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Lección: Números 25:6 al 19. 6. Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. 7. Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; 8. y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. 9. Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.
Referencia Bíblica: Proverbios 11:20-21: «El Señor aborrece a los que tienen mente perversa, pero mira con agrado a los de conducta intachable. Una cosa es segura: los malvados no quedarán sin castigo, pero la gente buena se salvará».
2ª Corintios 5:10: «Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo».
2ª Pedro 3:7: Los cielos y la tierra actuales están reservados para el fuego en el día del juicio y la perdición de los malos.
Romanos 2:1-16: Dios juzgará a toda la humanidad, incluso los pensamientos secretos, y condena a quienes conocen su ley, pero no la obedecen, acumulando condena para el día del juicio.
2ª Tesalonicenses 1:8-9: Los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio «sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor».
Comentario general del contexto Bíblico: Verso 6-7. Mientras los jefes del pueblo deliberaban sobre el asunto, y toda la congregación estaba reunida delante del tabernáculo, llorando a causa de la ira divina, vino un israelita, príncipe de la tribu de Simeón, que traía una mujer madianita, la hija de un jefe madianita (Números 25:14), a sus hermanos, es decir, al campamento de los israelitas, ante los ojos de Moisés y de toda la congregación, para cometer adulterio con ella en su tienda. Esta maldad desvergonzada, en la que salió a la luz la profundidad de la corrupción que había penetrado en la congregación, encendió el celo de Finees, hijo del sumo sacerdote Eleazar, de tal manera que tomó una lanza y se precipitó en la tienda del adúltero, traspasó a ambos en el mismo acto. הקּבּה, lit., el arqueado, o el arco, se aplica aquí a la división interior o posterior de la tienda, el dormitorio y la habitación de las mujeres en las tiendas más grandes de las clases altas.
Verso 8-9: A través de este juicio, que fue ejecutado por Finees con celo santo sobre los pecadores atrevidos, la plaga fue refrenada, de modo que llegó a su fin. El ejemplo que Finees había hecho de estos pecadores fue un acto de intercesión, por el cual el sumo sacerdote aplacó la ira de Dios y evitó el juicio de destrucción de toda la congregación («él tenía celo por su Dios», ויכפּר, Números 25 :13). El pensamiento en el que se basa esta expresión es que el castigo que se infligió como un castigo purificador sirvió como una «cobertura» contra el juicio exterminador (ver la Enciclopedia de Herzog).
(Nota: Sobre este acto de Phinehas, y los ejemplos similares de Samuel (1ª Samuel 15:33. Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal. ), los judíos posteriores erigieron el llamado «derecho de celo», jus zelotarum según que cualquiera, aunque no esté calificado por su posición oficial, poseía el derecho, en casos de cualquier atrevido desprecio de las instituciones teocráticas, o cualquier atrevida violación del honor de Dios, para proceder con la venganza contra los criminales (ver Salden, otia theol., págs. 609 y siguientes, y Buddeus, de jure zelotarum apud Hebr. 1699, y en la colección de Oelrich, T. i. Diss. 5.) La lapidación de Esteban proporciona un ejemplo de esto.)
Números 25:9: Veinticuatro mil hombres fueron muertos por esta plaga. El Apóstol Pablo se desvía de esta declaración en (1ª Corintios 10:8. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.), y da el número de los que cayeron como veintitrés mil, probablemente de una interpretación tradicional de las escuelas de los escribas, según la cual se deducían mil de los veinte cuatro mil que perecieron, como el número de los que fueron ahorcados por los jueces, de modo que solo veintitrés mil serían muertos por la peste; y es a éstos solamente a los que Pablo se refiere.
Texto: «Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.» (Romanos 2:5)»
Resultado: Almacenar Ira (2:5): La paciencia de Dios no dura para siempre. Dios les da a los pecadores mucho tiempo para arrepentirse, pero el juicio debe resultar cuando desprecian esa oportunidad (2 Pedro 3:8–9). La necesidad de arrepentimiento de los judíos se debe a su “terquedad y corazón arrepentido”, y estos se convierten en la base (kata en griego, “por”) de la ira de Dios sobre ellos. Este es un lenguaje fuerte, derivado del tema de la dureza de corazón que se encuentra a menudo en las Escrituras (Éxodo 7:13; Deuteronomio 9:27; 10:16; 31:27), especialmente de la dureza del faraón exhibida también en los fariseos (Marcos 3:5) y los discípulos (Marcos 6:52; 8:17).
Esta negativa a arrepentirse hace que los judíos “acumulen ira contra ellos mismos”, una metáfora comercial que los representa enfatizando su depravación en el silo de Dios, donde acumulará no riquezas (ya lo han rechazado en el versículo 4) sino ira. El pecado se acumula a lo largo de su vida, terminando en el juicio final, llamado en las Escrituras “el día de su ira” (Sal 110:5; Sof 1:15; Ap 6:17).
Este no es solo el día de ira, sino también el tiempo “cuando se revelará su justo juicio”. En 1:17, Pablo dice que se reveló la justicia de Dios, y en 1:18 que se reveló su ira. Allí el tiempo de la revelación fue el presente, pero aquí el juicio tiene lugar al final de la historia. La ira de Dios es parte de su justicia, basada en los dos aspectos de la santidad de Dios: su justicia (ira) y su amor (justicia). Son partes interdependientes de su carácter sagrado. Esto nos prepara para Romanos 9–11, donde Pablo aborda en detalle el tema de la justicia de Dios al remover a los judíos de su lugar como su pueblo del pacto, pero colocando a los judíos creyentes con los gentiles creyentes dentro de su verdadera familia, el nuevo Israel.
1er Título: «Actitud desafiante contra la autoridad, provocada por el dolor del pueblo». Versículo 6. Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. (Léase: Deuteronomio 17:12. Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel. ▬ 2ª de Samuel 16:13. Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo.).
Comentario de Deuteronomio 17:12: El juicio pronunciado por los jueces es la decisión legal de la corte. La torah de los jueces expresa la voluntad de Dios para su pueblo, por esta razón la decisión de la corte de apelación era final. Tanto los jueces de las cortes locales como las personas envueltas en el pleito tenían que obedecer la decisión de los jueces de la corte suprema. La decisión era final porque había sido hecha en la presencia de Jehovah (v. 12) y, por lo tanto, tenía la autoridad divina. Por esta razón los litigantes tenían que obedecer fielmente la decisión de la corte. La persona que se negaba a aceptar la decisión del juez o del sacerdote de la corte suprema se rebelaba contra Dios, y contra las autoridades civiles y religiosas establecidas por Dios para el bien de la comunidad. La pena contra esta rebelión era la muerte.
La severidad del castigo para la persona que se rebelaba contra la autoridad de la corte suprema era para evitar la anarquía política y civil en Israel. También, la severidad del castigo eliminaba la posibilidad de que una corte local manipulara la ley para su propio beneficio y así subvertir el intento de la ley que era justicia para todas las personas (vea 16:20). La penalidad de muerte servía para reforzar la decisión de la corte y estimular la obediencia entre los miembros de la comunidad.
Comentario de 2ª de Samuel 16:13: David encuentra a Siba. Mientras David atravesaba el monte se encontró primero con Siba y después con Simei; ambos estaban relacionados con la familia de Saúl. Siba era el criado de Mefiboset, el hijo de Jonatán que estaba lisiado de sus pies y quien había sido amparado por David; Siba vino ofreciendo dos asnos, una cantidad de alimentos y vino para David y su familia; seguramente quería congraciarse con David y asegurarse su protección. David, interesado por la suerte de Mefiboset, interrogó a Siba acerca de su amo. Siba le aseguró a David que Mefiboset se había quedado en Jerusalén, esperanzado en que Israel le devolvería el reino de su padre. Mefiboset se quedó en Jerusalén, siendo un hombre cojo de ambos pies; pero resulta dudoso que esperase recibir el reino de parte de Absalón. Después de la victoria de David, Mefiboset declaró a David que había sido engañado por su criado, quien lo había dejado abandonado en Jerusalén (19:24–30). David no quiso tomar nada de lo que ofrecía Siba; aun en este momento de necesidad, David mantuvo su dignidad, no queriendo tomar nada que no fuese suyo, especialmente viniendo de uno que trataba de engañarlo.
▬ 1.David encuentra a Simei. Simei también vino al encuentro de David, pero éste vino para insultarle; siendo de la casa de Saúl, Simei desahogó todo su rencor hacia David. Simei arrojó piedras a David, quien era protegido por su guardia; además de esto, Simei maldijo a David, le llamó sanguinario y atribuyó su castigo a Jehovah. David parece no haberse molestado por las palabras de Simei, más aún David toma esas palabras como mandadas por Jehovah; David reconocía en su corazón que había sido un hombre de guerra, pero reconocía que había sido culpable de la muerte de Urías; David sentía aquellas palabras de Simei como el juicio de Dios por sus hechos; en la rebelión de su hijo, David sentía más agudamente el castigo divino; sin embargo, David esperaba en la misericordia de Dios; no era tiempo de matar, ese momento era tiempo de sufrir y esperar en Jehovah. Simei continuó arrojando piedras y maldiciendo a David, mientras David y los suyos caminaban. David, muy sabiamente, no hizo caso de los insultos de este hombre. Es mejor el que tarda en airarse que el fuerte; y el que domina su espíritu, que el que conquista una ciudad. (Prov. 16:32). David y sus seguidores continuaron su camino hasta llegar a un lugar, probablemente el Jordán, y allí descansaron. El episodio de la salida de David de Jerusalén, vestido como un esclavo, traicionado por su hijo y algunos de sus oficiales, e insultado por otros, es un cuadro muy vivo del sufrimiento de David. Salió en humillación, pero regresaría victorioso.
2° Titulo: «Acción inmediata y decidida para eliminar la corrupción». Versículos 7 y 8. Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. (Léase: 1ª a los Corintios 5:1 al 3. De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. y 13. Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros ▬ 2ª a Timoteo 2:22. Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.)
Comentario de 1ª a los Corintios 5:1 al 3. (5:1-5) Introducción: Muchas iglesias tienen miembros que caen en el pecado de la inmoralidad. ¿Qué debe hacer la iglesia cuando esto sucede? ¿Ignorarlo? ¿Orar por ello y esperar que Dios se ocupe del asunto? ¿O, tomar medidas y hacer todo lo posible para restaurar al hermano a Cristo? Este pasaje (5:1-5) y el próximo (5:6-13) manejan el tema sensible de la disciplina de la iglesia, un tema que es extremadamente necesario si la iglesia ha de mantener testimonio fuerte del Señor.
- Estaba el pecado de la inmoralidad: Un caso de fornicación, de incesto público (v. 1).
- Estaba la actitud de la iglesia: Una autocomplacencia exagerada (v. 2).
- Estaba la disciplina del hermano infractor (vv. 3-5).
(5:1) Pecado ▬ Fornicación: Estaba el pecado de la inmoralidad, un caso de fornicación, de incesto público en la iglesia. Note que no hay palabra ni conjunción que relacione este pasaje con el capítulo cuatro. Pablo se adentra en el tema y de un modo abrupto comienza a manejar este problema de inmoralidad: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación”. La idea es sorprendente, vergonzosa, despreciable, y asquerosa. ¡Imagínese! Un hijo que está viviendo con su madrastra, la esposa de su padre, y es de conocimiento público. Todo el mundo, tanto en la iglesia como en la comunidad, lo sabe.
▬ 1. La palabra “tiene” demuestra alguna forma de relación permanente. El hijo se había casado con ella o estaba viviendo con ella.
▬ 2. El hijo era miembro de la iglesia. Observe que era un miembro prominente que todos conocían; un miembro que era suficientemente fiel como para conocerse como miembro de la iglesia. Incluso hay cierto indicio de que era líder de la iglesia (vv. 2, 6).
- Los incrédulos del mundo (los gentiles) no aprueban ni aceptan el incesto. Puede que lleven una vida pura y
limpia, pero rechazan completamente el incesto como algo que en nada se acerca a una conducta aceptable. Por consiguiente, el testimonio de la iglesia se estaba arruinando de un modo trágico.
Pensamiento 1. Piense en el incesto y el maltrato infantil que hay en las familias: Padre pecando con hijo e hijo con hijo. ¿Cuántos pertenecen a la iglesia? ¿Para cuántos de los que se sientan entre nosotros semana tras semana es este mensaje?
“y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:27).
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).
“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (1 Co. 6:18).
“que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido” (2 Co. 12:21).
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia… los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19, 21).
“los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:19).
“Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).
“pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Ts. 4:3).
“Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo… como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Jud. 4, 7).
(5:2) Iglesia, problemas ▬ Disciplina de la iglesia: Estaba la actitud de la iglesia, una autocomplacencia vergonzosa. Note la palabra “envanecidos”. Al parecer la iglesia de Corinto estaba “envanecida” por dos razones.
- La iglesia se creía una iglesia fuerte y espiritual, la iglesia bendecida grandemente por Dios. Este había sido el pecado mismo que Pablo estaba atacando en los primeros cuatro capítulos. Los creyentes de la iglesia pensaban que ellos eran espirituales; se deleitaban en su engreimiento y orgullo como una iglesia supuestamente fuerte, pero no lo eran.
Estaban permitiendo que existiera un pecado inmoral entre ellos. En lugar de estar envanecidos, debían estar lamentándose. La palabra “lamentado” (epenthesate) es la palabra usada para entristecerse y llorar por los muertos. Debian haber estado tan entristecidos que se habrían sentido movidos a una oración intensa. No necesitaban gloriarse en su supuesta espiritualidad y fuerza como iglesia; necesitan llorar por el pecado que había entre ellos, rogándole a Dios que los ayudara y le restaurara al hermano caído o lo retirara a él y al pecado de su fraternidad por medio del amor y la corrección.
▬ 2. La iglesia estaba “envanecida” por el hombre que era culpable del pecado de inmoralidad (vea 1ª Co. 5:6 para un análisis).
Pensamiento 1. La iglesia no debe mostrarse indiferente al lidiar con el pecado y el mal. Esta es la idea central de este pasaje y de todas las Escrituras. Ninguna iglesia puede borrar el pecado completamente, porque no hay personas perfectas. Pero se debe manejar y corregir el pecado y el mal evidente y cuestionable. Una actitud indiferente y no muy exigente hacia el pecado destruirá tanto la vida de las personas como a las iglesias. Prácticamente todas las sociedades tienen reglas que rigen a sus miembros, y las sociedades más respetadas y honradas lidian con sus miembros cuando sus reglas de membresía se violan continuamente. La iglesia, por encima de todas las sociedades, no debe ser indiferente ni poco exigente al lidiar con el pecado que daña la iglesia y las vidas, y que resulta claramente evidente para todos. (Vea Mt. 18: 15-20 para los pasos para corregir a los hermanos infractores. Jesús explicó en detalles lo que se debe hacer con exactitud, y claramente se ve la sabiduría de lo que Él enseñó.)
“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mt.18:15-17).
“Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale” (Lc.17:1-3).
“A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” (1 Ti. 5:20).
“que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).
“Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe” (Tit. 1:13).
“Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).
“Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo” (Tit. 3:10).
(5:3-5) Disciplina de la iglesia: La disciplina del hermano infractor. Pablo estaba de viaje en una misión; por consiguiente, no podía lidiar personalmente con el hermano infractor ni con la iglesia. Sin embargo, su espíritu se desbordaba de amor por la iglesia; era como si estuviera con ellos “en espíritu”. Por consiguiente, ya había juzgado el asunto. Él había tomado una decisión con respecto a lo que se debía hacer, y era un asunto demasiado importante para dejarlo colgado hasta que él regresara. Se debían hacer tres cosas:
▬ 1. El hermano infractor debía ser disciplinado “en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.
Note la palabra “nuestro”. Jesucristo es nuestro Señor, mi Señor, el Señor de la iglesia, y el Señor del hermano infractor. Pablo dice:
- Es tu Señor al que se hiere y lastima; es su nombre el que se está dañando.
- Es por tu Señor que se debe llevar a cabo esta disciplina.
- Es nuestro Señor solamente el que puede usar la disciplina para mover la conciencia del hermano pecador al arrepentimiento y a buscar reconciliación con Dios.
▬ 2. El hermano infractor debe ser disciplinado por la iglesia en una reunión convocada especialmente. Al parecer esto es lo que se quiere decir con las palabras “reunidos vosotros”.
=> Nota: Pablo dice que se reuniría con ellos “en espíritu”. Su corazón y sus oraciones estarían con ellos cuando manejaran este asunto tan difícil.
=> Observe un elemento crucial. A la iglesia se le mandó a limpiarse antes de disciplinar al hermano infractor. (Vea el índice y las notas 1ª Co. 5:6-13. Según se ha planteado, este es un elemento crítico y debe prestársele atención antes de llevar a cabo la disciplina.)
▬ 3. El hermano infractor debía ser disciplinado por medio del poder de nuestro Señor Jesucristo. Debía ser entregado a Satanás:
- Para destrucción de la carne.
- Para que su espíritu pudiera ser salvo en el día de nuestro Señor Jesucristo.
Ahora bien, ¿Qué quiere decir esto? Hay dos interpretaciones principales de la disciplina.
▬ 1. La disciplina significa que el hombre debe ser excomulgado de la iglesia (vs. 2, 7, l3). La idea es que fuera de la iglesia, es decir, afuera en el mundo, impera el dominio de Satanás; mientras que dentro de la iglesia impera el dominio de Dios (Jn. 12:31; 16:11; Hch. 26:18; Ef. 2:12; Col. 1:13; 1ª Jn. 5:19). El hombre debe ser devuelto al mundo de Satanás al cual pertenece. Quizás una disciplina como esa lo humillaría y lo haría recobrar el juicio. Era una disciplina no solo para castigarlo, sino para traerlo a justicia. Es un juicio que le retira a las personas sus privilegios cristianos con la esperanza de que la disciplina las mueva al arrepentimiento.
▬ 2. La disciplina significa algo más que excomulgar a una persona. Es la sujeción milagrosa de la persona al poder de Satanás. La carne debe ser entregada a la enfermedad y, si no hay arrepentimiento como resultado, pues entonces a la muerte. Se ve que las consecuencias físicas son el resultado de los fracasos espirituales (Vea el índice y la nota _ 1ª Co. 11:27-30). En Hechos 5:1-ll, Ananías y Safira constituyen ejemplos extremos. Se argumenta además que la simple acción de excomulgar no surtiría el efecto de destruir la carne.
Debiera tenerse en cuenta que este castigo se ve como rehabilitación. La carne es destruida para que el espíritu pueda ser salvo. No hay dudas de que Pablo se refiere a “salvo” en toda la extensión de la palabra, porque él añade “en el día del Señor”. Pablo espera ver al infractor en el día del juicio final. Se usan también las mismas palabras en el caso de Himeneo y Alejandro a quien Pablo entregó a Satanás para que aprendieran a no blasfemar (1 Ti. 1:20).
Es necesario que se estudie este pasaje detenidamente, porque la iglesia necesita desesperadamente ej ercer disciplina más de lo que se ejercía en el pasado a fin de fortalecer el testimonio del Señor. Note tres elementos más:
▬ 1. La disciplina real del hermano infractor se lleva a cabo en “el poder de nuestro Señor Jesucristo”. Es el poder de Cristo el que ejecuta el juicio sobre la carne y sobre el espíritu. Observe lo siguiente, porque resulta extremadamente importante. La iglesia hace todo cuanto puede: Tomen la decisión de que debe lidiarse con el pecado del hermano y luego, con el corazón desgarrado y lleno de amor, hagan el pronunciamiento de que debe abandonar la iglesia. Cualquier castigo físico y espiritual está en manos del Señor, no en las manos de la iglesia.
▬ 2. Nuestro Señor mismo explicó en detalles los pasos reales que se deben seguir para lidiar con un hermano infractor, y la sabiduría de su amor se ve claramente en sus instrucciones. Toda iglesia debe hacer exactamente lo que Él dijo, y si el hermano infractor aún se rehúsa a arrepentirse, entonces la iglesia debe tomar medidas. (Vea el índice y las notas Mt. 18:15-20. Las instrucciones del Señor deben estudiarse detenidamente con este pasaje.)
▬ 3. Al comparar los pasajes de las Escrituras, parece que Pablo quiso decir más que excomulgar. Las Escrituras
enseñan definitivamente que hay un poder espiritual que inflige castigo sobre el pecado. Sin embargo, esto no debiera sorprendernos en nuestra época, porque la medicina moderna y la psicología nos cuentan que incluso la mala conducta causa el castigo físico, emocional, y mental.
“Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Co. 11:30-32).
“Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).
“Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, dijo: ¡0h, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano” (Hch. 13:9-11; cp. Hch. 5:1-11).
“de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar” (1 Ti. 1:20).
“y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él” (He. 12:5; cp. los vv. 6-11).
“Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Ap. 3:19).
“Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes” (Sal. 94:12).
“No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Pr. 3:11, 12).
“Castígame, oh, Jehová, más con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles” (Jer. 10:24).
(5:13) Iglesia, deber: La iglesia debe juzgar solo a aquellos “dentro” de la iglesia. Dios juzga a aquellos que están “afuera”, es decir, a los incrédulos. Ningún creyente ni ninguna iglesia deben tratar de ejercer disciplina sobre los incrédulos que están afuera en el mundo. El juicio de los incrédulos está en manos de Dios. Sin embargo. la iglesia debe ejercer disciplina dentro de la iglesia. Por consiguiente, el pecador inmoral que se rehúsa a arrepentirse debe ser destituido de la iglesia. (Vea Mt. 18:15-20: 1 Co. 5:3-5 para un análisis detallado de lo que la iglesia debe hacer con los creyentes infractores.).
“Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; site oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mt. 18:15-17).
“Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale” (Lc. 17:1-3).
“Y al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardasen” (Hch. 16:4).
“A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman” (1 Ti. 5:20).
“que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).
“Este testimonio es verdadero; por tanto. repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe” (T it. 1:13).
“Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).
“Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo” (Tit. 3:10).
“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (He. 13:17).
3er Título: «Idolatría y lujuria traen como fin la muerte eterna». Versículo 9. Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil. (Léase: Romanos 6:23. Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. ▬ Apocalipsis 2:14. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.).
Comentario de Romanos 6:23: Los salarios del pecado versus el don de Dios (6:23)
Este versículo justamente conocido reúne todo en el capítulo 6. Pablo regresa a la metáfora en el versículo 21 del salario pagado por el trabajo realizado: “la paga del pecado es muerte”. Ganamos juicio por obras, mientras que la justificación y la vida vienen solo por fe y son un regalo de Dios. También hay una connotación militar, para aquellos que pecan son parte de los ejércitos de la oscuridad. A medida que los soldados son pagados por los poderes detrás de ellos, serán pagados por Dios de acuerdo con lo que han ganado de sus misiones militares y el mal que han hecho. En contraste, los santos tienen un “don de Dios”, algo que no pueden ganar por sus méritos: “vida eterna”. El mayor contraste lo encontramos aquí, la vida eterna versus la muerte eterna. El primero es el mejor regalo que se haya dado, la vida en el cielo, y el segundo es el más terrible justo pago recibido, castigo eterno en el lago de fuego.
