Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • DOMINGO 14 DE JUNIO DE 2026 “CLARAS ORDENANZAS DE DIOS PARA DETERMINAR LA VALIDEZ DE LOS VOTOS”

       Comentario del contexto bíblico: Versículos 3-15: Números 30:3-15 contiene las reglas relativas a los votos positivos y negativos hechos por una mujer, y se dan cuatro ejemplos diferentes. El primer caso (Números 30:3-5) es el de una mujer en su juventud, siendo aún soltera, y viviendo en la casa de su padre. Si ella hacía voto de cumplimiento o de abstinencia, y su padre se enteraba y callaba, era de pie, es decir, de quedar en vigor. Pero si su padre la detuvo cuando se enteró, es decir, le prohibió cumplirla, no debía mantenerse ni permanecer en vigor, y Jehová la perdonaría por la negativa de su padre. La obediencia a un padre estaba por encima de un servicio religioso autoimpuesto. – El segundo caso (Números 30:6-8) era el de un voto de cumplimiento o abstinencia, hecho por una mujer antes de casarse, y llevado consigo (עליה, “sobre ella”) a su matrimonio. En tal caso, el marido tenía que decidir sobre su validez, de la misma manera que el padre antes de su matrimonio. En el día en que lo supiera, podría retener a su esposa, es decir, disolver su voto; pero si no lo hiciera de una vez, no podría impedir su cumplimiento después. שׂפתיה מבטא, chisme de sus labios, lo que se pronuncia sin pensar o sin reflexionar (cf. Levítico 5:4). Esta expresión implica que las mujeres solteras a menudo hacían votos de abstinencia sin pensarlo ni reflexionar. – El tercer caso (Números 30:9) era el de un voto hecho por una mujer viuda o divorciada. Tal voto tenía plena vigencia, porque la mujer no dependía de un marido. – El cuarto caso (Números 30:10-12) era el de un voto hecho por una esposa en su estado de casada. Tal voto permanecería en vigor si su esposo permanecía en silencio cuando se enteraba y no la refrenaba. Por otro lado, no tendría fuerza si su esposo la disolvía de inmediato. Después de esto sigue la declaración general (Números 30:13-16), que un esposo puede establecer o disolver todo voto de cumplimiento o abstinencia hecho por su esposa. Sin embargo, si permaneció en silencio “día tras día”, lo confirmó con su silencio; y si después la declarara nula, llevaría la iniquidad de su mujer. עונה, el pecado que la esposa habría tenido que cargar si hubiera quebrantado el voto por su propia voluntad. Esto consistía en una ofrenda por el pecado para expiar su pecado (Levítico 5:4); o si esto fue omitido, en el castigo que Dios suspendió sobre el pecado (Levítico 5:1).

       Verso 16. Números 30:16, fórmula final.

       Comentario 2. Los versículos 14 a 16 de Números 30 establecen la regla del «silencio aprobatorio». Si un esposo guarda silencio día tras día al enterarse de un voto de su esposa, lo confirma. Sin embargo, si decide invalidarlo después de haberlo consentido, él mismo cargará con la culpa de la promesa incumplida.

    Significado y Contexto de los Versículos

    • La responsabilidad del silencio: Según el, el silencio del esposo equivalía a un consentimiento activo. Esto protegía a la mujer de quedar atrapada en un compromiso indefinido, pero también otorgaba estabilidad y orden al hogar al establecer una autoridad.
    • La penalización por invalidación tardía: Si el marido decide revocar el voto después de haberlo confirmado con su silencio previo, el peso de la falta (o el pecado) recae sobre él y no sobre su esposa. Esto enfatiza que la palabra dada a Dios no debe tomarse a la ligera.
    • El valor de la palabra: El capítulo en general subraya que los votos y juramentos son compromisos serios ante el Creador. En la sociedad actual, estos textos nos enseñan sobre el valor de la integridad, la comunicación abierta en el matrimonio y la necesidad de cumplir responsablemente lo que prometemos.

       En la gracia de Jesucristo: El voto de una esposa ratificado y apoyado por su esposo en la gracia (o por el favor de Dios) representa una promesa donde ambos cónyuges sellan su unión terrenal bajo principios espirituales. En la tradición cristiana, esto se fundamenta en el amor mutuo, donde el esposo honra y confirma la palabra de su compañera.

       Existen múltiples maneras de estructurar estas promesas conyugales de forma personalizada y significativa.

       Opciones de votos y citas comunes

    • El voto del esposo (basado en Efesios 5): «Hoy prometo amarte y guiar nuestro hogar con la gracia de Dios. Tal como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella, yo me entrego a ti, siendo tu refugio y compañero fiel todos los días de nuestras vidas».
    • El voto de la esposa: «Hoy me uno a ti no solo como tu esposa, sino como tu mejor amiga y confidente. Prometo respetarte, apoyarte y caminar a tu lado, honrando el pacto que Dios ha bendecido en nuestra familia».
    • El pacto conjunto: «Ante Dios, nuestros familiares y amigos, confirmamos hoy nuestro voto de amor. Prometemos sostenernos en la gracia divina, en las alegrías y en las adversidades, honrando esta unión todos los días».

       Comentario de Matthew Henry: 30:3-16. Dos casos de los votos se determinan. El caso de una hija en la casa de su padre. Cuando su voto llega a su conocimiento, está en su poder, ya sea para confirmarla o hacerlo fuera. La ley es clara en el caso de una esposa. Si su esposo permite que su voto, aunque sólo por el silencio, es lógico. Si él no lo permite, su obligación de su marido se lleva a cabo de la misma; porque para él ella debe estar en sujeción, como al Señor. La ley divina consulta el buen orden de las familias. Es conveniente que todo hombre fuese señor en su propia casa, y tienen a su esposa e hijos en sujeción; en lugar de que esta gran regla debe ser roto, o cualquier estímulo puede dar a las relaciones inferiores a romper esas ligaduras, Dios libera de la obligación incluso de un voto solemne. Tanto la religión no asegurar el bienestar de todas las sociedades; y en ella las familias de la tierra tienen una bendición.

       Referencias bíblicas: Jueces 11:38-40. «El entonces dijo: Ve. Y la dejó por dos meses. Y ella fue con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes. Pasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón. Y se hizo costumbre en Israel, que de año en año fueran las doncellas de Israel a endechar a la hija de Jefté galaadita, cuatro días en el año.» Mateo 5:33. «Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.» Salmo 15:4. «Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que, aun jurando en daño suyo, no por eso cambia»

       Nota importante sobre los gentiles (o sea nosotros). Hechos 23: 23 al 26. «Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto. Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley. Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación. Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, cuando había de presentarse la ofrenda por cada uno de ellos.»

    1ª Corintios 7:4-6. «La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.»

    Gálatas 3:28-29. «Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.»

       Comentario del texto bíblico: Moisés termina su sermón exhortando a Israel a reconsiderar la obra de Jehovah (vv. 39, 40). La redención de Israel demanda la adoración exclusiva de Jehovah como Dios. Israel tiene que reconocer que Jehovah es el único Dios y que igual a él no hay otro en el cielo ni en la tierra. La redención de Israel también afirma la demanda exclusiva que Dios tiene sobre su pueblo. Israel fue escogido como pueblo especial para obedecer la voluntad de Dios. Si Israel reconocía que Jehovah era el único Dios y además obedecía su Palabra y guardaba sus leyes, Jehovah le daría a Israel una existencia próspera y duradera en la tierra de Canaán.

       Al considerar la importancia de seguir las enseñanzas divinas, recordemos que cada estatuto y mandamiento dado por Dios es como una luz en nuestro camino, guiándonos hacia la vida plena que Él desea para nosotros. Con amor y paciencia, podemos transmitir este valioso legado a nuestros hijos, asegurando que las futuras generaciones también experimenten la alegría y la paz que provienen de vivir en armonía con Su voluntad. Así, creando un hogar fundamentado en la fe, ayudamos a construir un mundo más lleno de esperanza y gratitud.

       Comentario de 1ª de Samuel 1:23 y 28:

       (4). Su nacimiento, 1:19–23. Dios se acordó de Ana. Aquí tenemos la respuesta divina a su petición del v. 11. La palabra se acordó quiere decir contemplar o grabar en la memoria. Dios se acordó de Noé (Gén. 8:1) y de Abraham (19:29). Se acordó de Raquel (30:22) y se acuerda de nosotros (Sal. 103:14). ¡Lo único que no recuerda es el pecado que ha perdonado! (Isa. 43:25) Samuel es un recuerdo viviente de que Dios contesta la oración. Su nombre significa: “¡Oído por Jehovah!” Cuando Ana oraba, su voz no se oía (v. 13). Pero Dios oyó su voz y ahora da testimonio público de haberla oído.

       Ana se quedó en su casa por algunos años criando a su hijo. En 2 Macabeos 7:27 se menciona la costumbre de amamantar por tres años. Aparentemente 2 Crónicas 31:16 afirma la edad de tres años puesto que luego se incluyen en la distribución de comida (y no sólo de leche).

       (5) Su presentación, 1:24–28. Un becerro fue sacrificado para la dedicación de Samuel (v. 25), probablemente en cumplimiento del voto que había hecho Ana (ver Lev. 22:18–21 y Núm. 15:8, 9). Se presentó como una expresión de su dependencia en el Dios del pacto y de ser consciente de que toda bendición viene de él. Y lo hizo estrictamente de acuerdo con la ley de Moisés en obediencia a sus indicaciones.

       Ana explicó a Elí el motivo de su viaje y le recuerda de su conversación unos años antes. Es curiosa su expresión en los vv. 27 y 28 donde cuatro veces usa la misma palabra que se traduce pedir. La palabra también tiene el sentido de “prestar” y podemos traducir: “Por este niño oraba, y Jehovah dio mi pedido que le pedí. Yo ahora lo pido (presto) a Jehovah todos los días que viva, él habiendo sido pedido (prestado) para Jehovah.” Dios le había dado a Ana su hijo Samuel. Ella se lo devolvió a Jehovah. Y a base de esto adora. Toda verdadera adoración es un acto de darse al Señor juntamente con todo lo que uno tenga. ¡Es decirle al Señor que él es digno de todo!

       Ana dedicaba su hijo a Jehovah. Y esta dedicación significa que él estaría bajo el voto de nazareo5139. Esta palabra en heb. quiere decir “dedicar” y los detalles del voto de esta consagración se encuentran en Números 6:1–6. Aunque el voto generalmente sería para un cierto tiempo determinado, Ana lo dedica todos los días de su vida totalmente a Jehovah. Es evidente que tiene en mente este voto por la referencia en 1:11. La navaja no tocaría su cabeza como símbolo de su dedicación a Dios. La navaja se usaba más para “raer” el pelo puesto que el hombre hebreo llevaba barba y no se afeitaba. Solamente los sacerdotes se recortaban el pelo (Eze. 44:20). Los demás raerían su pelo de vez en cuando. Los símbolos de esta dedicación representaban la entrega de sus emociones (abstenerse del vino), de su voluntad (no cortarse el pelo) y de su cuerpo (no tocar ningún muerto). Ahora no vivimos bajo la ley, pero Jesús pide a cada discípulo que vaya en pos de él, se niegue a sí mismo, y que le siga. Significa una dedicación total y voluntaria.

       Comentarios de 1ª de Pedro. [1]. (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben morar junto a sus esposas. La palabra griega sunoikein significa “vivir con, permanecer con, vivir juntos”. Alan Stibbs señala que es una palabra que con frecuencia se usa en griego para referirse a las relaciones sexuales. Es similar a la palabra hebrea “conocer”, que significa que un hombre y una mujer se conocen sexualmente.

       La cuestión es esta: el esposo debe vivir con su esposa y con nadie más. No debe “conocer” a nadie más, no debe mantener relaciones sexuales con ninguna otra mujer. El esposo tiene una sola esposa y debe vivir con ella en pureza, justicia y santidad, y no en adulterio.

       Advierta también otro hecho: morar con su esposa significa que no debe irse todo el tiempo. Permanece en su hogar y vive con ella: es un compañero íntimo y que brinda respaldo. No entra y sale del hogar todo el tiempo detrás de sus propios intereses y pasatiempos. Un buen esposo mora en su hogar; está cerca de su esposa y la apoya en todos los asuntos de la vida. De hecho, el término “morar con” significa morar juntos. El esposo y la esposa son un equipo; son como un solo cuerpo, un cuerpo que mora, vive y se mueve junto. Esto no significa dejar de lado la individualidad. Pero la individualidad nunca ha sido ni nunca será el problema dentro de un matrimonio de personas normales. El problema con las personas normales siempre será negar su yo y darse en sacrificio a su cónyuge. Los esposos siempre tienen que recordar esto: deben morar con ▬vivir, moverse y tener su ser con▬ sus propias esposas.

       “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mr. 10:7-9).

       “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:23-24).

       “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol” (Ec. 9:9).

       [2]. (3:7) Esposos ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben vivir con sus esposas sabiamente. Esto abre los ojos, es un hecho que con frecuencia se ignora y descuida. Pero las Escrituras son claras: un esposo no debe ser ignorante al vivir con su esposa. Debe conocer y entender…

    • la relación matrimonial: qué es el matrimonio y qué debe ser.

    • a su esposa: su naturaleza y composición emocional; lo que necesita y quiere emocional y espiritualmente, sus puntos fuertes y débiles.

    • la Palabra de Dios: lo que Dios dice acerca del esposo y sus deberes.

       Un esposo debe ser una persona informado y comprensivo. Debe vivir con su esposa, no como un insensato e ignorante, no como un ciego y una bestia de mente estrecha, no como un observador distante y desconsiderado. El esposo no debe ser un insensato, una bestia ni un espectador. Debe ser un hombre de conocimiento, un esposo que conoce y comprende a su esposa y el matrimonio, y que entiende a Dios y su propio deber como esposo.

       Pensamiento 1. Matthew Henry lo expresa en una forma sencilla y específica:

       “[Los esposos deben vivir] con la esposa sabiamente, no de acuerdo con la lujuria, como brutos; no de acuerdo a la pasión, como diablos; sino de acuerdo al conocimiento, como hombres sabios y sobrios, que conocen la palabra de Dios y su propio deber”.

       [3]. (3:7) Esposo ▬ Matrimonio: los esposos deben honrar a sus esposas. La palabra “honrar” (timen) significa valorar; estimar; valorizar; considerar precioso. Un esposo debe considerar a su esposa como una piedra preciosa, como un premio de sumo valor. Debe estimarla mucho, colocarla en un pedestal ante sus propios ojos. Advierta tres puntos.

    ▬ 1. El esposo debe honrar a su esposa como el vaso más frágil. Por naturaleza, la esposa es más delicada y frágil. Esto significa que el esposo debe…

       [• protegerla • ser el proveedor principal • tomar la iniciativa • supervisar a la familia y su bienestar. • ser la fuerza impulsora. • marcar el camino. • ser el iniciador.]

       Los esposos deben honrar a sus esposas amándolas y ocupándose de ellas tiernamente. Deben cuidarlas y hacerse cargo de ellas con calidez y ternura, tratándolas con el más precioso de los espíritus y estimándolas de manera muy elevada.

       “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).

       “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).

    ▬ 2. El esposo debe honrar a su esposa como coheredera de la gracia de la vida. Advierta este punto: a los ojos de Dios, los hombres y las mujeres son coherederos o herederos iguales. El esposo no está por encima de la esposa ni la esposa por encima del esposo. Dios no tiene favoritos. Los dones y derechos espirituales se otorgan por igual a esposas y esposos. Las mujeres reciben los dones espirituales de Dios al igual que los hombres.

       La cuestión está bien explicada: los esposos deben honrar a sus esposas como iguales en la vida. La vida es una gracia, un don inmerecido de Dios. Por lo tanto, en la vida, el esposo debe tratar a la esposa como a un igual. No debe ser un tirano, no debe dominarla ni esclavizarla para servirlo y satisfacer sus necesidades y deseos. Debe ser comprensivo, amoroso, amable y considerado. Debe honrarla como su coheredera en la vida de la maravillosa gracia y del don de la vida que Dios nos ha dado a todos.

        “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

       “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:27-29).

       “Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).

    ▬ 3. El no honrar a la esposa estorba las oraciones del esposo. Dios no responderá a las oraciones de ningún esposo que deshonre a su esposa, no importa quién sea él o cuánto profese a Cristo. Lo que Dios oye es el suspiro de la esposa, no las oraciones de un esposo cruel y dominante. El esposo puede clamar a Dios todo lo que quiera, pero Dios le ha dado la espalda y se ha vuelto hacia el suspiro de la esposa. Dios oirá el corazón contrito y quebrantado, no las oraciones del espíritu arrogante y dominador. Tanto el esposo como la esposa deben amarse uno al otro y vivir como Dios dice que hay que vivir, ambos deben cumplir con su deber hacia el otro, si es que quieren que Dios responda sus oraciones.

       “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).

       “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).

       Comentario de Números 15:30-31 Pecados cometidos con soberbia. Solo hasta los versículos 30-31 es que la fuerza de esta ley queda totalmente clara. Cualquiera que quebrantara un mandamiento con “mano alzada” (cf. 33:3; Ex. 14:8), es decir, deliberadamente y con soberbia, debía ser “cortado” (RV’60; LBLA) o “eliminado” (RVC) del pueblo. Eso significaba, generalmente, sufrir una muerte repentina por la mano de Dios (cf. 9:13; Lv. 17:4,9), o por ejecución legal. La historia que sigue en Números 15:32-36 ilustra lo que acarreaba en la práctica quebrantar un mandamiento con mano alzada.”

       Moisés enseñó en esta sección sobre el pecado desafiante, deliberado y blasfemo porque es una arrogante insubordinación, un desafío al Señor y a sus demandas de pacto. El infractor debía ser cortado enteramente. La palabra «enteramente» enfatiza que se incluye también a su descendencia. Hablando en términos del Nuevo Testamento, este pasaje no se refiere a la pérdida de salvación. Dios está hablando a un pueblo redimido y previene contra la actitud o el hecho de desafiar a Dios. Es el pecado voluntario y persistente de un creyente que entiende que deshonra a Dios y aun así insiste en ello. A esta persona Dios puede decidir acortarle sus días, de modo de impedir el testimonio indigno que está dando. Siempre puede quedar la duda de si una persona con este tipo de blasfema obstinación, conocía realmente al Señor. Pero si era creyente, el pasaje enfatiza el corte de la obstinación, no la pérdida de la salvación (cf. He. 10:26-31; 1 Jn. 5:16). En el Nuevo Pacto el equivalente sería la disciplina de ser “entregado a Satanás para destrucción de la carne…” (1 Co. 5:5; cf. 1 Ti. 1:20), aunque este proceso se desarrolla únicamente en el ámbito espiritual, mientras en Israel tenía también un carácter legal por tratarse de una teocracia.

       Por otra parte, el Nuevo Testamento sigue una línea similar al advertir contra la imposibilidad de perdón en algunos casos de apostasía deliberada (He. 10:26ss, refiriéndose a Dt. 17:2-6; cf. Mr. 3:29; 1 Jn. 1:7; 5:16).

       Comentarios de Lucas (1:6) Justicia-familia: los padres de Juan eran personas justas. Note cuatro hechos.

    ▬ 1. «Ambos eran justos.» Fueron unidos en casamiento, entregados uno al otro, y vivieron para Dios y el uno para el otro como marido y mujer.

    ▬ 2. Eran «justos delante de Dios». Venían juntos «ante Dios» buscando a Dios, es decir, procurando agradarle y vivir conforme a su Palabra.

    ▬ 3. «Andaban en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.» Controlaban sus pensamientos, sus mentes, lenguas, y su conducta, buscando con diligencia agradar al Señor en todo lo que hacían.

    ▬ 4. Eran «irreprensibles››. Por supuesto, esto no significa que fuesen perfectos. Significa que eran fieles, viviendo de tal manera que nadie podía culparlos de algún pecado abierto. No ofendían a nadie; vivían con honestidad delante de Dios y de los hombres.

       Pensamiento de lo que se debe cumplir a cabalidad: El mandamiento más grande de Jesucristo es amar a Dios con todo el corazón, el alma y la mente. El segundo en importancia es amar al prójimo como a uno mismo. Como se relata en las escrituras, en estos dos principios se basan toda la ley y los profetas. Mateo 22:36 al 40. «Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.» Gálatas 3:24. «De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.» San Juan 5:24. «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida.» Hechos 8:37. «Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.»

