Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • LUNES 22 DE JUNIO DE 2026.. «EN MEDIO DEL CONFLICTO, DIOS ES JUSTO Y BENDICE A DAVID Y A SU FAMILIA».

       Comentario del contexto Bíblico: (1) Hijos de David nacidos en Hebrón, 3:1–5. Este pasaje forma parte de la narración del fortalecimiento de la casa de David. Los hijos son indicación de bendición por parte de Dios. La mención de los hijos de David nacidos en Hebrón hace resaltar la bendición de Dios para David en ese momento. David había llegado a ser rey, aunque todavía no lo era de toda la nación. Algunos de los hijos que nacieron en Hebrón llegarían a ser instrumentos no de bendición sino de maldad. Amnón llegó a violar a su hermana Tamar, y Absalón llegó a rebelarse contra su padre.

       Los reyes de las naciones paganas tenían por costumbre tomar mujeres de otros pueblos para formar alianzas con dichos pueblos. La práctica fue seguida por David quien tomó a Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur. Gesur era un distrito arameo en el territorio de Basán o sea junto al mar de Galilea en la parte noreste. Salomón continuó la costumbre en una manera exagerada, llegando a tener 700 mujeres y 300 concubinas, llegando aun a elevar altares para los dioses de sus mujeres extranjeras.

       Debilitamiento de la casa de Isboset, 3:6–11. La derrota final de la casa de Saúl no llegó por medio de una batalla, sino a consecuencia de una división interna causada por el pecado. Abner fue acusado por Isboset de juntarse con Rizpa, quien había sido concubina de Saúl; después de la muerte de Saúl, la concubina pasaba legalmente a ser concubina de Isboset. Isboset confrontó a Abner, preguntándole ¿Por qué te has unido a la concubina de mi padre? En realidad, ya no era la concubina de su padre, sino de Isboset; pero Isboset no tuvo valor de decir “mi concubina”. Abner se enfureció. Su enfurecimiento deja ver su culpabilidad en cuanto al asunto. Si Abner tomó la concubina de Isboset, se descubre que Abner no respetaba a Isboset como rey, sino que lo consideraba su títere, y tenía intenciones de llegar a ser rey. El tener como esposa a Rizpa le daría más prestigio ante el pueblo. Abner no quiso someterse a la autoridad de Isboset, ni quiso reconocer su pecado cuando fue confrontado por éste; por el contrario, Abner se presentó como ofendido por el reclamo de Isboset: ¿Acaso soy yo una cabeza de perro que pertenece a Judá? Abner reclamó a Isboset, enumerando todos los favores que le había hecho, como diciendo: “he hecho tanto por ti y ahora me reclamas por tomar esta mujer”.

       Abner no aceptó su pecado, porque su corazón estaba cegado por el pecado. Sucede a menudo que la persona que está en pecado y que no busca el arrepentimiento culpa a otros por su pecado y se vuelve en contra de los que lo confrontan. Así Abner no reconoció su culpabilidad, sino que se volvió en contra de Isboset y se alió a David. Ante la presencia de Isboset, Abner reconoció a David como el escogido de Dios. Abner, por su propio beneficio, reconoció el éxito que David estaba teniendo. Isboset no pudo responder a las amenazas de Abner ya que le tenía mucho temor. Isboset no era un verdadero líder. Las tribus del norte estaban siendo guiadas por un rey de carácter débil y un jefe militar que no reconocía la autoridad del rey.

    «EN MEDIO DEL CONFLICTO, DIOS ES JUSTO Y BENDICE A DAVID Y A SU FAMILIA». La afirmación de que, en medio del conflicto, Dios es justo y bendice a David y a su familia, refleja una verdad profunda sobre el carácter divino. En la Biblia, la justicia de Dios no solo implica juicio, sino también protección, compasión y fidelidad a su pacto.

       Según la Biblia, el conflicto es inevitable, pero enseña a enfrentarlo con humildad, perdón y búsqueda de la paz. En lugar de responder con orgullo, los principios bíblicos llaman a restaurar las relaciones y considerar a los demás antes que a uno mismo.

       El nuevo testamento tiene varios mandatos para los creyentes que demuestran el vivir en paz el uno con el otro. Siempre se nos instruye a: amarnos los unos a los otros (Juan 13:34; Romanos 12:10), vivir en paz y en armonía unos con otros (Romanos 15:5; Hebreos 12:14), resolver las diferencias entre nosotros (2 Corintios 13:11), ser pacientes, amables y benignos los unos con los otros (1 Corintios 13:4), considerar a los otros antes que a nosotros mismos (Filipenses 2:3), llevar las cargas de los demás (Efesios 4:2), y regocijarnos en la verdad (1 Corintios 13:6). El conflicto es la antítesis del comportamiento cristiano tal como se describe en las escrituras.

       Hay momentos en que, a pesar de todos los esfuerzos para reconciliar, varios asuntos nos impiden resolver los conflictos en la iglesia. Hay dos ejemplos en el nuevo testamento que claramente y sin ambigüedades, abordan la resolución de conflictos donde se presenta el pecado. En Mateo 18:15-17, Jesús presenta la forma para tratar con un hermano que ha pecado. Según este pasaje, en caso de un conflicto donde abiertamente hay pecado, en primer lugar, debemos tratarlo uno a uno y, luego, si continua sin resolverse debe ser llevado a un pequeño grupo, y finalmente ante toda la iglesia si el problema aún persiste.

       • Unidad y propósito: se describe que el hombre que teme a Dios recibe la bendición de una esposa fructífera y una familia unida, lo cual refleja el diseño de Dios para el hogar. El Salmos Capítulo 128: Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, Que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre. Que teme a Jehová. Bendígate Jehová desde Sion, Y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida, Y veas a los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel.

       Todos luchamos en nuestras vidas con diferentes problemas y cargas – ya sea en el trabajo, en nuestras familias, o matrimonios. Y ¡cuántos ya no pueden con sus propias vidas! Por eso la Biblia nos invita a depositar todas nuestras cargas a los pies de Jesucristo: „Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo» (Sal. 55:22).

       Dios comienza a confirmar el llamamiento de David: Podemos aprender mucho de la vida de David. Él era un hombre conforme al corazón de Dios (1 Samuel 13:13-14; Hch 13:22). Se nos presenta a David por primera vez después de que Saúl, ante la insistencia del pueblo fue hecho rey (1 Samuel 8:5, 10:1). Saúl no estaba a la altura como el rey de Dios. Mientras que el rey Saúl estaba cometiendo errores uno tras otro, Dios envió a Samuel a encontrar Su pastor elegido, David, el hijo de Isaí (1 Samuel 16:10, 13).

       Se cree que David tenía entre 12 a 16 años de edad cuando fue ungido como rey de Israel. Él era el más joven de los hijos de Isaí, y una elección poco probable para ser rey, humanamente hablando. Samuel pensó que Eliab, el hermano mayor de David, era sin duda el ungido. Sin embargo, Dios le dijo a Samuel, «No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque el Señor no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón» (1 Samuel 16:7). Siete de los hijos de Isaí pasaron delante de Samuel, pero Dios no había escogido a ninguno de ellos. Samuel le preguntó a Isaí si tenía más hijos. David, el más joven, estaba cuidando ovejas. Así que llamaron el muchacho y Samuel ungió a David con aceite «y desde aquel día en adelante el Espíritu del Señor vino sobre David » (1 Samuel 16:13).

       La Biblia también dice que el Espíritu del Señor se apartó del rey Saúl y un espíritu malo lo atormentaba (1 Samuel 16:14). Los criados de Saúl sugirieron que buscaran a alguien que supiera tocar el arpa, y uno de los criados recomendó a David, diciendo: «He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y el Señor está con él» (1 Samuel 16:18). Así, David entró al servicio del rey (1 Samuel 16:21). Saúl estaba complacido con el joven David, y él se convirtió en su paje de armas.

       Según la Biblia, Dios confirma el llamamiento de David como rey de Israel principalmente mediante la unción del profeta Samuel, las victorias militares (como ante Goliat), y la dirección divina constante cuando David consultaba su voluntad. (1ª de Samuel 16:13. «Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.»). 2ª de Samuel 7:4 al 13. «Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo: Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo moré? Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo. Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro? Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio, desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo, Jehová te hace saber que él te hará casa. Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.» 1ª de Samuel 17:45 al 50. «Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; más yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos. Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.»

       En todo tiempo Dios bendice el hogar de sus hijos: Sí, las Escrituras enseñan que la protección y el favor divino acompañan a quienes buscan hacer Su voluntad. Sin embargo, la Biblia también indica que esta bendición requiere obediencia y mantener una vida fundamentada en Sus mandamientos. (1ª Crónicas 13:14. «Y el arca de Dios estuvo con la familia de Obed-Edom, en su casa, tres meses; y bendijo Jehová la casa de Obed-Edom, y todo lo que tenía.»). Josué 24:14 al 17. «Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses; porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.»

       Corrupción de la casa de Saúl: La caída y corrupción de la casa del rey Saúl en la Biblia (detallada en 1 Samuel Cap. 13-15) se centra en su desobediencia, arrogancia y autoengaño. Su liderazgo pasó de ser elegido por Dios a un régimen marcado por el egoísmo, la paranoia y el abandono de la voluntad divina.

    El declive de la dinastía de Saúl se caracteriza por tres fallas principales:

    • Desobediencia en Gilgal: Ante la amenaza de los filisteos, Saúl usurpó el rol sacerdotal al ofrecer sacrificios por cuenta propia en lugar de esperar al profeta Samuel. Esto demostró su falta de paciencia y su tendencia a tomar decisiones por encima de los mandamientos de Dios.
    • El perdón al rey Agag: Dios le ordenó destruir por completo a los amalecitas y sus posesiones. Saúl desobedeció deliberadamente y se quedó con el mejor botín, justificando su acción con una falsa piedad. Esta rebelión directa provocó que Dios lo rechazara definitivamente como rey.
    • Paranoia y persecución: Tras ser rechazado y ver que el Espíritu de Dios lo dejaba para ir con David, Saúl fue atormentado por un espíritu maligno y desarrolló una obsesión corrupta y homicida, persiguiendo a David durante años para asegurar su propio trono.

       Pensamiento1: El rey Saúl fue técnicamente el primer rey de Israel. Llegó al poder después de un período sangriento y tumultuoso en la historia de Israel, cuando el pueblo estaba gobernado por varios jefes tribales llamados “jueces”. Podemos encontrar un relato de este período en el libro de Jueces, que relata la progresiva corrupción moral de los israelitas y sus líderes tras la muerte de Josué. Sin un gobierno centralizado y tras doscientos años de líderes mediocres, este fue un período de revueltas políticas y sociales. El pueblo israelita buscaba un salvador que pusiera fin a la lucha que había empañado el panorama de su nación durante generaciones. Necesitaban un rey, pero ¿de qué tipo?

       Este tipo de crisis de liderazgo resulta familiar en la historia pasada y actual. Israel quería un buen líder, uno que no fuera corrupto y fuera íntegro. Sin embargo, había otras influencias culturales en juego, y las intenciones de los israelitas no eran completamente puras cuando pidieron un rey. La historia dice así:

       “Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Samuel en Ramá, y le dijeron: ‘Mira, has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos. Ahora pues, danos un rey para que nos juzgue, como todas las naciones’”. (1 Samuel 8:4-5).

       Esto debería preocuparnos, porque Israel ya tenía un rey, llamado Yahweh (recuerda Éxodo 15). Él estaba tratando de enseñar a los israelitas cómo diferenciarse de las otras naciones para convertirse en una bendición para esas mismas naciones. Pero las presiones culturales para tener un líder igual que los cananeos resultaron ser más poderosas. Sus corazones no estaban alineados con Yahweh, así que él honró su petición.

       La advertencia de Samuel

       Y el Señor dijo a Samuel: ‘Escucha la voz del pueblo en cuanto a todo lo que te digan, pues no te han desechado a ti, sino que me han desechado a Mí para que Yo no sea rey sobre ellos… Ahora pues, oye su voz. Sin embargo, les advertirás solemnemente y les harás saber el proceder del rey que reinará sobre ellos’”. (1 Samuel 8:7, 9).

       A continuación, Samuel lanza una famosa advertencia al pueblo israelita (1 Samuel 8:11-22), concediéndoles lo que deseaban.

       Saúl no fue un gran rey, ni siquiera un buen hombre. Tenía muchos defectos. Toda la primera mitad del primer libro de Samuel se dedica a estudiar su carácter y sus fracasos. Al leer el libro de Samuel, es posible que a veces te sientas propenso a criticar o juzgar a Saúl; probablemente también sientas lástima por él en algunos momentos. Pero no te apresures y sé honesto contigo mismo. Si tienes la mente abierta, te darás cuenta de que probablemente tienes más en común con Saúl de lo que te gustaría admitir. El objetivo de explorar los fracasos de Saúl es advertirnos para que no repitamos sus errores.

       El primer libro de Samuel ofrece una serie de viñetas, algunas aparentemente pequeñas y otras grandes, que examinan los errores de Saúl (véase 1 Samuel 13-15). Quizá te preguntes si el hecho de que Dios sea demasiado duro con Saúl es solo una estrategia intencional del narrador para generar compasión. Pues sí. Quiere que sintamos lástima por él, para que empecemos a vernos reflejados en él y aprendamos la lección a través de él.

       En esencia, el defecto de carácter principal de Saúl es la autoexaltación y el autoengaño. Él cree que sabe más que los demás, incluso que Dios. La mayor tragedia es que ni siquiera es consciente de ello. La historia muestra que no se da cuenta en absoluto de su arrogancia y siempre cree que tiene la razón.

       Saúl no pega en lo recto y justo:

       A medida que avanza la historia de Saúl, los errores se hacen mayores y las consecuencias son más graves. De alguna manera, nunca es capaz de reconocer lo que ha hecho mal cuando se lo muestran. Por ejemplo, en 1 Samuel 13, se le dijo que esperara a Samuel antes de ofrecer sacrificios a Dios e iniciar una batalla con los filisteos. Sin embargo, no hizo caso y siguió impertérrito su camino con impaciencia. Aunque Saúl finalmente gana la batalla, lo hace en sus propios términos en lugar de los de Dios, un punto que parece no comprender nunca.

       Su falta de autoconocimiento es aún mayor en 1 Samuel 15, donde Dios ordena a Saúl que vaya a luchar contra los amalecitas (esta nación intentó aniquilar a los israelitas mucho tiempo atrás cuando acababan de escapar de Egipto, véase Éxodo 17:8-15). Se le dieron instrucciones claras: debía derrotar a los amalecitas por completo. Sin embargo, Saúl no cumplió del todo y permitió que los soldados saquearan el botín, a pesar de que había recibido instrucciones explícitas de no permitir que esto sucediera. Cuando Samuel lo confronta, Saúl hace una especie de confesión, pero cambia el sentido de las cosas: “… el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de los bueyes, para sacrificar al Señor tu Dios…” (1 Samuel 15:15). Justifica su terquedad como una forma de obediencia, pero no puede ver que eso es lo que está haciendo. Entonces, Samuel lo llama a rendir cuentas: “¿Por qué, pues, no obedeciste la voz del Señor, sino que te lanzaste sobre el botín e hiciste lo malo ante los ojos del Señor?”. (1 Samuel 15:19).

       Saúl sigue sin ver su error: “Yo obedecí la voz del Señor, y fui en la misión a la cual el Señor me envió… Pero el pueblo tomó del botín ovejas y bueyes”. (1 Samuel 15:20-21)

    Aquí Saúl está culpando a otros para quitarse de encima a Samuel. Pero Samuel ya ha aguantado bastante: “¿Se complace el Señor tanto en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz del Señor? Entiende, el obedecer es mejor que un sacrificio…” (1 Samuel 15:22). Recién en este punto, Saúl logra ver su error, y por lo tanto reconoce su comportamiento con una confesión:

       “He pecado. En verdad he quebrantado el mandamiento del Señor y tus palabras, porque temí al pueblo y escuché su voz”. (1 Samuel 15:24).

    Es realmente difícil saber cuán genuino puede ser el arrepentimiento de Saúl. Es evasivo y tiene la costumbre de decir lo que sea necesario para salir del apuro. En tan solo unos momentos, nos revela una de sus motivaciones para mostrar remordimiento:

      Entonces Saúl dijo: “He pecado, pero te ruego que me honres ahora delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel y que regreses conmigo para que yo adore al Señor tu Dios”. (1 Samuel 15:30).

        Mira dentro de tu propio corazón

       Los fracasos de Saúl pueden tener un impacto real en nosotros, si estamos dispuestos a dejar que la historia se convierta en un espejo de nuestra propia mente y corazón.

       Saúl valoraba la opinión del pueblo por encima de la sabiduría de Dios. Temía a las personas cuando debería haber temido a Dios. Además, a la luz de la corrección, seguía preocupándose únicamente por una cosa: su propia reputación y honor. Saúl minimiza constantemente el papel que desempeña en las malas decisiones que toma. Sigue culpando a otras personas como si fueran responsables de sus errores.

       El resto de 1 Samuel relata el posterior declive de Saúl hacia la decadencia moral y espiritual. Su caída contrasta fuertemente con el ascenso de David a un rol de influencia. Al final del día, Saúl depositó su verdadera confianza en sí mismo, en su plan y en las opiniones que otros tenían de él. Cuando es confrontado por este pecado, su respuesta deja mucho que desear. En realidad, nunca cambia y persevera en estos comportamientos hasta el final, mientras sigue el camino del egocentrismo y el orgullo. Vemos un gran contraste con David, que se caracteriza en estos mismos capítulos por ser radicalmente obediente y confiar en Yahweh, lo que finalmente lo lleva a ascender como rey y solidifica su linaje.

       Estos dos personajes nos brindan la oportunidad de reflexionar sobre nosotros mismos para que podamos encontrar los puntos ciegos en los que nuestro orgullo puede estar haciéndonos perder el juicio. Justificamos nuestras malas decisiones e intentamos negociar con Dios. Dejamos que nuestro río cultural nos arrastre. Todo esto obliga al lector a preguntarse si somos similares a Saúl o diferentes. ¿De qué manera elevamos las opiniones de otras personas por encima de la sabiduría y el amor de Dios? ¿De qué manera culpamos a otros para evitar asumir realmente nuestras fallas?

       La desaparición de Saúl es una lección poderosa, pero como todas las historias trágicas, tiene un propósito redentor. Es una advertencia para que no repitamos sus errores. Nuestros defectos de carácter más profundos no tienen por qué definirnos ni ser el final de la historia, no cuando se trata del Dios revelado en Jesús. A diferencia de Saúl, Jesús fue un Rey de Israel que nunca falló, sino que tomó sobre sí las consecuencias del fracaso de los demás. A diferencia de Saúl, Jesús nunca se acobardó ante el lado oscuro de la humanidad. Más bien, se enfrentó directamente a él con su amor y pasión porque sabía que el poder de Dios podía vencer nuestro mal y crear algo nuevo. Lo que Saúl necesitaba, y lo que realmente necesitamos, es un corazón y una mente nuevos que no necesiten defenderse ni justificar el fracaso y el egoísmo. Lo que necesitamos es lo que David oró después de su mayor error.

    Amén, para la honra y gloria de Dios

  • SEMANA DEL 22 AL 28 DE JUNIO Y SEMANA DEL 06 AL 12 DE JULIO 2026.TEMA: “PERFECTA FUNCIÓN DE CADA CREYENTE AL INTERIOR DE LA IGLESIA”

    LECTURA BÍBLICA:  1a A LOS CORINTIOS 12:18 AL 31.

    18. Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. 

    19. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 

    20. Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. 

    21. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. 

    22. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; 

    23. y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. 

    24. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, 

    25. para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. 

    26. De manera que, si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. 

    27. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. 

    28. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. 

    29. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? 

    30. ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? 

    31. Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente.

       Comentario general del contexto bíblico: [2]. (12: 14-20) Iglesia: Algunos que son menos dotados sienten que no son importantes para el Cuerpo de Cristo. Algunos miembros de la iglesia de Corinto estaban experimentando lo que experimentan tantos creyentes, una sensación de ser…

    [• menos dotados • insignificantes • menos capaces • no importantes • menos competentes • insuficientes • menos dignos • no dotados]

       Sin embargo, tales sentimientos y pensamientos son falsos, totalmente inciertos. “El cuerpo no es un solo miembro [significativo], sino muchos [miembros]”. Toda persona que pertenece verdaderamente al Cuerpo de Cristo (la iglesia) es significativo e importante para Dios y tiene un don y una función en el Cuerpo. Note cuatro elementos significativos sobre la iglesia, el Cuerpo de Cristo.

    ▬ 1. Cada miembro es necesario. Puede que el pie no esté tan dotado como la mano para manejar las cosas, pero el pie aún es parte del cuerpo. Puede que el oído no pueda ver cosas como puede verlas el ojo, pero el oído aún forma parte del cuerpo.

    ▬ 2. Cada miembro tiene una función esencial. El ojo, el oído, y la nariz, todos tienen su función.

    => Ninguno puede desempeñar la función del otro. Cada miembro tiene su función, y ningún otro miembro puede desempeñar la función del otro miembro.

    => Si todo el cuerpo fuera solo un ojo, sería un fenómeno: No operativo, no funcional, e inútil. Sería una atrocidad.

       Pensamiento 1. Observe tres aplicaciones significativas:

    1) El Cuerpo de Cristo, la iglesia, puede operar solo si un número suficiente de los miembros desempeñan la función para la que fueron dotados.

    2) El cuerpo, la iglesia, se vuelve incapaz si algunos miembros no funcionan y no hacen el trabajo para el que se les dotó.

    3) La habilidad del Cuerpo de Cristo para operar está determinada por el número y la eficacia de sus miembros. Mientras más funcionen y funcionen eficazmente los miembros del cuerpo (iglesia), más puede hacer el cuerpo (iglesia).

    ▬ 3. Cada miembro está colocado “en el cuerpo” como Dios quiso. El ojo ve porque Dios le dio la capacidad de ver. El oído oye porque Dios le dio la capacidad de oír. Sucede lo mismo en la iglesia. Note las palabras “cada uno de ellos”, cada miembro ha sido colocado en la iglesia por Dios y ha sido dotado por Dios. Dios no ha colocado a los miembros más prominentes en la iglesia. Dios nos ha colocado a “cada uno” de nosotros en la iglesia, y Él nos ha dotado para una función esencial. Y note: Lo que se nos llama a hacer y se nos dota para hacer es la voluntad de Dios. Somos lo que somos y tenemos los dones que tenemos porque Dios quiso que fuéramos como somos.

       Pensamiento 1. Las implicaciones de este punto son contundentes. Cada creyente:

    • Necesita agradecer a Dios por quién es y por su don.

    • Necesita usar sus dones con toda diligencia y fervor.

    ▬ 4. Cada miembro es único, pero juntos hay solo un cuerpo. ¿Si solo existiera un miembro, dónde estaría el cuerpo? Por supuesto, no habría cuerpo. Sucede lo mismo con la iglesia. Si hay solo un miembro en la iglesia, sería significativo, la persona más importante. ¿Pero dónde estaría la iglesia? Está claro: La iglesia no la conforma una persona importante y significativa. La iglesia la conforman muchos miembros, todos importantes y significativos. Pero observe lo siguiente: “A pesar de la diversidad, la iglesia es aún un cuerpo”.

       “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría” (Ro. 12:6-8)

       “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:4-7).

       [3]. (12:21-23) Iglesia: Algunos que son más dotados sienten que son más importantes para el cuerpo. Este punto consiste en una reprensión directa a aquellos que tratan de dominar o imponer su voluntad en una iglesia. La voluntad y los deseos propios de una persona nunca se deben imponer ni forzar en la iglesia. Cada miembro es importante y significativo y debe considerársele. Con gran frecuencia, hay quienes sienten que son más importantes que otros en la iglesia. Sienten que sus dones y contribuciones son más significativos que los de otros. La idea central de este punto es que tales sentimientos y pensamientos son erróneos, totalmente erróneos. Hasta el miembro más pequeño y menos dotado (que usa su don) es tan importante para la función de la iglesia como el ministro o la persona más dotada. “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito”. “Ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros”. Todos son importantes para Dios. De hecho, note lo que dicen las Escrituras; ambos puntos son verdaderamente reveladores, una sorpresa para lo que piensan la mayoría de las personas:

    ▬ 1. Los miembros más débiles (los menos dotados) son realmente más necesarios. La palabra “débil” (asthenes) quiere decir enfermo, enfermizo. Demuestra que en apariencia algunos miembros pueden parecer menos importantes, pero no es así; son esenciales. De hecho, en realidad son más necesarios. El laico promedio que sirve como un obrero personal, aunque la multitud no lo vea nunca, es mucho más importante para las decisiones en función de Cristo que el evangelista que se encuentra en el centro de la escena. El santo que se haya convertido en un guerrero de la oración es mucho más importante para la fortaleza de la iglesia que el predicador más elocuente que haya ocupado el púlpito.

    ▬ 2. Las partes impresentables del cuerpo se tratan con mayor honor. Se hace referencia a la ropa. Nos esforzamos más vistiendo las partes impresentables de nuestro cuerpo, proporcionándoles una nobleza especial.

       Así debiera suceder en la iglesia. Al menos dotado se le debiera reconocer y tratar con una nobleza muy especial, porque realmente son más necesarios.

       Pensamiento 1. Se aborda bien el objetivo: Ningún creyente o grupo de creyentes deben menospreciar, rechazar, ni esquivar a los menos dotados en la iglesia. Todos son importantes; de hecho, los menos dotados que están usando sus dones en función de Cristo son realmente más necesarios. Ellos están “en contacto directo con la obra”; por lo tanto, se les debe tratar con mayor honor.

       “mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve” (Lc. 22:26).

       “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Ro. 12:3).

       “sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” (1 Co. 1:27-29).

       “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?” (1 Co. 4:7).

       “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1 P. 5:5).

       [4]. (12:24-26) Iglesia: Dios ha puesto tanto al presentable como al impresentable en un mismo cuerpo. Las partes presentables de nuestro cuerpo no tienen necesidad de ropa; por consiguiente, no las vestimos (por ejemplo, el rostro y las manos). Dios ha hecho lo mismo con la iglesia. Dios ordenó el cuerpo en unidad. La palabra “ordenó” (sunekerasen) quiere decir mezclar, combinar, y unir. Dios ha ordenado la iglesia como es: Los dotados y los menos dotados mezclados, combinado, y juntados. Y lo ha hecho de tal manera que

    pertenece mayor honor a aquellos que están tan dotados. El guerrero de oración es mucho más importante que el solista que le da el frente a las personas. El testigo laico de Cristo es más necesario que el predicador que ocupa el púlpito. La persona que ministra al enfermo y al anciano es más honorable que el presidente del consejo que guía a toda la congregación en asuntos administrativos.

       Todos son importantes, pero los más honorables no son necesariamente los que se paran delante de la iglesia. En ocasiones los más honorables son los que nunca se ven, los que hacen su ministerio por el Señor, desempeñando sus dones y funcionamiento dentro de la iglesia según Él ha ordenado.

    ▬ 1. Dios ha ordenado 0 unido a los miembros para evitar que entren en conflicto. No debe haber celo, orgullo, ni división dentro de la iglesia; porque Dios ha dotado a cada creyente para que complemente a los otros. Dios los ha dotado a todos para que funcionen en armonía.

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis toda una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

       “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

       “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

       “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

    ▬ 2. Dios ha ordenado o unido a los miembros para crear una preocupación natural de uno por otros. Observe las palabras “todos se preocupen los unos por los otros”. Esa misma preocupación de unos por otros debiera mostrársele a un miembro de la misma manera que a otro miembro.

       Un miembro de la iglesia no es más importante que otro miembro, no para Dios, y tampoco debiera serlo para nosotros. No debiera haber favoritismo o ni parcialidad para con nadie. Cuando un miembro del cuerpo humano se duele, se duele todo el cuerpo. Cuando un miembro (por ejemplo, los pies en una carrera) es honrado, todo el cuerpo se regocija con los pies. Así debe ser en la iglesia. La iglesia es un cuerpo; por consiguiente, debe dolerse y regocijarse juntamente. El cuerpo debe atravesar junto la experiencia de la vida, doliéndose y regocijándose con cada miembro, cuidando y preocupándose por cada miembro.

       “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mi” (Mt. 25:35, 36).

       “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).

       “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).

       “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Co. 9:22).

       “También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).

       [5]. (12:27-30) Iglesia: Cada creyente es un miembro del Cuerpo de Cristo y ocupa su propio lugar en él. Este punto es contundente y enfático.

    => “Vosotros sois el cuerpo de Cristo”: De un modo colectivo, contamos con el privilegio supremo. Somos los miembros de Cristo, de su cuerpo, del cuerpo del propio Hijo de Dios.

    => “Miembros cada uno en particular”: De un modo individual, cada uno de nosotros es un miembro del Cuerpo de Cristo. No hay un solo creyente que esté excluido, y nadie tiene más condición de miembro que ningún otro creyente.

       Pablo ilustra el punto enumerando algunos de los dones. Él dice dos cosas significativas:

    ▬ 1. Dios ha colocado y ha dotado a cada miembro de la iglesia, Por ejemplo, considérense estos ocho dones:

    » a. Primero, Dios ha puesto apóstoles en la iglesia (vea el Estudio a fondo 1, Apóstol 1ª Co. 12:28 para un análisis).

    » b. Segundo, Dios ha puesto profetas en la iglesia (vea la nota del 8 al 14 junio 2026, Dones 1ª Co. 12:8-10 para un análisis).

    » c. Tercero, Dios ha puesto maestros en la iglesia. El don de la enseñanza es el don de instruir a los creyentes en la verdad de Dios y su Palabra. Es el don de proporcionarles a las personas un cimiento y un fundamento en la doctrina, reprobación, corrección, y justificación.

    » d. También estaba el don de milagros (vea 1 Co. 12:8-10.).

    » e. Estaba el don de sanidad (vea 1 Co. 12:8-10.).

    » f. Estaba el don de ayudar. Este es el don que hace exactamente lo que expresa: Ayuda a las personas. Todos conocemos a algunas personas que siempre están dispuestas a ayudar a las demás personas, siempre están disponibles y preparadas para brindar una mano. Estas personas están particularmente dirigidas a ayudar a los necesitados, por ejemplo, a las viudas o los viudos, a los huérfanos, a los incapacitados físicamente, a los confinados, y a los pobres.

    » g. Estaba el don de gobernación o administración. La palabra griega es descriptiva (kuberneseis). Se refiere al práctico de un barco, la persona que conduce el barco en los canales peligrosos de los océanos. La iglesia, desde luego, necesita a tales personas que le puedan dar dirección en su trayectoria para llegar al destino que Dios le ha señalado.

    » h. Estaba el don de diferentes lenguas (vea 1 Co. 12:8-10.).

    2 Debe tenerse en cuenta que todos los miembros no tienen el mismo don.

    => ¿Son todos apóstoles?

    => ¿Son todos profetas?

    => ¿Son todos maestros?

    => ¿Hacen todos milagros?

    => ¿Tienen todos los dones de sanidad?

    => ¿Hablan todos lenguas?

    => ¿Interpretan todos lenguas?

        La respuesta es obvia. ¡No! Dios no ha dotado a todos los creyentes con el mismo don.

       “A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:15).

       “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Co. 12:11).

       “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:12).

       ESTUDIO A FONDO 1. (12:28) Apóstol: Enviar. Un apóstol es un representante,un embajador, una persona que es enviada a un país arepresentar a otro país. Hay tres verdades acerca de losapóstoles.

    => Él le pertenece a al que lo ha enviado.

    => Su misión es ser enviado.

    => Él posee toda la autoridad y poder del que lo envía.

       La palabra “apóstol” tiene un uso restringido y amplio en el Nuevo Testamento.

    ▬ 1. El sentido restringido. Se refiere a los doce apóstoles y a Pablo como apóstol (Hch. 1:21-22; 1 Co. 9:1). En este sentido restringido había al menos dos requisitos básicos.

    » a. El apóstol era un hombre elegido directamente por el propio Señor o por el Espíritu Santo (cp. Mt. 10:1-2; Mr. 3:13-14; Lc. 6:13; Hch. 9:6, 15; 13:2; 22:10, 14-15; Ro. 1:1). Él era un hombre que había visto o acompañado al Señor Jesús.

    » b. El apóstol era un hombre que había sido testigo ocular del Señor resucitado (Hch. 1:21-22; 1 Co. 9:1).

    ▬ 2. El sentido amplio. La palabra “apóstol” se refiere a otros hombres que predicaban el evangelio. El término se usa con dos misioneros, Bemabé (Hch. 14:4, 14, 17) y Silas (1 Ts. 216); y dos mensajeros, Tito (2 Co. 8:23) y Epafrodito (Fil. 2:25). Solo existe una posibilidad de que Jacobo, el hermano del Señor (Gá. 1:19), Andrónico y Junias (Ro. 16:7) se les haga referencia como apóstoles.

       En el sentido restringido, el don de apóstol estaba destinado a desaparecer por los requisitos únicos para recibir el don. Pero históricamente, en el sentido amplio, haya quizás un sentido en el que los requisitos y el don como tal aún son dados y usados por el Señor. El siervo del Señor de cualquier generación debe ver al Señor y conocerlo íntimamente. Asimismo, el siervo debe ver y experimentar personalmente el poder de la resurrección. Ciertamente hay algunas personas en las diferentes generaciones que han visto al Señor Jesús y que conocen y experimentan el poder de la resurrección del Señor. Quizás el Señor Jesús los dote con el don muy especial de apóstol para que los usen en su bien preciado dominio, la iglesia.

      [6]. (12:31) Dones: Cada creyente debe codiciar los dones mejores. Note que hay una codicia permitida. El creyente debe codiciar los “dones mejores” de modo que pueda servir de un modo más eficaz a su Señor. Sin embargo, hay un camino más excelente aparte de los dones, algo muy superior, una cualidad que sobrepasa todos los dones juntos. Y todo creyente puede poseerlo, no importa quién sea. ¿Cuál es la cualidad? ¿Qué es eso que es aún más grande y más supremo que la mayor unidad posible de los dones? Ese es el tema del próximo capítulo.

