Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa

LECCION: Números 32: 6 al 9. 6. Y respondió Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí? 7. ¿Y por qué desanimáis a los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová? 8. Así hicieron vuestros padres, cuando los envié desde Cades-barnea para que viesen la tierra. 9. Subieron hasta el torrente de Escol, y después que vieron la tierra, desalentaron a los hijos de Israel para que no viniesen a la tierra que Jehová les había dado. 

   Comentario del contexto bíblico de Numero 32. Versículos 6-13: Moisés, en primer lugar, culpa a su falta de sentimiento fraternal: “¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os sentaréis aquí?” Luego les llama la atención sobre el hecho de que por su falta de inclinación quitarían el valor y la inclinación de las otras tribus para cruzar el Jordán y conquistar la tierra, y traerían la ira de Dios sobre Israel aún más que sus padres que fueron enviados desde Cades para reconocer la tierra, y que desviaron el corazón del pueblo a la rebelión a causa de su relato desfavorable de los habitantes de Canaán, y trajeron un juicio tan severo sobre la congregación. מן את־לב הניא, apartar el corazón, es decir, volver a una persona aversiva a cualquier cosa. El Keri תּניאוּן, como en Números 32:9, es sin duda preferible al Kal תּנוּאוּן, en el Kethib de Números 32:7. – En Números 32:8-13, Moisés les recuerda los hechos descritos en el cap. 13 y 14. Sobre la expresión, “siguió totalmente a Jehová”, cf. Números 14:24. Las palabras, «Él los hizo andar por el desierto», los hizo vagar de un lado a otro en él durante cuarenta años, apuntan a Números 14: 33-35.

    Comentario 2: El fracaso expuesto (32:6–11):  Las dos tribus necesitaban estudiar cuidadosamente las implicaciones de su petición. Al no cruzar el Jordán con la comunidad, estarían actuando en contra de Dios, desalentarían a otros muchos y se harían daño a sí mismos.

   Moisés expuso el fracaso potencial con maestría pastoral y habilidades comunicativas. Confronta a las dos tribus con las implicaciones y consecuencias de una decisión errónea. Los temas que menciona no se limitan a este problema específico de discordia potencial dentro de la tribu en el mundo antiguo. Estas narraciones fascinantes son advertencias de las Escrituras “a fin de que no codiciemos lo malo, como ellos lo codiciaron”. Hay fracasos a los que nosotros estamos igualmente expuestos en el siglo XXI.

    No vencer el egoísmo (32:5): No había duda de que la tierra que acababan de conquistar era un lugar bueno para ganado (1). Estaba a 600 metros sobre el nivel del mar, había mucho terreno, suficiente agua y era excepcionalmente fértil. Pero, al hacer esta propuesta, las dos tribus sólo estaban pensando en ellos mismos. Moisés no pudo esconder su enfado por su petición tan egoísta: “¿Irán vuestros hermanos a la guerra, mientras vosotros os quedáis aquí?” (6).

   Los rubenitas tal vez estaban “reclamando sus derechos” de hijo mayor de Jacob. El primogénito en Israel tenía privilegios específicos y, aunque los habían perdido por culpa del pecado de Rubén, quizás esperaban que el privilegio familiar les otorgara el derecho de escoger lo mejor. Para muchos, el interés personal es el factor decisivo en las elecciones de la vida. Oswald Chambers utilizó la expresión “el derecho a mí mismo” para describir el pecado. Los cristianos tienen otras prioridades; su pensamiento está determinado y controlado por el derecho de Dios sobre ellos mismos.

    El egoísmo es un peligro recurrente en la sociedad posmoderna. Millones de personas a nuestro alrededor se sienten obligadas a buscar la satisfacción personal como objetivo prioritario en su vida. Esto choca de lleno con la presentación bíblica del ideal del cristianismo. Cristo no buscaba su propia satisfacción y él es el modelo perfecto para todos los cristianos. Su principal ambición es la de glorificar a Dios y servir a los demás. Cualquier cosa que nos anime activamente a glorificarnos a nosotros mismos es un problema.

