Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • LUNES 15 DE DICIEMBRE DE 2025.“DIOS, EN SU SOBERANÍA Y OMNIPOTENCIA (Y NO LA ADIVINA), HIZO VENIR A SAMUEL”.

    LECCIÓN: 1ª de Samuel 28:11 al 14. 11. La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel. 12. Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: 13. ¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. 14. Él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia. 

       Comentario del contexto: Saúl advertido de lo porvenir, 28:11–14. La adivina evoca el espíritu de Samuel, pero cuando aparece, se asusta y grita. No era lo que ella esperaba. La encantadora o médium sabía tener una relación con su espíritu familiar, en espíritu malo o sea demonio, que tendría que ver especialmente con ella. Este no apareció, sino que vio otra forma, completamente extraña. Le infundió temor. En su estado de clarividencia reconoció a Saúl o quizás Samuel se refirió a él por nombre para que la adivina supiera quién era. Aunque Saúl no había visto nada todavía, su trama de engaño se hizo pedazos. El ser humano no engaña a los espíritus, sean buenos o sean malos. Pero los espíritus malos procuran engañar a los seres humanos (Apoc. 12:9).

       La adivina vio un “ser divino” (lit. dioses) que subía (verbo singular). Cuando esta palabra plural (dioses) se usa con verbos singulares se puede referir a dioses falsos, ángeles u otros seres sobrenaturales. Probablemente aquí se refiere al último, como traduce la versión Berkeley: “una forma parecida a un dios”. Por la descripción Saúl le reconoció como Samuel (ver 1 Sam. 2:19 y 15:27 donde identifica su manto que vestía en vida). En este momento Samuel evidentemente habló directamente a Saúl dejan-do fuera a la médium. La conversación que sigue excluye a la adivina, algo inusitado y no sigue el mol-de de un caso clásico del espiritismo. No forma ningún patrón para los que procuran justificar la práctica de comunicarse con los muertos por medio del espiritismo.

       Se ha discutido mucho el caso de Samuel, si realmente era Samuel o si era un espíritu que le imitaba. Los judíos a través de los siglos, según Carroll, aceptaban el texto lit. como es. Y según el libro apócrifo Eclesiástico 46:20 dice: “Después de su muerte Samuel profetizaba y manifestó al rey su fin, y levantó su voz desde la tierra en profecía.” Josefo, el historiador judío, también acepta este pensamiento, que Samuel realmente apareció. Pero añade que Dios le envió y que no vino por la evocación de la adivina. La LXX parece verificar esto con su traducción de 1 Crónicas 10:13. Dice: “Así que Saúl murió por sus transgresiones, habiendo transgredido la palabra de Dios, no guardándola, por-que buscó a una adivina y Samuel el profeta le contestó…” Si así fuera, sería el único caso de ello en la Biblia y de ninguna manera establece la práctica o la posibilidad de evocar a los muertos. Jesús conversaba con Moisés y Elías en el monte de la transfiguración (Mat. 17) y evidentemente los tres apóstoles oían. Se les permitía entrar por un solo momento en el mundo celestial. Pero resultó para su bendición y no para maldición como en el caso de Saúl.

        Algunos señalan el hecho de que Samuel le indicó que al día siguiente estaría con él, pero que real-mente serían tres días. De esta manera piensan probar que no hubiera sido Samuel porque él hubiera dicho la verdad. Parece, sin embargo, que fue al día siguiente que Saúl y sus hijos murieron. El relato del cap. 29 es algo que hubiera pasado antes o mientras y no es necesariamente cronológico. Saúl además no vio nada simulado o ficticio en su encuentro con Samuel. Al contrario, el mensaje de Samuel, como siempre, le dejó postrado y sin fuerzas. Saúl, por querer saber lo que no le tocaba saber, consultó a una encantadora y pagó con su vida el precio de su transgresión según la ley.

    ENTENDIMIENTOS PREVIOS:

    »1. En el pasaje nunca se devela que el agente que habla con Saúl sea un demonio. Por lo tanto, todo aquél que asegure que ésta sea la respuesta definitiva, a pesar de dar muchos argumentos bíblicos, estará siempre equivocado, pues el pasaje nunca lo dice. La idea de que se trata de un demonio surge de la especulación y de la idealización.

    »2. En la Biblia, no hay ningún otro pasaje o cita textual que nos revele que aquél espíritu era en realidad un demonio, por lo que no existe complemento escritural para asegurarlo. Nuevamente, la idea del demonio surge del ideal del interprete.

    »3. Tanto en el hebreo, como en las múltiples versiones del español, se menciona al espíritu con el nombre propio «Samuel»: «Y viendo la mujer a Samuel» (v.12); «Saúl entonces entendió que era Samuel» (v.14); «Y Samuel dijo a Saúl» (v.15); «Entonces Samuel dijo:» (v.16); «y tuvo gran temor por las palabras de Samuel» (v.20). Como vemos, el autor no parece interesado en dar a entender que se trataba de alguien aparte de Samuel, o algún espíritu haciéndose pasar por Samuel.

    »4. Si nos apegamos al contexto inmediato, la Biblia dice textualmente que era Samuel. No hay nada en el pasaje que nos lleve a pensar que se trataba de otro agente.

    »5. Si la Biblia es tan clara ¿De dónde entonces viene la controversia? pues del hecho de que, para muchos, es descabellado que Dios pueda mostrar su voluntad a través de una adivina. Más todavía cuando Dios mismo había prohibido, estrictamente, aquellas prácticas en Israel. ¿Pero no es acaso cierto que Dios también les prohibió matar, y luego él mismo les ordena matar? ¿Es esto una contradicción? por supuesto que no. Porque cuando Dios prohíbe matar lo hace dentro del contexto de la vida normal y cotidiana. Cuando manda a matar lo hace en un contexto diferente, de juicio y de guerra. En esta oportunidad no es distinto, Dios pudo usar el artificio de la hechicería porque estaba llevando a cabo un juicio. Dios no está dictando que ese sea el modo de vivir del pueblo. En todo caso, se trata de una excepción, no de la regla.

    CLAVES DE INTERPRETACIÓN:

    »1. Se debe considerar que Saúl ya estaba desechado por Dios. Dios no iba a cambiar su sentencia contra él. Ya su castigo estaba decretado. Dios no quiso ningún trato directo con Saúl. Por eso, no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.

    »2. Se entiende que lo que Saúl quería era cambiar la voluntad de Dios, lo que él buscaba eran indicios o estrategias de cómo ganar la batalla. No aceptaba el designio del Señor. No había, por tanto, arrepentimiento en él. El pasaje es una narración completa del juicio divino siendo llevado a cabo, lo cual incluye el encuentro entre Samuel y Saúl.

    »3. ¿Podríamos decir que Dios estaba usando un demonio para comunicar su verdad? el pasaje no lo sugiere para nada. Y en otros pasajes de la Biblia, vemos que Dios nunca se valió de demonios para proclamar la verdad. Antes, se los prohibía.

    »4. Si esto se tratara de un demonio y el engaño de Satanás: ¿Podríamos decir que el demonio podría predecir el futuro con exactitud, tienen acaso estos espíritus presciencia como lo tiene Dios? Claro que no, en el libro de Job podemos ver como Satanás podía especular sobre la respuesta del siervo del Señor, pero Dios sabía con exactitud cuál sería la respuesta.

    »5. Algunos otros sugieren que era imposible que un ser humano tenga tal poder de hacer volver de los muertos a alguien. Pero, nuevamente, se está ignorando el contexto. Todo está girando en base al juicio divino y sus designios. En simples palabras, quién está realizando todo esto es Dios. Además, si observamos con atención, ocurre algo extraño. La mujer parece quedar aterrada con lo que estaba viendo en ese momento. Leamos:

    «Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: ¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra.»

       Esto parece indicar que, para la mujer, esto era algo totalmente nuevo. Su reacción, y además que, efectivamente, viera al espíritu de Samuel subiendo desde la tierra, confirma que esto es verdadero. Pues para ese entonces, las almas iban al Seol, sean justos o impíos, todos iban al lugar de los muertos. La mujer estaba acostumbrada a los espíritus demoniacos y a sus engaños, pero esta vez ella es la sorprendida.

    »6. Otros también ponen como objeción, de que se trata de Samuel, el hecho de que el espíritu tenía forma corporal (como un anciano), y que llevara un manto encima. Pues las almas no tienen forma ni mucho menos vestimenta. Pero, obviamente, ya que estamos hablando del juicio de Dios, la idea era que a Saúl no le quepa duda de que se trataba de Samuel. Dios, muchas veces, habla o hace las cosas desde la perspectiva humana.

    »7. ¿Tenemos alguna evidencia bíblica de lo que acabamos de decir? Claro que sí. Recuerden el monte de la transfiguración. ¿Quiénes se aparecieron y hablaron con Jesús? Pues Moisés y Elías. ¿Cómo supo Pedro que se trataba de ellos? obviamente porque vio sus características. Además ¿Podríamos decir que era Dios usando a demonios que se parecieran a Moisés y Elías? No, el texto es claro en decir que eran ellos, al igual que 1 Samuel 28 es claro en decir que es Samuel quien aparece a Saúl.

    »8. Por otro lado, decir que un demonio estaba interesado en engañar a Saúl, en este contexto, queda fuera de todo sentido.

       CONCLUSIÓN: Como vemos, los indicios nos llevan a pensar que el argumento que se queda con que el espíritu si era el de Samuel, es muy plausible. Aún así, si alguien todavía quiere seguir creyendo que se trata de un demonio, puede hacerlo. Esto no es algo fundamental ni contradice pasajes o doctrinas de la Biblia. Lo que se ha demostrado en este post es que, creer lo que el pasaje dice textualmente, que se trataba del Samuel verdadero, tiene mucha coherencia bíblica. Gracias por tu atención a este escrito, por favor compártalo para bendición de otros. (https://pastorjonatan.com/).

    1er Titulo: La dirección de Dios nunca se debe buscar a través del espiritismo. Versículo 11. La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel. (Léase: Levítico 19:31. No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios.; Los Hechos 19:13. Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.).

       Definición de espiritismo: m. Creencia en que, a través de un médium, o de otros modos, se puede comunicar con los espíritus de los muertos.

       Sinónimo: ocultismo, esoterismo, misticismo, hechicería, parapsicología.

    1. Fil. Doctrina fundada por A. Kardec en 1857, que estudia la naturaleza, origen y destino de los espíritus, y sus relaciones con el mundo corporal.

       La dirección de Dios nunca se debe buscar a través del espiritismo: La afirmación «La dirección de Dios nunca se debe buscar a través del espiritismo» se alinea con las enseñanzas cristianas tradicionales, que ven el espiritismo como una práctica incompatible con la búsqueda de Dios, favoreciendo en su lugar la oración, la lectura bíblica y la guía de directores espirituales aprobados, ya que el espiritismo implica comunicarse con espíritus (no necesariamente Dios) a través de médiums, algo que las iglesias ven como peligroso y una posible puerta a influencias engañosas, no divinas.

       Deuteronomio 18:10-12 «No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.»

       (Buscando la dirección de Dios.): «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.» (Jeremías 29:11).

       «Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas.» (Proverbios 3:5-6)

       La Biblia claramente prohíbe el espiritismo. El pueblo de Dios está llamado a no tener ningún contacto con los espíritus. Las sesiones espiritistas y la necromancia son actividades de ocultismo prohibidas por Dios (Levítico 19:31; 20:6; Gálatas 5:20; 2 Crónicas 33:6). El hecho de que el espiritismo coloque lo oculto bajo un velo de «ciencia», no hace ninguna diferencia. Los espíritus con los que el espiritismo tiene algo que ver, no son humanos; la Biblia dice que los espíritus de los hombres enfrentan el juicio después de la muerte (Hebreos 9:27), y no hay nada en las escrituras que sugiera que los espíritus regresan a la tierra de los vivientes, por alguna razón o en cualquier forma. Sabemos que Satanás es un mentiroso (Juan 8:44). La conclusión racional de las escrituras, es que cualquier contacto que los espiritistas tengan con las «almas de los muertos», es realmente un contacto con demonios disfrazados (Apocalipsis 12:9). El espiritismo no es compatible con la Biblia y es espiritualmente peligroso. «Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar» (1 Pedro 5:8).

       Levítico 19:26-31. Aquí se enseña una vez más la necesidad de que el pueblo de Dios se mantuviera separado de las costumbres paganas. En 19:26-28 se habla dei culto a los muertos. Además, se repite la prohibición de consumir carne con sangre (cf. Lv. 17). La adivinación y la hechicería también estaban prohibidas. Siempre ha sido una tentación buscar algún camino alternativo para conocer el futuro y tratar de dominar a la naturaleza y a otras personas para provecho personal. La magia ofrecía esos atajos, pero Dios les exhortaba a vivir por fe, confiando solo en Él, y a mantenerse fieles a lo que les había revelado, también en los tiempos de incertidumbre o de “silencio divino”.

       En 19:27-28 se legisla contra cortarse el cabello y el cuerpo (cf. 21:5; Dt. 14:1; Job 1:20; Is. 22:12). Seguramente se refiere en primer lugar a las prácticas paganas relacionadas con el culto a los muertos, pero también era un llamado a vivir conforme al orden creado por Dios. Desfigurarse en cualquier forma era atentar contra “propiedad divina» (cf. Dt. 14:1-2). Pablo usó una línea similar de argumentación en 1 Corintios 6 al enseñar que el cuerpo de los creyentes pertenece al Señor (cf. 1 Co. 6:18-20).

       Nadie podía entregar a una hija para la prostitución (19:29). Es posible que esto se hiciera ocasionalmente con alguna hija que perdiera la virginidad y, por tanto, no pudiera entregarse en matrimonio a cambio del pago correspondiente. Tal vez aquí también estaba prevista la situación en que se consagraba a una hija como prostituta para un culto de fertilidad pagano (cf. Ez. 23:37-39). Nada de eso era aceptable para Yahweh.

       En 19:30 se recuerda la necesidad de guardar el Shabbat y reverenciar el Santuario, porque era la morada de Dios. Finalmente, en 19:31 se prohíbe la necromancia (espiritismo): los israelitas no podían consultar a los muertos.

    Por tanto, quedaban proscritos los médiums, los hechiceros u otros practicantes de ocultismo.

       Los Hechos 19:13. Fueron desenmascarados los falsos profetas (v.13). Este acontecimiento demuestra gráficamente cómo Dios desenmascara a los falsos profetas. Note esto:

    => Los exorcistas eran comunes a través de todo el mundo antiguo. Muchos eran vagabundos, viviendo como gitanos caminantes. Vivian una vida tipo circo, ganándose el sustento de las personas supersticiosas. Sintieron que el poder venia al usar el nombre de Dios en una fórmula. Los exorcistas judíos, por supuesto, usaban el nombre mismo de Dios.

    => Estos exorcistas o sacerdotes eran siete hijos de un sumo sacerdote o de un hombre estrechamente conectado con la familia de un sumo sacerdote.

       Note cuán degenerados y de qué manera la familia había abandonado el alto llamado de Dios. Los sacerdotes eran llamados por Dios para servir a Su pueblo como sacerdotes. (¡Qué advertencia a cada ministro del evangelio! Puede caer en un terrible estado de degeneración.)

    => Estos sacerdotes usaron el nombre de Jesús en un hombre poseído por un demonio. La escena fue dramática porque el demonio usó la voz del hombre, reprendiendo a los falsos profetas por usar el nombre de Jesús en contra de él. El espíritu maligno les dijo que conocía a Jesús y a Pablo, pero ¿quiénes eran ellos? Y usó al hombre para asaltar a los falsos profetas por usar el nombre de Jesús en contra de él.

       Ahora note un aspecto: un verdadero avivamiento, un verdadero movimiento del Espíritu de Dios, descubrirá a los falsos profetas. Los falsos profetas confiesan a Jesús y usan Su nombre en sus trabajos. Pero el poder no está presente, no el tipo de poder visto en un avivamiento verdadero. Un verdadero movimiento testifica del poder de Dios obrando.

    2° Titulo: Engaños y mentiras de Saúl. Versículos 12 y 13. Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: ¿Por qué me has engañado? pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. (Léase: Gálatas 6:7. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. ▬ Apocalipsis 21:8. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.).

       Gálatas 6:7:  Sembrar, Segar, Ministros, Maestros: ¿Por qué los creyentes deben hacer el bien a sus maestros? Se dan dos motivos muy sólidos.

    ▬ 1. Una persona puede ser engañada respecto de enfrentar el juicio de Dios. La palabra “engañada” (planasthe) significa descarriar. Algunos gálatas eran descarriados respecto de este tema. No compartían el ministerio de Pablo, convirtiéndose en críticos en lugar de apoyarlo. Y advierta a qué equivale atacar al maestro de Dios: equivale a burlarse de Dios. La palabra «burlado” (mukterizetai) significa rechazar a Dios. Al rechazar al ministro de Dios, al maestro que Dios les había enviado, los gálatas estaban rechazando a Dios. No solo se estaban burlando y rechazando al maestro de Dios, sino que se estaban burlando de Dios. Sin embargo, las Escrituras declaran en términos firmes: «Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Si un hombre siembra una vida…

    • Que no está presente cuando el maestro enseña • Que no está prestando atención ni aprendiendo sobre lo que el maestro enseña • Que no traspasa lo que el maestro enseña • Que no participa con el maestro en su ministerio • Que no alienta a otros a aprender del maestro

       …si un hombre muestra este rechazo, si da vuelta el rostro, rechaza y da vuelta el rostro a Dios. Y si rechaza a Dios, será rechazado por Dios. Lo que fuera que un hombre siembre respecto de su maestro, es lo que siega. Cargará con el juicio de su conducta hacia el maestro de Dios.

