Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • Domingo 09 de noviembre del 2025. “DANDO A CONOCER EXPRESAMENTE LO QUE DIOS HA DICHO”

    LECCION: NUMEROS 23:12 AL 18. 12.El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca? 13.Y dijo Balac: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas; solamente los más cercanos verás, y no los verás todos; y desde allí me los maldecirás. 14.Y lo llevó al campo de Zofim, a la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. 15.Entonces él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a Dios allí. 16.Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. 17.Y vino a él, y he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab; y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho Jehová? 18.Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zipor:

       COMENTARIO DE NUMEROS 23: 12 AL 18. Balac expresa su disgusto en los vv. 11 y 12. Está frustrado porque quería que alguien maldijera a Israel, y Balaam sólo ha anunciado bendiciones para Israel. Balaam le recuerda de que debe anunciar lo que Jehovah le diga.

        El segundo oráculo de Balaam, 23:13–26. Balac cree que quizá un cambio de lugar cambie el mensaje que Balaam recibe. Lo lleva al campo de Zofim, en la cumbre de Pisga, donde Balaam tiene su segundo encuentro con Dios (vv. 13–17). Zofim significa “los atalayas”; parece que fue un puesto de observación para controlar los movimientos de ejércitos en el valle del Jordán. Allí ofrecen holocaustos otra vez, y una vez más Dios responde a los esfuerzos humanos de buscarle. Viene al encuentro de Balaam y le entrega una palabra profética para anunciar.

       Balaam da su segunda profecía (vv. 18–24). Dios no miente ni cambia su propósito como los hombres, (v. 19; ver 1 Sam. 15:29). No puede ser manipulado ni controlado por los encantamientos ni por la magia. (Aquí hay una diferencia fundamental entre la magia y la verdadera religión. La magia intenta manipular a Dios para lograr los propósitos humanos; la fe produce una entrega del hombre en las manos de Dios para que él logre sus propósitos divinos a través del hombre.) Todavía es el propósito de Dios bendecir a Israel; por eso, aun un gran hechicero como Balaam no puede contradecir la bendición de Dios (v. 20). No ha encontrado iniquidad en su pueblo; por eso, no hay razón para que lo maldiga (v. 21).

    1. Segundo Oráculo (23:11 -24)

       23:11-17 Balac se molestó por la bendición expresada por Balaam, pero pensó que la razón de la conducta de Balaam podía deberse a la desfavorable locación, pues desde Bamot-Baal solo podía ver el final del campamento israelita, y con eso no habría podido dimensionar el real peligro que significaba un pueblo tan numeroso. En consecuencia, sin considerar en absoluto la posibilidad de un Dios real y soberano, al cual no se podía manipular, llevó al adivino al campo de Zofim, (heb. tsofim = “vigilantes») a la cumbre del Pisga, desde donde podría ver panorámicamente a todo el pueblo hebreo. Allí se realizaron los mismos preparativos, y nuevamente Balaam dejó al rey junto a los sacrificios para ir a un lugar apartado a buscar agüero.

       23:18-22 El proverbio de Balaam comenzó esta vez declarando que los propósitos de Dios son inmutables, una consecuencia natural de la inmutabilidad de la naturaleza divina. Solo la tergiversación espiritual del paganismo podía crear la noción de dioses tan endebles a los cuales se les pudiera manejar o presionar para lograr algo.

       Después de contradecir tan crudamente las expectativas del rey moabita, Balaam describió con más precisión la bendición que solo había indicado brevemente en el primer oráculo. Dios no veía aven (“iniquidad», “vanidad”, “maldad») ni ‘amal (“perversidad”, “agravio”, “injuria”, “miseria») en Israel como consecuencia del pecado (v.21), sino un pueblo que se regocijaba en la bendición del Señor. Mientras Israel se mantuviera en el marco del pacto, el poder del mundo no podría dañarlo, porque Yahweh moraba en medio de la nación (cf. Ex. 15:18; Dt. 23:5), y Él se había manifestado como Su Rey y Protector al sacarlos de Egipto (v.22).

       ¿Era posible que no hubiera pecado alguno en todo Israel? Sin duda, 23:21 no se refiere a perfección absoluta de la nación ni a ceguera de parte de Dios. Es un cuadro claro de cómo Dios ve a su pueblo redimido. El pueblo no era perfecto, pero puso su fe en Dios al obedecer las ordenanzas de la primera pascua y su sangre derramada, y por eso Dios estaba con él (23:21) y le daba poder sobrenatural (23:22).

       Evidentemente los oráculos de Balaam no eran del agrado de Balac, pero el vidente continuó bendiciendo a Israel. En este pasaje se describe el ideal divino para la nación: que esté libre de pecado, de manera que Dios pudiera habitar en medio de ella. En 23:21 va todavía más lejos, diciendo que Israel no solo era bendecido por Dios, sino que gozaba de Su mismísima presencia paseándose en medio del pueblo. Por otra parte, esta revelación le permitió a Balaam conocer el único punto débil de Israel: si pecaba contra Dios, el Señor retiraría Su protección y se pondrían en acción las maldiciones del pacto soberano-vasallo, por lo cual la nación podría ser dañada. Ese fue precisamente el consejo dado por Balaam a los madianitas (cf. Nm. 31:16).

       Referencias Bíblicas: Salmo 2:7. «Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.»

    «Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.» (Tito 2:1).

    «y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.» (Efesios 6.19-20).

    TEXTO: «Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.» (Jeremias1:9).

        COMENTARIO DE Jeremías 1:9, en español, declara: «Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca» (Reina-Valera 1960). En este versículo, Dios escoge al profeta Jeremías y, simbólicamente, toca su boca para encomendarle la tarea de ser su portavoz y anunciar su mensaje a las naciones.

    El toque de Dios: Dios extiende su mano y toca la boca de Jeremías como un acto que le confiere la autoridad y la capacidad para comunicar su mensaje.

       Poner sus palabras en su boca: Esto significa que Dios pone sus propias palabras en la boca de Jeremías, dándole la habilidad de hablar lo que Dios quiere que se diga.

       Un mensaje para la nación: El versículo es parte del llamado de Dios a Jeremías para que sea profeta de las naciones, lo que implica que debe arrancar, destruir, construir y plantar en nombre de Dios.

    1er Titulo: Cuidado que se debe tener de hacer conforme a la voluntad de Dios. Versículo 12. El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca? (Léase: Efesios 6:20. por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar. ▬ Colosenses 4: 3 y 4. orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar.).

       Nota: «Yo Declaro» ¿Es bíblico? – Alineado nuestras oraciones con el lenguaje de la Biblia. (Por Nathan Cedarland)

       Introducción

       Es común escuchar a líderes religiosos y creyentes en general usar las expresiones “yo declaro” o “yo decreto” en sus “oraciones”. Muchos de ellos afirman que nuestras palabras tienen el poder de crear cosas materiales y hacer que los sucesos ocurran. Por ejemplo: “Declaramos bendición en el nombre de Jesús” o “declaro prosperidad sobre esta ciudad.” o “declaramos que tú lo harás, Señor.” Cuando las personas usan la palabra “declarar” así, están afirmando que así va a suceder, que lo que están diciendo se va a convertir en realidad. La están usando como un sinónimo de “decretar” que significa “decidir u ordenar algo”.

       Proverbios 18:21 es un versículo entre otros que algunos usan para apoyar esta práctica: “Muerte y vida están en poder de la lengua.” “¿Ves? hay poder en nuestras palabras” dicen. Ellos afirman que al hablar con Dios debemos declarar la realidad que deseamos para que llegue a suceder.  Regresaremos a Proverbios en un momento para ver si realmente enseña lo que estas personas afirman, pero primero veremos un resumen bíblico muy breve sobre la oración y un poco sobre la historia de esta práctica de “declarar”.

    ¿Es bíblico orar así?

       En primer lugar, debemos notar que de los cientos de oraciones registradas en la Biblia no se encuentra ni siquiera una vez una oración así.

    • Ni en ninguna de las 150 oraciones inspiradas en el libro de Salmos.
    • Ni en ninguna de las oraciones de los profetas.
    • Ni en ninguna de las oraciones de Jesús.
    • Ni en ninguna de las oraciones de Pablo.

       La palabra “declarar” puede ser un sinónimo de la palabra “proclamar” o de la frase “hacer público”. No habría nada malo en usar la palabra de esta manera, por ejemplo: “Dios, declaramos Tu grandeza”. Hay oraciones en los Salmos dónde encontramos una frase como “proclamaré Tu grandeza” que es básicamente lo mismo. Sin embargo, en este caso no se está usando la palabra con el sentido de “decretar.” Una cosa es orar diciendo: “Declaramos que eres el Dios proveedor” y otra, es decir: “Declaramos provisión”. ¿Ves la diferencia? La primera oración se conforme a la Biblia, pero la segunda no. En la primera el que habla está dando a conocer a Dios, pero en la segunda el que habla se está poniendo en el lugar que solo le pertenece a Dios. Al leer la Biblia descubrimos que solo Dios es el que decreta las cosas. Así que cuando la gente dice “declaro esto o aquello” realmente no están orando sino mandando. Aunque muchos lo hayan hecho por ignorancia y con las mejores intenciones eso no cambia la realidad: Declarar es querer darle órdenes a Dios. Debemos arrepentirnos de tal presunción y autoexaltación.

       ¿De dónde viene esta corriente o moda de “yo declaro”?

       En el siglo XVIII, un filósofo y teólogo herético llamado Emanuel Swedenborg (1688–1772) enseñaba sobre el poder de la mente para crear la realidad. Enseñaba que el mundo físico era una extensión de la mente y que por lo tanto la mente podía formar y dictar cosas materiales. Más tarde en los Estados Unidos, esta idea fue desarrollada por Phineas Quimby (1802–1866) quien se conoce como el padre del “Nuevo Pensamiento”. En un artículo sobre el mismo tema, el pastor Edgar Aponte explica como este corriente entró en las iglesias:

       “Las ideas del “Nuevo Pensamiento” fueron popularizadas por el gurú Ralph Waldo Trine quien publicó un libro en 1897 que vendió millones de copias. Trine decía que lo que uno afirmaba con la mente y con las palabras ocurría; que las razones de las enfermedades en las personas eran porque hablaban o pensaban sobre ellas. Pero las enseñanzas no llegaron claramente a las iglesias de mano de Trine —quien negaba la Biblia y la deidad de Cristo— sino a través del pastor E. W. Kenyon. Kenyon fue compañero de estudio de Trine en la escuela de oratoria Emerson College en Massachusetts. El predicador Kenyon es conocido por su idea del “pensamiento positivo”. Él enseñó que las confesiones positivas eran la clave para una vida próspera. También se le conoce como el padre del “evangelio de la prosperidad”. Kenyon influenció a personas como Kenneth Hagin y Oral Roberts, este último fundador de la universidad que lleva su nombre donde estudió Joel Osteen.” (1)

       Estos pastores de falsa doctrina que menciona Apunte han influido muchísimo en América Latina. Las prácticas y enseñanzas de Kenneth Hagin, Oral Roberts, Kenneth Copeland y Joel Osteen (autor del libro “Yo Declaro”) se ven claramente en lideres como Cash Luna, Guillermo Maldonado y Daniel Habif solo para mencionar algunos.

       El pastor Apunte concluye diciendo que “la idea del ‘yo declaro’ no es más que la representación de las ideas paganas originalmente conocidas como el ‘Nuevo Pensamiento’, que luego popularizaron algunos pastores con el término ‘pensamiento positivo y próspero’.”

       Claro que estos maestros siempre van a tener ciertas enseñanzas correctas y por eso las personas pueden quedar muy confundidas. “Es que dice tantas cosas buenas”. Pero eso es parte de la estrategia de Satanás: mezclar la verdad con el error. Si fuera solo error nadie sería engañado, sería evidentemente falso, pero es la mezcla que confunde y luego engaña a las personas.

       ¿Qué quiere decir que muerte y vida están en poder de la lengua?

    Regresando a Proverbios 18 vemos que el contexto hace claro que este pasaje no tiene nada que ver con declarar cosas para formar una nueva realidad. Proverbios 18:21 Muerte y vida están en poder de la lengua, Y los que la aman comerán su fruto.

       La última frase nos ayuda a entender que se refiere a tener cuidado con lo que decimos. Nuestras palabras sí son poderosas para edificar o dañar a otras personas y son poderosas para influir también en la percepción de otras personas hacia nosotros. El que habla mucho puede meterse en problemas. La NTV lo hace aún más claro, “La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias.” Lo demás de Proverbios enfatiza la misma enseñanza. Las palabras pueden transmitir imágenes y emociones intensas. Con nuestras palabras podemos perjudicar a nosotros mismos, herir a otros y dejar cicatrices duraderas.

       Cuida tu lengua y mantén la boca cerrada, y no te meterás en problemas. Proverbios 21:23 NTV

    En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, Pero el que refrena sus labios es prudente. Proverbios 10:19 NBLA

       Con la boca el impío destruye a su prójimo, Pero por el conocimiento los justos serán librados. Proverbios 11:9 NBLA

       La suave respuesta aparta el furor, Pero la palabra hiriente hace subir la ira. Proverbios 15:1 NBLA

    La lengua apacible es árbol de vida, Pero la perversidad en ella quebranta el espíritu. Proverbios 15:4 NBLA

    Pero al vivir sabiamente con el temor del Señor, nuestras palabras pueden traer vida y bendición a los demás.

    Panal de miel son las palabras agradables, Dulces al alma y salud para los huesos. Proverbios 16:24 NBLA

       Otros textos: Hay varios otros pasajes que las personas usa para justificar la práctica de “declarar”, pero en todos los casos son versículos sacados de su contexto original y que realmente no tienen nada que ver con esta corriente. Por ejemplo, algunas personas se basan en 2 Corintios 4:13: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”. No obstante, una mirada al contexto de este versículo nos muestra que Pablo no habla de declarar cosas para que pasen, sino de predicar la Palabra de Dios, aunque tengamos dificultades y que el hablar de Cristo es una respuesta natural de creer en Él.

       Otro pasaje citado con frecuencia es 1 Juan 5:14-15: “Esta es la confianza que tenemos delante de Él, que, si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.” “Podemos declarar las cosas porque ya las tenemos” es el argumento, pero nota que este pasaje usa dos veces el verbo “pedir” no el verbo “declarar” y habla de “peticiones” no de “declaraciones”. El hecho de que rechazamos la moda de “declarar/decretar” como algo antibíblico no quiere decir que nuestras oraciones carecen de fe y de confianza. Al contrario, tenemos aún más confianza porque sabemos que estamos orando conforme a Su voluntad revelada en Su Palabra.

       La meta principal de la oración: El objetivo principal de la oración es amar al SEÑOR nuestro Dios, con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas (Marcos 12:28-31). Eso significa que la oración se trata en primera instancia de una relación. Dios quiere que hagamos peticiones a Él, pero en primer lugar desea que le conozcamos más como nuestro Rey y amigo fiel (Efesios 1:17; 3:17-19). Al entender que la oración es relacional y no transaccional, nos ayuda aún más a ver la locura de “declarar y decretar”. Por ejemplo, el matrimonio tampoco debe ser transaccional sino relacional. Imagínate si yo dijera esto a mi esposa: “Declaro un masaje de 30 minutos esta noche!” ¿Cómo va a quedar eso con ella? En primer lugar, no le estoy pidiendo nada realmente, sino estoy exigiendo algo de ella de manera indirecta. “¿Quién te crees, Nathan? Podría ser su respuesta natural y bastante comprensible. Porque si tengo una relación sana con mi esposa, jamás le voy a decir algo así. ¿Pero nos atrevemos hablar así con Dios? ¿Quién nos creemos?

        Conclusión: En resumen, la oración es un regalo maravilloso que Dios nos ha dado para crecer en nuestra intimidad con Él, alinear nuestro corazón con el Suyo, participar en el avance de Su reino, pedir su perdón, alabarle, darle gracias, y buscar Su ayuda ante nuestras necesidades y luchas. No tenemos que agregar una fórmula humana (como “yo declaro”) para hacer nuestras oraciones más poderosas. Eso es necedad. Al humillarnos ante nuestro Rey, podemos luchar en la oración y acercarnos confiadamente ante el trono del Padre. Podemos rogar con la misma audacia que vemos en los salmos, recordando que tenemos un intercesor fiel y todopoderoso, nuestro Señor Jesucristo. Dios no nos necesita, pero sí nos quiere utilizar, y una de las maneras más eficaces de ser utilizados por Él es sobre nuestras rodillas con palabras en nuestra boca que se alinean con la Palabra de Dios.

       Comentario de efesios: (6:18-20) Oración, Guerra espiritual: Está la provisión sobrenatural del soldado cristiano -la oración- un espíritu constante de oración. El soldado ingresa al conflicto totalmente vestido y armado, pero es esencial algo más: gran confianza y seguridad. Eso proviene de un espiritu de oración.

    ▬ 1. Debe orar, orar siempre. El soldado que no está siempre orando no tiene garantizada la protección de Dios. El soldado cristiano debe orar todo el tiempo para mantener una conciencia constante inquebrantable de la presencia y el cuidado de Dios. Eso le infunde la seguridad, la confianza y el valor necesario.

       “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mt. 7:7).

       “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Jn. 16:24).

       “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Fil. 4:6).

       “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Col. 4:2).

       “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (Stg. 5:13).

       “Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente” (1 Cr. 16:11).

    ▬ 2. Debe orar “en el Espíritu”, es decir, en el Espiritu Santo, el Espiritu del único Dios vivo y verdadero. La oración a cualquier otro dios o a los propios pensamientos o a algún otro dios fabricado por el hombre es vacia e inútil.

       “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Ro. 8:26-27).

    ▬ 3. Debe estar velando en oración. El soldado cristiano debe concentrarse y perseverar en la oración. Debe llegar al punto de estar velando en oración, en ocasiones con tal intensidad involucrada en la oración que en realidad se queda despierto a fin de orar.

       “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26:41).

       “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lc. 18:1).

       “Mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve” (Lc. 22:26).

        “Orad sin cesar” (1 Ts. 5:17).

    ▬ 4. Debe orar en fonna altruista. El soldado no está solo en la batalla, hay muchos comprometidos en la misma guerra. El resultado de la batalla está detenninado por el bienestar de todos aquellos involucrados. El soldado cristiano debe orar por aquellos que luchan con él. El soldado cristiano debe orar tanto y con tanta intensidad por sus soldados compañeros como por él.

