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Lección: 1ª de samuel 30:11 al 16. «11. Y hallaron en el campo a un hombre egipcio, el cual trajeron a David, y le dieron pan, y comió, y le dieron a beber agua. 12. Le dieron también un pedazo de masa de higos secos y dos racimos de pasas. Y luego que comió, volvió en él su espíritu; porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches. 13. Y le dijo David: ¿De quién eres tú, y de dónde eres? Y respondió el joven egipcio: Yo soy siervo de un amalecita, y me dejó mi amo hoy hace tres días, porque estaba yo enfermo; 14. pues hicimos una incursión a la parte del Neguev que es de los cereteos, y de Judá, y al Neguev de Caleb; y pusimos fuego a Siclag. 15. Y le dijo David: ¿Me llevarás tú a esa tropa? Y él dijo: Júrame por Dios que no me matarás, ni me entregarás en mano de mi amo, y yo te llevaré a esa gente. 16. Lo llevó, pues; y he aquí que estaban desparramados sobre toda aquella tierra, comiendo y bebiendo y haciendo fiesta, por todo aquel gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá».
Comentario general del contexto bíblico: David persigue a los amalequitas, 30:9–19. Leyendo este relato, impresiona la fuerza y resistencia de David. Llegaron al tercer día de su marcha desde Afec y al descubrir la tragedia en Siclag, emprendieron inmediatamente una marcha forzada para perseguir al enemigo. Llegando al arroyo de Besor, unos 25 km. al sur, la tercera parte de su regimiento no pudo continuar. ¡Está exhausto! Se cree que este arroyo será el mismo que Ghuzzeh o Sheriah que corre una distancia, comenzando en el monte de Judá y desembocando en el mar Mediterráneo al sur de Gaza. Besor quiere decir “frío” en hebreo. Pero aun con las aguas frescas del arroyo, los 200 hombres exhaustos no podían más. La palabra agotados del v. 10 se usa solamente aquí en el AT. De la misma raíz es la palabra cadáver en hebreo o sea el cuerpo muerto. La LXX tiene aquí una palabra que se puede traducir “los extenuados”. Así se quedaron al lado del arroyo y David y sus 400 hombres siguieron hacia adelante.
Afortunadamente encontraron a un esclavo egipcio que los amalequitas habían dejado moribundo. Estaba enfermo y sin haber comido por tres días, ya estaba próximo a la muerte. David lo resucita dándole comida y agua, aun antes de saber quién era (v. 12). En el Salmo 9 David expresa su compasión por los menesterosos (especialmente en los vv. 12 y 18). Quizás es porque David mismo había experimentado aflicción y necesidad (v. 13). Y cuando uno ha sido consolado, puede consolar a los que están en cualquier tribulación (2 Cor. 1:4). En agradecimiento el egipcio consintió en guiarles hasta donde los amalequitas tenían su campamento. Puso una condición: que no le mataran ni le entregaran a su amo. Así que el hombre enfermo, abandonado y desprovisto de todo encontró con David la vida y la libertad. Es un lindo cuadro de lo que el Hijo de David, el Señor Jesucristo, nos provee cuando nos salva.
En su informe a David el egipcio mencionó que su incursión fue contra los quereteos, los judíos y los de Caleb. Esto corresponde al sudoeste, sur central, y sudeste del Néguev o sea el desierto. Fue una incursión amplia. Los quereteos servían a los filisteos y habitaban en la costa (ver Eze. 25:16). Lo más curioso es que hubiera entre ellos mismos los que luego servían fielmente a David (2 Sam. 8:18), siguiéndole aun en sus sufrimientos (2 Sam. 20:7). Los peleteos asociados con ellos quizás eran filisteos, pero seguramente extranjeros. Estos eran muy dedicados a David y cuando él murió no se mencionan más (1 Rey. 1:44 es la última vez).
David cae sobre los amalequitas emborrachados y los mata a todos menos 400 jóvenes que escaparon en camellos. El camello no era muy comúnmente empleado por los israelitas. Se lee más bien de las tribus nómadas usándolos para llevar cargas al cruzar los desiertos. Sin embargo, David comienza a usarlos al ser coronado rey de Israel (ver 1 Crón. 12:20). De ahí en adelante los mantiene siempre, siendo el encargado un ismaelita (1 Crón. 27:30). Es muy posible que viendo a aquellos 400 jóvenes escapando en sus dromedarios, David se dio cuenta de que estos animales le podrían ser útiles en el reino. Dios le había dicho a Saúl que matara hasta los camellos de los amalequitas (1 Sam. 15:3).
David libró a todos. Hay que notar que libró se usa dos veces (v. 18). Es la misma palabra usada por Dios en el v. 8 donde promete darle victoria. Aquí se recalca el hecho de que lo dicho por Jehovah se cumplió al pie de la letra. No puede ser de otra manera. La palabra de Dios es fiel y segura. Además, David recuperó todos los bienes. Quiere decir que los restauró a su dueño.
Actuando con misericordia hacia su prójimo: Actuar con misericordia hacia el prójimo implica sentir compasión genuina y realizar acciones concretas para aliviar el sufrimiento, superando la lástima con ayuda efectiva. Se manifiesta a través del perdón, la paciencia con los defectos ajenos, la escucha activa y la entrega generosa sin esperar nada a cambio.
La misericordia no se limita a no juzgar, sino que conlleva una participación activa en el bienestar del otro, uniendo la compasión con el servicio amoroso. Además, se considera una forma de imitar la paciencia de Dios, perdonando a quienes nos ofenden como somos perdonados.
Hacer misericordia en la Biblia es una acción activa de amor, compasión y lealtad (en hebreo hesed) que imita el carácter de Dios, perdonando y ayudando al necesitado sin que lo merezca. Implica compasión en acción, no solo un sentimiento, abarcando el perdón, la bondad constante y el socorro a los desamparados.
Acciones Prácticas de Misericordia:
- Perdonar: Dejar atrás rencores y ofensas para restaurar relaciones.
- Soportar con paciencia: Tolerar los defectos y peculiaridades de los demás sin enojarse.
- Escuchar: Ofrecer escucha activa y sin prejuicios, reconociendo la humanidad del otro.
- Ayudar al necesitado: Brindar apoyo físico, material o emocional a quien lo necesita, actuando como un «buen samaritano».
- Consolar: Aliviar la tristeza y soledad de quienes atraviesan momentos difíciles.
Referencias bíblicas:
«Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.» (Miqueas 6:8).
«Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.» (Mateo 9:13).
«Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.» (Santiago 2:13).
«Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.» (Colosenses 3:12).
1er Titulo: Actuando generosamente sin acepción de personas. Versículos 11 y 12. Y hallaron en el campo a un hombre egipcio, el cual trajeron a David, y le dieron pan, y comió, y le dieron a beber agua. Le dieron también un pedazo de masa de higos secos y dos racimos de pasas. Y luego que comió, volvió en él su espíritu; porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches. (Léase: Efesios 4:32. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. ▬ San Lucas 6:36. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. ▬ Proverbios 11:25. El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.).
Comentario de Efesios 4:32. (4:32) Creyente, camino: El creyente debe colocarse la vestidura de un hombre nuevo. Francamente, este versículo habla por sí mismo con más energía que cualquier comentario que pudiera hacerse.
▬ 1. La palabra “benigno «significa gentil, cuidadoso, dispuesto a ayudar, cortés, bueno, útil, dador y derramar favores sobre la gente. Es lo opuesto a ser negligente, duro, agudo, resentido y rencoroso. Los creyentes son hermanos en el Señor.
“Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (Ro. 12:10).
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Col. 3:12).
▬ 2. La palabra “misericordiosos” significa mostrar compasión, misericordia, comprensión, amor, ternura y calidez. Significa estar consciente de los dolores y sufrimientos, de los problemas y dificultades, de las emociones y el estado mental, físico y espiritual de una persona.
“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt. 5:7).
“Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lc. 6:36).
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).
“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).
“Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).
“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).
▬ 3. La palabra “perdonándoos” significa ser gracioso con una persona, perdonarlo por algo que hizo mal. Advierta que la persona ha hecho algo malo, nos ha dañado y nos ha ocasionado dolor. Pero el mandamiento sigue siendo perdonarlo.
▬ 4. El motivo por el cual debemos perdonarnos los unos a los otros es porque Dios nos ha perdonado No importa cuánto una persona ha hecho en nuestra contra, no se acerca a lo que hemos hecho en contra de Dios. Sin embargo, Dios nos ha perdonado. ¿Por qué? Por Cristo. Jesucristo murió por nosotros, murió para que nuestros pecados fueran perdonados. Por lo tanto, Dios nos perdona. No importa lo que hayamos hecho. Dios nos perdona cuando queremos perdón. Él nos perdona a pesar de haberlo rechazado, maldecido, ignorado, rechazado y rebelado en su contra.
El punto es este: Debido a lo que Cristo ha hecho por nosotros, debemos perdonar a los demás sin importar lo que hayan hecho.
“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mt. 11:25).
“Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien. y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lc. 6:35-36).
“Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale’
(Lc. 17:4).
“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también 3 perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:32).
“Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera
que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotras’
(Col. 3:13).
Comentario de San Lucas. (6:35-36) Recompensa: la recompensa por vivir como Jesús manda es desafiante. El creyente obediente recibirá una triple recompensa.
▬ 1. Recibirá una gran recompensa. Todo lo que el creyente sufre y pierde en la tierra le será restaurado. Pero note que lo perdido no solamente será restaurado, sino que recibirá mucho más de lo perdido. Recibirá una enorme recompensa por haber obedecido al Señor y por haberse sacrificado para suplir las necesidades de un mundo moribundo. ¿En qué consistirá la gran recompensa? Consistirá en al menos dos cosas: vida eterna y la herencia de todo lo que tiene Dios el Padre.
«De cierto, de cierto os digo: él que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida» (Jn. 5:24).
«Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos de la vida eterna» (Tit. 3:7).
«Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros» (1 P. 1:3-4)
«Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo» (Mt. 25:34. Véase Estudio a fondo 3-Mt. 19:23-24.)
Dicho de manera sencilla el creyente recibirá tanto la vida eterna como una herencia por haber obedecido a Cristo y haber servido tan sacrificialmente mientras estaba en la tierra. El creyente tendrá parte en la gloriosa obra que Dios ejecutará en los nuevos cielos y la nueva tierra, una obra que continuará de gloria en gloria.
▬ 2. Será un hijo del Altísimo, de Dios mismo.
«Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que están bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba Padre!» (Gá. 4:4-6).
«El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados» (Rom. 8:17-17).
▬ 3. Actuará como un hijo de Dios. ¡Qué privilegio! ¡El privilegio de conducirse realmente como Dios! ¡El privilegio de demostrar y hacer misericordia! Actuar como actúa Dios, ser misericordioso como Dios es misericordioso, será de enorme beneficio para nosotros. Nos dará una gran seguridad y confianza interior.
«Y ahora, hijitos, permaneced en Él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de El avergonzados» (1 Jn. 2:28).
Comentario de Proverbios 11:25. El tema que sigue en el v. 25 es el de un hombre que liberalmente da al prójimo. Será prosperada traduce la palabra dashen 1878, que significa “ser gordo” (ver 13:4; 15:30; 28:25), una referencia a la prosperidad. En este mismo sentido, se completa el paralelismo sinónimo con una metáfora que viene de una tierra árida donde los derechos al pozo o la vertiente determinaban la sobrevivencia, y por ende el éxito (ver Gén. 26:18–22 para una escena de lucha sobre algunos pozos de agua; Gén. 29:2 para un pozo “público”). Así “dar agua” era uno de los gestos máximos de generosidad en el Medio Oriente. En este mismo sentido, las palabras sacias y será saciado interpretan el espíritu del texto literal: “Y el que da agua o riega, él mismo será regado o saciado con agua.” Entonces, el concepto del versículo es mostrar que el hombre generoso puede tener la seguridad de que su generosidad no va a perjudicarlo. Al contrario, la generosidad apropiada aumenta el valor de sus bienes. La mujer ideal de Proverbios es generosa y a la vez próspera, siendo un ejemplo de este versículo (31:20). La madre de Lemuel espera que su hijo, el rey, sea un ejemplo también de la generosidad del derecho hacia el pobre (y seguramente la generosidad material; 31:8, 9).
2° Titulo: Gratitud que lleva a confesar la verdad. Versículos 13 y 14. Y le dijo David: ¿De quién eres tú, y de dónde eres? Y respondió el joven egipcio: Yo soy siervo de un amalecita, y me dejó mi amo hoy hace tres días, porque estaba yo enfermo; pues hicimos una incursión a la parte del Neguev que es de los cereteos, y de Judá, y al Neguev de Caleb; y pusimos fuego a Siclag. (Léase: Zacarías 8:16. Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas. ▬ Efesios 4:25. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.).
Gratitud que lleva a confesar la verdad: La gratitud bíblica no es solo un sentimiento, sino una acción que reconoce la soberanía y bondad de Dios, impulsando a confesar su verdad, fidelidad y gracia en todo momento. Nace al reconocer la inmerecida misericordia divina (Efesios 2:8-9. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.), llevando a confesar la verdad de que Él es el proveedor y Salvador.
En resumen, la gratitud bíblica convierte el reconocimiento de las bendiciones en una confesión pública de la verdad sobre quién es Dios: bueno, justo y amoroso.
La gratitud bíblica no es solo un sentimiento, sino una acción transformadora que nace del reconocimiento de la soberanía y bondad de Dios, llevando al creyente a confesar la verdad sobre quién es Dios y su obra, incluso en circunstancias difíciles. Esta gratitud implica alinear el corazón con la verdad de la Palabra de Dios, reconociéndolo como proveedor y Salvador.
- Reconocimiento de la verdad: La gratitud nos lleva a confesar que Dios es nuestro escudo y fuerza (Salmo 28:7), y que todo lo que tenemos proviene de su mano, evitando la soberbia de creer que somos autosuficientes.
- Confesión en la adversidad: La verdadera gratitud, según la Biblia, se expresa incluso en circunstancias difíciles, demostrando que Dios está en control y es fiel, como lo demostraron Job y David.
- Voluntad de Dios: 1 Tesalonicenses 5:18 establece que dar gracias en todo es la voluntad de Dios, lo cual es una forma de honrarlo y confesar su señorío.
- Confesión pública de sus obras: Salmos 100:4-5 invita a entrar en su presencia con acción de gracias, declarando su bondad y amor inmutable.
- Ejemplo bíblico: La oración de Ana (1 Samuel 2) demuestra cómo la gratitud por la gracia recibida lleva a alabar a Dios, proclamando que no hay santo como Él.
«Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.» (2ª Cor. 2.14).
«Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.» (Hebreos 12:28-29).
«Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.» (Lucas 13:18-19).
Comentario de Zacarías 8:16: Recomendaciones para una mejor convivencia, 8:16, 17. Ahora que el pueblo se ha establecido como tal, debe observar ciertas normas para una mejor convivencia social; un pueblo que vive en armonía es un pueblo que agrada a Dios. Los pueblos necesitan de leyes, pero estas deben estar basadas en los requerimientos de Dios: 1) Hablad verdad cada cual con su prójimo; la mentira denigra a la persona que la práctica y generalmente se emplea para dañar a otras personas. 2) Juzgad en vuestros tribunales con juicio de paz; juicios libres de presiones y de pasiones. La aplicación de la justicia debe llegar por la vía de la equidad y el respeto, y nunca por la prepotencia de los que tienen el poder. 3) Ninguno de vosotros piense en su corazón mal contra su prójimo. Santiago dice que las guerras tienen su origen en nuestras pasiones, producto de malos pensamientos. ¿Como sería nuestra nación si todos pensáramos en el bienestar de los demás? Se acabarían las guerras fratricidas que tantas víctimas han cobrado; podríamos describir a nuestros países como verdaderos paraísos terrenales. 4) No améis el falso juramento; este es el último requerimiento para esta nueva nación renovada por Dios mismo. Como una renovación del pacto antiguo, con los mismos requerimientos para un estilo de vida que no dañe a los demás y agrade al Dios santo. El Señor Jesucristo demandó de sus discípulos firmeza en sus declaraciones; sus palabras deben estar siempre acordes con su manera de actuar: “Sea vuestro ‘sí’, ‘sí’, y vuestro ‘no’, ‘no’”.
Estas cuatro demandas forman parte del cimiento sólido de una sociedad y cualquier sociedad que carece de esto es una sociedad en declive. Estas son demandas que debieran cumplir los líderes nacionales y exigir al pueblo su cumplimiento; demandas que aun los líderes religiosos debieran observar para librarse de la corrupción que azota a nuestra sociedad.
Comentario de Efesios (4:25) Mentir: El creyente debe despojarse de la Vestidura de mentir (pseudo). (Véase nota, Falso testimonio, Ro. 13:9 para una discusión más detallada). La palabra mentir significa eso que es falso. Es falta de verdad, engaño, mala representación, exageración.
▬ 1. Una mentira hace por lo menos tres cosas.
» a. Mentir da una mala representación de la verdad. Disfraza y oculta la verdad. La persona a la cual se miente no conoce la verdad, por lo tanto, debe actuar o vivir sobre una mentira. Si la mentira es seria, puede ser muy dañina:
=» Una mentira sobre un asunto de negocios puede costar dinero y ocasionar una pérdida terrible.
=» Una mentira sobre la salvación del evangelio puede costarle a una persona la esperanza de la vida eterna.
=» Una mentira sobre el amor puede motivar emociones que conduzcan a la destrucción.
» b. La mentira engaña a una persona. La confunde. Una persona engaña…
- Para obtener lo que desea. • Para seducir a alguien. • Para ocultar o esconder algo. • Para ocasionar daño o para lastimar.
El punto importante aquí es que mentir es un engaño, y el engaño finalmente ocasiona malentendidos, desilusión, perplejidad, desvalidez y trastornos emocionales.
