Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa

GALATAS CAPÍTULO 6. D. Un camino que restaura al hombre que tiene un desliz, 6:1-5

DIVISIÓN V

LA VIDA Y EL CAMINO DEL CREYENTE: LIBRE Y ESPIRITUAL, 5:13.  ̶ 6:18

1. En primer lugar, dejar que los creyentes espirituales manejen el tema

2. En segundo lugar, acercarse al hermano con un espíritu de mansedumbre

3. En tercer lugar, considerarse a sí mismo

4. En cuarto lugar, cargar cada uno con la carga del otro

5. En quinto lugar, confesar la propia insuficiencia

6. En sexto lugar, examinar la propia obra

7. En séptimo lugar, advertir la responsabilidad propia

D. Un camino que restaura al hombre que tiene un desliz, 6:1-5

    (6:1-5) Introducción: Advierta la palabra “alguno”. Esto significa una persona que es igual al resto de nosotros, es decir, que tiene deseos, pasiones e impulsos tal como nosotros. Camina y vive en la carne al igual que lo hacemos nosotros. Por lo tanto, enfrenta las mismas tentaciones que enfrentamos nosotros, puesto que toda tentación es común a todos los hombres (1 Co. 10:13).

   ¿Qué debe hacerse cuando un hermano cristiano ha sucumbido a la tentación, ha tambaleado o se ha caído? ¿Cuál debe ser el espíritu y la actitud de la iglesia? ¿Cómo debemos abordar el problema? ¿Tenemos que…

• ignorarlo? • echarlo? • criticarlo? • aislarlo? • apartarnos de él? • difundir rumores sobre él? • avergonzarlo? • difamarlo? • censurarlo?

   Advierta un hecho: No se especifica ningún pecado. El pecado puede ser pequeño o grande, negro o gris, despreciable o aceptable (para el hombre), grave o inocente, dañino o inofensivo. El punto a tener en cuenta es: Un hermano cristiano puede ser sorprendido por el pecado. La palabra “sorprendido” es interesante: Significa ser tomado por adelantado, por sorpresa o en forma inesperada. Un verdadero cristiano es sorprendido cuando es tomado por el pecado. Él nunca lo sospechó. De hecho, ser sorprendido por un pecado grave fue a veces, si es que lo fue, una preocupación, puesto que él pertenecía a Cristo y vivía en Cristo.

   Sin embargo, cuando un hermano es atrapado por el pecado y se desliza y cae, ¿qué debe hacerse? Las Escrituras son claras: Los hermanos cristianos deben restaurarlos. La palabra “restaurar” (katartizete) es una palabra que se usa para arreglar un brazo o una pierna fracturados o para arreglar redes o para cortar algo que ha crecido en el cuerpo (William Barclay, The letters to the Galatíans and Ephesians, p. 58). Los creyentes han de ayudar al hermano a…

• volverlo a la senda correcta

• corregirlo

• restaurarlo

• conducirlo de regreso

• ayudarlo a cortar de raíz el pecado

   Sin embargo, hay una forma correcta y una incorrecta para ayudar al hermano caído. Este es el punto que se acentúa y que es desesperadamente necesitado por los creyentes y la iglesia. Todos los creyentes son meros hombres de pasiones iguales a las de otros hombres, y siempre hay algunos sorprendidos por el pecado. Esto, por supuesto, significa que necesitamos estar constantemente alerta y disponibles para los hermanos caídos.

   Pero nuevamente, la forma en que abordamos a un hermano caído es de gran importancia. Es un asunto muy delicado. El hermano estará muy sensible y probablemente confundido y con facilidad para sentirse avergonzado. Puede llegar a sentirse tan avergonzado que le daría mucha vergüenza regresar a la comunidad de los creyentes. También podría llegar a sentir que no sería bienvenido, dado que lo que ha hecho no es aceptable entre los creyentes. Ha fracasado y lo ha hecho públicamente, y ha perjudicado el nombre de Cristo y herido la imagen de la iglesia. Conoce la actitud de la iglesia y de los creyentes acerca del tema.

   Por lo tanto, a no ser que se lo aborde con el espíritu correcto, podría perderse para el reino para siempre. Esto, por supuesto, significa que el ministerio de restauración es de importancia suprema, puesto que está en juego la vida de un hermano querido. Lo que debe advertir la iglesia es esto: El ministerio de la restauración es el ministerio de Dios. Es el ministerio para el cual Dios nos ha llamado. Debemos andar restaurando hombres para el Reino de Dios y la comunidad de su iglesia.

1. En primer lugar, dejar que los creyentes espirituales manejen el tema (v. 1).

2. En segundo lugar, acercarse al hermano con un espíritu de mansedumbre (v. 1).

3. En tercer lugar, considerarse a sí mismo (v. l).

4. En cuarto lugar, cargar cada uno con la carga del otro (v. 2).

5. En quinto lugar, confesar la propia insuficiencia (v. 3).

6. En sexto lugar, examinar la propia obra (v. 4).

7. En séptimo lugar, advertir la responsabilidad propia (v. 5).

   [1]. (6:1) Restauración -Descarriados, Creyentes, Deber: En primer lugar, hay que dejar que los creyentes espirituales manejen a los hermanos pecadores. Los creyentes espirituales son los que caminan en el Espíritu. ¿Cómo puede decir la iglesia si un creyente es espiritual, si realmente está caminando en el Espíritu? El pasaje anterior dice cómo.

