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Lección: Números 24:18 al 25. 18. Será tomada Edom, Será también tomada Seir por sus enemigos, E Israel se portará varonilmente. 19. De Jacob saldrá el dominador, Y destruirá lo que quedare de la ciudad. 20. Y viendo a Amalec, tomó su parábola y dijo: Amalec, cabeza de naciones; Mas al fin perecerá para siempre. 21. Y viendo al ceneo, tomó su parábola y dijo: Fuerte es tu habitación; Pon en la peña tu nido; 22. Porque el ceneo será echado, Cuando Asiria te llevará cautivo. 23. Tomó su parábola otra vez, y dijo: ¡Ay! ¿quién vivirá cuando hiciere Dios estas cosas? 24. Vendrán naves de la costa de Quitim, Y afligirán a Asiria, afligirán también a Heber; Mas él también perecerá para siempre. 25. Entonces se levantó Balaam y se fue, y volvió a su lugar; y también Balac se fue por su amino.
Comentario del contexto Bíblico: Los propósitos soberanos de Dios (24:15–25). Iluminado por el Espíritu Santo, el adivino vio horizontes más allá del Jordán y Canaán. Mirando hacia delante en el tiempo, distinguió las características de alguien que aparecería en la escena nacional (17a) e internacional (17b–24) y que cambiaría el curso de la historia: “Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca” (17). El mensaje prendió una llama de esperanza en la vida del pueblo de Israel que fue atesorada por millones de personas: su Mesías vendría. La predicción se hizo cada vez más profética a lo largo de los siglos, pasó a la iglesia y, con nuevas dimensiones de entendimiento, llegó a cumplirse perfectamente con la venida de Cristo. Su mensaje de esperanza aún tiene varias dimensiones en esta última profecía.
En primer lugar, es una esperanza para el futuro. Inevitablemente, en ese tiempo, la mirada de Israel estaba centrada en la conquista de Canaán. El último mensaje de Balaam les hizo pensar en el futuro en lugar del presente, de lo inmediato a lo último.
Ninguna comunidad que se precie puede vivir simplemente para el hoy. Necesita ambiciones nobles que le conduzcan a cosas mejores. Por muy buenas que parezcan las circunstancias, siempre hay algo infinitamente superior en el horizonte. El teólogo cristiano Emil Brunner escribió su exposición sobre la esperanza cristiana después de perder a dos hijos de veinte y pocos años, cuando un concepto teológico se convirtió para él en “un tema candente de mi vida personal”. A través de la esperanza, “lo que es meramente futuro y potencial cobra vida para el presente y se hace real para nosotros”.
La esperanza es “la forma positiva de aguardar el futuro, así como la ansiedad es la forma negativa”. Como “el oxígeno para los pulmones, así es la esperanza para el sentido de la vida humana… quita la esperanza y la humanidad tendrá dificultades por falta de respiración”. No podemos sobrevivir sin ella.
Los viajeros israelitas, por supuesto, tenían la mira puesta en el horizonte de la conquista, pero este mensaje apuntaba hacia ideales mayores y mejores. Esa dimensión de “ahora no” era vital para ellos y para nosotros. Con demasiada facilidad nos ofuscamos reclamando lo inmediato, pero todos deben enfrentarse al reto de lo último.
El apóstol Pablo recordó a las iglesias del primer siglo que no se obsesionaran con las preocupaciones del presente olvidando la realidad de lo que iba a venir. Cuando la vida se volvió difícil y peligrosa para él, estas certezas le mantuvieron con ánimos para seguir adelante.
En segundo lugar, es una esperanza segura. No había motivo para la incertidumbre. La profecía muestra que es una certeza y a ningún israelita podría quedarle duda alguna acerca de la intención manifiesta de Dios de cumplir sus propósitos. Nótese el tiempo verbal de futuro que se emplea: “una estrella saldrá… un cetro se levantará… aplastará… Edom será una posesión… Israel se conducirá con valor. De Jacob saldrá el que tendrá dominio… Amalec… su fin será destrucción… el ceneo será consumido… naves vendrán… afligirán… pero él también perecerá para siempre” (17–24). El futuro declarado de Dios se muestra tan claramente aquí como en la promesa original hecha a Abraham: “te bendeciré”. De la misma manera que las promesas del origen, la naturaleza y el propósito de Israel se habían realizado, así también se cumpliría esa clara promesa sobre su destino.
En tercer lugar, es una esperanza majestuosa. No se centra en las conquistas de una nación, sino en el carácter de un líder. Un rey surgiría: “una estrella saldrá de Jacob, y un cetro se levantará de Israel” (17), “De Jacob saldrá el que tendrá dominio” (19). En todo el mundo antiguo, la estrella simbolizaba la realeza y el cetro era una imagen reconocida de la misma. Israel podía anticipar que se asentaría en la tierra y que además sería una nación próspera bajo la soberanía de un rey bueno, fiable y poderoso.
Al principio, el pueblo de Israel, por supuesto, vio cómo se cumplía esta profecía (300 años después de asentarse en Canaán) con la llegada de David, su rey ideal. David se convirtió en un buen líder, que conquistó a muchos de los enemigos de Israel, tal y como se describe en la última parte de la profecía. Pero los maestros de Israel pronto vieron un significado mayor en esta profecía que la de anunciar la monarquía de David.
Apuntaba a la venida del Mesías de Israel y los primeros rabinos utilizaban los versículos para centrar la atención en su esperanza mesiánica, una visión compartida por la conocida comunidad de los Manuscritos del Mar Muerto, en Qumrán. Los expositores bíblicos primitivos creían naturalmente que se referían a la venida del Hijo de Dios, el “lucero resplandeciente de la mañana”. Esta última predicción por parte de Balaam quizás se refiera “a los últimos triunfos de los reyes en el período de la antigua monarquía”, pero las victorias exactas descritas aquí “prefiguran las conquistas más grandes de Cristo en su primer y segundo adviento”.
En cuarto lugar, es una esperanza de victoria. La última profecía describe un tiempo en el que este rey prometido haría desaparecer a los enemigos de Israel en las naciones de alrededor. En las profecías más tardías, se solía juntar una serie de mensajes (o “endechas burlescas”, como se llaman algunas veces) que representan el juicio inevitable de otras naciones, especialmente aquellas que hubieran asumido el gobierno a causa de sus logros militares anteriores. Sus enseñanzas son extremadamente importantes en la tradición bíblica y son testigos de la soberanía de Dios sobre las naciones. Él no es una simple deidad territorial, como Quemos de Moab, que sólo estaba interesado en el bienestar de los que le reconocen. Él es el Dios de toda la tierra y todas las naciones están bajo su mano soberana. Un mensaje así habría reconfortado grandemente a los viajeros israelitas que estaban a punto de entrar en una tierra que ya se encontraba habitada por adoradores de otros dioses.
Por último, es una esperanza sin igual. Las conquistas que tendría Israel no ocurrirían gracias a su gran número de soldados, ni a sus habilidades militares, ni a su diplomacia política. Las victorias se convertirían en un testimonio del poder del Dios de Israel: “¿Quién puede vivir, si Dios no lo ha ordenado?” (23).
Surgieron grandes imperios mundiales, crecieron y desaparecieron. Durante un período de 400 años, esos esclavos israelitas en Egipto se habían atrevido a tener la esperanza de que llegaría su día de liberación gracias a lo que Dios podía hacer por ellos. Una vez se asentarán en la tierra, naciones como los madianitas acecharían al pueblo, pero héroes imprevisibles, como el temeroso Gedeón, podrían dar testimonio de lo que Dios había hecho al derrotar a sus enemigos. Más tarde, cuando los filisteos arrogantes tuvieran a Israel bajo su poderosa garra, un prisionero ciego y encadenado en Gaza fue utilizado para someterlos. Lo único que podían hacer los contemporáneos de Sansón era maravillarse por lo que Dios había hecho. Durante el precario reinado de Saúl, los problemáticos filisteos huyeron a causa de lo que Dios le hizo a su enorme líder, usando solamente a un muchacho para vencer a un hombre que había derrotado a ejércitos enteros. Cuando aquel joven pastor cogió su honda, el sonido de su grito de victoria resonó por todo el valle y sorprendió al enemigo: “el SEÑOR no libra ni con espada ni con lanza; porque la batalla es del SEÑOR y Él os entregará en nuestras manos”. Cuando concluyó ese encuentro victorioso, David estaba suficientemente preparado para dar testimonio de lo que Dios había hecho.
Podríamos decir lo mismo de los amenazadores moabitas (17b), soberbios edomitas (19), arrogantes amalecitas (20), invencibles ceneos (21), crueles asirios (22), presuntuosos babilonios, prósperos persas, poderosos griegos y triunfantes romanos. Al igual que las endechas burlescas de los profetas más adelante, las últimas líneas de las profecías de Balaam dijeron en voz alta una de las verdades esenciales de las Escrituras: Dios es soberano. No solamente tiene el control del destino de los israelitas; el mundo entero también está en sus manos.
Este tipo de enseñanzas no suele ser demasiado popular en una cultura posmoderna como la nuestra. En lugar de mirar a un Dios soberano y a un Cristo salvador para recibir ayuda, se anima a nuestros contemporáneos a lograr sus propios objetivos, utilizar sus propios recursos y realizar sus propios sueños. Las formas de auto salvación son más aceptables que teologías de esperanza: “Impulsa tu potencial, sin usar niveles morales externos como referencia, ni tradiciones religiosas ni normas sociales. Abraza el ímpetu”. La idea de mirar a Cristo para obtener la salvación ahora o en el futuro, se considera anticuada, irrelevante e incluso pasada de moda. Este rechazo de la enseñanza bíblica no se limita a los escépticos del cristianismo. El mensaje de esperanza que dice que vendrá una estrella ha sido guardado como un tesoro a lo largo de los siglos por millones de judíos, pero, entre algunos de sus sucesores posmodernos, “las doctrinas conectadas con la venida del Mesías… no parecen nada plausibles. Con excepción de los judíos ortodoxos estrictos o los hasidim, la mayoría de los judíos han dejado de tener estas convicciones tradicionales”.
Un erudito judío contemporáneo (y, probablemente, no representativo) dice que “deben liberarse de los absolutos del pasado” porque “estas antiguas doctrinas pueden ser reemplazadas por una nueva visión de la vida judía, que se centra en el ser humano”. Se desecha la autoridad bíblica, porque ya no es “plausible afirmar que cualquier visión religiosa es categóricamente cierta. La comunidad judía debe depender ahora de sí misma para sobrevivir y para la redención del mundo”.
Los cristianos que creen en la Biblia, contrarios a estas formas tan populares de auto salvación, declaran que el Mesías llegó en Jesús, el unigénito Hijo de Dios, para llevar a cabo la salvación del mundo que no podríamos conseguir por nosotros mismos de ninguna manera. También están convencidos de que un día volverá a este mundo como único redentor, rey y Señor. Los cristianos anticipan esta venida prometida de Cristo con incomparable gratitud; Cristo su estrella, su cetro y el que tendrá dominio (17–19).
Antes de dejar a un lado estas verdades comunicadas por Balaam, podemos recordar que, en aquel momento, Moisés y sus compatriotas no sabían nada acerca de estos acontecimientos potencialmente peligrosos en las cimas de estas montañas que rodeaban su campamento. Los poderes ocultos de Balaam retaban directamente al propósito divino de bendecir a su pueblo. En aquel momento, Israel desconocía el peligro oculto del que le protegía Dios, por su gracia. Conocerían lo que habló el adivino quizás por los príncipes de Balac (22:13, 15, 21), o los siervos de Balaam (22:22), quienes participaron en estos tratos tan extraños y fueron preservados para el pueblo de Dios por el Espíritu, que les inspiró. Pero la historia de esta bendición inusual de Israel tiene una trágica secuela. Balaam probablemente les dijo a los moabitas que “aunque él no podía maldecir a los israelitas, conocía una forma por la cual los israelitas se maldecirían a sí mismos”. A continuación, veremos en qué consistió este acontecimiento desastroso.
Juicio profético de dios sobre las naciones: El juicio profético de Dios sobre las naciones en la Biblia es un tema central que abarca castigo por sus pecados y rebelión, pero también promesa de restauración y establecimiento de Su Reino, donde Dios juzgará entre ellas (Isaías 2:4), hará caer a naciones impías como Damasco y Edom (Amós 1, Isaías 34), y eventualmente reunirá a todos para juzgarlos, culminando en la alabanza y el gobierno de Cristo en la tierra, donde se establecerá paz y justicia definitiva (Apocalipsis 11, Joel 3).
Texto: «Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama». (Malaquías 4:1)
Comentario del contexto Bíblico: DIOS CASTIGARÁ A LOS MALOS Y BENDECIRÁ A LOS JUSTOS, 3:13–4:3: Esta sección se une a la anterior para confirmar la radical necedad y distanciamiento del pueblo hacia Dios. No había terminado Dios de decir “probadme…” (v. 3:10b) , cuando el pueblo declara: “Está demás servir a Dios… ¿Qué provecho sacamos de guardar su ley…?” (v. 13). El pueblo rechaza a Dios porque las bendiciones de Dios no coinciden con su concepto egoísta y materialista de bendición. (¡Qué difícil le resulta al ser humano aprender a apreciar las cosas desde la perspectiva de Dios!; ver Mat. 6:33).
El pueblo ha descubierto que la fidelidad a Dios, basada en la instrucción divina y no en sus deseos humanos, no pagaba nada valioso. La base utilitaria de la fe y la religión de muchos choca con el sistema de valores de Dios.
Pero la serie de disputas proféticas no termina con una nota pesimista y amargada. En medio de una comunidad marcada por el materialismo, la desesperanza, el abandono de la fe y el cinismo, había un “remanente”, un “resto fiel” (3:16–18); es el grupo a quien Malaquías llama “los que temen a Jehovah”. A ellos Dios reconoce como su verdadero pueblo, “su especial tesoro” (comp. Éxodo. 19:6; Deut. 7:6; 14:2; 26:18; Sal. 135:4). Ellos permanecen firmes en el Señor (Mal. 3:16; comp. Sal. 1) y llevan la marca de la justicia y el servicio (Mal. 3:18; comp. Mat. 25:31–46).
Con el tema del día se muestra la clara diferencia entre los justos y los malvados. Para los primeros ese día será de perdón (3:17) y de salvación plena (4:2); para los segundos, ese será un día de castigo y destrucción (4:1, 3).
Con el tema del “día de Jehovah” el profeta Malaquías se une a la tradición de sus antecesores (Amós 5:18; Isa. 2:12; 13:6; 49:8; Jer. 30:7; Eze. 30:3; Joel 1:15; 2:11, 31) y, parafraseando, lo define así: “El reconocimiento de la presencia de Jehovah en su constante actividad de juicio y salvación” (vv. 1, 2). Y más específicamente: “El gran día en que Jehovah salvará de una vez por todas a su pueblo” (v.3).
