Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa

1. Llamado 1: Abran su corazón

» a. El corazón de Pablo estaba abierto

» b. El corazón de la iglesia estaba cerrado

2. Llamado 2: No se unan en yugo desigual con los incrédulos, ustedes Son diferentes

» a. En compañerismo: Son justos, no injustos

» b. En comunión: Son luz, no tinieblas”

» c. En el compromiso: Son de Cristo, no de Satanás

» d. En la fe: Son creyentes, no incrédulos

» e. En la adoración: Son templo de Dios, no templo de algún ídolo

3. Llamado 3: Salgan de en medio de los incrédulos y apártense

» a. Apartarse: No tocar

» b. Este es el mandato de Dios

» c. Los resultados

-1) Dios los recibirá

-2) Dios será un Padre para ustedes

4. Llamado 4: Límpiense y perfeccionen la santidad

CAPÍTULO 7: 1. Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

DIVISIÓN III

EL MINISTERIO Y SU DESCRIPCIÓN, 2:12-7:16

“El ministerio: Su llamado a la separación y a la consagración, 6:11-7:1”

   (6:11-7:1) Introducción: Con frecuencia se siente temor de abordar el tema de la separación. Las personas sencillamente mal interpretan lo que significa realmente separación. Para la mayoría de las personas, la separación espiritual quiere decir que tienen que renunciar a esto, dejar de ir allá, y dejar de hacer aquello. Creen que significa no volver a divertirse de nuevo y disfrutar de los placeres de este mundo. Esto es lo que la mayoría de las personas ven y en lo que piensan cuando oyen separación espiritual. Sin embargo, el llamado más grande del mundo es el llamado a la separación y la consagración. Una persona puede ser salva de este mundo y recibir la seguridad absoluta de la vida eterna. ¡Imagínese nada más la gloria de ser adoptado verdaderamente como hijo de Dios! Esta es la verdad de la separación y la consagración.

1. Llamado 1: Abran su corazón (vv. 11-13).

2. Llamado 2: No se unan en yugo desigual con los incrédulos, ustedes son diferentes (vv. 14-16).

3. Llamado 3: Salgan de en medio de los incrédulos y apártense (vv. 17-18).

4. Llamado 4: Límpiense y perfeccionen la santidad (7:1).

   [1] (6:11-13) Corazón, abierto: El primer llamado es a un corazón abierto. Un corazón abierto es un elemento absolutamente esencial para la separación y la consagración. Nadie se va a separar del mundo y a consagrar su vida a Dios a menos que tenga un corazón y una mente abiertos.

▬ 1. Note cómo el corazón de Pablo está abierto y lleno de afecto por la iglesia de Corinto.

» a. “Oh corintios”: él le habla directamente a la iglesia como si estuviera frente a frente, lo que siempre demuestra sentimientos fuertes.

» b. “Nuestra boca se ha abierto a vosotros”: él ha hablado abierta y honestamente, sin vacilación ni equivocación.

» c. “Nuestro corazón se ha ensanchado”: su corazón está abierto para ellos, y su afecto ha crecido en la medida en que los ha hecho partícipes de la verdad.

» d. “No estáis estrechos en nosotros”: La palabra “estrechos” (stenochoreisthe) quiere decir ser restringido, carecer de espacio, estar presionado o angustiado, estar en agonía o en aprietos. Pablo dice que no había carencia de espacio alguno en su corazón para la iglesia; no había restricción alguna contra ellos. Él no tenía nada en contra de ellos. Su corazón estaba bien abierto para recibirlos.

▬ 2. Note cuán estrecha y cerrada estaba la iglesia para con Pablo. El corazón de cada uno de ellos estaba estrecho (stenochoreisthe), restringido, cerrado, tenía poco espacio, de tener alguno, para Pablo.

   Pablo apela a ellos: “corresponder”, es decir, que le devuelvan a él el mismo corazón abierto y ensanchado que él les ha mostrado. Note que Pablo los llama sus hijos; por consiguiente, de la misma manera que los hijos abren el corazón y reciben a sus padres con afecto, él les mega que lo reciban a él y sus instrucciones con afecto.

   Pensamiento 1. Hay dos elementos que son absolutamente esenciales si la iglesia va a escuchar el llamado de Dios y su ministerio:

1) Un ministro con un corazón abierto, honesto, y adorable para con Dios y su pueblo.

