Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • “UN CAMINO CARGANDO CON LA NATURALEZA DE DIOS: EL FRUTO DEL ESPÍRITU. 5:22-26”

    C. “UN CAMINO CARGANDO CON LA NATURALEZA DE DIOS: EL FRUTO DEL ESPÍRITU. 5:22-26”

    22. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,

    23. mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

    24. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

    25. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

    26. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros

       (5:22-26) Introducción: Un creyente genuino es aceptable y está aprobado ante Dios. Es abrazado y amado por Dios, cuidado y protegido por Dios. Y es el receptor de la vida eterna y de la garantía absoluta de la vida eterna.

       Pero advierta: El creyente no ha sido aceptado por Dios porque se lo merezca, ni porque cumplió con las leyes suficientes como para ganarse la aprobación de Dios. El creyente ha sido aceptado por Dios debido a Jesucristo. Jesucristo murió para pagar la pena por las transgresiones de la ley realizadas por el hombre. Murió para liberar a los hombres de la ley, de su juicio y condena. Por lo tanto, al estar frente a Dios, el creyente no está allí porque ha cumplido con las leyes y se ha ganado el derecho de estar allí. Está allí debido a su fe en Jesucristo. Él honra a la persona haciendo exactamente lo que la persona cree. Por ende, el hombre que cree que Jesucristo lo vuelve aceptable ante Dios se convierte en aceptable ante Dios.

       El punto es este: Puesto que el creyente debe acercarse a Dios a través de Jesucristo y no de la ley, es liberado de la ley. Está bajo Jesucristo, no bajo la ley. ¿Esto significa entonces que el creyente no tiene limitaciones en su vida y en su conducta, que es libre de vivir como quiera? ¿Es libre de seguir los deseos y lujuria de su carne, de buscar las cosas del mundo y de ceder ante los impulsos de mirar, pensar, tocar, degustar y hacer?

    ¡La respuesta es no! ¡Mil veces no! Puesto que al creyente se le ha dado la naturaleza de Dios. Anda por la vida cargando con la naturaleza de Dios (2 P. 1:4; Ef. 4:24; Col. 3:10; 1 Co.6: 19-20). Dios no tiene absolutamente nada que ver con el pecado, no dentro de su naturaleza. Por lo tanto, el creyente no debe ceder a la lujuria de la carne, debe andar cargando el fruto de la naturaleza de Dios, es decir, el fruto del Espíritu de Dios.

    1. El creyente debe andar con la naturaleza de Dios (vv. 22-23).

    2. El creyente debe andar con una carne crucificada (v. 24).

    3. El creyente debe andar coherentemente con su postura en Cristo (v. 25).

    4. El creyente debe andar libre de egoísmo, superespiritualidad y envidia (v. 26.

       [1]. (5:22-23) Espíritu Santo, Creyente, Andar: El creyente debe andar con la naturaleza de Dios, es decir, el fruto del Espíritu de Dios, Advierta que la palabra “fruto” es singular, no plural. El Espíritu Santo solo tiene un fruto. Está desglosado en una lista de rasgos a fin de ayudarnos a comprender su naturaleza. Sin embargo, el Espíritu tiene solo una naturaleza, un fruto. Por lo tanto, cuando vive dentro de una persona, todos estos rasgos están presentes. El creyente verdadero no experimenta ni tiene solo algunos de ellos: El Espíritu de Dios los produce todos en la vida del creyente.

    ▬ 1. Está el fruto del amor (ágape). El amor ágape es el amor de la mente, de la razón, de la voluntad. Es el amor que llega tan lejos…

    • Que ama independientemente de los sentimientos, de si una persona quiere amar o no.

    • Que ama a una persona incluso si esa persona no merece ser amada.

    • Que ama realmente a la persona que no es digna de ser amada.

       Advierta cuatro puntos significativos del amor ágape.

    » a. El amor ágape o altruista es el amor de Dios, el amor poseído por Dios mismo. Es el amor demostrado en la cruz de Cristo.

    [] Es el amor de Dios por los impíos.

       “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).

    [] Es el amor de Dios por los pecadores indignos.

       “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8).

    [] Es el amor de Dios por los enemigos que no se lo merecen.

       “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Ro. 5:10).

    » b. El amor altruista o ágape es un don de Dios. Solo puede ser experimentado si una persona conoce a Dios personalmente, solo si una persona ha recibido el amor de Dios, es decir, a Cristo Jesús, en su corazón y en su vida. El amor ágape debe difundirse (derramarse, diseminarse, compartirse) por el Espíritu de Dios dentro del corazón de una persona.

       “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Ro. 5:5).

    » c. El amor altruista o ágape es la cosa más grande de toda la vida según el Señor Jesucristo.

       “Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Mr. 12:29-31).

    » d. El amor altruista o ágape es la posesión y el don más grande en la vida humana de acuerdo a las Escrituras (1 Co. 13:1-13).

       “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Co. 13:13).

    ▬ 2. Está el fruto del gozo (chara): Una alegría interior, un placer profundamente asentado. Es una profundidad de seguridad y de confianza que enciende un corazón alegre. Es un corazón alegre el que conduce a un comportamiento alegre. (Véase nota, Gozo, Fil. 1:4 para una discusión completa sobre el tema).

    ▬ 3. Está el fruto de la paz (eirene): Significa unir, juntar, entretejer. Significa que una persona está unida, juntada y entretejida consigo misma y con Dios y los demás.

       La palabra en hebreo es shalom. Significa libertad de problemas y mucho más. Significa experimentar el bien más elevado, gozar lo más posible, poseer todo el bien interior posible. Significa unidad y solidez. Significa prosperidad en su sentido más amplio, especialmente prosperidad en el sentido espiritual de tener un alma que brota y florece. (Véase nota, Paz, Ef. 2: 14-15 para una discusión más detallada).

    » a. Está la paz del mundo. Esta es una paz de escapismo, de evitar problemas, de rehusarse a enfrentar las cosas, de la irrealidad. Es una paz que se busca a través del placer, la satisfacción, el contento, la ausencia de dificultades, el pensamiento positivo o la negación de problemas.

    » b. Está la paz de Cristo y de Dios.

    [] La paz de Dios primero es una paz en el pecho, una paz interior. Es una tranquilidad de mente, una compostura y un descanso que no se ve quebrada por circunstancias ni situaciones. Es más que sentimientos, incluso más que la actitud y el pensamiento.

    [] En segundo lugar, la paz de Dios es la paz de la conquista (cp. Jn. 16:33). Es la paz que es independiente de las condiciones y del entorno; la paz que ni la angustia, peligro, sufrimiento o experiencia puede arruinar.

       “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Jn. 16:33).

    [] En tercer lugar, la paz de Dios es la paz de la seguridad (cp. Ro. 8:28). Es la paz de una confianza incuestionable, la paz que da la seguridad total de que la vida de uno está en las manos de Dios y de que todas las cosas saldrán bien para los que aman a Dios y son llamados de acuerdo a su propósito.

       “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Ro. 8:28).

    [] En cuarto lugar, la paz de Dios es la paz de la intimidad con Dios (cp. Fil. 4:6-7). Es la paz del bien más elevado. Es la paz que aquieta la mente, fortalece la voluntad y determina el corazón.

    » c. Está la fuente de paz. La paz siempre nace de la reconciliación. Su fuente solo se encuentra en la reconciliación forjada por Jesucristo. La paz siempre tiene que ver con las relaciones personales: la relación de un hombre consigo mismo, con Dios y con sus congéneres.

    [] Un hombre debe estar vinculado, entretejido y unido consigo mismo para poder tener paz.

    [] Un hombre debe estar vinculado, entretejido y unido con Dios para tener paz.

    [] Un hombre debe estar vinculado, entretejido y unido con sus congéneres para tener paz.

       “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación” (Ef. 2:13-14).

       “Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado” (C01. 1:20-21).

    ▬ 4 Está el fruto de la paciencia (makrothumia): Soportando y sufriendo durante un período prolongado, perseverancia, ser constante, estar firme y tolerar. La clemencia nunca cede Nunca se quiebra no importa qué la ataque.

    [] La presión y el trabajo arduo pueden recaer sobre nosotros, pero el Espíritu de Dios nos ayuda a soportarlos.

    [] La enfermedad o los accidentes o la ancianidad pueden afligimos, pero el Espíritu de Dios nos ayuda a soportarlos.

    [] El desaliento y la desilusión pueden atacarnos, pero el Espíritu de Dios nos ayuda a soportarlos.

    [] Los hombres pueden hacernos daños, abusar, calumniarnos y lastimarnos, pero el Espíritu de Dios nos ayuda a soportarlo.

       Cabe advertir dos cosas importantes sobre la paciencia:

    » a. La clemencia nunca devuelve el ataque. El sentido común nos dice que una persona que es objeto de ataque de otras podría devolver el ataque y vengarse. Pero al creyente cristiano se le otorga el poder de la clemencia, el poder de sufrir la situación o persona durante un período muy prolongado.

    » b. La paciencia es uno de los grandes rasgos de Dios. Como se señala en este versículo, es un fruto del mismo Espíritu de Dios, un fruto que debe estar en la vida del creyente.

    [] Dios y Cristo son clementes ante los pecadores.

       “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Ro. 2:4).

    [] Dios salva a los creyentes para que sean ejemplos de paciencia.

       “Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna” (1 Ti. 1:16).

    [] Dios retiene su juicio del mundo porque tiene clemencia, esperando que más y más sean salvos.

       “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9; cp. 1 P. 3:20).

       “Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte” (Is. 48:9).

       William Barclay dice que, si Dios hubiera sido un hombre, hace mucho tiempo hubiera borrado al hombre de la faz de la tierra debido a su terrible desobediencia (The Letters to the Galatians and Ephesians, p. 56). Pero Dios ama al hombre y se ocupa de él. Por lo tanto, Dios tiene clemencia hacia el hombre. Dios está teniendo clemencia durante un período muy prolongado por el hombre, permitiendo que más y más hombres sean salvos.

       “Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad” (Col. 1:11).

       “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

    ▬ 5 Está el fruto de la benignidad (chrestotes): Significa ser gentil y bueno, útil y de ayuda, cordial y dulce, considerado y gracioso a través de todas las situaciones, sin importar las circunstancias. Una persona que es cordial no actúa en forma…

       • dura • despreocupada • indiferente • demasiado ocupada • ruda • resentida

       La benignidad se ocupa de los sentimientos de los demás y siente con ellos. Experimenta toda la profundidad de la compasión y la empatía. Demuestra ocupación y va directo a la situación respecto de una persona. La benignidad sufre con los que sufren, y lucha con los que luchan, y trabaja con los que trabajan.

    [] Dios es gentil.

       “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos” (Lc. 6:35).

       “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las

    abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Ef. 2:4-7).

    [] Los creyentes deben ser amables entre sí.

       “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (Ro. 12:10).

       “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:32).

       “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Col. 3:12).

       “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor” (2 P. 1:5-7).

    ▬ 6. Está el fruto de la bondad (agathosune): Significa estar lleno de virtud y excelencia, benignidad y utilidad, paz y consideración. Significa que una persona está llena de todo bien y que hace todo el bien. Significa…

    • Que tiene un buen corazón y un buen comportamiento.

    • Que es bueno y que hace el bien.

    • Que es una persona de calidad.

       Advierta que una persona buena vive y trata a todos como deberían ser tratados. No se aprovecha de ninguna persona ni espera y permite que los demás se aprovechen. Toma la postura y vive por lo que es correcto, está bien y es justo. Esto significa que la bondad involucra disciplina y reprimenda, corrección e instrucción, así como también amor y cuidado, paz y conciliación. Una persona buena no dejará entrar al mal, no dejará que el mal quede librado al azar. No permitirá que el mal trate a los demás en forma injusta. No permitirá que los demás sufran la maldad. La bondad da un paso adelante y hace lo que puede para detener y controlar el mal.

       “Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros” (Ro. 15:14).

    [] Dios está lleno de bondad.

       “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).

       “Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad” (Ef. 5:9).

       “Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder” (2 Ts. 1:11).

       “El ama justicia y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra” (Sal. 33:5).

       “Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él” (Sal. 34:8).

       “Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira” (Is. 63:5).

    [] Los creyentes deben estar llenos de toda bondad.

      “Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros” (Ro. 15:14).

       “Y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef. 3:19).

    ▬ 7. Está el fruto de la fe o fidelidad (pistis): Significa ser fiel y confiable; ser leal y constante en la devoción y la fidelidad. Significa ser constante, sólido y firme. Una persona fiel se niega a sí misma y se sacrifica «todo lo que es y todo lo que tiene» y confía en Dios. Cree en Dios y sabe que Dios obrará todas las cosas para bien. Por lo tanto, se entrega por

    completo a Dios y se vuelve fiel a Dios.

    [] La fidelidad no duda de Dios, no de su salvación, provisión o fortaleza para ayudar.

    [] La fidelidad no comienza con Dios y luego cede.

    [] La fidelidad no anda con Dios y luego se entrega a la lujuria de la carne.

       La fidelidad comienza y continúa con Dios. La fidelidad sigue y sigue, nunca se debilita ni se rinde.

    [] Dios es fiel.

       “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1 Co. 1:9).

       “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien” (1 P. 4:19).

       “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones” (Dt. 7:9).

       “Bendito sea Jehová, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado” (1 R. 8:56).

       “Las misericordias de Jehová cantare perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca” (Sal. 89:1).

    [] Los creyentes deben ser fieles.

       “Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (Lc. 19:17).

       “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

       “Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir” (He. 3:5).

       “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra” (Éx. 19:5).

    ▬ 8. Está el fruto de la mansedumbre (prautes): Significa ser gentil, tierno, humilde, dócil, considerado, pero de manera firme. La mansedumbre tiene la fortaleza de controlar y disciplinar y lo hace en el momento oportuno.

    » a. La mansedumbre es un estado humilde de la mente. Pero esto no significa que la persona sea débil, cobarde y que se postre ante los demás. La persona mansa simplemente ama a las personas y ama la paz. Por lo tanto, camina humildemente entre los hombres sin importar su condición ni circunstancia de la vida. Relacionarse con los pobres y de menor clase social de esta tierra no molesta a la persona mansa. Desea ser amigo de todos y ayudar a todos en todo lo que sea posible.

    » b. La mansedumbre es un estado fuerte de la mente. Observa las situaciones y quiere que se haga justicia. No es una mente débil que ignora y niega la maldad y la malicia, el abuso y el sufrimiento.

    [] Si alguien está sufriendo, la mansedumbre se entromete y hace lo que puede para ayudar.

    [] Si se está haciendo el mal, la mansedumbre hacen lo que puede para detenerlo y corregirlo.

    [] Si la maldad está librada al azar y a la indulgencia, la mansedumbre estalla en enojo. Sin embargo, advierta un punto crucial: el enojo siempre es en el momento oportuno y en contra de la cosa correcta.

    » c. La mansedumbre tiene un estado de autocontrol. La persona mansa controla su espíritu y su mente. Controla la lascivia de su carne. No se entrega a los malos modos, la venganza, la pasión, la indulgencia o la licencia. La persona mansa muere para sí mismo, por lo que carne hubiera querido hacer, y hace lo correcto, exactamente lo que Dios quiere que se haga.

       En resumen, el hombre manso camina en un estado de mente humilde, tierno, pero fuerte. Se niega a si mismo, dado toda la consideración a los demás. Demuestra un control y un enojo de justicia en contra de la injusticia y la maldad. Un hombre manso se olvida y vive por los demás por lo que Cristo ha hecho por él.

    [] Dios es manso.

       “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).

    [] Jesucristo fue manso.

       “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt. 11:29).

    [] Los creyentes deben ser mansos.

       “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gá. 6:1).

       “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:1-3).

       “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad” (2 Ti. 2:25).

       “Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres” (Tit. 3:2).

       “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas” (Stg. 1:21).

       “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre” (Stg. 3:13).

       “Sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1 P. 3:4).

    ▬ 9. Está el fruto de la templanza (egkrateia): Dominar y controlar el cuerpo o la carne con todas sus lujurias. Significa control propio, el dominio del deseo, el apetito y la pasión, los impulsos y ansias sexuales. Significa ser fuerte, controlado y restrictivo. Significa estar firme en contra de la lujuria de la carne y de la lujuria del ojo y del orgullo de la vida (1 Jn. 2:15-16).

    [] El control propio es de Dios, un fruto del Espíritu Santo.

       “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).

    [] El creyente debe proclamar el control propio a los perdidos.

       “Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré” (Hch. 24:25).

    [] El creyente debe controlar sus deseos sexuales.

       “Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando” (1 Co. 7:9).

    [] El creyente debe ejercer tenazmente el control propio, al igual que se controla un atleta a si mismo.

       “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” (1 Co. 9:25).

    [] El creyente debe crecer en el control propio.

       “Al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad” (2 P. 1:6).

    [] El creyente de años es el que tiene especialmente que estar a la guardia para controlarse.

       “Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia” (Tit. 2:2).

       Al concluir nuestro tratamiento debemos recordar que el fruto del Espíritu es la naturaleza misma de Dios (Gá. 2:20; Ef. 5:18). El creyente debe andar en el Espíritu, esto es, debe andar con tal conciencia de Dios y con una confesión tan abierta que se mantenga constantemente limpio de pecado. Dios lo mantiene limpio, puro y aceptable como si fuera perfecto. Mientras el creyente anda de ese modo y con esa conciencia de Dios, asimila la misma naturaleza de Dios y se produce el fruto del Espíritu Santo. Ninguna ley puede oponerse a cosas como esas. (Véase Estudio afondo 1, Jn. 15:1-8).

       [2]. (5:24) Creyente, Postura, Anciano – Carne: El creyente debe andar con una carne crucificada. Este es un versículo impactante. Advierta varios puntos.

    ▬ 1. Advierta las palabras “los que son de Cristo”. Una persona se convierte en la propiedad y la posesión de Cristo cuando, en primer lugar, confía en Cristo como su Salvador. Cuando una persona acude a Jesucristo para que lo salve, acude porque quiere ser liberado de la esclavitud del pecado, la muerte y el juicio. Quiere vivir por siempre con Dios. No quiere continuar siendo el esclavo de la carne, sometido a sus lascivias, a la muerte y a la sentencia segura. Quiere ser salvado de la carne de un mundo corruptible. Por lo tanto, cuando una persona acude a Cristo, se está alejando de la carne y acercándose a Dios; le está dando la espalda al dominio de la carne y a todo lo que esto representa. Se vuelca a Jesucristo como su nuevo amo. En consecuencia…

    • El creyente ya no pertenece a la carne, sino a Jesucristo.

    • La carne ya no es poseedora del creyente, sino que lo posee Jesucristo.

    • El creyente ya no sirve a la carne, sino que sirve al Señor Jesucristo.

    ▬ 2. Advierta que el creyente ha crucificado la carne con los afectos (pasiones) y las lujurias. ¿De qué manera? Muriendo con Jesucristo. ¿Cómo puede una persona morir con Jesucristo? Mediante un acto de Dios. Solo Dios puede considerar que una persona ha muerto con Jesucristo y que sea verdad, un suceso real. Esto es exactamente lo que hace Dios. Cuando una persona cree genuinamente en Jesucristo, Dios toma la creencia de esa persona y la considera como su muerte con Jesucristo. Dios honra su fe al identificarlo con Cristo. Dios cuenta y considera a la persona…

       • Que ha muerto en la muerte de Cristo. • Que ha sido ubicada en la muerte de Cristo. • Que ha sido identificada con la muerte de Cristo. • Que ha compartido la muerte de Cristo. • Que se encuentra en unión con la muerte de Cristo. • Que está vinculado a la muerte de Cristo.

       Ahora bien, advierta el punto: Si el creyente es considerado por Dios como que fue crucificado con Cristo, entonces el creyente…

       • Ha muerto para la carne. • Ha muerto para las pasiones de la carne. • Ha muerto para las lujurias de la carne. • Ha sido liberado de la carne. • Ha sido liberado de las pasiones de la carne. • Ha sido liberado de las lujurias de la carne.

       Una vez que una persona ha muerto, está muerta. El gobierno y el reinado y los hábitos y los deseos de la carne ya no tienen control sobre ella. La carne cesa de tener un lugar o una posición en su vida. Es libre de la carne, libre de…

       • los hábitos de la carne • la esclavitud de la carne • el control de la carne • la condena de la carne • el fuerte vínculo de la carne • la muerte de la carne • el juicio de la carne

       Estar crucificado con Cristo significa que ya no vivimos en la carne, en el lugar y posición de la carne. No podemos vivir alejados de la carne, puesto que estamos en este cuerpo sobre la tierra. Pero somos libres de vivir por la carne. Ya no seguimos las pasiones y lujurias de la carne. Deseamos y seguimos la justicia, intentando complacer a Dios en todo lo que hacemos.

       “En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Ro. 6:2).

       “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Ro. 6:11).

       “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gá. 2:20).

       “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gá. 5:24).

       “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Col. 3:3).

       “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él” (2 Ti. 2:11).

       “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

       [3]. (5:25) Creyente, Espíritu Santo: El creyente debe andar coherentemente con su postura en Cristo. Estar en Cristo es estar en el Espíritu de Dios. Cuando el creyente confía en Cristo como su Salvador, Dios coloca su Espíritu en el corazón del creyente. El Espíritu es colocado allí para guiar y dirigir al creyente día tras día. Por lo tanto, el creyente debe andar en el Espíritu. Debe vivir, así como lo indica el Espíritu de Dios. Este es el tema de este versículo. Si vivimos por el Espíritu, entonces también andemos por el Espíritu. El Espíritu nos da vida, la vida de Dios. Por lo tanto, andemos y vivamos la vida que Él nos da.

       “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Ro. 6:4).

       “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Ro. 8:1).

       “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:5-6).

       “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).

       “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:13-14).

       “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor” (Gá. 5:6).

        [4]. (5:26) Creyente, Camino: El creyente debe andar libre de superespiritualidad y envidia. Cuando los creyentes son desafiados a vivir vidas espirituales, siempre existe el peligro de que algunos se volverán sobre-espirituales y otros comenzarán a envidiar los dones espirituales que son genuinamente espirituales y enormemente bendecidos por Dios.

    ▬ 1. Está el peligro de la superespiritualidad. Está la tentación del orgullo y de demostrar superioridad. Es la actitud que expresa “Yo lo tengo y tú no”. Esta actitud, por supuesto, irrita y provoca a la gente. Ocasiona división dentro de la iglesia.

       “¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis” (Lc. 6:25).

       “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Ap. 3:17).

       “Envueltos están con su grosura; con su boca hablan arrogantemente” (Sal. 17:10).

    ▬ 2. Está el peligro de la envidia (Véase nota, Carne, punto 14, Gá. 5:19-2l para mayor discusión al respecto).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • “UN CAMINO COMBATIENDO AL GRAN ENEMIGO EN LA VIDA: LOS DESEOS DE LA CARNE”

    “UN CAMINO COMBATIENDO AL GRAN ENEMIGO EN LA VIDA: LOS DESEOS DE LA CARNE”

    LA VIDA Y EL CAMINO DEL CREYENTE: LIBRE Y ESPIRITUAL, 5:13 – 6:18

       (5:16-21) Introducción: Este y el pasaje siguiente son dos pasajes críticos para el camino del creyente. Tratan con andar en el Espíritu de Dios y conquistar la carne. Las lecciones que se enseñan deben ser seguidas diligentemente por el creyente.

    ▬ 1. La respuesta para la conquista de los deseos de la carne: El Espíritu Santo (vv. 16-18).

    ▬ 2. Las obras 0 acciones de la carne (vv. 19-21).

    ▬ 3. El juicio de quienes viven según la carne (v. 21).

       [1]. (5:16-18) Espíritu Santo, Carne: La respuesta para la conquista de los deseos de la carne es el Espíritu Santo de Dios. El creyente debe andar en la presencia y el poder del Espíritu Santo. Es la única forma concebible en que puede evitar satisfacer los deseos de la carne. Ninguna persona tiene el poder de controlar los deseos de su carne, no dentro de sí. El por qué se ve claramente en las cuatro razones dadas por las Escrituras.

    ▬ 1. La carne lucha por dominar. Siente lascivia por el Espíritu, lucha y batalla para controlar al hombre. La imagen es como la de una lucha crítica donde cada uno tira para su lado (A. T. Robertson, Word Pictures in the New Testament, Vol. 4, p. 311). La carne está en contra del Espíritu, mano a mano, cara a cara y busca controlar al hombre.

       La palabra “lascivias” (epithumei kata) significa una anhelante pasión por. Toda persona ha experimentado la carne… • ansiando • anhelando • tomándola ansiosamente • jalando • sintiendo hambre • arrebatando • deseando • sintiendo sed • tomando • queriendo • ambicionando

       Toda persona sabe lo que es sentir lascivia de la carne hacia algo, sentirla con ansias de obtener algo. La carne es muy fuerte y difícil de controlar. Este es el primer motivo por el cual la única esperanza de un creyente para controlar la carne es el Espíritu de Dios.

       “Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros” (Ro. 7:23).

       “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Ro. 8:7).

      “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís” (Stg. 4:1-2).

    ▬ 2. La carne es contraria al Espíritu. La carne tiene en sí misma impulsos y pasiones básicas y no reglamentadas. Un hombre siente el deseo de hacer lo que quiere, de levantar las barreras y seguir sus propias inclinaciones, deseos, pasiones y emociones. Esto es lo que quiere decir la Biblia cuando habla de la “lascivia de la carne”.

       Sin embargo, el creyente genuino tiene otra fuerza dentro de su vida: La fuerza de Espíritu Santo. Cuando el creyente siente la limitación y la presión entre la carne y el Espíritu Santo, el Espíritu Santo está dando el poder de vencer a la carne. La limitación es el poder. El creyente que escucha la limitación y se aleja del objeto de presión, y clama a Dios por el valor de mantenerse alejado es el creyente que anda en el Espíritu. El creyente no conoce algo así como la coexistencia pacífica entre la carne y el Espíritu (Véase notas, Ro. 7: 14-25; 8:18; 8:28-39).

    ▬ 3. La carne hace que una persona no haga lo que haría. Toda persona ha experimentado el poder de la carne. Todos han caído presos de la carne y han hecho algo que no deseaban hacer. Él luchó en contra de hacerlo «sabía que era dañino o peligroso» y, sin embargo, no resistió a la carne. Cedió al poder de la carne y lo hizo. Él… • comió demasiado • hizo cosas malas • actuó en forma egoísta • se enojó • cometió lascivia • cometió una inmoralidad • comenzó a fuma • se volvió orgulloso • engañó, mintió o robó • se emborrachó • maldijo

       Advierta también otro hecho. Todos nosotros hemos sido tentados, y hemos sabido cómo combatir y vencer la tentación. Sin embargo, la carne fue tan fuerte que no la vencimos. La lucha que experimentamos fue de…

       • controlar • sacrificarnos • mostrar benignidad • alcanzar a los demás • ceder • dar • amar • ser paciente • ayudar

       El punto es este: El deseo de la carne es tan fuerte que a veces evita que hagamos lo que deberíamos. La única esperanza de controlar la carne alguna vez es andar en el Espíritu de Dios, en su presencia y poder.

       “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que, en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí” (Ro. 7:15-20).

       “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Co. 10:4).

    ▬ 4. La carne evita cumplir con la ley. Esto ha sido claramente demostrado en el punto anterior. Ninguna persona cumple con la ley todo el tiempo: La carne hace que fracasemos, y no importa cuánto lo intentemos, no podemos hacer todo lo que dice la ley, no todo el tiempo. ¿Entonces cuál es la respuesta? Es fundamental conocer la respuesta, puesto que cada vez que no podemos cumplir con la ley, la ley es quebrantada y somos condenados. No podemos satisfacer las demandas de la ley, no en forma perfecta. Por lo tanto, somos culpables y debemos pagar la pena. Advierta otro hecho: Nuestras conciencias nos condenan. Nos perturban y molestan si intentamos vivir para Cristo y, sin embargo, continúan fallando una y otra vez. Nuevamente, ¿cuál es la respuesta?

       El Espíritu de Dios es la respuesta, ser conducido por el Espíritu Santo nos liberará de la carne y de la condena de la ley. ¿Esto que significa? (Véase nota, Espíritu Santo, Vida, Ro. 8:2-4 para mayor discusión al respecto). Significa que el Espíritu Santo nos libera para vivir como vivió Cristo, para vivir realmente la vida que Cristo vivió. La energía activa de la vida, la fuerza dinámica y el ser de la vida -todo eso está en Cristo Jesús- se le entrega al creyente. El creyente realmente vive en Cristo Jesús. Y el Espíritu de la vida que está en Cristo libera al creyente del destino (ley) del pecado y de la muerte. Esto simplemente significa que el creyente vive en una conciencia de ser libre. Respira y siente una profundidad de vida, una riqueza, una plenitud de vida que es indescriptible. Vive con mucho poder sobre la presión y la fuerza, impedimentos y esclavitudes de la vida, incluso la esclavitud del pecado y la muerte. Vive ahora y vivirá por siempre. Lo siente y lo sabe. Para él la vida es un espíritu, un aliento, una consciencia de ser liberado a través de Cristo. Incluso cuando peca y se establece la culpa, hay algo, un poder (Espíritu Santo) que lo vuelve a atraer hacia Dios. Pide perdón y remoción de la pena (1 Jn. 1:9) y de inmediato, luego de pedirlo, el mismo poder (el Espíritu Santo) le inyecta una seguridad instantánea de purificación. El espíritu de la vida, la consciencia de vivir instantáneamente, lo eleva una vez más. Se vuelve a sentir libre, y se siente lleno de vida en todo su poder y libertad. Permanece con toda la profundidad de la riqueza y la plenitud de la vida misma. Está lleno del “Espíritu de la vida”. La vida en si se vuelve a convertir en un espíritu, una consciencia de vida. Vive ahora y por siempre.

       “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Ro. 8:2-4).

       “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:14).

       “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn. 16:13).

       [2]. (5: 19-21) Carne: Las obras o acciones de la carne demuestran cuán fuerte es la carne. Advierta un hecho de suma importancia: la carne en si no es pecaminosa. La carne o cuerpo humano es dado por Dios, es para el uso de Dios. De hecho, cuando una persona se convierte a Cristo, su cuerpo se torna en un templo para que Dios more a través del Espíritu Santo. Al cristiano no se le dice que se purifique de la carne, sino que no satisfaga “los deseos de la carne” (Gá. 5:16), “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1) y “vistámonos las armas de la luz” (Ro. 13:12; Gá. 5:19). Las obras de la carne son el fruto del pecado viviendo en el cuerpo y el pecado se origina en el corazón y no en la carne. Los pecados de la carne enumerados en este pasaje se observan claramente a lo largo y a lo ancho de toda la sociedad, y trágicamente no se ven solo en los periódicos locales de cada ciudad, sino también dentro de cada comunidad, hogar y vida existente en el planeta tierra. La misma presencia de dichos pecados camales nos muestra cuán fuerte es la carne y cuán desvalido está el hombre para controlar su carne.

