LECCIÓN: 2ª de samuel 3:28 al 34. 28. Cuando David supo después esto, dijo: Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner. 29. Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con báculo, ni quien muera a espada, ni quien tenga falta de pan. 30. Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, porque él había dado muerte a Asael hermano de ellos en la batalla de Gabaón. 31. Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro. 32. Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también todo el pueblo. 33. Y endechando el rey al mismo Abner, decía: ¿Había de morir Abner como muere un villano? 34. Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos; Caíste como los que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él.
Comentario general del contexto Bíblico: David recalca su inocencia, 3:28, 29. Era importante para David defender su inocencia en la muerte de Abner ya que ansiaba la paz y la unidad del reino. Algunos comentaristas asumen una complicidad de David en la muerte de Abner, sugiriendo que David sabía los planes de Joab o que David mismo planeó la muerte de Abner. Pero el texto bíblico recalca la inocencia de David.
David, sin embargo, falló al no usar de su autoridad para castigar a Joab. No era suficiente dejar el accidente en las manos de Dios. David era el rey, y como tal estaba en obligación de llevar a cabo la justicia. El castigo de Joab, recalca Matthew Henry, quizás hubiese prevenido las muertes de Isboset, de Amón y de otros. “Fue una política carnal y una misericordia cruel la que salvó a Joab,” afirma Matthew Henry.
Joab seguramente que estaba haciendo todo lo posible por mantener su posición como jefe del ejército de David; Abner pudo haber tomado el puesto de Joab, una vez hecha la paz con David; sin embargo, se puede ver en Joab una ciega sed de venganza y una disposición a recurrir aun al asesinato para mantener su poder. En estos acontecimientos se confirmaban las advertencias del profeta Samuel acerca de las consecuencias de una monarquía en Israel. La lucha por el poder produjo disensiones, odios, luchas fratricidas, rencores, y conspiraciones; todo esto venía a dañar la vida social, moral y espiritual del pueblo. Era un milagro cómo, a pesar de todo, la persona indicada por Dios llegaría a ocupar el cargo de rey de toda la nación.
David lamenta la muerte de Abner, 3:30–34. Algunos comentaristas creen a David un farsante al lamentar una muerte que él deseaba; sin embargo, se debe tomar en cuenta que David nunca deseó la muerte de ningún israelita, aun cuando David estuvo “sirviendo” a los filisteos no buscó destruir a su propio pueblo. Esta cualidad se observa en David en otras ocasiones, como en la muerte de Saúl y Jonatán. David lloró por Abner, un israelita y uno que había sido importante en la vida de Israel. El pueblo entendió que el duelo de David era sincero y que no había tenido que ver en la muerte de Abner. David supo expresar su dolor por la muerte de Abner. Esta no fue la única vez que David lloró. Llorar no era una señal de debilidad, era una expresión de lo que sentía.
La inocencia es la ausencia de culpa, la falta de malicia y el estado de pureza de una persona. Según la Real Academia Española (RAE), se define principalmente como el estado libre de culpa en un delito o la condición de un alma limpia
La inocencia es la ausencia de culpa, malicia o pecado en una persona. Etimológicamente proviene del latín innocentia, donde el prefijo in- significa «no» y nocere significa «hacer daño». Por lo tanto, literalmente describe a alguien o algo que es incapaz de causar daño o que está libre de culpa por un delito o mala acción.
Citas sobre la Inocencia y la Rectitud
- Salmo 26:6: «Lavaré en inocencia mis manos, y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová.»
- Salmo 73:13: «Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia.»
- Mateo 10:16: «He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.»
- Romanos 16:19: «Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.»
- Éxodo 23:7: «De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío.»
- Oseas 8:5. Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejarte; se encendió mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar purificación.
1er TITULO: Severa sentencia sobre el culpable. Versículos 28 y 29. Cuando David supo después esto, dijo: Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner. Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con báculo, ni quien muera a espada, ni quien tenga falta de pan. (Léase: 1ª de Reyes 2:28 al 31. Y vino la noticia a Joab; porque también Joab se había adherido a Adonías, si bien no se había adherido a Absalón. Y huyó Joab al tabernáculo de Jehová, y se asió de los cuernos del altar. Y se le hizo saber a Salomón que Joab había huido al tabernáculo de Jehová, y que estaba junto al altar. Entonces envió Salomón a Benaía hijo de Joiada, diciendo: Ve, y arremete contra él. Y entró Benaía al tabernáculo de Jehová, y le dijo: El rey ha dicho que salgas. Y él dijo: No, sino que aquí moriré. Y Benaía volvió con esta respuesta al rey, diciendo: Así dijo Joab, y así me respondió. Y el rey le dijo: Haz como él ha dicho; mátale y entiérrale, y quita de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente. ▬ Proverbios 28:1. Huye el impío sin que nadie lo persiga; Mas el justo está confiado como un león.).