       “Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones” (Ef. 1:15- 16).

       “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Ef. 6:18).

    ▬ 5. Debe orar por los líderes en particular. Los líderes, sus decisiones y ejemplo, con frecuencia determinan el resultado de la batalla. El soldado cristiano tiene líderes que enseñan, predican y administran en toda la iglesia y en todo el mundo. El coraje, la decisión y la pureza son elementos necesarios para hacer huir al enemigo y capturar almas para el evangelio (Hch. 28:20).

       “Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí” (Hch. 8:24).

       “Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno” (Ro. 15:30).

       “Hermanos, orad por nosotros” (1 Ts. 5:25).

       “Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros” (2 Ts. 3:1).

       “Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo” (He. 13:18).

       Colosenses (4: 2-4) Oración, Deberes del creyente: El primer deber del creyente es orar y perseverar en la oración. Se le da cuatro instrucciones importantes, instrucciones que deben seguirse de manera desesperada.

    ▬ 1. En primer lugar, perseverar en la oración. La palabra “perseverad” (proskartereite) significa ser constante, perseverante y en forma permanente en la oración. Significa estar en la oración en forma constante e inquebrantable; estar en comunión e inquebrantable compañerismo con Dios. Significa andar y respirar oración; vivir, moverse y permanecer con todo nuestro ser en oración. Significa nunca enfrentar un momento sin la oración.

       ¿Cómo es esto posible? Cuando tenemos tantas tareas y asuntos que exigen nuestra atención, ¿cómo podemos continuar y andar inquebrantablemente en la oración? Lo que la Biblia quiere decir es que…

    • desarrollemos una actitud de oración
    • andar en un espíritu de oración
    • tomar un recreo mental de nuestro trabajo y pasar un momento en oración
    • orar siempre cuando nuestras mentes no estén ocupadas con alguna ocupación
    • levantarse temprano y orar antes de comenzar las actividades cotidianas. Pasar un momento de adoración con Dios en oración. Hacer de esto una práctica continua.
    • orar antes de ir a dormir Pasar un momento extenso en oración antes de ir a dormir. Hacer de esto una práctica continua.

       Con toda honestidad, la gran mayoría de nosotros desperdiciamos mucho tiempo en pensamientos vagos y en ensueños inútiles, perdiendo así un valioso tiempo que se podría aprovechar para la oración. Si aprendiéramos a cautivar esos minutos para la oración, descubriríamos qué es andar y vivir en la oración. Note un hecho crítico: Esta es la tarea del creyente. No es algo que Dios pueda hacer por nosotros. Somos nosotros los que debemos disciplinamos para orar. Si no oramos, entonces la oración nunca será dicha.

       La Biblia es clara: el creyente debe “perseverar en la oración”.

       “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:5).

       “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mt. 7:7).

       “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Jn. 16:24).

       “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Fil. 4:6).

       “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Col. 4:2).

       “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (Stg. 5:13).

       “Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente” (1 Cr. 16:11).

    ▬ 2. En segundo lugar, velar en oración. La palabra “observad” (gregorountes) significa permanecer despierto, estar alerta, estar activo, concentrado. Significa pelear contra las distracciones, los pensamientos vagos, la inútil ensoñación diaria, el aletargamiento y la somnolencia. Significa disciplinar nuestras mentes y controlar nuestros pensamientos en la oración. Para ser francos, este es un problema que aflige al creyente. El exceso de trabajo, el cansancio, la presión: una lista innumerable lista de cosas que puede hacer difícil la concentración para la oración. Esta es la razón por la cual Pablo acentúa la necesidad de velar en oración. Pero advierta que velar en oración es la tarea del creyente. Nuevamente, no es algo que Dios haga por nosotros. Somos responsables por velar y concentrarnos. Somos nosotros los que debemos disciplinar y controlar nuestros pensamientos. Por esta razón, nunca debemos dejar de orar. Debemos…

    • pelear siempre contra el aletargamiento y los pensamientos vagos.
    • aprender a concentrarnos, disciplinar nuestra mente y controlar nuestros pensamientos
    • enseñarnos a observar la oración.

       “Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26:40-41).

       “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lc. 18:1).

       “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lc. 21:36).

    ▬ 3. En tercer lugar, orar con acción de gracias. Cuando alguien hace algo por nosotros, nosotros le agradecemos. La única persona que ha hecho más por nosotros que ninguna otra es Dios. Por lo tanto, debemos agradecerle a Él. De hecho, Dios continúa bendiciéndonos y ayudándonos, su mano está constantemente sobre nuestras vidas, cuidándonos y protegiéndonos, por lo tanto, deberíamos agradecerle a Él continuamente. Nuestra oración se debe elevar a Él durante todo el día a medida que nos ocupamos de nuestros asuntos cotidianos. No debe pasar jamás una hora sin que hayamos orado y agradecido a Dios varias veces. Jamás debemos olvidar a su Hijo. Él tomó nuestros pecados sobre Él y cargó con el juicio y el castigo por nosotros. Solo esto debe llenar continuamente nuestros corazones con acción de gracias y alabanza.

       “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Co. 15:57).

       “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20).

        “¡Gracias a Dios por su don inefable!” (2 Co. 9:15).

       “Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef. 5:20).

       “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Ts. 5:18).

       “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (He. 13:15).

       “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9).

       “Alabad a Jehová, invocad su nombre, dada conocer en los pueblos sus obras” (1 Cr. 16:8).

        “Cantad a Jehová, que habita en Sion; publicad entre los pueblos sus obras” (Sal. 9:11).

       “Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo” (Sal. 50:14).

       “Te alaben los pueblos, oh, Dios; todos los pueblos te alaben” (Sal. 67:3).

       “Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación” (Sal. 68:19).

       “Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos; oirán mis oídos de los que se levantaron contra mi, de los malignos” (Sal. 92:11).

    ▬ 4. En cuarto lugar, orar por los demás, en particular por su ministerio. Ser un intercesor para los ministerios de Dios. Recuerde que Pablo estaba en la prisión, pero note por qué él pidió orar. William Barclay señala que Pablo pudo haber pedido que la iglesia ore por su liberación, dado que en su juicio tuvo un veredicto de inocente (él era inocente), o por un final pacífico para su vida. Pero esto no fue lo que él solicitó. Solicitó una oración por su ministerio. Él deseaba que los creyentes oraran para que Dios le diera…

    • la oportunidad para el testimonio, para hablar del misterio o salvación en Cristo.
    • audacia para testificar (v. 4).

       Siempre debemos recordar que la oración es una de las leyes del universo. Es una ley negada por muchos e ignorada por otros. Aun los que la entienden como una de las leyes de Dios, a menudo la rechazan. No obstante, Dios ha establecido la ley espiritual que Él obra en respuesta a la oración. Creámoslo o no, Dios claramente dice que la oración es una ley del universo. La oración es la ley por la cual Él obra y se mueve en nombre de los hombres y de su mundo. Por lo tanto, si deseamos las bendiciones de Dios para nuestra vida y ministerios, si deseamos que la obra de Dios siga adelante en poder y benéficos frutos, debemos orar por los ministerios del evangelio.

    Debemos aprender a interceder en la oración.

        “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Stg. 4:1-3).

       “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mt. 21:22).

       “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Jn. 15:7).

       “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré” (Sal. 91:15).

       “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jer. 33:3).

    2º Titulo: Insistencia para llevar a cabo su malvado propósito. Versículos 13 al 15. Y dijo Balac: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas; solamente los más cercanos verás, y no los verás todos; y desde allí me los maldecirás. Y lo llevó al campo de Zofim, a la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. Entonces él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a Dios allí. Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. (Léase: 1ª de Samuel 19:13 al 15. Tomó luego Mical una estatua, y la puso sobre la cama, y le acomodó por cabecera una almohada de pelo de cabra y la cubrió con la ropa. Y cuando Saúl envió mensajeros para prender a David, ella respondió: Está enfermo. Volvió Saúl a enviar mensajeros para que viesen a David, diciendo: Traédmelo en la cama para que lo mate. ▬ Ester 5:12 al 14. Y añadió Amán: También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí; y también para mañana estoy convidado por ella con el rey. Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey. Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo preparar la horca.).

       La treta de Mical, 1ª de Samuel 19:11–17. Jonatán había salvado la vida de David. Ahora su hermana Mical, la esposa de David le salva la vida. Mical amaba a David, pero nunca compartía su entusiasmo por la adoración de Dios. Se ve que era mañosa porque con decisión resuelta le descuelga a David por la ventana y luego arregla una decepción para darle más tiempo a realizar su huida. La palabra ídolo doméstico (v. 13) es terafim, cuyo significado original se ha perdido. Pero donde se usa en la Biblia se refiere a ídolos o imágenes, sean pequeños o grandes. Generalmente son guardados en la casa y utilizados en el culto familiar. El hecho de que el buen rey Josías barriera de Israel a los serafines, clasificándolos como “abominaciones”, nos hace entender que no formaban parte de la verdadera adoración a Dios (2 Rey. 23:24). Mical los tenía en casa y aunque la palabra es plural, se usa aquí como singular, traducida en el v. 16 “ídolo” o sea imagen. Incluso lo había arreglado con algo tejido de pelo de cabra para representar el cabello de David. La versión griega Septuaginta dice aquí “hígado de cabra”, usando otra palabra hebrea. Las dos palabras son similares, pero tampoco es muy lógico que ella pusiera el hígado de cabra para representar una parte de David.

       Además, se ve que Mical era una hábil mentirosa. Para apaciguar la ira de su padre le atribuye a David una amenaza. Esta última mentira sería especialmente nociva y posiblemente responsable por la decisión tomada después de darla a otro (25:44).

       Ester 5: 12 al 14. Amán planea ejecutar a Mardoqueo, 5:9–14.

       Los vv. 9 a 14 nos muestran la clase de persona que es Amán. Él realmente tiene de todo: riquezas, posesiones, poder político, honores y muchos hijos; sin embargo, para él era más importante el que todos estuvieran impresionados por lo que él era. Por eso, el que existiera una persona como Mardoqueo, sin ningún poder político, social o económico que, hasta donde Amán sabía, no le temería, era más de lo que Amán podía soportar.

       Con el consejo de su esposa y sus amigos, Amán decide no esperar unos meses hasta la matanza de los judíos para deshacerse de Mardoqueo; construye una horca tan alta que pudiera ser vista por todos. La ejecución de Mardoqueo serviría de advertencia a otros que tuvieran en mente negarle a Amán su debido respeto.

       Probablemente Ester invitó a Amán al banquete para inflar su orgullo y para que estuviera presente cuando ella haría la petición al rey y denunciaría los planes de Amán de matar a los judíos. Amán salió del primer banquete “alegre y contento” (v. 9), no sólo por el honor de la invitación personal, sino por el abundante vino que habría tomado. Su alegría se tornó en una ira casi incontenible al contemplar la falta de respeto de parte de Mardoqueo. Éste ya se habría quitado la ropa de luto (4:2) y estaba sentado en su lugar acostumbrado, “en la puerta real”.

       Amán pudo contenerse en su ira y fue rápidamente a su casa para reunir a sus familiares y amigos para compartir su disgusto y solicitar de ellos consejos en cuanto al procedimiento más apropiado a seguir (v. 10). En su orgullo, se jactaba de sus enormes riquezas, las cuales hicieron posible la muy generosa oferta que hizo al rey con el fin de lograr su aprobación por la matanza de ese “pueblo disperso y diseminado” (3:8–9). Siguió jactándose, refiriéndose a la multitud de hijos varones que tenía y los honores que el rey le había concedido, por encima de todos los demás siervos (v. 11). El hecho de tener muchos hijos varones se consideraba como señal de gran virilidad varonil, prosperidad y honor, no solamente entre los judíos sino también entre los persas. Keil y Delitzsch citan la práctica de reyes de enviar anualmente regalos a la familia que tenía más hijos varones. El honor más alto y reciente que Amán menciona fue la invitación a dos banquetes privados sólo con el rey y la reina (v. 12). Nadie más en todo el reino había recibido tan alto honor y fue por la iniciativa de la misma reina. Algunos sugieren que el autor del libro introduce este cuadro de grandeza y riqueza de Amán para contrastar su humillación y muerte (comp. Luc. 14:11). Es evidente que, a esta altura, Amán ignoraba que Ester era judía. Era un secreto que ni el rey mismo sabía. Amán estaba saboreando ya la rica comida, abundante vino e íntima relación con el rey y la reina otra vez el día siguiente, sin sospechar las sorpresas y tragedia que le esperaban.

       Sin embargo, ni la exagerada riqueza, ni el puesto más elevado de honor en el reino, segundo sólo después del mismo rey, ni la íntima relación que gozaba con el rey y la reina, todos juntos no lograban satisfacer su orgullo y suavizar su amargura y su honor ofendido por Mardoqueo (v. 13). Amán había pedido consejos a Zeres, su esposa, y a los amigos reunidos y ellos no tardaron en recomendar un plan (v. 14). Mardoqueo tendría que ser colgado en una horca de casi 25 metros de altura a fin de que se viera desde muy lejos y sirviera como un anticipo de la matanza de todo el pueblo judío dentro de once meses. El plan era de matarlo la mañana siguiente, antes del banquete en ese mismo día. Únicamente así, Amán podría ir al banquete aliviado y alegre. Amán se puso muy contento porque estaba seguro de que el rey, habiendo aprobado la masacre del pueblo, no tendría problema en aprobar la muerte de un solo judío.

       Aquí el autor del libro ha creado, o Dios ha diseñado, una situación de alto drama y suspenso. Amán tiene la confianza del rey y el rey no está enterado de la relación entre Mardoqueo y la reina. Ester ha postergado presentar su pedido al rey hasta la raya misma de la hora fatal para Mardoqueo, con el resultado de que la suerte de él y de los demás judíos está en suspenso. Todas las circunstancias apuntan al hecho de que ya no hay esperanza para la vida de Mardoqueo.

    3er Titulo: Amonestación para oír la voz de Dios. Versículos 16 al 18. Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. Y vino a él, y he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab; y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho Jehová? Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zipor. (Léase: San Juan 5:24. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. ▬ Hebreos 1:2. en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.).

        San Juan (5:24, 25) Jesucristo, deidad – Salvación – Pecado – Muerte: La quinta prueba de que Jesús era igual a Dios era su poder sobre el destino del hombre, el poder de salvar a los hombres de la muerte a la vida. Advierta tres puntos significativos.

    ▬ 1. Cómo se salva a los hombres.

    ‣ a. Son salvos escuchando la Palabra de Jesús. La idea es de compromiso y obediencia a ella. Para poder ser salvo, los hombres deben escuchar y seguir la Palabra de Dios, haciendo exactamente lo que Él dice.

    ‣ b. Son salvos por creer en Dios, esto es, por creer que Dios ha enviado a su Hijo Jesucristo para salvarlos.

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

       “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8).

    ▬ 2. El resultado de ser salvo: la vida eterna. Un hombre pasa del estado de la muerte al estado de la vida, del estado de la condena al estado de la justificación. Cuando un hombre es verdaderamente salvo, nunca es condenado a morir; es declarado justo y se le da vida eterna. Advierta la manera descriptiva de decirlo: “ha pasado de muerte a vida”. Advierta también que el hombre actualmente está en un estado de muerte; esto es, que el hombre está en proceso de morirse. El hombre debe morir y morirá. Él no puede detener el proceso. (Ver, He. 9:27. cp. Ef. 2:1, 5; 5:14.)

    ▬ 3. Los hechos tienen dos significados. La hora ha llegado y ahora es…

    • cuando los espiritualmente muertos pueden oír la voz del Hijo de Dios.
    • cuando los espiritualmente muertos, que oyen, pueden vivir.

       “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Co. 6:2).

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

       Hebreos (1:2) Jesucristo, deidad Heredero: Jesucristo es constituido heredero de todo. Esta es la segunda razón por la que Él es superior a los profetas. ¿Qué se entiende por heredero? Se entiende que Jesucristo debe recibir y debe ser el dueño legítimo de todo. Solo Jesucristo ha heredado todo cuanto Dios es y posee. Ningún hombre es suficientemente grande ni suficientemente digno de ser el heredero de Dios; solo Cristo. Solo Él ha vivido y andado en perfección ante Dios. Entre los hombres, solo Él ha obedecido a Dios perfectamente, por ende, solo Él ha heredado todo cuando Dios es y posee; solo

    Él ha sido nombrado Dueño de todas las cosas. ¿Qué es lo que Jesucristo debe heredar y recibir?

    => Jesucristo debe heredar todo poder en el cielo y la tierra.

       “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mt.

    28:18).

    => Jesucristo ha heredado toda la autoridad para ejecutar todo juicio sobre los hombres.

       “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo” (Jn. 5:22).

    => Jesucristo va a heredar el dominio sobre los muertos y sobre los vivos.

       “Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven” (Ro. 14:9).

    => Jesucristo va a heredar todo el universo: “Un cielo nuevo y una tierra nueva y una nueva capital del mundo”.

        “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 P. 3:10-13).

       “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido… La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella” (Ap. 21:1-2, 23-26).

    => Jesucristo va a heredar todo gobierno, un gobierno eterno.

       “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Is. 9:6-7).

       “Mas del Hijo dice: Tu trono, Oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino” (He. 1:8).

    • Jesucristo va a heredar todo poder y riqueza, sabiduría y fuerza, honor y gloria y bendición.

       “que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Ap. 5:12).

    • Jesucristo va a heredar todos los ángeles y todas las otras autoridades y potestades espirituales.

       “quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades” (1 P. 3:22).

       Jesucristo va a heredar un nombre superior a todo nombre y toda rodilla se doblará ante El vindicando su derecho como Señor y Salvador.

       “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” (Fil. 2:9-10).

       (1:2) Jesucristo, Creador ▬ Creación: Jesucristo es el Creador y hacedor de los mundos, de todos los mundos. Esta es la tercera razón por la que Jesucristo es superior a los profetas. La palabra “mundos” (aiones) también puede traducirse como siglos. Jesucristo es el Creador tanto del universo como de los siglos que transcurren uno tras otro, Creador de los

    mundos y del tiempo que transcurre de suceso en suceso, y de generación en generación. La versión Dios habla hoy lo argumenta bien:

       “Ahora, en estos tiempos últimos, nos ha hablado por su Hijo, mediante el cual creó los mundos y al cual ha hecho heredero de todas las cosas” (He. 1:2).

       En la carta a los colosenses se establece aún mejor:

       “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16).