» c. La mentira entabla una relación incorrecta, una relación que se construye sobre arenas movedizas. Dos personas de ninguna manera pueden ser amigas ni vivir juntas si la relación se basa en mentiras. La mentira destruye…
- la confianza • el amor • el respeto • la apertura emocional • la seguridad • la esperanza
▬ 2 Las Escrituras brindan una fuerte razón para que los creyentes digan solo la verdad: son miembros de la misma comunidad. Cada creyente es un miembro del gran cuerpo de personas que Dios está construyendo, el cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia. William Barclay lo describe excelentemente: “Solo podemos vivir seguros porque los sentidos y los nervios pasan mensajes verdaderos al cerebro. Si, de hecho, los sentidos y los nervios transmitieran mensajes falsos al cerebro, si, por ejemplo, le dijeran al cerebro que algo es frio y que se lo puede tocar cuando en realidad es caliente y quema, la vida pronto llegaría a su fin. Un cuerpo puede funcionar con precisión y sanamente cuando cada parte de este transmite mensajes verdaderos al cerebro y a las otras partes. Si entonces todos estamos involucrados con un solo cuerpo, ese cuerpo solo puede funcionar cuando decimos la verdad. Todo engaño obstaculiza la obra del cuerpo de Cristo”.
▬ 3. El creyente debe ser coherente con lo que dice. No debe haber nada oculto, nada escondido, ninguna vergüenza, ninguna simulación. Debe ser exactamente el mismo ante los hombres que como es en privado e igualmente como es en privado que como lo es ante los hombres. Su vida no debe ser una mentira.
[] Mentir o dar falso testimonio es uno de los Diez Mandamientos.
“No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Ex. 2o;16).
[]. Mentir es un pecado importante que contamina al hombre.
“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mt. 15:19).
[]. Mentir es tomar un lugar al lado del padre de las mentiras, el diablo.
“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).
[]. Mentir está estrechamente relacionado con la idolatría. Hace que una persona profese otra cosa que no es la verdad.
“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27).
“Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Ap. 22:15).
[]. Mentir o engañar a los hombres es una característica del anticristo.
“Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).
[]. Mentir no es lo que profesa ser.
“No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad” (1 Jn. 2:21).
“Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).
[]. Mentir es lo opuesto a decir la verdad.
“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1 Jn. 2:27).
3er Titulo: David confía y comprueba las palabras dichas por el esclavo. Versículos 15 y 16. Y le dijo David: ¿Me llevarás tú a esa tropa? Y él dijo: Júrame por Dios que no me matarás, ni me entregarás en mano de mi amo, y yo te llevaré a esa gente. Lo llevó, pues; y he aquí que estaban desparramados sobre toda aquella tierra, comiendo y bebiendo y haciendo fiesta, por todo aquel gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá. (Léase: Job 5:27. He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así; Óyelo, y conócelo tú para tu provecho. ▬ 2ª a los Corintios 8:22. Enviamos también con ellos a nuestro hermano, cuya diligencia hemos comprobado repetidas veces en muchas cosas, y ahora mucho más diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros.).
David confía y comprueba las palabras dichas por el esclavo: La narrativa de David, a menudo destacado por ser un hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22. Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.), muestra momentos donde confía en sus siervos, pero verifica información crítica. A pesar de su liderazgo, David cometía errores y enfrentaba las consecuencias, demostrando que no era perfecto
Comentario de Job 5:27: La bienaventuranza de la disciplina divina, 5: Los vv. 23–26 enumeran las bendiciones que vendrán de Dios al arrepentirse. Será como el tiempo mesiánico: habrá un pacto con los animales salvajes (fieras) (v. 22); las piedras del campo no impedirán las labores; no habrá destrozos del ganado (v. 23); habrá paz y se alejará el miedo del hambre (v. 24); y, con la prosperidad y tranquilidad, vendrá una amplia descendencia o una prole numerosa (v. 25).
Las promesas están en duro contraste con la realidad que vive Job; sin embargo, al concluir parece que Elifaz habla en términos generales del hombre ideal sin dirigirse específicamente a su amigo. No obstante, es insensible: se refiere a la muerte de éste en buena vejez, libre de las molestias de la senilidad (con “vigor”), con abundancia material y respetado por ser próspero (bendecido de Dios). Termina, afirmando la verdad de su investigación, y recomienda a Job que lo acepte para su bien (v. 27).
El discurso es elocuente y ortodoxo; sin embargo, es paradójico. El lector sabe desde el prólogo que la interpretación de Elifaz está mal. En realidad, termina su primer discurso con el mismo argumento de Satanás: la razón de servir a Dios es material. Será un buen negocio someterse a Dios porque recibirá bendiciones materiales, protección contra la naturaleza y sus enemigos, salud física y respeto público. Se le presenta a Job una religión utilitaria: su motivo es la ganancia personal. La religión de Elifaz es la del concepto de Satanás delante de Dios. En contraste, la única cosa que Job pidió en su lamento (cap. 3) fue la muerte. Cuando habla otra vez, no pedirá que Dios le devuelva la prosperidad, sino quiere saber el porqué de su aflicción.
Comentario de 2ª a los Corintios 8:22. Administración – Ofrendas – Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) son diligentes en muchas cosas, pero fundamentalmente en las ofrendas. Quién era este hermano no nombrado se desconoce. Se plantean tres elementos significativos acerca de él, elementos que deben hablarle al corazón de todo ujier y persona que maneje las ofrendas:
▬ 1. Él era un hermano, un creyente verdadero que tenía comunión con otros creyentes y colaboraba con la iglesia en sus empresas misioneras.
▬ 2. Con frecuencia había demostrado su “diligencia” cuando se le habían asignado otros ministerios. La palabra “diligencia” (spoudaion) significa solicitud, celo, dedicación. Él se entregaba incondicionalmente a cualquier tarea que la iglesia le encomendara.
▬ 3. Él observaba y estaba pendiente del testimonio de las iglesias. Cuando Pablo le contó acerca de la iglesia de Corinto, acerca de la gran restauración de la iglesia, se emocionó mucho y se mostró más dispuesto que nunca a servir a Cristo en medio de la iglesia.
“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Ro. 12:11).
“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza” (He. 6:11).
“Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás” (2 P. 1:10).
“Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz” (2 P. 3:14).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lección: Números 26:63 al 65. 63. Estos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó. 64. Y entre éstos ninguno hubo de los contados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí. 65. Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun.
Comentario de los Versículos 63-65
Fórmula final con la observación en Números 26:65, que la sentencia penal que Dios había pronunciado en Números 14:29 y Números 14:38 sobre la generación que salió de Egipto, se había cumplido por completo.
Cambio de generaciones 26:63–65
Al concluir esto, se hizo la observación de que ya no quedaba nadie de la generación anterior, que había sido enumerada por Moisés y Aarón en Sinaí; todos habían muerto, tal como Dios había prometido. Sólo quedaban Caleb y Josué, quienes habían tratado de animar a los israelitas a que confiaran plenamente en Dios y que siguieran adelante. Durante todos estos años, habían tenido que esperar su recompensa por causa de la incredulidad y desobediencia de sus hermanos.
Lo que Dios dice tiene su fiel cumplimiento: La afirmación de que lo que Dios dice tiene su fiel cumplimiento se basa en la creencia de su naturaleza inmutable y leal. Según la tradición bíblica, Dios no miente ni se arrepiente, por lo que cada promesa o palabra hablada se ejecuta sin falta. Su fidelidad es firme, verdadera y no depende de circunstancias, garantizando cumplimiento a su tiempo.
Definición: La fidelidad de Dios significa que Él es inmutable en Su naturaleza, fiel a Su Palabra, prometió salvar a Su pueblo y mantendrá Sus promesas para siempre. Él es digno de confianza eterna sin importar cuán improbables parezcan Sus promesas. Nada en el cielo ni en la tierra puede impedir a Dios que cumpla todo lo que prometió a Su pueblo por medio de Jesucristo. Esta confiabilidad de Dios debería ser una gran fuente de consuelo y fortaleza para los miembros del pueblo de Dios, ya que repetidamente fallan, pasan por pruebas y sufren.
Referencias Bíblicas fidelidad: «Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.» (He. 10:23).
«Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.» (1ª Co. 1:9).
«porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.» (2° Co. 1:20).
«¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. Cumplirás la verdad a Jacob, y a Abraham la misericordia, que juraste a nuestros padres desde tiempos antiguos.» (Miqueas 7.18-20).
TEXTO: “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió» (Josué 21:45)
Comentario de Josué 21:45 declara la fidelidad absoluta de Dios al cumplir todas las promesas hechas a Israel, destacando que ni una sola palabra falló respecto a la entrega de la tierra prometida y el descanso de sus enemigos. Este versículo subraya la confiabilidad divina, la provisión total y el cumplimiento de la alianza.
Pensamiento: ¿Por qué si me prometió no veo sus promesas?
[1]. una de las tantas razones tiene que ver con el tiempo correcto, Dios no te dará algo fuera de tiempo para que le des un mal uso o no lo valores ni lo trates con la intención que deberías de tener al momento de entregártelo.
[2]. te falta preparación, imaginemos por un momento un joven estudiante y quiera ser gerente de una empresa grande en su país, antes de ejercer necesita preparación para hacer aquello conforme a lo que se está formando, sin preparación es imposible alcanzar lo que él quiere tener, así pasa con nosotros y con Dios, necesitamos prepararnos para obtener aquello que estamos pidiendo.
[3]. Estamos en una posición incorrecta, a veces sabemos que Dios tiene algo que entregarnos y nos mantenemos en constante búsqueda, en oración, en el estudio de su palabra y en ayuno, una vez que pasan varios días y no vemos aquello que se nos ha prometido abortamos y dejamos de persistir, insistir y buscar la dirección de Dios, nos movemos de la posición correcta que teníamos antes por la desesperación de recibir lo que Dios nos quiere dar.
[4]. propósito incorrecto, Dios nos prometió algo, pero maquinamos utilizarlo bajo el propósito incorrecto por el cual Dios nos lo ha dado.
[ 5]. Inmediatez, queremos ver todo de manera rápida o inmediata, sin saber que todo tiene su hora y su momento y para ver manifestar sus promesas también es necesario tener fe en él.
Números 23:19. «Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?»
1er Titulo: Evidente cercanía de la tierra prometida. Versículo 63. Estos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó. (Léase San Lucas 21:28. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. ▬ Hebreos 10:35 y 36. No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.).
Comentario de San Lucas 21:28. (21:28) Jesucristo, retorno: gran aliento para el creyente. ¡Qué gloriosa esperanza tiene el creyente! Cuando estos acontecimientos ocurran en el cielo y en la tierra, el creyente…
- no estará turbado ni perplejo como las naciones.
- no temerá, ni le fallará el corazón, como a los hombres.
Los creyentes no deben desalentarse, sino cobrar ánimo. Deben levantar la mirada y erguir sus cabezas, porque la redención de ellos estará cerca. Su salvación y esperanza estarán a punto de ser consumadas.
«Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria y justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tit. 2:12-14).
«En quien tenemos redención por su sangre, el de pecados» (Col. 1:14).
«Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él» (Col. 1:21-22).
«Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tit. 2:13-14).
«Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna» (He. 9:15).
«Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra» (Ap. 5:9-10).
«Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?» (Sal. 121:1).
«Alabad, siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová» (Sal. 113:1).
«¿A qué, pues, me haréis semejante 0 me compararéis? dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio» (Is. 40:25-26).
Comentario de Hebreos 10:35 y 36. [v. 35]. Así que no descartéis vuestra confianza; ella será ricamente recompensada.
Si los creyentes habían sufrido por su fe cristiana en el pasado, ¿desecharían ahora la confianza que habían mostrado frente a la persecución? Parecería haber pasado bastante tiempo desde aquel entonces y los creyentes están ahora viviendo un período de paz y seguridad. Su valentía al confesar su fe en Cristo ha caído en desuso. Y por no haber ejercitado su don de la confianza, están ahora listos a desecharla. La fe debe ser confesada valiente y confiadamente. En circunstancias difíciles el creyente pone su fe en Dios y prestamente confiesa el nombre de su Señor y Salvador. Pero en tiempos de comodidad, el cristiano no se ve confrontado con la necesidad de tomar una posición. Su fe vacila y declina. El escritor de Hebreos declara: “Y sin fe es imposible agradar a Dios, porque cualquiera que viene a él debe creer que existe y que recompensa a aquellos que fervorosamente le buscan” (11:6). La confianza que él manifiesta no tiene que ver con la libertad que tenemos en ir a Dios en oración (4:16) ni con un corazón sincero (10:19, 22). El escritor desea más bien que los lectores exhiban su confianza y valor ante el hombre (véase también 3:6).
Dios recompensará ricamente al creyente que valientemente confiesa su fe. Él recompensa al cristiano no porque haya merecido la recompensa en el sentido de haberla ganado. Dios dispensa sus dones los que fervorosamente le buscan, no en términos de contar “los valores y logros humanos, sino [en términos de] una expectación gozosa” que Dios ha prometido”.
[v. 36]. Vosotros debéis perseverar para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, recibáis lo que él ha prometido.
El escritor exhibe tacto y preocupación pastoral. Exhorta a los lectores a perseverar; así como en el pasado se mantuvieron firmes frente al sufrimiento (10:32), del mismo modo deben ahora perseverar haciendo la voluntad de Dios. Cuando él escribe la frase la voluntad de Dios, les recuerda inmediatamente acerca de la obediencia de Cristo, quien vino a hacer la voluntad de Dios (10:7, 9–10). La exhortación es, entonces, que sigan a Cristo en una obediente observancia de los mandamientos. Y al perseverar en su fidelidad para con la voluntad de Dios, ellos recibirán “lo que él ha prometido”.
El vocablo promesa es una palabra clave en la epístola a los hebreos. Representa el perdón de los pecados en términos del nuevo pacto, pero representa más especialmente la salvación plena en Jesucristo. La promesa hecha por Dios al hombre es inquebrantable. Lo que Dios ha prometido, eso es lo que el creyente recibirá.
2° Titulo: Conductas pecaminosas que impiden lo entrada a la tierra de reposo. Versículo 64. Y entre éstos ninguno hubo de los contados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí. (Léase: Deuteronomio 2:14 y 15. Y los días que anduvimos de Cadesbarnea hasta cuando pasamos el arroyo de Zered fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento, como Jehová les había jurado. Y también la mano de Jehová vino sobre ellos para destruirlos de en medio del campamento, hasta acabarlos.; Apocalipsis 21:7 y 8. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.).
Comentario de Deuteronomio 2:14 y 15. A Israel le fue dada la orden de cruzar el Zered (v. 13). El comentarista Christensen cree que el orden fue dado por Moisés a Israel. Pero es preferible entender esta orden como una continuación del v. 9, donde Jehovah da el mandato. El arroyo Zered era la frontera natural entre Edom y Moab. Al cruzar el Zered la peregrinación de Israel en el desierto llegaba a su etapa final. El cruce del arroyo también marcó un nuevo principio en la historia de Israel. Después de su salida del monte Sinaí y con los 38 años de viaje Israel había completado 40 años en el desierto, o sea, una generación. La generación de hombres de guerra fue aquella que se rebeló e intentó entrar en la tierra de Canaán sin la bendición de Jehovah (1:26–34). La generación de israelitas que salió de Egipto fue condenada a perecer fuera de la tierra prometida. Con esto se cumplió la promesa hecha por Jehovah en Números 14:23, de que ninguno de ellos vería la tierra que había sido prometida a los patriarcas. La mano de Jehovah (v. 15) es una expresión usada para describir la acción divina de traer plagas y pestilencia contra un pueblo rebelde (Ex. 9:3, 15; 1 Sam. 5:6, 7, 9–11). Jehovah había decidido destruir la generación rebelde por pestilencia (Núm. 14:11, 12) pero por la intercesión de Moisés Jehovah preservó la vida del pueblo, aun cuando ellos fueron condenados a perecer en el desierto.
Comentario de Apocalipsis 21:7 y 8. [7]. El que triunfe heredará estas cosas, y seré un Dios para él, y será un hijo para mí.
El texto considera la realidad actual del pueblo de Dios que vive para él en un mundo de pecado y opresión. Saben que Cristo ha ganado la batalla, pero la guerra todavía no ha terminado. Todo creyente debe luchar a diario contra el pecado, el diablo y el mundo. Y todo el que sigue a Cristo recibe la promesa de vida eterna y hereda todas las cosas buenas que vendrán (compárese con Heb. 10:1).
Este versículo se compone de dos partes, una promesa de herencia y una alusión mesiánica aplicada a los creyentes. Primero, el verbo heredar sólo se encuentra aquí en Apocalipsis y, doctrinalmente, armoniza por completo con las enseñanzas de Pablo.18 Por ejemplo, Pablo, lleno de confianza, escribe, «Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dos y coherederos con Cristo» (Ro. 8:17; y véase Gá. 3:29; 4:7; Ef. 3:6; Tit. 3:7). Como seguidores de Cristo, heredamos todas las bendiciones de un nuevo cielo y una nueva tierra. Para nosotros, el vínculo entre ser hijos de Dios y ser herederos es irrompible. Mientras que Jesús es el único Hijo, nosotros somos hijos e hijas adoptados. Mientras que Jesús hereda todas las cosas (Heb. 1:2), nosotros, como coherederos, compartimos todas sus bendiciones.
Luego, Juan cita a 2 S. 7:14 pero modifica la redacción para que armonice con su propósito teológico.
La promesa de Dios que Natán transmitió al rey David respecto a Salomón como sucesor suyo al trono apuntaba proféticamente al Hijo de Dios: «Yo seré su padre, y él será mi hijo». Pero Juan en Apocalipsis escribe, «Y seré un Dios para él, y será un hijo para mí». Nótese que sustituye la palabra padre por Dios, porque en Jesucristo Dios nos ha adoptado como hijos e hijas y nos ha hecho miembros de su familia (compárese con 2 Co. 6:18). En Apocalipsis, Juan nunca llama a Dios el padre de los creyentes; pero sí es el Padre de Cristo (1:6; 2:27).20
[v. 8]. A los cobardes y a los incrédulos y a los que son odiados y a los asesinos y a los fornicadores, y a los brujos e idólatras, y a todos los que engañan, su suerte está en el lago de fuego y azufre, que es la segunda muerte».