El NT recoge esta tradición y la presenta en los pasajes apocalípticos de los Evangelios (Mar. 13; Mat. 24; Luc. 21) y especialmente en la gran proclamación del libro de Apocalipsis (ver especialmente los dos últimos capítulos).
1er Titulo: Señorío absoluto de Dios a través de Jesucristo. Versículos 18 y 19. Será tomada Edom, Será también tomada Seir por sus enemigos, E Israel se portará varonilmente. De Jacob saldrá el dominador, Y destruirá lo que quedare de la ciudad. (Léase: Isaías 9:7. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. ▬ San Mateo 28:18. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.).
Señorío absoluto de Dios a través de Jesucristo: El señorío absoluto de Dios a través de Jesucristo significa reconocer a Jesús como el gobernante supremo y soberano de todo el universo, no solo como un salvador, sino como el Rey que tiene autoridad total y merece obediencia en cada aspecto de la vida, implicando una entrega total, arrepentimiento y una vida transformada bajo Su voluntad, lo cual es la base de la fe cristiana y la verdadera salvación, ya que Él es el Señor de vivos y muertos.
«Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.» (Lucas 9:62).
Versículo 18: “Y Edom se convierte en posesión, y Seir se convierte en posesión, sus enemigos; pero Israel adquiere poder.” No se declara expresamente de quién serán Edom y Seir posesión; pero es evidente por el contexto, y por איביו (sus enemigos), que no es un genitivo dependiente de Seir, sino que está en aposición a Edom y Seir, así como צריו ul Num_24:8} está en aposición a גּוים. Edom y Seir eran suyos, es decir, enemigos de Israel; por tanto, debían ser tomados por el gobernante que había de surgir de Israel. Edom es el nombre del pueblo, Seir del país, tal como en Génesis 32:4; de modo que Seir no debe entenderse en relación con la población praeedomitish de la tierra, que había sido subyugada por los descendientes de Esaú, y había perdido toda su independencia mucho tiempo antes. En los días de Moisés, a los israelitas no se les permitía pelear con los edomitas, incluso cuando se negaron a permitirles pasar pacíficamente por su territorio (ver Números 20:21), pero se les ordenó que los dejaran en sus posesiones como una nación hermana (Deuteronomio 2:4-5). En el futuro, sin embargo, su relación mutua sería muy diferente; porque la hostilidad de Edom, ya existente, se fue convirtiendo cada vez más en una enemistad obstinada y atrevida, que rompió todos los lazos de afecto que Israel debía tener por santos, y así provocó la destrucción de los edomitas. – El cumplimiento de esta profecía comenzó con la subyugación de los edomitas por parte de David (2 Samuel 8:14; 1 Reyes 11:15-16; 1 Crónicas 18:12-13), pero no se completará hasta “el fin de los días”, cuando todos los enemigos de Dios y Su Iglesia serán puestos por estrado de Cristo (Salmo 110:1). Que David no completó la subyugación de Edom es evidente, por un lado, por el hecho de que los edomitas se rebelaron nuevamente bajo Salomón, aunque sin éxito (1 Reyes 11:14); que sacudieron el yugo que les impuso Joram (2 Reyes 8:20); y a pesar de su derrota por Amasías (2 Reyes 14:7; 2 Crónicas 25:11) y Uzías (2 Reyes 14:22; 2 Crónicas 26:2), invadió Judá por segunda vez bajo Acaz (2 Crónicas 28:17), y luego aprovecharon cada oportunidad para manifestar su hostilidad hacia el reino de Judá y los judíos en general, – como por ejemplo en la conquista de Jerusalén por los caldeos (Ezequiel 35:15; Ezequiel 36:5; Abdías 1:10 y Abdías 1:13), y en las guerras entre los Macabeos y los Sirios (1 Macc. 5:3, 65; 2 Macc. 10:15; 12:38ff.), – hasta que finalmente fueron conquistados por John Hyrcanus en el año 129 aC, y obligado a someterse a la circuncisión, e incorporado al estado judío (Josefo, Ant. xiii. 9, 1, xv. 7, 9; Guerras de los judíos, iv. 5, 5). Pero a pesar de esto, consiguieron el gobierno de los judíos en sus propias manos a través de Antípatro y Herodes (Josefo, Ant. xiv. 8, 5), y sólo desaparecieron del escenario de la historia con la destrucción del estado judío por los romanos. Por otra parte, las declaraciones de los profetas (Amós 9:12; Abdías 1:17), que predicen, con inequívoca alusión a esta profecía, la posesión del remanente de Edom por el reino de Israel, y los anuncios en Isa 34 e Isaías 63:1-6, Jeremías 49:7., Ezequiel 25:12. y Ezequiel 35:1-15, comp. con el Salmo 137:7 y Lamentaciones 4:21-22, prueban aún más claramente que Edom, como principal enemigo del reino de Dios, sólo será completamente destruido cuando la victoria de este último sobre el poder hostil del mundo haya sido consumada. completa y finalmente asegurado. – Mientras cae Edom, Israel adquirirá poder. חיל עשׂה, para adquirir habilidad o poder (Deuteronomio 8:17-18; 4:11), no simplemente para mostrarse valiente o fuerte.
Versículo 19: “Y saldrá un gobernante de Jacob, y destruirá lo que quede de las ciudades”. El sujeto de ירדּ es indefinido y debe ser suministrado por el verbo mismo. Tenemos que pensar en el gobernante predicho como estrella y cetro. La forma abreviada וירדּ no se usa para el futuro ירדּה, pero es yusivo en su fuerza. Uno de Jacob gobernará. מעיר se emplea en un sentido colectivo y general, como en el Salmo 72:16. De toda ciudad en que quede un remanente de Edom, será destruida. שׁריד es equivalente a אדום שׁארית (Amós 9:12). La explicación, “destruid el remanente de la ciudad, es decir, de la ciudad santa de Jerusalén” (Ewald y Baur), es forzada y no puede sustentarse en el paralelismo.
2° Titulo: Sentencia profetizada a los enemigos de Israel. Versículos 20 al 22. Y viendo a Amalec, tomó su parábola y dijo: Amalec, cabeza de naciones; Mas al fin perecerá para siempre. Y viendo al ceneo, tomó su parábola y dijo: Fuerte es tu habitación; Pon en la peña tu nido; Porque el ceneo será echado, Cuando Asiria te llevará cautivo. (Léase: Salmo 21:7 al 9. Por cuanto el rey confía en Jehová. Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; Tu diestra alcanzará a los que te aborrecen. Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; Jehová los deshará en su ira. Y fuego los consumirá. ▬ Romanos 12:19. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.).
Sentencia profetizada a los enemigos de Israel: Las sentencias profetizadas para los enemigos de Israel en la Biblia son variadas, incluyendo la destrucción por guerra, hambre y enfermedad, la derrota militar (tropezarán y caerán), el castigo por su idolatría y maldad, y la confusión divina, pero también una promesa de que Dios usará a Jerusalén como una roca para herir a sus atacantes, culminando en su salvación final y la manifestación de la gloria de Dios a las naciones. Profetas como Ezequiel, Isaías, Zacarías y Jeremías detallan el juicio divino sobre naciones vecinas (Moab, Filisteos, etc.) y enemigos que se levantaron contra Israel.
Ref. Bíblica: «Y Jehová será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago; y Jehová el Señor tocará trompeta, e irá entre torbellinos del austro.» (Zacarias 9.14).
Versículo 20: El segundo dicho de esta profecía se relaciona con los amalecitas. Balaam los ve, no con los ojos de su cuerpo, sino en un estado de éxtasis, como la estrella que sale de Jacob. “Principio de las naciones es Amalec, y su fin es destrucción.” A Amalec se le llama el principio de las naciones, no “por pertenecer a la más distinguida y principal de las naciones en edad, poder y celebridad” (Knobel), – porque en todos estos aspectos esta tribu beduina, que descendió de un nieto de Esaú fue superado por muchas otras naciones, pero como la primera nación pagana que abrió el conflicto de las naciones paganas contra Israel como pueblo de Dios (ver Éxodo 17:8). Como su principio había sido la enemistad contra Israel, su final sería “hasta el perecer” (אבד עדי), es decir, llegar a la posición de uno que perecía, cayendo en destrucción, que comenzó bajo Saúl y se completó bajo Ezequías.
Versículo 21-22: El tercer dicho se refiere a los ceneos, cuyo origen está envuelto en la oscuridad (ver en Génesis 15:19), ya que no hay otros ceneos mencionados en todo el Antiguo Testamento, con la excepción de Génesis 15:19, que los ceneos. que fue a Canaán con Hobab, el cuñado de Moisés (Números 10:29: véase Jueces 1:16; Jueces 4:11; 1 Samuel 15:6; 1 Samuel 27:10; 1 Samuel 30:29); de modo que no hay motivos suficientes para la distinción entre cananeos y madianitas quenitas, como suponen Michaelis, Hengstenberg y otros. La hipótesis de que Balaam está hablando de los ceneos cananeos, o de los ceneos como representantes de los cananeos, es tan infundada como la hipótesis de que por ceneos debemos entender a los madianitas, o que los ceneos mencionados aquí y en Génesis 15:19 son una rama de los supuestos aborígenes amalequitas (Ewald). El dicho acerca de los ceneos dice así: “Duradera es tu morada, y tu nido puesto sobre peña; ¿porque Kain debe ser destruido hasta que Asur te lleve cautivo? Este dicho “se aplica a los amigos y no a los enemigos de Israel” (v. Hoffmann), por lo que es perfectamente aplicable a los ceneos, que eran amigos de Israel. La asociación antitética de amalecitas y ceneos responde perfectamente a la actitud asumida en Horeb hacia Israel, por un lado, por los amalecitas, y por otro lado por los ceneos, en la persona de Jetro, el líder de su tribu (ver Éxodo 17 :8., Éx 18). La morada de los ceneos fue de larga duración, porque su nido estaba puesto sobre una roca (שׂים es un participio pasivo, como en 2 Samuel 13:32 y Abdías 1:4). Esta descripción de la morada de los ceneos no puede tomarse literalmente, porque no puede demostrarse que los ceneos o los madianitas habitaran en montañas inaccesibles, como se dice que hicieron los edomitas en Abdías 1:3-4; Jeremías 49:16. Las palabras deben interpretarse en sentido figurado, y con toda probabilidad la figura se toma de las montañas rocosas de Horeb, en cuya vecindad los ceneos llevaban una vida errante antes de su asociación con Israel (ver Éxodo 3:1). Como observa correctamente v. Hoffmann: “Kain, que había dejado su hogar inaccesible en la montaña en Horeb, encerrado como estaba por el desierto, para unirse a un pueblo que solo vagaba en busca de un hogar, por ese mismo acto realmente colocó su descanso sobre una roca aún más segura.” Esto se sustenta en Números 24:22 con la afirmación de que Kain no sería entregado a la destrucción hasta que Asur lo llevara cautivo. אם כּי no significa “sin embargo”. Significa “a menos que” después de una cláusula negativa, ya sea que la negación se exprese directamente por לא, o indirectamente por una pregunta; y “solamente” donde no está precedido por una negación directa o indirecta, como en Génesis 40:14; Trabajo 42:8. El último significado, sin embargo, no es aplicable aquí, porque no es adecuado para el עד־מה (hasta) que sigue. En consecuencia, אם yl solo puede entenderse en el sentido de “es eso”, como en 1 Reyes 1:27; Isaías 29:16; Job 31:16, etc., y como introducción de una pregunta indirecta en un sentido negativo: “Porque ¿es (el caso) que Kain caerá en destrucción hasta que…?” – equivalente a “Kain no será exterminado hasta que Asshur lo lleve cautivo”; Kain solo será derrocado por el poder imperial asirio. Kain, el padre de la tribu se utiliza poéticamente para los quenitas, la tribu de la que fue el fundador. בּער, exterminar, el sentido en el que ocurre con frecuencia, como en Deuteronomio 13:6; Deuteronomio 17:7, etc. (cf. 2 Samuel 4:11; 1 Reyes 22:47). – Para el cumplimiento de esta profecía no debemos mirar simplemente al hecho de que una rama de los ceneos, que se separó, según Jueces 4:11, de sus camaradas en el sur de Judá, y se asentó en Neftalí cerca de Cades, probablemente fue llevado cautivo por Tiglat-Pileser junto con la población de Galilea (2 Reyes 15:29); pero el nombre Asshur, como el nombre del primer gran reino del mundo, que se levantó del este contra la teocracia, se emplea, como podemos ver claramente en Números 24:24, para designar a todos los poderes del mundo que se levantaron en Asur, y partieron de allí (ver también Esdras 6:22, donde el rey persa todavía se llama rey de Asur o Asiria). Balaam no predijo que este poder mundano oprimiría también a Israel y lo llevaría al cautiverio, porque la opresión de los israelitas era simplemente un juicio transitorio, que servía para refinar la nación de Dios y no para destruirla, y que incluso estaba señalado según el consejo de Dios para abrir y preparar el camino para la conquista de los reinos del mundo por el reino de Dios. Sólo para los quenitas el cautiverio se convirtió en un juicio de destrucción; porque, aunque en términos de amistad con el pueblo de Israel, y externamente asociados con ellos, sin embargo, como se muestra claramente en 1 Samuel 15:6, nunca entraron en comunión interna con Israel y el pacto de gracia de Jehová, sino que procuraron mantener su propia independencia al lado de Israel, y así perdieron la bendición de Dios que descansaba sobre Israel.
(Nota: esta interpretación simple pero históricamente establecida elimina por completo la objeción, «que Balaam no podía predecir la destrucción de los amigos de Israel más que la de Israel mismo», por la cual Kurtz impediría el intento de referir esta profecía a los ceneos, quienes estaban en alianza con Israel. Sus objeciones adicionales a la opinión del v. Hoffmann no son concluyentes o, en cualquier caso, no afectan la explicación que hemos dado).
3er Titulo: Cumplimiento inevitable del juicio de Dios. Versículos 23 al 25. Tomó su parábola otra vez, y dijo: ¡Ay! ¿quién vivirá cuando hiciere Dios estas cosas? Vendrán naves de la costa de Quitim, Y afligirán a Asiria, afligirán también a Heber; Mas él también perecerá para siempre. Entonces se levantó Balaam y se fue, y volvió a su lugar; y también Balac se fue por su amino. (Léase: Judas 7. como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. ▬ Apocalipsis 20:11 al 15. Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.).
Cumplimiento inevitable del juicio de Dios. El «cumplimiento inevitable del juicio de Dios» se refiere a la creencia bíblica y teológica de que Dios juzgará a la humanidad según sus obras y la justicia divina, un evento profetizado y seguro, pero que no es necesariamente solo castigo, sino también revelación de Su justicia, y que la salvación para los creyentes viene a través de la fe en Cristo y el arrepentimiento, encontrando refugio del juicio. Las profecías del Antiguo Testamento (como las de 2 Reyes) se cumplen, demostrando la infalibilidad de la Palabra de Dios, y en el Nuevo Testamento, Apocalipsis describe este juicio final donde todos son juzgados por sus obras registradas en los libros, con el libro de la vida.
