Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
DOMINGO 28 DE JUNIO DE 2026. “JUICIO DIVINO ANTE LA MALDAD DE LOS HOMBRES IMPÍOS”.

   Comentario general del contexto Bíblico: Versículos 7-10: De la campaña en sí, los resultados son todo lo que se registra. Sin duda terminó con una gran batalla, en la que los madianitas fueron tomados por sorpresa y derrotados por completo. Como era una guerra de venganza de Jehová, los vencedores mataron sin cuartel a todos los varones, es decir, a todos los varones adultos, como se muestra a continuación; y “sobre los que fueron muertos”, es decir, además de ellos, los cinco reyes madianitas y Balaam, quien primero aconsejó a los madianitas, según Números 31:16, para tentar a los israelitas a la idolatría. Los cinco reyes eran jefes de las tribus madianitas más grandes o más poderosas, como se dice expresamente que lo fue Zur en Números 25:15. En Josué 13:21 se les llama “vasallos de Sehón”, porque Sehón los había subyugado y los había hecho tributarios cuando conquistó la tierra por primera vez. Las mujeres y los niños de los madianitas fueron llevados prisioneros; y sus ganados ((behemah), animales de tiro y de carga, como en Éxodo 20:10), y sus rebaños, y sus bienes tomados como botín. Las ciudades en sus viviendas, y todas sus aldeas ((tiroth), tiendas de campaña, como en Génesis 25:16), fueron incendiadas. La expresión “ciudades en sus viviendas” lleva a la conclusión de que las ciudades no eran propiedad de los mismos madianitas, que eran un pueblo nómada, sino que originalmente pertenecían con toda probabilidad a los moabitas, y habían sido tomadas por los Amorreos bajo Sehón. Esto lo confirma Josué 13:21, según el cual estos cinco vasallos madianitas de Sehón habitaban en la tierra, es decir, en el reino de Sehón. Esto también sirve para explicar por qué la conquista de su país no se menciona en el relato que tenemos ante nosotros, aunque se afirma en Josué (lc), que se asignó a los rubenitas con el reino de Sehón.

   Versículo 11-12

   Todo este botín ((shalal), botín en bienes), y toda la presa en hombres y animales ((malkoach)), fue llevado por los conquistadores a Moisés y Eleazar y la congregación, al campamento en las estepas de Moab. En Números 31:12, שׁבימלקוח al ganado tomado como botín, y שׁלל al resto de la presa.

   Juicio Divino: Las Escrituras enseñan que Dios, como Juez justo, no deja impune la maldad. La Biblia advierte que el juicio divino sobre los hombres impíos es una realidad ineludible, reservando condenación y castigo para quienes desobedecen su palabra y se complacen en la injusticia. Judas 1:15: «Para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.» y 2ª Pedro 3:7. «Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.»

Genesis 18:25. «Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?»

TEXTO: “Llegará el estruendo hasta el fin de la tierra, porque Jehová tiene juicio contra las naciones; él es el juez de toda carne; entregará los impíos a espada, dice Jehová” (Jeremías 25:31).

   Comentario del texto Bíblico: El juicio de las naciones y sus jefes, 25:30–31. Usando el lenguaje común a los profetas (comp. Amós 1:2. «Dijo: Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y los campos de los pastores se enlutarán, y se secará la cumbre del Carmelo». ▬ Amós 3:8. «Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?» ▬ Joel 3:16. «Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.»), se anuncia que Jehovah va a rugir desde su trono contra su rebaño y contra todas las demás naciones y las va a llevar a juicio. El estruendo de su voz y de su ira va a cubrir el mundo, porque él va a juzgar a todas las naciones. Los impíos van a ser entregados a la espada. Va a haber calamidades en nación tras nación como una tempestad que destruye todo en su camino. Habrá tantos muertos que no habrá quienes pueden expresar el duelo por ellos ni darles sepultura. Sus huesos no van a ser recogidos y dados sepultura, sino que se convertirán en abono para la tierra. La destrucción va a ser total.

