Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • Lunes 12 de enero de 2026 “EL ENEMIGO TEME A LOS VERDADEROS HIJOS DE DIOS”.

    Lección: 1ª de Samuel 29: 1 al 5. 1. Los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec, e Israel acampó junto a la fuente que está en Jezreel. 2. Y cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis. 3. Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: ¿No es este David, el siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado conmigo por días y años, y no he hallado falta en él desde el día que se pasó a mí hasta hoy? 4. Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y le dijeron: Despide a este hombre, para que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo; porque ¿con qué cosa volvería mejor a la gracia de su señor que con las cabezas de estos hombres? 5. ¿No es este David, de quien cantaban en las danzas, diciendo Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles? 

       Los filisteos rechazan a David, 29:1–11. Este capítulo suple una información por vía de paréntesis. No sigue el capítulo anterior cronológicamente, porque aquí los filisteos todavía se encuentran en su marcha hacia el norte. Y se reúnen en Afec para pasar revista al ejército. Están a casi 70 km. distante de Gilboa todavía. Puesto que Aquis y sus soldados con David y su ejército estaban en la retaguardia, habían pasado hasta aquí inadvertidos. Pero ahora los príncipes o comandantes de los filisteos se asustan viendo a David y sus hombres. Les llaman “hebreos”, palabra usada en 1 Samuel siempre por los filisteos al referirse a Israel. Se usa por primera vez en la Biblia en Génesis 14:13 refiriéndose a Abraham. Puede venir del nombre de su antepasado Heber (Gén. 10:24, 25), aunque la raíz de la palabra es cruzar o venirse de más allá. En 1 Samuel 31:7 por ejemplo, las palabras “al otro lado” traducen una sola palabra. Se refiere entonces a uno que ha venido de afuera o que cruzó el río. Abraham salió de su lugar por fe sin saber a dónde iba (Heb. 11:8). Nosotros podemos relacionarnos con Abraham en este sentido. También hemos salido del mundo antiguo y buscamos una ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

       Los príncipes de los filisteos llaman a David nuestro enemigo (v. 4). La palabra heb. aquí es satán, que quiere decir adversario. Le miran esencialmente como una persona non grata. De hecho, dice Aquis en el v. 6 que para ellos David no es trato (lit. “no es bueno”). Y, por lo tanto, no se le permitirá ir (lit. “descender”) con ellos a la batalla (v. 4). Aquí piensan bajarse al valle de Jezreel o Meguido al campo de batalla. Más adelante en el v. 9 dicen: que no vaya a la batalla con nosotros y la palabra lit. es “ascender a la batalla”. En otras palabras, no sólo sería excluido del campo de batalla, pero no querían que David y sus hombres subieran a Afec. Ellos no querían que él estuviera dentro de 70 km. del campo de batalla.

       El motivo de su gran desconfianza fue doble. En primer lugar, David tenía fama de haber matado a muchos filisteos (v. 5). ¿Qué mejor manera de congraciarse con Saúl que matando más filisteos? Ellos soportaban su presencia en Siclag, pero no podían tolerarle de cerca. A esta altura podemos ver como esta decisión vino de Dios.

       El Enemigo Teme A Los Verdaderos Hijos De Dios: La frase «El enemigo teme a los verdaderos hijos de Dios» se basa en creencias cristianas que afirman que Satanás (el enemigo) odia y teme a quienes nacen de nuevo en Dios, porque son protegidos por Él y pueden vencer sus tentaciones, viviendo en justicia y amor, manifestando el poder de Cristo, quien destruyó las obras del diablo. Los hijos de Dios, guiados por el Espíritu Santo y fortalecidos en Cristo, no son vulnerables al maligno como aquellos que no tienen a Dios, y su fe viva es una amenaza para el reino de Satanás.

    ¿Quiénes son los «verdaderos hijos de Dios»?

       Los que no practican el pecado: 1 Juan 5:18 dice que quien nace de Dios no peca, porque Dios lo guarda y el maligno no lo toca.

       Los que practican la justicia y aman a su hermano: 1 Juan 3:10 explica que los hijos de Dios se distinguen por no hacer injusticia y por amar a los demás, a diferencia de los hijos del diablo.

        Los que son guiados por el Espíritu Santo: Romanos 8:14 señala que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios y no están bajo el espíritu de temor.

        Los que están en Cristo: Juan 9:29 afirma que, al creer en Jesús, hijo de Dios, se une uno a Dios y a la vida eterna, y el maligno no tiene poder sobre ellos.

    ¿Por qué el enemigo teme a estos hijos?

       Poder y protección divina: Los hijos de Dios están unidos a Él y protegidos por su poder, que es mayor que el del enemigo (1 Juan 4:4).

       Vencedores en Cristo: Jesús vino para destruir las obras del diablo (1 Juan 3:8). Los creyentes, al estar en Cristo, participan de esta victoria.

       Luz contra la oscuridad: El enemigo busca que las personas no conozcan a Dios. Los hijos de Dios, al vivir en la luz del evangelio, exponen y frustran sus planes (2 Corintios 4:4).

       Testimonio de la verdad: La vida de un creyente fiel es un testimonio contra el engaño del diablo, quien odia que la gente viva en comunión con Dios (Juan 10:10).

       En resumen, el temor del enemigo no es hacia una persona por sí misma, sino hacia la vida de fe, justicia, amor y dependencia en Dios que caracteriza a sus verdaderos hijos, quienes viven bajo la autoridad y protección de Jesucristo.

       Referencias Bíblicas: «Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.» (1ª de Juan 5:19 al 21.).

       «el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.» (Colosenses 1:13 y 14).

       «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.» (Hebreos 4:12.).

    1er Titulo: El enemigo preparando sus huestes para atacar a los hijos de Dios. Versículos 1 y 2. Los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec, e Israel acampó junto a la fuente que está en Jezreel. Y cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis. (Lease: Efesios 6:11. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. ▬ 1ª de Pedro 5:8. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.).

       Comentario de Efesios 6:11: Pablo continúa: 11: Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra los métodos astutos del diablo. Podría venirnos a la mente la pregunta, “En vista del hecho que mediante las dos maravillosas obras ya mencionadas nos es bien claro que el poder de Dios en Cristo es infinitamente superior al de Satanás y sus aliados, ¿necesitamos acaso preocuparnos tanto de las arremetidas del príncipe del mal? La respuesta es: “La evidencia de esta superioridad no disminuye en manera alguna la seriedad de cualquier posible conflicto en cualquier ‘día malo’ ni da seguridad cierta de victoria en batalla particular alguna”. Estoy en completo acuerdo con las palabras citadas, y quisiera agregar que, mirando desde el ángulo de la responsabilidad humana, es aún posible decir que no solamente esta o aquella batalla particular sino toda la guerra será perdida a menos que haya esfuerzo de parte nuestra. Es verdad que el consejo de Dios desde la eternidad jamás fallará, pero es verdad también que en el plan de Dios desde la eternidad quedó establecido que la victoria sería concedida a los que vencieren (Ap. 2:7, 11, 17, etc.). ¡Los vencedores son los conquistadores, y a fin de conquistar debemos luchar!

       Además, la guerra debe ser emprendida enérgicamente, puesto que el adversario es nada menos que ho diábolos, es decir, el diablo (Mt. 4:1, 5, 8, 11; Jn. 8:44; 1 P. 5:8; Jud. 9; Ap. 2:10; 12:9; 20:2). Es evidente que el apóstol creía en la existencia de un príncipe del mal personal. Estaba escribiendo a personas de las cuales muchas antes de su muy reciente conversión a la fe cristiana tuvieron gran temor de los espíritus malignos, como es cierto también hoy entre los paganos. Es casi imposible apreciar cuán difundido, obsesionante, y abrumador es este miedo a los demonios que hallamos a través del paganismo. ¿En qué forma contrarrestó Pablo este miedo? ¿Dijo lo que muchos dicen hoy día “¿El mundo de los espíritus malignos es una gran irrealidad, pura invención de la imaginación”? Por supuesto que no. En lugar de esto, sin aceptar la demonología o animismo pagano, enfatiza la gran y siniestra influencia de Satanás. De igual modo proceden los demás escritores inspirados. Lo que todos ellos dicen al describir el poder del demonio se puede resumir más o menos como sigue: “Habiendo sido expulsado del cielo, se halla lleno de furia y envidia. Su acción malévola está dirigida contra Dios y su pueblo. Su propósito, [p 296] por tanto, es destronar a su gran Enemigo, y lanzar a todo el pueblo de Dios-en realidad, a toda persona- al infierno. El anda alrededor como león rugiente buscando a quien devorar. Tiene un ejército poderoso y bien organizado (como veremos pronto), y ha establecido una avanzada dentro de los corazones mismos de aquellos que quiere destruir.

       Además, sus métodos, dice Pablo, son astutos (véase sobre 4:14). Son las artimañas del engañador. Esta verdad no la ignoran los creyentes (2 Co. 2:11). Ahora bien, esta expresión “métodos astutos” sería hueca y sin sentido si no le darnos un contenido bíblico. Algunos de estos mañosos ardides y malignas estratagemas son: mezclan el error con la verdad suficiente para que ello resulte aceptable (Ge. 3:4-5, 22).

       Comentario de 1ª de Pedro 5:8: Satanás ▬ Creyente, Deber: ¿cómo podemos enfrentar los ataques y las tentaciones del diablo? Hay una única manera: debemos ser sobrios y velar.

    ▬ 1. En primer lugar, ser sobrios (nephate). La palabra significa…

    • no intoxicarnos ni con drogas ni con alcohol de ningún tipo.
    • estar sobrio de mente y de comportamiento; ser controlado en todas las cosas; no entregarse a la indulgencia, al libertinaje ni las extravagancias. Es lo opuesto a la indulgencia en cosas como comer, beber y recrearse. Significa vivir una vida sobria, sólida, controlada y fuerte.

       El creyente debe estar sobrio mientras vigila los ataques del diablo. Si no está sobrio, no estará lo suficientemente alerta para conquistar los ataques y las tentaciones del diablo. El creyente será vencido y llevado al pecado y la destrucción. Y ningún creyente puede estar lo suficientemente alerta para enfrentarse al diablo si tiene indulgencia y gratifica su carne en. …

    • el sexo • la pornografía • el alcohol y las drogas
    • la comida • la posición • el reconocimiento
    • el sueño • la vestimenta • el poder
    • la relajación • las posesiones

       El creyente debe vivir una vida sobria y controlada. Debe estar alerta ante el diablo y sus tentaciones todo el tiempo. Debe estar lo suficientemente alerta para ver las tentaciones y ataques que le llegan, y tener una mente y un espíritu lo suficientemente fuerte para enfrentar las tentaciones y los ataques.

       “Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se, embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo” (1 Ts. 5:6-8).

       “Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo” (1 Ti. 3:11).

       “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:11-13)

       “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13).

       “Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración” (1 P. 4:7).

    ▬ 2. ¿Cómo enfrentamos al diablo? Segundo, ser vigilante (gregoresate). La palabra significa estar alerta y despierto. Acarrea la idea de estar todo el tiempo despierto y observando; siempre estar despierto y observando al diablo y sus ataques. Nuevamente si la mente y el cuerpo de una persona están obnubilados («Obnubilado» se refiere a estar con la mente o la vista nublada, confusa o perturbada, con dificultad para pensar con claridad, concentrarse o percibir el entorno, como si hubiera una niebla mental o visual que impide la nitidez; puede indicar un estado de somnolencia, torpor o aturdimiento mental, y se usa tanto en lenguaje común (afectado por una emoción) como en medicina (estado de conciencia reducido).)., enclenques y débiles por la bebida, las drogas, el exceso de comida, la pereza y la indulgencia respecto del sueño, la recreación, el placer o cualquier otra cosa, esa persona no puede estar alerta y expectante; no puede estar siempre despierto para observar las tentaciones y los ataques del diablo.

       El creyente debe estar sobrio y serio con respecto al diablo; debe permanecer en estado de vigilia en busca de las tentaciones y ataques del diablo. Es la única forma concebible en que el creyente puede conquistar y vencer en esta vida; es la única manera en que puede evitar que su vida y su testimonio sean destruidos por el diablo,

       “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mit. 26:41).

       “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su seña/r, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles” (Lc. 12:37).

       “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Co. 10:12).

       “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos” (1 Co. 16:13).

       “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Col. 4:2).

       “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Ts. 5:5-6).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

       “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” (Ap. 16:15).

       (5:8) Satanás: ¿por qué debemos enfrentar los ataques y las tentaciones del diablo? Hay un motivo concreto: él es nuestro adversario, un león rugiente que busca a todos los que pueda devorar. Advierta tres puntos.

    ▬ 1. El diablo es nuestro “adversario” (antidikos). La palabra griega significa un oponente legal, tal como sucede en un juicio legal. También significa un oponente cotidiano como un vecino que se opone a nosotros y actúa como nuestro enemigo. La figura es la del diablo que se nos opone de todas las maneras concebibles.

    => Es el cuadro de Satanás en un tribunal, que actúa como nuestro adversario en el tribunal de Dios y nos acusa ante Él.

    => Es la figura de Satanás aquí en la tierra, que se nos opone haciendo todo lo que está a su alcance para ha- cernos tropezar y para vencemos y destruimos.

    ▬ 2. La palabra “diablo” (diabolos) en si misma significa calumniador o falso acusador. El diablo es un enemigo malicioso que nos acusa ante Dios y levanta cargos falsos en contra de nosotros. Las Escrituras enseñan que Satanás lleva constantemente nuestros pecados y transgresiones delante de Dios, que continuamente le recuerda a Dios sobre nuestra desobediencia. Pero advierta: las acusaciones en nuestra contra son falsas. Los cargos no son ciertos. ¿Cómo pueden no ser verdad cuando somos pecadores, puesto que ningún creyente verdadero niega su pecado? Gracias a Cristo. Le hemos creído a Cristo y nos hemos entregado a Él, al glorioso hecho de que Él murió por nuestros pecados. Hemos confiado en Cristo para el perdón de nuestros pecados, y cuando Él nos perdona, también nos quita nuestros pecados. Ya no somos culpables de pecado. Por lo tanto, las acusaciones y cargos de Satanás en contra de nosotros son falsos. ¿Por qué, entonces, nos acusa y presenta estos cargos a Dios? ¿Para qué le recuerda nuestros pecados a Dios una y otra vez? Para lastimar a Dios, para herir su corazón. Él es el diablo, el que se opone a Dios y a todo lo que Dios representa. Hace mucho tiempo, un poco antes de que el mundo fuera creado, al parecer él era el ángel superior de toda la creación. Dios lo había creado como el ser espiritual más elevado en el universo. En esa época su nombre era Lucifer. Pero hizo lo que tantos hombres hacen —se rebeló contra Dios— y condujo a otros seres angélicos para que se revelarán contra él. Por lo tanto, Dios lo juzgó y lo arrojó de su posición exaltada en el cielo. Por lo que podemos entrever en las Escrituras, esto es lo que le sucedió a Satanás, así fue como se convirtió en el diablo, el terrible opositor de Dios (véase Estudio a fondo 1, Ap. 12:9 para profundizar al respecto. Cp. Is. 14:12-17; Ez. 28:11-19. Ver también nota, 2 Co. 4:4).

       La cuestión es esta: el diablo hace todo lo que puede para herir y lastimar el corazón de Dios. Por lo tanto, constantemente le recuerda a Dios nuestros pecados. Por supuesto, esto significa que el diablo hace todo lo posible para tentarnos y llevarnos al pecado, dado que cuanto más pecamos, más herimos a Dios.

       Pensamiento 1. Piense en lo que esto significa: cómo debe sufrir el corazón de Dios cuando nosotros pecamos. Nosotros somos creyentes, personas por quienes Dios entregó a su Hijo en la cruz. Dado que Dios pagó tal precio -en realidad depositó su ira contra su propio Hijo a causa del pecado- piense cuánto le debe doler cuando pecamos, especialmente cuando profesamos amarlo. El diablo es un calumniador; nos calumniará constantemente ante Dios. Usará nuestro pecado para lastimar a Dios tanto como sea posible. Este es el motivo por el cual debemos enfrentar al diablo: debemos proteger el corazón de Dios. No debemos llevar dolor ni pena al corazón de nuestro Padre.

       “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oi una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (Ap. 12:9-10).

       “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.

    Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás, a Jehová dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.” (Job 1:6-12)

       “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle” (Zac. 3:1).

    ▬ 3. Él es como un león rugiente que busca devorar a todos los que puede. El león rugiente da una idea de enojo, fortaleza, ferocidad y crueldad. Satanás es mostrado en su enojo (contra Dios y todos los creyentes), fuerte, feroz y cruel. Advierta: las Escrituras dicen que anda rugiendo con furia y crueldad en la ferocidad de su fuerza, buscando a alguien a quien atacar y devorar. ¿Cómo puede Satanás devorar a una persona? Jesús nos lo dice en una de las enunciaciones más impactantes jamás hechas sobre el hombre. Él dijo que una persona que no confía ni sigue a Dios como su Padre ciertamente está a las órdenes de su padre, el diablo. En otras palabras, Jesús dice que todos los incrédulos tienen al diablo como padre.

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suya, habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

       Advierta que Jesús nos está diciendo cómo el diablo devora al hombre. Consume al hombre llevándolo a hacer cuatro cosas.

    » a. El diablo nos lleva a la lujuria. Nos tienta para que cedamos al deseo de la carne y al deseo de los ojos y a la vanagloria de la vida.

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

    » b. El diablo nos conduce al asesinato. El diablo procura acabar con la vida humana, busca que se pierda el hombre que experimenta la verdadera vida aquí en la tierra. El diablo destruye la existencia y toda vida abundante a su alcance: todo el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la benignidad, la fe, la mansedumbre, la disciplina.

       “Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino” (Mt. 13:19).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

       “Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia” (Job 1:9-11).

       Jesús hablaba de algo cierto: Dios no es el padre del asesinato, el diablo lo es. Los que cometen asesinatos son hijos del diablo. Pero advierta el verdadero significado del asesinato revelado por Jesús (véase nota, Mt. 5:22 para profundizar). El asesinato implica…

    • enojo • golpear a una persona • resentimiento • calumniar, injuriar, hablar • enemistad. • calumniar, injuriar, hablar mal de una persona y destruir la imagen de una persona (que ha sido creada a la imagen de Dios).
    • un espíritu descontrolado • desear la ruina de una persona. • envidiar y destruir la felicidad de una persona.

    » c. El diablo lleva a los hombres a rechazar la verdad.

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

       “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8).

    » d. El diablo lleva al hombre a mentir y a engañar.

       “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:3-4).

       “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Co. 11:13-15).

    2° Titulo: reconociendo el buen testimonio de David como hijo de Dios. Versículos 3 y 4. Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: ¿No es este David, el siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado conmigo por días y años, y no he hallado falta en él desde el día que se pasó a mí hasta hoy? Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y le dijeron: Despide a este hombre, para que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo; porque ¿con qué cosa volvería mejor a la gracia de su señor que con las cabezas de estos hombres? (Léase: 1ª de Samuel 18:30. Y salieron a campaña los príncipes de los filisteos; y cada vez que salían, David tenía más éxito que todos los siervos de Saúl, por lo cual se hizo de mucha estima su nombre. ▬ Los Hechos 16:1 y 2. Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego; y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.).

       Comentario de 1ª de Samuel 18:30: David y Mical, 18:20–30. El caso de Mical fue otro. Mical amaba a David y su padre vio que le amaba. El nombre Mical parece ser una contracción de Micael que en hebreo quiere decir: ¿Quién como Dios? Si no es contracción de ese nombre tendría que referirse a un pequeño chorro (de agua). Pero es muy probable que es contracción puesto que era bastante común como nombre en aquellos días. El nombre Miqueas es parecido y quiere decir: ¿Quién como Jehovah? Viendo Saúl que su hija le quería mucho a David, pensaba usarla para meter al joven en una trampa (lit. en una horca). Sabía que David se sentía indigno de este honor e instó a sus servidores que ellos animaran a David. Le decían que el rey le apreciaba (v. 22) o sea que se agradaba de él. Y sabiendo que no podía pagar el precio matrimonial al rey (ver Éx. 22:16, 17) Saúl puso un substituto bajo el pretexto de que sería para venganza de sus enemigos (v. 25). No fue tanto su deseo de matar a los filisteos como su esperanza de que David muriera lo que impulsó a Saúl a sugerir una cosa tan macabra.

        Bajo estas circunstancias David cumplió el deseo de un rey aun antes del plazo fijado, matando dos veces el número de filisteos pedido. El v. 27 dice que dio al rey el cómputo cabal. La diferencia entre estos dos hombres se hace notar con gran claridad. Saúl se ha vuelto introvertido, melancólico, paranoico. David, al contrario, es generoso, amistoso y servicial. Quiere agradar a todos y hacer todo en el nombre de Dios (ver Col. 3:17). ¡Qué diferencia hubiera atendido el camino de Saúl aun a esta altura de su vida, si hubiera dado lugar a lo mismo! Pero Saúl no confesó su pecado, no calculó bien el precio, y no creció como discípulo del Señor.

       Comentario de Los Hechos 16:1 y 2. Discipulado: fiel en hacer discípulos. Este es un pasaje significativo, pues muestra cómo Pablo tomó a Timoteo bajo su cuidado para ayudarlo a desarrollarse y a crecer. Timoteo era el joven discípulo destinado a convertirse en uno de los grandes siervos de la iglesia primitiva, aquel a quien el Señor había hecho que Pablo escribiera dos de las grandes cartas del Nuevo Testamento (1 y 2 Timoteo).

    ▬ 1. Timoteo fue una sorpresa maravillosa, un emocionante descubrimiento para Pablo. La frase “he aquí” (idou) conlleva la idea de mirar y contemplar un descubrimiento maravilloso, una sorpresa inesperada. El amor y la madurez en el Señor que tenía Timoteo impresionaron a Pablo.

       “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20).

       “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Ti. 2:2.)

    ▬ 2. Timoteo tenía una madre y una abuela devotas de procedencia judía, pero también eran creyentes cristianas. Ambas fueron tan piadosas y fuertes en la fe, que Pablo las menciona años después (2 Ti. 1:5.) Tanto una como la otra ejercieron gran influencia sobre Timoteo.

       Pensamiento 1. Note la influencia que puede tener una madre devota sobre su hijo.

       “trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (2 Ti. 1:5.)

       “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a hijos de tus hijos” (Dt. 4:9).

       “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablaras

    de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Dt. 6:6-7).

       “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Pr. 22:6).

    3er Titulo: Recordando el cantico de gratitud por la victoria. Versículos 5. ¿No es este David, de quien cantaban en las danzas, diciendo Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles? (Léase: Éxodo 15: 1 y 2. Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré. ▬ 1ª de Samuel 18: 6 y 7. Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles.).

       Comentario de Éxodo 15: 1 y 2. (15: 1-2) Cántico ▬ Adoración ▬ Alabanza ▬ Acción de Gracias ▬ Nombres de Dios ▬ Títulos ▬ Moisés ▬ Liberación: El cántico de este pasaje es un cántico de alabanza a Dios. Es cantado para el SENOR. El Señor es el motivo de la alabanza. Se habla de él en trece ocasiones en solamente veintiún versículos.

    • El cántico cantado por Moisés menciona a Dios diez veces como el SEÑOR (Jehová, Yahveh) (v. 1. 2. 3. 6,11,16,17,18).
    • El cántico de Moisés también se refiere a Dios como Adonai una vez (v. 17).
    • El breve cántico cantado por María (vv. 19-21) menciona al Señor en dos ocasiones (vv. 19. 21).

       Moisés y los israelitas estaban inundados con la alegría del momento, y el corazón de cada uno de ellos estaba desbordante con un espíritu de regocijo y alabanza a Dios. Se nos dan dos razones para que Israel comenzara a cantar.

    ▬ 1. El Señor había triunfado gloriosamente en pro de su pueblo: Había arrojado a los jinetes armados de sus enemigos al mar. El Señor los había liberado gloriosamente de ser capturados y esclavizados nuevamente por los egipcios. Además, el Señor había hundido milagrosamente al ejército egipcio en el Mar Rojo. El se había asegurado absolutamente de que los antiguos egipcios nunca más esclavizarían a su pueblo. Este era el más grande día de redención en la historia de Israel. Dios los había redimido, salvado y liberado de sus enemigos.

    ▬ 2. El Señor era, por tanto, digno de alabanza y renovado compromiso (v. 2). Fíjese cuán personal era el Señor para el creyente israelita en aquellos momentos. Su relación con el Señor era muy personal. Su corazón simplemente prorrumpió en alabanzas a Dios por la relación personal que Dios había hecho posible y operado.

    » a. El SEÑOR es “mi fortaleza” (v. 2). No importa qué pruebas enfrente el creyente, Dios fortalece al creyente para hacer frente a pruebas como. . .

    • problemas
    • tentaciones
    • sufrimientos
    • malvada persecución

       El creyente es débil por naturaleza, pero el SEÑOR está siempre presente con él. El Señor es su fortaleza. Esto es lo que los israelitas, el pueblo de Dios, declaraban.

    » b. El SENOR es “mi cántico” (v. 2). El creyente enfrenta las mismas pruebas y penalidades en la tierra que el incrédulo. Tanto el creyente como el incrédulo sufren en la tierra; con frecuencia el creyente sufre más a causa de la persecución y el odio del mundo. No obstante, Dios conforta al creyente y le da la paz y seguridad de su Santo Espíritu. El creyente sabe que el mundo y sus aflicciones pueden quitarle su vida, pero no su alma.

    Sabe que va a servir a Dios por siempre en los nuevos cielos y tierra. Por tanto, el creyente tendrá.

    • alegría en los juicios
    • regocijo durante los sufrimientos
    • canto ante las aflicciones

       El creyente es débil por naturaleza, pero el SEÑOR siempre está presente con él. Es la presencia del SEÑOR la que siempre pone el cántico en el corazón del creyente. Moisés y los verdaderos creyentes de Israel sabían esta gloriosa verdad; por tanto, guiaron a todo el pueblo a declarar la gloriosa verdad: “El SEÑOR es mi cántico”.

    » c. El SEÑOR es “mi salvación” (v. 2). Los enemigos del mundo (incluidos los hombres malvados, el pecado, la muerte y el infierno) están siempre atacando y amenazando al creyente. Pero Dios es el Salvador del creyente: El liberará y salvará al creyente de todo lo que se le oponga.

    » d. El SEÑOR es “mi Dios” (v. 2). Él es el Dios verdadero y vivo. Dios acababa de probar esto una vez más liberando milagrosamente a su pueblo a través del Mar Rojo y destruyendo a sus enemigos. El milagro acababa de tener lugar. Era el momento para el pueblo’ de Dios de reafirmar su fe y declarar que Dios es “mi Dios”. Era el momento para ellos de alabarlo y renovar su compromiso con Él. Cada israelita tenía motivos para levantarse y gritar:

    • “El SEÑOR es mi Dios”.
    • “Prepararé mi corazón para que en él more si presencia”.

    » e. El SENOR es “el Dios de mi padre”. Sus padres la habían enseñado a creer en Dios y en sus grandes promesas a su pueblo. Sus padres eran fuertes en fe y Dios siempre les había ricamente bendecido. Por tanto, los israelitas declararon que ellos se comprometían a seguir el Dios de sus padres. Él era digno de ser seguido. Acababa de probar esto liberándolos milagrosamente a través del Mar Roja.