Vuelve a aparecer el contraste entre el pueblo de Dios y los malos. Los versículos anteriores (vv. 5–7) se dirigieron a los santos que perseveran en la tierra, mientras que estos versículos mencionan a aquellos que Dios envía al lago de fuego y azufre. En resumen, este segmento mira hacia la renovación de todas las cosas y, al mismo tiempo, centra la atención en la realidad de esta era pre-consumación. Este doble punto focal también se encuentra en dos pasajes más (v. 27; 22:14–15). Aquí Juan enumera un largo catálogo de aquellos que no tienen parte en el reino de Dios.
» a. Cobardes. Los primeros son los débiles. Ocupan el primer lugar de la lista en contraposición a todos los creyentes en la tierra que sufren persecución y dificultades por Cristo. En lugar de vivir una vida
de dedicación al Señor, temen el peligro y evitan las consecuencias de confesar el nombre de Jesús. Son aquellos a quienes Jesús describe como que salieron de entre nosotros pero que no eran de los nuestros (1 Jn. 2:19).
» b. Incrédulos. Estas personas se parecen a los cobardes por cuanto han sido infieles a Dios y a sus mandamientos y, por ello, han caído en el escepticismo [p 614] y el agnosticismo. Mientras que las palabras de Dios son fieles y verdaderas (v. 5), las de ellos son exactamente lo opuesto, indignas de confianza.
» c. Personas odiosas. Esta palabra griega (ebdelugmenoi) con sus afines señala a las personas a las que el mundo ha contaminado. Buscan un estilo de vida que es diametralmente opuesto a la enseñanza bíblica, y son una abominación a los ojos de Dios. Adoran a la bestia (17:4).
» d. Asesinos. Juan menciona esta palabra dos veces, aquí y en 22:15. Pero el concepto de los enemigos que derraman la sangre del pueblo de Dios aparece repetidas veces; los santos son mártires por Cristo (2:10, 13; 6:10; 16:6; 17:6; 18:24; 19:2).
» e. Personas inmorales. A menudo se relacionan los pecados de homicidio e inmoralidad sexual, ya que uno lleva al otro. Si la prostitución era pujante en tiempo de Juan, también lo es hoy. La fornicación está a la orden del día y también el adulterio. El mundo está hundiéndose gradualmente cada día más hondo en el pantano de la inmoralidad sexual, incluyendo la homosexualidad.
» f. Brujos. La palabra griega farmakoi ha dado origen al derivado farmacia (22:15; y palabras conexas en 9:21; 18:23). La palabra significa el empleo de drogas para echar sortilegios en la práctica de la hechicería y del engaño de las personas (Éx. 22:18; Lv. 20:6, 27). Dios condena los sortilegios mágicos y la hechicería; dijo a Moisés que diera muerte a los que consultaban a adivinos; y el profeta Nahum relaciona la brujería y la hechicería con la inmoralidad sexual (Dt. 18:10–12; Nah. 3:4, respectivamente).
» g. Idolatría. Pablo escribe que la idolatría y la hechicería son obras de la carne (Gá. 5:20). Y Juan coloca a los idólatras con los brujos, fornicadores y asesinos al exterior de las puertas de la nueva Jerusalén y los consigna a condena perpetua. (22:15).
» h. Mentirosos. A todos los que convierten la verdad en mentira Dios los envía con los otros pecadores al lago de fuego y azufre. Quedan por siempre apartados del Dios vivo y sufren la segunda muerte.
3er Titulo: Dios exalta a Josué y Caleb, ejemplo de fidelidad digno de imitar. Versículo 65. Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun. (Lease: Números 14:36 al 38. Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra, y que al volver habían hecho murmurar contra él a toda la congregación, desacreditando aquel país, aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová. Pero Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra. ▬ Efesios 5:1. Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.).
Comentario de Josué y Caleb son exaltados por Dios como ejemplos supremos de fidelidad al confiar plenamente en Sus promesas, diferenciándose del resto de Israel al no temer a los gigantes de Canaán. Su fe inquebrantable, humildad y valentía, mostradas al informar sobre la tierra prometida, les valieron entrar en ella, mientras la generación incrédula pereció en el desierto.
¿Quién es Caleb en la Biblia?: La historia de Caleb, un fiel hombre de Dios comienza en el libro de Números. Después de ser liberados de la esclavitud en Egipto, los israelitas fueron guiados por Dios hasta el borde de la tierra de Canaán, una tierra «que fluye leche y miel» que Dios había prometido que heredarían (Éxodo 3:8, 17). Moisés había elegido a doce hombres, uno de cada tribu, para explorar la tierra antes de entrar. Entre ellos estaba Caleb, representando a la tribu de Judá. Los doce hombres exploraron la tierra durante cuarenta días y luego regresaron a Moisés. Informaron que la tierra era ciertamente fructífera, pero sus habitantes eran los poderosos descendientes de Anac. Aterrados por el tamaño y la fuerza de los cananeos, diez de los espías advirtieron a Moisés que no entrara en Canaán (Números 13:23-33).
Caleb hizo callar a los hombres que murmuraban y temían diciendo: «Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos» (Números 13:30). Caleb adoptó su postura porque seguía al Señor de todo corazón (Josué 14:8-9). Caleb conocía las promesas de Dios a los israelitas y, a pesar de la evidencia de sus propios ojos respecto a los obstáculos, tenía fe en que Dios les daría la victoria sobre los cananeos.
Lamentablemente, el pueblo de Israel ignoró a Caleb y escuchó el informe de los otros espías. Estaban tan asustados que lloraron toda la noche e incluso desearon haber muerto a manos de sus amos esclavos en Egipto (Números 14:1-4). Se volvieron contra Caleb y Josué (el espía de Efraín) y querían apedrearlos allí mismo (Números 14:6-10). Dios se enfadó mucho con el pueblo y amenazó con destruirlo hasta que Moisés intercedió por ellos. Dios cedió, pero decretó que el pueblo deambularía por el desierto hasta que toda aquella generación infiel hubiera muerto. Sin embargo, Dios dijo: «mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu», y le dio la promesa de que sería dueño de toda la tierra que había visto como espía (Números 14:11-24).
Los israelitas deambularon por el desierto durante cuarenta años, hasta que murieron todos los de aquella generación, excepto Josué y Caleb (Números 14:29-30). Después de esos cuarenta años de vagabundeo y cinco más de guerra dentro de Canaán, Caleb tenía 85 años; sin embargo, era tan fuerte como siempre y capaz de luchar contra los hijos de Anac que habían atemorizado a sus compatriotas. Su confianza nacía de su fe absoluta en las promesas de Dios (Josué 15:13-14).
El territorio de Caleb en Canaán incluía «Quiriat Arba, es decir, Hebrón». (Arba era el antepasado de Anac.) Desde Hebrón, Caleb expulsó a los tres hijos de Anac: Sesai, Ahimán y Talmai. Desde allí marchó contra el pueblo que vivía en Debir (antes llamada Quiriat Sefer)» (Josué 15:13-15). Otoniel, sobrino de Caleb, capturó Quiriat-sefer y se casó con la hija de Caleb, Acsa (versículos 16-17). Más tarde, Acsa pidió a su padre que incluyera algunos manantiales de agua como parte de su herencia (versículos 18-19), y Caleb se los dio. Posteriormente, Otoniel, yerno de Caleb, se convirtió en el primer juez de Israel (Jueces 3:7-11).
De los relatos de la vida de Caleb, vemos a un hombre fiel que confió en que Dios cumpliría Sus promesas cuando otros permitieron que sus temores anularan su poca fe. Incluso en sus últimos años, Caleb se mantuvo firme en su fe. Dios bendijo a Caleb por su fidelidad y paciencia, un estímulo para que creamos en Dios. Como Caleb, debemos estar dispuestos a seguir a Dios en toda circunstancia, esperando pacientemente a que cumpla Sus promesas y listos para actuar cuando llegue el momento oportuno.
Comentario de Números 14:36 al 38: Pero con el propósito de dar a toda la congregación una prueba práctica de la solemnidad de la amenaza divina del castigo, los espías que habían inducido a la congregación a rebelarse, a través de sus malas noticias acerca de los habitantes de Canaán, fueron heridos por un “golpe delante Jehová”, es decir, por una muerte súbita, que procedió de manera visible de Jehová mismo, mientras que Josué y Caleb permanecieron vivos.
Comentario de Efesios (5:1) Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en primer lugar, convirtiéndose en un seguidor de Dios. Advierta la palabra “sed” (ginomai). Significa convertirse en un seguidor de Dios. La idea es la de compromiso, apego, devoción, lealtad, atención. Antes de que una persona pueda ser seguidora de Dios, debe comprometerse y apegarse a Dios. Debe entregar y dedicar su vida a Dios y luego comenzar a seguir a Dios.
La palabra “imitadores” (mimetai) significa seguidores. Algunos prefieren la traducción de que nos convirtamos en imitadores de Dios. Advierta la frase “como hijos amados”. Así como los niños aprenden imitando a sus padres, del mismo modo debemos aprender a imitar a Dios. La idea de que debemos ser seguidores e imitadores de Dios es una idea valiente. Simplemente imagine, ¡las Escrituras proclaman valientemente que debemos volvernos como Dios!
[]. Cristo dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mt. 5:48).
[]. Dios exigió: “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios” (Lv. 19:2).
[]. Pablo declaró: “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Co. 4:18).
[]. Pedro afirmó: “Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:15-16).
[]. El santo de la primera iglesia, Clemente de Alejandría, dijo: “El cristiano practica a ser Dios” (Citado por William Barclay.).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lección: Números 26:57 al 62. 57. Los contados de los levitas por sus familias son estos: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas. 58. Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat engendró a Amram. 59. La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana. 60. Y a Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 61. Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová. 62. De los levitas fueron contados veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel.
Comentario general del contexto bíblico: Versículos 57-59
Reunión de los levitas. – La enumeración de las diferentes familias levíticas en las que se dividieron las tres familias principales de Leví, que fueron fundadas por sus tres hijos Gersón, Coat y Merari, no está completa, pero se interrumpe en Números 26:58 después del aviso de cinco familias diferentes, con el propósito de rastrear una vez más la descendencia de Moisés y Aarón, los jefes no solo de esta tribu, sino de toda la nación, y también de dar los nombres de los hijos de estos últimos (Números 26:59 -61). Y después de esto, todo se concluye con un aviso del número total de los que fueron contados de la tribu de Leví (Números 26:62). – De las diferentes familias mencionadas, Libni pertenecía a Gershon (cf. Números 3:21), Hebroni a Coat (Números 3:27), Machli y Mushi a Merari (Números 3:33), y Korchi, es decir, la familia de Coré (según el cap. Núm. 16:1; cf. Éxodo 6:21 y Éxodo 6:24), a Coat. Moisés y Aarón eran descendientes de Coat (ver en Éxodo 6:20 y Éxodo 2:1). Algunas dificultades son causadas por la cláusula relativa, “a quien (uno) le había dado a luz a Leví en Egipto” (Números 26:59), debido a que el tema se deja indefinido. No puede ser la mujer de Levi, como suponen Jarchi, Abenezra y otros; porque Jocabed, la madre de Moisés no era hija de Leví en el sentido estricto de la palabra, sino solo levita o descendiente de Leví, que vivió unos 300 años después de Leví; así como su esposo Amram no era en realidad el hijo de Amram, quien llevaba ese nombre (Éxodo 6:18), sino un descendiente posterior de este Amram mayor. El sujeto faltante debe derivarse del verbo mismo, a saber, ya sea היּלדת o אמּהּ (su madre), como en 1 Reyes 1:6, otro pasaje en el que se debe suplir «su madre».
Verso 60-61
Hijos de Aarón: cf. Números 3:2 y Números 3:4; Éxodo 6:23; Levítico 10:1, Levítico 10:2.
Verso 62
Los levitas no fueron alistados junto con el resto de las tribus de Israel, porque el alistamiento se llevó a cabo con especial referencia a la conquista de Canaán, y los levitas no debían recibir ningún territorio como tribu (ver en Números 18:20).
Nota: Los levitas fueron honrados al ser escogidos por Dios de entre las tribus de Israel para administrar el culto, recibiendo como herencia divina no tierras, sino el privilegio de servir a Dios. Su sustento provenía de los diezmos y ofrendas del pueblo, consolidando la promesa de que Jehová mismo era su porción y heredad.
¿Cómo fue Dios mismo la herencia de los levitas?
Respuesta: Deuteronomio 18:1–2 dice que los levitas recibieron una herencia muy especial de parte de Dios: «Los sacerdotes levitas, toda la tribu de Leví, no tendrán porción ni heredad con el resto de Israel. Ellos comerán de las ofrendas encendidas al Señor y de Su porción. No tendrán heredad entre sus hermanos; el Señor es su heredad, como les ha prometido» (NBLA). Mientras que las otras tribus de Israel recibieron un territorio específico como herencia en la tierra de Canaán, los levitas no recibieron tierras propias. En lugar de eso, se les asignaron ciertas ciudades dentro de los territorios de las demás tribus.
La herencia de los levitas fue Dios mismo, en el sentido de que fueron escogidos para supervisar el culto de toda la nación de Israel. Eran responsables del cuidado del tabernáculo y de sus utensilios, además de encargarse de los sacrificios y las ofrendas del pueblo.
Los sacerdotes levitas eran sustentados a través de su servicio. Deuteronomio 18:3–4 resume las provisiones establecidas por la Ley: «Este será el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de los que ofrecen como sacrificio buey u oveja: darán para el sacerdote la espaldilla, las quijadas y el cuajar. Le darás las primicias de tu grano, de tu vino nuevo, de tu aceite y del primer esquileo de tus ovejas» (NBLA).
Una explicación más amplia aparece en Números 18: «Yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, a cambio de su ministerio en el cual sirven, el ministerio de la tienda de reunión. Entre los israelitas no tendrán heredad. Porque el diezmo de los israelitas, el cual ofrecen como ofrenda al Señor, Yo lo he dado a los levitas por heredad; por tanto, en cuanto a ellos he dicho: «Entre los israelitas no tendrán heredad»» (vv. 21, 23–24, NBLA).
Dios fue una herencia única para los levitas. Era el centro de su servicio, la fuente de su sustento y el sentido de su vocación. Su herencia incluía ciudades, alimento diario y un llamado constante, pero no consistía en un terreno como el del resto de las tribus de Israel.
Referencias Bíblicas: «Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.» (Numero 18:20).
«para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.» (1 Pe. 1:4-5).
«Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.» (Hebreos 10:34-36).
Escogido:
«Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pe. 2:9).
«Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia» (Colosenses 3:12).
Texto: «Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.» (Números 18:20).
Comentario del texto: Verso 20. Por esta razón, Aarón no había de recibir herencia en la tierra entre los hijos de Israel. Aarón, como cabeza de los sacerdotes, representa a todo el sacerdocio; y con respecto a la posesión, toda la tribu de Leví se coloca, en Números 18:23, en igualdad con los sacerdotes. Los levitas no recibirían parte de la tierra como herencia en Canaán (cf. Números 26:62; Deuteronomio 12:12; Deuteronomio 14:27; Josué 14:3). Jehová era la porción y herencia, no sólo de Aarón y sus hijos, sino de toda la tribu de Leví (cf. Deuteronomio 10:9; Deuteronomio 18:2; Josué 13:33); o, como se expresa en Josué 18:7, “el sacerdocio de Jehová era su herencia”, aunque no en el sentido que supone Knobel, es decir, “el sacerdocio con sus ingresos”, lo que haría que la expresión “Jehová, el Dios de Israel” (Josué 13:33), para ser metonímico de “ofrendas sacrificiales, primicias y décimas”. La posesión de los sacerdotes y levitas no consistía en los ingresos que Dios les asignaba, sino en la posesión de Jehová, el Dios de Israel. En el mismo sentido en que la tribu de Leví era la posesión peculiar de Jehová de todo el pueblo de la posesión, Jehová también era la posesión peculiar de Leví; y así como las otras tribus vivirían de lo que les proporcionara la tierra que se les asignó como posesión, Leví viviría de lo que Jehová les otorgara. Y puesto que no sólo toda la tierra de las doce tribus, con las cuales Jehová las había enfeudado, sino toda la tierra, pertenecía a Jehová (Éxodo 19:5), Él necesariamente debía ser considerado como la mayor posesión de todas, más allá de la cual nada más grande es concebible, y en comparación con lo cual cualquier otra posesión debe ser considerada como nada. Por lo tanto, era evidentemente el mayor privilegio; y el mayor honor tenerlo a Él como porción y posesión. “Porque verdaderamente”, como escribe Masius “el que posee a Dios posee todas las cosas; y la adoración (cultus) de Él es infinitamente más llena de deleite y mucho más productiva que el cultivo (cultus) de cualquier suelo”.
1er Titulo: El Dios fiel guardará el pacto y la misericordia hasta mil generaciones. Versículos 57 y 58. Los contados de los levitas por sus familias son estos: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas. Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat engendró a Amram (Léase: Números 1:47 al 50. Pero los levitas, según la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos; porque habló Jehová a Moisés, diciendo: Solamente no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel, sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo. ▬ Deuteronomio 7:9. Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones.).
Números 1: Versículos 17-47
Este mandato fue llevado a cabo por Moisés y Aarón. Con este fin, tomaron por nombre a los doce jefes de tribus que se señalan (ver Levítico 24:11), e hicieron reunir a toda la congregación y la inscribieron en tablas genealógicas. התילּד, anunciarse como nacidos, es decir, hacerse entrar en los registros genealógicos (libros de generaciones). Esta entrada se llama פּקד, reunión, en Números 1:19, etc. En los vv. 20-43 se da el número de los que fueron contados de todas las diferentes tribus, y en Números 1:44-47 el total de toda la nación, con excepción de la tribu de Leví. “Sus generaciones” (Números 1:20, Números 1:22, Números 1:24, etc.), es decir, aquellos que fueron engendrados por ellos, de modo que “los hijos de Rubén, Simeón”, etc., se mencionan como los padres de quienes (mishpachoth) antes de שׁמעון בּני en Números 1:22, y los siguientes nombres (en Números 1:24, Números 1:26, etc.), significa “con respecto a” (como en Isaías 32:1; Salmo 17:4, etc.).