       Comentario de (Éxodo 15:26) Pacto ▬ Promesa ▬ castigo ▬ obediencia: El SEÑOR hizo ahora un pacto, una gran promesa a su pueblo. Dicho sencillamente, Dios le dijo a su pueblo en una palabra lo que Él esperaba: Obediencia. Si ellos le obedecían, Él no los castigaría. Pero si ellos le desobedecían, Él tendría que castigarlos. De hecho, tendría que castigarlos infligiéndoles las mismas enfermedades que a los egipcios. ¿Por qué las enfermedades de los egipcios? Sin duda a causa del principio bíblico del juicio. Dios había liberado a los israelitas sometiendo a juicio a los egipcios a causa de su incredulidad y su desconfianza hacia Dios. Por tanto, si los israelitas pecaban siendo incrédulos y desconfiando de Dios, sufrirían la misma condena que los egipcios. El gran expositor Matthew Henry dice:

       “Que no pensaran los israelitas, porque Dios los había… honrado grandemente… que… toleraría sus pecados y les dejaría hacer lo que quisieran. No, Dios no hace distinción de personas; un israelita rebelde no sería tratado mejor que un egipcio rebelde”.

       El principio bíblico del juicio es sencillamente así:

    => Lo que sembremos, eso recogeremos, y de la misma manera que midamos a otros seremos medidos.

       “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gá. 6:7-8).

       “Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido” (Mt. 7:2).

       Las Escrituras expresan claramente el pacto y la gran promesa que Dios estaba haciendo a los israelitas. Fíjese, lo que llamamos pacto fue un estatuto, un decreto, una ley puesta por Dios. Recuerde, una ley o decreto ha sido fijada: Es permanente. Si la ley es obedecida, entonces la promesa es segura. La promesa será cumplida.

    ▬1. Estaba el pacto: El pueblo obedecería al Señor:

    • Oyéndolo atentamente.

    • Haciendo lo correcto.

    • Escuchando y guardando sus mandamientos (cp. Jer. 7:22-23).

    ▬ 2. Estaba la promesa del Señor. Si su pueblo le obedecía:

    ▬ Él no tendría que castigarlos con las enfermedades enviadas a los egipcios (cp. Dt. 28:60).

    •  Él siempre cuidaría de ellos; esto es, Él los sanaría.

       Pensamiento 1. Dios nos castiga, a todos nosotros los que sinceramente creemos en Él. Él nos castiga porque nos ama. El verdadero castigo es siempre por el bien del niño, y un padre amante castiga y disciplina a su hijo cuando este se desvía. Así sucede con Dios. Dios nos castiga para corregir, para evitar. . .

    • que nos hundamos más y más en el pecado

    • que seamos esclavizados cada vez más por el pecado

    • que dañemos nuestro cuerpo

    • que llenemos nuestra vida de culpa y dolor

    • que nos destruyamos a nosotros mismos

    • que tengamos algún accidente

    • que nos matemos

    • que nos condenemos nosotros mismo a una eternidad alejados de Dios

       “Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga” (Dt. 8:5).

       “Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes” (Sal. 94:12).

       “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Pr. 3:11-12).

       “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Jn. 15:2).

       “y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” (He. 12:5-7).

       “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (Ap. 3:19).

    ESTUDIO A FONDO. (15:26) Nombres de Dios ▬ Títulos: La palabra hebrea Yahweh Rophe significa “el Señor que sana”. El Señor acababa de convertir las aguas amargas de Mara en puras, claras y dulces: Aptas para beber. El Señor había sanado el agua. Dios está declarando que Él es el Sanador, el SEÑOR que sana a las personas, que sana tanto el cuerpo como el espíritu. Él se ocupará de su pueblo, cuidará de ellos mientras atraviesan la peregrinación por el desierto de la vida, las pruebas y los problemas de la vida.

       “Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos” (Gn. 20:17).

       “Ellos dijeron: Si enviáis el arca del Dios de Israel, no la enviéis vacía, sino pagadle la expiación; entonces seréis sanos, y conoceréis por qué no se apartó de vosotros su mano” (1 S. 6:3).

       “sí se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y bucearen mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Cr. 7:14).

       “Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo” (2 Cr. 30:20).

       Comentario de (Juan 15:10) Jesucristo, amor de ▬ Creyentes, Deber: Cristo tiene una gran orden para los creyentes: continuar o permanecer en su amor.

    ▬ 1. “Continuar” o “permanecer” es condicional. Un creyente puede…

    • romper el compañerismo con Cristo.

    • cesar de volcar sus pensamientos en Cristo.

    • alejarse del amor de Cristo.

    • abandonar el amor de Cristo.

    • volver al mundo y a sus antiguos amigos mundanos (cp. 2 Co. 6:17, 18).

    • entregarse a la lascivia de la carne, a la lujuria de los ojos, y al orgullo de la vida (1 Jn. 2:15, 16).

       Jesús dijo que es decisión del creyente continuar en su amor. ¿Cómo? Haciendo lo que toda persona hace cuando quiere que alguien lo ame. La persona se acerca a quien ama: se comporta bien e intenta complacer a la persona. Igualmente sucede con el creyente. El creyente continúa en el amor de Cristo acercándose y haciendo el bien y buscando complacerlo, muy simplemente obedeciendo sus mandamientos. (Cp. Jn. 14:21; 15:10, 14.)

       Ahora advierta un punto crítico. Cristo siempre ama; su amor está siempre allí. Pero es decisión del hombre caminar en ese amor. Un hombre nunca puede conocer y experimentar el amor del Señor a no ser que camine junto a Él.

       “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Jn. 14:21).

       “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor… Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Jn. 15:10, 14).

       “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él” (Col. 2:6).

       “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Jn. 2:6).

    ▬ 2. “Permanecer” en el amor de Cristo tiene una norma, un ejemplo supremo: es Cristo mismo. Fue perfectamente obediente a Dios; por lo tanto, continuó en el amor del Padre. Debemos observar su obediencia como nuestro principal ejemplo. (Nuevamente, ver nota, Jn. 10:17, 18.)

       Advierta otro punto crítico. Un creyente debe hacer algo si es que va a seguir el ejemplo de Jesús y cumplir con los mandamientos de Jesús. El creyente debe estudiar y aprender y permanecer en la Palabra de Dios, en los mandamientos y vida de Cristo. Una persona no puede cumplir un mandamiento a no ser que lo conozca.

       “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Jn. 15:4, 5).

       “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hch. 17:11).

       “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Ti. 2:15).

       “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 P. 2:2, 3).

       “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados” (1 Jn. 2:28).

       “Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido” (1 Jn. 3:6).

       “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése si tiene al Padre y al Hijo” (2 Jn. 9).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 08 AL 14 DE JUNIO 2026. “MULTIFORME MANIFESTACI N DE LOS DONES DEL ESPIRITU SANTO PARA EDIFICACION DE LA IGLESIA”.

        Comentario del contexto Bíblico: [2]. (12:7) Dones, espirituales: El propósito de los dones espirituales es permitirles a los creyentes hacer el ministerio, la obra para la que Dios los ha llamado. La palabra “provecho” (sumpheron) significa edificación, ventaja, beneficio. Los creyentes están equipados con dones espirituales fundamentalmente para el beneficio y edificación de otros, no para ellos mismos. Los dones no se les dan a los creyentes para su propia gratificación ni para deleitarse con la presunción y la súper espiritualidad. Claro está, el creyente si recibe provecho y beneficio del don que se le ha dado, pero fundamentalmente se le dota para que edifique y ayude a otros. Esto se ve en la palabra “manifestación”. Quiere decir que se ve abierta y públicamente. Los dones del Espíritu se deben usar abierta y públicamente; se les deben:

    • Manifestar a la iglesia, es decir, se deben usar para edificar la iglesia.

    • Manifestar al mundo, es decir, se deben usar para beneficiar al mundo (salvando a los perdidos).

       Observe un elemento crucial que no siempre se entiende. Los dones del Espíritu son “repartidos a cada hombre”. No se les dan solamente a los educados y extraordinarios. El Espíritu de Dios le da algún don espiritual a cada creyente, y se lo da porque es necesario dentro de la iglesia y el mundo, necesario para ayudar a ministrar a las personas y para salvar para Cristo a los perdidos del mundo.

       “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn. 15:16).

       “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11, 12).

       [3]. (12:8-10) Dones, espirituales: Se proporciona la lista de los diferentes dones para mostrar cuán diversos son realmente los dones del Espíritu. Él puede dotar a una persona según su voluntad, y sus dones son numerosos y variados. Esta lista es solamente parcial; se mencionan otros dones en otros pasajes (vea el índice y las notas _ Ro. 12:6-8; Ef. 4:11).

    1. Existe el don de la palabra de sabiduría (sophia). Sabiduría significa la sabiduría de Dios; esto se aclara en 1 Co. 2:7. La sabiduría de Dios es la verdad que ahora Dios le ha revelado al hombre; es todo el sistema de verdad revelado por Dios, la verdad acerca de Dios, el hombre y el mundo. Por consiguiente, la palabra de sabiduría es el don de transmitirles a los hombres la sabiduría y la verdad de Dios, transmitir la verdad en un lenguaje sencillo y comprensible.

       “¡0h profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Ro. 11:33).

       “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg. 3:17).

       “Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría” (Dn. 2:20).

    2. Existe el don de la palabra de ciencia (gnosis). Esto se refiere a conocimiento práctico. Consiste en saber que hacer en situaciones cotidianas que se presentan. Es saber cómo se aplica la sabiduría que uno tiene a la vida diaria. Consiste en aplicar la verdad a la vida de un modo práctico. No hace bien alguno conocer la verdad a menos que una persona sepa cómo usar la verdad.

       La palabra de ciencia es el don de transmitirle a otros cómo deben vivir; la habilidad de aplicar la verdad a la vida de cada uno de ellos en el quehacer cotidiano; la habilidad de aplicar la verdad a la vida de un modo práctico.

       “Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” (Jn. 7:16, 17).

       “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Jn. 8:31, 32).

       “Si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios” (Pr. 2:3-5).

       “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia” (Pr. 3:13).

    3. Existe el don de la fe. Esta no es la fe usual a la que nos referimos cuando hablamos de la fe salvadora. Es un don de fe muy especial: Una fe como un grano de mostaza, una fe fuerte, una fe poderosa, una fe que obra milagros, un don especial de fe que le permite al creyente hacer grandes cosas por Dios y por su pueblo.

       “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que, si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible” (Mt. 17:20).

       “Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Mr. 9:23).

       “Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe” (Lc. 17:5).

       “De cierto, de cierto os digo: El que en mi cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre” (Jn. 14:12).

    4. Existe el don de sanidad. Este es un don que se ha minimizado y se le ha restado énfasis de generación en generación por los charlatanes y los abusos que con gran frecuencia lo han acompañado. Se sostenían todo tipo de teorías y posiciones doctrinales que planteaban que el don era solo para la iglesia primitiva. Sin embargo, según ha planteado William Barclay tan abiertamente, es un don que la iglesia está redescubriendo. Es un don que se ha experimentado y demostrado definitivamente en la vida de multitudes de personas de todo el mundo en la actualidad (Las epístolas a los corintios, p. l22s).

       “Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia” (Mt. 10:1).

       “Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios” (Mr. 3:14, 15).

       “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Mr. 16:17, 18).

       “a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu” (1 Co. 12:9).

    5. Existe el don de obrar milagros. Esto se referiría a otros milagros a excepción del de la sanidad que se acabó de analizar. Hay ocasiones en las que surgen circunstancias y situaciones, y los creyentes necesitan una liberación milagrosa de alguna clase. Al parecer, en esto consiste el don. Cuando es la voluntad de Dios que cese una tormenta, que un enemigo quede cegado temporalmente, que se sofoque un incendio o que se alteren un sinnúmero de amenazas contra el creyente, Dios levanta a algún creyente y lo dota para obrar el milagro necesario. Ejemplos de este don serían Cristo calmando la tormenta; Pablo castigando a Elimas con la ceguera (Hch. 13:11); y Pablo al ser librado de la mordida de una serpiente venenosa (Hch. 28:5).

    6. Existe el don de profecía. Este es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Incluye tanto la predicción como la proclamación, y tampoco debiera minimizarse a pesar del abuso del don.

       No cabe duda, se ha abusado del don de predecir sucesos al punto de la ridiculez. Sin embargo, el abuso de un don no elimina la realidad de que el Espíritu de Dios en ocasiones les da a los creyentes un adelanto de los sucesos venideros a fin de prepararlos y fortalecerlos para enfrentar los sucesos.

       Sin embargo, las Escrituras plantean claramente cuál es la función principal de la profecía, y todos los creyentes debieran aprenderlo:

    7. Existe el don de discernimiento de espíritus. Este es un don que los creyentes de todas las generaciones necesitan desesperadamente, porque siempre hay falsos profetas y maestros a su alrededor. En realidad, todo creyente necesita el don en alguna medida a fin de evitar que se extravíe.

       “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Jn. 4:1).

       “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Co. 11:13-15).

       “No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Ts. 5:20, 21).

       “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia” (1 Ti. 4:1, 2).

       “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Ti. 3:5).

    8. Existe el don de lenguas. Este es el don de un discurso extático o profundamente emocional. Las personas que conocen del don siempre lo han codiciado grandemente porque le proporciona a la persona un sentido profundo de la presencia de Dios. ¿En qué lengua se habla?

    => Algunos dicen que es una lengua desconocida.

    => Otros dicen que es una lengua extranjera desconocida para el que habla.

    => Aún así otros dicen que es una lengua celestial.

       Esta es una ilustración de cómo el Espíritu Santo dota a las personas de formas diferentes a fin de suplir las necesidades de la persona y la situación local.

       Una vez más, este es un don del que se ha abusado de un modo tan drástico y trágico que una gran parte de la cristiandad se ha alejado del don. Sin embargo, el don está arrasando el mundo tan dramáticamente como el don de sanidad. Debe tenerse en cuenta que ese es el don del que se estaba abusando tanto y que estaba provocando tanta confusión en la iglesia de Corinto. (El don de lenguas se aborda en detalles en el Capítulo 14. Vea el índice y las notas _ 1 Co. 14:1-40 para un mayor análisis.)

    9. Existe el don de la interpretación de lenguas. Esto es sencillamente lo que plantea: “El Espíritu de Dios dota a algunos creyentes para que interpreten la lengua”.

       [4]. (12:11) Dones, espirituales: Se vuelve a hacer énfasis en la unidad de los dones. Resulta muy importante que la iglesia aprenda y practique este punto; por consiguiente, se repite.

    ▬ 1. Todos los dones que se han abordado son dados por el mismo Espíritu. Los dones de Dios no provienen de ninguna otra fuente. Los hombres no pueden ganarse, merecer ni obrar los verdaderos dones espirituales. Ningún hombre merece el don de la gracia de Dios. Por lo tanto, no hay cabida para la presunción y la súper espiritualidad, tampoco para la polémica. Un creyente tiene un don y otro creyente tiene otro don, pero ambos provienen del Espíritu de Dios.

    ▬ 2. El Espíritu de Dios le da los dones a cada hombre exactamente lo que Él desea. Él sabe cuáles dones son necesarios y dónde se necesitan en todo el mundo. Él sabe cuáles dones edificarán más a la iglesia y cuáles dones pueden ser más eficaces para salvar al mundo y para ministrar las necesidades apremiantes de toda la humanidad. Por ende, Él suple las necesidades de todos los creyentes en sus respectivos llamados y localidades.

    Nota del expositor: «El Espíritu Santo, según su soberana voluntad, reviste o los creyentes de diferentes dones que se deben utilizar para lo edificación del cuerpo de Cristo».

       Comentario de San Juan 16:7 al 11 [1]. (16:7) Espíritu Santo: El Espíritu Santo consuela y ayuda a los creyentes. Jesús dijo algo sorprendente: “Os conviene que yo me vaya”. Era para el bien (rédito, ventaja) del creyente que Jesús dejara el mundo. Advierta el peso y el énfasis

    adicional que Jesús le dio al hecho: “Yo os digo la verdad”. Puede que sea difícil para una persona ver y comprender, puesto que parece que estaríamos mucho mejor si Jesús estuviera física y corporalmente. Algunas personas incluso claman por su presencia, por alguna vista, alguna visión, algún sueño de Él. Pero Jesús dijo que era mejor que Él se fuera y no estar físicamente presente. ¿Por qué? Hay una razón suprema: si Él no se hubiera ido, el Espíritu Santo no habría venido. El creyente está mejor con la presencia del Espíritu Santo que con la presencia de Jesús.

       Ahora advierta. ¿Cómo puede hacerse una declaración como esa? ¿Cómo puede que un creyente esté mejor con el Espíritu Santo que con la presencia física y corporal de Jesús?

    ▬ 1. Desde que Jesús partió, ahora tenemos un Señor glorificado y exaltado. Tenemos un Señor que reina y controla todo: quién es capaz de cumplir todas sus promesas y satisfacer nuestra desesperada necesidad de vida, la vida que es abundante y eterna.

       “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Ef. 1:19, 20).

    ▬ 2. Desde que Jesús partió, ahora tenemos un intercesor ante el mismo trono de Dios. Tenemos una Persona que se conmueve con los sentimientos de nuestras enfermedades, porque Él fue tentado en todos los aspectos como lo somos nosotros.

       “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:14-16).

    ▬ 3. Desde que Jesús partió, ahora tenemos la presencia del Espíritu Santo con nosotros todo el tiempo. Jesús en su cuerpo humano podía estar sólo en un lugar a la vez, pero el Espíritu Santo, que es Espíritu, puede estar con todos los creyentes al mismo tiempo no importa dónde estén.

       “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Jn. 14:16).

    ▬ 4. Desde que Jesús partió, ahora tenemos un verdadero evangelio para proclamar, el evangelio del Señor resucitado y exaltado que es capaz de dar vida eterna a toda persona que lo convoque.

       “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación… porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Ro. 10:8-10, 13).

    ▬ 5. Desde que Jesús partió, ahora tenemos la obra mundial del Espíritu Santo. Su obra de…

    • condenar y convencer (Jn. 16:8-ll)

    • ayudar y guiar a los creyentes (Jn. 16:12, 13)

    • glorificar a Cristo (Jn. 16:14, 15)

       Advierta que al Espíritu Santo se lo llama el Consolador. (Ver nota, Jn. 14:16.)

       [2]. (16:8-11) Espíritu Santo: El Espíritu Santo condena y convence al mundo. La palabra “reprobar” (elegxei) significa tanto condenar como convencer a una persona.

    => Condenar significa tomar el corazón de una persona hasta que sienta y sepa que es culpable. Él ha hecho algo malo o ha fallado en hacerlo bien.

    => Convencer significa llegar al corazón de una persona hasta que ésta sepa que el hecho es cierto.

       El Espíritu Santo condena y convence al mundo de tres cosas: pecado, justicia y juicio.

    1. Está la condena del pecado.

    » a. El Espíritu Santo condena al mundo de su pecado, del hombre que ha pecado. El Espíritu Santo condena a un hombre porque…

    • pierde el rastro, esto es, no llega a cumplir con la gloria de Dios.

       “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Ro. 3:23).

    •  traspasa, es decir, se sale del camino correcto.

       “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).

    • transgrede, es decir, quebranta la ley de Dios.

       “Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (He. 2:2, 3).

    » b. El Espíritu Santo convence al mundo de que el descreimiento de un hombre es incorrecto. El Espíritu Santo convence al mundo de que Jesús realmente murió por el pecado. El Espíritu Santo toma a un hombre que no cree en Jesús y lo convence de que Jesús es el Salvador, de que sus pecados serán perdonados cuando crea en Jesús.

       “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Jn. 8:24).

       “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Jn. 2:1, 2).

    2. Está la condena de justicia.

    » a. El Espíritu Santo condena al mundo por su falta de justicia, porque un hombre no tiene justicia que sea aceptable para Dios. El Espíritu Santo condena a un hombre porque su justicia…

    • es solamente justicia propia.

    • es solamente justicia humana.

    • es la justicia de obras que son sólo humanas y por lo tanto tienen un fin.

    • es la justicia de la bondad humana y por lo tanto finaliza cuando él muere.

    • es inadecuada, insuficiente e inaceptable para Dios.

       “Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá” (Gá. 3:11; cp. Gá. 2:16).

       “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades” (Is. 64:6, 7; cp. w. 9-12).

    » b. El Espíritu Santo convence al mundo de que la justicia de Jesús es aceptable para Dios. El Espíritu Santo convence a un hombre…

    • de que Jesús realmente fue recibido en el cielo por el Padre porque fue justo.

