Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa

LECCIÓN; Números 32:29 al 32. [29]. Y les dijo Moisés: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén pasan con vosotros el Jordán, armados todos para la guerra delante de Jehová, luego que el país sea sojuzgado delante de vosotros, les daréis la tierra de Galaad en posesión; [30]. más si no pasan armados con vosotros, entonces tendrán posesión entre vosotros, en la tierra de Canaán. [31]. Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron diciendo: Haremos lo que Jehová ha dicho a tus siervos. [32]. Nosotros pasaremos armados delante de Jehová a la tierra de Canaán, y la posesión de nuestra heredad será a este lado del Jordán.

Comentario del contexto Bíblico: Versículos 28-30: Entonces Moisés ordenó a Eleazar, a Josué ya los jefes de las tribus de Israel, es decir, las personas encargadas en Números 34:17. con la división de la tierra de Canaán, para dar a los gaditas y a los rubenitas la tierra de Galaad en posesión, después de la conquista de Canaán, si con ellos pasaban el Jordán equipados para la batalla. Pero si no hicieran esto, debían hacerse poseedores (es decir, establecerse; נאחז en un sentido pasivo, mientras que en Génesis 34:10; Génesis 47:27, es reflexivo, fijarse firmemente, establecerse). en la tierra de Canaán junto con las otras tribus. En este último caso, por tanto, no sólo no recibirían posesión en la tierra al este del Jordán, sino que serían obligados a cruzar el Jordán con sus mujeres e hijos, y recibir allí una herencia con el propósito de prevenir un cisma de la nación.

   Versículos 31-32: Los gaditas y los rubenitas repitieron su promesa una vez más (Números 32:25), y agregaron aún más (Números 32:32): “Pasaremos armados delante de Jehová a la tierra de Canaán, y nuestra heredad estará con nosotros (es decir, quédate con nosotros) al otro lado del Jordán.”

   Traspasando información fidedigna de los acuerdos: El versículo principal de la Biblia sobre el poder de ponerse de acuerdo es Mateo 18:19, que dice: «Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos».

Fidedigno/na: Un análisis profundo. La palabra «fidedigno/na» se utiliza para calificar algo o a alguien como digno de fe y crédito. Su origen etimológico nos remite al latín, combinando dos vocablos: fides (fe, confianza) y dignus (digno, merecedor). Esta unión nos da una idea clara de su significado: algo que merece nuestra confianza por ser veraz y fiable.

Origen y evolución del término: El concepto de fidedignidad se remonta a la antigüedad clásica, donde la confianza y la credibilidad eran valores fundamentales en las relaciones sociales y políticas. La palabra latina fidedignitas ya se utilizaba para referirse a la cualidad de ser confiable y merecedor de crédito. Con el paso del tiempo, este concepto se incorporó a las lenguas romances, evolucionando hasta la forma actual «fidedigno» en español. 2ª Corintios 7:2. «Admitidnos: a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado.»

En la Biblia, fidedigna significa digno de confianza, veraz y totalmente seguro. Proveniente del latín fides (fe o confianza) y dignus (digno), la palabra describe aquello que nunca falla y en lo que se puede creer sin ninguna duda. Salmo 18:30. En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan.

TEXTO: “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros”. (Efesios 4:25).

Comentario del texto Efesios (4:25) Mentir: El creyente debe despojarse de la Vestidura de mentir (pseudo). (Véase nota, Falso testimonio, (Ro. 13:9. «Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.») para una discusión más detallada)). La palabra mentir significa eso que es falso. Es falta de verdad, engaño, mala representación, exageración.

1. Una mentira hace por lo menos tres cosas.

◘ a. Mentir da una mala representación de la verdad. Disfraza y oculta la verdad. La persona a la cual se miente no conoce la verdad, por lo tanto, debe actuar o vivir sobre una mentira. Si la mentira es seria, puede ser muy dañina:

[] Una mentira sobre un asunto de negocios puede costar dinero y ocasionar una pérdida terrible.

[] Una mentira sobre la salvación del evangelio puede costarle a una persona la esperanza de la vida eterna.

[] Una mentira sobre el amor puede motivar emociones que conduzcan a la destrucción

◘ a. La mentira engaña a una persona. La confunde. Una persona engaña…

  • Para obtener lo que desea.
  • Para seducir a alguien.
  • Para ocultar o esconder algo.
  • Para ocasionar daño o para lastimar.

El punto importante aquí es que mentir es un engaño, y el engaño finalmente ocasiona malos entendidos, desilusión, perplejidad, desvalidez y trastornos emocionales.