       El asunto es el siguiente: La creación de Cristo incluye todos los mundos (plural) de todas las dimensiones del ser, dondequiera que estén y cuantos pueda haber. Esto es exactamente lo que se entiende por el plural “mundos”. Es también lo que se entiende cuando Colosenses dice que Cristo creó todas las cosas “las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades”.

    => Si existen otros planetas y seres vivientes visibles en el espacio exterior, Cristo los creó.

    => Si existen mundos y seres invisibles en otras dimensiones, Cristo los creó.

       No importa qué tipo de mundo o criaturas pueda haber, tronos, dominios, principados, o potestades, Cristo los creó a todos. No existe nada que Él no haya creado.

    • ni planeta • ni vegetación • ni estrella • ni mineral • ni criatura • ni elemento • ni dimensión • ni cosa

       “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Jn. 1:3).

       “para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él” (1 Co. 8:6).

    “y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas” (Ef. 3:9).

       “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16).

    domingo 09 de noviembre de 2025

    Amén, Para La Honra Y Gloria De Dios.

  • DOMINGO 02 DE NOVIEMBRE DE 2025.“LA PALABRA DE DIOS ES INALTERABLE EN TODO TIEMPO”.

      

    Lección: Números 23:5 al 11.   5. Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así.  6. Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab. 7. Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, Rey de Moab, de los montes del oriente; Ven, maldíceme a Jacob, Y ven, execra a Israel. 8. ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? 9. Porque de la cumbre de las peñas lo veré, Y desde los collados lo miraré; He aquí un pueblo que habitará confiado, Y no será contado entre las naciones. 10. ¿Quién contará el polvo de Jacob, O el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, Y mi postrimería sea como la suya. 11. Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones. 

       Comentario del contexto Bíblico: Versos 4-6: “Y Dios vino al encuentro de Balaam”, quien consideró necesario, como un verdadero hariolus, llamar la atención de Dios a los altares que se habían construido para Él, y los sacrificios que se habían ofrecido sobre ellos. Y Dios le dio a conocer su voluntad, aunque no en una señal natural de significado dudoso. Puso en su boca una palabra muy clara e inequívoca, y le ordenó que se la hiciera saber al rey.

       Versículos 7-10

       El primer dicho de Balaam. – Habiendo vuelto al holocausto, Balaam comenzó su declaración ante el rey y los príncipes reunidos. משׁל, lit., un símil, luego un proverbio, porque este último consiste en comparaciones y cifras, y por último una oración o dicho. La aplicación de este término a los anuncios hechos por Balaam (Números 23:7, Números 23:18, Números 24:3, Números 24:15, Números 24:20), mientras que nunca se usa de las profecías de los verdaderos profetas. de Jehová, sino sólo de ciertos cánticos y símiles insertados en ellos (cf. Isaías 14:4; Ezequiel 17:2; Ezequiel 24:3; Miqueas 2:4), debe explicarse no meramente por la forma poética de Balaam expresiones, el predominio de la imaginería poética, el paralelismo sostenido, la construcción de todo el discurso en oraciones breves y puntiagudas, y otras peculiaridades del lenguaje poético (p. ej., בּנו, Números 24:3, Números 24:15), pero apunta al mismo tiempo a la diferencia que realmente existe entre estas declaraciones y las predicciones de los verdaderos profetas. Estos últimos son oraciones dirigidas a la congregación, que deducen de la relación general y peculiar de Israel con el Señor y con Su ley, la conducta del Señor hacia Su pueblo ya sea en su propio tiempo o en el futuro, proclamando juicio sobre los impíos y salvación a los justos. “El ojo mental de Balaam”, por el contrario, como bien observa Hengstenberg, “estaba simplemente fijo en lo que veía; y esto lo reprodujo sin tener en cuenta la impresión que pretendía causar en aquellos que lo escucharon.” Pero la primera expresión fue de tal carácter que privó a Balac de toda esperanza de que sus deseos se cumplieran.

       Texto: «Pero tu habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina» (Tito 2:1.).

       Comentario del texto áureo: (2:1): Ministro ▬ Maestro ▬ Doctrina ▬ Palabra de Dios: El ministro debe predicar y enseñar la sana doctrina. Esto contrasta con los falsos maestros que acabamos de analizar en el pasaje anterior (Tit. 1:10-16). La palabra “sana” significa íntegra y saludable. Por tanto, sana doctrina quiere decir las doctrinas y enseñanzas de la Palabra de Dios. Las íntegras y saludables enseñanzas de la Palabra de Dios en contraste con las enseñanzas enfermizas de los falsos maestros. Las enseñanzas de los falsos maestros solo implantarán una enfermedad cancerígena en el corazón humano y traerán como resultado la muerte y la destrucción. Por tanto, la exhortación para Tito era urgente, y es urgente para todo ministro de Dios. La salud y destino del pueblo de Dios y de la iglesia están en juego.

       Pensamiento 1. Predica y enseña la sana doctrina: Las enseñanzas de la Palabra de Dios, No prediques ni enseñes tus propias ideas u opiniones ni las últimas novedades de la teología. No añadas nada a la Palabra de Dios ni quites nada de ella. Toma las enseñanzas de Dios tal cual son y predícalas y enséñalas.

       “Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mt. 15:9).

       “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la Palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la Palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Ts. 2:13).

       “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Ti. 1:3-4).

       “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido” (1 Ti. 4:6).

    1er Titulo: El enviado debe hablar solo la palabra que Dios le declare. Versículos 5 y 6. Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab. (Jeremías 1:7 y 9. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. ▬ Isaías 6:8 al 10. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved, por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.).

       Comentario del texto: Versos 4-6: “Y Dios vino al encuentro de Balaam”, quien consideró necesario, como un verdadero hariolus, llamar la atención de Dios a los altares que se habían construido para Él, y los sacrificios que se habían ofrecido sobre ellos. Y Dios le dio a conocer su voluntad, aunque no en una señal natural de significado dudoso. Puso en su boca una palabra muy clara e inequívoca, y le ordenó que se la hiciera saber al rey.

       Comentario de Jeremías 1: Los vv. 7 y 8 son distintos a todos los demás relatos de un llamamiento. Dios dice que ni la edad ni la falta de experiencia es importante. Estos no eran lo más importante para Jehovah, sino la capacidad de la persona para seguirle y para cumplir su voluntad. Es un asunto como el físico: cada acción tendrá una reacción correspondiente. Dios envía; el profeta va. Dios manda y el profeta cumple. La vida de un profeta no era suya, dependía de Dios y su palabra. Sin duda alguna Jeremías había leído las palabras que se encuentran en Deuteronomio 18:18, y sabía de esta relación especial entre Dios y su siervo, Moisés. Además, sabía de la promesa que Jehovah había hecho a Moisés en aquel momento: “Les levantaré un profeta como tú, de entre sus hermanos. Yo pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande” (Deut. 18:18). Durante su largo ministerio de unos 50 años Jeremías sabía que estaba hablando la palabra de Dios. Nunca tuvo que inventar el mensaje porque Dios le dio el mensaje que tenía que dar (comp. 37:16, 17; 38:14–18). Él mismo declara: “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí. Tus palabras fueron para mí el gozo y la alegría de mi corazón, porque yo soy llamado por tu nombre, oh, Jehovah Dios de los Ejércitos” (15:16).

       El argumento de Jeremías de que era joven y no sabía hablar tenía una respuesta inmediata. No debía decir que era demasiado joven ni tener miedo porque Jehovah iba a darle las palabras y estar con él para que no tuviera miedo al dar el mensaje de Jehovah al pueblo. Él estaría presente para librarse del miedo. Más de una vez Jehovah le “libró” de una situación peligrosa, tal como “libró” al pueblo de la esclavitud (comp. Éxo. 3:8; 5:23; 12:27; 18:4–10). Dios le daba la autoridad, y fuerza física y espiritual para ser su profeta y cumplir la misión encomendada.

       Jehovah sabía que Jeremías estaría más convencido y estimulado para su misión con un acto simbólico, y así tocó su boca y le aseguró con esta acción que había puesto sus palabras en su boca. Esto era semejante también a la experiencia de Isaías (comp. Isa. 6:6–8). El caso de Ezequiel era distinto: él comió las palabras y estas llegaron a ser parte de su propio ser. La palabra de Dios estaba dentro de él (comp. Eze. 2:8–3:3). Con la acción de tocar la boca de Jeremías, Jehovah afirmó que le había puesto sobre naciones y sobre reinos para llevarles el mensaje de juicio y castigo, pero también de esperanza y restauración.

       Este título de ser profeta a las naciones llegó a ser una realidad durante el ministerio de Jeremías. Jeremías vivía en Anatot, el pueblo donde los descendientes de Abiatar habían sido desplazados por Salomón (comp. 1 Reyes. 1:26, 27, 35) pero seguramente esta familia sacerdotal sabía de la apostasía reinante en Judá y probablemente había conocido la destrucción de Samaria, la capital de Israel, el Reino del Norte, por los asirios. Sin duda, hablaban de loseventos internacionales y sus efectos en su pueblo. Así el joven Jeremías habría tenido conocimientos de las actividades internacionales y los esfuerzos de Asiria, Babilonia y Egipto para expandir sus fronteras. Jeremías sabía que Judá sería amenazada por alguno de ellos en un momento específico y que su responsabilidad iba a ser de llevar las palabras de Jehovah a su nación.

       En los últimos capítulos del libro (45–51) hay la larga sección de los “oráculos contra las naciones”, en la cual el profeta presenta los extensos mensajes de castigo, pero también de bendición, a varias de las naciones que habían tenido un impacto sobre la vida de Israel y Judá. Estos no son los únicos oráculos que se encuentran en el libro porque Jeremías fue llamado a servir en un tiempo de convulsión internacional y Jehovah le llamaba para dar su mensaje frecuentemente. De esta forma, desde el principio Dios le permitía ver la ruina que viene de las naciones “del norte”. Más tarde, el profeta dará las palabras de Jehovah de los Ejércitos: “He aquí que el mal irá de nación en nación y un gran huracán se desatará desde los extremos de la tierra” (25:32).

       Comentario de Isaías 6: 8-10: Visión y vocación de Isaías, 6:1-13 ¿Cómo es que el ministerio profético de Isaías careciera de resultados, de efecto positivo enel pueblo? ¿Cómo es que no pudo evitar la ruina de Judá? A Isaías el resultado le era conocidode antemano, pues Dios mismo se lo había revelado en su visión de vocación o llamamiento,cuando Isaías le preguntó hasta cuándo duraría aquella esterilidad de su mensaje en el pueblo (v.11). La respuesta fue: Hasta que las ciudades queden desoladas y sin habitantes, y no hayahombres en las casas, y la tierra quede devastada… (vv. 11–13). Mediante la misión del profetala culpa del pueblo se acrecentaría y esto aceleraría el castigo final.

       La referencia sería a los resultados dramáticos de la invasión de Senaquerib a Judá, cuando estuvo a punto de tomar Jerusalén después de haber arrasado muchas de las ciudades fortificadas. Sólo después del desenlace, por intervención directa de Jehovah, Dios de Israel, Isaías llegó a ser vindicado. ¿Y acaso no fue igual la experiencia de Jeremías, de Pablo, o del mismo Señor Jesús? Jesús, tal como Isaías, recurrió al uso de parábolas para predicar al pueblo, para que de todas maneras escucharan de buena gana, aunque no vieran, ni escucharan ni entendieran de veras, para que el mensaje profético quedara como testimonio histórico (vv. 9 y 10; comp. con Mat. 12:14; Juan 13:40 y Hechos. 28:26).

       Uzías, el rey que condujo al pueblo de Judá a tanta gloria, humana y falaz, pero de todas maneras significativa, estaba a punto de morir. El rey estaba moribundo, y sobre el reino se cernían las sombras de la incertidumbre y del pesimismo. Una vez más parecía evidente que Jehovah había dejado a su pueblo a su abandono. Parecía que las promesas hechas a David acerca de un rey ideal y justo, un descendiente suyo, habían quedado frustradas. Pero no. En medio del caos humano Isaías tiene una visión del Rey, sentado sobre un trono alto y sublime (v. 1). Pero este Rey no es un hijo de David, sino el mismo Jehovah de los Ejércitos.

       El lugar de la visión era el templo en Jerusalén, y la visión era tan imponente que los bordes del vestido real de Jehovah llenaban el templo, posiblemente todo el emplazamiento del templo sobre el monte Moriah, con sus muros de contención alrededor. La visión fue acompañada por un temblor que sucedió al canto de los serafines, que decían: ¡Santo, santo, santo es Jehovah de los Ejércitos! ¡Toda la tierra está llena de su gloria! (v. 3).

       Tras esta visión, los labios de Isaías fueron purificados mediante un carbón encendido, tomado del altar por uno de los serafines. Y luego, sólo cuando se le había concedido la capacidad de estar de pie ante el Dios Santo, tiene lugar el diálogo de su llamamiento. Entonces Jehovah le expresa la inquietud que tiene por su pueblo Israel, e Isaías se presenta diciendo: Heme aquí, envíame a mí (6:8).

       Sin embargo, el mensaje profético estaba destinado a no tener como resultados la positiva conversión de Israel a su Dios, es decir, el retorno a sus demandas éticas y espirituales, como se ha visto vez tras vez en los capítulos previos. Y esto produce una fuerte desesperación en el profeta. Pero en las últimas palabras de Jehovah que concluyen la visión y el capítulo, se encierra el germen de la esperanza: … después de ser derribados, aún les queda el tronco (v. 13). Es así que Isaías comenta, ya al margen de la visión y en palabras exclamativas: Su tronco [de la nación de Israel] es la simiente santa (v. 13), aludiendo al remanente que volverá a su Dios. Con esto termina la primera parte del libro de Isaías.

    2º Titulo: El amparo de Dios nos hace vivir confiadamente. Versículos 7 al 10. Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, Rey de Moab, de los montes del oriente; Ven, maldíceme a Jacob, Y ven, execra a Israel.  ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? Porque de la cumbre de las peñas lo veré, Y desde los collados lo miraré; He aquí un pueblo que habitará confiado, Y no será contado entre las naciones. ¿Quién contará el polvo de Jacob, O el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, Y mi postrimería sea como la suya. (Léase: Salmo 27:1 y 2. Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. ▬ Salmo 125: 1 y 2. Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, Que no se mueve, sino que permanece para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, Así Jehová está alrededor de su pueblo. Desde ahora y para siempre.).

        Comentario del texto: Números 23:7

       “Balac, rey de Moab, me trae de Aram, de los montes de Oriente”, es decir, de Mesopotamia, que se describe, ya en Génesis 29,1, como la tierra de los hijos de Oriente (cf. Números 22:5). Balaam menciona las montañas de su hogar en contraposición a las montañas de la tierra de los moabitas sobre las que se encontraba entonces. “Ven, maldíceme a Jacob, y ven a amenazar a Israel”. Balac lo había enviado a buscar con este propósito (ver Números 22:11, Números 22:17). זעמה, por זעמה, imperativo (ver Ewald, §228, b.). זעם, estar enojado, aquí dar expresión a la ira de Dios, sinónimo de נקב o קבב, maldecir. Jacob: nombre poético de la nación, equivalente a Israel.

       Números 23:8-10

       “¿Cómo he de maldecir a quien Dios no maldice, y cómo amenazar a quien Jehová no amenaza?” Balac imaginó, como todos los paganos, que Balaam, como goete y mago, podría distribuir bendiciones y maldiciones según su propia voluntad, y poner tal restricción sobre su Dios como para hacerlo subordinado a su propia voluntad (ver en Números 22: 6). El vidente se opone a este engaño: El Dios de Israel no maldice a Su pueblo, y por lo tanto Su siervo no puede maldecirlo. Los siguientes versículos (Números 23:9 y Números 23:10) dan la razón: “Porque desde lo alto de los peñascos lo veo, y desde los collados lo miro. He aquí, es un pueblo que habita aparte, y no se cuenta entre las naciones. ¿Quién determina el polvo de Jacob, y en número la cuarta parte de Israel? ¿Muera mi alma como la muerte de los justos, y mi fin sea como el suyo? Hubo dos razones que hicieron imposible que Balaam maldijera a Israel: (1) Porque eran un pueblo tanto exterior como interiormente diferente de otras naciones, y (2) porque eran un pueblo ricamente bendecido y muy favorecido por Dios. Desde lo alto de los montes, Balaam miró al pueblo de Israel. La altura exterior y terrenal sobre la que se encontraba era el sustrato de la altura espiritual sobre la que el Espíritu de Dios lo había colocado, y había iluminado tanto su vista mental que pudo discernir todas las peculiaridades y la verdadera naturaleza de Israel. A este respecto, lo primero que se encontró con su opinión fue el hecho de que este pueblo habitaba solo. Morar solo no denota un retiro tranquilo y seguro, como muchos comentaristas han inferido de Deuteronomio 33:28; Jeremías 49:31 y Miqueas 7:14; pero, según la cláusula paralela, “no se cuenta entre las naciones”, expresa la separación de Israel del resto de las naciones. Esta separación se manifestó exteriormente al ojo del vidente en el hecho de que “el ejército de Israel habitaba solo en un campamento separado en la llanura. En esto su espíritu discernió la separación interna y esencial de Israel de todos los paganos” (Baumgarten). Este “morar solo” externo era un símbolo de su separación interna del mundo pagano, en virtud de la cual Israel no solo fue salvado del destino del mundo pagano, sino que no pudo ser vencido por los paganos; por supuesto, sólo mientras ellos mismos mantuvieran internamente esta separación de los paganos, y continuaran fielmente en pacto con el Señor su Dios, quien los había separado de entre las naciones para ser Su posesión. Tan pronto como Israel se perdió en formas paganas, también perdió su propia independencia externa. Esta regla se aplica tanto al Israel del Nuevo Testamento como al Israel del Antiguo, a la congregación o Iglesia de Dios de todas las épocas. ב יתח לע, “no se cuenta entre las naciones paganas”, es decir, no comparte la suerte de las otras naciones, porque tiene un Dios y protector diferente de los paganos (cf. Deuteronomio 4:8; Deuteronomio 33: 29). La verdad de esto se ha realizado tan maravillosamente en la historia de los israelitas, a pesar de que no alcanzaron la idea de su llamamiento divino, “que mientras que todos los reinos más poderosos del mundo antiguo, Egipto, Asiria, Babel, etc., han pereció sin dejar rastro, Israel, después de haber sido rescatado de tantos peligros que amenazaban con la destrucción total bajo el Antiguo Testamento, todavía florece en la Iglesia del Nuevo Testamento, y continúa existiendo también en esa parte que, aunque ahora rechazada, está destinada día para ser restaurado” (Hengstenberg).