    ▬ 1. Adulterio (moicheia): Infidelidad sexual al esposo o a la esposa. También es observar con lascivia a una mujer o a un hombre. Mirar y sentir lascivia por el sexo opuesto ya sea en persona, en revistas, libros, en playas o en cualquier lado es adulterio. Imaginar y sentir lascivia dentro del corazón es equivalente a cometer el acto.

       “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:28).

       “No cometerás adulterio” (Éx. 20:14; cp. Lv. 20:10).

       “El ojo del adúltero está aguardando la noche, diciendo: No me verá nadie; y esconde su rostro. En las tinieblas minan las casas que de día para sí señalaron; no conocen la luz. Porque la mañana es para todos ellos como sombra de muerte; si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman. Huyen ligeros como corriente de aguas; su porción es maldita en la tierra; no andarán por el camino de las viñas. La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve; así también el Seol a los pecadores” (Job 24:15-19).

    ▬ 2. Fornicación (porneia): Una palabra amplia que incluye todas las formas de actos inmorales y sexuales. Es el sexo prematrimonial y el adulterio. Es el sexo anormal, todos los tipos de vicios sexuales.

       “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (1 Co. 6:18).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

       “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Ts. 4:3).

    ▬ 3. Impureza (akatharsia): Impureza moral. Hacer cosas que ensucian, contaminan y manchan la vida.

    “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:28).

       “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos” (Ro. 1:24).

       “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que, así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia” (Ro. 6:19).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

    ▬ 4. Lascivia (aselgeia): Suciedad, indecencia, falta de vergüenza. Una característica principal del comportamiento es la indecencia abierta y sin vergüenza. Significa pensamientos y conductas malas irrefrenables. Es entregarse a deseos bajos y lujuriosos, estar preparado para cualquier placer. Es un hombre que no conoce ningún límite, un hombre que ha pecado tanto que ya no le importa lo que piense o diga la gente. Es algo mucho más desagradable que el mero hecho de hacer el mal. El hombre que se comporta mal por lo general trata de ocultarlo, pero a un hombre lascivo no le importa quién se entera de su comportamiento o vergüenza. Él desea, por lo tanto, busca tomar y gratificarse. La decencia y la opinión no tienen importancia. Inicialmente, cuando comenzó a pecar, hizo lo que hacen todos los hombres: se comportó mal en secreto. Pero finalmente, el pecado obtuvo lo mejor de él, hasta el punto en que ya no le importó quién veía o sabía. Se convirtió en el súbdito de un amo: el amo del hábito, de la cosa misma. Los hombres se convierten en esclavos de cosas tales como la lujuria desenfrenada, de la perversidad, el libertinaje, lo ultrajante, la falta de vergüenza, la insolencia (Mr. 7:22), las maneras perversas, las malas palabras, los movimientos indecentes del cuerpo, el manejo inmoral de hombres y mujeres (Ro. 13: 13), la muestra pública de afecto, carnalidad, glotonería e inmoralidad sexual (1 P. 4:3; 2 P. 2:2, 18). (Cp. 2 Co. 12:21; Gá. 5:19; Ef. 4:19; 2 P. 2:7).

       “Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:27).

       “Los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:19).

       “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo… como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Jud. 4, 7).

       “Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgias, disipación y abominables idolatrías” (1 P. 4:3).

    ▬ 5. idolatría (eidololatreia): La adoración de ídolos, ya sean mentales o fabricados por la mano del hombre; la adoración de alguna idea acerca de cómo es Dios, de una imagen de Dios dentro de la mente de una persona; la entrega de la principal devoción de uno (tiempo y energía) a otra cosa que no sea Dios. (Véase nota, Pecado, punto 2, l Co. 6:9 para una discusión más detallada)

       “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría” (1 Co. 10:14).

       “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, …los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19-21).

    “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Ef. 5:5).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia” (Col. 3:5-6).

       “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).

       “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Ap. 22:15).

    ▬ 6. Hechicería (pharmakeia): Brujería; el empleo de drogas o de espíritus malignos para obtener control sobre la vida de otras personas o sobre la propia vida. En el presente contexto incluiría toda forma de buscar el control sobre el propio destino, incluyendo astrología, lectura de manos, sesiones espiritistas, futurología, cristales y otras formas de hechicería.

       “Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina” (1 Cr. 10:13).

       “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Is. 8:19-20).

       “Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros” (Mi. 5:12).

       “Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:20-21).

    ▬ 7. Odio (echtrai): Enemistad, hostilidad, animosidad. Es el odio que permanece y se siente por mucho tiempo. Un odio que está asentado muy profundamente.

       “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas” (1 Jn. 2:9).

       “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él” (1 Jn. 3:15).

       “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Jn. 4:20).

       “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado” (Lv. 19:17).

       “El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas” (Pr. 10:12).

    ▬ 8. Discrepancia (ereis): Rivalidad, discordia, enojo, lucha, pelea, discusión, disenso, altercado. Significa que un hombre pelea con otra persona para obtener algo: posición, ascenso, propiedad, honor, reconocimiento. Él engaña, haciendo todo lo que haya que hacer para obtener lo que quiere.

      “Está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas” (1 Ti. 6:4).

       “Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Ti. 2:14).

       “El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; deja, pues, la contienda, antes que se enrede” (Pr. 17:14).

       “El carbón para brasas, y la leña para el fuego; y el hombre rencilloso para encender contienda” (Pr. 26:21).

    ▬. 9. Celos (zeloi): Querer y desear lo que tiene otra persona Pueden ser cosas materiales, reconocimiento, honra o posición.

       “Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente” (Gn. 37:4).

       “Porque los celos son el furor del hombre, y no perdonará en el día de la venganza” (Pr. 6:34).

       “Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo” (Lc. 15:29-30).

    ▬ 10. Ira (thumoi): Exabruptos de enojo; indignación; un temperamento violento y explosivo; reacciones explosivas de mal humor que surgen de emociones de agitación y bulla. Pero es el enojo que se desvanece así de rápido como surgió. No es el enojo que perdura.

       “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Stg. 1:19-20).

       “El hombre iracundo levanta contiendas, y el furioso muchas veces peca” (Pr. 29:22).

    ▬ 11. Rivalidad (eritheiai): Conflicto, pelea, lucha, enojo, parcialidad, disenso; un espíritu de partes, un espíritu camarillesco.

       “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:3).

       “Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Ti. 2:14).

       “Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella” (Pr. 20:3).

    ▬ 12. Sedición (dichostasiai): División, rebelión, ponerse en contra de los demás, separarse de los demás.

       “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey” (1 S. 15:23).

       “¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, ¡añadiendo pecado a pecado!” (Is. 30:1).

       “Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos” (Is. 65:2).

       “Y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores” (2 P. 2:10).

    ▬ 13. Herejía (aieresis): Rechazarlas creencias fundamentales de Dios, Cristo, las Escrituras y la iglesia. Creer en y sostener alguna enseñanza que no sea la verdad.

       “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mt. 15:9).

       “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Ti. 4:1).

       “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina” (2 P. 2:1).

       “Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 P. 3:17).

    ▬ 14. Envidia (phthonoi). Esta palabra va más allá de los celos. Es el espíritu…

    • Que no solo quiere las cosas que tiene otra persona, sino que resiente que la otra persona las tenga.

    • Que no solo quiere que le sean quitadas las cosas de la persona, sino que desea que sufra por la pérdida de las mismas.

       “El corazón apacible es vida de la carne; más la envidia es carcoma de los huesos.” (Pr. 14:30).

       “No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo” (Pr. 23:17).

       “No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos” (Pr. 24:1).

       “Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia” (Ro. 13:13).

       “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece” (1 Co. 13:4).

       “No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros” (Gá. 5:26).

    ▬15. Homicidio (phonoi): Matar, tomar la vida de otra persona. Matar es un pecado en contra del sexto mandamiento.

       “Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio” (Mt. 19:18).

       “No debáis a nadie nada, sino el amaro unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Ro. 13:8-9).

       “Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno” (1 P. 4:15).

       “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él” (1 Jn. 3:15).

    ▬ 16. Alcoholismo (methai): Tomar alcohol o drogas que afecten los sentidos por lujuria 0 placer, intoxicarse, compartir drogas, buscar aliviar la restricción moral para el placer corporal.

       “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).

       “Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia” (Ro. 13:13).

       “Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Co. 6:10).

       “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu” (Ef. 5:18).

       “Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan” (1 Ts. 5:7).

       “El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio” (Pr. 20:1).

       “¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura” (Pr. 23:29-30).

       “¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; ¡que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!” (Is. 5:11).

       “Aunque sean como espinos entretejidos, y estén empapados en su embriaguez, serán consumidos como hojarasca completamente seca” (Nah. 1:10).

    ▬ 17. Parranda (komoi): Juerga; libertinaje, indulgencia y placer descontrolados. Formar parte de fiestas salvajes o de reuniones donde se bebe demasiado; permitirse alimentar la lascivia de la carne; orgias.

       “Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgias, disipación y abominables idolatrías” (1 P. 4:3).

       “Recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aún mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores. Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición” (2 P. 2:13-14).

       “Envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:21).

       “Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse” (Éx.32;6; cp. Jue. 9:27; 1a Sam. 30;16).

       [3]. (5:21) Carne, Juicio: El juicio de los que viven por la carne. En términos muy simples, no heredarán el reino de Dios. Esto puede verse claramente: Si Dios es justo, entonces la gente debe vivir vidas justas a fin de ser aceptadas por Él. Sin embargo, la gente ignora el hecho de la justicia de Dios y de su exigencia de justicia. Las personas divorcian su comportamiento de la religión. Las personas…

       • Profesan la religión • Practican la religión • Hablan sobre religión • Defienden sus creencias sobre la religión

       Sin embargo, siguen adelante y viven como quieren sin importar cuál sea su religión. Si desean hacer algo, lo hacen sintiendo que Dios los perdonará. Hay pocas personas que piensan realmente que Dios los rechazará. Consideran que habrán hecho el suficiente bien como para ser aceptables ante Dios…

       • Suficiente bondad • Suficiente religión • Suficientes obras • Suficiente servicio

       En el análisis final, la mayoría de las personas simplemente creen que Dios los aceptará. Esta actitud proviene de un concepto falso de Dios, un concepto que toma a Dios como a un padre que es indulgente y que da a sus hijos la licencia de hacer algunas cosas mal.

       Este es un error fatal. Fue la equivocación que cometieron algunos de los miembros de la iglesia gálata, y es la misma equivocación que muchas personas religiosas han cometido a lo largo de los siglos.

       “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).

       Los creyentes heredarán mi reino, un nuevo cielo y tierra donde gobernará y reinará Dios. Se les dará vida eterna y el glorioso privilegio de ser ciudadanos del reino y el mundo de Dios. Vivirán con Él y lo servirán en perfección por toda la eternidad. (Véase nota, Recompensa, 1 Co. 6:2-3; Lc. 16:10-12 para mayor discusión al respecto). Pero este glorioso privilegio se les dará solamente a los creyentes genuinos, a aquellos hombres y mujeres que realmente han dado sus vidas al Señor Jesucristo, que han dado sus vidas para vivir como Jesucristo dice que hay que vivir. No importa cuán religiosa sea una persona -no importa cuánto celo pueda tener una persona en cumplir con los rituales religiosos y en asistir a los servicios y en contribuir a la caridad- si no vive una vida pura y justa “no heredará el reino de Dios”.

       “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).  

       “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Co. 15:50).

       “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el

    reino de Cristo y de Dios” (Ef. 5:5).

       “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27).

       “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Ap. 22:15).

    Amén. Para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 25 AL 31 DE MAYO 2026. “GLORIOSA PRESENCIA DE LA TRINIDAD DE DIOS EN LA IGLESIA”.

       Comentario general del contexto bíblico: (12:4-11) Introducción – Dones, espirituales: En la iglesia de Corinto se producía una terrible polémica acerca de los dones espirituales. Se estaban haciendo todo tipo de preguntas:

    => ¿Cuáles eran los dones esenciales?

    => ¿Cuáles eran los dones más válidos y verdaderos?

    => ¿Cuáles eran los dones más importantes?

    => ¿Cuáles eran los dones más útiles y necesarios?

    => ¿Qué dones tenían prioridad?

    => ¿Cuáles eran los dones que se debían desear y codiciar?

    => ¿Cuáles eran los dones más honorables?

    => ¿Cuáles eran los dones más aceptables?

       Dios había bendecido a los creyentes corintios con una abundancia de dones espirituales para que pudieran ministrar eficazmente a los ciudadanos del Corinto pagano. Sin embargo, los creyentes nunca se acercaron a lanzar el ministerio que Dios había planificado para la iglesia. ¿Por qué? Porque muchos de los creyentes habían interpretado incorrectamente, estaban abusando y utilizando incorrectamente los dones espirituales que Dios les había dado.

    => Algunas personas comenzaron a creer que sus dones eran más importantes que los dones de otros, que estaban más bendecidos que otros creyentes. Por consiguiente, todos los tipos de pecados comenzaron a crecer en el corazón de estas personas: Una sensación de orgullo, arrogancia, espiritualidad, y de autosuficiencia.

    => Otras personas comenzaron a creer que tenían que tener los mismos dones de las otras personas, y se volvieron envidiosas, y comenzaron a buscar sus dones. El resultado fue un abuso terrible de los dones. Algunas personas comenzaron a fingir algunos de los dones, y su abuso le trajo desorden y separación a la iglesia.

       Había discusión y debate, contención y debate por los dones espirituales de Dios. Dios había provisto dones espirituales para preparar a su pueblo para el ministerio; pero en lugar de usar los dones para el ministerio, discutían por los dones que eran esenciales, válidos, importantes, necesarios, honorables, y atractivos.

       El pasaje actual lidia con estos problemas, y al corazón honesto y abierto le da respuesta muchas de las preguntas sobre los dones espirituales.

    1. La unidad de los dones (vv. 4-6).

    2. El propósito de los dones espirituales (v. 7).

    3. La lista de los diferentes dones (vv. 8-10).

    4. Se vuelve a hacer énfasis en la unidad de los dones (v. 11).

       (12:4-6) Dones, espirituales: La unidad de los dones espirituales. Pablo dice deliberadamente que no debe haber orgullo, polémica, ni división por los dones espirituales. Hay tres razones sencillas, pero profundas que lo demuestran:

    ▬ 1. Hay diferentes dones, pero todos provienen del mismo Espíritu. El Espíritu determina qué don le da al creyente. El que decide enteramente es el Espíritu Santo; no lo decide el creyente. Ningún hombre se gana, merece, ni merita un don espiritual. El don lo da el Espíritu gratuitamente como Él quiere. Él y solo Él es la Fuente del don. Por lo tanto, no hay nada en un don por lo que un hombre se pueda sentir orgulloso e importante. Él no se lo ganó, y con toda certeza no lo merece.

       Note otro elemento también, un asunto que es necesario que los creyentes genuinos lo recuerden siempre: “No hay nada polémico acerca de los dones espirituales”. Todos son, cada uno de ellos, dones del Espíritu. Él le puede dar cualquier don y gracia espiritual a quién Él quiera. Aunque Él necesitara y quisiera darle una nueva gracia o don a una persona para que supla una necesidad especial en la iglesia o en el mundo. ¿Qué pudiera decir cualquiera al respecto? Si Él lo quiso así, Él podía hacerlo. Él es el Espíritu de Dios. ¿Qué hay que discutir al respecto?

       Pensamiento 1. A los creyentes les es necesario hacer lo que Pablo les dice prontamente, amen, porque el amor es uno de los dones más grandes, y ocúpense de la tarea de salvar para Cristo a nuestro mundo perdido.

    ▬ 2. Hay diferentes ministerios o formas de servicio (administraciones), pero todas se hacen por la autoridad del mismo Señor. Es el Señor Jesús el que le da al creyente el derecho y la autoridad para ministrar en su nombre. Ningún creyente se gana, merita o merece el derecho de ser considerado por el Señor, mucho menos de representar al Señor. Por consiguiente, cuando el Señor le da al creyente el derecho de ministrar en su nombre, es una ocasión para la humildad y el servicio agradecido, no para la presunción, la súper espiritualidad, y el servicio arrogante.

    ▬ 3. Hay diferentes actividades y operaciones al llevar a cabo los diferentes ministerios, pero es el mismo Dios el que obra y da poder para hacerlo todo. Nadie tiene un Dios más grande ni mayor derecho o Dios que cualquier otro. Es el mismo Dios el que prepara y faculta a cada creyente para realizar las actividades diarias de su ministerio.

       Por consiguiente, nadie tiene mayor derecho presumir o creerse más espiritual que otros creyentes. Y no hay nada de polémico al respecto. Dios puede hacer lo que Él quiera, como le plazca, porque es Dios el que obra todas las cosas en todos los creyentes. Por lo tanto, es necesario que los creyentes le agradezcan humildemente a Dios su presencia y poder y que sean fieles a las actividades diarias que les exige su ministerio. Ciertamente no hay razón para sentirse superior ni autosuficiente; tampoco tienen el derecho de oponerse a otros creyentes porque Dios está obrando cosas diferentes en ellos.

       Pensamiento 2. Tanto la iglesia como los creyentes deben recordar siempre que hay diferencias entre los

    creyentes. Y es Dios el que ha creado las diferencias. Analicen lo que dicen las Escrituras: Hay…

    • diferentes dones • …dados por el mismo Espíritu (v. 4)

    • diferentes ministerios • …dados por el mismo Señor (v. 5)

    • diferentes actividades • …dados por el mismo Dios (v. 6)

       El planteamiento es contundente: No importan los dones, ministerios, y actividades, todos son dados, dados por el Espíritu, el Señor, y Dios. Los dones no son ni pueden ser obrados por los creyentes, al menos no los dones genuinos. Tampoco se ganan, se ameritan o se merecen. Por lo tanto, se deben despojar de todo sentimiento de presunción y de toda polémica, y se debe buscar el rostro de Dios en arrepentimiento. Porque Dios es el que ha dado y distribuido según su voluntad. Solo Él sabe cuál es la mejor manera de salvar a las personas de este mundo desesperado y agonizante. Por consiguiente, solo Él sabe cuáles son los dones y gracias que necesitan. . .

    • las generaciones y las épocas

    • las razas y los países del mundo

    • la mente y las emociones de todas las personas

    • la conversión y el crecimiento de todas las personas

       “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de si con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Ro. 12:3).

        “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada” (Ro. 12:6).

       “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:3, 4).

       “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?” (1 Co. 4:7).

       Consideraciones prácticas en 12:4–6:

       La comunidad cristiana tiene una variedad sorprendente e innumerable de dones y talentos. Por ejemplo, algunos tienen el don de hablar en público, de cantar o tocar un instrumento, de enseñar, aconsejar, de desarrollar arte creativo o de componer música o poesía. Sin ser entrometidos, los creyentes con frecuencia hacen una gran contribución al bienestar de la sociedad. Por sus talentos y habilidades, pueden liderar en muchas áreas de la vida pública y privada.

       Jesús ha colocado a su pueblo en posiciones estratégicas por todo el mundo. Los llama a usar sus talentos para la venida de su reino y la extensión de su iglesia. Quiere que su pueblo use sus dones para el bien común de la humanidad. A través del ministerio mundial de sus siervos, Jesús da a conocer su nombre a todas las naciones, razas y pueblos en todos los idiomas del mundo. El nombre más conocido en todo el mundo es el nombre de Jesús.

       El pueblo de Dios jamás debe usar sus talentos y dones para su propia satisfacción e intereses particulares, aunque los portadores de esos dones se beneficien grandemente por ellos. El cristiano peca contra Dios y le desobedece, si permiten que semejante egoísmo ocurra. Dios manda a sus siervos que salgan en su nombre para servirle dondequiera que él los coloque. Muchas veces esto requiere decidir dejar atrás parientes, amigos y posesiones. Dios les promete darles como herencia cien veces más en esta vida y la vida eterna (Mt. 19:29. Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna…).

       GLORIOSA PRESENCIA DE LA TRINIDAD DE DIOS EN LA IGLESIA: La gloriosa presencia de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en la Iglesia es la doctrina central del cristianismo. Revela a un Dios que no está distante, sino que habita activamente en la comunidad de creyentes, guiándolos, capacitándolos y santificándolos para su obra. Ref. (sobre la trinidad) Efesios 1:4-5. «según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.»; Efesios 2:12-16. «En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.»; 2ª Corintios 13:14. «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.».

       Diversidad de dones del Espíritu Santo: La Biblia describe la «diversidad de dones» como habilidades sobrenaturales otorgadas por el Espíritu Santo a los creyentes para edificar a la iglesia y servir a los demás. Aunque los dones son variados, la fuente es la misma. Se detallan principalmente en el Nuevo Testamento.

       Referencias Bíblicas: Efesios 4:4. «un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación.» ▬ y 11. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.»; 1ª de Corintios 4:7. «Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?». Romanos 12:6. «De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe.»

       1ª de Pedro 4:10: (4:10) Dones espirituales: ¿cómo vivir a la expectativa del clímax de la historia? Debemos poner en práctica nuestros dones como buenos administradores de Dios. La palabra “don” (charisma) significa capacidad muy especial dada al creyente por Dios. Advierta que el don proviene de Dios, no es un talento natural. El creyente no podría haber logrado o asegurado esta capacidad por sí mismo. Es un don espiritual, o sea, dado por el Espíritu de Dios con fines espirituales. Se le da al creyente para que pueda cumplir con su tarea en la tierra.

    ▬ 1. Advierta: los creyentes deben usar sus dones sirviendo y ministrándose unos a otros. La tarea de todo creyente consiste en usar su talento para edificar creyentes en la iglesia, dar testimonio y ministrar al mundo. ¿Cuáles son los dones espirituales que Dios le da a los creyentes? La gran tragedia es que la mayoría de los creyentes no saben nada sobre los dones espirituales; sin embargo, Dios los cubre en su Palabra. Deberían ser estudiados diligentemente (véase, Ro. 12:6-8; 1 Co. 12:8-11; Ef. 4:11 para un estudio más detallado al respecto).

       “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mt. 10:42).

    ▬ 2. Nota: el creyente debe servir siendo un buen administrador de la gracia o don de Dios. El administrador era un esclavo al que se le daba la responsabilidad de toda la heredad del amo, tanto de su propiedad como de sus posesiones. Estaba plenamente a cargo de todos los asuntos del amo. El creyente es el administrador de Dios; está totalmente a cargo de la gracia y el don que Dios le ha dado. Nadie más puede cuidar o utilizar el don que él tiene. Si alguien tiene que usarlo es el creyente. Piense en esto: la enorme responsabilidad ha sido puesta en nuestras manos. Nadie puede ejercer el don del creyente sino solo el creyente. La única energía y el único esfuerzo que puede surgir y usar el don es la propia energía y el esfuerzo del creyente. Si no ejerce ni usa su don, entonces el don permanece latente y nunca se pone en práctica. Fracasa en su tarea. Su misión en la tierra no se cumple. Y debe enfrentar a Dios como un fracaso en la vida. Fracasó al usar el don que Dios le había dado, fracasó en completar su tarea y misión en la tierra. Pero advierta: esto no se aplica a los creyentes. Los creyentes deben poner en práctica sus dones y deben ser fieles administradores, como si estuvieran esclavizados, para llevar a cabo su tarea en la tierra. Se mencionan dos dones en particular. Se los trata en los dos puntos siguientes.

    ▬ 3. Los creyentes deben servir proclamando la Palabra de Dios. Esto incluiría dones tales como enseñar, predicar, exhortar, profetizar y los otros dones que involucran proclamar la Palabra de Dios. Nota: debemos hablar como los oráculos de Dios. Esto significa dos cosas. Debemos pronunciar únicamente la Palabra de Dios y debemos permitir que Dios hable a través de nosotros. Debemos depender de Dios para el discurso. depender totalmente de Él.

    ▬ 4. Los creyentes deben servir ministrando. Esto incluiría dones tales como la hospitalidad, el realizar visitas, el don de misericordia, de las dádivas y los otros dones de ministración a la gente. Nota: el creyente que ministra debe hacerlo en la capacidad y fortaleza del Señor. Esto también significa que ministramos reconociendo que nuestra fortaleza proviene de Dios y solo de Dios.

       La cuestión es esta: ¿cómo podemos manejar y conquistar el sufrimiento en esta vida? Viviendo a la expectativa del clímax de la historia. Ocupándonos y estableciendo nuestro ministerio y tarea sobre la tierra sin que nada ni nadie nos detenga. Debemos estar obsesionados con el don y el llamado de Dios, con la misión y la tarea que Él nos ha dado. Debemos estar tan obsesionados que absolutamente nada, ni siquiera el sufrimiento y la persecución, pueda evitar que pongamos en práctica los dones que Dios nos ha dado y de completar nuestra tarea y misión.

    ▬ 5. Los creyentes deben servir para que Dios pueda ser glorificado en todo por medio de Jesucristo. Esta es la única meta del creyente. No predica ni enseña para llamar la atención y ganar renombre, sino que proclama la Palabra de Dios, a fin de glorificar a Dios a través de Jesucristo. El creyente no ministra, visita ni hace dádivas con el fin de asegurarse reconocimiento, honra o alabanza. Ministra para generar alabanza y acción de gracias a Dios en el nombre de Jesucristo. Dios y Cristo solos merecen toda la alabanza y el dominio en todo el universo. Ningún hombre es merecedor de esto; solo Dios es soberano.

       Diversidad de ministerios establecidos por el Señor Jesús: Según la Biblia, la diversidad de ministerios otorgados por el Señor Jesús (o dones ministeriales) para edificar la iglesia se encuentra principalmente en (Efesios 4:11. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.»). Conocidos comúnmente como el «ministerio quíntuple», tienen el propósito de perfeccionar a los santos y lograr la unidad de la fe.

       Referencia bíblica: 1ª Corintios 8:6. «para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.»; Hechos 6:4. «Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.»; Hechos 20:24. «Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.»; Hechos 21:19. «a los cuales, después de haberles saludado, les contó una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles por su ministerio.»; 1ª Corintios 12:28. «Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.»

       Efesio (4:7) Dones, Espirituales: Todo creyente tiene un don Advierta las palabras: “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo”. No hay un solo creyente exceptuado o dejado fuera: Cristo le ha otorgado a cada creyente algún don espiritual. Es importante advertir qué se quiere significar por don espiritual. Un don espiritual no significa la capacidad natural o el talento de una persona. Dios, por supuesto, tiene presente las capacidades naturales y los talentos cuando le otorga un don a una persona, pero los dones espirituales son dones especiales otorgados a los creyentes. Son dones altamente especializados, dones que se otorgan para fortalecer a más creyentes en la iglesia y en el testimonio y el ministerio al mundo. Lo que cabe advertir es que todo creyente genuino ha recibido un don espiritual, un don altamente especializado. Ha recibido su don para llevar adelante el ministerio del Señor en la tierra.

       Advierta otro punto significativo. Jesucristo nos da la gracia para utilizar nuestros dones. La gracia significa la fortaleza, la sabiduría, el valor, la motivación, el amor, la preocupación, el cuidado y el poder, todo el favor y las bendiciones de Cristo. Lo que se necesite para utilizar el don, es lo que Cristo nos da. Él mide exactamente la cantidad de gracia necesaria para el uso máximo de un don.

       Pensamiento 1: ¡Qué gloriosa verdad! ¡Qué chispa de aliento! Todos nosotros recibimos un don de Cristo, un don altamente especializado. Y tenemos la medida de la gracia cualquier medida que sea necesaria- para usar nuestros dones. Cristo derrama su gracia sobre nosotros, equipándonos para llevar adelante nuestra tarea en la tierra. Esto es significativo, dado que significa que nuestro don es el don de Cristo. Es el mejor don para nosotros. No debemos sentirnos poco complacidos con nuestro don, ni querer ser como otra persona y tener su don. Cristo nos ha colocado y nos ha dado el mejor don para nosotros, si realmente somos suyos, entregados y comprometidos para servirlo.

       (4:8-10) Dones, Espirituales: Todo don del creyente ha costado el precio más alto posible.

    ▬ 1. Advierta la imagen. La imagen de Cristo dando dones a los hombres es espectacular. Es la imagen de un rey anciano que ha conquistado a sus enemigos. El rey está montando su caballo blanco y cabalgando bajo el arco de triunfo mientras ingresa a la ciudad. Cientos de personas gritan su adoración y alabanza. Lo sigue su ejército. Y luego vienen ellos, el enemigo tropezándose, a pie, con cadenas, con la apariencia del enemigo vencido que son. Inicialmente vinieron a luchar con uñas y dientes para someter al pueblo del gran rey a su tiranía. Pero ahora vienen a ofrecer regalos al gran conquistador. El conquistador recibe los regalos y a su vez entrega los regalos a su propio pueblo. (Cp. Sal. 68:18).

       Hay grandes enemigos del hombre ~enemigos que atacan una y otra vez- enemigos que tratan de hacer que el hombre no tenga objetivos ni sentido.

    => Está el gran enemigo del alejamiento y la separación. El alejamiento es la energía y la tendencia que intenta echar a Dios y a otros de la vida de una persona. Trágicamente, el alejamiento deriva en una sensación de vacío, inutilidad y soledad.

    => Están los dos grandes enemigos que roban todo sentido al hombre: el pecado y la muerte.

       Sin embargo, Dios ha ido a la guerra por el hombre. Cristo ha conquistado a todos los enemigos que hacen la vida inútil y sin sentido. Ahora Él entrega el mayor regalo de todos, el don del significado, del propósito y de la importancia en la vida. Él llena la vida con todo lo que un hombre podría llegar a desear y utilizar. Él da los más grandes dones, dones que hacen que una persona esté ocupada con la vida con mayor significado y propósito imaginable.

       Pensamiento 1: Si Cristo realmente ha dado tal significado y propósito, entonces ¿por qué hay tanta gente aburrida con su trabajo y su vida? ¿Por qué hay tantos (incluso creyentes) que se sienten insatisfechos, vacíos, sin propósito y deseando un cambio? Las Escrituras nos lo dicen, y lo dicen claramente.

    1) Una persona no ha comprometido su vida a Cristo, no plenamente, no por completo. Realmente no se niega a si mismo ni sigue a Cristo.

    2) Una persona no se ha sacrificado, todo lo que es y tiene, para servir a Cristo y a la humanidad. Una persona no se ha comprometido a una vida de servicio. La vida real se encuentra únicamente en el servicio. Dios lo ha ordenado así.

    3) Una persona vive y siembra en su carne en lugar de hacerlo en el Espíritu.

