Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • SEMANA DEL 12 AL 18 DE ENERO. “AMONESTACION A LA JUVENTUD DE HOY: APRENDER DE LAS EXPERIENCIAS DE ISRAEL EN EL DESIERTO”.

    LECTURA B1BLlCA: 1ª A LOS CORINTIOS 10:11 AL 14. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. 12. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 13. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 14. Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 

       Comentario general del contexto Bíblico: (10:11 al 13) Tentación: N0 hay forma de que este elemento sea equivoco, debemos recibir la amonestación. Las cosas que les sucedieron a los creyentes de Israel constituyen ejemplos y amonestaciones para nosotros. Debemos prestarles atención por tres razones:

    ▬ 1. El fin o clímax del mundo (de los siglos) ha venido sobre nosotros. Desde Cristo, los creyentes están viviendo en la última era o periodo de la historia de la humanidad. Esto sencillamente quiere decir que Jesucristo es la revelación final de Dios, de la {mica manera que Dios volverá a lidiar con los hombres. Ahora los hombres deben acercarse a Dios por fe en Cristo.

       Esta era es lo que se conoce como la era de gracia, donde la gracia es la forma en la que ahora Dios lidia con los hombres. La era de Cristo o de gracia es la última era de la historia de la humanidad. Por consiguiente, como estamos viviendo en la última era, debemos prestarle atención al ejemplo de amonestación de Israel.

    ▬ 2. Una persona puede caer, fundamentalmente si comienza a pensar que esta firme, es decir, si comienza a sentirse salva y segura. Observe este versículo, porque constituye una amonestación directa que por lo general se descuida o ignora: “Así que, el que piensa estar firme [es salvo y esté seguro], mire que no caiga”.

       “A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola” (Lc. 18:9).

       “Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo” (1 Co. 8:2).

       “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Co. 10:12).

       “Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña” (Ga. 6:3).

       “Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?” (Pr. 20:6).

       “El que confía en su propio corazón es necio; más el que camina en sabiduría será librado” (Pr. 28:26).

       “Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, hi que estas sentadas confiadamente, tú que dices en tu corazón Yo soy, y fuera de mí no hay más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad… Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón Yo, y nadie más” (Is. 47:8, 10).

    ▬ 3. Hay una forma de salir de la tentación, pero para salir de la tentación el creyente debe saber tres grandes verdades:

    » a. Toda tentación es común para el hombre (anthropinos). La palabra significa una tentación humana que azota el estado del hombre. Esto es una promesa sorprendente. Analícelo.

    Ninguna tentación. . .

    • es sobrehumana
    • es única
    • está mas allá de la capacidad del hombre para manejarla
    • es aterradora en ningún sentido de la palabra

       Toda tentación que ataca al creyente es común para todos los hombres. Todos los hombres se enfrentan a la misma tentación. Esto significa algo maravilloso “Algunos hombres ya lo han superado”. Si, muchos cayeron, cedieron ante la tentación; pero algunos demostraron la voluntad y la energía para superarlo.

    » b. Dios es fiel: Él pone limite a la tentación. El no permite que un creyente le haga frente a una tentación que…

    • sea demasiado seductora • sea demasiado fuerte • sea demasiado agradable • que recompense demasiado el ego • sea demasiado atrayente • que proporcione demasiada satisfacción • sea demasiado exaltadora • sea demasiado estimulante • sea demasiado atractiva • recompense demasiado • sea demasiado prometedora • sea demasiado excitante

       Dios sabe lo que nosotros podemos soportar y cuento podemos soportar; por consiguiente, Él le pone limite a cada una de las tentaciones dentro de nuestros límites para superarlas. Dios es fiel.

       “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1 Co. 1:9).

       “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones” (Dt. 7:9).

       “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti” (2 Cr. 16:9).

       “Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, y tu fidelidad alcanza hasta las nubes” (Sal. 36:5).

       “Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca” (Sal. 89:1).

       “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus a las estaréis seguro; escudo y adarga es su verdad” (Sal. 91:4).

    » c. Dios provee una salida. El siempre deja una salida, una forma de salir de la tentación. E1 siempre nos da la fuerza y la energía para atravesar y salir de la tentación de lo contrario para volverle la espalda y huir de ella.

      “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará” (Lc. 10:19).

       “Y el Dios de paz aplastara en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros” (R0. 16:20).

       “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejaré ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podéis soportar” (1 Co. 10:13).

       “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (He. 2:18).

       “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huira de vosotros” (Stg. 4:7).

       “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su tr0n0” (Ap. 3:21).

       “El camino del perezoso es como seto de espinos; más la vereda de los rectos, como una calzada” (Pr. 15:19).

       “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda” (Is. 30:21).

       “Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían. les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé” (Is. 42:16).

       “Así dice Jehová, el que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetu0sas” (Is. 43:16).

       (10:14) Idolatría: Huyan de la idolatría (1ª Co. 8: 1-13 como antecedente para este pasaje). Se da la orden por una razón muy real: “La mayoría de las personas están adorando a algún Dios que no es el Señor Dios mismo”. La palabra idolatría (eidololatrias) quiere decir tanto la idolatría de falsos dioses como el fracaso de llevar una relación adecuada con Dios. Cualquier persona que no adore a Dios esta adorando a algún ídolo, y casi todo en la tierra puede convertirse en un ídolo y consumir el corazón y la pasión del hombre…

    • el yo • el negocio • el sexo • la familia • los deportes • el conocimiento • las posesiones • la religión • el poder

       Desde el punto de vista práctico, un ídolo es cualquier cosa que consuma la mente, el corazón, el alma y el cuerpo de una persona. Un ídolo es aquello a lo que una persona se entrega.

    => Algunas personas se entregan a algún propósito o posesión en la tierra o son consumidas por estas.

    => Otras personas se entregan a sí mismas y oran a su propia idea de Dios; es decir, al Dios que ellas se imaginan en su propia mente. (Esta es realmente la adoración de muchas personas en sociedades industrializadas.) Tienen un concepto de Dios y adoran ese concepto. Escogen su propio concepto de Dios y no el del Dios vivo y verdadero que se revelo a sí mismo en Cristo y en las Sagradas Escrituras.

    => Aun así otras personas se entregan y le oran a algún ídolo, foto o imagen que ellas han creado o comprado. (El ídolo puede representar a algún dios o ser considerado Dios mismo.)

       A partir de esto, se ve claramente que la mayoría de los hombres son idolatras, porque la mayoría de los hombres son consumidos por algo que no es el propio Dios. Rechazan al Dios vivo y verdadero, Jehová, que se ha revelado a sí mismo en Jesucristo y en las Sagradas Escrituras.

        La iglesia de Corinto enfrentaba el problema de la idolatría dentro de ella. Algunos de sus miembros estaban realmente asistiendo a reuniones sociales celebradas en salones de banquetes de templos idolatras y en las casas donde las imágenes de los ídolos estaban colocadas en un prominente lugar para cuidar de la familia. Tales reuniones comprendían matrimonios, asuntos de negocio e incluso comidas y fraternidad diarias en la casa del prójimo.

       ¿Tenían razón los miembros de la iglesia al asistir a estas reuniones o estaban siendo un poco flexibles con su libertad cristiana? ¿Cuál debía ser la actitud y posición de la iglesia? Pablo ya había lidiado con este asunto con detenimiento. Sin embargo, tenía tanta importancia que necesitaba que se reforzara para que el asunto quedara solucionado inequívocamente

       La orden es fuerte: Huyan de la idolatría. Vuélvanle la espalda y huyan de ella. No le den la espalda lentamente y se alejen de ella, sino que sean rápidos en volverle la espalda y sean rápidos en alejarse de ella.

       Pensamiento 1. Piensen un momento. Si debemos huir de los ídolos, ¿hacia quién corremos? Hacia Dios, por

    supuesto. Esta realidad enfatiza un elemento crucial. La única manera de huir de la idolatría es quedarse cerca de Dios. Nuestro corazón es consumido igualmente por Dios o por alguien o algo. Alguien o algo cuenta con nuestra atención y lealtad: ya sea Dios o alguna otra persona o cosa.

       Se hace la exhortación a que huyan de la idolatría. Sean hombres sabios; juzguen la fuerza del siguiente argumento (v. 15).

    Nota del expositor: «El joven cristiano debe considerar las tristes consecuencias que sufrió Israel cada vez que cedió a la tentación y peco severamente delante de Dios debido u su arrogancia y altivez de corazón».

    1er Titulo: Ejemplos del pasado que el creyente de hoy debe considerar. Versículo 11. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.  (Léase: Romanos 15:4. Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. ▬ 2ª de Pedro 1:12. Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. ▬ 1ª de Juan 5:13. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.).

       Romanos 15:4. (15:4) Escrituras—-estudio: en una iglesia fuerte, cada uno leía las Escrituras. Este es un gran versículo acerca del propósito de las Santas Escrituras. En términos sencillos, nos dice por qué Dios nos dio la Biblia.

    ▬ 1 Las Escrituras fueron dejadas para nuestra enseñanza (didaskalian): instrucción, dirección, orientación.

       «Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre» (Jn. 20:31).

       «Y éstos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así» (Hch. 17:11).

       «Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza» (Ro. 15:4).

       «Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos» (1 Co. 10:11).

       «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad» (2 Ti. 2:15).

       «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia» (2 Ti. 3:16).

       «Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios» (1 Jn. 5:13).

       Las Escrituras fueron dadas para estimular tres cosas dentro del creyente.

    » a. Paciencia.

    » b. Consuelo (parakleseos): aliento, consuelo, solaz, ayuda, exhortación, suplicación. Sea lo que fuere necesario para la consolación del creyente, las Escrituras se lo dan.

       «De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra nunca veré muerte» (Jn. 8:51).

       «Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro consolador, para que esté con vosotros para siempre» (Jn. 14:15-16).

       «Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardara; y mi padre le amara, y vendremos a él, y haremos morada en él» (Jn. 14:23).

       «Estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo» (Jn. 16:33).

    » c. Esperanza.

       «Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza» (Ro. 15:4).

       «Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío, primeramente, y también al griego» (Ro. 1:16).

       «Ya [Cristo] destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucité de los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; 

    23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.» (1ª Pedro 1:20-23). 

       Comentario de 2ª de Pedro. (1:12—15) Salvación — Pedro: la gran importancia de estas cosas. Lo que Pedro hace ahora es muy interesante. Nos cuenta lo importante que él considera estas cosas.

    ▬ 1. Son tan importantes que siempre va a predicar y a enseñar de ellas. Él va a recordar y recordar estas cosas a los creyentes. Los creyentes verdaderos las conocen, incluso estén establecidos sobre estas cosas. Pero Pedro dice que él va a repetirlas una y otra vez. No renegara de ellas.

       Algo es seguro: Pedro pensaba que estas cosas, las cosas de la salvación, eran esenciales. ¡Cuanto más énfasis debemos poner en ellas! Pero advierta el próximo punto. Pedro tiene a fin más para decir sobre estas cosas.

    ▬ 2. Son tan importantes que, mientras esté con Vida, va a estimular a los creyentes a que las practiquen. Va a recordarles una y otra vez estas cosas en la medida que su cuerpo esté en “este tabernáculo”. Pedro tiene que repetir y repetir estas cosas. ¿Por qué? Porque es correcto (dikaion); es exactamente lo que hay que hacer. Los creyentes deben hacer estas cosas para poder experimentar la vida rica y fructífera que Cristo da. Por lo tanto, debe acentuarlas y llevarlas al corazón de su amada gente. Pero advierta una cosa: esto no es todo lo que Pedro tiene para decir sobre estas cosas.

    ▬ 3. Son tan importantes que Pedro va a velar por que los creyentes sean estimulados a hacer estas cosas a fin después de su muerte. Al parecer, Pedro sabía que pronto iba a ser llevado al cielo. Pero estas cosas eran tan imponentes que él iba a hacer los arreglos necesarios con aquellos que permanecerían en la tierra para que no cesen de enseñar estas cosas.

       Pensamiento 1. ¿Cuán importantes son estas cosas? ¿Cuán importante es que prediquemos estas cosas?

       Pocas Escrituras están tan acentuadas y enfatizadas como éstas. Pedro dice que él se asegurara de que estas cosas sean ensenadas a los creyentes; lo dice tres veces. Esta insistencia debería ser motivo suficiente para impulsarnos a predicar y enseñar estas cosas —siempre— con fe y diligencia.

       “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20).

       “Y les dijo Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

       “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envié el Padre, así también yo os envió” (Jn. 20:21).

      “Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió Si, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas” (Jn. 21:16).

       “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

       “Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).

       “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Co. 4:13).

       “Porque ya sabéis qué instrucciones 0s dimos por el Señor Jesús” (1 Ts. 4:2).

       “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido” (1 Ti. 4:6).

      “Apacentad la grey de Dios que esta entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).

       “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendéis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mi” (Is. 43:10).

       Comentario de San 1ª de Juan 5. (5: 13-15) Dar testimonio ▬ Seguridad Juan el apóstol: está el testimonio de Juan. Juan da testimonio de dos cosas gloriosas.

    ▬ 1. El declara que un creyente puede tener seguridad de la vida eterna. Y advierta la firmeza de su declaración podemos saber, es decir, tener 1a perfecta seguridad por experiencia, que tenemos vida eterna. Podemos experimentar la vida eterna y todo lo que la vida significa, y podemos experimentarla en la tierra, así como en el futuro a lo largo de toda la eternidad. Podemos saber por experiencia que tenemos vida eterna, saber sin duda alguna, saberlo en forma absoluta y perfecta. ¿Como? Juan dice que hay tres formas.

    » a. Recibimos vida eterna al seguir las Escrituras. Juan enfáticamente declara que él ha escrito su Epístola para que podamos tener vida eterna y saber que la tenemos.

    » b. Recibimos vida eterna al creer en el nombre de Jesucristo. Solo aquel que cree en el nombre del Hijo tiene vida eterna.

    » c. Recibimos vida eterna al continuar creyendo en el nombre de Jesucristo. Advierta: Juan escribe a los creyentes, y dice que ha escrito para que crean “en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios”. ¿Acaso los creyentes no creen ya en Jesucristo? Si, pero Juan está diciendo que debemos continuar creyendo; debemos mantenernos en nuestra creencia, seguir creyendo y creyendo hasta que el Señor nos lleve a casa. No existe tal cosa como una persona que crea y luego deje de creer y luego reciba la vida eterna. Si una persona abandona a Cristo, este es un claro indicio de que nunca recibió la vida eterna. Si una persona realmente conoce al Hijo de Dios y ha recibido vida eterna, es casi imposible que esté alejado de Cristo demasiado tiempo. Experimentar a Cristo y la vida es algo demasiado maravilloso. Si una persona le da la espalda durante mucho tiempo, hasta el punto de no regresar a Cristo, entonces Dios seguirá adelante y lo llevará a casa (véase Estudio a fondo 1, 1 Jn. 5:16 para profundizar al respecto).

       La cuestión es esta: debemos creer en el nombre del Hijo de Dios y seguir creyendo. Debemos perseverar y mantener nuestra creencia.

       “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).

       “Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conoceré si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” (Jn. 7:16-17).

       “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31-32).

       “Pues nuestro evangelio no llego a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espuritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuales fuimos entre vosotros por amor de vosotros” (1 Ts. 1:5).

       “Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito pan aquel día” (2 Ti. 1:12).

       “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (He. 3:12).

        “Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (He. 4:11).

       “Acerquémonos con corazón sincero, en plan certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (He. 10:22-23).

       “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, i guardamos sus mandamientos” (1 Jn. 2:3).

    ▬ 2. Juan declara que un creyente puede tener seguridad de la respuesta a sus oraciones.

       “Y esta es la confianza que tenemos en él, que, si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que h hayamos hech0” (1 Jn. 5:14-15).

       Este es un gran pasaje sobre la oración. Abarca la esencia misma de la oración. Advierta exactamente qué se está diciendo.

    » a. Podemos tener confianza en que Dios oye nuestras oraciones si estamos en El, es decir, en Cristo (v. 14). Podemos acercamos a Dios en Cristo y únicamente en Cristo. Solo Cristo es el justo, la única persona perfecta; por lo tanto, solo Él tiene el derecho de estar ante Dios. Cualquier persona que quiera acercarse a Dios debe hacerlo en cl nombre de Jesucristo (véase nota, 1 Jn. 2: 1-2 pan profundizar al respecto). Una persona debe creer en el nombre del Hijo de Dios y acercarse a Dios en su nombre. El nombre de Jesucristo es el único nombre aceptable para Dios, el único nombre que puede recibir algo de Dios.

    » b. Podemos tener confianza en que Dios oye nuestra oración si pedimos de acuerdo con su voluntad (v. 14). Dios ha revelado su voluntad en su Palabra. Su voluntad para nosotros incluye todas las grandes cosas de la vida.

    => Es la voluntad de Dios para nosotros que experimentemos el fruto del espíritu.

       “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Ga. 5:22-23).

    => Es la voluntad de Dios para nosotros tener las provisiones para las necesidades de la vida.

       “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Mt. 6:31-34).

    => Es la voluntad de Dios para nosotros que estemos protegidos y seamos liberados de todas las pruebas y tentaciones de la vida.

       “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejarse ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que darás también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13).

       “De manera que podemos decir confiadamente El Seidor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (He. 13:6).

       “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Is. 41:10).

    => Es la voluntad de Dios para nosotros que seamos liberados del pecado, la muerte, la condena y el temor de la muerte.

       “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24).

       “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participé de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (He. 2:14-15).

    => Es la voluntad de Dios para nosotros que seamos liberados durante la severa persecución y los problemas, ser liberados en la misma presencia de Dios.

       “Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios” (Hch. 7:54-56).

       “Y el Señor me librara de toda obra mala, y me preservara para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos Amén” (2 Ti. 4:18).

       Podríamos seguir y seguir enumerando las gloriosas promesas que Dios nos hace, promesas que deberían llenar nuestras oraciones al enfrentar los diversos eventos y dificultades de la vida. La cuestión es esta: sabemos, con coraje, que Dios nos oirá cuando oremos de acuerdo con su voluntad.

       » c. Podemos tener confianza en que Dios oye nuestras oraciones si tenemos conocimiento de que El oye (v. 15). Debemos saber que E1 oye si es que deseamos recibir lo que pedimos. Es una tontería desperdiciar el tiempo haciendo peticiones a Dios, a no ser que creamos que Él nos oiré. Debemos tener confianza en Dios, creer que Él nos ama y cumple lo que nos promete. Esta es una y otra vez la declaración de las Escrituras.

       “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mt. 21:22).

      “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá” (Mr. 11:24).

       “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Jn. 15:7).

       “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (He. 11:6).

       “Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él” (1 Jn. 3:22).

       “Y esta es la confianza que tenemos en él, que, si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Jn. 5:14).

    2° Titulo: Autosuficiencia que pone en peligro la firmeza espiritual. Versículo 12. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.  (Léase: Romanos 11:20. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. ▬ 1ª de Pedro 1:5 al 10. que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación.).

       Comentario Romanos 11:20. (11:19-21) Incredulidad—complacencia—gentil vs. judo: hay una segunda advertencia. El creyente gentil debe temer la complacencia y la incredulidad. Esta el peligro de que los creyentes gentiles piensen…

    • que son más aceptables a Dios porque han tomado el lugar de los judíos como seguidores verdaderos de Dios.
    • que están seguros y salvos en el cristianismo porque el cristianismo es la religión que reconoce al Hijo de Dios.

       Sin embargo, debemos siempre recordar lo que dicen las Escrituras. Israel no fue rechazado por Dios para que nosotros los gentiles fuésemos salvos. Israel fue rechazado por Dios por causa de su incredulidad. Dios no ha rechazado a un pueblo, ni lo rechazaré con el fin de salvar a otro pueblo. Dios alcanza a toda nación y pueblo que anhela ser injertado en El.

       Dios acepta a una persona porque cree en su Hijo Jesucristo. Los judíos no creyeron; algunos gentiles creyeron. El creyente gentil esta unido al olivo por medio de la fe, no por alguna bondad o mérito o valor que tenga en sí mismo.

       Ahora, note que el creyente gentil debe cuidarse de la satisfacción por sí mismo, del sentimiento de seguridad y salvación, y de sentirse más aceptable porque está en el cristianismo, la religión que reconoce al Hijo de Dios. El creyente gentil debe cuidarse de su magnanimidad; en cambio, debe temer. Debe temer, porque es menos probable que Dios perdone a las ramas silvestres que alas ramas naturales. La advertencia es muy dura: «a ti tampoco te perdonara» (v. 21).

       Pensamiento. Si Dios no perdono a los judíos a causa de su incredulidad, con mayor razón no nos perdonaré a nosotros. Los judíos eran las ramas naturales; nosotros somos las ramas silvestres.

    • Los judíos tenían la herencia piadosa; nosotros tenemos la herencia silvestre, impía.
    • Los judíos tenían a los padres, los seguidores del único Dios vivo y verdadero; nosotros tenemos padres politeístas, padres creadores de dioses humanistas adecuados a sus fantasías.
    • Los judíos tenían la palabra de Dios y al Salvador; nosotros, nada.
    • Los judíos tenían a los profetas de Dios; nosotros tengamos a los sacerdotes falsos del humanismo mundano.

       A la luz de esto y de tanta depravación, debemos cuidarnos contra la autocomplacencia y la soberbia. Debemos caminar en el temor de Dios con humildad, temiendo la incredulidad para que nosotros no seamos desgajados (v. 17).

       «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no veré la vida, sino que la lra de Dios está sobre él» (Jn. 3:36).

       «Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis» (Jn. 8:24).

       «Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo» (He. 3:12).

       «Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia» (He. 4:11).

       «Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación» (1 P. 1:17).

       «Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma?» (Dt. 10:12).

       «A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, él sea vuestro miedo» (Is. 8:13).

       Comentario de 1ª de Pedro 1:5 al 10. Consideraciones prácticas acerca de 1:4–5

       Cuando nos enteramos de que nuestros nombres son mencionados en un testamento, sabemos que tenemos

    parte en la herencia descrita en dicho testamento. Muchas veces no sabemos cuál será el valor de dicha herencia.

    Tenemos que esperar la muerte del testador y diversas transacciones legales y acuerdos financieros. Pero por lo general resulta que cuando concluye el período de espera, disminuye también el valor de la herencia. Por otra parte, sucede con frecuencia que la distribución de la herencia es causa de celos y reyertas.

       En contraste con todo esto, nuestra herencia eterna es una fuente constante de felicidad. Desde el momento de nuestra salvación estamos llenos de gozo. Damos por supuesto que en principio ya poseemos ahora nuestra herencia y sabemos que cuando dejemos este escenario terrenal recibimos la totalidad de nuestra herencia. No alcanza nuestra capacidad para comprender el valor de esta herencia, porque “el don de Dios es vida eterna en Jesucristo, Señor nuestro” (Ro. 6:23). Pero además de esto, estimamos ese don en perfecta armonía con todos los demás creyentes en presencia de nuestro siempre vivo testador, Jesucristo.