   Comentario de los versículos 7 y 8. La guerra contra Madián, 31:5–8. Algunos se quejan de que no se da ni la fecha ni el lugar específico en que aconteció esta campaña militar. Pero el contexto indica que la batalla tuvo lugar en o cerca de las llanuras de Moab un poco antes de la muerte de Moisés (31:1, 12). Salen mil hombres de cada tribu, o un total de 12.000 israelitas, para llevar a cabo la guerra. Existen las mismas posibilidades de interpretar “mil” aquí como en los censos en Números 1 y 26; puede significar literalmente mil hombres o una unidad militar.

   La participación del sacerdote Fineas demuestra que esta es una guerra santa. El sumo sacerdote, Eleazar, no puede salir a la guerra porque tiene que guardarse contra toda contaminación por el contacto con la muerte (ver Lev. 21:1–6, 10–12). Por eso, su hijo Fineas va en su lugar, llevando los utensilios del santuario y las trompetas (ver 10:1–10). Notar también que Fineas es el que demostró celo por Jehovah en matar a Zimri y Cozbi (25:6–15).

   Los reyes, incluyendo a Zur, el padre de Cozbi (25:15), y todo varón (de este grupo de madianitas por lo menos) son muertos. En el v. 8, dice que mataron también a Balaam. ¿Por qué? Números 31:15, 16 dice que fue por el consejo de Balaam que las hijas de Moab y Madián tentaron a Israel y causaron que los israelitas pecaran contra Dios (ver también Apoc. 2:14). Aparentemente, después de salir de la presencia de Balac, Balaam se había juntado a los madianitas (ver 24:25 y comentario allí).

   Esta campaña militar sirve para Israel como un ensayo para la guerra de conquistar la tierra prometida, porque se aplican los mismos principios de una guerra santa. Por la obediencia al mandamiento de Dios, Israel reafirma su entrega a Jehovah como su Rey divino. La victoria ganada es como las primicias de las victorias que Jehovah promete dar al pueblo si obedece sus mandamientos.

   Castigo de Acán, 7:6-26.: La actitud de Josué refleja la crisis provocada por la derrota, pero sobre todo porque en el fondo sabe que algo está fallando. La relación con Jehovah anda mal. Las preguntas de Josué son similares a los argumentos de los que se quejaban ante Moisés en el desierto (Núm. 14:2, 3). El ensimismamiento en que ha caído Josué no le permite comprender que quien ha fallado al pacto no es Jehovah sino el pueblo mismo.

   Hay señal de duelo, de arrepentimiento en el sentido del dolor, el pesar por saber que han fallado; pero aún no se sabe dónde está la razón del problema. El dolor por fallar es un paso inicial en el proceso de restauración, porque implica al menos que se reconoce que las cosas no están funcionando bien en relación con Dios. Esto es sólo un preámbulo en el arrepentimiento.

   Jehovah dio instrucciones para que Josué indagara acerca de quién era el culpable de la tragedia que afectaba a todo el pueblo (vv. 14, 15). Josué fue tribu por tribu investigando de clan en clan y luego de familia en familia, es decir, todas las unidades que componían al pueblo hebreo: tribus, clanes, familias, hasta la estructura más pequeña del pueblo.

   Es importante comprender la mentalidad de los pueblos antiguos para respetar el texto bíblico que narra el castigo de Acán (vv.15–26). La comunidad es la unidad básica para la sobrevivencia de las personas. Estas no son entendidas, como en nuestro tiempo, en términos individuales; no son personas aisladas que se pueden pertenecer a sí mismos o que son libres según la democracia occidental. La persona en este contexto tiene valor en la medida en que pertenece a una comunidad. Las tribus cuidan estrictamente a sus miembros porque ellos representan la mano de obra para la cacería o la agricultura y a las mujeres porque garantizan la reproducción de la comunidad si son fértiles. De ahí se pensaba que una mujer en una comunidad tenía valor en la medida en que era fértil. La lucha entre tribus o clanes con frecuencia se dio por el rapto de mujeres o violaciones, que tenían una implicación socioeconómica y religiosa, puesto que lo que importaba en el fondo no era el honor de una mujer sino el de la comunidad. Por esta razón la mujer era, en cierto modo, un objeto de intercambio sobre el cual solo los padres podían intervenir para darlas en matrimonio, y en muchos casos entre los clanes con cierta consanguinidad para que la comunidad no se desintegrara. Así como el individuo se debe a la comunidad, la comunidad se debe al individuo. Lo que esta haga por él no es un beneficio que termine fortaleciendo el individualismo, sino por el contrario a la comunidad misma. La reciprocidad es fundamental, pues lo que el individuo haga afecta a la comunidad; cuando actúa quien lo hace es la comunidad y no una persona individual.