Severa sentencia sobre el culpable: Una sentencia severa contra un culpable es un fallo dictado por un juez o tribunal que impone el castigo máximo o más alto permitido por la ley, debido a la gravedad extrema del delito cometido.
Las sentencias o juicios de Dios en la Biblia son las decisiones justas del Creador frente a las acciones humanas. Incluyen mandamientos, consecuencias terrenales históricas y el veredicto final sobre la vida. Dios juzga con base en la verdad, las obras y la actitud del corazón.
Referencia Bíblica: Hebreos 10:26-29: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
Proverbios 17:15. “El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación a Jehová”.
Nahum 1:10. “Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies.”.
2º TITULO: Alianza familiar para consumar la venganza. Versículo 30. Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, porque él había dado muerte a Asael hermano de ellos en la batalla de Gabaón. (Léase: 2ª de Samuel 2:19 al 23. Y siguió Asael tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda. Y miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió: Sí. Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él. Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí; ¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano? Y no queriendo él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían. ▬ Proverbios 1:10 al 16. Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas. Si dijeren: Ven con nosotros; Pongamos asechanzas para derramar sangre, Acechemos sin motivo al inocente; Los tragaremos vivos como el Seol, Y enteros, como los que caen en un abismo; Hallaremos riquezas de toda clase, Llenaremos nuestras casas de despojos; Echa tu suerte entre nosotros; Tengamos todos una bolsa, Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas, Porque sus pies corren hacia el mal, Y van presurosos a derramar sangre.).
Alianza familiar para consumar la venganza:
Ref. bíblicas: Genesis 34: 25 al 31. “Pero sucedió que, al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón. Y a Hamor y a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siquem, y se fueron. Y los hijos de Jacob vinieron a los muertos, y saquearon la ciudad, por cuanto habían amancillado a su hermana. Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo, y todos sus bienes; llevaron cautivos a todos sus niños y sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa. Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa. Pero ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?”.
Romanos 12:19-21. “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.”.
Colosenses 3:13. “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”.
3er TITULO: Duelo, llanto y lamento por la muerte de un inocente. Versículos 31 al 34. Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro. Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también todo el pueblo. Y endechando el rey al mismo Abner, decía: ¿Había de morir Abner como muere un villano? Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos; Caíste como los que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él. (Léase: 2° de Samuel 1:26 y 27. Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán,
Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor. Que el amor de las mujeres. ¡Cómo han caído los valientes, Han perecido las armas de guerra! ▬ Los Hechos 8:1 y 2. Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.).
Duelo, llanto y lamento por la muerte de un inocente: En la Biblia, el duelo por la muerte de un inocente es un acto profundo y legítimo de dolor que Dios no prohíbe, sino que acompaña. Se expresa mediante el llanto abierto, el clamor y el quebranto del corazón, encontrando su máxima empatía en el propio dolor de Dios y la promesa de justicia y consuelo eterno.
Referencias Bíblicas: Salmo 34:18. “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.” Apocalipsis 21:4. “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”.
El duelo es un estado de profundo dolor. Estamos de duelo por una gran pérdida, como la muerte de un ser querido o un accidente. También nos lamentamos por nuestros propios pecados o errores. Lloramos por la pureza de corazón que una vez disfrutamos o por un futuro que nuestras decisiones destruyeron. El duelo forma parte del ser humano. Es una expresión de nuestro corazón cuando nos han quitado algo que valoramos. También puede ser una forma de mostrar nuestro acuerdo con la ley moral de Dios a la que hemos infringido. El duelo, aunque doloroso, puede ayudarnos a alinear nuestros corazones con el corazón de Dios: «Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación» (Mateo 5:4).
El duelo es un tema bien conocido en toda la Biblia. Cuando Israel fue invadido por un enemigo, Joel 1:8 compara el duelo del pueblo con el de una mujer comprometida por la muerte de su futuro esposo. Esdras se lamentó por los pecados de su pueblo (Esdras 10:6). Nehemías se lamentó al conocer que su amada Jerusalén estaba en ruinas (Nehemías 1:4). Se dedicaban días o semanas para el duelo de un rey u otra persona importante, como Jacob (Génesis 50:1-6), Samuel (1 Samuel 25:1) o Moisés (Deuteronomio 34:8).