       Consideraciones prácticas acerca de 1:7

        El oro es la norma monetaria entre las naciones del mundo y sirve para determinar el valor específico de las

    monedas en uso. Sin embargo, el valor del oro es fijado por los mercados mundiales. En otras palabras, es el hombre quien determina el precio del oro. En comparación, la fe, que es más preciosa que el oro, no se origina en las minas de la tierra sino en los cielos. La fe es refinada en el crisol de las pruebas del hombre. La fe es el don de Dios para el hombre. Es Dios, y no el hombre, el que determina el valor de la fe; y él revela que la meta de la fe del hombre es su salvación (1:9).

       Consideraciones doctrinales acerca de 1:8–9

       ¿Qué es el gozo? El gozo no es un estallido emocional que dura sólo un momento. Tampoco es una respuesta

    a circunstancias externas que favorecen y alientan las expresiones de gozo. El gozo aparece muchas veces en medio de la dificultad, del sufrimiento, de las pruebas y persecuciones. El gozo es un don que recibimos de Dios,

    porque la Escritura enseña que Dios es el dador del gozo (véase Sal. 16:11; Jn. 16:24; Ro. 15:13). Entonces este don le llega al creyente que pone su confianza total en Dios.

       El gozo es un don que debe ser compartido con otros. El pastor que encuentra a su oveja y la mujer que halla su moneda comparten su gozo con sus vecinos, en tanto que los ángeles del cielo se regocijan por un pecador que se arrepiente (Lc. 15:4–10). En la Escritura, el gozo se relaciona muchas veces con los poderosos actos de Dios al salvar al hombre. Como resultado de esto, el hombre expresa su gozo amando a Dios y obedeciendo sus mandamientos (véase especialmente Jn. 15:9–11). Y finalmente, el gozo es el fruto del Espíritu (Gá. 5:22).

    3er Titulo: Fidelidad de Dios para sustentar al creyente en la tentación. Versículos 13 y 14. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. (Léase: 2ª de Pedro 2:9. sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio. ▬ Santiago 1:12. Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.).

       Comentario de 2ª de Pedro 2:9 Es porque el Señor sabe cómo librar de la prueba a los piadosos y reservar a los impíos bajo su castigo para el día del juicio.

       En su conclusión de la sección acerca de la ruina de los impíos y de la protección del creyente, Pedro habla como pastor que busca animar a los miembros de su grey. Él se dirige en primer lugar a los cristianos con un mensaje de aliento y revela luego el futuro de los incrédulos. Sus palabras sirven también de advertencia a aquella gente que se va apartando de la verdad de la Palabra de Dios.

    » a. “Es porque el Señor sabe cómo librar de la prueba a los piadosos”. La NVI ha añadido una breve frase (“Es porque”) que resume la esencia de los versículos precedentes. Con la añadidura de esta cláusula, la oración misma tiene una propuesta y una conclusión. ¿Cuál fue la intención al presentar estas tres ilustraciones? En resumidas cuentas, brindar seguridad. Pedro quiere que sus lectores sepan que Dios tiene el control de toda situación y que ellos pueden estar seguros de ello. Como dice Pablo: “Fiel es Dios, y no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir” (1 Co. 10:13). Los lectores experimentaron la perniciosa influencia de los falsos maestros que se infiltraron en la iglesia cristiana. Vieron también la evidencia de las doctrinas erróneas en la conducta vergonzosa de estos maestros. Y no cabe duda de que ellos se preguntaban por qué Dios permitía que su pueblo fuese hostigado por hombres malvados. Juan Calvino formula una pregunta que los cristianos descorazonados se hacen con frecuencia: “Si el Señor desea que sus fieles estén seguros y a salvo, ¿por qué no los reúne a todos en algún rincón de la tierra, para que ellos puedan estimularse mutuamente a la santidad? ¿Por qué los mezcla con los malvados que pueden llegar a corromperlos?”

       Por ser un experimentado pastor, Pedro bien sabe que es posible que el abatimiento surja. Por eso, él dice que el Señor sabe cómo librar. Es probable que Pedro escoja la expresión Señor como una variante de la palabra Dios (con la cual inició la serie de ejemplos, v. 4) o como el nombre que transmite la gracia y la misericordia de Dios. En el caso de Lot (Gn. 19:16) la misericordia de Dios aparece vinculada con el verbo librar (v. 7). El Señor ha demostrado en numerosas ocasiones cómo él rescata a los justos de circunstancias difíciles. Los ejemplos de Noé y de Lot son dos de los tantos casos que ilustran esto. Si Dios es capaz de proteger a la familia de Noé de una humanidad perversa y de rescatar a Lot y sus hijas de una sociedad impía, sabrá también cómo librar a los cristianos de la gente inmoral y corrupta de hoy en día.

       El lenguaje que Pedro utiliza en este punto trae a la mente la última petición del Padrenuestro. “Y no nos metas en tentación [prueba], sino líbranos [rescátanos], del maligno” (Mt. 6:13 NVI). Dios probó a Noé cuando le dijo que construyera el arca. Y Dios permitió que Lot entrase en tentación cuando este escogió vivir cerca de Sodoma. Pero, así como Dios libró a ambos hombres de un mundo malvado en la antigüedad, así también librará hoy en día a la gente consagrada de sus pruebas y tentaciones (comparar con 2 Ti. 4:18; Ap. 3:10).

    » b. “Y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio”. En la segunda parte del versículo 9, Pedro revela que está sucediendo con la gente que se entrega al pecado. Visto que ellos violan deliberadamente la ley de Dios, él los pone bajo castigo hasta el día del juicio. Jesús habla de dicho día, por ejemplo, cuando se refiere al juicio de Sodoma y Gomorra (Mt. 10:15). Y Pedro revela que “el cielo y la tierra actuales están guardados para el fuego, reservados para el día del juicio y la destrucción de los impíos” (3:7).

       ¿Qué sucederá en ese día de juicio? Los impíos que se niegan a apartarse de su vida pecaminosa recibirán castigo eterno. Serán arrojados “al lago de fuego. El lago de fuego es la muerte segunda” (Ap. 20:14).

       Así como los presos quedan bajo custodia hasta el día en que comparecen ante la corte, del mismo modo Dios guarda a los impíos hasta el día del juicio. Sin embargo, Pedro añade la cláusula bajo castigo. Podemos interpretar esta cláusula dándole una connotación presente o una futura. Aquí tenemos una traducción representativa que expresa claramente el tiempo presente: “A los culpables … el Señor sabe cómo irlos castigando, guardándolos para el día del juicio” (NBE). Y en la siguiente versión se evidencia el tiempo futuro: “Sabe el Señor … reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” (VRV). Aunque ambas traducciones son corrientes, estoy a favor de la primera, ya que el texto griego tiene un participio presente “al cual no podemos fácilmente atribuirle un tiempo futuro”. Además, en la parábola del rico y Lázaro Jesús enseña que el impío sufrirá mientras espera el día del juicio (Lc. 16:19–31). Es cierto que no tenemos ninguna indicación de que los falsos maestros del tiempo en que Pedro escribía estuviesen sufriendo el castigo divino, pero sabemos por su conducta que ellos marchaban hacia su propia destrucción.

       Santiago 1:12. (1:12) Tentaciones — Pruebas: ¿Como puede un creyente vencer las pruebas y tentaciones? Tercero, debe recordar la recompensa por resistir. Seré bendecido y recibirá una corona da vida. Note exactamente lo que se dice.

    ▬ 1. La persona que se resista a la tentación seré “bendecida” (makarios). Esto se refiere a esta vida, al presente. La palabra bendecida significa satisfacción y gozo interno y espiritual; una seguridad y confianza interna que hace atravesar todas las pruebas y tentaciones de la vida sin importar el dolor, la pena, la pérdida o el pesar. Dicho de un modo sencillo, la persona esté segura en esta vida. Sabe que Dios la cuida y la protege y la va a liberar de toda la corrupción y el mal de esta vida incluso la muerte y le daré vida eterna.

       “Semejante es al hombre que, al edificar una casa, cavo y ahondo y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el rio dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca” (Lc. 6:48).

       “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Stg. 5:11).

       “No obstante, proseguirá el justo su camino. y el limpio de manos aumentaré la fuerza” (Job 17:9).

    ▬ 2. La persona recibirá la corona de vida en el próximo mundo. ¿Qué es la corona de vida? En griego a esto se le llama “genitivo de aposición”; es decir, la propia vida es la corona. El creyente que resista las tentaciones de la vida será coronado con la propia vida, la vida eterna, una vida que continuará y nunca concluirá. La vida eterna que se le data al creyente brillara con más resplandor que todas las coronas terrenales que hayan usado todos los gobernantes de este mundo.

       Pensamiento 1. Imagínense nada más el momento en el que Cristo nos coronara con la corona de vida. Ser coronado con la corona de vida…

    • nos llenara con una alegría y gozo inquebrantables.
    • nos conferiré honra y dignidad.
    • nos proporcionara un sentimiento profundo y perfecto de victoria y triunfo.
    • nos conformara a la imagen de la realeza eterna.

       “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Jn. 14: 1-2).

       “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17).

       “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformara el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:20-21).

       “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” (1 P. 4:12-13).

       “Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna” (1 Jn. 2:25).

    ▬ 3. La persona que resiste las pruebas y tentaciones es la persona que será bendecida y recibirá la corona de vida. La resistencia es un elemento absolutamente esencial. La persona tiene que hacerle frente a las pruebas y tentaciones con el espíritu de un vencedor; tiene que…

    • resistir
    • perseverar
    • ser constante
    • mantenerse firme

       Tiene que vencer y triunfar por medio de Cristo Jesfis nuestro Señor y luego recibirá las promesas de Dios. A las personas hay que ponerlas a pruebas y examinarlas y tienen que demostrar su fidelidad. Tienen que resistir hasta el final para ser salvas y heredar la corona de vida.

       Pensamiento 1. El débil se rinde. Por lo tanto, no experimenta la sensación de ser bendecido. No tiene la confianza y seguridad de la presencia y amor de Dios ni de la eternidad. No está seguro de que recibirá la corona de vida. Y las Escrituras dicen que no la recibirá.

       “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).

       “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

       “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Ga. 6:9).

       “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12).

       “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13).

       “Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente” (1 P. 2:19).

       “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Ap. 3:11).

       “Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga transgresión” (Sal. 17:3).

    ▬ 4. La persona que ama al Señor es la persona que resiste. Es la persona que es fie] al Señor. Esa persona sigue y obedece al Señor, al hacer todo lo que el Señor ordena. Sigue a Cristo, obedeciendo sus mandamientos y resistiendo todas las pruebas y tentaciones de esta vida.

       “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Jn. 14:21).

       “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor…Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Jn.15:10,14).

       “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejara ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13).

       “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia” (He. 5:8).

       “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra” (Ap. 3:10).

    Semana del 12 al 18 de enero del 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

     

     

     

     

  • Domingo 18 De enero De 2026. “Identificando Claramente A Los Que Se Rebelan Contra Dios”.

       Lección: Números 25:14 al 18. 14. Y el nombre del varón que fue muerto con la madianita era Zimri hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Simeón. 15. Y el nombre de la mujer madianita muerta era Cozbi hija de Zur, príncipe de pueblos, padre de familia en Madián. 16. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 17. Hostigad a los madianitas, y heridlos, 18. por cuanto ellos os afligieron a vosotros con sus ardides con que os han engañado en lo tocante a Baal-peor, y en lo tocante a Cozbi hija del príncipe de Madián, su hermana, la cual fue muerta el día de la mortandad por causa de Baal-peor.

        La rebeldía proviene de Satanás fue el primero en rebelarse, él es quien incita a los hombres a oponerse a Dios y a las autoridades impuestas por Él. Esto es lo que dicen las escrituras refiriéndose a la rebelión de Satanás:

        Referencias Bíblicas: «¡Cómo caíste del cielo, oh, Lucero, ¡hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas alas naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo», (Isaías 14:12-15).

       «El terreno es el mundo, y las buenas semillas de trigo son todos los que obedecen las leyes del reino de Dios. Las semillas de cizaña son los que obedecen al diablo» (Mateo 13:38).

       «En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia», (Efesios 2:2).

       Comentario general del contexto Bíblico: Versículos 10-15: Por este acto de celo divino se prometió a Finees ya su posteridad la posesión eterna del sacerdocio como pacto de paz de Jehová. בּקנאו, mostrando mi celo en medio de ellos (a saber, los israelitas). קנאתי no es “celo por mí”, sino “mi celo”, el celo de Jehová con el que Finees se llenó e impulsó a dar muerte a los pecadores atrevidos. Al hacer esto, había evitado la destrucción de los israelitas y refrenado la obra del celo de Jehová, que se había manifestado en la plaga. “Le di mi pacto de paz” (el sufijo se adjunta al sustantivo gobernante, como en Levítico 6:3). בּרית נתן, como en Génesis 17:2, dar, es decir, cumplir el pacto, conceder lo prometido en el pacto. El pacto concedido a Finees consistía en el hecho de que se le aseguraba un “sacerdocio eterno” (es decir, la posesión eterna del sacerdocio), no solo para él, sino también para su descendencia, como un pacto, es decir, en un pacto, o forma irrevocable, ya que Dios nunca quebranta un pacto que ha hecho. De acuerdo con esta promesa, el sumo sacerdocio que pasó de Eleazar a Finees (Jueces 20:28) continuó en su familia, con la excepción de una breve interrupción en los días de Elí (ver en 1 Sam 1-3 y 1 Samuel 14: 3), hasta el momento de la última disolución gradual del estado judío a través de la tiranía de Herodes y sus sucesores. – En Números 25:14, Números 25:15, se dan los nombres de los dos atrevidos pecadores. El padre de Cozbi, la princesa madianita, se llamaba Zur, y se describe aquí como “jefe de las tribus (אמּות, véase Génesis 25:16) de la casa de un padre en Madián”, es decir, como el jefe de varios de las tribus madianitas que descendían de una tribu-padre; en Números 31: 8, sin embargo, se lo describe como un rey y se lo clasifica entre los cinco reyes de Madián que fueron asesinados por los israelitas.

       Versículos 16-18: El Señor ahora ordenó a Moisés que mostrara hostilidad (צרר hacia los madianitas, y los golpeara, debido a la estratagema que habían practicado sobre los israelitas al tentarlos a la idolatría, “para que el celo práctico de Finees contra el pecado, por el cual se había hecho expiación por la culpa, podría ser adoptada por toda la nación» (Baumgarten). El inf. abs. צרור, en lugar del imperativo, como en Éxodo 20:8, etc. על־דּברף, en consideración a Peor, y ciertamente, o especialmente, en consideración a Cozbi. La repetición es enfática. La maldad de los madianitas culminó en el desvergonzado desenfreno de Cozbi, la princesa madianita. «Su hermana», es decir, uno de los miembros de su tribu. – El 19 El versículo pertenece al siguiente capítulo y forma la introducción a Números 26:1.

    Identificando Claramente A Los Que Se Rebelan Contra Dios: Identificar a los que se rebelan contra Dios implica observar la desobediencia persistente a Su Palabra, la murmuración, la incredulidad, el orgullo, la búsqueda de placeres mundanos, la falta de sumisión a la autoridad divina y la creación de estándares propios, manifestada en palabras y obras contrarias a las Escrituras, buscando beneficios personales en lugar de servir a Dios, Se caracterizan por la insolencia y el desafío a la autoridad divina, necesitando arrepentimiento y entrega a Dios para superar esta condición.

    Características Clave de la Rebeldía:

    Desafío a la Autoridad: No se someten a los mandamientos de Dios, creando sus propias reglas y estándares de lo que es aceptable.

    Incredulidad y Duda: Cuestionan el poder y las promesas de Dios, actuando por desconfianza en lugar de fe.

    Búsqueda de Placeres Mundanos: Se inclinan por satisfacciones terrenales y materiales, anteponiéndolas a Dios, usando a otros para su beneficio personal.

    Ocultamiento de la Inmoralidad: Justifican o niegan la inmoralidad, creyendo que pueden salirse con la suya.

    Murmuración y Queja: Se quejan más de la Palabra de Dios que de sus propias faltas, cuestionando sus límites y mandamientos.

    Falta de Coherencia: Sus obras no concuerdan con sus palabras, viven según la carne y no según el Espíritu, según

    Ejemplos Bíblicos:

    • Los israelitas en el desierto, que se quejaron por falta de alimento y agua a pesar de los milagros, son un ejemplo de rebeldía.
    • Las «semillas de cizaña» que obedecen al diablo

    Cómo Superarla: Ceder el control de la vida a Dios. (Rendirse a Dios una nueva criatura en Cristo).

       ¿Qué dice la Biblia sobre la rebelión?

       La rebelión es el rechazo a la autoridad. La rebelión puede llegar a ser violenta, como por ejemplo «estalló una rebelión armada en la ciudad», aunque también puede no expresarse. La rebelión siempre comienza en el corazón. La rebelión contra la autoridad de Dios fue el primer pecado de la humanidad (Génesis 3) y sigue siendo nuestra ruina. Nuestra naturaleza pecaminosa no quiere someterse a la autoridad de otro, incluso a la de Dios. Queremos ser nuestros propios jefes, y esa rebelión en el corazón humano es la raíz de todo pecado (Romanos 3:23).

       El ejemplo más claro en la Biblia de la rebelión y sus consecuencias se encuentra en 1 Samuel 15. El rey Saúl, a quien Dios escogió para dirigir a Israel, se volvió orgulloso. Pensó que sabía mejor que Dios lo que Él quería de él, así que desobedeció las instrucciones directas de Dios (1 Samuel 15:3) y las reemplazó por su propia idea. En vez de seguir la directiva de Dios de destruir todo el botín del campamento enemigo, Saúl se quedó con lo mejor de los animales. Además, en lugar de matar al malvado rey Agag como Dios había ordenado, Saúl lo trajo de vuelta como prisionero. Ambos actos fueron una rebelión contra las órdenes de Dios, y sin embargo Saúl se complació con su decisión y trató de justificar su desobediencia: después de todo, los animales debían ser sacrificados al Señor (versículo 15).

       La rebelión contra la correcta autoridad es un tema serio a los ojos de Dios. El profeta Samuel se enfrentó al rey Saúl con estas palabras: «Y Samuel dijo: ¿Se complace el Señor tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras del Señor? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra del Señor, él también te ha desechado para que no seas rey» (1 Samuel 15:22-23). En este pasaje, la rebelión está relacionada con el orgullo, y ambos pecados tienen similitud con la brujería y el paganismo. Debido a la persistente rebelión de Saúl contra Dios, perdió el trono y su dinastía real quedó truncada. Dios entregó el reino a un pastorcillo llamado David (1 Samuel 13:14).

       La historia de Israel es un ciclo de rebelión y restauración (Jueces 2:10-19; Isaías 59:13; Números 14:18). Cuando Dios dio a los israelitas la ley, estaba enseñando al mundo que el universo tiene una cadena de mando. El Dios que descendió en el Sinaí con «truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte» (Éxodo 19:16) está al mando. Los seres humanos pueden ser la corona de Su creación (Hebreos 2:7), pero no somos los dioses de la misma (creación). Aunque tenemos la libertad de elegir obedecer al Señor o no, Su ley aún prevalece. Cuando nos rebelamos contra Su derecho a ser nuestro Señor, vienen las consecuencias, como ocurrió con Saúl (ver Romanos 6:23).

       Dentro de la civilización humana, Dios también ha establecido una cadena de mando, y es pecado la rebelión contra el orden ordenado por Dios. Romanos 13:1-7 nos ordena someternos a las autoridades que gobiernan, siempre y cuando esas autoridades no nos exijan desobedecer la autoridad de Dios (cf. Hechos 5:29). La rebelión contra la autoridad justa conduce a la anarquía y a la disolución de la sociedad. En el hogar, la cadena de autoridad de Dios es que el esposo debe ser la cabeza de la familia. La responsabilidad del marido es dirigir a su familia en la sumisión a Cristo (Efesios 5:23). La esposa debe someterse a su marido, y los hijos deben obedecer a sus padres (Efesios 5:22; 6:1; Colosenses 3:18, 20). La rebelión contra la autoridad familiar también conduce al caos y a tener hogares disfuncionales.

       Dentro de la iglesia, Dios también ha establecido el orden. Ha designado a los ancianos para que pastoreen y vigilen la congregación (1 Timoteo 5:17; 1 Tesalonicenses 5:12; Hebreos 13:17). Aunque los ancianos o pastores nunca deben tener un control absoluto sobre nadie, se les debe honrar y obedecer siempre que sea saludable para la iglesia y para la persona. La rebelión en el seno de una iglesia conduce a la división y a los conflictos, y genera una pérdida a la hora de realizar la obra de Dios (1 Corintios 3:3-6).

       En cada corazón humano germina la semilla de la rebelión en lo profundo. Nos gusta luchar por nuestros derechos y, cuando creemos que alguien no respeta nuestros «derechos», nos rebelamos. Aprender a acudir a la autoridad es una forma de evitar la rebelión y, aun así, encontrar una solución a un problema. Pensar de forma creativa es otra manera de canalizar nuestra pasión por el cambio hacia vías constructivas. Ofrecer soluciones de forma respetuosa permite a nuestras autoridades considerar opciones que quizá no habrían podido encontrar si no fuera por nuestro aporte. La relación de Daniel con el funcionario babilónico es un buen ejemplo de cómo mostrar respeto y evitar la rebelión (Daniel 1:8-16). Aunque adherirnos a la verdad con frecuencia requiere desafiar a los que tienen autoridad, la rebelión absoluta contra cualquier autoridad establecida por Dios rara vez es sancionada por Él.

    Texto: “Tu maldad te castigara, y tus rebeldías te condenaran; sabe, pues, y ve cuan malo y amargo es el haber dejado tu a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos” (Jeremias 2:19)

        Comentario del texto: Dios les pregunta en el v. 18 por qué habían pensado que podrían ir a Egipto y beber allí del Nilo, o a Asiria y beber allí del Éufrates. Esto no tiene razón ninguna cuando tienen agua disponible en su relación con Jehovah. Los dos grandes ríos eran símbolos del poder nacional de estos países en aquel entonces. Pero no les va a servir. Al abandonar al Señor su maldad va a ser castigada. Se debe mencionar que la nación de Israel todavía tiene algunas fuentes de agua pura que son lugares de recreo para el pueblo moderno. Uno es Panian que antes era Cesarea de Filipo y otro es En Gadi al lado del mar Muerto. No había necesidad de tomar el agua de los vecinos grandes.

       El v. 19 resume la situación en el año 620 a. de J.C. El pecado produce una cosecha muy amarga. Su maldad traerá su propio castigo; sus rebeldías serán causa de su condenación. Pablo usó el concepto cuando dijo: “Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará” (Gál. 6:7, 8). Bien sea en la época de Jeremías o en la época moderna, ¡cuán malo y amargo es dejar de seguir y obedecer al Señor nuestro Dios! Ni Asiria ni Egipto ofrecían garantías a la pequeña nación de Judá. Dios pide: Reconoce, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber abandonado a Jehovah tu Dios … (v. 19b).

    1er Titulo: Deshonroso proceder que lleva a lo perdición. Versículo 14. Y el nombre del varón que fue muerto con la madianita era Zimri hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Simeón. (Léase: Isaias 1:28. Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos. ▬ Romanos 1:28 y 29. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades).