El «Juicio de Dios» en el cristianismo se refiere a la evaluación divina que Dios realiza sobre las acciones y comportamientos humanos, determinando la responsabilidad y las consecuencias morales de cada individuo. Esta evaluación no solo se aplica en tiempo presente, sino que también afecta el destino eterno de las personas, basándose en su carácter y decisiones. A lo largo de la historia bíblica, se presenta como un mecanismo de justicia divina, que sanciona el pecado y destaca la importancia de vivir de acuerdo con los principios morales establecidos por Dios.
Ref. bíblica: «Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.» (Apocalipsis 22:18-19).
Versículo 23-24: El cuarto dicho se aplica a Asshur, y es introducido por una exclamación de aflicción: “¡Ay! ¡Quién vivirá, cuando Dios establezca esto! y naves (vienen) del lado de Chittim, y presionan a Asshur, y presionan a Eber, y él también perece.” Las palabras “¡Ay del que vivirá!” señalan el temor del siguiente juicio, que penetraba profundamente en el corazón del vidente, porque caería sobre los hijos de su propio pueblo (ver en Números 22:5). El significado es, «¿Quién preservará su vida en la catástrofe universal que se avecina?» (Hengstenberg). משּׁמו, ya sea “desde que se estableció”, equivalente a “desde el momento en que Dios establece (determina) esto” (ὅταν θῇ ταῦτα ὁ Θεός, quando faciet ista Deus; lxx, Vulg.), o “a causa de la configuración de ella”, es decir, porque Dios determina esto. שׂוּם, establecer, aplicado a lo que Dios establece, ordena o lleva a cabo, como en Isaías 44:7; Habacuc 1:12. El sufijo en שׂוּמו no se debe referir a Asur, como supone Knobel, porque la profecía no se relaciona con Asur “como el gran poder por el cual todo fue aplastado y derribado”, sino a un poder que vendría del lejano oeste y aplastaría Asur mismo. El sufijo se refiere más bien a la sustancia de la profecía que sigue, y debe entenderse en un sentido neutro. אל es “Dios”, y no una abreviatura de אלּה, que siempre se escribe con el artículo en el Pentateuco (האל, Génesis 19:8, Génesis 19:25; Génesis 26:3-4; Levítico 18:27; Deuteronomio 4) :42; Deuteronomio 7:22; Deuteronomio 19:11), y solo aparece una vez sin el artículo, a saber, en 1 Crónicas 20:8. צים, de צי (Isaías 33:21), significa barcos, como ציּים en el pasaje de Daniel 11:30, que se basa en la profecía que tenemos ante nosotros. מיּד, de lado, como en Éxodo 2:5; Deuteronomio 2:37, etc. כּתּים es Chipre con la capital Citium (ver en Génesis 10:4), que se menciona como intermedia entre Grecia y Fenicia, y la estación principal para el comercio marítimo de Fenicia, de modo que todas las flotas que pasan del oeste al este necesariamente tomaron a Chipre en su camino (Isaías 23:1). Las naciones que cruzarían el mar desde el lado de Chipre para humillar a Asiria no se mencionan por nombre, porque esto estaba más allá del alcance de la visión de Balaam. Él simplemente expresa el pensamiento: “Un poder viene de Chittim sobre el mar, ante el cual Asur y Eber, el Sem oriental y el occidental, ambos sucumbirán” (v. Hoffmann). Eber no se refiere a los israelitas simplemente como hebreos (lxx, Vulg.), ni a las razas más allá del Éufrates, como suponen Onkelos y otros, sino, como «todos los hijos de Eber» en Génesis 10:21, a la posteridad de Abraham, que descendió de Eber por Peleg, y también a los descendientes de Eber por Joctán: de modo que Asshur, como representante de los semitas que habitaban en el lejano oriente, incluyó a Elam dentro de sí; mientras que Eber, por otro lado, representaba a los semitas occidentales, los pueblos que surgieron de Arfaxad, Lud y Aram (Génesis 10:21). “Y él también perecerá para siempre”: estas palabras no pueden relacionarse con Asshur y Eber, porque su destino ya está anunciado en la palabra ענּוּ (afligir, oprimir), sino solo con el nuevo poder occidental que vendría sobre el mar, y al que los demás debían sucumbir. “Cualesquiera que sean los poderes que se levanten en el mundo de los pueblos, el profeta pagano de Jehová los ve caer a todos, uno a través de otro, y uno tras otro; porque al final pierde en la distancia el poder de discernir de dónde es, que el último que ve levantarse va a recibir su golpe fatal”. El derrocamiento de este último poder del mundo, acerca del cual el profeta Daniel fue el primero en recibir y proclamar nuevas revelaciones, pertenece al “fin de los días”, en los cuales la estrella de Jacob se levantará sobre Israel como un “resplandeciente estrella de la mañana” (Apocalipsis 22:16).
Ahora bien, si de acuerdo con esto se establece firmemente el hecho de que en esta última profecía de Balaam, “se proclamó el juicio de la historia aun sobre los poderes imperiales de Occidente, y la victoria final del Rey del reino de Dios, aunque en contornos que se desvanecen, más de mil años antes de los acontecimientos mismos”, como lo ha expresado Tholuck en su Propheten und ihre Weissagung; el anuncio de la estrella de Jacob, y del cetro de Israel, es decir, del Rey y Soberano del reino de Dios, que había de hacer pedazos a Moab y tomar posesión de Edom, no puede haber recibido su pleno cumplimiento en el victorias de David sobre estos enemigos de Israel; pero sólo se cumplirá plenamente en el futuro derrocamiento de todos los enemigos del reino de Dios. Por el “final de los días”, tanto aquí como en todas partes, debemos entender la era mesiánica, y eso no solo en su comienzo, sino en todo su desarrollo, hasta la finalización final del reino de Dios al regreso de nuestro Señor al juicio. En la “estrella de Jacob”, Balaam no contempla a David como el único rey de Israel, sino al Mesías, en quien la realeza de Israel prometió a los patriarcas (Génesis 17:6, Génesis 17:16; Génesis 35:11) alcanza su máxima realización. La estrella y el cetro no son símbolos de la “realeza de Israel personificada” (Hengstenberg), sino del Rey real en una forma concreta, tal como iba a surgir de Israel en un día futuro. Es cierto que Israel recibió al Rey prometido en David, quien conquistó y subyugó a los moabitas, edomitas y otras naciones vecinas que eran hostiles a Israel. Pero en la persona de David y su gobierno, el gobierno real de Israel solo se realizó en sus primeros e imperfectos comienzos. No se completó hasta la venida del segundo David (Oseas 3:5; Jeremías 30:9; Ezequiel 34:24; Ezequiel 37:24-25), el Mesías mismo, que quebranta a todos los enemigos de Israel, y funda un reino eterno, al cual serán sometidos todos los reinos y poderes de este mundo (2 Samuel 7:12-16; Salmo 2:1; 72, y Salmo 110:1-7).
(Nota: La aplicación de la estrella de Jacob al Mesías se encuentra incluso en Onkelos; y esta interpretación estaba tan ampliamente difundida entre los judíos, que el pseudo-Mesías que surgió bajo Adriano, y a quien incluso R. Akiba reconoció, tomó el nombre de Bar Cochba (hijo de una estrella), como consecuencia de esta profecía, de la cual se formó después el sobrenombre de Bar Coziba (hijo de una mentira), cuando se hubo sometido a los romanos, con todos sus seguidores. En la Iglesia cristiana también prevaleció la explicación mesiánica, desde la época de Justino e Ireneo en adelante (véanse las pruebas en Calovii Bibl. ad-hl), aunque, según una observación de Teodoreto (qu. 44 ad Núm..), hubo algunos que no la adoptaron. La aplicación exclusiva del pasaje a David fue defendida con tanta vehemencia, primero por Grotius, y aún más por Verschuir, que incluso Hengstenberg y Tholuck abandonaron la interpretación mesiánica. Pero ambos volvieron a él después, el primero en su «Balaam» un y la segunda edición de su Cristología, y la última en su tratado sobre “los Profetas”. En la actualidad, el carácter mesiánico de la profecía es negado por nadie excepto por los partidarios del racionalismo más vulgar, como Knobel y otros; mientras que G. Baur (en su Historia de la Profecía del Antiguo Testamento) no tiene dudas de que la predicción de la estrella de Jacob apunta al Rey exaltado y glorioso, lleno del Espíritu Santo, a quien Isaías (Isaías 9:5; Isaías 11: 1.) y Micah esperado como el fundador real de la teocracia. Reinke da una historia completa de la interpretación de este pasaje en su Beitr. Si, sin embargo, la estrella de Jacob se elevó primero sobre el mundo en Cristo, la estrella que mostró a los magos del este el camino hacia el recién nacido”. Rey de los judíos”, y fue delante de ellos, hasta que estuvo sobre el pesebre de Belén (Mateo 2:1-11), está íntimamente relacionado con nuestra profecía. Sólo que no debemos entender la alusión como tan directa, que Balaam vio la misma estrella que se apareció a los magos, y les dio a conocer el nacimiento del Salvador del mundo. La estrella de los magos era más bien una encarnación de la estrella vista por Balaam, que les anunciaba el cumplimiento de la profecía de Balaam, – una señal visible por la cual Dios les reveló el hecho de que la aparición de la estrella que Balaam vio en el futuro lejano se había realizado en Belén con el nacimiento de Cristo, el Rey de los judíos. – Los “sabios del oriente”, que habían sido informados de las revelaciones de Dios a Israel por los judíos de la diáspora, podrían sentirse especialmente atraídos en su búsqueda de la salvación del mundo por las predicciones de Balaam, desde el hecho de que este vidente pertenecía a su propio país, y venía “de las montañas del oriente” (Números 23:7); de modo que hicieron de sus dichos el centro de sus expectativas de salvación, y también fueron conducidos a través de ellos al Salvador de todas las naciones por medio de una iluminación sobrenatural. “Dios desplegó en sus mentes, que ya estaban llenas de anhelo por la ‘estrella que saldría de Jacob’ anunciada por Balaam, el significado de la estrella que anunciaba el cumplimiento de la profecía de Balaam; Les reveló, es decir, el hecho de que anunciaba el nacimiento del ‘Rey de los judíos’. Y así como Balaam había exclamado gozosamente: ‘Lo veo’ y ‘Lo contemplo’, ellos también podían decir: ‘Hemos visto su estrella’” (Hengstenberg).
Si, en conclusión, comparamos la profecía de Balaam de la estrella que saldría de Jacob, y el cetro que se levantaría de Israel, con la predicción del patriarca Jacob, del cetro que no se apartaría de Judá, hasta Silo vino a quien las naciones obedecerían (Génesis 49:10), es fácil observar que Balaam no sólo predijo más claramente la actitud de Israel hacia las naciones del mundo, y la victoria del reino de Dios sobre todo reino hostil del mundo; sino que también proclamó al Portador de la Paz esperado por Jacob al final de los días para ser un gobernante poderoso, cuyo cetro rompería en pedazos y destruiría a todos los enemigos de la nación de Dios. Las tribus de Israel estaban ante el ojo mental del patriarca en su pleno desarrollo hasta convertirse en la nación en la que serían bendecidas todas las familias de la tierra. Desde este punto de vista, la salvación que había de florecer en el futuro para los hijos de Israel culminaba en el reino pacífico de Silo, en quien el dominio del león victorioso de Judá habría de alcanzar su máxima perfección. Pero el ojo de Balaam, el vidente, que había sido abierto por el Espíritu de Dios, vio a la nación de Israel acampada, según sus tribus, frente a sus enemigos, las naciones de este mundo. Estaban tratando de destruir a Israel; pero según el consejo del Dios Todopoderoso y Señor de todo el mundo, en su guerra contra la nación que había sido bendecida por Jehová, debían sucumbir uno tras otro, y ser destruidos por el rey que había de levantarse de Israel… Este determinado consejo del Dios viviente iba a ser proclamado por Balaam, el vidente pagano de Mesopotamia, el centro del desarrollo nacional del mundo antiguo: y, en primer lugar, a los representantes existentes de las naciones del mundo que eran hostiles a Israel, para que vieran lo que en todo momento tendería a su paz, es decir, que en su hostilidad hacia Israel se rebelaban contra el Dios Todopoderoso del cielo y de la tierra, y que ciertamente perecerían en el conflicto, ya que la vida y la salvación sólo se encontraban en el pueblo de Israel, a quien Dios había bendecido. Y aunque Balaam tenía que dar a conocer el propósito del Señor con respecto a Su pueblo principalmente, y de hecho únicamente, a los moabitas y a sus vecinos, que tenían ideas afines a ellos, su anuncio también estaba destinado a Israel mismo, y era para ser prenda para la congregación de Israel para siempre del cumplimiento cierto de las promesas de Dios; y para llenarlos de fuerza y coraje, para que en todos sus conflictos con los poderes de este mundo, se apoyen en el Señor su Dios con la más firme confianza de la fe, y se esfuercen con fidelidad inquebrantable por el fin de su llamamiento divino, y debe edificar el reino de Dios en la tierra, que ha de durar más que todos los reinos del mundo. – De qué manera los israelitas se familiarizaron con las profecías de Balaam, para que Moisés pudiera incorporarlas en la Torá, no se nos dice en ninguna parte, pero podemos inferirlo con tolerable certeza del destino posterior del mismo Balaam.
Versículo 25: Al final de este anuncio, Balaam y Balac se separaron el uno del otro. “Balaam se levantó, y fue y se volvió hacia su lugar” (es decir, se puso en camino a su casa); “Y el rey Balac también se fue por su camino.” למקמו ישׁב no significa “volvió a su lugar”, a su hogar más allá del Éufrates (equivalente a אל־מקמו ישׁב), sino simplemente “se volvió hacia su lugar” (tanto aquí como en Génesis 18:33). Que él realmente regresó a casa, no está implícito en las palabras mismas; y la cuestión de si lo hizo así debe determinarse a partir de otras circunstancias. En el curso posterior de la historia, aprendemos que Balaam fue a los madianitas y les aconsejó que sedujeran a los israelitas a la infidelidad a Jehová, tentándolos a unirse a la adoración de Peor (Números 31:16). Todavía estaba con ellos cuando los israelitas emprendieron la guerra de venganza contra ese pueblo, y fue asesinado por los israelitas junto con los cinco príncipes de Madián (Números 31:8; Josué 13:22). En el momento en que cayó en manos de los israelitas, sin duda hizo una comunicación completa al general israelita, o a Finees, que acompañaba al ejército como sacerdote, sobre sus bendiciones y profecías, probablemente con la esperanza de salvar su vida.; aunque fracasó en lograr su fin.
(Nota: es posible, sin embargo, como imagina Hengstenberg, que después de la partida de Balac, Balaam se dirigió al campamento de los israelitas, y allí dio a conocer sus profecías a Moisés o a los ancianos de Israel, con la esperanza de obteniendo de ellos la recompensa que Balac había retenido, y que no fue sino hasta después de que no pudo obtener la plena satisfacción de su ambición y codicia aquí, que fue a los madianitas, para vengarse de los israelitas, por las propuestas que hizo. Las objeciones hechas por Kurtz a esta conjetura no son lo suficientemente fuertes como para probar que es inadmisible, aunque la posibilidad de la cosa no implica ni su probabilidad ni su certeza.).