   Esta manera comunitaria de pensar y actuar también se demostró en Israel. Se desarrolló hasta el punto que muchos consideraban que los pecados de sus padres causaban las tragedias actuales, procurando evitar la responsabilidad individual. Este hecho permite comprender por qué el pecado de uno afecta a toda la comunidad, y por qué el esfuerzo de uno ayuda a la comunidad. Jehovah se reveló a un pueblo en su contexto, y en esa medida no se reveló a individuos para que estos se dieran por bien servidos al conocer a la divinidad. Se reveló a ellos en la medida en que hacían parte de una comunidad. Por ese trato que Jehovah hace con todo un pueblo, todo el pueblo responde; cada tribu, cada clan, cada familia puede afectar positiva o negativamente a la comunidad en general.

   El pecado de Acán no lo afectó negativamente a él solamente, sino a toda la comunidad. Treinta y seis hombres murieron, y no se alcanzó la meta propuesta. La violación del pacto no era la desobediencia a un acuerdo entre él y Jehovah, sino entre Jehovah y todo el pueblo.

   El sentido de pertenencia, que no es característico de nuestro tiempo, nos impide tal vez comprender el sentido fuertemente comunitario de la relación de Israel con Jehovah y por esa razón puede existir resistencia a aceptar tal castigo.

   Acán fue anatematizado por tocar objetos anatematizados por orden de Jehovah. Eran malditos y debían destruirse para comenzar de nuevo; eran parte de una herencia de la ciudad cananea que no debían recibirla.

   Mientras que Acán se identifica con lo que está anatematizado, Rajab se identifica con lo que está sacralizado. El contraste confirma que la adhesión al pacto no estaba dada de hecho por pertenecer a una etnia, sino que también esta debía estar comprometida en el cumplimiento de ese pacto. El v. 24 deja constancia de que toda la familia recibió el castigo, lo cual no es injusto pues la ley (Deut. 24:16) prohibía claramente la pena de muerte de los familiares del inculpado siempre y cuando estos no fueran cómplices. Al parecer por estar viviendo en la misma tienda, los de Acán conocieron el secreto de su padre y sabían dónde estaba escondido lo que se guardó para sí. Parece que fuera un castigo muy drástico, pero el pecado no era menos grave. Al pensar en sí mismo ignorando el pacto de todo el pueblo con Dios, se amenazaba la unidad de ese pueblo; se pretendía acumular riquezas para sí dando lugar a la reproducción de un sistema injusto que precisamente ya se estaba destruyendo.

   En nuestro tiempo el individuo parece ser dueño de sus decisiones y aparentemente responde por ellas; pero quizá este sentido comunitario, que no es tan fuerte en la actualidad, provoca que se olvide la connotación de las acciones individuales en la comunidad de fe, los efectos de pecados individuales para la unidad de la iglesia.

   Comentario de Romanos (6:23) Paga del pecado-muerte: considerad algo, la paga del pecado vs. el don de Dios.

▬ 1. La paga del pecado es muerte. (Véase. Heb. 9:27. «Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» para ampliar la idea.) El pecado merece la muerte por dos razones muy claras.

» a. El pecado actúa contra Dios, actúa en contra de su naturaleza misma. El pecado golpea contra Dios, intenta destruir la naturaleza de Dios…

   • de pureza y moralidad. • de santidad y gloria. • de justicia y rectitud. • de amor y gracia.

» b. El pecado es rebelión contra Dios. Es rechazar a Dios, ignorar a Dios, desobedecer a Dios, negar a Dios y negarse a vivir para Dios. (Véase nota-Ro. 5: 10 para ampliar la discusión.)