◘ b. La mentira entabla una relación incorrecta, una relación que se construye sobre arenas movedizas. Dos personas de ninguna manera pueden ser amigas ni vivir juntas si la relación se basa en mentiras. La mentira destruye…

  • la confianza
  • el amor
  • el respeto
  • la apertura emocional
  • la seguridad
  • la esperanza

2 Las Escrituras brindan una fuerte razón para que los creyentes digan solo la verdad: son miembros de la misma comunidad. Cada creyente es un miembro del gran cuerpo de personas que Dios está construyendo, el cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia. William Barclay lo describe excelentemente: “Solo podemos vivir seguros porque los sentidos y los nervios pasan mensajes verdaderos al cerebro. Si, de hecho, los sentidos y los nervios transmitieran mensajes falsos al cerebro, si, por ejemplo, le dijeran al cerebro que algo es frío y que se lo puede tocar cuando en realidad es caliente y quema, la vida pronto llegaría a su fin. Un cuerpo puede funcionar con precisión y sanamente cuando cada parte del mismo transmite mensajes verdaderos al cerebro y a las otras partes. Si entonces todos estamos involucrados con un solo cuerpo, ese cuerpo solo puede funcionar cuando decimos la verdad. Todo engaño obstaculiza la obra del cuerpo de Cristo».

3. El creyente debe ser coherente con lo que dice. No debe haber nada oculto, nada escondido, ninguna vergüenza, ninguna simulación. Debe ser exactamente el mismo ante los hombres que como es en privado e igualmente como es en privado que como lo es ante los hombres. Su vida no debe ser una mentira.

◘ Mentir o dar falso testimonio es uno de los Diez Mandamientos.

“No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Ex. 20:16).

◘ Mentir es un pecado importante que contamina al hombre.

“Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mt. 15:19).

◘ Mentir es tomar un lugar al lado del padre de las mentiras, el diablo.

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

◘ Mentir está estrechamente relacionado con la idolatría. Hace que una persona profese otra cosa que no es la verdad.

“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27).

“Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Ap. 22:15).

◘ Mentir o engañar a los hombres es una característica del anticristo.

“Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).

◘ Mentir no es lo que profesa ser.

“No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad” (1 Jn. 2:21).

“Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).

◘ Mentir es lo opuesto a decir la verdad.

“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1 Jn. 2:27).

1er Titulo: Se ratifica el compromiso de poseer lo heredad, condicionada a la obediencia. Versículos 29 y 30. [29]. Y les dijo Moisés: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén pasan con vosotros el Jordán, armados todos para la guerra delante de Jehová, luego que el país sea sojuzgado delante de vosotros, les daréis la tierra de Galaad en posesión; más si no pasan armados con vosotros, entonces tendrán posesión entre vosotros, en la tierra de Canaán.  (Léase: Efesios 6:10 y 11. Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. ▬ 2ª a Timoteo 4:6 al 8. Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.).

En la Biblia, ratificar significa confirmar, validar o dar firmeza legal y espiritual a un pacto, una promesa o un acuerdo. Gálatas 3:15. «Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.».

Rut 4:7 al 10. «Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato, que, para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel. Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y se quitó el zapato. Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy, de que he adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón. Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy.»

Comentario de Efesios (6:10-11) Guerra espiritual: Está la orden al soldado cristiano. Advierta la palabra “hermanos”. Son los creyentes cristianos los que necesitan la orden, no el mundo. Los creyentes cristianos deben seguir diligentemente lo que se está por decir. No hay otro modo de conquistar a los enemigos que tan violentamente se oponen al creyente cristiano. A no ser que el creyente siga la orden y el mensaje de este pasaje, caerá en la tentación y el pecado y terminará caminando por la vida como lo hace la mayoría de los hombres:

[] Sin experimentar la abundancia y el gozo de la vida.

[] Sin experimentar el poder y la liberación, el cuidado y la preocupación, el amor y el compañerismo de la presencia cotidiana de Dios.

[] Incierto e inseguro del futuro.

[] Sin la confianza de ser aceptable para Dios.

[] Sin garantía de vivir para siempre con Dios.

Un creyente debe seguir lo que Dios dice en este pasaje. Debe hacer exactamente lo que Dios dice a fin de conquistar a los grandes enemigos de la vida. La orden es doble.

▬ 1. El creyente debe ser fuerte en el Señor y en el poder de su fuerza. Advierta el acento puesto en el poder y la fuerza. Se emplean tres palabras diferentes.

[] Fortalecerse

[] En el poder del Señor

[] En la fuerza del Señor

Cada una de las palabras se emplea para enfatizar la total necesidad del creyente de ser fuerte y de poseer poder.

[] La palabra “fortaleza” (endunamoo) significa poder y fuerza. El creyente debe poseer poder y fuerza mientras camina por el curso de esta vida.

[] El “poder” (kratos) del Señor significa su poder y dominio ilimitados y soberanos por sobre todo.

[] La “fuerza” (ischuos) del Señor significa fortaleza y capacidad. Significa Su capacidad para utilizar su fuerza y fortaleza en forma sabia, es decir, en perfección.

El creyente debe ser fuerte en el poder soberano e ilimitado del Señor – en el poder de su fuerza- en su capacidad de utilizar su poder exactamente como se lo debe utilizar. (Véase bosquejo y notas, Ef. 1:19-23 para una mayor discusión sobre el poder de Dios).