Todo esto es posible “en Cristo Jesús, nuestro Señor”. El pecador rechazó a Cristo y vivió una vida separada de él, mientras que los santos volvieron a él con fe. Como Juan 3:16 ha dicho, los que creen “todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. El título completo “Cristo Jesús, nuestro Señor” aparece también en 1:4, 7; 5:1, 11, 21; 7:25; 8:39; 13:14; 15:6, 30. Es el título cristológico clave en esta carta, y aquí refuerza que el don de la vida eterna solo es posible “en Cristo”. Es su señorío el que lo pondrá a trabajar y producirá nuestra eternidad en el cielo.
Todos queremos pensar que somos libres de hacer lo que queramos, y que al final tomamos nuestras propias decisiones. En realidad, lo contrario es cierto. Como dice Pablo en los versículos 15–16, todos son esclavos de algo. Sí podemos elegir, pero solo aquello a lo que nos rendiremos como nuestro Señor. En última instancia, solo hay dos cosas que importan, el pecado o la justicia, lo que se opone a Dios o lo que es de Dios. Esa elección determinará nuestro destino eterno.
En los versículos 17–19 vemos cuáles serán las elecciones que hagamos en nuestras vidas. La libertad del control esclavizante del pecado se produce cuando por fe elegimos a Cristo sobre el mundo y aceptamos el regalo de la salvación de Dios. En este punto, experimentamos dos cosas que a primera vista parecen paradójicas: somos liberados del reino y el poder del pecado, y nos convertimos en esclavos de la justicia y de Dios. En el pasado elegimos “la maldad cada vez mayor”, pero cuando nos volvemos a Cristo rechazamos ese estilo de vida triste y destructivo, así podemos dedicar nuestras vidas a la “justicia que conduce a la santidad” (v. 19). Nuestras vidas finalmente alcanzan un significado y un propósito que en verdad valen la pena.
En los versículos 20–23 se nos muestran las razones para tomar la única decisión correcta. Los pecadores piensan que son libres, pero en realidad se les lava el cerebro y se les alimenta con la cuchara de la gran mentira de que una vida de pecado produce alegría y verdadero placer. Una vida de búsqueda egocéntrica resulta primero en vergüenza, luego una vida desperdiciada y finalmente en un tormento eterno por el rechazo de Dios que representa el pecado. Por otro lado, vivir para Dios produce satisfacción y verdadera felicidad en nuestra vida terrenal, gloria y gozo eternos en la vida eterna. Ahora recibimos el regalo de la salvación y el regalo de la vida eterna en el cielo. Nuestra elección es depender del pago que ganamos con nuestras obras, o por fe aceptar el regalo que no ganamos, la vida eterna con Cristo Jesús nuestro Señor.
Apocalipsis 2:14: (2:14) Enseñanza, falsa – Balaam – nicolaítas: Estaba la queja. La iglesia era culpable de falsa doctrina y de gran mundanalidad. Advierta dos acusaciones en contra de la iglesia mundana.
▬ 1. La iglesia mundana es culpable de la doctrina de Balaam. ¿Qué significa esto? Significa que la corrupción y la mundanalidad están dentro de la misma iglesia; significa una mezcla de religión con mundanalidad. Balac, el rey moabita que reinaba adyacente a Palestina le temía a Israel. Para proteger su reino, buscó los servicios de Balaam, un profeta, para maldecir a Israel. Cuando el rey le hizo la propuesta a Balaam, este la rechazó, pero aceptó la segunda oferta. Tres veces Balaam maldijo a Israel, pero sin resultados. Luego concibió un plan insidioso. Él iba a corromperlos. Sugirió que niñas moabitas sedujeran a los hombres israelitas para que se casaran con ellas y los condujeran a adorar a sus dioses idólatras. (Nm. 22-25; cp. 31-16). El esquema funcionó. E Israel, si bien arraigado en Dios, se mezcló con la mundanalidad y por lo tanto, corrupto.
Al parecer lo que había sucedido en la iglesia de Pérgamo era esto: La iglesia…
- había bautizado a algunas personas que nunca se habían arrepentido y abandonado las maneras del Señor.
- había permitido que algunos mundanos enseñaran en la iglesia.
- había permitido una feligresía mezclada de creyentes y no creyentes: algunos vivían vidas separadas de santidad y compromiso de sacrificio por la causa de Cristo y otros vivían vidas mundanas buscando los placeres y las posesiones de este mundo.
El resultado fue trágico: estaban los que fornicaban dentro de la iglesia esto es. cometían todo tipo de pecados sexuales; y estaban los que participaban en las fiestas de borrachera del mundo, incluso hasta el punto de participar en las fiestas de adoradores idólatras.
“Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40).
“Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Co. 5:11).
“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Co. 6:14).
“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).
“Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” (Ef. 5:11).
“Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros” (2 Ts. 3:6).
“Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti” (Ex. 34;12).
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado” (Sal. 1:1).
- La iglesia mundana es culpable de la falsa profesión de los nicolaítas.
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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Lección: 1ª de Samuel 23:20 al 25. Entonces Saúl cayó en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan. 21. Entonces la mujer vino a Saúl, y viéndolo turbado en gran manera, le dijo: He aquí que tu sierva ha obedecido a tu voz, y he arriesgado mi vida, y he oído las palabras que tú me has dicho. 22. Te ruego, pues, que tú también oigas la voz de tu sierva; pondré yo delante de ti un bocado de pan para que comas, a fin de que cobres fuerzas, y sigas tu camino. 23. Y él rehusó diciendo: No comeré. Pero porfiaron con él sus siervos juntamente con la mujer, y él les obedeció. Se levantó, pues, del suelo, y se sentó sobre una cama. 24. Y aquella mujer tenía en su casa un ternero engordado, el cual mató luego; y tomó harina y la amasó, y coció de ella panes sin levadura. 25. Y lo trajo delante de Saúl y de sus siervos; y después de haber comido, se levantaron, y se fueron aquella noche.
Comentario del contexto Bíblico: Los vv. 21–25 narran la última cena de Saúl convidada como fue por la adivina. Sabía que su tiempo fue corto, pero lo más triste fue que su desobediencia le hubiera traído a ese momento. Fue una comida consumida en apuro. Consistía de un ternero engordado, generalmente reservado para ocasiones festivas y alegres, y de pan sin levadura, generalmente reservado para ceremonias de solemnidad religiosa. Se puede comparar esta cena con la última cena del Señor Jesucristo. Sabiendo que su tiempo fue corto, el Señor participó sabiendo que su obediencia le había traído a ese momento. Participó convidado por la palabra de Dios que había decretado la celebración de la Pascua. Participó habiendo pensado y preparado para esa noche y sabiendo que él mismo sería el gran sacrificio para terminar de una vez con todo sacrificio. Se ve una vez más que la palabra “obediencia” es la palabra clave de la vida espiritual y cristiana. El amor es la esencia de esa característica como dice Jesús: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos” (Juan 14:15).
El peligroso avance del espiritismo
El espiritismo y toda otra expresión religiosa que basa sus actividades y creencias en la comunicación de los muertos con los vivos se dividen en dos grandes ramas: El espiritismo de mesa o kardeciando, mal llamado «espiritismo científico» o simplemente conocido como espiritismo. Luego tenemos el espiritismo popular, conocido como el espiritismo de tarreiros que reciben varias designaciones según su origen que se conoce como umbanda, quinbanda, candomblé o xangó, todos conocidos generalmente como macumba, una designación que sus devotos rechazan cuando no corresponde a su caso. A estos se agrega el Candomblé y Batuque, conocidos todos ellos en el Bra-sil, Argentina y Uruguay como cultos agro-brasileros, y ahora como afro-uruguayos. En este último país donde escribimos esta información existen unos mil terreiros que congregan entre cien a trescientas personas en sus cultos diarios en horas de la noche. Sólo la ciudad de Montevideo, capital del Uruguay, tiene registrados unos 700 lugares, según estudios sociológicos y controles policiales sobre una población de 1.300.000 habitantes que supera por triplicado la existencia y actividad de las iglesias evangélicas. Es común encontrar en cualquier lugar de la ciudad aves y otros animales como parte del rito practicado en sus ceremonias.
Lo que actualmente se conoce en esta área de América Latina como la «umbanda” es típicamente un movimiento religioso sincretista, con elementos tomados del espiritismo kerdecista, de importación francesa, otros del Africa, o de los movimientos ocultistas y brujerías europeas y del catolicismo popular portugués. Esta diversidad en cuanto a los orígenes de este movimiento les permite a sus fieles cultores, en la práctica, ser católicos de día y espiritistas de noche.
Dura sentencia que hace desfallecer al corazón: Esta frase es una referencia literaria y bíblica que alude a un veredicto o noticia tan devastadora que priva a la persona de toda esperanza o fuerza vital.
Eclesiastés 8:11 «Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.»
Proverbios 13:12. «La esperanza que se demora es tormento del corazón; Pero árbol de vida es el deseo cumplido.»
Salmo 119:81. «Desfallece mi alma por tu salvación, Mas espero en tu palabra.»
1er Titulo: Pérdida de ánimo y fuerza es el resultado de vivir sin temor de Dios. Versículo 20. Entonces Saúl cayó en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan (Léase: Daniel 5:5 y 6. En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía. Entonces el rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra. ▬ Hebreos 10:26 y 27. Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.).
Pérdida de ánimo y fuerza es el resultado de vivir sin temor de Dios. Sí, la afirmación «Pérdida de ánimo y fuerza es el resultado de vivir sin temor de Dios» se alinea con enseñanzas religiosas y espirituales, donde temer a Dios (en el sentido de reverencia y respeto) proporciona una fuente de poder, paz y dirección, mientras que vivir sin esa guía lleva a la ansiedad, el desánimo y la falta de propósito, ya que uno intenta manejar todo solo con sus propias fuerzas limitadas. Al confiar en Dios, se encuentra fortaleza para enfrentar desafíos, pero al no hacerlo, el miedo y la desesperación pueden consumir la energía, robando el ánimo y la vitalidad. (Lea Salmo 46. Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; 3. Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah 4. Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo. 5. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. 6. Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra. 7. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah 8. Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra. 9. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego. 10. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. 11. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.).
«Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.» (1 Pedro 1.17-19).
«Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.» (Deut. 31:6).
«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.» (2 Timoteo 1:7)
2° Titulo: Manifiesta astucia de la adivina para salvar su vida. Versículos 21 y 22. 21. Entonces la mujer vino a Saúl, y viéndolo turbado en gran manera, le dijo: He aquí que tu sierva ha obedecido a tu voz, y he arriesgado mi vida, y he oído las palabras que tú me has dicho. Te ruego, pues, que tú también oigas la voz de tu sierva; pondré yo delante de ti un bocado de pan para que comas, a fin de que cobres fuerzas, y sigas tu camino. (Léase: Job 5:13. Que prende a los sabios en la astucia de ellos, Y frustra los designios de los perversos. ▬ 1ª a los Corintios 3:19. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.).
Manifiesta astucia de la adivina para salvar su vida: El relato bíblico que mejor ejemplifica el uso de la astucia por parte de una adivina para salvaguardar su integridad es el encuentro entre el rey Saúl y la adivina de Endor (1 Samuel 28).
Su astucia se manifiesta en los siguientes puntos clave:
Identificación del peligro: Al principio, la mujer se muestra cautelosa y temerosa, recordando a Saúl (quien estaba disfrazado) que el propio rey había ordenado ejecutar a todos los adivinos y espiritistas de la tierra de Israel.
Obtención de una garantía: Antes de actuar, utiliza su astucia para forzar una promesa de seguridad. No accede a realizar la invocación hasta que Saúl le jura solemnemente por Jehová que no le vendrá ningún mal por ello.
Gestión de la crisis emocional: Tras la aparición de Samuel y el anuncio del juicio divino contra Saúl, el rey queda aterrorizado y debilitado. La adivina, viendo que su seguridad dependía de que el rey saliera de su casa en paz y no en un estado que pudiera incriminarla, utiliza la hospitalidad como estrategia.
Diplomacia y persuasión: Lo convence de comer —a pesar de la negativa inicial del rey— argumentando que ella ha arriesgado su vida al obedecerle y que él necesita fuerzas para seguir su camino. Al alimentarlo, asegura una salida ordenada del rey de su hogar, evitando así represalias inmediatas o sospechas de daño contra el monarca en su propiedad.
¿Qué dice la Biblia de la astucia?: La astucia en la Biblia tiene un doble significado: puede referirse a la sabiduría práctica y prudencia (positiva, como en Proverbios y Jesús aconsejando ser «astutos como la serpiente»), o a la manipulación y engaño (negativa, como la serpiente del Edén o la malicia), siendo crucial el contexto para distinguirla de la simple necedad o maldad sin escrúpulos. Se usa para la habilidad de lograr objetivos (incluso de forma injusta, como el mayordomo infiel) y como advertencia contra la astucia del mal que engaña a los débiles.
Proverbios 13:16. «Todo hombre prudente procede con sabiduría; Mas el necio manifestará necedad.»
Proverbios 14:8. «La ciencia del prudente está en entender su camino; Mas la indiscreción de los necios es engaño.»
Efesios 4:14 «para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.» (Cuidado con esta astucia no usarla para engañar a nuestro prójimo yo que nos engañen a nosotros los creyentes.)
3er Titulo: Triste y vacío retorno por buscar respuesta en el lugar equivocado. Versículos 23 al 25. Y él rehusó diciendo: No comeré. Pero porfiaron con él sus siervos juntamente con la mujer, y él les obedeció. Se levantó, pues, del suelo, y se sentó sobre una cama. Y aquella mujer tenía en su casa un ternero engordado, el cual mató luego; y tomó harina y la amasó, y coció de ella panes sin levadura. Y lo trajo delante de Saúl y de sus siervos; y después de haber comido, se levantaron, y se fueron aquella noche. (Léase: Rut 1:20 y 21. Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?).
Triste y vacío retorno por buscar respuesta en el lugar equivocado. Esta experiencia refleja un tema recurrente en la Biblia: la futilidad de buscar plenitud en «cisternas rotas» en lugar de la «fuente de agua viva».
Aquí hay tres puntos bíblicos clave para procesar ese sentimiento de vacío tras buscar en el lugar equivocado:
Las cisternas que no retienen agua: En Jeremías 2:13. «Porque dos male ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.», Dios describe la tristeza de Su pueblo al abandonar la fuente de agua verdadera para cavar sus propios pozos, los cuales terminan agrietados y secos. El vacío que sientes es la señal de que tu espíritu reconoce que lo que encontraste no tiene sustancia eterna.
El ejemplo del Hijo Pródigo: El retorno «triste y vacío» es el punto de inflexión en la parábola de Lucas 15. El hijo buscó respuesta en una «provincia lejana» y terminó en la miseria. Sin embargo, ese vacío fue lo que lo hizo «volver en sí» y regresar al Padre, donde fue restaurado.
La invitación al descanso real: Jesús reconoció que el ser humano busca respuestas en el esfuerzo propio o en lugares que solo cansan el alma. Su invitación en Mateo 11:28 es directa: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar».
Un paso práctico:
Si te sientes vacío, puedes usar este momento para una oración de honestidad. En el Salmo 42, el autor expresa esa misma sed profunda. No veas el retorno como un fracaso, sino como el despeje del camino para buscar ahora en el lugar correcto.
Viaje y llegada a Belén, 1:19-22
Rut 1:20 y 21: El mapa señala la probable ruta que estas dos mujeres siguieron para hacer su viaje desde los territorios de Moab hasta el pueblo de Belén, que está ubicado a unos 8 km. al sur de Jerusalén. Peligros como los que encontró el viajero en la parábola del Buen Samaritano (ver Luc. 10:25–37) le esperaban a cada vuelta del camino. Si sus maridos hubieran estado vivos, no les habrían permitido tal riesgo; pero ellas estaban solas, tenían que ir y fueron. ¿Qué comerían en el viaje? ¿Dónde dormirían? ¿Cuántos días los llevaría caminar esta ruta, cruzando montañas, valles, ríos y llanuras desérticas, y al paso de la que ya era anciana? ¿Cuántas historias contaría Noemí posteriormente al niño Obed de los peligros que enfrentaron en el viaje? Nuevamente el autor no incluye en su narración estos detalles. Pero declara con toda claridad que llegaron (v. 19). Entre líneas uno lee que el invisible pero todopoderoso Dios de Israel las había protegido.
Al llegar, el pueblo se alborota a causa de ellas (v. 19). ¿Será Noemí? Seguramente los diez años y las tres muertes la habían marcado. ¿Y la que le acompañaba? ¿Una MOABITA? Noemí 5281 pide que no la llamen más por su nombre (ya que quiere decir “dulce” —no’am 5278 —, según la nota en la RVA; o “placentera”, según la nota en la Biblia de las Américas; o “dulzura”, según la nota de la Biblia de Estudio Mundo Hispano). Las cosas, durante esos diez años en Moab, han impactado demasiado. Llamadme, dice Noemí, Mara 4751 (que quiere decir “amarga” según la RVA o “amargura” según la Biblia de Estudio Mundo Hispano). Da su razón: “Jehovah me ha afligido y el Todopoderoso me ha abatido” (v. 21). Por supuesto, ella no se refería a dos divinidades, sino recurría al estilo hebreo de paralelismo; es decir, expresa la misma cosa en dos partes que en este caso son casi sinónimas. Cabe aclarar que el sentido de la palabra “Mara”, como “amarga” o “amargura”, es ligeramente diferente que el sentido común que le damos a ese vocablo. Algunas traducciones procuran captar el matiz que hace que “amarga” se refiera a la experiencia de la vida que le han tocado a Noemí y no a la actitud o espíritu que ella demuestra. Trae heridas (cicatrizadas tal vez) y trae resignación ante lo que, en el momento, interpreta como la fuerte mano del Todopoderoso o su clara oposición. Pero no muestra una amargura que denota rebelión o apostasía. La problemática de la muerte y el vacío la ha vivido y la vive aún; pero no abandona su fe en Jehovah (Yahweh 3069, el Eterno) que también es Shadai 7706, el Todopoderoso (v. 21). Así llegaron Noemí y Rut a Belén. Fue al comienzo de la siega de la cebada (v. 22). ¡Y hubo cosecha!
Amén. para la honra y gloria de Dios.
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Lección: Números 25:1 al 5. 1. Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, 2. las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. 3. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. 4. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. 5. Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor.
Introducción al capítulo 25. En este capítulo, vemos el furor de Jehová contra el pueblo de Israel y las graves consecuencias de su rebelión, que causó una gran mortandad.
El pueblo de Israel comenzó a relacionarse con las hijas de Moab, participando en el sacrificio a sus dioses, lo que encendió la ira de Jehová y el furor de Jehová se encendió contra Israel” (versículo 3).
Dios ordenó a Moisés matar a los príncipes del pueblo para calmar su furor. Moisés mandó a los jueces de Israel a matar a aquellos que se unieron a Baal-peor. El sacerdote Finees, al ver a un varón israelita con una mujer madianita, los mató con una lanza: “… y los alanceó a ambos (versículo 8), deteniendo la plaga que ya había matado a 24.000 personas.
El celo manifestado por Finees apartó el furor de Dios para con el pueblo de Israel, evitando que fueran completamente consumidos. Como resultado, estableció un pacto de paz y un sacerdocio perpetuo para y su descendencia: “…por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel” (versículo 13).
Dios también ordenó a Moisés hostigar y herir a los madianitas, ya que habían engañado y afligido a Israel con Baal-peor y Cozbi (la mujer madianita que fue muerta). El israelita muerto era Zimri, jefe de la tribu de Simeón, y la mujer madianita era Cozbi, hija de un príncipe de Madián.
En la Biblia, Moab es un pueblo y un reino que desciende de Moab, el hijo incestuoso de Lot con su hija mayor, nacido tras la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 19). Los moabitas se convirtieron en un pueblo poderoso y enemigo recurrente de Israel, adoraban a dioses como Quemos y Baal-Peor, y se les menciona en varios libros como Números, Deuteronomio, Reyes e Isaías, a menudo en conflictos militares y proféticos
Descendencia: Moab, hijo de Lot, engendró a los moabitas, un pueblo que vivía al este del Mar Muerto, en la actual Jordania.
Enemistad: A pesar del parentesco lejano, Israel y Moab tuvieron una relación conflictiva. Los moabitas se negaron a ayudar a los israelitas en su salida de Egipto, y más tarde, sus reinos lucharon frecuentemente.
Una trágica secuela: “Entonces se levantó Balaam y se marchó, y volvió a su lugar” (24:25). Pero, antes de hacerlo, el vidente se mostró tal cual era en realidad y le comunicó a Balac una estrategia diferente para desbaratar las filas de Israel. Lo que no se podía conseguir con la magia podía lograrse con la idolatría. Balaam sugirió que algunas mujeres moabitas (posiblemente, prostitutas del altar de Baal) visitaran el campamento de Israel e invitaran a los hombres a una de sus celebraciones religiosas orgiásticas. Después de toda una vida siguiendo una dieta muy estricta, algunos de los soldados israelitas estaban preparados para una buena comida y el jolgorio que la acompañaba. Balac siguió el consejo de Balaam (31:16). Participar en el festival y banquete de Moab implicaba la veneración de sus dioses. Después de esto, vino la tragedia, cuando Israel se unió a Baal de Peor (3). Vamos a ver de cerca a aquellas personas involucradas en la historia de la caída de Israel.
El enemigo despiadado
Detrás de la caída idólatra de Israel, había un enemigo más siniestro que Balac, uno que siempre está trabajando para contaminar y hacer daño al pueblo de Dios: el diablo. A lo largo del viaje por el desierto, había utilizado todas las artimañas posibles para crear problemas y estragos en el campamento israelita: descontento (11:1–6), relaciones dañadas dentro de una familia del liderazgo (12:1), envidia (12:2), miedo (14:31), rebelión (14:4, 10), desobediencia (14:40–45), rivalidad (16:1–3), deslealtad (16:41–17:5), peleas (20:3–5) e irreverencia (21:4–5). En la frontera moabita, había fracasado con su nociva estrategia de brujería, pero ahora estaba dispuesto a probar otra táctica: el atractivo de la inmoralidad sexual. Cuando el diablo fracasa en una empresa, crea otra rápidamente. Pedro describió al enemigo destructivo como “león rugiente”, constantemente al acecho “buscando a quién devorar”. En el campamento de Israel, encontró muchos “a quién” el día en el que llegaron las mujeres moabitas para invitar a los hombres a su fiesta local. Los cristianos deben estar alerta por si aparecen peligros por parte del diablo.