   No animar a los demás (32:7): ¿Por qué desalentáis a los hijos de Israel a fin de que no pasen a la tierra que el SEÑOR les ha dado? (7). El éxito en la invasión de Canaán dependía de que todos pusieran a sus hermanos (6) en primer lugar. Si esas dos tribus no participaban, el resto cruzaría el Jordán con menos fuerza y menor número de personas. El apóstol Pablo dijo a los corintios que una de las razones por las que el Hijo de Dios fue a la cruz era para acabar con ese egoísmo innato que arruina la historia de todo personaje prometedor. Jesús murió “para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”.

    Moisés comparó deliberadamente su destino preferido y su tranquilidad (“os quedáis aquí”) con las penurias que tendría que pasar el resto del pueblo que iría a la guerra (6). Si las tribus iban con menos personas, correrían el serio peligro de desanimarse, al igual que le ocurrió a la comunidad hacía cuarenta años al estar cerca de la frontera de la tierra prometida.

   Cuando los cristianos toman las mayores decisiones de su vida, no piensan sólo en los beneficios para ellos, sino también en el efecto de su elección sobre los demás. Los tiempos que corren se caracterizan por el individualismo y, aunque no sea muy popular, la vida del creyente debe seguir una cultura cristiana contracorriente. Jesús, después de un largo y agotador día de trabajo, entró en una casa con sus discípulos. Cuando Cristo hubo lavado los pies de cada uno de ellos, ¿habría alguno que se arrodillara a hacer lo mismo por su Señor? ¿O estaban tan atónitos por su humildad sin igual, que nadie se movió? Al realizar el trabajo de un esclavo, Jesús dijo que les había dejado un ejemplo, “para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”. Por medio del ejemplo y la palabra, estaba demostrando la exigencia crucial de poner las necesidades de los demás por delante de las nuestras.

   No aprender de los errores del pasado (32:8–11): “Esto es lo que vuestros padres hicieron cuando los envié de Cades-barnea a ver la tierra… desalentaron a los hijos de Israel para que no entraran a la tierra que el SEÑOR les había dado” (8–9). Esa triste experiencia entró en los anales de la historia de Israel como trágico ejemplo de desobediencia, rebelión e incredulidad y aquí tenemos a la nueva generación, con un plan que repetía exactamente los errores de antaño. El lenguaje que utiliza Moisés recuerda deliberadamente la pasada historia de le rebelión en la frontera de Canaán cuarenta años antes.

   El anciano líder pidió a estas tribus que aprendieran de su historia cómo evitar cometer el mismo pecado. El apóstol Pablo también les dijo a los creyentes de Corinto que estos acontecimientos del pasado de Israel debían servirnos como advertencia para evitar que pequemos. Las narraciones en las Escrituras encierran grandes verdades. Podemos aprender de los errores de las personas en tiempos bíblicos. Una de las formas que tienen las Escrituras de evitar que pequemos es la manera directa en la que describe los peligros y caídas en la vida de sus mejores personajes. Debemos aprender de sus errores; han sido escritos “para nuestra enseñanza”.

   Las tribus de Rubén y Gad habían pasado por la trágica experiencia de cuando la comunidad temerosa e incrédula se rebeló en el desierto. Habían enterrado a sus padres en el desierto y, aun así, aquí estaban, a punto de cometer el mismo error. Al igual que sus antepasados hacía cuarenta años, decían que no querían entrar en la tierra. Estaban siendo confrontados con algo que se había convertido en parte de la propia historia de su vida. Cada uno de nosotros tiene mucho que aprender acerca de su vida pasada: las decisiones equivocadas, las acciones de incredulidad, los pensamientos erróneos, las cosas malas que hayamos dicho o hecho. Si hemos pedido al Señor que nos perdone, estos pecados han sido gloriosamente perdonados. Solamente los cristianos inmaduros piensan que no tienen nada que aprender sobre los errores del pasado. Moisés hizo un llamado a estas dos tribus para que no repitieran el desastre de Cades-barnea.

TEXTO:  «No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros» (Filipenses 2:4).