       En este estado de separación de las demás naciones, Israel se regocijaba en la bendición de su Dios, que ya era visible en la multitud innumerable en que se había convertido. “¿Quién ha determinado jamás el polvo de Jacob?” Como no se puede contar el polvo, así es innumerable la multitud de Israel. Estas palabras remiten a la promesa de Génesis 13:16, y se aplican tanto al estado existente como al futuro de Israel. El comienzo del cumplimiento milagroso de la promesa dada a los patriarcas de una posteridad innumerable estaba ya ante sus ojos (cf. Deuteronomio 10, 22). Incluso ahora, la cuarta parte de Israel no debe ser contada. Balaam habla de la cuarta parte con referencia a la división de la nación en cuatro campamentos (cap. 2), de los cuales solo podía ver uno desde su punto de vista (Números 22:41), y por lo tanto solo la cuarta parte de la nación. מספּר es un acusativo de definición, y el sujeto y el verbo deben repetirse desde la primera cláusula; para que no haya necesidad de cambiar מספּר por ספר מי. – Pero Israel no sólo fue visiblemente bendecido por Dios con un aumento innumerable; también fue exaltado interiormente en un pueblo de ישׁרים, hombres justos u honorables. El predicado ישׁרים se aplica a Israel por su llamado divino, porque tenía un Dios justo y recto, un Dios de verdad y sin iniquidad (Deuteronomio 32:4), o porque el Dios de Israel era santo y santificado Su pueblo (Levítico 20:7-8; Éxodo 31:13) y los convirtió en Jesurún (Deuteronomio 32:15; Deuteronomio 33:5, Deuteronomio 33:26). La justicia, la probidad, es la idea y el destino de este pueblo, que nunca la ha perdido del todo, aunque nunca la ha realizado plenamente. Incluso en tiempos de apostasía general del Señor, siempre hubo un ἐκλογή en la nación, del cual se podía predicar verdaderamente la probidad y la justicia (cf. 1 Reyes 19:18). La justicia de los israelitas era “producto de las instituciones que Dios había establecido entre ellos, de la revelación de su santa voluntad que les había dado en su ley, del perdón de los pecados que había unido a la ofrenda de sacrificios. , y de la comunicación de Su Espíritu, que estaba siempre vivo y obrando en Su Iglesia, y sólo en ella” (Hengstenberg). Tal pueblo Balaam no podía maldecir; solo podía desear que el final de su propia vida se pareciera al final de estos hombres justos. La muerte se presenta aquí como el final y la culminación de la vida. “Balaam desea para sí mismo la bienaventuranza entera, plena, indestructible e inalienable del israelita, de la cual la muerte es tanto el cierre y la culminación, como también el sello y la atestación” (Kurtz). Este deseo no implicaba la esperanza cierta de una vida bienaventurada más allá de la tumba, que los propios israelitas no poseían entonces; simplemente expresaba el pensamiento de que la muerte de un israelita piadoso era un bien deseable. Y esto era, ya sea visto a la luz del pasado, el presente o el futuro. En la hora de la muerte, el piadoso israelita podía mirar hacia atrás con bendita satisfacción a una larga vida, rica “en rastros de la gracia benéfica, perdonadora, liberadora y salvadora de Dios”; podía consolarse con la deliciosa esperanza de vivir en sus hijos y en los hijos de sus hijos, y en ellos participar en el cumplimiento futuro de las divinas promesas de la gracia; y finalmente, al morir en posesión del amor y la gracia de Dios, pudo partir de allí con la gozosa confianza de ser reunido con sus padres en el Seol (Génesis 25:8).

       Comentario del: Salmo 27:1 y 2: SALMO 27: SUPLICA INDIVIDUAL. SALMO DE CONFIANZA.

      Las dos palabras clave en este Salmo son confianza y enemigos. A pesar de la persecución por los enemigos el salmista confía en Dios. Algunos piensan que el Salmo puede ser del tiempo de la rebelión de Absalón.

       La primera parte es un salmo de confianza (vv. 1–6); la segunda parte es una súplica o lamento individual en que el salmista pide socorro a Dios. Algunos piensan que son dos salmos diferentes por esta diferencia de forma y porque en la primera parte se habla de Dios en tercera persona, pero en la segunda se dirige directamente a Dios.

       Sin embargo, la singularidad de tema y de estructura litúrgica indican la unidad del salmo. Los vocablos comunes a las dos partes confirman lo mismo: salvación (vv. 1 y 9); adversarios (vv. 2 y 12); corazón (vv. 3, 8, 14); levantar (vv. 3, 12); buscar (vv. 4 y 8); vida (vv. 4 y 13, “vivientes” es el plural de la misma palabra). Por supuesto, el salmista pudo haber usado un poema ya existente para elaborar este Salmo.

    ▬ 1. Una declaración de confianza, v. 1

       ¡Qué afirmación fuerte de confianza en Dios, basada en una relación personal con él que provee una triple defensa: mi luz, mi salvación, fortaleza de mi vida! La luz disipa la oscuridad; salvación o victoria enfatiza la habilidad de Dios de dar la victoria a pesar de las fuerzas en contra; refugio o fortaleza es un lugar de seguridad.

    ▬ 2. Confianza frente a los peligros, vv. 2, 3

       Los salmistas constantemente hablan de sus adversarios y sus peligros. Devorar mis carnes es la imagen de fieras que devoran su presa; aquí se refiere a los que calumnian.

       Pablo dijo que todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús van a sufrir persecuciones. Estas persecuciones pueden ser externas, de otras personas, o internas, de la naturaleza vieja o del diablo. Efesios 6:12 dice que nuestra lucha es contra principados, contra autoridades, contra los gobernadores de estas tinieblas, contra espíritus de maldad… El salmista habla de enemigos físicos, pero el NT aplica este lenguaje de batalla también a la lucha espiritual. Venga de donde venga la oposición, el mensaje es claro, bajo la protección de Dios mi corazón no temerá.

       Comentario del Salmo 125: 1 y 2: Sólo Dios libera, vv. 1–5

       El Salmo empieza con una verdad preciosa, que Dios está por nosotros; es la misma verdad que Pablo proclama en Romanos 8:31: Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Las figuras de los vv. 3–5 recalcan la gravedad del desastre que les acechaba. Primero, un monstruo grande que viene de la mitología cananea; para el hombre era invencible. Igualmente, las aguas de las inundaciones repentinas de esos torrentes de Palestina son invencibles. Pero Dios es todopoderoso y vence todos los ataques invencibles.

    3er Titulo: Bendición de Dios al favor de su pueblo. Versículo 11. Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones. (Léase Salmo 3:1 al 4. ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Selah. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Selah. ▬ Efesios 1:3. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.).

       Comentario del SALMO 3: SUPLICA INDIVIDUAL. CONFIANZA EN LA CRISIS

       Un salmo de confianza que tradicionalmente fue usado como himno de la mañana (cf. v. 5). Es el primero de los 14 salmos cuyos títulos hablan de episodios en la vida de David (Salmos 3, 7, 18, 30, 34, 51, 52, 54, 56, 57, 59, 60, 63 y 142). Probablemente fue escrito durante el episodio mencionado en el título o después, recordando lo que vivió en ese momento.

    Joya bíblica

    Pero tú, oh Jehovah, eres escudo alrededor de mí; eres mi gloria y el que levanta mi cabeza (3:4).

       ▬ 1. Se multiplican los enemigos, vv. 1, 2

       David había perdido el apoyo del pueblo que fue engañado por Absalón, pero sabía a quién acudir en el tiempo de crisis. Muchos dicen… (v. 2) muestra que otros trataron de hacerle dudar; pues la crisis realmente era una consecuencia del pecado de David. Sin embargo, ya estaba en buena relación con Dios y supo confiar en él. Selah era una instrucción musical, probablemente significa un interludio o aumento de volumen de los instrumentos.

       ▬ 2. Clamor a Dios, vv. 3, 4

       El v. 3 empieza con un pero importante. A pesar de la apariencia de derrota segura y de que David pudiera dudar del apoyo de Dios por causa de su pecado anterior, supo que Dios le había perdonado y que estaba en su voluntad; de modo que clamó a Dios con toda confianza. Dios es su escudo, su protector, pero, es más, es su gloria, es un honor servir a tal Señor. El que levanta mi cabeza es “el que me lleva en victoria”. En vez de estar deprimido, cabeza abajo, confía con la cabeza levantada. Y, como siempre, me respondió.

       Comentario del Versículos 11: Balac reprochó a Balaam por esta declaración, que anunciaba bendiciones a los israelitas en lugar de maldiciones. Pero respondió a sus reproches con la observación de que estaba obligado por el mandato de Jehová. El infinitivo absoluto, בּרך, después del verbo finito, expresa el hecho de que Balaam había continuado expresando nada más que bendiciones. לדבּר שׁמר, observar para hablar; שׁמר, notar cuidadosamente, como en Deuteronomio 5:1, Deuteronomio 5:29, etc. Pero Balak pensó que la razón podría encontrarse en la localidad desfavorable; por lo tanto, condujo al vidente al “campo de los vigilantes, sobre la cumbre del Pisgá”, desde donde podía ver a todo el pueblo de Israel. Las palabras וגו תּראנּוּ אשׁר (Números 23:13) deben traducirse, “desde donde lo verás (Israel); sólo ves su final, pero no todo” (sc., aquí en Bamot-baal). Esto es requerido por una comparación del versículo que tenemos ante nosotros con Números 22:41, donde se afirma de manera más incuestionable que en la cima de Bamot-baal Balaam solo vio “el fin del pueblo”. Por eso Balac consideró desfavorable aquel lugar, y quiso conducir al vidente a un lugar desde donde pudiera ver a la gente, sin limitación alguna. En consecuencia, a pesar de la omisión de כּי (por), las palabras קצהוּ אפס solo pueden tener la intención de asignar la razón por la cual Balak supuso que las primeras declaraciones de Balaam habían sido desfavorables. קצהוּ = העם קצה, el fin del pueblo (Números 22:41), no puede significar la nación entera o, como suponen Marck, de Geer, Gesenius y Kurtz, “el pueblo de un extremo al otro”, en cuyo caso העם קצה (el fin del pueblo) significaría todo lo contrario de קצהוּ (el fin de ello); porque העם קצה no es intercambiable, ni debe identificarse, con מקּצה כּל־העם (Génesis 19:4), “todo el pueblo, desde su extremo o extremo”, o desde su último hombre; en otras palabras, “hasta el último hombre”. Menos aún significa העם קצה אפס “el fin último de todo el pueblo, el fin de todo el pueblo”, a pesar de que Kurtz considera la expresión “el fin del fin del pueblo” como una tautología intolerable. קבנו, imperativo con nun epenth., de קבב. El “campo de los vigilantes”, o “espías ((zofim)), sobre la cima del Pisga”, corresponde, sin duda, al “campo de Moab, sobre la cima del Pisga”, al oeste de Hesbón (ver en Números 21:20). El monte Nebo, desde el cual Moisés inspeccionó la tierra de Canaán a lo largo y a lo ancho, era una cumbre, y posiblemente la cumbre del Pisga (ver Deuteronomio 3:27; Deuteronomio 34:1). El campo de los espías era muy probablemente una extensión de meseta sobre Nebo; y llamado así porque los vigilantes estaban estacionados allí en tiempos de disturbios, para vigilar todo alrededor, o posiblemente porque era un lugar donde los augures hacían sus observaciones de los cielos y de las aves (Knobel). La localidad no ha sido explorada a fondo por los viajeros; pero desde el lugar aludido, debe haber sido posible pasar por alto una parte muy grande del Arboth Moab. Todavía más al norte, y más cerca del campamento de los israelitas en estos Arbot, estaba la cumbre de Peor, a la cual Balac después condujo a Balaam (Números 23:28), y donde no solo vio a todo el pueblo, sino podía ver claramente los campamentos de las diferentes tribus (Números 24:2).

       Comentario de Efesios 1:3. (1:3) Bendiciones: Las bendiciones de Dios son espirituales y celestiales, no bendiciones materiales. A lo largo de la historia, Dios ha utilizado dos métodos de bendiciones en su tratamiento con el hombre. Antes de Cristo, Dios lo bendijo con bendiciones materiales. Él le prometió a Abraham y a Israel tierra, riqueza y fama. (Véase nota y Estudio a fondo 1, Jn. 4:22; Estudio afondo I, Ro. 4:1-25. Cp. Gn. 12:1ss; 13:14-17; 15:1-7; 15-19; 22:16-18; 26:2-5, 24; 28:13-15; 31:13; 35:9-12). Pero Israel hizo un mal uso y acaparó las bendiciones materiales. En lugar de compartir sus bendiciones con otras naciones, Israel se aisló y proclamó su superioridad y los derechos otorgados por Dios por sobre otras naciones de la tierra. Sin embargo, a partir de Cristo, Dios trata con el hombre en forma espiritual, bendiciéndolo con bendiciones espirituales.

       Deben advertirse cinco cosas respecto de esto.

    ▬ 1. Las bendiciones espirituales son del Espíritu. Es el Espíritu el que controla al hombre y a las circunstancias que lo rodean. Un hombre puede sentirse mal, estar deprimido y oprimido, pero si su espíritu es fuerte, se pone de pie y conquista sus sentimientos. Controla y vence las circunstancias opresivas y vive un día victorioso. Pero si su espíritu es débil. ya sea en el trabajo o en el ocio, por lo general se queja con compasión propia, rezongando y viviendo un día vencido. Y con demasiada frecuencia los días pasan a ser semanas y meses hasta que la vida de una persona está en baja más que en ascenso, todo porque el espíritu es demasiado débil para conquistar. Así, las principales bendiciones de Dios están vinculadas con bendiciones que son espirituales, que le permiten a una persona controlar su propia vida.

    ▬ 2. Las bendiciones espirituales son exactamente lo opuesto a las bendiciones temporales. Son las bendiciones del hombre interior, las bendiciones del inmortal. Pero de todas las bendiciones. son las más gloriosas y satisfactorias. Son las bendiciones que borran la soledad, la alienación y la falta de propósito de los hombres. Son las bendiciones que le dan al hombre una superabundancia de vida.

    ▬ 3. Las bendiciones espirituales son muy superiores a las bendiciones materiales. Son permanentes, perfectas y eternas, perduran por siempre. Son de la misma naturaleza que Dios mismo. Las bendiciones espirituales existen y pueden ser experimentadas tanto en la tierra (la dimensión física del ser) como en el cielo (la dimensión espiritual del ser).

    ▬ 4. Las bendiciones espirituales se encuentran solo en Cristo. Jesucristo ha resucitado de entre los muertos y ha sido exaltado a la diestra de Dios el Padre. Él está en el cielo, rodeado de toda la atmósfera y las bendiciones celestiales. Todas las bendiciones celestiales son suyas. Él es el Señor y el Poseedor de todas las bendiciones. Por lo tanto, si una persona va a experimentar una bendición espiritual, debe estar en Cristo. Si una persona está en Cristo, entonces tiene su lugar en el cielo con Cristo. ¿Cómo es esto posible? Cuando una persona cree en Cristo, cree genuinamente, Dios toma su fe y la considera como justa. Dios considera a la persona como que es igual a Cristo, justa y aceptable. En la mente de Dios la fe en Cristo hace que una persona sea tal es Cristo: santo, justo y aceptable para el cielo. Por lo tanto, cuando una persona cree en Cristo, la mente de Dios ve a la persona en Cristo. Dios ve a la persona identificada con Cristo, sentada en el cielo. Y al estar sentada en el cielo, la persona puede experimentar todas las bendiciones del cielo. Dicho de manera sencilla, estar en Cristo significa creer tanto en el Hijo de Dios que Dios se ve exaltado, tan exaltado que Él cuenta a la persona como si fuera igual a Cristo: aceptable y digno de ser bendecido con todas las bendiciones del cielo. (Véase nota y Estudio a fondo 1, Justificación, Gá. 2: 15-16 para una discusión más profunda al respecto).

    ▬ 5. Dios trató primero con el hombre sobre las bendiciones materiales porque el hombre tenía que aprender varias cosas.

    ‣ a. Una herencia terrenal no perdura. Está sometida a ser perdida o robada. O bien evitamos que nuestras posesiones materiales se deterioren o dejamos nuestras posesiones para los que nos siguen.

    ‣ b. Una nación terrenal y una herencia material no puede traer paz ni seguridad. La paz y la seguridad son del espíritu. Las naciones terrenales y las cosas materiales son de la tierra, de naturaleza corruptible. Por eso las naciones y las cosas materiales no resuelven la lucha espiritual que siente el hombre en su propio ser. Ni tampoco las naciones o las cosas materiales borran las divisiones espirituales que existen entre los hombres y entre el hombre y Dios.

    ‣ c. El hombre tiene dentro de su ser interior un egoísmo y una codicia básicos. El hombre encuentra una tendencia, un impulso incontrolado, que desea y busca lo material y acapara lo corruptible rechazando lo espiritual

    ‣ d. El hombre debe pasar por un cambio básico de carácter para ser liberado de este impulso, de esta tendencia que provoca demasiada esclavitud, inquietud y división entre el ser de uno y entre los hombres. El hombre debe nacer de nuevo, convertirse en una nueva creación, ser un hombre nuevo, desde el punto de vista espiritual, permanente, perfecto y eterno. Y tal creación espiritual debe ser creada por Alguien muy superior a sí mismo. El hombre debe ser recreado por la mano de Dios mismo.

    Domingo 02 Noviembre de 2025

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • Lunes 20 de octubre de 2025. “EJEMPLAR ACTÍTUD DE RESPETO Y HUMILDAD DE DAVID”.

    Lección: 1ª de Samuel 26:22 al 25. Y David respondió y dijo: He aquí la lanza del rey; pase acá uno de los criados y tómela. Y Jehová pagué a cada uno su justicia y su lealtad; pues Jehová te había entregado hoy en mi mano, más yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová. Y he aquí, como tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción. Y Saúl dijo a David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David se fue por su camino, y Saúl se volvió a su lugar.