Los hombres inestables
Lo último que leemos acerca de los hombres de Israel fue que se estaban regocijando por lo que Dios había hecho al concederles la victoria sobre los reyes Sehón y Og (21:25, 35). Pero la capacidad de conquista en un área de la vida no garantiza la seguridad en otras. Estos soldados tenían la fuerza para luchar contra enemigos externos, pero carecían del poder para vencer a los internos. El pasaje identifica a tres enemigos ante los que se rindieron rápidamente.
El primero fue la inmoralidad. En la sociedad de Israel, pocos de esos hombres no estarían casados. Sabían muy bien que prostituirse (1) iba en contra de los mandamientos. A menos que las mujeres moabitas fueran prostitutas de la secta que no estaban casadas (lo cual era bastante probable), también estarían casadas, así que los hombres israelitas habían codiciado a las mujeres de otros y habían cometido adulterio con ellas, rompiendo sus votos matrimoniales además de contaminar los de otros. Los matrimonios rotos no están limitados al mundo antiguo. Por desgracia, la infidelidad está también presente en nuestros tiempos. El sexo se ha convertido en el ídolo más venerado de nuestra época y la Biblia está llena de advertencias sobre sus poderes destructivos.
A lo largo de la historia bíblica y desde entonces, el mal uso del apetito sexual ha corrompido a muchas personas prometedoras, ha roto familias enteras y destruido comunidades. El pecado sexual de Sodoma era tan “sumamente grave” para el Señor, que la ciudad tuvo que ser destruida. Las relaciones sexuales ilícitas provocaron que los hijos de Jacob tuvieran serios problemas con el pueblo de Siquem. Las personas manipuladas por apetitos sexuales incontrolables, pueden vivir dobles vidas, como uno de los hijos de Jacob, Judá, que ordenó la ejecución de una mujer que era culpable de prostitución, solamente unos meses después de haberle pagado él mismo para acostarse con ella.
La tentación sexual no corrompió al joven José, pero sí hizo un daño enorme a Sansón, a David y a millones de personas que han caído en bancarrota moral por hacer mal uso del regalo físico que Dios ha dado para el matrimonio. Los cristianos
primitivos sabían, desde el principio, que podía destruir sus iglesias, así que sus maestros inspirados les advirtieron sobre los peligros y establecieron altos niveles de comportamiento cristiano en un mundo en el que la inmoralidad sexual estaba muy extendida. Cuando la joven iglesia debatió las tensiones entre los judíos y los cristianos gentiles, estableció que, fueran cuales fueran las prácticas específicas que se promovieran o no, la pureza sexual debía ser el distintivo de todos los verdaderos creyentes, sin importar su trasfondo étnico. Cuando Pablo instruyó a los creyentes de Corinto acerca de su comportamiento cristiano ejemplar, utilizó este incidente específico en Números 25 como advertencia para que no fornicaran, “como algunos de ellos fornicaron”. Algunos de los miembros de esa iglesia conocían muy bien estos peligros.
La idolatría era el siguiente enemigo. Con sus estratagemas, las mujeres moabitas invitaron deliberadamente a aquellos hombres de poca voluntad a los sacrificios que hacían a sus dioses y el pueblo se postró ante sus dioses. De nuevo, incumplieron los mandamientos. Los conocían de memoria y los habían escuchado de los labios de padres dedicados y maestros levitas, pero una cosa es conocer las Escrituras y otra cosa distinta obedecerlas. Ezequiel dejó claro que este acto de idolatría en Baal de Peor no fue un acontecimiento aislado y expuso la frecuencia de las prácticas idólatras de la comunidad del desierto. Se les había dicho claramente que no debían aceptar ningún otro dios que no fuera el Señor, ni participar en la adoración de ídolos: “No tendrás otros dioses delante de mí”. Pero esas mismas palabras, postrarse ante los dioses, describen cómo estos hombres israelitas rechazaron trágicamente a Dios.
Nosotros vivimos en una época idólatra. No debemos limitar nuestra percepción de la idolatría a las estatuas de la cultura pagana. En un mundo pecaminoso, todas las cosas, sean inocentes o no, tienen un potencial idolátrico. Cualquier cosa es un ídolo si se interpone entre nosotros y Dios. Lutero dijo que todo “lo que no carece del conocimiento de Cristo, necesariamente es idolatría”. En la sociedad contemporánea, las personas idolatran sus casas, trabajos, posesiones, sexualidad, relaciones, comida, bebida, ocio. Todas estas cosas, que son inofensivas o apropiadas si se encuentran en su contexto adecuado, se convierten en poderes que desplazan a Dios del pensamiento humano. Los cristianos de hoy tienen que escuchar la advertencia con la que concluye la primera carta de Juan: “Hijos, guardaos de los ídolos”. Cuando Pablo les recordó a los corintios este incidente de la inmoralidad idólatra de los moabitas, lo resumió todo con una advertencia similar: “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría”. Estas exhortaciones apostólicas son tan relevantes para el principio de nuestro nuevo siglo como cuando se escribieron.
El tercer enemigo no tiene una apariencia tan desagradable y obvia como los dos primeros y es fácil no darse cuenta de su participación en este episodio. Al principio, estos hombres fueron atraídos al campamento moabita con la idea de sentarse ante una mesa llena de comida. Después de pasar años con una dieta estricta, la visión de una celebración local moabita era demasiado tentadora para muchos de ellos. Al igual que sus antepasados con el desastre del becerro de oro, “el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a regocijarse”.
Muchos de nuestros contemporáneos con gran apetito podrían oponerse a las acusaciones de gula, pero hoy en día hay demasiadas personas que desperdician la comida, compran más de lo que pueden comer o consumen demasiado alcohol, mientras que millones de personas que viven en el mismo planeta pasan hambre todos los días. Un lujo tan extravagante es vergonzoso en un mundo en el que hay multitudes de personas que carecen de las necesidades básicas para sobrevivir.
El Señor agraviado
Mientras tenían lugar estos sórdidos acontecimientos en el campamento moabita, se encendió la ira del SEÑOR contra Israel (3). Los hombres israelitas habían ofendido su santidad, ignorado su palabra, deshonrado su nombre, manchado su testimonio y provocado su ira. Le dijo a Moisés que castigara a los líderes de las tribus que hubieran participado en este escándalo, seguramente porque no habían detenido a sus hombres con su influencia como líderes. Aquellos de los suyos que se han unido a Baal de Peor (5) debían ser ejecutados. La ofensa era un acto público de apostasía tan grande, que no se podía pasar por alto. Junto al incidente del becerro de oro y los sucesos paralelos, la ofensa entró en los anales de la historia de Israel como uno de sus actos más idólatras, una fea mancha imposible de borrar de su memoria como pueblo.
Los infractores descarados
Al escuchar la transgresión de los infractores y la ira del Señor, el pueblo se congregó en la puerta de la tienda de reunión y lloró amargamente. Mientras los demás estaban en medio de un acto público de remordimiento, Zimri, uno de los israelitas, trajo una mujer moabita al campamento, así que contaminaron su pureza, y la llevó a la tienda de su familia para mantener relaciones con ella (6).
En dos ocasiones en esta narrativa, se nos dice que esta mujer, Cozbi, era una persona de rango importante en el pueblo moabita. Provenía de la familia de un cabeza del pueblo (15) y era hija del jefe de Madián (18). ¿Podía ser que Zimri, el hijo de un líder de una tribu de Israel (14), considerara la idea de unirse a una familia moabita próspera, a pesar de que Dios había prohibido tales relaciones? Zimri ignoró por completo el dolor del pueblo y el liderazgo moral de Moisés, y actuó de manera desafiante, incumpliendo mandamientos en presencia de la congregación de Israel. Si el pecado de los demás ya era ofensivo hacia la comunidad, la inmoralidad descarada de este hombre simeonita era un acto de provocación insolente, que no se podía consentir de ninguna de las maneras. Tolerarlo habría sido ofensivo para Dios y el peor ejemplo posible para los jóvenes israelitas. Pero un hombre de la comunidad estaba decidido a hacer algo para restaurar el honor del Señor entre las personas que seguían venerándole.
El sacerdote entusiasta
En la narrativa de Baal de Peor, hay dos personajes que contrastan completamente. Ambos ocupan puestos de considerable influencia social. Uno era el hijo de un dirigente del pueblo, de la tribu de Simeón; el otro era el nieto de Aarón. Uno representa la insubordinación descarada; el otro, la obediencia incondicional. Los viajeros israelitas ya podían divisar la tierra prometida; estaban en el umbral del peligro religioso y moral. La adoración de Baal no se limitaba a la región de Peor. La tierra de Canaán estaba llena de altares; cada uno de ellos era escenario de ceremonias de fertilidad corruptas y pornográficas que incluían rituales inmorales, prostitución sectaria y sacrificios de niños. Ante tal tentación siniestra, ¿tendrían los israelitas la debilidad moral de Zimri o el compromiso espiritual de Finees?
En medio de un vasto e inhóspito desierto, no existía la tentación de participar en decadentes rituales de fertilidad, pero ahora estaban a punto de entrar en un entorno agrícola y no podían minimizar la seriedad del pecado. Si cedían a la maldad, como acababan de hacer, provocarían la ira de Dios. Se enfrentaban a un futuro moralmente precario y necesitaban un ejemplo visual de lo que significaba obedecerle. En este trágico momento de su historia, el nieto de Aarón se convirtió en el ejemplo para Israel, obediente a la palabra de Dios, con celo por el honor del Señor y comprometido con su servicio.
Finees era obediente a la palabra de Dios
Prácticas como las de Baal de Peor estaban completamente prohibidas. Dios les dijo a los israelitas que destruyeran estos altares y devolvieran los pilares pornográficos de Asera. Si no lo hacían, sería un desastroso “tropezadero”. Después de dejar Sinaí, a los israelitas se les advirtió de que los rituales religiosos extranjeros representarían para ellos un peligro moral y espiritual. Tras el episodio del becerro de oro, se les había informado de lo que pasaría si se relacionaban estrechamente con personas de otras religiones. Esto anticipaba la tragedia de Baal de Peor a un escenario espantosamente idéntico: “no sea que… cuando se prostituyan [zānâ, la misma palabra utilizada para describir la apostasía de Baal de Peor, Nm. 25:1] con sus dioses y les ofrezcan sacrificios, alguien te invite y comas de su sacrificio”.
Finees sabía que la aventura de Zimri con la mujer madianita, mientras la congregación estaba llorando por el pecado de Israel, era un rechazo público de la voluntad de Dios para su pueblo. Su ejemplo tan corrupto debía ser contrarrestado con uno bueno. Como era uno de los maestros de Israel, el sacerdote sabía que la paga de tal práctica idólatra e inmoral era la muerte, así que actuó rápidamente como juez de la comunidad. Aquí, vemos a un hombre que estaba dispuesto a hacer la voluntad de Dios, por muy impopular que pareciera. Gracias a su rápida intervención, cesó la plaga sobre los hijos de Israel (8). Era necesario que alguien hiciera algo, porque, cuando Finees tomó una lanza en su mano (7), ya habían muerto 24.000 personas a causa de la plaga (9).
Finees tenía celo por el honor de Dios
La intervención del sacerdote salvó la vida de miles de personas. Era un hombre dispuesto a poner a Dios en primer lugar, no importa el precio. No sólo se habían quebrantado mandamientos específicos, sino que el honor del nombre de Dios estaba en juego. Si el pecado se hubiera dejado pasar, ¿qué habrían pensado los moabitas sobre la espiritualidad exclusiva de Israel y sus altos niveles morales tanto para individuos como para comunidades? Quizás habrían concluido que se podía adorar al Dios de Israel y actuar también de manera tan corrupta. ¡Vaya testimonio para las naciones de cercanas! El honor público del nombre de Dios era aún más importante para los israelitas que para sus vecinos cananeos. El Señor dijo que Finees “demostró su celo por mí entre ellos” (11). Dios debía ser exaltado y adorado en la comunidad, no ignorado, deshonrado y despreciado, como lo era con las prácticas ofensivas en Baal de Peor y el comportamiento adúltero de la pareja en el campamento de Israel. Finees era la personificación del ideal sacerdotal: “él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre”. Honrar el nombre de Dios es una prioridad crucial para el creyente contemporáneo, puesto que vivimos en una sociedad que tiene poca consideración por los valores espirituales y la pureza moral.
Finees estaba comprometido con el servicio a Dios
Todas las comunidades necesitan líderes ejemplares y guardianes morales. Era responsabilidad del sacerdocio aarónico y sus asistentes levitas defender los niveles espirituales en una época en la que la voluntad divina era desafiada constantemente por culturas extranjeras. Mientras los israelitas acampaban en su última parada en Abel-Sitim (33:49), aquí tenemos una prueba visible de que, por muy deteriorado que estuviera el ambiente moral, siempre había gente decidida a andar con Dios rectamente y a alejar a los demás del pecado. Finees representaba una nueva generación, personas dispuestas a comprometerse con el Señor, con su adoración, su palabra y su obra. Por intervención divina, en cada generación siempre habría personas que compartían el celo del hijo de Eleazar.
El desastroso incidente de Abel-Sitim era un testimonio, para la comunidad del desierto, de la naturaleza de la santidad de Dios (no puede tolerar el pecado), su misericordia (su sacerdote escogido hizo expiación por los hijos de Israel para que no destruyera a los hijos de Israel, 13, 11) y su justicia. Zimri, Cozbi y sus secuaces morales no se escaparon del juicio divino. Las hordas moabitas y madianitas, que provocaron al pueblo del Señor, tampoco, pues “fueron la causa de que los hijos de Israel, por el consejo de Balaam, fueran infieles al SEÑOR” (31:16). Ellos también cayeron bajo el juicio de un Dios justo y recto (16–18; 31:1–24). En el umbral de una vida diferente en un entorno nuevo, los israelitas fueron severamente reprendidos y aprendieron que tratar el pecado con ligereza tiene consecuencias letales.
Texto: «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él». (1ª de Juan 2:15)
Pensamiento del texto: (2:15) Mundo – Mundanalidad: la prueba está claramente enunciada: ¿amamos al mundo? Un creyente puede saber si conoce a Dios o no sometiéndose a esta prueba. Puede analizar su vida y ver si ama al mundo. ¿Qué se quiere significar por el mundo? ¿Esto significa que no debemos apreciar la belleza, el esplendor y los recursos de la tierra y los cielos? ¡No! Puesto que vivimos en la tierra, y Dios nos ha dado la tierra y los cielos en los cuales vivir, apreciar y disfrutar. Entonces, ¿qué quieren decir las Escrituras por el mundo y no amar el mundo?
=> El mundo significa la tierra y los cielos que se deterioran. El mundo es corruptible y se desgasta, y finalmente será destruido. Por lo tanto, los creyentes no deben apegarse al mundo; deben apegarse a Dios y al cielo. Los creyentes no deben amar el mundo tanto que deseen permanecer más aquí que lo que deseen estar con Dios en el cielo.
=> El mundo es un sistema de gobiernos y sociedades hechos por los hombres, algunos buenos y otros malos, pero ninguno perfecto. Por lo tanto, los creyentes deben respetar y ser leales a los buenos, pero rechazar y estar en contra de los malos. Los creyentes no deben amar a ninguno de ellos, no hasta el punto en que estén más apegados a los sistemas de las organizaciones del hombre que lo que lo estén a Dios y al cielo.
=> El mundo significa un sistema de pecado, lujuria, maldad, orgullo y rebelión contra Dios. El mundo está lleno de personas pecaminosas, personas que son malas y están llenas de lujuria y orgullo; está lleno de personas que se encuentran en rebeldía con Dios. Por lo tanto, los creyentes no deben amar este sistema pecaminoso del mundo.
Una persona no debe amar este mundo ni las posesiones ni los placeres de este mundo, sino que debe amar a Dios. Por supuesto, debe apreciar y disfrutar la belleza y las buenas cosas tanto de la tierra como del cielo. Pero no debe volverse más apegado a este mundo que a Dios y al cielo. Los ojos del creyente deben posarse en Dios y estar apegados a Él, amando a Dios por encima de cualquier otra cosa.
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:2).
“Y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa” (1 Co. 7:31).
“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo” (Gá. 6:14).
“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Ti. 2:4).
“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” (He. 11:24-25).
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Jn. 2:15).
“Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Jn. 15:19).
1er Titulo: Extravío del pueblo de Dios por la fornicación e invitaciones paganos. Versículos 1 y 2. Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. (Léase: Jeremías 19:4. Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en él incienso a dioses ajenos, los cuales no habían conocido ellos, ni sus padres, ni los reyes de Judá; y llenaron este lugar de sangre de inocentes. ▬ Los Hechos 15:28 y 29. Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.).
Jeremías 19:4: Empezando con la palabra porque los vv. 4 y 5 dan las razones por este castigo tan fuerte. Sigue una lista de los pecados graves que ha cometido el pueblo, encabezada con el abandono de Jehovah. Este es el pecado principal, porque los demás pecados vienen como consecuencia de este abandono del Dios verdadero. Aquí en este valle han levantado altares a Baal, y han quemado incienso a los dioses ajenos, desconocidos anteriormente por el pueblo. La apostasía del pueblo es flagrante.
Han tomado la sangre de inocentes, o sea han oprimido en formas crueles e inhumanas a los pobres. Además, han seguido las prácticas de los seguidores de Baal para ofrecer en holocausto a sus propios hijos, cosa totalmente opuesta a la enseñanza del Señor. Había mucho sincretismo religioso en aquellos tiempos, y tal vez hubo quienes seguían esta práctica tan horrible pensando que podrían agradar a Baal y a Jehovah a la vez. Dios dice tres cosas muy importantes en cuanto a estas prácticas: cosa que no les mande, ni hablé [de ello], ni me vino a la mente. El concepto de la toma de la vida de los inocentes en holocausto al Señor es totalmente rechazado por él. Él ha dado la vida, y quiere que las personas le sigan en obediencia y en amor, no en formas tan paganas y crueles.
Los Hechos 15:28 y 29. (15:28-29) Espíritu Santo ▬ Pureza: Las pocas cosas necesarias. Nótense dos aspectos significativos.
▬ 1. El Espíritu Santo y la iglesia estuvieron involucrados en la decisión. El Espíritu Santo dirigió y guio a la iglesia para declarar la salvación “por la gracia del Señor Jesús” (v. 11).
“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn. 16:13).
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:14).
▬ 2. Las reglas necesarias no fueron dadas con el objetivo de salvar a los hombres, sino por el bienestar de los creyentes. Al hacer esto los creyentes estarían “haciendo bien” (en praxete), es decir, les iría bien y lo experimentarían amor, gozo, paz, tanto en sus corazones y vidas, así como entre ellos y otros creyentes. (Véase, Hch. 15: 13-21 para discusión sobre el tema de las cuatro reglas necesarias).
“No impongas con ligereza las manos a ninguno. ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro” (1 Ti. 5:22).
“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Stg. 1:27).
“Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén” (1 Jn. 5:21).
“conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna” (Judas 21).
2° Titulo: Contaminación que despierta la ira de Dios. Versículo 3. Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. (Léase: Romanos 1:18. Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. ▬ Hebreos 10:26 al 31. Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!).
Léase: Romanos 1:18. La razón de la ira: obstruir la verdad (1:18): “Revelar” aquí podría verse en un sentido final, la venida del justo juicio de Dios al final de la historia. Pero está en tiempo presente aquí y probablemente se refiere a la ira continua de Dios contra el pecado en el mundo. La justa indignación de Dios es una realidad presente revelada “desde el cielo”, una declaración soberana de juicio desde el trono de Dios. La ira de Dios ahora se inaugura y es un presagio del juicio final venidero.
La razón de la ira divina es “toda impiedad e injusticia de los seres humanos”. El primer término se refiere generalmente al pecado religioso y el segundo a los pecados morales. Posiblemente, Pablo se está refiriendo a las dos tablas de los Diez Mandamientos, donde los primeros cuatro son pecados contra Dios y los últimos seis pecados contra otras personas. Sin embargo, también es posible tomar los dos términos como sinónimos, ambos describiendo pecados contra Dios. Estoy más de acuerdo con la interpretación anterior, pero cualquiera es posible.
El punto principal es que las personas pecaminosas “obstruyen la verdad en su maldad”. Conocen la verdad acerca de Dios (v. 19) y la ignoran deliberadamente. El verbo “obstruyen” significa obstaculizar algo ocultándolo o quitándolo de la vista. Las verdades de Dios están enterradas bajo una avalancha de racionalización y comportamiento perverso. Las personas suponen que su comportamiento pecaminoso no puede ser tan malo si pueden participar en él una y otra vez y salirse con la suya. ¡Nada más lejos de la verdad!
Hebreos 10:26 al 31. Pecado, voluntario – Juicio: La advertencia es fuerte, si pecáremos voluntariamente, ya no hay sacrificio por nuestros pecados. No hay otro sacrificio que pueda eliminar nuestros pecados si continuamos pecando. Solo nos aguarda juicio.
¿Qué es el pecado voluntario? Es decidir llevar una vida de pecado en vez de llevar una vida de piedad. Es decidir deliberadamente vivir para este mundo y para uno mismo en vez de vivir para Cristo.
=> Es decidir vivir para el mundo y nunca volverse a Dios.
=> Es decidir pecar y nunca arrepentirse y volverse a Dios.
El pecado voluntario es decidir continuar con una vida de pecado y nunca volverse a Dios. Esta persona, la persona que peca voluntariamente, no contará nunca con un sacrificio por el pecado. La única forma imaginable en la que esa persona puede ser acepta ante Dios es arrepintiéndose y volviendo a Cristo como el sacrificio por sus pecados. Debe confiar en que Jesucristo murió por sus pecados, en verdad sacrificó su vida por los pecados del hombre. Jesucristo es el único sacrificio por los pecados que es acepto ante Dios. Por tanto, si el pecador voluntario, continúa viviendo para este mundo y para el pecado, va a ser salvo en algún momento, tiene que dejar su pecado y volverse al sacrificio de Jesucristo para limpiarse.
Pero note algo fundamental: Este pasaje no está escrito para el incrédulo que peca voluntariamente. Está escrito para la persona que ha recibido el conocimiento de la verdad y peca voluntariamente. Está escrito…
- para aquellos que tienen “pleno conocimiento” (epignosin) de la verdad.
- para aquellos que una vez adquirieron el conocimiento de la verdad (Nuevo Testamento Ampliado).
- para aquellos que recibieron el conocimiento de la verdad, “la revelación mediante Cristo”.
- para aquellos que “no carecen del entendimiento de la verdad”.
La importancia y severidad de la advertencia se ve a través del hecho de que la mayoría de los cuatro escritores mencionados anteriormente, si no todos, se mantienen firmes en la seguridad del creyente. Aún así, reconocen la seriedad de la advertencia para todos los que profesan a Cristo. De hecho, todo intérprete honrado e inteligente (con qué frecuencia esto no se encuentra) de las Escrituras se ve forzado por este pasaje a realizar una advertencia a los creyentes: Preste atención. Existe el peligro de la apostasía, de alejarse de Cristo y de los otros creyentes.
