Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • DOMINGO 23 DE NOVIEMBRE DE 2025. “FALSA SUMISION A LA VOLUNTAD DE DIOS”.

       LECCIÓN: NÚMEROS 23:25 al 30. 25. Entonces Balac dijo a Balaam: Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas. 26. Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te he dicho que todo lo que Jehová me diga, eso tengo que hacer? 27. Y dijo Balac a Balaam: Te ruego que vengas, te llevaré a otro lugar; por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas. 28. Y Balac llevó a Balaam a la cumbre de Peor, que mira hacia el desierto. 29. Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. 30. Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

       Comentario de los Versículos 25-28. Las últimas palabras de Balaam. – Números 23:25-30. Balak no se detuvo, sin embargo, de hacer otro intento. Al principio, de hecho, exclamó con indignación por estos segundos dichos de Balaam: “No lo maldecirás, ni aun lo bendecirás”. El doble גּם con לא significa “ni – ni”; y la traducción, “si no lo maldices, no lo bendices”, debe rechazarse como insostenible. En su disgusto por el segundo fracaso, no quiso saber nada más de Balaam. Pero cuando volvió a responder que le había dicho desde el principio que no podía hacer nada sino lo que Dios le dijera (cf. Números 22,38), cambió de opinión y resolvió llevar a Balaam a otro lugar con esta esperanza: «Quizás agradará a Dios que me los maldigas desde allí». Clericus observa sobre este pasaje: “Era la opinión de los paganos, que lo que no se obtuvo a través de la primera, segunda o tercera víctima, podría no obstante obtenerse a través de una cuarta;” y aduce pruebas de Suetonius, Curtius, Gellius y otros.

       Verso 29-30

    Lleva al vidente “a la cima de Peor, que mira sobre la faz del desierto” (Jesimon: ver en Números 21:20), y por lo tanto estaba más cerca del campamento de los israelitas. El monte Peor era un pico de la parte norte de las montañas de Abarim junto a la ciudad de Bet-peor, que después perteneció a los rubenitas (Josué 13:20), y frente a la cual acamparon los israelitas en las estepas de Moab (Deuteronomio 3:29; Deuteronomio 4:46). Según Eusebio (Onom. sv Φογώρ), Peor estaba por encima de libias. (es decir, Beth haram), que estaba situada en el valle del Jordán; y según el relato dado bajo Arabot Moab, estaba cerca del Arbot Moab, frente a Jericó, en el camino de libias a Hesbón. Peor estaba a unas siete millas romanas de Hesbón, según el relato de sv Danaba; y Beth-peor (sv Bethphozor) estaba cerca del monte Peor, frente a Jericó, seis millas romanas más alta que libias, es decir, al este de ella.

       Números 23:29-30

    Los sacrificios ofrecidos en preparación para esta nueva transacción fueron los mismos que en los casos anteriores (Números 23:14 y Números 23:1, Números 23:2).

       La falsa sumisión a la voluntad de Dios:  se puede entender como una resistencia subconsciente o un intento de obedecer solo superficialmente, sin una verdadera rendición espiritual. Se manifiesta como una falsa sensación de seguridad, la búsqueda de seguir los propios deseos o la negación de la naturaleza pecaminosa. En contraste, la verdadera sumisión implica rendirse activamente, como lo ejemplificó Jesús, y se caracteriza por la gracia y el poder habilitador de confiar en Él, lo que conduce a una mayor paz y propósito.

    Características de la falsa sumisión

    • Resistencia de la naturaleza pecaminosa: La tendencia natural del ser humano es luchar contra la autoridad de Dios y querer seguir su propia voluntad.
    • Falsa sensación de seguridad: Creer que se está cumpliendo con la voluntad de Dios, cuando en realidad se está viviendo de acuerdo a los propios deseos.
    • Rendición superficial: Aceptar la voluntad de Dios solo en la superficie, pero sin una entrega genuina del corazón y del espíritu.

    Características de la verdadera sumisión

    • Entendimiento y renovación de la mente: Es un proceso de transformación que lleva a «comprobar cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12:2).
    • Rendición activa: Implica presentar las peticiones y oraciones a Dios y, a la vez, someterse activamente a Su voluntad soberana a medida que se manifiesta.
    • Gracia y poder habilitador: La sumisión continua reduce el estrés, da más sentido a la vida y otorga el poder necesario para hacer lo que no se puede hacer por uno mismo.
    • Confianza en Dios: Implica confiar lo suficiente en la bondad, poder y amor de Dios como para dejar atrás la propia voluntad y el egoísmo.
    • Ejemplo de Cristo: Jesús es el ejemplo máximo, quien en Getsemaní dijo: «no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lucas 22:42), a pesar del sufrimiento que esto implicaba.

       Referencias Bíblicas: «Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos. Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.» (2ª Timoteo 3: 8 al 17).

       «Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.» (Ef. 5:21-24).

       «Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.» (Santiago 4:7).

    ¿Por qué es tan difícil someterse a Dios?

       Puede resultar difícil someterse a Dios porque a menudo queremos confiar en nuestro propio entendimiento y tener una sensación de control sobre nuestras vidas.

       La naturaleza humana tiende a buscar la independencia, por lo que nos cuesta renunciar al control, especialmente cuando el plan de Dios no coincide con nuestros deseos o expectativas.

       Proverbios 14:12 nos enseña, “Ante cada persona se extiende un camino que parece correcto, pero el final de ese camino es la muerte y la destrucción.”

       Esto demuestra que nuestro propio entendimiento a veces puede desviarnos, dificultando nuestra plena sumisión a los caminos de Dios. Podemos resistirnos porque no confiamos plenamente en que el plan de Dios sea mejor que el nuestro.

       Otra razón por la que es difícil someterse a Dios es el miedo. Confiar en Dios requiere fe, y a veces tememos que su plan conlleve incomodidad, desafíos o sacrificios.

       El apóstol Pablo advierte a los primeros cristianos en Romanos 8:7, cuando explica: “Así pues, hermanos míos, ¡no le debáis nada a la carne! No tenéis por qué vivir según sus costumbres, así que abandonad su régimen opresivo.”

        Nuestra naturaleza pecaminosa se resiste naturalmente a someterse a la autoridad de Dios porque queremos seguir nuestra propia voluntad, lo que nos lleva a una falsa sensación de seguridad.

       Esta lucha entre nuestros deseos y la voluntad de Dios dificulta la sumisión. Pero es al entregarnos a Él que encontramos la verdadera paz y la libertad.

       TEXTO: «Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas.» (1ª de Samuel 15:20).

        La misión examinada, (Obediencia ▬ desobediencia). 15:10–35. Vemos un poco del mismo corazón de Dios aquí. Le dijo a Samuel que le pesaba haber puesto a Saúl como rey. Algunos traducen “me arrepiento de haber puesto a Saúl como rey”. Es la misma palabra que se usa en el v. 29 y se traduce allí “arrepentirse”. De veras parece ser una contradicción, pero no lo es. En hebreo una palabra puede tener dos o tres significados según el contexto y la forma en que se encuentra el verbo. En este caso la palabra pesar transmite sentimientos de fuerte emoción, sea de compasión por la miseria de otros o de remordimiento por las acciones de uno mismo. A veces hasta quiere decir consolar (en piel o pual en heb.). Por ejemplo, el nombre Nahúm quiere decir consolación. La relación entre estos dos extremos de sentimiento es difícil de ver. Pero evidentemente los hebreos pensaban en la consolación como vinculada con la declaración de sus sentimientos de compasión o de la conmiseración. En este caso será correcto traducir “me pesa” porque el cambio de pensamiento que tuvo Dios se debía al cambio de conducta en Saúl. El capricho del hombre produjo una reacción divina que correspondía a su conducta humana. Y por cuanto Samuel estaba en comunión con Dios y sentía las emociones de Dios, el también lamentaba profunda-mente la desobediencia de Saúl. El verdadero obrero de Dios sabe llorar con profundo sentimiento por el pecado por cuanto le pesa.

       Saúl mientras, venía del Neguev sin reparar en su falta. Pasó por Carmel, lugar 12 km. al sudeste de Hebrón (Jos. 15:55). Allí levantó un monumento (lit. una mano), o sea una columna (la misma palabra en 2 Sam. 18:18). Tales columnas eran algo común para celebrar una hazaña o victoria. Es claro que Saúl viene llegando a Gilgal sin compunción alguna. Saluda a Samuel con la declaración que había hecho cumplidamente la palabra de Dios. Aquí está la gran diferencia entre Saúl y David. Este último pide a Dios que le enseñe sus errores (Sal. 19:12), mientras Saúl es generalmente insensible a los suyos.

    Marque aquí la progresión de su conversación con Samuel. El v. 13 afirma su cumplimiento. El v. 15 adopta su razonamiento.    El v. 20 apoya sus acciones. Tres veces se defiende Saúl en esta su tercera falla. Tres es el número de perfección en la Biblia que significa cabal o completo, especialmente en cuanto a las obras de Dios. Por ejemplo, en Amós 1:3 se lee: “Por tres pecados de Damasco, y por cuatro”, dando a entender de que se había pasado de ser llena su copa de culpabilidad. Tres veces ahora falla Saúl y con este tercer fracaso, se justifica tres veces. Su copa está llena. Samuel le dice que Dios le ha desechado para que no sea más el rey de Israel.

       ¿Cuál fue el pecado de Saúl? La desobediencia es la esencia del pecado (Lutero). Saúl pensaba reemplazar la obediencia con sacrificios. Pero Samuel en el v. 22 (digno de memorizar) le dice que nada puede tomar el lugar de la obediencia (lit. “oír”). El prestar atención en heb. lleva la idea de aguzar o afinar el oído para poder atender y responder. Cuando no existen estos dos elementos hay rebeldía (contumacia o dureza) y hay obstinación (la idea de golpear la mente o embotarla para que no responda).

       Al fin Saúl confiesa su culpabilidad en el v. 24 explicando que él temía al pueblo y accedía a su voz. Dejó de ser el líder y comenzó a ser el seguidor. Quería ser popular más que ser obediente al mandamiento de Dios. Quiere que Samuel le perdone y vuelva con él como si no hubiera pasado nada. Quiere que Samuel le acompañe en su adoración a Dios. Adoración aquí es la palabra postrarse. Saúl estaba dispuesto a postrarse físicamente, pero sería entonces espuria su adoración porque no se había postrado en su corazón. En su desesperación Saúl rasga el manto del viejo profeta y recibe una lección visualizada. El reino sería rasgado, separado de su poder, y dado a otro.

        Como ya vimos en el v. 11, Dios se arrepintió de haberle dado el reino en el sentido de pesarle o hacerle sentir el hecho. Ahora aclara Samuel (v. 29) que Dios no se arrepiente en el sentido de cometer un pecado o tener remordimiento por una falta. Esto es claro por el contexto. Lo que Dios había dicho por medio de su siervo Samuel no se trata de una mentira o un pecado en él. “Sea Dios veraz, aunque todo hombre sea mentiroso” dice Romanos 3:4. No hace falta que Dios cambie en su carácter o se arrepienta de sus hechos. “Realmente, Dios no hará injusticia” (Job 34:12). Su nombre es la Gloria de Israel, palabra que se traduce a veces confianza, perpetuidad o perfección puesto que son conceptos vinculados. Podemos confiar en Aquel que es eterno y su perfección se manifiesta en resplandor de gloria.

    ¿Por qué vuelve Samuel al fin con Saúl? Podemos sugerir dos cosas. En primer lugar, no había por qué desacreditarlo delante del pueblo antes de que Dios manifestara quién sería el hombre “mejor que él”. Hubiera creado un estado de caos como también de desconfianza que sería contraproducente a esa altura. En segundo lugar, Samuel tenía que cumplir con el mandamiento de Dios, terminando con la misión que Saúl había dejado incompleta. Así que volvió con el rey para ejecutar a Agag. Probablemente no es nombre sino título, designación dada a los reyes de los amalequitas como faraón es el título del rey de los egipcios (ver Núm. 24:7). Amán, el enemigo de los judíos, era agagueo (Est. 3:1) y descendiente de esta línea. Ian Thomas en su libro, Si Pererzco, Que Perezca dice: “Herodes era un amalequita, descendiente de Esaú y de la parentela de Amán (p. 23). Si así fuera, se ve con más claridad las terribles consecuencias de haberlo dejado con vida a Agag. Su descendencia sería siempre “enemiga de los judíos” y por consiguiente de Dios. ¡Con razón no lo dejó con vida el profeta Samuel! Si el hombre piensa que sabe más que Dios, ¡cuidado! Aunque no entienda por qué Dios exige ciertas cosas, mejor es obedecerle. Carlos Spurgeon dijo: “La fe y la obediencia se encuentran unidas en un mismo manojo. El que obedece a Dios, confía en Dios; y el que confía en él le obedece.” Daniel Towner escuchó el testimonio de un joven en el año 1887 cuando dijo: “No me siento seguro, pero voy a confiar y voy a obedecer”. Y en base a esa frase Towner y el pastor Juan Sammis compusieron el himno que todavía cantamos cuyo coro dice: “Obedecer y confiar en Jesús, Es la senda marcada, Para andar en la luz”. ¡Oh, la angustia que podríamos evitar si tan solamente supiéramos obedecer a Dios!

    1er Titulo: Solicitando lo contrario a lo que Dios mandó. Versículos 25 y 26. Entonces Balac dijo a Balaam: Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas. Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te he dicho que todo lo que Jehová me diga, eso tengo que hacer? (Léase: Josué 24:9. Después se levantó Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y peleó contra Israel; y envió a llamar a Balaam hijo de Beor, para que os maldijese. ▬ Job 2:9 y 10. Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.).

       Comentario del contexto: 23:25-26 Hasta este punto Balaam había bendecido a Israel y ratificó los temores de Balac: Israel destruiría a sus enemigos y nada podría detener su avance.

       Dios permitió todo esto para mostrar a Su pueblo que el Pacto con Abraham estaba (y está) vigente (Gn. 12:1-3). Él les daría la tierra, descendencia y bendiciones prometidas, porque Dios jamás deja de cumplir sus compromisos.

       Desde el desierto hasta Canaán, (Josué 24:8-13). La aventura de fe que comenzó en Mesopotamia ahora llega a su etapa final que es el establecimiento en una tierra apropiada para llegar a ser el pueblo que Dios tenía en mente desde antes de la creación.

       Hay una alusión a la tierra que Jehovah dio a Esaú (v. 4) lo que presenta a Dios como el dador de la tierra. Es sabido que, entre los edomitas, descendientes de Esaú, y los israelitas hubo siempre tensiones (1 Rey. 11:15, 16). La visión positiva de Edom presentada en esta alusión puede ser una manera de enfatizar que el dador de la tierra a Edom es el mismo que la dio a Israel, y por lo tanto, debe existir una hermandad entre aquellos que han sido beneficiarios de la bondad de Dios y por los lazos que los han unido, aunque están ahora separados (Deut. 23:7).

       El v. 13 es una confirmación de la función de Jehovah en este proceso de recepción de la tierra por parte de los israelitas. Él la entregó sin que ellos la trabajaran, pero para que la trabajen, unas ciudades que no construyeron, pero varias de ellas para reconstruir, y les entregó unas viñas que no plantaron pero que deben preservar.

       En esto consiste la gracia de Dios, en que se recibe un regalo, una vida, una posibilidad, una oportunidad, sin méritos, pero con el fin de reflejar en la nueva vida que se ha sido bendecido, es decir, siendo bendición. Dios es el dador de la tierra por su amor al pueblo escogido. La razón es sencilla: era un elemento fundamental en la vida de cualquier comunidad de la antigüedad. La tierra era el centro alrededor del cual giran muchos problemas y experiencias del pueblo en la historia que relata el libro de Josué: la producción de alimentos, la distribución de la tierra, la repartición de esta a las tribus, las ciudades y aldeas como espacio de vida, los límites, el recurso del agua, las leyes de herencia, la conservación de la tierra, etc. Todo ese espacio es clave para el desarrollo de la vida del pueblo, y este no sería formado a plenitud si no poseía también una tierra. Pero la posee siempre con la condición de que Jehovah sea reconocido como el dador de la tierra y por lo tanto, el dueño de la tierra.

       Hay criterios diferentes para el uso de la tierra, para evitar la acumulación de esta en pocas manos, a diferencia de lo que ocurría entre las naciones que habitaban en Canaán. El pueblo de Israel debe ser una alternativa a este modelo.

       Todo el recuerdo de la acción de Dios en Egipto, y luego en el desierto, desemboca en la problemática del uso de la tierra. Este es un punto de llegada importante en la historia del pueblo.

       Ahora están colocadas las bases para ser fieles a Dios, pero al mismo tiempo, como ya se ha señalado en el capítulo anterior, el pueblo tiene también peligros que afrontar de ahora en adelante.

       La posesión de esta tierra no es el resultado de la imposición de una fuerza militar sobre otra, sino que es la posesión de quienes no poseían. Ahora lo hacen justamente porque han sido destituidos aquellos que no usaron bien la tierra en beneficio de todos, sino con un interés egoísta.

       Este aspecto es importante tenerlo en cuenta para no justificar de manera simplista en la actualidad aquellas naciones que se caracterizan por poseer la tierra que no están usando o que la usan de manera inadecuada como riqueza acumulable.

       El propósito del Creador de la tierra es que la humanidad entera pueda servirse de ella. Por esa razón, cualquier concentración innecesaria de tierra en pocas manos o el mal uso de la tierra o la destrucción de la misma son acciones que están en contravía del propósito divino y por esta razón es importante que el pueblo de Dios incluya dentro de su agenda una reflexión sobre nuestra actitud hacia la tierra como espacio y lugar para la vida.

        El consejo de su esposa y respuesta de Job, 2:9, 10. La esposa de Job también había sufrido mucho: eran sus hijos también quienes habían fallecido y era su esposo el que estaba tan enfermo. Satanás sabía que muchas veces los seres queridos son influyentes en las decisiones que se toman (ver Adán y Eva [Gén. 3] y Abraham y Agar [Gén. 16]: Adán y Abraham se sometieron mientras que Job tambaleó). Entonces, Satanás contó con una aliada en la esposa de Job, quien lo invitó a maldecirlo (v. 9). Con sus palabras quiso decir: “¡Maldice a Dios y déjalo matarte!”. Creía que moriría inmediatamente si blasfemaba contra Dios, y así podría librarse de tanta tribulación y dolor.

       Otra vez se equivocó Satanás en su cálculo. El dicho desesperado de la mujer turbada no logró lo que él quería; al contrario, al escucharlo articulado por su esposa le era un golpe. Su reacción fue enérgica y reprochó severamente a su esposa. Dijo que ella hablaba como una “mujer insensata”, es decir, como una persona con deficiencias morales y espirituales (Isa. 32:6). A pesar de la dureza del reproche, Job lo suavizó: no era una mujer así. Job habló por él mismo y por su mujer al expresar que no sólo el bien, sino el mal, debían recibirlo de parte de Dios. Así que, la fidelidad de Job todavía estaba intacta (v. 10; comp. Gén. 50:20).

       El texto afirma que “Job no pecó con sus labios” (v. 10c). Probablemente significa que “no profirió ninguna queja” (ver Sal. 39:2). No pecó como el Adversario dijo que haría: no maldijo a Dios públicamente. El sufrir no borró la memoria de la gracia de Dios en su vida; sin cuestionamientos, quedaba establecida su integridad. Su devoción a Dios era desinteresada: su relación con Dios no dependía de sus ganancias propias ni de su salud personal. El Adversario había fracasado en su esfuerzo y no aparecería más en el libro.

       No obstante, la afirmación de fe de Job, había una diferencia entre esta afirmación y la anterior (1:21). Con sus labios no dijo nada incorrecto; sin embargo, ¿estaba todo bien en su interior? ¿Hubo pensamientos que no eran tan piadosos? Magistralmente se ha preparado la próxima escena y un cambio del enfoque del libro. El nuevo episodio presentará a Job y a sus amigos en un debate teológico sobre la ley: ¿Es la prosperidad una recompensa por obedecer la ley y el sufrir una retribución por desobedecerla? Satanás no logra que Job blasfeme contra Dios; sin embargo, en el calor del debate contra los amigos por poco lo hace.

    2° Titulo: Desesperado intento por maldecir a Israel. Versículos 27 y 28. Y dijo Balac a Balaam: Te ruego que vengas, te llevaré a otro lugar; por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas. Y Balac llevó a Balaam a la cumbre de Peor, que mira hacia el desierto. (Léase: Romanos 12:14. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.).

       Las iglesias tienen una necesidad externa de amor a los enemigos (12:14–21). De las relaciones y el ministerio en la comunidad, Pablo pasa a las relaciones con personas de afuera, en particular con perseguidores y enemigos de la iglesia. Si bien parece que recurre a la acción opuesta, de compañeros creyentes a perseguidores, esto es en realidad una continuación de la tesis del versículo 9, que muestra la mente transformada del creyente, ya que el sincero amor del creyente se extiende primero a “uno al otro” (v. 10) y luego a los opresores (v. 14).

       Externa: bendigan a los perseguidores (12:14)

       La orden de Pablo “bendigan a quienes los persigan” es una demostración notable de la mente cristiana. “Bendecir” a una persona es invocar bondades divinas sobre ella. En lugar de buscar venganza (que será el tema de los vv. 17–20), lo primero que hacen los santos es pedirle a Dios que bendiga a sus enemigos.

       Es probable que esto se haya tomado de las enseñanzas de Jesús en el Sermón del Monte (Mateo 5:44; Lucas 6:27–28), “Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen”. Esto se demuestra en el grito de Jesús desde la cruz, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Esteban oró de la misma manera (Hechos 7:60): “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. La bendición probablemente incluye tanto las bendiciones espirituales (vv. 17–21) como el favor divino, como se ve en la adición de Pablo “bendigan y no maldigan “. Esto significa pedirle a Dios que derrame sus bendiciones en lugar de invocar sus maldiciones. Estas serían las maldiciones del pacto (Dt 27–28). La bendición probablemente se centra en una oración por la conversión, pero podría incluir algo similar a 1 Timoteo 2:2, pidiendo oración por los funcionarios del gobierno “para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna”.

       Principalmente, esto le pide a Dios que bendiga a los no salvos como prueba de que Dios ama a todos sus hijos, no solo a los que son su pueblo. Este es un mandato radical y contrario a nuestras inclinaciones naturales. Cuando amamos a nuestros enemigos, nos convertimos en una de las herramientas más poderosas para alcanzar a los perdidos. Como dice Pedro: “Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación” (1 Pedro 2:12).

    3er Titulo: Acto profano que muestra lo perverse intención de Balaam. Versículos 29 y 30. Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. (Léase: 1ª de Reyes 12:31 al 33. Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví. Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el, sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado. Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado de su propio corazón; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso. ▬ Salmo 101:3 Y 4. No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí. Corazón perverso se apartará de mí; No conoceré al malvado.).

       23:27-30 Balac ya manifestaba su molestia ante el trabajo del adivino a sueldo. ¿Acaso no lo había contratado porque tenía fama de poder manipular con éxito las fuerzas sobrenaturales? ¿Por qué seguía insistiendo en tener que obedecer las órdenes de este dios en particular y no se limitaba a realizar aquello por lo que se le iba a pagar? A grandes rasgos, en la actitud del rey moabita se bosqueja el fundamento de las creencias paganas. En resumen, ellos pensaban: los dioses, ángeles y demonios existen y deben ser satisfechos por medio de sacrificios. A través de la magia apropiada, es posible moverlos a hacerlo que uno necesita.

       Consecuentemente, Balac llevó a su empleado a un tercer lugar desde donde podría seguir insistiendo hasta lograr el cometido de maldecir a Israel.

       1ª de Reyes 12:31 al 33. Vv. 28–30. Segunda: Contribuyó a que la idolatría se introdujera en Israel. Levantó becerros de oro (probablemente figuras de toros) como los que había visto en Egipto. Hay que recordar que lo había hecho Aarón anteriormente (Exo. 32:4–8).

       Estas imágenes no pretendían sustituir el culto a Jehovah, tan solo tenían el propósito de ayudar en el rompimiento religioso con el sur. Según W. F. Albright, ciertos descubrimientos arqueológicos parecen confirmar que los toros no tenían la mira de ser ídolos representantes de Jehovah, solamente eran pedestales visibles sobre los cuales el Dios invisible se paraba. En otras palabras, nunca era el propósito de Jeroboam ocasionar la idolatría en el norte. No obstante, sus propósitos, a la larga el resultado era otro.

       Con todo, la creación de los dos toros de oro era muy peligrosa, dado el trasfondo del toro en la adoración cananea. Para los cananeos paganos, el toro era un símbolo de la fertilidad. Los demás dioses cananeos eran figuras de la lluvia, el sol y otros integrantes del ciclo natural del año. Esto debió ser una fuerte atracción para un pueblo agrícola como Israel, pues vería en cada imagen una muestra de la fuerza y el vigor que necesitaba (Ose. 8:5, 6; 10:5, 6; 13:2). De todas maneras, es un pecado adorar a Dios por medio de figuras materiales; es una violación de la ley divina (Exo. 20:3, 4). Lo más triste de todo esto es que el rey hace todo esto para complacer al pueblo y con su anuencia (v. 28a).

       Vv. 31a. Tercera: cambió a su antojo los lugares de culto ya establecidos (Gén. 28:10–22; 35:1–15; Amós 7:10). La razón es muy sencilla: para mantener la unidad del reino había que evitar que la gente fuera a Jerusalén, pues el pueblo sería atraído por el gran templo y su culto. El rey conocía bien el poder de la religión para mantener a su pueblo unido, y, al igual que David y Salomón hicieran de Jerusalén su centro religioso, Jeroboam quiso hacer también su centro religioso. Ciertamente, para el deuteronomista el problema principal de Jeroboam no era la creación de los toros de oro, sino su implantación del culto en lugares que no fueran Jerusalén.

       Desde luego, la ubicación de las dos imágenes en Betel y en Dan favorecía el abandono de la única adoración legítima en Jerusalén.

       El problema del rey es que no tomó en cuenta a Dios quien lo había puesto en el trono. No le importó el bien espiritual ni el destino de su gente. Solo quiso satisfacer sus propios intereses y deseos de poder. Su pecado mayor fue el de alejar a su pueblo de Dios. Jeroboam sabía que tenía un reino dividido, y que la unidad del pueblo de Dios giraba alrededor de un pacto. Este pacto decía que era incorrecto tener otro gobierno que no fuera el de la línea de David. Por eso instituye una religión oficial.

       Vv. 31b–33. Cuarta: tomó para sí el oficio de sacerdote, y también lo compartió con gente no indicada. Esto era desobediencia a la ley de Dios que establecía que el ministerio sacerdotal era exclusivo de la tribu de Leví. Es seguro que

    los levitas tuvieron que huir hacia Judá. De este modo el rey, al tomar el poder religioso en sus manos, unió el poder del Estado con el religioso. Y así lograba lo que tanto quería y que quizá copiaba de Egipto: el ser el centro del poder, por encima de su pueblo, el que le había llevado al reino. Por, sobre todo, Jeroboam fue desagradecido hacia Dios, quien le había elevado hasta el trono de Israel. Por esto repetimos que su mayor pecado fue el de apartar a su gente de Dios, sin importarle para nada el bien ni el destino espiritual de la nación. Hasta donde sabemos, este rey sembró la idolatría tan honda en el corazón del pueblo, que este nunca más pudo recuperarse.

       Salmo 101:3 Y 4: SALMO 101: SALMO REAL. DIDACTICO: VOTOS DE UN GOBERNANTE. El Salmo muestra la determinación de un rey de tener un reinado justo y sujeto a la voluntad de Dios. Se cree que era un conjunto de ideales o votos pronunciados por el rey en el acto de su coronación. Bien puede ser del tiempo de David, o de algún otro tiempo en la monarquía. El Salmo presenta un desafío a cualquier gobernante civil hoy, y también es aplicable a cualquier líder, sea civil o de la iglesia.

    1. El carácter del rey, vv. 1–4: ¡Qué grandioso es cuando un líder o gobernante primero vuelve su corazón a Dios para alabarle! Misericordia y juicio son características especiales de Dios; el rey quiere seguir este mismo modelo en el ejercicio de su autoridad; sujeta su propia persona y su administración a las demandas de Dios. El rey tiene que dar atención a los detalles de la integridad. Primero él mismo tiene que andar en integridad, en su propia casa (v. 2c), en sus pensamientos (v. 3a) y en sus juicios morales (v. 3b). Para esto reconoce que necesita la presencia de Dios en su vida. ¿Cuándo vendrás a mí? Algunos piensan que se refiere a la venida del arca a Jerusalén (2 Sam. 6:9), pero es mejor entenderlo como una petición de la presencia y poder de Dios en su vida.

    Cumpliendo los deberes 101:1–8

    Lo que hará el salmista (vv. 1–4).

    Cantará la misericordia y el derecho, v. 1.

    Andará en camino de integridad, v. 2.

    Aborrecerá la obra del corazón perverso, v. 3.

    Lo que no hará el salmista (vv. 5–8).

    Poner los ojos en cosa indigna, vv. 5, 6.

    Habitar en casa del que habla mentira, v. 7.

    Soportar a los que hacen iniquidad, v. 8.

       Los vv. 3 y 4 indican que la integridad de vida implica el rechazo de ciertas cosas, de todo lo que no agrade a Dios. No mirará cosa indigna; uno debe decidir evitar las tentaciones que comprometerán su integridad. El líder también tiene que rechazar aun la ayuda de los que tienen corazón perverso.

    Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

    Domingo 23 de noviembre de 2025

  • SEMANA DEL 17 AL 23 DE NOVIEMBRE “SIRVIENDO CON PRUDENCIA EN LA IGLESIA PARA NO ENTORPECER LA OBRA DEL SEÑOR”.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 9:12 AL 15. 12. Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. 13. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? 14. Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. 15. Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria. 

       Comentario general del contexto Bíblico: (9:12-14). Ministro, derechos: El ministro tiene el derecho de ser la primera persona sustentada por la iglesia. El asunto es comprometedor: Si otros tienen el derecho de recibir sustento de la iglesia, ¿no tiene el ministro primeramente el derecho de sustento? La iglesia de Corinto había reconocido los derechos de otros de recibir sustento, pero trágicamente no habían reconocido ese derecho en Pablo. ¡Imagínese una iglesia descuidándose en sustentar adecuadamente a Pablo! Todo cuanto tenga que decir es una crítica contra la iglesia de Corinto y contra cualquier otra iglesia que no cumpla esta obligación dada por Dios.

    ▬ 1. Ni la iglesia ni el ministro deben abusar de ese sustento (v. 12). Pablo no exigió sustento cuando estuvo en Corinto (inicialmente un ministerio de tres años). Observe que él dice que lo soporta todo; es decir, él soportó hambre y todo tipo de penurias, y la idea es que las sufrió en silencio. No se lo dijo a nadie. ¿Por qué? Porque había algunas personas que se oponían a su ministerio, y lo habrían acusado de preocuparse por asuntos mundanos, o de estar en el ministerio solo por dinero, o de tener motivaciones incorrectas o de un sinnúmero de otras acusaciones falsas. Pablo sencillamente no quería obstaculizar el evangelio de ninguna manera. Sin embargo, la iglesia le falló a Pablo y le falló de un modo lamentable. No se ocupó ni cuidó de él como debió haberlo hecho. ¡Imagínese su sufrimiento por falta de alimentación, ropa apropiada y adecuada, y una vivienda adecuada!

       “Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; más el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza” (Mt. 8:20).

    ▬ 2. La práctica histórica de sustentar a los ministros se debe cumplir rigurosamente: Los ministros siempre han participado del altar. Los ministros que han ministrado cosas sagradas a las personas siempre han vivido del altar o templo, es decir, han recibido sustento porque han proclamado a Dios desde el altar.

    ▬ 3. El Señor mismo ha ordenado que los ministros vivan del evangelio. Esta es la autoridad suprema, el Señor mismo. El Señor exige: Si un hombre predica el evangelio, debe vivir del evangelio.

       “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9, 10).

       “Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante” (Lc. 10:7, 8).

        (9:15).  Ministro, derechos: El ministro tiene el derecho de decidir si recibe salario o no. Pablo tomó la decisión de recibir salario de los corintios. Sencillamente esa fue su estrategia con los corintios. Eso le permitió hacerles frente a sus enemigos y refutar cualquier acusación de predicar por dinero. Él no recibió sustento en otras situaciones (Fil. 4:10s).

       Note dos elementos:

    ▬ 1. Pablo dice claramente que él no ha escrito para avergonzar a los corintios y que lo sustenten. Su propósito ha sido enseñarlos a cómo tratar a sus ministros.

    ▬ 2. Pablo dice que él no quiere que la iglesia comience a sustentarlo, porque él puede gloriarse en su obra por Cristo y por la iglesia. Lo que él quiere decir es que pudo hacerles frente a sus enemigos con confianza porque llevó una vida de abnegación.

       Pensamiento 1. La ley de Cristo es que los ministros sean sustentados por el pueblo de Dios. Sin embargo, en

    ocasiones las circunstancias exigen que los ministros trabajen en trabajos seculares, y es necesario que se reconozcan estas circunstancias cuando se les eleve al Señor en oración y se les juzgue por sus propios méritos.

       “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Ti. 5:17).

       “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe” (He. 13:7).

       “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:25).

       Nota del expositor bíblico: Es necesario que el servicio a Dios en la Iglesia sea transparente, para no ser motivo de tropiezo a los débiles en la fe.

    1er Titulo: Soportando todo por amor al evangelio de Cristo. Versículo 12. Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.  (Léase: Los Hechos 20:35. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. ▬ 2ª a Timoteo 2:10. Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.).

        Los Hechos 20:33-35). Ministros ▬ Apoyo financiero: El cuarto deber es el de trabajar y dar, sin codiciar riquezas

    Note dos puntos contundentes.

    ▬ 1. Pablo no codició riquezas terrenales. No codició plata ni oro ni vestido. En el mundo antiguo, los vestidos costosos eran una señal de riqueza. Muchas personas de la iglesia tenían suficiente y algunos eran ricos. Tenían…

    • dinero • ropas opulentas • propiedades • medios de transporte

       Pero Pablo no codició lo que ellos tenían. Su mente y sus pensamientos no estaban centrados en las cosas terrenales. El dinero, las propiedades, los vestidos, y los más modernos medios de transporte no constituían un atractivo para él.

    Anhelaba algo mucho más importante:

    => el Reino de Dios y su justicia,

    => satisfacer las desesperadas necesidades del mundo,

    => librar a los hombres de la esclavitud del pecado,

    => compartir el evangelio de vida eterna.

       Pensamiento 1. Los ministros y maestros del evangelio deben estar totalmente comprometidos a compartir el evangelio, y un compromiso total incluye, no solo la predicación y la enseñanza verbal, sino esparcir el evangelio apoyando a otros financieramente. (Ver bosquejo y notas, Mt. 19:16-22; 19:23-26 para mayor discusión. Cada creyente necesita estudiar y aplicar a su vida estos dos pasajes, pero en especial los ministros y maestros del evangelio. Cp. 1 S. 12:3-5; 1Ts. 2:5-6; 1Ti. 3:3, 8; 6:10.)

    ▬ 2. Pablo trabajó en el mundo secular. Él era artesano, un fabricante de tiendas de campaña (ver nota, Hch. 18:3). Hay cinco razones por las cuales Pablo trabajaba en el mundo secular, cuatro de las cuales se mencionan en este pasaje.

    1. Para satisfacer sus propias necesidades (v. 34).
    2. Para ayudar a otros que estaban sirviendo junto a él (v. 34).
    3. Para apoyar a los débiles (v. 35).
    4. Para parecerse más a Jesús (v. 35). Este es un refrán de Jesús que no aparece en los evangelios: “Más bienaventurada cosa es dar que recibir”. Por supuesto que Jesús siguió esto último…
    • no codiciando nada de este mundo.
    • dando a otros todo lo que tenía.
    • sacrificando su vida por los demás.

       Pablo quería ser como su Señor, ser conformado a su imagen y por eso trabajaba en el mundo secular cuando era necesario.

    1. Para no ser carga ni a los creyentes ni a las iglesias. Esta razón no se menciona en este pasaje, pero sí en muchos otros (2 Co. 11:9; 1 Ts. 2:9; 2 Ts. 3:8). Pablo quería decir dos cosas con “no ser carga” para ninguno, y estas dos cosas son lecciones muy poderosas para los ministros modernos del evangelio.

       En primer lugar, algunos no creyentes, y tristemente algunos creyentes carnales, estaban acusando a Pablo…

    • de “codiciar” un salario a costa de las iglesias.
    • de buscar confort y comodidad a expensas de los creyentes y las iglesias.
    • de recibir las ofrendas y sustraer de las mismas (2 Co. 1:17-18; 8:20-22. Ver note, pt. 2, 2 Co.12: 13-18).

       Al trabajar en el mundo secular y no aceptar dinero de las iglesias, Pablo podía combatir esas acusaciones y demostrar que eran mentiras. Nótese que también tenía representantes designados por las iglesias para llevar las ofrendas de estas a Jerusalén (ver nota, Hch. 20:4-6).

       Segundo, Pablo quería ser libre e independiente de las iglesias y los creyentes. Él no quería que la congregación creyera que les pertenecía, que tenía que cumplir con su invitación. No quería que le pusieran frenos ni presiones sobre su derecho de ir de un lugar a otro para ministrar y predicar el evangelio según viera la necesidad.

    => No quería ningún tipo de tentación, ninguna cosa que le hiciera sentir que tenía que cumplir con los deseos, antojos y caprichos de la congregación, a menos que realmente provinieran de Dios.

       Pensamiento 1. Tenga en cuenta cuatro aspectos significativos.

    1) Pablo recibió apoyo financiero de algunas iglesias. No siempre tuvo un trabajo secular, no en todas las situaciones. El apreciaba el valor de estar completamente libre de la carga de preocupaciones financieras para poderse dedicar por completo al ministerio. (Ver note, Hch. 18:3 para mayor discusión.)

    2) El ministro del evangelio tiene derecho a recibir salario de las iglesias. De hecho, Cristo enseñó que el ministro debía, sin duda alguna, ser sostenido por la iglesia. (Ver bosquejo y notas, Mt. 10:9-10 para discusión y consulta de las Escrituras. Este es un pasaje importante, un pasaje que todo ministro e iglesia debiera estudiar ya que es una enseñanza de nuestro Señor.)

    3) Hay grandes beneficios al seguir el ejemplo de Pablo en asuntos prácticos. Tener libertad financiera para ministrar según Dios dirija sin la influencia de prejuicio: carnales y caprichos, tiene ventajas, como ya se señaló arriba. Sin embargo, todo ministro debe recordar siempre que hay algunos en cada iglesia genuina que han marchado muy cerca del Señor y así lo han hecho durante años. Dios le ha dado su visión a esa iglesia y les ha dado la comunidad que les rodea. Solo han carecido de una cosa: un ministro lleno del Espíritu que les ayude. El ministro necesita escuchar a estos queridos creyentes incluso cuando él se sostenga a sí mismo.