1. ¿Carga el creyente con el fruto del Espíritu? (Gá. 5:22-23).

   • amor • resignación • fe • gozo • benignidad • mansedumbre • paz • bondad • control propio

2. ¿El creyente vive una vida crucificada con Cristo, es decir, una vida de sacrificio, de negación propia? ¿El creyente ha crucificado su carne con las pasiones y las lujurias? (Gá. 5:24).

3. ¿El creyente anda en el Espíritu, vive una vida que es coherente con su postura en Cristo? (Gá. 5:25).

4. ¿El creyente camina libre de superespiritualidad y envidia, de orgullo y celos, de arrogancia y egoísmo? (Gá. 5:26).

   [2]. (6:1) Descarriados, Restauración: En segundo lugar, acérquese al hermano con un espíritu de mansedumbre. ¡Con cuanta frecuencia se necesita esto! Con demasiada frecuencia lo que se expresa es un espíritu de…

   • dureza • crítica • reprobación • indiferencia • censura • superespiritualidad • rudeza • rumor • “más santo que tú” • rechazo • calumnia • ostracismo

   Esta forma de abordar, por supuesto, no tiene nada que ver con restaurar a un hermano. Se parece más a tratar de doblegarlo, disminuirlo o destruirlo. Y la gran tragedia es que lo obliga a acercarse cada vez más al mundo, a aquellos que comprenden más sus debilidades porque ellos también son débiles.

   Sin embargo, el espíritu de rechazo no es lo que las Escrituras dicen que los creyentes deben demostrar. Las Escrituras dicen que hay que acercarse al hermano con mansedumbre: Ser cordial, tierno, cálido, amoroso y cuidadoso. ¡Sí tratar sus pecados, pero con él y no con los demás! Acercarse y amarlo, ir hacia él, ministrarlo, ayudarlo, demostrar preocupación y cuidado y por sobre todas las demás cosas, seguir con él. Abrir los brazos y darle la bienvenida. Restaurarlo en su comunidad. Hágale saber que es perdonado, perdonado por todos y aceptado por todos, en forma cálida y tierna.

   “Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de si mismo, y no en otro” (Gá. 6:4).

   “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Ef. 4:1-2).

   “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad” (2 Ti. 2:25).

   [3]. (6:1) Restauración, Descarriados: En tercer lugar, considérese a usted mismo, porque usted también puede ser tentado y sorprendido por el pecado. Este es un punto crucial, puesto que todos los creyentes son tentados con todo tipo de pecado (1 Co. 10:13). Hay una posibilidad real de que podamos ser sorprendidos por el pecado. Por lo tanto, debemos amar y ayudar a nuestros hermanos caídos al igual que quisiéramos ser amados y ayudados. La palabra “considerar” (skopon) significa mirarse a sí mismo, pensar en uno y prestar atención a uno mismo. Significa mantener un ojo alerta respecto de uno mismo. Si realmente tomamos en cuenta el asunto, entonces alcanzaremos con amor y mansedumbre a ayudar a nuestros hermanos caídos. Debemos ayudarlos, dado que todos estamos sujetos a ser sorprendidos por el pecado.

   “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13).

   “Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que, arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 P. 3:17).

    [4]. (6:2) Pesos, Restauración, Descarriados: En cuarto lugar, cargar con el peso de otra persona. La ley de Cristo es la ley del ministerio y el amor.

   “Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mt. 20:28).

   “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:34-35).

   Cristo dio y se sacrificó a sí mismo para alcanzar al hombre. Cargó con los pecados del hombre por el hombre. Nosotros, evidentemente, no podemos cargar con los pecados de los hombres, pero podemos cargar con el peso de cada uno, dado que todos sufrimos bajo el peso del pecado, ya sea que los pecados sean conocidos o no. Podemos…

   • ser compasivos • ser cálidos y tiernos • alentar • compartir las promesas de Dios • orar • sentir compasión • perdonar • sentir empatía

   “Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro” (Hch. 20:25).

   “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” (Ro. 12:15).

   “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).

   “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gá. 6:2).

   [5]. (6:3) Orgullo, Engreimiento, Superespiritualidad: En quinto lugar, confiese su propia insuficiencia. Este es el motivo por el cual hay tantos hermanos caídos que son dejados fuera del compañerismo de los creyentes y las iglesias. Se los considera…

• inadecuados • menos espirituales • menos capaces • demasiado manchados • más débiles • insuficientes

   Por supuesto, esta actitud es contraria al Espíritu de Cristo. Advierta las palabras “no siendo nada”. Cristo vino a salvar a los “nada”, es decir, a los pecadores. Todos los hombres son pecadores, lo sepan o no. Incluso los creyentes, luego de ser salvos, son pecadores. Esto se olvida con demasiada frecuencia, sin embargo, los creyentes son tanto salvos como guardados por la justicia de Cristo y no por su propia justicia. Siempre debemos recordar esto, puesto que el único acercamiento aceptable a Dios es a través de la justicia de Jesucristo

