Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • SEMANA DEL 11 AL 17 DE MAYO. 2026. “ORDEN Y CONDUCTAS DIGNAS REQUERIDAS PARA PARTICIPAR DE LA CENA DEL SEÑOR Y EVITAR LA IRA DE DIOS.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:30 AL 34. 30. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. 31. Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32. más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. 33. Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros. 34. Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere.

       (11:30-34) 3. Una persona es disciplinada y aleccionada por el Señor (v. 30). Los corintios eran tan flagrantes en su abuso de la Cena del Señor que Dios tuvo que actuar con disciplina severa. Su disciplina comprendía tanto enfermedad como muerte. Esto se plantea de un modo tan sencillo y directo que tiene que tomarse tal y como se dice a menos que se hayan de tergiversar las Escrituras. No hay nada en contexto que tan siquiera sugiera que la muerte del débil y el enfermo sea simbólica. Cuando se trata el tema de la disciplina o el castigo de Dios para su pueblo, se deben en cuenta tener tres aspectos:

    => Dios si disciplina a su hijo. Él disciplina a su hijo porque lo ama (He. 12:5-13).

    => Dios disciplina a su hijo para evitar que el hijo se destruya a sí mismo y hiera y dañe a otros por medio de un pecado grave (w. 29, 31).

    => Dios sabe exactamente qué tipo de disciplina con mayor probabilidad hará que su hijo se despierte y sea movido al arrepentimiento y la confesión.

    => Dios sabe cuándo a un creyente se le debe llevar al cielo. Solo Dios sabe cuándo un creyente pecador se ha excedido lo suficiente en su pecado de modo que nunca se va arrepentir. En ese momento, se acaba la misión del creyente en la tierra; nunca más tendrá testimonio de Cristo en la tierra, y tampoco le será de valor real alguno a nadie. Como se ha planteado, solo Dios sabe cuándo un creyente que vive en pecado llega a un límite como ese. Cuando sucede, está listo para ser llevado a casa. Su daño a Cristo, a los seres queridos y al mundo ya ha llegado demasiado lejos.

       Al parecer, algunos de los creyentes corintios habían llegado al punto de no retorno, así que Dios se los llevó a casa con Él. (Vea 1ª Jn. 5:16. También vea la ref. 1 Co. 3:13-15; 3:17; 5:3-5.)

       “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).

       “más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Co. 11:32).

       “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos” (He. 12:5-8).

       “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Ap. 3:19).

       “Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga” (Dt. 8:5).

       “También sobre su cama es castigado con dolor fuerte en todos sus huesos” (Job. 33:19).

       “Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes” (Sal. 94:12).

       “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección” (Pr. 3:11).

       “Castígame, oh Jehová, más con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles” (Jer. 10:24).

       (11:31-34) Cena del Señor: El procedimiento correcto de la Cena del Señor. Observe cuatro elementos:

    ▬ 1. Proceder en la Cena del Señor juzgándose uno mismo, es decir, examinándose uno mismo. Debemos examinarnos y asegurarnos de que no estamos viviendo en pecado ni que llevamos ningún pecado conocido y no confesado en nuestro corazón. Ciertamente no debemos participar de la Cena del Señor si vivimos en un pecado conocido.

    ▬ 2. Aceptar el castigo del Señor. Confesarse y arrepentirse, alejarse de la vida de pecado, sabiendo que Dios nos está castigando por amor. Nos está castigando para evitar que seamos condenados con el mundo. Al parecer esto se refiere al juicio final. La persona que continuamente vive en el pecado conocido al parecer corre el riesgo de ser juzgada con los incrédulos del mundo.

    ▬ 3. Servirse mutuamente. Dejen de actuar egoístamente y dejen de consentirse ustedes mismos. Transmite y demuestra amor al poner primero a los otros.

    ▬ 4. No traigan condenación sobre ustedes mismos. Enderecen su vida; no pequen más. Dejen de hacer lo que han estado haciendo. Coman en casa, y congréguense para la Cena del Señor. Háganlo todo decentemente y’ con orden.

       “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17).

       “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (He. 12:11).

       “He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso” (Job. 5:17).

       “Mas él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro” (Job.23:10).

       “De seguro conviene que se diga a Dios: He llevado ya castigo, no ofenderé ya más” (Job. 34:31).

       “Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; más ahora guardo tu palabra” (Sal. 119:67).

       “y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste” (Jon. 2:2).

       Ref. bíblica: Mateo 5.23-24. «Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda».

    Lucas 22:19. «Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.»

    Santiago 1:5. «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.»

    1ª Juan 1:9. «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.».

       Pensamiento del Expositor: «El apóstol Pablo amonesta a la Iglesia a evitar todo sacrilegio al participar del cuerpo de Cristo, a fin de no ser condenados junto con los no creyentes, haciéndonos semejantes o ellos en lo ignorancia de lo espiritual».

       Enfermedades y derrotas militares (Levítico 26:14-17): 26:14-15 Los castigos descritos en Levítico 26 eran el juicio de Dios para violaciones serias y persistentes de la Ley. No aplicaban directamente para transgresiones menores o temporales, las cuales se podían tratar con arrepentimiento sincero y luego los sacrificios especificados para el pecado y la restauración. Tampoco se podía aplicar simplemente la limpieza que proveía el Día de Expiación, ya que el problema estaba arraigado en el corazón de gran parte de la sociedad, y jamás un rito ha limpiado por sí mismo a quien no ejerce fe y arrepentimiento. Las palabras que usa el texto lo expresan con vehemencia: se trata de personas cuya actitud es de ma’as (“rechazo») y ga’al (“aborrecimiento”) hacia la Ley de Dios.

       26:16-17 En la medida que la actitud de desafío y desobediencia permanecía, aumentaba la severidad del castigo. Terror, enfermedad y fiebre (vs.16-17) sería la primera “visita” (heb. paqad) de Dios sobre Su pueblo en rebeldía. Se refieren a enfermedades prolongadas que van drenando la vida de una persona. Si a eso sumamos las condiciones de asedios militares donde escaseaba la comida, las posibilidades de recuperación eran mínimas.

       Comentario del Salmo 107:17 y 18. La enfermedad, vv. 17–22. En este caso, están enfermos por ser rebeldes (v. 17); no es la causa de toda enfermedad, pero uno siempre debe examinarse para ver si así es. Aunque estaban a las puertas de la muerte Dios los sanó (v. 20). Llama la atención la manera de sanar; dice que envió su palabra y los sanó. Muchos pasajes hablan de las maravillas que hace Dios por su palabra (cf. Sal. 147:15, 18; 105:19; Isa. 9:8; 55:11).

       Comentario de Hebreos (12:5-7) Disciplina, de Dios ▬ Castigo: La exhortación respecto a la disciplina tiene tres aspectos (cp. Pr. 3:11-12; 13:24).

    ▬ 1. Primero, no menosprecien (meoligorei) la disciplina (v. 5). La palabra significa despreciar; subvalorar; tratar a la ligera. Cuando se nos enseña, disciplina o corrige, siempre existe el peligro de…

    • menospreciarlo

    • despreciarlo

    • subvalorarlo

    • tratarlo muy a la ligera

       Con demasiada frecuencia, prestamos poca atención a la disciplina y corrección de Dios: al llamado interno del Espíritu de Dios, a las pocas consecuencias y sufrimientos de nuestro corazón, a las pequeñas cosas que nos suceden. Como resultado continuamos con nuestra pequeña conducta irresponsable y nuestros pequeños pecados. Los pequeños defectos y pecados se vuelven cada vez más grandes hasta que finalmente el techo se nos viene encima y las consecuencias implican tanta destrucción y sufrimiento que ya no se pueden ignorar.

       ¿Por qué sufrimos tanto en esta vida? Por nuestras irresponsabilidades y pecados, porque no prestamos atención a la disciplina y corrección de Dios cuando comenzamos a actuar de un modo irresponsable por primera vez. Si prestáramos atención a la disciplina de Dios, entonces podríamos corregir nuestra pequeña mala conducta y no habría grandes pecados. Esto significaría que muchos de los grandes sufrimientos del mundo nunca sucederían.

       Sucede lo siguiente: No debemos menospreciar la disciplina de Dios, ni despreciarla ni tratarla a la ligera. Debemos prestarle atención. Cuando lo hagamos, la vida será mucho más fácil y mucho más fuerte y mucho más triunfante y victoriosa.

        “Y les envió profetas para que los volviesen a Jehová, los cuales les amonestaron; más ellos no los escucharon” (2 Cr. 24:19).

       “Y me volvieron la cerviz, y no el rostro; y cuando los enseñaba desde temprano y sin cesar, no escucharon para recibir corrección” (Jer. 32:33).

       “Pero el pueblo no se convirtió al que lo castigaba, ni buscó a Jehová de los ejércitos” (Is. 9:13).

       “En vano he azotado a vuestros hijos; no han recibido corrección. Vuestra espada devoró a vuestros profetas como león destrozador” (Jer. 2:30).

       “Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse” (Jer. 5:3).

       “Dije: Ciertamente me temerá; recibirá corrección, y no será destruida su morada según todo aquello por lo cual la castigué. Mas ellos se apresuraron a corromper todos sus hechos” (Sof. 3:7).

       “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él” (He. 12:5).

       “y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras” (Ap. 16:11).

       “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros” (Hch. 7:51).

       “Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír” (Zac. 7:11).

    ▬ 2. Segundo, no desmayen ni se rindan al ser disciplinados (v. 5). La palabra “desmayar” (ekluou) significa

    rendirse, desanimarse, desmoronarse, desalentarse, debilitarse. Las pruebas y sufrimientos de este mundo se pueden volver extremadamente pesados y dolorosos, en ocasiones casi demasiado que soportar.

    => La mano reprendedora de Dios que nos condena para arrepentimiento y para corregir nuestra conducta se vuelve casi insoportable. En ambos casos, no debemos desmayar ni rendirnos. Debemos volvernos totalmente hacia Dios en confianza y dependencia, pidiéndole ayuda y fuerzas. Contamos con la garantía gloriosa de que Él nos liberará a través de todo de modo victorioso. Él nos fortalecerá y nos convertirá en testigos mucho mayores para Él. Dios nos salvará y vivirá en nuestro corazón y en nuestra vida, nos salvará ahora y eternamente. Nos salvará incluso a través de la muerte misma de modo que podamos vivir con Él para siempre en los nuevos cielos y la nueva tierra (1 P. 3:10-13; Ap. 2l:ls).

        “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no des- mayamos” (2 Co. 4:1).

       “Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” (2 Co. 4:16).

       “por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria” (Ef. 3:13).

       “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él” (He. 12:5).

       “y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado” (Ap. 2:3).

       “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Is. 43:1-2).

    ▬ 3. Tercero, soporten la disciplina de Dios (v. 6-7). Analícense de cerca estos versículos: Cuando Dios nos recibe como hijos suyos, Él nos disciplina e incluso nos azota. ¿Porqué? Porque Él nos ama. Dios nos castiga porque somos sus hijos, es decir, sus niños. Tenemos faltas y debilidades, nos descarriamos, desobedecemos y nos rebelamos y actuamos de modo egoísta. Con frecuencia provocamos daños y dolor tanto a nosotros mismos como a otros. Pero Dios nos ama y quiere que dejemos de herirnos a nosotros mismos y de herir a otros. Él quiere que crezcamos y andemos por la vida con el menor dolor y daño posible y Él quiere que nos fortalezcamos cada vez más internamente. Por ende, cada vez que nos descarriamos o comenzamos a desmayar ante las pruebas, Dios nos corrige.

       Sucede lo siguiente: Debemos soportar la disciplina de Dios. Debemos mantenernos firmes contra todas las pruebas y sufrimientos. Debemos ceder a la guía y exhortación del Espíritu de Dios. Debemos seguir la Palabra de Dios y su Espíritu, las exhortaciones y convicciones en nuestro corazón cuando son de Dios. Dios nos está disciplinando, enseñando y corrigiendo porque Él nos ama como nuestro Padre. Él nos está disciplinando tal como un padre cariñoso en la tierra disciplina a su hijo.

       “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).

       “Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” (He. 12:7).

       “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12).

       “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Stg. 5:11).

       “Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente” (1 P. 2:19).

       (12:8-11) Disciplina, de Dios ▬ Castigo: Los propósitos de la disciplina son cuatro.

    ▬ 1. Dios nos disciplina para garantizarnos que somos sus hijos (v. 8). Si Dios no disciplina a alguien, entonces él sabe algo: él no es hijo de Dios. Él es un hijo bastardo; él es solo alguien que profesa ser de Dios pero que no lo es.

    => A menos que la persona sea enseñada, instruida, disciplinada y corregida por el Espíritu de Dios, no es un hijo de Dios.

       “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18).

       “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gá. 4:4-6).

       Como dice este versículo (analícese cuidadosamente), Dios toma a todos los que son participantes de su naturaleza, que son hijos suyos y los enseña, instruye, disciplina, y corrige. Dios disciplina a sus hijos, y el hecho de ser disciplinados por Él nos demuestra y asegura que no somos hijos bastardos, sino hijos legítimos de Dios.

       “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn. 1:12).

       “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:14).

       “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gá. 4:7).

       “para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil. 2:15).

       “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él” (1 Jn. 3:1).

       “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Ro. 8:14-16).

    ▬ 2. Dios nos disciplina para salvarnos y para estimularnos a vivir verdaderamente (v. 9). Imagínense un mundo sin disciplina, entrenamiento, instrucción, ni corrección alguna. Sería un mundo de anarquía, corrupción, mal, devastación, destrucción, ruina y muerte. La vida en un mundo así no sería vida; de hecho, la vida no podría sobrevivir en la tierra. Es la disciplina, el entrenamiento, la instrucción y la corrección las que proporcionan el orden y la protección para la vida en la tierra. Esta es la razón por la que los padres terrenales que aman a sus hijos los disciplinan.

       Sucede lo siguiente: La disciplina de Dios le trae más vida al hombre, una abundancia de vida en este mundo y una vida eterna en el próximo mundo. Una persona que preste atención a la disciplina de Dios…

    • evadirá mucho del sufrimiento y el dolor de esta vida y se convertirá en una persona más fuerte a medida que atraviese las pruebas y tentaciones de la vida.

    • será liberado de la muerte en el momento en el que abandone este mundo y entre en el próximo mundo.

        “Como la justicia conduce a la vida, así el que sigue el mal lo hace para su muerte” (Pr. 11:19).

       “En el camino de la justicia está la vida; y en sus caminos no hay muerte” (Pr. 12:28).

       “y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá” (Ez. 20:11).

       “Y cuando el impío se apartare de su impiedad, e hiciere según el derecho y la justicia, vivirá por ello” (Ez. 33:19).

       “a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres” (Lc. 10:27-28).

    ▬ 3. Dios nos disciplina por nuestro propio bien, para hacernos participantes de su santidad (v. 10). Recuerden: Santidad significa ser diferente; estar completamente y enteramente apartado y separado de la imperfección y la impureza. Dios es santo, justo y puro, así de perfecto. Note esto:

    => Mientras más pecamos y más mal hacemos, menos nos parecemos a Dios.

    => Mientras menos pecamos y mientras menos mal hacemos, más nos parecemos a Dios.

       Por ende, Dios va a disciplinarnos cuando comencemos a desmayar ante las pruebas y sufrimientos y cuando comencemos a movernos en dirección al pecado. Dios quiere que nos parezcamos cada vez más a Él. Cuando creímos en Dios y nos convertimos en hijos de Dios, Dios puso su naturaleza divina, su Espíritu, en nosotros. Su Espíritu Santo mora dentro de nosotros para que nos parezcamos más a Dios. Mientras estemos en esta tierra, nunca seremos perfectamente santos, nunca estaremos perfectamente apartados para Dios. Pero debemos crecer cada vez más para parecemos a Él. Dia tras día debemos dejar que su santidad y su pureza nos iluminen. Mientras más brilla su santidad en nuestra vida, más fuerte es su testimonio y es más fácil para las personas creer en Dios y rendirse ante Dios.

       “Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo” (Lv. 11:45).

       “Que, librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días” (Lc. 1:74-75).

       “Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto” (2 Co. 7:11).

       “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He. 12:14).

       “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16).

       “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 P. 3:11).

       “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1-2).

    ▬ 4. Dios nos disciplina para que podamos dar el fruto apacible de justicia (v. ll). Esto se ve claramente. Mientras menos pecado y maldad hay, hay más paz y justicia. Si el pecado y el mal de la ira y la división no existen, entonces predomina la paz y la justicia. Por ende, cuando el pecado y la maldad asoman su feo rostro en nuestra vida, Dios nos disciplina. ¿Para qué? Para que nos corrijamos nosotros mismos y hagamos todo cuanto podamos en pos de la paz y la justicia.

       La disciplina y corrección pueden ser dolorosas y desagradables de soportar al principio, pero traerá paz y justicia si nada más las soportamos.

       “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno” (Mt. 13:23).

       “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación” (Ef. 2:14).

       “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (Col. 1:20).

       “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos” (Col. 3:15).

       “Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela” (Sal. 34:14).

       “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien” (Job 22:21).

       Comentario de 1ª de Juan (1:9). Confesión de pecados ▬ Perdón de pecado: la verdad es la siguiente: debemos confesar nuestros pecados. El hombre es engañado si niega que ha pecado, si niega que tiene una raíz y fuerza de pecado dentro de su ser. Se engaña a si mismo si dice que no necesita al Hijo de Dios para liberarlo del pecado y su culpa. Recuerde: el Hijo de Dios vino a morir por nuestros pecados, y es su sangre la que nos limpia del pecado. Por lo tanto, si confesamos nuestros pecados, Dios los perdonará. Y Él hará aún más: no solamente nos perdonará por los pecados que conocemos y confesamos, sino que además también Él nos limpiará de toda injusticia.

    => Perdonar nuestros pecados significa que Dios perdona la culpa del pecado. Dios nos justifica: Él toma en cuenta la muerte de Cristo como nuestro castigo. Jesucristo cargó nuestra culpa de pecado. Cuando creemos en Jesucristo y confesamos nuestros pecados, Dios toma en cuenta nuestra creencia y confesión como la culpa que Cristo cargó. Permanecemos ante Dios, ya libre de culpa de pecado.

    => Limpiarnos de toda injusticia significa que Dios nos limpia de toda la mugre, suciedad, impureza y contaminación del pecado. Ni una mancha o partícula de pecado permanece en nosotros. Permanecemos ante

    Dios libres de pecado y perfectos, pero recuerde por qué: porque creemos en Jesucristo y confesamos que somos pecadores que creen que la sangre del Hijo de Dios limpiará nuestros pecados.

       ¿Cómo sabemos que Dios perdonará nuestros pecados y nos limpiará? ¿Cómo sabemos que Dios considerará la muerte de Jesucristo como el castigo por nuestros pecados? Porque Dios es fiel y justo.

    => Dios es perfectamente justo; por lo tanto, Él debe condenar y castigar el pecado. Pero advierta: Dios es también perfecto amor y piedad; por lo tanto, Él debe demostrar su amor y piedad y proporcionarnos un camino de perdón. Esto es exactamente lo que Él ha hecho en Jesucristo. Dios ha demostrado su amor de la manera más perfecta y suprema posible: Él ha dado a su Hijo para que muera por los pecados del hombre.

       El punto es el siguiente: habiendo hecho esto por el hombre -habiendo dado a su Hijo para que muera por los

    pecados del hombre Dios perdonará al hombre. Él es leal y justo; por lo tanto, Él mantendrá su Palabra. Él hará exactamente lo que dice. Él sería desleal e injusto si no nos perdonara. Por lo tanto, Dios perdonará a cualquier pecador arrepentido, que sinceramente quiera limpiarse de su pecado y volver a Dios para confesarlo. Dios es fiel y justo y nos perdonará de nuestros pecados.

       “A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados” (Hch. 5:31).

       “Sabed, pues, esto, varones hermano: que por medio de él se os anuncia perdón de pecado. (Hch. 13.38).

    13:38).

       “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).

       “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9).

       “Ahora, pues, dad gloria a Jehová Dios de vuestros padres, y haced su voluntad, y apartaos de los pueblos de las tierras, y de las mujeres extranjeras” (Esd. 10:11).

       “El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Pr. 28:13).

       “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Is. 43:25).

       “Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí” (Is. 44:22).

       “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Is. 53:6-7).

       “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Is. 55:7).

       “Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, y fornicaste con los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz, dice Jehová” (Jer. 3:13).

       Comentario de 1ª a los Corintios (14:26). Iglesia ▬ Adoración: La primera regla es el principio rector, los dones se deben usar en la iglesia para edificar a las personas. Los cultos de adoración en la iglesia de Corinto se habían vuelto muy desordenados, predominaba la confusión. Muchos hablaban en lenguas, hablaban, oraban y cantaban sus propias canciones, todos al mismo tiempo. Cada persona luchaba por el derecho de mostrar su última inspiración y comprensión espiritual. Note exactamente lo que se dice y el desorden se ve claramente: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros…

    • tiene salmo [canción, griego],

    • tiene doctrina [alguna enseñanza],

    • tiene lengua,

    • tiene revelación [alguna comprensión espiritual],

    • tiene interpretación

       Los cultos de adoración se habían degenerado en un completo desorden y una confusión masiva. A los ojos del visitante, los cultos no eran más que un alboroto, una confusión total. Cada uno hablaba y hacia lo que le parecía, todos simultáneamente. El orgullo, el envanecimiento, el egocentrismo, la súper espiritualidad, y la división predominaban en el lugar del amor, el respeto, la humildad, la unidad, y la edificación. La decencia y el orden brillaban por su ausencia.

       “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Co. 14:23).

       Tenía que arreglarse la situación 0 de lo contrario la iglesia nunca sería eficaz en su testimonio del Señor. La solución primordial para enderezar el desorden radicaba en que los creyentes aprendieran el propósito de sus dones: “Edificar y construir la iglesia”. Observe con qué frecuencia este capítulo hace énfasis en la edificación:

       “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

       “…pero el que profetiza, edifica a la iglesia” (1 Co. 14:4).

       “…para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).

       “…procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1 Co. 14:12).

       “Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Co. 14:17).

       “pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Co. 14:19).

       Comentarios 1ª a los Corintios 4:19. Ministros ▬ Llamado: El espíritu del ministro de Dios debe estar con su pueblo. Recuerden la situación que había en la iglesia. La iglesia estaba dividida en cuatro camarillas (vea 1 Co. 1:10-16). Era el tipo de situación que muchos desean abandonar, ignorar, o pasar por alto. Tenga en cuenta que al propio Pablo lo estaban atacando (vea la nota, Pablo, acusaciones contra _ 2 Co. 1:12- 22 para un mayor análisis). Tome en cuenta las palabras de este versículo: “Mas algunos están envanecidos, como si yo nunca hubiese de ir a vosotros”. Al parecer creían que la crítica y las acusaciones contra Pablo eran justificadas, por lo que él no podía enfrentarlas. Sin embargo, note cuatro puntos.

    1. Pablo tenía el deseo de estar con su amada iglesia y ayudarlos en el tiempo de dificultades que estaban atravesando. Él afirmó: “Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere”. Pablo era siervo del Señor, de manera que debía ir donde el Señor lo guiara. Sin embargo, sus oraciones eran plegarias a Dios pidiéndole que le permitiera volver a Corinto para hacer por ellos todo lo que él pudiera.

    2. Pablo esperaba tratar con los alborotadores y si era necesario ejercer disciplina sobre ellos. Acusaciones falsas se formularon contra él y como siempre, los rumores iban de boca en boca (vea la nota, Pablo, acusaciones contra 2 Co. 1:12-22 para una lista completa de las acusaciones y rumores). Pablo dice lo siguiente: Cuando él vaya, no le interesarán las acusaciones de sus acusadores, sino su poder, es decir, aquello que pueden sostener y demostrar con evidencia. Desenmascarará a los acusadores y su carácter mundano y carnal, los pondrá al descubierto tales y como son: “Alborotadores”.

    3. Pablo da la razón de por qué disciplinará a los alborotadores: Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. Es decir, el reino de Dios, el gobierno y reinado de Dios en una vida, no existe en un hombre porque él lo diga. Cuando Dios gobierna una vida, la gobierna con poder. A la vieja vida que hace acusaciones y esparce rumores acerca de las personas se le ha dado muerte. El gobierno de amor de Dios reina en una vida.

       El planteamiento es directo: Los acusadores profesaban ser ciudadanos del reino de Dios haber entregado la vida de cada uno de ellos a Cristo, pero su profesión era solo de palabras, solo una profesión falsa. El poder del reino de Dios, de su gobierno en una vida, no se veía en la vida de ellos. No estaban demostrando amor y paz, tampoco estaban edificando la iglesia de Dios y su ministro, sino todo lo contrario. Estaban murmurando, esparciendo rumores, haciendo acusaciones, inquietando a las personas, causando división, y a punto de destruir la iglesia. Por consiguiente, Pablo dice que él no se apartará del problema. Más bien, lo enfrentará. De hecho, el reino de Dios, el bienestar mismo del reino, lo exige. El reino de Dios y su gobierno de amor debe reinar en la iglesia y debe mantenerse tan puro como sea posible.

    4. Pablo apela a la corrección: “¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?” La decisión siempre queda en mano de los alborotadores y de la iglesia. Nunca se deberán permitir que las discusiones dentro de la iglesia degeneren y continúen. Siempre se deberán manejar y solucionar, de modo que la iglesia pueda concentrarse en su misión de predicarle y ministrarle al mundo que está perdido, muriendo de hambre y de sed tanto espiritual como físicamente. A las personas del mundo se les debe predicar y dar vida tanto en este mundo como en el próximo. Se debe llevar el evangelio glorioso de salvación donde ellos. Por consiguiente, la iglesia debe enmendarse de modo que pueda ocuparse de su misión. Si lo hace, Pablo dice que vendrá donde ellos con amor. Si no lo hace, entonces él vendrá con disciplina.

       Pensamiento 1. Pablo amaba al Señor, y amaba a las personas que tenía a su cuidado. Existía solo para servir al Señor y al pueblo del Señor. Por consiguiente, su corazón se inclinaba a ayudar a los creyentes sin importarle su estado ni su situación. Si se regocijaban, él se regocijaba con ellos; si sufrían, él sufría con ellos. No importaba lo que estuvieran experimentado, él estaba sobre esta tierra para ayudar a los creyentes en cualquier situación a la que se enfrentaran: Diferencias, divisiones, inmadurez, debilidad, pobreza, peligro, persecución. Su único propósito de vivir era Cristo y su pueblo: “Servir a Cristo predicándoles y ministrándoles a las personas”. Él era el ministro de Dios; por consiguiente, Pablo no huyó de los problemas. Sencillamente alargó e intensificó sus oraciones, y escudriñó las Escrituras y el Espíritu en busca de respuestas. Luego se levantó y salió de su gabinete de estudio y oración para lidiar con los problemas. Salió con la confirmación, confianza, seguridad, y poder del Espíritu Santo. Por consiguiente, él sabía que lo que sucediera estaba bajo el control y voluntad de Dios. Si las personas respondían a la voluntad de Dios, Dios las bendeciría y honraría; si rechazaban la voluntad de Dios, Dios las juzgaría. En cualquiera de los dos casos, Dios se ocuparía de su preciado ministro, porque su ministro había cumplido con su deber.

       “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto,

    vuestro fruto permanezca; para que todo lo que, Y pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

       “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios” (2 Co. 4:1, 2).

       “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación” (2 Co. 5:18).

       “del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder” (Ef. 3:7).

       “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio” (1 Ti. 1:12).

       “del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles” (2 Ti. 1:11).

       Pensamiento 2. Observe que el amor de un ministro es exactamente igual al de un padre. El amor verdadero no tiene nada de complacencia y licencia que permita que el egoísmo y el mal, la suciedad y la fealdad, el pecado y la vergüenza campeen por su respeto. El amor verdadero se preocupa por las consecuencias de la conducta de una persona; por consiguiente, el amor verdadero ejerce una corrección firme y una disciplina que ciertamente salvan e impiden que la persona amada se haga daño.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 17 DE MAYO DE 2026. “ORDENANZAS NECESARIAS QUE SE DEBEN CUMPLIR”.

    LECCIÓN: Números 29:35 al 40. 35. El octavo día tendréis solemnidad; ninguna obra de siervos haréis. 36. Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová, un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; 37. sus ofrendas y sus libaciones con el becerro, con el carnero y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 38. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación. 39. Estas cosas ofreceréis a Jehová en vuestras fiestas solemnes, además de vuestros votos, y de vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, y para vuestras ofrendas, y para vuestras libaciones, y para vuestras ofrendas de paz. 40. Y Moisés dijo a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová le había mandado.

    Comentario general del contexto bíblico: Versículos 35-38. El octavo día debía ser (azereth), una fiesta de clausura, y solo pertenecía a la fiesta de los Tabernáculos en la medida en que se le transfirieron el descanso del sábado y una reunión santa del séptimo día de fiesta; mientras que, en lo que respecta a sus sacrificios, se asemejaba al día de la séptima luna nueva y al día de la expiación, y así se demostró que era la octava o cierre del segundo círculo festivo (ver en Levítico 23:36. Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.).
    Versículo 39: Los sacrificios ya mencionados debían ser presentados al Señor por parte de la congregación, además de los holocaustos, las ofrendas de carne, las libaciones y las ofrendas de paz que los individuos o las familias pudieran desear ofrecer, ya sea espontáneamente o en consecuencia de los votos. Sobre los votos de holocaustos y ofrendas de paz, [ver Números 15:3. y hagáis ofrenda encendida a Jehová, holocausto, o sacrificio, por especial voto, o de vuestra voluntad, o para ofrecer en vuestras fiestas solemnes olor grato a Jehová, de vacas o de ovejas; ▬ Números 15:8. Cuando ofrecieres novillo en holocausto o sacrificio, por especial voto, o de paz a Jehová ▬ Levítico 22:18. Habla a Aarón y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel, y diles: Cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros en Israel, que ofreciere su ofrenda en pago de sus votos, o como ofrendas voluntarias ofrecidas en holocausto a Jehová. ▬ Levítico 22:21. Asimismo, cuando alguno ofreciere sacrificio en ofrenda de paz a Jehová para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria, sea de vacas o de ovejas, para que sea aceptado será sin defecto.].
    Versículo 40: Números 29:40 constituye la conclusión de la lista de sacrificios del cap. 28 y 29.