       Comentario de 1ª de Samuel 18: 6 y 7: David y Saúl, 18:6–7. Comienzan los problemas. Una balada de las mujeres despierta celos en Saúl. La palabra cantaba en el v. 7 ha suscitado el comentario de algunos diciendo que aquí tenemos un coro antifonal. La palabra puede significar “contestar”, y da la impresión de que se iban alternando entre danzas y música. Parece que se hizo muy popular el coro puesto que años más tarde todavía se acordaban de ello (ver 21:12 y 29:5). Los números representan de manera comparativa la grandeza de las hazañas atribuidas a Saúl y David. El rey recordaba las palabras de Samuel que Jehovah le quitaría el reino y se lo daría a uno mejor que él (15:28). Y aunque era segura la palabra, no la quiso aceptar. Veía a David como una amenaza y como aspirante al trono. Y por eso le miraba con sospecha (v. 9) de ahí en adelante. La palabra sospecha es lit. ojo y puesto que las pasiones se manifiestan por o en los ojos, el hebreo representa el ojo como fuente de la envidia, orgullo y sospecha. La sospecha se veía en los ojos.

    Lunes 12 de enero de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 11 DE ENERO DE 2026. «TEMOR DE DIOS: BENDICIÓN QUE ALCANZA A TODA SU DESCENDENCIA».

    LECCIÓN: Números 25:10 al 13. 10. Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: 11. Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel. 12. Por tanto diles: He aquí yo establezco mi pacto de paz con él; 13. y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel. 

       Comentario general del contexto Bíblico: Versículos 10-15: Por este acto de celo divino se prometió a Finees ya su posteridad la posesión eterna del sacerdocio como pacto de paz de Jehová. בּקנאו, mostrando mi celo en medio de ellos (a saber, los israelitas). קנאתי no es “celo por mí”, sino “mi celo”, el celo de Jehová con el que Finees se llenó e impulsó a dar muerte a los pecadores atrevidos. Al hacer esto, había evitado la destrucción de los israelitas y refrenado la obra del celo de Jehová, que se había manifestado en la plaga. “Le di mi pacto de paz” (el sufijo se adjunta al sustantivo gobernante, como en Levítico 6:3). בּרית נתן, como en Génesis 17:2, dar, es decir, cumplir el pacto, conceder lo prometido en el pacto. El pacto concedido a Finees consistía en el hecho de que se le aseguraba un “sacerdocio eterno” (es decir, la posesión eterna del sacerdocio), no solo para él, sino también para su descendencia, como un pacto, es decir, en un pacto, o forma irrevocable, ya que Dios nunca quebranta un pacto que ha hecho. De acuerdo con esta promesa, el sumo sacerdocio que pasó de Eleazar a Finees (Jueces 20:28) continuó en su familia, con la excepción de una breve interrupción en los días de Elí (ver en 1 Sam 1-3 y 1 Samuel 14: 3), hasta el momento de la última disolución gradual del estado judío a través de la tiranía de Herodes y sus sucesores. – En Números 25:14, Números 25:15, se dan los nombres de los dos atrevidos pecadores. El padre de Cozbi, la princesa madianita, se llamaba Zur, y se describe aquí como “jefe de las tribus (אמּות, véase Génesis 25:16) de la casa de un padre en Madián”, es decir, como el jefe de varias de las tribus madianitas que descendían de una tribu-padre; en Números 31: 8, sin embargo, se lo describe como un rey y se lo clasifica entre los cinco reyes de Madián que fueron asesinados por los israelitas.

       Pensamiento 2: El pacto de Dios con Fineas, 25:10–13. La acción sangrienta de Fineas es repugnante a la mente moderna, pero aquí es considerada digna de un galardón especial. Esto es porque el sacerdote debe ser el representante de Dios ante los hombres. Al matar a los pecadores flagrantes, Fineas demuestra el celo que Dios tiene por la pureza de su pueblo y su ira contra el pecado. Así hizo apartar el furor de Dios del pueblo (v. 11). Esta es la raíz de la idea de hacer expiación.

       Dios hace pacto con Fineas y su descendencia de desempeñar perpetuamente el sacerdocio en Israel. Esto probablemente significa que el sumo sacerdote ha de venir del linaje de Fineas (ver 1 Crón. 6:4–11). Fineas aquí demuestra el otro papel del sacerdote: ser el representante del pueblo delante de Dios. El pueblo en general ha quebrantado el pacto con Dios por su apostasía. Pero aquí, Fineas representa al remanente fiel dentro del pueblo. Dios renueva su pacto con ellos y premia a Fineas con un papel especial dentro del pueblo.

       Pensamiento 3: El «temor de Dios» como bendición para la descendencia se fundamenta en las Escrituras, especialmente en Salmos (como 112, 128) y Proverbios, indicando que un hombre que teme al Señor tendrá una familia bendecida, prosperidad, y que sus hijos serán poderosos en la tierra, recibiendo una herencia de fe y un legado espiritual duradero que se perpetúa a través de las generaciones. Esta bendición no es solo material, sino también de guía divina, protección contra el mal, y un legado de rectitud, asegurando la continuidad de la fe y el bienestar familiar.

       Salmo 128:3-4 (RVR1960): «Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como brotes de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová».

       Proverbios 20:7: «El justo anda en integridad; ¡qué bienaventurados son sus hijos después de él!»

       Vivimos tiempos difíciles, tiempos donde la rebeldía y la desobediencia se han multiplicado en el corazón de muchos jóvenes. Lo que la Biblia profetizó se está cumpliendo:

       “La necedad está ligada al corazón del muchacho; más la vara de la corrección la alejará de él.” (Proverbios 22:15).

       Hoy más que nunca, los padres tienen una responsabilidad sagrada: guiar a sus hijos con sabiduría, en el temor del Señor. No basta con proveer alimento o educación; es necesario formar el corazón, enseñarles a amar a Dios, a obedecer su Palabra y a caminar en santidad.

       No los críes solo para triunfar en este mundo, sino para permanecer firmes en la eternidad. Las cosas de este mundo son pasajeras, pero el alma de tu hijo es eterna.

       Padre, madre: ora por ellos, corrígelos con amor, enséñales con tu ejemplo. Que en tu casa se escuche el nombre de Jesús, que tus hijos vean en ti la fe viva, la oración constante y el temor del Señor.

       Porque al final, no hay mayor herencia que puedas dejarles que una vida guiada por la Palabra de Dios.

       “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” (Proverbios 22:6)

       “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.” (Romanos 9.16-17).

      TEXTO: «Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita» (Salmo 112:1 y 2)

       SALMO 112: SALMO DIDACTICO Y ACROSTICO. EL HOMBRE DE DIOS: Como el que precede y el que sigue, este Salmo empieza con ¡aleluya! Los Salmos 111 y 112 son gemelos (aunque el 111 es un himno de alabanza y el 112 es sapiencial). Los dos son acrósticos y tienen la misma estructura. Hay frases enteras que son idénticas, pues el salmista quiere mostrar que el hombre de Dios manifiesta el carácter de Dios. En contraste con la mayoría de los seres humanos que tratan de enriquecerse de cualquier manera o aprovecharse de los demás, el que teme a Jehovah ordena su vida por el patrón divino.

        El hombre de Dios bendecido, vv. 1–3: Después de ¡Aleluya! cada línea empieza con otra letra del alfabeto heb. El Salmo 111 termina hablando del temor de Jehovah; ahora el salmista describe la vida del que teme a Dios. Bienaventurado (­ashré 835) también significa “feliz” o “dichoso”. ¡Qué privilegio es conocer al Dios verdadero y ser cuidado por él!

       Nótese cómo empieza el hombre de Dios; primero teme a Dios, le ama, es reverente. También se deleita en sus mandamientos, quiere hacer su voluntad. Este hombre que es bienaventurado pone a Dios primero en su vida; lo ama y le obedece. Se deleita (v. 1) es la misma raíz que se complacen en Salmo 111:2. El que ama a Dios se goza en sus obras y en su voluntad.

        Su descendencia (v. 2). Lo que hace una persona no sólo afecta a su propia vida, sino influye en toda su familia y toda su descendencia. La Biblia pone mucha importancia en la familia; Dios promete bendecir a los descendientes de los justos. Cada creyente debe ser un instrumento de la bendición de Dios.

       Bienes y riquezas (v. 3) indican que Dios provee abundantemente. A la vez, la Biblia muestra que los justos sufren, a menudo son perseguidos, sufren los efectos de la corrupción de la raza humana. La Biblia provee una visión equilibrada. Es claro aquí que la fuente de nuestros bienes y riquezas es la bondad de Dios.

       Su justicia permanece… (v. 3b) es la misma frase que se usa en el Salmo 111:3b. Dios quiere producir en sus hijos su propio carácter. No es sólo un intento de copiar, es un don, una relación viviente entre la justicia de Dios y la justicia del hombre de Dios. El que teme a Dios hace lo correcto y sus hechos permanecen.

    1er TÍTULO:  Dios hablando claramente a su siervo. Versículo 10. Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: (Léase: Job 33:14 y 15. Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; Pero el hombre no entiende. Por sueño, en visión nocturna, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho. ▬ Hebreos 1:1 y 2. Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo).

       Comentario de Job 33: La comunicación de Dios, 33:14–25. Ahora se trata el problema entre el Dios infinito y el hombre finito. Como consecuencia de la trascendencia divina, se encuentra un problema en la comunicación. Puesto que el hombre no puede alcanzar las alturas para hablar con Dios (Gén. 11:1–5), Dios toma la iniciativa y se revela al hombre. Entonces Elihú le sugiere cómo hacerlo: 1) Por medio de sueños o visiones (vv. 14–18). 2) Por medio del sufrimiento (vv. 19–22). 3) Por medio de un intercesor (vv. 23–25). En cuanto al intercesor, es uno suficientemente similar a Dios para que le hable, y uno similar al hombre para que lo comprenda. Por medio de un intercesor, el inspirado pensador judío capta un elemento esencial del cristianismo, y presenta un prototipo de la encarnación como la manera más eficaz para la comunicación redentora.

       Después de la observación general (vv. 12, 13), Elihú se dirige específicamente a la acusación de Job respecto a que Dios es su enemigo y no le habla más (19:7; 30:20).

       En esto, dice el joven, se equivoca (v. 14).

    El texto es elíptico y no es posible interpretarlo con precisión. Continúa una traducción literal: “Porque en una manera (modo) habla Dios y en dos él [el hombre] no percibe (comprende)”.

       Puede significar que 1) los modos de la revelación son invisibles, 2) que “una vez que haya hablado, no vuelve a repetirlo”; así no se agrega “el hombre” como sobreentendido: Dios habla una vez y es suficiente y, más lo más probable 3) que Dios habla en una manera, y si el hombre no responde, habla en una segunda manera.

       La comunicación por sueños, 33:14–18. Elihú postula que Dios habla con el hombre por medio de sueños (v. 15), después, dice que abre el oído de ellos y no los instruye (v. 16).

       Para él, el propósito es más bien didáctico: aparta al hombre del mal (v. 17a), elimina la arrogancia (v. 17b) y preserva la vida. “La fosa” simboliza “la corrupción” o “la destrucción” que produce la muerte (v. 18a). “La lanza” simboliza la retribución divina (v. 18b).

       Elifaz también indicó que Dios hablaba por medio de las visiones nocturnas (4:12– 21), y Job se quejó de pesadillas terribles, de sueños que lo turbaban con visiones (7:14). En el AT se refiere con frecuencia a sueños como un medio de la revelación divina (Gén. 28:12–17; 41:1–7, 11, 12; Núm. 12:6; Juec. 7:13, 15; Dan. 4; Mat 2:13). Entonces, Elihú le sugirió a Job que posiblemente había interpretado mal las visiones nocturnas que lo turbaban. Probablemente Dios quería salvarlo de algunas actividades o actitudes malas, tales como el orgullo; así que, con misericordia, Dios se había comunicado con él para preservar su vida.

       Comentario de Hebreos 1:1 y 2: (1:1-2). Revelación ▬ Jesucristo, deidad: Jesucristo es el vocero supremo de Dios. Esta es la primera razón por la que Él es superior a los profetas. Téngase en cuenta la gloriosa verdad: Dios le ha hablado al hombre. La mayoría de las personas se equivocan en cuanto a Dios, Él no se encuentra muy lejos, en alguna parte del espacio exterior, tan lejos que lo que le sucede al hombre y a su mundo le es indiferente. Lo cierto es todo lo contrario: Dios se preocupa por la vida de cada uno de nosotros, por las pruebas y problemas, el pecado y el mal, el sufrimiento y la enfermedad, la muerte y la destrucción, por todo lo que nos sucede. Por tanto, Dios nos ha hablado; Él nos ha dado las maravillosas palabras de vida y de liberación. Él nos ha dicho exactamente cómo vencer las pruebas y tentaciones, la corrupción y la muerte de este mundo. ¿Cuándo Dios le habló al hombre, y dónde podemos encontrar el testimonio de la palabra de Dios? Si en verdad Dios no se encuentra en un lugar muy lejano, si Dios en verdad le ha hablado al hombre, entonces debemos hallar su Palabra y prestarle atención. Porque su Palabra significa vida eterna y victoria sobre todo el mal, las pruebas y la corrupción y muerte de esta vida. ¿Dónde se encuentra la Palabra de Dios? Se encuentra en dos lugares.

    ▬ 1. Primero, la Palabra de Dios se encuentra en los profetas. En tiempos remotos Dios le habló al hombre por medio de sus profetas, es decir, por medio de personas a quien él eligió para proclamar su Palabra al mundo. ¿Quiénes son estas personas? Son los hombres y mujeres de las Escrituras del Antiguo Testamento. Pero considérese un aspecto significativo: Dios habló a través de los profetas…

    • “en diversos momentos”: Es decir, en muchas partes (polumerós); en muchas revelaciones separadas, en muchos momentos diferentes.
    • de muchas maneras (polutropos).

       ¿Qué quiere decir esto? Ningún hombre podría recibir y comprender o explicar ‘la revelación completa de Dios. Dios y la verdad de Dios son demasiado grandes para cualquier hombre. Por lo tanto, Dios tuvo que revelarse ante muchas personas diferentes, y tuvo que usar muchas formas diferentes para hablarles a los hombres. Ningún hombre podría jamás retener o manifestar toda la revelación de Dios.

       Matthew Henry lo argumenta bien al decir que tuvo que darse una apertura gradual de la mente del hombre en lo concerniente al Mesías, el Salvador del mundo. (Vea San. Jn. 1:45 para una lista completa de las profecías de Jesucristo y su cumplimiento.)

    => Dios le habló a Adán y le dijo que el Salvador vendría de la simiente de la mujer (Gn. 3:15).

    => Dios le habló a Abraham y le dijo que el Salvador vendría de su simiente (Gn. l2:3; 18:18; 22:18).

    => Dios le habló a Jacob y le dijo que el Salvador vendría de la tribu de Judá (Gn. 49: 10).

    => Dios le habló a David y le dijo que el Salvador nacería de su casa (2 S. 7: 13).

    => Dios le habló a Miqueas y le dijo que el Salvador nacería en Belén (Mi. 5:2).

    => Dios le habló a Isaias y le dijo que el Salvador nacería de una virgen (Is. 7:14).

       Note también en las diferentes formas en las que Dios les habló a los profetas:

    => Él le habló a Moisés con una gran voz tronante en medio de una tormenta (Ex. 19: 19; Dt. 5:22).

    => Él le habló a Elías con una voz apacible (1 R. 19:12).

    => Él le habló a Isaías en una visión (Is. 1:1).

    => El le habló a Samuel en un sueño (1ª S. 3:5).

       Y así podría continuar la lista, porque Dios les habló a sus profetas de muchas fonnas diferentes. Pero debemos entender lo siguiente: “Cada profeta podía transmitir solo una parte de la revelación de Dios”. Ninguno de ellos podría transmitir toda la revelación de Dios. La entera revelación de Dios no se encuentra en los profetas. ¿Entonces dónde se encuentra?

    Esto nos refiere al segundo aspecto.

    ▬ 2. Segundo, la Palabra de Dios, su entera revelación, se encuentra en su Hijo, el Señor Jesucristo. “En estos últimos días [Dios nos ha] hablado por medio de su Hijo”. ¡Esta es la verdad más increíble que se pueda imaginar! Porque Dios no pudo enviar un mensajero mejor con su Palabra que su propio Hijo. Y esta es la increíble declaración de este pasaje: Dios ha enviado a su Hijo para que proclame su Palabra a los hombres.

       Antes de Cristo, ningún hombre podía captar y comprender a Dios cabalmente, y ningún hombre podía proclamar cabalmente la Palabra de Dios. Los hombres solo podían comprender una parte o un fragmento de Dios. Pero ahora el propio Hijo de Dios ha venido a la Tierra y ha revelado a Dios, proclamando todo cuanto Dios es. Note: “Es Él mismo quien constituye la revelación de Dios”. Él personifica la Palabra de Dios. De hecho, Él es la Palabra de Dios.

       Todo lo que Dios haya querido decirle al hombre está dicho en la persona de Jesucristo. Él es la expresión perfecta de la mente de Dios. Todo lo que el hombre necesita conocer acerca de Dios y la conquista de la vida con todas sus pruebas, corrupción y muerte se ve en Jesucristo. (Vea el Estudio a fondo 1, La Palabra, Jn. 1:1-5 para un mayor análisis.)

       Pensamiento 1. Esto significa varias cosas maravillosas:

    1) Dios ama al hombre. Él no ha dejado al hombre a oscuras, buscando a tientas y tratando de encontrar la verdad de la vida y la muerte y después de la muerte. Dios le ha hablado al hombre y le ha revelado la verdad sobre.

    • de dónde venimos.
    • porque estamos aquí.
    • adónde vamos.
    • cómo podemos vencer las pruebas, el mal y la muerte de esta vida y el mundo.

    2) Si queremos saber la verdad acerca de Dios y nosotros mismos, tenemos que volver nuestros ojos al Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. Él y solo Él es la revelación completa de Dios.

    3) Jesucristo es superior a todos los profetas; Él solo es la suprema revelación de Dios. Por grande que hayan sido los profetas del Antiguo Testamento, no eran superiores al Hijo de Dios. El Señor Jesucristo es superior a los profetas; Él es el, verdadero e inigualable, vocero supremo de Dios. No puede haber más grande vocero que el propio Hijo de Dios.

       (1:2) Jesucristo, deidad ▬ Heredero: Jesucristo es constituido heredero de todo. Esta es la segunda razón por la que Él es superior a los profetas. ¿Qué se entiende por heredero? Se entiende que Jesucristo debe recibir y debe ser el dueño legítimo de todo. Solo Jesucristo ha heredado todo cuanto Dios es y posee. Ningún hombre es suficientemente grande ni suficientemente digno de ser el heredero de Dios; solo Cristo. Solo Él ha vivido y andado en perfección ante Dios. Entre los hombres, solo Él ha obedecido a Dios perfectamente, por ende, solo Él ha heredado todo cuando Dios es y posee; solo Él ha sido nombrado Dueño de todas las cosas. ¿Qué es lo que Jesucristo debe heredar y recibir?

    => Jesucristo debe heredar todo poder en el cielo y la tierra.

       “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mt. 28:18).

    => Jesucristo ha heredado toda la autoridad para ejecutar todo juicio sobre los hombres.

       “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo” (Jn. 5:22).

    => Jesucristo va a heredar el dominio sobre los muertos y sobre los vivos.

       “Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven” (R0. 14:9).

    => Jesucristo va a heredar todo el universo: “Un cielo nuevo y una tierra nueva y una nueva capital del mundo”.

       “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 P. 3:10-13).

       “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido… La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella” (Ap. 21:1-2, 23-26).

    => Jesucristo va a heredar todo gobierno, un gobierno eterno.

       “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Principe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán limite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Is. 9:6-7).

       “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino” (He. 1:8).

    => Jesucristo va a heredar todo poder y riqueza, sabiduría y fuerza, honor y gloria y bendición.

       “que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Ap. 5:12).

    => Jesucristo va a heredar todos los ángeles y todas las otras autoridades y potestades espirituales.

       “quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades” (1 P. 3:22).

    => Jesucristo va a heredar un nombre superior a todo nombre y toda rodilla se doblará ante El vindicando su derecho como Señor y Salvador.

       “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” (Fil. 2:9-10).

       (1:2) Jesucristo, Creador – Creación: Jesucristo es el Creador y hacedor de los mundos, de todos los mundos. Esta es la tercera razón por la que Jesucristo es superior a los profetas. La palabra “mundos” (aiones) también puede traducirse como siglos. Jesucristo es el Creador tanto del universo como de los siglos que transcurren uno tras otro, Creador de los mundos y del tiempo que transcurre de suceso en suceso, y de generación en generación. La versión Dios habla hoy lo argumenta bien:

       “Ahora, en estos tiempos últimos, nos ha hablado por su Hijo, mediante el cual creó los mundos y al cual ha hecho heredero de todas las cosas” (He. 1:2).

       En la carta a los colosenses se establece aún mejor:

       “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16).

       El asunto es el siguiente: La creación de Cristo incluye todos los mundos (plural) de todas las dimensiones del ser, dondequiera que estén y cuantos pueda haber. Esto es exactamente lo que se entiende por el plural “mundos”. Es también lo que se entiende cuando Colosenses dice que Cristo creó todas las cosas “las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades”.

    => Si existen otros planetas y seres vivientes visibles en el espacio exterior, Cristo los creó.

    => Si existen mundos y seres invisibles en otras dimensiones, Cristo los creó.

       No importa qué tipo de mundo o criaturas pueda haber, tronos, dominios, principados, o potestades, Cristo los creó a todos. No existe nada que Él no haya creado.

    • ni planeta • ni vegetación • ni estrella • ni mineral • ni criatura • ni elemento • ni dimensión • ni cosa

       “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Jn. 1:3).

       “para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1 Co. 8:6).

       “y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas” (Ef. 3:9).

       “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16).

    2° TÍTULO: El actuar de Finees aporta la ira de Dios. Versículo 11. Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel. (Léase: Números 16: 47 y 48. Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.  ▬ Salmo 106: 28 al 31. Se unieron asimismo a Baal-peor, Y comieron los sacrificios de los muertos. Provocaron la ira de Dios con sus obras, Y se desarrolló la mortandad entre ellos. Entonces se levantó Finees e hizo juicio, Y se detuvo la plaga; Y le fue contado por justicia De generación en generación para siempre.).

       Números 16:43-50: Acto seguido ambos entraron en el atrio del (פּני אל, como en Levítico 9:5) el tabernáculo, y Dios les ordenó que se levantaran (הרמּוּ, Niphal de רמם = רוּם; ver Ges. §65, Anm. 5) de esta congregación, que Él destruiría inmediatamente. Pero se postraron sobre sus rostros en oración, como en Números 16:21-22. Esta vez, sin embargo, no pudieron evitar el estallido del juicio colérico, como lo habían hecho el día anterior (Números 16:22). La plaga ya había comenzado, cuando Moisés le dijo a Aarón que llevara rápidamente el incensario en medio de la congregación, con brasas e incienso (הולך, imper. Hiph.), para expiarlo con una ofrenda de incienso. Y hecho esto, y Aarón se puso entre los muertos y los vivos, se detuvo la plaga, que ya había destruido a 14.700 hombres. La plaga aparentemente consistió en una muerte súbita, como en el caso de una pestilencia que ruge con extrema violencia, aunque no podemos considerarla como una pestilencia real.

       Los medios a los que recurrió Moisés para detener la plaga mostraron de nuevo cómo el siervo fiel de Dios llevaba en su corazón el rescate de su pueblo. Todos los motivos que hasta entonces había alegado, en su repetida intercesión para que esta malvada congregación pudiera salvarse, ahora estaban agotados. No podía arriesgar su vida por la nación, como en Horeb (Éxodo 32:32), porque la nación lo había rechazado. Ya no podía apelar al honor de Jehová entre los paganos, viendo que el Señor, aun cuando sentenció a la raza rebelde a caer en el desierto, le había asegurado que toda la tierra sería llena de Su gloria (Números 14:20. ). Menos aún podía orar a Dios para que no se enojara con todos por causa de uno o unos pocos pecadores, como en Números 16:22, viendo que toda la congregación había tomado parte con los rebeldes. En esta condición de cosas, solo quedaba una manera de evitar la destrucción amenazada de toda la nación, a saber, adoptar los medios que el Señor mismo había dado a Su congregación, en el oficio de sumo sacerdote,

       Comentario del Salmo 106: 28 al 31: Apostasía-sincretismo, vv. 28–31

    La atracción de las costumbres religiosas-sensuales de los moabitas constituyeron otra trampa para los israelitas, y cayeron. En este caso la valentía de un hombre cambió la situación (v. 30). Comieron de los sacrificios de los muertos se refiere a las fiestas de carne sacrificada a los ídolos que no son dioses vivos sino cosas muertas.

    3er TÍTULO: Divino reconocimiento por servir con celo a Dios. Versículos 12 y 13. Por tanto diles: He aquí yo establezco mi pacto de paz con él; y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel.  (Léase: 1ª de Reyes 19:10. El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. ▬ Isaías 59:17. Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto.).

       Comentario de 1ª de Reyes: “La respuesta de Elías a la pregunta es idéntica a su discurso en el v. 10, pero, al igual que en la pregunta repetida de Jehovah, ciertos eventos dan al discurso una nueva dimensión de significado. En el v. 10 Elías emplea una aparente amenaza de renuncia para obligar a Jehovah a que intervenga a favor del profeta. Después, Jehovah llama de nuevo a Elías a su servicio, y le concede una impresionante teofanía, pero esto no basta para el profeta terco. Se niega a estar ‘delante de Jehovah’, insiste en su propio aislamiento, y sigue evitando llamarse ‘profeta’. La repetición textual de su discurso anterior demuestra que ni los mandatos divinos, ni la majestuosa y misteriosa autorrevelación de Dios lo afectan con respecto a sus propósitos”.

       Ve, regresa por tu camino, por el desierto, a Damasco… Elías había intentado huir no tan solo del peligro; huía también de sus responsabilidades como profeta. Con la misma insistencia, Dios no permite que su profeta abdique a su ministerio. Al profeta que buscaba la seguridad en la huida, ahora Dios lo comisiona a una nueva misión. Por cierto, no va a ser una misión carente de peligro, pero ya el énfasis va a ser distinto. No se centrará en la seguridad del profeta sino en los propósitos de Jehovah.

       Ungirás a Hazael… a Jehú… a Eliseo. Esta comisión la cumplirá Elías solo en el caso de Eliseo, su sucesor. El mandato a que se inmiscuya en la política de Aram o Siria no se espera. Lo normal era que los profetas centrasen sus labores dentro de Israel. En el caso de Elías, no obstante, había precedentes en que Jehovah ya había demostrado su poder mediante el profeta en territorio de los sidonios. Lo había hecho por medio de la sequía, el sustento del profeta por la viuda y la protección del profeta contra Jezabel. Con el tiempo, sería Eliseo mismo quien cumpliría el resto de la comisión dada a Elías (2 Rey. 8:7–15; 2 Rey. 9:1–13).