2) Una iglesia con un corazón abierto, honesto, y adorable para con Dios y su ministro escogido.

   “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).

   “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).

   “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).

   “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia” (2 Co. 9:10).

   “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Ef. 4:14, 15).

   “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).

   “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

   [2]. (6:14-16) Separación: El segundo llamado es a que los creyentes no se unan en yugo desigual con los incrédulos. Las razones se dan claramente: “Los creyentes son diferentes de los incrédulos, muy diferentes La diferencia se ve en las palabras “yugo desigual” (heterozugountes). Se refiere al Antiguo Testamento donde Dios prohibió arar con buey y con asno a la misma vez (Dt. 22:10), o la yunta de animales de diferentes especies (Lv. 19:19). La idea es:

• Que la unión de un creyente genuino con un incrédulo sería tan diferente como la unión de dos tipos de animales.

• Que el arado por la vida de un creyente con un incrédulo sería tan difícil como arar un campo con un buey y un asno en una misma yunta.

   Los creyentes genuinos son radicalmente diferentes de los incrédulos. Cinco áreas lo revelan claramente. Note que cada área se comienza con una pregunta:

▬ 1. Los creyentes difieren de los incrédulos en compañerismo. “¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?” La palabra “injusticia” (anomiai) quiere decir anarquía. Los incrédulos no han obedecido ni obedecen a Dios. Viven y hacen lo que les viene en gana, no lo que Dios dice. Rechazan a Dios y lo que Dios dice y andan haciendo su voluntad. Se rebelan contra Dios y sus mandamientos, llevando una vida desordenada e injusta.

» a. No han creído en el nombre del Señor Jesucristo para que los salve.

   “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23).

   “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).

» b. No buscan primero el reino de Dios y su justicia.

   “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33).

» c. No sienten hambre y sed de justicia.

   “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mt. 5:6).

   Note la palabra “compañerismo” (metoche) quiere decir compartir y participar. ¿Cómo puede un creyente que centra su vida en la justicia de Jesucristo participar y compartir con los incrédulos que se preocupan poco, de preocuparse, por Jesucristo y su llamado a la justicia?

▬ 2. Los creyentes difieren de los incrédulos en comunión. “¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” La palabra

   “comunión” (koinonia) quiere decir tener unión, asociación, una comunión cerrada, estar muy unidos. Quiere decir estar tan unidos que hay una relación abierta y mutua: “Lo que uno tiene le pertenece al otro”. La idea queda clara: “No hay tal comunión o unión entre la luz y las tinieblas”. Por el contrario, la luz y las tinieblas son mutuamente exclusivas, de naturalezas completamente diferentes. No pueden coexistir.

» a. La luz es el símbolo o ilustración de los creyentes.

=> Se dice que los creyentes se convierten en

   “hijos de la luz” por medio de la creencia en la luz, el propio Jesucristo (Jn. 12:36).

=> A los creyentes se les ha trasladado de la potestad de las tinieblas al reino de Cristo la herencia de la luz (Col. 1:13).

=> Antes de venir a Cristo, los creyentes no solo están en las tinieblas, sino que son una encarnación de las tinieblas. Pero cuando ellos vienen a Cristo, a los creyentes se les coloca en la luz y se convierten en una encarnación de la propia luz (Ef. 5:8).

=> Los creyentes son la luz del mundo (Mt. 5: 14-16).

=> Los creyentes deben poner su luz en un candelero, para que todos vean su luz (Mt. 5:15).

=> Los que hacen el mal aborrecen la luz (Jn. 3:20s).

=> La creación de la luz es una ilustración de la expulsión de la oscuridad espiritual (Gn. 1:2s).

» b. Las tinieblas son un símbolo o ilustración de los incrédulos. (Vea el Estudio a fondo 1, Tinieblas 2 Co. 6:14 para un análisis.)

   Resulta sorprendente: La naturaleza de los creyentes y los incrédulos difiere radicalmente como la luz difiere de las tinieblas.

=> Como hijos de la luz, los creyentes conocen la luz de Dios, viven según la luz de Dios, y son bendecidos por la luz de Dios.