       Isaias 1:28: Ni las ciudades santas ni las reales son fieles a su confianza, si la religión no habita en ellas. La escoria puede brillar como la plata, y el vino que se mezcla con agua aún puede tener el color del vino. Esos tienen mucho que responder, que no ayudan a los oprimidos, sino que los oprimen. Los hombres pueden hacer mucho por restricciones externas; pero solo Dios obra efectivamente por las influencias de su Espíritu, como un Espíritu de juicio. El pecado es el peor cautiverio, la peor esclavitud. La redención del Sión espiritual, por la justicia y la muerte de Cristo, y por su poderosa gracia, concuerda totalmente con lo que aquí se quiere decir. La ruina absoluta está amenazada. Los judíos deberían volverse como un árbol cuando son aplastados por el calor; como un jardín sin agua, que en esos países cálidos pronto se quemaría. Así serán ellos quienes confíen en ídolos, o en un brazo de carne. Hasta el hombre fuerte será como un remolque; no solo se rompe pronto y se hace pedazos, sino que se incendia fácilmente. Cuando el pecador se ha convertido en remolino y rastrojo, y Dios se convierte en un fuego consumidor, ¿qué puede evitar la ruina total del pecador?

       Comentario: Dios los entregó a una mente depravada (Romanos 1:28)

    Esta escena del juicio final resume los demás. En los tres, “estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios”. Esto recuerda los versículos 18–20, donde Pablo dice que Dios reveló el conocimiento de su poder y su deidad a través de su creación, lo que paralizaría el conocimiento del orden creado y cuestiones sexuales. En todas estas áreas, la humanidad pecadora tenía conocimiento de Dios, pero lo suprimió y prefirió adorar a la criatura (a ellos mismos) en lugar del Creador. Esto establece una correlación (“igual que”) entre el pecado y sus consecuencias. Los humanos han probado a Dios y lo han desestimado como indigno de su atención.

       Como sus mentes estaban empeñadas en el pecado y deliberadamente ignoraban a Dios, Él “los entregó a la depravación mental”. En los versículos 24 y 26, esta entrega tomó la forma de inmoralidad; querían el pecado, y Dios les permitió revolcarse en él. Aquí la retribución divina es más básica. La palabra “depravado” (adokimon) significa “sin valor” o “descalificado” (por Dios). Habían descalificado a Dios como indigno de su atención; ahora Dios los ha descalificado como sin valor en términos de eternidad. La locura de su pecado los ha hecho incapaces de discernir la verdad o cualquier cosa de valor. Todo lo que les queda es “hacer lo que no se debe hacer”. Fueron entregados a su locura, esto se demostrará en la lista de un vicio acumulado encima de otro en los próximos tres versículos.

    Su depravación explorada: la lista de vicios (Romanos 1:29–31)

       Los filósofos griegos, especialmente los estoicos, fueron consumidos por una conducta “adecuada”. La mentalidad descrita anteriormente es incapaz de tal comportamiento, por lo que estas personas depravadas están “llenas de toda clase” de pecado que se ve en la siguiente lista. En estos versículos hay tres categorías de pecados:

       (1) Los primeros cuatro son pecados generales que presentan a los demás. Las personas pecaminosas “se han llenado de todo tipo de maldad, perversidad, avaricia y depravación”. El lenguaje representa a estas personas como calderos hirviendo de inmundicia. Tres de los cuatro son prácticamente sinónimos, enfatizando la profundidad de su pecado. La otra característica, la “avaricia”, se une a esta lista porque llega al corazón del pecado. En Colosenses 3:5 y Efesios 5:5 Pablo habla de “la avaricia, que es idolatría”, porque la demanda de acumular posesiones se basa en la adoración de uno mismo por encima de Dios.

       (2) Los siguientes cinco comienzan de manera similar con “repletos de”; estos son pecados sociales derivados de la tendencia a maltratar a los demás. El primero es el pecado básico del que se desprenden los demás, ya que “homicidios, disensiones, engaño y malicia” proceden de la “envidia”. La envidia y la avaricia unen las dos primeras listas. La avaricia produce envidia, porque los codiciosos quieren lo que otros tienen y fácilmente se vuelven envidiosos. Entonces, este deseo de tomar lo que pertenece a los demás conduce al asesinato y la disensión, tomando violentamente lo que pertenece a otro. En mi experiencia, muchas divisiones de iglesias han tenido lugar debido a líderes que se envidian unos a otros. Me sorprende la cantidad de veces que he visto iglesias o departamentos en un seminario que se niegan a contratar a alguien porque sus grandes dones amenazan a los que ya están en el poder.

       El engaño y la malicia, indicados por la voluntad de engañar a otros para quitarles cosas o hacerles creer una mentira, son pecados básicos. Los falsos maestros como los de Gálatas, Filipenses 3, las Cartas Pastorales o 1 Juan, todos usaron el engaño para burlar a las personas de seguir a Cristo.

       (3) Los doce pecados finales pueden subdividirse en pecados de la lengua (“chismosos, calumniadores”), pecados de orgullo (“enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes”), pecados sumarios (“se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres “), y los pecados negativos (“insensatos, desleales, insensibles, despiadados “). Los dos primeros están estrechamente relacionados; el término para “chismosear” connota a una persona susurrando rumores y calumnias a otros. El chisme puede ser incluso peor que la calumnia porque el chismoso convierte la calumnia en entretenimiento, jugando descuidadamente con la reputación de otra persona.

       Los “enemigos de Dios” son aquellos que se han vuelto contra Dios. Es posible que esto pueda significar “odiado por Dios”, pero en una lista de vicios como esta probablemente se refiere a aquellos que están enojados con Dios y se oponen a todo lo que él representa, incluidos sus seguidores. Los siguientes tres términos están relacionados: “insolente” es un término fuerte para el orgullo que insinúa la violencia contra los demás, y los arrogantes están tan atrapados consigo mismos que jactarse es una consecuencia natural.

    Los dos pecados sumarios se agrupan no por tema sino porque son frases en lugar de palabras simples. Aquellos que “se ingenian maldades” están tan consumidos por el pecado que buscan la originalidad en sus actos de depravación. Idean formas de lastimar a otros y robarles. Los que “se rebelan contra sus padres” no son solo niños sino también adultos rebeldes. Ignoran los consejos y desafíos de sus padres para cometer actos malvados; Bajo el antiguo pacto, maldecir a los padres era castigado con la muerte (Levítico 20:9).

       Los últimos cuatro están conectados por el hecho de que en griego todos comienzan con la partícula negativa sin y se usan para resumir esta sección. Aquellos que “no tienen entendimiento” señalan los versículos 18–20, donde la humanidad depravada ignoró la revelación de Dios de sí mismo a través de la creación. Aquellos que no tienen “lealtad” rompen todas las promesas a Dios o a quienes les rodean y no se puede confiar en que hagan nada excepto vivir para ellos mismos (Jer 3:7–11). Quienes no tienen amor viven solo para sí mismos y no se preocupan por los demás. El término enfatiza la falta de amor incluso para la propia familia. Aquellos sin “piedad” pisotean a cualquiera que se interponga en su camino.

       Juntos, todos estos, representan el pecado profundo que lleva a las personas a vivir solo para sí mismas y no se preocupan por las que los rodean.

    2º Titulo: Mujer sin Dios muere en su pecado. Versículo 15. Y el nombre de la mujer madianita muerta era Cozbi hija de Zur, príncipe de pueblos, padre de familia en Madián.  (Léase: 2ª de Reyes 9:33 al 37. Y él les dijo: Echadla abajo. Y ellos la echaron; y parte de su sangre salpicó en la pared, y en los caballos; y él la atropelló. Entró luego, y después que comió y bebió, dijo: Id ahora a ver a aquella maldita, y sepultadla, pues es hija de rey. Pero cuando fueron para sepultarla, no hallaron de ella más que la calavera, y los pies, y las palmas de las manos. Y volvieron, y se lo dijeron. Y él dijo: Esta es la palabra de Dios, la cual él habló por medio de su siervo Elías tisbita, diciendo: En la heredad de Jezreel comerán los perros las carnes de Jezabel, y el cuerpo de Jezabel será como estiércol sobre la faz de la tierra en la heredad de Jezreel, de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel.).

       Comentario de 2 Reyes 9: La muerte de Jezabel, 9:30–37. El tercer paso en la consolidación del poder real en manos de Jehú fue el asesinato de Jezabel, la reina madre de Israel. Cuando le llegó en Jezreel la noticia de la muerte de su hijo y rey, orgullosamente y con frialdad se adornó para su muerte segura a manos de Jehú. Algunos creen que su asociación con la fornicación (9:22; ver Jer. 4:30; Eze. 23:40) indicaría que se adornó con la esperanza de atraer a Jehú para un encuentro sexual, para evitar que la asesinara. Pero esa interpretación no concuerda con la acusación odiosa que le gritó por la ventana. Probablemente ella creía que la condición del cuerpo en el momento de morir caracterizaría la naturaleza de su existencia después de la muerte.

       No obstante, con cinismo evidente antes de su muerte insultó a Jehú y predijo equívocamente un reinado corto para él, pues el reinado de siete días de Zimri fue un fracaso que terminó con su furibundo suicidio (1 Rey. 16:15–20). Sus propios ayudantes la tiraron por la ventana, evidentemente de una segunda planta. Al caer, su sangre salpicó la pared y a los caballos, los cuales la pisotearon. Sin preocuparse por su cadáver y con evidente desprecio e insensibilidad, Jehú comió y bebió tranquilamente. Así demostró que había algo de verdad en el insulto de Jezabel acerca de él y vislumbró un régimen tan cruel como el anterior. Luego, pensando en la descendiente real como princesa de Fenicia, la mandó enterrar, pero solo encontraron el cráneo, los pies y las palmas de las manos de ella (v. 35). Así también se cumplió la profecía pronunciada por Elías sobre el desenlace de la enemiga número uno de Jehovah y sus siervos (1 Rey. 21:23).

    3er Titulo: Engaño que conduce a la idolatría y carnalidad, armas poderosas del enemigo para destrucción. Versículos 16 al 18. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Hostigad a los madianitas, y heridlos, por cuanto ellos os afligieron a vosotros con sus ardides con que os han engañado en lo tocante a Baal-peor, y en lo tocante a Cozbi hija del príncipe de Madián, su hermana, la cual fue muerta el día de la mortandad por causa de Baal-peor. (Léase: Números 25:1 al 3. Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. ▬ 2ª a los Corintios 2:11. para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.).

       La Biblia condena el hostigamiento, instando a amar al prójimo y no hacer daño, aunque contiene pasajes complejos sobre roles de género que a veces se malinterpretan como justificación, mientras ofrece principios para enfrentar el acoso: resistir a Satanás con la Palabra de Dios (1 Pedro 5:9), buscar la ayuda de Dios (Salmos 118:13), mantener la calma, no buscar venganza y no ser un acosador (Proverbios 4:14-27, Levítico 19:18, Efesios 6:4-6). El consejo general es resistir el mal, no ser el mal, y buscar la justicia divina.

       Comentario de Números 25: Verso 1-2: El Señor había defendido a Su pueblo Israel de la maldición de Balaam; pero los propios israelitas, en lugar de guardar el pacto de su Dios, cayeron en las trampas de la seducción pagana (Números 25:1, Números 25:2). Mientras acampaban en Sitim, en las estepas de Moab, el pueblo comenzó a prostituirse con las hijas de Moab: aceptaron las invitaciones de estas últimas a un festival de sacrificio de sus dioses, participaron en sus comidas de sacrificio e incluso adoraron a los dioses. de los moabitas, y se entregó a la adoración licenciosa de Baal-Peor. Como los príncipes de Madián, que eran aliados de Moab, habían sido los consejeros y ayudantes del rey moabita en el intento de destruir a los israelitas por una maldición de Dios; así que ahora, después del fracaso de ese plan, ellos eran el alma de la nueva empresa para debilitar a Israel y volverlo inofensivo, seduciéndolo a la idolatría y llevándolo así a la apostasía de su Dios. Pero fue Balaam, como se observa casualmente después en Números 31:16, quien primero dio este consejo. Esto se pasa por alto aquí, porque el punto de mayor importancia en relación con el objeto de la narración no era la participación de Balaam en la propuesta, sino la realización de la propuesta misma. Las hijas de Moab, sin embargo, también tomaron parte en su realización, formando asociaciones amistosas con los israelitas, y luego invitándolos a su fiesta de sacrificio. Ellas solamente son mencionadas en Números 25:1, Números 25:2, como siendo las hijas de la tierra. La participación de los madianitas aparece ante todo en el desvergonzado libertinaje de Cozbi, la hija del príncipe madianita, de lo cual no sólo vemos que los príncipes de Madián cumplieron su parte, sino que obtenemos una explicación de la razón por la cual el juicio sobre los astutos destructores de Israel iba a ser ejecutado sobre los madianitas.

       Verso 3: Y la ira del Señor se encendió contra el pueblo, de modo que Jehová mandó a Moisés que trajera las cabezas del pueblo, es decir, que los reuniera y «colgara» a los hombres que se habían unido a Baal-Peor «delante del Señor contra el sol”, para que la ira de Dios se aparte de Israel. El ardor de la ira de Dios, que había de apartarse del pueblo mediante el castigo de los culpables, como se ordenó a Moisés, consistió, como podemos ver en Números 25:8, Números 25:9, en una plaga infligida sobre la nación que se llevó gran número del pueblo, una muerte súbita, como en Números 14:37; Números 17:11. הוקיע, de יקע, ser desgarrado o arrancado (Ges., Winer), se refiere al castigo de la crucifixión, una modalidad de pena capital que fue adoptada por la mayoría de las naciones de la antigüedad, y se llevó a cabo a veces clavando una estaca en el cuerpo y empalándolos (ἀνασκολοπίζειν), el modo practicado por los asirios y los persas, otras veces fijándolos a un poste o clavándolos en una cruz (ἀνασταΰροῦν). Sin embargo, en el caso que nos ocupa, los idólatras no fueron empalados ni crucificados vivos, sino que, como podemos ver en la palabra הרמּוּ en Números 25:5, y de acuerdo con la costumbre frecuentemente adoptada por otras naciones (ver la Enciclopedia de Herzog), en primer lugar, fueron ejecutados y luego empalados en un madero o fijados en una cruz, de modo que el empalamiento o la crucifixión eran solo un agravante de la pena capital, como la quema en Levítico 20:14, y el ahorcamiento (תּלה) en Deuteronomio 21:22

       Comentario de 2ª a los Corintios 2:11: Disciplina de la iglesia: Estaba el espíritu perdonador del ministro. Pablo dice que él perdono al hombre por tres razones:

    ▬ 1. Pablo perdono al hombre a fin de ayudar a la iglesia y ayudarse a sí mismo. La naturaleza y el cimiento mismos de la iglesia es el perdón. La iglesia existe porque Dios perdona nuestros pecados. Por consiguiente, si la iglesia se rehúsa a perdonar a una persona que se arrepiente verdaderamente, la iglesia está negando su naturaleza y propósito de existencia. La iglesia no tiene razón de existir si no perdona y restaura a las personas a la comunión.

       Sucede lo siguiente: El ministro debe ser el primero en perdonar y en enseñar el perdón. Por consiguiente, Pablo perdono al hombre y alentó a la iglesia de Corinto a perdonar al hombre también. Como dice Pablo: “lo que he perdonado [el daño hecho], por vosotros lo he hecho”.

    ▬ 2. Pablo perdono al hombre por amor a Cristo. “En presencia de Cristo” quiere decir frente a frente o frente a la persona de Cristo, es decir, ante Cristo. A Cristo le desagrada tanto un espíritu implacable, que se rehúsa a perdonar los pecados de cualquier hombre que sea implacable. El corazón de Cristo derrama perdón; por consiguiente, ÈL espera que todos los hombres perdonen a los otros. Pablo amaba a Cristo, lo amaba con todo su corazón; por consiguiente, Pablo no podía lastimar a Cristo con un espíritu implacable. Pablo tenía que perdonar al hombre por amor a Cristo.

    ▬ 3 Pablo perdono al hombre para evitar que Satanás ganara ventaja. Los resultados habrían sido trágicos. » » a. Satanás habría tenido ventaja sobre el hombre.

       Si la iglesia no lo hubiera perdonado:

    • Se habría quedado fuera de la iglesia, fuera en el mundo.
    • Habría quedado sujeto a caer en depresión y desesperación, ser consumido de tristeza.

    » b. Satanás habría tenido ventaja sobre Pablo. El ministerio de Pablo se habría vuelto ineficaz, porque ya Dios no podría bendecir a un hombre que no hizo lo que predicaba: “Perdonar los pecados de los hombres”.

    » c. Satanás habría tenido ventaja sobre la iglesia por la misma razón. Dios ya no podría usar más la iglesia, porque estaría negando su propio propósito de existencia. En lugar de abrir sus puertas al pecador arrepentido, estaría cerrándole sus puertas a la satisfacción de las necesidades de las personas, personas que son tan preciadas para Dios.

       Note lo que Pablo dice: “no ignoramos sus maquinaciones [las de Satanás]”. Satanás tiene gran influencia en los hombres y en sus asuntos. Los creyentes no deben ignorar sus maquinaciones para tentar y destruir a las personas.

       “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” (Ef. 4:26, 27).

       “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podéis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Ef. 6:10, 11).

       “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huiré de vosotros” (Stg. 4:7).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 P. 5:8, 9).

    Domingo 18 de enero de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • Lunes 12 de enero de 2026 “EL ENEMIGO TEME A LOS VERDADEROS HIJOS DE DIOS”.

    Lección: 1ª de Samuel 29: 1 al 5. 1. Los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec, e Israel acampó junto a la fuente que está en Jezreel. 2. Y cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis. 3. Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: ¿No es este David, el siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado conmigo por días y años, y no he hallado falta en él desde el día que se pasó a mí hasta hoy? 4. Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y le dijeron: Despide a este hombre, para que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo; porque ¿con qué cosa volvería mejor a la gracia de su señor que con las cabezas de estos hombres? 5. ¿No es este David, de quien cantaban en las danzas, diciendo Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles? 

       Los filisteos rechazan a David, 29:1–11. Este capítulo suple una información por vía de paréntesis. No sigue el capítulo anterior cronológicamente, porque aquí los filisteos todavía se encuentran en su marcha hacia el norte. Y se reúnen en Afec para pasar revista al ejército. Están a casi 70 km. distante de Gilboa todavía. Puesto que Aquis y sus soldados con David y su ejército estaban en la retaguardia, habían pasado hasta aquí inadvertidos. Pero ahora los príncipes o comandantes de los filisteos se asustan viendo a David y sus hombres. Les llaman “hebreos”, palabra usada en 1 Samuel siempre por los filisteos al referirse a Israel. Se usa por primera vez en la Biblia en Génesis 14:13 refiriéndose a Abraham. Puede venir del nombre de su antepasado Heber (Gén. 10:24, 25), aunque la raíz de la palabra es cruzar o venirse de más allá. En 1 Samuel 31:7 por ejemplo, las palabras “al otro lado” traducen una sola palabra. Se refiere entonces a uno que ha venido de afuera o que cruzó el río. Abraham salió de su lugar por fe sin saber a dónde iba (Heb. 11:8). Nosotros podemos relacionarnos con Abraham en este sentido. También hemos salido del mundo antiguo y buscamos una ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

       Los príncipes de los filisteos llaman a David nuestro enemigo (v. 4). La palabra heb. aquí es satán, que quiere decir adversario. Le miran esencialmente como una persona non grata. De hecho, dice Aquis en el v. 6 que para ellos David no es trato (lit. “no es bueno”). Y, por lo tanto, no se le permitirá ir (lit. “descender”) con ellos a la batalla (v. 4). Aquí piensan bajarse al valle de Jezreel o Meguido al campo de batalla. Más adelante en el v. 9 dicen: que no vaya a la batalla con nosotros y la palabra lit. es “ascender a la batalla”. En otras palabras, no sólo sería excluido del campo de batalla, pero no querían que David y sus hombres subieran a Afec. Ellos no querían que él estuviera dentro de 70 km. del campo de batalla.

       El motivo de su gran desconfianza fue doble. En primer lugar, David tenía fama de haber matado a muchos filisteos (v. 5). ¿Qué mejor manera de congraciarse con Saúl que matando más filisteos? Ellos soportaban su presencia en Siclag, pero no podían tolerarle de cerca. A esta altura podemos ver como esta decisión vino de Dios.

       El Enemigo Teme A Los Verdaderos Hijos De Dios: La frase «El enemigo teme a los verdaderos hijos de Dios» se basa en creencias cristianas que afirman que Satanás (el enemigo) odia y teme a quienes nacen de nuevo en Dios, porque son protegidos por Él y pueden vencer sus tentaciones, viviendo en justicia y amor, manifestando el poder de Cristo, quien destruyó las obras del diablo. Los hijos de Dios, guiados por el Espíritu Santo y fortalecidos en Cristo, no son vulnerables al maligno como aquellos que no tienen a Dios, y su fe viva es una amenaza para el reino de Satanás.

    ¿Quiénes son los «verdaderos hijos de Dios»?

       Los que no practican el pecado: 1 Juan 5:18 dice que quien nace de Dios no peca, porque Dios lo guarda y el maligno no lo toca.

       Los que practican la justicia y aman a su hermano: 1 Juan 3:10 explica que los hijos de Dios se distinguen por no hacer injusticia y por amar a los demás, a diferencia de los hijos del diablo.

        Los que son guiados por el Espíritu Santo: Romanos 8:14 señala que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios y no están bajo el espíritu de temor.

        Los que están en Cristo: Juan 9:29 afirma que, al creer en Jesús, hijo de Dios, se une uno a Dios y a la vida eterna, y el maligno no tiene poder sobre ellos.

    ¿Por qué el enemigo teme a estos hijos?

       Poder y protección divina: Los hijos de Dios están unidos a Él y protegidos por su poder, que es mayor que el del enemigo (1 Juan 4:4).

       Vencedores en Cristo: Jesús vino para destruir las obras del diablo (1 Juan 3:8). Los creyentes, al estar en Cristo, participan de esta victoria.

       Luz contra la oscuridad: El enemigo busca que las personas no conozcan a Dios. Los hijos de Dios, al vivir en la luz del evangelio, exponen y frustran sus planes (2 Corintios 4:4).

       Testimonio de la verdad: La vida de un creyente fiel es un testimonio contra el engaño del diablo, quien odia que la gente viva en comunión con Dios (Juan 10:10).

       En resumen, el temor del enemigo no es hacia una persona por sí misma, sino hacia la vida de fe, justicia, amor y dependencia en Dios que caracteriza a sus verdaderos hijos, quienes viven bajo la autoridad y protección de Jesucristo.

       Referencias Bíblicas: «Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.» (1ª de Juan 5:19 al 21.).

       «el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.» (Colosenses 1:13 y 14).

       «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.» (Hebreos 4:12.).

    1er Titulo: El enemigo preparando sus huestes para atacar a los hijos de Dios. Versículos 1 y 2. Los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec, e Israel acampó junto a la fuente que está en Jezreel. Y cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis. (Lease: Efesios 6:11. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. ▬ 1ª de Pedro 5:8. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.).