   El centro de la cuestión es éste. La verdadera

justicia exige que el pecado reciba su paga o su salario. Dado que el pecado es tan contrario a la naturaleza de Dios y es realmente rebelión contra Dios, merece morir…

• ser arrojado lejos, muy lejos de Dios.

• no tener parte con Dios.

• ser destituido de la vista de Dios.

• ser separado para siempre de la presencia de Dios.

• ser condenado y castigado por haber deshonrado y maldecido tanto a Dios.

   Así como el trabajador recibe su salario, el pecado va a recibir su paga. Así como sería injusto no pagarle al trabajador, sería injusto no pagarle al pecado por su trabajo. En efecto, si el pecado no recibe su justa retribución, sería la más crasa injusticia de la eternidad. ¿Por qué? Porque el pecado es contra la soberana majestad del universo, contra Dios mismo. El pecado debe recibir su justa retribución. El pecado debe morir; debe ser expulsado para siempre de la presencia de Dios.

   «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Ro. 5:12).

    «Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Ro. 6:23).

   «Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz» (Ro.8:6).

   «Entonces la concupiscencia después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte» (Stg. 1:15).

   «Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda» (Ap. 21:8).

   «Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás» (Gn. 2:17).

   «Como la justicia conduce a la vida, así el que sigue el mal lo hace para su muerte» (Pr. 11:19).

   «El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él» (Ez. 18:20).

▬ 2 El don de Dios es la vida eterna. Note que la vida eterna no es el pago de un salario. El hombre no puede trabajar para ganar la vida eterna. Es el don de Dios, y es solamente por medio de Jesucristo nuestro Señor (véanse bosquejo y notas-Ro. 6:14-15, 5 1, 6:1 -10).

   «De tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna» (Jn. 3:16).

   «Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador; para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna» (Tit. 3:5-7).

   Comentario de los versículos 9 y 10. Las mujeres madianitas, 31:9–18. Los israelitas llevan presas a las mujeres como botín (vv. 9–12). Moisés se enoja y manda que todas las que no son vírgenes deben ser muertas (vv. 13–18). Esto es porque las mujeres llevan la culpa por haber seducido a Israel a participar en la inmoralidad y la idolatría con Baal de Peor. Solamente las muchachas vírgenes se salvan.

   Comentario La misión examinada, 1ª de Samuel 15:10–35. Vemos un poco del mismo corazón de Dios aquí. Le dijo a Samuel que le pesaba haber puesto a Saúl como rey. Algunos traducen “me arrepiento de haber puesto a Saúl como rey”. Es la misma palabra que se usa en el v. 29 y se traduce allí “arrepentirse”. De veras parece ser una contradicción, pero no lo es. En hebreo una palabra puede tener dos o tres significados según el contexto y la forma en que se encuentra el verbo. En este caso la palabra pesar transmite sentimientos de fuerte emoción, sea de compasión por la miseria de otros o de remordimiento por las acciones de uno mismo. A veces hasta quiere decir consolar (en piel o pual en heb.). Por ejemplo, el nombre Nahúm quiere decir consolación. La relación entre estos dos extremos de sentimiento es difícil de ver. Pero evidentemente los hebreos pensaban en la consolación como vinculada con la declaración de sus sentimientos de compasión o de la conmiseración. En este caso será correcto traducir “me pesa” porque el cambio de pensamiento que tuvo Dios se debía al cambio de conducta en Saúl. El capricho del hombre produjo una reacción divina que correspondía a su conducta humana. Y por cuanto Samuel estaba en comunión con Dios y sentía las emociones de Dios, el también lamentaba profundamente la desobediencia de Saúl. El verdadero obrero de Dios sabe llorar con profundo sentimiento por el pecado por cuanto le pesa.

   Comentario del Salmo 19:12 y 13: Aceptar correcciones, v. 12. ¿Quién entenderá los errores? Quiere decir sus propios errores. A menudo el cristiano está ciego a sus propias flaquezas. Un uso concienzudo de la Palabra de Dios ayudará a mostrar estos errores. A veces enfatizamos ciertas partes o ciertos temas de la Biblia, pero hacemos caso omiso de otros. Nuestra oración debe ser, con el salmista: ¡Librarme de los que me son ocultos!

