Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • “La Más Terrible De Las Señales: La Abominación Desoladora Y La Gran Tribulación”

    “La Más Terrible De Las Señales: La Abominación Desoladora Y La Gran Tribulación”

       Lectura Bíblica: San Mateo 24: 15 al 28. 15. Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), 16. entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; 18. y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. 19. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 20. Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; 21. porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 23. Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24. Porque se levantarán falsos Cristo, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. 25. Ya os lo he dicho antes. 26. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 27. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. 28. Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

    1. La más terrible de las señales: la abominación desoladora y la gran tribulación, 24:15-28

       (24:15-28) Introducción -postrer tiempo- la gran tribulación: los discípulos habían hecho dos preguntas. Primero, cuándo sería destruida Jerusalén; y segundo, cuáles serían las señales del retorno de Cristo y del fin del mundo (Mt. 24:3). Evidentemente el pasaje tiene un doble significado. Se refiere a ambas destrucciones, la de Jerusalén a manos de Tito en el año 70 d.C. y al postrer tiempo cuando vuelva Cristo. Hay que violentar mucho el pasaje para que se refiera solamente a uno de estos eventos. Hay que recordar que durante esos días Cristo estaba experimentando las más severas emociones. La muerte lo esperaba a solamente unas horas, y Él era el único que los sabía. Acababa de realizar su entrada triunfal (Mt. 21), de purificar el templo (Mt. 21), de soportar ataques salvajes de los religiosos (Mt. 21-22), de hacer una grave acusación contra los religiosos (Mt. 23), y de llorar sobre Jerusalén (Mt. 23). Ninguna persona común podría de manera alguna soportar tantas presiones y emociones diversas en tan poco tiempo. Jesús amaba a Jerusalén; acababa de llorar, y de llorar amargamente, por la ciudad. Sus habitantes eran pecadores y estaban por cometer el más horrendo de los pecados de la historia humana: el de matar al Mesías, al Hijo de Dios mismo. Por su pecaminoso rechazo experimentarían dos juicios. Serían juzgados inmediatamente, en el año 70 d.C. Y luego serían juzgados definitivamente, en el fin del mundo, juntamente con el resto del mundo.

       Dicho en forma sencilla, esta era la situación: Jesús, embargado por una diversidad tan grande de emociones, comenzó a responder a las dos preguntas que los discípulos habían hecho. Mencionó las señales de la futura destrucción de Jerusalén y del fin del mundo. Esencialmente dijo que la caída de Jerusalén era juicio sobre el pecado, y que la caída del mundo también sería juicio sobre el pecado. Las preguntas formuladas se referían a condiciones similares que motivan el juicio. De modo que las señales de ambos eventos, la caída de Jerusalén y el fin del mundo, también son similares. (Véanse notas y Estudio a fondo 3-Mt.24: 1-14.)

       Cuando uno estudia este pasaje, dos cosas deben ser recordadas.

    » 1. El bosquejo general de la respuesta de Cristo, sus palabras literales (véanse Estudios a fondo 1, 2-Mt. 24:1-31).

    » 2. El hecho que Cristo estaba respondiendo a dos preguntas referidas al fin de Jerusalén y al fin del mundo, y que el fin de ambos se debía al juicio sobre el pecado. Así las señales que apuntan al fin de Jerusalén y al fin del mundo tienen que ser similares; tanto Jerusalén como el mundo llegan a su fin porque son juzgados por su pecado. La única diferencia es que en cuanto al fin del mundo habrá un incremento e intensificación de las señales.

       Una rápida mirada al bosquejo general de Mateo 24―25 nos mostrará lo siguiente:

    1. Las nueve señales de los postreros días, Mt. 24:1-14.
    2. La décima y más terrible de las señales: la abominación desoladora y la gran tribulación, Mt. 24:15-28.
    3. La venida del hijo del hombre, Mt. 24:29-31.
    4. El tiempo del regreso del Señor, Mt. 24:32-41.
    5. El regreso del Señor y el deber del creyente de velar: velar -estar preparado- ser fiel y sabio, Mt. 24:42-51.
    6. La advertencia de velar y ser sabio, no necio, Mt. 25: 1- 13.
    7. El deber del creyente de trabajar para anticipar el retorno del Señor, Mt. 25:14-30.
    8. El juicio final de las naciones, Mt. 25:31-46.

       Note las palabras del Señor: «La abominación desoladora» y «gran tributación cual no la ha habido desde el principio del mundo». Es por eso que el título dado a su décima señal es: «la señal más terrible: Abominación desoladora y gran tribulación».

    1. Hay la aparición de la abominación desoladora (v. 15).
    2. Hay la advertencia de huir inmediatamente (vv. 16-20).
    3. Hay la gran tribulación: sin precedentes en la historia (v. 21).
    4. Hay la promesa: aquellos días serán acortados por amor a los escogidos (v. 22).
    5. Hay la frenética búsqueda de un libertador, de un Mesías terrenal (falso) (w. 23-24).
    6. Hay la verdad acerca de la liberación, acerca de la venida del Mesías (w. 25-28).

       [1]. (24:15) Abominación desoladora-anticristo—postreros tiempos: hay la aparición de la abominación desoladora. Cristo dijo cuatro cosas acerca de esta señal.

    » 1. (Él) será visto. Los creyentes lo pueden ver ocupar el lugar y hacer los preparativos para las terribles pruebas que seguirán.

    » 2. También ha sido profetizado por Daniel (véase Estudio a fondo 1 -Mt. 14:15).

    » 3. Estará en el lugar santo. La señal ocurrirá y será vista en el templo. Algunos afirman que la señal será repetida en el postrer tiempo y cumplida literalmente en el interior del templo, tal como fue cumplida literalmente en el pasado cuando Antíoco y Tito estuvieron en el templo. Otros sostienen que las palabras «el templo» son representativas de toda religión. Creen que la abominación será la desolación de toda religión, particularmente del cristianismo genuino.

    » 4. Todo aquel que lea acerca de la señal, como fue revelada por Cristo, debe entenderla. Daniel había dicho; «Sabe, pues, y entiende» (Dn. 9:25; cp. Dn. 12:10). Los creyentes deben estudiar la señal y entenderla, para que estén mejor preparados para perseverar hasta el fin y estar salvos (véase Mt. 24:13). Hay la idea de que las personas deban conocer y entender los tiempos, que velen y observen los acontecimientos de los tiempos en que viven.

       Pensamiento 1. La terrible desolación que tuvo lugar en Jerusalén y que tendrá lugar en el fin del mundo se debe al

    pecado. Jerusalén cortó al Mesías, es decir, lo mató. Cometieron el más horrendo de los pecados; durante siglos rechazaron a Dios y eventualmente mataron al propio Hijo de Dios. De modo que Jerusalén fue desolada. Hay una advertencia crucial para los creyentes: el pecado causa desolación.

       Pensamiento 2. Note dos hechos significativos.

    1) Cristo predijo la terrible desolación de Jerusalén. Sus palabras fueron dichas alrededor del año 30 d.C. La desolación ocurrió exactamente cuarenta años después en el año 70 d.C.

    2) Cristo predijo la «abominación desoladora» al fin del mundo (cp. las preguntas de los discípulos, vv. 3 y 15). La señal ocurrirá al tiempo señalado.

       Pensamiento 3. Hay algo que es de crucial importancia.

    1) Si interpretamos a la «abominación desoladora» como únicamente histórica, y Cristo le dio significado tanto futuro como histórico, es muy probable que no reconozcamos la señal.

    2) Si interpretamos la señal como únicamente futura, y Cristo le dio significado tanto histórico como futuro, ya habremos perdido una parte significativa de la señal; ya no miraremos al pasado buscando ayuda para entender el futuro.

      Es importante estar seguros de entender adecuadamente la señal. Ella implica las palabras del Señor, el pueblo del Señor, y el testimonio de su pueblo. Tal vez haya diferentes interpretaciones, pero cada uno tiene que alcanzar su entendimiento postrado en oración delante del Señor

       Pensamiento 4. La Palabra de Dios no es secreta; es una revelación. Debe ser escudriñada y entendida.

    ESTUDIO A FONDO 1

       (24:15) Postreros tiempos-anticristo-abominación desoladora: (To Bdélugma tes eremoseos) la abominación que causa desolación. Note las palabras de Cristo, «la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel». Hay tres pasajes en Daniel que hablan de la «abominación desoladora».

       «Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. Sabe, pues, y entiende, que, desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana se hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador» (Dn. 9:24-27).

       «Y se levantaran de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitaran el continuo sacrificio y pondrán la abominación desoladora» (Dn. 11:31).

       «Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días» (Dn. 12:11).

       En Daniel 9:27 las palabras son Bdélugma ton eremoseon. El hebreo dice: «Sobre el ala [o pináculo] de abominaciones [vendrá] el desolador» o «sobre alas como un desolador [vendrá] abominación».

       En Daniel 11:31 el hebreo dice: «Ellos pondrán [situarán] la abominación que desola».

       En Daniel 12:11 el hebreo dice: «y desde el tiempo del [sacrificio] diario será quitado, y establecida la abominación que causa desolación, [será]»

       Es necesario discutir varios temas acerca de la «abominación desoladora» mencionada por Cristo al citar a Daniel.

    -1. ¿Cuándo fue cumplida la profecía de Daniel?

    » a. Hubo un cumplimiento pasado; es decir. hubo un cumplimiento antes del tiempo de Cristo. Alrededor del año 170 a.C. Esto está claro, Antíoco Epifanes, el rey de Siria, conquistó a Jerusalén e intentó imponer la cultura griega sobre los judios. Quería que los judíos se convirtieran en griegos plenos tanto en costumbres como en religión. Sabía que para lograrlo tenia que destruir la religión judía. Por eso hizo tres de las cosas más horribles que se podían hacer conforme al pensamiento del pueblo judío. Profanó el templo (1) tomando el gran altar de la ofrenda quemada para usarlo como altar para el Dios griego del Olimpo. Zeus; (2) sacrificando carne de cerdo sobre él; y (3) instalando un tráfico de prostitución en las cámaras del templo (cp. 1 Macabeos l 120-62; cp. también Josefo. Am. l2.5:3-4; Guerras l.l:2).

    » b. Cristo dijo que hay un cumplimiento futuro: «cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel…» Existen principalmente cuatro conceptos referidos al cumplimiento futuro de la profecía de Daniel.

    • Uno afirma que no hay cumplimiento futuro; todas las señales fueron cumplidas con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. a manos de Tito.
    • Otros afirman que Cristo se refiere a la era de la iglesia y a las pruebas que la iglesia tiene que atravesar antes del retomo de Cristo.
    • Y otros ven a la profecía como referida exclusivamente al postrer tiempo, sin tener nada que ver con la destrucción de Jerusalén en 70 d.C.
    • Otros creen que Cristo está respondiendo a las mismas preguntas que los discípulos habían hecho. Que predice tanto la destrucción de Jerusalén como el fin del mundo.

       Al considerar lo que Cristo está diciendo, lo mejor es que Él hable por sí mismo sin agregar ni quitar nada de sus palabras. Cristo está diciendo lo siguiente: lo mismo que ocurrió bajo Antíoco Epifanes volverá a ocurrir en el Lugar Santo. En efecto, Cristo estaba diciendo que el templo seria destruido de tal manera que no quedase piedra sobre piedra. Esta destrucción ocurrió: lo que Cristo dijo ocurrió en el sentido más literal bajo Tito en el año 70 d.C. (Véanse bosquejo y nota–Mt. 24:1-14. especialmente las notas que citan a Josefo, el historiador judío. La lectura del registro de Josefo de la desolación de Jerusalén revela la forma terrible en que fueron devastados el templo, la ciudad y la gente.)

       Sin embargo, tal como se discutió en notas anteriores, Cristo no solamente estaba respondiendo la pregunta de los discípulos en cuanto a la fecha de la destrucción de Jerusalén, también estaba respondiendo a su pregunta referida al retorno de Cristo y al fin del mundo. La profecía de Daniel y la elaboración que el Señor hizo de ella. tienen que tener un doble cumplimiento. Las señales que apuntaban a alguien que había pecado tan terriblemente (Jerusalén) son muy similares a las señales que apuntan a otro culpable de pecado (el mundo en el postrer tiempo). El pecado de Jerusalén fue el más horrendo que pudo haberse cometido: matar al propio Hijo de Dios. Y el pecado del mundo. al final del tiempo, será igualmente terrible al seguir a la «abominación desoladora». Por eso, el mundo experimentará un incremento. una intensificación de las señales en el postrer tiempo. Como resultado habrá grandes pruebas tales como el mundo nunca han visto (v. 21). (Nuevamente, véanse bosquejo y notas–Mt. 24: 1 ss)

    -2. Un segundo tema que requiere discusión en cuanto a la «abominación desoladora» es la división del tiempo que aparentemente of recen Cristo y Daniel. Cristo dice que la abominación desoladora inaugura la peor tribulación que el mundo haya conocido (Mt. 24:15, 21). En sus propias palabras, las señales que ocurren hasta la abominación desoladora son llamadas «principio de dolores» (Mt. 24:8): Y las pruebas que tienen lugar después de la abominación desoladora son llamadas «gran tribulación». Son tribulaciones tan grandes que no tienen precedente en la historia (Mt. 24:21). Daniel también ofrece una división del tiempo tal como Cristo.

       «Y [el Príncipe] por otra semana confirmara el Pacto con muchos; a la mitad de la semana se hara… y lo que está determinado se derrame sobre el desolador» (Dn. 9:27).

       «A la mitad de la semana» (semana setenta de Daniel) apunta decididamente a un periodo de tiempo (una semana) que es dividida en dos partes. Ahora note estos factores.

    » a. Daniel estaba hablando de la «semana setenta». El fin de esta profecía. Dos hechos nos dicen que Daniel también estaba hablando de tiempo del fin como lo hizo Cristo: (1) Cristo estaba hablando del fin de Jerusalén y del fin del mundo. y (2) Cristo dijo que se estaba refiriendo a la profecía de Daniel.

    » b. Daniel dijo que el comienzo de la segunda mitad de su semana setenta es «la abominación desoladora» o el príncipe que causa «ídolos abominables».

       Las palabras de Cristo merecen cuidadosa atención: «Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora

    de que habló el profeta Daniel …» (Mt. 24:15). Cristo estaba por explicar más detalladamente lo que había profetizado Daniel. De esa manera Cristo explicó que la primera mitad de la semana de Daniel consistiría de señales que marcaran el «principio de dolores» (Mt. 24:8; cp. Mt. 24:5-14). y la última mitad de la semana de David que traería pruebas sin precedentes de «gran tribulación». La segunda mitad de la semana sería iniciada con «la abominación desoladora en el lugar santo» (Mt. 24:15. 21).

    -3. Una tercera cuestión que necesita ser considerada es el marco del tiempo final (semana setenta) tal como fue predicho

    por Cristo y Daniel.

       Las Escrituras se refieren a la duración de este período.

       «Tiempo, y tiempos. y medio tiempo» (Dn. 7:25; 12:7).

       «1.26O días» (Ap. l2:6).

       «42 meses» (Ap. 22:2: 13:5-6).

       En base a los días y meses mencionados en Apocalipsis, si el tiempo de Daniel equivale un año, entonces sus palabras «tiempo [1 año). tiempos [2 años, y medio tiempo [1/2 año]» equivalen a 3 1/2 años. Daniel afirma que la abominación desoladora tiene lugar en «el medio de la semana», es decir, después de tres años y medio. Se asume que las palabras de Cristo «principio de dolores» (es decir, la primera mitad de la semana) también son tres años y medio. Entonces. combinando a los dos periodos de tiempo (3 1/2 años cada uno) la duración de los días del fin o el postrer tiempo serán literalmente siete años. En base a las palabras de Apocalipsis la profecía de Cristo puede ser granficada de la siguiente manera.

    EL FIN DEL MUNDO

    Ver la señal de la abominación desoladora a la mitad de los tiempos daños (v. 15)

    3 años y medio Señales que marcan El «principio de dolores» (v. 8)

      3 años y medio. «Pruebas sin paralelo de la gran tribulación» (v. 21).

    Ver al Hijo del Hombre que viene

    (vv. 29-30)

    «Sus ángeles…reuniendo a los elegidos» (v. 31).

       Sin embargo, hay que notar que muchos eruditos de la Biblia afirman que las palabras «tiempos› en Daniel y «días›› y «meses de Apocalipsis (y de hecho en toda la Escritura). con frecuencia se usan para indicar bloques de tiempo, es decir, a períodos más prolongados o a períodos indefinidos de tiempo.

    -4. Un cuarto asunto que debe ser considerado es este: ¿Qué o quién es designado con «abominación desoladora»? Como ya se indicó antes muchos excelentes comentaristas afirman que la profecía se refiere a la destrucción de Jerusalén a manos de Antíoco Epífanes (170 a.C.) y a manos de Tito (70 d.C.). Existen fuertes evidencias históricas. como también el hecho de que Cristo estaba contestando una pregunta especifica de los discípulos (Mt. 24:3). para apoyar el cumplimiento pasado de la profecía. ¿Pero qué del cumplimiento futuro? ¿Qué o quién es designado con «abominación desoladora» en el fin del mundo?

    » a. Quizá alguna indicación la of rezca la frase misma. En el Antiguo Testamento la palabra abominación es relacionada con la idolatría o el sacrilegio. De desolación significa lo mismo que la que causa desolación. En este caso es la abominación la que causa desolación. Es decir, la abominación actúa sobre el lugar santo y causa personalmente la desolación. Esto, por supuesto señala que una persona cumple la profecía en el futuro así como fueron dos personas concretas las que la cumplieron en el pasado. Antíoco y Tito.

    » b. Marcos 13: l4 en realidad usa el participio masculino para indicar vigorosamente que la abominación desoladora es una persona.

    » c. Daniel 9:27 menciona a un príncipe que causa la desolación. Un gran teólogo luterano. Traduce príncipe como el destructor.

    » d Segunda Tesalonicense y Apocalipsis identifican al antecristo que se va a levantar en los postreros días causando daño sin precedentes al mundo y al pueblo de Dios.

       «Nadie os engaña de ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?» (2 Ts. 2:3). (Véanse Mr. 13:14; 2 Ts. 2:4-9. Ap. 6:2-7… Cp. Dn. 9:20-27; 11:31; 12.11.).

    ESTUDIO A FONDO 2

       (24:17) Casa―azotea: en la antigüedad los techos de las casas eran pianos; se los usaba para descansar. meditar y para ¡as visitas de vecinos. La mayoría de las casas tenían escaleras. Tanto exteriores como interiores para llegar al techo. Cuando se ve la abominación el peligro es tan grande que la persona debe huir inmediatamente usando la escalera exterior.

       [2] (24:16-20) Anticristo-abominación desoladora: 1 advertencia de huir inmediatamente de la «abominación desoladora.» Ningún creyente podrá resistir a la abominación, ni siquiera los más fuertes. Con cuatro afirmaciones Cristo acentúa el inminente peligro y la urgencia.

    -1. La persona debe olvidar toda comodidad hogareña: ilustrado por el que se levanta de la azotea y huye inmediatamente (véase Estudio a fondo 2-Mt. 24:17).

    -2. La persona debe olvidar todas las posesiones personales: no debe volver del trabajo para recoger sus ropas (o posesiones).

    -3. La persona debe lamentarse de aquellos que no pueden huir rápidamente: ilustrado por mujeres embarazadas responsables de niños pequeños.

    -4. La persona debe orar por buenas condiciones en la huida: ilustrado mediante la mención del invierno y el de día reposo. Este establecía ciertas obligaciones religiosas que impedirían la huida (viajar) para los religiosos fieles.

       «Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento» (Mt. 3:7-8).

       Pensamiento 1. El peligro es tan grande que Cristo dijo:

       «Acordaos de la mujer de Lot» (Lc. 17:32).

       Pensamiento 2. Hay aquí un fuerte acento sobre esto: cuando la vida está en peligro la mente debe concentrarse en hacer lo que sea posible para salvaros. Al vivir día tras día lo que realmente debería movemos a gratitud es nuestra vida, y no cosas.

       Pensamiento 3. Note a quienes le dice Cristo que olviden posesiones del mundo y el hogar: a sus discípulos y

    seguidores. ¿Estaría pensando en tantas comodidades materialistas que caracterizan a tantos seguidores suyos?

       [3]. (24:21) Gran tribulación: la gran tribulación que no tiene paralelo en la historia.

    -1. En los años 66-70 d.C. Jerusalén experimentó uno de los sitios más terribles de toda la historia. En 66 d.C. Los judíos hicieron una revuelta y el ejército romano estuvo pronto para atacar. Pero por dos motivos principales era difícil tomar la ciudad. Estaba situada sobre la cima de un monte, bien protegida por el terreno mismo, y los líderes de la revuelta eran fanáticos religiosos. Un millón de personas fácilmente habían huido a la ciudad para buscar refugio detrás de sus muros protectores.

       A medida que proseguía el sitio las predicciones de Cristo fueron cumplidas literalmente. Del lado exterior de los muros estaba el ejército romano y todo el mutilamiento y muerte de la guerra. Del lado interior de los muros vecino tras vecino comenzó a sufrir hambre, pestilencia, falsos libertadores (Mesías), traición, muerte, revuelta, rebelión y odio. Todo cobraba sus impuestos. Josefo dice que más de un millón murieron y 97.000 fueron tomados cautivos. Los horrores del sitio fueron claramente descritos por él (véanse notas- Mt. 24:7; 24: 10; 24:11; Josefo, Guerras. 5.1213; 6.314; 6.825; también Josefo: obras esenciales, pp. 375-377 [Editorial Portavoz]).

       «Me parece que los infortunios de todos los hombres, desde el comienzo del mundo, si fuesen comparados con los de estos judíos, no fueron tan considerables como éstos» (Josefo, Guerras. Prefacio 4).

    -2. En los postreros tiempos el mundo experimentará gran tribulación tal como no la ha habido en la historia. Note que Cristo no describe las grandes pruebas más allá de lo que ya ha dicho en vv. 5-12. Una rápida mirada a la gran tribulación mencionada por Apocalipsis nos da alguna idea de las pruebas (véanse bosquejo y notas de todo lo que sigue; cp. Dn. 12: l-2.)

    • Truenos, relámpagos y terremotos (Ap. 8:5; cp. Ap.
    • Catástrofes naturales (Ap. 8:6-12).
    • Langostas semejantes a demonios o plagas (Ap. 8:13 – 9:11).
    • Ejércitos semejantes a demonios (Ap. 9: 12-21).
    • Naciones enojadas que destruyen la tierra (Ap. 11:18; cp. Ap. 11:14-19).
    • Un gobernante político y malo (Ap. 13: 1-10).
    • Un gobernante religioso falso y malo (Ap. 13:11-18).
    • Terrible destrucción y sufrimiento, tanto sobre la naturaleza como sobre los hombres (Ap. 16: 1-21).
    • Un poder mundial malo engañoso (Ap. 17: 1-18:24).

       [4]. (24:22) Días del fin ▬ gran tribulación: promesa de que aquellos días serán acortados por amor a los escogidos. Note que Cristo dijo dos cosas.

    » 1. Los días de «gran tribulación» serán acortados. ¿Qué quiere decir que serán acortados?

    • Serán más cortos de lo que normalmente Dios permitiría para tanta pecaminosidad.
    • Más cortos de lo que el enemigo esperaría.
    • Más cortos de lo que otros esperarían de los gobernantes al resistir una revuelta tan fanática.

       En su trato con Jerusalén Dios usó en su poder para acortar los días por amor a Israel. En medio del juicio Dios era misericordioso: Israel no fue aniquilado totalmente. El sitio duró menos de lo esperado. Muchos han registrado las causas naturales que tuvieron por consecuencia un sitio más breve.

    • Divisiones y partidismos. Los líderes judíos estaban divididos desde el comienzo. Nunca pudieron formar una política de unidad.
    • Un incendio desastroso. El fuego destruyó demasiados escudos y provisiones para que la ciudad pudiera seguir luchando.
    • Bandas de saqueadores. Estos buscaban salvarse por sus propios medios: robando, asaltando y matando. Quedaron bien documentados por Josefo.
    • Traición y entrega. Algunos incluso entregaron sus fortificaciones sin luchar.
    • El rápido ataque por parte de Roma. Roma envió el ejército mucho más rápido de lo esperado.
    • Debilidad de las fortificaciones. Herodes Agripa siempre tuvo la intención de fortalecer los muros de Jerusalén, pero nunca lo hizo.

       Por supuesto, el creyente ve la mano de Dios es estas causas naturales. Dios obró para bien en todas las cosas a efectos de acortar los días y cumplir su Palabra. A pesar de la terrible tribulación algunas vidas fueron salvadas; salvadas gracias a la compasión de Dios (2 P. 3:9).

       Al tratarse del tiempo del fin, las tribulaciones sobre la tierra y sobre sus habitantes también serán abreviadas.

       «¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, [pero note esto]… sabiendo que tiene poco tiempo» (Ap. 12:12).

       «Y cuando venga [el anticristo], es necesaria que dure [pero note] breve tiempo» (Ap. 17:10).

       «Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida» (2 Ts. 2:8).

    » 2. Dios acortara los días de la gran tribulación por amor a los escogidos. Desde una perspectiva histórica, algunos de los cristianos recordaron la advertencia del Señor y huyeron de Jerusalén antes del ataque, alrededor del año 66 d.C. Huyeron a una ciudad menor llamada Pella en el distrito de Decápolis. Estos creyentes oraron por sus hermanos y por su amada ciudad, y Dios escuchó sus intercesiones. Acortó los días de las terribles pruebas; los acortó por las oraciones de los escogidos.

       En las Escrituras se ilustra claramente la misericordia de Dios por los perdidos -incluyendo civilizaciones y ciudades- y su disposición de salvarlos en respuesta a la oración intercesora de los creyentes. La oración de Abraham por Sodoma y Gomorra es un ejemplo. Si se encontraban solamente diez justos las ciudades habrían sido salvadas a pesar de su terrible pecado (Gn. 18:23ss). La oración de Lot por Zohar es otro ejemplo (Gn. 19:20-22).

       «Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho» (Stg. 5:16).

       «Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora e Informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré» (Jer. 5:1).

       «Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy a quien sirvo, diciendo: Pablo no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo… Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis… Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra: y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra» (Hch. 27 :23-24; 37; 43-44).

       Pensamiento 1. Dios honrará las oraciones de sus auténticos seguidores, aun al punto de triunfar sobre desastres naturales. ¿Cuánto cambio podría operarse tanto en el mal del mundo, natural y humano, si el pueblo de Dios realmente creyese en la oración intercesora y se convirtieran en verdaderos intercesores en favor de este mundo corrupto?

       Pensamiento 2. Demasiados de nosotros somos protestones en vez de ser intercesores. Demasiados de nosotros nos quejamos de la aflicción o de lo prolongada que es nuestra aflicción. Cómo es posible que Dios haya permitido semejante sufrimiento es algo que trasciende nuestro entendimiento. Pero hay necesidad de tres cosas.

    1) Tenemos que comprender que Dios no causa el mal ni el sufrimiento. Dios no aflige; Él libera.

    2) Tenemos que comprender que nunca sufrimos tanto como merecemos. Somos tan pecadores y hemos contaminado tanto la tierra con el mal que merecemos lo peor.

    3) Debemos comprender que Dios es misericordioso. Lo que hace falta no son las quejas, sino oración: oración intercesora. Es preciso que oremos dando gracias a Dios porque el mal no es peor. Luego, en incesante oración, tenemos que pedirle que corrija y acorte el mal.

       [5]. (24:23-24) Falsos mesías–postreros tiempos: la desesperada búsqueda de un libertador, de un Mesías terrenal. Cristo dice tres cosas.

    – 1. Se levantarán falsos Mesías y profetas. Cuando la gente es oprimida, cuando presencia escena tras escena de muerte por hambre, pestilencia, homicidio, y guerra, la gente clama por liberación. Entonces la gente está tan abierta a un libertador que aparezca sobre la escena, y siempre hay algunos que están dispuestos a asumir el poder y el liderazgo que la gente pide. Durante el sitio de Jerusalén aparecieron tales hombres (libertadores) prometiendo liberación tanto de los romanos como de los desastres naturales. Aparentemente había circulado la creencia y los rumores de que el Mesías había vuelto, y que estaba o bien afuera en el desierto o en alguna habitación secreta de la ciudad. Solo estaba esperando el momento oportuno para dar el golpe. La escena de Jerusalén era un tanto semejante a la que se vivió en tiempos de Jeremías.

       «Y yo dije: ¡Ah! ¡Señor Jehová! He aquí que los profetas dicen: No veréis espada, ni habrá hambre entre vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera. Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre: no los envié, ni les mandé, ni les hablé: visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan» (Jer. 14:13-14).

       El mismo tipo de escena se repetirá en los días del fin. El anti-Cristo, el falso libertador de la tierra, se levantará para engañar a toda la tierra (véanse bosquejo y notas-Ap. 13:1-8 y pasajes relacionados). Note que Cristo simplemente dice: «No lo creáis», ni a los rumores ni a los falsos libertadores.

    – 2. Los falsos libertadores mostrarán grandes señales y prodigios. Los libertadores, locales y nacionales, siempre afirman

    ser destinados. Apuntan a señales y prodigios. Siempre ha sido así ―y siempre será― a lo largo de todos los tiempos. El tiempo del fin presenciará un aumento e intensificación de señales y prodigios que se esparcirán por todo el mundo.

       «Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos y con todo engaño» (2 Ts. 2:8-10).

       «Y también hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y enseña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió» (Ap. 13:13-14).

    – 3. Los falsos libertadores serán tan convincentes que aun serán una amenaza para los escogidos. Los escogidos por supuesto son creyentes genuinos que siguen a Cristo a pesar de las tentaciones, pruebas, amenazas y peligros. Un excelente pasaje que describe en mucho el mismo cuadro se encuentra en 2 Ts. 2:1-17. La forma en que los escogidos pueden resistir es enunciada claramente.

       «Así que hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. Y el mismo Jesucristo, Señor nuestro, y Dios nuestro padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra» (2 Ts. 2:15-17).

       [6] (24:25-28) Jesucristo, retorno: la verdad referida a la liberación y a la venida del Mesías. Cristo dijo cuatro cosas acerca de su retomo.

    – 1. No vendrá del desierto, es decir, desde algún sitio desconocido y remoto. Cuando la gente proclame que el gran libertador ha aparecido en determinado lugar, el mensaje o rumor no debe ser creído: «No salgáis››.

    – 2. No vendrá de alguna habitación secreta, es decir, en secreto, invisible, en silencio. Nuevamente, cuando tal mensaje 0 rumor sea proclamado: «No lo creáis».

    1. Vendrá como un «relámpago››.

    » a. Saldrá del cielo (procedente del mundo y de la dimensión espiritual): semejante a un relámpago.

    » b. Su venida será repentina y sorpresiva: como lo es un relámpago.

    » c. Su venida será visible a todos, desde oriente a occidente: como un relámpago (cp. Ap. 1:7).

       «Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria» (Mt. 24:30).

       «Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo» (Hch. 1:9-11).

       «Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras» (1 Ts. 4:16-18).

       «He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén» (Ap. 1:7; cp. Ap. 19:11-19).

    – 4. Vendrá a ejecutar el juicio (v. 28; cp. Is. 30:30; Ap. 19:20-21). Las águilas, aves de rapiña, siempre se reúnen dónde está el cuerpo muerto. Este versículo tiene al menos dos significados.

    ▬ a. El cuerpo muerto es el pueblo de Israel, y las águilas los ejércitos romanos bajo Tito que se reunieron alrededor de Jerusalén para devorar la presa.

    ▬ b. El cuerpo muerto es el mundo, los que están espiritualmente muertos, y las águilas son Cristo y sus ángeles y sus santos. Vienen para reunirse alrededor del mundo muerto y ejecutar el juicio. El punto esencial de este pasaje es que la venida de Cristo será para ejecutar el juicio universal. Vendrá por el cuerpo muerto, por todos los que están espiritualmente muertos para ejecutar el juicio sobre ellos. Cristo ejecutará el juicio sobre el mundo entero.

       «Y vi un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes» (Ap. 19:17-18).

       «Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos» (Mt. 25:31-32).

       «Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» (He. 9:27).

       «Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio» (2 P. 2:9).

       «Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos» (2 P. 3:7).

       «De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él» (Jud. 14-15).

    «Un aporte para mis hermanos predicadores.»

    (Tomado de la Biblias de Bosquejos y Sermones Tomo 2 Ed. Portavoz).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 24 AL 30 DE NOVIEMBRE de 2025, “HONROSO PRIVILEGIO PARA LA JUVENTUD DE ANUNCIAR EL EVANGELIO”.

       Lectura Bíblica: 1ª a los Corintios 9: 16 al 18. 16. Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! 17. Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. 18. ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que, predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio. 

       Comentario general del contexto bíblico: (9:16) Predicación ▬ Evangelio ▬ Ministros: La obligación del ministro: Debe predicar el evangelio. Pablo no se gloriaba porque fuera llamado a ser ministro. En ser predicador del evangelio no había mayor razón para gloriarse que en ser comerciante o profesional. Él dice de un modo muy claro: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme”. Le es “impuesta” (epikeitai) necesidad. La palabra quiere decir que predicar el evangelio le es presionado, obligado, constreñido, exigido, comprometido por el deber. Dios había llamado a Pablo a predicar el evangelio; por consiguiente, era su responsabilidad, su trabajo, su negocio, su llamado en la vida. No podía hacer otra cosa: “Estaba obligado a predicar”. Su predicación no era una cuestión opcional; él no había elegido ser predicador. Su predicación era cuestión de deber. Si no predicaba, estaría desobedeciendo a Dios e incumpliría el propósito mismo de su vida en la tierra.