Pero advierta el punto crítico: La fortaleza del creyente no es humana, no es fortaleza de la carne, no es la fortaleza de cualquier cosa que pertenezca a este mundo. La fortaleza del creyente se encuentra en el Señor en una relación viva y dinámica con Él. El Señor es la fuente de la fortaleza del creyente. No existe otra fuente que pueda darle al hombre la fortaleza de vencer este mundo con todas sus pruebas, tentaciones y muerte.

▬ 2. El creyente debe colocarse la armadura de Dios. Una Vez que el creyente es fuerte interiormente, entonces está preparado para ser vestido con la armadura de Dios_ Pero advierta: Ninguna cantidad de armadura vale el material de que está hecha a no ser que el soldado tenga el corazón para luchar. El creyente debe -absolutamente debe- ser fuerte en el Señor antes de poder vestirse con la armadura de Dios y comenzar a librar la guerra contra los enemigos de la vida. Una vez que un hombre tiene la presencia y el poder de Dios dentro de su corazón, entonces comienza a armarse para librar la guerra en contra de los enemigos espirituales de la vida. Pero advierta un punto crucial: Debe colocarse toda la armadura de Dios, sin dejar nada de lado. Si deja a un lado parte de la armadura, se expone a si mismo al enemigo y tiene grandes oportunidades de ser herido, quizás asesinado.

La orden es ser fuerte en el Señor en el poder de su fuerza. Colocarse toda la armadura de Dios.

“Porque nada hay imposible para Dios” (Lc. 1:37).

“Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecido con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Ef. 3:16).

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Ef. 3:20).

“Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad” (Col. 1:11).

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Ti. 1:7).

“Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; has humillado a mis enemigos debajo de mí” (2 S. 22:40).

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Is. 41:10).

(6:11) Satanás, Guerra espiritual: Está el enemigo del soldado cristiano. El enemigo es el diablo y sus estrategias. La palabra “asechanzas” (methodei) significa los engaños, las estrategias, los trucos, los métodos y los artificios que emplea el diablo para librar la guerra en contra del creyente. Él hará todo lo que pueda para engañar y capturar al creyente.

▬ 1. Existen algunas estrategias que son un atractivo para la lujuria de los ojos. Satanás se encargará de que algo cruce la visión del creyente, algo que sea muy atractivo para la carne y el orgullo de la vida:

[] Alguna comida deliciosa

[] Alguna persona atractiva

[] Alguna persona que expone su cuerpo

[] Alguna posesión: ropa, tierra, automóviles, casas, lo que sea

[] Alguna posición

[] Más autoridad y poder

Satanás presentará algo ante los ojos que sea tan atrayente, que el creyente está condenado a no ser que esté vestido con toda la armadura de Dios. Satanás seducirá al creyente para que vuelva a servirse, para que mire otra vez, para que compre la posesión innecesaria, para que comience a buscar egoístamente más poder y más posición. Utilizará todas las estrategias que pueda para apelar a la carne y el orgullo del creyente.

“Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

“¿No sabéis que, si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Ro. 6:16).

“Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que, así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia” (Ro. 6:19).

“En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Ef. 2:2-3).

“¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedis, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:1-4).

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

▬ 2. Otra estrategia del diablo es enviar un falso maestro, un maestro muy impactante, que se cruce en el sendero del creyente. Nunca debemos olvidar que Satanás no es una persona feroz de color rojo con cuernos, una cola puntiaguda y un tridente en las manos. Es un ser viviente en el mundo espiritual, un ser que se transformó en un mensajero de la luz. Y él tiene ministros que caminan como ministros de justicia, pero que proclaman una justicia diferente a la de Cristo. Su mensaje es el de justicia propia, de…

  • Bondad humana y obras.
  • Ego e imagen propia.
  • Desarrollo y crecimiento personal.
  • Mejoramiento propio y corrección.
  • Mente y voluntad.

Tales mensajes atraen a la carne del hombre y son útiles. Esto es algo que uno debe darse cuenta y reconocer, pero esos mensajes no son el poder necesitado por el hombre. No pueden liberar al hombre de las grandes pruebas y sufrimientos de la vida o la muerte. Solo pueden conducir al hombre por el sendero de toda la carne, la de la muerte, la pudrición y el juicio eterno.

El punto es este: Una de las principales estrategias del diablo consiste en engañar al hombre con falsos maestros y ministros y su atractivo, pero con falsos mensajes. El creyente está condenado a no ser que esté vestido con toda la armadura de Dios.

“Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Co. 2:11).

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (2 Co. 11:3).

“Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Co. 11:13-15).

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Ef. 4:14).

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Ef. 6:11).

“Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Ap. 12:9).

 

    Comentario de 2ª a Timoteo 4:6 al 8: (4:6) Pablo ▬ Muerte: El encuentro de Pablo con la muerte.