       Comentario de Efesios 6:11: Pablo continúa: 11: Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra los métodos astutos del diablo. Podría venirnos a la mente la pregunta, “En vista del hecho que mediante las dos maravillosas obras ya mencionadas nos es bien claro que el poder de Dios en Cristo es infinitamente superior al de Satanás y sus aliados, ¿necesitamos acaso preocuparnos tanto de las arremetidas del príncipe del mal? La respuesta es: “La evidencia de esta superioridad no disminuye en manera alguna la seriedad de cualquier posible conflicto en cualquier ‘día malo’ ni da seguridad cierta de victoria en batalla particular alguna”. Estoy en completo acuerdo con las palabras citadas, y quisiera agregar que, mirando desde el ángulo de la responsabilidad humana, es aún posible decir que no solamente esta o aquella batalla particular sino toda la guerra será perdida a menos que haya esfuerzo de parte nuestra. Es verdad que el consejo de Dios desde la eternidad jamás fallará, pero es verdad también que en el plan de Dios desde la eternidad quedó establecido que la victoria sería concedida a los que vencieren (Ap. 2:7, 11, 17, etc.). ¡Los vencedores son los conquistadores, y a fin de conquistar debemos luchar!

       Además, la guerra debe ser emprendida enérgicamente, puesto que el adversario es nada menos que ho diábolos, es decir, el diablo (Mt. 4:1, 5, 8, 11; Jn. 8:44; 1 P. 5:8; Jud. 9; Ap. 2:10; 12:9; 20:2). Es evidente que el apóstol creía en la existencia de un príncipe del mal personal. Estaba escribiendo a personas de las cuales muchas antes de su muy reciente conversión a la fe cristiana tuvieron gran temor de los espíritus malignos, como es cierto también hoy entre los paganos. Es casi imposible apreciar cuán difundido, obsesionante, y abrumador es este miedo a los demonios que hallamos a través del paganismo. ¿En qué forma contrarrestó Pablo este miedo? ¿Dijo lo que muchos dicen hoy día “¿El mundo de los espíritus malignos es una gran irrealidad, pura invención de la imaginación”? Por supuesto que no. En lugar de esto, sin aceptar la demonología o animismo pagano, enfatiza la gran y siniestra influencia de Satanás. De igual modo proceden los demás escritores inspirados. Lo que todos ellos dicen al describir el poder del demonio se puede resumir más o menos como sigue: “Habiendo sido expulsado del cielo, se halla lleno de furia y envidia. Su acción malévola está dirigida contra Dios y su pueblo. Su propósito, [p 296] por tanto, es destronar a su gran Enemigo, y lanzar a todo el pueblo de Dios-en realidad, a toda persona- al infierno. El anda alrededor como león rugiente buscando a quien devorar. Tiene un ejército poderoso y bien organizado (como veremos pronto), y ha establecido una avanzada dentro de los corazones mismos de aquellos que quiere destruir.

       Además, sus métodos, dice Pablo, son astutos (véase sobre 4:14). Son las artimañas del engañador. Esta verdad no la ignoran los creyentes (2 Co. 2:11). Ahora bien, esta expresión “métodos astutos” sería hueca y sin sentido si no le darnos un contenido bíblico. Algunos de estos mañosos ardides y malignas estratagemas son: mezclan el error con la verdad suficiente para que ello resulte aceptable (Ge. 3:4-5, 22).

       Comentario de 1ª de Pedro 5:8: Satanás ▬ Creyente, Deber: ¿cómo podemos enfrentar los ataques y las tentaciones del diablo? Hay una única manera: debemos ser sobrios y velar.

    ▬ 1. En primer lugar, ser sobrios (nephate). La palabra significa…

    • no intoxicarnos ni con drogas ni con alcohol de ningún tipo.
    • estar sobrio de mente y de comportamiento; ser controlado en todas las cosas; no entregarse a la indulgencia, al libertinaje ni las extravagancias. Es lo opuesto a la indulgencia en cosas como comer, beber y recrearse. Significa vivir una vida sobria, sólida, controlada y fuerte.

       El creyente debe estar sobrio mientras vigila los ataques del diablo. Si no está sobrio, no estará lo suficientemente alerta para conquistar los ataques y las tentaciones del diablo. El creyente será vencido y llevado al pecado y la destrucción. Y ningún creyente puede estar lo suficientemente alerta para enfrentarse al diablo si tiene indulgencia y gratifica su carne en. …

    • el sexo • la pornografía • el alcohol y las drogas
    • la comida • la posición • el reconocimiento
    • el sueño • la vestimenta • el poder
    • la relajación • las posesiones

       El creyente debe vivir una vida sobria y controlada. Debe estar alerta ante el diablo y sus tentaciones todo el tiempo. Debe estar lo suficientemente alerta para ver las tentaciones y ataques que le llegan, y tener una mente y un espíritu lo suficientemente fuerte para enfrentar las tentaciones y los ataques.

       “Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se, embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo” (1 Ts. 5:6-8).

       “Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo” (1 Ti. 3:11).

       “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:11-13)

       “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13).

       “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración” (1 P. 4:7).

    ▬ 2. ¿Cómo enfrentamos al diablo? Segundo, ser vigilante (gregoresate). La palabra significa estar alerta y despierto. Acarrea la idea de estar todo el tiempo despierto y observando; siempre estar despierto y observando al diablo y sus ataques. Nuevamente si la mente y el cuerpo de una persona están obnubilados («Obnubilado» se refiere a estar con la mente o la vista nublada, confusa o perturbada, con dificultad para pensar con claridad, concentrarse o percibir el entorno, como si hubiera una niebla mental o visual que impide la nitidez; puede indicar un estado de somnolencia, torpor o aturdimiento mental, y se usa tanto en lenguaje común (afectado por una emoción) como en medicina (estado de conciencia reducido).)., enclenques y débiles por la bebida, las drogas, el exceso de comida, la pereza y la indulgencia respecto del sueño, la recreación, el placer o cualquier otra cosa, esa persona no puede estar alerta y expectante; no puede estar siempre despierto para observar las tentaciones y los ataques del diablo.

       El creyente debe estar sobrio y serio con respecto al diablo; debe permanecer en estado de vigilia en busca de las tentaciones y ataques del diablo. Es la única forma concebible en que el creyente puede conquistar y vencer en esta vida; es la única manera en que puede evitar que su vida y su testimonio sean destruidos por el diablo,

       “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mit. 26:41).

       “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su seña/r, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles” (Lc. 12:37).

       “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Co. 10:12).

       “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos” (1 Co. 16:13).

       “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Col. 4:2).

       “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Ts. 5:5-6).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

       “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” (Ap. 16:15).

       (5:8) Satanás: ¿por qué debemos enfrentar los ataques y las tentaciones del diablo? Hay un motivo concreto: él es nuestro adversario, un león rugiente que busca a todos los que pueda devorar. Advierta tres puntos.

    ▬ 1. El diablo es nuestro “adversario” (antidikos). La palabra griega significa un oponente legal, tal como sucede en un juicio legal. También significa un oponente cotidiano como un vecino que se opone a nosotros y actúa como nuestro enemigo. La figura es la del diablo que se nos opone de todas las maneras concebibles.

    => Es el cuadro de Satanás en un tribunal, que actúa como nuestro adversario en el tribunal de Dios y nos acusa ante Él.

    => Es la figura de Satanás aquí en la tierra, que se nos opone haciendo todo lo que está a su alcance para ha- cernos tropezar y para vencemos y destruimos.

    ▬ 2. La palabra “diablo” (diabolos) en si misma significa calumniador o falso acusador. El diablo es un enemigo malicioso que nos acusa ante Dios y levanta cargos falsos en contra de nosotros. Las Escrituras enseñan que Satanás lleva constantemente nuestros pecados y transgresiones delante de Dios, que continuamente le recuerda a Dios sobre nuestra desobediencia. Pero advierta: las acusaciones en nuestra contra son falsas. Los cargos no son ciertos. ¿Cómo pueden no ser verdad cuando somos pecadores, puesto que ningún creyente verdadero niega su pecado? Gracias a Cristo. Le hemos creído a Cristo y nos hemos entregado a Él, al glorioso hecho de que Él murió por nuestros pecados. Hemos confiado en Cristo para el perdón de nuestros pecados, y cuando Él nos perdona, también nos quita nuestros pecados. Ya no somos culpables de pecado. Por lo tanto, las acusaciones y cargos de Satanás en contra de nosotros son falsos. ¿Por qué, entonces, nos acusa y presenta estos cargos a Dios? ¿Para qué le recuerda nuestros pecados a Dios una y otra vez? Para lastimar a Dios, para herir su corazón. Él es el diablo, el que se opone a Dios y a todo lo que Dios representa. Hace mucho tiempo, un poco antes de que el mundo fuera creado, al parecer él era el ángel superior de toda la creación. Dios lo había creado como el ser espiritual más elevado en el universo. En esa época su nombre era Lucifer. Pero hizo lo que tantos hombres hacen —se rebeló contra Dios— y condujo a otros seres angélicos para que se revelarán contra él. Por lo tanto, Dios lo juzgó y lo arrojó de su posición exaltada en el cielo. Por lo que podemos entrever en las Escrituras, esto es lo que le sucedió a Satanás, así fue como se convirtió en el diablo, el terrible opositor de Dios (véase Estudio a fondo 1, Ap. 12:9 para profundizar al respecto. Cp. Is. 14:12-17; Ez. 28:11-19. Ver también nota, 2 Co. 4:4).

       La cuestión es esta: el diablo hace todo lo que puede para herir y lastimar el corazón de Dios. Por lo tanto, constantemente le recuerda a Dios nuestros pecados. Por supuesto, esto significa que el diablo hace todo lo posible para tentarnos y llevarnos al pecado, dado que cuanto más pecamos, más herimos a Dios.

       Pensamiento 1. Piense en lo que esto significa: cómo debe sufrir el corazón de Dios cuando nosotros pecamos. Nosotros somos creyentes, personas por quienes Dios entregó a su Hijo en la cruz. Dado que Dios pagó tal precio -en realidad depositó su ira contra su propio Hijo a causa del pecado- piense cuánto le debe doler cuando pecamos, especialmente cuando profesamos amarlo. El diablo es un calumniador; nos calumniará constantemente ante Dios. Usará nuestro pecado para lastimar a Dios tanto como sea posible. Este es el motivo por el cual debemos enfrentar al diablo: debemos proteger el corazón de Dios. No debemos llevar dolor ni pena al corazón de nuestro Padre.

       “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oi una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (Ap. 12:9-10).

       “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.

    Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás, a Jehová dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.” (Job 1:6-12)

       “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle” (Zac. 3:1).

    ▬ 3. Él es como un león rugiente que busca devorar a todos los que puede. El león rugiente da una idea de enojo, fortaleza, ferocidad y crueldad. Satanás es mostrado en su enojo (contra Dios y todos los creyentes), fuerte, feroz y cruel. Advierta: las Escrituras dicen que anda rugiendo con furia y crueldad en la ferocidad de su fuerza, buscando a alguien a quien atacar y devorar. ¿Cómo puede Satanás devorar a una persona? Jesús nos lo dice en una de las enunciaciones más impactantes jamás hechas sobre el hombre. Él dijo que una persona que no confía ni sigue a Dios como su Padre ciertamente está a las órdenes de su padre, el diablo. En otras palabras, Jesús dice que todos los incrédulos tienen al diablo como padre.

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suya, habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

       Advierta que Jesús nos está diciendo cómo el diablo devora al hombre. Consume al hombre llevándolo a hacer cuatro cosas.

    » a. El diablo nos lleva a la lujuria. Nos tienta para que cedamos al deseo de la carne y al deseo de los ojos y a la vanagloria de la vida.

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

    » b. El diablo nos conduce al asesinato. El diablo procura acabar con la vida humana, busca que se pierda el hombre que experimenta la verdadera vida aquí en la tierra. El diablo destruye la existencia y toda vida abundante a su alcance: todo el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la benignidad, la fe, la mansedumbre, la disciplina.

       “Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino” (Mt. 13:19).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

       “Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia” (Job 1:9-11).

       Jesús hablaba de algo cierto: Dios no es el padre del asesinato, el diablo lo es. Los que cometen asesinatos son hijos del diablo. Pero advierta el verdadero significado del asesinato revelado por Jesús (véase nota, Mt. 5:22 para profundizar). El asesinato implica…

    • enojo • golpear a una persona • resentimiento • calumniar, injuriar, hablar • enemistad. • calumniar, injuriar, hablar mal de una persona y destruir la imagen de una persona (que ha sido creada a la imagen de Dios).
    • un espíritu descontrolado • desear la ruina de una persona. • envidiar y destruir la felicidad de una persona.

    » c. El diablo lleva a los hombres a rechazar la verdad.

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

       “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8).

    » d. El diablo lleva al hombre a mentir y a engañar.

       “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:3-4).

       “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Co. 11:13-15).

    2° Titulo: reconociendo el buen testimonio de David como hijo de Dios. Versículos 3 y 4. Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: ¿No es este David, el siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado conmigo por días y años, y no he hallado falta en él desde el día que se pasó a mí hasta hoy? Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y le dijeron: Despide a este hombre, para que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo; porque ¿con qué cosa volvería mejor a la gracia de su señor que con las cabezas de estos hombres? (Léase: 1ª de Samuel 18:30. Y salieron a campaña los príncipes de los filisteos; y cada vez que salían, David tenía más éxito que todos los siervos de Saúl, por lo cual se hizo de mucha estima su nombre. ▬ Los Hechos 16:1 y 2. Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego; y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.).

       Comentario de 1ª de Samuel 18:30: David y Mical, 18:20–30. El caso de Mical fue otro. Mical amaba a David y su padre vio que le amaba. El nombre Mical parece ser una contracción de Micael que en hebreo quiere decir: ¿Quién como Dios? Si no es contracción de ese nombre tendría que referirse a un pequeño chorro (de agua). Pero es muy probable que es contracción puesto que era bastante común como nombre en aquellos días. El nombre Miqueas es parecido y quiere decir: ¿Quién como Jehovah? Viendo Saúl que su hija le quería mucho a David, pensaba usarla para meter al joven en una trampa (lit. en una horca). Sabía que David se sentía indigno de este honor e instó a sus servidores que ellos animaran a David. Le decían que el rey le apreciaba (v. 22) o sea que se agradaba de él. Y sabiendo que no podía pagar el precio matrimonial al rey (ver Éx. 22:16, 17) Saúl puso un substituto bajo el pretexto de que sería para venganza de sus enemigos (v. 25). No fue tanto su deseo de matar a los filisteos como su esperanza de que David muriera lo que impulsó a Saúl a sugerir una cosa tan macabra.

        Bajo estas circunstancias David cumplió el deseo de un rey aun antes del plazo fijado, matando dos veces el número de filisteos pedido. El v. 27 dice que dio al rey el cómputo cabal. La diferencia entre estos dos hombres se hace notar con gran claridad. Saúl se ha vuelto introvertido, melancólico, paranoico. David, al contrario, es generoso, amistoso y servicial. Quiere agradar a todos y hacer todo en el nombre de Dios (ver Col. 3:17). ¡Qué diferencia hubiera atendido el camino de Saúl aun a esta altura de su vida, si hubiera dado lugar a lo mismo! Pero Saúl no confesó su pecado, no calculó bien el precio, y no creció como discípulo del Señor.

       Comentario de Los Hechos 16:1 y 2. Discipulado: fiel en hacer discípulos. Este es un pasaje significativo, pues muestra cómo Pablo tomó a Timoteo bajo su cuidado para ayudarlo a desarrollarse y a crecer. Timoteo era el joven discípulo destinado a convertirse en uno de los grandes siervos de la iglesia primitiva, aquel a quien el Señor había hecho que Pablo escribiera dos de las grandes cartas del Nuevo Testamento (1 y 2 Timoteo).

    ▬ 1. Timoteo fue una sorpresa maravillosa, un emocionante descubrimiento para Pablo. La frase “he aquí” (idou) conlleva la idea de mirar y contemplar un descubrimiento maravilloso, una sorpresa inesperada. El amor y la madurez en el Señor que tenía Timoteo impresionaron a Pablo.

       “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20).

       “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Ti. 2:2.)

    ▬ 2. Timoteo tenía una madre y una abuela devotas de procedencia judía, pero también eran creyentes cristianas. Ambas fueron tan piadosas y fuertes en la fe, que Pablo las menciona años después (2 Ti. 1:5.) Tanto una como la otra ejercieron gran influencia sobre Timoteo.

       Pensamiento 1. Note la influencia que puede tener una madre devota sobre su hijo.

       “trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (2 Ti. 1:5.)

       “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a hijos de tus hijos” (Dt. 4:9).

       “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablaras

    de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Dt. 6:6-7).

       “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Pr. 22:6).

    3er Titulo: Recordando el cantico de gratitud por la victoria. Versículos 5. ¿No es este David, de quien cantaban en las danzas, diciendo Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles? (Léase: Éxodo 15: 1 y 2. Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré. ▬ 1ª de Samuel 18: 6 y 7. Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles.).

       Comentario de Éxodo 15: 1 y 2. (15: 1-2) Cántico ▬ Adoración ▬ Alabanza ▬ Acción de Gracias ▬ Nombres de Dios ▬ Títulos ▬ Moisés ▬ Liberación: El cántico de este pasaje es un cántico de alabanza a Dios. Es cantado para el SENOR. El Señor es el motivo de la alabanza. Se habla de él en trece ocasiones en solamente veintiún versículos.

    • El cántico cantado por Moisés menciona a Dios diez veces como el SEÑOR (Jehová, Yahveh) (v. 1. 2. 3. 6,11,16,17,18).
    • El cántico de Moisés también se refiere a Dios como Adonai una vez (v. 17).
    • El breve cántico cantado por María (vv. 19-21) menciona al Señor en dos ocasiones (vv. 19. 21).

       Moisés y los israelitas estaban inundados con la alegría del momento, y el corazón de cada uno de ellos estaba desbordante con un espíritu de regocijo y alabanza a Dios. Se nos dan dos razones para que Israel comenzara a cantar.

    ▬ 1. El Señor había triunfado gloriosamente en pro de su pueblo: Había arrojado a los jinetes armados de sus enemigos al mar. El Señor los había liberado gloriosamente de ser capturados y esclavizados nuevamente por los egipcios. Además, el Señor había hundido milagrosamente al ejército egipcio en el Mar Rojo. El se había asegurado absolutamente de que los antiguos egipcios nunca más esclavizarían a su pueblo. Este era el más grande día de redención en la historia de Israel. Dios los había redimido, salvado y liberado de sus enemigos.

    ▬ 2. El Señor era, por tanto, digno de alabanza y renovado compromiso (v. 2). Fíjese cuán personal era el Señor para el creyente israelita en aquellos momentos. Su relación con el Señor era muy personal. Su corazón simplemente prorrumpió en alabanzas a Dios por la relación personal que Dios había hecho posible y operado.

    » a. El SEÑOR es “mi fortaleza” (v. 2). No importa qué pruebas enfrente el creyente, Dios fortalece al creyente para hacer frente a pruebas como. . .

    • problemas
    • tentaciones
    • sufrimientos
    • malvada persecución

       El creyente es débil por naturaleza, pero el SEÑOR está siempre presente con él. El Señor es su fortaleza. Esto es lo que los israelitas, el pueblo de Dios, declaraban.

    » b. El SENOR es “mi cántico” (v. 2). El creyente enfrenta las mismas pruebas y penalidades en la tierra que el incrédulo. Tanto el creyente como el incrédulo sufren en la tierra; con frecuencia el creyente sufre más a causa de la persecución y el odio del mundo. No obstante, Dios conforta al creyente y le da la paz y seguridad de su Santo Espíritu. El creyente sabe que el mundo y sus aflicciones pueden quitarle su vida, pero no su alma.

    Sabe que va a servir a Dios por siempre en los nuevos cielos y tierra. Por tanto, el creyente tendrá.

    • alegría en los juicios
    • regocijo durante los sufrimientos
    • canto ante las aflicciones

       El creyente es débil por naturaleza, pero el SEÑOR siempre está presente con él. Es la presencia del SEÑOR la que siempre pone el cántico en el corazón del creyente. Moisés y los verdaderos creyentes de Israel sabían esta gloriosa verdad; por tanto, guiaron a todo el pueblo a declarar la gloriosa verdad: “El SEÑOR es mi cántico”.

    » c. El SEÑOR es “mi salvación” (v. 2). Los enemigos del mundo (incluidos los hombres malvados, el pecado, la muerte y el infierno) están siempre atacando y amenazando al creyente. Pero Dios es el Salvador del creyente: El liberará y salvará al creyente de todo lo que se le oponga.

    » d. El SEÑOR es “mi Dios” (v. 2). Él es el Dios verdadero y vivo. Dios acababa de probar esto una vez más liberando milagrosamente a su pueblo a través del Mar Rojo y destruyendo a sus enemigos. El milagro acababa de tener lugar. Era el momento para el pueblo’ de Dios de reafirmar su fe y declarar que Dios es “mi Dios”. Era el momento para ellos de alabarlo y renovar su compromiso con Él. Cada israelita tenía motivos para levantarse y gritar:

    • “El SEÑOR es mi Dios”.
    • “Prepararé mi corazón para que en él more si presencia”.

    » e. El SENOR es “el Dios de mi padre”. Sus padres la habían enseñado a creer en Dios y en sus grandes promesas a su pueblo. Sus padres eran fuertes en fe y Dios siempre les había ricamente bendecido. Por tanto, los israelitas declararon que ellos se comprometían a seguir el Dios de sus padres. Él era digno de ser seguido. Acababa de probar esto liberándolos milagrosamente a través del Mar Roja.

       Comentario de 1ª de Samuel 18: 6 y 7: David y Saúl, 18:6–7. Comienzan los problemas. Una balada de las mujeres despierta celos en Saúl. La palabra cantaba en el v. 7 ha suscitado el comentario de algunos diciendo que aquí tenemos un coro antifonal. La palabra puede significar “contestar”, y da la impresión de que se iban alternando entre danzas y música. Parece que se hizo muy popular el coro puesto que años más tarde todavía se acordaban de ello (ver 21:12 y 29:5). Los números representan de manera comparativa la grandeza de las hazañas atribuidas a Saúl y David. El rey recordaba las palabras de Samuel que Jehovah le quitaría el reino y se lo daría a uno mejor que él (15:28). Y aunque era segura la palabra, no la quiso aceptar. Veía a David como una amenaza y como aspirante al trono. Y por eso le miraba con sospecha (v. 9) de ahí en adelante. La palabra sospecha es lit. ojo y puesto que las pasiones se manifiestan por o en los ojos, el hebreo representa el ojo como fuente de la envidia, orgullo y sospecha. La sospecha se veía en los ojos.

    Lunes 12 de enero de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 11 DE ENERO DE 2026. «TEMOR DE DIOS: BENDICIÓN QUE ALCANZA A TODA SU DESCENDENCIA».

    LECCIÓN: Números 25:10 al 13. 10. Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: 11. Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel. 12. Por tanto diles: He aquí yo establezco mi pacto de paz con él; 13. y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel. 