   Comentario del texto: (2:4) Humildad: Está el rasgo de controlar el interés propio o lo que Barclay denomina concentración en el yo. Dicho de manera muy sencilla, un creyente cristiano debe olvidarse de sí. Debe dejar de mirar sus propias cosas, como… • ambición • ser rechazado • no ser reconocido • deseos • ser pasado por alto • no ser honrado • posición • ser desatendido • no haber recibido una posición • anhelos • ser ignorado

   Los creyentes deben concentrarse en Cristo y su ministerio para la gente y alcanzar el mundo con el glorioso evangelio de la salvación. No deben concentrarse en si mismos. El mundo está demasiado necesitado y demasiado desesperado para que cualquier creyente se centre en sí mismo. Se necesita que todo creyente alcance a los perdidos y solos, a los introvertidos y desvalidos, a los hambrientos y a los que tienen frío, a los pecaminosos y destinados a juicio de su comunidad y ciudad, país y el mundo. Todo creyente no necesita estar pensando en sus propias cosas, sino en las cosas de los demás. Debe…

  • visitar • testificar • transmitir • aconsejar • ministrar • alimentar • escuchar • planificar • ayudar • vestir • aconsejar • enseñar

   “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).

   “Fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo. y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis” (Mt. 25:43).

   “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (Lc. 9:23-24).

   “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

   “Como también yo en todas las cosas agrado a todos. no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos. para que sean salvos” (1 Co. 10:33).

   “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Co. 8:9).

   “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).

1er TÍTULO: Examinando los propósitos personales. Versículo 6. Y respondió Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí?  (Léase: Salmo 26:2. Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. ▬ Isaías 55:8. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.).

   SALMO 26: SUPLICA INDIVIDUAL. ORACION DE INTEGRIDAD. Este Salmo muestra semejanzas con el Salmo 25. El salmista pide vindicación porque fue acusado falsamente (cf. Sal 7). También algunos piensan que era un canto usado para la preparación de entrar al santuario (cf. Sal. 15 y 24). Tres temas se notan a través del Salmo: 1) oración; 2) afirmación de integridad; 3) confianza y seguridad.

1. Clamor por vindicación, vv. 1–3. El salmista, falsamente acusado, quiere que Dios le haga justicia. No es orgulloso, pero sabe que ha confiado en Dios. Examíname… pruébame… purifica… (v. 2) muestra su actitud humilde. Aunque está seguro de su integridad, quiere que Dios le examine y que le purifique más. La palabra purifica se usa en la fundición de metales. El v. 3 indica la motivación para una vida de integridad, es el amor de Dios. Cuando uno piensa en cuánto Dios nos ama y cómo expresa este amor, no puede menos que querer “caminar en su verdad”.

   Comentario de Isaías 55:8: Enseña que la mente y la forma de actuar de Dios son infinitamente superiores, sabias y distintas a las de los seres humanos. Dios declara: «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos vuestros caminos», mostrando que su perspectiva trasciende nuestra limitada comprensión.

2° TÍTULO: El desánimo impide el avance de la obra de Dios y la vida espiritual. Versículo 7. ¿Y por qué desanimáis a los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová? (Léase: Josué 14:8. Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. ▬ Hebreos 10:23 y 24. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras).

Comentario de Josué 14:8. En la segunda parte de este pasaje se menciona a Caleb, hijo de Jefone el “quenezeo”. Quenaz era un pueblo edomita (Gén. 36:11) que terminó incorporándose a los judaítas (Núm.13:6; 34:19). Hay en esta parte un relato de Caleb acerca de su actividad en los momentos cruciales del reconocimiento de la tierra prometida. Pero el objetivo no es reclamar algo que se haya olvidado por parte de Josué, sino que hay un sentido más testimonial en el relato de la historia pasada que seguramente algunos de los presentes no conocían en forma detallada y de primera mano. Su carácter inspira la historia judía, pues su papel en los momentos en que otros desfallecían no puede ser pasado por alto. De ahí que la mención sea detallada en este momento del relato de la posesión de la tierra.

   Lo que se destaca en Caleb es la actitud de aquel que se mantuvo firme en su opinión, basada en la fe en Jehovah, por encima de las opiniones de la mayoría que salió desanimada después de espiar la tierra prometida (Núm. 13:3–33). Por otro lado, Caleb se destaca también por su honestidad en esta ocasión pues no dijo algo diferente a lo que se le había prometido. Habría sido fácil hacerlo porque la mayoría de los oyentes en esta reunión tal vez ni conocían en detalle sus derechos, lo cual hacía de este momento aprovechable en beneficio propio.

   Lo que Caleb va a recibir y, aún más, lo que él solicita no es un territorio libre de peligros y amenazas cananeas. Por el contrario, es una situación cargada de peligros, pero él está aún dispuesto a afrontar los peligros que dicha recompensa pudiese contener.