=> Como hijos de las tinieblas, los incrédulos conocen las tinieblas de este mundo, viven según las tinieblas del mundo, y reciben solamente las bendiciones de las tinieblas del mundo (posesiones y placeres temporales, y la desesperanza de la muerte y el juicio).

▬ 3. Los creyentes difieren en compromiso y pacto. “¿Y qué concordia Cristo con Belial?” Belial se refiere a Satanás. El nombre “Belial” se refiere en específico a lo despreciable, a lo perverso, y a lo impuro del carácter de Satanás. Se le ilustra como la cabeza o líder de los incrédulos; mientras que a Cristo se le ilustra como la Cabeza o líder de los creyentes. La ilustración resulta sorprendente:

=> Las fuerzas del bien y el mal se oponen mutuamente.

=> Cristo se opone a Belial.

=> El justo se opone al perverso.

=> El digno se opone al despreciable.

=> La justicia y la pureza de Cristo se oponen a la perversidad y la impureza de Belial.

   Si una persona no obedece a Cristo, las Escrituras dicen que entonces obedece a Belial o Satanás. Por consiguiente, resulta imposible que un creyente genuino viva en concordia y armonía con aquellos que obedecen a Belial en lugar de a Cristo. Los creyentes no pueden estar atados a aquellos que llevan una vida perversa e impura, personas que obedecen al líder de lo despreciable, es decir, al diablo.

   “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (1 Co. 10:21).

▬ 4. Los creyentes difieren en fe o creencia. “¿O qué parte el creyente con el incrédulo?” La palabra “incrédulo”

(apistou) significa una persona que ha decidido no creer en Cristo y lo ha rechazado deliberadamente. La palabra “parte” (meris) quiere decir la porción, estado, esfera, campo o participación de una persona en la vida.

   La fe del creyente se ilustra como si cambiara toda su vida: Su creencia hace que se mueva en una nueva esfera campo de la vida. Puede que viva entre los incrédulos, que viva y obre junto a ellos, pero se mueve en un campo diferente. Su propósito y conducta en la tierra es diferente:

=> El creyente cree que Cristo es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo; el incrédulo no.

=> El creyente vive según dicta Cristo; el incrédulo vive como él quiere.

=> El creyente trata de honrar a Cristo anteponiendo a Cristo y sirviéndolo; el incrédulo vive para sí, para el mundo y para sus posesiones.

   El significado, propósito, e importancia misma de la vida difieren radicalmente entre el creyente y el incrédulo. El creyente busca a Cristo y las cosas de Cristo, mientras que el incrédulo centra su vida fundamentalmente en este mundo y en el yo.

▬ 5. Los creyentes difieren en la adoración. “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?” La palabra “acuerdo” (sunkatathesis) quiere decir un buen entendimiento, una unión y lazos estrechos de mente y espíritu. No puede haber acuerdo alguno, unión alguna, ni lazo alguno entre el templo de Dios y los ídolos. Dios desprecia la idolatría, por encima de todo, porque un ídolo es el dios sustituto de un hombre. Un ídolo sustituye a Dios en la vida de un hombre. La adoración o ídolo de un hombre puede variar desde el yo o las ideas personales hasta las posesiones o imágenes grabadas. Un hombre puede adorar y hacer un ídolo de cualquier cosa, por ejemplo… • dinero • fama • recreación • tierra • reconocimiento • familia • posición • viviendas • religión • poder • vehículos • profesión

   Un ídolo puede ser cualquier cosa a la que el le dé su mayor lealtad, su tiempo, energía, dinero. Dondequiera que un hombre ponga su mayor tiempo, energía, y dinero y lealtad es donde están su corazón y su adoración.

   Esta es una de las diferencias más significativas entre el creyente y el incrédulo: “El creyente no es un idólatra”. De hecho, él mismo constituye el templo mismo de Dios. Se dice que su propio cuerpo sea uno de los lugares especiales donde mora la presencia de Dios. El creyente es capaz de conocer, presentir, y sentir la presencia y el poder de Dios dentro de él.

   Note que Pablo hace una cita del Antiguo Testamento para ilustrarlo:

   “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (v. 16; cp. Lv. 26:11, 12; Ez. 37:27).

   La idea queda clara: “El creyente adora al Dios vivo y verdadero, no a los ídolos”. No puede estar de acuerdo con la adoración de los incrédulos. No puede vivir y andar con los incrédulos en la adoración, porque su adoración difiere radicalmente de la adoración de los incrédulos.