       Comentario general del contexto Bíblico: Versículos 10-15: Por este acto de celo divino se prometió a Finees ya su posteridad la posesión eterna del sacerdocio como pacto de paz de Jehová. בּקנאו, mostrando mi celo en medio de ellos (a saber, los israelitas). קנאתי no es “celo por mí”, sino “mi celo”, el celo de Jehová con el que Finees se llenó e impulsó a dar muerte a los pecadores atrevidos. Al hacer esto, había evitado la destrucción de los israelitas y refrenado la obra del celo de Jehová, que se había manifestado en la plaga. “Le di mi pacto de paz” (el sufijo se adjunta al sustantivo gobernante, como en Levítico 6:3). בּרית נתן, como en Génesis 17:2, dar, es decir, cumplir el pacto, conceder lo prometido en el pacto. El pacto concedido a Finees consistía en el hecho de que se le aseguraba un “sacerdocio eterno” (es decir, la posesión eterna del sacerdocio), no solo para él, sino también para su descendencia, como un pacto, es decir, en un pacto, o forma irrevocable, ya que Dios nunca quebranta un pacto que ha hecho. De acuerdo con esta promesa, el sumo sacerdocio que pasó de Eleazar a Finees (Jueces 20:28) continuó en su familia, con la excepción de una breve interrupción en los días de Elí (ver en 1 Sam 1-3 y 1 Samuel 14: 3), hasta el momento de la última disolución gradual del estado judío a través de la tiranía de Herodes y sus sucesores. – En Números 25:14, Números 25:15, se dan los nombres de los dos atrevidos pecadores. El padre de Cozbi, la princesa madianita, se llamaba Zur, y se describe aquí como “jefe de las tribus (אמּות, véase Génesis 25:16) de la casa de un padre en Madián”, es decir, como el jefe de varias de las tribus madianitas que descendían de una tribu-padre; en Números 31: 8, sin embargo, se lo describe como un rey y se lo clasifica entre los cinco reyes de Madián que fueron asesinados por los israelitas.

       Pensamiento 2: El pacto de Dios con Fineas, 25:10–13. La acción sangrienta de Fineas es repugnante a la mente moderna, pero aquí es considerada digna de un galardón especial. Esto es porque el sacerdote debe ser el representante de Dios ante los hombres. Al matar a los pecadores flagrantes, Fineas demuestra el celo que Dios tiene por la pureza de su pueblo y su ira contra el pecado. Así hizo apartar el furor de Dios del pueblo (v. 11). Esta es la raíz de la idea de hacer expiación.

       Dios hace pacto con Fineas y su descendencia de desempeñar perpetuamente el sacerdocio en Israel. Esto probablemente significa que el sumo sacerdote ha de venir del linaje de Fineas (ver 1 Crón. 6:4–11). Fineas aquí demuestra el otro papel del sacerdote: ser el representante del pueblo delante de Dios. El pueblo en general ha quebrantado el pacto con Dios por su apostasía. Pero aquí, Fineas representa al remanente fiel dentro del pueblo. Dios renueva su pacto con ellos y premia a Fineas con un papel especial dentro del pueblo.

       Pensamiento 3: El «temor de Dios» como bendición para la descendencia se fundamenta en las Escrituras, especialmente en Salmos (como 112, 128) y Proverbios, indicando que un hombre que teme al Señor tendrá una familia bendecida, prosperidad, y que sus hijos serán poderosos en la tierra, recibiendo una herencia de fe y un legado espiritual duradero que se perpetúa a través de las generaciones. Esta bendición no es solo material, sino también de guía divina, protección contra el mal, y un legado de rectitud, asegurando la continuidad de la fe y el bienestar familiar.

       Salmo 128:3-4 (RVR1960): «Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como brotes de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová».

       Proverbios 20:7: «El justo anda en integridad; ¡qué bienaventurados son sus hijos después de él!»

       Vivimos tiempos difíciles, tiempos donde la rebeldía y la desobediencia se han multiplicado en el corazón de muchos jóvenes. Lo que la Biblia profetizó se está cumpliendo:

       “La necedad está ligada al corazón del muchacho; más la vara de la corrección la alejará de él.” (Proverbios 22:15).

       Hoy más que nunca, los padres tienen una responsabilidad sagrada: guiar a sus hijos con sabiduría, en el temor del Señor. No basta con proveer alimento o educación; es necesario formar el corazón, enseñarles a amar a Dios, a obedecer su Palabra y a caminar en santidad.

       No los críes solo para triunfar en este mundo, sino para permanecer firmes en la eternidad. Las cosas de este mundo son pasajeras, pero el alma de tu hijo es eterna.

       Padre, madre: ora por ellos, corrígelos con amor, enséñales con tu ejemplo. Que en tu casa se escuche el nombre de Jesús, que tus hijos vean en ti la fe viva, la oración constante y el temor del Señor.

       Porque al final, no hay mayor herencia que puedas dejarles que una vida guiada por la Palabra de Dios.

       “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” (Proverbios 22:6)

       “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.” (Romanos 9.16-17).

      TEXTO: «Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita» (Salmo 112:1 y 2)

       SALMO 112: SALMO DIDACTICO Y ACROSTICO. EL HOMBRE DE DIOS: Como el que precede y el que sigue, este Salmo empieza con ¡aleluya! Los Salmos 111 y 112 son gemelos (aunque el 111 es un himno de alabanza y el 112 es sapiencial). Los dos son acrósticos y tienen la misma estructura. Hay frases enteras que son idénticas, pues el salmista quiere mostrar que el hombre de Dios manifiesta el carácter de Dios. En contraste con la mayoría de los seres humanos que tratan de enriquecerse de cualquier manera o aprovecharse de los demás, el que teme a Jehovah ordena su vida por el patrón divino.

        El hombre de Dios bendecido, vv. 1–3: Después de ¡Aleluya! cada línea empieza con otra letra del alfabeto heb. El Salmo 111 termina hablando del temor de Jehovah; ahora el salmista describe la vida del que teme a Dios. Bienaventurado (­ashré 835) también significa “feliz” o “dichoso”. ¡Qué privilegio es conocer al Dios verdadero y ser cuidado por él!

       Nótese cómo empieza el hombre de Dios; primero teme a Dios, le ama, es reverente. También se deleita en sus mandamientos, quiere hacer su voluntad. Este hombre que es bienaventurado pone a Dios primero en su vida; lo ama y le obedece. Se deleita (v. 1) es la misma raíz que se complacen en Salmo 111:2. El que ama a Dios se goza en sus obras y en su voluntad.

        Su descendencia (v. 2). Lo que hace una persona no sólo afecta a su propia vida, sino influye en toda su familia y toda su descendencia. La Biblia pone mucha importancia en la familia; Dios promete bendecir a los descendientes de los justos. Cada creyente debe ser un instrumento de la bendición de Dios.

       Bienes y riquezas (v. 3) indican que Dios provee abundantemente. A la vez, la Biblia muestra que los justos sufren, a menudo son perseguidos, sufren los efectos de la corrupción de la raza humana. La Biblia provee una visión equilibrada. Es claro aquí que la fuente de nuestros bienes y riquezas es la bondad de Dios.

       Su justicia permanece… (v. 3b) es la misma frase que se usa en el Salmo 111:3b. Dios quiere producir en sus hijos su propio carácter. No es sólo un intento de copiar, es un don, una relación viviente entre la justicia de Dios y la justicia del hombre de Dios. El que teme a Dios hace lo correcto y sus hechos permanecen.

    1er TÍTULO:  Dios hablando claramente a su siervo. Versículo 10. Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: (Léase: Job 33:14 y 15. Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; Pero el hombre no entiende. Por sueño, en visión nocturna, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho. ▬ Hebreos 1:1 y 2. Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo).

       Comentario de Job 33: La comunicación de Dios, 33:14–25. Ahora se trata el problema entre el Dios infinito y el hombre finito. Como consecuencia de la trascendencia divina, se encuentra un problema en la comunicación. Puesto que el hombre no puede alcanzar las alturas para hablar con Dios (Gén. 11:1–5), Dios toma la iniciativa y se revela al hombre. Entonces Elihú le sugiere cómo hacerlo: 1) Por medio de sueños o visiones (vv. 14–18). 2) Por medio del sufrimiento (vv. 19–22). 3) Por medio de un intercesor (vv. 23–25). En cuanto al intercesor, es uno suficientemente similar a Dios para que le hable, y uno similar al hombre para que lo comprenda. Por medio de un intercesor, el inspirado pensador judío capta un elemento esencial del cristianismo, y presenta un prototipo de la encarnación como la manera más eficaz para la comunicación redentora.

       Después de la observación general (vv. 12, 13), Elihú se dirige específicamente a la acusación de Job respecto a que Dios es su enemigo y no le habla más (19:7; 30:20).

       En esto, dice el joven, se equivoca (v. 14).

    El texto es elíptico y no es posible interpretarlo con precisión. Continúa una traducción literal: “Porque en una manera (modo) habla Dios y en dos él [el hombre] no percibe (comprende)”.

       Puede significar que 1) los modos de la revelación son invisibles, 2) que “una vez que haya hablado, no vuelve a repetirlo”; así no se agrega “el hombre” como sobreentendido: Dios habla una vez y es suficiente y, más lo más probable 3) que Dios habla en una manera, y si el hombre no responde, habla en una segunda manera.

       La comunicación por sueños, 33:14–18. Elihú postula que Dios habla con el hombre por medio de sueños (v. 15), después, dice que abre el oído de ellos y no los instruye (v. 16).

       Para él, el propósito es más bien didáctico: aparta al hombre del mal (v. 17a), elimina la arrogancia (v. 17b) y preserva la vida. “La fosa” simboliza “la corrupción” o “la destrucción” que produce la muerte (v. 18a). “La lanza” simboliza la retribución divina (v. 18b).

       Elifaz también indicó que Dios hablaba por medio de las visiones nocturnas (4:12– 21), y Job se quejó de pesadillas terribles, de sueños que lo turbaban con visiones (7:14). En el AT se refiere con frecuencia a sueños como un medio de la revelación divina (Gén. 28:12–17; 41:1–7, 11, 12; Núm. 12:6; Juec. 7:13, 15; Dan. 4; Mat 2:13). Entonces, Elihú le sugirió a Job que posiblemente había interpretado mal las visiones nocturnas que lo turbaban. Probablemente Dios quería salvarlo de algunas actividades o actitudes malas, tales como el orgullo; así que, con misericordia, Dios se había comunicado con él para preservar su vida.

       Comentario de Hebreos 1:1 y 2: (1:1-2). Revelación ▬ Jesucristo, deidad: Jesucristo es el vocero supremo de Dios. Esta es la primera razón por la que Él es superior a los profetas. Téngase en cuenta la gloriosa verdad: Dios le ha hablado al hombre. La mayoría de las personas se equivocan en cuanto a Dios, Él no se encuentra muy lejos, en alguna parte del espacio exterior, tan lejos que lo que le sucede al hombre y a su mundo le es indiferente. Lo cierto es todo lo contrario: Dios se preocupa por la vida de cada uno de nosotros, por las pruebas y problemas, el pecado y el mal, el sufrimiento y la enfermedad, la muerte y la destrucción, por todo lo que nos sucede. Por tanto, Dios nos ha hablado; Él nos ha dado las maravillosas palabras de vida y de liberación. Él nos ha dicho exactamente cómo vencer las pruebas y tentaciones, la corrupción y la muerte de este mundo. ¿Cuándo Dios le habló al hombre, y dónde podemos encontrar el testimonio de la palabra de Dios? Si en verdad Dios no se encuentra en un lugar muy lejano, si Dios en verdad le ha hablado al hombre, entonces debemos hallar su Palabra y prestarle atención. Porque su Palabra significa vida eterna y victoria sobre todo el mal, las pruebas y la corrupción y muerte de esta vida. ¿Dónde se encuentra la Palabra de Dios? Se encuentra en dos lugares.

    ▬ 1. Primero, la Palabra de Dios se encuentra en los profetas. En tiempos remotos Dios le habló al hombre por medio de sus profetas, es decir, por medio de personas a quien él eligió para proclamar su Palabra al mundo. ¿Quiénes son estas personas? Son los hombres y mujeres de las Escrituras del Antiguo Testamento. Pero considérese un aspecto significativo: Dios habló a través de los profetas…

    • “en diversos momentos”: Es decir, en muchas partes (polumerós); en muchas revelaciones separadas, en muchos momentos diferentes.
    • de muchas maneras (polutropos).

       ¿Qué quiere decir esto? Ningún hombre podría recibir y comprender o explicar ‘la revelación completa de Dios. Dios y la verdad de Dios son demasiado grandes para cualquier hombre. Por lo tanto, Dios tuvo que revelarse ante muchas personas diferentes, y tuvo que usar muchas formas diferentes para hablarles a los hombres. Ningún hombre podría jamás retener o manifestar toda la revelación de Dios.

       Matthew Henry lo argumenta bien al decir que tuvo que darse una apertura gradual de la mente del hombre en lo concerniente al Mesías, el Salvador del mundo. (Vea San. Jn. 1:45 para una lista completa de las profecías de Jesucristo y su cumplimiento.)

    => Dios le habló a Adán y le dijo que el Salvador vendría de la simiente de la mujer (Gn. 3:15).

    => Dios le habló a Abraham y le dijo que el Salvador vendría de su simiente (Gn. l2:3; 18:18; 22:18).

    => Dios le habló a Jacob y le dijo que el Salvador vendría de la tribu de Judá (Gn. 49: 10).

    => Dios le habló a David y le dijo que el Salvador nacería de su casa (2 S. 7: 13).

    => Dios le habló a Miqueas y le dijo que el Salvador nacería en Belén (Mi. 5:2).

    => Dios le habló a Isaias y le dijo que el Salvador nacería de una virgen (Is. 7:14).

       Note también en las diferentes formas en las que Dios les habló a los profetas:

    => Él le habló a Moisés con una gran voz tronante en medio de una tormenta (Ex. 19: 19; Dt. 5:22).

    => Él le habló a Elías con una voz apacible (1 R. 19:12).

    => Él le habló a Isaías en una visión (Is. 1:1).

    => El le habló a Samuel en un sueño (1ª S. 3:5).

       Y así podría continuar la lista, porque Dios les habló a sus profetas de muchas fonnas diferentes. Pero debemos entender lo siguiente: “Cada profeta podía transmitir solo una parte de la revelación de Dios”. Ninguno de ellos podría transmitir toda la revelación de Dios. La entera revelación de Dios no se encuentra en los profetas. ¿Entonces dónde se encuentra?

    Esto nos refiere al segundo aspecto.

    ▬ 2. Segundo, la Palabra de Dios, su entera revelación, se encuentra en su Hijo, el Señor Jesucristo. “En estos últimos días [Dios nos ha] hablado por medio de su Hijo”. ¡Esta es la verdad más increíble que se pueda imaginar! Porque Dios no pudo enviar un mensajero mejor con su Palabra que su propio Hijo. Y esta es la increíble declaración de este pasaje: Dios ha enviado a su Hijo para que proclame su Palabra a los hombres.

       Antes de Cristo, ningún hombre podía captar y comprender a Dios cabalmente, y ningún hombre podía proclamar cabalmente la Palabra de Dios. Los hombres solo podían comprender una parte o un fragmento de Dios. Pero ahora el propio Hijo de Dios ha venido a la Tierra y ha revelado a Dios, proclamando todo cuanto Dios es. Note: “Es Él mismo quien constituye la revelación de Dios”. Él personifica la Palabra de Dios. De hecho, Él es la Palabra de Dios.

       Todo lo que Dios haya querido decirle al hombre está dicho en la persona de Jesucristo. Él es la expresión perfecta de la mente de Dios. Todo lo que el hombre necesita conocer acerca de Dios y la conquista de la vida con todas sus pruebas, corrupción y muerte se ve en Jesucristo. (Vea el Estudio a fondo 1, La Palabra, Jn. 1:1-5 para un mayor análisis.)

       Pensamiento 1. Esto significa varias cosas maravillosas:

    1) Dios ama al hombre. Él no ha dejado al hombre a oscuras, buscando a tientas y tratando de encontrar la verdad de la vida y la muerte y después de la muerte. Dios le ha hablado al hombre y le ha revelado la verdad sobre.

    • de dónde venimos.
    • porque estamos aquí.
    • adónde vamos.
    • cómo podemos vencer las pruebas, el mal y la muerte de esta vida y el mundo.

    2) Si queremos saber la verdad acerca de Dios y nosotros mismos, tenemos que volver nuestros ojos al Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. Él y solo Él es la revelación completa de Dios.

    3) Jesucristo es superior a todos los profetas; Él solo es la suprema revelación de Dios. Por grande que hayan sido los profetas del Antiguo Testamento, no eran superiores al Hijo de Dios. El Señor Jesucristo es superior a los profetas; Él es el, verdadero e inigualable, vocero supremo de Dios. No puede haber más grande vocero que el propio Hijo de Dios.

       (1:2) Jesucristo, deidad ▬ Heredero: Jesucristo es constituido heredero de todo. Esta es la segunda razón por la que Él es superior a los profetas. ¿Qué se entiende por heredero? Se entiende que Jesucristo debe recibir y debe ser el dueño legítimo de todo. Solo Jesucristo ha heredado todo cuanto Dios es y posee. Ningún hombre es suficientemente grande ni suficientemente digno de ser el heredero de Dios; solo Cristo. Solo Él ha vivido y andado en perfección ante Dios. Entre los hombres, solo Él ha obedecido a Dios perfectamente, por ende, solo Él ha heredado todo cuando Dios es y posee; solo Él ha sido nombrado Dueño de todas las cosas. ¿Qué es lo que Jesucristo debe heredar y recibir?

    => Jesucristo debe heredar todo poder en el cielo y la tierra.

       “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mt. 28:18).

    => Jesucristo ha heredado toda la autoridad para ejecutar todo juicio sobre los hombres.

       “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo” (Jn. 5:22).

    => Jesucristo va a heredar el dominio sobre los muertos y sobre los vivos.

       “Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven” (R0. 14:9).

    => Jesucristo va a heredar todo el universo: “Un cielo nuevo y una tierra nueva y una nueva capital del mundo”.

       “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 P. 3:10-13).

       “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido… La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella” (Ap. 21:1-2, 23-26).

    => Jesucristo va a heredar todo gobierno, un gobierno eterno.

       “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Principe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán limite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Is. 9:6-7).

       “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino” (He. 1:8).

    => Jesucristo va a heredar todo poder y riqueza, sabiduría y fuerza, honor y gloria y bendición.

       “que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Ap. 5:12).

    => Jesucristo va a heredar todos los ángeles y todas las otras autoridades y potestades espirituales.

       “quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades” (1 P. 3:22).

    => Jesucristo va a heredar un nombre superior a todo nombre y toda rodilla se doblará ante El vindicando su derecho como Señor y Salvador.

       “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” (Fil. 2:9-10).

       (1:2) Jesucristo, Creador – Creación: Jesucristo es el Creador y hacedor de los mundos, de todos los mundos. Esta es la tercera razón por la que Jesucristo es superior a los profetas. La palabra “mundos” (aiones) también puede traducirse como siglos. Jesucristo es el Creador tanto del universo como de los siglos que transcurren uno tras otro, Creador de los mundos y del tiempo que transcurre de suceso en suceso, y de generación en generación. La versión Dios habla hoy lo argumenta bien:

       “Ahora, en estos tiempos últimos, nos ha hablado por su Hijo, mediante el cual creó los mundos y al cual ha hecho heredero de todas las cosas” (He. 1:2).

       En la carta a los colosenses se establece aún mejor:

       “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16).

       El asunto es el siguiente: La creación de Cristo incluye todos los mundos (plural) de todas las dimensiones del ser, dondequiera que estén y cuantos pueda haber. Esto es exactamente lo que se entiende por el plural “mundos”. Es también lo que se entiende cuando Colosenses dice que Cristo creó todas las cosas “las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades”.

    => Si existen otros planetas y seres vivientes visibles en el espacio exterior, Cristo los creó.

    => Si existen mundos y seres invisibles en otras dimensiones, Cristo los creó.

       No importa qué tipo de mundo o criaturas pueda haber, tronos, dominios, principados, o potestades, Cristo los creó a todos. No existe nada que Él no haya creado.

    • ni planeta • ni vegetación • ni estrella • ni mineral • ni criatura • ni elemento • ni dimensión • ni cosa

       “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Jn. 1:3).

       “para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1 Co. 8:6).

       “y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas” (Ef. 3:9).

       “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16).

    2° TÍTULO: El actuar de Finees aporta la ira de Dios. Versículo 11. Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel. (Léase: Números 16: 47 y 48. Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.  ▬ Salmo 106: 28 al 31. Se unieron asimismo a Baal-peor, Y comieron los sacrificios de los muertos. Provocaron la ira de Dios con sus obras, Y se desarrolló la mortandad entre ellos. Entonces se levantó Finees e hizo juicio, Y se detuvo la plaga; Y le fue contado por justicia De generación en generación para siempre.).

       Números 16:43-50: Acto seguido ambos entraron en el atrio del (פּני אל, como en Levítico 9:5) el tabernáculo, y Dios les ordenó que se levantaran (הרמּוּ, Niphal de רמם = רוּם; ver Ges. §65, Anm. 5) de esta congregación, que Él destruiría inmediatamente. Pero se postraron sobre sus rostros en oración, como en Números 16:21-22. Esta vez, sin embargo, no pudieron evitar el estallido del juicio colérico, como lo habían hecho el día anterior (Números 16:22). La plaga ya había comenzado, cuando Moisés le dijo a Aarón que llevara rápidamente el incensario en medio de la congregación, con brasas e incienso (הולך, imper. Hiph.), para expiarlo con una ofrenda de incienso. Y hecho esto, y Aarón se puso entre los muertos y los vivos, se detuvo la plaga, que ya había destruido a 14.700 hombres. La plaga aparentemente consistió en una muerte súbita, como en el caso de una pestilencia que ruge con extrema violencia, aunque no podemos considerarla como una pestilencia real.

       Los medios a los que recurrió Moisés para detener la plaga mostraron de nuevo cómo el siervo fiel de Dios llevaba en su corazón el rescate de su pueblo. Todos los motivos que hasta entonces había alegado, en su repetida intercesión para que esta malvada congregación pudiera salvarse, ahora estaban agotados. No podía arriesgar su vida por la nación, como en Horeb (Éxodo 32:32), porque la nación lo había rechazado. Ya no podía apelar al honor de Jehová entre los paganos, viendo que el Señor, aun cuando sentenció a la raza rebelde a caer en el desierto, le había asegurado que toda la tierra sería llena de Su gloria (Números 14:20. ). Menos aún podía orar a Dios para que no se enojara con todos por causa de uno o unos pocos pecadores, como en Números 16:22, viendo que toda la congregación había tomado parte con los rebeldes. En esta condición de cosas, solo quedaba una manera de evitar la destrucción amenazada de toda la nación, a saber, adoptar los medios que el Señor mismo había dado a Su congregación, en el oficio de sumo sacerdote,

       Comentario del Salmo 106: 28 al 31: Apostasía-sincretismo, vv. 28–31

    La atracción de las costumbres religiosas-sensuales de los moabitas constituyeron otra trampa para los israelitas, y cayeron. En este caso la valentía de un hombre cambió la situación (v. 30). Comieron de los sacrificios de los muertos se refiere a las fiestas de carne sacrificada a los ídolos que no son dioses vivos sino cosas muertas.