Domingo 21 de diciembre de 2025
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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“EL SILENCIO PERMANENTE DE DIOS MUESTRA SU COMPLETO RECHAZO”.
LUNES 22 DE DICIEMBRE DE 2025.
“EL SILENCIO PERMANENTE DE DIOS MUESTRA SU COMPLETO RECHAZO”.
LECCIÓN: 1ª de Samuel 23:15 al 19. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. 16. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? 17. Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. 18. Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. 19. Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos.
Nota del expositor: Por mucho tiempo se ha debatido sobre la naturaleza de este evento; desde el punto de vista del narrador, este espíritu es realmente del fallecido profeta Samuel, en los versículos 15 y 16 se le llama por su nombre «Samuel». El mensaje que trasmite es prácticamente el mismo que el que había comunicado a Saúl cuando estaba vivo (versículos 16 al 18; la Samuel 15:18, 26 al 28) en ambos lugares, Samuel describe a David como “prójimo” de Saúl. Además, el profeta menciona seis veces el Nombre de Jehová y añade la profecía verdadera de que Saúl y sus hijos morirán.
Es improbable que el narrador pensara que este era un truco engañoso realizado por la mujer o que un espíritu demoniaco estaba confundiendo a Saúl. Un espíritu maligno no comunica una profecía verdadera, tal como lo establece la declaración Bíblica: “Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí (1ª de Samuel 28:17). Dios permitió en su soberanía que Samuel apareciera y le diera un mensaje condenatorio a Saúl. El pasaje no dice que la mujer hizo aparecer a Samuel de entre los muertos más bien nos muestra su asombro y pánico al ver a Profeta de Dios ya que no esperaba tan extraordinaria permisión de Dios.
Comprensión del contexto Bíblico: Saúl advertido de lo porvenir, 28:15–25. La adivina evoca el espíritu de Samuel, pero cuando aparece, se asusta y grita. No era lo que ella esperaba. La encantadora o médium sabía tener una relación con su espíritu familiar, en espíritu malo o sea demonio, que tendría que ver especialmente con ella. Este no apareció, sino que vio otra forma, completamente extraña. Le infundió temor. En su estado de clarividencia reconoció a Saúl o quizás Samuel se refirió a él por nombre para que la adivina supiera quién era. Aunque Saúl no había visto nada todavía, su trama de engaño se hizo pedazos. El ser humano no engaña a los espíritus, sean buenos o sean malos. Pero los espíritus malos procuran engañar a los seres humanos (Apoc. 12:9).
La adivina vio un “ser divino” (lit. dioses) que subía (verbo singular). Cuando esta palabra plural (dioses) se usa con verbos singulares se puede referir a dioses falsos, ángeles u otros seres sobrenaturales. Probablemente aquí se refiere al último, como traduce la versión Berkeley: “una forma parecida a un dios”. Por la descripción Saúl le reconoció como Samuel (ver 1 Sam. 2:19 y 15:27 donde identifica su manto que vestía en vida). En este momento Samuel evidentemente habló directamente a Saúl dejan-do fuera a la médium. La conversación que sigue excluye a la adivina, algo inusitado y no sigue el mol-de de un caso clásico del espiritismo. No forma ningún patrón para los que procuran justificar la práctica de comunicarse con los muertos por medio del espiritismo.
Se ha discutido mucho el caso de Samuel, si realmente era Samuel o si era un espíritu que le imitaba. Los judíos a través de los siglos, según Carroll, aceptaban el texto lit. como es. Y según el libro apócrifo Eclesiástico 46:20 dice: “Después de su muerte Samuel profetizaba y manifestó al rey su fin, y levantó su voz desde la tierra en profecía.” Josefo, el historiador judío, también acepta este pensamiento, que Samuel realmente apareció. Pero añade que Dios le envió y que no vino por la evocación de la adivina. La LXX parece verificar esto con su traducción de 1 Crónicas 10:13. Dice: “Así que Saúl murió por sus transgresiones, habiendo transgredido la palabra de Dios, no guardándola, porque buscó a una adivina y Samuel el profeta le contestó…” Si así fuera, sería el único caso de ello en la Biblia y de ninguna manera establece la práctica o la posibilidad de evocar a los muertos. Jesús conversaba con Moisés y Elías en el monte de la transfiguración (Mat. 17) y evidentemente los tres apóstoles oían. Se les permitía entrar por un solo momento en el mundo celestial. Pero resultó para su bendición y no para maldición como en el caso de Saúl.
Algunos señalan el hecho de que Samuel le indicó que al día siguiente estaría con él, pero que realmente serían tres días. De esta manera piensan probar que no hubiera sido Samuel porque él hubiera dicho la verdad. Parece, sin embargo, que fue al día siguiente que Saúl y sus hijos murieron. El relato del cap. 29 es algo que hubiera pasado antes o mientras y no es necesariamente cronológico. Saúl además no vio nada simulado o ficticio en su encuentro con Samuel. Al contrario, el mensaje de Samuel, como siempre, le dejó postrado y sin fuerzas. Saúl, por querer saber lo que no le tocaba saber, consultó a una encantadora y pagó con su vida el precio de su transgresión según la ley.
Nota: «el silencio permanente de dios muestra su completo rechazo». No, el silencio de Dios bíblicamente no es un rechazo total, sino un misterio profundo con propósitos divinos: puede ser una prueba para fortalecer la fe (como Job o David), una invitación a una comunión más profunda y personal (Oseas 2:14), una forma de prepararnos para recibir Sus bendiciones (Salmo 42), o simplemente el momento de escuchar Su voz en Su silencio, indicando Su presencia y respeto por nuestro proceso.
Solo porque Dios parece silencioso no significa que debamos dudar de Él o dejar de orar.
» El silencio de Dios no es una licencia para que le demos la espalda. Por el contrario, es una invitación a seguir adelante y a buscarlo con más diligencia.
» Los salmistas modelaron el clamor a Dios. David dijo: “Cada día clamo a ti, mi Dios, pero no respondes; cada noche levanto mi voz, pero no encuentro alivio” (Salmos 22:2, NTV). Job también clama continuamente a Dios, pidiéndole que le responda.
» Durante las páginas del libro de Job, Dios guarda silencio. Pero en el capítulo 38, Dios responde y cuestiona a Job. “¿Dónde estabas tú cuando puse los cimientos de la tierra?”, pregunta Dios, “Dímelo, ya que sabes tanto” (Job 28:4, NTV).
» Dios está en control y siempre lo ha estado. Él escuchó el clamor de Job pidiendo ayuda. En la confianza, esperó el momento perfecto para hablar y le recordó a Job que:
» Dios responde a las oraciones.
1er Titulo: Dios no responde al clamor del que persiste en la maldad. Versículo 15. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. (Léase: 1ª de Samuel 8:18. Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, más Jehová no os responderá en aquel día. ▬ Miqueas 3:4. Entonces clamaréis a Jehová, y no os responderá; antes esconderá de vosotros su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras.).
1ª de Samuel 8:18: El hombre de Dios y su protesta, 8:18. La advertencia termina rehusando de antemano cualquier ayuda de Dios al fastidiarse del rey escogido (v. 18). Tendrían que vivir con la decisión tomada porque Dios no respondería. Su destino ya estaba sellado y su voz firmaba la sentencia. No se podría retroceder, aunque quisieran hacerlo más adelante. Aunque Samuel seguía en su ministerio, el pueblo entraba en una nueva época de su historia. Se abre un nuevo capítulo en los escritos de la nación.
Miqueas 3:4. Juicio a personas, 3:1-4. Líderes, 3:1-4. Jefes y magistrados son los dos términos empleados. Ellos tienen que saber más que los demás lo que es justo, por lo tanto, el juicio contra ellos será sumamente severo (ver Stg. 3:1. Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.), pues habían cambiado lo bueno por lo malo. En términos pastorales, flagelaban a las ovejas hasta arrancarles la piel (v. 2). Es difícil concebir abusos tan despiadados, pero los líderes habían despedazado al pueblo común, despojándolo de todo; trataban al pueblo como animales destinados al matadero. Por lo tanto, en el día de tribulación no recibirían respuesta alguna del Señor (v. 4). Dios no contesta las oraciones de los que proceden con injusticia.
Tampoco contesta Dios a los que no andan de acuerdo con su voluntad. “Si en mi corazón yo hubiese consentido la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18. Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado.). Ver también (Isaías 59:2. pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.) y (Juan 15:7. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.). que hablan sobre este tema.
Dios esconderá su rostro (v. 4). Según el (Salmo 104:29. Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo.) el rostro de Dios da vida; esconder su rostro no solo significaría desagrado, sino muerte y destrucción. La bendición de Dios es lo mismo que “haga resplandecer su rostro sobre ti” (Núm. 6:25. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;). En el día de la tribulación Dios dejará perecer a estos malos líderes; será demasiado tarde para que ellos reciban ayuda de él.
Dios no responde al clamor del que persiste en la maldad: La afirmación «Dios no responde al clamor del que persiste en la maldad» es un concepto bíblico central: la Escritura enseña que Dios no escucha o no atiende las oraciones de quienes, a pesar de clamar, se aferran al pecado y rechazan Su ley, como se ve en Salmo: lea todo el salmo (Salmos 5. Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir.), (Proverbios 28:9. El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.) y (Zacarías 7:13. Y aconteció que, así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos.), aunque siempre hay esperanza de respuesta si hay un verdadero arrepentimiento, como con el rey Acab.
2° Titulo: Confirmando la sentencia Divina. Versículos 16 y 17. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. (Léase: Génesis 19:12 y 13. Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. ▬ 1ª de Samuel 15:28. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú.).
Génesis 19:12 y 13. (19:12-14) Testimonio, débil ▬ Lot, vida de: La tercera ilustración de la recaída la constituye el testimonio y la vida impotentes de Lot. Los ángeles le advirtieron a Lot que salvara a su familia, porque la ciudad sería destruida por su perversidad. Lot advirtió a su familia, pero advierta lo que sucedió: ellos lo ridiculizaron y se burlaron de él.
No creyeron en su mensaje del juicio.
=» Su propio testimonio personal carecía de sentido: él había llevado una vida carnal y mundana demasiado tiempo delante de su familia. No había diferencia entre su Vida y las vidas de los mundanos. Él no había logrado encaminar a su familia -a sus hijos- hacia Dios.
Pensamiento 1. No debemos dejar de encaminar a nuestros hijos hacia Cristo ni dejar de enseñarles los caminos del Señor.
- Lot no logró «de un modo lamentable»
- obedecer las instrucciones de Dios en cuanto a la crianza de sus hijos.
“y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Dt. 6:7).
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Pr. 22:6).
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Ef. 6:4).
2) Lot no logró hacer lo que hizo Abraham: enseñarle a su familia los caminos del Señor.
“Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (Gn. 18:19).
Confirmando la sentencia Divina. «Confirmando la sentencia divina» se refiere al concepto teológico y bíblico del Juicio Final, donde Dios juzgará a la humanidad, y a la vez, en un contexto legal, a un tribunal superior que ratifica la decisión de uno inferior, aunque en lo espiritual implica aceptar el juicio de Dios a través de la fe en Jesucristo, quien es el camino para la justificación y la libertad del pecado original.
La Biblia menciona varios juicios, pero una lista específica de «7 juicios de Dios» es una interpretación teológica, no un listado literal, que generalmente incluye el Juicio del Pecado, el Tribunal de Cristo (creyentes), el Juicio de las Naciones (gentiles), el Juicio de Israel, el Juicio de los Ángeles Caídos, el Juicio de Satanás y el Gran Trono Blanco (inconversos), culminando en la eternidad, según pasajes como 2 Corintios 5:10, Apocalipsis 20, Mateo 25, y Judas 6.
Ref. Bíblica. Mateo 12:36-37. «Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.»
2ª Cor. 5:10. «Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.»
Judas 6. «Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.»
3er Titulo: La desobediencia trae muy tristes consecuencias. Versículos 18 y 19. Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos. (Léase: Génesis 3:17. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. ▬ Hebreos 3:17 y 18. ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?).
Hebreos 3:17 y 18 —» el juicio vendrá. Dios ha pronunciado una verdad: Aquellos que pecaron y no creyeron ni confiaron en Él serán condenados y juzgados. Y como Él había dicho, aquellos que pecaron en Israel fueron juzgados. Sus huesos cayeron en el desierto. Así sucederá hoy. Todos los que pecan y no creen en Dios serán condenados y juzgados. No hay escapatoria para ninguno que no crea y siga a Cristo.
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Ro. 5:12).
“Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 6:23).
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:6).
“Como la justicia conduce a la vida, así el que sigue el mal lo hace para su muerte” (Pr. 11:19).
“He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá” (Ez. 18:4).
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).
“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).
“más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gn. 2:17).
“El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él” (Ez. 18:20).
—» Dios juzga la incredulidad. Las palabras “no creer” (apeitheo) significa negarse a ser persuadido, negarse a creer, ocultar una creencia, ser desobediente. Es una persona que se niega a ser persuadido a pesar de la evidencia de que Jesucristo es verdaderamente el Salvador del mundo. La clase de persona que decide continuar viviendo para el mundo y para si mismo a pesar del hecho del juicio venidero. Al incrédulo no se le dará entrada en la tierra prometida del cielo ni en el reposo eterno de Dios.
“Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado” (Mr. 16:14).
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).
“Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24).
“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí” (Jn. 16:8-9).
“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (He. 3:12).
“Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (He. 4:11).
—» La incredulidad margina a una persona. Nada cerrará las puertas de la tierra prometida del cielo, nada impedirá que una persona entre en el reposo eterno de Dios, excepto la incredulidad. Negarse a creer y confiar en el Señor Jesucristo y en su promesa de salvación cerrará la puerta de la tierra prometida para siempre. La incredulidad impide que una persona experimente el reposo de Dios, su eterno reposo.
“Porque os digo que, si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt. 5:20).
“De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Mr. 10:15).
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).
“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Co. 15:50).
“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27).
La desobediencia trae muy tristes consecuencias: La afirmación «La desobediencia trae muy tristes consecuencias» es fundamentalmente cierta, ya que la desobediencia, ya sea a leyes divinas, sociales o parentales, genera desorden, conflicto, sufrimiento, separación (de Dios o de seres queridos) y puede llevar a problemas personales, familiares y hasta la muerte, como lo ilustran casos bíblicos como Adán y Eva o Jonás, mostrando que las decisiones desobedientes impactan no solo al infractor sino también a su entorno, aunque siempre existe la oportunidad de arrepentimiento y perdón.
Ref. Bíblica: Proverbios 1: 32-33: «Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal».
2ª de Tesalonicenses 3:14 al 16. «Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano. Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.»
Romanos 11:30-31. «Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también éstos ahora han sido desobedientes, para que, por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lectura Bíblica: 1a los Corintios 9: 19 al 23. 24. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27. sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.