    » a. Si mi creyente siembra corrupción a su carne, segará corrupción (v. 8). Si no escucha las advertencias de su maestro acerca de la lascivia de la carne, segará la lascivia de la carne. Será sorprendido por el atractivo, el empuje, las ansias, la pasión y la lujuria…

    • De adorar como él desea hacerlo • De buscar su destino en la astrología y en la brujería en lugar de hacerlo en la oración • De vivir como le plazca • De buscar posición, poder y honor terrenal • De pelear con los demás como le plazca • De ir de parranda como le guste • De tener sexo ilícito • De acaparar • De buscar las cosas de este mundo

       La lista podría seguir y seguir, pero el punto es bien comprendido. La carne perece. Envejece, muere y se pudre. Si una persona siembra para la carne, seguirá el rumbo de toda carne: morirá y enfrentará el juicio de Dios. Dios no será burlado. Sus maestros deben ser oídos y sus lecciones, aprendidas, puesto que enseñan su Palabra. Si un hombre rechaza al mensajero de Dios y elige sembrar para su carne, segará la carne y su destino: la muerte y el juicio. Dios no es burlado, no hay escapatoria.

       “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:6-8)

       “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13)

       “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27)

       “Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan” (Job 4:8)

       “El que sembrare iniquidad, iniquidad segará, y la vara de su insolencia se quebrará” (Pr. 22:8)

       “Porque sembraron viento, y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina; y si la hiciere, extraños la comerán” (Os. 8:7).

    » b. Si un creyente siembras para el Espíritu, segará la vida eterna. Si escucha las exhortaciones del maestro sobre la salvación que se encuentra en el Hijo de Dios y en la vida que Dios espera que él viva, segará el Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios entrará verdaderamente en su vida y residirá allí. El Espíritu implantará la naturaleza divina de Dios dentro del

    corazón del creyente, la naturaleza divina que vivirá ahora y siempre. El creyente podrá (se le dará la fuerza y el poder) para vivir una vida de…

    • amor • gozo • paz • paciencia • benignidad • bondad • fidelidad • mansedumbre • control propio

       Y lo más importante de todo, como ya se ha dicho, vivirá por siempre con Dios en los nuevos cielos y tierra.

       “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:14-15)

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36)

       “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24)

       “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará” (Jn. 12:25)

       “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gá. 6:8)

    Apocalipsis 21:8: El rechazo y el destino de la gente que será rechazada está claramente dicho. Qué lista tan trágica es. => Los temerosos o los cobardes: Los que no confiesan a Cristo porque temen lo que los demás podrían decir; los que temen dejar el mundo y negar el yo; los que temen tomar una posición por Cristo; los que temen ser compañeros o identificarse con los cristianos.

       “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 10:32-33).

       “Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Ro. 10:9).

       “Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará” (2 Ti. 2:12).

       “El temor del hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová será exaltado” (Pr. 29:25).

    => Los incrédulos: Los que no creen que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, los que rechazan a Jesucristo y su muerte en la cruz por sus pecados; los que profesan a Cristo, pero viven vidas hipócritas, que demuestran con su comportamiento pecaminoso que en realidad no creen en Él.

       “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Jn. 3:18).

       “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24).

       “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Jn. 12:48).

       “En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:4).

       “¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Jn. 2:22-23).

    => Los abominables 0 contaminados: Los que son mundanos y viven vidas mundanas; los que estiran sus manos para tocar y probar las impurezas y lujurias del mundo; los que están manchados y contaminados con la mundanalidad; los que se rehúsan a separarse de los placeres y posesiones de este mundo y rehúsan volverse a Dios.

       “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).

       “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:2).

       “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

       “Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:12-13).

       “¡0h almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:4).

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

    => Los asesinos: Los que matan y toman la vida de los demás.

        “No matarás” (Éx. 20:13).

       “Y Jesús dijo: No matarás” (Mt. 19:18).

       “Porque No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Ro. 13:9-10).

       “Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno” (1 P. 4:15).

       “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él” (1 Jn. 3:15).

    =>Los inmorales: Aquellos que son sexualmente impuros; los que cometen fornicación o tienen sexo antes del matrimonio; los que cometen adulterio u homosexualidad y otros actos sexuales que Dios prohíbe; los que miran y sienten lujuria, leen y sienten lujuria, piensan y sienten lujuria.

       “0isteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:27-28).

       “Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en si mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:27).

       “Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Ro. 13:14). ‘

       “Los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:19).

       “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 P. 2:11).

       “Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgias, disipación y abominables idolatrías” (1 P. 4:2-3).

    => Los que creen en brujerías: Los que creen en astrología, brujerías, adoración del diablo, espiritismo, lectura de manos, futurología y otras formas de falsa creencia que sostienen revelar y controlar la propia suerte, la vida y el destino.

       “Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina” (1 Cr. 10:13).

       “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Is. 8:19-20).

        “Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros” (Mi. 5:12).

       “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías” (Gá. 5:19-20).

    => Los idólatras: Los que adoran ídolos, ya sea que han sido hechos con las propias manos o concebidos en la mente; los que tienen una imagen de cómo es Dios y adoran y siguen esa imagen en lugar de seguir el Dios revelado en las Escrituras; los que anteponen las cosas de esta tierra a Dios; los que dan su primera atención y devoción a algo o alguien que no sea Dios.

       “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría” (1 Co. 10:14).

       “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría… los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19-21).

       “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idolatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Ef. 5:5).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia” (Col. 3:5-6).

       “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).

       “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Ap. 22:15).

    =» Los mentirosos: Aquellos que dicen falsedades y no dicen la verdad; los que engañan y confunden a los demás; los que son chismosos y cuenteros y que hacen correr rumores.

       “Pero el rey se alegrará en Dios; será alabado cualquiera que jura por él; porque la boca de los que hablan mentira será cerrada” (Sal. 63:11).

       “El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras no escapará” (Pr. 19:5).

       “Que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría” (Is. 44:25).

       “Pero los cobardes e incrédulos. Los homicidas, los fornicario y hechiceros, los idolatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”.

       Cualquier persona que no se arrepienta y se aparte de estas cosas, cualquier persona que no se vuelva a Dios pidiendo perdón por estas cosas, cualquier persona que no abandone estas cosas esa persona no entrará en el nuevo cielo y tierra. No será un ciudadano de los nuevos cielos y tierra. ¿Dónde va? Las Escrituras son claras.

    “[Ellos] tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (v. 8).

    3er Titulo: Postrarse ante cualquiera que no sea Dios es idolatría. Versículo 14. Él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia. (Léase: Daniel 3:17 y 18. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado. ▬ Apocalipsis 22:8 y 9. Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.).

       Postrarse ante cualquiera que no sea Dios es idolatría: Sí, desde una perspectiva bíblica y teológica, postrarse ante cualquier ser o cosa que no sea Dios es idolatría, ya que la adoración y la reverencia más profunda son exclusivas para Él; cualquier otra inclinación es un sustituto que toma el lugar de Dios, violando mandatos como los de (Éxodo 34:14. Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.), (Deuteronomio 4:19. No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos.), y (Romanos 1:25. ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.). Es un acto de atribuir divinidad o adoración a lo creado en lugar del Creador, ya sea a estatuas, ídolos, o incluso conceptos que usurpan el lugar de Dios.

       Daniel 3:17 y 18: La fe de ellos, 3:16–18. En esta porción se encuentra la respuesta de los tres jóvenes judíos mostrando un ejemplo de fidelidad y afirmando su dependencia de Dios. Sus palabras: no necesitamos nosotros responderte sobre esto (v. 16b) dan una idea de que para ellos era inútil discutir con palabras a un tirano enfadado. Además, testificaban de su fe al estar dispuestos a morir por sus principios. Creían que Dios tenía el poder y declaraban abiertamente su confianza en que él les libraría del horno de fuego ardiendo; y de tu mano … nos librará (v. 17). Daban fe de sus creencias a través de la firmeza de su decisión, cualquiera fuera el resultado, si es así (v. 17), y si no (v. 18); su fe era mucho más que una expresión ceremonial. Su fe y la convicción de que hacían lo correcto eran tan firmes que no requerían otra señal de parte de Dios. Hacían lo que Dios esperaba que ellos hicieran sin condiciones, sin fanatismo, sin jactancia, sin esperar ver un milagro y con mucha resolución. Sin arrogancia respondieron con la respuesta de los mártires (ver Jer. 26:15; Hech. 4:18, 19).

       (22:8-9) El Apocalipsis, ▬ Adoración: El mensaje de Apocalipsis motiva la adoración. Cuando Juan oyó las profecías

    de Apocalipsis, quedó tan asombrado que sintió un espíritu de temor y adoración. En realidad, cayó a los pies del ángel que estaba enviando el mensaje del Señor. Esta es la segunda vez que Juan hizo esto (Ap. 19: 10). Nuevamente, el ángel le reprochó a Juan. Le dijo que se levantara, puesto que los ángeles son solo siervos de Dios al igual que los hombres. Le dijo a Juan que adorara a Dios y únicamente a Dios.

       Pensamiento 1: La gran tragedia es esta: Muchas personas están adorando a dioses falsos y tienen su propia idea de cómo es Dios. Son religiosos y han sido bautizados. Asisten a la iglesia y a veces sirven en la iglesia. Pero…

    • rechazan a Jesucristo como el Hijo de Dios que murió por sus pecados.
    • se niegan a vivir una vida divina y justa por Jesucristo.
    • rechazan las Escrituras como la Palabra de Dios.
    • rechazan Apocalipsis como la profecía del Señor, la profecía que revela lo que va a suceder en el fin de los tiempos.

       “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mt. 4:10)

       “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn. 4:24)

       “Diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Ap. 14:7)

       “Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad” (1 Cr. 16:29)

       “Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor” (Sal. 95:6)

       “Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; temed delante de él, toda la tierra” (Sal. 96:9).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    El pasaje de 1 Samuel 28

    Lunes 15 de Diciembre 2025

  • Domingo 14 de diciembre de 2025. “Anuncio sobre la Grandeza futura de Israel”

       Lección: Números 24: 14 al 17. 14. He aquí, yo me voy ahora a mi pueblo; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días. 15. Y tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Dijo el varón de ojos abiertos; 16. Dijo el que oyó los dichos de Jehová, Y el que sabe la ciencia del Altísimo, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos: 17. Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob. Y se levantará cetro de Israel. Y herirá las sienes de Moab. Y destruirá a todos los hijos de Set. 

       Comentario general del contexto Bíblico: Más tarde, volvería a su país natal, pero sorprendió al frustrado rey con la promesa de un mensaje final. La última profecía no había sido solicitada ni bienvenida y advertía a Balac sobre lo que este pueblo hará a tu pueblo en los días venideros (14).

       Iluminado por el Espíritu Santo, el adivino vio horizontes más allá del Jordán y Canaán. Mirando hacia delante en el tiempo, distinguió las características de alguien que aparecería en la escena nacional (17a) e internacional (17b–24) y que cambiaría el curso de la historia: “Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca” (17). El mensaje prendió una llama de esperanza en la vida del pueblo de Israel que fue atesorada por millones de personas: su Mesías vendría. La predicción se hizo cada vez más profética a lo largo de los siglos, pasó a la iglesia y, con nuevas dimensiones de entendimiento, llegó a cumplirse perfectamente con la venida de Cristo. Su mensaje de esperanza aún tiene varias dimensiones en esta última profecía.

       En primer lugar, es una esperanza para el futuro. Inevitablemente, en ese tiempo, la mirada de Israel estaba centrada en la conquista de Canaán. El último mensaje de Balaam les hizo pensar en el futuro en lugar del presente, de lo inmediato a lo último. Ninguna comunidad que se precie puede vivir simplemente para el hoy. Necesita ambiciones nobles que le conduzcan a cosas mejores. Por muy buenas que parezcan las circunstancias, siempre hay algo infinitamente superior en el horizonte. El teólogo cristiano Emil Brunner escribió su exposición sobre la esperanza cristiana después de perder a dos hijos de veinte y pocos años, cuando un concepto teológico se convirtió para él en “un tema candente de mi vida personal”. A través de la esperanza, “lo que es meramente futuro y potencial cobra vida para el presente y se hace real para nosotros”. La esperanza es “la forma positiva de aguardar el futuro, así como la ansiedad es la forma negativa”. Como “el oxígeno para los pulmones, así es la esperanza para el sentido de la vida humana… quita la esperanza y la humanidad tendrá dificultades por falta de respiración”. No podemos sobrevivir sin ella.

       Los viajeros israelitas, por supuesto, tenían la mira puesta en el horizonte de la conquista, pero este mensaje apuntaba hacia ideales mayores y mejores. Esa dimensión de “ahora no” era vital para ellos y para nosotros. Con demasiada facilidad nos ofuscamos reclamando lo inmediato, pero todos deben enfrentarse al reto de lo último. El apóstol Pablo recordó a las iglesias del primer siglo que no se obsesionaran con las preocupaciones del presente olvidando la realidad de lo que iba a venir. Cuando la vida se volvió difícil y peligrosa para él, estas certezas le mantuvieron con ánimos para seguir adelante.

       En segundo lugar, es una esperanza segura. No había motivo para la incertidumbre. La profecía muestra que es una certeza y a ningún israelita podría quedarle duda alguna acerca de la intención manifiesta de Dios de cumplir sus propósitos. Nótese el tiempo verbal de futuro que se emplea: “una estrella saldrá… un cetro se levantará… aplastará… Edom será una posesión… Israel se conducirá con valor. De Jacob saldrá el que tendrá dominio… Amalec… su fin será destrucción… el ceneo será consumido… naves vendrán… afligirán… pero él también perecerá para siempre” (17–24). El futuro declarado de Dios se muestra tan claramente aquí como en la promesa original hecha a Abraham: “te bendeciré”. De la misma manera que las promesas del origen, la naturaleza y el propósito de Israel se habían realizado, así también se cumpliría esa clara promesa sobre su destino.

       En tercer lugar, es una esperanza majestuosa. No se centra en las conquistas de una nación, sino en el carácter de un líder. Un rey surgiría: “una estrella saldrá de Jacob, y un cetro se levantará de Israel” (17), “De Jacob saldrá el que tendrá dominio” (19). En todo el mundo antiguo, la estrella simbolizaba la realeza y el cetro era una imagen reconocida de la misma. Israel podía anticipar que se asentaría en la tierra y que además sería una nación próspera bajo la soberanía de un rey bueno, fiable y poderoso.

       Al principio, el pueblo de Israel, por supuesto, vio cómo se cumplía esta profecía (300 años después de asentarse en Canaán) con la llegada de David, su rey ideal. David se convirtió en un buen líder, que conquistó a muchos de los enemigos de Israel, tal y como se describe en la última parte de la profecía. Pero los maestros de Israel pronto vieron un significado mayor en esta profecía que la de anunciar la monarquía de David. Apuntaba a la venida del Mesías de Israel y los primeros rabinos utilizaban los versículos para centrar la atención en su esperanza mesiánica,665 una visión compartida por la conocida comunidad de los Manuscritos del Mar Muerto, en Qumrán. Los expositores bíblicos primitivos creían naturalmente que se referían a la venida del Hijo de Dios, el “lucero resplandeciente de la mañana”. Esta última predicción por parte de Balaam quizás se refiera “a los últimos triunfos de los reyes en el período de la antigua monarquía”, pero las victorias exactas descritas aquí “prefiguran las conquistas más grandes de Cristo en su primer y segundo adviento”.

       En cuarto lugar, es una esperanza de victoria. La última profecía describe un tiempo en el que este rey prometido haría desaparecer a los enemigos de Israel en las naciones de alrededor. En las profecías más tardías, se solía juntar una serie de mensajes (o “endechas burlescas”, como se llaman algunas veces) que representan el juicio inevitable de otras naciones, especialmente aquellas que hubieran asumido el gobierno a causa de sus logros militares anteriores. Sus enseñanzas son extremadamente importantes en la tradición bíblica y son testigos de la soberanía de Dios sobre las naciones. Él no es una simple deidad territorial, como Quemos de Moab, que sólo estaba interesado en el bienestar de los que le reconocen. Él es el Dios de toda la tierra y todas las naciones están bajo su mano soberana. Un mensaje así habría reconfortado grandemente a los viajeros israelitas que estaban a punto de entrar en una tierra que ya se encontraba habitada por adoradores de otros dioses.

       Referencias Bíblicas: «Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sion, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad. ▬ Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré y seréis bendición. No temáis, más esfuércense vuestras manos. ▬ Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.» (Zacarias 8:3 y 13 – 22-23).

       «Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? ▬ Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?» (Romanos 11: 12 y 15).

       «Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.  Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?» (2ª Tesalonicenses 2:1-5).

       ¿Qué dice la Biblia sobre el futuro de Israel?

       Las promesas de Dios a Israel benefician no solo a su pueblo, sino a todas las naciones. Zacarías y Pablo afirman que la futura salvación de Israel y el reino del Mesías en Jerusalén traerán bendiciones al mundo (Zac. 8:13, 22-23; Romanos 11:12, 15). La visión de Juan en Apocalipsis describe además a personas de todas las naciones y lenguas adorando al Señor en la Nueva Jerusalén (Ap. 7:9-10). Aquellos de todos los grupos étnicos disfrutarán de la mayor bendición de todas: conocer al Mesías Jesús. De esta manera, la vocación de Israel de bendecir a “todas las familias de la tierra” se completará (Génesis 12:3). Creyentes judíos y gentiles, unidos en un solo Espíritu, exaltarán juntos al Salvador.