    Comentario de (Hebreos 10:23) Profesión ▬ Confesión: El segundo deber es mantener firme nuestra profesión sin fluctuar. Una persona que hace una profesión fiel en Cristo cree dos cosas:

=> Que Jesucristo es su Salvador de pecado y muerte, que Jesucristo es el sacrificio perfecto por sus pecados, que Jesucristo y su sacrificio cubre sus pecados y hace posible que Dios perdone sus pecados.

=> Que Jesucristo es el Señor resucitado, que Jesucristo es su sumo sacerdote quien se encuentra sentado a la diestra de Dios, que Jesucristo es el mediador e intercesor perfecto que lo hace acepto ante Dios y lo presenta ante Dios como perfecto e impecable.

   Cuando una persona profesa a Cristo como su Salvador y Señor, él debe mantener firme su profesión y debe hacerlo sin fluctuar.

=> El creyente no debe hacer caso a las voces del mundo y regresar a la mundanalidad y el materialismo.

=> El creyente no debe dudar que Jesucristo murió por él.

=> El creyente no debe dudar que Jesucristo resucitó por él.

=> El creyente no debe hacer caso de las voces de la duda y la falsa enseñanza.

=> El creyente no debe dejar que las circunstancias, las pruebas o las tentaciones hagan fluctuar su fe en Cristo.

   Nota: Hay una razón de peso para mantener firme nuestra profesión. ¿Cuál es?

=> “Fiel es el que prometió”.

   Dios cumple su Palabra. Y Él es el único que ha prometido dejar que el sacrificio de Cristo se considere como el sacrificio por nuestros pecados. Dios es el que ha prometido aceptarnos en Cristo, aceptarnos en su perfección y justicia. Dios hará exactamente lo que ha dicho. Él es fiel. Por lo tanto, “mantengamos firmes, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza”. Hemos sido salvos y heredaremos vida eterna, dado el privilegio glorioso de vivir con Dios para siempre en el nuevo cielo y tierra.

   “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

   “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gá. 5:1).

   “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Ga. 6:9).

   “Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Ts. 5:21).

   “pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza” (He. 3:6).

   “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:14-16).

   “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (He. 10:23).

   “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12).

   “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13).

   “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 P. 5:8-9).

   “Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que, arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 P. 3:17).

   “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti” (Ap. 3:3).

   (Hebreos 10:24) Deber del creyente ▬ Amor ▬ Ministración ▬ Servicio: El tercer deber es considerarnos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. Note la palabra

“considerar” (katanoomen). Quiere decir prestar atención a, fijar la atención en, cuidar de modo continuo, protegernos. ¡Qué exhortación para los creyentes!

=› Prestarnos atención unos a otros.

=› Fijar nuestra atención en cada uno de nosotros.

=› Cuidarnos unos a otros de modo continuo.

=› Protegernos unos a otros.

   ¡Cuán diferente sería la iglesia, cuán fuerte seríamos en Cristo y en la vida, si prestáramos atención a esta exhortación! Y note a qué debemos prestarle atención: a asegurarnos de que estamos estimulados y que vivimos para Cristo, que nos amamos unos a otros y que hacemos buenas obras. Esto significa sencillamente. ._

  • que nos consideramos unos a otros.
  • que demostramos preocupación unos por otros.
  • que nos satisfacemos nuestras necesidades mutuamente.
  • que nos fortalecemos nuestras debilidades.
  • que nos ayudamos unos a otros durante cada prueba y tentación.

   Quiere decir que amamos, amamos con acciones y no con palabras, que…

  • alimentamos a los pobres.
  • visitamos a los enfermos y a los enclaustrados.
  • cuidamos de los huérfanos y de los niños de hogares destruidos y padres solteros.
  • hacemos amistad con los solitarios.
  • damos orientación y dirección a quienes han quedado vacíos y a quienes no le han dado un propósito a su vida.

   Note nuevamente la exhortación: Nos prestamos atención unos a otros. ¿Para qué? Para asegurarnos de que ninguno de nosotros está perdiendo el interés, para estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras. Este es el deber de la fe nueva y viva que Jesucristo ha obrado por nosotros. No es una fe muerta. Es una fe que nos exhorta a la acción, que nos exhorta a vivir, vivir realmente, vivir en amor y en buenas obras, por el bien de un mundo enfermo y necesitado.

   “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).

   “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:34-35).

   “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).

   “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).

   “Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Ro. 13:9-10).