Esta es una advertencia severa para todas las generaciones. De hecho, probablemente Esta sea la advertencia más severa hecha en todas las Escrituras. El pasaje debe insertarse en contexto. El juicio cae sobre aquellos que pecan voluntariamente después de conocer la verdad. ¿Qué verdad? Los versículos 22-25 dicen que el pecado puede ser una de cuatro cosas que no se hagan:
=> No acercarse a Dios.
=> No mantenerse firme.
=> No estimular a otros cristianos a amarse unos a otros.
=> No congregarse.
¿Cuál es el juicio pronunciado? “ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio” (vv. 26-27). El versículo 30 dice: “El Señor juzgará a su pueblo”. Al parecer significa que desde el momento en el que continúa pecando voluntariamente hasta el momento del arrepentimiento 0 de ser llevado a casa, no hay sacrificio que pueda perdonar los pecados. No hay sacrificio de animales ni ningún otro sacrificio incluso el sacrificio de Cristo que pueda expiar el pecado. Como dicen las Escrituras, “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18). Aunque una persona pida perdón, Dios no puede perdonar si la persona no es sincera y continúa andando en el pecado. Ni siquiera el sacrificio de Cristo tiene efecto sin un acercamiento sincero y una petición seria de perdón. Aún así para aquellos que piden perdón verdaderamente, hay perdón completo y limpieza perfecta.
Cuando se lee un pasaje como este, una persona siempre debe tener presente la enseñanza de todas las Escrituras. El juicio del creyente no quiere decir que se pierda la salvación del cristiano. El cristiano es salvo por la justicia de Cristo, todo mediante la vida y la eternidad, no por sus propios actos justos. Pero el pecado voluntario rompe la comunión del cristiano con Dios y hace que su servicio sea ineficaz y si continúa con el pecado voluntario, sufrirá una pérdida grande y horrenda en la silla del juicio de Cristo.
Al parecer este es el significado: No importa lo que profese una persona.
=> Puede decir que ha confiado en Cristo como su Señor y Salvador…
=> Puede haber recibido el conocimiento de la verdad…
=> Puede haberse alejado del mundo y haberse vuelto a Cristo como la semilla que cayó sobre la piedra…
…pero si decide regresar al mundo y llevar una vida de pecado, no hay sacrificio que pueda perdonar sus pecados. Ni siquiera el sacrificio de Cristo puede perdonar sus pecados.
¿Esto quiere decir que el hombre ha cometido el pecado imperdonable y nunca puede ser perdonado, aunque se arrepienta y se vuelva a Cristo? Note que este pasaje no dice esto, en ninguna parte. Lo que el pasaje está diciendo es lo siguiente: La muerte y el sacrificio de Jesucristo no tiene efecto en una persona que continúa pecando (pecando voluntariamente…
- no importa cuánto conocimiento de la verdad tenga.
- no importa cuánto pueda profesar la persona que conoce a Cristo.
Dios no puede perdonar si la persona no es sincera y continúa andando en pecado. El sacrificio de Cristo no tiene efecto sin un acercamiento sincero y un andar piadoso tras Cristo. Como se planteó anteriormente, las Escrituras dicen, “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66: 18). Sin embargo, nunca debemos olvidar la enseñanza de las Escrituras sobre el perdón, porque si lo hacemos, no hay perdón para ninguno de nosotros. Las Escrituras declaran alto y claro que en Cristo tenemos “redención por su sangre, el perdón de pecados” (Ef. 1:7).
Note un elemento final sobre la advertencia: Una persona que ha recibido el conocimiento de la verdad y regresa al pecado no esperará más que juicio y la furia de la ira.
=> Por juicio se entiende el día terrible en el que los pecados de los hombres serán juzgados. Y recuerden, no hay sacrificio que cubra los pecados de esta persona; por ende, esa misma persona debe cargar sus pecados y enfrentarse a Dios.
=> Por hervor de fuego se entiende un fuego violento (A.T. Robertson, Metáforas del Nuevo Testamento, vol. 5, p. 413); el hervor de la ira y la indignación; un fuego devorador y quemaduras perdurables.
“Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?” (Mt. 3:7).
“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18.
“Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios” (Ro. 2:5).
“pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego” (Ro. 2:8-9).
“Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.) En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?” (Ro. 3:5-6).
“Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Ro. 5:9).
“entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Ef. 2:3).
“Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia” (Ef. 5:6; cp. Col. 3:6).
“porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1ª Ts. 1:9-10).
“Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1ª Ts. 5:9).
“Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían” Sal. 2:12).
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).
“Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo” (He. 3:11).
(10:28-29) Juicio: Se puede ver fácilmente la certeza del juicio. Esta persona merece mucho mayor castigo que cualquier otro pecador. ¿Por qué? Porque ha recibido el conocimiento de la verdad y ha decidido volverse al mundo y a volver a vivir en pecado. ¿Qué quiere decir esto? Nota: este versículo explica en detalle lo que esta persona hace ante los ojos de Dios. La persona que conoce la verdad sobre Jesucristo y continúa llevando una vida de pecado comete tres de los pecados más terribles y atroces que se pueda imaginar.
▬ 1. Pisotea al propio Hijo de Dios. Esto es mucho peor que nada más ignorar y descuidar y desconocer a Cristo. Es saber que Cristo es el Hijo de Dios que vino a la tierra a revelar el amor de Dios y a salvar a los hombres, pero…
- rechazar a Cristo para que todos lo vean.
- rehusarse a obedecer a Cristo en presencia de otras personas.
- negar a Cristo tanto con acciones como con palabras.
- mostrar desprecio por Cristo al vivir en pecado, aunque conozca una mejor vida.
- insultar a Cristo al profesar su nombre y aún así vivir en pecado y pensar que se está saliendo con la suya.
Esta persona merece más castigo que cualquier otra en la tierra. Esta es la idea central de este pasaje. Sencillamente no hay sacrificio para una persona así.
▬ 2. Esa persona tiene la sangre de Cristo como algo inmundo. Esto quiere decir que la persona considera que la sangre de Cristo no vale la pena y no es útil para salvar a una persona. Conoce y entiende y quizás una vez haya profesado, exactamente lo que enseñan las Escrituras: Que Jesucristo sacrificó su vida y derramó su sangre por los pecados de los hombres. Pero la persona no acepta lo que dicen las Escrituras. Hay dos actitudes que son culpables de esto:
=> Las que rechazan la sangre de Cristo porque piensan que la manera de llegar a Dios es vivir lo mejor que puedan y dar lo mejor de si. Esas personas creen que Dios las aceptará si son suficientemente buenas y religiosas.
=> Las que rechazan la sangre de Cristo porque para ellas la sangre es desagradable y repulsiva. El cristianismo es a lo que denominan una religión sangrienta.
Recuerden: Estas personas comprenden el sacrificio sustituidor de la sangre de Jesús por los pecados, pero lo rechazan como el camino hacia Dios. Deciden deliberadamente lo que denominarían una religión más agradable de buenas obras para llegar a Dios y ganar su aprobación.
Nuevamente, estas personas merecen mucho más juicio que otros pecadores. ¿Por qué? Porque conocen el significado de la sangre de Cristo, aún así la tienen por inmunda, no se merecen a Dios. Y la gran tragedia es: La sangre de Jesucristo es el fundamento mismo del nuevo pacto de Dios, el pacto de amor, misericordia y gracia.
Dios les declara a estas personas:
“Miren el sacrificio de mi Hijo por ustedes. Él es la demostración de mi amor por ustedes, la demostración perfecta. No podría hacer nada más grande por ustedes que morir por ustedes, de la misma manera que ustedes no podrían hacer nada más grande que morir por alguien más. Los amo y les he demostrado mi amor de la manera más suprema posible: al dejar que mi propio Hijo cargue los pecados de ustedes sobre si y soporte la culpa de mi justicia e ira contra el pecado. Él soportó la ira y la condenación por ustedes. Ahora solo tienen que creer en Él y honrarlo confiándole la vida de ustedes a Él. Cuando hagan esto, los aceptare’ en su sacrificio. Créanlo, analícenlo, encomiéndenle su vida. ¿Por qué siguen teniendo por inmunda la sangre de mi Hijo?”
▬ 3. Él ha hecho afrenta al Espíritu de gracia, la misma persona que vierte la gracia de Dios sobre los hombres, es decir, el Espíritu Santo. La palabra afrenta significa insultar o ultrajar. ¿Cómo una persona hace afrenta al Espíritu Santo?
=> Al sentir la atracción interna del Espíritu a arrepentirse y cambiar y seguir a Cristo, y que aún así rechace e ignore la convicción del Espíritu. Esto lo insulta y demuestra que la persona le hace afrenta.
=> Al profesar que es un seguidor de Cristo, y que aun así continúe viviendo en pecado. Esto insulta al Espíritu y demuestra que le hace afrenta.
Una vez más, la persona que conoce la verdad y aun así se vuelve al mundo y al pecado será castigada, no importa lo que profese. Y no debemos olvidarlo nunca: Aquellos que profesaron ser del pueblo de Dios bajo la ley de Moisés murieron sin misericordia. ¿De cuánto mayor castigo creen que seremos merecedores si nos alejamos de nuestra profesión?
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).
“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18).
“pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego” (Ro. 2:8-9).
“¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” (He. 10:29).
3er Titulo: Lamentable consecuencia por apartarse de Dios. Versículos 4 y 5. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor. (Léase: Romanos 1:28 al 32 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.; Santiago 4:4. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.).
Dios los entregó a una mente depravada (Romanos 1:28)
Esta escena del juicio final resume los demás. En los tres, “estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios”. Esto recuerda los versículos 18–20, donde Pablo dice que Dios reveló el conocimiento de su poder y su deidad a través de su creación, lo que paralizaría el conocimiento del orden creado y cuestiones sexuales. En todas estas áreas, la humanidad pecadora tenía conocimiento de Dios, pero lo suprimió y prefirió adorar a la criatura (a ellos mismos) en lugar del Creador. Esto establece una correlación (“igual que”) entre el pecado y sus consecuencias. Los humanos han probado a Dios y lo han desestimado como indigno de su atención.
Como sus mentes estaban empeñadas en el pecado y deliberadamente ignoraban a Dios, Él “los entregó a la depravación mental”. En los versículos 24 y 26, esta entrega tomó la forma de inmoralidad; querían el pecado, y Dios les permitió revolcarse en él. Aquí la retribución divina es más básica. La palabra “depravado” (adokimon) significa “sin valor” o “descalificado” (por Dios). Habían descalificado a Dios como indigno de su atención; ahora Dios los ha descalificado como sin valor en términos de eternidad. La locura de su pecado los ha hecho incapaces de discernir la verdad o cualquier cosa de valor. Todo lo que les queda es “hacer lo que no se debe hacer”. Fueron entregados a su locura, esto se demostrará en la lista de un vicio acumulado encima de otro en los próximos tres versículos.
Su depravación explorada: la lista de vicios (1:29–31)
Los filósofos griegos, especialmente los estoicos, fueron consumidos por una conducta “adecuada”. La mentalidad descrita anteriormente es incapaz de tal comportamiento, por lo que estas personas depravadas están “llenas de toda clase” de pecado que se ve en la siguiente lista. En estos versículos hay tres categorías de pecados:
(1) Los primeros cuatro son pecados generales que presentan a los demás. Las personas pecaminosas “se han llenado de todo tipo de maldad, perversidad, avaricia y depravación”. El lenguaje representa a estas personas como calderos hirviendo de inmundicia. Tres de los cuatro son prácticamente sinónimos, enfatizando la profundidad de su pecado. La otra característica, la “avaricia”, se une a esta lista porque llega al corazón del pecado. En Colosenses 3:5 y Efesios 5:5 Pablo habla de “la avaricia, que es idolatría”, porque la demanda de acumular posesiones se basa en la adoración de uno mismo por encima de Dios.
(2) Los siguientes cinco comienzan de manera similar con “repletos de”; estos son pecados sociales derivados de la tendencia a maltratar a los demás. El primero es el pecado básico del que se desprenden los demás, ya que “homicidios, disensiones, engaño y malicia” proceden de la “envidia”. La envidia y la avaricia unen las dos primeras listas. La avaricia produce envidia, porque los codiciosos quieren lo que otros tienen y fácilmente se vuelven envidiosos. Entonces, este deseo de tomar lo que pertenece a los demás conduce al asesinato y la disensión, tomando violentamente lo que pertenece a otro. En mi experiencia, muchas divisiones de iglesias han tenido lugar debido a líderes que se envidian unos a otros. Me sorprende la cantidad de veces que he visto iglesias o departamentos en un seminario que se niegan a contratar a alguien porque sus grandes dones amenazan a los que ya están en el poder.
El engaño y la malicia, indicados por la voluntad de engañar a otros para quitarles cosas o hacerles creer una mentira, son pecados básicos. Los falsos maestros como los de Gálatas, Filipenses 3, las Cartas Pastorales o 1 Juan, todos usaron el engaño para burlar a las personas de seguir a Cristo.
(3) Los doce pecados finales pueden subdividirse en pecados de la lengua (“chismosos, calumniadores”), pecados de orgullo (“enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes”), pecados sumarios (“se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres “), y los pecados negativos (“insensatos, desleales, insensibles, despiadados “). Los dos primeros están estrechamente relacionados; el término para “chismosear” connota a una persona susurrando rumores y calumnias a otros. El chisme puede ser incluso peor que la calumnia porque el chismoso convierte la calumnia en entretenimiento, jugando descuidadamente con la reputación de otra persona.
Los “enemigos de Dios” son aquellos que se han vuelto contra Dios. Es posible que esto pueda significar “odiado por Dios”, pero en una lista de vicios como esta probablemente se refiere a aquellos que están enojados con Dios y se oponen a todo lo que él representa, incluidos sus seguidores. Los siguientes tres términos están relacionados: “insolente” es un término fuerte para el orgullo que insinúa la violencia contra los demás, y los arrogantes están tan atrapados consigo mismos que jactarse es una consecuencia natural.
Los dos pecados sumarios se agrupan no por tema sino porque son frases en lugar de palabras simples. Aquellos que “se ingenian maldades” están tan consumidos por el pecado que buscan la originalidad en sus actos de depravación. Idean formas de lastimar a otros y robarles. Los que “se rebelan contra sus padres” no son solo niños sino también adultos rebeldes. Ignoran los consejos y desafíos de sus padres para cometer actos malvados; Bajo el antiguo pacto, maldecir a los padres era castigado con la muerte (Levítico 20:9).
Los últimos cuatro están conectados por el hecho de que en griego todos comienzan con la partícula negativa sin y se usan para resumir esta sección. Aquellos que “no tienen entendimiento” señalan los versículos 18–20, donde la humanidad depravada ignoró la revelación de Dios de sí mismo a través de la creación. Aquellos que no tienen “lealtad” rompen todas las promesas a Dios o a quienes les rodean y no se puede confiar en que hagan nada excepto vivir para ellos mismos (Jer 3:7–11). Quienes no tienen amor viven solo para sí mismos y no se preocupan por los demás. El término enfatiza la falta de amor incluso para la propia familia. Aquellos sin “piedad” pisotean a cualquiera que se interponga en su camino.
Juntos, todos estos, representan el pecado profundo que lleva a las personas a vivir solo para sí mismas y no se preocupan por las que los rodean.
Ambos permiten el pecado y aprueban a los pecadores (1:32)
En este último versículo de este pasaje, aquellos que cometen los pecados de los versículos 29–31, es decir, toda la humanidad en su depravación, son declarados culpables. Como en los versículos 18–20, no tienen excusa porque “conocen el justo decreto de Dios”, que incluye la justa condena del pecado. La conciencia de todas las personas los hace conscientes de su culpa. Pueden racionalizar sus pecados todo lo que quieran, pero en el fondo se dan cuenta de que “los que practican tales cosas merecen la muerte”. Recuerde que Pablo está describiendo a los gentiles aquí, así que no está hablando de la ley judía. En 2:14–15 describe cómo los gentiles “hacen por naturaleza las cosas requeridas por la ley” porque tienen “la ley … escrita en sus corazones, sus conciencias también dan testimonio de ello”.
Sin embargo, a pesar de su conciencia de culpa, “no solo siguen practicándolas, sino que incluso aprueban a quienes las practican”. A primera vista, esto podría entenderse como que aprueban y se deleitan en la mala acción de otra persona. es peor que realmente cometer el mal usted mismo. Esto es parcialmente correcto, ya que alentar el pecado en otros, difunde el mal más ampliamente que practicar el mal usted mismo. Sin embargo, Pablo no dice que alentar el mal es peor. Más bien, está diciendo que al practicar el mal y alentar a otros a unirse a ellos, se hacen doblemente culpables ante Dios. La depravación total es la única descripción que se ajusta a la humanidad pecadora.
Romanos 1:18–32 no es solo una descripción de la pecaminosidad humana; es la prueba final de que no solo existe, sino que también tiene el control de nuestro mundo. Al mismo tiempo, es difícil ignorar la perfección de nuestro mundo y la evidencia de la mano de Dios detrás de cada detalle de la vida. Estas dos cosas, la perfección de la creación y su opuesto, el horror del mal en este mundo, exigen la existencia del Dios de la Biblia, quien se ha revelado en los mismos detalles de la creación.
Pablo se centra especialmente en la inmoralidad sexual como prueba de la depravación total de la humanidad. La perversión sexual de cualquier tipo es una forma de idolatría, adorando el propio cuerpo y su placer por encima de Dios. Necesitamos más sermones sobre idolatría hoy, porque en Occidente queremos a nuestros ídolos tan preciadamente como cualquier otra nación. Nuestros ídolos incluyen nuestro deseo abrumador de placer, así como nuestras cuentas bancarias y listas de nuestros hechos y posesiones. Nuestras categorías son el burdel, el sitio web pornográfico, el centro comercial y la tienda en línea. Nuestro placer, nuestras posesiones y nuestro estatus en la sociedad son nuestros verdaderos dioses.
Pablo pasa de los pecados sexuales generales a un ejemplo específico, la práctica homosexual. Este es uno de los pasajes más importantes en las Escrituras para el tema de la homosexualidad, ya que este es el pasaje más claro que la iglesia primitiva consideraba que la práctica homosexual de cualquier tipo era un pecado. No hay forma de diluir lo que Pablo está diciendo aquí. El sexo homosexual no es peor que el adulterio, pero es otra forma de pecado sexual, porque Dios pretendía que el placer sexual se exhibiera solo en el matrimonio entre un hombre y una mujer.
La única conclusión que se puede sacar de la representación poderosa de la depravación en este pasaje es que la humanidad es efectivamente consumida por el pecado y, por lo tanto, es culpable ante Dios. Todos cometemos los vicios de los versículos 29–31, demostrando que no tenemos esperanza aparte de Cristo. Pero esta locura, entregarnos cada vez más a las prácticas malvadas, incluso mientras la racionalizamos, es el corazón del evangelio.
La única respuesta para este mundo pecaminoso es el sacrificio expiatorio de Cristo, quien llevó nuestro pecado y culpa en la cruz para que podamos ser perdonados de nuestros pecados y declarados justos ante el tribunal de Dios. Este es el tema del resto de Romanos 1–8.
Santiago 4:4 (4:4) Mundanalidad: ¿Cuál es la causa de la tentación y lo mal hecho? Cuarta, es la mundanalidad. Santiago usa un lenguaje fuerte. Llama a las personas adúlteras. Quiere decir dos cosas.
▬ 1. Ser adúltero quiere decir que una persona es culpable de adulterio espiritual. Jesucristo tiene en la más alta estima su relación con nosotros. Nuestra relación con Él debe ser cercana y solo se puede describir con la cercanía e intimidad del matrimonio. De hecho, nuestra relación con Cristo puede ser incluso más cercana y más significativa que el matrimonio. Debemos conocer, creer y comprender a Cristo tal como debemos conocer, creer y comprender a nuestro cónyuge. Pero con Cristo el lazo y la relación es mayor que los que podemos tener con cada uno de nosotros como hombres y mujeres de la tierra. Jesucristo realmente vive dentro de nuestro cuerpo en la persona del Espíritu Santo. Debemos vivir, movernos y tener nuestro ser en Cristo y a Él en nosotros. Esta es la razón por la que a los creyentes se les llama la novia de Cristo (2 Co. 11:1-2; Ef. 5:24-28; Ap. 19:7; 21:9). La relación matrimonial solo se acerca lo mayor posible a la descripción del lazo que Cristo tiene con nosotros.
Sucede lo siguiente: Nuestro lazo con Cristo es tan cercano que cuando nos alejamos de Él y nos acercamos al mundo, es como cometer adulterio espiritual. El adulterio espiritual significa que nos alej amos de Dios y nos acercamos al mundo, que rompemos nuestro compromiso con Dios y nos acercamos a otras cosas; que seguimos las cosas del mundo en lugar de seguir las cosas de Dios, cosas como…
- dinero • posesiones • tierras • viviendas • posición • poder • autos • ropas • popularidad • honor • reconocimiento • fama • muchachas • muchachos
La ilustración del adulterio espiritual nos muestra sencillamente cuán significativa es para Dios nuestra relación con Cristo: Es una relación de amor, un lazo de amor que puede ser el lazo más cercano del mundo. Si nos alejamos de Cristo y nos acercamos al mundo, laceramos su corazón provocándole un dolor inmenso, un dolor indescriptible, porque Él es Dios y Él siente con sentimientos perfectos. Nunca debemos olvidar que nuestro Señor dio su vida y murió por nosotros. Él ha hecho todo cuanto ha podido para salvarnos y para crear una relación con nosotros. Y le costó un dolor increíble, el dolor de la cruz, el dolor de cargar todos los pecados de todo el mundo. El dolor de cargar la ira de Dios contra esos pecados, el dolor de saber que Dios Padre lo rechazó y lo abandonó cuando cargó nuestros pecados, un dolor tal que no tiene comparación y fue por todos nosotros. Por lo tanto, no debemos herirlo más. No debemos crucificar más a Cristo.
No debemos abandonarlo a Él por el mundo. No debemos cometer adulterio espiritual contra Él volviéndonos al mundo.
“¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (He. 2:3).
=> Adulterio espiritual es no obedecer el mandamiento del Señor.
“pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así” (Jue. 2:17).
=> Adulterio espiritual es idolatría, la adoración de otros dioses.
“Pero se rebelaron contra el Dios de sus padres, y se prostituyeron siguiendo a los dioses de los pueblos de la tierra, a los cuales Jehová había quitado de delante de ellos” (1 Cr. 5:25).
“Y los que de vosotros escaparen se acordarán de mí entre las naciones en las cuales serán cautivos; porque yo me quebranté a causa de su corazón fornicario que se apartó de mí, y a causa de sus ojos que fornicaron tras sus ídolos; y se avergonzarán de sí mismos, a causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones” (Ez. 6:9).
“Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar” (Os. 4:12).
=> Adulterio espiritual es las obras inmundas y la conducta pecaminosa.
“Se contaminaron así con sus obras, y se prostituyeron con sus hechos” (Sal. 106:39).
=> Adulterio espiritual es entregarse a cosas detestables y abominables.
“Di, pues, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No os contamináis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicáis tras sus abominaciones?” (Ez. 20:30).
=> Adulterio espiritual es olvidar a Dios y darle la espalda a Dios.
“Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto te has olvidado de mí, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva tú también tu lujuria y tus fornicaciones” (Ez. 23:35).
=> Adulterio espiritual es rehusarse a acercarse a Dios y a no conocer al Señor.
“No piensan en convertirse a su Dios, porque espíritu de fornicación está en medio de ellos, y no conocen a Jehová” (Os. 5:4).
=> Adulterio espiritual es abandonar a Dios.
“El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová” (Os. 1:2).
“El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová” (Os. 4:12).
“No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo” (Os. 9:1).
=> Adulterio espiritual es descreer en Cristo.
“La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue” (Mt. 16:4).
=> Adulterio espiritual es estar avergonzado de Cristo y su Palabra.
“Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles” (Mr. 8:38).
▬ 2. Ser adúltero quiere decir que una persona en realidad comete adulterio. Las personas de esa época vivían en una generación similar a todas las otras generaciones, una generación donde la inmoralidad y todas las formas de vicios sexuales pululaban. Como dijo Jesús: “Esta es una generación adúltera”, una generación que está tan llena de inmoralidad sexual que se puede caracterizar como adúltera. Algunos creyentes habían quedado atrapados en la inmoralidad del mundo, llevando una vida impura. Se les llama adúlteros porque eso es lo que eran. Tenían una relación a puertas cerradas y en anonimato.
▬ 3. Note una tercera cosa, la pregunta hecha por las Escrituras: “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?” ¿Qué quiere decir esto? Exactamente lo que dicen las Escrituras: La persona que es amiga del mundo es enemiga de Dios. ¿Qué quiere decir ser amigo del mundo?
=> Quiere decir vivir para este mundo y las cosas de este mundo: Viviendas, tierra, dinero, posición, poder, popularidad, ropas, reconocimiento y cualquier otra cosa de este mundo en el que las personas centren su atención y pongan delante de Dios.
=> Quiere decir buscar las cosas de este mundo de tal modo que engañes, mientas, traiciones y robes para conseguirlas.
=> Quiere decir buscar los placeres carnales y la diversión de este mundo.
Todo en este mundo desaparece. Este mundo es físico y material; por lo tanto, tiene dentro de sí la simiente de la corrupción. Por eso se opone a Dios. No es eterno, ni santo, ni justo como Dios. Por consiguiente, cualquier persona que sea amiga de este mundo se opone a Dios. Se opone a todo cuanto es Dios.
=> Una persona impura es enemiga de la pureza de Dios.
=> Una persona profana es enemiga de la santidad de Dios.
=> Una persona mentirosa y engañadora es enemiga de la sinceridad de Dios.
=> Una persona acaparadora, acumuladora, y codiciosa es enemiga del corazón de Dios que da expiatoriamente.
=> Una persona de mentalidad mundana es enemiga de la voluntad de Dios para el hombre.
La lista podría ser interminable, pero se ha esclarecido el planteamiento: La persona que es amiga de este mundo, que se centra en este mundo, es enemiga de Dios.
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, 0 estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6:24).
“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mt. 16:26).
“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).
“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).
“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col. 3:2).
“enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tit. 2:12).
“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:4).
“Este pueblo de labios me honra; más su corazón está lejos de mí” (Mt. 15:8).
“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:7-8).
“En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Ef. 2:12).
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).
Domingo 28 de diciembre de 2025
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 10:1 AL 4. 1. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; 2. y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, 3. y todos comieron el mismo alimento espiritual, 4. y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.
Comentario general del contexto Bíblico: (10:1-5) Israel ▬ Fidelidad: El ejemplo de Israel. Todo Israel recibió las bendiciones y privilegios de Dios. Se hace énfasis en la palabra “todo”. Todos abandonaron Egipto (un tipo del mundo) y comenzaron el viaje hacia la tierra prometida (un tipo del cielo). Todos comenzaron a andar por el desierto del mundo con aquellos que verdaderamente creyeron y confiaron en Dios; pero, como se hizo evidente, todos no eran genuinos. Ellos no creían ni confiaban genuinamente. Se sentían salvos y seguros porque viajaban con aquellos que se dirigían a la Tierra Prometida. Pero aún se encontraban en el desierto, no en la Tierra Prometida. Y el desierto incluía todo tipo de peligros a los que había que hacerle frente y vencer o de lo contrario serían destruidos por el desierto.
Israel contó con cinco bendiciones y privilegios extraordinarios a medida que se dirigía a la Tierra Prometida. Dios se encargó de que los creyentes tuvieran todo cuanto era necesario para viajar por el desierto de la vida.
» 1. Israel contó con la nube de la presencia de Dios. Esto se refiere a la presencia y guía de Dios.
“Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche” (Ex. 13:21, 22; cp. Ex. 14:19; 24:15; 34:5).
» 2. Israel atravesó el Mar Rojo. Esto se refiere a la gran liberación que Dios le proporcionó de la opresión y esclavitud de Egipto que constituían un símbolo del mundo (cp. Ex. 14: 13-3 l).
» 3. Israel fue bautizado en Moisés y su liderazgo. Moisés era un tipo de Cristo. Dios le dio a Israel el líder que ellos necesitaban para llegar a la Tierra Prometida. Por consiguiente, cualquier persona que siguiera a Moisés por el Mar Rojo y bajo la nube era bautizada, sumergida, y entregada a Moisés y a su misión. La persona estaba proclamando que era una seguidora de Moisés y su misión para llegar a la Tierra Prometida.
» 4. Israel participó del alimento y el agua de la provisión de Dios. La palabra “espiritual” sencillamente significa que el alimento y el agua provenían de Dios. Dios proveyó para sus necesidades; se hizo cargo de sus necesidades diarias (Éx. 16;4-s, 11-15; Éx. 17;6; Nm. 20;1S).
» 5. Israel contó con la presencia de Cristo. Note cómo se dice que Cristo ha estado presente con Israel. Se ha dicho que la roca que proveía agua para Israel era Cristo. Jesucristo era la Fuente, la energía, el poder, la Persona que:
- Hizo que saliera agua.
- Hizo que se abriera el Mar Rojo.
- Hizo que la nube guiara a Israel y lloviera maná o pan.
- Les dio a Moisés y la promesa de la Tierra Prometida a las personas.
Observe cómo Pablo está proclamando que Jesucristo es el Jehová del Antiguo Testamento, a quien se le llama “la Roca” (Dt. 32:4; 18:30-31; 2 S. 22:2; Sal. 18:2; 92:15; y más). Era Él, nuestro Señor y Salvador, el que guiaba y proveía para Israel en su viaje por el desierto hacia la Tierra Prometida.
Sin embargo, lo que le sucedió a la mayoría de los creyentes de Israel resulta trágico. Había aproximadamente seiscientos mil hombres solamente que fueron liberados de la esclavitud de Egipto y comenzaron el viaje a la Tierra Prometida. Esto quiere decir que incluyendo a las mujeres y a los niños sobrepasaba los dos millones de personas que se dispusieron a seguir a Dios a la Tierra Prometida (cp. Ex. 12:37; Nm. 1:46). Pero la pregunta importante es la siguiente:
=> ¿Cuántos permanecieron fieles a Dios en su viaje por el desierto? ¿Cuántos realmente le dieron la espalda a los deseos carnales que despertaban los manjares y bebidas deliciosas, y las estimulaciones corporales de Egipto y del mundo? ¿Cuántos realmente disciplinaron su cuerpo, pusieron en servidumbre sus deseos, y mantuvieron sus ojos y su corazón en la Tierra Prometida? ¿Cuántos fueron fieles y firmes, infranqueables y siempre abundando en las obras del Señor hasta que llegaron a la Tierra Prometida? Recuerden que más de dos millones de personas comenzaron el viaje: ¿Cuántas personas entraron en la Tierra Prometida? ¡Solo dos/ Caleb y Josué. Caleb y Josué solamente permanecieron fieles a Dios. Solo dos no pecaron ni desagradaron a Dios. El resto, aproximadamente de dos a tres millones de personas, perecieron en el desierto. Quedaron postradas (katastronnumi), es decir, regadas como cadáveres por todo el desierto. ¿Por qué? Porque no agradaron a Dios.
“Se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres. Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zac. 1:2, 3).
Nota Del Expositor: «La juventud cristiana debe interesarse en vivir en plena unión con Cristo, comenzando con la conversión y el bautismo en el Espíritu Santo. Esto despertará un fuerte deseo de estudiar la Palabra de Dios y sumergirse en sus riquezas».
1er Titulo: Dios revelando la bendición del bautismo dada a su pueblo. Versículos 1 y 2. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar. (Léase: Romanos 6:3 y 4. ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. ▬ 1ª de Pedro 3:21. El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo.).
Bautismo: compartir la vida y la muerte de Cristo (Romanos 6:3–4): Una segunda pregunta retórica nos lleva a la analogía clave de nuestra victoria en Cristo: “¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte?” La apertura “acaso no” muestra que en la iglesia primitiva el bautismo teniendo la idea como morir y resucitar con Cristo era de conocimiento común. El verbo baptizō significa estar sumergido en agua, por lo que la imagen de ser “sepultados con” Cristo surge de la idea de sumergirse en el agua.
Pablo está usando esta analogía para ayudar a sus lectores a comprender más profundamente lo que significa “morir al pecado”. La conversión significa ser “bautizado en Cristo Jesús”, en la línea de la Gran Comisión (Mateo 28:19; véase también Hechos 8:16; 19:3, 5; Gálatas 3:27). Mientras que algunos ven aquí un sentido referencial (“bautizados con respecto a Cristo”), es mejor ver esto en Mateo y aquí como designación de unión o incorporación a Cristo (“bautizados para unirnos con Cristo”).
Dado que el bautismo significa nuestra unión completa con Cristo, estamos unidos con él para morir al pecado. Por lo tanto, ya no vivimos bajo el poder del pecado (v. 2) porque cuando fuimos bautizados, esto significa que nos hemos unido a la muerte de Cristo y entramos en el nuevo reino de los redimidos y justificados. Tenemos poder para vencer el pecado debido a la presencia de Cristo y su Espíritu en nuestras vidas. Dios nos ha dado “una forma de escapar” (NVI “una salida”) para que podamos “resistir” y vencer el pecado (1 Corintios 10:13).
Pablo aclara esto de mejor manera en el versículo 4, diciendo que “Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte”. Cuando somos sumergidos en agua, nos unimos no solo con la muerte de Jesús sino también con su sepultura. Algunos ven el aspecto sacramental del bautismo aquí, con la presencia real de Jesús en el rito, pero el énfasis en la palabra imagen no está en el bautismo per se sino en la unión con Cristo que está retratando. Pablo no dice cómo somos sepultados con Cristo, sino lo que significa ser sepultado con Cristo.
Además, va demasiado lejos para considerar la muerte y resurrección de Cristo como eventos eternos que se repiten en cada acto de bautismo; eso va más allá del texto aquí.
Hay más preguntas sobre el significado de “sepultados con él en su muerte”. En cierto sentido, significa el cambio de era, ya que hacemos una ruptura decisiva con el viejo yo y la forma de vida y comenzamos la nueva vida con Cristo. El bautismo se convierte en el instrumento “a través” (día) del cual la sepultura con Cristo es mediada. A través de él, en nuestra conversión, participamos en la muerte y sepultura de Cristo en este mundo.
Un pasaje importante en esta discusión es 1 Pedro 3:21, ese pasaje difícil dice que “el bautismo que ahora los salva”. La conversión y el bautismo son en ambos pasajes parte de una experiencia unificada, el bautismo no es la base de la salvación (significa que es el sacrificio expiatorio de Cristo) o la forma en que nos apropiamos de la salvación (es decir, la fe en Cristo). Más bien, sella la experiencia de salvación y significa nuestra muerte al pecado. El bautismo no es necesario para la salvación, pero es una parte necesaria de la experiencia de salvación.
Como deja en claro la segunda parte del versículo 4, el bautismo es una participación no solo en la muerte y sepultura de Jesús, sino también en su resurrección: “así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva”. Cristo fue resucitado “por el poder del Padre “, él a su vez nos llevará a su gloria. Estamos glorificados en él ahora, y nuestro estado futuro será aún más glorioso.
En 1 Corintios 15:20, 23 Cristo fue resucitado como las “primicias” de nuestra propia resurrección en él (el tema de los vv. 5, 6 a continuación), es decir, como un sacrificio que hace que el fruto de nuestra vida nueva en él sea posible. Hay dos etapas en esta experiencia de resurrección, primero la vida de resurrección que disfrutamos en el presente, y segundo nuestra resurrección final en su regreso al final de los tiempos.
El resultado (hina, “a fin de que”) podamos participar en su experiencia de resurrección desde el momento de nuestra conversión y “vivir una nueva vida” en él (literalmente, “caminar en la nueva vida”). Esto significa que la conducta de nuestra vida diaria debe reflejar las nuevas prioridades y el estilo de vida que nos han dado a medida que nos volvemos más y más como Cristo. Como Pablo dirá en Romanos 8, debemos comenzar a vivir en el Espíritu en lugar de en la carne.
Comentario de 1ª Pedro 3:21. Jesucristo salva al creyente a través del bautismo: no el bautismo por agua. sino el bautismo de una buena conciencia forjada por el poder de la resurrección de Jesucristo (v. 21).
▬ a. El agua que salvó a Noé y a su familia es una forma de limpieza que nos salva. El agua…
- sostuvo el arca y los salvó a través del juicio de Dios.
- los liberó del ridículo y la burla de los hombres malos.
- los liberó de la corrupción del mundo y los condujo a una nueva vida.
- hizo que muriera el mundo viejo y les dio la esperanza de un mundo nuevo.
- hizo que muriera su antigua vida y les dio un nuevo comienzo.
- salvó la raza del hombre y creó un nuevo pueblo para Dios.
- los liberó del mundo antiguo para pasar al mundo nuevo.
¿Qué está diciendo Pedro? Advierta las palabras “que corresponde a esto” (antitupon). La figura o el cuadro del bautismo es como el agua que salvó a Noé y a su familia.
=> Las aguas del diluvio de la época de Noé ilustran el juicio de Dios sobre el pecado. Las aguas de la inundación manifiestan cómo el hombre fue salvado de un mundo corruptible y llevado a un mundo nuevo.
=> El agua bautismal manifiesta el juicio de Dios sobre Cristo, un juicio de muerte que se debía a los pecadores. Ilustra cómo se salva al hombre de una vida y un mundo corruptibles y es llevado a una nueva vida y un nuevo mundo por la resurrección de Cristo.
▬ b. Nota: Pedro dice que el bautismo ahora nos salva, pero se apresura a explicar lo que quiere significar. No está diciendo que el agua o el acto del bautismo nos salve. Pedro es claro acerca de esto, tan claro como puede expresarse.
=> No es la limpieza de la carne, ni la forma exterior y la ceremonia lo que limpia y salva. Podemos limpiar el exterior con el cuidado más detallado, pero se necesita mucho más para ser salvo.
=> Es la limpieza de una buena conciencia forjada por el poder de la resurrección la que salva a una persona. El gran erudito griego
- T. Robertson dice:
“El bautismo… no lava la inmundicia de la carne, ya sea en un sentido literal como un baño para el cuerpo o en un sentido metafórico, de la inmundicia del alma. Ninguna ceremonia afecta realmente la conciencia (He. 9:13 ss) … [Una persona es salva] habiéndose arrepentido y vuelto a Dios y haciendo ahora esta proclamación publica… por medio del bautismo.
Alan Stibbs dice:
“Pedro deliberadamente agrega dos expresiones entre paréntesis a fin de hacer inequívocamente claro que no es… la forma exterior del bautismo la que salva. Es únicamente Cristo el que puede salvar a través de su muerte y resurrección, no el agua bautismal y su administración. Los que compartan esta salvación deben ingresar en Cristo crucificado y resucitado”.
El Pulpit Commentaries manifiesta bien la importancia del bautismo:
“La señal exterior y visible no salva si está separada de la gracia interior e espiritual. El primer [bautismo] es necesario, puesto que es una señal designada por Cristo; pero no salvará con la segunda; aquellos que se acerquen a Dios deben tener sus cuerpos lavados con agua pura, pero también sus corazones sin ninguna conciencia mala (He. 10:22). La limpieza interior del alma da por resultado una buena conciencia, una conciencia de sinceridad, de buenas intenciones y deseos, que instintivamente irá en busca de Dios”.
▬ c. Advierta que nuestras conciencias quedan limpias por la resurrección de Cristo. ¿De qué manera la resurrección limpia nuestras conciencias?
Si Dios resucitó a Cristo de entre los muertos, entonces significa que Cristo es quien sostuvo ser: el Salvador del mundo. Por lo tanto, puede salvarnos de nuestros pecados. Puede limpiamos de todo pecado y liberar nuestras conciencias. Puede damos una conciencia clara y pura (véase nota, punto 3, l P. 1:3 para profundizar al respecto).
“El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:25).
“Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10:9-10).
“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Co. 15:1-4).
“Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que, con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” (2 Co. 1:12).
“¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (He. 9:14).
“Manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos” (1 Ti. 1:19).
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos” (1 P. 1:3).
2° Titulo: Cristo: el pan vivo que descendió del cielo. Versículo 3. y todos comieron el mismo alimento espiritual (Léase: Éxodo 16:4. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. ▬ San Juan 6:51. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. y 58. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.).
Éxodo 16:4. (16:4-5) Queja ▬ Murmuración ▬ Refunfuño ▬ Maná ▬ Suministro ▬ Provisión ▬ Bendición ▬ Prueba: Estaba la promesa de Dios de suplir las necesidades de su pueblo murmurador.
▬ 1. Dios prometió proveer con pan del cielo a su pueblo (v. 4). El único modo concebible de que dos o tres millones de personas pudieran ser alimentadas en la aridez de un desierto (alimentadas durante cuarenta años) seria mediante un milagro de Dios. Esto era exactamente lo que Dios estaba prometiendo: Alimentar a su pueblo Él mismo, alimentarlos de tal modo que su existencia, amor y cuidado nunca pudieran ser cuestionados ni puestos en duda. (Vea Estudio a fondo 3, Éx. 16:31 para un mayor análisis.)
▬ 2. Dios, sin embargo, probaría la fe de su pueblo (v. 4). Dios probaría su fe de dos formas:
=> Encargándole a su pueblo recoger pan cada día para ese día en particular. Ellos debían recoger solamente
lo necesario para un día, ni más ni menos. Estableciendo esta restricción, Dios probaba la confianza de ellos en Él. Ellos tenían que confiar en Dios día tras día para alimentarse.
=> Ordenando que recogieran el doble del alimento el sexto día (V. 5). Este mandato probaría la obediencia del pueblo. ¿Recogerían el doble como se les ordenó y descansarían el séptimo día o saldrían y trabajarían para recoger su alimento el séptimo día? Lo que hizo el pueblo lo veremos después (nota 3, Éx. 16:16-30).
San Juan 6:51. (6:47-51) Salvación – Creer: Una persona debe creer en Cristo. (Ver, Jn. 2:24.) La persona que cree tiene vida eterna. (Ver, Jn. 1:4.) Cristo convoca al hombre a que preste mucha atención. “De cierto, de cierto os digo”, esto es “escuchen, escuchen” (ver cp. 6 vv. 26 y 32). Lo que Él dice ahora es crítico: una persona debe creer en cuatro cosas.
▬ 1. Una persona debe creer que Cristo es ese Pan de vida: el Pan que alimenta y nutre al hombre espiritualmente, que salva y le da vida al hombre (Ver notas, Jn. 6:32; 6:33; 6:34, 35).
Advierta la declaración del Señor: “Yo soy el Pan de Vida”.
=> Advierta cuán directa es la declaración.
=> Advierta cuán breve, clara, directa al tema e inequívoca es la declaración.
=> Advierta su declaración a la deidad: “Yo Soy”. ¿No hay duda no hay reservas? no hay titubeos. Él habla con franqueza: “Yo Soy”. (Ver Jn. 6:20.)
=> Advierta de qué manera Cristo se refiere nuevamente al maná (cp. v. 32). Comer alimento físico solo sostendrá al hombre transitoriamente; el hombre sigue muriendo. El punto es claro: la preocupación del hombre no debería ser el alimento físico. Si lo es, el hombre solo puede esperar la muerte.
“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Jn. 6:35).
▬ 2. Un hombre debe creer que Cristo “descendió” del cielo, que ha venido a liberar al hombre de la muerte. Cristo sostiene dos cosas.
» a. Él ha “descendido” del cielo, de Dios mismo (Ver, Jn. 3:31).
» b. Si un hombre come y comparte con Él, ese hombre no morirá. (Ver, Muerte, He. 9:27.) Nota: la palabra comer (phagei) está en el tiempo aoristo griego. Esto significa que un hombre come y comparte (recibe) de Cristo de una vez y para siempre. Es una experiencia única.
“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Jn. 6:38-40).
“Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente” (Jn. 6:58).
▬ 3. Un hombre debe creer que Cristo es el Pan viviente, el que le da vida al hombre para siempre.
» a. El Pan es viviente; es una vida (Jn. 1:4; 5:26). Las palabras son literalmente “el pan vivo” (ho artos ho zon) (cp. w. 35, 41, 48).
» b. El Pan “descendió del cielo”. La palabra “descendió” (katabas) está nuevamente en tiempo aoristo, lo que significa que Cristo vino una vez. La encamación no se produjo nunca antes, ni volverá a tener lugar. La entrada milagrosa del Pan vivo en el mundo es un evento que se produce solo una vez.
» c. El Pan, el Señor Jesucristo, vino a proporcionar alimento espiritual para el hombre: vida espiritual y eterna.
» d. La oferta de vida eterna es condicional: “Si alguno comiere de este Pan, vivirá para siempre”.
“Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida” (Jn. 6:53-55).
“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.” (Jn. 8:51).
“Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” (Jn. 11:26).
▬ 4. Un hombre debe creer que Cristo dio su carne por la vida del mundo. Advierta que Cristo identifica al Pan: es su carne que El da por la vida del mundo. (Ver Jn. 6:51.)
ESTUDIO A FONDO 2
(6:51) Jesucristo, Humanidad: Muerte: La frase “Mi carne la cual yo daré por la vida del mundo” dice dos cosas:
▬ 1. Jesucristo vino en la carne.
“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne” (1 Ti. 3:16).
“En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo” (1 Jn. 4:2, 3).
