Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa

   Comentario del contexto Bíblico: 1ª Corintios (14:1) Dones, espirituales – Profecía: Se deben procurar los dones, fundamentalmente la profecía. Note dos puntos:

▬1. El amor debe perseguirse por encima de todo en la vida. Los dones, las habilidades, y el servicio son importantes; pero se vuelven insignificantes al compararlos con el amor. El amor es la necesidad más grande y la solución suprema de todas las necesidades de los hombres. Cuando amamos a una persona es que suplimos las necesidades de una persona. De hecho, si amamos a una persona verdaderamente, haremos todo cuanto podamos para satisfacer todas las necesidades de esa persona.

=> La palabra “seguid” (diokete) significa perseguir, persistir, continuar, sin rendirse nunca hasta que se tenga amor.

▬ 2. Se deben procurar los dones espirituales. Debemos perseguir primero el amor, pero esto no quiere decir que no debamos buscar los dones espirituales de Dios. Por el contrario, mientras amamos a Dios y a los hombres, más procuramos los dones de Dios para poder ministrar y ayudar al mundo de los hombres con mayor eficacia.

=> La palabra “procurar” (zeloute) quiere decir codiciar seriamente, tener celo y ambición por.

    (14:2-5) Don de Lenguas, Profecía: La diferencia entre las lenguas y la profecía. Recuerden que el don de lenguas es el don que está tan sujeta al orgullo y la súper espiritualidad por su naturaleza celestial y poco terrenal. Sin embargo, se demuestra su importancia comparándolo con el don de la profecía. Se dice inmediatamente que hay tres diferencias entre las lenguas y la profecía:

▬ 1. Las lenguas están dirigidas a Dios, mientras que la profecía está dirigida a los hombres (v. 2-3). De un modo sencillo, las Escrituras declaran que las lenguas no edifican ni benefician a los hombres tanto como la profecía. Hay razones para esto:

» a. Las lenguas están dirigidas hacia Dios; son para Dios, para tener comunión con Él, para conocer los misterios (las cosas secretas) de Dios con Dios.

» b. Los hombres no entienden las lenguas. Las Escrituras son claras: “Nadie le entiende”, es decir, oye, entiende el sentido, asimila el significado de lo que se dice.

» c. El creyente que profetiza edifica, exhorta, y consuela a los hombres (vea el Estudio a fondo, Profecía – 1ª Co. 14:3).

   Pensamiento 1. Note la importancia que se le da a proclamar el mensaje del evangelio en términos entendibles. Se puede salvar y ayudar a los hombres solo si ellos pueden entender el mensaje de los creyentes. El planteamiento es claro: El mensaje primordial que debemos transmitir debe ser el evangelio, y todos los hombres deben entenderlo.

▬ 2. Las lenguas edifican a uno mismo, mientras que la profecía edifica a la iglesia (v. 4). El planteamiento es claro: Las lenguas son útiles, edifican a uno mismo. Pero la profecía es de mucho más beneficio. El creyente que profetiza edifica a toda la iglesia, edifica a muchas más personas. Observe algo más también: El don de lenguas se centra en la edificación de uno mismo, pero el don de la profecía se centra en el ministerio, en la edificación de otros. El educarnos a nosotros mismos es importante, desde luego, pero el ministerio de edificar a otros es mucho más importante.

▬ 3. Las lenguas son encomiables, pero la profecía es más encomiable. A este versículo le deben prestar atención aquellos que enfatizan y aquellos que minimizan y niegan las lenguas.

=> Pablo quisiera que todos hablaran en lenguas.

=> Pero es más importante para todos profetizar y proclamar el evangelio.

=> El profeta es mucho más importante que el hombre que habla en lenguas a menos que se interpreten las lenguas.

   Nuevamente, note el énfasis en la edificación. El propósito de que el creyente hable en la adoración debe ser edificar a la iglesia. (Vea el Estudio a fondo 1, Profecía 1Co. 14:3 para versículos acerca de la edificación.)