       “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

       “porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).

       “Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti” (Hch. 26:16).

       “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mi si no anunciare el evangelio!” (1 Co. 9:16).

       “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

       “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Is. 6:8).

       “Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis” (Is.62:6).

       “Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude” (Jer. 20:9; cp. Gn. 12:1; ÉX. 3:10; Jue. 6:14; 1 R. 19:19).

       (9:16-17) Predicación ▬ Ministro: La responsabilidad del ministro: Se enfrenta a juicio y tribulación si no predica. Esto explica la necesidad y obligación de predicar. Una de las razones principales por las que Pablo estaba movido a predicar el evangelio era el juicio terrible al que se enfrentaría si no lo hacía. La palabra “tribulación” quiere decir que cuando se parara delante de Dios, tendría que enfrentar algún (alguna) terrible…

    • pesar • denuncia • angustia • dolor • desastre

       Ninguna persona que haya sido llamada por Dios está exenta de este juicio venidero. Esto se aclara en lo que se dice ahora (v. 17).

       Si Pablo predicaba el evangelio de buena voluntad, recibía recompensa. Pero si predicaba de mala voluntad, “la comisión [aun así] me ha sido encomendada”. Esto quiere decir sencillamente que aún era responsable de predicar el evangelio, aunque lo hiciera de mala voluntad o se negara a hacerlo. La palabra “comisión” (oikonomia) quiere decir una administración, un fideicomiso. El mayordomo era el administrador de una gran casa o propiedad. El ministro de Dios es el administrador de la casa y propiedad (iglesia) de Dios.

       Desde que Dios llamó a Pablo a predicar, la administración y fideicomiso de la predicación le pertenecía a él. Que obedeciera y predicara no importaba; aun así, él era responsable de la predicación. No había forma alguna de liberarse de tal llamado y deber. Sería responsable de predicar el evangelio o sería responsable de no predicar el evangelio.

       Pensamiento 1. El llamado a predicar el evangelio constituye una responsabilidad imponente. Dios coloca la administración del evangelio en las manos de la persona que Él llama. Piensen en ello: Lo que el ministro haga con el evangelio es todo cuanto se hará con el evangelio, ni más, ni menos. Dios ha puesto su evangelio, la administración del mismo, en las manos de las personas que Él llama. Solo cuanto esas personas hagan con el evangelio es todo cuanto se hará. ¡Qué responsabilidad tan imponente!

       “de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios” (Col.1:25).

       “sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones” (1 Ts. 2:4).

       “según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado” (1 Ti. 1:11).

       “y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).

       (9:18) Predicación ▬ Ministro: La recompensa del ministro es recibir la satisfacción de predicar el evangelio gratuitamente. Pablo tenía la facultad, es decir, el derecho, de recibir salario de la iglesia de Corinto; pero él no recibió salario alguno. ¿Por qué? Porque él quería la recompensa de predicar el evangelio gratuitamente. ¿Cuál era la recompensa?

    => El privilegio de ver a las personas salvas gratuitamente.

    => La confianza de las personas en él, de que no tuvo avaricia.

    => La eliminación de cualquier acusación de que estuviera en el ministerio por comodidad y dinero.

       Pensamiento 1. Esto no quiere decir que un ministro deba trabajar por nada, tampoco que una iglesia no deba pagarle a su ministro y pagarle bien (vea el índice y las notas 1ª Co. 9:1-15). Sencillamente esa fue la estrategia de Pablo para evitar que aquellos que se oponían tanto a él pudieran acusarlo de predicar por comodidad y dinero.

       La lección nos queda clara: Debemos predicar por necesidad y no por dinero. Debemos predicar con el propósito de ayudar a las personas y no de obtener ganancia. Debemos servir a las personas y usar a las personas.

       Pensamiento 2. Pablo en ocasiones si se sustentó del ministerio.

       “y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas” (Hch. 18:3).

       “Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido” (Hch. 20:34).

       “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían” (Hch. 28:30).

       “Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria” (1 Co. 9:15).

       “Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios” (1 Ts. 2:9).

       “ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros” (2 Ts. 3:8).

       Pensamiento 3. El ministro del evangelio debe escudriñar su corazón constantemente y asegurarse de que su corazón esté puro y limpio de motivaciones erróneas.

       “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el re- baño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hch. 20:28).

       “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 P. 5:2, 3).

       Nota del expositor juvenil: «Predicar el evangelio es un mandato divino que permanece vigente en Estos tiempos. El evangelio no se vende, sino que se entrega por gracia, reconociendo la gran bendición que ha sido para nosotros»

    1er Titulo: Imperioso llamado a cumplir con el deber de predicar el evangelio de Cristo. Versículo 16. Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! (Léase: San Mateo 28:19-20. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. y 20. enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. ▬ San Marcos 16:15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.).

       San Mateo 28:19-20. (28: 19-20) Comisión, la gran-discípulos, hacer: Jesús comisionó a sus seguidores. No solamente a los once apóstoles, sino a todos los presentes, más de quinientos discípulos. Sin embargo, note algo de crucial importancia; era imposible que aquella generación alcanzara todo el mundo en el lapso de una vida. Por eso, la comisión dada a la primera generación de creyentes se extiende más allá, a todas las generaciones de creyentes. Exactamente el mismo mandato dado a ellos, nos es dado a nosotros. Nuestro Señor nos envía con las mismas palabras: «Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones»

    El mandato del Señor fue triple.

    ▬ 1. Nos comisiona diciendo «id y haced discípulos a todas las naciones». Este es uno de los versículos cruciales de la Biblia. No hay un versículo más importante para el creyente genuino.

       Enseñar y bautizar no es suficiente para alcanzar el mundo para Cristo. Ambas cosas son importantes, y Cristo manda hacer las dos; Pero Cristo dice algo más, algo que debe preceder a ambas cosas: discipulado. «Por tanto, id, y “metheteusate” a todas las naciones» (Mt. 28:19). «Metheteusate» significa hacer discípulos. De manera que la lectura correcta del versículo es: «Por tanto, id, y “haced discípulos» a todas las naciones» La mayoría de los mensajes que se predican sobre este pasaje acentúan el objetivo de nuestro Señor, de alcanzar a todas las naciones, como si ello fuera lo que Jesús tenía en mente. No hay duda, la gran comisión es lo que Cristo tenía en mente. Nos ha mandado a ir a todas las naciones y evangelizarlas. Pero es firme la convicción de que había algo más que ese objetivo en su mente, mucho más que un propósito supremo: mucho más.

       Nuestro Señor no nos estaba diciendo solamente «vayan y evangelicen», nos estaba diciendo cómo ir y cómo evangelizar. No nos estaba dando solamente su objetivo final y su principal propósito, nos estaba dando el método a ser utilizado en la evangelización del mundo.

       Piense en la palabra «metheteusate» (hacer discípulos). ¿Qué quiere significar nuestro Señor con «hacer discípulos»? ¿Acaso no significa que debemos hacer lo que Él hizo, es decir, hacer discípulos y hacer cosas con ellos como Él las hizo? ¿Acaso no nos está diciendo que hagamos exactamente lo que Él hizo? ¿Qué hizo Él? Cristo «vino para buscar y salvar lo que se había perdido» (Lc. 19:10). Busco a los perdidos, a aquellos que estaban dispuestos a entregarle su vida. Y cuando encontraba una persona así, la salvaba. Cuando Cristo encontraba a una persona dispuesta a entregarle su vida, Él se unía a esa persona. Cristo comenzaba a moldear y formar a esa persona en su propia imagen, la imagen de Cristo. La palabra unirse (apegarse) es la palabra clave. Probablemente sea la palabra que mejor describe lo que es el discipulado. Cristo hacía discípulos de los hombres, uniéndose a ellos; y por medio de esa unión personal, esas personas podían observar la vida y conversación de Cristo; y viendo y escuchando comenzaban a absorber y asimilar el propio carácter y la conducta de Cristo. Comenzaban entonces a seguirle y a servirle más estrechamente. En términos simples es esto lo que hizo nuestro Señor. Esta es la forma en que hizo discípulos. Esta fue su misión y su método, su obsesión: unirse Él mismo a los creyentes dispuestos.

       Hay otra forma para describir lo que Cristo hizo. Cristo tuvo la visión de algo más allá de sí mismo, y más allá de su día y de su tiempo. Tuvo la visión de extenderse a sí’ mismo, de extender su propio ser y de extender su misión y su método. La forma que escogió para extenderse fue el discipulado, uniéndose a sí mismo a personas entregadas, y mediante esa unión, las personas absorbían y asimilaban el propio carácter y la misión del Señor. Ellos a su vez se unían a otros y los discipulaban. También ellos, esperaban que sus discípulos hicieran discípulos de otros que estuvieran dispuestos a entregar sus vidas a Cristo. Ese fue el glorioso mensaje de Cristo a lo largo de los siglos (2 Ti. 2:2).

       No hay duda en cuanto a qué es el mandato de nuestro Señor: debemos ir; pero es más que eso, debemos hacer discípulos, unimos a aquellas personas que quieren seguir a nuestro Señor hasta que ellos por su parte puedan hacer discípulos (2 Ti. 2:2).

       «Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado» (Mt. 10:7).

       «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Espíritu santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén» (Mt. 28:19-20).

       «Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén» (Mt. 28:19-20).

       «Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura» (Mr. 16:15).

       «Pero éstas se han escrito para que creéis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre» (Jn. 20:31).

      «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hch. 1:8).

       «Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida» (Hch. 5:20).

       «Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina» (2 Ti. 4:2).

       «Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que demande razón de la esperanza que hay en vosotros» (1 P. 3:15).

    ▬ 2. Nos comisionó a bautizar a todas las naciones (véanse Estudio a fondo l-Mr. 16:16; nota-Lc. 3:21; Estudio a fondo 1- Hch. 2:38). Aquí hay dos temas que deben ser mencionados.

    » a. El bautismo es de crucial importancia. Cristo dice que es tan esencial como enseñar, a pesar de ser un acto que se realiza una sola vez. Forma parte del mandato de Cristo tanto como el discipular y enseñar. Cristo enseña firmemente que el bautismo debe ser la señal inmediata y la señal identificatoria de que esa persona ahora sale de las filas del ateísmo (de la incredulidad) y toma su posición junto a Cristo.

    » b. El bautismo «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» significa más que simplemente decir una fórmula cuando alguien es bautizado. Mucho más. Significa

    • una declaración de fe; de fe en Dios como el verdadero Padre de Jesucristo; de fe en Cristo como el verdadero Hijo de Dios, el Salvador del mundo; de fe en el Espíritu Santo como Consolador del creyente.
    • un compromiso de seguir a Dios; de seguirlo tal como es revelado en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (Cp. las constantes referencias de Cristo a Dios como su Padre, así mismo como el Hijo, y al Espíritu Santo a lo largo del evangelio de Juan. Cp. también Mt. 11:27; 24:36. Véanse también bosquejos y notas, Espíritu Santo-Jn. 14:15-26; 16:7-15; Ro. 8:1-17.)

       «El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado» (Mr. 16:16).

       «Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Sant» (Hch. 2:38).

       «Y mandó bautizarlos en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días» (Hch. 10:48).

       «Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre» (He. 22:16).

    ▬ 3. Nos comisionó a enseñar a todos lo que Cristo ha mandado. Enseñar es tan crucial como hacer discípulos y bautizar. No se debe acentuar lo uno más que lo otro. Todas ellas son partes de la comisión de nuestro Señor. Note lo que debe ser enseñado: «Todas las cosas que os he enseñado».

       «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt. 28:19-20).

       «Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí» (Jn. 6:45).

       «La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales» (Col. 3:16).

       «Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido» (1 Ti. 4:6).

       «Esto manda y enseña» (1 Ti. 4:11).

       «Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido» (2 Ti. 2:24).

       «Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes» (Dt. 6:6-7).

       «Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio» (Ez. 44:23).

       Pensamiento 1. Las cosas que Cristo enseñó y mandó deben ser estudiadas y estudiadas, hasta aprenderlas y conocerlas y practicarlas. Los mandamientos de Cristo serán lo primero que debe ser enseñado. Ellos deben ser la regla de la sociedad.

       Pensamiento 2. La sociedad se deteriora y despedaza cuando descuida la enseñanza y los mandamientos de Cristo.

       (Mt. 28:20) Jesucristo, presencia: Jesús prometió estar con sus seguidores: siempre.

    ▬ 1. Note la expresión: «y he aquí», o, note esto. Cristo usó esta llamativa expresión para lograr la atención de sus seguidores, para asombrarlos y sacudirlos para escuchar. Estaba por alentarlos en la gran tarea que les había encomendado.

    ▬ 2. Note la gran promesa: «Estoy con vosotros». Les dio enfáticamente una seguridad: no dijo: «estaré con ustedes, sino:

       «estoy con ustedes». Cristo está con el creyente en la medida en que el creyente sale a hacer discípulos a todas las naciones. Cristo está con nosotros

    • a cada paso • en cada decisión • en toda prueba • en cada alegría • todos los días • cuando faltamos • cada hora • cuando pobres • en cada tristeza • cuando ricos • cuando se nos abusan • cuando enfermos • cuando morimos • cuando no tenemos nada
    1. Note la ilimitada promesa: «hasta el fin del mundo». No hay un momento en que Cristo no esté con el creyente para ayudarle en su testimonio, aun cuando su testimonio implique abuso, persecución y martirio.

       «Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt. 18:20).

       «Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt. 28:20).

       «Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre» (He. 13:5-6).

       «He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho» (Gn. 28:15).

       «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia» (Is. 41:10).

       «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti» (Is. 43:2).

       San Marcos 16:15. (16:15) Comisión, gran-ministerio: la gran comisión es un mandamiento directo. Es breve, pero vigoroso y no negociable: íd. predicad. Jesús mencionó dos asuntos cruciales.

    ▬ 1. Es el evangelio lo que debe ser predicado. No debemos predicar nuestros pensamientos e ideas, creencias humanistas y homo céntricas, religiones del mundo y filosofías. Debemos predicar el evangelio. El evangelio de Jesucristo son las buenas nuevas que el mundo necesita oír desesperadamente.

       «Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras» (1 Co. 15:1-4).

       «El evangelio de Dios, que Él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos» (Ro. 1:1-4).

    ▬ 2. El evangelio debe ser llevado a «todo el mundo» y predicado «a toda criatura». El evangelio es las buenas nuevas que todo el mundo necesita oír. Note dos hechos simples.

    a). La gran comisión fue dada a toda la iglesia, a cada creyente. Es una comisión permanente dada a la iglesia de cada generación, no solamente a los primeros discípulos. Note las palabras: «El que creyere» (v. 16) y «a los que creen» (v. 17). Jesús dice que después que una persona cree y es bautizada, sale con poder y señales mientras predica el evangelio (w. 16-17). Todo creyente genuinamente salvado debe predicar el evangelio (v.l6; cp. Mt. 28:19-20; Jn. 20:21; Hch. 1:8; 2 Ti. 2:2; l P. 3:15).

    b). La gran comisión no considera dificultades, peligros, barreras como motivos para no ir. Jesús no discutió las excusas para no ir a compartir el evangelio. Su mandamiento era una demanda irrenunciable. El tema de la vida eterna versus condenación eterna es demasiado crucial para permitir que algo impida al evangelio a salir. El evangelio debe ser llevado. Ningún país debe ser ignorado, ningún pueblo debe ser ignorado. El creyente debe ser intrépido y directo en cuanto a la gran comisión. Al creyente se le ha ordenado: «Id por todo el mundo» (v. 15).

    2° Titulo: Glorioso mandato que debemos cumplir con buena voluntad. Versículo 17. Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. (Léase: Colosenses 1:24 y 25. Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios. ▬ Tito 1:1 al 3. Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador,).

       (Colosenses 1:2425). Ministros, Sufrimiento, Fidelidad, Iglesia: La iglesia necesita un ministro (siervo) que voluntariamente sufra por los demás, esto es, por la iglesia, el cuerpo de Cristo. Pablo era un ministro de ese tipo. Él pagó todo precio y avanzó hasta todo nivel de sufrimiento a fin de alcanzar y de hacer crecer a la gente por Cristo. Literalmente vertió su vida, sufrió mucho, y el sufrimiento que soportó lo soportó voluntariamente por la causa de Cristo y su iglesia. Este es el mensaje de este versículo. Enseña una cosa sumamente maravillosa: El ministro de Dios en realidad completa los sufrimientos de Cristo. Cuando Cristo estuvo en la tierra, Él amó la iglesia y se entregó a si mismo por ella. Por lo tanto, derramó su corazón y su vida por la iglesia, es decir, por los creyentes. Cristo ministró, sirvió, obró, trabajó, y lo hizo todo laboriosamente. Cada día de su vida Él sufrió hasta el punto del agotamiento y la fatiga, luchando para alcanzar y ministrar a la gente. Cristo soportó lo que fuera necesario para construir la iglesia. Y al hacerlo dejó el modelo para todos los que seguirían después de Él. Cuando dejó la tierra, Él esperaba que todos los creyentes siguieran sus pasos, que dieran sus vidas para sufrir lo que fuera necesario a fin de alcanzar y ministrar a la gente. Cristo espera que todo ministro y creyente sufra por la iglesia: que complete la iglesia, que la lleve a su punto máximo; que la llene con la plenitud de su voluntad. Él espera que paguemos el precio que sea necesario para construir la iglesia. Él espera que nosotros…

    • Completemos cualquier sufrimiento de dolor, sacrificio, fatiga y agotamiento que falte.

       Obrar y trabajar para Cristo en esta tierra no es algo sencillo. Sen/ir a la iglesia en este mundo no es sencillo. El motivo se debe a las ideas y al comportamiento de los hombres hacia Cristo y su iglesia. Las ideas y el comportamiento de los hombres son corruptos. Miran a Cristo y sienten…

    • Que la iglesia no tiene sentido para el hombre moderno.
    • Que la iglesia es aceptable mientras permanezca en su lugar.
    • Que la iglesia está muy bien como un servicio social para la comunidad.
    • Que la iglesia se necesita para colocar en un nivel elevado los volúmenes de moralidad y justicia.
    • Que la iglesia es buena en cuanto satisface las necesidades religiosas del hombre.

       «La lista podría continuar indefinidamente, puesto que los sentimientos de la gente hacia Cristo y la iglesia son casi infinitos. Algunas personas miran a Cristo y niegan su importancia y maldicen su nombre. No les importa nada su iglesia. Cuando se trata de la iglesia, ellos…»

    • la ignoran • la ridiculizan • la rechazan • la persiguen • la maltratan • intentan destruirla

       «Otras personas profesan a Cristo y se unen a su iglesia, pero su compromiso es casi insignificante. Son…»

    • inactivos • despreocupados • adormecidos • no la apoyan • complacientes • les falta visión

       «Encima de todo esto, siempre están aquellos dentro de la iglesia que…»

    • son mundanos • chismosos • son carnales • murmuran • son de la carne • se quejan • provocan división • critican • provocan problemas

       Son tales ideas y comportamiento los que ejercen tanta presión y peso sobre los lideres de la iglesia. Esto es lo que ocasiona tanto sufrimiento para el siervo auténtico de Cristo. El siervo auténtico ansia que la gente conozca a Cristo y la abundancia de la vida que trae Cristo. Quiere que la gente crezca a la imagen de Cristo y que mantenga sus ojos puestos en la esperanza de gloria que se le entregará a cada creyente verdadero. Sabe que sin Cristo los hombres están perdidos y destinados al juicio. Por lo tanto, sufre toda carga y dolor necesarios para alcanzar y hacer que la gente crezca.

       “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mi me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra” (Jn. 15:20).

       “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (Fil. 1:29).

       “Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquia, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Ti. 3:10-12).

       “Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado” (He. 12:3-4).

       (1:25). Ministro, Iglesia, Palabra de Dios, Cristo dentro de uno: La iglesia necesita un ministro que haya sido elegido por Dios para proclamar la Palabra de Dios. Advierta dos cuestiones significativas.

    ▬ 1. Pablo fue hecho ministro por Dios. Pablo fue un ministro porque Dios lo convocó para que fuera ministro. Él no estuvo en el ministerio…

    • Porque pensaba que el ministerio era una buena profesión a la cual ingresar.
    • Porque algunos amigos pensaban que sería un buen ministro.
    • Porque tenía los talentos naturales para el ministerio.
    • Porque quería comprometer su vida para enseñar los principios más elevados de la moralidad y la justicia.

       Advierta un hecho sumamente significativo. La palabra dispensación (oikonomian) se refiere al administrador que supervisa el hogar y la propiedad del dueño. El ministro es el administrador de Dios, la persona elegida para supervisar la

    casa o iglesia de Dios. Este hecho es casi increíble, pero es verdad: En realidad Dios ha elegido a algunas personas para supervisar sus asuntos por Él. El ministro ha sido escogido por Dios para ser el administrador de su mundo y la iglesia y las

    personas. Dios literalmente ha tomado su iglesia y la gente y las ha depositado en las manos de sus ministros, en…

    • su administración • su gestión • su supervisión • su cuidado • su gerenciamiento • su vida • su ministerio • su amor • su responsabilidad

       ¡Qué enorme llamado y responsabilidad! Sin embargo, proviene de Dios y por lo tanto, se debe cumplir.

       “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada” (1 Co. 9:16-17).

       “De la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios” (Col. 1:25).

       “Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo” (1 Ts. 2:4-5).

       “Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” (2 Ts. 3:1).

       “Según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado. Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:11-12).

       “Y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).

    ▬ 2. Pablo fue escogido para cumplir la Palabra de Dios, es decir, para hacer plenamente conocida la Palabra de Dios.

    => Robertson dice que el ministro debe “darle un alcance total a la Palabra de Dios” (Word Pictures in the New Testament, [Imágenes de palabras en el Nuevo Testamento], vol. 4, p. 484).

    => Griffith Thomas dice que el ministro debe completar “el mensaje de la gracia de Dios”, que debe “poner toda su alma en.… el evangelio divino confiado a él” (Studies in Colossians and Philemon, [Estudios de Colosenses y Filemón], número de página desconocido).

    => Herbert Carson dice que la tarea del ministro es “cump1imentar… la Palabra de Dios, declarando… el evangelio” (The Epistle of Paul to the Colossians and Philemon, [La epístola de Pablo a los Colosenses y Filemón]. “Tyndale Bible Commentaries”, comp. Por RVG Tasker. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1960, p. 52).

    => Marvin Vincent dice que el ministro debe “plenamente dedicar [su] cargo… a la prédica del evangelio a los gentiles y a los judíos” (Word Studies in the New Testament [imágenes de palabras en el Nuevo Testamento], vol. 3. Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1946, p. 478).

    => Wuest cita a Lightfoot diciendo que el ministro debe “predicar plenamente, otorgar… un desarrollo completo a la Palabra” (Ephesians and Colossians [Efesios y Co1osenses], vol. 1, p. 192).

    => Matthew Henry simplemente dice: “Somos ministros de Cristo por el bien de su gente, para “cumplir con la Palabra de Dios” (es decir… predicarla)” (Matthew Henry ‘s Commentary [Comentario de Matthew Henry], vol. 5, p. 754).

       “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 10:7).

       “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

       “Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida” (Hch. 5:20).

       “Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” (2 Ts. 3:1).

       “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

       Tito 1:1 al 3. (1:1) Esclavo ▬ Apóstol ▬ Pablo: El siervo de Dios recibe el más grandioso de los llamamientos. El verdadero siervo de Dios es llamado a ser un esclavo de Dios y apóstol o mensajero de Jesucristo. Note dos puntos significativos.

    ▬ 1. Pablo dice que él es siervo [esclavo] de Dios. Esto es sorprendente, pues lo último que un ser humano quisiera ser es esclavo de alguien. Sin embargo, esto fue exactamente lo que Pablo afirmó. Él proclamó con orgullo que era esclavo de Dios. ¿Qué quiso decir Pablo?

    » a. Quiso decir que Dios le poseía por completo. Dios había mirado a Pablo y había visto su condición degradada y necesitada. Dios vio a Pablo en el mercado de esclavos del mundo, encadenado por el pecado y la muerte, los problemas y pruebas de la vida, y fue movido a compasión por él, por tanto, Dios compró y adquirió a Pablo. Ahora Pablo era esclavo de Dios, totalmente poseído por Dios.

    » b. Quiso decir que su voluntad pertenecía totalmente a Dios. Estaba completamente subordinado a Dios y le debía total lealtad a la voluntad de Dios. Como dice Kenneth Wuest: “Su voluntad fue devorada por la dulce voluntad de Dios”.

    » c. Quiso decir que tenía la profesión más alta, honrosa y noble del mundo. Los hombres de Dios, los más grandes hombres de la historia, siempre han sido llamados “los siervos de Dios”. Era el más alto título de honor. La esclavitud del creyente hacia Dios no es Lula sujeción servil, cobarde o vergonzosa. Es la posición de honor, el honor que concede a un hombre los privilegios y responsabilidades de servir al Rey de reyes y Señor de señores.

    => Moisés fue esclavo del Señor (Dt. 34:5; Sal. 105126; Mal. 4:4).

    => Josué fue esclavo del Señor (Jos. 5:14).

    => David fue esclavo del Señor (2 S. 3:18; Sal. 78:70).

    => Pablo fue esclavo del Señor (Ro. 1:1; Fil. 1:1; Tit. 1:1).

    => Santiago fue esclavo del Señor (Stg. 1:1).

    => Judas fue esclavo del Señor (Judas 1).

    => Los profetas fueron esclavos del Señor (Am. 3:7; Jer. 7:25).

    => Los creyentes cristianos son esclavos de Jesucristo (Hch. 2:18; 1 Co. 7:22; Ef. 6:6; Col. 4:12; 2 Ti. 2:24).

       Pensamiento 1. La gran necesidad de hoy día es de hombres y mujeres que se conviertan en esclavos del Señor Jesucristo. Debemos volvernos sus esclavos y hacer lo que Él dice. Solo así alcanzaremos al mundo con las gloriosas noticias de vida eterna. Solo entonces se satisfarán las necesidades desesperadas del mundo.

       “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará” (Jn. 12:26; cp. Ro. 12:1; 1 Co. 15:58).

        “no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:6-7).

       “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:23-24).

       “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” (He. 12:28).

       “Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti” (Éx. 23:25).

       “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma” (Dt. 10:12).

       “Servid a Jehová con temor, Y alegraos con temblor” (Sal. 2:11).

       “Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo” (Sal. 100:2).

    ▬ 2. Pablo dice que es un apóstol de Jesucristo. La palabra “apóstol” significa una persona que es enviada. Un apóstol es un representante, un embajador, un enviado, alguien a quien se le envía a otro país en representación de otro. En cuanto al apóstol se cumplen tres cosas:

    => pertenece al rey o país que lo envía.

    => es comisionado a ir

    => posee toda la autoridad y poder de la persona que los envía.

       Pensamiento 1. Las mismas cosas se cumplen para cualquier ministro o maestro de Cristo: el ministro o maestro es un representante, embajador, enviado y mensajero de Jesucristo y solo de Jesucristo. Como dice William Barclay:

    “El hombre que predica el evangelio de Cristo o enseña la verdad de Cristo, si es una persona verdaderamente dedicada, no dice sus propias opiniones ni ofrece sus propias conclusiones; viene con un mensaje de Cristo y con la Palabra de Dios. El verdadero enviado de Cristo ha dejado atrás la etapa de los quizás, tal vez y posiblemente, y habla con la certeza y autoridad de alguien a quien conoce” (The Letters to Timothy, Titus, and Philemon, p. 260).

       “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

       “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Co. 5:20).

       “Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos)” (Gá. 1:1).

       “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo” (Gá. 1:11-12).

       “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (Sal. 40:8).

       “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Is. 6:8).

        (Tito: 1:1). Ministro, propósito ▬ Fe ▬ Verdad: El propósito del siervo de Dios es reavivar a los creyentes. Note que a los creyentes se les llama “elegidos de Dios”. Son las personas a quien Dios ha escogido para ser su pueblo “santo y amado”.

    => Los creyentes han sido elegidos para ser santos. La palabra “santo” (hagios) significa separado o apartado. Dios llama a los creyentes a salir del mundo y alejarse de la antigua vida que este les ofreció, la vieja vida de pecado y muerte. Llama a los creyentes a separarse y apartarse para si mismo y la nueva vida que Él ofrece, la nueva vida de justicia y eternidad.

    => Los creyentes han sido elegidos para ser amados de Dios. Dios ha llamado a los creyentes a alejarse de la vieja vida que despreciaba a Dios, la antigua vida que rechazaba, se rebelaba, ignoraba, negaba y maldecía constantemente el rostro de Dios. Dios ha llamado a los creyentes a ser amados de Dios, personas que reciben su amor en Cristo Jesús y que permiten derramar su amor en ellos.

       En otras palabras, los elegidos de Dios, los santos y amados de Dios, son aquellos que han realmente creído y confiado en Jesucristo como su Salvador. Son ellos, los creyentes, los que realmente tienen fe en Dios y reconocen la verdad que conduce a la piedad.

       La idea central es esta: el siervo de Dios construye sobre la fe de los creyentes. Tanto él como ellos creen en Dios y han

    entregado sus vidas al Señor Jesucristo. Por tanto, el único propósito de su existencia consta de dos cosas:

    ▬ 1. El siervo de Dios mueve a los creyentes a tener más y más fe en Dios. Los anima a edificar su fe «a incrementarla» a crecer cada vez más en su confianza en Dios y en Cristo. Trabaja día y noche para traer personas a los pies de Cristo y para moverles a confiar en Él. Sabe que la única esperanza que ellos tienen de vencer el pecado y la muerte de este mundo es confiar en Cristo, por tanto, hace todo lo que está a su alcance -trabajando día y noche- para enseñarles a confiar que su muerte y resurrección les librará.

       “Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Jn. 6:28-29).

       “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Ef. 6:16).

       “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay. y que es galardonador de los que le buscan” (He. 11:6).

       “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23).

       “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo. nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” (1 Jn. 5:4-5).

       “Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados” (2 Cr. 20:20).

    ▬ 2. El siervo de Dios mueve a los creyentes a reconocer la verdad, o sea, les impulsa a crecer en el conocimiento de la verdad, aprenderla y ponerla en práctica. Fíjese por qué. Por causa de la piedad. La piedad debe ser el fin, la razón misma por la que debemos aprender la verdad. Debemos vivir vidas piadosas. Dios quiere que su pueblo sea santo, es decir, que sea como Él, que viva como Él vive. Nosotros viviremos con Él eternamente -cara a cara con Él- conformados a su naturaleza santa. Por lo tanto, Dios quiere que vivamos como. Él desde ahora: vivir vidas santas, piadosas y justas. Quiere que mostremos al mundo que Él es real, mostrarle dejando que su santidad se refleje a través de nuestra vida.

       “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1).

       “Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad” (1 Ti. 4:7).

       “Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre” (1 Ti. 6:11).

       “enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:12-13).

       “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He. 12:14).

       “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16).

       “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 P. 3:11).

       (Tito: 1:2-3) Ministros, motivación ▬ Vida eterna ▬ Palabra de Dios: El mensaje del siervo de Dios es la esperanza de vida eterna. ¡Increíble! ¡Demasiado bueno para ser verdad! Sin embargo, es cierto. Hay vida eterna. El glorioso mensaje del siervo de Dios es nada más y nada menos que el mensaje de liberación de la muerte, de vivir para siempre. Note cuatro puntos.

    ▬ 1. En primer lugar, la esperanza de vida eterna ha sido prometida por Dios mismo. Existen dos razones.

    » a. Dios no puede mentir. Dios no puede mentir debido a su naturaleza perfecta. Piense un momento en los siguientes aspectos.

    => La naturaleza de Dios es perfecto amor y el amor no miente. Dios ama con perfección, por tanto, siempre dice la verdad. Él nos ha prometido vida eterna porque nos ama, porque Él es el Dios de amor y verdad; así que recibiremos vida eterna. Viviremos con Él para siempre.

    => La naturaleza de Dios es perfecta moralidad y justicia. La moralidad y la justicia no mienten. Una persona moral y justa dice la verdad. Y piense en lo siguiente: Dios es perfecto, por tanto, es siempre moral y justo. Nunca puede ser inmoral engañando ni ser injusto mintiendo. Así que, recibiremos vida eterna, vivir para siempre tal y como lo ha prometido.

    => La naturaleza de Dios es perfecta verdad. Cuando habla, ha hablado y así será. Su Palabra es exactamente lo que ha hablado. Por tanto, si Dios prometió vida eterna a los que creen, entonces todos los que creen vivirán para siempre.

    » b. Dios dio la promesa de vida eterna antes de la fundación del mundo. La vida eterna fue su único propósito al crear al hombre. Por tanto, al crear al hombre, se propuso que todo aquel que cree en Él que verdaderamente cree en Él- viviría con Él eternamente. Dios no puede mentir, por tanto, lo que prometió antes de la fundación del mundo SERÁ ASÍ. Si verdaderamente creemos en el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, viviremos para siempre.

       “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto” (Dt. 32:4).

       “Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo” (2 S. 7:28).

       “Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad” (Sal. 33:4).