       En anticipación de este día futuro, anhelamos la adoración unida de todas las naciones bajo el gobierno de Jesús el Mesías en la Nueva Jerusalén. Hasta entonces, nuestras oraciones persisten por la paz de Jerusalén y de todo Israel (Salmo 122:6).

       Texto: «Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de Israel.». (Isaías 60:14.).

       Comentario del texto: El v. 13 vislumbra el esplendor del nuevo templo, que en los días del profeta estaría en proceso de construcción (comp. 1 Reyes. 5:1–18). Y de alguna manera relacionado con la reconstrucción del templo, el v. 14 parece vislumbrar el sometimiento de los samaritanos (comp. Neh. 4:2). Ellos también llamarían a Jerusalén: Ciudad de Jehovah, Sion del Santo de Israel.

       El versículo de Isaías 60:14 es una profecía de restauración y honor para Sion (Israel/la iglesia), prometiendo una transformación radical de su estatus entre las naciones.

       Significado e Interpretación

    • Humillación de los opresores: El versículo profetiza que aquellos que anteriormente afligieron o despreciaron al pueblo de Dios vendrán y se inclinarán ante ellos en señal de sumisión y respeto. Esta es una reversión dramática de roles, donde los antiguos enemigos reconocen la autoridad divina.
    • Reconocimiento de la santidad de Sion: Los opresores se referirán a la ciudad como «Ciudad de Jehová» y «Sion del Santo de Israel». Esto significa un reconocimiento universal de que Dios habita en medio de Su pueblo y que ellos le pertenecen, lo que les otorga un honor y una santidad especiales.

       ▬ La iglesia aparecerá verdaderamente grande y honorable (v. 14). Tras su regreso del cautiverio, el pueblo judío se hizo gradualmente más considerable y constituyó una figura mejor de lo que se hubiera esperado, tras haber sido tan reducido, y que cualquiera de las otras naciones recuperadas que habían sido igualmente humilladas por los caldeos. Es probable que muchos de quienes los oprimieron en Babilonia, cuando fueron expulsados ​​por los persas, buscaran refugio y sustento en los judíos, y estuvieran dispuestos a entablar amistad con ellos. Esta profecía se cumple aún más cuando aquellos que han sido enemigos de la iglesia son inducidos por la gracia de Dios a reconocer su error y a unirse a él: «Los hijos de quienes te afligieron, si no ellos mismos, al menos sus hijos, se postrarán ante ti, te pedirán perdón por su insensatez y pedirán un interés en tu favor y en ser admitidos en tu familia» (1ª Samuel 2:36). Una promesa como esta se le hace a la iglesia de Filadelfia (Apocalipsis 3:9). Y se pretende que sea así.

       » 1. Una mortificación para los orgullosos opresores de la iglesia, que la han afligido, la han despreciado y se han complacido en ello; serán abatidos; sus espíritus serán quebrantados, y su condición será tan miserable y miserable que se alegrarán de estar obligados con aquellos a quienes más se han esforzado en desobedecer. Nótese que, tarde o temprano, Dios derramará desprecio sobre quienes menosprecian a su pueblo.

       » 2. Una exaltación para los pobres oprimidos de la iglesia; y este es el honor que se les rendirá: tendrán la oportunidad de hacer el bien a quienes les han hecho mal y de salvar la vida a quienes los han afligido y despreciado. Es un placer para una persona buena, y lo considera un honor, mostrar misericordia a quienes no la han hallado. Sin embargo, esto no es todo. «No solo te suplicarán por su propio bien, sino que te honrarán: te llamarán la ciudad del Señor; al fin se convencerán de que eres la favorita del cielo y el cuidado particular de la divina providencia». Esa ciudad es verdaderamente grande y honorable, es fuerte, es rica, es segura, es hermosa, es el lugar más deseable para vivir, que es la ciudad del Señor, que él posee, en la que mora, en la que la religión es primordial. Tal es Sión; es el lugar que Dios ha elegido para poner allí su nombre; Es la Sión del Santo de Israel; por lo tanto, podemos estar seguros de que es una ciudad santa, de lo contrario, el Santo de Israel nunca sería llamado su patrón.

    1er Titulo: Revelación de eventos que acontecerán en tiempos postreros. Versículo 14. He aquí, yo me voy ahora a mi pueblo; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días. (Léase: Génesis 49: 8 al 12. Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león. Así como león viejo: ¿quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá. Ni el legislador de entre sus pies. Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. Atando a la vid su pollino. Y a la cepa el hijo de su asna. Lavó en el vino su vestido. Y en la sangre de uvas su manto. Sus ojos, rojos del vino. Y sus dientes blancos de la leche. ▬ Miqueas 6.5. Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehová.).

        La revelación de eventos en los «tiempos postreros» o «últimos días» se refiere principalmente a las profecías bíblicas, especialmente en Daniel y Apocalipsis, que describen el regreso de Jesucristo, el establecimiento del reino de Dios, juicios finales, la batalla de Armagedón, y la restauración de Israel, culminando en el Milenio y un nuevo cielo y tierra, eventos vistos como cercanos por profetas y escritores bíblicos desde la era apostólica.

       Conceptos Clave y Eventos Profetizados: La Segunda Venida de Cristo: El evento central, un retorno glorioso para juzgar y reinar.

    El Arrebatamiento (Rapture): La iglesia siendo llevada al cielo.

    • Las Señales de los Tiempos: Guerras, plagas, persecuciones, y la restauración de Israel, indicando la proximidad del fin.
    • El Juicio Final: Dios juzgará a las naciones y a los muertos.
    • El Milenio: Cristo reinará personalmente sobre la tierra por mil años.
    • El Fin del Mal: Satanás será atado, y el mal será erradicado.
    • La Restauración de Israel: Reconstrucción de Jerusalén y un nuevo templo (Ezequiel 40-48).

       Referencias bíblicas: «Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.» (1ª Timoteo 4.1).

       «De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares.» (Judas 14).

       «Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y redimido a su pueblo, Y nos levantó un poderoso Salvador En la casa de David su siervo, Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio; Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron.» (Lucas 1:67 al 71).

       «Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.» (Zacarias 37:7).

    2° Titulo: Visión personal de la grandeza de Dios. Versículos 15 y 16. Y tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Dijo el varón de ojos abiertos; Dijo el que oyó los dichos de Jehová, Y el que sabe la ciencia del Altísimo, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos. (Léase: 2ª de Reyes 6:17. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo. ▬ Isaías 6:5. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.).

       Una visión personal de la grandeza de Dios: implica reconocer su poder, autoridad y recursos infinitos, pero también su llamado a la humildad y el servicio, contrastando con la grandeza mundana; se trata de alinearnos con Su propósito, enfocarnos en glorificarle en todo (no a nosotros mismos), y experimentar una fe renovada y una confianza total en Él, comprendiendo que somos llamados a servir a otros como Cristo sirvió, encontrando nuestra verdadera grandeza en la entrega y no en el dominio.

       Referencias bíblicas: (Visión). «Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.» (Hebreos 11:27).

       «Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios.». (Hechos 7:55).

       (Grandeza). «Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.». (Filipenses 2:9-11).

    3er Titulo: Estrella de Jacob: símbolo de la persona de Jesucristo. Versículo 17. Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Jacob. Y se levantará cetro de Israel. Y herirá las sienes de Moab. Y destruirá a todos los hijos de Set. (Léase: Apocalipsis 22:16. Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.).

       Comentario: (22:16) Apocalipsis, El: El mensaje de Apocalipsis es proclamado por Jesucristo mismo. Esta es una declaración fuerte y se la proclama enfáticamente para que no haya error sobre el hecho: “Yo Jesús… daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. Él es el Autor del mensaje de Apocalipsis. Pero advierta: Él envió a su ángel personal para traer el mensaje a la tierra. ¿Cómo sabemos que Jesucristo hizo esto? ¿Cómo sabemos que Jesucristo en realidad envió el mensaje de Apocalipsis a la tierra? Debido a quién Él es.

    => Él es “la raíz y el linaje de David”. Esto significa que Él es la raíz de David, la raíz de la vida, el que le da vida al hombre. Por lo tanto, Él es el que le dio vida a David. Pero también es del linaje de David. Él es el Mesías prometido que iba a venir de la segunda semilla y línea de David. Él es el Salvador y Rey prometido que iba a venir a salvar al hombre y gobernar sobre el mundo, todo desde el trono de David.

    => Él es “la estrella resplandeciente de la mañana Esto significa dos cosas. La primera estrella que surge es la más brillante, la más resplandeciente de todas. Por lo tanto, Jesucristo es el más resplandeciente de todos los seres del universo. Él es el Hijo de Dios mismo. Segundo, esta es una profecía del Mesías: “Saldrá estrella de Jacob” (Nm. 24:17). Jesucristo está declarando que Él es el Mesías prometido, la Estrella entre las estrellas del hombre.

       Esta es la razón por la cual sabemos que Jesucristo es al Autor de Apocalipsis. Él es el Hijo de Dios, el Mesías prometido que da vida y que tiene el derecho de juzgar la vida. Él es el que conoce el futuro y puede dar calidez al hombre y decirle cómo prepararse para los devastadores eventos del fin de los tiempos. Siendo el verdadero Mesías, Él nos declarará la verdad; Él nos declarará el mensaje de Apocalipsis.

       “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” (Jn. 15:15)

       “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1ª Co. 2:9-10)

       “Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Ef. 1:9-10)

       “El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz” (Dn. 2:22)

       “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que reveles su secreto a sus siervos los profetas” (Am. 3:7).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Domingo 14 de diciembre de 2025

  • DOMINGO 07 DE DICIEMBRE DE 2025. “DECLARACIÓN DE LA INALTERABLE VOLUNTAD DIVINA”.

       Lección: Números 24:10 al 13. Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces. Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, más he aquí que Jehová te ha privado de honra. Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, más lo que hable Jehová, eso diré yo? 

       Comentario general del contexto Bíblico: Al escuchar el tercer mensaje, Balac estaba enfurecido (10–11) y batió palmas con desdén. Ordenó a Balaam que regresara a casa e hizo alusión a la fortuna que se había perdido (“Yo dije que te colmaría de honores”), (11) por haberse negado a maldecir a la multitud de Israel. Balaam repitió que le era imposible traspasar el mandamiento del SEÑOR (13). Más tarde, volvería a su país natal, pero sorprendió al frustrado rey con la promesa de un mensaje final. La última profecía no había sido solicitada ni bienvenida y advertía a Balac sobre lo que este pueblo hará a tu pueblo en los días venideros (14).

       En el contexto bíblico, «inalterable» se refiere principalmente a la inmutabilidad de Dios, es decir, que Él es constante, permanente y no cambia en Su naturaleza, carácter o amor. También se aplica al amor de Dios, que es eterno e incondicional, y a la palabra de Dios, que es un fundamento que permanece para siempre. Finalmente, el concepto se extiende a los creyentes para describir la cualidad de ser fieles e inmutables en su compromiso con Cristo.

        Referencia Bíblica: «Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.» (Romanos 8:39-39).

       «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.» (Santiago 1:17).

       «quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos» (2ª Timoteo 1:9).

       Texto: «Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios». (Miqueas 6:8)

       Comentario del texto: Equivocaciones reveladas, 6:3-8. La premisa del argumento se presenta en los vv. 3 y 4. Hay un juego de palabras que engrandece el estilo: Las frases en qué te he agobiado (v. 3) (o molestado), que en heb. es helıtija 3811, y te hice subir (v, 4) que en heb. es heelƒtija 5927 suenan bastante parecidas. De manera tan poética les recuerda que la conducta de Dios había sido fiel y presenta ejemplos: su redención de Egipto en Éxodo y su protección contra Balac y Balaam en Números 22. Ahora los desafía ¡responde contra mí!, término judicial que demanda testimonio juramentado.

       Dios anticipa la respuesta de Israel, formulando la pregunta retórica del v. 6: ¿Con qué me presentaré? Jehovah ya sabía lo que diría Israel; diría que ya estaba cumpliendo con los deberes de la religión según la ley. Pero, postrarse, presentar holocaustos, o sacrificar becerros son ejercicios externos. Si no toman en cuenta la actitud del corazón, no adoran en espíritu y en verdad.

       Para Dios, el valor del acto de adorar va de acuerdo con el valor de la vida y actitud del adorador. Jesús dijo: “…los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Juan 4:23). Algunos incluso pensaban que sacrificar a sus propios hijos (v. 7) sería lo más agradable a Dios, olvidándose que esto está prohibido por la ley (Deut. 12:31).

       Lo que sí demanda Dios se encuentra en el v. 8. Miqueas dice que se lo había declarado al pueblo de Israel mucho antes, no dice exactamente dónde, pero podemos verlo como resumen de Deuteronomio 10. Son tres cosas que figuran como composición perfecta y resumen cabal de los requisitos divinos (ver Prov. 21:21. El que sigue la justicia y la misericordia 
    Hallará la vida, la justicia y la honra.
    ). Miqueas hace eco de lo que dice su contemporáneo Oseas en el 6:6 de su libro. Aunque este versículo no se cita palabra por palabra en el NT, parece que Jesús lo tiene claramente en mente en (Mateo 23:23. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.).

       Hacer justicia tiene que ver con nuestra relación para con otros, es decir, con nuestra conducta externa. Amar misericordia (o fiel amabilidad) tiene que ver con nuestra disposición interior; lo que sentimos y somos en nuestro interior. Andar humildemente obviamente tiene que ver con nuestra relación con Dios. Es interesante que esta palabra en particular (tsana6800) solo aparece aquí, aunque en su forma adjetiva se menciona en (Proverbios 11:2. Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.) donde se traduce “humildes”, y quiere decir modesto, sumiso o sujeto. Estas son las cosas que requiere Dios del verdadero adorador.

    ¿Qué significa practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente (Miqueas 6:8, NBLA)?

       Uno de los versículos más populares entre judíos y cristianos que promueven la justicia social es Miqueas 6:8 (NBLA). Dice así: «Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, sino solo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios?». Muchos desean saber más sobre lo que enseña este inspirador versículo sobre los temas de la justicia, la misericordia y la humildad.

       Miqueas 6 es una conversación imaginaria entre el Señor e Israel. En los versículos 1-5 el Señor presenta su caso contra el desobediente pueblo de Israel. Los versículos 6-7 registran la respuesta de Israel como una serie de preguntas que comienzan con: «¿Con qué me presentaré al Señor?» (Miqueas 6:6).

       Israel se centra en sus ritos religiosos externos, y sus preguntas muestran una progresión de menor a mayor. Primero, preguntan si Dios estaría satisfecho con holocaustos de becerros de un año (Miqueas 6:6b), ofrendas exigidas en la Ley de Moisés. En segundo lugar, preguntan si deberían traer «millares de carneros, de miríadas de ríos de aceite» (Miqueas 6: 7a). Se trata de la retórica de la hipérbole; semejante ofrenda solo podría hacerla alguien extremadamente rico o toda la comunidad del pueblo de Dios. En tercer lugar, preguntan si deberían ofrecer a sus hijos primogénitos como sacrificio para Dios. ¿Sería suficiente para cubrir su pecado? ¿Se alegraría entonces Dios de ellos?

        El versículo 8 (NBLA) sigue con la respuesta de Dios, fundada en la Ley de Moisés: «Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno». En otras palabras, Israel ya debería haber conocido la respuesta a sus preguntas. Dios dice entonces que no necesitaba ni deseaba sus ritos religiosos, sacrificios u oblaciones. En cambio, el Señor buscaba la justicia, la misericordia y la humildad de Israel.

       La respuesta al problema del pecado de Israel no eran más sacrificios o más dolorosos. La respuesta era algo mucho más profundo que cualquier observancia religiosa: necesitaban un cambio de corazón. Sin corazón, la conformidad de Israel con la Ley no era más que hipocresía. Otros profetas intentaron comunicar un mensaje similar (Isaías 1:14; Oseas 6:6; Amós 5:21). Lamentablemente, el pueblo de Dios tardó en escuchar el mensaje (Mateo 12:7).

       «Practicar la justicia» habría sido entendido por la audiencia de Miqueas como vivir con un sentido del bien y del mal. Sobre todo, los tribunales judiciales tenían la responsabilidad de garantizar la equidad y proteger a los inocentes. La injusticia era un problema en Israel en aquella época (Miqueas 2:1-2; 3:1-3; 6:11).

       «Amar la misericordia» contiene la palabra hebrea hesed, que significa “amor leal” o “bondad amorosa”. Junto con la justicia, Israel debía brindar misericordia. Tanto la justicia como la misericordia son fundamentales en el carácter de Dios (Salmo 89:14). Dios esperaba que Su pueblo mostrara amor a sus semejantes y fuera leal en su amor hacia Él, tal como Él había sido leal con ellos (Miqueas 2:8-9; 3:10-11; 6:12).

       «Andar humildemente» es una descripción de la actitud del corazón hacia Dios. El pueblo de Dios depende de Él más que de sus propias fuerzas (Miqueas 2:3). En lugar de sentirnos orgullosos de lo que aportamos a Dios, reconocemos con humildad que ningún sacrificio personal puede sustituir a un corazón comprometido con la justicia y el amor. Las preguntas retóricas de Israel tenían una progresión en tres partes, y el versículo 8 contiene una progresión similar. La respuesta de un corazón piadoso es hacia fuera (practicar la justicia), hacia dentro (amar la misericordia) y hacia arriba (andar humildemente).

       El mensaje de Miqueas sigue siendo pertinente hoy en día. Los ritos religiosos, por extravagantes que sean, nunca pueden compensar la falta de amor (1ª Corintios 13:3. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.). El cumplimiento externo de las normas no es tan valioso a los ojos de Dios como lo es un corazón humilde que simplemente hace lo que es correcto. El pueblo de Dios seguirá deseando hoy justicia, misericordia y humildad ante el Señor.