       Pero yo he hecho que queden en Israel 7.000… La repetida aseveración de que solo Elías había permanecido fiel al pacto y todos los demás eran apóstatas es desmentida aquí por Dios mismo. Implícita en la frase está la idea de que, si Elías insiste en renunciar a su oficio como profeta, Jehovah tiene muchos a su disposición para reemplazarlo. Usualmente en la literatura hebrea, el número siete (en este caso 7.000) es más simbólico que cuantificador. Simplemente quiere decir que hay “muchos” que no se han apostatado de la fe en Israel.

        Comentario de Isaías 59:17: Jehovah interviene y redime a Sion, 59:16-21: Esta sección es un tanto misteriosa y difícil de explicar. ¿A qué se refieren las palabras del v. 16 o a quién aluden? Este versículo revela sin duda la falta de un gran dirigente espiritual en Judá en los días anteriores a la llegada de Esdras y Nehemías. El profeta parece expresar su conciencia o conocimiento de sus limitaciones para ejercer ese papel. El no era un dirigente que pudiera manejar las masas de su pueblo, ni alguien que pudiera tener acceso al poder imperial. Es posible que no fuera de origen davídico ni perteneciera a la casta sacerdotal y que su misión profética no se haya proyectado desde la tribuna del orador. Era un poeta que en el silencio de su soledad concebía la actuación de Dios en la historia de su pueblo y en la historia universal. Pero él mismo quedaba paralizado ante el desarrollo de los acontecimientos, sintiéndose incapaz de actuar personal y directamente.

       Es entonces que el mismo Dios, el Señor de la historia, interviene en juicio y justicia para producir la salvación de su pueblo (v. 16). El v. 17 describe la armadura de Dios, con que se apresta para intervenir en la historia humana: coraza de justicia, casco de salvación, ropas de venganza y manto de celo. Su intervención sería impetuosa y gloriosa (v. 19).

       Es así que ingresa a Sion el Redentor (v. 20), y la inunda con el poder de su Espíritu. Luego establece un pacto con su pueblo, según el cual lo convierte en su portavoz por todas las generaciones de la historia (v. 21).

       Como existen algunas variantes en la forma de la palabra que se traduce con ellos en el v. 21, es también posible traducirla contigo. En tal caso la promesa de Dios es para el profeta y para sus descendientes, y no para todo el pueblo (comp. Jer. 35:18, 19).

    Domingo 11 de enero de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • Semana del 05 Al 11 de Enero 2026. “Dios, Que No Tolero El Pecado De Israel, Tampoco Permite Esta Conducta En Su Iglesia”.

       Lectura Bíblica: 1ª a los Corintios 10:5 al 10. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. 6. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. 7. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. 8. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. 9. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. 10. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

       Comentario general del contexto Bíblico: [1]. (5:6) Iglesia, problemas: La iglesia debe saber algo, un poco de levadura (pecado) leuda toda la masa. La levadura o el pecado de la iglesia de Corinto era su “jactancia”. La iglesia se creía una iglesia fuerte y espiritual, una iglesia grandemente bendecida y dotada por Dios. Todo don concebible del Espíritu se le había dado a la iglesia, y los miembros se deleitaban y se jactaban de sus dones y bendiciones (vea las notas 1 Co. 1:5-7; 1:12; 1:26; 2:6-13; 3:18-23; 4:1-5; 4:6; 4:7; 4:8; 5:2. Una ojeada rápida a estas notas proporcionará una panorámica de la jactancia y el orgullo de la iglesia de Corinto y de la jactancia y el orgullo que pueden calar cualquier iglesia.)

       Sin embargo, la mayor envergadura del orgullo pecaminoso se alcanza cuando una iglesia comienza a enorgullecerse del hecho de que ciertos líderes pertenecen a su comunión. Este fue al parecer uno de los pecados terribles de la iglesia de Corinto.

       La iglesia se estaba “jactando” del hombre que era culpable del pecado de inmoralidad (v. 6). La iglesia, desde luego, no se habría estado jactando del pecado del hombre. Su jactancia era por el hombre como tal: su talla moral, su prestigio, quién era, el dinero que podía dar, el aporte que podía hacer, su liderazgo, y quizá sus riquezas. La palabra “jactarse” (kauchema) lo señala fuertemente. Significa que se estaban jactando, vanagloriando, y enorgulleciéndose del hombre a pesar del conocimiento de su pecado. Quizá fuera un hombre de un liderazgo extraordinario en la comunidad o la ciudad de Corinto. Quizá se había convertido en líder de una de las facciones de la iglesia. Cualquiera que sea el caso, la iglesia pasó por alto este pecado y se enorgulleció del hecho de que un hombre de su talla moral se sumara y formara parte de su fraternidad.

       Pensamiento. Con gran frecuencia, la iglesia pasa por alto el pecado y el estilo de vida de un hombre porque es líder de la comunidad, el gobierno o una empresa. De hecho, con gran frecuencia una iglesia se jacta del hecho de que un hombre es miembro de su fraternidad. Según declaran las Escrituras: “Hermanos, estas cosas no deben suceder”.

       Sucede lo siguiente: La iglesia debe despertar y aprender algo. Un poco de levadura (pecado) leuda toda la masa. La levadura es un tipo de pecado en la Biblia. Por consiguiente, si se permite que el hombre y su pecado de inmoralidad permanezcan en la iglesia, el pecado del hombre se esparcirá. Si la iglesia acepta al hombre que está viviendo claramente en pecado, otros comenzarán a creer que ellos, también, pueden ser aceptos, aunque pecaran. Si no hay restricción sobre el pecado, entonces el pecado crecerá. Si el pecado se acepta, el pecado, no la justicia, es el que impera. Si la justicia no es el fundamento de la aceptación, entonces la justicia no reina,

    sino que reina el pecado. Si la iglesia acepta a la persona que vive claramente en pecado, entonces la iglesia está permitiendo que impere el pecado, y el pecado se esparcirá. El hombre que vive en función del pecado influye a los otros para que vivan en función del pecado.

       Observe lo que dicen las Escrituras: Solo hace falta un poco de levadura, no mucho, para que el pecado crezca. Aceptar a un hombre que vive según el mundo y según el pecado haría que otros comiencen a llevar una vida mundana y pecaminosa.

       “Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Ro. 14:15).

       “Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa” (Gá. 5:7-9).

        “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno” (Mt. 18:6-8).

       “Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable” (Ec. 10:1).

       “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne” (Cnt. 2:15).

        [2]. (5:7) Iglesia, deber: La iglesia debe limpiarse de la levadura (pecado). Hay dos razones por la que la iglesia y sus creyentes deben limpiarse de todo pecado.

    ▬ 1. Los creyentes son nuevas criaturas. Da la idea de la fiesta de Pascua judía. A la familia judía se le exigía por ley que eliminara toda la levadura de la casa antes de celebrar la Pascua. Se les exigía incluso que encendieran velas y buscaran en toda la casa migajas de levadura que hubieran caído al suelo y debajo de la mesa y otros muebles. La purga de toda la levadura simbolizaba al pueblo purgando la influencia corruptora del pecado en la vida de cada uno de ellos.

       Note el planteamiento: “sin levadura como sois”. Los creyentes de la iglesia ya eran sin levadura; eran nuevas masas, nuevas criaturas; por consiguiente, no debían salir de la familia y entrar al mundo para traer la vieja levadura de vuelta a la familia. El creyente se ha convertido en una “nueva criatura” en Cristo. Se han echado de la casa sus viejos pecados y su viejo hombre; por consiguiente, no debe permitir que los viejos pecados regresen a su vida y tampoco a la familia de Dios, es decir, la iglesia.

       “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).

       “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación” (Gá. 6:15).

       “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:22-24).

       “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:9, 10).

    ▬ 2. Cristo nuestra Pascua se ha sacrificado por nosotros y por la iglesia. Acá, también, hay una ilustración de la Pascua. En la Pascua judía, cada familia mataba un cordero de Pascua y con su sangre pintaba el dintel de la entrada principal de la casa. Esto simbolizaba que la familia creía en la Palabra de Dios, que Dios salvaría a la familia del juicio cuando Dios viera que la sangre del cordero de Pascua cubría su casa.

       Resulta sorprendente: El cordero de Pascua de la fiesta y del Antiguo Testamento simbolizaba el gran Cordero de Pascua de Dios, Jesucristo. Cristo nuestra Pascua se sacrifica por nosotros; por consiguiente, debemos purgar la levadura, el pecado y su influencia corruptora, de nuestra vida. Debemos purgar todo el pecado y tomar la sangre de Jesucristo y cubrirnos nosotros mismos y a nuestra casa si deseamos que el juicio de Dios nos pase por alto.

       Ahora bien, note la idea: Si continuamos practicando y aceptando el pecado, eso demuestra que no creemos realmente que la sangre de Cristo nos limpia. Aceptar el pecado y vivir en pecado demuestra que no tenemos interés en librarnos del pecado. Aceptar el pecado y vivir en pecado demuestra que amamos el pecado, que nos agrada tanto lo que el pecado nos puede hacer que no estemos dispuestos a purgarlo de nuestra vida y de la iglesia. Si permitimos la vieja levadura, el viejo pecado en nuestra vida y nuestra iglesia, eso demuestra que tenemos poco interés en una vida limpia y pura. Le demuestra a Dios que nos preocupa poco el poder limpiador de la sangre de Cristo nuestra Pascua. El planteamiento es contundente, y constituye una amonestación. Por consiguiente, debemos purgar la vieja levadura, los viejos pecados tanto de nuestra vida como de nuestra iglesia.

       “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29).

       “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Co. 5:7).

       “el cual se dio a si mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Gá. 1:4).

       “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a si mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).

        “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tit. 2:14).

       “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 P. 1:18, 19).

        “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Jn. 3:16).

       “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Ap. 1:5).

      [3] (5:8) Iglesia, deber: La iglesia debe celebrar la fiesta, es decir, debe limpiarse. Este punto se plantea de la forma más clara posible: “La iglesia debe mantenerse limpia y pura”. No debe permitir malicia ni maldad en su fraternidad. Debe llevar una vida de sinceridad y verdad. Observe cinco elementos:

    ▬ 1. La palabra “malicia” señala que al parecer algunas personas en la iglesia se oponían a la presencia inmoral del hombre en la iglesia. Pero los que apoyaban al hombre se mantenían firmes, y la malicia se instaló entre los dos grupos.

    ▬ 2. La palabra “maldad” (ponerias) significa más que solo pecado y carencia. Significa sentir placer en el mal. La iglesia debe purgarse de su orgullo en los hombres prestigiosos que vivían en pecados inmorales. Tal maldad debe purgarse.

    ▬ 3. La palabra “sinceridad” (eilikpinias) significa puro, caro, transparente. Es algo a través de lo cual puede pasar la luz del sol demostrando una pureza impecable.

    ▬ 4. La palabra “verdad” (aletheias) significa no adulterado, conforme a la naturaleza de cualquier cosa que sea cierta. Dios es verdad; por consiguiente, quiere decir ser igual a Dios. Significa vivir y hacer la verdad; por lo tanto, la iglesia debe hacer precisamente lo que es correcto. Debe disciplinarse ella misma y al hombre inmoral. La iglesia debe purgar el pecado dentro de sí misma.

    ▬ 5. La palabra “celebremos” está en el tiempo gramatical presente, lo que significa acción continua. La iglesia debe continuar celebrando la fiesta, continuar purgando la vieja levadura del pecado y sus influencias corruptoras. No solo se debe disciplinar ella misma y al hombre que está viviendo en pecado inmoral, debe continuar manteniéndose pura, continuar celebrando la fiesta de pureza ante Dios.

       “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que, con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” (2 Co. 1:12).

       “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que, con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo” (2 Co. 2:17).

        “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo” (Fil. 1:9, 10).

       “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad” (Tit. 2:7).

       “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:18).

       [4] (5:9-10) Iglesia, deber: La iglesia debe separarse del mundo, pero no completamente. Al parecer Pablo había escrito una epístola o cana anterior a los corintios. Les había mandado hacer exactamente lo que les decía en ese momento: “No juntarse con aquellos que viven en función del pecado y de este mundo La palabra “juntarse” (sunanamignusthai) significa mezclarse. Pablo había mencionado cuatro tipos de pecados inmorales que debían mantenerse fuera de la iglesia y separados de los creyentes.

    ▬ 1. La iglesia no debía mezclarse con los fornicarios de este mundo. La palabra “fornicación” significa todos los tipos de actos sexuales inmorales. Incluye el adulterio, el sexo prematrimonial, la homosexualidad, y todas las formas de desviación sexual. Los que practican la inmoralidad no forman parte de la comunión de la iglesia. Los creyentes no deben mantener una comunión cercana con ellos.

       “y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:27).

       “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).

        “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, … envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.2” (Gá. 5:19,21).

       “los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:19).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

       “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Ts. 4:3).

       “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo… como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Jud. 4, 7).

    ▬ 2. La iglesia no debía mezclarse con los avaros (pleonektais) de este mundo. La palabra significa aquellos que buscan cada vez más mientras millones y millones de personas en el mundo se mueren a consecuencia del pecado, el hambre, las enfermedades, y la pobreza. Este es un pecado que Dios desprecia de un modo particular (vea el índice y las notas – Mt. 19:16-22; 19:23-26; Lc. 16:19-31).

       “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lc. 12:15).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Col. 3:5).

       “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (He. 13:5).

       “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” (Éx. 20:17).

       “Porque el malo se jacta del deseo de su alma, bendice al codicioso, y desprecia a Jehová” (Sal. 10:3).

       “Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores” (Jer. 6:13).

       “Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia” (Ez. 33:31).

       “Codician las heredades, y las roban; y casas, y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad” (Mi. 2:2).

       “¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mall” (Hab. 2:9)!

    ▬ 3. La iglesia no debía mezclarse con los ladrones (harpaxin) del mundo. Estos son los que hurtan, los secuestradores, los chanchulleros, y los que se aprovechan de los pobres a fin de conseguir más ganancia para ellos. Una vez más, a estos Dios los desprecia de un modo particular por su visión irreal del mundo, un mundo que lleva a cuesta el peso de tantas personas prisioneras de la pobreza, las enfermedades, el pecado, y la muerte.

        “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia” (Mt. 23:25).

       “Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado” (Lc. 3:13).

       “¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos?” (Sal. 82:2).

       “El que oprime al pobre, afrenta a su Hacedor; más el que tiene misericordia del pobre, lo honra” (Pr. 14:31).

       “Abominación es a los justos el hombre inicuo; y abominación es al impío el de caminos rectos” (Pr. 29:27).

        “¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!” (Is. 10:1, 2).

       “Precio recibieron en ti para derramar sangre; interés y usura tomaste, y a tus prójimos defraudaste con violencia; te olvidaste de mí, dice Jehová el Señor” (Ez. 22:12).

       “Por tanto, puesto que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo, edificasteis casas de piedra labrada, mas no las habitaréis; plantasteis hermosas viñas, mas no beberéis el vino de ellas” (Am. 5:11).

    ▬ 4. La iglesia no debía mezclarse con los idólatras (eidololatrais) del mundo. La palabra significa los que adoran

    falsos dioses o no tienen una relación adecuada con Dios. La idolatría, desde luego, comprende a todos los incrédulos; porque cualquier persona que no adore a Dios verdaderamente está adorando otra cosa, algún ídolo, aunque el ídolo sea el yo y las posesiones de este mundo.

       “Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén” (1ª Jn. 5:21).

       “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (Ex. 20:4).

       “Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis sirváis a dioses ajenos, os inclinéis a ellos” (Dt. 11:16).

       “No habrá en ti dios ajeno, ni te inclinarás a dios extraño” (Sal. 81:9).

       “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas” Is. 42:8.

       Ahora bien, note la idea. La iglesia y sus creyentes no pueden salirse del mundo; por consiguiente, es necesario algún contacto con los incrédulos del mundo. Esto resulta comprensible para cualquier persona honesta e inteligente. Sin embargo, también resulta comprensible que la iglesia no debe mezclarse con los pecadores inmorales del mundo. La iglesia y sus creyentes deben estar separados en su conducta y su comunión. La iglesia y los creyentes deben ser santos, puros y justos ante Dios y sostener el estandarte de la santidad, la pureza y la justicia ante el pueblo del mundo. Los creyentes están en el mundo, pero no deben ser del mundo.

       “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Jn. 15:19).

       “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40).

       “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17, 18).

       “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5:11).

       “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (2 Ts. 3:6).

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”

    (1 Jn. 2:15, 16).

    Nota del expositor Juvenil: Codiciar lo malo, practicar la idolatría, la fornicación, tentar y murmurar contra Dios trajo, indefectiblemente, graves consecuencias a Israel; por esta razón, el apóstol Pablo advierte a la Iglesia de hoy, que sirve al Dios inmutable.

    1er Titulo: Codiciar lo malo dejará al creyente en el camino. Versículos 5 y 6. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. (Léase: Génesis 3:6. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió, así como ella. ▬ y 24. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida. ▬ 1ª de Juan 2:15 al 17. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.).

       La pareja cede a la tentación de la serpiente, Génesis 3:1–13. La serpiente, instrumento externo de tentación, ofrece a la mujer un destino mejor del que Dios había establecido para la pareja. Apela a la satisfacción de las necesidades más básicas del ser humano: sustento, desarrollo ilimitado de sus capacidades y deseo de controlar el destino de sus vidas sin depender de un ser superior (Dios).

       La mujer no cede inicialmente a la tentación, sino después de un proceso de evaluación externa e interna que finalmente la lleva a concluir que el árbol es bueno, atractivo y codiciable.

       La Biblia repetidamente advierte al hombre del peligro de este proceso mental y emocional hacia el pecado (Mat. 5:27, 28; Stg. 1:14, 15; 1 Jn. 2:16). La mujer come del árbol dando también a su marido quien aparentemente estaba con ella todo el tiempo. El hombre también escoge desobedecer a Dios admitiendo luego su decisión libre y su acción individual (v. 12). El apóstol Pablo responsabiliza a la desobediencia de Adán la entrada del pecado y la muerte en la raza humana (Rom. 5:12–21; 1 Cor. 15:21, 22), admitiendo que la desobediencia de Eva también tiene su consecuencia específica en la mujer (2 Tim. 2:11–15).

        El conocimiento que adquieren el hombre y la mujer los hacen sentir con vergüenza uno del otro, contrario a la relación mutua anterior (2:25) y con temor ante la presencia de Dios. A las preguntas de Dios, el hombre y la mujer intentan eludir su responsabilidad, aunque admiten su acción desobediente.

        Dios muestra su gran misericordia a través de tres acciones concretas. Primera, permite la continuación de la raza humana. Adán reconoce esto al llamar a su mujer Eva y declarar que ella sería la madre de todos los vivientes (v. 20). Segunda, Dios viste al hombre y a la mujer, restaurando así parcialmente la relación hombre mujer destruida por la desobediencia. Tercera, Dios saca a Adán y Eva del jardín preparado especialmente para el desarrollo de la vida. El hombre no quiso vivir con responsabilidad y respetar las limitaciones que Dios le había puesto.

       Por su nueva condición de búsqueda de autonomía e independencia de Dios es expulsado del jardín. Más que un castigo, este acto de Dios está lleno de misericordia. El jardín con el árbol de la vida se convierte en un lugar muy peligroso para el hombre. Dios entonces se asegura que el hombre no tenga acceso a algo que le pudiera perjudicar aún más. Tanto el jardín como el árbol de vida quedan como promesas de concesión a los creyentes en Cristo Jesús (Apoc. 2:7; 22:1–5).

    1ª de Juan 2:15 al 17: [15]. No améis al mundo ni nada de lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor de Padre no está en él.

    » a. Juan formula una advertencia seria de no amar al mundo. Él dice “no améis”; no dice “no gustéis” del mundo. La palabra amar que utiliza Juan es la misma que él usa en el versículo 10 donde habla de la persona que ama a su hermano. El amor que él tiene en mente es un amor que vincula, que causa una comunión íntima y una devoción leal. Es el [p 309] amor que Dios demanda en el resumen de la ley:

       “Amarás al Señor tu Dios … y amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

       Juan dirige su advertencia a aquella gente que ya ha cambiado su lealtad y que ahora les otorga su atención total a los asuntos del mundo. Les dice que dejen de amar al mundo, que desistan de seguir con sus intereses mundanos. No está hablando acerca de un único incidente sino de un estilo de vida.

    » b. Juan utiliza la expresión mundo—una palabra que es típicamente juanina.134 Esta palabra tiene varios significados, tal como lo ilustra Juan en su primera epístola: el mundo de los creyentes, el mundo del pecado, el mundo del demonio.

       Por eso Juan escribe que Jesús es el Salvador del mundo (4:15) y también que por medio de la fe el cristiano puede vencer al mundo (5:4–5). Según Juan, las características del mundo son los apetitos, la lujuria y los alardes (2:16). El mundo pasa (2:17) y no conoce a Dios (3:1). Odia a los creyentes (3:13) y es morada de los falsos profetas (4:1), del anticristo (4:3) y de los incrédulos (4:5). Y, para terminar, todo el mundo está controlado por el maligno (5:19). La conclusión de Donald Guthrie es la siguiente: “Por consiguiente, en 1 Juan hay un fuerte paralelo entre el ‘mundo’ y el ‘diablo’”.

    » c. Juan advierte al lector en contra de amar al mundo y lo que es del mundo. El no aconseja que el cristiano abandone este mundo o que viva recluido. Juan no enfatiza que el cristiano se separe del mundo. En vez de ello, dice que el creyente debe evitar amar al mundo. Nótese que en este versículo relativamente breve el concepto amar precede al concepto mundo. Entonces, ¿qué está diciendo Juan? En una oración: “El amor por el mundo y el amor por el Padre no pueden existir uno al lado del otro”. El cristiano amará a uno y odiará al otro, pero no puede amar a ambos al mismo tiempo (compárese Mt. 6:24; Lc. 16:13). El mundo de pecado está diametralmente opuesto al Padre. Juan describe este mundo en el versículo 16.

        [16]. Porque todo lo que hay en el mundo—los apetitos del hombre pecador, la lujuria de sus ojos y el alarde de lo que tiene y hace—no procede del Padre sino del mundo.

       El pensamiento principal del versículo 16 es éste: “Todo lo que hay en el mundo … no procede del Padre sino del mundo”. En su epístola, Santiago dice algo muy parecido. Acerca del origen de la sabiduría, Santiago escribe: “Dicha ‘sabiduría’ no viene del cielo, sino que es terrenal, no es espiritual, es del demonio” (Stg. 3:15). Aquello que tiene origen en el mundo no viene de Dios sino del diablo. ¿Cuáles son estas cosas llamadas “del mundo”? Juan las describe ubicándolas en tres categorías: los apetitos del hombre pecador, la lujuria de los ojos del hombre y el alarde de lo que la persona tiene o hace. Por supuesto, esta lista de tendencias, aunque es globalizadora en su alcance, no agota necesariamente todo lo que hay que decir.

       Antes de considerar estas categorías, hacemos las siguientes observaciones. Las primeras dos categorías (apetitos y lujuria) son deseos pecaminosos; la última (alarde) es conducta pecaminosa. Las primeras dos son pecados internos y ocultos; la última es un pecado externo y manifiesto. Las primeras dos tienen que ver con el individuo, la última con la persona que está rodeada por otra gente.

    » a. Apetitos. Si lo traducimos literalmente, el texto griego dice “el deseo de la carne”. La versión que utilizamos, sin embargo, traduce el texto como “los apetitos del hombre pecador”. La palabra deseo es utilizada en forma colectiva y representa apetitos que incluyen el deseo sexual y la codicia. Estos apetitos son malos porque hacen que el hombre desobedezca el mandamiento explícito de Dios: “No codiciarás” (Ex. 20:17; Dt. 5:21). Además, estos apetitos originan en la naturaleza del hombre y dan nacimiento al pecado (St. 1:15). Pablo redacta una descripción similar de esta naturaleza pecaminosa (Gá. 5:16–17), de la cual dice que “es contraria al Espíritu”.

    » b. Lujuria. Juan describe este deseo como “la lujuria de [los] ojos”. Los ojos son los conductos al alma del hombre. Cuando el hombre es tentado por la lujuria, sus ojos sirven como instrumento que le hacen transgredir y pecar. Juan refleja el sentir de Jesús (registrado en el Sermón del Monte), quien coloca a la mirada codiciosa en la categoría de pecado: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer codiciándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mt. 5:28).

    » c. Alarde. Juan expresa esta tercera tendencia en palabras que no pueden traducirse fácilmente. Los traductores brindan una cantidad de versiones igualmente válidas. Aquí tenemos algunas que son representativas:

    “La soberbia de la vida” (BdA)

    “El alarde de la opulencia” (NTdT)

    “La arrogancia del dinero” (NBE)

    “La jactancia de las riquezas” (BJ)

    “El alarde de lo que tiene y hace” (NIV)

    La razón de estas diversas variantes estriba en dos palabras griegas: “alardear” y “vida”. La primera palabra significa la jactancia de alguien presuntuoso, o de un impostor (compárese con Stg. 4:16). Esta jactancia o alarde hasta puede llegar al nivel de una violencia arrogante.139 La segunda palabra denota vida en cuanto a acciones y posesiones. La persona que hace alarde de sus obras y de sus bienes manifiesta “un apetito pecaminoso por el progreso y el status social”.

       Los tres vicios (apetitos, lujuria y alardes) no se originan en el Padre sino en el mundo, es decir, en el demonio. Juan escribe “el Padre” para indicar, en primer lugar, el vínculo que esto tiene con el contexto anterior (1:2, 3; 2:1, 13, 15) y, en segundo lugar, para hacer les acordar a los lectores que con los hijos adoptivos de Dios. Ellos son hijos e hijas de su Padre Celestial y no pertenecen al mundo. Aunque en un marco diferente, Jesús formula el mismo pensamiento. Les dice a sus adversarios: “el que pertenece a Dios oye lo que Dios dice. La razón por la que vosotros no oís es que no pertenecéis a Dios” (Jn. 8:47).

    [17]. El mundo y sus deseos pasan, pero el hombre que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

       El hombre necesita notar lo pasajero de la existencia de la gente mundana y de sus placeres y deseos. Si enfoca su interés en aquello que hoy está aquí y mañana no, recoge una cosecha de inestabilidad, tropieza en las tinieblas del pecado y, por haber echado su suerte con el mundo, encuentra un fin similar. “Porque este mundo en su forma presente pasa” (1 Co. 7:31).

       Sin embargo, el hijo de Dios está seguro porque posee vida eterna. ¡Qué contraste! La persona que ama al mundo pronto pasa, “pero el hombre que hace la voluntad de Dios vive para siempre”. Juan hace resonar aquí un eco de las palabras de Jesús: “No todo aquel que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino sólo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 7:21; véase también 1 p. 4:2). Cuando la voluntad del hombre está en armonía con la voluntad de Dios, el cristiano tiene una comunión con el Padre y el Hijo que dura para siempre (comparar con 2:5).