    • de que Jesús aseguró la justicia para todo hombre.

    • de que el hombre puede acercarse a Dios a través de la justicia de Jesús.

    • de que Jesús es el Hombre Ideal y Perfecto, el propio Hijo del Hombre. (Ver nota – Jn. 1:51.)

       “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).

       “Sino también con respecto a nosotros a quienes hade ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Ro. 4:24, 25).

    3 Está la condena del juicio.

    » a. El Espíritu Santo condena al mundo porque el juicio viene, que un hombre está por enfrentar el juicio personal de Dios. El Espíritu Santo condena a un hombre…

    • porque es responsable ante Dios y el hombre.

    • porque habrá un día real de juicio en algún momento del futuro.

    • porque deberá estar cara a cara con Dios y ser juzgado.

    • porque será juzgado por el pecado y falta de justicia, por lo que ha hecho y no ha hecho.

       “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Ro. 14:12).

       “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27).

    » b. El Espíritu Santo convence al mundo de que Jesús ha cargado con el juicio del pecado y la muerte para el hombre. El Espíritu Santo convence al hombre…

    • de que Jesús murió cargando con la pena y el juicio del pecado por él.

       “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

       “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (1 P. 3:18).

    • de que Jesús, mediante su muerte, destruyó el poder de Satanás sobre el pecado y la muerte.

       “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Jn. 12:31).

       “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (He. 2:14, 15).

    • de que el hombre puede ser liberado del pecado y la muerte, de que puede ser perdonado por su pecado y otorgada vida eterna a través de la muerte de Jesús.

       “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:16).

       “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).

        Comentario de 1ª a los Corintios 14:12 [12]. Así también vosotros, ya que anheláis los dones espirituales, buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia.

    » a. «Así también vosotros». Al terminar con su segunda analogía, Pablo repite la frase que usó al final de su primera analogía (v. 9). La comunidad cristiana de Corinto, consciente de que en su ciudad había muchas nacionalidades y lenguas representadas, debía entender la frustración del que no es capaz de entender cuando se habla otro idioma. Esto quiere decir que la ilustración de Pablo es apropiada, porque se puede aplicar al asunto de la glosolalia en la iglesia local.

    » b. «Ya que anheláis los dones espirituales». Después de su discusión acerca de la profecía y las lenguas, Pablo ha cerrado el círculo. Al principio del capítulo, instó a los lectores a que buscasen con ahínco los dones espirituales (v. 1; cf. 12:31). Literalmente Pablo escribe «ya que sois zelotes por espíritus» (cf. 12:10). Usa dos sustantivos en esta oración, «zelotes» y «espíritus». Es importante que los examinemos con detención.

       Primero, Pablo les dice a los corintios que deben convertirse en zelotes. Esta palabra tiene connotaciones negativas y positivas. Él mismo había sido un zelote en su pasión por guardar las tradiciones del judaísmo y, como consecuencia, había tratado de destruir a la iglesia (Hch. 22:3; Gá. 1:14). Pero en este versículo la palabra comunica aquel esfuerzo positivo por conseguir los dones del Espíritu (cf. Tit. 2:14; 1 P. 3:13).

       Segundo, Pablo no está tratando que los corintios vayan detrás de los espíritus. Más bien les exhorta a que sean recipientes de los dones espirituales. Algunos comentaristas creen que la palabra espíritus aquí apunta a los «diversos soplos de inspiración que se daban en las asambleas de la iglesia».26 Sin duda que esto ocurría, pero nos acercamos más a la intención de Pablo si decimos que el Espíritu Santo se revela a sí mismo distribuyendo una multitud de dones espirituales a su pueblo. Como Pablo dijera anteriormente: «El único y mismo Espíritu hace todas estas cosas, repartiéndolas a cada uno individualmente como él quiere» (12:11). En suma, el sustantivo plural espíritus se refiere al Espíritu Santo que distribuye muchos de sus dones espirituales a su pueblo.

    » c. «Buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia». Esta oración pone el énfasis en el concepto edificación, que es uno de los temas importantes para Pablo en el presente capítulo (véase el comentario al v. 4). El Espíritu Santo dota a su pueblo con dones espirituales para el propósito de edificar a la iglesia del Señor Jesucristo. Pablo no especifica qué dones deben usar los miembros para su mutua edificación. Más bien les exhorta a sobresalir. Después del imperativo buscad sobresalir vienen las palabras en aquellos, que no están en el texto griego. Con todo, el devenir del pensamiento sugiere que deben incluirse. El mensaje que Pablo deja con los corintios es que deben de destacarse por ser gente que edifica a la iglesia con los dones espirituales que han recibido.

       1ª a los Corintios 14. (14:26) Iglesia -Adoración: La primera regla es el principio rector, los dones se deben usar en la iglesia para edificar a las personas. Los cultos de adoración en la iglesia de Corinto se habían vuelto muy desordenados, predominaba la confusión. Muchos hablaban en lenguas, hablaban, oraban y cantaban sus propias canciones, todos al mismo tiempo. Cada persona luchaba por el derecho de mostrar su última inspiración y comprensión espiritual. Note exactamente lo que se dice y el desorden se ve claramente: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros…

    • tiene salmo [canción, griego],

    • tiene doctrina [alguna enseñanza],

    • tiene lengua,

    • tiene revelación [alguna comprensión espiritual],

    • tiene interpretación

       Los cultos de adoración se habían degenerado en un completo desorden y una confusión masiva. A los ojos del visitante, los cultos no eran más que un alboroto, una confusión total. Cada uno hablaba y hacía lo que le parecía, todos simultáneamente. El orgullo, el envanecimiento, el egocentrismo, la súper espiritualidad, y la división predominaban en el lugar del amor, el respeto, la humildad, la unidad, y la edificación. La decencia y el orden brillaban por su ausencia.

       “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Co. 14:23).

       Tenía que arreglarse la situación o de lo contrario la iglesia nunca sería eficaz en su testimonio del Señor. La solución primordial para enderezar el desorden radicaba en que los creyentes aprendieran el propósito de sus dones: “Edificar y construir la iglesia”. Observe con qué frecuencia este capítulo hace énfasis en la edificación:

       “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

       “…pero el que profetiza, edifica a la iglesia” (1 Co. 14:4).

       “…para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).

       “…procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1 Co. 14:12).

       “Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Co. 14:17).

       “pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Co. 14:19).

        Comentario de San Marcos 16:17 y 18. (16:17-18) Poder: es crucial la promesa dada al creyente mientras ejecuta la gran comisión. El creyente tiene que tener poder sobrenatural al salir al mundo. El mundo es un sitio peligroso. A veces el creyente será llamado a lugares de tierras traicioneras, de tormentas violentas en la naturaleza, de animales salvajes y venenosos, de hombres hostiles e incrédulos, de potencias espirituales de increíble fuerza. La maldad de los hombres, de la naturaleza y de los espíritus puede ser tan amenazante para el creyente que su testimonio sería impedido si Dios no le proveyese su fuerza y poder. Esta es la médula del presente pasaje. Dios da poder al creyente: todo el poder necesario para llevar el evangelio «a todo el mundo» y a «toda criatura».

       Por supuesto, esto no significa que todo creyente será librado de cada amenaza, ni que nunca será martirizado. Algunos creyentes son perseguidos y algunos son martirizados. Conforme a la voluntad de Dios, enseña y toca las vidas y mueve la historia y sociedad misma por medio de la persecución y el martirio de los creyentes. Las cosas no siempre son fáciles para los creyentes. Pero Dios da el poder a los creyentes: el poder para atravesar las dificultades con confianza y paz en Él, incluso para atravesar el fuego del martirio. Con frecuencia es el testimonio del poder procedente de Dios, la confianza y paz que Él da, lo que toca a otros para Cristo y lo que causa un enorme movimiento hacia Dios.

       Para repetirlo, este es el tema de estos dos versículos. A medida que el creyente ejecuta la gran comisión, Dios le promete poder, el poder necesario para que la obra sea hecha. Note el poder o las señales mencionados por Marcos. Esa clase de poder habrá en la vida del creyente (cuando sea necesario) al proclamar el evangelio en el mundo.

    • Echar fuera a los demonios (Hch. 16: 18).

    • Hablar en nuevas lenguas (véase Estudio a fondo 4-Hch. 2:4).

    • Tomar en las manos serpientes (Hch. 28:5).

    • Beber cualquier cosa mortífera (Mr. 16:18).

    • Poner las manos sobre los enfermos y sanarlos (Hch. 28:7-8).

       «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hch. 1:8).

       «Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu de poder» (1 Co. 2:4).

       «Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecido con poder en el hombre interior por su Espíritu» (Ef. 3:16).

       «Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre» (1 Ts. 1:5).

        «Porque no nos ha dado Dios, espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios» (2 Ti. 1:7-8).

       «Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado» (Mi. 3:8).

       «No con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos» (Zac. 4:6).

       Comentario de 1ª de Pedro 4:11. (4:10-11) Dones espirituales: ¿cómo vivir a la expectativa del clímax de la historia? Debemos poner en práctica nuestros dones como buenos administradores de Dios. La palabra “don” (charisma) significa capacidad muy especial dada al creyente por Dios. Advierta que el don proviene de Dios, no es un talento natural El creyente no podría haber logrado o asegurado esta capacidad por sí mismo. Es un don espiritual, o sea, dado por el Espíritu de Dios con fines espirituales. Se le da al creyente para que pueda cumplir con su tarea en la tierra.

    ▬ 1. Advierta: los creyentes deben usar sus dones sirviendo y ministrándose unos a otros. La tarea de todo creyente consiste en usar su talento para edificar creyentes en la iglesia, dar testimonio y ministrar al mundo. ¿Cuáles son los dones espirituales que Dios le da a los creyentes? La gran tragedia es que la mayoría de los creyentes no saben nada sobre los dones espirituales; sin embargo, Dios los cubre en su Palabra. Deberían ser estudiados diligentemente (véase bosquejo y notas, Ro. 12:6-8; 1 Co. l2:8-11; Ef. 4:11 para un estudio más detallado al respecto).

       “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mt. 10:42).

       “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” (Ro. 12:6-15).

       “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Co. 12:4-11).

       “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).

       “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11-12).

    ▬ 2. Nota: el creyente debe servir siendo un buen administrador de la gracia 0 don de Dios. El administrador era un esclavo al que se le daba la responsabilidad de toda la heredad del amo, tanto de su propiedad como de sus posesiones. Estaba plenamente a cargo de todos los asuntos del amo. El creyente es el administrador de Dios; está totalmente a cargo de la gracia y el don que Dios le ha dado. Nadie más puede cuidar o utilizar el don que él tiene. Si alguien tiene que usarlo es el creyente. Piense en esto: la enorme responsabilidad ha sido puesta en nuestras manos. Nadie puede ejercer el don del creyente sino solo el creyente. La única energía y el único esfuerzo que puede surgir y usar el don es la propia energía y el esfuerzo del creyente. Si no ejerce ni usa su don, entonces el don permanece latente y nunca se pone en práctica. Fracasa en su tarea. Su misión en la tierra no se cumple. Y debe enfrentar a Dios como un fracaso en la vida. Fracasó al usar el don que Dios le había dado, fracasó en completar su tarea y misión en la tierra. Pero advierta: esto no se aplica a los creyentes. Los creyentes deben poner en práctica sus dones y deben ser fieles administradores, como si estuvieran esclavizados, para llevar a cabo su tarea en la tierra. Se mencionan dos dones en particular. Se los trata en los dos puntos siguientes.

       “Porque el reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25:14-15).

       “Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo” (Lc. 19:13).

       “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

       “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20).

       “Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia” (1 Ti. 6:20).

       “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 P. 4:10).

    ▬ 3. Los creyentes deben servir proclamando la Palabra de Dios. Esto incluiría dones tales como enseñar, predicar, exhortar, profetizar y los otros dones que involucran proclamar la Palabra de Dios. Nota: debemos hablar como los oráculos de Dios. Esto significa dos cosas. Debemos pronunciar únicamente la Palabra de Dios y debemos permitir que Dios hable a través de nosotros. Debemos depender de Dios para el discurso, depender totalmente de Él.

       “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:20).

       “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

       “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Ef. 4:11).

       “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

       “Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tit. 1:9).

       “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:11-15).

    ▬ 4. Los creyentes deben servir ministrando. Esto incluiría dones tales como la hospitalidad, el realizar visitas, el don de misericordia, de las dádivas y los otros dones de ministración a la gente. Nota: el creyente que ministra debe hacerlo en la capacidad y fortaleza del Señor. Esto también significa que ministramos reconociendo que nuestra fortaleza proviene de Dios y solo de Dios.

       La cuestión es esta: ¿cómo podemos manejar y conquistar el sufrimiento en esta vida? Viviendo a la expectativa del clímax de la historia. Ocupándonos y estableciendo nuestro ministerio y tarea sobre la tierra sin que nada ni nadie nos detenga. Debemos estar obsesionados con el don y el llamado de Dios, con la misión y la tarea que Él nos ha dado. Debemos estar tan obsesionados que absolutamente nada, ni siquiera el sufrimiento y la persecución, pueda evitar que pongamos en práctica los dones que Dios nos ha dado y de completar nuestra tarea y misión.

        “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mt. 10:42).

       “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).

       “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” (1 Co. 16:2).

       “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Co. 9:7).

       “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Stg. 1:27).

    ▬ 5. Los creyentes deben servir para que Dios pueda ser glorificado en todo por medio de Jesucristo. Esta es la única meta del creyente. No predica ni enseña para llamar la atención y ganar renombre, sino que proclama la Palabra de Dios, a fin de glorificar a Dios a través de Jesucristo. El creyente no ministra, visita ni hace dádivas con el fin de asegurarse reconocimiento, honra o alabanza. Ministra para generar alabanza y acción de gracias a Dios en el nombre de Jesucristo. Dios y Cristo solos merecen toda la alabanza y el dominio en todo el universo. Ningún hombre es merecedor de esto; solo Dios es soberano.

       “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).

       “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Jn. 15:8).

       “Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 15:6).

       “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20).

       “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (He. 13:15).

        “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9).

       “Cantad a Jehová, que habita en Sion; publicad entre los pueblos sus obras” (Sal. 9:11).

      “Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben” (Sal. 67:3).

       Comentario de Romanos 12:6. (12:6-8) Dones espirituales: el creyente debe usar los dones que Dios le ha dado. La palabra «don›› (carisma) indica una capacidad muy especial dada por Dios al creyente. Note que el don es de Dios; no es un talento natural. El creyente no podría haber adquirido ni obtenido esa habilidad por sus propios medios. Es un don espiritual; esto es, ha sido otorgado por el Espíritu de Dios con fines espirituales. Es dado para que el creyente pueda cumplir su tarea sobre la tierra.

       Note además que se dice que los dones han sido dados «según la gracia que nos es dada». Esto significa que los dones son dados después que llegamos a conocer la gracia de Dios. Esta es parte de nuestra herencia en Cristo, el glorioso privilegio…

    • de habérsenos asignado una función muy especial para desempeñar en la tierra.

    • de haber recibido propósito, sentido y significación para la vida.

    • de habérsenos otorgado un don o dones muy especial para cumplir nuestra función sobre la tierra.

       Ahora bien, ¿cuáles son los dones? En este pasaje se señalan varios. (Véanse bosquejo y notas-1Co. 12:4-11; 12: 12-31; 13:1-13; Ef. 4:7-16 para ampliar la discusión.)

    1. Está el don de profecía. En el Antiguo Testamento el don de profecía consistía en el don de proclamar y explicar la voluntad de Dios. La proclamación tenía que ver con el pasado, el presente y el futuro. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, el don de profecía cambia dramáticamente. Se ve raras veces al profeta anunciando el futuro. En cambio, se le ve proclamando lo que ocurrió con el Señor Jesucristo y en lo que ha sido revelado por Cristo acerca de los acontecimientos futuros. Su función es edificar, exhortar y consolar. Las Escrituras son claras al respecto.

       «El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación» (1 Co. 14:3).

       Profeta es el hombre que proclama y explica la Palabra de Dios…

    • la Palabra viva, el Señor Jesucristo mismo.

    • la Palabra escrita, las Sagradas Escrituras.

       Habiendo dicho esto, cabe notar que la profecía es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Incluye predicción y proclamación, y ninguna de estas cosas debe minimizarse para no cometer abuso contra el don.

       No hay dudas, el don de anunciar acontecimientos ha sido sujeto a abusos que rayan en lo ridículo. Sin embargo, el abuso de un don no elimina el don: el Espíritu de Dios a veces da un vistazo de sucesos futuros con el fin de prepararnos y fortalecernos para enfrentar los hechos venideros.

       Sin embargo, la función principal de la profecía se afirma claramente en las Escrituras, y el hecho debe ser conocido por todos los creyentes:

       «El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación» (1 Co. 14:3).

       Pensamiento. Note un punto fundamental. El profeta del Señor Jescristo debe conocer al Señor Jesucristo antes de proclamar las buenas nuevas acerca de Jesucristo. ¿Cómo podría un hombre hablar al mundo acerca de Alguien a quien no conoce personalmente?

    ▬ 2. Está el don de ministerio (díakonia). La palabra se usa frecuentemente para referirse a un sirviente, o a una persona que sirve y ayuda a los demás en cosas prácticas. Por lo tanto, el sentido sería una habilidad muy especial de servir, ministrar, ayudar, y asistir a los demás: ayudarles de tal forma que son edificados y reciben una verdadera ayuda. Es el más práctico de los dones. La mayoría de nosotros puede ayudar, y todos nosotros podemos. Muchos de nosotros conocemos unas pocas personas que siempre están dispuestos, y que están extraordinariamente dotados para ayudar a otros cuando se necesita ayuda. Todos nosotros podemos ayudar y todos nosotros podemos desarrollar nuestra disposición y habilidad de ayudar, pero hay algunos creyentes que han sido dotados en forma fuera de lo común con este muy especial don, de ministerio.

       «Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa» (Mt. 10:42).

       «Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe» (Gá. 6:10).

       «Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres» (Fil. 2:5-7).

       «La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo» (Stg. 1:27).

    ▬ 3. Está el don de enseñanza (dídaskon). Enseñanza es la habilidad de explicar, arraigar y fundamentar a la gente en la verdad. La Palabra de Dios no solamente necesita ser proclamada por el profeta; además debe ser explicada por el maestro. La gente debe ser guiada y arraigada en todas las verdades de la Palabra de Dios cotidianamente, semanalmente, año tras año. Esta es la tarea del maestro.

       Pensamiento. Con cuánta urgencia la iglesia necesita enseñanza buena y sólida. La gente se va de la iglesia casi en la misma proporción que llegan, porque no están arraigados y cimentados en Cristo.

       «Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas» (1 Co. 12:28).

       «Y él mismo constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros» (Ef. 4:11).

       «Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt. 28:20).

    ▬ 4. Está el don de exhortación (parakaleseí). Se trata de la muy especial habilidad de estimular, motivar, advertir, animar, consolar y aconsejar a la gente. El factor dominante sería motivar y animar a la gente, la capacidad de animar a la gente a hacer una decisión por Cristo y crecer en Él. Es el don que mueve a la gente a levantarse y ocuparse en realizar las tareas que le corresponden para el Señor.

       «Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina» (2 Ti. 4:2).

       «Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen» (Tit. 1:9).

       «Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie» (Tit. 2:11-15).

    ▬ 5. Está el don de repartir (metadidomi). Esto significa simplemente dar posesiones terrenales de uno, tales como dinero, ropa, y alimento. Note que al incluir en la lista este don en particular, las Escrituras agregan un punto: dice cómo debe dar la persona. Debe dar con «1iberalidad›› (haplotetes). Esta palabra comprende varias ideas. Significa…

    • dar con sinceridad y simplicidad.

    • dar con sencillez de corazón y sin exhibicionismo.

    • dar liberalmente y con generosidad.

       El argumento es éste: Dios da a algunas personas un don especial para ganar dinero a fin de tener suficiente para ayudar a otros y para divulgar el evangelio alrededor del mundo. Estas personas…

    • deben dar y dar con generosidad. Dios les dio el don de obtener dinero a fin de que tengan bastante para cumplir la voluntad de Dios para el mundo.

    • no deben acumular, guardar en un banco ni malversar el don de la riqueza.

    • no debe dar a regañadientes, quejándose acerca de dar.

    • no deben dar para atraer la atención o para acumular honores para sí mismos.

    • no deben dar para alimentar su ego y su orgullo.