ESTUDIO A FONDO 1

1ª a los Corintios (14:3) Profecía: Este es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. En la Biblia este incluye tanto la predicción como la proclamación, y tampoco debe minimizarse a pesar del abuso del don. No cabe duda:

• De que se ha abusado el don de predecir sucesos al punto de la ridiculez. Sin embargo, el abuso del don no elimina el hecho de que el Espíritu de Dios en ocasiones sí les da a los creyentes un adelanto a los sucesos venideros a fin de prepararlos y fortalecerlos para enfrentar los sucesos.

• Se ha abusado del don de proclamar el evangelio a tal extremo que el entendimiento que la mayoría de las personas tienen del evangelio se ve trágicamente frustrado. Sin embargo, el abuso del evangelio y los profetas falsos e inmaduros (ministros) no elimina el hecho de que Dios sí llama a algunos hombres a proclamar su Palabra.

   El Nuevo Testamento plantea claramente el propósito de la profecía en este versículo: “el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

▬ 1. Edificación (oikodomen) significa construir. Es un término de construcción que se refiere a construir alguna edificación. El primer propósito de la profecía es edificar a las personas.

   “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación” (Ro. 14:19).

   “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación” (Ro. 15:2).

   “En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica” (1 Co. 8:1).

   “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación” (1 Co. 14:26).

   “¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación” (2 Co. 12:19).

   “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11, 12).

   “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Ef. 4:29).

▬ 2 Exhortación (parakiesin) significa fortalecer, alentar, llamar al lado de. El segundo propósito de la profecía es fortalecer y alentar a las personas llamándolas al lado

   “Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba las buenas nuevas al pueblo” (Lc. 3:18).

   “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40).

   “Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor” (Hch. 11:23).

   “confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hch. 14:22).

   “Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras” (Hch. 15:32).

   “También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).

   “A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que, trabajando sosegadamente, coman su propio pan” (2 Ts. 3:12).

   “Exhorto, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres” (1 Ti. 2:1).

   “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Ti. 4:13).

   “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

   “retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tit. 1:9).

   “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).

   “antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (He. 3:13).

   “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (He. 10:25).

   “Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente” (He. 13:22).

   “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada” (1 P. 5:1).

▬ 3. Consolación (paramuthian) significa dar fuerzas y esperanzas a, aliviarle la pena o el problema a alguien. Da la idea de consolar en las experiencias más severas de la vida, por ejemplo, en la muerte (cp. Jn. 11:19, 31). El tercer propósito de la profecía es consolar a las personas en su andar por la vida.

   “así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza” (2 Co. 2:7).

   “Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis” (1 Ts. 5:11).

   “También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).

   “Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios” (Is. 40:1).

   Nota del Expositor: «El don de profecía está subordinado a la Palabra de Dios, la Biblia, que es la palabra profética más segura, para que a través de ella se examine todo mensaje, de tal manera que sea de bendición a la Iglesia».

Comentario de 1ª a los Corintios (12:31) Dones: Cada creyente debe codiciar los dones mejores. Note que hay una codicia permitida. El creyente debe codiciar los “dones mejores” de modo que pueda servir de un modo más eficaz a su Señor. Sin embargo, hay un camino más excelente aparte de los dones, algo muy superior, una cualidad que sobrepasa todos los dones juntos. Y todo creyente puede poseerlo, no importa quién sea. ¿Cuál es la cualidad? ¿Qué es eso que es aún más grande y más supremo que la mayor unidad posible de los dones?

   Comentario de 1ª a los Corintios 14:12. Así también vosotros, ya que anheláis los dones espirituales, buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia.

» a. «Así también vosotros». Al terminar con su segunda analogía, Pablo repite la frase que usó al final de su primera analogía (v. 9). La comunidad cristiana de Corinto, consciente de que en su ciudad había muchas nacionalidades y lenguas representadas, debía entender la frustración del que no es capaz de entender cuando se habla otro idioma. Esto quiere decir que la ilustración de Pablo es apropiada, porque se puede aplicar al asunto de la glosolalia en la iglesia local.

