Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • DOMINGO 07 DE DICIEMBRE DE 2025. “DECLARACIÓN DE LA INALTERABLE VOLUNTAD DIVINA”.

       Lección: Números 24:10 al 13. Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces. Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, más he aquí que Jehová te ha privado de honra. Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, más lo que hable Jehová, eso diré yo? 

       Comentario general del contexto Bíblico: Al escuchar el tercer mensaje, Balac estaba enfurecido (10–11) y batió palmas con desdén. Ordenó a Balaam que regresara a casa e hizo alusión a la fortuna que se había perdido (“Yo dije que te colmaría de honores”), (11) por haberse negado a maldecir a la multitud de Israel. Balaam repitió que le era imposible traspasar el mandamiento del SEÑOR (13). Más tarde, volvería a su país natal, pero sorprendió al frustrado rey con la promesa de un mensaje final. La última profecía no había sido solicitada ni bienvenida y advertía a Balac sobre lo que este pueblo hará a tu pueblo en los días venideros (14).

       En el contexto bíblico, «inalterable» se refiere principalmente a la inmutabilidad de Dios, es decir, que Él es constante, permanente y no cambia en Su naturaleza, carácter o amor. También se aplica al amor de Dios, que es eterno e incondicional, y a la palabra de Dios, que es un fundamento que permanece para siempre. Finalmente, el concepto se extiende a los creyentes para describir la cualidad de ser fieles e inmutables en su compromiso con Cristo.

        Referencia Bíblica: «Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.» (Romanos 8:39-39).

       «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.» (Santiago 1:17).

       «quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos» (2ª Timoteo 1:9).

       Texto: «Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios». (Miqueas 6:8)

       Comentario del texto: Equivocaciones reveladas, 6:3-8. La premisa del argumento se presenta en los vv. 3 y 4. Hay un juego de palabras que engrandece el estilo: Las frases en qué te he agobiado (v. 3) (o molestado), que en heb. es helıtija 3811, y te hice subir (v, 4) que en heb. es heelƒtija 5927 suenan bastante parecidas. De manera tan poética les recuerda que la conducta de Dios había sido fiel y presenta ejemplos: su redención de Egipto en Éxodo y su protección contra Balac y Balaam en Números 22. Ahora los desafía ¡responde contra mí!, término judicial que demanda testimonio juramentado.

       Dios anticipa la respuesta de Israel, formulando la pregunta retórica del v. 6: ¿Con qué me presentaré? Jehovah ya sabía lo que diría Israel; diría que ya estaba cumpliendo con los deberes de la religión según la ley. Pero, postrarse, presentar holocaustos, o sacrificar becerros son ejercicios externos. Si no toman en cuenta la actitud del corazón, no adoran en espíritu y en verdad.

       Para Dios, el valor del acto de adorar va de acuerdo con el valor de la vida y actitud del adorador. Jesús dijo: “…los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Juan 4:23). Algunos incluso pensaban que sacrificar a sus propios hijos (v. 7) sería lo más agradable a Dios, olvidándose que esto está prohibido por la ley (Deut. 12:31).

       Lo que sí demanda Dios se encuentra en el v. 8. Miqueas dice que se lo había declarado al pueblo de Israel mucho antes, no dice exactamente dónde, pero podemos verlo como resumen de Deuteronomio 10. Son tres cosas que figuran como composición perfecta y resumen cabal de los requisitos divinos (ver Prov. 21:21. El que sigue la justicia y la misericordia 
    Hallará la vida, la justicia y la honra.
    ). Miqueas hace eco de lo que dice su contemporáneo Oseas en el 6:6 de su libro. Aunque este versículo no se cita palabra por palabra en el NT, parece que Jesús lo tiene claramente en mente en (Mateo 23:23. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.).

       Hacer justicia tiene que ver con nuestra relación para con otros, es decir, con nuestra conducta externa. Amar misericordia (o fiel amabilidad) tiene que ver con nuestra disposición interior; lo que sentimos y somos en nuestro interior. Andar humildemente obviamente tiene que ver con nuestra relación con Dios. Es interesante que esta palabra en particular (tsana6800) solo aparece aquí, aunque en su forma adjetiva se menciona en (Proverbios 11:2. Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.) donde se traduce “humildes”, y quiere decir modesto, sumiso o sujeto. Estas son las cosas que requiere Dios del verdadero adorador.

    ¿Qué significa practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente (Miqueas 6:8, NBLA)?

       Uno de los versículos más populares entre judíos y cristianos que promueven la justicia social es Miqueas 6:8 (NBLA). Dice así: «Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, sino solo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios?». Muchos desean saber más sobre lo que enseña este inspirador versículo sobre los temas de la justicia, la misericordia y la humildad.

       Miqueas 6 es una conversación imaginaria entre el Señor e Israel. En los versículos 1-5 el Señor presenta su caso contra el desobediente pueblo de Israel. Los versículos 6-7 registran la respuesta de Israel como una serie de preguntas que comienzan con: «¿Con qué me presentaré al Señor?» (Miqueas 6:6).

       Israel se centra en sus ritos religiosos externos, y sus preguntas muestran una progresión de menor a mayor. Primero, preguntan si Dios estaría satisfecho con holocaustos de becerros de un año (Miqueas 6:6b), ofrendas exigidas en la Ley de Moisés. En segundo lugar, preguntan si deberían traer «millares de carneros, de miríadas de ríos de aceite» (Miqueas 6: 7a). Se trata de la retórica de la hipérbole; semejante ofrenda solo podría hacerla alguien extremadamente rico o toda la comunidad del pueblo de Dios. En tercer lugar, preguntan si deberían ofrecer a sus hijos primogénitos como sacrificio para Dios. ¿Sería suficiente para cubrir su pecado? ¿Se alegraría entonces Dios de ellos?

        El versículo 8 (NBLA) sigue con la respuesta de Dios, fundada en la Ley de Moisés: «Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno». En otras palabras, Israel ya debería haber conocido la respuesta a sus preguntas. Dios dice entonces que no necesitaba ni deseaba sus ritos religiosos, sacrificios u oblaciones. En cambio, el Señor buscaba la justicia, la misericordia y la humildad de Israel.

       La respuesta al problema del pecado de Israel no eran más sacrificios o más dolorosos. La respuesta era algo mucho más profundo que cualquier observancia religiosa: necesitaban un cambio de corazón. Sin corazón, la conformidad de Israel con la Ley no era más que hipocresía. Otros profetas intentaron comunicar un mensaje similar (Isaías 1:14; Oseas 6:6; Amós 5:21). Lamentablemente, el pueblo de Dios tardó en escuchar el mensaje (Mateo 12:7).

       «Practicar la justicia» habría sido entendido por la audiencia de Miqueas como vivir con un sentido del bien y del mal. Sobre todo, los tribunales judiciales tenían la responsabilidad de garantizar la equidad y proteger a los inocentes. La injusticia era un problema en Israel en aquella época (Miqueas 2:1-2; 3:1-3; 6:11).

       «Amar la misericordia» contiene la palabra hebrea hesed, que significa “amor leal” o “bondad amorosa”. Junto con la justicia, Israel debía brindar misericordia. Tanto la justicia como la misericordia son fundamentales en el carácter de Dios (Salmo 89:14). Dios esperaba que Su pueblo mostrara amor a sus semejantes y fuera leal en su amor hacia Él, tal como Él había sido leal con ellos (Miqueas 2:8-9; 3:10-11; 6:12).

       «Andar humildemente» es una descripción de la actitud del corazón hacia Dios. El pueblo de Dios depende de Él más que de sus propias fuerzas (Miqueas 2:3). En lugar de sentirnos orgullosos de lo que aportamos a Dios, reconocemos con humildad que ningún sacrificio personal puede sustituir a un corazón comprometido con la justicia y el amor. Las preguntas retóricas de Israel tenían una progresión en tres partes, y el versículo 8 contiene una progresión similar. La respuesta de un corazón piadoso es hacia fuera (practicar la justicia), hacia dentro (amar la misericordia) y hacia arriba (andar humildemente).

       El mensaje de Miqueas sigue siendo pertinente hoy en día. Los ritos religiosos, por extravagantes que sean, nunca pueden compensar la falta de amor (1ª Corintios 13:3. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.). El cumplimiento externo de las normas no es tan valioso a los ojos de Dios como lo es un corazón humilde que simplemente hace lo que es correcto. El pueblo de Dios seguirá deseando hoy justicia, misericordia y humildad ante el Señor.

    1er Titulo: Vano intento de maldecir a Israel. Versículo 10. Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces.  (Léase: Génesis 12:3. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. ▬ Jeremías 20:11. Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.).

        Verso 10: Esta bendición repetida de Israel hizo que Balac se enfureciera con tanta violencia, que se golpeó las manos y aconsejó a Balaam que huyera a su casa: agregó: “Dije, te honraré mucho (cf. Números 22:17 y Números 22). :37); más he aquí, Jehová te ha privado de honra.” “Golpearse las manos” era una señal de horror (Lamentaciones 2:15) o de furia violenta; es en este último sentido que ocurre tanto aquí como en Job 27:23. En las palabras, “Jehová te ha privado de honra”, la ironía con la que Balac se burla de la confianza de Balaam en Jehová es inconfundible.

       Vano intento de maldecir a Israel: La frase se refiere a la historia bíblica de Balaam, quien fue contratado por el rey Balac para maldecir a Israel, pero sus intentos fueron inútiles porque Dios intervino para bendecir a su pueblo en lugar de maldecirlo. La historia ilustra cómo un poder superior (Dios) es soberano sobre los intentos de los hombres y cómo las promesas hechas a Israel se cumplieron a pesar de los intentos de maldecirlo.

       “Aunque Balaam intentó maldecir a Israel, no pudo hacerlo porque la bendición de Dios estaba sobre su pueblo.  Cuando Dios te bendice, ningún plan del enemigo puede prosperar contra ti. ¡Descansa en Su protección y promesas!

       Referencia bíblica: «Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.» (Gen. 12:3).

       «Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.» (Números 6:23 al 27).

       «He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.» (Salmo 127:3).

    2° Titulo: Los que toman el nombre de Jehová en vano son confundidos. Versículo 11. Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, más he aquí que Jehová te ha privado de honra.  (Léase: Exodo 20:7. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.  ▬ Isaías 44:24 y 25. Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.).

        Verso 11: Esta bendición repetida de Israel hizo que Balac se enfureciera con tanta violencia, que se golpeó las manos y aconsejó a Balaam que huyera a su casa: agregó: “Dije, te honraré mucho (cf. Números 22:17 y Números 22). :37); más he aquí, Jehová te ha privado de honra.” “Golpearse las manos” era una señal de horror (Lamentaciones 2:15) o de furia violenta; es en este último sentido que ocurre tanto aquí como en Job 27:23. En las palabras, “Jehová te ha privado de honra”, la ironía con la que Balac se burla de la confianza de Balaam en Jehová es inconfundible.

        ¿Qué significa tomar el nombre del señor en vano?

        Aunque muchas personas creen que tomar el nombre del señor en vano se refiere al uso del nombre del señor como una palabra grosera, abarca algo mucho más que un uso en vano del nombre de Dios. Para comprender la gravedad de tomar el nombre del señor en vano, primero tenemos que ver el nombre del señor desde su perspectiva como se describe en las escrituras. El Dios de Israel es conocido por muchos nombres y títulos, pero el concepto encarnado en el nombre de Dios, desempeña un papel importante y único en la Biblia. La naturaleza y los atributos de Dios, la totalidad de su ser, y especialmente su gloria, se reflejan en su nombre (Salmo 8:1). El Salmo 111:9 nos dice que su nombre es “santo y temible», y la oración del señor comienza dirigiéndose a Dios con la frase «santificado sea tu nombre» (Mateo 6:9), siendo esta una indicación de que en nuestra oración la reverencia hacia Dios y a su nombre, debe ser lo más importante. Con frecuencia entramos en la presencia de Dios con presuntuosas «listas de responsabilidades» para él, sin ser conscientes de su santidad, su grandeza, y el enorme abismo que separa nuestra naturaleza de la suya. El que se nos permita incluso venir delante de su trono, es por causa únicamente de su gracia y de su amor misericordioso para con su pueblo (Hebreos 4:16). Nunca debemos subestimar esa gracia.

       A causa de la grandeza del nombre de Dios, cualquier uso del nombre de Dios que lo deshonre o deshonre su carácter, es porque se está tomando su nombre en vano. El tercero de los diez mandamientos prohíbe tomar o usar el nombre del señor en una forma irreverente porque eso indicaría una falta de respeto a Dios mismo. Una persona que usa incorrectamente el nombre de Dios, el señor no lo dará por «inocente» (Éxodo 20:7). En el antiguo testamento, se deshonraba el nombre de Dios cuando no se cumplía con un juramento o una promesa hecha en su nombre (Levítico 19:12). El hombre que usaba el nombre de Dios para legitimar su juramento y, luego rompía su promesa, daba a entender su falta de reverencia hacia Dios, así como una falta de temor de su santo castigo. Era esencialmente lo mismo que negar la existencia de Dios. Sin embargo, para los creyentes no hay necesidad de usar el nombre de Dios para legitimar un juramento, ya que en primer lugar no estamos llamados para hacer juramentos; que nuestro hablar sea «sí» y nuestro no sea «no» (Mateo 5:33-37).

       Hay un sentido más amplio en el que la gente de hoy toma el nombre del señor en vano. Aquellos que mencionan el nombre de Cristo, que oran en su nombre, y que toman su nombre como parte de su identidad, pero que deliberada y continuamente desobedecen sus órdenes, están tomando su nombre en vano. A Jesucristo se le ha dado el nombre sobre todo nombre, ante quien toda rodilla se doblará (Filipenses 2:9-10), y cuando asumimos el nombre «cristiano», lo debemos hacer con la comprensión de lo que esto significa. Si profesamos ser cristianos, pero actuamos, pensamos y hablamos en una manera mundana o profana, estamos tomando su nombre en vano. Cuando representamos inadecuadamente a Cristo, ya sea intencionalmente o por ignorancia de la fe cristiana como se proclama en las sagradas escrituras, estamos tomando el nombre del señor en vano. Cuando decimos que lo amamos, pero no hacemos lo que él nos manda (Lucas 6:46), estamos tomando su nombre en vano y estamos en peligro de escucharle decir, «Nunca os conocí; apartaos de mí” en el día del juicio final (Mateo 7:21-23).

       El nombre del señor es santo, como él es santo. El nombre del señor es una representación de su gloria, su majestad, y su deidad suprema. Debemos estimar y honrar su nombre mientras lo reverenciamos y glorificamos. Hacer algo menos que eso, es tomar su nombre en vano.

    3er Titulo: Balaam doblegado a reconocer la voluntad de Dios. Versículos 12 y 13. Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, más lo que hable Jehová, eso diré yo?  (Léase: Daniel 4:33 al 37. En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves. Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida. Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia. ▬ Jonás 2:1 al 10. Subió destruidor contra ti; guarda la fortaleza, vigila el camino, cíñete los lomos, refuerza mucho tu poder. Porque Jehová restaurará la gloria de Jacob como la gloria de Israel; porque saqueadores los saquearon, y estropearon sus mugrones. El escudo de sus valientes estará enrojecido, los varones de su ejército vestidos de grana; el carro como fuego de antorchas; el día que se prepare, temblarán las hayas. Los carros se precipitarán a las plazas, con estruendo rodarán por las calles; su aspecto será como antorchas encendidas, correrán como relámpagos. Se acordará él de sus valientes; se atropellarán en su marcha; se apresurarán a su muro, y la defensa se preparará. Las puertas de los ríos se abrirán, y el palacio será destruido. Y la reina será cautiva; mandarán que suba, y sus criadas la llevarán gimiendo como palomas, golpeándose sus pechos. Fue Nínive de tiempo antiguo como estanque de aguas; pero ellos huyen. Dicen: ¡Deteneos, deteneos!; pero ninguno mira. Saquead plata, saquead oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de toda clase de efectos codiciables. Vacía, agotada y desolada está, y el corazón desfallecido; temblor de rodillas, dolor en las entrañas, rostros demudados.).

       Verso 12-13: Pero Balaam le recuerda, por otro lado, la declaración que hizo a los mensajeros desde el principio (Números 22:18), de que de ninguna manera podía hablar en contra del mandato de Jehová, y luego agrega: “Y ahora, he aquí, voy a mi pueblo. Ven, te diré deliberadamente lo que este pueblo hará con tu pueblo al final de los días”. יעץ, aconsejar; aquí denota un anuncio, que incluye consejos. El anuncio de lo que Israel haría con los moabitas en el futuro, contiene el consejo a Balac, qué actitud debería asumir hacia Israel, si este pueblo iba a traer una bendición sobre su propio pueblo y no una maldición. Sobre “el fin de los días”, véase Génesis 49:1.

      Balaam doblegado a reconocer la voluntad de Dios: Balaam no se dobló a reconocer la voluntad de Dios; por el contrario, su historia es un ejemplo de resistencia a la voluntad divina debido a la codicia, que finalmente le costó la vida. Dios le prohibió maldecir a Israel, pero Balaam insistió en su deseo por ganancia personal, y aunque eventualmente se vio obligado a bendecir, sus planes de engaño contra Israel se materializaron a través de otros medios, lo que resultó en un gran número de israelitas muertos y en la muerte de Balaam a manos de los israelitas.

       ¿La voluntad de Dios o la tuya?

       ¿Te das cuenta de lo que está sucediendo? Balaam prácticamente les deja ver que él sí quiere ir, pero es Dios quien no quiere que los acompañe. Es como decir: si quiero aceptar tu oferta, pero Dios dice que no vaya. Más adelante esos mensajeros vuelven con personas más distinguidas, como una forma de convencer a Balaam por medio de la avaricia, el reconocimiento y lo que pudiera obtener de parte de ellos.

       ¿No te suena a que algo similar puede estar ocurriendo en nuestros días? Tal vez no nos pidan que maldigamos a alguien, pero sí que vayamos en contra de la voluntad de Dios. Balaam consultó a Dios una vez más para saber si debía ir o no a maldecir a Israel. ¡Siguió preguntando a Dios cuando Él ya había dicho claramente que NO fuera!

       ¿Has estado en esa situación? En una situación en la que quieres hacer algo porque sabes que será bueno para ti, que traerá beneficios económicos, reconocimiento y quizá hasta es algo que de verdad deseas, pero Dios dice: No, no es mi voluntad. Y vuelves y preguntas, y vas de nueva cuenta y buscas la manera de convencer a Dios de que lo que harás será bueno para ti sin pensar en nada ni nadie más; de hecho, sin pensar en que Dios está cuidándote de lo que vendrá después.

       Pero no puedes ver lo que acontecerá, sigues pensando que todo será de bien para ti y sigues sin detenerte hasta que Dios diga que sí. Y quizás abrirá alguna puerta, una oportunidad, te dará lo que deseas. Pero no es porque cambió de opinión, sino porque ahora conocerás que la voluntad de Dios no es hacer tu voluntad y habrá consecuencias a la desobediencia e incredulidad que tuviste a su Palabra. Recuerda que, aunque Dios permita que hagamos algo que va en contra de su voluntad, no significa que lo apruebe o que sea bueno para nosotras.

       Referencias Bíblicas: «Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande.» (Numero 22:18.).

       «Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.» (Tito 2:15).

       «Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida.» (Hechos 5:20).

      «Palabra que vino de Jehová a Jeremías, diciendo: Oíd las palabras de este pacto, y hablad a todo varón de Judá, y a todo morador de Jerusalén. Y les dirás tú: Así dijo Jehová Dios de Israel: Maldito el varón que no obedeciere las palabras de este pacto, el cual mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: Oíd mi voz, y cumplid mis palabras, conforme a todo lo que os mando; y me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios; para que confirme el juramento que hice a vuestros padres, que les daría la tierra que fluye leche y miel, como en este día. Y respondí y dije: Amén, oh Jehová.» (Jeremías 1:1 al 5).

    Domingo 08 de Diciembre de 2025

    Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

  • SEMANA DEL 08 AL 14 DE DICIEMBRE DE 2025. “GRAN SACRIFICIO PERSONAL POR AMOR A LAS ALMAS”.

       LECTURA BÍBLICA: 1ª a LOS CORINTIOS 9:19 AL 23. 19. Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. 20. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; 21. a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 22. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. 23. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.

       Comentario general del contexto Bíblico: (1ª de Corintios 9: 19-23). Predicación ▬ Ministro: El método del ministro es hacerse a todos de todo. Pablo dice que él era “libre de todos”; es decir, que él no estaba obligado a ajustarse a ninguna de las ideas u opiniones del hombre. Había sido liberado en Cristo y estaba obligado solo a ajustarse a Cristo. Pero Pablo se entregó a sí mismo, en realidad se hizo siervo de todos los hombres. ¿Por qué? Para poder ganar a más hombres para Cristo.

       Nota: Que Pablo se ajustara a las opiniones y costumbres de otros no quiere decir que estuviera comprometiendo sus convicciones ni que fuera falso. Quiere decir que se acercaba a los hombres, ganaba su confianza para que les prestaran atención a su testimonio de Cristo.

    ▬ 1. Pablo se hizo como judío a los judíos, es decir, a aquellos que están sujetos a la ley. Cuando Pablo estaba ministrando a los judíos, él se ajustaba a sus costumbres y leyes siempre que nada violara su andar en Cristo. Observe que Pablo no estaba sujeto a la ley.

    “porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Ro. 10:4).

       La norma de Pablo era Cristo, no la ley. Pero él se sujetó a la ley cuando ministraba a los judíos a fin de acercarse a ellos y ganar su confianza para poder testificarles. Nota: Pablo se comprometía con los judíos y con todos los otros siempre que no estuviera implícito un principio. Hechos 21:18-27 constituye un buen ejemplo de cuánto haría él por concederle entrada al evangelio. Sin embargo, cuando había un principio en juego, no cedía un ápice (cp. Gá. 2:3-5).

    ▬ 2. Pablo se hizo como uno sin ley a aquellos que estaban sin ley. Pero note un elemento importante: “No quiere decir que se volvió inmoral y sin ley”. Él seguía obedeciendo la ley de Dios; es decir, siempre estuvo bajo la ley de Cristo. Aún así obedecía la voluntad de Cristo la cual comprende los mandamientos de Dios y más. Pero Pablo se ajustó a las costumbres y estilo de vida de los impíos siempre que no constituyeran una violación de la ley de Cristo. Vivía como un gentil cuando se encontraba entre ellos a fin de acercarse a ellos y ganarlos para Cristo.

    ▬ 3. Pablo se hizo como débil a los cristianos débiles. Es decir, se ajustó a sus pequeñas reglas y regulaciones. Se abstuvo de hacer algunas cosas que eran perfectamente legales. Se ajustó a sus ideas y opiniones solo para contar con una puerta abierta para ayudarlos a crecer en Cristo. Puso a un lado su libertad y derechos personales a fin de ayudar a los cristianos recién convertidos y débiles. No se atrevería a serles tropezadero, tampoco haría que lo sacaran de la vida de ellos por haberlos ofendido y así perder su oportunidad de ayudarlos. Se hizo como uno de ellos a fin de ganarlos.

    ▬ 4. Pablo plantea claramente su propósito de ajustarse a las costumbres y opiniones de los hombres:

    “a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (v. 22).

       Pablo declara que él fue a los extremos cuando fue necesario a fin de ganar a las personas para Cristo. Note la palabra “esto” (v. 23); generalmente se traduce como “todas las cosas”. Pablo declara que él hizo “todas las cosas” por el bien del evangelio. Lo que importaba en la vida no era él ni sus derechos, sino el evangelio. El evangelio era la pasión devoradora de su vida. ¿Para qué? Para que pudiera ser copartícipe del evangelio con otros creyentes. Al serle fiel al evangelio participaría de la redención del evangelio con otros creyentes.

       “Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mt. 4:19).

       “Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos” (Mr. 10:43, 44).

       “Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).

       “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

       “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gá. 6:2).

       “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).

       “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).

       “El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio” (Pr. 11:30).

       “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Dn. 12:3).

    Consideraciones prácticas en 9:19–23

       Si Pablo quería hacerse de todo para todos, ¿no se exponía a ser criticado por los que lo llamarían débil? Esperaban que fuese un líder fuerte. Pero Pablo está dispuesto a ser un débil entre los débiles. Permaneciendo fiel a la enseñanza del evangelio, era libre en cuanto a cosas neutrales, incluyendo asuntos de comida y bebida. Pablo era libre de judíos, gentiles y débiles, pero les ministraba a todos el evangelio con eficacia.