▬ 1. Pablo dice que su vida está siendo ofrecida y sacrificada para Dios en un último acto, el acto de la muerte. ¡Qué manera de ver la vida! Ver la muerte como una ofrenda y sacrificio presentado ante Dios. La palabra griega para ofrenda o sacrificio (spendomai) es impresionante: Se refiere a la libación presentada ante Dios. Cuando una persona quería hacer un sacrificio a Dios, a menudo tomaba una copa de vino o aceite y la derramaba como ofrenda y sacrificio a Dios. La libación simbolizaba al Señor Jesús derramando su alma -muriendo- por nosotros.

Pablo está diciendo: “Mediante la muerte estoy derramando mi alma para el Señor Jesucristo. La vida y la sangre de mi cuerpo están siendo sacrificadas por la predicación de la Palabra de Dios. Estoy poniendo mi vida como un acto supremo de sacrificio. Estoy muriendo para Él”.

El gran escritor bíblico William Barclay describe la escena con palabras que deberían ser un reto para todos nosotros:

“Pablo no pensó en sí mismo como que lo iban a ejecutar; pensó en sí mismo como que iba a ofrecer su vida a Dios. No le estaban quitando su vida, Él la estaba entregando. Desde el momento de su conversión Pablo le había ofrecido a Dios: su dinero, su erudición, su fortaleza, su tiempo, el vigor de su cuerpo, la agudeza de su mente, la devoción de su apasionado corazón. Solo le quedaba por ofrecer su vida misma e con gusto la entregaría”.

▬ 2. Pablo dice que el tiempo de su partida de este mundo estaba cerca. La palabra “partida” (analuo) en contundente en su significado. (Las siguientes acepciones han sido tomadas de W. E. Vine. Diccionario Expositivo de palabras del Nuevo Testamento.)

◘ a. Partir es una metáfora sacada de un barco que leva anclas y larga las amarras en preparación para zarpar de un país hacia otro. Pablo había sido anclado y amarrado a este mundo, pero el ancla y las cuerdas de este mundo estaban ahora siendo zafadas y Pablo estaba a punto de zarpar hacia el más grande de los puertos: El cielo.

◘ b. Partir es una metáfora sacada de “levantar un campamento” (W. E. Vine). Pablo había estado acampando en este mundo. Si alguien sabía lo que era vivir inestable y moviéndose de un lugar a otro, ese era Pablo, y desafortunadamente a menudo no tenía otra alternativa. Muchas veces la oposición al evangelio había sido tan violenta que lo había obligado a levantar el campamento y seguir adelante, algunas veces huyendo para salvar su vida. Pero ahora, Pablo iba a levantar el campamento y partir por última vez, ¡y qué tremenda partida! Nunca más se tendría que mudar. Estaba partiendo de este mundo hacia su residencia permanente: El cielo.

◘ c. Partir es una metáfora sacada de sacar el yugo de unos animales para librarlos del peso del carro, el arado o la piedra del molino que había estado halando para moler el grano. Pablo iba a ser liberado del yugo y la carga del trabajo y labores de esta vida. Estaba siendo liberado para partir hacia los pastos, las aguas de reposo y el descanso del cielo y la eternidad.

   Matthew Henry dice:

” Observe… con qué placer [Pablo] habla sobre la muerte. La llama partida: Aunque es probable que presintió que sufriría una muerte violenta y sangrienta aun así la llama su partida 0 liberación. Para un hombre bueno, la muerte es su liberación del encarcelamiento de este mundo y su partida al disfrute de otro mundo; no deja de ser, sino que solo es trasladado de un mundo hacia otro”.

“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

“Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos” (Ro. 14:8).

“porque para mí el vivir es Cristo y el morir, ganancia. Pero si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger: De ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” (Fil. 1:21-23).

“En la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, creyéndolo y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (He. 11:13).

“Y oí una voz que me decía desde el cielo: Escribe:

“Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor”. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen” (Ap. 14:13).

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Sal. 23:4).

“Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos” (Sal. 116:15).

“Por su maldad es derribado el malvado, pero el justo, en su propia muerte halla refugio” (Pr. 14:32).

   (4:7) Pablo, vida ▬ Muerte: El glorioso testimonio de Pablo. La manera en que Pablo describe su vida también está llena de significado. Él echa un rápido vistazo a las etapas anteriores de su vida y emplea tres ilustraciones para describirla, la de un soldado, un atleta y un mayordomo o administrador.