   Una actitud humilde, v. 13. De los arrogantes (zedim 2086) se refiere a los que pecan a sabiendas. Pero el contexto aquí favorece el use abstracto de la palabra para referirse a pecados de soberbia o a sabiendas. Y tales pecados pronto se hacen hábitos y esclavizan a uno. Así pedimos, con el salmista, que estas fallas “orgullosas” no se enseñoreen de nosotros. La última línea del versículo confirma que el salmista está pensando en sus propios pecados.

   Los Hechos 5:5 (5:5-6) Juicio – Pecado, resultados: retener es algo que se juzga severamente. Fíjese qué fue lo le ocurrió a Ananías. Pedro no dijo nada, absolutamente nada acerca de la muerte. Ni tan siquiera dijo algo acerca del juicio. Simplemente señaló el pecado de Ananías. El juicio le corresponde solamente a Dios, pero observe lo que ocurrió con Safira (v. 9). Pedro si declaró juicio sobre ella. Tanto él como el resto de la iglesia conocían la gravedad del pecado de retener: El juicio de Ananías y Safira nos enseña varias lecciones de crucial importancia.

▬ 1. El pecado de retener es algo serio, muy serio para Dios. Cuando una persona viene a Cristo, Dios espera que la persona sea genuina en todo. Él espera que la persona se niegue a sí misma y que dé todo lo que es y tiene para satisfacer a las personas que se están perdiendo. Esta fue la única razón por la que Cristo vino a la tierra. No puede aceptarse que alguien haga menos, solo le espera el juicio.

▬ 2. El pecado de retener implica muchos otros pecados, pecados terribles. Al menos involucra los cinco pecados que se describen en este pasaje (véase bosquejo y nota, Hch 5: 1-4).

▬ 3. Solamente Dios conoce verdaderamente el corazón de una persona. Cuando algunos leen este pasaje se preguntan por qué no se le dio la oportunidad de arrepentirse a Ananías. Piensa que el castigo fue tal vez muy duro. Les cuesta trabajo ver a Dios como alguien que juzga a las personas hasta la muerte. Sin embargo, fíjese en lo que dice exactamente.

=> “llenó Satanás tu corazón”

=> “para que mintieses al Espíritu Santo”

=> “No has mentido a los hombres, sino a Dios”

   Nadie podía saber que estas cosas habían llenado el corazón de Ananías, no con tan solo ver lo que había hecho, no sin que Dios interviniera. Dios le reveló a Pedro que los pecados habían llenado y poseído totalmente a Ananías. Parece ser que Ananías está mintiendo a “los hombres”, tratando de engañar a la iglesia. Pero se nos dice que su corazón se había llenado, completamente ocupado y poseído por Satanás. Nadie podía haber mirado los pecados de Ananías y conocer su profundidad, saber que los tres pecados estaban tan arraigados, no si Dios no les revelaba el hecho.

   La idea es la siguiente, solo Dios conoce el corazón de una persona, qué hay en la profundidad de su corazón y qué lo llena. Solo Dios sabe cuándo un corazón está completamente poseído por el diablo. Esta es la razón por la cual solo Dios puede juzgar, la razón por la cual hay que dejarle el juicio a Él.

   “Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros” (Mt. 19:30).

▬ 4. Parece ser que el pecado de Ananías estuvo cerca de la blasfemia contra el Espíritu Santo (lo cual significa decir que la obra del Espíritu santo es algo que proviene del diablo. Véase, Mt. 12:31-32). El pecado de Ananás transmitía este mensaje…

• la obra del Espíritu Santo permite el pecado.

• la obra del Espíritu Santo en una vida permite a la persona retener algo para sí misma.

• el movimiento del Espíritu Santo en una vida le permite al diablo llenar el corazón con algún pecado.

• una persona puede ser tanto religiosa como mundana, viviendo para Dios y para mamón.

• el Espíritu Santo no tiene mayor importancia en una vida que la que puedan tener el diablo o mamón.