    4) Cada ministro debe trabajar para que pueda ayudar a los débiles (v. 35). No importa de dónde provengan sus ingresos, él debe dar el ejemplo a otros en cuanto a satisfacer las carencias de los necesitados.

       “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).

       “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).

       “También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).

       (2ª a Timoteo 2:10). Perseverancia -Evangelio: El evangelio nos hace perseverar en todas las cosas. ¿Cómo? Por resultados. Dios ha prometido salvar a las personas mediante el evangelio. Cuando predicamos y enseñamos la salvación en Cristo Jesús

    -salvación con gloria eterna– Dios salva a las personas.

       Esta es la única esperanza para las personas y no podría existir una esperanza mayor. ¡Imagine poder vivir por siempre en gloria eterna! Una vida así está más allá de nuestra imaginación y, no obstante, es precisamente de lo que trata el evangelio. Por lo tanto, no importa cuál sea el costo -no importa cuánto sufrimiento tengamos que soportar_ debemos hacerlo todo por la salvación de las personas. Esta es la idea que Pablo quiere transmitir: El evangelio -la gloriosa verdad de que las personas pueden realmente ser salvos y recibir gloria eterna- impulsaba a Pablo a sufrir todas las cosas. Pablo deseaba que las personas oyeran el evangelio para que pudieran ser salvas. Este debe ser también nuestro propósito y nuestro objetivo en la vida. Nosotros también debemos proclamar el evangelio, sin importar el sufrimiento y el sacrificio. Debemos pagar el precio que sea necesario para ver que las personas escuchen el evangelio, pues esta es la única manera en que las personas pueden ser salvas y recibir gloria eterna.

        “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:25).

       “Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido” (Mr. 10:28).

       “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:33).

        “Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor” (Fil. 1:12-14).

       “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8).

    2ª Titulo: Sustento ordenado por Dios para los que trabajan en su obra. Versículos 13 y 14. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. (Léase: San Lucas 10:7. Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. ▬ Gálatas 6:6. El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.).

       San Lucas 10:7: (10:7) Mayordomía-ministro, compensación: en quinto lugar, aceptar la compensación, pero sin buscar lujo. Hay tres asuntos para ser acentuados.

    ▬ 1. «El obrero es digno de su salario››; por eso se le debe compensar su trabajo y se debe cuidar de El (1 Ti. 5:18). Las Escrituras dicen que en realidad el obrero es digno de doble compensación, y que se le debe expresar el aprecio de su trabajo (1ª Ti. 5:17). Nunca nadie debe aprovecharse de Él. Se debe cuidar de él de modo que tenga vivienda, comida y bebida, y cubiertas todas las necesidades de la vida.

       «Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio» (1 Co. 9:14).

       «El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que le instruye» (Gá. 6:6).

       «Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación» (Fil. 4:14).

       «Pues las Escrituras dicen: No pondrás bozal al buey que trilla; y: digno es el obrero de su salario» (1 Ti. 5:18).

       «A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da a todos las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos» (1 Ti. 6:17-18).

    ▬ 2. El obrero debía aceptar la compensación de su trabajo. No debía mostrarse orgulloso ni avergonzado por recibir el pago de su trabajo.

    ▬ 3. Sin embargo, no debía buscar lujo yendo de casa en casa ya de persona en persona procurando más y más de las cosas buenas de la vida. El obrero debía vivir con sencillez, entregándolo todo más allá de sus necesidades-dando todo para satisfacer las necesidades de otros. Procuraría cubrir las necesidades de los hombres y no asegurarse de las cosas de este mundo. Qué contraste de valores: cosas versus personas. Con cuánta frecuencia los hombres dan lugar a una confusión de valores.

       «Si, pues, habéis resucitado con Cristo. buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Col. 3:1-2).

       «Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz» (Rom. 8:5-6).

       «Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubieran estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad››*(He. 11:13-16).

       «Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón» (He. 11:24-26).

       Gálatas 6:6: (6:6) Maestro: ¿De qué manera le hace el bien un creyente a un maestro? Muy simplemente, comunicándose y compartiendo el ministerio del maestro. Esto significa mucho más que solo contribuir con un apoyo financiero. Por supuesto que significa ayuda financiera, pero como se ha dicho, significa mucho más. Advierta que las Escrituras hablan directamente al que aprende, es decir, a un creyente de la iglesia, a la persona a la que se le enseña la Palabra de Dios. El que aprende tiene una responsabilidad con el maestro, así como el maestro tiene una responsabilidad con el que aprende. ¿Cuál es esa responsabilidad? Compartir con el maestro todas las cosas buenas y participar en el ministerio del maestro. El que aprende comparte el ministerio del maestro…

    • Estando presente cuando el maestro enseña.
    • Estando atento y aprendiendo lo que enseña el maestro.
    • Compartiendo y cambiando opiniones acerca de lo que enseña el maestro.
    • Transfiriendo lo que enseña el maestro.
    • Participando con el maestro en todo su ministerio.
    • Apoyando al maestro financieramente.
    • Alentando a otras personas a venir y aprender del maestro.

        Advierta otro punto: La referencia a la “Palabra” significa la Palabra de Dios. Un maestro siempre debe enseñar la Palabra de Dios y la persona que aprende siempre debe estar segura de que está bajo un maestro que enseña la Palabra de Dios.

       “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9-10)

       “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Co. 9:14)

        “Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación” (Fil. 4:14)

       “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la escritura dice: no pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1ª a Timoteo 5.17-18).

    3er Titulo: Sirviendo a Dios con honestidad y limpia conciencia. Versículo 15. Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria.  (Léase: 1ª a los Tesalonicenses 2:9. Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios. ▬ 2ª a Timoteo 4:5. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.).

       (1ª a los Tesalonicenses 2:9). Ministro: El ministro fuerte y verdadero predica y ministra, trabajando día y noche. John Walvoord señala algo significativo: Pablo no tenía una semana de cinco días ni de cuarenta horas. No trabajaba hasta las cuatro o las cinco o hasta que anocheciera y luego tenía el resto del día para sí mismo.

        Pablo era un siervo de Cristo para satisfacer las grandes necesidades del mundo y para alcanzar a los hombres con la gloriosa noticia de que Cristo podía salvarlos de la muerte y darles vida eterna. ¿Cómo podía descansar y relajarse cuando había personas en cada ciudad y comunidad que morían a diario? Por supuesto que necesitaba dormir, al igual que todos los hombres, pero queda claro en las cartas de Pablo que este solo dormía y descansaba lo necesario. No era perezoso ni holgazán cuando se trataba de dormir o de descansar. Y fíjese por qué: porque no quería ser gravoso para ningún hombre. ¿Qué quería decir con esto? Sencillamente lo que Dios dice: que cada ministro y cada creyente tiene la sangre del mundo en sus manos y tendrá que rendir cuentas por llevarles el mensaje, el mensaje de que pueden salvarse de la muerte y recibir vida eterna.

       “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena” (Mt. 7:26).

       “¿No decís vosotros: ¿Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega” (Jn. 4:35-36).

       “Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró” (Jn. 9:37-38).

       “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:1-2).

       “Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Ts. 5:17-18).

       “según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado. Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:11- 12).

       “y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).

       “Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes” (Lc. 12:47).

       “Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida” (Ez. 33:8-9).

       (2ª a Timoteo 4:5) Predicación ▬ Ministros: Predicar la Palabra, cumple tu ministerio. Debes “cumplir tu ministerio hasta el máximo”. Tristemente…

    • no todo ministro completa su ministerio
    • no todo ministro lleva su ministerio hasta el máximo
    • no todo ministro hace todo lo que Cristo quiere que él haga.
    • no todo ministro asume cada ministerio que Dios desea para él.
    • no todo ministro lleva hasta el máximo cada ministerio que asume.

       Algunos sí, podemos mirar a nuestro alrededor y ver algunos ministros que sirven fielmente. Alguno no está tan dotado como otros y sirven en lo que los hombres llaman pequeños ministerios, pero lo hacen fielmente y bien. ¿Cómo podemos todos volvernos fieles y cumplir con nuestros ministerios? ¿Cómo podemos llevar nuestros ministerios hasta el máximo? Pablo le dijo a Timoteo que tenía que hacer cuatro cosas para cumplir con su ministerio.

    ▬ 1. El ministro debe ser sobrio en todo. La palabra “sobrio” (nephe) significa calmado y alerta, tener una mente ecuánime, calmada y tranquila; tener una vida y espíritu controlados y disciplinados. Y observe que el ministro debe ser así en todas las cosas: En cuerpo, mente y espíritu, en pensamiento, palabra y conducta. El ministro debe estar alerta, estar siempre calmado, controlado y ser disciplinado sin tener en cuenta el tipo de actividad o conducta.

       “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26:41).

       “Por tanto, velad, acordándoos que, por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hch. 20:31).

       “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga (1 Co. 10:12).

       “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos” (1 Co. 16:13).

       “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Col. 4:2).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

    ▬ 2. El ministro debe “soportar las aflicciones” (kakopatheo). La palabra significa sufrir durezas, problemas, dificultades y maldades. Kenneth Wuest ofrece una excelente discusión acerca de este punto, una discusión que amerita la atención de todo ministro que sienta alguna preocupación por las personas.

       “El verbo [soportar las aflicciones] está en imperativo aoristo. Es una orden tajante que se da con aire militar. Eso era lo que Timoteo necesitaba. Él no estaba fundido en un molde heroico. ¡Cuánto necesitamos esa orden los que estamos en el ministerio de la Palabra en estos tiempos! A veces somos ‘débiles ‘, con miedo de proclamar claramente la verdad y asumir nuestra postura con respecto a las falsas doctrinas por temor al ostracismo de nuestros semejantes, al disgusto eclesiástico de nuestros superiores o a que se nos elimine nuestra entrada financiera. Prefiero caminar a solas con Jesús que estar sin su compañía en medio de la multitud, ¿y usted? Prefiero vivir en una cabaña y comer sencillamente, teniéndolo a Él como cabeza de mi casa y huésped invisible de mi mesa que vivir como la realeza, pero sin Él”.

       “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22)

       “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

       “Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza” (Fil. 2:27).

       “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (Fil. 1:29).

       “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (He. 12:1).

       “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 P. 5:8-9).

    ▬ 3. El ministro debe hacer obra de evangelista. Esto no significa que el ministro debe convertirse en un evangelista itinerante o profesional. Quiere decir que su obra debe ser evangelística, debe buscar ganar almas en todo lo que hace. Debe expresar el amor y el juicio de Dios en todas sus predicaciones, enseñanzas y en todo lo demás que hace. Lo que impulse su ministerio debe ser el reconciliar a las personas con Dios, dar a conocer las gloriosas noticias del amor de Dios y del juicio venidero: Que Dios salva y que juzgará a las personas a través de su Hijo, el Señor Jesucristo.

       “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

       “porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).

       “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Co. 4:13).

    “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” (2 Ti. 1:6-8).

       “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 P. 3:15).

    ▬ 4. El ministro debe cumplir su ministerio, completarlo y llenarlo hasta desbordar. Debe llevar a cabo su ministerio hasta el final, ejecutar a cabalidad todos sus deberes. Una vez más Kenneth Wuest tiene un excelente comentario sobre este punto:

       “Ministerio’ proviene de una palabra griega (diakonia) que habla del trabajo cristiano en general, abarcando todas las modalidades del servicio. Una de las principales tentaciones del pastorado es la holgazanería y el abandono. Pablo vive una vida intensa y tremendamente activa. La palabra ‘dinamismo ‘le caracteriza perfectamente. Como dice el refrán: ‘Es mejor gastarse en la obra del Señor que oxidarse.

       “Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Jn. 4:34).

       “Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Jn. 17:14).

       “Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Jn. 21:17).

       “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabé mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.” (Hch. 20:24).

       “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hch. 20:28).

       “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:12).

       “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar” (1 Ti. 3:2).

       “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Ti. 4:6-8).

       “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).

       “Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis” (Is. 62:6).

       “y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer. 3:15).

       “Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová” (Jer. 23:4).

    Semana del 17 al 23 de noviembre de 2025

    Amen, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 17 DE NOVIEMBRE DE 2025. “DAVID USANDO MÉTODOS ENGAÑOSOS”.

       Lección: 1ª de Samuel 27: 9 al 12. 9. Y asolaba David el país, y no dejaba con vida hombre ni mujer; y se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba a Aquis. 10. Y decía Aquis: ¿Dónde habéis merodeado hoy? Y David decía: En el Neguev de Judá, y el Neguev de Jerameel, o en el Neguev de los Ceneos. 11. Ni hombre ni mujer dejaba David con vida para que viniesen a Gat; diciendo: No sea que den aviso de nosotros y digan: Esto hizo David. Y esta fue su costumbre todo el tiempo que moró en la tierra de los filisteos. 12. Y Aquis creía a David, y decía: Él se ha hecho abominable a su pueblo de Israel, y será siempre mi siervo.

       Comentario de David combate en el desierto, 1ª de Samuel 27:8–12. El texto nos informa que David y sus hombres se iban lejos de Siclag atacando a las tribus nómadas. Se identifican como de Gesur, gente quizás de Siria que no había sido conquistada en los días de Josué (Jos. 13:2). Los de Gezer eran habitantes antiguos de esta tierra entre los cananeos. Los amalequitas eran los antiguos enemigos de Israel. Ellos fueron los prime-ros en resistirles cuando salieron de Egipto (Exo. 17:8). Descendientes de Esaú (Gén. 36:12), no fueron destruidos por Saúl cuando él tenía que haberlo hecho (1 Sam. 15:8). Todos estos serían acérrimos enemigos de Israel. Así que David no sólo conseguía provisiones y comida para su ejército, sino que también derrotaba a sus enemigos.

       Muy posiblemente estas tribus habrán sido aliadas con los filisteos y por lo tanto no se atrevían a divulgar al rey Aquis la verdad de sus actividades. Más bien le informaban que ellos habían merodeado en

    el Neguev (desierto) de Judá o Jerameel (de la tribu de Judá según 1 Crónicas 2:9; 25–33, o de los que-neos que eran descendientes de Caleb). Todos estos lógicamente serían israelitas de la misma tribu que David. Nunca los hubiera podido atacar a ellos. Pero Aquis le creía (v. 12) y pensaba que David se había hecho hediondo a su propio pueblo, que aseguraba su permanencia y fidelidad a los filisteos.

    Obviamente David practicaba el engaño y la mentira. Y siempre se pregunta si esto se puede justificar. La Biblia no aprueba tales cosas sino solamente las narra. Pero como dice Archer, la obligación de decir solamente la verdad no lleva en sí el compromiso de decir todo, especialmente si al hacerlo las vidas peligrarían. Tenemos que recordar que David vivía en tiempos de guerra y aunque había acordado un pacto de tregua con los filisteos todavía éstos eran enemigos de Israel. Reconocemos muchas fallas en David, pero Dios lo escogió porque era varón conforme a su corazón (Hech. 13:22). Realmente deseaba hacer la voluntad de Dios y se arrepentía de sus pecados cuando se lo señalaban. Vivía en tiempos muy peligrosos y difíciles bajo el Antiguo Pacto de la dispensación de la ley de Moisés. No tenía la luz del NT ni la orientación que ahora tenemos. Y como rey designado para Israel se conducía de manera más gubernamental que individual en su misión de traer la paz y la seguridad a Israel en el nombre de Dios.

    Aquis, el rey filisteo Cap. 27

        Su nombre es recordado por haber dado asilo a David mientras era perseguido por Saúl. David rechazó la posibilidad de radicarse en la ciudad real, una de las grandes ciudades filisteas (1 Sam. 6:17; 7:14; 17:52) llamada Gat por lo cual Aquis otorgó a David y su familia y al séquito que lo acompañaba, la ciudad de Siclag. David se comprometió a ayudarle en la guerra contra Saúl, pero tuvo que abstenerse por presión de los príncipes filisteos (1 Sam. 27:1–12; 28:1, 2; 29). Ya anteriormente David, haciéndose el loco y escribiendo «graffiti» en las puertas de la ciudad, había intentado asilarse en Gat, pero el rey lo rechazó (1 Sam. 21:10–15).

        El pasaje ilustra las tácticas de guerra de los militares de aquel entonces. Aunque los medios contemporáneos son más tecnificados hoy, todavía prevalecen las mismas metas.

       Definición de Engañosos: «Engañosos» es un adjetivo que significa algo falaz, que engaña o que da pie a un engaño. Se utiliza para describir elementos como promesas, cuentas, publicidad o cualquier cosa que induzca a error o confusión. Sinónimos comunes incluyen falaz, fingido, irreal o falso.

    Ejemplos de uso

    Publicidad engañosa: Información que, aunque veraz, puede inducir a error al consumidor y modificar su comportamiento económico. Un ejemplo sería una publicidad que omite detalles importantes para presentar el producto como más ventajoso de lo que es.

    Promesas engañosas: Acuerdos o compromisos que no se cumplen o que ocultan las verdaderas intenciones.

    Cuentas engañosas: Documentos o informes que presentan la información de una manera que oculta la realidad o confunde al lector.

    • Sinónimos • Falaz • Fingido • Irreal • Falsificado • Embustero (referido a personas) • Mentiroso (referido a personas).

       Según la Biblia, lo «engañoso» se refiere a la naturaleza humana que es tortuosa, perversa y que se aleja de la verdad. Este engaño se manifiesta en el corazón (Jeremías 17:9) y en acciones como la mentira, la hipocresía, la calumnia, los planes malvados y la impiedad. La Biblia condena el engaño porque se considera un pecado grave que daña a otros y a la relación con Dios.

       Ejemplos de engaño según la Biblia

       El corazón humano: Es la fuente del engaño. Se describe como más engañoso que cualquier otra cosa, perverso e incapaz de ser conocido por el hombre, solo por Dios.

    • Mentiras y falsedad: Proverbios 12:22 dice que los labios mentirosos son abominación para el Señor.
    • Intenciones malvadas: Proverbios 6:18 menciona «el corazón que maquina planes perversos» como una de las cosas que el Señor aborrece.
    • Hipocresía y falsedad religiosa: Se condena a los que enseñan falsas doctrinas, tienen la conciencia endurecida y usan la hipocresía.
    • Falsa imagen de uno mismo: Se hace referencia a aquellos que se creen religiosos, pero no controlan su lengua y se engañan a sí mismos.

    Consecuencias del engaño

    El engaño aleja de Dios y de una vida justa. Afecta negativamente las relaciones humanas, ya que erosiona la confianza. Los mentirosos, estafadores y otros que practican el engaño no heredarán el reino de Dios.

       Referencias Bíblicas: «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?» (Jer. 17:9).

       «En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.» (Efesios 4:22 al 24).

       «Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.» (2ª Tes. 2: 8 al 12).

    1er Titulo: Bienes mal obtenidos que buscan aprobación. Versículo 9. Y asolaba David el país, y no dejaba con vida hombre ni mujer; y se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba a Aquis.  (Léase: Salmo 62:10. No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis; Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas. ▬ Proverbios 16:8. Mejor es lo poco con justicia Que la muchedumbre de frutos sin derecho.).

       Los bienes mal obtenidos que buscan aprobación divina: son aquellos que se obtienen por medio de pecados como la avaricia o la codicia, y para que sean aprobados, la persona debe buscar el perdón de Dios a través de la confesión, la reparación (restitución) y el cambio de actitud, abandonando los hábitos pecaminosos. El ejemplo clásico se encuentra en el mandamiento de no codiciarás los bienes ajenos, lo que implica no solo desear lo que otros tienen, sino también no obtenerlo de forma injusta.

    ¿Por qué se consideran pecado?

    Avaricia y codicia: Son pecados capitales que implican un deseo desmedido por los bienes materiales, a menudo a costa de otros.

    • Envidia: El deseo de lo que otros tienen puede llevar a acciones deshonestas o dañinas, y también impide alegrarse por el bien del prójimo.
    • Soberbia: Puede llevar a la creencia de que se merece más que otros, justificando la obtención de bienes de manera ilícita.

    ¿Cómo buscar la aprobación de Dios?

    • Arrepentimiento y confesión: Reconocer el pecado y pedir perdón a Dios es el primer paso fundamental.
    • Reparación: Si es posible, se debe devolver o compensar a quienes se ha dañado.
    • Abandono del pecado: Dejar de lado las actitudes y comportamientos que llevaron a la obtención ilícita de los bienes.
    • Cambio de enfoque: Centrarse en la alegría de dar en lugar de en la de recibir, como dice el versículo de Deuteronomio que menciona la alegría que hay en dar más que en recibir.

       La búsqueda de aprobación humana como un fin en sí misma es un error que la Biblia advierte. Ejemplos bíblicos incluyen a Miriam y Aarón, que criticaron a Moisés por celos (Números 12:1-2), y a la madre de Santiago y Juan, que pidió a sus hijos puestos de honor (Mateo 20:21). Los fariseos también fueron cegados por su deseo de recibir honores públicos (Lucas 20:46-47).

       «Números 12:1-2: Miriam y Aarón critican a Moisés por casarse con una mujer cusita, motivados por los celos hacia su autoridad y liderazgo reconocido por Dios».

       «Mateo 20:21: La madre de Santiago y Juan pide a Jesús que sus hijos se sienten a su derecha y a su izquierda en el reino, buscando un reconocimiento de estatus para sus hijos».

       «Lucas 20:46-47: Jesús advierte sobre los escribas y fariseos que aman los saludos respetuosos, los primeros asientos y el honor público, y que por apariencia hacen largas oraciones».

       «Filipenses 3:8: Pablo, en contraste, considera todo como pérdida por el bien de Cristo, buscando la meta del supremo llamamiento de Dios en lugar de la aprobación humana».

       «Romanos 7:15: Pablo describe la lucha interna, donde la carne hace lo que no quiere, demostrando que la aprobación humana no satisface el alma, y la aprobación de Dios debe ser suprema».

       «Efesios 5:16: Insta a aprovechar al máximo el tiempo, ya que los días son malos, sugiriendo que una vida enfocada en la aprobación de los hombres es un desperdicio de tiempo».

    2° Titulo: Apariencia y mentira que Dios desaprueba. Versículos 10 y 11. Y decía Aquis: ¿Dónde habéis merodeado hoy? Y David decía: En el Neguev de Judá, y el Neguev de Jerameel, o en el Neguev de los Ceneos. Ni hombre ni mujer dejaba David con vida para que viniesen a Gat; diciendo: No sea que den aviso de nosotros y digan: Esto hizo David. Y esta fue su costumbre todo el tiempo que moró en la tierra de los filisteos.  (Léase: Éxodo 23:7. De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío. ▬ 2ª a los Corintios 5:12. No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón.).

       Dios desaprueba la hipocresía y la mentira, que son la falsedad de aparentar ser justo por fuera mientras se está lleno de hipocresía y crueldad por dentro. La Biblia condena la mentira y el engaño, considerando que estas acciones contradicen la verdad, el amor de Dios y separan a las personas de él. Por lo tanto, vivir con apariencias engañosas es visto como algo que causa sufrimiento y aleja a la persona de su propia coherencia y de Dios.

       Apariencia

       Falsa justicia: Se condena la hipocresía de parecer justo y santo por fuera, mientras que por dentro se está lleno de falsedad y crueldad. Jesús compara esta actitud con los sepulcros blanqueados, que por fuera son atractivos, pero por dentro están podridos.

    Fuente de sufrimiento: El afán de aparentar causa cansancio, falsedad y un vacío interior, y aleja a la persona de Dios y de los demás.

    Juicio basado en lo externo: La Biblia advierte contra el juicio superficial, ya que Dios ve el corazón y no solo las apariencias externas.

       Mentira

    • Contradicción a la verdad: Mentir es una forma de no querer acoger la verdad y el amor de Dios.
    • Pecado grave: Mentir es uno de los mandamientos que deben obedecerse, y quebrantar este mandamiento va en contra de los principios de la fe.
    • Separación de Dios: Las mentiras (o iniquidades) separan a las personas de Dios.

       Ejemplos bíblicos:

    El pasaje de Salmo 101:7 dice que quien practica el engaño y la mentira no permanecerá en la presencia de Dios.

    Éxodo 23:7 prohíbe dar falso testimonio y desaprobar la acusación falsa contra el inocente.

       (2ª a los Corintios 5:12.) Ministro – Testimonio: El testimonio de un corazón genuino obliga al ministro. A Pablo lo estaban atacando grandemente; algunas personas en la iglesia estaban lanzando un aluvión de acusaciones contra él. Pablo, al igual que todo ministro, había dado sus credenciales y se había recomendado a si mismo cuando comenzó a ministrar en la iglesia. Note dos elementos:

    ▬ 1. Casi todo lo que Pablo le ha dicho hasta ahora a los corintios ha sido concerniente al ministerio, en particular a su propio ministerio personal. Él ha estado explicando el ministerio y demostrando cómo él había obrado con tanta diligencia llevando a cabo el ministerio. Al hablar de sí mismo, había una posibilidad de que algunos volvieran a arremeter contra él y a acusarlo de presumir sobre sí mismo. Cierto, él había estado comunicándoles sobre su papel en el ministerio, pero su propósito no era recomendarse a sí mismo. Según se ha planteado, él confiaba en que todos conocieran bien sus credenciales. Su propósito había sido proporcionarles a los creyentes fieles más municiones para responder a sus críticos. La única manera de resolver la polémica que lo rodeaba era lidiar con ella. Necesitaban hacerle frente y tomar la ofensiva dándole respuesta a sus críticos. Era necesario que resolvieran el asunto, porque la iglesia necesitaba volver al ministerio de salvar y hacer crecer a las personas para Cristo.

    ▬ 2. Aquellos que se oponían a Pablo (el ministro) eran aquellos que se gloriaban en su apariencia y no en su corazón.

    Se enorgullecían de cosas como:

    • Sus ideas noveles. • Sus interpretaciones de las Escrituras. • Sus dones y habilidades. • Sus posiciones de liderazgo. • Su celo y compromiso espiritual. • Su reconocimiento y estima. • Sus tradiciones y raíces religiosas. • Su lealtad a la iglesia. • Sus posesiones.

       Pero note lo siguiente: El corazón de cada uno de ellos no estaba en Cristo, estaba en ellos mismos. No se estaban gloriando en Cristo y en lo que Él había hecho por ellos, sino en el yo y en lo que ellos estaban haciendo. Se sentían como si fueran superiores a otros: más privilegiados, más dotados más aceptos, más inteligentes, más bendecidos, más espirituales Su profesión era falsa, porque no era de corazón.

       “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que, por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda in- mundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad. os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad” (Mt. 23:27, 28).

       “Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mi” (Mr. 7:6).

       “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Jn. 7:24).

       “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tit. 1:16).

    3er Titulo: Propósito del enemigo: esclavizar al hijo de Dios. Versículo 12. Y Aquis creía a David, y decía: Él se ha hecho abominable a su pueblo de Israel, y será siempre mi siervo. (Léase: 1ª a los Corintios 7:23. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. ▬ Gálatas 4:7 al 9. Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; más ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? ▬ Gálatas 5:1. Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.).

       Estudio sobre las estrategias de Satanás. Si necesita un repaso de lo que las “maquinaciones” son, aquí está un resumen. ¡Que Dios le haga un poderoso guerrero! Él “adiestra [sus] manos para la guerra, y [sus] dedos para la batalla” (Salmo 144:1).

    1. Satanás miente, y es el padre de la mentira.

       “Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira” (Juan 8:44). La primera vez que Satanás aparece en la Biblia en Génesis 3, las primeras palabras de sus labios son de sospecha a la verdad (“¿Conque Dios os ha dicho: ‘No comeréis de ningún árbol del huerto?’”). Y las segundas palabras de sus labios son una mentira sutil (“Ciertamente no moriréis”). Juan dice que Satanás “no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él” (Juan 8:44). Estamos tratando con la esencia de la mentira y el engaño.

    2. Él ciega las mentes de los incrédulos.

       “El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Corintios 4:4). Así que no solo habla lo que es falso; esconde lo que es verdadero. Él nos impide ver el tesoro del evangelio. Él nos deja ver los hechos, incluso las pruebas, pero no con precisión.

    ▬ 3. Él se disfraza con trajes de luz y justicia.

       En 2 Corintios 11:13-15 Pablo dice que algunas personas se están haciendo pasar por apóstoles y no lo son. Se explica así: “Pues aún Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia”.

       En otras palabras, Satanás tiene sirvientes que profesan verdad suficiente para unirse a la iglesia, y desde el interior enseñar lo que Pablo llama “doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1). Jesús dice que son como lobos con piel de oveja (Mateo 7:15). Hechos 20:30 dice que no perdonan al rebaño, sino que alejan a la gente para destrucción. Sin el don de discernimiento de Dios (Filipenses 1:9), nuestro amor será llevado a la tontería.

       (1ª a los Corintios 7:23) Empleo _ Empleada: Las vocaciones y las condiciones sociales no importan. Nuevamente se hace énfasis en la importancia de este pasaje.

       “Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede” (v. 20).

       Nota: Un creyente cristiano debe saber que puede vivir para Cristo incluso en las condiciones más horribles, las de esclavitud. Este asunto suponía un problema crítico en el cristianismo primitivo, porque había muchísimos conversos que eran esclavos. Su tiempo le pertenecía a su amo, con frecuencia no podían asistir a los servicios y no podían servir a Cristo tanto como querían.

       Las Escrituras lo explican: Sirvan a Cristo desde donde están. Como esclavo, si puedes conseguir tu libertad, consíguela y luego sirve a Cristo cabalmente. Pero mientras tanto, sirve a Cristo desde donde estés. Hay dos razones por las que el esclavo puede servir desde donde esté:

    => Él es ¡iberia del señor.

    => El creyente que es libre y es llamado o salvo es el esclavo de Cristo.

       Por lo tanto, el esclavo es igual a todos los hombres a los ojos del Señor. Y recibirá igual recompensa si es fiel donde esté como esclavo. Puede que no sea libre de asistir a la iglesia y participar en actividades religiosas tanto como otros creyentes. Pero si es fiel a Cristo haciendo las cosas lo mejor que puede y dando el mejor testimonio posible, entonces es tan acepto ante Dios como el miembro más activo de la iglesia. Dios mide la fidelidad de los creyentes hacia Cristo, no hacia ciertos tipos de actividades. Dondequiera que el creyente esté, su estado en la vida, su vocación y condición social en la vida no importan.

       Observe por qué. Los creyentes son comprados con un precio: La sangre del Señor Jesucristo. Por lo tanto, son sus esclavos y sus testigos por todo este mundo. Dondequiera que estén los creyentes, están dando testimonio y predicándole a cada segmento y nivel social de la sociedad. La parte más recóndita de la tierra, no importa cuán esclavizada y empobrecida, se le debe tender la mano y debe tener sus creyentes que puedan dar testimonio de Cristo. Esa es la única manera en que las personas de todo el mundo sabrán de los nuevos cielos y la nueva tierra a donde los creyentes serán exaltados para gobernar y reinar con Jesucristo. Por consiguiente, debe vivir y servir a Cristo en todos los requisitos y deberes que les han sido impuestos por otros mientras sea esclavo en esta tierra. Su día de redención y exaltación se acerca. (Vea la nota, Recompensa _ 1 Co. 3: 13-15 para un mayor análisis.)

       Pensamiento 1. El planteamiento va dirigido a todas las profesiones. Si un esclavo debe servir a Cristo fielmente desde donde esté, otros creyentes deben servir a Cristo fielmente, no importa cuál sea su profesión.

       “Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:5-7).

       “Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:22-24).

        Gálatas 4:7 al 9: Idolatría, Descarriarse: Recuerde su vida anterior. Recuerde lo que era cuando no era creyente, antes de creer en Jesucristo y de haber experimentado la salvación. El incrédulo está caracterizado por dos rasgos significativos.

    ▬ 1. El incrédulo no conoce a Dios. Esto significa que no conoce a Dios en forma personal. El Espíritu de Dios no mora en el incrédulo llenándolo con la plenitud de Dios. El incrédulo no experimenta…

    • la naturaleza divina de Dios (2 P. 1:4) • la vida de Dios • la presencia de Dios • el poder de Dios • la seguridad de Dios • la confianza de Dios • el cuidado de Dios • la confianza de Dios • el amor de Dios

       El incrédulo no cuenta con la experiencia cotidiana de conocer a Dios, de experimentar la presencia, el compañerismo, la comunión, el cuidado y la provisión de Dios, de experimentar la abundancia de la vida con Dios. Y tan trágico como cualquiera de sus falencias, el incrédulo no tiene la seguridad absoluta de vivir por siempre con Dios.

    ▬ 2. El incrédulo sirve a dioses falsos. Incluso antes de su conversión, los gálatas habían sentido su necesidad de Dios. No habían sido ni ateos ni agnósticos. Había sido un pueblo religioso que buscaba ser aceptable ante Dios. Su adoración había sido la adoración de muchos dioses incluyendo a Júpiter (Zeus) y a Mercurio (Hermes). Esto, por supuesto, significaba que habían sido esclavizados por dioses, religión y adoración, rituales y ceremonias, reglas y reglamentaciones paganas, por supersticiones e ídolos.

       Advierta lo que se dice del incrédulo: Sirve a dioses que por naturaleza no son dioses. Por su propia naturaleza, los objetos de la adoración del hombre no son dioses. Cómo podrían serlo, puesto que solo son una creación de la mente del incrédulo. Él puede considerarlos dioses, pero no son más que ideas de su propia mente.

       Pensamiento 1: Lo que las personas adoran más es solo una creación de sus propias mentes. Tienen una idea de Dios, quién es y cómo es, y adoran esa idea. Pocos buscan la revelación de Dios de sí mismo, la revelación de sí en

    Jesucristo. Si los hombres realmente creyeran que Jesucristo es la revelación viva de Dios, entonces lo estudiarían a Él y a su vida y buscarían conocerlo con cada gramo de energía que tuvieran. Pero pocos son los que lo hacen, y esta falla es una clara indicación de que no creen, no realmente.

       El punto es este: Puesto que el incrédulo no cree en Jesucristo, quien vino a revelar a Dios al mundo, entonces todo lo que adore es falso, un dios falso. Es una idea de su imaginación, solo una idea de su mente. Ya sea que un hombre se postre frente a un ídolo o no, está solamente adorando su propia idea, pensamiento, concepto e imaginación.

       “Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado” (Jn. 15:21).

       “Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí” (Jn. 16:3).

       “Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio” (Hch. 17:23).

       “Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (2 Ti. 3:7).

       “Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres” (Hch. 17:29).

       “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Ef. 2:12).

       Pensamiento 2: Todo creyente debe recordar de dónde vino antes de llegar a conocer a Dios. Dios ha sido muy misericordioso con todos nosotros. Por lo tanto, nunca debemos olvidar que Jesucristo nos ha librado de nuestros pecados.

       “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad [Dios y sus bendiciones] nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” (2 P. 1:3).

       (4:9) Conocimiento de Dios: Observe su vida actual. Se le ha dado el más maravilloso privilegio de conocer a Dios, o dicho con mayor precisión, Dios lo conoce. ¡Piense en el glorioso privilegio de conocer a Dios y de ser conocido por Dios mismo!

       Como señala R. A. Cole, cuando una persona acepta a Jesucristo como su Salvador, llega a conocer a Dios personalmente no solo de manera intelectual, sino de una forma mucho más profunda, puesto que en la Biblia “conocer” significa mucho más que solo el conocimiento intelectual. Significa una relación íntima. Por eso es que la Biblia utiliza la palabra “conocer” para expresar la relación íntima entre esposo y esposa: “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón”.

       Sin embargo, advierta un punto crítico: Cuando una persona se aleja y se separa del mundo para conocer a Dios, sucede la cosa más maravillosa: Dios lo acepta y se convierte en su Padre y lo conoce como su hijo o hija. La persona pasa a ser conocida por Dios. Esto es exactamente lo que dicen las Escrituras:

       “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

       Nuevamente, ¡imagine el glorioso privilegio de tal relación preciosa! ¡No solo conocer a Dios como Padre, pero ser conocido por Dios como su hijo o hija!

       “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Is. 43:1).

       “Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él” (1 Co. 8:3). ~

       “A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca” (Jn. 10:3).

       “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Jn. 10:14).

       “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo” (2 Ti. 2:19).

       Pensamiento 1: Los creyentes deben observar constantemente sus vidas actuales, la salvación gloriosa que Dios les ha dado: El privilegio de conocerlo y de ser conocido por Él. Pero advierta: Siempre debemos recordar que no llegamos a conocer a Dios por nuestros propios esfuerzos u obras, ni por hacer lo mejor que podemos y obedecer la ley, por importantes que sean estos factores. Llegamos a conocer a Dios a través de la justificación, esto es, por la fe en Jesucristo y solo por la fe en Él.

       (Gálatas 5:1) Jesucristo, Obra, Libertad espiritual: Estar firmes porque Cristo ha liberado al creyente. Advierta dos puntos.

    ▬ 1. Cuando una persona cree en Jesucristo, es liberada de la ley y de su poder esclavizador. Ya no tiene que preocuparse por si es lo suficientemente bueno o si ha hecho suficientes obras de bien o cumplido con suficientes leyes como para ser aceptable ante Dios. ¿Por qué? Porque Cristo ha cumplido la ley por ella. Cuando Cristo estaba en la tierra no tuvo pecado alguno. Obedeció perfectamente la ley, sin violarla ni siquiera una sola vez. Por lo tanto, Él aseguró la Justicia Ideal y estuvo frente a Dios como el Hombre Perfecto. Pero Cristo hizo otra cosa mucho más maravillosa. No era suficiente asegurar para el hombre la Justicia Ideal. Estaba también el problema de la pena de la ley. Una vez violada la ley, se accionaba la pena, debía ser pagada. Este es el mensaje glorioso de la cruz, de lo que se trata la muerte de Jesucristo. Jesucristo no solo nos aseguró la justicia ideal, Él tomó la pena por transgredir en sí mismo y cargo con ella. Jesucristo cargó con nuestro juicio y castigo por haber quebrado la ley, que era la muerte.

       Si la justicia ya nos ha sido asegurada y el castigo por nuestras transgresiones ha sido pagado, entonces estamos frente a Dios siendo perfectos -absolutamente justos y libres de transgresiones- y aceptables ante Él. ¿Esto significa que todos son aceptados por Dios y cubiertos por la vida y la muerte de Jesucristo? ¡No! Y el motivo se observa fácilmente: No todos aceptan lo que Jesucristo ha hecho por ellos, no todos creen en Jesucristo. Jesucristo nos ha liberado. Somos libres de la esclavitud del pecado y de la muerte forjados por la ley, pero solo si lo creemos. Naturalmente -es sumamente evidente- si no creemos ni aceptamos un don que se nos da gratuitamente, entonces el Dador lo continúa poseyendo. No recibimos el don, por lo tanto, no lo tenemos.

       El punto es este: Cristo ha liberado al creyente de la esclavitud de la ley. Por lo tanto, debemos estar firmes en la libertad que Él nos ha provisto.