▬ 1. Pablo dice que ha vivido la vida como un soldado fiel: “He peleado la buena batalla”. Pablo había respondido al llamamiento del Señor Jesucristo…

  • Se había ofrecido voluntariamente para servir a Cristo.
  • Se había apartado de este mundo, sacrificando todo lo que era y tenía para ser un soldado de Cristo, un soldado comprometido totalmente a la misión de Cristo.
  • Había sufrido por las amenazas, los tumultos y guerras desatadas por los enemigos de Cristo.
  • Había peleado una “buena” (kalos) batalla: Una lucha digna, honrosa, honorable, noble y encomiable.
  • Había hecho su parte, adherido hasta el final de la misión de Cristo

Por tanto, Pablo podía declarar victorioso: “He peleado la buena batalla”. Estaba siendo liberado de su servicio como soldado

del Rey, liberado para vivir en paz en el reino de su Señor para siempre.

“porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).

“Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia” (1 T i. 1:18).

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos” (1 Ti. 6:12).

“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Ti. 2:4).

“Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis un fuerte y doloroso combate” (He. 10:32).

▬ 2. Pablo dice que había corrido y finalizado el curso de había completado la carrera de la vida como un atleta corre finaliza el curso de su carrera. Esto es poderoso pues significa que Pablo disciplinó y controló su vida hasta lo máximo, tal y como lo hace un atleta olímpico.

=> Controló lo que comía y bebía y lo que hacía con su cuerpo y mente.

=> Se concentró en el curso de la vida, en cómo correrlo. No podía correr el riesgo de distraerse con las cosas del mundo y de la carne para no convertirse en un desechado y quedar descalificado de la carrera.

“Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleó, no como quien golpea el aire; sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:23-27).

“vosotros corríais bien. ¿Quién os estorbó para no obedecer a la verdad?” (Gá. 5:7).

“prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil. 3:14).

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Ti. 4:7).

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (He. 12:1).

▬ 3. Pablo dice que había guardado la fe. Había cuidado de la fe de la misma manera que un mayordomo cuida de las propiedades de su señor. El Señor le había encomendado a Pablo su fe y él la había guardado. Él había probado ser fiel; había administrado la fe para su Amo, el Señor Jesucristo. La idea aquí es la de un consorcio, un contrato de administración entre Cristo y Pablo. Pablo está diciendo que había guardado los términos del contrato; había administrado y cuidado bien y fielmente el consorcio. Piense en esto, todos los sufrimientos por los que Pablo pasó, las terribles pruebas, los momentos en que pudo haber…

  • abandonado el consorcio de la fe o dejarlo a un lado e ignorarlo, pero nunca lo hizo. Él había sido escogido por el Señor y Amo de la vida para administrar el consorcio de Dios, la fe de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, Pablo tomó su responsabilidad y administró en todo momento, en los buenos y en los malos. Nunca abandonó su fe, y porque había sido fiel, era hora de que recogiera los frutos de su labor. Ahora iba a recoger los beneficios de la fe; se le iban a dar todos los derechos y privilegios de los bienes del Señor, vivir y disfrutar de sus placeres eternamente.

“Llamó antes a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: “Negociad entre tanto que regreso” … Él le dijo: “Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades”” (Lc. 19:13, 17).

“Ahora bien, lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

“Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas y los argumentos de la falsamente llamada ciencia” (1 Ti. 6:20).

“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 P. 4:10).

(4:8) Pablo ▬ Recompensa: La increíble recompensa de Pablo: La corona de justicia. Imagínese, hay una corona de justicia: una corona que una persona puede recibir, una corona que le hará acepto delante de Dios. Dios no puede aceptar a ninguna persona que no haya sido coronada con justicia: completamente cubierto con la justicia y hecho perfecto. ¿Porqué? Porque Dios es perfecto y solo la perfección puede vivir en la presencia de Dios. Por tanto, la única forma en que una persona puede ser aceptado por Dios es recibiendo la corona de justicia de Dios. Pablo iba a recibir la corona de justicia porque él había dado su vida…

  • para ser un soldado de Cristo y de su batalla.
  • para ser un atleta de Cristo y su curso (carrera y vida).
  • para ser un mayordomo o administrador de Cristo y su fe.

Piense en esto, a Pablo se le iba a dar la corona de justicia que hace a la persona perfecta delante de Dios. Justa y perfecta para que pueda vivir delante de Dios por siempre y siempre. Qué tremendo contraste con las coronas y trofeos corruptibles y perecederos que el mundo da. Note dos puntos:

▬ 1. La corona de justicia es dada por el Señor, el Juez justo. Él es el juez justo y perfecto, el único juez que sabe la verdad acerca de todos los hombres. Él conoce el corazón de cada hombre y ha visto a cada ser humano cada día y hora de su vida. De hecho, el Señor ha visto cada acción y ha escuchado cada palabra que cada persona a dicho o hecho. Él todo lo sabe. El Señor sabia todo acerca de Pablo…

  • que había sido un buen soldado de Cristo.
  • que había sido un buen atleta para Cristo.
  • que había sido un buen mayordomo (administrador) para Cristo.

El Señor es recto y justo, por lo tanto, Pablo sabía que el Señor le daría la corona de justicia en aquel glorioso día de la redención.