Comentario general del contexto: La mirada al interior de un ministro (parte 2): Una gran disciplina requerida, 9:24-27
(9:24-27) Introducción: Este pasaje constituye uno de los grandes retos de las Escrituras, un reto que todo ministro y creyente debiera memorizar y tener siempre presente. Pablo sigue proporcionando una mirada al interior de su corazón y de su, como veía la vida y el ministerio cristianos. Pero este pasaje es único en su descripción, porque describe los sentimientos de Pablo sobre la vida cristiana en términos deportivos, el corredor y el boxeador. Ningún verdadero ministro o creyente cristiano puede hacerle frente a la vida cristiana con una actitud endeble. Ningún cristiano genuino puede consentir su cuerpo ni sus lujurias y esperar ganar la corona incorruptible de la vida cristiana.
A Corinto se le conocía por los Juegos Olímpicos los cuales eran los segundos juegos más importantes después de los Juegos Olímpicos del mundo griego y romano. Por consiguiente, todos en la iglesia de Corinto sabían a que se refería Pablo.
De un modo dramático, Pablo dice que el ministro y el creyente cristianos se pueden comparar con atletas. increíblemente, él dice que un ministro y un creyente verdaderos del Señor deben llevar una vida tan disciplinada como la de un atleta olímpico. En realidad, dice que debemos mantener nuestro cuerpo bajo control tanto como el atleta. Observe detenidamente estos puntos.
▬ 1. El participa en la carrera para correr y ganar (v. 24).
▬ 2. Enérgicamente ejerce sobre si disciplina y control (v. 25).
▬ 3. El corre para recibir una corona incorruptible (v. 25).
▬ 4. El corre y pelea con certeza y sin distracción (v. 26).
▬ 5. El domina su propio cuerpo (v. 27).
▬ 6. Se cuida de la descalificación (v. 27).
Nota del expositor bíblico: El joven cristiano debe entender que su carrera tiene que ser legitima en el Señor y que, para alcanzar el galardón, debe ser totalmente dependiente de Dios.
1er Titulo: Seguro galardón para los cristianos que corren con honestidad Versículo 24. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. (Léanse: Filipenses 3:14. prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. ▬ Hebreos 12:1. Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.).
[1]. (9:24) Carrera cristiana — Ministro: El ministro o creyente participa en la carrera cristiana y participa para ganar. En la competencia deportiva todos los corredores participan en la carrera con un solo propósito: “Ganar”. Sin embargo, solo uno recibe el premio; hay solo un ganador. El creyente participa en la carrera cristiana con un solo propósito: “Ganar”. Por consiguiente, se esfuerza en la carrera por recibir el premio. No se acepta nada más que correr y correr con fuerza:
=> Caminar rápidamente es inaceptable.
=> Trotar es inaceptable.
=> Rezagarse es inaceptable.
=> Mostrar poco interés por la meta es inaceptable.
Sucede lo siguiente: Tanto el ministro como el laico deben correr con tanta diligencia como el corredor en los Juegos Olímpicos. El creyente debe hacer el mismo esfuerzo vigoroso a fin de llegar a la meta. Debe ser vigoroso y diligente; debe persistir en la carrera cristiana.
“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis” (1 Co. 9:24).
“Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbé para no obedecer a la verdad?” (G5. 5:7).
“asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado” (Fil. 2:16).
“prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:14).
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (He. 12:1).
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me esté guardada la corona de justicia, la cual me daré el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Ti. 4:7, 8).
2º Titulo: Dominio propio que debe tener el joven cristiano para tener ganancia en la fe. Versículo 25. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. (Léase: 2ª Timoteo 1:7. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. ▬ 2ª Timoteo 4:7 y 8. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.).
[2]. (9:25) Carrera cristiana — Disciplina — Cuerpo: El ministro (creyente) enérgicamente ejerce sobre si disciplina y control. Todo corredor y boxeador esté muy disciplinado en cuerpo, mente, pensamiento, espíritu, ejercicio, entrenamiento, y competencias. Esta disciplinado:
- En cuerpo: Lo que come y cuanto come.
- En mente y pensamiento: Su concentración en la meta y como orientar mejor su cuerpo, espíritu, y mente hacia esa meta.
- En espíritu: Mantener su espíritu fuerte y motivado para el esfuerzo requerido por el ejercicio diario y poder alcanzar la meta.
El ministro o creyente no debe hacer menos. Debe ser tan disciplinado como el atleta. La palabra “lucha”. (agonizomai) significa agonía. Se disciplina a si mismo al punto del dolor. Y observe: La disciplina comprende “todas las cosas”. Comprende su cuerpo, mente, y espíritu, el lugar donde mora realmente la presencia de Dios. Por consiguiente, no permite que nada que sea corrupto, impuro, contaminado o que provoque un deterioro más rápido del templo entre o toque su cuerpo.
▬ 1. El ministro o creyente controla su cuerpo. Su cuerpo es realmente el templo del Espíritu Santo.
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1, 2).
“¿0 ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1ª Co. 6:19, 20).
“Y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito” (Pr. 23:2).
“¿Hallaste miel? Come lo que te basta, no sea que hastiado de ella la vomites” (Pr. 25:16).
▬ 2. El ministro o creyente controla su mente y sus pensamientos.
“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (R0. 8:5-7).
“Pues, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” (2 Co. 10:3-5).
“Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adultero con ella en su corazón” (Mt. 5:28).
▬ 3. El ministro o creyente controla su Espíritu.
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Ga. 5:22, 23).
▬ 4. El ministro o creyente entrena consecuentemente en el ministerio y servicio de otros.
“Asi que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Ga. 6:2).
“Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Ga. 6:10).
“sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:7).
“Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” (He. 12:28).
“Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor” (Sal. 2:11).
[3]. (9:25) Carrera cristiana — Ministro: El ministro o creyente corre para recibir una corona incorruptible. Los corredores en una competencia deportiva corren para recibir una fama pasajera y una corona o trofeo corruptibles. Los atletas de la época do Pablo corrían por una corona de olivo u hojas de pino. Con su fama y corona sucedía lo mismo que con la de nuestros atletas: “Ambas eran tan fugaces”. Sin embargo, la corona y la fama del corredor cristiano genuino nunca desaparecen. Su corona y fama son incompatibles. Vivirá y seré recompensado con una fama eterna y con la corona más real y que se pueda imaginar.
“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” (1 Co. 9:25).
“Por lo demás, me esta guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Ti. 4:8).
“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12).
“Y cuando aparezca el Principe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:4; cp. 1 P. 1:3, 4).
“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Ap. 3:11).
“los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo” (Ap. 4:10).
3er Titulo: Cuidado de poner en práctica las advertencias divinas para no perder nuestra salvación. Versículos 26 Y 27. (Léase: Romanos 8:13. porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. ▬ Hebreos 2:1. Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos).
[4] (9:26) Carrera cristiana — Ministro: El ministro o creyente corre y pelea con certeza y sin distracción. El esfuerzo es necesario, el esfuerzo que se sacrifique y luche al punto del dolor. Pero observe lo siguiente: E1 es igual al corredor. Corre con certeza y sin distracción. Sabe dónde está la pista; él sabe dónde están los bordes de la pista, y donde está la meta. Él no se siente inseguro:
=> En ocasiones muy consciente de la carrera, en otras no tan seguro.
=> En ocasiones activo, en otras inactivo.
=> En ocasiones practicando, en otras quedándose inconsciente.
=> En ocasiones con control, en otras con complacencia.
=> En ocasiones manteniéndose a raya, en otras saliéndose de la misma.
=> En ocasiones fijando su objetivo en la meta, en otras distrayéndose.
Note el segundo ejemplo. El simula un boxeador. Sabe dónde está el cuadrilátero, y conoce a su contrincante. Por consiguiente, él no golpea al aire como un boxeador que equivoca su golpe. No está tirando golpes a lo loco, con la esperanza de que alguno golpee el blanco. El no sale del cuadrilátero en medio de la pelea; se queda dentro y pelea. Tampoco se distrae; mantiene la vista fija en el blanco. El Conoce el blanco y el objetivo, así que sus golpes son planificados, deliberados, controlados, y certero. El cristiano (ministro y laico) sabe que se encuentra en una guerra espiritual; por consiguiente, está luchando para vencer y recibir el premio incorruptible.
“porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Co. 10:4).
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).
“Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia” (1 Ti. 1:18).
“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos” (1 Ti. 6:12).
“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomé por soldado” (2 Ti. 2:4).
“¿Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos” (He. 10:31, 32).
[5]. (9:27). Carrera cristiana — Ministro: El ministro o cristiano no debe ser controlado por su cuerpo; él debe controlar su cuerpo. ¿Como? No rindiéndose a él, negándole al cuerpo lo que le pida. Al principio es difícil pero una persona puede lograrlo no rindiéndose, aunque eso le cueste mucho. Una persona puede lograrlo negándose a la rendición, no haciéndolo sin tener en cuenta cuanta duela, haciendo lo que hace el atleta. Y con el paso de unos pocos días o semana sucede la cosa más gloriosa: Se ha vencido al cuerpo, se le ha puesto control. Los atletas y todas las personas del mundo que hacen ejercicios lo saben.
El ministro o creyente domina su propio cuerpo. La palabra quiere decir golpear hasta sacar moretones, Pablo dice que literalmente él se defiende de su y de sus anhelos y lo golpea a fin de ponerlo en servidumbre. La palabra servidumbre (doulagogo) quiere dirigir como a un esclavo.
Pensamiento 1. ¿Qué disciplina tan maravillosa, una disciplina anhelada con tanta frecuencia! ¿Con cuanta desesperación necesitamos aprender do Pablo!
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).
“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).
“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias” (Ro. 6:12).
“sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveías para los deseos de la carne” (Ro. 13:14).
“Todas las cosas me son licitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son licitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna” (1 Co. 6:12).
“sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:27).
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Ga. 5:16).
“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Ga. 5:24).
“Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo” (Stg. 3:2).
“vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor” (2 P. 1:5-7).
[6] (9:27) Eliminado — Carrera cristiana — Ministro: El ministro o creyente so cuida de la descalificación. Observe dos elementos.
- A Pablo le preocupaba que su vida no estuviera a la altura de su predicación. Temia que no pudiera llevar a la práctica lo que predicaba. A esto se refiere con ser descalificado. Note exactamente lo que él dice:
“no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.
Pablo sabia de la necesidad inmensa de llevar a la práctica lo que predicaba. El sabía que el Señor no toleraría la hipocresía, ni en el pulpito, ni en el ministerio del evangelio, ni en las personas a las que Él había escogido para que fueran los ministros do su pueblo. Predicaban justicia, y Debian vivir justamente, llevar a la práctica exactamente lo que predicaban.
Pablo sabía que el Señor no les permitirá a sus ministros una profesión falsa, no por mucho tiempo, no sin que viniera un castigo y juicio severos sobre el siervo que llevaba una vida hipócrita.
“Tu, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú: que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? ¿Tú que abominas de los ídolos, cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros” (R0. 2:21-24).
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 7:21).
“Respondiendo él, les dijo: hipócritas, bien profetizo de vosotros Isaias, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, más su corazón esté lejos de mi”
(Mr. 7:6). ‘
“Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tít. 1:16).
“Y se acordaban de que Dios era su refugio, y el Dios Altísimo su redentor. Pero le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían” (Sal. 78:35, 36).
- El juicio o castigo al que Pablo le temía era a ser eliminado. La palabra “eliminado” (adokimos) significa disoluto, rechazado, descalificado, desaprobado, inepto, incapaz de soportar la prueba. ¿Qué quiere decir Pablo?
La mayoría de los escritores creen que Pablo se refiere a la salvación, que cuando llegue al final de la carrera, él ve la posibilidad de que lo rechacen, si no ha llevado a la práctica lo que les ha predicado a otros. El propio hecho de que la mayoría de los escritores entiendan que Pablo se refiera a la salvación les dice algo alta y claramente a todos los ministros del evangelio: Debemos prestarle atención a las Escrituras.
“enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tít. 2:12, 13).
Ahora bien, ¿qué quiere decir Pablo? En cuanto a las enseñanzas de Pablo en las Escrituras se tiene certezas de cinco elementos.
▬ Primero, Pablo definitivamente se imaginó a sí mismo en una larga lucha por su salvación que le tomaría toda su vida.
El gran erudito griego A. T. Robertson dice que solo Pablo usa la palabra griega adokimos en un sentido moral en el Nuevo Testamento, y Pablo definitivamente dice que él pone su cuerpo en servidumbre y lo mantiene bajo control por temor a que sea eliminado. Analicen el uso que Pablo hace de la palabra. Representa una amonestación beneficiosa para todos nosotros, llevar a la práctica lo que predicamos, y profesar y practicarlo con la mayor diligencia y el mayor esfuerzo.
“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entrego a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (Ro. 1:28).
“sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:27).
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? Mas espero que conoceréis que nosotros no estamos reprobados. Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados” (2 Co. 13:5-7).
“Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe” (2 Ti. 3:8).
“Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tít. 1:16).
▬ Segundo, Pablo definitivamente se imaginé a sí mismo como si tuviera que luchar contra el pecado a través de toda su vida, y él luchaba contra el pecado por dos razones:
=> Para lograr la resurrección de los muertos.
“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jeslis, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8,11; cp. V.7-15).
=> Para vencer a la carne
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredaran el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Ga. 5:16-24).
▬ Tercero, Pablo estaba perfectamente seguro de su salvación; él estaba perfectamente seguro de que él correría la carrera y la correría bien. Él estaba convencido de dos cosas:
=> De que nada en el cielo o en la tierra, de hecho, nada de la actualidad o del futuro lo podría separar jamás del amor de Dios.
“¿Quién nos separara del amor de Cristo? ¿Tribulaci6n, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?… Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jeslis Sefior nuestro” (Ro. 8:35, 38-39).
=> De que el Señor podía guardarlo hasta el día de la redención.
“Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Ti. 1:12).
“Porque a los que antes conoció, también los predestiné para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos herman0s” (Ro. 8:29).
“Pero fiel es el Señor, que os afirmara y guardara del mal” (2 Ts. 3:3; cp. 1 P. 1:5; Jud 24; Ap. 3:10).
▬ Cuarto, Pablo estaba convencido de que solo aquellos que andaban en el Espíritu y estaban comprometidos en una lucha mortal contra el pecado eran salvos y se les había concedido la seguridad absoluta de su salvación.
▬ Quinto, Pablo no era perfecto, y él lo confeso, confeso que distaba mucho de ser perfecto. Por consiguiente, hasta que fuera perfeccionado, iba a luchar, obedecer, afanarse, y esforzarse por la perfección; es decir, conformarse a la imagen de Cristo.
“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jeslis. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que esta delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:12-14).
Ahora bien, luego de haber estudiado todo esto, es necesario analizar una cosa sobre lo que Pablo ha dicho:
=> Pablo estaba perfectamente seguro de su salvación y del poder de Dios para mantenerlo a salvo hasta el día de la redención.