    ▬ 2. Los gálatas estaban por enredarse nuevamente en el yugo de la esclavitud. Habían surgido falsos maestros que enseñaban que la obra básica de Cristo fue vivir como un gran ejemplo y traemos las grandes enseñanzas de Dios. Es decir, aceptaban a Jesucristo como al Hijo de Dios, pero no aceptaban el mensaje de salvación por medio de la gracia (la justicia y muerte de Jesucristo). Enseñaban que Jesucristo no había venido a damos un nuevo acercamiento a Dios, sino que vino a agregar nuevas enseñanzas a la ley. Por lo tanto, una persona todavía debía acercarse a Dios…

    • Pasando por el ritual básico de la religión judía (circuncisión, bautismo, ser miembro de la iglesia, etc.).
    • Comprometiéndose a la ley.
    • Observando todos los rituales y ceremonias de la religión judía.

       Por supuesto, todo esto le suena familiar a cada generación, puesto que, si simplemente omitimos la palabra judía, están presentes las tres estipulaciones de tantas enseñanzas, religiones e iglesias de la sociedad.

       Nuevamente, la exhortación es que una persona no se enrede con el hecho de acercarse a Dios por medio de la ley o de las obras, puesto que ninguna persona puede hacer el bien suficiente como para volverse perfecto ante Dios. Nuestra perfección y aceptación ante Dios ya nos ha sido asegurada en Cristo Jesús nuestro Señor. Por ende, estemos firmes en la libertad de Cristo, dado que la única persona que será aceptable ante Dios es la persona que está frente a Dios libre de pecado y condena, una persona que ha sido liberada por el propio Hijo de Dios. (Véase nota, Gá. 4:4-7).

       “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Ro. 8:2-3).

       “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).

       “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gá. 3:13).

       “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gá. 4:4-7).

       “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

       “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 R 3:18).

    Lunes 17 de Noviembre de 2025

    Amen, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 16 DE NOVIEMBRE DE 2025. “INMUTABILIDAD DE DIOS EN TODOS SUS PROPOSITOS”.

       LECCIÓN: NÚMEROS 23:19 al 24. 19. Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? 20. He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla. 21. No ha notado iniquidad en Jacob, Ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, Y júbilo de rey en él. 22. Dios los ha sacado de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo. 23. Porque contra Jacob no hay agüero, Ni adivinación contra Israel. Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! 24. He aquí el pueblo que como león se levantará, Y como león se erguirá; No se echará hasta que devore la presa, Y beba la sangre de los muertos. 

       La inmutabilidad de Dios: significa que su carácter, voluntad y propósitos son eternos e inalterables. Dios no cambia, ni para bien ni para mal, porque es perfecto desde siempre y para siempre. Esta inmutabilidad se manifiesta en que sus propósitos permanecen para siempre, cumpliéndose de forma ineludible, lo que brinda seguridad a los creyentes.

       Características de la inmutabilidad de Dios

    • En su ser y carácter: Dios es inmutable en su esencia, no crece ni mejora, y su santidad, justicia y amor son eternos y sin cambios. Por eso declara: «Yo soy el que soy» (Éxodo 3:14).
    • En sus propósitos: Sus planes no cambian y son cumplidos. Se demuestra que sus propósitos son eternos, y la Biblia indica que no hay variación en sus designios (Salmo 33:11).
    • En sus promesas: Sus promesas son firmes y cumplen con lo que ha declarado. Esto se manifiesta en la fidelidad de Dios hacia su pacto.

    Implicaciones para los creyentes

    • Seguridad y confianza: Saber que Dios es inmutable proporciona seguridad. La salvación, el perdón y el amor de Dios no dependen del desempeño humano, sino del propósito inmutable de Dios.
    • Fiabilidad: Su carácter inalterable hace de Dios un ser totalmente confiable, en quien se puede depositar una fe incondicional.
    • Oración: La inmutabilidad de Dios significa que Él siempre está abierto a recibir nuestras oraciones y peticiones, y nunca se cansa de que acudamos a Él.

        ¿Qué es la inmutabilidad de Dios?: La inmutabilidad de Dios (su cualidad de no cambiar) es claramente enseñada en las Escrituras. Por ejemplo, en Malaquías 3:6 Dios afirma: «Porque yo Jehová no cambio». (Véase también Números 23:19; 1 Samuel 15:29; Isaías 46:9-11; Ezequiel 24:14).

       Santiago 1:17 también enseña la inmutabilidad de Dios: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación». La «sombra de variación» se refiere a nuestra perspectiva sobre el sol: es eclipsada, se desplaza y proyecta su sombra. El sol sale y se oculta, aparece y desaparece cada día; sale de un trópico y entra en otro en ciertas épocas del año. Pero con Dios, quien, espiritualmente hablando, es la luz misma, no hay tinieblas en absoluto; no hay ningún cambio ni nada parecido con Él. Dios es inmutable en su naturaleza, sus perfecciones, sus propósitos, sus promesas y sus dones. Él, siendo santo, no puede desviarse a lo que es malo; ni Él quien es la fuente de luz puede ser la causa de la oscuridad. Dado que toda buena dádiva y todo don perfecto viene de Él, el mal no puede proceder de Él, ni Él puede tentar a nadie (Santiago 1:13). La Biblia es clara en que Dios no cambia su forma de pensar, su voluntad, o su naturaleza.

       Hay varias razones lógicas por las cuales Dios debe ser inmutable, por eso es imposible que Dios cambie. En primer lugar, si algo cambia, debe hacerse en un orden cronológico. Debe haber un momento antes del cambio y un momento después del cambio. Por lo tanto, para que el cambio se lleve a cabo, debe ocurrir dentro de las restricciones del tiempo; sin embargo, Dios es eterno y existe fuera de las limitaciones del tiempo (Salmo 33:11; 41:13; 90:2-4; Juan 17:5; 2 Timoteo 1:9).

       Segundo, la inmutabilidad de Dios es necesaria para su perfección. Si algo cambia, debe cambiar para bien o para mal, porque un cambio que no hace ninguna diferencia no es un cambio. Para que el cambio se realice, o bien se adiciona algo que se necesita, lo cual es un cambio para mejorar, o algo de lo que se necesita se pierde, lo cual es un cambio para empeorar. Pero ya que Dios es perfecto, Él no necesita nada, por lo tanto, Él no puede cambiar para bien. Si Dios fuera a perder algo, Él ya no sería perfecto; luego, Él no puede cambiar para mal.

       En tercer lugar, la inmutabilidad de Dios se relaciona con su omnisciencia. Cuando alguien cambia su forma de pensar, a menudo es porque ha salido a la luz nueva información que no se conocía con anterioridad, o porque las circunstancias han cambiado y requieren una actitud o acción diferente. Ya que Dios es omnisciente, Él no puede aprender algo nuevo que ya no sepa. Por lo tanto, cuando la Biblia habla que Dios se arrepiente, debe entenderse que la circunstancia o situación ha cambiado, no Dios. Cuando en Éxodo 32:14 y 1 Samuel 15:11-29 habla que Dios se arrepiente, está simplemente describiendo un cambio de dispensación y unos tratos externos hacia el hombre.

       Números 23:19 presenta claramente la inmutabilidad de Dios: «Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?» No, Dios no se arrepiente. Estos versículos afirman la doctrina de la inmutabilidad de Dios; Él es inmutable e inalterable. (https://www.gotquestions.org/).

       Comentario general del contexto bíblico: La palabra de Dios digna de confianza (23:18–20): El rey esperaba recibir un mensaje diferente del que acababa de escuchar. Quizás todo el Pentateuco, animando a cada una de las generaciones sucesivas con la garantía que encerraban. Lo que puede parecer increíble debe ser cierto porque lo ha dicho

    Dios. F. B. Meyer solía afirmar que la importancia no estaba en que Abraham creía la promesa, sino en que creía al que hacía la promesa.

       La Biblia está llena de promesas y son nuestras para confiar en ellas y hacerlas propias. Su relevancia no está limitada y no iban exclusivamente destinadas a los personajes bíblicos que las recibieron en primer lugar; son para todos los que confían en el que hace las promesas y aceptan agradecidos lo que él da generosamente: perdón continuo, vida eterna, paz que sobrepasa todo entendimiento, fuerzas renovadas, dirección constante, abundante gracia637 y un destino en el cielo.

    Por último, en la palabra de Dios, Israel recibió órdenes para obedecer (20): “He recibido orden de bendecir; si Él ha bendecido, yo no lo puedo anular”. Balaam no podía escuchar a Dios decir una cosa y luego escoger hacer otra. Era diferente de las maquinaciones y manipulaciones que formaban parte de los negocios habituales del vidente. Si un adivino pagano daba un mensaje inaceptable, quizás intentaba otra táctica para producir un cambio de opinión y recibir una respuesta distinta, o incluso consultar a otro dios para obtener un resultado mejor. Los israelitas no debían tener este concepto de Dios. Él decía las cosas con un propósito (así, que debían creer en sus promesas) y tenían que cumplirlas (debían obedecer sus órdenes).

       Esta segunda profecía desarrolla el tema de la total fiabilidad del Señor. No les había hablado desde un trono celestial distante. Estaba al lado de ellos mientras reflexionaban sobre su viaje hacia un futuro inexplorado.

       La presencia constante de Dios (23:21–24)

       A lo largo de la historia, los creyentes se han regocijado porque sabían que la presencia de Dios estaba con ellos. Los patriarcas eran muy conscientes de esa realidad a lo largo de los avatares de la vida y sus viajes inciertos. José dependió de ella en la prosperidad de la casa egipcia y en la adversidad de la cárcel local. Moisés asumió el liderazgo de la comunidad del desierto porque le sostuvo una y otra vez. Ahora, en las llanuras de Moab, la profecía de Balaam recordaba a estos viajeros la presencia del Señor en su campamento y en su viaje. Con una serie de imágenes gráficas, esta palabra fiable (19) les aseguró que Dios estaría con ellos siempre.

       Su guardián estaba con ellos. “Él no ha observado iniquidad en Jacob, ni ha visto malicia en Israel” (21). Balac quería desesperadamente que el adivino de Mesopotamia viera algo malvado y destructivo en el camino de los peregrinos, pero su Señor soberano estaba con ellos para asegurarse de que no les ocurriera ningún desastre o iniquidad (’āwen), malicia (‘āmāl), “maldad” o “desgracia”, cualquier cosa que deseara un adivino. Sólo Dios podía ver claramente el futuro de Israel y estaba decidido a bendecirles con el éxito en Canaán. Él protegería a su pueblo de los problemas que acechaban al otro lado del Jordán.

       La palabra iniquidad (’āwen) también se puede interpretar como el estado ideal de Israel a ojos de Dios, un pueblo recto y puro. ¿Estaba diciendo Balaam que, al mirar el Señor a su pueblo, no los veía bajo una maldición, sino como la comunidad santa que quería que fueran? Quizás era un desafío para que el pueblo de Dios llegara al estado ideal declarado por Dios. Quienes valoran su presencia reflejarán su santidad. Sin embargo, dado el contexto del libro (la continua desobediencia y fracaso de Israel), quizás el mensaje sea que Israel iba a ser libre “no de faltas morales, sino de desastres materiales”. Su rey estaba con ellos. “Está en él el SEÑOR su Dios, y el júbilo de un rey está en él” (21). Una vez más, el mensaje de Balaam animó a Israel, porque recordaba los grandes acontecimientos del pasado de Israel. En su canto de acción de gracias, los cautivos recién liberados de Egipto habían compartido la seguridad de que Dios reinaba.

       Era una verdad que se repetía a lo largo de su historia, especialmente en tiempos de crisis. Esta convicción acerca del reinado soberano del Señor animó extraordinariamente a las comunidades cristianas primitivas durante los tiempos de cruel persecución. Los pactos o acuerdos políticos que se hicieron en el antiguo Oriente Próximo eran ejecutados y ratificados por reyes, y “como soberano de Israel, el Señor estableció un pacto con él y le otorgó la ley. Pero no era un emperador distante: vivía y reinaba entre ellos”.

       Su conquistador estaba con ellos. El júbilo de un rey representa a los ejércitos de un gobernador que vuelven de la batalla celebrando una victoria rotunda. En el campamento, resuena el clamor emocionado de los soldados triunfantes que se alegran por las buenas nuevas de su victoria. Los cristianos se regocijan porque, aunque el conflicto a menudo sea duro y los problemas sean amenazadores, el júbilo de un rey está en ellos; son “más que vencedores” por medio del Señor que les ama.

       Su redentor estaba con ellos. El clamor victorioso tiene una perspectiva histórica. El pueblo de Dios podía mencionar acontecimientos específicos y verificables en los que Dios había actuado para darles redención. Cuando estaba llegando a su fin el viaje de Israel, un vidente pagano fue testigo del milagro de su inicio: Dios lo saca de Egipto. Un Dios que podía liberar incluso a una gran multitud de cautivos esclavizados de la mano de una oposición persistente es capaz de hacer cualquier cosa por los que confían en él.

       Su favorecedor estaba con ellos. Recibieron fuerzas suyas, era “como los cuernos del búfalo” (22). El temor de Balac de que los israelitas lamerían todo lo que había a su derredor, “como el buey lame la hierba del campo” (22:4), lo experimentarían los enemigos de Israel. Lejos de ser ganado domesticado, serían como un búfalo fuerte y peligroso, o peor, como leona, o un león feroz que no se echará hasta que devore la presa (24). Estas imágenes tan gráficas se repiten en la profecía siguiente (24:9).

       Su protector estaba con ellos. El mensaje asegura a los israelitas que, mientras Dios sea su defensor, no hay agüero contra Jacob ni hay adivinación contra Israel (23).

       Ningún adivino les podía hacer daño bajo la protección soberana de un Dios omnipotente. “Balaam habla de su horrible experiencia. No tiene ninguna carta que jugar contra la bendición de Israel”.

       Esta reflexión acerca del cuidado continuo del Señor llevó a un testimonio jubiloso: “¡Ved lo que ha hecho Dios!” (23). Balaam había sido utilizado de nuevo para declarar una bendición divina en lugar de pronunciar una maldición demoníaca. Balac estaba casi fuera de sí: “¡De ninguna manera los maldigas ni los bendigas!” (25). El vidente confesó de nuevo su total impotencia para hacer o decir cualquier cosa excepto lo que el Señor le ordenaba.

       Balac estaba tan decidido a maldecir a los israelitas, que consideró que merecía la pena probar una vez más. Quizás, si cambiaran de lugar u ofrecieran otra serie de suculentas ofrendas, el Dios de Israel sería influenciado. Pero, ¿cómo podía imaginar este rey pagano que un espacio geográfico diferente y otra colección de animales sacrificados convencerían a Dios para variar su carácter (19a), cambiar de parecer (19b), fallarle a su pueblo (19c), romper su promesa (19d) y retirar su bendición (20)? Sin embargo, Balaam estaba dispuesto a seguir adelante. En lugar de decirle al rey que era un desperdicio de tiempo y de dinero basándose en lo que el Dios de Israel había declarado ya, le dio nuevas indicaciones acerca de los sacrificios necesarios (27–30). ¿El vidente, con su preocupación mercenaria y constante incredulidad, realmente era incapaz de ver por sí mismo las verdades que había comunicado tan persuasivamente? Las lenguas elocuentes no siempre están acompañadas de corazones que creen.

    Texto: «El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones». (Salmo 33:11)

       Comentario del texto: El plan eterno de Dios, vv. 10–12: El salmista alabó a Dios por su poder en la creación; ahora le alaba por su poderoso control de la historia humana. El merece la alabanza porque es Señor, sobre todo. La creación descansa en la palabra divina; la historia descansa en el plan divino. En sus actos en la historia también Dios usa su control de la naturaleza.

    El progreso de alabanza desde la palabra creadora de Dios a la alabanza de su plan en la historia humana es consecuencia de la teología hebrea.

       Permanecerá (v. 11). Los propósitos de Dios se cumplirán; nos da confianza. Los pensamientos de su corazón enfatizan que Dios hace las cosas coherentemente y no va cambiando caprichosamente. Corazón en el AT es el centro del hombre; incluye emociones, pero enfatiza más lo intelectual y lo racional.

        ¡Bienaventurada! (v. 12). ¡Qué privilegio es conocer a este Dios único y todopoderoso y a la vez misericordioso! ¡Qué privilegio es ser escogido por Dios! El NT hace claro que cada creyente es un escogido de Dios.

    1er Título: Dios es justo y veraz en sus juicios. Versículo 19. Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?  (Léase: Salmo 119:137. Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios. ▬ San Juan 3:33. El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz.).

       Comentario del Léase: Salmo 119:137: Sé celoso por su justicia, tsade, vv. 137–144: La palabra justicia (tsedeq 6662) empieza con tsade, así, en esta estrofa, el salmista hace hincapié en la justicia de Dios, que en el AT enfatiza la rectitud de Dios y su acción justa, de acuerdo con su propia rectitud. El salmista muestra el contraste entre la perfecta justicia de Dios y los que olvidan sus palabras; también muestra el contraste entre su propia pequeñez (v. 141) y la maravilla de estar relacionado con Dios tan justo, grande y perfecto. La Palabra de Dios refleja el carácter de él (vv. 137, 138 y 144); esto hace que el salmista siempre reconozca el valor y la autoridad de la Palabra de Dios (vv. 139–141, 142).

       Los incrédulos a menudo piensan que Dios es demasiado severo; el problema es que no entienden su justicia y rectitud. Los cristianos nunca debemos tener miedo de la justicia de Dios, pues sabemos que el Dios de amor nos justificó en Cristo, y lo hizo porque Cristo sufrió el justo castigo por nuestros pecados. A la vez, nuestro crecimiento en Cristo y en su Palabra nos hace más conscientes de la justicia de Dios y de su propósito de santificarnos. Con esta perspectiva el cristiano se identifica con el salmista en esta estrofa.

       El salmista se identifica con Dios y se maravilla ante su justicia y su fidelidad. En el v. 139, no menciona lo que los enemigos le hacen, sino se preocupa porque no toman en cuenta la Palabra de Dios. Toda la estrofa destaca que las cualidades de Dios también caracterizan su Palabra.

       Entender tus testimonios (v. 144) da vida en todo sentido: da gozo (v. 143); renueva la vida física, emocional y espiritual (v. 144). Si creemos esto, tomaremos en serio la necesidad de profundizar en el entendimiento de las Escrituras. “He aquí nuestra necesidad del Espíritu Santo, el señor y dador de la vida, y el guía de todos los que tienen ‘vida’; él nos guiará a toda la verdad. ¡Oh, que nos visite en su gracia en esta buena hora!” (Spurgeon).

       Comentario de San Juan 3:33. (31:32-34) Jesucristo, Apóstol; Vocero de Dios: En cuarto lugar, Jesús fue el único vocero de Dios. Jesús era “de arriba”, de la dimensión del cielo, por lo tanto, había visto y oído la verdad del cielo.

    ▬ 1. Jesús testificó, reveló y proclamó lo que Él había visto y oído. Era el vocero de Dios que reveló el cielo y la verdad del mismo.  Él es el único que puede dar a conocer el cielo a los hombres.

    ▬ 2. La mayoría de los hombres rechaza su testimonio. Advierta la palabra “nadie”, esto simplemente se refiere a la vasta mayoría de los hombres (cp. v. 33 donde algunos pocos reciben sus palabras.) Tantos hombres rechazan las palabras del Señor que podría decirse que “nadie” recibe su mensaje.

    ▬ 3. Algunos pocos hombres sí reciben y afirman el testimonio del Señor (Ver Estudio a fondo 2, Jn. 3:33.)

    ▬ 4. La prueba de que Jesús era el vocero de Dios se manifiesta claramente y sin equivocación.

    => Jesús era enviado por Dios. Él era el Apóstol de Dios

    => Por lo tanto, hablaba las palabras de Dios. Cualquier cosa que dijera era la Palabra de Dios. ¿Cómo podemos estar seguros? Porque Dios lo envió y le dio su Espíritu sin medida.

    » a. Él era el Apóstol de Dios.

       “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Jn. 6:38).

       “Pero yo le conozco, porque de él procedo, y él me envió” (Jn. 7:29).

       “Porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió” (Jn. 8:42).

       “¿Al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: ¿Hijo de Dios soy?” (Jn. 10:36).

       “Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Jn. 17:21).

    » b. Él es el Vocero de Dios.

       “Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla” (Jn. 3:34).

    “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Jn. 6:63).

       “Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn. 6:68).

       “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” (Jn. 7:46).

       “De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte” (Jn. 8:51).

       “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Jn. 12:48).

       “El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” (Jn. 14:24).

       “Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que sali de ti, y han creído que tú me enviaste” (Jn. 17:8).

       “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mr. 13:31).

       “Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?” (Lc. 4:22).

       “Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad” (Lc. 4:32).

        ESTUDIO A FONDO 1

       (San Juan 3:33) Sello, Atestiguar, Afirmar: El sello de un hombre figuraba en un documento para demostrar que él estaba de acuerdo. Lo reconocía como legal, vinculante, válido y auténtico. Un sello garantizaba que el registro era genuino y verdadero. Cuando un hombre recibe el testimonio de Jesús, afirma que Dios es genuino. A la inversa, la única forma en que un hombre puede atestiguar que Dios es verdadero es aceptado el testimonio de Jesús (cp. Jn. 6:27).

    2°TítuLo: Lo que Dios ordeno no se debe alterar. Versículo 20. He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla.  (Léase: Deuteronomio 4:2. No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene. ▬ Josué 23:14. Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.)

       Comentario de Deuteronomio 4:2. Exhortación a la obediencia, 4:1–3. Esta sección exhortativa empieza con la fórmula:

       Ahora pues, oh Israel, escucha. Esta fórmula sirve para unir la exhortación de Moisés a Israel en los eventos históricos mencionados en los caps. 1–3. Moisés actúa como un maestro de la ley que enseña las cosas que Israel tiene que hacer. Las leyes y los decretos que Jehovah había dado son suficientes para garantizar la posesión de la tierra de la promesa y la existencia de Israel como una nación. La torah de Jehovah no es solamente leyes escritas en tablas de piedras; es una guía necesaria para ayudar a Israel a vivir en Canaán como pueblo de Dios y evitar las prácticas inmorales de los cananeos. Moisés usa tres palabras para describir la totalidad de la torah de Jehovah: leyes o mandatos, decretos y mandamientos. Las tres palabras son prácticamente usadas en Deuteronomio como sinónimos para describir las leyes religiosas, civiles, morales y sociales que iban a regular la vida comunitaria del pueblo del pacto.

       Moisés exhorta al pueblo a que no añada a las palabras de sus enseñanzas. El término palabras (dabar 1697) se usa en Deuteronomio como sinónimo para describir las leyes que Moisés había presentado a Israel. Israel no necesitaba otras leyes. No era necesario añadir o quitar leyes porque Jehovah había dado a Israel todas las leyes necesarias para vivir como pueblo de Dios.

       Israel tiene que obedecer las leyes y los decretos de Jehovah. El resultado de la desobediencia es muerte (v. 3). Moisés presenta la apostasía de Israel en Peor como una ilustración vívida de la consecuencia de la desobediencia. En Peor el pueblo adoró al dios Baal y aquellos que cometieron apostasía fueros destruidos (Núm. 25:1–13). La referencia al Baal de Peor, preservado en un himno usado en el culto y alabanza de Israel (Sal. 106:28), demuestra que Israel había aprendido la consecuencia de la desobediencia. Los israelitas que fueron fieles a Jehovah en el desierto no fueron destruidos; ellos estaban vivos y preparados para entrar en la tierra prometida. Por esta razón, Moisés una vez más exhorta a la nueva generación de israelitas a obedecer las leyes y los decretos de Jehovah. La obediencia de Israel será una señal para las otras naciones. Por medio de la obediencia de Israel las naciones reconocerán la gloria del Dios de Israel y también que Israel es un pueblo sabio e inteligente. Jesús enseñó lo mismo a sus discípulos: Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mat. 5:16).

       Comentario de Josué 23:14: Apertura hacia otros pueblos, 23:14–16. La historia de Israel que inició en este libro, con la intención de poseer la tierra de los cananeos, termina aquí con un reconocimiento de que estos pueblos aún existen. Si bien representan riesgos también son un desafío y una oportunidad al ser incluidos dentro del pueblo de Dios.

       La retórica de la aniquilación de estos pueblos (6:21; 8:22; 11:20) debe ser entendida a la luz de este tema de la apertura a estos pueblos. No se trataba de destruirlos “porque sí”, sino de aniquilar a los poderes que tenían bajo su dominio a estos mismos pueblos. Los casos de Rahab y los gabaonitas quienes fueron incluidos dentro de la comunidad de Jehovah son un indicativo de este propósito.

       Es muy probable que los primeros lectores del libro de Josué vivieron en el siglo VII a. de J.C. Ellos habían sucumbido ante las tentaciones de los otros poderes de la tierra prometida. Este libro apareció como un llamado a restaurarse en la fidelidad a Jehovah, a retornar a su primer amor (23:8).

       La referencia al cumplimiento del pacto por parte del pueblo y el liderazgo del pueblo se basa en la historia (vv. 14–16). El pasado para Israel no era una colección de datos organizados cronológicamente sino un recuerdo vivo de cómo Jehovah no había fallado ni una sola palabra de las cosas buenas que había prometido a su pueblo (comp. 21:45). Pero esta misma referencia tiene una orientación hacia el futuro, porque el pasado no es algo del cual se pudiera vivir como añoranza sino como desafío para el futuro. Por eso es adelante donde las cosas pueden comenzar a cambiar para el pueblo, donde Jehovah «traerá» (v. 15) toda palabra mala incluso hasta la eliminación de la que habían sido objeto las naciones mencionadas anteriormente y que habitaban en Canaán. El pasado desafiando al futuro tiene su clave en la actitud que el pueblo tenga en el presente. Es aquí y ahora cuando de la actitud que se tenga el pueblo puede demostrar que ha valorado eficazmente el pasado y que está labrando correctamente su futuro.

       La frase «Si violáis el pacto» (v. 16) significa que es algo posible en el presente, debido a las tentaciones y peligros mencionados anteriormente. Es en la actualidad cuando la palabra de Jehovah convoca a una decisión a través del consejo de Josué.

    3er Título: Gran amor de Dios por su pueblo fiel. Versículos 21 al 24. No ha notado iniquidad en Jacob, Ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, Y júbilo de rey en él. Dios los ha sacado de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo. Porque contra Jacob no hay agüero, Ni adivinación contra Israel. Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! He aquí el pueblo que como león se levantará, Y como león se erguirá; No se echará hasta que devore la presa, Y beba la sangre de los muertos.  (Léase: Deuteronomio 23:5. Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amaba. ▬ Salmo 101:6. Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.).

       Comentario de Deuteronomio 23:5: Personas excluidas de la congregación, 23:1–8. Las leyes en esta sección introducen una lista de personas a las cuales les estaba prohibido participar en la adoración de la comunidad de Israel. Las leyes limitando la membresía en la asamblea de Jehovah estaban relacionadas con la santidad del pueblo de Dios. Israel era un pueblo santo y esta santidad era manifestada en la adoración que Israel presentaba a Dios. La congregación se refiere a la comunidad de Israel congregada en el templo para adoración. Ninguna persona mutilada físicamente o ninguna persona castrada podía entrar en el templo (v. 1). En las sociedades orientales, muchas personas eran castradas por motivos religiosos. Otros se hacían eunucos para entrar en el servicio del rey. Diversos eunucos servían en la corte de Israel (2 Rey. 8:6; vea la nota de la RVA), pero por cuanto eran castrados, no podían entrar en el templo para participar del culto de Jehovah. El profeta Isaías declara que en la era mesiánica los eunucos serían rehabilitados e incorporados en la adoración de Jehovah (Isa. 56:4, 5).

        También el bastardo estaba excluido de la congregación de Jehovah. Bastardo (heb. mamzezer 4464) se usa aquí y en Zacarías 9:6 para describir los hijos nacidos de matrimonios mixtos y los hijos nacidos de las relaciones incestuosas mencionadas en Levítico 18:6–20 y 20:10–21.

       En el contexto de la ley deuteronómica, una persona que había nacido de una relación incestuosa no podía participar de la congregación reunida en adoración. El mamzer 4464 estaba excluido de la congregación de Jehovah hasta la décima generación. El diez es un número completo y tiene la idea de “jamás”. Esto significa que el mamzer estaba excluido de la congregación para siempre. La severidad del castigo sirve para declarar que Jehovah consideraba estas relaciones ilegítimas una gran abominación.

       Los amonitas y moabitas también estaban excluidos de la congregación de Jehovah. Estas dos naciones eran descendientes de Lot y de la relación incestuosa con sus dos hijas (Gén. 19:30–38). Pero según el texto, el incesto de Lot con sus hijas no era la razón porque los amonitas y los moabitas estaban excluidos de la congregación de Jehovah. Según el texto, los amonitas no demostraron compasión hacia Israel, sino que demostraron una actitud hostil contra los israelitas durante su viaje hacia Canaán. Los moabitas emplearon al falso profeta Balaam, hijo de Beor, para maldecir a los israelitas (Núm. 22:5, 6). Pero Jehovah intervino y cambió la maldición de Balaam en bendición por causa de su amor hacia Israel.

       Por causa de la actitud hostil de estas dos naciones contra los israelitas, los amonitas y los moabitas estaban excluidos de la adoración de Jehovah. Ellos jamás entrarían en el templo para adorar a Jehovah. Dios también prohibía que los israelitas hicieran tratados políticos con ellos.

       La expresión procurarás… la paz ni el bienestar (v. 6) es el lenguaje de los tratados políticos, común en el antiguo Oriente. Israel no podía hacer un tratado de paz o alianza política con los amonitas y los moabitas. La ley que prohibía a los moabitas entrar en el templo no les prohibía ser miembros de la comunidad de Israel. Cuando Rut, la moabita, decidió seguir a su suegra Noemí, ella dijo: “Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios” (Rut 1:16). Rut se casó con Boaz, un prominente ciudadano de Belén y llegó a ser una de los antepasados del rey David (Rut 4:13–22).

       La exclusión de los edomitas y de los egipcios de la congregación de Jehovah no debía ser permanente. Los israelitas no podían rechazar a los edomitas permanentemente porque ellos eran parientes. Los edomitas eran los descendientes de Esaú (Gén. 36:9), el hermano de Jacob, el progenitor de los israelitas. Los egipcios no podían ser excluidos permanentemente, porque los israelitas vivieron como extranjeros (gerim) en su tierra. Aun cuando los egipcios oprimieron a los israelitas por muchos años, Israel tenía que acordarse de que los egipcios fueron generosos con José y su familia, y que durante la hambruna que hubo en Canaán en los días cuando Jacob y su familia vivían en la tierra, los egipcios alimentaron a los israelitas y por su generosidad Israel no pereció. Por lo tanto, los edomitas y los egipcios debían ser excluidos solamente por tres generaciones. Después de la tercera generación, los edomitas y los egipcios podían participar de la congregación de Jehovah.

       Comentario del Salmo 101:6: Principios de integridad y justicia, vv. 5–8: En este párrafo se explica la necesidad de escoger bien a los ayudantes y rechazar a los que pueden traer corrupción e injusticia al reino. Aun cuando parece apoyar su proyecto el líder no debe bajar la guardia contra el chismorreo y la difamación. A menudo un colaborador difama a otro para conseguir su puesto. El buen líder tiene que rechazar este tipo de ayudante; asimismo no le conviene el que es arrogante u orgulloso.

       El v. 6 presenta el lado positivo; el buen líder tiene que rechazar cierto tipo de colaboradores, pero también debe usar sus principios de integridad para escoger a los que van a ayudarle. El líder también es responsable por la integridad de los que escoge como colaboradores.

       El v. 7 de nuevo habla de cuidarse de ciertos peligros. Debe cuidar las influencias que entran en su familia y no debe estar en liga con los que hacen fraude. En nuestro contexto contemporáneo son dos desafíos grandes.

       Por las mañanas (v. 8) alude a la costumbre oriental de convocar la corte por las mañanas (Jer. 21:12). Habla de administrar justicia rápidamente al pueblo, estar disponible para resolver los problemas de la gente.

       El Salmo presenta un modelo del buen liderazgo. Si fue escrito por David, parece que lo vivió bien en la primera parte de su reinado, pero después falló en varios de estos aspectos. Reconociendo esto, todo el AT mira hacia el Mesías que tendrá un reino de verdadera justicia (cf. Apoc. 21:27). No obstante, el Salmo sigue siendo un ideal y un modelo que se debe tomar en serio en nuestro tiempo porque es el tipo de líder que Dios quiere.

    Domingo 16 Noviembre de 2025

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • Semana del 10 al 16 de noviembre de 2005. “LLAMADO A CONTRIBUIR PARA SATISFACER LAS NECESIDADES DE LA OBRA DE DIOS”.

    Lectura Bíblica: 1ª a los Corintios 9:7 al 11. 7. ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? 8. ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? 9. Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. 11. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?

       Comentario general del contexto: (9:4-11). Ministro, derechos: El ministro tiene el derecho de recibir sustento. Pablo reafirma tres derechos que lidian con el sustento financiero de la iglesia al ministro, luego proporciona cinco argumentos de apoyo. La palabra “derecho” (exousia) significa autoridad o facultad en todo este pasaje.

    ▬ 1. El derecho de ser alimentado. El ministro y su familia tienen que comer; por consiguiente, es deber de la iglesia

    proveer alimentos para sus ministros.

    ▬ 2. El derecho de recibir sustento para viajar. Los ministros de la época de Pablo siempre estaban viajando de un lado a otro ministrando a un número de iglesias. Los ministros de todas las generaciones han recibido sustento para gastos de viajes; por consiguiente, es responsabilidad de las iglesias proveer para los gastos de viaje. Observe dos elementos.

    > a. Los apóstoles y otros ministros llevaban a sus familias con ellos en sus viajes ministeriales. Al parecer esto señala que la mayoría estaban casados.

    > b. La referencia a los “hermanos del Señor” constituye un testimonio fuerte a la deidad de Cristo. Sus propios medios hermanos que habían vivido con él día tras día se convirtieron en sus seguidores y ministros después de su resurrección (cp. Mt. 13:55-56).

    ▬ 3. El derecho de recibir ingresos suficientes para que pueda ministrar a tiempo completo (v. 6). Pablo dice que él y Bernabé trabajaban y se ganaban la vida mientras ministraban en Corinto. Pero tenían el derecho de recibir sustento de la iglesia.

    ▬ 4. Los argumentos de apoyo. Note cuán claramente se ilustra y se ve este problema en estos argumentos. La iglesia sin duda alguna es responsable del sustento de sus ministros.

    > a. El derecho del soldado: ¿Qué soldado va a la guerra a sus propias expensas? El ministro es un soldado de Cristo. Él guía al pueblo de Dios en su lucha espiritual. Por consiguiente, deben sustentarlo aquellos a quienes él dirige en la batalla.

    > b. El derecho del agricultor: ¿Qué agricultor planta viña y no come del fruto? El ministro es un agricultor que siembra la semilla de la Palabra de Dios. Él planta y cosecha el fruto para el Señor y para la iglesia. Por consiguiente, la iglesia debe ver que él recoge la cosecha y come del fruto.

    > c. El derecho del que apacienta: ¿Qué pastor apacienta al rebaño y no toma de la leche del rebaño? El ministro es quien apacienta el rebaño de Dios y quien alimenta el rebaño de Dios; por consiguiente, debe ser alimentado y sustentado por el rebaño.

    > d. La ley 0 la Palabra de Dios dice que este derecho le pertenece al ministro. Pablo dice que él no tiene que hablar como un hombre usando ilustraciones humanas para demostrar su tesis. La Palabra de Dios dice lo mismo:

       “Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?” (v. 9; cp. Dt. 25:4).

       Observe la pregunta: “¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?” Sí, Él ha provisto en su Palabra para los bueyes. Los hombres deben alimentar a los bueyes, porque los bueyes sirven a los hombres. Si Dios espera que los hombres se ocupen de las bestias que los sirven, ¿cuánto más espera Él que los hombres se ocupen de los ministros que obran por su bienestar espiritual?

    > e. La conclusión es contundente: Estas cosas están escritas por el bien del pueblo de Dios. El griego es fuerte en su énfasis: Estas cosas se dicen enteramente, con toda certeza, y sin la menor duda por nuestro bien. Por consiguiente, el ministro o predicador del evangelio debe obrar y obrar diligentemente con esperanza, porque Dios recompensará su esperanza. Dios se encargará de que el ministro sea partícipe de su esperanza. Dios se encargará de que el ministro tenga todas las necesidades de la vida cubiertas. (Cp. Mt. 6:24-34.)

    ▬ 5. La pregunta fundamental es directa: ¿El trabajo espiritual merece el salario material? ¿Merece pago ministrarles a las personas las cualidades más altas de la vida?

    Cualidades como proclamar, enseñar, y alentar…

    • salvación y redención
    • vida, tanto abundante como eterna
    • amor, gozo, paz paciencia
    • benignidad, bondad
    • fe, mansedumbre. templanza

       La respuesta es obvia. No cabe duda, porque no hay mayor necesidad que la de ministrarles a las personas en la proclamación y enseñanza de las grandes cualidades que todos los hombres anhelan.

       “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9, 10).

       “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.” (1 Co. 9:14).

       “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye” (Gá. 6:6).

       “Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación” (Fil. 4:14).

       “Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1 Ti.5:18). –

       Nota del Expositor bíblico: Es necesario que todos colaboremos para engrandecer la obra del Señor. Las nuevas generaciones, entendiendo que Su Palabra es eterna, también deben contribuir y bendecir a otros con lo que puedan aportar.

    1er Titulo: Preguntas que exhortan a la Iglesia a suplir las necesidades del siervo de Dios. Versículo 7. ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño?  (Léase: Proverbios 27:18. Quien cuida la higuera comerá su fruto, Y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.; 2ª a Timoteo 2:6. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.).

        Proverbios 27:18: Un análisis del carácter humano, 27:17-22

       Las dos partes del v. 17 se unen por la palabra que se traduce afila (traducido afina en la segunda parte). La interacción entre dos personas puede mejorar a las dos personas. Tal inspiración se refleja en 1 Tesalonicenses 5:11, que dice: … animaos los unos a los otros y edificaos los unos a los otros… Por supuesto, el lado opuesto también tiene razón: “Una manzana podrida pudre a las demás.” Hay que elegir a los amigos con mucha sabiduría (ver 1:10–19).

       El v. 18 subraya que el trabajo es productivo. El obrero que cuida de su higuera como el siervo que atiende a su señor reciben su recompensa (es decir su fruto y la honra). El versículo motiva a creer en el valor del trabajo.

       En el v. 19 la claridad del agua para reflejar la cara (sea el hombre o sea alguna otra cosa) se compara con el corazón, que refleja la verdadera realidad del hombre. Un dicho popular afirma que “se ven caras, pero no corazones”, acentuando lo difícil que es ver el corazón humano. No es así con Dios, quien puede ver sin dificultad el corazón del hombre. En conclusión, el v. 19 enseña que el agua y el corazón no pueden falsificarse.

       En el v. 20, Seol, el lugar donde el hombre va cuando muere, y Abadón, el lugar donde se encuentra la destrucción total, son mencionados como lugares que nunca se llenan (lit. “se satisfacen”; ver 1:12; 5:5; 7:27; 9:18; 15:11, 24; 23:14; 30:16). Por lo tanto, la falta de satisfacción se nota en los ojos del hombre (ver 1 Jn. 2:16). Se subraya la curiosidad del hombre en un sentido positivo o la codicia del hombre en un sentido negativo. Parece que el sentido negativo es paralelo con la primera parte del versículo.