   El punto es este: Ninguna persona es mejor que otra, no en cuanto a justicia y divinidad. Todos los hombres están de pie frente a Dios como pecadores. De hecho, como pecadores totalmente depravados. No hay ni siquiera un hombre que sea justo, no, ni uno, no hoy día, ni mañana ni nunca. Si un hombre, creyente o no creyente, quiere estar ante la presencia de Dios, tiene que hacerlo a través de Jesucristo y su justicia únicamente. Por ende, no hay absolutamente nada de lugar entre la gente de Dios para…

• la superespiritualidad

• el esnobismo espiritual

• el orgullo espiritual

   No hay absolutamente ningún lugar para sentirse superior o espiritualmente mejor que los demás. Solo una persona puede sostener eso: Jesucristo. Dentro de la iglesia y sus creyentes solo debe existir una actitud: la de confesar nuestra calidad de ser nada ante Dios, la de confesar nuestra dependencia total de la gracia de Dios, la de confesar la justicia de Jesucristo. Advierta que cualquier otra confesión es un engaño. Si pensamos de otro modo, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos.

   Cuando un creyente entiende esta verdad, entonces está preparado para salir y ayudar a restaurar al hermano que se ha equivocado. Él sabe que no es mejor que el otro. Debe acercarse a Cristo al igual que el hermano que se ha equivocado: como nada, puesto que él es nada. Con justicia y divinidad, está al mismo nivel que el hermano caído. Ninguno de ellos tiene justicia o divinidad para ofrecerle a Dios. Por lo tanto, ambos deben acercarse a Dios a través de su Hijo Jesucristo. El conocimiento de esta verdad es lo que motivará el amor, la preocupación y el cuidado dentro de los corazones de los creyentes por los hermanos caídos.

   “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).

   “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” (Ro. 12:16).

   “Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo” (1 Co. 8:2).

   “Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos” (2 Co. 10:12).

   “Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, así mismo se engaña” (Gá. 6:3).

   “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Ap. 3:17).

   “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano” (Lc. 18:11).

   “Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece” (Jn. 9:41).

   “Yo soy limpio y sin defecto; soy inocente, y no hay maldad en mí” (Job 33:9).

   “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Pr. 16:18).

   “Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?” (Pr. 20:6).

   “Hay generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia” (Pr. 30:12).

    [6]. (6:4) Examen propio: En sexto lugar, examine su propia obra y conducta. La palabra “obra” se refiere más a la conducta y al comportamiento que al trabajo o empleo. Por supuesto que están involucrados el empleo o la obra, pero el tema de este versículo trata sobre todo nuestro comportamiento. Debemos examinar y juzgar nuestras propias vidas y no la vida de un hermano caído. Las Escrituras son firmes en este punto: Todo hombre debe mantenerse ocupado examinando su propia obra y vida, y ningún hombre está exento de esto. Hay tanto mal arreciando el mundo y la carne es tan débil que es difícil que una persona permanezca inmaculada y limpia. La carne siente lujuria…

   • por la aceptación • por mirar • por el reconocimiento • por degustar • por la posición • por sentir • por la honra • por hacer • por la compensación • por tener • por la aprobación • por experimentar

   Por supuesto, cada uno de estos deseos es necesario y beneficioso hasta que traspasa lo prohibido o se lleva demasiado lejos. Degustar comida es bueno; degustar demasiada comida es malo. Desear reconocimiento es bueno; amar el reconocimiento es pecado.

   El tema es que la tentación está simplemente merodeándonos, a todos nosotros. Por lo tanto, debemos ocuparnos examinándonos y juzgándonos a nosotros mismos y no a los demás. De hecho, hay tantas tentaciones que nos merodean, que, si bajamos la guardia para examinar y juzgar a los demás, somos de inmediato sorprendidos nosotros mismos por el pecado. Recuerde: Criticar y juzgar a los demás es pecado. Por lo tanto, al dejar de examinarnos para juzgar a los demás, hemos pecado.

   Debemos medirnos frente a la Palabra de Dios, no frente a los demás. Nuestra actitud hacia los demás debe ser de amor y cuidado, de ministerio y restauración, no de crítica y juicio.

   Advierta que el creyente que constantemente se examina a si mismo tiene motivo para regocijarse en él y no solo en los demás. Es cuando nuestros corazones y nuestras vidas son puras que el gozo nos llena. Nada nos llena más de gozo como una conciencia pura. En virtud de verdad, nos regocijamos cuando vemos a otras personas caminando como debieran, pero el gozo profundo proviene de saber que nosotros mismos estamos complaciendo a Dios por la forma en que caminamos.

   “¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mt. 7:5).

   “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Co. 13:5).

   “Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro” (Gá. 6:4).

   “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová” (Lm. 3:40).

   [7]. (6:5) Juicio, Responsabilidad: En tercer lugar, tome conciencia de sus propios deberes y responsabilidades. El tema de este versículo es el de advertir al creyente. Él es personalmente responsable ante el Señor por su propio comportamiento y será juzgado por lo que ha hecho. Cada creyente tiene sus propios pesos, su propia carga de fallas y pecados. Son estos los que debe cargar, cuidar, examinar y juzgar. Nunca podrá vencerlos a no ser que quite su mirada de las fallas de los demás y se concentre en el peso de su propia falla.

   “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mt. 12:36).

   “Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos” (Mt. 18:23).

   “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Ro. 14:12).

   “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).