▬ 2. La corona de justicia le será dada a todos los que aman y esperan la venida del Señor. Esta es una verdad contundente. ¿Quién es el que ama la venida del Señor? La persona que ama al Señor. ¿Quién es el que ama al Señor? La persona que verdaderamente cree en el Señor y en la gloriosa salvación que Él ha provisto. ¿Quién es un verdadero creyente? La persona que ha dedicado su vida…

  • a ser un soldado de Cristo y su misión.
  • a ser un atleta de Cristo y su curso (carrera y vida).
  • para ser un mayordomo o administrador de Cristo y su fe.

Esta es la persona que ama y espera la venida del Señor Jesucristo, y esta es la persona que recibirá la corona de justicia. Como dice el erudito griego Kenneth Wuest: “aquellos que han estimado preciosa su venida y por tanto la han amado, y.… mantienen esa actitud en sus corazones, a estos el Señor Jesús también dará la guirnalda [corona] de justicia del vencedor”).

El predicador Olive Greene dice:

“Ningún hombre sabe el día y la hora en que Jesús vendrá; no sabemos el día ni la hora en que seremos llamados a encontrarnos con el Señor en la muerte. Si este fuera el día del regreso del Señor, 0 si este fuera el día en que la muerte venga por mí, ¿podría yo testificar como lo hizo Pablo al enfrentar la muerte? ¿He peleado la buena batalla? ¿He guardado la fe? ¿He sido un buen ministro, fiel a la Palabra y a los que les he predicado? ¿Tendré una corona que lanzar a los pies de Jesús cuando le coronemos Señor de todo?

Pensamiento 1. Qué clase de acusación contra la falsa profesión. No es lo que profesamos acerca de Cristo, es lo que hacemos por Cristo.

“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” (1 Co. 9:25).

2° Titulo: Sometimiento pleno o lo autoridad establecido por Dios. Versículo 31. Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron diciendo: Haremos lo que Jehová ha dicho a tus siervos.  (Léase: Romanos 13:1 y 2. Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. ▬ Hebreos 13:17. Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.).

   Referencias bíblicas: Gálatas 2:5. «a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros» Tito 3:1. «Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.»

En la Biblia, el sometimiento (hypotassō en griego) significa ponerse voluntariamente bajo la autoridad o misión de otro por amor y respeto, y no por inferioridad o fuerza. No implica humillación, abuso ni pérdida de valor como persona. Es una disposición a cooperar y cuidar del orden establecido por Dios. Santiago 4:7. «Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.» Efesios 5:21. «Someteos unos a otros en el temor de Dios.»

   Comentario de Romanos 13:1 y 2. Dios ha establecido las autoridades (13:1)

La orden básica de Pablo es “someterse” o “estar sujeto” a las autoridades. Este verbo (hypotassō) está detrás de los pasajes esposo-esposa, así como de los pasajes del gobierno ciudadano, y significa colocarse voluntariamente debajo de aquellos a quienes Dios les ha dado autoridad. Pablo les está pidiendo a los romanos que acepten a las autoridades seculares que están sobre ellos y que estén dispuestos a tomar su lugar apropiado en los estratos sociales de su día.

Hay tres advertencias críticas al argumento de Pablo: (1) La sumisión no indica inferioridad sino una subordinación voluntaria; en Efesios 5:21 se les dice a los creyentes que “sométanse unos a otros”. (2) En Hechos 5:29 Pedro le dice al Sanedrín: “¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!” (cf. 4:19). El poder del gobierno sobre los santos no es absoluto. Siempre que las reglas de la sociedad contradicen la voluntad de Dios, los creyentes están obligados a perseguir la desobediencia civil. (3) La sumisión no depende de cuán “bueno” sea el gobierno, y el cristiano no obtiene un pase para someterse si el gobierno es malo. Aquí Pablo está ordenando la sumisión a un gobierno supremamente malvado en un momento en que uno de los emperadores más malvados de la historia, Nerón, estaba llegando al poder. Dios elimina a un gobierno malvado, no a nosotros, pero podemos oponernos a sus malas decisiones y advertirle del juicio divino por venir.

Los dos términos para gobierno aquí son “autoridades” (vv. 1–2) y “gobernantes” (v. 3). Algunos piensan que esto es equivalente a los “principados y potestades” de Pablo en 1 Corintios 15:24; Efesios 3:10; 6:12; Colosenses 1:16; 2:10, 15, donde describe los poderes demoníacos. Esta era la opinión de Martín Lutero. Si es así, Pablo estaría representando tanto al gobierno como a los poderes cósmicos que subyacen en el mundo secular. Sin embargo, pocos toman ese enfoque por varias razones:

(1) cuando “autoridades” se refiere a fuerzas celestiales, siempre se combina con “gobernantes”. (2) Nunca se pagan impuestos a las fuerzas demoníacas. (3) Nadie requiere jamás sumisión a poderes demoníacos. En resumen, estos son funcionarios del gobierno romano y no fuerzas cósmicas. No hay indicios de posesión demoníaca de las autoridades humanas aquí.