=> Pero al mismo tiempo Pablo estaba muy consciente de una lucha letal contra el pecado.
El mensaje de Pablo se ve clara y fácilmente: Es el ministro o creyente laico que es carnal, hipócrita, displicente, compasivo, sujeto a la carne, mundano, y orgulloso quien tiene dudas y quien tiene que reprimir e ignorar sus dudas. El creyente que está seguro de su salvación está constantemente consciente de que la prueba de su salvación es el fruto o las buenas obras. Él sabe que, si su Vida no es genuina, pues entonces sabe que no solo puede ser, sino también que ser descalificado, considerado inútil, será echado a un lado, y eliminado. Por consiguiente, corre y corre la carrera de la vida cristiana, y corre para ganar. Mantiene su cuerpo bajo control. (1ª Jn. 5:16 para un mayor análisis.)
“Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos” (Mt. 7:16, 17).
“Pero parte cayo en buena tierra, y dio fruto, cual, a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno” (Mt. 13:8).
“Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitara; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiara, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer” (Jn. 15:5).
“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma… ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?” (Stg. 2:17, 20).
“Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Stg. 2:24).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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LECCIÓN: 1ª de Samuel 28:11 al 14. 11. La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel. 12. Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: 13. ¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. 14. Él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia.
Comentario del contexto: Saúl advertido de lo porvenir, 28:11–14. La adivina evoca el espíritu de Samuel, pero cuando aparece, se asusta y grita. No era lo que ella esperaba. La encantadora o médium sabía tener una relación con su espíritu familiar, en espíritu malo o sea demonio, que tendría que ver especialmente con ella. Este no apareció, sino que vio otra forma, completamente extraña. Le infundió temor. En su estado de clarividencia reconoció a Saúl o quizás Samuel se refirió a él por nombre para que la adivina supiera quién era. Aunque Saúl no había visto nada todavía, su trama de engaño se hizo pedazos. El ser humano no engaña a los espíritus, sean buenos o sean malos. Pero los espíritus malos procuran engañar a los seres humanos (Apoc. 12:9).
La adivina vio un “ser divino” (lit. dioses) que subía (verbo singular). Cuando esta palabra plural (dioses) se usa con verbos singulares se puede referir a dioses falsos, ángeles u otros seres sobrenaturales. Probablemente aquí se refiere al último, como traduce la versión Berkeley: “una forma parecida a un dios”. Por la descripción Saúl le reconoció como Samuel (ver 1 Sam. 2:19 y 15:27 donde identifica su manto que vestía en vida). En este momento Samuel evidentemente habló directamente a Saúl dejan-do fuera a la médium. La conversación que sigue excluye a la adivina, algo inusitado y no sigue el mol-de de un caso clásico del espiritismo. No forma ningún patrón para los que procuran justificar la práctica de comunicarse con los muertos por medio del espiritismo.
Se ha discutido mucho el caso de Samuel, si realmente era Samuel o si era un espíritu que le imitaba. Los judíos a través de los siglos, según Carroll, aceptaban el texto lit. como es. Y según el libro apócrifo Eclesiástico 46:20 dice: “Después de su muerte Samuel profetizaba y manifestó al rey su fin, y levantó su voz desde la tierra en profecía.” Josefo, el historiador judío, también acepta este pensamiento, que Samuel realmente apareció. Pero añade que Dios le envió y que no vino por la evocación de la adivina. La LXX parece verificar esto con su traducción de 1 Crónicas 10:13. Dice: “Así que Saúl murió por sus transgresiones, habiendo transgredido la palabra de Dios, no guardándola, por-que buscó a una adivina y Samuel el profeta le contestó…” Si así fuera, sería el único caso de ello en la Biblia y de ninguna manera establece la práctica o la posibilidad de evocar a los muertos. Jesús conversaba con Moisés y Elías en el monte de la transfiguración (Mat. 17) y evidentemente los tres apóstoles oían. Se les permitía entrar por un solo momento en el mundo celestial. Pero resultó para su bendición y no para maldición como en el caso de Saúl.
Algunos señalan el hecho de que Samuel le indicó que al día siguiente estaría con él, pero que real-mente serían tres días. De esta manera piensan probar que no hubiera sido Samuel porque él hubiera dicho la verdad. Parece, sin embargo, que fue al día siguiente que Saúl y sus hijos murieron. El relato del cap. 29 es algo que hubiera pasado antes o mientras y no es necesariamente cronológico. Saúl además no vio nada simulado o ficticio en su encuentro con Samuel. Al contrario, el mensaje de Samuel, como siempre, le dejó postrado y sin fuerzas. Saúl, por querer saber lo que no le tocaba saber, consultó a una encantadora y pagó con su vida el precio de su transgresión según la ley.
ENTENDIMIENTOS PREVIOS:
»1. En el pasaje nunca se devela que el agente que habla con Saúl sea un demonio. Por lo tanto, todo aquél que asegure que ésta sea la respuesta definitiva, a pesar de dar muchos argumentos bíblicos, estará siempre equivocado, pues el pasaje nunca lo dice. La idea de que se trata de un demonio surge de la especulación y de la idealización.
»2. En la Biblia, no hay ningún otro pasaje o cita textual que nos revele que aquél espíritu era en realidad un demonio, por lo que no existe complemento escritural para asegurarlo. Nuevamente, la idea del demonio surge del ideal del interprete.
»3. Tanto en el hebreo, como en las múltiples versiones del español, se menciona al espíritu con el nombre propio «Samuel»: «Y viendo la mujer a Samuel» (v.12); «Saúl entonces entendió que era Samuel» (v.14); «Y Samuel dijo a Saúl» (v.15); «Entonces Samuel dijo:» (v.16); «y tuvo gran temor por las palabras de Samuel» (v.20). Como vemos, el autor no parece interesado en dar a entender que se trataba de alguien aparte de Samuel, o algún espíritu haciéndose pasar por Samuel.
»4. Si nos apegamos al contexto inmediato, la Biblia dice textualmente que era Samuel. No hay nada en el pasaje que nos lleve a pensar que se trataba de otro agente.
»5. Si la Biblia es tan clara ¿De dónde entonces viene la controversia? pues del hecho de que, para muchos, es descabellado que Dios pueda mostrar su voluntad a través de una adivina. Más todavía cuando Dios mismo había prohibido, estrictamente, aquellas prácticas en Israel. ¿Pero no es acaso cierto que Dios también les prohibió matar, y luego él mismo les ordena matar? ¿Es esto una contradicción? por supuesto que no. Porque cuando Dios prohíbe matar lo hace dentro del contexto de la vida normal y cotidiana. Cuando manda a matar lo hace en un contexto diferente, de juicio y de guerra. En esta oportunidad no es distinto, Dios pudo usar el artificio de la hechicería porque estaba llevando a cabo un juicio. Dios no está dictando que ese sea el modo de vivir del pueblo. En todo caso, se trata de una excepción, no de la regla.
CLAVES DE INTERPRETACIÓN:
»1. Se debe considerar que Saúl ya estaba desechado por Dios. Dios no iba a cambiar su sentencia contra él. Ya su castigo estaba decretado. Dios no quiso ningún trato directo con Saúl. Por eso, no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.
»2. Se entiende que lo que Saúl quería era cambiar la voluntad de Dios, lo que él buscaba eran indicios o estrategias de cómo ganar la batalla. No aceptaba el designio del Señor. No había, por tanto, arrepentimiento en él. El pasaje es una narración completa del juicio divino siendo llevado a cabo, lo cual incluye el encuentro entre Samuel y Saúl.
»3. ¿Podríamos decir que Dios estaba usando un demonio para comunicar su verdad? el pasaje no lo sugiere para nada. Y en otros pasajes de la Biblia, vemos que Dios nunca se valió de demonios para proclamar la verdad. Antes, se los prohibía.
»4. Si esto se tratara de un demonio y el engaño de Satanás: ¿Podríamos decir que el demonio podría predecir el futuro con exactitud, tienen acaso estos espíritus presciencia como lo tiene Dios? Claro que no, en el libro de Job podemos ver como Satanás podía especular sobre la respuesta del siervo del Señor, pero Dios sabía con exactitud cuál sería la respuesta.
»5. Algunos otros sugieren que era imposible que un ser humano tenga tal poder de hacer volver de los muertos a alguien. Pero, nuevamente, se está ignorando el contexto. Todo está girando en base al juicio divino y sus designios. En simples palabras, quién está realizando todo esto es Dios. Además, si observamos con atención, ocurre algo extraño. La mujer parece quedar aterrada con lo que estaba viendo en ese momento. Leamos:
«Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: ¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra.»
Esto parece indicar que, para la mujer, esto era algo totalmente nuevo. Su reacción, y además que, efectivamente, viera al espíritu de Samuel subiendo desde la tierra, confirma que esto es verdadero. Pues para ese entonces, las almas iban al Seol, sean justos o impíos, todos iban al lugar de los muertos. La mujer estaba acostumbrada a los espíritus demoniacos y a sus engaños, pero esta vez ella es la sorprendida.
»6. Otros también ponen como objeción, de que se trata de Samuel, el hecho de que el espíritu tenía forma corporal (como un anciano), y que llevara un manto encima. Pues las almas no tienen forma ni mucho menos vestimenta. Pero, obviamente, ya que estamos hablando del juicio de Dios, la idea era que a Saúl no le quepa duda de que se trataba de Samuel. Dios, muchas veces, habla o hace las cosas desde la perspectiva humana.
»7. ¿Tenemos alguna evidencia bíblica de lo que acabamos de decir? Claro que sí. Recuerden el monte de la transfiguración. ¿Quiénes se aparecieron y hablaron con Jesús? Pues Moisés y Elías. ¿Cómo supo Pedro que se trataba de ellos? obviamente porque vio sus características. Además ¿Podríamos decir que era Dios usando a demonios que se parecieran a Moisés y Elías? No, el texto es claro en decir que eran ellos, al igual que 1 Samuel 28 es claro en decir que es Samuel quien aparece a Saúl.
»8. Por otro lado, decir que un demonio estaba interesado en engañar a Saúl, en este contexto, queda fuera de todo sentido.
CONCLUSIÓN: Como vemos, los indicios nos llevan a pensar que el argumento que se queda con que el espíritu si era el de Samuel, es muy plausible. Aún así, si alguien todavía quiere seguir creyendo que se trata de un demonio, puede hacerlo. Esto no es algo fundamental ni contradice pasajes o doctrinas de la Biblia. Lo que se ha demostrado en este post es que, creer lo que el pasaje dice textualmente, que se trataba del Samuel verdadero, tiene mucha coherencia bíblica. Gracias por tu atención a este escrito, por favor compártalo para bendición de otros. (https://pastorjonatan.com/).
1er Titulo: La dirección de Dios nunca se debe buscar a través del espiritismo. Versículo 11. La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel. (Léase: Levítico 19:31. No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios.; Los Hechos 19:13. Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.).
Definición de espiritismo: m. Creencia en que, a través de un médium, o de otros modos, se puede comunicar con los espíritus de los muertos.
Sinónimo: ocultismo, esoterismo, misticismo, hechicería, parapsicología.
- Fil. Doctrina fundada por A. Kardec en 1857, que estudia la naturaleza, origen y destino de los espíritus, y sus relaciones con el mundo corporal.
La dirección de Dios nunca se debe buscar a través del espiritismo: La afirmación «La dirección de Dios nunca se debe buscar a través del espiritismo» se alinea con las enseñanzas cristianas tradicionales, que ven el espiritismo como una práctica incompatible con la búsqueda de Dios, favoreciendo en su lugar la oración, la lectura bíblica y la guía de directores espirituales aprobados, ya que el espiritismo implica comunicarse con espíritus (no necesariamente Dios) a través de médiums, algo que las iglesias ven como peligroso y una posible puerta a influencias engañosas, no divinas.
Deuteronomio 18:10-12 «No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.»
(Buscando la dirección de Dios.): «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.» (Jeremías 29:11).
«Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas.» (Proverbios 3:5-6)
La Biblia claramente prohíbe el espiritismo. El pueblo de Dios está llamado a no tener ningún contacto con los espíritus. Las sesiones espiritistas y la necromancia son actividades de ocultismo prohibidas por Dios (Levítico 19:31; 20:6; Gálatas 5:20; 2 Crónicas 33:6). El hecho de que el espiritismo coloque lo oculto bajo un velo de «ciencia», no hace ninguna diferencia. Los espíritus con los que el espiritismo tiene algo que ver, no son humanos; la Biblia dice que los espíritus de los hombres enfrentan el juicio después de la muerte (Hebreos 9:27), y no hay nada en las escrituras que sugiera que los espíritus regresan a la tierra de los vivientes, por alguna razón o en cualquier forma. Sabemos que Satanás es un mentiroso (Juan 8:44). La conclusión racional de las escrituras, es que cualquier contacto que los espiritistas tengan con las «almas de los muertos», es realmente un contacto con demonios disfrazados (Apocalipsis 12:9). El espiritismo no es compatible con la Biblia y es espiritualmente peligroso. «Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar» (1 Pedro 5:8).
Levítico 19:26-31. Aquí se enseña una vez más la necesidad de que el pueblo de Dios se mantuviera separado de las costumbres paganas. En 19:26-28 se habla dei culto a los muertos. Además, se repite la prohibición de consumir carne con sangre (cf. Lv. 17). La adivinación y la hechicería también estaban prohibidas. Siempre ha sido una tentación buscar algún camino alternativo para conocer el futuro y tratar de dominar a la naturaleza y a otras personas para provecho personal. La magia ofrecía esos atajos, pero Dios les exhortaba a vivir por fe, confiando solo en Él, y a mantenerse fieles a lo que les había revelado, también en los tiempos de incertidumbre o de “silencio divino”.
En 19:27-28 se legisla contra cortarse el cabello y el cuerpo (cf. 21:5; Dt. 14:1; Job 1:20; Is. 22:12). Seguramente se refiere en primer lugar a las prácticas paganas relacionadas con el culto a los muertos, pero también era un llamado a vivir conforme al orden creado por Dios. Desfigurarse en cualquier forma era atentar contra “propiedad divina» (cf. Dt. 14:1-2). Pablo usó una línea similar de argumentación en 1 Corintios 6 al enseñar que el cuerpo de los creyentes pertenece al Señor (cf. 1 Co. 6:18-20).
Nadie podía entregar a una hija para la prostitución (19:29). Es posible que esto se hiciera ocasionalmente con alguna hija que perdiera la virginidad y, por tanto, no pudiera entregarse en matrimonio a cambio del pago correspondiente. Tal vez aquí también estaba prevista la situación en que se consagraba a una hija como prostituta para un culto de fertilidad pagano (cf. Ez. 23:37-39). Nada de eso era aceptable para Yahweh.
En 19:30 se recuerda la necesidad de guardar el Shabbat y reverenciar el Santuario, porque era la morada de Dios. Finalmente, en 19:31 se prohíbe la necromancia (espiritismo): los israelitas no podían consultar a los muertos.