       La primera parte del v. 21 se encuentra en 17:3. La reacción de un hombre a la alabanza humana muestra algo de la persona (ver 27:2). Siempre la alabanza divina es lo que cuenta.

       El v. 22 ilustra la insensatez del insensato (ver 15:2, 4) a través del pisón de un mortero, donde se muele el grano. “Contra viento y marea”, el insensato va a mantenerse insensato.

       Comentario de 2ª Timoteo (2:6) Labrador ▬ Creyente: El cuarto cuadro es el de un labrador, un labrador que en verdad trabaja. la palabra “trabajar” (kopiao) se refiere a un trabajo diligente, difícil, agotador. Es la imagen de un labrador que trabaja hasta el cansancio, hasta estar tan cansado que no puede dar un paso más.

       Fíjese en el punto más significativo: Es el labrador diligente que trabaja arduamente -el que trabaja hasta el agotamiento- el que será el primero en participar de los frutos. El labrador perezoso…

    • es el último en recibir la recompensa de su cosecha y de los frutos.
    • nunca logra una cosecha completa y nunca recibe la recompensa de una cosecha completa.

       La razón es que el labrador perezoso o siembra menos semillas o siembra mucho después de cuando debiera. Note cuál es la idea central: El labrador diligente será el primero en ser recompensado. Será el primero en participar de los frutos de la cosecha.

       Esto también se cumple con los creyentes cristianos. El creyente diligente será el primero en ser recompensado por Dios, o sea, Dios le dará la mayor recompensa. Oliver Greene dice:

       “Muchos cristianos piensan que todos recibiremos las recompensas por igual en aquel día cuando el Juez justo recompensará a sus siervos fieles, ¡pero esas amadas personas se llevarán tremenda sorpresa. Cada creyente será recompensado de acuerdo a la fidelidad de su mayordomía… Estoy seguro de que habrá muchos en el cielo sin recompensas”.

       “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).

       “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque, así como por fuego” (1 Co. 3:11-15).

       Matthew Henry dice:

    “Si vamos a participar de los frutos, debemos trabajar; si vamos a obtener el premio, debemos correr la carrera. Además, debemos trabajar primero como los hace el agricultor con diligencia y paciencia, para poder participar de los frutos; debemos hacer la voluntad de Dios antes de recibir las promesas” (Matthew Henry´s Commentary, vol. 5, p. 838).

       “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

       “porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (He. 10:36).

        “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” (Stg. 5:7-8).

    2° Titulo: El mantenimiento de aquellos que trabajan en la obra de Dios, respaldado por las Sagradas Escrituras. Versículos 8 al 10. ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.  (Léase: Filipenses 4:15 y 16. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que, al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aún a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. ▬ 1ª a Timoteo 5:18. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.).

       Comentario de Filipenses (4: 15-16) Administración, Ministro, Misiones: La dádiva de la iglesia fue diferente, ellos fueron la única iglesia que dio y lo hizo de forma continuada. Este es un punto que debe seguirse con desesperación por parte de las iglesias de todo el mundo. Cuando se fundó la iglesia filipense, subscribió el ministerio de Pablo y fue congruente en su apoyo. Advierta que era la única iglesia que estaba apoyando a Pablo. La falta de fidelidad de las otras iglesias lastimó el corazón de Pablo. Esto resulta claro a partir de las palabras de que ninguna iglesia lo apoyó, ninguna salvo la iglesia filipense.

       Fue mientras estaba en Tesalónica que los filipenses seguían apoyando su misión. Y cómo necesitó su apoyo en Tesalónica, puesto que fue allí donde enfrentó una severa persecución (cp. Hch. 17: 1ss).

       Pensamiento 1: ¡Imagine! ¡Sólo una iglesia apoyando a Pablo y su misión en el mundo! Y se trataba de una iglesia que acababa de ser fundada. Todos nosotros debemos hacemos insistentemente dos preguntas:

    1) ¿Qué estamos haciendo por los Pablos y las misiones de hoy día?

    2) ¿Nos hemos comprometido a apoyar cualquier ministerio o misión y nos arrepentimos del compromiso?

        “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos” (Mt. 19:23).

       “Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mr. 4:19).

       “Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar” (1 Ti. 6:7).

       “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Ti. 6:9).

       “Pues verá que aun los sabios mueren; que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, y dejan a otros sus riquezas” (Sal. 49:10).

       “¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo” (Pr. 23:5).

       “Porque las riquezas no duran para siempre; ¿y será la corona para perpetuas generaciones?” (Pr. 27:24).

       “Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato” (Jer. 17:11).

          Comentario de 1ª a Timoteo (5:17-18) Anciano ▬ Ministro, sostenimiento financiero: La iglesia debe honrar a su ministro: estimarlo, respetarlo, agradecerle y reconocerlo. Debe ser querido por el creyente con todo el corazón y debe tenérsele en muy alta estima. De hecho, fíjese lo que dicen las Escrituras: Deben ser “tenidos por dignos de doble honor”.

       Pero note que hay una condición ligada a la idea de honrar al ministro. Los ministros que deben ser honrados son aquellos “que gobiernan bien”. La palabra “gobiernan” (proistemi) es una palabra general que significa supervisar, administrar y atender. El ministro digno de doble honor es el ministro que labora y labora, trabaja y trabaja. Si va a recibir doble honor entonces debe demostrar un redoblado compromiso para con Cristo y la iglesia.

       Note también que todo el equipo ministerial está comprendido en este encargo. Todos los ministros de una iglesia deben ser tenidos por dignos de doble honor, pero hay un ministerio que se considera aparte: El ministro que trabaja en la Palabra y la doctrina, es decir, que predica y enseña. Sobre él recae una gran responsabilidad: Es el ministro que va a la cabeza en la edificación y crecimiento del creyente y la iglesia. Es el que tiene que pasar horas sobre su rostro delante de Dios y en la Palabra para predicar y enseñar, además de liderar en el resto de los deberes y ministerios de la iglesia. Si es un ministro entregado, un ministro que labora y labora para Cristo y trabaja y trabaja para la iglesia, es digno de doble honor

       Ahora bien, note otro hecho significativo. La palabra “honor” (time) significa más que simplemente estima y respeto. Significa pagar y otorgar lo que se debe. A un ministro se le debe un honorario; se le debe compensación, algún pago, algún salario por su labor. Y si lo hace bien, si trabaja y trabaja sin cesar, entonces merece doble honor. ¿Es esto algo que debemos tomar literalmente? ¿Debe la iglesia pagarle doble salario? A. T. Robertson señala que “existen numerosos ejemplos de soldados romanos quienes recibían doble salario por servicios inusuales” (Word Pictures in the New Testament, vol. 4, p. 588). Una cosa es segura: El pago doble implica un apoyo financiero adecuado, amplio, suficiente y generoso.

       El buey usado para triturar el maíz es un ejemplo. En el Oriente se han usado bueyes para mover molinos de piedra una y otra vez. Al buey nunca se le ponían bozal. Se le permitía comer tanto grano como quisiera ya que se consideraba que él se había ganado ese derecho. Así mismo debe ser con el ministro de Dios. Él es digno de su trabajo. Al trillar y trillar en la cosecha de las almas de Dios y su iglesia, el ministro debe recibir apoyo financiero más que suficiente.

       Pensamiento 1. Las Escrituras desaprueban la ambición por el dinero (l Ti.3:3). De igual manera Dios desaprueba la compensación inadecuada. La idea es que, si Dios ordenó que debía cuidarse al buey que trilla, ¡cuánto más ha ordenado a la iglesia que cuide adecuadamente del ministro que trabaja!

       “No pondrás bozal al buey cuando trillare’ (Dt. 25:4).

       “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9-10).

       “Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante” (Lc. 10:7-8).

       “Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?” (1 Co. 9:9).

       “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Co. 9:14).

       “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1 Ti. 5:17-18).

    3er Titulo: La Iglesia proveyendo los recursos necesarios para la expansión del evangelio de Cristo. versículo 11. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? (Léase: San Juan 4:36. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. ▬ Romanos 15:27. Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales.).

       Comentario de San Juan (4:36) Recompensas: Trabajar porque hay recompensas y grandes beneficios. Cristo mencionó seis recompensas y beneficios en particular.

    ▬ 1. El trabajador recibirá su salario. Dios pagará al creyente y le pagará bien. Advierta que los salarios ya están allí, listos para ser pagados (Ver, Recompensas – Lc. 16: 10-12; Mt. 20:8-16. Cp. Lc. 10:7; 2 Ti. 2:6).

       “Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mt. 19:29).

       “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23).

       “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Dn. 12:3).

    ▬ 2. El trabajador recoge frutos para vida eterna. Lo que hace es de un valor supremo. Es la mayor obra imaginable. Su obra es duradera; dura por siempre. Su trabajo en realidad libera a las personas hasta de la muerte y hace que Dios les de vida abundante y eterna.

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

    ▬ 3. El trabajador experimenta el magnífico gozo de servir a Dios junto a otros trabajadores. (Ver, Gozo, Fil. 1:4.) Nota: No hay envidia ni conflicto entre los dos trabajadores.

    Ambos trabajan y se regocijan juntos. (¡Qué diferente de tantos otros!)

       “Y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento” (Lc. 15:6, 7).

       “Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo” (1 Ts. 2:19, 20).

       “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Sal. 126:6).

    ▬ 4. Al trabajador se le da el privilegio de tener una parte específica en la gran obra de Dios. Puede que sea sembrar; puede que sea cosechar. No tiene importancia. Cada hombre tiene solo una parte. Ningún hombre lo hace todo. Un hombre planta y otro cosecha. La tarea es demasiado grande para un hombre. Se necesita a todos.

    ꓿» Si el que siembra falla al sembrar, el cosechador no puede cosechar. Algún alma no es bien alimentada para madurar y ser cosechada.

    ꓿» Si el cosechador no cosecha, el alma madura plantada por quien la plantó pasa su momento de utilidad, se pudre y cae al piso, arruinada.

     “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo. ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa: aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor” (1 Co. 3:6-8).

    ▬ 5. El trabajador tiene el privilegio de ser elegido y enviado por Cristo, el mismo Hijo de Dios.

       “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

    ▬ 6. Al trabajador se le da el privilegio de servir con otros grandes siervos. Otros grandes creyentes están trabajando, y cada siervo participa de las labores de todos los demás. (¡Vaya reto a orar por todos los siervos de Dios y participar en la tarea de plantar o cosechar, cualquiera sea la tarea que Dios nos haya encomendado!)

       “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Co. 3:9-11).

       Comentario de Romanos (15:25-27) Ministrar: el ministro de Dios no olvida las necesidades inmediatas mientras hace planes futuros o de alcance mundial. Así como había un anhelo tan grande en Pablo por predicar el evangelio en Roma y España, había también una necesidad muy inmediata que le presionaba, una necesidad de enormes proporciones. Los santos de Dios a través de Judea estaban sufriendo de una profunda pobreza. Sin duda algunos de ellos habían perdido sus trabajos debido a su testimonio por Cristo, y parece que la tierra había padecido hambre en alguna forma.

        Fuese cual fuere la causa, muchos del pueblo de Dios estaban hambrientos, sin ropa y sin casa donde refugiarse. Necesitaban ayuda y era tarea del ministro (Pablo) ayudarles. Por esta razón, Pablo había tomado una ofrenda especial de todas las iglesias en Macedonia y Acaya para ayudar a los santos pobres de Jerusalén.

       Note la fuerza de los sentimientos de Pablo en el sentido de que los santos deben ayudarse unos a otros cuando están en necesidad.

    Decía que las iglesias gentiles eran deudoras de los santos pobres de Jerusalén. ¿Por qué? Porque el evangelio se había empezado a difundir por los creyentes de Jerusalén. Puesto que ellos habían ministrado los dones espirituales a las iglesias gentiles, las iglesias gentiles ahora estaban en deuda con los creyentes de Jerusalén y debían ayudarles en su necesidad material.

       Nuestra tarea es siempre hacer frente a las necesidades (verdaderas) de los santos locales antes de avanzar para ir a solucionar las necesidades de los que están en otras naciones. Si no resolvemos las necesidades de nuestros hermanos de la puerta vecina, ¿cómo podemos esperar que Dios nos bendiga cuando tratamos de hacer frente a las necesidades de los que viven en otros países?

       «En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch. 20:35).

       «Compartiendo para las necesidades de los santos» (Ro. 12:13).

       «Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe» (Gá. 6:10).

       «A los ricos de este mundo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino con el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos» (1 Ti. 6:17-18).

       «Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios» (He. 13:16).

       «En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos» (1 Jn. 3:16).

       Pensamiento. Los creyentes son deudores de ayudar a otros creyentes alrededor del mundo cuando enfrentan necesidades fundamentales. ¿Por qué? Porque los creyentes genuinos están ministrándose mutuamente por medio de las oraciones diarias y otros dones espirituales. Los verdaderos creyentes son los receptores de las oraciones y dones de los demás creyentes mientras se ministran mutuamente en forma cotidiana por medio de la presencia y poder del Espíritu de Dios.

    Semana del 10 al 16 de noviembre de 2025

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 10 DE NOVIEMBRE DE 2025

    “EL DESALIENTO PUEDE LLEVAR A LA TURBACION”.

    LECCIÓN: 1ª de samuel 27:5 al 8. 5. Y David dijo a Aquis: Si he hallado gracia ante tus ojos, séame dado lugar en alguna de las aldeas para que habite allí; pues ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real? 6. Y Aquis le dio aquel día a Siclag, por lo cual Siclag vino a ser de los reyes de Judá hasta hoy. 7. Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos, un año y cuatro meses. 8. Y subía David con sus hombres, y hacían incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque éstos habitaban de largo tiempo la tierra, desde como quien va a Shur hasta la tierra de Egipto. 

       Desaliento: El desaliento es la pérdida de ánimo o coraje, un decaimiento del ánimo o de las fuerzas que se manifiesta como desánimo, abatimiento o tristeza. Se puede experimentar como una sensación de falta de energía, agotamiento o cansancio.

       En la Biblia, el desaliento se entiende como una pérdida de ánimo y confianza que puede paralizar el servicio a Dios y afectar la percepción de Su poder. Se considera un arma espiritual, alimentada por el temor, la soledad, la injusticia o la culpa, y puede manifestarse como agotamiento mental, pérdida de rumbo o pensamientos negativos. Sin embargo, la Biblia ofrece maneras de combatirlo, como buscar el poder de Dios, recordar sus promesas, poner la esperanza en Él y examinar el corazón para corregir las motivaciones.

       Sí, el desaliento puede llevar a la turbación. La pérdida de ánimo y energía asociada al desaliento (la apatía, la tristeza y la falta de motivación) puede desencadenar estados de ansiedad, temor, estrés e incluso bloqueo mental, impidiendo la toma de decisiones objetivas y la acción.

    Turbación: En el contexto bíblico, turbación significa alteración, desorden o agitación emocional del corazón o del ánimo, causada por la confusión, el miedo o la angustia. La expresión más conocida es «no se turbe vuestro corazón» (Juan 14:1), que invita a la confianza en Dios y su plan a pesar de las tribulaciones, confiando en la ayuda del Espíritu Santo y en la promesa de salvación.

       Referencias Bíblicas: «Fíate de Jehová de todo tu corazón. Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo. Y refrigerio para tus huesos.» (Proverbios 3:7 al 8).

    «¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.» (Salmo 42:11).

       «En su cerviz está la fuerza, Y delante de él se esparce el desaliento.» (Job. 41:22).

        «Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.» (Efesios 6.16).

       Comentario general del contexto Bíblico: David con los filisteos, 27:1–7. David huye otra vez a refugiarse con Aquis (ver 21:10), pero el tiempo había pasado y ahora los filisteos están convencidos de que David es enemigo de Saúl. Es lógico que David ahora lucharía contra su soberano y ayudaría a los filisteos. Además, David no llega solo como antes. Trae consigo por lo menos seiscientos hombres de guerra y sus familias. Con la excusa de no querer ser carga para Aquis, pide que se le dé una ciudad del campo (palabra usada para designar a veces un lugar tierra adentro; otras veces en medio del campo o en las orillas de una concentración de habitantes). Aquis le da Siclag.

       El sitio de Siclag no ha sido identificado positivamente. Algunos lo han identificado con Tel esh shariah, unos 25 km. al sudeste de Gaza y más de 40 km. distante de Gat. Otros han dicho que sería Tel el Khutweilfel, unos 16 km. al norte de Beerseba. Actualmente siguen las excavaciones en Tel Halif aprox. en el mismo lugar donde se cree que Siclag existía. Con certeza se ubicaba en el extremo sur de Israel un poco al norte de Beerseba. De esta manera Aquis pensaba usar a David para proteger su flanco de ataque. Según el v. 7 pasó un año y cuatro meses en Siclag. La expresión “un año” es lit. “días”, pero a base de Jueces 17:10 y 2 Samuel 14:26, debe ser la expresión idiomática para decir un año.

       Muchos comentaristas han criticado severamente a David por haberse ido con los filisteos. Es difícil a esta altura juzgar sus motivos o entender completamente sus razones. Es claro, sin embargo, que Da-vid salió beneficiado por esta experiencia. En primer lugar, es razonable pensar que los filisteos introdujeron la tecnología férrea en la Palestina. Artefactos de hierro de este período (siglo XI) se encuentran en Israel, pero armas de hierro se han encontrado solamente en los territorios controlados por los filisteos. Esto concuerda con 13:19. David se hubiera enterado de la fabricación de armas como resultado de su contacto con los filisteos. Además, es posible que siendo músico hubiera aprendido algo de las melodías y de los instrumentos de los filisteos. Las anotaciones que introducen los Salmos 8, 81, 84 mencionan la palabra Guitit, que según Kirkpatrick sería un adjetivo femenino derivado de gat y quizás se refiere a un instrumento de los geteos. Así también dice el Targum: “El arpa que David trajo de Gat, o una melodía de Gat como de la marcha getea” (2 Sam. 15:18). Esta explicación es posible considerando el interés musical que tenía David.

       Mientras David permanecía en Siclag muchos guerreros se juntaron a él según 1 Crónicas 12. Pare-ce que había un descontento con Saúl y con la situación en Israel de tal manera que estos querían poner a David por rey. Es interesante que aun de la tribu de Benjamín, la de Saúl, vinieron a él 23 líderes (1 Crón. 12:2–7). Así que su ejército creció y se hizo un gran ejército (1 Crón. 12:22). No faltaban amigos tampoco de entre los mismos filisteos. 2 Samuel 15:18 menciona a seiscientos de Gat que se aliaron con él. Fue un período muy importante en la consolidación de su poder.

       David combate en el desierto, 27:8–12. El texto nos informa que David y sus hombres se iban lejos de Siclag atacando a las tribus nómadas. Se identifican como de Gesur, gente quizás de Siria que no había sido conquistada en los días de Josué (Jos. 13:2). Los de Gezer eran habitantes antiguos de esta tierra entre los cananeos. Los amalequitas eran los antiguos enemigos de Israel. Ellos fueron los primeros en resistirles cuando salieron de Egipto (Éxo. 17:8). Descendientes de Esaú (Gén. 36:12), no fueron destruidos por Saúl cuando él tenía que haberlo hecho (1 Sam. 15:8). Todos estos serían acérrimos enemigos de Israel. Así que David no sólo conseguía provisiones y comida para su ejército, sino que también derrotaba a sus enemigos.

       Muy posiblemente estas tribus habrán sido aliadas con los filisteos y por lo tanto no se atrevían a divulgar al rey Aquis la verdad de sus actividades. Más bien le informaban que ellos habían merodeado en el Néguev (desierto) de Judá o Jerameel (de la tribu de Judá según 1 Crónicas 2:9; 25–33, o de los que-neos que eran descendientes de Caleb). Todos estos lógicamente serían israelitas de la misma tribu que David. Nunca los hubiera podido atacar a ellos. Pero Aquis le creía (v. 12) y pensaba que David se había hecho hediondo a su propio pueblo, que aseguraba su permanencia y fidelidad a los filisteos.

       Obviamente David practicaba el engaño y la mentira. Y siempre se pregunta si esto se puede justificar. La Biblia no aprueba tales cosas sino solamente las narra. Pero como dice Archer, la obligación de decir solamente la verdad no lleva en sí el compromiso de decir todo, especialmente si al hacerlo las vidas peligrarían. Tenemos que recordar que David vivía en tiempos de guerra y aunque había acordado un pacto de tregua con los filisteos todavía éstos eran enemigos de Israel. Reconocemos muchas fallas en David, pero Dios lo escogió porque era varón conforme a su corazón (Hech. 13:22). Realmente deseaba hacer la voluntad de Dios y se arrepentía de sus pecados cuando se lo señalaban. Vivía en tiempos muy peligrosos y difíciles bajo el Antiguo Pacto de la dispensación de la ley de Moisés. No tenía la luz del NT ni la orientación que ahora tenemos. Y como rey designado para Israel se conducía de manera más gubernamental que individual en su misión de traer la paz y la seguridad a Israel en el nombre de Dios.

    1er Titulo: La falta de fe en Dios hace buscar el favor humano. Versículos 5 y 6. Y David dijo a Aquis: Si he hallado gracia ante tus ojos, séame dado lugar en alguna de las aldeas para que habite allí; pues ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real? Y Aquis le dio aquel día a Siclag, por lo cual Siclag vino a ser de los reyes de Judá hasta hoy.  (Léase: Jeremías 17:5. Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. ▬ Gálatas 1:10. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.).

       Los dos caminos, Jeremías 17:5–13. Los vv. 5–8 traen a la memoria el Salmo 1. Es una enseñanza sapiencial.

    Maldito el hombre que se confía en sí mismo, que busca su propia autonomía en todo. Al hacerlo, se aparta del Señor. Se le compara con la retama en el Arabá, plantada entre los pedregales del desierto. No produce fruto, no tiene un propósito, no vale nada.

    Al otro lado: Bendito es el hombre que confía en Jehovah, … Será como un árbol plantado junto a las aguas… No tiene que preocuparse ni por el calor ni por la sequía porque tiene sus raíces firmemente plantadas. Su confianza en el Señor dará estabilidad a su vida. El destino de su vida depende de la relación con él.

       Los vv. 9, 10 dan un comentario sobre los dos versículos anteriores. El corazón del hombre es engañoso y el Señor está escudriñándolo constantemente. En el v. 1 se habló del pecado grabado en el corazón, en el v. 5 ha hablado del corazón que se aparta del Señor y aquí se describe al corazón como engañoso. Es interesante que la palabra engañoso tiene la misma raíz que el nombre Jacob (comp. Gén. 27:36). Al leer los pasajes de su vida se nota como este “suplantador” engañaba y fue engañado vez tras vez en su vida.

       El concepto hebreo del corazón no es solamente el centro de las emociones y los sentimientos, es también el centro de la actividad racional, la voluntad y la toma de decisiones de parte de la persona. Con el corazón uno reflexiona y decide en cuando a lo que debe hacer. En el concepto del corazón se combina la acción de la voluntad, la intención, los sentimientos, la devoción, la mente; es una forma de dar expresión a lo más profundo de quién es la persona. Si la persona llena su corazón con sus propias ideas o de su propia autonomía, apartándose del Señor, va a la ruina, porque ha rechazado las enseñanzas y la guía de su Creador, el que conoce al ser más íntimo de la persona. Al contrario, cuando la persona pone al Señor y sus enseñanzas en su corazón recibirá la fuerza y dirección para las decisiones que deberá tomar. Será bendecida por el Señor.

       (Gálatas 1:10). Ministro, Pablo: El ministro buscaba complacer a Dios, no a los hombres. Los críticos de Pablo decían que era incoherente…

    • Al buscar el favor y la aprobación de los hombres en lugar de la de Dios.
    • Al luchar por complacer a los hombres en lugar de Dios.
    • Al vivir cumpliendo la ley cuando estaba con los extremistas religiosos (judíos) y vivir una vida más liviana cuando estaba con los paganos y los no extremistas religiosos (gentiles).
    • Al decirle a un grupo una casa y a otro algo distinto.
    • Al vivir una vida de duplicidad y engaño a fin de asegurarse el apoyo de la gente.

       Pablo no escatimó palabras; disparó dos preguntas a sus críticos: “¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres?”. Como dijimos anteriormente, Pablo no escatimó palabras. Respondió sus propias preguntas mediante una declaración asombrosa: estaba de acuerdo con sus críticos. “Si todavía [aún] agradara a los hombres, no sería esclavo de Cristo”.

       El punto es claro: Advierta la palabra “todavía” o aún. Pablo estaba diciendo que en algún momento quería agradar a los hombres, un momento en que buscaba el favor y la aprobación de los hombres en lugar de la de Dios. Pero ya no más: Él no “estaba todavía agradando a los hombres”. Ahora estaba buscando agradar a Dios y únicamente a Dios. Agradar a los hombres, buscar sus favores y asegurar su aceptación, aprobación, reconocimiento, honor, posición y riquezas eran cosas que ya no le importaban. Ahora quería solo una cosa: el favor y la aprobación de Dios. Por este motivo, era el esclavo (doulos) de Jesucristo.

       “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará” (Jn. 12:26).

       “Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo” (1 Co. 7:22).

       “No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:6-7).

       “Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:24).

       “Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo” (1 Ts. 2:4-5).

    2º Titulo: Tiempo desperdiciado por vivir en decadencia espiritual. Versículo 7. Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos, un año y cuatro meses. (Léase: Gálatas 1:6. Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.  ▬ Efesios 5:15 al 17. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.).

    [Gálatas 1:6] (1:6) Evangelio: El evangelio de Dios acababa de ser declarado claramente por Pablo.

       “El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Gá. 1:4. Ver nota, Gá. 1:4-5 para mayor discusión al respecto).

       El mensaje del evangelio es que Cristo murió para rescatamos de este presente mundo malo, esto es, de estos pecados del mundo…

    • ilegalidad • falta de justicia • corrupción • envejecimiento • deterioro • muerte • juicio • condena • destino

       Cristo murió para que pudiéramos ser liberados del pecado y de la muerte y vivir eternamente con Dios en un nuevo cielo y una nueva tierra.

       En la práctica, lo que sucede es esto: Cuando una persona ve a Jesucristo y cree verdaderamente en que Cristo tomó sus pecados para si y murió por ellos, Dios lo considera. Dios lo toma como un hecho. Dios ve a Cristo cargando con el pecado de la persona y Él observa a la persona como si no tuviera pecado y fuera perfecta, es decir, completamente libre de pecado. Por lo tanto, la persona se torna aceptable ante Dios. Dios lo ve en Cristo que es sin pecado, completamente justo y perfecto. Pero advierta un hecho critico: La persona no es libre de pecado; ninguna persona lo es; ninguna persona es perfectamente justa. Pero Dios lo considera libre de pecado, como perfectamente justo.

       ¿Por qué Dios hace una cosa tan maravillosa e increíble? Porque Él nos ama mucho. Nos ama con un amor eterno, ilimitado. Este es el mensaje del glorioso evangelio. No podemos ganar la aceptación de Dios, porque somos injustos e imperfectos, y solo la justicia y la perfección pueden vivir en presencia de Dios. Pero Dios nos ama tanto que Él nos ha brindado el camino para que seamos justos y aceptables ante Él. Esto es lo que se quiere significar por la justificación y la maravillosa gracia de Cristo. Este es el mensaje glorioso del evangelio.

       “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29).

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

       “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).

       “Mas Dios muestra su amor ara con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más estando a justificados en su sangre por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Ro. 5:8-10).

       “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucito al tercer día, conforme a las Escrituras: y que apareció a Cefas, y después a los doce” (1ª Cor. 15:3-5).

        Efesios 5:15 al 17 (5:15) Creyente, Camino: Caminar con cuidado y en forma estricta mirando alrededor y cuidando cada paso. La vida es un camino, un sendero que recorremos todos los días. Cuando nos levantamos por la mañana, comenzamos a caminar. Dios espera que nosotros caminemos en forma circunspecta (akribos), es decir, con cuidado y precisión, exactamente como deberíamos.

        Nota: Hay dos tipos de personas que caminan por la vida.

    ▬ 1. Está el tonto o la persona poco sabia: Esto simplemente significa la persona que no piensa, que es descuidada, sin

    importarle nada y con mentalidad mundana. El poco sabio es la persona que piensa poco sobre dónde debería ir y dónde no debería ir. Simplemente se levanta por la mañana y va a trabajar o hace su rutina diaria pensando muy poco en Dios y en lo que sucede más allá de su vida. Si comete un error aquí o allá, no tiene tanta importancia. Cometer errores forma parte de la vida humana.

       Piensa que será aceptable a cualquier Dios que haya, si simplemente vive una vida…

    • Que es bastante decente, honorable y útil.
    • Que paga sus obligaciones con Dios aquí y allá.

       La persona poco sabia no se ocupa de cuidar cada paso que da ni de estar alerta a cualquier tentación y atracción de la vida. Poco le importa la lucha y ser exacto y estricto en la vida. Llevar una vida cuidadosa, precisa, estricta, disciplinada, controlada no es tan importante para él.

    ▬ 2. Está la persona sabia: La persona pensante, cuidadosa, que se ocupa, con mentalidad espiritual. Esta es la persona que está en la misión. Conoce a Dios personalmente y sabe que él está en la tierra para vivir una vida justa y divina y para dar testimonio al Señor Jesucristo. Por lo tanto, cuando se levanta por la mañana y va a trabajar o a realizar sus asuntos cotidianos, camina en la presencia y alabanza de Dios. Sus pensamientos están en Dios a lo largo de todo el día. A él le importan las equivocaciones. Todo importa, los informes diarios y la conversación sobre las siguientes características del hombre:

    • pecado • guerra • vergüenza • egoísmo • maldición • hambre • maldad • lucha de poderes • homicidio • divorcio • bromas de mal gusto • rechazo • inmoralidad • sufrimiento • obesidad • odio • ebriedad • drogas

       El hombre sabio no solo se preocupa por cada etapa de la vida, sino que lucha por cuidar cada paso, con el objeto de asegurarse de que camina por la vida en forma exacta, estricta, disciplinada y controlada. Sabe que la única respuesta a la maldad y a los problemas de la vida es Jesucristo y su justicia.

       “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gá. 5:16).

       “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados” (Ef. 4:1).

       “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios” (Ef. 5:15).

       “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él” (Col. 2:6).

       “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).

       “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Jn. 2:6).

       (5:16) Tiempo, Oportunidad: Caminar con cuidado y estrictamente redimiendo el tiempo. La idea no es la de comprar tiempo. El tiempo es el don de Dios; un hombre tiene tiempo. Lo que hará es utilizar su tiempo para comprar cosas de valor. Debe redimir el tiempo, dar su tiempo por cosas de valor. Esto significa dos cosas.

    ▬ 1. Una persona debe utilizar su tiempo sabiamente, no debe derrocharlo. El tiempo es un don de Dios. Un hombre no tiene que redimir ni comprar el tiempo. Él ya lo tiene. Cuando nació en este mundo, nació con tiempo. El tiempo existe, está aquí con o sin nosotros. No tenemos que hacer ni una sola cosa para redimirlo. Lo que tenemos que hacer es utilizar el tiempo -utilizarlo con sabiduría- utilizarlo para hacer lo mejor que podamos.

       Pensamiento 1: La opción es nuestra. Podemos sentarnos y malgastar las horas y participar de actividades y conversaciones de poca importancia, si es que la tienen, o podemos utilizar el tiempo sabiamente, manteniendo ocupados nuestros pensamientos y nuestras manos…

    • En nuestra profesión y trabajo, contribuyendo al bien de la sociedad.
    • En nuestra adoración y servicio para Cristo -todo el día- uniéndonos con otras personas de la iglesia de Dios para dar testimonio y ministrar a los perdidos y necesitados de nuestras comunidades y ciudades.
    • Satisfaciendo las necesidades de Lm mundo que gira bajo el peso de masas sufrientes desesperadas.
    • En el pecado y la muerte.

    ▬ 2. Una persona debe usar su tiempo aprovechando las oportunidades que surgen durante el día. Esto, también, es lo que significa redimir el tiempo. El creyente debe redimir las oportunidades…

    • De vivir justa y divinamente.
    • De dar testimonio y compartir a Cristo.
    • De ser diligente en el trabajo.
    • De dar un ejemplo de compromiso y disciplina en el trabajo, el hogar y la recreación.
    • De ser fiel a Dios y a la familia.
    • De hablar por Cristo y la justicia.
    • De orar en lugar de permitir que se derroche el tiempo.

       Advierta por qué debemos redimir el tiempo: Porque los días son malos. Esto se refiere a todo el mal que enfrenta el creyente mientras camina día tras día, tanto mal que debe mantenerse alerta de caer y fallar. Debe estar alerta de vivir con justicia y de dar testimonio a Cristo. La maldad puede oscilar desde tentaciones pequeñas hasta persecuciones, desde problemas de poco dinero hasta un colapso económico mundial, desde un disturbio familiar menor hasta la guerra. La maldad del mundo siempre está ante nosotros: ya sea pequeña o grande. La tarea del creyente es la de redimir el tiempo, de aprovecharlo al máximo. Pasará pronto la oportunidad porque los días son malos.

    ▐ La oportunidad de dar testimonio pasará.

    ▐ La oportunidad de demostrar diligencia pasará.

    ▐ La oportunidad de hablar pasará.

    ▐ La oportunidad de amar pasará.

    ▐ La oportunidad de ministrar pasará.

    ▐ La oportunidad de trabajar arduamente pasará.

    ▐ La oportunidad de orar pasará.

    ▐ La oportunidad de dar pasará.

       Pensamiento 1: ¿Cuántos de nosotros derrochamos el tiempo? Tanto tiempo es derrochado por muchos…

    • por no sentirse eficientes
    • en lo que leemos
    • por mirar televisión
    • en restaurantes
    • por la falta de diligencia en el trabajo
    • en las noches en nuestros hogares
    • por actividades sin provecho en los fines de semana

       Cada uno de nosotros necesita tomarse un momento y pensar dónde derrochamos tanto tiempo y corregirlo. Más que nunca debemos entregamos a hacer una contribución significativa a nuestro trabajo y nuestra sociedad, a nuestra iglesia y comunidad, a vivir en forma justa y divina, a dar testimonio y ayudar a un mundo de personas que están desalentadas y solas, hambrientas y con frio, heridas y sufriendo, necesitadas y desvalidas -todas perdidas en el pecado- todas sin el conocimiento de Cristo y de la vida eterna. Ha llegado la hora de redimir el tiempo.

        Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como sino la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa” (1 Co. 7:29-31).

       “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:5).

       “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8).

       “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Ef. 5:15-16).

       “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Col. 4:5).

       “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Sal. 90:12).

       “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Ec. 12:1).

       (5:17) Jesucristo, Voluntad de – Creyente, Camino: Caminar con cuidado y estrictamente comprendiendo la voluntad del Señor. Advierta cómo tanto el hombre sabio como el no sabio son definidos en este versículo.

    [] El hombre no sabio es un hombre que no entiende la voluntad del Señor.

    [] El hombre sabio es un hombre que entiende la voluntad del Señor.

       La palabra “entender” (suniemi) significa comprender, percibir, ver con la mente y abarcar. Como se dijo en el versículo anterior, los días son malos, llenos de todo tipo de maldad. El creyente debe entender cuál es la voluntad de Dios a fin de conquistar la maldad. Si no lo hace, entonces es un tonto y no actúa sabiamente. ¿Cómo puede saber una persona cuál es la voluntad de Dios?

    [] Conociendo la Palabra de Dios, conociéndola tan bien que pueda aplicarla a la situación que enfrenta todos los días.

       “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31-32).

       “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn. 17:17).

       “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Ti. 2:15).

       “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Ti. 3:16).

       “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

       “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (Sal. 40:8).

       “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Sal. 119:9).

       “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Sal. 119:11).

    [] Siendo sensible al liderazgo del Espíritu Santo.

    “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn. 14:26).

       “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Jn. 16:7-8).

       “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Jn. 16:13-14).

       “Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu” (Ro. 8:4-5).

       “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:13-14).

    “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud” (Sal. 143:10).

    3er Titulo: Conducta inconsecuente que muestra el pobre estado espiritual. Versículo 8. Y subía David con sus hombres, y hacían incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque éstos habitaban de largo tiempo la tierra, desde como quien va a Shur hasta la tierra de Egipto.  (Léase: Santiago 1:8. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.  ▬ Santiago 4:8. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.).

       Santiago 1:8: Tentación ▬ Sabiduría: ¿Cómo puede un creyente vencer las pruebas y tentaciones? Primero, debe pedirle sabiduría a Dios. Sabiduría quiere decir mucho más que conocimiento, mucho más que ser un intelectual de la vida o de alguna área de la vida. El conocimiento es la asimilación de datos, y muchísimas personas del mundo tienen sus cabezas llenas de datos.

    => Piense nada más en todas las escuelas del mundo: escuelas para niños, escuelas para jóvenes, escuelas para hombres y mujeres, escuelas para trabajadores.

    => Piense nada más en los millones de agricultores, científicos, hombres de negocios, obreros, mecánicos, contratistas, médicos y así sucesivamente.

       Millones y millones de nosotros somos personas cultas. Las personas llenas de conocimiento son muy comunes. Pero al enfrentar las pruebas y tentaciones de la vida, se necesita algo más que una cabeza llena de datos e información. No basta con ser una persona culta para ser una persona de éxitos y logros en la vida. Se necesita mucho más: “Se necesita sabiduría”. ¿Qué es sabiduría? ¿Qué quiere decir la Biblia con sabiduría? Sabiduría no es tener la cabeza llena de datos.

    No se trata sencillamente de ver y saber todo acerca de la vida, es ver y saber qué hacer con respecto a la vida. Sabiduría no es solo ver y saber la verdad, es ver y saber qué hacer con la verdad.

       La sabiduría toma las grandes verdades de la vida. Se ocupa de las pruebas y tentaciones que hay alrededor de la vida y la muerte, de Dios y el hombre, del tiempo y la eternidad, del bien y del mal, de las grandes cosas del universo y de Dios. Pero la sabiduría no solo toma estos datos, la sabiduría sabe qué hacer con ellos y lo hace. La sabiduría no solo comprende las pruebas y tentaciones, sino que comprende qué hacer con ellas y cómo hacerlo y lo hace. La sabiduría actúa, triunfa, y vence las pruebas y tentaciones.

       Ahora bien, si no contamos con ese tipo de sabiduría, si no comprendemos, si no sabemos cómo vencer a la vida o alguna prueba y tentación, entonces hay un camino seguro para obtener la sabiduría:

       “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

       El camino para vencer las pruebas y tentaciones de la vida es pedirle sabiduría a Dios. Ahora bien, note dos elementos significativos.

    ▬ 1. Note las promesas maravillosas que hemos recibido cuando le pedimos sabiduría a Dios.

    => Dios nos dará sabiduría.

    => Dios nos dará sabiduría en abundancia.