La razón por la cual los creyentes deben presentar es que “no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él”. La autoridad de Dios no se limita a la esfera religiosa. Este es su mundo creado, y él está a final de cuentas de él. Los funcionarios no poseen autoridad heredada o debido a conexiones políticas, sino enteramente porque Dios se las ha dado.

Además, las “que existen” tienen que incluir tanto a los malos gobernantes como a los buenos. Esta es la enseñanza combinada del Antiguo Testamento (Pr 8:15–16; Is 45:1; Da 2:21, 37; 4:17; 5:21); en el judaísmo (Sabiduría de Salomón 6:3; Sirac 10:4; 17:17; 1 Enoc 46:5); y en el Nuevo Testamento (1 Pedro 2:13–14). Incluso la “bestia” o anticristo, en Apocalipsis 13:5, 7, “recibió” su autoridad de Dios. Los gobernantes indignos serán juzgados, pero en el tiempo de Dios, no en el nuestro. Los santos se someten a su autoridad dada por Dios y dejan que él se encargue del resto.

Dado que los gobernantes han sido “establecidos por Dios”, tienen su autoridad. Pablo dice esto dos veces para enfatizar. Son “nombrados” por él y gobiernan en su lugar, y le dan cuentas. Esto no significa que el pueblo de Dios permanezca de brazos cruzados y no diga nada frente a los gobiernos malvados. El punto es que el mal en el gobierno exige una

advertencia profética en lugar de una revuelta activa. Nuestra tarea es llamar a las autoridades a la rendición de cuentas y advertirles del juicio si se niegan a seguir a Dios y gobernar con rectitud. Esto es lo que hicieron los profetas con los gobernantes malvados de Israel y Judá. Su reacción no fue una rebelión armada sino la condenación ante Dios y la búsqueda de reformas.

   Los que se rebelan son juzgados por Dios (13:2)

Dios ha establecido a los gobernantes de este mundo, de modo que el que “todo el que se opone a la autoridad”, y las leyes que Dios ha instituido, se rebela contra Dios y hace caer el juicio sobre sus cabezas. La NVI traduce bien el versículo 2: “todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido”. Hay un juego de palabras entre “establecido” (tassō) e “instituido” (diatassō), de modo que se puede parafrasear de esta manera: “Dios los ha establecido, así que cuando nos rebelamos contra ellos, en realidad nos estamos rebelando contra las ordenanzas de Dios”.

Esta rebelión no es solo un acto único sino una actitud establecida, una vida continua de oposición a las cosas de Dios. La continua negativa de las personas a obedecer las leyes de Dios “recibirán castigo”, probablemente tanto el juicio divino como las sanciones legales de los tribunales de justicia. En realidad, dado que los funcionarios humanos “están al servicio de Dios” (v. 4) que hacen su voluntad, los juicios terrenales son juicios de Dios. Con la perspectiva ya / todavía no enfatizada tan a menudo en Romanos, el énfasis aquí está en el castigo inmediato (el lado humano) que conduce al juicio final (el lado divino).

    Comentario de Hebreos 13:17: Pastares – Obediencia: Tenemos el requisito de obedecer a los pastores. El versículo siete nos habla del tipo de pastor o líder al que debemos obedecer: pastores que han proclamado la Palabra de Dios (v. 7). Es a su fe, a su liderazgo y a su ministerio visionario al que se debe obedecer. A los hombres que se encuentran en el ministerio solo como medio de sustento o para servir a la humanidad y que no proclaman la Palabra de Dios no se les debe seguir ni obedecer. No son hombres que han sido llamados por Dios al ministerio. Su servicio y obras a la humanidad pueden ser muy encomiables, buenas y útiles. Pero hombres así deberían estar en los servicios sociales de una comunidad, no en los púlpitos de una comunidad. La iglesia y su púlpito si están allí para ayudar y ministrar las necesidades del mundo, pero no están allí únicamente para el ministerio social. La iglesia y su púlpito están allí primero que todo para proclamar la redención que hay en Cristo Jesús. Después, luego de predicar la redención, la iglesia está allí para llevar el mensaje y ministerio de la redención a un mundo perdido y necesitado. El ministro que ha sido llamado verdaderamente por Dios exalta a Cristo y a la redención que hay en Él. A ese ministro se le debe obedecer. Se dan tres razones para obedecerlo.

▬ 1. Dios llamó a los pastores para velar por el alma de cada uno de nosotros. A ellos les preocupa nuestro bienestar, crecimiento, santidad pureza, conocimiento, fe, amor, nuestras pruebas y tentaciones, nuestras enfermedades y padecimientos y sufrimientos. Por lo tanto, deberíamos escucharlos y obedecer su consejo y exhortación.