       Pablo sigue las huellas de Jesús, quien en su ministerio terrenal comió con publicanos y prostitutas. A Jesús se le conoció como su amigo (Mt. 11:19), por lo que fue considerado como uno de ellos. Jesús bebió del agua que la samaritana le dio en el pozo de Jacob, y sus discípulos se sorprendieron de que conversara con una mujer (Jn. 4:9, 11, 27). Jesús dijo a los fariseos que pagaran impuestos al César y que le dieran a Dios lo que es de Dios (Mt. 22:21). Jesús sentó el modelo de lo que es acomodarse a la cultura y circunstancias de la gente entre la cual predicó. Con todo, el evangelio se mantenía incólume.

       Por el bien del evangelio, los misioneros, evangelistas y pastores deben de adaptarse a la gente y comunidad en la que trabajan. Sin comprometer jamás las demandas del evangelio, deben buscar la manera de llevar a la gente al conocimiento de Jesucristo. Tal como el Señor Jesús lo dijo en su oración sacerdotal, «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado».

       Nota del Expositor Bíblico: La juventud cristiana debe imitar el ejemplo del apóstol Pablo: renunciar al ego y al orgullo, y situarse en la necesidad del prójimo para conducirlo a la vida eterna, reconociendo que todas las almas son de gran valor para Dios.

    1er Titulo: Ejemplo de servicio C1 Dios con humildad para ganar almas para Cristo. Versículo 19. Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. (Léase: San Mateo 11:29. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. ▬ Gálatas 5:13. Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.).

       1ª a los corintios 9:19. Porque, aunque soy libre de todos los hombres, me hice esclavo de todos para ganar a la mayor cantidad posible.

       Con la palabra libre, Pablo regresa al discurso sobre la libertad que empezó este capítulo (v. 1). Dijo que él era libre de las restricciones dietéticas que la ley mosaica imponía a los judíos. Ahora da a entender que es libre de dependencia económica. Al no aceptar compensación económica por el ministerio que realiza en Corinto, quedaba libre de cualquier imposición que pudiera obstaculizar su predicación.

       La libertad es un concepto relativo que tiene sus propias limitaciones. Pablo no dice que es libre de todas las cosas, sino que es libre de todos los hombres. Hace eco de la idea que empezó el capítulo (v. 1). Allí afirma que es libre porque tiene libertad cristiana. Aquí declara que es libre de todos los hombres, como hecho objetivo, ya que no ha hecho uso de toda la libertad que posee.

       Pablo dice que él tiene la libertad de comer o no comer carne, y que goza de independencia económica en virtud de su negocio con las carpas. Pero nunca estuvo libre de la ley de Dios, porque tenía libertad sólo dentro del contexto de esa ley. Agustín lo pone en forma concisa: «El hombre nunca es más libre que cuando es controlado por Dios solo».

       Como hombre libre, Pablo es capaz de relacionarse con cualquier creyente de la iglesia de Corinto. Tiene plenos derechos apostólicos para estar libre del control humano, pero escoge ser siervo de todos los creyentes de Corinto. Cumplió literalmente las palabras que Jesús dijo a sus discípulos: «Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá hacerse su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás» (Mt. 20:25–27). Pablo imitaba a Jesús, quien vino a servir y no a ser servido.

       Pablo se hace servidor de todos, con el fin de ganar la mayor cantidad de gente para Cristo. Debe quedar claro de que no compite con los otros apóstoles a quién convierte más gente a Cristo. Más bien espera que la estrategia de ser siervo de todos traiga más gente a Cristo que cualquier otro método. En conclusión, al ponerse al servicio del pueblo de Cristo, Pablo demuestra que es un siervo de Jesús (cf. Gá. 5:13).

     2° Titulo: La gracia en Cristo poro predicar el evangelio sin acepción de personas. Versículos 20 y 21. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.  (Léase: Los Hechos 10:34. Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas. ▬ Romanos 10:12. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan.).

       1ª a los corintios 9: 20. Con los judíos me comporto como judío, para ganar a los judíos. Para los que están bajo la ley me he convertido como uno que está bajo la ley, aunque yo mismo no esté bajo la ley, para ganar a los que están bajo la ley.

    » a. «Con los judíos me comporto como judío, para ganar a los judíos». Como aquel que es siervo de todos, Pablo empieza por su propia gente y se apega al principio de «a los judíos primeramente y también a los gentiles». Pablo era judío y hebreo de hebreos (Fil. 3:5). Pero cuando dice que se hace judío para los judíos, quiere decir que al ser un seguidor de Jesús vive en una nueva creación (2 Co. 5:17), que ya no es ni judío ni gentil.

       En su intento de ganar a los judíos para Cristo, Pablo se adaptaba a las costumbres judías durante su ministerio. Estos son algunos de los ejemplos notables: dejó que Timoteo fuese circuncidado «por causa de los judíos» (Hch. 16:3); hizo un voto nazareo para expresar a Dios su agradecimiento (Hch. 18:18); se purificó junto a cuatro nazareos y pagó sus gastos para la ofrenda sacrificial (Hch. 21:23, 24, 26).

       Pablo trató de promover la unidad de la iglesia llevando hasta Jerusalén a algunos cristianos gentiles de Macedonia y Asia Menor (Hch. 20:4). Aunque fue acusado de no enseñar la ley de Moisés a los judíos de la dispersión (Hch. 21:20, 21), voluntariamente pacificó a los cristianos judíos de Jerusalén. Quería demostrar que no tenía ningún reparo en obedecer la ley de Moisés.

    » b. «Para los que están bajo la ley me he convertido como uno que está bajo la ley, aunque yo mismo no esté bajo la ley». Esta idea es paralela a la primera oración del versículo. Ambas oraciones se aplican a los judíos que estaban bajo la ley de Moisés y a los cristianos con una conciencia débil. ¿Pero por qué vuelve Pablo a llamar la atención a los judíos? Parece que quería hacer una clara distinción entre quienes estaban bajo la ley (v. 20) y quienes no estaban bajo la ley (v. 21). Esto no sólo distingue entre judíos y gentiles, sino que también parece distinguir entre los cristianos de conciencia débil que están bajo la ley y los cristianos fuertes que practican su libertad de la ley.

       En éste y el siguiente versículo (v. 21), la palabra ley alude a la ley mosaica. Para ser preciso, la parte civil y ceremonial de esa ley era una carga para los judíos (cf. Hch. 15:10; Gá. 5:1). Con todo, Pablo estaba listo a relacionarse con aquellos judíos que consideraban que su deber era obedecer la ley de Moisés. Junto a sus demás compatriotas, guardaba las costumbres judías, las que incluían reglas dietéticas, lavamientos y la observancia sabática.

       Como campeón de la libertad cristiana (véase p. ej., Gá. 2:4; 5:13), Pablo pondrá de lado su libertad en Cristo y se someterá a la esclavitud de la ley mosaica. Esto lo hace en contextos judíos y sólo por una razón: ganar a los judíos para Cristo. Con todo, añade algo que aclara su disposición a guardar los mandamientos de la ley mosaica: «aunque yo mismo no esté bajo la ley». Permanece libre en Cristo Jesús.

    » c. «Para ganar a los que están bajo la ley». Lo que Pablo busca al obedecer la ley mosaica es promover la conversión de los judíos al cristianismo. No habla de los judíos cristianos que ya saben que en Cristo tienen libertad. Más bien se refiere a los judíos que todavía no conocen a Jesús y el poder liberador del evangelio. Quiere que los que están bajo la ley tengan la misma libertad que él goza en Cristo.

       Aunque Pablo fue nombrado ante todo como apóstol de los gentiles (véase Gá. 2:7–9), predicó el evangelio de salvación a judíos y gentiles (Hch. 20:21). De esta forma buscó ganar a «los que están bajo la ley» y «los que están sin la ley». Pablo se adaptó tanto a judíos como a gentiles, para el bien del evangelio.

       1ª a los corintios 9:21. Para los que no tienen la ley me he convertido como uno que no tiene la ley, aunque yo mismo no esté sin la ley de Dios sino bajo la ley de Cristo, para ganar a los que están sin la ley.

    » a. «Para los que no tienen la ley me he convertido como uno que no tiene la ley». ¿Por qué no es directo Pablo y dice «para los gentiles», en lugar de dar un rodeo con la frase «para los que no tienen la ley»? Primero, en esta epístola evita alienar a los gentiles y es cauto al dirigirse a ellos. Segundo, se dirige a los gentiles que no conocían la ley de Dios y a los gentiles cristianos que estaban libres de la ley mosaica. Finalmente, «los que no tienen la ley» se podría referir a los cristianos fuertes.

       Dios entregó a los judíos «la palabra de Dios» (Ro. 3:2, RV60), pasando por alto a las otras naciones (Sal. 147:19, 20). Las naciones no tenían la ley. En griego, Pablo usa el término anomos, que tiene un doble significado: objetivamente los gentiles vivían sin la ley de Dios; subjetivamente no tenían ningún interés en esa ley. En el presente versículo prevalece el sentido objetivo. Pablo contrasta a los que no tenían la ley con los que recibieron la ley. Con todo, el sentido subjetivo también está presente, ya que Pablo añade de inmediato que él mismo no está sin la ley de Dios. Vive en conformidad con la ley de Cristo.

       Cada vez que Pablo pasaba un tiempo con los gentiles, no hacía caso de las leyes judías sobre las comidas, ni de la circuncisión, la fiesta de la luna nueva o del sábado (véase Gá. 2:11–14; Col. 2:11, 16). No sorprende que en Jerusalén lo acusaran de enseñar a los judíos de la dispersión que abandonaran las leyes y costumbres mosaicas (Hch. 21:21).

       Desde un punto de vista judío, la forma en que Pablo se conducía con los gentiles, lo hacía un gentil. Como no ignoraba la ley, a ojos de los judíos se convertía en un trasgresor de los preceptos divinos.

    » b. «Aunque yo mismo no esté sin la ley de Dios sino bajo la ley de Cristo». Con estas palabras, Pablo deja en claro a judíos y gentiles que no es un hombre sin ley. Hay que destacar que, en tres versículos sucesivos, Pablo subraya a sus lectores cuál es su estado: soy libre de todos los hombres (v. 19) yo mismo no estoy bajo la ley (v. 20) yo mismo no estoy sin la ley de Dios sino bajo la ley de Cristo (v. 21). La primera declaración (v. 19) debe entenderse a la luz de las otras dos afirmaciones (vv. 20, 21). «Ser libre significa no estar ni bajo la ley ni fuera de la ley, sino en Cristo». El que está en Cristo Jesús es una nueva creación. En relación a Cristo, Pablo es libre y al mismo tiempo está bajo la ley de Cristo.

       Con un juego de palabras con el término ley, Pablo dice que es libre de la ley por la que los judíos buscan la salvación. Pero ahora que la salvación ha llegado en Cristo, la ley de Cristo es la norma de Pablo. Cristo cambió la forma en que el apóstol veía la ley. Ya no busca la salvación en relación a la ley, pero ahora quiere guardar esa ley como gratitud a Cristo.

       ¿Qué es, entonces, la ley de Cristo? La expresión vuelve a ocurrir una vez más en el Nuevo Testamento (Gá. 6:2) y describe la implementación del amor: sobrellevar los unos las cargas de los otros. Aunque Cristo abolió la ley civil y ceremonial, las leyes morales de Dios permanecen. Pablo escribe que el guardar esos mandamientos es importante (7:19). Hasta coloca la palabra de Jesús sobre el obrero digno de su salario (Lc. 10:7) al mismo nivel con los preceptos mosaicos (Dt. 25:4; 1 Co. 9:9, 14; 1 Ti. 5:18). Si el creyente está bajo la ley de Cristo, al mismo tiempo está bajo la ley de Dios y obedece su voluntad. Como Cristo media la ley de Dios, Pablo debe de permanecer dentro de los límites de esa ley en el marco del pacto de Cristo. «Todo lo que Dios le demanda como un creyente del nuevo pacto, lo obliga; no puede salirse de esos límites. Hay un límite rígido a su flexibilidad en su búsqueda de ganar a los perdidos de culturas y religiones distintas; no puede hacer nada que esté prohibido a un cristiano, y debe hacer todo lo que Cristo ha mandado al cristiano. No está libre de la ley de Dios, está bajo la ley de Cristo».

    » c. «Para ganar a los que están sin la ley». En sus esfuerzos por ganar a la mayor cantidad de gente posible para Cristo, Pablo busca ganar a los gentiles para el Señor. Cuando ponen su fe en Cristo, los gentiles ordenan su vida de acuerdo con la ley de Cristo.

    3er Titulo: Renunciando o condiciones personales por causa del evangelio. Versículos 22 y 23. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.  (Léase: 1ª a los Corintios 10:33. como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. ▬ Filipenses 3:8. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.).

       1ª a los corintios 9:22. A los débiles me he hecho débil para ganar a los débiles. A todos me he hecho de todo para por todos los medios salvar a algunos.

       Hacemos dos observaciones:

    » a. Adaptación. «A los débiles me he hecho débil para ganar a los débiles». Pablo ahora vuelve a su discusión sobre los cristianos con conciencia débil (8:9–13). Pablo ha completado el círculo al revisar la libertad que tiene en Cristo. Así, habla acerca de su relación para con el débil. Hubiéramos esperado un equilibrio sintáctico que incluyese al fuerte, pero a Pablo no le interesa comparar al fuerte con el débil. El fuerte era libre en Cristo y no tenía cargo de conciencia cuando comía carne sacrificada a ídolos. Los débiles eran los corintios que tenían una conciencia débil; necesitaban del consejo y ánimo que Pablo les pudiera dar para ser fortalecidos en su fe (Ro. 14:1; 15:1).

       El versículo 22 da a entender que en este pasaje particular Pablo también podría haber estado pensando en ganar para el Señor a los corintios económicamente débiles. Anteriormente en la carta afirmó que entre aquellos que Dios había llamado no había muchos poderosos, ni muchos de noble cuna, sino que Dios había escogido al débil e insignificante para avergonzar a los fuertes (1:26–28). Ahora Pablo hace resonar el mismo mensaje cuando escribe: «A los débiles me he hecho débil». En el contexto usa el verbo ganar para hablar de llevar a judíos (vv. 19, 20) y gentiles (v. 21) al conocimiento de Cristo. Pero cuando habla de los débiles, cuya conciencia era débil, no usa el verbo ganar. Los débiles ya conocen a Jesucristo como Salvador, pero por tener una conciencia débil necesitan la ayuda de los fuertes.

       Creemos que con la oración me he hecho débil para ganar a los débiles (v. 22) Pablo podría estar comunicando una doble connotación. En otras palabras, se refiere a los débiles de conciencia y a los débiles económicamente. Hay que considerar que, al ministrar en Corinto, Pablo se identificó en palabra y hecho con los pobres. Su trabajo fabricando carpas era una clara demostración de que se ponía de lado de los económicamente débiles (Hch. 18:1–4). Pablo mismo pertenecía a la clase alta, como lo demostraba la educación que recibió. Sin embargo, no tenía ningún reparo en ponerse su delantal y gorro para trabajar en su rubro. La alta sociedad grecorromana lo despreciaría por su denigrante trabajo, pero la clase baja lo aceptaría gustoso. La clase alta pensaba que el taller no era un lugar para el hombre libre sino para el esclavo. Con todo, Pablo estaba listo a identificarse con el pobre para ganarlos para Cristo.

    » b. Realidad. «A todos me he hecho de todo para por todos los medios salvar a algunos». El apóstol es un modelo para todo el que quiera ganar a la gente para Cristo. Pablo se acomodaba a las diferentes situaciones de cada cultura. Con los judíos vivía como judío, y con los gentiles como gentil (dentro de los límites del mandamiento de Cristo). Se hizo débil a los débiles, para así ser de todo para todos.

       Los oponentes de Pablo podrían tildarlo de ineficaz, inestable y cambiante. En este caso, estarían mal entendiendo completamente sus motivaciones, al no darse cuenta de la intención misionera de los esfuerzos de Pablo: llevar al evangelio a la mayor cantidad de gente posible.

       Pablo estaba convencido de que al predicar las buenas nuevas de salvación, Dios abriría el corazón de cada uno de los elegidos para salvación. Si a Dios le había placido salvar a Pablo, quien se llamaba a sí mismo el primero de los pecadores (1 Ti. 1:15), el Señor Jesucristo podía entrar en el corazón de cualquiera que viviese en tinieblas. Pablo era un instrumento en las manos de Dios para traer a los pecadores al Señor mediante el evangelio. Pablo predicaba y aconsejaba, pero el verdadero trabajo de salvación pertenecía a Dios.

       En pocas palabras, Pablo manifiesta un realismo sobrio, cuando escribe que al acomodarse a todos los hombres lo hace «para por todos los medios salvar a algunos». Algunos manuscritos leen «salvar a todos», pero la evidencia favorece el texto que hemos adoptado: «salvar a algunos». Por supuesto que Pablo sería el primero en afirmar que, aunque él trabajaba duro para presentar el evangelio a todos, sólo Dios efectuaba la salvación (Fil. 2:13). Trabajaba para salvar a todos, pero sabía que sólo algunos responderían al evangelio (véase 10:33; Ro. 11:14).

       1ª a los corintios 9: 23. Y todo lo hago por el bien del evangelio, para participar conjuntamente en él.

    » a. «Y todo lo que hago». Notemos que cuatro veces Pablo escribe la palabra todo en los versículos 22 y 23. Es un siervo humilde del evangelio, que irá a cualquier parte, que descenderá o ascenderá a cualquier nivel de la sociedad o hará cualquier tarea por insignificante que sea, con tal que el evangelio sea proclamado a todos. Pablo no conocía la palabra discriminación, ya que decía que en Cristo no había «judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer» (Gá. 3:28). Sabía que en Cristo todos los creyentes son uno.

    » b. «Por el bien del evangelio». Esta afirmación repite lo dicho en los versículos 15–18. Pablo es un siervo del evangelio, tal como lo demuestra sirviendo a toda clase de gente. Sólo piensa en la labor que el Señor le ha dado y que tiene que cumplir. Es la tarea de proclamar el pleno evangelio de la gracia de Dios a todos los seres humanos en todo lugar (Hch. 20:24; y véase Fil. 3:7–14). Pablo estaba listo a viajar a Ilírico (lo que fue Yugoslavia y que ahora es Albania) y a España, para que el evangelio fuese lo más ampliamente divulgado (véase Ro. 15:19, 24).

    » c. «Para participar conjuntamente en él». Uno podría pensar que Pablo pierde, cuando afirma que su intención es servir a todos los que quieran escuchar el evangelio. Pablo no pierde, sino que se beneficia de las bendiciones que vienen con la predicación de las buenas nuevas. Cada vez que una persona cree en Cristo, se produce gozo y felicidad en el Señor, y Pablo el heraldo del evangelio participa en esa gozosa celebración. Además, el predicar las buenas nuevas de salvación le trae una rica bendición.

       Una traducción literal de esta parte del versículo 23, diría: «para coparticipar en él». La expresión coparticipar no apunta tanto a que Pablo participa con sus asociados en la labor de predicar, sino que participa en las bendiciones que reciben los que se convierten a Cristo. Pablo se regocija con ellos, al verlos tomar posesión de los beneficios espirituales que vienen de una vida obediente al evangelio.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Semana del 08 al 14 de diciembre de 2025

  • LUNES 08 DE DICIEMBRE DE 2025. “LA DESESPERACIÓN DEL HOMBRE DESECHADO POR DIOS LO LLEVA A LA ABOMINACIÓN”.

       Lección: 1ª de Samuel 28: 6 al 10. 6. Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.  7. Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación.  8. Y se disfrazó Saúl, y se puso otros vestidos, y se fue con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a quien yo te dijere. 9. Y la mujer le dijo: He aquí tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha cortado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. ¿Por qué, pues, pones tropiezo a mi vida, para hacerme morir? 10. Entonces Saúl le juró por Jehová, diciendo: Vive Jehová, que ningún mal te vendrá por esto. 

       Comentario general del contexto Bíblico: Saúl acude a la adivina, 28:6–10. Saúl y el ejército vinieron del sur y acamparon en Jezreel (29:1) al pie del monte Gilboa. De ese monte hubieran podido ver cuán grande era el ejército de los filisteos extendido por el valle. Se atemorizó y procuró consultar a Dios por las tres vías de comunicación conocidas por él: sueños, sacerdotes y profetas. Pero Dios no le contestó (ver el comentario sobre 14:37). El v. 3 comenta que había quitado a los que evocaban a los muertos, pero ahora vuelve a buscar una de estas personas. Las palabras usadas en el v. 3 son Ob que se refiere a la voz hueca que viene de la ultratumba y Yadah que se refiere al adivino o la persona que sabe o se entera de algo por medio de la hechicería. Esta es la persona que supuestamente puede saber el futuro.

       Los consejeros de Saúl localizaron a una adivina en el pueblo de Endor, al norte unos 12 km. y al otro lado del monte de Moreh. Esto representaba para Saúl y sus compañeros un riesgo puesto que los filisteos estaban acampados entre ellos y Endor. Así que van de noche para esconder mejor sus movimientos. La desesperación le motiva a correr cualquier riesgo. Y Saúl le ordena a la mujer que adivine o que averigüe por su espíritu familiar cómo hacer subir al muerto. Se creía que el Seol, o lugar de los muertos, estaría abajo y por lo tanto el muerto tendría que subir (Núm. 16:30; Sal. 63:9; Eze. 31:14; 32:18). Aunque el mundo y existencia de los espíritus no tienen orientación direccional referente al mundo físico, los conceptos tienen que expresarse de manera material para entenderse. Y puesto que los muertos fueron sepultados, se suponía que tendrían que levantarse de abajo.

       Saúl había prohibido la práctica del espiritismo. Ahora se permite lo que él mismo había prohibido. Y jura por Jehovah que la mujer no moriría, comprometiendo a Dios en lo que sería contra o contrario a su voluntad. La ley prohíbe absolutamente evocar a los muertos o entregarse a la adivinación (Lev. 20:27). Saúl bien lo sabía. Por eso su condenación sería mayor (Stg. 3:1). Dice en Lucas 12:47, “Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor y no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes”. Ya hemos visto que parte de ese azote fue la presencia de un espíritu de maldad enviado para afligirle. Veremos directamente que sigue este último azote, la suprema disciplina quitándole la vida.

       La desesperación del hombre desechado por dios lo lleva a la abominación: La desesperación puede llevar a una persona a la idolatría y al abandono de la fe, culminando en lo que la Biblia llama «abominación», especialmente cuando uno se apoya en los recursos del mundo en lugar de en Dios. Esta frase, asociada a la «abominación de la desolación», se describe en el contexto de rebeliones y actos que contaminan un lugar sagrado, como el caso del rey Antíoco Epífanes IV.

    Conexión entre desesperación y abominación

    • Pérdida de la fe: La desesperanza implica una pérdida de fe, la cual es considerada crucial en la vida cristiana. Al caer en ella, se abandona la confianza en la capacidad de Dios.
    • Apoyo en el mundo: Los desesperanzados tienden a enfocar su mirada en los recursos mundanos en lugar de en Dios, buscando soluciones fuera de su guía divina.
    • Resultados espirituales: Esta búsqueda en lo mundano puede llevar a actos de idolatría, que son una «abominación» porque desvían la adoración de Dios y contaminan el camino espiritual.

    El contexto bíblico de la «abominación de la desolación»

    • Contexto histórico: La frase aparece en el libro de Daniel en referencia al rey Antíoco Epífanes IV, quien profanó el templo de Jerusalén al introducir un ídolo y suspender los sacrificios regulares.
    • Contexto profético: Jesús también utiliza esta frase para referirse a una futura destrucción del Templo que implicaría la introducción de la idolatría.
    • Significado: La «abominación» es un acto que profana el lugar santo (ej. Tu corazón), trayendo desolación espiritual y el fin de la relación con lo divino.

       Referencia Bíblica: «¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado. Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová; Levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos; Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; tú no perdonaste. Desplegaste la ira y nos perseguiste; mataste, y no perdonaste; Te cubriste de nube para que no pasase la oración nuestra; Nos volviste en oprobio y abominación en medio de los pueblos.» (Lamentaciones 3: 39 al 45).

       «La desesperación»: La desesperación en la Biblia se entiende como la pérdida total de la esperanza, a menudo causada por la presión y el miedo, pero también se presenta como una lucha que puede ser superada a través de la fe en Dios. Personajes bíblicos como el rey David y el apóstol Pablo experimentaron profundos momentos de desesperación, pero también encontraron esperanza al apoyarse en Dios y en sus promesas de salvación y consuelo. La Biblia anima a no desesperarse, sino a confiar en Dios, quien ofrece paz y la seguridad de que los sufrimientos tienen un significado eterno.