   “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros” (Jn. 14:20).

   “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).

   “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Co. 3:16).

   “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Co. 6:19).

    “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (2 Co. 6:16).

   “en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Ef. 2:22).

   “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:5).

   “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1 Jn. 2:27).

   ESTUDIO A FONDO 1

   (6:14) Tinieblas (skotos, skotia): La palabra se usa en las Escrituras para describir tanto el estado como las obras del hombre. Las tinieblas son muy reales en las Escrituras.

▬ 1. Las tinieblas se refieren al mundo del hombre natural que no conoce a Jesucristo (Jn. 8:12). El hombre natural anda en ignorancia:

• De Jesucristo.

• De Dios según Jesucristo lo ha revelado.

• Del real propósito y destino reales de la vida según lo ha demostrado Jesucristo.

   El hombre natural tropieza y anda a tientas en este mundo. Él no conoce más que las cosas de este mundo según las ve. Su esperanza es la esperanza de vivir mucho tiempo antes de que la muerte se apodere de él. Él anda en tinieblas, ignorando esta vida real y la otra vida (cp. Jn. 12:35, 46).

▬ 2. Las tinieblas simbolizan la falta de preparación y la desatención. Simboliza el tiempo en el que ocurre el mal (1 Ts. 5:4-8).

▬ 3. Los hombres aman las tinieblas. Los hombres pecadores hacen sus malas obras bajo la cubierta de las tinieblas. Por consiguiente, los hombres aborrecen la luz porque la luz descubre su conducta perversa (Jn. 3: 19-20).

▬ 4. Las tinieblas son hostiles hacia la luz (vea el Estudio a fondo 4. Jn. 1:5).

   [3]. (6: 17-18) Separación -Adopción: El tercer llamado es a que los creyentes salgan de en medio de los incrédulos y se aparten. Estos dos versículos son una cita del Antiguo Testamento (Is. 52:11-12). Cuando Dios guio a Israel en su salida del cautiverio babilónico, él les dijo que lo dejaran todo. No debían sacar nada de la tierra profana, porque debían comenzar una vida totalmente nueva bajo su liderazgo. Note tres elementos significativos:

▬ 1. Primero, los creyentes deben salir de en medio de los incrédulos y apartarse. ¿Qué quiere decir esto? Desde luego, no quiere decir que los creyentes deben abandonar las ciudades, las comunidades y los centros de trabajo del mundo. Los creyentes no deben aislarse de los incrédulos. No quiere decir que los creyentes no tengan nada que ver con los incrédulos, que no hablen, se relacionen, ni se reúnan nunca con ellos. Tanto los creyentes como los incrédulos están en el mundo, y deben compartir juntos en el mundo.

   Lo que Dios quiere decir es al menos dos cosas:

» a. Dios quiere decir lo que se acaba de analizar (vv. 14-16). Los creyentes difieren de los incrédulos; difieren radicalmente. Por consiguiente:

• Los creyentes no deben “unirse en yugo desigual” con los incrédulos. No deben ponerse en la misma yunta, tener una relación íntima con los incrédulos.

• Los creyentes no deben tener “compañerismo” con los incrédulos. No deben relacionarse ni participar en las reuniones, actividades y vida mundana de los incrédulos.

• Los creyentes no deben tener “comunión” con los incrédulos. No deben estar estrechamente relacionados a modo de sociedad con los incrédulos. No deben estar tan unidos con los incrédulos de modo que haya una relación abierta y mutua y haya compartimiento de posesiones.

• Los creyentes no deben tener compromiso ni pacto con los incrédulos. Los creyentes no deben obedecer al líder despreciable, Belial (Satanás), de los incrédulos.

• Los creyentes no deben moverse en la esfera, el campo, la vida y la posición del incrédulo, la persona que ha rechazado a Jesucristo.

• Los creyentes no deben adorar con los incrédulos.

» b. Dios quiere decir lo que expresa en este versículo: “Los creyentes no deben tocar lo inmundo”. Los creyentes ya no deben vivir como los pecadores del mundo. No deben participar en los pecados de los incrédulos.

   “estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Ro. 1:29-32).