    3er TÍTULO: Divino reconocimiento por servir con celo a Dios. Versículos 12 y 13. Por tanto diles: He aquí yo establezco mi pacto de paz con él; y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel.  (Léase: 1ª de Reyes 19:10. El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. ▬ Isaías 59:17. Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto.).

       Comentario de 1ª de Reyes: “La respuesta de Elías a la pregunta es idéntica a su discurso en el v. 10, pero, al igual que en la pregunta repetida de Jehovah, ciertos eventos dan al discurso una nueva dimensión de significado. En el v. 10 Elías emplea una aparente amenaza de renuncia para obligar a Jehovah a que intervenga a favor del profeta. Después, Jehovah llama de nuevo a Elías a su servicio, y le concede una impresionante teofanía, pero esto no basta para el profeta terco. Se niega a estar ‘delante de Jehovah’, insiste en su propio aislamiento, y sigue evitando llamarse ‘profeta’. La repetición textual de su discurso anterior demuestra que ni los mandatos divinos, ni la majestuosa y misteriosa autorrevelación de Dios lo afectan con respecto a sus propósitos”.

       Ve, regresa por tu camino, por el desierto, a Damasco… Elías había intentado huir no tan solo del peligro; huía también de sus responsabilidades como profeta. Con la misma insistencia, Dios no permite que su profeta abdique a su ministerio. Al profeta que buscaba la seguridad en la huida, ahora Dios lo comisiona a una nueva misión. Por cierto, no va a ser una misión carente de peligro, pero ya el énfasis va a ser distinto. No se centrará en la seguridad del profeta sino en los propósitos de Jehovah.

       Ungirás a Hazael… a Jehú… a Eliseo. Esta comisión la cumplirá Elías solo en el caso de Eliseo, su sucesor. El mandato a que se inmiscuya en la política de Aram o Siria no se espera. Lo normal era que los profetas centrasen sus labores dentro de Israel. En el caso de Elías, no obstante, había precedentes en que Jehovah ya había demostrado su poder mediante el profeta en territorio de los sidonios. Lo había hecho por medio de la sequía, el sustento del profeta por la viuda y la protección del profeta contra Jezabel. Con el tiempo, sería Eliseo mismo quien cumpliría el resto de la comisión dada a Elías (2 Rey. 8:7–15; 2 Rey. 9:1–13).

       Pero yo he hecho que queden en Israel 7.000… La repetida aseveración de que solo Elías había permanecido fiel al pacto y todos los demás eran apóstatas es desmentida aquí por Dios mismo. Implícita en la frase está la idea de que, si Elías insiste en renunciar a su oficio como profeta, Jehovah tiene muchos a su disposición para reemplazarlo. Usualmente en la literatura hebrea, el número siete (en este caso 7.000) es más simbólico que cuantificador. Simplemente quiere decir que hay “muchos” que no se han apostatado de la fe en Israel.

        Comentario de Isaías 59:17: Jehovah interviene y redime a Sion, 59:16-21: Esta sección es un tanto misteriosa y difícil de explicar. ¿A qué se refieren las palabras del v. 16 o a quién aluden? Este versículo revela sin duda la falta de un gran dirigente espiritual en Judá en los días anteriores a la llegada de Esdras y Nehemías. El profeta parece expresar su conciencia o conocimiento de sus limitaciones para ejercer ese papel. El no era un dirigente que pudiera manejar las masas de su pueblo, ni alguien que pudiera tener acceso al poder imperial. Es posible que no fuera de origen davídico ni perteneciera a la casta sacerdotal y que su misión profética no se haya proyectado desde la tribuna del orador. Era un poeta que en el silencio de su soledad concebía la actuación de Dios en la historia de su pueblo y en la historia universal. Pero él mismo quedaba paralizado ante el desarrollo de los acontecimientos, sintiéndose incapaz de actuar personal y directamente.

       Es entonces que el mismo Dios, el Señor de la historia, interviene en juicio y justicia para producir la salvación de su pueblo (v. 16). El v. 17 describe la armadura de Dios, con que se apresta para intervenir en la historia humana: coraza de justicia, casco de salvación, ropas de venganza y manto de celo. Su intervención sería impetuosa y gloriosa (v. 19).

       Es así que ingresa a Sion el Redentor (v. 20), y la inunda con el poder de su Espíritu. Luego establece un pacto con su pueblo, según el cual lo convierte en su portavoz por todas las generaciones de la historia (v. 21).

       Como existen algunas variantes en la forma de la palabra que se traduce con ellos en el v. 21, es también posible traducirla contigo. En tal caso la promesa de Dios es para el profeta y para sus descendientes, y no para todo el pueblo (comp. Jer. 35:18, 19).

    Domingo 11 de enero de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • Semana del 05 Al 11 de Enero 2026. “Dios, Que No Tolero El Pecado De Israel, Tampoco Permite Esta Conducta En Su Iglesia”.

       Lectura Bíblica: 1ª a los Corintios 10:5 al 10. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. 6. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. 7. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. 8. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. 9. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. 10. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

       Comentario general del contexto Bíblico: [1]. (5:6) Iglesia, problemas: La iglesia debe saber algo, un poco de levadura (pecado) leuda toda la masa. La levadura o el pecado de la iglesia de Corinto era su “jactancia”. La iglesia se creía una iglesia fuerte y espiritual, una iglesia grandemente bendecida y dotada por Dios. Todo don concebible del Espíritu se le había dado a la iglesia, y los miembros se deleitaban y se jactaban de sus dones y bendiciones (vea las notas 1 Co. 1:5-7; 1:12; 1:26; 2:6-13; 3:18-23; 4:1-5; 4:6; 4:7; 4:8; 5:2. Una ojeada rápida a estas notas proporcionará una panorámica de la jactancia y el orgullo de la iglesia de Corinto y de la jactancia y el orgullo que pueden calar cualquier iglesia.)

       Sin embargo, la mayor envergadura del orgullo pecaminoso se alcanza cuando una iglesia comienza a enorgullecerse del hecho de que ciertos líderes pertenecen a su comunión. Este fue al parecer uno de los pecados terribles de la iglesia de Corinto.

       La iglesia se estaba “jactando” del hombre que era culpable del pecado de inmoralidad (v. 6). La iglesia, desde luego, no se habría estado jactando del pecado del hombre. Su jactancia era por el hombre como tal: su talla moral, su prestigio, quién era, el dinero que podía dar, el aporte que podía hacer, su liderazgo, y quizá sus riquezas. La palabra “jactarse” (kauchema) lo señala fuertemente. Significa que se estaban jactando, vanagloriando, y enorgulleciéndose del hombre a pesar del conocimiento de su pecado. Quizá fuera un hombre de un liderazgo extraordinario en la comunidad o la ciudad de Corinto. Quizá se había convertido en líder de una de las facciones de la iglesia. Cualquiera que sea el caso, la iglesia pasó por alto este pecado y se enorgulleció del hecho de que un hombre de su talla moral se sumara y formara parte de su fraternidad.

       Pensamiento. Con gran frecuencia, la iglesia pasa por alto el pecado y el estilo de vida de un hombre porque es líder de la comunidad, el gobierno o una empresa. De hecho, con gran frecuencia una iglesia se jacta del hecho de que un hombre es miembro de su fraternidad. Según declaran las Escrituras: “Hermanos, estas cosas no deben suceder”.

       Sucede lo siguiente: La iglesia debe despertar y aprender algo. Un poco de levadura (pecado) leuda toda la masa. La levadura es un tipo de pecado en la Biblia. Por consiguiente, si se permite que el hombre y su pecado de inmoralidad permanezcan en la iglesia, el pecado del hombre se esparcirá. Si la iglesia acepta al hombre que está viviendo claramente en pecado, otros comenzarán a creer que ellos, también, pueden ser aceptos, aunque pecaran. Si no hay restricción sobre el pecado, entonces el pecado crecerá. Si el pecado se acepta, el pecado, no la justicia, es el que impera. Si la justicia no es el fundamento de la aceptación, entonces la justicia no reina,

    sino que reina el pecado. Si la iglesia acepta a la persona que vive claramente en pecado, entonces la iglesia está permitiendo que impere el pecado, y el pecado se esparcirá. El hombre que vive en función del pecado influye a los otros para que vivan en función del pecado.

       Observe lo que dicen las Escrituras: Solo hace falta un poco de levadura, no mucho, para que el pecado crezca. Aceptar a un hombre que vive según el mundo y según el pecado haría que otros comiencen a llevar una vida mundana y pecaminosa.

       “Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Ro. 14:15).

       “Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa” (Gá. 5:7-9).

        “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno” (Mt. 18:6-8).

       “Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable” (Ec. 10:1).

       “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne” (Cnt. 2:15).

        [2]. (5:7) Iglesia, deber: La iglesia debe limpiarse de la levadura (pecado). Hay dos razones por la que la iglesia y sus creyentes deben limpiarse de todo pecado.

    ▬ 1. Los creyentes son nuevas criaturas. Da la idea de la fiesta de Pascua judía. A la familia judía se le exigía por ley que eliminara toda la levadura de la casa antes de celebrar la Pascua. Se les exigía incluso que encendieran velas y buscaran en toda la casa migajas de levadura que hubieran caído al suelo y debajo de la mesa y otros muebles. La purga de toda la levadura simbolizaba al pueblo purgando la influencia corruptora del pecado en la vida de cada uno de ellos.

       Note el planteamiento: “sin levadura como sois”. Los creyentes de la iglesia ya eran sin levadura; eran nuevas masas, nuevas criaturas; por consiguiente, no debían salir de la familia y entrar al mundo para traer la vieja levadura de vuelta a la familia. El creyente se ha convertido en una “nueva criatura” en Cristo. Se han echado de la casa sus viejos pecados y su viejo hombre; por consiguiente, no debe permitir que los viejos pecados regresen a su vida y tampoco a la familia de Dios, es decir, la iglesia.

       “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).

       “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación” (Gá. 6:15).

       “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:22-24).

       “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:9, 10).

    ▬ 2. Cristo nuestra Pascua se ha sacrificado por nosotros y por la iglesia. Acá, también, hay una ilustración de la Pascua. En la Pascua judía, cada familia mataba un cordero de Pascua y con su sangre pintaba el dintel de la entrada principal de la casa. Esto simbolizaba que la familia creía en la Palabra de Dios, que Dios salvaría a la familia del juicio cuando Dios viera que la sangre del cordero de Pascua cubría su casa.

       Resulta sorprendente: El cordero de Pascua de la fiesta y del Antiguo Testamento simbolizaba el gran Cordero de Pascua de Dios, Jesucristo. Cristo nuestra Pascua se sacrifica por nosotros; por consiguiente, debemos purgar la levadura, el pecado y su influencia corruptora, de nuestra vida. Debemos purgar todo el pecado y tomar la sangre de Jesucristo y cubrirnos nosotros mismos y a nuestra casa si deseamos que el juicio de Dios nos pase por alto.

       Ahora bien, note la idea: Si continuamos practicando y aceptando el pecado, eso demuestra que no creemos realmente que la sangre de Cristo nos limpia. Aceptar el pecado y vivir en pecado demuestra que no tenemos interés en librarnos del pecado. Aceptar el pecado y vivir en pecado demuestra que amamos el pecado, que nos agrada tanto lo que el pecado nos puede hacer que no estemos dispuestos a purgarlo de nuestra vida y de la iglesia. Si permitimos la vieja levadura, el viejo pecado en nuestra vida y nuestra iglesia, eso demuestra que tenemos poco interés en una vida limpia y pura. Le demuestra a Dios que nos preocupa poco el poder limpiador de la sangre de Cristo nuestra Pascua. El planteamiento es contundente, y constituye una amonestación. Por consiguiente, debemos purgar la vieja levadura, los viejos pecados tanto de nuestra vida como de nuestra iglesia.

       “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29).

       “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Co. 5:7).

       “el cual se dio a si mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Gá. 1:4).

       “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a si mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).

        “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tit. 2:14).

       “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 P. 1:18, 19).

        “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Jn. 3:16).

       “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Ap. 1:5).

      [3] (5:8) Iglesia, deber: La iglesia debe celebrar la fiesta, es decir, debe limpiarse. Este punto se plantea de la forma más clara posible: “La iglesia debe mantenerse limpia y pura”. No debe permitir malicia ni maldad en su fraternidad. Debe llevar una vida de sinceridad y verdad. Observe cinco elementos:

    ▬ 1. La palabra “malicia” señala que al parecer algunas personas en la iglesia se oponían a la presencia inmoral del hombre en la iglesia. Pero los que apoyaban al hombre se mantenían firmes, y la malicia se instaló entre los dos grupos.

    ▬ 2. La palabra “maldad” (ponerias) significa más que solo pecado y carencia. Significa sentir placer en el mal. La iglesia debe purgarse de su orgullo en los hombres prestigiosos que vivían en pecados inmorales. Tal maldad debe purgarse.

    ▬ 3. La palabra “sinceridad” (eilikpinias) significa puro, caro, transparente. Es algo a través de lo cual puede pasar la luz del sol demostrando una pureza impecable.

    ▬ 4. La palabra “verdad” (aletheias) significa no adulterado, conforme a la naturaleza de cualquier cosa que sea cierta. Dios es verdad; por consiguiente, quiere decir ser igual a Dios. Significa vivir y hacer la verdad; por lo tanto, la iglesia debe hacer precisamente lo que es correcto. Debe disciplinarse ella misma y al hombre inmoral. La iglesia debe purgar el pecado dentro de sí misma.

    ▬ 5. La palabra “celebremos” está en el tiempo gramatical presente, lo que significa acción continua. La iglesia debe continuar celebrando la fiesta, continuar purgando la vieja levadura del pecado y sus influencias corruptoras. No solo se debe disciplinar ella misma y al hombre que está viviendo en pecado inmoral, debe continuar manteniéndose pura, continuar celebrando la fiesta de pureza ante Dios.

       “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que, con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” (2 Co. 1:12).

       “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que, con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo” (2 Co. 2:17).

        “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo” (Fil. 1:9, 10).

       “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad” (Tit. 2:7).

       “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:18).

       [4] (5:9-10) Iglesia, deber: La iglesia debe separarse del mundo, pero no completamente. Al parecer Pablo había escrito una epístola o cana anterior a los corintios. Les había mandado hacer exactamente lo que les decía en ese momento: “No juntarse con aquellos que viven en función del pecado y de este mundo La palabra “juntarse” (sunanamignusthai) significa mezclarse. Pablo había mencionado cuatro tipos de pecados inmorales que debían mantenerse fuera de la iglesia y separados de los creyentes.

    ▬ 1. La iglesia no debía mezclarse con los fornicarios de este mundo. La palabra “fornicación” significa todos los tipos de actos sexuales inmorales. Incluye el adulterio, el sexo prematrimonial, la homosexualidad, y todas las formas de desviación sexual. Los que practican la inmoralidad no forman parte de la comunión de la iglesia. Los creyentes no deben mantener una comunión cercana con ellos.

       “y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:27).

       “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).

        “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, … envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.2” (Gá. 5:19,21).

       “los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:19).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

       “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Ts. 4:3).

       “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo… como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Jud. 4, 7).

    ▬ 2. La iglesia no debía mezclarse con los avaros (pleonektais) de este mundo. La palabra significa aquellos que buscan cada vez más mientras millones y millones de personas en el mundo se mueren a consecuencia del pecado, el hambre, las enfermedades, y la pobreza. Este es un pecado que Dios desprecia de un modo particular (vea el índice y las notas – Mt. 19:16-22; 19:23-26; Lc. 16:19-31).

       “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lc. 12:15).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Col. 3:5).

       “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (He. 13:5).

       “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” (Éx. 20:17).

       “Porque el malo se jacta del deseo de su alma, bendice al codicioso, y desprecia a Jehová” (Sal. 10:3).

       “Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores” (Jer. 6:13).

       “Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia” (Ez. 33:31).

       “Codician las heredades, y las roban; y casas, y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad” (Mi. 2:2).

       “¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mall” (Hab. 2:9)!

    ▬ 3. La iglesia no debía mezclarse con los ladrones (harpaxin) del mundo. Estos son los que hurtan, los secuestradores, los chanchulleros, y los que se aprovechan de los pobres a fin de conseguir más ganancia para ellos. Una vez más, a estos Dios los desprecia de un modo particular por su visión irreal del mundo, un mundo que lleva a cuesta el peso de tantas personas prisioneras de la pobreza, las enfermedades, el pecado, y la muerte.

        “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia” (Mt. 23:25).

       “Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado” (Lc. 3:13).

       “¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos?” (Sal. 82:2).

       “El que oprime al pobre, afrenta a su Hacedor; más el que tiene misericordia del pobre, lo honra” (Pr. 14:31).

       “Abominación es a los justos el hombre inicuo; y abominación es al impío el de caminos rectos” (Pr. 29:27).

        “¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!” (Is. 10:1, 2).

       “Precio recibieron en ti para derramar sangre; interés y usura tomaste, y a tus prójimos defraudaste con violencia; te olvidaste de mí, dice Jehová el Señor” (Ez. 22:12).

       “Por tanto, puesto que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo, edificasteis casas de piedra labrada, mas no las habitaréis; plantasteis hermosas viñas, mas no beberéis el vino de ellas” (Am. 5:11).

    ▬ 4. La iglesia no debía mezclarse con los idólatras (eidololatrais) del mundo. La palabra significa los que adoran

    falsos dioses o no tienen una relación adecuada con Dios. La idolatría, desde luego, comprende a todos los incrédulos; porque cualquier persona que no adore a Dios verdaderamente está adorando otra cosa, algún ídolo, aunque el ídolo sea el yo y las posesiones de este mundo.

       “Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén” (1ª Jn. 5:21).

       “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (Ex. 20:4).

       “Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis sirváis a dioses ajenos, os inclinéis a ellos” (Dt. 11:16).

       “No habrá en ti dios ajeno, ni te inclinarás a dios extraño” (Sal. 81:9).

       “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas” Is. 42:8.

       Ahora bien, note la idea. La iglesia y sus creyentes no pueden salirse del mundo; por consiguiente, es necesario algún contacto con los incrédulos del mundo. Esto resulta comprensible para cualquier persona honesta e inteligente. Sin embargo, también resulta comprensible que la iglesia no debe mezclarse con los pecadores inmorales del mundo. La iglesia y sus creyentes deben estar separados en su conducta y su comunión. La iglesia y los creyentes deben ser santos, puros y justos ante Dios y sostener el estandarte de la santidad, la pureza y la justicia ante el pueblo del mundo. Los creyentes están en el mundo, pero no deben ser del mundo.

       “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Jn. 15:19).

       “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40).

       “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17, 18).

       “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5:11).

       “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (2 Ts. 3:6).

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”

    (1 Jn. 2:15, 16).

    Nota del expositor Juvenil: Codiciar lo malo, practicar la idolatría, la fornicación, tentar y murmurar contra Dios trajo, indefectiblemente, graves consecuencias a Israel; por esta razón, el apóstol Pablo advierte a la Iglesia de hoy, que sirve al Dios inmutable.

    1er Titulo: Codiciar lo malo dejará al creyente en el camino. Versículos 5 y 6. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. (Léase: Génesis 3:6. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió, así como ella. ▬ y 24. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida. ▬ 1ª de Juan 2:15 al 17. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.).

       La pareja cede a la tentación de la serpiente, Génesis 3:1–13. La serpiente, instrumento externo de tentación, ofrece a la mujer un destino mejor del que Dios había establecido para la pareja. Apela a la satisfacción de las necesidades más básicas del ser humano: sustento, desarrollo ilimitado de sus capacidades y deseo de controlar el destino de sus vidas sin depender de un ser superior (Dios).

       La mujer no cede inicialmente a la tentación, sino después de un proceso de evaluación externa e interna que finalmente la lleva a concluir que el árbol es bueno, atractivo y codiciable.

       La Biblia repetidamente advierte al hombre del peligro de este proceso mental y emocional hacia el pecado (Mat. 5:27, 28; Stg. 1:14, 15; 1 Jn. 2:16). La mujer come del árbol dando también a su marido quien aparentemente estaba con ella todo el tiempo. El hombre también escoge desobedecer a Dios admitiendo luego su decisión libre y su acción individual (v. 12). El apóstol Pablo responsabiliza a la desobediencia de Adán la entrada del pecado y la muerte en la raza humana (Rom. 5:12–21; 1 Cor. 15:21, 22), admitiendo que la desobediencia de Eva también tiene su consecuencia específica en la mujer (2 Tim. 2:11–15).

        El conocimiento que adquieren el hombre y la mujer los hacen sentir con vergüenza uno del otro, contrario a la relación mutua anterior (2:25) y con temor ante la presencia de Dios. A las preguntas de Dios, el hombre y la mujer intentan eludir su responsabilidad, aunque admiten su acción desobediente.

        Dios muestra su gran misericordia a través de tres acciones concretas. Primera, permite la continuación de la raza humana. Adán reconoce esto al llamar a su mujer Eva y declarar que ella sería la madre de todos los vivientes (v. 20). Segunda, Dios viste al hombre y a la mujer, restaurando así parcialmente la relación hombre mujer destruida por la desobediencia. Tercera, Dios saca a Adán y Eva del jardín preparado especialmente para el desarrollo de la vida. El hombre no quiso vivir con responsabilidad y respetar las limitaciones que Dios le había puesto.

       Por su nueva condición de búsqueda de autonomía e independencia de Dios es expulsado del jardín. Más que un castigo, este acto de Dios está lleno de misericordia. El jardín con el árbol de la vida se convierte en un lugar muy peligroso para el hombre. Dios entonces se asegura que el hombre no tenga acceso a algo que le pudiera perjudicar aún más. Tanto el jardín como el árbol de vida quedan como promesas de concesión a los creyentes en Cristo Jesús (Apoc. 2:7; 22:1–5).

    1ª de Juan 2:15 al 17: [15]. No améis al mundo ni nada de lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor de Padre no está en él.

    » a. Juan formula una advertencia seria de no amar al mundo. Él dice “no améis”; no dice “no gustéis” del mundo. La palabra amar que utiliza Juan es la misma que él usa en el versículo 10 donde habla de la persona que ama a su hermano. El amor que él tiene en mente es un amor que vincula, que causa una comunión íntima y una devoción leal. Es el [p 309] amor que Dios demanda en el resumen de la ley:

       “Amarás al Señor tu Dios … y amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

       Juan dirige su advertencia a aquella gente que ya ha cambiado su lealtad y que ahora les otorga su atención total a los asuntos del mundo. Les dice que dejen de amar al mundo, que desistan de seguir con sus intereses mundanos. No está hablando acerca de un único incidente sino de un estilo de vida.

    » b. Juan utiliza la expresión mundo—una palabra que es típicamente juanina.134 Esta palabra tiene varios significados, tal como lo ilustra Juan en su primera epístola: el mundo de los creyentes, el mundo del pecado, el mundo del demonio.