       “El cual hizo los cielos y la tierra, El mar, y todo lo que en ellos hay; Que guarda verdad para siempre” (Sal. 146:6).

       “De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, Y venzas cuando fueres juzgado” (Ro. 3:4).

       “para que, por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” (He. 6:18).

    ▬ 2. En segundo lugar, la esperanza de vida eterna fue dada a conocer en la Palabra de Dios, revelada mediante la predicación. Dios le ha dado al hombre un registro de su promesa, evidencia de vida eterna. ¿Dónde? ¿Dónde puede el hombre encontrar este registro? En la Palabra de Dios y la predicación de la Palabra de Dios. Dios ha dejado registrado para siempre el glorioso mensaje de vida eterna en su Palabra y en la predicación de la misma. Mientras la tierra exista, su Palabra permanecerá y habrá creyentes predicando el glorioso mensaje de vida eterna. Por tanto, si una persona quiere encontrar el registro de vida eterna, no debe ir a los registros de los hombres, sino a la Palabra de Dios y a la predicación de esa Palabra.

       “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios” (1 Jn. 5:10-13).

       “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24).

       “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hch. 10:36).

       “Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús” (2 Co. 4:5).

    ▬ 3. La esperanza de vida eterna ha sido confiada en las manos de Pablo y de todos los creyentes, todos los siervos y ministros de Dios. Note exactamente lo que dice este versículo: la Palabra de Dios y la predicación de la Palabra de Dios le han sido encomendados a los hombres por mandamiento de Dios. La Palabra de Dios y su predicación no son opcionales. Dios manda que nos ocupemos de su Palabra y que la prediquemos -todos los creyentes- todos los siervos y ministros de Dios. Debemos proclamar el mensaje de vida eterna.

       “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20).

       “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

       “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn. 20:21).

       “de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la Palabra de Dios” (Col. 1:25).

       “sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo” (1 Ts. 2:4-5).

       “según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado. Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:11-12).

       “y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).

    ▬ 4. La esperanza de vida eterna ha sido prometida por Dios nuestro Salvador. Es Dios el Padre, así como Cristo, quien nos ama y nos salva. Por tanto, nunca moriremos. Dios nos libra del pecado, la muerte y el juicio venidero. Lo principal que debemos ver aquí es que Dios no es como a veces lo pintan.

    => Dios no está lejos en algún lugar del espacio, despreocupado y desinteresado por el mundo y las pruebas de los hombres. Dios tampoco es estricto y severo, mirando siempre por encima del hombro a los hombres esperando para castigarlos cuando se desvían y hacen algo malo. Dios no es un juez que anda volando lleno de ira y enojado con los hombres. Dios es amor; Dios es nuestro Salvador y desea ardientemente salvarnos, darnos vida eterna.

       “Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lc. 1:47).

       “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad” (1 Ti. 2:3-6).

       “Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen” (1 Ti. 4:10).

       “en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:2-3).

        “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:4-7).

       “al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” (Jud. 25).

       “He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí” (Is. 12:2).

       “Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación” (Is. 25:9).

    3er Titulo: Predicando el evangelio sin esperar recibir recompensa material. Versículo 18. ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que, predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio. (Léase: San Mateo 10:8. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia; ▬ 2ª de Juan 8. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.).

       (Mateo 10:8) Pastores: tercero, ministrar con liberalidad (véase Estudio a fondo 3-Mt. 10:7-8). Siempre hay que recordar dos cosas acerca del poder inusual de los apóstoles.

    ▬ 1. Su poder era un poder recibido. Provenía del Señor mismo. Dios da a su siervo dones y poder para predicar y ministrar conforme a su llamado (1 Co. 12:28ss; Ef. 4: 11-13). Los dones y el poder son de Dios, no del hombre mismo. Los dones y el poder de una persona provienen libremente de Dios; por eso, debe dar con liberalidad todo lo que tiene. Toda la energía y los instrumentos necesarios deben ser volcados en la predicación del evangelio y en el ministerio hacia la gente.

    1. El poder de ellos debía confirmar que Dios ama y cuida al mundo y que el mensaje predicado realmente provenía de Dios (véase nota-Mt. 10: 1).

    Pensamiento. Ministrar a las necesidades de las personas muestra dos cosas.

    ▬ 1) Que Dios ama y cuida a la gente.

    ▬ 2) Que el ministro es un ministro de amor y protección.

       «Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Mt. 20:28).

       «Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también os envío» (Jn. 20:21).

       «Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él» (Hch. 10:38).

       «En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch. 20:35).

       «Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradamos a nosotros mismos» (Ro. 15:1).

       «Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo» (Gá. 6:2).

       ESTUDIO A FONDO 3

       (Mateo 10:7-8) Pastores-ministerio: para los apóstoles había dos áreas principales de servicio: el de la predicación del evangelio y el de ministrar. La predicación se destaca por sí misma como área principal (v. 7). y la ministra: se destaca por sí misma como área principal (v. 8).

       Los apóstoles debían ministra: compartiendo con liberalidad. Cristo les dio con liberalidad autoridad y poder; por eso debían ministrar con liberalidad, sin cobrar pagos especiales por ministerios especiales (note que esto no está referido a la compensación por los ministerios especiales. sino a pagos

    especiales cobrados por ministerios especiales, v.10). Debian compartir el ministerio en cuatro áreas principales.

    ▬ 1. Debian sanar a los enfermos. Muchos tenían necesidades físicas; estaban enfermos. heridos. Con sufrimientos. Algunos no tenían lo suficiente para comer o vestir o lugar donde vivir. Algunos eran débiles y habían perdido la voluntad de luchar. Estaban sin esperanza e indefensos, desalentados y deprimidos. Necesitaban el mensaje del evangelio.

    ▬ 2. Debian limpiar a los leprosos. La lepra era considerada una forma de contaminación; por eso era un símbolo de pecado. Los apóstoles debían limpiar a los leprosos. Debian limpiar a los que tenían auténticas enfermedades. y debían predicar el poder de Cristo para limpiar una vida contaminada por el pecado.

    ▬ 3. Debian resucitar a los muertos. No hay indicios de que los apóstoles resucitaría muertos antes de la resurrección de Cristo. pero los apóstoles fueron usados por Dios para levantar a muchos a la vida espiritual. La Biblia dice que los hombres están «muertos en pecados» Gi. 2:1; véase Estudio a fondo l- He. 9:27). Por eso los discípulos debían predicar el poder de Cristo para levantar a los hombres a vida eterna.

    ▬ 4. Debian echar fuera demonios. La posesión demoniaca significa que una persona está aprisionada por fuerzas del mal. Cuando una persona está poseída por un espíritu malo. ya no tiene el control de su propia vida; está bajo el control de las fuerzas del mal. Los discípulos tenían que predicar el poder de Cristo para librar a los hombres de los espíritus del mal.

       2ª de Juan 8. (v. 8) Cuidado – Creyentes, deber: segundo, tengan cuidado de manera de recibir una plena recompensa. Recuerde: Juan está escribiendo a una querida madre y a sus hijos. La falsa enseñanzas es tan sonante que la unidad familiar necesitaba estar protegida. La familia necesitaba considerar a qué maestros estaba prestando atención. Advierta por qué: a menos que perdieran la recompensa por las buenas obras que ya habían realizado. Los creyentes deben ser recompensados por sus buenas obras, por su trabajo para Cristo. Pero existe el peligro de perder esa recompensa. ¿Qué representa ese peligro? Seguir las falsas enseñanzas. Si seguimos las falsas enseñanzas, entonces perderemos nuestra recompensa.

       Pensamiento 1. No importa cuánto carisma pueda tener un maestro, no importa cuánto nos pueda gustar, no importa cuán persuasivo pueda ser, no debemos escucharlo si niega que el Hijo de Dios, el Señor Jesucristo, ha venido a la tierra como hombre. Si nos desviamos del camino, perderemos nuestra recompensa.

       “Y tuya, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra” (Sal. 62:12).

       “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jer. 17:10).

       “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mt. 16:27).

       “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).

       “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación” (1 P. 1:17).

       “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Ap. 20:12).

       “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Ap. 22:12).

    Semana del 24 al 30 de noviembre 2025

    Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

  • LUNES 24 de NOVIEMBRE. DE 2025. “PELIGROSA SITUACIÓN POR TOMAR MALAS DECISIONES”.

       Lección:  1ª de Samuel 28: 1 al 5. 1. Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Ten entendido que has de salir conmigo a campaña, tú y tus hombres. 2. Y David respondió a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que hará tu siervo. Y Aquis dijo a David: Por tanto, yo te constituiré guarda de mi persona durante toda mi vida. 3. Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos. 4. Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. 5. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. 

       Comentario del contexto de introducción al capítulo 28: Saúl atacado por los filisteos, 28:1, 2. Los filisteos decidieron montar una campaña de gran-des proporciones como nunca antes. Y careciendo de terreno plano para acomodar a tantas tropas, lleva-ron la lucha al norte, al antiguo campo del valle de Jezreel, también llamado Meguido o Esdraelón. Este valle será el sitio de esa última campaña de las naciones (Apoc. 16:16). Se llama en esa porción Armagedón que quiere decir monte de cita. Situado entre los montes de Samaria y Galilea, tiene 40 km. de largo por 20 km. de ancho. Por ser un lugar estratégico siempre ha sido escenario de guerras encarnizadas. Desde los días de Nabucodonosor hasta Napoleón, los ejércitos han acampado allí. Judíos, gentiles, mahometanos, cruzados, franceses y egipcios, persas y drusos, turcos y árabes han cubierto el valle. A la entrada del valle central se ubicaba Jezreel, actualmente llamada Zerim, y así también se llamaba el valle de Jezreel. Muchos acontecimientos bíblicos ocurrieron en este valle y con razón Josefo, el historiador judío, lo llama “la gran llanura”.

    Las fuerzas de los filisteos se congregaron en Afec (29:1) donde habían vencido a Israel unos 90 años antes (ver 4:10, 11). Y luego procedieron a acampar en Sunem (28:4), un pueblo seis km. al norte de Jezreel al pie del monte Moreh que también se llama Hermón pequeño. Había agua allí y lugar abundante para todas las tropas de los filisteos.

    David mientras, se veía en un apuro. Aquis exigía que fuera a la batalla con sus hombres, acompañando al rey de Gat. Hay que ver cuán capciosa es esta respuesta de David. Dice en el v. 2: Sabrás, pues lo que puede hacer tu servidor (esto corresponde al “bien sabes” de Aquis). Aquis lo entiende de la manera que quiere, y le promete una promoción si actúa bien. Sólo se puede especular ahora cuáles habrán sido las intenciones de David, porque su declaración es bastante ambigua. ¿Qué es lo que pensaba hacer David? Quizás ni él mismo sabía. Pero se ve que los filisteos estaban reclutando todo elemento que podría ser útil en esta lucha. Y puesto que la lucha sería muy grande, podría definir de una vez el destino de los filisteos.

    Como se ve Aquis quiere hacerle a David el guarda de su cabeza. Nosotros diríamos guarda espaldas. ¡Cuán distintas son las expresiones idiomáticas en diferentes idiomas! En inglés sería guarda-cuerpo y en el alemán es Leibwachter, guarda de los órganos vitales como vientre o intestinos. Para el hebreo la cabeza sería la parte más importante del cuerpo. Y por lo tanto las bendiciones y la calamidad, el honor como la deshonra, el gozo y la tristeza tantas veces se describen como cayendo sobre la cabeza (ver 4:12 y 25:39).

    (21) Saúl acude a la adivina, 28:3–5. Saúl y el ejército vinieron del sur y acamparon en Jezreel (29:1) al pie del monte Gilboa. De ese monte hubieran podido ver cuán grande era el ejército de los filisteos extendido por el valle. Se atemorizó y procuró consultar a Dios por las tres vías de comunicación conocidas por él: sueños, sacerdotes y profetas. Pero Dios no le contestó (ver el comentario sobre 14:37). El v. 3 comenta que había quitado a los que evocaban a los muertos, pero ahora vuelve a buscar una de estas personas. Las palabras usadas en el v. 3 son Ob que se refiere a la voz hueca que viene de la ultratumba y Yadah que se refiere al adivino o la persona que sabe o se entera de algo por medio de la hechicería. Esta es la persona que supuestamente puede saber el futuro.

       Los consejeros de Saúl localizaron a una adivina en el pueblo de Endor, al norte unos 12 km. y al otro lado del monte de Moreh. Esto representaba para Saúl y sus compañeros un riesgo puesto que los filisteos estaban acampados entre ellos y Endor. Así que van de noche para esconder mejor sus movimientos. La desesperación le motiva a correr cualquier riesgo. Y Saúl le ordena a la mujer que adivine o que averigüe por su espíritu familiar cómo hacer subir al muerto. Se creía que el Seol, o lugar de los muertos, estaría abajo y por lo tanto el muerto tendría que subir (Núm. 16:30; Sal. 63:9; Eze. 31:14; 32:18). Aunque el mundo y existencia de los espíritus no tienen orientación direccional referente al mundo físico, los conceptos tienen que expresarse de manera material para entenderse. Y puesto que los muertos fueron sepultados, se suponía que tendrían que levantarse de abajo.

       Saúl había prohibido la práctica del espiritismo. Ahora se permite lo que él mismo había prohibido. Y jura por Jehovah que la mujer no moriría, comprometiendo a Dios en lo que sería contra o contrario a su voluntad. La ley prohíbe absolutamente evocar a los muertos o entregarse a la adivinación (Lev. 20:27). Saúl bien lo sabía. Por eso su condenación sería mayor (Stg. 3:1). Dice en Lucas 12:47, “Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor y no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes”. Ya hemos visto que parte de ese azote fue la presencia de un espíritu de maldad enviado para afligirle. Veremos directamente que sigue este último azote, la suprema disciplina quitándole la vida.

    Saúl consulta a una espiritista Cap. 28

    La experiencia de Saúl, Samuel y la pitonisa de Endor perturba a muchas personas en estos días que está reviviendo el espiritismo. Pero para mí —dice J. B. Chapman en el Comentario Beacon— hay dos explicaciones que pueden ser satisfactorias: Samuel apareció por especial providencia de Dios, y su aparición fue un juicio sobre el malvado rey y una sorpresa para la pitonisa, cuyas acostumbradas maniobras falsas fueron oscurecidas por esta inesperada intervención divina; o se trató de otra pretensión infundada de la mujer a la cual el perturbado corazón del rey prestó asentimiento. Creo —dice este autor— que nueve de cada diez experiencias del espiritismo pueden ser explicadas sicológicamente, incluyendo la telepatía, y lo que en ellos no es humano es directamente del diablo.

    1er Titulo: El enemigo ofrece honra comprometiendo al hijo de Dios. Versículos 1 y 2. Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Ten entendido que has de salir conmigo a campaña, tú y tus hombres. Y David respondió a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que hará tu siervo. Y Aquis dijo a David: Por tanto, yo te constituiré guarda de mi persona durante toda mi vida.  (Léase: Genesis 3:4 al 6. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió, así como ella. ▬ San Mateo 4:8 y 9. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.).

       Genesis 3:4 al 6: La pareja cede a la tentación de la serpiente, 3:1–13. La serpiente, instrumento externo de tentación, ofrece a la mujer un destino mejor del que Dios había establecido para la pareja. Apela a la satisfacción de las necesidades más básicas del ser humano: sustento, desarrollo ilimitado de sus capacidades y deseo de controlar el destino de sus vidas sin depender de un ser superior (Dios).

       La mujer no cede inicialmente a la tentación, sino después de un proceso de evaluación externa e interna que finalmente la lleva a concluir que el árbol es bueno, atractivo y codiciable. La Biblia repetidamente advierte al hombre del peligro de este proceso mental y emocional hacia el pecado (Mat. 5:27, 28; Stg. 1:14, 15; 1 Jn. 2:16). La mujer come del árbol dando también a su marido quien aparentemente estaba con ella todo el tiempo. El hombre también escoge desobedecer a Dios admitiendo luego su decisión libre y su acción individual (v. 12). El apóstol Pablo responsabiliza a la desobediencia de Adán la entrada del pecado y la muerte en la raza humana (Rom. 5:12–21; 1 Cor. 15:21, 22), admitiendo que la desobediencia de Eva también tiene su consecuencia específica en la mujer (2 Tim. 2:11–15).

       El conocimiento que adquieren el hombre y la mujer los hacen sentir con vergüenza uno del otro, contrario a la relación mutua anterior (2:25) y con temor ante la presencia de Dios. A las preguntas de Dios, el hombre y la mujer intentan eludir su responsabilidad, aunque admiten su acción desobediente.

       San Mateo 4:8 y 9 (4:8-10) Jesucristo, tentación: la tercera tentación de Cristo era probar su deidad entrando en un acuerdo. El diablo tentó a Cristo a probar que era el hijo de Dios mediante un acuerdo.

    ▬ 1. Cristo fue tentado a comprometer su ministerio y su misión. Fue tentado a asegurarse el mundo sin la cruz, sin pagar el precio. Fue tentado a escoger otro camino en vez del camino de Dios: a lograr su propósito con otros medios. Fue atraído a usar los medios equivocados para alcanzar la soberanía universal. Si se inclinaba y adoraba al diablo los reinos del mundo y la lealtad de la gente serían de él.

    ▬ 2. Cristo fue tentado a comprometer su vida y su lealtad. Fue tentado a cambiar de lealtad. Se le ofreció el mundo y el liderazgo soberano del mundo si hacía una sola cosa: adorar al diablo. ¿Qué significa esto? Significa que Cristo fue tentado a permitir que el mundo (el hombre incluido) siga siendo corruptible y moribundo, sin esperanza de vida eterna con Dios. Fue una tentación de dejar que el mundo siga como está y a permitir que el diablo continúe su obra en el mundo a efectos de frustrar el plan eterno de Dios para él.

       Hay dos equivocaciones en el razonamiento que está detrás de esta tentación.

    ▬ 1. El acuerdo con el diablo y el mundo no es el camino de Dios. El camino de Dios consiste en conquistar la corrupción y la muerte de este mundo.

    ▬ 2. Solo Dios debe ser adorado, no el diablo ni el mundo con su poder.

       Si Cristo hubiera cedido a esta tentación, habría fracasado al menos en dos cosas.

    ▬ 1. Se habría asegurado los reinos de este mundo por medio de acuerdos, no por las manos de Dios. Dios le había prometido el mundo y la lealtad de sus ciudadanos, pero ello sería por el camino de la cruz. El camino de Dios era mucho mejor, puesto que los reinos prometidos por Dios serían eternos (véase Estudio a fondo 3-Mt. 19:23-24).

    ▬ 2. Habría cambiado su lealtad a Dios por lealtad al diablo. Habría dejado a Dios en favor de este mundo y su príncipe, Satanás (Ef. 2:2; véanse Estudio a fondo 1–Ap. 12:9).

       «Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?» (Mt. 16:26).

       «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Ro. 12:2).

       «Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado» (2 Ti. 2:3-4).

       «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo» (1 Jn. 2:15-16).

    «Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente» (Tit. 2:11-12).

       Pensamiento 1. Note cuatro lecciones significativas en este punto.

    1) Con frecuencia el creyente es tentado a comprometer tanto su vida como su trabajo o ministerio. El tentador, Satanás, quiere que la persona viva únicamente para el mundo, ignorando a su espíritu que está destinado a vivir eternamente. Quiere la atención, energía y esfuerzo de la persona. Quiere que la persona se pase únicamente a este mundo y a esta vida.

    2) Satanás engaña y miente. Los reinos de este mundo solo son temporales; duran unos pocos años. La vida de una persona y la vida del mundo en sí es breve, tan breve. Todo termina.

    3) Los creyentes no pueden recibir de Satanás lo que Dios prometió darles, es decir, vida eterna (véase nota–Ef. 1:3; cp. 2 P. l:4; 3:8-15).

    4) La tentación tiene que ser resistida inmediatamente. Jesús no vaciló un momento en resistir la tentación.

       Pensamiento 2. Cuando un creyente es tentado una y otra vez, corre dos peligros.

    1) El desaliento. La mera cantidad y fuerza de tentaciones extremas puede desalentar a una persona. Sucumbir a la tentación y pecar puede desalentar a una persona. En efecto, cuanto más grande sea la caída de una persona, más indigna se vuelve más se reprocha a sí misma. Auto compasión, culpa y fracaso siempre producen algún grado de desaliento (cp. l P. 4:12-13).

    2) Excesiva confianza. Cuando un creyente vence la tentación, crece y se fortalece y madura y alcanza mayor confianza. Sin embargo, en esto hay un peligro. Puede comenzar a sentirse suficientemente fuerte y madura para conquistar la tentación. Puede sentirse por encima de la tentación. Tales sentimientos pueden conducir a graves errores.

    1. a) Puede conducir a un comportamiento o a creencias liberales y sueltas. No pasa mucho tiempo y la persona comienza a pensar que todo lo que hace está bien. Se siente tan madura y fuerte que cree poder vencer cualquier tentación. Siente que lo que cree y hace es correcto. Inclusive saca a las Escrituras de su contexto para justificar su conducta impía y liberal.
    2. b) Puede conducir a una conducta y creencias conservadoras y estrechas. No pasa mucho tiempo y la persona comienza a creer que es tan madura y fuerte que puede vencer las tentaciones por sí sola, que lo que cree y hace obligatoriamente será correcto. Vive siguiendo reglas y regulaciones estrictas, juzgándose a sí misma y a todos los demás por las mismas reglas. También usa las Escrituras para justificar su intolerancia y su conducta basada en una mente estrecha.

    2° Titulo: Limpieza profunda al pueblo de toda abominación. Versículo 3. Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos. (Léase: Isaías 1:16. Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo. ▬ Santiago 1:21. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.).

       Isaías 1:16: Las demandas de un Dios santo, 1:10-31. En esta sección el profeta nos presenta el culto de Israel, el servicio a su Dios. Se trata de un culto imponente, real, con “multitud de sacrificios”, oraciones, festividades y asambleas festivas. Sin embargo, Dios desecha tanta vanidad, tanto gasto y dice: Cuando extendáis vuestras manos [en oración], yo esconderé de vosotros mis ojos… ¡Vuestras manos están llenas de sangre! (v. 15). La referencia no es a la sangre de los sacrificios, sino a los hechos de violencia, adulteración y falsedad (vv. 21, 22) perpetrados por los gobernantes (vv. 10, 23); y también por el pueblo mismo, a los cuales el profeta compara con Sodoma y Gomorra, ciudades que han llegado a ser prototipos de violencia y de corrupción (v. 10).

       Pero, ¿cuáles son las demandas del Dios santo? Estas son expuestas en los vv. 16 y 17:

       “Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de mis ojos…”

       La pureza de las motivaciones y de las acciones es la condición para luego saldar la cuenta con Dios. ¿Es que esto es posible? Sí lo es, nos lo muestra Isaías. Es más: El v. 18 expresa el llamado vehemente de Dios a aquellos cuyas manos están manchadas de sangre, roja como la grana o como el carmesí. Tras la purificación de uno mismo, que es la expresión más acendrada de una santa motivación, Dios ofrece la confirmación de tal pureza: “Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos…” (v. 18)

       Sin embargo, el rechazo del llamado y de la oportunidad que da Jehovah tendrá consecuencias trágicas: “Pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada” (1:20; comp. vv. 24 y 25).

       Pero como es característico de Isaías, en esta misma sección, está puesta también la promesa de la redención postrera de Sion, cuando el contenido del derecho y la justicia sea realidad en ella (vv. 25 y 27).

        Santiago 1:21. (1:19-21) Palabra de Dios ▬ Oír: Preparativo número uno, sean prontos para oír la Palabra de Dios. La idea central de estos tres versículos se ve en el versículo 21: recibiendo la Palabra de modo que el alma de una persona sea salva. La tentación más grande del mundo es que una persona ande por la vida haciendo lo que quiere y lo que le place y por ende ignorando, descuidando, y rechazando a Dios. El resultado es la muerte (Stg. l:15). Por consiguiente, si una persona debe ser salva, si debe ser librada de la gran tentación que maldecirá su alma, debe prepararse. Debe ser pronta para oír la Palabra de Dios. Debe asegurarse de que oiga la Palabra de Dios. ¿Cómo puede una persona asegurarse de escuchar la Palabra de Dios? ¿Asegurarse de que pueda recibir la Palabra y salvar su alma? Este pasaje dice que tiene que hacer cinco cosas.

    ▬ 1. Debe ser tarda para hablar. Quiere decir que una persona debe estar dispuesta a escuchar en lugar de expresar sus propias ideas sobre el bien y el mal y sobre cómo una persona es salva. Debe sentarse a escuchar en lugar de aferrarse a sus propias ideas; esa persona debe estar dispuesta a escuchar la Palabra de Dios en vez de insistir en lo que ella piensa.

    ▬ 2. Debe ser tarda para airarse o enojarse. Esto al menos quiere decir dos cosas.

    Una persona no debe reaccionar contra lo que Dios dice sobre la tentación y el pecado ni lo que Dios dice sobre la salvación. Si una persona reacciona contra el plan de salvación de Dios y sigue su propio plan, se está maldiciendo a si misma. Ninguna persona puede ser salva ni vencer la tentación si reacciona con ira contra la Palabra de salvación y justicia de Dios.

    Una persona no debe enojarse ni actuar contra otros con ira. La ira y el enojo perturban y distraen. Una persona enojada no puede centrar sus pensamientos y espíritu en la Palabra de Dios, no lo suficiente para escuchar lo que dice la Palabra. Una persona airada no puede hacer lo que Dios dice; no puede vivir justamente ni recibir la justicia de la salvación de Dios (v. 20).

    ▬ 3. Debe desechar toda inmundicia. La idea es la de quitarse una ropa sucia y echarla a un lado. Una persona debe despojarse de toda cosa sucia y echarla lejos de si. Si disfruta la suciedad y la inmundicia, entonces tendrá la mente puesta en ellas. Su mente no estará clara, no lo suficiente para escuchar la Palabra de Dios. William Barclay señala que el equivalente griego para “inmundicia” (ruparia) se toma de la palabra griega rupos. La palabra se usa en ocasiones para referirse a cera en los oídos (Las epístolas de Santiago y Pedro, p. 66). La idea es descriptiva: Una persona con cera en los oídos no puede escuchar la Palabra de Dios, no de un modo claro. Por ende, debe quitarse la cera de sus oídos o de lo contrario será sordo a la Palabra de Dios.

    ▬ 4. Debe desechar todo resto de malicia, perversidad y maldad. La idea es la siguiente: incluso después de desechar toda la inmundicia, quedará alguna malicia o perversidad que aflorará en nosotros. Por consiguiente, debemos mantenernos alertas a estos alzamientos y apagarlos, y también echarlos a un lado. Debemos estar completamente limpios y puros de toda inmundicia y malicia para escuchar la Palabra de Dios.

    ▬ 5. Debemos recibir la Palabra de Dios con mansedumbre. Debemos ser como un niño ante Dios nuestro Padre, es decir, sentarnos ante Él con mansedumbre como lo hace un niño con su padre. La idea es que debemos ser humildes, discretos, callados y atentos al escuchar la Palabra de Dios. Debemos escuchar pacientemente con un corazón abierto listo para escuchar exactamente lo que dice nuestro Padre.

       La persona que se sienta ante Dios así descubre algo bien maravilloso. Note la palabra “injertado” (emphuton). Quiere decir implantar; nacer dentro de. Cuando una persona escucha y oye la Palabra de Dios, esta se siembra dentro de su corazón y de su vida. Lo que Dios dice en realidad nace en el corazón, y el hombre oye exactamente lo que Dios dice. La Palabra de Dios nace en su corazón y en su vida y el alma de esta persona se salva. Triunfa y vence toda tentación, incluso la terrible tentación de rechazar a Dios y hacer lo que le place y vivir como quiere. Es salvo para vivir eternamente con Dios. Este es el primer preparativo que una persona debe llevar a cabo para soportar la tentación: Debe ser pronta para oír la Palabra de Dios.

       “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno” (Mt. 13:23).

       “Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra” (Lc. 10:39).

       “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hch. 2:41).

       “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hch. 17:11).

       “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1Ts. 2:13).

       “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen” (Mt. 13:16).

       “Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia” (Lc. 8:15).

       “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (Stg. 1:19).

       “El oído que escucha las amonestaciones de la vida, Entre los sabios morará” (Pr. 15:31).

       “El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia” (Pr. 18:15).

       “Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal” (Ec. 5:1).

    3er Titulo: El miedo puede turbar el corazón. versículos 4 y 5. Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera.  (Léase: San Juan 14:1. No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. ▬ 1ª de Juan 4:18. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.).

       San Juan 14:1 (14:1) Creencia – Fe – Liberación: La liberación de los corazones atribulados viene a través de la creencia en Jesucristo, así como también en Dios.

    ▬ 1. “Creen en Dios, crean también en mí. Yo soy la revelación de Dios, el mismo Hijo de Dios. Al creer en mí, al creer que soy el Hijo de Dios, se librarán de la turbación”. (Ver notas, Jn. 14:6; 14:27 para mayor discusión.)

    ▬ 2. “Creen en Dios, crean también en mí. Al continuar creyendo mientras atraviesan la turbación los ayudará a salir de ella. Crean en Dios y Su Hijo librará los turbados corazones de ustedes”. (Jn. 2:24.)

       “Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:15).

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

       “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra. Y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a \ida» (J n. 5:24).

       “Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Jn. 6:28, 29).

       “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Jl. 11:15).

       “Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn. 20:31).

       “Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10:9, 10).

       “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23).

       1ª de Juan 4:18. (4:18) Temor ▬ Falta de temor ▬ Amor: amarse unos a los otros demuestra que Dios nos libera del temor. Este es un excelente versículo sobre el temor y cómo conquistarlo.

    Advierta las cuatro cosas que se dicen.

    ▬ 1. No hay temor en el amor. Si realmente amamos a alguien, no hay necesidad de temerle. De hecho, no le temeremos. Si amamos a la persona, le damos con sacrificio lo mejor de nosotros, entonces hemos hecho todo lo que podemos. Nuestras vidas y lo que hemos hecho están en manos de Dios. Descansaremos seguros de que no podemos hacer más. Una paz, una seguridad, recorrerá nuestra alma. Advierta esto, porque es la promesa de Dios: cuando realmente amamos a alguien, damos realmente en sacrificio todo lo que podemos. Dios nos dará una paz y una seguridad de alma que borrará todo temor. Nuestras almas no conocerán el temor, solo la paz y la seguridad del cuidado de Dios. Esta es la promesa de Dios, incluso si algunas personas reaccionan en nuestra contra y nos persiguen y martirizan. Dios nos dará un sentido tan profundo de su presencia que seremos inundados con paz y seguridad. Esto es lo que Pedro llama “el espíritu de gloria y de Dios” que descansa sobre el creyente cuando éste se ve reprobado.

       “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado” (1 P.4:14).

    ▬ 2. El perfecto amor echa fuera el temor. Advertir esto es crucial, puesto que solo un amor que crece permanentemente será bendecido por Dios. Un creyente no puede amar a una persona y tener sentimientos en contra de ella. Eso no es amor. El verdadero amor es imparcial. Una persona que realmente ama, ama a todo el mundo. No existe tal cosa como un corazón lleno de amor y al mismo tiempo de odio. Ambos son incompatibles. Por lo tanto, el único creyente que conoce la paz y la seguridad de Dios es el creyente que se perfecciona en el amor, el creyente que crece y crece en el amor, realizando y completando su amor.

    ▬ 3. El temor tiene tormento; es decir, piensa y castigo, sufrimiento o pérdida. Una persona siente que algo va a suceder. Dichos sentimientos, por supuesto, ocasionan todo tipo de dificultades y problemas a las personas, en tintos grados. La gente le teme a todo tipo de cosas:

    • al sufrimiento • a la caída económica • al divorcio • al futuro • a la pérdida de salud • a Dios y su juicio • a la pérdida de un ser querido • a la pérdida de un trabajo • a la pérdida de riquezas • a las alturas, la oscuridad, etc.

       El temor causa ansiedad, terror, alarma, miedo y pánico. Ocasiona todo tipo de emociones no placenteras, fobias, neurosis y hasta los desórdenes sicóticos más serios. El tormento del temor es uno de los peores problemas que enfrenta el hombre.

    1. El temor significa que una persona no es perfeccionada en el amor.

    => La persona no está entendiendo (perfeccionando) totalmente el amor y el cuidado de Dios por ella.

    => La persona no está amando a los demás como debiera; no está creciendo cada vez más en amor. Sus ojos están puestos en sí mismo, no en Dios y en los demás, como debiera ser.

       En resumen, el temor solo puede eliminarse con el amor perfecto de Dios. Cuanto más sabemos sobre el amor y el cuidado de Dios y cuanto más amemos a otras personas, el mayor temor es conquistado en nuestras vidas. La razón se ve

    claramente en las promesas de Dios. Dios nos ama tanto que Él se ocupará de nosotros a través de todas las pruebas y tentaciones de la vida, sin importar cuáles sean.

    => No hay necesidad de temer a la gente, de la maldad que nos puedan ocasionar; Dios nos fortalecerá y nos liberará, incluso a través de la muerte.

       “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mi fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Ti. 4:16-18).

       “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Sal. 23:4).

       “Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Sal. 118:6).

       “De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (He. 13:6).

    => No hay necesidad de temerle al juicio. Dios nos libera del juicio.

       “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (Ro. 8:34-35).

    => No hay necesidad de temerle a la oscuridad o a los enemigos de las tinieblas. Dios se ocupará de nosotros.