   “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán

el reino de Dios” (1 Co. 6:9, 10).

   “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19-21).

   Pensamiento 1. Planteado con sencillez, los creyentes están en el mundo, pero no deben ser del mundo. Ellos viven en el mundo, pero no deben participar de los pecados del mundo.

▬ 2. Segundo, note que apartarse es un mandato del propio Dios; “apartaos, dice el Señor No se debe cuestionar, racionalizar, tergiversar, ni ignorar el mandato. Dios exige separación. De hecho, la separación es muy importante para Dios, es una las cosas esenciales que ha de recibir Dios (vea el próximo punto, punto. 3).

▬ 3. Tercero, los resultados de la separación son fenomenales.

» a. Si nos apartamos y consagramos nuestra vida a Dios, Él nos recibe. La palabra quiere decir aceptar, aprobar, acoger. ¡Imagínese ser aceptado y aprobado por el propio Dios! Dios no puede recibir a una persona que vive en pecado y vergüenza, en mundanalidad e inmoralidad, en codicia e idolatría. Pero si una persona sale de en medio del mundo y se aparta, Dios recibe a esa persona.

   “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15, 16).

» b. Si nos apartamos y consagramos nuestra vida a Dios, Dios se convertirá en nuestro Padre y nos adoptará como hijos e hijas suyas. Note que es el “Señor Todopoderoso” el que nos adopta, la única persona que tiene la fuerza y el poder para hacer algo tan glorioso. ¡La relación de Dios con nosotros es la de un padre con sus hijos e hijas! Dios nos favorece y nos alimenta con… • amor • gloria • dirección • afecto • protección • vida • cuidado • recompensa • crecimiento • instrucción • liberación • reprobación • provisión • dirección • disciplina • castigo

   “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de

Dios” (Jn. 1:12).

   “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

   “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17, 18).

   “para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gá. 4:5, 6).

   [4]. (7: 1) Separación: El cuarto llamado es a que los creyentes se limpien y perfeccionen la santidad. Dios da dos de las promesas más maravillosas que se puedan imaginar: “Recibimos y adoptarnos como hijos e hijas”. Por consiguiente, Dios quiere dos cosas de nosotros:

▬ 1. Dios quiere que nos limpiemos de toda la inmundicia de la carne y el espíritu. Todo el pecado hace inmundo al hombre, pero hay ciertos pecados que contaminan de un modo particular su carne y otros pecados que contaminan de un modo particular su Espíritu. Una ojeada a la lista de pecados en los versículos de la nota anterior demostrará esto claramente (Ro. 1:29-32; l Co. 6:9-10; Gá. 5:3-7). Los pecados de la carne serían pecados como la inmoralidad, y la borrachera, y los pecados del Espíritu serían pecados como el odio y el celo.

   “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hch. 22:16).

   “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1).

   “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra” (2 Ti. 2:21).

   “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Stg. 4:8).

   “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).

   “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9).

   “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” (Is. 1:16).

   “Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?” (Jer. 4:14).

▬ 2. Dios quiere que perfeccionemos la santidad en el temor de Dios. Note que esto es una acción continua. La palabra “perfeccionando” (epitelountes) es un término agresivo que exige una acción agresiva. Quiere decir no solo practicar, sino también terminar y completar. Desde luego, el creyente debe practicar la santidad. Es decir, la práctica debe consistir en hacer las cosas que lo harán santo. Pero él debe hacer mucho más: “Debe perseguir la santidad agresivamente, tratar de perfeccionar y completar la santidad en su vida”. Por supuesto, el creyente nunca puede volverse perfectamente santo: “No se puede convertir en Dios”. Pero debe centrar su mente y su corazón en volverse santo.

   Note la motivación para la santidad: “El temor de Dios”. La palabra temor significa no solo temor, sino también respeto y reverencia. Cuando un hombre realmente ve y comprende a Dios y lo que Dios ha hecho por él, deja de temer a los hombres. En su lugar teme a Dios y le tiene un respeto reverencial a Dios, tratando de agradar a Dios llevando una vida pura y santa.

   “Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen” (Lc. 1:50).

   “sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hch. 10:35).

   “y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).

   “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He. 12:14).

   “si no, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;

porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:15, 16).

   “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 P. 3:11). (Tomado de la Biblia de Bosquejos y Sermones).

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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