» b. «Ya que anheláis los dones espirituales». Después de su discusión acerca de la profecía y las lenguas, Pablo ha cerrado el círculo. Al principio del capítulo, instó a los lectores a que buscasen con ahínco los dones espirituales (v. 1; cf. 12:31). Literalmente Pablo escribe «ya que sois zelotes por espíritus» (cf. 12:10). Usa dos sustantivos en esta oración, «zelotes» y «espíritus». Es importante que los examinemos con detención.

   Primero, Pablo les dice a los corintios que deben convertirse en zelotes. Esta palabra tiene connotaciones negativas y positivas. Él mismo había sido un zelote en su pasión por guardar las tradiciones del judaísmo y, como consecuencia, había tratado de destruir a la

iglesia (Hch. 22:3; Gá. 1:14). Pero en este versículo la palabra comunica aquel esfuerzo positivo por conseguir los dones del Espíritu (cf. Tit. 2:14; 1 P. 3:13).25

   Segundo, Pablo no está tratando que los corintios vayan detrás de los espíritus. Más bien les exhorta a que sean recipientes de los dones espirituales. Algunos comentaristas creen que la palabra espíritus aquí apunta a los «diversos soplos de inspiración que se daban en las asambleas de la iglesia».26 Sin duda que esto ocurría, pero nos acercamos más a la intención de Pablo si decimos que el Espíritu Santo se revela a sí mismo distribuyendo una multitud de dones espirituales a su pueblo. Como Pablo dijera anteriormente: «El único y mismo Espíritu hace todas estas cosas, repartiéndolas a cada uno individualmente como él quiere» (12:11). En suma, el sustantivo plural espíritus se refiere al Espíritu Santo que distribuye muchos de sus dones espirituales a su pueblo.

» c. «Buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia». Esta oración pone el énfasis en el concepto edificación, que es uno de los temas importantes para Pablo en el presente capítulo (véase el comentario al v. 4). El Espíritu Santo dota a su pueblo con dones espirituales para el propósito de edificar a la iglesia del Señor Jesucristo. Pablo no especifica qué dones deben usar los miembros para su mutua edificación. Más bien les exhorta a sobresalir. Después del imperativo buscad sobresalir vienen las palabras en aquellos, que no están en el texto griego. Con todo, el devenir del pensamiento sugiere que deben incluirse. El mensaje que Pablo deja con los corintios es que deben de destacarse por ser gente que edifica a la iglesia con los dones espirituales que han recibido.

   San Marcos 16:17 (16:17-18) Poder: es crucial la promesa dada al creyente mientras ejecuta la gran comisión. El creyente tiene que tener poder sobrenatural al salir al mundo. El mundo es un sitio peligroso. A veces el creyente será llamado a lugares de tierras traicioneras, de tormentas violentas en la naturaleza, de animales salvajes y venenosos, de hombres hostiles e incrédulos, de potencias espirituales de increíble fuerza. La maldad de los hombres, de la naturaleza y de los espíritus puede ser tan amenazante para el creyente que su testimonio sería impedido si Dios no le proveyese su fuerza y poder. Esta es la médula del presente pasaje. Dios da poder al creyente: todo el poder necesario para llevar el evangelio «a todo el mundo» y a «toda criatura».

   Por supuesto, esto no significa que todo creyente será librado de cada amenaza, ni que nunca será martirizado. Algunos creyentes son perseguidos y algunos son martirizados. Conforme a la voluntad de Dios, enseña y toca las vidas y mueve la historia y sociedad misma por medio de la persecución y el martirio de los creyentes. Las cosas no siempre son fáciles para los creyentes. Pero Dios da el poder a los creyentes: el poder para atravesar las dificultades con confianza

y paz en El, incluso para atravesar el fuego del martirio. Con frecuencia es el testimonio del poder procedente de Dios, la confianza

y paz que Él da, lo que toca a otros para Cristo y lo que causa un enorme movimiento hacia Dios.

   Para repetirlo, este es el tema de estos dos versículos. A medida que el creyente ejecuta la gran comisión, Dios le promete poder, el poder necesario para que la obra sea hecha. Note el poder o las señales mencionados por Marcos. Esa clase de poder habrá en la vida del creyente (cuando sea necesario) al proclamar el evangelio en el mundo.