       «Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha» (Mt. 6:3).

       «Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas» (1 Co. 16:2).

       «Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre» (2 Co. 9:7).

    ▬ 6. Está el don de presidir (proistemi). Este comprende la capacidad de liderazgo, autoridad, administración, gobierno. Note que esta persona debe dirigir con solicitud (spoude): en forma expedita, con celo, deseo y atención concentrada. En el reino de Dios y en su iglesia no hay lugar para la pereza, la complacencia y la irresponsabilidad. Los líderes son los que tienen que guiar en el sendero a la grey de Dios, y deben hacerlo con celo, duro trabajo y férrea determinación.

       «En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor» (Ro. 12:11).

       «Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey» (1 P. 5:2-3).

    7. Está el don de la misericordia (eleon). Esta es una persona llena de perdón y compasión, piadosa y bondadosa hacia los demás. Note que la persona misericordiosa debe mostrar misericordia con corazón alegre (hilarotes). La palabra significa bondadoso, alegre, gozoso. La persona que tiene el don de la misericordia…

    • no debe perdonar a regañadientes.

    • no debe vacilar en perdonar a otros.

    • no debe mostrar misericordia con un espíritu airado.

    • no debe mostrar misericordia con un espíritu de crítica y reprensión contra la persona que necesita ayuda. (Esto ocurre con frecuencia cuando la persona está decaída debido a la falta de empleo, falta de educación, o alguna circunstancia desafortunada.)

       El creyente que tiene espíritu de misericordia debe mostrar misericordia con corazón alegre y lleno de gozo, haciendo todo lo posible por levantar a la persona que necesita misericordia.

       «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt. 5:7).

       «Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso» (Lc. 6:36).

       «Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre» (Os. 12:6).

       «Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios» (Mi. 6:8).

    Comentario de Hebreos 2:4. (2:3-4) Juicio – Salvación: Esta es la segunda razón por la que no debemos alejarnos de la salvación. El juicio según la Palabra del Señor debe ser mucho más severo que el juicio según la ley. ¿Por qué? Existen tres razones.

    ▬ 1. No habrá escape del juicio porque la salvación es muy grande. Piense en todo el pecado y maldad que existe en la tierra: La mentira, el engaño, el robo, y el asesinato; los hechos de terror, matanza, y guerra; la inmoralidad, el adulterio, y las obscenidades; la suciedad, la inmundicia, y la corrupción de la conducta; los hogares deshechos, las laceraciones, y el dolor; la enfermedad, los accidentes, y el sufrimiento. Piense en la muerte. Piense en toda esta maldad, y aun así hay mucha más maldad en el mundo que nunca podremos enumerarla.

       En eso consiste la salvación; eso es lo que hace tan grande la salvación.

    => La salvación es la liberación de todo el mal y sufrimiento y muerte de este mundo. ¡Imagínese librado de toda la corrupción de este mundo! En eso consiste la salvación. Pero además de eso es mucho más.

    => La salvación nos salva por Dios y nos libera a Dios. La salvación nos gana la aceptación de Dios, y nos proporciona la vida eterna, el privilegio glorioso de vivir para siempre con Dios. Pero la salvación es incluso más que eso.

    => La salvación nos da un cielo nuevo y una tierra nueva, un mundo perfecto para vivir y trabajar en él para toda la eternidad, un mundo en el que no habrá sufrimiento ni muerte (vea las notas, He. 2:5-8 para un mayor análisis). Pero la salvación es incluso más que eso.

    => La salvación debe ser una recompensa tras la otra. Debe haber mansiones y enormes moradas. Debe haber coronas, y gobiernos y reinados, deberes y responsabilidades, una vida gloriosa de servicio y adoración al Señor Dios mismo, para la eternidad. Pero luego de haber dicho esto, la salvación es mucho más.

    => La salvación nos proporciona un Salvador, el propio Hijo de Dios, incluso el Señor Jesucristo. Nos proporciona un Salvador que nos ama, que nos ha amado tanto que sacrificó su vida y murió por nosotros. Nos proporciona un Salvador a quien podemos amar y servir, un Salvador a quien podemos entregar nuestra vida y nuestra lealtad y saber que es por nuestro bien.

       Se pudiera decir mucho más, pero el asunto queda claro. Si descuidamos una salvación tan grande, ¿cómo nos escaparemos? No podemos. No hay forma que Dios nos deje escapar si descuidamos la salvación de su propio Hijo.

    ▬ 2. No habrá escape del juicio porque el mensaje de salvación lo proclamó el Señor mismo. Él no envió el evangelio de la salvación a la tierra por medio de ángeles. Él mismo le trajo el evangelio de la salvación a los hombres. Él, el Señor soberano y la Majestad del universo, es la persona que nos ha traído la salvación; y Él lo hizo al morir por nosotros. Él, el Hijo de Dios, sacrificó su vida por nosotros. Si descuidamos una salvación tan grande, el juicio que caerá sobre nosotros será mucho más severo. Imagínese un hombre que descuida la salvación de Cristo, que.

    • ignora a Cristo • muestra desprecio por Cristo • menosprecia a Cristo • no cree que Cristo sea digno de tal compromiso • se rebela contra Cristo • niega a Cristo • rechaza a Cristo • maldice a Cristo

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

       Si Dios le ha regalado su propio Hijo al mundo y los hombres lo tratan de esa manera, ¿qué puede esperar el hombre? Todos saben la respuesta. No habrá escape para la persona que descuida y maldice una salvación tan grande.

    ▬ 3. No habrá escape del juicio porque ha habido muchos testigos de la salvación. El propio Señor fue el primer testigo de la salvación; luego los testigos oculares de su vida en la tierra proclamaron la salvación que hay en Él. Note: Dios mismo dio testimonio al proveer a los discípulos con poder para obrar señales y maravillas y muchos milagros. Además de esto, Dios dotó a los creyentes con los dones del Espíritu Santo. Dios cambió la vida de muchos creyentes y les dio el poder y los dones para vivir para Él y para servirlo a Él transmitiendo el mensaje de salvación a un mundo que está perdido y agonizando.

       Sucede lo siguiente: Con tantos testigos, ninguna persona puede esperar poder escapar del juicio de Dios si descuida la salvación de Cristo, no cuando los dos testigos fundamentales son el propio Dios y el Señor Jesucristo, el propio Hijo de Dios.

       “¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?” (Ro. 2:3).

       “que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán” (1 Ts. 5:3).

       “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (He. 2:3).

       “Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo” (He. 10:30).

       “Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos” (He. 12;2s).

       “Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré” (Jer. 11:11).

       “Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida” (Ez. 33:9).

       Comentario de Efesios 4:8: (4:8-10) Danes, Espirituales: Todo don del creyente ha costado el precio más alto posible.

    ▬ 1. Advierta la imagen. La imagen de Cristo dando dones a los hombres es espectacular. Es la imagen de un rey anciano que ha conquistado a sus enemigos. El rey está montando su caballo blanco y cabalgando bajo el arco de triunfo mientras ingresa a la ciudad. Cientos de personas gritan su adoración y alabanza. Lo sigue su ejército. Y luego vienen ellos, el enemigo tropezándose, a pie, con cadenas, con la apariencia del enemigo vencido que son. Inicialmente vinieron a luchar con uñas y dientes para someter al pueblo del gran rey a su tiranía. Pero ahora vienen a ofrecer regalos al gran conquistador. El conquistador recibe los regalos y a su vez entrega los regalos a su propio pueblo. (Cp. Sal. 68:18).

       Hay grandes enemigos del hombre -enemigos que atacan una y otra vez- enemigos que tratan de hacer que el hombre no tenga objetivos ni sentido.

    => Está el gran enemigo del alejamiento y la separación. El alejamiento es la energía y la tendencia que intenta echar a Dios y a otros de la vida de una persona. Trágicamente, el alejamiento deriva en una sensación de vacío, inutilidad y soledad.

    => Están los dos grandes enemigos que roban todo sentido al hombre: el pecado y la muerte.

       Sin embargo, Dios ha ido a la guerra por el hombre. Cristo ha conquistado a todos los enemigos que hacen la vida inútil y sin sentido. Ahora Él entrega el mayor regalo de todos, el don del significado, del propósito y de la importancia en la vida. Él llena la vida con todo lo que un hombre podría llegar a desear y utilizar. Él da los más grandes dones, dones que hacen que una persona esté ocupada con la vida con mayor significado y propósito imaginable.

       Pensamiento 1: Si Cristo realmente ha dado tal significado y propósito, entonces ¿por qué hay tanta gente aburrida con su trabajo y su vida? ¿Por qué hay tantos (incluso creyentes) que se sienten insatisfechos, vacíos, sin propósito y deseando un cambio? Las Escrituras nos lo dicen, y lo dicen claramente.

    1) Una persona no ha comprometido su vida a Cristo, no plenamente, no por completo. Realmente no se niega a sí mismo ni sigue a Cristo.

       “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

    2) Una persona no se ha sacrificado, todo lo que es y tiene, para servir a Cristo y a la humanidad. Una persona no se ha comprometido a una vida de servicio. La vida real se encuentra únicamente en el servicio. Dios lo ha ordenado así.

       “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:25).

       “El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo” (Mt. 23:11).

       “Mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve” (Lc. 22:26).

       “¿No decís vosotros Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega” (Jn. 4:35).

    3) Una persona vive y siembra en su carne en lugar de hacerlo en el Espíritu.

       “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gá. 6:8).

    ▬ 2. Advierta el gran costo que pagó Cristo para obtener el derecho a dar dones a los creyentes. Tuvo que morir y descender a las partes más bajas de la tierra. F. F. Bruce señala que las “regiones más bajas” de la tierra pueden significar tres cosas: la tierra a la que Cristo vino; la sepultura donde se depositó el cuerpo del Señor 0 el Hades, el lugar de los muertos (Hch. 2:25-35; cp. Sal. 16:10; 1 10:1) (The Epistle to the Ephesíans, p. 83) (Véase Estudio afondo 1, 1ª P. 3:19-20).

       Al permitir que las Escrituras interpreten a las Escrituras, la interpretación correcta parecería ser “Hades”. Cuando otros pasajes de las Escrituras comparan el descenso de Cristo con el ascenso de Cristo, parecen indicarse los dos extremos.

    » a. En Romanos 10:6-7, ascender “a los cielos” se compara con descender “al abismo”, el lugar de los muertos.

    » b. En Filipenses 2:8ss, se contrasta a Cristo humillándose a las más bajas profundidades de la muerte con su exaltación a los cielos más altos por Dios.

    » c. En Mateo 12:40, Cristo que ha estado “en el corazón de la tierra tres días y tres noches” es tomado de Jonás 2:3-4: “en medio de los mares”. A la luz de estos hechos, el descenso de Cristo a las partes más bajas de la tierra debe significar más que el hecho de que Cristo haya sido depositado en un sepulcro.

       Debe significar el lugar de los espíritus que partieron o el lugar de los muertos.

       El punto es este: Jesucristo debió morir y experimentar el infierno por los hombres para obtener el derecho de otorgar dones a los hombres. Este es el enorme precio que costaron nuestros dones. Si Él no hubiera muerto, entonces nosotros no podríamos ser salvos ni recibir dones espirituales. No habría propósito ni importancia en la vida, no más allá de unos pocos años en esta tierra. Todo lo que tendríamos que esperar seria la muerte. Pero Cristo murió y Él conquistó a todos los enemigos del hombre, los conquistó a fin de obtener el derecho de salvarnos y otorgarnos dones.

       “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Jn. 12:31).

       “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Ef. 4:8-10).

       “Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Col. 2:15).

       “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (He. 2:14).

       “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua” (1 P. 3:18-20).

       “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8).

    ▬ 3. El gran valor de lo que hizo Cristo es glorioso. Murió para poder ascender a los cielos y llenar todas las cosas, esto es, llenar todo el universo con su presencia. Jesucristo es la Majestad Soberana del universo. Él está sentado a la diestra de Dios el Padre y gobierna y reina por, sobre todo. Ahora Él puede salvar y entregar dones a los hombres. Pero recuerde: Es porque pagó el precio más alto posible. Él murió por nosotros, murió para obtener el derecho de derramar su gracia y sus dones sobre nosotros.

       Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios” (Lc. 22:69).

       “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales” (Ef. 1:19-20).

       “Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Fil. 2:8-9).

       “Que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Ap. 5:12).

  • Domingo 07 de junio de 2026. “INSTRUCCIÓN PRECISA ACERCA DEL CUMPLIMIENTO DE LOS VOTOS”

       Comentario del contexto bíblico: Números 30 Versículos 3-15: Números 30:3-15 contiene las reglas relativas a los votos positivos y negativos hechos por una mujer, y se dan cuatro ejemplos diferentes. El primer caso (Números 30:3-5) es el de una mujer en su juventud, siendo aún soltera, y viviendo en la casa de su padre. Si ella hacía voto de cumplimiento o de abstinencia, y su padre se enteraba y callaba, era de pie, es decir, de quedar en vigor. Pero si su padre la detuvo cuando se enteró, es decir, le prohibió cumplirla, no debía mantenerse ni permanecer en vigor, y Jehová la perdonaría por la negativa de su padre. La obediencia a un padre estaba por encima de un servicio religioso autoimpuesto. – El segundo caso (Números 30:6-8) era el de un voto de cumplimiento o abstinencia, hecho por una mujer antes de casarse, y llevado consigo (עליה, “sobre ella”) a su matrimonio. En tal caso, el marido tenía que decidir sobre su validez, de la misma manera que el padre antes de su matrimonio. En el día en que lo supiera, podría retener a su esposa, es decir, disolver su voto; pero si no lo hiciera de una vez, no podría impedir su cumplimiento después. שׂפתיה מבטא, chisme de sus labios, lo que se pronuncia sin pensar o sin reflexionar (cf. Levítico 5:4). Esta expresión implica que las mujeres solteras a menudo hacían votos de abstinencia sin pensarlo ni reflexionar. – El tercer caso (Números 30:9) era el de un voto hecho por una mujer viuda o divorciada. Tal voto tenía plena vigencia, porque la mujer no dependía de un marido. – El cuarto caso (Números 30:10-12) era el de un voto hecho por una esposa en su estado de casada. Tal voto permanecería en vigor si su esposo permanecía en silencio cuando se enteraba y no la refrenaba. Por otro lado, no tendría fuerza si su esposo la disolvía de inmediato. Después de esto sigue la declaración general (Números 30:13-16), que un esposo puede establecer o disolver todo voto de cumplimiento o abstinencia hecho por su esposa. Sin embargo, si permaneció en silencio “día tras día”, lo confirmó con su silencio; y si después la declarara nula, llevaría la iniquidad de su mujer. עונה, el pecado que la esposa habría tenido que cargar si hubiera quebrantado el voto por su propia voluntad. Esto consistía en una ofrenda por el pecado para expiar su pecado (Levítico 5:4); o si esto fue omitido, en el castigo que Dios suspendió sobre el pecado (Levítico 5:1).

        Referencias Bíblicas: Mateo 5:33 al 37. «Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.»; Salmo 15:4. «Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que, aun jurando en daño suyo, no por eso cambia»;

       Nota: no tienes para que hacer promesas para que Dios te de la BENDICION sí que te ha prometido darte todo lo que pides incondicionalmente. Mateo 7:7. «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.» nada de promesas o votos, o mandas por respuesta a tus oraciones.

       Comentario del texto: Actitudes en la adoración, 5:1-7: Dios es uno de los absolutos en el pensamiento del sabio. Nuestro pasaje tiene que ver con la conducta ante Dios que debe ser seria, meditada, reverente, como lo requiere la infinita distancia que hay entre Dios y el hombre. Encontramos dos divisiones naturales: Cuando vayas a la casa de Dios y cuando hagas un voto a Dios; 5:1 y 5:4, respectivamente. Ambos pasajes terminan de una manera similar, sin que tengamos que pensar que en algún momento del texto se encontraban uno después del otro. Adorar a Dios y prometer a Dios, dice el sabio, es algo que el hombre no puede hacer a la ligera. Ni debe permitir que elementos extraños enturbien la relación con Dios obrando neciamente y obteniendo de esta comunión con Dios sólo frustración.

       Guarda tu pie, “cuida tu conducta” (Dios Habla Hoy; ver Salmos 119:101). El comportamiento en la casa de Dios debe ser motivo de preocupación para el que asiste a ella, (ver. Sal. 26:12). El sacrificio de los necios: La ofrenda del adorador, el sacrificio, era el momento solemne del culto; éste puede ser menoscabado por una disposición impropia del momento.

       No te precipites (5:2). “Ni con los labios ni con el pensamiento” (Dios Habla Hoy). Porque tu Dios está en el cielo… Refleja el pensamiento que recogió Kierkegaard para su filosofía y más tarde Karl Barth para su teología, cada uno con un particular significado. Sean pocas tus palabras (Comp. Mat. 6:7; 1 Tim. 1:6; 2 Tim. 2:16). El silencio es la actitud reverente ante Dios (Hab. 2:20).

       Pues de la mucha preocupación (v. 3). Dios Habla Hoy interpreta “porque por mucho pensar se tienen pesadillas y por mucho hablar se dicen tonterías”. Posiblemente un refrán popular, parecido al castellano “el que poco habla poca yerra”. Evidentemente cuando se está ante Dios ha llegado el “tiempo para callar”. Cuando hagas un voto a Dios (v. 4). El voto era una promesa hecha a Dios. La ley hebrea regulaba la forma y validez de los votos: Números 30:1–15. Sobre los votos como obligatorios el Señor protestó (Mat. 15:5; Mar. 7:10–13) cuando se usaban como excusa para dejar de lado obligaciones más urgentes. El voto es obligante, hay que reflexionar antes de hacerlo (Prov. 20:25).

       Ni digas delante del mensajero (v. 6), de acuerdo a Malaquías 2:7, el mensajero es el sacerdote. Al no cumplir el voto no puede hacer que el sacerdote lo anule admitiendo que fue un error. También hay vanidades y muchas palabras (v. 7). El sentido general es el del v. 3, se critica el palabrerío. El original hebreo parece mutilado y no hay manera satisfactoria de entenderlo. Todo el pasaje puede resumirse como en el comentario judío The Socino Press: “Qohélet resume la enseñanza de la sección en este versículo. Podría ser traducido: ‘Por (la penalidad mencionada es el efecto de) la multitud de sueños y vanidades y muchas palabras’. El significado de sueños se determina por su uso en el v. 2 (3 en castellano). La excesiva preocupación por su uso en la tarea de adquirir muchas riquezas, la vana búsqueda detrás de muchas riquezas, y las largas oraciones que llevan a hacer votos que no se pueden pagar; estas eran las faltas que motivaban el enojo de Dios y hacían incurrir en el castigo que él infligía.”

       «Ineludible compromiso de cumplir toda obligación contraída con Dios»: Una obligación contraída con Dios es un pacto, promesa o responsabilidad de fe adquirida voluntariamente. Se manifiesta a través de la consagración, la obediencia a sus mandamientos y el servicio al prójimo. En la tradición cristiana, esto implica vivir una vida guiada por valores como el amor y la gratitud.

       Referencias Bíblicas: Romanos 12:1-2. «Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»; Números 30:5. «Mas si su padre le vedare el día que oyere todos sus votos y sus obligaciones con que ella hubiere ligado su alma, no serán firmes; y Jehová la perdonará, por cuanto su padre se lo vedó.»; Hechos 5:29. «respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.»

       Cumplimiento de los votos, Deuteronomio 23:21-23. En la religión de Israel, hacer votos a Dios era estrictamente voluntario. Había dos razones principales que motivaban a un adorador a hacer un voto a Dios. Generalmente, el adorador prometía dar a Dios o hacer algo para él, por causa de una bendición recibida. En momentos de necesidad o angustia, el adorador prometía algo con el propósito de recibir ayuda divina. La ley deuteronómica enfatiza la necesidad de cumplir la promesa hecha a Dios. La promesa era hecha voluntariamente (v. 23), pero una vez hecha la persona que había prometido tenía la obligación de hacer lo que había prometido (Ecl. 5:4, 5). La persona que no cumplía su promesa era culpada de pecado (v. 21). Si una persona no hacía promesa esto no era pecado (v. 22) porque Jehovah no esperaba que su pueblo le hiciera promesas.

       El libro de Proverbios declara que muchos hacían promesas a Dios sin reflexionar en las consecuencias de sus promesas. Jefté hizo un voto para comprar el favor de Dios. La consecuencia de su voto fue el sacrificio de propia hija (Juec. 11:29–40). Jesús citó Deuteronomio 23:21 para enseñar a sus discípulos la importancia de hablar la verdad (Mat. 5:33–37).