       Comentario del contexto bíblico: David protesta haber sido expulsado sin motivo de su herencia y da su acceso al lugar de adoración. Es como si estuvieran diciéndole a David: “Ve y sirva a otros dioses”. Él había actuado con justicia y lealtad, y la prueba una vez más de esta verdad sería la entrega de Saúl en sus manos (v. 23). Había tratado su vida como algo valioso (v. 24), palabra que la LXX traduce “grande” o “magnificada”. Había manifestado los atributos y las características de Dios, estimando la vida de Saúl como algo de gran valor. Pide no más que Dios le mire a él de igual manera y le proteja.

       Saúl proféticamente anunció que David triunfaría y luego volvió a su lugar. Parece que con esto Saúl se da por vencido porque nunca vuelve a perseguir a David. Nos recuerda de un misionero llamado Gobat que recibió la invitación de un jefe druso para que le visitara en las montañas del Líbano. Aceptó el misionero, pero antes de poder ir, se enfermó. En una segunda ocasión surgió otro inconveniente y a la tercera vez se espantó su guía cuando una hiena se le cruzó en el camino. Al fin [PAG 168] se enteró Gobat que el jefe realmente quería asesinarlo. Pero al ver que algo invisible le había protegido en cada caso, exclamó: “Este misionero tiene que ser siervo de Dios. Envié mensajero tras mensajero para poderle asechar en el camino, pero siempre ha sido imposible que llegara.” Así fue con David, puesto que Dios siempre le libraba de todas sus aflicciones. Lea el Salmo 64 y medite la frase: “Mas Dios” en este contexto. Vea también Romanos 5:8; 1 Corintios 3:7 y 10:13. Consulte el Salmo 124 y medite: “Si no hubiera sido por Jehovah.”

       Comentario de tema: Una actitud ejemplar de respeto y humildad se manifiesta en la capacidad de reconocer las propias fortalezas y debilidades, valorar a los demás sin comparaciones ni prejuicios, y escuchar activamente sus puntos de vista. Implica tratar a todos con cortesía, admitir errores y estar abierto al aprendizaje continuo, evitando la soberbia y la arrogancia.

    Ejemplos de respeto y humildad en la práctica

    • Escuchar activamente:

    Prestar atención cuando alguien habla y esperar el turno para expresarse, usando un tono de voz adecuado y evitando gritar.

    • Aceptar diferencias:

    Respetar las opiniones, decisiones y estilos de vida de los demás, incluso cuando no se está de acuerdo, y no esperar que cambien para ser aceptados.

    • Reconocer errores:

    Admitir las equivocaciones de forma clara y pedir perdón cuando sea necesario, mostrando arrepentimiento y disposición para enmendar la situación.

    • Valorar a los demás:

    Reconocer el esfuerzo y los logros de otras personas, sin necesidad de compararse ni de sentirse superior.

    • Ser consciente de las propias limitaciones:

    Entender que siempre hay algo nuevo que aprender y que se puede mejorar, y estar dispuesto a recibir consejos y críticas constructivas.

    • Mostrar empatía:

    Esforzarse por comprender la perspectiva de otras personas y ponerse en su lugar.

    • Actuar con sencillez:

    Mantener una actitud de servicio y cooperación, sin buscar protagonismo ni menospreciar a los demás.

    • Respetar a todos por igual:

    Tratar con el mismo respeto a las personas, sin importar su condición, experiencia o posición social.

       Jesucristo, el rey David y Moisés son algunos de los principales ejemplos de humildad en la Biblia. Jesús ejemplifica la humildad al depender del Padre y al servir a otros, incluso hasta la muerte en la cruz. El rey David mostró humildad al confesar su pecado y arrepentirse después de que el profeta Natán lo confrontara. Moisés también es citado como un hombre humilde que buscó servir a Dios y no su propia gloria.

    Ejemplos de humildad en la Biblia

    • Jesucristo:

    Es considerado el máximo ejemplo de humildad.

      • Reconoció que su poder venía del Padre y afirmó: «No puedo yo hacer nada por mí mismo» (Juan 5:30).
      • Se humilló como siervo, incluso hasta la muerte en la cruz (Filipenses 2:8).
      • Jesús enseñó a sus discípulos a ser mansos y humildes de corazón (Mateo 11:29).
    • Rey David:

    Después de su pecado con Betsabé, Dios envió al profeta Natán para confrontarlo.

      • En lugar de negarlo o defenderse, David confesó humildemente: «He pecado contra el Señor» (2 Samuel 12:13).
      • Demostró que la humildad no es no cometer errores, sino reconocerlos y buscar el perdón de Dios.
    • Moisés:

    Fue descrito como el hombre más humilde de la Tierra (Números 12:3).

      • No buscó su propia gloria, sino que se esforzó por hacer la voluntad de Dios.
      • Su ejemplo enseña a no dar demasiada importancia a la posición de autoridad, y a poner la confianza en Jehová en lugar de en la propia inteligencia (Proverbios 3:5-6).
    • Daniel:

    A pesar de ser un hombre de gran sabiduría, Daniel se mantuvo humilde ante el rey Belsasar.

      • Cuando el rey le ofreció grandes recompensas por interpretar un mensaje escrito en la pared, Daniel rechazó la recompensa y se centró en entregar el mensaje de Dios, demostrando que la humildad pone la voluntad de Dios y los intereses de otros por encima de los propios.

       La Biblia describe la humildad como mansedumbre, humillación y la ausencia del ego. La palabra griega traducida «humildad» en Colosenses 3:12. («Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia») y en otros lugares, literalmente significa «humildad de mente», entonces vemos que la humildad es una actitud del corazón, no simplemente una conducta externa. Alguien podría tener una apariencia de humildad, pero con un corazón lleno de orgullo y arrogancia. Jesús dijo que aquellos que son «pobres en espíritu» tendrían el reino de los cielos (Mateo 5:3. Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.). Ser pobre en espíritu significa que sólo aquellos que admiten una ruina absoluta de la condición espiritual, heredarán la vida eterna. Por lo tanto, la humildad es un prerrequisito para el cristiano.

       Cuando venimos a Cristo en nuestra condición pecaminosa, debemos venir en humildad. Reconocemos que somos pobres y mendigos, que venimos sin nada que ofrecerle, excepto nuestro pecado y nuestra necesidad de salvación. Reconocemos nuestra falta de mérito y nuestra completa incapacidad para salvarnos a nosotros mismos. Entonces, cuando Él ofrece la gracia y misericordia de Dios, aceptamos con humilde gratitud y comprometemos nuestras vidas para Él y los demás. «Morimos a nosotros mismos», a fin de que podamos vivir como una nueva creación en Cristo (2 Corintios 5:17. De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.). Nunca debemos olvidar que Él ha intercambiado nuestra ineptitud por Su infinito mérito, nuestro pecado por Su justicia, y la vida que ahora vivimos, la vivimos por fe en el Hijo de Dios, que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros (Gálatas 2:20. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí). Esa es la verdadera humildad.

       La humildad bíblica no sólo es necesaria para entrar en el reino, también es necesaria para ser grande en el reino (Mateo 20:26-27). Aquí Jesús es nuestro modelo. Así como Él no vino para ser servido, sino para servir, nosotros debemos comprometernos a servir a los demás, considerando sus intereses por encima de los nuestros (Filipenses 2:3). Esta actitud se opone a la ambición, vanidad y las luchas egoístas que vienen con la autojustificación y la defensa propia. Jesús no se avergonzó por humillarse a sí mismo como un siervo (Juan 13:1-16), incluso hasta la muerte de cruz (Filipenses 2:8). En su humildad, fue siempre obediente al Padre, y así el cristiano humilde debería estar dispuesto a dejar de lado todo egoísmo y sujetarse en obediencia a Dios y a Su palabra. La verdadera humildad produce piedad, contentamiento y seguridad.

       Dios ha prometido dar gracia a los humildes, mientras que a los soberbios los resiste (Proverbios 3:34; 1 Pedro 5:5). Por lo tanto, debemos confesar y dejar a un lado el orgullo. Si nos exaltamos a nosotros mismos, nos colocamos en contra de Dios, quien, en Su gracia y por nuestro propio bien, nos humillara. Pero si nos humillamos, Dios nos da más gracia y nos exalta (Lucas 14:11). Junto con Jesús, Pablo también es nuestro ejemplo de humildad. A pesar de los grandes dones y entendimiento que había recibido, Pablo se vio a sí mismo como «el más pequeño de los apóstoles» y el «primero de los pecadores» (1 Timoteo 1:15; 1 Corintios 15:9). Al igual que Pablo, el verdaderamente humilde se gloriará en la gracia de Dios y en la cruz, no en la arrogancia (Filipenses 3:3-9).

    1er Titulo: El hombre sin Dios es completamente vulnerable. Versículo 22. Y David respondió y dijo: He aquí la lanza del rey; pase acá uno de los criados y tómela.  (Léase: Génesis 4:13 y 14. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. ▬ Efesios 2:1 al 3. Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.).

       ¿Qué significa «mujeres vulnerables» en 2 Timoteo 3:6 (NTV)?

    En 2 Timoteo 3:6, Pablo explica cómo los falsos maestros «se las ingenian para meterse en las casas de otros y ganarse la confianza de mujeres vulnerables que cargan con la culpa del pecado y están dominadas por todo tipo de deseos» (NTV). La palabra griega para «vulnerables» es gunaikaria, que se refiere a las mujeres que son fácilmente engañadas o manipuladas. Al parecer, había mujeres en Éfeso que habían sido engañadas y manipuladas por falsos maestros a causa de su culpabilidad y su falta de autocontrol, que («cargan con la culpa del pecado y están dominadas por todo tipo de deseos», NTV).

       Pablo comienza el tercer capítulo de 2 Timoteo con una descripción de los falsos maestros de los últimos días (2 Timoteo 3:1-9, NBLA). En los últimos días, «los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes, sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios; teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder» (versículos 1-5). En este contexto, Pablo menciona a las «mujeres vulnerables», que se dejan influir fácilmente por los falsos maestros debido a la carga de su pecado.

       La palabra gunaikaria, traducida «mujeres vulnerables» en la NTV, es una palabra diminutiva, que significa literalmente «mujeres diminutas» o «mujeres pequeñas». Estas mujeres eran «pequeñas» en su fortaleza, «pequeñas» en su discernimiento y «pequeñas» en su conocimiento de la verdad y su compromiso con ella. Estas mujeres eran el objetivo de los falsos maestros que «se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas» (2 Timoteo 3:6). Los charlatanes trataban de ganarse el favor de las mujeres de voluntad débil, prometiéndoles alivio de su culpa y aprovechándose de sus deseos desenfrenados. De este modo, los falsos maestros seguían el ejemplo del propio Satanás, que tentó a Eva en el jardín, en lugar de atacar directamente a Adán. Si conseguían poner a las mujeres de su parte, los falsos maestros tenían un punto de apoyo en el hogar.

       Nada en este pasaje sugiere que todas las mujeres sean «vulnerables» o de voluntad débil. Pablo se refiere a un tipo concreto de mujer que era víctima de los falsos maestros. Por lo general, en la época de Pablo, a las mujeres se las mantenía aisladas y se las consideraba de una clase social inferior a la de los hombres. La mayoría eran incultas y unas pocas se relacionaban mucho en público. Fue entre estas mujeres donde los falsos maestros buscaron la forma de introducirse. Los fraudes religiosos sin escrúpulos se aprovechaban de las mujeres y de sus problemas.

       Todos necesitamos madurez espiritual y discernimiento para protegernos de los falsos maestros. El apóstol Juan exhorta: «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo» (1 Juan 4:1). Los cristianos deben mantenerse firmes en la verdad. Otros pasajes, como Efesios 4:14, subrayan la necesidad de que los creyentes no se dejen llevar «por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error» (NBLA).

       Los falsos maestros «se meten en las casas» (2 Timoteo 3: 6) para encontrar a sus víctimas, explotando a mujeres vulnerables en beneficio propio. Las tácticas de los falsos maestros deberían ser una advertencia para que todos los creyentes estén alertas. En Mateo 7:15, Jesús advierte sobre los falsos profetas: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces». Introducirse sigilosamente en los hogares es aún más fácil hoy en día, con la proliferación de falsas enseñanzas en la televisión y en los dispositivos de streaming.

       La mención de «mujeres vulnerables» o «mujeres pequeñas» en 2 Timoteo 3:6 es significativa para los creyentes de hoy. No debemos ser «pequeños» en fortaleza, discernimiento o conocimiento. Debemos tener una voluntad firme. Debemos crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor. Debemos permanecer arraigados y cimentados en Cristo, que es el fundamento de nuestra fe. Además, no debemos sentirnos agobiados por la culpa del pasado; por el contrario, debemos confiar y creer que Cristo cubrió nuestros pecados pasados, presentes y futuros. «Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9, NBLA).

       Los líderes de la iglesia deben proteger a su congregación, especialmente a los vulnerables, de las prácticas engañosas de los falsos maestros. La forma principal de hacerlo es enseñar la sana doctrina. Pablo insta a Timoteo: «Predica la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonesta, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción» (2 Timoteo 4:2, NBLA). Los líderes deben enseñar la sana doctrina, instruir, corregir y animar. Al hacerlo, pueden proteger a las mujeres vulnerables y a otros creyentes de la influencia de los falsos maestros.

        Génesis 4:13 y 14. El primer homicidio y su castigo, 4:6–16. Dios nota la reacción de Caín y le ofrece ayuda de tres maneras: Primera, le hace reconocer su sentimiento negativo. Reconocer los sentimientos es el primer paso hacia una resolución correcta. Segunda, le indica que la razón de no mirar con agrado a su ofrenda está en él mismo y no en Abel. No se debe eludir la responsabilidad y echar la culpa a otro, sino corregirse y mejorar. Tercera, le advierte del pecado al que su sentimiento lo puede llevar. No obstante, Caín es responsable y capaz de dominar la situación y resolverla correctamente. Jesús elabora sobre este tema en Mateo 5:21–26 declarando que la reconciliación con el hermano (prójimo) es la solución correcta al enojo.

        Caín, sin hacer caso a Dios, descarga su resentimiento matando a Abel su hermano. Este es el primer crimen registrado en la Biblia. Fue una acción calculada fríamente y con engaño. No se especifica el diálogo que mantuvieron los hermanos ni la forma en que Caín mató a Abel, pero sí que hubo derramamiento de sangre.

       Dios confronta nuevamente a Caín quien intenta eludir toda responsabilidad. Aunque Abel está muerto, su vida no está extinguida. Su sangre, expresión de vida en el pensar bíblico, clama a Dios, Señor de la vida. Caín no muestra señal de arrepentimiento —respuesta correcta a Dios ante el pecado— y Dios lo castiga. La maldición de la tierra y el ser errante afectan a la relación de Caín con la tierra de la cual depende grandemente por su vocación. Ante el temor expresado por Caín de ser muerto por cualquiera, Dios le provee de una protección poniéndole una señal. Esta señal es expresión de misericordia de Dios (da oportunidad de arrepentimiento) y de afirmación que sólo él es el Señor de la vida.

        Efesios 2:1 al 3: (2:1) Muerte: Antes de la conversión el hombre vive una vida de muerte. Advierta las palabras “vosotros… estabais muertos”. ¿Cómo puede ser que un hombre esté vivo y a la vez muerto? La muerte nunca significa extinción, aniquilación, falta de existencia o inactividad. La muerte simplemente significa que una persona es separada, ya sea separada de su cuerpo o de Dios o de ambos. H. S. Miller dice: “La muerte es la separación de una persona del propósito o uso que era intención darle”. El hombre fue creado para conocer, comulgar, adorar y sen/ir a Dios, pero el hombre no lo hace. Si es que siquiera adora, adora sus propias ideas y conceptos de Dios, creando un dios que se ajuste a sus propias nociones, un dios que le permitirá avanzar y vivir como le plazca.

       El punto es este: El hombre no cumple su propósito en la tierra, no el propósito para el cual fue creado. Tiene poco o nada que ver con Dios. Es separado de y muerto para Dios. La Biblia habla de tres muertes.

    ▬ 1 La muerte física: La separación del espíritu de un hombre de su cuerpo. Esto es lo que los hombres comúnmente denominan muerte. Es cuando una persona deja de existir en esta tierra y es enterrado.

       “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (1 Co. 15:21-22).

       “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27).

    ▬ 2. La muerte espiritual: La separación de un hombre de Dios mientras vive y camina por la tierra. Este es el estado natural de un hombre en la tierra sin Jesucristo. Al hombre se lo ve pecando y muerto para Dios.

    [] Una persona puede andar por la vida sin Dios y sin Cristo, rechazando, rebelándose y maldiciendo a Dios. El hombre está espiritualmente separado de Dios: está muerto para Dios.

    [] Una persona puede andar por la vida como una persona religiosa, adorando a un dios de sus propios pensamientos y nociones, rechazando al único Dios vivo y verdadero que fue revelado por Jesucristo. La persona religiosa está espiritualmente separada de Dios, está muerta para Dios.

       La muerte espiritual habla de una persona que está muerta mientras vive (1 Ti. 5:6). Es un hombre natural que vive en este mundo actual, pero se dice que está muerto para el Señor Jesucristo y para Dios y sus asuntos espirituales.

    » a. Una persona que gasta su vida en una forma de vivir licenciosa está espiritualmente muerta.

       “Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado” (Lc. 15:32).

    » b. Una persona que no comparte con Cristo está espiritualmente muerta.

       “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” (Jn. 6:53).

    » c. De una persona que no tiene el espíritu de Cristo se dice que está espiritualmente muerta.

       “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).

    » d. De una persona que vive en pecado se dice que está espiritualmente muerta.

       “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).

       “Y a vosotros, estando muertos en pecado y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (Col. 2:13).

    » e. De una persona que está separada de Dios se dice que está espiritualmente muerta.

       “Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:18, 19).

    » f. Una persona que duerme en pecado está espiritualmente muerta.

       “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Ef. 5:14).

    » g. Una persona que vive en el placer pecaminoso está muerta al tiempo que vive.

    “Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta” (1 Ti. 5:6).

    » h. Una persona que no tiene al Hijo de Dios está muerta.

       “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Jn. 5:12).

    » Una persona que hace grandes obras religiosas, pero hace las obras incorrectas está muerta.

       “Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto” (Ap. 3:1).

    ▬ 3. Muerte eterna: La separación del hombre de la presencia de Dios para siempre. Esta es la segunda muerte, un estado

    eterno de estar muerto para Dios. Es la muerte espiritual, la separación de Dios que se prolonga más allá de la muerte del

    cuerpo. Se la llama la “segunda muerte” o muerte eterna.

       “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 6:23).

       “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:6).

       “Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Ts. 1:9).

       “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

       “Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados” (Stg. 5:20).