Versículos 48-54: Moisés no debía reunir a la tribu de Leví junto con los hijos de Israel, es decir, con las otras tribus, ni contarlos, sino nombrar a los levitas para el servicio de la morada del testimonio (Éxodo 38:21), es decir, , del tabernáculo, para que acamparan alrededor de él, para que lo desmontaran cuando el campamento fuera levantado, y lo levantaran cuando Israel acampara de nuevo, y que ningún extranjero ((zar), no levita, como en Levítico 22: 10) podría acercarse a él y morir (ver Números 3:10). El resto de las tribus acamparían cada uno en su lugar de campamento, y junto a su estandarte (ver Números 2:2), en sus ejércitos (ver Números 2), para que la ira no cayera sobre la congregación, es decir, a través del acercamiento de un extraño. קצף , la ira de Jehová, rompiendo en juicio sobre los impíos que se acercaron a Su santuario en oposición a Su mandato (Números 8:19; Números 18:5, Números 18:22). Sobre la expresión “mantener el cargo” ((shamar) (mishmereth)), ver en Génesis 26:5 y Levítico 8:35.
Comentario de Deuteronomio 7:9: Jehovah rescató a Israel de Egipto por causa de su fidelidad y de su misericordia (v. 9). La palabra fiel procede de una palabra en heb. traducida en castellano por “amén”. Esta palabra significa “firme” y representa la fidelidad de Dios al cumplir sus promesas. La palabra misericordia (hesed 2617) significa una actitud de lealtad de una persona hacia otra que están unidas por medio de una relación especial. La hesed de Jehovah por Israel indica que la fidelidad de Jehovah hacia su pueblo emana de la relación establecida por medio del pacto. La declaración de la fidelidad de Jehovah está relacionada con la promesa del Decálogo (5:9, 10).
Jehovah recibe a los que le aman, pero rechaza al que le aborrece (v. 9). La palabra “aborrecer” es una expresión que aparece en el contexto del pacto y significa deslealtad a las demandas del mismo. Esta deslealtad merece juicio. La expresión en su misma cara (v. 10) solamente aparece aquí y significa “individual” o “personalmente”. El juicio de Jehovah vendrá inmediatamente sobre cada persona que viola las demandas del pacto y no a las futuras generaciones.
Referencias Bíblicas:
«elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.» (1 Pe. 1:2).
«Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros.» (Juan 15:15-17)
«Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.» (2 Pe. 1:10).
2° Titulo: Familia elegida, pero marcada por falta de temor a Dios de Nudad y Abiú. Versículos 59 al 61. La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana. Y a Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová. (Léase: Levítico 10:1 y 2. Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová. ▬ Proverbios 14:2. El que camina en su rectitud teme a Jehová; Mas el de caminos pervertidos lo menosprecia.).
Referencias Bíblicas: La familia elegida por Dios, basada en conceptos bíblicos, trasciende los lazos sanguíneos para formarse a través de la fe, el amor y la obediencia a Su voluntad, convirtiendo a los creyentes en hijos amados y linaje escogido. Se define por el compromiso comunitario, el cuidado mutuo y la unión con Cristo, formando una nueva comunidad de apoyo, amor y propósito «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Pe. 2:9).
Familias de buen testimonio. «Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad. (3 Juan 1:5-8).»
Familias de mal testimonio. «Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia» (3 Juan 1:9-10).
3er Titulo: La familia de Dios debe esperar una herencia eterna en los cielos. Versículo 62. De los levitas fueron contados veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel. (Léase: 2ª a los Corintios 4:18. no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. ▬ 1ª de Pedro 1:3 y 4. Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros).
La familia de Dios debe esperar una herencia eterna en los cielos. La familia de Dios, conformada por creyentes nacidos de nuevo, tiene asegurada una herencia eterna en los cielos, descrita como incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada por Dios. Esta promesa, basada en la resurrección de Jesús, motiva a los hijos de Dios a vivir con esperanza, santidad y gozo, esperando la salvación final a pesar de los padecimientos terrenales.
Referencias Bíblicas:
«El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.» (Apoc. 21:7).
«En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.» (Efesios 1:11).
«¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.» (1 Cor. 6:9-11).
Comentario de 2ª a los Corintios 4:18. (4: 17-18) Gloria ▬ Ministro: La esperanza de la gloria sostiene al ministro. Note dos elementos significativos:
▬ 1. Las tribulaciones del ministro son leves comparadas con la gloria que recibirán en el cielo. Note la frase “peso de gloria”. Todo ministro deberá tener siempre presente esta ilustración. La ilustración es la de una balanza puesta delante del ministro. Él pesa sus tribulaciones en un extremo y la gloria eterna que ha de recibir en el otro extremo. Las tribulaciones pueden ser pesadas y severas, pero cuando el ministro coloca la gloria eterna que ha de recibir en la balanza, las tribulaciones se vuelven ligeras. Es como si no pesaran nada. (Vea la nota, Recompensa _ Lc. 16:10-12 para una lista completa de las recompensas.)
▬ 2. Los ojos del ministro no están centrados en lo físico y lo temporal, sino en lo espiritual y lo eterno. La palabra “mirar” (scopeo) significa centrar los ojos y la atención de alguien en una meta o fin establecido. Desde luego, la meta es pasar la eternidad con Dios en los nuevos cielos y en la nueva tierra. El ministro no mira las cosas que se ven (lo físico y lo corruptible), sino las cosas que no se ven (lo espiritual y lo incorruptible).
La razón está sorprendentemente clara: Las cosas que se ven son temporales (breves, temporales, efímeras, pasantes, fugaces); pero las cosas que no se ven son eternas (duraderas, perdurables, permanentes, inmortales, gloriosas).
“Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23).
“Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga” (Mt. 13:43).
“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Ro. 8:17, 18).
“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17).
“el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:21).
“Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará” (2 Ti. 2:12).
“Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).
“teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón” (He. 11:26).
“No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos” (Ap. 22:5).
Comentario de 1ª de Pedro 1:3 y 4 (1:3-5) Introducción ▬ Esperanza: este es un pasaje riquísimo de las Escrituras. Es uno de esos pasajes que son tan ricos que llevaría una eternidad entender todo lo que se enseña allí. Advierta algo maravilloso que tiene que ver con la gloriosa esperanza del creyente. ¿Cuál es la gloriosa esperanza del creyente? Es la vida eterna, el glorioso privilegio de vivir por siempre con Dios. ¡Imagine vivir rostro a rostro con Dios por siempre! El hombre no podría tener un privilegio mayor. Advierta que se dice que nuestra esperanza es una esperanza viva.
=> Una esperanza viva significa que no es una esperanza muerta, sin vida. No es el tipo de esperanza que utilizamos para motivar pensamientos positivos para el momento pero que no nos da ningún beneficio en la tumba; no es el tipo de esperanza que nos da significado y motivación para la vida pero que es muerta y sin vida más allá de esta vida. A pesar del beneficio terrenal que obtenemos de un pensamiento positivo y una esperanza que motiva, estas no tienen significado más allá de esta vida y de la tumba.
=> Una esperanza viva significa que no es una esperanza probable; no es el tipo de esperanza que puede o no suceder.
La esperanza que Dios da es una esperanza viva, una esperanza que es real y verdadera, que realmente existe. Una esperanza viva es activa y en funcionamiento, actúa y obra tanto dentro del corazón del creyente como dentro del cielo aparte del creyente. La vida eterna es una esperanza viva porque es realidad, es una vida que realmente existe en otro mundo, el mundo espiritual, que es más real que el mundo en el que vivimos. La esperanza del creyente de vida eterna vive, actúa y obra dentro del creyente ahora, incluso mientras está en la tierra. No es que el creyente vaya a recibir vida eterna, sino que ya la ha recibido. Su esperanza de vida eterna está viviendo, actuando y obrando dentro de él en este momento. Esta es la gloriosa esperanza del creyente, la esperanza viva de vivir por siempre cara a cara con Dios.
(1:3) Esperanza, del creyente ▬ Misericordia: existe la fuente de la esperanza. La fuente es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Advierta quién es nuestro Señor Jesucristo.
=> Él es nuestro Señor, al que nos hemos entregado y a quien hemos sometido nuestras vidas, el que se sienta a la diestra de Dios el Padre en el mundo espiritual y celestial.
=> Él es Jesús, el carpintero de Nazaret, el hombre que sostuvo ser el Hijo de Dios y que fue enviado al mundo como el Salvador de los hombres.
=> Él es Cristo el Mesías, a quien Dios le prometió salvar a los hombres.
Esto significa algo maravilloso: si seguimos al Señor Jesucristo, entonces el Dios y Padre de Jesucristo se convierte en nuestro Dios y Padre. Advierta que Él es el Dios que da vida eterna. Esto también significa algo maravilloso: Dios no está en algún lugar del espacio exterior, alejado de nosotros; no es un Dios con poco o ningún interés en nuestro bienestar. Dios está cerca, alrededor de todos nosotros, viviendo dentro del mundo y la dimensión espiritual, ansiando relacionarse con nosotros, cuidarnos, ocuparse de nosotros y darnos vida eterna. Jesucristo lo demuestra. Así es como su Padre se ocupó de Él y, si nosotros seguimos a Cristo, esa es la forma en que Dios, también nuestro Padre, se ocupa de nosotros. Él nos da el más grande de los dones: la vida eterna, la esperanza viva de vivir por siempre con Él, así como Cristo, nuestro Señor, vive ahora con Él en el cielo.
Pensamiento 1. Nota: la vida eterna no existe en ningún otro lugar. Solo el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo posee la vida eterna. Por ende, si una persona quiere conocer a Dios y recibir la vida eterna, tiene que acudir al Señor Jesucristo. La persona tiene que confiar en Cristo si es que quiere que el Dios y Padre de Cristo le otorgue vida eterna. Y siempre debemos recordar: solo el Dios y Padre del Señor Jesucristo puede darle a una persona la esperanza viva de vivir por siempre.
Ahora bien, ¿cómo hace Dios para darnos la esperanza viva de la vida eterna? Esta es una pregunta muy importante, puesto que cuando miramos alrededor de nuestro mundo, todo lo que vemos es corrupción y muerte. Nacemos y luego, casi sin darnos cuenta, llega el momento de morir. Hay tan poco tiempo entre el nacimiento y la muerte. E incluso mientras estamos aquí en la tierra hay pecado, vergüenza, accidentes, enfermedades, sufrimiento, maldad, maldición, mentira, robo, engaño, ataques, asesinatos, guerras, tanta corrupción y muerte que parece cubrir la tierra. La persona pensante y honesta sabe que va camino a la muerte y, que todo lo demás, incluyendo el mundo mismo, se está muriendo. Entonces, ¿cómo detiene Dios este proceso de corrupción y muerte? ¿Qué hace Dios para darnos la esperanza viva de la vida eterna?
▬ 1. La esperanza viva proviene de la misericordia de Dios. Esta es la base de nuestra esperanza: no podria ser de otra manera. El hombre es tan pecaminoso que tiene una sola esperanza: la esperanza de que Dios tenga misericordia para con él. Solo piense en cómo tratamos a Dios.
- Lo hemos ignorado • Lo hemos rechazado • Hemos pecado en su contra • Lo hemos negado • Lo hemos maldecido • Hemos descreído en Él • Le hemos fallado • Le hemos desobedecido • Nos hemos alejado de Él • Nos hemos rebelado en su contra
La lista podría continuar indefinidamente, pero la cuestión se ve con claridad. Nuestra única esperanza es la misericordia de Dios. Si alguna vez vamos a ser aceptados y se nos va a otorgar la esperanza viva de vivir por siempre, entonces Dios debe ser misericordioso. Él tiene que tener misericordia para con nosotros.
La palabra “misericordia” (eleos) significa sentimientos de compasión, afecto y bondad. Es un deseo de socorrer, de acercarse a uno con ternura y cuidar. Hay dos elementos esenciales para tener misericordia: ver una necesidad y ser capaz de satisfacerla. Dios ve nuestra necesidad y siente por nosotros (Ef. 2:1-3). Por lo tanto, actúa. Tiene misericordia para con nosotros. ¿Cómo? Haciendo dos cosas:
=> Dios refrena su juicio.
=> Dios provee una manera para que seamos salvos.
Advierta que se dice que Dios tiene una misericordia abundante (grande, enorme, infinita, sin límite). Su misericordia simplemente sigue fluyendo. Siempre nos cubre y crea la esperanza viva y la presencia de la vida eterna dentro de nuestro corazón.
“Porque Dios sujetó a todos en desobediencia para tener misericordia de todos” (Ro. 11:32).
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Ef. 2:4-5).
“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tit. 3:5).
“Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos” (Sal. 103:17).
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias” (Lm. 3:22).
“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia” (Mi. 7:18).
▬ 2. La esperanza viva viene por medio del nuevo nacimiento. Advierta las palabras engendrado nuevamente o nacido nuevamente. No existe esperanza de vida eterna, salvo que una persona nazca de nuevo por medio del Espíritu de Dios. Una persona debe ser regenerada y convertida en un hombre nuevo antes de poder vivir por siempre.
“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn. 3:3).
“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Jn. 3:5-7).
“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).
“Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).
“Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:10).
“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 P. 1:23).
“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Jn. 5:1).
▬ 3. La esperanza viva proviene de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. Jesucristo fue resucitado de entre los muertos para vivir por siempre en el cielo con su Padre. ¿De qué manera su resurrección nos otorga la esperanza de vivir por siempre? Mediante tres cosas.
» a. En primer lugar, Dios ha demostrado que Él tiene poder para resucitar de entre los muertos. No debería haber duda alguna respecto de esto, dado que Dios, si es realmente Dios, tiene un poder ilimitado para hacer cualquier cosa. Pero su poder para resucitar de entre los muertos y para evitar que vuelvan a morirse está demostrado ahora más allá de cualquier cuestionamiento: está demostrado por el hecho de que Él ha resucitado a Jesucristo de entre los muertos y lo ha exaltado llevándolo al cielo, y ya nunca morirá.
» b. En segundo lugar, el hecho de que Dios resucitó a Jesucristo de entre los muertos demuestra que Jesucristo es exactamente quien sostuvo ser: el Hijo de Dios, que vino a este mundo para salvar a los hombres. Dios nunca hubiera resucitado a Cristo si hubiera sido un mentiroso y un timador. Jesucristo es el Salvador del mundo; por lo tanto, Dios lo resucitó de entre los muertos.
» c. En tercer lugar, Jesucristo es el Hijo de Dios, el hombre perfecto e ideal, que vivió una vida libre de pecado cuando estaba en la tierra. Por lo tanto, Él está frente a Dios como el hombre perfecto e ideal. Esto significa algo sumamente importante. Al ser el hombre perfecto e ideal, cualquier cosa que haga es aceptable ante Dios. Cuando Él resucitó de entre los muertos, su resurrección fue la resurrección perfecta e ideal. Por lo tanto, puede representar y cubrir la resurrección de cualquier hombre. Si estamos en Cristo _si realmente creemos en Cristo- entonces Dios puede incluirnos en la resurrección ideal de Cristo. Dios puede resucitarnos para que vivamos con Él para siempre tal como lo hizo con Cristo. Recuerde por qué: porque Jesucristo resucitó y nos ha dado la resurrección ideal y perfecta, y el Ideal puede representar y cubrir la resurrección de todos los demás.
(1:4) Esperanza, del creyente ▬ Herencia, espiritual: existe la herencia de la esperanza. La herencia es la vida eterna que Dios nos da, pero la herencia de la vida eterna incluye los dones más maravillosos que podamos imaginamos.
Advierta cómo se describe nuestra herencia en el versículo cuatro. Es sumamente descriptivo, un cuadro sorprendente de los nuevos cielos y tierra nueva que vendrán, y de nuestra vida en el mundo nuevo y eterno de Dios.
“Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (v. 4).
▬ 1. Nuestra herencia es incorruptible (aphtharton). La palabra significa que no puede perecer, no envejece, no se deteriora ni muere, no tiene la semilla de la corrupción dentro de sí.
Pensamiento 1. Matthew Henry sostiene que todo lo que está en la tierra cambia de mejor a peor, excepto nuestra herencia. Es perfecta e incorruptible. Nunca cambia ni dejará de ser la herencia y el don más perfectos que podamos imaginar.
▬ 2. Nuestra herencia es incontaminada (amianton). La palabra significa que no puede ser contaminada, ensuciada ni infectada. Significa que nuestra herencia no tendrá ningún defecto ni ninguna falla. Será perfectamente libre de enfermedad, afección, infección, accidente, contaminación, suciedad, libre de toda impureza, cualquiera que sea. Jamás se verterá una lágrima por lo que le sucede a uno o por el daño o pérdida de alguna posesión.
▬ 3. Nuestra posesión es inmarcesible (amaranton). Durará por los siglos de los siglos. El esplendor y la belleza de todo eso -de la vida y de todas las posiciones y posesiones que Dios nos dará- nada del esplendor ni belleza se desvanecerá ni disminuirá. Nada, ni siquiera nuestra energía y nuestros cuerpos se desgastarán.
▬ 4. Nuestra herencia está en el cielo. Está reservada para nosotros allí. Realmente Dios la tiene guardada allí para nosotros. Dios simplemente está esperando que terminemos nuestra tarea aquí en la tierra y que vayamos hacia Él. Entonces, Él nos dará nuestra herencia.
Advierta una cuestión crucial: las personas que recibirán la herencia son aquellas que han recibido la misericordia de Dios, que han nacido de nuevo y que confían en que la resurrección de Jesucristo cubrirá su resurrección (v. 3).