    => Dios no nos reprochará ni nos reprenderá, no nos reconvendrá, por no saber cómo manejar la prueba o la tentación. La idea es que Dios ni siquiera nos cuestionará por no tener sabiduría ni por no saber qué hacer.

       Dios nos ama: Somos sus hijos. Él es nuestro Padre y Él quiere suplir cada una de nuestras necesidades. Por ende, Dios escuchará nuestra petición y nuestro llamado; Él nos dará la sabiduría para vencer las pruebas y tentaciones de la vida.

       “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mt. 7:24-27).

       “porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan” (Lc. 21:15).

       “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Ro. 11:33).

       “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti. 3:15).

       “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

       “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg. 3:17).

       “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino” (Pr. 3:13-14).

       “Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella” (Pr. 8:11).

       “Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (Job 28:28).

       “¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; más los rebeldes caerán en ellos” (Os. 14:9).

    ▬ 2. Note un elemento importante: Tenemos una responsabilidad. Debemos hacer algo, y que Dios nos escuche o no depende de que nosotros hagamos esta única cosa. Si la hacemos, Dios nos escucha y nos da la sabiduría para vencer las pruebas y tentaciones. Si no la hacemos, Dios no puede escucharnos. ¿Qué es lo que debemos hacer? Cuando le pidamos a Dios que nos dé sabiduría para vencer alguna prueba o tentación, debemos pedir con fe y no dudar. Debemos creer que Dios nos ama y que Él realmente se preocupa por nosotros y escuchará nuestros llamados y nuestras oraciones y nos suplirá cada una de nuestras necesidades. Al orar y pedir a Dios, no podemos dudar; es decir, no podemos pedir y luego…

    • preguntarnos si Dios existe realmente
    • preguntarnos si Dios nos escuchará realmente
    • preguntarnos si Dios puede hacer realmente lo que le pedimos
    • preguntarnos si realmente conocemos a Dios lo suficiente como para que Él nos escuche
    • preguntarnos si la petición es la voluntad de Dios.

       Tal duda Dios no puede escucharla. Dios no puede responder a la oración de una persona que siente dudas. Si lo hiciera, entonces estaría recompensando la duda, recompensando a los que no creen ni confían en Él. Estaría recompensando a los que dudan, ignoran, descuidan, cuestionan y en muchos casos maldicen, niegan, luchan contra Él. Dios no puede escuchar y responder a una persona que duda en su fe. Debemos creer que Dios es, que Dios existe y que Él sí nos ama y se preocupa por nosotros y que nos escuchará y nos responderá cuando le pidamos sabiduría para enfrentar las pruebas y tentaciones de la vida.

       Note lo que dicen las Escrituras acerca de la persona que duda en la fe.

    ▬ a. Primero, la persona es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

    ▬ b. Segundo, la persona no recibirá cosa alguna del Señor. ¿Por qué? Porque una persona que flaquea no conoce el valor de los regalos de Dios. Si Dios los diera, la persona no siempre los usaría ni tampoco usaría los regalos como debería usarlos. Si Dios le diera sabiduría a una persona para que venciera las pruebas y tentaciones de la vida, la persona podría o no usarla o podría usarla de modo irregular. No valoraría ni usaría la sabiduría ni ningún otro regalo de Dios, con certeza no al grado que debería hacerlo. Lo usaría incorrectamente, los usaría incorrectamente de un modo terrible y abusaría del mismo. Por ende, la persona que duda en la fe no recibirá cosa alguna de Dios.

    ▬ c. Tercero, la persona que duda en la fe es una persona de doble ánimo y es inconstante en todos sus caminos. Una persona que duda en la fe lleva una vida de altas y bajas, de buenas y malas. Toda su conducta es inconstante y no confiable. Es como una persona con dos mentes: no está seguro; es inseguro; piensa que sí y luego piensa que no. Comienza a hacer algo y luego se retracta, luego comienza de nuevo. Cree y luego descree, actúa y luego desconfía y se retracta. Es inconstante en su oración y vida con Dios.

       Pensamiento 1. Qué ilustración tan descriptiva de tantas personas. Esta es la razón misma por la que muchos de nosotros recibimos tan poco de Dios. No pedimos o de lo contrario cuando pedimos, dudamos al creer que Dios nos escuchará y nos contestará. Cuando nos enfrentamos a las pruebas y tentaciones de la vida, debemos pedirle sabiduría a Dios y creer que Dios nos escuchará y nos mostrará el camino y el poder para vencer. Cuando oremos creyendo, Dios nos escuchará y nos contestará.

       “Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos” (Mt. 13:58).

       “Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” (Mr. 4:40).

       “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, 0 estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Lc. 16:13).

       “Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (He. 4:11).

       “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Stg. 1:8).

       “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Stg. 4:8).

       Santiago 4:8. Tentación ▬ Arrepentimiento: ¿Cómo podemos vencer la tentación? Paso #2, acercarse a Dios y arrepentirse. Este es el privilegio más grande de todo el mundo: Tener el privilegio glorioso de acercarse a Dios, la Majestad soberana del universo, el Creador y Señor del universo. Piensen nada más, los creyentes pueden acercarse a Dios y hablar y relacionarse con El en cualquier momento y lugar. La puerta que da a la presencia de Dios nunca se cierra. Pero note lo que enseñan las Escrituras: La puerta que da a la presencia de Dios no solo se encuentra abierta, sino que a nosotros se nos alienta e insta fuertemente a acercarnos a Dios. Nuevamente este versículo constituye un imperativo fuerte: “Acercaos a Dios”. La tentación asesta su golpe; es inmediato, inesperado, fiero. ¿Qué podemos hacer? ¿Cuál es nuestra esperanza? Dios, acercarnos a Dios. La idea es más que solo someterse a Dios, es mucho más que eso. Acercarse quiere decir acercarse bien, acercarse lo más posible a Dios. Ubicarse junto a Él. Comenzar a hablar y relacionarse con El. ¿Cómo hacemos esto?

    => Leyendo la Palabra de Dios, la Santa Biblia o si no tenemos acceso a la Palabra de Dios cuando la tentación asesta el golpe, revisando mentalmente los versículos de las Escrituras una y otra vez.

    => Por medio de la oración, pidiéndole a Dios fuerza y poder, misericordia y gracia. Pero note: La oración debe ser positiva, centrándose en Dios y su fuerza y su Palabra, no en la tentación. No piense en la tentación y piense en Dios.

       Céntrese en Dios y solo en Dios. Acérquese a Dios. Acérquese a Dios tanto como le sea posible y tenga en cuenta la promesa gloriosa: Dios se acercará a usted. Se acercará a usted lo abrazará, lo fortalecerá y lo liberará. Esto es exactamente lo que Dios nos ha prometido hacer.

       “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13).

       “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (He. 2:18).

       “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no queda compadecerse de nuestras debilidades sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:15-16).

       “Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré” (Sal. 28:7).

       “ero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.”. (Sal 73:28).

       “No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de justicia” (Is. 41:10).

       Sin embargo, note que el acercamiento a Dios es condicional. Hay una persona a la que Dios no le permite acercarse a Él. ¿Quién? La persona con manos inmundas y pecaminosas y un corazón impuro y dudoso. Una persona debe hacer dos cosas para poder acercarse a Dios.

    ▬ 1. La persona debe limpiar sus manos. Algunos tenían manos inmundas y pecaminosas y Santiago no se anduvo con miramientos. Él los llamó lo que eran: pecadores. Si alguno de nosotros tiene manos inmundas, si hemos tocado lo que Dios nos prohíbe tocar, no solo hemos pecado, sino que somos pecadores. Un título terrible sumado a nuestros nombres. No obstante, las Escrituras expresan que una persona que toque cuando Dios dice que no se puede tocar es un pecador.

       Sucede lo siguiente: Nuestras manos deben estar limpias de pecado para poder acercarnos a Dios. Dios no responderá, no se acercará a una persona a menos que sus manos estén limpias de pecado.

        “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” (Is. 1:16).

       “Lava tu corazón de maldad, oh, Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?” (Jer. 4:14).

       “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hch. 22:16).

       “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1).

       “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra” (2 Ti. 2:21).

       “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Jn. 3:3).

    ▬ 2. La persona debe purificar su corazón y dejar de dudar entre Dios y la tentación. Una persona no puede tener una lealtad dividida entre Dios y el mundo. Dios no permite una lealtad dividida. Dios exige lealtad total o nada. Una persona de doble ánimo, que trate de seguir a Dios algunas veces y otras al mundo, no se puede acercar a Dios. Dios no la acepta ni se acerca a ella. Una persona debe purificar su corazón, entregar su corazón total y completamente al Señor Jesucristo. Un corazón puro, un corazón totalmente comprometido y leal a Jesucristo, es el único corazón que Dios aceptará y al que se acercará.

       Sucede lo siguiente: Una persona no puede acercarse a Dios, no puede llegar cerca de Dios, a menos que tenga manos limpias y un corazón puro, un corazón totalmente comprometido con el Señor Jesucristo. Por consiguiente, una persona debe arrepentirse, alejarse del pecado y acercarse a Dios. Si esa persona se acerca, entonces Dios se acercará a ella y se mantendrá disponible para esa persona todo el tiempo.

       Pensamiento 1. El creyente que tiene el derecho de acercarse a Dios es el creyente que anda en una fraternidad y comunión abiertas con Dios, que mantiene sus manos limpias y su corazón puro. Que anda en oración todo el día, confesándose y manteniéndose puro. Este es el creyente a quien Dios ama y a quien Dios siempre se acerca. Es el creyente que siempre fraterniza y tiene comunión con Dios y quien triunfa sobre la tentación. El creyente que siempre se acerca a Dios es el creyente que vence las tentaciones y pruebas de la vida. Ese creyente es el gran vencedor de Dios, al que Dios siempre amará.

       “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt. 5:8).

       “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lc. 9:62).

       “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Lc. 16:13).

       “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (1 Co. 10:21).

       “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Ti. 1:5).

       “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (He. 10:22).

       “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Stg. 1:8).

       “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Stg. 4:8).

       “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

       “Está dividido su corazón. Ahora serán hallados culpables; Jehová demolerá sus altares, destruirá sus ídolos” (Os. 10:2).

    Lunes 10 de Noviembre de 2025

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • Domingo 09 de noviembre del 2025. “DANDO A CONOCER EXPRESAMENTE LO QUE DIOS HA DICHO”

    LECCION: NUMEROS 23:12 AL 18. 12.El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca? 13.Y dijo Balac: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas; solamente los más cercanos verás, y no los verás todos; y desde allí me los maldecirás. 14.Y lo llevó al campo de Zofim, a la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. 15.Entonces él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a Dios allí. 16.Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. 17.Y vino a él, y he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab; y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho Jehová? 18.Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zipor:

       COMENTARIO DE NUMEROS 23: 12 AL 18. Balac expresa su disgusto en los vv. 11 y 12. Está frustrado porque quería que alguien maldijera a Israel, y Balaam sólo ha anunciado bendiciones para Israel. Balaam le recuerda de que debe anunciar lo que Jehovah le diga.

        El segundo oráculo de Balaam, 23:13–26. Balac cree que quizá un cambio de lugar cambie el mensaje que Balaam recibe. Lo lleva al campo de Zofim, en la cumbre de Pisga, donde Balaam tiene su segundo encuentro con Dios (vv. 13–17). Zofim significa “los atalayas”; parece que fue un puesto de observación para controlar los movimientos de ejércitos en el valle del Jordán. Allí ofrecen holocaustos otra vez, y una vez más Dios responde a los esfuerzos humanos de buscarle. Viene al encuentro de Balaam y le entrega una palabra profética para anunciar.

       Balaam da su segunda profecía (vv. 18–24). Dios no miente ni cambia su propósito como los hombres, (v. 19; ver 1 Sam. 15:29). No puede ser manipulado ni controlado por los encantamientos ni por la magia. (Aquí hay una diferencia fundamental entre la magia y la verdadera religión. La magia intenta manipular a Dios para lograr los propósitos humanos; la fe produce una entrega del hombre en las manos de Dios para que él logre sus propósitos divinos a través del hombre.) Todavía es el propósito de Dios bendecir a Israel; por eso, aun un gran hechicero como Balaam no puede contradecir la bendición de Dios (v. 20). No ha encontrado iniquidad en su pueblo; por eso, no hay razón para que lo maldiga (v. 21).

    1. Segundo Oráculo (23:11 -24)

       23:11-17 Balac se molestó por la bendición expresada por Balaam, pero pensó que la razón de la conducta de Balaam podía deberse a la desfavorable locación, pues desde Bamot-Baal solo podía ver el final del campamento israelita, y con eso no habría podido dimensionar el real peligro que significaba un pueblo tan numeroso. En consecuencia, sin considerar en absoluto la posibilidad de un Dios real y soberano, al cual no se podía manipular, llevó al adivino al campo de Zofim, (heb. tsofim = “vigilantes») a la cumbre del Pisga, desde donde podría ver panorámicamente a todo el pueblo hebreo. Allí se realizaron los mismos preparativos, y nuevamente Balaam dejó al rey junto a los sacrificios para ir a un lugar apartado a buscar agüero.

       23:18-22 El proverbio de Balaam comenzó esta vez declarando que los propósitos de Dios son inmutables, una consecuencia natural de la inmutabilidad de la naturaleza divina. Solo la tergiversación espiritual del paganismo podía crear la noción de dioses tan endebles a los cuales se les pudiera manejar o presionar para lograr algo.

       Después de contradecir tan crudamente las expectativas del rey moabita, Balaam describió con más precisión la bendición que solo había indicado brevemente en el primer oráculo. Dios no veía aven (“iniquidad», “vanidad”, “maldad») ni ‘amal (“perversidad”, “agravio”, “injuria”, “miseria») en Israel como consecuencia del pecado (v.21), sino un pueblo que se regocijaba en la bendición del Señor. Mientras Israel se mantuviera en el marco del pacto, el poder del mundo no podría dañarlo, porque Yahweh moraba en medio de la nación (cf. Ex. 15:18; Dt. 23:5), y Él se había manifestado como Su Rey y Protector al sacarlos de Egipto (v.22).

       ¿Era posible que no hubiera pecado alguno en todo Israel? Sin duda, 23:21 no se refiere a perfección absoluta de la nación ni a ceguera de parte de Dios. Es un cuadro claro de cómo Dios ve a su pueblo redimido. El pueblo no era perfecto, pero puso su fe en Dios al obedecer las ordenanzas de la primera pascua y su sangre derramada, y por eso Dios estaba con él (23:21) y le daba poder sobrenatural (23:22).

       Evidentemente los oráculos de Balaam no eran del agrado de Balac, pero el vidente continuó bendiciendo a Israel. En este pasaje se describe el ideal divino para la nación: que esté libre de pecado, de manera que Dios pudiera habitar en medio de ella. En 23:21 va todavía más lejos, diciendo que Israel no solo era bendecido por Dios, sino que gozaba de Su mismísima presencia paseándose en medio del pueblo. Por otra parte, esta revelación le permitió a Balaam conocer el único punto débil de Israel: si pecaba contra Dios, el Señor retiraría Su protección y se pondrían en acción las maldiciones del pacto soberano-vasallo, por lo cual la nación podría ser dañada. Ese fue precisamente el consejo dado por Balaam a los madianitas (cf. Nm. 31:16).

       Referencias Bíblicas: Salmo 2:7. «Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.»

    «Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.» (Tito 2:1).

    «y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.» (Efesios 6.19-20).

    TEXTO: «Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.» (Jeremias1:9).

        COMENTARIO DE Jeremías 1:9, en español, declara: «Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca» (Reina-Valera 1960). En este versículo, Dios escoge al profeta Jeremías y, simbólicamente, toca su boca para encomendarle la tarea de ser su portavoz y anunciar su mensaje a las naciones.

    El toque de Dios: Dios extiende su mano y toca la boca de Jeremías como un acto que le confiere la autoridad y la capacidad para comunicar su mensaje.

       Poner sus palabras en su boca: Esto significa que Dios pone sus propias palabras en la boca de Jeremías, dándole la habilidad de hablar lo que Dios quiere que se diga.

       Un mensaje para la nación: El versículo es parte del llamado de Dios a Jeremías para que sea profeta de las naciones, lo que implica que debe arrancar, destruir, construir y plantar en nombre de Dios.

    1er Titulo: Cuidado que se debe tener de hacer conforme a la voluntad de Dios. Versículo 12. El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca? (Léase: Efesios 6:20. por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar. ▬ Colosenses 4: 3 y 4. orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar.).

       Nota: «Yo Declaro» ¿Es bíblico? – Alineado nuestras oraciones con el lenguaje de la Biblia. (Por Nathan Cedarland)

       Introducción

       Es común escuchar a líderes religiosos y creyentes en general usar las expresiones “yo declaro” o “yo decreto” en sus “oraciones”. Muchos de ellos afirman que nuestras palabras tienen el poder de crear cosas materiales y hacer que los sucesos ocurran. Por ejemplo: “Declaramos bendición en el nombre de Jesús” o “declaro prosperidad sobre esta ciudad.” o “declaramos que tú lo harás, Señor.” Cuando las personas usan la palabra “declarar” así, están afirmando que así va a suceder, que lo que están diciendo se va a convertir en realidad. La están usando como un sinónimo de “decretar” que significa “decidir u ordenar algo”.

       Proverbios 18:21 es un versículo entre otros que algunos usan para apoyar esta práctica: “Muerte y vida están en poder de la lengua.” “¿Ves? hay poder en nuestras palabras” dicen. Ellos afirman que al hablar con Dios debemos declarar la realidad que deseamos para que llegue a suceder.  Regresaremos a Proverbios en un momento para ver si realmente enseña lo que estas personas afirman, pero primero veremos un resumen bíblico muy breve sobre la oración y un poco sobre la historia de esta práctica de “declarar”.

    ¿Es bíblico orar así?

       En primer lugar, debemos notar que de los cientos de oraciones registradas en la Biblia no se encuentra ni siquiera una vez una oración así.

    • Ni en ninguna de las 150 oraciones inspiradas en el libro de Salmos.
    • Ni en ninguna de las oraciones de los profetas.
    • Ni en ninguna de las oraciones de Jesús.
    • Ni en ninguna de las oraciones de Pablo.

       La palabra “declarar” puede ser un sinónimo de la palabra “proclamar” o de la frase “hacer público”. No habría nada malo en usar la palabra de esta manera, por ejemplo: “Dios, declaramos Tu grandeza”. Hay oraciones en los Salmos dónde encontramos una frase como “proclamaré Tu grandeza” que es básicamente lo mismo. Sin embargo, en este caso no se está usando la palabra con el sentido de “decretar.” Una cosa es orar diciendo: “Declaramos que eres el Dios proveedor” y otra, es decir: “Declaramos provisión”. ¿Ves la diferencia? La primera oración se conforme a la Biblia, pero la segunda no. En la primera el que habla está dando a conocer a Dios, pero en la segunda el que habla se está poniendo en el lugar que solo le pertenece a Dios. Al leer la Biblia descubrimos que solo Dios es el que decreta las cosas. Así que cuando la gente dice “declaro esto o aquello” realmente no están orando sino mandando. Aunque muchos lo hayan hecho por ignorancia y con las mejores intenciones eso no cambia la realidad: Declarar es querer darle órdenes a Dios. Debemos arrepentirnos de tal presunción y autoexaltación.

       ¿De dónde viene esta corriente o moda de “yo declaro”?

       En el siglo XVIII, un filósofo y teólogo herético llamado Emanuel Swedenborg (1688–1772) enseñaba sobre el poder de la mente para crear la realidad. Enseñaba que el mundo físico era una extensión de la mente y que por lo tanto la mente podía formar y dictar cosas materiales. Más tarde en los Estados Unidos, esta idea fue desarrollada por Phineas Quimby (1802–1866) quien se conoce como el padre del “Nuevo Pensamiento”. En un artículo sobre el mismo tema, el pastor Edgar Aponte explica como este corriente entró en las iglesias:

       “Las ideas del “Nuevo Pensamiento” fueron popularizadas por el gurú Ralph Waldo Trine quien publicó un libro en 1897 que vendió millones de copias. Trine decía que lo que uno afirmaba con la mente y con las palabras ocurría; que las razones de las enfermedades en las personas eran porque hablaban o pensaban sobre ellas. Pero las enseñanzas no llegaron claramente a las iglesias de mano de Trine —quien negaba la Biblia y la deidad de Cristo— sino a través del pastor E. W. Kenyon. Kenyon fue compañero de estudio de Trine en la escuela de oratoria Emerson College en Massachusetts. El predicador Kenyon es conocido por su idea del “pensamiento positivo”. Él enseñó que las confesiones positivas eran la clave para una vida próspera. También se le conoce como el padre del “evangelio de la prosperidad”. Kenyon influenció a personas como Kenneth Hagin y Oral Roberts, este último fundador de la universidad que lleva su nombre donde estudió Joel Osteen.” (1)

       Estos pastores de falsa doctrina que menciona Apunte han influido muchísimo en América Latina. Las prácticas y enseñanzas de Kenneth Hagin, Oral Roberts, Kenneth Copeland y Joel Osteen (autor del libro “Yo Declaro”) se ven claramente en lideres como Cash Luna, Guillermo Maldonado y Daniel Habif solo para mencionar algunos.

       El pastor Apunte concluye diciendo que “la idea del ‘yo declaro’ no es más que la representación de las ideas paganas originalmente conocidas como el ‘Nuevo Pensamiento’, que luego popularizaron algunos pastores con el término ‘pensamiento positivo y próspero’.”

       Claro que estos maestros siempre van a tener ciertas enseñanzas correctas y por eso las personas pueden quedar muy confundidas. “Es que dice tantas cosas buenas”. Pero eso es parte de la estrategia de Satanás: mezclar la verdad con el error. Si fuera solo error nadie sería engañado, sería evidentemente falso, pero es la mezcla que confunde y luego engaña a las personas.

       ¿Qué quiere decir que muerte y vida están en poder de la lengua?

    Regresando a Proverbios 18 vemos que el contexto hace claro que este pasaje no tiene nada que ver con declarar cosas para formar una nueva realidad. Proverbios 18:21 Muerte y vida están en poder de la lengua, Y los que la aman comerán su fruto.

       La última frase nos ayuda a entender que se refiere a tener cuidado con lo que decimos. Nuestras palabras sí son poderosas para edificar o dañar a otras personas y son poderosas para influir también en la percepción de otras personas hacia nosotros. El que habla mucho puede meterse en problemas. La NTV lo hace aún más claro, “La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias.” Lo demás de Proverbios enfatiza la misma enseñanza. Las palabras pueden transmitir imágenes y emociones intensas. Con nuestras palabras podemos perjudicar a nosotros mismos, herir a otros y dejar cicatrices duraderas.

       Cuida tu lengua y mantén la boca cerrada, y no te meterás en problemas. Proverbios 21:23 NTV

    En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, Pero el que refrena sus labios es prudente. Proverbios 10:19 NBLA

       Con la boca el impío destruye a su prójimo, Pero por el conocimiento los justos serán librados. Proverbios 11:9 NBLA

       La suave respuesta aparta el furor, Pero la palabra hiriente hace subir la ira. Proverbios 15:1 NBLA

    La lengua apacible es árbol de vida, Pero la perversidad en ella quebranta el espíritu. Proverbios 15:4 NBLA

    Pero al vivir sabiamente con el temor del Señor, nuestras palabras pueden traer vida y bendición a los demás.

    Panal de miel son las palabras agradables, Dulces al alma y salud para los huesos. Proverbios 16:24 NBLA

       Otros textos: Hay varios otros pasajes que las personas usa para justificar la práctica de “declarar”, pero en todos los casos son versículos sacados de su contexto original y que realmente no tienen nada que ver con esta corriente. Por ejemplo, algunas personas se basan en 2 Corintios 4:13: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”. No obstante, una mirada al contexto de este versículo nos muestra que Pablo no habla de declarar cosas para que pasen, sino de predicar la Palabra de Dios, aunque tengamos dificultades y que el hablar de Cristo es una respuesta natural de creer en Él.

       Otro pasaje citado con frecuencia es 1 Juan 5:14-15: “Esta es la confianza que tenemos delante de Él, que, si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.” “Podemos declarar las cosas porque ya las tenemos” es el argumento, pero nota que este pasaje usa dos veces el verbo “pedir” no el verbo “declarar” y habla de “peticiones” no de “declaraciones”. El hecho de que rechazamos la moda de “declarar/decretar” como algo antibíblico no quiere decir que nuestras oraciones carecen de fe y de confianza. Al contrario, tenemos aún más confianza porque sabemos que estamos orando conforme a Su voluntad revelada en Su Palabra.

       La meta principal de la oración: El objetivo principal de la oración es amar al SEÑOR nuestro Dios, con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas (Marcos 12:28-31). Eso significa que la oración se trata en primera instancia de una relación. Dios quiere que hagamos peticiones a Él, pero en primer lugar desea que le conozcamos más como nuestro Rey y amigo fiel (Efesios 1:17; 3:17-19). Al entender que la oración es relacional y no transaccional, nos ayuda aún más a ver la locura de “declarar y decretar”. Por ejemplo, el matrimonio tampoco debe ser transaccional sino relacional. Imagínate si yo dijera esto a mi esposa: “Declaro un masaje de 30 minutos esta noche!” ¿Cómo va a quedar eso con ella? En primer lugar, no le estoy pidiendo nada realmente, sino estoy exigiendo algo de ella de manera indirecta. “¿Quién te crees, Nathan? Podría ser su respuesta natural y bastante comprensible. Porque si tengo una relación sana con mi esposa, jamás le voy a decir algo así. ¿Pero nos atrevemos hablar así con Dios? ¿Quién nos creemos?

        Conclusión: En resumen, la oración es un regalo maravilloso que Dios nos ha dado para crecer en nuestra intimidad con Él, alinear nuestro corazón con el Suyo, participar en el avance de Su reino, pedir su perdón, alabarle, darle gracias, y buscar Su ayuda ante nuestras necesidades y luchas. No tenemos que agregar una fórmula humana (como “yo declaro”) para hacer nuestras oraciones más poderosas. Eso es necedad. Al humillarnos ante nuestro Rey, podemos luchar en la oración y acercarnos confiadamente ante el trono del Padre. Podemos rogar con la misma audacia que vemos en los salmos, recordando que tenemos un intercesor fiel y todopoderoso, nuestro Señor Jesucristo. Dios no nos necesita, pero sí nos quiere utilizar, y una de las maneras más eficaces de ser utilizados por Él es sobre nuestras rodillas con palabras en nuestra boca que se alinean con la Palabra de Dios.

       Comentario de efesios: (6:18-20) Oración, Guerra espiritual: Está la provisión sobrenatural del soldado cristiano -la oración- un espíritu constante de oración. El soldado ingresa al conflicto totalmente vestido y armado, pero es esencial algo más: gran confianza y seguridad. Eso proviene de un espiritu de oración.

    ▬ 1. Debe orar, orar siempre. El soldado que no está siempre orando no tiene garantizada la protección de Dios. El soldado cristiano debe orar todo el tiempo para mantener una conciencia constante inquebrantable de la presencia y el cuidado de Dios. Eso le infunde la seguridad, la confianza y el valor necesario.

       “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mt. 7:7).

       “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Jn. 16:24).

       “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Fil. 4:6).

       “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Col. 4:2).

       “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (Stg. 5:13).

       “Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente” (1 Cr. 16:11).

    ▬ 2. Debe orar “en el Espíritu”, es decir, en el Espiritu Santo, el Espiritu del único Dios vivo y verdadero. La oración a cualquier otro dios o a los propios pensamientos o a algún otro dios fabricado por el hombre es vacia e inútil.

       “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Ro. 8:26-27).

    ▬ 3. Debe estar velando en oración. El soldado cristiano debe concentrarse y perseverar en la oración. Debe llegar al punto de estar velando en oración, en ocasiones con tal intensidad involucrada en la oración que en realidad se queda despierto a fin de orar.

       “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26:41).

       “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lc. 18:1).

       “Mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve” (Lc. 22:26).

        “Orad sin cesar” (1 Ts. 5:17).

    ▬ 4. Debe orar en fonna altruista. El soldado no está solo en la batalla, hay muchos comprometidos en la misma guerra. El resultado de la batalla está detenninado por el bienestar de todos aquellos involucrados. El soldado cristiano debe orar por aquellos que luchan con él. El soldado cristiano debe orar tanto y con tanta intensidad por sus soldados compañeros como por él.

       “Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones” (Ef. 1:15- 16).

       “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Ef. 6:18).

    ▬ 5. Debe orar por los líderes en particular. Los líderes, sus decisiones y ejemplo, con frecuencia determinan el resultado de la batalla. El soldado cristiano tiene líderes que enseñan, predican y administran en toda la iglesia y en todo el mundo. El coraje, la decisión y la pureza son elementos necesarios para hacer huir al enemigo y capturar almas para el evangelio (Hch. 28:20).

       “Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí” (Hch. 8:24).

       “Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno” (Ro. 15:30).

       “Hermanos, orad por nosotros” (1 Ts. 5:25).

       “Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” (2 Ts. 3:1).

       “Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo” (He. 13:18).

       Colosenses (4: 2-4) Oración, Deberes del creyente: El primer deber del creyente es orar y perseverar en la oración. Se le da cuatro instrucciones importantes, instrucciones que deben seguirse de manera desesperada.

    ▬ 1. En primer lugar, perseverar en la oración. La palabra “perseverad” (proskartereite) significa ser constante, perseverante y en forma permanente en la oración. Significa estar en la oración en forma constante e inquebrantable; estar en comunión e inquebrantable compañerismo con Dios. Significa andar y respirar oración; vivir, moverse y permanecer con todo nuestro ser en oración. Significa nunca enfrentar un momento sin la oración.

       ¿Cómo es esto posible? Cuando tenemos tantas tareas y asuntos que exigen nuestra atención, ¿cómo podemos continuar y andar inquebrantablemente en la oración? Lo que la Biblia quiere decir es que…

    • desarrollemos una actitud de oración
    • andar en un espíritu de oración
    • tomar un recreo mental de nuestro trabajo y pasar un momento en oración
    • orar siempre cuando nuestras mentes no estén ocupadas con alguna ocupación
    • levantarse temprano y orar antes de comenzar las actividades cotidianas. Pasar un momento de adoración con Dios en oración. Hacer de esto una práctica continua.
    • orar antes de ir a dormir Pasar un momento extenso en oración antes de ir a dormir. Hacer de esto una práctica continua.

       Con toda honestidad, la gran mayoría de nosotros desperdiciamos mucho tiempo en pensamientos vagos y en ensueños inútiles, perdiendo así un valioso tiempo que se podría aprovechar para la oración. Si aprendiéramos a cautivar esos minutos para la oración, descubriríamos qué es andar y vivir en la oración. Note un hecho crítico: Esta es la tarea del creyente. No es algo que Dios pueda hacer por nosotros. Somos nosotros los que debemos disciplinamos para orar. Si no oramos, entonces la oración nunca será dicha.

       La Biblia es clara: el creyente debe “perseverar en la oración”.

       “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:5).

       “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mt. 7:7).

       “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Jn. 16:24).

       “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Fil. 4:6).

       “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Col. 4:2).

       “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (Stg. 5:13).

       “Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente” (1 Cr. 16:11).

    ▬ 2. En segundo lugar, velar en oración. La palabra “observad” (gregorountes) significa permanecer despierto, estar alerta, estar activo, concentrado. Significa pelear contra las distracciones, los pensamientos vagos, la inútil ensoñación diaria, el aletargamiento y la somnolencia. Significa disciplinar nuestras mentes y controlar nuestros pensamientos en la oración. Para ser francos, este es un problema que aflige al creyente. El exceso de trabajo, el cansancio, la presión: una lista innumerable lista de cosas que puede hacer difícil la concentración para la oración. Esta es la razón por la cual Pablo acentúa la necesidad de velar en oración. Pero advierta que velar en oración es la tarea del creyente. Nuevamente, no es algo que Dios haga por nosotros. Somos responsables por velar y concentrarnos. Somos nosotros los que debemos disciplinar y controlar nuestros pensamientos. Por esta razón, nunca debemos dejar de orar. Debemos…

    • pelear siempre contra el aletargamiento y los pensamientos vagos.
    • aprender a concentrarnos, disciplinar nuestra mente y controlar nuestros pensamientos
    • enseñarnos a observar la oración.

       “Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26:40-41).

       “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lc. 18:1).

       “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lc. 21:36).

    ▬ 3. En tercer lugar, orar con acción de gracias. Cuando alguien hace algo por nosotros, nosotros le agradecemos. La única persona que ha hecho más por nosotros que ninguna otra es Dios. Por lo tanto, debemos agradecerle a Él. De hecho, Dios continúa bendiciéndonos y ayudándonos, su mano está constantemente sobre nuestras vidas, cuidándonos y protegiéndonos, por lo tanto, deberíamos agradecerle a Él continuamente. Nuestra oración se debe elevar a Él durante todo el día a medida que nos ocupamos de nuestros asuntos cotidianos. No debe pasar jamás una hora sin que hayamos orado y agradecido a Dios varias veces. Jamás debemos olvidar a su Hijo. Él tomó nuestros pecados sobre Él y cargó con el juicio y el castigo por nosotros. Solo esto debe llenar continuamente nuestros corazones con acción de gracias y alabanza.

       “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Co. 15:57).

       “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20).

        “¡Gracias a Dios por su don inefable!” (2 Co. 9:15).

       “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef. 5:20).

       “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Ts. 5:18).

       “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (He. 13:15).

       “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9).

       “Alabad a Jehová, invocad su nombre, dada conocer en los pueblos sus obras” (1 Cr. 16:8).

        “Cantad a Jehová, que habita en Sion; publicad entre los pueblos sus obras” (Sal. 9:11).

       “Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo” (Sal. 50:14).

       “Te alaben los pueblos, oh, Dios; todos los pueblos te alaben” (Sal. 67:3).

       “Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación” (Sal. 68:19).

       “Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos; oirán mis oídos de los que se levantaron contra mi, de los malignos” (Sal. 92:11).

    ▬ 4. En cuarto lugar, orar por los demás, en particular por su ministerio. Ser un intercesor para los ministerios de Dios. Recuerde que Pablo estaba en la prisión, pero note por qué él pidió orar. William Barclay señala que Pablo pudo haber pedido que la iglesia ore por su liberación, dado que en su juicio tuvo un veredicto de inocente (él era inocente), o por un final pacífico para su vida. Pero esto no fue lo que él solicitó. Solicitó una oración por su ministerio. Él deseaba que los creyentes oraran para que Dios le diera…

    • la oportunidad para el testimonio, para hablar del misterio o salvación en Cristo.
    • audacia para testificar (v. 4).

       Siempre debemos recordar que la oración es una de las leyes del universo. Es una ley negada por muchos e ignorada por otros. Aun los que la entienden como una de las leyes de Dios, a menudo la rechazan. No obstante, Dios ha establecido la ley espiritual que Él obra en respuesta a la oración. Creámoslo o no, Dios claramente dice que la oración es una ley del universo. La oración es la ley por la cual Él obra y se mueve en nombre de los hombres y de su mundo. Por lo tanto, si deseamos las bendiciones de Dios para nuestra vida y ministerios, si deseamos que la obra de Dios siga adelante en poder y benéficos frutos, debemos orar por los ministerios del evangelio.

    Debemos aprender a interceder en la oración.

        “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Stg. 4:1-3).

       “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mt. 21:22).

       “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Jn. 15:7).

       “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré” (Sal. 91:15).

       “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jer. 33:3).

    2º Titulo: Insistencia para llevar a cabo su malvado propósito. Versículos 13 al 15. Y dijo Balac: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas; solamente los más cercanos verás, y no los verás todos; y desde allí me los maldecirás. Y lo llevó al campo de Zofim, a la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. Entonces él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a Dios allí. Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. (Léase: 1ª de Samuel 19:13 al 15. Tomó luego Mical una estatua, y la puso sobre la cama, y le acomodó por cabecera una almohada de pelo de cabra y la cubrió con la ropa. Y cuando Saúl envió mensajeros para prender a David, ella respondió: Está enfermo. Volvió Saúl a enviar mensajeros para que viesen a David, diciendo: Traédmelo en la cama para que lo mate. ▬ Ester 5:12 al 14. Y añadió Amán: También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí; y también para mañana estoy convidado por ella con el rey. Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey. Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo preparar la horca.).

       La treta de Mical, 1ª de Samuel 19:11–17. Jonatán había salvado la vida de David. Ahora su hermana Mical, la esposa de David le salva la vida. Mical amaba a David, pero nunca compartía su entusiasmo por la adoración de Dios. Se ve que era mañosa porque con decisión resuelta le descuelga a David por la ventana y luego arregla una decepción para darle más tiempo a realizar su huida. La palabra ídolo doméstico (v. 13) es terafim, cuyo significado original se ha perdido. Pero donde se usa en la Biblia se refiere a ídolos o imágenes, sean pequeños o grandes. Generalmente son guardados en la casa y utilizados en el culto familiar. El hecho de que el buen rey Josías barriera de Israel a los serafines, clasificándolos como “abominaciones”, nos hace entender que no formaban parte de la verdadera adoración a Dios (2 Rey. 23:24). Mical los tenía en casa y aunque la palabra es plural, se usa aquí como singular, traducida en el v. 16 “ídolo” o sea imagen. Incluso lo había arreglado con algo tejido de pelo de cabra para representar el cabello de David. La versión griega Septuaginta dice aquí “hígado de cabra”, usando otra palabra hebrea. Las dos palabras son similares, pero tampoco es muy lógico que ella pusiera el hígado de cabra para representar una parte de David.

       Además, se ve que Mical era una hábil mentirosa. Para apaciguar la ira de su padre le atribuye a David una amenaza. Esta última mentira sería especialmente nociva y posiblemente responsable por la decisión tomada después de darla a otro (25:44).

       Ester 5: 12 al 14. Amán planea ejecutar a Mardoqueo, 5:9–14.

       Los vv. 9 a 14 nos muestran la clase de persona que es Amán. Él realmente tiene de todo: riquezas, posesiones, poder político, honores y muchos hijos; sin embargo, para él era más importante el que todos estuvieran impresionados por lo que él era. Por eso, el que existiera una persona como Mardoqueo, sin ningún poder político, social o económico que, hasta donde Amán sabía, no le temería, era más de lo que Amán podía soportar.

       Con el consejo de su esposa y sus amigos, Amán decide no esperar unos meses hasta la matanza de los judíos para deshacerse de Mardoqueo; construye una horca tan alta que pudiera ser vista por todos. La ejecución de Mardoqueo serviría de advertencia a otros que tuvieran en mente negarle a Amán su debido respeto.

       Probablemente Ester invitó a Amán al banquete para inflar su orgullo y para que estuviera presente cuando ella haría la petición al rey y denunciaría los planes de Amán de matar a los judíos. Amán salió del primer banquete “alegre y contento” (v. 9), no sólo por el honor de la invitación personal, sino por el abundante vino que habría tomado. Su alegría se tornó en una ira casi incontenible al contemplar la falta de respeto de parte de Mardoqueo. Éste ya se habría quitado la ropa de luto (4:2) y estaba sentado en su lugar acostumbrado, “en la puerta real”.