       Ejemplos bíblicos

    Salmo 40: El salmista clama haber sido rescatado del «hoyo de la desesperación» y del «lodo cenagoso» para ser puesto sobre una roca.

    Pablo en 2 Corintios: Pablo describe cómo se sintieron «abatidos hasta el extremo» y perdieron la esperanza de vivir, pero en lugar de desesperar, confiaron en Dios, quien «nos ha librado de un peligro tan grande como la muerte» (2 Corintios 1:8-10).

    Salmo 34: En el salmo, se expresa la confianza en que Dios escucha la oración de los que están en desesperación y los salvas de sus tribulaciones (Salmo 34:6-7).

       Referencia Bíblica:

       «Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.» (Sal. 40:2).

       «Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte» (2ª de Corintios 1:8-10).

       «Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.» (Salmo 34: 6-7.).

       «La adivinación»: La Biblia condena la adivinación en Deuteronomio 18, considerándola una práctica falsa y una abominación a Dios, al igual que la hechicería y la consulta a los muertos. Se enfatiza que el futuro solo lo conoce Dios y que la sabiduría proviene de Él, no de medios ocultos. Por lo tanto, los creyentes deben evitar cualquier forma de adivinación, ya que se asocia con la rebelión contra Dios y la búsqueda de conocimiento de fuentes que se oponen a Él.

       Prohibición bíblica de la adivinación:

       Deuteronomio 18:10-12: Se prohíbe explícitamente a los creyentes «practicar la adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos».

       Comparación con la rebelión: 1 Samuel 15:23 compara el pecado de la rebelión con el de la adivinación, calificándolo de «iniquidad e idolatría».

       Falsos profetas: Jeremías 14:14 habla de falsos profetas que ofrecen «visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón».

       Razones para evitar la adivinación

       «Rechazo a confiar en Dios»: Buscar guía en la adivinación implica depositar la confianza en poderes que se oponen a Dios, lo cual es visto como un acto de rebelión.

       «Evitar engaños»: La Biblia advierte que hay falsos profetas que se aprovechan de las personas, y que incluso prácticas aparentemente inofensivas pueden ser engañosas.

       «Sabiduría en la Biblia»: La verdadera sabiduría y guía se encuentra en la Palabra de Dios, y no hay necesidad de buscarla a través de otros medios.

       Referencias Bíblicas: «e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira.» (2ª de Reyes 17:17).

       «Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.» (Hechos 16:16).

       «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.» (Santiago 1:5).

    1er Titulo: El resultado de lo desobediencia es el retroceso de la fe. Versículo 6. Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. (Léase: 1ª de Samuel 15:23. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey ▬ Romanos 1:28. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.).

       «Resultado de lo desobediencia» «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Romanos 5:12). Los efectos de la caída son numerosos y de gran alcance. El pecado ha afectado cada aspecto de nuestro ser. Ha afectado nuestras vidas en la tierra y nuestro destino eterno.

       Uno de los efectos inmediatos de la caída fue que la humanidad se separó de Dios. En el jardín de Edén, Adán y Eva tuvieron comunión perfecta y compañerismo con Dios. Cuando se rebelaron contra Él, esa comunión se rompió. Ellos se dieron cuenta de su pecado y se avergonzaron ante Él. Se escondieron de Él (Génesis 3:8-10), y el hombre ha estado escondiéndose de Dios desde entonces. Sólo a través de Cristo se puede restaurar esa comunión, porque en Él somos hechos justos y sin pecado a los ojos de Dios como Adán y Eva fueron antes de pecar. «Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El» (2 Corintios 5:21, LBLA).

       A causa de la caída, la muerte se convirtió en una realidad, y toda la creación estaba sujeta a ella. Todos los hombres mueren, todos los animales mueren, toda la vida vegetal muere. «…toda la creación gime a una» (Romanos 8:22), esperando el tiempo cuando Cristo volverá para liberarla de los efectos de la muerte. Por causa del pecado, la muerte es una realidad ineludible, y nadie es inmune. «Porque la paga del pecado es muerte, más la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 6:23). Peor aún, no sólo nos morimos, sino que, si morimos sin Cristo, experimentamos la muerte eterna.

       Otro efecto de la caída es que los seres humanos han perdido de vista el propósito para el cual fueron creados. El último y más alto propósito del hombre en la vida es glorificar a Dios y disfrutarlo para siempre (Romanos 11:36; 1 Corintios 6:20; 1 Corintios 10:31; Salmo 86:9). Por lo tanto, el amor a Dios es la base de toda moralidad y bondad. Lo opuesto es la elección de uno mismo como supremo. El egoísmo es la esencia de la caída, y lo que sigue es todos los otros delitos contra Dios. En todas sus formas, el pecado es un giro hacia uno mismo, que se confirma en cómo vivimos nuestras vidas. Llamamos la atención a nosotros mismos y a nuestras buenas cualidades y logros. Minimizamos nuestros defectos. Buscamos favores especiales y oportunidades en la vida, queriendo una ventaja extra que nadie más tiene. Nos enfocamos en nuestros propios deseos y necesidades, mientras que ignoramos los de los demás. En definitiva, nos situamos en el trono de nuestras vidas, usurpando el papel de Dios.

       Cuando Adán eligió rebelarse contra su Creador, perdió su inocencia, incurrió en la pena de muerte física y espiritual, y su mente fue oscurecida por el pecado, al igual que las mentes de sus herederos. El apóstol Pablo dijo de los paganos, «Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada» (Romanos 1:28). Les dijo a los Corintios que «el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios» (2 Corintios 4:4). Jesús dijo: «Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas» (Juan 12:46). Pablo recordó a los Efesios: «ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor» (Efesios 5:8, NVI). El propósito de la salvación es «[abrir] sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios» (Hechos 26:18).

       La caída produjo en los seres humanos un estado de depravación. Pablo habló de aquellos «teniendo cauterizada la conciencia» (1 Timoteo 4:2) y de aquellos cuyas mentes se obscurecen espiritualmente como resultado de rechazar la verdad (Romanos 1:21). En este estado, el hombre es totalmente incapaz de hacer o elegir lo que es aceptable a Dios, aparte de la gracia divina. «La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo» (Romanos 8:7, NVI).

       Sin la regeneración sobrenatural del Espíritu Santo, todos los hombres permanecerían en su estado caído. Pero en Su gracia, misericordia y bondad amorosa, Dios envió a Su Hijo a morir en la Cruz y tomar el castigo por nuestro pecado, reconciliándonos con Dios, haciendo posible la vida eterna con Él. Lo que se perdió en la caída se reclama en la Cruz.

       2° Titulo: Todo aquel que acude o la adivinación se hace abominable o los ojos de Dios. Versículos 7 y 8. Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación. Y se disfrazó Saúl, y se puso otros vestidos, y se fue con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a quien yo te dijere. (Léase: Deuteronomio 18:10 al 12. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti. ▬ Los Hechos 16:16. Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.).

       «Practicar la adivinación» es descubrir conocimientos ocultos por medios sobrenaturales. Está relacionada con el ocultismo e incluye la predicción de la suerte o la videncia, como solía llamarse.

       Desde la antigüedad, la gente ha utilizado la adivinación para conocer el futuro o como una forma de ganar dinero. La práctica continúa, ya que los que afirman tener una visión sobrenatural leen las palmas de las manos, las hojas de té, las cartas del tarot, las cartas estelares y mucho más.

       Dios nos da Su punto de vista sobre la adivinación en Deuteronomio 18:10: «No sea hallado en ti quien…practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero». Primera de Samuel 15:23 compara la rebelión con el «pecado de adivinación».

       La práctica de la adivinación figura como una de las razones del exilio de Israel (2 Reyes 17:17). Jeremías 14:14 habla de los falsos profetas de la época, diciendo: «Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan». Así que, comparada con la verdad de Dios, la adivinación es falsa, engañosa y sin valor.

       Mientras Lucas viajaba con Pablo y Silas por la ciudad de Filipos, registró un encuentro con una adivina: «Nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando» (Hechos 16:16). La capacidad de la muchacha para adentrarse en los misterios se debía a un demonio que la controlaba. Sus amos obtuvieron «mucha ganancia» de su esclava. Pablo acabó exorcizando al demonio (versículo 18), liberando a la muchacha de su esclavitud espiritual y haciendo que los dueños de la esclava se enfurecieran (versículo 19).

       La adivinación en cualquier forma es pecado. No es un entretenimiento inofensivo ni una fuente alternativa de sabiduría. Los cristianos deben evitar cualquier práctica relacionada con la adivinación, incluyendo la predicción de la suerte, la astrología, la brujería, las cartas del tarot, la nigromancia y los hechizos. El mundo de los espíritus es real, pero no es inofensivo. Según las Escrituras, los espíritus que no son el Espíritu Santo o los ángeles son espíritus inmundos.

       Los cristianos no deben temer a los espíritus que intervienen en la adivinación; tampoco deben buscar sabiduría en ellos. La sabiduría del cristiano proviene de Dios (Santiago 1:5).

       3er Titulo: Espíritu de error llevo a Saúl a tomar el Nombre de Dios en vano. Versículos 9 y 10. Y la mujer le dijo: He aquí tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha cortado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. ¿Por qué, pues, pones tropiezo a mi vida, para hacerme morir? Entonces Saúl le juró por Jehová, diciendo: Vive Jehová, que ningún mal te vendrá por esto.  (Léase: Éxodo 20:7. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. ▬ Jeremías 2:19. Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.).

       «Tomar el Nombre de Dios en vano» Aunque muchas personas creen que tomar el nombre del señor en vano se refiere al uso del nombre del señor como una palabra grosera, abarca algo mucho más que un uso en vano del nombre de Dios. Para comprender la gravedad de tomar el nombre del señor en vano, primero tenemos que ver el nombre del señor desde su perspectiva como se describe en las escrituras. El Dios de Israel es conocido por muchos nombres y títulos, pero el concepto encarnado en el nombre de Dios, desempeña un papel importante y único en la Biblia. La naturaleza y los atributos de Dios, la totalidad de su ser, y especialmente su gloria, se reflejan en su nombre (Salmo 8:1). El Salmo 111:9 nos dice que su nombre es “santo y temible», y la oración del señor comienza dirigiéndose a Dios con la frase «santificado sea tu nombre» (Mateo 6:9), siendo esta una indicación de que en nuestra oración la reverencia hacia Dios y a su nombre, debe ser lo más importante. Con frecuencia entramos en la presencia de Dios con presuntuosas «listas de responsabilidades» para él, sin ser conscientes de su santidad, su grandeza, y el enorme abismo que separa nuestra naturaleza de la suya. El que se nos permita incluso venir delante de su trono, es por causa únicamente de su gracia y de su amor misericordioso para con su pueblo (Hebreos 4:16). Nunca debemos subestimar esa gracia.

       A causa de la grandeza del nombre de Dios, cualquier uso del nombre de Dios que lo deshonre o deshonre su carácter, es porque se está tomando su nombre en vano. El tercero de los diez mandamientos prohíbe tomar o usar el nombre del señor en una forma irreverente porque eso indicaría una falta de respeto a Dios mismo. Una persona que usa incorrectamente el nombre de Dios, el señor no lo dará por «inocente» (Éxodo 20:7). En el antiguo testamento, se deshonraba el nombre de Dios cuando no se cumplía con un juramento o una promesa hecha en su nombre (Levítico 19:12). El hombre que usaba el nombre de Dios para legitimar su juramento y, luego rompía su promesa, daba a entender su falta de reverencia hacia Dios, así como una falta de temor de su santo castigo. Era esencialmente lo mismo que negar la existencia de Dios. Sin embargo, para los creyentes no hay necesidad de usar el nombre de Dios para legitimar un juramento, ya que en primer lugar no estamos llamados para hacer juramentos; que nuestro hablar sea «sí» y nuestro no sea «no» (Mateo 5:33-37).

       Hay un sentido más amplio en el que la gente de hoy toma el nombre del señor en vano. Aquellos que mencionan el nombre de Cristo, que oran en su nombre, y que toman su nombre como parte de su identidad, pero que deliberada y continuamente desobedecen sus órdenes, están tomando su nombre en vano. A Jesucristo se le ha dado el nombre sobre todo nombre, ante quien toda rodilla se doblará (Filipenses 2:9-10), y cuando asumimos el nombre «cristiano», lo debemos hacer con la comprensión de lo que esto significa. Si profesamos ser cristianos, pero actuamos, pensamos y hablamos en una manera mundana o profana, estamos tomando su nombre en vano. Cuando representamos inadecuadamente a Cristo, ya sea intencionalmente o por ignorancia de la fe cristiana como se proclama en las sagradas escrituras, estamos tomando el nombre del señor en vano. Cuando decimos que lo amamos, pero no hacemos lo que él nos manda (Lucas 6:46), estamos tomando su nombre en vano y estamos en peligro de escucharle decir, «Nunca os conocí; apartaos de mí” en el día del juicio final (Mateo 7:21-23).

       El nombre del señor es santo, como él es santo. El nombre del señor es una representación de su gloria, su majestad, y su deidad suprema. Debemos estimar y honrar su nombre mientras lo reverenciamos y glorificamos. Hacer algo menos que eso, es tomar su nombre en vano.

    Lunes 08 de Diciembre 2025 ▬ El pasaje de 1 Samuel 28

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • Domingo 30 de noviembre de 2025. “BENDICIÓN CONFIRMADA PON EL ESPÍRITU DE DIOS”.

       Lección: Números 24:1 al 9. 1. Cuando vio Balaam que parecía bien a Jehová que él bendijese a Israel, no fue, como la primera y segunda vez, en busca de agüero, sino que puso su rostro hacia el desierto; 2. y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él. 3. Entonces tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Y dijo el varón de ojos abiertos; 4. Dijo el que oyó los dichos de Dios, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos: 5. ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, Tus habitaciones, oh Israel! 6. Como arroyos están extendidas, Como huertos junto al río, Como áloes plantados por Jehová, Como cedros junto a las aguas. 7. De sus manos destilarán aguas, Y su descendencia será en muchas aguas; Enaltecerá su rey más que Agag, Y su reino será engrandecido. 8. Dios lo sacó de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo. Devorará a las naciones enemigas, Desmenuzará sus huesos, Y las traspasará con sus saetas. 9. Se encorvará para echarse como león, Y como leona; ¿quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, Y malditos los que te maldijeren. 

       Comentario del contexto Bíblico: La provisión abundante de Dios (24:1–9):

       En este tercer mensaje, a Israel se le presentó un magnífico panorama de su futuro inmediato tal y como Dios lo había planeado y, en la siguiente profecía (24:15–17), se le indica su destino final cuando el Mesías escogido de Dios surgiría como su líder y vencedor.

       Cuando Balaam se disponía a hablar de nuevo, le sobrecogió una presencia divina y dejó a un lado la parafernalia de brujería que había utilizado anteriormente. El vidente vio a Israel acampado por tribus alrededor del tabernáculo. Vino sobre él el Espíritu de Dios con otro mensaje para el frustrado rey de Moab:

    “Profecía de Balaam, hijo de Beor, y profecía del hombre de ojos abiertos; profecía del que escucha las palabras de Dios, del que ve la visión del Todopoderoso; caído, pero con los ojos descubiertos.”

       Su mensaje es un modelo de excelente habilidad comunicativa. En primer lugar, aborda la necesidad directamente. Mientras los viajeros miraban hacia el otro lado del Jordán, se preguntarían qué planes tenía Dios preparados para ellos una vez hubieran cruzado el río. ¿Dispondrían de suficiente comida y refugio para sus familias? ¿Cómo acabarían con los actuales habitantes de la tierra? Después de un viaje tan precario por el desierto durante los últimos cuarenta años, ¿les ofrecería el futuro algún tipo de seguridad permanente? El mensaje de Balaam es una descripción gráfica de la generosa abundancia de Dios y recuerda a su pueblo lo privilegiado que es: “¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob; tus moradas, oh Israel!” (5).

       En segundo lugar, es agradable al oído. Unas palabras escogidas cuidadosamente son increíbles vehículos para transmitir el mensaje más importante de la vida. Aquí tenemos magnífica poesía que utiliza la estructura familiar del paralelismo hebreo en el que se presentan ideas idénticas, relacionadas o contrarias, en líneas sucesivas: tiendas/moradas (5), valles/jardines (6a), áloes/cedros (6b), agua/simiente (7a), rey/reino (7b), devorará/desmenuzará (8b), león/leona (9), bendigan/maldigan (9b). La poesía es un recurso excelente para la memorización; se asegura de que estas grandes verdades no se olviden rápidamente.

       En tercer lugar, atrae la mirada. El mensaje se ilustra de forma brillante. La descripción gráfica de esta tercera profecía recurre a imágenes muy visuales que impresionan al oyente con la forma que tiene el Señor de dar abundante y generosamente. Después de una ilustración doméstica (tiendas/moradas, 5), viene una geográfica (valles/jardines, 6a) y de horticultura (áloes/cedros, 6b). Los bienes minerales preciados (agua, 6b–7a) se igualan al crecimiento físico (simiente, 7a), cuando las imágenes pasan a ser de la realeza (rey/reino, 7c), históricas (sacados de Egipto, 8a), militares (devorará/desmenuzará) y animales (búfalo, león, leona, 8a, 9a).

       Por último, informa a la mente. Las imágenes gráficas son un recurso literario efectivo y encierran ideas doctrinales y principios espirituales importantes para el oyente. Dios supliría las necesidades de su pueblo proveyendo los recursos necesarios para la vida: disfrutarían de paz en las tribus (hermosas… tiendas y moradas seguras, 5); ventajas geográficas (valles que se extienden, jardines junto al río, 6); agricultura fértil (áloes plantados por el SEÑOR, cedros junto a las aguas, 6) y bienes minerales (nótese la repetición: junto al río… junto a las aguas… Agua correrá… muchas aguas, 6–7). Una fuente de agua predecible es la mayor de todas las bendiciones en un clima como este. (La referencia a los baldes probablemente describa el transporte del agua desde los ríos o los pozos por parte de las personas que recogían el agua para regar los cultivos). Crecerían en número (simiente quizás nos evoque la promesa a Abraham, que les recuerda de nuevo lo que se le dijo al patriarca sobre el aumento de la descendencia) y seguridad nacional (más grande que Agag será su rey, 7, puede que prediga una victoria futura o tal vez “un nombre común entre los reyes amalecitas” [como los nombres de Abimelec en Filistea y Ben-Hadad en Siria]). El pueblo de Dios también estaría confiado espiritualmente (se le recuerda que el Dios que lo saca de Egipto, 8, cf. 23:22, haría efectiva su conquista de Canaán) y tendría éxito militar (Devorará a las naciones que son sus adversarios… y los traspasará con sus saetas, 8). Así como los egipcios fueron devorados por las aguas del mar Rojo y el rey cananeo de Arad (21:1–3) y Sehón y Og (21:21–35) fueron vencidos por el ejército de Israel, los enemigos de Israel serían destruidos en los inevitables conflictos que surgirían en el futuro.

       El mensaje es un recordatorio oportuno de que a los que heredan sus bendiciones (23:20), confían en su Palabra (23:19) y disfrutan de su presencia (23:21) nunca les faltará su provisión. La profecía termina con una dramática conclusión cuando el vidente pagano, que desconoce la fuente, repite la promesa hecha a los patriarcas: “Benditos los que te bendigan, y malditos los que te maldigan” (9). Fueron las palabras que el rey Balac había utilizado, también sin darse cuenta, para adular y describir la reputación del adivino (22:6). Se habían hecho realidad en las inesperadas profecías que había recibido el rey; aquellos a quienes Balaam había bendecido repetidamente, disfrutarían de esa bendición, y la maldición que se suponía que era para ellos acabaría cayendo sobre la cabeza del adivino (31:8, 16).

       BENDICIÓN CONFIRMADA PON EL ESPÍRITU DE DIOS: La confirmación bíblica de una bendición por el Espíritu Santo implica la recibición del Espíritu Santo, que es otorgado por la imposición de manos tras el bautismo en algunas tradiciones. Este don permite la presencia constante del Espíritu Santo en la vida de una persona fiel, trayendo gozo y paz en Cristo y ayudando en la búsqueda de la verdad y en la obediencia a los mandamientos de Dios.

     La mayor bendición que tenemos los creyentes en Jesucristo es esta en Isaías 11: 1 al 5. «Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.»

       El significado bíblico de la Confirmación es fortalecer la fe y recibir el don del Espíritu Santo para dar testimonio de Cristo. Este sacramento, que perfecciona la gracia del bautismo, hace a los creyentes más «soldados de Cristo» para defender y difundir el Evangelio con amor y servicio. Se relaciona directamente con Pentecostés, cuando los apóstoles recibieron el Espíritu Santo para llevar la misión de la Iglesia al mundo.

       Referencias Bíblica de confirmar: «de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.» (1ª a Cor. 1:7-9).

       «Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas, y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.» (1ª Tes. 3:1 al 3).

       «Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras.» (Hechos 15:32).

       «Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre. Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle todos los pueblos.» (Romanos 15:8 al 11).

       Texto: «Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos». (1ª de Samuel 10:10).

       Las señales se cumplen, 1ª de Samuel 10:10 La palabra profetizó del v. 10 necesita comentarse. Es claro que esta compañía de profetas iba entonando expresiones sublimes que elogiaban y proclamaban en poesía las virtudes y poderío del Altísimo. Saúl, sin haber practicado la profecía o saber cómo hacerlo, se sintió poseído de una fuerza inefable y con una habilidad que no era suya. Se unió a ellos vertiendo su corazón y alma en este ensayo de gloria, actuando con el impulso e inspiración de Dios. Tan inverosímil se vio su participación que los concurrentes expresaron su asombro diciendo: ¿También está Saúl entre los profetas? (v. 11). En otras palabras: “¿Puede ser que Saúl sea uno de ellos?”

        La frase «el Espíritu de Dios vino sobre él con poder» aparece en varios pasajes bíblicos para describir momentos en que una persona recibió una fuerza y autoridad sobrenaturales para cumplir una tarea. Se usa para describir a personajes como Sansón y Saúl, a quienes el Espíritu Santo les dio la capacidad de realizar hazañas extraordinarias, como derrotar enemigos o profetizar.

        Ejemplos en la Biblia

    • Sansón: En Jueces 14:6, el Espíritu del Señor vino sobre él y desmembró a un león sin tener nada en las manos. En otro episodio, cuando lo ataron con cuerdas, el Espíritu de Jehová cayó sobre él y las cuerdas se deshicieron como lino quemado.
    • Saúl: En 1 Samuel 10:10, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y comenzó a profetizar entre un grupo de profetas. En otro pasaje, cuando escuchó que su pueblo estaba en peligro, el espíritu de Dios vino sobre él con poder, lo llenó de ira y lo impulsó a tomar una acción decisiva.
    • David: En 1 Samuel 16:13, después de ser ungido por Samuel, el Espíritu del Señor vino con poder sobre David y lo acompañó desde ese día.

    Significado

    • Poder y fuerza: La frase indica que la persona recibió una fuerza sobrenatural para realizar una tarea que de otro modo sería imposible.
    • Cambio de estado: En el caso de Saúl, el Espíritu lo transformó de un hombre común a un líder que profetizaba y realizaba acciones dramáticas.
    • Capacitación divina: Esta es una manifestación de la capacitación divina que Dios otorga a sus siervos para cumplir sus propósitos.

       La diferencia principal: es que el creyente de hoy recibe el Espíritu Santo como un Consolador y habitante permanente dentro de sí, no solo como un poder externo que lo «visita» de forma temporal. El creyente moderno experimenta la transformación interior y el fruto del Espíritu (amor, gozo, paz, etc.) como resultado de la presencia constante del Espíritu, que lo guía, consuela, y libera del poder del pecado, a diferencia de la manifestación del poder en los tiempos bíblicos que se centraba más en actos externos y de unción para un propósito específico.

    Espíritu de Dios sobre el creyente antiguo 

    • Presencia temporal: El Espíritu venía sobre individuos para cumplir una tarea específica y se retiraba. Por ejemplo, el Espíritu se «vistió» de Sansón para darle una fuerza sobrenatural para una misión determinada.
    • Poder externo: La obra del Espíritu se manifestaba principalmente como poder externo para realizar milagros, profecías o para liderar al pueblo.
    • No habitaba en el creyente: El Espíritu Santo no moraba en el interior de los creyentes, sino que venía sobre ellos y se retiraba según la necesidad.