    Nota del expositor bíblico: «Dios organizó su Iglesia de tal manera que repartió dones espirituales a cada uno de sus miembros, para que se complementen mutuamente, procurando el honor, la armonía y la dignidad en el ejercicio de sus funciones».

       Comentario de Romanos 12 (12:3-5) Humildad ▬ dones espirituales ▬ iglesia ▬ cuerpo de Cristo: el creyente tiene buen concepto de sí pero no demasiado alto. La exhortación se dirige a «todo hombre que está entre vosotros». Todo creyente necesita trabajar con humildad. Muchas personas tienden a tener un concepto demasiado elevado de sí mismos. Muchos llegan a estar engreídos, orgullosos y arrogantes.

    Se inflan con su…

       [• importancia. • capacidad. • opiniones. • apariencia. • logros. • educación. • popularidad. • riquezas. • bondad. • posición. • posesiones. • título.].

       Hay muchísimos que se tienen en alta estima, y piensan de sí mismos como mejores que otros. Dios está contra tales actitudes hinchadas.

    ▬ 1. Ten un buen concepto de ti mismo, pero piensa con cordura (sofronein). La palabra significa ser equilibrado, sano, estar en su sano juicio. Por lo tanto, la exhortación es a pensar de sí mismo sabia y centradamente, haciendo una evaluación justa y bien equilibrada de uno mismo y de sus capacidades. Hay que hacer una evaluación de sí mismo, pero debe ser un juicio sobrio y equilibrado, no un juicio insano y carente de equilibrio. Note cuán enfático es esto: tener un concepto demasiado elevado de sí es un pensamiento carente de cordura. Pensar que uno es más importante que otro es conducta insana. Toda persona es importante para Dios; cada persona es significativa e importante en el reino de Dios, no importa quién sea esa persona.

    ▬ 2. Las razones por las que debemos andar humildemente delante de los demás son claramente enunciadas.

    » a. Lo que somos y tenemos ha venido de Dios. Es Dios quien repartió a cada uno la medida de fe. La palabra «fe›› en el contexto de estos versículos significa una fe eficiente, o que obra. Incluye…

    • los dones y capacidades que Dios da a una persona.

    • la fe y el impulso o confianza para usar los dones.

       Dicho en forma sencilla, una fe eficiente es la capacidad y el impulso que hay dentro de una persona para tomar el don y servir a Dios, para hacer su contribución a la vida y a la comunidad. Esta es otra forma de decir lo mismo: la medida de fe (vv. 3 y 6) es el don y el poder espiritual que Dios da a cada creyente para su tarea específica sobre la tierra. Dicho en forma sencilla, todo lo que una persona es y tiene ha venido de Dios. Nada viene del hombre mismo. Por lo tanto, ninguna persona tiene razón para tener un concepto demasiado alto de sí.

       «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» (Stg. 1:17).

       «Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?» (1 Co. 4:7).

       Además, note otro factor: lo que hemos recibido de Dios es siempre una medida solamente. Nadie tiene una cantidad total de algo. Ninguna persona es perfecta en alguna área. Todos nos agotamos, deterioramos y decaemos. Todos tenemos que dar un paso al costado para dejar el paso a otros, no importa cuáles hayan sido nuestras capacidades y contribuciones. No tenemos razón para un concepto demasiado elevado de nosotros mismos.

       «Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo» (Ef. 4:7).

    » b. Dios da dones a cada persona, no solamente a una persona ni a unas pocas personas. Note que Dios repartió a cada uno una medida de fe. Ninguna persona o personas tiene el monopolio de algún don o capacidad. Cada creyente ha recibido un don de Dios; ninguno ha sido omitido por Dios. Un creyente es tan importante para Dios como cualquier otro creyente, no importa quién sea ese creyente. No hay lugar para el orgullo y la arrogancia en el reino de Dios; no hay lugar para pensar que uno es más importante que otros. Este tipo de pensamiento es insano.

        » c. Los creyentes genuinos son un cuerpo en Cristo. Este es el cuadro más hermoso de Cristo en las Escrituras, y debido a su efectividad se usa con frecuencia (cp. 1 Co. 10:17; l2:12s.; 12:27; Ef. 1:22-23; 2:16; 4:4,15-16; 5:22ss; Col. 1:18, 24).

       Los creyentes se pueden comparar con el cuerpo humano. El cuerpo humano tiene muchas partes o miembros, y no hay dos miembros que tengan la misma función. Así ocurre con los creyentes. Los creyentes son muchos, no obstante, son un cuerpo en Cristo. Cada miembro en particular tiene una clara función que cumplir en el mundo, sin embargo, es un miembro de todos los demás creyentes. Cabe destacar que la unión de los creyentes no es organizacional. No es el mismo tipo de unidad que existe en un club social o en una organización cívica, que es una unidad basada en cosas tales como la amistad, la preferencia, la vecindad, la profesión, la necesidad humana, la opinión o la organización. La unión entre creyentes genuinos es nacida del Espíritu de Dios, de un verdadero nacimiento y unión espiritual. Es una unión que se basa en una comunión constante e íntima con Dios y que obtiene su vida, propósito y significado de Dios. La unión entre verdaderos creyentes es una unión vivificada y animada por un Espíritu común, un Espíritu que realmente vive, el Espíritu de Dios mismo.

       El punto se afirma claramente: todos los miembros no tienen la misma función (praxis) u oficio. Dios ha puesto a los creyentes en el mundo con objetivos específicos, y ha dotado al creyente con la medida de fe necesaria para cumplir su función. El creyente es una parte de todo el cuerpo, en que cada miembro tiene una tarea que ejecutar. No hay lugar para la autoexaltación, el orgullo ola arrogancia; no hay lugar para tener un concepto demasiado alto de sí. El creyente no está solo en el mundo. Cada creyente tiene una medida de fe para cumplir su función, y cada miembro necesita que su función sea cumplida. Por lo tanto, ningún creyente tiene el derecho de tener de sí un concepto más elevado que el que tiene de otros creyentes. Cada creyente como individuo es importante para el cuerpo de Cristo. Cada creyente es necesario para completar, consumar y perfeccionar el cuerpo. El cuerpo queda impedido sin el funcionamiento activo de cada miembro. Cada miembro es muy importante.

       El punto es éste: los creyentes deben evaluarse y conocerse bien a sí mismos. Deben saber quiénes son y qué dones les ha dado Dios. Deben evaluar la medida de fe que Dios les ha dado y deben ser honestos en su evaluación. No deben valorarse en exceso, ni deben valorarse por debajo de lo que son. El juicio del creyente acerca de sí debe ser preciso y sabio para que cumpla su tarea sobre la tierra.

       Pensamiento 1. Solamente cuando uno se conoce a si mismo -en forma precisa, honesta y verdadera- es que se puede hacer la contribución debida a la familia, al trabajo, a la sociedad, a la iglesia y al mundo. Solamente cuando servimos en nuestra plena capacidad podemos cumplir nuestra tarea sobre la tierra.

    • Si tenemos un concepto demasiado alto de nosotros mismos, intentaremos cosas demasiado grandes y terminaremos en el fracaso.

    • Si tenemos un concepto demasiado bajo de nosotros mismos, nunca haremos todo lo que debiéramos, ni haremos las contribuciones que éramos capaces de hacer.

       «Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás honra delante de los que se sientan contigo a la mesa» (Lc. 14:10).

       «Mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve» (Lc. 22:26).

       «Humillaos delante del Señor, y él os exaltará» (Stg. 4:10).

       «Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a los otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes» (1 P. 5:5).

       Pensamiento 2. Dios dota al creyente con una cierta medida de dones espirituales; por lo tanto, el creyente debe utilizarlos conforme a la medida de fe que Dios le ha dado para su uso. Sin embargo, el creyente debe orar siempre pidiendo más y más fe.

       «Dijeron los apóstoles al Señor: auméntanos la fe» (Lc. 17:5).

       «Creo; ayuda mi incredulidad» (Mr. 9:24).

       «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Ro. 10:17).

       Efesios comentario de (4:7) Dones Espíritu: Todo creyente tiene un don. Advierta las palabras: “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo” No hay un solo creyente exceptuado o dejado fuera’ Cristo le ha otorgado a cada creyente algún don espiritual. Es importante advertir qué se quiere significar por don espiritual. Un don espiritual no significa la capacidad natural o el talento de una persona. Dios, por supuesto, tiene presente las capacidades naturales y los talentos cuando le otorga un don a una persona, pero los dones espirituales son dones especiales otorgados a los creyentes. Son dones altamente especializados, dones que se otorgan para fortalecer a más creyentes en la iglesia y en el testimonio y el ministerio al mundo. Lo que cabe advertir es que todo creyente genuino ha recibido un don espiritual, un don altamente especializado. Ha recibido su don para llevar adelante el ministerio del Señor en la tierra.

       Advierta otro punto significativo. Jesucristo nos da la gracia para utilizar nuestros dones. La gracia significa la fortaleza, la sabiduría, el valor, la motivación, el amor, la preocupación, el cuidado y el poder, todo el favor y las bendiciones de Cristo. Lo que se necesite para utilizar el don, es lo que Cristo nos da. Él mide exactamente la cantidad de gracia necesaria para el uso máximo de un don.

       Pensamiento 1: ¡Qué gloriosa verdad! ¡Qué chispa de aliento! Todos nosotros recibimos un don de Cristo, un don altamente especializado. Y tenemos la medida de la gracia ~cualquier medida que sea necesaria- para usar nuestros dones. Cristo derrama su gracia sobre nosotros, equipándonos para llevar adelante nuestra tarea en la tierra. Esto es significativo, dado que significa que nuestro don es el don de Cristo. Es el mejor don para nosotros. No debemos sentirnos poco complacidos con nuestro don, ni querer ser como otra persona y tener su don. Cristo nos ha colocado y nos ha dado el mejor don para nosotros, si realmente somos suyos, entregados y comprometidos para servirlo.

       “A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:15).

       “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Ro. 12:3).

       “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo” (1 Co. 12:4).

       “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:7).

       Comentario de Romanos (15:1-3). Fraternidad-ministerio-débil-debilidades: en una iglesia fuerte, el que está firme soporta las debilidades del débil. Los creyentes débiles son descritos en el capítulo 14. Son…

    • los que juzgan, se quejan, murmuran, y critican (cp. 14:2-3, 10, 13).

    • los que todavía confían en una conducta legalista, una conducta de prohibiciones y mandatos (Ro. 14:1, 14-15).

    • los que desobedecen la Palabra de Dios y están en contra de mandatos específicos de Dios (Ro. 14:10-12, 16-23).

       La palabra «soportar» (bastazein) no significa soportar en el sentido de aguantar y tolerar en una actitud molesta. Significa llevar consigo al débil, sostenerlo, llevarlo como un padre o madre llevaría a un hijo: con amor y ternura, con comprensión y cuidado.

    1. ¿Cómo podría prevalecer en la iglesia una actitud como la descrita? La Escritura da claramente la respuesta: «Cada uno de nosotros agrade a su prójimo» Es así de simple: no nos agradarnos a nosotros mismos, sino agrademos a nuestro prójimo; vivamos para su bienestar y edificación. No importa lo que queramos…

       • el lugar donde quisiéramos ir, • la bebida que deseemos tomar, • la comida que nos gustaría comer, • la película que desearíamos ver, • la cosa que quisiéramos comprar,

       …si va a ser piedra de tropiezo para nuestro hermano, no lo hagamos. Agradamos, ayudamos, sostenemos y vivimos para el bienestar de nuestros hermanos y hermanas para que puedan ser edificados y fortalecidos en la fe.

    2. El creyente tiene el mayor de todos los modelos en todo el mundo para negarse a sí mismo y vivir para el prójimo: Jesucristo mismo. «Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo».

    • Los oprobios lanzados contra Dios -la maldición. El rechazo, la incredulidad, la negación, la hostilidad, toda la deshonra y rebelión contra Dios- hirieron el corazón de Cristo. En consecuencia, Cristo se presentó para llevar los oprobios lanzados contra Dios: vino a la tierra y cargó con el pecado de los oprobios e hizo posible que toda persona alabara a Dios en lugar de insultar su glorioso nombre. El celo por quitar toda la deshonra arrojada contra Dios consumió a Cristo y cayó sobre El.

       Note el punto: Cristo no vino para agradarse a sí mismo. No oró: «Padre quita de mí esta copa de sacrificio y negación, no importa lo que sea». Su oración fue: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú» (Mt. 26:39). Jesucristo es el ejemplo del creyente que busca agradar a otros en lugar de agradarse a sí mismo.

       «Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas» (1 P. 2:21).

       «Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu» (1 P. 3:18).

       Pensamiento 1. ¡Qué espíritu glorioso prevalecería en la iglesia si esto realmente fuese puesto en práctica como las Escrituras dicen: por «cada uno de nosotros»!

       «En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch. 20:35).

      «Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo» (Gá. 6:2).

       Pensamiento 2. Note cuán transformador es este punto. El creyente serio ya no pregunta si una conducta dudosa es correcta y moral, sino si es buena para su hermano. ¿Edificará esto a su hermano?

       «El amor no hace mal al prójimo: así que el cumplimiento de la ley es el amor» (Ro. 13:10).

       «Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación» (Ro. 14:19).

       «Si en verdad cumplís la ley real, conforme a las Escrituras: Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Stg. 2:8).

       Comentario de 1ª de Corintios (3:5) Ministros: Los ministros de Dios son servidores. La palabra “ministros” (diakonoi) significa servidor, asistente, o mesero. Se hace énfasis en la condición humilde del servicio. Los ministros no son señores de la iglesia y congregación de Dios; son servidores humildes. Son los servidores de Dios y los servidores del pueblo de Dios. Se hace énfasis en dos puntos de la servidumbre:

    1. Los ministros son solo instrumentos de Dios. Son solo servidores “por medio de los cuales [o a través de quienes] habéis creído”. A modo de repetición, los ministros no son los señores de la vida de las personas. No son a quienes los creyentes deben alabar ni en quienes los creyentes deben estar centrados. Dios debe ser el centro de atención, palabra, y lealtad. Ningún ministro creó el mensaje del evangelio, Dios si. Ningún ministro salva al creyente, Dios sí. Ningún ministro lleva a una persona a creer, Dios sí. El ministro de Dios es solo el instrumento y servidor del Señor, no el Señor.

       “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros” (Jn. 13:14).

       “Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas” (Jn. 21:16).

       “Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones” (Ro. 1:9).

    2. Los ministros pueden ayudar a las personas solo según Dios les concede. Los dones del ministerio no son dotes y capacidades naturales. Los dones de proclamar el evangelio y de ministrar a las personas no son del predicador. Son dones espirituales dados solo por Dios, y el ministro solo puede servir eficazmente cuando Dios le da los dones de su Espíritu. Por consiguiente, el hombre, el ministro mismo como persona, no tiene nada de lo que las personas se puedan gloriar. Los dones son de Dios y solo de Dios; por consiguiente, las personas deben centrar sus pensamientos y alabanza en Dios solamente.

       “A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:15).

       “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe” (Ro. 12:6).

       “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?” (1 Co. 4:7).

       “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo” (1 Co. 12:4).

       “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Ef. 4:11).

       Comentario de Efesios (4:11). Dones espirituales: Todo don del creyente está centrado en Cristo. Advierta las palabras “Él constituyó”. Es Cristo y únicamente Cristo el que otorga dones espirituales a los hombres. Los hombres no pueden crear los dones ni dar los

    dones a otros hombres. Solo Cristo posee los dones espirituales para dar a los hombres. Aquí se mencionan cinco dones.

    1. El don de un apóstol. La palabra “apóstol” (apóstoles) significa enviar. Un apóstol es un representante, un embajador, una persona que es enviada a un país para representar a otro país. Hay tres cosas ciertas sobre el apóstol.

    => Él pertenece al que lo ha enviado.

    => A él se le ha encargado salir.

    => Él posee la autoridad y el poder de quien lo envía.

       La palabra “apóstol” tiene un uso amplio y otro estrecho en el Nuevo Testamento.

    » a. El sentido estrecho. Se refiere a los doce apóstoles y a Pablo como un apóstol (Hch. 1:21-22, 1 Co. 9:1). En este sentido estrecho hubo por lo menos dos calificaciones básicas.

    1) El apóstol era un hombre elegido directamente por el Señor mismo o por el Espíritu Santo (cp. Mt. 10:1-2; Mr. 3:13-14; Lc. 6:13; Hch. 9:6, 15; 13:2; 22:10, 14-15; Ro. 1:1).

    2) El apóstol era un hombre que había sido testigo ocular del Señor resucitado (Hch. 1:21-22, l Co. 9:1).

    » b. El sentido amplio. La palabra “apóstol” se refiere a otros hombres que predicaron el evangelio. Se lo utiliza respecto de dos misioneros, Bemabé (l4:4, 14, 17) y Silas (1 Ts. 2:6) y dos mensajeros, Tito (2 Co. 8:23) y Epafrodito (Fil. 2:25). Existe también

    la posibilidad de que Santiago, el hermano del Señor (Gá. 1:19) y Andrónico y Junias (Ro. 16:7) sean referidos como apóstoles.

       En el sentido estrecho, el don de un apóstol se desvanecía debido a las calificaciones singulares necesarias para recibir el don. Pero históricamente, en el sentido amplio, quizás haya un sentido en el cual las calificaciones y el don mismo se sigan entregando y sean utilizadas por el Señor. El siervo del Señor de cualquier generación debe ver al Señor y conocerlo íntimamente. Del mismo modo, el siervo debe ver y experimentar personalmente el poder de la resurrección. Por cierto, hay algunos en todas las generaciones que han visto al Señor Jesús y que conocen y experimentan el poder de la resurrección del Señor. Quizás el Señor Jesús los invista con el don muy especial de un apóstol para ser empleado enteramente en su dominio más preciado: la iglesia.

    ▬ 2. El don de un profeta. Este es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Incluye tanto la predicción como la proclamación y ninguna de ellas debería minimizarse a pesar del abuso del don. No cabe duda de que se ha abusado del don de predecir

    eventos hasta el punto del ridículo. Sin embargo, el abuso de un don no elimina el hecho de que el Espíritu de Dios a veces les da a los creyentes una visión de eventos futuros a fin de prepararlos y fortalecerlos para enfrentar los eventos. Sin embargo, la principal función de la profecía está claramente manifiesta en las Escrituras, y el hecho deberían seguirlo todos los creyentes:

       “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

    3. El don de un evangelista. Este es el don de llevar el evangelio por todo el mundo. Es el don que se especializa en proclamar el evangelio a los perdidos del mundo. Incluiría tanto lo que llamamos el evangelista como el misionero.

       “Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él” (Hch. 21:8; cp. Hch. 8:26-40).

       “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Ef. 4:11).

    ▬ 4. El don de un pastor (poimenas). A. T. Robertson señala que el Señor Jesucristo le dijo a Pedro que pastoreara a sus ovejas (Jn. 21:16), que Pedro les dijo a otros ministros que pastorearan el rebaño de Dios (l P. 5:2) y que Pablo le dijo a los ancianos (ministros) de Éfeso que pastorearan la iglesia de Dios por la cual había muerto Cristo (Hch. 20:28) (Word Pictures in the New Testament [Imágenes de palabras en el Nuevo Testamento), Vol. 4, p. 53). Los rasgos de un pastor pueden verse al observar las referencias a Cristo como el pastor de los creyentes. El pastor está por debajo del Pastor Principal, Cristo Jesús nuestro Señor.

    » a. El pastor conoce a las ovejas, la conoce a cada una por su nombre. Se dice que este ha sido un hecho entre los pastores y sus ovejas en la época de Jesús. En realidad, los pastores conocían a cada oveja en forma individual, incluso en grandes rebaños. El hecho se aplica por cierto a Cristo y sus ovejas.

       “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Jn. 10:14).

       “Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él” (1 Co. 8:3).

       “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Is. 43:1).

    » b. El pastor alimenta a las ovejas aunque Él tenga que reunirlas con sus brazos y llevarlas a la pastura.

       “Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Is. 40:11).

    » c. El pastor guía a las ovejas a la pastura y lejos de lugares peligrosos y precipicios.

       “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Sal. 23:1-4).

    » d. El pastor busca y salva a las ovejas que se pierden.

       “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas,

       ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?” (Mt. 18:11-12).

      “Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; más a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia” (Ez. 34:16).

    » e. El pastor protege a las ovejas. Incluso sacrifica su vida por las ovejas.

       “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Jn. 10:11).

       “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno” (He. 13:20).

    » f. El pastor restaura a las ovejas que se descarrían y regresan.

       “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas” (1 P. 2:25).

    » g. El pastor recompensa a las ovejas por su obediencia y fidelidad.

    “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:4).

    » h. El pastor separa a las ovejas de las cabras.

       “Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda” (Mt. 25:32-33).

    ▬ 5. El don de un maestro. Algunos comentaristas consideran que la enseñanza forma parte del don del pastor, es decir, que el pastor es el pastor-maestro. La función del maestro es el don de instruir a los creyentes en la verdad de Dios y su Palabra. Es el don de arraigar y fundamentar a las personas en la doctrina, la reprobación, la corrección y la justicia. Enseñar es un elevado llamado, uno de los más elevados. La enseñanza ocupa el segundo lugar luego de los dones espirituales de apóstol y profeta (Hch. 13:1; l Co. 12:28; Ef. 4:11). Todo apóstol y profeta y pastor cuenta con el don de enseñar, pero todo maestro no es un apóstol ni un profeta ni un pastor. El don de enseñar carga con una de las más grandes responsabilidades otorgadas por Dios. Por lo tanto, al maestro se le requerirá que dé cuenta en forma estricta a Dios de su fidelidad al usar este don.

       El don espiritual de ensenar es el don de comprender y comunicar la Palabra de Dios, de edificar creyentes en las verdades de la Palabra de Dios. involucra comprensión, interpretación, disposición y comunicación de la Palabra de Dios. El don de enseñar se le otorga al creyente que compromete su vida a la Palabra de Dios, a compartir sus gloriosas verdades con el pueblo de Dios.

       “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20).

    [4]. 12-16) Dones espirituales: Todo don del creyente tiene un propósito triple. Advierta un hecho significativo: Los cinco dones descriptos más arriba son dones que involucran discurso o proclamación. Son dones muy especializados, dones que por lo general se consideran como los dones oficiales o profesionales de la iglesia. No se dan en toda su medida a cada creyente, si bien todo creyente…

    • Debería ser un apóstol en cuanto a que está sirviendo a Cristo en un ministerio muy especial y fielmente utilizando el don que Dios le ha dado.

    • Debería ser un profeta al proclamar diariamente la Palabra de Dios.

    • Debería ser un evangelista en cuanto a que da testimonio a los perdidos.

    • Debería ser un pastor en cuanto a que está pastoreando y ocupándose todo el tiempo de las personas.

    • Debería ser un maestro en cuanto a que está enseñando las verdades de la Palabra de Dios a todo ser que conoce.

    ▬ 1. Hay un propósito inmediato para los dones profesionales u oficiales de la iglesia y entre la gente de Dios. Consiste en preparar a los creyentes para realizar la obra del ministerio. La palabra “perfeccionar” (katartizo) significa preparar para el servicio y el ministerio. Esta consideración es crítica, puesto que el que ocupa un cargo oficial en la iglesia no debe ser el único que realiza la obra del ministerio. De hecho, su principal tarea es la de preparar, una persona que forma discípulos y prepara a los demás para servir a Cristo (ver nota, Discipulado, Mt. 28: 19-20). Advierta otro punto crítico: El propósito mismo de preparar a los legos es que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse. Este es un punto significativo, puesto que significa que la iglesia no puede edificarse sin los miembros mismos realizando la obra del ministerio. Todos los creyentes de una iglesia deben estar involucrados en la obra del ministerio. Como dice Wuest: “Esta es una orden para que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse al añadir almas que estaban perdidas y que se salvan, y por la edificación de los santos de manera individual”.

       Si la obra del ministerio hubiera sido dejada en manos de los ministros profesionales, la obra nunca se hubiera realizado, porque hay demasiados pocos ministros oficiales. Se debe preparar a los legos para que lleguen a los perdidos y ministren para las necesidades de un mundo que carga con el peso de la maldad, el sufrimiento y la muerte.

    ▬ 2. Hay un propósito eterno para los dones oficiales o profesionales. No puede expresárselo con mayor claridad que como lo expresa el versículo mismo. Dice tres cosas:

    » a. El ministro de Dios obra para lograr una unidad perfecta entre las personas de Dios. Al ministro de Dios se lo llama…

    • Para que traiga paz y reconciliación a la iglesia.

    • Para que conduzca a las personas a la armonía perfecta y unidad de espíritu.

    • Para pastorear a las personas lejos de los disturbios, la división, la murmuración, el refunfuño, enfados y todos los demás pecados que militan en contra de una unidad perfecta.

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis toda una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

       “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

       “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

       “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que 0 sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

    » b. El ministro de Dios obra para traer el conocimiento del Hijo de Dios.

       “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Os. 6:3).

       “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31-32).

       “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).

       “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Fil. 3:10).

       “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” (Col. 1:10).

    » c. El ministro de Dios obra para lograr un hombre perfecto, un hombre que se mida con la estatura de Cristo mismo, a la plena altura de su estatura.

       “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Co. 13:11).

       “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (He. 5:14).

       “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios” (He. 6:1).

       “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad” (2 P. 1:5-6).

       “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el dia de la eternidad. Amén” (2 P. 3:18).

       “Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Ti. 4:15).

    ▬ 3. Está el propósito personal para el profesional que carga con dones oficiales. Este propósito también implica tres partes.

    » a. Que ya no seamos niños ni inmaduros, descarriados por falsas enseñanzas. Nuevamente, el versículo es el mejor comentario sobre sí mismo. Los ministros nos han sido dados para alejarnos de ser “niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de [falsa] doctrina” o falsas enseñanzas. Siempre debemos recordar que hay algo…

    • “estratagema de hombres”: timadores, engañadores en la fe, hombres que nos engañarán para que no veamos la verdad.

    • “que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”: timadores que actuarán en forma inteligente y que tendrán ideas nuevas que suenen correctas, pero que son solo engaños de la verdad.

       Advierta que hay muchos de esos hombres, tantos que están solo mintiendo, deseando engañar.

       “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt. 7:15).

       “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mt. 15:9).

       “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hch. 20:30).

       “Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Ro. 16:18).

       “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas” (He. 13:9).

       “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina” (2 P. 2:1).

       “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” (2 Jn. 7).

    » b. Que crezcamos en todas las cosas, en Cristo. Advierta que hay una sola forma de hacer esto: Expresando y proclamando la verdad. Esta es la tarea del ministro.

       “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Jn. 15:3).

       “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn. 17:17).

       “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

    » c. Que hagamos nuestra parte en la edificación de la iglesia. Advierta que cada articulación o cada creyente “proporciona” algo al cuerpo de Cristo (la iglesia). Y que lo que cada nueva articulación o creyente proporciona es muy importante. Advierta cómo se enfatiza la importancia: Cristo toma cada articulación o creyente y el creyente…

    • Se une perfectamente con todos los demás creyentes.

    • Compacta su obra con la provista por los demás creyentes.

    • Tiene una obra eficiente y productiva junto con la que es medida por otros creyentes.

    • Ayuda a incrementar el cuerpo.

    • Ayuda a edificar el cuerpo en amor.

    ¿Qué más podría decirse acerca de la contribución que hace cada creyente? ¿Qué mayor desafío podría dársele a un creyente? Debemos dar todo lo que somos y tenemos para realizar la tarea. Hay mucho en juego para cada uno de nosotros. Un peso eterno de responsabilidad recae sobre cada creyente, puesto que cada uno es responsable de llegar a la gente y edificarla. Algunas personas nunca serán alcanzadas ni ministradas si uno de nosotros no hace lo que corresponde y se queda corto. Por este motivo, todos nosotros contamos con el don otorgado por Cristo Jesús nuestro Señor.

       “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:4-7).

       “Ocúpate en estas cosas; permanece en ella para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Ti. 4:15).

       “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Co. 3:18)

       “El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano” (Sal. 92:12).

       “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Pr. 4:18).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 21 DE JUNIO DE 2026. “DIOS JUZGANDO A MADIÁN EN VENGANZA POR INCITAR A ISRAEL A FORNICAR”.

       Comentario general del contexto bíblico: Números 31: Verso 1-2 La campaña. – Después de que el pueblo de Israel había sido alistado como el ejército de Jehová, y su futura relación con el Señor había sido firmemente establecida por el orden del sacrificio que se les dio inmediatamente después, el Señor ordenó a Moisés que llevara a cabo esa hostilidad contra los madianitas que ya había sido mandado en Números 25:16-18. Moisés debía vengar (es decir, ejecutar) la venganza de los hijos de Israel sobre los madianitas, y luego ser reunido con su pueblo, es decir, morir, como ya le había sido revelado (Números 27:13). “La venganza de los hijos de Israel” fue la venganza por la iniquidad que las tribus de los madianitas que habitaban al este de Moab (ver en Números 22:4) habían practicado con los israelitas, seduciéndolos a la adoración idolátrica de Baal. Peor. Esta venganza se llama la “venganza de Jehová” en Números 31:3, porque la seducción había violado la divinidad y el honor de Jehová. Las hijas de Moab también habían tomado parte en la seducción (Números 25:1-2); pero lo habían hecho por instigación de los madianitas, y no por su propia voluntad, y por lo tanto los madianitas solo debían expiar la iniquidad.

    Versos 3-6: Para llevar a cabo esta venganza, Moisés hizo que 1000 hombres de cada tribu fueran liberados (ימּסרוּ, véase Números 31:16) de las familias ((alaphim), véase Números 1:16) de las tribus, y equipados para la guerra; y los envió al ejército (a la guerra) junto con Finees, hijo de Eleazar, el sumo sacerdote, que llevaba los vasos sagrados, es decir, las trompetas de alarma, en su mano. Finees estaba adscrito al ejército, no como líder de los soldados, sino como sumo sacerdote con las trompetas sagradas (Números 10:9), porque la guerraera una guerra santa de la congregación contra los enemigos de ellos mismos y de su Dios. Finees se había distinguido tanto por el celo que había mostrado contra los idólatras (Números 25:7), que era imposible encontrar a ningún otro hombre en todo el sacerdocio para unirse al ejército, que lo igualara en celo santo, o estar igualmente calificado para inspirar al ejército con celo por el conflicto sagrado. “Los vasos sagrados” no puede significar el arca del pacto a causa del plural, que le sería inaplicable; ni el Urim y Tumim, porque Finees aún no era sumo sacerdote, y la expresión כּלי tampoco sería adecuada para estos. La alusión solo puede ser a las trompetas mencionadas inmediatamente después, siendo la ו antes de חצצרות la ו explícita, “y de hecho”. Finees los tomó en su mano, porque el Señor los había asignado a su congregación, para recordárselos delante de él en tiempo de guerra y asegurar su ayuda (Números 10:9).

    TEXTO: “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo” (Hebreos 10:30).

       Comentario del texto Hebreos: (10:30-31) Juicio: El juez será el Dios vivo. Esta es una cita tomada del Antiguo Testamento (Dt. 32:35-36. Mía es la venganza y la retribución; A su tiempo su pie resbalará, Porque el día de su aflicción está cercano, Y lo que les está preparado se apresura. Porque Jehová juzgará a su pueblo, Y por amor de sus siervos se arrepentirá, Cuando viere que la fuerza pereció, Y que no queda ni siervo ni libre.). Note tres elementos.

    ▬ 1. Conocemos a Dios, quién es y lo que Él puede hacer. Sabemos que Dios es la Majestad Soberana del universo que es santa, justa, y pura. También sabemos que Él gobierna y reina y lo puede todo.

    ▬ 2. Por ende, sabemos que Dios debe juzgar y condenar el pecado porque Él es santo, justo y puro. Sabemos que Dios puede juzgar y condenar el pecado y que lo hará. Él debe hacerlo, porque su propia naturaleza de santidad y perfección lo exige.

    ▬ 3. El juicio es algo aterrador. Y note: Dios está vivo; Él es el Dios vivo. Por ende, el juicio se ejecutará. Absolutamente nada podrá impedirlo. Algunos caerán en manos del Dios vivo.

       “para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar” (Mt. 23:35).

       “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Ro. 6:23).

       “que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán” (1 Ts. 5:3).

       “Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan” (2 Ts. 1:6).

       “Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución” (He. 2:2).

       “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo” (He. 10:30).

       “Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos” (He. 12:25).

       “Aunque cavasen hasta el Seol, de allá los tomará mi mano; y aunque subieren hasta el cielo, de allá los haré descender” (Am. 9:2).

       “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).

       “pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).

       “Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades” (Is. 64:7).

       Comentario de los Versículos 1-2: La campaña. – Después de que el pueblo de Israel había sido alistado como el ejército de Jehová, y su futura relación con el Señor había sido firmemente establecida por el orden del sacrificio que se les dio inmediatamente después, el Señor ordenó a Moisés que llevara a cabo esa hostilidad contra los madianitas que ya había sido mandado en Números 25:16-18. Moisés debía vengar (es decir, ejecutar) la venganza de los hijos de Israel sobre los madianitas, y luego ser reunido con su pueblo, es decir, morir, como ya le había sido revelado (Números 27:13). “La venganza de los hijos de Israel” fue la venganza por la iniquidad que las tribus de los madianitas que habitaban al este de Moab (ver en Números 22:4) habían practicado con los israelitas, seduciéndolos a la adoración idolátrica de Baal. Peor. Esta venganza se llama la “venganza de Jehová” en Números 31:3, porque la seducción había violado la divinidad y el honor de Jehová. Las hijas de Moab también habían tomado parte en la seducción (Números 25:1-2); pero lo habían hecho por instigación de los madianitas, y no por su propia voluntad, y por lo tanto los madianitas solo debían expiar la iniquidad.

    La expresión » tomar venganza completa» en Números 31:2 es una combinación del verbo naqam y el sustantivo neqamah, lo que enfatiza la necesidad de que Moisés y los hijos de Israel cumplieran el mandato de Yahvé.