▬ 2. Dios llamó a los pastores para que dieran cuenta de nosotros. Esto impide que los pastores abusen de nosotros. El pastor sabe que él dará cuentas a Dios y se parará ante Dios para rendirle cuentas de cómo nos guio. Por lo tanto, podemos descansar confiados que, si un pastor es llamado por Dios, él no nos descarriará. Él le rinde cuentas a Dios y él lo sabe.

▬ 3. Los pastores llamados por Dios pueden estar tristes y heridos. Si los seguimos, se llenan de gozo porque la obra de Cristo sigue adelante. Se alcanza el mundo y se ministra a las personas para Cristo. Pero si no seguimos a nuestros pastores, se sienten tristes y heridos, porque se obstaculiza la obra de Cristo y no crecemos en Cristo como debiéramos. Cuando nos oponemos a nuestros pastores, frustramos nuestro crecimiento. Dejamos de crecer y comenzamos a causar heridas, y dolor y división en el Cuerpo de Cristo. Nos convertimos en instrumentos de destrucción en vez de instrumentos de amor y cariño y nutrición.

Y note: Nuestra desobediencia y rebelión nos afecta. No nos aprovecha. Nos perdemos la contribución y crecimiento que el pastor podría haber hecho en nuestra vida.

Pensamiento 1. ¡Con qué frecuencia se rechazan a los pastores y no se siguen! Con qué frecuencia las personas se rehúsan a aceptar el liderazgo de un ministro o de algún líder en la iglesia. Las personas son las que pierden. Se pierden la contribución que los dones específicos del ministro pudieran haber logrado en su vida.

“Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan” (1 Co. 16:16).

“Someteos unos a otros en el temor de Dios” (Ef. 5:21).

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (He. 13:17).

“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1 P. 5:5).

“Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio. Esto enseña y exhorta” (1 Ti. 6:2).

“Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos” (Jer. 6:17).

3er Titulo: Valeroso propósito y fe para alcanzar lo herencia. Versículo 32. Nosotros pasaremos armados delante de Jehová a la tierra de Canaán, y la posesión de nuestra heredad será a este lado del Jordán. (Léase: Josué 1:15. hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, a este lado del Jordán hacia donde nace el sol; y entraréis en posesión de ella. ▬ 1ª Timoteo 6:12. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.).

   Referencia Bíblicas: 1ª Pedro 1:4. «para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.» (De acuerdo con la Biblia en 1 Pedro 1:4, los creyentes esperan una herencia que es incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos. El propósito y la voluntad soberana de Dios garantizan este destino.).

Rut 4:15. «el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos.»

Los Hechos 26:7. «promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos.»

Hebreos 4:16. «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.»

   Comentario de 1ª Timoteo 6:12. (6:12). Ministro: El hombre de Dios debe pelear la buena batalla de la fe y echar mano de la vida eterna. Este es un cuadro de una competencia deportiva. La palabra pelea (agonizou) significa agonizar, batallar, luchar, contender y pelear por el premio. Es la idea de Lm esfuerzo y batalla desesperada.

   Nota: El creyente está en una lucha desesperada por la vida eterna. La lucha consiste en echar mano del premio de la vida eterna. La vida eterna es el objetivo por el que el hombre de Dios lucha. Matthew Henry lo describe muy bien:

“Los que quieren llegar al cielo deben abrirse camino hasta allí. Debe haber un conflicto con la corrupción, las tentaciones y.… el poder de las tinieblas. Fíjese. Es una buena batalla, es una buena causa y tendrá un buen [fin y propósito… Mire…

“La vida eterna es la corona que se nos propone, aliento eterno para guerrear y pelear…

“esto debemos echar mano [la vida eterna], como si tuviéramos miedo de ser destituidos y perderla. Echa mano y ten cuidado de no perder lo que sujetas…

“Somos llamados a pelear y a echar mano de la vida eterna” (Matthew Henrys Commentary, vol. 6, p. 830).

Kenneth Wuest dice: “Pablo exhorta a Timoteo a echar mano de la vida eterna pero no implica que no la posea. Timoteo era salvo y poseía la vida eterna como un don de Dios. Lo que Pablo deseaba era que Timoteo experimentara más de esa vida eterna en su propia vida”

Note un punto extremadamente importante: Cuál es la profesión de un ministro. Cuando un hombre compromete su vida al ministerio, está profesando.

  • que cree en la vida eterna, que la vida eterna es una realidad.
  • que él y los demás que confían en Cristo vivirán eternamente.

Profesa la realidad de la vida eterna “delante de muchos testigos”, todos los que le conocen y están en contacto con él.

La idea es la siguiente: El hombre de Dios debe vivir a la altura de su profesión. Debe hacer exactamente lo que profesa: Pelear la buena batalla de la fe y echar mano de la vida eterna.

“Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).

“Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Ti. 2:4).

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Co. 9:24-27).

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gá. 6:8).

“Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado” (He. 12:3-4).

“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Ap. 3:11).

Amén, para la honra y gloria de Dios.

Domingo 27 de Septiembre de 2026

 

 

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