    ▬ 2. Advierta el gran costo que pagó Cristo para obtener el derecho a dar dones a los creyentes. Tuvo que morir y descender a las partes más bajas de la tierra. F. F. Bruce señala que las “regiones más bajas” de la tierra pueden significar tres cosas: la tierra a la que Cristo vino; la sepultura donde se depositó el cuerpo del Señor o el Hades, el lugar de los muertos (Hch. 2:25-35; cp. Sal. 16:10; 110:1).

       Al permitir que las Escrituras interpreten a las Escrituras, la interpretación correcta parecería ser “Hades”. Cuando otros pasajes de las Escrituras comparan el descenso de Cristo con el ascenso de Cristo, parecen indicarse los dos extremos.

    » a. En Romanos 10:6-7, ascender “a los cielos” se compara con descender “al abismo”, el lugar de los muertos.

    » b. En Filipenses 2:8ss, se contrasta a Cristo humillándose a las más bajas profundidades de la muerte con su exaltación a los cielos más altos por Dios.

    » c. En Mateo 12:40, Cristo que ha estado “en el corazón de la tierra tres días y tres noches” es tomado de Jonás 2:3-4: “en medio de los mares”. A la luz de estos hechos, el descenso de Cristo a las partes más bajas de la tierra debe significar más que el hecho de que Cristo haya sido depositado en un sepulcro.

    Debe significar el lugar de los espíritus que partieron o el lugar de los muertos.

       El punto es este: Jesucristo debió morir y experimentar el infierno por los hombres para obtener el derecho de otorgar dones a los hombres. Este es el enorme precio que costaron nuestros dones. Si Él no hubiera muerto, entonces nosotros no podríamos ser salvos ni recibir dones espirituales. No habría propósito ni importancia en la vida, no más allá de unos pocos años en esta tierra. Todo lo que tendríamos que esperar sería la muerte. Pero Cristo murió y Él conquistó a todos los enemigos del hombre, los conquistó a fin de obtener el derecho de salvarnos y otorgarnos dones.

    ▬ 3. El gran valor de lo que hizo Cristo es glorioso. Murió para poder ascender a los cielos y llenar todas las cosas, esto es, llenar todo el universo con su presencia. Jesucristo es la Majestad Soberana del Universo. Él está sentado a la diestra de Dios el Padre y gobierna y reina por, sobre todo. Ahora Él puede salvar y entregar dones a los hombres. Pero recuerde: Es porque pagó el precio más alto posible. Él murió por nosotros, murió para obtener el derecho de derramar su gracia y sus dones sobre nosotros.

       (4:11) Dones espirituales: Todo don del creyente está centrado en Cristo. Advierta las palabras “Él constituyó”. Es Cristo y únicamente Cristo el que otorga dones espirituales a los hombres. Los hombres no pueden crear los dones ni dar los dones a otros hombres. Solo Cristo posee los dones espirituales para dar a los hombres. Aquí se mencionan cinco dones.

    ▬ 1. El don de un apóstol. La palabra “apóstol” (apóstoles) significa enviar. Un apóstol es un representante, un embajador, una persona que es enviada a un país para representar a otro país. Hay tres cosas ciertas sobre el apóstol.

    » Él pertenece al que lo ha enviado.

    » A él se le ha encargado salir.

    » Él posee la autoridad y el poder de quien lo envía.

       La palabra “apóstol” tiene un uso amplio y otro estrecho en el Nuevo Testamento.

    » a. El sentido estrecho. Se refiere a los doce apóstoles y a Pablo como un apóstol (Hch. 1:21-22, l Co. 9:1). En este sentido estrecho hubo por lo menos dos calificaciones básicas.

    1) El apóstol era un hombre elegido directamente por el Señor mismo o por el Espíritu Santo (cp. Mt. 10:1-2; Mr. 3:13-14; Lc. 6:13; Hch. 9:6, 15; 13:2; 22:10, 14-15; Ro. 1:1).

    2) El apóstol era un hombre que había sido testigo ocular del Señor resucitado (Hch. 1:21-22, 1 Co. 9:1).

    » b. El sentido amplio. La palabra “apóstol” se refiere a otros hombres que predicaron el evangelio. Se lo utiliza respecto de dos misioneros, Bernabé (1414, 14, 17) y Silas (1 Ts. 2:6) y dos mensajeros, Tito (2 Co. 8:23) y Epafrodito (Fil. 2:25). Existe también la posibilidad de que Santiago, el hermano del Señor (Ga. 1:19) y Andrónico y Junias (Ro. 16:7) sean referidos como apóstoles.

       En el sentido estrecho, el don de un apóstol se desvanecía debido a las calificaciones singulares necesarias para recibir el don. Pero históricamente, en el sentido amplio, quizás haya un sentido en el cual las calificaciones y el don mismo se sigan entregando y sean utilizadas por el Señor. El siervo del Señor de cualquier generación debe ver al Señor y conocerlo íntimamente. Del mismo modo, el siervo debe ver y experimentar personalmente el poder de la resurrección. Por cierto, hay algunos en todas las generaciones que han visto al Señor Jesús y que conocen y experimentan el poder de la resurrección del Señor. Quizás el Señor Jesús los invista con el don muy especial de un apóstol para ser empleado enteramente en su dominio más preciado: la iglesia.

    ▬ 2. El don de un profeta. Este es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Incluye tanto la predicción como la proclamación y ninguna de ellas debería minimizarse a pesar del abuso del don.

       No cabe duda de que se ha abusado del don de predecir eventos hasta el punto del ridículo. Sin embargo, el abuso de un don no elimina el hecho de que el Espíritu de Dios a veces les da a los creyentes una visión de eventos futuros a fin de prepararlos y fortalecerlos para enfrentar los eventos.

       Sin embargo, la principal función de la profecía está claramente manifiesta en las Escrituras, y el hecho deberían seguirlo todos los creyentes:

       “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

    ▬ 3. El don de un evangelista. Este es el don de llevar el evangelio por todo el mundo. Es el don que se especializa en proclamar el evangelio a los perdidos del mundo. Incluiría tanto lo que llamamos el evangelista como el misionero.

    ▬ 4. El don de un pastor (poimenas). A. T. Robertson señala que el Señor Jesucristo le dijo a Pedro que pastoreara a sus ovejas (Jn. 21:16), que Pedro les dijo a otros ministros que pastorearan el rebaño de Dios (1 P. 5:2) y que Pablo les dijo a los ancianos (ministros) de Éfeso que pastorearan la iglesia de Dios por la cual había muerto Cristo (Hch. 20:28). Los rasgos de un pastor pueden verse al observar las referencias a Cristo como el pastor de los creyentes. El pastor está por debajo del Pastor Principal, Cristo Jesús nuestro Señor.

    ▬ a. El pastor conoce a las ovejas, la conoce a cada una por su nombre. Se dice que este ha sido un hecho entre los pastores y sus ovejas en la época de Jesús. En realidad, los pastores conocían a cada oveja en forma individual, incluso en grandes rebaños. El hecho se aplica por cierto a Cristo y sus ovejas.

    ▬ b. El pastor alimenta a las ovejas, aunque Él tenga que reunirlas con sus brazos y llevarlas a la pastura.

    ▬ c. El pastor guía a las ovejas a la pastura y lejos de lugares peligrosos y precipicios.

    ▬ d. El pastor busca y salva a las ovejas que se pierden.

    ▬ e. El pastor protege a las ovejas. Incluso sacrifica su vida por las ovejas.

    ▬ f. El pastor restaura a las ovejas que se descarrían y regresan.

    ▬ g. El pastor recompensa a las ovejas por su obediencia y fidelidad.

    ▬ h. El pastor separa a las ovejas de las cabras.

    ▬ 5. El don de un maestro. Algunos comentaristas consideran que la enseñanza forma parte del don del pastor, es decir, que el pastor es el pastor-maestro. La función del maestro es el don de instruir a los creyentes en la verdad de Dios y su Palabra. Es el don de arraigar y fundamentar a las personas en la doctrina, la reprobación, la corrección y la justicia. Enseñar es un elevado llamado, uno de los más elevados. La enseñanza ocupa el segundo lugar luego de los dones espirituales de apóstol y profeta (Hch. 13:1; l Co. 12:28; Ef. 4:11). Todo apóstol y profeta y pastor cuenta con el don de enseñar, pero todo maestro no es un apóstol ni un profeta ni un pastor. El don de enseñar carga con una de las más grandes responsabilidades otorgadas por Dios. Por lo tanto, al maestro se le requerirá que dé cuenta en forma estricta a Dios de su fidelidad al usar este don (ver nota, Maestro, Stg. 3:1).

       El don espiritual de enseñar es el don de comprender y comunicar la Palabra de Dios, de edificar creyentes en las verdades de la Palabra de Dios. Involucra comprensión, interpretación, disposición y comunicación de la Palabra de Dios. El don de enseñar se le otorga al creyente que compromete su vida a la Palabra de Dios, a compartir sus gloriosas verdades con el pueblo de Dios.

       (4:12-16) Dones espirituales: Todo don del creyente tiene un propósito triple. Advierta un hecho significativo: Los cinco dones descriptos más arriba son dones que involucran discurso

    o proclamación. Son dones muy especializados, dones que por lo general se consideran como los dones oficiales o profesionales de la iglesia. No se dan en toda su medida a cada creyente, si bien todo creyente…

    • Debería ser un apóstol en cuanto a que está sirviendo a Cristo en un ministerio muy especial y fielmente utilizando el don que Dios le ha dado.

    • Debería ser un profeta al proclamar diariamente la Palabra de Dios.

    • Debería ser un evangelista en cuanto a que da testimonio a los perdidos.

    • Debería ser un pastor en cuanto a que está pastoreando y ocupándose todo el tiempo de las personas.

    • Debería ser un maestro en cuanto a que está enseñando las verdades de la Palabra de Dios a todo ser que conoce.

    ▬ 1. Hay un propósito inmediato para los dones profesionales u oficiales de la iglesia y entre la gente de Dios. Consiste en preparar a los creyentes para realizar la obra del ministerio. La palabra “perfeccionar” (katartizo) significa preparar para el servicio y el ministerio. Esta consideración es crítica, puesto que el que ocupa un cargo oficial en la iglesia no debe ser el único que realiza la obra del ministerio. De hecho, su principal tarea es la de preparar, una persona que forma discípulos y prepara a los demás para servir a Cristo (ver nota, Discipulado, Mt. 28:19-20). Advierta otro punto crítico: El propósito mismo de preparar a los legos es que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse. Este es un punto significativo, puesto que significa que la iglesia no puede edificarse sin los miembros mismos realizando la obra del ministerio. Todos los creyentes de una iglesia deben estar involucrados en la obra del ministerio. Como dice Wuest: “Esta es una orden para que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse al añadir almas que estaban perdidas y que se salvan, y por la edificación de los santos de manera individual”.

       Si la obra del ministerio hubiera sido dejada en manos de los ministros profesionales, la obra nunca se hubiera realizado, porque hay demasiados pocos ministros oficiales. Se debe preparar a los legos para que lleguen a los perdidos y ministren para las necesidades de un mundo que carga con el peso de la maldad, el sufrimiento y la muerte.

    ▬ 2. Hay un propósito eterno para los dones oficiales o profesionales. No puede expresárselo con mayor claridad que como lo expresa el versículo mismo. Dice tres cosas:

    ▬ a. El ministro de Dios obra para lograr una unidad perfecta entre las personas de Dios. Al ministro de Dios se lo llama…

    • Para que traiga paz y reconciliación a la iglesia.

    • Para que conduzca a las personas a la armonía perfecta y unidad de espíritu.

    • Para pastorear a las personas lejos de los disturbios, la división, la murmuración, el refunfuño, enfados y todos los demás pecados que militan en contra de una unidad perfecta.

    ▬ b. El ministro de Dios obra para traer el conocimiento del Hijo de Dios.

    ▬ c. El ministro de Dios obra para lograr un hombre perfecto, un hombre que se mida con la estatura de Cristo mismo, a la plena altura de su estatura.

        “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Co. 13:11).

    ▬ 3. Está el propósito personal para el profesional que carga con dones oficiales. Este propósito también implica tres partes.

    ▬ a. Que ya no seamos niños ni inmaduros, descarriados por falsas enseñanzas. Nuevamente, el versículo es el mejor comentario sobre sí mismo. Los ministros nos han sido dados para alejamos de ser “niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de [falsa] doctrina” o falsas enseñanzas. Siempre debemos recordar que hay algo…

     • “estratagema de hombres”: timadores, engañadores en la fe, hombres que nos engañarán para que no veamos la verdad.

    • “que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”: timadores que actuarán en forma inteligente y que tendrán ideas nuevas que suenen correctas, pero que son solo engaños de la verdad.

    Advierta que hay muchos de esos hombres, tantos que están solo mintiendo, deseando engañar.

    ▬ b. Que crezcamos en todas las cosas, en Cristo. Advierta que hay una sola forma de hacer esto: Expresando y proclamando la verdad. Esta es la tarea del ministro.

    ▬ c. Que hagamos nuestra parte en la edificación de la iglesia. Advierta que cada articulación o cada creyente “proporciona” algo al cuerpo de Cristo (la iglesia). Y que lo que cada nueva articulación o creyente proporciona es muy importante. Advierta cómo se enfatiza la importancia: Cristo toma cada articulación o creyente y el creyente…

    • Se une perfectamente con todos los demás creyentes.

    • Compacta su obra con la provista por los demás creyentes.

    • Tiene una obra eficiente y productiva junto con la que es medida por otros creyentes.

    • Ayuda a incrementar el cuerpo.

    • Ayuda a edificar el cuerpo en amor.

       ¿Qué más podría decirse acerca de la contribución que hace cada creyente? ¿Qué mayor desafío podría dársele a un creyente? Debemos dar todo lo que somos y tenemos para realizar la tarea. Hay mucho en juego para cada uno de nosotros. Un peso eterno de responsabilidad recae sobre cada creyente, puesto que cada uno es responsable de llegar a la gente y edificarla. Algunas personas nunca serán alcanzadas ni ministradas si uno de nosotros no hace lo que corresponde y se queda corto. Por este motivo, todos nosotros contamos con el don otorgado por Cristo Jesús nuestro Señor.

       Diversidad de operaciones de Dios Padre: El concepto de diversidad de operaciones en la Biblia proviene principalmente del libro de 1 Corintios 12:4-6, donde el apóstol Pablo explica que, aunque los creyentes reciben diferentes habilidades y funciones, es el mismo Dios quien obra en todos.

       La «Diversidad de operaciones» en el cristianismo se refiere a las múltiples maneras en que el Espíritu Santo actúa en los creyentes para cumplir propósitos divinos. En la Iglesia Católica, se interpreta como las diferentes acciones que los individuos realizan según el propósito de sus vidas, como se menciona en 1 Cor. 12:4. Además, en el cristianismo primitivo, significa las diversas formas en que Dios trabaja entre las personas, reflejando la unidad de un solo Dios a través de manifestaciones únicas de su poder.

       Se refiere al resultado de la administración del don por el Espíritu Santo. 1 Co 12:10. «A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.»; Isaias 28:21. «Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, como en el valle de Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación.»

       Cuando una persona administra el don que ha recibido del Espíritu Santo lo resultante es la operación del Espíritu Santo.  Por ejemplo, cuando alguien tenía el don de sanidad, esa persona oraba por el enfermo, eso es administrar el don, y cuando la persona era sanada, eso es la operación (resultado) de la administración del don por medio del Espíritu Santo.

       Para saber si tenemos tales dones, normalmente somos guiados por el mismo Espíritu.  Por ejemplo, una persona con el don de sanidad, se verá movida a compasión y a orar por los enfermos y Dios hará la obra de sanidad, etc.

       APLICACIÓN: Si bien no es necesario estar en una función ministerial para tener dones espirituales, es decir, todos los creyentes tienen dones espirituales independientemente que ejerzan una función ministerial o no, sin duda, para la correcta utilización de los dones, Dios conducirá al creyente hacia algún tipo de ministerio específico donde ponga en operación los dones espirituales.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 31 DE MAYO DE 2026. “LLAMADO A PRESTAR ATENCIÓN A LO ESTABLECIDO POR DIOS”.

    Referencias bíblicas: Salmo 56:12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos; Te tributaré alabanzas.

    Comentario general del contexto bíblico: Versículos 3-15

    Números 30:3-15 contiene las reglas relativas a los votos positivos y negativos hechos por una mujer, y se dan cuatro ejemplos diferentes.

    ▬ El primer caso (Números 30:3-5) es el de una mujer en su juventud, siendo aún soltera, y viviendo en la casa de su padre. Si ella hacía voto de cumplimiento o de abstinencia, y su padre se enteraba y callaba, era de pie, es decir, de quedar en vigor. Pero si su padre la detuvo cuando se enteró, es decir, le prohibió cumplirla, no debía mantenerse ni permanecer en vigor, y Jehová la perdonaría por la negativa de su padre. La obediencia a un padre estaba por encima de un servicio religioso autoimpuesto.

    ▬ El segundo caso (Números 30:6-8) era el de un voto de cumplimiento o abstinencia, hecho por una mujer antes de casarse, y llevado consigo (עליה, “sobre ella”) a su matrimonio. En tal caso, el marido tenía que decidir sobre su validez, de la misma manera que el padre antes de su matrimonio. En el día en que lo supiera, podría retener a su esposa, es decir, disolver su voto; pero si no lo hiciera de una vez, no podría impedir su cumplimiento después. שׂפתיה מבטא, chisme de sus labios, lo que se pronuncia sin pensar o sin reflexionar (cf. Levítico 5:4). Esta expresión implica que las mujeres solteras a menudo hacían votos de abstinencia sin pensarlo ni reflexionar. ▬ El tercer caso (Números 30:9) era el de un voto hecho por una mujer viuda o divorciada. Tal voto tenía plena vigencia, porque la mujer no dependía de un marido.

       (para la próxima lección). ▬ El cuarto caso (Números 30:10-12) era el de un voto hecho por una esposa en su estado de casada. Tal voto permanecería en vigor si su esposo permanecía en silencio cuando se enteraba y no la refrenaba. Por otro lado, no tendría fuerza si su esposo la disolvía de inmediato. Después de esto sigue la declaración general (Números 30:13-16), que un esposo puede establecer o disolver todo voto de cumplimiento o abstinencia hecho por su esposa. Sin embargo, si permaneció en silencio “día tras día”, lo confirmó con su silencio; y si después la declarara nula, llevaría la iniquidad de su mujer. עונה, el pecado que la esposa habría tenido que cargar si hubiera quebrantado el voto por su propia voluntad. Esto consistía en una ofrenda por el pecado para expiar su pecado (Levítico 5:4); o si esto fue omitido, en el castigo que Dios suspendió sobre el pecado (Levítico 5:1).

       Comentario del contexto: Los votos de una joven comprometida, 30:6–8. Al comprometerse una joven pasa de estar bajo la autoridad de su padre a la de su marido. Ahora él puede anular un voto de ella, pero tiene que hacerlo inmediatamente al enterarse del asunto.

       Referencias bíblicas: Salmo 56:12 «Sobre mí, oh Dios, están tus votos; Te tributaré alabanzas».

    Eclesiastés 9.9. «Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol».

    1ª Pedro 3:7. «Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo».

    Decidir: Romanos 14:13. «Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano».

    2ª de Corintios 13:1. «Esta es la tercera vez que voy a vosotros. Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto.».

       Regla divina para tomar decisiones correctas en el matrimonio: La regla divina principal en la Biblia para la toma de decisiones matrimoniales es buscar el acuerdo mutuo y el amor sacrificial, modelado como la relación entre Cristo y la iglesia. Esto implica someterse a Dios y honrar al cónyuge antes que a uno mismo.

    Para tomar decisiones correctas en el matrimonio, la Biblia establece los siguientes pilares clave:

    • Acuerdo mutuo: Antes de actuar, ambos cónyuges deben orar y llegar a un consenso para caminar hacia un mismo propósito. Tal como dice (Amós 3:3), «¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?».
    • La Regla de Oro: Tratar a tu cónyuge de la misma manera que deseas ser tratado. En palabras de (Mateo 7:12): «Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes».
    • Sujeción y respeto: El esposo debe guiar con amor y comprender a su esposa, mientras que la esposa debe respetar a su marido (Efesios 5:33), (1 Pedro 3:7). Ambos deben ceder sus voluntades por el bien de la relación.
    • Consejo y Sabiduría: Buscar la voluntad de Dios en oración y someterse a la sabiduría de las Escrituras, evitando tomar decisiones apresuradas o dejadas solo por las emociones. (Proverbios 3:5-6) aconseja: «Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia».

       Comentario de Efesios 5:33. No obstante, que cada uno de vosotros ame a su propia esposa como a sí mismo. Obsérvese: “su propia” esposa, no cualquiera otra; “cada uno”, no hay lugar para excepciones; “como a sí mismo”, nada menos; “constantemente” (implicado en el presente imperativo durativo) no a veces sí y otras veces no. Y en lo que concierne a la esposa: y vea la esposa que respete a su marido (véase sobre el v. 22). La traducción “respete” es probablemente la mejor. En la versión inglesa “temor” (A.R.V.) resulta algo ambiguo. Aunque tal vez no sea una traducción errónea, ya que el verbo temor se puede emplear en el sentido de reverencia (VRV antigua “reverencie”), sin embargo, dado que, debido al uso popular esta palabra lleva a pensar en pavor, miedo, espanto, y dado que, “En el amor no hay temor; sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Jn. 4:18), resulta tal vez mejor usar la palabra “respete” (VRV 1960). Vea la esposa, por tanto, que “rinda todo respeto a su esposo”

       Comentario de Tito 2:4 y 5. 4 y 5. Tal “enseñanza por el ejemplo” tiene como uno de sus propósitos la “enseñanza” de las mujeres más jóvenes que están casadas. Por eso Pablo continúa: de modo que puedan enseñar a las mujeres más jóvenes a ser:

    ▬ a. amantes con sus maridos y ▬ b. a que amen a sus hijos (amantes de hijos), ▬ c. dueñas de sí ▬ d. castas, ▬ e. hacendosas, ▬ f. amables, ▬ g. sujetas a sus maridos.

       Uno entiende de inmediato que nadie—ni siquiera Tito—está mejor preparado para enseñar a las mujeres jóvenes que una mujer anciana, experimentada. Nótese el énfasis sobre el amor. A la mujer cristiana joven hay que enseñarle a amar a su marido y a amar a sus hijos. ¿No fue el amor lo que la salvó? Véase Jn. 3:16. Este amor, venido del cielo, siendo derramado en el corazón, debe “fluir” hacia los demás; y ciertamente entre aquellos “otros” deben ocupar el lugar prominente su marido y sus propios hijos. Además, la virtud cristiana del dominio propio, “dueñas de sí”, —la misma virtud que se exige no solamente de los obispos (Tit. 1:8; luego 1 Ti. 3:2) sino también de los ancianos en general (v. 2) y que está implícito en lo que se exige a las ancianas (v. 3)—es un requisito imprescindible para toda esposa y madre cristiana práctica. Las mujeres más jóvenes deben evitar escrupulosamente toda inmoralidad de pensamiento, palabra y acción. Además, deben concentrar la atención en sus propias familias. Por eso, no solamente deben ser castas, sino también hacendosas (véase comentario sobre 1 Ti. 2:10 y especialmente sobre 1 Ti. 5:13). Las dos virtudes se encuentran obviamente relacionadas. Ahora bien, mientras desarrollan sus tareas en la familia, estas mujeres jóvenes deben tener cuidado con no ponerse irritables o crueles debido a la tensión constante de los quehaceres domésticos. Deben orar pidiendo gracia para seguir siendo amables, y esto no solamente con los maridos e hijos, sino también con los esclavos.

       Además, para que las mujeres cristianas no comiencen a pensar que la igualdad en posición espiritual ante Dios y la gran libertad que ahora les pertenece como creyentes (Gá. 3:28) las autoriza para olvidar la ordenanza divina de creación respecto de su relación con el marido (Gn. 3:16), Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, agrega que deben estar “sujetas a sus maridos” (véase también comentario sobre 1 Ti. 2:11–15, y cf. Ro. 7:2; 1 Co. 7:4; 14:34, 35; Ef. 5:22–24, 33; Col. 3:18; 1 P. 3:1–6). Ciertamente a la luz de Gn. 24:67; Ef. 5:22–33; Col. 3:19; 1 P. 3:7, cuando el marido también es creyente, esto no es una carga. Y cuando no lo es, entonces hacerlo “para el Señor” hace que la carga sea tolerable.

       Ahora se agrega una frase que indica propósito, que probablemente califica no solamente el último requisito, sino los siete: para que la palabra de Dios no sea vituperada. Véase comentario sobre 1 Ti. 6:1. Este es lenguaje característicamente paulino; cf. Ro. 2:24. A su vez, él lo tomó del Antiguo Testamento (Is. 52:5). Una mala conducta de parte de las mujeres jóvenes fácilmente conduciría a que se hicieran observaciones calumniosas con respecto al evangelio. No solamente los griegos juzgan una doctrina por sus efectos prácticos en la vida cotidiana (Crisóstomo), sino también el mundo en general.

       Si las madres jóvenes, que profesan ser cristianas, manifestasen falta de amor por sus maridos y por sus hijos, falta de sensatez, de pureza, de apego al hogar, de bondad y sumisión, harían que el mensaje de salvación fuese vilipendiado por los de afuera. Además, se debe tener presente, que cuando Pablo dice “para que la palabra de Dios no sea vituperada”, quiere decir, “para que la palabra de Dios sea honrada”. Esto también, como se notó anteriormente, es un modo típicamente paulino de hablar (véase pp. 14, 15).

       Comentario de Proverbios 12:4: El enfoque del v. 4 es la mujer y su carácter. El tema de la esposa es frecuente en Proverbios (ver 2:16–19; 5:32; 6:20–35; 7:5–27; 9:1–6, 13–18; 18:22; 19:13, 14; 21:9, 19; 25:24; 27:15, 16; 31:10–31). Junto a los pasajes sobre la madre (ver 1:8; 4:3; 6:20; 10:1; 15:20; 19:26; 20:20; 23:22, 25; 28:24; 29:15; 30:11, 17; 31:1, 28), los pasajes sobre la esposa terminan el cuadro del papel fundamental de la mujer en el tiempo de Salomón-Ezequías (un período de más que 200 años). Hay dos contrastes: la mujer adúltera y la esposa infiel; la mujer rencillosa y la que es corona de su marido. La mujer del v. 4 es jayit 2428, que tiene como idea básica “la fuerza” o “la eficiencia”. La mujer (o el hombre) que es moralmente fuerte, es por ende virtuosa (ver 31:10; Rut 3:11). La mujer virtuosa es corona o “el honor” en el sentido figurativo (ver 4:9; 14:24; 16:31; 17:6) de su marido. Ella es un gran valor en la familia, una compañera ideal. Al contrario, la mujer bosh trae “la vergüenza” (ver 10:5; 14:35; 17:2; 19:2; 29:15), y entonces, es como carcoma (la comida de gusanos; ver 10:7; 14:30) al marido (lit. “a los huesos” para mostrar la pudrición de algo vital). El marido de la mujer vergonzosa es perjudicado, mientras el de la mujer virtuosa es favorecido. Mientras una se puede mostrar en público como una corona, la otra da vergüenza. Un escrito egipcio aconseja: “Si eres hombre de nota, debes fundar tu hogar y amar a tu mujer en él como conviene. Llena su vientre; viste su espalda. Ungüento es lo prescrito para su cuerpo.

       Alegra su corazón mientras vivas. Es campo provechoso para su señor (eufemismo para “ella le puede dar hijos”). No debes disputar con ella ante la ley e impide que gane dominio… su ojo es un torbellino. Que su corazón se apacigüe mediante lo que te aumente; eso significa tenerla largo tiempo en tu casa” (La Sabiduría del Visir Ptah-Hotep). Y Don Quijote cita este proverbio cuando habla de la mujer del pobre: “El pobre honrado… tiene prenda en tener mujer hermosa, que cuando se la quitan, le quitan la honra y se la matan. La mujer hermosa y honrada cuyo marido es pobre merece ser coronado con laureles y palmas de vencimiento y triunfo. La hermosura, por sí sola, atrae las voluntades de cuantos la miran y conocen… y la que está a tantos encuentros firme bien merece llamarse corona de su marido.”

        Comentario de Efesios 5:22 al 24. Esposas, (someteos) a vuestros propios maridos como al Señor. Parte del material hallado en 5:22–6:9 es paralelo a Colosenses 3:18–4:1. Cada vez que esto sucede, dirijo al lector a N.T. sobre Colosenses y Filemón, en cuanto a detalles exegéticos. Esto dará mayor lugar para extenderse en el presente comentario sobre los pasajes de Efesios que no se hallan en Colosenses.

       No existe en la tierra institución más sagrada que la familia. Ninguna es tan básica. Según sea la atmósfera religiosa en la familia, así la será en la iglesia, la nación, y la sociedad en general. Ahora bien, con bondadosa comprensión de la mujer, el Señor, que sabe perfectamente que dentro del núcleo familiar la mayor parte del cuidado de los hijos descansa sobre la esposa, se agradó en no sobrecargarla. Es por esto que colocó la responsabilidad fundamental en lo que respecta a la familia sobre los hombros del esposo, de acuerdo a las dotes que le fueron dadas en la creación. Entonces aquí, por medio de su siervo, el apóstol Pablo, el Señor asigna a la esposa el deber de obedecer a su esposo. Tal obediencia ha de ser una voluntaria sumisión de su parte, y esto solamente a su propio marido, no a cualquier hombre. Lo que facilita esta obediencia, por otro lado, es que se le solicita hacerlo “como al Señor”, es decir, como parte de su obediencia a Él, El mismo que murió por ella. Prosigue: 23. porque el marido es la cabeza de la esposa. Un hogar sin cabeza es una invitación al caos. Es causa de desorden y desastre peor aún que el que se produce cuando una nación se halla sin gobernante o un ejército sin comandante. Por excelentes razones (véase 1 Ti. 2:13, 14) le plugo a Dios asignar al esposo la tarea de ser cabeza de la esposa, y por tanto de la familia. Esto de ser cabeza, además, implica algo más que sólo tener el mando, lo cual es claro por las palabras que vienen a continuación, así como Cristo es la cabeza de la iglesia (siendo) él mismo el Salvador del cuerpo. Esta declaración puede resultar sorpresiva para los que han tenido la costumbre de enfatizar la autoridad del esposo sobre la esposa. Indudablemente él tiene tal autoridad y le corresponde ejercerla, pero nunca en forma dominante. La comparación de Cristo como la cabeza de la iglesia (cf. 1:22; 4:15; Col. 1:18) revela el sentido en que el marido es la cabeza de la esposa. Es su cabeza en cuanto a estar vitalmente interesado en el bienestar de ella. Es su protector. ¡Su modelo es Cristo quien, como la cabeza de la iglesia, es su Salvador! Lo que Pablo quiere decir, entonces, equivale a lo siguiente: La esposa debe someterse voluntariamente a su esposo a quien Dios le ha asignado como cabeza suya. Ella ha de reconocer que, en su calidad de cabeza, su esposo se halla tan íntimamente unido a ella y tan profundamente preocupado de su bienestar, ¡que su relación hacia ella tiene como base el interés sacrificial de Cristo por su iglesia, la cual compró con su propia sangre! Nos vienen a la mente aquellos pasajes del Antiguo Testamento en que vívidamente se describe el amor de Jehová por su pueblo. Hay, por ejemplo, la historia de la inquebrantable ternura de Oseas hacia su esposa Gomer. Aunque ésta no le fue fiel y yéndose tras otros “amantes” y concibiendo “hijos de fornicación”, sin embargo, Oseas, en lugar de rechazarla, se desliza a lugares de vergüenza, la compra por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada, y la restaura a su anterior situación de honor (Os. 1–3; 11:8; 14:4). Tocante a otros pasajes que describen el maravilloso y vindicador amor del esposo (de Jehová) véase Is. 54:1–8; 62:3–5; Jer. 3:6–18; 31:31–34. Entonces, ¡ojalá que la esposa obedezca a su esposo que la ama tanto! Y que tenga siempre presente que al ser obediente a su esposo está obedeciendo a su Señor.