DIVISIÓN V

LA VIDA Y EL CAMINO DEL CREYENTE: LIBRE Y ESPIRITUAL, 5:13-6:18.

▬ 1. Cómo hacer el bien a un maestro: Compartiendo el ministerio del maestro

▬ 2. Por qué hacer el bien a un maestro

» a. Porque una persona puede ser engañada acerca de enfrentar el juicio de Dios

1) Si uno siembra en forma egoísta, siega corrupción

2) Si uno siembra espiritualmente siega vida

» b. Porque una persona segará, si no desmaya

▬ 3. Cuándo servir a un maestro: Cuando tengamos la oportunidad

» a. Hacer el bien a todos los hombres

» b. Hacer el bien especialmente a los creyentes.

E. Un camino haciendo el bien a su propio maestro: Sembrando y cosechando, 6:6-10

 Lectura Biblica: Gálatas 6:6 al 10. 6. El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. 7. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 8. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 9. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. 10. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. 

   (6:6-10) Introducción: Pocas personas son tan importantes para la sociedad como los maestros. La relación entre el maestro y el alumno es un tema que nunca se acentúa demasiado dentro de la iglesia. Este pasaje trata sobre este tema, en particular con las responsabilidades del alumno con el maestro. Tenga presente que todo creyente es un alumno que está sentado a los pies de los maestros de Dios, sean ministros o maestros de la Biblia.

▬ 1. Cómo hacer el bien a un maestro: Compartiendo el ministerio del maestro (v. 6).

▬ 2. Por qué hacer el bien a un maestro (vv. 7-9).

▬ 3. Cuando servir a un maestro: Cuando tengamos la oportunidad (v. 10).

   [1]. (6:6) Maestro: ¿De qué manera le hace el bien un creyente a un maestro? Muy simplemente, comunicándose y compartiendo el ministerio del maestro. Esto significa mucho más que solo contribuir con un apoyo financiero. Por supuesto que significa ayuda financiera, pero como se ha dicho, significa mucho más. Advierta que las Escrituras hablan directamente al que aprende, es decir, a un creyente de la iglesia, a la persona a la que se le enseña la Palabra de Dios. El que aprende tiene una responsabilidad con el maestro, así como el maestro tiene una responsabilidad con el que aprende. ¿Cuál es esa responsabilidad? Compartir con el maestro todas las cosas buenas y participar en el ministerio del maestro. El que aprende comparte el ministerio del maestro…

• Estando presente cuando el maestro enseña.

• Estando atento y aprendiendo lo que enseña el maestro.

• Compartiendo y cambiando opiniones acerca de 10 que enseña el maestro.

• Transfiriendo lo que enseña el maestro.

• Participando con el maestro en todo su ministerio.

• Apoyando al maestro financieramente.

• Alentando a otras personas a venir y aprender del maestro.

    Advierta otro punto: La referencia a la “Palabra” significa la Palabra de Dios. Un maestro siempre debe enseñar la Palabra de Dios y la persona que aprende siempre debe estar segura de que está bajo un maestro que enseña la Palabra de Dios.

   “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9-10)

   “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Co. 9:14)

   “Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación” (Fil. 4:14)

   “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1 Ti. 5:17-18).

   [2] (6:7-9) Sembrar, Segar, Ministros, Maestros: ¿Por qué los creyentes deben hacer el bien a sus maestros? Se dan dos motivos muy sólidos.

▬ 1. Una persona puede ser engañada respecto de enfrentar el juicio de Dios. La palabra “engañada” (planasthe) significa

descarriar. Algunos gálatas eran descarriados respecto de este tema. No compartían el ministerio de Pablo, convirtiéndose en críticos en lugar de apoyarlo. (Véase nota, Gá. 1:1 para mayor discusión sobre el tema). Y advierta a que equivale atacar al maestro de Dios: equivale a burlarse de Dios. La palabra “burlado” (mukterizetai) significa rechazar a Dios. Al rechazar al ministro de Dios, al maestro que Dios les había enviado, los gálatas estaban rechazando a Dios. No solo se estaban burlando y rechazando al maestro de Dios, sino que se estaban burlando de Dios. Sin embargo, las Escrituras declaran en términos firmes:

“Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Si un hombre siembra una vida…

• Que no está presente cuando el maestro enseña

• Que no está prestando atención ni aprendiendo sobre lo que el maestro enseña

• Que no traspasa lo que el maestro enseña

• Que no participa con el maestro en su ministerio

• Que no alienta a otros a aprender del maestro

   …si un hombre muestra este rechazo, si da vuelta el rostro, rechaza y da vuelta el rostro a Dios. Y si rechaza a Dios, será rechazado por Dios. Lo que fuera que un hombre siembre respecto de su maestro, es lo que siega. Cargará con el juicio de su conducta hacia el maestro de Dios.