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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LECCIÓN: 1ª de samuel 30:6 al 10. 6. Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; más David se fortaleció en Jehová su Dios. 7. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. 8. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos. 9. Partió, pues, David, él y los seiscientos hombres que con él estaban, y llegaron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos. 10. Y David siguió adelante con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor.
Comentario general del contexto bíblico: David pierde Siclag, 30:1–8. Les llevó más de dos días a David y sus hombres completar el viaje de 90 km. desde Afec. Descubrieron que mientras estaban de viaje los amalequitas habían atacado a Siclag, dejando la ciudad en cenizas. David había estado combatiéndoles (27:8) como Saúl antes de él (15:2, 3). De la ley había quedado el mandamiento de combatirles (Deut. 25:17–19). Los amalequitas figuraban entre los acérrimos enemigos de Israel en el Salmo 83 que rugen y aborrecen a Dios. Un remanente de ellos existía hasta los días de Ezequías (ver 1 Crón. 4:41–43) y fueron destruidos por los hijos de Simeón. Quizás esta destrucción señala el fin de Siclag puesto que David la abandona pronto y sólo se menciona una vez de paso en Neh. 11:28. Esta referencia pertenece a una época casi 600 años después de David. No se ha descubierto con seguridad el sitio de la ciudad para poder confirmar las épocas de su ocupación habitada.
El secuestro de las mujeres y niños produjo una aguda aflicción entre los hombres de David. No sólo lloraron sino hablaron de apedrear a David (v. 6). Hay una fábula que cuenta cómo el diablo una vez ofreció en venta algunas de sus herramientas. Ahí estaban la malicia, el odio, los celos, el engaño y algunas más, con los precios indicados para cada herramienta. Una, apartada de las demás, sin embargo, llevaba un precio muy alto. Y cuando se le preguntó al diablo por qué se consideraba de tanto valor replicó: “Porque es mi herramienta más eficaz; se llama la depresión. Con esta puedo superar y vencer a cualquiera.” David hubiera podido sentir la presión del desánimo y la desesperación en ese momento. Pero se fortaleció en Jehovah su Dios (v. 6) sin dejarse hundir en el pozo de la depresión.
Este elemento es ese algo extra que tenía David como líder. Y en cambio, Saúl no lo tenía. La palabra fortalecer tiene también la idea de esforzarse o afirmarse. Se ve en los Salmos 18:1 y 27:14 como fortaleza y luego “esfuérzate”. En el NT es lo que dice Efesios 6:10: “fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza.” Y aunque es un mandamiento, no todos los cristianos lo obedecen. El poder de Dios está disponible, pero hay que tomarlo. Es como sentarse en un cuarto oscuro y lamentar no ver bien. La llave está a la mano, pero hay que extender la mano y prender la luz.
David por lo tanto llama al sacerdote Abiatar (ver 22:20) y le pide que traiga el efod para consultar a Dios (ver comentario sobre 23:1–5). La respuesta fue muy contundente. Lit. la respuesta del v. 8 es: “Persigue para alcanzar y alcanzarás y al librar librarás.” La fuerza de estos infinitivos absolutos en heb. es como decir ciertamente o de cierto. Compare el dicho de Jesucristo: “De cierto, de cierto os digo” (Juan 6:47). Lit. dice: “Amén, Amén” y con esto afirma con gran certeza la verdad expresada. El creyente en el día de hoy no precisa el efod del sacerdote aarónico. Ya tenemos “un gran sumo sacerdote que ha traspasado los cielos, Jesús el Hijo de Dios (Heb. 4:14). Podemos acercarnos a él confiadamente. Como David pudo fortalecerse en Dios, nosotros tenemos segura y firme ancla del alma en él también. David es el líder más destacado del AT porque él sabía orar y alabar a Dios y obedecer las indicaciones divinas.
1er Titulo: Fortaleciéndose en Dios en tiempo de aflicción. Versículo 6. Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; más David se fortaleció en Jehová su Dios. (Léase: Salmo 27:1. Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? ▬ Nahúm 1:7. Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.).
Fortalecerse en Dios durante la aflicción implica confiar en su soberanía, orar incesantemente y aferrarse a Su Palabra, encontrando refugio en Su amor incondicional. La fe se sostiene reconociendo que Dios es el consolador, las pruebas producen resistencia y esperanza, y que Su fortaleza divina actúa donde la humana falla, permitiendo superar la adversidad sin desmayar.
Referencias Bíblicas:
«Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa». (Isaías 41:10).
«La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden». (Juan 14:27)
SUPLICA INDIVIDUAL. SALMO DE CONFIANZA: Las dos palabras clave en este Salmo son confianza y enemigos. A pesar de la persecución por los enemigos el salmista confía en Dios. Algunos piensan que el Salmo puede ser del tiempo de la rebelión de Absalón.
La primera parte es un salmo de confianza (vv. 1–6); la segunda parte es una súplica o lamento individual en que el salmista pide socorro a Dios. Algunos piensan que son dos salmos diferentes por esta diferencia de forma y porque en la primera parte se habla de Dios en tercera persona, pero en la segunda se dirige directamente a Dios.
Sin embargo, la singularidad de tema y de estructura litúrgica indican la unidad del salmo. Los vocablos comunes a las dos partes confirman lo mismo: salvación (vv. 1 y 9); adversarios (vv. 2 y 12); corazón (vv. 3, 8, 14); levantar (vv. 3, 12); buscar (vv. 4 y 8); vida (vv. 4 y 13, “vivientes” es el plural de la misma palabra). Por supuesto, el salmista pudo haber usado un poema ya existente para elaborar este Salmo.
Versículo 1. Una declaración de confianza, v. 1
¡Qué afirmación fuerte de confianza en Dios, basada en una relación personal con él que provee una triple defensa: mi luz, mi salvación, fortaleza de mi vida! La luz disipa la oscuridad; salvación o victoria enfatiza la habilidad de Dios de dar la victoria a pesar de las fuerzas en contra; refugio o fortaleza es un lugar de seguridad.
Comentario de Nahúm 1:7: El Dios de la vida es poderoso para defenderla, 1:7-8
Como ya se mencionó, esta parte es una poesía, o un himno acróstico realizado a base de la mitad del alfabeto heb., este tipo de construcción era elaborada así para facilitar la memorización. Hay que entender estos versículos dentro del contexto general del AT, en el cual Dios se presenta como el Salvador del pueblo que estaba bajo el yugo de la muerte (Éxo. 3:7–9). Dios continúa siendo el dador y preservador de la vida.
Por esa razón es Dios celoso y vengador puesto que para él han significado una ofensa las violaciones cometidas por los asirios cuyo imperio se ha construido a base de la muerte; ahora el Dios de la vida…se venga de sus adversarios, y guarda su enojo contra sus enemigos. Pues no dejará impunes estos crímenes, todos serán castigados por sus pecados, pero la venganza de Dios en este caso será contra sus enemigos.
El v. 7 hace un equilibrio con lo que se ha dicho: nuestro Dios es un Dios que tiene celo, ira y venganza, pero también Bueno es Jehovah.
En este caso Nahúm celebra la venganza de Dios sobre los enemigos de su pueblo, por eso ¡Bueno es Jehovah! Es una fortaleza en el día de la angustia, y conoce a los que en él se refugian (v. 7). Jehovah ha sido atacado y oprimido es una ofensa contra Dios. Por eso la venganza de Dios es también la respuesta de los que han sufrido, y que confían en Dios, contra los que han causado ese sufrimiento. Nahúm afirma esto sin mencionar que el pueblo de Judá también ha pecado y por lo tanto también recibirá la reprensión de Dios, pero esto no es óbice alguno para abandonar a su pueblo en el momento en que es angustiado por sus enemigos, y para dejar impunes los crímenes de quienes han irrespetado la vida del pueblo que pertenece al Dios de la vida.
En el v. 8 habla de …al que se levanta contra él, y… sus enemigos, quienes son objeto de su venganza. Ellos han desafiado el poder de Dios tanto por levantarse en forma prepotente como por atropellar la vida de su pueblo. Oprimir al pueblo de Dios es levantarse contra el mismo Jehovah y eso no lo permitirá eternamente el Vengador.
Las figuras que usa Nahúm en este versículo muestran que ya no hay escapatoria para los enemigos y adversarios del pueblo de Jehovah. La primera figura dice: …arrasa con impetuosa inundación al que se levanta contra él. Las inundaciones se caracterizan por cubrir toda la superficie visible sin dejar rastro de lo pasado. Es interesante recordar aquí el diluvio con el que Dios castigó a la humanidad por su pecado (Gén. 7). La inundación que anuncia tiene el carácter de impetuosa, es decir arrasadora y destructora, dando a entender que cuando descienda el nivel de las aguas no habrá rastro de los adversarios sobre la superficie terrestre. De nuevo ha usado la figura de los fenómenos físicos que no pueden ser controlados después de que se han desatado, pero en este caso para castigar a los adversarios y desaparecerlos de la faz de la tierra. La segunda figura se refiere de otra manera a la tenacidad de la venganza divina sobre sus enemigos ¡Aun en las tinieblas perseguirá a sus enemigos!
Dando la idea de que serán perseguidos hasta en la noche, lo cual evidencia la tenacidad del Vengador. Dios no descansará hasta ver destruidos a los enemigos de su pueblo pues no puede dejar que los promotores de la muerte se enseñoreen sobre la tierra y se muestren como los que detentan todo el poder, por ello se cierra la idea de este pasaje al retomar la idea del v. 2 que dice que Jehovah se venga de sus adversarios y guarda su enojo contra sus enemigos.
Nahúm nos muestra en este pasaje un aspecto de Dios que ha sido ignorado, consciente o inconscientemente, por los cristianos al mostrar parcialmente la persona de Dios como un ser tan amoroso que no tiene carácter para reprender, y que si lo hace es a nivel personal. Aquí hay un mensaje para los pueblos que confían en Dios y esperan en él, pues su venganza sobre los que retienen el poder injustamente será una realidad tan cierta como el amor que él nos ha mostrado.
Se debe notar que hasta aquí no se menciona a Nínive, no se ha revelado su nombre. La descripción de Dios en estos versículos es independiente de los actos que puede tener Nínive. Él es vengador, con Nínive o sin Nínive.
2° Titulo: Importancia de consultar al siervo de Dios. Versículos 7 y 8. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos. (Léase: Jueces 1:1 y 2. Aconteció después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron a Jehová, diciendo: ¿Quién de nosotros subirá primero a pelear contra los cananeos? Y Jehová respondió: Judá subirá; he aquí que yo he entregado la tierra en sus manos. ▬ Isaías 8:19. Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?).
Comentario de Las conquistas de Judá y Simeón (Jueces 1:1-2)
1:1-2 Probablemente la consulta fue realizada a través de un sacerdote ante el arca del pacto (cf. 20:26-28). En este libro se recalca con frecuencia la intervención divina para determinar el resultado de los conflictos armados.
Nota: (2° Titulo: Importancia de consultar al siervo de Dios.). Pero cuidado con esto el contexto dice le pidió al sacerdote que le acercara el efod, no dice que le consulto al siervo que era el sacerdote, porque ahora en la gracia tenemos a un solo sacerdote para consultar a Dios por medio de Jesucristo. (2). Tenemos la biblia las Santa Escrituras para hacer consulta a Dios. (No se equivoquen mis hermanas en dar realce al siervo de Dios, ya que ellos son seres humanos iguales que nosotros, ellos se pueden equivocarse, ellos sirven como guías de nuestra vida espiritual, pero es usted quien debe discernir entre lo bueno y lo malo. Ellos no tienen la última palabra, si no el señor Jesucristo a través de las Escrituras Bíblicas.).
La selección que Dios hizo de la tribu de Judá como preeminente militarmente, estaba de acuerdo con la elevación que Jacob profetizó de la tribu en su bendición final (Gn. 49:8).
Después de la muerte de Josué, entonces, cada tribu emprende la tarea de tomar posesión de las ciudades en su territorio (para la repartición de la tierra, ver Jos. 15–19).
Probablemente Israel hizo la consulta de 1:1 a través de un sacerdote en la presencia del arca del pacto (comp. 20:18, 26–28; 1 Sam. 22:9, 10, 15), tal vez utilizando el Urim y el Tumim (ver Núm. 27:21; 1 Sam. 28:6; y la nota sobre 1 Sam. 14:41). Jehovah señala que Judá debe iniciar esta fase de la conquista (1:2). Tan segura es la promesa de victoria que Jehovah la expresa en tiempo pasado, “he entregado” (comp. 3:28; 4:14; 7:9, 14, 15). Un tema resaltado en Jueces es que Jehovah determina los resultados de los conflictos militares.
Pensamiento: Lectura: Josué 9:1-27
versículo. claves: “Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová. Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza concediéndoles la vida; …” – v.14-15
¡Que terrible error cometieron al hacer alianza con los gabaonitas! Y tristemente fue el primer pueblo de muchos que, con el tiempo, fueron dejando entre ellos sin arrojarlos como Dios les había mandado que hicieran. Esos pueblos después fueron la causa de su ruina espiritual, porque al dejarlos entre ellos, se mezclaron con ellos y aprendieron sus caminos, y se volvieron tras sus ídolos, apartándose de Dios y provocándolo a ira.
Todo por “no consultar a Dios” … ¡por no orar!
Si queremos vivir vidas con la bendición de Dios, teniendo victorias espirituales, necesitamos aprender a consultar a Dios antes de tomar cualquier decisión. Cada decisión que tomamos, o nos está acercando a Dios, o nos está alejando de Dios. Nos está fortaleciendo espiritualmente, o debilitando espiritualmente. Nuestras decisiones siempre nos están llevando en una dirección – hacia la obediencia o desobediencia, y siempre traerán consecuencias – buenas o malas. Es por eso por lo que es tan importante aprender a orar y a buscar consejo espiritual en nuestras vidas como cristianos.
Romanos 12:2, “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Israel no consultó a Dios. Tomaron decisiones según su propio criterio y juicio, ¡y cómo les costó después!
Nosotros necesitamos dirección y consejo sabio en nuestra jornada espiritual. Aprendamos a orar a Dios. Aprendamos a buscar consejo sabio. Tengamos cuidado de no tomar decisiones según nuestro propio juicio. Nuestras malas decisiones después nos alcanzarán. Tengamos cuidado de no hacer alianzas que Dios no aprueba. Estamos en este mundo, pero no somos de este mundo; nuestra ciudadanía está en los cielos. Vivamos una vida consagrada a Dios y apartada del pecado. La vida cristiana será una de bendiciones abundantes o tropiezos, derrotas y lamentos. No porque Dios así lo quiera, sino por nuestra falta de caminar con Dios, por nuestras propias malas decisiones.
Salmos 19:12-13, “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.”
Referencias Bíblicas: 1ª de Samuel 14:36-37. «Y dijo Saúl: Descendamos de noche contra los filisteos, y los saquearemos hasta la mañana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Acerquémonos aquí a Dios. Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Mas Jehová no le dio respuesta aquel día».
Josué 9:11 al 14. «Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos provisión para el camino, e id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos; haced ahora alianza con nosotros. Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para el camino el día que salimos para venir a vosotros; y helo aquí ahora ya seco y mohoso. Estos cueros de vino también los llenamos nuevos; helos aquí ya rotos; también estos nuestros vestidos y nuestros zapatos están ya viejos a causa de lo muy largo del camino. Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Jehová.»
Éxodo 18:15. «Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios.»
3er Titulo: Siguiendo adelante conforme a la Palabra de Dios. Versículos 9 y 10. Partió, pues, David, él y los seiscientos hombres que con él estaban, y llegaron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos. Y David siguió adelante con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor. (Léase: Daniel 10:19. y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hablé mi señor, porque me has fortalecido. ▬ Filipenses 3:13 y 14. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.).
Seguir adelante conforme a la Palabra de Dios implica perseverar en la fe, centrando la mirada en Jesús, actuando con obediencia y confiando en Su fortaleza, no en la propia. Significa vivir una vida disciplinada que glorifique a Dios en palabras y acciones, avanzando hacia la meta celestial a pesar de las dificultades, sostenidos por la promesa de Su presencia continua.
Referencias Bíblicas:
Hebreos 13:20-21. «Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén».
Deuteronomio 5:33. «Sigan por el camino que el Señor su Dios ha trazado para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida en la tierra que van a poseer».
Juan 8:12. «Una vez más Jesús se dirigió a la gente y dijo: —Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.»
Comentario de Daniel 10:19: Preparación para la revelación, 10:16–19. Los vv. 10:16–11:1 sirven como una introducción a los caps. 11 y 12, una preparación para lo que sigue. Daniel necesita ser confortado nuevamente para poder escuchar al ángel.
Alguien semejante a un hijo de hombre (v. 16; ver Eze. 1:5, 10; 8:2), alguien similar a los hijos de Adán (hombre genérico), le tocó. El toque celestial le dio a Daniel el poder de hablar, un poder que traspasó la habilidad de un ser humano (ver Isa. 6:7–9; Jer. 1:9). A Daniel se le explica que le habían sobrevenido dolores, una expresión fuerte, usada para las mujeres (“dolores de parto”; ver 1 Sam. 4:19; Isa. 13:8; 21:3), describe una angustia física y emocional que se experimenta bajo dificultades extremas. Su recuperación fue lenta y progresiva (vv. 10, 16, 18, 19).
Comentario de Filipenses 3:13 y 14. [13]. Hermanos, yo no creo haberla aún alcanzado. No es esta una superflua repetición de una confesión de imperfección, ya que algo nuevo se añade ahora. La misma palabra que introduce la frase—hermanos, término cariñoso y en este caso de profunda solicitud (véase 1:12)—muestra que el apóstol está hondamente conmovido. Mucho más claramente que antes, da a entender que la iglesia de Filipos está siendo turbada por personas que creen haber alcanzado la perfección. Estos propagadores del error probablemente basaban su pretensión en el hecho de que, según ellos, no sólo habían aceptado a Jesús como su Salvador, sino que también eran escrupulosamente adictos a los ritos judaicos (véase lo dicho anteriormente en los vv. 1–3). El apóstol rechaza rotundamente las pretensiones de ellos diciendo, por decirlo así: “Esa no ha sido mi experiencia. La rectitud legal, la servidumbre a los mandamientos externos, me ha servido de estorbo más que de ayuda. Y no solamente eso, sino que, como creyente en Cristo y su suficiencia, yo estoy muy lejos de la meta de la perfección espiritual.