    1er Titulo: Vano intento de maldecir a Israel. Versículo 10. Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces.  (Léase: Génesis 12:3. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. ▬ Jeremías 20:11. Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.).

        Verso 10: Esta bendición repetida de Israel hizo que Balac se enfureciera con tanta violencia, que se golpeó las manos y aconsejó a Balaam que huyera a su casa: agregó: “Dije, te honraré mucho (cf. Números 22:17 y Números 22). :37); más he aquí, Jehová te ha privado de honra.” “Golpearse las manos” era una señal de horror (Lamentaciones 2:15) o de furia violenta; es en este último sentido que ocurre tanto aquí como en Job 27:23. En las palabras, “Jehová te ha privado de honra”, la ironía con la que Balac se burla de la confianza de Balaam en Jehová es inconfundible.

       Vano intento de maldecir a Israel: La frase se refiere a la historia bíblica de Balaam, quien fue contratado por el rey Balac para maldecir a Israel, pero sus intentos fueron inútiles porque Dios intervino para bendecir a su pueblo en lugar de maldecirlo. La historia ilustra cómo un poder superior (Dios) es soberano sobre los intentos de los hombres y cómo las promesas hechas a Israel se cumplieron a pesar de los intentos de maldecirlo.

       “Aunque Balaam intentó maldecir a Israel, no pudo hacerlo porque la bendición de Dios estaba sobre su pueblo.  Cuando Dios te bendice, ningún plan del enemigo puede prosperar contra ti. ¡Descansa en Su protección y promesas!

       Referencia bíblica: «Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.» (Gen. 12:3).

       «Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.» (Números 6:23 al 27).

       «He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.» (Salmo 127:3).

    2° Titulo: Los que toman el nombre de Jehová en vano son confundidos. Versículo 11. Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, más he aquí que Jehová te ha privado de honra.  (Léase: Exodo 20:7. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.  ▬ Isaías 44:24 y 25. Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mí mismo; que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.).

        Verso 11: Esta bendición repetida de Israel hizo que Balac se enfureciera con tanta violencia, que se golpeó las manos y aconsejó a Balaam que huyera a su casa: agregó: “Dije, te honraré mucho (cf. Números 22:17 y Números 22). :37); más he aquí, Jehová te ha privado de honra.” “Golpearse las manos” era una señal de horror (Lamentaciones 2:15) o de furia violenta; es en este último sentido que ocurre tanto aquí como en Job 27:23. En las palabras, “Jehová te ha privado de honra”, la ironía con la que Balac se burla de la confianza de Balaam en Jehová es inconfundible.

        ¿Qué significa tomar el nombre del señor en vano?

        Aunque muchas personas creen que tomar el nombre del señor en vano se refiere al uso del nombre del señor como una palabra grosera, abarca algo mucho más que un uso en vano del nombre de Dios. Para comprender la gravedad de tomar el nombre del señor en vano, primero tenemos que ver el nombre del señor desde su perspectiva como se describe en las escrituras. El Dios de Israel es conocido por muchos nombres y títulos, pero el concepto encarnado en el nombre de Dios, desempeña un papel importante y único en la Biblia. La naturaleza y los atributos de Dios, la totalidad de su ser, y especialmente su gloria, se reflejan en su nombre (Salmo 8:1). El Salmo 111:9 nos dice que su nombre es “santo y temible», y la oración del señor comienza dirigiéndose a Dios con la frase «santificado sea tu nombre» (Mateo 6:9), siendo esta una indicación de que en nuestra oración la reverencia hacia Dios y a su nombre, debe ser lo más importante. Con frecuencia entramos en la presencia de Dios con presuntuosas «listas de responsabilidades» para él, sin ser conscientes de su santidad, su grandeza, y el enorme abismo que separa nuestra naturaleza de la suya. El que se nos permita incluso venir delante de su trono, es por causa únicamente de su gracia y de su amor misericordioso para con su pueblo (Hebreos 4:16). Nunca debemos subestimar esa gracia.

       A causa de la grandeza del nombre de Dios, cualquier uso del nombre de Dios que lo deshonre o deshonre su carácter, es porque se está tomando su nombre en vano. El tercero de los diez mandamientos prohíbe tomar o usar el nombre del señor en una forma irreverente porque eso indicaría una falta de respeto a Dios mismo. Una persona que usa incorrectamente el nombre de Dios, el señor no lo dará por «inocente» (Éxodo 20:7). En el antiguo testamento, se deshonraba el nombre de Dios cuando no se cumplía con un juramento o una promesa hecha en su nombre (Levítico 19:12). El hombre que usaba el nombre de Dios para legitimar su juramento y, luego rompía su promesa, daba a entender su falta de reverencia hacia Dios, así como una falta de temor de su santo castigo. Era esencialmente lo mismo que negar la existencia de Dios. Sin embargo, para los creyentes no hay necesidad de usar el nombre de Dios para legitimar un juramento, ya que en primer lugar no estamos llamados para hacer juramentos; que nuestro hablar sea «sí» y nuestro no sea «no» (Mateo 5:33-37).

       Hay un sentido más amplio en el que la gente de hoy toma el nombre del señor en vano. Aquellos que mencionan el nombre de Cristo, que oran en su nombre, y que toman su nombre como parte de su identidad, pero que deliberada y continuamente desobedecen sus órdenes, están tomando su nombre en vano. A Jesucristo se le ha dado el nombre sobre todo nombre, ante quien toda rodilla se doblará (Filipenses 2:9-10), y cuando asumimos el nombre «cristiano», lo debemos hacer con la comprensión de lo que esto significa. Si profesamos ser cristianos, pero actuamos, pensamos y hablamos en una manera mundana o profana, estamos tomando su nombre en vano. Cuando representamos inadecuadamente a Cristo, ya sea intencionalmente o por ignorancia de la fe cristiana como se proclama en las sagradas escrituras, estamos tomando el nombre del señor en vano. Cuando decimos que lo amamos, pero no hacemos lo que él nos manda (Lucas 6:46), estamos tomando su nombre en vano y estamos en peligro de escucharle decir, «Nunca os conocí; apartaos de mí” en el día del juicio final (Mateo 7:21-23).

       El nombre del señor es santo, como él es santo. El nombre del señor es una representación de su gloria, su majestad, y su deidad suprema. Debemos estimar y honrar su nombre mientras lo reverenciamos y glorificamos. Hacer algo menos que eso, es tomar su nombre en vano.

    3er Titulo: Balaam doblegado a reconocer la voluntad de Dios. Versículos 12 y 13. Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, más lo que hable Jehová, eso diré yo?  (Léase: Daniel 4:33 al 37. En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves. Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida. Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia. ▬ Jonás 2:1 al 10. Subió destruidor contra ti; guarda la fortaleza, vigila el camino, cíñete los lomos, refuerza mucho tu poder. Porque Jehová restaurará la gloria de Jacob como la gloria de Israel; porque saqueadores los saquearon, y estropearon sus mugrones. El escudo de sus valientes estará enrojecido, los varones de su ejército vestidos de grana; el carro como fuego de antorchas; el día que se prepare, temblarán las hayas. Los carros se precipitarán a las plazas, con estruendo rodarán por las calles; su aspecto será como antorchas encendidas, correrán como relámpagos. Se acordará él de sus valientes; se atropellarán en su marcha; se apresurarán a su muro, y la defensa se preparará. Las puertas de los ríos se abrirán, y el palacio será destruido. Y la reina será cautiva; mandarán que suba, y sus criadas la llevarán gimiendo como palomas, golpeándose sus pechos. Fue Nínive de tiempo antiguo como estanque de aguas; pero ellos huyen. Dicen: ¡Deteneos, deteneos!; pero ninguno mira. Saquead plata, saquead oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de toda clase de efectos codiciables. Vacía, agotada y desolada está, y el corazón desfallecido; temblor de rodillas, dolor en las entrañas, rostros demudados.).

       Verso 12-13: Pero Balaam le recuerda, por otro lado, la declaración que hizo a los mensajeros desde el principio (Números 22:18), de que de ninguna manera podía hablar en contra del mandato de Jehová, y luego agrega: “Y ahora, he aquí, voy a mi pueblo. Ven, te diré deliberadamente lo que este pueblo hará con tu pueblo al final de los días”. יעץ, aconsejar; aquí denota un anuncio, que incluye consejos. El anuncio de lo que Israel haría con los moabitas en el futuro, contiene el consejo a Balac, qué actitud debería asumir hacia Israel, si este pueblo iba a traer una bendición sobre su propio pueblo y no una maldición. Sobre “el fin de los días”, véase Génesis 49:1.

      Balaam doblegado a reconocer la voluntad de Dios: Balaam no se dobló a reconocer la voluntad de Dios; por el contrario, su historia es un ejemplo de resistencia a la voluntad divina debido a la codicia, que finalmente le costó la vida. Dios le prohibió maldecir a Israel, pero Balaam insistió en su deseo por ganancia personal, y aunque eventualmente se vio obligado a bendecir, sus planes de engaño contra Israel se materializaron a través de otros medios, lo que resultó en un gran número de israelitas muertos y en la muerte de Balaam a manos de los israelitas.

       ¿La voluntad de Dios o la tuya?

       ¿Te das cuenta de lo que está sucediendo? Balaam prácticamente les deja ver que él sí quiere ir, pero es Dios quien no quiere que los acompañe. Es como decir: si quiero aceptar tu oferta, pero Dios dice que no vaya. Más adelante esos mensajeros vuelven con personas más distinguidas, como una forma de convencer a Balaam por medio de la avaricia, el reconocimiento y lo que pudiera obtener de parte de ellos.

       ¿No te suena a que algo similar puede estar ocurriendo en nuestros días? Tal vez no nos pidan que maldigamos a alguien, pero sí que vayamos en contra de la voluntad de Dios. Balaam consultó a Dios una vez más para saber si debía ir o no a maldecir a Israel. ¡Siguió preguntando a Dios cuando Él ya había dicho claramente que NO fuera!

       ¿Has estado en esa situación? En una situación en la que quieres hacer algo porque sabes que será bueno para ti, que traerá beneficios económicos, reconocimiento y quizá hasta es algo que de verdad deseas, pero Dios dice: No, no es mi voluntad. Y vuelves y preguntas, y vas de nueva cuenta y buscas la manera de convencer a Dios de que lo que harás será bueno para ti sin pensar en nada ni nadie más; de hecho, sin pensar en que Dios está cuidándote de lo que vendrá después.

       Pero no puedes ver lo que acontecerá, sigues pensando que todo será de bien para ti y sigues sin detenerte hasta que Dios diga que sí. Y quizás abrirá alguna puerta, una oportunidad, te dará lo que deseas. Pero no es porque cambió de opinión, sino porque ahora conocerás que la voluntad de Dios no es hacer tu voluntad y habrá consecuencias a la desobediencia e incredulidad que tuviste a su Palabra. Recuerda que, aunque Dios permita que hagamos algo que va en contra de su voluntad, no significa que lo apruebe o que sea bueno para nosotras.

       Referencias Bíblicas: «Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande.» (Numero 22:18.).

       «Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.» (Tito 2:15).

       «Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida.» (Hechos 5:20).

      «Palabra que vino de Jehová a Jeremías, diciendo: Oíd las palabras de este pacto, y hablad a todo varón de Judá, y a todo morador de Jerusalén. Y les dirás tú: Así dijo Jehová Dios de Israel: Maldito el varón que no obedeciere las palabras de este pacto, el cual mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: Oíd mi voz, y cumplid mis palabras, conforme a todo lo que os mando; y me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios; para que confirme el juramento que hice a vuestros padres, que les daría la tierra que fluye leche y miel, como en este día. Y respondí y dije: Amén, oh Jehová.» (Jeremías 1:1 al 5).

    Domingo 08 de Diciembre de 2025

    Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

  • SEMANA DEL 08 AL 14 DE DICIEMBRE DE 2025. “GRAN SACRIFICIO PERSONAL POR AMOR A LAS ALMAS”.

       LECTURA BÍBLICA: 1ª a LOS CORINTIOS 9:19 AL 23. 19. Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. 20. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; 21. a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 22. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. 23. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.

       Comentario general del contexto Bíblico: (1ª de Corintios 9: 19-23). Predicación ▬ Ministro: El método del ministro es hacerse a todos de todo. Pablo dice que él era “libre de todos”; es decir, que él no estaba obligado a ajustarse a ninguna de las ideas u opiniones del hombre. Había sido liberado en Cristo y estaba obligado solo a ajustarse a Cristo. Pero Pablo se entregó a sí mismo, en realidad se hizo siervo de todos los hombres. ¿Por qué? Para poder ganar a más hombres para Cristo.

       Nota: Que Pablo se ajustara a las opiniones y costumbres de otros no quiere decir que estuviera comprometiendo sus convicciones ni que fuera falso. Quiere decir que se acercaba a los hombres, ganaba su confianza para que les prestaran atención a su testimonio de Cristo.

    ▬ 1. Pablo se hizo como judío a los judíos, es decir, a aquellos que están sujetos a la ley. Cuando Pablo estaba ministrando a los judíos, él se ajustaba a sus costumbres y leyes siempre que nada violara su andar en Cristo. Observe que Pablo no estaba sujeto a la ley.

    “porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Ro. 10:4).

       La norma de Pablo era Cristo, no la ley. Pero él se sujetó a la ley cuando ministraba a los judíos a fin de acercarse a ellos y ganar su confianza para poder testificarles. Nota: Pablo se comprometía con los judíos y con todos los otros siempre que no estuviera implícito un principio. Hechos 21:18-27 constituye un buen ejemplo de cuánto haría él por concederle entrada al evangelio. Sin embargo, cuando había un principio en juego, no cedía un ápice (cp. Gá. 2:3-5).

    ▬ 2. Pablo se hizo como uno sin ley a aquellos que estaban sin ley. Pero note un elemento importante: “No quiere decir que se volvió inmoral y sin ley”. Él seguía obedeciendo la ley de Dios; es decir, siempre estuvo bajo la ley de Cristo. Aún así obedecía la voluntad de Cristo la cual comprende los mandamientos de Dios y más. Pero Pablo se ajustó a las costumbres y estilo de vida de los impíos siempre que no constituyeran una violación de la ley de Cristo. Vivía como un gentil cuando se encontraba entre ellos a fin de acercarse a ellos y ganarlos para Cristo.

    ▬ 3. Pablo se hizo como débil a los cristianos débiles. Es decir, se ajustó a sus pequeñas reglas y regulaciones. Se abstuvo de hacer algunas cosas que eran perfectamente legales. Se ajustó a sus ideas y opiniones solo para contar con una puerta abierta para ayudarlos a crecer en Cristo. Puso a un lado su libertad y derechos personales a fin de ayudar a los cristianos recién convertidos y débiles. No se atrevería a serles tropezadero, tampoco haría que lo sacaran de la vida de ellos por haberlos ofendido y así perder su oportunidad de ayudarlos. Se hizo como uno de ellos a fin de ganarlos.

    ▬ 4. Pablo plantea claramente su propósito de ajustarse a las costumbres y opiniones de los hombres:

    “a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (v. 22).

       Pablo declara que él fue a los extremos cuando fue necesario a fin de ganar a las personas para Cristo. Note la palabra “esto” (v. 23); generalmente se traduce como “todas las cosas”. Pablo declara que él hizo “todas las cosas” por el bien del evangelio. Lo que importaba en la vida no era él ni sus derechos, sino el evangelio. El evangelio era la pasión devoradora de su vida. ¿Para qué? Para que pudiera ser copartícipe del evangelio con otros creyentes. Al serle fiel al evangelio participaría de la redención del evangelio con otros creyentes.

       “Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mt. 4:19).

       “Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos” (Mr. 10:43, 44).

       “Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Ro. 14:21).

       “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

       “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gá. 6:2).

       “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).

       “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).

       “El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio” (Pr. 11:30).

       “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Dn. 12:3).

    Consideraciones prácticas en 9:19–23

       Si Pablo quería hacerse de todo para todos, ¿no se exponía a ser criticado por los que lo llamarían débil? Esperaban que fuese un líder fuerte. Pero Pablo está dispuesto a ser un débil entre los débiles. Permaneciendo fiel a la enseñanza del evangelio, era libre en cuanto a cosas neutrales, incluyendo asuntos de comida y bebida. Pablo era libre de judíos, gentiles y débiles, pero les ministraba a todos el evangelio con eficacia.

       Pablo sigue las huellas de Jesús, quien en su ministerio terrenal comió con publicanos y prostitutas. A Jesús se le conoció como su amigo (Mt. 11:19), por lo que fue considerado como uno de ellos. Jesús bebió del agua que la samaritana le dio en el pozo de Jacob, y sus discípulos se sorprendieron de que conversara con una mujer (Jn. 4:9, 11, 27). Jesús dijo a los fariseos que pagaran impuestos al César y que le dieran a Dios lo que es de Dios (Mt. 22:21). Jesús sentó el modelo de lo que es acomodarse a la cultura y circunstancias de la gente entre la cual predicó. Con todo, el evangelio se mantenía incólume.

       Por el bien del evangelio, los misioneros, evangelistas y pastores deben de adaptarse a la gente y comunidad en la que trabajan. Sin comprometer jamás las demandas del evangelio, deben buscar la manera de llevar a la gente al conocimiento de Jesucristo. Tal como el Señor Jesús lo dijo en su oración sacerdotal, «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado».

       Nota del Expositor Bíblico: La juventud cristiana debe imitar el ejemplo del apóstol Pablo: renunciar al ego y al orgullo, y situarse en la necesidad del prójimo para conducirlo a la vida eterna, reconociendo que todas las almas son de gran valor para Dios.