       “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba” (Sal. 3:3-5).

       “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré” (Sal. 91:15).

       “Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato” (Pr. 3:24).

    =>No hay necesidad de temer la falta de alimento o vestimenta.

       “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, 0 qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:31-33).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Lunes 24 noviembre de 2025

  • DOMINGO 23 DE NOVIEMBRE DE 2025. “FALSA SUMISION A LA VOLUNTAD DE DIOS”.

       LECCIÓN: NÚMEROS 23:25 al 30. 25. Entonces Balac dijo a Balaam: Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas. 26. Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te he dicho que todo lo que Jehová me diga, eso tengo que hacer? 27. Y dijo Balac a Balaam: Te ruego que vengas, te llevaré a otro lugar; por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas. 28. Y Balac llevó a Balaam a la cumbre de Peor, que mira hacia el desierto. 29. Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. 30. Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

       Comentario de los Versículos 25-28. Las últimas palabras de Balaam. – Números 23:25-30. Balak no se detuvo, sin embargo, de hacer otro intento. Al principio, de hecho, exclamó con indignación por estos segundos dichos de Balaam: “No lo maldecirás, ni aun lo bendecirás”. El doble גּם con לא significa “ni – ni”; y la traducción, “si no lo maldices, no lo bendices”, debe rechazarse como insostenible. En su disgusto por el segundo fracaso, no quiso saber nada más de Balaam. Pero cuando volvió a responder que le había dicho desde el principio que no podía hacer nada sino lo que Dios le dijera (cf. Números 22,38), cambió de opinión y resolvió llevar a Balaam a otro lugar con esta esperanza: «Quizás agradará a Dios que me los maldigas desde allí». Clericus observa sobre este pasaje: “Era la opinión de los paganos, que lo que no se obtuvo a través de la primera, segunda o tercera víctima, podría no obstante obtenerse a través de una cuarta;” y aduce pruebas de Suetonius, Curtius, Gellius y otros.

       Verso 29-30

    Lleva al vidente “a la cima de Peor, que mira sobre la faz del desierto” (Jesimon: ver en Números 21:20), y por lo tanto estaba más cerca del campamento de los israelitas. El monte Peor era un pico de la parte norte de las montañas de Abarim junto a la ciudad de Bet-peor, que después perteneció a los rubenitas (Josué 13:20), y frente a la cual acamparon los israelitas en las estepas de Moab (Deuteronomio 3:29; Deuteronomio 4:46). Según Eusebio (Onom. sv Φογώρ), Peor estaba por encima de libias. (es decir, Beth haram), que estaba situada en el valle del Jordán; y según el relato dado bajo Arabot Moab, estaba cerca del Arbot Moab, frente a Jericó, en el camino de libias a Hesbón. Peor estaba a unas siete millas romanas de Hesbón, según el relato de sv Danaba; y Beth-peor (sv Bethphozor) estaba cerca del monte Peor, frente a Jericó, seis millas romanas más alta que libias, es decir, al este de ella.

       Números 23:29-30

    Los sacrificios ofrecidos en preparación para esta nueva transacción fueron los mismos que en los casos anteriores (Números 23:14 y Números 23:1, Números 23:2).

       La falsa sumisión a la voluntad de Dios:  se puede entender como una resistencia subconsciente o un intento de obedecer solo superficialmente, sin una verdadera rendición espiritual. Se manifiesta como una falsa sensación de seguridad, la búsqueda de seguir los propios deseos o la negación de la naturaleza pecaminosa. En contraste, la verdadera sumisión implica rendirse activamente, como lo ejemplificó Jesús, y se caracteriza por la gracia y el poder habilitador de confiar en Él, lo que conduce a una mayor paz y propósito.

    Características de la falsa sumisión

    • Resistencia de la naturaleza pecaminosa: La tendencia natural del ser humano es luchar contra la autoridad de Dios y querer seguir su propia voluntad.
    • Falsa sensación de seguridad: Creer que se está cumpliendo con la voluntad de Dios, cuando en realidad se está viviendo de acuerdo a los propios deseos.
    • Rendición superficial: Aceptar la voluntad de Dios solo en la superficie, pero sin una entrega genuina del corazón y del espíritu.

    Características de la verdadera sumisión

    • Entendimiento y renovación de la mente: Es un proceso de transformación que lleva a «comprobar cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12:2).
    • Rendición activa: Implica presentar las peticiones y oraciones a Dios y, a la vez, someterse activamente a Su voluntad soberana a medida que se manifiesta.
    • Gracia y poder habilitador: La sumisión continua reduce el estrés, da más sentido a la vida y otorga el poder necesario para hacer lo que no se puede hacer por uno mismo.
    • Confianza en Dios: Implica confiar lo suficiente en la bondad, poder y amor de Dios como para dejar atrás la propia voluntad y el egoísmo.
    • Ejemplo de Cristo: Jesús es el ejemplo máximo, quien en Getsemaní dijo: «no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lucas 22:42), a pesar del sufrimiento que esto implicaba.

       Referencias Bíblicas: «Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos. Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.» (2ª Timoteo 3: 8 al 17).

       «Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.» (Ef. 5:21-24).

       «Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.» (Santiago 4:7).

    ¿Por qué es tan difícil someterse a Dios?

       Puede resultar difícil someterse a Dios porque a menudo queremos confiar en nuestro propio entendimiento y tener una sensación de control sobre nuestras vidas.

       La naturaleza humana tiende a buscar la independencia, por lo que nos cuesta renunciar al control, especialmente cuando el plan de Dios no coincide con nuestros deseos o expectativas.

       Proverbios 14:12 nos enseña, “Ante cada persona se extiende un camino que parece correcto, pero el final de ese camino es la muerte y la destrucción.”

       Esto demuestra que nuestro propio entendimiento a veces puede desviarnos, dificultando nuestra plena sumisión a los caminos de Dios. Podemos resistirnos porque no confiamos plenamente en que el plan de Dios sea mejor que el nuestro.

       Otra razón por la que es difícil someterse a Dios es el miedo. Confiar en Dios requiere fe, y a veces tememos que su plan conlleve incomodidad, desafíos o sacrificios.

       El apóstol Pablo advierte a los primeros cristianos en Romanos 8:7, cuando explica: “Así pues, hermanos míos, ¡no le debáis nada a la carne! No tenéis por qué vivir según sus costumbres, así que abandonad su régimen opresivo.”

        Nuestra naturaleza pecaminosa se resiste naturalmente a someterse a la autoridad de Dios porque queremos seguir nuestra propia voluntad, lo que nos lleva a una falsa sensación de seguridad.

       Esta lucha entre nuestros deseos y la voluntad de Dios dificulta la sumisión. Pero es al entregarnos a Él que encontramos la verdadera paz y la libertad.

       TEXTO: «Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas.» (1ª de Samuel 15:20).

        La misión examinada, (Obediencia ▬ desobediencia). 15:10–35. Vemos un poco del mismo corazón de Dios aquí. Le dijo a Samuel que le pesaba haber puesto a Saúl como rey. Algunos traducen “me arrepiento de haber puesto a Saúl como rey”. Es la misma palabra que se usa en el v. 29 y se traduce allí “arrepentirse”. De veras parece ser una contradicción, pero no lo es. En hebreo una palabra puede tener dos o tres significados según el contexto y la forma en que se encuentra el verbo. En este caso la palabra pesar transmite sentimientos de fuerte emoción, sea de compasión por la miseria de otros o de remordimiento por las acciones de uno mismo. A veces hasta quiere decir consolar (en piel o pual en heb.). Por ejemplo, el nombre Nahúm quiere decir consolación. La relación entre estos dos extremos de sentimiento es difícil de ver. Pero evidentemente los hebreos pensaban en la consolación como vinculada con la declaración de sus sentimientos de compasión o de la conmiseración. En este caso será correcto traducir “me pesa” porque el cambio de pensamiento que tuvo Dios se debía al cambio de conducta en Saúl. El capricho del hombre produjo una reacción divina que correspondía a su conducta humana. Y por cuanto Samuel estaba en comunión con Dios y sentía las emociones de Dios, el también lamentaba profunda-mente la desobediencia de Saúl. El verdadero obrero de Dios sabe llorar con profundo sentimiento por el pecado por cuanto le pesa.

       Saúl mientras, venía del Neguev sin reparar en su falta. Pasó por Carmel, lugar 12 km. al sudeste de Hebrón (Jos. 15:55). Allí levantó un monumento (lit. una mano), o sea una columna (la misma palabra en 2 Sam. 18:18). Tales columnas eran algo común para celebrar una hazaña o victoria. Es claro que Saúl viene llegando a Gilgal sin compunción alguna. Saluda a Samuel con la declaración que había hecho cumplidamente la palabra de Dios. Aquí está la gran diferencia entre Saúl y David. Este último pide a Dios que le enseñe sus errores (Sal. 19:12), mientras Saúl es generalmente insensible a los suyos.

    Marque aquí la progresión de su conversación con Samuel. El v. 13 afirma su cumplimiento. El v. 15 adopta su razonamiento.    El v. 20 apoya sus acciones. Tres veces se defiende Saúl en esta su tercera falla. Tres es el número de perfección en la Biblia que significa cabal o completo, especialmente en cuanto a las obras de Dios. Por ejemplo, en Amós 1:3 se lee: “Por tres pecados de Damasco, y por cuatro”, dando a entender de que se había pasado de ser llena su copa de culpabilidad. Tres veces ahora falla Saúl y con este tercer fracaso, se justifica tres veces. Su copa está llena. Samuel le dice que Dios le ha desechado para que no sea más el rey de Israel.

       ¿Cuál fue el pecado de Saúl? La desobediencia es la esencia del pecado (Lutero). Saúl pensaba reemplazar la obediencia con sacrificios. Pero Samuel en el v. 22 (digno de memorizar) le dice que nada puede tomar el lugar de la obediencia (lit. “oír”). El prestar atención en heb. lleva la idea de aguzar o afinar el oído para poder atender y responder. Cuando no existen estos dos elementos hay rebeldía (contumacia o dureza) y hay obstinación (la idea de golpear la mente o embotarla para que no responda).

       Al fin Saúl confiesa su culpabilidad en el v. 24 explicando que él temía al pueblo y accedía a su voz. Dejó de ser el líder y comenzó a ser el seguidor. Quería ser popular más que ser obediente al mandamiento de Dios. Quiere que Samuel le perdone y vuelva con él como si no hubiera pasado nada. Quiere que Samuel le acompañe en su adoración a Dios. Adoración aquí es la palabra postrarse. Saúl estaba dispuesto a postrarse físicamente, pero sería entonces espuria su adoración porque no se había postrado en su corazón. En su desesperación Saúl rasga el manto del viejo profeta y recibe una lección visualizada. El reino sería rasgado, separado de su poder, y dado a otro.

        Como ya vimos en el v. 11, Dios se arrepintió de haberle dado el reino en el sentido de pesarle o hacerle sentir el hecho. Ahora aclara Samuel (v. 29) que Dios no se arrepiente en el sentido de cometer un pecado o tener remordimiento por una falta. Esto es claro por el contexto. Lo que Dios había dicho por medio de su siervo Samuel no se trata de una mentira o un pecado en él. “Sea Dios veraz, aunque todo hombre sea mentiroso” dice Romanos 3:4. No hace falta que Dios cambie en su carácter o se arrepienta de sus hechos. “Realmente, Dios no hará injusticia” (Job 34:12). Su nombre es la Gloria de Israel, palabra que se traduce a veces confianza, perpetuidad o perfección puesto que son conceptos vinculados. Podemos confiar en Aquel que es eterno y su perfección se manifiesta en resplandor de gloria.

    ¿Por qué vuelve Samuel al fin con Saúl? Podemos sugerir dos cosas. En primer lugar, no había por qué desacreditarlo delante del pueblo antes de que Dios manifestara quién sería el hombre “mejor que él”. Hubiera creado un estado de caos como también de desconfianza que sería contraproducente a esa altura. En segundo lugar, Samuel tenía que cumplir con el mandamiento de Dios, terminando con la misión que Saúl había dejado incompleta. Así que volvió con el rey para ejecutar a Agag. Probablemente no es nombre sino título, designación dada a los reyes de los amalequitas como faraón es el título del rey de los egipcios (ver Núm. 24:7). Amán, el enemigo de los judíos, era agagueo (Est. 3:1) y descendiente de esta línea. Ian Thomas en su libro, Si Pererzco, Que Perezca dice: “Herodes era un amalequita, descendiente de Esaú y de la parentela de Amán (p. 23). Si así fuera, se ve con más claridad las terribles consecuencias de haberlo dejado con vida a Agag. Su descendencia sería siempre “enemiga de los judíos” y por consiguiente de Dios. ¡Con razón no lo dejó con vida el profeta Samuel! Si el hombre piensa que sabe más que Dios, ¡cuidado! Aunque no entienda por qué Dios exige ciertas cosas, mejor es obedecerle. Carlos Spurgeon dijo: “La fe y la obediencia se encuentran unidas en un mismo manojo. El que obedece a Dios, confía en Dios; y el que confía en él le obedece.” Daniel Towner escuchó el testimonio de un joven en el año 1887 cuando dijo: “No me siento seguro, pero voy a confiar y voy a obedecer”. Y en base a esa frase Towner y el pastor Juan Sammis compusieron el himno que todavía cantamos cuyo coro dice: “Obedecer y confiar en Jesús, Es la senda marcada, Para andar en la luz”. ¡Oh, la angustia que podríamos evitar si tan solamente supiéramos obedecer a Dios!

    1er Titulo: Solicitando lo contrario a lo que Dios mandó. Versículos 25 y 26. Entonces Balac dijo a Balaam: Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas. Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te he dicho que todo lo que Jehová me diga, eso tengo que hacer? (Léase: Josué 24:9. Después se levantó Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y peleó contra Israel; y envió a llamar a Balaam hijo de Beor, para que os maldijese. ▬ Job 2:9 y 10. Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.).

       Comentario del contexto: 23:25-26 Hasta este punto Balaam había bendecido a Israel y ratificó los temores de Balac: Israel destruiría a sus enemigos y nada podría detener su avance.

       Dios permitió todo esto para mostrar a Su pueblo que el Pacto con Abraham estaba (y está) vigente (Gn. 12:1-3). Él les daría la tierra, descendencia y bendiciones prometidas, porque Dios jamás deja de cumplir sus compromisos.

       Desde el desierto hasta Canaán, (Josué 24:8-13). La aventura de fe que comenzó en Mesopotamia ahora llega a su etapa final que es el establecimiento en una tierra apropiada para llegar a ser el pueblo que Dios tenía en mente desde antes de la creación.

       Hay una alusión a la tierra que Jehovah dio a Esaú (v. 4) lo que presenta a Dios como el dador de la tierra. Es sabido que, entre los edomitas, descendientes de Esaú, y los israelitas hubo siempre tensiones (1 Rey. 11:15, 16). La visión positiva de Edom presentada en esta alusión puede ser una manera de enfatizar que el dador de la tierra a Edom es el mismo que la dio a Israel, y por lo tanto, debe existir una hermandad entre aquellos que han sido beneficiarios de la bondad de Dios y por los lazos que los han unido, aunque están ahora separados (Deut. 23:7).

       El v. 13 es una confirmación de la función de Jehovah en este proceso de recepción de la tierra por parte de los israelitas. Él la entregó sin que ellos la trabajaran, pero para que la trabajen, unas ciudades que no construyeron, pero varias de ellas para reconstruir, y les entregó unas viñas que no plantaron pero que deben preservar.

       En esto consiste la gracia de Dios, en que se recibe un regalo, una vida, una posibilidad, una oportunidad, sin méritos, pero con el fin de reflejar en la nueva vida que se ha sido bendecido, es decir, siendo bendición. Dios es el dador de la tierra por su amor al pueblo escogido. La razón es sencilla: era un elemento fundamental en la vida de cualquier comunidad de la antigüedad. La tierra era el centro alrededor del cual giran muchos problemas y experiencias del pueblo en la historia que relata el libro de Josué: la producción de alimentos, la distribución de la tierra, la repartición de esta a las tribus, las ciudades y aldeas como espacio de vida, los límites, el recurso del agua, las leyes de herencia, la conservación de la tierra, etc. Todo ese espacio es clave para el desarrollo de la vida del pueblo, y este no sería formado a plenitud si no poseía también una tierra. Pero la posee siempre con la condición de que Jehovah sea reconocido como el dador de la tierra y por lo tanto, el dueño de la tierra.

       Hay criterios diferentes para el uso de la tierra, para evitar la acumulación de esta en pocas manos, a diferencia de lo que ocurría entre las naciones que habitaban en Canaán. El pueblo de Israel debe ser una alternativa a este modelo.

       Todo el recuerdo de la acción de Dios en Egipto, y luego en el desierto, desemboca en la problemática del uso de la tierra. Este es un punto de llegada importante en la historia del pueblo.

       Ahora están colocadas las bases para ser fieles a Dios, pero al mismo tiempo, como ya se ha señalado en el capítulo anterior, el pueblo tiene también peligros que afrontar de ahora en adelante.

       La posesión de esta tierra no es el resultado de la imposición de una fuerza militar sobre otra, sino que es la posesión de quienes no poseían. Ahora lo hacen justamente porque han sido destituidos aquellos que no usaron bien la tierra en beneficio de todos, sino con un interés egoísta.

       Este aspecto es importante tenerlo en cuenta para no justificar de manera simplista en la actualidad aquellas naciones que se caracterizan por poseer la tierra que no están usando o que la usan de manera inadecuada como riqueza acumulable.

       El propósito del Creador de la tierra es que la humanidad entera pueda servirse de ella. Por esa razón, cualquier concentración innecesaria de tierra en pocas manos o el mal uso de la tierra o la destrucción de la misma son acciones que están en contravía del propósito divino y por esta razón es importante que el pueblo de Dios incluya dentro de su agenda una reflexión sobre nuestra actitud hacia la tierra como espacio y lugar para la vida.

        El consejo de su esposa y respuesta de Job, 2:9, 10. La esposa de Job también había sufrido mucho: eran sus hijos también quienes habían fallecido y era su esposo el que estaba tan enfermo. Satanás sabía que muchas veces los seres queridos son influyentes en las decisiones que se toman (ver Adán y Eva [Gén. 3] y Abraham y Agar [Gén. 16]: Adán y Abraham se sometieron mientras que Job tambaleó). Entonces, Satanás contó con una aliada en la esposa de Job, quien lo invitó a maldecirlo (v. 9). Con sus palabras quiso decir: “¡Maldice a Dios y déjalo matarte!”. Creía que moriría inmediatamente si blasfemaba contra Dios, y así podría librarse de tanta tribulación y dolor.

       Otra vez se equivocó Satanás en su cálculo. El dicho desesperado de la mujer turbada no logró lo que él quería; al contrario, al escucharlo articulado por su esposa le era un golpe. Su reacción fue enérgica y reprochó severamente a su esposa. Dijo que ella hablaba como una “mujer insensata”, es decir, como una persona con deficiencias morales y espirituales (Isa. 32:6). A pesar de la dureza del reproche, Job lo suavizó: no era una mujer así. Job habló por él mismo y por su mujer al expresar que no sólo el bien, sino el mal, debían recibirlo de parte de Dios. Así que, la fidelidad de Job todavía estaba intacta (v. 10; comp. Gén. 50:20).

       El texto afirma que “Job no pecó con sus labios” (v. 10c). Probablemente significa que “no profirió ninguna queja” (ver Sal. 39:2). No pecó como el Adversario dijo que haría: no maldijo a Dios públicamente. El sufrir no borró la memoria de la gracia de Dios en su vida; sin cuestionamientos, quedaba establecida su integridad. Su devoción a Dios era desinteresada: su relación con Dios no dependía de sus ganancias propias ni de su salud personal. El Adversario había fracasado en su esfuerzo y no aparecería más en el libro.

       No obstante, la afirmación de fe de Job, había una diferencia entre esta afirmación y la anterior (1:21). Con sus labios no dijo nada incorrecto; sin embargo, ¿estaba todo bien en su interior? ¿Hubo pensamientos que no eran tan piadosos? Magistralmente se ha preparado la próxima escena y un cambio del enfoque del libro. El nuevo episodio presentará a Job y a sus amigos en un debate teológico sobre la ley: ¿Es la prosperidad una recompensa por obedecer la ley y el sufrir una retribución por desobedecerla? Satanás no logra que Job blasfeme contra Dios; sin embargo, en el calor del debate contra los amigos por poco lo hace.

    2° Titulo: Desesperado intento por maldecir a Israel. Versículos 27 y 28. Y dijo Balac a Balaam: Te ruego que vengas, te llevaré a otro lugar; por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas. Y Balac llevó a Balaam a la cumbre de Peor, que mira hacia el desierto. (Léase: Romanos 12:14. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.).

       Las iglesias tienen una necesidad externa de amor a los enemigos (12:14–21). De las relaciones y el ministerio en la comunidad, Pablo pasa a las relaciones con personas de afuera, en particular con perseguidores y enemigos de la iglesia. Si bien parece que recurre a la acción opuesta, de compañeros creyentes a perseguidores, esto es en realidad una continuación de la tesis del versículo 9, que muestra la mente transformada del creyente, ya que el sincero amor del creyente se extiende primero a “uno al otro” (v. 10) y luego a los opresores (v. 14).

       Externa: bendigan a los perseguidores (12:14)

       La orden de Pablo “bendigan a quienes los persigan” es una demostración notable de la mente cristiana. “Bendecir” a una persona es invocar bondades divinas sobre ella. En lugar de buscar venganza (que será el tema de los vv. 17–20), lo primero que hacen los santos es pedirle a Dios que bendiga a sus enemigos.

       Es probable que esto se haya tomado de las enseñanzas de Jesús en el Sermón del Monte (Mateo 5:44; Lucas 6:27–28), “Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen”. Esto se demuestra en el grito de Jesús desde la cruz, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Esteban oró de la misma manera (Hechos 7:60): “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. La bendición probablemente incluye tanto las bendiciones espirituales (vv. 17–21) como el favor divino, como se ve en la adición de Pablo “bendigan y no maldigan “. Esto significa pedirle a Dios que derrame sus bendiciones en lugar de invocar sus maldiciones. Estas serían las maldiciones del pacto (Dt 27–28). La bendición probablemente se centra en una oración por la conversión, pero podría incluir algo similar a 1 Timoteo 2:2, pidiendo oración por los funcionarios del gobierno “para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna”.

       Principalmente, esto le pide a Dios que bendiga a los no salvos como prueba de que Dios ama a todos sus hijos, no solo a los que son su pueblo. Este es un mandato radical y contrario a nuestras inclinaciones naturales. Cuando amamos a nuestros enemigos, nos convertimos en una de las herramientas más poderosas para alcanzar a los perdidos. Como dice Pedro: “Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación” (1 Pedro 2:12).

    3er Titulo: Acto profano que muestra lo perverse intención de Balaam. Versículos 29 y 30. Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. (Léase: 1ª de Reyes 12:31 al 33. Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví. Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el, sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado. Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado de su propio corazón; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso. ▬ Salmo 101:3 Y 4. No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí. Corazón perverso se apartará de mí; No conoceré al malvado.).

       23:27-30 Balac ya manifestaba su molestia ante el trabajo del adivino a sueldo. ¿Acaso no lo había contratado porque tenía fama de poder manipular con éxito las fuerzas sobrenaturales? ¿Por qué seguía insistiendo en tener que obedecer las órdenes de este dios en particular y no se limitaba a realizar aquello por lo que se le iba a pagar? A grandes rasgos, en la actitud del rey moabita se bosqueja el fundamento de las creencias paganas. En resumen, ellos pensaban: los dioses, ángeles y demonios existen y deben ser satisfechos por medio de sacrificios. A través de la magia apropiada, es posible moverlos a hacerlo que uno necesita.

       Consecuentemente, Balac llevó a su empleado a un tercer lugar desde donde podría seguir insistiendo hasta lograr el cometido de maldecir a Israel.

       1ª de Reyes 12:31 al 33. Vv. 28–30. Segunda: Contribuyó a que la idolatría se introdujera en Israel. Levantó becerros de oro (probablemente figuras de toros) como los que había visto en Egipto. Hay que recordar que lo había hecho Aarón anteriormente (Exo. 32:4–8).

       Estas imágenes no pretendían sustituir el culto a Jehovah, tan solo tenían el propósito de ayudar en el rompimiento religioso con el sur. Según W. F. Albright, ciertos descubrimientos arqueológicos parecen confirmar que los toros no tenían la mira de ser ídolos representantes de Jehovah, solamente eran pedestales visibles sobre los cuales el Dios invisible se paraba. En otras palabras, nunca era el propósito de Jeroboam ocasionar la idolatría en el norte. No obstante, sus propósitos, a la larga el resultado era otro.

       Con todo, la creación de los dos toros de oro era muy peligrosa, dado el trasfondo del toro en la adoración cananea. Para los cananeos paganos, el toro era un símbolo de la fertilidad. Los demás dioses cananeos eran figuras de la lluvia, el sol y otros integrantes del ciclo natural del año. Esto debió ser una fuerte atracción para un pueblo agrícola como Israel, pues vería en cada imagen una muestra de la fuerza y el vigor que necesitaba (Ose. 8:5, 6; 10:5, 6; 13:2). De todas maneras, es un pecado adorar a Dios por medio de figuras materiales; es una violación de la ley divina (Exo. 20:3, 4). Lo más triste de todo esto es que el rey hace todo esto para complacer al pueblo y con su anuencia (v. 28a).

       Vv. 31a. Tercera: cambió a su antojo los lugares de culto ya establecidos (Gén. 28:10–22; 35:1–15; Amós 7:10). La razón es muy sencilla: para mantener la unidad del reino había que evitar que la gente fuera a Jerusalén, pues el pueblo sería atraído por el gran templo y su culto. El rey conocía bien el poder de la religión para mantener a su pueblo unido, y, al igual que David y Salomón hicieran de Jerusalén su centro religioso, Jeroboam quiso hacer también su centro religioso. Ciertamente, para el deuteronomista el problema principal de Jeroboam no era la creación de los toros de oro, sino su implantación del culto en lugares que no fueran Jerusalén.

       Desde luego, la ubicación de las dos imágenes en Betel y en Dan favorecía el abandono de la única adoración legítima en Jerusalén.

       El problema del rey es que no tomó en cuenta a Dios quien lo había puesto en el trono. No le importó el bien espiritual ni el destino de su gente. Solo quiso satisfacer sus propios intereses y deseos de poder. Su pecado mayor fue el de alejar a su pueblo de Dios. Jeroboam sabía que tenía un reino dividido, y que la unidad del pueblo de Dios giraba alrededor de un pacto. Este pacto decía que era incorrecto tener otro gobierno que no fuera el de la línea de David. Por eso instituye una religión oficial.

       Vv. 31b–33. Cuarta: tomó para sí el oficio de sacerdote, y también lo compartió con gente no indicada. Esto era desobediencia a la ley de Dios que establecía que el ministerio sacerdotal era exclusivo de la tribu de Leví. Es seguro que

    los levitas tuvieron que huir hacia Judá. De este modo el rey, al tomar el poder religioso en sus manos, unió el poder del Estado con el religioso. Y así lograba lo que tanto quería y que quizá copiaba de Egipto: el ser el centro del poder, por encima de su pueblo, el que le había llevado al reino. Por, sobre todo, Jeroboam fue desagradecido hacia Dios, quien le había elevado hasta el trono de Israel. Por esto repetimos que su mayor pecado fue el de apartar a su gente de Dios, sin importarle para nada el bien ni el destino espiritual de la nación. Hasta donde sabemos, este rey sembró la idolatría tan honda en el corazón del pueblo, que este nunca más pudo recuperarse.

       Salmo 101:3 Y 4: SALMO 101: SALMO REAL. DIDACTICO: VOTOS DE UN GOBERNANTE. El Salmo muestra la determinación de un rey de tener un reinado justo y sujeto a la voluntad de Dios. Se cree que era un conjunto de ideales o votos pronunciados por el rey en el acto de su coronación. Bien puede ser del tiempo de David, o de algún otro tiempo en la monarquía. El Salmo presenta un desafío a cualquier gobernante civil hoy, y también es aplicable a cualquier líder, sea civil o de la iglesia.

    1. El carácter del rey, vv. 1–4: ¡Qué grandioso es cuando un líder o gobernante primero vuelve su corazón a Dios para alabarle! Misericordia y juicio son características especiales de Dios; el rey quiere seguir este mismo modelo en el ejercicio de su autoridad; sujeta su propia persona y su administración a las demandas de Dios. El rey tiene que dar atención a los detalles de la integridad. Primero él mismo tiene que andar en integridad, en su propia casa (v. 2c), en sus pensamientos (v. 3a) y en sus juicios morales (v. 3b). Para esto reconoce que necesita la presencia de Dios en su vida. ¿Cuándo vendrás a mí? Algunos piensan que se refiere a la venida del arca a Jerusalén (2 Sam. 6:9), pero es mejor entenderlo como una petición de la presencia y poder de Dios en su vida.

    Cumpliendo los deberes 101:1–8

    Lo que hará el salmista (vv. 1–4).

    Cantará la misericordia y el derecho, v. 1.

    Andará en camino de integridad, v. 2.

    Aborrecerá la obra del corazón perverso, v. 3.

    Lo que no hará el salmista (vv. 5–8).

    Poner los ojos en cosa indigna, vv. 5, 6.

    Habitar en casa del que habla mentira, v. 7.

    Soportar a los que hacen iniquidad, v. 8.

       Los vv. 3 y 4 indican que la integridad de vida implica el rechazo de ciertas cosas, de todo lo que no agrade a Dios. No mirará cosa indigna; uno debe decidir evitar las tentaciones que comprometerán su integridad. El líder también tiene que rechazar aun la ayuda de los que tienen corazón perverso.

    Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

    Domingo 23 de noviembre de 2025

  • SEMANA DEL 17 AL 23 DE NOVIEMBRE “SIRVIENDO CON PRUDENCIA EN LA IGLESIA PARA NO ENTORPECER LA OBRA DEL SEÑOR”.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 9:12 AL 15. 12. Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. 13. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? 14. Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. 15. Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria. 

       Comentario general del contexto Bíblico: (9:12-14). Ministro, derechos: El ministro tiene el derecho de ser la primera persona sustentada por la iglesia. El asunto es comprometedor: Si otros tienen el derecho de recibir sustento de la iglesia, ¿no tiene el ministro primeramente el derecho de sustento? La iglesia de Corinto había reconocido los derechos de otros de recibir sustento, pero trágicamente no habían reconocido ese derecho en Pablo. ¡Imagínese una iglesia descuidándose en sustentar adecuadamente a Pablo! Todo cuanto tenga que decir es una crítica contra la iglesia de Corinto y contra cualquier otra iglesia que no cumpla esta obligación dada por Dios.

    ▬ 1. Ni la iglesia ni el ministro deben abusar de ese sustento (v. 12). Pablo no exigió sustento cuando estuvo en Corinto (inicialmente un ministerio de tres años). Observe que él dice que lo soporta todo; es decir, él soportó hambre y todo tipo de penurias, y la idea es que las sufrió en silencio. No se lo dijo a nadie. ¿Por qué? Porque había algunas personas que se oponían a su ministerio, y lo habrían acusado de preocuparse por asuntos mundanos, o de estar en el ministerio solo por dinero, o de tener motivaciones incorrectas o de un sinnúmero de otras acusaciones falsas. Pablo sencillamente no quería obstaculizar el evangelio de ninguna manera. Sin embargo, la iglesia le falló a Pablo y le falló de un modo lamentable. No se ocupó ni cuidó de él como debió haberlo hecho. ¡Imagínese su sufrimiento por falta de alimentación, ropa apropiada y adecuada, y una vivienda adecuada!

       “Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; más el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza” (Mt. 8:20).

    ▬ 2. La práctica histórica de sustentar a los ministros se debe cumplir rigurosamente: Los ministros siempre han participado del altar. Los ministros que han ministrado cosas sagradas a las personas siempre han vivido del altar o templo, es decir, han recibido sustento porque han proclamado a Dios desde el altar.

    ▬ 3. El Señor mismo ha ordenado que los ministros vivan del evangelio. Esta es la autoridad suprema, el Señor mismo. El Señor exige: Si un hombre predica el evangelio, debe vivir del evangelio.

       “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9, 10).

       “Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante” (Lc. 10:7, 8).

        (9:15).  Ministro, derechos: El ministro tiene el derecho de decidir si recibe salario o no. Pablo tomó la decisión de recibir salario de los corintios. Sencillamente esa fue su estrategia con los corintios. Eso le permitió hacerles frente a sus enemigos y refutar cualquier acusación de predicar por dinero. Él no recibió sustento en otras situaciones (Fil. 4:10s).

       Note dos elementos:

    ▬ 1. Pablo dice claramente que él no ha escrito para avergonzar a los corintios y que lo sustenten. Su propósito ha sido enseñarlos a cómo tratar a sus ministros.

    ▬ 2. Pablo dice que él no quiere que la iglesia comience a sustentarlo, porque él puede gloriarse en su obra por Cristo y por la iglesia. Lo que él quiere decir es que pudo hacerles frente a sus enemigos con confianza porque llevó una vida de abnegación.

       Pensamiento 1. La ley de Cristo es que los ministros sean sustentados por el pueblo de Dios. Sin embargo, en

    ocasiones las circunstancias exigen que los ministros trabajen en trabajos seculares, y es necesario que se reconozcan estas circunstancias cuando se les eleve al Señor en oración y se les juzgue por sus propios méritos.