       “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte” (Ap. 2:11).

       “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).

       “El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él” (Ez. 18:20).

       Pensamiento 1: Todo el que no ha confiado en Cristo está espiritualmente muerto, muerto para Dios, muerto aun cuando vive sobre esta tierra. Esta era la vida del creyente antes de convertirse.

       (2:2) Delito, Pecado, Satanás, Mundanalidad: Antes de la conversión, el hombre vive una vida de delitos y pecados. Advierta que son estos delitos y pecados los que separan a los hombres de Dios, que lo sitúan en un estado 0 proceso de muerte. Es mientras los hombres están viviendo con delitos y pecados que están muertos (separados de Dios).

    La palabra “delitos” (paraptoma) significa caer, deslizarse, tropezarse, desviarse, descarrilarse o ir a los tumbos. Es una persona que…

    • Se sale del camino correcto.
    • No hace lo que debería hacer.
    • Tropieza y fracasa.
    • Se desvía del camino correcto.
    • Se aleja de lo que es correcto.
    • Se separa de Dios y la justicia.

       “[Cristo] El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:25).

       “Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Co. 5:19).

       “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).

       “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).

       “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (Col. 2:13).

       La palabra “pecados” (hamartia) significa perder el blanco. W E. Vine señala que el pecado es el término utilizado con mayor frecuencia para describir la condición de caído del hombre. Es lo que quiere significarse al decir que uno se queda corto de la gloria de Dios. El hombre debería vivir en un estado de gloria de Dios, pero es evidente que no lo hace. No hay gloria, ni brillo, ni esplendor, ni brillantez, ni luz que emane de su comportamiento. El hecho de escuchar un programa de noticias cualquier día es una clara evidencia del comportamiento no glorioso del hombre.

       El punto es este: Dios es perfecto pero el hombre es imperfecto. Y la imperfección es tan diferente de la perfección como lo es el día de la noche. La imperfección es escasa *total y absolutamente escasa- de perfección. El hombre siempre está lejos de la gloria perfecta de Dios:

    » El hombre no puede medirse con Dios.

    » El hombre no está en el mismo nivel que Dios.

    » El hombre no alcanza al lugar donde está Dios.

       El hombre peca. Pierde el blanco de la vida. No vive una vida perfecta. Puede ser respetable, pero es imperfecto. Nunca es todo lo que podría llegar a ser.

    » Ningún esposo o esposa está libre del egoísmo y los conflictos todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ningún padre ni ninguna madre tratan a su hijo como deberían todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ningún niño obedece a su madre o a su padre todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ningún trabajador es diligente en su trabajo cada minuto de cada día, no en forma perfecta.

    » Ningún vecino es tan bueno, cordial y voluntarioso como debería ser todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ninguna persona disciplina a su cuerpo al comer, ejercitarse y dormir todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ninguna persona controla su mente de pensamientos impuros y egoístas todo el tiempo, no en forma perfecta.

    » Ninguna persona utiliza su mente a pleno, al máximo todo el tiempo, no en forma perfecta.

       El hombre no es perfecto, está lejos de la perfección, lejos de la gloria de Dios, lejos del propósito por el cual Dios lo creó. Esto es lo que quiere significarse por pecado. El pecado separa al hombre de Dios. El hombre está muerto (separado) en delitos y pecados. Está muerto porque tropieza y está lejos de Dios.

       “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Ro. 3:23).

       “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Ro. 5:12).

        “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias” (Ro. 6:12).

       Ahora bien, advierta un hecho significativo: Se dice que el hombre que peca anda detrás de tres cosas.

    ▬ 1. El pecador anda detrás del “curso de este mundo [o época, aion, griego] Esto simplemente significa que sigue al mundo en su(s)…

    • opiniones • posiciones • propósitos • vida • popularidad • tecnología • especulaciones • honor • posesiones • placeres • religión • ciencia • egoísmo • valores • normas

       “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mt. 16:26).

       “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).

       “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:4).

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Jn. 2:15).

    ▬ 2. El pecador anda bajo el poder de Satanás. Advierta que Satanás es llamado “el príncipe del poder del aire”. El hombre jamás fue creado para ser malo o para hacer el mal. El mal se originó con una fuerza extraña, una fuerza extraña que existe en otro mundo, el mundo espiritual o dimensión del ser. La Biblia denomina a dicha fuerza a una persona y esa persona se llama Satanás o el diablo. El mundo espiritual tiene acceso a este mundo y puede influir el espíritu del hombre. Lo que ha sucedido es que el hombre, que tiene libre albedrío, ha elegido seguir el camino de maldad de Satanás. Cuando Satanás intenta influir el espíritu del hombre para que peque, el hombre con frecuencia escucha y peca. Esto es exactamente lo que declaran las Escrituras:

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

       “Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase” (Jn. 13:2).

       “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre Los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios e este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:3-4).

       “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).

       “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (He. 2:14).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

       “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8).

       “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios” (1 Jn. 3:10).

    ▬ 3. El pecador anda en desobediencia. Muy simplemente, se niega a obedecer a Dios, se niega a hacer lo que Dios dice. Elige hacer lo que él quiere en lugar de lo que debería hacer. Y advierta: Es clasificado por Dios como uno de los “hijos de la desobediencia”. Él es un hijo de la desobediencia, es decir, está en la familia de la desobediencia, no en la familia de Dios.

       “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mt. 7:26-27).

       “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas” (1 P. 2:25).

       “Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad” (2 P. 2:15).

       “El hombre que se aparta del camino de la sabiduría vendrá a parar en la compañía de los muertos” (Pr. 21:16).

       (2:3) Lujurias: Antes de la conversión el hombre vive una vida con el desobediente del mundo. Advierta las palabras “entre los cuales”. Se refiere a los hijos de la desobediencia mencionados en el versículo anterior. Advierta que el mayor énfasis de la desobediencia está colocado en los deseos de la carne y de la mente. Cuando la mayoría de las personas piensa en deseo o lujuria, piensa en los pecados de la carne tales como:

    • Sexo ilícito • Glotonería • Intoxicación • Pereza • Pornógrafa

       Pero advierta: La mente también desea y siente lujuria. Algunas lujurias pecaminosas de la mente serian:

    • pensamientos inmorales • idolatría • enojo • envidia • incredulidad • falsas creencias

       El punto es este: E1 hombre no convertido vive para satisfacer los deseos de su carne y de su mente. En realidad, no tiene nada más para qué vivir. No conoce nada más que este mundo y sus atractivos. Por lo tanto, busca lo que más pueda poseer y disfrutar de este mundo. Su vida está centrada en si mismo, no en Dios. Centrada en el mundo, no en el cielo. Es egoísta, no es un dador. Pensando en asuntos mundanos y en rivalidades, no en sacrificios, ni en satisfacer las necesidades de un mundo que atraviesa una necesidad desesperada y la muerte. El hombre no convertido pasa su vida con el desobediente del mundo viviendo tras los deseos de la carne y de la mente.

       “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:28).

       “Pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mr. 4:19).

       “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en si mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:26-27).

       “Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte” (Ro. 7:5).

       “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gá. 5:16-17).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

       “Que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios” (1 Ts. 4:4-5).

       “Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Stg. 1:15).

       “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:1-4).

       “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 P. 2:11).

       “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:16).

       (2:3) Ira, de Dios: Antes de la conversión, el hombre vive bajo la ira de Dios. Advierta la redacción de este enunciado: ▌ “éramos por naturaleza hijos de ira”.

    ▌ El hombre no convertido actúa en contra de Dios, no actúa para Dios.

    ▌ El hombre no convertido rechaza a Dios, no recibe a Dios.

    ▌ El hombre no convertido ignora a Dios, no confiesa a Dios.

    ▌ El hombre no convertido niega a Dios, no reconoce a Dios.

    ▌ El hombre no convertido maldice a Dios, no alaba a Dios.

    ▌ El hombre no convertido sirve a la religión, no sirve a Dios.

    ▌ El hombre no convertido honra una idea personal, no honra a Cristo, el mismo Hijo de Dios.

       El hombre actúa con ira en contra de Dios: Es un hijo de la ira, no un hijo de Dios. Por lo tanto, segará lo que sembró. Así como ha medido a Dios, así será medido él. La ira de Dios caerá sobre él.

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

       “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18).

       “Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia” (Ro. 2:8).

       “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia” (Ef. 5:6).

       “Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2 Ts. 1:7-8).

       “Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (He. 2:2-3).

    2º Titulo: Respetando y esperando en la justicia de Dios. Versículos 23 y 24. Y Jehová pagué a cada uno su justicia y su lealtad; pues Jehová te había entregado hoy en mi mano, más yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová. Y he aquí, como tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción.   (Léase: Proverbios 11:18. El impío hace obra falsa; Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme.  ▬ San Mateo 7:2. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.).

       Pensamiento: «Respetando y esperando en la justicia de Dios» significa vivir conforme a los principios divinos mientras se confía en que Dios impartirá justicia en su tiempo y manera, incluso si las situaciones actuales son injustas. Implica no tomar la justicia en nuestras propias manos, sino refugiarse en Él y confiar en su justicia, que se considera más certera que la humana. La Biblia enseña que esta postura se fundamenta en la fe, la paciencia y la esperanza en los tiempos de Dios.

    Actuar con justicia y misericordia

    • Hacer justicia: Se refiere a actuar de manera honorable y correcta en la vida diaria.
    • Amar la misericordia: Significa ser bondadosos y compasivos con los demás, especialmente con los más débiles.
    • Caminar humildemente con Dios: Implica vivir en una relación correcta con Él, reconociendo Su voluntad y Sus normas.

    Esperar la justicia divina

    • Confianza en Dios:

    Es la creencia de que, al esperar en Él, se está confiando en la persona que puede realmente defendernos y hacer justicia de manera perfecta.

    • Paciencia:

    La Biblia insta a ser pacientes, entendiendo que la paciencia del Señor es para salvación.

    • Perseverancia:

    Se nos llama a ser persistentes en la oración y en la búsqueda de la justicia, ya que Dios escucha el clamor de los que esperan en Él.

    El futuro de la justicia divina

    • Justicia final:

    La esperanza se basa en la promesa de que «en el día de Dios» habrá un nuevo cielo y una nueva tierra donde reinará la justicia.

    • Recompensa para los justos:

    Los salmos mencionan que los que aman la paz y la justicia tendrán un futuro maravilloso y que Dios nunca abandonará a los justos.

       Proverbios 11:18. En el v. 18 las palabras shaqer 8267 (“engañador”) y seqer 7940 (“recompensa”) forman un juego de sonidos parecidos. Por un lado, el impío o malvado (ver 10:3) recibe una recompensa “engañosa”, mientras el “sembrador de justicia” (ver 10:2 “rectitud”) recibirá una recompensa, que se define como fiel o verdadera. El impío es un ladrón, porque toma un salario no merecido. Pablo exhortaba a los tesalonicenses diciendo: … les ordenamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo que trabajando sosegadamente coman su propio pan (2 Tes. 3:12). Además, él afirma que nunca fue gravoso a ninguno y que no había comido de balde el pan de nadie (2 Tes. 3:7, 8). El que engaña en el lugar de trabajo es una carga para los demás.

        San Mateo 7:2. (7:2) Criticar ▬ juzgar: el que critica será juzgado. Note tres cosas.

    ▬ 1. El que critica será juzgado, precisamente por el asunto que critica. Sea lo que fuere lo que critica, por eso mismo será condenado. ¡Y qué aterrador! Su condenación será de parte de Dios mismo, no simplemente de otra persona. Tal pensamiento debe impulsamos a cuidar y amar y a vivir una vida de compasión.

    ▬ 2. El que critica será juzgado por una sola ley. la ley de pesas iguales. La ley puede ser expresada de diferentes formas.

    • La ley del juicio similar.
    • La ley de pesos iguales.
    • La ley de medidas iguales.
    • La ley de proporciones iguales.
    • La ley de igual retribución.
    • La ley del talión.
    • La ley de acción recíproca.
    • La ley del mismo pecado.

    ▬ 3., Otros pasajes de las Escrituras dicen que quien critica realmente recibirá mayor condenación.

       «Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo» (Stg. 3:1-2).

    » a. No habrá para él misericordia.

       «Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio» (Stg. 2:13).

    » b. Será juzgado.

    «Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido» (Mt. 7:2).

    » c. Será condenado.

       «Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación» (Stg. 3:1).

    » d. No será perdonado.

       «Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados» (Lc. 6:36-37).

       El creyente tiene que estar seguro de que su confesión no es mera profesión.

       Pensamiento 1. La persona que juzga y critica puede esperar ser juzgada. Porque juzgada será.

       «Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo» (Ro. 2:1; cp. w. 2-16).

       Pensamiento 2. Dios perdona al pecador humilde y arrepentido, pero juzgará al que juzga y critica. No habrá misericordia alguna para la persona que no muestra misericordia (Stg. 2:13).

       Pensamiento 3. Hay dos grandes motivos por los cuales ser compasivos y no juzgar ni criticar.

    1) «Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad» (Stg. 2: 1 l~l2).

    2) «Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta» (Stg. 5:9).

    3er Titulo: Confesión superficial desprovista de verdadera reconciliación. Versículo 25. Y Saúl dijo a David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David se fue por su camino, y Saúl se volvió a su lugar. (Léase: Proverbios 11:23. El deseo de los justos es solamente el bien; Mas la esperanza de los impíos es el enojo. ▬ San Mateo 18:33 al 35. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.).

       Léase: Proverbios 11:23. El v. 23 muestra que los justos tienen un deseo exclusivo, es decir para lo bueno o el bien. Por otra parte, el impío (ver 10:3) ha de esperar la ira divina (ver 11:4 para “ira”). Una segunda y menos probable interpretación contrapone el deseo del justo para el bien con el deseo del impío para el mal. Asimismo, la ira debe verse en el sentido del mal que el impío desea producir.

       San Mateo 18:33 al 35. (18:32-34) Muerte-juicio-maldad: llegó el gran día de rendir cuentas. Es un día que espera en el futuro de toda persona. Se trata al mismo tiempo del llamado de la muerte como del llamado a comparecer ante Dios para ser juzgado. Es la muerte y el día de juicio lo que toda persona tiene que encarar (He. 9:26).

       Note las dos bases para el juicio.

    ▬ 1. La primera base del juicio es el perdón de Dios. El perdón de Dios ha sido provisto en Cristo y siempre es accesible. Cristo es «la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1 Jn. 2:2).

        «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna  El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios» (Jn. 3:16, 18).

    ▬ 2. La segunda base para el juicio es la maldad del hombre. Es importante comprender lo que son la maldad y el pecado. Primordialmente, maldad y pecado, es «no alcanzar la gloria de Dios», no alcanzar lo que es Dios. Esto queda claramente ilustrado por este siervo malo (miembro de la iglesia). Era un hombre justo y legalmente correcto. Era un alto oficial en el gobierno y la política, servía bajo las órdenes directas del rey. Era totalmente respetado y honrado, un ciudadano sobresaliente, pero no era como Dios. No era compasivo y misericordioso, lleno de amor y perdón en su trato con otros. Hay dos grandes mandamientos que debe obedecer el siervo del Rey. Este siervo trató de obedecer el mandamiento primero: «Amar s al Señor tu Dios»; pero ignoró el segundo: «Y a tu prójimo como a ti mismo» (Mt. 22:39).

       Expresado en forma muy sencilla, un hombre malo es un hombre que no cree honestamente en Dios ni trata con diligencia de vivir como Dios (He. 11:16). Es un hombre que no cree en la realidad de Dios; no cree al punto que ello cambie su vida. Su vida no tiene compasión, misericordia ni perdón. Por eso debe encarar el juicio del Rey y ser condenado.

       «¿0 menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?» (Ro. 2:4).

       Note el juicio y la condenación que va a experimentar el hombre.

    ▬ 1. El hombre experimentará el enojo del Señor. Dos cosas son extremadamente detestables para Dios y encienden su enojo: no creer en Él, y no tener compasión y misericordia ni amor ni perdón para con los otros.

       «Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios» (He. 10:26-27).

       «Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación» (Jer. 10:10).

    ▬ 2. El hombre experimentará justicia. Note dos cosas referidas a la justicia ejecutada.

    » a. El siervo carente de misericordia recibió perfecta justicia. Recibió exactamente lo que le correspondía. Tuvo que pagar; fue castigado únicamente por lo que él debía, ni más ni menos. Recibió la pena exacta, el castigo exacto que le correspondía.

    » b. El Rey, Dios, fue perfectamente justo. Meramente ejecutó la perfecta justicia. Ejecutó lo que el siervo mismo había escogido: el pago de la correspondiente deuda.

       «Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan» (2 Ts. 1:6).

       «Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron» (He. 2:2-3).

       «Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas» (Esd. 9:10).

       «Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus idolatrías y de sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice Jehová el Señor» (Esd. 11:21).

    (18:35) Juicio: El tema es este, la persona que no perdona será juzgada. Es un asunto claro y crucial. Crucial porque determina nuestro destino eterno. No solamente tenemos que perdonar, tenemos

    que vivir una vida de perdón y misericordia. Tenemos que desarrollar

    una naturaleza de perdón y compasión. De misericordia y amor hacia otros. Si no perdonamos de todo nuestro corazón Dios tampoco nos perdonará. Note tres cosas.

    ▬ 1. El perdón sale del corazón, de la nueva naturaleza obrada por Cristo.

    ▬ 2. Cristo dice «Mi Padre», no «vuestro Padre». Dios no era el Padre del siervo. El siervo no era un genuino seguidor de Dios. Solo lo era de palabra.

    ▬ 3. La persona que no perdona a otros no conoce el perdón de Dios. Es de tanta importancia tener un espíritu perdonador que Cristo lo enseñó una y otra vez.

        «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt. 5:7).

       «Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto» (Mt. 5:44, 48; cp. Lc. 6:35-36).

       «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas» (Mt. 6:12, 14-15).

       «Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio» (Stg. 2:13).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Lunes 20 de octubre de 2025

  • Lunes 29 de septiembre de 2025. “El SIERVO DE DIOS MOSTRANDO PUBLICAMENTE SU ÍNTEGRIDAD”

    Lección: 1° de samuel 26: 13 al 16.

    1. Entonces pasó David al lado opuesto, y se puso en la cumbre del monte a lo lejos, habiendo gran distancia entre ellos. 

    2. Y dio voces David al pueblo, y a Abner hijo de Ner, diciendo: ¿No respondes, Abner? Entonces Abner respondió y dijo: ¿Quién eres tú que gritas al rey? 