Cualquier cosa que otros pretenden haber alcanzado, yo todavía no”.
Sin embargo, esto no significa que Pablo haya perdido la esperanza y abandonado la pelea. Antes, al contrario, se resiste a someterse al pecado. Como contendiente en la carrera, hace hincapié en su empeño.
(2) Su empeño
Pablo escribe: Pero una cosa (hago). Un solo y único objetivo ocupa continuamente el pensamiento del corredor en la carrera: el continuar hacia la meta para ganar el premio. No puede permitir que nada lo distraiga. Su propósito es definido, bien definido.
Así ocurre también con Pablo. Al leer sus epístolas, uno queda asombrado por esta unidad de propósito que caracteriza toda la vida del apóstol después de su conversión. Pablo ponía sus miras en ganar a Cristo y la perfección en él, una perfección no solamente de continua confianza sino también de entregada consagración: “Enséñame a amarte como los ángeles te aman; llena mi alma de una sola y santa pasión”.
“¡Oh!, Señor Jesús,
la plena perfección ansío;
que mores en mi alma;
que siempre seas mío.
Abate mis ídolos;
ahuyenta a mis enemigos.
Lávame ahora, Señor,
y seré más blanco que la nieve.
Más blanco que la nieve,
sí, más blanco que la nieve.
Lávame ahora, Señor,
y seré más blanco que la nieve”.
Tal concentración de pensamiento es desde todo punto necesaria. En la vida diaria las distracciones son frecuentemente desastrosas. La emoción de un viaje que va a hacer a Asia distrae al automovilista. Resultado: un grave accidente. Algo parecido ocurre en el terreno espiritual; las preocupaciones del mundo, el engaño de las riquezas, y toda clase de malos deseos entran y ahogan la palabra del evangelio (Mr. 4:19). Un excesivo apego a los deportes, a la moda en el vestir, al encanto físico, etc., impiden al corredor llegar a la meta espiritual. La verdadera y firme concentración de ideas y propósito es cosa de un incesante esfuerzo por parte del hombre. Al mismo tiempo es el producto de la obra de la gracia en el corazón. Es la respuesta a la oración que dice: “Afirma mi corazón para que tema tu nombre” (Sal. 86:11).
Tal concentración exige ciertos requisitos. El primero es el apartar de la memoria la parte del recorrido que el corredor ya ha cubierto. Pablo dice: olvidando lo que queda atrás. El corredor no mira atrás. Sabe que si lo hace perderá velocidad, se saldrá de la pista, y fracasará en su intento de ganar. Además, el volver la cabeza mientras se corre es sumamente peligroso.
También es así espiritualmente. No es permitido volver la vista atrás. Acuérdese de la mujer de Lot (Lc. 17:32). Cuando Pablo dice que olvida lo que queda atrás, se refiere a una clase de olvido que no es meramente pasivo, sino activo, de forma que cuando el recuerdo de sus méritos, acumulados en el pasado, llega a la mente, inmediatamente lo borra. No es esto un sumirse en el nirvana, ni tampoco el resultado de haber bebido las aguas del Leteo, sino un continuo y deliberado relegar al olvido de cualquier pensamiento de los logros pasados.
El segundo requisito indispensable para una eficaz concentración es el avanzar sin vacilar. Por consiguiente, Pablo continúa: y extendiéndome a lo que está delante. El verbo empleado en el original es muy gráfico. Pinta al corredor con todos sus músculos y nervios tensos, corriendo con todas sus fuerzas hacia la meta, la mano extendida como si quisiera agarrarla.
No menos necesario es el avanzar sin vacilar en la esfera espiritual.
Pero si es cierto que Pablo, estando aún a este lado de la tumba, nunca alcanzará la perfección ético-espiritual—la perfección de condición, o sea, una vida santa, la perfección de una constante, ininterrumpida y plena confianza de su estado—¿por qué, pues, lucha tan ardorosamente por ella? ¿No es una necedad que se esfuerce con tanta constancia y empeño por alcanzar una meta que sabe no logrará plenamente en esta vida? Para estas preguntas hay una doble respuesta:
» a. Aunque nadie puede alcanzar ahora este objetivo, sí es posible, sin embargo, acercarse a él. Este asunto de la perfección ético-espiritual no es, de ningún modo, una proposición extremista: o todo o nada. Según las abundantes enseñanzas de Pablo, existe tal cosa como el progresar en el camino de la santificación. La línea de avance bien puede ser un zigzag, pero esto no excluye la idea de un verdadero progreso. En efecto, tal proceso, tal desarrollo gradual, debe ser considerado como normal cuando la semilla de la verdadera religión ha sido plantada en el corazón (Mr. 4:28; Fil. 1:6, 9, 26; 4:17; también Ef. 4:12, 13; Col. 1:9–11; 1 Ts. 3:12; 4:1, 10; 2 Ts. 1:3; 1 Ti. 4:15; 2 Ti. 2:1).
» b. Tal perfección espiritual en Cristo, considerada como un don gratuito de Dios, ¡es realmente concedida sólo a aquellos que luchan por ella! El premio es otorgado a los que prosiguen hacia la meta (v. 14; cf. 2 Ti. 4:7, 8).
La concentración de pensamiento, el olvido, y la progresión, son, por lo tanto, la clave del empeño espiritual que produce en la perfección. Es por estos medios que uno prosigue hacia la meta.
(3) Su meta
[14]. Por eso Pablo continúa: prosigo hacia la meta. Por derivación, la palabra traducida meta es aquello hacia lo que uno dirige su mirada, el objetivo. La vista de aquella columna que había al final de la pista animaba al corredor durante toda la carrera, haciéndole redoblar sus esfuerzos. Corría recto hacia la meta, es decir, siguiendo la línea que unía sus ojos
con la meta.
En la carrera espiritual esa meta es Cristo, es decir, la perfección ético-espiritual en él (véase Fil. 3:8, 12). El apóstol anheló con todo su corazón ser completamente librado del pecado. Buscó ardorosamente la gloria de Dios por todos los medios a su alcance, particularmente como testigo a todos los hombres (Hch. 22:15, 21; 26:16–18), para que por todos modos pudiera salvar a algunos (1 Co. 9:22).
(4) Su galardón
El corredor nunca olvida el premio (1 Co. 9:24, 25; 2 Ti. 4:8; He. 12:2). Por eso, Pablo continúa: hacia el galardón de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús. Al final de la carrera, el corredor que tuvo éxito fue llamado desde la arena del estadio al palco presidencial para recibir el premio, que consistía en una corona de laurel. En Atenas, desde los tiempos de Solón, el vencedor olímpico recibía también la suma de 500 drachmai. Además, su manutención corría a cargo del tesoro público y se le concedía un asiento de primera fila en el teatro.
Probablemente todos estos detalles estaban en el fondo del pensamiento de Pablo cuando declaró que corría hacia la meta, hacia el galardón de la soberana vocación de Dios en Cristo. Sin embargo, la figura ilustrativa y el significado espiritual no se corresponden completamente aquí—¿acaso no sucede siempre así? —pues, aunque el premio en ambos casos es concedido al final de la carrera, la vocación soberana de que el apóstol habla aquí fue hecha ya en su conversión y, por tanto, no solamente al final de la prueba. Aquí, pues, como en otros lugares de los escritos de Pablo, se habla del llamamiento eficaz del evangelio. Es un llamamiento celestial, un llamamiento santo, un llamamiento para vivir en santidad. De esta forma, Pablo es llamado continuamente por Dios para mirar hacia arriba. Véase C.N.T. sobre 2 Ts. 1:11; también C.N.T. sobre 2 Ti. 1:9. Sin embargo, el premio que corresponde a este llamamiento, y que es dado a aquellos en quienes este llamado ha hecho su obra, es otorgado cuando la carrera ha terminado y se ha vencido. En ese momento, Pablo, junto con todos los santos, será arrebatado a recibir al Señor en el aire, para estar siempre con él en el nuevo cielo y en la nueva tierra (1 Ts. 4:17). Este llamamiento santo, esta soberana vocación, es posible solamente en Cristo Jesús. Sin él, esta llamada jamás hubiese sido hecha ni obedecida. Sin su sacrificio expiatorio, jamás podría ser otorgado el glorioso premio al que conduce al llamamiento.
¿Hay alguna diferencia real entre meta y premio? En cierto sentido son una misma cosa. Ambos indican a Cristo, la perfección en él. Sin embargo, la meta y el premio representan diferentes aspectos de la misma perfección, según veremos a continuación:
» a. Cuando esta perfección es llamada meta, se le considera entonces como el objetivo del esfuerzo humano. Y cuando es llamada premio, como el don de la gracia soberana de Dios. Dios da la vida eterna a los que aceptan a Cristo por una fe viva (Jn. 3:16). El otorga perfección a los que se esfuerzan por obtenerlo. Aunque sea verdad que el creer y el esforzarse dependen por completo de la gracia de Dios desde el principio hasta el fin, no obstante, nos toca a nosotros abrazar a Cristo y la salvación en él. Somos nosotros quienes debemos esforzarnos por entrar. ¡Dios no cree ni se esfuerza por nosotros!
» b. La meta absorbe la atención en la carrera que se está corriendo o que fue corrida; el premio la fija en la gloria que comenzará en el nuevo cielo y en la nueva tierra. Así, el traer los pecadores a Cristo, haciéndolo con perfecta devoción, pertenece a la meta. La perfecta comunión con los que son salvos, en y después del día de la gran consumación, pertenece al premio. Por consiguiente, se puede distinguir entre meta y premio, como Pablo hace aquí y, por implicación, en 2 Ti. 4:7, 8.
Con este glorioso premio en su mente—las bendiciones de la vida eterna; tales como la sabiduría, el gozo, la santidad, la paz, la comunión, todo en perfección, todo disfrutado a la gloria de Dios, en un maravilloso universo restaurado, y en compañía de Cristo y de todos los santos—Pablo prosigue hacia la meta.
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lectura Bíblica: 1ª a Los Corintios 10: 23 al 26. 23. Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 24. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. 25. De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; 26. porque del Señor es la tierra y su plenitud.
Comentario general del contexto Bíblico: (10:23-28) La libertad cristiana ▬ Tropezadero: Segundo, ¿los actos lícitos son siempre permisibles? Recuerden el tema de este pasaje: Los límites de la libertad cristiana. El problema particular de la iglesia de Corinto estaba relacionado con las reuniones sociales y de fraternidad con sus vecinos y colegas (vea las notas – l Co. 8:1-13; 10:14-15 para un análisis). Se ha planteado que cuando una persona participa en una reunión se identifica con esa reunión. A la luz de esto, ¿quiere decir esto que un creyente no debe asistir nunca a una reunión social o de fraternidad celebrada por un incrédulo? Y qué hay de la pregunta más específica: ¿Qué puede comprar, comer, y beber un creyente (v. 31; cp. 1ª Co. 8:8; Ro. 14:21)?
Las Escrituras proporcionan cinco pruebas en estos versículos.
▬ 1. Prueba 1: ¿Nos conviene y nos edifica el acto (v. 23)? Puede ser lícito, legal, y estar permitido:
- ¿Pero nos conviene?: Es beneficioso, práctico, útil?
- ¿Pero nos edifica?: Proporciona crecimiento, construcción, madurez?
▬ 2. Prueba 2: ¿Busca el bienestar de otros (v. 24)? No debemos actuar para nosotros mismos, sino para otros.
▬ 3. Prueba 3: ¿El acto viola nuestra conciencia (vv. 25-26)? El versículo lidio específicamente con el problema de los corintios. Era una práctica común que los sacerdotes del templo tomaran la carne de los sacrificios animales y se la vendieran a los mercados al por mayor. Alguno creyentes se molestaban por el hecho de que pudieran estar comprando carne sacrificada a los ídolos. De un modo sencillo, Pablo dice que se compre la carne y que no se hagan preguntas acerca de su proveniencia, porque la tierra con todas sus criaturas y provisiones son del Señor. El animal fue creado por Dios para alimentamos; por lo tanto, si hay un error, lo cometieron los adoradores de los ídolos, no el creyente que usa el animal con el propósito que Dios le dio. Sucede lo siguiente: “El creyente no debe hacer nada que viole su conciencia”. No debe estar haciendo preguntas ni creando un problema de asuntos pequeños y minúsculos (escrúpulos). A las opiniones personales, los escrúpulos, las reglas y regulaciones que perturban la conciencia no se les debe forzar ni convertir en un problema.
▬ 4. Prueba 4: ¿Es cortés y amable (v. 27)? Si un incrédulo nos invita a una reunión social y tenemos deseos de ir, entonces debemos ir por cortesía y amabilidad. Sin embargo, luego de llegar allí no debemos hacer preguntas que nos perturben nuestra conciencia. Una conciencia clara ante Dios es mucho más importante que una reunión social. (Nota: Esto se aplica a las actividades específicas de las reuniones sociales también. Ningún creyente debe participar en una actividad:
- Que viole su conciencia (vv. 25, 27, 28).
- Que lo identifique como una persona mundana (vv. 16-18).
▬ 5. Prueba 5: ¿Hiere la conciencia de otra persona? El mensaje del versículo es claro: si participar de cualquier carne o bebida o si participar en cualquier reunión actividad ofende a un hermano, entonces no debemos participar. Su conciencia y su vida son mucho más importantes que cualquier comida o bebida o cualquier reunión o actividad social. Esta es la prueba que controla a todas las otras. Aunque nuestra conciencia no se perturbe, debemos actuar por el bien de otros. No debemos hacer las cosas si ofenden a otros, no importan cuán lícitas, legales, y aceptables sean.
“Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Ro. 14:13).
“Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Ro. 14:15-17).
“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).
“Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles” (1 Co. 8:9).
“De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano” (1 Co. 8:12, 13).
“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).
Nota del Expositor: «Cristo nos llamó a una libertad gloriosa, que debe buscar exaltación de Dios y la bendición del prójimo».
1er Titulo: Necesario discernimiento espiritual en el cristiano para decidir la que conviene y edifica Versículo 23. Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. (Léase: Efesios 1:17 y 18. para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. ▬ Hebreos 5:14. pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.).
Libertad de conciencia: Algunos corintios que habían visto cómo se conducía Pablo, ahora podían argumentar que se contradecía. Podían objetar que mientras él practicaba la libertad cristiana comiendo en casa de gentiles, a ellos les prohibía hacerlo. Pablo había dado su palabra de que no volvería a comer carne, para evitar de que su hermano cayese en pecado (8:13). Pablo necesitaba explicarse, a fin de no enseñar preceptos contradictorios. Tenía que hacer una distinción entre lo que es esencial y lo que es accidental. Su enseñanza más importante era que los corintios deberían vivir de una manera que promoviese el bien del prójimo (v. 24) y que glorificase a Dios (v. 30). Cualquier otra cosa era negociable. En una palabra, es idolatría comer carne sacrificada en el comedor de un templo pagano, pero no es malo comer la carne comprada en la carnicería. Por otra parte, si a un cristiano lo invitan a un hogar gentil y se entera de que la carne que se está sirviendo procede del templo de un ídolo, entonces debería abstenerse de comerla por consideración de la conciencia de su prójimo.
Comentario versículo [23]. «Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo edifica. 24. Que nadie busque su propio provecho, sino el del prójimo.
«‘Todo está permitido’, pero no todo es provechoso». Este lema de los corintios ya apareció anteriormente (6:12), pero en el contexto de la inmoralidad sexual: algunos cristianos de Corinto se tomaban libertades respecto a su vida social. En este versículo, Pablo vuelve a citar el lema, pero ahora lo aplica al asunto de comer carne de la carnicería (v.25).
Lo breve del lema todo está permitido oscurece lo que Pablo quiere decir. Aquí no ocurre el pronombre me (cf. 6:12; véase Eclesiástico 37:26–28), así que es improbable que hable sólo de sí mismo. El contexto sugiere una aplicación más amplia: hasta los filósofos en los círculos helénicos planteaban preguntas similares sobre la libertad, y los judíos eran expertos en preguntar qué era permitido y qué no. Por eso, los ministros judíos proveyeron de cientos de mandamientos y estipulaciones humanas. Creían que el hombre bueno era libre, porque su conducta era irreprochable. No obstante, dentro de la membresía de Corinto, al parecer algunos cristianos judíos cuestionaban la libertad cristiana de Pablo. En el capítulo 10, respecto al asunto de la idolatría, Pablo se dirige a los cristianos judíos. Pero el desafío de Pablo no sólo venía del sector judío, también surgía del sector gentil.
Pablo tiene una contra respuesta al lema de los corintios: «pero no todo es provechoso». Aludiendo implícitamente a los intereses egoístas de algunos, Pablo afirma que el egoísmo hace nula la posibilidad de recibir premios.
» b. «‘Todo está permitido’, pero no todo edifica». Pablo repite el lema, pero esta vez responde de otra forma, habla de lo que no edifica. La labor de edificar es siempre algo que uno hace por otros. Así que, es lo opuesto a lo que nos aprovecha, el beneficio no es para nosotros. Pablo enseñó a los corintios que el amor y la búsqueda de la paz llevan a la edificación mutua (8:1; Ro. 14:19).
Comentario de Efesios (1 17-18) Conocimiento, de Dios: La gran necesidad de los creyentes es la de crecer en el conocimiento de Dios. Advierta que el Dios que debemos conocer está claramente identificado. No es el dios de nuestras propias mentes ni pensamientos ~el dios que concebimos cuando imaginamos como es Dios- el dios hecho por las mentes y manos del hombre el dios de la religión.