    Espíritu Santo en el creyente de hoy

    • Presencia constante: El Espíritu Santo reside permanentemente dentro del creyente como un «Consolador» y «ayudador» (Juan 14:16).
    • Poder transformador: El poder del Espíritu Santo se manifiesta internamente como una fuerza que transforma el carácter del creyente, ayudándolo a producir el «fruto del Espíritu» (Gálatas 5:22-23).
    • Liberación interior: El Espíritu Santo libera al creyente de la ley del pecado y la muerte, dándole la capacidad de vivir una vida nueva en Cristo (Romanos 8:1-2).
    • Guía y consuelo: El creyente recibe guía en sus decisiones, consuelo en sus tristezas, y esperanza en momentos difíciles a través del Espíritu Santo.
    • Sello de identidad: El Espíritu Santo es el «sello» de Dios sobre el creyente, que demuestra que le pertenece a Dios y que ha sido regenerado por el Espíritu.

    1er Título: Firme propósito de Dios: bendecir a su pueblo. Versículos 1 y 2. Cuando vio Balaam que parecía bien a Jehová que él bendijese a Israel, no fue, como la primera y segunda vez, en busca de agüero, sino que puso su rostro hacia el desierto; y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él. (Léase: Génesis 12:2 y 3. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. ▬ Nehemías 13:2. por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que dieron dinero a Balaam para que los maldijera; más nuestro Dios volvió la maldición en bendición.).

       (Génesis 12:2-3) Simiente, prometida ▬ Israel ▬ judías ▬ Abraham: Dios prometió darle a Abram la Simiente prometida, convertirlo en el padre de una gran nación y raza de personas (vv. 2-3a). Dios decía esto literalmente y espiritualmente. Advierta estos elementos:

    ▬ 1. Dios se refería a que la Simiente prometida sería un pueblo físico y literal. Abram daría a luz a nueva raza de personas: los judíos, la nación de Israel.

    » a. Advierta las referencias del Antiguo Testamento.

       “Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que, si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada” (Gn. 13:16).

       “Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia” (Gn. 15:5).

       “He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti” (Gn. 17:4-7).

       “Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, más Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella” (Gn. 17:15-16).

       “Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?” (Gn. 18:17-18).

       “de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos” (Gn. 22:17).

       “y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor” (Gn. 25:23).

       “Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente” (Gn. 26:4, la promesa le fue confirmada a Isaac, hijo de Abraham).

       “Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente” (Gn. 28:14, la promesa fue confirmada a Jacob, nieto de Abraham).

       “También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos” (Gn. 35:11, de nuevo la promesa fue confirmada a Jacob, nieto de Abraham).

       “Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación” (Gn. 46:3, de nuevo la promesa fue confirmada a Jacob, nieto de Abraham).

    » b. Advierta las referencias del Nuevo Testamento.

       “Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra” (Hch. 3:25).

       “Y le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años” (Hch. 7:6).

       “que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas” (Ro. 9:4).

       “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar” (He. 11:11-12).

    ▬ 2. Dios se refería a que la Simiente prometida sería un pueblo espiritual. Abram daría a luz a una nueva raza de un pueblo

    espiritual: el pueblo de la fe, creyentes verdaderos y genuinos que seguirían a Dios y a sus promesas. Los creyentes de todas las naciones se consideran hijos de Abraham. Advierta con cuánta claridad las Escrituras plantean este elemento:

       “Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia” (Ro. 4:11).

       “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa” (Ro. 4:13-14).

       “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros” (Ro. 4:16).

       “Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:23-25).

       “Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham” (Gá. 3:7).

       “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones” (Gá. 3:8).

       “De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham” (Gá. 3:9).

       “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu” (Gá. 3:14).

       “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; … Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente

    linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:26, 29).

       “Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios” (Gá. 6:16).

       La Simiente prometida era una promesa espiritual, así como una promesa literal. Este doble significado se debe tener siempre en cuenta al leer o estudiar la Simiente prometida dada a Abram.

    => Advierta las referencias del Antiguo Testamento que aparecen arriba (el primer punto), la promesa de que la simiente de Abram sería tan numerosa como las estrellas del cielo y como los granos de arena de la playa (Gn. 13:16; 15:5). Literalmente, esto nunca se podría cumplir si se refiriera solamente a una nación física de personas en la tierra. Por ende, debe haber una doble referencia. La promesa debe referirse a todos los creyentes de todas las naciones a lo largo de los siglos y milenios de la historia humana. Y la historia debe durar un período prolongado, debe continuar para que cada vez más personas puedan confiar en Cristo y volverse seguidores de Dios y su promesa. (¡Qué reto salir y dar testimonio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo!)

    => Advierta todos los pasajes anteriores: espiritualmente, Abram sería el padre de todos los que creen las promesas de Dios. Él fue la primera persona desde El Diluvio y Noé -en el nuevo mundo- en creer y dedicar su vida a las promesas de Dios; por eso Abram era el padre de todos aquellos que lo seguían creyendo en las promesas. A todos los que siguen los pasos de fe de Abram se les considera sus hijos, hijos de la fe, y recibirán espiritualmente las mismas promesas hechas a Abram (Ro. 4:11-12. Vea notas, Ro. 4:11-12; 4:13 para un mayor análisis.)

    ▬ 3. Recuerden que Abram y Sarai no tenían hijos, aunque llevaban años casados. Físicamente, ellos no podían tener hijos. ¿Cómo podría entonces nacer una nación de personas de Abram cuando él ni siquiera podía engendrar un hijo? Solo por medio de Dios. Solo Dios podía avivar la simiente de Abram y el vientre de Sarai y darles un hijo cuyos descendientes se convertirían en una gran nación de personas. Dios y solo Dios podían cumplir las promesas hechas a Abram. La tarea de Abram era creer en Dios, creer que Dios cumpliría su promesa haciendo exactamente lo que le había dicho.

    ▬ 4. Advierta que Dios hizo cuatro promesas personales a Abram y a la Simiente prometida, la gran nación de personas que Abram engendraría.

    » a. Dios prometió bendecir a Abram (v. 2). La bendición de Dios significa su amor, presencia, protección, y provisión. Esto quiere decir que Dios iba a proteger y cuidar de Abram y el gran pueblo que Abram engendraría. Dios iba a concederles…

    • Su amor para tranquilizarlos.
    • Su presencia para guiarlos.
    • Su provisión para ocuparse de ellos.
    • Su protección para proporcionarles seguridad.

       Pensamiento 1. Advierta cómo a los creyentes se les dan las mismas bendiciones, a todos aquellos que siguen a Abram al creer las promesas de Dios.

       “Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” (Éx. 23:25).

       “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (ls. 41:10).

       “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti” (2 Cr. 16:9).

       “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad” (Sal. 91:4).

       “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33).

       “Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (Éx. 33:14).

       “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Jn. 5:4-5).

       “Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Ti. 1:12).

       “que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (1 P. 1:5).

    » b. Dios prometió hacer grande el nombre de Abram. Abram es sin lugar a dudas uno de los hombres más grandes que haya vivido.

    1). La grandeza del nombre de Abram se ve claramente en la historia secular.

    => Abram dio origen a las naciones judía y árabe de la tierra. Ambos pueblos remontan su ascendencia a Abram y lo llaman el padre de su pueblo.

    => Abram se convertiría en el padre de reyes (Gn. 17:6), y Sarai la madre de las naciones y reyes (Gn. 17:16).

    => A Abram lo conocieron como un príncipe poderoso las naciones vecinas incluso en su época (Gn. 21:22-34; 23:6).

    => A Abram también se le conoció como un profeta de Dios (Gn. 20:7).

    2). Pero más que en la historia secular, el nombre de Abram es grande en los anales de la fe. Todos los creyentes (todos aquellos que comprenden que Abram es el padre de la fe) honran a Abram. El propio nombre de Abram es sinónimo de fe. Todos los hombres verdaderamente grandes, aunque sean incrédulos, tienen algo en lo que ellos creen incondicionalmente; y Abram no era la excepción. Él creía en lo imposible y nunca vaciló en su fe. El nombre de Abram es grande, en primer lugar, porque él creía en Dios -las promesas de Dios, la Palabra de Dios- y buscaba de Dios con diligencia.

       “yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá” (Is. 56:5).

       “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo” (Ap. 3:12).

    3). El recuerdo del nombre de Abram resulta preciado (grande) para los creyentes porque ellos saben esto: Si ellos siguen las promesas gloriosas dadas a Abram, entonces la gran herencia dada a Abram también será su herencia.

       “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe… Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros” (Ro. 4:13, 16).

       “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (He. 11:8-10).

       “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (He. 11:13-16).

       “yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá” (Is. 56:5).

       c). Dios prometió hacer de Abram una bendición para otros. Abram ha sido una bendición para la tierra de al menos dos formas significativas.

    1) Abram le ha dado dos grandes pueblos a la tierra: los judíos y los árabes. Estas naciones de personas, como todas las otras, no siempre han vivido acorde a su deber como un pueblo responsable. No obstante, la vida y los actos de los judíos y los árabes responsables constituyen una bendición para la tierra.

    2) Abram ha bendecido la tierra con un gran ejemplo de fe, quizás el más grande de los ejemplos. Abram creía en Dios en contra de todos los pronósticos.

    => Él creía en que Dios le daría la Tierra Prometida, aunque él no sabía nada de la tierra, ni siquiera dónde se encontraba; y él siguió creyendo en que Dios le daría la tierra por el resto de su vida, aunque nunca poseyó ni un solo acre.

    => Él creía en que Dios le diera la Simiente prometida -una gran nación de personas- cuando humanamente resultaba imposible para él y su querida esposa tener un hijo.

    => Él creía en que Dios le daría la Simiente prometida -el Salvador- aunque él había estado llevando la vida más indigna cuando Dios lo llamó a alejarse del mundo y a seguir a Dios. Esto lo veremos en la próxima nota.

       Nuevamente, Abram ha bendecido la tierra con un gran ejemplo de fe, el más grande de los ejemplos.

        “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe… Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros” (Ro. 4:13, 16).

       “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque

       “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Ro. 4:20-21).

    1. Dios prometió proteger y guardar a Abram al seguir a Dios y sus promesas (v. 3a). Tengan en cuenta que las promesas dadas a Abram tienen una doble referencia: las promesas se refieren a Abram personalmente, pero también se aplican a sus descendientes, espiritualmente. Dicho con sencillez, Dios prometió bendecir a la persona que bendijo a Abram y a sus descendientes, y maldecir a la persona que maldijera a Abram y a sus descendientes ¿Quiénes son las personas que bendicen y maldicen a Abram y a los creyentes?

    => La persona que bendice es una persona que aprueba o acepta el viaje de fe de Abram. Algunas personas aprobarían la decisión de Abram de seguir a Dios y sus promesas, aunque podrían no aceptar a Dios ni estar de acuerdo con Abram. Pero le desearían bien -darían su bendición- en su viaje a la Tierra Prometida. Otras personas irían más allá y aceptarían la decisión de Abram de seguir a Dios y sus promesas. Ellos hasta podrían aceptar a Dios y unirse a Abram en su viaje de fe. Ellos, también, bendecirían a Abram y todo aquel que siga a Dios y sus promesas

    => La persona que maldice es una persona que desaprueba y rechaza, y en algunos casos lucha contra Abram y su decisión de seguir a Dios y sus promesas.

       Esta fue una gran promesa a Abram, y es una gran promesa para todo el que comienza el viaje, de que verdaderamente sigue a Dios y sus promesas. Dios promete proteger a todos los creyentes en su viaje a la Tierra Prometida. Cualquier persona que se oponga a ellos y a su fe será maldecida, es decir, derrotada y condenada al fracaso. Pero todos los que les deseen bien serán bendecidos. La fe de todos los creyentes -tanto de Abram como de aquellos que lo siguen- será galardonada: todos saldrán victoriosos y llegarán a su destino, la propia Tierra Prometida. Dios cumplirá su promesa a Abram y a sus descendientes, el pueblo de la fe.

       “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él” (2 Cr. 16:9).

       “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende” (Sal. 34:7).

       “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día” (Sal. 91:4-5).

       “No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová” (Sal. 112:7).

       “de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (He. 13:6).

       “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mt. 5:10-12).

       “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).

       “Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen” (1 Ti. 4:10).

       Nehemías 13:2: Los judíos excluyen a los extranjeros de Israel, 13:1–3. Escuchando la lectura de Deuteronomio 23:3–5, los judíos descubrieron que a los amonitas y los moabitas les era prohibido entrar en la congregación de Dios (13:1, 2). Podían vivir en Israel, pero no participar en la asamblea para el culto en el santuario (cf. Deut. 23:1, 2). Sobre aquel día (13:1), ver la exposición de 12:44. Los verbos se leyó y se halló (13:1) de nuevo sugieren la acción del pueblo y su liderazgo múltiple (ver fueron puestos en 12:44 y la exposición de 7:1; 8:1). Las repeticiones de libro de Moisés y la congregación en 8:1–3 y 13:1 enmarcan todo el avivamiento narrado en 8:1–13:3.

       La prohibición se debía a que cuando Israel subió de la esclavitud en Egipto, los amonitas y moabitas no le ofrecieron ni la más mínima ayuda (pan y agua), aunque eran descendientes de Lot (Gén. 19:33–38), el sobrino de Abraham (Gén. 11:31). Lejos de socorrer a Israel, Balac, rey de Moab (ver la nota), contrató a Balaam para maldecirlo (13:2; ver el comentario sobre Tobías en v. 4).

       El vocablo traducido extranjeros, ereb 6154, (13:3) literalmente significa “mezcla”. Se usa de extranjeros que viven entre otro pueblo (ver las varias traducciones en Éxo. 12:38; Jer. 25:20; 50:37). Aquí se refiere particularmente a los amonitas y los moabitas (ver v. 1). Excluirlos de Israel no significaba desterrarlos, sino excluirlos de la asamblea cúltica (ver v. 1; 9:2; Esd. 10:8). Fue un paso más en la separación de las influencias extranjeras (ver 9:2; 10:28). En cuanto al nombre Israel, ver la exposición de 1:6.

    2° Titulo: Gracia y fidelidad del Omnipotente en favor de su pueblo. Versículos 3 al 7. Entonces tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Y dijo el varón de ojos abiertos; Dijo el que oyó los dichos de Dios, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos: ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, Tus habitaciones, oh Israel! Como arroyos están extendidas, Como huertos junto al río, Como áloes plantados por Jehová, Como cedros junto a las aguas. De sus manos destilarán aguas, Y su descendencia será en muchas aguas; Enaltecerá su rey más que Agag, Y su reino será engrandecido. (Léase: Salmo 28:8 y 9. Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido. Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre. ▬ 1ª a los Corintios 1:9. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.).

       Compartiendo la bendición, Salmo vv. 8, 9. El Salmo termina con el deseo de compartir esta experiencia con todo el pueblo de Dios. (Esta estrofa podría haber sido agregada después para su uso en el culto.) Este es el creyente, que en su propia vida experimenta la verdad bíblica: Todo aquel que cree en él no será avergonzado, y quiere que todos los demás experimenten lo mismo.

       La última petición (v. 9) contiene cuatro verbos imperativos: salva, bendice, pastoréalos y enaltécelos (o “lleva”). El último verbo significa “alzar” y “llevar”; en Deuteronomio 1:31: como trae un hombre a su hijo, y en Exodo 19:4: levantado… sobre alas de águilas. Ciertamente es Dios que sustenta a su pueblo y también lo enaltece.

       (1ª a los Corintios 1:9) Comunión, espiritual: El cuarto recurso del creyente es el propio Dios, su llamado glorioso. Dios ha llamado a los creyentes con un propósito específico: “Estar en comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”. El anhelo de Dios en nuestro corazón es que los hombres conozcan a su Hijo:

    • Emparentándose personalmente con Él por medio de la adopción (Ro. 8:15-17; Gá. 4:4-6).
    • Teniendo comunión con Él día tras día, las veinticuatro horas del día.

       Note la idea: Dios no quiere que tengamos comunión con su Hijo solo de un modo temporal. Cuando Dios nos llama a comunión con su Hijo, Él se refiere a comunión eterna. Él nos está adoptando como hijos de modo que Jesucristo recibirá nuestra comunión como hermanos.

       “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

       “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29).

       “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gá. 4:4-6).

       “lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1 Jn. 1:3).

       “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3:20).

    3er Titulo: Evidente poder y grandeza de Dios hacia sus escogidos. Versículos 8 y 9.  Dios lo sacó de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo. Devorará a las naciones enemigas, Desmenuzará sus huesos, Y las traspasará con sus saetas. Se encorvará para echarse como león, Y como leona; ¿quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, Y malditos los que te maldijeren.  (Léase: Deuteronomio 26: 8 y 9. y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros; y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel. ▬ Jeremías 10:6. No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío.).

       Las primicias de los frutos, Deuteronomio 26: 8 y 9. Este capítulo introduce la ceremonia de la presentación de las primicias de los frutos. Esta ceremonia debía ser celebrada por el pueblo en Canaán, después de terminada la conquista de la tierra prometida (v. 1). El deuteronomista diversas veces declara que Jehovah era quien iba a proveer las bendiciones para Israel (vea vv. 1, 3, 8, 9, 11, 15). Esta declaración de que Jehovah era la fuente de bendición sirve para combatir la idea que Baal, el dios de la fertilidad en la religión de los cananeos, era el dios quien producía la fertilidad de la tierra de Canaán. Por cuanto Jehovah era la fuente de las bendiciones recibidas por Israel y en gratitud por su abundante bendición, el pueblo tenía que responder a la bondad divina con la presentación de las primicias de los frutos de la tierra (v. 2).

       La presentación de las primicias del fruto se hacía en el templo, delante del sacerdote. La expresión el lugar que Jehovah tu Dios haya escogido para hacer habitar allí su nombre se refiere al santuario central donde estaba el arca del pacto, el símbolo de la presencia divina. Más tarde, esta misma expresión fue usada exclusivamente para designar el templo que Salomón edificó en Jerusalén.

       Cada israelita tenía que presentarse en el templo ante el sacerdote que estaba oficiando la ceremonia. Cada individuo traía su canasta con las primicias de los frutos del campo y la depositaba delante de Jehovah, declarando que los frutos en la canasta representaban la cosecha que él había recibido. La declaración de la persona que hacía la presentación aparece en forma de una confesión de fe. Seis veces en esta sección Israel es exhortado a recordar que Jehovah era la fuente de bendición y que él era quien proveía para la nación.

       La declaración de fe que el israelita recitaba incluía dos afirmaciones. La primera afirmación de la persona que presentaba la canasta delante de Dios era que reconocía que él había recibido una porción de la tierra prometida porque Jehovah había cumplido la promesa hecha a los patriarcas. El v. 4 declara que el sacerdote tomaba la canasta de las manos del adorador y la ponía delante del altar de Jehovah. Sin embargo, el v. 10 parece indicar que era el adorador quien colocaba la canasta en la presencia de Jehovah. Es posible que este ritual incluía la presentación de la canasta dos veces: una por el sacerdote (v. 4) y la otra por el adorador (v. 10). Pero es más probable que los dos versículos describan el mismo evento.

       La segunda afirmación de la persona que hacía la presentación de la canasta aparece en los vv. 5–10. Esta confesión de fe hace referencia a la situación difícil de sus antepasados y enfatiza la fidelidad de Jehovah a través de la historia de Israel y de la preservación milagrosa del pueblo en su jornada hacia Canaán.

       Jacob, el padre de los israelitas, es introducido como un arameo errante. Jacob vivió en Harán con Labán, el arameo. Las dos esposas y las dos concubinas de Jacob eran arameas y sus hijos nacieron en Aram (Siria). La palabra errante se refiere a la situación de los patriarcas que no tenían tierra propia. La situación de los patriarcas sirve de contraste con la vida del israelita que presentaba su canasta delante de Jehovah. Sus antepasados no tenían tierra propia, pero él tenía su tierra, la tierra que Jehovah había prometido a los patriarcas, una tierra fértil que producía abundante cosecha.

       Jacob y su familia habían descendido a Egipto por causa del hambre que había en la tierra de Canaán (Gén. 41:53–57). Los eventos que sucedieron en Egipto, la aflicción de Israel como esclavo de los egipcios y la salida del pueblo bajo el poder de Jehovah, son interpretados desde la perspectiva de la historia de salvación y de la fe de Israel. Israel había dejado de ser “un pueblo errante” para ser dueño de una tierra fértil, una tierra que fluye leche y miel. Los hijos de los israelitas que habían sido esclavos en Egipto y que habían sufrido hambre en el desierto ahora aparecen delante de Jehovah con una canasta que representaba la abundancia de la tierra que Israel había recibido de Jehovah. Ahora, en gratitud por la abundante cosecha, los israelitas venían a adorar a Jehovah en su templo, trayendo en sus manos las primicias del fruto, símbolo de las bendiciones de Dios.

      La presentación de las primicias era ocasión de gran júbilo en Israel. Te regocijarás probablemente indicaba una cena en el templo. Esta cena incluía no solamente la persona que hacía la presentación de la canasta, sino también todos los miembros de su familia, inclusive el levita pobre y el forastero quienes eran parte de la comunidad israelita.

       Jeremías 10:6. El v. 6 comienza una afirmación del Dios verdadero, destacando su superioridad sobre los ídolos en todo: ¡No hay nadie semejante a ti, oh Jehovah! Dios es alabado por ser grande, poderoso y sabio. Es el verdadero Dios, el Dios vivo y el Rey eterno. Su poder es grande, más allá de cualquier dios. Él es Rey de las naciones, no solamente de Israel (comp. Sal. 47:8, 9; 96:10). Él es soberano sobre el universo, sobre la creación y la naturaleza.

       Entre los vv. 6 y 10 se declara de nuevo la futilidad de adorar a los ídolos. Tanto ellos como los que enseñan su adoración son torpes e insensatos en sus creencias y en sus acciones. El v. 11 aparece en arameo y es el único versículo en este idioma en el libro; aunque el resto de esta sección está en poesía, este versículo está en prosa. Declara la destrucción de los ídolos que no hicieron los cielos ni la tierra por el Dios que sí los hizo.

    Domingo 30 de Noviembre de 2025

    Amen, para la honra y gloria de Dios.

  • “La Más Terrible De Las Señales: La Abominación Desoladora Y La Gran Tribulación”

    “La Más Terrible De Las Señales: La Abominación Desoladora Y La Gran Tribulación”

       Lectura Bíblica: San Mateo 24: 15 al 28. 15. Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), 16. entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; 18. y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. 19. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 20. Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; 21. porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 23. Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24. Porque se levantarán falsos Cristo, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. 25. Ya os lo he dicho antes. 26. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 27. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. 28. Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

    1. La más terrible de las señales: la abominación desoladora y la gran tribulación, 24:15-28

       (24:15-28) Introducción -postrer tiempo- la gran tribulación: los discípulos habían hecho dos preguntas. Primero, cuándo sería destruida Jerusalén; y segundo, cuáles serían las señales del retorno de Cristo y del fin del mundo (Mt. 24:3). Evidentemente el pasaje tiene un doble significado. Se refiere a ambas destrucciones, la de Jerusalén a manos de Tito en el año 70 d.C. y al postrer tiempo cuando vuelva Cristo. Hay que violentar mucho el pasaje para que se refiera solamente a uno de estos eventos. Hay que recordar que durante esos días Cristo estaba experimentando las más severas emociones. La muerte lo esperaba a solamente unas horas, y Él era el único que los sabía. Acababa de realizar su entrada triunfal (Mt. 21), de purificar el templo (Mt. 21), de soportar ataques salvajes de los religiosos (Mt. 21-22), de hacer una grave acusación contra los religiosos (Mt. 23), y de llorar sobre Jerusalén (Mt. 23). Ninguna persona común podría de manera alguna soportar tantas presiones y emociones diversas en tan poco tiempo. Jesús amaba a Jerusalén; acababa de llorar, y de llorar amargamente, por la ciudad. Sus habitantes eran pecadores y estaban por cometer el más horrendo de los pecados de la historia humana: el de matar al Mesías, al Hijo de Dios mismo. Por su pecaminoso rechazo experimentarían dos juicios. Serían juzgados inmediatamente, en el año 70 d.C. Y luego serían juzgados definitivamente, en el fin del mundo, juntamente con el resto del mundo.