    3. Y dijo David a Abner: ¿No eres tú un hombre? ¿y quién hay como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has guardado al rey tu señor? Porque uno del pueblo ha entrado a matar a tu señor el rey. 

    4. Esto que has hecho no está bien. Vive Jehová, que sois dignos de muerte, porque no habéis guardado a vuestro señor, al ungido de Jehová. Mira pues, ahora, dónde está la lanza del rey, y la vasija de agua que estaba a su cabecera. 

      Definición:  «Siervo de Dios» es un término religioso que se refiere a una persona que sirve a Dios, obedeciendo sus preceptos y siguiendo su voluntad. En la Iglesia Católica, «Siervo de Dios» es el título que se da a una persona fallecida en cuyos pasos hacia la santidad la Iglesia ha iniciado un proceso de canonización. Históricamente, el término se ha aplicado a figuras bíblicas distinguidas como el Mesías, Moisés y los profetas, y también se usa en otras religiones como el islam para describir a un creyente devoto.

       Protestantismo: Debido a su origen bíblico el título Siervo de Dios en el protestantismo se utiliza para referirse al máximo líder de la congregación. En general se emplea para describir a personas consideradas especialmente pías en su fe.

    (Nota: en la era de la gracias, Todos los hijos de Dios son siervos de Dios, porque los hijos de Dios sirven a Dios por su fe en Jesucristo, por eso se dice siervos de Dios, en IEP es un título honorifico a los pastores, pero no para enseñorearse de la grey de Dios sino para cuidar la grey del Dios.).

       Integridad: La integridad es la cualidad de actuar con honestidad, coherencia y rectitud, viviendo de acuerdo con los valores y principios propios, incluso cuando nadie está observando o hay presión externa. Se deriva de la palabra latina integer, que significa «intacto» o «entero», y se manifiesta en diferentes ámbitos, como la integridad física, moral o personal.

       Conceptos clave de la integridad

    • Honestidad y rectitud: Actuar de manera sincera, correcta y justa, haciendo lo que es correcto. 
    • Coherencia: Mantener la consistencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. 
    • Valores y principios: Adherirse a un conjunto de principios morales y éticos, y actuar de acuerdo con ellos. 
    • Independencia de la observación: La integridad implica actuar correctamente incluso sin la presencia de testigos o ante la presión social. 
    • Autenticidad: Ser fiel a uno mismo y a las propias convicciones, sin pretender ser quien no se es. 

    Tipos de integridad
    La integridad puede manifestarse en distintos aspectos de la vida:

    • Integridad personal: Se refiere a la coherencia entre los valores, principios y acciones de una persona, y su capacidad para vivir una vida auténtica. 
    • Integridad física: Implica no sufrir daño o agresión física. 
    • Integridad moral: La adherencia a principios morales y éticos. 
    • Integridad de datos: En un contexto informático, se refiere a la condición de los datos para ser completos y precisos. 
    • Integridad laboral: Ser íntegro en el desempeño de las tareas y responsabilidades en el ámbito profesional. 

    Importancia de la integridad

    • Construcción de confianza: La integridad genera confianza y respeto, tanto en las relaciones personales como profesionales. 
    • Desarrollo personal: Fortalece la autoestima y favorece la toma de decisiones correctas. 
    • Sociedad justa: Contribuye a crear una sociedad más armoniosa, justa y confiable. 
    • Vida significativa: Es la base para una vida auténtica y plena.  

    En la Biblia, la integridad significa actuar con honestidad, rectitud y una lealtad completa a Dios, viviendo en concordancia con su voluntad y principios morales. Implica ser «sin mancha» y «completo» en el compromiso con Dios, reflejando su carácter y manteniendo la verdad en las palabras y acciones. La integridad es un estilo de vida que demuestra una fe genuina y conduce a la confianza y la bendición, mientras que la duplicidad o el engaño son destruidos por su propia naturaleza. 

    • Ejemplos en las Escrituras:
      • Salmo 15: Solo los que tienen conducta intachable, practican la justicia y dicen la verdad con el corazón pueden habitar en el santuario de Dios. 
      • Proverbios 11:3: Destaca que la integridad de los rectos los guía, mientras que los infieles son destruidos por su duplicidad. 
      • Mateo 5:37: Jesús instruye a decir «sí» o «no», indicando que la integridad está en la comunicación directa y sincera. 

       Referencias Bíblicas: Mateo 5:37. «Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede»

    Tito 2:7. «presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad»

    1ª de Reyes 9:4. «Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos»

    Jueces 9:16. «Ahora, pues, si con verdad y con integridad habéis procedido en hacer rey a Abimelec, y si habéis actuado bien con Jerobaal y con su casa, y si le habéis pagado conforme a la obra de sus manos»

    Salmo 15: 1 al 5 «Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón.  El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que, aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás»

       Comentario general del contexto Bíblico: El compromiso concluido, 26:13–25. David se dirigió a Abner, el fiel general de Saúl y el tío o posiblemente el primo del rey (ver 14:50, 51). Este era hombre de buen carácter y estimado por David. Al fin murió asesinado por Joab y Abisai y endechado por David, que lamentaba su muerte. Aquí se puede imaginar el efecto que produjo el grito de David sobre el ejército soñoliento de Saúl. Probablemente David gritó sobre los montes comparándose a la perdiz (v. 20), puesto que es la misma palabra. La perdiz grita evidentemente y de ahí viene su nombre. Es de notarse que la perdiz sin embargo anda en los valles o por lo menos se encuentran en mayores números en los valles. Resalta entonces lo absurdo de andar buscando una sola perdiz en los montes. Con esto David ridiculiza el tremendo esfuerzo de Saúl y sus soldados para encontrar a un hombre solo e insignificante.

       ¡El sarcasmo de David quema! Le pregunta a Abner por qué no había protegido a su rey. Habiendo fallado en su deber, merecía la muerte, juntamente con todos sus soldados. Hace pensar en los soldados romanos de Herodes que murieron por haber dejado escapar a Pedro (Hech. 12:19).

        David no se había identificado, pero ahora el rey reconoció su voz (v. 17). Tres veces le llamó hijo mío (aquí, en 24:16 y 26:17). Un sentimiento de ternura y cariño le domina momentáneamente. Las circunstancias le hacen volver a la realidad y darse cuenta que había sido engañado por su neurosis y los chismosos que por congraciarse con el rey habían dado hueco consentimiento a las falsas acusaciones contra David. A éstos acusa David de malditos (v. 19), detestados y aborrecidos. Pero David deja lugar para las eventualidades que Dios mismo haya incitado a Saúl para que le persiguiera. Y en tal caso ruega que acepte una ofrenda (lit. “que huela olor grato”). No es muy claro aquí quien ofrecería la ofrenda, David o Saúl. La palabra ofrenda se refiere casi siempre a la harina en vez de ser sacrificio cruento. Representa una vida santificada y ofrecida a Dios de manera voluntaria. Posiblemente está diciendo David que el espíritu incitador o tentador saldrá o se quitará con una entrega total de vida por parte de Saúl. Con esto no experimentará más deseo de perseguir a David. O tal vez quiere decir con esto que David mismo ofrecería algo para apaciguar a Dios y quitar de en medio el rencor y el motivo de la enemistad. De todas maneras, habrá reconciliación para que los dos anden en amistad.

       David protesta haber sido expulsado sin motivo de su herencia y da su acceso al lugar de adoración. Es como si estuvieran diciéndole a David: “Ve y sirva a otros dioses”. Él había actuado con justicia y lealtad, y la prueba una vez más de esta verdad sería la entrega de Saúl en sus manos (v. 23). Había tratado su vida como algo valioso (v. 24), palabra que la LXX traduce “grande” o “magnificada”. Había manifestado los atributos y las características de Dios, estimando la vida de Saúl como algo de gran valor. Pide no más que Dios le mire a él de igual manera y le proteja.

       Saúl proféticamente anunció que David triunfaría y luego volvió a su lugar. Parece que con esto Saúl se da por vencido porque nunca vuelve a perseguir a David. Nos recuerda de un misionero llamado Gobat que recibió la invitación de un jefe druso para que le visitara en las montañas del Líbano. Aceptó el misionero, pero antes de poder ir, se enfermó. En una segunda ocasión surgió otro inconveniente y a la tercera vez se espantó su guía cuando una hiena se le cruzó en el camino.    Al fin se enteró Gobat que el jefe realmente quería asesinarlo. Pero al ver que algo invisible le había protegido en cada caso, exclamó: “Este misionero tiene que ser siervo de Dios. Envié mensajero tras mensajero para poderle asechar en el camino, pero siempre ha sido imposible que llegara.” Así fue con David, puesto que Dios siempre le libraba de todas sus aflicciones. Lea el Salmo 64 y medite la frase: “Mas Dios” en este contexto. Vea también Romanos 5:8; 1 Corintios 3:7 y 10:13. Consulte el Salmo 124 y medite: “Si no hubiera sido por Jehovah.”

    1er Titulo: Prudente distancia que se debe tener con los adversarios. Versículo 13. Entonces pasó David al lado opuesto, y se puso en la cumbre del monte a lo lejos, habiendo gran distancia entre ellos.  (Léase: Proverbios 25:8 y 9. No entres apresuradamente en pleito. No sea que no sepas qué hacer al fin. Después que tu prójimo te haya avergonzado. Trata tu causa con tu compañero, Y no descubras el secreto a otro. ▬ Isaías 52:11 y 12 Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová. Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá delante de vosotros, y os congregará el Dios de Israel.).

       La palabra inoportuna y la palabra amena, Proverbios 25:7c-15

       Los vv. 7c–10 declaran la superioridad de la reconciliación sobre la acción legal (ver 17:9, 17; 18:24; 25:17; 26:18, 19; 27:6, 9, 10, 14, 17; Mat. 5:25; 18:15; Luc. 12:58). El que habla ha sido un testigo presencial (v. 7c) y lo lleva al nivel de un pleito, sin siquiera hablar con el “pecador”.

       Las palabras porque (v. 8) y no sea (v. 10) subrayan el concepto de “para evitar”. Al testificar en una forma apresurada, el testigo se avergüenza públicamente. Hay que entender toda la circunstancia de una ofensa y solucionarla en privado cuando sea posible (ver Mat. 18:15–17). “Deshonrar” puede significar “poner en vergüenza”.

       Los vv. 11–13 dan a conocer tres cosas que son muy especiales. En primer lugar, la palabra dicha oportunamente (ver 15:23) es como los adornos preciosos en el hogar. En segundo lugar, el maestro que corrige al oído enseñable (ver 9:8, 9) es como las joyas preciosas que se usan en el cuerpo (ver Gén. 11:22; 24:22; 35:4). En tercer lugar, el mensajero fiel (ver 13:17 para el mensajero fiel; 14:5 para el testigo fiel; 20:6 para el hombre fiel) cumple su misión exitosamente y llega de regreso como algo refrescante de la naturaleza.

       El v. 14 muestra que, así como hay una falsa esperanza de lluvia en las nubes y los vientos, hay una falsa esperanza de un regalo (ver 18:16; 21:14) de aquel que pretende ser rico (ver 13:7; Aristóteles, Ethica Nicomachea, apunta a la liberalidad como una de las once virtudes y cómo hay una deficiencia en el hombre que no regala a otros).

       El v. 15 afirma la superioridad de la paciencia y la lengua blanda, aún para lograr lo deseado del jefe y para lograr la victoria física (la paciencia y la palabra son superiores a la violencia como en 15:1; Ahiqar). “Más moscas se cazan con miel que con vinagre” refleja el espíritu del dicho.

        Comentario de Isaías 52:11-12. En los vv. 7–10 se describe la marcha triunfal de Jehovah desde Babilonia hasta Sion. El v. 7. habla de los enviados que se anticipan para hacer llegar a Sion las buenas nuevas de la salvación,

    diciendo: ¡Tu Dios reina! En el v. 8, los centinelas de Sion ya vislumbran con sus propios ojos la gloriosa llegada de Jehovah, y dan gritos de júbilo anunciando a todo el pueblo. Y en el v. 9 el profeta exhorta a las mismas ruinas de Jerusalén a prorrumpir juntas con gritos de júbilo, porque Jehovah ha consolado a su pueblo y ha redimido a Jerusalén.

       Los vv. 1–12 anuncian una nueva inmigración desde Babilonia a Jerusalén, para lo cual han de hacerse los debidos preparativos. Jehovah mismo irá delante y detrás de su pueblo, sirviéndole de protección y guía en el camino a Sion.

     

    2° Titulo: Llamado de atención par descuidar su deber. Versículos 14 y 15. Y dio voces David al pueblo, y a Abner hijo de Ner, diciendo: ¿No respondes, Abner? Entonces Abner respondió y dijo: ¿Quién eres tú que gritas al rey? Y dijo David a Abner: ¿No eres tú un hombre? ¿y quién hay como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has guardado al rey tu señor? Porque uno del pueblo ha entrado a matar a tu señor el rey. (Léase: San Mateo 26: 40 y 41. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. ▬ 1ª de Pedro 5:8. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar).

       Comentario San Mateo 26: 40 y 41: Muerte de Jesucristo: al confrontar la muerte Cristo estaba solo, ignorado por sus amigos más íntimos.

    ▬ 1. Se levantó de la oración y fue hacia los tres que supuestamente estaban orando por Él. Pero dormían. El compañerismo, el espíritu de oración y el consuelo anhelado, no estaban allí. Todos dormían. Jesús había quedado solo para luchar a solas con Dios.

    ▬ 2. Cristo les advirtió el peligro de la tentación. Los discípulos habían fracasado en orar por él, pero no deben fracasar en orar por sí mismos. Cristo dijo: «velad y orad» Ambas cosas eran importantes. Velar significa ver y orar significa prepararse. Debian velar para ver venir la tentación, y debían orar para estar preparados a recibir el ataque de la tentación.

    1. Cristo les advirtió sobre la carne y sus debilidades. Ellos dormían debido a la tensión emocional y a la angustia de la noche. Como dice Lucas, dormían porque estaban tristes, es decir, a causa de la tristeza (Lc. 22:45). La noche había causado su impacto y cobrado su precio. Estaban cansados, fatigados, y preocupados. Es difícil concentrarse en oración. dependencia espiritual de Dios para encarar las pruebas no había sido captada aún. Estaban cometiendo dos errores que son comunes entre los creyentes.

    ▬ a. Los discípulos estaban dependiendo de su propia sabiduría y fuerza en vez de depender del Espíritu de Dios para luchar las batallas que pudieran esperarlos.

    ▬ b. Los discípulos daban por concedida la liberación de Dios, en vez de asegurarse su liberación por medio del testimonio y la oración. Creían que Cristo era el Mesías; por eso creían que Dios lo iba a librar de los romanos cualquiera fuese la circunstancia. Como hombres carnales, físicos, los discípulos probablemente pensaron que la oración poco importaba. Suponían, sencillamente, que Dios obraría, dando por sentado que lo libraría. Lo que Cristo les dijo era: «Velad y orad, porque solo velando y orando pueden evitar el apartamiento cuando venga la prueba». Velar y orar son acciones que testifican de Dios.

       Este punto tiene que ser destacado: velar y orar son acciones que testifican de Dios. Cuando los hombres velan y oran, demuestran que su dependencia y confianza en Dios está bien fundamentada. Cuando Dios responde las oraciones de los hombres, demuestra que ama y cuida y libra a los que realmente esperan en Él. Sin velar y orar, Dios permite que los hombres caigan. a efectos de enseñarles que la dependencia y confianza en Él son absolutamente esenciales.

    4). Estaban fallando en permanecer despiertos y orar, de velar y velar en oración. Sus espíritus no estaban suficientemente vivos ni suficientemente alertos para vencer la carne. La somnolencia y el cansancio de la carne eran más fuertes que el espíritu (véase nota, pt. 2-Mt. 26:42-44; cp. Ef. 6:18).

       «Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su Señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles» (Lc. 12:37).

       «Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios» (1 Ts. 5:5-6).

       «Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar» (1 P. 5:8).

       «Conozco, oh Jehová, que el hombre no es Señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos» (Jer. 10:23).

       Pensamiento 1. Ningún creyente nunca está solo. Aun cuando sus amigos más íntimos descuiden el espíritu de oración y consuelo, Dios está con ellos.

       Pensamiento 2. Hay muchas pruebas que surgen inmediata e inesperadamente. Saltan sobre nosotros. Solamente la oración incesante nos prepara para la crisis (cp. Ef. 6:18).

        Comentario de 1ª Pedro (5:8): Satanás: ¿por qué debemos enfrentar los ataques y las tentaciones del diablo? Hay un motivo concreto: él es nuestro adversario, un león rugiente que busca a todos los que pueda devorar. Advierta tres puntos.

    1). El diablo es nuestro “adversario” (antidikos). La palabra griega significa un oponente legal, tal como sucede en un juicio legal. También significa un oponente cotidiano como un vecino que se opone a nosotros y actúa como nuestro enemigo. La figura es la del diablo que se nos opone de todas las maneras concebibles.

    =» Es el cuadro de Satanás en un tribunal, que actúa como nuestro adversario en el tribunal de Dios y nos acusa ante Él.

    =» Es la figura de Satanás aquí en la tierra, que se nos opone haciendo todo lo que está a su alcance para hacernos tropezar y para vencemos y destruimos.

    2). La palabra “diablo” (diabolos) en si misma significa calumniador o falso acusador. El diablo es un enemigo malicioso que nos acusa ante Dios y levanta cargos falsos en contra de nosotros. Las Escrituras enseñan que Satanás lleva constantemente nuestros pecados y transgresiones delante de Dios. que continuamente le recuerda a Dios sobre nuestra

    desobediencia. Pero advierta: las acusaciones en nuestra contra son falsas. Los cargos no son ciertos. ¿Cómo pueden ser no verdad cuando somos pecadores, puesto que ningún creyente verdadero niega su pecado? Gracias a Cristo. Le hemos recdo a Cristo y nos hemos entregado a Él, al glorioso hecho de que Él murió por nuestros pecados. Hemos confiado en Cristo para el perdón de nuestros pecados, y cuando Él nos perdona. también nos quita nuestros pecados. Ya no somos culpables de pecado. Por lo tanto, las acusaciones y cargos de Satanás en contra de nosotros son falsos. ¿Por qué, entonces, nos acusa y presenta estos cargos a Dios? ¿Para qué le recuerda nuestros pecados a Dios una y otra vez? Para lastimar a Dios, para herir su corazón. Él es el diablo, el que se opone a Dios y a todo lo que Dios representa. Hace mucho tiempo, un poco antes de que el mundo fuera creado, al parecer él era el ángel superior de toda la creación. Dios lo había creado como el ser espiritual más elevado en el universo. En esa época su nombre era Lucifer. Pero hizo lo que tantos hombres hacen se rebeló contra Dios- y condujo a otros seres angélicos para que se rebelarán contra él. Por lo tanto, Dios lo juzgó y lo arrojó de su posición exaltada en el cielo. Por lo que podemos entrever en las Escrituras, esto es lo que le sucedió a Satanás, así fue como se convirtió en el diablo, el terrible opositor de Dios (véase Estudio a fondo 1, Ap. 12:9 para profundizar al respecto. Cp. Is. 14:12-17; Ez. 28:11-19. Ver también nota, 2 Co. 4:4).