    Consideraciones prácticas acerca de 2:15–17

       En su oración sumosacerdotal, Jesús le pide a su Padre que no quite a los creyentes del mundo, sino que los

    proteja. El ora: “Así como me enviaste al mundo, yo los he enviado al mundo” (Jn. 17:18). ¿Contradice Juan estas palabras de Jesús? ¿Aboga él por una separación total del mundo en que vivía? No, de ninguna manera.

       Cuando Juan escribió su epístola, hacia fines del primer siglo, la sociedad pagana estaba totalmente corrompida. Estaba caracterizada por la inmoralidad, la codicia, el cohecho y el desprecio por la vida y la dignidad humana. Dentro de esa sociedad la iglesia buscó ser una influencia moderadora, ejemplificando las virtudes de la honestidad, de la moralidad, y de un respeto especial por la vida y la propiedad. Pero dentro de la iglesia alguna gente se había puesto del lado del mundo, ya que no pertenecía realmente a la iglesia. (1 Jn. 2:19).

        Se trataba de falsos profetas que salieron al mundo (4:1). Juan advierte al creyente que nunca se debe entrar en compromisos con el espíritu de la época, ni adoptar nunca un tipo de vida mundana.

        En cierto sentido, nuestro mundo difiere muy poco del de Juan. El nuestro está lleno de violencia e inmoralidad.

       En muchos sectores de la sociedad el cohecho, el hurto y el engaño están entretejidos en la tela misma de la

    vida diaria. Sin embargo, nosotros los que hemos sido comprados con precio, los que tenemos la señal bautismal

    del trino Dios colocada sobre nuestra frente, los que somos llamados santos, debemos mantenernos incontaminados por el mundo. Estamos en el mundo, pero no somos de él. Porque si fuéramos del mundo, entonces no seríamos del Padre

    2° Titulo: Naturaleza destructora de la idolatría y la fornicación. Versículos 7 y 8. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. (Léase: 1ª a los Corintios 6:13. Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.  ▬ y 18. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ▬ Colosenses 3:5 y 6. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia).

        1ª a los Corintios 6:13: De nuevo Pablo cita el refrán en boga entre los libertinos (v. 13a). Con esta expresión, ellos decían que el cuerpo y todo lo pertinente a él eran religiosamente indiferentes. De nuevo, Pablo accede en parte a que la comida en sí no tiene que ver con el reino de Dios (Rom. 14:17; 1 Cor. 8:8). El problema era que los libertinos entre los corintios se basaban en esta enseñanza paulina para abogar por la licencia sexual. En efecto, ellos decían “el cuerpo para las relaciones sexuales ▬ y las relaciones sexuales para el cuerpo”. No es insignificante que el decreto del Concilio de Jerusalén (Hech. 15:29) y las palabras de Jesús (Apoc. 2:14) concuerden en asociar la comida con la inmoralidad. Dado que el Apóstol creía en la resurrección del cuerpo, es sorprendente que no modifique un poco sus palabras acá, pero no lo hace (v. 13b). Lo que hay que reconocer es que Pablo sí afirmaba que Dios mismo había dispuesto tanto el proceso de la digestión como la disolución del cuerpo físico en la muerte. Es importante recordar también que para Pablo el “cuerpo” es mucho más que un conjunto de tejidos corporales. Como buen judío, siguiendo el pensamiento hebreo, “cuerpo” implicaba para él toda la persona. También en la resurrección, Dios garantizaba la supervivencia de la persona con un cuerpo transformado.

        La RVA acierta al iniciar un nuevo párrafo con la tercera parte del v. 13, ya que se inicia una discusión nueva sobre las convicciones del Apóstol respecto al cuerpo. Aunque es cierto que en este caso Pablo no distingue entre el cuerpo físico y el cuerpo resucitado, parece que piensa en ambos al decir que el cuerpo es para el Señor (v. 13c). Pareciera que hay una relación estrecha entre los dos, porque el trato que se le dé a uno afectará de alguna manera al otro. El cuerpo es algo que cae dentro del alcance de la obra salvadora de Cristo. Por esto es de él. No le corresponde al creyente, pues, contaminarlo en la fornicación. Cae por su propio peso la asociación que hacen los libertinos entre “el estómago” y “el cuerpo” como si fueran una misma cosa.

       Algunas versiones bíblicas traducen el verbo como “evitar” (v. 18a). Aunque este sentido puede incluirse en el significado del verbo, la idea principal es la de huir o apartarse velozmente de un mal. Con el conocimiento que Pablo tenía del AT, es del todo posible que tenga en mente la acción de José, al escaparse éste de las maliciosas tentaciones de la esposa de Potifar (Gén. 39:12). Esta parte del texto (v. 18b) es difícil en su interpretación. Es obvio que hay otros pecados que afectan el cuerpo del hombre, tales como la glotonería y la embriaguez. Estos males definitivamente son medios por los cuales el hombre puede pecar contra su propio cuerpo. Pero, con todo, lo más probable es que el Apóstol esté pensando en la naturaleza particular de la inmoralidad sexual. En el acto sexual ilícito el hombre peca contra su propia persona (su cuerpo) al entregar más de la cuenta de su emoción, su mente y su voluntad a otra persona que no sea su cónyuge. Y esto en contra de la voluntad expresa de Dios. En esta unión íntima fuera de la voluntad de Dios tanto el hombre como la mujer se dañan a sí mismos. Llama poderosamente la atención, sin embargo, que el Apóstol no aborda la cuestión del valor de la mujer dentro de este contexto. Aun así, la razón principal por la que el hombre se daña a sí mismo en la unión con una prostituta (posiblemente una “sacerdotisa” del culto pagano) no es ni sicológica ni sociológica. La razón principal es teológica: al cometer la inmoralidad, el hombre niega la santidad del cuerpo para una relación posterior con Dios.

    Colosenses 3:5 y 6: La primera parte (vv. 5 y 6) es un mandato sobre ciertos pecados y la actitud que tiene Dios sobre ellos. El mandato es tajante. En 2:13 nos describía nuestra situación antes de ser creyentes como muertos (nekrós 3498), ahora con ese mismo énfasis nos dice que debemos matar (nekróo 3499) el pecado. Pablo nos lleva desde la muerte a una vida en Cristo en donde tenemos que matar al pecado, siempre desde la perspectiva de estar en Cristo y con Cristo.

       Una traducción literal diría así: “Matad los miembros que están sobre la tierra.” Pablo usa el término miembros 3196 como los instrumentos para cometer pecados (Rom. 6:12, 13). Nos dice también a qué clase de miembros debemos matar: Los que están en la tierra o mejor dicho los que se guían por los valores que da este mundo. Hemos sido trasladados al reino de Dios y por lo tanto nuestros valores deben ser diferentes. Se debe insistir que esta lista es sólo a manera de ejemplo y no pretende ser exhaustiva. Trataremos de definir brevemente cada uno de los pecados. Fornicación (pornéia 4202) es inmoralidad sexual, relaciones sexuales fuera de matrimonio; también se aplica a todo acto pornográfico. Impureza (akatharsía 167) añade al pecado anterior un carácter de perversión (Rom. 1:24). Pablo fue más allá del acto exterior, llegó al centro mismo de las acciones. Las siguientes palabras se refieren a sentimientos que no se pueden gobernar (Rom. 1:26, 27), relacionados también con la sexualidad mal usada. Al término deseo (epithumía 1939) añade malos (Juan 8:44), porque la palabra deseo no siempre tiene una connotación mala. Aquí no sólo se refiere a lo sexual, en forma general es todo deseo malo. Finalmente trata la avaricia (pleonexía 4124). Esta palabra significa sencillamente deseo de tener más. Dios ordenó que se debe pedir por las necesidades de cada uno, pero el deseo de tener más allá de nuestras necesidades es pecado, es idolatría (eidodolatría 1495). No podemos servir a Jesucristo y al dios de las posesiones (Mat. 6:24).

       Estos pecados están colocados al mismo nivel y debemos “matarlos” con el mismo énfasis: Actos sexuales fuera del matrimonio, deseos desordenados, sentimientos de hacer el mal y el deseo de tener más allá de nuestras necesidades.

       Frente a estos pecados Dios actúa de una sola manera: con ira. La ira de Dios (v. 6) no es un cambio de sentimientos de parte de él, pues nuestro Padre no está sujeto a variaciones temperamentales. La ira de Dios no es una perturbación de su espíritu, sino un juicio por el cual se promueve el castigo sobre el pecado (Agustín).

    Tampoco la ira es contraria al amor, es una forma que toma el amor hacia lo que se opone a Dios. También se

    debe notar en el texto que la ira está viniendo (se usa el presente), no se trata de un evento futuro, ya está presente.

       La frase sobre los rebeldes (v. 6), tiene un problema textual; no hay suficiente evidencia externa para sostener

    su inclusión. Si se lo omite (respaldado por varias autoridades como Westcott y Hort y Lightfoot entre otros), el v. 7 en su parte final se deberá traducir cuando vivíais en estos (pecados). Esta observación no hace a un lado la enseñanza que aquí se expone, pues en Efesios 5:6 se incluye esta frase sin ningún problema.

    3er Titulo: Muerte: resultado de tentar y murmurar contra Dios. Versículos 9 y 10. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. (Léase: Salmo 78:17 al 22. Pero aún volvieron a pecar contra él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto; Pues tentaron a Dios en su corazón, Pidiendo comida a su gusto. Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto? He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas, Y torrentes inundaron la tierra; ¿Podrá dar también pan? ¿Dispondrá carne para su pueblo? Por tanto, oyó Jehová, y se indignó; Se encendió el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel, Por cuanto no habían creído a Dios, Ni habían confiado en su salvación. ▬ Proverbios 19:3. La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón.).

       Salmo 78:17 al 22 Salmo 78:17 al 22. Rebelión, vv. 17–20

       Los vv. 12–16 contienen diez líneas que presentan las maravillas misericordiosas que Dios hizo a favor de Israel; en contraste, los vv. 17–20 presentan diez demostraciones del espíritu de rebelión en el pueblo. El énfasis está en la persistencia de la actitud de rebelión, a pesar de todo lo que Dios hacía.

       Probaron a Dios (v. 18). Una manera de rebelarse contra Dios es quejarse o dudar de que Dios proveerá. ¿Cómo hablaron contra Dios? Dijo Spurgeon que a menudo somos muy lentos en creer a Dios y confiar en él, y ésta es una falla seria. Por esta causa entristecemos al Señor, él se enoja con nosotros y tiene que castigarnos porque la incredulidad contiene un alto grado de provocación. Nótese la actitud del v. 19b, tan opuesta a la de Salmo 23:5

       La ira y el castigo de Dios, vv. 21–32

       En el heb. el v. 21 empieza con “Por lo tanto” o “ciertamente”. Los vv. 22–25 explican por qué Dios se enojó y los vv. 26–32 muestran el resultado de su enojo. Dios, en su misericordia, hubiera negado la petición de carne, porque la pidieron con una actitud de duda y rebelión para dar rienda suelta a sus apetitos en vez de pedir con una actitud de fe para necesidades legítimas. Sin embargo, concedió su petición para castigarles por su falta de fe y su actitud rebelde. El concepto de fe en el AT no es sólo aceptar algo intelectualmente; es una actitud hacia Dios que toma en serio sus mandatos y sus promesas.

    Proverbios 19:3. Según el v. 3, la insensatez (ver 12:23; 14:8, 18; 16:22; 22:15; 27:22) es un gran peligro para el hombre. En primer lugar, esta actitud distorsiona su forma de vivir y su conducta cotidiana. En segundo lugar, trastorna el corazón del hombre contra Dios. (La palabra za’ap 2196) muestra la furia de la tormenta, así es la acción que provoca la insensatez en contra de Dios. Tal actitud negativa contra Dios es algo muy peligroso (ver 17:3).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Semana del 05 al11 de enero del 2026

  • Domingo 04 de enero de 2026. “Los Malos Elementos Reciben Juicio De Dios”

       Lección: Números 25:6 al 19. 6. Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. 7. Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; 8. y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. 9. Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil. 

       Referencia Bíblica: Proverbios 11:20-21: «El Señor aborrece a los que tienen mente perversa, pero mira con agrado a los de conducta intachable. Una cosa es segura: los malvados no quedarán sin castigo, pero la gente buena se salvará».

       2ª Corintios 5:10: «Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo».

       2ª Pedro 3:7: Los cielos y la tierra actuales están reservados para el fuego en el día del juicio y la perdición de los malos.

       Romanos 2:1-16: Dios juzgará a toda la humanidad, incluso los pensamientos secretos, y condena a quienes conocen su ley, pero no la obedecen, acumulando condena para el día del juicio.

       2ª Tesalonicenses 1:8-9: Los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio «sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor».

       Comentario general del contexto Bíblico: Verso 6-7. Mientras los jefes del pueblo deliberaban sobre el asunto, y toda la congregación estaba reunida delante del tabernáculo, llorando a causa de la ira divina, vino un israelita, príncipe de la tribu de Simeón, que traía una mujer madianita, la hija de un jefe madianita (Números 25:14), a sus hermanos, es decir, al campamento de los israelitas, ante los ojos de Moisés y de toda la congregación, para cometer adulterio con ella en su tienda. Esta maldad desvergonzada, en la que salió a la luz la profundidad de la corrupción que había penetrado en la congregación, encendió el celo de Finees, hijo del sumo sacerdote Eleazar, de tal manera que tomó una lanza y se precipitó en la tienda del adúltero, traspasó a ambos en el mismo acto. הקּבּה, lit., el arqueado, o el arco, se aplica aquí a la división interior o posterior de la tienda, el dormitorio y la habitación de las mujeres en las tiendas más grandes de las clases altas.

       Verso 8-9: A través de este juicio, que fue ejecutado por Finees con celo santo sobre los pecadores atrevidos, la plaga fue refrenada, de modo que llegó a su fin. El ejemplo que Finees había hecho de estos pecadores fue un acto de intercesión, por el cual el sumo sacerdote aplacó la ira de Dios y evitó el juicio de destrucción de toda la congregación («él tenía celo por su Dios», ויכפּר, Números 25 :13). El pensamiento en el que se basa esta expresión es que el castigo que se infligió como un castigo purificador sirvió como una «cobertura» contra el juicio exterminador (ver la Enciclopedia de Herzog).

       (Nota: Sobre este acto de Phinehas, y los ejemplos similares de Samuel (1ª Samuel 15:33. Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal. ), los judíos posteriores erigieron el llamado «derecho de celo», jus zelotarum según que cualquiera, aunque no esté calificado por su posición oficial, poseía el derecho, en casos de cualquier atrevido desprecio de las instituciones teocráticas, o cualquier atrevida violación del honor de Dios, para proceder con la venganza contra los criminales (ver Salden, otia theol., págs. 609 y siguientes, y Buddeus, de jure zelotarum apud Hebr. 1699, y en la colección de Oelrich, T. i. Diss. 5.) La lapidación de Esteban proporciona un ejemplo de esto.)

        Números 25:9:  Veinticuatro mil hombres fueron muertos por esta plaga. El Apóstol Pablo se desvía de esta declaración en (1ª Corintios 10:8. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.), y da el número de los que cayeron como veintitrés mil, probablemente de una interpretación tradicional de las escuelas de los escribas, según la cual se deducían mil de los veinte cuatro mil que perecieron, como el número de los que fueron ahorcados por los jueces, de modo que solo veintitrés mil serían muertos por la peste; y es a éstos solamente a los que Pablo se refiere.

       Texto: «Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.» (Romanos 2:5

       Resultado: Almacenar Ira (2:5): La paciencia de Dios no dura para siempre. Dios les da a los pecadores mucho tiempo para arrepentirse, pero el juicio debe resultar cuando desprecian esa oportunidad (2 Pedro 3:8–9). La necesidad de arrepentimiento de los judíos se debe a su “terquedad y corazón arrepentido”, y estos se convierten en la base (kata en griego, “por”) de la ira de Dios sobre ellos. Este es un lenguaje fuerte, derivado del tema de la dureza de corazón que se encuentra a menudo en las Escrituras (Éxodo 7:13; Deuteronomio 9:27; 10:16; 31:27), especialmente de la dureza del faraón exhibida también en los fariseos (Marcos 3:5) y los discípulos (Marcos 6:52; 8:17).

       Esta negativa a arrepentirse hace que los judíos “acumulen ira contra ellos mismos”, una metáfora comercial que los representa enfatizando su depravación en el silo de Dios, donde acumulará no riquezas (ya lo han rechazado en el versículo 4) sino ira. El pecado se acumula a lo largo de su vida, terminando en el juicio final, llamado en las Escrituras “el día de su ira” (Sal 110:5; Sof 1:15; Ap 6:17).

       Este no es solo el día de ira, sino también el tiempo “cuando se revelará su justo juicio”. En 1:17, Pablo dice que se reveló la justicia de Dios, y en 1:18 que se reveló su ira. Allí el tiempo de la revelación fue el presente, pero aquí el juicio tiene lugar al final de la historia. La ira de Dios es parte de su justicia, basada en los dos aspectos de la santidad de Dios: su justicia (ira) y su amor (justicia). Son partes interdependientes de su carácter sagrado. Esto nos prepara para Romanos 9–11, donde Pablo aborda en detalle el tema de la justicia de Dios al remover a los judíos de su lugar como su pueblo del pacto, pero colocando a los judíos creyentes con los gentiles creyentes dentro de su verdadera familia, el nuevo Israel.

    1er Título: «Actitud desafiante contra la autoridad, provocada por el dolor del pueblo». Versículo 6. Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. (Léase: Deuteronomio 17:12. Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel. ▬ de Samuel 16:13. Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo.).

       Comentario de Deuteronomio 17:12: El juicio pronunciado por los jueces es la decisión legal de la corte. La torah de los jueces expresa la voluntad de Dios para su pueblo, por esta razón la decisión de la corte de apelación era final. Tanto los jueces de las cortes locales como las personas envueltas en el pleito tenían que obedecer la decisión de los jueces de la corte suprema. La decisión era final porque había sido hecha en la presencia de Jehovah (v. 12) y, por lo tanto, tenía la autoridad divina. Por esta razón los litigantes tenían que obedecer fielmente la decisión de la corte. La persona que se negaba a aceptar la decisión del juez o del sacerdote de la corte suprema se rebelaba contra Dios, y contra las autoridades civiles y religiosas establecidas por Dios para el bien de la comunidad. La pena contra esta rebelión era la muerte.

       La severidad del castigo para la persona que se rebelaba contra la autoridad de la corte suprema era para evitar la anarquía política y civil en Israel. También, la severidad del castigo eliminaba la posibilidad de que una corte local manipulara la ley para su propio beneficio y así subvertir el intento de la ley que era justicia para todas las personas (vea 16:20). La penalidad de muerte servía para reforzar la decisión de la corte y estimular la obediencia entre los miembros de la comunidad.

       Comentario de 2ª de Samuel 16:13: David encuentra a Siba. Mientras David atravesaba el monte se encontró primero con Siba y después con Simei; ambos estaban relacionados con la familia de Saúl. Siba era el criado de Mefiboset, el hijo de Jonatán que estaba lisiado de sus pies y quien había sido amparado por David; Siba vino ofreciendo dos asnos, una cantidad de alimentos y vino para David y su familia; seguramente quería congraciarse con David y asegurarse su protección. David, interesado por la suerte de Mefiboset, interrogó a Siba acerca de su amo. Siba le aseguró a David que Mefiboset se había quedado en Jerusalén, esperanzado en que Israel le devolvería el reino de su padre. Mefiboset se quedó en Jerusalén, siendo un hombre cojo de ambos pies; pero resulta dudoso que esperase recibir el reino de parte de Absalón. Después de la victoria de David, Mefiboset declaró a David que había sido engañado por su criado, quien lo había dejado abandonado en Jerusalén (19:24–30). David no quiso tomar nada de lo que ofrecía Siba; aun en este momento de necesidad, David mantuvo su dignidad, no queriendo tomar nada que no fuese suyo, especialmente viniendo de uno que trataba de engañarlo.

    ▬ 1.David encuentra a Simei. Simei también vino al encuentro de David, pero éste vino para insultarle; siendo de la casa de Saúl, Simei desahogó todo su rencor hacia David. Simei arrojó piedras a David, quien era protegido por su guardia; además de esto, Simei maldijo a David, le llamó sanguinario y atribuyó su castigo a Jehovah. David parece no haberse molestado por las palabras de Simei, más aún David toma esas palabras como mandadas por Jehovah; David reconocía en su corazón que había sido un hombre de guerra, pero reconocía que había sido culpable de la muerte de Urías; David sentía aquellas palabras de Simei como el juicio de Dios por sus hechos; en la rebelión de su hijo, David sentía más agudamente el castigo divino; sin embargo, David esperaba en la misericordia de Dios; no era tiempo de matar, ese momento era tiempo de sufrir y esperar en Jehovah. Simei continuó arrojando piedras y maldiciendo a David, mientras David y los suyos caminaban. David, muy sabiamente, no hizo caso de los insultos de este hombre. Es mejor el que tarda en airarse que el fuerte; y el que domina su espíritu, que el que conquista una ciudad. (Prov. 16:32). David y sus seguidores continuaron su camino hasta llegar a un lugar, probablemente el Jordán, y allí descansaron. El episodio de la salida de David de Jerusalén, vestido como un esclavo, traicionado por su hijo y algunos de sus oficiales, e insultado por otros, es un cuadro muy vivo del sufrimiento de David. Salió en humillación, pero regresaría victorioso.

    2° Titulo: «Acción inmediata y decidida para eliminar la corrupción». Versículos 7 y 8. Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel.  (Léase: 1ª a los Corintios 5:1 al 3. De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.  y 13. Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros ▬ 2ª a Timoteo 2:22. Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.)

        Comentario de 1ª a los Corintios 5:1 al 3. (5:1-5) Introducción: Muchas iglesias tienen miembros que caen en el pecado de la inmoralidad. ¿Qué debe hacer la iglesia cuando esto sucede? ¿Ignorarlo? ¿Orar por ello y esperar que Dios se ocupe del asunto? ¿O, tomar medidas y hacer todo lo posible para restaurar al hermano a Cristo? Este pasaje (5:1-5) y el próximo (5:6-13) manejan el tema sensible de la disciplina de la iglesia, un tema que es extremadamente necesario si la iglesia ha de mantener testimonio fuerte del Señor.

    1. Estaba el pecado de la inmoralidad: Un caso de fornicación, de incesto público (v. 1).
    2. Estaba la actitud de la iglesia: Una autocomplacencia exagerada (v. 2).
    3. Estaba la disciplina del hermano infractor (vv. 3-5).

       (5:1) Pecado ▬ Fornicación: Estaba el pecado de la inmoralidad, un caso de fornicación, de incesto público en la iglesia. Note que no hay palabra ni conjunción que relacione este pasaje con el capítulo cuatro. Pablo se adentra en el tema y de un modo abrupto comienza a manejar este problema de inmoralidad: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación”. La idea es sorprendente, vergonzosa, despreciable, y asquerosa. ¡Imagínese! Un hijo que está viviendo con su madrastra, la esposa de su padre, y es de conocimiento público. Todo el mundo, tanto en la iglesia como en la comunidad, lo sabe.

    ▬ 1. La palabra “tiene” demuestra alguna forma de relación permanente. El hijo se había casado con ella o estaba viviendo con ella.

    ▬ 2. El hijo era miembro de la iglesia. Observe que era un miembro prominente que todos conocían; un miembro que era suficientemente fiel como para conocerse como miembro de la iglesia. Incluso hay cierto indicio de que era líder de la iglesia (vv. 2, 6).

    1. Los incrédulos del mundo (los gentiles) no aprueban ni aceptan el incesto. Puede que lleven una vida pura y

    limpia, pero rechazan completamente el incesto como algo que en nada se acerca a una conducta aceptable. Por consiguiente, el testimonio de la iglesia se estaba arruinando de un modo trágico.

       Pensamiento 1. Piense en el incesto y el maltrato infantil que hay en las familias: Padre pecando con hijo e hijo con hijo. ¿Cuántos pertenecen a la iglesia? ¿Para cuántos de los que se sientan entre nosotros semana tras semana es este mensaje?

       “y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:27).

       “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).

       “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (1 Co. 6:18).

       “que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido” (2 Co. 12:21).

       “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia… los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19, 21).

       “los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:19).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

      “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Ts. 4:3).

       “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo… como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Jud. 4, 7).

       (5:2) Iglesia, problemas ▬ Disciplina de la iglesia: Estaba la actitud de la iglesia, una autocomplacencia vergonzosa. Note la palabra “envanecidos”. Al parecer la iglesia de Corinto estaba “envanecida” por dos razones.

    1. La iglesia se creía una iglesia fuerte y espiritual, la iglesia bendecida grandemente por Dios. Este había sido el pecado mismo que Pablo estaba atacando en los primeros cuatro capítulos. Los creyentes de la iglesia pensaban que ellos eran espirituales; se deleitaban en su engreimiento y orgullo como una iglesia supuestamente fuerte, pero no lo eran.

       Estaban permitiendo que existiera un pecado inmoral entre ellos. En lugar de estar envanecidos, debían estar lamentándose. La palabra “lamentado” (epenthesate) es la palabra usada para entristecerse y llorar por los muertos. Debian haber estado tan entristecidos que se habrían sentido movidos a una oración intensa. No necesitaban gloriarse en su supuesta espiritualidad y fuerza como iglesia; necesitan llorar por el pecado que había entre ellos, rogándole a Dios que los ayudara y le restaurara al hermano caído o lo retirara a él y al pecado de su fraternidad por medio del amor y la corrección.

    ▬ 2. La iglesia estaba “envanecida” por el hombre que era culpable del pecado de inmoralidad (vea 1ª Co. 5:6 para un análisis).

       Pensamiento 1. La iglesia no debe mostrarse indiferente al lidiar con el pecado y el mal. Esta es la idea central de este pasaje y de todas las Escrituras. Ninguna iglesia puede borrar el pecado completamente, porque no hay personas perfectas. Pero se debe manejar y corregir el pecado y el mal evidente y cuestionable. Una actitud indiferente y no muy exigente hacia el pecado destruirá tanto la vida de las personas como a las iglesias. Prácticamente todas las sociedades tienen reglas que rigen a sus miembros, y las sociedades más respetadas y honradas lidian con sus miembros cuando sus reglas de membresía se violan continuamente. La iglesia, por encima de todas las sociedades, no debe ser indiferente ni poco exigente al lidiar con el pecado que daña la iglesia y las vidas, y que resulta claramente evidente para todos. (Vea Mt. 18: 15-20 para los pasos para corregir a los hermanos infractores. Jesús explicó en detalles lo que se debe hacer con exactitud, y claramente se ve la sabiduría de lo que Él enseñó.)

       “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mt.18:15-17).

       “Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale” (Lc.17:1-3).

       “A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” (1 Ti. 5:20).

       “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

       “Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe” (Tit. 1:13).

       “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).

       “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo” (Tit. 3:10).