       Dicho en forma sencilla, esta era la situación: Jesús, embargado por una diversidad tan grande de emociones, comenzó a responder a las dos preguntas que los discípulos habían hecho. Mencionó las señales de la futura destrucción de Jerusalén y del fin del mundo. Esencialmente dijo que la caída de Jerusalén era juicio sobre el pecado, y que la caída del mundo también sería juicio sobre el pecado. Las preguntas formuladas se referían a condiciones similares que motivan el juicio. De modo que las señales de ambos eventos, la caída de Jerusalén y el fin del mundo, también son similares. (Véanse notas y Estudio a fondo 3-Mt.24: 1-14.)

       Cuando uno estudia este pasaje, dos cosas deben ser recordadas.

    » 1. El bosquejo general de la respuesta de Cristo, sus palabras literales (véanse Estudios a fondo 1, 2-Mt. 24:1-31).

    » 2. El hecho que Cristo estaba respondiendo a dos preguntas referidas al fin de Jerusalén y al fin del mundo, y que el fin de ambos se debía al juicio sobre el pecado. Así las señales que apuntan al fin de Jerusalén y al fin del mundo tienen que ser similares; tanto Jerusalén como el mundo llegan a su fin porque son juzgados por su pecado. La única diferencia es que en cuanto al fin del mundo habrá un incremento e intensificación de las señales.

       Una rápida mirada al bosquejo general de Mateo 24―25 nos mostrará lo siguiente:

    1. Las nueve señales de los postreros días, Mt. 24:1-14.
    2. La décima y más terrible de las señales: la abominación desoladora y la gran tribulación, Mt. 24:15-28.
    3. La venida del hijo del hombre, Mt. 24:29-31.
    4. El tiempo del regreso del Señor, Mt. 24:32-41.
    5. El regreso del Señor y el deber del creyente de velar: velar -estar preparado- ser fiel y sabio, Mt. 24:42-51.
    6. La advertencia de velar y ser sabio, no necio, Mt. 25: 1- 13.
    7. El deber del creyente de trabajar para anticipar el retorno del Señor, Mt. 25:14-30.
    8. El juicio final de las naciones, Mt. 25:31-46.

       Note las palabras del Señor: «La abominación desoladora» y «gran tributación cual no la ha habido desde el principio del mundo». Es por eso que el título dado a su décima señal es: «la señal más terrible: Abominación desoladora y gran tribulación».

    1. Hay la aparición de la abominación desoladora (v. 15).
    2. Hay la advertencia de huir inmediatamente (vv. 16-20).
    3. Hay la gran tribulación: sin precedentes en la historia (v. 21).
    4. Hay la promesa: aquellos días serán acortados por amor a los escogidos (v. 22).
    5. Hay la frenética búsqueda de un libertador, de un Mesías terrenal (falso) (w. 23-24).
    6. Hay la verdad acerca de la liberación, acerca de la venida del Mesías (w. 25-28).

       [1]. (24:15) Abominación desoladora-anticristo—postreros tiempos: hay la aparición de la abominación desoladora. Cristo dijo cuatro cosas acerca de esta señal.

    » 1. (Él) será visto. Los creyentes lo pueden ver ocupar el lugar y hacer los preparativos para las terribles pruebas que seguirán.

    » 2. También ha sido profetizado por Daniel (véase Estudio a fondo 1 -Mt. 14:15).

    » 3. Estará en el lugar santo. La señal ocurrirá y será vista en el templo. Algunos afirman que la señal será repetida en el postrer tiempo y cumplida literalmente en el interior del templo, tal como fue cumplida literalmente en el pasado cuando Antíoco y Tito estuvieron en el templo. Otros sostienen que las palabras «el templo» son representativas de toda religión. Creen que la abominación será la desolación de toda religión, particularmente del cristianismo genuino.

    » 4. Todo aquel que lea acerca de la señal, como fue revelada por Cristo, debe entenderla. Daniel había dicho; «Sabe, pues, y entiende» (Dn. 9:25; cp. Dn. 12:10). Los creyentes deben estudiar la señal y entenderla, para que estén mejor preparados para perseverar hasta el fin y estar salvos (véase Mt. 24:13). Hay la idea de que las personas deban conocer y entender los tiempos, que velen y observen los acontecimientos de los tiempos en que viven.

       Pensamiento 1. La terrible desolación que tuvo lugar en Jerusalén y que tendrá lugar en el fin del mundo se debe al

    pecado. Jerusalén cortó al Mesías, es decir, lo mató. Cometieron el más horrendo de los pecados; durante siglos rechazaron a Dios y eventualmente mataron al propio Hijo de Dios. De modo que Jerusalén fue desolada. Hay una advertencia crucial para los creyentes: el pecado causa desolación.

       Pensamiento 2. Note dos hechos significativos.

    1) Cristo predijo la terrible desolación de Jerusalén. Sus palabras fueron dichas alrededor del año 30 d.C. La desolación ocurrió exactamente cuarenta años después en el año 70 d.C.

    2) Cristo predijo la «abominación desoladora» al fin del mundo (cp. las preguntas de los discípulos, vv. 3 y 15). La señal ocurrirá al tiempo señalado.

       Pensamiento 3. Hay algo que es de crucial importancia.

    1) Si interpretamos a la «abominación desoladora» como únicamente histórica, y Cristo le dio significado tanto futuro como histórico, es muy probable que no reconozcamos la señal.

    2) Si interpretamos la señal como únicamente futura, y Cristo le dio significado tanto histórico como futuro, ya habremos perdido una parte significativa de la señal; ya no miraremos al pasado buscando ayuda para entender el futuro.

      Es importante estar seguros de entender adecuadamente la señal. Ella implica las palabras del Señor, el pueblo del Señor, y el testimonio de su pueblo. Tal vez haya diferentes interpretaciones, pero cada uno tiene que alcanzar su entendimiento postrado en oración delante del Señor

       Pensamiento 4. La Palabra de Dios no es secreta; es una revelación. Debe ser escudriñada y entendida.

    ESTUDIO A FONDO 1

       (24:15) Postreros tiempos-anticristo-abominación desoladora: (To Bdélugma tes eremoseos) la abominación que causa desolación. Note las palabras de Cristo, «la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel». Hay tres pasajes en Daniel que hablan de la «abominación desoladora».

       «Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que, desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana se hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador» (Dn. 9:24-27).

       «Y se levantaran de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitaran el continuo sacrificio y pondrán la abominación desoladora» (Dn. 11:31).

       «Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días» (Dn. 12:11).

       En Daniel 9:27 las palabras son Bdélugma ton eremoseon. El hebreo dice: «Sobre el ala [o pináculo] de abominaciones [vendrá] el desolador» o «sobre alas como un desolador [vendrá] abominación».

       En Daniel 11:31 el hebreo dice: «Ellos pondrán [situarán] la abominación que desola».

       En Daniel 12:11 el hebreo dice: «y desde el tiempo del [sacrificio] diario será quitado, y establecida la abominación que causa desolación, [será]»

       Es necesario discutir varios temas acerca de la «abominación desoladora» mencionada por Cristo al citar a Daniel.

    -1. ¿Cuándo fue cumplida la profecía de Daniel?

    » a. Hubo un cumplimiento pasado; es decir. hubo un cumplimiento antes del tiempo de Cristo. Alrededor del año 170 a.C. Esto está claro, Antíoco Epifanes, el rey de Siria, conquistó a Jerusalén e intentó imponer la cultura griega sobre los judios. Quería que los judíos se convirtieran en griegos plenos tanto en costumbres como en religión. Sabía que para lograrlo tenia que destruir la religión judía. Por eso hizo tres de las cosas más horribles que se podían hacer conforme al pensamiento del pueblo judío. Profanó el templo (1) tomando el gran altar de la ofrenda quemada para usarlo como altar para el Dios griego del Olimpo. Zeus; (2) sacrificando carne de cerdo sobre él; y (3) instalando un tráfico de prostitución en las cámaras del templo (cp. 1 Macabeos l 120-62; cp. también Josefo. Am. l2.5:3-4; Guerras l.l:2).

    » b. Cristo dijo que hay un cumplimiento futuro: «cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel…» Existen principalmente cuatro conceptos referidos al cumplimiento futuro de la profecía de Daniel.

    • Uno afirma que no hay cumplimiento futuro; todas las señales fueron cumplidas con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. a manos de Tito.
    • Otros afirman que Cristo se refiere a la era de la iglesia y a las pruebas que la iglesia tiene que atravesar antes del retomo de Cristo.
    • Y otros ven a la profecía como referida exclusivamente al postrer tiempo, sin tener nada que ver con la destrucción de Jerusalén en 70 d.C.
    • Otros creen que Cristo está respondiendo a las mismas preguntas que los discípulos habían hecho. Que predice tanto la destrucción de Jerusalén como el fin del mundo.

       Al considerar lo que Cristo está diciendo, lo mejor es que Él hable por sí mismo sin agregar ni quitar nada de sus palabras. Cristo está diciendo lo siguiente: lo mismo que ocurrió bajo Antíoco Epifanes volverá a ocurrir en el Lugar Santo. En efecto, Cristo estaba diciendo que el templo seria destruido de tal manera que no quedase piedra sobre piedra. Esta destrucción ocurrió: lo que Cristo dijo ocurrió en el sentido más literal bajo Tito en el año 70 d.C. (Véanse bosquejo y nota–Mt. 24:1-14. especialmente las notas que citan a Josefo, el historiador judío. La lectura del registro de Josefo de la desolación de Jerusalén revela la forma terrible en que fueron devastados el templo, la ciudad y la gente.)

       Sin embargo, tal como se discutió en notas anteriores, Cristo no solamente estaba respondiendo la pregunta de los discípulos en cuanto a la fecha de la destrucción de Jerusalén, también estaba respondiendo a su pregunta referida al retorno de Cristo y al fin del mundo. La profecía de Daniel y la elaboración que el Señor hizo de ella. tienen que tener un doble cumplimiento. Las señales que apuntaban a alguien que había pecado tan terriblemente (Jerusalén) son muy similares a las señales que apuntan a otro culpable de pecado (el mundo en el postrer tiempo). El pecado de Jerusalén fue el más horrendo que pudo haberse cometido: matar al propio Hijo de Dios. Y el pecado del mundo. al final del tiempo, será igualmente terrible al seguir a la «abominación desoladora». Por eso, el mundo experimentará un incremento. una intensificación de las señales en el postrer tiempo. Como resultado habrá grandes pruebas tales como el mundo nunca han visto (v. 21). (Nuevamente, véanse bosquejo y notas–Mt. 24: 1 ss)

    -2. Un segundo tema que requiere discusión en cuanto a la «abominación desoladora» es la división del tiempo que aparentemente of recen Cristo y Daniel. Cristo dice que la abominación desoladora inaugura la peor tribulación que el mundo haya conocido (Mt. 24:15, 21). En sus propias palabras, las señales que ocurren hasta la abominación desoladora son llamadas «principio de dolores» (Mt. 24:8): Y las pruebas que tienen lugar después de la abominación desoladora son llamadas «gran tribulación». Son tribulaciones tan grandes que no tienen precedente en la historia (Mt. 24:21). Daniel también ofrece una división del tiempo tal como Cristo.

       «Y [el Príncipe] por otra semana confirmara el Pacto con muchos; a la mitad de la semana se hara… y lo que está determinado se derrame sobre el desolador» (Dn. 9:27).

       «A la mitad de la semana» (semana setenta de Daniel) apunta decididamente a un periodo de tiempo (una semana) que es dividida en dos partes. Ahora note estos factores.

    » a. Daniel estaba hablando de la «semana setenta». El fin de esta profecía. Dos hechos nos dicen que Daniel también estaba hablando de tiempo del fin como lo hizo Cristo: (1) Cristo estaba hablando del fin de Jerusalén y del fin del mundo. y (2) Cristo dijo que se estaba refiriendo a la profecía de Daniel.

    » b. Daniel dijo que el comienzo de la segunda mitad de su semana setenta es «la abominación desoladora» o el príncipe que causa «ídolos abominables».

       Las palabras de Cristo merecen cuidadosa atención: «Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora

    de que habló el profeta Daniel …» (Mt. 24:15). Cristo estaba por explicar más detalladamente lo que había profetizado Daniel. De esa manera Cristo explicó que la primera mitad de la semana de Daniel consistiría de señales que marcaran el «principio de dolores» (Mt. 24:8; cp. Mt. 24:5-14). y la última mitad de la semana de David que traería pruebas sin precedentes de «gran tribulación». La segunda mitad de la semana sería iniciada con «la abominación desoladora en el lugar santo» (Mt. 24:15. 21).

    -3. Una tercera cuestión que necesita ser considerada es el marco del tiempo final (semana setenta) tal como fue predicho

    por Cristo y Daniel.

       Las Escrituras se refieren a la duración de este período.

       «Tiempo, y tiempos. y medio tiempo» (Dn. 7:25; 12:7).

       «1.26O días» (Ap. l2:6).

       «42 meses» (Ap. 22:2: 13:5-6).

       En base a los días y meses mencionados en Apocalipsis, si el tiempo de Daniel equivale un año, entonces sus palabras «tiempo [1 año). tiempos [2 años, y medio tiempo [1/2 año]» equivalen a 3 1/2 años. Daniel afirma que la abominación desoladora tiene lugar en «el medio de la semana», es decir, después de tres años y medio. Se asume que las palabras de Cristo «principio de dolores» (es decir, la primera mitad de la semana) también son tres años y medio. Entonces. combinando a los dos periodos de tiempo (3 1/2 años cada uno) la duración de los días del fin o el postrer tiempo serán literalmente siete años. En base a las palabras de Apocalipsis la profecía de Cristo puede ser granficada de la siguiente manera.

    EL FIN DEL MUNDO

    Ver la señal de la abominación desoladora a la mitad de los tiempos daños (v. 15)

    3 años y medio Señales que marcan El «principio de dolores» (v. 8)

      3 años y medio. «Pruebas sin paralelo de la gran tribulación» (v. 21).

    Ver al Hijo del Hombre que viene

    (vv. 29-30)

    «Sus ángeles…reuniendo a los elegidos» (v. 31).

       Sin embargo, hay que notar que muchos eruditos de la Biblia afirman que las palabras «tiempos› en Daniel y «días›› y «meses de Apocalipsis (y de hecho en toda la Escritura). con frecuencia se usan para indicar bloques de tiempo, es decir, a períodos más prolongados o a períodos indefinidos de tiempo.

    -4. Un cuarto asunto que debe ser considerado es este: ¿Qué o quién es designado con «abominación desoladora»? Como ya se indicó antes muchos excelentes comentaristas afirman que la profecía se refiere a la destrucción de Jerusalén a manos de Antíoco Epífanes (170 a.C.) y a manos de Tito (70 d.C.). Existen fuertes evidencias históricas. como también el hecho de que Cristo estaba contestando una pregunta especifica de los discípulos (Mt. 24:3). para apoyar el cumplimiento pasado de la profecía. ¿Pero qué del cumplimiento futuro? ¿Qué o quién es designado con «abominación desoladora» en el fin del mundo?

    » a. Quizá alguna indicación la of rezca la frase misma. En el Antiguo Testamento la palabra abominación es relacionada con la idolatría o el sacrilegio. De desolación significa lo mismo que la que causa desolación. En este caso es la abominación la que causa desolación. Es decir, la abominación actúa sobre el lugar santo y causa personalmente la desolación. Esto, por supuesto señala que una persona cumple la profecía en el futuro así como fueron dos personas concretas las que la cumplieron en el pasado. Antíoco y Tito.

    » b. Marcos 13: l4 en realidad usa el participio masculino para indicar vigorosamente que la abominación desoladora es una persona.

    » c. Daniel 9:27 menciona a un príncipe que causa la desolación. Un gran teólogo luterano. Traduce príncipe como el destructor.

    » d Segunda Tesalonicense y Apocalipsis identifican al antecristo que se va a levantar en los postreros días causando daño sin precedentes al mundo y al pueblo de Dios.

       «Nadie os engaña de ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?» (2 Ts. 2:3). (Véanse Mr. 13:14; 2 Ts. 2:4-9. Ap. 6:2-7… Cp. Dn. 9:20-27; 11:31; 12.11.).

    ESTUDIO A FONDO 2

       (24:17) Casa―azotea: en la antigüedad los techos de las casas eran pianos; se los usaba para descansar. meditar y para ¡as visitas de vecinos. La mayoría de las casas tenían escaleras. Tanto exteriores como interiores para llegar al techo. Cuando se ve la abominación el peligro es tan grande que la persona debe huir inmediatamente usando la escalera exterior.

       [2] (24:16-20) Anticristo-abominación desoladora: 1 advertencia de huir inmediatamente de la «abominación desoladora.» Ningún creyente podrá resistir a la abominación, ni siquiera los más fuertes. Con cuatro afirmaciones Cristo acentúa el inminente peligro y la urgencia.

    -1. La persona debe olvidar toda comodidad hogareña: ilustrado por el que se levanta de la azotea y huye inmediatamente (véase Estudio a fondo 2-Mt. 24:17).

    -2. La persona debe olvidar todas las posesiones personales: no debe volver del trabajo para recoger sus ropas (o posesiones).

    -3. La persona debe lamentarse de aquellos que no pueden huir rápidamente: ilustrado por mujeres embarazadas responsables de niños pequeños.

    -4. La persona debe orar por buenas condiciones en la huida: ilustrado mediante la mención del invierno y el de día reposo. Este establecía ciertas obligaciones religiosas que impedirían la huida (viajar) para los religiosos fieles.

       «Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento» (Mt. 3:7-8).

       Pensamiento 1. El peligro es tan grande que Cristo dijo:

       «Acordaos de la mujer de Lot» (Lc. 17:32).

       Pensamiento 2. Hay aquí un fuerte acento sobre esto: cuando la vida está en peligro la mente debe concentrarse en hacer lo que sea posible para salvaros. Al vivir día tras día lo que realmente debería movemos a gratitud es nuestra vida, y no cosas.

       Pensamiento 3. Note a quienes le dice Cristo que olviden posesiones del mundo y el hogar: a sus discípulos y

    seguidores. ¿Estaría pensando en tantas comodidades materialistas que caracterizan a tantos seguidores suyos?

       [3]. (24:21) Gran tribulación: la gran tribulación que no tiene paralelo en la historia.

    -1. En los años 66-70 d.C. Jerusalén experimentó uno de los sitios más terribles de toda la historia. En 66 d.C. Los judíos hicieron una revuelta y el ejército romano estuvo pronto para atacar. Pero por dos motivos principales era difícil tomar la ciudad. Estaba situada sobre la cima de un monte, bien protegida por el terreno mismo, y los líderes de la revuelta eran fanáticos religiosos. Un millón de personas fácilmente habían huido a la ciudad para buscar refugio detrás de sus muros protectores.

       A medida que proseguía el sitio las predicciones de Cristo fueron cumplidas literalmente. Del lado exterior de los muros estaba el ejército romano y todo el mutilamiento y muerte de la guerra. Del lado interior de los muros vecino tras vecino comenzó a sufrir hambre, pestilencia, falsos libertadores (Mesías), traición, muerte, revuelta, rebelión y odio. Todo cobraba sus impuestos. Josefo dice que más de un millón murieron y 97.000 fueron tomados cautivos. Los horrores del sitio fueron claramente descritos por él (véanse notas- Mt. 24:7; 24: 10; 24:11; Josefo, Guerras. 5.1213; 6.314; 6.825; también Josefo: obras esenciales, pp. 375-377 [Editorial Portavoz]).

       «Me parece que los infortunios de todos los hombres, desde el comienzo del mundo, si fuesen comparados con los de estos judíos, no fueron tan considerables como éstos» (Josefo, Guerras. Prefacio 4).

    -2. En los postreros tiempos el mundo experimentará gran tribulación tal como no la ha habido en la historia. Note que Cristo no describe las grandes pruebas más allá de lo que ya ha dicho en vv. 5-12. Una rápida mirada a la gran tribulación mencionada por Apocalipsis nos da alguna idea de las pruebas (véanse bosquejo y notas de todo lo que sigue; cp. Dn. 12: l-2.)

    • Truenos, relámpagos y terremotos (Ap. 8:5; cp. Ap.
    • Catástrofes naturales (Ap. 8:6-12).
    • Langostas semejantes a demonios o plagas (Ap. 8:13 – 9:11).
    • Ejércitos semejantes a demonios (Ap. 9: 12-21).
    • Naciones enojadas que destruyen la tierra (Ap. 11:18; cp. Ap. 11:14-19).
    • Un gobernante político y malo (Ap. 13: 1-10).
    • Un gobernante religioso falso y malo (Ap. 13:11-18).
    • Terrible destrucción y sufrimiento, tanto sobre la naturaleza como sobre los hombres (Ap. 16: 1-21).
    • Un poder mundial malo engañoso (Ap. 17: 1-18:24).

       [4]. (24:22) Días del fin ▬ gran tribulación: promesa de que aquellos días serán acortados por amor a los escogidos. Note que Cristo dijo dos cosas.

    » 1. Los días de «gran tribulación» serán acortados. ¿Qué quiere decir que serán acortados?

    • Serán más cortos de lo que normalmente Dios permitiría para tanta pecaminosidad.
    • Más cortos de lo que el enemigo esperaría.
    • Más cortos de lo que otros esperarían de los gobernantes al resistir una revuelta tan fanática.

       En su trato con Jerusalén Dios usó en su poder para acortar los días por amor a Israel. En medio del juicio Dios era misericordioso: Israel no fue aniquilado totalmente. El sitio duró menos de lo esperado. Muchos han registrado las causas naturales que tuvieron por consecuencia un sitio más breve.

    • Divisiones y partidismos. Los líderes judíos estaban divididos desde el comienzo. Nunca pudieron formar una política de unidad.
    • Un incendio desastroso. El fuego destruyó demasiados escudos y provisiones para que la ciudad pudiera seguir luchando.
    • Bandas de saqueadores. Estos buscaban salvarse por sus propios medios: robando, asaltando y matando. Quedaron bien documentados por Josefo.
    • Traición y entrega. Algunos incluso entregaron sus fortificaciones sin luchar.
    • El rápido ataque por parte de Roma. Roma envió el ejército mucho más rápido de lo esperado.
    • Debilidad de las fortificaciones. Herodes Agripa siempre tuvo la intención de fortalecer los muros de Jerusalén, pero nunca lo hizo.

       Por supuesto, el creyente ve la mano de Dios es estas causas naturales. Dios obró para bien en todas las cosas a efectos de acortar los días y cumplir su Palabra. A pesar de la terrible tribulación algunas vidas fueron salvadas; salvadas gracias a la compasión de Dios (2 P. 3:9).

       Al tratarse del tiempo del fin, las tribulaciones sobre la tierra y sobre sus habitantes también serán abreviadas.

       «¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, [pero note esto]… sabiendo que tiene poco tiempo» (Ap. 12:12).

       «Y cuando venga [el anticristo], es necesaria que dure [pero note] breve tiempo» (Ap. 17:10).

       «Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida» (2 Ts. 2:8).

    » 2. Dios acortara los días de la gran tribulación por amor a los escogidos. Desde una perspectiva histórica, algunos de los cristianos recordaron la advertencia del Señor y huyeron de Jerusalén antes del ataque, alrededor del año 66 d.C. Huyeron a una ciudad menor llamada Pella en el distrito de Decápolis. Estos creyentes oraron por sus hermanos y por su amada ciudad, y Dios escuchó sus intercesiones. Acortó los días de las terribles pruebas; los acortó por las oraciones de los escogidos.

       En las Escrituras se ilustra claramente la misericordia de Dios por los perdidos -incluyendo civilizaciones y ciudades- y su disposición de salvarlos en respuesta a la oración intercesora de los creyentes. La oración de Abraham por Sodoma y Gomorra es un ejemplo. Si se encontraban solamente diez justos las ciudades habrían sido salvadas a pesar de su terrible pecado (Gn. 18:23ss). La oración de Lot por Zohar es otro ejemplo (Gn. 19:20-22).

       «Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho» (Stg. 5:16).

       «Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora e Informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré» (Jer. 5:1).

       «Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy a quien sirvo, diciendo: Pablo no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo… Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis… Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra: y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra» (Hch. 27 :23-24; 37; 43-44).

       Pensamiento 1. Dios honrará las oraciones de sus auténticos seguidores, aun al punto de triunfar sobre desastres naturales. ¿Cuánto cambio podría operarse tanto en el mal del mundo, natural y humano, si el pueblo de Dios realmente creyese en la oración intercesora y se convirtieran en verdaderos intercesores en favor de este mundo corrupto?

       Pensamiento 2. Demasiados de nosotros somos protestones en vez de ser intercesores. Demasiados de nosotros nos quejamos de la aflicción o de lo prolongada que es nuestra aflicción. Cómo es posible que Dios haya permitido semejante sufrimiento es algo que trasciende nuestro entendimiento. Pero hay necesidad de tres cosas.