       Venganza: (sustantivo) (05359) (naqam – haga clic para un estudio detallado de la raíz verbal nqm que expresa la noción de venganza) es el acto de tomar venganza (dañar a alguien en represalia por algo dañino que haya hecho). Se refiere al castigo infligido o la retribución exigida por una lesión o un agravio y puede referirse a un castigo que va más allá de lo físico.   Naqam se traduce en la Septuaginta en este versículo con ekdikeo (ek= fuera o de +dike= derecho, justicia; ver cognados = ekdikesis y ekdikos) es literalmente aquello que procede de la justicia. La idea es vindicar el derecho de uno o hacer justicia. En Isaías 61:2, + naqam se traduce con el sustantivo griego antapodosis (de antí = a cambio + apodídomi = devolver; cf. verbo relacionado = antapodidomi = devolver a cambio de algo recibido), que describe la acción de recompensar, devolver o premiar y enfatiza la acción de dar un equivalente que, según el contexto, puede ser una «venganza» positiva o negativa. En el caso de Isaías 612a, el sentido es negativo y habla del juicio venidero de Dios sobre Israel.

       Tomar venganza (verbo) (05358) (naqam) significa vengar, tomar venganza, vengarse, vengarse a sí mismo, ser vengado, ser castigado. (Qal) vengar, tomar venganza, albergar sentimientos vengativos. (Niphal) vengarse a sí mismo, sufrir venganza (Piel) vengar. El primer uso en Gé 4:15 dice «quien mate a Caín, será vengado siete veces». En Levítico 19:18, los individuos en Israel son instruidos «No tomarás venganza, ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo». Por otro lado, Yahvé tiene el derecho a la venganza declarando «También traeré sobre ti una espada que ejecutará venganza por el pacto.» (Levítico 26:25). El último uso del Antiguo Testamento en Nahúm 1:2 nos da una buena idea del significado en cuanto a la venganza divina: «Jehová es un Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y airado. Jehová se venga de sus adversarios, y reserva ira para sus enemigos». Dios permite y usa a los hombres para vengarse como en Números 31y también en el caso de Sansón cuando «clamó a Jehová y dijo: «Oh Jehová Dios, acuérdate de mí y fortaléceme ahora mismo, oh Dios, para que enseguida sea vengado de los filisteos por mis dos ojos» (Jueces 16:28). Que Dios sea un Dios de venganza justa, santa y perfecta debería consolar a todos los que han sido tratados injustamente, heridos, etc. en esta vida, porque Deuteronomio 32:43 dice: «Alegraos, naciones, con su pueblo; Porque Él vengará (verbo naqam) la sangre de Sus siervos, y dará venganza (sustantivo naqam) sobre Sus adversarios, y expiará (kaphar) por Su tierra y Su pueblo.

       Venganza (sustantivo) (05360) (neqamah de naqam ▬ venganza) es un sustantivo que significa venganza, tomar venganza, castigo. Los dos primeros usos están en Números 31:2-3 en el contexto del pecado de los madianitas contra Israel en Baal de Peor (Núm. 25:1-3). 

       VENGANZA — castigo en represalia por una lesión u ofensa; compensación por un daño sufrido. La ley levítica prescribía: «No tomarás venganza» (Levítico 19:18). Solo Dios estaba capacitado para tomar venganza, porque sus actos se basaban en su santidad, rectitud y justicia, que castigan el pecado y vindican a los oprimidos y a los pobres de espíritu (Deuteronomio 32:35; Romanos 12:19). (NNIBD)

       Núm. 31:2; Núm. 31:3; Juez. 11:36; 2 Sam. 4:8; 2 Sam. 22:48; Sal. 18:47; Sal. 79:10; Sal. 94:1; Sal. 149:7; Jer. 11:20; Jer. 20:10; Jer. 20:12; Jer. 46:10; Jer. 50:15; Jer. 50:28; Jer. 51:6; Jer. 51:11; Jer. 51:36; Justicia. 3:60; Ezeq. 25:14; Ezeq. 25:15; Ezeq. 25:17.

       Después serás reunido con tu pueblo. Esta es una forma eufemística (una «expresión poética») de decir que va a morir, pero por lo demás, el significado es incierto. La referencia de 2 Reyes que aparece más abajo sugiere que, al menos en parte, se refiere literalmente a ser enterrado en una tumba (la palabra hebrea geber significa tumba, sepulcro, y el mismo verbo asaph se usa para «reunir» en ambos pasajes).

       En otras tres ocasiones se le dice a Moisés que será reunido con su pueblo…

    Deuteronomio 32:50. “Entonces muere en el monte adonde subes, y serás reunido con tu pueblo, así como Aarón tu hermano murió en el monte Hor y fue reunido con su pueblo,

    Números 27:13. “Cuando lo hayáis visto, vosotros también seréis reunidos con vuestro pueblo, como lo fue Aarón vuestro hermano;

    Deuteronomio 32:50. “Entonces muere en el monte adonde subes, y serás reunido con tu pueblo, como murió Aarón tu hermano en el monte Hor y fue reunido con su pueblo,

    Reunidos con su pueblo – (a su) Gén. 25:8; Gén. 25:17; Gén. 35:29; Gén. 49:33; Núm. 20:24; Núm. 20:26; Deut. 32:50. (a tu) Núm. 27:13; Núm. 31:2; Deut. 32:50; 2 Re. 22:20; 2 Cr. 34:28 (a su) Jueces 2:10

    2 Reyes 22:20. “Por tanto, he aquí, yo te reuniré (el rey Josías) con tus padres, y serás reunido (Asaf) en tu tumba en paz, y tus ojos no verán todo el mal que traeré sobre este lugar.” Entonces le trajeron noticias al rey.

       Reunido con su pueblo – GA Lee en ISBE (Revisado) tiene esta nota sobre reunir – De los usos significativos o inusuales del término, quizás el más interesante sea su uso en contextos de muerte. Lo más frecuente en estos contextos es la expresión “ser reunido [Heb neʾĕsap̱, lit. “ser añadido”] al pueblo de uno”. Esta expresión se usa para Abraham (Gen. 25:8.), Ismael (25:17), Isaac (35:29), Jacob (49:29, 33), Moisés (Nú. 27:13; 31:2; Dt. 32:50) y Aarón (Nú. 20:24; Dt. 32:50); quizás fue restringido intencionalmente a este grupo selecto. Una expresión similar, “ser reunido con los padres de uno”, aparece solo en Jueces. 2:10 y 2 Re. 22:20 (párr. 2 Cr. 34:28); el primer pasaje se refiere a toda la generación de Josué, que “sirvió al Señor” (v. 7), y el segundo pasaje trata sobre Josías (nótese que este pasaje añade la frase “seréis reunidos en vuestra tumba en paz”; para el significado de esta y otras referencias aparentes al entierro, véase más adelante). El qal de ʾāsap̱ se usa en formas aparentemente abreviadas de estas expresiones (Jueces. 18:25; 1 S. 15:6; Job 34:14; Sal. 26:9; 104:29; cf. Núm. 20:26, donde el Niphal de ʾāsap̱ aparece solo, con aparentemente el mismo significado que la expresión completa; cf. también Isa. 57:1).

       El significado de estas expresiones es objeto de debate. Los arqueólogos han encontrado tumbas familiares con evidencia de entierro secundario y han concluido que estas expresiones se refieren a tal entierro grupal (véase Kenyon, p. 263). Esta idea encuentra apoyo bíblico en varios pasajes que mencionan la “reunión” (Heb. sp̱) de cuerpos o huesos (Jer. 8:1f.; 25:33; Ez. 29:5). Algunos, por ejemplo, Meyers, añaden que la expresión “ser reunido con el propio pueblo” refleja no solo un entierro familiar sino también una creencia en la vida después de la muerte: en el Seol se reúne toda la familia de Israel (véase también ENTIERRO IV). Tromp (p. 168) sostiene que este sentido de reunión en el Seol se desarrolló a partir de la práctica de los entierros familiares, y que este desarrollo ocurrió antes de que se escribieran los textos bíblicos. Para Heidel y otros, la expresión se refiere únicamente a la vida después de la muerte; no puede referirse al entierro porque en el contexto aparecen otros términos para entierro (cf., p. ej., Gén. 25:8f.; 2 R. 22:20) o el entierro es claramente un evento posterior (cf. Gén. 49:33 y Gé 50:3–13). Que la expresión se use para referirse a aquellos que no fueron enterrados en una tumba ancestral, por ejemplo, Abraham, Moisés y Aarón, parece un punto significativo (Aquí está la nota de Skinner sobre Gé 25:8 = «reunido con sus parientes (véase Gé 17:14 )] Originalmente, esta y otras frases similares ( Gé 15:15 ; 47:30 ; Dt. 31:16, etc.) denotaban el entierro en el sepulcro familiar; pero la concepción popular del Seol como un vasto conjunto de tumbas en el inframundo permitió que el lenguaje se aplicara a hombres que (como Abraham) fueron enterrados lejos de sus antepasados.—Isaac e Ismael]). (Énfasis añadido)

       Comentario de Romanos (12:19 Venganza ▬ represalia ▬ desquite: el creyente no debe dar lugar a una venganza. Hay tres razones para este mandato.

    1. La venganza pertenece a Dios. Note las palabras: «Amados míos». La exhortación está específicamente dirigida a los creyentes. Sería una cosa maravillosa si todos los hombres practicasen esta regla y viviesen por ella, pero el mundo nunca ha vivido ni vivirá libre de la venganza. Sin embargo, los amados de Dios no tienen elección. Toda persona que sigue a Dios debe dejar la venganza a Dios. La venganza pertenece a Dios, no al hombre. Ningún hombre tiene el derecho de condenar a otro en un juicio personal; no tiene derecho a la venganza personal. El derecho de juzgar y ejecutar la venganza es de Dios y solamente de Dios. Sin embargo, las Escrituras son claras: Dios dará el pago; Dios ejecutará la venganza. El día de su ira ya viene y será ineludible.

       «No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor» (Ro. 12:19).

       «Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo» (2 Ts. 1:7-8).

       «Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo» (Hebreos. 10:30).

       «Mía es la venganza y la retribución; a su tiempo su pie resbalará, porque el día de su aflicción está cercano. Y lo que les está preparado se apresura» (Dt. 32:35).

       «Jehová, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate» (Sal. 94:1).

    2. El tratar a un enemigo con bondad le afectará enormemente. Al hacerlo, el creyente amontona «ascuas de fuego» sobre la cabeza del enemigo. Esto significa por lo menos dos cosas.

    » a. La bond ad avergonzará al enemigo y le causará angustia. En sus momentos de soledad, sus pensamientos volverán al maltrato dado a los creyentes y le, llevarán a meditar en Dios y a maravillarse de Él. Hay alguna oportunidad para que el enemigo se arrepienta y se convierta.

       «Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues habiendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza» (Ro. 12:20).

       «Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua; porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará» (Pr. 25:21-22).

    » b. La bondad acumulará ira contra el malhechor para el día del juicio. Si reprime sus pensamientos de Dios y se endurece más y más y sigue dando maltrato al pueblo de Dios, entonces acumula más y más ira contra sien el terrible día del juicio.

       «Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios» (Ro. 2:5).

    3. La represalia concede la victoria al mal. Si el creyente toma la venganza en sus manos, entonces permite que el mal le venza, y esto no debe hacerlo jamás. El creyente debe vencer el mal, y no debe dejar jamás que el mal le venza. Note cómo vence el mal: haciendo el bien. Vence el mal haciendo lo que debe hacer, en particular, haciendo bien a los que lo maltrataron y abusaron de él.

       «Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos» (Mt. 5:39-41)

       «Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen» (Mt. 5:44).

       «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo» (Ef. 4:26-27).

       «Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos» (1 Ts. 5:15).

       Comentario versículos 3 y 4. Moisés habló al pueblo, diciendo: «Armen hombres de entre ustedes para la guerra, para que vayan contra Madián a ejecutar la venganza del SEÑOR sobre Madián». Los hombres mayores de 20 fueron contados en Números 26 y ahora van a tener un pequeño «entrenamiento de primavera», como decimos en el fútbol americano, para que estén listos cuando lleguen las «grandes ligas» al entrar en la Tierra Prometida. ¿Por qué la venganza del SEÑOR? Porque en última instancia todo pecado es contra Yahvé y, en este caso, puso en peligro el cumplimiento de sus promesas del pacto a los patriarcas de darles la tierra prometida. 

      Venganza del SEÑOR sobre Madián: Era la disputa de Dios, no la suya, la que ahora debían retomar. Este pueblo era idólatra y había seducido a los israelitas para que practicaran las mismas abominaciones. La idolatría es una ofensa contra Dios; y el poder civil no tiene autoridad para inmiscuirse en lo que le pertenece, sin instrucciones especiales, certificadas, como en este caso, de la manera más inequívoca. La venganza personal, la ambición o la avaricia no debían tener cabida en este asunto: Jehová debía ser vengado; y por medio de Él, los hijos de Israel (versículo 2), porque estaban a punto de ser arruinados por sus idolatrías. Si Jehová, en lugar de castigar a los pecadores con terremotos, peste o hambruna, se complace en ordenar expresamente a alguna persona o pueblo que vengue su causa, esta comisión justifica, incluso santifica, la guerra, la masacre o la devastación. Aunque nadie en la actualidad muestra tal comisión, sin embargo, los israelitas podrían; Por lo tanto, es absurdo censurar a Moisés, Josué e Israel por la terrible matanza que cometieron. Dios mismo dictó sentencia de condena y los empleó simplemente como instrumentos de su venganza; y a menos que se pueda demostrar que los criminales no merecían su castigo, o que Dios no tenía derecho a castigar a sus criaturas rebeldes, quienes se oponen a ellos solo demuestran su enemistad con Dios al convertirse en defensores no solicitados de sus enemigos.

    Esto es una reiteración de las palabras de Yahvé en Números 25:16 y 17. «»Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: «Sé hostil a los madianitas y atácalos». 

    • Brazo: Éxodo 17:9-13.  
    • La venganza del SEÑOR: Números 25:11 y 13. ▬ Ex 17:16. ▬ Lev 26:25. ▬ Jue 5:2, 23. ▬ 2 Reyes 9:7. ▬ 10:30. ▬ Jer 46:10. ▬ Jer 50:28. 

       DOCE MIL HOMBRES DE GUERRA: Enviarás mil hombres de cada tribu de Israel a la guerra. No sabemos el tamaño de su enemigo, pero Dios sí, y doce mil le parecieron bien. Como se comenta más adelante, recordemos al grupo de Gedeón, que ganó la batalla no por la fuerza ni por el poder, sino por su Espíritu. ¿Quién se lleva la gloria cuando las probabilidades están en nuestra contra? Dios, por supuesto. Y ese es nuestro propósito en este planeta, en este breve tiempo que Dios nos ha concedido a cada uno: que Él sea glorificado grandemente en y a través de nuestras vidas. Como bien dijo Pablo: «Así que, ya sea que comáis, bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31).

    •De cada tribu mil: Heb. Mil de una tribu, mil de una tribu, mil: Levítico 26:8. Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros. ▬ Jueces 7:2. Y los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud. ▬ 1Sa 14:6. Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos.

       Versos 3-6: Para llevar a cabo esta venganza, Moisés hizo que 1000 hombres de cada tribu fueran liberados (ימּסרוּ, véase Números 31:16) de las familias ((alaphim), véase Números 1:16) de las tribus, y equipados para la guerra; y los envió al ejército (a la guerra) junto con Finees, hijo de Eleazar, el sumo sacerdote, que llevaba los vasos sagrados, es decir, las trompetas de alarma, en su mano. Finees estaba adscrito al ejército, no como líder de los soldados, sino como sumo sacerdote con las trompetas sagradas (Números 10:9), porque la guerraera una guerra santa de la congregación contra los enemigos de ellos mismos y de su Dios. Finees se había distinguido tanto por el celo que había mostrado contra los idólatras (Números 25:7), que era imposible encontrar a ningún otro hombre en todo el sacerdocio para unirse al ejército, que lo igualara en celo santo, o estar igualmente calificado para inspirar al ejército con celo por el conflicto sagrado. “Los vasos sagrados” no puede significar el arca del pacto a causa del plural, que le sería inaplicable; ni el Urim y Tumim, porque Finees aún no era sumo sacerdote, y la expresión כּלי tampoco sería adecuada para estos. La alusión solo puede ser a las trompetas mencionadas inmediatamente después, siendo la ו antes de חצצרות la ו explícita, “y de hecho”. Finees los tomó en su mano, porque el Señor los había asignado a su congregación, para recordárselos delante de él en tiempo de guerra y asegurar su ayuda (Números 10:9. «Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos.»).

       REFLEXIÓN: Si este versículo no «predica», ¡no sé qué lo hará! Amados, estamos en guerra, una guerra espiritual, una guerra contra un enemigo invisible, intransigente, malicioso, engañoso, mentiroso y destructivo. Al igual que estos valientes 12.000, también debemos estar diariamente «armados para la guerra», porque cuando salimos de casa por la mañana (¡probablemente incluso antes de salir!) entramos en el campo de batalla y el enemigo no quiere tomar prisioneros vivos, sino destruir el ejército del SEÑOR. Tú y yo estamos «en el ejército ahora», pero debemos estar armados para la guerra. Si no has memorizado Efesios 6:12-18, ¡aquí tienes tu aliento/exhortación para que lo hagas ahora! ¡No digas que no puedes memorizarlo! Esa será una excusa débil ante el tribunal de Cristo (2 Corintios 5:10). Por la bondadosa Palabra y el Espíritu de Dios, que cada día (y continuamente a lo largo del día) nos vistamos con toda la armadura de Dios y salgamos adelante como más que vencedores en Cristo Jesús para la gloria de nuestro Padre. Amén.

       Ref. Bíblicas: Efesios 6:12-18: «Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos». 2ª Corintios 5:10: «Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.»

       Comentario de Jueces 7:2-7. El SEÑOR le dijo a Gedeón: «La gente que está contigo es demasiado numerosa para que yo le dé a Madián en sus manos, pues Israel se jactaría, diciendo: “Mi propio poder me ha librado”. 3. Ahora, pues, ven y proclama al pueblo, diciendo: “Quien tenga miedo y tiemble, que regrese y se aleje del monte Galaad”». Así que 22 000 personas regresaron, pero 10 000 se quedaron. 4. Entonces el SEÑOR le dijo a Gedeón: «La gente sigue siendo demasiado numerosa; tráelos al agua y allí los pondré a prueba. Por lo tanto, aquel de quien yo te diga: “Este irá contigo”, irá contigo; pero todo aquel de quien yo te diga: “Este no irá contigo”, no irá». 5. Entonces hizo bajar a la gente al agua. Y el SEÑOR le dijo a Gedeón: «Separarás a todos los que beban lamiendo el agua con la lengua como lo hace un perro, y a todos los que se arrodillen para beber». 6. Ahora bien, el número de los que bebían lamiendo, llevándose la mano a la boca, era de trescientos hombres; pero el resto del pueblo bebía de rodillas. 7. El SEÑOR le dijo a Gedeón: «Te libraré con los trescientos hombres que bebieron lamiendo y te entregaré a los madianitas; así que deja que el resto del pueblo se vaya, cada uno a su casa».

       COMENTARIO – ¿Ves el principio que también se aplica aquí a los «números» en Números 31:6? La clave está en que, cuando se obtiene la victoria, ¿quién recibe la gloria, Dios o el pueblo? (cf. «Mi propio poder me ha librado.» Jueces 7:2). Siglos después, Pablo se hizo eco de este principio atemporal escribiendo: «Así que, sea que comáis, bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1ª Corintios 10:31). Este principio sigue vigente. ¿Le das la gloria a Dios por las victorias en tu vida? ¡Inténtalo y verás lo que Dios hará!

       «Esta es la palabra del SEÑOR a Zorobabel: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu”, dice el SEÑOR de los ejércitos.» Zacarías 4:6

       En relación con las trompetas, leímos anteriormente sobre el propósito de tocarlas: no era solo un llamado a la guerra, sino una súplica al SEÑOR:

       «Cuando vayas a la guerra en tu tierra contra el adversario que te ataque, entonces tocarás las trompetas para que (con un doble propósito) seas recordado ante Jehová tu Dios y seas salvo de tus enemigos.» (Números 10:9.)

       A la guerra, y Finees hijo de Eleazar el sacerdote, a la guerra con ellos, y los vasos sagrados y las trompetas para la alarma en su mano. Esto no es como las guerras humanas en general, sino que es una legítima » Guerra Santa » del pueblo de Dios por el honor de Dios («venganza» Núm. 31:3) luchando contra las tropas del Adversario, en este caso «disfrazado» de madianitas. Satanás siempre ha tratado de destruir a Israel y esta no sería una excepción, pero siempre subestima a Dios, porque aquí encontramos que la batalla es del Señor (1ª Samuel 17:47) y Él ganaría la victoria con los 12.000 liderados por un sacerdote santo con vasos sagrados y una trompeta sagrada (cf. sacerdotes con trompetas en la Batalla de Jericó en Josué 6:13) Hagamos la pregunta del dólar: ¿Salió el Arca de la Alianza con los «vasos sagrados»? Creo que sí (ÉL) lo hizo. Analicemos esto: en la primera «batalla» de Israel una vez que entraron en la tierra prometida de Canaán leemos…

       “También siete sacerdotes llevarán siete trompetas de cuernos de carnero delante del Arca; luego, al séptimo día, marcharéis alrededor de la ciudad siete veces, y los sacerdotes tocarán las trompetas. 5. “Sucederá que cuando hagan un toque largo con el cuerno de carnero, y cuando oigáis el sonido de la trompeta, todo el pueblo gritará con gran clamor; y la muralla de la ciudad se derrumbará, y el pueblo subirá cada uno en línea recta.” 6. Entonces Josué hijo de Nun llamó a los sacerdotes y les dijo: “Tomad el Arca del Pacto, y que siete sacerdotes lleven siete trompetas de cuernos de carnero delante del arca del SEÑOR.” 13. Los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuernos de carnero delante del arca del SEÑOR marchaban continuamente, tocando las trompetas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia seguía al arca del SEÑOR, mientras seguían tocando las trompetas. 14. Así, el segundo día dieron una vuelta alrededor de la ciudad y regresaron al campamento; lo hicieron durante seis días. 15. Luego, el séptimo día, se levantaron temprano al amanecer y dieron siete vueltas alrededor de la ciudad de la misma manera; solo que ese día dieron siete vueltas alrededor de la ciudad. (Josué 6:4-6, 13-15)

       El Midrash sobre los vasos sagrados concluyó que Números 31:6 se refiere al Arca de la Alianza, a la que Números 7:9. se refiere cuando dice: “de ellos era el servicio de los objetos sagrados”.

       Otra prueba que respalda la idea de que el Arca de la Alianza salió delante de los guerreros (ninguno de los cuales murió, claramente un milagro obrado por Yahvé) es la historia de los pecadores e incrédulos hijos de Israel en Números 14:39-45, donde el Arca de la Alianza no acompañó a los rebeldes y fueron derrotados por el enemigo.

       Cuando Moisés habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo se lamentó mucho. 40. Por la mañana, sin embargo, se levantaron temprano y subieron a la cresta de la región montañosa, diciendo: «Aquí estamos; ciertamente hemos pecado (¡REMEDICIÓN, NO ARREPENTIMIENTO!), pero subiremos al lugar que el SEÑOR ha prometido». 41. Pero Moisés dijo: «¿Por qué, pues, transgreden el mandamiento del SEÑOR (EN OTRAS PALABRAS, ACABAS DE CONFESAR TU PECADO, ¿POR QUÉ SIGUES PECANDO?), cuando no tendrá éxito (UNA PROFECÍA)? 42. No suban, o serán derribados ante sus enemigos, porque el SEÑOR no está entre ustedes. 43. «Porque los amalecitas y los cananeos estarán allí delante de ti, y caerás a espada, por cuanto te has apartado de Jehová. Y Jehová no estará contigo» 44. Pero ellos subieron despreocupadamente a la cresta de la sierra; ni el arca del pacto de Jehová ni Moisés salieron del campamento. 45. Entonces los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella sierra descendieron, y los atacaron y los derrotaron hasta Horma.

       REFLEXIÓN: Esto plantea una pregunta sencilla: ¿vamos a la batalla con el Arca o sin ella (por así decirlo)? En términos del Nuevo Testamento, ¿vamos a la batalla llenos de la espada del Espíritu (Efesios 6:17, cf. Colosenses 3:16) y llenos del Espíritu de Cristo (Efesios 5:18) o llenos de nuestro propio ego? Amados, «gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo» (1ª Corintios 15:57).

       Comentario de Romanos (8:31) 0bra de Dios-garantía-muerte de Jesucristo: Dios ha actuado en favor del creyente, no en su contra. Esta es la cuarta garantía de liberación. Esta es la verdad más grande del mundo. Dios no tenía que actuar en favor del hombre, pero lo hizo. Dios ama a todo hombre, no importa su condición o pecado o vergüenza. Por lo tanto, los creyentes pueden descansar seguros de que nada, absolutamente nada lo separará del plan y propósito de Dios. El amor de Dios es absoluto. Es perfecto. Y Dios expresará su perfecto amor completando su plan perfecto y el propósito para cada vida. El creyente puede tener la seguridad absoluta de que Dios hará que todas las cosas obren para su bien, aun los fracasos y las cosas que son dolorosas al corazón. Dios librará al creyente de las luchas y sufrimientos de este mundo. El creyente será conformado a la imagen de Cristo y será glorificado con El (w. 29-30).

       El punto es éste: Dios mismo es la garantía del creyente. Dios mismo ha actuado en favor del creyente. Él ha hecho todo lo necesario y algo más: «Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?»

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 15 DE JUNIO DE 2026. “ABNER: EJEMPLO DE OPORTUNISMO E HIPOCRESÍA”.

       Comentario general del contexto Bíblico: Abner es perseguido, 2:18–32. Joab, Abisai y Asael eran hijos de Sarvia; los tres hermanos eran grandes guerreros, amantes de la guerra más que de la paz, y de carácter obstinado. Asael, el más rápido en la carrera, se dio a perseguir a Abner. Abner suplicó a Asael que se apartara, que dejara de perseguirlo, porque no quería matarlo; sin embargo, Asael insistió en perseguir a Abner, y en su insistencia encontró la muerte a manos del experimentado Abner. Asael tenía mucha fuerza y destreza, pero su fuerza y destreza fueron dominadas por su orgullo y obstinación.

       Joab y Abisai continuaron persiguiendo a Abner y sus hombres hasta el anochecer, hasta que Abner suplicó a Joab que dejara de perseguirlos. Las palabras de Abner reflejan cierta actitud de reconciliación, reconsiderando la tragedia de la guerra y reconociendo a ambos ejércitos como parte de un mismo pueblo; Abner aún se atrevió a reclamar a Joab que dejara de perseguir a sus hermanos. Joab, por su parte, le recordó a Abner que el primero en llamar a la guerra fue Abner. Joab, sin embargo, dejó de perseguir a Abner. Los dos ejércitos se retiraron a sus ciudades, uno hacia el norte y otro hacia el sur; los del sur perdieron 19 hombres, pero los del norte perdieron 360; después de esta derrota, parece que Abner pensaba en la posibilidad de establecer una reconciliación, como lo demostraría después; pero Joab, después de la muerte de su hermano Asael, no descansaría hasta matar a Abner. Una vez comenzada la guerra, no terminó hasta después de mucho tiempo, aunque no duró más de dos años, ya que Isboset reinó solamente dos años. Un sometimiento de parte de Abner hubiera evitado este enfrentamiento fratricida, pero tomó algún tiempo para que Abner se sometiera a la autoridad de David. Pero antes hubo una larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David (3:1).

    Abner: ejemplo de oportunismo e hipocresía:  En el relato bíblico, Abner (comandante del ejército del Rey Saúl) es frecuentemente citado como un ejemplo de oportunismo e hipocresía política. Esto se debe a que sostuvo una guerra encarnizada contra David durante años, pero al ver el declive de su bando, cambió de bando para asegurar su propio poder y supervivencia.

    El Contexto del Oportunismo de Abner

    1. Fidelidad por conveniencia: Abner fue el leal general del Rey Saúl. Tras la muerte de Saúl, en lugar de apoyar de inmediato al ungido por Dios (David), instaló al hijo de Saúl, Is-boset, como rey títere para mantener su propia influencia militar.
    2. Cambio de bando estratégico: Cuando Is-boset lo confrontó por una falta de respeto, Abner vio que el viento soplaba a favor de David. Utilizó una disputa menor para desertar y ofrecerle a David todo el reino de Israel a cambio de asegurar su posición de poder.

    El Ejercicio de la Hipocresía

    Abner intentó presentarse ante David y el pueblo como un pacificador y un hombre de principios. Sin embargo, su motivación nunca fue la unidad de la nación, sino la autopreservación táctica. Su incoherencia entre sus años de lucha sangrienta contra el ungido y su repentina sumisión es el núcleo de este comportamiento.

       Historiadores y teólogos frecuentemente comparan este tipo de actitudes con el oportunismo moderno, donde las personas cambian de lealtades y principios por conveniencia táctica.

    ¿Qué dice la Biblia acerca de la hipocresía?

       En esencia, la «hipocresía» se refiere al acto de afirmar creer en algo, pero actuar de una manera diferente. La palabra bíblica se deriva del término griego que se usa para «actor» (literalmente, «uno que usa una máscara»), en otras palabras, alguien que finge ser lo que no es.

      La Biblia considera la hipocresía un pecado. Hay dos formas en que se puede presentar la hipocresía: La hipocresía que dice creer en algo y luego actuar de manera contraria a esa creencia, y la hipocresía de mirar por encima del hombro a los demás sabiendo que nosotros mismos somos imperfectos.

      El profeta Isaías denunció la hipocresía en su tiempo: «Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado» (Isaías 29:13). Siglos más tarde, Jesús citó este versículo, apuntando a la misma condenación de los líderes religiosos de Su día (Mateo 15:8-9). Juan el Bautista llamó «generación de víboras» a las multitudes hipócritas que venían a él para ser bautizadas, y les advirtió que «produjeran frutos dignos de arrepentimiento» (ver Lucas 3:7-9). Jesús igualmente tomó una postura firme contra la santurronería; llamó a los hipócritas «lobos vestidos de ovejas» (Mateo 7:15), «sepulcros blanqueados» (Mateo 23:27), «serpientes» y «generación de víboras» (Mateo 23:33).

      No podemos decir que amamos a Dios si no amamos a nuestros hermanos (1 Juan 2:9). El amor debe ser «sin fingimiento» (Romanos 12:9). Un hipócrita puede parecer justo externamente, pero es una fachada. La verdadera justicia proviene de la transformación interna del Espíritu Santo y no de un ajuste externo a un conjunto de reglas (Mateo 23:5; 2 Corintios 3:8).

    Jesús abordó la otra forma de hipocresía en el sermón del monte: «¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: ¿Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano» (Mateo 7:3-5). Jesús no está enseñando en contra del discernimiento o de ayudar a otros a vencer el pecado; al contrario, Él nos está diciendo que no seamos tan orgullosos y convencidos de nuestra propia bondad, al punto de criticar a los demás desde una posición de arrogancia. Deberíamos hacer una introspección primero y corregir nuestros propios defectos antes de ver la «paja» en los demás (cf. Romanos 2:1).

    Jesús en Su ministerio terrenal tuvo muchos enfrentamientos con los líderes religiosos de la época, los fariseos. Estos hombres eran bien versados en las escrituras y celosos para cumplir cada letra de la ley (Hechos 26:5). Sin embargo, al adherirse al cumplimiento de la ley, buscaban activamente deficiencias que les permitía quebrantar el espíritu de la ley. Asimismo, mostraron una falta de compasión hacia sus semejantes y a menudo demostraban en exceso su supuesta espiritualidad con el fin de recibir elogios (Mateo 23:5-7; Lucas 18:11). Jesús denunció su comportamiento en términos muy claros, señalando que «la justicia, la misericordia y la fe» son más importantes que buscar una perfección basada en estándares incorrectos (Mateo 23:23). Jesús dejó en claro que el problema no era con la ley, sino con la forma en que los fariseos la implementaron (Mateo 23:2-3). Hoy en día, la palabra fariseo se ha convertido en sinónimo de hipócrita.

    Debe notarse que la hipocresía no es lo mismo que tomar una posición contra el pecado. Por ejemplo, no es hipocresía enseñar que la embriaguez es un pecado, a menos que el que enseña contra la embriaguez se emborracha todos los fines de semana, eso sería hipocresía.

       Como hijos de Dios, estamos llamados a esforzarnos por la santidad (1 Pedro 1:16). Debemos «aborrecer lo malo» y «seguir lo bueno» (Romanos 12:9). Nunca debemos insinuar una aceptación del pecado, especialmente en nuestras propias vidas. Todo lo que hacemos debe ser coherente con lo que creemos y lo que somos en Cristo. La actuación es para el teatro, no para la vida real.

       Pregunta: ¿Cuándo matar en defensa propia es justificable? Respuesta: Matar en defensa propia es justificable ante la ley solo cuando es el último recurso para evitar un daño grave o la muerte inminente. Para que sea legalmente eximente de responsabilidad, la acción debe cumplir con estrictos requisitos de proporcionalidad y necesidad.

       En jurisdicciones como la chilena (regida por el Código Penal y normativas del Poder Judicial), la legítima defensa requiere que se configuren tres condiciones clave:

    • Agresión ilegítima: El ataque debe ser real, actual o inminente, no una suposición o un hecho ya consumado.
    • Falta de provocación suficiente: Quien se defiende no debe haber iniciado ni provocado la pelea o confrontación.
    • Racionalidad del medio empleado: La fuerza utilizada para repeler el ataque debe ser proporcional y adecuada a la amenaza que se enfrenta. Si el agresor no representa un peligro de muerte o lesiones graves, el uso de fuerza letal no estaría justificado.

    En el ámbito penal, se evalúa si una persona razonable en la misma situación habría percibido la misma amenaza. Si los medios superan lo estrictamente necesario para detener la agresión, la figura de defensa propia podría perderse o reducirse, dando paso a cargos por homicidio.

    2:19–23a

    Si se agotan todos los recursos para protegerse a sí mismo y a los familiares.

    Si la persona insiste en hacer daño a pesar de todo esfuerzo por evitarlo.