       (5:3-5) Disciplina de la iglesia: La disciplina del hermano infractor. Pablo estaba de viaje en una misión; por consiguiente, no podía lidiar personalmente con el hermano infractor ni con la iglesia. Sin embargo, su espíritu se desbordaba de amor por la iglesia; era como si estuviera con ellos “en espíritu”. Por consiguiente, ya había juzgado el asunto. Él había tomado una decisión con respecto a lo que se debía hacer, y era un asunto demasiado importante para dejarlo colgado hasta que él regresara. Se debían hacer tres cosas:

    ▬ 1. El hermano infractor debía ser disciplinado “en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

       Note la palabra “nuestro”. Jesucristo es nuestro Señor, mi Señor, el Señor de la iglesia, y el Señor del hermano infractor. Pablo dice:

    • Es tu Señor al que se hiere y lastima; es su nombre el que se está dañando.
    • Es por tu Señor que se debe llevar a cabo esta disciplina.
    • Es nuestro Señor solamente el que puede usar la disciplina para mover la conciencia del hermano pecador al arrepentimiento y a buscar reconciliación con Dios.

    ▬ 2. El hermano infractor debe ser disciplinado por la iglesia en una reunión convocada especialmente. Al parecer esto es lo que se quiere decir con las palabras “reunidos vosotros”.

    => Nota: Pablo dice que se reuniría con ellos “en espíritu”. Su corazón y sus oraciones estarían con ellos cuando manejaran este asunto tan difícil.

    => Observe un elemento crucial. A la iglesia se le mandó a limpiarse antes de disciplinar al hermano infractor. (Vea el índice y las notas 1ª Co. 5:6-13. Según se ha planteado, este es un elemento crítico y debe prestársele atención antes de llevar a cabo la disciplina.)

    ▬ 3. El hermano infractor debía ser disciplinado por medio del poder de nuestro Señor Jesucristo. Debía ser entregado a Satanás:

    • Para destrucción de la carne.
    • Para que su espíritu pudiera ser salvo en el día de nuestro Señor Jesucristo.

       Ahora bien, ¿Qué quiere decir esto? Hay dos interpretaciones principales de la disciplina.

    ▬ 1. La disciplina significa que el hombre debe ser excomulgado de la iglesia (vs. 2, 7, l3). La idea es que fuera de la iglesia, es decir, afuera en el mundo, impera el dominio de Satanás; mientras que dentro de la iglesia impera el dominio de Dios (Jn. 12:31; 16:11; Hch. 26:18; Ef. 2:12; Col. 1:13; 1ª Jn. 5:19). El hombre debe ser devuelto al mundo de Satanás al cual pertenece. Quizás una disciplina como esa lo humillaría y lo haría recobrar el juicio. Era una disciplina no solo para castigarlo, sino para traerlo a justicia. Es un juicio que le retira a las personas sus privilegios cristianos con la esperanza de que la disciplina las mueva al arrepentimiento.

    ▬ 2. La disciplina significa algo más que excomulgar a una persona. Es la sujeción milagrosa de la persona al poder de Satanás. La carne debe ser entregada a la enfermedad y, si no hay arrepentimiento como resultado, pues entonces a la muerte. Se ve que las consecuencias físicas son el resultado de los fracasos espirituales (Vea el índice y la nota _ 1ª Co. 11:27-30). En Hechos 5:1-ll, Ananías y Safira constituyen ejemplos extremos. Se argumenta además que la simple acción de excomulgar no surtiría el efecto de destruir la carne.

       Debiera tenerse en cuenta que este castigo se ve como rehabilitación. La carne es destruida para que el espíritu pueda ser salvo. No hay dudas de que Pablo se refiere a “salvo” en toda la extensión de la palabra, porque él añade “en el día del Señor”. Pablo espera ver al infractor en el día del juicio final. Se usan también las mismas palabras en el caso de Himeneo y Alejandro a quien Pablo entregó a Satanás para que aprendieran a no blasfemar (1 Ti. 1:20).

       Es necesario que se estudie este pasaje detenidamente, porque la iglesia necesita desesperadamente ej ercer disciplina más de lo que se ejercía en el pasado a fin de fortalecer el testimonio del Señor. Note tres elementos más:

    ▬ 1. La disciplina real del hermano infractor se lleva a cabo en “el poder de nuestro Señor Jesucristo”. Es el poder de Cristo el que ejecuta el juicio sobre la carne y sobre el espíritu. Observe lo siguiente, porque resulta extremadamente importante. La iglesia hace todo cuanto puede: Tomen la decisión de que debe lidiarse con el pecado del hermano y luego, con el corazón desgarrado y lleno de amor, hagan el pronunciamiento de que debe abandonar la iglesia. Cualquier castigo físico y espiritual está en manos del Señor, no en las manos de la iglesia.

    ▬ 2. Nuestro Señor mismo explicó en detalles los pasos reales que se deben seguir para lidiar con un hermano infractor, y la sabiduría de su amor se ve claramente en sus instrucciones. Toda iglesia debe hacer exactamente lo que Él dijo, y si el hermano infractor aún se rehúsa a arrepentirse, entonces la iglesia debe tomar medidas. (Vea el índice y las notas Mt. 18:15-20. Las instrucciones del Señor deben estudiarse detenidamente con este pasaje.)

    ▬ 3. Al comparar los pasajes de las Escrituras, parece que Pablo quiso decir más que excomulgar. Las Escrituras

    enseñan definitivamente que hay un poder espiritual que inflige castigo sobre el pecado. Sin embargo, esto no debiera sorprendernos en nuestra época, porque la medicina moderna y la psicología nos cuentan que incluso la mala conducta causa el castigo físico, emocional, y mental.

       “Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Co. 11:30-32).

       “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).

       “Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, dijo: ¡0h, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano” (Hch. 13:9-11; cp. Hch. 5:1-11).

       “de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar” (1 Ti. 1:20).

       “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él” (He. 12:5; cp. los vv. 6-11).

       “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Ap. 3:19).

       “Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes” (Sal. 94:12).

       “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Pr. 3:11, 12).

       “Castígame, oh, Jehová, más con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles” (Jer. 10:24).

       (5:13) Iglesia, deber: La iglesia debe juzgar solo a aquellos “dentro” de la iglesia. Dios juzga a aquellos que están “afuera”, es decir, a los incrédulos. Ningún creyente ni ninguna iglesia deben tratar de ejercer disciplina sobre los incrédulos que están afuera en el mundo. El juicio de los incrédulos está en manos de Dios. Sin embargo. la iglesia debe ejercer disciplina dentro de la iglesia. Por consiguiente, el pecador inmoral que se rehúsa a arrepentirse debe ser destituido de la iglesia. (Vea Mt. 18:15-20: 1 Co. 5:3-5 para un análisis detallado de lo que la iglesia debe hacer con los creyentes infractores.).

       “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; site oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mt. 18:15-17).

       “Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale” (Lc. 17:1-3).

       “Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen” (Hch. 16:4).

       “A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” (1 Ti. 5:20).

       “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

       “Este testimonio es verdadero; por tanto. repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe” (T it. 1:13).

       “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).

       “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo” (Tit. 3:10).

       “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (He. 13:17).

    3er Título: «Idolatría y lujuria traen como fin la muerte eterna». Versículo 9. Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.  (Léase: Romanos 6:23. Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. ▬ Apocalipsis 2:14. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.).

       Comentario de Romanos 6:23: Los salarios del pecado versus el don de Dios (6:23)

       Este versículo justamente conocido reúne todo en el capítulo 6. Pablo regresa a la metáfora en el versículo 21 del salario pagado por el trabajo realizado: “la paga del pecado es muerte”. Ganamos juicio por obras, mientras que la justificación y la vida vienen solo por fe y son un regalo de Dios. También hay una connotación militar, para aquellos que pecan son parte de los ejércitos de la oscuridad. A medida que los soldados son pagados por los poderes detrás de ellos, serán pagados por Dios de acuerdo con lo que han ganado de sus misiones militares y el mal que han hecho. En contraste, los santos tienen un “don de Dios”, algo que no pueden ganar por sus méritos: “vida eterna”. El mayor contraste lo encontramos aquí, la vida eterna versus la muerte eterna. El primero es el mejor regalo que se haya dado, la vida en el cielo, y el segundo es el más terrible justo pago recibido, castigo eterno en el lago de fuego.

       Todo esto es posible “en Cristo Jesús, nuestro Señor”. El pecador rechazó a Cristo y vivió una vida separada de él, mientras que los santos volvieron a él con fe. Como Juan 3:16 ha dicho, los que creen “todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. El título completo “Cristo Jesús, nuestro Señor” aparece también en 1:4, 7; 5:1, 11, 21; 7:25; 8:39; 13:14; 15:6, 30. Es el título cristológico clave en esta carta, y aquí refuerza que el don de la vida eterna solo es posible “en Cristo”. Es su señorío el que lo pondrá a trabajar y producirá nuestra eternidad en el cielo.

       Todos queremos pensar que somos libres de hacer lo que queramos, y que al final tomamos nuestras propias decisiones. En realidad, lo contrario es cierto. Como dice Pablo en los versículos 15–16, todos son esclavos de algo. Sí podemos elegir, pero solo aquello a lo que nos rendiremos como nuestro Señor. En última instancia, solo hay dos cosas que importan, el pecado o la justicia, lo que se opone a Dios o lo que es de Dios. Esa elección determinará nuestro destino eterno.

       En los versículos 17–19 vemos cuáles serán las elecciones que hagamos en nuestras vidas. La libertad del control esclavizante del pecado se produce cuando por fe elegimos a Cristo sobre el mundo y aceptamos el regalo de la salvación de Dios. En este punto, experimentamos dos cosas que a primera vista parecen paradójicas: somos liberados del reino y el poder del pecado, y nos convertimos en esclavos de la justicia y de Dios. En el pasado elegimos “la maldad cada vez mayor”, pero cuando nos volvemos a Cristo rechazamos ese estilo de vida triste y destructivo, así podemos dedicar nuestras vidas a la “justicia que conduce a la santidad” (v. 19). Nuestras vidas finalmente alcanzan un significado y un propósito que en verdad valen la pena.

       En los versículos 20–23 se nos muestran las razones para tomar la única decisión correcta. Los pecadores piensan que son libres, pero en realidad se les lava el cerebro y se les alimenta con la cuchara de la gran mentira de que una vida de pecado produce alegría y verdadero placer. Una vida de búsqueda egocéntrica resulta primero en vergüenza, luego una vida desperdiciada y finalmente en un tormento eterno por el rechazo de Dios que representa el pecado. Por otro lado, vivir para Dios produce satisfacción y verdadera felicidad en nuestra vida terrenal, gloria y gozo eternos en la vida eterna. Ahora recibimos el regalo de la salvación y el regalo de la vida eterna en el cielo. Nuestra elección es depender del pago que ganamos con nuestras obras, o por fe aceptar el regalo que no ganamos, la vida eterna con Cristo Jesús nuestro Señor.

       Apocalipsis 2:14: (2:14) Enseñanza, falsa – Balaam – nicolaítas: Estaba la queja. La iglesia era culpable de falsa doctrina y de gran mundanalidad. Advierta dos acusaciones en contra de la iglesia mundana.

    ▬ 1. La iglesia mundana es culpable de la doctrina de Balaam. ¿Qué significa esto? Significa que la corrupción y la mundanalidad están dentro de la misma iglesia; significa una mezcla de religión con mundanalidad. Balac, el rey moabita que reinaba adyacente a Palestina le temía a Israel. Para proteger su reino, buscó los servicios de Balaam, un profeta, para maldecir a Israel. Cuando el rey le hizo la propuesta a Balaam, este la rechazó, pero aceptó la segunda oferta. Tres veces Balaam maldijo a Israel, pero sin resultados. Luego concibió un plan insidioso. Él iba a corromperlos. Sugirió que niñas moabitas sedujeran a los hombres israelitas para que se casaran con ellas y los condujeran a adorar a sus dioses idólatras. (Nm. 22-25; cp. 31-16). El esquema funcionó. E Israel, si bien arraigado en Dios, se mezcló con la mundanalidad y por lo tanto, corrupto.

       Al parecer lo que había sucedido en la iglesia de Pérgamo era esto: La iglesia…

    • había bautizado a algunas personas que nunca se habían arrepentido y abandonado las maneras del Señor.
    • había permitido que algunos mundanos enseñaran en la iglesia.
    • había permitido una feligresía mezclada de creyentes y no creyentes: algunos vivían vidas separadas de santidad y compromiso de sacrificio por la causa de Cristo y otros vivían vidas mundanas buscando los placeres y las posesiones de este mundo.

        El resultado fue trágico: estaban los que fornicaban dentro de la iglesia esto es. cometían todo tipo de pecados sexuales; y estaban los que participaban en las fiestas de borrachera del mundo, incluso hasta el punto de participar en las fiestas de adoradores idólatras.

       “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40).

       “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Co. 5:11).

       “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Co. 6:14).

       “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

       “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5:11).

       “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros” (2 Ts. 3:6).

       “Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti” (Ex. 34;12).

       “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Sal. 1:1).

    1. La iglesia mundana es culpable de la falsa profesión de los nicolaítas.

    Domingo 04 de enero de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 29 DE DICIEMBRE DE 2025. “DURA SENTENCIA QUE HACE DESFALLECER AL CORAZON”.

       Lección: 1ª de Samuel 23:20 al 25. Entonces Saúl cayó en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan. 21. Entonces la mujer vino a Saúl, y viéndolo turbado en gran manera, le dijo: He aquí que tu sierva ha obedecido a tu voz, y he arriesgado mi vida, y he oído las palabras que tú me has dicho. 22. Te ruego, pues, que tú también oigas la voz de tu sierva; pondré yo delante de ti un bocado de pan para que comas, a fin de que cobres fuerzas, y sigas tu camino. 23. Y él rehusó diciendo: No comeré. Pero porfiaron con él sus siervos juntamente con la mujer, y él les obedeció. Se levantó, pues, del suelo, y se sentó sobre una cama. 24. Y aquella mujer tenía en su casa un ternero engordado, el cual mató luego; y tomó harina y la amasó, y coció de ella panes sin levadura. 25. Y lo trajo delante de Saúl y de sus siervos; y después de haber comido, se levantaron, y se fueron aquella noche. 

       Comentario del contexto Bíblico: Los vv. 21–25 narran la última cena de Saúl convidada como fue por la adivina. Sabía que su tiempo fue corto, pero lo más triste fue que su desobediencia le hubiera traído a ese momento. Fue una comida consumida en apuro. Consistía de un ternero engordado, generalmente reservado para ocasiones festivas y alegres, y de pan sin levadura, generalmente reservado para ceremonias de solemnidad religiosa. Se puede comparar esta cena con la última cena del Señor Jesucristo. Sabiendo que su tiempo fue corto, el Señor participó sabiendo que su obediencia le había traído a ese momento. Participó convidado por la palabra de Dios que había decretado la celebración de la Pascua. Participó habiendo pensado y preparado para esa noche y sabiendo que él mismo sería el gran sacrificio para terminar de una vez con todo sacrificio. Se ve una vez más que la palabra “obediencia” es la palabra clave de la vida espiritual y cristiana. El amor es la esencia de esa característica como dice Jesús: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos” (Juan 14:15).

    El peligroso avance del espiritismo

       El espiritismo y toda otra expresión religiosa que basa sus actividades y creencias en la comunicación de los muertos con los vivos se dividen en dos grandes ramas: El espiritismo de mesa o kardeciando, mal llamado «espiritismo científico» o simplemente conocido como espiritismo. Luego tenemos el espiritismo popular, conocido como el espiritismo de tarreiros que reciben varias designaciones según su origen que se conoce como umbanda, quinbanda, candomblé o xangó, todos conocidos generalmente como macumba, una designación que sus devotos rechazan cuando no corresponde a su caso. A estos se agrega el Candomblé y Batuque, conocidos todos ellos en el Bra-sil, Argentina y Uruguay como cultos agro-brasileros, y ahora como afro-uruguayos. En este último país donde escribimos esta información existen unos mil terreiros que congregan entre cien a trescientas personas en sus cultos diarios en horas de la noche. Sólo la ciudad de Montevideo, capital del Uruguay, tiene registrados unos 700 lugares, según estudios sociológicos y controles policiales sobre una población de 1.300.000 habitantes que supera por triplicado la existencia y actividad de las iglesias evangélicas. Es común encontrar en cualquier lugar de la ciudad aves y otros animales como parte del rito practicado en sus ceremonias.

        Lo que actualmente se conoce en esta área de América Latina como la «umbanda” es típicamente un movimiento religioso sincretista, con elementos tomados del espiritismo kerdecista, de importación francesa, otros del Africa, o de los movimientos ocultistas y brujerías europeas y del catolicismo popular portugués. Esta diversidad en cuanto a los orígenes de este movimiento les permite a sus fieles cultores, en la práctica, ser católicos de día y espiritistas de noche.

    Dura sentencia que hace desfallecer al corazón: Esta frase es una referencia literaria y bíblica que alude a un veredicto o noticia tan devastadora que priva a la persona de toda esperanza o fuerza vital.

       Eclesiastés 8:11 «Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.»

       Proverbios 13:12. «La esperanza que se demora es tormento del corazón; Pero árbol de vida es el deseo cumplido.»

      Salmo 119:81. «Desfallece mi alma por tu salvación, Mas espero en tu palabra.»

    1er Titulo: Pérdida de ánimo y fuerza es el resultado de vivir sin temor de Dios. Versículo 20. Entonces Saúl cayó en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan (Léase: Daniel 5:5 y 6. En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía. Entonces el rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra. ▬ Hebreos 10:26 y 27. Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.).

       Pérdida de ánimo y fuerza es el resultado de vivir sin temor de Dios. Sí, la afirmación «Pérdida de ánimo y fuerza es el resultado de vivir sin temor de Dios» se alinea con enseñanzas religiosas y espirituales, donde temer a Dios (en el sentido de reverencia y respeto) proporciona una fuente de poder, paz y dirección, mientras que vivir sin esa guía lleva a la ansiedad, el desánimo y la falta de propósito, ya que uno intenta manejar todo solo con sus propias fuerzas limitadas. Al confiar en Dios, se encuentra fortaleza para enfrentar desafíos, pero al no hacerlo, el miedo y la desesperación pueden consumir la energía, robando el ánimo y la vitalidad. (Lea Salmo 46. Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; 3. Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah 4. Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo. 5. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. 6. Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra. 7. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah 8. Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra. 9. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego. 10. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. 11. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.).

       «Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.» (1 Pedro 1.17-19).

       «Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.» (Deut. 31:6).

       «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.» (2 Timoteo 1:7)

    2° Titulo: Manifiesta astucia de la adivina para salvar su vida. Versículos 21 y 22. 21. Entonces la mujer vino a Saúl, y viéndolo turbado en gran manera, le dijo: He aquí que tu sierva ha obedecido a tu voz, y he arriesgado mi vida, y he oído las palabras que tú me has dicho. Te ruego, pues, que tú también oigas la voz de tu sierva; pondré yo delante de ti un bocado de pan para que comas, a fin de que cobres fuerzas, y sigas tu camino. (Léase: Job 5:13. Que prende a los sabios en la astucia de ellos, Y frustra los designios de los perversos. ▬ 1ª a los Corintios 3:19. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.).

       Manifiesta astucia de la adivina para salvar su vida: El relato bíblico que mejor ejemplifica el uso de la astucia por parte de una adivina para salvaguardar su integridad es el encuentro entre el rey Saúl y la adivina de Endor (1 Samuel 28).

    Su astucia se manifiesta en los siguientes puntos clave:

    Identificación del peligro: Al principio, la mujer se muestra cautelosa y temerosa, recordando a Saúl (quien estaba disfrazado) que el propio rey había ordenado ejecutar a todos los adivinos y espiritistas de la tierra de Israel.

    Obtención de una garantía: Antes de actuar, utiliza su astucia para forzar una promesa de seguridad. No accede a realizar la invocación hasta que Saúl le jura solemnemente por Jehová que no le vendrá ningún mal por ello.

    Gestión de la crisis emocional: Tras la aparición de Samuel y el anuncio del juicio divino contra Saúl, el rey queda aterrorizado y debilitado. La adivina, viendo que su seguridad dependía de que el rey saliera de su casa en paz y no en un estado que pudiera incriminarla, utiliza la hospitalidad como estrategia.

    Diplomacia y persuasión: Lo convence de comer —a pesar de la negativa inicial del rey— argumentando que ella ha arriesgado su vida al obedecerle y que él necesita fuerzas para seguir su camino. Al alimentarlo, asegura una salida ordenada del rey de su hogar, evitando así represalias inmediatas o sospechas de daño contra el monarca en su propiedad.

       ¿Qué dice la Biblia de la astucia?: La astucia en la Biblia tiene un doble significado: puede referirse a la sabiduría práctica y prudencia (positiva, como en Proverbios y Jesús aconsejando ser «astutos como la serpiente»), o a la manipulación y engaño (negativa, como la serpiente del Edén o la malicia), siendo crucial el contexto para distinguirla de la simple necedad o maldad sin escrúpulos. Se usa para la habilidad de lograr objetivos (incluso de forma injusta, como el mayordomo infiel) y como advertencia contra la astucia del mal que engaña a los débiles.

       Proverbios 13:16. «Todo hombre prudente procede con sabiduría; Mas el necio manifestará necedad.»

       Proverbios 14:8. «La ciencia del prudente está en entender su camino; Mas la indiscreción de los necios es engaño.»

       Efesios 4:14 «para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.» (Cuidado con esta astucia no  usarla para engañar a nuestro prójimo yo que nos engañen a nosotros los creyentes.)

    3er Titulo: Triste y vacío retorno por buscar respuesta en el lugar equivocado. Versículos 23 al 25. Y él rehusó diciendo: No comeré. Pero porfiaron con él sus siervos juntamente con la mujer, y él les obedeció. Se levantó, pues, del suelo, y se sentó sobre una cama. Y aquella mujer tenía en su casa un ternero engordado, el cual mató luego; y tomó harina y la amasó, y coció de ella panes sin levadura. Y lo trajo delante de Saúl y de sus siervos; y después de haber comido, se levantaron, y se fueron aquella noche. (Léase: Rut 1:20 y 21. Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?).

      Triste y vacío retorno por buscar respuesta en el lugar equivocado. Esta experiencia refleja un tema recurrente en la Biblia: la futilidad de buscar plenitud en «cisternas rotas» en lugar de la «fuente de agua viva».

    Aquí hay tres puntos bíblicos clave para procesar ese sentimiento de vacío tras buscar en el lugar equivocado:

    Las cisternas que no retienen agua: En Jeremías 2:13. «Porque dos male ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.», Dios describe la tristeza de Su pueblo al abandonar la fuente de agua verdadera para cavar sus propios pozos, los cuales terminan agrietados y secos. El vacío que sientes es la señal de que tu espíritu reconoce que lo que encontraste no tiene sustancia eterna.

    El ejemplo del Hijo Pródigo: El retorno «triste y vacío» es el punto de inflexión en la parábola de Lucas 15. El hijo buscó respuesta en una «provincia lejana» y terminó en la miseria. Sin embargo, ese vacío fue lo que lo hizo «volver en sí» y regresar al Padre, donde fue restaurado.

    La invitación al descanso real: Jesús reconoció que el ser humano busca respuestas en el esfuerzo propio o en lugares que solo cansan el alma. Su invitación en Mateo 11:28 es directa: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar».

    Un paso práctico:

    Si te sientes vacío, puedes usar este momento para una oración de honestidad. En el Salmo 42, el autor expresa esa misma sed profunda. No veas el retorno como un fracaso, sino como el despeje del camino para buscar ahora en el lugar correcto.

    Viaje y llegada a Belén, 1:19-22

       Rut 1:20 y 21: El mapa señala la probable ruta que estas dos mujeres siguieron para hacer su viaje desde los territorios de Moab hasta el pueblo de Belén, que está ubicado a unos 8 km. al sur de Jerusalén. Peligros como los que encontró el viajero en la parábola del Buen Samaritano (ver Luc. 10:25–37) le esperaban a cada vuelta del camino. Si sus maridos hubieran estado vivos, no les habrían permitido tal riesgo; pero ellas estaban solas, tenían que ir y fueron. ¿Qué comerían en el viaje? ¿Dónde dormirían? ¿Cuántos días los llevaría caminar esta ruta, cruzando montañas, valles, ríos y llanuras desérticas, y al paso de la que ya era anciana? ¿Cuántas historias contaría Noemí posteriormente al niño Obed de los peligros que enfrentaron en el viaje? Nuevamente el autor no incluye en su narración estos detalles. Pero declara con toda claridad que llegaron (v. 19). Entre líneas uno lee que el invisible pero todopoderoso Dios de Israel las había protegido.

       Al llegar, el pueblo se alborota a causa de ellas (v. 19). ¿Será Noemí? Seguramente los diez años y las tres muertes la habían marcado. ¿Y la que le acompañaba? ¿Una MOABITA? Noemí 5281 pide que no la llamen más por su nombre (ya que quiere decir “dulce” —no’am 5278 —, según la nota en la RVA; o “placentera”, según la nota en la Biblia de las Américas; o “dulzura”, según la nota de la Biblia de Estudio Mundo Hispano). Las cosas, durante esos diez años en Moab, han impactado demasiado. Llamadme, dice Noemí, Mara 4751 (que quiere decir “amarga” según la RVA o “amargura” según la Biblia de Estudio Mundo Hispano). Da su razón: “Jehovah me ha afligido y el Todopoderoso me ha abatido” (v. 21). Por supuesto, ella no se refería a dos divinidades, sino recurría al estilo hebreo de paralelismo; es decir, expresa la misma cosa en dos partes que en este caso son casi sinónimas. Cabe aclarar que el sentido de la palabra “Mara”, como “amarga” o “amargura”, es ligeramente diferente que el sentido común que le damos a ese vocablo. Algunas traducciones procuran captar el matiz que hace que “amarga” se refiera a la experiencia de la vida que le han tocado a Noemí y no a la actitud o espíritu que ella demuestra. Trae heridas (cicatrizadas tal vez) y trae resignación ante lo que, en el momento, interpreta como la fuerte mano del Todopoderoso o su clara oposición. Pero no muestra una amargura que denota rebelión o apostasía. La problemática de la muerte y el vacío la ha vivido y la vive aún; pero no abandona su fe en Jehovah (Yahweh 3069, el Eterno) que también es Shadai 7706, el Todopoderoso (v. 21). Así llegaron Noemí y Rut a Belén. Fue al comienzo de la siega de la cebada (v. 22). ¡Y hubo cosecha!

    Amén. para la honra y gloria de Dios.

    Lunes 29 de diciembre 2025

  • DOMINGO 28 DE DICIEMBRE DE 2025. “JUICIO DIVINO A CAUSA DEL PECADO”.

       Lección: Números 25:1 al 5. 1. Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, 2. las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. 3. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. 4. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. 5. Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor.

       Introducción al capítulo 25. En este capítulo, vemos el furor de Jehová contra el pueblo de Israel y las graves consecuencias de su rebelión, que causó una gran mortandad.

       El pueblo de Israel comenzó a relacionarse con las hijas de Moab, participando en el sacrificio a sus dioses, lo que encendió la ira de Jehová y el furor de Jehová se encendió contra Israel” (versículo 3).

       Dios ordenó a Moisés matar a los príncipes del pueblo para calmar su furor. Moisés mandó a los jueces de Israel a matar a aquellos que se unieron a Baal-peor. El sacerdote Finees, al ver a un varón israelita con una mujer madianita, los mató con una lanza: “… y los alanceó a ambos (versículo 8), deteniendo la plaga que ya había matado a 24.000 personas.