    Resumen de la fiesta de los tabernáculos: ¡Las acciones de gracias llegan a su clímax! En la fiesta de los
    tabernáculos, se sacrificaban ofrendas ricas y generosas a Jehová. Aunque el número de ofrendas iba a disminuir en cada uno de los siete días de la fiesta, el total es notable.
    Cada año, cuando el pueblo hubiera terminado la cosecha de frutas en el otoño, se debían unir en una gran celebración que señalaba el hecho de que en verdad todas las bendiciones provenían del Dios de toda piedad y misericordia.
    Al repasar los sacrificios y las fiestas, es evidente que las fiestas tenían lugar en un lapso de siete meses lunares, desde el primero hasta el séptimo. De esta manera los israelitas tenían medio año que era festivo en su vida de adoración. Así mismo, el año de la iglesia cristiana celebra una serie de fiestas desde Adviento hasta Pentecostés. Esto se conoce como la parte festiva del año eclesiástico, en la que hacemos lo mismo que hacían los israelitas: recordarles a los adultos y enseñarles a los niños pequeños las maravillas que Dios ha hecho. El resto del año eclesiástico tiene el propósito de animarnos a servir fielmente al Señor, que es tan misericordioso con nosotros.
    Otra observación interesante en cuanto a la vida de adoración de los israelitas, es la frecuencia con la que se presenta el número siete. Tenían un sábado de días, que terminaba con el día de descanso cada sábado. (El término hebreo “sábado” significa tantas semanas entre la Pascua y la fiesta de las primicias. Contaban con un sábado de meses ya que el séptimo mes comprendía una serie de fiestas especiales, incluyendo el gran día de la expiación.
    También tenían un sábado de años, en el que ellos destacaban especialmente cada séptimo año. Y cada cincuenta años tenían un sábado de años sabáticos, conocido como el año del jubileo. En ese año se perdonaban todas las deudas y las propiedades se tenían que devolver a sus propietarios originales. Todas estas combinaciones de sietes señalan el descanso que esperaba al pueblo de Dios (Hebreos 4:9. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.). Cuando hayamos terminado nuestro paso por la tierra, el Señor nos llamará al descanso eterno en el cielo. En ese descanso, todos los otros sábados alcanzarán su propósito y meta final.

    En el contexto de la gracia de Dios, las «ordenanzas» no son leyes para ganar la salvación, sino actos de obediencia, memoria y celebración de la obra que Jesús ya realizó. En la mayoría de las tradiciones cristianas, las ordenanzas fundamentales que se deben cumplir son dos:
    • El Bautismo en Agua: Por inmersión, como símbolo público de fe, muerte al pecado y resurrección a una nueva vida con Cristo. Representa la obediencia al mandato de Jesús de bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
    • La Santa Cena (o Cena del Señor): Participar del pan y el vino (o jugo de uva) como recordatorio solemne del sacrificio de Jesús (Su cuerpo partido y Su sangre derramada) y para renovar el compromiso con Él. Es un acto de comunión espiritual y unión con Cristo y con la iglesia.
    Ordenanzas y Prácticas Adicionales en la Gracia:
    Algunas tradiciones incluyen prácticas adicionales instituidas por la iglesia primitiva:
    • El Lavamiento de Pies: Como ejemplo de servicio y humildad, establecido por Jesús.
    • La Oración y el Ayuno: Como formas de búsqueda y adoración.
    • La Predicación de la Palabra: La proclamación del Evangelio.
    • La Unción con Aceite: Para la sanidad y consolación de los enfermos.
    Enfoque en la Gracia (No bajo la Ley):
    Es importante notar que estas ordenanzas se realizan debido a que somos salvos por gracia, no para ser salvos. El cumplimiento de estas instituciones, junto con la fe y el arrepentimiento, ayuda a los creyentes a recordar su identidad y a vivir en obediencia a Dios.

    TEXTO: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. (Josué 1:8)

    Comentario del texto: La segunda dirección también está relacionada con la obediencia que el líder debe tener a la ley de Dios. Hay que esforzarse y ser valiente para “cuidar de cumplir toda la ley que mi siervo Moisés te mandó” (v. 7b). Esta no era otra cosa que lo que Jehovah había mandado como ordenamiento social y espiritual para el pueblo escogido (Deut. 5:30–33. Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas. Y tú quédate aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por posesión. Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.). El cumplimiento de esta ley significa fidelidad al Dios que los sacó de la esclavitud en Egipto, pero es posible que se puedan buscar excepciones a la ley. Irse a la izquierda o a la derecha de ella para hacer arreglos que convengan a algunos grupos, y que pueden amenazar la unidad del pueblo y su fidelidad al llamamiento para ser un pueblo nuevo será algo peligroso. De ahí que Jehovah insiste en que se debe “cuidar” el cumplimiento de esa ley, porque es susceptible de una desatención fatal para los planes de Dios y la vida del pueblo.
    El éxito del liderazgo de Josué radica en la fidelidad que tenga hacia esa ley (v. 8) la cual puede ser guardada en la medida en que es consultada con frecuencia, meditada constantemente y cumplida incondicionalmente.
    El v. 9 presenta demandas antitéticas: “…que te esfuerces y seas valiente” y “No temas ni desmayes…” A la vez son expresiones de confianza en un Dios que ha prometido acompañarlos y un reconocimiento que él, siendo el Señor de la historia, puede cumplir sus promesas.
    Resumen: Josué 1:8 para que sirve a la iglesia hoy como un mandato fundamental para cimentar la vida cristiana en la meditación, obediencia y aplicación constante de la Biblia. Establece que el verdadero éxito espiritual y la prosperidad integral (conforme a la voluntad de Dios) provienen de saturar la mente con Su Palabra y actuar en consecuencia.
    Puntos clave para la iglesia de hoy:
    • Meditación Activa (Día y Noche): No es solo leer, sino reflexionar continuamente en la Palabra para contrarrestar las distracciones modernas.
    • Obediencia Integral: El objetivo de conocer la Escritura es ponerla en práctica («hacer conforme a todo»), lo cual trae éxito espiritual y victoria en las batallas de la vida.
    • «Nunca se apartará de tu boca»: Indica que la Palabra debe ser parte central de nuestra conversación y enseñanza diaria.
    • Definición de Éxito: El éxito bíblico no se mide por estándares mundanos, sino por la obediencia a Dios y la prosperidad en el camino de la fe.
    • Guía para el Liderazgo: Es un llamado a los líderes de hoy a fundamentar sus decisiones y su liderazgo en la verdad de Dios, no en la sabiduría humana.
    En resumen, Josué 1:8 motiva a la iglesia a dejar de lado la ansiedad y el desánimo, confiando en la presencia de Dios y en la guía infalible de Su Palabra para alcanzar el éxito espiritual

    1er TÍTULO: Llamado divino a una entrega total en adoración a Dios. Versículo 35. El octavo día tendréis solemnidad; ninguna obra de siervos haréis. (Léase: Salmo 119:10. Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. ▬ San Mateo 22:37. Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.).

    Salmo 119:10. Con todo mi corazón (v. 10; cf. v. 2) indica la sinceridad y ahínco con que uno debe buscar a Dios. Aun después de toda su experiencia con Dios, el salmista muestra una profunda humildad; reconoce su debilidad, pide que Dios le guarde de caer. Es la actitud opuesta a la de los fariseos.

    San Mateo 22:37. (22:37-38) Mandamiento: primero: amar a Dios. ¿Cuál es el gran mandamiento de la ley? (cp. Dt. 6:5). La respuesta de Cristo fue poderosa; le abre los ojos a las personas que viven en una religión hecha por hombres.
    ▬ 1. Amar a Dios: «Amarás al Señor tu Dios». Ama a Dios como tu propio Dios. La palabra tu indica una relación personal, no
    una relación distante. Dios no es impersonal, a lo lejos en algún sitio del espacio, distante y alejado. Dios es personal, tan cercano, y nosotros debemos estar personalmente involucrados con él, sobre la base de una relación personal. Note otro hecho: el mandamiento indica «amarás al Señor tu Dios». Amar a Dios es un acto vivo y activo, no muerto e inactivo. Por eso debemos mantener una relación personal con Dios, una relación viva y activa.
    ▬ 2. Amar a Dios con todo el ser. Cristo nos descompone en tres partes: el corazón, el alma, y la mente.
    ▬ 3. Amar es el principal deber del hombre. El hombre tiene la responsabilidad de mantener una relación de amor con Dios. De manera muy práctica, amar a Dios involucra los mismos factores que amar a una persona (véanse bosquejo y notas-Ef. 5:22-33).
    » a. Una relación de amor involucra entrega y lealtad. El verdadero amor no admite un comportamiento licencioso con otros. Verdadero amor no codicia; la definición carnal del amor que admite actos camales y relaciones sensuales con otros no le interesan.
    El verdadero amor es entrega y lealtad mutuos.
    Esto es muy significativo. El primer mandamiento trata de entrega y lealtad. Dios desafía la médula misma del comportamiento carnal y sensual del hombre, en su tendencia a definir el amor en términos que le permitan satisfacer sus deseos. Dios dice de manera irrevocable, «No tendrás otros dioses» (Ex. 20:3). Dios demanda nuestra entrega y lealtad total.
    » b. Una relación de amor involucra confianza y respeto hacia la persona amada. Es amar a la persona por lo que es. Así es cuando amamos a Dios. Amamos a Dios por lo que es, por quien es. Lo amamos porque…
    • es el Creador y Sustentador de la vida.
    • es el Salvador y Redentor de nuestras almas.
    • es el Señor y Dueño de nuestras vidas.
    » c. Una relación de amor implica darse y rendirse uno mismo. El impulso es darse uno mismo, rendirse uno mismo al otro, no tomar y conquistar. Debemos amar a Dios de tal manera de entregamos y rendimos a Él.
    » d. Una relación de amor implica conocer y compartía El deseo es de conocer y compartir, aprender, crecer, trabajar, y servir juntos en forma tan estrecha. Debemos conocer y compartir con Dios, aprender, crecer, trabajar y servir ligados estrechamente a Él.
    Pensamiento 1. No se puede sobreestimar la importancia de una relación personal con Dios. l) Es el mayor, la suma y sustancia, de todos los mandamientos. 2) Dios demanda ser amado. Es su primer mandamiento, y el amar es tanto personal como activo. 3) El mandamiento de amar a Dios es dado por Cristo, el Hijo de Dios mismo.
    Pensamiento 2. Una relación personal solo puede ser mantenida por medio de la comunicación. Es preciso que hablemos a Dios y permitamos que Dios nos hable por medio de la oración, su Palabra, y la presencia de su Espíritu.
    Pensamiento. 3. El corazón, alma y mente de una persona están concentrados en algo; en sí mismos, posesiones, el mundo, la carne, poder, fama, una persona. Dios demanda que enfoquemos todo nuestro ser en Él.
    ESTUDIO A FONDO: (22-37) Amor: cp. Dt. 6:5. Véase nota–Jn. 21:15-17.
    ESTUDIO A FONDO: (22:37) Corazón: es el asiento de los afectos y de la voluntad (devoción). El corazón se apega y concentra en nuestra voluntad y devoción. El corazón nos impulsa a dar cosas buenas o malas. El corazón nos lleva a dedicamos a cosas buenas o malas. Por eso. dice Cristo que debemos amar a Dios «cómodo el corazón». Debemos concentrar nuestro corazón. nuestros afectos y nuestra voluntad (devoción) en Dios. Debemos amar a Dios de manera suprema.
    «Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Mt. 6:21).
    «Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo. Del mal tesoro saca malas cosas» (Mt. 12:34-35; cp. Mt.15:18-19).
    ESTUDIO A FONDO: (22:37). Alma: (psuche): es el asiento del aliento y de la vida del hombre o de su conciencia. El alma es la vida del hombre. Su conciencia, su aliento. la esencia. el ser del hombre. El alma es la vida animal del hombre. El alma es el aliento y la conciencia que distingue al hombre y otros animales de la vegetación. El mundo vegetal vive y el hombre y los animales viven, pero hay una diferencia en su vivir. El hombre y los animales son seres que respiran y son conscientes. La esencia de su vida es el aliento y la conciencia. Son almas vivientes. Esto se expresa claramente en el lenguaje hebreo de Gn. 1:20: «Produzcan las aguas seres vivientes [nephesh-literalmente almas vivientes». Las «almas vivientes» que Dios creó eran diferentes a la vegetación que acababa de crear. Las «almas vivientes» eran criaturas (peces) que respiraban y poseían una conciencia.
    Cristo dijo que debemos amar a Dios «con toda nuestra alma». es decir, con toda nuestra vida. o aliento, o conciencia. Debemos amar a Dios con todo el aliento y conciencia, con toda la vida y conciencia que tengamos. ESTUDIO A FONDO: (22:37) Mente: el asiento del razonamiento y entendimiento. Dios le ha dado al hombre poderes intelectuales. El hombre piensa, razona. y entiende. Cristo dice que nuestros pensamientos tienen que estar centrados en Dios «con toda nuestra mente».
    «No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Ro. 12:2).
    «Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad» (EI. 4:24).
    «Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; sí hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad» (Fil. 4:8).
    «Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno» (Col. 3:10).
    «Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia e Cristo» (2 Co. 10:5).

    2° TITULO: Sacrificios de olor grato requeridos por Dios. Versículos 36 al 38. Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová, un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto; sus ofrendas y sus libaciones con el becerro, con el carnero y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación. (Léase: Malaquías 1:6 al 8. El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo, cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. ▬ Efesios 5:2. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a asimismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.).

    Malaquías 1:6 al 8. El descuido de los sacerdotes, 1:6-9: Los sacerdotes, representantes y guías del pueblo, sin darse cuenta demostraban por medio de sus ofrendas y sacrificios la vileza de su vida. (Sobre la regulación de las ofrendas y sacrificios, ver Lev. 22:17–30). En la degradación de sus ofrendas, ellos mostraban qué tan bajo habían llegado. Ellos en realidad eran los “ciegos”, los “cojos” y los “enfermos” (ver Mat. 23:1–36). ¡Cómo podían entender lo que estaban haciendo! La estrechez y miopía de su propia manera de ver y juzgar no les permitía mirar las cosas desde la perspectiva de Dios.

    (Efesios 5:2) Jesucristo, Muerte ▬ Dios, Gloria de ▬ Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en segundo lugar, amando como amó Cristo. Aqui cabe destacar dos cosas acerca de la muerte de Cristo.
    ▬ 1. La frase “se entregó a sí mismo por nosotros” es una frase sencilla con un profundo significado. No significa que Cristo murió solo como un ejemplo para nosotros, demostrándonos que deberíamos estar dispuestos a morir por la verdad o por alguna gran causa. Lo que significa es que Cristo murió en nuestro lugar, en nuestro sitio, como nuestro substituto. Este significado es incuestionablemente claro. (Véase Estudio a fondo 1, l P. 2:21-25 para una discusión más profunda al respecto).
    » a. La idea del sacrificio para la mente judía y pagana de esa época era la idea de una vida dada en el lugar de otro. Era un sacrificio de substitución.
    » b. La idea de sacrificio con frecuencia está en el mismo contexto de las palabras: “Cristo. se entregó a sí mismo por nosotros” (Ef. 5:2).
    “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).
    “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Jn. 10:11).
    “Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Jn. 10:15).
    “Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación” (Jn. 11:51).
    “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:13).
    “Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” (Jn. 17:19). (Cp. Jn. 10:11; Ro. 8:32; Gá. 1:4; 2:20; 1 Ti. 2:6; Tit. 2:14).
    ▬ 2. Las palabras “Cristo… se entregó a si mismo… ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” expresa un significado más elevado de la muerte de Cristo que el solo hecho de satisfacer nuestra necesidad. La palabra “ofrenda” se refiere a la ofrenda de holocausto del Antiguo Testamento (Lv. 1:1ss).
    La ofrenda de holocausto se entregaba a Dios no solo debido al pecado, sino porque una persona deseaba glorificar y honrar a Dios. Una persona deseaba demostrar su amor y adoración por Dios. Este es un aspecto de la muerte de Cristo que por lo general se pasa por alto, un aspecto que se eleva más allá de la mera satisfacción de nuestra necesidad. Al darse a sí mismo como una “ofrenda a Dios” Cristo estaba mirando más allá de nuestra necesidad a la majestuosa responsabilidad de glorificar a Dios. Esto significa que su principal propósito fue el de glorificar a Dios. Él estaba principalmente preocupado por hacer la voluntad de Dios, por obedecer a Dios. Dios había sido terriblemente deshonrado por el primer hombre, Adán, y por todos los que lo siguieron. Jesucristo quería honrar a Dios demostrándole que por lo menos un hombre pensaba más en la gloria de Dios que en cualquier otra cosa. Cristo quería demostrar que la voluntad de Dios significaba más que cualquier deseo o ambición personal que Él pudiera tener.
    Él dijo: “Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Jn. 14:31; cp. Lc. 2:42; Jn. 5:30).
    El punto es este: El creyente debe caminar en amor, así como Cristo nos ha amado y se ha entregado como una ofrenda y un sacrificio a Dios. El creyente debe amar tanto que se entregue como una ofrenda y un sacrificio. No debe existir ningún límite en las ofrendas y los sacrificios de nuestras vidas para Dios y los hombres. Recuerde: El amor de Dios – el amor ágape- siempre es un amor que actúa.
    “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a si mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).
    “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).
    “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).
    “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).
    “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).
    “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).
    “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte” (1 Jn. 3:14).
    “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:16-18).
    “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Jn. 4:7-8).
    “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Jn. 4:20).

    3er TÍTULO: Obediente actitud del siervo de Dios. Versículos 39 y 40. Estas cosas ofreceréis a Jehová en vuestras fiestas solemnes, además de vuestros votos, y de vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, y para vuestras ofrendas, y para vuestras libaciones, y para vuestras ofrendas de paz. Y Moisés dijo a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová le había mandado. (Léase: Éxodo 39:42 y 43. En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra. Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo. ▬ 2ª a Timoteo 2:2. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.).

    Éxodo 39:42 y 43. Ahora era el momento de hacer la inspección final. Los trabajadores habían construido el tabernáculo exactamente como Dios lo había diseñado (v. 42). Moisés, e hombre que había recibido los planos, inspeccionó la obra vio la fidelidad y el excelente trabajo de los artífices. Todo se había hecho conforme al diseño de Dios (v. 43). Después de esta inspección exhaustiva, Moisés bendijo a todos los obreros de la obra y elevó oraciones a Dios por ellos (v. 43)
    Pensamiento 1. Debemos ser fieles en nuestro trabajo. No importa cuál sea nuestro llamado o profesión debemos trabajar arduamente, ser diligentes y celoso de buenas obras, y hacer el trabajo lo mejor posible Nuestro llamado es a ser fieles.
    Considere que Moisés tenía la responsabilidad de inspeccionar la calidad de la obra. No autorizó todo el trabajo ni “puso su sello” de forma acrítica. El reviso meticulosamente todo el proyecto terminado. Siempre que Dios pone a sus hijos en un lugar de mucha responsabilidad, espera que sean diligentes y bueno administradores en su nombre. Debemos ser fieles trabajar siempre con diligencia y excelencia.
    “Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (Lc. 19:17).
    “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).
    “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o, de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Col. 3:17).
    “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Col. 3:23).
    “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos” (2 Ti. 1:6).
    39.42 Este versículo establece que los hijos de Israel hicieron la tarea de acuerdo con lo ordenado por Dios. No hay mención de los artesanos y se atribuye el trabajo de los mismos a todo el pueblo.
    39.43 Al finalizar la inspección, Moisés constata que todo está en orden y da a los israelitas su bendición. Se ha observado que la bendición evoca elementos de la creación como los de Génesis 1.31 y 2.3. En esta oportunidad, la bendición es impartida por Moisés, quien actúa como mediador de la buena voluntad de Dios.

    2ª a Timoteo 2:2. Entonces, en vista de todo lo que se ha dicho en el capítulo 1—los ejemplos de fe y firmeza (Loida y Eunice, Pablo mismo, Onesíforo), el don del Espíritu Santo a Timoteo, la gran salvación que espera a quien persevera, el maravilloso llamamiento—que Timoteo se fortalezca (cf. 2 Ti. 1:6–8, 14; y en cuanto a la palabra misma, véase Hch. 9:22; 1 Ti. 1:12; 2 Ti. 4:17, y entonces Ro. 4:20; Ef. 6:10; Fil. 4:13) en esa gracia Cristocéntrico que, como se señaló, le había sido dada antes de los tiempos de la eternidad (véase comentario sobre 2 Ti. 1:9). La fortaleza de Timoteo en la esfera de la gracia crecerá si cultiva el don que la gracia le concedió. La exhortación nuevamente está expresada en un lenguaje de un tierno afecto como el de un padre con su hijo; nótese el énfasis: “tú, pues” y el llamamiento al corazón: “hijo mío” (véase comentario sobre 2 Ti. 1:2). Lo que el padre (espiritual, Pablo) quiere del hijo (Timoteo) se encuentra en los vv. 1–7. Lo que el padre espiritual, como ejemplo para el hijo, está haciendo, se describe en los vv. 8–10a. Lo que todos los creyentes debieran recordar constantemente con respecto al modo en que se recompensa la fidelidad a Cristo, y se castiga la infidelidad, se declara en forma muy clara en los vv. 10b–13, y ya está implícito en los vv. 4–6.
    Ahora bien, una forma segura de fortalecerse en la gracia es transmitir a otros las verdades que se han anidado en el corazón y que son guardadas en la memoria. En conformidad con esto, que Timoteo actúe como maestro. Aún más, que produzca maestros. Timoteo necesita esta experiencia, y lo que es mucho más importante, la iglesia necesita maestros. Pablo está a punto de partir de esta vida. Por largo tiempo ha llevado la antorcha del evangelio. De aquí que ahora la entrega a Timoteo, quien, a su vez, debe pasarla a los demás. El depósito que fue confiado a Timoteo (1 Ti. 6:20; 2 Ti. 1:14) debe ser depositado en manos de hombres dignos de confianza. Además, deben ser hombres que sean aptos para enseñar a otros (cf. 1 Ti. 3:2), de modo que estos otros también, como su maestro, estén instruidos en la verdad redentora de Dios.
    Esta verdad redentora o evangelio de salvación, que Timoteo debe transmitir, aquí se describe como “las cosas que has oído de mí entre muchos testigos”. Esta expresión indudablemente se refiere a toda la serie de sermones y lecciones que el discípulo había oído de la boca de su maestro durante el tiempo que estuvo asociado con él desde el día en que por vez primera se encontraron.
    Muchos habían sido los testigos de esta predicación y enseñanza. Que Timoteo recuerde que el mensaje que ha oído de boca de Pablo le ha sido entregado entre o en medio de muchos testigos o personas que estaban siempre dispuestas a apoyar el testimonio del apóstol.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.



  • LUNES 11 DE MAYO DE 2026. “DIOS CUMPLE SU PROPÓSITO EN QUIENES CONFÍAN EN EL”.

    Lección: 2ª de Samuel 2:1 al 7. 1. Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón. 2. David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel. 3. Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón.  4. Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl.  5. Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura. 6. Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho. 7. Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos. 

    Comentario del contexto Bíblico: David es proclamado rey de Judá, 2:1-7: Este es el comienzo de la primera gran narrativa en el libro de 2 Samuel. La narrativa comienza con las palabras: Después de esto aconteció, indicando el comienzo de un evento grande en la vida de David. Después de la muerte de Saúl quedó abierto el camino para que David se convirtiera en rey. Desde antes de convertirse en rey, David dependió de la dirección de Dios; era Dios el que abría el camino a David, no cabía otro pensamiento en David que diera lugar a la jactancia o a la determinación propia; era Dios el que le había guiado hasta donde se encontraba, y era Dios a quien consultaría acerca de su siguiente paso.

    (1) David consulta a Dios, 2:1–3. David preguntó a Jehovah si debería subir a alguna de las ciudades de Judá. El verbo que se usa aquí es shaal 7592, que significa inquirir, demandar, preguntar o consultar. Jehovah le ordenó a David que subiera o sea que fuera a una de las ciudades; antes de subir a cualquier ciudad, David preguntó a Dios el nombre de la ciudad, y Dios le indicó que subiera a Hebrón.

    » a. David recibe respuesta de Dios. Desde un principio de su reinado, David estableció una relación de dependencia con Dios. La respuesta de Dios a la consulta de David indicaba que Dios estaba complacido con David. Había en David un espíritu correcto y Dios tenía una disposición de gracia hacia David. Qué distinta había sido la relación de Saúl con Jehovah; Saúl nunca resaltó por tener un espíritu de dependencia de Dios, sino que actuaba instintivamente, y muchas veces le faltó paciencia para esperar las instrucciones de Samuel; esto le llevó a desobedecer las órdenes de Samuel y a ser desechado por Dios; una vez desechado por Dios, Saúl consultó a Dios acerca de los filisteos, pero no recibió respuesta de Dios. David dependió de la dirección de Dios, desde que estaba pastoreando ovejas hasta que llegó al trono de Israel; solamente estando en el trono, David volvería su espalda a Dios una vez y caería en gran abismo de pecado, pero se levantaría en arrepentimiento después de ser amonestado por el profeta de Dios.

    » b. David obedece a Dios. Dios indicó a David que subiera a la ciudad de Hebrón. Esta era la ciudad de mayor altitud en Palestina, y se encontraba a 30 km. al suroeste de Jerusalén. Hebrón tenía importancia histórica y religiosa; allí había construido Abraham un santuario y allí se concentraban los descendientes de Caleb. David subió a Hebrón con sus dos esposas, Ajinoam y Abigail, y con todo su ejército. (La práctica de la poligamia —tener más de una esposa— era común en el tiempo de los patriarcas y de la monarquía; tomó mucho tiempo para que los israelitas llegaran a comprender que la monogamia representaba el ideal de Dios para el matrimonio.) La obediencia de David a la dirección de Dios hace recordar la obediencia de Abraham, quien, dejando su tierra y su parentela, caminó junto con su esposa Sara hacia la tierra de Canaán

    » c. La importancia de Judá. El territorio de Judá se encontraba en el sur de Canaán, sus fronteras eran: el desierto de Zin al sur, la desembocadura del río Jordán al norte, el mar Salado (mar Muerto) al oriente, y el mar Grande (mar Mediterráneo) al occidente. (La descripción del territorio de Judá se encuentra en Josué 15:1–12.) El territorio de Judá fue conquistado por Judá, su hermano Simeón, Caleb y su hermano Otoniel; el territorio de Judá estaba habitado por los descendientes de estos cuatro hombres; también habitaban en este territorio los quenitas o queneos, quienes eran descendientes del suegro de Moisés; en la parte occidental del territorio de Judá, hacia la costa del mar Mediterráneo, habitaban los filisteos, quienes llegaron a Canaán al mismo tiempo que lo hicieron los israelitas y sobrevivieron a la conquista hebrea; de acuerdo con el libro de Jueces, Judá no pudo echar a los habitantes del valle [los filisteos], porque éstos tenían carros de hierro. (Jueces 1:19). A partir de la proclamación de David como rey de Judá, esta región tomó un papel importante en la subsecuente historia de Israel. John Bright afirma que fue un hecho sin precedentes el que la tribu de Judá haya elegido a su rey sin tomar en cuenta a las otras tribus. En este hecho principió una rivalidad entre Judá e Israel.

       (2) David es ungido por el pueblo de Judá, 2:4 a. Los hombres de Judá vinieron a Hebrón a ungir a David como rey. Es de notar que David no se impuso como rey, sino que el pueblo mismo lo aprobó como el ungido de Dios. Ungir era la práctica de derramar aceite sobre la persona o los objetos que Dios apartaba para su servicio; era una ceremonia de consagración a Dios, y era acompañada de sacrificios a Dios: Aarón y sus hijos fueron ungidos con aceite cuando fueron consagrados como sacerdotes y el altar de los sacrificios era ungido con aceite para ser santificado (Éxo. 29:7, 36). Samuel había ungido a David anteriormente en la casa de Isaí, cuando David todavía era un pastor de ovejas. Ahora, eran los hombres de la tribu de Judá que venían a ungirlo; es posible que no hubiese un profeta de la estatura de Samuel que tomase el cargo del ungimiento en ese momento; pero era de gran significado simbólico que los hombres, en representación de toda la tribu, ungieran a David como rey. La ceremonia del ungimiento era tan importante que la palabra ungido, en hebreo machíaq 4886 (mesías), llegó a ser sinónimo de rey; en el período después del exilio la palabra mesías tomó gran importancia ya que sirvió para designar a un rey especial que vendría al final de los tiempos a establecer una nueva era para Israel. David mismo llegaría a ser una imagen de lo que sería el mesías esperado.

       El muchacho que había sido pastor de ovejas llegaba a ser rey de Judá, sin haber tenido que levantar su mano contra Saúl; Dios lo había llevado hasta el trono. En David se cumplían las palabras del cántico de Ana: El levanta del polvo al pobre, y al necesitado enaltece desde la basura, para hacerle sentar con los nobles y hacerle poseer un trono de honor (1 Sam. 2: 8a). David no fue al trono directamente del redil, él había adquirido prestigio y alcanzado mucha fama. David había hecho su parte: había peleado batallas, contaba con un ejército, poseía tierras, y tenía aun la protección de los filisteos. David continuaba bajo la protección de los filisteos, pero el texto bíblico no menciona la reacción de los filisteos ante el nuevo reinado de David. Posiblemente los filisteos esperaban que David siguiera siendo su aliado, pero David siempre consideró a los filisteos como enemigos; su alianza con los filisteos había sido únicamente para tener protección de Saúl.