       Por eso Juan escribe que Jesús es el Salvador del mundo (4:15) y también que por medio de la fe el cristiano puede vencer al mundo (5:4–5). Según Juan, las características del mundo son los apetitos, la lujuria y los alardes (2:16). El mundo pasa (2:17) y no conoce a Dios (3:1). Odia a los creyentes (3:13) y es morada de los falsos profetas (4:1), del anticristo (4:3) y de los incrédulos (4:5). Y, para terminar, todo el mundo está controlado por el maligno (5:19). La conclusión de Donald Guthrie es la siguiente: “Por consiguiente, en 1 Juan hay un fuerte paralelo entre el ‘mundo’ y el ‘diablo’”.

    » c. Juan advierte al lector en contra de amar al mundo y lo que es del mundo. El no aconseja que el cristiano abandone este mundo o que viva recluido. Juan no enfatiza que el cristiano se separe del mundo. En vez de ello, dice que el creyente debe evitar amar al mundo. Nótese que en este versículo relativamente breve el concepto amar precede al concepto mundo. Entonces, ¿qué está diciendo Juan? En una oración: “El amor por el mundo y el amor por el Padre no pueden existir uno al lado del otro”. El cristiano amará a uno y odiará al otro, pero no puede amar a ambos al mismo tiempo (compárese Mt. 6:24; Lc. 16:13). El mundo de pecado está diametralmente opuesto al Padre. Juan describe este mundo en el versículo 16.

        [16]. Porque todo lo que hay en el mundo—los apetitos del hombre pecador, la lujuria de sus ojos y el alarde de lo que tiene y hace—no procede del Padre sino del mundo.

       El pensamiento principal del versículo 16 es éste: “Todo lo que hay en el mundo … no procede del Padre sino del mundo”. En su epístola, Santiago dice algo muy parecido. Acerca del origen de la sabiduría, Santiago escribe: “Dicha ‘sabiduría’ no viene del cielo, sino que es terrenal, no es espiritual, es del demonio” (Stg. 3:15). Aquello que tiene origen en el mundo no viene de Dios sino del diablo. ¿Cuáles son estas cosas llamadas “del mundo”? Juan las describe ubicándolas en tres categorías: los apetitos del hombre pecador, la lujuria de los ojos del hombre y el alarde de lo que la persona tiene o hace. Por supuesto, esta lista de tendencias, aunque es globalizadora en su alcance, no agota necesariamente todo lo que hay que decir.

       Antes de considerar estas categorías, hacemos las siguientes observaciones. Las primeras dos categorías (apetitos y lujuria) son deseos pecaminosos; la última (alarde) es conducta pecaminosa. Las primeras dos son pecados internos y ocultos; la última es un pecado externo y manifiesto. Las primeras dos tienen que ver con el individuo, la última con la persona que está rodeada por otra gente.

    » a. Apetitos. Si lo traducimos literalmente, el texto griego dice “el deseo de la carne”. La versión que utilizamos, sin embargo, traduce el texto como “los apetitos del hombre pecador”. La palabra deseo es utilizada en forma colectiva y representa apetitos que incluyen el deseo sexual y la codicia. Estos apetitos son malos porque hacen que el hombre desobedezca el mandamiento explícito de Dios: “No codiciarás” (Ex. 20:17; Dt. 5:21). Además, estos apetitos originan en la naturaleza del hombre y dan nacimiento al pecado (St. 1:15). Pablo redacta una descripción similar de esta naturaleza pecaminosa (Gá. 5:16–17), de la cual dice que “es contraria al Espíritu”.

    » b. Lujuria. Juan describe este deseo como “la lujuria de [los] ojos”. Los ojos son los conductos al alma del hombre. Cuando el hombre es tentado por la lujuria, sus ojos sirven como instrumento que le hacen transgredir y pecar. Juan refleja el sentir de Jesús (registrado en el Sermón del Monte), quien coloca a la mirada codiciosa en la categoría de pecado: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer codiciándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mt. 5:28).

    » c. Alarde. Juan expresa esta tercera tendencia en palabras que no pueden traducirse fácilmente. Los traductores brindan una cantidad de versiones igualmente válidas. Aquí tenemos algunas que son representativas:

    “La soberbia de la vida” (BdA)

    “El alarde de la opulencia” (NTdT)

    “La arrogancia del dinero” (NBE)

    “La jactancia de las riquezas” (BJ)

    “El alarde de lo que tiene y hace” (NIV)

    La razón de estas diversas variantes estriba en dos palabras griegas: “alardear” y “vida”. La primera palabra significa la jactancia de alguien presuntuoso, o de un impostor (compárese con Stg. 4:16). Esta jactancia o alarde hasta puede llegar al nivel de una violencia arrogante.139 La segunda palabra denota vida en cuanto a acciones y posesiones. La persona que hace alarde de sus obras y de sus bienes manifiesta “un apetito pecaminoso por el progreso y el status social”.

       Los tres vicios (apetitos, lujuria y alardes) no se originan en el Padre sino en el mundo, es decir, en el demonio. Juan escribe “el Padre” para indicar, en primer lugar, el vínculo que esto tiene con el contexto anterior (1:2, 3; 2:1, 13, 15) y, en segundo lugar, para hacer les acordar a los lectores que con los hijos adoptivos de Dios. Ellos son hijos e hijas de su Padre Celestial y no pertenecen al mundo. Aunque en un marco diferente, Jesús formula el mismo pensamiento. Les dice a sus adversarios: “el que pertenece a Dios oye lo que Dios dice. La razón por la que vosotros no oís es que no pertenecéis a Dios” (Jn. 8:47).

    [17]. El mundo y sus deseos pasan, pero el hombre que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

       El hombre necesita notar lo pasajero de la existencia de la gente mundana y de sus placeres y deseos. Si enfoca su interés en aquello que hoy está aquí y mañana no, recoge una cosecha de inestabilidad, tropieza en las tinieblas del pecado y, por haber echado su suerte con el mundo, encuentra un fin similar. “Porque este mundo en su forma presente pasa” (1 Co. 7:31).

       Sin embargo, el hijo de Dios está seguro porque posee vida eterna. ¡Qué contraste! La persona que ama al mundo pronto pasa, “pero el hombre que hace la voluntad de Dios vive para siempre”. Juan hace resonar aquí un eco de las palabras de Jesús: “No todo aquel que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino sólo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 7:21; véase también 1 p. 4:2). Cuando la voluntad del hombre está en armonía con la voluntad de Dios, el cristiano tiene una comunión con el Padre y el Hijo que dura para siempre (comparar con 2:5).

    Consideraciones prácticas acerca de 2:15–17

       En su oración sumosacerdotal, Jesús le pide a su Padre que no quite a los creyentes del mundo, sino que los

    proteja. El ora: “Así como me enviaste al mundo, yo los he enviado al mundo” (Jn. 17:18). ¿Contradice Juan estas palabras de Jesús? ¿Aboga él por una separación total del mundo en que vivía? No, de ninguna manera.

       Cuando Juan escribió su epístola, hacia fines del primer siglo, la sociedad pagana estaba totalmente corrompida. Estaba caracterizada por la inmoralidad, la codicia, el cohecho y el desprecio por la vida y la dignidad humana. Dentro de esa sociedad la iglesia buscó ser una influencia moderadora, ejemplificando las virtudes de la honestidad, de la moralidad, y de un respeto especial por la vida y la propiedad. Pero dentro de la iglesia alguna gente se había puesto del lado del mundo, ya que no pertenecía realmente a la iglesia. (1 Jn. 2:19).

        Se trataba de falsos profetas que salieron al mundo (4:1). Juan advierte al creyente que nunca se debe entrar en compromisos con el espíritu de la época, ni adoptar nunca un tipo de vida mundana.

        En cierto sentido, nuestro mundo difiere muy poco del de Juan. El nuestro está lleno de violencia e inmoralidad.

       En muchos sectores de la sociedad el cohecho, el hurto y el engaño están entretejidos en la tela misma de la

    vida diaria. Sin embargo, nosotros los que hemos sido comprados con precio, los que tenemos la señal bautismal

    del trino Dios colocada sobre nuestra frente, los que somos llamados santos, debemos mantenernos incontaminados por el mundo. Estamos en el mundo, pero no somos de él. Porque si fuéramos del mundo, entonces no seríamos del Padre

    2° Titulo: Naturaleza destructora de la idolatría y la fornicación. Versículos 7 y 8. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. (Léase: 1ª a los Corintios 6:13. Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.  ▬ y 18. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ▬ Colosenses 3:5 y 6. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia).

        1ª a los Corintios 6:13: De nuevo Pablo cita el refrán en boga entre los libertinos (v. 13a). Con esta expresión, ellos decían que el cuerpo y todo lo pertinente a él eran religiosamente indiferentes. De nuevo, Pablo accede en parte a que la comida en sí no tiene que ver con el reino de Dios (Rom. 14:17; 1 Cor. 8:8). El problema era que los libertinos entre los corintios se basaban en esta enseñanza paulina para abogar por la licencia sexual. En efecto, ellos decían “el cuerpo para las relaciones sexuales ▬ y las relaciones sexuales para el cuerpo”. No es insignificante que el decreto del Concilio de Jerusalén (Hech. 15:29) y las palabras de Jesús (Apoc. 2:14) concuerden en asociar la comida con la inmoralidad. Dado que el Apóstol creía en la resurrección del cuerpo, es sorprendente que no modifique un poco sus palabras acá, pero no lo hace (v. 13b). Lo que hay que reconocer es que Pablo sí afirmaba que Dios mismo había dispuesto tanto el proceso de la digestión como la disolución del cuerpo físico en la muerte. Es importante recordar también que para Pablo el “cuerpo” es mucho más que un conjunto de tejidos corporales. Como buen judío, siguiendo el pensamiento hebreo, “cuerpo” implicaba para él toda la persona. También en la resurrección, Dios garantizaba la supervivencia de la persona con un cuerpo transformado.

        La RVA acierta al iniciar un nuevo párrafo con la tercera parte del v. 13, ya que se inicia una discusión nueva sobre las convicciones del Apóstol respecto al cuerpo. Aunque es cierto que en este caso Pablo no distingue entre el cuerpo físico y el cuerpo resucitado, parece que piensa en ambos al decir que el cuerpo es para el Señor (v. 13c). Pareciera que hay una relación estrecha entre los dos, porque el trato que se le dé a uno afectará de alguna manera al otro. El cuerpo es algo que cae dentro del alcance de la obra salvadora de Cristo. Por esto es de él. No le corresponde al creyente, pues, contaminarlo en la fornicación. Cae por su propio peso la asociación que hacen los libertinos entre “el estómago” y “el cuerpo” como si fueran una misma cosa.

       Algunas versiones bíblicas traducen el verbo como “evitar” (v. 18a). Aunque este sentido puede incluirse en el significado del verbo, la idea principal es la de huir o apartarse velozmente de un mal. Con el conocimiento que Pablo tenía del AT, es del todo posible que tenga en mente la acción de José, al escaparse éste de las maliciosas tentaciones de la esposa de Potifar (Gén. 39:12). Esta parte del texto (v. 18b) es difícil en su interpretación. Es obvio que hay otros pecados que afectan el cuerpo del hombre, tales como la glotonería y la embriaguez. Estos males definitivamente son medios por los cuales el hombre puede pecar contra su propio cuerpo. Pero, con todo, lo más probable es que el Apóstol esté pensando en la naturaleza particular de la inmoralidad sexual. En el acto sexual ilícito el hombre peca contra su propia persona (su cuerpo) al entregar más de la cuenta de su emoción, su mente y su voluntad a otra persona que no sea su cónyuge. Y esto en contra de la voluntad expresa de Dios. En esta unión íntima fuera de la voluntad de Dios tanto el hombre como la mujer se dañan a sí mismos. Llama poderosamente la atención, sin embargo, que el Apóstol no aborda la cuestión del valor de la mujer dentro de este contexto. Aun así, la razón principal por la que el hombre se daña a sí mismo en la unión con una prostituta (posiblemente una “sacerdotisa” del culto pagano) no es ni sicológica ni sociológica. La razón principal es teológica: al cometer la inmoralidad, el hombre niega la santidad del cuerpo para una relación posterior con Dios.

    Colosenses 3:5 y 6: La primera parte (vv. 5 y 6) es un mandato sobre ciertos pecados y la actitud que tiene Dios sobre ellos. El mandato es tajante. En 2:13 nos describía nuestra situación antes de ser creyentes como muertos (nekrós 3498), ahora con ese mismo énfasis nos dice que debemos matar (nekróo 3499) el pecado. Pablo nos lleva desde la muerte a una vida en Cristo en donde tenemos que matar al pecado, siempre desde la perspectiva de estar en Cristo y con Cristo.

       Una traducción literal diría así: “Matad los miembros que están sobre la tierra.” Pablo usa el término miembros 3196 como los instrumentos para cometer pecados (Rom. 6:12, 13). Nos dice también a qué clase de miembros debemos matar: Los que están en la tierra o mejor dicho los que se guían por los valores que da este mundo. Hemos sido trasladados al reino de Dios y por lo tanto nuestros valores deben ser diferentes. Se debe insistir que esta lista es sólo a manera de ejemplo y no pretende ser exhaustiva. Trataremos de definir brevemente cada uno de los pecados. Fornicación (pornéia 4202) es inmoralidad sexual, relaciones sexuales fuera de matrimonio; también se aplica a todo acto pornográfico. Impureza (akatharsía 167) añade al pecado anterior un carácter de perversión (Rom. 1:24). Pablo fue más allá del acto exterior, llegó al centro mismo de las acciones. Las siguientes palabras se refieren a sentimientos que no se pueden gobernar (Rom. 1:26, 27), relacionados también con la sexualidad mal usada. Al término deseo (epithumía 1939) añade malos (Juan 8:44), porque la palabra deseo no siempre tiene una connotación mala. Aquí no sólo se refiere a lo sexual, en forma general es todo deseo malo. Finalmente trata la avaricia (pleonexía 4124). Esta palabra significa sencillamente deseo de tener más. Dios ordenó que se debe pedir por las necesidades de cada uno, pero el deseo de tener más allá de nuestras necesidades es pecado, es idolatría (eidodolatría 1495). No podemos servir a Jesucristo y al dios de las posesiones (Mat. 6:24).

       Estos pecados están colocados al mismo nivel y debemos “matarlos” con el mismo énfasis: Actos sexuales fuera del matrimonio, deseos desordenados, sentimientos de hacer el mal y el deseo de tener más allá de nuestras necesidades.

       Frente a estos pecados Dios actúa de una sola manera: con ira. La ira de Dios (v. 6) no es un cambio de sentimientos de parte de él, pues nuestro Padre no está sujeto a variaciones temperamentales. La ira de Dios no es una perturbación de su espíritu, sino un juicio por el cual se promueve el castigo sobre el pecado (Agustín).

    Tampoco la ira es contraria al amor, es una forma que toma el amor hacia lo que se opone a Dios. También se

    debe notar en el texto que la ira está viniendo (se usa el presente), no se trata de un evento futuro, ya está presente.

       La frase sobre los rebeldes (v. 6), tiene un problema textual; no hay suficiente evidencia externa para sostener

    su inclusión. Si se lo omite (respaldado por varias autoridades como Westcott y Hort y Lightfoot entre otros), el v. 7 en su parte final se deberá traducir cuando vivíais en estos (pecados). Esta observación no hace a un lado la enseñanza que aquí se expone, pues en Efesios 5:6 se incluye esta frase sin ningún problema.

    3er Titulo: Muerte: resultado de tentar y murmurar contra Dios. Versículos 9 y 10. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. (Léase: Salmo 78:17 al 22. Pero aún volvieron a pecar contra él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto; Pues tentaron a Dios en su corazón, Pidiendo comida a su gusto. Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto? He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas, Y torrentes inundaron la tierra; ¿Podrá dar también pan? ¿Dispondrá carne para su pueblo? Por tanto, oyó Jehová, y se indignó; Se encendió el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel, Por cuanto no habían creído a Dios, Ni habían confiado en su salvación. ▬ Proverbios 19:3. La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón.).

       Salmo 78:17 al 22 Salmo 78:17 al 22. Rebelión, vv. 17–20

       Los vv. 12–16 contienen diez líneas que presentan las maravillas misericordiosas que Dios hizo a favor de Israel; en contraste, los vv. 17–20 presentan diez demostraciones del espíritu de rebelión en el pueblo. El énfasis está en la persistencia de la actitud de rebelión, a pesar de todo lo que Dios hacía.

       Probaron a Dios (v. 18). Una manera de rebelarse contra Dios es quejarse o dudar de que Dios proveerá. ¿Cómo hablaron contra Dios? Dijo Spurgeon que a menudo somos muy lentos en creer a Dios y confiar en él, y ésta es una falla seria. Por esta causa entristecemos al Señor, él se enoja con nosotros y tiene que castigarnos porque la incredulidad contiene un alto grado de provocación. Nótese la actitud del v. 19b, tan opuesta a la de Salmo 23:5

       La ira y el castigo de Dios, vv. 21–32

       En el heb. el v. 21 empieza con “Por lo tanto” o “ciertamente”. Los vv. 22–25 explican por qué Dios se enojó y los vv. 26–32 muestran el resultado de su enojo. Dios, en su misericordia, hubiera negado la petición de carne, porque la pidieron con una actitud de duda y rebelión para dar rienda suelta a sus apetitos en vez de pedir con una actitud de fe para necesidades legítimas. Sin embargo, concedió su petición para castigarles por su falta de fe y su actitud rebelde. El concepto de fe en el AT no es sólo aceptar algo intelectualmente; es una actitud hacia Dios que toma en serio sus mandatos y sus promesas.

    Proverbios 19:3. Según el v. 3, la insensatez (ver 12:23; 14:8, 18; 16:22; 22:15; 27:22) es un gran peligro para el hombre. En primer lugar, esta actitud distorsiona su forma de vivir y su conducta cotidiana. En segundo lugar, trastorna el corazón del hombre contra Dios. (La palabra za’ap 2196) muestra la furia de la tormenta, así es la acción que provoca la insensatez en contra de Dios. Tal actitud negativa contra Dios es algo muy peligroso (ver 17:3).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Semana del 05 al11 de enero del 2026

  • Domingo 04 de enero de 2026. “Los Malos Elementos Reciben Juicio De Dios”

       Lección: Números 25:6 al 19. 6. Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. 7. Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; 8. y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. 9. Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil. 

       Referencia Bíblica: Proverbios 11:20-21: «El Señor aborrece a los que tienen mente perversa, pero mira con agrado a los de conducta intachable. Una cosa es segura: los malvados no quedarán sin castigo, pero la gente buena se salvará».

       2ª Corintios 5:10: «Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo».

       2ª Pedro 3:7: Los cielos y la tierra actuales están reservados para el fuego en el día del juicio y la perdición de los malos.

       Romanos 2:1-16: Dios juzgará a toda la humanidad, incluso los pensamientos secretos, y condena a quienes conocen su ley, pero no la obedecen, acumulando condena para el día del juicio.

       2ª Tesalonicenses 1:8-9: Los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio «sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor».

       Comentario general del contexto Bíblico: Verso 6-7. Mientras los jefes del pueblo deliberaban sobre el asunto, y toda la congregación estaba reunida delante del tabernáculo, llorando a causa de la ira divina, vino un israelita, príncipe de la tribu de Simeón, que traía una mujer madianita, la hija de un jefe madianita (Números 25:14), a sus hermanos, es decir, al campamento de los israelitas, ante los ojos de Moisés y de toda la congregación, para cometer adulterio con ella en su tienda. Esta maldad desvergonzada, en la que salió a la luz la profundidad de la corrupción que había penetrado en la congregación, encendió el celo de Finees, hijo del sumo sacerdote Eleazar, de tal manera que tomó una lanza y se precipitó en la tienda del adúltero, traspasó a ambos en el mismo acto. הקּבּה, lit., el arqueado, o el arco, se aplica aquí a la división interior o posterior de la tienda, el dormitorio y la habitación de las mujeres en las tiendas más grandes de las clases altas.

       Verso 8-9: A través de este juicio, que fue ejecutado por Finees con celo santo sobre los pecadores atrevidos, la plaga fue refrenada, de modo que llegó a su fin. El ejemplo que Finees había hecho de estos pecadores fue un acto de intercesión, por el cual el sumo sacerdote aplacó la ira de Dios y evitó el juicio de destrucción de toda la congregación («él tenía celo por su Dios», ויכפּר, Números 25 :13). El pensamiento en el que se basa esta expresión es que el castigo que se infligió como un castigo purificador sirvió como una «cobertura» contra el juicio exterminador (ver la Enciclopedia de Herzog).

       (Nota: Sobre este acto de Phinehas, y los ejemplos similares de Samuel (1ª Samuel 15:33. Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal. ), los judíos posteriores erigieron el llamado «derecho de celo», jus zelotarum según que cualquiera, aunque no esté calificado por su posición oficial, poseía el derecho, en casos de cualquier atrevido desprecio de las instituciones teocráticas, o cualquier atrevida violación del honor de Dios, para proceder con la venganza contra los criminales (ver Salden, otia theol., págs. 609 y siguientes, y Buddeus, de jure zelotarum apud Hebr. 1699, y en la colección de Oelrich, T. i. Diss. 5.) La lapidación de Esteban proporciona un ejemplo de esto.)

        Números 25:9:  Veinticuatro mil hombres fueron muertos por esta plaga. El Apóstol Pablo se desvía de esta declaración en (1ª Corintios 10:8. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.), y da el número de los que cayeron como veintitrés mil, probablemente de una interpretación tradicional de las escuelas de los escribas, según la cual se deducían mil de los veinte cuatro mil que perecieron, como el número de los que fueron ahorcados por los jueces, de modo que solo veintitrés mil serían muertos por la peste; y es a éstos solamente a los que Pablo se refiere.

       Texto: «Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.» (Romanos 2:5)»

       Resultado: Almacenar Ira (2:5): La paciencia de Dios no dura para siempre. Dios les da a los pecadores mucho tiempo para arrepentirse, pero el juicio debe resultar cuando desprecian esa oportunidad (2 Pedro 3:8–9). La necesidad de arrepentimiento de los judíos se debe a su “terquedad y corazón arrepentido”, y estos se convierten en la base (kata en griego, “por”) de la ira de Dios sobre ellos. Este es un lenguaje fuerte, derivado del tema de la dureza de corazón que se encuentra a menudo en las Escrituras (Éxodo 7:13; Deuteronomio 9:27; 10:16; 31:27), especialmente de la dureza del faraón exhibida también en los fariseos (Marcos 3:5) y los discípulos (Marcos 6:52; 8:17).

       Esta negativa a arrepentirse hace que los judíos “acumulen ira contra ellos mismos”, una metáfora comercial que los representa enfatizando su depravación en el silo de Dios, donde acumulará no riquezas (ya lo han rechazado en el versículo 4) sino ira. El pecado se acumula a lo largo de su vida, terminando en el juicio final, llamado en las Escrituras “el día de su ira” (Sal 110:5; Sof 1:15; Ap 6:17).