» a. Si un creyente siembra corrupción a su carne, segará corrupción (v. 8). Si no escucha las advertencias de su maestro acerca de la lascivia de la carne, segará la lascivia de la carne. Será sorprendido por el atractivo, el empuje, las ansias, la pasión y la lujuria…

• De adorar como él desea hacerlo

• De buscar su destino en la astrología y en la brujería en lugar de hacerlo en la oración

• De vivir como le plazca

• De buscar posición, poder y honor terrenal

• De pelear con los demás como le plazca

• De ir de parranda como le guste

• De tener sexo ilícito

• De acaparar

• De buscar las cosas de este mundo

   La lista podría seguir y seguir, pero el punto es bien comprendido. La carne perece. Envejece, muere y se pudre. Si una persona siembra para la carne, seguirá el rumbo de toda carne: morirá y enfrentará el juicio de Dios. Dios no será burlado. Sus maestros deben ser oídos y sus lecciones, aprendidas, puesto que enseñan su Palabra. Si un hombre rechaza al mensajero de Dios y elige sembrar para su carne, segará la carne y su destino: la muerte y el juicio. Dios no es burlado, no hay escapatoria.

   “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:6-8)

   “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13)

   “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27)

   “Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan” (Job 4:8)

   “El que sembrare iniquidad, iniquidad segará, y la vara de su insolencia se quebrará” (Pr. 22:8)

   “Porque sembraron viento, y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina; y si la hiciere, extraños la comerán” (Os. 8:7).

» b. Si un creyente siembra para el Espíritu, segará la vida eterna. Si escucha las exhortaciones del maestro sobre la salvación que se encuentra en el Hijo de Dios y en la vida que Dios espera que él viva, segará el Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios entrará verdaderamente en su vida y residirá allí. El Espíritu implantará la naturaleza divina de Dios dentro del corazón del creyente, la naturaleza divina que vivirá ahora y siempre. El creyente podrá (se le dará la fuerza y el poder) para vivir una vida de…

   • amor • gozo • paz • paciencia • benignidad • bondad • fidelidad • mansedumbre • control propio

   Y lo más importante de todo, como ya se ha dicho, vivirá por siempre con Dios en los nuevos cielos y tierra.

   “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:14-15)

   “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36)

   “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24)

   “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará” (Jn. 12:25)

   “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gá. 6:8)

   “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz” (2 P. 3:13-14)

   “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más” (Ap. 21:1)

   “Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia” (Os. 10:12).

▬ 2. Una persona segará si no desmaya al servir con su maestro. El creyente o pupilo debe unirse a su maestro en el ministerio, si es que desea cosechar la recompensa. No debe…

   • replegarse • permitir el cansancio • permitir interrupciones • darse por vencido • permitir la rutina • ceder a la persecución • disminuirse • ceder a la presión • ceder a la tentación

   El alumno debe ser constante, uniforme y perseverante, tal como su maestro le enseñó que fuera. Debe unirse de inmediato con su maestro para servir al Señor Jesucristo.

   “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58)

   “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos” (2 Co. 4:1)

   “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido” (2 Ti. 3:14)

   “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (He. 12:1)

   “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13)

   “Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que, arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 P. 3:17)

   “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Ap. 3:11).

   Advierta el motivo para no desmayar: El discípulo segará en la estación oportuna. El día de la siega está por venir. Dios va a recompensar al alumno (creyente) que sirve y obra al lado de su maestro.

   “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mt. 10:42)

   “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23)

   “Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega” (Jn. 4:36)

   “Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre” (Ef. 6:8).

   [3]. (6:10) Maestro, Alumno, Ministerio: ¿Cuándo debe un creyente sentir a su maestro? Muy simplemente: En cada oportunidad que tenga de hacerlo. Debe unirse a él y hacer el bien cada vez que se le presente la oportunidad. La idea es que él…

• Debe estar alerta ante las oportunidades.

• Mantener abiertos sus ojos para producir oportunidades.

• Aprovechar todas las oportunidades.

   Cuando un maestro va a satisfacer una necesidad, el creyente no debe desaprovechar la oportunidad de unirse a su maestro y ministrar con él. Jamás debe perderse la oportunidad de ministrar. Se puede perder la oportunidad y un creyente

puede perder el privilegio de ministrar y de ser más grandemente recompensado en el día glorioso de la redención. Por lo tanto, debe mantenerse alerta y no sentirse agotado si es quiere una recompensa completa.

   Advierta a quién debe ministrar: A todos los hombres (incrédulos), pero en especial a los creyentes. Toda persona es responsable primero de su propia familia, luego añade todo el peso del mundo. Dios nos ha colocado a todos dentro de una familia y somos los primeros responsables de dicha familia. Los demás pueden ayudarnos, pero nosotros somos los responsables principales. Lo mismo se aplica a la familia de Dios. Un hermano cristiano es el que es responsable por la familia de Dios. Por lo tanto, debemos siempre satisfacer las necesidades de nuestra familia cristiana antes de avanzar hacia los incrédulos.

   “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos” (Lc. 6:35).

   “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos” (1 Ti. 6:17-18).

   “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” (He. 13:16).

   “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Stg. 4:17).

   “Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela” (Sal. 34:14).

   “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad” (Sal. 37:3).

DIVISIÓN V

LA VIDA Y EL CAMINO DEL CREYENTE: LIBRE Y ESPIRITUAL, 5:13-6:18

F. Un camino gloriándose en la cruz de Cristo, 6:11-18.

   (6:11-18) Introducción: Este pasaje da fin a la carta de Pablo a los gálatas. El corazón de Pablo palpitaba con preocupación por los creyentes gálatas y sus iglesias. Habían permitido que ingresaran falsos maestros, y muchos de ellos habían comenzado a escuchar y a seguir a los falsos maestros. Las iglesias estaban a punto de desertar de Dios y de destruir su testimonio por Cristo y las misiones mundiales. Habitualmente Pablo le dictaba sus cartas a un escriba, y cuando había terminado de dictar la carta, la cerraba con una breve bendición y su firma. Pero advierta lo que hizo al cerrar esta carta a los gálatas: Tomó él mismo la pluma y cerró la carta, la cerró con una fuerte exhortación y con una defensa de su ministerio y del evangelio. Lo declaró en términos firmes: Los creyentes ministros y legos por igual- deben caminar alardeando nada más que en la cruz de Cristo.