       (3) David busca la alianza del norte, 2:4b–7. Una vez que David reinó sobre Judá, David buscó la alianza de las tribus del norte; sin duda alguna, David buscaba llegar a ser rey de todo Israel, y como primer paso envió un mensaje de bendición a los habitantes de Jabes de Galaad, en el territorio de Manasés, quienes habían sepultado a Saúl; David los bendijo por haber hecho esa bondad a Saúl, el señor de ellos. David vuelve a demostrar aquí su respeto hacia la memoria de Saúl. David demostró un genuino interés por el bienestar de los habitantes de Jabes, al desearles misericordia y verdad de parte de Dios. La palabra verdad es traducción de la palabra hebrea jesed 2617; esta palabra era usada para referirse al amor leal o el amor de pacto de Dios para con Israel. Los deseos de David no eran palabras solamente, sino deseos genuinos de la bendición de Dios para los de Jabes, quienes formaban parte del pueblo del pacto de Dios. David hizo saber a los de Jabes que la casa de Judá le había ungido rey, en esperanza de que ellos también lo ungieran rey sobre ellos.

       Dios cumple su propósito en quienes confían en el: La afirmación de que Dios cumple su propósito en quienes confían en él se basa en la promesa bíblica de que Él dirige la vida de sus hijos con amor y fidelidad, garantizando que todo obre para bien. Confiar implica depender de Su soberanía, sabiendo que su plan es perfecto, incluso en circunstancias difíciles.

       Salmo 138:8. «Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.»

        Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. (Jeremías 29:11)

       Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. (Romanos 8:28)

       Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. (Colosenses 1:16)

    1er TÍTULO: Los que consultan a Dios llevan una vida de unidad y armonía. Versículos 1 al 3. Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón. David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel. Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón.

    (Léase: Jueces 18:5 y 6. Y ellos le dijeron: Pregunta, pues, ahora a Dios, para que sepamos si ha de prosperar este viaje que hacemos. Y el sacerdote les respondió: Id en paz; delante de Jehová está vuestro camino en que andáis.  ▬ Salmo 143:10. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.).

       Jueces 18: 18:5-6. lmbuido de su investidura sacerdotal, el levita no solo recibió la consulta de los danitas, sino que también contestó con gran seguridad, aunque su respuesta fue ambigua (18:6). Probablemente consultó a Dios por medio del efod o los terafines, los cuales se usaban a veces con fines de adivinación (Ez. 21:21; Zac. 10:2). Es sorprendente la confianza del levita al responderles, como si en verdad Yahveh le hubiera hablado. Sin embargo, Dios difícilmente hablaría a un hombre desobediente como este levita. Por otra parte, su respuesta no corresponde con el plan revelado por Dios para la tribu de Dan. Posteriormente los danitas establecieron en su nuevo lugar de residencia un importante centro de idolatría (cf. 18:30-31; 1 R. 12:28-30).

    Salmo 143:10: El salmista apela a su compromiso con Dios. Aunque su sufrimiento puede depender parcialmente de sus faltas (v. 2), hace claro que los enemigos le están atacando. Aunque me refugio sigue a las versiones antiguas, el heb. “cubro” o “he cubierto”, en algunos otros textos, tiene sentido reflexivo, “yo me cubro”; de modo que me refugio representa el sentido del heb.

       En los vv. 8–10, el salmista pide la dirección de Dios tres veces. Cuando un creyente sufre una crisis, su temor a menudo es no hacer la voluntad de Dios por no conocerla. Es de suma importancia buscar lo que Dios desea. Pero no es suficiente conocer la voluntad de Dios, hace falta la ayuda del Espíritu Santo para cumplirla y vivir la rectitud.

    2° TÍTULO: El obedecer a Dios trae bendición y el cumplimiento de sus promesas. Versículo 4. Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl. (Léase: 1ª de Samuel 16:1. Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. y 13. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.).

    1ª de Samuel 16:1: La sumisión de Samuel, 16:1–5. Hay un tiempo para llorar y hay un tiempo para buscar dice Eclesiastés 3:4, 6. Samuel había estado llorando tristemente por Saúl. Ahora Dios le avisa que es tiempo de buscar al que sería designado “a tu prójimo, que es mejor que tú” (15:28). Le envió al pueblo llama-do Belén, que en hebreo es “casa de pan”. Le quedaban solamente unos 17 km. para caminar.

       Belén nunca había sido importante. Se menciona por primera vez relacionada con la muerte de Raquel (Gén. 35:19), aunque allí se llama Efrata que es “fructífero”. Se menciona en Jueces 12:8 y 17:7 como el lugar de origen de dos personas involucradas en la historia. Más importante es la parte que juega en el libro de Rut que termina con la genealogía de David. Los ángeles que anunciaron el nacimiento de Jesús la llaman “la ciudad de David”. Fue profetizado por Miqueas que nacería allí el Señor en Israel (5:2). Así que los lugares [PAG 118] más insignificantes a los ojos del mundo son a veces los más importantes a los ojos de Dios. Esto también se ve en cuanto a los hombres que Dios escoge y usa. Como dice en 1 Corintios 1:27: “Dios ha elegido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo Dios ha elegido para avergonzar a lo fuerte.” Belén sigue siendo una aldea pequeña. Ubicada apenas a diez km. al sur de Jerusalén. Está a 770 m. sobre el nivel del mar todavía en la cordillera de Israel. Rodeada por campos de cultivo, realmente es un lugar fructífero. Y en el plan profético de Dios fructificó, produciendo el rey más importante en la historia de Israel, de cuya familia vino el Mesías que sería Rey de reyes y Señor de señores.

       Saúl naturalmente se opondría al reconocimiento de un nuevo rey. Humanamente hablando, el acto de ungir a otro se consideraría como traición y rebelión. Probablemente el temor de Samuel de ser ejecutado por Saúl carecía de base, puesto que Saúl más bien temía al viejo profeta. Pero es cierto que habría problemas. Así que Dios instruye a Samuel que lleve una novilla a sacrificar. Sería motivo para ir a Belén y proveería la oportunidad para llevar a cabo su misión.

       1ª de Samuel 16: 13. David se describe como rubio, de ojos llamativos y bien parecido (v. 12). La palabra rubio o de tez sonrosada es lit. rojo. La palabra lat. es Rufus. Sería algo inusitado ver en Israel a un pelirrojo, puesto que la mayoría tendría el pelo castaño. Llamaban también la atención sus ojos, cosa de frecuente comentario entre los judíos (ver Gén. 29:17; Cant. 5:12; Sal. 73:7 como 1 Sam. 14:27). Su buena presencia quiere decir lit. “de buen mirar”, es decir bueno para mirar. Todo esto llamaba la atención de Samuel, pero no por eso le ungió, sino porque Dios había visto su corazón y era conforme al corazón suyo (Hech. 13:22).

      Este ungimiento de David tomó lugar en privado. Fue ungido tres veces en total (2 Sam. 2:4; 5:3). Una vez en preparación, otra vez proclamado rey de Judá y al fin presentado como rey sobre todo Israel.

       Jesucristo es el Ungido de Dios (palabra Mesías en heb.). Él fue ungido para ser profeta durante su ministerio terrenal (Isa. 61:1), para ser sacerdote en su muerte, resurrección y ministerio actual (Mar. 14:8), y para ser rey en su reino milenario (Dan. 9:24). En el AT, los profetas, sacerdotes y reyes fueron ungidos para simbolizar la presencia del Espíritu Santo en sus vidas para poder ministrar. Así también Jesucristo, quien es el Ungido de Dios, comparte el simbolismo dándonos a entender que es el Señalado por Dios con poder para llevar a cabo su ministerio tripartidario.

    3er TITULO: Honrosa distinción por actuar con temor, misericordia y justicia. Versículos 5 al 7. Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura. Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho. Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos. (Léase: San Mateo 5:7. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. ▬ 1ª a Timoteo 1:16. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. y 18. Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia.).

       San Mateo 5:7. (5:7) Misericordioso (eleemones): tener un espíritu perdonador y un corazón compasivo. Es mostrar misericordia y ser benevolente. Es perdonar a los que están errados, pero también es mucho más. Es empatía; es ponerse en el lugar de la otra persona y sentir como ella siente. Es un esfuerzo deliberado, un acto de la voluntad por comprender a la otra persona y suplir su necesidad mediante el perdón y demostración de misericordia. Es lo opuesto de ser duro, de negarse a perdonar, de ser insensible. Dios solamente perdona a quienes perdonan a otros. Una persona solamente recibe misericordia si ella es misericordiosa (cp. Mt. 6: 12; Sig. 2:13). Es preciso notar varios hechos significativos acerca de la misericordia.

    ▬ 1. La persona con misericordia tiene un corazón tierno: un corazón que se preocupa por todos los necesitados, sean estos visibles o no. Si ve a los necesitados, siente como ellos y hace cuanto puede por ayudarles. Si no los ve, siente y se extiende hacia ellos mediante la oración y las ofrendas conforme se presentan las oportunidades. El misericordioso simplemente no oculta ni retiene ninguna clase de ayuda, no importa cuál sea el precio.

    » a. En ellos mora el amor de Dios.

       «Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?» (1 Jn. 3:17).

       «Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no los dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?» (Stg. 2:15-16).

    » b. Saben que es «más bienaventurado dar que recibir».

       «En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir» (Hch. 20:35).

    ▬ 2. Todo creyente puede ser misericordioso. Algunos quizá no tengan dinero u otros medios para ayudar, pero pueden ser tiernos y compasivos y mostrar misericordia mediante su expresión y oración. En efecto, Dios manda al creyente a ser misericordioso. Le encarga al creyente a hacer algunas cosas, prácticas:

    » a. «Partir el pan con el hambriento» (Is. 58:7; Stg. 2: 15).

    » b. «Albergar a los pobres errantes en casa» (Is. 58:7).

    » c. «Cubrir al desnudo (Is. 58:7; Stg. 2:15).

    » d. Alentar y apaciguar el dolor (Job 16:5).

    » e. Consolar al atribulado (Job 6:14).

    » f. Llevar la carga de otros; al extremo de restaurarlos cuando pecan. Pero nos extendemos hacia ellos en un espíritu de mansedumbre (Gá. 6:2; cp. 6:1).

    » g. Sostener a los débiles (Hch. 20:35).

    ▬ 3. Los resultados de ser misericordiosos son numerosos.

    » a. La persona recibe la misericordia de Dios, esto es, perdón de pecados (Sal. 18:25; cp. 2 S. 22:26).

    » b. La persona le hace un bien a su propia alma (Pr. 19: 17).

    » c. La persona recibe de vuelta lo que da, Dios mismo se lo devuelve (Pr. 19:17).

    » d. La persona se comporta como Dios mismo (Lc. 6:36; cp. Sal.103:8; Joel 2:15).

    » e. La persona es bendecida (Sal. 51:1).

    » f. La persona recibe seguridad de obtener misericordia en «aquel día» (2 T1. 1:18).

    » g. La persona hereda el reino de Dios, para siempre (Mt. 25:34-35).

    ▬ 4. Los carentes de misericordia son advertidos por Dios.

    » a. Serán sometidos a juicio «sin misericordia» (Stg. 2: 13).

    » b. Enfrentarán el enojo y la ira de Dios (Mt. 18:34-35).

    » c. Sus pecados no son perdonados (Mt. 6:12, 14-15).

    ▬ 5. Hay dos actitudes opuestas que se manifiestan hacia la misericordia.

    » a. La actitud de negarse a tener compasión por quienes están en necesidad (l Jn. 3:17; cp. Stg. 2:15-16).

    » b. La actitud de asumir un corazón misericordioso (Col. 3: 12).

    1ª a Timoteo 1:16. Y 18. (1:16) Ministro ▬ Salvación: Jesucristo salva al verdadero ministro. En estos dos versículos se desarrollan tres puntos significativos.

    ▬ 1. Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. Esta es una afirmación fidedigna. Es un verdadero mensaje en el que podemos confiar y este glorioso mensaje es digno de que todos lo reciban. Ninguna persona debe rechazar o ignorar el mensaje.

       “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”. Cristo verdaderamente dejó el mundo o dimensión espiritual para venir al mundo físico para salvar a la raza humana. Nos salva del pecado, la muerte y el juicio venidero. No importa cuán pecadora sea una persona -no importa cuán grande sea o sean los pecados que haya cometido- Cristo Jesús vino para salvarle; y esa persona puede ser salva.

       Lo que estamos diciendo es lo siguiente: Todo verdadero ministro ha sido salvado por Cristo o de lo contrario no es un verdadero ministro. Al ministro le es tan necesario ser salvo como lo es para otra persona cualquiera. Todo el mundo necesita ser salvo, y una vez salvo -sin importar cuan terrible haya sido su pecado* Cristo puede colocarlo en el ministerio.

       “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10).

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Jn. 3:16-17).

       “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (He. 7:25).

    ▬ 2. Cristo ahora ha salvado al “primero” de los pecadores. Los peores pecados en el mundo son los pecados de.

    • blasfemia: Llenarse de ira y malicia contra Cristo; maldecir y blasfemar su nombre con amargada hostilidad.

    • perseguir a los creyentes y tratar de eliminarlos de la faz de la tierra.

    • injuriar a los creyentes; ser brutal y violento contra los creyentes y disfrutarlo.

       Pablo había sido todo esto, pero note esta maravillosa verdad: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”, y Pablo era el primero de los pecadores, así que Cristo Jesús había venido para salvarlo.

       Pensamiento 1. Cristo salva a cualquiera que confiesa que es pecador y que necesita ser salvo, cualquier pecador que verdaderamente confiesa y se arrepiente de sus pecados. No importa cuán terrible sea el pecado, si la persona lo confiesa y se vuelve de su pecado, Cristo le salvará. ¿Por qué? Porque Cristo Jesús vino a salvar a los pecadores. Este fue el propósito por el que él vino al mundo.

       La idea principal es esta: Todo verdadero ministro debe reconocer que es un terrible pecador. Es tan pecador como Pablo. El ministro debe estar consciente de que es tan pecador como cualquier otra persona. Debe estar consciente de que es “el primero” de los pecadores o de lo contrario no ha comprendido el verdadero sentido de la santidad de Dios y la depravación del hombre.

       “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mt. 9:12-13).

       “Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora” (Lc. 7:39).

       “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1 Ti. 1:15).

       “El que encubre sus pecados no prosperará; “Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Pr. 28:13).

    ▬ 3 Cristo lo salvó como un ejemplo de su gran misericordia. Muy simple, Pablo es el ejemplo por excelencia… de que todo pecador, sin importar cuan terrible sea su pecado, puede ser salvo, si tan solo recibe a Cristo

    y comienza a seguirle cada día. de que todo creyente puede ser liberado del pecado y del poder del pecado, sin importar cuán fuerte sea la esclavitud, si tan solo recibe el poder de Cristo y le sigue con renovado compromiso.

       La idea es esta, el verdadero ministro es un ejemplo de la gran longanimidad del Señor. El Señor ha salvado al ministro del pecado, le ha salvado verdaderamente, por tanto, el verdadero ministro constituye un ejemplo dinámico de la eterna misericordia y gracia de Dios.

       “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Jn. 11:25).

       “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas” (Jn. 12:46).

       “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn. 20:31).

       “que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Ro. 10:9-10).

       “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9).

       (1:18) Ministro ▬ Lucha y guerra espiritual: El encargo dado al joven ministro es vigoroso: ¡Milita la buena milicia!

       Pablo le está dando un “mandamiento” (paraggelian) a Timoteo. La palabra significa una orden, una orden urgente, una orden militar. Es una orden que coloca sobre la persona la más apremiante y crítica obligación. Donald Guthrie dice:

       “El ministerio no es una cuestión de entretenimiento, sino una orden del Gran jefe. W. E. Vine señala que “mandamiento” se usa estrictamente de órdenes recibidas de un superior y transmitidas a otros, es decir, este mandamiento -el mandamiento de militar la buena milicia~ va dirigido al joven ministro y él, a cambio, debe pasar este mandamiento a los.

       “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Ti. 2:2).

       Note dos puntos en este versículo.

    ▬ 1. Timoteo tenía un llamamiento especial al ministerio.

    Recuerde: Timoteo tenía un buen testimonio de Cristo ante la iglesia y su comunidad (Hch. 16:2). Como dice A. T. Robertson: “Él comenzó su ministerio rico en esperanzas, oraciones y profecías”. El Espíritu Santo realmente se movió sobre varios creyentes para que profetizaran que Timoteo entraría en el ministerio y militaría la buena milicia.

       Pensamiento 1. Note dos puntos significativos:

    1) El Espíritu Santo debe ser quien llame a una persona al ministerio. El ministerio no es simplemente otra profesión con la que una persona sirve a la sociedad y se gana su sustento. El ministerio cristiano es el llamado de Dios, el llamado que coloca a una persona justo en medio de una guerra espiritual que lucha por las almas y mentes de las personas.

    2) Cuando el Espíritu de Dios llama a una persona, esta no debe rechazar el llamado sino hacer exactamente lo que Pablo dice: Saltar justo en medio de la batalla y ¡militar la buena milicia!

    ▬ 2. El llamamiento de Timoteo lo impulsaría a militar la buena milicia. Nunca olvidaría este llamamiento, nunca olvidaría las profecías de su iglesia natal acerca de que él militaría la buena milicia en el ministerio para Cristo, todo para Cristo. Él mantendría siempre presentes en su mente estas expectativas de su iglesia y las usaría para impulsarle a militar para Cristo.

       Note: Pablo está volviendo a encargar este mandamiento a Timoteo. Al parecer Timoteo necesitaba recargarse. Estaba enfrentando la cuestión critica de falsas doctrinas en la iglesia de Éfeso y esto lo estaba desalentando. Sin embargo, el llamamiento de Dios era claro: Debía militar la buena milicia, luchar hasta la muerte si fuera necesario.

       Creyentes, ministros y laicos por igual nunca deben olvidar que el ministerio es una obligación sagrada, un compromiso sagrado. Dios ha tomado lo más precioso y sagrado para Él -el evangelio de su amado Hijo- y ha puesto ese mensaje en manos de los hombres. Por tanto, el ministro no debe fallar, debe levantarse y colocarse justo en medio de la batalla espiritual que se libra por las almas y mentes de las personas.

        Pensamiento 1. Se está librando una guerra espiritual por las mentes y almas de las personas. El ministro de Dios debe estar en el mismo centro del conflicto. Él es el instrumento de Dios para enseñar a los hombres el camino hacia Dios y la justicia. Si los ministros de Dios no luchan y pelean para guiar a los hombres hacia Dios, entonces literalmente millones de almas perecerán sin siquiera conocer el camino hacia Dios, sin siquiera conocer que una persona realmente puede vivir para siempre en la presencia de Dios. Esta es la razón por la que los ministros deben levantarse y liderar la carga en la batalla por las mentes y almas de los hombres. Del ministro de Dios dependen tantas cosas ¬tantas almas, la esperanza y vidas de tantos- que es su deber ser fiel y militar la buena milicia.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 10 DE MAYO DE 2026. “ÓRDENES DADAS POR DIOS QUE DEBEN CUMPLIRSE EN EL TIEMPO INDICADO”.

    LECCIÓN: Números 29:12 al 34. 12. También a los quince días del mes séptimo tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis, y celebraréis fiesta solemne a Jehová por siete días. 13. Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida a Jehová en olor grato, trece becerros de la vacada, dos carneros, y catorce corderos de un año; han de ser sin defecto. 14. Y las ofrendas de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada uno de los trece becerros, dos décimas con cada uno de los dos carneros, 15. y con cada uno de los catorce corderos, una décima; 16. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación. 17. El segundo día, doce becerros de la vacada, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto, 18. y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 19. y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, y su ofrenda y su libación. 20. El día tercero, once becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 21. y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 22. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, y su ofrenda y su libación. 23. El cuarto día, diez becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 24. sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 25. y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación. 26. El quinto día, nueve becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 27. y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 28. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación. 29. El sexto día, ocho becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 30. y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 31. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación. 32. El séptimo día, siete becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto; 33. y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la ley; 34. y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación. 

       Comentario general del contexto bíblico: Versículos 12-34: La fiesta de los Tabernáculos, cuyas reglas especiales para la celebración están contenidas en Levítico 23:34-36 y Levítico 23:39-43, se distinguía sobre todas las demás fiestas del año por la gran cantidad de holocaustos, que lo elevó a la mayor fiesta de la alegría. En los siete días de fiesta, el primero de los cuales se celebraría con descanso sabático y una santa reunión, se ofrecería, además del holocausto diario, cada día un macho cabrío por expiación, y setenta bueyes en total para el holocausto durante los siete días, así como cada día dos carneros y catorce corderos de un año, con las ofrendas y libaciones necesarias. Mientras que, por lo tanto, el número de carneros y corderos era el doble del número ofrecido en la Pascua y la fiesta de Pentecostés, el número de bueyes era cinco veces mayor; porque en lugar de catorce, se ofrecieron setenta durante los siete días. Esta multiplicación de los bueyes se repartió de tal manera, que en lugar de ofrecerse diez cada día, se ofrecieron trece el primer día, doce el segundo, y así sucesivamente, restando uno cada día, de manera que el séptimo día se ofrecieron exactamente siete; el arreglo probablemente se hizo con el propósito de asegurar el santo número siete para este último día, e indicando al mismo tiempo, a través de la disminución gradual en el número de bueyes sacrificados, la disminución gradual en el carácter festivo de los siete días festivos. La razón de esta multiplicación en el número de holocaustos debe buscarse en la naturaleza de la fiesta misma. Su habitar en tabernáculos ya había representado visiblemente para el pueblo la defensa y bendición de su Dios; y el follaje de estas cabañas señalaba las gloriosas ventajas de la herencia recibida del Señor. Pero esta fiesta siguió a la terminación de la recolección de los frutos de la huerta y la viña, y por lo tanto fue aún más adecuada, a causa de la rica cosecha de frutos espléndidos y costosos que había producido su herencia, y que estaban a punto de disfrutar en paz ahora que el trabajo de la agricultura había terminado, para llenar sus corazones del mayor gozo y gratitud hacia el Señor y Dador de todos ellos, y hacer de esta fiesta una representación hablante de la bienaventuranza del pueblo de Dios al descansar de sus trabajos . Esta bienaventuranza que el Señor había preparado para su pueblo, se expresó también en los numerosos holocaustos que se sacrificaban cada uno de los siete días, y en los cuales la congregación se presentaba en alma y cuerpo al Señor, sobre la base de una ofrenda por el pecado, como un sacrificio vivo y santo, para ser más y más santificado, transformado y perfeccionado por el fuego de Su santo amor.

      Levítico 23:34 al 36. «Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días. El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.»

       Levítico 23: 39 al 43. «Pero a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta a Jehová por siete días; el primer día será de reposo, y el octavo día será también día de reposo. Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios por siete días. Y le haréis fiesta a Jehová por siete días cada año; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis. En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos, para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios.»

    “Órdenes dadas por dios que deben cumplirse en el tiempo indicado”.

    La frase “Órdenes dadas por Dios que deben cumplirse en el tiempo indicado” se refiere al concepto teológico y bíblico del orden divino y el cumplimiento de la voluntad de Dios en su momento oportuno (Kairós), no necesariamente en el tiempo cronológico humano.

    Este concepto implica los siguientes puntos clave:

    • Soberanía del Tiempo (Eclesiastés 3:1. Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.): La creencia de que Dios determina tiempos y temporadas para cada propósito bajo el cielo.
    • Obediencia y Propósito: Son instrucciones, mandatos o promesas que requieren obediencia en un momento específico establecido por Dios, a menudo con un propósito pedagógico o de protección.
    • Tiempo de Dios vs. Tiempo Humano: Aunque el ser humano busca resultados inmediatos, el plan de Dios es perfecto y suele desarrollarse detrás de escena hasta que se cumplen las condiciones adecuadas.
    • Ejemplos Bíblicos: Un ejemplo claro es el llamado de Jesús a sus discípulos de esperar en Jerusalén la promesa del Padre, destacando la importancia de actuar en el tiempo exacto establecido por Dios, no antes ni después.

    En resumen, son mandatos divinos que actúan como «protección» y «dirección», cuya efectividad radica en ser cumplidos en la temporada exacta que Dios determina.

    ¿Qué es la Fiesta de los Tabernáculos / Cabañas / Sucot?

       Respuesta:

       La Fiesta de los Tabernáculos, también conocida como la Fiesta de las Cabañas y Sucot, es la séptima y última fiesta que el Señor ordenó a Israel que observara y una de las tres fiestas que los judíos debían observar cada año: «se presentarán todos tus varones delante del Señor tu Dios en el lugar que Él escoja» (Deuteronomio 16:16). La importancia de la Fiesta de los Tabernáculos se puede ver en la cantidad de veces que se menciona en las Escrituras. En la Biblia vemos muchos acontecimientos importantes que tuvieron lugar en la época de la Fiesta de los Tabernáculos. Por un lado, fue en esta época cuando el Templo de Salomón fue dedicado al Señor (1 Reyes 8:2).

       Fue en la Fiesta de los Tabernáculos cuando los israelitas, que habían regresado para reconstruir el templo, se reunieron para celebrar bajo el liderazgo de Josué y Zorobabel (Esdras 3). Más tarde, los judíos escucharon a Esdras leerles la Palabra de Dios durante la Fiesta de los Tabernáculos (Nehemías 8). La predicación de Esdras dio lugar a un gran avivamiento, ya que los israelitas confesaron y se arrepintieron de sus pecados. También fue durante esta fiesta cuando Jesús dijo: «Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba. El que cree en Mí, como ha dicho la Escritura: De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva» (Juan 7:37-38).

       La fiesta de los Tabernáculos tiene lugar el 15 del mes hebreo de Tishri. Este era el séptimo mes del calendario hebreo y suele caer entre finales de septiembre y mediados de octubre. La fiesta comienza cinco días después del Día de la Expiación, cuando acaba de terminar la cosecha de otoño. Era un momento de alegre celebración, ya que los israelitas celebraban la provisión continua de Dios para ellos en la cosecha actual y recordaban Su provisión y protección durante los 40 años en el desierto.

       Como una de las tres fiestas en las que todos los varones judíos «nativos» estaban obligados a participar, la Fiesta de los Tabernáculos se menciona varias veces en las Escrituras, a veces llamada la Fiesta de la Siega, la Fiesta al Señor o la Fiesta de las Cabañas (Éxodo 23:16; Deuteronomio 16:13). Como una de las fiestas de peregrinación (cuando los hombres judíos tenían el mandato de ir a Jerusalén), también era el momento en que llevaban sus diezmos y ofrendas al Templo (Deuteronomio 16:16). Con la afluencia de gente que llegaba a Jerusalén en esa época, solo podemos imaginar cómo debía ser la escena. Miles y miles de personas se reunían para recordar y celebrar la liberación y la provisión de Dios, y todos vivían en refugios temporales o cabañas como parte de los requisitos de la fiesta. Durante los ocho días que duraba, se realizaban tantos sacrificios que era necesario que las veinticuatro divisiones de sacerdotes estuvieran presentes para ayudar en las tareas relacionadas con los sacrificios.

       Encontramos las instrucciones de Dios para celebrar la fiesta de los Tabernáculos en Levítico 23, dadas en un momento de la historia, justo después de que Dios liberara a Israel de la esclavitud en Egipto. La fiesta debía celebrarse cada año: «El día quince de este séptimo mes» y duraba siete días (Levítico 23:34). Como todas las fiestas, comenzaba con una «santa convocación» o día de reposo en el que los israelitas debían dejar de trabajar para dedicar el día a adorar a Dios. Cada día de la fiesta debían ofrecer una «ofrenda encendida al Señor» y, después de siete días de fiesta, el octavo día debía ser nuevamente una «santa convocación» en la que debían dejar de trabajar y ofrecer otro sacrificio a Dios (Levítico 23). Con una duración de ocho días, la Fiesta de los Tabernáculos comienza y termina con un día de reposo sabático. Durante los ocho días de la fiesta, los israelitas moraban en cabañas o tabernáculos hechos con ramas de árboles (Levítico 23:40-42).

       La fiesta de los Tabernáculos, como todas las fiestas, fue instituida por Dios como una forma de recordar a los israelitas de cada generación su liberación de Egipto por parte de Dios. Por supuesto, las fiestas también son significativas porque presagian la obra y las acciones del Mesías venidero. Gran parte del ministerio público de Jesús tuvo lugar junto con las fiestas sagradas establecidas por Dios.

       Las tres fiestas de peregrinación en las que se ordenaba a todos los varones judíos «presentarse ante el Señor en el lugar que él eligiera» son muy importantes en lo que respecta a la vida de Cristo y Su obra de redención. Sabemos con certeza que la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura son simbólicas del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz. Del mismo modo, sabemos que Pentecostés, que marcó el comienzo de la Fiesta de las Semanas, fue el momento de la ascensión corporal de Jesús. Y la mayoría de los eruditos estarían de acuerdo en que la Fiesta de los Tabernáculos es simbólica de la segunda venida de Cristo, cuando establecerá Su reino terrenal.