[]. El Dios que debemos conocer es el Dios de Jesucristo: Es decir, el Dios al que adoro Jesucristo cuando estaba
en la tierra como Hombre; el Dios que Jesucristo vino a revelarle a los hombres. No hay otro Dios, no un Dios verdadero y vivo. Si realmente vamos a conocer a Dios, debemos llegar a conocer al Dios al que Cristo adoró y reveló.
[]. El Dios que debemos conocer es el Padre de la gloria, es decir, el único Dios verdadero y vivo, la Suprema Majestad y el Señor Soberano del universo -el que es la Suprema inteligencia y el poder del universo y quien ha creado todo y las reglas para todo- el que es omnipotente (todo poderoso), omnipresente (presente en todas partes) y tan expansivo que su solo ser y presencia va más allá de las estrellas y abarca todo lo que es o alguna vez será. El que declara que “has puesto tu gloria sobre los cielos” (Sal. 8:1).
[] Este es el Dios que debemos conocer. Como se ha dicho, Él es el único Dios vivo y verdadero, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, y el Dios de la gloria. Los creyentes deben crecer cada vez más en el conocimiento de Él, deben obtener un conocimiento constantemente creciente de Él.
Si los creyentes van a crecer en el conocimiento de Dios, hay tres cosas esenciales a tener en cuenta. Y recuerde que estas cosas son tan importantes que Pablo oró incesantemente para que Dios se las diera al creyente.
▬ 1. En primer lugar, para crecer en el conocimiento de Dios, un creyente debe tener el espíritu de la sabiduría (sophia). (Ver nota, Sabiduría, Ef. 1:8 para su significado).
» a. Advierta la frase “el espíritu de la sabiduría”. Lo que el creyente necesita de Dios es un espíritu…
- Un espíritu que busque y persiga el conocimiento.
- Un espíritu que tenga hambre y sed de conocimiento.
- Un espíritu que busque cada vez más el conocimiento.
» b. El conocimiento puede entenderse mejor por medio de las palabras qué y cómo. La sabiduría significa
conocer qué es algo, qué hay detrás de algo, y qué se puede hacer. Es saber cómo usar o asociar algo. Por lo tanto, el conocimiento espiritual significa…
- Saber quién es Dios y cómo relacionarse con Él.
- Conocer la verdad y cómo usarla.
- Saber qué hacer y cómo hacerlo.
- Saber cómo vivir vidas cada vez más fructíferas, por la gloria de Dios y por el bienestar de los hombres.
» c. La sabiduría difiere del conocimiento. El conocimiento es el aprehender hechos, pero con eso no basta. Se necesita mucho más: Una persona debe saber cómo utilizar los hechos. Allí es donde ingresa la sabiduría. La sabiduría sabe cómo utilizar los hechos. El punto es este: No basta con conocer los hechos sobre Dios, una persona debe conocer a Dios en forma personal. Debe saber cómo experimentar los hechos acerca de Dios. Debe utilizar los hechos para desarrollar una relación personal con Dios -una relación creciente- una relación que sea intima, que crezca cada vez con mayor profundidad. Este es el significado de la palabra “conocimiento” (epignosei): Una relación personal e íntima con Dios, una experiencia personal con Dios. No es un conocimiento intelectual de Dios, sino un conocimiento práctico de Dios.
Pensamiento 1: Si el creyente va a crecer en el conocimiento de Dios, debe buscar la sabiduría de Dios más que cualquier otra cosa en esta tierra. Es la persona que tiene hambre y sed de Dios y de su justicia la que se ve satisfecha.
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” (Mt. 7:24).
“En quien [Cristo] están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col. 2:3).
“Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti. 3:15).
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).
“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg. 3:17).
▬ 2. En segundo lugar, para crecer en el conocimiento de Dios, un creyente debe tener el espíritu de revelación.
- Nuevamente, advierta la frase “espíritu de revelación”. Es el Espíritu Santo el que revela a Dios al creyente. Esto está sumamente claro en las Y Escrituras.
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Co. 2:9-12).
El creyente tiene dentro de sí al Espíritu Santo viviendo dentro de él (Jn. 14:16-17; 14:26; 16:12-15; l Co. 6:19-20; 2 Co. 6:16). El Espíritu Santo vive en él para enseñarle las cosas profundas de Dios. Pero advierta qué debe tener el creyente para crecer en el conocimiento de Dios: “el espíritu de la revelación” …
- Un espíritu que va tras de Dios.
- Un espíritu que busca conocer a Dios.
- Un espíritu que tiene hambre y sed de Dios por encima de todo.
La palabra “revelación” (apokalupseos) significa manifestar, revelar, develar, descubrir, abrir. Es obra del Espíritu Santo revelar el conocimiento de Dios a los cristianos. De hecho, es obra del Espíritu Santo revelar el significado de toda verdad a los cristianos (Jn. 14:26; 16:12-15). Esto se ve claramente en 1 Co. 1:9-16 donde la sabiduría del mundo se contrasta con la sabiduría de Dios. Un cristiano espiritual ve (a través del Espíritu que se le revela) el significado que existe detrás de los eventos mundiales, así como también de las experiencias cotidianas. Él comprende quién y qué están detrás de los eventos de la historia y de la experiencia humana. Por lo tanto, obtiene un conocimiento creciente de Dios día tras día
Pensamiento 1: Si el creyente debe crecer en su conocimiento de Dios, la riqueza y las cosas profundas de Dios deben serle reveladas al creyente. Pero las cosas de Dios son como todas las cosas que valen la pena: no se entregan a los hombres en bandejas de plata. Un hombre debe buscar aprender cada vez más sobre Dios. Debe buscar tener la verdad de Dios revelada para él.
Pensamiento 2: Lehman Strauss señala que la filosofía humana dice “conócete a ti mismo” (Devotional Studies in Galatíans & Ephesians [Estudios devocionales en Gálatas y Efesios], p. 132). Sin embargo, Jesús dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).
Conocerse a sí mismo es importante, muy, pero muy importante. Pero la cosa más grande de todo el mundo consiste en conocer a Dios personalmente y saber que uno vivirá con Dios para siempre. Dios y la vida eterna son la cumbre del conocimiento. Es mejor saber que uno nunca morirá que saber todo lo que hay respecto de uno mismo y perder ese conocimiento al morir.
▬ 3. En tercer lugar, para crecer en el conocimiento de Dios un creyente debe tener iluminados los ojos de su corazón. Esta es una hermosa descripción del corazón: “los ojos del corazón”.
El corazón debe estar abierto para que pueda verse la luz de Dios. Un corazón abierto es responsabilidad tanto del creyente como del Espíritu Santo.
[] El creyente debe abrir su corazón y focalizar su atención, inteligencia y voluntad en conocer a Dios.
[] El creyente debe buscar al Espíritu Santo para iluminar e inundar su corazón con las cosas de Dios.
“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Co. 4:6).
“Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Ef. 1:18).
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9).
“Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas” (Sal. 18:28).
“La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Sal. 119:130).
(1:18) Conocimiento, de Dios: Los resultados de conocer a Dios son triples.
▬ 1. Un creyente llega a conocer la esperanza del llamado de Dios. ¿Cuál es la esperanza para el creyente? Es lo que ya se ha tratado en las grandes bendiciones espirituales de Dios (Ef. 1:13-14).
[] Que debemos ser santos y sin mancha, viviendo delante de Dios por los siglos de los siglos en amor (v. 4).
[] Que debemos experimentar lo que significa ser adoptados como hijos de Dios, por los siglos de los siglos (vv. 5-6).
[] Que debemos experimentar la redención eterna y el perdón de los pecados (v. 7).
[] Que debemos poseer la sabiduría y el entendimiento de Dios (v. 8).
[] Que debemos vivir en el cielo y la tierra perfectos donde no habrá más divisiones sino paz y unidad en Cristo Jesús (w. 9-10).
Dicho de manera sencilla, Dios nos ha llamado para que estemos de pie ante Él en el nombre y justicia de Jesucristo, estar delante de Él como lo hace Jesucristo: perfecto. Es evidente que no somos perfectos, no ahora, no todavía. Pero llegará el día en que lo seremos. En este momento experimentamos las bendiciones de Dios solo en parte, solo de manera imperfecta.
Pero cuando llegue el glorioso Día de la redención, seremos hechos justos al igual que nuestro Señor Jesucristo, justos y perfectos, con la posibilidad de vivir ante la presencia de Dios, adorándolo y sirviéndolo para siempre. Esta es la esperanza del creyente, este es el llamado del creyente.
“Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga” (Mt. 13:43).
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:16-17).
“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Ro. 8:29-30).
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a si mismo todas las cosas” (Fil. 3:20-21).
“Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).
“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que
cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Jn. 3:2).
▬ 2. Un creyente llega a conocer la herencia de Dios, su herencia en los santos. Los creyentes mismos son la herencia, es decir, el legado y posesión de Dios. Cuando llegamos a conocer a Dios, aprendemos quiénes somos, la posición gloriosa que Dios no ha dado: Él nos ha convertido en su posesión y legado. (Véase nota, Herencia – Ef. 1:11-13 para una mayor discusión sobre este tema).
▬ 3. Un creyente llega a saber y a experimentar el enorme poder de Dios. Al tratar este glorioso resultado, Pablo explota en un tratamiento sobre el poder de Dios que fue claramente demostrado en lo que Él hizo por Cristo. Debido a su longitud, se lo trata como un tema separado en el siguiente bosquejo.
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Ef. 3:20).
Comentario de Hebreos: (5:14) Madurez, espiritual: Una persona se vuelve inmadura porque no ejercita sus sentidos mentales y espirituales. Note estos elementos:
▬ 1. Note que es posible llegar a la “adultez” en la vida cristiana; es posible alcanzar la madurez en Cristo. Una persona puede crecer espiritualmente hasta que haya crecido y madurado completamente en Cristo. Esto es lo que Dios espera de todos nosotros.
▬ 2. Note lo que es una persona madura. Una persona madura y crecida es una persona que discierne entre el bien y el mal. Es una persona que lleva una vida justa y religiosa. Ha sobrepasado
- el solo asistir a la adoración y estudios bíblicos
- el solo cumplir con los rituales y ceremonias de la religión
- el solo ofrendar dinero
- el solo leer la Biblia
- el solo orar
El creyente maduro hace todas estas cosas, sí, pero hace más, mucho más:
=> Estudia la Palabra de Dios.
=> Separa espacios de tiempo todos los días para la oración y la adoración.
=> Vive y se mueve y tiene su ser en oración; es decir, ora continuamente.
=> Mantiene sus pensamientos y su mente en Cristo y en la obediencia hacia Él.
=> Da testimonio de Cristo, transmite la salvación gloriosa del mal y de la muerte de este mundo.
=> Discierne tanto el bien como el mal, y hace el bien.
El creyente maduro puede discernir entre la religión verdadera y la falsa, argumentos verdaderos y falsos, pecados, y justicia. Él sabe…
- cuándo mirar y cuando no mirar.
- cuándo comer y cuándo no comer.
- qué beber y qué no beber.
- cuándo ir y cuándo no ir.
- a cuáles eventos sociales asistir y a cuáles no asistir.
- qué escuchar y qué no escuchar.
- dónde se predica y se enseña realmente a Cristo y dónde no.
- con quién confraternizar y con quién no.
- cuándo hablar y cuándo no hablar.
- quién enseña la verdad y quién no.
El creyente maduro vive para Cristo. Él discierne entre el bien y el mal.
▬ 3. Note cómo una persona madura alcanza la adultez en Cristo. Al ejercitar sus sentidos o facultades mentales y espirituales. Una persona tiene que ejercitar su mente y su espíritu. No puede ser haragana ni perezosa, cómoda y confiada; mentalmente; ni espiritualmente. Tiene que estar alerta para controlarse y disciplinarse a si misma. Tiene que poner su energía y esfuerzo, concentrarse y centrar su mente y vida en Jesucristo y en su salvación, misión y propósito.
“y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Ef. 4:23).
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8).
“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:5).
“Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor” (1 Co. 7:35).
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Is. 26:3).
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:6).
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1-2).
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:19-20).
“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).
2° Titulo: Renuncia personal en favor de su prójimo. Versículo 24. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. (Léase Romanos 15:1 y 2. Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación. ▬ Filipenses 2: 3 y 4. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros ▬ 2ª a los Corintios 12:15. Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos.).
Comentario del versículo 24 (viene del tema v.23)» c. «Que nadie busque su propio provecho, sino el del prójimo». Continuando su consejo pastoral para los creyentes de Corinto, Pablo añade una oración que nos recuerda exhortaciones de otras de sus cartas: «Cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo» (Ro. 15:2) y «Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás» (Fil. 2:4). El contenido de todas estas exhortaciones hace eco de la enseñanza de Jesús, cuando él resumió el Decálogo, diciendo: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt. 22:39). Pablo nota que este resumen es el cumplimiento de la ley (Ro. 13:10) y Santiago lo llama la ley real (Stg. 2:7).
No es fácil velar por los intereses de otro. Por naturaleza estamos inclinados a buscar primero nuestro propio bien, y después, si queda tiempo y medios, pensamos en los demás. Jesús enseñó la parábola del buen Samaritano para mostrarles a los expertos en la ley del Antiguo Testamento cómo amar al prójimo (Lc. 10:25–37). El mandato de Pablo de buscar el bien de los demás refuerza su contra respuesta, pero no todo edifica. Edificar y buscar el bien de los demás son la misma cosa.
Comentario de Filipenses 2: 3 y 4: (2 3) Humildad, Humildad de mente: Está el rasgo de humildad o de humildad de mente. Advierta dos puntos significativos.
▬ 1. Una iglesia fuerte y activa siempre enfrentará dos problemas para poder levantar cabeza: La rivalidad y la gloria vacía.
» a. Algunas personas simplemente se esfuerzan por otros. Ellos no han madurado en el Señor aún; por lo tanto, ellos se rinden ante los siguientes aspectos:
- hablar sobre diferencias • deseo de posición • amar la adulación • celos • deseo de reconocimiento • formación de camarillas • envidia • oposición
Si no consiguen las cosas a su manera o lo que desean, luchan en contra de la iglesia o de otros miembros. El resultado es la desunión y la división, uno de los crímenes más terribles dentro de la iglesia de Dios.
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:3).
“Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Ti. 2:14).
“Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido” (2 Ti. 2:24).
“Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad” (Stg. 3:14).
“No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio” (Pr. 3:30).
“Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella” (Pr. 20:3).
“No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado” (Pr. 25:8).
“El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno es como el que toma al perro por las orejas” (Pr. 26:17).
» b. Algunas personas van a buscar gloria dentro de la iglesia. Pero advierta cómo lo llaman las Escrituras: Vanagloria, que significa gloria vacía. Algunas personas sólo quieren la atención, el reconocimiento, la posición, las adulaciones, las alabanzas, la honra. Quieren que la gente busque su consejo y opinión. Desean estar en los comités principales y ser reconocidos como un líder de la iglesia.
“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).
“Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos seria el mayor” (Lc. 22:24).
“¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” (Jn. 5:44).
“El que ama la disputa, ama la transgresión; y el que abre demasiado la puerta busca su ruina” (Pr. 17:19).
“Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Is. 14:13-14).
“Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová” (Abd. 4).
▬ 2. El espíritu que debe prevalecer en una iglesia fuerte es el de la humildad y de la humildad de mente. De hecho, la única forma en que una iglesia puede permanecer fuerte y ser bendecida por Dios es que su gente ande en un espíritu de humildad (véase Estudio afondo I, Humildad, Fil. 2:3).
ESTUDIO A FONDO 1
(2:3) Humildad (tapeinophrosune), Humildad de mente (tapeinos): Ofrecerse como sumiso; caminar en un espíritu de humildad; presentarse como humilde y humilde de mente; ser de bajo grado y bajo rango; no ser arrogante, orgulloso, altivo o afirmativo.
Advierta: Una persona humilde puede tener una alta posición, poder, riqueza, fama y mucho más, pero tiene en si un espíritu de humildad y sumisión. Se niega a si mismo en nombre de Cristo y a fin de ayudar a los demás.
Los hombres siempre han considerado a la humildad como a un vicio. Un hombre humilde es, con frecuencia, considerado como un cobarde, un tipo de persona servil, despreciable, esclavizada. Los hombres le temen a la humildad. Sienten que la humildad es una señal de debilidad y que los hará objeto de desdén y abuso y que los excluirá y hará que lo ignoren.
Debido a todo esto, los hombres ignoran y no toman en cuenta la enseñanza de Cristo sobre la humildad. Esto es trágico:
[] Puesto que se necesita un espíritu humilde para la salvación (Mt. 18:3-4).
[] Porque la idea de Dios sobre la humildad no es la de debilidad ni la de cobardía.
Dios hace fuerte a la gente, lo más fuerte que pueden llegar a ser. Dios no quiere significar por humildad lo que significa para los hombres. Dios infunde un espíritu nuevo y fuerte dentro de una persona y hace que esa persona lo conquiste todo a lo largo de la vida. Él no quiere que una persona camine en el sendero del orgullo. Él quiere que la persona haga lo que dice la definición: Ofrecerse en un espíritu de sumisión y humildad; no actuar con soberbia, orgullo, altivez, arrogancia ni afirmación.
La humildad es algo que debe desarrollarse. Las Escrituras nos dicen cómo hacerlo:
“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt. 11:29).
“Y dijo: De cierto os digo, que, si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (Mt. 18:3-4).
“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).
“Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” (Ro. 12:16).
“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Ef. 4:1-2).
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:3-4).
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Col. 3:12-13).
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (1 P. 5:6).
Contrario a lo que el mundo cree, la humildad cosecha beneficios increíbles. Un estudio a fondo de los versículos anteriores lo demuestra.
▬ 1. La humildad se da en una persona que va hacia Cristo y aprende de Él. Conduce a la evaluación propia, una evaluación valiente y honesta. Cuando una persona mira a Jesucristo, ve lo que debería ser y esto lo motiva a convertirse en lo que debería ser. Ve dónde debe mejorar y es conducido a llenar las brechas.