        Comentario de Job 22:27: El reconciliarse con Dios dará prosperidad, 22:21–30. Después de intervenir, Elifaz se ablandó y con menos dureza, abogó por una reconciliación con Dios. Otra vez, el error de Elifaz era llamar a Job a arrepentirse de pecados específicos que no había cometido. No obstante, Elifaz entendía bien la naturaleza del arrepentimiento e instó a su amigo a que se reconciliara con Dios (v. 21), que obedeciera la instrucción (la ley) divina (v. 22), que se volviera a Dios y que se alejara de la maldad (v. 23), que abandonara el amor por las riquezas (v. 25), que orara a Dios (v. 27) y que se humillara (v. 29). A pesar de un buen entendimiento teórico del arrepentimiento, también parece que defendía la salvación por las obras (v. 30b).

       Se enfatizaba lo que Job debía hacer. No se habló del amor, de la gracia ni del perdón de Dios. Además, seguía la tesis de la doctrina de la retribución automáticamente: después de arrepentirse, sería rico otra vez (v. 21b, 27b). Según Elifaz, la salvación era un proceso de negociación con Dios: “trata de llevarte bien” y “te vendrá prosperidad” (v. 21; otra vez se escucha la acusación de Satanás). Por lo tanto, el llevarse bien con Dios igualaba el “estar de acuerdo” con él para que tuviera provecho personal.

       El cuadro religioso pintado por Elifaz es una vida vivida bajo la ley o la instrucción divina (5:8, 17–27). Ciertamente, esto en sí es recomendable; sin embargo, no lo presenta con el deseo de identificarse con Dios por amor y vivir de acuerdo con su voluntad.

       Presenta más bien una religión [página 382] de obras que obliga a Dios a responderles a los deseos humanos (v. 28). Es someterse a Dios, y en esto es muy parecido al concepto islámico de la sumisión a la voluntad de Alá para obtener la paz. Evidentemente el deseo de Elifaz era ayudar a Job, pero la reconciliación que propuso era un convenio o un contrato con obligaciones mutuas, hecho entre Job y Dios, que daría provecho o utilidad a Job.

       “Alzar tu cara hacia Dios” (v. 26) refleja un espíritu materialista: después de volver a Dios, se le puede pedir por las necesidades con la seguridad de que serán suplidas.

        Orar y “pagar tus votos” (v. 27) indican una obediencia a los ritos ceremoniales. Frecuentemente un voto acompañaba “alzar la cara” en oración a Dios. Sin duda, ¡el poder para pagar el voto indica que el pedido había sido recibido! “Decidirás algo, y se te realizará” (v. 28a): al convertirse, se obliga a Dios a concederle a uno sus deseos. Desgraciadamente, la teología materialista no murió con Elifaz, pues se la emplea con frecuencia en el mundo de hoy por algunos que defraudan a los hambrientos y a los necesitados con promesas ilusorias de beneficios divinos después de rendirse a Dios y apoyar económicamente a aquel que habla en nombre de Dios.

       Además, “la luz resplandecerá sobre tus caminos” (v. 28b) significaba que volvería a tener una posición de autoridad y eminencia social. Según Elifaz, ¡servir a Dios “paga bien”; le conviene a Job reconciliarse con él!

       El versículo 29 es difícil de traducir e interpretar. Posiblemente, una traducción literal del versículo ayudará: “Cuando te abatan (derriben), dirás: “será (sea) enaltecido; y él [Dios] salva (salvará) al humilde de ojos”.

       La NBE interpreta: “…porque él humilla a los arrogantes y salva a los que se humillan”.

       Por el uso de la palabra “enaltecido”, u “orgulloso”, parece que Elifaz quiere asegurarle a Job que mientras sea humilde, Dios le ayudará cuando sus enemigos traten de derribarlo. Se presenta la segunda parte del versículo como una ley automática derivada del dogma de la retribución; así lo interpreta la NBE.

        La dificultad persiste con el versículo 30. Posiblemente la traducción alternativa de ello sea “Librará al no inocente; escapará por causa de la limpieza de tus manos”.

       La RVR-1960 lo traduce: “Él libertará la isla del inocente; y por la limpieza de tus manos será librada”.

       La expresión “al no inocente” corresponde al TM; sin embargo, algunos siguiendo el Tárgum lo interpretan como una abreviación que significa “al inocente”, o en algunos contextos puede traducirse como “isla”.

        Cada traducción tiene sus dificultades para la interpretación. No obstante, parece mejor en el contexto actual quedarse con la traducción más obvia (“librará al inocente…”); aunque Elifaz considera a Job como un inicuo (“librará al no inocente…”), al limpiarse (arrepentirse) puede ser restituido (NBE interpreta: “Él librará al inocente, te librará por la limpieza de tus manos”; la BJ es similar: “Él salva al inocente; si son tus manos puras, serás salvo”).

       Aunque Elifaz se dirige hacia Job en particular, expone un principio que va más allá de su error teológico de la retribución divina. El contexto de los dos últimos versículos sugiere que un hombre justo puede tener gran influencia con Dios; posiblemente, por medio de su oración o intervención, algunos inicuos puedan escapar al castigo divino.

       Probablemente se refiera al diálogo de Abraham con Dios sobre Sodoma (Gén. 18:16–33) y la influencia de los hombres justos de la antigüedad (Eze. 14:14, 20). Sin embargo, en su día, Jeremías (31:29, 30) y Ezequiel (14:12 ss.) rechazaron una interpretación mecánica o automática de la doctrina. No obstante, de acuerdo con el pensamiento de Elifaz, un hombre justo puede servir substitutivamente a favor de algunos inmundos. Más tarde, Job orará por sus amigos (42:9), y Pablo, después de afirmar que todo el que invoque el nombre del Señor será salvo, pregunta: ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? (Rom. 10:13, 14).

       A pesar de las fallas de no entender la naturaleza del amor de Dios, de tener sus prejuicios contra los impíos y de acusar falsamente a Job, Elifaz sí vio la necesidad de alguna forma de gracia cuando habló de una posible obra vicaria de los hombres. Nunca podría haber imaginado cómo se realizaría tal concepto: no sería por medio de la justicia de un hombre redimido como Job, sino por medio del sufrimiento del siervo justo, el Mesías: Cuando se haya puesto su vida como sacrificio por la culpa, verá descendencia…

       Por su conocimiento mi siervo justo justificará muchos, y cargará con los pecados de ellos (Isa. 53:10b, 11b).

       La redención no viene por la inocencia del hombre ni por la limpieza de sus manos, ni por sus obras meritorias ni por un mérito vicario humano: la salvación viene por el amor y la gracia de Dios. En Jesús, Dios mismo, el Justo, demostrará el significado de la obra vicaria y la falacia del dogma popular de que sufrir era prueba infalible de culpabilidad.

       Elifaz era una persona trágica: captó bien la verdad de que toda persona peca y es culpable ante Dios. Entendió que Job no pudo justificarse ante el Omnipotente. Predicó bien la doctrina del arrepentimiento y vio la necesidad de obedecer la ley de Dios. Sin embargo, al creer fanáticamente en el dogma de la retribución, cayó en el error de proponer una salvación por obras cuyo fin era materialista.

       Con esta intervención se terminan las palabras de Elifaz. De él, Smith escribió: “Hay algo triste acerca de este hombre, que trató de ayudar a su amigo, pero no supo cómo. Estaba tan seguro de su propia posición que fue incapaz de progresar hacia las nuevas verdades que Dios le revelaba a Job”. Según Terrien, Elifaz trágicamente divorció la trascendencia divina del amor divino, y lo que quedó fue una indiferencia divina.

       Evidente del esposo: actuar con prudencia respecto a los votos de su esposa: Esta premisa proviene de la legislación de los votos establecida en Números 30 de la Biblia. El principio exige que un esposo actúe con prudencia frente a las promesas o votos que su esposa haga, teniendo la facultad y la responsabilidad de aprobarlos mediante el silencio o anularlos si los escucha el mismo día en que se pronuncian. 1ª Corintios 7:3 al 6. «El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.»; 1ª pedro 3:7. «Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.»

       Comentario de Proverbios 31:28 y 29: La mujer querida, 31:28-31: Los vv. 28 y 29 revelan el cariño de parte de los hijos y del marido. Bienaventurada (ver 3:13, 18; 8:32, 34; 16:20; 28:14; 29:18), de parte de los hijos, resume lo que ellos han visto en ella: Una mujer profundamente espiritual y trabajadora, en la que la presencia y la bendición divinas se pueden ver concretamente. Lo dicho por el marido es aún más especial. El reconoce que hay muchas mujeres en el pueblo que hacen el bien, ¡pero ella es la mejor! Estas palabras tan sencillas han de escucharse de parte de muchas mujeres cristianas dentro de la América Latina. El marido reconoce la joya que él tiene y no la quiere perder.

       Comentario de 1ª de Pedro 3:7. [1]. (3:7) Esposas ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben morar junto a sus esposas. La palabra griega sunoikein significa “vivir con, permanecer con, vivir juntos”. Alan Stibbs señala que es una palabra que con frecuencia se usa en griego para referirse a las relaciones sexuales. Es similar a la palabra hebrea “conocer”, que significa que un hombre y una mujer se conocen sexualmente (cp. Gn. 4:1; Mt. 1:25). (The First Epistle General of Peter. [La primera epístola de Pedro]. “The Tyndale New Testament Commentaries”, p. 127).

       La cuestión es esta: el esposo debe vivir con su esposa y con nadie más. No debe “conocer” a nadie más, no debe mantener relaciones sexuales con ninguna otra mujer. El esposo tiene una sola esposa y debe vivir con ella en pureza, justicia y santidad, y no en adulterio.

       Advierta también otro hecho: morar con su esposa significa que no debe irse todo el tiempo. Permanece en su hogar y vive con ella: es un compañero íntimo y que brinda respaldo. No entra y sale del hogar todo el tiempo detrás de sus propios intereses y pasatiempos. Un buen esposo mora en su hogar; está cerca de su esposa y la apoya en todos los asuntos de la vida. De hecho, el término “morar con” significa morar juntos. El esposo y la esposa son un equipo; son como un solo cuerpo, un cuerpo que mora, vive y se mueve junto. Esto no significa dejar de lado la individualidad. Pero la individualidad nunca ha sido ni nunca será el problema dentro de un matrimonio de personas normales. El problema con las personas normales siempre será negar su yo y darse en sacrificio a su cónyuge. Los esposos siempre tienen que recordar esto: deben morar convivir, moverse y tener su ser con – sus propias esposas.

       “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mr. 10:7-9).  

       “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:23-24).

       “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol” (Ec. 9:9).

       [2]. (3:7) Esposos ▬ Familia ▬ Matrimonio: los esposos deben vivir con sus esposas sabiamente. Esto abre los ojos, es un hecho que con frecuencia se ignora y descuida. Pero las Escrituras son claras: un esposo no debe ser ignorante al vivir con su esposa. Debe conocer y entender…

    • la relación matrimonial: qué es el matrimonio y qué debe ser.

    • a su esposa: su naturaleza y composición emocional; lo que necesita y quiere emocional y espiritualmente, sus puntos fuertes y débiles.

    • la Palabra de Dios: lo que Dios dice acerca del esposo y sus deberes.

       Un esposo debe ser una persona informado y comprensivo. Debe vivir con su esposa, no como un insensato e ignorante, no como un ciego y una bestia de mente estrecha, no como un observador distante y desconsiderado. El esposo no debe ser un insensato, una bestia ni un espectador. Debe ser un hombre de conocimiento, un esposo que conoce y comprende a su esposa y el matrimonio, y que entiende a Dios y su propio deber como esposo.

       Pensamiento 1. Matthew Henry lo expresa en una forma sencilla y específica:

       “[Los esposos deben vivir] con la esposa sabiamente, no de acuerdo con la lujuria, como brutos; no de acuerdo a la pasión, como diablos; sino de acuerdo al conocimiento, como hombres sabios y sobrios, que conocen la palabra de Dios y su propio deber” (Matthew Henifys Commentary, [Comentario de Matthew Henry], Vol. 6, p.1023).

       [3]. (3:7) Esposo ▬ Matrimonio: los esposos deben honrar a sus esposas. La palabra “honrar” (timen) significa valorar; estimar; valorizar; considerar precioso. Un esposo debe considerar a su esposa como una piedra preciosa, como un premio de sumo valor. Debe estimarla mucho, colocarla en un pedestal ante sus propios ojos. Advierta tres puntos.

    1. El esposo debe honrar a su esposa como el vaso más frágil. Por naturaleza, la esposa es más delicada y frágil. Esto significa que el esposo debe…

    • protegerla

    • ser el proveedor principal

    • tomar la iniciativa

    • supervisar a la familia y su bienestar.

    • ser la fuerza impulsora.

    • marcar el camino.

    • ser el iniciador.

       Los esposos deben honrar a sus esposas amándolas y ocupándose de ellas tiernamente. Deben cuidarlas y hacerse cargo de ellas con calidez y ternura, tratándolas con el más precioso de los espíritus y estimándolas de manera muy elevada. “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella” (Ef. 5:25).

       “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).

    2. El esposo debe honrar a su esposa como coheredera de la gracia de la vida. Advierta este punto: a los ojos de Dios, los hombres y las mujeres son coherederos o herederos iguales. E1 esposo no está por encima de la esposa ni la esposa por encima del esposo. Dios no tiene favoritos. Los dones y derechos espirituales se otorgan por igual a esposas y esposos. Las mujeres reciben los dones espirituales de Dios al igual que los hombres.

       La cuestión está bien explicada: los esposos deben honrar a sus esposas como iguales en la vida. La vida es una gracia, un don inmerecido de Dios. Por lo tanto, en la vida, el esposo debe tratar a la esposa como a un igual. No debe ser un tirano, no debe dominarla ni esclavizarla para servirlo y satisfacer sus necesidades y deseos. Debe ser comprensivo, amoroso, amable y considerado. Debe honrarla como su coheredera en la vida de la maravillosa gracia y del don de la vida que Dios nos ha dado a todos.

       “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

       “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:27-29).

       “Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tit. 3:7).

    3. El no honrar a la esposa estorba las oraciones del esposo. Dios no responderá a las oraciones de ningún esposo que deshonre a su esposa, no importa quién sea él o cuánto profese a Cristo. Lo que Dios oye es el suspiro de la esposa, no las oraciones de un esposo cruel y dominante. El esposo puede clamar a Dios todo lo que quiera, pero Dios le ha dado la espalda y se ha vuelto hacia el suspiro de la esposa. Dios oirá el corazón contrito y quebrantado, no las oraciones del espíritu arrogante y dominador. Tanto el esposo como la esposa deben amarse uno al otro y vivir como Dios dice que hay que vivir, ambos deben cumplir con su deber hacia el otro, si es que quieren que Dios responda sus oraciones.

       “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18).

       “Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:2).

       Referencias bíblicas: Efesios 5:22 al 28. «Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.»

       Comentarios de Proverbios 19:14: El v. 14 subraya el gran valor de una mujer prudente (de criterio y de sentido común como el

    siervo en 17:2) como otros pasajes hablan de la mujer apreciada (ver 12:4; 18:22; 31:10–31). Mientras una familia puede guardar y entregar una casa y una riqueza al hijo, Dios es el dador de una esposa prudente, un valor inestimable. Se resalta la importancia de encontrar la mujer idónea (ver 18:22).

       Comentario de Colosenses. 3:19. (3:19) Familia, Esposas: Esposos cristianos, amen a sus esposas y no sean ásperos con ellas. Este mandamiento destruye toda la oposición y la reacción hacia el comando de sujeción dado para las esposas. ¿Cómo?

       La palabra “amad” no es solamente el amor del afecto y los sentimientos, sino el amor ágape del mismo Dios. El esposo cristiano debe amar a su esposa tanto y de la misma forma que Dios nos ha amado. El amor ágape es…

    • un amor desinteresado y sin egoísmo.

    • un amor que da todo y se sacrifica.

    • un amor tanto de voluntad como de corazón.

    • un amor tanto de compromiso como de afecto.

    • un amor que obra por el bien más elevado de la esposa.

       Muy prácticamente, el esposo no busca que su esposa satisfaga las necesidades de él, o sus deseos, comodidad e intereses, sino que busca encontrarse, nutrir y alimentar todo esto para su esposa. Es la voluntad de Dios que el esposo se sacrifique completamente por su esposa. Advierta que debe hacerlo sin asperezas. Las esposas son iguales a los esposos; algunas veces no se sujetan. Cuando no lo hacen, el esposo tiende a volverse resentido o áspero. Está en la naturaleza del hombre sentir resentimiento o asperezas; por lo tanto, el esposo cristiano debe pelear y luchar contra la tentación. El esposo debe amar de manera sacrificada, aunque la esposa no merezca ser amada. Los esposos deben obedecer a Cristo sin importar si su esposa merece ser amada o no. Es la voluntad de Cristo.

        Pensamiento 1: Piense que diferencia errónea existiría entre las esposas y los esposos que amaron y se sujetaron como lo dicen las Escrituras.

       “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5:25).

       “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (1 P. 3:7).

       “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gn. 2:24).

       “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud” (Pr. 5:18).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES O8 DE JUNIO DE 2026. “IMPORTANCIA DE RAZONAR FRENTE A LA SABIA ADVERTENCIA”.

        Comentario del contexto Bíblico: Abner es perseguido, 2:18–32. Joab, Abisai y Asael eran hijos de Sarvia; los tres hermanos eran grandes guerreros, amantes de la guerra más que de la paz, y de carácter obstinado. Asael, el más rápido en la carrera, se dio a perseguir a Abner. Abner suplicó a Asael que se apartara, que dejara de perseguirlo, porque no quería matarlo; sin embargo, Asael insistió en perseguir a Abner, y en su insistencia encontró la muerte a manos del experimentado Abner. Asael tenía mucha fuerza y destreza, pero su fuerza y destreza fueron dominadas por su orgullo y obstinación.

       Joab y Abisai continuaron persiguiendo a Abner y sus hombres hasta el anochecer, hasta que Abner suplicó a Joab que dejara de perseguirlos. Las palabras de Abner reflejan cierta actitud de reconciliación, reconsiderando la tragedia de la guerra y reconociendo a ambos ejércitos como parte de un mismo pueblo; Abner aún se atrevió a reclamar a Joab que dejara de perseguir a sus hermanos. Joab, por su parte, le recordó a Abner que el primero en llamar a la guerra fue Abner. Joab, sin embargo, dejó de perseguir a Abner. Los dos ejércitos se retiraron a sus ciudades, uno hacia el norte y otro hacia el sur; los del sur perdieron 19 hombres, pero los del norte perdieron 360; después de esta derrota, parece que Abner pensaba en la posibilidad de establecer una reconciliación, como lo demostraría después; pero Joab, después de la muerte de su hermano Asael, no descansaría hasta matar a Abner. Una vez comenzada la guerra, no terminó hasta después de mucho tiempo, aunque no duró más de dos años, ya que Isboset reinó solamente dos años. Un sometimiento de parte de Abner hubiera evitado este enfrentamiento fratricida, pero tomó algún tiempo para que Abner se sometiera a la autoridad de David. Pero antes hubo una larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David (3:1).

       «Importancia de razonar frente a la sabia advertencia»: Razonar frente a las advertencias bíblicas es vital porque transforma una simple regla en convicción personal, protegiendo al creyente de consecuencias destructivas. En lugar de obedecer por temor ciego, la reflexión permite alinear el corazón con la voluntad divina, desarrollando madurez espiritual, discernimiento y un carácter probado.

    Principios bíblicos sobre la reflexión y la advertencia

    • Anticipación y Prudencia: Proverbios 22:3 enseña que el prudente ve el peligro y lo evita, pero el imprudente sigue adelante y sufre el daño. Razonar sobre las advertencias es el primer paso hacia la prudencia.
    • Examen y Sabiduría: 1 Tesalonicenses 5:21 insta a examinarlo todo y retener lo bueno. El análisis de la Palabra permite discernir el propósito amoroso detrás de cada corrección.
    • El ejemplo de los Bereanos: En Hechos 17:11, los Bereanos fueron elogiados por escudriñar las Escrituras cada día para comprobar si lo que se les decía era cierto. Esto valida el razonamiento crítico y el estudio profundo sobre la obediencia.
    • Corazón vs. Intelecto: La advertencia bíblica invita a un razonamiento guiado por el Espíritu Santo, no basado en la mera lógica humana, para evitar justificar conductas equivocadas.