       También hay quienes creen que es probable que Jesús naciera durante la Fiesta de los Tabernáculos. Aunque celebramos el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre, la mayoría de los eruditos reconocen que esta tradición fue iniciada en el siglo IV d. C. por la Iglesia Católica Romana y que se desconoce la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Algunas de las pruebas de que Jesús pudo haber nacido a principios de año, durante la Fiesta de los Tabernáculos, incluyen el hecho de que sería poco probable que los pastores siguieran en el campo con sus ovejas en diciembre, que es pleno invierno, pero sí sería probable que estuvieran en los campos cuidando de sus ovejas en la época de la Fiesta de los Tabernáculos. La gran posibilidad de que Jesús naciera en la época de la Fiesta de los Tabernáculos también se ve en las palabras que Juan escribió en Juan 1:14. «El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad». La palabra griega traducida aquí como «habitó» es literalmente la palabra «tabernaculizó»; Jesús «habitó» con nosotros.

       Algunos creen que es muy probable que Juan utilizara intencionadamente esta palabra para asociar la primera venida de Cristo con la Fiesta de los Tabernáculos. Cristo vino en carne para morar entre nosotros por un tiempo temporal cuando nació en el pesebre, y vendrá de nuevo para morar entre nosotros como Señor de señores. Aunque no se puede establecer con certeza que Jesús naciera durante la Fiesta de los Tabernáculos, algunos creen que existe una gran posibilidad de que la Fiesta de los Tabernáculos no solo anticipe Su segunda venida, sino que también refleje Su primera venida.

       La Fiesta de los Tabernáculos comienza y termina con un día especial de reposo sabático. Durante los días de la fiesta, todos los israelitas debían habitar en cabañas para recordar que Dios los había liberado de la tierra de Egipto y para esperar la venida del Mesías, que liberaría a Su pueblo de la esclavitud del pecado. Esta fiesta, como todas las fiestas de Israel, recordaba constantemente a los judíos la provisión, la protección y la misericordia de Dios. Al estudiar las fiestas hoy en día, debemos dejar que nos recuerden la fidelidad y el cuidado de Dios. Jesús ha hecho mucho por nosotros —Él es nuestro todo— y ha prometido volver. Anhelamos la Tierra Prometida (el cielo) y ver a nuestro Salvador cara a cara. Nuestros corazones anhelan el momento en que nuestra redención sea completa y Jesucristo vuelva a «tabernaculizar» entre nosotros. (Aporte de Got Questions).

    TEXTO: «“Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí”». (Los Hechos 1:4)

       Comentario del texto: (1:4-5) Espíritu Santo: El ministerio terrenal de Jesús consistió en la proclamación de la gran promesa para los creyentes, la promesa del Espíritu Santo. Dios sabía y Cristo proclamó que ningún hombre podía vivir y ser testigo de Dios, no “en el brazo de carne”. Ningún hombre o grupo de hombres era lo suficientemente poderoso como para vivir para Dios o para convencer a otros de la locura del evangelio…

    • que el amor es más poderoso que la fuerza.
    • que el Hijo de Dios verdaderamente vino a la tierra como hombre.
    • que el Hijo de Dios murió, pero resucitó de los muertos, conquistando así la muerte.
    • que la cruz es el camino mediante el cual los hombres pueden ser salvos del pecado, de la muerte y el infierno.
    • que el hombre puede nacer de nuevo, literalmente nacer de nuevo y convertirse en una nueva criatura al creer en Jesús.
    • que el hombre puede vivir eternamente cuando ha nacido de nuevo por creer en Jesús.

       Cristo sabía que el hombre necesitaba un poder sobrenatural, el poder de Dios mismo. El sabía que la presencia de Dios mismo tenía que entrar en el corazón del hombre y…

    • hacerle partícipe de la naturaleza divina de Dios (2 P. 1:4).
    • recrear completamente su ser (2 Co. 5:17; Ef. 4:23-24; Col. 3:9-10).
    • habitar en su cuerpo, dando al creyente el poder de controlar su vida para Dios y proclamar el evangelio con valor a un mundo que lo consideraría locura y que a menudo reaccionaria violentamente.

       En estos dos versículos, Cristo comparte cómo los apóstoles (y todos los futuros creyentes) van a recibir el Espíritu Santo en toda su plenitud y poder.

    ▬ 1 Ellos deben esperar “la promesa del Padre”, esperar en oración el advenimiento del Espíritu Santo.

    » a. Note la frase “la promesa del Padre”. La idea es que el don del Espíritu Santo es el don supremo de Dios para los creyentes. El Espíritu Santo es la presencia de Dios mismo, y Dios promete darle su Espíritu al creyente.

       “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mt. 3:11).

       “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Jn. 14:16-17).

       “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8).

       “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch. 2:38).

       “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto” (Lc. 24:49).

       “hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque” (Is. 32:15).

       “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos” (Is. 44:3).

       “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones” (Jl. 2:28).

       “Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová” (Zac. 2:10. Véase Estudio afondo I, Hch. 2:1-4).

    » b. El creyente debe esperar en oración para recibir el Espíritu Santo. Esperan centrar, y concentrar nuestra atención en Dios es otra manera de decir creer, confiar, y concentrar nuestra vida en Dios. Si una persona espera en Dios, si aprende a esperar más y más,

    • ganará más y más percepción y conciencia de la presencia y el poder del Espíritu.
    • ganará más y más conocimiento del Espíritu mismo, de cómo vive y actúa en el

    corazón y la vida del creyente.

    • aprenderá cómo rendir más y más aspectos de su vida al control y testimonio del Espíritu.
    • experimentará más y más el fruto del Espíritu (Gá. 5:22-23. Nota: el fruto del Espíritu se manifiesta solo cuanto el creyente está lleno del Espíritu. Ser llenos es un mandamiento, no es algo que ocurre automáticamente en el creyente. Muchos andan en la carne, totalmente inconscientes de la presencia y la voluntad del Espíritu).

       “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lc. 11:13)

       “…sed llenos del Espíritu” (Ef. 5:18).

    ▬ 2. Los creyentes tienen que escuchar acerca de la promesa del Espíritu para poder recibirle. Un creyente no puede simplemente sentarse con una mente distraída o ensimismado y ser lleno del Espíritu de Dios; no puede esperar ser lleno de la presencia de Dios sin jamás centrar su mente en las cosas de Dios. El creyente tiene que oír y enfocar su atención, tener hambre y sed de las cosas de Dios. Tiene que centrar su vida en el Espíritu de Dios para recibir la promesa del Espíritu.

       “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:5-6).

       “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Co.2:12).

    ▬ 3. Entonces, los creyentes serán bautizados con el Espíritu Santo. Note: Este no es el bautismo por agua, ni el tipo de bautismo por agua que Juan empleó. Es el bautismo traído por Cristo mismo, la inmersión del creyente en el Espíritu de Dios y del Espíritu en el creyente. (Cp. Mt. 3:11. Hechos 2:1-4).

    1er Título: Conducta reverente en lo casa de Dios. Versículo 12. También a los quince días del mes séptimo tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis, y celebraréis fiesta solemne a Jehová por siete días. (Léase: Salmo 27:4. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. ▬ Eclesiastés 5:1. Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.).

       Conducta reverente en lo casa de Dios. La conducta reverente en la casa de Dios se caracteriza por un profundo respeto, amor y devoción, reflejados en una actitud mental y física de adoración. Implica silencio, escucha atenta, pensamientos centrados en lo divino y obediencia, reconociendo el santuario como un lugar sagrado.

    • Entrada y postura: Entrar con decoro y pasar tranquilamente a los asientos, evitando ruidos, risas o conversaciones irrelevantes.
    • Escuchar y orar: Enfocarse en la oración, los cantos de alabanza y la lectura de las escrituras con atención.
    • Actitud interna: Tener conciencia constante de la presencia de Dios, demostrando humildad, gratitud y amor.
    • Respeto al lugar: Tratar los templos y capillas con santidad, entendiendo que son lugares de reunión para adorar a Jehová.

       Mateo 21:13. «y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.»

       Tito 2:3-4. «Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos»

       Hebreos 12:28. «Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia»

    2° Título: Toda ofrenda para Dios debe ser lo mejor. Versículos 13 al 16. (Léase: Hebreos 11:4. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. ▬ 1ª de Pedro 2:4 y 5. Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.).

       Comentario de Hebreos 11:4. (11:4) Fe, poder de ▬ Abel ▬ Enoc ▬ Caín: El poder espiritual de la fe. El poder de la fe es el mensaje del evangelio glorioso, la esperanza gloriosa que Dios ha dado desde el comienzo de los tiempos. El poder tiene dos aspectos y se da de la manera más significativa posible, al demostrar cómo el poder cobra efecto en la vida de los creyentes. Dos creyentes que experimentaron el poder de la fe fueron Abel y Enoc.

    ▬ 1. La fe tiene el poder de considerarse como justicia. No se nos puede hacer mayor regalo que el del privilegio glorioso de ser considerados justos por Dios.

    => Ser considerado justo es la gran necesidad del hombre, porque no somos justos. Y a menos que se encuentre una manera de que Dios nos considere justos, nunca se nos permitirá vivir con Dios.

       Abel nos dice que hay una forma de ser considerados justos. ¿Cómo? Acercándonos a Dios y adorándolo exactamente como Él dice, es decir, por el sacrificio de la sangre. ¿Qué quiere decir esto?

       Cuando Adán y Eva pecaron, se dieron cuenta de que estaban desnudos. La desnudez es un símbolo de estar consciente del pecado (compare Gn. 3:9-10). Dios los amaba; por tanto, Él les proporcionó vestiduras para cubrir su desnudez. Note cuáles fueron las vestiduras. Eran abrigos o pieles de animales, un símbolo de que el pecado debía cubrirse por el derramamiento de sangre. Este era un símbolo que apuntaba a la sangre de Jesucristo, la sangre del Hijo de Dios, que tenía que derramarse para cubrir los pecados de los hombres.

       Sucede lo siguiente: Desde que existieron los primeros padres en la tierra, Dios dispuso que el pecado y la culpa del hombre tenía que ser cargada por el propio hombre o por un sustituto. El hombre tenía que morir por sus propios pecados o de lo contrario se tenía que sacrificar un sustituto por sus pecados. Adán y Eva les enseñaron esto a sus hijos. Note lo que sucedió.

       “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Cain, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón. Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Cain en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Y dijo Cain a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató” (Gn. 4:1-8).

       “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Cain, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” (He. 11:4).

       La diferencia entre las dos ofrendas fue la siguiente: Abel creía en Dios y se acercó a Dios y lo adoró exactamente como Dios decía: mediante el sacrificio de otro, el sacrificio de un animal. Pero Caín no creía en Dios. Él no aceptó la Palabra de Dios; él no se acercó a Dios mediante el sacrificio de otro. Él hizo un sacrificio y ofrenda material a Dios; él se acercó a Dios mediante el dinero y los regalos terrenales, mediante los esfuerzos y los frutos de las obras humanas, la fruta producida por la tierra, la fruta producida por sus propias manos humanas, frágiles, envejecidas y moribundas.

       Muy sencillo, Abel creyó en Dios. Él reconoció justamente lo que dicen las Escrituras: Que él era pecador e imperfecto y que nunca podía ser acepto ante Dios que es perfecto y santo, no hasta que se pagaran y eliminaran sus pecados y su culpa. Abel sabía que tenía que eliminar sus pecados, que tenía que ser considerado justo para que Dios lo pudiera aceptar. Por consiguiente, él creyó que Dios lo consideraría justo si dejaba que otro cargara con sus pecados. Él creyó exactamente lo que las Escrituras nos proclaman.

       “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

       “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).

       Este es el poder de la fe: La fe nos da el poder de ser considerados justos.

       “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Gn. 15:6).

       “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia” (Gá. 3:6).

       “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe” (Gá. 3:24).

       “y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” (Fil. 3:9).

       Pensamiento 1. Note que Caín se acercó a Dios; él era religioso. Pero su religión era una religión formal:

    => Una religión de ritual, forma y ceremonia.

    => Una religión de sacrificio y obras personales, de hacer bien e incluso de sacrificarse para hacer bien.

    => Una religión de hombre, de su propia decisión, de sus propias ideas e imaginaciones sobre cómo debía acercarse a Dios.

       ¡Qué acusación a tantas religiones! ¡Qué exhortación a buscar en nuestro corazón y en nuestra vida para garantizar que adoramos a Dios mediante su propio Hijo amado que murió por nuestros pecados!

       Comentario de 1ª de Pedro 2:4 y 5. (2:4) Jesucristo, Principal piedra del ángulo ▬ Piedra, la: Está el primer cuadro: Jesucristo es la piedra viva. ¿Cómo puede una piedra estar viva? No puede. Esta es simplemente un cuadro de cómo Dios ve a Cristo y a sus seguidores: son como un edificio que Dios mismo está construyendo. La fundación del edificio de Dios es su Hijo, el Señor Jesucristo. Si una persona quiere ser parte del edificio de Dios, debe colocar su vida en la piedra fundacional, Cristo mismo. Pero advierta lo que dice este versículo: la piedra viva fue rechazada por los hombres. Cuando los hombres la miraron, la piedra (Cristo).

    • no fue querida.
    • no encajaba en sus planes.
    • era inútil e inadecuada para lo que estaban construyendo.
    • no valía lo que costaba.

       Los hombres rechazaron a Cristo porque querían construir sus vidas como les placiera. Querían hacer lo suyo propio. Por lo tanto, dejaron a un lado la piedra de Dios. Pero advierta: la piedra había sido elegida por Dios. Es la misma piedra que Dios ha elegido para ser la piedra fundacional de la vida. Es la única piedra que puede soportar y sostener el peso de la vida. Advierta que la piedra elegida por Dios es una piedra viva. ¿Qué significa esto? Dios es eterno; por ende, el edificio de Dios durará para siempre. Por lo tanto, la piedra angular puesta por Dios será eterna. Nunca se deteriorará ni desgastará. La piedra angular es viva y existirá por los siglos de los siglos.

       El simbolismo de la piedra viva dice tres cosas importantes:

    ▬ 1. La piedra angular viva es la primera piedra que se coloca. Todas las otras piedras se enciman sobre ella. Es la piedra preeminente en el tiempo. Lo mismo sucede con Cristo: Él es el primero del nuevo movimiento de Dios.

    => Cristo es el capitán de la salvación. Todos los demás son miembros de la tripulación que lo siguen.

       “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” (He. 2:10).

    => Cristo es el autor de la salvación eterna, de nuestra fe. Todos los demás son lectores de la historia.

       “Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen” (He. 5:9).

       “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (He. 12:2).

    => Cristo es el comienzo y el final; Todos los demás vienen después de Él y debajo de Él.

       “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Ap. 1:8; cp. 21:6; 22:13).

    => Cristo es el precursor ante la misma presencia de Dios. Todos los demás ingresan a la presencia de Dios después de Él.

       “La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (He. 6:19, 20).

    ▬ 2. La piedra angular es la piedra de soporte. Todas las demás piedras se colocan encima de ella y son sostenidas por ella. Todas descansan en ella. Es la piedra preeminente en posición y poder. Lo mismo ocurre con Cristo. Él es el soporte y el poder, el fundamento del nuevo movimiento de Dios.

    => Cristo es la cabeza de la piedra angular, el único cimiento verdadero sobre el cual el hombre puede construir. Todo lo que no se construye encima de ella se desploma.

       “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Co. 3:11).

    => Cristo es la principal piedra angular sobre la cual se colocan todas las demás. Aquellos que desean estar bien edificados tienen que colocarse sobre El.

       “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Ef. 2:20-22).

    => Cristo es la piedra viva sobre la cual todos lo demás debe ser edificado si desean vivir y ser parte de la casa espiritual de Dios. Todos los demás deben ser edificados sobre Él si desean vivir y que su sacrificio espiritual sea aceptado por Dios.

       “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:4-5).

    ▬ 3. La piedra viva es la piedra a la que deben acudir los hombres si quieren formar parte del edificio de Dios. Es a Cristo a quien debemos acudir. Nadie puede formar parte de la construcción de Dios a no ser que se coloque a si mismo sobre la piedra fundacional dispuesta por Dios. Dios no acepta a nadie que se niegue a formar parte de su edificio. Y Dios es como todos los constructores. Él tiene un cimiento sobre el cual todos los trabajadores deben colocar las piedras de sus vidas.

       (2:5) Creyentes: está el segundo cuadro, los creyentes son piedras vivas. Recuerde: Dios es eterno, lo que significa que su construcción es eterna. La piedra angular dispuesta por Él nunca se desgastará ni arruinará. Cristo vive para siempre. Por lo tanto, cuando colocamos nuestras vidas sobre la piedra viva de Dios, quien nos sostiene y nos mantiene eternamente. Nos convertimos en piedras vivas, piedras que existirán para siempre. Advierta tres hechos significativos.

    ▬ 1. Los creyentes son construidos en una casa espiritual (v. 5). Este es un cuadro de la Iglesia que Dios está construyendo por toda la tierra. Incluye a los creyentes de todas las generaciones. Es una figura de lo que se llama la Iglesia universal o templo universal de Dios. Advierta que la casa de Dios es una casa espiritual. ¿Qué significa esto? Significa que la casa de Dios es espiritual en contraposición a lo físico. Una casa física no es permanente; envejece, se deteriora y se desgasta. Pero la casa espiritual de Dios no. El mundo o dimensión espiritual es el mundo real, el mundo permanente y eterno. Por lo tanto, la casa espiritual de Dios no envejece, no se deteriora ni se arruina. Esto significa dos cosas maravillosas.

    » a. Primero, cuando nos volvemos a Dios y colocamos nuestra vida sobre la piedra angular de Cristo, nos volvemos parte de la casa espiritual de Dios. Nunca moriremos ni nos desgastaremos, sino que viviremos para siempre permanentemente, en la casa espiritual y eterna de Dios.

    » b. Segundo, hay muchas piedras que van a vivir por siempre con nosotros. Se necesitan muchas piedras para construir un gran edificio, y lo mismo se aplica a la casa espiritual de Dios. Somos solo uno de muchos que se ubicarán en la gran casa espiritual de Dios. La cuestión es esta: no hay lugar para el orgullo, la arrogancia, la envidia, los celos, las críticas, los reproches, el enojo, las acusaciones, la discriminación, el prejuicio o la ira dentro del edificio de Dios, no hay lugar para una piedra que se jacte sobre otra piedra.

      Todas las piedras vivas están en la casa de Dios. De hecho, la casa no puede completarse a no ser que haya suficientes piedras para construirla. Hay un lugar para todos nosotros, y vamos a existir juntos para siempre.  Por lo tanto, debemos colocamos y tomar nuestro lugar en la casa de Dios. Debemos colocamos justo donde pertenecemos y hacer nuestra parte para sostener el edificio. No debemos buscar el lugar o la posición o la función de cualquier otra piedra. No debemos de ninguna manera debilitar el edificio.

       Pensamiento 1. William Barclay cuenta una historia de Esparta y luego lleva el punto a lo que nos referimos con una aplicación asombrosa.

       “Hay una historia famosa de Esparta. Un rey espartano se jactaba sobre los muros de Esparta ante otro monarca que lo visitaba. El monarca visitante miró a su alrededor y no vio ningún muro. Le dijo al rey espartano: ‘¿Dónde están esos muros sobre los que usted habla y alardea tanto? ‘El rey espartano señaló a su magnifica guardia de tropas espartanas. ‘Estos’, dijo, ‘son los muros de Esparta, y cada hombre es un ladrillo ‘.

       “Ahora bien, la cuestión es bastante clara. Mientras un ladrillo esté por sí solo, es inútil. Solo resulta útil cuando forma parte de una construcción. Por eso se lo fabricó, y se lo debe colocar en una construcción donde realice su función y cumpla la razón de su existencia. Lo mismo sucede con el individuo cristiano. Para realizar su destino, no debe permanecer solo, sino que debe formar parte de la construcción y edificio de la Iglesia”

    1. Los creyentes son sacerdocio santo (v. 5). La función principal del sacerdote es mediar entre Dios y los hombres, representar a los hombres ante Dios y presentar a Dios ante los hombres. El hombre nunca se ha sentido lo suficientemente digno como para acercarse a Dios; por lo general, ha sentido que Dios estaba tan lejos que nunca podía alcanzarlo. Por lo tanto, el hombre ha sentido la necesidad de la existencia de sacerdotes para que lleven su caso ante Dios.

       La cuestión a tener en cuenta son los pensamientos del hombre acerca de Dios, cuán lejos cree el hombre que está Dios, tan lejos que necesita un sacerdote, alguna persona divina que los represente ante Dios. Pero advierta lo que dicen las Escrituras: los creyentes son edificados como un sacerdocio santo. Cada uno de los creyentes ahora está frente a Dios como un sacerdote. Ahora puede acercarse a Dios por su propia cuenta. Dios no está lejos y distante del hombre. Cualquier persona que se vuelca a Dios y que coloca su vida en la fundación de Cristo se convierte en parte de la casa espiritual de Dios. Esa persona está en la misma casa de Dios. Puede

    hablar y compartir con Dios cuando quiera. Puede adorar y alabar a Dios y clamar por la ayuda y la liberación de Dios cada vez que lo desee. El creyente mismo es ahora un sacerdote ante Dios.

       Pensamiento 1. El sacerdocio del creyente es una de las grandes enseñanzas de las Escrituras. ¡Imagine! Estamos frente a Dios como un sacerdote, como alguien que tiene acceso a la presencia de Dios en cualquier momento, cualquier día. No hay ningún motivo por el cual debamos ser vencidos por ningún problema o tribulación en esta vida. Estamos en la casa de Dios. Podemos acercarnos a Él en cada momento y recibir lo que necesitamos para satisfacer las exigencias de la vida: sabiduría, provisión, recursos, fortaleza.

       Ahora advierta por qué somos sacerdotes ante Dios: para poder ofrecerle sacrificios espirituales. En el pasado, los hombres llevaban sus sacrificios a los sacerdotes y hacían que los sacerdotes presentaran sus sacrificios a Dios. Pero ahora los creyentes mismos son hechos sacerdotes para cumplir este mismo propósito: poder ofrecer sus propios sacrificios a Dios. Los hombres ahora deben llevar sus propias ofrendas y sacrificios a Dios. Ellos son ahora los sacerdotes de la casa de Dios. Sin embargo, note un punto primordial: sus sacrificios resultan aceptables únicamente a través de Jesucristo. Una persona tiene que tener su vida colocada sobre el fundamento de Cristo. Debe confiar y creer en el apoyo y poder de Cristo para formar parte de la casa de Dios. Los únicos sacrificios que Dios acepta son los sacrificios hechos dentro de su casa. Las Escrituras dicen que el creyente debe hacerlos siguientes sacrificios.

    => Debe sacrificar su cuerpo como un sacrificio vivo a Dios. No debe conformarse a este mundo.

       “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

       “Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:27).

       “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13).

    => Debe sacrificar su vida a Dios a medida que camina día tras día. Debe seguir a Dios en amor, así como Cristo nos amó y se entregó a sí mismo como una ofrenda y un sacrificio a Dios.

       “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a si mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:1-2).

       “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Jn. 3:16).

    3er Título: Dios es digno de ser alabado cada día. Versículos 17 al 34. (Léase: Proverbios 4:18. Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora. Que va en aumento hasta que el día es perfecto.  ▬ Daniel 6:10. Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.).

       Pensamiento de ser alabado: Dios es digno de suprema alabanza cada día, reconociendo su grandeza inescrutable y su bondad eterna, independientemente de las circunstancias. Su alabanza es un acto diario de agradecimiento, adoración y un arma espiritual que proclama sus poderosas obras de generación en generación.

       Salmo 145: 1 al 8. «Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable. Generación a generación celebrará tus obras, Y anunciará tus poderosos hechos. En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré. Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, Y yo publicaré tu grandeza. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, Y cantarán tu justicia. Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia.»

       Hebreos 13:15. «Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.»

       Comentario de Proverbios 4:18: Por el otro lado, el v. 18 presenta una de las escenas más hermosas del libro de Proverbios. La palabra hebrea nogah5051, que significa “lo brillante o el amanecer” (ver Isa. 60:3; 62:1) juega un papel central en el texto. Ponerse en la senda del justo es como encontrarse en la aurora de un nuevo día. Hay un momento cuando se ven las primicias de la luz y la noche empieza a dejar de cubrir todo. Ya llega la aurora y sigue apoderándose del ambiente. La escena sigue hasta que llega al pleno día. ¡Qué escena tan pintoresca! Como la luz de la aurora crece hasta llegar a la culminación de su capacidad de brillar, así el joven que aprende las enseñanzas del maestro, que hace un compromiso vital con la sabiduría, tiene una aurora en su vida y empieza a crecer mientras agrega y aplica estos dichos a su vida. Más grande aún es la experiencia de nacer como la aurora en Cristo Jesús: Yo soy la luz del mundo, dijo Jesús. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8:12). Pedro escribe: Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable (1 Ped. 2:9). Y a sus discípulos, Jesús dijo: Vosotros sois la luz del mundo… Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mat. 5:14, 16; ver 1 Tes. 5:4, 5).

       Comentario de Daniel 6:10. En cuanto al foso de los leones, muchos reyes del medio oriente cazaban leones, y posiblemente mantenían a estos para el deporte del monarca. En lugar de mantenerlos en una jaula, se empleaba un foso grande con una entrada que era cerrada con “una piedra” (v. 17). Los ministros hacían hincapié en la ley de medos y persas que era absoluta e irrevocable (v. 8, ver Est. 1:19). Sin darse cuenta del propósito tras el pedido y sin duda adulado por la evidente preocupación de sus ministros, con mucha vanidad, el rey selló el destino de Daniel, un hombre en quien él confiaba. La Biblia simplemente dice que firmó el documento (v. 9). En cuanto a Daniel, al enterarse del asunto entró en su casa e hizo … como lo solía hacer antes; … se hincaba de rodillas tres veces al día. Oraba … a su Dios (v. 10; Sal. 55:17). No obstante, los planes perversos y cuidadosamente proyectados, era Dios quien estaba controlando la vida de Daniel y ningún decreto humano podría alterar aquella realidad.

    Domingo 10 de mayo de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 04 AL 10 DE MAYO 2026. “SOLEMNIDAD Y PROFUNDO TEMOR AL PARTICIPAR DE LA MESA DEL SEÑOR”.

    LECTURA BÍBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 11:27 AL 29. 27. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. 

       Comentario general del contexto bíblico: (11:27-30) Juicio ▬ Cena del Señor: Las consecuencias severas o el castigo para los que participan de la Cena del Señor indignamente. ¿Qué quiere decir participar de la cena indignamente? Pablo le habla directamente a los corintios; por lo tanto, cualesquiera que hayan sido sus pecados estaban destinados a ser a lo que Pablo se refiere con indignamente. Los corintios eran culpables de participar de la Cena del

    Señor con…

    • un espíritu de división (v. 18).
    • un espíritu de herejía (facciones, partidos, camarillas, v. 19).
    • un espíritu de engaño (v. 20).
    • un espíritu de egoísmo y complacencia (v. 21).
    • un espíritu de borrachera (v. 21).
    • un espíritu de abandono al pobre (v. 21).
    • un espíritu de irreverencia y descuido al proteger la santidad de la iglesia (v. 22).
    • un espíritu de desconsideración y descuido al acercarse a la Cena del Señor.

       Con toda franqueza, la lista anterior parece indicar que el pecado en nuestro corazón y nuestra vida es a lo que se refiere participar indignamente. Ciertamente, si comemos el pan y bebemos de la copa con pecados no confesados en nuestro corazón y nuestra vida, ¿cómo nos pueden considerar dignos? Nuestra única dignidad es Jesucristo, y cuando único.

    Él nos considera dignos es cuando andamos:

    • En constante confesión.
    • En constante arrepentimiento hacia Él.
    • En constante alabanza de su misericordia, gracia, persona, y obra.

       No tenemos justificación propia, por lo tanto, cuando único podemos ser considerados dignos sería cuando andamos en constante comunión con Él. Y comunión constante significa pensar activamente en Él y hablar con Él por medio de la confesión, el arrepentimiento, la alabanza, y la petición.

       Hay tres consecuencias de participar indignamente de la Cena del Señor, es decir, con pecados no confesados en el corazón y la vida de una persona.

    ▬ 1. Una persona se vuelve culpable de la muerte del Señor (v. 27). La idea es que la persona tendrá que dar cuentas, porque es culpable de pecado contra el Señor mismo. La persona… • insulta a Cristo • ofende a Cristo • pisotea a Cristo • tiene la muerte de Cristo como algo sin sentido • despecha a Cristo.

       “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” (He. 10:29).

    ▬ 2. Una persona se condena a sí misma si no examina su corazón en busca de pecados no confesados (vv. 28-29). La severidad de la consecuencia es tan grande que una persona debe examinarse a sí misma antes de participar de la Cena del Señor. Necesita estar segura de que tiene un corazón limpio confesándose y arrepintiéndose de cualquier pecado conocido (v. 28).

       La palabra “juicio” (krima) significa juzgar, condenar. No significa maldecir ni condenar a maldición en el castigo y el infierno eterno. A la persona se le asume como un creyente real que es culpable de pecado, no un incrédulo que deber ser condenado a infierno. El juicio real sobre el creyente que vive en pecado se trata en el próximo punto.

       La palabra “discernir” (diakrino) significa discriminar, distinguir. La persona que come el pan y bebe de la copa indignamente sencillamente no logra pensar acerca de lo que está haciendo. No logra discriminar ni discernir la seriedad de su acto. Si pensara en el asunto, no participaría de la Cena del Señor con pecados no confesados en su vida, porque una irreverencia tal del cuerpo y la sangre del Señor despierta el juicio de Dios.

       “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová” (Lm. 3:40).

       “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Co. 13:5).

       “Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro” (Gá. 6:4).