    1er Titulo: Ejemplo de servicio C1 Dios con humildad para ganar almas para Cristo. Versículo 19. Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. (Léase: San Mateo 11:29. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. ▬ Gálatas 5:13. Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.).

       1ª a los corintios 9:19. Porque, aunque soy libre de todos los hombres, me hice esclavo de todos para ganar a la mayor cantidad posible.

       Con la palabra libre, Pablo regresa al discurso sobre la libertad que empezó este capítulo (v. 1). Dijo que él era libre de las restricciones dietéticas que la ley mosaica imponía a los judíos. Ahora da a entender que es libre de dependencia económica. Al no aceptar compensación económica por el ministerio que realiza en Corinto, quedaba libre de cualquier imposición que pudiera obstaculizar su predicación.

       La libertad es un concepto relativo que tiene sus propias limitaciones. Pablo no dice que es libre de todas las cosas, sino que es libre de todos los hombres. Hace eco de la idea que empezó el capítulo (v. 1). Allí afirma que es libre porque tiene libertad cristiana. Aquí declara que es libre de todos los hombres, como hecho objetivo, ya que no ha hecho uso de toda la libertad que posee.

       Pablo dice que él tiene la libertad de comer o no comer carne, y que goza de independencia económica en virtud de su negocio con las carpas. Pero nunca estuvo libre de la ley de Dios, porque tenía libertad sólo dentro del contexto de esa ley. Agustín lo pone en forma concisa: «El hombre nunca es más libre que cuando es controlado por Dios solo».

       Como hombre libre, Pablo es capaz de relacionarse con cualquier creyente de la iglesia de Corinto. Tiene plenos derechos apostólicos para estar libre del control humano, pero escoge ser siervo de todos los creyentes de Corinto. Cumplió literalmente las palabras que Jesús dijo a sus discípulos: «Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá hacerse su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás» (Mt. 20:25–27). Pablo imitaba a Jesús, quien vino a servir y no a ser servido.

       Pablo se hace servidor de todos, con el fin de ganar la mayor cantidad de gente para Cristo. Debe quedar claro de que no compite con los otros apóstoles a quién convierte más gente a Cristo. Más bien espera que la estrategia de ser siervo de todos traiga más gente a Cristo que cualquier otro método. En conclusión, al ponerse al servicio del pueblo de Cristo, Pablo demuestra que es un siervo de Jesús (cf. Gá. 5:13).

     2° Titulo: La gracia en Cristo poro predicar el evangelio sin acepción de personas. Versículos 20 y 21. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.  (Léase: Los Hechos 10:34. Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas. ▬ Romanos 10:12. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan.).

       1ª a los corintios 9: 20. Con los judíos me comporto como judío, para ganar a los judíos. Para los que están bajo la ley me he convertido como uno que está bajo la ley, aunque yo mismo no esté bajo la ley, para ganar a los que están bajo la ley.

    » a. «Con los judíos me comporto como judío, para ganar a los judíos». Como aquel que es siervo de todos, Pablo empieza por su propia gente y se apega al principio de «a los judíos primeramente y también a los gentiles». Pablo era judío y hebreo de hebreos (Fil. 3:5). Pero cuando dice que se hace judío para los judíos, quiere decir que al ser un seguidor de Jesús vive en una nueva creación (2 Co. 5:17), que ya no es ni judío ni gentil.

       En su intento de ganar a los judíos para Cristo, Pablo se adaptaba a las costumbres judías durante su ministerio. Estos son algunos de los ejemplos notables: dejó que Timoteo fuese circuncidado «por causa de los judíos» (Hch. 16:3); hizo un voto nazareo para expresar a Dios su agradecimiento (Hch. 18:18); se purificó junto a cuatro nazareos y pagó sus gastos para la ofrenda sacrificial (Hch. 21:23, 24, 26).

       Pablo trató de promover la unidad de la iglesia llevando hasta Jerusalén a algunos cristianos gentiles de Macedonia y Asia Menor (Hch. 20:4). Aunque fue acusado de no enseñar la ley de Moisés a los judíos de la dispersión (Hch. 21:20, 21), voluntariamente pacificó a los cristianos judíos de Jerusalén. Quería demostrar que no tenía ningún reparo en obedecer la ley de Moisés.

    » b. «Para los que están bajo la ley me he convertido como uno que está bajo la ley, aunque yo mismo no esté bajo la ley». Esta idea es paralela a la primera oración del versículo. Ambas oraciones se aplican a los judíos que estaban bajo la ley de Moisés y a los cristianos con una conciencia débil. ¿Pero por qué vuelve Pablo a llamar la atención a los judíos? Parece que quería hacer una clara distinción entre quienes estaban bajo la ley (v. 20) y quienes no estaban bajo la ley (v. 21). Esto no sólo distingue entre judíos y gentiles, sino que también parece distinguir entre los cristianos de conciencia débil que están bajo la ley y los cristianos fuertes que practican su libertad de la ley.

       En éste y el siguiente versículo (v. 21), la palabra ley alude a la ley mosaica. Para ser preciso, la parte civil y ceremonial de esa ley era una carga para los judíos (cf. Hch. 15:10; Gá. 5:1). Con todo, Pablo estaba listo a relacionarse con aquellos judíos que consideraban que su deber era obedecer la ley de Moisés. Junto a sus demás compatriotas, guardaba las costumbres judías, las que incluían reglas dietéticas, lavamientos y la observancia sabática.

       Como campeón de la libertad cristiana (véase p. ej., Gá. 2:4; 5:13), Pablo pondrá de lado su libertad en Cristo y se someterá a la esclavitud de la ley mosaica. Esto lo hace en contextos judíos y sólo por una razón: ganar a los judíos para Cristo. Con todo, añade algo que aclara su disposición a guardar los mandamientos de la ley mosaica: «aunque yo mismo no esté bajo la ley». Permanece libre en Cristo Jesús.

    » c. «Para ganar a los que están bajo la ley». Lo que Pablo busca al obedecer la ley mosaica es promover la conversión de los judíos al cristianismo. No habla de los judíos cristianos que ya saben que en Cristo tienen libertad. Más bien se refiere a los judíos que todavía no conocen a Jesús y el poder liberador del evangelio. Quiere que los que están bajo la ley tengan la misma libertad que él goza en Cristo.

       Aunque Pablo fue nombrado ante todo como apóstol de los gentiles (véase Gá. 2:7–9), predicó el evangelio de salvación a judíos y gentiles (Hch. 20:21). De esta forma buscó ganar a «los que están bajo la ley» y «los que están sin la ley». Pablo se adaptó tanto a judíos como a gentiles, para el bien del evangelio.

       1ª a los corintios 9:21. Para los que no tienen la ley me he convertido como uno que no tiene la ley, aunque yo mismo no esté sin la ley de Dios sino bajo la ley de Cristo, para ganar a los que están sin la ley.

    » a. «Para los que no tienen la ley me he convertido como uno que no tiene la ley». ¿Por qué no es directo Pablo y dice «para los gentiles», en lugar de dar un rodeo con la frase «para los que no tienen la ley»? Primero, en esta epístola evita alienar a los gentiles y es cauto al dirigirse a ellos. Segundo, se dirige a los gentiles que no conocían la ley de Dios y a los gentiles cristianos que estaban libres de la ley mosaica. Finalmente, «los que no tienen la ley» se podría referir a los cristianos fuertes.

       Dios entregó a los judíos «la palabra de Dios» (Ro. 3:2, RV60), pasando por alto a las otras naciones (Sal. 147:19, 20). Las naciones no tenían la ley. En griego, Pablo usa el término anomos, que tiene un doble significado: objetivamente los gentiles vivían sin la ley de Dios; subjetivamente no tenían ningún interés en esa ley. En el presente versículo prevalece el sentido objetivo. Pablo contrasta a los que no tenían la ley con los que recibieron la ley. Con todo, el sentido subjetivo también está presente, ya que Pablo añade de inmediato que él mismo no está sin la ley de Dios. Vive en conformidad con la ley de Cristo.

       Cada vez que Pablo pasaba un tiempo con los gentiles, no hacía caso de las leyes judías sobre las comidas, ni de la circuncisión, la fiesta de la luna nueva o del sábado (véase Gá. 2:11–14; Col. 2:11, 16). No sorprende que en Jerusalén lo acusaran de enseñar a los judíos de la dispersión que abandonaran las leyes y costumbres mosaicas (Hch. 21:21).

       Desde un punto de vista judío, la forma en que Pablo se conducía con los gentiles, lo hacía un gentil. Como no ignoraba la ley, a ojos de los judíos se convertía en un trasgresor de los preceptos divinos.

    » b. «Aunque yo mismo no esté sin la ley de Dios sino bajo la ley de Cristo». Con estas palabras, Pablo deja en claro a judíos y gentiles que no es un hombre sin ley. Hay que destacar que, en tres versículos sucesivos, Pablo subraya a sus lectores cuál es su estado: soy libre de todos los hombres (v. 19) yo mismo no estoy bajo la ley (v. 20) yo mismo no estoy sin la ley de Dios sino bajo la ley de Cristo (v. 21). La primera declaración (v. 19) debe entenderse a la luz de las otras dos afirmaciones (vv. 20, 21). «Ser libre significa no estar ni bajo la ley ni fuera de la ley, sino en Cristo». El que está en Cristo Jesús es una nueva creación. En relación a Cristo, Pablo es libre y al mismo tiempo está bajo la ley de Cristo.

       Con un juego de palabras con el término ley, Pablo dice que es libre de la ley por la que los judíos buscan la salvación. Pero ahora que la salvación ha llegado en Cristo, la ley de Cristo es la norma de Pablo. Cristo cambió la forma en que el apóstol veía la ley. Ya no busca la salvación en relación a la ley, pero ahora quiere guardar esa ley como gratitud a Cristo.

       ¿Qué es, entonces, la ley de Cristo? La expresión vuelve a ocurrir una vez más en el Nuevo Testamento (Gá. 6:2) y describe la implementación del amor: sobrellevar los unos las cargas de los otros. Aunque Cristo abolió la ley civil y ceremonial, las leyes morales de Dios permanecen. Pablo escribe que el guardar esos mandamientos es importante (7:19). Hasta coloca la palabra de Jesús sobre el obrero digno de su salario (Lc. 10:7) al mismo nivel con los preceptos mosaicos (Dt. 25:4; 1 Co. 9:9, 14; 1 Ti. 5:18). Si el creyente está bajo la ley de Cristo, al mismo tiempo está bajo la ley de Dios y obedece su voluntad. Como Cristo media la ley de Dios, Pablo debe de permanecer dentro de los límites de esa ley en el marco del pacto de Cristo. «Todo lo que Dios le demanda como un creyente del nuevo pacto, lo obliga; no puede salirse de esos límites. Hay un límite rígido a su flexibilidad en su búsqueda de ganar a los perdidos de culturas y religiones distintas; no puede hacer nada que esté prohibido a un cristiano, y debe hacer todo lo que Cristo ha mandado al cristiano. No está libre de la ley de Dios, está bajo la ley de Cristo».

    » c. «Para ganar a los que están sin la ley». En sus esfuerzos por ganar a la mayor cantidad de gente posible para Cristo, Pablo busca ganar a los gentiles para el Señor. Cuando ponen su fe en Cristo, los gentiles ordenan su vida de acuerdo con la ley de Cristo.

    3er Titulo: Renunciando o condiciones personales por causa del evangelio. Versículos 22 y 23. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.  (Léase: 1ª a los Corintios 10:33. como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. ▬ Filipenses 3:8. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.).

       1ª a los corintios 9:22. A los débiles me he hecho débil para ganar a los débiles. A todos me he hecho de todo para por todos los medios salvar a algunos.

       Hacemos dos observaciones:

    » a. Adaptación. «A los débiles me he hecho débil para ganar a los débiles». Pablo ahora vuelve a su discusión sobre los cristianos con conciencia débil (8:9–13). Pablo ha completado el círculo al revisar la libertad que tiene en Cristo. Así, habla acerca de su relación para con el débil. Hubiéramos esperado un equilibrio sintáctico que incluyese al fuerte, pero a Pablo no le interesa comparar al fuerte con el débil. El fuerte era libre en Cristo y no tenía cargo de conciencia cuando comía carne sacrificada a ídolos. Los débiles eran los corintios que tenían una conciencia débil; necesitaban del consejo y ánimo que Pablo les pudiera dar para ser fortalecidos en su fe (Ro. 14:1; 15:1).

       El versículo 22 da a entender que en este pasaje particular Pablo también podría haber estado pensando en ganar para el Señor a los corintios económicamente débiles. Anteriormente en la carta afirmó que entre aquellos que Dios había llamado no había muchos poderosos, ni muchos de noble cuna, sino que Dios había escogido al débil e insignificante para avergonzar a los fuertes (1:26–28). Ahora Pablo hace resonar el mismo mensaje cuando escribe: «A los débiles me he hecho débil». En el contexto usa el verbo ganar para hablar de llevar a judíos (vv. 19, 20) y gentiles (v. 21) al conocimiento de Cristo. Pero cuando habla de los débiles, cuya conciencia era débil, no usa el verbo ganar. Los débiles ya conocen a Jesucristo como Salvador, pero por tener una conciencia débil necesitan la ayuda de los fuertes.

       Creemos que con la oración me he hecho débil para ganar a los débiles (v. 22) Pablo podría estar comunicando una doble connotación. En otras palabras, se refiere a los débiles de conciencia y a los débiles económicamente. Hay que considerar que, al ministrar en Corinto, Pablo se identificó en palabra y hecho con los pobres. Su trabajo fabricando carpas era una clara demostración de que se ponía de lado de los económicamente débiles (Hch. 18:1–4). Pablo mismo pertenecía a la clase alta, como lo demostraba la educación que recibió. Sin embargo, no tenía ningún reparo en ponerse su delantal y gorro para trabajar en su rubro. La alta sociedad grecorromana lo despreciaría por su denigrante trabajo, pero la clase baja lo aceptaría gustoso. La clase alta pensaba que el taller no era un lugar para el hombre libre sino para el esclavo. Con todo, Pablo estaba listo a identificarse con el pobre para ganarlos para Cristo.

    » b. Realidad. «A todos me he hecho de todo para por todos los medios salvar a algunos». El apóstol es un modelo para todo el que quiera ganar a la gente para Cristo. Pablo se acomodaba a las diferentes situaciones de cada cultura. Con los judíos vivía como judío, y con los gentiles como gentil (dentro de los límites del mandamiento de Cristo). Se hizo débil a los débiles, para así ser de todo para todos.

       Los oponentes de Pablo podrían tildarlo de ineficaz, inestable y cambiante. En este caso, estarían mal entendiendo completamente sus motivaciones, al no darse cuenta de la intención misionera de los esfuerzos de Pablo: llevar al evangelio a la mayor cantidad de gente posible.

       Pablo estaba convencido de que al predicar las buenas nuevas de salvación, Dios abriría el corazón de cada uno de los elegidos para salvación. Si a Dios le había placido salvar a Pablo, quien se llamaba a sí mismo el primero de los pecadores (1 Ti. 1:15), el Señor Jesucristo podía entrar en el corazón de cualquiera que viviese en tinieblas. Pablo era un instrumento en las manos de Dios para traer a los pecadores al Señor mediante el evangelio. Pablo predicaba y aconsejaba, pero el verdadero trabajo de salvación pertenecía a Dios.

       En pocas palabras, Pablo manifiesta un realismo sobrio, cuando escribe que al acomodarse a todos los hombres lo hace «para por todos los medios salvar a algunos». Algunos manuscritos leen «salvar a todos», pero la evidencia favorece el texto que hemos adoptado: «salvar a algunos». Por supuesto que Pablo sería el primero en afirmar que, aunque él trabajaba duro para presentar el evangelio a todos, sólo Dios efectuaba la salvación (Fil. 2:13). Trabajaba para salvar a todos, pero sabía que sólo algunos responderían al evangelio (véase 10:33; Ro. 11:14).

       1ª a los corintios 9: 23. Y todo lo hago por el bien del evangelio, para participar conjuntamente en él.

    » a. «Y todo lo que hago». Notemos que cuatro veces Pablo escribe la palabra todo en los versículos 22 y 23. Es un siervo humilde del evangelio, que irá a cualquier parte, que descenderá o ascenderá a cualquier nivel de la sociedad o hará cualquier tarea por insignificante que sea, con tal que el evangelio sea proclamado a todos. Pablo no conocía la palabra discriminación, ya que decía que en Cristo no había «judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer» (Gá. 3:28). Sabía que en Cristo todos los creyentes son uno.

    » b. «Por el bien del evangelio». Esta afirmación repite lo dicho en los versículos 15–18. Pablo es un siervo del evangelio, tal como lo demuestra sirviendo a toda clase de gente. Sólo piensa en la labor que el Señor le ha dado y que tiene que cumplir. Es la tarea de proclamar el pleno evangelio de la gracia de Dios a todos los seres humanos en todo lugar (Hch. 20:24; y véase Fil. 3:7–14). Pablo estaba listo a viajar a Ilírico (lo que fue Yugoslavia y que ahora es Albania) y a España, para que el evangelio fuese lo más ampliamente divulgado (véase Ro. 15:19, 24).

    » c. «Para participar conjuntamente en él». Uno podría pensar que Pablo pierde, cuando afirma que su intención es servir a todos los que quieran escuchar el evangelio. Pablo no pierde, sino que se beneficia de las bendiciones que vienen con la predicación de las buenas nuevas. Cada vez que una persona cree en Cristo, se produce gozo y felicidad en el Señor, y Pablo el heraldo del evangelio participa en esa gozosa celebración. Además, el predicar las buenas nuevas de salvación le trae una rica bendición.