    1) Tenemos que comprender que Dios no causa el mal ni el sufrimiento. Dios no aflige; Él libera.

    2) Tenemos que comprender que nunca sufrimos tanto como merecemos. Somos tan pecadores y hemos contaminado tanto la tierra con el mal que merecemos lo peor.

    3) Debemos comprender que Dios es misericordioso. Lo que hace falta no son las quejas, sino oración: oración intercesora. Es preciso que oremos dando gracias a Dios porque el mal no es peor. Luego, en incesante oración, tenemos que pedirle que corrija y acorte el mal.

       [5]. (24:23-24) Falsos mesías–postreros tiempos: la desesperada búsqueda de un libertador, de un Mesías terrenal. Cristo dice tres cosas.

    – 1. Se levantarán falsos Mesías y profetas. Cuando la gente es oprimida, cuando presencia escena tras escena de muerte por hambre, pestilencia, homicidio, y guerra, la gente clama por liberación. Entonces la gente está tan abierta a un libertador que aparezca sobre la escena, y siempre hay algunos que están dispuestos a asumir el poder y el liderazgo que la gente pide. Durante el sitio de Jerusalén aparecieron tales hombres (libertadores) prometiendo liberación tanto de los romanos como de los desastres naturales. Aparentemente había circulado la creencia y los rumores de que el Mesías había vuelto, y que estaba o bien afuera en el desierto o en alguna habitación secreta de la ciudad. Solo estaba esperando el momento oportuno para dar el golpe. La escena de Jerusalén era un tanto semejante a la que se vivió en tiempos de Jeremías.

       «Y yo dije: ¡Ah! ¡Señor Jehová! He aquí que los profetas dicen: No veréis espada, ni habrá hambre entre vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera. Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre: no los envié, ni les mandé, ni les hablé: visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan» (Jer. 14:13-14).

       El mismo tipo de escena se repetirá en los días del fin. El anti-Cristo, el falso libertador de la tierra, se levantará para engañar a toda la tierra (véanse bosquejo y notas-Ap. 13:1-8 y pasajes relacionados). Note que Cristo simplemente dice: «No lo creáis», ni a los rumores ni a los falsos libertadores.

    – 2. Los falsos libertadores mostrarán grandes señales y prodigios. Los libertadores, locales y nacionales, siempre afirman

    ser destinados. Apuntan a señales y prodigios. Siempre ha sido así ―y siempre será― a lo largo de todos los tiempos. El tiempo del fin presenciará un aumento e intensificación de señales y prodigios que se esparcirán por todo el mundo.

       «Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos y con todo engaño» (2 Ts. 2:8-10).

       «Y también hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y enseña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió» (Ap. 13:13-14).

    – 3. Los falsos libertadores serán tan convincentes que aun serán una amenaza para los escogidos. Los escogidos por supuesto son creyentes genuinos que siguen a Cristo a pesar de las tentaciones, pruebas, amenazas y peligros. Un excelente pasaje que describe en mucho el mismo cuadro se encuentra en 2 Ts. 2:1-17. La forma en que los escogidos pueden resistir es enunciada claramente.

       «Así que hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo, Señor nuestro, y Dios nuestro padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra» (2 Ts. 2:15-17).

       [6] (24:25-28) Jesucristo, retorno: la verdad referida a la liberación y a la venida del Mesías. Cristo dijo cuatro cosas acerca de su retomo.

    – 1. No vendrá del desierto, es decir, desde algún sitio desconocido y remoto. Cuando la gente proclame que el gran libertador ha aparecido en determinado lugar, el mensaje o rumor no debe ser creído: «No salgáis››.

    – 2. No vendrá de alguna habitación secreta, es decir, en secreto, invisible, en silencio. Nuevamente, cuando tal mensaje 0 rumor sea proclamado: «No lo creáis».

    1. Vendrá como un «relámpago››.

    » a. Saldrá del cielo (procedente del mundo y de la dimensión espiritual): semejante a un relámpago.

    » b. Su venida será repentina y sorpresiva: como lo es un relámpago.

    » c. Su venida será visible a todos, desde oriente a occidente: como un relámpago (cp. Ap. 1:7).

       «Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria» (Mt. 24:30).

       «Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» (Hch. 1:9-11).

       «Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras» (1 Ts. 4:16-18).

       «He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén» (Ap. 1:7; cp. Ap. 19:11-19).

    – 4. Vendrá a ejecutar el juicio (v. 28; cp. Is. 30:30; Ap. 19:20-21). Las águilas, aves de rapiña, siempre se reúnen dónde está el cuerpo muerto. Este versículo tiene al menos dos significados.

    ▬ a. El cuerpo muerto es el pueblo de Israel, y las águilas los ejércitos romanos bajo Tito que se reunieron alrededor de Jerusalén para devorar la presa.

    ▬ b. El cuerpo muerto es el mundo, los que están espiritualmente muertos, y las águilas son Cristo y sus ángeles y sus santos. Vienen para reunirse alrededor del mundo muerto y ejecutar el juicio. El punto esencial de este pasaje es que la venida de Cristo será para ejecutar el juicio universal. Vendrá por el cuerpo muerto, por todos los que están espiritualmente muertos para ejecutar el juicio sobre ellos. Cristo ejecutará el juicio sobre el mundo entero.

       «Y vi un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes» (Ap. 19:17-18).

       «Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos» (Mt. 25:31-32).

       «Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» (He. 9:27).

       «Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio» (2 P. 2:9).

       «Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos» (2 P. 3:7).

       «De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él» (Jud. 14-15).

    «Un aporte para mis hermanos predicadores.»

    (Tomado de la Biblias de Bosquejos y Sermones Tomo 2 Ed. Portavoz).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 24 AL 30 DE NOVIEMBRE de 2025, “HONROSO PRIVILEGIO PARA LA JUVENTUD DE ANUNCIAR EL EVANGELIO”.

       Lectura Bíblica: 1ª a los Corintios 9: 16 al 18. 16. Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! 17. Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. 18. ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que, predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio. 

       Comentario general del contexto bíblico: (9:16) Predicación ▬ Evangelio ▬ Ministros: La obligación del ministro: Debe predicar el evangelio. Pablo no se gloriaba porque fuera llamado a ser ministro. En ser predicador del evangelio no había mayor razón para gloriarse que en ser comerciante o profesional. Él dice de un modo muy claro: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme”. Le es “impuesta” (epikeitai) necesidad. La palabra quiere decir que predicar el evangelio le es presionado, obligado, constreñido, exigido, comprometido por el deber. Dios había llamado a Pablo a predicar el evangelio; por consiguiente, era su responsabilidad, su trabajo, su negocio, su llamado en la vida. No podía hacer otra cosa: “Estaba obligado a predicar”. Su predicación no era una cuestión opcional; él no había elegido ser predicador. Su predicación era cuestión de deber. Si no predicaba, estaría desobedeciendo a Dios e incumpliría el propósito mismo de su vida en la tierra.

       “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

       “porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).

       “Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti” (Hch. 26:16).

       “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mi si no anunciare el evangelio!” (1 Co. 9:16).

       “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

       “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Is. 6:8).

       “Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis” (Is.62:6).

       “Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude” (Jer. 20:9; cp. Gn. 12:1; ÉX. 3:10; Jue. 6:14; 1 R. 19:19).

       (9:16-17) Predicación ▬ Ministro: La responsabilidad del ministro: Se enfrenta a juicio y tribulación si no predica. Esto explica la necesidad y obligación de predicar. Una de las razones principales por las que Pablo estaba movido a predicar el evangelio era el juicio terrible al que se enfrentaría si no lo hacía. La palabra “tribulación” quiere decir que cuando se parara delante de Dios, tendría que enfrentar algún (alguna) terrible…

    • pesar • denuncia • angustia • dolor • desastre

       Ninguna persona que haya sido llamada por Dios está exenta de este juicio venidero. Esto se aclara en lo que se dice ahora (v. 17).

       Si Pablo predicaba el evangelio de buena voluntad, recibía recompensa. Pero si predicaba de mala voluntad, “la comisión [aun así] me ha sido encomendada”. Esto quiere decir sencillamente que aún era responsable de predicar el evangelio, aunque lo hiciera de mala voluntad o se negara a hacerlo. La palabra “comisión” (oikonomia) quiere decir una administración, un fideicomiso. El mayordomo era el administrador de una gran casa o propiedad. El ministro de Dios es el administrador de la casa y propiedad (iglesia) de Dios.

       Desde que Dios llamó a Pablo a predicar, la administración y fideicomiso de la predicación le pertenecía a él. Que obedeciera y predicara no importaba; aun así, él era responsable de la predicación. No había forma alguna de liberarse de tal llamado y deber. Sería responsable de predicar el evangelio o sería responsable de no predicar el evangelio.

       Pensamiento 1. El llamado a predicar el evangelio constituye una responsabilidad imponente. Dios coloca la administración del evangelio en las manos de la persona que Él llama. Piensen en ello: Lo que el ministro haga con el evangelio es todo cuanto se hará con el evangelio, ni más, ni menos. Dios ha puesto su evangelio, la administración del mismo, en las manos de las personas que Él llama. Solo cuanto esas personas hagan con el evangelio es todo cuanto se hará. ¡Qué responsabilidad tan imponente!

       “de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios” (Col.1:25).

       “sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones” (1 Ts. 2:4).

       “según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado” (1 Ti. 1:11).

       “y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).

       (9:18) Predicación ▬ Ministro: La recompensa del ministro es recibir la satisfacción de predicar el evangelio gratuitamente. Pablo tenía la facultad, es decir, el derecho, de recibir salario de la iglesia de Corinto; pero él no recibió salario alguno. ¿Por qué? Porque él quería la recompensa de predicar el evangelio gratuitamente. ¿Cuál era la recompensa?

    => El privilegio de ver a las personas salvas gratuitamente.

    => La confianza de las personas en él, de que no tuvo avaricia.

    => La eliminación de cualquier acusación de que estuviera en el ministerio por comodidad y dinero.

       Pensamiento 1. Esto no quiere decir que un ministro deba trabajar por nada, tampoco que una iglesia no deba pagarle a su ministro y pagarle bien (vea el índice y las notas 1ª Co. 9:1-15). Sencillamente esa fue la estrategia de Pablo para evitar que aquellos que se oponían tanto a él pudieran acusarlo de predicar por comodidad y dinero.

       La lección nos queda clara: Debemos predicar por necesidad y no por dinero. Debemos predicar con el propósito de ayudar a las personas y no de obtener ganancia. Debemos servir a las personas y usar a las personas.

       Pensamiento 2. Pablo en ocasiones si se sustentó del ministerio.

       “y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas” (Hch. 18:3).

       “Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido” (Hch. 20:34).

       “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían” (Hch. 28:30).

       “Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria” (1 Co. 9:15).

       “Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios” (1 Ts. 2:9).

       “ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros” (2 Ts. 3:8).

       Pensamiento 3. El ministro del evangelio debe escudriñar su corazón constantemente y asegurarse de que su corazón esté puro y limpio de motivaciones erróneas.

       “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el re- baño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hch. 20:28).

       “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 P. 5:2, 3).

       Nota del expositor juvenil: «Predicar el evangelio es un mandato divino que permanece vigente en Estos tiempos. El evangelio no se vende, sino que se entrega por gracia, reconociendo la gran bendición que ha sido para nosotros»

    1er Titulo: Imperioso llamado a cumplir con el deber de predicar el evangelio de Cristo. Versículo 16. Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! (Léase: San Mateo 28:19-20. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. y 20. enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. ▬ San Marcos 16:15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.).

       San Mateo 28:19-20. (28: 19-20) Comisión, la gran-discípulos, hacer: Jesús comisionó a sus seguidores. No solamente a los once apóstoles, sino a todos los presentes, más de quinientos discípulos. Sin embargo, note algo de crucial importancia; era imposible que aquella generación alcanzara todo el mundo en el lapso de una vida. Por eso, la comisión dada a la primera generación de creyentes se extiende más allá, a todas las generaciones de creyentes. Exactamente el mismo mandato dado a ellos, nos es dado a nosotros. Nuestro Señor nos envía con las mismas palabras: «Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones»

    El mandato del Señor fue triple.

    ▬ 1. Nos comisiona diciendo «id y haced discípulos a todas las naciones». Este es uno de los versículos cruciales de la Biblia. No hay un versículo más importante para el creyente genuino.

       Enseñar y bautizar no es suficiente para alcanzar el mundo para Cristo. Ambas cosas son importantes, y Cristo manda hacer las dos; Pero Cristo dice algo más, algo que debe preceder a ambas cosas: discipulado. «Por tanto, id, y “metheteusate” a todas las naciones» (Mt. 28:19). «Metheteusate» significa hacer discípulos. De manera que la lectura correcta del versículo es: «Por tanto, id, y “haced discípulos» a todas las naciones» La mayoría de los mensajes que se predican sobre este pasaje acentúan el objetivo de nuestro Señor, de alcanzar a todas las naciones, como si ello fuera lo que Jesús tenía en mente. No hay duda, la gran comisión es lo que Cristo tenía en mente. Nos ha mandado a ir a todas las naciones y evangelizarlas. Pero es firme la convicción de que había algo más que ese objetivo en su mente, mucho más que un propósito supremo: mucho más.

       Nuestro Señor no nos estaba diciendo solamente «vayan y evangelicen», nos estaba diciendo cómo ir y cómo evangelizar. No nos estaba dando solamente su objetivo final y su principal propósito, nos estaba dando el método a ser utilizado en la evangelización del mundo.

       Piense en la palabra «metheteusate» (hacer discípulos). ¿Qué quiere significar nuestro Señor con «hacer discípulos»? ¿Acaso no significa que debemos hacer lo que Él hizo, es decir, hacer discípulos y hacer cosas con ellos como Él las hizo? ¿Acaso no nos está diciendo que hagamos exactamente lo que Él hizo? ¿Qué hizo Él? Cristo «vino para buscar y salvar lo que se había perdido» (Lc. 19:10). Busco a los perdidos, a aquellos que estaban dispuestos a entregarle su vida. Y cuando encontraba una persona así, la salvaba. Cuando Cristo encontraba a una persona dispuesta a entregarle su vida, Él se unía a esa persona. Cristo comenzaba a moldear y formar a esa persona en su propia imagen, la imagen de Cristo. La palabra unirse (apegarse) es la palabra clave. Probablemente sea la palabra que mejor describe lo que es el discipulado. Cristo hacía discípulos de los hombres, uniéndose a ellos; y por medio de esa unión personal, esas personas podían observar la vida y conversación de Cristo; y viendo y escuchando comenzaban a absorber y asimilar el propio carácter y la conducta de Cristo. Comenzaban entonces a seguirle y a servirle más estrechamente. En términos simples es esto lo que hizo nuestro Señor. Esta es la forma en que hizo discípulos. Esta fue su misión y su método, su obsesión: unirse Él mismo a los creyentes dispuestos.

       Hay otra forma para describir lo que Cristo hizo. Cristo tuvo la visión de algo más allá de sí mismo, y más allá de su día y de su tiempo. Tuvo la visión de extenderse a sí’ mismo, de extender su propio ser y de extender su misión y su método. La forma que escogió para extenderse fue el discipulado, uniéndose a sí mismo a personas entregadas, y mediante esa unión, las personas absorbían y asimilaban el propio carácter y la misión del Señor. Ellos a su vez se unían a otros y los discipulaban. También ellos, esperaban que sus discípulos hicieran discípulos de otros que estuvieran dispuestos a entregar sus vidas a Cristo. Ese fue el glorioso mensaje de Cristo a lo largo de los siglos (2 Ti. 2:2).

       No hay duda en cuanto a qué es el mandato de nuestro Señor: debemos ir; pero es más que eso, debemos hacer discípulos, unimos a aquellas personas que quieren seguir a nuestro Señor hasta que ellos por su parte puedan hacer discípulos (2 Ti. 2:2).

       «Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado» (Mt. 10:7).

       «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Espíritu santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén» (Mt. 28:19-20).

       «Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén» (Mt. 28:19-20).

       «Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (Mr. 16:15).

       «Pero éstas se han escrito para que creéis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre» (Jn. 20:31).

      «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hch. 1:8).

       «Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida» (Hch. 5:20).

       «Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina» (2 Ti. 4:2).

       «Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que demande razón de la esperanza que hay en vosotros» (1 P. 3:15).

    ▬ 2. Nos comisionó a bautizar a todas las naciones (véanse Estudio a fondo l-Mr. 16:16; nota-Lc. 3:21; Estudio a fondo 1- Hch. 2:38). Aquí hay dos temas que deben ser mencionados.

    » a. El bautismo es de crucial importancia. Cristo dice que es tan esencial como enseñar, a pesar de ser un acto que se realiza una sola vez. Forma parte del mandato de Cristo tanto como el discipular y enseñar. Cristo enseña firmemente que el bautismo debe ser la señal inmediata y la señal identificatoria de que esa persona ahora sale de las filas del ateísmo (de la incredulidad) y toma su posición junto a Cristo.

    » b. El bautismo «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» significa más que simplemente decir una fórmula cuando alguien es bautizado. Mucho más. Significa

    • una declaración de fe; de fe en Dios como el verdadero Padre de Jesucristo; de fe en Cristo como el verdadero Hijo de Dios, el Salvador del mundo; de fe en el Espíritu Santo como Consolador del creyente.
    • un compromiso de seguir a Dios; de seguirlo tal como es revelado en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (Cp. las constantes referencias de Cristo a Dios como su Padre, así mismo como el Hijo, y al Espíritu Santo a lo largo del evangelio de Juan. Cp. también Mt. 11:27; 24:36. Véanse también bosquejos y notas, Espíritu Santo-Jn. 14:15-26; 16:7-15; Ro. 8:1-17.)

       «El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado» (Mr. 16:16).

       «Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Sant» (Hch. 2:38).

       «Y mandó bautizarlos en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días» (Hch. 10:48).

       «Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre» (He. 22:16).

    ▬ 3. Nos comisionó a enseñar a todos lo que Cristo ha mandado. Enseñar es tan crucial como hacer discípulos y bautizar. No se debe acentuar lo uno más que lo otro. Todas ellas son partes de la comisión de nuestro Señor. Note lo que debe ser enseñado: «Todas las cosas que os he enseñado».

       «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt. 28:19-20).

       «Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí» (Jn. 6:45).

       «La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales» (Col. 3:16).

       «Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido» (1 Ti. 4:6).

       «Esto manda y enseña» (1 Ti. 4:11).

       «Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido» (2 Ti. 2:24).

       «Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes» (Dt. 6:6-7).

       «Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio» (Ez. 44:23).

       Pensamiento 1. Las cosas que Cristo enseñó y mandó deben ser estudiadas y estudiadas, hasta aprenderlas y conocerlas y practicarlas. Los mandamientos de Cristo serán lo primero que debe ser enseñado. Ellos deben ser la regla de la sociedad.

       Pensamiento 2. La sociedad se deteriora y despedaza cuando descuida la enseñanza y los mandamientos de Cristo.

       (Mt. 28:20) Jesucristo, presencia: Jesús prometió estar con sus seguidores: siempre.

    ▬ 1. Note la expresión: «y he aquí», o, note esto. Cristo usó esta llamativa expresión para lograr la atención de sus seguidores, para asombrarlos y sacudirlos para escuchar. Estaba por alentarlos en la gran tarea que les había encomendado.

    ▬ 2. Note la gran promesa: «Estoy con vosotros». Les dio enfáticamente una seguridad: no dijo: «estaré con ustedes, sino:

       «estoy con ustedes». Cristo está con el creyente en la medida en que el creyente sale a hacer discípulos a todas las naciones. Cristo está con nosotros

    • a cada paso • en cada decisión • en toda prueba • en cada alegría • todos los días • cuando faltamos • cada hora • cuando pobres • en cada tristeza • cuando ricos • cuando se nos abusan • cuando enfermos • cuando morimos • cuando no tenemos nada
    1. Note la ilimitada promesa: «hasta el fin del mundo». No hay un momento en que Cristo no esté con el creyente para ayudarle en su testimonio, aun cuando su testimonio implique abuso, persecución y martirio.

       «Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt. 18:20).

       «Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt. 28:20).

       «Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre» (He. 13:5-6).

       «He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho» (Gn. 28:15).

       «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia» (Is. 41:10).

       «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti» (Is. 43:2).

       San Marcos 16:15. (16:15) Comisión, gran-ministerio: la gran comisión es un mandamiento directo. Es breve, pero vigoroso y no negociable: íd. predicad. Jesús mencionó dos asuntos cruciales.

    ▬ 1. Es el evangelio lo que debe ser predicado. No debemos predicar nuestros pensamientos e ideas, creencias humanistas y homo céntricas, religiones del mundo y filosofías. Debemos predicar el evangelio. El evangelio de Jesucristo son las buenas nuevas que el mundo necesita oír desesperadamente.

       «Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras» (1 Co. 15:1-4).

       «El evangelio de Dios, que Él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos» (Ro. 1:1-4).

    ▬ 2. El evangelio debe ser llevado a «todo el mundo» y predicado «a toda criatura». El evangelio es las buenas nuevas que todo el mundo necesita oír. Note dos hechos simples.

    a). La gran comisión fue dada a toda la iglesia, a cada creyente. Es una comisión permanente dada a la iglesia de cada generación, no solamente a los primeros discípulos. Note las palabras: «El que creyere» (v. 16) y «a los que creen» (v. 17). Jesús dice que después que una persona cree y es bautizada, sale con poder y señales mientras predica el evangelio (w. 16-17). Todo creyente genuinamente salvado debe predicar el evangelio (v.l6; cp. Mt. 28:19-20; Jn. 20:21; Hch. 1:8; 2 Ti. 2:2; l P. 3:15).

    b). La gran comisión no considera dificultades, peligros, barreras como motivos para no ir. Jesús no discutió las excusas para no ir a compartir el evangelio. Su mandamiento era una demanda irrenunciable. El tema de la vida eterna versus condenación eterna es demasiado crucial para permitir que algo impida al evangelio a salir. El evangelio debe ser llevado. Ningún país debe ser ignorado, ningún pueblo debe ser ignorado. El creyente debe ser intrépido y directo en cuanto a la gran comisión. Al creyente se le ha ordenado: «Id por todo el mundo» (v. 15).

    2° Titulo: Glorioso mandato que debemos cumplir con buena voluntad. Versículo 17. Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. (Léase: Colosenses 1:24 y 25. Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios. ▬ Tito 1:1 al 3. Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador,).

       (Colosenses 1:2425). Ministros, Sufrimiento, Fidelidad, Iglesia: La iglesia necesita un ministro (siervo) que voluntariamente sufra por los demás, esto es, por la iglesia, el cuerpo de Cristo. Pablo era un ministro de ese tipo. Él pagó todo precio y avanzó hasta todo nivel de sufrimiento a fin de alcanzar y de hacer crecer a la gente por Cristo. Literalmente vertió su vida, sufrió mucho, y el sufrimiento que soportó lo soportó voluntariamente por la causa de Cristo y su iglesia. Este es el mensaje de este versículo. Enseña una cosa sumamente maravillosa: El ministro de Dios en realidad completa los sufrimientos de Cristo. Cuando Cristo estuvo en la tierra, Él amó la iglesia y se entregó a si mismo por ella. Por lo tanto, derramó su corazón y su vida por la iglesia, es decir, por los creyentes. Cristo ministró, sirvió, obró, trabajó, y lo hizo todo laboriosamente. Cada día de su vida Él sufrió hasta el punto del agotamiento y la fatiga, luchando para alcanzar y ministrar a la gente. Cristo soportó lo que fuera necesario para construir la iglesia. Y al hacerlo dejó el modelo para todos los que seguirían después de Él. Cuando dejó la tierra, Él esperaba que todos los creyentes siguieran sus pasos, que dieran sus vidas para sufrir lo que fuera necesario a fin de alcanzar y ministrar a la gente. Cristo espera que todo ministro y creyente sufra por la iglesia: que complete la iglesia, que la lleve a su punto máximo; que la llene con la plenitud de su voluntad. Él espera que paguemos el precio que sea necesario para construir la iglesia. Él espera que nosotros…

    • Completemos cualquier sufrimiento de dolor, sacrificio, fatiga y agotamiento que falte.