Comentario de 2ª Samuel: Lamento por la muerte de Saúl y Jonatán, 2ª de Samuel 1:17–27. David era un hombre compasivo y misericordioso, y la muerte de Saúl y Jonatán le trajo profundo dolor. David expresó su dolor escribiendo el Canto del Arco, un canto fúnebre que expresaba su admiración por la valentía de Saúl y Jonatán, su amor profundo hacia Jonatán, y su tristeza por la muerte de ambos. El canto de David quedó escrito en el libro de Jaser, que significa justo, y que fue utilizado por el escritor como una fuente de información para la narración de la vida de David. El libro del justo también es mencionado en Josué 10:13. El libro del justo era posiblemente un libro de poemas que narraba los grandes acontecimientos de la historia de Israel.
David lamentó la muerte de Saúl y Jonatán porque ellos habían sido los valientes que habían guiado a los israelitas en la lucha contra los filisteos. Saúl fue un hombre que manejó con destreza el escudo y la espada, instrumentos indispensables en las guerras de aquel tiempo; y Jonatán manejó con destreza el arco; ambos tuvieron gran velocidad y fuerza física que los hacía unos grandes guerreros; pero ahora, el escudo de Saúl yacía en la tierra como símbolo de los hechos de aquellos dos valientes que habían muerto; yacía en tierra como si no hubiera sido ungido con aceite; esta era una referencia a la costumbre de mantener en buen estado el escudo limpiándolo con aceite.
David lamentó la muerte de Saúl porque esa noticia sería una ocasión de alegría para los filisteos; era por seguro que las mujeres filisteas celebrarían la victoria como una humillación de Israel. David se imagina a las mujeres filisteas saliendo por las calles de sus ciudades, Gat y Ascalón, para celebrar la muerte del rey de Israel; era una humillación que David no deseaba para el pueblo de Israel.
David lamentó la muerte de Jonatán porque le tenía un profundo amor; que ese amor fuese más maravilloso que el amor de las mujeres, destaca el hecho de que era un amor nacido de una amistad leal, desinteresada, duradera y sacrificada. La palabra amor es la palabra hebrea ahabad, 160 se usaba para referirse a toda clase de amor: en Levítico 19:18 se usa para referirse al amor al prójimo y en Éxodo 21:5 se usa para referirse al amor a Dios. El amor de David a Jonatán era un amor de pacto; y aunque aquí no se usa la palabra jesed 2617 que es la que designa el amor de pacto, la amistad entre Da-vid y Jonatán era una amistad de jesed, que perdura a través de cualquier circunstancia. El amor entre David y Jonatán soló puede compararse con el amor entre Rut y Noemí, y el amor entre Jesús y sus discípulos. La amistad entre David y Jonatán continúa siendo un testimonio a la amistad verdadera y duradera que puede existir entre dos personas.
El canto de David termina con un lamento: ¡Cómo han caído los valientes, y se han perdido las armas de guerra! Esta expresión conlleva tristeza, pero también conlleva a la reflexión en cuanto a la manera en que Saúl usó su valor y su fuerza. Saúl no usó su fuerza física junto con la fortaleza que viene de la dependencia de Dios, tampoco usó Saúl su valor junto con la sabiduría que viene de Dios. ¡Qué triste era ver tanta valentía y tanta fuerza fracasada por falta de sometimiento a la dirección de Dios!
Ante la muerte de Saúl, David demostró una gran dignidad, respeto y admiración por Saúl. La muerte de Saúl significaba el camino de entrada al trono para David; sin embargo, David tomó tiempo, junto con el pueblo, para lamentar la muerte de Saúl. David sabía que era tiempo de luto para el pueblo, y que no era tiempo de recriminación, sino de perdón y de búsqueda de la unidad entre el pueblo. La excelencia de espíritu de David, la hace notar Matthew Henry en su comentario, dando cuatro aspectos significativos de esa excelencia de espíritu que demostró David en su canto: su generosidad para Saúl, su gratitud hacia Jonatán, su preocupación por el honor de Dios, y su preocupación por el bien público de Israel.