    El celo manifestado por Finees apartó el furor de Dios para con el pueblo de Israel, evitando que fueran completamente consumidos. Como resultado, estableció un pacto de paz y un sacerdocio perpetuo para y su descendencia: “…por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel” (versículo 13).

       Dios también ordenó a Moisés hostigar y herir a los madianitas, ya que habían engañado y afligido a Israel con Baal-peor y Cozbi (la mujer madianita que fue muerta). El israelita muerto era Zimri, jefe de la tribu de Simeón, y la mujer madianita era Cozbi, hija de un príncipe de Madián.

       En la Biblia, Moab es un pueblo y un reino que desciende de Moab, el hijo incestuoso de Lot con su hija mayor, nacido tras la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 19). Los moabitas se convirtieron en un pueblo poderoso y enemigo recurrente de Israel, adoraban a dioses como Quemos y Baal-Peor, y se les menciona en varios libros como Números, Deuteronomio, Reyes e Isaías, a menudo en conflictos militares y proféticos

       Descendencia: Moab, hijo de Lot, engendró a los moabitas, un pueblo que vivía al este del Mar Muerto, en la actual Jordania.

       Enemistad: A pesar del parentesco lejano, Israel y Moab tuvieron una relación conflictiva. Los moabitas se negaron a ayudar a los israelitas en su salida de Egipto, y más tarde, sus reinos lucharon frecuentemente.

       Una trágica secuela: “Entonces se levantó Balaam y se marchó, y volvió a su lugar” (24:25). Pero, antes de hacerlo, el vidente se mostró tal cual era en realidad y le comunicó a Balac una estrategia diferente para desbaratar las filas de Israel. Lo que no se podía conseguir con la magia podía lograrse con la idolatría. Balaam sugirió que algunas mujeres moabitas (posiblemente, prostitutas del altar de Baal) visitaran el campamento de Israel e invitaran a los hombres a una de sus celebraciones religiosas orgiásticas. Después de toda una vida siguiendo una dieta muy estricta, algunos de los soldados israelitas estaban preparados para una buena comida y el jolgorio que la acompañaba. Balac siguió el consejo de Balaam (31:16). Participar en el festival y banquete de Moab implicaba la veneración de sus dioses. Después de esto, vino la tragedia, cuando Israel se unió a Baal de Peor (3). Vamos a ver de cerca a aquellas personas involucradas en la historia de la caída de Israel.

       El enemigo despiadado

       Detrás de la caída idólatra de Israel, había un enemigo más siniestro que Balac, uno que siempre está trabajando para contaminar y hacer daño al pueblo de Dios: el diablo. A lo largo del viaje por el desierto, había utilizado todas las artimañas posibles para crear problemas y estragos en el campamento israelita: descontento (11:1–6), relaciones dañadas dentro de una familia del liderazgo (12:1), envidia (12:2), miedo (14:31), rebelión (14:4, 10), desobediencia (14:40–45), rivalidad (16:1–3), deslealtad (16:41–17:5), peleas (20:3–5) e irreverencia (21:4–5). En la frontera moabita, había fracasado con su nociva estrategia de brujería, pero ahora estaba dispuesto a probar otra táctica: el atractivo de la inmoralidad sexual. Cuando el diablo fracasa en una empresa, crea otra rápidamente. Pedro describió al enemigo destructivo como “león rugiente”, constantemente al acecho “buscando a quién devorar”. En el campamento de Israel, encontró muchos “a quién” el día en el que llegaron las mujeres moabitas para invitar a los hombres a su fiesta local. Los cristianos deben estar alerta por si aparecen peligros por parte del diablo.

       Los hombres inestables

       Lo último que leemos acerca de los hombres de Israel fue que se estaban regocijando por lo que Dios había hecho al concederles la victoria sobre los reyes Sehón y Og (21:25, 35). Pero la capacidad de conquista en un área de la vida no garantiza la seguridad en otras. Estos soldados tenían la fuerza para luchar contra enemigos externos, pero carecían del poder para vencer a los internos. El pasaje identifica a tres enemigos ante los que se rindieron rápidamente.

       El primero fue la inmoralidad. En la sociedad de Israel, pocos de esos hombres no estarían casados. Sabían muy bien que prostituirse (1) iba en contra de los mandamientos. A menos que las mujeres moabitas fueran prostitutas de la secta que no estaban casadas (lo cual era bastante probable), también estarían casadas, así que los hombres israelitas habían codiciado a las mujeres de otros y habían cometido adulterio con ellas, rompiendo sus votos matrimoniales además de contaminar los de otros. Los matrimonios rotos no están limitados al mundo antiguo. Por desgracia, la infidelidad está también presente en nuestros tiempos. El sexo se ha convertido en el ídolo más venerado de nuestra época y la Biblia está llena de advertencias sobre sus poderes destructivos.

       A lo largo de la historia bíblica y desde entonces, el mal uso del apetito sexual ha corrompido a muchas personas prometedoras, ha roto familias enteras y destruido comunidades. El pecado sexual de Sodoma era tan “sumamente grave” para el Señor, que la ciudad tuvo que ser destruida. Las relaciones sexuales ilícitas provocaron que los hijos de Jacob tuvieran serios problemas con el pueblo de Siquem. Las personas manipuladas por apetitos sexuales incontrolables, pueden vivir dobles vidas, como uno de los hijos de Jacob, Judá, que ordenó la ejecución de una mujer que era culpable de prostitución, solamente unos meses después de haberle pagado él mismo para acostarse con ella.

       La tentación sexual no corrompió al joven José, pero sí hizo un daño enorme a Sansón, a David y a millones de personas que han caído en bancarrota moral por hacer mal uso del regalo físico que Dios ha dado para el matrimonio. Los cristianos

    primitivos sabían, desde el principio, que podía destruir sus iglesias, así que sus maestros inspirados les advirtieron sobre los peligros y establecieron altos niveles de comportamiento cristiano en un mundo en el que la inmoralidad sexual estaba muy extendida. Cuando la joven iglesia debatió las tensiones entre los judíos y los cristianos gentiles, estableció que, fueran cuales fueran las prácticas específicas que se promovieran o no, la pureza sexual debía ser el distintivo de todos los verdaderos creyentes, sin importar su trasfondo étnico. Cuando Pablo instruyó a los creyentes de Corinto acerca de su comportamiento cristiano ejemplar, utilizó este incidente específico en Números 25 como advertencia para que no fornicaran, “como algunos de ellos fornicaron”. Algunos de los miembros de esa iglesia conocían muy bien estos peligros.

       La idolatría era el siguiente enemigo. Con sus estratagemas, las mujeres moabitas invitaron deliberadamente a aquellos hombres de poca voluntad a los sacrificios que hacían a sus dioses y el pueblo se postró ante sus dioses. De nuevo, incumplieron los mandamientos. Los conocían de memoria y los habían escuchado de los labios de padres dedicados y maestros levitas, pero una cosa es conocer las Escrituras y otra cosa distinta obedecerlas. Ezequiel dejó claro que este acto de idolatría en Baal de Peor no fue un acontecimiento aislado y expuso la frecuencia de las prácticas idólatras de la comunidad del desierto. Se les había dicho claramente que no debían aceptar ningún otro dios que no fuera el Señor, ni participar en la adoración de ídolos: “No tendrás otros dioses delante de mí”. Pero esas mismas palabras, postrarse ante los dioses, describen cómo estos hombres israelitas rechazaron trágicamente a Dios.

       Nosotros vivimos en una época idólatra. No debemos limitar nuestra percepción de la idolatría a las estatuas de la cultura pagana. En un mundo pecaminoso, todas las cosas, sean inocentes o no, tienen un potencial idolátrico. Cualquier cosa es un ídolo si se interpone entre nosotros y Dios. Lutero dijo que todo “lo que no carece del conocimiento de Cristo, necesariamente es idolatría”. En la sociedad contemporánea, las personas idolatran sus casas, trabajos, posesiones, sexualidad, relaciones, comida, bebida, ocio. Todas estas cosas, que son inofensivas o apropiadas si se encuentran en su contexto adecuado, se convierten en poderes que desplazan a Dios del pensamiento humano. Los cristianos de hoy tienen que escuchar la advertencia con la que concluye la primera carta de Juan: “Hijos, guardaos de los ídolos”. Cuando Pablo les recordó a los corintios este incidente de la inmoralidad idólatra de los moabitas, lo resumió todo con una advertencia similar: “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría”. Estas exhortaciones apostólicas son tan relevantes para el principio de nuestro nuevo siglo como cuando se escribieron.

       El tercer enemigo no tiene una apariencia tan desagradable y obvia como los dos primeros y es fácil no darse cuenta de su participación en este episodio. Al principio, estos hombres fueron atraídos al campamento moabita con la idea de sentarse ante una mesa llena de comida. Después de pasar años con una dieta estricta, la visión de una celebración local moabita era demasiado tentadora para muchos de ellos. Al igual que sus antepasados con el desastre del becerro de oro, “el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a regocijarse”.

       Muchos de nuestros contemporáneos con gran apetito podrían oponerse a las acusaciones de gula, pero hoy en día hay demasiadas personas que desperdician la comida, compran más de lo que pueden comer o consumen demasiado alcohol, mientras que millones de personas que viven en el mismo planeta pasan hambre todos los días. Un lujo tan extravagante es vergonzoso en un mundo en el que hay multitudes de personas que carecen de las necesidades básicas para sobrevivir.

       El Señor agraviado

       Mientras tenían lugar estos sórdidos acontecimientos en el campamento moabita, se encendió la ira del SEÑOR contra Israel (3). Los hombres israelitas habían ofendido su santidad, ignorado su palabra, deshonrado su nombre, manchado su testimonio y provocado su ira. Le dijo a Moisés que castigara a los líderes de las tribus que hubieran participado en este escándalo, seguramente porque no habían detenido a sus hombres con su influencia como líderes. Aquellos de los suyos que se han unido a Baal de Peor (5) debían ser ejecutados. La ofensa era un acto público de apostasía tan grande, que no se podía pasar por alto. Junto al incidente del becerro de oro y los sucesos paralelos, la ofensa entró en los anales de la historia de Israel como uno de sus actos más idólatras, una fea mancha imposible de borrar de su memoria como pueblo.

       Los infractores descarados

       Al escuchar la transgresión de los infractores y la ira del Señor, el pueblo se congregó en la puerta de la tienda de reunión y lloró amargamente. Mientras los demás estaban en medio de un acto público de remordimiento, Zimri, uno de los israelitas, trajo una mujer moabita al campamento, así que contaminaron su pureza, y la llevó a la tienda de su familia para mantener relaciones con ella (6).

       En dos ocasiones en esta narrativa, se nos dice que esta mujer, Cozbi, era una persona de rango importante en el pueblo moabita. Provenía de la familia de un cabeza del pueblo (15) y era hija del jefe de Madián (18). ¿Podía ser que Zimri, el hijo de un líder de una tribu de Israel (14), considerara la idea de unirse a una familia moabita próspera, a pesar de que Dios había prohibido tales relaciones? Zimri ignoró por completo el dolor del pueblo y el liderazgo moral de Moisés, y actuó de manera desafiante, incumpliendo mandamientos en presencia de la congregación de Israel. Si el pecado de los demás ya era ofensivo hacia la comunidad, la inmoralidad descarada de este hombre simeonita era un acto de provocación insolente, que no se podía consentir de ninguna de las maneras. Tolerarlo habría sido ofensivo para Dios y el peor ejemplo posible para los jóvenes israelitas. Pero un hombre de la comunidad estaba decidido a hacer algo para restaurar el honor del Señor entre las personas que seguían venerándole.

       El sacerdote entusiasta

       En la narrativa de Baal de Peor, hay dos personajes que contrastan completamente. Ambos ocupan puestos de considerable influencia social. Uno era el hijo de un dirigente del pueblo, de la tribu de Simeón; el otro era el nieto de Aarón. Uno representa la insubordinación descarada; el otro, la obediencia incondicional. Los viajeros israelitas ya podían divisar la tierra prometida; estaban en el umbral del peligro religioso y moral. La adoración de Baal no se limitaba a la región de Peor. La tierra de Canaán estaba llena de altares; cada uno de ellos era escenario de ceremonias de fertilidad corruptas y pornográficas que incluían rituales inmorales, prostitución sectaria y sacrificios de niños. Ante tal tentación siniestra, ¿tendrían los israelitas la debilidad moral de Zimri o el compromiso espiritual de Finees?

       En medio de un vasto e inhóspito desierto, no existía la tentación de participar en decadentes rituales de fertilidad, pero ahora estaban a punto de entrar en un entorno agrícola y no podían minimizar la seriedad del pecado. Si cedían a la maldad, como acababan de hacer, provocarían la ira de Dios. Se enfrentaban a un futuro moralmente precario y necesitaban un ejemplo visual de lo que significaba obedecerle. En este trágico momento de su historia, el nieto de Aarón se convirtió en el ejemplo para Israel, obediente a la palabra de Dios, con celo por el honor del Señor y comprometido con su servicio.

       Finees era obediente a la palabra de Dios

       Prácticas como las de Baal de Peor estaban completamente prohibidas. Dios les dijo a los israelitas que destruyeran estos altares y devolvieran los pilares pornográficos de Asera. Si no lo hacían, sería un desastroso “tropezadero”. Después de dejar Sinaí, a los israelitas se les advirtió de que los rituales religiosos extranjeros representarían para ellos un peligro moral y espiritual. Tras el episodio del becerro de oro, se les había informado de lo que pasaría si se relacionaban estrechamente con personas de otras religiones. Esto anticipaba la tragedia de Baal de Peor a un escenario espantosamente idéntico: “no sea que… cuando se prostituyan [zānâ, la misma palabra utilizada para describir la apostasía de Baal de Peor, Nm. 25:1] con sus dioses y les ofrezcan sacrificios, alguien te invite y comas de su sacrificio”.

       Finees sabía que la aventura de Zimri con la mujer madianita, mientras la congregación estaba llorando por el pecado de Israel, era un rechazo público de la voluntad de Dios para su pueblo. Su ejemplo tan corrupto debía ser contrarrestado con uno bueno. Como era uno de los maestros de Israel, el sacerdote sabía que la paga de tal práctica idólatra e inmoral era la muerte, así que actuó rápidamente como juez de la comunidad. Aquí, vemos a un hombre que estaba dispuesto a hacer la voluntad de Dios, por muy impopular que pareciera. Gracias a su rápida intervención, cesó la plaga sobre los hijos de Israel (8). Era necesario que alguien hiciera algo, porque, cuando Finees tomó una lanza en su mano (7), ya habían muerto 24.000 personas a causa de la plaga (9).

       Finees tenía celo por el honor de Dios

       La intervención del sacerdote salvó la vida de miles de personas. Era un hombre dispuesto a poner a Dios en primer lugar, no importa el precio. No sólo se habían quebrantado mandamientos específicos, sino que el honor del nombre de Dios estaba en juego. Si el pecado se hubiera dejado pasar, ¿qué habrían pensado los moabitas sobre la espiritualidad exclusiva de Israel y sus altos niveles morales tanto para individuos como para comunidades? Quizás habrían concluido que se podía adorar al Dios de Israel y actuar también de manera tan corrupta. ¡Vaya testimonio para las naciones de cercanas! El honor público del nombre de Dios era aún más importante para los israelitas que para sus vecinos cananeos. El Señor dijo que Finees “demostró su celo por mí entre ellos” (11). Dios debía ser exaltado y adorado en la comunidad, no ignorado, deshonrado y despreciado, como lo era con las prácticas ofensivas en Baal de Peor y el comportamiento adúltero de la pareja en el campamento de Israel. Finees era la personificación del ideal sacerdotal: “él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre”. Honrar el nombre de Dios es una prioridad crucial para el creyente contemporáneo, puesto que vivimos en una sociedad que tiene poca consideración por los valores espirituales y la pureza moral.

       Finees estaba comprometido con el servicio a Dios

       Todas las comunidades necesitan líderes ejemplares y guardianes morales. Era responsabilidad del sacerdocio aarónico y sus asistentes levitas defender los niveles espirituales en una época en la que la voluntad divina era desafiada constantemente por culturas extranjeras. Mientras los israelitas acampaban en su última parada en Abel-Sitim (33:49), aquí tenemos una prueba visible de que, por muy deteriorado que estuviera el ambiente moral, siempre había gente decidida a andar con Dios rectamente y a alejar a los demás del pecado. Finees representaba una nueva generación, personas dispuestas a comprometerse con el Señor, con su adoración, su palabra y su obra. Por intervención divina, en cada generación siempre habría personas que compartían el celo del hijo de Eleazar.

       El desastroso incidente de Abel-Sitim era un testimonio, para la comunidad del desierto, de la naturaleza de la santidad de Dios (no puede tolerar el pecado), su misericordia (su sacerdote escogido hizo expiación por los hijos de Israel para que no destruyera a los hijos de Israel, 13, 11) y su justicia. Zimri, Cozbi y sus secuaces morales no se escaparon del juicio divino. Las hordas moabitas y madianitas, que provocaron al pueblo del Señor, tampoco, pues “fueron la causa de que los hijos de Israel, por el consejo de Balaam, fueran infieles al SEÑOR” (31:16). Ellos también cayeron bajo el juicio de un Dios justo y recto (16–18; 31:1–24). En el umbral de una vida diferente en un entorno nuevo, los israelitas fueron severamente reprendidos y aprendieron que tratar el pecado con ligereza tiene consecuencias letales.

       Texto: «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él». (1ª de Juan 2:15)

       Pensamiento del texto: (2:15) Mundo – Mundanalidad: la prueba está claramente enunciada: ¿amamos al mundo? Un creyente puede saber si conoce a Dios o no sometiéndose a esta prueba. Puede analizar su vida y ver si ama al mundo. ¿Qué se quiere significar por el mundo? ¿Esto significa que no debemos apreciar la belleza, el esplendor y los recursos de la tierra y los cielos? ¡No! Puesto que vivimos en la tierra, y Dios nos ha dado la tierra y los cielos en los cuales vivir, apreciar y disfrutar. Entonces, ¿qué quieren decir las Escrituras por el mundo y no amar el mundo?

    => El mundo significa la tierra y los cielos que se deterioran. El mundo es corruptible y se desgasta, y finalmente será destruido. Por lo tanto, los creyentes no deben apegarse al mundo; deben apegarse a Dios y al cielo. Los creyentes no deben amar el mundo tanto que deseen permanecer más aquí que lo que deseen estar con Dios en el cielo.

    => El mundo es un sistema de gobiernos y sociedades hechos por los hombres, algunos buenos y otros malos, pero ninguno perfecto. Por lo tanto, los creyentes deben respetar y ser leales a los buenos, pero rechazar y estar en contra de los malos. Los creyentes no deben amar a ninguno de ellos, no hasta el punto en que estén más apegados a los sistemas de las organizaciones del hombre que lo que lo estén a Dios y al cielo.

    => El mundo significa un sistema de pecado, lujuria, maldad, orgullo y rebelión contra Dios. El mundo está lleno de personas pecaminosas, personas que son malas y están llenas de lujuria y orgullo; está lleno de personas que se encuentran en rebeldía con Dios. Por lo tanto, los creyentes no deben amar este sistema pecaminoso del mundo.

       Una persona no debe amar este mundo ni las posesiones ni los placeres de este mundo, sino que debe amar a Dios. Por supuesto, debe apreciar y disfrutar la belleza y las buenas cosas tanto de la tierra como del cielo. Pero no debe volverse más apegado a este mundo que a Dios y al cielo. Los ojos del creyente deben posarse en Dios y estar apegados a Él, amando a Dios por encima de cualquier otra cosa.

       “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:2).

       “Y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa” (1 Co. 7:31).

       “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo” (Gá. 6:14).

       “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Ti. 2:4).

       “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” (He. 11:24-25).

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Jn. 2:15).

       “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Jn. 15:19).

    1er Titulo: Extravío del pueblo de Dios por la fornicación e invitaciones paganos. Versículos 1 y 2. Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses.  (Léase: Jeremías 19:4. Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en él incienso a dioses ajenos, los cuales no habían conocido ellos, ni sus padres, ni los reyes de Judá; y llenaron este lugar de sangre de inocentes. ▬ Los Hechos 15:28 y 29. Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.).

       Jeremías 19:4: Empezando con la palabra porque los vv. 4 y 5 dan las razones por este castigo tan fuerte. Sigue una lista de los pecados graves que ha cometido el pueblo, encabezada con el abandono de Jehovah. Este es el pecado principal, porque los demás pecados vienen como consecuencia de este abandono del Dios verdadero. Aquí en este valle han levantado altares a Baal, y han quemado incienso a los dioses ajenos, desconocidos anteriormente por el pueblo. La apostasía del pueblo es flagrante.

       Han tomado la sangre de inocentes, o sea han oprimido en formas crueles e inhumanas a los pobres. Además, han seguido las prácticas de los seguidores de Baal para ofrecer en holocausto a sus propios hijos, cosa totalmente opuesta a la enseñanza del Señor. Había mucho sincretismo religioso en aquellos tiempos, y tal vez hubo quienes seguían esta práctica tan horrible pensando que podrían agradar a Baal y a Jehovah a la vez. Dios dice tres cosas muy importantes en cuanto a estas prácticas: cosa que no les mande, ni hablé [de ello], ni me vino a la mente. El concepto de la toma de la vida de los inocentes en holocausto al Señor es totalmente rechazado por él. Él ha dado la vida, y quiere que las personas le sigan en obediencia y en amor, no en formas tan paganas y crueles.

    Los Hechos 15:28 y 29. (15:28-29) Espíritu Santo ▬ Pureza: Las pocas cosas necesarias. Nótense dos aspectos significativos.

    ▬ 1. El Espíritu Santo y la iglesia estuvieron involucrados en la decisión. El Espíritu Santo dirigió y guio a la iglesia para declarar la salvación “por la gracia del Señor Jesús” (v. 11).

       “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn. 16:13).

       “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:14).

    ▬ 2. Las reglas necesarias no fueron dadas con el objetivo de salvar a los hombres, sino por el bienestar de los creyentes. Al hacer esto los creyentes estarían “haciendo bien” (en praxete), es decir, les iría bien y lo experimentarían amor, gozo, paz, tanto en sus corazones y vidas, así como entre ellos y otros creyentes. (Véase, Hch. 15: 13-21 para discusión sobre el tema de las cuatro reglas necesarias).

       “No impongas con ligereza las manos a ninguno. ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro” (1 Ti. 5:22).

       “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Stg. 1:27).

       “Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén” (1 Jn. 5:21).

       “conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna” (Judas 21).

    2° Titulo: Contaminación que despierta la ira de Dios. Versículo 3. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. (Léase: Romanos 1:18. Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. ▬ Hebreos 10:26 al 31. Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!).

       Léase: Romanos 1:18. La razón de la ira: obstruir la verdad (1:18): “Revelar” aquí podría verse en un sentido final, la venida del justo juicio de Dios al final de la historia. Pero está en tiempo presente aquí y probablemente se refiere a la ira continua de Dios contra el pecado en el mundo. La justa indignación de Dios es una realidad presente revelada “desde el cielo”, una declaración soberana de juicio desde el trono de Dios. La ira de Dios ahora se inaugura y es un presagio del juicio final venidero.

       La razón de la ira divina es “toda impiedad e injusticia de los seres humanos”. El primer término se refiere generalmente al pecado religioso y el segundo a los pecados morales. Posiblemente, Pablo se está refiriendo a las dos tablas de los Diez Mandamientos, donde los primeros cuatro son pecados contra Dios y los últimos seis pecados contra otras personas. Sin embargo, también es posible tomar los dos términos como sinónimos, ambos describiendo pecados contra Dios. Estoy más de acuerdo con la interpretación anterior, pero cualquiera es posible.

       El punto principal es que las personas pecaminosas “obstruyen la verdad en su maldad”. Conocen la verdad acerca de Dios (v. 19) y la ignoran deliberadamente. El verbo “obstruyen” significa obstaculizar algo ocultándolo o quitándolo de la vista. Las verdades de Dios están enterradas bajo una avalancha de racionalización y comportamiento perverso. Las personas suponen que su comportamiento pecaminoso no puede ser tan malo si pueden participar en él una y otra vez y salirse con la suya. ¡Nada más lejos de la verdad!

       Hebreos 10:26 al 31. Pecado, voluntario – Juicio: La advertencia es fuerte, si pecáremos voluntariamente, ya no hay sacrificio por nuestros pecados. No hay otro sacrificio que pueda eliminar nuestros pecados si continuamos pecando. Solo nos aguarda juicio.

       ¿Qué es el pecado voluntario? Es decidir llevar una vida de pecado en vez de llevar una vida de piedad. Es decidir deliberadamente vivir para este mundo y para uno mismo en vez de vivir para Cristo.

    => Es decidir vivir para el mundo y nunca volverse a Dios.

    => Es decidir pecar y nunca arrepentirse y volverse a Dios.

       El pecado voluntario es decidir continuar con una vida de pecado y nunca volverse a Dios. Esta persona, la persona que peca voluntariamente, no contará nunca con un sacrificio por el pecado. La única forma imaginable en la que esa persona puede ser acepta ante Dios es arrepintiéndose y volviendo a Cristo como el sacrificio por sus pecados. Debe confiar en que Jesucristo murió por sus pecados, en verdad sacrificó su vida por los pecados del hombre. Jesucristo es el único sacrificio por los pecados que es acepto ante Dios. Por tanto, si el pecador voluntario, continúa viviendo para este mundo y para el pecado, va a ser salvo en algún momento, tiene que dejar su pecado y volverse al sacrificio de Jesucristo para limpiarse.

       Pero note algo fundamental: Este pasaje no está escrito para el incrédulo que peca voluntariamente. Está escrito para la persona que ha recibido el conocimiento de la verdad y peca voluntariamente. Está escrito…

    • para aquellos que tienen “pleno conocimiento” (epignosin) de la verdad.
    • para aquellos que una vez adquirieron el conocimiento de la verdad (Nuevo Testamento Ampliado).
    • para aquellos que recibieron el conocimiento de la verdad, “la revelación mediante Cristo”.
    • para aquellos que “no carecen del entendimiento de la verdad”.

        La importancia y severidad de la advertencia se ve a través del hecho de que la mayoría de los cuatro escritores mencionados anteriormente, si no todos, se mantienen firmes en la seguridad del creyente. Aún así, reconocen la seriedad de la advertencia para todos los que profesan a Cristo. De hecho, todo intérprete honrado e inteligente (con qué frecuencia esto no se encuentra) de las Escrituras se ve forzado por este pasaje a realizar una advertencia a los creyentes: Preste atención. Existe el peligro de la apostasía, de alejarse de Cristo y de los otros creyentes.

        Esta es una advertencia severa para todas las generaciones. De hecho, probablemente Esta sea la advertencia más severa hecha en todas las Escrituras. El pasaje debe insertarse en contexto. El juicio cae sobre aquellos que pecan voluntariamente después de conocer la verdad. ¿Qué verdad? Los versículos 22-25 dicen que el pecado puede ser una de cuatro cosas que no se hagan:

    => No acercarse a Dios.

    => No mantenerse firme.

    => No estimular a otros cristianos a amarse unos a otros.

    => No congregarse.