       Amán pudo contenerse en su ira y fue rápidamente a su casa para reunir a sus familiares y amigos para compartir su disgusto y solicitar de ellos consejos en cuanto al procedimiento más apropiado a seguir (v. 10). En su orgullo, se jactaba de sus enormes riquezas, las cuales hicieron posible la muy generosa oferta que hizo al rey con el fin de lograr su aprobación por la matanza de ese “pueblo disperso y diseminado” (3:8–9). Siguió jactándose, refiriéndose a la multitud de hijos varones que tenía y los honores que el rey le había concedido, por encima de todos los demás siervos (v. 11). El hecho de tener muchos hijos varones se consideraba como señal de gran virilidad varonil, prosperidad y honor, no solamente entre los judíos sino también entre los persas. Keil y Delitzsch citan la práctica de reyes de enviar anualmente regalos a la familia que tenía más hijos varones. El honor más alto y reciente que Amán menciona fue la invitación a dos banquetes privados sólo con el rey y la reina (v. 12). Nadie más en todo el reino había recibido tan alto honor y fue por la iniciativa de la misma reina. Algunos sugieren que el autor del libro introduce este cuadro de grandeza y riqueza de Amán para contrastar su humillación y muerte (comp. Luc. 14:11). Es evidente que, a esta altura, Amán ignoraba que Ester era judía. Era un secreto que ni el rey mismo sabía. Amán estaba saboreando ya la rica comida, abundante vino e íntima relación con el rey y la reina otra vez el día siguiente, sin sospechar las sorpresas y tragedia que le esperaban.

       Sin embargo, ni la exagerada riqueza, ni el puesto más elevado de honor en el reino, segundo sólo después del mismo rey, ni la íntima relación que gozaba con el rey y la reina, todos juntos no lograban satisfacer su orgullo y suavizar su amargura y su honor ofendido por Mardoqueo (v. 13). Amán había pedido consejos a Zeres, su esposa, y a los amigos reunidos y ellos no tardaron en recomendar un plan (v. 14). Mardoqueo tendría que ser colgado en una horca de casi 25 metros de altura a fin de que se viera desde muy lejos y sirviera como un anticipo de la matanza de todo el pueblo judío dentro de once meses. El plan era de matarlo la mañana siguiente, antes del banquete en ese mismo día. Únicamente así, Amán podría ir al banquete aliviado y alegre. Amán se puso muy contento porque estaba seguro de que el rey, habiendo aprobado la masacre del pueblo, no tendría problema en aprobar la muerte de un solo judío.

       Aquí el autor del libro ha creado, o Dios ha diseñado, una situación de alto drama y suspenso. Amán tiene la confianza del rey y el rey no está enterado de la relación entre Mardoqueo y la reina. Ester ha postergado presentar su pedido al rey hasta la raya misma de la hora fatal para Mardoqueo, con el resultado de que la suerte de él y de los demás judíos está en suspenso. Todas las circunstancias apuntan al hecho de que ya no hay esperanza para la vida de Mardoqueo.

    3er Titulo: Amonestación para oír la voz de Dios. Versículos 16 al 18. Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. Y vino a él, y he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab; y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho Jehová? Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zipor. (Léase: San Juan 5:24. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. ▬ Hebreos 1:2. en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.).

        San Juan (5:24, 25) Jesucristo, deidad – Salvación – Pecado – Muerte: La quinta prueba de que Jesús era igual a Dios era su poder sobre el destino del hombre, el poder de salvar a los hombres de la muerte a la vida. Advierta tres puntos significativos.

    ▬ 1. Cómo se salva a los hombres.

    ‣ a. Son salvos escuchando la Palabra de Jesús. La idea es de compromiso y obediencia a ella. Para poder ser salvo, los hombres deben escuchar y seguir la Palabra de Dios, haciendo exactamente lo que Él dice.

    ‣ b. Son salvos por creer en Dios, esto es, por creer que Dios ha enviado a su Hijo Jesucristo para salvarlos.

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

       “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8).

    ▬ 2. El resultado de ser salvo: la vida eterna. Un hombre pasa del estado de la muerte al estado de la vida, del estado de la condena al estado de la justificación. Cuando un hombre es verdaderamente salvo, nunca es condenado a morir; es declarado justo y se le da vida eterna. Advierta la manera descriptiva de decirlo: “ha pasado de muerte a vida”. Advierta también que el hombre actualmente está en un estado de muerte; esto es, que el hombre está en proceso de morirse. El hombre debe morir y morirá. Él no puede detener el proceso. (Ver, He. 9:27. cp. Ef. 2:1, 5; 5:14.)

    ▬ 3. Los hechos tienen dos significados. La hora ha llegado y ahora es…

    • cuando los espiritualmente muertos pueden oír la voz del Hijo de Dios.
    • cuando los espiritualmente muertos, que oyen, pueden vivir.

       “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Co. 6:2).

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

       Hebreos (1:2) Jesucristo, deidad Heredero: Jesucristo es constituido heredero de todo. Esta es la segunda razón por la que Él es superior a los profetas. ¿Qué se entiende por heredero? Se entiende que Jesucristo debe recibir y debe ser el dueño legítimo de todo. Solo Jesucristo ha heredado todo cuanto Dios es y posee. Ningún hombre es suficientemente grande ni suficientemente digno de ser el heredero de Dios; solo Cristo. Solo Él ha vivido y andado en perfección ante Dios. Entre los hombres, solo Él ha obedecido a Dios perfectamente, por ende, solo Él ha heredado todo cuando Dios es y posee; solo

    Él ha sido nombrado Dueño de todas las cosas. ¿Qué es lo que Jesucristo debe heredar y recibir?

    => Jesucristo debe heredar todo poder en el cielo y la tierra.

       “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mt.

    28:18).

    => Jesucristo ha heredado toda la autoridad para ejecutar todo juicio sobre los hombres.

       “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo” (Jn. 5:22).

    => Jesucristo va a heredar el dominio sobre los muertos y sobre los vivos.

       “Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven” (Ro. 14:9).

    => Jesucristo va a heredar todo el universo: “Un cielo nuevo y una tierra nueva y una nueva capital del mundo”.

        “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 P. 3:10-13).

       “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido… La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella” (Ap. 21:1-2, 23-26).

    => Jesucristo va a heredar todo gobierno, un gobierno eterno.

       “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Is. 9:6-7).

       “Mas del Hijo dice: Tu trono, Oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino” (He. 1:8).

    • Jesucristo va a heredar todo poder y riqueza, sabiduría y fuerza, honor y gloria y bendición.

       “que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Ap. 5:12).

    • Jesucristo va a heredar todos los ángeles y todas las otras autoridades y potestades espirituales.

       “quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades” (1 P. 3:22).

       Jesucristo va a heredar un nombre superior a todo nombre y toda rodilla se doblará ante El vindicando su derecho como Señor y Salvador.

       “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” (Fil. 2:9-10).

       (1:2) Jesucristo, Creador ▬ Creación: Jesucristo es el Creador y hacedor de los mundos, de todos los mundos. Esta es la tercera razón por la que Jesucristo es superior a los profetas. La palabra “mundos” (aiones) también puede traducirse como siglos. Jesucristo es el Creador tanto del universo como de los siglos que transcurren uno tras otro, Creador de los

    mundos y del tiempo que transcurre de suceso en suceso, y de generación en generación. La versión Dios habla hoy lo argumenta bien:

       “Ahora, en estos tiempos últimos, nos ha hablado por su Hijo, mediante el cual creó los mundos y al cual ha hecho heredero de todas las cosas” (He. 1:2).

       En la carta a los colosenses se establece aún mejor:

       “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16).

       El asunto es el siguiente: La creación de Cristo incluye todos los mundos (plural) de todas las dimensiones del ser, dondequiera que estén y cuantos pueda haber. Esto es exactamente lo que se entiende por el plural “mundos”. Es también lo que se entiende cuando Colosenses dice que Cristo creó todas las cosas “las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades”.

    => Si existen otros planetas y seres vivientes visibles en el espacio exterior, Cristo los creó.

    => Si existen mundos y seres invisibles en otras dimensiones, Cristo los creó.

       No importa qué tipo de mundo o criaturas pueda haber, tronos, dominios, principados, o potestades, Cristo los creó a todos. No existe nada que Él no haya creado.

    • ni planeta • ni vegetación • ni estrella • ni mineral • ni criatura • ni elemento • ni dimensión • ni cosa

       “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Jn. 1:3).

       “para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1 Co. 8:6).

    “y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas” (Ef. 3:9).

       “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16).

    domingo 09 de noviembre de 2025

    Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

  • DOMINGO 02 DE NOVIEMBRE DE 2025.“LA PALABRA DE DIOS ES INALTERABLE EN TODO TIEMPO”.

      

    Lección: Números 23:5 al 11.   5. Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así.  6. Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab. 7. Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, Rey de Moab, de los montes del oriente; Ven, maldíceme a Jacob, Y ven, execra a Israel. 8. ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? 9. Porque de la cumbre de las peñas lo veré, Y desde los collados lo miraré; He aquí un pueblo que habitará confiado, Y no será contado entre las naciones. 10. ¿Quién contará el polvo de Jacob, O el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, Y mi postrimería sea como la suya. 11. Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones. 

       Comentario del contexto Bíblico: Versos 4-6: “Y Dios vino al encuentro de Balaam”, quien consideró necesario, como un verdadero hariolus, llamar la atención de Dios a los altares que se habían construido para Él, y los sacrificios que se habían ofrecido sobre ellos. Y Dios le dio a conocer su voluntad, aunque no en una señal natural de significado dudoso. Puso en su boca una palabra muy clara e inequívoca, y le ordenó que se la hiciera saber al rey.

       Versículos 7-10

       El primer dicho de Balaam. – Habiendo vuelto al holocausto, Balaam comenzó su declaración ante el rey y los príncipes reunidos. משׁל, lit., un símil, luego un proverbio, porque este último consiste en comparaciones y cifras, y por último una oración o dicho. La aplicación de este término a los anuncios hechos por Balaam (Números 23:7, Números 23:18, Números 24:3, Números 24:15, Números 24:20), mientras que nunca se usa de las profecías de los verdaderos profetas. de Jehová, sino sólo de ciertos cánticos y símiles insertados en ellos (cf. Isaías 14:4; Ezequiel 17:2; Ezequiel 24:3; Miqueas 2:4), debe explicarse no meramente por la forma poética de Balaam expresiones, el predominio de la imaginería poética, el paralelismo sostenido, la construcción de todo el discurso en oraciones breves y puntiagudas, y otras peculiaridades del lenguaje poético (p. ej., בּנו, Números 24:3, Números 24:15), pero apunta al mismo tiempo a la diferencia que realmente existe entre estas declaraciones y las predicciones de los verdaderos profetas. Estos últimos son oraciones dirigidas a la congregación, que deducen de la relación general y peculiar de Israel con el Señor y con Su ley, la conducta del Señor hacia Su pueblo ya sea en su propio tiempo o en el futuro, proclamando juicio sobre los impíos y salvación a los justos. “El ojo mental de Balaam”, por el contrario, como bien observa Hengstenberg, “estaba simplemente fijo en lo que veía; y esto lo reprodujo sin tener en cuenta la impresión que pretendía causar en aquellos que lo escucharon.” Pero la primera expresión fue de tal carácter que privó a Balac de toda esperanza de que sus deseos se cumplieran.

       Texto: «Pero tu habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina» (Tito 2:1.).

       Comentario del texto áureo: (2:1): Ministro ▬ Maestro ▬ Doctrina ▬ Palabra de Dios: El ministro debe predicar y enseñar la sana doctrina. Esto contrasta con los falsos maestros que acabamos de analizar en el pasaje anterior (Tit. 1:10-16). La palabra “sana” significa íntegra y saludable. Por tanto, sana doctrina quiere decir las doctrinas y enseñanzas de la Palabra de Dios. Las íntegras y saludables enseñanzas de la Palabra de Dios en contraste con las enseñanzas enfermizas de los falsos maestros. Las enseñanzas de los falsos maestros solo implantarán una enfermedad cancerígena en el corazón humano y traerán como resultado la muerte y la destrucción. Por tanto, la exhortación para Tito era urgente, y es urgente para todo ministro de Dios. La salud y destino del pueblo de Dios y de la iglesia están en juego.

       Pensamiento 1. Predica y enseña la sana doctrina: Las enseñanzas de la Palabra de Dios, No prediques ni enseñes tus propias ideas u opiniones ni las últimas novedades de la teología. No añadas nada a la Palabra de Dios ni quites nada de ella. Toma las enseñanzas de Dios tal cual son y predícalas y enséñalas.

       “Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mt. 15:9).

       “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la Palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la Palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Ts. 2:13).

       “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Ti. 1:3-4).

       “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido” (1 Ti. 4:6).

    1er Titulo: El enviado debe hablar solo la palabra que Dios le declare. Versículos 5 y 6. Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab. (Jeremías 1:7 y 9. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. ▬ Isaías 6:8 al 10. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved, por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.).

       Comentario del texto: Versos 4-6: “Y Dios vino al encuentro de Balaam”, quien consideró necesario, como un verdadero hariolus, llamar la atención de Dios a los altares que se habían construido para Él, y los sacrificios que se habían ofrecido sobre ellos. Y Dios le dio a conocer su voluntad, aunque no en una señal natural de significado dudoso. Puso en su boca una palabra muy clara e inequívoca, y le ordenó que se la hiciera saber al rey.

       Comentario de Jeremías 1: Los vv. 7 y 8 son distintos a todos los demás relatos de un llamamiento. Dios dice que ni la edad ni la falta de experiencia es importante. Estos no eran lo más importante para Jehovah, sino la capacidad de la persona para seguirle y para cumplir su voluntad. Es un asunto como el físico: cada acción tendrá una reacción correspondiente. Dios envía; el profeta va. Dios manda y el profeta cumple. La vida de un profeta no era suya, dependía de Dios y su palabra. Sin duda alguna Jeremías había leído las palabras que se encuentran en Deuteronomio 18:18, y sabía de esta relación especial entre Dios y su siervo, Moisés. Además, sabía de la promesa que Jehovah había hecho a Moisés en aquel momento: “Les levantaré un profeta como tú, de entre sus hermanos. Yo pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande” (Deut. 18:18). Durante su largo ministerio de unos 50 años Jeremías sabía que estaba hablando la palabra de Dios. Nunca tuvo que inventar el mensaje porque Dios le dio el mensaje que tenía que dar (comp. 37:16, 17; 38:14–18). Él mismo declara: “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí. Tus palabras fueron para mí el gozo y la alegría de mi corazón, porque yo soy llamado por tu nombre, oh, Jehovah Dios de los Ejércitos” (15:16).

       El argumento de Jeremías de que era joven y no sabía hablar tenía una respuesta inmediata. No debía decir que era demasiado joven ni tener miedo porque Jehovah iba a darle las palabras y estar con él para que no tuviera miedo al dar el mensaje de Jehovah al pueblo. Él estaría presente para librarse del miedo. Más de una vez Jehovah le “libró” de una situación peligrosa, tal como “libró” al pueblo de la esclavitud (comp. Éxo. 3:8; 5:23; 12:27; 18:4–10). Dios le daba la autoridad, y fuerza física y espiritual para ser su profeta y cumplir la misión encomendada.

       Jehovah sabía que Jeremías estaría más convencido y estimulado para su misión con un acto simbólico, y así tocó su boca y le aseguró con esta acción que había puesto sus palabras en su boca. Esto era semejante también a la experiencia de Isaías (comp. Isa. 6:6–8). El caso de Ezequiel era distinto: él comió las palabras y estas llegaron a ser parte de su propio ser. La palabra de Dios estaba dentro de él (comp. Eze. 2:8–3:3). Con la acción de tocar la boca de Jeremías, Jehovah afirmó que le había puesto sobre naciones y sobre reinos para llevarles el mensaje de juicio y castigo, pero también de esperanza y restauración.

       Este título de ser profeta a las naciones llegó a ser una realidad durante el ministerio de Jeremías. Jeremías vivía en Anatot, el pueblo donde los descendientes de Abiatar habían sido desplazados por Salomón (comp. 1 Reyes. 1:26, 27, 35) pero seguramente esta familia sacerdotal sabía de la apostasía reinante en Judá y probablemente había conocido la destrucción de Samaria, la capital de Israel, el Reino del Norte, por los asirios. Sin duda, hablaban de loseventos internacionales y sus efectos en su pueblo. Así el joven Jeremías habría tenido conocimientos de las actividades internacionales y los esfuerzos de Asiria, Babilonia y Egipto para expandir sus fronteras. Jeremías sabía que Judá sería amenazada por alguno de ellos en un momento específico y que su responsabilidad iba a ser de llevar las palabras de Jehovah a su nación.

       En los últimos capítulos del libro (45–51) hay la larga sección de los “oráculos contra las naciones”, en la cual el profeta presenta los extensos mensajes de castigo, pero también de bendición, a varias de las naciones que habían tenido un impacto sobre la vida de Israel y Judá. Estos no son los únicos oráculos que se encuentran en el libro porque Jeremías fue llamado a servir en un tiempo de convulsión internacional y Jehovah le llamaba para dar su mensaje frecuentemente. De esta forma, desde el principio Dios le permitía ver la ruina que viene de las naciones “del norte”. Más tarde, el profeta dará las palabras de Jehovah de los Ejércitos: “He aquí que el mal irá de nación en nación y un gran huracán se desatará desde los extremos de la tierra” (25:32).

       Comentario de Isaías 6: 8-10: Visión y vocación de Isaías, 6:1-13 ¿Cómo es que el ministerio profético de Isaías careciera de resultados, de efecto positivo enel pueblo? ¿Cómo es que no pudo evitar la ruina de Judá? A Isaías el resultado le era conocidode antemano, pues Dios mismo se lo había revelado en su visión de vocación o llamamiento,cuando Isaías le preguntó hasta cuándo duraría aquella esterilidad de su mensaje en el pueblo (v.11). La respuesta fue: Hasta que las ciudades queden desoladas y sin habitantes, y no hayahombres en las casas, y la tierra quede devastada… (vv. 11–13). Mediante la misión del profetala culpa del pueblo se acrecentaría y esto aceleraría el castigo final.

       La referencia sería a los resultados dramáticos de la invasión de Senaquerib a Judá, cuando estuvo a punto de tomar Jerusalén después de haber arrasado muchas de las ciudades fortificadas. Sólo después del desenlace, por intervención directa de Jehovah, Dios de Israel, Isaías llegó a ser vindicado. ¿Y acaso no fue igual la experiencia de Jeremías, de Pablo, o del mismo Señor Jesús? Jesús, tal como Isaías, recurrió al uso de parábolas para predicar al pueblo, para que de todas maneras escucharan de buena gana, aunque no vieran, ni escucharan ni entendieran de veras, para que el mensaje profético quedara como testimonio histórico (vv. 9 y 10; comp. con Mat. 12:14; Juan 13:40 y Hechos. 28:26).

       Uzías, el rey que condujo al pueblo de Judá a tanta gloria, humana y falaz, pero de todas maneras significativa, estaba a punto de morir. El rey estaba moribundo, y sobre el reino se cernían las sombras de la incertidumbre y del pesimismo. Una vez más parecía evidente que Jehovah había dejado a su pueblo a su abandono. Parecía que las promesas hechas a David acerca de un rey ideal y justo, un descendiente suyo, habían quedado frustradas. Pero no. En medio del caos humano Isaías tiene una visión del Rey, sentado sobre un trono alto y sublime (v. 1). Pero este Rey no es un hijo de David, sino el mismo Jehovah de los Ejércitos.

       El lugar de la visión era el templo en Jerusalén, y la visión era tan imponente que los bordes del vestido real de Jehovah llenaban el templo, posiblemente todo el emplazamiento del templo sobre el monte Moriah, con sus muros de contención alrededor. La visión fue acompañada por un temblor que sucedió al canto de los serafines, que decían: ¡Santo, santo, santo es Jehovah de los Ejércitos! ¡Toda la tierra está llena de su gloria! (v. 3).

       Tras esta visión, los labios de Isaías fueron purificados mediante un carbón encendido, tomado del altar por uno de los serafines. Y luego, sólo cuando se le había concedido la capacidad de estar de pie ante el Dios Santo, tiene lugar el diálogo de su llamamiento. Entonces Jehovah le expresa la inquietud que tiene por su pueblo Israel, e Isaías se presenta diciendo: Heme aquí, envíame a mí (6:8).

       Sin embargo, el mensaje profético estaba destinado a no tener como resultados la positiva conversión de Israel a su Dios, es decir, el retorno a sus demandas éticas y espirituales, como se ha visto vez tras vez en los capítulos previos. Y esto produce una fuerte desesperación en el profeta. Pero en las últimas palabras de Jehovah que concluyen la visión y el capítulo, se encierra el germen de la esperanza: … después de ser derribados, aún les queda el tronco (v. 13). Es así que Isaías comenta, ya al margen de la visión y en palabras exclamativas: Su tronco [de la nación de Israel] es la simiente santa (v. 13), aludiendo al remanente que volverá a su Dios. Con esto termina la primera parte del libro de Isaías.

    2º Titulo: El amparo de Dios nos hace vivir confiadamente. Versículos 7 al 10. Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, Rey de Moab, de los montes del oriente; Ven, maldíceme a Jacob, Y ven, execra a Israel.  ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? Porque de la cumbre de las peñas lo veré, Y desde los collados lo miraré; He aquí un pueblo que habitará confiado, Y no será contado entre las naciones. ¿Quién contará el polvo de Jacob, O el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, Y mi postrimería sea como la suya. (Léase: Salmo 27:1 y 2. Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. ▬ Salmo 125: 1 y 2. Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, Que no se mueve, sino que permanece para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, Así Jehová está alrededor de su pueblo. Desde ahora y para siempre.).

        Comentario del texto: Números 23:7

       “Balac, rey de Moab, me trae de Aram, de los montes de Oriente”, es decir, de Mesopotamia, que se describe, ya en Génesis 29,1, como la tierra de los hijos de Oriente (cf. Números 22:5). Balaam menciona las montañas de su hogar en contraposición a las montañas de la tierra de los moabitas sobre las que se encontraba entonces. “Ven, maldíceme a Jacob, y ven a amenazar a Israel”. Balac lo había enviado a buscar con este propósito (ver Números 22:11, Números 22:17). זעמה, por זעמה, imperativo (ver Ewald, §228, b.). זעם, estar enojado, aquí dar expresión a la ira de Dios, sinónimo de נקב o קבב, maldecir. Jacob: nombre poético de la nación, equivalente a Israel.

       Números 23:8-10

       “¿Cómo he de maldecir a quien Dios no maldice, y cómo amenazar a quien Jehová no amenaza?” Balac imaginó, como todos los paganos, que Balaam, como goete y mago, podría distribuir bendiciones y maldiciones según su propia voluntad, y poner tal restricción sobre su Dios como para hacerlo subordinado a su propia voluntad (ver en Números 22: 6). El vidente se opone a este engaño: El Dios de Israel no maldice a Su pueblo, y por lo tanto Su siervo no puede maldecirlo. Los siguientes versículos (Números 23:9 y Números 23:10) dan la razón: “Porque desde lo alto de los peñascos lo veo, y desde los collados lo miro. He aquí, es un pueblo que habita aparte, y no se cuenta entre las naciones. ¿Quién determina el polvo de Jacob, y en número la cuarta parte de Israel? ¿Muera mi alma como la muerte de los justos, y mi fin sea como el suyo? Hubo dos razones que hicieron imposible que Balaam maldijera a Israel: (1) Porque eran un pueblo tanto exterior como interiormente diferente de otras naciones, y (2) porque eran un pueblo ricamente bendecido y muy favorecido por Dios. Desde lo alto de los montes, Balaam miró al pueblo de Israel. La altura exterior y terrenal sobre la que se encontraba era el sustrato de la altura espiritual sobre la que el Espíritu de Dios lo había colocado, y había iluminado tanto su vista mental que pudo discernir todas las peculiaridades y la verdadera naturaleza de Israel. A este respecto, lo primero que se encontró con su opinión fue el hecho de que este pueblo habitaba solo. Morar solo no denota un retiro tranquilo y seguro, como muchos comentaristas han inferido de Deuteronomio 33:28; Jeremías 49:31 y Miqueas 7:14; pero, según la cláusula paralela, “no se cuenta entre las naciones”, expresa la separación de Israel del resto de las naciones. Esta separación se manifestó exteriormente al ojo del vidente en el hecho de que “el ejército de Israel habitaba solo en un campamento separado en la llanura. En esto su espíritu discernió la separación interna y esencial de Israel de todos los paganos” (Baumgarten). Este “morar solo” externo era un símbolo de su separación interna del mundo pagano, en virtud de la cual Israel no solo fue salvado del destino del mundo pagano, sino que no pudo ser vencido por los paganos; por supuesto, sólo mientras ellos mismos mantuvieran internamente esta separación de los paganos, y continuaran fielmente en pacto con el Señor su Dios, quien los había separado de entre las naciones para ser Su posesión. Tan pronto como Israel se perdió en formas paganas, también perdió su propia independencia externa. Esta regla se aplica tanto al Israel del Nuevo Testamento como al Israel del Antiguo, a la congregación o Iglesia de Dios de todas las épocas. ב יתח לע, “no se cuenta entre las naciones paganas”, es decir, no comparte la suerte de las otras naciones, porque tiene un Dios y protector diferente de los paganos (cf. Deuteronomio 4:8; Deuteronomio 33: 29). La verdad de esto se ha realizado tan maravillosamente en la historia de los israelitas, a pesar de que no alcanzaron la idea de su llamamiento divino, “que mientras que todos los reinos más poderosos del mundo antiguo, Egipto, Asiria, Babel, etc., han pereció sin dejar rastro, Israel, después de haber sido rescatado de tantos peligros que amenazaban con la destrucción total bajo el Antiguo Testamento, todavía florece en la Iglesia del Nuevo Testamento, y continúa existiendo también en esa parte que, aunque ahora rechazada, está destinada día para ser restaurado” (Hengstenberg).

       En este estado de separación de las demás naciones, Israel se regocijaba en la bendición de su Dios, que ya era visible en la multitud innumerable en que se había convertido. “¿Quién ha determinado jamás el polvo de Jacob?” Como no se puede contar el polvo, así es innumerable la multitud de Israel. Estas palabras remiten a la promesa de Génesis 13:16, y se aplican tanto al estado existente como al futuro de Israel. El comienzo del cumplimiento milagroso de la promesa dada a los patriarcas de una posteridad innumerable estaba ya ante sus ojos (cf. Deuteronomio 10, 22). Incluso ahora, la cuarta parte de Israel no debe ser contada. Balaam habla de la cuarta parte con referencia a la división de la nación en cuatro campamentos (cap. 2), de los cuales solo podía ver uno desde su punto de vista (Números 22:41), y por lo tanto solo la cuarta parte de la nación. מספּר es un acusativo de definición, y el sujeto y el verbo deben repetirse desde la primera cláusula; para que no haya necesidad de cambiar מספּר por ספר מי. – Pero Israel no sólo fue visiblemente bendecido por Dios con un aumento innumerable; también fue exaltado interiormente en un pueblo de ישׁרים, hombres justos u honorables. El predicado ישׁרים se aplica a Israel por su llamado divino, porque tenía un Dios justo y recto, un Dios de verdad y sin iniquidad (Deuteronomio 32:4), o porque el Dios de Israel era santo y santificado Su pueblo (Levítico 20:7-8; Éxodo 31:13) y los convirtió en Jesurún (Deuteronomio 32:15; Deuteronomio 33:5, Deuteronomio 33:26). La justicia, la probidad, es la idea y el destino de este pueblo, que nunca la ha perdido del todo, aunque nunca la ha realizado plenamente. Incluso en tiempos de apostasía general del Señor, siempre hubo un ἐκλογή en la nación, del cual se podía predicar verdaderamente la probidad y la justicia (cf. 1 Reyes 19:18). La justicia de los israelitas era “producto de las instituciones que Dios había establecido entre ellos, de la revelación de su santa voluntad que les había dado en su ley, del perdón de los pecados que había unido a la ofrenda de sacrificios. , y de la comunicación de Su Espíritu, que estaba siempre vivo y obrando en Su Iglesia, y sólo en ella” (Hengstenberg). Tal pueblo Balaam no podía maldecir; solo podía desear que el final de su propia vida se pareciera al final de estos hombres justos. La muerte se presenta aquí como el final y la culminación de la vida. “Balaam desea para sí mismo la bienaventuranza entera, plena, indestructible e inalienable del israelita, de la cual la muerte es tanto el cierre y la culminación, como también el sello y la atestación” (Kurtz). Este deseo no implicaba la esperanza cierta de una vida bienaventurada más allá de la tumba, que los propios israelitas no poseían entonces; simplemente expresaba el pensamiento de que la muerte de un israelita piadoso era un bien deseable. Y esto era, ya sea visto a la luz del pasado, el presente o el futuro. En la hora de la muerte, el piadoso israelita podía mirar hacia atrás con bendita satisfacción a una larga vida, rica “en rastros de la gracia benéfica, perdonadora, liberadora y salvadora de Dios”; podía consolarse con la deliciosa esperanza de vivir en sus hijos y en los hijos de sus hijos, y en ellos participar en el cumplimiento futuro de las divinas promesas de la gracia; y finalmente, al morir en posesión del amor y la gracia de Dios, pudo partir de allí con la gozosa confianza de ser reunido con sus padres en el Seol (Génesis 25:8).

       Comentario del: Salmo 27:1 y 2: SALMO 27: SUPLICA INDIVIDUAL. SALMO DE CONFIANZA.

      Las dos palabras clave en este Salmo son confianza y enemigos. A pesar de la persecución por los enemigos el salmista confía en Dios. Algunos piensan que el Salmo puede ser del tiempo de la rebelión de Absalón.

       La primera parte es un salmo de confianza (vv. 1–6); la segunda parte es una súplica o lamento individual en que el salmista pide socorro a Dios. Algunos piensan que son dos salmos diferentes por esta diferencia de forma y porque en la primera parte se habla de Dios en tercera persona, pero en la segunda se dirige directamente a Dios.

       Sin embargo, la singularidad de tema y de estructura litúrgica indican la unidad del salmo. Los vocablos comunes a las dos partes confirman lo mismo: salvación (vv. 1 y 9); adversarios (vv. 2 y 12); corazón (vv. 3, 8, 14); levantar (vv. 3, 12); buscar (vv. 4 y 8); vida (vv. 4 y 13, “vivientes” es el plural de la misma palabra). Por supuesto, el salmista pudo haber usado un poema ya existente para elaborar este Salmo.

    ▬ 1. Una declaración de confianza, v. 1

       ¡Qué afirmación fuerte de confianza en Dios, basada en una relación personal con él que provee una triple defensa: mi luz, mi salvación, fortaleza de mi vida! La luz disipa la oscuridad; salvación o victoria enfatiza la habilidad de Dios de dar la victoria a pesar de las fuerzas en contra; refugio o fortaleza es un lugar de seguridad.

    ▬ 2. Confianza frente a los peligros, vv. 2, 3

       Los salmistas constantemente hablan de sus adversarios y sus peligros. Devorar mis carnes es la imagen de fieras que devoran su presa; aquí se refiere a los que calumnian.

       Pablo dijo que todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús van a sufrir persecuciones. Estas persecuciones pueden ser externas, de otras personas, o internas, de la naturaleza vieja o del diablo. Efesios 6:12 dice que nuestra lucha es contra principados, contra autoridades, contra los gobernadores de estas tinieblas, contra espíritus de maldad… El salmista habla de enemigos físicos, pero el NT aplica este lenguaje de batalla también a la lucha espiritual. Venga de donde venga la oposición, el mensaje es claro, bajo la protección de Dios mi corazón no temerá.

       Comentario del Salmo 125: 1 y 2: Sólo Dios libera, vv. 1–5

       El Salmo empieza con una verdad preciosa, que Dios está por nosotros; es la misma verdad que Pablo proclama en Romanos 8:31: Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Las figuras de los vv. 3–5 recalcan la gravedad del desastre que les acechaba. Primero, un monstruo grande que viene de la mitología cananea; para el hombre era invencible. Igualmente, las aguas de las inundaciones repentinas de esos torrentes de Palestina son invencibles. Pero Dios es todopoderoso y vence todos los ataques invencibles.

    3er Titulo: Bendición de Dios al favor de su pueblo. Versículo 11. Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones. (Léase Salmo 3:1 al 4. ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Selah. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Selah. ▬ Efesios 1:3. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.).

       Comentario del SALMO 3: SUPLICA INDIVIDUAL. CONFIANZA EN LA CRISIS

       Un salmo de confianza que tradicionalmente fue usado como himno de la mañana (cf. v. 5). Es el primero de los 14 salmos cuyos títulos hablan de episodios en la vida de David (Salmos 3, 7, 18, 30, 34, 51, 52, 54, 56, 57, 59, 60, 63 y 142). Probablemente fue escrito durante el episodio mencionado en el título o después, recordando lo que vivió en ese momento.

    Joya bíblica

    Pero tú, oh Jehovah, eres escudo alrededor de mí; eres mi gloria y el que levanta mi cabeza (3:4).

       ▬ 1. Se multiplican los enemigos, vv. 1, 2

       David había perdido el apoyo del pueblo que fue engañado por Absalón, pero sabía a quién acudir en el tiempo de crisis. Muchos dicen… (v. 2) muestra que otros trataron de hacerle dudar; pues la crisis realmente era una consecuencia del pecado de David. Sin embargo, ya estaba en buena relación con Dios y supo confiar en él. Selah era una instrucción musical, probablemente significa un interludio o aumento de volumen de los instrumentos.

       ▬ 2. Clamor a Dios, vv. 3, 4

       El v. 3 empieza con un pero importante. A pesar de la apariencia de derrota segura y de que David pudiera dudar del apoyo de Dios por causa de su pecado anterior, supo que Dios le había perdonado y que estaba en su voluntad; de modo que clamó a Dios con toda confianza. Dios es su escudo, su protector, pero, es más, es su gloria, es un honor servir a tal Señor. El que levanta mi cabeza es “el que me lleva en victoria”. En vez de estar deprimido, cabeza abajo, confía con la cabeza levantada. Y, como siempre, me respondió.

       Comentario del Versículos 11: Balac reprochó a Balaam por esta declaración, que anunciaba bendiciones a los israelitas en lugar de maldiciones. Pero respondió a sus reproches con la observación de que estaba obligado por el mandato de Jehová. El infinitivo absoluto, בּרך, después del verbo finito, expresa el hecho de que Balaam había continuado expresando nada más que bendiciones. לדבּר שׁמר, observar para hablar; שׁמר, notar cuidadosamente, como en Deuteronomio 5:1, Deuteronomio 5:29, etc. Pero Balak pensó que la razón podría encontrarse en la localidad desfavorable; por lo tanto, condujo al vidente al “campo de los vigilantes, sobre la cumbre del Pisgá”, desde donde podía ver a todo el pueblo de Israel. Las palabras וגו תּראנּוּ אשׁר (Números 23:13) deben traducirse, “desde donde lo verás (Israel); sólo ves su final, pero no todo” (sc., aquí en Bamot-baal). Esto es requerido por una comparación del versículo que tenemos ante nosotros con Números 22:41, donde se afirma de manera más incuestionable que en la cima de Bamot-baal Balaam solo vio “el fin del pueblo”. Por eso Balac consideró desfavorable aquel lugar, y quiso conducir al vidente a un lugar desde donde pudiera ver a la gente, sin limitación alguna. En consecuencia, a pesar de la omisión de כּי (por), las palabras קצהוּ אפס solo pueden tener la intención de asignar la razón por la cual Balak supuso que las primeras declaraciones de Balaam habían sido desfavorables. קצהוּ = העם קצה, el fin del pueblo (Números 22:41), no puede significar la nación entera o, como suponen Marck, de Geer, Gesenius y Kurtz, “el pueblo de un extremo al otro”, en cuyo caso העם קצה (el fin del pueblo) significaría todo lo contrario de קצהוּ (el fin de ello); porque העם קצה no es intercambiable, ni debe identificarse, con מקּצה כּל־העם (Génesis 19:4), “todo el pueblo, desde su extremo o extremo”, o desde su último hombre; en otras palabras, “hasta el último hombre”. Menos aún significa העם קצה אפס “el fin último de todo el pueblo, el fin de todo el pueblo”, a pesar de que Kurtz considera la expresión “el fin del fin del pueblo” como una tautología intolerable. קבנו, imperativo con nun epenth., de קבב. El “campo de los vigilantes”, o “espías ((zofim)), sobre la cima del Pisga”, corresponde, sin duda, al “campo de Moab, sobre la cima del Pisga”, al oeste de Hesbón (ver en Números 21:20). El monte Nebo, desde el cual Moisés inspeccionó la tierra de Canaán a lo largo y a lo ancho, era una cumbre, y posiblemente la cumbre del Pisga (ver Deuteronomio 3:27; Deuteronomio 34:1). El campo de los espías era muy probablemente una extensión de meseta sobre Nebo; y llamado así porque los vigilantes estaban estacionados allí en tiempos de disturbios, para vigilar todo alrededor, o posiblemente porque era un lugar donde los augures hacían sus observaciones de los cielos y de las aves (Knobel). La localidad no ha sido explorada a fondo por los viajeros; pero desde el lugar aludido, debe haber sido posible pasar por alto una parte muy grande del Arboth Moab. Todavía más al norte, y más cerca del campamento de los israelitas en estos Arbot, estaba la cumbre de Peor, a la cual Balac después condujo a Balaam (Números 23:28), y donde no solo vio a todo el pueblo, sino podía ver claramente los campamentos de las diferentes tribus (Números 24:2).

       Comentario de Efesios 1:3. (1:3) Bendiciones: Las bendiciones de Dios son espirituales y celestiales, no bendiciones materiales. A lo largo de la historia, Dios ha utilizado dos métodos de bendiciones en su tratamiento con el hombre. Antes de Cristo, Dios lo bendijo con bendiciones materiales. Él le prometió a Abraham y a Israel tierra, riqueza y fama. (Véase nota y Estudio a fondo 1, Jn. 4:22; Estudio afondo I, Ro. 4:1-25. Cp. Gn. 12:1ss; 13:14-17; 15:1-7; 15-19; 22:16-18; 26:2-5, 24; 28:13-15; 31:13; 35:9-12). Pero Israel hizo un mal uso y acaparó las bendiciones materiales. En lugar de compartir sus bendiciones con otras naciones, Israel se aisló y proclamó su superioridad y los derechos otorgados por Dios por sobre otras naciones de la tierra. Sin embargo, a partir de Cristo, Dios trata con el hombre en forma espiritual, bendiciéndolo con bendiciones espirituales.

       Deben advertirse cinco cosas respecto de esto.