    ▬ 3. Una persona es disciplinada y aleccionada por el Señor (v. 30). Los corintios eran tan flagrantes en su abuso de la Cena del Señor que Dios tuvo que actuar con disciplina severa. Su disciplina comprendía tanto enfermedad como muerte. Esto se plantea de un modo tan sencillo y directo que tiene que tomarse tal y como se dice a menos que se hayan de tergiversar las Escrituras. No hay nada en contexto que tan siquiera sugiera que la muerte del débil y el enfermo sea simbólica. Cuando se trata el tema de la disciplina o el castigo de Dios para su pueblo, se deben en cuenta tener tres aspectos:

    => Dios si disciplina a su hijo. Él disciplina a su hijo porque lo ama (He. 12:5-13).

    => Dios disciplina a su hijo para evitar que el hijo se destruya a sí mismo y hiera y dañe a otros por medio de un pecado grave (vv. 29, 31).

    => Dios sabe exactamente qué tipo de disciplina con mayor probabilidad hará que su hijo se despierte y sea movido al arrepentimiento y la confesión.

    => Dios sabe cuándo a un creyente se le debe llevar al cielo. Solo Dios sabe cuándo un creyente pecador se ha excedido lo suficiente en su pecado de modo que nunca se va arrepentir. En ese momento, se acaba la misión del creyente en la tierra; nunca más tendrá testimonio de Cristo en la tierra, y tampoco le será de valor real alguno a nadie. Como se ha planteado, solo Dios sabe cuándo un creyente que vive en pecado llega a un límite como ese. Cuando sucede, está listo para ser llevado a casa. Su daño a Cristo, a los seres queridos y al mundo ya ha llegado demasiado lejos.

       Al parecer, algunos de los creyentes corintios habían llegado al punto de no retorno, así que Dios se los llevó a casa con El.

       “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).

       “más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Co. 11:32).

       “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos” (He. 12:5-8).

       “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Ap. 3:19).

       “Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga” (Dt. 8:5).

       “También sobre su cama es castigado con dolor fuerte en todos sus huesos” (Job. 33:19).

       “Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes” (Sal. 94:12).

       “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección” (Pr. 3:11).

       “Castígame, oh Jehová, más con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles” (Jer. 10:24).

    Nota del Expositor: «Todo creyente debe comprender el sacrificio de Cristo en lo cruz y acercarse reverentemente a la mesa del Señor. Para ello, ha de examinarse con cuidado, de modo que no participe indignamente de los elementos de pan y vino, evitando así traer juicio sobre sí mismo».

    1er Título. Condición indigna que impide participar de la cena del Señor. Versículo 27. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.  (Léase: 1ª de Samuel 2:12. Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová.  y 17. Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová. ▬ 1ª a los Corintios 11:21 y 22. Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo…).

       Comentario de 1ª de Samuel 2:12. El pecado de Elí, 2:11–17. Nos acordamos que Elí equivocadamente había acusado a Ana de ser una mujer impía (1:16). En realidad, eran sus propios hijos que la Palabra de Dios acusa de ser impíos. Levítico 7 establecía la porción del sacrificio que el adorador le podría dar al sacerdote. Los hijos de Elí ni pedían permiso ni esperaban que se les diera del sacrificio. Ellos se servían de la carne y su conducta fue muy grosera. Además, no seguían las instrucciones dadas por Dios en ese capítulo de Levítico referente a la manera correcta de ofrecer el sacrificio (v. 16). Y sobre todo trataban con irreverencia (v. 17) las ofrendas de Jehovah. La palabra hebrea aquí quiere decir no solamente despreciar sino también rechazar. Este fue el mismo pecado de Coré, Datán y Abiram (Núm. 16:30). Ellos “menospreciaron” (la misma palabra que aquí es traducida trataban con irreverencia) a Jehovah y descendieron vivos al Seol condenados por el juicio divino. Igualmente, en el día de hoy dice Juan 3:36: … el que desobedece (o rehúsa creer) al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

       Comentario de 1ª a los Corintios 11:21 y 22. Estaba el egoísmo y el descuido de otros que corrompían la Cena del Señor (v. 21). Cuando la iglesia primitiva se congregaba para el Banquete de amor [Ágape], todo el mundo traía toda la comida que podía. Esto permitía que hubiera bastante para todo el mundo, incluso para los pobres y lo esclavos que no podrían traer mucho. La idea era tener una cena común donde todo el mundo compartiera.

    • el rico y el pobre • el libre y el esclavo • el judío y el gentil • el letrado y el analfabeto • la clase alta y la baja • el hombre y la mujer • el adulto y el niño.

       Sin embargo, la iglesia de Corinto había comenzado a abusar de la Cena del Señor. En lugar de compartir, todo el mundo se sentaba separado en su propio grupo de amigos y compartían su comida solo entre ellos. El resultado era trágico:

    => Algunos eran descuidados, y tenían poco que comer, de tener algo. Esto sucedía en particular con los esclavos.

    => Algunos se complacían a sí mismos y actuaban como glotones.

    => Algunos trataban el asunto como si fuera una reunión social, bebiendo hasta emborracharse.

       No se experimentaba amor ni fraternidad cristiana reales de ningún tipo. Y aunque la iglesia participaba del pan y de la copa, no estaba celebrando la Cena del Señor. Lo que estaban haciendo era totalmente sin sentido e inútil. Lo que estaban celebrando era un banquete al espíritu maligno del egoísmo y la complacencia, no al Señor.

    ▬ 4. Estaba el abuso de la santidad de la iglesia y la vergüenza del pobre que corrompía la Cena del Señor. Note que este versículo es una serie de preguntas que se responden solas y debieran despertar condenación en el corazón de los culpables.

    => ¿No tienen casas donde comer y beber? La iglesia no es el lugar donde debemos comer y beber. Es el lugar de adoración.

    => ¿No están abusando de la iglesia y avergonzando a los pobres por medio de la división, las camarillas, el egoísmo, la complacencia, y el acaparamiento? ¡Por supuesto que sí!

    => “¿Qué os diré? ¿Os alabaré? ¡En esto no os alabo!”

    2° Título. Necesario examen de conciencia para participar de la mesa de comunión. Versículo 28. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.  (Léase: 2ª a los Corintios 13:5. Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? ▬ Gálatas 6:4 y 5. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga.).

       Comentario de 2ª a los Corintios 13:5. Examinaos vosotros mismos para ver si estáis viviendo la fe; probaos vosotros mismos. ¿O no sabéis que Jesucristo está en vosotros? A menos que quizás hayáis fallado la prueba.

    » a. «Examinaos vosotros mismos para ver si estáis viviendo la fe; probaos vosotros mismos». Pablo continúa con el tema de los versículos anteriores (vv. 2–4): enfatiza el autoexamen de la vida espiritual y la conducta diaria. La última frase del versículo 4, «para serviros», sirve como enlace entre el texto anterior y el presente.

       Usando dos verbos imperativos, «examinaos» y «probaos», el apóstol ordena enfáticamente a sus lectores que asuman la importante tarea de la introspección. Además, en el texto griego, el pronombre personal vosotros precedéis a los dos imperativos para lograr énfasis, y es parte de los mandatos. Luego, Pablo voltea el tema en relación a los corintios. Ellos cuestionaban si Cristo hablaba por medio de Pablo, pero él les dice que examinen sus propios corazones para verificar si Cristo vive en ellos. Desean descubrir si las credenciales de Pablo son genuinas. Pero Pablo iguala el reto de ellos, exigiéndoles que demuestren si sus propias vidas son fidedignas. Quiere que los lectores purifiquen sus propias casas espirituales antes de que él llegue a Corinto, para que de esta forma tanto ellos como él puedan gozar una relación edificante y llena de paz.

       Pablo pregunta si los lectores están en la fe e indica su confianza de que realmente son creyentes. La expresión en la fe aparece cuatro veces en el texto epistolar griego del Nuevo Testamento (1 Co. 16:13; 2 Co. 13:5; Tit. 1:13; 2 P. 1:5). Pablo no se refiere a la fe objetiva que radica en la doctrina, sino en la confianza subjetiva en Jesucristo. Tiene en mente la fe viva del creyente que fielmente sigue los pasos del Señor y tiene comunión con él por medio de la oración.

       La verdadera fe es activa y compele constantemente a los creyentes a que se prueben a sí mismos, para comprobar si Jesucristo, por medio del Espíritu Santo, vive en sus corazones.

       La verdadera fe testifica que hay una comunión íntima con el Padre y su Hijo (1 Jn. 1:3).

    » b. «¿O no sabéis que Jesucristo está en vosotros? A menos que quizás hayáis fallado la prueba». La pregunta que Pablo les hace a los corintios es retórica y espera de ellos una respuesta afirmativa. La primera palabra («o») enlaza la pregunta a las dos cláusulas anteriores que contienen los verbos imperativos. Habiendo obedecido los mandatos, se les pregunta ahora a los lectores que respondan si es cierto que Jesucristo vive en ellos. Se puede describir a esta pregunta como: «una apelación directa a las conciencias de los lectores [de Pablo]». Si están seguros de que el Señor vive y reina en sus corazones, entonces querrán exaltarlo, hacer su voluntad y huir del mal.

       La frase Jesucristo está en vosotros es probablemente un dicho originado por Jesús, el cual en su mensaje de despedida les dijo a sus discípulos: «Ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí, y yo en ustedes» (Jn. 14:20). Dado que estas palabras aparecen más de una vez en las epístolas de Pablo, deducimos que esta frase habría sido un dicho comúnmente usado en la Iglesia Primitiva. No hay duda de que Pablo cita este dicho como una fórmula muy conocida.

       Pablo ofrece un último comentario, una cláusula declarativa que se asemeja a una pregunta retórica que requiere una respuesta negativa. En este párrafo enfatiza la idea de una prueba; les presenta a los corintios la posibilidad de fallar la prueba. Sabe que pueden pasar la prueba, sin embargo, quiere que consideren las consecuencias de fallarla. Fallar la prueba conduce al endurecimiento del corazón, y el endurecimiento del corazón conduce a la muerte espiritual.

       Comentario de Gálatas 6:4 y 5. (6:4) Examen propio: En sexto lugar, examine su propia obra y conducta. La palabra “obra” se refiere más a la conducta y al comportamiento que al trabajo o empleo. Por supuesto que están involucrados el empleo o la obra, pero el tema de este versículo trata sobre todo nuestro comportamiento. Debemos examinar y juzgar nuestras propias vidas y no la vida de un hermano caído. Las Escrituras son firmes en este punto: Todo hombre debe mantenerse ocupado examinando su propia obra y vida, y ningún hombre está exento de esto. Hay tanto mal arreciando el mundo y la carne es tan débil que es difícil que una persona permanezca inmaculada y limpia. La carne siente lujuria…

    • por la aceptación
    • por mirar
    • por el reconocimiento
    • por degustar
    • por la posición
    • por sentir
    • por la honra
    • por hacer,
    • por la compensación
    • por tener
    • por la aprobación
    • por experimentar

       Por supuesto, cada uno de estos deseos es necesario y beneficioso hasta que traspasa lo prohibido o se lleva demasiado lejos. Degustar comida es bueno; degustar demasiada comida es malo. Desear reconocimiento es bueno; amar el reconocimiento es pecado.

       El tema es que la tentación está simplemente merodeándonos, a todos nosotros. Por lo tanto, debemos ocuparnos examinándonos y juzgándonos a nosotros mismos y no a los demás. De hecho, hay tantas tentaciones que nos merodean, que, si bajamos la guardia para examinar y juzgar a los demás, somos de inmediato sorprendidos nosotros mismos por el pecado. Recuerde: Criticar y juzgar a los demás es pecado. Por lo tanto, al dejar de examinarnos para juzgar a los demás, hemos pecado.

       Debemos medirnos frente a la Palabra de Dios, no frente a los demás. Nuestra actitud hacia los demás debe ser de amor y cuidado, de ministerio y restauración, no de crítica y juicio.

        Advierta que el creyente que constantemente se examina así mismo tiene motivo para regocijarse en él y no solo en los demás. Es cuando nuestros corazones y nuestras vidas son puras que el gozo nos llena. Nada nos llena más de gozo como una conciencia pura. En virtud de verdad, nos regocijamos cuando vemos a otras personas caminando como debieran, pero el gozo profundo proviene de saber que nosotros mismos estamos complaciendo a Dios por la forma en que caminamos.

       “¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mt. 7:5).

       “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Co. 13:5).

       “Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro” (Gá. 6:4).

       “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová” (Lm. 3:40).

       (6:5) Juicio, Responsabilidad: En tercer lugar, tome conciencia de sus propios deberes y responsabilidades. El tema de este versículo es el de advertir al creyente. Él es personalmente responsable ante el Señor por su propio comportamiento y será juzgado por lo que ha hecho. Cada creyente tiene sus propios pesos, su propia carga de fallas y pecados. Son estos los que debe cargar, cuidar, examinar y juzgar. Nunca podrá vencerlos a no ser que quite su mirada de las fallas de los demás y se concentre en el peso de su propia falla.

       “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mt. 12:36).

       “Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos” (Mt. 18:23).

       “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de si” (Ro. 14:12).

       “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).

    3er Título. Sentencia de juicio para aquel que no discierne el cuerpo de Cristo. Versículo 29. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.  (Léase: 2ª de Crónicas 30:18 al 20. Porque una gran multitud del pueblo de Efraín y Manasés, y de Isacar y Zabulón, no se habían purificado, y comieron la pascua no conforme a lo que está escrito. Mas Ezequías oró por ellos, diciendo: Jehová, que es bueno, sea propicio a todo aquel que ha preparado su corazón para buscar a Dios, a Jehová el Dios de sus padres, aunque no esté purificado según los ritos de purificación del santuario. Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo.  ▬ Hebreos 10:29. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?).

       Comentario de 2ª Crónicas 30:18-20. Ezequías estaba muy consciente del riesgo que corrían los que comían la víctima de la Pascua (v. 18a) sin reunir las condiciones espirituales; por lo tanto, se apresuró a elevar una oración intercesora (vv. 18b–20).

       Cuando Dios respondió a la oración de Ezequías, el pueblo quedó sano. Cuán importante es que los pueblos cuenten con gobernantes creyentes, que estén equipados de un corazón pastoral. Una vez más se hizo patente el hecho de que la fe tiene prioridad sobre lo ritual y ceremonial (Juan 7:22, 23; 9:14–16). Además, se hizo patente la eficacia de la oración sincera (Stg. 5:16).

       Comentario de Hebreos 10:29. (10:28-29) Juicio: Se puede ver fácilmente la certeza del juicio. Esta persona merece mucho mayor castigo que cualquier otro pecador. ¿Por qué? Porque ha recibido el conocimiento de la verdad y ha decidido volverse al mundo y a volver a vivir en pecado. ¿Qué quiere decir esto? Nota: este versículo explica en detalle lo que esta persona hace ante los ojos de Dios. La persona que conoce la verdad sobre Jesucristo y continúa llevando una vida de pecado comete tres de los pecados más terribles y atroces que se pueda imaginar.

    ▬ 1. Pisotea al propio Hijo de Dios. Esto es mucho peor que nada más ignorar y descuidar y desconocer a Cristo. Es saber que Cristo es el Hijo de Dios que vino a la tierra a revelar el amor de Dios y a salvar a los hombres, pero…

    • rechazar a Cristo para que todos lo vean.
    • rehusarse a obedecer a Cristo en presencia de otras personas.
    • negar a Cristo tanto con acciones como con palabras.
    • mostrar desprecio por Cristo al Vivir en pecado, aunque conozca una mejor vida.
    • insultar a Cristo al profesar su nombre y aun así vivir en pecado y pensar que se está saliendo con la suya.

       Esta persona merece más castigo que cualquier otra en la tierra. Esta es la idea central de este pasaje. Sencillamente no hay sacrificio para una persona así.

    ▬ 2. Esa persona tiene la sangre de Cristo como algo inmundo. Esto quiere decir que la persona considera que la sangre de Cristo no vale la pena y no es útil para salvar a una persona. Conoce y entiende y quizás una vez haya profesado, exactamente lo que enseñan las Escrituras: Que Jesucristo sacrificó su vida y derramó su sangre por los pecados de los hombres. Pero la persona no acepta lo que dicen las

    Escrituras. Hay dos actitudes que son culpables de esto:

    => Las que rechazan la sangre de Cristo porque piensan que la manera de llegar a Dios es vivir lo mejor que

    puedan y dar lo mejor de sí. Esas personas creen que Dios las aceptará si son suficientemente buenas y religiosas.

    ▬ 2 Las que rechazan la sangre de Cristo porque para ellas la sangre es desagradable y repulsiva. El cristianismo es a lo que denominan una religión sangrienta.

       Recuerden: Estas personas comprenden el sacrificio sustituidor de la sangre de Jesús por los pecados, pero lo rechazan como el camino hacia Dios. Deciden deliberadamente lo que denominarían una religión más agradable de buenas obras para llegar a Dios y ganar su aprobación.

       Nuevamente, estas personas merecen mucho más juicio que otros pecadores. ¿Por qué? Porque conocen el significado de la sangre de Cristo, aún así la tienen por inmunda, no se merecen a Dios. Y la gran tragedia es: La sangre de Jesucristo es el fundamento mismo del nuevo pacto de Dios, el pacto de amor, misericordia y gracia. Dios les declara a estas personas:

       “Miren el sacrificio de mi Hijo por ustedes. Él es la demostración de mi amor por ustedes, la demostración perfecta. No podría hacer nada más grande por ustedes que morir por ustedes, de la misma manera que ustedes

    no podrían hacer nada más grande que morir por alguien más. Los amo y les he demostrado mi amor de la manera más suprema posible: al dejar que mi propio Hijo cargue los pecados de ustedes sobre si y soporte la culpa de mi justicia e ira contra el pecado. Él soportó la ira y la condenación por ustedes. Ahora solo tienen que creer en Él y honrarlo confiándole la vida de ustedes a Él. Cuando hagan esto, los aceptaré en su sacrificio. Créanlo, analícenlo, encomiéndenle su vida. ¿Por qué siguen teniendo por inmunda la sangre de mi Hijo?”

    ▬ 3. Él ha hecho afrenta al Espíritu de gracia, la misma persona que vierte la gracia de Dios sobre los hombres, es decir, el Espíritu Santo. La palabra afrenta significa insultar o ultrajar. ¿Cómo una persona hace afrenta al Espíritu Santo?

    => Al sentir la atracción interna del Espíritu a arrepentirse y cambiar y seguir a Cristo, y que aún asi rechace e ignore la convicción del Espíritu. Esto lo insulta y demuestra que la persona le hace afrenta.

    => Al profesar que es un seguidor de Cristo, y que aun así continúe viviendo en pecado. Esto insulta al Espíritu y demuestra que le hace afrenta.

       Una vez más, la persona que conoce la verdad y aún así se vuelve al mundo y al pecado será castigada, no importa lo que profese. Y no debemos olvidarlo nunca: Aquellos que profesaron ser del pueblo de Dios bajo la ley de Moisés murieron sin misericordia. ¿De cuánto mayor castigo creen que seremos merecedores si nos alejamos de nuestra profesión?

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36).

       “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18).

       “pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego” (Ro. 2:8-9).

       “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” (He. 10:29).

    Semana del 04 al 10 de mayo de 2026.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 03 DE MAYO DE 2026. “LA IGLESIA ES LLAMADA A LLEVAR Y CONSERVAR UNA VIDA SANTA”.

    LECCIÓN: Números 29:7 al 11. 7. En el diez de este mes séptimo tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas; ninguna obra haréis; 8. y ofreceréis en holocausto a Jehová en olor grato, un becerro de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto. 9. Y sus ofrendas, flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada becerro, dos décimas con cada carnero, 10. y con cada uno de los siete corderos, una décima; 11. y un macho cabrío por expiación; además de la ofrenda de las expiaciones por el pecado, y del holocausto continuo y de sus ofrendas y de sus libaciones. 

       Comentario 1. Números 29: Versículos 7-11.

    En el día de la expiación, el día diez del séptimo mes, se debía ofrecer un sacrificio festivo similar al presentado en el día de la séptima luna nueva (un holocausto y una ofrenda por el pecado), además de la ofrenda por el pecado. de expiación prescrita en Lev 16, y los holocaustos diarios. Para una descripción más detallada de esta fiesta, véase Lev 16 y Levítico 23:26-32.

       La iglesia es llamada a llevar y conservar una vida santa: La afirmación de que la Iglesia es llamada a llevar y conservar una vida santa es un pilar fundamental de la teología cristiana, fundamentado en la santidad de Dios mismo y en la acción del Espíritu Santo. Esta llamada implica una separación del pecado y una consagración total a Dios, no limitada al ámbito privado, sino reflejada en la vida cotidiana y la misión comunitaria

       Bíblicamente, la Iglesia es llamada a llevar y conservar una vida santa, lo cual no significa perfección sin pecado, sino ser apartada del mundo para el uso exclusivo de Dios y transformada a la semejanza de Cristo por el poder del Espíritu Santo. Este llamado es una identidad fundamental: los creyentes son santos por pertenecer a Jesús.

    Aquí se detallan los fundamentos bíblicos de este llamado:

    ▬ 1. El Fundamento: «¿Sed Santos, Porque Yo Soy Santo»

    • Mandato Divino: El llamado a la santidad se basa en el carácter de Dios: «Sean santos, porque yo soy santo» (Levítico 11:44-45, 1 Pedro 1:15-16).
    • Llamados a ser Diferentes: La iglesia no debe conformarse a las pasiones de la antigua manera de vivir, sino mostrar un cambio radical en su conducta (1 Pedro 1:14).
    • Separación del pecado: Se exhorta a los cristianos a abstenerse de la inmoralidad sexual y a controlar el propio cuerpo en santificación y honor (1 Tesalonicenses 4:3-7).

    ▬ 2. Cómo se Conserva una Vida Santa.

    La santidad no se logra por esfuerzo propio, sino por la cooperación con el Espíritu Santo:

    • El poder del Espíritu Santo: El Espíritu produce semejanza a Cristo en nosotros cuando nos sometemos a Él (Gálatas 5:16-22).
    • La Palabra de Dios: Jesús oró: «Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad» (Juan 17:17).
    • La obediencia a la Palabra mantiene al creyente limpio.
    • Confianza en la Gracia: El llamado a la santidad implica descansar en la gracia de Dios, no en la capacidad propia de ser lo suficientemente bueno.
    • Mortificación del pecado: Considérense muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús (Romanos 6:11).3.

    ▬ 3. La Santidad como Iglesia (Colectiva).

    • Esposa de Cristo: Cristo se entregó por la Iglesia para santificarla, limpiándola para presentarla radiante, sin mancha ni arruga (Efesios 5:25-27).
    • Templo del Espíritu: La iglesia es el templo de Dios, y por tanto, debe mantener la pureza de ese espacio sagrado (1 Corintios 3:17).
    • Testimonio en el mundo: Los cristianos están llamados a brillar como luminares en un mundo corrompido, manteniendo una conducta intachable (Filipenses 2:14-16).

    ▬ 4. La Importancia de la Santidad

    • Requisito para la visión de Dios: «Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» (Hebreos 12:14).
    • Identidad: La iglesia es «real sacerdocio» y «nación santa» (1 Pedro 2:9).
    • En resumen, la iglesia es llamada a una santidad práctica que afecta todas las áreas de la vida diaria, evidenciando que el Espíritu Santo mora en ella y que pertenece a Dios.

    TEXTO: «Si no, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir» (1ª de Pedro 1:15).

        1ª de Pedro. (1:15) Santidad: concentrarse en la santidad. Santo (hagios) significa ser justo, puro, sin pecado y divino; ser perfecto, completo y satisfecho en todo sentido posible; ser separado y totalmente diferente de todos los otros seres y cosas.

    El creyente debe ser santo, es decir…

    • justo, puro, sin pecado y divino.
    • perfecto, completo y satisfecho.
    • separado, totalmente diferente de todos los que viven en forma mundana.

       Hay tres razones por las cuales los creyentes deben vivir vidas santas.

    ▬ 1. Dios es santo. Él es la misma personificación y perfección de la santidad absoluta.

    => Dios es la encarnación misma de la justicia absoluta, de la pureza, de la falta de pecado y de la divinidad.

    => Dios es la encarnación misma de la perfección absoluta, la plenitud y la realización.

    => Dios es la encarnación misma de la separación absoluta: diferente, apartado y separado de todo lo demás.

    ▬ 2. Dios ha llamado a los creyentes a que sean santos en cada aspecto de la vida. El propósito mismo de Dios al salvarnos es contar con gente que será tal como Él y que vivirá con Él eternamente. El propósito de Dios para nosotros es…

    • que seamos santos, justos, puros, sin pecado y divinos.
    • que seamos perfectos, completos y realizados.
    • que estemos separados del mundo y apartados para Él.

       Dios no quiere que seamos corruptibles ni que muramos con el mundo. Dios nos quiere santos. Nos quiere apartados tal como Él. Dios quiere que vivamos con Él eternamente. Pero para vivir con El eternamente, debemos ser como Él, debemos ser santos. Por lo tanto, debemos procurar, perseguir e ir en busca de la santidad. Debemos vivir vidas santas, puras, justas y divinas. Debemos buscar e ir tras de Dios. Debemos buscar ser como Dios mientras estamos en esta tierra. Si lo hacemos, entonces Dios nos otorga la más gloriosa de las esperanzas: la esperanza de la salvación eterna.

    ▬ 3. Las Escrituras exigen santidad. Está escrito en las Escrituras: “Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo” (Lv. 11:45; l9:2; 20:7, 26). No tenemos opción: este es el mandamiento de las Escrituras. Si queremos pertenecer a Dios, entonces debemos vivir como Dios. Debemos vivir vidas santas.

       “Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo” (Lv. 11:45).

       “Que, librados de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días” (Lc. 1:74-75).

    1er Titulo: Convocación para afligir las almas y hacer expiación por los pecados. Versículo 7. En el diez de este mes séptimo tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas; ninguna obra haréis. (Léase: Levítico 16:30 y 31. Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová. Día de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo. ▬ Joel 2:17. Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos Dónde está su Dios?).

        Dios busca un espíritu humilde y contrito en los creyentes (Levítico 16:29-34)

       16:29-34 El Dia de Expiación era de reposo solemne, llamado shbbat shabbaton (16:31 cf. 23:3,24,32,39). La frase “os afligiréis» es importante. Significaba ayunar desde el atardecer del día nueve hasta la noche del día diez del mes séptimo (Lv. 23:23).” Tanto el ayuno como el descanso sabático son ordenados nuevamente en Levítico 23:27 y Números 29:7, so pena de muerte. Este es el único ayuno prescrito en la Ley. En otras, palabras, las acciones del sumo sacerdote por sí mismas no eran suficientes. Hacía falta que la nación participara activamente mediante estas disciplinas, preparando su corazón para recibir de parte de Dios el milagro del perdón y expiación que ningún rito por sí mismo puede proveer.

       La palabra “expiar” (heb. kipper) ocurre cinco veces en este capítulo (v. 32-34), recalcando la importancia de la labor de los sacerdotes durante este día. Tan solemne e importante era este evento que en tres oportunidades el autor subraya que debía tenerse por “estatuto perpetuo» (16:29,31,34), tanto para los israelitas como para los extranjeros residentes.

       PARA LA IGLESIA:

    En primer lugar, recordemos el significado del Día de Expiación en el PM: el propósito de estas leyes era prevenir que el sumo sacerdote, en teoría el hombre más santo de Israel, sufriera una muerte repentina al entrar al Tabernáculo (Lv. 1612,13). Los ritos del Día de Expiación mostraban que ningún hombre, por santo que fuera, podía aproximarse a la presencia de Dios sin la apropiada cobertura de un sacrificio.

       En el capítulo 4 de Levítico ya se había explicado que los sacrificios de sangre eran apropiados para obtener purificación y para limpiar lo que se había contaminado de una u otra forma. En otras palabras, la sangre es el medio establecido por Dios para limpiar y santificar. Empero, los pecados de Israel provocaban contaminación en el lugar designado para la adoración. En consecuencia, si el Tabernáculo no era limpiado apropiadamente, no era posible acceder a la gloria del Señor y el pueblo quedaba expuesto al juicio divino. Por eso era indispensable el Dia de Expiación.

       El momento más significativo del rito era cuando se despachaba el macho cabrío portador de los pecados de Israel al desierto ‘(vs.21-22). De manera muy gráfica subrayaba la necesidad de que la nación fuera purgada de sus pecados y librada del dominio que el mal logra sobre los seres humanos que no están en comunión con Dios. Lo que ocurría al interior del Lugar Santísimo no era apreciado por la gente, pero la expulsión del macho cabrío al desierto quedaba fija en la memoria de todos. Era una ayuda visual por medio de la cual se podía entender fácilmente la realidad del pecado y la necesidad de eliminarlo.

       Para evitar que la gente llegara a pensar que eliminar los pecados del año era una tarea fácil -simplemente sacrificando un cordero y enviando otro al desierto- el Señor les mandó que fuese un día de auto aflicción (vs.29,31). Cada uno debía examinarse a sí mismo en ayuno y oración para presentarse ante Dios y arrepentirse de sus pecados.

       Tanto el AT como el NT dejan claro que el Día de Expiación tuvo su origen en la voluntad de Dios. No era un rito pagano con el propósito de apaciguar (“hacer propicio») a un dios airado. Por el contrario, era el camino dispuesto por Yahweh para proveer perdón, limpieza y poder permanecer en medio de Su pueblo con el fin de mantener el acceso a Su presencia.