• Echar fuera a los demonios (Hch. 16:18).

• Hablar en nuevas lenguas (Hch. 2:4).

• Tomar en las manos serpientes (Hch. 28:5).

• Beber cualquier cosa mortífera (Mr. 16: 18).

• Poner las manos sobre los enfermos y sanarlos (Hch. 28:7-8).

   «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hch. 1:8).

   «Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu de poder» (1 Co. 2:4).

   «Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecido con poder en el hombre interior por su Espíritu» (Ef. 3:16).

   «Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre» (1 Ts. 1:5).

   «Porque no nos ha dado Dios, espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios» (2 Ti. 1:7-8).

   «Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado» (Mi. 3:8).

   «No con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos» (Zac. 4:6).

   Comentario de Los Hechos 10:45 y 46 (10:44-45) Espíritu Santo: el Espíritu Santo cayó sobre los gentiles. Tenga en cuenta cuatro aspectos significativos.

▬ 1. El Espíritu Santo cayó sobre los gentiles cuando estos “escucharon la Palabra”. Fue necesario que la escucharan. Es algo esencial para recibir al Espíritu Santo. Los inconversos (los gentiles) tenían que escuchar la Palabra antes de que pudieran recibir al Espíritu Santo. La idea es que escucharon, creyeron y recibieron la verdad de la Palabra de Dios en sus corazones sin que ni tan siquiera Pedro les dijeran que creyeran. Esto queda claro en Hechos 11:17. Ellos escucharon y recibieron el mensaje, tenían hambre y sed de la Palabra de Dios en sus vidas. Por tanto, creyeron inmediatamente.

    Pensamiento 1. ¡Qué glorioso testimonio! Un reto contundente para todo no creyente. Que tengamos tanta hambre y sed de la Palabra de Dios y de su salvación, que no esperemos por la invitación del mensajero, simplemente creemos y recibimos mientras escuchamos.

   “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mt. 7 :24-25).

   “Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia” (Lc. 8:15).

    “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Ts. 2:13).

   “El oído que escucha las amonestaciones de la vida, Entre los sabios morará” (Pr. 15:31).

▬ 2. El Espíritu Santo cayó sobre los gentiles “mientras aún hablaba Pedro estas palabras”. Pedro todavía estaba predicando, aún no había terminado su mensaje cuando el Espíritu Santo cayó. Dios y solo Dios hizo que el Espíritu Santo cayera sobre los creyentes gentiles, no fueron las manos de Pedro…

   • ungiéndolos • imponiéndolas sobre ellos • bautizándolos • poniéndolas en agua

   Ningún hombre tuvo absolutamente nada que ver con que Dios derramara su Espíritu sobre esos creyentes. El don del Espíritu fue obra única y exclusivamente de Dios.

▬ 3. “El Espíritu Santo cayó” (epepesen to pneuma to hagion) y fue derramado cobre los gentiles. Pedro dijo que los gentiles habían “recibido el Espíritu Santo también como nosotros” (v. 47). Observe que Dios les dio el Espíritu Santo después que ellos hubieron “creído en el Señor Jesucristo” (Hch. 11:17). Escuchar el mensaje (v. 44) y haber “creído en el Señor Jesucristo” son absolutamente esenciales para recibir el Espíritu Santo.

   “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él” (Lc. 2:25).

   “y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos” (Hch. 2:3).

   “Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo” (Hch. 8:17).

   “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso” (Hch. 10:44).

   “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres” (Hch. 19:6).

   “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1 Co. 12:13).

   “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas” (1 Jn. 2:20).

▬ 4. Los creyentes judíos estaban atónitos (exestesan) o maravillados. Esto se refiere a los seis creyentes judíos que habían venido con Pedro (Hch. 10:23). A ellos se les había enseñado desde su niñez que el Espíritu Santo estaba a disposición de los judíos solamente, pero ahora ante sus propios ojos, presenciaron a Dios aceptando a los creyentes gentiles en el seno de la iglesia. Toda su vida a estos líderes, incluyendo a Pedro, se les había enseñado y saturado de un resentimiento que rayaba en el odio hacia los gentiles (véase nota, Hch. 10: 1-33). ¡Qué rumbo tan radical tomaron los acontecimientos al ver a su Dios derramando su Espíritu sobre los gentiles! El hecho de presenciar esto, más el don de lenguas, fue la señal que les indicó a estos líderes que los gentiles iban a formar parte de la iglesia al igual que los judíos; y los judíos debían aceptar a los gentiles de tan buena gana como se habían aceptado entre ellos.