       Este no es solo el día de ira, sino también el tiempo “cuando se revelará su justo juicio”. En 1:17, Pablo dice que se reveló la justicia de Dios, y en 1:18 que se reveló su ira. Allí el tiempo de la revelación fue el presente, pero aquí el juicio tiene lugar al final de la historia. La ira de Dios es parte de su justicia, basada en los dos aspectos de la santidad de Dios: su justicia (ira) y su amor (justicia). Son partes interdependientes de su carácter sagrado. Esto nos prepara para Romanos 9–11, donde Pablo aborda en detalle el tema de la justicia de Dios al remover a los judíos de su lugar como su pueblo del pacto, pero colocando a los judíos creyentes con los gentiles creyentes dentro de su verdadera familia, el nuevo Israel.

    1er Título: «Actitud desafiante contra la autoridad, provocada por el dolor del pueblo». Versículo 6. Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. (Léase: Deuteronomio 17:12. Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel. ▬ 2ª de Samuel 16:13. Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo.).

       Comentario de Deuteronomio 17:12: El juicio pronunciado por los jueces es la decisión legal de la corte. La torah de los jueces expresa la voluntad de Dios para su pueblo, por esta razón la decisión de la corte de apelación era final. Tanto los jueces de las cortes locales como las personas envueltas en el pleito tenían que obedecer la decisión de los jueces de la corte suprema. La decisión era final porque había sido hecha en la presencia de Jehovah (v. 12) y, por lo tanto, tenía la autoridad divina. Por esta razón los litigantes tenían que obedecer fielmente la decisión de la corte. La persona que se negaba a aceptar la decisión del juez o del sacerdote de la corte suprema se rebelaba contra Dios, y contra las autoridades civiles y religiosas establecidas por Dios para el bien de la comunidad. La pena contra esta rebelión era la muerte.

       La severidad del castigo para la persona que se rebelaba contra la autoridad de la corte suprema era para evitar la anarquía política y civil en Israel. También, la severidad del castigo eliminaba la posibilidad de que una corte local manipulara la ley para su propio beneficio y así subvertir el intento de la ley que era justicia para todas las personas (vea 16:20). La penalidad de muerte servía para reforzar la decisión de la corte y estimular la obediencia entre los miembros de la comunidad.

       Comentario de 2ª de Samuel 16:13: David encuentra a Siba. Mientras David atravesaba el monte se encontró primero con Siba y después con Simei; ambos estaban relacionados con la familia de Saúl. Siba era el criado de Mefiboset, el hijo de Jonatán que estaba lisiado de sus pies y quien había sido amparado por David; Siba vino ofreciendo dos asnos, una cantidad de alimentos y vino para David y su familia; seguramente quería congraciarse con David y asegurarse su protección. David, interesado por la suerte de Mefiboset, interrogó a Siba acerca de su amo. Siba le aseguró a David que Mefiboset se había quedado en Jerusalén, esperanzado en que Israel le devolvería el reino de su padre. Mefiboset se quedó en Jerusalén, siendo un hombre cojo de ambos pies; pero resulta dudoso que esperase recibir el reino de parte de Absalón. Después de la victoria de David, Mefiboset declaró a David que había sido engañado por su criado, quien lo había dejado abandonado en Jerusalén (19:24–30). David no quiso tomar nada de lo que ofrecía Siba; aun en este momento de necesidad, David mantuvo su dignidad, no queriendo tomar nada que no fuese suyo, especialmente viniendo de uno que trataba de engañarlo.

    ▬ 1.David encuentra a Simei. Simei también vino al encuentro de David, pero éste vino para insultarle; siendo de la casa de Saúl, Simei desahogó todo su rencor hacia David. Simei arrojó piedras a David, quien era protegido por su guardia; además de esto, Simei maldijo a David, le llamó sanguinario y atribuyó su castigo a Jehovah. David parece no haberse molestado por las palabras de Simei, más aún David toma esas palabras como mandadas por Jehovah; David reconocía en su corazón que había sido un hombre de guerra, pero reconocía que había sido culpable de la muerte de Urías; David sentía aquellas palabras de Simei como el juicio de Dios por sus hechos; en la rebelión de su hijo, David sentía más agudamente el castigo divino; sin embargo, David esperaba en la misericordia de Dios; no era tiempo de matar, ese momento era tiempo de sufrir y esperar en Jehovah. Simei continuó arrojando piedras y maldiciendo a David, mientras David y los suyos caminaban. David, muy sabiamente, no hizo caso de los insultos de este hombre. Es mejor el que tarda en airarse que el fuerte; y el que domina su espíritu, que el que conquista una ciudad. (Prov. 16:32). David y sus seguidores continuaron su camino hasta llegar a un lugar, probablemente el Jordán, y allí descansaron. El episodio de la salida de David de Jerusalén, vestido como un esclavo, traicionado por su hijo y algunos de sus oficiales, e insultado por otros, es un cuadro muy vivo del sufrimiento de David. Salió en humillación, pero regresaría victorioso.

    2° Titulo: «Acción inmediata y decidida para eliminar la corrupción». Versículos 7 y 8. Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel.  (Léase: 1ª a los Corintios 5:1 al 3. De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.  y 13. Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros ▬ 2ª a Timoteo 2:22. Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.)

        Comentario de 1ª a los Corintios 5:1 al 3. (5:1-5) Introducción: Muchas iglesias tienen miembros que caen en el pecado de la inmoralidad. ¿Qué debe hacer la iglesia cuando esto sucede? ¿Ignorarlo? ¿Orar por ello y esperar que Dios se ocupe del asunto? ¿O, tomar medidas y hacer todo lo posible para restaurar al hermano a Cristo? Este pasaje (5:1-5) y el próximo (5:6-13) manejan el tema sensible de la disciplina de la iglesia, un tema que es extremadamente necesario si la iglesia ha de mantener testimonio fuerte del Señor.

    1. Estaba el pecado de la inmoralidad: Un caso de fornicación, de incesto público (v. 1).
    2. Estaba la actitud de la iglesia: Una autocomplacencia exagerada (v. 2).
    3. Estaba la disciplina del hermano infractor (vv. 3-5).

       (5:1) Pecado ▬ Fornicación: Estaba el pecado de la inmoralidad, un caso de fornicación, de incesto público en la iglesia. Note que no hay palabra ni conjunción que relacione este pasaje con el capítulo cuatro. Pablo se adentra en el tema y de un modo abrupto comienza a manejar este problema de inmoralidad: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación”. La idea es sorprendente, vergonzosa, despreciable, y asquerosa. ¡Imagínese! Un hijo que está viviendo con su madrastra, la esposa de su padre, y es de conocimiento público. Todo el mundo, tanto en la iglesia como en la comunidad, lo sabe.

    ▬ 1. La palabra “tiene” demuestra alguna forma de relación permanente. El hijo se había casado con ella o estaba viviendo con ella.

    ▬ 2. El hijo era miembro de la iglesia. Observe que era un miembro prominente que todos conocían; un miembro que era suficientemente fiel como para conocerse como miembro de la iglesia. Incluso hay cierto indicio de que era líder de la iglesia (vv. 2, 6).

    1. Los incrédulos del mundo (los gentiles) no aprueban ni aceptan el incesto. Puede que lleven una vida pura y

    limpia, pero rechazan completamente el incesto como algo que en nada se acerca a una conducta aceptable. Por consiguiente, el testimonio de la iglesia se estaba arruinando de un modo trágico.

       Pensamiento 1. Piense en el incesto y el maltrato infantil que hay en las familias: Padre pecando con hijo e hijo con hijo. ¿Cuántos pertenecen a la iglesia? ¿Para cuántos de los que se sientan entre nosotros semana tras semana es este mensaje?

       “y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:27).

       “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).

       “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (1 Co. 6:18).

       “que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido” (2 Co. 12:21).

       “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia… los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19, 21).

       “los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:19).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

      “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Ts. 4:3).

       “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo… como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Jud. 4, 7).

       (5:2) Iglesia, problemas ▬ Disciplina de la iglesia: Estaba la actitud de la iglesia, una autocomplacencia vergonzosa. Note la palabra “envanecidos”. Al parecer la iglesia de Corinto estaba “envanecida” por dos razones.

    1. La iglesia se creía una iglesia fuerte y espiritual, la iglesia bendecida grandemente por Dios. Este había sido el pecado mismo que Pablo estaba atacando en los primeros cuatro capítulos. Los creyentes de la iglesia pensaban que ellos eran espirituales; se deleitaban en su engreimiento y orgullo como una iglesia supuestamente fuerte, pero no lo eran.

       Estaban permitiendo que existiera un pecado inmoral entre ellos. En lugar de estar envanecidos, debían estar lamentándose. La palabra “lamentado” (epenthesate) es la palabra usada para entristecerse y llorar por los muertos. Debian haber estado tan entristecidos que se habrían sentido movidos a una oración intensa. No necesitaban gloriarse en su supuesta espiritualidad y fuerza como iglesia; necesitan llorar por el pecado que había entre ellos, rogándole a Dios que los ayudara y le restaurara al hermano caído o lo retirara a él y al pecado de su fraternidad por medio del amor y la corrección.

    ▬ 2. La iglesia estaba “envanecida” por el hombre que era culpable del pecado de inmoralidad (vea 1ª Co. 5:6 para un análisis).

       Pensamiento 1. La iglesia no debe mostrarse indiferente al lidiar con el pecado y el mal. Esta es la idea central de este pasaje y de todas las Escrituras. Ninguna iglesia puede borrar el pecado completamente, porque no hay personas perfectas. Pero se debe manejar y corregir el pecado y el mal evidente y cuestionable. Una actitud indiferente y no muy exigente hacia el pecado destruirá tanto la vida de las personas como a las iglesias. Prácticamente todas las sociedades tienen reglas que rigen a sus miembros, y las sociedades más respetadas y honradas lidian con sus miembros cuando sus reglas de membresía se violan continuamente. La iglesia, por encima de todas las sociedades, no debe ser indiferente ni poco exigente al lidiar con el pecado que daña la iglesia y las vidas, y que resulta claramente evidente para todos. (Vea Mt. 18: 15-20 para los pasos para corregir a los hermanos infractores. Jesús explicó en detalles lo que se debe hacer con exactitud, y claramente se ve la sabiduría de lo que Él enseñó.)

       “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mt.18:15-17).

       “Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale” (Lc.17:1-3).

       “A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” (1 Ti. 5:20).

       “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

       “Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe” (Tit. 1:13).

       “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).

       “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo” (Tit. 3:10).

       (5:3-5) Disciplina de la iglesia: La disciplina del hermano infractor. Pablo estaba de viaje en una misión; por consiguiente, no podía lidiar personalmente con el hermano infractor ni con la iglesia. Sin embargo, su espíritu se desbordaba de amor por la iglesia; era como si estuviera con ellos “en espíritu”. Por consiguiente, ya había juzgado el asunto. Él había tomado una decisión con respecto a lo que se debía hacer, y era un asunto demasiado importante para dejarlo colgado hasta que él regresara. Se debían hacer tres cosas:

    ▬ 1. El hermano infractor debía ser disciplinado “en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

       Note la palabra “nuestro”. Jesucristo es nuestro Señor, mi Señor, el Señor de la iglesia, y el Señor del hermano infractor. Pablo dice:

    • Es tu Señor al que se hiere y lastima; es su nombre el que se está dañando.
    • Es por tu Señor que se debe llevar a cabo esta disciplina.
    • Es nuestro Señor solamente el que puede usar la disciplina para mover la conciencia del hermano pecador al arrepentimiento y a buscar reconciliación con Dios.

    ▬ 2. El hermano infractor debe ser disciplinado por la iglesia en una reunión convocada especialmente. Al parecer esto es lo que se quiere decir con las palabras “reunidos vosotros”.

    => Nota: Pablo dice que se reuniría con ellos “en espíritu”. Su corazón y sus oraciones estarían con ellos cuando manejaran este asunto tan difícil.

    => Observe un elemento crucial. A la iglesia se le mandó a limpiarse antes de disciplinar al hermano infractor. (Vea el índice y las notas 1ª Co. 5:6-13. Según se ha planteado, este es un elemento crítico y debe prestársele atención antes de llevar a cabo la disciplina.)

    ▬ 3. El hermano infractor debía ser disciplinado por medio del poder de nuestro Señor Jesucristo. Debía ser entregado a Satanás:

    • Para destrucción de la carne.
    • Para que su espíritu pudiera ser salvo en el día de nuestro Señor Jesucristo.

       Ahora bien, ¿Qué quiere decir esto? Hay dos interpretaciones principales de la disciplina.

    ▬ 1. La disciplina significa que el hombre debe ser excomulgado de la iglesia (vs. 2, 7, l3). La idea es que fuera de la iglesia, es decir, afuera en el mundo, impera el dominio de Satanás; mientras que dentro de la iglesia impera el dominio de Dios (Jn. 12:31; 16:11; Hch. 26:18; Ef. 2:12; Col. 1:13; 1ª Jn. 5:19). El hombre debe ser devuelto al mundo de Satanás al cual pertenece. Quizás una disciplina como esa lo humillaría y lo haría recobrar el juicio. Era una disciplina no solo para castigarlo, sino para traerlo a justicia. Es un juicio que le retira a las personas sus privilegios cristianos con la esperanza de que la disciplina las mueva al arrepentimiento.

    ▬ 2. La disciplina significa algo más que excomulgar a una persona. Es la sujeción milagrosa de la persona al poder de Satanás. La carne debe ser entregada a la enfermedad y, si no hay arrepentimiento como resultado, pues entonces a la muerte. Se ve que las consecuencias físicas son el resultado de los fracasos espirituales (Vea el índice y la nota _ 1ª Co. 11:27-30). En Hechos 5:1-ll, Ananías y Safira constituyen ejemplos extremos. Se argumenta además que la simple acción de excomulgar no surtiría el efecto de destruir la carne.

       Debiera tenerse en cuenta que este castigo se ve como rehabilitación. La carne es destruida para que el espíritu pueda ser salvo. No hay dudas de que Pablo se refiere a “salvo” en toda la extensión de la palabra, porque él añade “en el día del Señor”. Pablo espera ver al infractor en el día del juicio final. Se usan también las mismas palabras en el caso de Himeneo y Alejandro a quien Pablo entregó a Satanás para que aprendieran a no blasfemar (1 Ti. 1:20).

       Es necesario que se estudie este pasaje detenidamente, porque la iglesia necesita desesperadamente ej ercer disciplina más de lo que se ejercía en el pasado a fin de fortalecer el testimonio del Señor. Note tres elementos más:

    ▬ 1. La disciplina real del hermano infractor se lleva a cabo en “el poder de nuestro Señor Jesucristo”. Es el poder de Cristo el que ejecuta el juicio sobre la carne y sobre el espíritu. Observe lo siguiente, porque resulta extremadamente importante. La iglesia hace todo cuanto puede: Tomen la decisión de que debe lidiarse con el pecado del hermano y luego, con el corazón desgarrado y lleno de amor, hagan el pronunciamiento de que debe abandonar la iglesia. Cualquier castigo físico y espiritual está en manos del Señor, no en las manos de la iglesia.

    ▬ 2. Nuestro Señor mismo explicó en detalles los pasos reales que se deben seguir para lidiar con un hermano infractor, y la sabiduría de su amor se ve claramente en sus instrucciones. Toda iglesia debe hacer exactamente lo que Él dijo, y si el hermano infractor aún se rehúsa a arrepentirse, entonces la iglesia debe tomar medidas. (Vea el índice y las notas Mt. 18:15-20. Las instrucciones del Señor deben estudiarse detenidamente con este pasaje.)

    ▬ 3. Al comparar los pasajes de las Escrituras, parece que Pablo quiso decir más que excomulgar. Las Escrituras

    enseñan definitivamente que hay un poder espiritual que inflige castigo sobre el pecado. Sin embargo, esto no debiera sorprendernos en nuestra época, porque la medicina moderna y la psicología nos cuentan que incluso la mala conducta causa el castigo físico, emocional, y mental.

       “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Co. 11:30-32).

       “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).

       “Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, dijo: ¡0h, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano” (Hch. 13:9-11; cp. Hch. 5:1-11).

       “de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar” (1 Ti. 1:20).

       “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él” (He. 12:5; cp. los vv. 6-11).

       “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Ap. 3:19).

       “Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes” (Sal. 94:12).

       “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Pr. 3:11, 12).

       “Castígame, oh, Jehová, más con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles” (Jer. 10:24).

       (5:13) Iglesia, deber: La iglesia debe juzgar solo a aquellos “dentro” de la iglesia. Dios juzga a aquellos que están “afuera”, es decir, a los incrédulos. Ningún creyente ni ninguna iglesia deben tratar de ejercer disciplina sobre los incrédulos que están afuera en el mundo. El juicio de los incrédulos está en manos de Dios. Sin embargo. la iglesia debe ejercer disciplina dentro de la iglesia. Por consiguiente, el pecador inmoral que se rehúsa a arrepentirse debe ser destituido de la iglesia. (Vea Mt. 18:15-20: 1 Co. 5:3-5 para un análisis detallado de lo que la iglesia debe hacer con los creyentes infractores.).

       “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; site oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mt. 18:15-17).

       “Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale” (Lc. 17:1-3).

       “Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen” (Hch. 16:4).

       “A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” (1 Ti. 5:20).

       “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

       “Este testimonio es verdadero; por tanto. repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe” (T it. 1:13).

       “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).

       “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo” (Tit. 3:10).

       “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (He. 13:17).

    3er Título: «Idolatría y lujuria traen como fin la muerte eterna». Versículo 9. Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.  (Léase: Romanos 6:23. Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. ▬ Apocalipsis 2:14. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.).

       Comentario de Romanos 6:23: Los salarios del pecado versus el don de Dios (6:23)

       Este versículo justamente conocido reúne todo en el capítulo 6. Pablo regresa a la metáfora en el versículo 21 del salario pagado por el trabajo realizado: “la paga del pecado es muerte”. Ganamos juicio por obras, mientras que la justificación y la vida vienen solo por fe y son un regalo de Dios. También hay una connotación militar, para aquellos que pecan son parte de los ejércitos de la oscuridad. A medida que los soldados son pagados por los poderes detrás de ellos, serán pagados por Dios de acuerdo con lo que han ganado de sus misiones militares y el mal que han hecho. En contraste, los santos tienen un “don de Dios”, algo que no pueden ganar por sus méritos: “vida eterna”. El mayor contraste lo encontramos aquí, la vida eterna versus la muerte eterna. El primero es el mejor regalo que se haya dado, la vida en el cielo, y el segundo es el más terrible justo pago recibido, castigo eterno en el lago de fuego.

       Todo esto es posible “en Cristo Jesús, nuestro Señor”. El pecador rechazó a Cristo y vivió una vida separada de él, mientras que los santos volvieron a él con fe. Como Juan 3:16 ha dicho, los que creen “todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. El título completo “Cristo Jesús, nuestro Señor” aparece también en 1:4, 7; 5:1, 11, 21; 7:25; 8:39; 13:14; 15:6, 30. Es el título cristológico clave en esta carta, y aquí refuerza que el don de la vida eterna solo es posible “en Cristo”. Es su señorío el que lo pondrá a trabajar y producirá nuestra eternidad en el cielo.

       Todos queremos pensar que somos libres de hacer lo que queramos, y que al final tomamos nuestras propias decisiones. En realidad, lo contrario es cierto. Como dice Pablo en los versículos 15–16, todos son esclavos de algo. Sí podemos elegir, pero solo aquello a lo que nos rendiremos como nuestro Señor. En última instancia, solo hay dos cosas que importan, el pecado o la justicia, lo que se opone a Dios o lo que es de Dios. Esa elección determinará nuestro destino eterno.

       En los versículos 17–19 vemos cuáles serán las elecciones que hagamos en nuestras vidas. La libertad del control esclavizante del pecado se produce cuando por fe elegimos a Cristo sobre el mundo y aceptamos el regalo de la salvación de Dios. En este punto, experimentamos dos cosas que a primera vista parecen paradójicas: somos liberados del reino y el poder del pecado, y nos convertimos en esclavos de la justicia y de Dios. En el pasado elegimos “la maldad cada vez mayor”, pero cuando nos volvemos a Cristo rechazamos ese estilo de vida triste y destructivo, así podemos dedicar nuestras vidas a la “justicia que conduce a la santidad” (v. 19). Nuestras vidas finalmente alcanzan un significado y un propósito que en verdad valen la pena.

       En los versículos 20–23 se nos muestran las razones para tomar la única decisión correcta. Los pecadores piensan que son libres, pero en realidad se les lava el cerebro y se les alimenta con la cuchara de la gran mentira de que una vida de pecado produce alegría y verdadero placer. Una vida de búsqueda egocéntrica resulta primero en vergüenza, luego una vida desperdiciada y finalmente en un tormento eterno por el rechazo de Dios que representa el pecado. Por otro lado, vivir para Dios produce satisfacción y verdadera felicidad en nuestra vida terrenal, gloria y gozo eternos en la vida eterna. Ahora recibimos el regalo de la salvación y el regalo de la vida eterna en el cielo. Nuestra elección es depender del pago que ganamos con nuestras obras, o por fe aceptar el regalo que no ganamos, la vida eterna con Cristo Jesús nuestro Señor.

       Apocalipsis 2:14: (2:14) Enseñanza, falsa – Balaam – nicolaítas: Estaba la queja. La iglesia era culpable de falsa doctrina y de gran mundanalidad. Advierta dos acusaciones en contra de la iglesia mundana.

    ▬ 1. La iglesia mundana es culpable de la doctrina de Balaam. ¿Qué significa esto? Significa que la corrupción y la mundanalidad están dentro de la misma iglesia; significa una mezcla de religión con mundanalidad. Balac, el rey moabita que reinaba adyacente a Palestina le temía a Israel. Para proteger su reino, buscó los servicios de Balaam, un profeta, para maldecir a Israel. Cuando el rey le hizo la propuesta a Balaam, este la rechazó, pero aceptó la segunda oferta. Tres veces Balaam maldijo a Israel, pero sin resultados. Luego concibió un plan insidioso. Él iba a corromperlos. Sugirió que niñas moabitas sedujeran a los hombres israelitas para que se casaran con ellas y los condujeran a adorar a sus dioses idólatras. (Nm. 22-25; cp. 31-16). El esquema funcionó. E Israel, si bien arraigado en Dios, se mezcló con la mundanalidad y por lo tanto, corrupto.

       Al parecer lo que había sucedido en la iglesia de Pérgamo era esto: La iglesia…

    • había bautizado a algunas personas que nunca se habían arrepentido y abandonado las maneras del Señor.
    • había permitido que algunos mundanos enseñaran en la iglesia.
    • había permitido una feligresía mezclada de creyentes y no creyentes: algunos vivían vidas separadas de santidad y compromiso de sacrificio por la causa de Cristo y otros vivían vidas mundanas buscando los placeres y las posesiones de este mundo.

        El resultado fue trágico: estaban los que fornicaban dentro de la iglesia esto es. cometían todo tipo de pecados sexuales; y estaban los que participaban en las fiestas de borrachera del mundo, incluso hasta el punto de participar en las fiestas de adoradores idólatras.

       “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40).

       “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Co. 5:11).

       “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Co. 6:14).

       “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

       “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5:11).

       “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros” (2 Ts. 3:6).

       “Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti” (Ex. 34;12).

       “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Sal. 1:1).

    1. La iglesia mundana es culpable de la falsa profesión de los nicolaítas.

    Domingo 04 de enero de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.