       ¿Cuál es el juicio pronunciado? “ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio” (vv. 26-27). El versículo 30 dice: “El Señor juzgará a su pueblo”. Al parecer significa que desde el momento en el que continúa pecando voluntariamente hasta el momento del arrepentimiento 0 de ser llevado a casa, no hay sacrificio que pueda perdonar los pecados. No hay sacrificio de animales ni ningún otro sacrificio incluso el sacrificio de Cristo que pueda expiar el pecado. Como dicen las Escrituras, “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18). Aunque una persona pida perdón, Dios no puede perdonar si la persona no es sincera y continúa andando en el pecado. Ni siquiera el sacrificio de Cristo tiene efecto sin un acercamiento sincero y una petición seria de perdón. Aún así para aquellos que piden perdón verdaderamente, hay perdón completo y limpieza perfecta.

       Cuando se lee un pasaje como este, una persona siempre debe tener presente la enseñanza de todas las Escrituras. El juicio del creyente no quiere decir que se pierda la salvación del cristiano. El cristiano es salvo por la justicia de Cristo, todo mediante la vida y la eternidad, no por sus propios actos justos. Pero el pecado voluntario rompe la comunión del cristiano con Dios y hace que su servicio sea ineficaz y si continúa con el pecado voluntario, sufrirá una pérdida grande y horrenda en la silla del juicio de Cristo.

       Al parecer este es el significado: No importa lo que profese una persona.

    => Puede decir que ha confiado en Cristo como su Señor y Salvador…

    => Puede haber recibido el conocimiento de la verdad…

    => Puede haberse alejado del mundo y haberse vuelto a Cristo como la semilla que cayó sobre la piedra…

       …pero si decide regresar al mundo y llevar una vida de pecado, no hay sacrificio que pueda perdonar sus pecados. Ni siquiera el sacrificio de Cristo puede perdonar sus pecados.

       ¿Esto quiere decir que el hombre ha cometido el pecado imperdonable y nunca puede ser perdonado, aunque se arrepienta y se vuelva a Cristo? Note que este pasaje no dice esto, en ninguna parte. Lo que el pasaje está diciendo es lo siguiente: La muerte y el sacrificio de Jesucristo no tiene efecto en una persona que continúa pecando (pecando voluntariamente…

    • no importa cuánto conocimiento de la verdad tenga.
    • no importa cuánto pueda profesar la persona que conoce a Cristo.

       Dios no puede perdonar si la persona no es sincera y continúa andando en pecado. El sacrificio de Cristo no tiene efecto sin un acercamiento sincero y un andar piadoso tras Cristo. Como se planteó anteriormente, las Escrituras dicen, “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66: 18). Sin embargo, nunca debemos olvidar la enseñanza de las Escrituras sobre el perdón, porque si lo hacemos, no hay perdón para ninguno de nosotros. Las Escrituras declaran alto y claro que en Cristo tenemos “redención por su sangre, el perdón de pecados” (Ef. 1:7).

       Note un elemento final sobre la advertencia: Una persona que ha recibido el conocimiento de la verdad y regresa al pecado no esperará más que juicio y la furia de la ira.

    => Por juicio se entiende el día terrible en el que los pecados de los hombres serán juzgados. Y recuerden, no hay sacrificio que cubra los pecados de esta persona; por ende, esa misma persona debe cargar sus pecados y enfrentarse a Dios.

    => Por hervor de fuego se entiende un fuego violento (A.T. Robertson, Metáforas del Nuevo Testamento, vol. 5, p. 413); el hervor de la ira y la indignación; un fuego devorador y quemaduras perdurables.

       “Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?” (Mt. 3:7).

       “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18.

       “Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios” (Ro. 2:5).

       “pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego” (Ro. 2:8-9).

       “Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.) En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?” (Ro. 3:5-6).

       “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Ro. 5:9).

       “entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Ef. 2:3).

       “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia” (Ef. 5:6; cp. Col. 3:6).

       “porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1ª Ts. 1:9-10).

       “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1ª Ts. 5:9).

       “Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían” Sal. 2:12).

        “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

       “Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo” (He. 3:11).

       (10:28-29) Juicio: Se puede ver fácilmente la certeza del juicio. Esta persona merece mucho mayor castigo que cualquier otro pecador. ¿Por qué? Porque ha recibido el conocimiento de la verdad y ha decidido volverse al mundo y a volver a vivir en pecado. ¿Qué quiere decir esto? Nota: este versículo explica en detalle lo que esta persona hace ante los ojos de Dios. La persona que conoce la verdad sobre Jesucristo y continúa llevando una vida de pecado comete tres de los pecados más terribles y atroces que se pueda imaginar.

    ▬ 1. Pisotea al propio Hijo de Dios. Esto es mucho peor que nada más ignorar y descuidar y desconocer a Cristo. Es saber que Cristo es el Hijo de Dios que vino a la tierra a revelar el amor de Dios y a salvar a los hombres, pero…

    • rechazar a Cristo para que todos lo vean.
    • rehusarse a obedecer a Cristo en presencia de otras personas.
    • negar a Cristo tanto con acciones como con palabras.
    • mostrar desprecio por Cristo al vivir en pecado, aunque conozca una mejor vida.
    • insultar a Cristo al profesar su nombre y aún así vivir en pecado y pensar que se está saliendo con la suya.

       Esta persona merece más castigo que cualquier otra en la tierra. Esta es la idea central de este pasaje. Sencillamente no hay sacrificio para una persona así.

    ▬ 2. Esa persona tiene la sangre de Cristo como algo inmundo. Esto quiere decir que la persona considera que la sangre de Cristo no vale la pena y no es útil para salvar a una persona. Conoce y entiende y quizás una vez haya profesado, exactamente lo que enseñan las Escrituras: Que Jesucristo sacrificó su vida y derramó su sangre por los pecados de los hombres. Pero la persona no acepta lo que dicen las Escrituras. Hay dos actitudes que son culpables de esto:

    => Las que rechazan la sangre de Cristo porque piensan que la manera de llegar a Dios es vivir lo mejor que puedan y dar lo mejor de si. Esas personas creen que Dios las aceptará si son suficientemente buenas y religiosas.

    => Las que rechazan la sangre de Cristo porque para ellas la sangre es desagradable y repulsiva. El cristianismo es a lo que denominan una religión sangrienta.

       Recuerden: Estas personas comprenden el sacrificio sustituidor de la sangre de Jesús por los pecados, pero lo rechazan como el camino hacia Dios. Deciden deliberadamente lo que denominarían una religión más agradable de buenas obras para llegar a Dios y ganar su aprobación.

       Nuevamente, estas personas merecen mucho más juicio que otros pecadores. ¿Por qué? Porque conocen el significado de la sangre de Cristo, aún así la tienen por inmunda, no se merecen a Dios. Y la gran tragedia es: La sangre de Jesucristo es el fundamento mismo del nuevo pacto de Dios, el pacto de amor, misericordia y gracia.

       Dios les declara a estas personas:

        “Miren el sacrificio de mi Hijo por ustedes. Él es la demostración de mi amor por ustedes, la demostración perfecta. No podría hacer nada más grande por ustedes que morir por ustedes, de la misma manera que ustedes no podrían hacer nada más grande que morir por alguien más. Los amo y les he demostrado mi amor de la manera más suprema posible: al dejar que mi propio Hijo cargue los pecados de ustedes sobre si y soporte la culpa de mi justicia e ira contra el pecado. Él soportó la ira y la condenación por ustedes. Ahora solo tienen que creer en Él y honrarlo confiándole la vida de ustedes a Él. Cuando hagan esto, los aceptare’ en su sacrificio. Créanlo, analícenlo, encomiéndenle su vida. ¿Por qué siguen teniendo por inmunda la sangre de mi Hijo?”

    ▬ 3. Él ha hecho afrenta al Espíritu de gracia, la misma persona que vierte la gracia de Dios sobre los hombres, es decir, el Espíritu Santo. La palabra afrenta significa insultar o ultrajar. ¿Cómo una persona hace afrenta al Espíritu Santo?

    => Al sentir la atracción interna del Espíritu a arrepentirse y cambiar y seguir a Cristo, y que aún así rechace e ignore la convicción del Espíritu. Esto lo insulta y demuestra que la persona le hace afrenta.

    => Al profesar que es un seguidor de Cristo, y que aun así continúe viviendo en pecado. Esto insulta al Espíritu y demuestra que le hace afrenta.

       Una vez más, la persona que conoce la verdad y aun así se vuelve al mundo y al pecado será castigada, no importa lo que profese. Y no debemos olvidarlo nunca: Aquellos que profesaron ser del pueblo de Dios bajo la ley de Moisés murieron sin misericordia. ¿De cuánto mayor castigo creen que seremos merecedores si nos alejamos de nuestra profesión?

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

       “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18).

       “pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego” (Ro. 2:8-9).

       “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” (He. 10:29).

    3er Titulo: Lamentable consecuencia por apartarse de Dios. Versículos 4 y 5. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor.  (Léase: Romanos 1:28 al 32 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.; Santiago 4:4. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.).

       Dios los entregó a una mente depravada (Romanos 1:28)

       Esta escena del juicio final resume los demás. En los tres, “estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios”. Esto recuerda los versículos 18–20, donde Pablo dice que Dios reveló el conocimiento de su poder y su deidad a través de su creación, lo que paralizaría el conocimiento del orden creado y cuestiones sexuales. En todas estas áreas, la humanidad pecadora tenía conocimiento de Dios, pero lo suprimió y prefirió adorar a la criatura (a ellos mismos) en lugar del Creador. Esto establece una correlación (“igual que”) entre el pecado y sus consecuencias. Los humanos han probado a Dios y lo han desestimado como indigno de su atención.

       Como sus mentes estaban empeñadas en el pecado y deliberadamente ignoraban a Dios, Él “los entregó a la depravación mental”. En los versículos 24 y 26, esta entrega tomó la forma de inmoralidad; querían el pecado, y Dios les permitió revolcarse en él. Aquí la retribución divina es más básica. La palabra “depravado” (adokimon) significa “sin valor” o “descalificado” (por Dios). Habían descalificado a Dios como indigno de su atención; ahora Dios los ha descalificado como sin valor en términos de eternidad. La locura de su pecado los ha hecho incapaces de discernir la verdad o cualquier cosa de valor. Todo lo que les queda es “hacer lo que no se debe hacer”. Fueron entregados a su locura, esto se demostrará en la lista de un vicio acumulado encima de otro en los próximos tres versículos.

       Su depravación explorada: la lista de vicios (1:29–31)

       Los filósofos griegos, especialmente los estoicos, fueron consumidos por una conducta “adecuada”. La mentalidad descrita anteriormente es incapaz de tal comportamiento, por lo que estas personas depravadas están “llenas de toda clase” de pecado que se ve en la siguiente lista. En estos versículos hay tres categorías de pecados:

    (1) Los primeros cuatro son pecados generales que presentan a los demás. Las personas pecaminosas “se han llenado de todo tipo de maldad, perversidad, avaricia y depravación”. El lenguaje representa a estas personas como calderos hirviendo de inmundicia. Tres de los cuatro son prácticamente sinónimos, enfatizando la profundidad de su pecado. La otra característica, la “avaricia”, se une a esta lista porque llega al corazón del pecado. En Colosenses 3:5 y Efesios 5:5 Pablo habla de “la avaricia, que es idolatría”, porque la demanda de acumular posesiones se basa en la adoración de uno mismo por encima de Dios.

    (2) Los siguientes cinco comienzan de manera similar con “repletos de”; estos son pecados sociales derivados de la tendencia a maltratar a los demás. El primero es el pecado básico del que se desprenden los demás, ya que “homicidios, disensiones, engaño y malicia” proceden de la “envidia”. La envidia y la avaricia unen las dos primeras listas. La avaricia produce envidia, porque los codiciosos quieren lo que otros tienen y fácilmente se vuelven envidiosos. Entonces, este deseo de tomar lo que pertenece a los demás conduce al asesinato y la disensión, tomando violentamente lo que pertenece a otro. En mi experiencia, muchas divisiones de iglesias han tenido lugar debido a líderes que se envidian unos a otros. Me sorprende la cantidad de veces que he visto iglesias o departamentos en un seminario que se niegan a contratar a alguien porque sus grandes dones amenazan a los que ya están en el poder.

       El engaño y la malicia, indicados por la voluntad de engañar a otros para quitarles cosas o hacerles creer una mentira, son pecados básicos. Los falsos maestros como los de Gálatas, Filipenses 3, las Cartas Pastorales o 1 Juan, todos usaron el engaño para burlar a las personas de seguir a Cristo.

    (3) Los doce pecados finales pueden subdividirse en pecados de la lengua (“chismosos, calumniadores”), pecados de orgullo (“enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes”), pecados sumarios (“se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres “), y los pecados negativos (“insensatos, desleales, insensibles, despiadados “). Los dos primeros están estrechamente relacionados; el término para “chismosear” connota a una persona susurrando rumores y calumnias a otros. El chisme puede ser incluso peor que la calumnia porque el chismoso convierte la calumnia en entretenimiento, jugando descuidadamente con la reputación de otra persona.

       Los “enemigos de Dios” son aquellos que se han vuelto contra Dios. Es posible que esto pueda significar “odiado por Dios”, pero en una lista de vicios como esta probablemente se refiere a aquellos que están enojados con Dios y se oponen a todo lo que él representa, incluidos sus seguidores. Los siguientes tres términos están relacionados: “insolente” es un término fuerte para el orgullo que insinúa la violencia contra los demás, y los arrogantes están tan atrapados consigo mismos que jactarse es una consecuencia natural.

       Los dos pecados sumarios se agrupan no por tema sino porque son frases en lugar de palabras simples. Aquellos que “se ingenian maldades” están tan consumidos por el pecado que buscan la originalidad en sus actos de depravación. Idean formas de lastimar a otros y robarles. Los que “se rebelan contra sus padres” no son solo niños sino también adultos rebeldes. Ignoran los consejos y desafíos de sus padres para cometer actos malvados; Bajo el antiguo pacto, maldecir a los padres era castigado con la muerte (Levítico 20:9).

       Los últimos cuatro están conectados por el hecho de que en griego todos comienzan con la partícula negativa sin y se usan para resumir esta sección. Aquellos que “no tienen entendimiento” señalan los versículos 18–20, donde la humanidad depravada ignoró la revelación de Dios de sí mismo a través de la creación. Aquellos que no tienen “lealtad” rompen todas las promesas a Dios o a quienes les rodean y no se puede confiar en que hagan nada excepto vivir para ellos mismos (Jer 3:7–11). Quienes no tienen amor viven solo para sí mismos y no se preocupan por los demás. El término enfatiza la falta de amor incluso para la propia familia. Aquellos sin “piedad” pisotean a cualquiera que se interponga en su camino.

    Juntos, todos estos, representan el pecado profundo que lleva a las personas a vivir solo para sí mismas y no se preocupan por las que los rodean.

       Ambos permiten el pecado y aprueban a los pecadores (1:32)

       En este último versículo de este pasaje, aquellos que cometen los pecados de los versículos 29–31, es decir, toda la humanidad en su depravación, son declarados culpables. Como en los versículos 18–20, no tienen excusa porque “conocen el justo decreto de Dios”, que incluye la justa condena del pecado. La conciencia de todas las personas los hace conscientes de su culpa. Pueden racionalizar sus pecados todo lo que quieran, pero en el fondo se dan cuenta de que “los que practican tales cosas merecen la muerte”. Recuerde que Pablo está describiendo a los gentiles aquí, así que no está hablando de la ley judía. En 2:14–15 describe cómo los gentiles “hacen por naturaleza las cosas requeridas por la ley” porque tienen “la ley … escrita en sus corazones, sus conciencias también dan testimonio de ello”.

       Sin embargo, a pesar de su conciencia de culpa, “no solo siguen practicándolas, sino que incluso aprueban a quienes las practican”. A primera vista, esto podría entenderse como que aprueban y se deleitan en la mala acción de otra persona. es peor que realmente cometer el mal usted mismo. Esto es parcialmente correcto, ya que alentar el pecado en otros, difunde el mal más ampliamente que practicar el mal usted mismo. Sin embargo, Pablo no dice que alentar el mal es peor. Más bien, está diciendo que al practicar el mal y alentar a otros a unirse a ellos, se hacen doblemente culpables ante Dios. La depravación total es la única descripción que se ajusta a la humanidad pecadora.

    Romanos 1:18–32 no es solo una descripción de la pecaminosidad humana; es la prueba final de que no solo existe, sino que también tiene el control de nuestro mundo. Al mismo tiempo, es difícil ignorar la perfección de nuestro mundo y la evidencia de la mano de Dios detrás de cada detalle de la vida. Estas dos cosas, la perfección de la creación y su opuesto, el horror del mal en este mundo, exigen la existencia del Dios de la Biblia, quien se ha revelado en los mismos detalles de la creación.

       Pablo se centra especialmente en la inmoralidad sexual como prueba de la depravación total de la humanidad. La perversión sexual de cualquier tipo es una forma de idolatría, adorando el propio cuerpo y su placer por encima de Dios. Necesitamos más sermones sobre idolatría hoy, porque en Occidente queremos a nuestros ídolos tan preciadamente como cualquier otra nación. Nuestros ídolos incluyen nuestro deseo abrumador de placer, así como nuestras cuentas bancarias y listas de nuestros hechos y posesiones. Nuestras categorías son el burdel, el sitio web pornográfico, el centro comercial y la tienda en línea. Nuestro placer, nuestras posesiones y nuestro estatus en la sociedad son nuestros verdaderos dioses.

    Pablo pasa de los pecados sexuales generales a un ejemplo específico, la práctica homosexual. Este es uno de los pasajes más importantes en las Escrituras para el tema de la homosexualidad, ya que este es el pasaje más claro que la iglesia primitiva consideraba que la práctica homosexual de cualquier tipo era un pecado. No hay forma de diluir lo que Pablo está diciendo aquí. El sexo homosexual no es peor que el adulterio, pero es otra forma de pecado sexual, porque Dios pretendía que el placer sexual se exhibiera solo en el matrimonio entre un hombre y una mujer.

       La única conclusión que se puede sacar de la representación poderosa de la depravación en este pasaje es que la humanidad es efectivamente consumida por el pecado y, por lo tanto, es culpable ante Dios. Todos cometemos los vicios de los versículos 29–31, demostrando que no tenemos esperanza aparte de Cristo. Pero esta locura, entregarnos cada vez más a las prácticas malvadas, incluso mientras la racionalizamos, es el corazón del evangelio.

    La única respuesta para este mundo pecaminoso es el sacrificio expiatorio de Cristo, quien llevó nuestro pecado y culpa en la cruz para que podamos ser perdonados de nuestros pecados y declarados justos ante el tribunal de Dios. Este es el tema del resto de Romanos 1–8.

       Santiago 4:4 (4:4) Mundanalidad: ¿Cuál es la causa de la tentación y lo mal hecho? Cuarta, es la mundanalidad. Santiago usa un lenguaje fuerte. Llama a las personas adúlteras. Quiere decir dos cosas.

       ▬ 1. Ser adúltero quiere decir que una persona es culpable de adulterio espiritual. Jesucristo tiene en la más alta estima su relación con nosotros. Nuestra relación con Él debe ser cercana y solo se puede describir con la cercanía e intimidad del matrimonio. De hecho, nuestra relación con Cristo puede ser incluso más cercana y más significativa que el matrimonio. Debemos conocer, creer y comprender a Cristo tal como debemos conocer, creer y comprender a nuestro cónyuge. Pero con Cristo el lazo y la relación es mayor que los que podemos tener con cada uno de nosotros como hombres y mujeres de la tierra. Jesucristo realmente vive dentro de nuestro cuerpo en la persona del Espíritu Santo. Debemos vivir, movernos y tener nuestro ser en Cristo y a Él en nosotros. Esta es la razón por la que a los creyentes se les llama la novia de Cristo (2 Co. 11:1-2; Ef. 5:24-28; Ap. 19:7; 21:9). La relación matrimonial solo se acerca lo mayor posible a la descripción del lazo que Cristo tiene con nosotros.

       Sucede lo siguiente: Nuestro lazo con Cristo es tan cercano que cuando nos alejamos de Él y nos acercamos al mundo, es como cometer adulterio espiritual. El adulterio espiritual significa que nos alej amos de Dios y nos acercamos al mundo, que rompemos nuestro compromiso con Dios y nos acercamos a otras cosas; que seguimos las cosas del mundo en lugar de seguir las cosas de Dios, cosas como…

    • dinero • posesiones • tierras • viviendas • posición • poder • autos • ropas • popularidad • honor • reconocimiento • fama • muchachas • muchachos

       La ilustración del adulterio espiritual nos muestra sencillamente cuán significativa es para Dios nuestra relación con Cristo: Es una relación de amor, un lazo de amor que puede ser el lazo más cercano del mundo. Si nos alejamos de Cristo y nos acercamos al mundo, laceramos su corazón provocándole un dolor inmenso, un dolor indescriptible, porque Él es Dios y Él siente con sentimientos perfectos. Nunca debemos olvidar que nuestro Señor dio su vida y murió por nosotros. Él ha hecho todo cuanto ha podido para salvarnos y para crear una relación con nosotros. Y le costó un dolor increíble, el dolor de la cruz, el dolor de cargar todos los pecados de todo el mundo. El dolor de cargar la ira de Dios contra esos pecados, el dolor de saber que Dios Padre lo rechazó y lo abandonó cuando cargó nuestros pecados, un dolor tal que no tiene comparación y fue por todos nosotros. Por lo tanto, no debemos herirlo más. No debemos crucificar más a Cristo.

    No debemos abandonarlo a Él por el mundo. No debemos cometer adulterio espiritual contra Él volviéndonos al mundo.

       “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (He. 2:3).

    => Adulterio espiritual es no obedecer el mandamiento del Señor.

       “pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así” (Jue. 2:17).

    => Adulterio espiritual es idolatría, la adoración de otros dioses.

       “Pero se rebelaron contra el Dios de sus padres, y se prostituyeron siguiendo a los dioses de los pueblos de la tierra, a los cuales Jehová había quitado de delante de ellos” (1 Cr. 5:25).

       “Y los que de vosotros escaparen se acordarán de mí entre las naciones en las cuales serán cautivos; porque yo me quebranté a causa de su corazón fornicario que se apartó de mí, y a causa de sus ojos que fornicaron tras sus ídolos; y se avergonzarán de sí mismos, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones” (Ez. 6:9).

       “Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar” (Os. 4:12).

    => Adulterio espiritual es las obras inmundas y la conducta pecaminosa.

       “Se contaminaron así con sus obras, y se prostituyeron con sus hechos” (Sal. 106:39).

    => Adulterio espiritual es entregarse a cosas detestables y abominables.

       “Di, pues, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No os contamináis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicáis tras sus abominaciones?” (Ez. 20:30).

    => Adulterio espiritual es olvidar a Dios y darle la espalda a Dios.

       “Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto te has olvidado de mí, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva tú también tu lujuria y tus fornicaciones” (Ez. 23:35).

    => Adulterio espiritual es rehusarse a acercarse a Dios y a no conocer al Señor.

      “No piensan en convertirse a su Dios, porque espíritu de fornicación está en medio de ellos, y no conocen a Jehová” (Os. 5:4).

    => Adulterio espiritual es abandonar a Dios.

       “El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová” (Os. 1:2).

       “El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová” (Os. 4:12).

       “No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo” (Os. 9:1).

    => Adulterio espiritual es descreer en Cristo.

       “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue” (Mt. 16:4).

    => Adulterio espiritual es estar avergonzado de Cristo y su Palabra.

       “Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles” (Mr. 8:38).

       ▬ 2. Ser adúltero quiere decir que una persona en realidad comete adulterio. Las personas de esa época vivían en una generación similar a todas las otras generaciones, una generación donde la inmoralidad y todas las formas de vicios sexuales pululaban. Como dijo Jesús: “Esta es una generación adúltera”, una generación que está tan llena de inmoralidad sexual que se puede caracterizar como adúltera. Algunos creyentes habían quedado atrapados en la inmoralidad del mundo, llevando una vida impura. Se les llama adúlteros porque eso es lo que eran. Tenían una relación a puertas cerradas y en anonimato.

       ▬ 3. Note una tercera cosa, la pregunta hecha por las Escrituras: “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?” ¿Qué quiere decir esto? Exactamente lo que dicen las Escrituras: La persona que es amiga del mundo es enemiga de Dios. ¿Qué quiere decir ser amigo del mundo?

    => Quiere decir vivir para este mundo y las cosas de este mundo: Viviendas, tierra, dinero, posición, poder, popularidad, ropas, reconocimiento y cualquier otra cosa de este mundo en el que las personas centren su atención y pongan delante de Dios.

    => Quiere decir buscar las cosas de este mundo de tal modo que engañes, mientas, traiciones y robes para conseguirlas.

    => Quiere decir buscar los placeres carnales y la diversión de este mundo.

       Todo en este mundo desaparece. Este mundo es físico y material; por lo tanto, tiene dentro de sí la simiente de la corrupción. Por eso se opone a Dios. No es eterno, ni santo, ni justo como Dios. Por consiguiente, cualquier persona que sea amiga de este mundo se opone a Dios. Se opone a todo cuanto es Dios.

    => Una persona impura es enemiga de la pureza de Dios.

    => Una persona profana es enemiga de la santidad de Dios.

    => Una persona mentirosa y engañadora es enemiga de la sinceridad de Dios.

    => Una persona acaparadora, acumuladora, y codiciosa es enemiga del corazón de Dios que da expiatoriamente.

    => Una persona de mentalidad mundana es enemiga de la voluntad de Dios para el hombre.

       La lista podría ser interminable, pero se ha esclarecido el planteamiento: La persona que es amiga de este mundo, que se centra en este mundo, es enemiga de Dios.

       “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, 0 estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6:24).

       “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mt. 16:26).

       “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).

       “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

       “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col. 3:2).

       “enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tit. 2:12).

       “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:4).

       “Este pueblo de labios me honra; más su corazón está lejos de mí” (Mt. 15:8).

       “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:7-8).

       “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Ef. 2:12).

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

    Domingo 28 de diciembre de 2025

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 22 AL 28 DE DICIEMBRE. “GRAN BENDICION QUE ALCANZA EL JOVEN AL CREER EN JESUCRISTO”.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 10:1 AL 4. 1. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; 2. y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, 3. y todos comieron el mismo alimento espiritual, 4. y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 

       Comentario general del contexto Bíblico: (10:1-5) Israel ▬ Fidelidad: El ejemplo de Israel. Todo Israel recibió las bendiciones y privilegios de Dios. Se hace énfasis en la palabra “todo”. Todos abandonaron Egipto (un tipo del mundo) y comenzaron el viaje hacia la tierra prometida (un tipo del cielo). Todos comenzaron a andar por el desierto del mundo con aquellos que verdaderamente creyeron y confiaron en Dios; pero, como se hizo evidente, todos no eran genuinos. Ellos no creían ni confiaban genuinamente. Se sentían salvos y seguros porque viajaban con aquellos que se dirigían a la Tierra Prometida. Pero aún se encontraban en el desierto, no en la Tierra Prometida. Y el desierto incluía todo tipo de peligros a los que había que hacerle frente y vencer o de lo contrario serían destruidos por el desierto.