   Pensamiento 1. El evangelio es universal; es para el mundo entero.

   “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

   “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Lc. 11:10).

   “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas” (Hch. 10:34).

   “Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan” (Ro. 10:12).

   “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:17).

   (10:46) Lenguas: Los creyentes gentiles hablaron en lenguas y alabaron a Dios. Observe: el hecho de hablar en lenguas llevó a los creyentes gentiles a una gloriosa y gozosa alabanza a Dios. Ellos magnificaron a Dios (megalunonton ton theon), quedaron atrapados en una eufórica alabanza al Señor. El hecho de que “oían que hablaban en lenguas” parece haber sido la señal de que el Espíritu Santo había caído sobre los gentiles. Tanto Pedro como los creyentes judíos necesitaban una señal, una señal que no dejara lugar a dudas de que los gentiles eran salvos. Hablar en lenguas, es decir, prorrumpir en una eufórica alabanza a Dios, fue esa señal. Era la señal que de ninguna manera daría lugar a dudas. Observe: eso fue lo que conmocionó completamente a los creyentes judíos que acompañaban a Pedro, el hecho de que los gentiles estaban, como dice Pedro, recibiendo “el Espíritu Santo también como nosotros”.

   “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas” (Mr. 16:17).

   “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hch. 2:4).

   “Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?” (Hch. 10:46-47).

   “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban” (Hch. 19:6).

   “Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Co. 12:8-11).

   “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).

   Comentario de 1ª a los Corintios 14:14. Porque si yo oro en una lengua, mi espíritu ora, pero mi mente no saca provecho. 15. ¿Qué debo concluir, entonces? Que oraré con mi espíritu y también oraré con mi mente. Cantaré con mi espíritu y cantaré también con mi mente. La primera es una cláusula condicional, en la cual Pablo no está diciendo que él mismo ora en alguna lengua (cf. vv. 18, 19). Lo único que afirma es lo que ocurriría en el caso que lo hiciera. En este caso, su espíritu oraría sin usar la mente. Pablo mismo da el ejemplo de orar con palabras claras que todos entienden.

» a. «Porque si yo oro en una lengua, mi espíritu ora, pero mi mente no saca provecho». Este texto sirve para explicar el versículo precedente (v. 13), ya que la conexión se realiza por medio de la conjunción por qué. Esto quiere decir que Pablo está usando su vida personal como ejemplo para los corintios. En un pasaje anterior, afirmó que el orar en una lengua es un asunto privado que no beneficia a la iglesia (vv. 2–4). En la oración privada, sólo el espíritu humano se comunica con Dios. Pero Pablo rechaza este tipo de oración para el culto público. Dice que la mente se queda improductiva porque así no edifica a otros. Aunque las palabras exactas de Jesús respecto a amar a Dios con todo el corazón, alma y mente (Mt. 22:37) difieren de las que encontramos en este texto (vv. 14, 15), el ejercicio de la oración debe emplear todas esas facultades. ¿Cómo operan la mente y el espíritu? La mente humana, que tiene la capacidad de pensar y entender, está íntimamente ligada al espíritu humano. Cuando el Espíritu Santo controla al espíritu y a la mente, por lo general la persona se desarrolla y prospera. Pero cuando el espíritu humano no es gobernado por el Espíritu Santo, la mente permanece espiritualmente indolente, lo que resulta en esterilidad.

   Es posible para la mente y el espíritu funcionar por separado, pero Pablo insinúa que el espíritu y la mente de una persona deben emplearse juntos para ser productivos. Por consiguiente, Calvino hace este agudo comentario respecto a la situación en Corinto: «Pero si alguien dotado del don de lenguas hubiera hablado clara e inteligiblemente, no habría tenido sentido que Pablo dijera que ‘el espíritu ora, pero el entendimiento queda sin fruto’, pues el entendimiento habría estado actuando juntamente con el espíritu».