       No todos aceptan esta interpretación sobre el pasaje. Además de los que interpretan la cláusula, “(siendo) él mismo el Salvador del cuerpo” como referencia directa no a Cristo sino al esposo como defensor de la esposa (en cuyo caso la traducción debe ser salvador, no Salvador), interpretación tan discordante con las palabras que inmediatamente preceden que no vale la pena comentarla, están también aquellos que creen que la referencia a Cristo como el Salvador de la iglesia es algo mencionado de paso, o tal vez expresa “una relación de Cristo y su iglesia sin analogía entre la relación del esposo y su esposa”. No se explica por qué exactamente el apóstol haya insertado esta cláusula si nada hubiese tenido que ver con el asunto tratado. Por otro lado, Calvino, al comentar las palabras, “Y él es el Salvador (o “salvador”) del cuerpo”, hace la siguiente y muy acertada observación, “El pronombre él según algunos se refiere a Cristo; y según otros al esposo. La aplicación más natural, según mi opinión, es a Cristo, pero siempre con una proyección al tema presente. En este punto, como también en otros, la semejanza debe ser mantenida”. Incidentalmente, es bueno llamar la atención al hecho de que en el propio caso de Calvino la semejanza entre a. el amor de Cristo y su preocupación para con la iglesia y b. el amor y preocupación de Calvino para con Idelette era evidente. Contrario a la opinión de muchos que siempre están describiendo a Calvino como un individuo duro y autocrático, nos hallamos ante un hombre que amaba a su esposa tiernamente; a la vez ella le obedecía con la misma alta devoción. P. Schaff dice, al comentar acerca del carácter de Calvino, y especialmente sobre la relación de él con su esposa, “Nada puede ser más injusto que acusar a Calvino como frío e incomprensivo”

       Pablo resume el contenido de los vv. 22 y 23 como sigue: 24. Pues bien, así como la iglesia está sujeta a Cristo así también las esposas (deben estar sujetas) a sus maridos en todo. La sumisión motivada no sólo por la convicción, “Esto es bueno y justo porque Dios lo demanda”, sino también por un amor en respuesta al amor de Cristo (1 Jn. 4:19). Que esto mismo sea la realidad con respecto a la sumisión de las esposas a sus esposos.

    Además, la obediencia no debe ser parcial, de modo que la esposa obedezca a su esposo cuando sucede que los deseos de él coinciden con los de ella, sino completa: “en todo”. Esta frasecita no debe, por otro lado, ser interpretada como si dijese “absolutamente todo”. Si el esposo demandase de ella algo contrario a los principios morales y espirituales establecidos por Dios mismo, la sumisión sería incorrecta (Hch. 5:29; cf. 4:19, 20). Hecha esta excepción, no obstante, su obediencia debe ser completa.

       Comentario de Números 30:9: Los votos de una mujer viuda o divorciada, 30:9. En estos casos, la mujer no está bajo la autoridad de ningún hombre; ella es responsable por ella misma. Por eso, sus votos siempre tienen vigencia como los de un hombre.

       Referencias bíblicas: Lucas 21:1-4. «Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; más ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.» (Se toma como un voto porque dio lo que tenía.)

       Las mujeres libres de marido deben cumplir sus votos en el temor de Dios: Las mujeres libres de marido (es decir, viudas o divorciadas) tienen la plena potestad y responsabilidad sobre sus votos. Según las Escrituras, ellas deben cumplir con firmeza las promesas, juramentos o votos que hagan ante Dios.

    El principio de los votos según la Biblia

    • El mandato general: Se establece que la palabra empeñada ante Dios es un asunto serio y sagrado que no debe tomarse a la ligera.
    • La autoridad: A diferencia de una mujer casada (cuyos votos podían ser anulados por su esposo o padre), la viuda o divorciada tiene autonomía para comprometerse, por lo que está obligada a cumplirlo.
    • El temor de Dios: Cumplir los votos en «temor de Dios» significa honrar los compromisos con reverencia, honestidad y fidelidad, reconociendo que Dios es testigo de la promesa hecha.

       Comentario de 1ª de Samuel 1:11: Súplica de su madre, 1:8–18. Aquí tenemos la oración de Ana. ¿Por qué oraba y suplicaba con tanta emoción e intensidad? En primer lugar, para la mujer hebrea la falta de hijos tenía en Israel el sentido de reproche y aun deshonra. Elizabet alababa a Dios por haber quitado su afrenta (Luc. 1:25). Aun-que no se expresara, existía la tendencia de pensar en la esterilidad como un castigo de Dios por algún pecado cometido. Por el otro lado, los hijos serían una bendición de Dios (Sal. 127:3). En segundo lugar, su rival Penina le afligía, provocándola con sus acusaciones. En su envidia (v. 6) y con celos la incitaba e insultaba. Esto seguía cada año (v. 7), amargando su espíritu. ¡Con razón Ana fue a suplicar a Dios!

       Su oración es un ejemplo de todo lo que debe ser la oración eficaz (Stg. 5:16 donde eficazmente quiere decir, enérgica o activamente). Fue en ayunos (v. 7) y con lágrimas (v. 10). Estaba bajo voto (v. 13) y demostraba humildad (llama señor a Elí y se refiere a sí misma como tu sierva según v. 15 y 18). Aunque Elí la juzgó equivocadamente como mujer impía (v. 16 donde impía quiere decir “de belial” o sea sin valor e inútil), ella pide gracia y la recibe (v. 18). Cree en la palabra de Elí como emanando de Dios y se va contenta. Esta es la clase de fe como la describió Jesús (Mar. 11:24).

       Comentario de 1ª de Samuel 1:26-28. Su presentación, 1:24–28. Un becerro fue sacrificado para la dedicación de Samuel (v. 25), probablemente en cumplimiento del voto que había hecho Ana (ver Lev. 22:18–21 y Núm. 15:8, 9). Se presentó como una expresión de su dependencia en el Dios del pacto y de ser consciente de que toda bendición viene de él. Y lo hizo estrictamente de acuerdo con la ley de Moisés en obediencia a sus indicaciones.

       Ana explicó a Elí el motivo de su viaje y le recuerda de su conversación unos años antes. Es curiosa su expresión en los vv. 27 y 28 donde cuatro veces usa la misma palabra que se traduce pedir. La palabra también tiene el sentido de “prestar” y podemos traducir: “Por este niño oraba, y Jehovah dio mi pedido que le pedí. Yo ahora lo pido (presto) a Jehovah todos los días que viva, él habiendo sido pedido (prestado) para Jehovah.” Dios le había dado a Ana su hijo Samuel. Ella se lo devolvió a Jehovah. Y a base de esto adora. Toda verdadera adoración es un acto de darse al Señor juntamente con todo lo que uno tenga. ¡Es decirle al Señor que él es digno de todo!

       Ana dedicaba su hijo a Jehovah. Y esta dedicación significa que él estaría bajo el voto de nazareo5139. Esta palabra en heb. quiere decir “dedicar” y los detalles del voto de esta consagración se encuentran en Números 6:1–6. Aunque el voto generalmente sería para un cierto tiempo determinado, Ana lo dedica todos los días de su vida totalmente a Jehovah. Es evidente que tiene en mente este voto por la referencia en 1:11. La navaja no tocaría su cabeza como símbolo de su dedicación a Dios. La navaja se usaba más para “raer” el pelo puesto que el hombre hebreo llevaba barba y no se afeitaba. Solamente los sacerdotes se recortaban el pelo (Eze. 44:20). Los demás raerían su pelo de vez en cuando. Los símbolos de esta dedicación representaban la entrega de sus emociones (abstenerse del vino), de su voluntad (no cortarse el pelo) y de su cuerpo (no tocar ningún muerto). Ahora no vivimos bajo la ley, pero Jesús pide a cada discípulo que vaya en pos de él, se niegue a sí mismo, y que le siga. Significa una dedicación total y voluntaria.

       Comentario de 1ª de Samuel 25:41: David tomó a Abigaíl como esposa (v. 40). Se explica que Mical había sido dada a Palti, oriundo de Galim, un pueblo entre Gabaa y Jerusalén (Isa. 10:30). Así siendo David privado de su esposa, se casó con la viuda que había sido tan sabia y le había librado de la violencia. Esta unión produjo un hijo llamado en 2 Samuel 3:3 Quileab que quiere decir perfección o “exactamente como su padre”. No se sabe por qué se llama Daniel en 1 Crónicas 3:1. Pero Daniel es “Dios es mi juez” y ese nombre también expresa bien su justificación dada por Dios al juzgarle a Nabal por sus malas acciones. David tomó durante este tiempo a otra esposa que se llama Ajinoam, no de ser confundida con la esposa de   Saúl que se llama igual (1 Sam. 14:50). Esta es de Jezreel, seguramente no la ciudad en Galilea sino un pueblo aproximadamente a diez km. al sudoeste de Hebrón (Jos. 15:55, 56). El hijo de esta unión, Amnón, fue asesinado más adelante por Absalón (2 Sam. 13:28). La ley de Moisés permitía más de una esposa (Deut. 21:11–15), aunque Jesús aclara que desde el principio no fue así (Mat. 19:4–6). Lamec fue el primero que deliberadamente se desvió de este ideal (Gén. 4:19), seis gene-raciones distantes de Adán. La ley también advierte al rey no multiplicar esposas (Deut. 17:17). Y aun en el AT siempre se vinculaba la felicidad doméstica con el matrimonio monógamo (Proverbios 31; Salmo 128; 2 Rey. 4:1, 9). David tenía por lo menos siete esposas (2 Sam. 3), pero para un rey de aquellos tiempos serían relativamente pocas en comparación con las costumbres que existían.

       Comentario de 1ª Timoteo (5:3) Viudas ▬ Padres ancianos: A las viudas se les debe honrar. Honrar significa respetar y estimar, pero también significa considerar y cuidar como se debe. Conlleva la idea de atender y preocuparse por alguien, de proporcionarle ayuda material. La iglesia debe honrar, respetar y tener en alta estima a todas las viudas cristianas. Pero fíjese en la frase “que en verdad lo son”. Esto limita el apoyo material de la iglesia. No todas las viudas necesitan ayuda. Algunas tienen familias y bienes que les pueden ayudar. Las viudas que no tienen familia y cuyas finanzas son inadecuadas son a las que la iglesia debe ayudar y sustentar. Esas son las viudas a las que debemos honrar con la ayuda material de la iglesia.

       (5:4-6) Viudas ▬ Hijos ▬ Padres ancianos: Los hijos y sus padres viudos. Note cuatro puntos significativos.

    ▬ 1. Los hijos deben cuidar de sus padres y abuelos. Este es un planteamiento sólido. De hecho, el primer deber de un hijo es ser piadoso en su casa, es decir…

    • vivir por Cristo en el hogar.

    • ser responsable y cuidar de su propia familia.

        Un verdadero creyente es cristiano en el hogar antes de serlo en ningún otro lugar. Su primer deber como cristiano es amar y cuidar de su propia familia y esto incluye a sus padres y sus abuelos. Sus padres y abuelos le amaron y cuidaron cuando era pequeño, por tanto, ahora le toca a él amarlos y cuidarles cuando ya no pueden valerse por sí mismos.

       Fíjese en la declaración: “porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios”. Ninguna otra acción es buena o aceptable delante de Dios. Un hijo cristiano debe amar y cuidar de sus padres viudos o de lo contrario tiene la desaprobación de Dios (cp. v. 8).

    ▬ 2. Los padres viudos que son verdaderos cristianos deben vivir vidas irreprensibles. ¿Quiénes son las viudas “en verdad”, aquellas a quienes la iglesia debe cuidar?

    => La persona que “ha quedado sola” (memonomene): Que ha quedado completamente sola; sin esposo, hijo o pariente cercano.

    => La persona que “espera en Dios”. El griego dice que “ha puesto su esperanza en Dios”; que “ha depositado su esperanza [y la mantiene] en Dios”. Nótese lo que Dios declara: “en mi confiarán tus viudas” (Jer. 49:11).

    => La persona que es diligente en súplicas (búsqueda ferviente) y oraciones noche y día.

       La viuda que verdaderamente confía en Dios y centra su vida y su atención en orar día y noche, esa viuda es una verdadera cristiana, una persona enfocada en Cristo y su misión, tal y como lo está la iglesia. Por tanto, la iglesia debe preocuparse y cuidar a sus queridos santos de Dios. Ffijese en el contraste: Algunas viudas viven entregadas a los placeres, es decir, en entregan a la carne y el mundo. Andan de fiesta en fiesta, se emborrachan y viven vidas inmorales. La iglesia no debe apoyar estas prácticas. La energía y recursos de la iglesia no deben usarse para complacer y permitir la mundanalidad y el pecado. Una mujer así “viviendo está muerta”. Está muerta para Dios y sus cosas.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 24 DE MAYO DE 2026. “MANDAMIENTOS DADOS POR DIOS QUE NO DEBEN SER QUEBRANTADOS”.

       Pensamiento del tema general: Los Diez Mandamientos son los preceptos fundamentales entregados por Dios a Moisés en el monte Sinaí. En las tradiciones judeocristianas, representan la ley moral inquebrantable de Dios, cuyo quebrantamiento es considerado pecado.

       En el Nuevo Testamento, Jesucristo resume esta ley en dos mandamientos principales que encierran toda la voluntad divina: amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo como a uno mismo. En las escrituras también se advierte que fallar en uno solo de estos mandamientos equivale a quebrantar la totalidad de la ley.

       Bajo la gracia de Dios, la salvación no se gana cumpliendo la antigua Ley de Moisés, sino mediante la fe en Jesucristo. Sin embargo, el Nuevo Testamento ratifica principios morales eternos resumidos en dos grandes mandamientos que guían la vida del creyente: Amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a ti mismo.

       La diferencia bajo la Gracia es que, al reconocer nuestras faltas y debilidades, no somos condenados eternamente, sino que podemos acudir al sacrificio de Cristo, quien nos perdona y nos da el Espíritu Santo para poder vivir en amor y obediencia genuina.

       Referencias bíblicas: Santiago 2:10. «Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.». 1ª de Juan 4:20. «Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?». Mateo 22:37 al 40. «Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.». Gálatas 3:21-22. «¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.». 2ª Corintios 3:6. «el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica.».

       Introducción al capítulo 30. Este capítulo contiene instrucciones respecto a las promesas y juramentos.

       Todo hombre que hiciere voto a Iehová debía cumplirlo, especialmente en lo que respecta a las promesas hechas por mujeres, ya fueran solteras o casadas.

       Mujer soltera: si una joven, aún bajo el cuidado paterno, hacía un voto, y su padre lo oía, tenía la facultad de anularlo ese mismo día. Si lo prohibía de inmediato, el voto quedaba sin efecto. Pero si guardaba silencio hasta el día siguiente o no se oponía, el voto quedaba firme y debía cumplirse.

       Mujer casada: los versículos 6 al 8 se refieren a los votos que una mujer llevaba consigo al momento de casarse. Los versículos 10 al 15, en cambio, tratan sobre los votos hechos por una mujer ya casada. Como en el caso anterior, si el esposo confirmaba el voto, ya sea por aprobación explícita o por guardar silencio, él se hacía responsable de que se cumpliera, pues “él llevará el pecado de ella». Aunque el esposo no hubiese oído el voto el día en que se hizo, tenía derecho de anularlo el mismo día en que se enterara de él.

       Mujeres libres de marido: los votos hechos por una viuda o una repudiada eran plenamente obligatorios (versículo 9) y no podían ser anulados por nadie.

       El voto de una esposa confirmada por su esposo: los votos hechos por una mujer casada podían ser anulados por su esposo el mismo día (versículos 10 al 15), lo que mantenía su autoridad dentro del hogar. Pero si el esposo los anulaba después del primer día, debía él mismo llevar el pecado de ella, es decir, asumir la responsabilidad ante Dios, incluyendo el sacrificio requerido o el castigo correspondiente.

    Introducción al capítulo 30 (2). Mantener promesas e identificar peligros: Mantener promesas (30:1-16)

       La sección anterior terminó con el detalle, al describir el modelo de adoración, de que «habló Moisés a los hijos de Israel conforme a todo lo que el SEÑOR había ordenado” (29:40). A medida que este nuevo capítulo se desarrolla, oímos otra vez al antiguo líder dar instrucciones (” Esto es lo que el SEÑOR ha ordenado”) sobre los votos… Este tema, que sale a relucir en varias ocasiones en el libro (6:1-21; 15:3, 8; 21:1-3), viene después de

    un pasaje sobre sus ofrendas obligatorias, porque “los votos se sellaban normalmente con un sacrificio; y cuando la oración fuera contestada, ofrecerían otro sacrificio”.

       A lo largo de los siglos, los votos se convirtieron en parte de la cultura religiosa de Israel. Los individuos que pedían algo fervientemente en oración”, quizás añadían a su petición un voto de que, si se concedía lo que se pedía, cumplirían una promesa específica, tal y como hizo Ana cuando dio a luz a su hijo tan deseado.

       Estas normas comienzan afirmando que, si un hombre hace un voto al SEÑOR, o hace un juramento para imponerse una obligación, debe cumplir lo que ha prometido (2). Asimismo, una mujer sin ataduras de pareja o maternidad (una viuda o una divorciada, 9) no tenía nadie que vigilara o cuestionara su voto, así que debía ser honrado. Una mujer soltera, sin embargo, tenía que informar a su padre sobre cualquier voto que hiciera. Si él no planteaba objeción o si recibía su voto en silencio, ella tenía vía libre para cumplirlo. Si él se oponía, ella ya no tenía la obligación espiritual de cumplir su promesa: El SEÑOR la perdonara porque su padre se lo prohibió (3-5).

       Si una mujer soltera hacía un voto antes de casarse, debía informar a su marido cuando se casara. De nuevo, si este no se oponía, sus votos y las obligaciones que se ha impuesto serán firmes. Si el marido se opusiera cuando escuchara los votos, anularía sus votos… con que se ha atado. Si tardaba en expresar su descontento con los votos después de haberlos oído entonces él llevara la culpa de ella si insiste en que no los cumpla (10-15).

       Estas normas se refieren a las relaciones entre un marido y su mujer, y entre un padre y su hija que durante su juventud está aún en casa de su padre (16). Debemos entenderlas a la luz de la armonía conyugal y la solidaridad familiar, y el gran sentido de responsabilidad colectiva de Israel. Giran en torno a cuatro temas bíblicos importantes.

       El honor del Señor

    Los votos no se deben hacer descuidada ni precipitadamente. Moises habló sobre este tema en su mensaje final a la comunidad ante de que cruzaran el jordán. La historia del voto de Jefté, que viene más adelante, ilustra la gravedad de estas convicciones: «has dado tu palabra al SEÑOR; haz conmigo conforme a lo que has dicho”. El mismo tema, se encuentra en varios salmos; el Señor Jesús también enfatizó la importancia de las promesas fiables y el discurso sincero.

       La integridad del individuo

       Las Escrituras mencionan varias cosas acerca del peligro de hacer promesas precipitadamente en situaciones problemáticas y luego abandonarlas cuando haya pasado lo malo. Los que hacen promesas a Dios, pero no las honran cometen el pecado de pronunciar palabras descuidadas y traicionar el compromiso. Nosotros confiamos en la palabra de Dios (23:19); él tiene que poder confiar en la nuestra. Esta convicción es la base de las normas sobre los votos, que tratan sobre las promesas hechas precipitadamente (30:6), además de las que se hacen después de haberlo reflexionado seriamente delante de Dios. Estas normas básicas acerca del discurso enfatizan lo importante que es que digamos solamente la verdad y lo que es útil y fiable.

       La protección de la familia

       El pueblo de Dios concede mucha importancia a la armonía en la vida familiar. Se debía honrar a los padres y respetar su opinión. Nada debe minar ni representar una amenaza al vínculo entre los padres y los hijos, entre el marido y la mujer. En estos contextos domésticos, la pareja debía considerar a los demás al hacer promesas a Dios; no era correcto que una persona realizara un voto sin haber considerado seriamente las ramificaciones para otros miembros de la familia. En tal caso, cualquier cosa que diga una hija o mujer como voto debía ser analizada por el padre o marido. Así, se determinaba rápidamente si la promesa constituía un peligro para la armonía de un matrimonio feliz o afectaba negativamente a otros miembros de la unidad familiar.

       Por ejemplo, una persona con buena voluntad, pero que actuaba impulsivamente o sin pensarlo bien, podía hacer votos que tenían que ver con dinero o propiedad. Estas promesas eran analizadas cuidadosamente por el padre o el marido, que tenía la responsabilidad moral de toda la familia. Para el Señor, la familia era la unidad social más importante de la comunidad e insistía en preservar la paz y la unanimidad dentro de ella. En tiempos como los actuales, cuando la vida familiar está bajo seria amenaza, acertamos al discutir planes y ambiciones con nuestra pareja y no actuar unilateralmente, y, por lo tanto, ignorar el efecto negativo que pueden tener nuestras decisiones en los otros miembros de la familia. Los problemas de comunicación a menudo son la raíz de relaciones tensas o rotas. Muchos matrimonios se han desintegrado porque uno de los cónyuges ha actuado como si el otro no existiera.

       Los derechos de la mujer

       En nuestra cultura, nos podemos encontrar con tradiciones como estas, que reflejan una sociedad patriarcal y que, para nosotros, pueden representar un desafío.

       Debemos señalar que, mientras que el padre o el marido se consideraban la cabeza del hogar, estas normas también estaban diseñadas para proteger a la mujer ante un padre o marido dominante. Si no había ninguna objeción a su voto cuando ella lo expresara por primera vez, entonces el cabeza de familia perdía la oportunidad de anularlo. Si lo hacía, sería culpable ante el Señor. El padre o marido que se irritaba por la promesa que hacía su hija 0 esposa, no podía decir de repente, después de varios días, que se oponía al voto. El “principio de respuesta inmediata” protegía a la mujer ante un varón autoritario. Ella también tenía sus derechos dentro de las relaciones y el Señor insistía en que se respetaran.

       Antes de terminar con esta sección, quizás sería útil preguntarnos si la práctica israelita de hacer votos tiene algo que podamos aprender sobre nuestro propio compromiso con el Señor. Se ha dicho que, si siempre estamos renunciando a algo como sacrificio y hacemos algo específicamente para el Señor, nuestro compromiso se mantiene fresco.

       Comentario del texto Bíblico: La disciplina del desierto, 8:1–6. Moisés inició su amonestación, exhortando a Israel otra vez a poner por obra el mandamiento que él había presentado a la nación (v. 1). El uso de la palabra mandamiento en el singular es probablemente una referencia a todas las enseñanzas que Moisés había dado a Israel. La observancia de los mandamientos y las demandas del pacto eran la condición que Jehovah había impuesto para la entrada y la conquista de la tierra de Canaán.

       Por su obediencia Israel viviría en la tierra por muchos años y por su obediencia gozaría de las bendiciones de la tierra de la promesa.

       Cada israelita tenía que recordar lo que Jehovah había hecho por el pueblo durante los 40 años de peregrinación en el desierto. Moisés se remonta a la experiencia de Israel en el desierto y proyecta aquella prueba dura sobre la presente generación. La experiencia de Israel en el desierto fue una prueba de fe que sirvió para humillarla. Durante los 40 años en el desierto Jehovah probó a Israel a fin de conocer la intención de su corazón. Tenía que aprender a depender de Jehovah y obedecer sus mandamientos.

       La palabra humillarte en heb. está relacionada con la palabra pobreza. La humillación de Israel fue su pobreza, su falta de recurso económico. En su pobreza Israel aprendió a confiar en Dios y depender de la provisión divina. Una de las pruebas de Israel en el desierto fue el hambre (v. 3). Dios le permitió experimentar el hambre, pero por su gracia los alimentó con el maná (Éxo 16:1–30; Núm. 11:4–9). La dádiva del maná fue una nueva experiencia para Israel. Por medio de esta experiencia Israel aprendió una lección muy importante: la vida humana no consiste solamente de alimento físico sino de todas las palabras que proceden de la boca de Jehovah. Sin comida Israel hubiera perecido en el desierto, pero el pueblo fue alimentado diariamente por Dios. El pueblo tenía que depender de Dios todos los días. Cada día tenían que creer que Dios iba a proveer el pan para aquel día (Mat. 6:11). El maná fue dado a Israel para enseñarle una lección importante: para vivir, tenía que depender de Jehovah. En Israel el pan era un elemento necesario de la dieta diaria. En el desierto hubo escasez, pero Dios habló y su palabra proveyó para las necesidades de su pueblo. Este pasaje fue citado por Jesús cuando fue tentado por Satanás en el desierto. Cuando Satanás tentó a Jesús para que cambiara las piedras en panes, Jesús citó las palabras del v. 3 para enfatizar su dependencia en su Padre celestial (Mat. 4:4; Luc. 4:4).

       Otra evidencia de la provisión divina fue que Dios hizo posible que Israel se vistiera adecuadamente durante los 40 años en el desierto. El simbolismo de las palabras del v. 4 enseña que Dios proveyó todo lo que Israel necesitaba para su jornada en el desierto (29:5).

       El propósito de las pruebas de Israel fue educar al pueblo a depender de Dios completamente. Como un padre educa a su hijo, Jehovah probó a su pueblo para transformarlos en un pueblo santo y diferente. La palabra corrige (v. 5) lleva en sí la idea de educar: “Jehovah tu Dios te ha educado, así como un padre educa su hijo” (ver comentario en 4:36). Moisés exhortó a la nueva generación a obedecer los mandamientos de Jehovah y a caminar en sus caminos con reverencia. La palabra temor (v. 6) es la adoración de Dios que produce reverencia en la vida de cada adorador.

    Exhortados a cumplir con temor lo prometido. Las Escrituras nos exhortan a mantener firme nuestra fe y a cumplir nuestras promesas con un profundo temor reverencial hacia Dios. En la Biblia, este tipo de «temor» no significa terror o miedo a un castigo, sino un respeto absoluto, asombro y profunda obediencia por Su santidad y grandeza.

       Este versículo corresponde a Números 30:2 de la Biblia, el cual puedes leer y explorar en la Biblia.

    El texto establece un principio espiritual y moral muy claro sobre la integridad personal: la importancia de cumplir con la palabra empeñada. Aquí te detallo su significado principal en unas breves ideas:

    • La santidad del compromiso: En la antigüedad bíblica, un voto o juramento era un pacto solemne hecho directamente con Dios. Quebrantar la palabra equivalía a faltar el respeto a la verdad y a la confianza divina.
    • Integridad y responsabilidad: El texto enseña que el carácter de una persona se mide por su capacidad de sostener lo que promete, actuando conforme a todo lo que sale de su boca.
    • El peso de las palabras: Ligar el «alma con obligación» significa que la persona entrega su propia voluntad y honor al compromiso adquirido.

    En la aplicación práctica, este versículo destaca el valor de la honestidad, la seriedad de nuestros compromisos y la necesidad de pensar bien las cosas antes de hacer una promesa, ya que se espera que las personas de fe sean fieles a su palabra

       Referencias Bíblicas: San Mateo 26:63-64. «Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo». Gálatas 1:20. «En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento.». 2ª Corintios 1:23. «Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto».

    (sobre los votos). Hechos 18:18. «Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto.». San Mateo 5:33 al 37. «Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.»

       “Ineludible deber del padre en la toma de decisiones respecto a sus hijos”: La toma de decisiones de los padres, según la Biblia, se fundamenta en la búsqueda de la voluntad de Dios, priorizando el bienestar espiritual y emocional de los hijos. Los padres deben actuar con sabiduría, amor y en oración, instruyendo a sus hijos con el ejemplo y evitando provocarles resentimiento. Los padres deben pedir sabiduría a Dios para ayudar en la toma de decisiones de sus hijos. Santiago 1:5-6. «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra»

       Referencias Bíblicas: Colosenses 3:19 al 21. «Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.»

    1ª Timoteo 3:4 y 12. «4. que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad. ▬ 12. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.»

       “Responsabilidad del padre para velar por la disciplina del hogar”.  La Biblia asigna la responsabilidad principal de la disciplina del hogar al padre. Su rol es instruir y formar el carácter de sus hijos sin provocarles resentimiento. Para profundizar en este mandato, puede consultar las directrices completas en Efesios 6:4 «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.»  y Proverbios 13:24. «El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.»

    Las Escrituras definen la disciplina paterna a través de varios pilares fundamentales:

    • Autoridad y provisión amorosa: El padre es considerado cabeza del hogar y tiene la obligación de guiar a su familia. Esta autoridad debe ejercerse como un reflejo del amor y la justicia de Dios, nunca como una imposición dictatorial o violenta.
    • Instrucción constante: La disciplina abarca la enseñanza de los mandamientos y la verdad. Versículos como Deuteronomio 6:6-7 instruyen al padre a transmitir estos valores continuamente en la rutina diaria.
    • Corrección contra la necedad: La Biblia reconoce que la rebeldía está arraigada en la naturaleza humana. Por ello, Proverbios 22:15 señala que la corrección es necesaria para alejar al hijo de la insensatez.
    • Equilibrio para evitar el desánimo: El padre debe equilibrar la firmeza con la gracia. En Colosenses 3:21 se advierte expresamente a los padres que no exasperen ni maltraten a sus hijos para evitar que se desanimen.