Por tanto, quedaban proscritos los médiums, los hechiceros u otros practicantes de ocultismo.
Los Hechos 19:13. Fueron desenmascarados los falsos profetas (v.13). Este acontecimiento demuestra gráficamente cómo Dios desenmascara a los falsos profetas. Note esto:
=> Los exorcistas eran comunes a través de todo el mundo antiguo. Muchos eran vagabundos, viviendo como gitanos caminantes. Vivian una vida tipo circo, ganándose el sustento de las personas supersticiosas. Sintieron que el poder venia al usar el nombre de Dios en una fórmula. Los exorcistas judíos, por supuesto, usaban el nombre mismo de Dios.
=> Estos exorcistas o sacerdotes eran siete hijos de un sumo sacerdote o de un hombre estrechamente conectado con la familia de un sumo sacerdote.
Note cuán degenerados y de qué manera la familia había abandonado el alto llamado de Dios. Los sacerdotes eran llamados por Dios para servir a Su pueblo como sacerdotes. (¡Qué advertencia a cada ministro del evangelio! Puede caer en un terrible estado de degeneración.)
=> Estos sacerdotes usaron el nombre de Jesús en un hombre poseído por un demonio. La escena fue dramática porque el demonio usó la voz del hombre, reprendiendo a los falsos profetas por usar el nombre de Jesús en contra de él. El espíritu maligno les dijo que conocía a Jesús y a Pablo, pero ¿quiénes eran ellos? Y usó al hombre para asaltar a los falsos profetas por usar el nombre de Jesús en contra de él.
Ahora note un aspecto: un verdadero avivamiento, un verdadero movimiento del Espíritu de Dios, descubrirá a los falsos profetas. Los falsos profetas confiesan a Jesús y usan Su nombre en sus trabajos. Pero el poder no está presente, no el tipo de poder visto en un avivamiento verdadero. Un verdadero movimiento testifica del poder de Dios obrando.
2° Titulo: Engaños y mentiras de Saúl. Versículos 12 y 13. Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: ¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. (Léase: Gálatas 6:7. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. ▬ Apocalipsis 21:8. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.).
Gálatas 6:7: Sembrar, Segar, Ministros, Maestros: ¿Por qué los creyentes deben hacer el bien a sus maestros? Se dan dos motivos muy sólidos.
▬ 1. Una persona puede ser engañada respecto de enfrentar el juicio de Dios. La palabra “engañada” (planasthe) significa descarriar. Algunos gálatas eran descarriados respecto de este tema. No compartían el ministerio de Pablo, convirtiéndose en críticos en lugar de apoyarlo. Y advierta a qué equivale atacar al maestro de Dios: equivale a burlarse de Dios. La palabra «burlado” (mukterizetai) significa rechazar a Dios. Al rechazar al ministro de Dios, al maestro que Dios les había enviado, los gálatas estaban rechazando a Dios. No solo se estaban burlando y rechazando al maestro de Dios, sino que se estaban burlando de Dios. Sin embargo, las Escrituras declaran en términos firmes: «Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Si un hombre siembra una vida…
- Que no está presente cuando el maestro enseña • Que no está prestando atención ni aprendiendo sobre lo que el maestro enseña • Que no traspasa lo que el maestro enseña • Que no participa con el maestro en su ministerio • Que no alienta a otros a aprender del maestro
…si un hombre muestra este rechazo, si da vuelta el rostro, rechaza y da vuelta el rostro a Dios. Y si rechaza a Dios, será rechazado por Dios. Lo que fuera que un hombre siembre respecto de su maestro, es lo que siega. Cargará con el juicio de su conducta hacia el maestro de Dios.
» a. Si mi creyente siembra corrupción a su carne, segará corrupción (v. 8). Si no escucha las advertencias de su maestro acerca de la lascivia de la carne, segará la lascivia de la carne. Será sorprendido por el atractivo, el empuje, las ansias, la pasión y la lujuria…
- De adorar como él desea hacerlo • De buscar su destino en la astrología y en la brujería en lugar de hacerlo en la oración • De vivir como le plazca • De buscar posición, poder y honor terrenal • De pelear con los demás como le plazca • De ir de parranda como le guste • De tener sexo ilícito • De acaparar • De buscar las cosas de este mundo
La lista podría seguir y seguir, pero el punto es bien comprendido. La carne perece. Envejece, muere y se pudre. Si una persona siembra para la carne, seguirá el rumbo de toda carne: morirá y enfrentará el juicio de Dios. Dios no será burlado. Sus maestros deben ser oídos y sus lecciones, aprendidas, puesto que enseñan su Palabra. Si un hombre rechaza al mensajero de Dios y elige sembrar para su carne, segará la carne y su destino: la muerte y el juicio. Dios no es burlado, no hay escapatoria.
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:6-8)
“Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13)
“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27)
“Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan” (Job 4:8)
“El que sembrare iniquidad, iniquidad segará, y la vara de su insolencia se quebrará” (Pr. 22:8)
“Porque sembraron viento, y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina; y si la hiciere, extraños la comerán” (Os. 8:7).
» b. Si un creyente siembras para el Espíritu, segará la vida eterna. Si escucha las exhortaciones del maestro sobre la salvación que se encuentra en el Hijo de Dios y en la vida que Dios espera que él viva, segará el Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios entrará verdaderamente en su vida y residirá allí. El Espíritu implantará la naturaleza divina de Dios dentro del
corazón del creyente, la naturaleza divina que vivirá ahora y siempre. El creyente podrá (se le dará la fuerza y el poder) para vivir una vida de…
- amor • gozo • paz • paciencia • benignidad • bondad • fidelidad • mansedumbre • control propio
Y lo más importante de todo, como ya se ha dicho, vivirá por siempre con Dios en los nuevos cielos y tierra.
“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:14-15)
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36)
“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24)
“El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará” (Jn. 12:25)
“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gá. 6:8)
Apocalipsis 21:8: El rechazo y el destino de la gente que será rechazada está claramente dicho. Qué lista tan trágica es. => Los temerosos o los cobardes: Los que no confiesan a Cristo porque temen lo que los demás podrían decir; los que temen dejar el mundo y negar el yo; los que temen tomar una posición por Cristo; los que temen ser compañeros o identificarse con los cristianos.
“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 10:32-33).
“Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Ro. 10:9).
“Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará” (2 Ti. 2:12).
“El temor del hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová será exaltado” (Pr. 29:25).
=> Los incrédulos: Los que no creen que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, los que rechazan a Jesucristo y su muerte en la cruz por sus pecados; los que profesan a Cristo, pero viven vidas hipócritas, que demuestran con su comportamiento pecaminoso que en realidad no creen en Él.
“El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Jn. 3:18).
“Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24).
“El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Jn. 12:48).
“En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:4).
“¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Jn. 2:22-23).
=> Los abominables 0 contaminados: Los que son mundanos y viven vidas mundanas; los que estiran sus manos para tocar y probar las impurezas y lujurias del mundo; los que están manchados y contaminados con la mundanalidad; los que se rehúsan a separarse de los placeres y posesiones de este mundo y rehúsan volverse a Dios.
“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:2).
“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).
“Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:12-13).
“¡0h almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:4).
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).
=> Los asesinos: Los que matan y toman la vida de los demás.
“No matarás” (Éx. 20:13).
“Y Jesús dijo: No matarás” (Mt. 19:18).
“Porque No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Ro. 13:9-10).
“Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno” (1 P. 4:15).
“Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él” (1 Jn. 3:15).
=>Los inmorales: Aquellos que son sexualmente impuros; los que cometen fornicación o tienen sexo antes del matrimonio; los que cometen adulterio u homosexualidad y otros actos sexuales que Dios prohíbe; los que miran y sienten lujuria, leen y sienten lujuria, piensan y sienten lujuria.
“0isteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:27-28).
“Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en si mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:27).
“Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Ro. 13:14). ‘
“Los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:19).
“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 P. 2:11).
“Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgias, disipación y abominables idolatrías” (1 P. 4:2-3).
=> Los que creen en brujerías: Los que creen en astrología, brujerías, adoración del diablo, espiritismo, lectura de manos, futurología y otras formas de falsa creencia que sostienen revelar y controlar la propia suerte, la vida y el destino.
“Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina” (1 Cr. 10:13).
“Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Is. 8:19-20).
“Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros” (Mi. 5:12).
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías” (Gá. 5:19-20).
=> Los idólatras: Los que adoran ídolos, ya sea que han sido hechos con las propias manos o concebidos en la mente; los que tienen una imagen de cómo es Dios y adoran y siguen esa imagen en lugar de seguir el Dios revelado en las Escrituras; los que anteponen las cosas de esta tierra a Dios; los que dan su primera atención y devoción a algo o alguien que no sea Dios.
“Por tanto, amados míos, huid de la idolatría” (1 Co. 10:14).
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría… los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19-21).
“Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idolatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Ef. 5:5).
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia” (Col. 3:5-6).
“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).
“Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Ap. 22:15).
=» Los mentirosos: Aquellos que dicen falsedades y no dicen la verdad; los que engañan y confunden a los demás; los que son chismosos y cuenteros y que hacen correr rumores.
“Pero el rey se alegrará en Dios; será alabado cualquiera que jura por él; porque la boca de los que hablan mentira será cerrada” (Sal. 63:11).
“El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras no escapará” (Pr. 19:5).
“Que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría” (Is. 44:25).
“Pero los cobardes e incrédulos. Los homicidas, los fornicario y hechiceros, los idolatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”.
Cualquier persona que no se arrepienta y se aparte de estas cosas, cualquier persona que no se vuelva a Dios pidiendo perdón por estas cosas, cualquier persona que no abandone estas cosas esa persona no entrará en el nuevo cielo y tierra. No será un ciudadano de los nuevos cielos y tierra. ¿Dónde va? Las Escrituras son claras.
“[Ellos] tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (v. 8).
3er Titulo: Postrarse ante cualquiera que no sea Dios es idolatría. Versículo 14. Él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia. (Léase: Daniel 3:17 y 18. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. ▬ Apocalipsis 22:8 y 9. Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.).
Postrarse ante cualquiera que no sea Dios es idolatría: Sí, desde una perspectiva bíblica y teológica, postrarse ante cualquier ser o cosa que no sea Dios es idolatría, ya que la adoración y la reverencia más profunda son exclusivas para Él; cualquier otra inclinación es un sustituto que toma el lugar de Dios, violando mandatos como los de (Éxodo 34:14. Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.), (Deuteronomio 4:19. No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.), y (Romanos 1:25. ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.). Es un acto de atribuir divinidad o adoración a lo creado en lugar del Creador, ya sea a estatuas, ídolos, o incluso conceptos que usurpan el lugar de Dios.
Daniel 3:17 y 18: La fe de ellos, 3:16–18. En esta porción se encuentra la respuesta de los tres jóvenes judíos mostrando un ejemplo de fidelidad y afirmando su dependencia de Dios. Sus palabras: no necesitamos nosotros responderte sobre esto (v. 16b) dan una idea de que para ellos era inútil discutir con palabras a un tirano enfadado. Además, testificaban de su fe al estar dispuestos a morir por sus principios. Creían que Dios tenía el poder y declaraban abiertamente su confianza en que él les libraría del horno de fuego ardiendo; y de tu mano … nos librará (v. 17). Daban fe de sus creencias a través de la firmeza de su decisión, cualquiera fuera el resultado, si es así (v. 17), y si no (v. 18); su fe era mucho más que una expresión ceremonial. Su fe y la convicción de que hacían lo correcto eran tan firmes que no requerían otra señal de parte de Dios. Hacían lo que Dios esperaba que ellos hicieran sin condiciones, sin fanatismo, sin jactancia, sin esperar ver un milagro y con mucha resolución. Sin arrogancia respondieron con la respuesta de los mártires (ver Jer. 26:15; Hech. 4:18, 19).
(22:8-9) El Apocalipsis, ▬ Adoración: El mensaje de Apocalipsis motiva la adoración. Cuando Juan oyó las profecías
de Apocalipsis, quedó tan asombrado que sintió un espíritu de temor y adoración. En realidad, cayó a los pies del ángel que estaba enviando el mensaje del Señor. Esta es la segunda vez que Juan hizo esto (Ap. 19: 10). Nuevamente, el ángel le reprochó a Juan. Le dijo que se levantara, puesto que los ángeles son solo siervos de Dios al igual que los hombres. Le dijo a Juan que adorara a Dios y únicamente a Dios.
Pensamiento 1: La gran tragedia es esta: Muchas personas están adorando a dioses falsos y tienen su propia idea de cómo es Dios. Son religiosos y han sido bautizados. Asisten a la iglesia y a veces sirven en la iglesia. Pero…
- rechazan a Jesucristo como el Hijo de Dios que murió por sus pecados.
- se niegan a vivir una vida divina y justa por Jesucristo.
- rechazan las Escrituras como la Palabra de Dios.
- rechazan Apocalipsis como la profecía del Señor, la profecía que revela lo que va a suceder en el fin de los tiempos.
“Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mt. 4:10)
“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn. 4:24)
“Diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Ap. 14:7)
“Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad” (1 Cr. 16:29)
“Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor” (Sal. 95:6)
“Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; temed delante de él, toda la tierra” (Sal. 96:9).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lección: Números 24: 14 al 17. 14. He aquí, yo me voy ahora a mi pueblo; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días. 15. Y tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Dijo el varón de ojos abiertos; 16. Dijo el que oyó los dichos de Jehová, Y el que sabe la ciencia del Altísimo, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos: 17. Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob. Y se levantará cetro de Israel. Y herirá las sienes de Moab. Y destruirá a todos los hijos de Set.
Comentario general del contexto Bíblico: Más tarde, volvería a su país natal, pero sorprendió al frustrado rey con la promesa de un mensaje final. La última profecía no había sido solicitada ni bienvenida y advertía a Balac sobre lo que este pueblo hará a tu pueblo en los días venideros (14).
Iluminado por el Espíritu Santo, el adivino vio horizontes más allá del Jordán y Canaán. Mirando hacia delante en el tiempo, distinguió las características de alguien que aparecería en la escena nacional (17a) e internacional (17b–24) y que cambiaría el curso de la historia: “Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca” (17). El mensaje prendió una llama de esperanza en la vida del pueblo de Israel que fue atesorada por millones de personas: su Mesías vendría. La predicción se hizo cada vez más profética a lo largo de los siglos, pasó a la iglesia y, con nuevas dimensiones de entendimiento, llegó a cumplirse perfectamente con la venida de Cristo. Su mensaje de esperanza aún tiene varias dimensiones en esta última profecía.