       Conveniencia biblia: La Biblia advierte que seguir a Dios por conveniencia personal (buscando solo el beneficio propio) se opone a la fe genuina. El apóstol Pablo enseña en 1 Corintios 10:23 que, aunque todo sea lícito, no todo conviene ni edifica, llamando a priorizar el bienestar de los demás.

    En las Escrituras, este concepto se divide principalmente en dos enfoques: el ético y el espiritual.

    1. La conveniencia ética (Edificar a otros)

    Pablo menciona el principio de conveniencia para enseñar que las decisiones deben basarse en el amor al prójimo y no en el interés propio:

    • 1ª Corintios 6:12: Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no me dejaré dominar de ninguno.
    • 1ª Corintios 10:23-24: Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

    2. El peligro del cristianismo por conveniencia

    Por otro lado, la Biblia rechaza la actitud de buscar a Dios solo cuando es útil, fácil o cuando se alinea con los propios deseos:

    • Buscar la propia voluntad: En Isaías 58:3, Dios reprende al pueblo porque durante sus ayunos y prácticas religiosas, en realidad solo buscaban «su propia conveniencia» oprimiendo a los demás.
    • Obediencia condicional: Jeremías describe a personas que prometen obedecer a Dios, pero solo si el mandato les resulta agradable Jeremías 42:6. «Sea bueno, sea malo, a la voz de Jehová nuestro Dios al cual te enviamos, obedeceremos, para que obedeciendo a la voz de Jehová nuestro Dios nos vaya bien».

       Comentario de Proverbios 12:18. El v. 18 contrapone las palabras del que “habla sin pensar en una forma poco considerada” con las palabras del sabio (ver 1:5; 10:1). Los resultados son muy distintos. El que habla sin pensar es (como) “la penetración de la espada”. Al contrario, la lengua del sabio es (como) remedio o sanidad (del vocablo marepe’ 4832). En este mismo sentido, la lengua del sabio sanador es como las enseñanzas del maestro (4:22) y el enviado fiel (13:17).

       Comentario del Salmo 119:118: Lo que los hombres llaman buena estrategia o astucia (v. 118), a menudo es engaño y Dios lo trata como tal. Dios juzga a tales impíos; por eso el salmista siente más reverencia (temor) hacia él. El amor a Dios y el temor de él no son antagónicos (vv. 113 y 120), van juntos; por eso todo el ser (corazón, cuerpo, emociones, mente y espíritu) se involucra en la adoración, servicio y obediencia de acuerdo con su Palabra.

       Sensatez: La sensatez de Joab, comandante del ejército de David, se evidenció de manera notable en el estanque de Gabaón, cuando frenó una guerra civil inminente. Al comprender que la lucha fratricida solo traería amargura y destrucción, aceptó el llamado a la cordura y ordenó a sus tropas detener la masacre.

       Esta capacidad de reflexión para prevenir derramamientos de sangre mayores se contrapone con otras acciones de Joab en las escrituras, donde su fuerte temperamento y sed de venganza personal en ocasiones lo llevaron a desobedecer las órdenes directas de pacificación del rey David.

       Comentario de Romanos (12:18) Paz-fraternidad-guerra-divisiones: el creyente debe vivir en paz con todos los hombres. Sin embargo, la paz no siempre es posible. Hay dos calificativos.

    • Si es posible, el creyente debe vivir en paz con todos los hombres. Sin embargo, no es siempre posible. Algunas personas son perturbadoras: gruñones, quejumbrosos, buenos para disentir, divisivos, peleadores, egoístas, líderes egocéntricos, buscadores de una imagen, que andan a la caza del poder, belicosos. Algunas personas no tienen interés en vivir en paz con el creyente.

    • En cuanto dependa de vosotros, el creyente debe vivir en paz con todos los hombres. El creyente debe trabajar por la paz cuanto le sea posible. Algún nivel de armonía y concordia se puede lograr por lo menos por algún tiempo. El creyente nunca debe darse por vencido, no mientras haya esperanzas de tener algún grado de paz. Debe lograr cuanta paz le sea posible. Sin embargo, la paz no siempre es posible con todos.

       Ahora note dos puntos significativos que merecen una cuidadosa consideración y reflexión por parte de todo creyente.

    1. La causa del conflicto no debe venir del creyente. Debe tratar, por todos los medios posibles, de traer la paz y mantener la paz (Ro. 12:20; cp. Mt. 5:39-41). Sin embargo, esto podría ser imposible debido a la maldad de otros 0 porque el control de la paz no está en sus manos. Es posible que algunos no vivan apaciblemente. Siguen dando rienda suelta a cada capricho y llevan una vida de repugnante libertinaje. Ese tipo de vida a menudo amenaza la paz y la seguridad, la preservación y la vida de uno, de la familia y de los amigos.

    2. ¿Qué es lo que determina si un creyente debe volver la otra mejilla o defenderse? Por ejemplo, Jesús pasó su vida combatiendo la maldad y el pecado, y no siempre puso la otra mejilla (Jn. 19:22-23); tampoco lo hizo Pablo (Hch. 23:2-3). Pablo exhortaba a los creyentes a no permitir el libertinaje y era estricto en el mandato. Por ejemplo, dijo que, si por pereza un hombre no trabaja, no debe comer (2 Ts. 3:7, 10).

       El principio directriz para el creyente es claro: «No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal» (Ro. 12:21). Hay ocasiones en que un atacante, si le permitimos continuar atacando, se siente estimulado en su mala naturaleza de desenfreno y libertinaje. Si se le permite continuar, su mal vence al creyente, ya sea desde adentro por la amargura y el deseo de venganza, o desde afuera tomando el dominio. Así, el creyente no debe sacrificar la verdad para preservar la paz. No se debe permitir que el mal venza a la verdad.

       «Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas» (Ec. 10:4).

       «Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres» (Ro. 12:18).

       «Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación» (Ro. 14:19).

       «Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (He. 12:14).

        Comentario de San Mateo 5:9. (5 9) Pacificadores: lograr unión entre personas; hacer paz entre los hombres y Dios; resolver disputas y quitar divisiones; reconciliar a personas peleadas y eliminar la contienda; silenciar a las lenguas y construir buenas relaciones.

    1 ¿Quién es el pacificador?

    » a. La persona que procura hacer paz con Dios (Ro. 5:1; Ef. 2: 14-17). Conquista la lucha interior, apacigua la tensión interior, maneja la presión interior. Toma la lucha que hay en su corazón entre el bien y el mal y procura que el bien conquiste el mal.

       «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Ro. 5:1).

       «Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared inter- media de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca» (Ef. 2:14-17).

    » b. La persona que en toda oportunidad procura hacerla paz en el interior de otros. Busca y conduce a otros a hacer paz con Dios, a conquistar la lucha interior, a eliminar la tensión interior, a controlar la presión interior.

       «Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación» (Ro. 14:19).

    » c. La persona que en toda ocasión procura hacer la paz entre otros. Se esfuerza por resolver disputas y eliminar divisiones, reconciliar diferencias y quitar peleas, silenciar a las lenguas y construir buenas relaciones.

       «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a Él mismo» (Fil. 2:3).

       «Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes» (2 Ti. 2:14).

       «Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido» (2 Ti. 2:24).

    2 El pacificador es la persona que ha hecho paz con Dios (Ro 5:1) y conoce la paz de Dios (véase nota-Jn. 14:27).

    3 Los pacificadores aman la paz, pero no son pasivos ante los problemas. Están aquellos que dicen amarla paz, pero se apartan de todo problema. ignoran y huyen de los problemas y de situaciones amenazantes, con frecuencia evaden los conflictos. No hacen ningún intento por hacer paz entre los otros. El pacificador (de quien habla Cristo) encara el problema sin importar cuán peligroso sea, y se esfuerza por lograr una verdadera paz sin importar la lucha.

    4 El mundo tiene sus perturbadores. Prácticamente toda organización tiene sus perturbadores, inclusive la iglesia. Dondequiera esté el perturbador hay críticas, quejas y murmuraciones, y, con demasiada frecuencia, una división en el cuerpo, una división que a veces es menor, a veces, mayor; a veces apenas insípida, a veces totalmente amarga. El pacificador no lo soporta. Se dispone a resolver el asunto, a solucionar el problema, a controlar las diferencias y reconciliar las partes.

    5. El evangelio de Cristo tiene que ser esparcido con medios pacíficos, no por fuerza. Existen muchos tipos de fuerza.

    » a. Existe una fuerza verbal, por medio de un elevado volumen, una conversación dominante, tácticas de venta inapropiadas, amenazas, soborno, y abuso.

    » b. Existe la fuerza física mediante expresiones faciales, movimientos corporales, una presencia avasalladora, y ataques.

       Resultados: En la Biblia, el concepto de resultado (a menudo traducido como fruto, consecuencia o desenlace) se refiere a la Ley de la Cosecha: las acciones, decisiones y obediencia de una persona siempre producen un efecto espiritual, emocional o físico en su vida.

       La interpretación bíblica de este concepto abarca áreas esenciales:

       • Fruto y Cosecha: Las Escrituras enseñan que «todo lo que el hombre sembrare, eso también segará» (Gálatas 6:7. «No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará».). Las acciones justas dan «buenos frutos», mientras que el pecado o el alejamiento de la voluntad divina producen consecuencias destructivas.

        • Pruebas y Carácter: Los resultados de las dificultades y pruebas son vistos como herramientas de Dios para producir paciencia, fe madura y un carácter transformado (Santiago 1:3-4. «sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 

    4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.»).

       • El Destino Eterno: Las decisiones presentes tienen como resultado final la vida eterna mediante la fe y la gracia, o la separación de Dios.

        En la Biblia, el resultado de las contiendas entre hermanos: suele ser trágico o destructivo, derivando en consecuencias como el asesinato, el exilio, la división familiar y el arrepentimiento. Las escrituras enseñan que Dios aborrece sembrar discordia y mandan resolver los conflictos a través del amor y el perdón fraternal.

    Ejemplos destacados de estas contiendas incluyen:

    • Caín y Abel: La envidia por la aceptación de sus ofrendas llevó a la primera muerte de la historia, resultando en que Caín fuera expulsado y condenado a vivir como un fugitivo (Génesis 4).
    • Jacob y Esaú: La rivalidad por la primogenitura y la bendición paterna hizo que Esaú quisiera asesinar a Jacob. El resultado fue la huida de Jacob al exilio durante muchos años y la ruptura familiar (Génesis 25-33).
    • José y sus hermanos: Por celos, los hermanos de José lo vendieron como esclavo, provocando años de dolor y engaño para su padre. Años después, el resultado se transformó en reconciliación y provisión cuando José, convertido en gobernador de Egipto, los perdonó (Génesis 37-50).
    • Enseñanza del Nuevo Testamento: El apóstol Pablo amonesta duramente a los creyentes por llevar sus pleitos ante tribunales seculares en lugar de resolverlos pacíficamente entre ellos (1ª Corintios 6:5-7. «Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos? Así que, por cierto, es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?». 

    Comentario de Genesis 4: 6 al 8. El primer homicidio y su castigo, 4:6–16. Dios nota la reacción de Caín y le ofrece ayuda de tres maneras: Primera, le hace reconocer su sentimiento negativo. Reconocer los sentimientos es el primer paso hacia una resolución correcta. Segunda, le indica que la razón de no mirar con agrado a su ofrenda está en él mismo y no en Abel. No se debe eludir la responsabilidad y echar la culpa a otro, sino corregirse y mejorar. Tercera, le advierte del pecado al que su sentimiento lo puede llevar. No obstante, Caín es responsable y capaz de dominar la situación y resolverla correctamente. Jesús elabora sobre este tema en Mateo 5:21–26 declarando que la reconciliación con el hermano (prójimo) es la solución correcta al enojo.

       Caín, sin hacer caso a Dios, descarga su resentimiento matando a Abel su hermano. Este es el primer crimen registrado en la Biblia. Fue una acción calculada fríamente y con engaño. No se especifica el diálogo que mantuvieron los hermanos ni la forma en que Caín mató a Abel, pero sí que hubo derramamiento de sangre.

       Dios confronta nuevamente a Caín quien intenta eludir toda responsabilidad. Aunque Abel está muerto, su vida no está extinguida. Su sangre, expresión de vida en el pensar bíblico, clama a Dios, Señor de la vida. Caín no muestra señal de arrepentimiento —respuesta correcta a Dios ante el pecado— y Dios lo castiga. La maldición de la tierra y el ser errante afectan a la relación de Caín con la tierra de la cual depende grandemente por su vocación. Ante el temor expresado por Caín de ser muerto por cualquiera, Dios le provee de una protección poniéndole una señal. Esta señal es expresión de misericordia de Dios (da oportunidad de arrepentimiento) y de afirmación que sólo él es el Señor de la vida.

       Comentario de Proverbios 11 v. 19 subraya la presencia de una multitud de palabras. Desafortunadamente, entre las muchas, pero poco pensadas palabras, estará por salir una mentirita, un pecado. La palabra entregada en una forma pensante muestra la prudencia. “En boca cerrada no entran moscas” y “por la boca muere el pez” son dos refranes que recomiendan la prudencia en la conversación.

       Las dos palabras lengua y corazón se han visto unidas a lo largo de Proverbios y en las enseñanzas de Jesús (ver 10:8; Mat. 15:18 y 19). Mientras la conversación del justo o recto (ver 10:3) es plata escogida de sumo valor (ver 2:4; 3:14; 8:10, 19), el corazón de los impíos, es decir el conocimiento- la voluntad-la facultad para tomar decisiones (ver 10:8) vale “poquísimo”, casi nada.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 15 AL 21 DE JUNIO 2026. “IMPRESCINDIBLE BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO EN TODOS LOS CREYENTES”.

        COMENTARIO DEL CONTEXTO BIBLICO: [1]. (12:12-13) Iglesia ▬ el Cuerpo: El cuerpo humano es una ilustración de Cristo y de su iglesia. La ilustración es práctica y descriptiva: El cuerpo humano es un organismo, una persona, un ser, una vida; aun así tiene muchos miembros o partes que lo conforman. Sin embargo, a pesar de sus muchas partes, el cuerpo constituye un todo orgánico. Todas las partes del cuerpo están aún en el cuerpo y forman realmente el cuerpo, permitiéndole que funcione.

       “Así también Cristo”. Cristo es un organismo, una persona, un ser, una vida; aun así, Él también tiene muchos miembros o partes en su cuerpo. Sin embargo, a pesar de las muchas partes de su cuerpo, su cuerpo es aún un todo orgánico. En realidad, todas las partes de su cuerpo le dan forma y le permiten que funcione. La idea es que el cuerpo humano y el cuerpo de Cristo ilustran lo que hace el Espíritu Santo.

    ▬ 1. El Espíritu Santo bautiza a los creyentes en un cuerpo, es decir, en el propio Cristo. Cuando creemos realmente en Cristo (note la frase significativa “en Cristo” que con tanta frecuencia aparece en las Escrituras. Vea la nota, Creyente, posición en Cristo Ro. 6:3-5; y el Estudio a fondo 8:1.)

    • El Espíritu Santo nos sumerge en la muerte de Jesucristo. Dios realmente nos considera como si estuviéramos “en Cristo”, como si estuviéramos “en el cuerpo de Cristo”. Dios nos ve como si ya hubiéramos muerto en el cuerpo de Cristo. Por consiguiente, al haber muerto en Cristo, no necesitamos morir nunca (vea el Estudio a fondo 1, Justificación Ro. 4:22; nota 5:1).

    • El Espíritu Santo nos sumerge en la resurrección de Cristo. Dios nos considera y nos ve como si ya hubiéramos resucitado de los muertos en el cuerpo de Cristo. Por consiguiente, ya tenemos la nueva vida de Cristo, la vida abundante y eterna.

    • El Espíritu Santo nos sumerge en el propósito de Jesucristo. Dios nos considera y nos ve como si estuviéramos en el cuerpo de Cristo obrando y llevando a cabo el mismo propósito que su Hijo, el Señor Jesucristo.

       El planteamiento es contundente: Nosotros, todos los creyentes genuinos, debemos nuestra propia existencia al bautismo del Espíritu Santo. Todo cuanto hemos recibido de Dios se debe a una cosa y solo a una cosa: El bautismo del Espíritu Santo en el propio cuerpo del Señor Jesucristo mismo. Dios nos reconoce:

    • Solo si hemos “creído en” el Señor Jesucristo.

    • Solo si hemos sido “bautizado en” el cuerpo del Señor Jesucristo.

       Dios tiene que vernos “en Cristo”, “en el cuerpo de Cristo” a fin de aceptamos y aprobamos. Imagínese la escena: Está el cuerpo de Cristo, allá fuera. Cuando Dios mira el cuerpo de Cristo, Él nos ve en Cristo; luego Dios nos acepta y nos aprueba, no importa quiénes seamos. Puede que seamos judíos o griegos, esclavos o libres, eso no importa. Si creemos en el Señor Jesucristo, el Espíritu Santo nos toma y nos bautiza en el cuerpo de Cristo. Dios nos ve y nos acepta, nos considera y nos acredita como si estuviéramos en Cristo, como si estuviéramos en el cuerpo de Cristo.

        Pensamiento 1. Note un elemento significativo. Pablo no ha mencionado la iglesia. De hecho, él no menciona la iglesia hasta el versículo 28 donde comienza a mencionar los dones espirituales. ¿Por qué? Él no lo dice, pero la idea central es el cuerpo universal de Cristo: Todo creyente alrededor del mundo, no importa quién sea ni dónde esté, es un miembro del Cuerpo de Cristo. Y el creyente es esencial para la salud de todo el Cuerpo. El creyente es sumamente necesario para la salud del Cuerpo de Cristo.

       “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Gn. 15:6).

       “y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree” (Hch. 13:39).

       “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 5:1).

    ▬ 2. En este versículo también hay otro elemento significativo. A nosotros “todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”; es decir, el Espíritu ha entrado en nuestro cuerpo. Él mora en el corazón y la vida de todos los creyentes.

    => El Espíritu Santo no solo sumerge a los creyentes “en el Cuerpo de Cristo”.

    => Sino que el Espíritu Santo es sumergido o colocado en la vida y el cuerpo de cada uno de los creyentes.

       “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn. 14:16, 17).

       “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).

       “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 C0. 3:16).

       “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Co. 6:19).

       [2]. (12: 14-20) Iglesia: Algunos que son menos dotados sienten que no son importantes para el Cuerpo de Cristo. Algunos miembros de la iglesia de Corinto estaban experimentando lo que experimentan tantos creyentes, una sensación de ser…

    [• menos dotados • insignificantes • menos capaces • no importantes • menos competentes • insuficientes • menos dignos • no dotados]

       Sin embargo, tales sentimientos y pensamientos son falsos, totalmente inciertos. “El cuerpo no es un solo miembro [significativo], sino muchos [miembros]”. Toda persona que pertenece verdaderamente al Cuerpo de Cristo (la iglesia) es significativo e importante para Dios y tiene un don y una función en el Cuerpo. Note cuatro elementos significativos sobre la iglesia, el Cuerpo de Cristo.

    ▬ 1. Cada miembro es necesario. Puede que el pie no esté tan dotado como la mano para manejar las cosas, pero el pie aún es parte del cuerpo. Puede que el oído no pueda ver cosas como puede verlas el ojo, pero el oído aún forma parte del cuerpo.

    2. Cada miembro tiene una función esencial. El ojo, el oído, y la nariz, todos tienen su función.

    => Ninguno puede desempeñar la función del otro. Cada miembro tiene su función, y ningún otro miembro puede desempeñar la función del otro miembro.

    => Si todo el cuerpo fuera solo un ojo, sería un fenómeno: No operativo, no funcional, e inútil. Sería una atrocidad.

       Pensamiento 1. Observe tres aplicaciones significativas:

    1) El Cuerpo de Cristo, la iglesia, puede operar solo si un número suficiente de los miembros desempeñan la función para la que fueron dotados.

    2) El cuerpo, la iglesia, se vuelve incapaz si algunos miembros no funcionan y no hacen el trabajo para el que se les dotó.

    3) La habilidad del Cuerpo de Cristo para operar está determinada por el número y la eficacia de sus miembros. Mientras más funcionen y funcionen eficazmente los miembros del cuerpo (iglesia), más puede hacer el cuerpo (iglesia).

    3. Cada miembro está colocado “en el cuerpo” como Dios quiso. El ojo ve porque Dios le dio la capacidad de ver. El oído oye porque Dios le dio la capacidad de oír. Sucede lo mismo en la iglesia. Note las palabras “cada uno de ellos”, cada miembro ha sido colocado en la iglesia por Dios y ha sido dotado por Dios. Dios no ha colocado a los miembros más prominentes en la iglesia. Dios nos ha colocado a “cada uno” de nosotros en la iglesia, y Él nos ha dotado para una función esencial. Y note: Lo que se nos llama a hacer y se nos dota para hacer es la voluntad de Dios. Somos lo que somos y tenemos los dones que tenemos porque Dios quiso que fuéramos como somos.

       Pensamiento 1. Las implicaciones de este punto son contundentes. Cada creyente:

    • Necesita agradecer a Dios por quién es y por su don.

    • Necesita usar sus dones con toda diligencia y fervor.

    4. Cada miembro es único, pero juntos hay solo un cuerpo. ¿Si solo existiera un miembro, dónde estaría el cuerpo? Por supuesto, no habría cuerpo. Sucede lo mismo con la iglesia. Si hay solo un miembro en la iglesia, sería significativo, la persona más importante. ¿Pero dónde estaría la iglesia? Está claro: La iglesia no la conforma una persona importante y significativa. La iglesia la conforman muchos miembros, todos importantes y significativos. Pero observe lo siguiente: “A pesar de la diversidad, la iglesia es aún un cuerpo”.

       “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría” (Ro. 12:6-8)

       “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:4-7).

    Nota del expositor: «Cada creyente nacido de nuevo debe anhelar, buscar y recibir el bautismo del Espíritu Santo, para ser útil en la Iglesia y mantener una perfecta unidad con ella».

       Comentario de Romanos 12 (12:3-5) Humildad ▬ dones espirituales ▬ iglesia ▬ cuerpo de Cristo: el creyente tiene buen concepto de sí pero no demasiado alto. La exhortación se dirige a «todo hombre que está entre vosotros». Todo creyente necesita trabajar con humildad. Muchas personas tienden a tener un concepto demasiado elevado de sí mismos. Muchos llegan a estar engreídos, orgullosos y arrogantes.

    Se inflan con su…

       [• importancia. • capacidad. • opiniones. • apariencia. • logros. • educación. • popularidad. • riquezas. • bondad. • posición. • posesiones. • título.].

       Hay muchísimos que se tienen en alta estima, y piensan de sí mismos como mejores que otros. Dios está contra tales actitudes hinchadas.

    1. Ten un buen concepto de ti mismo, pero piensa con cordura (sofronein). La palabra significa ser equilibrado, sano, estar en su sano juicio. Por lo tanto, la exhortación es a pensar de sí mismo sabia y centradamente, haciendo una evaluación justa y bien equilibrada de uno mismo y de sus capacidades. Hay que hacer una evaluación de sí mismo, pero debe ser un juicio sobrio y equilibrado, no un juicio insano y carente de equilibrio. Note cuán enfático es esto: tener un concepto demasiado elevado de sí es un pensamiento carente de cordura. Pensar que uno es más importante que otro es conducta insana. Toda persona es importante para Dios; cada persona es significativa e importante en el reino de Dios, no importa quién sea esa persona.

    ▬ 2. Las razones por las que debemos andar humildemente delante de los demás son claramente enunciadas.

    » a. Lo que somos y tenemos ha venido de Dios. Es Dios quien repartió a cada uno la medida de fe. La palabra «fe›› en el contexto de estos versículos significa una fe eficiente, o que obra. Incluye…

    • los dones y capacidades que Dios da a una persona.

    • la fe y el impulso o confianza para usar los dones.

       Dicho en forma sencilla, una fe eficiente es la capacidad y el impulso que hay dentro de una persona para tomar el don y servir a Dios, para hacer su contribución a la vida y a la comunidad. Esta es otra forma de decir lo mismo: la medida de fe (vv. 3 y 6) es el don y el poder espiritual que Dios da a cada creyente para su tarea específica sobre la tierra. Dicho en forma sencilla, todo lo que una persona es y tiene ha venido de Dios. Nada viene del hombre mismo. Por lo tanto, ninguna persona tiene razón para tener un concepto demasiado alto de sí.

       «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» (Stg. 1:17).

       «Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?» (1 Co. 4:7).

       Además, note otro factor: lo que hemos recibido de Dios es siempre una medida solamente. Nadie tiene una cantidad total de algo. Ninguna persona es perfecta en alguna área. Todos nos agotamos, deterioramos y decaemos. Todos tenemos que dar un paso al costado para dejar el paso a otros, no importa cuáles hayan sido nuestras capacidades y contribuciones. No tenemos razón para un concepto demasiado elevado de nosotros mismos.

       «Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo» (Ef. 4:7).

    » b. Dios da dones a cada persona, no solamente a una persona ni a unas pocas personas. Note que Dios repartió a cada uno una medida de fe. Ninguna persona o personas tiene el monopolio de algún don o capacidad. Cada creyente ha recibido un don de Dios; ninguno ha sido omitido por Dios. Un creyente es tan importante para Dios como cualquier otro creyente, no importa quién sea ese creyente. No hay lugar para el orgullo y la arrogancia en el reino de Dios; no hay lugar para pensar que uno es más importante que otros. Este tipo de pensamiento es insano.

        » c. Los creyentes genuinos son un cuerpo en Cristo. Este es el cuadro más hermoso de Cristo en las Escrituras, y debido a su efectividad se usa con frecuencia (cp. 1 Co. 10:17; l2:12s.; 12:27; Ef. 1:22-23; 2:16; 4:4,15-16; 5:22ss; Col. 1:18, 24).

       Los creyentes se pueden comparar con el cuerpo humano. El cuerpo humano tiene muchas partes o miembros, y no hay dos miembros que tengan la misma función. Así ocurre con los creyentes. Los creyentes son muchos, no obstante, son un cuerpo en Cristo. Cada miembro en particular tiene una clara función que cumplir en el mundo, sin embargo, es un miembro de todos los demás creyentes. Cabe destacar que la unión de los creyentes no es organizacional. No es el mismo tipo de unidad que existe en un club social o en una organización cívica, que es una unidad basada en cosas tales como la amistad, la preferencia, la vecindad, la profesión, la necesidad humana, la opinión o la organización. La unión entre creyentes genuinos es nacida del Espíritu de Dios, de un verdadero nacimiento y unión espiritual. Es una unión que se basa en una comunión constante e íntima con Dios y que obtiene su vida, propósito y significado de Dios. La unión entre verdaderos creyentes es una unión vivificada y animada por un Espíritu común, un Espíritu que realmente vive, el Espíritu de Dios mismo.

       El punto se afirma claramente: todos los miembros no tienen la misma función (praxis) u oficio. Dios ha puesto a los creyentes en el mundo con objetivos específicos, y ha dotado al creyente con la medida de fe necesaria para cumplir su función. El creyente es una parte de todo el cuerpo, en que cada miembro tiene una tarea que ejecutar. No hay lugar para la autoexaltación, el orgullo ola arrogancia; no hay lugar para tener un concepto demasiado alto de sí. El creyente no está solo en el mundo. Cada creyente tiene una medida de fe para cumplir su función, y cada miembro necesita que su función sea cumplida. Por lo tanto, ningún creyente tiene el derecho de tener de sí un concepto más elevado que el que tiene de otros creyentes. Cada creyente como individuo es importante para el cuerpo de Cristo. Cada creyente es necesario para completar, consumar y perfeccionar el cuerpo. El cuerpo queda impedido sin el funcionamiento activo de cada miembro. Cada miembro es muy importante.

       El punto es éste: los creyentes deben evaluarse y conocerse bien a sí mismos. Deben saber quiénes son y qué dones les ha dado Dios. Deben evaluar la medida de fe que Dios les ha dado y deben ser honestos en su evaluación. No deben valorarse en exceso, ni deben valorarse por debajo de lo que son. El juicio del creyente acerca de sí debe ser preciso y sabio para que cumpla su tarea sobre la tierra.

       Pensamiento 1. Solamente cuando uno se conoce a si mismo -en forma precisa, honesta y verdadera- es que se puede hacer la contribución debida a la familia, al trabajo, a la sociedad, a la iglesia y al mundo. Solamente cuando servimos en nuestra plena capacidad podemos cumplir nuestra tarea sobre la tierra.

    • Si tenemos un concepto demasiado alto de nosotros mismos, intentaremos cosas demasiado grandes y terminaremos en el fracaso.

    • Si tenemos un concepto demasiado bajo de nosotros mismos, nunca haremos todo lo que debiéramos, ni haremos las contribuciones que éramos capaces de hacer.

       «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros» (Fil. 2:3-4).

       «Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás honra delante de los que se sientan contigo a la mesa» (Lc. 14:10).

       «Mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve» (Lc. 22:26).

       «Humillaos delante del Señor, y él os exaltará» (Stg. 4:10).

       «Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a los otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes» (1 P. 5:5).

       «Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová» (Pr. 22:4).

       «La soberbia del hombre lo abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra» (Pr. 29:23).

       Pensamiento 2. Dios dota al creyente con una cierta medida de dones espirituales; por lo tanto, el creyente debe utilizarlos conforme a la medida de fe que Dios le ha dado para su uso. Sin embargo, el creyente debe orar siempre pidiendo más y más fe.

       «Dijeron los apóstoles al Señor: auméntanos la fe» (Lc. 17:5).

       «Creo; ayuda mi incredulidad» (Mr. 9:24).

       «Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Ro. 10:17).

        Comentario de Efesios (4:12-16) Dones espirituales: Todo don del creyente tiene un propósito triple. Advierta un hecho significativo: Los cinco dones descriptos más arriba son dones que involucran discurso o proclamación. Son dones muy especializados, dones que por lo general se consideran como los dones oficiales o profesionales de la iglesia. No se dan en toda su medida a cada creyente, si bien todo creyente…

    • Debería ser un apóstol en cuanto a que está sirviendo a Cristo en un ministerio muy especial y fielmente utilizando el don que Dios le ha dado.

    • Debería ser un profeta al proclamar diariamente la Palabra de Dios.

    • Debería ser un evangelista en cuanto a que da testimonio a los perdidos.

    • Debería ser un pastor en cuanto a que está pastoreando y ocupándose todo el tiempo de las personas.

    • Debería ser un maestro en cuanto a que está enseñando las verdades de la Palabra de Dios a todo ser que conoce.

    1. Hay un propósito inmediato para los dones profesionales u oficiales de la iglesia y entre la gente de Dios. Consiste en preparar a los creyentes para realizar la obra del ministerio. La palabra “perfeccionar” (katartizo) significa preparar para el servicio y el ministerio. Esta consideración es crítica, puesto que el que ocupa un cargo oficial en la iglesia no debe ser el único que realiza la obra del ministerio. De hecho, su principal tarea es la de preparar, una persona que forma discípulos y prepara a los demás para servir a Cristo (ver nota, Discipulado, Mt. 28: 19-20). Advierta otro punto crítico: El propósito mismo de preparar a los legos es que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse. Este es un punto significativo, puesto que significa que la iglesia no puede edificarse sin los miembros mismos realizando la obra del ministerio. Todos los creyentes de una iglesia deben estar involucrados en la obra del ministerio. Como dice Wuest: “Esta es una orden para que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse al añadir almas que estaban perdidas y que se salvan, y por la edificación de los santos de manera individual”.

       Si la obra del ministerio hubiera sido dejada en manos de los ministros profesionales, la obra nunca se hubiera realizado, porque hay demasiados pocos ministros oficiales. Se debe preparar a los legos para que lleguen a los perdidos y ministren para las necesidades de un mundo que carga con el peso de la maldad, el sufrimiento y la muerte.

    ▬ 2. Hay un propósito eterno para los dones oficiales o profesionales. No puede expresárselo con mayor claridad que como lo expresa el versículo mismo. Dice tres cosas:

    » a. El ministro de Dios obra para lograr una unidad perfecta entre las personas de Dios. Al ministro de Dios se lo llama…

    • Para que traiga paz y reconciliación a la iglesia.

    • Para que conduzca a las personas a la armonía perfecta y unidad de espíritu.

    • Para pastorear a las personas lejos de los disturbios, la división, la murmuración, el refunfuño, enfados y todos los demás pecados que militan en contra de una unidad perfecta.

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis toda una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

       “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

       “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

       “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que 0 sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

    » b. El ministro de Dios obra para traer el conocimiento del Hijo de Dios.

       “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Os. 6:3).

       “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31-32).

       “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).

       “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Fil. 3:10).

       “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” (Col. 1:10).

    » c. El ministro de Dios obra para lograr un hombre perfecto, un hombre que se mida con la estatura de Cristo mismo, a la plena altura de su estatura.

       “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Co. 13:11).

       “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (He. 5:14).

       “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios” (He. 6:1).

       “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad” (2 P. 1:5-6).

       “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el dia de la eternidad. Amén” (2 P. 3:18).

       “Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Ti. 4:15).

    3. Está el propósito personal para el profesional que carga con dones oficiales. Este propósito también implica tres partes.

    » a. Que ya no seamos niños ni inmaduros, descarriados por falsas enseñanzas. Nuevamente, el versículo es el mejor comentario sobre sí mismo. Los ministros nos han sido dados para alejarnos de ser “niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de [falsa] doctrina” o falsas enseñanzas. Siempre debemos recordar que hay algo…

    • “estratagema de hombres”: timadores, engañadores en la fe, hombres que nos engañarán para que no veamos la verdad.

    • “que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”: timadores que actuarán en forma inteligente y que tendrán ideas nuevas que suenen correctas, pero que son solo engaños de la verdad.

       Advierta que hay muchos de esos hombres, tantos que están solo mintiendo, deseando engañar.

       “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mt. 7:15).

       “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mt. 15:9).

       “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hch. 20:30).

       “Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Ro. 16:18).

       “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas” (He. 13:9).

       “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina” (2 P. 2:1).

       “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” (2 Jn. 7).

    » b. Que crezcamos en todas las cosas, en Cristo. Advierta que hay una sola forma de hacer esto: Expresando y proclamando la verdad. Esta es la tarea del ministro.