    Conclusión:  

    • La meta es formar hijos que amen y sirvan a Dios, preparando su carácter para la vida eterna 

    • La educación superior y el dinero, son necesarios. La meta es más elevada: guiar a sus hijos a amar a Cristo, obedecer su Palabra y ser un adulto que piensa y actúa según la Biblia. 

    • No provocar a ira: Se exhorta a los padres a no disciplinar con ira descontrolada, sino con sabiduría y paciencia, guiándolos hacia la fe.  

    • Instrucción Espiritual (Deuteronomio 6:6-7): Los padres tienen la responsabilidad primaria de enseñar la Palabra de Dios constantemente, inculcando principios eternos en el hogar. 

    • Disciplina con Amor (Proverbios 22:6, 13:24, 19:18): Corregir a los hijos no es opcional. Incluye entrenamiento, corrección y amonestación para enseñar sabiduría, evitando la ira o el maltrato, buscando su bienestar. 

    • Proveer y Cuidar (1 Timoteo 5:8, Mosíah 4:14-15): Se exige cubrir las necesidades físicas, seguridad y bienestar de la familia. 

    • Ejemplo de Piedad (Efesios 6:4, Prov. 20:7): Más que palabras, los padres deben liderar con el ejemplo, viviendo de acuerdo con los mandamientos de Dios. 

    • La corrección, aunque dolorosa al principio, es un acto amoroso de un Padre perfecto que busca el crecimiento espiritual y la madurez de sus hijos.

       Vedare significado en la biblia: En la Biblia, el verbo vedar significa prohibir, impedir o estorbar una acción. Proviene del latín vetare. Se utiliza con frecuencia en las versiones bíblicas tradicionales (como la Reina-Valera) para referirse a la cancelación de una promesa o a una restricción de autoridad. Números 30:5: «Mas si su padre le vedare el día que oyere todos sus votos y sus obligaciones […] no serán firmes». En este pasaje, significa que si el padre anula o prohíbe el voto que hizo su hija, la promesa queda sin efecto. 

       Referencias Bíblicas: Deuteronomio 6:6-7. «Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.». Proverbios 22:15. «La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él.». Colosenses 3:21. «Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.». Hebreos 12:5 al 7. «y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?»

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 18 DE MAYO DE 2026. “AMBICIÓN HUMANA QUE LLEVARÁ AL FRACASO”.

       Ambición humana que llevará al fracaso: Según la perspectiva de la Biblia Reina-Valera 1960, la ambición humana se identifica principalmente como soberbia y avaricia. Las Escrituras advierten que esta actitud egocéntrica lleva a un fracaso seguro, ya que aparta al individuo de los propósitos de Dios y lo destruye espiritualmente.

    Las consecuencias de esta ambición se detallan en los siguientes principios:

    1. La Soberbia y el Orgullo

    La Biblia advierte que el deseo de exaltarse por encima de los demás o de creerse autosuficiente es el paso previo a la destrucción personal.

    • Proverbios 16:18: «Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.»
    • Proverbios 18:12: «Antes de su caída se enaltece el corazón del hombre, y antes de la gloria es la humildad.»

    2. La Avaricia y el Amor al Dinero

    La ambición material desmedida es vista como una trampa espiritual. Buscar enriquecerse a toda costa y poner la confianza en las riquezas terrenales trae ruina y aparta de la fe.

    • 1 Timoteo 6:9-10: «Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero…»
    • Proverbios 28:22: «Se apresura a ser rico el avaro, y no sabe que le ha de venir pobreza.»

       Referencias bíblicas: Lucas 12:18-21. «Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.»

    Santiago 3.14-16. «Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.»

       Comentario del contexto bíblico. Is boset: hombre de vergüenza, 2:8–11. El nombre Is-boset significa “hombre de vergüenza”. En 1 Crónicas 8:34 y 9:39, este hijo de Saúl aparece con el nombre de Es-Baal, que significa “Baal existe”, este parece haber sido el nombre original de Is-boset; en tiempos posteriores, los escribas cambiaban la forma de los nombres que llevaban el nombre de Baal, para evitar mencionar el nombre de Baal. El cambio de nombre también podría ser significativo del carácter de Is-boset, era un hombre débil que no estaba capacitado para gobernar; Abner era en realidad el que tenía el mando sobre Is-boset y sobre el ejército. Is-boset “reinó” únicamente dos años; no pudo seguir reinando después que Abner lo abandonó.

      “Sin dirección divina fracasa el pueblo de Dios”: Esa profunda reflexión encuentra su fundamento en Proverbios 29:18. «Sin profecía el pueblo se desenfrena; Mas el que guarda la ley es bienaventurado.», donde se advierte que, sin la visión, instrucción o guía directa del Creador, el ser humano pierde el rumbo. Lejos de la voluntad divina, los proyectos y las sociedades quedan expuestos a la confusión, la desmoralización y el fracaso.

    Para evitar extraviarse y mantener un propósito alineado, existen tres pilares de guía espiritual a los que puedes acudir para fortalecer tu camino:

    • La Oración: Es el diálogo directo y constante para buscar sabiduría y discernimiento antes de tomar decisiones importantes.
    • El Estudio Bíblico: Consultar las Escrituras es el medio principal para conocer los mandatos, promesas y el plan de Dios.
    • El Consejo Sabio: En la multitud de consejeros (líderes espirituales, mentores y comunidad de fe) hay seguridad para discernir la dirección correcta.

    En los momentos en que el camino parezca sinuoso o falte el horizonte, estas herramientas ayudan a redirigir el corazón y encontrar propósito.

       Referencias bíblicas: Proverbios 29.12. «Si un gobernante atiende la palabra mentirosa, Todos sus servidores serán impíos.»

       San Juan 18:14. «Era Caifás el que había dado el consejo a los judíos, de que convenía que un solo hombre muriese por el pueblo.»

       Hechos 5:38. «Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá»

       Definición: La dirección divina es la doctrina del determinar cuál es la voluntad de Dios para el género humano; la comunicación de la voluntad de Dios a través de la revelación divina.

    El principio importante en la dirección divina (1 Jn 3:23):

    Para el no creyente – la salvación (2 P 3:9). B. Para el creyente – la espiritualidad (Ef. 5:18) y el amor-virtud (1Jn 3:23b).

       “Un reino sin el respaldo de Dios no prospera”. La afirmación «un reino sin el respaldo de Dios no prospera» refleja un principio espiritual y moral profundo. Desde esta perspectiva, se entiende que el verdadero éxito y la estabilidad de cualquier sociedad, proyecto o vida dependen de la guía, la justicia y los valores superiores, y no solo de los esfuerzos meramente humanos.

    Históricamente y en el contexto de las escrituras, existen razones fundamentales que sostienen esta premisa:

    • La justicia como cimiento: Un mandato justo y próspero requiere rectitud moral. Sin principios éticos y espirituales, las estructuras de poder suelen corromperse, lo que lleva a la desigualdad, la opresión y, en última instancia, a la caída de las sociedades.
    • La sabiduría por encima de la fuerza: Las decisiones humanas están limitadas por el egoísmo y la miopía. El respaldo divino se asocia con la sabiduría y el discernimiento, elementos necesarios para gobernar o liderar de manera que se eviten los errores y se fomente el bienestar general.
    • La unidad y el propósito: Para que una estructura perdure, debe estar unida y alineada con propósitos superiores. Si los cimientos están basados únicamente en intereses materiales o terrenales, son vulnerables a las divisiones y al colapso.

    Si bien existen diversas interpretaciones sobre lo que constituye la «prosperidad» (ya sea espiritual, moral o material), la idea central es que el ser humano necesita una brújula moral y una fuerza superior que le brinde dirección.

       Referencia Bíblica: Daniel 2:44-45. Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación. 

       Marcos 3.24-26. Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. 

       “Permaneciendo fielmente en el lugar determinado por Dios”: Permanecer fielmente en el lugar determinado por Dios implica alinear tu vida, decisiones y propósito con Su voluntad, resistiendo la tentación de huir por comodidad. Profundizar en esta convicción requiere una búsqueda activa de las Escrituras para discernir la dirección divina y mantenerte firme donde Él te ha plantado.

       Referencias bíblicas: Hechos 17.26. «Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación»

       Filipenses 4.1. «Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.»

       Genesis 26:1-3. «Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.»

       San Juan 15:4. «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.»

       Hechos 11.23. «Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.»

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 11 AL 17 DE MAYO. 2026. “ORDEN Y CONDUCTAS DIGNAS REQUERIDAS PARA PARTICIPAR DE LA CENA DEL SEÑOR Y EVITAR LA IRA DE DIOS.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:30 AL 34. 30. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. 31. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32. más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. 33. Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros. 34. Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere.

       (11:30-34) 3. Una persona es disciplinada y aleccionada por el Señor (v. 30). Los corintios eran tan flagrantes en su abuso de la Cena del Señor que Dios tuvo que actuar con disciplina severa. Su disciplina comprendía tanto enfermedad como muerte. Esto se plantea de un modo tan sencillo y directo que tiene que tomarse tal y como se dice a menos que se hayan de tergiversar las Escrituras. No hay nada en contexto que tan siquiera sugiera que la muerte del débil y el enfermo sea simbólica. Cuando se trata el tema de la disciplina o el castigo de Dios para su pueblo, se deben en cuenta tener tres aspectos:

    => Dios si disciplina a su hijo. Él disciplina a su hijo porque lo ama (He. 12:5-13).

    => Dios disciplina a su hijo para evitar que el hijo se destruya a sí mismo y hiera y dañe a otros por medio de un pecado grave (w. 29, 31).

    => Dios sabe exactamente qué tipo de disciplina con mayor probabilidad hará que su hijo se despierte y sea movido al arrepentimiento y la confesión.

    => Dios sabe cuándo a un creyente se le debe llevar al cielo. Solo Dios sabe cuándo un creyente pecador se ha excedido lo suficiente en su pecado de modo que nunca se va arrepentir. En ese momento, se acaba la misión del creyente en la tierra; nunca más tendrá testimonio de Cristo en la tierra, y tampoco le será de valor real alguno a nadie. Como se ha planteado, solo Dios sabe cuándo un creyente que vive en pecado llega a un límite como ese. Cuando sucede, está listo para ser llevado a casa. Su daño a Cristo, a los seres queridos y al mundo ya ha llegado demasiado lejos.

       Al parecer, algunos de los creyentes corintios habían llegado al punto de no retorno, así que Dios se los llevó a casa con Él. (Vea 1ª Jn. 5:16. También vea la ref. 1 Co. 3:13-15; 3:17; 5:3-5.)

       “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).

       “más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Co. 11:32).

       “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos” (He. 12:5-8).

       “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Ap. 3:19).

       “Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga” (Dt. 8:5).

       “También sobre su cama es castigado con dolor fuerte en todos sus huesos” (Job. 33:19).

       “Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes” (Sal. 94:12).

       “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección” (Pr. 3:11).

       “Castígame, oh Jehová, más con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles” (Jer. 10:24).

       (11:31-34) Cena del Señor: El procedimiento correcto de la Cena del Señor. Observe cuatro elementos:

    ▬ 1. Proceder en la Cena del Señor juzgándose uno mismo, es decir, examinándose uno mismo. Debemos examinarnos y asegurarnos de que no estamos viviendo en pecado ni que llevamos ningún pecado conocido y no confesado en nuestro corazón. Ciertamente no debemos participar de la Cena del Señor si vivimos en un pecado conocido.

    ▬ 2. Aceptar el castigo del Señor. Confesarse y arrepentirse, alejarse de la vida de pecado, sabiendo que Dios nos está castigando por amor. Nos está castigando para evitar que seamos condenados con el mundo. Al parecer esto se refiere al juicio final. La persona que continuamente vive en el pecado conocido al parecer corre el riesgo de ser juzgada con los incrédulos del mundo.

    ▬ 3. Servirse mutuamente. Dejen de actuar egoístamente y dejen de consentirse ustedes mismos. Transmite y demuestra amor al poner primero a los otros.

    ▬ 4. No traigan condenación sobre ustedes mismos. Enderecen su vida; no pequen más. Dejen de hacer lo que han estado haciendo. Coman en casa, y congréguense para la Cena del Señor. Háganlo todo decentemente y’ con orden.

       “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17).

       “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (He. 12:11).

       “He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso” (Job. 5:17).

       “Mas él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro” (Job.23:10).

       “De seguro conviene que se diga a Dios: He llevado ya castigo, no ofenderé ya más” (Job. 34:31).

       “Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; más ahora guardo tu palabra” (Sal. 119:67).

       “y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste” (Jon. 2:2).

       Ref. bíblica: Mateo 5.23-24. «Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda».

    Lucas 22:19. «Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.»

    Santiago 1:5. «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.»

    1ª Juan 1:9. «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.».

       Pensamiento del Expositor: «El apóstol Pablo amonesta a la Iglesia a evitar todo sacrilegio al participar del cuerpo de Cristo, a fin de no ser condenados junto con los no creyentes, haciéndonos semejantes o ellos en lo ignorancia de lo espiritual».

       Enfermedades y derrotas militares (Levítico 26:14-17): 26:14-15 Los castigos descritos en Levítico 26 eran el juicio de Dios para violaciones serias y persistentes de la Ley. No aplicaban directamente para transgresiones menores o temporales, las cuales se podían tratar con arrepentimiento sincero y luego los sacrificios especificados para el pecado y la restauración. Tampoco se podía aplicar simplemente la limpieza que proveía el Día de Expiación, ya que el problema estaba arraigado en el corazón de gran parte de la sociedad, y jamás un rito ha limpiado por sí mismo a quien no ejerce fe y arrepentimiento. Las palabras que usa el texto lo expresan con vehemencia: se trata de personas cuya actitud es de ma’as (“rechazo») y ga’al (“aborrecimiento”) hacia la Ley de Dios.

       26:16-17 En la medida que la actitud de desafío y desobediencia permanecía, aumentaba la severidad del castigo. Terror, enfermedad y fiebre (vs.16-17) sería la primera “visita” (heb. paqad) de Dios sobre Su pueblo en rebeldía. Se refieren a enfermedades prolongadas que van drenando la vida de una persona. Si a eso sumamos las condiciones de asedios militares donde escaseaba la comida, las posibilidades de recuperación eran mínimas.

       Comentario del Salmo 107:17 y 18. La enfermedad, vv. 17–22. En este caso, están enfermos por ser rebeldes (v. 17); no es la causa de toda enfermedad, pero uno siempre debe examinarse para ver si así es. Aunque estaban a las puertas de la muerte Dios los sanó (v. 20). Llama la atención la manera de sanar; dice que envió su palabra y los sanó. Muchos pasajes hablan de las maravillas que hace Dios por su palabra (cf. Sal. 147:15, 18; 105:19; Isa. 9:8; 55:11).

       Comentario de Hebreos (12:5-7) Disciplina, de Dios ▬ Castigo: La exhortación respecto a la disciplina tiene tres aspectos (cp. Pr. 3:11-12; 13:24).

    ▬ 1. Primero, no menosprecien (meoligorei) la disciplina (v. 5). La palabra significa despreciar; subvalorar; tratar a la ligera. Cuando se nos enseña, disciplina o corrige, siempre existe el peligro de…

    • menospreciarlo

    • despreciarlo

    • subvalorarlo

    • tratarlo muy a la ligera

       Con demasiada frecuencia, prestamos poca atención a la disciplina y corrección de Dios: al llamado interno del Espíritu de Dios, a las pocas consecuencias y sufrimientos de nuestro corazón, a las pequeñas cosas que nos suceden. Como resultado continuamos con nuestra pequeña conducta irresponsable y nuestros pequeños pecados. Los pequeños defectos y pecados se vuelven cada vez más grandes hasta que finalmente el techo se nos viene encima y las consecuencias implican tanta destrucción y sufrimiento que ya no se pueden ignorar.

       ¿Por qué sufrimos tanto en esta vida? Por nuestras irresponsabilidades y pecados, porque no prestamos atención a la disciplina y corrección de Dios cuando comenzamos a actuar de un modo irresponsable por primera vez. Si prestáramos atención a la disciplina de Dios, entonces podríamos corregir nuestra pequeña mala conducta y no habría grandes pecados. Esto significaría que muchos de los grandes sufrimientos del mundo nunca sucederían.

       Sucede lo siguiente: No debemos menospreciar la disciplina de Dios, ni despreciarla ni tratarla a la ligera. Debemos prestarle atención. Cuando lo hagamos, la vida será mucho más fácil y mucho más fuerte y mucho más triunfante y victoriosa.

        “Y les envió profetas para que los volviesen a Jehová, los cuales les amonestaron; más ellos no los escucharon” (2 Cr. 24:19).

       “Y me volvieron la cerviz, y no el rostro; y cuando los enseñaba desde temprano y sin cesar, no escucharon para recibir corrección” (Jer. 32:33).

       “Pero el pueblo no se convirtió al que lo castigaba, ni buscó a Jehová de los ejércitos” (Is. 9:13).

       “En vano he azotado a vuestros hijos; no han recibido corrección. Vuestra espada devoró a vuestros profetas como león destrozador” (Jer. 2:30).

       “Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse” (Jer. 5:3).

       “Dije: Ciertamente me temerá; recibirá corrección, y no será destruida su morada según todo aquello por lo cual la castigué. Mas ellos se apresuraron a corromper todos sus hechos” (Sof. 3:7).

       “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él” (He. 12:5).

       “y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras” (Ap. 16:11).

       “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros” (Hch. 7:51).

       “Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír” (Zac. 7:11).

    ▬ 2. Segundo, no desmayen ni se rindan al ser disciplinados (v. 5). La palabra “desmayar” (ekluou) significa

    rendirse, desanimarse, desmoronarse, desalentarse, debilitarse. Las pruebas y sufrimientos de este mundo se pueden volver extremadamente pesados y dolorosos, en ocasiones casi demasiado que soportar.

    => La mano reprendedora de Dios que nos condena para arrepentimiento y para corregir nuestra conducta se vuelve casi insoportable. En ambos casos, no debemos desmayar ni rendirnos. Debemos volvernos totalmente hacia Dios en confianza y dependencia, pidiéndole ayuda y fuerzas. Contamos con la garantía gloriosa de que Él nos liberará a través de todo de modo victorioso. Él nos fortalecerá y nos convertirá en testigos mucho mayores para Él. Dios nos salvará y vivirá en nuestro corazón y en nuestra vida, nos salvará ahora y eternamente. Nos salvará incluso a través de la muerte misma de modo que podamos vivir con Él para siempre en los nuevos cielos y la nueva tierra (1 P. 3:10-13; Ap. 2l:ls).

        “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no des- mayamos” (2 Co. 4:1).

       “Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” (2 Co. 4:16).

       “por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria” (Ef. 3:13).

       “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él” (He. 12:5).

       “y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado” (Ap. 2:3).

       “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Is. 43:1-2).

    ▬ 3. Tercero, soporten la disciplina de Dios (v. 6-7). Analícense de cerca estos versículos: Cuando Dios nos recibe como hijos suyos, Él nos disciplina e incluso nos azota. ¿Porqué? Porque Él nos ama. Dios nos castiga porque somos sus hijos, es decir, sus niños. Tenemos faltas y debilidades, nos descarriamos, desobedecemos y nos rebelamos y actuamos de modo egoísta. Con frecuencia provocamos daños y dolor tanto a nosotros mismos como a otros. Pero Dios nos ama y quiere que dejemos de herirnos a nosotros mismos y de herir a otros. Él quiere que crezcamos y andemos por la vida con el menor dolor y daño posible y Él quiere que nos fortalezcamos cada vez más internamente. Por ende, cada vez que nos descarriamos o comenzamos a desmayar ante las pruebas, Dios nos corrige.

       Sucede lo siguiente: Debemos soportar la disciplina de Dios. Debemos mantenernos firmes contra todas las pruebas y sufrimientos. Debemos ceder a la guía y exhortación del Espíritu de Dios. Debemos seguir la Palabra de Dios y su Espíritu, las exhortaciones y convicciones en nuestro corazón cuando son de Dios. Dios nos está disciplinando, enseñando y corrigiendo porque Él nos ama como nuestro Padre. Él nos está disciplinando tal como un padre cariñoso en la tierra disciplina a su hijo.

       “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).

       “Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” (He. 12:7).

       “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12).

       “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Stg. 5:11).

       “Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente” (1 P. 2:19).

       (12:8-11) Disciplina, de Dios ▬ Castigo: Los propósitos de la disciplina son cuatro.

    ▬ 1. Dios nos disciplina para garantizarnos que somos sus hijos (v. 8). Si Dios no disciplina a alguien, entonces él sabe algo: él no es hijo de Dios. Él es un hijo bastardo; él es solo alguien que profesa ser de Dios pero que no lo es.

    => A menos que la persona sea enseñada, instruida, disciplinada y corregida por el Espíritu de Dios, no es un hijo de Dios.

       “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

       “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gá. 4:4-6).

       Como dice este versículo (analícese cuidadosamente), Dios toma a todos los que son participantes de su naturaleza, que son hijos suyos y los enseña, instruye, disciplina, y corrige. Dios disciplina a sus hijos, y el hecho de ser disciplinados por Él nos demuestra y asegura que no somos hijos bastardos, sino hijos legítimos de Dios.

       “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn. 1:12).

       “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:14).

       “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gá. 4:7).

       “para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil. 2:15).

       “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Jn. 3:1).

       “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Ro. 8:14-16).

    ▬ 2. Dios nos disciplina para salvarnos y para estimularnos a vivir verdaderamente (v. 9). Imagínense un mundo sin disciplina, entrenamiento, instrucción, ni corrección alguna. Sería un mundo de anarquía, corrupción, mal, devastación, destrucción, ruina y muerte. La vida en un mundo así no sería vida; de hecho, la vida no podría sobrevivir en la tierra. Es la disciplina, el entrenamiento, la instrucción y la corrección las que proporcionan el orden y la protección para la vida en la tierra. Esta es la razón por la que los padres terrenales que aman a sus hijos los disciplinan.

       Sucede lo siguiente: La disciplina de Dios le trae más vida al hombre, una abundancia de vida en este mundo y una vida eterna en el próximo mundo. Una persona que preste atención a la disciplina de Dios…

    • evadirá mucho del sufrimiento y el dolor de esta vida y se convertirá en una persona más fuerte a medida que atraviese las pruebas y tentaciones de la vida.

    • será liberado de la muerte en el momento en el que abandone este mundo y entre en el próximo mundo.

        “Como la justicia conduce a la vida, así el que sigue el mal lo hace para su muerte” (Pr. 11:19).

       “En el camino de la justicia está la vida; y en sus caminos no hay muerte” (Pr. 12:28).

       “y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá” (Ez. 20:11).

       “Y cuando el impío se apartare de su impiedad, e hiciere según el derecho y la justicia, vivirá por ello” (Ez. 33:19).

       “a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres” (Lc. 10:27-28).

    ▬ 3. Dios nos disciplina por nuestro propio bien, para hacernos participantes de su santidad (v. 10). Recuerden: Santidad significa ser diferente; estar completamente y enteramente apartado y separado de la imperfección y la impureza. Dios es santo, justo y puro, así de perfecto. Note esto:

    => Mientras más pecamos y más mal hacemos, menos nos parecemos a Dios.

    => Mientras menos pecamos y mientras menos mal hacemos, más nos parecemos a Dios.

       Por ende, Dios va a disciplinarnos cuando comencemos a desmayar ante las pruebas y sufrimientos y cuando comencemos a movernos en dirección al pecado. Dios quiere que nos parezcamos cada vez más a Él. Cuando creímos en Dios y nos convertimos en hijos de Dios, Dios puso su naturaleza divina, su Espíritu, en nosotros. Su Espíritu Santo mora dentro de nosotros para que nos parezcamos más a Dios. Mientras estemos en esta tierra, nunca seremos perfectamente santos, nunca estaremos perfectamente apartados para Dios. Pero debemos crecer cada vez más para parecemos a Él. Dia tras día debemos dejar que su santidad y su pureza nos iluminen. Mientras más brilla su santidad en nuestra vida, más fuerte es su testimonio y es más fácil para las personas creer en Dios y rendirse ante Dios.

       “Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo” (Lv. 11:45).

       “Que, librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días” (Lc. 1:74-75).

       “Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto” (2 Co. 7:11).

       “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He. 12:14).

       “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16).

       “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 P. 3:11).

       “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1-2).

    ▬ 4. Dios nos disciplina para que podamos dar el fruto apacible de justicia (v. ll). Esto se ve claramente. Mientras menos pecado y maldad hay, hay más paz y justicia. Si el pecado y el mal de la ira y la división no existen, entonces predomina la paz y la justicia. Por ende, cuando el pecado y la maldad asoman su feo rostro en nuestra vida, Dios nos disciplina. ¿Para qué? Para que nos corrijamos nosotros mismos y hagamos todo cuanto podamos en pos de la paz y la justicia.

       La disciplina y corrección pueden ser dolorosas y desagradables de soportar al principio, pero traerá paz y justicia si nada más las soportamos.

       “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno” (Mt. 13:23).

       “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación” (Ef. 2:14).

       “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Col. 1:20).

       “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos” (Col. 3:15).

       “Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela” (Sal. 34:14).

       “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien” (Job 22:21).

       Comentario de 1ª de Juan (1:9). Confesión de pecados ▬ Perdón de pecado: la verdad es la siguiente: debemos confesar nuestros pecados. El hombre es engañado si niega que ha pecado, si niega que tiene una raíz y fuerza de pecado dentro de su ser. Se engaña a si mismo si dice que no necesita al Hijo de Dios para liberarlo del pecado y su culpa. Recuerde: el Hijo de Dios vino a morir por nuestros pecados, y es su sangre la que nos limpia del pecado. Por lo tanto, si confesamos nuestros pecados, Dios los perdonará. Y Él hará aún más: no solamente nos perdonará por los pecados que conocemos y confesamos, sino que además también Él nos limpiará de toda injusticia.

    => Perdonar nuestros pecados significa que Dios perdona la culpa del pecado. Dios nos justifica: Él toma en cuenta la muerte de Cristo como nuestro castigo. Jesucristo cargó nuestra culpa de pecado. Cuando creemos en Jesucristo y confesamos nuestros pecados, Dios toma en cuenta nuestra creencia y confesión como la culpa que Cristo cargó. Permanecemos ante Dios, ya libre de culpa de pecado.

    => Limpiarnos de toda injusticia significa que Dios nos limpia de toda la mugre, suciedad, impureza y contaminación del pecado. Ni una mancha o partícula de pecado permanece en nosotros. Permanecemos ante

    Dios libres de pecado y perfectos, pero recuerde por qué: porque creemos en Jesucristo y confesamos que somos pecadores que creen que la sangre del Hijo de Dios limpiará nuestros pecados.

       ¿Cómo sabemos que Dios perdonará nuestros pecados y nos limpiará? ¿Cómo sabemos que Dios considerará la muerte de Jesucristo como el castigo por nuestros pecados? Porque Dios es fiel y justo.

    => Dios es perfectamente justo; por lo tanto, Él debe condenar y castigar el pecado. Pero advierta: Dios es también perfecto amor y piedad; por lo tanto, Él debe demostrar su amor y piedad y proporcionarnos un camino de perdón. Esto es exactamente lo que Él ha hecho en Jesucristo. Dios ha demostrado su amor de la manera más perfecta y suprema posible: Él ha dado a su Hijo para que muera por los pecados del hombre.

       El punto es el siguiente: habiendo hecho esto por el hombre -habiendo dado a su Hijo para que muera por los

    pecados del hombre Dios perdonará al hombre. Él es leal y justo; por lo tanto, Él mantendrá su Palabra. Él hará exactamente lo que dice. Él sería desleal e injusto si no nos perdonara. Por lo tanto, Dios perdonará a cualquier pecador arrepentido, que sinceramente quiera limpiarse de su pecado y volver a Dios para confesarlo. Dios es fiel y justo y nos perdonará de nuestros pecados.

       “A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados” (Hch. 5:31).

       “Sabed, pues, esto, varones hermano: que por medio de él se os anuncia perdón de pecado. (Hch. 13.38).

    13:38).

       “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).

       “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9).

       “Ahora, pues, dad gloria a Jehová Dios de vuestros padres, y haced su voluntad, y apartaos de los pueblos de las tierras, y de las mujeres extranjeras” (Esd. 10:11).

       “El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Pr. 28:13).

       “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Is. 43:25).

       “Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí” (Is. 44:22).

       “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Is. 53:6-7).

       “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Is. 55:7).

       “Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, y fornicaste con los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz, dice Jehová” (Jer. 3:13).

       Comentario de 1ª a los Corintios (14:26). Iglesia ▬ Adoración: La primera regla es el principio rector, los dones se deben usar en la iglesia para edificar a las personas. Los cultos de adoración en la iglesia de Corinto se habían vuelto muy desordenados, predominaba la confusión. Muchos hablaban en lenguas, hablaban, oraban y cantaban sus propias canciones, todos al mismo tiempo. Cada persona luchaba por el derecho de mostrar su última inspiración y comprensión espiritual. Note exactamente lo que se dice y el desorden se ve claramente: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros…

    • tiene salmo [canción, griego],

    • tiene doctrina [alguna enseñanza],

    • tiene lengua,

    • tiene revelación [alguna comprensión espiritual],

    • tiene interpretación

       Los cultos de adoración se habían degenerado en un completo desorden y una confusión masiva. A los ojos del visitante, los cultos no eran más que un alboroto, una confusión total. Cada uno hablaba y hacia lo que le parecía, todos simultáneamente. El orgullo, el envanecimiento, el egocentrismo, la súper espiritualidad, y la división predominaban en el lugar del amor, el respeto, la humildad, la unidad, y la edificación. La decencia y el orden brillaban por su ausencia.

       “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Co. 14:23).

       Tenía que arreglarse la situación 0 de lo contrario la iglesia nunca sería eficaz en su testimonio del Señor. La solución primordial para enderezar el desorden radicaba en que los creyentes aprendieran el propósito de sus dones: “Edificar y construir la iglesia”. Observe con qué frecuencia este capítulo hace énfasis en la edificación:

       “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

       “…pero el que profetiza, edifica a la iglesia” (1 Co. 14:4).

       “…para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).

       “…procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1 Co. 14:12).

       “Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Co. 14:17).

       “pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Co. 14:19).

       Comentarios 1ª a los Corintios 4:19. Ministros ▬ Llamado: El espíritu del ministro de Dios debe estar con su pueblo. Recuerden la situación que había en la iglesia. La iglesia estaba dividida en cuatro camarillas (vea 1 Co. 1:10-16). Era el tipo de situación que muchos desean abandonar, ignorar, o pasar por alto. Tenga en cuenta que al propio Pablo lo estaban atacando (vea la nota, Pablo, acusaciones contra _ 2 Co. 1:12- 22 para un mayor análisis). Tome en cuenta las palabras de este versículo: “Mas algunos están envanecidos, como si yo nunca hubiese de ir a vosotros”. Al parecer creían que la crítica y las acusaciones contra Pablo eran justificadas, por lo que él no podía enfrentarlas. Sin embargo, note cuatro puntos.