       “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Ti. 5:17).

       “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe” (He. 13:7).

       “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:25).

       Nota del expositor bíblico: Es necesario que el servicio a Dios en la Iglesia sea transparente, para no ser motivo de tropiezo a los débiles en la fe.

    1er Titulo: Soportando todo por amor al evangelio de Cristo. Versículo 12. Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.  (Léase: Los Hechos 20:35. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. ▬ 2ª a Timoteo 2:10. Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.).

        Los Hechos 20:33-35). Ministros ▬ Apoyo financiero: El cuarto deber es el de trabajar y dar, sin codiciar riquezas

    Note dos puntos contundentes.

    ▬ 1. Pablo no codició riquezas terrenales. No codició plata ni oro ni vestido. En el mundo antiguo, los vestidos costosos eran una señal de riqueza. Muchas personas de la iglesia tenían suficiente y algunos eran ricos. Tenían…

    • dinero • ropas opulentas • propiedades • medios de transporte

       Pero Pablo no codició lo que ellos tenían. Su mente y sus pensamientos no estaban centrados en las cosas terrenales. El dinero, las propiedades, los vestidos, y los más modernos medios de transporte no constituían un atractivo para él.

    Anhelaba algo mucho más importante:

    => el Reino de Dios y su justicia,

    => satisfacer las desesperadas necesidades del mundo,

    => librar a los hombres de la esclavitud del pecado,

    => compartir el evangelio de vida eterna.

       Pensamiento 1. Los ministros y maestros del evangelio deben estar totalmente comprometidos a compartir el evangelio, y un compromiso total incluye, no solo la predicación y la enseñanza verbal, sino esparcir el evangelio apoyando a otros financieramente. (Ver bosquejo y notas, Mt. 19:16-22; 19:23-26 para mayor discusión. Cada creyente necesita estudiar y aplicar a su vida estos dos pasajes, pero en especial los ministros y maestros del evangelio. Cp. 1 S. 12:3-5; 1Ts. 2:5-6; 1Ti. 3:3, 8; 6:10.)

    ▬ 2. Pablo trabajó en el mundo secular. Él era artesano, un fabricante de tiendas de campaña (ver nota, Hch. 18:3). Hay cinco razones por las cuales Pablo trabajaba en el mundo secular, cuatro de las cuales se mencionan en este pasaje.

    1. Para satisfacer sus propias necesidades (v. 34).
    2. Para ayudar a otros que estaban sirviendo junto a él (v. 34).
    3. Para apoyar a los débiles (v. 35).
    4. Para parecerse más a Jesús (v. 35). Este es un refrán de Jesús que no aparece en los evangelios: “Más bienaventurada cosa es dar que recibir”. Por supuesto que Jesús siguió esto último…
    • no codiciando nada de este mundo.
    • dando a otros todo lo que tenía.
    • sacrificando su vida por los demás.

       Pablo quería ser como su Señor, ser conformado a su imagen y por eso trabajaba en el mundo secular cuando era necesario.

    1. Para no ser carga ni a los creyentes ni a las iglesias. Esta razón no se menciona en este pasaje, pero sí en muchos otros (2 Co. 11:9; 1 Ts. 2:9; 2 Ts. 3:8). Pablo quería decir dos cosas con “no ser carga” para ninguno, y estas dos cosas son lecciones muy poderosas para los ministros modernos del evangelio.

       En primer lugar, algunos no creyentes, y tristemente algunos creyentes carnales, estaban acusando a Pablo…

    • de “codiciar” un salario a costa de las iglesias.
    • de buscar confort y comodidad a expensas de los creyentes y las iglesias.
    • de recibir las ofrendas y sustraer de las mismas (2 Co. 1:17-18; 8:20-22. Ver note, pt. 2, 2 Co.12: 13-18).

       Al trabajar en el mundo secular y no aceptar dinero de las iglesias, Pablo podía combatir esas acusaciones y demostrar que eran mentiras. Nótese que también tenía representantes designados por las iglesias para llevar las ofrendas de estas a Jerusalén (ver nota, Hch. 20:4-6).

       Segundo, Pablo quería ser libre e independiente de las iglesias y los creyentes. Él no quería que la congregación creyera que les pertenecía, que tenía que cumplir con su invitación. No quería que le pusieran frenos ni presiones sobre su derecho de ir de un lugar a otro para ministrar y predicar el evangelio según viera la necesidad.

    => No quería ningún tipo de tentación, ninguna cosa que le hiciera sentir que tenía que cumplir con los deseos, antojos y caprichos de la congregación, a menos que realmente provinieran de Dios.

       Pensamiento 1. Tenga en cuenta cuatro aspectos significativos.

    1) Pablo recibió apoyo financiero de algunas iglesias. No siempre tuvo un trabajo secular, no en todas las situaciones. El apreciaba el valor de estar completamente libre de la carga de preocupaciones financieras para poderse dedicar por completo al ministerio. (Ver note, Hch. 18:3 para mayor discusión.)

    2) El ministro del evangelio tiene derecho a recibir salario de las iglesias. De hecho, Cristo enseñó que el ministro debía, sin duda alguna, ser sostenido por la iglesia. (Ver bosquejo y notas, Mt. 10:9-10 para discusión y consulta de las Escrituras. Este es un pasaje importante, un pasaje que todo ministro e iglesia debiera estudiar ya que es una enseñanza de nuestro Señor.)

    3) Hay grandes beneficios al seguir el ejemplo de Pablo en asuntos prácticos. Tener libertad financiera para ministrar según Dios dirija sin la influencia de prejuicio: carnales y caprichos, tiene ventajas, como ya se señaló arriba. Sin embargo, todo ministro debe recordar siempre que hay algunos en cada iglesia genuina que han marchado muy cerca del Señor y así lo han hecho durante años. Dios le ha dado su visión a esa iglesia y les ha dado la comunidad que les rodea. Solo han carecido de una cosa: un ministro lleno del Espíritu que les ayude. El ministro necesita escuchar a estos queridos creyentes incluso cuando él se sostenga a sí mismo.

    4) Cada ministro debe trabajar para que pueda ayudar a los débiles (v. 35). No importa de dónde provengan sus ingresos, él debe dar el ejemplo a otros en cuanto a satisfacer las carencias de los necesitados.

       “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).

       “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).

       “También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).

       (2ª a Timoteo 2:10). Perseverancia -Evangelio: El evangelio nos hace perseverar en todas las cosas. ¿Cómo? Por resultados. Dios ha prometido salvar a las personas mediante el evangelio. Cuando predicamos y enseñamos la salvación en Cristo Jesús

    -salvación con gloria eterna– Dios salva a las personas.

       Esta es la única esperanza para las personas y no podría existir una esperanza mayor. ¡Imagine poder vivir por siempre en gloria eterna! Una vida así está más allá de nuestra imaginación y, no obstante, es precisamente de lo que trata el evangelio. Por lo tanto, no importa cuál sea el costo -no importa cuánto sufrimiento tengamos que soportar_ debemos hacerlo todo por la salvación de las personas. Esta es la idea que Pablo quiere transmitir: El evangelio -la gloriosa verdad de que las personas pueden realmente ser salvos y recibir gloria eterna- impulsaba a Pablo a sufrir todas las cosas. Pablo deseaba que las personas oyeran el evangelio para que pudieran ser salvas. Este debe ser también nuestro propósito y nuestro objetivo en la vida. Nosotros también debemos proclamar el evangelio, sin importar el sufrimiento y el sacrificio. Debemos pagar el precio que sea necesario para ver que las personas escuchen el evangelio, pues esta es la única manera en que las personas pueden ser salvas y recibir gloria eterna.

        “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:25).

       “Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido” (Mr. 10:28).

       “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:33).

        “Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor” (Fil. 1:12-14).

       “Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8).

    2ª Titulo: Sustento ordenado por Dios para los que trabajan en su obra. Versículos 13 y 14. ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. (Léase: San Lucas 10:7. Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. ▬ Gálatas 6:6. El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.).

       San Lucas 10:7: (10:7) Mayordomía-ministro, compensación: en quinto lugar, aceptar la compensación, pero sin buscar lujo. Hay tres asuntos para ser acentuados.

    ▬ 1. «El obrero es digno de su salario››; por eso se le debe compensar su trabajo y se debe cuidar de El (1 Ti. 5:18). Las Escrituras dicen que en realidad el obrero es digno de doble compensación, y que se le debe expresar el aprecio de su trabajo (1ª Ti. 5:17). Nunca nadie debe aprovecharse de Él. Se debe cuidar de él de modo que tenga vivienda, comida y bebida, y cubiertas todas las necesidades de la vida.

       «Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio» (1 Co. 9:14).

       «El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que le instruye» (Gá. 6:6).

       «Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación» (Fil. 4:14).

       «Pues las Escrituras dicen: No pondrás bozal al buey que trilla; y: digno es el obrero de su salario» (1 Ti. 5:18).

       «A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da a todos las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos» (1 Ti. 6:17-18).

    ▬ 2. El obrero debía aceptar la compensación de su trabajo. No debía mostrarse orgulloso ni avergonzado por recibir el pago de su trabajo.

    ▬ 3. Sin embargo, no debía buscar lujo yendo de casa en casa ya de persona en persona procurando más y más de las cosas buenas de la vida. El obrero debía vivir con sencillez, entregándolo todo más allá de sus necesidades-dando todo para satisfacer las necesidades de otros. Procuraría cubrir las necesidades de los hombres y no asegurarse de las cosas de este mundo. Qué contraste de valores: cosas versus personas. Con cuánta frecuencia los hombres dan lugar a una confusión de valores.

       «Si, pues, habéis resucitado con Cristo. buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Col. 3:1-2).

       «Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz» (Rom. 8:5-6).

       «Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubieran estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad››*(He. 11:13-16).

       «Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón» (He. 11:24-26).

       Gálatas 6:6: (6:6) Maestro: ¿De qué manera le hace el bien un creyente a un maestro? Muy simplemente, comunicándose y compartiendo el ministerio del maestro. Esto significa mucho más que solo contribuir con un apoyo financiero. Por supuesto que significa ayuda financiera, pero como se ha dicho, significa mucho más. Advierta que las Escrituras hablan directamente al que aprende, es decir, a un creyente de la iglesia, a la persona a la que se le enseña la Palabra de Dios. El que aprende tiene una responsabilidad con el maestro, así como el maestro tiene una responsabilidad con el que aprende. ¿Cuál es esa responsabilidad? Compartir con el maestro todas las cosas buenas y participar en el ministerio del maestro. El que aprende comparte el ministerio del maestro…

    • Estando presente cuando el maestro enseña.
    • Estando atento y aprendiendo lo que enseña el maestro.
    • Compartiendo y cambiando opiniones acerca de lo que enseña el maestro.
    • Transfiriendo lo que enseña el maestro.
    • Participando con el maestro en todo su ministerio.
    • Apoyando al maestro financieramente.
    • Alentando a otras personas a venir y aprender del maestro.

        Advierta otro punto: La referencia a la “Palabra” significa la Palabra de Dios. Un maestro siempre debe enseñar la Palabra de Dios y la persona que aprende siempre debe estar segura de que está bajo un maestro que enseña la Palabra de Dios.

       “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9-10)

       “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Co. 9:14)

        “Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación” (Fil. 4:14)

       “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la escritura dice: no pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1ª a Timoteo 5.17-18).

    3er Titulo: Sirviendo a Dios con honestidad y limpia conciencia. Versículo 15. Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria.  (Léase: 1ª a los Tesalonicenses 2:9. Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios. ▬ 2ª a Timoteo 4:5. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.).

       (1ª a los Tesalonicenses 2:9). Ministro: El ministro fuerte y verdadero predica y ministra, trabajando día y noche. John Walvoord señala algo significativo: Pablo no tenía una semana de cinco días ni de cuarenta horas. No trabajaba hasta las cuatro o las cinco o hasta que anocheciera y luego tenía el resto del día para sí mismo.

        Pablo era un siervo de Cristo para satisfacer las grandes necesidades del mundo y para alcanzar a los hombres con la gloriosa noticia de que Cristo podía salvarlos de la muerte y darles vida eterna. ¿Cómo podía descansar y relajarse cuando había personas en cada ciudad y comunidad que morían a diario? Por supuesto que necesitaba dormir, al igual que todos los hombres, pero queda claro en las cartas de Pablo que este solo dormía y descansaba lo necesario. No era perezoso ni holgazán cuando se trataba de dormir o de descansar. Y fíjese por qué: porque no quería ser gravoso para ningún hombre. ¿Qué quería decir con esto? Sencillamente lo que Dios dice: que cada ministro y cada creyente tiene la sangre del mundo en sus manos y tendrá que rendir cuentas por llevarles el mensaje, el mensaje de que pueden salvarse de la muerte y recibir vida eterna.

       “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena” (Mt. 7:26).

       “¿No decís vosotros: ¿Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega” (Jn. 4:35-36).

       “Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró” (Jn. 9:37-38).

       “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:1-2).

       “Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Ts. 5:17-18).

       “según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado. Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:11- 12).

       “y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador” (Tit. 1:3).

       “Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes” (Lc. 12:47).

       “Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida” (Ez. 33:8-9).

       (2ª a Timoteo 4:5) Predicación ▬ Ministros: Predicar la Palabra, cumple tu ministerio. Debes “cumplir tu ministerio hasta el máximo”. Tristemente…

    • no todo ministro completa su ministerio
    • no todo ministro lleva su ministerio hasta el máximo
    • no todo ministro hace todo lo que Cristo quiere que él haga.
    • no todo ministro asume cada ministerio que Dios desea para él.
    • no todo ministro lleva hasta el máximo cada ministerio que asume.

       Algunos sí, podemos mirar a nuestro alrededor y ver algunos ministros que sirven fielmente. Alguno no está tan dotado como otros y sirven en lo que los hombres llaman pequeños ministerios, pero lo hacen fielmente y bien. ¿Cómo podemos todos volvernos fieles y cumplir con nuestros ministerios? ¿Cómo podemos llevar nuestros ministerios hasta el máximo? Pablo le dijo a Timoteo que tenía que hacer cuatro cosas para cumplir con su ministerio.

    ▬ 1. El ministro debe ser sobrio en todo. La palabra “sobrio” (nephe) significa calmado y alerta, tener una mente ecuánime, calmada y tranquila; tener una vida y espíritu controlados y disciplinados. Y observe que el ministro debe ser así en todas las cosas: En cuerpo, mente y espíritu, en pensamiento, palabra y conducta. El ministro debe estar alerta, estar siempre calmado, controlado y ser disciplinado sin tener en cuenta el tipo de actividad o conducta.

       “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26:41).

       “Por tanto, velad, acordándoos que, por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hch. 20:31).

       “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga (1 Co. 10:12).

       “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos” (1 Co. 16:13).

       “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Col. 4:2).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

    ▬ 2. El ministro debe “soportar las aflicciones” (kakopatheo). La palabra significa sufrir durezas, problemas, dificultades y maldades. Kenneth Wuest ofrece una excelente discusión acerca de este punto, una discusión que amerita la atención de todo ministro que sienta alguna preocupación por las personas.

       “El verbo [soportar las aflicciones] está en imperativo aoristo. Es una orden tajante que se da con aire militar. Eso era lo que Timoteo necesitaba. Él no estaba fundido en un molde heroico. ¡Cuánto necesitamos esa orden los que estamos en el ministerio de la Palabra en estos tiempos! A veces somos ‘débiles ‘, con miedo de proclamar claramente la verdad y asumir nuestra postura con respecto a las falsas doctrinas por temor al ostracismo de nuestros semejantes, al disgusto eclesiástico de nuestros superiores o a que se nos elimine nuestra entrada financiera. Prefiero caminar a solas con Jesús que estar sin su compañía en medio de la multitud, ¿y usted? Prefiero vivir en una cabaña y comer sencillamente, teniéndolo a Él como cabeza de mi casa y huésped invisible de mi mesa que vivir como la realeza, pero sin Él”.

       “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22)

       “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

       “Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza” (Fil. 2:27).

       “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (Fil. 1:29).

       “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (He. 12:1).

       “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 P. 5:8-9).

    ▬ 3. El ministro debe hacer obra de evangelista. Esto no significa que el ministro debe convertirse en un evangelista itinerante o profesional. Quiere decir que su obra debe ser evangelística, debe buscar ganar almas en todo lo que hace. Debe expresar el amor y el juicio de Dios en todas sus predicaciones, enseñanzas y en todo lo demás que hace. Lo que impulse su ministerio debe ser el reconciliar a las personas con Dios, dar a conocer las gloriosas noticias del amor de Dios y del juicio venidero: Que Dios salva y que juzgará a las personas a través de su Hijo, el Señor Jesucristo.

       “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

       “porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch. 4:20).

       “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Co. 4:13).

    “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” (2 Ti. 1:6-8).

       “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 P. 3:15).

    ▬ 4. El ministro debe cumplir su ministerio, completarlo y llenarlo hasta desbordar. Debe llevar a cabo su ministerio hasta el final, ejecutar a cabalidad todos sus deberes. Una vez más Kenneth Wuest tiene un excelente comentario sobre este punto:

       “Ministerio’ proviene de una palabra griega (diakonia) que habla del trabajo cristiano en general, abarcando todas las modalidades del servicio. Una de las principales tentaciones del pastorado es la holgazanería y el abandono. Pablo vive una vida intensa y tremendamente activa. La palabra ‘dinamismo ‘le caracteriza perfectamente. Como dice el refrán: ‘Es mejor gastarse en la obra del Señor que oxidarse.

       “Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Jn. 4:34).

       “Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Jn. 17:14).

       “Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Jn. 21:17).

       “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabé mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.” (Hch. 20:24).

       “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hch. 20:28).

       “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:12).

       “Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar” (1 Ti. 3:2).

       “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Ti. 4:6-8).

       “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1 P. 5:2).

       “Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis” (Is. 62:6).

       “y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jer. 3:15).

       “Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová” (Jer. 23:4).

    Semana del 17 al 23 de noviembre de 2025

    Amen, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 17 DE NOVIEMBRE DE 2025. “DAVID USANDO MÉTODOS ENGAÑOSOS”.

       Lección: 1ª de Samuel 27: 9 al 12. 9. Y asolaba David el país, y no dejaba con vida hombre ni mujer; y se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba a Aquis. 10. Y decía Aquis: ¿Dónde habéis merodeado hoy? Y David decía: En el Neguev de Judá, y el Neguev de Jerameel, o en el Neguev de los Ceneos. 11. Ni hombre ni mujer dejaba David con vida para que viniesen a Gat; diciendo: No sea que den aviso de nosotros y digan: Esto hizo David. Y esta fue su costumbre todo el tiempo que moró en la tierra de los filisteos. 12. Y Aquis creía a David, y decía: Él se ha hecho abominable a su pueblo de Israel, y será siempre mi siervo.

       Comentario de David combate en el desierto, 1ª de Samuel 27:8–12. El texto nos informa que David y sus hombres se iban lejos de Siclag atacando a las tribus nómadas. Se identifican como de Gesur, gente quizás de Siria que no había sido conquistada en los días de Josué (Jos. 13:2). Los de Gezer eran habitantes antiguos de esta tierra entre los cananeos. Los amalequitas eran los antiguos enemigos de Israel. Ellos fueron los prime-ros en resistirles cuando salieron de Egipto (Exo. 17:8). Descendientes de Esaú (Gén. 36:12), no fueron destruidos por Saúl cuando él tenía que haberlo hecho (1 Sam. 15:8). Todos estos serían acérrimos enemigos de Israel. Así que David no sólo conseguía provisiones y comida para su ejército, sino que también derrotaba a sus enemigos.

       Muy posiblemente estas tribus habrán sido aliadas con los filisteos y por lo tanto no se atrevían a divulgar al rey Aquis la verdad de sus actividades. Más bien le informaban que ellos habían merodeado en

    el Neguev (desierto) de Judá o Jerameel (de la tribu de Judá según 1 Crónicas 2:9; 25–33, o de los que-neos que eran descendientes de Caleb). Todos estos lógicamente serían israelitas de la misma tribu que David. Nunca los hubiera podido atacar a ellos. Pero Aquis le creía (v. 12) y pensaba que David se había hecho hediondo a su propio pueblo, que aseguraba su permanencia y fidelidad a los filisteos.

    Obviamente David practicaba el engaño y la mentira. Y siempre se pregunta si esto se puede justificar. La Biblia no aprueba tales cosas sino solamente las narra. Pero como dice Archer, la obligación de decir solamente la verdad no lleva en sí el compromiso de decir todo, especialmente si al hacerlo las vidas peligrarían. Tenemos que recordar que David vivía en tiempos de guerra y aunque había acordado un pacto de tregua con los filisteos todavía éstos eran enemigos de Israel. Reconocemos muchas fallas en David, pero Dios lo escogió porque era varón conforme a su corazón (Hech. 13:22). Realmente deseaba hacer la voluntad de Dios y se arrepentía de sus pecados cuando se lo señalaban. Vivía en tiempos muy peligrosos y difíciles bajo el Antiguo Pacto de la dispensación de la ley de Moisés. No tenía la luz del NT ni la orientación que ahora tenemos. Y como rey designado para Israel se conducía de manera más gubernamental que individual en su misión de traer la paz y la seguridad a Israel en el nombre de Dios.

    Aquis, el rey filisteo Cap. 27

        Su nombre es recordado por haber dado asilo a David mientras era perseguido por Saúl. David rechazó la posibilidad de radicarse en la ciudad real, una de las grandes ciudades filisteas (1 Sam. 6:17; 7:14; 17:52) llamada Gat por lo cual Aquis otorgó a David y su familia y al séquito que lo acompañaba, la ciudad de Siclag. David se comprometió a ayudarle en la guerra contra Saúl, pero tuvo que abstenerse por presión de los príncipes filisteos (1 Sam. 27:1–12; 28:1, 2; 29). Ya anteriormente David, haciéndose el loco y escribiendo «graffiti» en las puertas de la ciudad, había intentado asilarse en Gat, pero el rey lo rechazó (1 Sam. 21:10–15).

        El pasaje ilustra las tácticas de guerra de los militares de aquel entonces. Aunque los medios contemporáneos son más tecnificados hoy, todavía prevalecen las mismas metas.

       Definición de Engañosos: «Engañosos» es un adjetivo que significa algo falaz, que engaña o que da pie a un engaño. Se utiliza para describir elementos como promesas, cuentas, publicidad o cualquier cosa que induzca a error o confusión. Sinónimos comunes incluyen falaz, fingido, irreal o falso.

    Ejemplos de uso

    Publicidad engañosa: Información que, aunque veraz, puede inducir a error al consumidor y modificar su comportamiento económico. Un ejemplo sería una publicidad que omite detalles importantes para presentar el producto como más ventajoso de lo que es.

    Promesas engañosas: Acuerdos o compromisos que no se cumplen o que ocultan las verdaderas intenciones.

    Cuentas engañosas: Documentos o informes que presentan la información de una manera que oculta la realidad o confunde al lector.

    • Sinónimos • Falaz • Fingido • Irreal • Falsificado • Embustero (referido a personas) • Mentiroso (referido a personas).

       Según la Biblia, lo «engañoso» se refiere a la naturaleza humana que es tortuosa, perversa y que se aleja de la verdad. Este engaño se manifiesta en el corazón (Jeremías 17:9) y en acciones como la mentira, la hipocresía, la calumnia, los planes malvados y la impiedad. La Biblia condena el engaño porque se considera un pecado grave que daña a otros y a la relación con Dios.

       Ejemplos de engaño según la Biblia

       El corazón humano: Es la fuente del engaño. Se describe como más engañoso que cualquier otra cosa, perverso e incapaz de ser conocido por el hombre, solo por Dios.

    • Mentiras y falsedad: Proverbios 12:22 dice que los labios mentirosos son abominación para el Señor.
    • Intenciones malvadas: Proverbios 6:18 menciona «el corazón que maquina planes perversos» como una de las cosas que el Señor aborrece.
    • Hipocresía y falsedad religiosa: Se condena a los que enseñan falsas doctrinas, tienen la conciencia endurecida y usan la hipocresía.
    • Falsa imagen de uno mismo: Se hace referencia a aquellos que se creen religiosos, pero no controlan su lengua y se engañan a sí mismos.

    Consecuencias del engaño

    El engaño aleja de Dios y de una vida justa. Afecta negativamente las relaciones humanas, ya que erosiona la confianza. Los mentirosos, estafadores y otros que practican el engaño no heredarán el reino de Dios.

       Referencias Bíblicas: «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?» (Jer. 17:9).

       «En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.» (Efesios 4:22 al 24).

       «Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.» (2ª Tes. 2: 8 al 12).

    1er Titulo: Bienes mal obtenidos que buscan aprobación. Versículo 9. Y asolaba David el país, y no dejaba con vida hombre ni mujer; y se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba a Aquis.  (Léase: Salmo 62:10. No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis; Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas. ▬ Proverbios 16:8. Mejor es lo poco con justicia Que la muchedumbre de frutos sin derecho.).

       Los bienes mal obtenidos que buscan aprobación divina: son aquellos que se obtienen por medio de pecados como la avaricia o la codicia, y para que sean aprobados, la persona debe buscar el perdón de Dios a través de la confesión, la reparación (restitución) y el cambio de actitud, abandonando los hábitos pecaminosos. El ejemplo clásico se encuentra en el mandamiento de no codiciarás los bienes ajenos, lo que implica no solo desear lo que otros tienen, sino también no obtenerlo de forma injusta.

    ¿Por qué se consideran pecado?

    Avaricia y codicia: Son pecados capitales que implican un deseo desmedido por los bienes materiales, a menudo a costa de otros.

    • Envidia: El deseo de lo que otros tienen puede llevar a acciones deshonestas o dañinas, y también impide alegrarse por el bien del prójimo.
    • Soberbia: Puede llevar a la creencia de que se merece más que otros, justificando la obtención de bienes de manera ilícita.

    ¿Cómo buscar la aprobación de Dios?

    • Arrepentimiento y confesión: Reconocer el pecado y pedir perdón a Dios es el primer paso fundamental.
    • Reparación: Si es posible, se debe devolver o compensar a quienes se ha dañado.
    • Abandono del pecado: Dejar de lado las actitudes y comportamientos que llevaron a la obtención ilícita de los bienes.
    • Cambio de enfoque: Centrarse en la alegría de dar en lugar de en la de recibir, como dice el versículo de Deuteronomio que menciona la alegría que hay en dar más que en recibir.

       La búsqueda de aprobación humana como un fin en sí misma es un error que la Biblia advierte. Ejemplos bíblicos incluyen a Miriam y Aarón, que criticaron a Moisés por celos (Números 12:1-2), y a la madre de Santiago y Juan, que pidió a sus hijos puestos de honor (Mateo 20:21). Los fariseos también fueron cegados por su deseo de recibir honores públicos (Lucas 20:46-47).

       «Números 12:1-2: Miriam y Aarón critican a Moisés por casarse con una mujer cusita, motivados por los celos hacia su autoridad y liderazgo reconocido por Dios».

       «Mateo 20:21: La madre de Santiago y Juan pide a Jesús que sus hijos se sienten a su derecha y a su izquierda en el reino, buscando un reconocimiento de estatus para sus hijos».

       «Lucas 20:46-47: Jesús advierte sobre los escribas y fariseos que aman los saludos respetuosos, los primeros asientos y el honor público, y que por apariencia hacen largas oraciones».

       «Filipenses 3:8: Pablo, en contraste, considera todo como pérdida por el bien de Cristo, buscando la meta del supremo llamamiento de Dios en lugar de la aprobación humana».

       «Romanos 7:15: Pablo describe la lucha interna, donde la carne hace lo que no quiere, demostrando que la aprobación humana no satisface el alma, y la aprobación de Dios debe ser suprema».

       «Efesios 5:16: Insta a aprovechar al máximo el tiempo, ya que los días son malos, sugiriendo que una vida enfocada en la aprobación de los hombres es un desperdicio de tiempo».

    2° Titulo: Apariencia y mentira que Dios desaprueba. Versículos 10 y 11. Y decía Aquis: ¿Dónde habéis merodeado hoy? Y David decía: En el Neguev de Judá, y el Neguev de Jerameel, o en el Neguev de los Ceneos. Ni hombre ni mujer dejaba David con vida para que viniesen a Gat; diciendo: No sea que den aviso de nosotros y digan: Esto hizo David. Y esta fue su costumbre todo el tiempo que moró en la tierra de los filisteos.  (Léase: Éxodo 23:7. De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío. ▬ 2ª a los Corintios 5:12. No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón.).

       Dios desaprueba la hipocresía y la mentira, que son la falsedad de aparentar ser justo por fuera mientras se está lleno de hipocresía y crueldad por dentro. La Biblia condena la mentira y el engaño, considerando que estas acciones contradicen la verdad, el amor de Dios y separan a las personas de él. Por lo tanto, vivir con apariencias engañosas es visto como algo que causa sufrimiento y aleja a la persona de su propia coherencia y de Dios.

       Apariencia

       Falsa justicia: Se condena la hipocresía de parecer justo y santo por fuera, mientras que por dentro se está lleno de falsedad y crueldad. Jesús compara esta actitud con los sepulcros blanqueados, que por fuera son atractivos, pero por dentro están podridos.

    Fuente de sufrimiento: El afán de aparentar causa cansancio, falsedad y un vacío interior, y aleja a la persona de Dios y de los demás.

    Juicio basado en lo externo: La Biblia advierte contra el juicio superficial, ya que Dios ve el corazón y no solo las apariencias externas.

       Mentira

    • Contradicción a la verdad: Mentir es una forma de no querer acoger la verdad y el amor de Dios.
    • Pecado grave: Mentir es uno de los mandamientos que deben obedecerse, y quebrantar este mandamiento va en contra de los principios de la fe.
    • Separación de Dios: Las mentiras (o iniquidades) separan a las personas de Dios.

       Ejemplos bíblicos:

    El pasaje de Salmo 101:7 dice que quien practica el engaño y la mentira no permanecerá en la presencia de Dios.

    Éxodo 23:7 prohíbe dar falso testimonio y desaprobar la acusación falsa contra el inocente.

       (2ª a los Corintios 5:12.) Ministro – Testimonio: El testimonio de un corazón genuino obliga al ministro. A Pablo lo estaban atacando grandemente; algunas personas en la iglesia estaban lanzando un aluvión de acusaciones contra él. Pablo, al igual que todo ministro, había dado sus credenciales y se había recomendado a si mismo cuando comenzó a ministrar en la iglesia. Note dos elementos:

    ▬ 1. Casi todo lo que Pablo le ha dicho hasta ahora a los corintios ha sido concerniente al ministerio, en particular a su propio ministerio personal. Él ha estado explicando el ministerio y demostrando cómo él había obrado con tanta diligencia llevando a cabo el ministerio. Al hablar de sí mismo, había una posibilidad de que algunos volvieran a arremeter contra él y a acusarlo de presumir sobre sí mismo. Cierto, él había estado comunicándoles sobre su papel en el ministerio, pero su propósito no era recomendarse a sí mismo. Según se ha planteado, él confiaba en que todos conocieran bien sus credenciales. Su propósito había sido proporcionarles a los creyentes fieles más municiones para responder a sus críticos. La única manera de resolver la polémica que lo rodeaba era lidiar con ella. Necesitaban hacerle frente y tomar la ofensiva dándole respuesta a sus críticos. Era necesario que resolvieran el asunto, porque la iglesia necesitaba volver al ministerio de salvar y hacer crecer a las personas para Cristo.

    ▬ 2. Aquellos que se oponían a Pablo (el ministro) eran aquellos que se gloriaban en su apariencia y no en su corazón.

    Se enorgullecían de cosas como:

    • Sus ideas noveles. • Sus interpretaciones de las Escrituras. • Sus dones y habilidades. • Sus posiciones de liderazgo. • Su celo y compromiso espiritual. • Su reconocimiento y estima. • Sus tradiciones y raíces religiosas. • Su lealtad a la iglesia. • Sus posesiones.

       Pero note lo siguiente: El corazón de cada uno de ellos no estaba en Cristo, estaba en ellos mismos. No se estaban gloriando en Cristo y en lo que Él había hecho por ellos, sino en el yo y en lo que ellos estaban haciendo. Se sentían como si fueran superiores a otros: más privilegiados, más dotados más aceptos, más inteligentes, más bendecidos, más espirituales Su profesión era falsa, porque no era de corazón.

       “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que, por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda in- mundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad. os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad” (Mt. 23:27, 28).

       “Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, más su corazón está lejos de mi” (Mr. 7:6).

       “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Jn. 7:24).

       “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra” (Tit. 1:16).

    3er Titulo: Propósito del enemigo: esclavizar al hijo de Dios. Versículo 12. Y Aquis creía a David, y decía: Él se ha hecho abominable a su pueblo de Israel, y será siempre mi siervo. (Léase: 1ª a los Corintios 7:23. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. ▬ Gálatas 4:7 al 9. Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo. Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; más ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? ▬ Gálatas 5:1. Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.).

       Estudio sobre las estrategias de Satanás. Si necesita un repaso de lo que las “maquinaciones” son, aquí está un resumen. ¡Que Dios le haga un poderoso guerrero! Él “adiestra [sus] manos para la guerra, y [sus] dedos para la batalla” (Salmo 144:1).