   “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).

   “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (1Ts 5:18).

   “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad” (Tit. 2:7).

   “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras” (He. 10:24).

3er TÍTULO: La falta de fe retrasa la marcha del pueblo de Dios. Versículos 8 y 9. Así hicieron vuestros padres, cuando los envié desde Cades- barnea para que viesen la tierra. Subieron hasta el torrente de Escol, y después que vieron la tierra, desalentaron a los hijos de Israel para que no viniesen a la tierra que Jehová les había dado.  (Léase: Efesios 6:11. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. ▬ Gálatas 1:9 y 10. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.).

   Comentario de Efesios 6:11: (6:11) Satanás, Guerra espiritual: Está el enemigo del soldado cristiano. El enemigo es el diablo y sus estrategias. La palabra “asechanzas” (methodei) significa los engaños, las estrategias, los trucos, los métodos y los artificios que emplea

el diablo para librar la guerra en contra del creyente. Él hará todo lo que pueda para engañar y capturar al creyente.

▬ 1. Existen algunas estrategias que son un atractivo para la lujuria de los ojos. Satanás se encargará de que algo cruce la visión del creyente, algo que sea muy atractivo para la carne y el orgullo de la vida:

○ Alguna comida deliciosa

○ Alguna persona atractiva

○ Alguna persona que expone su cuerpo

○ Alguna posesión: ropa, tierra, automóviles, casas, lo que sea

○ Alguna posición

○ Más autoridad y poder

   Satanás presentará algo ante los ojos que sea tan atrayente, que el creyente está condenado a no ser que esté vestido con toda la armadura de Dios. Satanás seducirá al creyente para que vuelva a servirse, para que mire otra vez, para que compre la posesión innecesaria, para que comience a buscar egoístamente más poder y más posición. Utilizará todas las estrategias que pueda para apelar a la carne y el orgullo del creyente.

   “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

    “¿No sabéis que, si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Ro. 6:16).

   “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que, así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia” (Ro. 6:19).

   “En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Ef. 2:2-3).

   “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:1-4).

   “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

▬ 2. Otra estrategia del diablo es enviar un falso maestro, un maestro muy impactante, que se cruce en el sendero del creyente. Nunca debemos olvidar que Satanás no es una persona feroz de color rojo con cuernos, una cola puntiaguda y un tridente en las manos. Es un ser viviente en el mundo espiritual, un ser que se transformó en un mensajero de la luz. Y él tiene ministros que caminan como ministros de justicia, pero que proclaman una justicia diferente a la de Cristo. Su mensaje es el de justicia propia, de… • Bondad humana y obras. • Ego e imagen propia. • Desarrollo y crecimiento personal. • Mejoramiento propio y corrección. • Mente y voluntad.

   Tales mensajes atraen a la carne del hombre y son útiles. Esto es algo que uno debe darse cuenta y reconocer, pero esos mensajes no son el poder necesitado por el hombre. No pueden liberar al hombre de las grandes pruebas y sufrimientos de la vida o la muerte. Solo pueden conducir al hombre por el sendero de toda la carne, la de la muerte, la pudrición y el juicio eterno.

   El punto es este: Una de las principales estrategias del diablo consiste en engañar al hombre con falsos maestros y ministros y su atractivo, pero con falsos mensajes. El creyente está condenado a no ser que esté vestido con toda la armadura de Dios.

   “Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Co. 2:11).

   “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (2 Co. 11:3).

   “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Co. 11:13-15).

    “Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Ef. 4:14).

   “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Ef. 6:11).

   “Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).

   “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Ap. 12:9).

   Comentario de (Gálatas 1:9) Ministros, Falsos maestros, Evangelio, falso: Los predicadores de evangelios falsos son anatemas. Esta es una declaración fuerte, pero claramente comprensible. El evangelio es el medio por el cual los hombres son salvados de las garras del pecado, la muerte y la condenación. Sin el evangelio ninguna persona es salva ~ninguna persona puede ser aceptable ante Dios- ninguna persona puede heredar la vida eterna. Las Escrituras son claras sobre el tema y advierte a todos los falsos maestros y a todas las iglesias.