Comentario de Los Hechos 8:1 y 2: (8: 1) Pablo, perseguidor de la iglesia: la enardecida furia de la persecución. Observe cuatro hechos significativos. (Véase nota, Hechos 8:3 para mayor discusión)
▬ 1. Un hombre enardecido, Saulo de Tarso, da inicio a la persecución La palabra “consentía” o “aprobaba” (suneudokon) significa dar plena aceptación; aprobar gustosamente; aprobar con placer; deleitarse en; aplaudir lo que se hace. Saulo estaba totalmente complacido con la muerte de Esteban. Se había estado acumulando en él una furia enardecida contra la iglesia, porque él creía que predicar a Cristo amenazaba a su religión, el judaísmo. En efecto, Saulo fue el líder de la persecución a la Iglesia, el que más odio sentía hacia la Iglesia. Aparentemente era un líder entre los fanáticos religiosos.
“Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres” (Gá. 1:13-14).
“Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible” (Fil. 3:4-6).
(Véase, Hechos 4:2-4; Mt. 12:10 para mayor discusión. Esta última nota en particular explica por qué los fanáticos religiosos y los Fariseos se oponían tan violentamente a Jesús. Saulo era fariseo).
▬ 2. La persecución se inicia rápidamente, el mismo día de la muerte de Esteban. Las palabras: “en aquel día” (en ekeinei tei hemerai) significan en aquel mismo día. Saulo quería actuar y hacerlo rápidamente para destruir la Iglesia. Amenazaron a los creyentes y se dieron a la fuga. Él tenía que atacar inmediatamente para capturarlos antes de que pudieran escapar.
▬ 3. La persecución se inició con furia y violencia. Fíjese en la frase “una gran persecución” (diogmos megas). La idea es que Saulo acosó, persiguió y capturó a los creyentes acaloradamente. Él estaba determinado a emplear la violencia, del todo resuelto a acabar con la iglesia.
▬ 4. Los creyentes “fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria” (véase nota, Hch. 8:4 para detalles).
Note que los apóstoles se quedaron.
=> Por consejo de Gamaliel, las autoridades les habían otorgado alguna libertad (Hch. 5:34-40).
=> Eran tenidos en alta estima por la mayoría del pueblo. En otras oportunidades las autoridades temían arrestarles temiendo que esto causara una revuelta en el pueblo (cp. Hch. 4:21).
=> Los apóstoles eran hombres valerosos, y habían aprendido a esperar las instrucciones del Señor. Tal vez ellos estaban enfrentando la tormenta hasta que el Señor les dijera lo contrario.
De algo sí podemos estar seguros, si los apóstoles hubieran huido de Jerusalén, no hubiera habido ninguna persona que estabilizara a la iglesia, ningún líder que la mantuviera unida. Recuerde: la única iglesia organizada que existía era la iglesia de Jerusalén. Los creyentes, aunque presos y diseminados, necesitaban una iglesia hacia la cual mirar. Si los apóstoles hubieran huido, la iglesia en Jerusalén hubiera sido completamente destruida. No habría iglesia que describir, ningún lugar desde el cual mirar buscando ayuda y dirección. Los apóstoles era el centro, el foco de atención, los líderes hacia los que los primeros creyentes miraban en busca de dirección. A los ojos de los creyentes primitivos, los apóstoles eran necesarios, desesperadamente necesarios. La iglesia de Jerusalén era la única iglesia que los creyentes conocían. Por eso era importante que los apóstoles permanecieran allí, importante para que se conociera la lealtad y disponibilidad de la iglesia. Al quedarse en Jerusalén, ellos mantuvieron unida a la iglesia. Los creyentes, sin importar hacia dónde se hubieran dispersado, sabían que la iglesia aún existía mediante sus valerosos líderes.
“Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt. 16:18).
“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Co. 3:11).
“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo” (2 Ti. 2:19).
(8:2) Creyente: hombres piadosos se ocuparon de Esteban. Los hombres piadosos deben haber sido algunos de los amigos de Esteban y otros que adoraban en su misma sinagoga quienes no habían aceptado la fe de Cristo, pero que se preocuparon de él. Ellos estaban profundamente afectados con su muerte y hacían “gran llanto” sobre él. Fíjese cómo Dios usó el funeral de Esteban para continuar el testimonio:
=> Su testimonio fue honrado públicamente.
=> Murió lo que pudiera llamarse una muerte de héroe.
Amén, para la honra y gloria de Dios.


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