    ▬ 1. Pablo tenía el deseo de estar con su amada iglesia y ayudarlos en el tiempo de dificultades que estaban atravesando. Él afirmó: “Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere”. Pablo era siervo del Señor, de manera que debía ir donde el Señor lo guiara. Sin embargo, sus oraciones eran plegarias a Dios pidiéndole que le permitiera volver a Corinto para hacer por ellos todo lo que él pudiera.

    ▬ 2. Pablo esperaba tratar con los alborotadores y si era necesario ejercer disciplina sobre ellos. Acusaciones falsas se formularon contra él y como siempre, los rumores iban de boca en boca (vea la nota, Pablo, acusaciones contra 2 Co. 1:12-22 para una lista completa de las acusaciones y rumores). Pablo dice lo siguiente: Cuando él vaya, no le interesarán las acusaciones de sus acusadores, sino su poder, es decir, aquello que pueden sostener y demostrar con evidencia. Desenmascarará a los acusadores y su carácter mundano y carnal, los pondrá al descubierto tales y como son: “Alborotadores”.

    ▬ 3. Pablo da la razón de por qué disciplinará a los alborotadores: Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. Es decir, el reino de Dios, el gobierno y reinado de Dios en una vida, no existe en un hombre porque él lo diga. Cuando Dios gobierna una vida, la gobierna con poder. A la vieja vida que hace acusaciones y esparce rumores acerca de las personas se le ha dado muerte. El gobierno de amor de Dios reina en una vida.

       El planteamiento es directo: Los acusadores profesaban ser ciudadanos del reino de Dios haber entregado la vida de cada uno de ellos a Cristo, pero su profesión era solo de palabras, solo una profesión falsa. El poder del reino de Dios, de su gobierno en una vida, no se veía en la vida de ellos. No estaban demostrando amor y paz, tampoco estaban edificando la iglesia de Dios y su ministro, sino todo lo contrario. Estaban murmurando, esparciendo rumores, haciendo acusaciones, inquietando a las personas, causando división, y a punto de destruir la iglesia. Por consiguiente, Pablo dice que él no se apartará del problema. Más bien, lo enfrentará. De hecho, el reino de Dios, el bienestar mismo del reino, lo exige. El reino de Dios y su gobierno de amor debe reinar en la iglesia y debe mantenerse tan puro como sea posible.

    ▬ 4. Pablo apela a la corrección: “¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?” La decisión siempre queda en mano de los alborotadores y de la iglesia. Nunca se deberán permitir que las discusiones dentro de la iglesia degeneren y continúen. Siempre se deberán manejar y solucionar, de modo que la iglesia pueda concentrarse en su misión de predicarle y ministrarle al mundo que está perdido, muriendo de hambre y de sed tanto espiritual como físicamente. A las personas del mundo se les debe predicar y dar vida tanto en este mundo como en el próximo. Se debe llevar el evangelio glorioso de salvación donde ellos. Por consiguiente, la iglesia debe enmendarse de modo que pueda ocuparse de su misión. Si lo hace, Pablo dice que vendrá donde ellos con amor. Si no lo hace, entonces él vendrá con disciplina.

       Pensamiento 1. Pablo amaba al Señor, y amaba a las personas que tenía a su cuidado. Existía solo para servir al Señor y al pueblo del Señor. Por consiguiente, su corazón se inclinaba a ayudar a los creyentes sin importarle su estado ni su situación. Si se regocijaban, él se regocijaba con ellos; si sufrían, él sufría con ellos. No importaba lo que estuvieran experimentado, él estaba sobre esta tierra para ayudar a los creyentes en cualquier situación a la que se enfrentaran: Diferencias, divisiones, inmadurez, debilidad, pobreza, peligro, persecución. Su único propósito de vivir era Cristo y su pueblo: “Servir a Cristo predicándoles y ministrándoles a las personas”. Él era el ministro de Dios; por consiguiente, Pablo no huyó de los problemas. Sencillamente alargó e intensificó sus oraciones, y escudriñó las Escrituras y el Espíritu en busca de respuestas. Luego se levantó y salió de su gabinete de estudio y oración para lidiar con los problemas. Salió con la confirmación, confianza, seguridad, y poder del Espíritu Santo. Por consiguiente, él sabía que lo que sucediera estaba bajo el control y voluntad de Dios. Si las personas respondían a la voluntad de Dios, Dios las bendeciría y honraría; si rechazaban la voluntad de Dios, Dios las juzgaría. En cualquiera de los dos casos, Dios se ocuparía de su preciado ministro, porque su ministro había cumplido con su deber.

       “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto,

    vuestro fruto permanezca; para que todo lo que, Y pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

       “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios” (2 Co. 4:1, 2).

       “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación” (2 Co. 5:18).

       “del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder” (Ef. 3:7).

       “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:12).

       “del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles” (2 Ti. 1:11).

       Pensamiento 2. Observe que el amor de un ministro es exactamente igual al de un padre. El amor verdadero no tiene nada de complacencia y licencia que permita que el egoísmo y el mal, la suciedad y la fealdad, el pecado y la vergüenza campeen por su respeto. El amor verdadero se preocupa por las consecuencias de la conducta de una persona; por consiguiente, el amor verdadero ejerce una corrección firme y una disciplina que ciertamente salvan e impiden que la persona amada se haga daño.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 17 DE MAYO DE 2026. “ORDENANZAS NECESARIAS QUE SE DEBEN CUMPLIR”.

    LECCIÓN: Números 29:35 al 40. 35. El octavo día tendréis solemnidad; ninguna obra de siervos haréis. 36. Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová, un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; 37. sus ofrendas y sus libaciones con el becerro, con el carnero y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 38. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación. 39. Estas cosas ofreceréis a Jehová en vuestras fiestas solemnes, además de vuestros votos, y de vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, y para vuestras ofrendas, y para vuestras libaciones, y para vuestras ofrendas de paz. 40. Y Moisés dijo a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová le había mandado.

    Comentario general del contexto bíblico: Versículos 35-38. El octavo día debía ser (azereth), una fiesta de clausura, y solo pertenecía a la fiesta de los Tabernáculos en la medida en que se le transfirieron el descanso del sábado y una reunión santa del séptimo día de fiesta; mientras que, en lo que respecta a sus sacrificios, se asemejaba al día de la séptima luna nueva y al día de la expiación, y así se demostró que era la octava o cierre del segundo círculo festivo (ver en Levítico 23:36. Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.).
    Versículo 39: Los sacrificios ya mencionados debían ser presentados al Señor por parte de la congregación, además de los holocaustos, las ofrendas de carne, las libaciones y las ofrendas de paz que los individuos o las familias pudieran desear ofrecer, ya sea espontáneamente o en consecuencia de los votos. Sobre los votos de holocaustos y ofrendas de paz, [ver Números 15:3. y hagáis ofrenda encendida a Jehová, holocausto, o sacrificio, por especial voto, o de vuestra voluntad, o para ofrecer en vuestras fiestas solemnes olor grato a Jehová, de vacas o de ovejas; ▬ Números 15:8. Cuando ofrecieres novillo en holocausto o sacrificio, por especial voto, o de paz a Jehová ▬ Levítico 22:18. Habla a Aarón y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel, y diles: Cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros en Israel, que ofreciere su ofrenda en pago de sus votos, o como ofrendas voluntarias ofrecidas en holocausto a Jehová. ▬ Levítico 22:21. Asimismo, cuando alguno ofreciere sacrificio en ofrenda de paz a Jehová para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria, sea de vacas o de ovejas, para que sea aceptado será sin defecto.].
    Versículo 40: Números 29:40 constituye la conclusión de la lista de sacrificios del cap. 28 y 29.

    Resumen de la fiesta de los tabernáculos: ¡Las acciones de gracias llegan a su clímax! En la fiesta de los
    tabernáculos, se sacrificaban ofrendas ricas y generosas a Jehová. Aunque el número de ofrendas iba a disminuir en cada uno de los siete días de la fiesta, el total es notable.
    Cada año, cuando el pueblo hubiera terminado la cosecha de frutas en el otoño, se debían unir en una gran celebración que señalaba el hecho de que en verdad todas las bendiciones provenían del Dios de toda piedad y misericordia.
    Al repasar los sacrificios y las fiestas, es evidente que las fiestas tenían lugar en un lapso de siete meses lunares, desde el primero hasta el séptimo. De esta manera los israelitas tenían medio año que era festivo en su vida de adoración. Así mismo, el año de la iglesia cristiana celebra una serie de fiestas desde Adviento hasta Pentecostés. Esto se conoce como la parte festiva del año eclesiástico, en la que hacemos lo mismo que hacían los israelitas: recordarles a los adultos y enseñarles a los niños pequeños las maravillas que Dios ha hecho. El resto del año eclesiástico tiene el propósito de animarnos a servir fielmente al Señor, que es tan misericordioso con nosotros.
    Otra observación interesante en cuanto a la vida de adoración de los israelitas, es la frecuencia con la que se presenta el número siete. Tenían un sábado de días, que terminaba con el día de descanso cada sábado. (El término hebreo “sábado” significa tantas semanas entre la Pascua y la fiesta de las primicias. Contaban con un sábado de meses ya que el séptimo mes comprendía una serie de fiestas especiales, incluyendo el gran día de la expiación.
    También tenían un sábado de años, en el que ellos destacaban especialmente cada séptimo año. Y cada cincuenta años tenían un sábado de años sabáticos, conocido como el año del jubileo. En ese año se perdonaban todas las deudas y las propiedades se tenían que devolver a sus propietarios originales. Todas estas combinaciones de sietes señalan el descanso que esperaba al pueblo de Dios (Hebreos 4:9. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.). Cuando hayamos terminado nuestro paso por la tierra, el Señor nos llamará al descanso eterno en el cielo. En ese descanso, todos los otros sábados alcanzarán su propósito y meta final.

    En el contexto de la gracia de Dios, las «ordenanzas» no son leyes para ganar la salvación, sino actos de obediencia, memoria y celebración de la obra que Jesús ya realizó. En la mayoría de las tradiciones cristianas, las ordenanzas fundamentales que se deben cumplir son dos:
    • El Bautismo en Agua: Por inmersión, como símbolo público de fe, muerte al pecado y resurrección a una nueva vida con Cristo. Representa la obediencia al mandato de Jesús de bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
    • La Santa Cena (o Cena del Señor): Participar del pan y el vino (o jugo de uva) como recordatorio solemne del sacrificio de Jesús (Su cuerpo partido y Su sangre derramada) y para renovar el compromiso con Él. Es un acto de comunión espiritual y unión con Cristo y con la iglesia.
    Ordenanzas y Prácticas Adicionales en la Gracia:
    Algunas tradiciones incluyen prácticas adicionales instituidas por la iglesia primitiva:
    • El Lavamiento de Pies: Como ejemplo de servicio y humildad, establecido por Jesús.
    • La Oración y el Ayuno: Como formas de búsqueda y adoración.
    • La Predicación de la Palabra: La proclamación del Evangelio.
    • La Unción con Aceite: Para la sanidad y consolación de los enfermos.
    Enfoque en la Gracia (No bajo la Ley):
    Es importante notar que estas ordenanzas se realizan debido a que somos salvos por gracia, no para ser salvos. El cumplimiento de estas instituciones, junto con la fe y el arrepentimiento, ayuda a los creyentes a recordar su identidad y a vivir en obediencia a Dios.

    TEXTO: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. (Josué 1:8)

    Comentario del texto: La segunda dirección también está relacionada con la obediencia que el líder debe tener a la ley de Dios. Hay que esforzarse y ser valiente para “cuidar de cumplir toda la ley que mi siervo Moisés te mandó” (v. 7b). Esta no era otra cosa que lo que Jehovah había mandado como ordenamiento social y espiritual para el pueblo escogido (Deut. 5:30–33. Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas. Y tú quédate aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por posesión. Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.). El cumplimiento de esta ley significa fidelidad al Dios que los sacó de la esclavitud en Egipto, pero es posible que se puedan buscar excepciones a la ley. Irse a la izquierda o a la derecha de ella para hacer arreglos que convengan a algunos grupos, y que pueden amenazar la unidad del pueblo y su fidelidad al llamamiento para ser un pueblo nuevo será algo peligroso. De ahí que Jehovah insiste en que se debe “cuidar” el cumplimiento de esa ley, porque es susceptible de una desatención fatal para los planes de Dios y la vida del pueblo.
    El éxito del liderazgo de Josué radica en la fidelidad que tenga hacia esa ley (v. 8) la cual puede ser guardada en la medida en que es consultada con frecuencia, meditada constantemente y cumplida incondicionalmente.
    El v. 9 presenta demandas antitéticas: “…que te esfuerces y seas valiente” y “No temas ni desmayes…” A la vez son expresiones de confianza en un Dios que ha prometido acompañarlos y un reconocimiento que él, siendo el Señor de la historia, puede cumplir sus promesas.
    Resumen: Josué 1:8 para que sirve a la iglesia hoy como un mandato fundamental para cimentar la vida cristiana en la meditación, obediencia y aplicación constante de la Biblia. Establece que el verdadero éxito espiritual y la prosperidad integral (conforme a la voluntad de Dios) provienen de saturar la mente con Su Palabra y actuar en consecuencia.
    Puntos clave para la iglesia de hoy:
    • Meditación Activa (Día y Noche): No es solo leer, sino reflexionar continuamente en la Palabra para contrarrestar las distracciones modernas.
    • Obediencia Integral: El objetivo de conocer la Escritura es ponerla en práctica («hacer conforme a todo»), lo cual trae éxito espiritual y victoria en las batallas de la vida.
    • «Nunca se apartará de tu boca»: Indica que la Palabra debe ser parte central de nuestra conversación y enseñanza diaria.
    • Definición de Éxito: El éxito bíblico no se mide por estándares mundanos, sino por la obediencia a Dios y la prosperidad en el camino de la fe.
    • Guía para el Liderazgo: Es un llamado a los líderes de hoy a fundamentar sus decisiones y su liderazgo en la verdad de Dios, no en la sabiduría humana.
    En resumen, Josué 1:8 motiva a la iglesia a dejar de lado la ansiedad y el desánimo, confiando en la presencia de Dios y en la guía infalible de Su Palabra para alcanzar el éxito espiritual

    1er TÍTULO: Llamado divino a una entrega total en adoración a Dios. Versículo 35. El octavo día tendréis solemnidad; ninguna obra de siervos haréis. (Léase: Salmo 119:10. Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. ▬ San Mateo 22:37. Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.).

    Salmo 119:10. Con todo mi corazón (v. 10; cf. v. 2) indica la sinceridad y ahínco con que uno debe buscar a Dios. Aun después de toda su experiencia con Dios, el salmista muestra una profunda humildad; reconoce su debilidad, pide que Dios le guarde de caer. Es la actitud opuesta a la de los fariseos.

    San Mateo 22:37. (22:37-38) Mandamiento: primero: amar a Dios. ¿Cuál es el gran mandamiento de la ley? (cp. Dt. 6:5). La respuesta de Cristo fue poderosa; le abre los ojos a las personas que viven en una religión hecha por hombres.
    ▬ 1. Amar a Dios: «Amarás al Señor tu Dios». Ama a Dios como tu propio Dios. La palabra tu indica una relación personal, no
    una relación distante. Dios no es impersonal, a lo lejos en algún sitio del espacio, distante y alejado. Dios es personal, tan cercano, y nosotros debemos estar personalmente involucrados con él, sobre la base de una relación personal. Note otro hecho: el mandamiento indica «amarás al Señor tu Dios». Amar a Dios es un acto vivo y activo, no muerto e inactivo. Por eso debemos mantener una relación personal con Dios, una relación viva y activa.
    ▬ 2. Amar a Dios con todo el ser. Cristo nos descompone en tres partes: el corazón, el alma, y la mente.
    ▬ 3. Amar es el principal deber del hombre. El hombre tiene la responsabilidad de mantener una relación de amor con Dios. De manera muy práctica, amar a Dios involucra los mismos factores que amar a una persona (véanse bosquejo y notas-Ef. 5:22-33).
    » a. Una relación de amor involucra entrega y lealtad. El verdadero amor no admite un comportamiento licencioso con otros. Verdadero amor no codicia; la definición carnal del amor que admite actos camales y relaciones sensuales con otros no le interesan.
    El verdadero amor es entrega y lealtad mutuos.
    Esto es muy significativo. El primer mandamiento trata de entrega y lealtad. Dios desafía la médula misma del comportamiento carnal y sensual del hombre, en su tendencia a definir el amor en términos que le permitan satisfacer sus deseos. Dios dice de manera irrevocable, «No tendrás otros dioses» (Ex. 20:3). Dios demanda nuestra entrega y lealtad total.
    » b. Una relación de amor involucra confianza y respeto hacia la persona amada. Es amar a la persona por lo que es. Así es cuando amamos a Dios. Amamos a Dios por lo que es, por quien es. Lo amamos porque…
    • es el Creador y Sustentador de la vida.
    • es el Salvador y Redentor de nuestras almas.
    • es el Señor y Dueño de nuestras vidas.
    » c. Una relación de amor implica darse y rendirse uno mismo. El impulso es darse uno mismo, rendirse uno mismo al otro, no tomar y conquistar. Debemos amar a Dios de tal manera de entregamos y rendimos a Él.
    » d. Una relación de amor implica conocer y compartía El deseo es de conocer y compartir, aprender, crecer, trabajar, y servir juntos en forma tan estrecha. Debemos conocer y compartir con Dios, aprender, crecer, trabajar y servir ligados estrechamente a Él.
    Pensamiento 1. No se puede sobreestimar la importancia de una relación personal con Dios. l) Es el mayor, la suma y sustancia, de todos los mandamientos. 2) Dios demanda ser amado. Es su primer mandamiento, y el amar es tanto personal como activo. 3) El mandamiento de amar a Dios es dado por Cristo, el Hijo de Dios mismo.
    Pensamiento 2. Una relación personal solo puede ser mantenida por medio de la comunicación. Es preciso que hablemos a Dios y permitamos que Dios nos hable por medio de la oración, su Palabra, y la presencia de su Espíritu.
    Pensamiento. 3. El corazón, alma y mente de una persona están concentrados en algo; en sí mismos, posesiones, el mundo, la carne, poder, fama, una persona. Dios demanda que enfoquemos todo nuestro ser en Él.
    ESTUDIO A FONDO: (22-37) Amor: cp. Dt. 6:5. Véase nota–Jn. 21:15-17.
    ESTUDIO A FONDO: (22:37) Corazón: es el asiento de los afectos y de la voluntad (devoción). El corazón se apega y concentra en nuestra voluntad y devoción. El corazón nos impulsa a dar cosas buenas o malas. El corazón nos lleva a dedicamos a cosas buenas o malas. Por eso. dice Cristo que debemos amar a Dios «cómodo el corazón». Debemos concentrar nuestro corazón. nuestros afectos y nuestra voluntad (devoción) en Dios. Debemos amar a Dios de manera suprema.
    «Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Mt. 6:21).
    «Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo. Del mal tesoro saca malas cosas» (Mt. 12:34-35; cp. Mt.15:18-19).
    ESTUDIO A FONDO: (22:37). Alma: (psuche): es el asiento del aliento y de la vida del hombre o de su conciencia. El alma es la vida del hombre. Su conciencia, su aliento. la esencia. el ser del hombre. El alma es la vida animal del hombre. El alma es el aliento y la conciencia que distingue al hombre y otros animales de la vegetación. El mundo vegetal vive y el hombre y los animales viven, pero hay una diferencia en su vivir. El hombre y los animales son seres que respiran y son conscientes. La esencia de su vida es el aliento y la conciencia. Son almas vivientes. Esto se expresa claramente en el lenguaje hebreo de Gn. 1:20: «Produzcan las aguas seres vivientes [nephesh-literalmente almas vivientes». Las «almas vivientes» que Dios creó eran diferentes a la vegetación que acababa de crear. Las «almas vivientes» eran criaturas (peces) que respiraban y poseían una conciencia.
    Cristo dijo que debemos amar a Dios «con toda nuestra alma». es decir, con toda nuestra vida. o aliento, o conciencia. Debemos amar a Dios con todo el aliento y conciencia, con toda la vida y conciencia que tengamos. ESTUDIO A FONDO: (22:37) Mente: el asiento del razonamiento y entendimiento. Dios le ha dado al hombre poderes intelectuales. El hombre piensa, razona. y entiende. Cristo dice que nuestros pensamientos tienen que estar centrados en Dios «con toda nuestra mente».
    «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Ro. 12:2).
    «Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (EI. 4:24).
    «Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; sí hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad» (Fil. 4:8).
    «Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno» (Col. 3:10).
    «Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia e Cristo» (2 Co. 10:5).

    2° TITULO: Sacrificios de olor grato requeridos por Dios. Versículos 36 al 38. Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová, un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; sus ofrendas y sus libaciones con el becerro, con el carnero y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación. (Léase: Malaquías 1:6 al 8. El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo, cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. ▬ Efesios 5:2. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a asimismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.).

    Malaquías 1:6 al 8. El descuido de los sacerdotes, 1:6-9: Los sacerdotes, representantes y guías del pueblo, sin darse cuenta demostraban por medio de sus ofrendas y sacrificios la vileza de su vida. (Sobre la regulación de las ofrendas y sacrificios, ver Lev. 22:17–30). En la degradación de sus ofrendas, ellos mostraban qué tan bajo habían llegado. Ellos en realidad eran los “ciegos”, los “cojos” y los “enfermos” (ver Mat. 23:1–36). ¡Cómo podían entender lo que estaban haciendo! La estrechez y miopía de su propia manera de ver y juzgar no les permitía mirar las cosas desde la perspectiva de Dios.

    (Efesios 5:2) Jesucristo, Muerte ▬ Dios, Gloria de ▬ Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en segundo lugar, amando como amó Cristo. Aqui cabe destacar dos cosas acerca de la muerte de Cristo.
    ▬ 1. La frase “se entregó a sí mismo por nosotros” es una frase sencilla con un profundo significado. No significa que Cristo murió solo como un ejemplo para nosotros, demostrándonos que deberíamos estar dispuestos a morir por la verdad o por alguna gran causa. Lo que significa es que Cristo murió en nuestro lugar, en nuestro sitio, como nuestro substituto. Este significado es incuestionablemente claro. (Véase Estudio a fondo 1, l P. 2:21-25 para una discusión más profunda al respecto).
    » a. La idea del sacrificio para la mente judía y pagana de esa época era la idea de una vida dada en el lugar de otro. Era un sacrificio de substitución.
    » b. La idea de sacrificio con frecuencia está en el mismo contexto de las palabras: “Cristo. se entregó a sí mismo por nosotros” (Ef. 5:2).
    “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).
    “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Jn. 10:11).
    “Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Jn. 10:15).
    “Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación” (Jn. 11:51).
    “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:13).
    “Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” (Jn. 17:19). (Cp. Jn. 10:11; Ro. 8:32; Gá. 1:4; 2:20; 1 Ti. 2:6; Tit. 2:14).
    ▬ 2. Las palabras “Cristo… se entregó a si mismo… ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” expresa un significado más elevado de la muerte de Cristo que el solo hecho de satisfacer nuestra necesidad. La palabra “ofrenda” se refiere a la ofrenda de holocausto del Antiguo Testamento (Lv. 1:1ss).
    La ofrenda de holocausto se entregaba a Dios no solo debido al pecado, sino porque una persona deseaba glorificar y honrar a Dios. Una persona deseaba demostrar su amor y adoración por Dios. Este es un aspecto de la muerte de Cristo que por lo general se pasa por alto, un aspecto que se eleva más allá de la mera satisfacción de nuestra necesidad. Al darse a sí mismo como una “ofrenda a Dios” Cristo estaba mirando más allá de nuestra necesidad a la majestuosa responsabilidad de glorificar a Dios. Esto significa que su principal propósito fue el de glorificar a Dios. Él estaba principalmente preocupado por hacer la voluntad de Dios, por obedecer a Dios. Dios había sido terriblemente deshonrado por el primer hombre, Adán, y por todos los que lo siguieron. Jesucristo quería honrar a Dios demostrándole que por lo menos un hombre pensaba más en la gloria de Dios que en cualquier otra cosa. Cristo quería demostrar que la voluntad de Dios significaba más que cualquier deseo o ambición personal que Él pudiera tener.
    Él dijo: “Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Jn. 14:31; cp. Lc. 2:42; Jn. 5:30).
    El punto es este: El creyente debe caminar en amor, así como Cristo nos ha amado y se ha entregado como una ofrenda y un sacrificio a Dios. El creyente debe amar tanto que se entregue como una ofrenda y un sacrificio. No debe existir ningún límite en las ofrendas y los sacrificios de nuestras vidas para Dios y los hombres. Recuerde: El amor de Dios – el amor ágape- siempre es un amor que actúa.
    “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a si mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).
    “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).
    “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).
    “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).
    “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).
    “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).
    “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte” (1 Jn. 3:14).
    “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:16-18).
    “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Jn. 4:7-8).
    “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Jn. 4:20).

    3er TÍTULO: Obediente actitud del siervo de Dios. Versículos 39 y 40. Estas cosas ofreceréis a Jehová en vuestras fiestas solemnes, además de vuestros votos, y de vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, y para vuestras ofrendas, y para vuestras libaciones, y para vuestras ofrendas de paz. Y Moisés dijo a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová le había mandado. (Léase: Éxodo 39:42 y 43. En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra. Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo. ▬ 2ª a Timoteo 2:2. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.).

    Éxodo 39:42 y 43. Ahora era el momento de hacer la inspección final. Los trabajadores habían construido el tabernáculo exactamente como Dios lo había diseñado (v. 42). Moisés, e hombre que había recibido los planos, inspeccionó la obra vio la fidelidad y el excelente trabajo de los artífices. Todo se había hecho conforme al diseño de Dios (v. 43). Después de esta inspección exhaustiva, Moisés bendijo a todos los obreros de la obra y elevó oraciones a Dios por ellos (v. 43)
    Pensamiento 1. Debemos ser fieles en nuestro trabajo. No importa cuál sea nuestro llamado o profesión debemos trabajar arduamente, ser diligentes y celoso de buenas obras, y hacer el trabajo lo mejor posible Nuestro llamado es a ser fieles.
    Considere que Moisés tenía la responsabilidad de inspeccionar la calidad de la obra. No autorizó todo el trabajo ni “puso su sello” de forma acrítica. El reviso meticulosamente todo el proyecto terminado. Siempre que Dios pone a sus hijos en un lugar de mucha responsabilidad, espera que sean diligentes y bueno administradores en su nombre. Debemos ser fieles trabajar siempre con diligencia y excelencia.
    “Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (Lc. 19:17).
    “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
    “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o, de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Col. 3:17).
    “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Col. 3:23).
    “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos” (2 Ti. 1:6).
    39.42 Este versículo establece que los hijos de Israel hicieron la tarea de acuerdo con lo ordenado por Dios. No hay mención de los artesanos y se atribuye el trabajo de los mismos a todo el pueblo.
    39.43 Al finalizar la inspección, Moisés constata que todo está en orden y da a los israelitas su bendición. Se ha observado que la bendición evoca elementos de la creación como los de Génesis 1.31 y 2.3. En esta oportunidad, la bendición es impartida por Moisés, quien actúa como mediador de la buena voluntad de Dios.

    2ª a Timoteo 2:2. Entonces, en vista de todo lo que se ha dicho en el capítulo 1—los ejemplos de fe y firmeza (Loida y Eunice, Pablo mismo, Onesíforo), el don del Espíritu Santo a Timoteo, la gran salvación que espera a quien persevera, el maravilloso llamamiento—que Timoteo se fortalezca (cf. 2 Ti. 1:6–8, 14; y en cuanto a la palabra misma, véase Hch. 9:22; 1 Ti. 1:12; 2 Ti. 4:17, y entonces Ro. 4:20; Ef. 6:10; Fil. 4:13) en esa gracia Cristocéntrico que, como se señaló, le había sido dada antes de los tiempos de la eternidad (véase comentario sobre 2 Ti. 1:9). La fortaleza de Timoteo en la esfera de la gracia crecerá si cultiva el don que la gracia le concedió. La exhortación nuevamente está expresada en un lenguaje de un tierno afecto como el de un padre con su hijo; nótese el énfasis: “tú, pues” y el llamamiento al corazón: “hijo mío” (véase comentario sobre 2 Ti. 1:2). Lo que el padre (espiritual, Pablo) quiere del hijo (Timoteo) se encuentra en los vv. 1–7. Lo que el padre espiritual, como ejemplo para el hijo, está haciendo, se describe en los vv. 8–10a. Lo que todos los creyentes debieran recordar constantemente con respecto al modo en que se recompensa la fidelidad a Cristo, y se castiga la infidelidad, se declara en forma muy clara en los vv. 10b–13, y ya está implícito en los vv. 4–6.
    Ahora bien, una forma segura de fortalecerse en la gracia es transmitir a otros las verdades que se han anidado en el corazón y que son guardadas en la memoria. En conformidad con esto, que Timoteo actúe como maestro. Aún más, que produzca maestros. Timoteo necesita esta experiencia, y lo que es mucho más importante, la iglesia necesita maestros. Pablo está a punto de partir de esta vida. Por largo tiempo ha llevado la antorcha del evangelio. De aquí que ahora la entrega a Timoteo, quien, a su vez, debe pasarla a los demás. El depósito que fue confiado a Timoteo (1 Ti. 6:20; 2 Ti. 1:14) debe ser depositado en manos de hombres dignos de confianza. Además, deben ser hombres que sean aptos para enseñar a otros (cf. 1 Ti. 3:2), de modo que estos otros también, como su maestro, estén instruidos en la verdad redentora de Dios.
    Esta verdad redentora o evangelio de salvación, que Timoteo debe transmitir, aquí se describe como “las cosas que has oído de mí entre muchos testigos”. Esta expresión indudablemente se refiere a toda la serie de sermones y lecciones que el discípulo había oído de la boca de su maestro durante el tiempo que estuvo asociado con él desde el día en que por vez primera se encontraron.
    Muchos habían sido los testigos de esta predicación y enseñanza. Que Timoteo recuerde que el mensaje que ha oído de boca de Pablo le ha sido entregado entre o en medio de muchos testigos o personas que estaban siempre dispuestas a apoyar el testimonio del apóstol.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.



  • LUNES 11 DE MAYO DE 2026. “DIOS CUMPLE SU PROPÓSITO EN QUIENES CONFÍAN EN EL”.

    Lección: 2ª de Samuel 2:1 al 7. 1. Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón. 2. David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel. 3. Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón.  4. Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl.  5. Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura. 6. Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho. 7. Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos. 