       Una traducción literal de esta parte del versículo 23, diría: «para coparticipar en él». La expresión coparticipar no apunta tanto a que Pablo participa con sus asociados en la labor de predicar, sino que participa en las bendiciones que reciben los que se convierten a Cristo. Pablo se regocija con ellos, al verlos tomar posesión de los beneficios espirituales que vienen de una vida obediente al evangelio.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Semana del 08 al 14 de diciembre de 2025

  • LUNES 08 DE DICIEMBRE DE 2025. “LA DESESPERACIÓN DEL HOMBRE DESECHADO POR DIOS LO LLEVA A LA ABOMINACIÓN”.

       Lección: 1ª de Samuel 28: 6 al 10. 6. Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.  7. Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación.  8. Y se disfrazó Saúl, y se puso otros vestidos, y se fue con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a quien yo te dijere. 9. Y la mujer le dijo: He aquí tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha cortado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. ¿Por qué, pues, pones tropiezo a mi vida, para hacerme morir? 10. Entonces Saúl le juró por Jehová, diciendo: Vive Jehová, que ningún mal te vendrá por esto. 

       Comentario general del contexto Bíblico: Saúl acude a la adivina, 28:6–10. Saúl y el ejército vinieron del sur y acamparon en Jezreel (29:1) al pie del monte Gilboa. De ese monte hubieran podido ver cuán grande era el ejército de los filisteos extendido por el valle. Se atemorizó y procuró consultar a Dios por las tres vías de comunicación conocidas por él: sueños, sacerdotes y profetas. Pero Dios no le contestó (ver el comentario sobre 14:37). El v. 3 comenta que había quitado a los que evocaban a los muertos, pero ahora vuelve a buscar una de estas personas. Las palabras usadas en el v. 3 son Ob que se refiere a la voz hueca que viene de la ultratumba y Yadah que se refiere al adivino o la persona que sabe o se entera de algo por medio de la hechicería. Esta es la persona que supuestamente puede saber el futuro.

       Los consejeros de Saúl localizaron a una adivina en el pueblo de Endor, al norte unos 12 km. y al otro lado del monte de Moreh. Esto representaba para Saúl y sus compañeros un riesgo puesto que los filisteos estaban acampados entre ellos y Endor. Así que van de noche para esconder mejor sus movimientos. La desesperación le motiva a correr cualquier riesgo. Y Saúl le ordena a la mujer que adivine o que averigüe por su espíritu familiar cómo hacer subir al muerto. Se creía que el Seol, o lugar de los muertos, estaría abajo y por lo tanto el muerto tendría que subir (Núm. 16:30; Sal. 63:9; Eze. 31:14; 32:18). Aunque el mundo y existencia de los espíritus no tienen orientación direccional referente al mundo físico, los conceptos tienen que expresarse de manera material para entenderse. Y puesto que los muertos fueron sepultados, se suponía que tendrían que levantarse de abajo.

       Saúl había prohibido la práctica del espiritismo. Ahora se permite lo que él mismo había prohibido. Y jura por Jehovah que la mujer no moriría, comprometiendo a Dios en lo que sería contra o contrario a su voluntad. La ley prohíbe absolutamente evocar a los muertos o entregarse a la adivinación (Lev. 20:27). Saúl bien lo sabía. Por eso su condenación sería mayor (Stg. 3:1). Dice en Lucas 12:47, “Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor y no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes”. Ya hemos visto que parte de ese azote fue la presencia de un espíritu de maldad enviado para afligirle. Veremos directamente que sigue este último azote, la suprema disciplina quitándole la vida.

       La desesperación del hombre desechado por dios lo lleva a la abominación: La desesperación puede llevar a una persona a la idolatría y al abandono de la fe, culminando en lo que la Biblia llama «abominación», especialmente cuando uno se apoya en los recursos del mundo en lugar de en Dios. Esta frase, asociada a la «abominación de la desolación», se describe en el contexto de rebeliones y actos que contaminan un lugar sagrado, como el caso del rey Antíoco Epífanes IV.

    Conexión entre desesperación y abominación

    • Pérdida de la fe: La desesperanza implica una pérdida de fe, la cual es considerada crucial en la vida cristiana. Al caer en ella, se abandona la confianza en la capacidad de Dios.
    • Apoyo en el mundo: Los desesperanzados tienden a enfocar su mirada en los recursos mundanos en lugar de en Dios, buscando soluciones fuera de su guía divina.
    • Resultados espirituales: Esta búsqueda en lo mundano puede llevar a actos de idolatría, que son una «abominación» porque desvían la adoración de Dios y contaminan el camino espiritual.

    El contexto bíblico de la «abominación de la desolación»

    • Contexto histórico: La frase aparece en el libro de Daniel en referencia al rey Antíoco Epífanes IV, quien profanó el templo de Jerusalén al introducir un ídolo y suspender los sacrificios regulares.
    • Contexto profético: Jesús también utiliza esta frase para referirse a una futura destrucción del Templo que implicaría la introducción de la idolatría.
    • Significado: La «abominación» es un acto que profana el lugar santo (ej. Tu corazón), trayendo desolación espiritual y el fin de la relación con lo divino.

       Referencia Bíblica: «¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado. Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová; Levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos; Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; tú no perdonaste. Desplegaste la ira y nos perseguiste; mataste, y no perdonaste; Te cubriste de nube para que no pasase la oración nuestra; Nos volviste en oprobio y abominación en medio de los pueblos.» (Lamentaciones 3: 39 al 45).

       «La desesperación»: La desesperación en la Biblia se entiende como la pérdida total de la esperanza, a menudo causada por la presión y el miedo, pero también se presenta como una lucha que puede ser superada a través de la fe en Dios. Personajes bíblicos como el rey David y el apóstol Pablo experimentaron profundos momentos de desesperación, pero también encontraron esperanza al apoyarse en Dios y en sus promesas de salvación y consuelo. La Biblia anima a no desesperarse, sino a confiar en Dios, quien ofrece paz y la seguridad de que los sufrimientos tienen un significado eterno.

       Ejemplos bíblicos

    Salmo 40: El salmista clama haber sido rescatado del «hoyo de la desesperación» y del «lodo cenagoso» para ser puesto sobre una roca.

    Pablo en 2 Corintios: Pablo describe cómo se sintieron «abatidos hasta el extremo» y perdieron la esperanza de vivir, pero en lugar de desesperar, confiaron en Dios, quien «nos ha librado de un peligro tan grande como la muerte» (2 Corintios 1:8-10).

    Salmo 34: En el salmo, se expresa la confianza en que Dios escucha la oración de los que están en desesperación y los salvas de sus tribulaciones (Salmo 34:6-7).

       Referencia Bíblica:

       «Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.» (Sal. 40:2).

       «Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte» (2ª de Corintios 1:8-10).

       «Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.» (Salmo 34: 6-7.).

       «La adivinación»: La Biblia condena la adivinación en Deuteronomio 18, considerándola una práctica falsa y una abominación a Dios, al igual que la hechicería y la consulta a los muertos. Se enfatiza que el futuro solo lo conoce Dios y que la sabiduría proviene de Él, no de medios ocultos. Por lo tanto, los creyentes deben evitar cualquier forma de adivinación, ya que se asocia con la rebelión contra Dios y la búsqueda de conocimiento de fuentes que se oponen a Él.

       Prohibición bíblica de la adivinación:

       Deuteronomio 18:10-12: Se prohíbe explícitamente a los creyentes «practicar la adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos».

       Comparación con la rebelión: 1 Samuel 15:23 compara el pecado de la rebelión con el de la adivinación, calificándolo de «iniquidad e idolatría».

       Falsos profetas: Jeremías 14:14 habla de falsos profetas que ofrecen «visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón».

       Razones para evitar la adivinación

       «Rechazo a confiar en Dios»: Buscar guía en la adivinación implica depositar la confianza en poderes que se oponen a Dios, lo cual es visto como un acto de rebelión.

       «Evitar engaños»: La Biblia advierte que hay falsos profetas que se aprovechan de las personas, y que incluso prácticas aparentemente inofensivas pueden ser engañosas.

       «Sabiduría en la Biblia»: La verdadera sabiduría y guía se encuentra en la Palabra de Dios, y no hay necesidad de buscarla a través de otros medios.

       Referencias Bíblicas: «e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira.» (2ª de Reyes 17:17).

       «Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.» (Hechos 16:16).

       «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.» (Santiago 1:5).

    1er Titulo: El resultado de lo desobediencia es el retroceso de la fe. Versículo 6. Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. (Léase: 1ª de Samuel 15:23. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey ▬ Romanos 1:28. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.).

       «Resultado de lo desobediencia» «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Romanos 5:12). Los efectos de la caída son numerosos y de gran alcance. El pecado ha afectado cada aspecto de nuestro ser. Ha afectado nuestras vidas en la tierra y nuestro destino eterno.

       Uno de los efectos inmediatos de la caída fue que la humanidad se separó de Dios. En el jardín de Edén, Adán y Eva tuvieron comunión perfecta y compañerismo con Dios. Cuando se rebelaron contra Él, esa comunión se rompió. Ellos se dieron cuenta de su pecado y se avergonzaron ante Él. Se escondieron de Él (Génesis 3:8-10), y el hombre ha estado escondiéndose de Dios desde entonces. Sólo a través de Cristo se puede restaurar esa comunión, porque en Él somos hechos justos y sin pecado a los ojos de Dios como Adán y Eva fueron antes de pecar. «Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El» (2 Corintios 5:21, LBLA).

       A causa de la caída, la muerte se convirtió en una realidad, y toda la creación estaba sujeta a ella. Todos los hombres mueren, todos los animales mueren, toda la vida vegetal muere. «…toda la creación gime a una» (Romanos 8:22), esperando el tiempo cuando Cristo volverá para liberarla de los efectos de la muerte. Por causa del pecado, la muerte es una realidad ineludible, y nadie es inmune. «Porque la paga del pecado es muerte, más la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 6:23). Peor aún, no sólo nos morimos, sino que, si morimos sin Cristo, experimentamos la muerte eterna.

       Otro efecto de la caída es que los seres humanos han perdido de vista el propósito para el cual fueron creados. El último y más alto propósito del hombre en la vida es glorificar a Dios y disfrutarlo para siempre (Romanos 11:36; 1 Corintios 6:20; 1 Corintios 10:31; Salmo 86:9). Por lo tanto, el amor a Dios es la base de toda moralidad y bondad. Lo opuesto es la elección de uno mismo como supremo. El egoísmo es la esencia de la caída, y lo que sigue es todos los otros delitos contra Dios. En todas sus formas, el pecado es un giro hacia uno mismo, que se confirma en cómo vivimos nuestras vidas. Llamamos la atención a nosotros mismos y a nuestras buenas cualidades y logros. Minimizamos nuestros defectos. Buscamos favores especiales y oportunidades en la vida, queriendo una ventaja extra que nadie más tiene. Nos enfocamos en nuestros propios deseos y necesidades, mientras que ignoramos los de los demás. En definitiva, nos situamos en el trono de nuestras vidas, usurpando el papel de Dios.

       Cuando Adán eligió rebelarse contra su Creador, perdió su inocencia, incurrió en la pena de muerte física y espiritual, y su mente fue oscurecida por el pecado, al igual que las mentes de sus herederos. El apóstol Pablo dijo de los paganos, «Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada» (Romanos 1:28). Les dijo a los Corintios que «el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios» (2 Corintios 4:4). Jesús dijo: «Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas» (Juan 12:46). Pablo recordó a los Efesios: «ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor» (Efesios 5:8, NVI). El propósito de la salvación es «[abrir] sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios» (Hechos 26:18).

       La caída produjo en los seres humanos un estado de depravación. Pablo habló de aquellos «teniendo cauterizada la conciencia» (1 Timoteo 4:2) y de aquellos cuyas mentes se obscurecen espiritualmente como resultado de rechazar la verdad (Romanos 1:21). En este estado, el hombre es totalmente incapaz de hacer o elegir lo que es aceptable a Dios, aparte de la gracia divina. «La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo» (Romanos 8:7, NVI).

       Sin la regeneración sobrenatural del Espíritu Santo, todos los hombres permanecerían en su estado caído. Pero en Su gracia, misericordia y bondad amorosa, Dios envió a Su Hijo a morir en la Cruz y tomar el castigo por nuestro pecado, reconciliándonos con Dios, haciendo posible la vida eterna con Él. Lo que se perdió en la caída se reclama en la Cruz.

       2° Titulo: Todo aquel que acude o la adivinación se hace abominable o los ojos de Dios. Versículos 7 y 8. Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación. Y se disfrazó Saúl, y se puso otros vestidos, y se fue con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a quien yo te dijere. (Léase: Deuteronomio 18:10 al 12. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti. ▬ Los Hechos 16:16. Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.).

       «Practicar la adivinación» es descubrir conocimientos ocultos por medios sobrenaturales. Está relacionada con el ocultismo e incluye la predicción de la suerte o la videncia, como solía llamarse.

       Desde la antigüedad, la gente ha utilizado la adivinación para conocer el futuro o como una forma de ganar dinero. La práctica continúa, ya que los que afirman tener una visión sobrenatural leen las palmas de las manos, las hojas de té, las cartas del tarot, las cartas estelares y mucho más.

       Dios nos da Su punto de vista sobre la adivinación en Deuteronomio 18:10: «No sea hallado en ti quien…practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero». Primera de Samuel 15:23 compara la rebelión con el «pecado de adivinación».

       La práctica de la adivinación figura como una de las razones del exilio de Israel (2 Reyes 17:17). Jeremías 14:14 habla de los falsos profetas de la época, diciendo: «Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan». Así que, comparada con la verdad de Dios, la adivinación es falsa, engañosa y sin valor.

       Mientras Lucas viajaba con Pablo y Silas por la ciudad de Filipos, registró un encuentro con una adivina: «Nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando» (Hechos 16:16). La capacidad de la muchacha para adentrarse en los misterios se debía a un demonio que la controlaba. Sus amos obtuvieron «mucha ganancia» de su esclava. Pablo acabó exorcizando al demonio (versículo 18), liberando a la muchacha de su esclavitud espiritual y haciendo que los dueños de la esclava se enfurecieran (versículo 19).

       La adivinación en cualquier forma es pecado. No es un entretenimiento inofensivo ni una fuente alternativa de sabiduría. Los cristianos deben evitar cualquier práctica relacionada con la adivinación, incluyendo la predicción de la suerte, la astrología, la brujería, las cartas del tarot, la nigromancia y los hechizos. El mundo de los espíritus es real, pero no es inofensivo. Según las Escrituras, los espíritus que no son el Espíritu Santo o los ángeles son espíritus inmundos.

       Los cristianos no deben temer a los espíritus que intervienen en la adivinación; tampoco deben buscar sabiduría en ellos. La sabiduría del cristiano proviene de Dios (Santiago 1:5).

       3er Titulo: Espíritu de error llevo a Saúl a tomar el Nombre de Dios en vano. Versículos 9 y 10. Y la mujer le dijo: He aquí tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha cortado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. ¿Por qué, pues, pones tropiezo a mi vida, para hacerme morir? Entonces Saúl le juró por Jehová, diciendo: Vive Jehová, que ningún mal te vendrá por esto.  (Léase: Éxodo 20:7. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. ▬ Jeremías 2:19. Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.).

       «Tomar el Nombre de Dios en vano» Aunque muchas personas creen que tomar el nombre del señor en vano se refiere al uso del nombre del señor como una palabra grosera, abarca algo mucho más que un uso en vano del nombre de Dios. Para comprender la gravedad de tomar el nombre del señor en vano, primero tenemos que ver el nombre del señor desde su perspectiva como se describe en las escrituras. El Dios de Israel es conocido por muchos nombres y títulos, pero el concepto encarnado en el nombre de Dios, desempeña un papel importante y único en la Biblia. La naturaleza y los atributos de Dios, la totalidad de su ser, y especialmente su gloria, se reflejan en su nombre (Salmo 8:1). El Salmo 111:9 nos dice que su nombre es “santo y temible», y la oración del señor comienza dirigiéndose a Dios con la frase «santificado sea tu nombre» (Mateo 6:9), siendo esta una indicación de que en nuestra oración la reverencia hacia Dios y a su nombre, debe ser lo más importante. Con frecuencia entramos en la presencia de Dios con presuntuosas «listas de responsabilidades» para él, sin ser conscientes de su santidad, su grandeza, y el enorme abismo que separa nuestra naturaleza de la suya. El que se nos permita incluso venir delante de su trono, es por causa únicamente de su gracia y de su amor misericordioso para con su pueblo (Hebreos 4:16). Nunca debemos subestimar esa gracia.

       A causa de la grandeza del nombre de Dios, cualquier uso del nombre de Dios que lo deshonre o deshonre su carácter, es porque se está tomando su nombre en vano. El tercero de los diez mandamientos prohíbe tomar o usar el nombre del señor en una forma irreverente porque eso indicaría una falta de respeto a Dios mismo. Una persona que usa incorrectamente el nombre de Dios, el señor no lo dará por «inocente» (Éxodo 20:7). En el antiguo testamento, se deshonraba el nombre de Dios cuando no se cumplía con un juramento o una promesa hecha en su nombre (Levítico 19:12). El hombre que usaba el nombre de Dios para legitimar su juramento y, luego rompía su promesa, daba a entender su falta de reverencia hacia Dios, así como una falta de temor de su santo castigo. Era esencialmente lo mismo que negar la existencia de Dios. Sin embargo, para los creyentes no hay necesidad de usar el nombre de Dios para legitimar un juramento, ya que en primer lugar no estamos llamados para hacer juramentos; que nuestro hablar sea «sí» y nuestro no sea «no» (Mateo 5:33-37).