    1. Satanás miente, y es el padre de la mentira.

       “Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira” (Juan 8:44). La primera vez que Satanás aparece en la Biblia en Génesis 3, las primeras palabras de sus labios son de sospecha a la verdad (“¿Conque Dios os ha dicho: ‘No comeréis de ningún árbol del huerto?’”). Y las segundas palabras de sus labios son una mentira sutil (“Ciertamente no moriréis”). Juan dice que Satanás “no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él” (Juan 8:44). Estamos tratando con la esencia de la mentira y el engaño.

    2. Él ciega las mentes de los incrédulos.

       “El dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Corintios 4:4). Así que no solo habla lo que es falso; esconde lo que es verdadero. Él nos impide ver el tesoro del evangelio. Él nos deja ver los hechos, incluso las pruebas, pero no con precisión.

    ▬ 3. Él se disfraza con trajes de luz y justicia.

       En 2 Corintios 11:13-15 Pablo dice que algunas personas se están haciendo pasar por apóstoles y no lo son. Se explica así: “Pues aún Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia”.

       En otras palabras, Satanás tiene sirvientes que profesan verdad suficiente para unirse a la iglesia, y desde el interior enseñar lo que Pablo llama “doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1). Jesús dice que son como lobos con piel de oveja (Mateo 7:15). Hechos 20:30 dice que no perdonan al rebaño, sino que alejan a la gente para destrucción. Sin el don de discernimiento de Dios (Filipenses 1:9), nuestro amor será llevado a la tontería.

       (1ª a los Corintios 7:23) Empleo _ Empleada: Las vocaciones y las condiciones sociales no importan. Nuevamente se hace énfasis en la importancia de este pasaje.

       “Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede” (v. 20).

       Nota: Un creyente cristiano debe saber que puede vivir para Cristo incluso en las condiciones más horribles, las de esclavitud. Este asunto suponía un problema crítico en el cristianismo primitivo, porque había muchísimos conversos que eran esclavos. Su tiempo le pertenecía a su amo, con frecuencia no podían asistir a los servicios y no podían servir a Cristo tanto como querían.

       Las Escrituras lo explican: Sirvan a Cristo desde donde están. Como esclavo, si puedes conseguir tu libertad, consíguela y luego sirve a Cristo cabalmente. Pero mientras tanto, sirve a Cristo desde donde estés. Hay dos razones por las que el esclavo puede servir desde donde esté:

    => Él es ¡iberia del señor.

    => El creyente que es libre y es llamado o salvo es el esclavo de Cristo.

       Por lo tanto, el esclavo es igual a todos los hombres a los ojos del Señor. Y recibirá igual recompensa si es fiel donde esté como esclavo. Puede que no sea libre de asistir a la iglesia y participar en actividades religiosas tanto como otros creyentes. Pero si es fiel a Cristo haciendo las cosas lo mejor que puede y dando el mejor testimonio posible, entonces es tan acepto ante Dios como el miembro más activo de la iglesia. Dios mide la fidelidad de los creyentes hacia Cristo, no hacia ciertos tipos de actividades. Dondequiera que el creyente esté, su estado en la vida, su vocación y condición social en la vida no importan.

       Observe por qué. Los creyentes son comprados con un precio: La sangre del Señor Jesucristo. Por lo tanto, son sus esclavos y sus testigos por todo este mundo. Dondequiera que estén los creyentes, están dando testimonio y predicándole a cada segmento y nivel social de la sociedad. La parte más recóndita de la tierra, no importa cuán esclavizada y empobrecida, se le debe tender la mano y debe tener sus creyentes que puedan dar testimonio de Cristo. Esa es la única manera en que las personas de todo el mundo sabrán de los nuevos cielos y la nueva tierra a donde los creyentes serán exaltados para gobernar y reinar con Jesucristo. Por consiguiente, debe vivir y servir a Cristo en todos los requisitos y deberes que les han sido impuestos por otros mientras sea esclavo en esta tierra. Su día de redención y exaltación se acerca. (Vea la nota, Recompensa _ 1 Co. 3: 13-15 para un mayor análisis.)

       Pensamiento 1. El planteamiento va dirigido a todas las profesiones. Si un esclavo debe servir a Cristo fielmente desde donde esté, otros creyentes deben servir a Cristo fielmente, no importa cuál sea su profesión.

       “Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:5-7).

       “Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:22-24).

        Gálatas 4:7 al 9: Idolatría, Descarriarse: Recuerde su vida anterior. Recuerde lo que era cuando no era creyente, antes de creer en Jesucristo y de haber experimentado la salvación. El incrédulo está caracterizado por dos rasgos significativos.

    ▬ 1. El incrédulo no conoce a Dios. Esto significa que no conoce a Dios en forma personal. El Espíritu de Dios no mora en el incrédulo llenándolo con la plenitud de Dios. El incrédulo no experimenta…

    • la naturaleza divina de Dios (2 P. 1:4) • la vida de Dios • la presencia de Dios • el poder de Dios • la seguridad de Dios • la confianza de Dios • el cuidado de Dios • la confianza de Dios • el amor de Dios

       El incrédulo no cuenta con la experiencia cotidiana de conocer a Dios, de experimentar la presencia, el compañerismo, la comunión, el cuidado y la provisión de Dios, de experimentar la abundancia de la vida con Dios. Y tan trágico como cualquiera de sus falencias, el incrédulo no tiene la seguridad absoluta de vivir por siempre con Dios.

    ▬ 2. El incrédulo sirve a dioses falsos. Incluso antes de su conversión, los gálatas habían sentido su necesidad de Dios. No habían sido ni ateos ni agnósticos. Había sido un pueblo religioso que buscaba ser aceptable ante Dios. Su adoración había sido la adoración de muchos dioses incluyendo a Júpiter (Zeus) y a Mercurio (Hermes). Esto, por supuesto, significaba que habían sido esclavizados por dioses, religión y adoración, rituales y ceremonias, reglas y reglamentaciones paganas, por supersticiones e ídolos.

       Advierta lo que se dice del incrédulo: Sirve a dioses que por naturaleza no son dioses. Por su propia naturaleza, los objetos de la adoración del hombre no son dioses. Cómo podrían serlo, puesto que solo son una creación de la mente del incrédulo. Él puede considerarlos dioses, pero no son más que ideas de su propia mente.

       Pensamiento 1: Lo que las personas adoran más es solo una creación de sus propias mentes. Tienen una idea de Dios, quién es y cómo es, y adoran esa idea. Pocos buscan la revelación de Dios de sí mismo, la revelación de sí en

    Jesucristo. Si los hombres realmente creyeran que Jesucristo es la revelación viva de Dios, entonces lo estudiarían a Él y a su vida y buscarían conocerlo con cada gramo de energía que tuvieran. Pero pocos son los que lo hacen, y esta falla es una clara indicación de que no creen, no realmente.

       El punto es este: Puesto que el incrédulo no cree en Jesucristo, quien vino a revelar a Dios al mundo, entonces todo lo que adore es falso, un dios falso. Es una idea de su imaginación, solo una idea de su mente. Ya sea que un hombre se postre frente a un ídolo o no, está solamente adorando su propia idea, pensamiento, concepto e imaginación.

       “Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado” (Jn. 15:21).

       “Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí” (Jn. 16:3).

       “Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio” (Hch. 17:23).

       “Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad” (2 Ti. 3:7).

       “Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres” (Hch. 17:29).

       “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Ef. 2:12).

       Pensamiento 2: Todo creyente debe recordar de dónde vino antes de llegar a conocer a Dios. Dios ha sido muy misericordioso con todos nosotros. Por lo tanto, nunca debemos olvidar que Jesucristo nos ha librado de nuestros pecados.

       “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad [Dios y sus bendiciones] nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia” (2 P. 1:3).

       (4:9) Conocimiento de Dios: Observe su vida actual. Se le ha dado el más maravilloso privilegio de conocer a Dios, o dicho con mayor precisión, Dios lo conoce. ¡Piense en el glorioso privilegio de conocer a Dios y de ser conocido por Dios mismo!

       Como señala R. A. Cole, cuando una persona acepta a Jesucristo como su Salvador, llega a conocer a Dios personalmente no solo de manera intelectual, sino de una forma mucho más profunda, puesto que en la Biblia “conocer” significa mucho más que solo el conocimiento intelectual. Significa una relación íntima. Por eso es que la Biblia utiliza la palabra “conocer” para expresar la relación íntima entre esposo y esposa: “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón”.

       Sin embargo, advierta un punto crítico: Cuando una persona se aleja y se separa del mundo para conocer a Dios, sucede la cosa más maravillosa: Dios lo acepta y se convierte en su Padre y lo conoce como su hijo o hija. La persona pasa a ser conocida por Dios. Esto es exactamente lo que dicen las Escrituras:

       “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

       Nuevamente, ¡imagine el glorioso privilegio de tal relación preciosa! ¡No solo conocer a Dios como Padre, pero ser conocido por Dios como su hijo o hija!

       “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Is. 43:1).

       “Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él” (1 Co. 8:3). ~

       “A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca” (Jn. 10:3).

       “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Jn. 10:14).

       “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo” (2 Ti. 2:19).

       Pensamiento 1: Los creyentes deben observar constantemente sus vidas actuales, la salvación gloriosa que Dios les ha dado: El privilegio de conocerlo y de ser conocido por Él. Pero advierta: Siempre debemos recordar que no llegamos a conocer a Dios por nuestros propios esfuerzos u obras, ni por hacer lo mejor que podemos y obedecer la ley, por importantes que sean estos factores. Llegamos a conocer a Dios a través de la justificación, esto es, por la fe en Jesucristo y solo por la fe en Él.

       (Gálatas 5:1) Jesucristo, Obra, Libertad espiritual: Estar firmes porque Cristo ha liberado al creyente. Advierta dos puntos.

    ▬ 1. Cuando una persona cree en Jesucristo, es liberada de la ley y de su poder esclavizador. Ya no tiene que preocuparse por si es lo suficientemente bueno o si ha hecho suficientes obras de bien o cumplido con suficientes leyes como para ser aceptable ante Dios. ¿Por qué? Porque Cristo ha cumplido la ley por ella. Cuando Cristo estaba en la tierra no tuvo pecado alguno. Obedeció perfectamente la ley, sin violarla ni siquiera una sola vez. Por lo tanto, Él aseguró la Justicia Ideal y estuvo frente a Dios como el Hombre Perfecto. Pero Cristo hizo otra cosa mucho más maravillosa. No era suficiente asegurar para el hombre la Justicia Ideal. Estaba también el problema de la pena de la ley. Una vez violada la ley, se accionaba la pena, debía ser pagada. Este es el mensaje glorioso de la cruz, de lo que se trata la muerte de Jesucristo. Jesucristo no solo nos aseguró la justicia ideal, Él tomó la pena por transgredir en sí mismo y cargo con ella. Jesucristo cargó con nuestro juicio y castigo por haber quebrado la ley, que era la muerte.

       Si la justicia ya nos ha sido asegurada y el castigo por nuestras transgresiones ha sido pagado, entonces estamos frente a Dios siendo perfectos -absolutamente justos y libres de transgresiones- y aceptables ante Él. ¿Esto significa que todos son aceptados por Dios y cubiertos por la vida y la muerte de Jesucristo? ¡No! Y el motivo se observa fácilmente: No todos aceptan lo que Jesucristo ha hecho por ellos, no todos creen en Jesucristo. Jesucristo nos ha liberado. Somos libres de la esclavitud del pecado y de la muerte forjados por la ley, pero solo si lo creemos. Naturalmente -es sumamente evidente- si no creemos ni aceptamos un don que se nos da gratuitamente, entonces el Dador lo continúa poseyendo. No recibimos el don, por lo tanto, no lo tenemos.

       El punto es este: Cristo ha liberado al creyente de la esclavitud de la ley. Por lo tanto, debemos estar firmes en la libertad que Él nos ha provisto.

    ▬ 2. Los gálatas estaban por enredarse nuevamente en el yugo de la esclavitud. Habían surgido falsos maestros que enseñaban que la obra básica de Cristo fue vivir como un gran ejemplo y traemos las grandes enseñanzas de Dios. Es decir, aceptaban a Jesucristo como al Hijo de Dios, pero no aceptaban el mensaje de salvación por medio de la gracia (la justicia y muerte de Jesucristo). Enseñaban que Jesucristo no había venido a damos un nuevo acercamiento a Dios, sino que vino a agregar nuevas enseñanzas a la ley. Por lo tanto, una persona todavía debía acercarse a Dios…

    • Pasando por el ritual básico de la religión judía (circuncisión, bautismo, ser miembro de la iglesia, etc.).
    • Comprometiéndose a la ley.
    • Observando todos los rituales y ceremonias de la religión judía.

       Por supuesto, todo esto le suena familiar a cada generación, puesto que, si simplemente omitimos la palabra judía, están presentes las tres estipulaciones de tantas enseñanzas, religiones e iglesias de la sociedad.

       Nuevamente, la exhortación es que una persona no se enrede con el hecho de acercarse a Dios por medio de la ley o de las obras, puesto que ninguna persona puede hacer el bien suficiente como para volverse perfecto ante Dios. Nuestra perfección y aceptación ante Dios ya nos ha sido asegurada en Cristo Jesús nuestro Señor. Por ende, estemos firmes en la libertad de Cristo, dado que la única persona que será aceptable ante Dios es la persona que está frente a Dios libre de pecado y condena, una persona que ha sido liberada por el propio Hijo de Dios. (Véase nota, Gá. 4:4-7).

       “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Ro. 8:2-3).

       “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).

       “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gá. 3:13).

       “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gá. 4:4-7).

       “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

       “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 R 3:18).

    Lunes 17 de Noviembre de 2025

    Amen, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 16 DE NOVIEMBRE DE 2025. “INMUTABILIDAD DE DIOS EN TODOS SUS PROPOSITOS”.

       LECCIÓN: NÚMEROS 23:19 al 24. 19. Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? 20. He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla. 21. No ha notado iniquidad en Jacob, Ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, Y júbilo de rey en él. 22. Dios los ha sacado de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo. 23. Porque contra Jacob no hay agüero, Ni adivinación contra Israel. Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! 24. He aquí el pueblo que como león se levantará, Y como león se erguirá; No se echará hasta que devore la presa, Y beba la sangre de los muertos. 

       La inmutabilidad de Dios: significa que su carácter, voluntad y propósitos son eternos e inalterables. Dios no cambia, ni para bien ni para mal, porque es perfecto desde siempre y para siempre. Esta inmutabilidad se manifiesta en que sus propósitos permanecen para siempre, cumpliéndose de forma ineludible, lo que brinda seguridad a los creyentes.

       Características de la inmutabilidad de Dios

    • En su ser y carácter: Dios es inmutable en su esencia, no crece ni mejora, y su santidad, justicia y amor son eternos y sin cambios. Por eso declara: «Yo soy el que soy» (Éxodo 3:14).
    • En sus propósitos: Sus planes no cambian y son cumplidos. Se demuestra que sus propósitos son eternos, y la Biblia indica que no hay variación en sus designios (Salmo 33:11).
    • En sus promesas: Sus promesas son firmes y cumplen con lo que ha declarado. Esto se manifiesta en la fidelidad de Dios hacia su pacto.

    Implicaciones para los creyentes

    • Seguridad y confianza: Saber que Dios es inmutable proporciona seguridad. La salvación, el perdón y el amor de Dios no dependen del desempeño humano, sino del propósito inmutable de Dios.
    • Fiabilidad: Su carácter inalterable hace de Dios un ser totalmente confiable, en quien se puede depositar una fe incondicional.
    • Oración: La inmutabilidad de Dios significa que Él siempre está abierto a recibir nuestras oraciones y peticiones, y nunca se cansa de que acudamos a Él.

        ¿Qué es la inmutabilidad de Dios?: La inmutabilidad de Dios (su cualidad de no cambiar) es claramente enseñada en las Escrituras. Por ejemplo, en Malaquías 3:6 Dios afirma: «Porque yo Jehová no cambio». (Véase también Números 23:19; 1 Samuel 15:29; Isaías 46:9-11; Ezequiel 24:14).

       Santiago 1:17 también enseña la inmutabilidad de Dios: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación». La «sombra de variación» se refiere a nuestra perspectiva sobre el sol: es eclipsada, se desplaza y proyecta su sombra. El sol sale y se oculta, aparece y desaparece cada día; sale de un trópico y entra en otro en ciertas épocas del año. Pero con Dios, quien, espiritualmente hablando, es la luz misma, no hay tinieblas en absoluto; no hay ningún cambio ni nada parecido con Él. Dios es inmutable en su naturaleza, sus perfecciones, sus propósitos, sus promesas y sus dones. Él, siendo santo, no puede desviarse a lo que es malo; ni Él quien es la fuente de luz puede ser la causa de la oscuridad. Dado que toda buena dádiva y todo don perfecto viene de Él, el mal no puede proceder de Él, ni Él puede tentar a nadie (Santiago 1:13). La Biblia es clara en que Dios no cambia su forma de pensar, su voluntad, o su naturaleza.

       Hay varias razones lógicas por las cuales Dios debe ser inmutable, por eso es imposible que Dios cambie. En primer lugar, si algo cambia, debe hacerse en un orden cronológico. Debe haber un momento antes del cambio y un momento después del cambio. Por lo tanto, para que el cambio se lleve a cabo, debe ocurrir dentro de las restricciones del tiempo; sin embargo, Dios es eterno y existe fuera de las limitaciones del tiempo (Salmo 33:11; 41:13; 90:2-4; Juan 17:5; 2 Timoteo 1:9).

       Segundo, la inmutabilidad de Dios es necesaria para su perfección. Si algo cambia, debe cambiar para bien o para mal, porque un cambio que no hace ninguna diferencia no es un cambio. Para que el cambio se realice, o bien se adiciona algo que se necesita, lo cual es un cambio para mejorar, o algo de lo que se necesita se pierde, lo cual es un cambio para empeorar. Pero ya que Dios es perfecto, Él no necesita nada, por lo tanto, Él no puede cambiar para bien. Si Dios fuera a perder algo, Él ya no sería perfecto; luego, Él no puede cambiar para mal.

       En tercer lugar, la inmutabilidad de Dios se relaciona con su omnisciencia. Cuando alguien cambia su forma de pensar, a menudo es porque ha salido a la luz nueva información que no se conocía con anterioridad, o porque las circunstancias han cambiado y requieren una actitud o acción diferente. Ya que Dios es omnisciente, Él no puede aprender algo nuevo que ya no sepa. Por lo tanto, cuando la Biblia habla que Dios se arrepiente, debe entenderse que la circunstancia o situación ha cambiado, no Dios. Cuando en Éxodo 32:14 y 1 Samuel 15:11-29 habla que Dios se arrepiente, está simplemente describiendo un cambio de dispensación y unos tratos externos hacia el hombre.

       Números 23:19 presenta claramente la inmutabilidad de Dios: «Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?» No, Dios no se arrepiente. Estos versículos afirman la doctrina de la inmutabilidad de Dios; Él es inmutable e inalterable. (https://www.gotquestions.org/).

       Comentario general del contexto bíblico: La palabra de Dios digna de confianza (23:18–20): El rey esperaba recibir un mensaje diferente del que acababa de escuchar. Quizás todo el Pentateuco, animando a cada una de las generaciones sucesivas con la garantía que encerraban. Lo que puede parecer increíble debe ser cierto porque lo ha dicho

    Dios. F. B. Meyer solía afirmar que la importancia no estaba en que Abraham creía la promesa, sino en que creía al que hacía la promesa.

       La Biblia está llena de promesas y son nuestras para confiar en ellas y hacerlas propias. Su relevancia no está limitada y no iban exclusivamente destinadas a los personajes bíblicos que las recibieron en primer lugar; son para todos los que confían en el que hace las promesas y aceptan agradecidos lo que él da generosamente: perdón continuo, vida eterna, paz que sobrepasa todo entendimiento, fuerzas renovadas, dirección constante, abundante gracia637 y un destino en el cielo.

    Por último, en la palabra de Dios, Israel recibió órdenes para obedecer (20): “He recibido orden de bendecir; si Él ha bendecido, yo no lo puedo anular”. Balaam no podía escuchar a Dios decir una cosa y luego escoger hacer otra. Era diferente de las maquinaciones y manipulaciones que formaban parte de los negocios habituales del vidente. Si un adivino pagano daba un mensaje inaceptable, quizás intentaba otra táctica para producir un cambio de opinión y recibir una respuesta distinta, o incluso consultar a otro dios para obtener un resultado mejor. Los israelitas no debían tener este concepto de Dios. Él decía las cosas con un propósito (así, que debían creer en sus promesas) y tenían que cumplirlas (debían obedecer sus órdenes).

       Esta segunda profecía desarrolla el tema de la total fiabilidad del Señor. No les había hablado desde un trono celestial distante. Estaba al lado de ellos mientras reflexionaban sobre su viaje hacia un futuro inexplorado.

       La presencia constante de Dios (23:21–24)

       A lo largo de la historia, los creyentes se han regocijado porque sabían que la presencia de Dios estaba con ellos. Los patriarcas eran muy conscientes de esa realidad a lo largo de los avatares de la vida y sus viajes inciertos. José dependió de ella en la prosperidad de la casa egipcia y en la adversidad de la cárcel local. Moisés asumió el liderazgo de la comunidad del desierto porque le sostuvo una y otra vez. Ahora, en las llanuras de Moab, la profecía de Balaam recordaba a estos viajeros la presencia del Señor en su campamento y en su viaje. Con una serie de imágenes gráficas, esta palabra fiable (19) les aseguró que Dios estaría con ellos siempre.

       Su guardián estaba con ellos. “Él no ha observado iniquidad en Jacob, ni ha visto malicia en Israel” (21). Balac quería desesperadamente que el adivino de Mesopotamia viera algo malvado y destructivo en el camino de los peregrinos, pero su Señor soberano estaba con ellos para asegurarse de que no les ocurriera ningún desastre o iniquidad (’āwen), malicia (‘āmāl), “maldad” o “desgracia”, cualquier cosa que deseara un adivino. Sólo Dios podía ver claramente el futuro de Israel y estaba decidido a bendecirles con el éxito en Canaán. Él protegería a su pueblo de los problemas que acechaban al otro lado del Jordán.

       La palabra iniquidad (’āwen) también se puede interpretar como el estado ideal de Israel a ojos de Dios, un pueblo recto y puro. ¿Estaba diciendo Balaam que, al mirar el Señor a su pueblo, no los veía bajo una maldición, sino como la comunidad santa que quería que fueran? Quizás era un desafío para que el pueblo de Dios llegara al estado ideal declarado por Dios. Quienes valoran su presencia reflejarán su santidad. Sin embargo, dado el contexto del libro (la continua desobediencia y fracaso de Israel), quizás el mensaje sea que Israel iba a ser libre “no de faltas morales, sino de desastres materiales”. Su rey estaba con ellos. “Está en él el SEÑOR su Dios, y el júbilo de un rey está en él” (21). Una vez más, el mensaje de Balaam animó a Israel, porque recordaba los grandes acontecimientos del pasado de Israel. En su canto de acción de gracias, los cautivos recién liberados de Egipto habían compartido la seguridad de que Dios reinaba.

       Era una verdad que se repetía a lo largo de su historia, especialmente en tiempos de crisis. Esta convicción acerca del reinado soberano del Señor animó extraordinariamente a las comunidades cristianas primitivas durante los tiempos de cruel persecución. Los pactos o acuerdos políticos que se hicieron en el antiguo Oriente Próximo eran ejecutados y ratificados por reyes, y “como soberano de Israel, el Señor estableció un pacto con él y le otorgó la ley. Pero no era un emperador distante: vivía y reinaba entre ellos”.

       Su conquistador estaba con ellos. El júbilo de un rey representa a los ejércitos de un gobernador que vuelven de la batalla celebrando una victoria rotunda. En el campamento, resuena el clamor emocionado de los soldados triunfantes que se alegran por las buenas nuevas de su victoria. Los cristianos se regocijan porque, aunque el conflicto a menudo sea duro y los problemas sean amenazadores, el júbilo de un rey está en ellos; son “más que vencedores” por medio del Señor que les ama.

       Su redentor estaba con ellos. El clamor victorioso tiene una perspectiva histórica. El pueblo de Dios podía mencionar acontecimientos específicos y verificables en los que Dios había actuado para darles redención. Cuando estaba llegando a su fin el viaje de Israel, un vidente pagano fue testigo del milagro de su inicio: Dios lo saca de Egipto. Un Dios que podía liberar incluso a una gran multitud de cautivos esclavizados de la mano de una oposición persistente es capaz de hacer cualquier cosa por los que confían en él.

       Su favorecedor estaba con ellos. Recibieron fuerzas suyas, era “como los cuernos del búfalo” (22). El temor de Balac de que los israelitas lamerían todo lo que había a su derredor, “como el buey lame la hierba del campo” (22:4), lo experimentarían los enemigos de Israel. Lejos de ser ganado domesticado, serían como un búfalo fuerte y peligroso, o peor, como leona, o un león feroz que no se echará hasta que devore la presa (24). Estas imágenes tan gráficas se repiten en la profecía siguiente (24:9).

       Su protector estaba con ellos. El mensaje asegura a los israelitas que, mientras Dios sea su defensor, no hay agüero contra Jacob ni hay adivinación contra Israel (23).

       Ningún adivino les podía hacer daño bajo la protección soberana de un Dios omnipotente. “Balaam habla de su horrible experiencia. No tiene ninguna carta que jugar contra la bendición de Israel”.

       Esta reflexión acerca del cuidado continuo del Señor llevó a un testimonio jubiloso: “¡Ved lo que ha hecho Dios!” (23). Balaam había sido utilizado de nuevo para declarar una bendición divina en lugar de pronunciar una maldición demoníaca. Balac estaba casi fuera de sí: “¡De ninguna manera los maldigas ni los bendigas!” (25). El vidente confesó de nuevo su total impotencia para hacer o decir cualquier cosa excepto lo que el Señor le ordenaba.

       Balac estaba tan decidido a maldecir a los israelitas, que consideró que merecía la pena probar una vez más. Quizás, si cambiaran de lugar u ofrecieran otra serie de suculentas ofrendas, el Dios de Israel sería influenciado. Pero, ¿cómo podía imaginar este rey pagano que un espacio geográfico diferente y otra colección de animales sacrificados convencerían a Dios para variar su carácter (19a), cambiar de parecer (19b), fallarle a su pueblo (19c), romper su promesa (19d) y retirar su bendición (20)? Sin embargo, Balaam estaba dispuesto a seguir adelante. En lugar de decirle al rey que era un desperdicio de tiempo y de dinero basándose en lo que el Dios de Israel había declarado ya, le dio nuevas indicaciones acerca de los sacrificios necesarios (27–30). ¿El vidente, con su preocupación mercenaria y constante incredulidad, realmente era incapaz de ver por sí mismo las verdades que había comunicado tan persuasivamente? Las lenguas elocuentes no siempre están acompañadas de corazones que creen.

    Texto: «El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones». (Salmo 33:11)

       Comentario del texto: El plan eterno de Dios, vv. 10–12: El salmista alabó a Dios por su poder en la creación; ahora le alaba por su poderoso control de la historia humana. El merece la alabanza porque es Señor, sobre todo. La creación descansa en la palabra divina; la historia descansa en el plan divino. En sus actos en la historia también Dios usa su control de la naturaleza.

    El progreso de alabanza desde la palabra creadora de Dios a la alabanza de su plan en la historia humana es consecuencia de la teología hebrea.

       Permanecerá (v. 11). Los propósitos de Dios se cumplirán; nos da confianza. Los pensamientos de su corazón enfatizan que Dios hace las cosas coherentemente y no va cambiando caprichosamente. Corazón en el AT es el centro del hombre; incluye emociones, pero enfatiza más lo intelectual y lo racional.

        ¡Bienaventurada! (v. 12). ¡Qué privilegio es conocer a este Dios único y todopoderoso y a la vez misericordioso! ¡Qué privilegio es ser escogido por Dios! El NT hace claro que cada creyente es un escogido de Dios.

    1er Título: Dios es justo y veraz en sus juicios. Versículo 19. Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?  (Léase: Salmo 119:137. Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios. ▬ San Juan 3:33. El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz.).

       Comentario del Léase: Salmo 119:137: Sé celoso por su justicia, tsade, vv. 137–144: La palabra justicia (tsedeq 6662) empieza con tsade, así, en esta estrofa, el salmista hace hincapié en la justicia de Dios, que en el AT enfatiza la rectitud de Dios y su acción justa, de acuerdo con su propia rectitud. El salmista muestra el contraste entre la perfecta justicia de Dios y los que olvidan sus palabras; también muestra el contraste entre su propia pequeñez (v. 141) y la maravilla de estar relacionado con Dios tan justo, grande y perfecto. La Palabra de Dios refleja el carácter de él (vv. 137, 138 y 144); esto hace que el salmista siempre reconozca el valor y la autoridad de la Palabra de Dios (vv. 139–141, 142).

       Los incrédulos a menudo piensan que Dios es demasiado severo; el problema es que no entienden su justicia y rectitud. Los cristianos nunca debemos tener miedo de la justicia de Dios, pues sabemos que el Dios de amor nos justificó en Cristo, y lo hizo porque Cristo sufrió el justo castigo por nuestros pecados. A la vez, nuestro crecimiento en Cristo y en su Palabra nos hace más conscientes de la justicia de Dios y de su propósito de santificarnos. Con esta perspectiva el cristiano se identifica con el salmista en esta estrofa.

       El salmista se identifica con Dios y se maravilla ante su justicia y su fidelidad. En el v. 139, no menciona lo que los enemigos le hacen, sino se preocupa porque no toman en cuenta la Palabra de Dios. Toda la estrofa destaca que las cualidades de Dios también caracterizan su Palabra.

       Entender tus testimonios (v. 144) da vida en todo sentido: da gozo (v. 143); renueva la vida física, emocional y espiritual (v. 144). Si creemos esto, tomaremos en serio la necesidad de profundizar en el entendimiento de las Escrituras. “He aquí nuestra necesidad del Espíritu Santo, el señor y dador de la vida, y el guía de todos los que tienen ‘vida’; él nos guiará a toda la verdad. ¡Oh, que nos visite en su gracia en esta buena hora!” (Spurgeon).

       Comentario de San Juan 3:33. (31:32-34) Jesucristo, Apóstol; Vocero de Dios: En cuarto lugar, Jesús fue el único vocero de Dios. Jesús era “de arriba”, de la dimensión del cielo, por lo tanto, había visto y oído la verdad del cielo.

    ▬ 1. Jesús testificó, reveló y proclamó lo que Él había visto y oído. Era el vocero de Dios que reveló el cielo y la verdad del mismo.  Él es el único que puede dar a conocer el cielo a los hombres.

    ▬ 2. La mayoría de los hombres rechaza su testimonio. Advierta la palabra “nadie”, esto simplemente se refiere a la vasta mayoría de los hombres (cp. v. 33 donde algunos pocos reciben sus palabras.) Tantos hombres rechazan las palabras del Señor que podría decirse que “nadie” recibe su mensaje.

    ▬ 3. Algunos pocos hombres sí reciben y afirman el testimonio del Señor (Ver Estudio a fondo 2, Jn. 3:33.)

    ▬ 4. La prueba de que Jesús era el vocero de Dios se manifiesta claramente y sin equivocación.

    => Jesús era enviado por Dios. Él era el Apóstol de Dios

    => Por lo tanto, hablaba las palabras de Dios. Cualquier cosa que dijera era la Palabra de Dios. ¿Cómo podemos estar seguros? Porque Dios lo envió y le dio su Espíritu sin medida.

    » a. Él era el Apóstol de Dios.

       “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Jn. 6:38).

       “Pero yo le conozco, porque de él procedo, y él me envió” (Jn. 7:29).

       “Porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió” (Jn. 8:42).

       “¿Al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: ¿Hijo de Dios soy?” (Jn. 10:36).

       “Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Jn. 17:21).

    » b. Él es el Vocero de Dios.

       “Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla” (Jn. 3:34).

    “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Jn. 6:63).

       “Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn. 6:68).

       “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” (Jn. 7:46).

       “De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte” (Jn. 8:51).

       “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero” (Jn. 12:48).

       “El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” (Jn. 14:24).

       “Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que sali de ti, y han creído que tú me enviaste” (Jn. 17:8).

       “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mr. 13:31).

       “Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?” (Lc. 4:22).

       “Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad” (Lc. 4:32).

        ESTUDIO A FONDO 1

       (San Juan 3:33) Sello, Atestiguar, Afirmar: El sello de un hombre figuraba en un documento para demostrar que él estaba de acuerdo. Lo reconocía como legal, vinculante, válido y auténtico. Un sello garantizaba que el registro era genuino y verdadero. Cuando un hombre recibe el testimonio de Jesús, afirma que Dios es genuino. A la inversa, la única forma en que un hombre puede atestiguar que Dios es verdadero es aceptado el testimonio de Jesús (cp. Jn. 6:27).

    2°TítuLo: Lo que Dios ordeno no se debe alterar. Versículo 20. He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla.  (Léase: Deuteronomio 4:2. No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordene. ▬ Josué 23:14. Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.)