    Comentario del contexto Bíblico: David es proclamado rey de Judá, 2:1-7: Este es el comienzo de la primera gran narrativa en el libro de 2 Samuel. La narrativa comienza con las palabras: Después de esto aconteció, indicando el comienzo de un evento grande en la vida de David. Después de la muerte de Saúl quedó abierto el camino para que David se convirtiera en rey. Desde antes de convertirse en rey, David dependió de la dirección de Dios; era Dios el que abría el camino a David, no cabía otro pensamiento en David que diera lugar a la jactancia o a la determinación propia; era Dios el que le había guiado hasta donde se encontraba, y era Dios a quien consultaría acerca de su siguiente paso.

    (1) David consulta a Dios, 2:1–3. David preguntó a Jehovah si debería subir a alguna de las ciudades de Judá. El verbo que se usa aquí es shaal 7592, que significa inquirir, demandar, preguntar o consultar. Jehovah le ordenó a David que subiera o sea que fuera a una de las ciudades; antes de subir a cualquier ciudad, David preguntó a Dios el nombre de la ciudad, y Dios le indicó que subiera a Hebrón.

    » a. David recibe respuesta de Dios. Desde un principio de su reinado, David estableció una relación de dependencia con Dios. La respuesta de Dios a la consulta de David indicaba que Dios estaba complacido con David. Había en David un espíritu correcto y Dios tenía una disposición de gracia hacia David. Qué distinta había sido la relación de Saúl con Jehovah; Saúl nunca resaltó por tener un espíritu de dependencia de Dios, sino que actuaba instintivamente, y muchas veces le faltó paciencia para esperar las instrucciones de Samuel; esto le llevó a desobedecer las órdenes de Samuel y a ser desechado por Dios; una vez desechado por Dios, Saúl consultó a Dios acerca de los filisteos, pero no recibió respuesta de Dios. David dependió de la dirección de Dios, desde que estaba pastoreando ovejas hasta que llegó al trono de Israel; solamente estando en el trono, David volvería su espalda a Dios una vez y caería en gran abismo de pecado, pero se levantaría en arrepentimiento después de ser amonestado por el profeta de Dios.

    » b. David obedece a Dios. Dios indicó a David que subiera a la ciudad de Hebrón. Esta era la ciudad de mayor altitud en Palestina, y se encontraba a 30 km. al suroeste de Jerusalén. Hebrón tenía importancia histórica y religiosa; allí había construido Abraham un santuario y allí se concentraban los descendientes de Caleb. David subió a Hebrón con sus dos esposas, Ajinoam y Abigail, y con todo su ejército. (La práctica de la poligamia —tener más de una esposa— era común en el tiempo de los patriarcas y de la monarquía; tomó mucho tiempo para que los israelitas llegaran a comprender que la monogamia representaba el ideal de Dios para el matrimonio.) La obediencia de David a la dirección de Dios hace recordar la obediencia de Abraham, quien, dejando su tierra y su parentela, caminó junto con su esposa Sara hacia la tierra de Canaán

    » c. La importancia de Judá. El territorio de Judá se encontraba en el sur de Canaán, sus fronteras eran: el desierto de Zin al sur, la desembocadura del río Jordán al norte, el mar Salado (mar Muerto) al oriente, y el mar Grande (mar Mediterráneo) al occidente. (La descripción del territorio de Judá se encuentra en Josué 15:1–12.) El territorio de Judá fue conquistado por Judá, su hermano Simeón, Caleb y su hermano Otoniel; el territorio de Judá estaba habitado por los descendientes de estos cuatro hombres; también habitaban en este territorio los quenitas o queneos, quienes eran descendientes del suegro de Moisés; en la parte occidental del territorio de Judá, hacia la costa del mar Mediterráneo, habitaban los filisteos, quienes llegaron a Canaán al mismo tiempo que lo hicieron los israelitas y sobrevivieron a la conquista hebrea; de acuerdo con el libro de Jueces, Judá no pudo echar a los habitantes del valle [los filisteos], porque éstos tenían carros de hierro. (Jueces 1:19). A partir de la proclamación de David como rey de Judá, esta región tomó un papel importante en la subsecuente historia de Israel. John Bright afirma que fue un hecho sin precedentes el que la tribu de Judá haya elegido a su rey sin tomar en cuenta a las otras tribus. En este hecho principió una rivalidad entre Judá e Israel.

       (2) David es ungido por el pueblo de Judá, 2:4 a. Los hombres de Judá vinieron a Hebrón a ungir a David como rey. Es de notar que David no se impuso como rey, sino que el pueblo mismo lo aprobó como el ungido de Dios. Ungir era la práctica de derramar aceite sobre la persona o los objetos que Dios apartaba para su servicio; era una ceremonia de consagración a Dios, y era acompañada de sacrificios a Dios: Aarón y sus hijos fueron ungidos con aceite cuando fueron consagrados como sacerdotes y el altar de los sacrificios era ungido con aceite para ser santificado (Éxo. 29:7, 36). Samuel había ungido a David anteriormente en la casa de Isaí, cuando David todavía era un pastor de ovejas. Ahora, eran los hombres de la tribu de Judá que venían a ungirlo; es posible que no hubiese un profeta de la estatura de Samuel que tomase el cargo del ungimiento en ese momento; pero era de gran significado simbólico que los hombres, en representación de toda la tribu, ungieran a David como rey. La ceremonia del ungimiento era tan importante que la palabra ungido, en hebreo machíaq 4886 (mesías), llegó a ser sinónimo de rey; en el período después del exilio la palabra mesías tomó gran importancia ya que sirvió para designar a un rey especial que vendría al final de los tiempos a establecer una nueva era para Israel. David mismo llegaría a ser una imagen de lo que sería el mesías esperado.

       El muchacho que había sido pastor de ovejas llegaba a ser rey de Judá, sin haber tenido que levantar su mano contra Saúl; Dios lo había llevado hasta el trono. En David se cumplían las palabras del cántico de Ana: El levanta del polvo al pobre, y al necesitado enaltece desde la basura, para hacerle sentar con los nobles y hacerle poseer un trono de honor (1 Sam. 2: 8a). David no fue al trono directamente del redil, él había adquirido prestigio y alcanzado mucha fama. David había hecho su parte: había peleado batallas, contaba con un ejército, poseía tierras, y tenía aun la protección de los filisteos. David continuaba bajo la protección de los filisteos, pero el texto bíblico no menciona la reacción de los filisteos ante el nuevo reinado de David. Posiblemente los filisteos esperaban que David siguiera siendo su aliado, pero David siempre consideró a los filisteos como enemigos; su alianza con los filisteos había sido únicamente para tener protección de Saúl.

       (3) David busca la alianza del norte, 2:4b–7. Una vez que David reinó sobre Judá, David buscó la alianza de las tribus del norte; sin duda alguna, David buscaba llegar a ser rey de todo Israel, y como primer paso envió un mensaje de bendición a los habitantes de Jabes de Galaad, en el territorio de Manasés, quienes habían sepultado a Saúl; David los bendijo por haber hecho esa bondad a Saúl, el señor de ellos. David vuelve a demostrar aquí su respeto hacia la memoria de Saúl. David demostró un genuino interés por el bienestar de los habitantes de Jabes, al desearles misericordia y verdad de parte de Dios. La palabra verdad es traducción de la palabra hebrea jesed 2617; esta palabra era usada para referirse al amor leal o el amor de pacto de Dios para con Israel. Los deseos de David no eran palabras solamente, sino deseos genuinos de la bendición de Dios para los de Jabes, quienes formaban parte del pueblo del pacto de Dios. David hizo saber a los de Jabes que la casa de Judá le había ungido rey, en esperanza de que ellos también lo ungieran rey sobre ellos.

       Dios cumple su propósito en quienes confían en el: La afirmación de que Dios cumple su propósito en quienes confían en él se basa en la promesa bíblica de que Él dirige la vida de sus hijos con amor y fidelidad, garantizando que todo obre para bien. Confiar implica depender de Su soberanía, sabiendo que su plan es perfecto, incluso en circunstancias difíciles.

       Salmo 138:8. «Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.»

        Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. (Jeremías 29:11)

       Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. (Romanos 8:28)

       Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. (Colosenses 1:16)

    1er TÍTULO: Los que consultan a Dios llevan una vida de unidad y armonía. Versículos 1 al 3. Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón. David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel. Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón.

    (Léase: Jueces 18:5 y 6. Y ellos le dijeron: Pregunta, pues, ahora a Dios, para que sepamos si ha de prosperar este viaje que hacemos. Y el sacerdote les respondió: Id en paz; delante de Jehová está vuestro camino en que andáis.  ▬ Salmo 143:10. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.).

       Jueces 18: 18:5-6. lmbuido de su investidura sacerdotal, el levita no solo recibió la consulta de los danitas, sino que también contestó con gran seguridad, aunque su respuesta fue ambigua (18:6). Probablemente consultó a Dios por medio del efod o los terafines, los cuales se usaban a veces con fines de adivinación (Ez. 21:21; Zac. 10:2). Es sorprendente la confianza del levita al responderles, como si en verdad Yahveh le hubiera hablado. Sin embargo, Dios difícilmente hablaría a un hombre desobediente como este levita. Por otra parte, su respuesta no corresponde con el plan revelado por Dios para la tribu de Dan. Posteriormente los danitas establecieron en su nuevo lugar de residencia un importante centro de idolatría (cf. 18:30-31; 1 R. 12:28-30).

    Salmo 143:10: El salmista apela a su compromiso con Dios. Aunque su sufrimiento puede depender parcialmente de sus faltas (v. 2), hace claro que los enemigos le están atacando. Aunque me refugio sigue a las versiones antiguas, el heb. “cubro” o “he cubierto”, en algunos otros textos, tiene sentido reflexivo, “yo me cubro”; de modo que me refugio representa el sentido del heb.

       En los vv. 8–10, el salmista pide la dirección de Dios tres veces. Cuando un creyente sufre una crisis, su temor a menudo es no hacer la voluntad de Dios por no conocerla. Es de suma importancia buscar lo que Dios desea. Pero no es suficiente conocer la voluntad de Dios, hace falta la ayuda del Espíritu Santo para cumplirla y vivir la rectitud.

    2° TÍTULO: El obedecer a Dios trae bendición y el cumplimiento de sus promesas. Versículo 4. Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl. (Léase: 1ª de Samuel 16:1. Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. y 13. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.).

    1ª de Samuel 16:1: La sumisión de Samuel, 16:1–5. Hay un tiempo para llorar y hay un tiempo para buscar dice Eclesiastés 3:4, 6. Samuel había estado llorando tristemente por Saúl. Ahora Dios le avisa que es tiempo de buscar al que sería designado “a tu prójimo, que es mejor que tú” (15:28). Le envió al pueblo llama-do Belén, que en hebreo es “casa de pan”. Le quedaban solamente unos 17 km. para caminar.

       Belén nunca había sido importante. Se menciona por primera vez relacionada con la muerte de Raquel (Gén. 35:19), aunque allí se llama Efrata que es “fructífero”. Se menciona en Jueces 12:8 y 17:7 como el lugar de origen de dos personas involucradas en la historia. Más importante es la parte que juega en el libro de Rut que termina con la genealogía de David. Los ángeles que anunciaron el nacimiento de Jesús la llaman “la ciudad de David”. Fue profetizado por Miqueas que nacería allí el Señor en Israel (5:2). Así que los lugares [PAG 118] más insignificantes a los ojos del mundo son a veces los más importantes a los ojos de Dios. Esto también se ve en cuanto a los hombres que Dios escoge y usa. Como dice en 1 Corintios 1:27: “Dios ha elegido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo Dios ha elegido para avergonzar a lo fuerte.” Belén sigue siendo una aldea pequeña. Ubicada apenas a diez km. al sur de Jerusalén. Está a 770 m. sobre el nivel del mar todavía en la cordillera de Israel. Rodeada por campos de cultivo, realmente es un lugar fructífero. Y en el plan profético de Dios fructificó, produciendo el rey más importante en la historia de Israel, de cuya familia vino el Mesías que sería Rey de reyes y Señor de señores.

       Saúl naturalmente se opondría al reconocimiento de un nuevo rey. Humanamente hablando, el acto de ungir a otro se consideraría como traición y rebelión. Probablemente el temor de Samuel de ser ejecutado por Saúl carecía de base, puesto que Saúl más bien temía al viejo profeta. Pero es cierto que habría problemas. Así que Dios instruye a Samuel que lleve una novilla a sacrificar. Sería motivo para ir a Belén y proveería la oportunidad para llevar a cabo su misión.

       1ª de Samuel 16: 13. David se describe como rubio, de ojos llamativos y bien parecido (v. 12). La palabra rubio o de tez sonrosada es lit. rojo. La palabra lat. es Rufus. Sería algo inusitado ver en Israel a un pelirrojo, puesto que la mayoría tendría el pelo castaño. Llamaban también la atención sus ojos, cosa de frecuente comentario entre los judíos (ver Gén. 29:17; Cant. 5:12; Sal. 73:7 como 1 Sam. 14:27). Su buena presencia quiere decir lit. “de buen mirar”, es decir bueno para mirar. Todo esto llamaba la atención de Samuel, pero no por eso le ungió, sino porque Dios había visto su corazón y era conforme al corazón suyo (Hech. 13:22).

      Este ungimiento de David tomó lugar en privado. Fue ungido tres veces en total (2 Sam. 2:4; 5:3). Una vez en preparación, otra vez proclamado rey de Judá y al fin presentado como rey sobre todo Israel.

       Jesucristo es el Ungido de Dios (palabra Mesías en heb.). Él fue ungido para ser profeta durante su ministerio terrenal (Isa. 61:1), para ser sacerdote en su muerte, resurrección y ministerio actual (Mar. 14:8), y para ser rey en su reino milenario (Dan. 9:24). En el AT, los profetas, sacerdotes y reyes fueron ungidos para simbolizar la presencia del Espíritu Santo en sus vidas para poder ministrar. Así también Jesucristo, quien es el Ungido de Dios, comparte el simbolismo dándonos a entender que es el Señalado por Dios con poder para llevar a cabo su ministerio tripartidario.

    3er TITULO: Honrosa distinción por actuar con temor, misericordia y justicia. Versículos 5 al 7. Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura. Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho. Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos. (Léase: San Mateo 5:7. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. ▬ 1ª a Timoteo 1:16. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. y 18. Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia.).

       San Mateo 5:7. (5:7) Misericordioso (eleemones): tener un espíritu perdonador y un corazón compasivo. Es mostrar misericordia y ser benevolente. Es perdonar a los que están errados, pero también es mucho más. Es empatía; es ponerse en el lugar de la otra persona y sentir como ella siente. Es un esfuerzo deliberado, un acto de la voluntad por comprender a la otra persona y suplir su necesidad mediante el perdón y demostración de misericordia. Es lo opuesto de ser duro, de negarse a perdonar, de ser insensible. Dios solamente perdona a quienes perdonan a otros. Una persona solamente recibe misericordia si ella es misericordiosa (cp. Mt. 6: 12; Sig. 2:13). Es preciso notar varios hechos significativos acerca de la misericordia.

    ▬ 1. La persona con misericordia tiene un corazón tierno: un corazón que se preocupa por todos los necesitados, sean estos visibles o no. Si ve a los necesitados, siente como ellos y hace cuanto puede por ayudarles. Si no los ve, siente y se extiende hacia ellos mediante la oración y las ofrendas conforme se presentan las oportunidades. El misericordioso simplemente no oculta ni retiene ninguna clase de ayuda, no importa cuál sea el precio.

    » a. En ellos mora el amor de Dios.

       «Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?» (1 Jn. 3:17).

       «Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no los dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?» (Stg. 2:15-16).

    » b. Saben que es «más bienaventurado dar que recibir».

       «En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch. 20:35).

    ▬ 2. Todo creyente puede ser misericordioso. Algunos quizá no tengan dinero u otros medios para ayudar, pero pueden ser tiernos y compasivos y mostrar misericordia mediante su expresión y oración. En efecto, Dios manda al creyente a ser misericordioso. Le encarga al creyente a hacer algunas cosas, prácticas:

    » a. «Partir el pan con el hambriento» (Is. 58:7; Stg. 2: 15).

    » b. «Albergar a los pobres errantes en casa» (Is. 58:7).

    » c. «Cubrir al desnudo (Is. 58:7; Stg. 2:15).

    » d. Alentar y apaciguar el dolor (Job 16:5).

    » e. Consolar al atribulado (Job 6:14).

    » f. Llevar la carga de otros; al extremo de restaurarlos cuando pecan. Pero nos extendemos hacia ellos en un espíritu de mansedumbre (Gá. 6:2; cp. 6:1).

    » g. Sostener a los débiles (Hch. 20:35).

    ▬ 3. Los resultados de ser misericordiosos son numerosos.

    » a. La persona recibe la misericordia de Dios, esto es, perdón de pecados (Sal. 18:25; cp. 2 S. 22:26).

    » b. La persona le hace un bien a su propia alma (Pr. 19: 17).

    » c. La persona recibe de vuelta lo que da, Dios mismo se lo devuelve (Pr. 19:17).

    » d. La persona se comporta como Dios mismo (Lc. 6:36; cp. Sal.103:8; Joel 2:15).

    » e. La persona es bendecida (Sal. 51:1).

    » f. La persona recibe seguridad de obtener misericordia en «aquel día» (2 T1. 1:18).

    » g. La persona hereda el reino de Dios, para siempre (Mt. 25:34-35).

    ▬ 4. Los carentes de misericordia son advertidos por Dios.

    » a. Serán sometidos a juicio «sin misericordia» (Stg. 2: 13).

    » b. Enfrentarán el enojo y la ira de Dios (Mt. 18:34-35).

    » c. Sus pecados no son perdonados (Mt. 6:12, 14-15).

    ▬ 5. Hay dos actitudes opuestas que se manifiestan hacia la misericordia.

    » a. La actitud de negarse a tener compasión por quienes están en necesidad (l Jn. 3:17; cp. Stg. 2:15-16).

    » b. La actitud de asumir un corazón misericordioso (Col. 3: 12).

    1ª a Timoteo 1:16. Y 18. (1:16) Ministro ▬ Salvación: Jesucristo salva al verdadero ministro. En estos dos versículos se desarrollan tres puntos significativos.

    ▬ 1. Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. Esta es una afirmación fidedigna. Es un verdadero mensaje en el que podemos confiar y este glorioso mensaje es digno de que todos lo reciban. Ninguna persona debe rechazar o ignorar el mensaje.

       “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”. Cristo verdaderamente dejó el mundo o dimensión espiritual para venir al mundo físico para salvar a la raza humana. Nos salva del pecado, la muerte y el juicio venidero. No importa cuán pecadora sea una persona -no importa cuán grande sea o sean los pecados que haya cometido- Cristo Jesús vino para salvarle; y esa persona puede ser salva.

       Lo que estamos diciendo es lo siguiente: Todo verdadero ministro ha sido salvado por Cristo o de lo contrario no es un verdadero ministro. Al ministro le es tan necesario ser salvo como lo es para otra persona cualquiera. Todo el mundo necesita ser salvo, y una vez salvo -sin importar cuan terrible haya sido su pecado* Cristo puede colocarlo en el ministerio.

       “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10).

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Jn. 3:16-17).

       “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (He. 7:25).

    ▬ 2. Cristo ahora ha salvado al “primero” de los pecadores. Los peores pecados en el mundo son los pecados de.

    • blasfemia: Llenarse de ira y malicia contra Cristo; maldecir y blasfemar su nombre con amargada hostilidad.

    • perseguir a los creyentes y tratar de eliminarlos de la faz de la tierra.

    • injuriar a los creyentes; ser brutal y violento contra los creyentes y disfrutarlo.

       Pablo había sido todo esto, pero note esta maravillosa verdad: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”, y Pablo era el primero de los pecadores, así que Cristo Jesús había venido para salvarlo.

       Pensamiento 1. Cristo salva a cualquiera que confiesa que es pecador y que necesita ser salvo, cualquier pecador que verdaderamente confiesa y se arrepiente de sus pecados. No importa cuán terrible sea el pecado, si la persona lo confiesa y se vuelve de su pecado, Cristo le salvará. ¿Por qué? Porque Cristo Jesús vino a salvar a los pecadores. Este fue el propósito por el que él vino al mundo.

       La idea principal es esta: Todo verdadero ministro debe reconocer que es un terrible pecador. Es tan pecador como Pablo. El ministro debe estar consciente de que es tan pecador como cualquier otra persona. Debe estar consciente de que es “el primero” de los pecadores o de lo contrario no ha comprendido el verdadero sentido de la santidad de Dios y la depravación del hombre.

       “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mt. 9:12-13).

       “Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora” (Lc. 7:39).

       “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1 Ti. 1:15).

       “El que encubre sus pecados no prosperará; “Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Pr. 28:13).

    ▬ 3 Cristo lo salvó como un ejemplo de su gran misericordia. Muy simple, Pablo es el ejemplo por excelencia… de que todo pecador, sin importar cuan terrible sea su pecado, puede ser salvo, si tan solo recibe a Cristo

    y comienza a seguirle cada día. de que todo creyente puede ser liberado del pecado y del poder del pecado, sin importar cuán fuerte sea la esclavitud, si tan solo recibe el poder de Cristo y le sigue con renovado compromiso.

       La idea es esta, el verdadero ministro es un ejemplo de la gran longanimidad del Señor. El Señor ha salvado al ministro del pecado, le ha salvado verdaderamente, por tanto, el verdadero ministro constituye un ejemplo dinámico de la eterna misericordia y gracia de Dios.

       “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Jn. 11:25).

       “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas” (Jn. 12:46).

       “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn. 20:31).

       “que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10:9-10).

       “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9).

       (1:18) Ministro ▬ Lucha y guerra espiritual: El encargo dado al joven ministro es vigoroso: ¡Milita la buena milicia!

       Pablo le está dando un “mandamiento” (paraggelian) a Timoteo. La palabra significa una orden, una orden urgente, una orden militar. Es una orden que coloca sobre la persona la más apremiante y crítica obligación. Donald Guthrie dice:

       “El ministerio no es una cuestión de entretenimiento, sino una orden del Gran jefe. W. E. Vine señala que “mandamiento” se usa estrictamente de órdenes recibidas de un superior y transmitidas a otros, es decir, este mandamiento -el mandamiento de militar la buena milicia~ va dirigido al joven ministro y él, a cambio, debe pasar este mandamiento a los.

       “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Ti. 2:2).

       Note dos puntos en este versículo.

    ▬ 1. Timoteo tenía un llamamiento especial al ministerio.

    Recuerde: Timoteo tenía un buen testimonio de Cristo ante la iglesia y su comunidad (Hch. 16:2). Como dice A. T. Robertson: “Él comenzó su ministerio rico en esperanzas, oraciones y profecías”. El Espíritu Santo realmente se movió sobre varios creyentes para que profetizaran que Timoteo entraría en el ministerio y militaría la buena milicia.

       Pensamiento 1. Note dos puntos significativos:

    1) El Espíritu Santo debe ser quien llame a una persona al ministerio. El ministerio no es simplemente otra profesión con la que una persona sirve a la sociedad y se gana su sustento. El ministerio cristiano es el llamado de Dios, el llamado que coloca a una persona justo en medio de una guerra espiritual que lucha por las almas y mentes de las personas.

    2) Cuando el Espíritu de Dios llama a una persona, esta no debe rechazar el llamado sino hacer exactamente lo que Pablo dice: Saltar justo en medio de la batalla y ¡militar la buena milicia!

    ▬ 2. El llamamiento de Timoteo lo impulsaría a militar la buena milicia. Nunca olvidaría este llamamiento, nunca olvidaría las profecías de su iglesia natal acerca de que él militaría la buena milicia en el ministerio para Cristo, todo para Cristo. Él mantendría siempre presentes en su mente estas expectativas de su iglesia y las usaría para impulsarle a militar para Cristo.

       Note: Pablo está volviendo a encargar este mandamiento a Timoteo. Al parecer Timoteo necesitaba recargarse. Estaba enfrentando la cuestión critica de falsas doctrinas en la iglesia de Éfeso y esto lo estaba desalentando. Sin embargo, el llamamiento de Dios era claro: Debía militar la buena milicia, luchar hasta la muerte si fuera necesario.

       Creyentes, ministros y laicos por igual nunca deben olvidar que el ministerio es una obligación sagrada, un compromiso sagrado. Dios ha tomado lo más precioso y sagrado para Él -el evangelio de su amado Hijo- y ha puesto ese mensaje en manos de los hombres. Por tanto, el ministro no debe fallar, debe levantarse y colocarse justo en medio de la batalla espiritual que se libra por las almas y mentes de las personas.

        Pensamiento 1. Se está librando una guerra espiritual por las mentes y almas de las personas. El ministro de Dios debe estar en el mismo centro del conflicto. Él es el instrumento de Dios para enseñar a los hombres el camino hacia Dios y la justicia. Si los ministros de Dios no luchan y pelean para guiar a los hombres hacia Dios, entonces literalmente millones de almas perecerán sin siquiera conocer el camino hacia Dios, sin siquiera conocer que una persona realmente puede vivir para siempre en la presencia de Dios. Esta es la razón por la que los ministros deben levantarse y liderar la carga en la batalla por las mentes y almas de los hombres. Del ministro de Dios dependen tantas cosas ¬tantas almas, la esperanza y vidas de tantos- que es su deber ser fiel y militar la buena milicia.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 10 DE MAYO DE 2026. “ÓRDENES DADAS POR DIOS QUE DEBEN CUMPLIRSE EN EL TIEMPO INDICADO”.

    LECCIÓN: Números 29:12 al 34. 12. También a los quince días del mes séptimo tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis, y celebraréis fiesta solemne a Jehová por siete días. 13. Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida a Jehová en olor grato, trece becerros de la vacada, dos carneros, y catorce corderos de un año; han de ser sin defecto. 14. Y las ofrendas de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada uno de los trece becerros, dos décimas con cada uno de los dos carneros, 15. y con cada uno de los catorce corderos, una décima; 16. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación. 17. El segundo día, doce becerros de la vacada, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto, 18. y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 19. y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, y su ofrenda y su libación. 20. El día tercero, once becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 21. y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 22. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, y su ofrenda y su libación. 23. El cuarto día, diez becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 24. sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 25. y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación. 26. El quinto día, nueve becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 27. y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 28. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación. 29. El sexto día, ocho becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 30. y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 31. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación. 32. El séptimo día, siete becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 33. y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 34. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación. 

       Comentario general del contexto bíblico: Versículos 12-34: La fiesta de los Tabernáculos, cuyas reglas especiales para la celebración están contenidas en Levítico 23:34-36 y Levítico 23:39-43, se distinguía sobre todas las demás fiestas del año por la gran cantidad de holocaustos, que lo elevó a la mayor fiesta de la alegría. En los siete días de fiesta, el primero de los cuales se celebraría con descanso sabático y una santa reunión, se ofrecería, además del holocausto diario, cada día un macho cabrío por expiación, y setenta bueyes en total para el holocausto durante los siete días, así como cada día dos carneros y catorce corderos de un año, con las ofrendas y libaciones necesarias. Mientras que, por lo tanto, el número de carneros y corderos era el doble del número ofrecido en la Pascua y la fiesta de Pentecostés, el número de bueyes era cinco veces mayor; porque en lugar de catorce, se ofrecieron setenta durante los siete días. Esta multiplicación de los bueyes se repartió de tal manera, que en lugar de ofrecerse diez cada día, se ofrecieron trece el primer día, doce el segundo, y así sucesivamente, restando uno cada día, de manera que el séptimo día se ofrecieron exactamente siete; el arreglo probablemente se hizo con el propósito de asegurar el santo número siete para este último día, e indicando al mismo tiempo, a través de la disminución gradual en el número de bueyes sacrificados, la disminución gradual en el carácter festivo de los siete días festivos. La razón de esta multiplicación en el número de holocaustos debe buscarse en la naturaleza de la fiesta misma. Su habitar en tabernáculos ya había representado visiblemente para el pueblo la defensa y bendición de su Dios; y el follaje de estas cabañas señalaba las gloriosas ventajas de la herencia recibida del Señor. Pero esta fiesta siguió a la terminación de la recolección de los frutos de la huerta y la viña, y por lo tanto fue aún más adecuada, a causa de la rica cosecha de frutos espléndidos y costosos que había producido su herencia, y que estaban a punto de disfrutar en paz ahora que el trabajo de la agricultura había terminado, para llenar sus corazones del mayor gozo y gratitud hacia el Señor y Dador de todos ellos, y hacer de esta fiesta una representación hablante de la bienaventuranza del pueblo de Dios al descansar de sus trabajos . Esta bienaventuranza que el Señor había preparado para su pueblo, se expresó también en los numerosos holocaustos que se sacrificaban cada uno de los siete días, y en los cuales la congregación se presentaba en alma y cuerpo al Señor, sobre la base de una ofrenda por el pecado, como un sacrificio vivo y santo, para ser más y más santificado, transformado y perfeccionado por el fuego de Su santo amor.

      Levítico 23:34 al 36. «Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días. El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.»

       Levítico 23: 39 al 43. «Pero a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta a Jehová por siete días; el primer día será de reposo, y el octavo día será también día de reposo. Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios por siete días. Y le haréis fiesta a Jehová por siete días cada año; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis. En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos, para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios.»

    “Órdenes dadas por dios que deben cumplirse en el tiempo indicado”.

    La frase “Órdenes dadas por Dios que deben cumplirse en el tiempo indicado” se refiere al concepto teológico y bíblico del orden divino y el cumplimiento de la voluntad de Dios en su momento oportuno (Kairós), no necesariamente en el tiempo cronológico humano.

    Este concepto implica los siguientes puntos clave:

    • Soberanía del Tiempo (Eclesiastés 3:1. Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.): La creencia de que Dios determina tiempos y temporadas para cada propósito bajo el cielo.
    • Obediencia y Propósito: Son instrucciones, mandatos o promesas que requieren obediencia en un momento específico establecido por Dios, a menudo con un propósito pedagógico o de protección.
    • Tiempo de Dios vs. Tiempo Humano: Aunque el ser humano busca resultados inmediatos, el plan de Dios es perfecto y suele desarrollarse detrás de escena hasta que se cumplen las condiciones adecuadas.
    • Ejemplos Bíblicos: Un ejemplo claro es el llamado de Jesús a sus discípulos de esperar en Jerusalén la promesa del Padre, destacando la importancia de actuar en el tiempo exacto establecido por Dios, no antes ni después.

    En resumen, son mandatos divinos que actúan como «protección» y «dirección», cuya efectividad radica en ser cumplidos en la temporada exacta que Dios determina.

    ¿Qué es la Fiesta de los Tabernáculos / Cabañas / Sucot?