▬ 5. Si Ananás y Safira eran creyentes genuinos, si realmente habían confiado en el Señor como su Salvador, entonces su pecado pudiera ser el “pecado de muerte” que nos enseñan las Escrituras (véase, 1 Jn. 5:16 para discusión).

   Tenga en cuenta un aspecto muy importante, tan importante que determina el destino eterno de una persona.

=> El juicio por el pecado no siempre ocurre tan rápidamente como fue con Ananás y Safira.

=> Pero todo pecado será juzgado. No hay forma de escapar al castigo por el pecado, no si una persona continúa pecando.

   “Porque la paga del pecado es muerte” (Ro. 6:23).

   “Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta” (1 Ti. 5:6).

   “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Ti. 6:9).

   “el alma que pecare, esa morirá” (Ez. 18:4, 20).

   “toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución” (He. 2:2).

   “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?” (He. 2:3).

   “y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia…perecerán en su propia perdición” (2 P. 2:10, 12).

   La idea simplemente es esta: Dios condena el acto de retener y lo juzga. Más tarde o más temprano, se castiga duramente. La única respuesta al pecado es la confesión y el arrepentimiento. El pecado de Ananías y Safira y el juicio que le siguió así lo prueban. Dios aborrece el pecado. Los hombres tienen que arrepentirse del pecado, no hay otra manera de ser aceptados por Dios.

   “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 3:2).

   “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch. 2:38).

   “arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hch. 3:19).

   “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Is. 55:7).

   “Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá” (Ez. 18:21).

   (5:10) Piedra de tropiezo ▬ Pecado, extraviar a otros: retener estimula a otros a pecar. Fíjese en los tres subtemas del bosquejo. Ananias, como cabeza de familias, era responsable por su esposa. Él hizo que ella lo siguiera, la hizo mentir. Él tuvo la oportunidad de conducir a su esposa en justicia, es decir, ayudando a satisfacer las necesidades de tantos. Él tuvo la oportunidad de guiar a su esposa a una vida plena y satisfecha en Cristo, una vida totalmente asegurada con la eternidad. Sin embargo, él la llevó al pecado y a la muerte. La Escritura habla enérgicamente con respecto a ser una piedra de tropiezo, conduciendo a otros al pecado y la muerte. (Véase notas, Mt. 18:6; 18:7-9 para mayor discusión).

   “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. (Mt. 18:6).

   “Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mt. 23:13).

   “Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Ro. 14:13).

   “No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?” (1 Co. 5:6).

   “De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano” (1 Co. 8:12-13).

   Comentario de Colosenses 3:5 y 6 (3:5-7) Pecados del cuerpo, Mortificación, Ira de Dios: La primera demanda es arrolladora: Haced morir todos los pecados que esclavizan el cuerpo y sus miembros. La frase “Haced morir” significa actuar como si el cuerpo estuviera muerto. El creyente debe tomar las diversas partes de su cuerpo y hacerlas morir en lo que al pecado se refiere. ¿Cómo puede el creyente hacer esto? Él considera su cuerpo escondido en la muerte de Cristo. Actúa como si el cuerpo estuviera muerto con Cristo. Recuerde que un hombre muerto no puede pecar; un hombre muerto no puede hacer nada. Por lo tanto, el creyente está muerto para pecar.

   El punto es el siguiente: Todo es un acto de la mente o del espíritu. Una persona desea vivir para Dios; por lo tanto, mira a su cuerpo y al pecado. La única manera que posiblemente pueda conquistar al pecado es tratar su cuerpo como muerto para el pecado o considerar al pecado como muerto para su cuerpo. La persona debe vivir como si su cuerpo no formara parte del pecado, y como si el pecado no formara parte de su cuerpo. Pero advierta que esta vida es posible solo en Cristo. Solo Cristo -a través del Espíritu Santo- puede obrar dentro del corazón humano y darle la energía y poder para conquistar el pecado en forma permanente y eterna. Algunos hombres pueden disciplinarse a sí mismos para sobreponerse a algún pecado, pero no todo el pecado ni en forma permanente ni eternamente. Puede hacerse solamente a través de Cristo. Existe una enorme diferencia entre la disciplina humana y el control divino, y la diferencia es Jesucristo. (Véase notas, Fil. 2:13; Col. 3:4 para una mayor discusión al respecto)