       Ahora bien, aplicando todo esto al contexto del PN, el libro de Hebreos utiliza la ceremonia del Día de Expiación para comparar el sacerdocio levítico con el de nuestro Señor. Lo central de esa comparación es el sacrificio mismo de Jesús en la cruz. En la muerte del Señor se obtuvo todo lo que el sumo sacerdote pretendía lograr en el Día de Expiación bajo el antiguo pacto. En otras palabras, la muerte del Señor Jesús logró una plena expiación de nuestros pecados, y el autor de Hebreos añade de manera muy significativa que esto fue realizado “fuera de la ciudad» (He. 13:12). De esa manera pretende decirnos que Jesús tomó sobré sí los pecados de todos nosotros y los llevó lejos, para no traerlos de regreso jamás (cf. Is. 53:5-6; 1 P. 2:24; 2 Co. 5:21; Ga. 3:13; He. 9:28).249 Mientras colgaba en la cruz, el cuerpo de Jesús fue hecho el propiciatorio de Dios para con la humanidad, vale decir, el lugar donde se encontraron la justicia y la gracia de Dios (siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados (Ro. 3:24-25)). La función de ambos machos cabríos fue asumida por el Señor, pues mediante Su muerte y resurrección quitó los pecados que provocaban separación de Dios y libró a los creyentes de todo poder de las tinieblas. La función del becerro sacrificado por el sumo sacerdote y su familia no fue necesaria en el sacrificio de nuestro Señor porque Él estaba libre de pecados, como señala en franca adoración el autor de Hebreos (He. 7:26-28).

       La efectividad del sacrificio de nuestro Señor quedó demostrada en que el velo del Templo se rasgó para permitir un acceso libre y permanente a la presencia de Dios a través de Su Hijo Jesús (Mt. 27:51; Mr. 15:38; Lc. 23:45). Para el autor de Hebreos, la ruptura del velo corresponde al quebrantamiento de la carne de Jesucristo. Por ese hecho, todo creyente tiene ahora el derecho de entrar a la Presencia de Dios (He. 10:19ss), y por eso afirma con propiedad que el PN es un mejor y mayor pacto.

       En otras palabras, bajo el PN la situación teológica -y práctica en consecuencia- cambió completamente. Ya no es necesario un Dia de Expiación cada año. El día de la muerte del Señor Jesús es el gran Día de Expiación para toda la humanidad, de una vez y para siempre. Desde ese día en adelante, todo creyente tiene el derecho de entrar a la presencia de Dios, algo reservado solo para el sumo sacerdote en el PM del antiguo Israel. Mientras el sumo sacerdote podía acceder a ese Lugar Santísimo solo una vez al año, Jesús no solo ingresó al Lugar Santísimo Celestial, sino que se sentó a la diestra de Dios y permanece allí para siempre. En consecuencia, nosotros podemos ingresar en cualquier momento por Su mediación (He. 4:16).

       Aunque en estricto rigor el Dia de Expiación ya no es relevante para los cristianos, los principios expuestos en todos los detalles de aquel día sagrado enseñan verdades muy profundas y eternas. Podemos aprender de él acerca de la naturaleza del pecado y de la necesidad de limpieza para entrar a la presencia de Dios. Por medio de una serie de contrastes, Hebreos nos enseña que los cristianos gozamos de un privilegio mucho mayor que el de Aarón, debido a que nuestro Sumo Sacerdote es Jesucristo, un sacerdote muy superior a Aarón mismo: (1) Aarón era solo un hombre y necesitaba expiar sus propios pecados, así como los del pueblo. Cristo, en cambio, estaba libre de pecado (He. 7:26ss). (2) Aarón debía repetir el sacrificio del Día de Expiación año tras año. Cristo, por su parte, aseguró eterna redención por medio de Su muerte, de una vez y para siempre (He. 9:6-14). (3) El ritual del Dia de Expiación le permitía a Aarón entrar al Lugar Santísimo del Santuario terrenal. Jesucristo llevó Su propia sangre al Santuario verdadero, el celestial (He. 9:24).

      (4) Al repetir año tras año el rito del Día de Expiación en la antigüedad, se hacía claro que el problema del pecado y sus consecuencias para la nación no quedaba arreglado de manera definitiva. El sacrificio de Cristo asegura un perdón permanente del pecado, en una medida no imaginada en el AT (He. 10:1-18). Todo esto debe darnos la confianza para entrar al trono de la gracia de Dios por medio de la sangre de Jesús (He. 10:19). En conclusión, que seamos hallados verdaderamente en Él hasta el día en que regrese por nosotros, viviendo en Su provisión de vida eterna y abundante, como dijo el autor de Hebreos en el siguiente pasaje:

       Hebreos 10:22-25 (22) acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. (23) Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. (24) Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; (25) no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

       Comentario de Joel 2:17. Dado que la crisis es nacional, el lamento también debe ser comunitario (Joel 2. vv. 15–17). Tocar la trompeta, pregonar ayuno, convocar asamblea, todos son elementos de un lamento nacional. La seriedad de la situación llama a tomar medidas un tanto drásticas, si se quiere, pero necesarias. Todos han de santificarse; es decir, purificarse ritualmente. Grandes y pequeños deben participar de estos actos. Los motivos de alegría deben cancelarse por el momento; es tiempo de mostrar contrición delante de Dios (v. 16). Los sacerdotes deben actuar como líderes en este lamento público; ellos tienen el deber de interceder por la nación y suplicar la misericordia divina. Pero deben ser participantes activos, con lloro y oración (v. 17). Entre el vestíbulo y el altar (otras versiones traducen “pórtico” o “entrada”) parece haber sido el sitio tradicional de oración de los sacerdotes (ver Eze. 8:16). Tu heredad alude al pueblo judío. Afrenta en este caso es vergüenza, o el estado vulnerable ante el posible dominio que otros pudieran ejercer sobre la nación debido a su debilidad. ¿Dónde está su Dios? sugiere mofa o burla (comp. Miq. 7:10; Sal. 79:10). Las naciones paganas pondrían en tela de duda la existencia, grandeza o poder de Dios a causa de la debilidad del pueblo. Por otro lado, es bueno observar que esta es una fórmula que los profetas usaron muchas veces para interceder a favor del pueblo. ¡La reputación de Jehovah estaba en juego! (Comp. Éxo. 32:12; Núm. 14:13–16).

    2° Titulo: Necesario cuidado y delicadeza con las ofrendas consagradas al Señor. Versículos 8 y 9. y ofreceréis en holocausto a Jehová en olor grato, un becerro de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto. Y sus ofrendas, flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada becerro, dos décimas con cada carnero (Léase: 2ª a los Corintios 8:20 y 21. evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos, procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres. ▬ Hebreos 13:15. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.).

       Comentario de 2ª a los Corintios (8:19-21) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) son representantes escogidos por la iglesia a fin de evitar acusaciones de mala conducta contra el ministro. Este elemento es muy significativo, una lección a la que deben prestar atención igualmente los ministros y las iglesias. Si Pablo hubiera manejado la ofrenda él mismo, se podía haber dejado expuesto a la acusación de confiscar y robar dinero. El único procedimiento sensato era hacer que la iglesia eligiera a uno de sus propios hombres para que manejara las ofrendas.

       Note que a la ofrenda se le llamaba “esta gracia”. Como señala Charles Hodge, cualquier dádiva gratuita es una gracia. Por consiguiente, la ofrenda de una iglesia es una gracia; es el corazón de la iglesia que se derrama en una dádiva gratuita para salvar y ayudar a los desesperados del mundo. La iglesia debe derramar su alma en sus ofrendas por los perdidos y los necesitados del mundo. Ellos llevan a cuesta el peso del pecado, el hambre, la sed, la enfermedad, la ignorancia, la soledad, la indefensión, la falta de propósito, y la muerte. Esto solamente enfatiza la importancia formidable de los ujieres y los hombres que manejan las ofrendas.

       Note otro elemento significativo: ¿Por qué se ministraba la ofrenda? Por la gloria del Señor. Cuando las personas veían las ofrendas y sabían para qué se iban a usar, el corazón de cada uno de ellos glorificaba al Señor. El Señor recibiría más alabanza que de ninguna otra manera.

       “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

       “para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil. 2:15).

       “Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir” (He. 3:5).

       “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz” (2 P. 3:13, 14).

       Nota: Pablo plantea claramente por qué había tenido tales precauciones. Él quería que todos los hombres supieran que él era honrado, que nunca metería su mano en la caja y sacaría dinero de las ofrendas. No quería que nadie cuestionara su conducta personal. La apariencia importaba, lo que las personas pensaban importaba, porque él había dedicado su vida a salvar y ayudar a las personas.

    Comentario de Hebreos 13:15. El creyente debe ofrecer el sacrificio de alabanza a Dios constantemente (v. 15). Pero note cómo: Mediante Cristo. Dios merece alabanza, pero Dios no acepta nada, ni siquiera la alabanza, a menos que se ofrezca mediante Cristo. Una persona no puede acercarse a Dios mediante algún otro sacrificio, persona o religión, ni siquiera para alabarlo, no si la persona quiere que su ofrenda sea aceptada por Dios. Dios no acepta alabanza por ningún otro medio que no sea por medio del Señor Jesucristo mismo.

       “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).

       “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Ti. 2:5).

       “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas” (He. 8:6).

       “y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle” (He. 9:5).

       “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” (He. 9:24).

       “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Jn. 2:1).

       “Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo” (Sal. 107:22).

       “Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová” (Sal. 116:17).

    3er Titulo: Es nuestro deber llevar una vida de constante entrega y consagración a Dios. Versículos 10 y 11. y con cada uno de los siete corderos, una décima; y un macho cabrío por expiación; además de la ofrenda de las expiaciones por el pecado, y del holocausto continuo y de sus ofrendas y de sus libaciones.  (Léase: 1ª a los Corintios 1:7 y 8. de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.  ▬ 1ª a los Tesalonicenses 5:23. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.).

       Comentario de 1ª a los Corintios. (1:7-8) Dones, espirituales – Gracia:

    » b. Los dones y la gracia de Dios proporcionaron una provisión plena para los creyentes corintios (v. 7). No carecían de dones espirituales de ningún tipo; de hecho, cuando se hablaba de dones espirituales, se podían comparar con la más fuerte de las iglesias. Experimentaban no solo los dones personales como la fe, el conocimiento, y las lenguas, sino los dones públicos como milagros, sanidad, y profecía; y los poseían en abundancia.

      Pensamiento 1. El creyente debe “procurar los dones mejores” y “procurar los dones espirituales” (1 Co. 12:31; 14:1). Pero el creyente siempre deberá recordar que la posesión de los dones del Espíritu no quiere decir que necesariamente sea fuerte en el Señor. No había creyentes más carnales en la época primitiva de la iglesia que los creyentes corintios. Abusaban trágicamente de sus dones y su abuso y juicio subsiguiente nos sirve de fuerte amonestación para todos.

    » c. Los dones y la gracia de Dios despertaron un fuerte anhelo por el regreso de Cristo. Los dones del Espíritu nos proporcionan un anticipo de las glorias del cielo.

    => El don de la profecía o de la predicación proclama cómo será el cielo.

    => El don de ministrar demuestra el amor y compasión adorables que existen en el cielo.

    => El don de sanidad demuestra el poder y voluntad de Dios de que el hombre viva sin corrupción ni dolor.

      Cuando los dones del Espíritu están activos entre un pueblo, es algo muy natural que dentro del corazón de sus integrantes se despierte el regreso de Cristo y del cielo; porque constantemente están experimentando la presencia del Señor entre ellos y están recibiendo un anticipo del cielo.

       Mientras más activos estén los dones del Espíritu entre un pueblo, mayor será el anhelo del pueblo por el regreso del Señor. Mientras más un pueblo hable y converse acerca del Señor y se ministren unos a otros en el Señor, más anhelarán al Señor y estar con Él. Recogemos, lo que sembramos.

      Mientras más sembremos la conversación acerca del Señor y los dones del Señor, más anhelaremos que seamos segados por el Señor. Se entiende claramente el fuerte anhelo del creyente por el regreso del Señor. ¡Imagínese nada más la expectativa gloriosa que él posee!

    => El creyente sabe que recibirá una casa (un hogar) o una mansión en el cielo.

       “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:2, 3).

    => El creyente sabe que los sufrimientos de este mundo no son nada comparados con la gloria del regreso del Señor y del cielo.

      “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Ro. 8:18).

    => El creyente sabe que su cuerpo corruptible será cambiado por un cuerpo incorruptible y perfecto cuando venga Jesús.

      “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Fil. 3:20, 21).

    => El creyente sabe que cuando Cristo aparezca, él aparecerá con Cristo en gloria.

       “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col. 3:4).

    => El creyente sabe que se reunirá con todos sus seres amados (que fueron creyentes) cuando Jesús regrese.

       “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Ts. 4:14-18).

    => El creyente sabe que recibirá una corona de gloria ese día.

       “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:4).

    => El creyente sabe que será hecho a imagen de su Señor y Salvador Jesucristo.

       “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Jn. 3:2).

        (1:8) Seguridad ▬ Confirmación: El tercer recurso del creyente es la seguridad del Señor Jesucristo, la confirmación que le da al corazón del creyente. La palabra “confirmar” (bebaiosei) significa preservar y establecer, hacer categórico, firme y seguro. Jesucristo preservará y asegurará al creyente para que no caiga. Note la razón gloriosa: Que los creyentes puedan ser “irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo”.

      La palabra “irreprensibles” (anegkletous) quiere decir irreprochable, inocente. Quiere decir que nadie podrá acusar al creyente cuando se pare frente a Cristo en el día del juicio. El “día de nuestro Señor Jesucristo” traerá como resultado el tribunal de Cristo, y solo los que son preservados por la sangre y el poder de Jesucristo serán considerados irreprensibles (v. 8).

       “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Fil. 1:6).

       “Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día” (2 Ti. 1:12).

       “Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Ti. 4:18).

       Comentario de 1ª a los Tesalonicenses 5:23. Creyentes, deber: Resultados del comportamiento apropiado. Si el creyente se comporta como es apropiado -si alguien sigue las exhortaciones que se dan en este pasaje- experimentará cuatro cosas.

    ▬ 1. El creyente experimentará la presencia del Dios de paz: Paz significa estar unido, ligado y en una sola pieza. Solo Dios puede unir, ligar y armar en una sola pieza a una persona. Solo Dios puede traer paz al alma de una persona, el tipo de paz que da absoluta convicción, confianza y seguridad al corazón. Note, además, Dios posee tanta paz y está tan dispuesto a dar paz que es llamado el Dios de paz.

       “Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén” (Ro. 15:33).

       “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros” (Ro. 16:20).

       “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

       “Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros” (Fil. 4:9).

       “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Ts. 5:23).

       “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno” (He. 13:20).

    ▬ 2. El creyente experimenta santificación: La palabra santificación significa ser apartado y separado para Dios. El creyente que sigue las exhortaciones de este pasaje es grandemente bendecido por Dios: Dios toma a la persona y la aparta y separa para sí. Para Dios es una persona muy especial, por eso Dios tiene con ella una relación muy especial. Además, note la frase “por completo”: el creyente es apartado por completo para Dios, y está bajo su cuidado especial, protección y provisión.

       “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn. 17:17).

       “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Co. 1:30).

       “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra” (2 Ti. 2:21).

       “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta” (He. 13:12).

       “elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas” (1 P. 1:2).

    ▬ 3. El creyente tiene guardado su espíritu, alma y cuerpo irreprensible para el día del juicio. Esta es la idea del texto griego. La palabra “para” (en) debe traducirse como “en”. Es decir, en ese día en que el Señor regrese el creyente será guardado irreprensible. Será aceptado delante de Dios y recibirá su recompensa. Note las tres partes del hombre que se detallan: espíritu, alma y cuerpo. La idea es que el hombre será guardado completo; tanto su cuerpo como su alma y espíritu. Los creyentes no van a ser una figura fantasmagórica o algún tipo de espíritu sin forma definida. Ellos tendrán cuerpos y almas resucitadas y preservadas para siempre. La persona completa -todo su espíritu, alma y cuerpo- vivirá eternamente con Dios, pero fíjese, esto es solo si el creyente sigue las exhortaciones de las Escrituras.

       “para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil. 2:15).

       “en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él” (Col. 1:22).

       “para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos” (1 Ts. 3:13).

       “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Ts. 5:23).

       “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz” (2 P. 3:14).

    ▬ 4. El creyente experimenta la seguridad de la fidelidad de Dios. Dios llamó al creyente, por tanto, Él completa la obra en él. La obra de la salvación es obra de Dios de comienzo a fin. Si una persona no está viviendo para Dios, esto es evidencia de que en realidad no es un verdadero creyente, pero si una persona está viviendo para Dios siguiendo la exhortación de las Escrituras, esto es clara evidencia de que es un verdadero creyente, que realmente ha sido llamado por Dios. ¿Cómo lo sabemos? Porque Dios es fiel. Si una persona le pertenece a Dios, Él continuará obrando en la persona hasta que sea completamente salva en el glorioso día de redención.

       “Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” (1 Ts. 5:24).

       “Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal” (2 Ts. 3:3).

       “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo” (2 Ti. 2:13).

       “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo” (He. 2:17).

    Domingo 03 de mayo de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 27 DE ABRIL DE 2026. “QUIEN RECIBE EL ESPÍRITU DE DIOS SIEMPRE ACTÚA CON AMOR Y LEALTAD HACIA SUS HERMANOS”.

    Lección: 2ª de Samuel 1:23 al 27. 23. Saúl y Jonatán, amados y queridos; Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados; Más ligeros eran que águilas, Más fuertes que leones. 24. Hijas de Israel, llorad por Saúl, Quien os vestía de escarlata con deleites, Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro. 25. ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas! 26. Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor Que el amor de las mujeres. 27. ¡Cómo han caído los valientes, Han perecido las armas de guerra!

       Comentario general del contexto bíblico: Lamento por la muerte de Saúl y Jonatán, 1:17–27. David era un hombre compasivo y misericordioso, y la muerte de Saúl y Jonatán le trajo profundo dolor. David expresó su dolor escribiendo el Canto del Arco, un canto fúnebre que expresaba su admiración por la valentía de Saúl y Jonatán, su amor profundo hacia Jonatán, y su tristeza por la muerte de ambos. El canto de David quedó escrito en el libro de Jaser, que significa justo, y que fue utilizado por el escritor como una fuente de información para la narración de la vida de David. El libro del justo también es mencionado en Josué 10:13. El libro del justo era posiblemente un libro de poemas que narraba los grandes acontecimientos de la historia de Israel.

    Joya bíblica

    ¡Cómo han caído los valientes,

    y se han perdido las armas de guerra!

    El arco de Jonatán jamás volvía sin la sangre de los muertos… (1:22 y 27).

       David lamentó la muerte de Saúl y Jonatán porque ellos habían sido los valientes que habían guiado a los israelitas en la lucha contra los filisteos. Saúl fue un hombre que manejó con destreza el escudo y la espada, instrumentos indispensables en las guerras de aquel tiempo; y Jonatán manejó con destreza el arco; ambos tuvieron gran velocidad y fuerza física que los hacía unos grandes guerreros; pero ahora, el escudo de Saúl yacía en la tierra como símbolo de los hechos de aquellos dos valientes que habían muerto; yacía en tierra como si no hubiera sido ungido con aceite; esta era una referencia a la costumbre de mantener en buen estado el escudo limpiándolo con aceite.

       David lamentó la muerte de Saúl porque esa noticia sería una ocasión de alegría para los filisteos; era por seguro que las mujeres filisteas celebrarían la victoria como una humillación de Israel. David se imagina a las mujeres filisteas saliendo por las calles de sus ciudades, Gat y Ascalón, para celebrar la muerte del rey de Israel; era una humillación que David no deseaba para el pueblo de Israel.

    La muerte de dos valientes

    1:17–27

    De Saúl y Jonatán

    Lamentados profundamente

    Amados y recordados

    Inseparables hasta el final

       David lamentó la muerte de Jonatán porque le tenía un profundo amor; que ese amor fuese más maravilloso que el amor de las mujeres, destaca el hecho de que era un amor nacido de una amistad leal, desinteresada, duradera y sacrificada. La palabra amor es la palabra hebrea ahabad, 160 se usaba para referirse a toda clase de amor: en Levítico 19:18 se usa para referirse al amor al prójimo y en Éxodo 21:5 se usa para referirse al amor a Dios. El amor de David a Jonatán era un amor de pacto; y aunque aquí no se usa la palabra jesed 2617 que es la que designa el amor de pacto, la amistad entre Da-vid y Jonatán era una amistad de jesed, que perdura a través de cualquier circunstancia. El amor entre David y Jonatán soló puede compararse con el amor entre Rut y Noemí, y el amor entre Jesús y sus discípulos. La amistad entre David y Jonatán continúa siendo un testimonio a la amistad verdadera y duradera que puede existir entre dos personas.

    Joya bíblica

    Angustia tengo por ti, hermano mío, Jonatán, que me fuiste muy querido, Más maravilloso fue para mí tu amor que el amor de las mujeres (1:26).

       El canto de David termina con un lamento: ¡Cómo han caído los valientes, y se han perdido las armas de guerra! Esta expresión conlleva tristeza, pero también conlleva a la reflexión en cuanto a la manera en que Saúl usó su valor y su fuerza. Saúl no usó su fuerza física junto con la fortaleza que viene de la dependencia de Dios, tampoco usó Saúl su valor junto con la sabiduría que viene de Dios. ¡Qué triste era ver tanta valentía y tanta fuerza fracasada por falta de sometimiento a la dirección de Dios!

       Ante la muerte de Saúl, David demostró una gran dignidad, respeto y admiración por Saúl. La muer-te de Saúl significaba el camino de entrada al trono para David; sin embargo, David tomó tiempo, junto con el pueblo, para lamentar la muerte de Saúl. David sabía que era tiempo de luto para el pueblo, y que no era tiempo de recriminación, sino de perdón y de búsqueda de la unidad entre el pueblo. La excelencia de espíritu de David, la hace notar Matthew Henry en su comentario, dando cuatro aspectos significativos de esa excelencia de espíritu que demostró David en su canto: su generosidad para Saúl, su gratitud hacia Jonatán, su preocupación por el honor de Dios, y su preocupación por el bien público de Israel.

    Quien recibe el espíritu de Dios siempre actúa con amor y lealtad hacia sus hermanos”.: Esa afirmación refleja una verdad fundamental en el cristianismo, basada en el Nuevo Testamento, donde el Espíritu Santo opera una transformación interna que se manifiesta externamente en las relaciones con los demás.

    Quien recibe el espíritu de Dios no solo siente amor, sino que actúa con un amor activo (ágape) y una lealtad inquebrantable hacia sus hermanos, caracterizados por: En resumen, el amor y la lealtad son el resultado natural de vivir según el espíritu, actuando con «un corazón regenerado» que busca activamente el bien del hermano.

       Referencias bíblicas: Gálatas 5:22-23. «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.»

       1ª de Pedro 2:17. «Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.»

        1ª Juan 3:10-15.  «En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.»

    1er TÍTULO: El fruto del Espíritu Santo nos hace reconocer el valor de una amistad verdadera. Versículo 23. Saúl y Jonatán, amados y queridos; Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados; Más ligeros eran que águilas, Más fuertes que leones. (Léase: Proverbios 17:17. En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia. ▬ Eclesiastés 10:12. Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, más los labios del necio causan su propia ruina.).

    Definición: El fruto del Espíritu Santo, descrito en Gálatas 5:22-23 como amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio, es fundamental para reconocer y cultivar la verdadera amistad. Estas virtudes transforman la manera en que nos relacionamos, permitiéndonos valorar la amistad no por lo que obtenemos, sino por lo que podemos dar y compartir bajo la guía divina.

       Proverbios El v. 17 muestra que hay gente buena, muy buena en el mundo de hoy. Tal amigo (ver que a veces la palabra se traduce “prójimo”, como en 3:28) cumple la Palabra de Dios cuando dice: … Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Lev. 19:18). Además de ser un amigo o prójimo siempre presente (en todo tiempo), es un hermano que está dispuesto a estar al lado en un tiempo de angustia, que se define como “estrecho”, como en 24:10; 25:19. El amor entre David y Jonatán es un gran ejemplo de la enseñanza de este versículo (ver 1 Sam. 18:1, 3). Además, Jonatán fue llamado el hermano de David (ver 2 Sam. 1:26; otro ejemplo fue la relación entre Salomón e Hiram en 2 Rey. 9:13). Aunque Job se queja que sus íntimos amigos le habían abandonado, la misma riña con ellos muestra que estaban a su lado (ver Job 19:19).

       Eclesiastés 10:12. destaca el contraste entre el impacto de las palabras sabias y necias: «Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, más los labios del necio causan su propia ruina». La sabiduría trae aprobación, prudencia y relaciones constructivas, mientras que la necedad, a través del habla impulsiva y excesiva, lleva al desastre personal y a la destrucción del propio necio.

       En resumen, el versículo es un llamado a la prudencia verbal y a buscar la sabiduría, reconociendo que nuestras palabras reflejan la condición de nuestro corazón y tienen el poder de bendecir o destruir.

       Aquí te detallamos los puntos clave de la explicación:

    • Palabras de Gracia (Sabiduría): Las palabras del sabio son «agradables» (gracia), generan paz, construyen a otros y muestran madurez. Reflejan una vida ordenada que teme al Señor.
    • Labios del Necio (Ruina): La necedad se manifiesta en el exceso de palabras sin sentido, la falta de cordura y el hablar impulsivo. El necio se destruye a sí mismo al hablar más de lo que escucha y al decir tonterías.
    • El contexto de Eclesiastés 10: Este capítulo enfatiza que un pequeño error (como una «mosca muerta» en el perfume) puede dañar una gran reputación. El habla es una de esas áreas críticas donde una pequeña falta de control puede arruinar un testimonio.
    • Consecuencias del Habla: Mientras que el sabio es cuidadoso y considerado, el necio se agota y se pierde por su propia verborrea, a menudo resultando en su propio perjuicio.

       Referencias Bíblicas: 1ª de Juan 2.10-11. «El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.»

       Proverbios 27:17. «Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo»

       Romanos 1:12-12. «Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.»

    2° TÍTULO: Recordando las obras justas de quienes nos han presidido en el Señor. Versículo 24. Hijas de Israel, llorad por Saúl, Quien os vestía de escarlata con deleites, Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro. (Léase: Hebreos 13:7. Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. ▬ 1ª a los Tesalonicenses 5:12. Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan).

       (Hebreos 13:7) Pastores: Tenemos que recordar a los pastores. “Recordar” (mnemoneuete) quiere decir estar consciente de, mantener presente. La idea es el recuerdo constante. No se deben olvidar nunca a los pastores. Pero note quiénes son los pastores que se deben recordar: Los que han proclamado la Palabra de Dios. Si una persona ha sido fiel al proclamar y enseñar la Palabra de Dios, debemos recordarla y nuca olvidarla. Note por qué: para poder imitar su fir. Un pastor que proclame fielmente la Palabra de Dios es un líder a seguir. Como dice el Nuevo Testamento Ampliado:

      Este es un versículo cargado de poder. Note lo que dice cuando se descompone en forma de subíndice: sigan a sus pastores…

    • en su convicción de que Dios existe y que es el Creador y Gobernador de todas las cosas.
    • en su convicción de que Dios es el Proveedor de la salvación eterna mediante Cristo.
    • en confiar su entera personalidad en Dios.
    • en su absoluta dependencia y confianza en el poder, sabiduría y bondad de Dios.

       Note que se deben seguir tanto a los lideres vivos como a los muertos, aquellos que han terminado su obra en la tierra, así como aquellos que obran ahora. Matthew Henry dice:

       “Recuérdales, su predicación, su oración, su consejo íntimo, su ejemplo.

       “Imiten su fe; manténgase firmes en la profesión de la fe que les predicaron, y la obra por la gracia de la fe por la cual vivieron y murieron tan bien. ¡C0nsideren el final de su conversación [c0nducta], cuán rápido, cuán cómodos, cuán gozosos, terminaron su carrera!”

       “Por tanto, os ruego que me imitéis” (1 Co. 4:16).

       “Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros” (Fil. 4:9).

       “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído” (1 Ts. 1:6-7).

       “a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas” (He. 6:12).

       “Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor” (He. 7:7).

       “Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec” (He. 7:17).

       “Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor” (Stg. 5:10).

       Comentario de 1ª a los Tesalonicenses 5:12. Líderes – Iglesia ▬ Creyentes: En primer lugar, el comportamiento de la iglesia hacia los líderes de la iglesia. Note la palabra “trabajan” (kopiontas). Significa trabajar hasta quedar exhausto y luego, seguir trabajando; continuar trabajando aun si uno está agotado; trabajar vigorosamente; afanarse hasta el cansancio; trabajar más allá de lo que uno es capaz de hacer. Este es un punto fuerte que debe convencer el corazón del siervo de Dios:

    => El ministro de Dios debe trabajar ardientemente para su Señor.

    => El ministro de Dios debe trabajar y trabajar por la iglesia.

    => El ministro debe trabajar hasta el cansancio ministrando a las personas.

       Este es el trabajo del ministro; esto es lo que se exige del tiempo y energía del ministro. Toda su mente, cuerpo y alma pertenecen al Señor y deben ser derramados en las vidas de los amados de Dios, tanto de los creyentes como de los incrédulos del mundo.

       Ahora bien, fíjese en las tres exhortaciones de estos dos versículos…

    ▬ 1. Los creyentes deben reconocer a los lideres de sus iglesias. La palabra “reconozcáis” (eidenai) significa reconocer, apreciar, respetar y conocer el valor de algo. Pocas personas trabajan tanto como un líder de la iglesia consagrado.