       “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Jn. 15:3).

       “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn. 17:17).

       “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

    » c. Que hagamos nuestra parte en la edificación de la iglesia. Advierta que cada articulación o cada creyente “proporciona” algo al cuerpo de Cristo (la iglesia). Y que lo que cada nueva articulación o creyente proporciona es muy importante. Advierta cómo se enfatiza la importancia: Cristo toma cada articulación o creyente y el creyente…

    • Se une perfectamente con todos los demás creyentes.

    • Compacta su obra con la provista por los demás creyentes.

    • Tiene una obra eficiente y productiva junto con la que es medida por otros creyentes.

    • Ayuda a incrementar el cuerpo.

    • Ayuda a edificar el cuerpo en amor.

    ¿Qué más podría decirse acerca de la contribución que hace cada creyente? ¿Qué mayor desafío podría dársele a un creyente? Debemos dar todo lo que somos y tenemos para realizar la tarea. Hay mucho en juego para cada uno de nosotros. Un peso eterno de responsabilidad recae sobre cada creyente, puesto que cada uno es responsable de llegar a la gente y edificarla. Algunas personas nunca serán alcanzadas ni ministradas si uno de nosotros no hace lo que corresponde y se queda corto. Por este motivo, todos nosotros contamos con el don otorgado por Cristo Jesús nuestro Señor.

       “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:4-7).

       “Ocúpate en estas cosas; permanece en ella para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Ti. 4:15).

       “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Co. 3:18)

       “El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano” (Sal. 92:12).

       “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” (Pr. 4:18).

        Comentario de San Mateo 3:11: (3:11-12) Mesías-naturaleza mesiánica: el mensaje de Juan era para todos: Predicación cristo céntrica-mesiánica. El mensaje de Juan tenía un solo centro de atención y tema: El Mesías «viene» (v. 11); «éste es aquel» (v. 3); «Preparad el camino del Señor» (v.3).

    ▬ 1. Cristo es mayor. Solamente Cristo debe ser exaltado. Juan exaltó a Cristo, no a sí mismo.

       Pensamiento. La persona que Dios usa es aquella que exalta a Cristo (v. 11).

       «Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos» (Mt. 18:4).

       «Mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve» (Lc. 22:26).

       «Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno» (Ro. 12:3).

       «A fin de que nadie se jacte en su presencia» (1 Co. 1:29).

       «Para que, como está escrito: El que se gloria, gloríese en el Señor» (1 Co. 1:31).

       «Así que, ninguno se gloríe en los hombres» (1 Co. 3:21).

       «Humillaos delante del Señor, y él os exaltará» (Stg. 4:11).

       “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes» (1 P. 5:5).

    2. Cristo bautizará (para la discusión véase Estudio a fondo 2-Mt. 3:11).

    3. Cristo juzgará y purgará. Su ministerio fue de igual manera para juntar el trigo, que es un acto de amor, como de separar y apartar la paja, que es un acto de justicia.

    » a. Ahora mismo existe una mezcla de trigo y paja; una mezcla de la verdadera profesión y de la profesión falsa; justicia auténtica y justicia falsa (v. 12. Véanse notas-Mt. 13: l-52; 19:23-24 para la discusión).

    » b. Tanto el trigo como la paja tienen un destino. El reino de los cielos es el destino del trigo. El fuego que no se apaga es el destino de la paja (v. 12).

       ESTUDIO A FONDO 2: (3:11) Bautismo–Jesús y Juan: la palabra bautismo (baprizein)significa mojar, hundir, sumergir. colocar adentro. El bautismo deJuan fue con agua, pero el bautismo de Jesús «en Espíritu y fuego».

    1. El bautismo de Juan fue tanto una preparación como un símbolo del bautismo espiritual que traería Jesús. El bautismo en agua de Juan significaba dos cosas:

    a. Simbolizaba la limpieza de todos los pecados. Una persona era preparada para la purificación que proveería Cristo.

    » b. Simbolizaba separación o dedicación. Una persona apanaba su vida para Dios con un renovado espíritu de dedicación. La persona se entregaba al Cristo que predicaba Juan.

       Nota: El bautismo de Juan es llamado «el bautismo de arrepentimiento››; es decir. la persona arrepentida era bautizada. No había lugar a dudas; el mensaje era entendido: si una persona se arrepentía y realmente volvía al Señor, era bautizada.

    2. El bautismo espiritual de Jesús era doble. (Se usa solamente una preposición en el griego para «Espíritu y fuego». la preposición «en».)

    » a. Jesús bautiza a la persona en el Espíritu. Hunde. sumerje y coloca a la persona en el Espíritu. Si la persona tenía una mente carnal y materialista, ahora se transforma en persona de mentalidad espiritual (Ro. 8:5-7). Los judíos habían esperado y anhelado el día en que viniera el Espíritu. Los profetas lo habían anunciado una y otra vez. Por eso. la gente sabía perfectamente lo que Juan estaba anunciando. Se esperaba que el Espíritu despertaría y levantada a la gente de tal manera que se movilizarían para seguir al Mesías en la victoria sobre todos los opresores. El Espíritu debía librar a Israel y establecer a la nación como una de las más grandes de la tierra (cp. Ez.36:26-27; 37:14; 39:29; ls. 44:3; Jl. 2:28).

    » b. Jesús bautiza a la persona en fuego. El fuego tiene diversas funciones que simbolizan gráficamente la obra de Cristo. El fuego ilumina. advierte. derrite. quema, y destruye totalmente. La diferencia entre el bautismo con agua y el bautismo con fuego es la diferencia entre una obra externa y una obra interior. El agua solamente limpia exteriormente; el fuego purifica por dentro, es decir. El corazón. Jesucristo separa a una persona de su vida anterior y la purifica interiormente con el fuego de su Espíritu. Nótese que en la mente de Juan el «bautismo de fuego» si significaba que el Mesías destruiría a los enemigos de Israel. Era el «fuego mesiánico del juicio» que había de venir desde el trono de David.

       Comentario de Gálatas (3:26-27) Fe, Creyentes, posición: ¿Cómo sabemos que somos justificados por la fe y no por la ley y por hacer lo mejor que podamos? Porque la fe nos convierte en los hijos de Dios. Como se menciona en el punto anterior, Jesucristo nos coloca cara a cara con Dios. Motiva a Dios a adoptamos como hijos de Dios. ¿De qué manera? Por la fe. Advierta dos puntos cruciales.

    ▬ 1. La fe nos hace concentrarnos en el Hijo de Dios, Jesucristo. El hombre puede descansar en una cosa: Dios aceptará a cualquiera que se centre en su Hijo Jesucristo, puesto que Dios ama a su Hijo hasta un grado sumo. Dios no es menos que cualquier padre normal que ama a su hijo. De hecho, Dios es mucho más que el hombre: Él es perfecto. Por lo tanto, Dios ama a su Hijo, Jesucristo, con un amor perfecto. Esto significa sencillamente que Dios honrará a cualquier persona que honre a su Hijo creyendo y confiando en Él. Si una persona cree en Jesucristo por justicia, entonces Dios honrará a ese hombre contándolo por justo.

       El punto es este: La persona que intenta ser aceptable ante Dios por medio de la ley y haciendo lo mejor que puede -el hombre que se centra en la ley y en las buenas obras- ese hombre tiene su mente puesta en la ley y lucha por ser bueno. Dios no es el centro y el foco de sus pensamientos y de su vida: la ley y las obras lo son.

       Pero la persona que tiene fe en Jesucristo se centra en Cristo. Honra al Hijo de Dios. Por lo tanto, Dios acepta su fe, el centro de su vida, como justicia. La persona se toma aceptable para Dios. Dios realmente acepta a la persona como un hijo propio. ¿Cómo es esto posible? La respuesta es el tema del punto siguiente.

    ▬ 2. La fe nos inviste con Cristo, con su justicia y su condición de Hijo. Esta es una verdad maravillosa, dado que nos afirma que realmente podemos revestimos de Cristo, ¡una revelación gloriosa! La palabra “revestidos” quiere decir ponerse la ropa, cubrirse uno mismo. Todo lo que Cristo es, puede revestirnos. Cristo es dos cosas que guardan un gran significado para nosotros. Cristo es la personificación misma de la justicia. Él es el Hijo de Dios que vino a la tierra para lograr nuestra justificación.

       Él vivió una vida sin pecado y perfecta. Siempre obedeció a Dios, sin jamás violar la ley ni la voluntad de Dios, ni siquiera una vez. Por lo tanto, Él fue el Hombre Perfecto, Ideal. Fue el Modelo de lo que cada hombre debería ser. Como el modelo Ideal y Perfecto, Él pudo representar a todos los hombres y esto es exactamente lo que sucedió. Jesucristo es nuestra justicia. Cuando creemos en Él, Dios nos inviste con Cristo. Dios nos ve en su Hijo y nos acepta.

       Imagine este ejemplo. Si mi mano izquierda envuelve el dedo índice de mi mano derecha, ¿qué se ve? Mi mano izquierda, no mi dedo índice, puesto que mi mano izquierda cubre a mi dedo índice. Ahora, dejemos que mi mano izquierda represente a Cristo, y el dedo índice a mí. Cuando Cristo me cubre, ¿a quién se ve? A Cristo, por supuesto, no a mí, puesto que Cristo me cubre. Lo mismo ocurre con la fe. Cuando creo en Jesucristo, mi fe me cubre con Jesucristo y su justicia.

       “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).

       “Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” (Fil. 3:9).

       “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:15-16).

       “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos” (He. 7:25-26).

       “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 P. 1:18-19).

       “Y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree” (Hch. 13:39).

       “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 5:1).

    » b. Cristo es el Hijo de Dios. Por lo tanto, estar investido con Cristo significa que estamos cubiertos con su condición de Hijo. Cuando Dios observa al creyente, ve a su Hijo Jesucristo cubriéndolo. Por ende, considera al creyente como su hijo. Esta es la forma en que nos convertimos en hijos de Dios: por la fe en Jesucristo, el Hijo de Dios. Cuando creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, Dios toma nuestra fe y nos coloca en Cristo, y estar en Cristo es estar en la calidad de Hijo de Cristo. Dios realmente nos ve en Jesucristo, en su Hijo. Por lo tanto, nos acepta como sus hijos, todo porque nuestra fe nos ha cubierto con Cristo. (Véase Estudio afondo 2, Adopción, Gá. 4:5-6.

       “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn. 1:12).

       “Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Ro. 13:14).

       “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gá. 3:27).

       “Y vestíos del nuevo hombre [Cristo], creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).

       “Y revestido del nuevo [Cristo], el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:10).

       “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo” (1 Jn. 1:3).

       “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Jn. 3:1).

       ESTUDIO A FONDO 1

       (3:27) Bautismo: Advierta la referencia al bautismo en lugar de la fe:

       “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (v. 27).

       ¿Por qué cambió Pablo el uso de la palabra creer a la palabra bautismo? ¿Por qué no dijo:

       “Porque todos los que habéis creído en Cristo, de Cristo estáis revestidos”.

       ¿Pablo está diciendo que una persona es salva por el bautismo? Toda persona pensante y sincera sabe que hay miles y miles de personas que han sido bautizadas y sin embargo, viven como el diablo mismo. Por lo tanto, Pablo no pudo querer decir que es el bautismo el que hace que Dios invista a una persona de Cristo.

       Del mismo modo, cualquier persona pensante y sincera sabe que hay miles y miles de personas que profesan la fie y sin embargo, viven como el diablo mismo. Pablo no pudo querer decir lo que el público en general entiende por fe.

       Lo que Pablo está diciendo es lo que declaran las Escrituras: Un verdadero creyente cumple con toda la justicia de Cristo que incluye el bautismo. El creyente vive para Cristo y vivir para Cristo incluye la ordenación que describe su fe. El bautismo (y el arrepentimiento) es la primera e inmediata evidencia de la fe. Por lo tanto, la fe y el bautismo están estrechamente relacionados, tan estrechamente que Pablo puede hablar de bautismo como fe. (Véase Estudio a fondo 1, Bautismo, Ro. 6:3-5; Estudio a fondo 1, Hch. 2:38 para un tratamiento detallado.)

       Comentario de Efesios. (4:25) Mentir: El creyente debe despojarse de la Vestidura de mentir (pseudo). (Véase nota, Falso testimonio, Ro. 13:9 para una discusión más detallada). La palabra mentir significa eso que es falso. Es falta de verdad, engaño, mala representación, exageración.

    1. Una mentira hace por lo menos tres cosas.

    » a. Mentir da una mala representación de la verdad. Disfraza y oculta la verdad. La persona a la cual se miente no conoce la verdad, por lo tanto, debe actuar o vivir sobre una mentira. Si la mentira es seria, puede ser muy dañina:

    => Una mentira sobre un asunto de negocios puede costar dinero y ocasionar una pérdida terrible.

    => Una mentira sobre la salvación del evangelio puede costarle a una persona la esperanza de la vida eterna.

    => Una mentira sobre el amor puede motivar emociones que conduzcan a la destrucción.

    » b. La mentira engaña a una persona. La confunde. Una persona engaña…

       [• Para obtener lo que desea. • Para seducir a alguien. • Para ocultar o esconder algo. • Para ocasionar daño o para lastimar.].

       El punto importante aquí es que mentir es un engaño, y el engaño finalmente ocasiona malos entendidos, desilusión, perplejidad, desvalidez y trastornos emocionales.

    » c. La mentira entabla una relación incorrecta, una relación que se construye sobre arenas movedizas. Dos personas de ninguna manera pueden ser amigas ni vivir juntas si la relación se basa en mentiras. La mentira destruye…

       [• la confianza • el amor • el respeto • la apertura emocional • la seguridad • la esperanza].

    2 Las Escrituras brindan una fuerte razón para que los creyentes digan solo la verdad: son miembros de la misma comunidad. Cada creyente es un miembro del gran cuerpo de personas que Dios está construyendo, el cuerpo de Cristo, es decir, la iglesia. William Barclay lo describe excelentemente:

       “Solo podemos vivir seguros porque los sentidos y los nervios pasan mensajes verdaderos al cerebro. Si, de hecho, los sentidos y los nervios transmitieran mensajes falsos al cerebro, si, por ejemplo, le dijeran al cerebro que algo es frío y que se lo puede tocar cuando en realidad es caliente y quema, la vida pronto llegaría a su fin. Un cuerpo puede funcionar con precisión y sanamente cuando cada parte del mismo transmite mensajes verdaderos al cerebro y a las otras partes. Si entonces todos estamos involucrados con un solo cuerpo, ese cuerpo solo puede funcionar cuando decimos la verdad. Todo engaño obstaculiza la obra del cuerpo de Cristo”.

    3. El creyente debe ser coherente con lo que dice. No debe haber nada oculto, nada escondido, ninguna vergüenza, ninguna simulación. Debe ser exactamente el mismo ante los hombres que como es en privado e igualmente como es en privado que como lo es ante los hombres. Su vida no debe ser una mentira.

    => Mentir o dar falso testimonio es uno de los Diez Mandamientos.

       “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Ex. 20:16).

    => Mentir es un pecado importante que contamina al hombre.

        “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mt. 15:19).

    => Mentir es tomar un lugar al lado del padre de las mentiras, el diablo.

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

    => Mentir está estrechamente relacionado con la idolatría. Hace que una persona profese otra cosa que no es la verdad.

       “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27).

       “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Ap. 22:15).

    => Mentir o engañar a los hombres es una característica del anticristo.

       “Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).

    => Mentir no es lo que profesa ser.

       “No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad” (1 Jn. 2:21).

       “Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).

    => Mentir es lo opuesto a decir la verdad.

       “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1 Jn. 2:27).

       Comentario de Colosenses (2:18-19) Espiritismo, Adoración, Falsas, Visiones, Falsa, Humildad, Falso, Jesucristo, deidad, Iglesia: Cristo frente al espiritismo. Note la palabra “prive” (katabrabeueto). Significa robar; defraudar, engañar a una persona sacándole su recompensa o premio. Es posible para los creyentes ser engañados con sus recompensas por los falsos maestros. ¿Cómo? Siguiendo a los que enseñan que existe otra manera de acercarse a Dios que no es Cristo. Cristo es el camino señalado por Dios para acercamos a Él, y no hay otra manera ni otro camino.

    Advierta los puntos de estos versículos.

    ▬ 1. El falso acercamiento a Dios que ahora está siendo discutido es el espiritismo, la adoración de Dios a través de ángeles o espíritus y visiones. Nuevamente la iglesia colosense ha recibido una influencia muy pesada de la enseñanza gnóstica sobre intermediarios o mediadores entre Dios y el hombre. Advierta las palabras “entremetiéndose en lo que no ha visto”. Esta es una referencia a las visiones, dentro de la realeza espiritual, dentro de un mundo diferente al mundo físico. Algunos creyentes creían todas formas de visiones: de seres espirituales y de ángeles. Y, como sucede a menudo cuando el hombre tiene experiencias espirituales profundas, los colosenses comenzaron a centrar su atención en visiones y ángeles a quienes reclamaban su aparición ante ellos: Se concentraban en los espíritus en vez de hacerlo en Cristo.

       Los hombres tienden a sentir que Dios está alejado, en algún lugar del espacio exterior o en una dimensión inalcanzable del ser, por lo menos inalcanzable para la persona común. Se sienten tan pecadores y no merecedores de acercarse a Dios ni de poder asegurarse el cuidado y atención de Dios. Por lo tanto, sienten la necesidad de intermediarios que estén entre ellos y Dios. Intermediarios que los presenten a ellos y a sus vidas y situaciones ante Dios. Como resultado, el hombre tiende a mirar y orar ante seres inferiores tales como ángeles o espíritus de santos que han partido. Otros se vuelven a buscar visiones o experiencias espirituales profundas para conocer a Dios y asegurarse su ayuda en la vida.

       Advierta otro hecho también: Existe falsa humildad en este acercamiento a Dios. El hombre que se acerca a Dios a través de visiones y espíritus está diciendo que no merece acercarse a Dios por sí mismo. Necesita otros que aparezcan ante Dios por él. Pero advierta también que esto es falsa humildad, porque la persona dice tener visiones de ángeles o espíritus que otros no tienen. Algunos en la iglesia colosense decían que poseían dones especiales y que habían experimentado visiones especiales, aunque no merecían haber tenido esas experiencias. Existía un aire voluntario de humildad (impuesto por sí mismos) respecto de ellos mismos que realmente los hacía ver más espirituales que otros creyentes. Pablo dice que fueron engañados, y que estaban en peligro de perder su premio. Ellos estaban “vanamente hinchados” por una mente carnal (véase nota, 1 Co. 4:6).

       El punto es el siguiente: El espiritismo centra su atención en la experiencia espiritual -los ángeles, espíritus y visionesno en el camino señalado por Dios para acercarse a Él que es Cristo. Cristo está relegado a una posición más inferior en la vida de la persona que los espíritus y las visiones. La persona busca más tener visiones de los espíritus que a Cristo.

       Lo que Barclay dice en este punto es una especie de advertencia a todos los creyentes, hasta a los que caminan por el camino de la fe y saben lo que significa tener experiencias profundas con el Señor:

       “Nadie negará las visiones de los místicos, pero siempre es peligroso cuando el hombre comienza a pensar que ha obtenido gran santidad lo cual le permite ver lo que los hombres comunes -tal como él los llama- no pueden ver: y el peligro es que los hombres verán con tanta frecuencia, no lo que Dios les envía, sino lo que ellos desean ver”.

    2. El verdadero acercamiento a Dios es Cristo. Cristo es la cabeza, el único mediador que puede pararse ante Dios y…

    • asegurar la aprobación y aceptación de Dios para el hombre

    • asegurar el amor y el cuidado de Dios para el hombre.

       Ningún espíritu -ni ángel ni ninguna visión- puede hacer lo que Cristo puede hacer. Solo Cristo tiene acceso a la presencia de Dios en nombre del hombre. Solo Cristo puede estar ante Dios como el representante o la cabeza del hombre. Ninguna otra persona o ser puede estar ante Dios en nombre de los hombres. ¿Por qué? Porque el cuerpo solo tiene una cabeza, no dos. La respuesta se encuentra en la analogía o figura del cuerpo humano. Un cuerpo tiene solo una cabeza. El pueblo de Dios es un cuerpo de personas que vive bajo la voluntad y el control de la cabeza que es Cristo. Advierta dos cosas sobre la cabeza, que es Cristo.

    » a. La cabeza es la parte que suministra y nutre al cuerpo. De la misma manera sucede con Cristo. Solo Cristo puede suministrar y nutrir el cuerpo de los creyentes, la iglesia. Solo Cristo puede darle al hombre la fuerza y la nutrición de Dios para ayudarlos a medida que viven sus vidas cotidianas.

    » b. La cabeza es lo que mantiene al cuerpo unido y hace que funcione como debe. De la misma manera sucede con Cristo. Solo Él…

    • puede mantener unida a la persona: los pensamientos, las emociones y otras cosas necesarias para hacer de él una persona integra.

    • puede mantener a todas las personas unidas como un cuerpo en el amor, el regocijo y la paz: adorando, sirviendo y viviendo de la manera que Dios desea que lo hagan.

       Pensamiento 1: El punto está bien marcado. El hombre no puede acercarse a Dios ni recibir la ayuda de Dios a través de otros medios que no sean su Hijo, el Señor Jesucristo. Ningún espíritu, visión o ángel pude brindar el poder de la unión y la nutrición de Dios a los hombres. Solamente Cristo, la cabeza señalada por Dios, puede unir y alimentar a los hombres a través de toda su vida.

       “El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos” (Jn. 3:31).

       “Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy” (Jn. 13:13).

       “Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven” (Ro. 14:9).

       “La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Ef. 1:20).

       “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Fil. 2:9).

       “Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Col. 1:18).

       “Hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos” (He. 1:4).

       “Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo” (He. 3:3).

       “Que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último” (Ap. 1:11).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 14 DE JUNIO DE 2026 “CLARAS ORDENANZAS DE DIOS PARA DETERMINAR LA VALIDEZ DE LOS VOTOS”

       Comentario del contexto bíblico: Versículos 3-15: Números 30:3-15 contiene las reglas relativas a los votos positivos y negativos hechos por una mujer, y se dan cuatro ejemplos diferentes. El primer caso (Números 30:3-5) es el de una mujer en su juventud, siendo aún soltera, y viviendo en la casa de su padre. Si ella hacía voto de cumplimiento o de abstinencia, y su padre se enteraba y callaba, era de pie, es decir, de quedar en vigor. Pero si su padre la detuvo cuando se enteró, es decir, le prohibió cumplirla, no debía mantenerse ni permanecer en vigor, y Jehová la perdonaría por la negativa de su padre. La obediencia a un padre estaba por encima de un servicio religioso autoimpuesto. – El segundo caso (Números 30:6-8) era el de un voto de cumplimiento o abstinencia, hecho por una mujer antes de casarse, y llevado consigo (עליה, “sobre ella”) a su matrimonio. En tal caso, el marido tenía que decidir sobre su validez, de la misma manera que el padre antes de su matrimonio. En el día en que lo supiera, podría retener a su esposa, es decir, disolver su voto; pero si no lo hiciera de una vez, no podría impedir su cumplimiento después. שׂפתיה מבטא, chisme de sus labios, lo que se pronuncia sin pensar o sin reflexionar (cf. Levítico 5:4). Esta expresión implica que las mujeres solteras a menudo hacían votos de abstinencia sin pensarlo ni reflexionar. – El tercer caso (Números 30:9) era el de un voto hecho por una mujer viuda o divorciada. Tal voto tenía plena vigencia, porque la mujer no dependía de un marido. – El cuarto caso (Números 30:10-12) era el de un voto hecho por una esposa en su estado de casada. Tal voto permanecería en vigor si su esposo permanecía en silencio cuando se enteraba y no la refrenaba. Por otro lado, no tendría fuerza si su esposo la disolvía de inmediato. Después de esto sigue la declaración general (Números 30:13-16), que un esposo puede establecer o disolver todo voto de cumplimiento o abstinencia hecho por su esposa. Sin embargo, si permaneció en silencio “día tras día”, lo confirmó con su silencio; y si después la declarara nula, llevaría la iniquidad de su mujer. עונה, el pecado que la esposa habría tenido que cargar si hubiera quebrantado el voto por su propia voluntad. Esto consistía en una ofrenda por el pecado para expiar su pecado (Levítico 5:4); o si esto fue omitido, en el castigo que Dios suspendió sobre el pecado (Levítico 5:1).

       Verso 16. Números 30:16, fórmula final.

       Comentario 2. Los versículos 14 a 16 de Números 30 establecen la regla del «silencio aprobatorio». Si un esposo guarda silencio día tras día al enterarse de un voto de su esposa, lo confirma. Sin embargo, si decide invalidarlo después de haberlo consentido, él mismo cargará con la culpa de la promesa incumplida.

    Significado y Contexto de los Versículos

    • La responsabilidad del silencio: Según el, el silencio del esposo equivalía a un consentimiento activo. Esto protegía a la mujer de quedar atrapada en un compromiso indefinido, pero también otorgaba estabilidad y orden al hogar al establecer una autoridad.
    • La penalización por invalidación tardía: Si el marido decide revocar el voto después de haberlo confirmado con su silencio previo, el peso de la falta (o el pecado) recae sobre él y no sobre su esposa. Esto enfatiza que la palabra dada a Dios no debe tomarse a la ligera.
    • El valor de la palabra: El capítulo en general subraya que los votos y juramentos son compromisos serios ante el Creador. En la sociedad actual, estos textos nos enseñan sobre el valor de la integridad, la comunicación abierta en el matrimonio y la necesidad de cumplir responsablemente lo que prometemos.

       En la gracia de Jesucristo: El voto de una esposa ratificado y apoyado por su esposo en la gracia (o por el favor de Dios) representa una promesa donde ambos cónyuges sellan su unión terrenal bajo principios espirituales. En la tradición cristiana, esto se fundamenta en el amor mutuo, donde el esposo honra y confirma la palabra de su compañera.

       Existen múltiples maneras de estructurar estas promesas conyugales de forma personalizada y significativa.

       Opciones de votos y citas comunes

    • El voto del esposo (basado en Efesios 5): «Hoy prometo amarte y guiar nuestro hogar con la gracia de Dios. Tal como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella, yo me entrego a ti, siendo tu refugio y compañero fiel todos los días de nuestras vidas».
    • El voto de la esposa: «Hoy me uno a ti no solo como tu esposa, sino como tu mejor amiga y confidente. Prometo respetarte, apoyarte y caminar a tu lado, honrando el pacto que Dios ha bendecido en nuestra familia».
    • El pacto conjunto: «Ante Dios, nuestros familiares y amigos, confirmamos hoy nuestro voto de amor. Prometemos sostenernos en la gracia divina, en las alegrías y en las adversidades, honrando esta unión todos los días».

       Comentario de Matthew Henry: 30:3-16. Dos casos de los votos se determinan. El caso de una hija en la casa de su padre. Cuando su voto llega a su conocimiento, está en su poder, ya sea para confirmarla o hacerlo fuera. La ley es clara en el caso de una esposa. Si su esposo permite que su voto, aunque sólo por el silencio, es lógico. Si él no lo permite, su obligación de su marido se lleva a cabo de la misma; porque para él ella debe estar en sujeción, como al Señor. La ley divina consulta el buen orden de las familias. Es conveniente que todo hombre fuese señor en su propia casa, y tienen a su esposa e hijos en sujeción; en lugar de que esta gran regla debe ser roto, o cualquier estímulo puede dar a las relaciones inferiores a romper esas ligaduras, Dios libera de la obligación incluso de un voto solemne. Tanto la religión no asegurar el bienestar de todas las sociedades; y en ella las familias de la tierra tienen una bendición.

       Referencias bíblicas: Jueces 11:38-40. «El entonces dijo: Ve. Y la dejó por dos meses. Y ella fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes. Pasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón. Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año fueran las doncellas de Israel a endechar a la hija de Jefté galaadita, cuatro días en el año.» Mateo 5:33. «Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.» Salmo 15:4. «Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que, aun jurando en daño suyo, no por eso cambia»

       Nota importante sobre los gentiles (o sea nosotros). Hechos 23: 23 al 26. «Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto. Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley. Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación. Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, cuando había de presentarse la ofrenda por cada uno de ellos.»

    1ª Corintios 7:4-6. «La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.»

    Gálatas 3:28-29. «Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.»

       Comentario del texto bíblico: Moisés termina su sermón exhortando a Israel a reconsiderar la obra de Jehovah (vv. 39, 40). La redención de Israel demanda la adoración exclusiva de Jehovah como Dios. Israel tiene que reconocer que Jehovah es el único Dios y que igual a él no hay otro en el cielo ni en la tierra. La redención de Israel también afirma la demanda exclusiva que Dios tiene sobre su pueblo. Israel fue escogido como pueblo especial para obedecer la voluntad de Dios. Si Israel reconocía que Jehovah era el único Dios y además obedecía su Palabra y guardaba sus leyes, Jehovah le daría a Israel una existencia próspera y duradera en la tierra de Canaán.

       Al considerar la importancia de seguir las enseñanzas divinas, recordemos que cada estatuto y mandamiento dado por Dios es como una luz en nuestro camino, guiándonos hacia la vida plena que Él desea para nosotros. Con amor y paciencia, podemos transmitir este valioso legado a nuestros hijos, asegurando que las futuras generaciones también experimenten la alegría y la paz que provienen de vivir en armonía con Su voluntad. Así, creando un hogar fundamentado en la fe, ayudamos a construir un mundo más lleno de esperanza y gratitud.

       Comentario de 1ª de Samuel 1:23 y 28:

       (4). Su nacimiento, 1:19–23. Dios se acordó de Ana. Aquí tenemos la respuesta divina a su petición del v. 11. La palabra se acordó quiere decir contemplar o grabar en la memoria. Dios se acordó de Noé (Gén. 8:1) y de Abraham (19:29). Se acordó de Raquel (30:22) y se acuerda de nosotros (Sal. 103:14). ¡Lo único que no recuerda es el pecado que ha perdonado! (Isa. 43:25) Samuel es un recuerdo viviente de que Dios contesta la oración. Su nombre significa: “¡Oído por Jehovah!” Cuando Ana oraba, su voz no se oía (v. 13). Pero Dios oyó su voz y ahora da testimonio público de haberla oído.

       Ana se quedó en su casa por algunos años criando a su hijo. En 2 Macabeos 7:27 se menciona la costumbre de amamantar por tres años. Aparentemente 2 Crónicas 31:16 afirma la edad de tres años puesto que luego se incluyen en la distribución de comida (y no sólo de leche).

       (5) Su presentación, 1:24–28. Un becerro fue sacrificado para la dedicación de Samuel (v. 25), probablemente en cumplimiento del voto que había hecho Ana (ver Lev. 22:18–21 y Núm. 15:8, 9). Se presentó como una expresión de su dependencia en el Dios del pacto y de ser consciente de que toda bendición viene de él. Y lo hizo estrictamente de acuerdo con la ley de Moisés en obediencia a sus indicaciones.

       Ana explicó a Elí el motivo de su viaje y le recuerda de su conversación unos años antes. Es curiosa su expresión en los vv. 27 y 28 donde cuatro veces usa la misma palabra que se traduce pedir. La palabra también tiene el sentido de “prestar” y podemos traducir: “Por este niño oraba, y Jehovah dio mi pedido que le pedí. Yo ahora lo pido (presto) a Jehovah todos los días que viva, él habiendo sido pedido (prestado) para Jehovah.” Dios le había dado a Ana su hijo Samuel. Ella se lo devolvió a Jehovah. Y a base de esto adora. Toda verdadera adoración es un acto de darse al Señor juntamente con todo lo que uno tenga. ¡Es decirle al Señor que él es digno de todo!

       Ana dedicaba su hijo a Jehovah. Y esta dedicación significa que él estaría bajo el voto de nazareo5139. Esta palabra en heb. quiere decir “dedicar” y los detalles del voto de esta consagración se encuentran en Números 6:1–6. Aunque el voto generalmente sería para un cierto tiempo determinado, Ana lo dedica todos los días de su vida totalmente a Jehovah. Es evidente que tiene en mente este voto por la referencia en 1:11. La navaja no tocaría su cabeza como símbolo de su dedicación a Dios. La navaja se usaba más para “raer” el pelo puesto que el hombre hebreo llevaba barba y no se afeitaba. Solamente los sacerdotes se recortaban el pelo (Eze. 44:20). Los demás raerían su pelo de vez en cuando. Los símbolos de esta dedicación representaban la entrega de sus emociones (abstenerse del vino), de su voluntad (no cortarse el pelo) y de su cuerpo (no tocar ningún muerto). Ahora no vivimos bajo la ley, pero Jesús pide a cada discípulo que vaya en pos de él, se niegue a sí mismo, y que le siga. Significa una dedicación total y voluntaria.

       Comentarios de 1ª de Pedro. [1]. (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben morar junto a sus esposas. La palabra griega sunoikein significa “vivir con, permanecer con, vivir juntos”. Alan Stibbs señala que es una palabra que con frecuencia se usa en griego para referirse a las relaciones sexuales. Es similar a la palabra hebrea “conocer”, que significa que un hombre y una mujer se conocen sexualmente.

       La cuestión es esta: el esposo debe vivir con su esposa y con nadie más. No debe “conocer” a nadie más, no debe mantener relaciones sexuales con ninguna otra mujer. El esposo tiene una sola esposa y debe vivir con ella en pureza, justicia y santidad, y no en adulterio.

       Advierta también otro hecho: morar con su esposa significa que no debe irse todo el tiempo. Permanece en su hogar y vive con ella: es un compañero íntimo y que brinda respaldo. No entra y sale del hogar todo el tiempo detrás de sus propios intereses y pasatiempos. Un buen esposo mora en su hogar; está cerca de su esposa y la apoya en todos los asuntos de la vida. De hecho, el término “morar con” significa morar juntos. El esposo y la esposa son un equipo; son como un solo cuerpo, un cuerpo que mora, vive y se mueve junto. Esto no significa dejar de lado la individualidad. Pero la individualidad nunca ha sido ni nunca será el problema dentro de un matrimonio de personas normales. El problema con las personas normales siempre será negar su yo y darse en sacrificio a su cónyuge. Los esposos siempre tienen que recordar esto: deben morar con ▬vivir, moverse y tener su ser con▬ sus propias esposas.