    Beneficios de razonar las advertencias divinas

    1. Protección: Permite reconocer las trampas del pecado antes de caer en ellas, evitando daños irreparables.
    2. Crecimiento: Convierte los errores y enseñanzas en lecciones de vida, edificando una fe sólida y estable.
    3. Propósito: Ayuda a entender el «por qué» de las instrucciones de Dios, generando una obediencia que nace del amor y la confianza, no de la imposición.

       Referencias Bíblicas: Hebreos 6: 4 al 6. «Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.»  2ª de Corintios 13:5. «Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?» Levítico 19:17. «No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.» Job 23:7. «Allí el justo razonaría con él; Y yo escaparía para siempre de mi juez.» Job 13:3. «Mas yo hablaría con el Todopoderoso, Y querría razonar con Dios.» Lucas 17:20. «Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia»

    1er TITULO: El hijo de Dios no debe confiar en sus habilidades. Versículos 18 y 19. Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael era ligero de pies como una gacela del campo. Y siguió Asael tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda.  (Léase: Proverbios 19:2. El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca. ▬ 2ª a los Corintios 3:4 y 5. Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios.).

        El hijo de Dios no debe confiar en sus habilidades: En la fe cristiana, el valor y la fortaleza de un hijo de Dios no se apoyan en sus propias capacidades, talentos o fuerzas, sino en su identidad y dependencia del Creador. Poner la confianza en uno mismo por encima de Dios conlleva el riesgo del orgullo y de descuidar la comunión con Él.

       Por el contrario, las Escrituras enseñan que Dios es quien capacita y pelea las batallas. Un ejemplo claro es el rey David, quien poseía gran destreza con su honda, pero no depositó su confianza en sus habilidades naturales, sino en el poder de Dios para obtener la victoria. Este principio recuerda que la verdadera fuerza espiritual radica en reconocer la suficiencia de Dios por encima de los propios méritos.

       Confiar en el Señor implica entregar el control, descansar en su voluntad y creer que Él tiene el control, incluso cuando no comprendemos el camino. Es una decisión diaria de depender de su sabiduría en lugar de nuestras propias fuerzas o inteligencia

       Referencia Biblica: 1ª de Corintios 12:7-8. «Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu».

    2ª Corintios 12:9. «Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.»

    Efesios 4:11-12. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo»

      Proverbios 19:2. El alma sin ciencia no es buena, Y aquel que se apresura con los pies, peca: Tampoco es bueno (v. 2) combina las palabras hebreas gam 1571 y lo’ 3808-tob 2894 (traducido no es bueno en 17:26; 18:5; 24:23; 28:21). Son dos características condenadas. En primer lugar, no es bueno que el hombre haga algo sin conocimiento (ver 1:4), es decir, que viva y actúe sin la información necesaria y la manera prudente. En segundo lugar, hacer algo en una forma apresurada (quizá prematuramente, como en 21:5. «Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.»; 28:20. «El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.»; 29:20. «¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él.»). Como en 6:18. «El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal», peca (lit. “errar al blanco”).

    2ª a los Corintios 3:4 y 5. (3:4-5) Ministro ▬ Pablo, ministerio: La tercera credencial es que el ministro este calificado y sea hecho competente por Dios. Pablo declara dos elementos significativos sobre su ministerio:

    ▬ 1. Cristo lo hizo competente para el ministerio. Él no era competente para el ministerio, no por sí solo. Su única competencia era de Dios. Él no se podía hacer a sí mismo competente para el ministerio, aunque lo hubiera deseado. Él no tenía poder:

    • Para cambiar el corazón de una persona.

    • Para darle vida a una persona.

    • Para dar seguridad y confirmación de la presencia de Dios y cuidar de una persona.

    • Para darle el Espíritu de Dios a una persona.

    • Para escribir la ley de Dios en el corazón de una persona.

       Solo Cristo podía hacer una obra espiritual como esa; por consiguiente, solo Cristo puede calificar y hacer competente al ministro para hacer a todos partícipes de la Palabra de Dios a las personas. El don de la vida y el poder para dar vida es de Dios y solo de Dios.

    => Por consiguiente, ningún hombre podría transmitir el don de la vida a menos que Dios lo llamara para hacerlo.

    => Y ningún hombre tiene el poder para transmitir el don de la vida a menos que Dios le dé el poder.

    ▬ 2. Note las palabras “para con Dios”. Las palabras quieren decir que el ministro sirve a Dios y que él sirve ante Dios, ante los ojos y la inspección de Dios. El ministro no solo está calificado y es hecho competente por Dios, él es responsable ante Dios por cómo él ministra. El ministro no tiene mayor recomendación que el hecho de que esté calificado y sea hecho competente para el ministerio por Cristo y por Dios.

       El elemento es sorprendente: “Las credenciales de un ministro son la presencia de Cristo en su vida”:

    • El hecho de que Dios esté moviéndose y esté obran- do en y a través de su ministerio.

    • El hecho de que se están haciendo grandes obras que no se podrían hacer por la suficiencia de los hombres.

    • El hecho de que se están haciendo grandes obras que solo Dios podría hacer.

       “Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo” (Jn. 3:27).

       “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Jn. 15:4, 5).

       “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios” (2 Co. 3:5).

       “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome el ministerio” (1 Ti. 1:12).

    2° TITULO: Importancia de escuchar el oportuno consejo. Versículos 20 al 22. Y miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió: Sí. Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él. Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí; ¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?  (Léase: Proverbios 8:33. Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis ▬ Proverbios 15:31 y 32. El oído que escucha las amonestaciones de la vida, 

    Entre los sabios morará. El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.).

       «Importancia de escuchar el oportuno consejo». Escuchar el oportuno consejo de Dios es fundamental para tomar decisiones sabias, evitar errores costosos y encontrar dirección en momentos de incertidumbre. Nos permite alinear nuestras acciones con principios superiores y nos protege de las consecuencias de actuar solo por impulso o conveniencia.

    En la vida, atender a esta guía divina aporta beneficios clave:

    • Evita el sufrimiento innecesario: Aplicar la instrucción correcta nos ayuda a eludir las «trampas» de malas decisiones, protegiendo nuestro bienestar.
    • Desarrollo de sabiduría: Seguir el consejo de sabios y meditar en la Palabra nos capacita para tomar decisiones informadas, logrando una vida más recta y tranquila.
    • Transformación y fruto: Prestar atención no basta; actuar conforme a sus mandatos permite que estas enseñanzas produzcan frutos reales y positivos en nuestra vida diaria.

       El consejo oportuno de Dios a menudo llega a través de su Palabra, y exige tanto disposición para escuchar como humildad para aceptar la corrección y la disciplina. Aprender a discernir principios bíblicos que aplican a nuestra situación específica trae verdadera seguridad.

      Referencia Biblica: Santiago 3:2. «Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.»; Proverbio 19:20. «Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.»; Eclesiastés 9:16. «Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras.»; Deuteronomio 12.28. «Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre.»

       Proverbios 8:33: El v. 33 no se encuentra en la Septuaginta. La palabra corrección viene de musar 4148 (ver 3:11, 12). Sed sabios es la palabra común jakam 2449 (ver 1:5). No hay porqué dudar de su valor y de hecho se encuentra en el texto hebreo en una posición clave.

       Proverbios 15:31 y 32: El v. 31 muestra la manera de llegar a estar entre los sabios (ver 1:5). La condición dada en el modo indicativo, y no imperativo como en 1:8 (escucha); 4:1 (oíd) y 8:33 (escuchad), dice: El oído que atiende… Enseguida viene la palabra común para la “reprensión o corrección” apuntando al contenido del escuchar (ver 15:5, 10, 32). Esta “corrección vital” prepara al hombre para ser un sabio, y hacer su vivienda entre ellos. (Este versículo no se encuentra en la Septuaginta, pero sí en todos los manuscritos hebreos.)

       El v. 32 repite la enseñanza del v. 31 pero en una forma antitética, con un juego de palabras y sonidos, comparando la actitud del que menosprecia contra la actitud del que acepta. El contenido para discutir es musar 4148 toksjat 8433, que es frecuente en Proverbios (ver 1:23; 3:11; 10:17). El que ignora (como el necio o indiferente) la información-formación-reformación, menosprecia o mira en menos a [página 176] su propia alma o persona. Mientras, el que acepta la corrección además va adquirir el entendimiento.

       El v. 33 vuelve a hablar sobre el tema de la enseñanza (ver 1:7; 9:10; 14:16; etc.) de la palabra para información-formación-reformación (ver 3:11, 12; 18:12; Job 28:28). La sabiduría pone a la iglesia en una postura de adquirir la prudencia y entender el arte de vivir. Quizá está apuntando al hecho que la enseñanza de la sabiduría (ver 1:7, 22) es el temor de Jehovah, y se agrega que la humildad es la actitud que encamina la honra.

    3er TÍTULO: Funesto consecuencia por persistir en porfiada conducta. Versículos 23 y 24. Y no queriendo él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían. Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón.  (Léase: Proverbios 15:5. El necio menosprecia el consejo de su padre; Mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente. ▬ Job 40:2 al 4. ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto. Entonces respondió Job a Jehová, y dijo: He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.).

    «Funesto consecuencia por persistir en porfiada conducta»: La principal consecuencia bíblica de persistir en una conducta rebelde o apartada es sufrir el propio peso de las malas decisiones, la separación espiritual de Dios y el deterioro progresivo de la vida. [Proverbios 1:32-33. «Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; Mas el que me oyere, habitará confiadamente. Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.»] advierte que los tercos sufrirán las consecuencias de sus malas decisiones y acabarán destruidos por su propia necedad. Asimismo, [Salmo 78:8. «Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu.»] describe a las personas que insisten en el mal camino como una «generación porfiada y rebelde» cuyo espíritu no es fiel a Dios.

       => La expresión no aparece con esas palabras exactas. Sin embargo, la Biblia condena enfáticamente la terquedad en el pecado y advierte sobre el peligro de aferrarse a una mala conducta. Las escrituras contrastan la persistencia en la fe con la terquedad destructiva.

       => La Biblia advierte que persistir en una mala conducta trae consecuencias destructivas y obstaculiza la relación con Dios. Sin embargo, también enfatiza el arrepentimiento y ofrece el perdón a quien decide abandonar sus malos caminos.

       => En la Biblia, la «porfiada conducta» (terquedad, rebeldía o dureza de corazón) suele referirse a la insistencia humana en desobedecer a Dios. Las escrituras advierten severamente sobre las consecuencias de este comportamiento y ofrecen alternativas para corregir el camino:

    • Consecuencias: Se asocia la terquedad con la necedad. En el Antiguo Testamento, se advierte que persistir en el mal camino y rechazar la corrección conduce a la destrucción o al apartamiento de la gracia divina.
    • En la Biblia, la terquedad es vista como un pecado grave de soberbia y rebelión contra Dios. Consiste en endurecer el corazón y negarse a obedecer sus mandamientos o escuchar la corrección. Las escrituras advierten que esta actitud conduce inevitablemente a la destrucción. Efesios 4:18. «teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón».
    • El contraste: En el Nuevo Testamento, se llama a los creyentes a abandonar esa «mala conducta» y a reflejar sabiduría mediante humildad y mansedumbre. 2ª Crónicas 7.14. «Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.»

    Referencias bíblicas: Santiago 1:21. «Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.»; Ezequiel 13:22. «Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazón del justo, al cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del impío, para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo»;

       Proverbios 15:5. El v. 5 vuelve a mostrar la actitud del hijo insensato y del hijo sagaz frente a la corrección (ver 3:11; 5:12; 10:17; 12:1; 13:18; 15:5, 10, 32). En el v. 6 se contraponen la casa del justo y la casa del impío. Mientras en el hogar del justo o recto hay “mucha riqueza”, los ingresos del impío (quizá vienen del robo y el engaño como en 1:11 ss. y 4:16, 17) representan una “calamidad”.

       Se repite el tema del contraste entre el sabio o prudente y el necio ante la sabiduría divina. Por un lado, la conversación de los sabios “siembra” intensamente (la forma de piel intensifica la acción del verbo). Por otra parte, la palabra no muestra que no es así en el corazón (ver 10:8 para corazón) del necio.

       Job 40:2 al 4: La primera respuesta de Job, 40:3–5. Delante de Dios Job estuvo atónito y aturdido. Se humilló un poco reconociendo su insignificancia (v. 4). Puso su mano sobre su boca (v. 4b) como una señal de que Dios lo había silenciado en cuanto a su crítica. ¿Qué podía responder? Ya tenía la oportunidad que tanto había esperado; sin embargo, por primera vez parece que se dio cuenta de la inmensidad del cosmos y no pudo criticar más a Dios por su gobierno del universo. En efecto, Job puso el mundo otra vez en las manos de aquel que lo había creado y que lo sostenía.

       No obstante, todavía estaba perplejo por el misterio de su sufrimiento, y era evasivo en su respuesta a Dios (v. 5).

       Job había visto el error de criticar a Dios, pero todavía no se había arrepentido. Se dio cuenta de que Dios no lo había abandonado (9:13–24); sin embargo, no había resuelto el conflicto interno, el cual no llegaría hasta que hubiera renunciado a su orgullo. Sin embargo, había dado dos pasos grandes en su peregrinación: en primer término, había aprendido que un hombre finito no puede criticar el gobierno universal del Dios infinito; además, como una oportunidad, no sentía la necesidad de defender su inocencia ante Dios. Lentamente, iba purificándose de una religión egocéntrica hacia una teocéntrica. Evidentemente, humillarse era costoso para una persona con la rectitud y la disciplina que tenía Job, y todavía necesitaba más terapia antes de rendirse.

    Broche de oro: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. (2ª Crónicas 7.14).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • “UN CAMINO CARGANDO CON LA NATURALEZA DE DIOS: EL FRUTO DEL ESPÍRITU. 5:22-26”

    C. “UN CAMINO CARGANDO CON LA NATURALEZA DE DIOS: EL FRUTO DEL ESPÍRITU. 5:22-26”

    22. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,

    23. mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

    24. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

    25. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

    26. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros

       (5:22-26) Introducción: Un creyente genuino es aceptable y está aprobado ante Dios. Es abrazado y amado por Dios, cuidado y protegido por Dios. Y es el receptor de la vida eterna y de la garantía absoluta de la vida eterna.

       Pero advierta: El creyente no ha sido aceptado por Dios porque se lo merezca, ni porque cumplió con las leyes suficientes como para ganarse la aprobación de Dios. El creyente ha sido aceptado por Dios debido a Jesucristo. Jesucristo murió para pagar la pena por las transgresiones de la ley realizadas por el hombre. Murió para liberar a los hombres de la ley, de su juicio y condena. Por lo tanto, al estar frente a Dios, el creyente no está allí porque ha cumplido con las leyes y se ha ganado el derecho de estar allí. Está allí debido a su fe en Jesucristo. Él honra a la persona haciendo exactamente lo que la persona cree. Por ende, el hombre que cree que Jesucristo lo vuelve aceptable ante Dios se convierte en aceptable ante Dios.

       El punto es este: Puesto que el creyente debe acercarse a Dios a través de Jesucristo y no de la ley, es liberado de la ley. Está bajo Jesucristo, no bajo la ley. ¿Esto significa entonces que el creyente no tiene limitaciones en su vida y en su conducta, que es libre de vivir como quiera? ¿Es libre de seguir los deseos y lujuria de su carne, de buscar las cosas del mundo y de ceder ante los impulsos de mirar, pensar, tocar, degustar y hacer?

    ¡La respuesta es no! ¡Mil veces no! Puesto que al creyente se le ha dado la naturaleza de Dios. Anda por la vida cargando con la naturaleza de Dios (2 P. 1:4; Ef. 4:24; Col. 3:10; 1 Co.6: 19-20). Dios no tiene absolutamente nada que ver con el pecado, no dentro de su naturaleza. Por lo tanto, el creyente no debe ceder a la lujuria de la carne, debe andar cargando el fruto de la naturaleza de Dios, es decir, el fruto del Espíritu de Dios.

    1. El creyente debe andar con la naturaleza de Dios (vv. 22-23).

    2. El creyente debe andar con una carne crucificada (v. 24).

    3. El creyente debe andar coherentemente con su postura en Cristo (v. 25).

    4. El creyente debe andar libre de egoísmo, superespiritualidad y envidia (v. 26.

       [1]. (5:22-23) Espíritu Santo, Creyente, Andar: El creyente debe andar con la naturaleza de Dios, es decir, el fruto del Espíritu de Dios, Advierta que la palabra “fruto” es singular, no plural. El Espíritu Santo solo tiene un fruto. Está desglosado en una lista de rasgos a fin de ayudarnos a comprender su naturaleza. Sin embargo, el Espíritu tiene solo una naturaleza, un fruto. Por lo tanto, cuando vive dentro de una persona, todos estos rasgos están presentes. El creyente verdadero no experimenta ni tiene solo algunos de ellos: El Espíritu de Dios los produce todos en la vida del creyente.

    ▬ 1. Está el fruto del amor (ágape). El amor ágape es el amor de la mente, de la razón, de la voluntad. Es el amor que llega tan lejos…

    • Que ama independientemente de los sentimientos, de si una persona quiere amar o no.

    • Que ama a una persona incluso si esa persona no merece ser amada.

    • Que ama realmente a la persona que no es digna de ser amada.

       Advierta cuatro puntos significativos del amor ágape.

    » a. El amor ágape o altruista es el amor de Dios, el amor poseído por Dios mismo. Es el amor demostrado en la cruz de Cristo.

    [] Es el amor de Dios por los impíos.

       “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).

    [] Es el amor de Dios por los pecadores indignos.

       “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8).

    [] Es el amor de Dios por los enemigos que no se lo merecen.

       “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Ro. 5:10).

    » b. El amor altruista o ágape es un don de Dios. Solo puede ser experimentado si una persona conoce a Dios personalmente, solo si una persona ha recibido el amor de Dios, es decir, a Cristo Jesús, en su corazón y en su vida. El amor ágape debe difundirse (derramarse, diseminarse, compartirse) por el Espíritu de Dios dentro del corazón de una persona.

       “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Ro. 5:5).

    » c. El amor altruista o ágape es la cosa más grande de toda la vida según el Señor Jesucristo.

       “Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Mr. 12:29-31).

    » d. El amor altruista o ágape es la posesión y el don más grande en la vida humana de acuerdo a las Escrituras (1 Co. 13:1-13).

       “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Co. 13:13).

    ▬ 2. Está el fruto del gozo (chara): Una alegría interior, un placer profundamente asentado. Es una profundidad de seguridad y de confianza que enciende un corazón alegre. Es un corazón alegre el que conduce a un comportamiento alegre. (Véase nota, Gozo, Fil. 1:4 para una discusión completa sobre el tema).

    ▬ 3. Está el fruto de la paz (eirene): Significa unir, juntar, entretejer. Significa que una persona está unida, juntada y entretejida consigo misma y con Dios y los demás.

       La palabra en hebreo es shalom. Significa libertad de problemas y mucho más. Significa experimentar el bien más elevado, gozar lo más posible, poseer todo el bien interior posible. Significa unidad y solidez. Significa prosperidad en su sentido más amplio, especialmente prosperidad en el sentido espiritual de tener un alma que brota y florece. (Véase nota, Paz, Ef. 2: 14-15 para una discusión más detallada).

    » a. Está la paz del mundo. Esta es una paz de escapismo, de evitar problemas, de rehusarse a enfrentar las cosas, de la irrealidad. Es una paz que se busca a través del placer, la satisfacción, el contento, la ausencia de dificultades, el pensamiento positivo o la negación de problemas.

    » b. Está la paz de Cristo y de Dios.

    [] La paz de Dios primero es una paz en el pecho, una paz interior. Es una tranquilidad de mente, una compostura y un descanso que no se ve quebrada por circunstancias ni situaciones. Es más que sentimientos, incluso más que la actitud y el pensamiento.

    [] En segundo lugar, la paz de Dios es la paz de la conquista (cp. Jn. 16:33). Es la paz que es independiente de las condiciones y del entorno; la paz que ni la angustia, peligro, sufrimiento o experiencia puede arruinar.

       “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Jn. 16:33).

    [] En tercer lugar, la paz de Dios es la paz de la seguridad (cp. Ro. 8:28). Es la paz de una confianza incuestionable, la paz que da la seguridad total de que la vida de uno está en las manos de Dios y de que todas las cosas saldrán bien para los que aman a Dios y son llamados de acuerdo a su propósito.