▬ 2 Jesucristo dio su carne (vida) por la vida del mundo.
“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (He. 2:14, 15).
“Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Ro. 8:3).
“Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).
“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).
San Juan 6:58. (6:58) Vida – Jesucristo, Único Salvador: El quinto resultado de recibir a Cristo es el alimento incorruptible dentro de nuestros corazones: energizar nuestras vidas por siempre. Cristo realizó un contraste fuerte, descriptivo.
=> El maná que comió Israel en el Antiguo Testamento vino de las nubes del cielo, pero no le dio vida a la gente. Todos murieron.
=> “Este [el Señor mismo] es el pan que descendió del cielo…el que come de este pan, vivirá eternamente”.
La idea es asombrosa: es el pan viviente, Cristo mismo, que energiza y da vida a un hombre para que viva eternamente. Cristo tiene la cualidad, el poder, la substancia para energizar al hombre y darle vida eterna. Él y solo Él tiene ese poder energizante.
“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Jn. 1:4).
“Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” (Jn. 5:26).
“Pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Ti. 1:10).
3er Titulo: Jesús, el manantial de agua viva. Versículo 4. y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. (Léase: Isaías 55:1. A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ▬ San Juan 7:37 al 39. En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. ▬ Apocalipsis 22:17. Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.).
San Juan 7:37 al 39. (7:37) Fiesta de los tabernáculos: La Fiesta de los tabernáculos era la fiesta más popular entre los judíos. Por ese motivo se la conocía simplemente como La Fiesta (1 R. 8:20). La también se llamaba La Fiesta de la siega (Éx. 23:16) y la Fiesta de Jehová (Lv. 23:39). La Fiesta de los tabernáculos se celebraba durante siete días. Cada familia judía construía una pequeña estructura de estuco 0 del tipo de una tienda en su patio o en alguna otra propiedad que tuvieran o hubieran procurado para la ocasión. Luego se mudaban de su hogar a la estructura por un lapso de siete días. La Fiesta celebraba dos hechos significativos. Históricamente, celebraba la época en que Israel vagaba por el desierto como extranjeros y peregrinos sin patria. El propósito de mudarse a la estructura de estuco o de tienda era recordar lo que habían hecho sus ancestros en el desierto (Lv. 23:40-43). En segundo lugar, la Fiesta debía ser un periodo de acción de gracias por haberse terminado la estación de la cosecha y por la bondad de Dios en todos los aspectos de la vida (Éx. 23:16; Dt. 16:13; 16). La gente debía dar gracias por todo lo que Dios les había dado: todos los frutos de la tierra que enriquecían la vida y hacían que esta fuera posible.
La ceremonia del festival era muy impresionante y brinda una imagen dramática de las declaraciones de Cristo (Jn. 7:37-39). En cada uno de los siete días, la gente venía al templo y traía algún fruto a modo de ofrenda y algunas ramas de palma y de sauce. Las ramas se empleaban para formar un techo sobre el altar. Luego el sacerdote tomaba un jarro dorado y conducía a la gente en una procesión descendiendo hacia el estanque de Siloé, donde llenaba de agua el jarro. Durante esta marcha, la gente tocaba la flauta y cantaba el Hilel, que eran los salmos 113-118.
Fue al regreso de la marcha que tuvo lugar el drama significativo.
=> Cuando el jarro con agua pasó a través del Portón de Agua, la gente repitió al unísono “Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación” (Is. 12:3).
=> Cuando el jarro llegaba al altar, se vertía el agua sobre el altar a modo de ofrenda a Dios. Mientras se hacía esto, la gente movía de un lado al otro, las ramas de palmera y recitaba las palabras “Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego; te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora” (Sal. 118:25).
La idea de la procesión era una forma dramática de agradecer a Dios por la lluvia y de ofrecer oraciones a Dios por más lluvia y por una temporada fructífera en el año venidero. Era una forma dramática para que la gente reconociera su necesidad y dependencia de Dios por las lluvias, el agua que les daba los frutos de la tierra y la abundancia de la vida. El último día de la Fiesta era especialmente dramático, porque la gente repetía la procesión siete veces. Advierta un punto significativo: Las Escrituras dicen que la Fiesta de los tabernáculos se celebrará y cumplirá en los días postreros cuando nuestro Señor regrese. La Fiesta al parecer significa nuestro gozo, libertad y victoria a través de la experiencia del desierto de la vida y de la gloriosa provisión de Dios: la gloriosa provisión de vivir eternamente y adorar y servir a Dios a lo largo del universo (Zac. 14:16).
(7:37-39) Jesucristo, declaraciones: Las declaraciones de Jesucristo. Fue en “el último y gran día de la fiesta», el día cuando la gente marchaba en la procesión siete veces cuando Jesús hizo su declaración fenomenal. Algunos imaginan a Jesús gritando su declaración justo cuando la gente acababa de decir
“que nos hagas prosperar ahora”.
Imagine la escena: Jesús hizo dos cosas inusuales. “Se puso de pie” (en esa época un maestro siempre estaba sentado) y “alzó la voz» (ekrazen) gritando a gran volumen. Ambas acciones sorprenderían a la gente y les haría prestar atención. Imagine miles de voces orando a Dios por las lluvias vivas en la siguiente cosecha, recitando “que nos hagas prosperar ahora” y luego, cortando el aire viene el grito como un trueno:
“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Jn. 7:37, 38).
Jesús hizo tres declaraciones fenomenales:
▬ 1. Jesús es la fuente de la vida: Él es el que puede aplacar la verdadera sed del ser humano, el que puede satisfacer las necesidades desesperadas de prosperidad de un hombre, el verdadero fruto y abundancia de vida.
» a. Los hombres tienen sed. Tienen sed de agua física y sed de vida espiritual (Ver nota, Jn. 4: 13, 14 para una discusión de este punto).
» b. Jesucristo proclama ser la fuente, esto es, el Agua que puede aplacar la sed del hombre y dar el fruto y la abundancia que el hombre necesita con tanta desesperación en su vida. Él sostiene que puede hacer lo que hace el agua.
=> Él puede lavar y purificar.
“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7; cp. 1 Jn. 1:9).
=> Él puede refrescar.
“A los cuales él dijo: Este [Él] es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír” (Is. 28:12).
“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hch. 3:19).
=> Él puede revitalizar.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt. 11:28).
▬ 2. Jesucristo es la fuente de la vida abundante. Ríos de agua viva pueden fluir de una persona. Se puede experimentar una abundancia de vida. (Ver Jn. 1:4; 10:10.)
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mt. 5:6).
“Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Jn. 4:14).
“Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno” (Ap. 7:16).
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:17).
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Jn. 10:10).
» a. La muerte de Jesucristo (el haber pagado por los pecados del mundo) es la fuente del agua viva. Por su muerte (porque murió) Él pudo resucitar, y al resucitar pudo conquistar el pecado y la muerte y traer vida eterna en toda su abundancia. Advierta: la Palabra de Dios a Moisés era una imagen del agua viva que iba a venir de Cristo luego de que fuera asesinado.
“He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel” (Éx. 17:6; cp. Nm. 20:11).
» b. El agua viva solo viene de “creer en Cristo”.
“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Jn. 6:35).
▬ 3 Jesucristo es la fuente del Espíritu Santo. Ríos de agua viva se refieren al Espíritu Santo_ Este es un versículo crucial, porque es el único lugar donde se define qué son “aguas vivas”. Cuando Jesús hablaba de dar “agua viva”, quería decir que le daría el Espíritu Santo a una persona. La presencia del Espíritu Santo, por supuesto, significaba la experiencia de vida abundante y eterna.
Nota: únicamente la persona que cree en Cristo es la que recibe el Espíritu Santo. La fe en Él es fundamental. Cristo es quien da el Espíritu (Ver nota, Jn. 4: 13, 14 para mayor discusión al respecto).
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22, 23).
“(porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad)” (Ef. 5:9).
Apocalipsis 22:17 (22:17) Apocalipsis, El ▬ Invitación ▬ Venir ▬ Agua de la Vida: El mensaje de Apocalipsis ofrece la mayor invitación jamás extendida al hombre.
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (v. 17).
La esposa es la iglesia, la hueste de verdaderos creyentes diseminados sobre la tierra. Tanto la iglesia como el Espíritu de Dios gritan: “Ven”. Y advierta: Una vez que oímos la invitación y vamos, debemos comenzar a gritarles a los otros que vengan.
=> Los sedientos deben venir; los que están doloridos, abatidos, vacíos, ansiando, quemándose, trabajando y transpirando, todos los que necesitan la frescura, la satisfacción y la renovación del agua de la vida: “Ven, ven a Jesucristo, que es el agua de la vida”.
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”.
“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Is. 1:18)
“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche” (Is. 55:1)
“Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt. 11:28)
“Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas” (Mt. 22:4)
“Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado” (Lc. 14:17)
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:17).
Semana del 22 al 28 de DICIEMBRE de 2025
Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.
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Lección: Números 24:18 al 25. 18. Será tomada Edom, Será también tomada Seir por sus enemigos, E Israel se portará varonilmente. 19. De Jacob saldrá el dominador, Y destruirá lo que quedare de la ciudad. 20. Y viendo a Amalec, tomó su parábola y dijo: Amalec, cabeza de naciones; Mas al fin perecerá para siempre. 21. Y viendo al ceneo, tomó su parábola y dijo: Fuerte es tu habitación; Pon en la peña tu nido; 22. Porque el ceneo será echado, Cuando Asiria te llevará cautivo. 23. Tomó su parábola otra vez, y dijo: ¡Ay! ¿quién vivirá cuando hiciere Dios estas cosas? 24. Vendrán naves de la costa de Quitim, Y afligirán a Asiria, afligirán también a Heber; Mas él también perecerá para siempre. 25. Entonces se levantó Balaam y se fue, y volvió a su lugar; y también Balac se fue por su amino.
Comentario del contexto Bíblico: Los propósitos soberanos de Dios (24:15–25). Iluminado por el Espíritu Santo, el adivino vio horizontes más allá del Jordán y Canaán. Mirando hacia delante en el tiempo, distinguió las características de alguien que aparecería en la escena nacional (17a) e internacional (17b–24) y que cambiaría el curso de la historia: “Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca” (17). El mensaje prendió una llama de esperanza en la vida del pueblo de Israel que fue atesorada por millones de personas: su Mesías vendría. La predicción se hizo cada vez más profética a lo largo de los siglos, pasó a la iglesia y, con nuevas dimensiones de entendimiento, llegó a cumplirse perfectamente con la venida de Cristo. Su mensaje de esperanza aún tiene varias dimensiones en esta última profecía.
En primer lugar, es una esperanza para el futuro. Inevitablemente, en ese tiempo, la mirada de Israel estaba centrada en la conquista de Canaán. El último mensaje de Balaam les hizo pensar en el futuro en lugar del presente, de lo inmediato a lo último.
Ninguna comunidad que se precie puede vivir simplemente para el hoy. Necesita ambiciones nobles que le conduzcan a cosas mejores. Por muy buenas que parezcan las circunstancias, siempre hay algo infinitamente superior en el horizonte. El teólogo cristiano Emil Brunner escribió su exposición sobre la esperanza cristiana después de perder a dos hijos de veinte y pocos años, cuando un concepto teológico se convirtió para él en “un tema candente de mi vida personal”. A través de la esperanza, “lo que es meramente futuro y potencial cobra vida para el presente y se hace real para nosotros”.
La esperanza es “la forma positiva de aguardar el futuro, así como la ansiedad es la forma negativa”. Como “el oxígeno para los pulmones, así es la esperanza para el sentido de la vida humana… quita la esperanza y la humanidad tendrá dificultades por falta de respiración”. No podemos sobrevivir sin ella.
Los viajeros israelitas, por supuesto, tenían la mira puesta en el horizonte de la conquista, pero este mensaje apuntaba hacia ideales mayores y mejores. Esa dimensión de “ahora no” era vital para ellos y para nosotros. Con demasiada facilidad nos ofuscamos reclamando lo inmediato, pero todos deben enfrentarse al reto de lo último.
El apóstol Pablo recordó a las iglesias del primer siglo que no se obsesionaran con las preocupaciones del presente olvidando la realidad de lo que iba a venir. Cuando la vida se volvió difícil y peligrosa para él, estas certezas le mantuvieron con ánimos para seguir adelante.
En segundo lugar, es una esperanza segura. No había motivo para la incertidumbre. La profecía muestra que es una certeza y a ningún israelita podría quedarle duda alguna acerca de la intención manifiesta de Dios de cumplir sus propósitos. Nótese el tiempo verbal de futuro que se emplea: “una estrella saldrá… un cetro se levantará… aplastará… Edom será una posesión… Israel se conducirá con valor. De Jacob saldrá el que tendrá dominio… Amalec… su fin será destrucción… el ceneo será consumido… naves vendrán… afligirán… pero él también perecerá para siempre” (17–24). El futuro declarado de Dios se muestra tan claramente aquí como en la promesa original hecha a Abraham: “te bendeciré”. De la misma manera que las promesas del origen, la naturaleza y el propósito de Israel se habían realizado, así también se cumpliría esa clara promesa sobre su destino.
En tercer lugar, es una esperanza majestuosa. No se centra en las conquistas de una nación, sino en el carácter de un líder. Un rey surgiría: “una estrella saldrá de Jacob, y un cetro se levantará de Israel” (17), “De Jacob saldrá el que tendrá dominio” (19). En todo el mundo antiguo, la estrella simbolizaba la realeza y el cetro era una imagen reconocida de la misma. Israel podía anticipar que se asentaría en la tierra y que además sería una nación próspera bajo la soberanía de un rey bueno, fiable y poderoso.
Al principio, el pueblo de Israel, por supuesto, vio cómo se cumplía esta profecía (300 años después de asentarse en Canaán) con la llegada de David, su rey ideal. David se convirtió en un buen líder, que conquistó a muchos de los enemigos de Israel, tal y como se describe en la última parte de la profecía. Pero los maestros de Israel pronto vieron un significado mayor en esta profecía que la de anunciar la monarquía de David.
Apuntaba a la venida del Mesías de Israel y los primeros rabinos utilizaban los versículos para centrar la atención en su esperanza mesiánica, una visión compartida por la conocida comunidad de los Manuscritos del Mar Muerto, en Qumrán. Los expositores bíblicos primitivos creían naturalmente que se referían a la venida del Hijo de Dios, el “lucero resplandeciente de la mañana”. Esta última predicción por parte de Balaam quizás se refiera “a los últimos triunfos de los reyes en el período de la antigua monarquía”, pero las victorias exactas descritas aquí “prefiguran las conquistas más grandes de Cristo en su primer y segundo adviento”.
En cuarto lugar, es una esperanza de victoria. La última profecía describe un tiempo en el que este rey prometido haría desaparecer a los enemigos de Israel en las naciones de alrededor. En las profecías más tardías, se solía juntar una serie de mensajes (o “endechas burlescas”, como se llaman algunas veces) que representan el juicio inevitable de otras naciones, especialmente aquellas que hubieran asumido el gobierno a causa de sus logros militares anteriores. Sus enseñanzas son extremadamente importantes en la tradición bíblica y son testigos de la soberanía de Dios sobre las naciones. Él no es una simple deidad territorial, como Quemos de Moab, que sólo estaba interesado en el bienestar de los que le reconocen. Él es el Dios de toda la tierra y todas las naciones están bajo su mano soberana. Un mensaje así habría reconfortado grandemente a los viajeros israelitas que estaban a punto de entrar en una tierra que ya se encontraba habitada por adoradores de otros dioses.
Por último, es una esperanza sin igual. Las conquistas que tendría Israel no ocurrirían gracias a su gran número de soldados, ni a sus habilidades militares, ni a su diplomacia política. Las victorias se convertirían en un testimonio del poder del Dios de Israel: “¿Quién puede vivir, si Dios no lo ha ordenado?” (23).
Surgieron grandes imperios mundiales, crecieron y desaparecieron. Durante un período de 400 años, esos esclavos israelitas en Egipto se habían atrevido a tener la esperanza de que llegaría su día de liberación gracias a lo que Dios podía hacer por ellos. Una vez se asentarán en la tierra, naciones como los madianitas acecharían al pueblo, pero héroes imprevisibles, como el temeroso Gedeón, podrían dar testimonio de lo que Dios había hecho al derrotar a sus enemigos. Más tarde, cuando los filisteos arrogantes tuvieran a Israel bajo su poderosa garra, un prisionero ciego y encadenado en Gaza fue utilizado para someterlos. Lo único que podían hacer los contemporáneos de Sansón era maravillarse por lo que Dios había hecho. Durante el precario reinado de Saúl, los problemáticos filisteos huyeron a causa de lo que Dios le hizo a su enorme líder, usando solamente a un muchacho para vencer a un hombre que había derrotado a ejércitos enteros. Cuando aquel joven pastor cogió su honda, el sonido de su grito de victoria resonó por todo el valle y sorprendió al enemigo: “el SEÑOR no libra ni con espada ni con lanza; porque la batalla es del SEÑOR y Él os entregará en nuestras manos”. Cuando concluyó ese encuentro victorioso, David estaba suficientemente preparado para dar testimonio de lo que Dios había hecho.
Podríamos decir lo mismo de los amenazadores moabitas (17b), soberbios edomitas (19), arrogantes amalecitas (20), invencibles ceneos (21), crueles asirios (22), presuntuosos babilonios, prósperos persas, poderosos griegos y triunfantes romanos. Al igual que las endechas burlescas de los profetas más adelante, las últimas líneas de las profecías de Balaam dijeron en voz alta una de las verdades esenciales de las Escrituras: Dios es soberano. No solamente tiene el control del destino de los israelitas; el mundo entero también está en sus manos.
Este tipo de enseñanzas no suele ser demasiado popular en una cultura posmoderna como la nuestra. En lugar de mirar a un Dios soberano y a un Cristo salvador para recibir ayuda, se anima a nuestros contemporáneos a lograr sus propios objetivos, utilizar sus propios recursos y realizar sus propios sueños. Las formas de auto salvación son más aceptables que teologías de esperanza: “Impulsa tu potencial, sin usar niveles morales externos como referencia, ni tradiciones religiosas ni normas sociales. Abraza el ímpetu”. La idea de mirar a Cristo para obtener la salvación ahora o en el futuro, se considera anticuada, irrelevante e incluso pasada de moda. Este rechazo de la enseñanza bíblica no se limita a los escépticos del cristianismo. El mensaje de esperanza que dice que vendrá una estrella ha sido guardado como un tesoro a lo largo de los siglos por millones de judíos, pero, entre algunos de sus sucesores posmodernos, “las doctrinas conectadas con la venida del Mesías… no parecen nada plausibles. Con excepción de los judíos ortodoxos estrictos o los hasidim, la mayoría de los judíos han dejado de tener estas convicciones tradicionales”.
Un erudito judío contemporáneo (y, probablemente, no representativo) dice que “deben liberarse de los absolutos del pasado” porque “estas antiguas doctrinas pueden ser reemplazadas por una nueva visión de la vida judía, que se centra en el ser humano”. Se desecha la autoridad bíblica, porque ya no es “plausible afirmar que cualquier visión religiosa es categóricamente cierta. La comunidad judía debe depender ahora de sí misma para sobrevivir y para la redención del mundo”.
Los cristianos que creen en la Biblia, contrarios a estas formas tan populares de auto salvación, declaran que el Mesías llegó en Jesús, el unigénito Hijo de Dios, para llevar a cabo la salvación del mundo que no podríamos conseguir por nosotros mismos de ninguna manera. También están convencidos de que un día volverá a este mundo como único redentor, rey y Señor. Los cristianos anticipan esta venida prometida de Cristo con incomparable gratitud; Cristo su estrella, su cetro y el que tendrá dominio (17–19).
Antes de dejar a un lado estas verdades comunicadas por Balaam, podemos recordar que, en aquel momento, Moisés y sus compatriotas no sabían nada acerca de estos acontecimientos potencialmente peligrosos en las cimas de estas montañas que rodeaban su campamento. Los poderes ocultos de Balaam retaban directamente al propósito divino de bendecir a su pueblo. En aquel momento, Israel desconocía el peligro oculto del que le protegía Dios, por su gracia. Conocerían lo que habló el adivino quizás por los príncipes de Balac (22:13, 15, 21), o los siervos de Balaam (22:22), quienes participaron en estos tratos tan extraños y fueron preservados para el pueblo de Dios por el Espíritu, que les inspiró. Pero la historia de esta bendición inusual de Israel tiene una trágica secuela. Balaam probablemente les dijo a los moabitas que “aunque él no podía maldecir a los israelitas, conocía una forma por la cual los israelitas se maldecirían a sí mismos”. A continuación, veremos en qué consistió este acontecimiento desastroso.
Juicio profético de dios sobre las naciones: El juicio profético de Dios sobre las naciones en la Biblia es un tema central que abarca castigo por sus pecados y rebelión, pero también promesa de restauración y establecimiento de Su Reino, donde Dios juzgará entre ellas (Isaías 2:4), hará caer a naciones impías como Damasco y Edom (Amós 1, Isaías 34), y eventualmente reunirá a todos para juzgarlos, culminando en la alabanza y el gobierno de Cristo en la tierra, donde se establecerá paz y justicia definitiva (Apocalipsis 11, Joel 3).
Texto: «Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama». (Malaquías 4:1)
Comentario del contexto Bíblico: DIOS CASTIGARÁ A LOS MALOS Y BENDECIRÁ A LOS JUSTOS, 3:13–4:3: Esta sección se une a la anterior para confirmar la radical necedad y distanciamiento del pueblo hacia Dios. No había terminado Dios de decir “probadme…” (v. 3:10b) , cuando el pueblo declara: “Está demás servir a Dios… ¿Qué provecho sacamos de guardar su ley…?” (v. 13). El pueblo rechaza a Dios porque las bendiciones de Dios no coinciden con su concepto egoísta y materialista de bendición. (¡Qué difícil le resulta al ser humano aprender a apreciar las cosas desde la perspectiva de Dios!; ver Mat. 6:33).
El pueblo ha descubierto que la fidelidad a Dios, basada en la instrucción divina y no en sus deseos humanos, no pagaba nada valioso. La base utilitaria de la fe y la religión de muchos choca con el sistema de valores de Dios.
Pero la serie de disputas proféticas no termina con una nota pesimista y amargada. En medio de una comunidad marcada por el materialismo, la desesperanza, el abandono de la fe y el cinismo, había un “remanente”, un “resto fiel” (3:16–18); es el grupo a quien Malaquías llama “los que temen a Jehovah”. A ellos Dios reconoce como su verdadero pueblo, “su especial tesoro” (comp. Éxodo. 19:6; Deut. 7:6; 14:2; 26:18; Sal. 135:4). Ellos permanecen firmes en el Señor (Mal. 3:16; comp. Sal. 1) y llevan la marca de la justicia y el servicio (Mal. 3:18; comp. Mat. 25:31–46).