En primer lugar, es una esperanza para el futuro. Inevitablemente, en ese tiempo, la mirada de Israel estaba centrada en la conquista de Canaán. El último mensaje de Balaam les hizo pensar en el futuro en lugar del presente, de lo inmediato a lo último. Ninguna comunidad que se precie puede vivir simplemente para el hoy. Necesita ambiciones nobles que le conduzcan a cosas mejores. Por muy buenas que parezcan las circunstancias, siempre hay algo infinitamente superior en el horizonte. El teólogo cristiano Emil Brunner escribió su exposición sobre la esperanza cristiana después de perder a dos hijos de veinte y pocos años, cuando un concepto teológico se convirtió para él en “un tema candente de mi vida personal”. A través de la esperanza, “lo que es meramente futuro y potencial cobra vida para el presente y se hace real para nosotros”. La esperanza es “la forma positiva de aguardar el futuro, así como la ansiedad es la forma negativa”. Como “el oxígeno para los pulmones, así es la esperanza para el sentido de la vida humana… quita la esperanza y la humanidad tendrá dificultades por falta de respiración”. No podemos sobrevivir sin ella.
Los viajeros israelitas, por supuesto, tenían la mira puesta en el horizonte de la conquista, pero este mensaje apuntaba hacia ideales mayores y mejores. Esa dimensión de “ahora no” era vital para ellos y para nosotros. Con demasiada facilidad nos ofuscamos reclamando lo inmediato, pero todos deben enfrentarse al reto de lo último. El apóstol Pablo recordó a las iglesias del primer siglo que no se obsesionaran con las preocupaciones del presente olvidando la realidad de lo que iba a venir. Cuando la vida se volvió difícil y peligrosa para él, estas certezas le mantuvieron con ánimos para seguir adelante.
En segundo lugar, es una esperanza segura. No había motivo para la incertidumbre. La profecía muestra que es una certeza y a ningún israelita podría quedarle duda alguna acerca de la intención manifiesta de Dios de cumplir sus propósitos. Nótese el tiempo verbal de futuro que se emplea: “una estrella saldrá… un cetro se levantará… aplastará… Edom será una posesión… Israel se conducirá con valor. De Jacob saldrá el que tendrá dominio… Amalec… su fin será destrucción… el ceneo será consumido… naves vendrán… afligirán… pero él también perecerá para siempre” (17–24). El futuro declarado de Dios se muestra tan claramente aquí como en la promesa original hecha a Abraham: “te bendeciré”. De la misma manera que las promesas del origen, la naturaleza y el propósito de Israel se habían realizado, así también se cumpliría esa clara promesa sobre su destino.
En tercer lugar, es una esperanza majestuosa. No se centra en las conquistas de una nación, sino en el carácter de un líder. Un rey surgiría: “una estrella saldrá de Jacob, y un cetro se levantará de Israel” (17), “De Jacob saldrá el que tendrá dominio” (19). En todo el mundo antiguo, la estrella simbolizaba la realeza y el cetro era una imagen reconocida de la misma. Israel podía anticipar que se asentaría en la tierra y que además sería una nación próspera bajo la soberanía de un rey bueno, fiable y poderoso.
Al principio, el pueblo de Israel, por supuesto, vio cómo se cumplía esta profecía (300 años después de asentarse en Canaán) con la llegada de David, su rey ideal. David se convirtió en un buen líder, que conquistó a muchos de los enemigos de Israel, tal y como se describe en la última parte de la profecía. Pero los maestros de Israel pronto vieron un significado mayor en esta profecía que la de anunciar la monarquía de David. Apuntaba a la venida del Mesías de Israel y los primeros rabinos utilizaban los versículos para centrar la atención en su esperanza mesiánica,665 una visión compartida por la conocida comunidad de los Manuscritos del Mar Muerto, en Qumrán. Los expositores bíblicos primitivos creían naturalmente que se referían a la venida del Hijo de Dios, el “lucero resplandeciente de la mañana”. Esta última predicción por parte de Balaam quizás se refiera “a los últimos triunfos de los reyes en el período de la antigua monarquía”, pero las victorias exactas descritas aquí “prefiguran las conquistas más grandes de Cristo en su primer y segundo adviento”.
En cuarto lugar, es una esperanza de victoria. La última profecía describe un tiempo en el que este rey prometido haría desaparecer a los enemigos de Israel en las naciones de alrededor. En las profecías más tardías, se solía juntar una serie de mensajes (o “endechas burlescas”, como se llaman algunas veces) que representan el juicio inevitable de otras naciones, especialmente aquellas que hubieran asumido el gobierno a causa de sus logros militares anteriores. Sus enseñanzas son extremadamente importantes en la tradición bíblica y son testigos de la soberanía de Dios sobre las naciones. Él no es una simple deidad territorial, como Quemos de Moab, que sólo estaba interesado en el bienestar de los que le reconocen. Él es el Dios de toda la tierra y todas las naciones están bajo su mano soberana. Un mensaje así habría reconfortado grandemente a los viajeros israelitas que estaban a punto de entrar en una tierra que ya se encontraba habitada por adoradores de otros dioses.
Referencias Bíblicas: «Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sion, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad. ▬ Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré y seréis bendición. No temáis, más esfuércense vuestras manos. ▬ Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.» (Zacarias 8:3 y 13 – 22-23).
«Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? ▬ Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?» (Romanos 11: 12 y 15).
«Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?» (2ª Tesalonicenses 2:1-5).
¿Qué dice la Biblia sobre el futuro de Israel?
Las promesas de Dios a Israel benefician no solo a su pueblo, sino a todas las naciones. Zacarías y Pablo afirman que la futura salvación de Israel y el reino del Mesías en Jerusalén traerán bendiciones al mundo (Zac. 8:13, 22-23; Romanos 11:12, 15). La visión de Juan en Apocalipsis describe además a personas de todas las naciones y lenguas adorando al Señor en la Nueva Jerusalén (Ap. 7:9-10). Aquellos de todos los grupos étnicos disfrutarán de la mayor bendición de todas: conocer al Mesías Jesús. De esta manera, la vocación de Israel de bendecir a “todas las familias de la tierra” se completará (Génesis 12:3). Creyentes judíos y gentiles, unidos en un solo Espíritu, exaltarán juntos al Salvador.
En anticipación de este día futuro, anhelamos la adoración unida de todas las naciones bajo el gobierno de Jesús el Mesías en la Nueva Jerusalén. Hasta entonces, nuestras oraciones persisten por la paz de Jerusalén y de todo Israel (Salmo 122:6).
Texto: «Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de Israel.». (Isaías 60:14.).
Comentario del texto: El v. 13 vislumbra el esplendor del nuevo templo, que en los días del profeta estaría en proceso de construcción (comp. 1 Reyes. 5:1–18). Y de alguna manera relacionado con la reconstrucción del templo, el v. 14 parece vislumbrar el sometimiento de los samaritanos (comp. Neh. 4:2). Ellos también llamarían a Jerusalén: Ciudad de Jehovah, Sion del Santo de Israel.
El versículo de Isaías 60:14 es una profecía de restauración y honor para Sion (Israel/la iglesia), prometiendo una transformación radical de su estatus entre las naciones.
Significado e Interpretación
- Humillación de los opresores: El versículo profetiza que aquellos que anteriormente afligieron o despreciaron al pueblo de Dios vendrán y se inclinarán ante ellos en señal de sumisión y respeto. Esta es una reversión dramática de roles, donde los antiguos enemigos reconocen la autoridad divina.
- Reconocimiento de la santidad de Sion: Los opresores se referirán a la ciudad como «Ciudad de Jehová» y «Sion del Santo de Israel». Esto significa un reconocimiento universal de que Dios habita en medio de Su pueblo y que ellos le pertenecen, lo que les otorga un honor y una santidad especiales.
▬ La iglesia aparecerá verdaderamente grande y honorable (v. 14). Tras su regreso del cautiverio, el pueblo judío se hizo gradualmente más considerable y constituyó una figura mejor de lo que se hubiera esperado, tras haber sido tan reducido, y que cualquiera de las otras naciones recuperadas que habían sido igualmente humilladas por los caldeos. Es probable que muchos de quienes los oprimieron en Babilonia, cuando fueron expulsados por los persas, buscaran refugio y sustento en los judíos, y estuvieran dispuestos a entablar amistad con ellos. Esta profecía se cumple aún más cuando aquellos que han sido enemigos de la iglesia son inducidos por la gracia de Dios a reconocer su error y a unirse a él: «Los hijos de quienes te afligieron, si no ellos mismos, al menos sus hijos, se postrarán ante ti, te pedirán perdón por su insensatez y pedirán un interés en tu favor y en ser admitidos en tu familia» (1ª Samuel 2:36). Una promesa como esta se le hace a la iglesia de Filadelfia (Apocalipsis 3:9). Y se pretende que sea así.
» 1. Una mortificación para los orgullosos opresores de la iglesia, que la han afligido, la han despreciado y se han complacido en ello; serán abatidos; sus espíritus serán quebrantados, y su condición será tan miserable y miserable que se alegrarán de estar obligados con aquellos a quienes más se han esforzado en desobedecer. Nótese que, tarde o temprano, Dios derramará desprecio sobre quienes menosprecian a su pueblo.
» 2. Una exaltación para los pobres oprimidos de la iglesia; y este es el honor que se les rendirá: tendrán la oportunidad de hacer el bien a quienes les han hecho mal y de salvar la vida a quienes los han afligido y despreciado. Es un placer para una persona buena, y lo considera un honor, mostrar misericordia a quienes no la han hallado. Sin embargo, esto no es todo. «No solo te suplicarán por su propio bien, sino que te honrarán: te llamarán la ciudad del Señor; al fin se convencerán de que eres la favorita del cielo y el cuidado particular de la divina providencia». Esa ciudad es verdaderamente grande y honorable, es fuerte, es rica, es segura, es hermosa, es el lugar más deseable para vivir, que es la ciudad del Señor, que él posee, en la que mora, en la que la religión es primordial. Tal es Sión; es el lugar que Dios ha elegido para poner allí su nombre; Es la Sión del Santo de Israel; por lo tanto, podemos estar seguros de que es una ciudad santa, de lo contrario, el Santo de Israel nunca sería llamado su patrón.
1er Titulo: Revelación de eventos que acontecerán en tiempos postreros. Versículo 14. He aquí, yo me voy ahora a mi pueblo; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días. (Léase: Génesis 49: 8 al 12. Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león. Así como león viejo: ¿quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá. Ni el legislador de entre sus pies. Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. Atando a la vid su pollino. Y a la cepa el hijo de su asna. Lavó en el vino su vestido. Y en la sangre de uvas su manto. Sus ojos, rojos del vino. Y sus dientes blancos de la leche. ▬ Miqueas 6.5. Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehová.).
La revelación de eventos en los «tiempos postreros» o «últimos días» se refiere principalmente a las profecías bíblicas, especialmente en Daniel y Apocalipsis, que describen el regreso de Jesucristo, el establecimiento del reino de Dios, juicios finales, la batalla de Armagedón, y la restauración de Israel, culminando en el Milenio y un nuevo cielo y tierra, eventos vistos como cercanos por profetas y escritores bíblicos desde la era apostólica.
Conceptos Clave y Eventos Profetizados: La Segunda Venida de Cristo: El evento central, un retorno glorioso para juzgar y reinar.
El Arrebatamiento (Rapture): La iglesia siendo llevada al cielo.
- Las Señales de los Tiempos: Guerras, plagas, persecuciones, y la restauración de Israel, indicando la proximidad del fin.
- El Juicio Final: Dios juzgará a las naciones y a los muertos.
- El Milenio: Cristo reinará personalmente sobre la tierra por mil años.
- El Fin del Mal: Satanás será atado, y el mal será erradicado.
- La Restauración de Israel: Reconstrucción de Jerusalén y un nuevo templo (Ezequiel 40-48).
Referencias bíblicas: «Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.» (1ª Timoteo 4.1).
«De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares.» (Judas 14).
«Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y redimido a su pueblo, Y nos levantó un poderoso Salvador En la casa de David su siervo, Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron.» (Lucas 1:67 al 71).
«Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.» (Zacarias 37:7).
2° Titulo: Visión personal de la grandeza de Dios. Versículos 15 y 16. Y tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Dijo el varón de ojos abiertos; Dijo el que oyó los dichos de Jehová, Y el que sabe la ciencia del Altísimo, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos. (Léase: 2ª de Reyes 6:17. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo. ▬ Isaías 6:5. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.).
Una visión personal de la grandeza de Dios: implica reconocer su poder, autoridad y recursos infinitos, pero también su llamado a la humildad y el servicio, contrastando con la grandeza mundana; se trata de alinearnos con Su propósito, enfocarnos en glorificarle en todo (no a nosotros mismos), y experimentar una fe renovada y una confianza total en Él, comprendiendo que somos llamados a servir a otros como Cristo sirvió, encontrando nuestra verdadera grandeza en la entrega y no en el dominio.
Referencias bíblicas: (Visión). «Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.» (Hebreos 11:27).
«Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios.». (Hechos 7:55).
(Grandeza). «Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.». (Filipenses 2:9-11).
3er Titulo: Estrella de Jacob: símbolo de la persona de Jesucristo. Versículo 17. Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob. Y se levantará cetro de Israel. Y herirá las sienes de Moab. Y destruirá a todos los hijos de Set. (Léase: Apocalipsis 22:16. Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.).
Comentario: (22:16) Apocalipsis, El: El mensaje de Apocalipsis es proclamado por Jesucristo mismo. Esta es una declaración fuerte y se la proclama enfáticamente para que no haya error sobre el hecho: “Yo Jesús… daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. Él es el Autor del mensaje de Apocalipsis. Pero advierta: Él envió a su ángel personal para traer el mensaje a la tierra. ¿Cómo sabemos que Jesucristo hizo esto? ¿Cómo sabemos que Jesucristo en realidad envió el mensaje de Apocalipsis a la tierra? Debido a quién Él es.
=> Él es “la raíz y el linaje de David”. Esto significa que Él es la raíz de David, la raíz de la vida, el que le da vida al hombre. Por lo tanto, Él es el que le dio vida a David. Pero también es del linaje de David. Él es el Mesías prometido que iba a venir de la segunda semilla y línea de David. Él es el Salvador y Rey prometido que iba a venir a salvar al hombre y gobernar sobre el mundo, todo desde el trono de David.
=> Él es “la estrella resplandeciente de la mañana Esto significa dos cosas. La primera estrella que surge es la más brillante, la más resplandeciente de todas. Por lo tanto, Jesucristo es el más resplandeciente de todos los seres del universo. Él es el Hijo de Dios mismo. Segundo, esta es una profecía del Mesías: “Saldrá estrella de Jacob” (Nm. 24:17). Jesucristo está declarando que Él es el Mesías prometido, la Estrella entre las estrellas del hombre.
Esta es la razón por la cual sabemos que Jesucristo es al Autor de Apocalipsis. Él es el Hijo de Dios, el Mesías prometido que da vida y que tiene el derecho de juzgar la vida. Él es el que conoce el futuro y puede dar calidez al hombre y decirle cómo prepararse para los devastadores eventos del fin de los tiempos. Siendo el verdadero Mesías, Él nos declarará la verdad; Él nos declarará el mensaje de Apocalipsis.
“Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” (Jn. 15:15)
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1ª Co. 2:9-10)
“Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Ef. 1:9-10)
“El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz” (Dn. 2:22)
“Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que reveles su secreto a sus siervos los profetas” (Am. 3:7).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
Domingo 14 de diciembre de 2025