1 Una sección importante: La escribe Pablo mismo. (v. 11)

2 Los falsos ministros quieren agradar en la carne, buscando popularidad. (vv. 12-13).

» a. Para obtener aprobación y escapar a la persecución

» b. Para agradar de manera de añadir a sus números estadísticos

3. Los verdaderos ministros se glorían en la cruz de Cristo. (vv. 14-17).

» a. La cruz crucifica el mundo a los hombres y los hombres al mundo

» b. La cruz crea a un hombre nuevo

» c. La cruz trae paz y misericordia

» d. La cruz da propósito a las cicatrices de la vida

4 Conclusión: Una bendición de gracia. (v. 18).

   F. Un camino gloriándose en la cruz de Cristo, lectura Biblica: 6:11-18. 11. Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano. 12. Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo. 13. Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. 14. Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. 15. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. 16. Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios. 17. De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús. 18. Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.

   [1]. (6:11) Pablo, Escrituras: Este es un pasaje importante de Gálatas, tan importante que Pablo tomó la pluma del escriba y lo escribió él mismo. La referencia a escribir significa una tipografía grande. ¿Por qué Pablo escribió con tipografía grande? Se dan varias explicaciones.

▬ 1. Porque Pablo quería valientemente enfatizar los puntos de lo que estaba diciendo. Cabe advertir que esto es posible, pero el escriba lo podría haber hecho al igual que Pablo.

▬ 2. Porque Pablo no podía escribir bien, entonces tenía que escribir en negrita a fin de que pudiera leerse. Esto también es improbable, dado que Pablo era un hombre muy instruido.

▬ 3. Porque Pablo tenía cierto problema ocular o visión borrosa. De todas las explicaciones, esta parece ser la más probable. (Véase nota, 2 Co. 12:7-10 para mayor discusión al respecto. Cp. Gá. 4:14-15).

   No hay duda alguna de que Pablo eligió escribir personalmente esta sección porque quería enfatizar su mensaje y verificar que él era el verdadero autor de la carta. Se desconoce por qué lo hizo en letras grandes.

   La lección de esto para nosotros es la siguiente: El mensaje de este pasaje es lo suficientemente importante para que Pablo tome la pluma del escriba y la escriba él mismo. Por lo tanto, debemos prestar suma atención a lo que se dice.

   [2]. (6:12-13) Falsos maestros, Carne: Los falsos maestros buscan agradar en la carne, esto es, buscan popularidad mundana. Quieren ser aceptados y aprobados por el mundo. Recuerde: Los falsos maestros se habían infiltrado en las iglesias de Galacia (Véase nota Falsos maestros, Gá. 1:6-7 respecto de lo que enseñaban). Se oponían tanto a Pablo como al evangelio que él predicaba. Ponían el mayor acento en que una persona debía atravesar el ritual básico de la religión, el de la circuncisión (bautismo, ser miembro de la iglesia, etc.). Decían que la circuncisión era necesaria para la salvación. Si una persona era circuncidada, estaba bien encaminada a ser salva. Pablo atacó esta postura e hizo una fuerte acusación en contra de los falsos maestros. Los acusó de ser impulsados por motivos mundanos. Hay que tener presente que estaba tratando con falsos maestros y ministros que estaban dentro de la iglesia. Lo que tenía para decir es una firme lección para los maestros de todas las generaciones.

▬ 1. Los falsos maestros buscaban ganarse la aprobación de sus pares y escapar a la persecución. Buscaban el favor de los hombres por sobre el favor de Dios. Muchos de los primeros ministros del evangelio eran sacerdotes que consideraban a Jesucristo como el Salvador del mundo. Sin embargo, solo lo aceptaban como un agregado de la ley. Decían que Jesucristo había venido principalmente a demostrar cómo Dios quería que viviéramos. Por lo tanto, Él solamente era un agregado a la ley. La ley seguía siendo importante para acercarse a Dios: debíamos acercarnos a Dios tanto a través de la ley como de Jesucristo. Por ende, era poco popular en el ministerio de esa época proclamar que solo Cristo era el camino a Dios. Los ministros que proclamaban solo a Cristo eran perseguidos mediante el ridículo, la burla, el abuso y el rechazo. Un ministro que predicaba la salvación a través de la cruz de Cristo únicamente era considerado destructivo para la ley y la religión establecida. Por lo tanto, los ministros de la religión establecida perseguían a los ministros de la cruz. Como resultado de ello, se requería de mucho valor para ponerse de pie y proclamar la verdad. La mayoría eligió la forma más sencilla y siguió con el ministerio establecido a fin de evitar la persecución.