Con el tema del día se muestra la clara diferencia entre los justos y los malvados. Para los primeros ese día será de perdón (3:17) y de salvación plena (4:2); para los segundos, ese será un día de castigo y destrucción (4:1, 3).
Con el tema del “día de Jehovah” el profeta Malaquías se une a la tradición de sus antecesores (Amós 5:18; Isa. 2:12; 13:6; 49:8; Jer. 30:7; Eze. 30:3; Joel 1:15; 2:11, 31) y, parafraseando, lo define así: “El reconocimiento de la presencia de Jehovah en su constante actividad de juicio y salvación” (vv. 1, 2). Y más específicamente: “El gran día en que Jehovah salvará de una vez por todas a su pueblo” (v.3).
El NT recoge esta tradición y la presenta en los pasajes apocalípticos de los Evangelios (Mar. 13; Mat. 24; Luc. 21) y especialmente en la gran proclamación del libro de Apocalipsis (ver especialmente los dos últimos capítulos).
1er Titulo: Señorío absoluto de Dios a través de Jesucristo. Versículos 18 y 19. Será tomada Edom, Será también tomada Seir por sus enemigos, E Israel se portará varonilmente. De Jacob saldrá el dominador, Y destruirá lo que quedare de la ciudad. (Léase: Isaías 9:7. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto. ▬ San Mateo 28:18. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.).
Señorío absoluto de Dios a través de Jesucristo: El señorío absoluto de Dios a través de Jesucristo significa reconocer a Jesús como el gobernante supremo y soberano de todo el universo, no solo como un salvador, sino como el Rey que tiene autoridad total y merece obediencia en cada aspecto de la vida, implicando una entrega total, arrepentimiento y una vida transformada bajo Su voluntad, lo cual es la base de la fe cristiana y la verdadera salvación, ya que Él es el Señor de vivos y muertos.
«Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.» (Lucas 9:62).
Versículo 18: “Y Edom se convierte en posesión, y Seir se convierte en posesión, sus enemigos; pero Israel adquiere poder.” No se declara expresamente de quién serán Edom y Seir posesión; pero es evidente por el contexto, y por איביו (sus enemigos), que no es un genitivo dependiente de Seir, sino que está en aposición a Edom y Seir, así como צריו ul Num_24:8} está en aposición a גּוים. Edom y Seir eran suyos, es decir, enemigos de Israel; por tanto, debían ser tomados por el gobernante que había de surgir de Israel. Edom es el nombre del pueblo, Seir del país, tal como en Génesis 32:4; de modo que Seir no debe entenderse en relación con la población praeedomitish de la tierra, que había sido subyugada por los descendientes de Esaú, y había perdido toda su independencia mucho tiempo antes. En los días de Moisés, a los israelitas no se les permitía pelear con los edomitas, incluso cuando se negaron a permitirles pasar pacíficamente por su territorio (ver Números 20:21), pero se les ordenó que los dejaran en sus posesiones como una nación hermana (Deuteronomio 2:4-5). En el futuro, sin embargo, su relación mutua sería muy diferente; porque la hostilidad de Edom, ya existente, se fue convirtiendo cada vez más en una enemistad obstinada y atrevida, que rompió todos los lazos de afecto que Israel debía tener por santos, y así provocó la destrucción de los edomitas. – El cumplimiento de esta profecía comenzó con la subyugación de los edomitas por parte de David (2 Samuel 8:14; 1 Reyes 11:15-16; 1 Crónicas 18:12-13), pero no se completará hasta “el fin de los días”, cuando todos los enemigos de Dios y Su Iglesia serán puestos por estrado de Cristo (Salmo 110:1). Que David no completó la subyugación de Edom es evidente, por un lado, por el hecho de que los edomitas se rebelaron nuevamente bajo Salomón, aunque sin éxito (1 Reyes 11:14); que sacudieron el yugo que les impuso Joram (2 Reyes 8:20); y a pesar de su derrota por Amasías (2 Reyes 14:7; 2 Crónicas 25:11) y Uzías (2 Reyes 14:22; 2 Crónicas 26:2), invadió Judá por segunda vez bajo Acaz (2 Crónicas 28:17), y luego aprovecharon cada oportunidad para manifestar su hostilidad hacia el reino de Judá y los judíos en general, – como por ejemplo en la conquista de Jerusalén por los caldeos (Ezequiel 35:15; Ezequiel 36:5; Abdías 1:10 y Abdías 1:13), y en las guerras entre los Macabeos y los Sirios (1 Macc. 5:3, 65; 2 Macc. 10:15; 12:38ff.), – hasta que finalmente fueron conquistados por John Hyrcanus en el año 129 aC, y obligado a someterse a la circuncisión, e incorporado al estado judío (Josefo, Ant. xiii. 9, 1, xv. 7, 9; Guerras de los judíos, iv. 5, 5). Pero a pesar de esto, consiguieron el gobierno de los judíos en sus propias manos a través de Antípatro y Herodes (Josefo, Ant. xiv. 8, 5), y sólo desaparecieron del escenario de la historia con la destrucción del estado judío por los romanos. Por otra parte, las declaraciones de los profetas (Amós 9:12; Abdías 1:17), que predicen, con inequívoca alusión a esta profecía, la posesión del remanente de Edom por el reino de Israel, y los anuncios en Isa 34 e Isaías 63:1-6, Jeremías 49:7., Ezequiel 25:12. y Ezequiel 35:1-15, comp. con el Salmo 137:7 y Lamentaciones 4:21-22, prueban aún más claramente que Edom, como principal enemigo del reino de Dios, sólo será completamente destruido cuando la victoria de este último sobre el poder hostil del mundo haya sido consumada. completa y finalmente asegurado. – Mientras cae Edom, Israel adquirirá poder. חיל עשׂה, para adquirir habilidad o poder (Deuteronomio 8:17-18; 4:11), no simplemente para mostrarse valiente o fuerte.
Versículo 19: “Y saldrá un gobernante de Jacob, y destruirá lo que quede de las ciudades”. El sujeto de ירדּ es indefinido y debe ser suministrado por el verbo mismo. Tenemos que pensar en el gobernante predicho como estrella y cetro. La forma abreviada וירדּ no se usa para el futuro ירדּה, pero es yusivo en su fuerza. Uno de Jacob gobernará. מעיר se emplea en un sentido colectivo y general, como en el Salmo 72:16. De toda ciudad en que quede un remanente de Edom, será destruida. שׁריד es equivalente a אדום שׁארית (Amós 9:12). La explicación, “destruid el remanente de la ciudad, es decir, de la ciudad santa de Jerusalén” (Ewald y Baur), es forzada y no puede sustentarse en el paralelismo.
2° Titulo: Sentencia profetizada a los enemigos de Israel. Versículos 20 al 22. Y viendo a Amalec, tomó su parábola y dijo: Amalec, cabeza de naciones; Mas al fin perecerá para siempre. Y viendo al ceneo, tomó su parábola y dijo: Fuerte es tu habitación; Pon en la peña tu nido; Porque el ceneo será echado, Cuando Asiria te llevará cautivo. (Léase: Salmo 21:7 al 9. Por cuanto el rey confía en Jehová. Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. Alcanzará tu mano a todos tus enemigos; Tu diestra alcanzará a los que te aborrecen. Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; Jehová los deshará en su ira. Y fuego los consumirá. ▬ Romanos 12:19. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.).
Sentencia profetizada a los enemigos de Israel: Las sentencias profetizadas para los enemigos de Israel en la Biblia son variadas, incluyendo la destrucción por guerra, hambre y enfermedad, la derrota militar (tropezarán y caerán), el castigo por su idolatría y maldad, y la confusión divina, pero también una promesa de que Dios usará a Jerusalén como una roca para herir a sus atacantes, culminando en su salvación final y la manifestación de la gloria de Dios a las naciones. Profetas como Ezequiel, Isaías, Zacarías y Jeremías detallan el juicio divino sobre naciones vecinas (Moab, Filisteos, etc.) y enemigos que se levantaron contra Israel.
Ref. Bíblica: «Y Jehová será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago; y Jehová el Señor tocará trompeta, e irá entre torbellinos del austro.» (Zacarias 9.14).
Versículo 20: El segundo dicho de esta profecía se relaciona con los amalecitas. Balaam los ve, no con los ojos de su cuerpo, sino en un estado de éxtasis, como la estrella que sale de Jacob. “Principio de las naciones es Amalec, y su fin es destrucción.” A Amalec se le llama el principio de las naciones, no “por pertenecer a la más distinguida y principal de las naciones en edad, poder y celebridad” (Knobel), – porque en todos estos aspectos esta tribu beduina, que descendió de un nieto de Esaú fue superado por muchas otras naciones, pero como la primera nación pagana que abrió el conflicto de las naciones paganas contra Israel como pueblo de Dios (ver Éxodo 17:8). Como su principio había sido la enemistad contra Israel, su final sería “hasta el perecer” (אבד עדי), es decir, llegar a la posición de uno que perecía, cayendo en destrucción, que comenzó bajo Saúl y se completó bajo Ezequías.
Versículo 21-22: El tercer dicho se refiere a los ceneos, cuyo origen está envuelto en la oscuridad (ver en Génesis 15:19), ya que no hay otros ceneos mencionados en todo el Antiguo Testamento, con la excepción de Génesis 15:19, que los ceneos. que fue a Canaán con Hobab, el cuñado de Moisés (Números 10:29: véase Jueces 1:16; Jueces 4:11; 1 Samuel 15:6; 1 Samuel 27:10; 1 Samuel 30:29); de modo que no hay motivos suficientes para la distinción entre cananeos y madianitas quenitas, como suponen Michaelis, Hengstenberg y otros. La hipótesis de que Balaam está hablando de los ceneos cananeos, o de los ceneos como representantes de los cananeos, es tan infundada como la hipótesis de que por ceneos debemos entender a los madianitas, o que los ceneos mencionados aquí y en Génesis 15:19 son una rama de los supuestos aborígenes amalequitas (Ewald). El dicho acerca de los ceneos dice así: “Duradera es tu morada, y tu nido puesto sobre peña; ¿porque Kain debe ser destruido hasta que Asur te lleve cautivo? Este dicho “se aplica a los amigos y no a los enemigos de Israel” (v. Hoffmann), por lo que es perfectamente aplicable a los ceneos, que eran amigos de Israel. La asociación antitética de amalecitas y ceneos responde perfectamente a la actitud asumida en Horeb hacia Israel, por un lado, por los amalecitas, y por otro lado por los ceneos, en la persona de Jetro, el líder de su tribu (ver Éxodo 17 :8., Éx 18). La morada de los ceneos fue de larga duración, porque su nido estaba puesto sobre una roca (שׂים es un participio pasivo, como en 2 Samuel 13:32 y Abdías 1:4). Esta descripción de la morada de los ceneos no puede tomarse literalmente, porque no puede demostrarse que los ceneos o los madianitas habitaran en montañas inaccesibles, como se dice que hicieron los edomitas en Abdías 1:3-4; Jeremías 49:16. Las palabras deben interpretarse en sentido figurado, y con toda probabilidad la figura se toma de las montañas rocosas de Horeb, en cuya vecindad los ceneos llevaban una vida errante antes de su asociación con Israel (ver Éxodo 3:1). Como observa correctamente v. Hoffmann: “Kain, que había dejado su hogar inaccesible en la montaña en Horeb, encerrado como estaba por el desierto, para unirse a un pueblo que solo vagaba en busca de un hogar, por ese mismo acto realmente colocó su descanso sobre una roca aún más segura.” Esto se sustenta en Números 24:22 con la afirmación de que Kain no sería entregado a la destrucción hasta que Asur lo llevara cautivo. אם כּי no significa “sin embargo”. Significa “a menos que” después de una cláusula negativa, ya sea que la negación se exprese directamente por לא, o indirectamente por una pregunta; y “solamente” donde no está precedido por una negación directa o indirecta, como en Génesis 40:14; Trabajo 42:8. El último significado, sin embargo, no es aplicable aquí, porque no es adecuado para el עד־מה (hasta) que sigue. En consecuencia, אם yl solo puede entenderse en el sentido de “es eso”, como en 1 Reyes 1:27; Isaías 29:16; Job 31:16, etc., y como introducción de una pregunta indirecta en un sentido negativo: “Porque ¿es (el caso) que Kain caerá en destrucción hasta que…?” – equivalente a “Kain no será exterminado hasta que Asshur lo lleve cautivo”; Kain solo será derrocado por el poder imperial asirio. Kain, el padre de la tribu se utiliza poéticamente para los quenitas, la tribu de la que fue el fundador. בּער, exterminar, el sentido en el que ocurre con frecuencia, como en Deuteronomio 13:6; Deuteronomio 17:7, etc. (cf. 2 Samuel 4:11; 1 Reyes 22:47). – Para el cumplimiento de esta profecía no debemos mirar simplemente al hecho de que una rama de los ceneos, que se separó, según Jueces 4:11, de sus camaradas en el sur de Judá, y se asentó en Neftalí cerca de Cades, probablemente fue llevado cautivo por Tiglat-Pileser junto con la población de Galilea (2 Reyes 15:29); pero el nombre Asshur, como el nombre del primer gran reino del mundo, que se levantó del este contra la teocracia, se emplea, como podemos ver claramente en Números 24:24, para designar a todos los poderes del mundo que se levantaron en Asur, y partieron de allí (ver también Esdras 6:22, donde el rey persa todavía se llama rey de Asur o Asiria). Balaam no predijo que este poder mundano oprimiría también a Israel y lo llevaría al cautiverio, porque la opresión de los israelitas era simplemente un juicio transitorio, que servía para refinar la nación de Dios y no para destruirla, y que incluso estaba señalado según el consejo de Dios para abrir y preparar el camino para la conquista de los reinos del mundo por el reino de Dios. Sólo para los quenitas el cautiverio se convirtió en un juicio de destrucción; porque, aunque en términos de amistad con el pueblo de Israel, y externamente asociados con ellos, sin embargo, como se muestra claramente en 1 Samuel 15:6, nunca entraron en comunión interna con Israel y el pacto de gracia de Jehová, sino que procuraron mantener su propia independencia al lado de Israel, y así perdieron la bendición de Dios que descansaba sobre Israel.
(Nota: esta interpretación simple pero históricamente establecida elimina por completo la objeción, «que Balaam no podía predecir la destrucción de los amigos de Israel más que la de Israel mismo», por la cual Kurtz impediría el intento de referir esta profecía a los ceneos, quienes estaban en alianza con Israel. Sus objeciones adicionales a la opinión del v. Hoffmann no son concluyentes o, en cualquier caso, no afectan la explicación que hemos dado).
3er Titulo: Cumplimiento inevitable del juicio de Dios. Versículos 23 al 25. Tomó su parábola otra vez, y dijo: ¡Ay! ¿quién vivirá cuando hiciere Dios estas cosas? Vendrán naves de la costa de Quitim, Y afligirán a Asiria, afligirán también a Heber; Mas él también perecerá para siempre. Entonces se levantó Balaam y se fue, y volvió a su lugar; y también Balac se fue por su amino. (Léase: Judas 7. como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. ▬ Apocalipsis 20:11 al 15. Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.).
Cumplimiento inevitable del juicio de Dios. El «cumplimiento inevitable del juicio de Dios» se refiere a la creencia bíblica y teológica de que Dios juzgará a la humanidad según sus obras y la justicia divina, un evento profetizado y seguro, pero que no es necesariamente solo castigo, sino también revelación de Su justicia, y que la salvación para los creyentes viene a través de la fe en Cristo y el arrepentimiento, encontrando refugio del juicio. Las profecías del Antiguo Testamento (como las de 2 Reyes) se cumplen, demostrando la infalibilidad de la Palabra de Dios, y en el Nuevo Testamento, Apocalipsis describe este juicio final donde todos son juzgados por sus obras registradas en los libros, con el libro de la vida.
El «Juicio de Dios» en el cristianismo se refiere a la evaluación divina que Dios realiza sobre las acciones y comportamientos humanos, determinando la responsabilidad y las consecuencias morales de cada individuo. Esta evaluación no solo se aplica en tiempo presente, sino que también afecta el destino eterno de las personas, basándose en su carácter y decisiones. A lo largo de la historia bíblica, se presenta como un mecanismo de justicia divina, que sanciona el pecado y destaca la importancia de vivir de acuerdo con los principios morales establecidos por Dios.
Ref. bíblica: «Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.» (Apocalipsis 22:18-19).
Versículo 23-24: El cuarto dicho se aplica a Asshur, y es introducido por una exclamación de aflicción: “¡Ay! ¡Quién vivirá, cuando Dios establezca esto! y naves (vienen) del lado de Chittim, y presionan a Asshur, y presionan a Eber, y él también perece.” Las palabras “¡Ay del que vivirá!” señalan el temor del siguiente juicio, que penetraba profundamente en el corazón del vidente, porque caería sobre los hijos de su propio pueblo (ver en Números 22:5). El significado es, «¿Quién preservará su vida en la catástrofe universal que se avecina?» (Hengstenberg). משּׁמו, ya sea “desde que se estableció”, equivalente a “desde el momento en que Dios establece (determina) esto” (ὅταν θῇ ταῦτα ὁ Θεός, quando faciet ista Deus; lxx, Vulg.), o “a causa de la configuración de ella”, es decir, porque Dios determina esto. שׂוּם, establecer, aplicado a lo que Dios establece, ordena o lleva a cabo, como en Isaías 44:7; Habacuc 1:12. El sufijo en שׂוּמו no se debe referir a Asur, como supone Knobel, porque la profecía no se relaciona con Asur “como el gran poder por el cual todo fue aplastado y derribado”, sino a un poder que vendría del lejano oeste y aplastaría Asur mismo. El sufijo se refiere más bien a la sustancia de la profecía que sigue, y debe entenderse en un sentido neutro. אל es “Dios”, y no una abreviatura de אלּה, que siempre se escribe con el artículo en el Pentateuco (האל, Génesis 19:8, Génesis 19:25; Génesis 26:3-4; Levítico 18:27; Deuteronomio 4) :42; Deuteronomio 7:22; Deuteronomio 19:11), y solo aparece una vez sin el artículo, a saber, en 1 Crónicas 20:8. צים, de צי (Isaías 33:21), significa barcos, como ציּים en el pasaje de Daniel 11:30, que se basa en la profecía que tenemos ante nosotros. מיּד, de lado, como en Éxodo 2:5; Deuteronomio 2:37, etc. כּתּים es Chipre con la capital Citium (ver en Génesis 10:4), que se menciona como intermedia entre Grecia y Fenicia, y la estación principal para el comercio marítimo de Fenicia, de modo que todas las flotas que pasan del oeste al este necesariamente tomaron a Chipre en su camino (Isaías 23:1). Las naciones que cruzarían el mar desde el lado de Chipre para humillar a Asiria no se mencionan por nombre, porque esto estaba más allá del alcance de la visión de Balaam. Él simplemente expresa el pensamiento: “Un poder viene de Chittim sobre el mar, ante el cual Asur y Eber, el Sem oriental y el occidental, ambos sucumbirán” (v. Hoffmann). Eber no se refiere a los israelitas simplemente como hebreos (lxx, Vulg.), ni a las razas más allá del Éufrates, como suponen Onkelos y otros, sino, como «todos los hijos de Eber» en Génesis 10:21, a la posteridad de Abraham, que descendió de Eber por Peleg, y también a los descendientes de Eber por Joctán: de modo que Asshur, como representante de los semitas que habitaban en el lejano oriente, incluyó a Elam dentro de sí; mientras que Eber, por otro lado, representaba a los semitas occidentales, los pueblos que surgieron de Arfaxad, Lud y Aram (Génesis 10:21). “Y él también perecerá para siempre”: estas palabras no pueden relacionarse con Asshur y Eber, porque su destino ya está anunciado en la palabra ענּוּ (afligir, oprimir), sino solo con el nuevo poder occidental que vendría sobre el mar, y al que los demás debían sucumbir. “Cualesquiera que sean los poderes que se levanten en el mundo de los pueblos, el profeta pagano de Jehová los ve caer a todos, uno a través de otro, y uno tras otro; porque al final pierde en la distancia el poder de discernir de dónde es, que el último que ve levantarse va a recibir su golpe fatal”. El derrocamiento de este último poder del mundo, acerca del cual el profeta Daniel fue el primero en recibir y proclamar nuevas revelaciones, pertenece al “fin de los días”, en los cuales la estrella de Jacob se levantará sobre Israel como un “resplandeciente estrella de la mañana” (Apocalipsis 22:16).
Ahora bien, si de acuerdo con esto se establece firmemente el hecho de que en esta última profecía de Balaam, “se proclamó el juicio de la historia aun sobre los poderes imperiales de Occidente, y la victoria final del Rey del reino de Dios, aunque en contornos que se desvanecen, más de mil años antes de los acontecimientos mismos”, como lo ha expresado Tholuck en su Propheten und ihre Weissagung; el anuncio de la estrella de Jacob, y del cetro de Israel, es decir, del Rey y Soberano del reino de Dios, que había de hacer pedazos a Moab y tomar posesión de Edom, no puede haber recibido su pleno cumplimiento en el victorias de David sobre estos enemigos de Israel; pero sólo se cumplirá plenamente en el futuro derrocamiento de todos los enemigos del reino de Dios. Por el “final de los días”, tanto aquí como en todas partes, debemos entender la era mesiánica, y eso no solo en su comienzo, sino en todo su desarrollo, hasta la finalización final del reino de Dios al regreso de nuestro Señor al juicio. En la “estrella de Jacob”, Balaam no contempla a David como el único rey de Israel, sino al Mesías, en quien la realeza de Israel prometió a los patriarcas (Génesis 17:6, Génesis 17:16; Génesis 35:11) alcanza su máxima realización. La estrella y el cetro no son símbolos de la “realeza de Israel personificada” (Hengstenberg), sino del Rey real en una forma concreta, tal como iba a surgir de Israel en un día futuro. Es cierto que Israel recibió al Rey prometido en David, quien conquistó y subyugó a los moabitas, edomitas y otras naciones vecinas que eran hostiles a Israel. Pero en la persona de David y su gobierno, el gobierno real de Israel solo se realizó en sus primeros e imperfectos comienzos. No se completó hasta la venida del segundo David (Oseas 3:5; Jeremías 30:9; Ezequiel 34:24; Ezequiel 37:24-25), el Mesías mismo, que quebranta a todos los enemigos de Israel, y funda un reino eterno, al cual serán sometidos todos los reinos y poderes de este mundo (2 Samuel 7:12-16; Salmo 2:1; 72, y Salmo 110:1-7).