       La cuestión es esta: el diablo hace todo lo que puede para herir y lastimar el corazón de Dios. Por lo tanto, constantemente le recuerda a Dios nuestros pecados. Por supuesto, esto significa que el diablo hace todo lo posible para tentarnos y llevarnos al pecado, dado que cuanto más pecamos, más herimos a Dios.

       Pensamiento 1. Piense en lo que esto significa: cómo debe sufrir el corazón de Dios cuando nosotros pecamos. Nosotros somos creyentes, personas por quienes Dios entregó a su Hijo en la cruz. Dado que Dios pagó tal precio ~en realidad depositó su ira contra su propio Hijo a causa del pecado- piense cuánto le debe doler cuando pecamos, especialmente cuando profesamos amarlo. El diablo es un calumniador; nos calumniará constantemente ante Dios. Usará nuestro pecado para lastimar a Dios tanto como sea posible. Este es el motivo por el cual debemos enfrentar al diablo: debemos proteger el corazón de Dios. No debemos llevar dolor ni pena al corazón de nuestro Padre.

       “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (Ap. 12:9-10).

       “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás, a Jehová dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.” (Job 1:6-12)

       “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle” (Zac. 3:1).

    3). Él es como un león rugiente que busca devorar a todos los que puede. El león rugiente da una idea de enojo, fortaleza, ferocidad y crueldad. Satanás es mostrado en su enojo (contra Dios y todos los creyentes), fuerte, feroz y cruel. Advierta: las Escrituras dicen que anda rugiendo con furia y crueldad en la ferocidad de su fuerza, buscando a alguien a quien atacar y devorar. ¿Cómo puede Satanás devorar a una persona? Jesús nos lo dice en una de las enunciaciones más impactantes jamás hechas sobre el hombre. Él dijo que una persona que no confía ni sigue a Dios como su Padre ciertamente está a las órdenes de su padre, el diablo. En otras palabras, Jesús dice que todos los incrédulos tienen al diablo como padre.

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

       Advierta que Jesús nos está diciendo cómo el diablo devora al hombre. Consume al hombre llevándolo a hacer cuatro cosas.

    ▬ a. El diablo nos lleva a la lujuria. Nos tienta para que cedamos al deseo de la carne y al deseo de los ojos y a la vanagloria de la vida.

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

    ▬ b. El diablo nos conduce al asesinato. El diablo procura acabar con la vida humana, busca que se pierda el hombre que experimenta la verdadera vida aquí en la tierra. El diablo destruye la existencia y toda vida abundante a su alcance: todo el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la bondad, la benignidad, la fe, la mansedumbre, la disciplina.

       “Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino” (Mt. 13:19).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 P. 5:8).

       “Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia” (Job 1:9-11).

       Jesús hablaba de algo cierto: Dios no es el padre del asesinato, el diablo lo es. Los que cometen asesinatos son hijos del diablo. Pero advierta el verdadero significado del asesinato revelado por Jesús (véase nota, Mt. 5:22 para profundizar). El asesinato implica…

    • enojo. • resentimiento • golpear a una persona. • calumniar, injuriar, hablar mal de una persona y destruir la imagen de una persona (que ha sido creada a la imagen de Dios). • enemistad • un espíritu descontrolado persona. • desear la ruina una persona. • envidiar y destruir la felicidad de una persona

    ▬ c. El diablo lleva a los hombres a rechazar la verdad.

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

       “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8).

    ▬ d. El diablo lleva al hombre a mentir y a engañar.

       “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:3-4).

       “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Co. 11:13-15).

    3er Titulo: Evidencias poderosas que dan testimonio del temor a Dios. Versículo 16. Esto que has hecho no está bien. Vive Jehová, que sois dignos de muerte, porque no habéis guardado a vuestro señor, al ungido de Jehová. Mira pues, ahora, dónde está la lanza del rey, y la vasija de agua que estaba a su cabecera.  (Léase: San Mateo 7:15 al 20. Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. ▬ San Juan 1: 47 y 48. Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.).

     

       Comentario general de San Mateo 7:15 al 20 (7: 15) Falsos profetas: el principal rasgo de los falsos profetas que «vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces».

    ▬ 1. Vestimenta de ovejas: exteriormente, por su profesión, comportamiento, llamado, posición y mensaje, su apariencia es la de todos los ministros y ovejas de Dios (2 Co. 11:12-l5).

    ▬ 2. Lobos rapaces: interiormente, los falsos maestros son todo menos ovejas.

    -a. Algunos falsos maestros son como lobos porque quizá no son conscientes de no ser lo que debieran ser. Salen a hacer lo que saben hacer, ignorando que lo que hacen es corrupto y malo (v. 17). Se presentan como ovejas, pero consumen todo lo que pueden para satisfacer

    todo apetito -de convicción personal o doctrina- que puedan tener.

    -b. Algunos falsos maestros son como lobos porque salen para obtener ganancia propia, personal: ego, reconocimiento, fama, prestigio, posición, sustento, carrera y comodidad. Están primordialmente preocupados con cumplir sus propios motivos y propósitos y con forzar sus propios pensamientos y fórmulas para el éxito en la vida.

    -c. Algunos falsos profetas son como lobos porque quieren un puñado de gente entre las cuales moverse, con las cuales identificarse. Quieren seguidores que reconozcan su liderazgo en inteligencia y creatividad o conocimiento y habilidad. Se presentan como ovejas, pero aúllan sus propias fórmulas (evangelios falsos), proclamando en alta voz: «Este es el camino, anden por él». Si es posible usan todos los medios al alcance: pantalla, radio, revistas, periódicos, libros, diarios, panfletos y tratados.

       Pensamiento 1. Los falsos maestros se presentan vestidos de ovejas. Pueden engañar fácilmente.

    1). Aparecen como ovejas o mensajeros de luz (2 Co. 11:13-l5). Parecen inofensivos, inocentes y buenos. Comienzan como excelentes ejemplos en la sociedad, pero carecen de dos cosas: una vida y un testimonio cambiados por la Palabra de Dios.

       «Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras» (2 Co. 11:13-15).

       «De cierto, de cierto os digo: el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida» (Jn. 5:24).

       «Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre» (1 P. 1:23).

    2). Secreta y engañosamente predican herejías (2 P. 2:1-3; cp. Gá. 1:6-10; 1ª Co. 15: 1-4). Proclaman justicia, moralidad, rectitud y bien. Enseñan fuerza mental, emocional y física: todos los ideales altos y loables de los hombres. Pero nunca predican el verdadero evangelio del Señor viviente.

       «Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina» (2 P. 2:1).

       «Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo» (Ga. 1:6-10).

       «Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual, asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce» (1 Co. 15:1-5).

       «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo» (1 Jn. 4:1-3).

       Pensamiento 2. interiormente los falsos profetas son lobos, verdaderos lobos, consciente o inconscientemente.

    Pueden presentarse como ovejas, pero son lobos.

    1) No han confesado al Señor Jesús, ni que Dios lo ha resucitado de los muertos.

       «Que, si confesares con tu boca que Jesucristo es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación» (Ro. 10:9-10).

    2) No se han «despojado del viejo hombre» del mundo.

       «En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos» (Ef. 4:22).

    3) No han sido «renovados en el espíritu de su mente» ni se han vestido del «nuevo hombre».

       «Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (Ef. 4:23-24).

       «Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno» (Col. 3:10).

       «De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Co. 5:17).

    4) No fueron puestos por Dios en el ministerio. (Note especialmente l Ti. 1:12, el hecho que Dios tiene en cuenta a los hombres que ha escogido como dignos.)

       «Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio» (l Ti. 1:12).

       Pensamiento 3. A veces un falso profeta no sabe que es falso. Está engañando porque está siendo engañado.

       «Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados» (2 Ti. 3:13).

       «En los cuales el Dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios» (2 Co. 4:4; cp. 2 Ti. 3:1-15).

       (7:16) Falsas profetas: ¿cómo podemos saber si un profeta es falso? Hay una señal que lo revela: su fruto. Un falso profeta es conocido por el fruto del que se alimenta y con el que alimenta a otros (véanse bosquejos y notas-Jn. 15: 1-8). Si él mismo se alimenta de espinos y abrojos y no de uvas e higos, ello es una forma de saber. Si el alimento que da a otros son espinas y abrojos en vez de uvas e higos, es otro indicio para saber.

       Espinos y abrojos son alimento falso, mundanalidad (véase Estudio a fondo 3-Mt. 13:7, 22). Uvas e higos son verdadero alimento. Existe un solo alimento verdadero para el alma del hombre: el Señor Jesucristo y su Palabra. (Véanse nota-Jn. 6: l -7 1; bosquejos y notas–Jn. 6:30-36; 6:41-51. Cp. todos los bosquejos y notas de Jn. 6:1-71; Jn. 17:14-16; 17:17-19; cp. Jn. 5:24; l P. 2: 2,-3.) Un profeta tiene que alimentarse de la verdad del Señor y de su Palabra, y tiene que suministrar el mismo alimento a otros. Toda otra fuente de alimento para el alma humana es alimento falso; es espinos y abrojos (mundanalidad). Si uno lo come o lo sirve a otros, estrangula la vida del alma (Mt. 13:7, cp. l Jn. 2: 15-16; 2 Co. 6: 17-18; Ro. 12:1-2).

       Note que Cristo formula una pregunta: «¿Acaso se recogen uvas de los abrojos o higos de los abrojos?» Esto puede significar dos cosas.

    ▬ 1. ¿Se alimenta el profeta con alimento mundana o con un alimento de Cristo y su Palabra?

    ▬ 2. ¿Acaso busca una persona uvas e higos entre espinos y cardos, entre falsos profetas? Por sus frutos se conoce al falso profeta.

       Pensamiento 1. «Por sus frutos los conoceréis».

    1) «Probad [examinad] los espíritus», a los profetas (1ª Jn. 4:1).

    2) «Examinadlo todo», el fruto del profeta (1 Ts. 5:21).

       Pensamiento 2. No siempre podemos identificar a un árbol por su apariencia (corteza y hojas), pero siempre podemos reconocerlo por su fruto.

       Pensamiento 3. El fruto tiene que ver con dos cosas.

    1) Con lo que la persona lleva en su propia vida.

    2) Con lo que una persona lleva en la vida de otros. Un profeta debe ser medido por el fruto que lleva en su propia vida y el fruto que lleva en la vida de otros.

       (7:17) Falsos profetas: ¿Cuál es la verdadera naturaleza del profeta? Note algo de crucial importancia. No se juzga a un árbol por uno que otro fruto malo, sino por el buen fruto que lleva. Todo árbol produce algunos frutos malos, sin embargo, el árbol no es desechado. Un árbol no es rechazado sino cuando tiende a llevar fruto malo. Al probar y examinar a los profetas no tenemos que observar uno que otro hecho aislado; sino el promedio, la tendencia, el comportamiento total de sus vidas. ¡Qué importante! Consideraciones como las que siguen provienen de las Escrituras.

    ▬ 1. La predicación y enseñanza de los profetas. ¿Son «enemigos de la cruz de Cristo»?

       «Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es a nosotros, es poder de Dios» (1 Co. 1:18).

       «Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado» (1 Co. 2:2).

       «Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aún ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo» (Fil. 3:18).

    ▬ 2. La mente de los profetas. ¿Es normal que tengan su mente en cosas carnales o en cosas espirituales?

       «El fin de los cuales será perdición, cuyo Dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal» (Fil. 3:19).

       «Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz» (Ro. 8:5).

        «Pues, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cauto todo pensamiento a la obediencia a Cristo» (2 Co. 10:3-5).

       Comentario de San Juan 1: 47 y 48 (1:47, 48) Sencillez, Jesucristo, Conocimiento – Pecado, Expuesto: El enfrentamiento de Natanael. Sucedieron dos cosas muy importantes en el enfrentamiento de Natanael con Jesús.

    ▬ 1. Jesús conocía a Natanael, a sus creencias y su carácter.

    a). Jesús conocía sus creencias. Esto se observa cuando Jesús llama a Natanael “un verdadero israelita”. Era el epítome de un israelita, todo lo que un israelita debía ser. Creía en las promesas de Dios. Intentaba vivir de acuerdo con el pacto, la norma que Dios había establecido para Israel y estaba buscando esa esperanza bendita y aparición gloriosa del Mesías. Jesucristo conocía las creencias de Natanael.

       Pensamiento 1: Cristo conoce las creencias de un hombre, en las que este ha puesto su corazón. Conoce tanto las creencias buenas como las malas, los pensamientos divinos como los malignos del corazón humano.

       “[Cristo] no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Jn. 2:25).

       “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Co. 1:30).

       “Pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas” (1 Jn. 3:20).

       “No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; porque el Dios de todo saber es Jehová, y a él toca el pesar las acciones” (1 S. 2:3).

       “Dios, tú conoces mi insensatez, y mis pecados no te son ocultos” (Sal. 69:5).

       “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jer. 17:10).

    b). Jesús conocía su carácter. Natanael era un hombre sin ardides (dolos). Esto significa que no engañaba, provocaba ni confundía a las personas. No ocultaba lo que pensaba; decía lo que pensaba y actuaba según lo que sentía. Era franco, abierto y sincero, no engañoso ni hipócrita. Este rasgo se ve reflejado en su respuesta a Felipe. Él no ocultaría lo que de verdad pensaba (v. 46)

       Pensamiento 1: Una de las grandes tragedias del legado de las personas es que están llenas de astucias. Muchos engañan, engatusan y confunden a los demás. Pocos son directos, abiertos y sinceros, libres de engaño e hipocresía.

       “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt. 5:8).

       “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz” (2 P. 3:14).

       “Y en sus bocas no era hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios” (Ap. 14:5).

       “Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño” (Sal. 32:2).

       “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño” (Sal. 24:3, 4).

    ▬ 2 Jesús conoció lo más interior del ser de Natanael, todas las cosas con respecto a él. (Ver, Jn. 1:48.)

       Pensamiento 1: Jesús conoce todo acerca de cada hombre. Nada escapa a su ojo vigilante, ni siquiera un solo pensamiento.

    1) Esto ofrece gran esperanza al hombre que se acerca a Cristo. Él puede ayudarlo al satisfacer su necesidad y darle propósito y rumbo a su vida.

    2) Esta es una gran advertencia para el hombre que va alegremente en su camino, pensando que su pecado está oculto y no será juzgado.

       “Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse” (Lc. 12:2).

       “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios” (1 Co. 4:5).

       “Si pequé, tú me has observado, y no me tendrás por limpio de mi iniquidad” (Job 10:14).

       “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor” (Jer. 2:22).

       “Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos” (Jer. 16:17).

       “Y no consideran en su corazón que tengo en memoria toda su maldad; ahora les rodearán sus obras; delante de mí están” (Os. 7:2).

       “Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres” (Am. 5:12).

       ESTUDIO A FONDO 3

       (1 :48) Higuera -Adoración: En Palestina la higuera representaba la paz, la seguridad, el descanso y la adoración (cp. 1 R. 4:25; Mi. 4:4). Con mucha frecuencia un hombre buscaba la soledad y la adoración bajo su higuera. No hay duda que esto era lo que Natanael había estado haciendo. Cuando Jesús le dijo a Natanael que lo había visto bajo su higuera, Él le estaba diciendo que sabia todo acerca de él, incluso los más profundos anhelos de su corazón. Jesús conocía la falta de esperanza de Natanael. Conocía su ansia de paz y liberación. Esto era suficiente para que Natanael diera su vida a Jesús para siempre.

       (1:49) Confesión – Decisión: La convicción de Natanael. Confesó que Jesús era el Rabí (Profeta), el Hijo de Dios, el Rey de Israel. Advierta dos cosas.

    ▬1. La rapidez con que Natanael confesó a Jesús como su Señor.

       “A cualquiera, pues, que me confíese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 10:32).

       “Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios” (Lc. 12:8).

       “Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Ro. 10:9).

       “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Jn. 2:23).

       “Todo aquel que confíese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios” (1 Jn. 4:15).

    ▬ 2. La claridad con que Natanael comprendió quién era Jesús.

    -a. Él era el “Rabí”, el gran Maestro o Profeta prometido a Israel (Ver nota, Lc. 3:38 para una mayor discusión al respecto).

    -b. Él era el Hijo de Dios (Ver notas, Jn. 1:1, 2; 1:34 para mayor discusión.)

    -c. Él era el Rey de Israel (Ver Estudio a fondo 4, Jn.1:49 para mayor discusión)

       ESTUDIO A FONDO 4

       (1:49) Jesucristo, Rey de Israel: Jesús era declarado el Rey mesiánico. Dios le había dado a David y a su linaje (el Mesías)

    la promesa de gobierno eterno (2 S. 7:12; Sal. 39:3ss; 132: 1 1). Advierta la frecuencia con que Jesús fue llamado el hijo de

    David. (Cp. Mt. 12:23; 15:22; 20:30,3l; 21:9, 15; Hch. 2:29-36; Ro. 1:3; 2 Ti. 2:8; Ap. 22:16.) Era el título común y el concepto popular del Mesías. Generación tras generación de judíos ha ansiado y buscado al liberador prometido de Israel.

       El pueblo esperaba que Él fuera un gran general que liberaría y restauraría la nación a su grandeza. De hecho, esperaban que hiciera que la nación fuera el centro del universo. Con la ayuda de Dios, Él conquistaría el mundo y centraría la gloria y la majestad de Dios mismo en Jerusalén; y desde su trono, el trono de David, llevaría a cabo el fuego mesiánico del juicio sobre las naciones y los pueblos del mundo. Estas notas demostrarán cuál era el concepto judío del Mesías.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Lunes 29 de septiembre 2025