   Pensamiento 1: ¿Cuántos siguen con la religión establecida y popular del mundo en lugar de proclamar la verdad de Jesucristo y su Palabra? ¿Cuántos temen al ridículo, al rechazo y al abuso de la cruz? ¿Con cuánta frecuencia un ministro se ve tentado a bajar el tono del mensaje de la cruz con el objeto de no ofender a alguien en la congregación? ¿Cuántos ministros deben temer una reacción si proclaman el simple mensaje de la salvación por la fe en la cruz de Cristo únicamente? ¿Cuántos deben temerle a la reacción de sus pares y lideres de la denominación?

▬ 2. Los falsos maestros buscaban el agrado para añadir a sus números estadísticos (v. 13). Advierta exactamente lo que dicen las Escrituras: Querían que las personas se circuncidaran para poder alardear en sus números. Su interés no estaba tan puesto en enseñar a la gente a obedecer al Señor y a la ley como en construir su propia seguridad. Querían el reconocimiento a través de un ministerio en crecimiento. Buscaban la aprobación y la aceptación de la gente más que el bienestar de las personas. Por supuesto, cumplir con la ley y conducir a la gente a obedecer a Dios era importante, al igual que la enseñanza de todo hombre es importante para él. Pero su preocupación básica era la aparición de un creciente ministerio para que pudieran asegurarse su propia forma de vida y posición con la gente.

   Pensamiento 1: Las personas se impresionan con números que se incrementan en el crecimiento estadístico. Todo el mundo lo sabe, tanto los lideres religiosos como los legos. Como resultado de ello, los ministros con frecuencia se ven atraídos a la tentación de acentuar el crecimiento en el bautismo, en la asistencia a la iglesia, en el estudio de la Biblia, programas o actividades. Los números crecientes…

   • construyen una imagen • apuntan a dones y capacidades • incrementan el ego • acentúan el carisma • llevan al éxito • abren las puertas • acrecientan la reputación • ayudan a incrementar los ingresos • aseguran una posición • atraen la atención • incrementan las oportunidades

   [3]. (6:14-17). Ministros: Los verdaderos ministros alardean en la cruz de Cristo. La cruz de Cristo es el único alarde de un verdadero ministro de Dios, dado que no hay otro acercamiento a Dios que ese. Dios acepta a una persona solo si viene a Él por vía de la cruz. No hay otra manera de volverse aceptable ante Dios Por lo tanto, el verdadero ministro no tiene otro mensaje, ninguna otra verdad sobre la cual alardear. Pablo dio cuatro razones por las cuales la cruz es el único alarde del ministro.

▬ 1 La cruz crucifica el mundo a los hombres y los hombres al mundo. ¿Qué quiere decir esto?

». a. En primer lugar, la cruz crucifica el mundo a los hombres. El mundo tiene todo tipo de atracciones que seducen al hombre, y los hombres sienten lascivia por las atracciones. Hay atracciones tales como…

   • posición • sexo • poder • placer • aceptación • honra • reconocimiento • alimento • dinero • posesiones

   La lista podría seguir y seguir incluyendo toda atracción seductora que exista sobre la faz de la tierra, pero ¿cuál es el fin de todo esto? El deterioro, la ruina, la muerte y un sentido de juicio. Incluso el hombre mismo envejece, muere y se pudre. No hay nada en la tierra que perdure y viva eternamente. Si un hombre desea vivir por siempre, alguien con un poder ilimitado tiene que reestructurar este mundo. Alguien tiene que destruir el mundo y hacerlo de nuevo, todo lo que está en

él, incluyendo la carne del hombre. Las noticias gloriosas son que Dios ha hecho esto mismo. Dios ha demostrado que Él ama este mundo, y ha demostrado su amor en la forma más perfecta posible. ¿De qué manera? Dios envió a su Hijo al mundo para morir por los hombres y para liberarlos del mundo. Cuando Jesucristo murió en la cruz, Él cargó con el castigo por nuestras transgresiones. Tomó la sentencia de muerte de la ley en contra de nosotros y cargó con la condena por nosotros. Por lo tanto, cualquier persona que crea que Jesucristo murió por él será salva de este mundo de muerte. Dios declara que considerará a esa persona como si hubiera sido crucificada con Cristo. La persona jamás tendrá

que morir. Cuando llegue el momento para que la persona pase de este mundo al siguiente, Dios transferirá a la persona ante su presencia para que viva eternamente. Sucederá como un parpadeo. La persona que crea en Cristo nunca morirá, nunca degustará ni experimentará la muerte.

   Esto es lo que se quiere significar por el mundo crucificado para el creyente. El creyente nunca tiene que ir por el camino del mundo, es decir, el camino del pecado, de la corrupción, de la muerte y del juicio.

[] Jesucristo murió para liberar al creyente del mundo, de todas sus esclavitudes incluyendo la esclavitud de la muerte.

[] El Espíritu de Cristo (el Espíritu Santo) vive dentro del creyente para otorgarle el poder de vencer al mundo en todas sus atracciones corruptibles. A través del Espíritu de Dios, el creyente tiene el poder de conquistar las lujurias de la carne.