       Respuesta:

       La Fiesta de los Tabernáculos, también conocida como la Fiesta de las Cabañas y Sucot, es la séptima y última fiesta que el Señor ordenó a Israel que observara y una de las tres fiestas que los judíos debían observar cada año: «se presentarán todos tus varones delante del Señor tu Dios en el lugar que Él escoja» (Deuteronomio 16:16). La importancia de la Fiesta de los Tabernáculos se puede ver en la cantidad de veces que se menciona en las Escrituras. En la Biblia vemos muchos acontecimientos importantes que tuvieron lugar en la época de la Fiesta de los Tabernáculos. Por un lado, fue en esta época cuando el Templo de Salomón fue dedicado al Señor (1 Reyes 8:2).

       Fue en la Fiesta de los Tabernáculos cuando los israelitas, que habían regresado para reconstruir el templo, se reunieron para celebrar bajo el liderazgo de Josué y Zorobabel (Esdras 3). Más tarde, los judíos escucharon a Esdras leerles la Palabra de Dios durante la Fiesta de los Tabernáculos (Nehemías 8). La predicación de Esdras dio lugar a un gran avivamiento, ya que los israelitas confesaron y se arrepintieron de sus pecados. También fue durante esta fiesta cuando Jesús dijo: «Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba. El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva» (Juan 7:37-38).

       La fiesta de los Tabernáculos tiene lugar el 15 del mes hebreo de Tishri. Este era el séptimo mes del calendario hebreo y suele caer entre finales de septiembre y mediados de octubre. La fiesta comienza cinco días después del Día de la Expiación, cuando acaba de terminar la cosecha de otoño. Era un momento de alegre celebración, ya que los israelitas celebraban la provisión continua de Dios para ellos en la cosecha actual y recordaban Su provisión y protección durante los 40 años en el desierto.

       Como una de las tres fiestas en las que todos los varones judíos «nativos» estaban obligados a participar, la Fiesta de los Tabernáculos se menciona varias veces en las Escrituras, a veces llamada la Fiesta de la Siega, la Fiesta al Señor o la Fiesta de las Cabañas (Éxodo 23:16; Deuteronomio 16:13). Como una de las fiestas de peregrinación (cuando los hombres judíos tenían el mandato de ir a Jerusalén), también era el momento en que llevaban sus diezmos y ofrendas al Templo (Deuteronomio 16:16). Con la afluencia de gente que llegaba a Jerusalén en esa época, solo podemos imaginar cómo debía ser la escena. Miles y miles de personas se reunían para recordar y celebrar la liberación y la provisión de Dios, y todos vivían en refugios temporales o cabañas como parte de los requisitos de la fiesta. Durante los ocho días que duraba, se realizaban tantos sacrificios que era necesario que las veinticuatro divisiones de sacerdotes estuvieran presentes para ayudar en las tareas relacionadas con los sacrificios.

       Encontramos las instrucciones de Dios para celebrar la fiesta de los Tabernáculos en Levítico 23, dadas en un momento de la historia, justo después de que Dios liberara a Israel de la esclavitud en Egipto. La fiesta debía celebrarse cada año: «El día quince de este séptimo mes» y duraba siete días (Levítico 23:34). Como todas las fiestas, comenzaba con una «santa convocación» o día de reposo en el que los israelitas debían dejar de trabajar para dedicar el día a adorar a Dios. Cada día de la fiesta debían ofrecer una «ofrenda encendida al Señor» y, después de siete días de fiesta, el octavo día debía ser nuevamente una «santa convocación» en la que debían dejar de trabajar y ofrecer otro sacrificio a Dios (Levítico 23). Con una duración de ocho días, la Fiesta de los Tabernáculos comienza y termina con un día de reposo sabático. Durante los ocho días de la fiesta, los israelitas moraban en cabañas o tabernáculos hechos con ramas de árboles (Levítico 23:40-42).

       La fiesta de los Tabernáculos, como todas las fiestas, fue instituida por Dios como una forma de recordar a los israelitas de cada generación su liberación de Egipto por parte de Dios. Por supuesto, las fiestas también son significativas porque presagian la obra y las acciones del Mesías venidero. Gran parte del ministerio público de Jesús tuvo lugar junto con las fiestas sagradas establecidas por Dios.

       Las tres fiestas de peregrinación en las que se ordenaba a todos los varones judíos «presentarse ante el Señor en el lugar que él eligiera» son muy importantes en lo que respecta a la vida de Cristo y Su obra de redención. Sabemos con certeza que la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura son simbólicas del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz. Del mismo modo, sabemos que Pentecostés, que marcó el comienzo de la Fiesta de las Semanas, fue el momento de la ascensión corporal de Jesús. Y la mayoría de los eruditos estarían de acuerdo en que la Fiesta de los Tabernáculos es simbólica de la segunda venida de Cristo, cuando establecerá Su reino terrenal.

       También hay quienes creen que es probable que Jesús naciera durante la Fiesta de los Tabernáculos. Aunque celebramos el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, la mayoría de los eruditos reconocen que esta tradición fue iniciada en el siglo IV d. C. por la Iglesia Católica Romana y que se desconoce la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Algunas de las pruebas de que Jesús pudo haber nacido a principios de año, durante la Fiesta de los Tabernáculos, incluyen el hecho de que sería poco probable que los pastores siguieran en el campo con sus ovejas en diciembre, que es pleno invierno, pero sí sería probable que estuvieran en los campos cuidando de sus ovejas en la época de la Fiesta de los Tabernáculos. La gran posibilidad de que Jesús naciera en la época de la Fiesta de los Tabernáculos también se ve en las palabras que Juan escribió en Juan 1:14. «El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad». La palabra griega traducida aquí como «habitó» es literalmente la palabra «tabernaculizó»; Jesús «habitó» con nosotros.

       Algunos creen que es muy probable que Juan utilizara intencionadamente esta palabra para asociar la primera venida de Cristo con la Fiesta de los Tabernáculos. Cristo vino en carne para morar entre nosotros por un tiempo temporal cuando nació en el pesebre, y vendrá de nuevo para morar entre nosotros como Señor de señores. Aunque no se puede establecer con certeza que Jesús naciera durante la Fiesta de los Tabernáculos, algunos creen que existe una gran posibilidad de que la Fiesta de los Tabernáculos no solo anticipe Su segunda venida, sino que también refleje Su primera venida.

       La Fiesta de los Tabernáculos comienza y termina con un día especial de reposo sabático. Durante los días de la fiesta, todos los israelitas debían habitar en cabañas para recordar que Dios los había liberado de la tierra de Egipto y para esperar la venida del Mesías, que liberaría a Su pueblo de la esclavitud del pecado. Esta fiesta, como todas las fiestas de Israel, recordaba constantemente a los judíos la provisión, la protección y la misericordia de Dios. Al estudiar las fiestas hoy en día, debemos dejar que nos recuerden la fidelidad y el cuidado de Dios. Jesús ha hecho mucho por nosotros —Él es nuestro todo— y ha prometido volver. Anhelamos la Tierra Prometida (el cielo) y ver a nuestro Salvador cara a cara. Nuestros corazones anhelan el momento en que nuestra redención sea completa y Jesucristo vuelva a «tabernaculizar» entre nosotros. (Aporte de Got Questions).

    TEXTO: «“Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí”». (Los Hechos 1:4)

       Comentario del texto: (1:4-5) Espíritu Santo: El ministerio terrenal de Jesús consistió en la proclamación de la gran promesa para los creyentes, la promesa del Espíritu Santo. Dios sabía y Cristo proclamó que ningún hombre podía vivir y ser testigo de Dios, no “en el brazo de carne”. Ningún hombre o grupo de hombres era lo suficientemente poderoso como para vivir para Dios o para convencer a otros de la locura del evangelio…

    • que el amor es más poderoso que la fuerza.
    • que el Hijo de Dios verdaderamente vino a la tierra como hombre.
    • que el Hijo de Dios murió, pero resucitó de los muertos, conquistando así la muerte.
    • que la cruz es el camino mediante el cual los hombres pueden ser salvos del pecado, de la muerte y el infierno.
    • que el hombre puede nacer de nuevo, literalmente nacer de nuevo y convertirse en una nueva criatura al creer en Jesús.
    • que el hombre puede vivir eternamente cuando ha nacido de nuevo por creer en Jesús.

       Cristo sabía que el hombre necesitaba un poder sobrenatural, el poder de Dios mismo. El sabía que la presencia de Dios mismo tenía que entrar en el corazón del hombre y…

    • hacerle partícipe de la naturaleza divina de Dios (2 P. 1:4).
    • recrear completamente su ser (2 Co. 5:17; Ef. 4:23-24; Col. 3:9-10).
    • habitar en su cuerpo, dando al creyente el poder de controlar su vida para Dios y proclamar el evangelio con valor a un mundo que lo consideraría locura y que a menudo reaccionaria violentamente.

       En estos dos versículos, Cristo comparte cómo los apóstoles (y todos los futuros creyentes) van a recibir el Espíritu Santo en toda su plenitud y poder.

    ▬ 1 Ellos deben esperar “la promesa del Padre”, esperar en oración el advenimiento del Espíritu Santo.

    » a. Note la frase “la promesa del Padre”. La idea es que el don del Espíritu Santo es el don supremo de Dios para los creyentes. El Espíritu Santo es la presencia de Dios mismo, y Dios promete darle su Espíritu al creyente.

       “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mt. 3:11).

       “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Jn. 14:16-17).

       “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

       “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch. 2:38).

       “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lc. 24:49).

       “hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque” (Is. 32:15).

       “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos” (Is. 44:3).

       “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones” (Jl. 2:28).

       “Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová” (Zac. 2:10. Véase Estudio afondo I, Hch. 2:1-4).

    » b. El creyente debe esperar en oración para recibir el Espíritu Santo. Esperan centrar, y concentrar nuestra atención en Dios es otra manera de decir creer, confiar, y concentrar nuestra vida en Dios. Si una persona espera en Dios, si aprende a esperar más y más,

    • ganará más y más percepción y conciencia de la presencia y el poder del Espíritu.
    • ganará más y más conocimiento del Espíritu mismo, de cómo vive y actúa en el

    corazón y la vida del creyente.

    • aprenderá cómo rendir más y más aspectos de su vida al control y testimonio del Espíritu.
    • experimentará más y más el fruto del Espíritu (Gá. 5:22-23. Nota: el fruto del Espíritu se manifiesta solo cuanto el creyente está lleno del Espíritu. Ser llenos es un mandamiento, no es algo que ocurre automáticamente en el creyente. Muchos andan en la carne, totalmente inconscientes de la presencia y la voluntad del Espíritu).

       “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lc. 11:13)

       “…sed llenos del Espíritu” (Ef. 5:18).

    ▬ 2. Los creyentes tienen que escuchar acerca de la promesa del Espíritu para poder recibirle. Un creyente no puede simplemente sentarse con una mente distraída o ensimismado y ser lleno del Espíritu de Dios; no puede esperar ser lleno de la presencia de Dios sin jamás centrar su mente en las cosas de Dios. El creyente tiene que oír y enfocar su atención, tener hambre y sed de las cosas de Dios. Tiene que centrar su vida en el Espíritu de Dios para recibir la promesa del Espíritu.

       “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:5-6).

       “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Co.2:12).

    ▬ 3. Entonces, los creyentes serán bautizados con el Espíritu Santo. Note: Este no es el bautismo por agua, ni el tipo de bautismo por agua que Juan empleó. Es el bautismo traído por Cristo mismo, la inmersión del creyente en el Espíritu de Dios y del Espíritu en el creyente. (Cp. Mt. 3:11. Hechos 2:1-4).

    1er Título: Conducta reverente en lo casa de Dios. Versículo 12. También a los quince días del mes séptimo tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis, y celebraréis fiesta solemne a Jehová por siete días. (Léase: Salmo 27:4. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. ▬ Eclesiastés 5:1. Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.).

       Conducta reverente en lo casa de Dios. La conducta reverente en la casa de Dios se caracteriza por un profundo respeto, amor y devoción, reflejados en una actitud mental y física de adoración. Implica silencio, escucha atenta, pensamientos centrados en lo divino y obediencia, reconociendo el santuario como un lugar sagrado.

    • Entrada y postura: Entrar con decoro y pasar tranquilamente a los asientos, evitando ruidos, risas o conversaciones irrelevantes.
    • Escuchar y orar: Enfocarse en la oración, los cantos de alabanza y la lectura de las escrituras con atención.
    • Actitud interna: Tener conciencia constante de la presencia de Dios, demostrando humildad, gratitud y amor.
    • Respeto al lugar: Tratar los templos y capillas con santidad, entendiendo que son lugares de reunión para adorar a Jehová.

       Mateo 21:13. «y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.»

       Tito 2:3-4. «Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos»

       Hebreos 12:28. «Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia»

    2° Título: Toda ofrenda para Dios debe ser lo mejor. Versículos 13 al 16. (Léase: Hebreos 11:4. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. ▬ 1ª de Pedro 2:4 y 5. Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.).

       Comentario de Hebreos 11:4. (11:4) Fe, poder de ▬ Abel ▬ Enoc ▬ Caín: El poder espiritual de la fe. El poder de la fe es el mensaje del evangelio glorioso, la esperanza gloriosa que Dios ha dado desde el comienzo de los tiempos. El poder tiene dos aspectos y se da de la manera más significativa posible, al demostrar cómo el poder cobra efecto en la vida de los creyentes. Dos creyentes que experimentaron el poder de la fe fueron Abel y Enoc.

    ▬ 1. La fe tiene el poder de considerarse como justicia. No se nos puede hacer mayor regalo que el del privilegio glorioso de ser considerados justos por Dios.

    => Ser considerado justo es la gran necesidad del hombre, porque no somos justos. Y a menos que se encuentre una manera de que Dios nos considere justos, nunca se nos permitirá vivir con Dios.

       Abel nos dice que hay una forma de ser considerados justos. ¿Cómo? Acercándonos a Dios y adorándolo exactamente como Él dice, es decir, por el sacrificio de la sangre. ¿Qué quiere decir esto?

       Cuando Adán y Eva pecaron, se dieron cuenta de que estaban desnudos. La desnudez es un símbolo de estar consciente del pecado (compare Gn. 3:9-10). Dios los amaba; por tanto, Él les proporcionó vestiduras para cubrir su desnudez. Note cuáles fueron las vestiduras. Eran abrigos o pieles de animales, un símbolo de que el pecado debía cubrirse por el derramamiento de sangre. Este era un símbolo que apuntaba a la sangre de Jesucristo, la sangre del Hijo de Dios, que tenía que derramarse para cubrir los pecados de los hombres.

       Sucede lo siguiente: Desde que existieron los primeros padres en la tierra, Dios dispuso que el pecado y la culpa del hombre tenía que ser cargada por el propio hombre o por un sustituto. El hombre tenía que morir por sus propios pecados o de lo contrario se tenía que sacrificar un sustituto por sus pecados. Adán y Eva les enseñaron esto a sus hijos. Note lo que sucedió.

       “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Cain, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón. Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Cain en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Y dijo Cain a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató” (Gn. 4:1-8).

       “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Cain, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” (He. 11:4).

       La diferencia entre las dos ofrendas fue la siguiente: Abel creía en Dios y se acercó a Dios y lo adoró exactamente como Dios decía: mediante el sacrificio de otro, el sacrificio de un animal. Pero Caín no creía en Dios. Él no aceptó la Palabra de Dios; él no se acercó a Dios mediante el sacrificio de otro. Él hizo un sacrificio y ofrenda material a Dios; él se acercó a Dios mediante el dinero y los regalos terrenales, mediante los esfuerzos y los frutos de las obras humanas, la fruta producida por la tierra, la fruta producida por sus propias manos humanas, frágiles, envejecidas y moribundas.

       Muy sencillo, Abel creyó en Dios. Él reconoció justamente lo que dicen las Escrituras: Que él era pecador e imperfecto y que nunca podía ser acepto ante Dios que es perfecto y santo, no hasta que se pagaran y eliminaran sus pecados y su culpa. Abel sabía que tenía que eliminar sus pecados, que tenía que ser considerado justo para que Dios lo pudiera aceptar. Por consiguiente, él creyó que Dios lo consideraría justo si dejaba que otro cargara con sus pecados. Él creyó exactamente lo que las Escrituras nos proclaman.

       “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

       “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).

       Este es el poder de la fe: La fe nos da el poder de ser considerados justos.

       “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Gn. 15:6).

       “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia” (Gá. 3:6).

       “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe” (Gá. 3:24).

       “y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” (Fil. 3:9).

       Pensamiento 1. Note que Caín se acercó a Dios; él era religioso. Pero su religión era una religión formal:

    => Una religión de ritual, forma y ceremonia.

    => Una religión de sacrificio y obras personales, de hacer bien e incluso de sacrificarse para hacer bien.

    => Una religión de hombre, de su propia decisión, de sus propias ideas e imaginaciones sobre cómo debía acercarse a Dios.

       ¡Qué acusación a tantas religiones! ¡Qué exhortación a buscar en nuestro corazón y en nuestra vida para garantizar que adoramos a Dios mediante su propio Hijo amado que murió por nuestros pecados!

       Comentario de 1ª de Pedro 2:4 y 5. (2:4) Jesucristo, Principal piedra del ángulo ▬ Piedra, la: Está el primer cuadro: Jesucristo es la piedra viva. ¿Cómo puede una piedra estar viva? No puede. Esta es simplemente un cuadro de cómo Dios ve a Cristo y a sus seguidores: son como un edificio que Dios mismo está construyendo. La fundación del edificio de Dios es su Hijo, el Señor Jesucristo. Si una persona quiere ser parte del edificio de Dios, debe colocar su vida en la piedra fundacional, Cristo mismo. Pero advierta lo que dice este versículo: la piedra viva fue rechazada por los hombres. Cuando los hombres la miraron, la piedra (Cristo).

    • no fue querida.
    • no encajaba en sus planes.
    • era inútil e inadecuada para lo que estaban construyendo.
    • no valía lo que costaba.

       Los hombres rechazaron a Cristo porque querían construir sus vidas como les placiera. Querían hacer lo suyo propio. Por lo tanto, dejaron a un lado la piedra de Dios. Pero advierta: la piedra había sido elegida por Dios. Es la misma piedra que Dios ha elegido para ser la piedra fundacional de la vida. Es la única piedra que puede soportar y sostener el peso de la vida. Advierta que la piedra elegida por Dios es una piedra viva. ¿Qué significa esto? Dios es eterno; por ende, el edificio de Dios durará para siempre. Por lo tanto, la piedra angular puesta por Dios será eterna. Nunca se deteriorará ni desgastará. La piedra angular es viva y existirá por los siglos de los siglos.

       El simbolismo de la piedra viva dice tres cosas importantes:

    ▬ 1. La piedra angular viva es la primera piedra que se coloca. Todas las otras piedras se enciman sobre ella. Es la piedra preeminente en el tiempo. Lo mismo sucede con Cristo: Él es el primero del nuevo movimiento de Dios.

    => Cristo es el capitán de la salvación. Todos los demás son miembros de la tripulación que lo siguen.

       “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” (He. 2:10).

    => Cristo es el autor de la salvación eterna, de nuestra fe. Todos los demás son lectores de la historia.

       “Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (He. 5:9).

       “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (He. 12:2).

    => Cristo es el comienzo y el final; Todos los demás vienen después de Él y debajo de Él.

       “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Ap. 1:8; cp. 21:6; 22:13).

    => Cristo es el precursor ante la misma presencia de Dios. Todos los demás ingresan a la presencia de Dios después de Él.

       “La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (He. 6:19, 20).

    ▬ 2. La piedra angular es la piedra de soporte. Todas las demás piedras se colocan encima de ella y son sostenidas por ella. Todas descansan en ella. Es la piedra preeminente en posición y poder. Lo mismo ocurre con Cristo. Él es el soporte y el poder, el fundamento del nuevo movimiento de Dios.

    => Cristo es la cabeza de la piedra angular, el único cimiento verdadero sobre el cual el hombre puede construir. Todo lo que no se construye encima de ella se desploma.

       “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Co. 3:11).

    => Cristo es la principal piedra angular sobre la cual se colocan todas las demás. Aquellos que desean estar bien edificados tienen que colocarse sobre El.

       “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Ef. 2:20-22).

    => Cristo es la piedra viva sobre la cual todos lo demás debe ser edificado si desean vivir y ser parte de la casa espiritual de Dios. Todos los demás deben ser edificados sobre Él si desean vivir y que su sacrificio espiritual sea aceptado por Dios.

       “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:4-5).

    ▬ 3. La piedra viva es la piedra a la que deben acudir los hombres si quieren formar parte del edificio de Dios. Es a Cristo a quien debemos acudir. Nadie puede formar parte de la construcción de Dios a no ser que se coloque a si mismo sobre la piedra fundacional dispuesta por Dios. Dios no acepta a nadie que se niegue a formar parte de su edificio. Y Dios es como todos los constructores. Él tiene un cimiento sobre el cual todos los trabajadores deben colocar las piedras de sus vidas.

       (2:5) Creyentes: está el segundo cuadro, los creyentes son piedras vivas. Recuerde: Dios es eterno, lo que significa que su construcción es eterna. La piedra angular dispuesta por Él nunca se desgastará ni arruinará. Cristo vive para siempre. Por lo tanto, cuando colocamos nuestras vidas sobre la piedra viva de Dios, quien nos sostiene y nos mantiene eternamente. Nos convertimos en piedras vivas, piedras que existirán para siempre. Advierta tres hechos significativos.

    ▬ 1. Los creyentes son construidos en una casa espiritual (v. 5). Este es un cuadro de la Iglesia que Dios está construyendo por toda la tierra. Incluye a los creyentes de todas las generaciones. Es una figura de lo que se llama la Iglesia universal o templo universal de Dios. Advierta que la casa de Dios es una casa espiritual. ¿Qué significa esto? Significa que la casa de Dios es espiritual en contraposición a lo físico. Una casa física no es permanente; envejece, se deteriora y se desgasta. Pero la casa espiritual de Dios no. El mundo o dimensión espiritual es el mundo real, el mundo permanente y eterno. Por lo tanto, la casa espiritual de Dios no envejece, no se deteriora ni se arruina. Esto significa dos cosas maravillosas.

    » a. Primero, cuando nos volvemos a Dios y colocamos nuestra vida sobre la piedra angular de Cristo, nos volvemos parte de la casa espiritual de Dios. Nunca moriremos ni nos desgastaremos, sino que viviremos para siempre permanentemente, en la casa espiritual y eterna de Dios.

    » b. Segundo, hay muchas piedras que van a vivir por siempre con nosotros. Se necesitan muchas piedras para construir un gran edificio, y lo mismo se aplica a la casa espiritual de Dios. Somos solo uno de muchos que se ubicarán en la gran casa espiritual de Dios. La cuestión es esta: no hay lugar para el orgullo, la arrogancia, la envidia, los celos, las críticas, los reproches, el enojo, las acusaciones, la discriminación, el prejuicio o la ira dentro del edificio de Dios, no hay lugar para una piedra que se jacte sobre otra piedra.

      Todas las piedras vivas están en la casa de Dios. De hecho, la casa no puede completarse a no ser que haya suficientes piedras para construirla. Hay un lugar para todos nosotros, y vamos a existir juntos para siempre.  Por lo tanto, debemos colocamos y tomar nuestro lugar en la casa de Dios. Debemos colocamos justo donde pertenecemos y hacer nuestra parte para sostener el edificio. No debemos buscar el lugar o la posición o la función de cualquier otra piedra. No debemos de ninguna manera debilitar el edificio.

       Pensamiento 1. William Barclay cuenta una historia de Esparta y luego lleva el punto a lo que nos referimos con una aplicación asombrosa.

       “Hay una historia famosa de Esparta. Un rey espartano se jactaba sobre los muros de Esparta ante otro monarca que lo visitaba. El monarca visitante miró a su alrededor y no vio ningún muro. Le dijo al rey espartano: ‘¿Dónde están esos muros sobre los que usted habla y alardea tanto? ‘El rey espartano señaló a su magnifica guardia de tropas espartanas. ‘Estos’, dijo, ‘son los muros de Esparta, y cada hombre es un ladrillo ‘.

       “Ahora bien, la cuestión es bastante clara. Mientras un ladrillo esté por sí solo, es inútil. Solo resulta útil cuando forma parte de una construcción. Por eso se lo fabricó, y se lo debe colocar en una construcción donde realice su función y cumpla la razón de su existencia. Lo mismo sucede con el individuo cristiano. Para realizar su destino, no debe permanecer solo, sino que debe formar parte de la construcción y edificio de la Iglesia”

    1. Los creyentes son sacerdocio santo (v. 5). La función principal del sacerdote es mediar entre Dios y los hombres, representar a los hombres ante Dios y presentar a Dios ante los hombres. El hombre nunca se ha sentido lo suficientemente digno como para acercarse a Dios; por lo general, ha sentido que Dios estaba tan lejos que nunca podía alcanzarlo. Por lo tanto, el hombre ha sentido la necesidad de la existencia de sacerdotes para que lleven su caso ante Dios.

       La cuestión a tener en cuenta son los pensamientos del hombre acerca de Dios, cuán lejos cree el hombre que está Dios, tan lejos que necesita un sacerdote, alguna persona divina que los represente ante Dios. Pero advierta lo que dicen las Escrituras: los creyentes son edificados como un sacerdocio santo. Cada uno de los creyentes ahora está frente a Dios como un sacerdote. Ahora puede acercarse a Dios por su propia cuenta. Dios no está lejos y distante del hombre. Cualquier persona que se vuelca a Dios y que coloca su vida en la fundación de Cristo se convierte en parte de la casa espiritual de Dios. Esa persona está en la misma casa de Dios. Puede

    hablar y compartir con Dios cuando quiera. Puede adorar y alabar a Dios y clamar por la ayuda y la liberación de Dios cada vez que lo desee. El creyente mismo es ahora un sacerdote ante Dios.

       Pensamiento 1. El sacerdocio del creyente es una de las grandes enseñanzas de las Escrituras. ¡Imagine! Estamos frente a Dios como un sacerdote, como alguien que tiene acceso a la presencia de Dios en cualquier momento, cualquier día. No hay ningún motivo por el cual debamos ser vencidos por ningún problema o tribulación en esta vida. Estamos en la casa de Dios. Podemos acercarnos a Él en cada momento y recibir lo que necesitamos para satisfacer las exigencias de la vida: sabiduría, provisión, recursos, fortaleza.

       Ahora advierta por qué somos sacerdotes ante Dios: para poder ofrecerle sacrificios espirituales. En el pasado, los hombres llevaban sus sacrificios a los sacerdotes y hacían que los sacerdotes presentaran sus sacrificios a Dios. Pero ahora los creyentes mismos son hechos sacerdotes para cumplir este mismo propósito: poder ofrecer sus propios sacrificios a Dios. Los hombres ahora deben llevar sus propias ofrendas y sacrificios a Dios. Ellos son ahora los sacerdotes de la casa de Dios. Sin embargo, note un punto primordial: sus sacrificios resultan aceptables únicamente a través de Jesucristo. Una persona tiene que tener su vida colocada sobre el fundamento de Cristo. Debe confiar y creer en el apoyo y poder de Cristo para formar parte de la casa de Dios. Los únicos sacrificios que Dios acepta son los sacrificios hechos dentro de su casa. Las Escrituras dicen que el creyente debe hacerlos siguientes sacrificios.

    => Debe sacrificar su cuerpo como un sacrificio vivo a Dios. No debe conformarse a este mundo.

       “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

       “Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:27).

       “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13).

    => Debe sacrificar su vida a Dios a medida que camina día tras día. Debe seguir a Dios en amor, así como Cristo nos amó y se entregó a sí mismo como una ofrenda y un sacrificio a Dios.

       “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a si mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:1-2).

       “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Jn. 3:16).

    3er Título: Dios es digno de ser alabado cada día. Versículos 17 al 34. (Léase: Proverbios 4:18. Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora. Que va en aumento hasta que el día es perfecto.  ▬ Daniel 6:10. Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.).

       Pensamiento de ser alabado: Dios es digno de suprema alabanza cada día, reconociendo su grandeza inescrutable y su bondad eterna, independientemente de las circunstancias. Su alabanza es un acto diario de agradecimiento, adoración y un arma espiritual que proclama sus poderosas obras de generación en generación.

       Salmo 145: 1 al 8. «Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable. Generación a generación celebrará tus obras, Y anunciará tus poderosos hechos. En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré. Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, Y yo publicaré tu grandeza. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, Y cantarán tu justicia. Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia.»

       Hebreos 13:15. «Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.»

       Comentario de Proverbios 4:18: Por el otro lado, el v. 18 presenta una de las escenas más hermosas del libro de Proverbios. La palabra hebrea nogah5051, que significa “lo brillante o el amanecer” (ver Isa. 60:3; 62:1) juega un papel central en el texto. Ponerse en la senda del justo es como encontrarse en la aurora de un nuevo día. Hay un momento cuando se ven las primicias de la luz y la noche empieza a dejar de cubrir todo. Ya llega la aurora y sigue apoderándose del ambiente. La escena sigue hasta que llega al pleno día. ¡Qué escena tan pintoresca! Como la luz de la aurora crece hasta llegar a la culminación de su capacidad de brillar, así el joven que aprende las enseñanzas del maestro, que hace un compromiso vital con la sabiduría, tiene una aurora en su vida y empieza a crecer mientras agrega y aplica estos dichos a su vida. Más grande aún es la experiencia de nacer como la aurora en Cristo Jesús: Yo soy la luz del mundo, dijo Jesús. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8:12). Pedro escribe: Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable (1 Ped. 2:9). Y a sus discípulos, Jesús dijo: Vosotros sois la luz del mundo… Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mat. 5:14, 16; ver 1 Tes. 5:4, 5).

       Comentario de Daniel 6:10. En cuanto al foso de los leones, muchos reyes del medio oriente cazaban leones, y posiblemente mantenían a estos para el deporte del monarca. En lugar de mantenerlos en una jaula, se empleaba un foso grande con una entrada que era cerrada con “una piedra” (v. 17). Los ministros hacían hincapié en la ley de medos y persas que era absoluta e irrevocable (v. 8, ver Est. 1:19). Sin darse cuenta del propósito tras el pedido y sin duda adulado por la evidente preocupación de sus ministros, con mucha vanidad, el rey selló el destino de Daniel, un hombre en quien él confiaba. La Biblia simplemente dice que firmó el documento (v. 9). En cuanto a Daniel, al enterarse del asunto entró en su casa e hizo … como lo solía hacer antes; … se hincaba de rodillas tres veces al día. Oraba … a su Dios (v. 10; Sal. 55:17). No obstante, los planes perversos y cuidadosamente proyectados, era Dios quien estaba controlando la vida de Daniel y ningún decreto humano podría alterar aquella realidad.

    Domingo 10 de mayo de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.