    ▬ 1. Las bendiciones espirituales son del Espíritu. Es el Espíritu el que controla al hombre y a las circunstancias que lo rodean. Un hombre puede sentirse mal, estar deprimido y oprimido, pero si su espíritu es fuerte, se pone de pie y conquista sus sentimientos. Controla y vence las circunstancias opresivas y vive un día victorioso. Pero si su espíritu es débil. ya sea en el trabajo o en el ocio, por lo general se queja con compasión propia, rezongando y viviendo un día vencido. Y con demasiada frecuencia los días pasan a ser semanas y meses hasta que la vida de una persona está en baja más que en ascenso, todo porque el espíritu es demasiado débil para conquistar. Así, las principales bendiciones de Dios están vinculadas con bendiciones que son espirituales, que le permiten a una persona controlar su propia vida.

    ▬ 2. Las bendiciones espirituales son exactamente lo opuesto a las bendiciones temporales. Son las bendiciones del hombre interior, las bendiciones del inmortal. Pero de todas las bendiciones. son las más gloriosas y satisfactorias. Son las bendiciones que borran la soledad, la alienación y la falta de propósito de los hombres. Son las bendiciones que le dan al hombre una superabundancia de vida.

    ▬ 3. Las bendiciones espirituales son muy superiores a las bendiciones materiales. Son permanentes, perfectas y eternas, perduran por siempre. Son de la misma naturaleza que Dios mismo. Las bendiciones espirituales existen y pueden ser experimentadas tanto en la tierra (la dimensión física del ser) como en el cielo (la dimensión espiritual del ser).

    ▬ 4. Las bendiciones espirituales se encuentran solo en Cristo. Jesucristo ha resucitado de entre los muertos y ha sido exaltado a la diestra de Dios el Padre. Él está en el cielo, rodeado de toda la atmósfera y las bendiciones celestiales. Todas las bendiciones celestiales son suyas. Él es el Señor y el Poseedor de todas las bendiciones. Por lo tanto, si una persona va a experimentar una bendición espiritual, debe estar en Cristo. Si una persona está en Cristo, entonces tiene su lugar en el cielo con Cristo. ¿Cómo es esto posible? Cuando una persona cree en Cristo, cree genuinamente, Dios toma su fe y la considera como justa. Dios considera a la persona como que es igual a Cristo, justa y aceptable. En la mente de Dios la fe en Cristo hace que una persona sea tal es Cristo: santo, justo y aceptable para el cielo. Por lo tanto, cuando una persona cree en Cristo, la mente de Dios ve a la persona en Cristo. Dios ve a la persona identificada con Cristo, sentada en el cielo. Y al estar sentada en el cielo, la persona puede experimentar todas las bendiciones del cielo. Dicho de manera sencilla, estar en Cristo significa creer tanto en el Hijo de Dios que Dios se ve exaltado, tan exaltado que Él cuenta a la persona como si fuera igual a Cristo: aceptable y digno de ser bendecido con todas las bendiciones del cielo. (Véase nota y Estudio a fondo 1, Justificación, Gá. 2: 15-16 para una discusión más profunda al respecto).

    ▬ 5. Dios trató primero con el hombre sobre las bendiciones materiales porque el hombre tenía que aprender varias cosas.

    ‣ a. Una herencia terrenal no perdura. Está sometida a ser perdida o robada. O bien evitamos que nuestras posesiones materiales se deterioren o dejamos nuestras posesiones para los que nos siguen.

    ‣ b. Una nación terrenal y una herencia material no puede traer paz ni seguridad. La paz y la seguridad son del espíritu. Las naciones terrenales y las cosas materiales son de la tierra, de naturaleza corruptible. Por eso las naciones y las cosas materiales no resuelven la lucha espiritual que siente el hombre en su propio ser. Ni tampoco las naciones o las cosas materiales borran las divisiones espirituales que existen entre los hombres y entre el hombre y Dios.

    ‣ c. El hombre tiene dentro de su ser interior un egoísmo y una codicia básicos. El hombre encuentra una tendencia, un impulso incontrolado, que desea y busca lo material y acapara lo corruptible rechazando lo espiritual

    ‣ d. El hombre debe pasar por un cambio básico de carácter para ser liberado de este impulso, de esta tendencia que provoca demasiada esclavitud, inquietud y división entre el ser de uno y entre los hombres. El hombre debe nacer de nuevo, convertirse en una nueva creación, ser un hombre nuevo, desde el punto de vista espiritual, permanente, perfecto y eterno. Y tal creación espiritual debe ser creada por Alguien muy superior a sí mismo. El hombre debe ser recreado por la mano de Dios mismo.

    Domingo 02 Noviembre de 2025

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • Lunes 20 de octubre de 2025. “EJEMPLAR ACTÍTUD DE RESPETO Y HUMILDAD DE DAVID”.

    Lección: 1ª de Samuel 26:22 al 25. Y David respondió y dijo: He aquí la lanza del rey; pase acá uno de los criados y tómela. Y Jehová pagué a cada uno su justicia y su lealtad; pues Jehová te había entregado hoy en mi mano, más yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová. Y he aquí, como tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción. Y Saúl dijo a David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David se fue por su camino, y Saúl se volvió a su lugar.

       Comentario del contexto bíblico: David protesta haber sido expulsado sin motivo de su herencia y da su acceso al lugar de adoración. Es como si estuvieran diciéndole a David: “Ve y sirva a otros dioses”. Él había actuado con justicia y lealtad, y la prueba una vez más de esta verdad sería la entrega de Saúl en sus manos (v. 23). Había tratado su vida como algo valioso (v. 24), palabra que la LXX traduce “grande” o “magnificada”. Había manifestado los atributos y las características de Dios, estimando la vida de Saúl como algo de gran valor. Pide no más que Dios le mire a él de igual manera y le proteja.

       Saúl proféticamente anunció que David triunfaría y luego volvió a su lugar. Parece que con esto Saúl se da por vencido porque nunca vuelve a perseguir a David. Nos recuerda de un misionero llamado Gobat que recibió la invitación de un jefe druso para que le visitara en las montañas del Líbano. Aceptó el misionero, pero antes de poder ir, se enfermó. En una segunda ocasión surgió otro inconveniente y a la tercera vez se espantó su guía cuando una hiena se le cruzó en el camino. Al fin [PAG 168] se enteró Gobat que el jefe realmente quería asesinarlo. Pero al ver que algo invisible le había protegido en cada caso, exclamó: “Este misionero tiene que ser siervo de Dios. Envié mensajero tras mensajero para poderle asechar en el camino, pero siempre ha sido imposible que llegara.” Así fue con David, puesto que Dios siempre le libraba de todas sus aflicciones. Lea el Salmo 64 y medite la frase: “Mas Dios” en este contexto. Vea también Romanos 5:8; 1 Corintios 3:7 y 10:13. Consulte el Salmo 124 y medite: “Si no hubiera sido por Jehovah.”

       Comentario de tema: Una actitud ejemplar de respeto y humildad se manifiesta en la capacidad de reconocer las propias fortalezas y debilidades, valorar a los demás sin comparaciones ni prejuicios, y escuchar activamente sus puntos de vista. Implica tratar a todos con cortesía, admitir errores y estar abierto al aprendizaje continuo, evitando la soberbia y la arrogancia.

    Ejemplos de respeto y humildad en la práctica

    • Escuchar activamente:

    Prestar atención cuando alguien habla y esperar el turno para expresarse, usando un tono de voz adecuado y evitando gritar.

    • Aceptar diferencias:

    Respetar las opiniones, decisiones y estilos de vida de los demás, incluso cuando no se está de acuerdo, y no esperar que cambien para ser aceptados.

    • Reconocer errores:

    Admitir las equivocaciones de forma clara y pedir perdón cuando sea necesario, mostrando arrepentimiento y disposición para enmendar la situación.

    • Valorar a los demás:

    Reconocer el esfuerzo y los logros de otras personas, sin necesidad de compararse ni de sentirse superior.

    • Ser consciente de las propias limitaciones:

    Entender que siempre hay algo nuevo que aprender y que se puede mejorar, y estar dispuesto a recibir consejos y críticas constructivas.

    • Mostrar empatía:

    Esforzarse por comprender la perspectiva de otras personas y ponerse en su lugar.

    • Actuar con sencillez:

    Mantener una actitud de servicio y cooperación, sin buscar protagonismo ni menospreciar a los demás.

    • Respetar a todos por igual:

    Tratar con el mismo respeto a las personas, sin importar su condición, experiencia o posición social.

       Jesucristo, el rey David y Moisés son algunos de los principales ejemplos de humildad en la Biblia. Jesús ejemplifica la humildad al depender del Padre y al servir a otros, incluso hasta la muerte en la cruz. El rey David mostró humildad al confesar su pecado y arrepentirse después de que el profeta Natán lo confrontara. Moisés también es citado como un hombre humilde que buscó servir a Dios y no su propia gloria.

    Ejemplos de humildad en la Biblia

    • Jesucristo:

    Es considerado el máximo ejemplo de humildad.

      • Reconoció que su poder venía del Padre y afirmó: «No puedo yo hacer nada por mí mismo» (Juan 5:30).
      • Se humilló como siervo, incluso hasta la muerte en la cruz (Filipenses 2:8).
      • Jesús enseñó a sus discípulos a ser mansos y humildes de corazón (Mateo 11:29).
    • Rey David:

    Después de su pecado con Betsabé, Dios envió al profeta Natán para confrontarlo.

      • En lugar de negarlo o defenderse, David confesó humildemente: «He pecado contra el Señor» (2 Samuel 12:13).
      • Demostró que la humildad no es no cometer errores, sino reconocerlos y buscar el perdón de Dios.
    • Moisés:

    Fue descrito como el hombre más humilde de la Tierra (Números 12:3).

      • No buscó su propia gloria, sino que se esforzó por hacer la voluntad de Dios.
      • Su ejemplo enseña a no dar demasiada importancia a la posición de autoridad, y a poner la confianza en Jehová en lugar de en la propia inteligencia (Proverbios 3:5-6).
    • Daniel:

    A pesar de ser un hombre de gran sabiduría, Daniel se mantuvo humilde ante el rey Belsasar.

      • Cuando el rey le ofreció grandes recompensas por interpretar un mensaje escrito en la pared, Daniel rechazó la recompensa y se centró en entregar el mensaje de Dios, demostrando que la humildad pone la voluntad de Dios y los intereses de otros por encima de los propios.

       La Biblia describe la humildad como mansedumbre, humillación y la ausencia del ego. La palabra griega traducida «humildad» en Colosenses 3:12. («Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia») y en otros lugares, literalmente significa «humildad de mente», entonces vemos que la humildad es una actitud del corazón, no simplemente una conducta externa. Alguien podría tener una apariencia de humildad, pero con un corazón lleno de orgullo y arrogancia. Jesús dijo que aquellos que son «pobres en espíritu» tendrían el reino de los cielos (Mateo 5:3. Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.). Ser pobre en espíritu significa que sólo aquellos que admiten una ruina absoluta de la condición espiritual, heredarán la vida eterna. Por lo tanto, la humildad es un prerrequisito para el cristiano.

       Cuando venimos a Cristo en nuestra condición pecaminosa, debemos venir en humildad. Reconocemos que somos pobres y mendigos, que venimos sin nada que ofrecerle, excepto nuestro pecado y nuestra necesidad de salvación. Reconocemos nuestra falta de mérito y nuestra completa incapacidad para salvarnos a nosotros mismos. Entonces, cuando Él ofrece la gracia y misericordia de Dios, aceptamos con humilde gratitud y comprometemos nuestras vidas para Él y los demás. «Morimos a nosotros mismos», a fin de que podamos vivir como una nueva creación en Cristo (2 Corintios 5:17. De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.). Nunca debemos olvidar que Él ha intercambiado nuestra ineptitud por Su infinito mérito, nuestro pecado por Su justicia, y la vida que ahora vivimos, la vivimos por fe en el Hijo de Dios, que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros (Gálatas 2:20. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí). Esa es la verdadera humildad.

       La humildad bíblica no sólo es necesaria para entrar en el reino, también es necesaria para ser grande en el reino (Mateo 20:26-27). Aquí Jesús es nuestro modelo. Así como Él no vino para ser servido, sino para servir, nosotros debemos comprometernos a servir a los demás, considerando sus intereses por encima de los nuestros (Filipenses 2:3). Esta actitud se opone a la ambición, vanidad y las luchas egoístas que vienen con la autojustificación y la defensa propia. Jesús no se avergonzó por humillarse a sí mismo como un siervo (Juan 13:1-16), incluso hasta la muerte de cruz (Filipenses 2:8). En su humildad, fue siempre obediente al Padre, y así el cristiano humilde debería estar dispuesto a dejar de lado todo egoísmo y sujetarse en obediencia a Dios y a Su palabra. La verdadera humildad produce piedad, contentamiento y seguridad.

       Dios ha prometido dar gracia a los humildes, mientras que a los soberbios los resiste (Proverbios 3:34; 1 Pedro 5:5). Por lo tanto, debemos confesar y dejar a un lado el orgullo. Si nos exaltamos a nosotros mismos, nos colocamos en contra de Dios, quien, en Su gracia y por nuestro propio bien, nos humillara. Pero si nos humillamos, Dios nos da más gracia y nos exalta (Lucas 14:11). Junto con Jesús, Pablo también es nuestro ejemplo de humildad. A pesar de los grandes dones y entendimiento que había recibido, Pablo se vio a sí mismo como «el más pequeño de los apóstoles» y el «primero de los pecadores» (1 Timoteo 1:15; 1 Corintios 15:9). Al igual que Pablo, el verdaderamente humilde se gloriará en la gracia de Dios y en la cruz, no en la arrogancia (Filipenses 3:3-9).

    1er Titulo: El hombre sin Dios es completamente vulnerable. Versículo 22. Y David respondió y dijo: He aquí la lanza del rey; pase acá uno de los criados y tómela.  (Léase: Génesis 4:13 y 14. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. ▬ Efesios 2:1 al 3. Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.).

       ¿Qué significa «mujeres vulnerables» en 2 Timoteo 3:6 (NTV)?

    En 2 Timoteo 3:6, Pablo explica cómo los falsos maestros «se las ingenian para meterse en las casas de otros y ganarse la confianza de mujeres vulnerables que cargan con la culpa del pecado y están dominadas por todo tipo de deseos» (NTV). La palabra griega para «vulnerables» es gunaikaria, que se refiere a las mujeres que son fácilmente engañadas o manipuladas. Al parecer, había mujeres en Éfeso que habían sido engañadas y manipuladas por falsos maestros a causa de su culpabilidad y su falta de autocontrol, que («cargan con la culpa del pecado y están dominadas por todo tipo de deseos», NTV).

       Pablo comienza el tercer capítulo de 2 Timoteo con una descripción de los falsos maestros de los últimos días (2 Timoteo 3:1-9, NBLA). En los últimos días, «los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder» (versículos 1-5). En este contexto, Pablo menciona a las «mujeres vulnerables», que se dejan influir fácilmente por los falsos maestros debido a la carga de su pecado.

       La palabra gunaikaria, traducida «mujeres vulnerables» en la NTV, es una palabra diminutiva, que significa literalmente «mujeres diminutas» o «mujeres pequeñas». Estas mujeres eran «pequeñas» en su fortaleza, «pequeñas» en su discernimiento y «pequeñas» en su conocimiento de la verdad y su compromiso con ella. Estas mujeres eran el objetivo de los falsos maestros que «se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas» (2 Timoteo 3:6). Los charlatanes trataban de ganarse el favor de las mujeres de voluntad débil, prometiéndoles alivio de su culpa y aprovechándose de sus deseos desenfrenados. De este modo, los falsos maestros seguían el ejemplo del propio Satanás, que tentó a Eva en el jardín, en lugar de atacar directamente a Adán. Si conseguían poner a las mujeres de su parte, los falsos maestros tenían un punto de apoyo en el hogar.

       Nada en este pasaje sugiere que todas las mujeres sean «vulnerables» o de voluntad débil. Pablo se refiere a un tipo concreto de mujer que era víctima de los falsos maestros. Por lo general, en la época de Pablo, a las mujeres se las mantenía aisladas y se las consideraba de una clase social inferior a la de los hombres. La mayoría eran incultas y unas pocas se relacionaban mucho en público. Fue entre estas mujeres donde los falsos maestros buscaron la forma de introducirse. Los fraudes religiosos sin escrúpulos se aprovechaban de las mujeres y de sus problemas.

       Todos necesitamos madurez espiritual y discernimiento para protegernos de los falsos maestros. El apóstol Juan exhorta: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo» (1 Juan 4:1). Los cristianos deben mantenerse firmes en la verdad. Otros pasajes, como Efesios 4:14, subrayan la necesidad de que los creyentes no se dejen llevar «por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error» (NBLA).

       Los falsos maestros «se meten en las casas» (2 Timoteo 3: 6) para encontrar a sus víctimas, explotando a mujeres vulnerables en beneficio propio. Las tácticas de los falsos maestros deberían ser una advertencia para que todos los creyentes estén alertas. En Mateo 7:15, Jesús advierte sobre los falsos profetas: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces». Introducirse sigilosamente en los hogares es aún más fácil hoy en día, con la proliferación de falsas enseñanzas en la televisión y en los dispositivos de streaming.

       La mención de «mujeres vulnerables» o «mujeres pequeñas» en 2 Timoteo 3:6 es significativa para los creyentes de hoy. No debemos ser «pequeños» en fortaleza, discernimiento o conocimiento. Debemos tener una voluntad firme. Debemos crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor. Debemos permanecer arraigados y cimentados en Cristo, que es el fundamento de nuestra fe. Además, no debemos sentirnos agobiados por la culpa del pasado; por el contrario, debemos confiar y creer que Cristo cubrió nuestros pecados pasados, presentes y futuros. «Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9, NBLA).

       Los líderes de la iglesia deben proteger a su congregación, especialmente a los vulnerables, de las prácticas engañosas de los falsos maestros. La forma principal de hacerlo es enseñar la sana doctrina. Pablo insta a Timoteo: «Predica la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonesta, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción» (2 Timoteo 4:2, NBLA). Los líderes deben enseñar la sana doctrina, instruir, corregir y animar. Al hacerlo, pueden proteger a las mujeres vulnerables y a otros creyentes de la influencia de los falsos maestros.

        Génesis 4:13 y 14. El primer homicidio y su castigo, 4:6–16. Dios nota la reacción de Caín y le ofrece ayuda de tres maneras: Primera, le hace reconocer su sentimiento negativo. Reconocer los sentimientos es el primer paso hacia una resolución correcta. Segunda, le indica que la razón de no mirar con agrado a su ofrenda está en él mismo y no en Abel. No se debe eludir la responsabilidad y echar la culpa a otro, sino corregirse y mejorar. Tercera, le advierte del pecado al que su sentimiento lo puede llevar. No obstante, Caín es responsable y capaz de dominar la situación y resolverla correctamente. Jesús elabora sobre este tema en Mateo 5:21–26 declarando que la reconciliación con el hermano (prójimo) es la solución correcta al enojo.

        Caín, sin hacer caso a Dios, descarga su resentimiento matando a Abel su hermano. Este es el primer crimen registrado en la Biblia. Fue una acción calculada fríamente y con engaño. No se especifica el diálogo que mantuvieron los hermanos ni la forma en que Caín mató a Abel, pero sí que hubo derramamiento de sangre.

       Dios confronta nuevamente a Caín quien intenta eludir toda responsabilidad. Aunque Abel está muerto, su vida no está extinguida. Su sangre, expresión de vida en el pensar bíblico, clama a Dios, Señor de la vida. Caín no muestra señal de arrepentimiento —respuesta correcta a Dios ante el pecado— y Dios lo castiga. La maldición de la tierra y el ser errante afectan a la relación de Caín con la tierra de la cual depende grandemente por su vocación. Ante el temor expresado por Caín de ser muerto por cualquiera, Dios le provee de una protección poniéndole una señal. Esta señal es expresión de misericordia de Dios (da oportunidad de arrepentimiento) y de afirmación que sólo él es el Señor de la vida.

        Efesios 2:1 al 3: (2:1) Muerte: Antes de la conversión el hombre vive una vida de muerte. Advierta las palabras “vosotros… estabais muertos”. ¿Cómo puede ser que un hombre esté vivo y a la vez muerto? La muerte nunca significa extinción, aniquilación, falta de existencia o inactividad. La muerte simplemente significa que una persona es separada, ya sea separada de su cuerpo o de Dios o de ambos. H. S. Miller dice: “La muerte es la separación de una persona del propósito o uso que era intención darle”. El hombre fue creado para conocer, comulgar, adorar y sen/ir a Dios, pero el hombre no lo hace. Si es que siquiera adora, adora sus propias ideas y conceptos de Dios, creando un dios que se ajuste a sus propias nociones, un dios que le permitirá avanzar y vivir como le plazca.

       El punto es este: El hombre no cumple su propósito en la tierra, no el propósito para el cual fue creado. Tiene poco o nada que ver con Dios. Es separado de y muerto para Dios. La Biblia habla de tres muertes.

    ▬ 1 La muerte física: La separación del espíritu de un hombre de su cuerpo. Esto es lo que los hombres comúnmente denominan muerte. Es cuando una persona deja de existir en esta tierra y es enterrado.

       “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (1 Co. 15:21-22).

       “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27).

    ▬ 2. La muerte espiritual: La separación de un hombre de Dios mientras vive y camina por la tierra. Este es el estado natural de un hombre en la tierra sin Jesucristo. Al hombre se lo ve pecando y muerto para Dios.

    [] Una persona puede andar por la vida sin Dios y sin Cristo, rechazando, rebelándose y maldiciendo a Dios. El hombre está espiritualmente separado de Dios: está muerto para Dios.

    [] Una persona puede andar por la vida como una persona religiosa, adorando a un dios de sus propios pensamientos y nociones, rechazando al único Dios vivo y verdadero que fue revelado por Jesucristo. La persona religiosa está espiritualmente separada de Dios, está muerta para Dios.

       La muerte espiritual habla de una persona que está muerta mientras vive (1 Ti. 5:6). Es un hombre natural que vive en este mundo actual, pero se dice que está muerto para el Señor Jesucristo y para Dios y sus asuntos espirituales.

    » a. Una persona que gasta su vida en una forma de vivir licenciosa está espiritualmente muerta.

       “Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado” (Lc. 15:32).

    » b. Una persona que no comparte con Cristo está espiritualmente muerta.

       “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” (Jn. 6:53).

    » c. De una persona que no tiene el espíritu de Cristo se dice que está espiritualmente muerta.

       “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).

    » d. De una persona que vive en pecado se dice que está espiritualmente muerta.

       “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).

       “Y a vosotros, estando muertos en pecado y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (Col. 2:13).

    » e. De una persona que está separada de Dios se dice que está espiritualmente muerta.

       “Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:18, 19).

    » f. Una persona que duerme en pecado está espiritualmente muerta.

       “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Ef. 5:14).

    » g. Una persona que vive en el placer pecaminoso está muerta al tiempo que vive.

    “Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta” (1 Ti. 5:6).

    » h. Una persona que no tiene al Hijo de Dios está muerta.

       “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Jn. 5:12).

    » Una persona que hace grandes obras religiosas, pero hace las obras incorrectas está muerta.

       “Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto” (Ap. 3:1).

    ▬ 3. Muerte eterna: La separación del hombre de la presencia de Dios para siempre. Esta es la segunda muerte, un estado

    eterno de estar muerto para Dios. Es la muerte espiritual, la separación de Dios que se prolonga más allá de la muerte del

    cuerpo. Se la llama la “segunda muerte” o muerte eterna.

       “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 6:23).

       “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:6).

       “Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Ts. 1:9).

       “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

       “Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados” (Stg. 5:20).

       “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte” (Ap. 2:11).

       “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).

       “El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él” (Ez. 18:20).

       Pensamiento 1: Todo el que no ha confiado en Cristo está espiritualmente muerto, muerto para Dios, muerto aun cuando vive sobre esta tierra. Esta era la vida del creyente antes de convertirse.

       (2:2) Delito, Pecado, Satanás, Mundanalidad: Antes de la conversión, el hombre vive una vida de delitos y pecados. Advierta que son estos delitos y pecados los que separan a los hombres de Dios, que lo sitúan en un estado 0 proceso de muerte. Es mientras los hombres están viviendo con delitos y pecados que están muertos (separados de Dios).

    La palabra “delitos” (paraptoma) significa caer, deslizarse, tropezarse, desviarse, descarrilarse o ir a los tumbos. Es una persona que…

    • Se sale del camino correcto.
    • No hace lo que debería hacer.
    • Tropieza y fracasa.
    • Se desvía del camino correcto.
    • Se aleja de lo que es correcto.
    • Se separa de Dios y la justicia.

       “[Cristo] El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:25).

       “Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Co. 5:19).

       “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).

       “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).

       “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (Col. 2:13).

       La palabra “pecados” (hamartia) significa perder el blanco. W E. Vine señala que el pecado es el término utilizado con mayor frecuencia para describir la condición de caído del hombre. Es lo que quiere significarse al decir que uno se queda corto de la gloria de Dios. El hombre debería vivir en un estado de gloria de Dios, pero es evidente que no lo hace. No hay gloria, ni brillo, ni esplendor, ni brillantez, ni luz que emane de su comportamiento. El hecho de escuchar un programa de noticias cualquier día es una clara evidencia del comportamiento no glorioso del hombre.

       El punto es este: Dios es perfecto pero el hombre es imperfecto. Y la imperfección es tan diferente de la perfección como lo es el día de la noche. La imperfección es escasa *total y absolutamente escasa- de perfección. El hombre siempre está lejos de la gloria perfecta de Dios:

    » El hombre no puede medirse con Dios.

    » El hombre no está en el mismo nivel que Dios.

    » El hombre no alcanza al lugar donde está Dios.

       El hombre peca. Pierde el blanco de la vida. No vive una vida perfecta. Puede ser respetable, pero es imperfecto. Nunca es todo lo que podría llegar a ser.

    » Ningún esposo o esposa está libre del egoísmo y los conflictos todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ningún padre ni ninguna madre tratan a su hijo como deberían todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ningún niño obedece a su madre o a su padre todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ningún trabajador es diligente en su trabajo cada minuto de cada día, no en forma perfecta.

    » Ningún vecino es tan bueno, cordial y voluntarioso como debería ser todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ninguna persona disciplina a su cuerpo al comer, ejercitarse y dormir todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ninguna persona controla su mente de pensamientos impuros y egoístas todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ninguna persona utiliza su mente a pleno, al máximo todo el tiempo, no en forma perfecta.

       El hombre no es perfecto, está lejos de la perfección, lejos de la gloria de Dios, lejos del propósito por el cual Dios lo creó. Esto es lo que quiere significarse por pecado. El pecado separa al hombre de Dios. El hombre está muerto (separado) en delitos y pecados. Está muerto porque tropieza y está lejos de Dios.

       “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Ro. 3:23).

       “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Ro. 5:12).

        “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias” (Ro. 6:12).

       Ahora bien, advierta un hecho significativo: Se dice que el hombre que peca anda detrás de tres cosas.

    ▬ 1. El pecador anda detrás del “curso de este mundo [o época, aion, griego] Esto simplemente significa que sigue al mundo en su(s)…

    • opiniones • posiciones • propósitos • vida • popularidad • tecnología • especulaciones • honor • posesiones • placeres • religión • ciencia • egoísmo • valores • normas

       “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mt. 16:26).

       “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).

       “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:4).

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Jn. 2:15).

    ▬ 2. El pecador anda bajo el poder de Satanás. Advierta que Satanás es llamado “el príncipe del poder del aire”. El hombre jamás fue creado para ser malo o para hacer el mal. El mal se originó con una fuerza extraña, una fuerza extraña que existe en otro mundo, el mundo espiritual o dimensión del ser. La Biblia denomina a dicha fuerza a una persona y esa persona se llama Satanás o el diablo. El mundo espiritual tiene acceso a este mundo y puede influir el espíritu del hombre. Lo que ha sucedido es que el hombre, que tiene libre albedrío, ha elegido seguir el camino de maldad de Satanás. Cuando Satanás intenta influir el espíritu del hombre para que peque, el hombre con frecuencia escucha y peca. Esto es exactamente lo que declaran las Escrituras:

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

       “Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase” (Jn. 13:2).

       “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre Los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios e este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:3-4).

       “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).

       “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (He. 2:14).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

       “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8).

       “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios” (1 Jn. 3:10).

    ▬ 3. El pecador anda en desobediencia. Muy simplemente, se niega a obedecer a Dios, se niega a hacer lo que Dios dice. Elige hacer lo que él quiere en lugar de lo que debería hacer. Y advierta: Es clasificado por Dios como uno de los “hijos de la desobediencia”. Él es un hijo de la desobediencia, es decir, está en la familia de la desobediencia, no en la familia de Dios.

       “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mt. 7:26-27).

       “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas” (1 P. 2:25).

       “Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad” (2 P. 2:15).

       “El hombre que se aparta del camino de la sabiduría vendrá a parar en la compañía de los muertos” (Pr. 21:16).

       (2:3) Lujurias: Antes de la conversión el hombre vive una vida con el desobediente del mundo. Advierta las palabras “entre los cuales”. Se refiere a los hijos de la desobediencia mencionados en el versículo anterior. Advierta que el mayor énfasis de la desobediencia está colocado en los deseos de la carne y de la mente. Cuando la mayoría de las personas piensa en deseo o lujuria, piensa en los pecados de la carne tales como:

    • Sexo ilícito • Glotonería • Intoxicación • Pereza • Pornógrafa

       Pero advierta: La mente también desea y siente lujuria. Algunas lujurias pecaminosas de la mente serian:

    • pensamientos inmorales • idolatría • enojo • envidia • incredulidad • falsas creencias

       El punto es este: E1 hombre no convertido vive para satisfacer los deseos de su carne y de su mente. En realidad, no tiene nada más para qué vivir. No conoce nada más que este mundo y sus atractivos. Por lo tanto, busca lo que más pueda poseer y disfrutar de este mundo. Su vida está centrada en si mismo, no en Dios. Centrada en el mundo, no en el cielo. Es egoísta, no es un dador. Pensando en asuntos mundanos y en rivalidades, no en sacrificios, ni en satisfacer las necesidades de un mundo que atraviesa una necesidad desesperada y la muerte. El hombre no convertido pasa su vida con el desobediente del mundo viviendo tras los deseos de la carne y de la mente.

       “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:28).

       “Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mr. 4:19).

       “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en si mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:26-27).

       “Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte” (Ro. 7:5).

       “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gá. 5:16-17).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

       “Que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios” (1 Ts. 4:4-5).

       “Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Stg. 1:15).

       “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:1-4).

       “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 P. 2:11).

       “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:16).

       (2:3) Ira, de Dios: Antes de la conversión, el hombre vive bajo la ira de Dios. Advierta la redacción de este enunciado: ▌ “éramos por naturaleza hijos de ira”.

    ▌ El hombre no convertido actúa en contra de Dios, no actúa para Dios.

    ▌ El hombre no convertido rechaza a Dios, no recibe a Dios.

    ▌ El hombre no convertido ignora a Dios, no confiesa a Dios.

    ▌ El hombre no convertido niega a Dios, no reconoce a Dios.

    ▌ El hombre no convertido maldice a Dios, no alaba a Dios.

    ▌ El hombre no convertido sirve a la religión, no sirve a Dios.

    ▌ El hombre no convertido honra una idea personal, no honra a Cristo, el mismo Hijo de Dios.

       El hombre actúa con ira en contra de Dios: Es un hijo de la ira, no un hijo de Dios. Por lo tanto, segará lo que sembró. Así como ha medido a Dios, así será medido él. La ira de Dios caerá sobre él.

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

       “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18).

       “Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia” (Ro. 2:8).

       “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia” (Ef. 5:6).

       “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2 Ts. 1:7-8).

       “Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (He. 2:2-3).

    2º Titulo: Respetando y esperando en la justicia de Dios. Versículos 23 y 24. Y Jehová pagué a cada uno su justicia y su lealtad; pues Jehová te había entregado hoy en mi mano, más yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová. Y he aquí, como tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción.   (Léase: Proverbios 11:18. El impío hace obra falsa; Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme.  ▬ San Mateo 7:2. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.).

       Pensamiento: «Respetando y esperando en la justicia de Dios» significa vivir conforme a los principios divinos mientras se confía en que Dios impartirá justicia en su tiempo y manera, incluso si las situaciones actuales son injustas. Implica no tomar la justicia en nuestras propias manos, sino refugiarse en Él y confiar en su justicia, que se considera más certera que la humana. La Biblia enseña que esta postura se fundamenta en la fe, la paciencia y la esperanza en los tiempos de Dios.

    Actuar con justicia y misericordia

    • Hacer justicia: Se refiere a actuar de manera honorable y correcta en la vida diaria.
    • Amar la misericordia: Significa ser bondadosos y compasivos con los demás, especialmente con los más débiles.
    • Caminar humildemente con Dios: Implica vivir en una relación correcta con Él, reconociendo Su voluntad y Sus normas.

    Esperar la justicia divina

    • Confianza en Dios:

    Es la creencia de que, al esperar en Él, se está confiando en la persona que puede realmente defendernos y hacer justicia de manera perfecta.

    • Paciencia:

    La Biblia insta a ser pacientes, entendiendo que la paciencia del Señor es para salvación.

    • Perseverancia:

    Se nos llama a ser persistentes en la oración y en la búsqueda de la justicia, ya que Dios escucha el clamor de los que esperan en Él.

    El futuro de la justicia divina

    • Justicia final:

    La esperanza se basa en la promesa de que «en el día de Dios» habrá un nuevo cielo y una nueva tierra donde reinará la justicia.

    • Recompensa para los justos:

    Los salmos mencionan que los que aman la paz y la justicia tendrán un futuro maravilloso y que Dios nunca abandonará a los justos.

       Proverbios 11:18. En el v. 18 las palabras shaqer 8267 (“engañador”) y seqer 7940 (“recompensa”) forman un juego de sonidos parecidos. Por un lado, el impío o malvado (ver 10:3) recibe una recompensa “engañosa”, mientras el “sembrador de justicia” (ver 10:2 “rectitud”) recibirá una recompensa, que se define como fiel o verdadera. El impío es un ladrón, porque toma un salario no merecido. Pablo exhortaba a los tesalonicenses diciendo: … les ordenamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo que trabajando sosegadamente coman su propio pan (2 Tes. 3:12). Además, él afirma que nunca fue gravoso a ninguno y que no había comido de balde el pan de nadie (2 Tes. 3:7, 8). El que engaña en el lugar de trabajo es una carga para los demás.

        San Mateo 7:2. (7:2) Criticar ▬ juzgar: el que critica será juzgado. Note tres cosas.

    ▬ 1. El que critica será juzgado, precisamente por el asunto que critica. Sea lo que fuere lo que critica, por eso mismo será condenado. ¡Y qué aterrador! Su condenación será de parte de Dios mismo, no simplemente de otra persona. Tal pensamiento debe impulsamos a cuidar y amar y a vivir una vida de compasión.

    ▬ 2. El que critica será juzgado por una sola ley. la ley de pesas iguales. La ley puede ser expresada de diferentes formas.

    • La ley del juicio similar.
    • La ley de pesos iguales.
    • La ley de medidas iguales.
    • La ley de proporciones iguales.
    • La ley de igual retribución.
    • La ley del talión.
    • La ley de acción recíproca.
    • La ley del mismo pecado.

    ▬ 3., Otros pasajes de las Escrituras dicen que quien critica realmente recibirá mayor condenación.

       «Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo» (Stg. 3:1-2).

    » a. No habrá para él misericordia.

       «Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio» (Stg. 2:13).

    » b. Será juzgado.

    «Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido» (Mt. 7:2).

    » c. Será condenado.

       «Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación» (Stg. 3:1).

    » d. No será perdonado.

       «Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados» (Lc. 6:36-37).

       El creyente tiene que estar seguro de que su confesión no es mera profesión.

       Pensamiento 1. La persona que juzga y critica puede esperar ser juzgada. Porque juzgada será.

       «Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo» (Ro. 2:1; cp. w. 2-16).

       Pensamiento 2. Dios perdona al pecador humilde y arrepentido, pero juzgará al que juzga y critica. No habrá misericordia alguna para la persona que no muestra misericordia (Stg. 2:13).

       Pensamiento 3. Hay dos grandes motivos por los cuales ser compasivos y no juzgar ni criticar.

    1) «Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad» (Stg. 2: 1 l~l2).

    2) «Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta» (Stg. 5:9).

    3er Titulo: Confesión superficial desprovista de verdadera reconciliación. Versículo 25. Y Saúl dijo a David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David se fue por su camino, y Saúl se volvió a su lugar. (Léase: Proverbios 11:23. El deseo de los justos es solamente el bien; Mas la esperanza de los impíos es el enojo. ▬ San Mateo 18:33 al 35. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.).

       Léase: Proverbios 11:23. El v. 23 muestra que los justos tienen un deseo exclusivo, es decir para lo bueno o el bien. Por otra parte, el impío (ver 10:3) ha de esperar la ira divina (ver 11:4 para “ira”). Una segunda y menos probable interpretación contrapone el deseo del justo para el bien con el deseo del impío para el mal. Asimismo, la ira debe verse en el sentido del mal que el impío desea producir.

       San Mateo 18:33 al 35. (18:32-34) Muerte-juicio-maldad: llegó el gran día de rendir cuentas. Es un día que espera en el futuro de toda persona. Se trata al mismo tiempo del llamado de la muerte como del llamado a comparecer ante Dios para ser juzgado. Es la muerte y el día de juicio lo que toda persona tiene que encarar (He. 9:26).

       Note las dos bases para el juicio.

    ▬ 1. La primera base del juicio es el perdón de Dios. El perdón de Dios ha sido provisto en Cristo y siempre es accesible. Cristo es «la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1 Jn. 2:2).

        «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna  El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios» (Jn. 3:16, 18).

    ▬ 2. La segunda base para el juicio es la maldad del hombre. Es importante comprender lo que son la maldad y el pecado. Primordialmente, maldad y pecado, es «no alcanzar la gloria de Dios», no alcanzar lo que es Dios. Esto queda claramente ilustrado por este siervo malo (miembro de la iglesia). Era un hombre justo y legalmente correcto. Era un alto oficial en el gobierno y la política, servía bajo las órdenes directas del rey. Era totalmente respetado y honrado, un ciudadano sobresaliente, pero no era como Dios. No era compasivo y misericordioso, lleno de amor y perdón en su trato con otros. Hay dos grandes mandamientos que debe obedecer el siervo del Rey. Este siervo trató de obedecer el mandamiento primero: «Amar s al Señor tu Dios»; pero ignoró el segundo: «Y a tu prójimo como a ti mismo» (Mt. 22:39).

       Expresado en forma muy sencilla, un hombre malo es un hombre que no cree honestamente en Dios ni trata con diligencia de vivir como Dios (He. 11:16). Es un hombre que no cree en la realidad de Dios; no cree al punto que ello cambie su vida. Su vida no tiene compasión, misericordia ni perdón. Por eso debe encarar el juicio del Rey y ser condenado.

       «¿0 menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?» (Ro. 2:4).

       Note el juicio y la condenación que va a experimentar el hombre.

    ▬ 1. El hombre experimentará el enojo del Señor. Dos cosas son extremadamente detestables para Dios y encienden su enojo: no creer en Él, y no tener compasión y misericordia ni amor ni perdón para con los otros.