       Hay un sentido más amplio en el que la gente de hoy toma el nombre del señor en vano. Aquellos que mencionan el nombre de Cristo, que oran en su nombre, y que toman su nombre como parte de su identidad, pero que deliberada y continuamente desobedecen sus órdenes, están tomando su nombre en vano. A Jesucristo se le ha dado el nombre sobre todo nombre, ante quien toda rodilla se doblará (Filipenses 2:9-10), y cuando asumimos el nombre «cristiano», lo debemos hacer con la comprensión de lo que esto significa. Si profesamos ser cristianos, pero actuamos, pensamos y hablamos en una manera mundana o profana, estamos tomando su nombre en vano. Cuando representamos inadecuadamente a Cristo, ya sea intencionalmente o por ignorancia de la fe cristiana como se proclama en las sagradas escrituras, estamos tomando el nombre del señor en vano. Cuando decimos que lo amamos, pero no hacemos lo que él nos manda (Lucas 6:46), estamos tomando su nombre en vano y estamos en peligro de escucharle decir, «Nunca os conocí; apartaos de mí” en el día del juicio final (Mateo 7:21-23).

       El nombre del señor es santo, como él es santo. El nombre del señor es una representación de su gloria, su majestad, y su deidad suprema. Debemos estimar y honrar su nombre mientras lo reverenciamos y glorificamos. Hacer algo menos que eso, es tomar su nombre en vano.

    Lunes 08 de Diciembre 2025 ▬ El pasaje de 1 Samuel 28

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • Domingo 30 de noviembre de 2025. “BENDICIÓN CONFIRMADA PON EL ESPÍRITU DE DIOS”.

       Lección: Números 24:1 al 9. 1. Cuando vio Balaam que parecía bien a Jehová que él bendijese a Israel, no fue, como la primera y segunda vez, en busca de agüero, sino que puso su rostro hacia el desierto; 2. y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él. 3. Entonces tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Y dijo el varón de ojos abiertos; 4. Dijo el que oyó los dichos de Dios, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos: 5. ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, Tus habitaciones, oh Israel! 6. Como arroyos están extendidas, Como huertos junto al río, Como áloes plantados por Jehová, Como cedros junto a las aguas. 7. De sus manos destilarán aguas, Y su descendencia será en muchas aguas; Enaltecerá su rey más que Agag, Y su reino será engrandecido. 8. Dios lo sacó de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo. Devorará a las naciones enemigas, Desmenuzará sus huesos, Y las traspasará con sus saetas. 9. Se encorvará para echarse como león, Y como leona; ¿quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, Y malditos los que te maldijeren. 

       Comentario del contexto Bíblico: La provisión abundante de Dios (24:1–9):

       En este tercer mensaje, a Israel se le presentó un magnífico panorama de su futuro inmediato tal y como Dios lo había planeado y, en la siguiente profecía (24:15–17), se le indica su destino final cuando el Mesías escogido de Dios surgiría como su líder y vencedor.

       Cuando Balaam se disponía a hablar de nuevo, le sobrecogió una presencia divina y dejó a un lado la parafernalia de brujería que había utilizado anteriormente. El vidente vio a Israel acampado por tribus alrededor del tabernáculo. Vino sobre él el Espíritu de Dios con otro mensaje para el frustrado rey de Moab:

    “Profecía de Balaam, hijo de Beor, y profecía del hombre de ojos abiertos; profecía del que escucha las palabras de Dios, del que ve la visión del Todopoderoso; caído, pero con los ojos descubiertos.”

       Su mensaje es un modelo de excelente habilidad comunicativa. En primer lugar, aborda la necesidad directamente. Mientras los viajeros miraban hacia el otro lado del Jordán, se preguntarían qué planes tenía Dios preparados para ellos una vez hubieran cruzado el río. ¿Dispondrían de suficiente comida y refugio para sus familias? ¿Cómo acabarían con los actuales habitantes de la tierra? Después de un viaje tan precario por el desierto durante los últimos cuarenta años, ¿les ofrecería el futuro algún tipo de seguridad permanente? El mensaje de Balaam es una descripción gráfica de la generosa abundancia de Dios y recuerda a su pueblo lo privilegiado que es: “¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob; tus moradas, oh Israel!” (5).

       En segundo lugar, es agradable al oído. Unas palabras escogidas cuidadosamente son increíbles vehículos para transmitir el mensaje más importante de la vida. Aquí tenemos magnífica poesía que utiliza la estructura familiar del paralelismo hebreo en el que se presentan ideas idénticas, relacionadas o contrarias, en líneas sucesivas: tiendas/moradas (5), valles/jardines (6a), áloes/cedros (6b), agua/simiente (7a), rey/reino (7b), devorará/desmenuzará (8b), león/leona (9), bendigan/maldigan (9b). La poesía es un recurso excelente para la memorización; se asegura de que estas grandes verdades no se olviden rápidamente.

       En tercer lugar, atrae la mirada. El mensaje se ilustra de forma brillante. La descripción gráfica de esta tercera profecía recurre a imágenes muy visuales que impresionan al oyente con la forma que tiene el Señor de dar abundante y generosamente. Después de una ilustración doméstica (tiendas/moradas, 5), viene una geográfica (valles/jardines, 6a) y de horticultura (áloes/cedros, 6b). Los bienes minerales preciados (agua, 6b–7a) se igualan al crecimiento físico (simiente, 7a), cuando las imágenes pasan a ser de la realeza (rey/reino, 7c), históricas (sacados de Egipto, 8a), militares (devorará/desmenuzará) y animales (búfalo, león, leona, 8a, 9a).

       Por último, informa a la mente. Las imágenes gráficas son un recurso literario efectivo y encierran ideas doctrinales y principios espirituales importantes para el oyente. Dios supliría las necesidades de su pueblo proveyendo los recursos necesarios para la vida: disfrutarían de paz en las tribus (hermosas… tiendas y moradas seguras, 5); ventajas geográficas (valles que se extienden, jardines junto al río, 6); agricultura fértil (áloes plantados por el SEÑOR, cedros junto a las aguas, 6) y bienes minerales (nótese la repetición: junto al río… junto a las aguas… Agua correrá… muchas aguas, 6–7). Una fuente de agua predecible es la mayor de todas las bendiciones en un clima como este. (La referencia a los baldes probablemente describa el transporte del agua desde los ríos o los pozos por parte de las personas que recogían el agua para regar los cultivos). Crecerían en número (simiente quizás nos evoque la promesa a Abraham, que les recuerda de nuevo lo que se le dijo al patriarca sobre el aumento de la descendencia) y seguridad nacional (más grande que Agag será su rey, 7, puede que prediga una victoria futura o tal vez “un nombre común entre los reyes amalecitas” [como los nombres de Abimelec en Filistea y Ben-Hadad en Siria]). El pueblo de Dios también estaría confiado espiritualmente (se le recuerda que el Dios que lo saca de Egipto, 8, cf. 23:22, haría efectiva su conquista de Canaán) y tendría éxito militar (Devorará a las naciones que son sus adversarios… y los traspasará con sus saetas, 8). Así como los egipcios fueron devorados por las aguas del mar Rojo y el rey cananeo de Arad (21:1–3) y Sehón y Og (21:21–35) fueron vencidos por el ejército de Israel, los enemigos de Israel serían destruidos en los inevitables conflictos que surgirían en el futuro.

       El mensaje es un recordatorio oportuno de que a los que heredan sus bendiciones (23:20), confían en su Palabra (23:19) y disfrutan de su presencia (23:21) nunca les faltará su provisión. La profecía termina con una dramática conclusión cuando el vidente pagano, que desconoce la fuente, repite la promesa hecha a los patriarcas: “Benditos los que te bendigan, y malditos los que te maldigan” (9). Fueron las palabras que el rey Balac había utilizado, también sin darse cuenta, para adular y describir la reputación del adivino (22:6). Se habían hecho realidad en las inesperadas profecías que había recibido el rey; aquellos a quienes Balaam había bendecido repetidamente, disfrutarían de esa bendición, y la maldición que se suponía que era para ellos acabaría cayendo sobre la cabeza del adivino (31:8, 16).

       BENDICIÓN CONFIRMADA PON EL ESPÍRITU DE DIOS: La confirmación bíblica de una bendición por el Espíritu Santo implica la recibición del Espíritu Santo, que es otorgado por la imposición de manos tras el bautismo en algunas tradiciones. Este don permite la presencia constante del Espíritu Santo en la vida de una persona fiel, trayendo gozo y paz en Cristo y ayudando en la búsqueda de la verdad y en la obediencia a los mandamientos de Dios.

     La mayor bendición que tenemos los creyentes en Jesucristo es esta en Isaías 11: 1 al 5. «Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.»

       El significado bíblico de la Confirmación es fortalecer la fe y recibir el don del Espíritu Santo para dar testimonio de Cristo. Este sacramento, que perfecciona la gracia del bautismo, hace a los creyentes más «soldados de Cristo» para defender y difundir el Evangelio con amor y servicio. Se relaciona directamente con Pentecostés, cuando los apóstoles recibieron el Espíritu Santo para llevar la misión de la Iglesia al mundo.

       Referencias Bíblica de confirmar: «de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.» (1ª a Cor. 1:7-9).

       «Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas, y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.» (1ª Tes. 3:1 al 3).

       «Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras.» (Hechos 15:32).

       «Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre. Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle todos los pueblos.» (Romanos 15:8 al 11).

       Texto: «Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos». (1ª de Samuel 10:10).

       Las señales se cumplen, 1ª de Samuel 10:10 La palabra profetizó del v. 10 necesita comentarse. Es claro que esta compañía de profetas iba entonando expresiones sublimes que elogiaban y proclamaban en poesía las virtudes y poderío del Altísimo. Saúl, sin haber practicado la profecía o saber cómo hacerlo, se sintió poseído de una fuerza inefable y con una habilidad que no era suya. Se unió a ellos vertiendo su corazón y alma en este ensayo de gloria, actuando con el impulso e inspiración de Dios. Tan inverosímil se vio su participación que los concurrentes expresaron su asombro diciendo: ¿También está Saúl entre los profetas? (v. 11). En otras palabras: “¿Puede ser que Saúl sea uno de ellos?”

        La frase «el Espíritu de Dios vino sobre él con poder» aparece en varios pasajes bíblicos para describir momentos en que una persona recibió una fuerza y autoridad sobrenaturales para cumplir una tarea. Se usa para describir a personajes como Sansón y Saúl, a quienes el Espíritu Santo les dio la capacidad de realizar hazañas extraordinarias, como derrotar enemigos o profetizar.

        Ejemplos en la Biblia

    • Sansón: En Jueces 14:6, el Espíritu del Señor vino sobre él y desmembró a un león sin tener nada en las manos. En otro episodio, cuando lo ataron con cuerdas, el Espíritu de Jehová cayó sobre él y las cuerdas se deshicieron como lino quemado.
    • Saúl: En 1 Samuel 10:10, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y comenzó a profetizar entre un grupo de profetas. En otro pasaje, cuando escuchó que su pueblo estaba en peligro, el espíritu de Dios vino sobre él con poder, lo llenó de ira y lo impulsó a tomar una acción decisiva.
    • David: En 1 Samuel 16:13, después de ser ungido por Samuel, el Espíritu del Señor vino con poder sobre David y lo acompañó desde ese día.

    Significado

    • Poder y fuerza: La frase indica que la persona recibió una fuerza sobrenatural para realizar una tarea que de otro modo sería imposible.
    • Cambio de estado: En el caso de Saúl, el Espíritu lo transformó de un hombre común a un líder que profetizaba y realizaba acciones dramáticas.
    • Capacitación divina: Esta es una manifestación de la capacitación divina que Dios otorga a sus siervos para cumplir sus propósitos.

       La diferencia principal: es que el creyente de hoy recibe el Espíritu Santo como un Consolador y habitante permanente dentro de sí, no solo como un poder externo que lo «visita» de forma temporal. El creyente moderno experimenta la transformación interior y el fruto del Espíritu (amor, gozo, paz, etc.) como resultado de la presencia constante del Espíritu, que lo guía, consuela, y libera del poder del pecado, a diferencia de la manifestación del poder en los tiempos bíblicos que se centraba más en actos externos y de unción para un propósito específico.

    Espíritu de Dios sobre el creyente antiguo 

    • Presencia temporal: El Espíritu venía sobre individuos para cumplir una tarea específica y se retiraba. Por ejemplo, el Espíritu se «vistió» de Sansón para darle una fuerza sobrenatural para una misión determinada.
    • Poder externo: La obra del Espíritu se manifestaba principalmente como poder externo para realizar milagros, profecías o para liderar al pueblo.
    • No habitaba en el creyente: El Espíritu Santo no moraba en el interior de los creyentes, sino que venía sobre ellos y se retiraba según la necesidad.

    Espíritu Santo en el creyente de hoy

    • Presencia constante: El Espíritu Santo reside permanentemente dentro del creyente como un «Consolador» y «ayudador» (Juan 14:16).
    • Poder transformador: El poder del Espíritu Santo se manifiesta internamente como una fuerza que transforma el carácter del creyente, ayudándolo a producir el «fruto del Espíritu» (Gálatas 5:22-23).
    • Liberación interior: El Espíritu Santo libera al creyente de la ley del pecado y la muerte, dándole la capacidad de vivir una vida nueva en Cristo (Romanos 8:1-2).
    • Guía y consuelo: El creyente recibe guía en sus decisiones, consuelo en sus tristezas, y esperanza en momentos difíciles a través del Espíritu Santo.
    • Sello de identidad: El Espíritu Santo es el «sello» de Dios sobre el creyente, que demuestra que le pertenece a Dios y que ha sido regenerado por el Espíritu.

    1er Título: Firme propósito de Dios: bendecir a su pueblo. Versículos 1 y 2. Cuando vio Balaam que parecía bien a Jehová que él bendijese a Israel, no fue, como la primera y segunda vez, en busca de agüero, sino que puso su rostro hacia el desierto; y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él. (Léase: Génesis 12:2 y 3. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. ▬ Nehemías 13:2. por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que dieron dinero a Balaam para que los maldijera; más nuestro Dios volvió la maldición en bendición.).

       (Génesis 12:2-3) Simiente, prometida ▬ Israel ▬ judías ▬ Abraham: Dios prometió darle a Abram la Simiente prometida, convertirlo en el padre de una gran nación y raza de personas (vv. 2-3a). Dios decía esto literalmente y espiritualmente. Advierta estos elementos:

    ▬ 1. Dios se refería a que la Simiente prometida sería un pueblo físico y literal. Abram daría a luz a nueva raza de personas: los judíos, la nación de Israel.

    » a. Advierta las referencias del Antiguo Testamento.

       “Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que, si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada” (Gn. 13:16).

       “Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia” (Gn. 15:5).

       “He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti” (Gn. 17:4-7).

       “Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, más Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella” (Gn. 17:15-16).

       “Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?” (Gn. 18:17-18).

       “de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos” (Gn. 22:17).

       “y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor” (Gn. 25:23).

       “Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente” (Gn. 26:4, la promesa le fue confirmada a Isaac, hijo de Abraham).

       “Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente” (Gn. 28:14, la promesa fue confirmada a Jacob, nieto de Abraham).

       “También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos” (Gn. 35:11, de nuevo la promesa fue confirmada a Jacob, nieto de Abraham).

       “Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación” (Gn. 46:3, de nuevo la promesa fue confirmada a Jacob, nieto de Abraham).

    » b. Advierta las referencias del Nuevo Testamento.

       “Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra” (Hch. 3:25).

       “Y le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años” (Hch. 7:6).

       “que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas” (Ro. 9:4).

       “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar” (He. 11:11-12).

    ▬ 2. Dios se refería a que la Simiente prometida sería un pueblo espiritual. Abram daría a luz a una nueva raza de un pueblo

    espiritual: el pueblo de la fe, creyentes verdaderos y genuinos que seguirían a Dios y a sus promesas. Los creyentes de todas las naciones se consideran hijos de Abraham. Advierta con cuánta claridad las Escrituras plantean este elemento:

       “Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia” (Ro. 4:11).

       “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa” (Ro. 4:13-14).

       “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros” (Ro. 4:16).

       “Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:23-25).

       “Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham” (Gá. 3:7).

       “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones” (Gá. 3:8).

       “De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham” (Gá. 3:9).

       “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu” (Gá. 3:14).

       “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; … Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente

    linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:26, 29).

       “Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios” (Gá. 6:16).

       La Simiente prometida era una promesa espiritual, así como una promesa literal. Este doble significado se debe tener siempre en cuenta al leer o estudiar la Simiente prometida dada a Abram.

    => Advierta las referencias del Antiguo Testamento que aparecen arriba (el primer punto), la promesa de que la simiente de Abram sería tan numerosa como las estrellas del cielo y como los granos de arena de la playa (Gn. 13:16; 15:5). Literalmente, esto nunca se podría cumplir si se refiriera solamente a una nación física de personas en la tierra. Por ende, debe haber una doble referencia. La promesa debe referirse a todos los creyentes de todas las naciones a lo largo de los siglos y milenios de la historia humana. Y la historia debe durar un período prolongado, debe continuar para que cada vez más personas puedan confiar en Cristo y volverse seguidores de Dios y su promesa. (¡Qué reto salir y dar testimonio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo!)