       Israel contó con cinco bendiciones y privilegios extraordinarios a medida que se dirigía a la Tierra Prometida. Dios se encargó de que los creyentes tuvieran todo cuanto era necesario para viajar por el desierto de la vida.

    » 1. Israel contó con la nube de la presencia de Dios. Esto se refiere a la presencia y guía de Dios.

       “Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche” (Ex. 13:21, 22; cp. Ex. 14:19; 24:15; 34:5).

    » 2. Israel atravesó el Mar Rojo. Esto se refiere a la gran liberación que Dios le proporcionó de la opresión y esclavitud de Egipto que constituían un símbolo del mundo (cp. Ex. 14: 13-3 l).

    » 3. Israel fue bautizado en Moisés y su liderazgo. Moisés era un tipo de Cristo. Dios le dio a Israel el líder que ellos necesitaban para llegar a la Tierra Prometida. Por consiguiente, cualquier persona que siguiera a Moisés por el Mar Rojo y bajo la nube era bautizada, sumergida, y entregada a Moisés y a su misión. La persona estaba proclamando que era una seguidora de Moisés y su misión para llegar a la Tierra Prometida.

    » 4. Israel participó del alimento y el agua de la provisión de Dios. La palabra “espiritual” sencillamente significa que el alimento y el agua provenían de Dios. Dios proveyó para sus necesidades; se hizo cargo de sus necesidades diarias (Éx. 16;4-s, 11-15; Éx. 17;6; Nm. 20;1S).

    » 5. Israel contó con la presencia de Cristo. Note cómo se dice que Cristo ha estado presente con Israel. Se ha dicho que la roca que proveía agua para Israel era Cristo. Jesucristo era la Fuente, la energía, el poder, la Persona que:

    • Hizo que saliera agua.
    • Hizo que se abriera el Mar Rojo.
    • Hizo que la nube guiara a Israel y lloviera maná o pan.
    • Les dio a Moisés y la promesa de la Tierra Prometida a las personas.

       Observe cómo Pablo está proclamando que Jesucristo es el Jehová del Antiguo Testamento, a quien se le llama “la Roca” (Dt. 32:4; 18:30-31; 2 S. 22:2; Sal. 18:2; 92:15; y más). Era Él, nuestro Señor y Salvador, el que guiaba y proveía para Israel en su viaje por el desierto hacia la Tierra Prometida.

       Sin embargo, lo que le sucedió a la mayoría de los creyentes de Israel resulta trágico. Había aproximadamente seiscientos mil hombres solamente que fueron liberados de la esclavitud de Egipto y comenzaron el viaje a la Tierra Prometida. Esto quiere decir que incluyendo a las mujeres y a los niños sobrepasaba los dos millones de personas que se dispusieron a seguir a Dios a la Tierra Prometida (cp. Ex. 12:37; Nm. 1:46). Pero la pregunta importante es la siguiente:

    => ¿Cuántos permanecieron fieles a Dios en su viaje por el desierto? ¿Cuántos realmente le dieron la espalda a los deseos carnales que despertaban los manjares y bebidas deliciosas, y las estimulaciones corporales de Egipto y del mundo? ¿Cuántos realmente disciplinaron su cuerpo, pusieron en servidumbre sus deseos, y mantuvieron sus ojos y su corazón en la Tierra Prometida? ¿Cuántos fueron fieles y firmes, infranqueables y siempre abundando en las obras del Señor hasta que llegaron a la Tierra Prometida? Recuerden que más de dos millones de personas comenzaron el viaje: ¿Cuántas personas entraron en la Tierra Prometida? ¡Solo dos/ Caleb y Josué. Caleb y Josué solamente permanecieron fieles a Dios. Solo dos no pecaron ni desagradaron a Dios. El resto, aproximadamente de dos a tres millones de personas, perecieron en el desierto. Quedaron postradas (katastronnumi), es decir, regadas como cadáveres por todo el desierto. ¿Por qué? Porque no agradaron a Dios.

       “Se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres. Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zac. 1:2, 3).

       Nota Del Expositor: «La juventud cristiana debe interesarse en vivir en plena unión con Cristo, comenzando con la conversión y el bautismo en el Espíritu Santo. Esto despertará un fuerte deseo de estudiar la Palabra de Dios y sumergirse en sus riquezas».

    1er Titulo: Dios revelando la bendición del bautismo dada a su pueblo. Versículos 1 y 2. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar. (Léase: Romanos 6:3 y 4. ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. ▬ 1ª de Pedro 3:21. El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo.).

       Bautismo: compartir la vida y la muerte de Cristo (Romanos 6:3–4): Una segunda pregunta retórica nos lleva a la analogía clave de nuestra victoria en Cristo: “¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte?” La apertura “acaso no” muestra que en la iglesia primitiva el bautismo teniendo la idea como morir y resucitar con Cristo era de conocimiento común. El verbo baptizō significa estar sumergido en agua, por lo que la imagen de ser “sepultados con” Cristo surge de la idea de sumergirse en el agua.

       Pablo está usando esta analogía para ayudar a sus lectores a comprender más profundamente lo que significa “morir al pecado”. La conversión significa ser “bautizado en Cristo Jesús”, en la línea de la Gran Comisión (Mateo 28:19; véase también Hechos 8:16; 19:3, 5; Gálatas 3:27). Mientras que algunos ven aquí un sentido referencial (“bautizados con respecto a Cristo”), es mejor ver esto en Mateo y aquí como designación de unión o incorporación a Cristo (“bautizados para unirnos con Cristo”).

       Dado que el bautismo significa nuestra unión completa con Cristo, estamos unidos con él para morir al pecado. Por lo tanto, ya no vivimos bajo el poder del pecado (v. 2) porque cuando fuimos bautizados, esto significa que nos hemos unido a la muerte de Cristo y entramos en el nuevo reino de los redimidos y justificados. Tenemos poder para vencer el pecado debido a la presencia de Cristo y su Espíritu en nuestras vidas. Dios nos ha dado “una forma de escapar” (NVI “una salida”) para que podamos “resistir” y vencer el pecado (1 Corintios 10:13).

    Pablo aclara esto de mejor manera en el versículo 4, diciendo que “Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte”. Cuando somos sumergidos en agua, nos unimos no solo con la muerte de Jesús sino también con su sepultura. Algunos ven el aspecto sacramental del bautismo aquí, con la presencia real de Jesús en el rito, pero el énfasis en la palabra imagen no está en el bautismo per se sino en la unión con Cristo que está retratando. Pablo no dice cómo somos sepultados con Cristo, sino lo que significa ser sepultado con Cristo.

       Además, va demasiado lejos para considerar la muerte y resurrección de Cristo como eventos eternos que se repiten en cada acto de bautismo; eso va más allá del texto aquí.

       Hay más preguntas sobre el significado de “sepultados con él en su muerte”. En cierto sentido, significa el cambio de era, ya que hacemos una ruptura decisiva con el viejo yo y la forma de vida y comenzamos la nueva vida con Cristo. El bautismo se convierte en el instrumento “a través” (día) del cual la sepultura con Cristo es mediada. A través de él, en nuestra conversión, participamos en la muerte y sepultura de Cristo en este mundo.

    Un pasaje importante en esta discusión es 1 Pedro 3:21, ese pasaje difícil dice que “el bautismo que ahora los salva”. La conversión y el bautismo son en ambos pasajes parte de una experiencia unificada, el bautismo no es la base de la salvación (significa que es el sacrificio expiatorio de Cristo) o la forma en que nos apropiamos de la salvación (es decir, la fe en Cristo). Más bien, sella la experiencia de salvación y significa nuestra muerte al pecado. El bautismo no es necesario para la salvación, pero es una parte necesaria de la experiencia de salvación.

    Como deja en claro la segunda parte del versículo 4, el bautismo es una participación no solo en la muerte y sepultura de Jesús, sino también en su resurrección: “así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva”. Cristo fue resucitado “por el poder del Padre “, él a su vez nos llevará a su gloria. Estamos glorificados en él ahora, y nuestro estado futuro será aún más glorioso.

       En 1 Corintios 15:20, 23 Cristo fue resucitado como las “primicias” de nuestra propia resurrección en él (el tema de los vv. 5, 6 a continuación), es decir, como un sacrificio que hace que el fruto de nuestra vida nueva en él sea posible. Hay dos etapas en esta experiencia de resurrección, primero la vida de resurrección que disfrutamos en el presente, y segundo nuestra resurrección final en su regreso al final de los tiempos.

       El resultado (hina, “a fin de que”) podamos participar en su experiencia de resurrección desde el momento de nuestra conversión y “vivir una nueva vida” en él (literalmente, “caminar en la nueva vida”). Esto significa que la conducta de nuestra vida diaria debe reflejar las nuevas prioridades y el estilo de vida que nos han dado a medida que nos volvemos más y más como Cristo. Como Pablo dirá en Romanos 8, debemos comenzar a vivir en el Espíritu en lugar de en la carne.

       Comentario de 1ª Pedro 3:21. Jesucristo salva al creyente a través del bautismo: no el bautismo por agua. sino el bautismo de una buena conciencia forjada por el poder de la resurrección de Jesucristo (v. 21).

    ▬ a. El agua que salvó a Noé y a su familia es una forma de limpieza que nos salva. El agua…

    • sostuvo el arca y los salvó a través del juicio de Dios.
    • los liberó del ridículo y la burla de los hombres malos.
    • los liberó de la corrupción del mundo y los condujo a una nueva vida.
    • hizo que muriera el mundo viejo y les dio la esperanza de un mundo nuevo.
    • hizo que muriera su antigua vida y les dio un nuevo comienzo.
    • salvó la raza del hombre y creó un nuevo pueblo para Dios.
    • los liberó del mundo antiguo para pasar al mundo nuevo.

       ¿Qué está diciendo Pedro? Advierta las palabras “que corresponde a esto” (antitupon). La figura o el cuadro del bautismo es como el agua que salvó a Noé y a su familia.

    => Las aguas del diluvio de la época de Noé ilustran el juicio de Dios sobre el pecado. Las aguas de la inundación manifiestan cómo el hombre fue salvado de un mundo corruptible y llevado a un mundo nuevo.

    => El agua bautismal manifiesta el juicio de Dios sobre Cristo, un juicio de muerte que se debía a los pecadores. Ilustra cómo se salva al hombre de una vida y un mundo corruptibles y es llevado a una nueva vida y un nuevo mundo por la resurrección de Cristo.

    ▬ b. Nota: Pedro dice que el bautismo ahora nos salva, pero se apresura a explicar lo que quiere significar. No está diciendo que el agua o el acto del bautismo nos salve. Pedro es claro acerca de esto, tan claro como puede expresarse.

    => No es la limpieza de la carne, ni la forma exterior y la ceremonia lo que limpia y salva. Podemos limpiar el exterior con el cuidado más detallado, pero se necesita mucho más para ser salvo.

    => Es la limpieza de una buena conciencia forjada por el poder de la resurrección la que salva a una persona. El gran erudito griego

    1. T. Robertson dice:

       “El bautismo… no lava la inmundicia de la carne, ya sea en un sentido literal como un baño para el cuerpo o en un sentido metafórico, de la inmundicia del alma. Ninguna ceremonia afecta realmente la conciencia (He. 9:13 ss) … [Una persona es salva] habiéndose arrepentido y vuelto a Dios y haciendo ahora esta proclamación publica… por medio del bautismo.

       Alan Stibbs dice:

    “Pedro deliberadamente agrega dos expresiones entre paréntesis a fin de hacer inequívocamente claro que no es… la forma exterior del bautismo la que salva. Es únicamente Cristo el que puede salvar a través de su muerte y resurrección, no el agua bautismal y su administración. Los que compartan esta salvación deben ingresar en Cristo crucificado y resucitado”.

       El Pulpit Commentaries manifiesta bien la importancia del bautismo:

       “La señal exterior y visible no salva si está separada de la gracia interior e espiritual. El primer [bautismo] es necesario, puesto que es una señal designada por Cristo; pero no salvará con la segunda; aquellos que se acerquen a Dios deben tener sus cuerpos lavados con agua pura, pero también sus corazones sin ninguna conciencia mala (He. 10:22). La limpieza interior del alma da por resultado una buena conciencia, una conciencia de sinceridad, de buenas intenciones y deseos, que instintivamente irá en busca de Dios”.

    ▬ c. Advierta que nuestras conciencias quedan limpias por la resurrección de Cristo. ¿De qué manera la resurrección limpia nuestras conciencias?

       Si Dios resucitó a Cristo de entre los muertos, entonces significa que Cristo es quien sostuvo ser: el Salvador del mundo. Por lo tanto, puede salvarnos de nuestros pecados. Puede limpiamos de todo pecado y liberar nuestras conciencias. Puede damos una conciencia clara y pura (véase nota, punto 3, l P. 1:3 para profundizar al respecto).

       “El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:25).

       “Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10:9-10).

       “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Co. 15:1-4).

       “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que, con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” (2 Co. 1:12).

       “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (He. 9:14).

       “Manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos” (1 Ti. 1:19).

       “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos” (1 P. 1:3).

    2° Titulo: Cristo: el pan vivo que descendió del cielo. Versículo 3. y todos comieron el mismo alimento espiritual (Léase: Éxodo 16:4. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.  ▬ San Juan 6:51. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. y 58. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.).

       Éxodo 16:4. (16:4-5) Queja ▬ Murmuración ▬ Refunfuño ▬ Maná ▬ Suministro ▬ ProvisiónBendición ▬ Prueba: Estaba la promesa de Dios de suplir las necesidades de su pueblo murmurador.

    ▬ 1. Dios prometió proveer con pan del cielo a su pueblo (v. 4). El único modo concebible de que dos o tres millones de personas pudieran ser alimentadas en la aridez de un desierto (alimentadas durante cuarenta años) seria mediante un milagro de Dios. Esto era exactamente lo que Dios estaba prometiendo: Alimentar a su pueblo Él mismo, alimentarlos de tal modo que su existencia, amor y cuidado nunca pudieran ser cuestionados ni puestos en duda. (Vea Estudio a fondo 3, Éx. 16:31 para un mayor análisis.)

    ▬ 2. Dios, sin embargo, probaría la fe de su pueblo (v. 4). Dios probaría su fe de dos formas:

    => Encargándole a su pueblo recoger pan cada día para ese día en particular. Ellos debían recoger solamente

    lo necesario para un día, ni más ni menos. Estableciendo esta restricción, Dios probaba la confianza de ellos en Él. Ellos tenían que confiar en Dios día tras día para alimentarse.

    => Ordenando que recogieran el doble del alimento el sexto día (V. 5). Este mandato probaría la obediencia del pueblo. ¿Recogerían el doble como se les ordenó y descansarían el séptimo día o saldrían y trabajarían para recoger su alimento el séptimo día? Lo que hizo el pueblo lo veremos después (nota 3, Éx. 16:16-30).

       San Juan 6:51. (6:47-51) Salvación – Creer: Una persona debe creer en Cristo. (Ver, Jn. 2:24.) La persona que cree tiene vida eterna. (Ver, Jn. 1:4.) Cristo convoca al hombre a que preste mucha atención. “De cierto, de cierto os digo”, esto es “escuchen, escuchen” (ver cp. 6 vv. 26 y 32). Lo que Él dice ahora es crítico: una persona debe creer en cuatro cosas.

    ▬ 1. Una persona debe creer que Cristo es ese Pan de vida: el Pan que alimenta y nutre al hombre espiritualmente, que salva y le da vida al hombre (Ver notas, Jn. 6:32; 6:33; 6:34, 35).

       Advierta la declaración del Señor: “Yo soy el Pan de Vida”.

    => Advierta cuán directa es la declaración.

    => Advierta cuán breve, clara, directa al tema e inequívoca es la declaración.

    => Advierta su declaración a la deidad: “Yo Soy”. ¿No hay duda no hay reservas? no hay titubeos. Él habla con franqueza: “Yo Soy”. (Ver Jn. 6:20.)

    => Advierta de qué manera Cristo se refiere nuevamente al maná (cp. v. 32). Comer alimento físico solo sostendrá al hombre transitoriamente; el hombre sigue muriendo. El punto es claro: la preocupación del hombre no debería ser el alimento físico. Si lo es, el hombre solo puede esperar la muerte.

       “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Jn. 6:35).

    ▬ 2. Un hombre debe creer que Cristo “descendió” del cielo, que ha venido a liberar al hombre de la muerte. Cristo sostiene dos cosas.

    » a. Él ha “descendido” del cielo, de Dios mismo (Ver, Jn. 3:31).

    » b. Si un hombre come y comparte con Él, ese hombre no morirá. (Ver, Muerte, He. 9:27.) Nota: la palabra comer (phagei) está en el tiempo aoristo griego. Esto significa que un hombre come y comparte (recibe) de Cristo de una vez y para siempre. Es una experiencia única.

       “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Jn. 6:38-40).

       “Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente” (Jn. 6:58).

    ▬ 3. Un hombre debe creer que Cristo es el Pan viviente, el que le da vida al hombre para siempre.

    » a. El Pan es viviente; es una vida (Jn. 1:4; 5:26). Las palabras son literalmente “el pan vivo” (ho artos ho zon) (cp. w. 35, 41, 48).

    » b. El Pan “descendió del cielo”. La palabra “descendió” (katabas) está nuevamente en tiempo aoristo, lo que significa que Cristo vino una vez. La encamación no se produjo nunca antes, ni volverá a tener lugar. La entrada milagrosa del Pan vivo en el mundo es un evento que se produce solo una vez.

    » c. El Pan, el Señor Jesucristo, vino a proporcionar alimento espiritual para el hombre: vida espiritual y eterna.

    » d. La oferta de vida eterna es condicional: “Si alguno comiere de este Pan, vivirá para siempre”.

       “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida” (Jn. 6:53-55).

       “De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.” (Jn. 8:51).

       “Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Jn. 11:26).

    ▬ 4. Un hombre debe creer que Cristo dio su carne por la vida del mundo. Advierta que Cristo identifica al Pan: es su carne que El da por la vida del mundo. (Ver Jn. 6:51.)

    ESTUDIO A FONDO 2

    (6:51) Jesucristo, Humanidad: Muerte: La frase “Mi carne la cual yo daré por la vida del mundo” dice dos cosas:

    ▬ 1. Jesucristo vino en la carne.

       “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne” (1 Ti. 3:16).

       “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo” (1 Jn. 4:2, 3).

    ▬ 2 Jesucristo dio su carne (vida) por la vida del mundo.

       “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (He. 2:14, 15).

       “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Ro. 8:3).

       “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

       “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).

       San Juan 6:58. (6:58) Vida – Jesucristo, Único Salvador: El quinto resultado de recibir a Cristo es el alimento incorruptible dentro de nuestros corazones: energizar nuestras vidas por siempre. Cristo realizó un contraste fuerte, descriptivo.

    => El maná que comió Israel en el Antiguo Testamento vino de las nubes del cielo, pero no le dio vida a la gente. Todos murieron.

    => “Este [el Señor mismo] es el pan que descendió del cielo…el que come de este pan, vivirá eternamente”.

       La idea es asombrosa: es el pan viviente, Cristo mismo, que energiza y da vida a un hombre para que viva eternamente. Cristo tiene la cualidad, el poder, la substancia para energizar al hombre y darle vida eterna. Él y solo Él tiene ese poder energizante.

       “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Jn. 1:4).

       “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” (Jn. 5:26).

       “Pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Ti. 1:10).

    3er Titulo: Jesús, el manantial de agua viva. Versículo 4. y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. (Léase: Isaías 55:1. A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ▬ San Juan 7:37 al 39. En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. ▬ Apocalipsis 22:17. Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.).

       San Juan 7:37 al 39. (7:37) Fiesta de los tabernáculos: La Fiesta de los tabernáculos era la fiesta más popular entre los judíos. Por ese motivo se la conocía simplemente como La Fiesta (1 R. 8:20). La también se llamaba La Fiesta de la siega (Éx. 23:16) y la Fiesta de Jehová (Lv. 23:39). La Fiesta de los tabernáculos se celebraba durante siete días. Cada familia judía construía una pequeña estructura de estuco 0 del tipo de una tienda en su patio o en alguna otra propiedad que tuvieran o hubieran procurado para la ocasión. Luego se mudaban de su hogar a la estructura por un lapso de siete días. La Fiesta celebraba dos hechos significativos. Históricamente, celebraba la época en que Israel vagaba por el desierto como extranjeros y peregrinos sin patria. El propósito de mudarse a la estructura de estuco o de tienda era recordar lo que habían hecho sus ancestros en el desierto (Lv. 23:40-43). En segundo lugar, la Fiesta debía ser un periodo de acción de gracias por haberse terminado la estación de la cosecha y por la bondad de Dios en todos los aspectos de la vida (Éx. 23:16; Dt. 16:13; 16). La gente debía dar gracias por todo lo que Dios les había dado: todos los frutos de la tierra que enriquecían la vida y hacían que esta fuera posible.

       La ceremonia del festival era muy impresionante y brinda una imagen dramática de las declaraciones de Cristo (Jn. 7:37-39). En cada uno de los siete días, la gente venía al templo y traía algún fruto a modo de ofrenda y algunas ramas de palma y de sauce. Las ramas se empleaban para formar un techo sobre el altar. Luego el sacerdote tomaba un jarro dorado y conducía a la gente en una procesión descendiendo hacia el estanque de Siloé, donde llenaba de agua el jarro. Durante esta marcha, la gente tocaba la flauta y cantaba el Hilel, que eran los salmos 113-118.

       Fue al regreso de la marcha que tuvo lugar el drama significativo.

    => Cuando el jarro con agua pasó a través del Portón de Agua, la gente repitió al unísono “Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación” (Is. 12:3).

    => Cuando el jarro llegaba al altar, se vertía el agua sobre el altar a modo de ofrenda a Dios. Mientras se hacía esto, la gente movía de un lado al otro, las ramas de palmera y recitaba las palabras “Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego; te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora” (Sal. 118:25).

       La idea de la procesión era una forma dramática de agradecer a Dios por la lluvia y de ofrecer oraciones a Dios por más lluvia y por una temporada fructífera en el año venidero. Era una forma dramática para que la gente reconociera su necesidad y dependencia de Dios por las lluvias, el agua que les daba los frutos de la tierra y la abundancia de la vida. El último día de la Fiesta era especialmente dramático, porque la gente repetía la procesión siete veces. Advierta un punto significativo: Las Escrituras dicen que la Fiesta de los tabernáculos se celebrará y cumplirá en los días postreros cuando nuestro Señor regrese. La Fiesta al parecer significa nuestro gozo, libertad y victoria a través de la experiencia del desierto de la vida y de la gloriosa provisión de Dios: la gloriosa provisión de vivir eternamente y adorar y servir a Dios a lo largo del universo (Zac. 14:16).

       (7:37-39) Jesucristo, declaraciones: Las declaraciones de Jesucristo. Fue en “el último y gran día de la fiesta», el día cuando la gente marchaba en la procesión siete veces cuando Jesús hizo su declaración fenomenal. Algunos imaginan a Jesús gritando su declaración justo cuando la gente acababa de decir

    “que nos hagas prosperar ahora”.

       Imagine la escena: Jesús hizo dos cosas inusuales. “Se puso de pie” (en esa época un maestro siempre estaba sentado) y “alzó la voz» (ekrazen) gritando a gran volumen. Ambas acciones sorprenderían a la gente y les haría prestar atención. Imagine miles de voces orando a Dios por las lluvias vivas en la siguiente cosecha, recitando “que nos hagas prosperar ahora” y luego, cortando el aire viene el grito como un trueno:

       “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Jn. 7:37, 38).

       Jesús hizo tres declaraciones fenomenales:

    ▬ 1. Jesús es la fuente de la vida: Él es el que puede aplacar la verdadera sed del ser humano, el que puede satisfacer las necesidades desesperadas de prosperidad de un hombre, el verdadero fruto y abundancia de vida.

    » a. Los hombres tienen sed. Tienen sed de agua física y sed de vida espiritual (Ver nota, Jn. 4: 13, 14 para una discusión de este punto).

    » b. Jesucristo proclama ser la fuente, esto es, el Agua que puede aplacar la sed del hombre y dar el fruto y la abundancia que el hombre necesita con tanta desesperación en su vida. Él sostiene que puede hacer lo que hace el agua.

    => Él puede lavar y purificar.

       “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7; cp. 1 Jn. 1:9).

    => Él puede refrescar.

       “A los cuales él dijo: Este [Él] es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír” (Is. 28:12).

       “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hch. 3:19).

    => Él puede revitalizar.

       “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt. 11:28).

    ▬ 2. Jesucristo es la fuente de la vida abundante. Ríos de agua viva pueden fluir de una persona. Se puede experimentar una abundancia de vida. (Ver Jn. 1:4; 10:10.)

       “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mt. 5:6).

       “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Jn. 4:14).

       “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno” (Ap. 7:16).

       “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:17).

       “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Jn. 10:10).

    » a. La muerte de Jesucristo (el haber pagado por los pecados del mundo) es la fuente del agua viva. Por su muerte (porque murió) Él pudo resucitar, y al resucitar pudo conquistar el pecado y la muerte y traer vida eterna en toda su abundancia. Advierta: la Palabra de Dios a Moisés era una imagen del agua viva que iba a venir de Cristo luego de que fuera asesinado.

       “He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel” (Éx. 17:6; cp. Nm. 20:11).

    » b. El agua viva solo viene de “creer en Cristo”.

       “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Jn. 6:35).

    ▬ 3 Jesucristo es la fuente del Espíritu Santo. Ríos de agua viva se refieren al Espíritu Santo_ Este es un versículo crucial, porque es el único lugar donde se define qué son “aguas vivas”. Cuando Jesús hablaba de dar “agua viva”, quería decir que le daría el Espíritu Santo a una persona. La presencia del Espíritu Santo, por supuesto, significaba la experiencia de vida abundante y eterna.

       Nota: únicamente la persona que cree en Cristo es la que recibe el Espíritu Santo. La fe en Él es fundamental. Cristo es quien da el Espíritu (Ver nota, Jn. 4: 13, 14 para mayor discusión al respecto).

       “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22, 23).

       “(porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad)” (Ef. 5:9).

       Apocalipsis 22:17 (22:17) Apocalipsis, El ▬ Invitación ▬ Venir ▬ Agua de la Vida: El mensaje de Apocalipsis ofrece la mayor invitación jamás extendida al hombre.

       “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (v. 17).

       La esposa es la iglesia, la hueste de verdaderos creyentes diseminados sobre la tierra. Tanto la iglesia como el Espíritu de Dios gritan: “Ven”. Y advierta: Una vez que oímos la invitación y vamos, debemos comenzar a gritarles a los otros que vengan.

    => Los sedientos deben venir; los que están doloridos, abatidos, vacíos, ansiando, quemándose, trabajando y transpirando, todos los que necesitan la frescura, la satisfacción y la renovación del agua de la vida: “Ven, ven a Jesucristo, que es el agua de la vida”.

       “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”.

       “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Is. 1:18)

       “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche” (Is. 55:1)

       “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt. 11:28)

       “Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas” (Mt. 22:4)

       “Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado” (Lc. 14:17)

       “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:17).

    Semana del 22 al 28 de DICIEMBRE de 2025

    Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.