    » a. Por ejemplo, tomemos al ministro. Compare su trabajo con el de cualquier otro profesional. ¿Cuánto tiempo restaría de sus deberes habituales cualquier otro profesional…

    • si tuviera que hablar por treinta o más minutos en una conferencia esta semana?
    • si tuviera que hablar dos 0 tres veces en dicha conferencia a las mismas personas?
    • si tuviera que hablar todas las semanas
    • dos o tres veces- a las mismas personas; ¿teniendo en cuenta que nunca podría usar el mismo discurso otra vez?
    • si tuviera que asistir cada semana a varias reuniones de comités presentes en la conferencia?
    • si tuviera que visitar a cada asistente a la conferencia cuando estos estén hospitalizados?
    • si tuviera que visitar a todos los miembros de la familia y parientes cercanos de los oyentes de la conferencia cuando ellos estén hospitalizados?
    • si tuviera que dar consejería a todos los participantes en la conferencia y a los miembros de su familia cuando tengan un problema serio?
    • si tuviera que dirigir todos los funerales de los miembros de la conferencia y de sus familiares?
    • si tuviera que dirigir todas las bodas de las hijas de los miembros de la conferencia?
    • ¿Si tuviera que visitar a la mayor parte de los hogares de los asistentes a la conferencia, sino a todos?
    • si se supusiera que visitara a todos los recién llegados y miembros potenciales dentro de la comunidad que abarca la conferencia?

       La lista pudiera continuar indefinidamente. Ahora bien, al mismo tiempo que el profesional hace todo esto tiene también que dirigir la administración de su negocio (la iglesia propiamente dicha).

    » b. Por ejemplo, tomemos al maestro dedicado que fue el Señor. El maestro consagrado ocupa todo el día en algún otro trabajo, bien en la casa o en algún trabajo secular. Luego, cuando él o ella llega a la casa, piense en el tiempo empleado…

    • en estudiar y preparar la lección.
    • orando.
    • en llamar por teléfono a los miembros de la clase.
    • visitando a los miembros de la clase: en sus casas y en el hospital.
    • aconsejando y ministrando a los miembros de la clase.
    • en confraternizar y ayudar a crecer a los miembros de la clase, individualmente y en grupos (en comidas, grupos de estudio y actividades sociales).

       Para el maestro consagrado, las horas son infinitas, y piénselo bien, el maestro hace esto todas las semanas.

       Podría decirse lo mismo sobre cualquier líder de la iglesia que está verdaderamente comprometido con el Señor y que toma en serio su llamamiento. El servicio y ministerio del líder a la iglesia está por encima y más allá de sus trabajos seculares y sus deberes en los asuntos civiles. Es cierto, ellos viven para Cristo dondequiera que están -en el trabajo y en las actividades civiles-, pero su compromiso va más allá de eso: el líder de la iglesia ha sido llamado por Dios…

    • para enseñar, edificar y hacer crecer a la iglesia y a sus creyentes.
    • para equiparse a sí mismo para ser un testigo dinámico del Señor y extender su mano para salvar a los perdidos.
    • para organizar y ministrar a las necesidades desesperadas de los pobres y los heridos.

       Lo principal aquí es lo siguiente: los creyentes deben reconocer, apreciar y respetar a sus líderes. Ellos lo merecen.

       “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar” (1 Ti. 5:17).

       “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la Palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe” (He. 13:7).

    ▬ 2. Los creyentes deben tener en mucha estima a sus lideres. Aquí se dicen varias cosas importantes.

    » a. A los líderes se les debe tener en mucha estima.

    » b. A los líderes se les debe tener en mucha estima y amor: con afecto, muy apegados al corazón del creyente.

    » c. A los líderes se les debe tener en mucha estima por causa de su obra, o sea, debido al trabajo que hacen. Ellos son ministros del Señor y sirven a Cristo, a la iglesia y a los creyentes. Los creyentes le deben mucho a ellos debido a su servicio sacrificial, por tanto, deben tenerlos en mucha estima.

       “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor… y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros” (1 Ts. 5:12-13).

       “Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo” (Éx. 33:8).

    ▬ 3. Los creyentes y los lideres deben tener paz entre ellos. Note que esta exhortación está dirigida tanto al líder como al creyente o discípulo. Los creyentes no deben criticar, murmurar, quejarse, envidiar u oponerse a sus líderes. Pueden diferir, sí, pero no oponerse a menos que el líder este actuando contrario a las Escrituras o al amor del Espíritu de Dios, por supuesto.

       Los líderes no deben comportarse como señores del pueblo de Dios, ni deben liderar por obtener posiciones o por exaltar su ego, asegurar para sí reconocimiento, recibir honor o por simplemente ganarse el sustento. El líder que actúe movido por estas razones no puede alimentar al pueblo de Dios. No tiene la presencia y bendición de Dios que son necesarias para alimentar al rebaño de Dios. Por tanto, dichos líderes provocan desasosiego e insatisfacción en el pueblo de Dios.

       La exhortación es para que los creyentes tengan paz entre ellos. Tanto lideres como los seguidores deben estar totalmente comprometidos con Cristo, haciendo exactamente lo que Dios les ha llamado a hacer. Cuando ambos sirven de esa manera tienen paz entre ellos.

       “pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos” (1 Co. 14:33).

       “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

    3er TÍTULO: Lazos de amistad inquebrantables entre los hijos de Dios. Versículos 25 al 27. ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! ¡Jonatán, muerto en tus alturas! Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor Que el amor de las mujeres. ¡Cómo han caído los valientes, Han perecido las armas de guerra! (Léase: 1ª de Samuel 18:1 al 4. Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo. Y Saúl le tomó aquel día, y no le dejó volver a casa de su padre. E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo. Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte.  ▬ 2ª a Timoteo 1:3 al 5. Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.).

       Comentario de 1ª de Samuel 18:1 al 4. David y Jonatán, 18:1–5. Jonatán en heb. quiere decir “dado por Jehovah”. Un amigo como éste sólo viene con un don de Dios. Su alma se quedó como una con la de David y dice el v. 3 que le amaba. La palabra común traducida —amar— es en su esencia un respirar en pos de, o anhelar y querer a alguien. Se usa en una gran variedad de circunstancias, pero en este caso quiere decir un gran afecto y amistad. Por esa misma característica dice que hicieron pacto y seguramente habrá sido pacto de amistad. Querían expresar y sellar su propósito de cultivar y preservar su cariño y apoyo de una manera mutua. Aquí tenemos el ejemplo del amor divino que Jesucristo anhela ver en sus seguidores (Juan 13:34). Los que perciben aquí algo incorrecto o afeminado en la conducta de Jonatán no conocen el significado de la palabra amor ni conocen a Dios que nos lo da.

       Como evidencia de su afecto Jonatán le da a David lo más precioso. Al fin de cuentas la esencia del amor es darse. Es una entrega sin interés que sólo desea el beneficio del otro. Pero hay algo más aquí. Tenemos que reconocer también en este acto la confesión humilde de Jonatán de que David reinaría en su lugar. Simbólicamente le ofrecía a David sus derechos y sus servicios. Fue un acto extraordinaria-mente generoso. Cede todo a David porque reconoce que Dios le ha designado como el próximo rey. Le da también la túnica (v. 4). Fue la prenda exterior que pertenecía a los hombres de rango e importancia. Lo llevaba como príncipe y heredero del reino de su padre. Sin envidia alguna se ponía a la disposición de David, reconociendo su derecho de reinar en su lugar. Se dice que la reina Victoria de Inglaterra después de haber oído un mensaje sobre la segunda venida de Cristo dijo: “¡Cuánto me gustaría que Cristo viniera durante mi reinado, para poderle entregar con mis propias manos la corona del Imperio Británico!” Tiene que haber sido igualmente impactante este gesto de Jonatán.

       Se menciona la palabra éxito en el v. 5, palabra que quiere decir, cuidar bien o atender cuidadosa-mente. Lo tenemos cuatro veces en el capítulo (vv. 5, 14, 15, 30). La LXX a veces lo traduce “prudente”, lit. es la idea de enviar juntos. Es decir, juntar la percepción con la cosa percibida. Reúne todo lo necesario para comprender cabalmente una situación, mirándola bien con todo cuidado. El libro de Proverbios habla mucho de prudencia y el joven prudente tendrá éxito como también lo tenía David.

       Comentario de 2ª a Timoteo (1:3) Oración ▬ Pablo: La cuarta gloria de Pablo era su privilegio de orar por un discípulo. Claro está, la oración en sí misma era un privilegio para Pablo, como lo es para cada creyente, pero el simple hecho de concentrarse en orar por un joven discípulo es un privilegio especial. ¿Por qué? Porque podemos concentrarnos en la vida del joven discípulo y podemos ver la mano de Dios moviéndose en su vida. Los verdaderos creyentes saben que uno de los mayores privilegios y consuelos de la vida es poder llevar ante el Señor las necesidades de una persona amada y…

    • experimentar cómo el Señor elimina la carga de nuestros corazones.
    • experimentar cómo el Señor responde nuestra oración y suple la necesidad de la persona querida.
    • experimentar el crecimiento y ministerio para Cristo de nuestro querido.

       El glorioso privilegio de orar por un joven discípulo es verdaderamente un privilegio, privilegio del que necesitamos echar mano cada vez más. Orar por jóvenes discípulos fue una de las grandes glorias de Pablo. Debe serlo para nosotros también.

       “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mt. 21:22).

       “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Ef. 6:18).

       “orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?” (1 Ts. 3:10).

       (1:4) Lágrimas ▬ Pablo: La quinta gloria de Pablo era su recuerdo de las lágrimas de Timoteo. Esta es una afirmación cálida y conmovedora: Pablo deseaba y anhelaba vea a Timoteo. ¿Por qué? Por las lágrimas de Timoteo. Al parecer Timoteo era un hombre de corazón fuerte y tierno, un corazón blando y cálido que sentía profundamente y se sentía fácilmente movido a la compasión y las lágrimas. No hay duda acerca de su fortaleza y valentía, pues fue escogido por Pablo para ser su sucesor. Pablo nunca habría elegido a un débil, alguien que no fuera el más fuerte entre los fuertes. Pero hay otra cosa que también llamaría la atención de Pablo: Un hombre con un corazón tierno y compasivo, un hombre que no temiera mostrar la candidez y suavidad de las lágrimas mientras ministraba y batallaba en oración delante de Dios.

       ¡Qué hombre digno de envidiar! ¡Qué tremendo compañero en el ministerio debe haber sido Timoteo! No en balde Pablo deseaba su presencia, anhelando y ansiando unírsele en el ministerio.

       “Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros… por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora” (Fil. 1:3, 5).

       “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).

       “Compañero soy yo de todos los que te temen Y guardan tus mandamientos” (Sal. 119263).

       “En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia” (Pr. 17:17).

       “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo” (Ec. 4:9-10).

       (1:5) Familia _ Padres – Loida – Eunice: La sexta gloria de Pablo era su recuerdo de la familia de Timoteo, de su fe genuina. Timoteo tenía uno de los mayores privilegios que un hijo puede tener: Unos padres cristianos fuertes. Su madre y su abuela eran creyentes fieles, fieles a la Palabra de Dios todos los días de sus vidas. Esta era y aun es la clave para cualquier familia: La fidelidad diaria a la Palabra de Dios. La madre y la abuela de Timoteo le habían enseñado a Timoteo las Escrituras desde temprana edad.

       “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti. 3:15).

       La idea central es que la fe de Timoteo era genuina y sincera; era real y verdadera. Él confió honestamente en cristo como su Señor y Salvador y vivía para Cristo día tras día. Una de las principales razones de su fortaleza en el Señor era la fuerte fe de su madre, Eunice, y de su abuela, Loida. Ellas le habían cimentado y arraigado en la fe. Note que su fe había sido fuerte; Pablo lo menciona como la razón por la que él podía confiar tanto en la fe de Timoteo.

       Pensamiento 1. Qué glorioso testimonio y a la vez qué tremenda responsabilidad. Los padres deben ser piadosos, poseyendo la fe más fuerte, una fe genuina y verdadera, real y sincera. Los padres deben confiar en el Señor Jesucristo y criar a sus hijos en esa misma confianza. Deben enraizar a sus hijos en las Escrituras para que aprendan a caminar en Cristo cada día.

       “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Ef. 6:4).

       “Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día” (2 Ti. 1:3).

       “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti. 3:15).

    Lunes 27 de abril de 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios

  • «EL TRIBUNAL DE CRISTO». CAPITULO 8

       Lectura Bíblica: «Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.».

       Definición: El tribunal de Cristo (o bema) es un juicio futuro exclusivo para creyentes, descrito en 2 Corintios 5:10, donde se evaluarán las obras realizadas tras la salvación para recibir recompensas, no para determinar la salvación. Se centra en la fidelidad y servicio, examinando motivos y acciones, no para castigo de pecados ya perdonados  

       El tribunal de Cristo

       El retomo de Cristo se describe como la “bienaventurada esperanza» de la Iglesia (Tit. 2:13. aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo) pero el acontecimiento se relaciona no sólo con los privilegios celestiales de los santos, sino también con sus sagradas responsabilidades, pues si bien el recogimiento consuela nuestro corazón, el tribunal de Cristo actúa como acicate para la conciencia. Citamos siete aspectos de este tribunal que se presentan en las Sagradas Escrituras.

    • El momento será el “día de Cristo” (1ª Co. 1:8. el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.).
    • El juez será Cristo en persona (2ª Ti. 4:8. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.).
    • Las personas presentes seremos “todos nosotros” (2ª Co. 5:10. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.).
    • La severidad de la prueba sc presenta como de fuego (1ª Co. 3:13. la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.).
    • La norma que determina la sentencia será la fidelidad de los santos (1ª Co. 5:1-5. De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.).
    • El resultado será o recompensa o pérdida (1ª Co. 3:14-15. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque, así como por fuego.).
    • La meta a la que conduce será la gloria (1ª P. 5:4. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.).

       El momento es el día de Cristo:

    Las frases “el día de Cristo” o “de Jesucristo” o “de nuestro Señor Jesucristo” (1 Co. 1:8; 5:5; 2 Co. 1:14; Fil. 1:6, 10; 2:16.) como también “aquel día” (2 Ti. 4:8; 1:12) y “en su venida» (2 Ti. 4:8), se relacionan con el perfeccionamiento de la Iglesia en un tiempo anterior al establecimiento del reino visible de gloria en la tierra. o sea, antes del milenio. El tribunal de Cristo (gr., bema) se celebra durante aquel período, y ha de distinguirse por lo tanto del gran trono blanco (gr., thronos) que se ha de establecer después del milenio. y de hecho después de la destrucción de todo el universo viejo (Ap. 20:11).

        El tribunal de Cristo debe distinguirse también del juicio que inaugurará el reino milenial (Mt. 25:31-46; Ap. 20:4) que tiene que ver con las naciones en la tierra cuando Cristo venga en gloria, las cuales tendrán que ser juzgadas como preludio al reino en manifestación. El “día postrero” abarcará estos tres juicios, que se celebrarán sin embargo en momentos distintos.

    • El tribunal de Cristo se relaciona con el servicio y el testimonio de la Iglesia, cuyos miembros ya habrán sido arrebatados, y se sitúa antes del reino milenial.
    • El juicio sobre las naciones espera a aquellos que vivirán sobre la tierra en el momento de la venida en gloria. Estas naciones tendrán que presentarse ante el “trono de su gloria» en los comienzos del reino milenial (Mt. 25).
    • El juicio del gran trono blanco será el juicio general de los muertos, y tendrá lugar después del reino milenial (Ap. 20: 12).

       Cristo es el Juez:

       Cristo se describe como el “Señor, el Juez justo» (2 Ti. 4:8).

    porque el Padre entregó todo el juicio al Hijo (Jn. 5:22). Por eso el tribunal se describe tanto como el “tribunal de Cristo» como “el tribunal de Dios» (2 Co. 5:10; Ro. 14:10).

       Las personas juzgadas son los redimidos:

       Escribiendo a los santos en Corinto, Pablo insiste en que “es menester que todos nosotros seamos manifiestos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ora sea bueno o malo” con referencia tanto a los ausentes como a los presentes, incluyendo así a todos los redimidos, sea que estén en el cuerpo cuando venga Cristo o que hayan muerto antes (2 Co. 5: 1-10 con todo el contexto). Es muy verdad que todo aquel que cree en el Hijo se halla libre del juicio final de condenación (Jn. 3:24; He. 10:14, 17), no habiendo condenación alguna para quienes están en Cristo Jesús (Ro. 811); sin embargo, todo creyente es el siervo del Maestro que le compró con su sangre, de modo que Cristo habrá de pronunciar sentencia en cuanto a la fidelidad de cada uno, adjudicándose la recompensa o la pérdida que corresponda al servicio aquí abajo. Todo ello requiere un día especial de juicio aun para los creyentes. Desde luego, no se trata de la salvación o de la perdición de las almas que ya son de Cristo, sino de la medida de la recompensa que nos será otorgada por la maravillosa gracia de nuestro Señor (1 Co. 4:2-5; 3:14-15; Col. 2:24; 2 Jn. v. 8; 1 Jn. 4:17).

       La severidad del juicio:

       Hebreos 10:30 declara que “el Señor juzgará a su pueblo”, y Pablo recalca que “la obra de cada cual, será manifestada, porque el día la declarará, porque por el fuego será manifestada la obra de cada uno” (1 Co. 3:12-15). Por lo tanto, con referencia directa al tribunal de Cristo, Pablo habla del “temor del Señor” (2 Co. 5:10-11). Será posible que el creyente sufra daño o pérdida, y que vea la quema de todo lo que parecía ser la obra cristiana de toda su vida, escapándose él “como por fuego”, de la manera en que un hombre se salva de una casa incendiada con nada más que su persona. He aquí las graves posibilidades que tenemos que tomar en consideración en cuanto a nuestra vida y obra (l Co. 3:15; 2 Jn. v. 8; cp. Amós 4:11 y el caso de Lot en Gn. 19:16, 29).

        En 1ª Juan 2:28 leemos: “Hijitos, perseverad en él, para que, cuando apareciere, tengamos confianza, y no seamos confundidos de él en su venida.” La frase traducida “confundidos de él” (me aíschuntiomen ap’ autou) es más literalmente “que no seamos avergonzados de delante de él en su venida”, en contraste con quienes hayan perseverado bien, y que tengan santa confianza cuando su Señor aparezca. No quiere decir que ciertos cristianos serán desterrados de la presencia del Señor, sino que experimentarán un hondo movimiento de vergüenza al comprender que han perdido tantas oportunidades, viendo claramente su poca fidelidad al Señor durante su vida en la tierra. Volviendo a 2 Corintios 5:10 vemos que todos recibiremos según lo que hayamos hecho por medio del cuerpo, “ora sea bueno o malo”, lo que concuerda con Colosenses 3:24, donde el apóstol Pablo declara, con referencia a las recompensas que corresponderán al testimonio de los cristianos en su vida diaria: “aquel que obra injustamente recibirá en pago lo que injustamente hizo, y no hay acepción de personas” (VHA). (Cp. también 1 Co. 3:15; Lc. 19:24; 12:45-48.) Hemos de dar cuidadosa consideración a tales pasajes con la determinación de no embotar el filo de la espada de la Palabra (He. 4:12), pues el ser manifiestos delante del tribunal de Cristo es un asunto de mayor gravedad de lo que generalmente suponemos; y quizá una mera referencia a ganancias y a pérdidas no agote todo el sentido de estas solemnes declaraciones escriturarias.

       Dentro de los límites de nuestra comprensión actual no parece posible llegar más a fondo en este asunto, y nos es difícil vislumbrar de qué modo se pueden combinar tanta gloria y tanta solemnidad, pero hemos de recordar que se trata de la esfera eterna, y sin duda nuestros poderes de percepción y nuestros sentimientos se desarrollarán y se manifestarán de una forma muy diferente de lo que es apropiado a las condiciones actuales de nuestra vida aquí. Pero estas palabras de tanta solemnidad constan en las Escrituras con el fin de que sintamos profundamente la necesidad de manifestar la santidad práctica aquí abajo, unida con un servicio fiel y abnegado. Retengamos gozosamente toda la certidumbre de la salvación. Y toda la seguridad de una obra divina en nosotros, pero sepamos a la vez que nuestra responsabilidad es la de “llevar a cabo nuestra propia salvación con temor y temblor» (Fil. 2: l 2).

       Las normas del juicio:

       Seremos juzgados según nuestra fidelidad en relación con la suma total de los factores de nuestra vida y desarrollo. Tomándose en cuenta no sólo las obras hechas, sino también las posibilidades que se nos ofrecieron; no sólo lo que éramos, sino también lo que hubiéramos podido llegar a ser; no sólo lo efectuado, sino lo omitido; no sólo la obra, sino la calidad del obrero; no sólo lo que logramos sino lo que nos esforzamos por lograr; no tanto el número, sino el peso de nuestras obras (1 Co. 4:1-5; Mt. 25:21, 23; Stg. 4:17; 1 S. 2:3). Las obras realizadas con sacrificio personal tendrán más subido valor que las otras; no se estimará nuestra disposición, sino sólo el amor abnegado; en cuanto a nuestras posesiones, sólo se conservarán aquellas que fueron dedicadas a su servicio.

       ¿Qué de nuestros pecados? Es evidente que Cristo no volverá a juzgar lo que nosotros mismos juzgamos aquí (1 Co. 11:31).

       El resultado:

       Aun frente a su propio pueblo el Señor es también “juez justo” (2 Ti. 4:8) de modo que repartirá las variadas recompensas y las pérdidas según su norma de absoluta rectitud. Algunos no habrán traído más que madera, heno y hojarasca a la gran obra, y todo será quemado; otros habrán edificado sólidamente con oro, plata y piedras preciosas, y su trabajo aguantará el fuego (1 Co. 3:12-15). Los grandes en el reino de los cielos serán los siervos fieles, mientras que los creyentes que habrán sembrado para la carne segarán la corrupción de lo que aparentaba ser la obra de su vida (Mt. 5:19; 25:21; Lc. 19:17; Gá. 6:6-8).

       Algunos serán hallados puros y sin reprensión y no les faltará el premio (Fil. 1:10; 13:14 con 1 Co. 118); otros serán pobres espiritualmente y los tales serán desaprobados y sufrirán pérdida (1 Co. 9:27; 3:15; 2 Ti. 2:5). Algunos tendrán confianza en el día del juicio, mientras que otros sentirán vergüenza (l Jn. 4:17; 2:28). Así cada uno recibirá lo que corresponda a su obra, sin acepción de personas (He. 6:10; 1 Co. 4:5; 2 Ti. 4:8; 1 P. 1:17; 2 Co. 5:10; Col. 3:24-25). La salvación depende de la fe, pero la recompensa corresponde a la fidelidad; en otras palabras, como hijos recibimos la vida del Señor, pero como siervos Él nos dará el premio: “He aquí yo vengo presto, y mi galardón conmigo” (Ap. 22: 12).

       Al fin todos serán salvos y todos serán focos de luz, bien que el resplandor se manifestará en distintos grados (1 Co. 15:40-42); habrá vasos grandes y pequeños en el estado eterno, pero todos serán llenos. Habrá graduaciones y etapas de gloria, pero todos serán felices ya que no hay más que un Señor por encima de los variados ministerios de los muchos siervos (Mt. 25:14-30; 20:1-16).

       Pero, según los pasajes siguientes, habrá coronas especiales para los fieles.

    • El guerrero victorioso recibirá la corona de justicia (2 Ti. 4:8).
    • El atleta que corre bien recibirá la corona incorruptible (1ª Co. 9:25-27).
    • El que es fiel hasta la muerte recibirá la corona de la vida (Ap. 2:10; Stg. 1:12).
    • El obrero desinteresado recibirá la corona del honor (1 Ts. 2:19; cp. l Ts. 3:6; Fil. 4:1).
    • El anciano, ejemplo para el rebaño, recibirá la corona de gloria (1 P. 5:3-4).

       La gloria:

       El tribunal de Cristo será el preludio de la consumación de la Iglesia, y luego se cumplirán las majestuosas palabras del Apocalipsis 19:6-9: “Y oí la voz de una grande compañía, y como el ruido de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos que decía: Aleluya, porque ya reina el Señor nuestro Dios todopoderoso. Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado…  Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.»

       Pero simultáneamente con la consumación de la gloria de la Iglesia se inaugurará el “día de Jehová” cuando El “visitará sobre el ejército sublime en lo alto, y sobre los reyes de la tierra que hay sobre la tierra” (Is. 24:21). Entonces le parecerá bien al omnipotentes entregar el gran reino de gloria y de poder a su manada pequeña (Lc. 12:32): “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dudo al hacer juicio” (Ap. 20:4). “Después tomarán el reino los santos del Altísimo” (Dn. 7:18, 22). Aquellos que habrán sido hallados dignos de ello delante del tribunal de Cristo serán designados como los jueces del mundo, formando entonces la aristocracia del reino eterno de los cielos.

        Pero los santos forman conjuntamente un cuerpo, de modo que el individuo no será glorificado antes que la comunidad en su totalidad. La herencia única es de “los santos en luz”, y por eso cada santo tendrá su porción conjuntamente con los demás (Col. 1:12).

    El conjunto es superior a sus partes individuales, y conjuntamente los “sacerdotes” y “reyes” forman el reino (Ap. 1:6; 5:10). Siendo que el individuo recibirá su lugar en relación con la totalidad de la obra, no puede ser perfeccionado como tal, sino sólo en conexión vital y personal con toda la comunidad consumada. Por esta razón aquellos que duermen han de esperar el perfeccionamiento de las generaciones futuras (He. 11:40; Ap. 6:10-ll) y el acto de revestir el alma con el cuerpo de gloria no toma lugar en el momento de morir el creyente, sino en la resurrección, cuando los vivos serán también transformados (1 Co. 15:23; Ap. 6:9; He. 12:23; 2 Co. 5:2-4; l Ts. 4:15). La meta es la gloria de la Iglesia como un organismo, y no meramente la del individuo; no se trata solamente de la bienaventuranza de la persona, sino de la manifestación del reino de Dios (Mt. 6: 10).

       Ahora el gran estado universal y cósmico de Dios está bajo el gobierno de príncipes angelicales responsables de ciertas regiones (Dn. 10:13, 20) y de igual manera y en tales esferas la compañía de los santos glorificados enseñoreará como reyes sobre astros y mundos, bajo Cristo su Cabeza: “No sabéis que los santos han de juzgar al mundo?  ¿No sabéis que hemos de juzgar a ángeles?” (1 Co. 6:2-3 con Ap. 22:5; He. 2:5). Por eso el Señor de la Iglesia promete: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono” (Ap. 3:21). “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales, cuando el Señor viniere, hallare velando. De cierto os digo que se ceñirá y hará que se sienten a la mesa y pasando les servirá” (Lc. 12:37). J. A. Bengel consideraba que esta última promesa era la más sublime de cuantas se hallan en la Biblia.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 20 AL 26 DE ABRRIL 2026.. “CONMEMORACIÓN ESTABLECIDA POR DIOS: REVELA SU MARAVILLOSA GRACIA”.

    Lectura Bíblica: 1ª a los Corintios 11:23 AL 26. 23. Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; 24. y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. 25. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. 26. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

       Comentario general del contexto: (11:23-26) Cena del Señor: El significado real de la Cena del Señor. Pablo dijo claramente que Cristo discutió la Cena del Señor con él en una revelación especial. Lo que él recibió del Señor es lo que ahora les transmite. (Cp. Hch. 18:9; 22:18; 23:11; 27:23-25; Gá. 1:12; 2:2; 2 Co. 12:7 para referencias a las revelaciones especiales que Pablo recibió del Señor.) Observe que Jesús instituyó la Cena del Señor la misma noche en la que fue traicionado.

    1. El significado del pan: Note las palabras exactas de Cristo.

    » a. “Tomad, comed: esto es mi cuerpo”. Desde luego, hay varias interpretaciones de este planteamiento. Algunos dicen que el pan realmente se convierte en la sustancia del cuerpo del Señor cuando una persona come el pan y bebe de la copa. Otros sostienen creencias que varían desde que los elementos son la sustancia real hasta que sea simplemente un recordatorio del Señor. Pero observe la palabra “es”. La palabra tiene el significado de representar o identificarse como sustancia. Por ejemplo:

    • “Él es [representa] imagen y gloria de Dios” (1ª Co. 11:7).
    • “La roca era [representa a] Cristo” (1 Co. 10:4). (Otras referencias serían Jn. 8:12; 10:9.)

        Note otro elemento. Cuando Jesús les dijo a sus discípulos “tomad, comed”, Él estaba allí presente. Incluso Él mismo participó del pan. Ciertamente en ese instante el pan solo representaba o simbolizaba su cuerpo.

       Note también otro elemento. Al pasar la copa, Jesús no dijo: “Esto es mi sangre”. Él dijo: “Esta copa es el Nuevo Testamento [pacto] en mi sangre”. Claro está, la copa no era literalmente el nuevo pacto; solo era un símbolo del nuevo pacto. Tampoco era literalmente la sangre de Cristo; solo representaba la sangre de Cristo.

    » b. Observe las palabras: “que por vosotros es partido”. Esto se refiere a la muerte, el dolor, y el sufrimiento de Cristo. Note las palabras “por vosotros”. La palabra “por” (huper) señala la naturaleza sustituidora de la muerte de Jesús. Él murió por nosotros, como nuestro sustituto.

       “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gá. 3:13).

       “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (He. 2:9).

       “así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (He. 9:28).

       “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

       “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).

    » c. “Haced esto en memoria de mí”. Esto quiere decir mucho más que solo recordar la muerte de Cristo. Significa recordar de un modo activo y meditar acerca de la persona de Jesucristo. Cristo dice que lo recuerden a Él, no solo un aspecto de su Persona y su obra. El creyente debe meditar de modo activo sobre Cristo.

    2 el significado de la copa: Nuevamente, note las palabras exactas del Señor:

    » a. “Esta copa es el Nuevo Testamento [diatheke, pacto] en mi sangre”. La idea es que el viejo pacto del Antiguo Testamento se está poniendo a un lado y Dios está estableciendo un nuevo pacto con su pueblo. El fundamento del nuevo pacto es la sangre de Jesucristo, no la sangre de los toros y las cabras.

       “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna” (He. 9:13-15).