       Comentario de Deuteronomio 4:2. Exhortación a la obediencia, 4:1–3. Esta sección exhortativa empieza con la fórmula:

       Ahora pues, oh Israel, escucha. Esta fórmula sirve para unir la exhortación de Moisés a Israel en los eventos históricos mencionados en los caps. 1–3. Moisés actúa como un maestro de la ley que enseña las cosas que Israel tiene que hacer. Las leyes y los decretos que Jehovah había dado son suficientes para garantizar la posesión de la tierra de la promesa y la existencia de Israel como una nación. La torah de Jehovah no es solamente leyes escritas en tablas de piedras; es una guía necesaria para ayudar a Israel a vivir en Canaán como pueblo de Dios y evitar las prácticas inmorales de los cananeos. Moisés usa tres palabras para describir la totalidad de la torah de Jehovah: leyes o mandatos, decretos y mandamientos. Las tres palabras son prácticamente usadas en Deuteronomio como sinónimos para describir las leyes religiosas, civiles, morales y sociales que iban a regular la vida comunitaria del pueblo del pacto.

       Moisés exhorta al pueblo a que no añada a las palabras de sus enseñanzas. El término palabras (dabar 1697) se usa en Deuteronomio como sinónimo para describir las leyes que Moisés había presentado a Israel. Israel no necesitaba otras leyes. No era necesario añadir o quitar leyes porque Jehovah había dado a Israel todas las leyes necesarias para vivir como pueblo de Dios.

       Israel tiene que obedecer las leyes y los decretos de Jehovah. El resultado de la desobediencia es muerte (v. 3). Moisés presenta la apostasía de Israel en Peor como una ilustración vívida de la consecuencia de la desobediencia. En Peor el pueblo adoró al dios Baal y aquellos que cometieron apostasía fueros destruidos (Núm. 25:1–13). La referencia al Baal de Peor, preservado en un himno usado en el culto y alabanza de Israel (Sal. 106:28), demuestra que Israel había aprendido la consecuencia de la desobediencia. Los israelitas que fueron fieles a Jehovah en el desierto no fueron destruidos; ellos estaban vivos y preparados para entrar en la tierra prometida. Por esta razón, Moisés una vez más exhorta a la nueva generación de israelitas a obedecer las leyes y los decretos de Jehovah. La obediencia de Israel será una señal para las otras naciones. Por medio de la obediencia de Israel las naciones reconocerán la gloria del Dios de Israel y también que Israel es un pueblo sabio e inteligente. Jesús enseñó lo mismo a sus discípulos: Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mat. 5:16).

       Comentario de Josué 23:14: Apertura hacia otros pueblos, 23:14–16. La historia de Israel que inició en este libro, con la intención de poseer la tierra de los cananeos, termina aquí con un reconocimiento de que estos pueblos aún existen. Si bien representan riesgos también son un desafío y una oportunidad al ser incluidos dentro del pueblo de Dios.

       La retórica de la aniquilación de estos pueblos (6:21; 8:22; 11:20) debe ser entendida a la luz de este tema de la apertura a estos pueblos. No se trataba de destruirlos “porque sí”, sino de aniquilar a los poderes que tenían bajo su dominio a estos mismos pueblos. Los casos de Rahab y los gabaonitas quienes fueron incluidos dentro de la comunidad de Jehovah son un indicativo de este propósito.

       Es muy probable que los primeros lectores del libro de Josué vivieron en el siglo VII a. de J.C. Ellos habían sucumbido ante las tentaciones de los otros poderes de la tierra prometida. Este libro apareció como un llamado a restaurarse en la fidelidad a Jehovah, a retornar a su primer amor (23:8).

       La referencia al cumplimiento del pacto por parte del pueblo y el liderazgo del pueblo se basa en la historia (vv. 14–16). El pasado para Israel no era una colección de datos organizados cronológicamente sino un recuerdo vivo de cómo Jehovah no había fallado ni una sola palabra de las cosas buenas que había prometido a su pueblo (comp. 21:45). Pero esta misma referencia tiene una orientación hacia el futuro, porque el pasado no es algo del cual se pudiera vivir como añoranza sino como desafío para el futuro. Por eso es adelante donde las cosas pueden comenzar a cambiar para el pueblo, donde Jehovah «traerá» (v. 15) toda palabra mala incluso hasta la eliminación de la que habían sido objeto las naciones mencionadas anteriormente y que habitaban en Canaán. El pasado desafiando al futuro tiene su clave en la actitud que el pueblo tenga en el presente. Es aquí y ahora cuando de la actitud que se tenga el pueblo puede demostrar que ha valorado eficazmente el pasado y que está labrando correctamente su futuro.

       La frase «Si violáis el pacto» (v. 16) significa que es algo posible en el presente, debido a las tentaciones y peligros mencionados anteriormente. Es en la actualidad cuando la palabra de Jehovah convoca a una decisión a través del consejo de Josué.

    3er Título: Gran amor de Dios por su pueblo fiel. Versículos 21 al 24. No ha notado iniquidad en Jacob, Ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, Y júbilo de rey en él. Dios los ha sacado de Egipto; Tiene fuerzas como de búfalo. Porque contra Jacob no hay agüero, Ni adivinación contra Israel. Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! He aquí el pueblo que como león se levantará, Y como león se erguirá; No se echará hasta que devore la presa, Y beba la sangre de los muertos.  (Léase: Deuteronomio 23:5. Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amaba. ▬ Salmo 101:6. Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.).

       Comentario de Deuteronomio 23:5: Personas excluidas de la congregación, 23:1–8. Las leyes en esta sección introducen una lista de personas a las cuales les estaba prohibido participar en la adoración de la comunidad de Israel. Las leyes limitando la membresía en la asamblea de Jehovah estaban relacionadas con la santidad del pueblo de Dios. Israel era un pueblo santo y esta santidad era manifestada en la adoración que Israel presentaba a Dios. La congregación se refiere a la comunidad de Israel congregada en el templo para adoración. Ninguna persona mutilada físicamente o ninguna persona castrada podía entrar en el templo (v. 1). En las sociedades orientales, muchas personas eran castradas por motivos religiosos. Otros se hacían eunucos para entrar en el servicio del rey. Diversos eunucos servían en la corte de Israel (2 Rey. 8:6; vea la nota de la RVA), pero por cuanto eran castrados, no podían entrar en el templo para participar del culto de Jehovah. El profeta Isaías declara que en la era mesiánica los eunucos serían rehabilitados e incorporados en la adoración de Jehovah (Isa. 56:4, 5).

        También el bastardo estaba excluido de la congregación de Jehovah. Bastardo (heb. mamzezer 4464) se usa aquí y en Zacarías 9:6 para describir los hijos nacidos de matrimonios mixtos y los hijos nacidos de las relaciones incestuosas mencionadas en Levítico 18:6–20 y 20:10–21.

       En el contexto de la ley deuteronómica, una persona que había nacido de una relación incestuosa no podía participar de la congregación reunida en adoración. El mamzer 4464 estaba excluido de la congregación de Jehovah hasta la décima generación. El diez es un número completo y tiene la idea de “jamás”. Esto significa que el mamzer estaba excluido de la congregación para siempre. La severidad del castigo sirve para declarar que Jehovah consideraba estas relaciones ilegítimas una gran abominación.

       Los amonitas y moabitas también estaban excluidos de la congregación de Jehovah. Estas dos naciones eran descendientes de Lot y de la relación incestuosa con sus dos hijas (Gén. 19:30–38). Pero según el texto, el incesto de Lot con sus hijas no era la razón porque los amonitas y los moabitas estaban excluidos de la congregación de Jehovah. Según el texto, los amonitas no demostraron compasión hacia Israel, sino que demostraron una actitud hostil contra los israelitas durante su viaje hacia Canaán. Los moabitas emplearon al falso profeta Balaam, hijo de Beor, para maldecir a los israelitas (Núm. 22:5, 6). Pero Jehovah intervino y cambió la maldición de Balaam en bendición por causa de su amor hacia Israel.

       Por causa de la actitud hostil de estas dos naciones contra los israelitas, los amonitas y los moabitas estaban excluidos de la adoración de Jehovah. Ellos jamás entrarían en el templo para adorar a Jehovah. Dios también prohibía que los israelitas hicieran tratados políticos con ellos.

       La expresión procurarás… la paz ni el bienestar (v. 6) es el lenguaje de los tratados políticos, común en el antiguo Oriente. Israel no podía hacer un tratado de paz o alianza política con los amonitas y los moabitas. La ley que prohibía a los moabitas entrar en el templo no les prohibía ser miembros de la comunidad de Israel. Cuando Rut, la moabita, decidió seguir a su suegra Noemí, ella dijo: “Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios” (Rut 1:16). Rut se casó con Boaz, un prominente ciudadano de Belén y llegó a ser una de los antepasados del rey David (Rut 4:13–22).

       La exclusión de los edomitas y de los egipcios de la congregación de Jehovah no debía ser permanente. Los israelitas no podían rechazar a los edomitas permanentemente porque ellos eran parientes. Los edomitas eran los descendientes de Esaú (Gén. 36:9), el hermano de Jacob, el progenitor de los israelitas. Los egipcios no podían ser excluidos permanentemente, porque los israelitas vivieron como extranjeros (gerim) en su tierra. Aun cuando los egipcios oprimieron a los israelitas por muchos años, Israel tenía que acordarse de que los egipcios fueron generosos con José y su familia, y que durante la hambruna que hubo en Canaán en los días cuando Jacob y su familia vivían en la tierra, los egipcios alimentaron a los israelitas y por su generosidad Israel no pereció. Por lo tanto, los edomitas y los egipcios debían ser excluidos solamente por tres generaciones. Después de la tercera generación, los edomitas y los egipcios podían participar de la congregación de Jehovah.

       Comentario del Salmo 101:6: Principios de integridad y justicia, vv. 5–8: En este párrafo se explica la necesidad de escoger bien a los ayudantes y rechazar a los que pueden traer corrupción e injusticia al reino. Aun cuando parece apoyar su proyecto el líder no debe bajar la guardia contra el chismorreo y la difamación. A menudo un colaborador difama a otro para conseguir su puesto. El buen líder tiene que rechazar este tipo de ayudante; asimismo no le conviene el que es arrogante u orgulloso.

       El v. 6 presenta el lado positivo; el buen líder tiene que rechazar cierto tipo de colaboradores, pero también debe usar sus principios de integridad para escoger a los que van a ayudarle. El líder también es responsable por la integridad de los que escoge como colaboradores.

       El v. 7 de nuevo habla de cuidarse de ciertos peligros. Debe cuidar las influencias que entran en su familia y no debe estar en liga con los que hacen fraude. En nuestro contexto contemporáneo son dos desafíos grandes.

       Por las mañanas (v. 8) alude a la costumbre oriental de convocar la corte por las mañanas (Jer. 21:12). Habla de administrar justicia rápidamente al pueblo, estar disponible para resolver los problemas de la gente.

       El Salmo presenta un modelo del buen liderazgo. Si fue escrito por David, parece que lo vivió bien en la primera parte de su reinado, pero después falló en varios de estos aspectos. Reconociendo esto, todo el AT mira hacia el Mesías que tendrá un reino de verdadera justicia (cf. Apoc. 21:27). No obstante, el Salmo sigue siendo un ideal y un modelo que se debe tomar en serio en nuestro tiempo porque es el tipo de líder que Dios quiere.

    Domingo 16 Noviembre de 2025

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • Semana del 10 al 16 de noviembre de 2005. “LLAMADO A CONTRIBUIR PARA SATISFACER LAS NECESIDADES DE LA OBRA DE DIOS”.

    Lectura Bíblica: 1ª a los Corintios 9:7 al 11. 7. ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? 8. ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? 9. Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. 11. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?

       Comentario general del contexto: (9:4-11). Ministro, derechos: El ministro tiene el derecho de recibir sustento. Pablo reafirma tres derechos que lidian con el sustento financiero de la iglesia al ministro, luego proporciona cinco argumentos de apoyo. La palabra “derecho” (exousia) significa autoridad o facultad en todo este pasaje.

    ▬ 1. El derecho de ser alimentado. El ministro y su familia tienen que comer; por consiguiente, es deber de la iglesia

    proveer alimentos para sus ministros.

    ▬ 2. El derecho de recibir sustento para viajar. Los ministros de la época de Pablo siempre estaban viajando de un lado a otro ministrando a un número de iglesias. Los ministros de todas las generaciones han recibido sustento para gastos de viajes; por consiguiente, es responsabilidad de las iglesias proveer para los gastos de viaje. Observe dos elementos.

    > a. Los apóstoles y otros ministros llevaban a sus familias con ellos en sus viajes ministeriales. Al parecer esto señala que la mayoría estaban casados.

    > b. La referencia a los “hermanos del Señor” constituye un testimonio fuerte a la deidad de Cristo. Sus propios medios hermanos que habían vivido con él día tras día se convirtieron en sus seguidores y ministros después de su resurrección (cp. Mt. 13:55-56).

    ▬ 3. El derecho de recibir ingresos suficientes para que pueda ministrar a tiempo completo (v. 6). Pablo dice que él y Bernabé trabajaban y se ganaban la vida mientras ministraban en Corinto. Pero tenían el derecho de recibir sustento de la iglesia.

    ▬ 4. Los argumentos de apoyo. Note cuán claramente se ilustra y se ve este problema en estos argumentos. La iglesia sin duda alguna es responsable del sustento de sus ministros.

    > a. El derecho del soldado: ¿Qué soldado va a la guerra a sus propias expensas? El ministro es un soldado de Cristo. Él guía al pueblo de Dios en su lucha espiritual. Por consiguiente, deben sustentarlo aquellos a quienes él dirige en la batalla.

    > b. El derecho del agricultor: ¿Qué agricultor planta viña y no come del fruto? El ministro es un agricultor que siembra la semilla de la Palabra de Dios. Él planta y cosecha el fruto para el Señor y para la iglesia. Por consiguiente, la iglesia debe ver que él recoge la cosecha y come del fruto.

    > c. El derecho del que apacienta: ¿Qué pastor apacienta al rebaño y no toma de la leche del rebaño? El ministro es quien apacienta el rebaño de Dios y quien alimenta el rebaño de Dios; por consiguiente, debe ser alimentado y sustentado por el rebaño.

    > d. La ley 0 la Palabra de Dios dice que este derecho le pertenece al ministro. Pablo dice que él no tiene que hablar como un hombre usando ilustraciones humanas para demostrar su tesis. La Palabra de Dios dice lo mismo:

       “Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?” (v. 9; cp. Dt. 25:4).

       Observe la pregunta: “¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?” Sí, Él ha provisto en su Palabra para los bueyes. Los hombres deben alimentar a los bueyes, porque los bueyes sirven a los hombres. Si Dios espera que los hombres se ocupen de las bestias que los sirven, ¿cuánto más espera Él que los hombres se ocupen de los ministros que obran por su bienestar espiritual?

    > e. La conclusión es contundente: Estas cosas están escritas por el bien del pueblo de Dios. El griego es fuerte en su énfasis: Estas cosas se dicen enteramente, con toda certeza, y sin la menor duda por nuestro bien. Por consiguiente, el ministro o predicador del evangelio debe obrar y obrar diligentemente con esperanza, porque Dios recompensará su esperanza. Dios se encargará de que el ministro sea partícipe de su esperanza. Dios se encargará de que el ministro tenga todas las necesidades de la vida cubiertas. (Cp. Mt. 6:24-34.)

    ▬ 5. La pregunta fundamental es directa: ¿El trabajo espiritual merece el salario material? ¿Merece pago ministrarles a las personas las cualidades más altas de la vida?

    Cualidades como proclamar, enseñar, y alentar…

    • salvación y redención
    • vida, tanto abundante como eterna
    • amor, gozo, paz paciencia
    • benignidad, bondad
    • fe, mansedumbre. templanza

       La respuesta es obvia. No cabe duda, porque no hay mayor necesidad que la de ministrarles a las personas en la proclamación y enseñanza de las grandes cualidades que todos los hombres anhelan.

       “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9, 10).

       “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.” (1 Co. 9:14).

       “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye” (Gá. 6:6).

       “Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación” (Fil. 4:14).

       “Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1 Ti.5:18). –

       Nota del Expositor bíblico: Es necesario que todos colaboremos para engrandecer la obra del Señor. Las nuevas generaciones, entendiendo que Su Palabra es eterna, también deben contribuir y bendecir a otros con lo que puedan aportar.

    1er Titulo: Preguntas que exhortan a la Iglesia a suplir las necesidades del siervo de Dios. Versículo 7. ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño?  (Léase: Proverbios 27:18. Quien cuida la higuera comerá su fruto, Y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.; 2ª a Timoteo 2:6. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.).

        Proverbios 27:18: Un análisis del carácter humano, 27:17-22

       Las dos partes del v. 17 se unen por la palabra que se traduce afila (traducido afina en la segunda parte). La interacción entre dos personas puede mejorar a las dos personas. Tal inspiración se refleja en 1 Tesalonicenses 5:11, que dice: … animaos los unos a los otros y edificaos los unos a los otros… Por supuesto, el lado opuesto también tiene razón: “Una manzana podrida pudre a las demás.” Hay que elegir a los amigos con mucha sabiduría (ver 1:10–19).

       El v. 18 subraya que el trabajo es productivo. El obrero que cuida de su higuera como el siervo que atiende a su señor reciben su recompensa (es decir su fruto y la honra). El versículo motiva a creer en el valor del trabajo.

       En el v. 19 la claridad del agua para reflejar la cara (sea el hombre o sea alguna otra cosa) se compara con el corazón, que refleja la verdadera realidad del hombre. Un dicho popular afirma que “se ven caras, pero no corazones”, acentuando lo difícil que es ver el corazón humano. No es así con Dios, quien puede ver sin dificultad el corazón del hombre. En conclusión, el v. 19 enseña que el agua y el corazón no pueden falsificarse.

       En el v. 20, Seol, el lugar donde el hombre va cuando muere, y Abadón, el lugar donde se encuentra la destrucción total, son mencionados como lugares que nunca se llenan (lit. “se satisfacen”; ver 1:12; 5:5; 7:27; 9:18; 15:11, 24; 23:14; 30:16). Por lo tanto, la falta de satisfacción se nota en los ojos del hombre (ver 1 Jn. 2:16). Se subraya la curiosidad del hombre en un sentido positivo o la codicia del hombre en un sentido negativo. Parece que el sentido negativo es paralelo con la primera parte del versículo.

       La primera parte del v. 21 se encuentra en 17:3. La reacción de un hombre a la alabanza humana muestra algo de la persona (ver 27:2). Siempre la alabanza divina es lo que cuenta.

       El v. 22 ilustra la insensatez del insensato (ver 15:2, 4) a través del pisón de un mortero, donde se muele el grano. “Contra viento y marea”, el insensato va a mantenerse insensato.

       Comentario de 2ª Timoteo (2:6) Labrador ▬ Creyente: El cuarto cuadro es el de un labrador, un labrador que en verdad trabaja. la palabra “trabajar” (kopiao) se refiere a un trabajo diligente, difícil, agotador. Es la imagen de un labrador que trabaja hasta el cansancio, hasta estar tan cansado que no puede dar un paso más.

       Fíjese en el punto más significativo: Es el labrador diligente que trabaja arduamente -el que trabaja hasta el agotamiento- el que será el primero en participar de los frutos. El labrador perezoso…

    • es el último en recibir la recompensa de su cosecha y de los frutos.
    • nunca logra una cosecha completa y nunca recibe la recompensa de una cosecha completa.

       La razón es que el labrador perezoso o siembra menos semillas o siembra mucho después de cuando debiera. Note cuál es la idea central: El labrador diligente será el primero en ser recompensado. Será el primero en participar de los frutos de la cosecha.

       Esto también se cumple con los creyentes cristianos. El creyente diligente será el primero en ser recompensado por Dios, o sea, Dios le dará la mayor recompensa. Oliver Greene dice:

       “Muchos cristianos piensan que todos recibiremos las recompensas por igual en aquel día cuando el Juez justo recompensará a sus siervos fieles, ¡pero esas amadas personas se llevarán tremenda sorpresa. Cada creyente será recompensado de acuerdo a la fidelidad de su mayordomía… Estoy seguro de que habrá muchos en el cielo sin recompensas”.

       “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).

       “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque, así como por fuego” (1 Co. 3:11-15).

       Matthew Henry dice:

    “Si vamos a participar de los frutos, debemos trabajar; si vamos a obtener el premio, debemos correr la carrera. Además, debemos trabajar primero como los hace el agricultor con diligencia y paciencia, para poder participar de los frutos; debemos hacer la voluntad de Dios antes de recibir las promesas” (Matthew Henry´s Commentary, vol. 5, p. 838).

       “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

       “porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa” (He. 10:36).

        “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” (Stg. 5:7-8).

    2° Titulo: El mantenimiento de aquellos que trabajan en la obra de Dios, respaldado por las Sagradas Escrituras. Versículos 8 al 10. ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.  (Léase: Filipenses 4:15 y 16. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que, al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aún a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. ▬ 1ª a Timoteo 5:18. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.).

       Comentario de Filipenses (4: 15-16) Administración, Ministro, Misiones: La dádiva de la iglesia fue diferente, ellos fueron la única iglesia que dio y lo hizo de forma continuada. Este es un punto que debe seguirse con desesperación por parte de las iglesias de todo el mundo. Cuando se fundó la iglesia filipense, subscribió el ministerio de Pablo y fue congruente en su apoyo. Advierta que era la única iglesia que estaba apoyando a Pablo. La falta de fidelidad de las otras iglesias lastimó el corazón de Pablo. Esto resulta claro a partir de las palabras de que ninguna iglesia lo apoyó, ninguna salvo la iglesia filipense.

       Fue mientras estaba en Tesalónica que los filipenses seguían apoyando su misión. Y cómo necesitó su apoyo en Tesalónica, puesto que fue allí donde enfrentó una severa persecución (cp. Hch. 17: 1ss).

       Pensamiento 1: ¡Imagine! ¡Sólo una iglesia apoyando a Pablo y su misión en el mundo! Y se trataba de una iglesia que acababa de ser fundada. Todos nosotros debemos hacemos insistentemente dos preguntas:

    1) ¿Qué estamos haciendo por los Pablos y las misiones de hoy día?

    2) ¿Nos hemos comprometido a apoyar cualquier ministerio o misión y nos arrepentimos del compromiso?

        “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos” (Mt. 19:23).

       “Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mr. 4:19).

       “Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar” (1 Ti. 6:7).

       “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Ti. 6:9).

       “Pues verá que aun los sabios mueren; que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, y dejan a otros sus riquezas” (Sal. 49:10).

       “¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo” (Pr. 23:5).

       “Porque las riquezas no duran para siempre; ¿y será la corona para perpetuas generaciones?” (Pr. 27:24).

       “Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato” (Jer. 17:11).

          Comentario de 1ª a Timoteo (5:17-18) Anciano ▬ Ministro, sostenimiento financiero: La iglesia debe honrar a su ministro: estimarlo, respetarlo, agradecerle y reconocerlo. Debe ser querido por el creyente con todo el corazón y debe tenérsele en muy alta estima. De hecho, fíjese lo que dicen las Escrituras: Deben ser “tenidos por dignos de doble honor”.

       Pero note que hay una condición ligada a la idea de honrar al ministro. Los ministros que deben ser honrados son aquellos “que gobiernan bien”. La palabra “gobiernan” (proistemi) es una palabra general que significa supervisar, administrar y atender. El ministro digno de doble honor es el ministro que labora y labora, trabaja y trabaja. Si va a recibir doble honor entonces debe demostrar un redoblado compromiso para con Cristo y la iglesia.

       Note también que todo el equipo ministerial está comprendido en este encargo. Todos los ministros de una iglesia deben ser tenidos por dignos de doble honor, pero hay un ministerio que se considera aparte: El ministro que trabaja en la Palabra y la doctrina, es decir, que predica y enseña. Sobre él recae una gran responsabilidad: Es el ministro que va a la cabeza en la edificación y crecimiento del creyente y la iglesia. Es el que tiene que pasar horas sobre su rostro delante de Dios y en la Palabra para predicar y enseñar, además de liderar en el resto de los deberes y ministerios de la iglesia. Si es un ministro entregado, un ministro que labora y labora para Cristo y trabaja y trabaja para la iglesia, es digno de doble honor

       Ahora bien, note otro hecho significativo. La palabra “honor” (time) significa más que simplemente estima y respeto. Significa pagar y otorgar lo que se debe. A un ministro se le debe un honorario; se le debe compensación, algún pago, algún salario por su labor. Y si lo hace bien, si trabaja y trabaja sin cesar, entonces merece doble honor. ¿Es esto algo que debemos tomar literalmente? ¿Debe la iglesia pagarle doble salario? A. T. Robertson señala que “existen numerosos ejemplos de soldados romanos quienes recibían doble salario por servicios inusuales” (Word Pictures in the New Testament, vol. 4, p. 588). Una cosa es segura: El pago doble implica un apoyo financiero adecuado, amplio, suficiente y generoso.

       El buey usado para triturar el maíz es un ejemplo. En el Oriente se han usado bueyes para mover molinos de piedra una y otra vez. Al buey nunca se le ponían bozal. Se le permitía comer tanto grano como quisiera ya que se consideraba que él se había ganado ese derecho. Así mismo debe ser con el ministro de Dios. Él es digno de su trabajo. Al trillar y trillar en la cosecha de las almas de Dios y su iglesia, el ministro debe recibir apoyo financiero más que suficiente.

       Pensamiento 1. Las Escrituras desaprueban la ambición por el dinero (l Ti.3:3). De igual manera Dios desaprueba la compensación inadecuada. La idea es que, si Dios ordenó que debía cuidarse al buey que trilla, ¡cuánto más ha ordenado a la iglesia que cuide adecuadamente del ministro que trabaja!

       “No pondrás bozal al buey cuando trillare’ (Dt. 25:4).

       “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9-10).

       “Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante” (Lc. 10:7-8).

       “Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?” (1 Co. 9:9).

       “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Co. 9:14).

       “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1 Ti. 5:17-18).

    3er Titulo: La Iglesia proveyendo los recursos necesarios para la expansión del evangelio de Cristo. versículo 11. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? (Léase: San Juan 4:36. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. ▬ Romanos 15:27. Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales.).

       Comentario de San Juan (4:36) Recompensas: Trabajar porque hay recompensas y grandes beneficios. Cristo mencionó seis recompensas y beneficios en particular.

    ▬ 1. El trabajador recibirá su salario. Dios pagará al creyente y le pagará bien. Advierta que los salarios ya están allí, listos para ser pagados (Ver, Recompensas – Lc. 16: 10-12; Mt. 20:8-16. Cp. Lc. 10:7; 2 Ti. 2:6).

       “Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mt. 19:29).

       “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23).

       “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Dn. 12:3).

    ▬ 2. El trabajador recoge frutos para vida eterna. Lo que hace es de un valor supremo. Es la mayor obra imaginable. Su obra es duradera; dura por siempre. Su trabajo en realidad libera a las personas hasta de la muerte y hace que Dios les de vida abundante y eterna.

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

    ▬ 3. El trabajador experimenta el magnífico gozo de servir a Dios junto a otros trabajadores. (Ver, Gozo, Fil. 1:4.) Nota: No hay envidia ni conflicto entre los dos trabajadores.

    Ambos trabajan y se regocijan juntos. (¡Qué diferente de tantos otros!)

       “Y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento” (Lc. 15:6, 7).

       “Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo” (1 Ts. 2:19, 20).

       “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Sal. 126:6).

    ▬ 4. Al trabajador se le da el privilegio de tener una parte específica en la gran obra de Dios. Puede que sea sembrar; puede que sea cosechar. No tiene importancia. Cada hombre tiene solo una parte. Ningún hombre lo hace todo. Un hombre planta y otro cosecha. La tarea es demasiado grande para un hombre. Se necesita a todos.

    ꓿» Si el que siembra falla al sembrar, el cosechador no puede cosechar. Algún alma no es bien alimentada para madurar y ser cosechada.

    ꓿» Si el cosechador no cosecha, el alma madura plantada por quien la plantó pasa su momento de utilidad, se pudre y cae al piso, arruinada.

     “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo. ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa: aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor” (1 Co. 3:6-8).

    ▬ 5. El trabajador tiene el privilegio de ser elegido y enviado por Cristo, el mismo Hijo de Dios.

       “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

    ▬ 6. Al trabajador se le da el privilegio de servir con otros grandes siervos. Otros grandes creyentes están trabajando, y cada siervo participa de las labores de todos los demás. (¡Vaya reto a orar por todos los siervos de Dios y participar en la tarea de plantar o cosechar, cualquiera sea la tarea que Dios nos haya encomendado!)

       “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Co. 3:9-11).

       Comentario de Romanos (15:25-27) Ministrar: el ministro de Dios no olvida las necesidades inmediatas mientras hace planes futuros o de alcance mundial. Así como había un anhelo tan grande en Pablo por predicar el evangelio en Roma y España, había también una necesidad muy inmediata que le presionaba, una necesidad de enormes proporciones. Los santos de Dios a través de Judea estaban sufriendo de una profunda pobreza. Sin duda algunos de ellos habían perdido sus trabajos debido a su testimonio por Cristo, y parece que la tierra había padecido hambre en alguna forma.

        Fuese cual fuere la causa, muchos del pueblo de Dios estaban hambrientos, sin ropa y sin casa donde refugiarse. Necesitaban ayuda y era tarea del ministro (Pablo) ayudarles. Por esta razón, Pablo había tomado una ofrenda especial de todas las iglesias en Macedonia y Acaya para ayudar a los santos pobres de Jerusalén.

       Note la fuerza de los sentimientos de Pablo en el sentido de que los santos deben ayudarse unos a otros cuando están en necesidad.

    Decía que las iglesias gentiles eran deudoras de los santos pobres de Jerusalén. ¿Por qué? Porque el evangelio se había empezado a difundir por los creyentes de Jerusalén. Puesto que ellos habían ministrado los dones espirituales a las iglesias gentiles, las iglesias gentiles ahora estaban en deuda con los creyentes de Jerusalén y debían ayudarles en su necesidad material.

       Nuestra tarea es siempre hacer frente a las necesidades (verdaderas) de los santos locales antes de avanzar para ir a solucionar las necesidades de los que están en otras naciones. Si no resolvemos las necesidades de nuestros hermanos de la puerta vecina, ¿cómo podemos esperar que Dios nos bendiga cuando tratamos de hacer frente a las necesidades de los que viven en otros países?

       «En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch. 20:35).

       «Compartiendo para las necesidades de los santos» (Ro. 12:13).

       «Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe» (Gá. 6:10).

       «A los ricos de este mundo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino con el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos» (1 Ti. 6:17-18).

       «Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios» (He. 13:16).

       «En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos» (1 Jn. 3:16).

       Pensamiento. Los creyentes son deudores de ayudar a otros creyentes alrededor del mundo cuando enfrentan necesidades fundamentales. ¿Por qué? Porque los creyentes genuinos están ministrándose mutuamente por medio de las oraciones diarias y otros dones espirituales. Los verdaderos creyentes son los receptores de las oraciones y dones de los demás creyentes mientras se ministran mutuamente en forma cotidiana por medio de la presencia y poder del Espíritu de Dios.

    Semana del 10 al 16 de noviembre de 2025

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 10 DE NOVIEMBRE DE 2025

    “EL DESALIENTO PUEDE LLEVAR A LA TURBACION”.

    LECCIÓN: 1ª de samuel 27:5 al 8. 5. Y David dijo a Aquis: Si he hallado gracia ante tus ojos, séame dado lugar en alguna de las aldeas para que habite allí; pues ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real? 6. Y Aquis le dio aquel día a Siclag, por lo cual Siclag vino a ser de los reyes de Judá hasta hoy. 7. Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos, un año y cuatro meses. 8. Y subía David con sus hombres, y hacían incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque éstos habitaban de largo tiempo la tierra, desde como quien va a Shur hasta la tierra de Egipto. 

       Desaliento: El desaliento es la pérdida de ánimo o coraje, un decaimiento del ánimo o de las fuerzas que se manifiesta como desánimo, abatimiento o tristeza. Se puede experimentar como una sensación de falta de energía, agotamiento o cansancio.

       En la Biblia, el desaliento se entiende como una pérdida de ánimo y confianza que puede paralizar el servicio a Dios y afectar la percepción de Su poder. Se considera un arma espiritual, alimentada por el temor, la soledad, la injusticia o la culpa, y puede manifestarse como agotamiento mental, pérdida de rumbo o pensamientos negativos. Sin embargo, la Biblia ofrece maneras de combatirlo, como buscar el poder de Dios, recordar sus promesas, poner la esperanza en Él y examinar el corazón para corregir las motivaciones.

       Sí, el desaliento puede llevar a la turbación. La pérdida de ánimo y energía asociada al desaliento (la apatía, la tristeza y la falta de motivación) puede desencadenar estados de ansiedad, temor, estrés e incluso bloqueo mental, impidiendo la toma de decisiones objetivas y la acción.

    Turbación: En el contexto bíblico, turbación significa alteración, desorden o agitación emocional del corazón o del ánimo, causada por la confusión, el miedo o la angustia. La expresión más conocida es «no se turbe vuestro corazón» (Juan 14:1), que invita a la confianza en Dios y su plan a pesar de las tribulaciones, confiando en la ayuda del Espíritu Santo y en la promesa de salvación.

       Referencias Bíblicas: «Fíate de Jehová de todo tu corazón. Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo. Y refrigerio para tus huesos.» (Proverbios 3:7 al 8).

    «¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.» (Salmo 42:11).

       «En su cerviz está la fuerza, Y delante de él se esparce el desaliento.» (Job. 41:22).

        «Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.» (Efesios 6.16).