▬ 1. El evangelio es más grande que el mismo apóstol Pablo. Esta es una declaración llamativa, puesto que hay que recordar quién era Pablo: probablemente el siervo de Dios más comprometido que jamás haya vivido. Se aventuró como pionero a las áreas más paganas del mundo para llegar a las personas con el evangelio de Cristo, las buenas nuevas de que los hombres podrían ser liberados del pecado y de la muerte y vivir por siempre. Él amaba tanto a los gálatas que arriesgó todo lo que era y lo que tenía por ellos. Para algunos, Pablo debe haber sido un gigante, y debe haber sido sumamente querido. Pero advierta: Pablo dice que si él regresaba a ellos predicando cualquier otro evangelio, iba a ser anatema. Los gálatas no lo recibirían, independientemente de cuánto lo estimaban, iban a rechazarlo. El evangelio en toda su sencillez y pureza era mucho más importante que Pablo mismo.

▬ 2. El evangelio es más grande que los ángeles del cielo. Incluso si un ángel viniera del cielo y comenzara a predicar otro evangelio, seria rechazado, puesto que él también seria anatema. El glorioso mensaje del evangelio es mucho más importante que incluso los ángeles del cielo.

▬ 3. El evangelio es mucho más grande que cualquier hombre (V. 9). Si cualquier hombre predicara cualquier otro evangelio, sería anatema. El evangelio es mucho más importante que cualquier hombre.

   Los predicadores de evangelios falsos sufrirán el juicio de una maldición doble. La palabra “anatema” significa ser destinado a la destrucción, llevado al castigo eterno, ubicado bajo la ira de Dios. La idea es la de una muerte eterna. Esto resulta claro a partir del empleo de la palabra que hace Pablo en cualquier lugar refiriéndose a sí mismo: “Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos” (Ro. 9:3). Pablo era judío, decía que amaba a sus hermanos judíos de tal manera que alegremente sufriría un castigo eterno por su salvación (el mismo amor que Cristo había demostrado por todos los hombres).

   Esta es una de las advertencias más severas de todas las Escrituras y advierta a quiénes está dirigida: Está dirigida a los maestros, a los falsos maestros. Lehman Strauss señala que toda persona que no ame al Señor Jesucristo debe ser anatema. ¿Cuánto, entonces, deberán sufrir los falsos maestros en las manos de la ira eterna de Dios?

   “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?… Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego” (Mt. 7:15-16, 19).

   “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mt. 7 :22-23).

   “Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación” (Mt. 23:13-14).

   “¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?” (Mt. 23:33).

   “Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, … Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre” (2 P. 2:12, 17).

   “Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición” (2 P. 3:16).

   “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Jn. 4:1).

   “Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová” (Jer. 23:2).

    (1:10) Ministro, Pablo: El ministro buscaba complacer a Dios, no a los hombres. Los críticos de Pablo decían que era incoherente…

°• Al buscar el favor y la aprobación de los hombres en lugar de la de Dios.

  • Al luchar por complacer a los hombres en lugar de Dios.
  • Al vivir cumpliendo la ley cuando estaba con los extremistas religiosos (judíos) y vivir una vida más liviana cuando estaba con los paganos y los no extremistas religiosos (gentiles).
  • Al decirle a un grupo una casa y a otro algo distinto.
  • Al vivir una vida de duplicidad y engaño a fin de asegurarse el apoyo de la gente.

   Pablo no escatimó palabras; disparó dos preguntas a sus críticos: “¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres?”. Como dijimos anteriormente, Pablo no escatimó palabras Respondió sus propias preguntas mediante una declaración asombrosa: estaba de acuerdo con sus críticos. “Si todavía [aún] agradara a los hombres, no sería esclavo de Cristo”.

   El punto es claro: Advierta la palabra “todavía” o aún. Pablo estaba diciendo que en algún momento quería agradar a los hombres, un momento en que buscaba el favor y la aprobación de los hombres en lugar de la de Dios. Pero ya no más: Él no “estaba todavía agradando a los hombres”. Ahora estaba buscando agradar a Dios y únicamente a Dios. Agradar a los hombres, buscar sus favores y asegurar su aceptación, aprobación, reconocimiento, honor, posición y riquezas eran cosas que ya no le importaban. Ahora quería solo una cosa: el favor y la aprobación de Dios. Por este motivo, era el esclavo (doulos) de Jesucristo.

   “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará” (Jn. 12:26).

   “Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo” (1 Co. 7:22).

   “No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:6-7).

   “Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:24).

   “Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo” (1 Ts. 2:4-5).

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