    » b. “Haced esto todas las veces que la bebiereis”. Cristo, de un modo sencillo, les dijo a sus seguidores que hicieran lo que Él estaba haciendo al celebrar su cena: Dedicar un tiempo, tomar la copa, bendecirla, y beber de ella.

    » c. “En memoria de mí”. Esto se repite para enfatizar que la Cena del Señor tienen un propósito y solo un propósito: Centrar su atención en el Señor. El pueblo del Señor debe centrar su mente en Él y solo en Él. La celebración de la Cena del Señor no debe ser un tiempo para la fraternidad y el festín.

    3. La razón para celebrar la Cena del Señor: Note la palabra “anunciáis” (katangello). Quiere decir proclamar, predicar, declarar, anunciar. La Cena del Señor constituye una ilustración y Lm sermón que proclama…

    • la muerte del Señor
    • el regreso del Señor

       Sucede lo siguiente: Cristo murió por nosotros para que pudiéramos vivir eternamente con Él. Por lo tanto, su muerte ilustra tanto lo que Él ha hecho por nosotros como lo que Él va a hacer por nosotros cuando regrese. Su muerte es una ilustración de nuestra redención pasada y presente y también de nuestra redención futura cuando nos conformaremos a su imagen de perfección.

       “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Ro. 5:9).

       “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata” (1 P. 1:18).

       “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).

       “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Ap. 1:5).

       “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a si mismo todas las cosas” (Fil. 3:20, 21).

    “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Ts. 4:16-18).

       “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:13).

    Nota del expositor: El antiguo pacto fue sustituido por el sacrificio de Cristo en la cruz, recordado solemnemente en el sacramento de la cena del Señor, instituido por Él, del cual deben participar todos los creyentes en todo tiempo, hasta que É1 venga.

    1er Título: Institución divina del santo sacramento de la cena del Señor. Versículo 23. Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan. (Léase: San Lucas 22:19 y 20. Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. ▬ San Juan 6:53 y 54. Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.).

       Comentario de San Lucas (22:19-20) La cena del Señor-el gran simbolismo de la cena del Señor.

    1. El simbolismo del pan. Jesús tomó el pan y lo partió. Esto simbolizaba su cuerpo roto. Su cuerpo fue roto, es decir, sacrificado, como una víctima en favor de la liberación del hombre (Is. 53:5). Este acto era tan significativo para la iglesia primitiva que a veces se lo llamaba simplemente el partimiento del pan (Hch. 2:42, 46; l Co. 10:16). Bajo el Antiguo Testamento el pan partido representaba el sufrimiento de los israelitas. Ahora, bajo el Nuevo Testamento, debía representar el cuerpo quebrantado de Cristo (1ª Co. 11:24).

       Note que Jesús dijo que su cuerpo fue partido y entregado por nosotros. Sufrió y murió por nosotros: en favor nuestro, en lugar nuestro. Soportó el juicio de Dios sobre el pecado muriendo por nosotros.

       «Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo» (Jn. 6:50-51).

       «Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí» (1 Co. 11:24).

       «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados›› (Is. 53:5).

    2. El simbolismo de la copa. Jesús identificó a la copa con su sangre del nuevo pacto. Simplemente quiso decir que su sangre establece un nuevo pacto con Dios; su sangre permite una nueva relación entre Dios y el hombre. Note las palabras exactas del Señor

    » a. «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre.» Su sangre, proveniente de su cuerpo, se convertiría en la señal o símbolo del nuevo pacto. Su sangre tomaría el lugar de los animales sacrificiales.

    » b. «El nuevo pacto»: Su sangre, el sacrifico de su vida, establecía un nuevo Testamento, un nuevo pacto entre Dios y el hombre (cp. He. 9:11-15). La fe en su sangre y en su sacrificio es la forma en que el hombre debe acercarse ahora a Dios. Bajo el Antiguo Testamento, la persona que quería estar en buena relación con Dios se acercaba a Él mediante la sangre del animal sacrificado. El creyente del Antiguo Testamento creía que Dios lo aceptaba en base al sacrifico del animal. Ahora, bajo el Nuevo Testamento, el creyente cree que Dios lo acepta en base al sacrifico de Cristo. Esto es lo que dijo Jesús: «Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada». (Mr. 14:24. Véase nota-Mt. 26:28; cp. Ef. 1:7; 1 Jn. 2:1-2; He. 9:22.) Los pecados de la persona son perdonados y la persona es aceptable ante Dios por creer que la sangre de Cristo fue derramada por ella (l Jn. 1:7).

       «En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia» (Ef. 1:7).

       «Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado» (1 Jn. 1:7).

       «Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1 Jn. 2:1-2).

       «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera, comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió de cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente» (Jn. 6:54-58).

       ESTUDIO A FONDO 2

       (22:19-20) La cena del Señor -Pascua: note las palabras «en memoria de mí». Al cumplir la pascua con el derramamiento de su propia sangre, Jesús estaba ligando la cena del Señor a la fiesta pascual. Al instituir la cena del Señor Jesús estaba mostrando a sus discípulos que Él era, en primer lugar, el gran libertador. Un libertador difiere de un liberador. Un liberador puede librar a una persona y someterla a algo tan malo o peor de lo que lo esclaviza, en cambio un libertador no. Un libertador libra a la persona de toda cadena que la ate. Los discípulos, al participar de la cena debían:

    ▬ 1. Recordar como Dios había librado a Israel de la esclavitud egipcia.

    ▬ 2. Recordar que la sangre del Señor los libraba de la esclavitud terrenal y pecaminosa. La cena del Señor debía recordar a los discípulos que la sangre del Cordero los guardas de la terrible mano del juicio de Dios.

    ▬ 3. Recordar que la sangre de Cristo le posibilita volver y librar a su pueblo para llevarlo a la eterna presencia de la gloria de Dios.

       Comentario de San Juan (6:52, 53) Hombre, Estado del – Pecado, Muerte en: Los extremistas religiosos estaban perplejos y discutieron entre ellos. La palabra “contendían” (emachonto) significa pelear, discutir, debatir. Estaban debatiendo lo que Jesús quería decir. Él acababa de decir:

       “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).

    ▬ 1. Los judíos (extremistas religiosos) comenzaron a discutir sobre el significado de las palabras. “¿Cómo puede Él damos a comer su carne?”

    => Algunos interpretaron sus palabras como una parábola, en una forma figurativa y simbólica. Sabían que Él con frecuencia hablaba con parábolas.

    => Otros no tenían ni idea de lo que quería significar, pero vieron que estaba sosteniendo ser la persona más importante del mundo, el mismo Salvador de los hombres. Esto, por supuesto, los molestó más allá de la razón. ¿Cómo es que cualquier hombre puede sostener que es tan importante para el mundo? Como materialistas y humanistas sostuvieron:

       “¿Cómo puede ser esto? Él no es más que un hombre. ¿Cómo puede dar su carne por el mundo y el mundo recibir vida eterna?”

    => Algunos discípulos, genuinos seguidores del Señor, quizás comprendieron.

       El punto es que los extremistas religiosos estaban molestos. El mensaje había corrido por un tiempo prolongado y Jesús había hecho declaración tras declaración todo muy inusual. Es más, lo que Él estaba diciendo no era claro y parte de su discurso era ofensivo. Por lo tanto, estaban enojados y perplejos y comenzaron a discutir entre ellos acerca de qué quería decir y cómo debían responderle.

    ▬ 2. Jesús respondió diciendo todavía algo más impactante: salvo que un hombre participe de Él; esto es, lo reciba, ese hombre no tiene vida dentro de él.

       Las palabras “comer” y “beber” están en el tiempo aoristo griego, que significa un acto de una vez y para siempre. Jesús no estaba hablando de compartir una y otra vez. Él no estaba hablando de tomar de Él día tras día mediante la oración y el estudio de la Biblia. Estaba hablando de un evento único. Una persona debe comer y beber de Cristo, esto es, recibirlo una sola vez y para siempre (ver Estudio a fondo l, Jn. 6:53).

       Pensamiento 1: A no ser que un hombre reciba (coma y beba) a Cristo, no tiene vida dentro de él. Es un hombre muerto espiritual y eternamente. Está caminando alrededor de un hombre muerto.

    => Físicamente está en el proceso de envejecer y morir, de vivir en el reino de los muertos y estar destinado a morir.

    => Espiritualmente ya está muerto, sin tener vida con Dios. No tiene vida, no tiene una relación real y verdadera con el Dios verdadero y viviente. Está destinado a la muerte eterna y a la separación de Dios.

       Compartir, comer y beber de Cristo es absolutamente fundamental para poder vivir verdaderamente, con el objeto de poseer vida real que perdure ahora y por siempre.

       “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).

       “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Ef. 5:14).

       “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados” (Col. 2:13).

       “Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta” (1 Ti. 5:6).

       “Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto” (Ap. 3:1).

       ESTUDIO A FONDO 1

       (6:53) Comer – Beber – Salvación: Recibir, aceptar, compartir, apropiarse, asimilar, absorber y hacer parte de uno mismo. Una persona puede realmente recibir y compartir de Cristo en el sentido más cercano e íntimo y nutritivo de su ser (carne y sangre). Recibir y compartir puede ser tan íntimo y nutritivo como comer y beber.

       El punto es este: un hombre debe recibir a Cristo en su corazón, en su ser más profundo si es que desea vivir. De hecho, está muerto espiritual y eternamente a no ser que reciba a Cristo de este modo.

       (6:54) Salvación, Resultados – Crecimiento: El primer resultado de recibir a Cristo, el Pan de vida, es la vida eterna.

    Advierta tres cosas.

    ▬ 1. La palabra para “comer” (trogon) es diferente. Significa comer con voracidad, tomar trozos grandes, comer con placer. Es la imagen de tener hambre ante Cristo y ansiosamente querer alimentarse y comer de Él.

    ▬ 2. El tiempo verbal también es diferente. Es tiempo presente, lo cual significa acción continua. Una persona debe continuar comiendo y desarrollándose y creciendo en el hábito de comer de Cristo. La imagen es el crecimiento cristiano día tras día.

       Ahora advierta este punto. Un creyente verdadero, un hombre que realmente recibe a Cristo, es un hombre que comparte continuamente con Él. Día tras día el hombre se deleitará en Cristo. Este es el hombre que tiene la promesa de la vida eterna, y la vida eterna incluye tres mayores cosas.

    » a. Vida eterna y abundante (ver Jn. 1.4;10:10; 17:2, 3).

    » b. La conquista de la muerte (ver, Jn. 3: 14, 15).

    » c. La resurrección (ver nota, Jn. 5:28-30).

       “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

       “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24).

       “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).

    2° Título: Los elementos de pan y vino hacen memoria del sacrificio de Cristo. Versículos 24 y 25. y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.  (Léase: San Juan 6:55 y 56. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. ▬ San Marcos 14:22 al 24. Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.).

       Comentario de San Juan (6:55) Satisfacción ▬ Vida, Abundante: El segundo resultado de recibir a Cristo es la verdadera satisfacción, no la satisfacción falsa.

    ▬ 1. La palabra “verdadera” (alethes) significa real en oposición a falso. (Ver Jn. 1:9.) Las cosas del mundo no satisfacen ni llenan al hombre, no con una satisfacción verdadera. Los placeres y las satisfacciones mundanas son falsas y la satisfacción falsa no perdura, no en forma permanente, no con seguridad y confianza plena. Los placeres y las satisfacciones mundanas siempre dejan a los hombres con una sensación de vacío, de insatisfacción, de anhelo, de falta de seguridad y preguntándose si este mundo es todo lo que hay, preguntándose si no hay más en la vida que este mundo y las posesiones que tiene para ofrecer.

    ▬ 2. La verdadera satisfacción proviene de recibir a Cristo en la vida de uno y eso solo viene a través de Cristo. Esto es lo que quiere decir el Señor en este versículo. Así como la vida real en la tierra proviene de comer y beber alimentos, así la vida real y abundante proviene de comer y beber a Cristo. Uno debe recibir a Cristo en el sentido más próximo, más íntimo y más nutritivo para tener una vida verdadera, una vida que sea abundante y plena de… • seguridad • amor • paciencia • fe • fuerza • garantía • gozo • cordialidad • mansedumbre • poder de decisión • confianza • paz • bondad • templanza • valor

       “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mt. 5:6).

       “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Jn. 4:14).

       “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Jn. 7:37).

       “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22, 23).

       “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno” (Ap. 7.16).

       “En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza” (Sal. 17:15).

       “Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, y tú los abrevarás del torrente de tus delicias” (Sal. 36:8).

       “Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta” (Sal. 107:9).

       “Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación” (Is. 12:3).

       “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos” (Is. 44:3).

       “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche” (Is. 55:1).

      “Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan” (Is. 58:11).

       (6:56) Permanecer ▬ Compañerismo ▬ Cuidado ▬ Providencia: El tercer resultado es el compañerismo sobrenatural y el ser cuidado. Esto se ve en la palabra “permanecer” (menei). Significa morar, continuar, permanecer, descansar en. Es fijo y determinado y permanece allí, continuando una y otra vez. Tal es el estado y la condición y el ser de la persona que recibe a Cristo. La persona recibe a Cristo en su ser, y Cristo entra en la vida de la persona y permanece en ella. La persona es tomada y ubicada en Cristo, esto es, ubicada con todos los otros creyentes en el cuerpo espiritual de Cristo (ver notas, 1 Co. 12:12-31; Ef. 1:22, 23; 2:11-22. Hechos 2: 1-4, la sección sobre el bautismo para mayor información.) La persona permanece en Cristo incluso mientras Cristo permanece en ella. Esto, por supuesto, significa compañerismo con Cristo y la presencia de su cuidado y de su ojo vigilante al cuidamos (ver Jn. 15:1-8; Hch. 2:42 para mayor discusión al respecto).

       “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros” (Jn. 14:20).

       “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer” (Jn. 15:4, 5).

       “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mí” (Gá. 2:20).

       “A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).

       “Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él” (1 Jn. 3:24).

       “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3.20).

       Comentario de San Marcos 14:22 al 24 Jesús instituye la Cena del Señor, 14:22-26

       (14:22-26) Introducción: tantas cosas ocurrieron en el aposento alto. Juan es el único de los cuatro evangelistas que cubre detalladamente lo ocurrido en el aposento alto. Le dedica cinco capítulos completos. Marcos, en cambio, cubre solamente dos eventos del aposento alto, y ambos son relatados en forma breve. Marcos concentra su atención en la traición de Judas y en la Cena del Señor. En cinco versículos compactos comparte lo que Jesús hizo para instituir la Cena del Señor.

    1. Primer acto: Jesús tomó pan (v. 22).
    2. Segundo acto: Jesús tomó la copa (vv. 23-24).
    3. Tercer acto: Jesús reveló un reino glorioso (v. 25).
    4. Cuarto acto: cantaron un himno (v. 26).

       (14:22) Cena del Señor-pan: el primer acto en la Cena del Señor involucra el pan. Note que Jesús hizo cuatro cosas con el pan.

    ▬ 1. Jesús tomó el pan en sus manos. Esto simboliza que su muerte fue un acto voluntario. El destino de Jesús estaba en sus propias manos. No tenía que morir, sino que murió voluntariamente.

       «Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre» (Jn. 10:15, 17-18).

    ▬ 2. Jesús dio gracias. Dio gracias a Dios por liberación y provisión y por la seguridad de la vida.

    ▬ 3. Jesús partió el pan. Esto simboliza que su cuerpo fue roto, es decir, sacrificado como una víctima para la liberación del hombre (Is. 53:5). Este acto fue tan significativo que la iglesia primitiva a veces llamaba la cena del Señor el partimiento del pan (Hch. 2:42, 26; 1ª Co. 10:16). Bajo el Antiguo Testamento el pan partido simbolizaba el sufrimiento de los israelitas. Ahora, bajo el Nuevo Testamento, el pan debía ilustrar el cuerpo partido de Cristo (1 Co. 11:24).

       «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados» (Is. 53:5).

    ▬ 4. Jesús dio el pan a los discípulos para que lo comieran. Las palabras: «Tomad, [comed] esto es mi cuerpo», significa que la persona debe tomar y recibir a Cristo en su vida. El momento en que una persona toma y recibe a Cristo es el momento de la redención. Es ese momento de redención el que debe ser recordado en esta ordenanza (véase Estudio a fondo 2-Mt. 26:26; Jn. 6:52-58).

       «Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo» (Jn. 6:50-51).

        (14:23-24) Cena del Señor-copa: el segundo acto de la Cena del Señor involucra la copa. Jesús hizo cuatro cosas con la copa.

    ▬ 1. Tomó la copa en sus manos. Nuevamente Jesús estaba enseñando que su muerte sería voluntaria.  tenía su vida en sus propias manos. Su vida no le iba a ser quitada; ÉL la estaba entregando (cp. Jn. 10:11, 17-18).

    ▬ 2. Dio gracias. Dio gracias a Dios por la liberación a través del sacrificio.

    ▬ 3. Dio la copa a los discípulos y todos bebieron de ella. Nuevamente Jesús estaba diciendo que Él tiene que llegar a ser parte del mismo ser del hombre si éste quiere liberación. Note la palabra «dio» (edoken) en el griego está en tiempo aoristo. Esto significa que Cristo dio la copa una vez para siempre. Cristo murió una vez y solamente una vez (Ro. 6:10), y el hombre participa de su muerte una, y solamente una vez (Ro. 6:6).

       «Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirva más al pecado» (Ro. 6:6).

       «Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive» (Ro. 6:10).

    4. Jesús identificó a la copa con su sangre del nuevo pacto. Simplemente quiso decir que su sangre establecía un nuevo pacto con Dios. Su sangre daba lugar a una nueva relación entre Dios y el hombre. Note las palabras exactas del Señor.

    » a. «Esta es mi sangre» Su sangre, la que vertió de su cuerpo se convertiría en la señal, el símbolo del nuevo pacto. Su sangre tomaría el lugar del sacrificio de animales.

    » b. «El nuevo pacto.» Su sangre, el sacrificio de su vida, establecía un nuevo testamento, un nuevo pacto entre Dios y el hombre (cp. He. 9:11-15). La fe en su sangre, en su sacrificio es el camino para que ahora el hombre se acerque a Dios. Antes, bajo el Antiguo Testamento, la persona que quería estar en buena relación con Dios se acercaba a Él por medio del sacrifico de la sangre de animales. El creyente del Antiguo Testamento creía que Dios lo aceptaba por el sacrificio del animal. Ahora, bajo el Nuevo Testamento, el creyente cree que Dios lo acepta por el sacrificio de Cristo. Esto es lo que Jesús dijo: «Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada» (Mr. 14:24. Véase nota-Mt. 26:28; He. 9: 18-22). Los pecados de la persona son perdonados y entonces ella es aceptable a Dios creyendo que la sangre de Cristo fue derramada por ella.

       «En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia» (Ef. 1:7).

       «Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado» (1 Jn. 1:7).

       «Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo» (1 Jn. 2:1-2).

       El tema es este: la persona tiene que recibir lo que Cristo ha hecho por ella. Tiene que beber, participar, absorber, asimilar la sangre de Cristo en su vida. Es decir, la persona tiene que creer y confiar en la muerte de Cristo para recibir el perdón de sus pecados. Tiene que permitir que la muerte de Cristo sea su alimento, la parte más íntima y la energía, el flujo mismo de su vida (véase Mt. 26:27-28).

       «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente» (Jn. 6:54-58).

       (14:25) Promesas-la gran boda de Cristo: el tercer acto fue la entrega de dos promesas.

    • Había la promesa de un reino glorioso (véase Mt. 19:23-24).
    • Había la promesa de una celebración gloriosa (véanse Mt. 22:1-14 para la discusión).

       Ambas promesas están basadas en el cuerpo y la sangre de Cristo, y ambas promesas fueron dadas a la persona que participa del cuerpo y de la sangre de Cristo.

       Jesús prometió que llegará un día en que todos los auténticos creyentes se sentarán con Él en el reino de Dios. Tendrán su lugar en la gran boda del Cordero. Es la promesa de la perfección, de vivir por siempre en los nuevos cielos y la nueva tierra, de estar sentados con Cristo en el glorioso reino de Dios que será establecido en el futuro.

       «El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados» (Ro. 8:16-17).

       «Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria» (Col. 3:4).

       «Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria» (2 Co. 4:17).

       «Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada» (1 P. 5:1).

        «Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo» (2 P. 1 :11).

       (14:26) Cena del Señor-cantar: el cuarto acto en la Cena del Señor involucró el canto de un himno. A pesar de la tristeza, la perplejidad, y la incertidumbre ante lo que esperaba, ellos cantaron un himno. Cantaron el himno en celebración de la gran esperanza que Dios da de liberación y salvación.

       «Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido» (Jn. 15:11).

       «Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!» (Fil. 4:4).

       «Como entristecidos, más siempre gozosos; como pobres, más enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, más poseyéndolo todo» (2 Co. 6:10).

    3er Titulo:  La cena del Señor: anuncio solemne del sacrificio de Cristo. Versículo 26. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. (Léase: Hebreos 9:27 y 28. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. ▬ Apocalipsis 19:9. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.).

       Comentario de Hebreos (9:27-28) Jesucristo, muerte ▬ Juicio ▬ Muerte ▬ Jesucristo, regreso: Jesucristo soportó la muerte y el juicio por muchos. Note cuatro elementos significativos:

    ▬ 1. El hombre muere y muere una sola vez, solo una vez. No hay segunda oportunidad. Este es el énfasis de “solo una vez” (hapax). El hombre solo tiene una oportunidad de ser perdonado, salvo, y redimido, solo una oportunidad de volverse acepto ante Dios y de recibir la herencia de la promesa, es decir, la vida eterna. El hombre muere, y cuando muere, pierde su oportunidad. Jesucristo murió en este mundo y en el espacio de tiempo de esta vida. Él no murió en otro mundo ni en otro marco de tiempo de otro mundo. Él murió en la tierra como un hombre por los hombres. Por lo tanto, nunca más habrá oportunidad de cubrirse con su sacrificio de no ser en este mundo y en esta vida. Los hombres mueren y mueren solo una vez, para nunca más vivir en la tierra.

       “que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Ap. 5:12).

       “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27).

       “pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba” (Stg. 1:10).

       “Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae” (1 P. 1:24).

       “Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de si al desterrado” (2 S. 14:14).

       “Pues verá que aun los sabios mueren; Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, Y dejan a otros sus riquezas” (Sal. 49:10).

       “¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del Seol?” (Sal. 89:48).

       “El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más” (Sal. 103:15-16).

       “No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee” (Ec. 8:8).

       “Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo” (Is. 40:6).

    ▬ 2. El hombre muere y luego viene el juicio. Él ha pecado y maldecido a Dios, ha ignorado y descuidado a Dios, se ha rebelado contra Dos y lo ha rechazado. Esta es la tragedia de las tragedias. Sencillamente vivimos como queremos, hacemos 10 que queremos y como queremos, en vez de vivir como Dios manda. No somos como debiéramos ser y siempre seremos imperfectos. Somos culpables por transgredir el mundo y la ley de Dios; por tanto, debemos soportar el juicio de Dios. ¿Cuándo? ¿Cuándo seremos juzgados? Este versículo nos lo dice con la mayor claridad posible: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (v. 27). Cuando muramos, seremos juzgados: separados y marginados de Dios para siempre y nunca se nos permitirá entrar a la presencia de Dios. Se nos prohibirá entrar al cielo, y se nos enviará al lugar que es el opuesto mismo del cielo, al propio infierno. El juicio viene después de la muerte. Inmediatamente al morir se nos juzgará y separará de Dios, y estaremos separados de Él para siempre.

       “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él y todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos” (Mt. 25:31-32).

       “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27).

       “sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el dia del juicio” (2 P. 2:9).

       “pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos” (2 P. 3:7).

       “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él” (Jud. 14-15).

    ▬ 3. Pero note la noticia gloriosa: “Cristo se ofreció una vez para soportar los pecados y el juicio de muchos. Cristo ha aceptado sobre sí mismo nuestros pecados”. Él se ha sacrificado a sí mismo por nuestros pecados y ha soportado nuestro juicio por nosotros. Ya nosotros no tenemos que soportar el juicio por nuestros pecados e imperfecciones. Si creemos, confiamos realmente en Jesucristo para que soporte nuestros pecados y el juicio, entonces Dios considera nuestros pecados como si Cristo los hubiese soportados. Dios nos considera libres de pecado, como perfectos y aceptos ante Él. Por lo tanto, nunca tendremos que ser juzgados y condenados por el pecado.

       Pero note: “Esta salvación gloriosa no ocurre en la vida de todas las personas”. Una persona tiene que creer y confiar en el sacrificio de Jesucristo. Solo esto es razonable: “Si una persona no cree en algo, no permite que esto funcione para ella. Pero si cree, permite que funcione para ella”. Cuando creemos, realmente creemos, entonces el sacrificio de Jesucristo funciona para nosotros. Su sacrificio cubre nuestros pecados y nos volvemos aceptos ante Dios. Nunca tendremos que enfrentar el juicio y condenación por nuestros pecados.

       “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).

       “el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Gá. 1:4).

       “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gá. 3:13).

       “quien se dio a si mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tit. 2:14).

       “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos” (He. 2:9).

       “De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” (He. 9:26).

       “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

       “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).

       “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Ap. 1:5).

       “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Is. 53:5).

    ▬ 4. Jesucristo vendrá a la tierra una segunda vez, y Él vendrá sin pecado para salvar a los que le esperan.

    => ¡Qué planteamiento tan fenomenal!

    => ¡Qué promesa tan increíble!

    => ¡Qué gran espectáculo será!

       Jesucristo preparará el cielo y regresará a salvar a los que esperan por Él. Y podemos confiar con toda seguridad que Él nos puede salvar. Porque Él estará sin pecado. Él será perfecto y eterno, la personificación misma de la justicia y la perfección ideal. Por ende, como Justicia y Perfección ideal, Él puede cubrirnos consigo mismo. Él nos puede volver perfectos y justos, y Él lo hará, si esperamos por Él.

       Otras Escrituras nos dicen lo que sucederá y nos proporcionan algunos- detalles. Enumerados brevemente, el gran espectáculo lo conformarán…

    • el cuerpo de los creyentes muertos, los que murieron esperando su regreso, serán resucitados para encontrarse con Él en el cielo.
    • las personas que viven y esperan por Él serán exaltadas de la tierra y ascenderán para unirse a Él en el cielo.

       “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

       Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Ts. 4:16-18).

       “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mt. 16:27).

       “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mt. 24:44).

       “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su

       Comentario de Apocalipsis 19:9: (19:9-10) Cena de Bodas del Cordero: La Cena de Bodas será un acontecimiento bendito y glorioso, el acontecimiento más glorioso que haya tenido lugar en la historia. Advierta dos cosas.

    ▬ 1. La Cena de Bodas será la celebración más bendita de toda la historia. La idea es que sea enormemente bendita. Advierta: Están los que dicen que los invitados se refieren a un grupo separado que no es el de la novia, es decir, la iglesia. Pero esto es poco probable. Esta es la cena del Cordero, no del Cordero y la Novia. El Cordero es el que ha llamado a todos los invitados a la gran cena. De hecho, los creyentes, la novia, abarcan la mayor cantidad de invitados a la cena.

       La cena será un acontecimiento bendito por un motivo: Toda la hueste celestial estará allí, todos los creyentes y los seres angélicos, y Dios y Cristo. Será un acontecimiento bendito, una celebración gloriosa y espectacular, porque todos estarán allí, todos los creyentes estarán reunidos en la gran sala de banquetes de Dios, todos están reunidos por primera vez en la historia.

       Pensamiento 1: Agita el corazón pensar que habrá cenas periódicas a lo largo de la eternidad donde Cristo nos reunirá a todos para una celebración. Imagine que nos llamen a todos desde nuestros diversos deberes y reinos de todas partes del universo para una gran cena de celebración. ¡Qué pensamiento glorioso! Ojalá que Dios agite nuestros corazones para servir a nuestro Señor tan diligentemente, día y noche. Estar con nuestro Señor y Dios en el cielo y en la eternidad, en los nuevos cielos y en la tierra, todo valdrá la pena cuando veamos a Jesús.

       “Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas” (Mt. 22:4).

       “Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos” (Lc. 14:16).

       “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Co. 2:9).

       “Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios” (Ap. 19:9).

       “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo” (Ap. 21:7).

    ▬ 2. La Cena de Bodas será bendita porque tiene el propósito de adorar a Dios y a Él solamente. Esto se ilustra claramente por lo que le sucedió a Juan. Recuerde: Juan era todavía un hombre humano, no un hombre redimido. El Señor le estaba dando una visión del fin de los tiempos y sus acontecimientos. Juan está tan atrapado en el esplendor majestuoso y en la celebración de la cena que cae de rodillas a los pies del gran ángel para adorarlo. Pero el ángel le dice a Juan que no lo adore a él ni a nadie más. sino que adore solamente a Dios. Hay dos motivos para esto.

    => Primero, todas las criaturas, incluso los ángeles majestuosos del cielo, son solo siervos de Dios. Pueden ser seres majestuosos, pero no son Dios.

    => Segundo, Jesucristo mismo es el que da testimonio de la verdad. Cristo y solo Cristo posee y comparte la verdad. La única verdad que tienen los ángeles y los siervos es la verdad de Cristo. Por lo tanto, Él y solo Él es digno de adoración. Ningún ángel ni ninguna otra criatura posee la verdad. Por lo tanto, adore a Dios y solo a Dios.

       “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mt. 4:10).

       “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn. 4:24).

       “Diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria. porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Ap. 14:7).

       “Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios” (Ap. 22:9).

       “Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad” (1 Cr. 16:29).

       “Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor” (Sal. 95:6).

       “Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad: temed delante de él, toda la tierra” (Sal. 96:9).

    Semana del 20 al 26 de abril del 2026

    Amén, para la honra y gloria de Dios.