» b. «¿Qué debo concluir, entonces? Que oraré con mi espíritu y también oraré con mi mente». Al orar, el espíritu y la mente deben actuar mancomunadamente, a fin de pronunciar palabras con sentido. Deben edificar a los miembros de la congregación que escuchan estas palabras. De esta forma, Pablo insta a los corintios a que oren en un idioma que todos los presentes en el culto conozcan. Les dice a los corintios que a fin de que la iglesia sea edificada, el espíritu y la mente deben orar en forma efectiva.

   Por cierto, la oración demanda que nuestra mente se concentre en forma intensa: alabamos a Dios, confesamos nuestros pecados, le damos gracias por sus bendiciones y con humildad hacemos nuestras peticiones. Orar sin usar la cabeza es inútil, dice Pablo. Por tanto, si hablamos en lenguas sin usar nuestro entendimiento, no podremos comunicarnos con los que nos escuchan. En el versículo 14, Pablo afirma claramente que, si la mente no da fruto, no se obtiene nada inteligible, entendible y edificante.

   Pablo expresa su voluntad y determinación, usando el tiempo futuro en el versículo 15, «Si duda que oraré con mi mente y, por cierto, que cantaré con mi mente». Entre los aspectos de la adoración (véase el v. 26) están la oración y la alabanza. El primero por lo general consiste en peticiones y el segundo en la gozosa respuesta por las bendiciones recibidas. El obispo inglés Thomas Ken (siglo XVII) expresó en forma poética la idea de alabar al trino Dios por tales bendiciones en una doxología que nos es conocida:

A Dios, el Padre celestial,

Al Hijo, nuestro Redentor;

Al eternal Consolador

Unidos todos alabad. Amén.

» c. «Cantaré con mi espíritu y cantaré también con mi mente». En forma deliberada, Pablo coloca la alabanza junto a la oración. Razona que, para poder orar en forma efectiva, tiene que usar su entendimiento. Y cuando su espíritu quiere cantar gozosas alabanzas a Dios, Pablo debe hacerlo entendiendo a cabalidad las palabras y la música. Jesús dijo que al orar los gentiles se entregan a hueca palabrería (Mt. 6:7). Pone en guardia a sus oyentes para que no los imiten, sino que oren inteligiblemente usando el Padre nuestro (Mt. 6:9–13). Así también, cuando cantamos debemos expresarnos con palabras que tengan melodías apropiadas. Tanto el que ora como el que canta es bendecido espiritualmente cuando los que oyen obtienen beneficio celestial.

   El escenario es, obviamente, el culto público durante el cual los miembros de la congregación participan orando, cantando salmos, himnos y cánticos espirituales (véase Ef. 5:19; Col. 3:16). Cuando uno canta alabanzas a Dios, debe poner especial atención a las palabras y la melodía, para evitar que lo que uno canta resulte en un sin sentido disonante. Así como el espíritu y la mente trabajan juntos en oración, lo mismo debe ocurrir cuando se canta.

    Comentario de 1ª a los Corintios (14:26) Iglesia -Adoración: La primera regla es el principio rector, los dones se deben usar en la iglesia para edificar a las personas. Los cultos de adoración en la iglesia de Corinto se habían vuelto muy desordenados, predominaba la confusión. Muchos hablaban en lenguas, hablaban, oraban y cantaban sus propias canciones, todos al mismo tiempo. Cada persona luchaba por el derecho de mostrar su última inspiración y comprensión espiritual. Note exactamente lo que se dice y el desorden se ve claramente: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros…

• tiene salmo [canción, griego],

• tiene doctrina [alguna enseñanza],

• tiene lengua,

• tiene revelación [alguna comprensión espiritual],

• tiene interpretación

   Los cultos de adoración se habían degenerado en un completo desorden y una confusión masiva. A los ojos del visitante, los cultos no eran más que un alboroto, una confusión total. Cada uno hablaba y hacía lo que le parecía, todos simultáneamente. El orgullo, el envanecimiento, el egocentrismo, la súper espiritualidad, y la división predominaban en el lugar del amor, el respeto, la humildad, la unidad, y la edificación. La decencia y el orden brillaban por su ausencia.