   ». b. En segundo lugar, la cruz crucificó a los hombres (creyentes) para el mundo. ¿Qué significa esto? Cuando el creyente muere para el mundo, se aleja de las atracciones y placeres del mundo. Por lo tanto, el creyente se vuelve poco atractivo para el mundo. A los hombres mundanos no les gusta lo que ven, puesto que el creyente está rechazando el estilo de vida y los placeres del mundo. En consecuencia, el mundano no quiere tener nada que ver con el creyente. Lo quieren fuera de su camino. Lo quieren como no existente, como una persona muerta. Por lo tanto, cuando una persona llega a la cruz de Cristo, la cruz lo crucifica para el mundo y sus maneras. Ya no es más atractivo para el mundo.

   “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Ro. 6:6).

   “Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal” (2 Co. 4:11).

   “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mí” (Gá. 2:20)

   “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él también viviremos con él” (2 Ti. 2:11).

▬ 2 La cruz crea a un hombre nuevo. Nada hace a una persona aceptable ante Dios excepto el propio Hijo de Dios, Jesucristo. Ninguna religión, ninguna ley, ningún ritual, nada puede ser de provecho para Dios salvo Jesucristo. Por lo tanto, sí cualquier hombre desea vivir con Dios, debe creer en Jesucristo y acercarse a Dios en el nombre de Jesucristo.

   Ahora surge una pregunta muy práctica: ¿De qué manera el empleo del nombre de Jesucristo hace que una persona viva para siempre? ¿Una persona se vuelve aceptable ante Dios solo por acercarse y decir: “¿Dios, vengo hacia ti en nombre de Jesucristo”? ¡No! Y existe un buen motivo para esto. Dios sabe quién es realmente sincero y quien no lo es. A Dios no se lo puede engañar. Palabras y falsa profesión -el solo empleo de las palabras “en el nombre de Jesucristo”- no salvará a nadie.

Una persona tiene que ser genuinamente sincera.

   El punto es este: Cuando una persona es sincera en su creencia, Dios le da un nuevo espíritu, un espíritu recreado. Dios verdaderamente coloca su naturaleza divina, la presencia de su propio Espíritu en la vida de la persona. La persona “nace de nuevo” espiritualmente. Se convierte en lo que las Escrituras denominan una criatura nueva, un hombre nuevo.

   “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Jn. 3:3-6).

   “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).

   “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación” (Gá. 6:15).

    “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).

    “Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:10).

   “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 P. 1:23).

   “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 P. 1:4).

   “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios [nacido de nuevo], y conoce a Dios” (1 Jn. 4:7).

   “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado [nacido de nuevo] por él” (1 Jn. 5:1).

▬ 3. La cruz trae paz y misericordia (v. 16). Advierta quién es el que experimenta paz y misericordia: El que camina por la regla de la cruz y de la nueva criatura. Una persona que camina detrás de la cruz, buscando vivir como una nueva criatura en Cristo Jesús recibirá…

   • La paz de Dios (Véase nota, Paz, Gá. 1:3 para mayor discusión al respecto)

   • La misericordia de Dios. Experimentará tanto el perdón de los pecados como la aceptación de Dios. Y lo más maravilloso de todo: Se le dará la seguridad perfecta de la vida eterna y del cuidado de Dios. (Véase nota, Misericordia, Ef. 2:4-5 para una mayor discusión al respecto).

   Advierta que a la iglesia y a los creyentes se les llama “la Israel de Dios”. Esto simplemente significa que la iglesia y los creyentes son la verdadera Israel de Dios, en quienes Dios cumple sus promesas. (Véase bosquejos y notas, Romanos, Capítulos 9-11 para un tratamiento completo de Israel y su ubicación en el plan mundial de Dios).

▬ 4. La cruz da propósito a las cicatrices de la vida. Cristo había sufrido por Pablo, por lo tanto, Pablo estaba dispuesto a sufrir por Cristo. Y bien que sufrió. Soportó lo máximo que cualquier hombre ha tenido que soportar por Cristo (Véase nota, Pablo, Sufrimiento, 2 Co. 1 :8-10 para Lula lista de los sufrimientos

de Pablo). La palabra para marcas (stigmata) significa las marcas de propiedad que los amos colocan en los esclavos. Las marcas identificaban a los esclavos como de su propiedad.

   El punto es claro: Pablo había sometido tanto su cuerpo y había sufrido tanta persecución por Cristo que su cuerpo tenía las marcas de tal sometimiento y sufrimiento. Podía decir que las marcas que llevaba en su cuerpo eran las marcas de propiedad de Cristo, las marcas que demostraban su esclavitud y servicio a Cristo. Por lo tanto, que ningún hombre niegue su llamado y ministerio por el Señor_ Él tenía una gran evidencia de que era un verdadero ministerio del Señor Jesús: las marcas de su cuerpo. La cruz de Jesucristo condujo a Pablo a servir a Cristo, incluso hasta el punto de sufrir más allá de lo imaginable.

   Pensamiento 1: El creyente que sufre reproches, el ridículo, la burla y otras persecuciones por su postura ante Cristo, ese creyente lleva las marcas de Cristo en su cuerpo.

   [4] (6: I8) Conclusión: Pablo da fin a la carta a los gálatas en forma abrupta. No recibirá más ataques a su ministerio ni al evangelio de Cristo. Las iglesias y su gente deben arrepentirse y sacarse de encima a los falsos maestros. Hasta ese momento:

   “Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén” (v. 18. Ver nota, Gracia. Gá. 1:3).

(Tomado de la Biblia de Bosquejos y Sermones Tomo 9 Gálatas 6:1-18.).

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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