       “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mr. 10:7-9).

       “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:23-24).

       “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol” (Ec. 9:9).

       [2]. (3:7) Esposos ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben vivir con sus esposas sabiamente. Esto abre los ojos, es un hecho que con frecuencia se ignora y descuida. Pero las Escrituras son claras: un esposo no debe ser ignorante al vivir con su esposa. Debe conocer y entender…

    • la relación matrimonial: qué es el matrimonio y qué debe ser.

    • a su esposa: su naturaleza y composición emocional; lo que necesita y quiere emocional y espiritualmente, sus puntos fuertes y débiles.

    • la Palabra de Dios: lo que Dios dice acerca del esposo y sus deberes.

       Un esposo debe ser una persona informado y comprensivo. Debe vivir con su esposa, no como un insensato e ignorante, no como un ciego y una bestia de mente estrecha, no como un observador distante y desconsiderado. El esposo no debe ser un insensato, una bestia ni un espectador. Debe ser un hombre de conocimiento, un esposo que conoce y comprende a su esposa y el matrimonio, y que entiende a Dios y su propio deber como esposo.

       Pensamiento 1. Matthew Henry lo expresa en una forma sencilla y específica:

       “[Los esposos deben vivir] con la esposa sabiamente, no de acuerdo con la lujuria, como brutos; no de acuerdo a la pasión, como diablos; sino de acuerdo al conocimiento, como hombres sabios y sobrios, que conocen la palabra de Dios y su propio deber”.

       [3]. (3:7) Esposo ▬ Matrimonio: los esposos deben honrar a sus esposas. La palabra “honrar” (timen) significa valorar; estimar; valorizar; considerar precioso. Un esposo debe considerar a su esposa como una piedra preciosa, como un premio de sumo valor. Debe estimarla mucho, colocarla en un pedestal ante sus propios ojos. Advierta tres puntos.

    ▬ 1. El esposo debe honrar a su esposa como el vaso más frágil. Por naturaleza, la esposa es más delicada y frágil. Esto significa que el esposo debe…

       [• protegerla • ser el proveedor principal • tomar la iniciativa • supervisar a la familia y su bienestar. • ser la fuerza impulsora. • marcar el camino. • ser el iniciador.]

       Los esposos deben honrar a sus esposas amándolas y ocupándose de ellas tiernamente. Deben cuidarlas y hacerse cargo de ellas con calidez y ternura, tratándolas con el más precioso de los espíritus y estimándolas de manera muy elevada.

       “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).

       “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).

    ▬ 2. El esposo debe honrar a su esposa como coheredera de la gracia de la vida. Advierta este punto: a los ojos de Dios, los hombres y las mujeres son coherederos o herederos iguales. El esposo no está por encima de la esposa ni la esposa por encima del esposo. Dios no tiene favoritos. Los dones y derechos espirituales se otorgan por igual a esposas y esposos. Las mujeres reciben los dones espirituales de Dios al igual que los hombres.

       La cuestión está bien explicada: los esposos deben honrar a sus esposas como iguales en la vida. La vida es una gracia, un don inmerecido de Dios. Por lo tanto, en la vida, el esposo debe tratar a la esposa como a un igual. No debe ser un tirano, no debe dominarla ni esclavizarla para servirlo y satisfacer sus necesidades y deseos. Debe ser comprensivo, amoroso, amable y considerado. Debe honrarla como su coheredera en la vida de la maravillosa gracia y del don de la vida que Dios nos ha dado a todos.

        “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

       “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:27-29).

       “Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).

    ▬ 3. El no honrar a la esposa estorba las oraciones del esposo. Dios no responderá a las oraciones de ningún esposo que deshonre a su esposa, no importa quién sea él o cuánto profese a Cristo. Lo que Dios oye es el suspiro de la esposa, no las oraciones de un esposo cruel y dominante. El esposo puede clamar a Dios todo lo que quiera, pero Dios le ha dado la espalda y se ha vuelto hacia el suspiro de la esposa. Dios oirá el corazón contrito y quebrantado, no las oraciones del espíritu arrogante y dominador. Tanto el esposo como la esposa deben amarse uno al otro y vivir como Dios dice que hay que vivir, ambos deben cumplir con su deber hacia el otro, si es que quieren que Dios responda sus oraciones.

       “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).

       “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).

       Comentario de Números 15:30-31 Pecados cometidos con soberbia. Solo hasta los versículos 30-31 es que la fuerza de esta ley queda totalmente clara. Cualquiera que quebrantara un mandamiento con “mano alzada” (cf. 33:3; Ex. 14:8), es decir, deliberadamente y con soberbia, debía ser “cortado” (RV’60; LBLA) o “eliminado” (RVC) del pueblo. Eso significaba, generalmente, sufrir una muerte repentina por la mano de Dios (cf. 9:13; Lv. 17:4,9), o por ejecución legal. La historia que sigue en Números 15:32-36 ilustra lo que acarreaba en la práctica quebrantar un mandamiento con mano alzada.”

       Moisés enseñó en esta sección sobre el pecado desafiante, deliberado y blasfemo porque es una arrogante insubordinación, un desafío al Señor y a sus demandas de pacto. El infractor debía ser cortado enteramente. La palabra «enteramente» enfatiza que se incluye también a su descendencia. Hablando en términos del Nuevo Testamento, este pasaje no se refiere a la pérdida de salvación. Dios está hablando a un pueblo redimido y previene contra la actitud o el hecho de desafiar a Dios. Es el pecado voluntario y persistente de un creyente que entiende que deshonra a Dios y aun así insiste en ello. A esta persona Dios puede decidir acortarle sus días, de modo de impedir el testimonio indigno que está dando. Siempre puede quedar la duda de si una persona con este tipo de blasfema obstinación, conocía realmente al Señor. Pero si era creyente, el pasaje enfatiza el corte de la obstinación, no la pérdida de la salvación (cf. He. 10:26-31; 1 Jn. 5:16). En el Nuevo Pacto el equivalente sería la disciplina de ser “entregado a Satanás para destrucción de la carne…” (1 Co. 5:5; cf. 1 Ti. 1:20), aunque este proceso se desarrolla únicamente en el ámbito espiritual, mientras en Israel tenía también un carácter legal por tratarse de una teocracia.

       Por otra parte, el Nuevo Testamento sigue una línea similar al advertir contra la imposibilidad de perdón en algunos casos de apostasía deliberada (He. 10:26ss, refiriéndose a Dt. 17:2-6; cf. Mr. 3:29; 1 Jn. 1:7; 5:16).

       Comentarios de Lucas (1:6) Justicia-familia: los padres de Juan eran personas justas. Note cuatro hechos.

    ▬ 1. «Ambos eran justos.» Fueron unidos en casamiento, entregados uno al otro, y vivieron para Dios y el uno para el otro como marido y mujer.

    ▬ 2. Eran «justos delante de Dios». Venían juntos «ante Dios» buscando a Dios, es decir, procurando agradarle y vivir conforme a su Palabra.

    ▬ 3. «Andaban en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.» Controlaban sus pensamientos, sus mentes, lenguas, y su conducta, buscando con diligencia agradar al Señor en todo lo que hacían.

    ▬ 4. Eran «irreprensibles››. Por supuesto, esto no significa que fuesen perfectos. Significa que eran fieles, viviendo de tal manera que nadie podía culparlos de algún pecado abierto. No ofendían a nadie; vivían con honestidad delante de Dios y de los hombres.

       Pensamiento de lo que se debe cumplir a cabalidad: El mandamiento más grande de Jesucristo es amar a Dios con todo el corazón, el alma y la mente. El segundo en importancia es amar al prójimo como a uno mismo. Como se relata en las escrituras, en estos dos principios se basan toda la ley y los profetas. Mateo 22:36 al 40. «Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.» Gálatas 3:24. «De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.» San Juan 5:24. «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida.» Hechos 8:37. «Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.»

       Comentario de (Éxodo 15:26) Pacto ▬ Promesa ▬ castigo ▬ obediencia: El SEÑOR hizo ahora un pacto, una gran promesa a su pueblo. Dicho sencillamente, Dios le dijo a su pueblo en una palabra lo que Él esperaba: Obediencia. Si ellos le obedecían, Él no los castigaría. Pero si ellos le desobedecían, Él tendría que castigarlos. De hecho, tendría que castigarlos infligiéndoles las mismas enfermedades que a los egipcios. ¿Por qué las enfermedades de los egipcios? Sin duda a causa del principio bíblico del juicio. Dios había liberado a los israelitas sometiendo a juicio a los egipcios a causa de su incredulidad y su desconfianza hacia Dios. Por tanto, si los israelitas pecaban siendo incrédulos y desconfiando de Dios, sufrirían la misma condena que los egipcios. El gran expositor Matthew Henry dice:

       “Que no pensaran los israelitas, porque Dios los había… honrado grandemente… que… toleraría sus pecados y les dejaría hacer lo que quisieran. No, Dios no hace distinción de personas; un israelita rebelde no sería tratado mejor que un egipcio rebelde”.

       El principio bíblico del juicio es sencillamente así:

    => Lo que sembremos, eso recogeremos, y de la misma manera que midamos a otros seremos medidos.

       “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gá. 6:7-8).

       “Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido” (Mt. 7:2).

       Las Escrituras expresan claramente el pacto y la gran promesa que Dios estaba haciendo a los israelitas. Fíjese, lo que llamamos pacto fue un estatuto, un decreto, una ley puesta por Dios. Recuerde, una ley o decreto ha sido fijada: Es permanente. Si la ley es obedecida, entonces la promesa es segura. La promesa será cumplida.

    ▬1. Estaba el pacto: El pueblo obedecería al Señor:

    • Oyéndolo atentamente.

    • Haciendo lo correcto.

    • Escuchando y guardando sus mandamientos (cp. Jer. 7:22-23).

    ▬ 2. Estaba la promesa del Señor. Si su pueblo le obedecía:

    ▬ Él no tendría que castigarlos con las enfermedades enviadas a los egipcios (cp. Dt. 28:60).

    •  Él siempre cuidaría de ellos; esto es, Él los sanaría.

       Pensamiento 1. Dios nos castiga, a todos nosotros los que sinceramente creemos en Él. Él nos castiga porque nos ama. El verdadero castigo es siempre por el bien del niño, y un padre amante castiga y disciplina a su hijo cuando este se desvía. Así sucede con Dios. Dios nos castiga para corregir, para evitar. . .

    • que nos hundamos más y más en el pecado

    • que seamos esclavizados cada vez más por el pecado

    • que dañemos nuestro cuerpo

    • que llenemos nuestra vida de culpa y dolor

    • que nos destruyamos a nosotros mismos

    • que tengamos algún accidente

    • que nos matemos

    • que nos condenemos nosotros mismo a una eternidad alejados de Dios

       “Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga” (Dt. 8:5).

       “Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes” (Sal. 94:12).

       “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Pr. 3:11-12).

       “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).

       “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” (He. 12:5-7).

       “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Ap. 3:19).

    ESTUDIO A FONDO. (15:26) Nombres de Dios ▬ Títulos: La palabra hebrea Yahweh Rophe significa “el Señor que sana”. El Señor acababa de convertir las aguas amargas de Mara en puras, claras y dulces: Aptas para beber. El Señor había sanado el agua. Dios está declarando que Él es el Sanador, el SEÑOR que sana a las personas, que sana tanto el cuerpo como el espíritu. Él se ocupará de su pueblo, cuidará de ellos mientras atraviesan la peregrinación por el desierto de la vida, las pruebas y los problemas de la vida.

       “Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos” (Gn. 20:17).

       “Ellos dijeron: Si enviáis el arca del Dios de Israel, no la enviéis vacía, sino pagadle la expiación; entonces seréis sanos, y conoceréis por qué no se apartó de vosotros su mano” (1 S. 6:3).

       “sí se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y bucearen mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Cr. 7:14).

       “Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo” (2 Cr. 30:20).

       Comentario de (Juan 15:10) Jesucristo, amor de ▬ Creyentes, Deber: Cristo tiene una gran orden para los creyentes: continuar o permanecer en su amor.

    ▬ 1. “Continuar” o “permanecer” es condicional. Un creyente puede…

    • romper el compañerismo con Cristo.

    • cesar de volcar sus pensamientos en Cristo.

    • alejarse del amor de Cristo.

    • abandonar el amor de Cristo.

    • volver al mundo y a sus antiguos amigos mundanos (cp. 2 Co. 6:17, 18).

    • entregarse a la lascivia de la carne, a la lujuria de los ojos, y al orgullo de la vida (1 Jn. 2:15, 16).

       Jesús dijo que es decisión del creyente continuar en su amor. ¿Cómo? Haciendo lo que toda persona hace cuando quiere que alguien lo ame. La persona se acerca a quien ama: se comporta bien e intenta complacer a la persona. Igualmente sucede con el creyente. El creyente continúa en el amor de Cristo acercándose y haciendo el bien y buscando complacerlo, muy simplemente obedeciendo sus mandamientos. (Cp. Jn. 14:21; 15:10, 14.)

       Ahora advierta un punto crítico. Cristo siempre ama; su amor está siempre allí. Pero es decisión del hombre caminar en ese amor. Un hombre nunca puede conocer y experimentar el amor del Señor a no ser que camine junto a Él.

       “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Jn. 14:21).

       “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor… Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Jn. 15:10, 14).

       “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él” (Col. 2:6).

       “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Jn. 2:6).

    ▬ 2. “Permanecer” en el amor de Cristo tiene una norma, un ejemplo supremo: es Cristo mismo. Fue perfectamente obediente a Dios; por lo tanto, continuó en el amor del Padre. Debemos observar su obediencia como nuestro principal ejemplo. (Nuevamente, ver nota, Jn. 10:17, 18.)

       Advierta otro punto crítico. Un creyente debe hacer algo si es que va a seguir el ejemplo de Jesús y cumplir con los mandamientos de Jesús. El creyente debe estudiar y aprender y permanecer en la Palabra de Dios, en los mandamientos y vida de Cristo. Una persona no puede cumplir un mandamiento a no ser que lo conozca.

       “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Jn. 15:4, 5).

       “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hch. 17:11).

       “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Ti. 2:15).

       “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 P. 2:2, 3).

       “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados” (1 Jn. 2:28).

       “Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido” (1 Jn. 3:6).

       “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése si tiene al Padre y al Hijo” (2 Jn. 9).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 08 AL 14 DE JUNIO 2026. “MULTIFORME MANIFESTACI N DE LOS DONES DEL ESPIRITU SANTO PARA EDIFICACION DE LA IGLESIA”.

        Comentario del contexto Bíblico: [2]. (12:7) Dones, espirituales: El propósito de los dones espirituales es permitirles a los creyentes hacer el ministerio, la obra para la que Dios los ha llamado. La palabra “provecho” (sumpheron) significa edificación, ventaja, beneficio. Los creyentes están equipados con dones espirituales fundamentalmente para el beneficio y edificación de otros, no para ellos mismos. Los dones no se les dan a los creyentes para su propia gratificación ni para deleitarse con la presunción y la súper espiritualidad. Claro está, el creyente si recibe provecho y beneficio del don que se le ha dado, pero fundamentalmente se le dota para que edifique y ayude a otros. Esto se ve en la palabra “manifestación”. Quiere decir que se ve abierta y públicamente. Los dones del Espíritu se deben usar abierta y públicamente; se les deben:

    • Manifestar a la iglesia, es decir, se deben usar para edificar la iglesia.

    • Manifestar al mundo, es decir, se deben usar para beneficiar al mundo (salvando a los perdidos).

       Observe un elemento crucial que no siempre se entiende. Los dones del Espíritu son “repartidos a cada hombre”. No se les dan solamente a los educados y extraordinarios. El Espíritu de Dios le da algún don espiritual a cada creyente, y se lo da porque es necesario dentro de la iglesia y el mundo, necesario para ayudar a ministrar a las personas y para salvar para Cristo a los perdidos del mundo.

       “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

       “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11, 12).

       [3]. (12:8-10) Dones, espirituales: Se proporciona la lista de los diferentes dones para mostrar cuán diversos son realmente los dones del Espíritu. Él puede dotar a una persona según su voluntad, y sus dones son numerosos y variados. Esta lista es solamente parcial; se mencionan otros dones en otros pasajes (vea el índice y las notas _ Ro. 12:6-8; Ef. 4:11).

    1. Existe el don de la palabra de sabiduría (sophia). Sabiduría significa la sabiduría de Dios; esto se aclara en 1 Co. 2:7. La sabiduría de Dios es la verdad que ahora Dios le ha revelado al hombre; es todo el sistema de verdad revelado por Dios, la verdad acerca de Dios, el hombre y el mundo. Por consiguiente, la palabra de sabiduría es el don de transmitirles a los hombres la sabiduría y la verdad de Dios, transmitir la verdad en un lenguaje sencillo y comprensible.

       “¡0h profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Ro. 11:33).

       “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg. 3:17).

       “Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría” (Dn. 2:20).

    2. Existe el don de la palabra de ciencia (gnosis). Esto se refiere a conocimiento práctico. Consiste en saber que hacer en situaciones cotidianas que se presentan. Es saber cómo se aplica la sabiduría que uno tiene a la vida diaria. Consiste en aplicar la verdad a la vida de un modo práctico. No hace bien alguno conocer la verdad a menos que una persona sepa cómo usar la verdad.

       La palabra de ciencia es el don de transmitirle a otros cómo deben vivir; la habilidad de aplicar la verdad a la vida de cada uno de ellos en el quehacer cotidiano; la habilidad de aplicar la verdad a la vida de un modo práctico.

       “Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” (Jn. 7:16, 17).

       “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31, 32).

       “Si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios” (Pr. 2:3-5).

       “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia” (Pr. 3:13).

    3. Existe el don de la fe. Esta no es la fe usual a la que nos referimos cuando hablamos de la fe salvadora. Es un don de fe muy especial: Una fe como un grano de mostaza, una fe fuerte, una fe poderosa, una fe que obra milagros, un don especial de fe que le permite al creyente hacer grandes cosas por Dios y por su pueblo.

       “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que, si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible” (Mt. 17:20).

       “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Mr. 9:23).

       “Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe” (Lc. 17:5).

       “De cierto, de cierto os digo: El que en mi cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre” (Jn. 14:12).

    4. Existe el don de sanidad. Este es un don que se ha minimizado y se le ha restado énfasis de generación en generación por los charlatanes y los abusos que con gran frecuencia lo han acompañado. Se sostenían todo tipo de teorías y posiciones doctrinales que planteaban que el don era solo para la iglesia primitiva. Sin embargo, según ha planteado William Barclay tan abiertamente, es un don que la iglesia está redescubriendo. Es un don que se ha experimentado y demostrado definitivamente en la vida de multitudes de personas de todo el mundo en la actualidad (Las epístolas a los corintios, p. l22s).

       “Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia” (Mt. 10:1).

       “Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios” (Mr. 3:14, 15).

       “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Mr. 16:17, 18).

       “a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu” (1 Co. 12:9).

    5. Existe el don de obrar milagros. Esto se referiría a otros milagros a excepción del de la sanidad que se acabó de analizar. Hay ocasiones en las que surgen circunstancias y situaciones, y los creyentes necesitan una liberación milagrosa de alguna clase. Al parecer, en esto consiste el don. Cuando es la voluntad de Dios que cese una tormenta, que un enemigo quede cegado temporalmente, que se sofoque un incendio o que se alteren un sinnúmero de amenazas contra el creyente, Dios levanta a algún creyente y lo dota para obrar el milagro necesario. Ejemplos de este don serían Cristo calmando la tormenta; Pablo castigando a Elimas con la ceguera (Hch. 13:11); y Pablo al ser librado de la mordida de una serpiente venenosa (Hch. 28:5).

    6. Existe el don de profecía. Este es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Incluye tanto la predicción como la proclamación, y tampoco debiera minimizarse a pesar del abuso del don.

       No cabe duda, se ha abusado del don de predecir sucesos al punto de la ridiculez. Sin embargo, el abuso de un don no elimina la realidad de que el Espíritu de Dios en ocasiones les da a los creyentes un adelanto de los sucesos venideros a fin de prepararlos y fortalecerlos para enfrentar los sucesos.

       Sin embargo, las Escrituras plantean claramente cuál es la función principal de la profecía, y todos los creyentes debieran aprenderlo:

    7. Existe el don de discernimiento de espíritus. Este es un don que los creyentes de todas las generaciones necesitan desesperadamente, porque siempre hay falsos profetas y maestros a su alrededor. En realidad, todo creyente necesita el don en alguna medida a fin de evitar que se extravíe.

       “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Jn. 4:1).

       “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Co. 11:13-15).

       “No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Ts. 5:20, 21).

       “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia” (1 Ti. 4:1, 2).

       “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Ti. 3:5).

    8. Existe el don de lenguas. Este es el don de un discurso extático o profundamente emocional. Las personas que conocen del don siempre lo han codiciado grandemente porque le proporciona a la persona un sentido profundo de la presencia de Dios. ¿En qué lengua se habla?

    => Algunos dicen que es una lengua desconocida.

    => Otros dicen que es una lengua extranjera desconocida para el que habla.

    => Aún así otros dicen que es una lengua celestial.

       Esta es una ilustración de cómo el Espíritu Santo dota a las personas de formas diferentes a fin de suplir las necesidades de la persona y la situación local.

       Una vez más, este es un don del que se ha abusado de un modo tan drástico y trágico que una gran parte de la cristiandad se ha alejado del don. Sin embargo, el don está arrasando el mundo tan dramáticamente como el don de sanidad. Debe tenerse en cuenta que ese es el don del que se estaba abusando tanto y que estaba provocando tanta confusión en la iglesia de Corinto. (El don de lenguas se aborda en detalles en el Capítulo 14. Vea el índice y las notas _ 1 Co. 14:1-40 para un mayor análisis.)

    9. Existe el don de la interpretación de lenguas. Esto es sencillamente lo que plantea: “El Espíritu de Dios dota a algunos creyentes para que interpreten la lengua”.

       [4]. (12:11) Dones, espirituales: Se vuelve a hacer énfasis en la unidad de los dones. Resulta muy importante que la iglesia aprenda y practique este punto; por consiguiente, se repite.

    ▬ 1. Todos los dones que se han abordado son dados por el mismo Espíritu. Los dones de Dios no provienen de ninguna otra fuente. Los hombres no pueden ganarse, merecer ni obrar los verdaderos dones espirituales. Ningún hombre merece el don de la gracia de Dios. Por lo tanto, no hay cabida para la presunción y la súper espiritualidad, tampoco para la polémica. Un creyente tiene un don y otro creyente tiene otro don, pero ambos provienen del Espíritu de Dios.

    ▬ 2. El Espíritu de Dios le da los dones a cada hombre exactamente lo que Él desea. Él sabe cuáles dones son necesarios y dónde se necesitan en todo el mundo. Él sabe cuáles dones edificarán más a la iglesia y cuáles dones pueden ser más eficaces para salvar al mundo y para ministrar las necesidades apremiantes de toda la humanidad. Por ende, Él suple las necesidades de todos los creyentes en sus respectivos llamados y localidades.

    Nota del expositor: «El Espíritu Santo, según su soberana voluntad, reviste o los creyentes de diferentes dones que se deben utilizar para lo edificación del cuerpo de Cristo».

       Comentario de San Juan 16:7 al 11 [1]. (16:7) Espíritu Santo: El Espíritu Santo consuela y ayuda a los creyentes. Jesús dijo algo sorprendente: “Os conviene que yo me vaya”. Era para el bien (rédito, ventaja) del creyente que Jesús dejara el mundo. Advierta el peso y el énfasis

    adicional que Jesús le dio al hecho: “Yo os digo la verdad”. Puede que sea difícil para una persona ver y comprender, puesto que parece que estaríamos mucho mejor si Jesús estuviera física y corporalmente. Algunas personas incluso claman por su presencia, por alguna vista, alguna visión, algún sueño de Él. Pero Jesús dijo que era mejor que Él se fuera y no estar físicamente presente. ¿Por qué? Hay una razón suprema: si Él no se hubiera ido, el Espíritu Santo no habría venido. El creyente está mejor con la presencia del Espíritu Santo que con la presencia de Jesús.

       Ahora advierta. ¿Cómo puede hacerse una declaración como esa? ¿Cómo puede que un creyente esté mejor con el Espíritu Santo que con la presencia física y corporal de Jesús?

    ▬ 1. Desde que Jesús partió, ahora tenemos un Señor glorificado y exaltado. Tenemos un Señor que reina y controla todo: quién es capaz de cumplir todas sus promesas y satisfacer nuestra desesperada necesidad de vida, la vida que es abundante y eterna.

       “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Ef. 1:19, 20).

    ▬ 2. Desde que Jesús partió, ahora tenemos un intercesor ante el mismo trono de Dios. Tenemos una Persona que se conmueve con los sentimientos de nuestras enfermedades, porque Él fue tentado en todos los aspectos como lo somos nosotros.

       “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:14-16).

    ▬ 3. Desde que Jesús partió, ahora tenemos la presencia del Espíritu Santo con nosotros todo el tiempo. Jesús en su cuerpo humano podía estar sólo en un lugar a la vez, pero el Espíritu Santo, que es Espíritu, puede estar con todos los creyentes al mismo tiempo no importa dónde estén.

       “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Jn. 14:16).

    ▬ 4. Desde que Jesús partió, ahora tenemos un verdadero evangelio para proclamar, el evangelio del Señor resucitado y exaltado que es capaz de dar vida eterna a toda persona que lo convoque.

       “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación… porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Ro. 10:8-10, 13).

    ▬ 5. Desde que Jesús partió, ahora tenemos la obra mundial del Espíritu Santo. Su obra de…

    • condenar y convencer (Jn. 16:8-ll)

    • ayudar y guiar a los creyentes (Jn. 16:12, 13)

    • glorificar a Cristo (Jn. 16:14, 15)

       Advierta que al Espíritu Santo se lo llama el Consolador. (Ver nota, Jn. 14:16.)

       [2]. (16:8-11) Espíritu Santo: El Espíritu Santo condena y convence al mundo. La palabra “reprobar” (elegxei) significa tanto condenar como convencer a una persona.

    => Condenar significa tomar el corazón de una persona hasta que sienta y sepa que es culpable. Él ha hecho algo malo o ha fallado en hacerlo bien.

    => Convencer significa llegar al corazón de una persona hasta que ésta sepa que el hecho es cierto.

       El Espíritu Santo condena y convence al mundo de tres cosas: pecado, justicia y juicio.

    1. Está la condena del pecado.

    » a. El Espíritu Santo condena al mundo de su pecado, del hombre que ha pecado. El Espíritu Santo condena a un hombre porque…

    • pierde el rastro, esto es, no llega a cumplir con la gloria de Dios.

       “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Ro. 3:23).

    •  traspasa, es decir, se sale del camino correcto.

       “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).

    • transgrede, es decir, quebranta la ley de Dios.

       “Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (He. 2:2, 3).

    » b. El Espíritu Santo convence al mundo de que el descreimiento de un hombre es incorrecto. El Espíritu Santo convence al mundo de que Jesús realmente murió por el pecado. El Espíritu Santo toma a un hombre que no cree en Jesús y lo convence de que Jesús es el Salvador, de que sus pecados serán perdonados cuando crea en Jesús.

       “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24).

       “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Jn. 2:1, 2).

    2. Está la condena de justicia.

    » a. El Espíritu Santo condena al mundo por su falta de justicia, porque un hombre no tiene justicia que sea aceptable para Dios. El Espíritu Santo condena a un hombre porque su justicia…

    • es solamente justicia propia.

    • es solamente justicia humana.

    • es la justicia de obras que son sólo humanas y por lo tanto tienen un fin.

    • es la justicia de la bondad humana y por lo tanto finaliza cuando él muere.

    • es inadecuada, insuficiente e inaceptable para Dios.

       “Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá” (Gá. 3:11; cp. Gá. 2:16).

       “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades” (Is. 64:6, 7; cp. w. 9-12).

    » b. El Espíritu Santo convence al mundo de que la justicia de Jesús es aceptable para Dios. El Espíritu Santo convence a un hombre…

    • de que Jesús realmente fue recibido en el cielo por el Padre porque fue justo.

    • de que Jesús aseguró la justicia para todo hombre.

    • de que el hombre puede acercarse a Dios a través de la justicia de Jesús.

    • de que Jesús es el Hombre Ideal y Perfecto, el propio Hijo del Hombre. (Ver nota – Jn. 1:51.)

       “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).

       “Sino también con respecto a nosotros a quienes hade ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:24, 25).

    3 Está la condena del juicio.

    » a. El Espíritu Santo condena al mundo porque el juicio viene, que un hombre está por enfrentar el juicio personal de Dios. El Espíritu Santo condena a un hombre…

    • porque es responsable ante Dios y el hombre.

    • porque habrá un día real de juicio en algún momento del futuro.

    • porque deberá estar cara a cara con Dios y ser juzgado.

    • porque será juzgado por el pecado y falta de justicia, por lo que ha hecho y no ha hecho.

       “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Ro. 14:12).

       “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27).

    » b. El Espíritu Santo convence al mundo de que Jesús ha cargado con el juicio del pecado y la muerte para el hombre. El Espíritu Santo convence al hombre…

    • de que Jesús murió cargando con la pena y el juicio del pecado por él.

       “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

       “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).

    • de que Jesús, mediante su muerte, destruyó el poder de Satanás sobre el pecado y la muerte.

       “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Jn. 12:31).

       “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (He. 2:14, 15).

    • de que el hombre puede ser liberado del pecado y la muerte, de que puede ser perdonado por su pecado y otorgada vida eterna a través de la muerte de Jesús.

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

       “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).

        Comentario de 1ª a los Corintios 14:12 [12]. Así también vosotros, ya que anheláis los dones espirituales, buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia.

    » a. «Así también vosotros». Al terminar con su segunda analogía, Pablo repite la frase que usó al final de su primera analogía (v. 9). La comunidad cristiana de Corinto, consciente de que en su ciudad había muchas nacionalidades y lenguas representadas, debía entender la frustración del que no es capaz de entender cuando se habla otro idioma. Esto quiere decir que la ilustración de Pablo es apropiada, porque se puede aplicar al asunto de la glosolalia en la iglesia local.

    » b. «Ya que anheláis los dones espirituales». Después de su discusión acerca de la profecía y las lenguas, Pablo ha cerrado el círculo. Al principio del capítulo, instó a los lectores a que buscasen con ahínco los dones espirituales (v. 1; cf. 12:31). Literalmente Pablo escribe «ya que sois zelotes por espíritus» (cf. 12:10). Usa dos sustantivos en esta oración, «zelotes» y «espíritus». Es importante que los examinemos con detención.

       Primero, Pablo les dice a los corintios que deben convertirse en zelotes. Esta palabra tiene connotaciones negativas y positivas. Él mismo había sido un zelote en su pasión por guardar las tradiciones del judaísmo y, como consecuencia, había tratado de destruir a la iglesia (Hch. 22:3; Gá. 1:14). Pero en este versículo la palabra comunica aquel esfuerzo positivo por conseguir los dones del Espíritu (cf. Tit. 2:14; 1 P. 3:13).

       Segundo, Pablo no está tratando que los corintios vayan detrás de los espíritus. Más bien les exhorta a que sean recipientes de los dones espirituales. Algunos comentaristas creen que la palabra espíritus aquí apunta a los «diversos soplos de inspiración que se daban en las asambleas de la iglesia».26 Sin duda que esto ocurría, pero nos acercamos más a la intención de Pablo si decimos que el Espíritu Santo se revela a sí mismo distribuyendo una multitud de dones espirituales a su pueblo. Como Pablo dijera anteriormente: «El único y mismo Espíritu hace todas estas cosas, repartiéndolas a cada uno individualmente como él quiere» (12:11). En suma, el sustantivo plural espíritus se refiere al Espíritu Santo que distribuye muchos de sus dones espirituales a su pueblo.

    » c. «Buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia». Esta oración pone el énfasis en el concepto edificación, que es uno de los temas importantes para Pablo en el presente capítulo (véase el comentario al v. 4). El Espíritu Santo dota a su pueblo con dones espirituales para el propósito de edificar a la iglesia del Señor Jesucristo. Pablo no especifica qué dones deben usar los miembros para su mutua edificación. Más bien les exhorta a sobresalir. Después del imperativo buscad sobresalir vienen las palabras en aquellos, que no están en el texto griego. Con todo, el devenir del pensamiento sugiere que deben incluirse. El mensaje que Pablo deja con los corintios es que deben de destacarse por ser gente que edifica a la iglesia con los dones espirituales que han recibido.

       1ª a los Corintios 14. (14:26) Iglesia -Adoración: La primera regla es el principio rector, los dones se deben usar en la iglesia para edificar a las personas. Los cultos de adoración en la iglesia de Corinto se habían vuelto muy desordenados, predominaba la confusión. Muchos hablaban en lenguas, hablaban, oraban y cantaban sus propias canciones, todos al mismo tiempo. Cada persona luchaba por el derecho de mostrar su última inspiración y comprensión espiritual. Note exactamente lo que se dice y el desorden se ve claramente: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros…

    • tiene salmo [canción, griego],

    • tiene doctrina [alguna enseñanza],

    • tiene lengua,

    • tiene revelación [alguna comprensión espiritual],

    • tiene interpretación

       Los cultos de adoración se habían degenerado en un completo desorden y una confusión masiva. A los ojos del visitante, los cultos no eran más que un alboroto, una confusión total. Cada uno hablaba y hacía lo que le parecía, todos simultáneamente. El orgullo, el envanecimiento, el egocentrismo, la súper espiritualidad, y la división predominaban en el lugar del amor, el respeto, la humildad, la unidad, y la edificación. La decencia y el orden brillaban por su ausencia.

       “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Co. 14:23).

       Tenía que arreglarse la situación o de lo contrario la iglesia nunca sería eficaz en su testimonio del Señor. La solución primordial para enderezar el desorden radicaba en que los creyentes aprendieran el propósito de sus dones: “Edificar y construir la iglesia”. Observe con qué frecuencia este capítulo hace énfasis en la edificación:

       “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

       “…pero el que profetiza, edifica a la iglesia” (1 Co. 14:4).

