebración. ¡Qué pensamiento glorioso! Ojalá que Dios agite nuestros corazones para servir a nuestro Señor tan diligentemente, día y noche. Estar con nuestro Señor y Dios en el cielo y en la eternidad, en los nuevos cielos y en la tierra, todo valdrá la pena cuando veamos a Jesús.

   “Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas” (Mt. 22:4).

   “Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos” (Lc. 14:16).

   “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Co. 2:9).

   “Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios” (Ap. 19:9).

   “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo” (Ap. 21:7).

▬ 2. La Cena de Bodas será bendita porque tiene el propósito de adorar a Dios y a Él solamente. Esto se ilustra claramente por lo que le sucedió a Juan. Recuerde: Juan era todavía un hombre humano, no un hombre redimido. El Señor le estaba dando una visión del fin de los tiempos y sus acontecimientos. Juan está tan atrapado en el esplendor majestuoso y en la celebración de la cena que cae de rodillas a los pies del gran ángel para adorarlo. Pero el ángel le dice a Juan que no lo adore a él ni a nadie más. sino que adore solamente a Dios. Hay dos motivos para esto.

=> Primero, todas las criaturas, incluso los ángeles majestuosos del cielo, son solo siervos de Dios. Pueden ser seres majestuosos, pero no son Dios.

=> Segundo, Jesucristo mismo es el que da testimonio de la verdad. Cristo y solo Cristo posee y comparte la verdad. La única verdad que tienen los ángeles y los siervos es la verdad de Cristo. Por lo tanto, Él y solo Él es digno de adoración. Ningún ángel ni ninguna otra criatura posee la verdad. Por lo tanto, adore a Dios y solo a Dios.

   “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mt. 4:10).

   “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn. 4:24).

   “Diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria. porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Ap. 14:7).

   “Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios” (Ap. 22:9).

   “Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad” (1 Cr. 16:29).

   “Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor” (Sal. 95:6).

   “Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad: temed delante de él, toda la tierra” (Sal. 96:9).

Semana del 20 al 26 de abril del 2026

Amén, para la honra y gloria de Dios.

Posted in

Deja un comentario