       Obrar y trabajar para Cristo en esta tierra no es algo sencillo. Sen/ir a la iglesia en este mundo no es sencillo. El motivo se debe a las ideas y al comportamiento de los hombres hacia Cristo y su iglesia. Las ideas y el comportamiento de los hombres son corruptos. Miran a Cristo y sienten…

    • Que la iglesia no tiene sentido para el hombre moderno.
    • Que la iglesia es aceptable mientras permanezca en su lugar.
    • Que la iglesia está muy bien como un servicio social para la comunidad.
    • Que la iglesia se necesita para colocar en un nivel elevado los volúmenes de moralidad y justicia.
    • Que la iglesia es buena en cuanto satisface las necesidades religiosas del hombre.

       «La lista podría continuar indefinidamente, puesto que los sentimientos de la gente hacia Cristo y la iglesia son casi infinitos. Algunas personas miran a Cristo y niegan su importancia y maldicen su nombre. No les importa nada su iglesia. Cuando se trata de la iglesia, ellos…»

    • la ignoran • la ridiculizan • la rechazan • la persiguen • la maltratan • intentan destruirla

       «Otras personas profesan a Cristo y se unen a su iglesia, pero su compromiso es casi insignificante. Son…»

    • inactivos • despreocupados • adormecidos • no la apoyan • complacientes • les falta visión

       «Encima de todo esto, siempre están aquellos dentro de la iglesia que…»

    • son mundanos • chismosos • son carnales • murmuran • son de la carne • se quejan • provocan división • critican • provocan problemas

       Son tales ideas y comportamiento los que ejercen tanta presión y peso sobre los lideres de la iglesia. Esto es lo que ocasiona tanto sufrimiento para el siervo auténtico de Cristo. El siervo auténtico ansia que la gente conozca a Cristo y la abundancia de la vida que trae Cristo. Quiere que la gente crezca a la imagen de Cristo y que mantenga sus ojos puestos en la esperanza de gloria que se le entregará a cada creyente verdadero. Sabe que sin Cristo los hombres están perdidos y destinados al juicio. Por lo tanto, sufre toda carga y dolor necesarios para alcanzar y hacer que la gente crezca.

       “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mi me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra” (Jn. 15:20).

       “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (Fil. 1:29).

       “Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquia, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Ti. 3:10-12).

       “Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado” (He. 12:3-4).

       (1:25). Ministro, Iglesia, Palabra de Dios, Cristo dentro de uno: La iglesia necesita un ministro que haya sido elegido por Dios para proclamar la Palabra de Dios. Advierta dos cuestiones significativas.

    ▬ 1. Pablo fue hecho ministro por Dios. Pablo fue un ministro porque Dios lo convocó para que fuera ministro. Él no estuvo en el ministerio…

    • Porque pensaba que el ministerio era una buena profesión a la cual ingresar.
    • Porque algunos amigos pensaban que sería un buen ministro.
    • Porque tenía los talentos naturales para el ministerio.
    • Porque quería comprometer su vida para enseñar los principios más elevados de la moralidad y la justicia.

       Advierta un hecho sumamente significativo. La palabra dispensación (oikonomian) se refiere al administrador que supervisa el hogar y la propiedad del dueño. El ministro es el administrador de Dios, la persona elegida para supervisar la

    casa o iglesia de Dios. Este hecho es casi increíble, pero es verdad: En realidad Dios ha elegido a algunas personas para supervisar sus asuntos por Él. El ministro ha sido escogido por Dios para ser el administrador de su mundo y la iglesia y las

    personas. Dios literalmente ha tomado su iglesia y la gente y las ha depositado en las manos de sus ministros, en…

    • su administración • su gestión • su supervisión • su cuidado • su gerenciamiento • su vida • su ministerio • su amor • su responsabilidad

       ¡Qué enorme llamado y responsabilidad! Sin embargo, proviene de Dios y por lo tanto, se debe cumplir.

       “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada” (1 Co. 9:16-17).

       “De la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios” (Col. 1:25).

       “Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo” (1 Ts. 2:4-5).

       “Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” (2 Ts. 3:1).

       “Según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado. Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:11-12).

       “Y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).

    ▬ 2. Pablo fue escogido para cumplir la Palabra de Dios, es decir, para hacer plenamente conocida la Palabra de Dios.

    => Robertson dice que el ministro debe “darle un alcance total a la Palabra de Dios” (Word Pictures in the New Testament, [Imágenes de palabras en el Nuevo Testamento], vol. 4, p. 484).

    => Griffith Thomas dice que el ministro debe completar “el mensaje de la gracia de Dios”, que debe “poner toda su alma en.… el evangelio divino confiado a él” (Studies in Colossians and Philemon, [Estudios de Colosenses y Filemón], número de página desconocido).

    => Herbert Carson dice que la tarea del ministro es “cump1imentar… la Palabra de Dios, declarando… el evangelio” (The Epistle of Paul to the Colossians and Philemon, [La epístola de Pablo a los Colosenses y Filemón]. “Tyndale Bible Commentaries”, comp. Por RVG Tasker. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1960, p. 52).

    => Marvin Vincent dice que el ministro debe “plenamente dedicar [su] cargo… a la prédica del evangelio a los gentiles y a los judíos” (Word Studies in the New Testament [imágenes de palabras en el Nuevo Testamento], vol. 3. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1946, p. 478).

    => Wuest cita a Lightfoot diciendo que el ministro debe “predicar plenamente, otorgar… un desarrollo completo a la Palabra” (Ephesians and Colossians [Efesios y Co1osenses], vol. 1, p. 192).

    => Matthew Henry simplemente dice: “Somos ministros de Cristo por el bien de su gente, para “cumplir con la Palabra de Dios” (es decir… predicarla)” (Matthew Henry ‘s Commentary [Comentario de Matthew Henry], vol. 5, p. 754).

       “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 10:7).

       “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

       “Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida” (Hch. 5:20).

       “Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” (2 Ts. 3:1).

       “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

       Tito 1:1 al 3. (1:1) Esclavo ▬ Apóstol ▬ Pablo: El siervo de Dios recibe el más grandioso de los llamamientos. El verdadero siervo de Dios es llamado a ser un esclavo de Dios y apóstol o mensajero de Jesucristo. Note dos puntos significativos.

    ▬ 1. Pablo dice que él es siervo [esclavo] de Dios. Esto es sorprendente, pues lo último que un ser humano quisiera ser es esclavo de alguien. Sin embargo, esto fue exactamente lo que Pablo afirmó. Él proclamó con orgullo que era esclavo de Dios. ¿Qué quiso decir Pablo?

    » a. Quiso decir que Dios le poseía por completo. Dios había mirado a Pablo y había visto su condición degradada y necesitada. Dios vio a Pablo en el mercado de esclavos del mundo, encadenado por el pecado y la muerte, los problemas y pruebas de la vida, y fue movido a compasión por él, por tanto, Dios compró y adquirió a Pablo. Ahora Pablo era esclavo de Dios, totalmente poseído por Dios.

    » b. Quiso decir que su voluntad pertenecía totalmente a Dios. Estaba completamente subordinado a Dios y le debía total lealtad a la voluntad de Dios. Como dice Kenneth Wuest: “Su voluntad fue devorada por la dulce voluntad de Dios”.

    » c. Quiso decir que tenía la profesión más alta, honrosa y noble del mundo. Los hombres de Dios, los más grandes hombres de la historia, siempre han sido llamados “los siervos de Dios”. Era el más alto título de honor. La esclavitud del creyente hacia Dios no es Lula sujeción servil, cobarde o vergonzosa. Es la posición de honor, el honor que concede a un hombre los privilegios y responsabilidades de servir al Rey de reyes y Señor de señores.

    => Moisés fue esclavo del Señor (Dt. 34:5; Sal. 105126; Mal. 4:4).

    => Josué fue esclavo del Señor (Jos. 5:14).

    => David fue esclavo del Señor (2 S. 3:18; Sal. 78:70).

    => Pablo fue esclavo del Señor (Ro. 1:1; Fil. 1:1; Tit. 1:1).

    => Santiago fue esclavo del Señor (Stg. 1:1).

    => Judas fue esclavo del Señor (Judas 1).

    => Los profetas fueron esclavos del Señor (Am. 3:7; Jer. 7:25).

    => Los creyentes cristianos son esclavos de Jesucristo (Hch. 2:18; 1 Co. 7:22; Ef. 6:6; Col. 4:12; 2 Ti. 2:24).

       Pensamiento 1. La gran necesidad de hoy día es de hombres y mujeres que se conviertan en esclavos del Señor Jesucristo. Debemos volvernos sus esclavos y hacer lo que Él dice. Solo así alcanzaremos al mundo con las gloriosas noticias de vida eterna. Solo entonces se satisfarán las necesidades desesperadas del mundo.

       “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará” (Jn. 12:26; cp. Ro. 12:1; 1 Co. 15:58).

        “no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:6-7).

       “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:23-24).

       “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” (He. 12:28).

       “Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” (Éx. 23:25).

       “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma” (Dt. 10:12).

       “Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor” (Sal. 2:11).

       “Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo” (Sal. 100:2).

    ▬ 2. Pablo dice que es un apóstol de Jesucristo. La palabra “apóstol” significa una persona que es enviada. Un apóstol es un representante, un embajador, un enviado, alguien a quien se le envía a otro país en representación de otro. En cuanto al apóstol se cumplen tres cosas:

    => pertenece al rey o país que lo envía.

    => es comisionado a ir

    => posee toda la autoridad y poder de la persona que los envía.

       Pensamiento 1. Las mismas cosas se cumplen para cualquier ministro o maestro de Cristo: el ministro o maestro es un representante, embajador, enviado y mensajero de Jesucristo y solo de Jesucristo. Como dice William Barclay:

    “El hombre que predica el evangelio de Cristo o enseña la verdad de Cristo, si es una persona verdaderamente dedicada, no dice sus propias opiniones ni ofrece sus propias conclusiones; viene con un mensaje de Cristo y con la Palabra de Dios. El verdadero enviado de Cristo ha dejado atrás la etapa de los quizás, tal vez y posiblemente, y habla con la certeza y autoridad de alguien a quien conoce” (The Letters to Timothy, Titus, and Philemon, p. 260).

       “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

       “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Co. 5:20).

       “Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos)” (Gá. 1:1).

       “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo” (Gá. 1:11-12).

       “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (Sal. 40:8).

       “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Is. 6:8).

        (Tito: 1:1). Ministro, propósito ▬ Fe ▬ Verdad: El propósito del siervo de Dios es reavivar a los creyentes. Note que a los creyentes se les llama “elegidos de Dios”. Son las personas a quien Dios ha escogido para ser su pueblo “santo y amado”.

    => Los creyentes han sido elegidos para ser santos. La palabra “santo” (hagios) significa separado o apartado. Dios llama a los creyentes a salir del mundo y alejarse de la antigua vida que este les ofreció, la vieja vida de pecado y muerte. Llama a los creyentes a separarse y apartarse para si mismo y la nueva vida que Él ofrece, la nueva vida de justicia y eternidad.

    => Los creyentes han sido elegidos para ser amados de Dios. Dios ha llamado a los creyentes a alejarse de la vieja vida que despreciaba a Dios, la antigua vida que rechazaba, se rebelaba, ignoraba, negaba y maldecía constantemente el rostro de Dios. Dios ha llamado a los creyentes a ser amados de Dios, personas que reciben su amor en Cristo Jesús y que permiten derramar su amor en ellos.

       En otras palabras, los elegidos de Dios, los santos y amados de Dios, son aquellos que han realmente creído y confiado en Jesucristo como su Salvador. Son ellos, los creyentes, los que realmente tienen fe en Dios y reconocen la verdad que conduce a la piedad.

       La idea central es esta: el siervo de Dios construye sobre la fe de los creyentes. Tanto él como ellos creen en Dios y han

    entregado sus vidas al Señor Jesucristo. Por tanto, el único propósito de su existencia consta de dos cosas:

    ▬ 1. El siervo de Dios mueve a los creyentes a tener más y más fe en Dios. Los anima a edificar su fe «a incrementarla» a crecer cada vez más en su confianza en Dios y en Cristo. Trabaja día y noche para traer personas a los pies de Cristo y para moverles a confiar en Él. Sabe que la única esperanza que ellos tienen de vencer el pecado y la muerte de este mundo es confiar en Cristo, por tanto, hace todo lo que está a su alcance -trabajando día y noche- para enseñarles a confiar que su muerte y resurrección les librará.

       “Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Jn. 6:28-29).

       “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Ef. 6:16).

       “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay. y que es galardonador de los que le buscan” (He. 11:6).

       “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23).

       “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo. nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Jn. 5:4-5).

       “Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados” (2 Cr. 20:20).

    ▬ 2. El siervo de Dios mueve a los creyentes a reconocer la verdad, o sea, les impulsa a crecer en el conocimiento de la verdad, aprenderla y ponerla en práctica. Fíjese por qué. Por causa de la piedad. La piedad debe ser el fin, la razón misma por la que debemos aprender la verdad. Debemos vivir vidas piadosas. Dios quiere que su pueblo sea santo, es decir, que sea como Él, que viva como Él vive. Nosotros viviremos con Él eternamente -cara a cara con Él- conformados a su naturaleza santa. Por lo tanto, Dios quiere que vivamos como. Él desde ahora: vivir vidas santas, piadosas y justas. Quiere que mostremos al mundo que Él es real, mostrarle dejando que su santidad se refleje a través de nuestra vida.

       “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1).

       “Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad” (1 Ti. 4:7).

       “Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre” (1 Ti. 6:11).

       “enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:12-13).

       “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He. 12:14).

       “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16).

       “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 P. 3:11).

       (Tito: 1:2-3) Ministros, motivación ▬ Vida eterna ▬ Palabra de Dios: El mensaje del siervo de Dios es la esperanza de vida eterna. ¡Increíble! ¡Demasiado bueno para ser verdad! Sin embargo, es cierto. Hay vida eterna. El glorioso mensaje del siervo de Dios es nada más y nada menos que el mensaje de liberación de la muerte, de vivir para siempre. Note cuatro puntos.

    ▬ 1. En primer lugar, la esperanza de vida eterna ha sido prometida por Dios mismo. Existen dos razones.

    » a. Dios no puede mentir. Dios no puede mentir debido a su naturaleza perfecta. Piense un momento en los siguientes aspectos.

    => La naturaleza de Dios es perfecto amor y el amor no miente. Dios ama con perfección, por tanto, siempre dice la verdad. Él nos ha prometido vida eterna porque nos ama, porque Él es el Dios de amor y verdad; así que recibiremos vida eterna. Viviremos con Él para siempre.

    => La naturaleza de Dios es perfecta moralidad y justicia. La moralidad y la justicia no mienten. Una persona moral y justa dice la verdad. Y piense en lo siguiente: Dios es perfecto, por tanto, es siempre moral y justo. Nunca puede ser inmoral engañando ni ser injusto mintiendo. Así que, recibiremos vida eterna, vivir para siempre tal y como lo ha prometido.

    => La naturaleza de Dios es perfecta verdad. Cuando habla, ha hablado y así será. Su Palabra es exactamente lo que ha hablado. Por tanto, si Dios prometió vida eterna a los que creen, entonces todos los que creen vivirán para siempre.

    » b. Dios dio la promesa de vida eterna antes de la fundación del mundo. La vida eterna fue su único propósito al crear al hombre. Por tanto, al crear al hombre, se propuso que todo aquel que cree en Él que verdaderamente cree en Él- viviría con Él eternamente. Dios no puede mentir, por tanto, lo que prometió antes de la fundación del mundo SERÁ ASÍ. Si verdaderamente creemos en el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, viviremos para siempre.

       “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto” (Dt. 32:4).

       “Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo” (2 S. 7:28).

       “Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad” (Sal. 33:4).

       “El cual hizo los cielos y la tierra, El mar, y todo lo que en ellos hay; Que guarda verdad para siempre” (Sal. 146:6).

       “De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado” (Ro. 3:4).

       “para que, por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” (He. 6:18).

    ▬ 2. En segundo lugar, la esperanza de vida eterna fue dada a conocer en la Palabra de Dios, revelada mediante la predicación. Dios le ha dado al hombre un registro de su promesa, evidencia de vida eterna. ¿Dónde? ¿Dónde puede el hombre encontrar este registro? En la Palabra de Dios y la predicación de la Palabra de Dios. Dios ha dejado registrado para siempre el glorioso mensaje de vida eterna en su Palabra y en la predicación de la misma. Mientras la tierra exista, su Palabra permanecerá y habrá creyentes predicando el glorioso mensaje de vida eterna. Por tanto, si una persona quiere encontrar el registro de vida eterna, no debe ir a los registros de los hombres, sino a la Palabra de Dios y a la predicación de esa Palabra.

       “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios” (1 Jn. 5:10-13).

       “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24).

       “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hch. 10:36).

       “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús” (2 Co. 4:5).

    ▬ 3. La esperanza de vida eterna ha sido confiada en las manos de Pablo y de todos los creyentes, todos los siervos y ministros de Dios. Note exactamente lo que dice este versículo: la Palabra de Dios y la predicación de la Palabra de Dios le han sido encomendados a los hombres por mandamiento de Dios. La Palabra de Dios y su predicación no son opcionales. Dios manda que nos ocupemos de su Palabra y que la prediquemos -todos los creyentes- todos los siervos y ministros de Dios. Debemos proclamar el mensaje de vida eterna.

       “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20).

       “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

       “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn. 20:21).

       “de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la Palabra de Dios” (Col. 1:25).

       “sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo” (1 Ts. 2:4-5).

       “según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado. Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:11-12).

       “y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).

    ▬ 4. La esperanza de vida eterna ha sido prometida por Dios nuestro Salvador. Es Dios el Padre, así como Cristo, quien nos ama y nos salva. Por tanto, nunca moriremos. Dios nos libra del pecado, la muerte y el juicio venidero. Lo principal que debemos ver aquí es que Dios no es como a veces lo pintan.

    => Dios no está lejos en algún lugar del espacio, despreocupado y desinteresado por el mundo y las pruebas de los hombres. Dios tampoco es estricto y severo, mirando siempre por encima del hombro a los hombres esperando para castigarlos cuando se desvían y hacen algo malo. Dios no es un juez que anda volando lleno de ira y enojado con los hombres. Dios es amor; Dios es nuestro Salvador y desea ardientemente salvarnos, darnos vida eterna.

       “Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lc. 1:47).

       “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad” (1 Ti. 2:3-6).

       “Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen” (1 Ti. 4:10).

       “en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:2-3).

        “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:4-7).

       “al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” (Jud. 25).

       “He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí” (Is. 12:2).

       “Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación” (Is. 25:9).

    3er Titulo: Predicando el evangelio sin esperar recibir recompensa material. Versículo 18. ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que, predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio. (Léase: San Mateo 10:8. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia; ▬ 2ª de Juan 8. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.).

       (Mateo 10:8) Pastores: tercero, ministrar con liberalidad (véase Estudio a fondo 3-Mt. 10:7-8). Siempre hay que recordar dos cosas acerca del poder inusual de los apóstoles.

    ▬ 1. Su poder era un poder recibido. Provenía del Señor mismo. Dios da a su siervo dones y poder para predicar y ministrar conforme a su llamado (1 Co. 12:28ss; Ef. 4: 11-13). Los dones y el poder son de Dios, no del hombre mismo. Los dones y el poder de una persona provienen libremente de Dios; por eso, debe dar con liberalidad todo lo que tiene. Toda la energía y los instrumentos necesarios deben ser volcados en la predicación del evangelio y en el ministerio hacia la gente.

    1. El poder de ellos debía confirmar que Dios ama y cuida al mundo y que el mensaje predicado realmente provenía de Dios (véase nota-Mt. 10: 1).

    Pensamiento. Ministrar a las necesidades de las personas muestra dos cosas.

    ▬ 1) Que Dios ama y cuida a la gente.

    ▬ 2) Que el ministro es un ministro de amor y protección.

       «Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Mt. 20:28).

       «Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también os envío» (Jn. 20:21).

       «Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él» (Hch. 10:38).

       «En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch. 20:35).

       «Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradamos a nosotros mismos» (Ro. 15:1).

       «Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo» (Gá. 6:2).

       ESTUDIO A FONDO 3

       (Mateo 10:7-8) Pastores-ministerio: para los apóstoles había dos áreas principales de servicio: el de la predicación del evangelio y el de ministrar. La predicación se destaca por sí misma como área principal (v. 7). y la ministra: se destaca por sí misma como área principal (v. 8).

       Los apóstoles debían ministra: compartiendo con liberalidad. Cristo les dio con liberalidad autoridad y poder; por eso debían ministrar con liberalidad, sin cobrar pagos especiales por ministerios especiales (note que esto no está referido a la compensación por los ministerios especiales. sino a pagos

    especiales cobrados por ministerios especiales, v.10). Debian compartir el ministerio en cuatro áreas principales.

    ▬ 1. Debian sanar a los enfermos. Muchos tenían necesidades físicas; estaban enfermos. heridos. Con sufrimientos. Algunos no tenían lo suficiente para comer o vestir o lugar donde vivir. Algunos eran débiles y habían perdido la voluntad de luchar. Estaban sin esperanza e indefensos, desalentados y deprimidos. Necesitaban el mensaje del evangelio.

    ▬ 2. Debian limpiar a los leprosos. La lepra era considerada una forma de contaminación; por eso era un símbolo de pecado. Los apóstoles debían limpiar a los leprosos. Debian limpiar a los que tenían auténticas enfermedades. y debían predicar el poder de Cristo para limpiar una vida contaminada por el pecado.

    ▬ 3. Debian resucitar a los muertos. No hay indicios de que los apóstoles resucitaría muertos antes de la resurrección de Cristo. pero los apóstoles fueron usados por Dios para levantar a muchos a la vida espiritual. La Biblia dice que los hombres están «muertos en pecados» Gi. 2:1; véase Estudio a fondo l- He. 9:27). Por eso los discípulos debían predicar el poder de Cristo para levantar a los hombres a vida eterna.

    ▬ 4. Debian echar fuera demonios. La posesión demoniaca significa que una persona está aprisionada por fuerzas del mal. Cuando una persona está poseída por un espíritu malo. ya no tiene el control de su propia vida; está bajo el control de las fuerzas del mal. Los discípulos tenían que predicar el poder de Cristo para librar a los hombres de los espíritus del mal.

       2ª de Juan 8. (v. 8) Cuidado – Creyentes, deber: segundo, tengan cuidado de manera de recibir una plena recompensa. Recuerde: Juan está escribiendo a una querida madre y a sus hijos. La falsa enseñanzas es tan sonante que la unidad familiar necesitaba estar protegida. La familia necesitaba considerar a qué maestros estaba prestando atención. Advierta por qué: a menos que perdieran la recompensa por las buenas obras que ya habían realizado. Los creyentes deben ser recompensados por sus buenas obras, por su trabajo para Cristo. Pero existe el peligro de perder esa recompensa. ¿Qué representa ese peligro? Seguir las falsas enseñanzas. Si seguimos las falsas enseñanzas, entonces perderemos nuestra recompensa.

       Pensamiento 1. No importa cuánto carisma pueda tener un maestro, no importa cuánto nos pueda gustar, no importa cuán persuasivo pueda ser, no debemos escucharlo si niega que el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, ha venido a la tierra como hombre. Si nos desviamos del camino, perderemos nuestra recompensa.

       “Y tuya, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra” (Sal. 62:12).

       “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jer. 17:10).

       “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mt. 16:27).

       “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).

       “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación” (1 P. 1:17).

       “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Ap. 20:12).

       “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Ap. 22:12).

    Semana del 24 al 30 de noviembre 2025

    Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

  • LUNES 24 de NOVIEMBRE. DE 2025. “PELIGROSA SITUACIÓN POR TOMAR MALAS DECISIONES”.

       Lección:  1ª de Samuel 28: 1 al 5. 1. Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Ten entendido que has de salir conmigo a campaña, tú y tus hombres. 2. Y David respondió a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que hará tu siervo. Y Aquis dijo a David: Por tanto, yo te constituiré guarda de mi persona durante toda mi vida. 3. Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos. 4. Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. 5. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. 

       Comentario del contexto de introducción al capítulo 28: Saúl atacado por los filisteos, 28:1, 2. Los filisteos decidieron montar una campaña de gran-des proporciones como nunca antes. Y careciendo de terreno plano para acomodar a tantas tropas, lleva-ron la lucha al norte, al antiguo campo del valle de Jezreel, también llamado Meguido o Esdraelón. Este valle será el sitio de esa última campaña de las naciones (Apoc. 16:16). Se llama en esa porción Armagedón que quiere decir monte de cita. Situado entre los montes de Samaria y Galilea, tiene 40 km. de largo por 20 km. de ancho. Por ser un lugar estratégico siempre ha sido escenario de guerras encarnizadas. Desde los días de Nabucodonosor hasta Napoleón, los ejércitos han acampado allí. Judíos, gentiles, mahometanos, cruzados, franceses y egipcios, persas y drusos, turcos y árabes han cubierto el valle. A la entrada del valle central se ubicaba Jezreel, actualmente llamada Zerim, y así también se llamaba el valle de Jezreel. Muchos acontecimientos bíblicos ocurrieron en este valle y con razón Josefo, el historiador judío, lo llama “la gran llanura”.