       “…para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).

       “…procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1 Co. 14:12).

       “Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Co. 14:17).

       “pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Co. 14:19).

        Comentario de San Marcos 16:17 y 18. (16:17-18) Poder: es crucial la promesa dada al creyente mientras ejecuta la gran comisión. El creyente tiene que tener poder sobrenatural al salir al mundo. El mundo es un sitio peligroso. A veces el creyente será llamado a lugares de tierras traicioneras, de tormentas violentas en la naturaleza, de animales salvajes y venenosos, de hombres hostiles e incrédulos, de potencias espirituales de increíble fuerza. La maldad de los hombres, de la naturaleza y de los espíritus puede ser tan amenazante para el creyente que su testimonio sería impedido si Dios no le proveyese su fuerza y poder. Esta es la médula del presente pasaje. Dios da poder al creyente: todo el poder necesario para llevar el evangelio «a todo el mundo» y a «toda criatura».

       Por supuesto, esto no significa que todo creyente será librado de cada amenaza, ni que nunca será martirizado. Algunos creyentes son perseguidos y algunos son martirizados. Conforme a la voluntad de Dios, enseña y toca las vidas y mueve la historia y sociedad misma por medio de la persecución y el martirio de los creyentes. Las cosas no siempre son fáciles para los creyentes. Pero Dios da el poder a los creyentes: el poder para atravesar las dificultades con confianza y paz en Él, incluso para atravesar el fuego del martirio. Con frecuencia es el testimonio del poder procedente de Dios, la confianza y paz que Él da, lo que toca a otros para Cristo y lo que causa un enorme movimiento hacia Dios.

       Para repetirlo, este es el tema de estos dos versículos. A medida que el creyente ejecuta la gran comisión, Dios le promete poder, el poder necesario para que la obra sea hecha. Note el poder o las señales mencionados por Marcos. Esa clase de poder habrá en la vida del creyente (cuando sea necesario) al proclamar el evangelio en el mundo.

    • Echar fuera a los demonios (Hch. 16: 18).

    • Hablar en nuevas lenguas (véase Estudio a fondo 4-Hch. 2:4).

    • Tomar en las manos serpientes (Hch. 28:5).

    • Beber cualquier cosa mortífera (Mr. 16:18).

    • Poner las manos sobre los enfermos y sanarlos (Hch. 28:7-8).

       «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hch. 1:8).

       «Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu de poder» (1 Co. 2:4).

       «Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecido con poder en el hombre interior por su Espíritu» (Ef. 3:16).

       «Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre» (1 Ts. 1:5).

        «Porque no nos ha dado Dios, espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios» (2 Ti. 1:7-8).

       «Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado» (Mi. 3:8).

       «No con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos» (Zac. 4:6).

       Comentario de 1ª de Pedro 4:11. (4:10-11) Dones espirituales: ¿cómo vivir a la expectativa del clímax de la historia? Debemos poner en práctica nuestros dones como buenos administradores de Dios. La palabra “don” (charisma) significa capacidad muy especial dada al creyente por Dios. Advierta que el don proviene de Dios, no es un talento natural El creyente no podría haber logrado o asegurado esta capacidad por sí mismo. Es un don espiritual, o sea, dado por el Espíritu de Dios con fines espirituales. Se le da al creyente para que pueda cumplir con su tarea en la tierra.

    ▬ 1. Advierta: los creyentes deben usar sus dones sirviendo y ministrándose unos a otros. La tarea de todo creyente consiste en usar su talento para edificar creyentes en la iglesia, dar testimonio y ministrar al mundo. ¿Cuáles son los dones espirituales que Dios le da a los creyentes? La gran tragedia es que la mayoría de los creyentes no saben nada sobre los dones espirituales; sin embargo, Dios los cubre en su Palabra. Deberían ser estudiados diligentemente (véase bosquejo y notas, Ro. 12:6-8; 1 Co. l2:8-11; Ef. 4:11 para un estudio más detallado al respecto).

       “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mt. 10:42).

       “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” (Ro. 12:6-15).

       “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Co. 12:4-11).

       “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).

       “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11-12).

    ▬ 2. Nota: el creyente debe servir siendo un buen administrador de la gracia 0 don de Dios. El administrador era un esclavo al que se le daba la responsabilidad de toda la heredad del amo, tanto de su propiedad como de sus posesiones. Estaba plenamente a cargo de todos los asuntos del amo. El creyente es el administrador de Dios; está totalmente a cargo de la gracia y el don que Dios le ha dado. Nadie más puede cuidar o utilizar el don que él tiene. Si alguien tiene que usarlo es el creyente. Piense en esto: la enorme responsabilidad ha sido puesta en nuestras manos. Nadie puede ejercer el don del creyente sino solo el creyente. La única energía y el único esfuerzo que puede surgir y usar el don es la propia energía y el esfuerzo del creyente. Si no ejerce ni usa su don, entonces el don permanece latente y nunca se pone en práctica. Fracasa en su tarea. Su misión en la tierra no se cumple. Y debe enfrentar a Dios como un fracaso en la vida. Fracasó al usar el don que Dios le había dado, fracasó en completar su tarea y misión en la tierra. Pero advierta: esto no se aplica a los creyentes. Los creyentes deben poner en práctica sus dones y deben ser fieles administradores, como si estuvieran esclavizados, para llevar a cabo su tarea en la tierra. Se mencionan dos dones en particular. Se los trata en los dos puntos siguientes.

       “Porque el reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:14-15).

       “Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo” (Lc. 19:13).

       “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

       “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20).

       “Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia” (1 Ti. 6:20).

       “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 P. 4:10).

    ▬ 3. Los creyentes deben servir proclamando la Palabra de Dios. Esto incluiría dones tales como enseñar, predicar, exhortar, profetizar y los otros dones que involucran proclamar la Palabra de Dios. Nota: debemos hablar como los oráculos de Dios. Esto significa dos cosas. Debemos pronunciar únicamente la Palabra de Dios y debemos permitir que Dios hable a través de nosotros. Debemos depender de Dios para el discurso, depender totalmente de Él.

       “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:20).

       “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

       “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Ef. 4:11).

       “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

       “Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tit. 1:9).

       “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:11-15).

    ▬ 4. Los creyentes deben servir ministrando. Esto incluiría dones tales como la hospitalidad, el realizar visitas, el don de misericordia, de las dádivas y los otros dones de ministración a la gente. Nota: el creyente que ministra debe hacerlo en la capacidad y fortaleza del Señor. Esto también significa que ministramos reconociendo que nuestra fortaleza proviene de Dios y solo de Dios.

       La cuestión es esta: ¿cómo podemos manejar y conquistar el sufrimiento en esta vida? Viviendo a la expectativa del clímax de la historia. Ocupándonos y estableciendo nuestro ministerio y tarea sobre la tierra sin que nada ni nadie nos detenga. Debemos estar obsesionados con el don y el llamado de Dios, con la misión y la tarea que Él nos ha dado. Debemos estar tan obsesionados que absolutamente nada, ni siquiera el sufrimiento y la persecución, pueda evitar que pongamos en práctica los dones que Dios nos ha dado y de completar nuestra tarea y misión.

        “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mt. 10:42).

       “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).

       “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (1 Co. 16:2).

       “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Co. 9:7).

       “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Stg. 1:27).

    ▬ 5. Los creyentes deben servir para que Dios pueda ser glorificado en todo por medio de Jesucristo. Esta es la única meta del creyente. No predica ni enseña para llamar la atención y ganar renombre, sino que proclama la Palabra de Dios, a fin de glorificar a Dios a través de Jesucristo. El creyente no ministra, visita ni hace dádivas con el fin de asegurarse reconocimiento, honra o alabanza. Ministra para generar alabanza y acción de gracias a Dios en el nombre de Jesucristo. Dios y Cristo solos merecen toda la alabanza y el dominio en todo el universo. Ningún hombre es merecedor de esto; solo Dios es soberano.

       “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).

       “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Jn. 15:8).

       “Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 15:6).

       “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20).

       “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (He. 13:15).

        “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9).

       “Cantad a Jehová, que habita en Sion; publicad entre los pueblos sus obras” (Sal. 9:11).

      “Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben” (Sal. 67:3).

       Comentario de Romanos 12:6. (12:6-8) Dones espirituales: el creyente debe usar los dones que Dios le ha dado. La palabra «don›› (carisma) indica una capacidad muy especial dada por Dios al creyente. Note que el don es de Dios; no es un talento natural. El creyente no podría haber adquirido ni obtenido esa habilidad por sus propios medios. Es un don espiritual; esto es, ha sido otorgado por el Espíritu de Dios con fines espirituales. Es dado para que el creyente pueda cumplir su tarea sobre la tierra.

       Note además que se dice que los dones han sido dados «según la gracia que nos es dada». Esto significa que los dones son dados después que llegamos a conocer la gracia de Dios. Esta es parte de nuestra herencia en Cristo, el glorioso privilegio…

    • de habérsenos asignado una función muy especial para desempeñar en la tierra.

    • de haber recibido propósito, sentido y significación para la vida.

    • de habérsenos otorgado un don o dones muy especial para cumplir nuestra función sobre la tierra.

       Ahora bien, ¿cuáles son los dones? En este pasaje se señalan varios. (Véanse bosquejo y notas-1Co. 12:4-11; 12: 12-31; 13:1-13; Ef. 4:7-16 para ampliar la discusión.)

    1. Está el don de profecía. En el Antiguo Testamento el don de profecía consistía en el don de proclamar y explicar la voluntad de Dios. La proclamación tenía que ver con el pasado, el presente y el futuro. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, el don de profecía cambia dramáticamente. Se ve raras veces al profeta anunciando el futuro. En cambio, se le ve proclamando lo que ocurrió con el Señor Jesucristo y en lo que ha sido revelado por Cristo acerca de los acontecimientos futuros. Su función es edificar, exhortar y consolar. Las Escrituras son claras al respecto.

       «El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación» (1 Co. 14:3).

       Profeta es el hombre que proclama y explica la Palabra de Dios…

    • la Palabra viva, el Señor Jesucristo mismo.

    • la Palabra escrita, las Sagradas Escrituras.

       Habiendo dicho esto, cabe notar que la profecía es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Incluye predicción y proclamación, y ninguna de estas cosas debe minimizarse para no cometer abuso contra el don.

       No hay dudas, el don de anunciar acontecimientos ha sido sujeto a abusos que rayan en lo ridículo. Sin embargo, el abuso de un don no elimina el don: el Espíritu de Dios a veces da un vistazo de sucesos futuros con el fin de prepararnos y fortalecernos para enfrentar los hechos venideros.

       Sin embargo, la función principal de la profecía se afirma claramente en las Escrituras, y el hecho debe ser conocido por todos los creyentes:

       «El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación» (1 Co. 14:3).

       Pensamiento. Note un punto fundamental. El profeta del Señor Jescristo debe conocer al Señor Jesucristo antes de proclamar las buenas nuevas acerca de Jesucristo. ¿Cómo podría un hombre hablar al mundo acerca de Alguien a quien no conoce personalmente?

    ▬ 2. Está el don de ministerio (díakonia). La palabra se usa frecuentemente para referirse a un sirviente, o a una persona que sirve y ayuda a los demás en cosas prácticas. Por lo tanto, el sentido sería una habilidad muy especial de servir, ministrar, ayudar, y asistir a los demás: ayudarles de tal forma que son edificados y reciben una verdadera ayuda. Es el más práctico de los dones. La mayoría de nosotros puede ayudar, y todos nosotros podemos. Muchos de nosotros conocemos unas pocas personas que siempre están dispuestos, y que están extraordinariamente dotados para ayudar a otros cuando se necesita ayuda. Todos nosotros podemos ayudar y todos nosotros podemos desarrollar nuestra disposición y habilidad de ayudar, pero hay algunos creyentes que han sido dotados en forma fuera de lo común con este muy especial don, de ministerio.

       «Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa» (Mt. 10:42).

       «Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe» (Gá. 6:10).

       «Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres» (Fil. 2:5-7).

       «La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo» (Stg. 1:27).

    ▬ 3. Está el don de enseñanza (dídaskon). Enseñanza es la habilidad de explicar, arraigar y fundamentar a la gente en la verdad. La Palabra de Dios no solamente necesita ser proclamada por el profeta; además debe ser explicada por el maestro. La gente debe ser guiada y arraigada en todas las verdades de la Palabra de Dios cotidianamente, semanalmente, año tras año. Esta es la tarea del maestro.

       Pensamiento. Con cuánta urgencia la iglesia necesita enseñanza buena y sólida. La gente se va de la iglesia casi en la misma proporción que llegan, porque no están arraigados y cimentados en Cristo.

       «Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas» (1 Co. 12:28).

       «Y él mismo constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros» (Ef. 4:11).

       «Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt. 28:20).

    ▬ 4. Está el don de exhortación (parakaleseí). Se trata de la muy especial habilidad de estimular, motivar, advertir, animar, consolar y aconsejar a la gente. El factor dominante sería motivar y animar a la gente, la capacidad de animar a la gente a hacer una decisión por Cristo y crecer en Él. Es el don que mueve a la gente a levantarse y ocuparse en realizar las tareas que le corresponden para el Señor.

       «Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina» (2 Ti. 4:2).

       «Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen» (Tit. 1:9).

       «Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie» (Tit. 2:11-15).

    ▬ 5. Está el don de repartir (metadidomi). Esto significa simplemente dar posesiones terrenales de uno, tales como dinero, ropa, y alimento. Note que al incluir en la lista este don en particular, las Escrituras agregan un punto: dice cómo debe dar la persona. Debe dar con «1iberalidad›› (haplotetes). Esta palabra comprende varias ideas. Significa…

    • dar con sinceridad y simplicidad.

    • dar con sencillez de corazón y sin exhibicionismo.

    • dar liberalmente y con generosidad.

       El argumento es éste: Dios da a algunas personas un don especial para ganar dinero a fin de tener suficiente para ayudar a otros y para divulgar el evangelio alrededor del mundo. Estas personas…

    • deben dar y dar con generosidad. Dios les dio el don de obtener dinero a fin de que tengan bastante para cumplir la voluntad de Dios para el mundo.

    • no deben acumular, guardar en un banco ni malversar el don de la riqueza.

    • no debe dar a regañadientes, quejándose acerca de dar.

    • no deben dar para atraer la atención o para acumular honores para sí mismos.

    • no deben dar para alimentar su ego y su orgullo.

       «Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha» (Mt. 6:3).

       «Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas» (1 Co. 16:2).

       «Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre» (2 Co. 9:7).

    ▬ 6. Está el don de presidir (proistemi). Este comprende la capacidad de liderazgo, autoridad, administración, gobierno. Note que esta persona debe dirigir con solicitud (spoude): en forma expedita, con celo, deseo y atención concentrada. En el reino de Dios y en su iglesia no hay lugar para la pereza, la complacencia y la irresponsabilidad. Los líderes son los que tienen que guiar en el sendero a la grey de Dios, y deben hacerlo con celo, duro trabajo y férrea determinación.

       «En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor» (Ro. 12:11).

       «Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey» (1 P. 5:2-3).

    7. Está el don de la misericordia (eleon). Esta es una persona llena de perdón y compasión, piadosa y bondadosa hacia los demás. Note que la persona misericordiosa debe mostrar misericordia con corazón alegre (hilarotes). La palabra significa bondadoso, alegre, gozoso. La persona que tiene el don de la misericordia…

    • no debe perdonar a regañadientes.

    • no debe vacilar en perdonar a otros.

    • no debe mostrar misericordia con un espíritu airado.

    • no debe mostrar misericordia con un espíritu de crítica y reprensión contra la persona que necesita ayuda. (Esto ocurre con frecuencia cuando la persona está decaída debido a la falta de empleo, falta de educación, o alguna circunstancia desafortunada.)

       El creyente que tiene espíritu de misericordia debe mostrar misericordia con corazón alegre y lleno de gozo, haciendo todo lo posible por levantar a la persona que necesita misericordia.

       «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt. 5:7).

       «Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso» (Lc. 6:36).

       «Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre» (Os. 12:6).

       «Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios» (Mi. 6:8).

    Comentario de Hebreos 2:4. (2:3-4) Juicio – Salvación: Esta es la segunda razón por la que no debemos alejarnos de la salvación. El juicio según la Palabra del Señor debe ser mucho más severo que el juicio según la ley. ¿Por qué? Existen tres razones.

    ▬ 1. No habrá escape del juicio porque la salvación es muy grande. Piense en todo el pecado y maldad que existe en la tierra: La mentira, el engaño, el robo, y el asesinato; los hechos de terror, matanza, y guerra; la inmoralidad, el adulterio, y las obscenidades; la suciedad, la inmundicia, y la corrupción de la conducta; los hogares deshechos, las laceraciones, y el dolor; la enfermedad, los accidentes, y el sufrimiento. Piense en la muerte. Piense en toda esta maldad, y aun así hay mucha más maldad en el mundo que nunca podremos enumerarla.

       En eso consiste la salvación; eso es lo que hace tan grande la salvación.

    => La salvación es la liberación de todo el mal y sufrimiento y muerte de este mundo. ¡Imagínese librado de toda la corrupción de este mundo! En eso consiste la salvación. Pero además de eso es mucho más.

    => La salvación nos salva por Dios y nos libera a Dios. La salvación nos gana la aceptación de Dios, y nos proporciona la vida eterna, el privilegio glorioso de vivir para siempre con Dios. Pero la salvación es incluso más que eso.

    => La salvación nos da un cielo nuevo y una tierra nueva, un mundo perfecto para vivir y trabajar en él para toda la eternidad, un mundo en el que no habrá sufrimiento ni muerte (vea las notas, He. 2:5-8 para un mayor análisis). Pero la salvación es incluso más que eso.

    => La salvación debe ser una recompensa tras la otra. Debe haber mansiones y enormes moradas. Debe haber coronas, y gobiernos y reinados, deberes y responsabilidades, una vida gloriosa de servicio y adoración al Señor Dios mismo, para la eternidad. Pero luego de haber dicho esto, la salvación es mucho más.

    => La salvación nos proporciona un Salvador, el propio Hijo de Dios, incluso el Señor Jesucristo. Nos proporciona un Salvador que nos ama, que nos ha amado tanto que sacrificó su vida y murió por nosotros. Nos proporciona un Salvador a quien podemos amar y servir, un Salvador a quien podemos entregar nuestra vida y nuestra lealtad y saber que es por nuestro bien.

       Se pudiera decir mucho más, pero el asunto queda claro. Si descuidamos una salvación tan grande, ¿cómo nos escaparemos? No podemos. No hay forma que Dios nos deje escapar si descuidamos la salvación de su propio Hijo.

    ▬ 2. No habrá escape del juicio porque el mensaje de salvación lo proclamó el Señor mismo. Él no envió el evangelio de la salvación a la tierra por medio de ángeles. Él mismo le trajo el evangelio de la salvación a los hombres. Él, el Señor soberano y la Majestad del universo, es la persona que nos ha traído la salvación; y Él lo hizo al morir por nosotros. Él, el Hijo de Dios, sacrificó su vida por nosotros. Si descuidamos una salvación tan grande, el juicio que caerá sobre nosotros será mucho más severo. Imagínese un hombre que descuida la salvación de Cristo, que.

    • ignora a Cristo • muestra desprecio por Cristo • menosprecia a Cristo • no cree que Cristo sea digno de tal compromiso • se rebela contra Cristo • niega a Cristo • rechaza a Cristo • maldice a Cristo

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

       Si Dios le ha regalado su propio Hijo al mundo y los hombres lo tratan de esa manera, ¿qué puede esperar el hombre? Todos saben la respuesta. No habrá escape para la persona que descuida y maldice una salvación tan grande.

    ▬ 3. No habrá escape del juicio porque ha habido muchos testigos de la salvación. El propio Señor fue el primer testigo de la salvación; luego los testigos oculares de su vida en la tierra proclamaron la salvación que hay en Él. Note: Dios mismo dio testimonio al proveer a los discípulos con poder para obrar señales y maravillas y muchos milagros. Además de esto, Dios dotó a los creyentes con los dones del Espíritu Santo. Dios cambió la vida de muchos creyentes y les dio el poder y los dones para vivir para Él y para servirlo a Él transmitiendo el mensaje de salvación a un mundo que está perdido y agonizando.

       Sucede lo siguiente: Con tantos testigos, ninguna persona puede esperar poder escapar del juicio de Dios si descuida la salvación de Cristo, no cuando los dos testigos fundamentales son el propio Dios y el Señor Jesucristo, el propio Hijo de Dios.

       “¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?” (Ro. 2:3).

       “que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán” (1 Ts. 5:3).

       “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (He. 2:3).

       “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo” (He. 10:30).

       “Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos” (He. 12;2s).

       “Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré” (Jer. 11:11).

       “Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida” (Ez. 33:9).

       Comentario de Efesios 4:8: (4:8-10) Danes, Espirituales: Todo don del creyente ha costado el precio más alto posible.

    ▬ 1. Advierta la imagen. La imagen de Cristo dando dones a los hombres es espectacular. Es la imagen de un rey anciano que ha conquistado a sus enemigos. El rey está montando su caballo blanco y cabalgando bajo el arco de triunfo mientras ingresa a la ciudad. Cientos de personas gritan su adoración y alabanza. Lo sigue su ejército. Y luego vienen ellos, el enemigo tropezándose, a pie, con cadenas, con la apariencia del enemigo vencido que son. Inicialmente vinieron a luchar con uñas y dientes para someter al pueblo del gran rey a su tiranía. Pero ahora vienen a ofrecer regalos al gran conquistador. El conquistador recibe los regalos y a su vez entrega los regalos a su propio pueblo. (Cp. Sal. 68:18).

       Hay grandes enemigos del hombre -enemigos que atacan una y otra vez- enemigos que tratan de hacer que el hombre no tenga objetivos ni sentido.

    => Está el gran enemigo del alejamiento y la separación. El alejamiento es la energía y la tendencia que intenta echar a Dios y a otros de la vida de una persona. Trágicamente, el alejamiento deriva en una sensación de vacío, inutilidad y soledad.

    => Están los dos grandes enemigos que roban todo sentido al hombre: el pecado y la muerte.

       Sin embargo, Dios ha ido a la guerra por el hombre. Cristo ha conquistado a todos los enemigos que hacen la vida inútil y sin sentido. Ahora Él entrega el mayor regalo de todos, el don del significado, del propósito y de la importancia en la vida. Él llena la vida con todo lo que un hombre podría llegar a desear y utilizar. Él da los más grandes dones, dones que hacen que una persona esté ocupada con la vida con mayor significado y propósito imaginable.

       Pensamiento 1: Si Cristo realmente ha dado tal significado y propósito, entonces ¿por qué hay tanta gente aburrida con su trabajo y su vida? ¿Por qué hay tantos (incluso creyentes) que se sienten insatisfechos, vacíos, sin propósito y deseando un cambio? Las Escrituras nos lo dicen, y lo dicen claramente.

    1) Una persona no ha comprometido su vida a Cristo, no plenamente, no por completo. Realmente no se niega a sí mismo ni sigue a Cristo.

       “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

    2) Una persona no se ha sacrificado, todo lo que es y tiene, para servir a Cristo y a la humanidad. Una persona no se ha comprometido a una vida de servicio. La vida real se encuentra únicamente en el servicio. Dios lo ha ordenado así.

       “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:25).

       “El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo” (Mt. 23:11).

       “Mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve” (Lc. 22:26).

       “¿No decís vosotros Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega” (Jn. 4:35).

    3) Una persona vive y siembra en su carne en lugar de hacerlo en el Espíritu.

       “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gá. 6:8).

    ▬ 2. Advierta el gran costo que pagó Cristo para obtener el derecho a dar dones a los creyentes. Tuvo que morir y descender a las partes más bajas de la tierra. F. F. Bruce señala que las “regiones más bajas” de la tierra pueden significar tres cosas: la tierra a la que Cristo vino; la sepultura donde se depositó el cuerpo del Señor 0 el Hades, el lugar de los muertos (Hch. 2:25-35; cp. Sal. 16:10; 1 10:1) (The Epistle to the Ephesíans, p. 83) (Véase Estudio afondo 1, 1ª P. 3:19-20).

       Al permitir que las Escrituras interpreten a las Escrituras, la interpretación correcta parecería ser “Hades”. Cuando otros pasajes de las Escrituras comparan el descenso de Cristo con el ascenso de Cristo, parecen indicarse los dos extremos.

    » a. En Romanos 10:6-7, ascender “a los cielos” se compara con descender “al abismo”, el lugar de los muertos.

    » b. En Filipenses 2:8ss, se contrasta a Cristo humillándose a las más bajas profundidades de la muerte con su exaltación a los cielos más altos por Dios.

    » c. En Mateo 12:40, Cristo que ha estado “en el corazón de la tierra tres días y tres noches” es tomado de Jonás 2:3-4: “en medio de los mares”. A la luz de estos hechos, el descenso de Cristo a las partes más bajas de la tierra debe significar más que el hecho de que Cristo haya sido depositado en un sepulcro.

       Debe significar el lugar de los espíritus que partieron o el lugar de los muertos.

       El punto es este: Jesucristo debió morir y experimentar el infierno por los hombres para obtener el derecho de otorgar dones a los hombres. Este es el enorme precio que costaron nuestros dones. Si Él no hubiera muerto, entonces nosotros no podríamos ser salvos ni recibir dones espirituales. No habría propósito ni importancia en la vida, no más allá de unos pocos años en esta tierra. Todo lo que tendríamos que esperar seria la muerte. Pero Cristo murió y Él conquistó a todos los enemigos del hombre, los conquistó a fin de obtener el derecho de salvarnos y otorgarnos dones.

       “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Jn. 12:31).

       “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Ef. 4:8-10).

       “Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Col. 2:15).

       “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (He. 2:14).

       “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua” (1 P. 3:18-20).

       “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8).

    ▬ 3. El gran valor de lo que hizo Cristo es glorioso. Murió para poder ascender a los cielos y llenar todas las cosas, esto es, llenar todo el universo con su presencia. Jesucristo es la Majestad Soberana del universo. Él está sentado a la diestra de Dios el Padre y gobierna y reina por, sobre todo. Ahora Él puede salvar y entregar dones a los hombres. Pero recuerde: Es porque pagó el precio más alto posible. Él murió por nosotros, murió para obtener el derecho de derramar su gracia y sus dones sobre nosotros.

       Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios” (Lc. 22:69).

       “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Ef. 1:19-20).

       “Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Fil. 2:8-9).

       “Que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Ap. 5:12).

  • Domingo 07 de junio de 2026. “INSTRUCCIÓN PRECISA ACERCA DEL CUMPLIMIENTO DE LOS VOTOS”

       Comentario del contexto bíblico: Números 30 Versículos 3-15: Números 30:3-15 contiene las reglas relativas a los votos positivos y negativos hechos por una mujer, y se dan cuatro ejemplos diferentes. El primer caso (Números 30:3-5) es el de una mujer en su juventud, siendo aún soltera, y viviendo en la casa de su padre. Si ella hacía voto de cumplimiento o de abstinencia, y su padre se enteraba y callaba, era de pie, es decir, de quedar en vigor. Pero si su padre la detuvo cuando se enteró, es decir, le prohibió cumplirla, no debía mantenerse ni permanecer en vigor, y Jehová la perdonaría por la negativa de su padre. La obediencia a un padre estaba por encima de un servicio religioso autoimpuesto. – El segundo caso (Números 30:6-8) era el de un voto de cumplimiento o abstinencia, hecho por una mujer antes de casarse, y llevado consigo (עליה, “sobre ella”) a su matrimonio. En tal caso, el marido tenía que decidir sobre su validez, de la misma manera que el padre antes de su matrimonio. En el día en que lo supiera, podría retener a su esposa, es decir, disolver su voto; pero si no lo hiciera de una vez, no podría impedir su cumplimiento después. שׂפתיה מבטא, chisme de sus labios, lo que se pronuncia sin pensar o sin reflexionar (cf. Levítico 5:4). Esta expresión implica que las mujeres solteras a menudo hacían votos de abstinencia sin pensarlo ni reflexionar. – El tercer caso (Números 30:9) era el de un voto hecho por una mujer viuda o divorciada. Tal voto tenía plena vigencia, porque la mujer no dependía de un marido. – El cuarto caso (Números 30:10-12) era el de un voto hecho por una esposa en su estado de casada. Tal voto permanecería en vigor si su esposo permanecía en silencio cuando se enteraba y no la refrenaba. Por otro lado, no tendría fuerza si su esposo la disolvía de inmediato. Después de esto sigue la declaración general (Números 30:13-16), que un esposo puede establecer o disolver todo voto de cumplimiento o abstinencia hecho por su esposa. Sin embargo, si permaneció en silencio “día tras día”, lo confirmó con su silencio; y si después la declarara nula, llevaría la iniquidad de su mujer. עונה, el pecado que la esposa habría tenido que cargar si hubiera quebrantado el voto por su propia voluntad. Esto consistía en una ofrenda por el pecado para expiar su pecado (Levítico 5:4); o si esto fue omitido, en el castigo que Dios suspendió sobre el pecado (Levítico 5:1).

        Referencias Bíblicas: Mateo 5:33 al 37. «Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.»; Salmo 15:4. «Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que, aun jurando en daño suyo, no por eso cambia»;

       Nota: no tienes para que hacer promesas para que Dios te de la BENDICION sí que te ha prometido darte todo lo que pides incondicionalmente. Mateo 7:7. «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.» nada de promesas o votos, o mandas por respuesta a tus oraciones.

       Comentario del texto: Actitudes en la adoración, 5:1-7: Dios es uno de los absolutos en el pensamiento del sabio. Nuestro pasaje tiene que ver con la conducta ante Dios que debe ser seria, meditada, reverente, como lo requiere la infinita distancia que hay entre Dios y el hombre. Encontramos dos divisiones naturales: Cuando vayas a la casa de Dios y cuando hagas un voto a Dios; 5:1 y 5:4, respectivamente. Ambos pasajes terminan de una manera similar, sin que tengamos que pensar que en algún momento del texto se encontraban uno después del otro. Adorar a Dios y prometer a Dios, dice el sabio, es algo que el hombre no puede hacer a la ligera. Ni debe permitir que elementos extraños enturbien la relación con Dios obrando neciamente y obteniendo de esta comunión con Dios sólo frustración.

       Guarda tu pie, “cuida tu conducta” (Dios Habla Hoy; ver Salmos 119:101). El comportamiento en la casa de Dios debe ser motivo de preocupación para el que asiste a ella, (ver. Sal. 26:12). El sacrificio de los necios: La ofrenda del adorador, el sacrificio, era el momento solemne del culto; éste puede ser menoscabado por una disposición impropia del momento.

       No te precipites (5:2). “Ni con los labios ni con el pensamiento” (Dios Habla Hoy). Porque tu Dios está en el cielo… Refleja el pensamiento que recogió Kierkegaard para su filosofía y más tarde Karl Barth para su teología, cada uno con un particular significado. Sean pocas tus palabras (Comp. Mat. 6:7; 1 Tim. 1:6; 2 Tim. 2:16). El silencio es la actitud reverente ante Dios (Hab. 2:20).

       Pues de la mucha preocupación (v. 3). Dios Habla Hoy interpreta “porque por mucho pensar se tienen pesadillas y por mucho hablar se dicen tonterías”. Posiblemente un refrán popular, parecido al castellano “el que poco habla poca yerra”. Evidentemente cuando se está ante Dios ha llegado el “tiempo para callar”. Cuando hagas un voto a Dios (v. 4). El voto era una promesa hecha a Dios. La ley hebrea regulaba la forma y validez de los votos: Números 30:1–15. Sobre los votos como obligatorios el Señor protestó (Mat. 15:5; Mar. 7:10–13) cuando se usaban como excusa para dejar de lado obligaciones más urgentes. El voto es obligante, hay que reflexionar antes de hacerlo (Prov. 20:25).

       Ni digas delante del mensajero (v. 6), de acuerdo a Malaquías 2:7, el mensajero es el sacerdote. Al no cumplir el voto no puede hacer que el sacerdote lo anule admitiendo que fue un error. También hay vanidades y muchas palabras (v. 7). El sentido general es el del v. 3, se critica el palabrerío. El original hebreo parece mutilado y no hay manera satisfactoria de entenderlo. Todo el pasaje puede resumirse como en el comentario judío The Socino Press: “Qohélet resume la enseñanza de la sección en este versículo. Podría ser traducido: ‘Por (la penalidad mencionada es el efecto de) la multitud de sueños y vanidades y muchas palabras’. El significado de sueños se determina por su uso en el v. 2 (3 en castellano). La excesiva preocupación por su uso en la tarea de adquirir muchas riquezas, la vana búsqueda detrás de muchas riquezas, y las largas oraciones que llevan a hacer votos que no se pueden pagar; estas eran las faltas que motivaban el enojo de Dios y hacían incurrir en el castigo que él infligía.”

       «Ineludible compromiso de cumplir toda obligación contraída con Dios»: Una obligación contraída con Dios es un pacto, promesa o responsabilidad de fe adquirida voluntariamente. Se manifiesta a través de la consagración, la obediencia a sus mandamientos y el servicio al prójimo. En la tradición cristiana, esto implica vivir una vida guiada por valores como el amor y la gratitud.

       Referencias Bíblicas: Romanos 12:1-2. «Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»; Números 30:5. «Mas si su padre le vedare el día que oyere todos sus votos y sus obligaciones con que ella hubiere ligado su alma, no serán firmes; y Jehová la perdonará, por cuanto su padre se lo vedó.»; Hechos 5:29. «respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.»

       Cumplimiento de los votos, Deuteronomio 23:21-23. En la religión de Israel, hacer votos a Dios era estrictamente voluntario. Había dos razones principales que motivaban a un adorador a hacer un voto a Dios. Generalmente, el adorador prometía dar a Dios o hacer algo para él, por causa de una bendición recibida. En momentos de necesidad o angustia, el adorador prometía algo con el propósito de recibir ayuda divina. La ley deuteronómica enfatiza la necesidad de cumplir la promesa hecha a Dios. La promesa era hecha voluntariamente (v. 23), pero una vez hecha la persona que había prometido tenía la obligación de hacer lo que había prometido (Ecl. 5:4, 5). La persona que no cumplía su promesa era culpada de pecado (v. 21). Si una persona no hacía promesa esto no era pecado (v. 22) porque Jehovah no esperaba que su pueblo le hiciera promesas.