   “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Co. 14:23).

   Tenía que arreglarse la situación o de lo contrario la iglesia nunca sería eficaz en su testimonio del Señor. La solución primordial para enderezar el desorden radicaba en que los creyentes aprendieran el propósito de sus dones: “Edificar y construir la iglesia”. Observe con qué frecuencia este capítulo hace énfasis en la edificación:

   “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

   “…pero el que profetiza, edifica a la iglesia” (1 Co. 14:4).

   “…para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).

   “…procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1 Co. 14:12).

   “Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Co. 14:17).

   “pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Co. 14:19).

   Efesios 4:12. Se declara ahora el propósito de los dones de Cristo: a fin de equipar enteramente a los santos para la obra de ministerio, con miras a la edificación del cuerpo de Cristo. V. M. divide este versículo en tres frases separadas como sigue: “para perfeccionamiento de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. Siguiendo esta línea se hallan las versiones A.V., A.R.V., y R.S.V. En primer lugar, se debe señalar que el original no habla de “la obra del ministerio” sino de “la obra de ministerio”, vale decir, de realizar servicios específicos de varias clases. Pero aun con este cambio sería siempre una traducción pobre, puesto que podría dejar fácilmente la impresión de que los santos pueden ser “perfeccionados” sin servirse los unos a los otros y a la iglesia. No debe haber coma entre la primera y la segunda frase. Una solución mejor, según mi parecer, es la que favorecen Salmond y Lenski. Ellos eliminan las dos comas. La idea resultante es que Cristo dio a algunos hombres como apóstoles, otros, como profetas, etc., con el propósito de “perfeccionar” (cf. 1 Ts. 3:10; Heb. 13:21; 1 P. 5:10) o proveer el equipo necesario para todos los santos para la obra de ministrar los unos a los otros a fin de edificar el cuerpo de Cristo. Cedo a la posibilidad de que esta construcción sea la correcta. El significado entonces no diferiría muy substancialmente de la tercera traducción principal, a la cual yo, junto con varios otros, todavía daría preferencia. De acuerdo a este punto de vista, la oración no lleva dos comas (V. M., etc.) tampoco es sin coma (Salmond y Lenski) sino que lleva una coma, y ésta va después de la palabra “ministerio”. Esto deja ver que el propósito inmediato de los dones de Cristo es el ministerio realizado por todo el rebaño; su propósito fundamental es la edificación del cuerpo de Cristo, vale decir, la iglesia (véase sobre 1:22, 23).

   La lección importante aquí enseñada es que no solamente los apóstoles, profetas, evangelistas, y aquellos llamados “pastores y maestros”, sino que la iglesia entera debe estar ocupada en la labor espiritual. Aquí se está poniendo en relieve “el sacerdocio universal de los creyentes”. “¡Ojalá que todo el pueblo de Jehová fuese profeta!” (Nm. 11:29). La asistencia a la iglesia debería significar más que “ir a escuchar al Rev. X”. A menos que, en relación con el culto, haya una adecuada preparación, un deseo de comunión cristiana, una participación de todo corazón, y un espíritu de adoración, existe el peligro que se transforme en un sacrilegio dominical. Y también, durante la semana cada miembro debe equiparse a sí mismo para realizar un “ministerio” definido, sea impartiendo aliento a los enfermos, enseñando, evangelizando al vecindario, distribuyendo tratados, o cualquier obra para la cual esté especialmente equipado. El significado de 4:11, 12 es, además, que la tarea de los oficiales de la iglesia es equipar a la iglesia para estas tareas. Es, sin embargo, importante añadir a todo esto que “la efectividad del testimonio positivo y consciente del cristiano depende en gran parte de la vida del creyente en aquellos momentos no dedicados a tal testimonio.