       Comentario general del contexto Bíblico: David con los filisteos, 27:1–7. David huye otra vez a refugiarse con Aquis (ver 21:10), pero el tiempo había pasado y ahora los filisteos están convencidos de que David es enemigo de Saúl. Es lógico que David ahora lucharía contra su soberano y ayudaría a los filisteos. Además, David no llega solo como antes. Trae consigo por lo menos seiscientos hombres de guerra y sus familias. Con la excusa de no querer ser carga para Aquis, pide que se le dé una ciudad del campo (palabra usada para designar a veces un lugar tierra adentro; otras veces en medio del campo o en las orillas de una concentración de habitantes). Aquis le da Siclag.

       El sitio de Siclag no ha sido identificado positivamente. Algunos lo han identificado con Tel esh shariah, unos 25 km. al sudeste de Gaza y más de 40 km. distante de Gat. Otros han dicho que sería Tel el Khutweilfel, unos 16 km. al norte de Beerseba. Actualmente siguen las excavaciones en Tel Halif aprox. en el mismo lugar donde se cree que Siclag existía. Con certeza se ubicaba en el extremo sur de Israel un poco al norte de Beerseba. De esta manera Aquis pensaba usar a David para proteger su flanco de ataque. Según el v. 7 pasó un año y cuatro meses en Siclag. La expresión “un año” es lit. “días”, pero a base de Jueces 17:10 y 2 Samuel 14:26, debe ser la expresión idiomática para decir un año.

       Muchos comentaristas han criticado severamente a David por haberse ido con los filisteos. Es difícil a esta altura juzgar sus motivos o entender completamente sus razones. Es claro, sin embargo, que Da-vid salió beneficiado por esta experiencia. En primer lugar, es razonable pensar que los filisteos introdujeron la tecnología férrea en la Palestina. Artefactos de hierro de este período (siglo XI) se encuentran en Israel, pero armas de hierro se han encontrado solamente en los territorios controlados por los filisteos. Esto concuerda con 13:19. David se hubiera enterado de la fabricación de armas como resultado de su contacto con los filisteos. Además, es posible que siendo músico hubiera aprendido algo de las melodías y de los instrumentos de los filisteos. Las anotaciones que introducen los Salmos 8, 81, 84 mencionan la palabra Guitit, que según Kirkpatrick sería un adjetivo femenino derivado de gat y quizás se refiere a un instrumento de los geteos. Así también dice el Targum: “El arpa que David trajo de Gat, o una melodía de Gat como de la marcha getea” (2 Sam. 15:18). Esta explicación es posible considerando el interés musical que tenía David.

       Mientras David permanecía en Siclag muchos guerreros se juntaron a él según 1 Crónicas 12. Pare-ce que había un descontento con Saúl y con la situación en Israel de tal manera que estos querían poner a David por rey. Es interesante que aun de la tribu de Benjamín, la de Saúl, vinieron a él 23 líderes (1 Crón. 12:2–7). Así que su ejército creció y se hizo un gran ejército (1 Crón. 12:22). No faltaban amigos tampoco de entre los mismos filisteos. 2 Samuel 15:18 menciona a seiscientos de Gat que se aliaron con él. Fue un período muy importante en la consolidación de su poder.

       David combate en el desierto, 27:8–12. El texto nos informa que David y sus hombres se iban lejos de Siclag atacando a las tribus nómadas. Se identifican como de Gesur, gente quizás de Siria que no había sido conquistada en los días de Josué (Jos. 13:2). Los de Gezer eran habitantes antiguos de esta tierra entre los cananeos. Los amalequitas eran los antiguos enemigos de Israel. Ellos fueron los primeros en resistirles cuando salieron de Egipto (Éxo. 17:8). Descendientes de Esaú (Gén. 36:12), no fueron destruidos por Saúl cuando él tenía que haberlo hecho (1 Sam. 15:8). Todos estos serían acérrimos enemigos de Israel. Así que David no sólo conseguía provisiones y comida para su ejército, sino que también derrotaba a sus enemigos.

       Muy posiblemente estas tribus habrán sido aliadas con los filisteos y por lo tanto no se atrevían a divulgar al rey Aquis la verdad de sus actividades. Más bien le informaban que ellos habían merodeado en el Néguev (desierto) de Judá o Jerameel (de la tribu de Judá según 1 Crónicas 2:9; 25–33, o de los que-neos que eran descendientes de Caleb). Todos estos lógicamente serían israelitas de la misma tribu que David. Nunca los hubiera podido atacar a ellos. Pero Aquis le creía (v. 12) y pensaba que David se había hecho hediondo a su propio pueblo, que aseguraba su permanencia y fidelidad a los filisteos.

       Obviamente David practicaba el engaño y la mentira. Y siempre se pregunta si esto se puede justificar. La Biblia no aprueba tales cosas sino solamente las narra. Pero como dice Archer, la obligación de decir solamente la verdad no lleva en sí el compromiso de decir todo, especialmente si al hacerlo las vidas peligrarían. Tenemos que recordar que David vivía en tiempos de guerra y aunque había acordado un pacto de tregua con los filisteos todavía éstos eran enemigos de Israel. Reconocemos muchas fallas en David, pero Dios lo escogió porque era varón conforme a su corazón (Hech. 13:22). Realmente deseaba hacer la voluntad de Dios y se arrepentía de sus pecados cuando se lo señalaban. Vivía en tiempos muy peligrosos y difíciles bajo el Antiguo Pacto de la dispensación de la ley de Moisés. No tenía la luz del NT ni la orientación que ahora tenemos. Y como rey designado para Israel se conducía de manera más gubernamental que individual en su misión de traer la paz y la seguridad a Israel en el nombre de Dios.

    1er Titulo: La falta de fe en Dios hace buscar el favor humano. Versículos 5 y 6. Y David dijo a Aquis: Si he hallado gracia ante tus ojos, séame dado lugar en alguna de las aldeas para que habite allí; pues ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real? Y Aquis le dio aquel día a Siclag, por lo cual Siclag vino a ser de los reyes de Judá hasta hoy.  (Léase: Jeremías 17:5. Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. ▬ Gálatas 1:10. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.).

       Los dos caminos, Jeremías 17:5–13. Los vv. 5–8 traen a la memoria el Salmo 1. Es una enseñanza sapiencial.

    Maldito el hombre que se confía en sí mismo, que busca su propia autonomía en todo. Al hacerlo, se aparta del Señor. Se le compara con la retama en el Arabá, plantada entre los pedregales del desierto. No produce fruto, no tiene un propósito, no vale nada.

    Al otro lado: Bendito es el hombre que confía en Jehovah, … Será como un árbol plantado junto a las aguas… No tiene que preocuparse ni por el calor ni por la sequía porque tiene sus raíces firmemente plantadas. Su confianza en el Señor dará estabilidad a su vida. El destino de su vida depende de la relación con él.

       Los vv. 9, 10 dan un comentario sobre los dos versículos anteriores. El corazón del hombre es engañoso y el Señor está escudriñándolo constantemente. En el v. 1 se habló del pecado grabado en el corazón, en el v. 5 ha hablado del corazón que se aparta del Señor y aquí se describe al corazón como engañoso. Es interesante que la palabra engañoso tiene la misma raíz que el nombre Jacob (comp. Gén. 27:36). Al leer los pasajes de su vida se nota como este “suplantador” engañaba y fue engañado vez tras vez en su vida.

       El concepto hebreo del corazón no es solamente el centro de las emociones y los sentimientos, es también el centro de la actividad racional, la voluntad y la toma de decisiones de parte de la persona. Con el corazón uno reflexiona y decide en cuando a lo que debe hacer. En el concepto del corazón se combina la acción de la voluntad, la intención, los sentimientos, la devoción, la mente; es una forma de dar expresión a lo más profundo de quién es la persona. Si la persona llena su corazón con sus propias ideas o de su propia autonomía, apartándose del Señor, va a la ruina, porque ha rechazado las enseñanzas y la guía de su Creador, el que conoce al ser más íntimo de la persona. Al contrario, cuando la persona pone al Señor y sus enseñanzas en su corazón recibirá la fuerza y dirección para las decisiones que deberá tomar. Será bendecida por el Señor.

       (Gálatas 1:10). Ministro, Pablo: El ministro buscaba complacer a Dios, no a los hombres. Los críticos de Pablo decían que era incoherente…

    • Al buscar el favor y la aprobación de los hombres en lugar de la de Dios.
    • Al luchar por complacer a los hombres en lugar de Dios.
    • Al vivir cumpliendo la ley cuando estaba con los extremistas religiosos (judíos) y vivir una vida más liviana cuando estaba con los paganos y los no extremistas religiosos (gentiles).
    • Al decirle a un grupo una casa y a otro algo distinto.
    • Al vivir una vida de duplicidad y engaño a fin de asegurarse el apoyo de la gente.

       Pablo no escatimó palabras; disparó dos preguntas a sus críticos: “¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres?”. Como dijimos anteriormente, Pablo no escatimó palabras. Respondió sus propias preguntas mediante una declaración asombrosa: estaba de acuerdo con sus críticos. “Si todavía [aún] agradara a los hombres, no sería esclavo de Cristo”.

       El punto es claro: Advierta la palabra “todavía” o aún. Pablo estaba diciendo que en algún momento quería agradar a los hombres, un momento en que buscaba el favor y la aprobación de los hombres en lugar de la de Dios. Pero ya no más: Él no “estaba todavía agradando a los hombres”. Ahora estaba buscando agradar a Dios y únicamente a Dios. Agradar a los hombres, buscar sus favores y asegurar su aceptación, aprobación, reconocimiento, honor, posición y riquezas eran cosas que ya no le importaban. Ahora quería solo una cosa: el favor y la aprobación de Dios. Por este motivo, era el esclavo (doulos) de Jesucristo.

       “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará” (Jn. 12:26).

       “Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo” (1 Co. 7:22).

       “No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:6-7).

       “Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:24).

       “Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo” (1 Ts. 2:4-5).

    2º Titulo: Tiempo desperdiciado por vivir en decadencia espiritual. Versículo 7. Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos, un año y cuatro meses. (Léase: Gálatas 1:6. Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.  ▬ Efesios 5:15 al 17. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.).

    [Gálatas 1:6] (1:6) Evangelio: El evangelio de Dios acababa de ser declarado claramente por Pablo.

       “El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Gá. 1:4. Ver nota, Gá. 1:4-5 para mayor discusión al respecto).

       El mensaje del evangelio es que Cristo murió para rescatamos de este presente mundo malo, esto es, de estos pecados del mundo…

    • ilegalidad • falta de justicia • corrupción • envejecimiento • deterioro • muerte • juicio • condena • destino

       Cristo murió para que pudiéramos ser liberados del pecado y de la muerte y vivir eternamente con Dios en un nuevo cielo y una nueva tierra.

       En la práctica, lo que sucede es esto: Cuando una persona ve a Jesucristo y cree verdaderamente en que Cristo tomó sus pecados para si y murió por ellos, Dios lo considera. Dios lo toma como un hecho. Dios ve a Cristo cargando con el pecado de la persona y Él observa a la persona como si no tuviera pecado y fuera perfecta, es decir, completamente libre de pecado. Por lo tanto, la persona se torna aceptable ante Dios. Dios lo ve en Cristo que es sin pecado, completamente justo y perfecto. Pero advierta un hecho critico: La persona no es libre de pecado; ninguna persona lo es; ninguna persona es perfectamente justa. Pero Dios lo considera libre de pecado, como perfectamente justo.

       ¿Por qué Dios hace una cosa tan maravillosa e increíble? Porque Él nos ama mucho. Nos ama con un amor eterno, ilimitado. Este es el mensaje del glorioso evangelio. No podemos ganar la aceptación de Dios, porque somos injustos e imperfectos, y solo la justicia y la perfección pueden vivir en presencia de Dios. Pero Dios nos ama tanto que Él nos ha brindado el camino para que seamos justos y aceptables ante Él. Esto es lo que se quiere significar por la justificación y la maravillosa gracia de Cristo. Este es el mensaje glorioso del evangelio.

       “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn. 1:29).

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

       “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).

       “Mas Dios muestra su amor ara con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más estando a justificados en su sangre por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Ro. 5:8-10).

       “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucito al tercer día, conforme a las Escrituras: y que apareció a Cefas, y después a los doce” (1ª Cor. 15:3-5).

        Efesios 5:15 al 17 (5:15) Creyente, Camino: Caminar con cuidado y en forma estricta mirando alrededor y cuidando cada paso. La vida es un camino, un sendero que recorremos todos los días. Cuando nos levantamos por la mañana, comenzamos a caminar. Dios espera que nosotros caminemos en forma circunspecta (akribos), es decir, con cuidado y precisión, exactamente como deberíamos.

        Nota: Hay dos tipos de personas que caminan por la vida.

    ▬ 1. Está el tonto o la persona poco sabia: Esto simplemente significa la persona que no piensa, que es descuidada, sin

    importarle nada y con mentalidad mundana. El poco sabio es la persona que piensa poco sobre dónde debería ir y dónde no debería ir. Simplemente se levanta por la mañana y va a trabajar o hace su rutina diaria pensando muy poco en Dios y en lo que sucede más allá de su vida. Si comete un error aquí o allá, no tiene tanta importancia. Cometer errores forma parte de la vida humana.

       Piensa que será aceptable a cualquier Dios que haya, si simplemente vive una vida…

    • Que es bastante decente, honorable y útil.
    • Que paga sus obligaciones con Dios aquí y allá.

       La persona poco sabia no se ocupa de cuidar cada paso que da ni de estar alerta a cualquier tentación y atracción de la vida. Poco le importa la lucha y ser exacto y estricto en la vida. Llevar una vida cuidadosa, precisa, estricta, disciplinada, controlada no es tan importante para él.

    ▬ 2. Está la persona sabia: La persona pensante, cuidadosa, que se ocupa, con mentalidad espiritual. Esta es la persona que está en la misión. Conoce a Dios personalmente y sabe que él está en la tierra para vivir una vida justa y divina y para dar testimonio al Señor Jesucristo. Por lo tanto, cuando se levanta por la mañana y va a trabajar o a realizar sus asuntos cotidianos, camina en la presencia y alabanza de Dios. Sus pensamientos están en Dios a lo largo de todo el día. A él le importan las equivocaciones. Todo importa, los informes diarios y la conversación sobre las siguientes características del hombre:

    • pecado • guerra • vergüenza • egoísmo • maldición • hambre • maldad • lucha de poderes • homicidio • divorcio • bromas de mal gusto • rechazo • inmoralidad • sufrimiento • obesidad • odio • ebriedad • drogas

       El hombre sabio no solo se preocupa por cada etapa de la vida, sino que lucha por cuidar cada paso, con el objeto de asegurarse de que camina por la vida en forma exacta, estricta, disciplinada y controlada. Sabe que la única respuesta a la maldad y a los problemas de la vida es Jesucristo y su justicia.

       “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gá. 5:16).

       “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados” (Ef. 4:1).

       “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios” (Ef. 5:15).

       “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él” (Col. 2:6).

       “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).

       “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Jn. 2:6).

       (5:16) Tiempo, Oportunidad: Caminar con cuidado y estrictamente redimiendo el tiempo. La idea no es la de comprar tiempo. El tiempo es el don de Dios; un hombre tiene tiempo. Lo que hará es utilizar su tiempo para comprar cosas de valor. Debe redimir el tiempo, dar su tiempo por cosas de valor. Esto significa dos cosas.

    ▬ 1. Una persona debe utilizar su tiempo sabiamente, no debe derrocharlo. El tiempo es un don de Dios. Un hombre no tiene que redimir ni comprar el tiempo. Él ya lo tiene. Cuando nació en este mundo, nació con tiempo. El tiempo existe, está aquí con o sin nosotros. No tenemos que hacer ni una sola cosa para redimirlo. Lo que tenemos que hacer es utilizar el tiempo -utilizarlo con sabiduría- utilizarlo para hacer lo mejor que podamos.

       Pensamiento 1: La opción es nuestra. Podemos sentarnos y malgastar las horas y participar de actividades y conversaciones de poca importancia, si es que la tienen, o podemos utilizar el tiempo sabiamente, manteniendo ocupados nuestros pensamientos y nuestras manos…

    • En nuestra profesión y trabajo, contribuyendo al bien de la sociedad.
    • En nuestra adoración y servicio para Cristo -todo el día- uniéndonos con otras personas de la iglesia de Dios para dar testimonio y ministrar a los perdidos y necesitados de nuestras comunidades y ciudades.
    • Satisfaciendo las necesidades de Lm mundo que gira bajo el peso de masas sufrientes desesperadas.
    • En el pecado y la muerte.

    ▬ 2. Una persona debe usar su tiempo aprovechando las oportunidades que surgen durante el día. Esto, también, es lo que significa redimir el tiempo. El creyente debe redimir las oportunidades…

    • De vivir justa y divinamente.
    • De dar testimonio y compartir a Cristo.
    • De ser diligente en el trabajo.
    • De dar un ejemplo de compromiso y disciplina en el trabajo, el hogar y la recreación.
    • De ser fiel a Dios y a la familia.
    • De hablar por Cristo y la justicia.
    • De orar en lugar de permitir que se derroche el tiempo.

       Advierta por qué debemos redimir el tiempo: Porque los días son malos. Esto se refiere a todo el mal que enfrenta el creyente mientras camina día tras día, tanto mal que debe mantenerse alerta de caer y fallar. Debe estar alerta de vivir con justicia y de dar testimonio a Cristo. La maldad puede oscilar desde tentaciones pequeñas hasta persecuciones, desde problemas de poco dinero hasta un colapso económico mundial, desde un disturbio familiar menor hasta la guerra. La maldad del mundo siempre está ante nosotros: ya sea pequeña o grande. La tarea del creyente es la de redimir el tiempo, de aprovecharlo al máximo. Pasará pronto la oportunidad porque los días son malos.

    ▐ La oportunidad de dar testimonio pasará.

    ▐ La oportunidad de demostrar diligencia pasará.

    ▐ La oportunidad de hablar pasará.

    ▐ La oportunidad de amar pasará.

    ▐ La oportunidad de ministrar pasará.

    ▐ La oportunidad de trabajar arduamente pasará.

    ▐ La oportunidad de orar pasará.

    ▐ La oportunidad de dar pasará.

       Pensamiento 1: ¿Cuántos de nosotros derrochamos el tiempo? Tanto tiempo es derrochado por muchos…

    • por no sentirse eficientes
    • en lo que leemos
    • por mirar televisión
    • en restaurantes
    • por la falta de diligencia en el trabajo
    • en las noches en nuestros hogares
    • por actividades sin provecho en los fines de semana

       Cada uno de nosotros necesita tomarse un momento y pensar dónde derrochamos tanto tiempo y corregirlo. Más que nunca debemos entregamos a hacer una contribución significativa a nuestro trabajo y nuestra sociedad, a nuestra iglesia y comunidad, a vivir en forma justa y divina, a dar testimonio y ayudar a un mundo de personas que están desalentadas y solas, hambrientas y con frio, heridas y sufriendo, necesitadas y desvalidas -todas perdidas en el pecado- todas sin el conocimiento de Cristo y de la vida eterna. Ha llegado la hora de redimir el tiempo.

        Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como sino la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa” (1 Co. 7:29-31).

       “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:5).

       “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8).

       “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Ef. 5:15-16).

       “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Col. 4:5).

       “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Sal. 90:12).

       “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Ec. 12:1).

       (5:17) Jesucristo, Voluntad de – Creyente, Camino: Caminar con cuidado y estrictamente comprendiendo la voluntad del Señor. Advierta cómo tanto el hombre sabio como el no sabio son definidos en este versículo.

    [] El hombre no sabio es un hombre que no entiende la voluntad del Señor.

    [] El hombre sabio es un hombre que entiende la voluntad del Señor.

       La palabra “entender” (suniemi) significa comprender, percibir, ver con la mente y abarcar. Como se dijo en el versículo anterior, los días son malos, llenos de todo tipo de maldad. El creyente debe entender cuál es la voluntad de Dios a fin de conquistar la maldad. Si no lo hace, entonces es un tonto y no actúa sabiamente. ¿Cómo puede saber una persona cuál es la voluntad de Dios?

    [] Conociendo la Palabra de Dios, conociéndola tan bien que pueda aplicarla a la situación que enfrenta todos los días.

       “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31-32).

       “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn. 17:17).

       “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Ti. 2:15).

       “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Ti. 3:16).

       “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

       “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón” (Sal. 40:8).

       “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” (Sal. 119:9).

       “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Sal. 119:11).

    [] Siendo sensible al liderazgo del Espíritu Santo.

    “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn. 14:26).

       “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Jn. 16:7-8).

       “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Jn. 16:13-14).

       “Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu” (Ro. 8:4-5).

       “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:13-14).

    “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud” (Sal. 143:10).

    3er Titulo: Conducta inconsecuente que muestra el pobre estado espiritual. Versículo 8. Y subía David con sus hombres, y hacían incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque éstos habitaban de largo tiempo la tierra, desde como quien va a Shur hasta la tierra de Egipto.  (Léase: Santiago 1:8. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.  ▬ Santiago 4:8. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.).

       Santiago 1:8: Tentación ▬ Sabiduría: ¿Cómo puede un creyente vencer las pruebas y tentaciones? Primero, debe pedirle sabiduría a Dios. Sabiduría quiere decir mucho más que conocimiento, mucho más que ser un intelectual de la vida o de alguna área de la vida. El conocimiento es la asimilación de datos, y muchísimas personas del mundo tienen sus cabezas llenas de datos.

    => Piense nada más en todas las escuelas del mundo: escuelas para niños, escuelas para jóvenes, escuelas para hombres y mujeres, escuelas para trabajadores.

    => Piense nada más en los millones de agricultores, científicos, hombres de negocios, obreros, mecánicos, contratistas, médicos y así sucesivamente.

       Millones y millones de nosotros somos personas cultas. Las personas llenas de conocimiento son muy comunes. Pero al enfrentar las pruebas y tentaciones de la vida, se necesita algo más que una cabeza llena de datos e información. No basta con ser una persona culta para ser una persona de éxitos y logros en la vida. Se necesita mucho más: “Se necesita sabiduría”. ¿Qué es sabiduría? ¿Qué quiere decir la Biblia con sabiduría? Sabiduría no es tener la cabeza llena de datos.

    No se trata sencillamente de ver y saber todo acerca de la vida, es ver y saber qué hacer con respecto a la vida. Sabiduría no es solo ver y saber la verdad, es ver y saber qué hacer con la verdad.

       La sabiduría toma las grandes verdades de la vida. Se ocupa de las pruebas y tentaciones que hay alrededor de la vida y la muerte, de Dios y el hombre, del tiempo y la eternidad, del bien y del mal, de las grandes cosas del universo y de Dios. Pero la sabiduría no solo toma estos datos, la sabiduría sabe qué hacer con ellos y lo hace. La sabiduría no solo comprende las pruebas y tentaciones, sino que comprende qué hacer con ellas y cómo hacerlo y lo hace. La sabiduría actúa, triunfa, y vence las pruebas y tentaciones.

       Ahora bien, si no contamos con ese tipo de sabiduría, si no comprendemos, si no sabemos cómo vencer a la vida o alguna prueba y tentación, entonces hay un camino seguro para obtener la sabiduría:

       “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

       El camino para vencer las pruebas y tentaciones de la vida es pedirle sabiduría a Dios. Ahora bien, note dos elementos significativos.

    ▬ 1. Note las promesas maravillosas que hemos recibido cuando le pedimos sabiduría a Dios.

    => Dios nos dará sabiduría.

    => Dios nos dará sabiduría en abundancia.

    => Dios no nos reprochará ni nos reprenderá, no nos reconvendrá, por no saber cómo manejar la prueba o la tentación. La idea es que Dios ni siquiera nos cuestionará por no tener sabiduría ni por no saber qué hacer.

       Dios nos ama: Somos sus hijos. Él es nuestro Padre y Él quiere suplir cada una de nuestras necesidades. Por ende, Dios escuchará nuestra petición y nuestro llamado; Él nos dará la sabiduría para vencer las pruebas y tentaciones de la vida.

       “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mt. 7:24-27).

       “porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan” (Lc. 21:15).

       “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Ro. 11:33).

       “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti. 3:15).

       “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

       “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg. 3:17).

       “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino” (Pr. 3:13-14).

       “Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella” (Pr. 8:11).

       “Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (Job 28:28).

       “¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; más los rebeldes caerán en ellos” (Os. 14:9).

    ▬ 2. Note un elemento importante: Tenemos una responsabilidad. Debemos hacer algo, y que Dios nos escuche o no depende de que nosotros hagamos esta única cosa. Si la hacemos, Dios nos escucha y nos da la sabiduría para vencer las pruebas y tentaciones. Si no la hacemos, Dios no puede escucharnos. ¿Qué es lo que debemos hacer? Cuando le pidamos a Dios que nos dé sabiduría para vencer alguna prueba o tentación, debemos pedir con fe y no dudar. Debemos creer que Dios nos ama y que Él realmente se preocupa por nosotros y escuchará nuestros llamados y nuestras oraciones y nos suplirá cada una de nuestras necesidades. Al orar y pedir a Dios, no podemos dudar; es decir, no podemos pedir y luego…

    • preguntarnos si Dios existe realmente
    • preguntarnos si Dios nos escuchará realmente
    • preguntarnos si Dios puede hacer realmente lo que le pedimos
    • preguntarnos si realmente conocemos a Dios lo suficiente como para que Él nos escuche
    • preguntarnos si la petición es la voluntad de Dios.

       Tal duda Dios no puede escucharla. Dios no puede responder a la oración de una persona que siente dudas. Si lo hiciera, entonces estaría recompensando la duda, recompensando a los que no creen ni confían en Él. Estaría recompensando a los que dudan, ignoran, descuidan, cuestionan y en muchos casos maldicen, niegan, luchan contra Él. Dios no puede escuchar y responder a una persona que duda en su fe. Debemos creer que Dios es, que Dios existe y que Él sí nos ama y se preocupa por nosotros y que nos escuchará y nos responderá cuando le pidamos sabiduría para enfrentar las pruebas y tentaciones de la vida.

       Note lo que dicen las Escrituras acerca de la persona que duda en la fe.

    ▬ a. Primero, la persona es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

    ▬ b. Segundo, la persona no recibirá cosa alguna del Señor. ¿Por qué? Porque una persona que flaquea no conoce el valor de los regalos de Dios. Si Dios los diera, la persona no siempre los usaría ni tampoco usaría los regalos como debería usarlos. Si Dios le diera sabiduría a una persona para que venciera las pruebas y tentaciones de la vida, la persona podría o no usarla o podría usarla de modo irregular. No valoraría ni usaría la sabiduría ni ningún otro regalo de Dios, con certeza no al grado que debería hacerlo. Lo usaría incorrectamente, los usaría incorrectamente de un modo terrible y abusaría del mismo. Por ende, la persona que duda en la fe no recibirá cosa alguna de Dios.

    ▬ c. Tercero, la persona que duda en la fe es una persona de doble ánimo y es inconstante en todos sus caminos. Una persona que duda en la fe lleva una vida de altas y bajas, de buenas y malas. Toda su conducta es inconstante y no confiable. Es como una persona con dos mentes: no está seguro; es inseguro; piensa que sí y luego piensa que no. Comienza a hacer algo y luego se retracta, luego comienza de nuevo. Cree y luego descree, actúa y luego desconfía y se retracta. Es inconstante en su oración y vida con Dios.

       Pensamiento 1. Qué ilustración tan descriptiva de tantas personas. Esta es la razón misma por la que muchos de nosotros recibimos tan poco de Dios. No pedimos o de lo contrario cuando pedimos, dudamos al creer que Dios nos escuchará y nos contestará. Cuando nos enfrentamos a las pruebas y tentaciones de la vida, debemos pedirle sabiduría a Dios y creer que Dios nos escuchará y nos mostrará el camino y el poder para vencer. Cuando oremos creyendo, Dios nos escuchará y nos contestará.

       “Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos” (Mt. 13:58).

       “Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” (Mr. 4:40).

       “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, 0 estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Lc. 16:13).

       “Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (He. 4:11).

       “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Stg. 1:8).

       “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Stg. 4:8).

       Santiago 4:8. Tentación ▬ Arrepentimiento: ¿Cómo podemos vencer la tentación? Paso #2, acercarse a Dios y arrepentirse. Este es el privilegio más grande de todo el mundo: Tener el privilegio glorioso de acercarse a Dios, la Majestad soberana del universo, el Creador y Señor del universo. Piensen nada más, los creyentes pueden acercarse a Dios y hablar y relacionarse con El en cualquier momento y lugar. La puerta que da a la presencia de Dios nunca se cierra. Pero note lo que enseñan las Escrituras: La puerta que da a la presencia de Dios no solo se encuentra abierta, sino que a nosotros se nos alienta e insta fuertemente a acercarnos a Dios. Nuevamente este versículo constituye un imperativo fuerte: “Acercaos a Dios”. La tentación asesta su golpe; es inmediato, inesperado, fiero. ¿Qué podemos hacer? ¿Cuál es nuestra esperanza? Dios, acercarnos a Dios. La idea es más que solo someterse a Dios, es mucho más que eso. Acercarse quiere decir acercarse bien, acercarse lo más posible a Dios. Ubicarse junto a Él. Comenzar a hablar y relacionarse con El. ¿Cómo hacemos esto?

    => Leyendo la Palabra de Dios, la Santa Biblia o si no tenemos acceso a la Palabra de Dios cuando la tentación asesta el golpe, revisando mentalmente los versículos de las Escrituras una y otra vez.

    => Por medio de la oración, pidiéndole a Dios fuerza y poder, misericordia y gracia. Pero note: La oración debe ser positiva, centrándose en Dios y su fuerza y su Palabra, no en la tentación. No piense en la tentación y piense en Dios.

       Céntrese en Dios y solo en Dios. Acérquese a Dios. Acérquese a Dios tanto como le sea posible y tenga en cuenta la promesa gloriosa: Dios se acercará a usted. Se acercará a usted lo abrazará, lo fortalecerá y lo liberará. Esto es exactamente lo que Dios nos ha prometido hacer.

       “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13).

       “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (He. 2:18).

       “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no queda compadecerse de nuestras debilidades sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:15-16).

       “Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré” (Sal. 28:7).

       “ero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.”. (Sal 73:28).

       “No temas, porque yo estoy contigo, no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de justicia” (Is. 41:10).

       Sin embargo, note que el acercamiento a Dios es condicional. Hay una persona a la que Dios no le permite acercarse a Él. ¿Quién? La persona con manos inmundas y pecaminosas y un corazón impuro y dudoso. Una persona debe hacer dos cosas para poder acercarse a Dios.

    ▬ 1. La persona debe limpiar sus manos. Algunos tenían manos inmundas y pecaminosas y Santiago no se anduvo con miramientos. Él los llamó lo que eran: pecadores. Si alguno de nosotros tiene manos inmundas, si hemos tocado lo que Dios nos prohíbe tocar, no solo hemos pecado, sino que somos pecadores. Un título terrible sumado a nuestros nombres. No obstante, las Escrituras expresan que una persona que toque cuando Dios dice que no se puede tocar es un pecador.

       Sucede lo siguiente: Nuestras manos deben estar limpias de pecado para poder acercarnos a Dios. Dios no responderá, no se acercará a una persona a menos que sus manos estén limpias de pecado.

        “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” (Is. 1:16).

       “Lava tu corazón de maldad, oh, Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?” (Jer. 4:14).

       “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hch. 22:16).

       “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1).

       “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra” (2 Ti. 2:21).

       “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Jn. 3:3).

    ▬ 2. La persona debe purificar su corazón y dejar de dudar entre Dios y la tentación. Una persona no puede tener una lealtad dividida entre Dios y el mundo. Dios no permite una lealtad dividida. Dios exige lealtad total o nada. Una persona de doble ánimo, que trate de seguir a Dios algunas veces y otras al mundo, no se puede acercar a Dios. Dios no la acepta ni se acerca a ella. Una persona debe purificar su corazón, entregar su corazón total y completamente al Señor Jesucristo. Un corazón puro, un corazón totalmente comprometido y leal a Jesucristo, es el único corazón que Dios aceptará y al que se acercará.

       Sucede lo siguiente: Una persona no puede acercarse a Dios, no puede llegar cerca de Dios, a menos que tenga manos limpias y un corazón puro, un corazón totalmente comprometido con el Señor Jesucristo. Por consiguiente, una persona debe arrepentirse, alejarse del pecado y acercarse a Dios. Si esa persona se acerca, entonces Dios se acercará a ella y se mantendrá disponible para esa persona todo el tiempo.

       Pensamiento 1. El creyente que tiene el derecho de acercarse a Dios es el creyente que anda en una fraternidad y comunión abiertas con Dios, que mantiene sus manos limpias y su corazón puro. Que anda en oración todo el día, confesándose y manteniéndose puro. Este es el creyente a quien Dios ama y a quien Dios siempre se acerca. Es el creyente que siempre fraterniza y tiene comunión con Dios y quien triunfa sobre la tentación. El creyente que siempre se acerca a Dios es el creyente que vence las tentaciones y pruebas de la vida. Ese creyente es el gran vencedor de Dios, al que Dios siempre amará.

       “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt. 5:8).

       “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lc. 9:62).

       “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Lc. 16:13).

       “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (1 Co. 10:21).

       “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Ti. 1:5).

       “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (He. 10:22).

       “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Stg. 1:8).

       “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Stg. 4:8).

       “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

       “Está dividido su corazón. Ahora serán hallados culpables; Jehová demolerá sus altares, destruirá sus ídolos” (Os. 10:2).

    Lunes 10 de Noviembre de 2025

    Amén, para la honra y gloria de Dios.