       “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Ro. 8:28).

    [] En cuarto lugar, la paz de Dios es la paz de la intimidad con Dios (cp. Fil. 4:6-7). Es la paz del bien más elevado. Es la paz que aquieta la mente, fortalece la voluntad y determina el corazón.

    » c. Está la fuente de paz. La paz siempre nace de la reconciliación. Su fuente solo se encuentra en la reconciliación forjada por Jesucristo. La paz siempre tiene que ver con las relaciones personales: la relación de un hombre consigo mismo, con Dios y con sus congéneres.

    [] Un hombre debe estar vinculado, entretejido y unido consigo mismo para poder tener paz.

    [] Un hombre debe estar vinculado, entretejido y unido con Dios para tener paz.

    [] Un hombre debe estar vinculado, entretejido y unido con sus congéneres para tener paz.

       “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación” (Ef. 2:13-14).

       “Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado” (C01. 1:20-21).

    ▬ 4 Está el fruto de la paciencia (makrothumia): Soportando y sufriendo durante un período prolongado, perseverancia, ser constante, estar firme y tolerar. La clemencia nunca cede Nunca se quiebra no importa qué la ataque.

    [] La presión y el trabajo arduo pueden recaer sobre nosotros, pero el Espíritu de Dios nos ayuda a soportarlos.

    [] La enfermedad o los accidentes o la ancianidad pueden afligimos, pero el Espíritu de Dios nos ayuda a soportarlos.

    [] El desaliento y la desilusión pueden atacarnos, pero el Espíritu de Dios nos ayuda a soportarlos.

    [] Los hombres pueden hacernos daños, abusar, calumniarnos y lastimarnos, pero el Espíritu de Dios nos ayuda a soportarlo.

       Cabe advertir dos cosas importantes sobre la paciencia:

    » a. La clemencia nunca devuelve el ataque. El sentido común nos dice que una persona que es objeto de ataque de otras podría devolver el ataque y vengarse. Pero al creyente cristiano se le otorga el poder de la clemencia, el poder de sufrir la situación o persona durante un período muy prolongado.

    » b. La paciencia es uno de los grandes rasgos de Dios. Como se señala en este versículo, es un fruto del mismo Espíritu de Dios, un fruto que debe estar en la vida del creyente.

    [] Dios y Cristo son clementes ante los pecadores.

       “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Ro. 2:4).

    [] Dios salva a los creyentes para que sean ejemplos de paciencia.

       “Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna” (1 Ti. 1:16).

    [] Dios retiene su juicio del mundo porque tiene clemencia, esperando que más y más sean salvos.

       “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9; cp. 1 P. 3:20).

       “Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte” (Is. 48:9).

       William Barclay dice que, si Dios hubiera sido un hombre, hace mucho tiempo hubiera borrado al hombre de la faz de la tierra debido a su terrible desobediencia (The Letters to the Galatians and Ephesians, p. 56). Pero Dios ama al hombre y se ocupa de él. Por lo tanto, Dios tiene clemencia hacia el hombre. Dios está teniendo clemencia durante un período muy prolongado por el hombre, permitiendo que más y más hombres sean salvos.

       “Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad” (Col. 1:11).

       “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

    ▬ 5 Está el fruto de la benignidad (chrestotes): Significa ser gentil y bueno, útil y de ayuda, cordial y dulce, considerado y gracioso a través de todas las situaciones, sin importar las circunstancias. Una persona que es cordial no actúa en forma…

       • dura • despreocupada • indiferente • demasiado ocupada • ruda • resentida

       La benignidad se ocupa de los sentimientos de los demás y siente con ellos. Experimenta toda la profundidad de la compasión y la empatía. Demuestra ocupación y va directo a la situación respecto de una persona. La benignidad sufre con los que sufren, y lucha con los que luchan, y trabaja con los que trabajan.

    [] Dios es gentil.

       “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos” (Lc. 6:35).

       “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las

    abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Ef. 2:4-7).

    [] Los creyentes deben ser amables entre sí.

       “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (Ro. 12:10).

       “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:32).

       “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Col. 3:12).

       “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor” (2 P. 1:5-7).

    ▬ 6. Está el fruto de la bondad (agathosune): Significa estar lleno de virtud y excelencia, benignidad y utilidad, paz y consideración. Significa que una persona está llena de todo bien y que hace todo el bien. Significa…

    • Que tiene un buen corazón y un buen comportamiento.

    • Que es bueno y que hace el bien.

    • Que es una persona de calidad.

       Advierta que una persona buena vive y trata a todos como deberían ser tratados. No se aprovecha de ninguna persona ni espera y permite que los demás se aprovechen. Toma la postura y vive por lo que es correcto, está bien y es justo. Esto significa que la bondad involucra disciplina y reprimenda, corrección e instrucción, así como también amor y cuidado, paz y conciliación. Una persona buena no dejará entrar al mal, no dejará que el mal quede librado al azar. No permitirá que el mal trate a los demás en forma injusta. No permitirá que los demás sufran la maldad. La bondad da un paso adelante y hace lo que puede para detener y controlar el mal.

       “Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros” (Ro. 15:14).

    [] Dios está lleno de bondad.

       “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).

       “Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad” (Ef. 5:9).

       “Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder” (2 Ts. 1:11).

       “El ama justicia y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra” (Sal. 33:5).

       “Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él” (Sal. 34:8).

       “Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira” (Is. 63:5).

    [] Los creyentes deben estar llenos de toda bondad.

      “Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros” (Ro. 15:14).

       “Y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef. 3:19).

    ▬ 7. Está el fruto de la fe o fidelidad (pistis): Significa ser fiel y confiable; ser leal y constante en la devoción y la fidelidad. Significa ser constante, sólido y firme. Una persona fiel se niega a sí misma y se sacrifica «todo lo que es y todo lo que tiene» y confía en Dios. Cree en Dios y sabe que Dios obrará todas las cosas para bien. Por lo tanto, se entrega por

    completo a Dios y se vuelve fiel a Dios.

    [] La fidelidad no duda de Dios, no de su salvación, provisión o fortaleza para ayudar.

    [] La fidelidad no comienza con Dios y luego cede.

    [] La fidelidad no anda con Dios y luego se entrega a la lujuria de la carne.

       La fidelidad comienza y continúa con Dios. La fidelidad sigue y sigue, nunca se debilita ni se rinde.

    [] Dios es fiel.

       “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1 Co. 1:9).

       “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien” (1 P. 4:19).

       “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones” (Dt. 7:9).

       “Bendito sea Jehová, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado” (1 R. 8:56).

       “Las misericordias de Jehová cantare perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca” (Sal. 89:1).

    [] Los creyentes deben ser fieles.

       “Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades” (Lc. 19:17).

       “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

       “Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir” (He. 3:5).

       “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra” (Éx. 19:5).

    ▬ 8. Está el fruto de la mansedumbre (prautes): Significa ser gentil, tierno, humilde, dócil, considerado, pero de manera firme. La mansedumbre tiene la fortaleza de controlar y disciplinar y lo hace en el momento oportuno.

    » a. La mansedumbre es un estado humilde de la mente. Pero esto no significa que la persona sea débil, cobarde y que se postre ante los demás. La persona mansa simplemente ama a las personas y ama la paz. Por lo tanto, camina humildemente entre los hombres sin importar su condición ni circunstancia de la vida. Relacionarse con los pobres y de menor clase social de esta tierra no molesta a la persona mansa. Desea ser amigo de todos y ayudar a todos en todo lo que sea posible.

    » b. La mansedumbre es un estado fuerte de la mente. Observa las situaciones y quiere que se haga justicia. No es una mente débil que ignora y niega la maldad y la malicia, el abuso y el sufrimiento.

    [] Si alguien está sufriendo, la mansedumbre se entromete y hace lo que puede para ayudar.

    [] Si se está haciendo el mal, la mansedumbre hacen lo que puede para detenerlo y corregirlo.

    [] Si la maldad está librada al azar y a la indulgencia, la mansedumbre estalla en enojo. Sin embargo, advierta un punto crucial: el enojo siempre es en el momento oportuno y en contra de la cosa correcta.

    » c. La mansedumbre tiene un estado de autocontrol. La persona mansa controla su espíritu y su mente. Controla la lascivia de su carne. No se entrega a los malos modos, la venganza, la pasión, la indulgencia o la licencia. La persona mansa muere para sí mismo, por lo que carne hubiera querido hacer, y hace lo correcto, exactamente lo que Dios quiere que se haga.

       En resumen, el hombre manso camina en un estado de mente humilde, tierno, pero fuerte. Se niega a si mismo, dado toda la consideración a los demás. Demuestra un control y un enojo de justicia en contra de la injusticia y la maldad. Un hombre manso se olvida y vive por los demás por lo que Cristo ha hecho por él.

    [] Dios es manso.

       “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).

    [] Jesucristo fue manso.

       “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt. 11:29).

    [] Los creyentes deben ser mansos.

       “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gá. 6:1).

       “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:1-3).

       “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad” (2 Ti. 2:25).

       “Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres” (Tit. 3:2).

       “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas” (Stg. 1:21).

       “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre” (Stg. 3:13).

       “Sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1 P. 3:4).

    ▬ 9. Está el fruto de la templanza (egkrateia): Dominar y controlar el cuerpo o la carne con todas sus lujurias. Significa control propio, el dominio del deseo, el apetito y la pasión, los impulsos y ansias sexuales. Significa ser fuerte, controlado y restrictivo. Significa estar firme en contra de la lujuria de la carne y de la lujuria del ojo y del orgullo de la vida (1 Jn. 2:15-16).

    [] El control propio es de Dios, un fruto del Espíritu Santo.

       “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gá. 5:22-23).

    [] El creyente debe proclamar el control propio a los perdidos.

       “Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré” (Hch. 24:25).

    [] El creyente debe controlar sus deseos sexuales.

       “Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando” (1 Co. 7:9).

    [] El creyente debe ejercer tenazmente el control propio, al igual que se controla un atleta a si mismo.

       “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” (1 Co. 9:25).

    [] El creyente debe crecer en el control propio.

       “Al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad” (2 P. 1:6).

    [] El creyente de años es el que tiene especialmente que estar a la guardia para controlarse.

       “Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia” (Tit. 2:2).

       Al concluir nuestro tratamiento debemos recordar que el fruto del Espíritu es la naturaleza misma de Dios (Gá. 2:20; Ef. 5:18). El creyente debe andar en el Espíritu, esto es, debe andar con tal conciencia de Dios y con una confesión tan abierta que se mantenga constantemente limpio de pecado. Dios lo mantiene limpio, puro y aceptable como si fuera perfecto. Mientras el creyente anda de ese modo y con esa conciencia de Dios, asimila la misma naturaleza de Dios y se produce el fruto del Espíritu Santo. Ninguna ley puede oponerse a cosas como esas. (Véase Estudio afondo 1, Jn. 15:1-8).

       [2]. (5:24) Creyente, Postura, Anciano – Carne: El creyente debe andar con una carne crucificada. Este es un versículo impactante. Advierta varios puntos.

    1. Advierta las palabras “los que son de Cristo”. Una persona se convierte en la propiedad y la posesión de Cristo cuando, en primer lugar, confía en Cristo como su Salvador. Cuando una persona acude a Jesucristo para que lo salve, acude porque quiere ser liberado de la esclavitud del pecado, la muerte y el juicio. Quiere vivir por siempre con Dios. No quiere continuar siendo el esclavo de la carne, sometido a sus lascivias, a la muerte y a la sentencia segura. Quiere ser salvado de la carne de un mundo corruptible. Por lo tanto, cuando una persona acude a Cristo, se está alejando de la carne y acercándose a Dios; le está dando la espalda al dominio de la carne y a todo lo que esto representa. Se vuelca a Jesucristo como su nuevo amo. En consecuencia…

    • El creyente ya no pertenece a la carne, sino a Jesucristo.

    • La carne ya no es poseedora del creyente, sino que lo posee Jesucristo.

    • El creyente ya no sirve a la carne, sino que sirve al Señor Jesucristo.

    2. Advierta que el creyente ha crucificado la carne con los afectos (pasiones) y las lujurias. ¿De qué manera? Muriendo con Jesucristo. ¿Cómo puede una persona morir con Jesucristo? Mediante un acto de Dios. Solo Dios puede considerar que una persona ha muerto con Jesucristo y que sea verdad, un suceso real. Esto es exactamente lo que hace Dios. Cuando una persona cree genuinamente en Jesucristo, Dios toma la creencia de esa persona y la considera como su muerte con Jesucristo. Dios honra su fe al identificarlo con Cristo. Dios cuenta y considera a la persona…

       • Que ha muerto en la muerte de Cristo. • Que ha sido ubicada en la muerte de Cristo. • Que ha sido identificada con la muerte de Cristo. • Que ha compartido la muerte de Cristo. • Que se encuentra en unión con la muerte de Cristo. • Que está vinculado a la muerte de Cristo.

       Ahora bien, advierta el punto: Si el creyente es considerado por Dios como que fue crucificado con Cristo, entonces el creyente…

       • Ha muerto para la carne. • Ha muerto para las pasiones de la carne. • Ha muerto para las lujurias de la carne. • Ha sido liberado de la carne. • Ha sido liberado de las pasiones de la carne. • Ha sido liberado de las lujurias de la carne.

       Una vez que una persona ha muerto, está muerta. El gobierno y el reinado y los hábitos y los deseos de la carne ya no tienen control sobre ella. La carne cesa de tener un lugar o una posición en su vida. Es libre de la carne, libre de…

       • los hábitos de la carne • la esclavitud de la carne • el control de la carne • la condena de la carne • el fuerte vínculo de la carne • la muerte de la carne • el juicio de la carne

       Estar crucificado con Cristo significa que ya no vivimos en la carne, en el lugar y posición de la carne. No podemos vivir alejados de la carne, puesto que estamos en este cuerpo sobre la tierra. Pero somos libres de vivir por la carne. Ya no seguimos las pasiones y lujurias de la carne. Deseamos y seguimos la justicia, intentando complacer a Dios en todo lo que hacemos.

       “En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Ro. 6:2).

       “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Ro. 6:11).

       “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gá. 2:20).

       “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gá. 5:24).

       “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Col. 3:3).

       “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él” (2 Ti. 2:11).

       “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:24).

       [3]. (5:25) Creyente, Espíritu Santo: El creyente debe andar coherentemente con su postura en Cristo. Estar en Cristo es estar en el Espíritu de Dios. Cuando el creyente confía en Cristo como su Salvador, Dios coloca su Espíritu en el corazón del creyente. El Espíritu es colocado allí para guiar y dirigir al creyente día tras día. Por lo tanto, el creyente debe andar en el Espíritu. Debe vivir, así como lo indica el Espíritu de Dios. Este es el tema de este versículo. Si vivimos por el Espíritu, entonces también andemos por el Espíritu. El Espíritu nos da vida, la vida de Dios. Por lo tanto, andemos y vivamos la vida que Él nos da.

       “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Ro. 6:4).

       “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Ro. 8:1).

       “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Ro. 8:5-6).

       “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).

       “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:13-14).

       “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor” (Gá. 5:6).

        [4]. (5:26) Creyente, Camino: El creyente debe andar libre de superespiritualidad y envidia. Cuando los creyentes son desafiados a vivir vidas espirituales, siempre existe el peligro de que algunos se volverán sobre-espirituales y otros comenzarán a envidiar los dones espirituales que son genuinamente espirituales y enormemente bendecidos por Dios.

    ▬ 1. Está el peligro de la superespiritualidad. Está la tentación del orgullo y de demostrar superioridad. Es la actitud que expresa “Yo lo tengo y tú no”. Esta actitud, por supuesto, irrita y provoca a la gente. Ocasiona división dentro de la iglesia.

       “¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis” (Lc. 6:25).

       “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Ap. 3:17).

       “Envueltos están con su grosura; con su boca hablan arrogantemente” (Sal. 17:10).

    ▬ 2. Está el peligro de la envidia (Véase nota, Carne, punto 14, Gá. 5:19-2l para mayor discusión al respecto).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • “UN CAMINO COMBATIENDO AL GRAN ENEMIGO EN LA VIDA: LOS DESEOS DE LA CARNE”

    “UN CAMINO COMBATIENDO AL GRAN ENEMIGO EN LA VIDA: LOS DESEOS DE LA CARNE”

    LA VIDA Y EL CAMINO DEL CREYENTE: LIBRE Y ESPIRITUAL, 5:13 – 6:18

       (5:16-21) Introducción: Este y el pasaje siguiente son dos pasajes críticos para el camino del creyente. Tratan con andar en el Espíritu de Dios y conquistar la carne. Las lecciones que se enseñan deben ser seguidas diligentemente por el creyente.

    ▬ 1. La respuesta para la conquista de los deseos de la carne: El Espíritu Santo (vv. 16-18).

    ▬ 2. Las obras 0 acciones de la carne (vv. 19-21).

    ▬ 3. El juicio de quienes viven según la carne (v. 21).

       [1]. (5:16-18) Espíritu Santo, Carne: La respuesta para la conquista de los deseos de la carne es el Espíritu Santo de Dios. El creyente debe andar en la presencia y el poder del Espíritu Santo. Es la única forma concebible en que puede evitar satisfacer los deseos de la carne. Ninguna persona tiene el poder de controlar los deseos de su carne, no dentro de sí. El por qué se ve claramente en las cuatro razones dadas por las Escrituras.

    1. La carne lucha por dominar. Siente lascivia por el Espíritu, lucha y batalla para controlar al hombre. La imagen es como la de una lucha crítica donde cada uno tira para su lado (A. T. Robertson, Word Pictures in the New Testament, Vol. 4, p. 311). La carne está en contra del Espíritu, mano a mano, cara a cara y busca controlar al hombre.

       La palabra “lascivias” (epithumei kata) significa una anhelante pasión por. Toda persona ha experimentado la carne… • ansiando • anhelando • tomándola ansiosamente • jalando • sintiendo hambre • arrebatando • deseando • sintiendo sed • tomando • queriendo • ambicionando

       Toda persona sabe lo que es sentir lascivia de la carne hacia algo, sentirla con ansias de obtener algo. La carne es muy fuerte y difícil de controlar. Este es el primer motivo por el cual la única esperanza de un creyente para controlar la carne es el Espíritu de Dios.

       “Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros” (Ro. 7:23).

       “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Ro. 8:7).

      “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís” (Stg. 4:1-2).

    2. La carne es contraria al Espíritu. La carne tiene en sí misma impulsos y pasiones básicas y no reglamentadas. Un hombre siente el deseo de hacer lo que quiere, de levantar las barreras y seguir sus propias inclinaciones, deseos, pasiones y emociones. Esto es lo que quiere decir la Biblia cuando habla de la “lascivia de la carne”.

       Sin embargo, el creyente genuino tiene otra fuerza dentro de su vida: La fuerza de Espíritu Santo. Cuando el creyente siente la limitación y la presión entre la carne y el Espíritu Santo, el Espíritu Santo está dando el poder de vencer a la carne. La limitación es el poder. El creyente que escucha la limitación y se aleja del objeto de presión, y clama a Dios por el valor de mantenerse alejado es el creyente que anda en el Espíritu. El creyente no conoce algo así como la coexistencia pacífica entre la carne y el Espíritu (Véase notas, Ro. 7: 14-25; 8:18; 8:28-39).

    3. La carne hace que una persona no haga lo que haría. Toda persona ha experimentado el poder de la carne. Todos han caído presos de la carne y han hecho algo que no deseaban hacer. Él luchó en contra de hacerlo «sabía que era dañino o peligroso» y, sin embargo, no resistió a la carne. Cedió al poder de la carne y lo hizo. Él… • comió demasiado • hizo cosas malas • actuó en forma egoísta • se enojó • cometió lascivia • cometió una inmoralidad • comenzó a fuma • se volvió orgulloso • engañó, mintió o robó • se emborrachó • maldijo

       Advierta también otro hecho. Todos nosotros hemos sido tentados, y hemos sabido cómo combatir y vencer la tentación. Sin embargo, la carne fue tan fuerte que no la vencimos. La lucha que experimentamos fue de…

       • controlar • sacrificarnos • mostrar benignidad • alcanzar a los demás • ceder • dar • amar • ser paciente • ayudar

       El punto es este: El deseo de la carne es tan fuerte que a veces evita que hagamos lo que deberíamos. La única esperanza de controlar la carne alguna vez es andar en el Espíritu de Dios, en su presencia y poder.