       «Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios» (He. 10:26-27).

       «Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación» (Jer. 10:10).

    ▬ 2. El hombre experimentará justicia. Note dos cosas referidas a la justicia ejecutada.

    » a. El siervo carente de misericordia recibió perfecta justicia. Recibió exactamente lo que le correspondía. Tuvo que pagar; fue castigado únicamente por lo que él debía, ni más ni menos. Recibió la pena exacta, el castigo exacto que le correspondía.

    » b. El Rey, Dios, fue perfectamente justo. Meramente ejecutó la perfecta justicia. Ejecutó lo que el siervo mismo había escogido: el pago de la correspondiente deuda.

       «Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan» (2 Ts. 1:6).

       «Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron» (He. 2:2-3).

       «Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas» (Esd. 9:10).

       «Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus idolatrías y de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehová el Señor» (Esd. 11:21).

    (18:35) Juicio: El tema es este, la persona que no perdona será juzgada. Es un asunto claro y crucial. Crucial porque determina nuestro destino eterno. No solamente tenemos que perdonar, tenemos

    que vivir una vida de perdón y misericordia. Tenemos que desarrollar

    una naturaleza de perdón y compasión. De misericordia y amor hacia otros. Si no perdonamos de todo nuestro corazón Dios tampoco nos perdonará. Note tres cosas.

    ▬ 1. El perdón sale del corazón, de la nueva naturaleza obrada por Cristo.

    ▬ 2. Cristo dice «Mi Padre», no «vuestro Padre». Dios no era el Padre del siervo. El siervo no era un genuino seguidor de Dios. Solo lo era de palabra.

    ▬ 3. La persona que no perdona a otros no conoce el perdón de Dios. Es de tanta importancia tener un espíritu perdonador que Cristo lo enseñó una y otra vez.

        «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt. 5:7).

       «Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto» (Mt. 5:44, 48; cp. Lc. 6:35-36).

       «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas» (Mt. 6:12, 14-15).

       «Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio» (Stg. 2:13).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Lunes 20 de octubre de 2025

  • Lunes 29 de septiembre de 2025. “El SIERVO DE DIOS MOSTRANDO PUBLICAMENTE SU ÍNTEGRIDAD”

    Lección: 1° de samuel 26: 13 al 16.

    1. Entonces pasó David al lado opuesto, y se puso en la cumbre del monte a lo lejos, habiendo gran distancia entre ellos. 

    2. Y dio voces David al pueblo, y a Abner hijo de Ner, diciendo: ¿No respondes, Abner? Entonces Abner respondió y dijo: ¿Quién eres tú que gritas al rey? 

    3. Y dijo David a Abner: ¿No eres tú un hombre? ¿y quién hay como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has guardado al rey tu señor? Porque uno del pueblo ha entrado a matar a tu señor el rey. 

    4. Esto que has hecho no está bien. Vive Jehová, que sois dignos de muerte, porque no habéis guardado a vuestro señor, al ungido de Jehová. Mira pues, ahora, dónde está la lanza del rey, y la vasija de agua que estaba a su cabecera. 

      Definición:  «Siervo de Dios» es un término religioso que se refiere a una persona que sirve a Dios, obedeciendo sus preceptos y siguiendo su voluntad. En la Iglesia Católica, «Siervo de Dios» es el título que se da a una persona fallecida en cuyos pasos hacia la santidad la Iglesia ha iniciado un proceso de canonización. Históricamente, el término se ha aplicado a figuras bíblicas distinguidas como el Mesías, Moisés y los profetas, y también se usa en otras religiones como el islam para describir a un creyente devoto.

       Protestantismo: Debido a su origen bíblico el título Siervo de Dios en el protestantismo se utiliza para referirse al máximo líder de la congregación. En general se emplea para describir a personas consideradas especialmente pías en su fe.

    (Nota: en la era de la gracias, Todos los hijos de Dios son siervos de Dios, porque los hijos de Dios sirven a Dios por su fe en Jesucristo, por eso se dice siervos de Dios, en IEP es un título honorifico a los pastores, pero no para enseñorearse de la grey de Dios sino para cuidar la grey del Dios.).

       Integridad: La integridad es la cualidad de actuar con honestidad, coherencia y rectitud, viviendo de acuerdo con los valores y principios propios, incluso cuando nadie está observando o hay presión externa. Se deriva de la palabra latina integer, que significa «intacto» o «entero», y se manifiesta en diferentes ámbitos, como la integridad física, moral o personal.

       Conceptos clave de la integridad

    • Honestidad y rectitud: Actuar de manera sincera, correcta y justa, haciendo lo que es correcto. 
    • Coherencia: Mantener la consistencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. 
    • Valores y principios: Adherirse a un conjunto de principios morales y éticos, y actuar de acuerdo con ellos. 
    • Independencia de la observación: La integridad implica actuar correctamente incluso sin la presencia de testigos o ante la presión social. 
    • Autenticidad: Ser fiel a uno mismo y a las propias convicciones, sin pretender ser quien no se es. 

    Tipos de integridad
    La integridad puede manifestarse en distintos aspectos de la vida:

    • Integridad personal: Se refiere a la coherencia entre los valores, principios y acciones de una persona, y su capacidad para vivir una vida auténtica. 
    • Integridad física: Implica no sufrir daño o agresión física. 
    • Integridad moral: La adherencia a principios morales y éticos. 
    • Integridad de datos: En un contexto informático, se refiere a la condición de los datos para ser completos y precisos. 
    • Integridad laboral: Ser íntegro en el desempeño de las tareas y responsabilidades en el ámbito profesional. 

    Importancia de la integridad

    • Construcción de confianza: La integridad genera confianza y respeto, tanto en las relaciones personales como profesionales. 
    • Desarrollo personal: Fortalece la autoestima y favorece la toma de decisiones correctas. 
    • Sociedad justa: Contribuye a crear una sociedad más armoniosa, justa y confiable. 
    • Vida significativa: Es la base para una vida auténtica y plena.  

    En la Biblia, la integridad significa actuar con honestidad, rectitud y una lealtad completa a Dios, viviendo en concordancia con su voluntad y principios morales. Implica ser «sin mancha» y «completo» en el compromiso con Dios, reflejando su carácter y manteniendo la verdad en las palabras y acciones. La integridad es un estilo de vida que demuestra una fe genuina y conduce a la confianza y la bendición, mientras que la duplicidad o el engaño son destruidos por su propia naturaleza. 

    • Ejemplos en las Escrituras:
      • Salmo 15: Solo los que tienen conducta intachable, practican la justicia y dicen la verdad con el corazón pueden habitar en el santuario de Dios. 
      • Proverbios 11:3: Destaca que la integridad de los rectos los guía, mientras que los infieles son destruidos por su duplicidad. 
      • Mateo 5:37: Jesús instruye a decir «sí» o «no», indicando que la integridad está en la comunicación directa y sincera. 

       Referencias Bíblicas: Mateo 5:37. «Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede»

    Tito 2:7. «presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad»

    1ª de Reyes 9:4. «Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos»

    Jueces 9:16. «Ahora, pues, si con verdad y con integridad habéis procedido en hacer rey a Abimelec, y si habéis actuado bien con Jerobaal y con su casa, y si le habéis pagado conforme a la obra de sus manos»

    Salmo 15: 1 al 5 «Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.  El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que, aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás»

       Comentario general del contexto Bíblico: El compromiso concluido, 26:13–25. David se dirigió a Abner, el fiel general de Saúl y el tío o posiblemente el primo del rey (ver 14:50, 51). Este era hombre de buen carácter y estimado por David. Al fin murió asesinado por Joab y Abisai y endechado por David, que lamentaba su muerte. Aquí se puede imaginar el efecto que produjo el grito de David sobre el ejército soñoliento de Saúl. Probablemente David gritó sobre los montes comparándose a la perdiz (v. 20), puesto que es la misma palabra. La perdiz grita evidentemente y de ahí viene su nombre. Es de notarse que la perdiz sin embargo anda en los valles o por lo menos se encuentran en mayores números en los valles. Resalta entonces lo absurdo de andar buscando una sola perdiz en los montes. Con esto David ridiculiza el tremendo esfuerzo de Saúl y sus soldados para encontrar a un hombre solo e insignificante.

       ¡El sarcasmo de David quema! Le pregunta a Abner por qué no había protegido a su rey. Habiendo fallado en su deber, merecía la muerte, juntamente con todos sus soldados. Hace pensar en los soldados romanos de Herodes que murieron por haber dejado escapar a Pedro (Hech. 12:19).

        David no se había identificado, pero ahora el rey reconoció su voz (v. 17). Tres veces le llamó hijo mío (aquí, en 24:16 y 26:17). Un sentimiento de ternura y cariño le domina momentáneamente. Las circunstancias le hacen volver a la realidad y darse cuenta que había sido engañado por su neurosis y los chismosos que por congraciarse con el rey habían dado hueco consentimiento a las falsas acusaciones contra David. A éstos acusa David de malditos (v. 19), detestados y aborrecidos. Pero David deja lugar para las eventualidades que Dios mismo haya incitado a Saúl para que le persiguiera. Y en tal caso ruega que acepte una ofrenda (lit. “que huela olor grato”). No es muy claro aquí quien ofrecería la ofrenda, David o Saúl. La palabra ofrenda se refiere casi siempre a la harina en vez de ser sacrificio cruento. Representa una vida santificada y ofrecida a Dios de manera voluntaria. Posiblemente está diciendo David que el espíritu incitador o tentador saldrá o se quitará con una entrega total de vida por parte de Saúl. Con esto no experimentará más deseo de perseguir a David. O tal vez quiere decir con esto que David mismo ofrecería algo para apaciguar a Dios y quitar de en medio el rencor y el motivo de la enemistad. De todas maneras, habrá reconciliación para que los dos anden en amistad.

       David protesta haber sido expulsado sin motivo de su herencia y da su acceso al lugar de adoración. Es como si estuvieran diciéndole a David: “Ve y sirva a otros dioses”. Él había actuado con justicia y lealtad, y la prueba una vez más de esta verdad sería la entrega de Saúl en sus manos (v. 23). Había tratado su vida como algo valioso (v. 24), palabra que la LXX traduce “grande” o “magnificada”. Había manifestado los atributos y las características de Dios, estimando la vida de Saúl como algo de gran valor. Pide no más que Dios le mire a él de igual manera y le proteja.

       Saúl proféticamente anunció que David triunfaría y luego volvió a su lugar. Parece que con esto Saúl se da por vencido porque nunca vuelve a perseguir a David. Nos recuerda de un misionero llamado Gobat que recibió la invitación de un jefe druso para que le visitara en las montañas del Líbano. Aceptó el misionero, pero antes de poder ir, se enfermó. En una segunda ocasión surgió otro inconveniente y a la tercera vez se espantó su guía cuando una hiena se le cruzó en el camino.    Al fin se enteró Gobat que el jefe realmente quería asesinarlo. Pero al ver que algo invisible le había protegido en cada caso, exclamó: “Este misionero tiene que ser siervo de Dios. Envié mensajero tras mensajero para poderle asechar en el camino, pero siempre ha sido imposible que llegara.” Así fue con David, puesto que Dios siempre le libraba de todas sus aflicciones. Lea el Salmo 64 y medite la frase: “Mas Dios” en este contexto. Vea también Romanos 5:8; 1 Corintios 3:7 y 10:13. Consulte el Salmo 124 y medite: “Si no hubiera sido por Jehovah.”

    1er Titulo: Prudente distancia que se debe tener con los adversarios. Versículo 13. Entonces pasó David al lado opuesto, y se puso en la cumbre del monte a lo lejos, habiendo gran distancia entre ellos.  (Léase: Proverbios 25:8 y 9. No entres apresuradamente en pleito. No sea que no sepas qué hacer al fin. Después que tu prójimo te haya avergonzado. Trata tu causa con tu compañero, Y no descubras el secreto a otro. ▬ Isaías 52:11 y 12 Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová. Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá delante de vosotros, y os congregará el Dios de Israel.).

       La palabra inoportuna y la palabra amena, Proverbios 25:7c-15

       Los vv. 7c–10 declaran la superioridad de la reconciliación sobre la acción legal (ver 17:9, 17; 18:24; 25:17; 26:18, 19; 27:6, 9, 10, 14, 17; Mat. 5:25; 18:15; Luc. 12:58). El que habla ha sido un testigo presencial (v. 7c) y lo lleva al nivel de un pleito, sin siquiera hablar con el “pecador”.

       Las palabras porque (v. 8) y no sea (v. 10) subrayan el concepto de “para evitar”. Al testificar en una forma apresurada, el testigo se avergüenza públicamente. Hay que entender toda la circunstancia de una ofensa y solucionarla en privado cuando sea posible (ver Mat. 18:15–17). “Deshonrar” puede significar “poner en vergüenza”.

       Los vv. 11–13 dan a conocer tres cosas que son muy especiales. En primer lugar, la palabra dicha oportunamente (ver 15:23) es como los adornos preciosos en el hogar. En segundo lugar, el maestro que corrige al oído enseñable (ver 9:8, 9) es como las joyas preciosas que se usan en el cuerpo (ver Gén. 11:22; 24:22; 35:4). En tercer lugar, el mensajero fiel (ver 13:17 para el mensajero fiel; 14:5 para el testigo fiel; 20:6 para el hombre fiel) cumple su misión exitosamente y llega de regreso como algo refrescante de la naturaleza.

       El v. 14 muestra que, así como hay una falsa esperanza de lluvia en las nubes y los vientos, hay una falsa esperanza de un regalo (ver 18:16; 21:14) de aquel que pretende ser rico (ver 13:7; Aristóteles, Ethica Nicomachea, apunta a la liberalidad como una de las once virtudes y cómo hay una deficiencia en el hombre que no regala a otros).

       El v. 15 afirma la superioridad de la paciencia y la lengua blanda, aún para lograr lo deseado del jefe y para lograr la victoria física (la paciencia y la palabra son superiores a la violencia como en 15:1; Ahiqar). “Más moscas se cazan con miel que con vinagre” refleja el espíritu del dicho.

        Comentario de Isaías 52:11-12. En los vv. 7–10 se describe la marcha triunfal de Jehovah desde Babilonia hasta Sion. El v. 7. habla de los enviados que se anticipan para hacer llegar a Sion las buenas nuevas de la salvación,

    diciendo: ¡Tu Dios reina! En el v. 8, los centinelas de Sion ya vislumbran con sus propios ojos la gloriosa llegada de Jehovah, y dan gritos de júbilo anunciando a todo el pueblo. Y en el v. 9 el profeta exhorta a las mismas ruinas de Jerusalén a prorrumpir juntas con gritos de júbilo, porque Jehovah ha consolado a su pueblo y ha redimido a Jerusalén.

       Los vv. 1–12 anuncian una nueva inmigración desde Babilonia a Jerusalén, para lo cual han de hacerse los debidos preparativos. Jehovah mismo irá delante y detrás de su pueblo, sirviéndole de protección y guía en el camino a Sion.

     

    2° Titulo: Llamado de atención par descuidar su deber. Versículos 14 y 15. Y dio voces David al pueblo, y a Abner hijo de Ner, diciendo: ¿No respondes, Abner? Entonces Abner respondió y dijo: ¿Quién eres tú que gritas al rey? Y dijo David a Abner: ¿No eres tú un hombre? ¿y quién hay como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has guardado al rey tu señor? Porque uno del pueblo ha entrado a matar a tu señor el rey. (Léase: San Mateo 26: 40 y 41. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. ▬ 1ª de Pedro 5:8. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar).

       Comentario San Mateo 26: 40 y 41: Muerte de Jesucristo: al confrontar la muerte Cristo estaba solo, ignorado por sus amigos más íntimos.

    ▬ 1. Se levantó de la oración y fue hacia los tres que supuestamente estaban orando por Él. Pero dormían. El compañerismo, el espíritu de oración y el consuelo anhelado, no estaban allí. Todos dormían. Jesús había quedado solo para luchar a solas con Dios.

    ▬ 2. Cristo les advirtió el peligro de la tentación. Los discípulos habían fracasado en orar por él, pero no deben fracasar en orar por sí mismos. Cristo dijo: «velad y orad» Ambas cosas eran importantes. Velar significa ver y orar significa prepararse. Debian velar para ver venir la tentación, y debían orar para estar preparados a recibir el ataque de la tentación.

    1. Cristo les advirtió sobre la carne y sus debilidades. Ellos dormían debido a la tensión emocional y a la angustia de la noche. Como dice Lucas, dormían porque estaban tristes, es decir, a causa de la tristeza (Lc. 22:45). La noche había causado su impacto y cobrado su precio. Estaban cansados, fatigados, y preocupados. Es difícil concentrarse en oración. dependencia espiritual de Dios para encarar las pruebas no había sido captada aún. Estaban cometiendo dos errores que son comunes entre los creyentes.

    ▬ a. Los discípulos estaban dependiendo de su propia sabiduría y fuerza en vez de depender del Espíritu de Dios para luchar las batallas que pudieran esperarlos.

    ▬ b. Los discípulos daban por concedida la liberación de Dios, en vez de asegurarse su liberación por medio del testimonio y la oración. Creían que Cristo era el Mesías; por eso creían que Dios lo iba a librar de los romanos cualquiera fuese la circunstancia. Como hombres carnales, físicos, los discípulos probablemente pensaron que la oración poco importaba. Suponían, sencillamente, que Dios obraría, dando por sentado que lo libraría. Lo que Cristo les dijo era: «Velad y orad, porque solo velando y orando pueden evitar el apartamiento cuando venga la prueba». Velar y orar son acciones que testifican de Dios.

       Este punto tiene que ser destacado: velar y orar son acciones que testifican de Dios. Cuando los hombres velan y oran, demuestran que su dependencia y confianza en Dios está bien fundamentada. Cuando Dios responde las oraciones de los hombres, demuestra que ama y cuida y libra a los que realmente esperan en Él. Sin velar y orar, Dios permite que los hombres caigan. a efectos de enseñarles que la dependencia y confianza en Él son absolutamente esenciales.

    4). Estaban fallando en permanecer despiertos y orar, de velar y velar en oración. Sus espíritus no estaban suficientemente vivos ni suficientemente alertos para vencer la carne. La somnolencia y el cansancio de la carne eran más fuertes que el espíritu (véase nota, pt. 2-Mt. 26:42-44; cp. Ef. 6:18).

       «Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su Señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles» (Lc. 12:37).

       «Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios» (1 Ts. 5:5-6).

       «Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar» (1 P. 5:8).

       «Conozco, oh Jehová, que el hombre no es Señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos» (Jer. 10:23).

       Pensamiento 1. Ningún creyente nunca está solo. Aun cuando sus amigos más íntimos descuiden el espíritu de oración y consuelo, Dios está con ellos.

       Pensamiento 2. Hay muchas pruebas que surgen inmediata e inesperadamente. Saltan sobre nosotros. Solamente la oración incesante nos prepara para la crisis (cp. Ef. 6:18).

        Comentario de 1ª Pedro (5:8): Satanás: ¿por qué debemos enfrentar los ataques y las tentaciones del diablo? Hay un motivo concreto: él es nuestro adversario, un león rugiente que busca a todos los que pueda devorar. Advierta tres puntos.

    1). El diablo es nuestro “adversario” (antidikos). La palabra griega significa un oponente legal, tal como sucede en un juicio legal. También significa un oponente cotidiano como un vecino que se opone a nosotros y actúa como nuestro enemigo. La figura es la del diablo que se nos opone de todas las maneras concebibles.

    =» Es el cuadro de Satanás en un tribunal, que actúa como nuestro adversario en el tribunal de Dios y nos acusa ante Él.

    =» Es la figura de Satanás aquí en la tierra, que se nos opone haciendo todo lo que está a su alcance para hacernos tropezar y para vencemos y destruimos.

    2). La palabra “diablo” (diabolos) en si misma significa calumniador o falso acusador. El diablo es un enemigo malicioso que nos acusa ante Dios y levanta cargos falsos en contra de nosotros. Las Escrituras enseñan que Satanás lleva constantemente nuestros pecados y transgresiones delante de Dios. que continuamente le recuerda a Dios sobre nuestra

    desobediencia. Pero advierta: las acusaciones en nuestra contra son falsas. Los cargos no son ciertos. ¿Cómo pueden ser no verdad cuando somos pecadores, puesto que ningún creyente verdadero niega su pecado? Gracias a Cristo. Le hemos recdo a Cristo y nos hemos entregado a Él, al glorioso hecho de que Él murió por nuestros pecados. Hemos confiado en Cristo para el perdón de nuestros pecados, y cuando Él nos perdona. también nos quita nuestros pecados. Ya no somos culpables de pecado. Por lo tanto, las acusaciones y cargos de Satanás en contra de nosotros son falsos. ¿Por qué, entonces, nos acusa y presenta estos cargos a Dios? ¿Para qué le recuerda nuestros pecados a Dios una y otra vez? Para lastimar a Dios, para herir su corazón. Él es el diablo, el que se opone a Dios y a todo lo que Dios representa. Hace mucho tiempo, un poco antes de que el mundo fuera creado, al parecer él era el ángel superior de toda la creación. Dios lo había creado como el ser espiritual más elevado en el universo. En esa época su nombre era Lucifer. Pero hizo lo que tantos hombres hacen se rebeló contra Dios- y condujo a otros seres angélicos para que se rebelarán contra él. Por lo tanto, Dios lo juzgó y lo arrojó de su posición exaltada en el cielo. Por lo que podemos entrever en las Escrituras, esto es lo que le sucedió a Satanás, así fue como se convirtió en el diablo, el terrible opositor de Dios (véase Estudio a fondo 1, Ap. 12:9 para profundizar al respecto. Cp. Is. 14:12-17; Ez. 28:11-19. Ver también nota, 2 Co. 4:4).

       La cuestión es esta: el diablo hace todo lo que puede para herir y lastimar el corazón de Dios. Por lo tanto, constantemente le recuerda a Dios nuestros pecados. Por supuesto, esto significa que el diablo hace todo lo posible para tentarnos y llevarnos al pecado, dado que cuanto más pecamos, más herimos a Dios.

       Pensamiento 1. Piense en lo que esto significa: cómo debe sufrir el corazón de Dios cuando nosotros pecamos. Nosotros somos creyentes, personas por quienes Dios entregó a su Hijo en la cruz. Dado que Dios pagó tal precio ~en realidad depositó su ira contra su propio Hijo a causa del pecado- piense cuánto le debe doler cuando pecamos, especialmente cuando profesamos amarlo. El diablo es un calumniador; nos calumniará constantemente ante Dios. Usará nuestro pecado para lastimar a Dios tanto como sea posible. Este es el motivo por el cual debemos enfrentar al diablo: debemos proteger el corazón de Dios. No debemos llevar dolor ni pena al corazón de nuestro Padre.

       “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (Ap. 12:9-10).

       “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás, a Jehová dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.” (Job 1:6-12)

       “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle” (Zac. 3:1).

    3). Él es como un león rugiente que busca devorar a todos los que puede. El león rugiente da una idea de enojo, fortaleza, ferocidad y crueldad. Satanás es mostrado en su enojo (contra Dios y todos los creyentes), fuerte, feroz y cruel. Advierta: las Escrituras dicen que anda rugiendo con furia y crueldad en la ferocidad de su fuerza, buscando a alguien a quien atacar y devorar. ¿Cómo puede Satanás devorar a una persona? Jesús nos lo dice en una de las enunciaciones más impactantes jamás hechas sobre el hombre. Él dijo que una persona que no confía ni sigue a Dios como su Padre ciertamente está a las órdenes de su padre, el diablo. En otras palabras, Jesús dice que todos los incrédulos tienen al diablo como padre.

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

       Advierta que Jesús nos está diciendo cómo el diablo devora al hombre. Consume al hombre llevándolo a hacer cuatro cosas.

    ▬ a. El diablo nos lleva a la lujuria. Nos tienta para que cedamos al deseo de la carne y al deseo de los ojos y a la vanagloria de la vida.

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

    ▬ b. El diablo nos conduce al asesinato. El diablo procura acabar con la vida humana, busca que se pierda el hombre que experimenta la verdadera vida aquí en la tierra. El diablo destruye la existencia y toda vida abundante a su alcance: todo el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la benignidad, la fe, la mansedumbre, la disciplina.

       “Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino” (Mt. 13:19).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

       “Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia” (Job 1:9-11).

       Jesús hablaba de algo cierto: Dios no es el padre del asesinato, el diablo lo es. Los que cometen asesinatos son hijos del diablo. Pero advierta el verdadero significado del asesinato revelado por Jesús (véase nota, Mt. 5:22 para profundizar). El asesinato implica…

    • enojo. • resentimiento • golpear a una persona. • calumniar, injuriar, hablar mal de una persona y destruir la imagen de una persona (que ha sido creada a la imagen de Dios). • enemistad • un espíritu descontrolado persona. • desear la ruina una persona. • envidiar y destruir la felicidad de una persona

    ▬ c. El diablo lleva a los hombres a rechazar la verdad.

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

       “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8).

    ▬ d. El diablo lleva al hombre a mentir y a engañar.

       “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:3-4).

       “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Co. 11:13-15).

    3er Titulo: Evidencias poderosas que dan testimonio del temor a Dios. Versículo 16. Esto que has hecho no está bien. Vive Jehová, que sois dignos de muerte, porque no habéis guardado a vuestro señor, al ungido de Jehová. Mira pues, ahora, dónde está la lanza del rey, y la vasija de agua que estaba a su cabecera.  (Léase: San Mateo 7:15 al 20. Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. ▬ San Juan 1: 47 y 48. Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.).

     

       Comentario general de San Mateo 7:15 al 20 (7: 15) Falsos profetas: el principal rasgo de los falsos profetas que «vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces».

    ▬ 1. Vestimenta de ovejas: exteriormente, por su profesión, comportamiento, llamado, posición y mensaje, su apariencia es la de todos los ministros y ovejas de Dios (2 Co. 11:12-l5).

    ▬ 2. Lobos rapaces: interiormente, los falsos maestros son todo menos ovejas.

    -a. Algunos falsos maestros son como lobos porque quizá no son conscientes de no ser lo que debieran ser. Salen a hacer lo que saben hacer, ignorando que lo que hacen es corrupto y malo (v. 17). Se presentan como ovejas, pero consumen todo lo que pueden para satisfacer

    todo apetito -de convicción personal o doctrina- que puedan tener.

    -b. Algunos falsos maestros son como lobos porque salen para obtener ganancia propia, personal: ego, reconocimiento, fama, prestigio, posición, sustento, carrera y comodidad. Están primordialmente preocupados con cumplir sus propios motivos y propósitos y con forzar sus propios pensamientos y fórmulas para el éxito en la vida.

    -c. Algunos falsos profetas son como lobos porque quieren un puñado de gente entre las cuales moverse, con las cuales identificarse. Quieren seguidores que reconozcan su liderazgo en inteligencia y creatividad o conocimiento y habilidad. Se presentan como ovejas, pero aúllan sus propias fórmulas (evangelios falsos), proclamando en alta voz: «Este es el camino, anden por él». Si es posible usan todos los medios al alcance: pantalla, radio, revistas, periódicos, libros, diarios, panfletos y tratados.

       Pensamiento 1. Los falsos maestros se presentan vestidos de ovejas. Pueden engañar fácilmente.

    1). Aparecen como ovejas o mensajeros de luz (2 Co. 11:13-l5). Parecen inofensivos, inocentes y buenos. Comienzan como excelentes ejemplos en la sociedad, pero carecen de dos cosas: una vida y un testimonio cambiados por la Palabra de Dios.

       «Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras» (2 Co. 11:13-15).

       «De cierto, de cierto os digo: el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida» (Jn. 5:24).

       «Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre» (1 P. 1:23).

    2). Secreta y engañosamente predican herejías (2 P. 2:1-3; cp. Gá. 1:6-10; 1ª Co. 15: 1-4). Proclaman justicia, moralidad, rectitud y bien. Enseñan fuerza mental, emocional y física: todos los ideales altos y loables de los hombres. Pero nunca predican el verdadero evangelio del Señor viviente.

       «Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina» (2 P. 2:1).

       «Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo» (Ga. 1:6-10).

       «Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce» (1 Co. 15:1-5).

       «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo» (1 Jn. 4:1-3).

       Pensamiento 2. interiormente los falsos profetas son lobos, verdaderos lobos, consciente o inconscientemente.

    Pueden presentarse como ovejas, pero son lobos.

    1) No han confesado al Señor Jesús, ni que Dios lo ha resucitado de los muertos.

       «Que, si confesares con tu boca que Jesucristo es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación» (Ro. 10:9-10).

    2) No se han «despojado del viejo hombre» del mundo.

       «En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos» (Ef. 4:22).

    3) No han sido «renovados en el espíritu de su mente» ni se han vestido del «nuevo hombre».

       «Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (Ef. 4:23-24).

       «Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno» (Col. 3:10).

       «De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Co. 5:17).

    4) No fueron puestos por Dios en el ministerio. (Note especialmente l Ti. 1:12, el hecho que Dios tiene en cuenta a los hombres que ha escogido como dignos.)

       «Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio» (l Ti. 1:12).

       Pensamiento 3. A veces un falso profeta no sabe que es falso. Está engañando porque está siendo engañado.

       «Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados» (2 Ti. 3:13).

       «En los cuales el Dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios» (2 Co. 4:4; cp. 2 Ti. 3:1-15).

       (7:16) Falsas profetas: ¿cómo podemos saber si un profeta es falso? Hay una señal que lo revela: su fruto. Un falso profeta es conocido por el fruto del que se alimenta y con el que alimenta a otros (véanse bosquejos y notas-Jn. 15: 1-8). Si él mismo se alimenta de espinos y abrojos y no de uvas e higos, ello es una forma de saber. Si el alimento que da a otros son espinas y abrojos en vez de uvas e higos, es otro indicio para saber.

       Espinos y abrojos son alimento falso, mundanalidad (véase Estudio a fondo 3-Mt. 13:7, 22). Uvas e higos son verdadero alimento. Existe un solo alimento verdadero para el alma del hombre: el Señor Jesucristo y su Palabra. (Véanse nota-Jn. 6: l -7 1; bosquejos y notas–Jn. 6:30-36; 6:41-51. Cp. todos los bosquejos y notas de Jn. 6:1-71; Jn. 17:14-16; 17:17-19; cp. Jn. 5:24; l P. 2: 2,-3.) Un profeta tiene que alimentarse de la verdad del Señor y de su Palabra, y tiene que suministrar el mismo alimento a otros. Toda otra fuente de alimento para el alma humana es alimento falso; es espinos y abrojos (mundanalidad). Si uno lo come o lo sirve a otros, estrangula la vida del alma (Mt. 13:7, cp. l Jn. 2: 15-16; 2 Co. 6: 17-18; Ro. 12:1-2).

       Note que Cristo formula una pregunta: «¿Acaso se recogen uvas de los abrojos o higos de los abrojos?» Esto puede significar dos cosas.

    ▬ 1. ¿Se alimenta el profeta con alimento mundana o con un alimento de Cristo y su Palabra?

    ▬ 2. ¿Acaso busca una persona uvas e higos entre espinos y cardos, entre falsos profetas? Por sus frutos se conoce al falso profeta.

       Pensamiento 1. «Por sus frutos los conoceréis».

    1) «Probad [examinad] los espíritus», a los profetas (1ª Jn. 4:1).

    2) «Examinadlo todo», el fruto del profeta (1 Ts. 5:21).

       Pensamiento 2. No siempre podemos identificar a un árbol por su apariencia (corteza y hojas), pero siempre podemos reconocerlo por su fruto.

       Pensamiento 3. El fruto tiene que ver con dos cosas.

    1) Con lo que la persona lleva en su propia vida.

    2) Con lo que una persona lleva en la vida de otros. Un profeta debe ser medido por el fruto que lleva en su propia vida y el fruto que lleva en la vida de otros.

       (7:17) Falsos profetas: ¿Cuál es la verdadera naturaleza del profeta? Note algo de crucial importancia. No se juzga a un árbol por uno que otro fruto malo, sino por el buen fruto que lleva. Todo árbol produce algunos frutos malos, sin embargo, el árbol no es desechado. Un árbol no es rechazado sino cuando tiende a llevar fruto malo. Al probar y examinar a los profetas no tenemos que observar uno que otro hecho aislado; sino el promedio, la tendencia, el comportamiento total de sus vidas. ¡Qué importante! Consideraciones como las que siguen provienen de las Escrituras.

    ▬ 1. La predicación y enseñanza de los profetas. ¿Son «enemigos de la cruz de Cristo»?

       «Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es a nosotros, es poder de Dios» (1 Co. 1:18).

       «Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado» (1 Co. 2:2).

       «Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aún ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo» (Fil. 3:18).

    ▬ 2. La mente de los profetas. ¿Es normal que tengan su mente en cosas carnales o en cosas espirituales?

       «El fin de los cuales será perdición, cuyo Dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal» (Fil. 3:19).

       «Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz» (Ro. 8:5).

        «Pues, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cauto todo pensamiento a la obediencia a Cristo» (2 Co. 10:3-5).

       Comentario de San Juan 1: 47 y 48 (1:47, 48) Sencillez, Jesucristo, Conocimiento – Pecado, Expuesto: El enfrentamiento de Natanael. Sucedieron dos cosas muy importantes en el enfrentamiento de Natanael con Jesús.

    ▬ 1. Jesús conocía a Natanael, a sus creencias y su carácter.

    a). Jesús conocía sus creencias. Esto se observa cuando Jesús llama a Natanael “un verdadero israelita”. Era el epítome de un israelita, todo lo que un israelita debía ser. Creía en las promesas de Dios. Intentaba vivir de acuerdo con el pacto, la norma que Dios había establecido para Israel y estaba buscando esa esperanza bendita y aparición gloriosa del Mesías. Jesucristo conocía las creencias de Natanael.

       Pensamiento 1: Cristo conoce las creencias de un hombre, en las que este ha puesto su corazón. Conoce tanto las creencias buenas como las malas, los pensamientos divinos como los malignos del corazón humano.

       “[Cristo] no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Jn. 2:25).

       “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Co. 1:30).

       “Pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas” (1 Jn. 3:20).

       “No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; porque el Dios de todo saber es Jehová, y a él toca el pesar las acciones” (1 S. 2:3).

       “Dios, tú conoces mi insensatez, y mis pecados no te son ocultos” (Sal. 69:5).

       “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jer. 17:10).

    b). Jesús conocía su carácter. Natanael era un hombre sin ardides (dolos). Esto significa que no engañaba, provocaba ni confundía a las personas. No ocultaba lo que pensaba; decía lo que pensaba y actuaba según lo que sentía. Era franco, abierto y sincero, no engañoso ni hipócrita. Este rasgo se ve reflejado en su respuesta a Felipe. Él no ocultaría lo que de verdad pensaba (v. 46)

       Pensamiento 1: Una de las grandes tragedias del legado de las personas es que están llenas de astucias. Muchos engañan, engatusan y confunden a los demás. Pocos son directos, abiertos y sinceros, libres de engaño e hipocresía.

       “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt. 5:8).

       “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz” (2 P. 3:14).

       “Y en sus bocas no era hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios” (Ap. 14:5).

       “Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño” (Sal. 32:2).

       “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño” (Sal. 24:3, 4).

    ▬ 2 Jesús conoció lo más interior del ser de Natanael, todas las cosas con respecto a él. (Ver, Jn. 1:48.)

       Pensamiento 1: Jesús conoce todo acerca de cada hombre. Nada escapa a su ojo vigilante, ni siquiera un solo pensamiento.

    1) Esto ofrece gran esperanza al hombre que se acerca a Cristo. Él puede ayudarlo al satisfacer su necesidad y darle propósito y rumbo a su vida.

    2) Esta es una gran advertencia para el hombre que va alegremente en su camino, pensando que su pecado está oculto y no será juzgado.

       “Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse” (Lc. 12:2).

       “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios” (1 Co. 4:5).

       “Si pequé, tú me has observado, y no me tendrás por limpio de mi iniquidad” (Job 10:14).

       “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor” (Jer. 2:22).

       “Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos” (Jer. 16:17).

       “Y no consideran en su corazón que tengo en memoria toda su maldad; ahora les rodearán sus obras; delante de mí están” (Os. 7:2).

       “Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres” (Am. 5:12).

       ESTUDIO A FONDO 3

       (1 :48) Higuera -Adoración: En Palestina la higuera representaba la paz, la seguridad, el descanso y la adoración (cp. 1 R. 4:25; Mi. 4:4). Con mucha frecuencia un hombre buscaba la soledad y la adoración bajo su higuera. No hay duda que esto era lo que Natanael había estado haciendo. Cuando Jesús le dijo a Natanael que lo había visto bajo su higuera, Él le estaba diciendo que sabia todo acerca de él, incluso los más profundos anhelos de su corazón. Jesús conocía la falta de esperanza de Natanael. Conocía su ansia de paz y liberación. Esto era suficiente para que Natanael diera su vida a Jesús para siempre.

       (1:49) Confesión – Decisión: La convicción de Natanael. Confesó que Jesús era el Rabí (Profeta), el Hijo de Dios, el Rey de Israel. Advierta dos cosas.

    ▬1. La rapidez con que Natanael confesó a Jesús como su Señor.

       “A cualquiera, pues, que me confíese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 10:32).

       “Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios” (Lc. 12:8).

       “Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Ro. 10:9).

       “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Jn. 2:23).

       “Todo aquel que confíese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios” (1 Jn. 4:15).

    ▬ 2. La claridad con que Natanael comprendió quién era Jesús.

    -a. Él era el “Rabí”, el gran Maestro o Profeta prometido a Israel (Ver nota, Lc. 3:38 para una mayor discusión al respecto).

    -b. Él era el Hijo de Dios (Ver notas, Jn. 1:1, 2; 1:34 para mayor discusión.)

    -c. Él era el Rey de Israel (Ver Estudio a fondo 4, Jn.1:49 para mayor discusión)

       ESTUDIO A FONDO 4

       (1:49) Jesucristo, Rey de Israel: Jesús era declarado el Rey mesiánico. Dios le había dado a David y a su linaje (el Mesías)

    la promesa de gobierno eterno (2 S. 7:12; Sal. 39:3ss; 132: 1 1). Advierta la frecuencia con que Jesús fue llamado el hijo de

    David. (Cp. Mt. 12:23; 15:22; 20:30,3l; 21:9, 15; Hch. 2:29-36; Ro. 1:3; 2 Ti. 2:8; Ap. 22:16.) Era el título común y el concepto popular del Mesías. Generación tras generación de judíos ha ansiado y buscado al liberador prometido de Israel.

       El pueblo esperaba que Él fuera un gran general que liberaría y restauraría la nación a su grandeza. De hecho, esperaban que hiciera que la nación fuera el centro del universo. Con la ayuda de Dios, Él conquistaría el mundo y centraría la gloria y la majestad de Dios mismo en Jerusalén; y desde su trono, el trono de David, llevaría a cabo el fuego mesiánico del juicio sobre las naciones y los pueblos del mundo. Estas notas demostrarán cuál era el concepto judío del Mesías.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Lunes 29 de septiembre 2025