(Nota: La aplicación de la estrella de Jacob al Mesías se encuentra incluso en Onkelos; y esta interpretación estaba tan ampliamente difundida entre los judíos, que el pseudo-Mesías que surgió bajo Adriano, y a quien incluso R. Akiba reconoció, tomó el nombre de Bar Cochba (hijo de una estrella), como consecuencia de esta profecía, de la cual se formó después el sobrenombre de Bar Coziba (hijo de una mentira), cuando se hubo sometido a los romanos, con todos sus seguidores. En la Iglesia cristiana también prevaleció la explicación mesiánica, desde la época de Justino e Ireneo en adelante (véanse las pruebas en Calovii Bibl. ad-hl), aunque, según una observación de Teodoreto (qu. 44 ad Núm..), hubo algunos que no la adoptaron. La aplicación exclusiva del pasaje a David fue defendida con tanta vehemencia, primero por Grotius, y aún más por Verschuir, que incluso Hengstenberg y Tholuck abandonaron la interpretación mesiánica. Pero ambos volvieron a él después, el primero en su «Balaam» un y la segunda edición de su Cristología, y la última en su tratado sobre “los Profetas”. En la actualidad, el carácter mesiánico de la profecía es negado por nadie excepto por los partidarios del racionalismo más vulgar, como Knobel y otros; mientras que G. Baur (en su Historia de la Profecía del Antiguo Testamento) no tiene dudas de que la predicción de la estrella de Jacob apunta al Rey exaltado y glorioso, lleno del Espíritu Santo, a quien Isaías (Isaías 9:5; Isaías 11: 1.) y Micah esperado como el fundador real de la teocracia. Reinke da una historia completa de la interpretación de este pasaje en su Beitr. Si, sin embargo, la estrella de Jacob se elevó primero sobre el mundo en Cristo, la estrella que mostró a los magos del este el camino hacia el recién nacido”. Rey de los judíos”, y fue delante de ellos, hasta que estuvo sobre el pesebre de Belén (Mateo 2:1-11), está íntimamente relacionado con nuestra profecía. Sólo que no debemos entender la alusión como tan directa, que Balaam vio la misma estrella que se apareció a los magos, y les dio a conocer el nacimiento del Salvador del mundo. La estrella de los magos era más bien una encarnación de la estrella vista por Balaam, que les anunciaba el cumplimiento de la profecía de Balaam, – una señal visible por la cual Dios les reveló el hecho de que la aparición de la estrella que Balaam vio en el futuro lejano se había realizado en Belén con el nacimiento de Cristo, el Rey de los judíos. – Los “sabios del oriente”, que habían sido informados de las revelaciones de Dios a Israel por los judíos de la diáspora, podrían sentirse especialmente atraídos en su búsqueda de la salvación del mundo por las predicciones de Balaam, desde el hecho de que este vidente pertenecía a su propio país, y venía “de las montañas del oriente” (Números 23:7); de modo que hicieron de sus dichos el centro de sus expectativas de salvación, y también fueron conducidos a través de ellos al Salvador de todas las naciones por medio de una iluminación sobrenatural. “Dios desplegó en sus mentes, que ya estaban llenas de anhelo por la ‘estrella que saldría de Jacob’ anunciada por Balaam, el significado de la estrella que anunciaba el cumplimiento de la profecía de Balaam; Les reveló, es decir, el hecho de que anunciaba el nacimiento del ‘Rey de los judíos’. Y así como Balaam había exclamado gozosamente: ‘Lo veo’ y ‘Lo contemplo’, ellos también podían decir: ‘Hemos visto su estrella’” (Hengstenberg).
Si, en conclusión, comparamos la profecía de Balaam de la estrella que saldría de Jacob, y el cetro que se levantaría de Israel, con la predicción del patriarca Jacob, del cetro que no se apartaría de Judá, hasta Silo vino a quien las naciones obedecerían (Génesis 49:10), es fácil observar que Balaam no sólo predijo más claramente la actitud de Israel hacia las naciones del mundo, y la victoria del reino de Dios sobre todo reino hostil del mundo; sino que también proclamó al Portador de la Paz esperado por Jacob al final de los días para ser un gobernante poderoso, cuyo cetro rompería en pedazos y destruiría a todos los enemigos de la nación de Dios. Las tribus de Israel estaban ante el ojo mental del patriarca en su pleno desarrollo hasta convertirse en la nación en la que serían bendecidas todas las familias de la tierra. Desde este punto de vista, la salvación que había de florecer en el futuro para los hijos de Israel culminaba en el reino pacífico de Silo, en quien el dominio del león victorioso de Judá habría de alcanzar su máxima perfección. Pero el ojo de Balaam, el vidente, que había sido abierto por el Espíritu de Dios, vio a la nación de Israel acampada, según sus tribus, frente a sus enemigos, las naciones de este mundo. Estaban tratando de destruir a Israel; pero según el consejo del Dios Todopoderoso y Señor de todo el mundo, en su guerra contra la nación que había sido bendecida por Jehová, debían sucumbir uno tras otro, y ser destruidos por el rey que había de levantarse de Israel… Este determinado consejo del Dios viviente iba a ser proclamado por Balaam, el vidente pagano de Mesopotamia, el centro del desarrollo nacional del mundo antiguo: y, en primer lugar, a los representantes existentes de las naciones del mundo que eran hostiles a Israel, para que vieran lo que en todo momento tendería a su paz, es decir, que en su hostilidad hacia Israel se rebelaban contra el Dios Todopoderoso del cielo y de la tierra, y que ciertamente perecerían en el conflicto, ya que la vida y la salvación sólo se encontraban en el pueblo de Israel, a quien Dios había bendecido. Y aunque Balaam tenía que dar a conocer el propósito del Señor con respecto a Su pueblo principalmente, y de hecho únicamente, a los moabitas y a sus vecinos, que tenían ideas afines a ellos, su anuncio también estaba destinado a Israel mismo, y era para ser prenda para la congregación de Israel para siempre del cumplimiento cierto de las promesas de Dios; y para llenarlos de fuerza y coraje, para que en todos sus conflictos con los poderes de este mundo, se apoyen en el Señor su Dios con la más firme confianza de la fe, y se esfuercen con fidelidad inquebrantable por el fin de su llamamiento divino, y debe edificar el reino de Dios en la tierra, que ha de durar más que todos los reinos del mundo. – De qué manera los israelitas se familiarizaron con las profecías de Balaam, para que Moisés pudiera incorporarlas en la Torá, no se nos dice en ninguna parte, pero podemos inferirlo con tolerable certeza del destino posterior del mismo Balaam.
Versículo 25: Al final de este anuncio, Balaam y Balac se separaron el uno del otro. “Balaam se levantó, y fue y se volvió hacia su lugar” (es decir, se puso en camino a su casa); “Y el rey Balac también se fue por su camino.” למקמו ישׁב no significa “volvió a su lugar”, a su hogar más allá del Éufrates (equivalente a אל־מקמו ישׁב), sino simplemente “se volvió hacia su lugar” (tanto aquí como en Génesis 18:33). Que él realmente regresó a casa, no está implícito en las palabras mismas; y la cuestión de si lo hizo así debe determinarse a partir de otras circunstancias. En el curso posterior de la historia, aprendemos que Balaam fue a los madianitas y les aconsejó que sedujeran a los israelitas a la infidelidad a Jehová, tentándolos a unirse a la adoración de Peor (Números 31:16). Todavía estaba con ellos cuando los israelitas emprendieron la guerra de venganza contra ese pueblo, y fue asesinado por los israelitas junto con los cinco príncipes de Madián (Números 31:8; Josué 13:22). En el momento en que cayó en manos de los israelitas, sin duda hizo una comunicación completa al general israelita, o a Finees, que acompañaba al ejército como sacerdote, sobre sus bendiciones y profecías, probablemente con la esperanza de salvar su vida.; aunque fracasó en lograr su fin.
(Nota: es posible, sin embargo, como imagina Hengstenberg, que después de la partida de Balac, Balaam se dirigió al campamento de los israelitas, y allí dio a conocer sus profecías a Moisés o a los ancianos de Israel, con la esperanza de obteniendo de ellos la recompensa que Balac había retenido, y que no fue sino hasta después de que no pudo obtener la plena satisfacción de su ambición y codicia aquí, que fue a los madianitas, para vengarse de los israelitas, por las propuestas que hizo. Las objeciones hechas por Kurtz a esta conjetura no son lo suficientemente fuertes como para probar que es inadmisible, aunque la posibilidad de la cosa no implica ni su probabilidad ni su certeza.).
Domingo 21 de diciembre de 2025
Amén, para la honra y gloria de Dios.
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“EL SILENCIO PERMANENTE DE DIOS MUESTRA SU COMPLETO RECHAZO”.
LUNES 22 DE DICIEMBRE DE 2025.
“EL SILENCIO PERMANENTE DE DIOS MUESTRA SU COMPLETO RECHAZO”.
LECCIÓN: 1ª de Samuel 23:15 al 19. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. 16. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? 17. Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. 18. Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. 19. Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos.
Nota del expositor: Por mucho tiempo se ha debatido sobre la naturaleza de este evento; desde el punto de vista del narrador, este espíritu es realmente del fallecido profeta Samuel, en los versículos 15 y 16 se le llama por su nombre «Samuel». El mensaje que trasmite es prácticamente el mismo que el que había comunicado a Saúl cuando estaba vivo (versículos 16 al 18; la Samuel 15:18, 26 al 28) en ambos lugares, Samuel describe a David como “prójimo” de Saúl. Además, el profeta menciona seis veces el Nombre de Jehová y añade la profecía verdadera de que Saúl y sus hijos morirán.
Es improbable que el narrador pensara que este era un truco engañoso realizado por la mujer o que un espíritu demoniaco estaba confundiendo a Saúl. Un espíritu maligno no comunica una profecía verdadera, tal como lo establece la declaración Bíblica: “Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí (1ª de Samuel 28:17). Dios permitió en su soberanía que Samuel apareciera y le diera un mensaje condenatorio a Saúl. El pasaje no dice que la mujer hizo aparecer a Samuel de entre los muertos más bien nos muestra su asombro y pánico al ver a Profeta de Dios ya que no esperaba tan extraordinaria permisión de Dios.
Comprensión del contexto Bíblico: Saúl advertido de lo porvenir, 28:15–25. La adivina evoca el espíritu de Samuel, pero cuando aparece, se asusta y grita. No era lo que ella esperaba. La encantadora o médium sabía tener una relación con su espíritu familiar, en espíritu malo o sea demonio, que tendría que ver especialmente con ella. Este no apareció, sino que vio otra forma, completamente extraña. Le infundió temor. En su estado de clarividencia reconoció a Saúl o quizás Samuel se refirió a él por nombre para que la adivina supiera quién era. Aunque Saúl no había visto nada todavía, su trama de engaño se hizo pedazos. El ser humano no engaña a los espíritus, sean buenos o sean malos. Pero los espíritus malos procuran engañar a los seres humanos (Apoc. 12:9).
La adivina vio un “ser divino” (lit. dioses) que subía (verbo singular). Cuando esta palabra plural (dioses) se usa con verbos singulares se puede referir a dioses falsos, ángeles u otros seres sobrenaturales. Probablemente aquí se refiere al último, como traduce la versión Berkeley: “una forma parecida a un dios”. Por la descripción Saúl le reconoció como Samuel (ver 1 Sam. 2:19 y 15:27 donde identifica su manto que vestía en vida). En este momento Samuel evidentemente habló directamente a Saúl dejan-do fuera a la médium. La conversación que sigue excluye a la adivina, algo inusitado y no sigue el mol-de de un caso clásico del espiritismo. No forma ningún patrón para los que procuran justificar la práctica de comunicarse con los muertos por medio del espiritismo.
Se ha discutido mucho el caso de Samuel, si realmente era Samuel o si era un espíritu que le imitaba. Los judíos a través de los siglos, según Carroll, aceptaban el texto lit. como es. Y según el libro apócrifo Eclesiástico 46:20 dice: “Después de su muerte Samuel profetizaba y manifestó al rey su fin, y levantó su voz desde la tierra en profecía.” Josefo, el historiador judío, también acepta este pensamiento, que Samuel realmente apareció. Pero añade que Dios le envió y que no vino por la evocación de la adivina. La LXX parece verificar esto con su traducción de 1 Crónicas 10:13. Dice: “Así que Saúl murió por sus transgresiones, habiendo transgredido la palabra de Dios, no guardándola, porque buscó a una adivina y Samuel el profeta le contestó…” Si así fuera, sería el único caso de ello en la Biblia y de ninguna manera establece la práctica o la posibilidad de evocar a los muertos. Jesús conversaba con Moisés y Elías en el monte de la transfiguración (Mat. 17) y evidentemente los tres apóstoles oían. Se les permitía entrar por un solo momento en el mundo celestial. Pero resultó para su bendición y no para maldición como en el caso de Saúl.
Algunos señalan el hecho de que Samuel le indicó que al día siguiente estaría con él, pero que realmente serían tres días. De esta manera piensan probar que no hubiera sido Samuel porque él hubiera dicho la verdad. Parece, sin embargo, que fue al día siguiente que Saúl y sus hijos murieron. El relato del cap. 29 es algo que hubiera pasado antes o mientras y no es necesariamente cronológico. Saúl además no vio nada simulado o ficticio en su encuentro con Samuel. Al contrario, el mensaje de Samuel, como siempre, le dejó postrado y sin fuerzas. Saúl, por querer saber lo que no le tocaba saber, consultó a una encantadora y pagó con su vida el precio de su transgresión según la ley.
Nota: «el silencio permanente de dios muestra su completo rechazo». No, el silencio de Dios bíblicamente no es un rechazo total, sino un misterio profundo con propósitos divinos: puede ser una prueba para fortalecer la fe (como Job o David), una invitación a una comunión más profunda y personal (Oseas 2:14), una forma de prepararnos para recibir Sus bendiciones (Salmo 42), o simplemente el momento de escuchar Su voz en Su silencio, indicando Su presencia y respeto por nuestro proceso.
Solo porque Dios parece silencioso no significa que debamos dudar de Él o dejar de orar.
» El silencio de Dios no es una licencia para que le demos la espalda. Por el contrario, es una invitación a seguir adelante y a buscarlo con más diligencia.
» Los salmistas modelaron el clamor a Dios. David dijo: “Cada día clamo a ti, mi Dios, pero no respondes; cada noche levanto mi voz, pero no encuentro alivio” (Salmos 22:2, NTV). Job también clama continuamente a Dios, pidiéndole que le responda.
» Durante las páginas del libro de Job, Dios guarda silencio. Pero en el capítulo 38, Dios responde y cuestiona a Job. “¿Dónde estabas tú cuando puse los cimientos de la tierra?”, pregunta Dios, “Dímelo, ya que sabes tanto” (Job 28:4, NTV).
» Dios está en control y siempre lo ha estado. Él escuchó el clamor de Job pidiendo ayuda. En la confianza, esperó el momento perfecto para hablar y le recordó a Job que:
» Dios responde a las oraciones.
1er Titulo: Dios no responde al clamor del que persiste en la maldad. Versículo 15. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. (Léase: 1ª de Samuel 8:18. Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, más Jehová no os responderá en aquel día. ▬ Miqueas 3:4. Entonces clamaréis a Jehová, y no os responderá; antes esconderá de vosotros su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras.).
1ª de Samuel 8:18: El hombre de Dios y su protesta, 8:18. La advertencia termina rehusando de antemano cualquier ayuda de Dios al fastidiarse del rey escogido (v. 18). Tendrían que vivir con la decisión tomada porque Dios no respondería. Su destino ya estaba sellado y su voz firmaba la sentencia. No se podría retroceder, aunque quisieran hacerlo más adelante. Aunque Samuel seguía en su ministerio, el pueblo entraba en una nueva época de su historia. Se abre un nuevo capítulo en los escritos de la nación.
Miqueas 3:4. Juicio a personas, 3:1-4. Líderes, 3:1-4. Jefes y magistrados son los dos términos empleados. Ellos tienen que saber más que los demás lo que es justo, por lo tanto, el juicio contra ellos será sumamente severo (ver Stg. 3:1. Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.), pues habían cambiado lo bueno por lo malo. En términos pastorales, flagelaban a las ovejas hasta arrancarles la piel (v. 2). Es difícil concebir abusos tan despiadados, pero los líderes habían despedazado al pueblo común, despojándolo de todo; trataban al pueblo como animales destinados al matadero. Por lo tanto, en el día de tribulación no recibirían respuesta alguna del Señor (v. 4). Dios no contesta las oraciones de los que proceden con injusticia.
Tampoco contesta Dios a los que no andan de acuerdo con su voluntad. “Si en mi corazón yo hubiese consentido la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18. Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado.). Ver también (Isaías 59:2. pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.) y (Juan 15:7. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.). que hablan sobre este tema.
Dios esconderá su rostro (v. 4). Según el (Salmo 104:29. Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo.) el rostro de Dios da vida; esconder su rostro no solo significaría desagrado, sino muerte y destrucción. La bendición de Dios es lo mismo que “haga resplandecer su rostro sobre ti” (Núm. 6:25. Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;). En el día de la tribulación Dios dejará perecer a estos malos líderes; será demasiado tarde para que ellos reciban ayuda de él.
Dios no responde al clamor del que persiste en la maldad: La afirmación «Dios no responde al clamor del que persiste en la maldad» es un concepto bíblico central: la Escritura enseña que Dios no escucha o no atiende las oraciones de quienes, a pesar de clamar, se aferran al pecado y rechazan Su ley, como se ve en Salmo: lea todo el salmo (Salmos 5. Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir.), (Proverbios 28:9. El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.) y (Zacarías 7:13. Y aconteció que, así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos.), aunque siempre hay esperanza de respuesta si hay un verdadero arrepentimiento, como con el rey Acab.
2° Titulo: Confirmando la sentencia Divina. Versículos 16 y 17. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. (Léase: Génesis 19:12 y 13. Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo. ▬ 1ª de Samuel 15:28. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú.).
Génesis 19:12 y 13. (19:12-14) Testimonio, débil ▬ Lot, vida de: La tercera ilustración de la recaída la constituye el testimonio y la vida impotentes de Lot. Los ángeles le advirtieron a Lot que salvara a su familia, porque la ciudad sería destruida por su perversidad. Lot advirtió a su familia, pero advierta lo que sucedió: ellos lo ridiculizaron y se burlaron de él.
No creyeron en su mensaje del juicio.
=» Su propio testimonio personal carecía de sentido: él había llevado una vida carnal y mundana demasiado tiempo delante de su familia. No había diferencia entre su Vida y las vidas de los mundanos. Él no había logrado encaminar a su familia -a sus hijos- hacia Dios.
Pensamiento 1. No debemos dejar de encaminar a nuestros hijos hacia Cristo ni dejar de enseñarles los caminos del Señor.
- Lot no logró «de un modo lamentable»
- obedecer las instrucciones de Dios en cuanto a la crianza de sus hijos.
“y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Dt. 6:7).
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Pr. 22:6).
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Ef. 6:4).
2) Lot no logró hacer lo que hizo Abraham: enseñarle a su familia los caminos del Señor.
“Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (Gn. 18:19).
Confirmando la sentencia Divina. «Confirmando la sentencia divina» se refiere al concepto teológico y bíblico del Juicio Final, donde Dios juzgará a la humanidad, y a la vez, en un contexto legal, a un tribunal superior que ratifica la decisión de uno inferior, aunque en lo espiritual implica aceptar el juicio de Dios a través de la fe en Jesucristo, quien es el camino para la justificación y la libertad del pecado original.
La Biblia menciona varios juicios, pero una lista específica de «7 juicios de Dios» es una interpretación teológica, no un listado literal, que generalmente incluye el Juicio del Pecado, el Tribunal de Cristo (creyentes), el Juicio de las Naciones (gentiles), el Juicio de Israel, el Juicio de los Ángeles Caídos, el Juicio de Satanás y el Gran Trono Blanco (inconversos), culminando en la eternidad, según pasajes como 2 Corintios 5:10, Apocalipsis 20, Mateo 25, y Judas 6.
Ref. Bíblica. Mateo 12:36-37. «Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.»
2ª Cor. 5:10. «Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.»
Judas 6. «Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.»
3er Titulo: La desobediencia trae muy tristes consecuencias. Versículos 18 y 19. Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos. (Léase: Génesis 3:17. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. ▬ Hebreos 3:17 y 18. ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?).
Hebreos 3:17 y 18 —» el juicio vendrá. Dios ha pronunciado una verdad: Aquellos que pecaron y no creyeron ni confiaron en Él serán condenados y juzgados. Y como Él había dicho, aquellos que pecaron en Israel fueron juzgados. Sus huesos cayeron en el desierto. Así sucederá hoy. Todos los que pecan y no creen en Dios serán condenados y juzgados. No hay escapatoria para ninguno que no crea y siga a Cristo.
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Ro. 5:12).
“Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 6:23).
“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:6).
“Como la justicia conduce a la vida, así el que sigue el mal lo hace para su muerte” (Pr. 11:19).
“He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá” (Ez. 18:4).
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).
“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).
“más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gn. 2:17).
“El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él” (Ez. 18:20).
—» Dios juzga la incredulidad. Las palabras “no creer” (apeitheo) significa negarse a ser persuadido, negarse a creer, ocultar una creencia, ser desobediente. Es una persona que se niega a ser persuadido a pesar de la evidencia de que Jesucristo es verdaderamente el Salvador del mundo. La clase de persona que decide continuar viviendo para el mundo y para si mismo a pesar del hecho del juicio venidero. Al incrédulo no se le dará entrada en la tierra prometida del cielo ni en el reposo eterno de Dios.
“Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado” (Mr. 16:14).
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).
“Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24).
“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí” (Jn. 16:8-9).
“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo” (He. 3:12).
“Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (He. 4:11).
—» La incredulidad margina a una persona. Nada cerrará las puertas de la tierra prometida del cielo, nada impedirá que una persona entre en el reposo eterno de Dios, excepto la incredulidad. Negarse a creer y confiar en el Señor Jesucristo y en su promesa de salvación cerrará la puerta de la tierra prometida para siempre. La incredulidad impide que una persona experimente el reposo de Dios, su eterno reposo.
“Porque os digo que, si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt. 5:20).
“De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Mr. 10:15).
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).
“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Co. 15:50).
“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27).
La desobediencia trae muy tristes consecuencias: La afirmación «La desobediencia trae muy tristes consecuencias» es fundamentalmente cierta, ya que la desobediencia, ya sea a leyes divinas, sociales o parentales, genera desorden, conflicto, sufrimiento, separación (de Dios o de seres queridos) y puede llevar a problemas personales, familiares y hasta la muerte, como lo ilustran casos bíblicos como Adán y Eva o Jonás, mostrando que las decisiones desobedientes impactan no solo al infractor sino también a su entorno, aunque siempre existe la oportunidad de arrepentimiento y perdón.
Ref. Bíblica: Proverbios 1: 32-33: «Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal».
2ª de Tesalonicenses 3:14 al 16. «Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano. Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.»
Romanos 11:30-31. «Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también éstos ahora han sido desobedientes, para que, por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.
Amén, para la honra y gloria de Dios.