       El libro de Proverbios declara que muchos hacían promesas a Dios sin reflexionar en las consecuencias de sus promesas. Jefté hizo un voto para comprar el favor de Dios. La consecuencia de su voto fue el sacrificio de propia hija (Juec. 11:29–40). Jesús citó Deuteronomio 23:21 para enseñar a sus discípulos la importancia de hablar la verdad (Mat. 5:33–37).

        Comentario de Job 22:27: El reconciliarse con Dios dará prosperidad, 22:21–30. Después de intervenir, Elifaz se ablandó y con menos dureza, abogó por una reconciliación con Dios. Otra vez, el error de Elifaz era llamar a Job a arrepentirse de pecados específicos que no había cometido. No obstante, Elifaz entendía bien la naturaleza del arrepentimiento e instó a su amigo a que se reconciliara con Dios (v. 21), que obedeciera la instrucción (la ley) divina (v. 22), que se volviera a Dios y que se alejara de la maldad (v. 23), que abandonara el amor por las riquezas (v. 25), que orara a Dios (v. 27) y que se humillara (v. 29). A pesar de un buen entendimiento teórico del arrepentimiento, también parece que defendía la salvación por las obras (v. 30b).

       Se enfatizaba lo que Job debía hacer. No se habló del amor, de la gracia ni del perdón de Dios. Además, seguía la tesis de la doctrina de la retribución automáticamente: después de arrepentirse, sería rico otra vez (v. 21b, 27b). Según Elifaz, la salvación era un proceso de negociación con Dios: “trata de llevarte bien” y “te vendrá prosperidad” (v. 21; otra vez se escucha la acusación de Satanás). Por lo tanto, el llevarse bien con Dios igualaba el “estar de acuerdo” con él para que tuviera provecho personal.

       El cuadro religioso pintado por Elifaz es una vida vivida bajo la ley o la instrucción divina (5:8, 17–27). Ciertamente, esto en sí es recomendable; sin embargo, no lo presenta con el deseo de identificarse con Dios por amor y vivir de acuerdo con su voluntad.

       Presenta más bien una religión [página 382] de obras que obliga a Dios a responderles a los deseos humanos (v. 28). Es someterse a Dios, y en esto es muy parecido al concepto islámico de la sumisión a la voluntad de Alá para obtener la paz. Evidentemente el deseo de Elifaz era ayudar a Job, pero la reconciliación que propuso era un convenio o un contrato con obligaciones mutuas, hecho entre Job y Dios, que daría provecho o utilidad a Job.

       “Alzar tu cara hacia Dios” (v. 26) refleja un espíritu materialista: después de volver a Dios, se le puede pedir por las necesidades con la seguridad de que serán suplidas.

        Orar y “pagar tus votos” (v. 27) indican una obediencia a los ritos ceremoniales. Frecuentemente un voto acompañaba “alzar la cara” en oración a Dios. Sin duda, ¡el poder para pagar el voto indica que el pedido había sido recibido! “Decidirás algo, y se te realizará” (v. 28a): al convertirse, se obliga a Dios a concederle a uno sus deseos. Desgraciadamente, la teología materialista no murió con Elifaz, pues se la emplea con frecuencia en el mundo de hoy por algunos que defraudan a los hambrientos y a los necesitados con promesas ilusorias de beneficios divinos después de rendirse a Dios y apoyar económicamente a aquel que habla en nombre de Dios.

       Además, “la luz resplandecerá sobre tus caminos” (v. 28b) significaba que volvería a tener una posición de autoridad y eminencia social. Según Elifaz, ¡servir a Dios “paga bien”; le conviene a Job reconciliarse con él!

       El versículo 29 es difícil de traducir e interpretar. Posiblemente, una traducción literal del versículo ayudará: “Cuando te abatan (derriben), dirás: “será (sea) enaltecido; y él [Dios] salva (salvará) al humilde de ojos”.

       La NBE interpreta: “…porque él humilla a los arrogantes y salva a los que se humillan”.

       Por el uso de la palabra “enaltecido”, u “orgulloso”, parece que Elifaz quiere asegurarle a Job que mientras sea humilde, Dios le ayudará cuando sus enemigos traten de derribarlo. Se presenta la segunda parte del versículo como una ley automática derivada del dogma de la retribución; así lo interpreta la NBE.

        La dificultad persiste con el versículo 30. Posiblemente la traducción alternativa de ello sea “Librará al no inocente; escapará por causa de la limpieza de tus manos”.

       La RVR-1960 lo traduce: “Él libertará la isla del inocente; y por la limpieza de tus manos será librada”.

       La expresión “al no inocente” corresponde al TM; sin embargo, algunos siguiendo el Tárgum lo interpretan como una abreviación que significa “al inocente”, o en algunos contextos puede traducirse como “isla”.

        Cada traducción tiene sus dificultades para la interpretación. No obstante, parece mejor en el contexto actual quedarse con la traducción más obvia (“librará al inocente…”); aunque Elifaz considera a Job como un inicuo (“librará al no inocente…”), al limpiarse (arrepentirse) puede ser restituido (NBE interpreta: “Él librará al inocente, te librará por la limpieza de tus manos”; la BJ es similar: “Él salva al inocente; si son tus manos puras, serás salvo”).

       Aunque Elifaz se dirige hacia Job en particular, expone un principio que va más allá de su error teológico de la retribución divina. El contexto de los dos últimos versículos sugiere que un hombre justo puede tener gran influencia con Dios; posiblemente, por medio de su oración o intervención, algunos inicuos puedan escapar al castigo divino.

       Probablemente se refiera al diálogo de Abraham con Dios sobre Sodoma (Gén. 18:16–33) y la influencia de los hombres justos de la antigüedad (Eze. 14:14, 20). Sin embargo, en su día, Jeremías (31:29, 30) y Ezequiel (14:12 ss.) rechazaron una interpretación mecánica o automática de la doctrina. No obstante, de acuerdo con el pensamiento de Elifaz, un hombre justo puede servir substitutivamente a favor de algunos inmundos. Más tarde, Job orará por sus amigos (42:9), y Pablo, después de afirmar que todo el que invoque el nombre del Señor será salvo, pregunta: ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? (Rom. 10:13, 14).

       A pesar de las fallas de no entender la naturaleza del amor de Dios, de tener sus prejuicios contra los impíos y de acusar falsamente a Job, Elifaz sí vio la necesidad de alguna forma de gracia cuando habló de una posible obra vicaria de los hombres. Nunca podría haber imaginado cómo se realizaría tal concepto: no sería por medio de la justicia de un hombre redimido como Job, sino por medio del sufrimiento del siervo justo, el Mesías: Cuando se haya puesto su vida como sacrificio por la culpa, verá descendencia…

       Por su conocimiento mi siervo justo justificará muchos, y cargará con los pecados de ellos (Isa. 53:10b, 11b).

       La redención no viene por la inocencia del hombre ni por la limpieza de sus manos, ni por sus obras meritorias ni por un mérito vicario humano: la salvación viene por el amor y la gracia de Dios. En Jesús, Dios mismo, el Justo, demostrará el significado de la obra vicaria y la falacia del dogma popular de que sufrir era prueba infalible de culpabilidad.

       Elifaz era una persona trágica: captó bien la verdad de que toda persona peca y es culpable ante Dios. Entendió que Job no pudo justificarse ante el Omnipotente. Predicó bien la doctrina del arrepentimiento y vio la necesidad de obedecer la ley de Dios. Sin embargo, al creer fanáticamente en el dogma de la retribución, cayó en el error de proponer una salvación por obras cuyo fin era materialista.

       Con esta intervención se terminan las palabras de Elifaz. De él, Smith escribió: “Hay algo triste acerca de este hombre, que trató de ayudar a su amigo, pero no supo cómo. Estaba tan seguro de su propia posición que fue incapaz de progresar hacia las nuevas verdades que Dios le revelaba a Job”. Según Terrien, Elifaz trágicamente divorció la trascendencia divina del amor divino, y lo que quedó fue una indiferencia divina.

       Evidente del esposo: actuar con prudencia respecto a los votos de su esposa: Esta premisa proviene de la legislación de los votos establecida en Números 30 de la Biblia. El principio exige que un esposo actúe con prudencia frente a las promesas o votos que su esposa haga, teniendo la facultad y la responsabilidad de aprobarlos mediante el silencio o anularlos si los escucha el mismo día en que se pronuncian. 1ª Corintios 7:3 al 6. «El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.»; 1ª pedro 3:7. «Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.»

       Comentario de Proverbios 31:28 y 29: La mujer querida, 31:28-31: Los vv. 28 y 29 revelan el cariño de parte de los hijos y del marido. Bienaventurada (ver 3:13, 18; 8:32, 34; 16:20; 28:14; 29:18), de parte de los hijos, resume lo que ellos han visto en ella: Una mujer profundamente espiritual y trabajadora, en la que la presencia y la bendición divinas se pueden ver concretamente. Lo dicho por el marido es aún más especial. El reconoce que hay muchas mujeres en el pueblo que hacen el bien, ¡pero ella es la mejor! Estas palabras tan sencillas han de escucharse de parte de muchas mujeres cristianas dentro de la América Latina. El marido reconoce la joya que él tiene y no la quiere perder.

       Comentario de 1ª de Pedro 3:7. [1]. (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben morar junto a sus esposas. La palabra griega sunoikein significa “vivir con, permanecer con, vivir juntos”. Alan Stibbs señala que es una palabra que con frecuencia se usa en griego para referirse a las relaciones sexuales. Es similar a la palabra hebrea “conocer”, que significa que un hombre y una mujer se conocen sexualmente (cp. Gn. 4:1; Mt. 1:25). (The First Epistle General of Peter. [La primera epístola de Pedro]. “The Tyndale New Testament Commentaries”, p. 127).

       La cuestión es esta: el esposo debe vivir con su esposa y con nadie más. No debe “conocer” a nadie más, no debe mantener relaciones sexuales con ninguna otra mujer. El esposo tiene una sola esposa y debe vivir con ella en pureza, justicia y santidad, y no en adulterio.

       Advierta también otro hecho: morar con su esposa significa que no debe irse todo el tiempo. Permanece en su hogar y vive con ella: es un compañero íntimo y que brinda respaldo. No entra y sale del hogar todo el tiempo detrás de sus propios intereses y pasatiempos. Un buen esposo mora en su hogar; está cerca de su esposa y la apoya en todos los asuntos de la vida. De hecho, el término “morar con” significa morar juntos. El esposo y la esposa son un equipo; son como un solo cuerpo, un cuerpo que mora, vive y se mueve junto. Esto no significa dejar de lado la individualidad. Pero la individualidad nunca ha sido ni nunca será el problema dentro de un matrimonio de personas normales. El problema con las personas normales siempre será negar su yo y darse en sacrificio a su cónyuge. Los esposos siempre tienen que recordar esto: deben morar convivir, moverse y tener su ser con – sus propias esposas.

       “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mr. 10:7-9).  

       “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:23-24).

       “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol” (Ec. 9:9).

       [2]. (3:7) Esposos ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben vivir con sus esposas sabiamente. Esto abre los ojos, es un hecho que con frecuencia se ignora y descuida. Pero las Escrituras son claras: un esposo no debe ser ignorante al vivir con su esposa. Debe conocer y entender…

    • la relación matrimonial: qué es el matrimonio y qué debe ser.

    • a su esposa: su naturaleza y composición emocional; lo que necesita y quiere emocional y espiritualmente, sus puntos fuertes y débiles.

    • la Palabra de Dios: lo que Dios dice acerca del esposo y sus deberes.

       Un esposo debe ser una persona informado y comprensivo. Debe vivir con su esposa, no como un insensato e ignorante, no como un ciego y una bestia de mente estrecha, no como un observador distante y desconsiderado. El esposo no debe ser un insensato, una bestia ni un espectador. Debe ser un hombre de conocimiento, un esposo que conoce y comprende a su esposa y el matrimonio, y que entiende a Dios y su propio deber como esposo.

       Pensamiento 1. Matthew Henry lo expresa en una forma sencilla y específica:

       “[Los esposos deben vivir] con la esposa sabiamente, no de acuerdo con la lujuria, como brutos; no de acuerdo a la pasión, como diablos; sino de acuerdo al conocimiento, como hombres sabios y sobrios, que conocen la palabra de Dios y su propio deber” (Matthew Henifys Commentary, [Comentario de Matthew Henry], Vol. 6, p.1023).

       [3]. (3:7) Esposo ▬ Matrimonio: los esposos deben honrar a sus esposas. La palabra “honrar” (timen) significa valorar; estimar; valorizar; considerar precioso. Un esposo debe considerar a su esposa como una piedra preciosa, como un premio de sumo valor. Debe estimarla mucho, colocarla en un pedestal ante sus propios ojos. Advierta tres puntos.

    1. El esposo debe honrar a su esposa como el vaso más frágil. Por naturaleza, la esposa es más delicada y frágil. Esto significa que el esposo debe…

    • protegerla

    • ser el proveedor principal

    • tomar la iniciativa

    • supervisar a la familia y su bienestar.

    • ser la fuerza impulsora.

    • marcar el camino.

    • ser el iniciador.

       Los esposos deben honrar a sus esposas amándolas y ocupándose de ellas tiernamente. Deben cuidarlas y hacerse cargo de ellas con calidez y ternura, tratándolas con el más precioso de los espíritus y estimándolas de manera muy elevada. “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella” (Ef. 5:25).

       “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).

    2. El esposo debe honrar a su esposa como coheredera de la gracia de la vida. Advierta este punto: a los ojos de Dios, los hombres y las mujeres son coherederos o herederos iguales. E1 esposo no está por encima de la esposa ni la esposa por encima del esposo. Dios no tiene favoritos. Los dones y derechos espirituales se otorgan por igual a esposas y esposos. Las mujeres reciben los dones espirituales de Dios al igual que los hombres.

       La cuestión está bien explicada: los esposos deben honrar a sus esposas como iguales en la vida. La vida es una gracia, un don inmerecido de Dios. Por lo tanto, en la vida, el esposo debe tratar a la esposa como a un igual. No debe ser un tirano, no debe dominarla ni esclavizarla para servirlo y satisfacer sus necesidades y deseos. Debe ser comprensivo, amoroso, amable y considerado. Debe honrarla como su coheredera en la vida de la maravillosa gracia y del don de la vida que Dios nos ha dado a todos.

       “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

       “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:27-29).

       “Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).

    3. El no honrar a la esposa estorba las oraciones del esposo. Dios no responderá a las oraciones de ningún esposo que deshonre a su esposa, no importa quién sea él o cuánto profese a Cristo. Lo que Dios oye es el suspiro de la esposa, no las oraciones de un esposo cruel y dominante. El esposo puede clamar a Dios todo lo que quiera, pero Dios le ha dado la espalda y se ha vuelto hacia el suspiro de la esposa. Dios oirá el corazón contrito y quebrantado, no las oraciones del espíritu arrogante y dominador. Tanto el esposo como la esposa deben amarse uno al otro y vivir como Dios dice que hay que vivir, ambos deben cumplir con su deber hacia el otro, si es que quieren que Dios responda sus oraciones.

       “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).

       “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).

       Referencias bíblicas: Efesios 5:22 al 28. «Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.»

       Comentarios de Proverbios 19:14: El v. 14 subraya el gran valor de una mujer prudente (de criterio y de sentido común como el

    siervo en 17:2) como otros pasajes hablan de la mujer apreciada (ver 12:4; 18:22; 31:10–31). Mientras una familia puede guardar y entregar una casa y una riqueza al hijo, Dios es el dador de una esposa prudente, un valor inestimable. Se resalta la importancia de encontrar la mujer idónea (ver 18:22).

       Comentario de Colosenses. 3:19. (3:19) Familia, Esposas: Esposos cristianos, amen a sus esposas y no sean ásperos con ellas. Este mandamiento destruye toda la oposición y la reacción hacia el comando de sujeción dado para las esposas. ¿Cómo?

       La palabra “amad” no es solamente el amor del afecto y los sentimientos, sino el amor ágape del mismo Dios. El esposo cristiano debe amar a su esposa tanto y de la misma forma que Dios nos ha amado. El amor ágape es…

    • un amor desinteresado y sin egoísmo.

    • un amor que da todo y se sacrifica.

    • un amor tanto de voluntad como de corazón.

    • un amor tanto de compromiso como de afecto.

    • un amor que obra por el bien más elevado de la esposa.

       Muy prácticamente, el esposo no busca que su esposa satisfaga las necesidades de él, o sus deseos, comodidad e intereses, sino que busca encontrarse, nutrir y alimentar todo esto para su esposa. Es la voluntad de Dios que el esposo se sacrifique completamente por su esposa. Advierta que debe hacerlo sin asperezas. Las esposas son iguales a los esposos; algunas veces no se sujetan. Cuando no lo hacen, el esposo tiende a volverse resentido o áspero. Está en la naturaleza del hombre sentir resentimiento o asperezas; por lo tanto, el esposo cristiano debe pelear y luchar contra la tentación. El esposo debe amar de manera sacrificada, aunque la esposa no merezca ser amada. Los esposos deben obedecer a Cristo sin importar si su esposa merece ser amada o no. Es la voluntad de Cristo.

        Pensamiento 1: Piense que diferencia errónea existiría entre las esposas y los esposos que amaron y se sujetaron como lo dicen las Escrituras.

       “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).

       “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 P. 3:7).

       “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:24).

       “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES O8 DE JUNIO DE 2026. “IMPORTANCIA DE RAZONAR FRENTE A LA SABIA ADVERTENCIA”.

        Comentario del contexto Bíblico: Abner es perseguido, 2:18–32. Joab, Abisai y Asael eran hijos de Sarvia; los tres hermanos eran grandes guerreros, amantes de la guerra más que de la paz, y de carácter obstinado. Asael, el más rápido en la carrera, se dio a perseguir a Abner. Abner suplicó a Asael que se apartara, que dejara de perseguirlo, porque no quería matarlo; sin embargo, Asael insistió en perseguir a Abner, y en su insistencia encontró la muerte a manos del experimentado Abner. Asael tenía mucha fuerza y destreza, pero su fuerza y destreza fueron dominadas por su orgullo y obstinación.

       Joab y Abisai continuaron persiguiendo a Abner y sus hombres hasta el anochecer, hasta que Abner suplicó a Joab que dejara de perseguirlos. Las palabras de Abner reflejan cierta actitud de reconciliación, reconsiderando la tragedia de la guerra y reconociendo a ambos ejércitos como parte de un mismo pueblo; Abner aún se atrevió a reclamar a Joab que dejara de perseguir a sus hermanos. Joab, por su parte, le recordó a Abner que el primero en llamar a la guerra fue Abner. Joab, sin embargo, dejó de perseguir a Abner. Los dos ejércitos se retiraron a sus ciudades, uno hacia el norte y otro hacia el sur; los del sur perdieron 19 hombres, pero los del norte perdieron 360; después de esta derrota, parece que Abner pensaba en la posibilidad de establecer una reconciliación, como lo demostraría después; pero Joab, después de la muerte de su hermano Asael, no descansaría hasta matar a Abner. Una vez comenzada la guerra, no terminó hasta después de mucho tiempo, aunque no duró más de dos años, ya que Isboset reinó solamente dos años. Un sometimiento de parte de Abner hubiera evitado este enfrentamiento fratricida, pero tomó algún tiempo para que Abner se sometiera a la autoridad de David. Pero antes hubo una larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David (3:1).

       «Importancia de razonar frente a la sabia advertencia»: Razonar frente a las advertencias bíblicas es vital porque transforma una simple regla en convicción personal, protegiendo al creyente de consecuencias destructivas. En lugar de obedecer por temor ciego, la reflexión permite alinear el corazón con la voluntad divina, desarrollando madurez espiritual, discernimiento y un carácter probado.

    Principios bíblicos sobre la reflexión y la advertencia

    • Anticipación y Prudencia: Proverbios 22:3 enseña que el prudente ve el peligro y lo evita, pero el imprudente sigue adelante y sufre el daño. Razonar sobre las advertencias es el primer paso hacia la prudencia.
    • Examen y Sabiduría: 1 Tesalonicenses 5:21 insta a examinarlo todo y retener lo bueno. El análisis de la Palabra permite discernir el propósito amoroso detrás de cada corrección.
    • El ejemplo de los Bereanos: En Hechos 17:11, los Bereanos fueron elogiados por escudriñar las Escrituras cada día para comprobar si lo que se les decía era cierto. Esto valida el razonamiento crítico y el estudio profundo sobre la obediencia.
    • Corazón vs. Intelecto: La advertencia bíblica invita a un razonamiento guiado por el Espíritu Santo, no basado en la mera lógica humana, para evitar justificar conductas equivocadas.

    Beneficios de razonar las advertencias divinas

    1. Protección: Permite reconocer las trampas del pecado antes de caer en ellas, evitando daños irreparables.
    2. Crecimiento: Convierte los errores y enseñanzas en lecciones de vida, edificando una fe sólida y estable.
    3. Propósito: Ayuda a entender el «por qué» de las instrucciones de Dios, generando una obediencia que nace del amor y la confianza, no de la imposición.

       Referencias Bíblicas: Hebreos 6: 4 al 6. «Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.»  2ª de Corintios 13:5. «Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?» Levítico 19:17. «No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.» Job 23:7. «Allí el justo razonaría con él; Y yo escaparía para siempre de mi juez.» Job 13:3. «Mas yo hablaría con el Todopoderoso, Y querría razonar con Dios.» Lucas 17:20. «Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia»

    1er TITULO: El hijo de Dios no debe confiar en sus habilidades. Versículos 18 y 19. Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael era ligero de pies como una gacela del campo. Y siguió Asael tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda.  (Léase: Proverbios 19:2. El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca. ▬ 2ª a los Corintios 3:4 y 5. Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios.).

        El hijo de Dios no debe confiar en sus habilidades: En la fe cristiana, el valor y la fortaleza de un hijo de Dios no se apoyan en sus propias capacidades, talentos o fuerzas, sino en su identidad y dependencia del Creador. Poner la confianza en uno mismo por encima de Dios conlleva el riesgo del orgullo y de descuidar la comunión con Él.

       Por el contrario, las Escrituras enseñan que Dios es quien capacita y pelea las batallas. Un ejemplo claro es el rey David, quien poseía gran destreza con su honda, pero no depositó su confianza en sus habilidades naturales, sino en el poder de Dios para obtener la victoria. Este principio recuerda que la verdadera fuerza espiritual radica en reconocer la suficiencia de Dios por encima de los propios méritos.

       Confiar en el Señor implica entregar el control, descansar en su voluntad y creer que Él tiene el control, incluso cuando no comprendemos el camino. Es una decisión diaria de depender de su sabiduría en lugar de nuestras propias fuerzas o inteligencia

       Referencia Biblica: 1ª de Corintios 12:7-8. «Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu».

    2ª Corintios 12:9. «Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.»

    Efesios 4:11-12. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo»

      Proverbios 19:2. El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca: Tampoco es bueno (v. 2) combina las palabras hebreas gam 1571 y lo’ 3808-tob 2894 (traducido no es bueno en 17:26; 18:5; 24:23; 28:21). Son dos características condenadas. En primer lugar, no es bueno que el hombre haga algo sin conocimiento (ver 1:4), es decir, que viva y actúe sin la información necesaria y la manera prudente. En segundo lugar, hacer algo en una forma apresurada (quizá prematuramente, como en 21:5. «Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.»; 28:20. «El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.»; 29:20. «¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él.»). Como en 6:18. «El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal», peca (lit. “errar al blanco”).

    2ª a los Corintios 3:4 y 5. (3:4-5) Ministro ▬ Pablo, ministerio: La tercera credencial es que el ministro este calificado y sea hecho competente por Dios. Pablo declara dos elementos significativos sobre su ministerio:

    ▬ 1. Cristo lo hizo competente para el ministerio. Él no era competente para el ministerio, no por sí solo. Su única competencia era de Dios. Él no se podía hacer a sí mismo competente para el ministerio, aunque lo hubiera deseado. Él no tenía poder:

    • Para cambiar el corazón de una persona.

    • Para darle vida a una persona.

    • Para dar seguridad y confirmación de la presencia de Dios y cuidar de una persona.

    • Para darle el Espíritu de Dios a una persona.

    • Para escribir la ley de Dios en el corazón de una persona.

       Solo Cristo podía hacer una obra espiritual como esa; por consiguiente, solo Cristo puede calificar y hacer competente al ministro para hacer a todos partícipes de la Palabra de Dios a las personas. El don de la vida y el poder para dar vida es de Dios y solo de Dios.

    => Por consiguiente, ningún hombre podría transmitir el don de la vida a menos que Dios lo llamara para hacerlo.

    => Y ningún hombre tiene el poder para transmitir el don de la vida a menos que Dios le dé el poder.

    ▬ 2. Note las palabras “para con Dios”. Las palabras quieren decir que el ministro sirve a Dios y que él sirve ante Dios, ante los ojos y la inspección de Dios. El ministro no solo está calificado y es hecho competente por Dios, él es responsable ante Dios por cómo él ministra. El ministro no tiene mayor recomendación que el hecho de que esté calificado y sea hecho competente para el ministerio por Cristo y por Dios.

       El elemento es sorprendente: “Las credenciales de un ministro son la presencia de Cristo en su vida”:

    • El hecho de que Dios esté moviéndose y esté obran- do en y a través de su ministerio.

    • El hecho de que se están haciendo grandes obras que no se podrían hacer por la suficiencia de los hombres.

    • El hecho de que se están haciendo grandes obras que solo Dios podría hacer.

       “Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo” (Jn. 3:27).

       “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Jn. 15:4, 5).

       “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios” (2 Co. 3:5).

       “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome el ministerio” (1 Ti. 1:12).

    2° TITULO: Importancia de escuchar el oportuno consejo. Versículos 20 al 22. Y miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió: Sí. Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él. Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí; ¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?  (Léase: Proverbios 8:33. Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis ▬ Proverbios 15:31 y 32. El oído que escucha las amonestaciones de la vida, 

    Entre los sabios morará. El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.).

       «Importancia de escuchar el oportuno consejo». Escuchar el oportuno consejo de Dios es fundamental para tomar decisiones sabias, evitar errores costosos y encontrar dirección en momentos de incertidumbre. Nos permite alinear nuestras acciones con principios superiores y nos protege de las consecuencias de actuar solo por impulso o conveniencia.

    En la vida, atender a esta guía divina aporta beneficios clave:

    • Evita el sufrimiento innecesario: Aplicar la instrucción correcta nos ayuda a eludir las «trampas» de malas decisiones, protegiendo nuestro bienestar.
    • Desarrollo de sabiduría: Seguir el consejo de sabios y meditar en la Palabra nos capacita para tomar decisiones informadas, logrando una vida más recta y tranquila.
    • Transformación y fruto: Prestar atención no basta; actuar conforme a sus mandatos permite que estas enseñanzas produzcan frutos reales y positivos en nuestra vida diaria.

       El consejo oportuno de Dios a menudo llega a través de su Palabra, y exige tanto disposición para escuchar como humildad para aceptar la corrección y la disciplina. Aprender a discernir principios bíblicos que aplican a nuestra situación específica trae verdadera seguridad.

      Referencia Biblica: Santiago 3:2. «Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.»; Proverbio 19:20. «Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.»; Eclesiastés 9:16. «Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras.»; Deuteronomio 12.28. «Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre.»

       Proverbios 8:33: El v. 33 no se encuentra en la Septuaginta. La palabra corrección viene de musar 4148 (ver 3:11, 12). Sed sabios es la palabra común jakam 2449 (ver 1:5). No hay porqué dudar de su valor y de hecho se encuentra en el texto hebreo en una posición clave.

       Proverbios 15:31 y 32: El v. 31 muestra la manera de llegar a estar entre los sabios (ver 1:5). La condición dada en el modo indicativo, y no imperativo como en 1:8 (escucha); 4:1 (oíd) y 8:33 (escuchad), dice: El oído que atiende… Enseguida viene la palabra común para la “reprensión o corrección” apuntando al contenido del escuchar (ver 15:5, 10, 32). Esta “corrección vital” prepara al hombre para ser un sabio, y hacer su vivienda entre ellos. (Este versículo no se encuentra en la Septuaginta, pero sí en todos los manuscritos hebreos.)

       El v. 32 repite la enseñanza del v. 31 pero en una forma antitética, con un juego de palabras y sonidos, comparando la actitud del que menosprecia contra la actitud del que acepta. El contenido para discutir es musar 4148 toksjat 8433, que es frecuente en Proverbios (ver 1:23; 3:11; 10:17). El que ignora (como el necio o indiferente) la información-formación-reformación, menosprecia o mira en menos a [página 176] su propia alma o persona. Mientras, el que acepta la corrección además va adquirir el entendimiento.

       El v. 33 vuelve a hablar sobre el tema de la enseñanza (ver 1:7; 9:10; 14:16; etc.) de la palabra para información-formación-reformación (ver 3:11, 12; 18:12; Job 28:28). La sabiduría pone a la iglesia en una postura de adquirir la prudencia y entender el arte de vivir. Quizá está apuntando al hecho que la enseñanza de la sabiduría (ver 1:7, 22) es el temor de Jehovah, y se agrega que la humildad es la actitud que encamina la honra.

    3er TÍTULO: Funesto consecuencia por persistir en porfiada conducta. Versículos 23 y 24. Y no queriendo él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían. Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón.  (Léase: Proverbios 15:5. El necio menosprecia el consejo de su padre; Mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente. ▬ Job 40:2 al 4. ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto. Entonces respondió Job a Jehová, y dijo: He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.).

    «Funesto consecuencia por persistir en porfiada conducta»: La principal consecuencia bíblica de persistir en una conducta rebelde o apartada es sufrir el propio peso de las malas decisiones, la separación espiritual de Dios y el deterioro progresivo de la vida. [Proverbios 1:32-33. «Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; Mas el que me oyere, habitará confiadamente. Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.»] advierte que los tercos sufrirán las consecuencias de sus malas decisiones y acabarán destruidos por su propia necedad. Asimismo, [Salmo 78:8. «Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu.»] describe a las personas que insisten en el mal camino como una «generación porfiada y rebelde» cuyo espíritu no es fiel a Dios.

       => La expresión no aparece con esas palabras exactas. Sin embargo, la Biblia condena enfáticamente la terquedad en el pecado y advierte sobre el peligro de aferrarse a una mala conducta. Las escrituras contrastan la persistencia en la fe con la terquedad destructiva.

       => La Biblia advierte que persistir en una mala conducta trae consecuencias destructivas y obstaculiza la relación con Dios. Sin embargo, también enfatiza el arrepentimiento y ofrece el perdón a quien decide abandonar sus malos caminos.

       => En la Biblia, la «porfiada conducta» (terquedad, rebeldía o dureza de corazón) suele referirse a la insistencia humana en desobedecer a Dios. Las escrituras advierten severamente sobre las consecuencias de este comportamiento y ofrecen alternativas para corregir el camino:

    • Consecuencias: Se asocia la terquedad con la necedad. En el Antiguo Testamento, se advierte que persistir en el mal camino y rechazar la corrección conduce a la destrucción o al apartamiento de la gracia divina.
    • En la Biblia, la terquedad es vista como un pecado grave de soberbia y rebelión contra Dios. Consiste en endurecer el corazón y negarse a obedecer sus mandamientos o escuchar la corrección. Las escrituras advierten que esta actitud conduce inevitablemente a la destrucción. Efesios 4:18. «teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón».
    • El contraste: En el Nuevo Testamento, se llama a los creyentes a abandonar esa «mala conducta» y a reflejar sabiduría mediante humildad y mansedumbre. 2ª Crónicas 7.14. «Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.»

    Referencias bíblicas: Santiago 1:21. «Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.»; Ezequiel 13:22. «Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo»;

       Proverbios 15:5. El v. 5 vuelve a mostrar la actitud del hijo insensato y del hijo sagaz frente a la corrección (ver 3:11; 5:12; 10:17; 12:1; 13:18; 15:5, 10, 32). En el v. 6 se contraponen la casa del justo y la casa del impío. Mientras en el hogar del justo o recto hay “mucha riqueza”, los ingresos del impío (quizá vienen del robo y el engaño como en 1:11 ss. y 4:16, 17) representan una “calamidad”.

       Se repite el tema del contraste entre el sabio o prudente y el necio ante la sabiduría divina. Por un lado, la conversación de los sabios “siembra” intensamente (la forma de piel intensifica la acción del verbo). Por otra parte, la palabra no muestra que no es así en el corazón (ver 10:8 para corazón) del necio.

       Job 40:2 al 4: La primera respuesta de Job, 40:3–5. Delante de Dios Job estuvo atónito y aturdido. Se humilló un poco reconociendo su insignificancia (v. 4). Puso su mano sobre su boca (v. 4b) como una señal de que Dios lo había silenciado en cuanto a su crítica. ¿Qué podía responder? Ya tenía la oportunidad que tanto había esperado; sin embargo, por primera vez parece que se dio cuenta de la inmensidad del cosmos y no pudo criticar más a Dios por su gobierno del universo. En efecto, Job puso el mundo otra vez en las manos de aquel que lo había creado y que lo sostenía.

       No obstante, todavía estaba perplejo por el misterio de su sufrimiento, y era evasivo en su respuesta a Dios (v. 5).

       Job había visto el error de criticar a Dios, pero todavía no se había arrepentido. Se dio cuenta de que Dios no lo había abandonado (9:13–24); sin embargo, no había resuelto el conflicto interno, el cual no llegaría hasta que hubiera renunciado a su orgullo. Sin embargo, había dado dos pasos grandes en su peregrinación: en primer término, había aprendido que un hombre finito no puede criticar el gobierno universal del Dios infinito; además, como una oportunidad, no sentía la necesidad de defender su inocencia ante Dios. Lentamente, iba purificándose de una religión egocéntrica hacia una teocéntrica. Evidentemente, humillarse era costoso para una persona con la rectitud y la disciplina que tenía Job, y todavía necesitaba más terapia antes de rendirse.

    Broche de oro: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. (2ª Crónicas 7.14).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.