    Las fuerzas de los filisteos se congregaron en Afec (29:1) donde habían vencido a Israel unos 90 años antes (ver 4:10, 11). Y luego procedieron a acampar en Sunem (28:4), un pueblo seis km. al norte de Jezreel al pie del monte Moreh que también se llama Hermón pequeño. Había agua allí y lugar abundante para todas las tropas de los filisteos.

    David mientras, se veía en un apuro. Aquis exigía que fuera a la batalla con sus hombres, acompañando al rey de Gat. Hay que ver cuán capciosa es esta respuesta de David. Dice en el v. 2: Sabrás, pues lo que puede hacer tu servidor (esto corresponde al “bien sabes” de Aquis). Aquis lo entiende de la manera que quiere, y le promete una promoción si actúa bien. Sólo se puede especular ahora cuáles habrán sido las intenciones de David, porque su declaración es bastante ambigua. ¿Qué es lo que pensaba hacer David? Quizás ni él mismo sabía. Pero se ve que los filisteos estaban reclutando todo elemento que podría ser útil en esta lucha. Y puesto que la lucha sería muy grande, podría definir de una vez el destino de los filisteos.

    Como se ve Aquis quiere hacerle a David el guarda de su cabeza. Nosotros diríamos guarda espaldas. ¡Cuán distintas son las expresiones idiomáticas en diferentes idiomas! En inglés sería guarda-cuerpo y en el alemán es Leibwachter, guarda de los órganos vitales como vientre o intestinos. Para el hebreo la cabeza sería la parte más importante del cuerpo. Y por lo tanto las bendiciones y la calamidad, el honor como la deshonra, el gozo y la tristeza tantas veces se describen como cayendo sobre la cabeza (ver 4:12 y 25:39).

    (21) Saúl acude a la adivina, 28:3–5. Saúl y el ejército vinieron del sur y acamparon en Jezreel (29:1) al pie del monte Gilboa. De ese monte hubieran podido ver cuán grande era el ejército de los filisteos extendido por el valle. Se atemorizó y procuró consultar a Dios por las tres vías de comunicación conocidas por él: sueños, sacerdotes y profetas. Pero Dios no le contestó (ver el comentario sobre 14:37). El v. 3 comenta que había quitado a los que evocaban a los muertos, pero ahora vuelve a buscar una de estas personas. Las palabras usadas en el v. 3 son Ob que se refiere a la voz hueca que viene de la ultratumba y Yadah que se refiere al adivino o la persona que sabe o se entera de algo por medio de la hechicería. Esta es la persona que supuestamente puede saber el futuro.

       Los consejeros de Saúl localizaron a una adivina en el pueblo de Endor, al norte unos 12 km. y al otro lado del monte de Moreh. Esto representaba para Saúl y sus compañeros un riesgo puesto que los filisteos estaban acampados entre ellos y Endor. Así que van de noche para esconder mejor sus movimientos. La desesperación le motiva a correr cualquier riesgo. Y Saúl le ordena a la mujer que adivine o que averigüe por su espíritu familiar cómo hacer subir al muerto. Se creía que el Seol, o lugar de los muertos, estaría abajo y por lo tanto el muerto tendría que subir (Núm. 16:30; Sal. 63:9; Eze. 31:14; 32:18). Aunque el mundo y existencia de los espíritus no tienen orientación direccional referente al mundo físico, los conceptos tienen que expresarse de manera material para entenderse. Y puesto que los muertos fueron sepultados, se suponía que tendrían que levantarse de abajo.

       Saúl había prohibido la práctica del espiritismo. Ahora se permite lo que él mismo había prohibido. Y jura por Jehovah que la mujer no moriría, comprometiendo a Dios en lo que sería contra o contrario a su voluntad. La ley prohíbe absolutamente evocar a los muertos o entregarse a la adivinación (Lev. 20:27). Saúl bien lo sabía. Por eso su condenación sería mayor (Stg. 3:1). Dice en Lucas 12:47, “Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor y no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes”. Ya hemos visto que parte de ese azote fue la presencia de un espíritu de maldad enviado para afligirle. Veremos directamente que sigue este último azote, la suprema disciplina quitándole la vida.

    Saúl consulta a una espiritista Cap. 28

    La experiencia de Saúl, Samuel y la pitonisa de Endor perturba a muchas personas en estos días que está reviviendo el espiritismo. Pero para mí —dice J. B. Chapman en el Comentario Beacon— hay dos explicaciones que pueden ser satisfactorias: Samuel apareció por especial providencia de Dios, y su aparición fue un juicio sobre el malvado rey y una sorpresa para la pitonisa, cuyas acostumbradas maniobras falsas fueron oscurecidas por esta inesperada intervención divina; o se trató de otra pretensión infundada de la mujer a la cual el perturbado corazón del rey prestó asentimiento. Creo —dice este autor— que nueve de cada diez experiencias del espiritismo pueden ser explicadas sicológicamente, incluyendo la telepatía, y lo que en ellos no es humano es directamente del diablo.

    1er Titulo: El enemigo ofrece honra comprometiendo al hijo de Dios. Versículos 1 y 2. Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Ten entendido que has de salir conmigo a campaña, tú y tus hombres. Y David respondió a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que hará tu siervo. Y Aquis dijo a David: Por tanto, yo te constituiré guarda de mi persona durante toda mi vida.  (Léase: Genesis 3:4 al 6. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió, así como ella. ▬ San Mateo 4:8 y 9. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.).

       Genesis 3:4 al 6: La pareja cede a la tentación de la serpiente, 3:1–13. La serpiente, instrumento externo de tentación, ofrece a la mujer un destino mejor del que Dios había establecido para la pareja. Apela a la satisfacción de las necesidades más básicas del ser humano: sustento, desarrollo ilimitado de sus capacidades y deseo de controlar el destino de sus vidas sin depender de un ser superior (Dios).

       La mujer no cede inicialmente a la tentación, sino después de un proceso de evaluación externa e interna que finalmente la lleva a concluir que el árbol es bueno, atractivo y codiciable. La Biblia repetidamente advierte al hombre del peligro de este proceso mental y emocional hacia el pecado (Mat. 5:27, 28; Stg. 1:14, 15; 1 Jn. 2:16). La mujer come del árbol dando también a su marido quien aparentemente estaba con ella todo el tiempo. El hombre también escoge desobedecer a Dios admitiendo luego su decisión libre y su acción individual (v. 12). El apóstol Pablo responsabiliza a la desobediencia de Adán la entrada del pecado y la muerte en la raza humana (Rom. 5:12–21; 1 Cor. 15:21, 22), admitiendo que la desobediencia de Eva también tiene su consecuencia específica en la mujer (2 Tim. 2:11–15).

       El conocimiento que adquieren el hombre y la mujer los hacen sentir con vergüenza uno del otro, contrario a la relación mutua anterior (2:25) y con temor ante la presencia de Dios. A las preguntas de Dios, el hombre y la mujer intentan eludir su responsabilidad, aunque admiten su acción desobediente.

       San Mateo 4:8 y 9 (4:8-10) Jesucristo, tentación: la tercera tentación de Cristo era probar su deidad entrando en un acuerdo. El diablo tentó a Cristo a probar que era el hijo de Dios mediante un acuerdo.

    ▬ 1. Cristo fue tentado a comprometer su ministerio y su misión. Fue tentado a asegurarse el mundo sin la cruz, sin pagar el precio. Fue tentado a escoger otro camino en vez del camino de Dios: a lograr su propósito con otros medios. Fue atraído a usar los medios equivocados para alcanzar la soberanía universal. Si se inclinaba y adoraba al diablo los reinos del mundo y la lealtad de la gente serían de él.

    ▬ 2. Cristo fue tentado a comprometer su vida y su lealtad. Fue tentado a cambiar de lealtad. Se le ofreció el mundo y el liderazgo soberano del mundo si hacía una sola cosa: adorar al diablo. ¿Qué significa esto? Significa que Cristo fue tentado a permitir que el mundo (el hombre incluido) siga siendo corruptible y moribundo, sin esperanza de vida eterna con Dios. Fue una tentación de dejar que el mundo siga como está y a permitir que el diablo continúe su obra en el mundo a efectos de frustrar el plan eterno de Dios para él.

       Hay dos equivocaciones en el razonamiento que está detrás de esta tentación.

    ▬ 1. El acuerdo con el diablo y el mundo no es el camino de Dios. El camino de Dios consiste en conquistar la corrupción y la muerte de este mundo.

    ▬ 2. Solo Dios debe ser adorado, no el diablo ni el mundo con su poder.

       Si Cristo hubiera cedido a esta tentación, habría fracasado al menos en dos cosas.

    ▬ 1. Se habría asegurado los reinos de este mundo por medio de acuerdos, no por las manos de Dios. Dios le había prometido el mundo y la lealtad de sus ciudadanos, pero ello sería por el camino de la cruz. El camino de Dios era mucho mejor, puesto que los reinos prometidos por Dios serían eternos (véase Estudio a fondo 3-Mt. 19:23-24).

    ▬ 2. Habría cambiado su lealtad a Dios por lealtad al diablo. Habría dejado a Dios en favor de este mundo y su príncipe, Satanás (Ef. 2:2; véanse Estudio a fondo 1–Ap. 12:9).

       «Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?» (Mt. 16:26).

       «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Ro. 12:2).

       «Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado» (2 Ti. 2:3-4).

       «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo» (1 Jn. 2:15-16).

    «Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente» (Tit. 2:11-12).

       Pensamiento 1. Note cuatro lecciones significativas en este punto.

    1) Con frecuencia el creyente es tentado a comprometer tanto su vida como su trabajo o ministerio. El tentador, Satanás, quiere que la persona viva únicamente para el mundo, ignorando a su espíritu que está destinado a vivir eternamente. Quiere la atención, energía y esfuerzo de la persona. Quiere que la persona se pase únicamente a este mundo y a esta vida.

    2) Satanás engaña y miente. Los reinos de este mundo solo son temporales; duran unos pocos años. La vida de una persona y la vida del mundo en sí es breve, tan breve. Todo termina.

    3) Los creyentes no pueden recibir de Satanás lo que Dios prometió darles, es decir, vida eterna (véase nota–Ef. 1:3; cp. 2 P. l:4; 3:8-15).

    4) La tentación tiene que ser resistida inmediatamente. Jesús no vaciló un momento en resistir la tentación.

       Pensamiento 2. Cuando un creyente es tentado una y otra vez, corre dos peligros.

    1) El desaliento. La mera cantidad y fuerza de tentaciones extremas puede desalentar a una persona. Sucumbir a la tentación y pecar puede desalentar a una persona. En efecto, cuanto más grande sea la caída de una persona, más indigna se vuelve más se reprocha a sí misma. Auto compasión, culpa y fracaso siempre producen algún grado de desaliento (cp. l P. 4:12-13).

    2) Excesiva confianza. Cuando un creyente vence la tentación, crece y se fortalece y madura y alcanza mayor confianza. Sin embargo, en esto hay un peligro. Puede comenzar a sentirse suficientemente fuerte y madura para conquistar la tentación. Puede sentirse por encima de la tentación. Tales sentimientos pueden conducir a graves errores.

    1. a) Puede conducir a un comportamiento o a creencias liberales y sueltas. No pasa mucho tiempo y la persona comienza a pensar que todo lo que hace está bien. Se siente tan madura y fuerte que cree poder vencer cualquier tentación. Siente que lo que cree y hace es correcto. Inclusive saca a las Escrituras de su contexto para justificar su conducta impía y liberal.
    2. b) Puede conducir a una conducta y creencias conservadoras y estrechas. No pasa mucho tiempo y la persona comienza a creer que es tan madura y fuerte que puede vencer las tentaciones por sí sola, que lo que cree y hace obligatoriamente será correcto. Vive siguiendo reglas y regulaciones estrictas, juzgándose a sí misma y a todos los demás por las mismas reglas. También usa las Escrituras para justificar su intolerancia y su conducta basada en una mente estrecha.

    2° Titulo: Limpieza profunda al pueblo de toda abominación. Versículo 3. Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos. (Léase: Isaías 1:16. Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo. ▬ Santiago 1:21. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.).

       Isaías 1:16: Las demandas de un Dios santo, 1:10-31. En esta sección el profeta nos presenta el culto de Israel, el servicio a su Dios. Se trata de un culto imponente, real, con “multitud de sacrificios”, oraciones, festividades y asambleas festivas. Sin embargo, Dios desecha tanta vanidad, tanto gasto y dice: Cuando extendáis vuestras manos [en oración], yo esconderé de vosotros mis ojos… ¡Vuestras manos están llenas de sangre! (v. 15). La referencia no es a la sangre de los sacrificios, sino a los hechos de violencia, adulteración y falsedad (vv. 21, 22) perpetrados por los gobernantes (vv. 10, 23); y también por el pueblo mismo, a los cuales el profeta compara con Sodoma y Gomorra, ciudades que han llegado a ser prototipos de violencia y de corrupción (v. 10).

       Pero, ¿cuáles son las demandas del Dios santo? Estas son expuestas en los vv. 16 y 17:

       “Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de mis ojos…”

       La pureza de las motivaciones y de las acciones es la condición para luego saldar la cuenta con Dios. ¿Es que esto es posible? Sí lo es, nos lo muestra Isaías. Es más: El v. 18 expresa el llamado vehemente de Dios a aquellos cuyas manos están manchadas de sangre, roja como la grana o como el carmesí. Tras la purificación de uno mismo, que es la expresión más acendrada de una santa motivación, Dios ofrece la confirmación de tal pureza: “Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos…” (v. 18)

       Sin embargo, el rechazo del llamado y de la oportunidad que da Jehovah tendrá consecuencias trágicas: “Pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada” (1:20; comp. vv. 24 y 25).

       Pero como es característico de Isaías, en esta misma sección, está puesta también la promesa de la redención postrera de Sion, cuando el contenido del derecho y la justicia sea realidad en ella (vv. 25 y 27).

        Santiago 1:21. (1:19-21) Palabra de Dios ▬ Oír: Preparativo número uno, sean prontos para oír la Palabra de Dios. La idea central de estos tres versículos se ve en el versículo 21: recibiendo la Palabra de modo que el alma de una persona sea salva. La tentación más grande del mundo es que una persona ande por la vida haciendo lo que quiere y lo que le place y por ende ignorando, descuidando, y rechazando a Dios. El resultado es la muerte (Stg. l:15). Por consiguiente, si una persona debe ser salva, si debe ser librada de la gran tentación que maldecirá su alma, debe prepararse. Debe ser pronta para oír la Palabra de Dios. Debe asegurarse de que oiga la Palabra de Dios. ¿Cómo puede una persona asegurarse de escuchar la Palabra de Dios? ¿Asegurarse de que pueda recibir la Palabra y salvar su alma? Este pasaje dice que tiene que hacer cinco cosas.

    ▬ 1. Debe ser tarda para hablar. Quiere decir que una persona debe estar dispuesta a escuchar en lugar de expresar sus propias ideas sobre el bien y el mal y sobre cómo una persona es salva. Debe sentarse a escuchar en lugar de aferrarse a sus propias ideas; esa persona debe estar dispuesta a escuchar la Palabra de Dios en vez de insistir en lo que ella piensa.

    ▬ 2. Debe ser tarda para airarse o enojarse. Esto al menos quiere decir dos cosas.

    Una persona no debe reaccionar contra lo que Dios dice sobre la tentación y el pecado ni lo que Dios dice sobre la salvación. Si una persona reacciona contra el plan de salvación de Dios y sigue su propio plan, se está maldiciendo a si misma. Ninguna persona puede ser salva ni vencer la tentación si reacciona con ira contra la Palabra de salvación y justicia de Dios.

    Una persona no debe enojarse ni actuar contra otros con ira. La ira y el enojo perturban y distraen. Una persona enojada no puede centrar sus pensamientos y espíritu en la Palabra de Dios, no lo suficiente para escuchar lo que dice la Palabra. Una persona airada no puede hacer lo que Dios dice; no puede vivir justamente ni recibir la justicia de la salvación de Dios (v. 20).

    ▬ 3. Debe desechar toda inmundicia. La idea es la de quitarse una ropa sucia y echarla a un lado. Una persona debe despojarse de toda cosa sucia y echarla lejos de si. Si disfruta la suciedad y la inmundicia, entonces tendrá la mente puesta en ellas. Su mente no estará clara, no lo suficiente para escuchar la Palabra de Dios. William Barclay señala que el equivalente griego para “inmundicia” (ruparia) se toma de la palabra griega rupos. La palabra se usa en ocasiones para referirse a cera en los oídos (Las epístolas de Santiago y Pedro, p. 66). La idea es descriptiva: Una persona con cera en los oídos no puede escuchar la Palabra de Dios, no de un modo claro. Por ende, debe quitarse la cera de sus oídos o de lo contrario será sordo a la Palabra de Dios.

    ▬ 4. Debe desechar todo resto de malicia, perversidad y maldad. La idea es la siguiente: incluso después de desechar toda la inmundicia, quedará alguna malicia o perversidad que aflorará en nosotros. Por consiguiente, debemos mantenernos alertas a estos alzamientos y apagarlos, y también echarlos a un lado. Debemos estar completamente limpios y puros de toda inmundicia y malicia para escuchar la Palabra de Dios.

    ▬ 5. Debemos recibir la Palabra de Dios con mansedumbre. Debemos ser como un niño ante Dios nuestro Padre, es decir, sentarnos ante Él con mansedumbre como lo hace un niño con su padre. La idea es que debemos ser humildes, discretos, callados y atentos al escuchar la Palabra de Dios. Debemos escuchar pacientemente con un corazón abierto listo para escuchar exactamente lo que dice nuestro Padre.

       La persona que se sienta ante Dios así descubre algo bien maravilloso. Note la palabra “injertado” (emphuton). Quiere decir implantar; nacer dentro de. Cuando una persona escucha y oye la Palabra de Dios, esta se siembra dentro de su corazón y de su vida. Lo que Dios dice en realidad nace en el corazón, y el hombre oye exactamente lo que Dios dice. La Palabra de Dios nace en su corazón y en su vida y el alma de esta persona se salva. Triunfa y vence toda tentación, incluso la terrible tentación de rechazar a Dios y hacer lo que le place y vivir como quiere. Es salvo para vivir eternamente con Dios. Este es el primer preparativo que una persona debe llevar a cabo para soportar la tentación: Debe ser pronta para oír la Palabra de Dios.

       “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno” (Mt. 13:23).

       “Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra” (Lc. 10:39).

       “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hch. 2:41).

       “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hch. 17:11).

       “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1Ts. 2:13).

       “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen” (Mt. 13:16).

       “Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia” (Lc. 8:15).

       “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (Stg. 1:19).

       “El oído que escucha las amonestaciones de la vida, Entre los sabios morará” (Pr. 15:31).

       “El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia” (Pr. 18:15).

       “Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal” (Ec. 5:1).

    3er Titulo: El miedo puede turbar el corazón. versículos 4 y 5. Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera.  (Léase: San Juan 14:1. No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. ▬ 1ª de Juan 4:18. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.).

       San Juan 14:1 (14:1) Creencia – Fe – Liberación: La liberación de los corazones atribulados viene a través de la creencia en Jesucristo, así como también en Dios.

    ▬ 1. “Creen en Dios, crean también en mí. Yo soy la revelación de Dios, el mismo Hijo de Dios. Al creer en mí, al creer que soy el Hijo de Dios, se librarán de la turbación”. (Ver notas, Jn. 14:6; 14:27 para mayor discusión.)

    ▬ 2. “Creen en Dios, crean también en mí. Al continuar creyendo mientras atraviesan la turbación los ayudará a salir de ella. Crean en Dios y Su Hijo librará los turbados corazones de ustedes”. (Jn. 2:24.)

       “Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:15).

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

       “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra. Y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a \ida» (J n. 5:24).

       “Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Jn. 6:28, 29).

       “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Jl. 11:15).

       “Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn. 20:31).

       “Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10:9, 10).

       “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23).

       1ª de Juan 4:18. (4:18) Temor ▬ Falta de temor ▬ Amor: amarse unos a los otros demuestra que Dios nos libera del temor. Este es un excelente versículo sobre el temor y cómo conquistarlo.

    Advierta las cuatro cosas que se dicen.

    ▬ 1. No hay temor en el amor. Si realmente amamos a alguien, no hay necesidad de temerle. De hecho, no le temeremos. Si amamos a la persona, le damos con sacrificio lo mejor de nosotros, entonces hemos hecho todo lo que podemos. Nuestras vidas y lo que hemos hecho están en manos de Dios. Descansaremos seguros de que no podemos hacer más. Una paz, una seguridad, recorrerá nuestra alma. Advierta esto, porque es la promesa de Dios: cuando realmente amamos a alguien, damos realmente en sacrificio todo lo que podemos. Dios nos dará una paz y una seguridad de alma que borrará todo temor. Nuestras almas no conocerán el temor, solo la paz y la seguridad del cuidado de Dios. Esta es la promesa de Dios, incluso si algunas personas reaccionan en nuestra contra y nos persiguen y martirizan. Dios nos dará un sentido tan profundo de su presencia que seremos inundados con paz y seguridad. Esto es lo que Pedro llama “el espíritu de gloria y de Dios” que descansa sobre el creyente cuando éste se ve reprobado.

       “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado” (1 P.4:14).

    ▬ 2. El perfecto amor echa fuera el temor. Advertir esto es crucial, puesto que solo un amor que crece permanentemente será bendecido por Dios. Un creyente no puede amar a una persona y tener sentimientos en contra de ella. Eso no es amor. El verdadero amor es imparcial. Una persona que realmente ama, ama a todo el mundo. No existe tal cosa como un corazón lleno de amor y al mismo tiempo de odio. Ambos son incompatibles. Por lo tanto, el único creyente que conoce la paz y la seguridad de Dios es el creyente que se perfecciona en el amor, el creyente que crece y crece en el amor, realizando y completando su amor.

    ▬ 3. El temor tiene tormento; es decir, piensa y castigo, sufrimiento o pérdida. Una persona siente que algo va a suceder. Dichos sentimientos, por supuesto, ocasionan todo tipo de dificultades y problemas a las personas, en tintos grados. La gente le teme a todo tipo de cosas:

    • al sufrimiento • a la caída económica • al divorcio • al futuro • a la pérdida de salud • a Dios y su juicio • a la pérdida de un ser querido • a la pérdida de un trabajo • a la pérdida de riquezas • a las alturas, la oscuridad, etc.

       El temor causa ansiedad, terror, alarma, miedo y pánico. Ocasiona todo tipo de emociones no placenteras, fobias, neurosis y hasta los desórdenes sicóticos más serios. El tormento del temor es uno de los peores problemas que enfrenta el hombre.

    1. El temor significa que una persona no es perfeccionada en el amor.

    => La persona no está entendiendo (perfeccionando) totalmente el amor y el cuidado de Dios por ella.

    => La persona no está amando a los demás como debiera; no está creciendo cada vez más en amor. Sus ojos están puestos en sí mismo, no en Dios y en los demás, como debiera ser.

       En resumen, el temor solo puede eliminarse con el amor perfecto de Dios. Cuanto más sabemos sobre el amor y el cuidado de Dios y cuanto más amemos a otras personas, el mayor temor es conquistado en nuestras vidas. La razón se ve

    claramente en las promesas de Dios. Dios nos ama tanto que Él se ocupará de nosotros a través de todas las pruebas y tentaciones de la vida, sin importar cuáles sean.

    => No hay necesidad de temer a la gente, de la maldad que nos puedan ocasionar; Dios nos fortalecerá y nos liberará, incluso a través de la muerte.

       “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mi fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Ti. 4:16-18).

       “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Sal. 23:4).

       “Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Sal. 118:6).

       “De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (He. 13:6).

    => No hay necesidad de temerle al juicio. Dios nos libera del juicio.

       “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (Ro. 8:34-35).

    => No hay necesidad de temerle a la oscuridad o a los enemigos de las tinieblas. Dios se ocupará de nosotros.

       “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba” (Sal. 3:3-5).

       “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré” (Sal. 91:15).

       “Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato” (Pr. 3:24).

    =>No hay necesidad de temer la falta de alimento o vestimenta.

       “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, 0 qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:31-33).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Lunes 24 noviembre de 2025