▬ 2. La humildad deriva en la conversión, garantizando nuestra entrada al reino del cielo.
▬ 3. La humildad deriva en nuestra exaltación por parte de Cristo en ese día glorioso de redención.
▬ 4. La humildad deriva en relaciones sanas y en beneficios comunitarios y sociales (cp. Ro. 12: l6; Ef. 4: l-2; Fil. 2:3-4; Col. 3:12-13; l P. 5:6). Por ejemplo…
- Reconoce y alaba a los demás.
- Lleva a mejores relaciones.
- Alienta y ayuda a los demás.
- Motiva a los demás a crecer cada vez más.
Cristo exige que sus seguidores caminen en humildad. La práctica de la humildad exige dos cosas.
▬ 1. La humildad exige una evaluación sincera de uno mismo. Barclay señala esto. La humildad proviene de conocernos, tal como somos en realidad. Proviene de una apreciación sincera de nosotros mismos. Se necesita valor para mirar dentro de nosotros y se necesita sinceridad para vernos tal cual somos: Básicamente centrados en nosotros mismos, un manojo de admiración propia; y amor propio. Solemos dramatizamos.
Solemos vernos a través de cristales color de rosa. Nos vemos…
- En el centro de la acción.
- Como el héroe de un rescate espectacular.
- Como el gran político que marcha hacia la victoria.
- Como el famoso deportista que salva el juego en el último segundo o que realiza una jugada récord.
- Como la reina de la belleza que embelesa a las multitudes.
- Como el trabajador más brillante.
- Como el Principe Encantado o Cenicienta barriendo a otros de sus pies.
Siempre estamos en el centro de la escena. La humildad comienza a llegar cuando honestamente nos enfrentamos a nosotros mismos y admitimos nuestra calidad de estar centrados en nosotros mismos. El hecho de estar centrados en nosotros mismos debilita y limita las relaciones y los logros. La humildad alcanza su peso cuando perdemos nuestras vidas en la causa de Cristo y el bienestar de los demás.
▬ 2. La humildad requiere valor. Se necesita valor para ser honesto respecto de la propia actitud de estar centrado en uno mismo, y valor para convertirse o cambiar yendo hacia Cristo como un niño pequeño (Mt. 18:3-4). Se requiere valor para centrarse en Cristo y en las personas y para entregamos a la causa de Cristo y de los demás.
“Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” (Ro. 12:16).
“Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo” (1 Co. 8:2).
“Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, así mismo se engaña” (Gá. 6:3).
“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:16).
“Porque tú salvas al pueblo afligido, más tus ojos están sobre los altivos para abatirlos” (2 S. 22:28).
“Con arrogancia el malo persigue al pobre; será atrapado en los artificios que ha ideado” (Sal. 10:2).
“Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; más con los humildes está la sabiduría” (Pr. 11:2).
“Ciertamente la soberbia concebirá contienda; más con los avisados está la sabiduría” (Pr. 13:10).
“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Pr. 16:18).
“Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamiento de impíos, son pecado” (Pr. 21:4).
“¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él” (Pr. 26:12).
“El altivo de ánimo suscita contiendas; más el que confía en Jehová prosperará” (Pr. 28:25).
“¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!” (Is. 5:21).
“Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra” (Is. 24:4).
“Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová” (Abd. 4).
“He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; más el justo por su fe vivirá” (Hab. 2:4).
“En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte” (Sof. 3:11).
(2:4) Humildad: Está el rasgo de controlar el interés propio o lo que Barclay denomina concentración en el yo. Dicho de manera muy sencilla, un creyente cristiano debe olvidarse de sí. Debe dejar de mirar sus propias cosas, como…
- ambición • ser rechazado • no ser reconocido • deseos • ser pasado por alto • no ser honrado • posición • ser desatendido • no haber recibido una posición • anhelos • ser ignorado
Los creyentes deben concentrarse en Cristo y su ministerio para la gente y alcanzar el mundo con el glorioso evangelio de la salvación. No deben concentrarse en sí mismos. El mundo está demasiado necesitado; y demasiado desesperado para que cualquier creyente se centre en sí mismo. Se necesita que todo creyente alcance a los perdidos y solos, a los introvertidos y desvalidos, a los hambrientos y a los que tienen frio, a los pecaminosos y destinados a juicio de su comunidad y ciudad, país y el mundo. Todo creyente no necesita estar pensando en sus propias cosas, sino en las cosas de los demás. Debe…
- visitar • testificar • transmitir • ministrar • alimentar • escuchar • planificar • ayudar • vestir • aconsejar • enseñar
“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).
“Fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis” (Mt. 25:43).
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (Lc. 9:23-24).
“Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).
“Como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos” (1 Co. 10:33).
“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Co. 8:9).
“No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).
2ª a los Corintios 12:15: Yo, con mucho placer gastaré [todo] y me gastaré por vosotros. Si os amo hasta
el extremo, ¿deberé acaso ser menos amado?
» a. «Yo, con mucho placer gastaré [todo] y me gastaré por vosotros». En esta oración Pablo enfatiza el pronombre yo, el cual posee la intensidad de «yo mismo». Se señala a sí mismo como el padre espiritual de ellos, quien ofrece liderazgo y determina las cosas. En segundo lugar, escribe una frase adverbial superlativa: «mucho placer»; es decir, sin reservas se ofrece a sí mismo por los corintios (compárese 6:11–12; 7:3; Fil. 2:17). Pablo no toma en cuenta las fallas y deficiencias de los cristianos en Corinto y les da a conocer que se ha sacrificado por ellos.
El texto griego contiene un juego de palabras que hemos podido duplicar en español: gastaré y me gastaré. En el caso de verbo transitivo gastar, le hemos suplido un complemento («todo»), el cual no existe en el texto griego. En otros casos donde aparece este verbo, se provee un complemento (p. ej., «[la mujer] había gastado todo lo que tenía» [Mr. 5:26]). Lo que Pablo está diciendo es que, sin ninguna duda de su parte, gastaría todo lo que posee (dinero, recursos, energía, tiempo y talentos) por el bienestar de los corintios. Les dijo a los ancianos de Éfeso que no había deseado poseer la plata, el oro o las ropas de nadie; trabajó con sus propias manos para suplir sus necesidades y las de sus compañeros (Hch. 20:33–34; véase también 1 Ts. 2:9). En Corinto, Pablo realizó labores manuales (fabricación de tiendas de campaña) para sustentarse económicamente, y de esta forma liberó a la iglesia de cualquier obligación financiera en cuanto a él. Entonces, en un sentido, Pablo gastó sus propios recursos en los corintios.
El apóstol voluntariamente decidió llevar la carga una milla más, para el beneficio de su pueblo en Corinto. Dijo que con mucho gusto se gastaría por ellos; que daría hasta lo último por ellos. Ambos verbos, «gastaré» y «me gastaré», controlan la conclusión del versículo 15a: «por vosotros». Pero el griego contiene más; dice literalmente: «por vuestras almas», lo cual significa: «por vuestras vidas temporales». El alma se compone de ser y existencia, y es «la sede y el centro de la vida que trasciende la vida terrenal». Pablo está dispuesto a sacrificarse a sí mismo con el propósito de proveer una vida genuina, es decir, una vida completa y total para los corintios.
» b. «Si os amo hasta el extremo, ¿deberé acaso ser menos amado?» Así como Pablo les dijo a los tesalonicenses que los amaba a tal extremo que compartía el evangelio y su vida con ellos (1 Ts. 2:8), así mismo les dijo a los corintios que los amaba profundamente (11:11). Como padre, amaba a los miembros de las iglesias al punto de engreírlos, especialmente a los corintios. Sin embargo, Pablo esperaba un amor recíproco (6:12–13) para edificar una relación saludable.
No existe ningún rastro de incertidumbre en la declaración de Pablo acerca del amor, cuando escribe: «Si os amo». Esto es un hecho y no un deseo irreal. Pablo ama a los corintios más que otras congregaciones. En total habían recibido cuatro epístolas (dos canónicas, una carta anterior [1 Co. 5:9] y una carta dolorosa [2:3]), dos visitas, y muchos enviados (Silas, Timoteo, Apolos y Tito). Los miembros de esa iglesia debieron haber respondido con afecto genuino y respeto. Sin embargo, sucedió lo opuesto, ya que recibió más amor de parte de otras iglesias que la congregación de Corinto. Algunas traducciones tratan al versículo 15b como una oración declarativa: «Aunque amándoos más, sea amado menos». Pero si hacemos de esta oración una pregunta, entonces el tono de voz de Pablo se tranquiliza. Concordamos con todas las versiones modernas que promueven una declaración retórica.
¿Debería acaso Pablo, debido a su abundante amor por la gente de Corinto, ser amado menos? Pudo haber exigido sus derechos e insistir en el amor recíproco. Pero se abstiene de exigencias extremas para que su amor pueda tocar los corazones y las vidas de los corintios. El amor no siempre es recíproco; en ciertas circunstancias significa que hay que amar lo que no se puede amar, que hay que gastar dinero, tiempo y energías sin recibir las gracias. James Denney escribe: «Gastar y ser gastado, y no dejar nada hasta que todo se haya acabado; la vida misma no es algo que sea demasiado para dar, con tal de que el amor triunfe sobre la injusticia».
3er Titulo: Generosa provisión de Dios sujeta a la conciencia viva del creyente. Versículos 25 y 26. De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. (Léase: Salmo 24:1. De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. ▬ 1ª a los Corintios 8:7. Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.).
Comentario del versículo [25]. Comed todo lo que vendan en la carnicería sin hacer preguntas por motivos de conciencia.
» a. «Comed todo lo que vendan en la carnicería». Pareciera un poco brusca la transición entre este versículo y el anterior. Por cierto, los editores del Nuevo Testamento griego empiezan aquí un nuevo párrafo, indicando con esto que Pablo se mueve a un nuevo asunto. Quizá podríamos decir que Pablo debió haber introducido sus ejemplos prácticos (vv. 25–27) de una forma más apropiada, pero también hay que reconocer que sigue con el mismo tema. Lo que hace es mezclar los principios del ejercicio de la libertad cristiana con aplicaciones a las circunstancias que encontrarán los destinatarios.
Una de esas circunstancias era el comprar en una carnicería (véase también el comentario al capítulo 8). En el antiguo Corinto a la carnicería se le llamaba makellon, un término que también aparece en el latín (macellum). Los rabinos permitían que los judíos de la dispersión comprasen carne en el makellon, pero estipulaban que no debía ser carne sacrificada a ídolos. Además, el carnicero debía declarar que sólo tenía carne kosher, esto es, acorde al ritual judío. ¿Pero qué del cristiano gentil que pertenecía a la iglesia de Corinto? Ellos no tenían problema. El ciudadano ordinario de Corinto compraba carne que a menudo no tenía conexión alguna con la idolatría. C. K. Barret comenta: «El problema de la eidōlothyta [=carne sacrificada a un ídolo] rara vez habría ocurrido, y es posible que nunca hubiera surgido en una iglesia gentil como la de Corinto, si los creyentes judíos no lo hubiesen levantado (quizá fueron los del grupo de Cefas)».
» b. «Comed … sin hacer preguntas por motivos de conciencia». Cuando Pablo aconseja a sus lectores a que coman carne sin preguntar por su procedencia, se dirige a los judíos cristianos, pues son ellos los que insistirían en comprar y consumir sólo comida kosher. Pero el consejo de Pablo contradice deliberadamente la enseñanza judía. Pablo pensaba que una vez que la carne llegaba a la carnicería, perdía su significado religioso.
De seguro que no es al cristiano fuerte que Pablo anima a comer, ya que eran ellos los que hacían caer a otros (véase el v. 32). Tampoco es probable que de repente quiera persuadir al débil (8:1) a que coma comida sacrificial.69 El apóstol más bien les habla a sus compatriotas. A los judíos les molestaba la conciencia si comían comida que pudiese no cumplir con las reglamentaciones judías. Los cristianos judíos le consultan a Pablo qué dice la Escritura al respecto.
[26]. Porque «Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella».
Cuando Pablo da un consejo pastoral, por lo general prevé de que tendrá oposición y, por tanto, establece lo que enseña apelando a la Escritura. En esta oportunidad cita las conocidas palabras del Salmo 24:1, que tienen un mensaje similar a otros salmos (Sal. 50:12; 89:11).
La literatura judía nos informa que la cita de este Salmo en particular se usaba al orar antes de las comidas. «El contenido y propósito principales de estas bendiciones eran alabar y agradecer a Dios por su abundante bondad, la que ha derramado sobre sus criaturas y, al mismo tiempo, pedirle permiso para gozar de los frutos de este mundo, porque ‘del Señor es la tierra y su plenitud’ [Sal. 24:1]». Es obvio que Pablo piensa en la hora de la comida, pues más adelante habla de participar en una comida y de dar gracias (v. 30).
Mientras que los rabinos empleaban las palabras del Salmo 24:1 a la hora de la comida, Pablo añade una interpretación adicional que acepta y agradece todo tipo de comidas. Aquí oímos el eco de la voz celestial que le dijo a Pedro «Lo que Dios ha purificado, tú no lo llames impuro» (Hch. 10:15; véase los vv. 9–16). Por implicación, los cristianos judíos podían comprar en la carnicería y no debían preguntar por el origen de la carne cuando comían. Aunque Pablo no añade una conclusión cuando cita el Salmo 24:1 para fundamentar su argumento, lo que intenta decir es claro. Aun si la carne fue ofrecida a un ídolo, no debe ser un asunto de conciencia para los corintos, porque Dios es el Señor de la creación. El sentido del Salmo 24:1 se refleja en el comentario que Pablo hace sobre la creación: todas las cosas existen por Dios el Padre y el Señor Jesucristo (8:6). El Señor lo ha creado todo y es él quien santifica la comida. Por tanto, los cristianos deben de recibirla de su mano como una respuesta a la oración: «Danos hoy nuestro pan cotidiano» (Mt. 6:11).
Salmo 24:1: SALMO LITURGICO. HIMNO DE PROCESION: EL REY DE GLORIA
Es muy posible que este Salmo surja del acontecimiento registrado en 2 Samuel 6, es decir, la ocasión de trasladar el arca de la casa de Obed-Edom hasta el monte Sion. El título en la LXX agrega: “para el primer día de la semana”. Más tarde llegó a ser un salmo de expectación de la venida del Señor a su templo: Malaquías 3:1.
Adoración al Rey creador, vv. 1, 2
Lo primero que hace el salmista es destacar la absoluta soberanía de Dios. El es dueño de todo; de toda la tierra y de todos sus habitantes.
El v. 2 usa lenguaje común en la mitología cananea, pues yam 3220 “mar” y nahar 5104 “rio” eran dioses rivales de Baal. Pero el salmista desmitifica este lenguaje; ahora “mar” y “río” no son dioses, son elementos que el único Dios Creador usó para hacer este mundo. Los hebreos y sus vecinos cananeos entendieron el contraste que quiso hacer el salmista.
Comentario de 1ª a los Corintios 8:7: (8:4-8) La libertad cristiana ▬ Libertinaje: Segundo, saber que el alimento no hace a una persona espiritual.
▬ 1. El problema corintio era un problema crítico según ya se ha analizado (vea la nota introductoria l Co. 8: 1-13). Pablo estaba de acuerdo con aquellos que sabían que “un ídolo nada es en el mundo”. Los ídolos no son dioses, no importa lo que puedan pensar sus adoradores. No hay más Dios que uno. Es cierto que las personas invocan dioses, pero:
- Son dioses de su propia mente e imaginaciones, ideas y conceptos.
- Son dioses de madera y piedra.
- Son dioses y señores de su propia creación.
Sin embargo, en comparación con los dioses de los hombres, observe la verdad.
» a. Hay solo un Dios, solo uno que es el ser majestuoso y supremo del universo.
=> Es el Padre del Señor Jesucristo y de todos los creyentes. (Se hace énfasis acá en que Él nos cuida como un padre cuida a sus propios hijos.)
=> Es aquel “del cual proceden todas las cosas”. Él es la Fuente de toda creación.
(Esto contrasta con los incrédulos que tienen sus propios dioses y permiten y dicen que todos los dioses son igualmente verdaderos.)
=> Nosotros estamos en Él. Él es nuestra vida, la fuente de todo bien y dádiva perfecta (Stg. 1:17).
» b. No hay más que un Señor Jesucristo, solo un Señor y administrador que media supremamente entre Dios y el hombre.
=> Por medio de Él son todas las cosas Él fue el Agente, la Persona que creó todas las cosas para el Padre (Jn. 1:1-3; Col. 1:15-17).
=> Nosotros somos por medio de Él: Él nos salvó y nos redimió. Solo Él es el Salvador del mundo.
▬ 2. Sucede lo siguiente: Algunos de los creyentes corintios eran inmaduros; tenían un conocimiento inmaduro y era probable que regresaran al pecado y profanaran la conciencia de cada uno de ellos (v. 7).
No habían crecido lo suficiente espiritualmente como para deshacerse del mundo y de sus falsas creencias. Por consiguiente, si participaban de los placeres cuestionables y las reuniones sociales, profanarían sus conciencias. No eran suficientemente fuertes en el plano espiritual como para controlar la mente y las creencias de ellos, todavía no, no del todo.
▬ 3. La realidad es que el alimento es irrelevante para Dios. No nos hace más ni menos espirituales. La palabra
“vianda” quiere decir alimento. Comer o abstenemos no nos hace aceptos ante Dios, ninguna de las dos opciones nos hace mejor (sobresalir, tener ventaja) ni peor (carecer o fracasar).
“Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres” (Hch. 24:16).
“Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia” (Ro. 13:5).
“Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que, con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” (2 Co. 1:12).
“Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Ti. 1:5).
“manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos” (1 Ti. 1:19).
“que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia” (1 Ti. 3:9).
“Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo” (He. 13:18).
“teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (1ª Pedro 3:16).
Semana del 09 al 15 de febrero de 2026.
Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.