    Efesios 4:29-30. (4:29) Palabras sin sentido: El creyente debe despojarse de las palabras inmundas y sin sentido. La palabra “corrupto” (sapros) significa podrido, arruinado, pútrido y contaminante. Las palabras corruptas, por supuesto, incluirían maldiciones y conversaciones no santas e incluso la conversación sin sentido que tantas veces entablan las personas.

    “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Ef. 4:29).

   Las Escrituras dicen que un hombre con una boca sucia tiene una boca que es “sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios” (Ro. 3: 13). Una tumba abierta es asquerosa y es un símbolo de corrupción. Del mismo modo lo es un hombre con una boca pecaminosa. Su boca es…

• asquerosa • contaminada • profana • sucia • inmunda • no honorable • obscena • detestable • ofensiva

    La boca obscena puede oscilar entre un humor sin color y hasta los chistes verdes, desde sugerencias inmorales hasta proposiciones directas de sexo. Pero no importa, un hombre con una boca asquerosa hiede igual que una tumba abierta. Su suciedad causa corrupción, la declinación del carácter. La suciedad de su boca come y carcome su carácter y el carácter de quienes lo escuchan, tanto así que se vuelve ofensivo como un cadáver podrido. La boca asquerosa, sucia mata el carácter, tu atractivo, su confianza, su fidelidad, su moralidad, su honor y su divinidad.

    “¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mt. 12:34).

   “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Stg. 3:6).

   “Porque su corazón piensa en robar, e iniquidad hablan sus labios” (Pr. 24:2).

   El creyente debe decir solo lo que es bueno y que edificará o construirá a las personas. El habla tiene el propósito…

• De compartir cosas buenas.

• De construir y fortalecer a las personas.

• De ministrar gracia (favor, bendición) y ayudarse entre sí mientras transitan por la vida.

   “Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lc. 24:32).

   “Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Ef. 5:19).

   “¡Cuán eficaces son las palabras rectas! Pero ¿qué reprende la censura vuestra?” (Job 6:25).

   “Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios” (Sal. 141:3).

   “La gloria de tu reino digan, y hablen de tu poder” (Sal. 145:11).

   “Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos” (Pr. 16:24).

   “Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene” (Pr. 25:11).

   “Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, más los labios del necio causan su propia ruina” (Ec. 10:12).

   “Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios” (Is. 50:4).

   “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre” (Mal. 3:16).

   (Efesios 4:30). Espíritu Santo: El creyente debe despojarse de la Vestidura de estar opuesto o de contristar al Espíritu Santo. “Lastimar” (lupeite) significa infligir dolor, ofender, vejar, entristecer al Espíritu Santo. Cuando un niño actúa en forma contraria al consejo de sus padres, los contrista y los hiere. Entonces cuando una persona actúa en forma contraria al consejo del Espíritu Santo, lo contrista y lo hiere. Advierta tres puntos.

▬ 1. La instrucción es enérgica, muy enérgica. Esto se ve en el nombre del Espíritu Santo. Él no solo es llamado el Espíritu Santo aquí, sino tanto el Espíritu Santo como “el Espíritu de Dios, una referencia doble.

▬ 2. Hay por lo menos cuatro formas de contristar al Espíritu Santo.

a. Se lo contrista cuando los creyentes permiten que penetren cosas impuras en sus vidas o pensamientos.

   “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Ro. 8:5-7).

» b. Se lo contrista cuando los creyentes se comportan en forma inmoral.

   “Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:12-13).

» c. Se lo contrista cuando los creyentes actúan en forma injusta.

   “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios” (Hch. 5:3-4).

» d. Se lo contrista cuando los creyentes participan en cualquier cosa que sea contraria a la naturaleza del Espíritu Santo. Advierta el contexto de este pasaje: El mandamiento “no contristéis al Espíritu Santo de Dios” está rodeado de una serie de instrucciones negativas.

   “Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia” (Ro. 8:8-10).

▬ 3. El motivo por el cual no debemos contristar al Espíritu de Dios es por su gran ministerio hacia nosotros: Él nos ha sellado hasta el día de la redención (ver nota, Espíritu Santo, Sello, Ef. 1:13-14 para una mayor discusión).

Amén, para la honra y gloria de Dios.

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