    => Advierta todos los pasajes anteriores: espiritualmente, Abram sería el padre de todos los que creen las promesas de Dios. Él fue la primera persona desde El Diluvio y Noé -en el nuevo mundo- en creer y dedicar su vida a las promesas de Dios; por eso Abram era el padre de todos aquellos que lo seguían creyendo en las promesas. A todos los que siguen los pasos de fe de Abram se les considera sus hijos, hijos de la fe, y recibirán espiritualmente las mismas promesas hechas a Abram (Ro. 4:11-12. Vea notas, Ro. 4:11-12; 4:13 para un mayor análisis.)

    ▬ 3. Recuerden que Abram y Sarai no tenían hijos, aunque llevaban años casados. Físicamente, ellos no podían tener hijos. ¿Cómo podría entonces nacer una nación de personas de Abram cuando él ni siquiera podía engendrar un hijo? Solo por medio de Dios. Solo Dios podía avivar la simiente de Abram y el vientre de Sarai y darles un hijo cuyos descendientes se convertirían en una gran nación de personas. Dios y solo Dios podían cumplir las promesas hechas a Abram. La tarea de Abram era creer en Dios, creer que Dios cumpliría su promesa haciendo exactamente lo que le había dicho.

    ▬ 4. Advierta que Dios hizo cuatro promesas personales a Abram y a la Simiente prometida, la gran nación de personas que Abram engendraría.

    » a. Dios prometió bendecir a Abram (v. 2). La bendición de Dios significa su amor, presencia, protección, y provisión. Esto quiere decir que Dios iba a proteger y cuidar de Abram y el gran pueblo que Abram engendraría. Dios iba a concederles…

    • Su amor para tranquilizarlos.
    • Su presencia para guiarlos.
    • Su provisión para ocuparse de ellos.
    • Su protección para proporcionarles seguridad.

       Pensamiento 1. Advierta cómo a los creyentes se les dan las mismas bendiciones, a todos aquellos que siguen a Abram al creer las promesas de Dios.

       “Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” (Éx. 23:25).

       “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (ls. 41:10).

       “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti” (2 Cr. 16:9).

       “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad” (Sal. 91:4).

       “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33).

       “Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (Éx. 33:14).

       “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Jn. 5:4-5).

       “Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Ti. 1:12).

       “que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (1 P. 1:5).

    » b. Dios prometió hacer grande el nombre de Abram. Abram es sin lugar a dudas uno de los hombres más grandes que haya vivido.

    1). La grandeza del nombre de Abram se ve claramente en la historia secular.

    => Abram dio origen a las naciones judía y árabe de la tierra. Ambos pueblos remontan su ascendencia a Abram y lo llaman el padre de su pueblo.

    => Abram se convertiría en el padre de reyes (Gn. 17:6), y Sarai la madre de las naciones y reyes (Gn. 17:16).

    => A Abram lo conocieron como un príncipe poderoso las naciones vecinas incluso en su época (Gn. 21:22-34; 23:6).

    => A Abram también se le conoció como un profeta de Dios (Gn. 20:7).

    2). Pero más que en la historia secular, el nombre de Abram es grande en los anales de la fe. Todos los creyentes (todos aquellos que comprenden que Abram es el padre de la fe) honran a Abram. El propio nombre de Abram es sinónimo de fe. Todos los hombres verdaderamente grandes, aunque sean incrédulos, tienen algo en lo que ellos creen incondicionalmente; y Abram no era la excepción. Él creía en lo imposible y nunca vaciló en su fe. El nombre de Abram es grande, en primer lugar, porque él creía en Dios -las promesas de Dios, la Palabra de Dios- y buscaba de Dios con diligencia.

       “yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá” (Is. 56:5).

       “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo” (Ap. 3:12).

    3). El recuerdo del nombre de Abram resulta preciado (grande) para los creyentes porque ellos saben esto: Si ellos siguen las promesas gloriosas dadas a Abram, entonces la gran herencia dada a Abram también será su herencia.

       “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe… Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros” (Ro. 4:13, 16).

       “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (He. 11:8-10).

       “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad” (He. 11:13-16).

       “yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá” (Is. 56:5).

       c). Dios prometió hacer de Abram una bendición para otros. Abram ha sido una bendición para la tierra de al menos dos formas significativas.

    1) Abram le ha dado dos grandes pueblos a la tierra: los judíos y los árabes. Estas naciones de personas, como todas las otras, no siempre han vivido acorde a su deber como un pueblo responsable. No obstante, la vida y los actos de los judíos y los árabes responsables constituyen una bendición para la tierra.

    2) Abram ha bendecido la tierra con un gran ejemplo de fe, quizás el más grande de los ejemplos. Abram creía en Dios en contra de todos los pronósticos.

    => Él creía en que Dios le daría la Tierra Prometida, aunque él no sabía nada de la tierra, ni siquiera dónde se encontraba; y él siguió creyendo en que Dios le daría la tierra por el resto de su vida, aunque nunca poseyó ni un solo acre.

    => Él creía en que Dios le diera la Simiente prometida -una gran nación de personas- cuando humanamente resultaba imposible para él y su querida esposa tener un hijo.

    => Él creía en que Dios le daría la Simiente prometida -el Salvador- aunque él había estado llevando la vida más indigna cuando Dios lo llamó a alejarse del mundo y a seguir a Dios. Esto lo veremos en la próxima nota.

       Nuevamente, Abram ha bendecido la tierra con un gran ejemplo de fe, el más grande de los ejemplos.

        “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe… Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros” (Ro. 4:13, 16).

       “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque

       “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido” (Ro. 4:20-21).

    1. Dios prometió proteger y guardar a Abram al seguir a Dios y sus promesas (v. 3a). Tengan en cuenta que las promesas dadas a Abram tienen una doble referencia: las promesas se refieren a Abram personalmente, pero también se aplican a sus descendientes, espiritualmente. Dicho con sencillez, Dios prometió bendecir a la persona que bendijo a Abram y a sus descendientes, y maldecir a la persona que maldijera a Abram y a sus descendientes ¿Quiénes son las personas que bendicen y maldicen a Abram y a los creyentes?

    => La persona que bendice es una persona que aprueba o acepta el viaje de fe de Abram. Algunas personas aprobarían la decisión de Abram de seguir a Dios y sus promesas, aunque podrían no aceptar a Dios ni estar de acuerdo con Abram. Pero le desearían bien -darían su bendición- en su viaje a la Tierra Prometida. Otras personas irían más allá y aceptarían la decisión de Abram de seguir a Dios y sus promesas. Ellos hasta podrían aceptar a Dios y unirse a Abram en su viaje de fe. Ellos, también, bendecirían a Abram y todo aquel que siga a Dios y sus promesas

    => La persona que maldice es una persona que desaprueba y rechaza, y en algunos casos lucha contra Abram y su decisión de seguir a Dios y sus promesas.

       Esta fue una gran promesa a Abram, y es una gran promesa para todo el que comienza el viaje, de que verdaderamente sigue a Dios y sus promesas. Dios promete proteger a todos los creyentes en su viaje a la Tierra Prometida. Cualquier persona que se oponga a ellos y a su fe será maldecida, es decir, derrotada y condenada al fracaso. Pero todos los que les deseen bien serán bendecidos. La fe de todos los creyentes -tanto de Abram como de aquellos que lo siguen- será galardonada: todos saldrán victoriosos y llegarán a su destino, la propia Tierra Prometida. Dios cumplirá su promesa a Abram y a sus descendientes, el pueblo de la fe.

       “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él” (2 Cr. 16:9).

       “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende” (Sal. 34:7).

       “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día” (Sal. 91:4-5).

       “No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová” (Sal. 112:7).

       “de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (He. 13:6).

       “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mt. 5:10-12).

       “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).

       “Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen” (1 Ti. 4:10).

       Nehemías 13:2: Los judíos excluyen a los extranjeros de Israel, 13:1–3. Escuchando la lectura de Deuteronomio 23:3–5, los judíos descubrieron que a los amonitas y los moabitas les era prohibido entrar en la congregación de Dios (13:1, 2). Podían vivir en Israel, pero no participar en la asamblea para el culto en el santuario (cf. Deut. 23:1, 2). Sobre aquel día (13:1), ver la exposición de 12:44. Los verbos se leyó y se halló (13:1) de nuevo sugieren la acción del pueblo y su liderazgo múltiple (ver fueron puestos en 12:44 y la exposición de 7:1; 8:1). Las repeticiones de libro de Moisés y la congregación en 8:1–3 y 13:1 enmarcan todo el avivamiento narrado en 8:1–13:3.

       La prohibición se debía a que cuando Israel subió de la esclavitud en Egipto, los amonitas y moabitas no le ofrecieron ni la más mínima ayuda (pan y agua), aunque eran descendientes de Lot (Gén. 19:33–38), el sobrino de Abraham (Gén. 11:31). Lejos de socorrer a Israel, Balac, rey de Moab (ver la nota), contrató a Balaam para maldecirlo (13:2; ver el comentario sobre Tobías en v. 4).

       El vocablo traducido extranjeros, ereb 6154, (13:3) literalmente significa “mezcla”. Se usa de extranjeros que viven entre otro pueblo (ver las varias traducciones en Éxo. 12:38; Jer. 25:20; 50:37). Aquí se refiere particularmente a los amonitas y los moabitas (ver v. 1). Excluirlos de Israel no significaba desterrarlos, sino excluirlos de la asamblea cúltica (ver v. 1; 9:2; Esd. 10:8). Fue un paso más en la separación de las influencias extranjeras (ver 9:2; 10:28). En cuanto al nombre Israel, ver la exposición de 1:6.

    2° Titulo: Gracia y fidelidad del Omnipotente en favor de su pueblo. Versículos 3 al 7. Entonces tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Y dijo el varón de ojos abiertos; Dijo el que oyó los dichos de Dios, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos: ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, Tus habitaciones, oh Israel! Como arroyos están extendidas, Como huertos junto al río, Como áloes plantados por Jehová, Como cedros junto a las aguas. De sus manos destilarán aguas, Y su descendencia será en muchas aguas; Enaltecerá su rey más que Agag, Y su reino será engrandecido. (Léase: Salmo 28:8 y 9. Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido. Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre. ▬ 1ª a los Corintios 1:9. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.).

       Compartiendo la bendición, Salmo vv. 8, 9. El Salmo termina con el deseo de compartir esta experiencia con todo el pueblo de Dios. (Esta estrofa podría haber sido agregada después para su uso en el culto.) Este es el creyente, que en su propia vida experimenta la verdad bíblica: Todo aquel que cree en él no será avergonzado, y quiere que todos los demás experimenten lo mismo.

       La última petición (v. 9) contiene cuatro verbos imperativos: salva, bendice, pastoréalos y enaltécelos (o “lleva”). El último verbo significa “alzar” y “llevar”; en Deuteronomio 1:31: como trae un hombre a su hijo, y en Exodo 19:4: levantado… sobre alas de águilas. Ciertamente es Dios que sustenta a su pueblo y también lo enaltece.

       (1ª a los Corintios 1:9) Comunión, espiritual: El cuarto recurso del creyente es el propio Dios, su llamado glorioso. Dios ha llamado a los creyentes con un propósito específico: “Estar en comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”. El anhelo de Dios en nuestro corazón es que los hombres conozcan a su Hijo:

    • Emparentándose personalmente con Él por medio de la adopción (Ro. 8:15-17; Gá. 4:4-6).
    • Teniendo comunión con Él día tras día, las veinticuatro horas del día.

       Note la idea: Dios no quiere que tengamos comunión con su Hijo solo de un modo temporal. Cuando Dios nos llama a comunión con su Hijo, Él se refiere a comunión eterna. Él nos está adoptando como hijos de modo que Jesucristo recibirá nuestra comunión como hermanos.

       “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

       “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Ro. 8:29).

       “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gá. 4:4-6).

       “lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1 Jn. 1:3).

       “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3:20).

    3er Titulo: Evidente poder y grandeza de Dios hacia sus escogidos. Versículos 8 y 9.  Dios lo sacó de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo. Devorará a las naciones enemigas, Desmenuzará sus huesos, Y las traspasará con sus saetas. Se encorvará para echarse como león, Y como leona; ¿quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, Y malditos los que te maldijeren.  (Léase: Deuteronomio 26: 8 y 9. y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros; y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel. ▬ Jeremías 10:6. No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío.).

       Las primicias de los frutos, Deuteronomio 26: 8 y 9. Este capítulo introduce la ceremonia de la presentación de las primicias de los frutos. Esta ceremonia debía ser celebrada por el pueblo en Canaán, después de terminada la conquista de la tierra prometida (v. 1). El deuteronomista diversas veces declara que Jehovah era quien iba a proveer las bendiciones para Israel (vea vv. 1, 3, 8, 9, 11, 15). Esta declaración de que Jehovah era la fuente de bendición sirve para combatir la idea que Baal, el dios de la fertilidad en la religión de los cananeos, era el dios quien producía la fertilidad de la tierra de Canaán. Por cuanto Jehovah era la fuente de las bendiciones recibidas por Israel y en gratitud por su abundante bendición, el pueblo tenía que responder a la bondad divina con la presentación de las primicias de los frutos de la tierra (v. 2).

       La presentación de las primicias del fruto se hacía en el templo, delante del sacerdote. La expresión el lugar que Jehovah tu Dios haya escogido para hacer habitar allí su nombre se refiere al santuario central donde estaba el arca del pacto, el símbolo de la presencia divina. Más tarde, esta misma expresión fue usada exclusivamente para designar el templo que Salomón edificó en Jerusalén.

       Cada israelita tenía que presentarse en el templo ante el sacerdote que estaba oficiando la ceremonia. Cada individuo traía su canasta con las primicias de los frutos del campo y la depositaba delante de Jehovah, declarando que los frutos en la canasta representaban la cosecha que él había recibido. La declaración de la persona que hacía la presentación aparece en forma de una confesión de fe. Seis veces en esta sección Israel es exhortado a recordar que Jehovah era la fuente de bendición y que él era quien proveía para la nación.

       La declaración de fe que el israelita recitaba incluía dos afirmaciones. La primera afirmación de la persona que presentaba la canasta delante de Dios era que reconocía que él había recibido una porción de la tierra prometida porque Jehovah había cumplido la promesa hecha a los patriarcas. El v. 4 declara que el sacerdote tomaba la canasta de las manos del adorador y la ponía delante del altar de Jehovah. Sin embargo, el v. 10 parece indicar que era el adorador quien colocaba la canasta en la presencia de Jehovah. Es posible que este ritual incluía la presentación de la canasta dos veces: una por el sacerdote (v. 4) y la otra por el adorador (v. 10). Pero es más probable que los dos versículos describan el mismo evento.

       La segunda afirmación de la persona que hacía la presentación de la canasta aparece en los vv. 5–10. Esta confesión de fe hace referencia a la situación difícil de sus antepasados y enfatiza la fidelidad de Jehovah a través de la historia de Israel y de la preservación milagrosa del pueblo en su jornada hacia Canaán.

       Jacob, el padre de los israelitas, es introducido como un arameo errante. Jacob vivió en Harán con Labán, el arameo. Las dos esposas y las dos concubinas de Jacob eran arameas y sus hijos nacieron en Aram (Siria). La palabra errante se refiere a la situación de los patriarcas que no tenían tierra propia. La situación de los patriarcas sirve de contraste con la vida del israelita que presentaba su canasta delante de Jehovah. Sus antepasados no tenían tierra propia, pero él tenía su tierra, la tierra que Jehovah había prometido a los patriarcas, una tierra fértil que producía abundante cosecha.

       Jacob y su familia habían descendido a Egipto por causa del hambre que había en la tierra de Canaán (Gén. 41:53–57). Los eventos que sucedieron en Egipto, la aflicción de Israel como esclavo de los egipcios y la salida del pueblo bajo el poder de Jehovah, son interpretados desde la perspectiva de la historia de salvación y de la fe de Israel. Israel había dejado de ser “un pueblo errante” para ser dueño de una tierra fértil, una tierra que fluye leche y miel. Los hijos de los israelitas que habían sido esclavos en Egipto y que habían sufrido hambre en el desierto ahora aparecen delante de Jehovah con una canasta que representaba la abundancia de la tierra que Israel había recibido de Jehovah. Ahora, en gratitud por la abundante cosecha, los israelitas venían a adorar a Jehovah en su templo, trayendo en sus manos las primicias del fruto, símbolo de las bendiciones de Dios.

      La presentación de las primicias era ocasión de gran júbilo en Israel. Te regocijarás probablemente indicaba una cena en el templo. Esta cena incluía no solamente la persona que hacía la presentación de la canasta, sino también todos los miembros de su familia, inclusive el levita pobre y el forastero quienes eran parte de la comunidad israelita.

       Jeremías 10:6. El v. 6 comienza una afirmación del Dios verdadero, destacando su superioridad sobre los ídolos en todo: ¡No hay nadie semejante a ti, oh Jehovah! Dios es alabado por ser grande, poderoso y sabio. Es el verdadero Dios, el Dios vivo y el Rey eterno. Su poder es grande, más allá de cualquier dios. Él es Rey de las naciones, no solamente de Israel (comp. Sal. 47:8, 9; 96:10). Él es soberano sobre el universo, sobre la creación y la naturaleza.

       Entre los vv. 6 y 10 se declara de nuevo la futilidad de adorar a los ídolos. Tanto ellos como los que enseñan su adoración son torpes e insensatos en sus creencias y en sus acciones. El v. 11 aparece en arameo y es el único versículo en este idioma en el libro; aunque el resto de esta sección está en poesía, este versículo está en prosa. Declara la destrucción de los ídolos que no hicieron los cielos ni la tierra por el Dios que sí los hizo.

    Domingo 30 de Noviembre de 2025

    Amen, para la honra y gloria de Dios.