   ¿Qué pecados deben hacerse morir? La Biblia es muy específica, ya que hay algunos pecados muy específicos que tienden a esclavizar al cuerpo humano. De hecho, advierta el término “hijos de desobediencia” (v. 6). Estos pecados particulares no son solamente terribles actos de desobediencia a Dios, son pecados que pueden esclavizar el cuerpo humano de tal manera que hacen de una persona un hijo de la desobediencia. Causan que una persona se vuelva en realidad un hijo de la desobediencia. ¡Es verdaderamente sorprendente!

1. ¿Cuáles son los pecados que esclavizan tanto al cuerpo humano?

» a. Está el pecado de la fornicación (véase nota, pt. 2, Gá. 5: 19-21 para una mayor discusión).

» b. Está el pecado de la impureza (véase nota, pt. 3, Gá. 5:19-2l para una mayor discusión).

» c. Está el pecado de las pasiones desordenadas (pathos): pasión, lujuria, deseo fuerte, sensaciónintensa, lujuria conducente. Es por supuesto, undeseo por las cosas equivocadas tales como lasegunda y la tercera ayuda de comida, alcohol,drogas, desnudez, pornografía, literatura sugestiva,asuntos ilícitos, sexo extra marital, etc.

   “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo échalo de ti’ pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mt. 5:28-29).

   “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:26-27).

» d. Están los malos deseos (epithumian kaken): deseo maligno, un quejido y un dolor por todas las clases de maldad. Está dentro de la persona que empuja a otra al deseo, a la codicia, al arrebato y a mantener todas las formas posibles de maldad que dan placer al cuerpo y a sus miembros. Esto es lo que conduce al hombre a…

• mirar y mirar • sentir y sentir • tocar y tocar • escuchar y escuchar • oler y oler • buscar y buscar

   “No en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios” (1 Ts. 4:5).

   “Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Stg. 1:14-15).

   “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 P. 2:11).

» e. Está la avaricia (pleonexian): la lujuria, la codicia, el deseo incontenible de tener algo. Es el deseo de tener algo cuando no se lo necesita; es desear más de lo que necesitamos y más de lo que deberíamos tener. Advierta que la avaricia es idolatría. Si una persona mira algo tanto que la codicia, la fija como a un dios que persigue con energía y esfuerzo de su mente y su cuerpo. (Véase, Ef. 4:17- 19; Ro. 13:9.)

   “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo (Ex. 20:17).

   “Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores” (Jer. 6:13).

   “Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia” (Ez. 33:31).

2. Hay dos razones poderosas para hacer morir a los pecados que esclavizan el cuerpo.

» a. Es el pecado el que traerá la ira de Dios sobre el hombre. La palabra “ira” (orge) significa enojo, pero no es un ataque de ira que se suaviza rápidamente, ni tampoco el enojo que surge solamente de la emoción. En vez de esto es un enojo decisivo y deliberado. Es un enojo que proviene de la decisión pensada, un enojo que proviene de la mente porque algo ha hecho algo malo e hiriente. Es el enojo que juzga y condena el pecado y la maldad, la violencia, la inmoralidad y la injusticia. Es un enojo que odia el pecado y la maldad que solo pide una venganza justa y un castigo equitativo.

   “Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?” (Mt. 3:7).

   “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18).

» b. Esos pecados eran comunes en nuestra vida anterior. Acostumbrábamos a caminar y vivir en esos pecados, pero no ahora. ¿Cuál es la diferencia? Cristo. Estamos escondidos en Cristo. Él nos ha salvado de los pecados que traen la ira de Dios sobre nosotros. Mirar atrás y comenzar a caminar en esos pecados seria negar a Cristo. Y esto es lo que no debemos hacer…

• provocar más dolor al corazón de Dios al abusar de la muerte de su amado Hijo.

• traer la ira de Dios sobre nosotros.

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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