       “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que, en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí” (Ro. 7:15-20).

       “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Co. 10:4).

    4. La carne evita cumplir con la ley. Esto ha sido claramente demostrado en el punto anterior. Ninguna persona cumple con la ley todo el tiempo: La carne hace que fracasemos, y no importa cuánto lo intentemos, no podemos hacer todo lo que dice la ley, no todo el tiempo. ¿Entonces cuál es la respuesta? Es fundamental conocer la respuesta, puesto que cada vez que no podemos cumplir con la ley, la ley es quebrantada y somos condenados. No podemos satisfacer las demandas de la ley, no en forma perfecta. Por lo tanto, somos culpables y debemos pagar la pena. Advierta otro hecho: Nuestras conciencias nos condenan. Nos perturban y molestan si intentamos vivir para Cristo y, sin embargo, continúan fallando una y otra vez. Nuevamente, ¿cuál es la respuesta?

       El Espíritu de Dios es la respuesta, ser conducido por el Espíritu Santo nos liberará de la carne y de la condena de la ley. ¿Esto que significa? (Véase nota, Espíritu Santo, Vida, Ro. 8:2-4 para mayor discusión al respecto). Significa que el Espíritu Santo nos libera para vivir como vivió Cristo, para vivir realmente la vida que Cristo vivió. La energía activa de la vida, la fuerza dinámica y el ser de la vida -todo eso está en Cristo Jesús- se le entrega al creyente. El creyente realmente vive en Cristo Jesús. Y el Espíritu de la vida que está en Cristo libera al creyente del destino (ley) del pecado y de la muerte. Esto simplemente significa que el creyente vive en una conciencia de ser libre. Respira y siente una profundidad de vida, una riqueza, una plenitud de vida que es indescriptible. Vive con mucho poder sobre la presión y la fuerza, impedimentos y esclavitudes de la vida, incluso la esclavitud del pecado y la muerte. Vive ahora y vivirá por siempre. Lo siente y lo sabe. Para él la vida es un espíritu, un aliento, una consciencia de ser liberado a través de Cristo. Incluso cuando peca y se establece la culpa, hay algo, un poder (Espíritu Santo) que lo vuelve a atraer hacia Dios. Pide perdón y remoción de la pena (1 Jn. 1:9) y de inmediato, luego de pedirlo, el mismo poder (el Espíritu Santo) le inyecta una seguridad instantánea de purificación. El espíritu de la vida, la consciencia de vivir instantáneamente, lo eleva una vez más. Se vuelve a sentir libre, y se siente lleno de vida en todo su poder y libertad. Permanece con toda la profundidad de la riqueza y la plenitud de la vida misma. Está lleno del “Espíritu de la vida”. La vida en si se vuelve a convertir en un espíritu, una consciencia de vida. Vive ahora y por siempre.

       “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Ro. 8:2-4).

       “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:14).

       “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn. 16:13).

       [2]. (5: 19-21) Carne: Las obras o acciones de la carne demuestran cuán fuerte es la carne. Advierta un hecho de suma importancia: la carne en si no es pecaminosa. La carne o cuerpo humano es dado por Dios, es para el uso de Dios. De hecho, cuando una persona se convierte a Cristo, su cuerpo se torna en un templo para que Dios more a través del Espíritu Santo. Al cristiano no se le dice que se purifique de la carne, sino que no satisfaga “los deseos de la carne” (Gá. 5:16), “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1) y “vistámonos las armas de la luz” (Ro. 13:12; Gá. 5:19). Las obras de la carne son el fruto del pecado viviendo en el cuerpo y el pecado se origina en el corazón y no en la carne. Los pecados de la carne enumerados en este pasaje se observan claramente a lo largo y a lo ancho de toda la sociedad, y trágicamente no se ven solo en los periódicos locales de cada ciudad, sino también dentro de cada comunidad, hogar y vida existente en el planeta tierra. La misma presencia de dichos pecados camales nos muestra cuán fuerte es la carne y cuán desvalido está el hombre para controlar su carne.

    1. Adulterio (moicheia): Infidelidad sexual al esposo o a la esposa. También es observar con lascivia a una mujer o a un hombre. Mirar y sentir lascivia por el sexo opuesto ya sea en persona, en revistas, libros, en playas o en cualquier lado es adulterio. Imaginar y sentir lascivia dentro del corazón es equivalente a cometer el acto.

       “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:28).

       “No cometerás adulterio” (Éx. 20:14; cp. Lv. 20:10).

       “El ojo del adúltero está aguardando la noche, diciendo: No me verá nadie; y esconde su rostro. En las tinieblas minan las casas que de día para sí señalaron; no conocen la luz. Porque la mañana es para todos ellos como sombra de muerte; si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman. Huyen ligeros como corriente de aguas; su porción es maldita en la tierra; no andarán por el camino de las viñas. La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve; así también el Seol a los pecadores” (Job 24:15-19).

    2. Fornicación (porneia): Una palabra amplia que incluye todas las formas de actos inmorales y sexuales. Es el sexo prematrimonial y el adulterio. Es el sexo anormal, todos los tipos de vicios sexuales.

       “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (1 Co. 6:18).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

       “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Ts. 4:3).

    3. Impureza (akatharsia): Impureza moral. Hacer cosas que ensucian, contaminan y manchan la vida.

    “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt. 5:28).

       “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos” (Ro. 1:24).

       “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que, así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia” (Ro. 6:19).

       “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Ef. 5:3).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

    4. Lascivia (aselgeia): Suciedad, indecencia, falta de vergüenza. Una característica principal del comportamiento es la indecencia abierta y sin vergüenza. Significa pensamientos y conductas malas irrefrenables. Es entregarse a deseos bajos y lujuriosos, estar preparado para cualquier placer. Es un hombre que no conoce ningún límite, un hombre que ha pecado tanto que ya no le importa lo que piense o diga la gente. Es algo mucho más desagradable que el mero hecho de hacer el mal. El hombre que se comporta mal por lo general trata de ocultarlo, pero a un hombre lascivo no le importa quién se entera de su comportamiento o vergüenza. Él desea, por lo tanto, busca tomar y gratificarse. La decencia y la opinión no tienen importancia. Inicialmente, cuando comenzó a pecar, hizo lo que hacen todos los hombres: se comportó mal en secreto. Pero finalmente, el pecado obtuvo lo mejor de él, hasta el punto en que ya no le importó quién veía o sabía. Se convirtió en el súbdito de un amo: el amo del hábito, de la cosa misma. Los hombres se convierten en esclavos de cosas tales como la lujuria desenfrenada, de la perversidad, el libertinaje, lo ultrajante, la falta de vergüenza, la insolencia (Mr. 7:22), las maneras perversas, las malas palabras, los movimientos indecentes del cuerpo, el manejo inmoral de hombres y mujeres (Ro. 13: 13), la muestra pública de afecto, carnalidad, glotonería e inmoralidad sexual (1 P. 4:3; 2 P. 2:2, 18). (Cp. 2 Co. 12:21; Gá. 5:19; Ef. 4:19; 2 P. 2:7).

       “Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Ro. 1:27).

       “Los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza” (Ef. 4:19).

       “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo… como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas, por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Jud. 4, 7).

       “Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgias, disipación y abominables idolatrías” (1 P. 4:3).

    5. idolatría (eidololatreia): La adoración de ídolos, ya sean mentales o fabricados por la mano del hombre; la adoración de alguna idea acerca de cómo es Dios, de una imagen de Dios dentro de la mente de una persona; la entrega de la principal devoción de uno (tiempo y energía) a otra cosa que no sea Dios. (Véase nota, Pecado, punto 2, l Co. 6:9 para una discusión más detallada)

       “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría” (1 Co. 10:14).

       “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, …los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19-21).

    “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Ef. 5:5).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia” (Col. 3:5-6).

       “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Ap. 21:8).

       “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Ap. 22:15).

    6. Hechicería (pharmakeia): Brujería; el empleo de drogas o de espíritus malignos para obtener control sobre la vida de otras personas o sobre la propia vida. En el presente contexto incluiría toda forma de buscar el control sobre el propio destino, incluyendo astrología, lectura de manos, sesiones espiritistas, futurología, cristales y otras formas de hechicería.

       “Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina” (1 Cr. 10:13).

       “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Is. 8:19-20).

       “Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros” (Mi. 5:12).

       “Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:20-21).

    7. Odio (echtrai): Enemistad, hostilidad, animosidad. Es el odio que permanece y se siente por mucho tiempo. Un odio que está asentado muy profundamente.

       “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas” (1 Jn. 2:9).

       “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él” (1 Jn. 3:15).

       “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Jn. 4:20).

       “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado” (Lv. 19:17).

       “El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas” (Pr. 10:12).

    8. Discrepancia (ereis): Rivalidad, discordia, enojo, lucha, pelea, discusión, disenso, altercado. Significa que un hombre pelea con otra persona para obtener algo: posición, ascenso, propiedad, honor, reconocimiento. Él engaña, haciendo todo lo que haya que hacer para obtener lo que quiere.

      “Está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas” (1 Ti. 6:4).

       “Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Ti. 2:14).

       “El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; deja, pues, la contienda, antes que se enrede” (Pr. 17:14).

       “El carbón para brasas, y la leña para el fuego; y el hombre rencilloso para encender contienda” (Pr. 26:21).

    ▬. 9. Celos (zeloi): Querer y desear lo que tiene otra persona Pueden ser cosas materiales, reconocimiento, honra o posición.

       “Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente” (Gn. 37:4).

       “Porque los celos son el furor del hombre, y no perdonará en el día de la venganza” (Pr. 6:34).

       “Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo” (Lc. 15:29-30).

    10. Ira (thumoi): Exabruptos de enojo; indignación; un temperamento violento y explosivo; reacciones explosivas de mal humor que surgen de emociones de agitación y bulla. Pero es el enojo que se desvanece así de rápido como surgió. No es el enojo que perdura.

       “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Stg. 1:19-20).

       “El hombre iracundo levanta contiendas, y el furioso muchas veces peca” (Pr. 29:22).

    11. Rivalidad (eritheiai): Conflicto, pelea, lucha, enojo, parcialidad, disenso; un espíritu de partes, un espíritu camarillesco.

       “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:3).

       “Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Ti. 2:14).

       “Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella” (Pr. 20:3).

    12. Sedición (dichostasiai): División, rebelión, ponerse en contra de los demás, separarse de los demás.

       “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey” (1 S. 15:23).

       “¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, ¡añadiendo pecado a pecado!” (Is. 30:1).

       “Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos” (Is. 65:2).

       “Y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores” (2 P. 2:10).

    13. Herejía (aieresis): Rechazarlas creencias fundamentales de Dios, Cristo, las Escrituras y la iglesia. Creer en y sostener alguna enseñanza que no sea la verdad.

       “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mt. 15:9).

       “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Ti. 4:1).

       “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina” (2 P. 2:1).

       “Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 P. 3:17).

    14. Envidia (phthonoi). Esta palabra va más allá de los celos. Es el espíritu…

    • Que no solo quiere las cosas que tiene otra persona, sino que resiente que la otra persona las tenga.

    • Que no solo quiere que le sean quitadas las cosas de la persona, sino que desea que sufra por la pérdida de las mismas.

       “El corazón apacible es vida de la carne; más la envidia es carcoma de los huesos.” (Pr. 14:30).

       “No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo” (Pr. 23:17).

       “No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos” (Pr. 24:1).

       “Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia” (Ro. 13:13).

       “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece” (1 Co. 13:4).

       “No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros” (Gá. 5:26).

    ▬15. Homicidio (phonoi): Matar, tomar la vida de otra persona. Matar es un pecado en contra del sexto mandamiento.

       “Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio” (Mt. 19:18).

       “No debáis a nadie nada, sino el amaro unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Ro. 13:8-9).

       “Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno” (1 P. 4:15).

       “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él” (1 Jn. 3:15).

    16. Alcoholismo (methai): Tomar alcohol o drogas que afecten los sentidos por lujuria 0 placer, intoxicarse, compartir drogas, buscar aliviar la restricción moral para el placer corporal.

       “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día” (Lc. 21:34).

       “Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia” (Ro. 13:13).

       “Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Co. 6:10).

       “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu” (Ef. 5:18).

       “Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan” (1 Ts. 5:7).

       “El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y cualquiera que por ellos yerra no es sabio” (Pr. 20:1).

       “¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, para los que van buscando la mistura” (Pr. 23:29-30).

       “¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; ¡que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!” (Is. 5:11).

       “Aunque sean como espinos entretejidos, y estén empapados en su embriaguez, serán consumidos como hojarasca completamente seca” (Nah. 1:10).

    17. Parranda (komoi): Juerga; libertinaje, indulgencia y placer descontrolados. Formar parte de fiestas salvajes o de reuniones donde se bebe demasiado; permitirse alimentar la lascivia de la carne; orgias.

       “Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgias, disipación y abominables idolatrías” (1 P. 4:3).

       “Recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aún mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores. Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición” (2 P. 2:13-14).

       “Envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:21).

       “Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse” (Éx.32;6; cp. Jue. 9:27; 1a Sam. 30;16).

       [3]. (5:21) Carne, Juicio: El juicio de los que viven por la carne. En términos muy simples, no heredarán el reino de Dios. Esto puede verse claramente: Si Dios es justo, entonces la gente debe vivir vidas justas a fin de ser aceptadas por Él. Sin embargo, la gente ignora el hecho de la justicia de Dios y de su exigencia de justicia. Las personas divorcian su comportamiento de la religión. Las personas…

       • Profesan la religión • Practican la religión • Hablan sobre religión • Defienden sus creencias sobre la religión

       Sin embargo, siguen adelante y viven como quieren sin importar cuál sea su religión. Si desean hacer algo, lo hacen sintiendo que Dios los perdonará. Hay pocas personas que piensan realmente que Dios los rechazará. Consideran que habrán hecho el suficiente bien como para ser aceptables ante Dios…

       • Suficiente bondad • Suficiente religión • Suficientes obras • Suficiente servicio

       En el análisis final, la mayoría de las personas simplemente creen que Dios los aceptará. Esta actitud proviene de un concepto falso de Dios, un concepto que toma a Dios como a un padre que es indulgente y que da a sus hijos la licencia de hacer algunas cosas mal.

       Este es un error fatal. Fue la equivocación que cometieron algunos de los miembros de la iglesia gálata, y es la misma equivocación que muchas personas religiosas han cometido a lo largo de los siglos.

       “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).

       Los creyentes heredarán mi reino, un nuevo cielo y tierra donde gobernará y reinará Dios. Se les dará vida eterna y el glorioso privilegio de ser ciudadanos del reino y el mundo de Dios. Vivirán con Él y lo servirán en perfección por toda la eternidad. (Véase nota, Recompensa, 1 Co. 6:2-3; Lc. 16:10-12 para mayor discusión al respecto). Pero este glorioso privilegio se les dará solamente a los creyentes genuinos, a aquellos hombres y mujeres que realmente han dado sus vidas al Señor Jesucristo, que han dado sus vidas para vivir como Jesucristo dice que hay que vivir. No importa cuán religiosa sea una persona -no importa cuánto celo pueda tener una persona en cumplir con los rituales religiosos y en asistir a los servicios y en contribuir a la caridad- si no vive una vida pura y justa “no heredará el reino de Dios”.

       “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1 Co. 6:9).  

       “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Co. 15:50).

       “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el

    reino de Cristo y de Dios” (Ef. 5:5).

       “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Ap. 21:27).

       “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Ap. 22:15).

    Amén. Para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 25 AL 31 DE MAYO 2026. “GLORIOSA PRESENCIA DE LA TRINIDAD DE DIOS EN LA IGLESIA”.

       Comentario general del contexto bíblico: (12:4-11) Introducción – Dones, espirituales: En la iglesia de Corinto se producía una terrible polémica acerca de los dones espirituales. Se estaban haciendo todo tipo de preguntas:

    => ¿Cuáles eran los dones esenciales?

    => ¿Cuáles eran los dones más válidos y verdaderos?

    => ¿Cuáles eran los dones más importantes?

    => ¿Cuáles eran los dones más útiles y necesarios?

    => ¿Qué dones tenían prioridad?

    => ¿Cuáles eran los dones que se debían desear y codiciar?

    => ¿Cuáles eran los dones más honorables?

    => ¿Cuáles eran los dones más aceptables?

       Dios había bendecido a los creyentes corintios con una abundancia de dones espirituales para que pudieran ministrar eficazmente a los ciudadanos del Corinto pagano. Sin embargo, los creyentes nunca se acercaron a lanzar el ministerio que Dios había planificado para la iglesia. ¿Por qué? Porque muchos de los creyentes habían interpretado incorrectamente, estaban abusando y utilizando incorrectamente los dones espirituales que Dios les había dado.

    => Algunas personas comenzaron a creer que sus dones eran más importantes que los dones de otros, que estaban más bendecidos que otros creyentes. Por consiguiente, todos los tipos de pecados comenzaron a crecer en el corazón de estas personas: Una sensación de orgullo, arrogancia, espiritualidad, y de autosuficiencia.

    => Otras personas comenzaron a creer que tenían que tener los mismos dones de las otras personas, y se volvieron envidiosas, y comenzaron a buscar sus dones. El resultado fue un abuso terrible de los dones. Algunas personas comenzaron a fingir algunos de los dones, y su abuso le trajo desorden y separación a la iglesia.

       Había discusión y debate, contención y debate por los dones espirituales de Dios. Dios había provisto dones espirituales para preparar a su pueblo para el ministerio; pero en lugar de usar los dones para el ministerio, discutían por los dones que eran esenciales, válidos, importantes, necesarios, honorables, y atractivos.

       El pasaje actual lidia con estos problemas, y al corazón honesto y abierto le da respuesta muchas de las preguntas sobre los dones espirituales.

    1. La unidad de los dones (vv. 4-6).

    2. El propósito de los dones espirituales (v. 7).

    3. La lista de los diferentes dones (vv. 8-10).

    4. Se vuelve a hacer énfasis en la unidad de los dones (v. 11).

       (12:4-6) Dones, espirituales: La unidad de los dones espirituales. Pablo dice deliberadamente que no debe haber orgullo, polémica, ni división por los dones espirituales. Hay tres razones sencillas, pero profundas que lo demuestran:

    ▬ 1. Hay diferentes dones, pero todos provienen del mismo Espíritu. El Espíritu determina qué don le da al creyente. El que decide enteramente es el Espíritu Santo; no lo decide el creyente. Ningún hombre se gana, merece, ni merita un don espiritual. El don lo da el Espíritu gratuitamente como Él quiere. Él y solo Él es la Fuente del don. Por lo tanto, no hay nada en un don por lo que un hombre se pueda sentir orgulloso e importante. Él no se lo ganó, y con toda certeza no lo merece.

       Note otro elemento también, un asunto que es necesario que los creyentes genuinos lo recuerden siempre: “No hay nada polémico acerca de los dones espirituales”. Todos son, cada uno de ellos, dones del Espíritu. Él le puede dar cualquier don y gracia espiritual a quién Él quiera. Aunque Él necesitara y quisiera darle una nueva gracia o don a una persona para que supla una necesidad especial en la iglesia o en el mundo. ¿Qué pudiera decir cualquiera al respecto? Si Él lo quiso así, Él podía hacerlo. Él es el Espíritu de Dios. ¿Qué hay que discutir al respecto?

       Pensamiento 1. A los creyentes les es necesario hacer lo que Pablo les dice prontamente, amen, porque el amor es uno de los dones más grandes, y ocúpense de la tarea de salvar para Cristo a nuestro mundo perdido.

    ▬ 2. Hay diferentes ministerios o formas de servicio (administraciones), pero todas se hacen por la autoridad del mismo Señor. Es el Señor Jesús el que le da al creyente el derecho y la autoridad para ministrar en su nombre. Ningún creyente se gana, merita o merece el derecho de ser considerado por el Señor, mucho menos de representar al Señor. Por consiguiente, cuando el Señor le da al creyente el derecho de ministrar en su nombre, es una ocasión para la humildad y el servicio agradecido, no para la presunción, la súper espiritualidad, y el servicio arrogante.

    ▬ 3. Hay diferentes actividades y operaciones al llevar a cabo los diferentes ministerios, pero es el mismo Dios el que obra y da poder para hacerlo todo. Nadie tiene un Dios más grande ni mayor derecho o Dios que cualquier otro. Es el mismo Dios el que prepara y faculta a cada creyente para realizar las actividades diarias de su ministerio.

       Por consiguiente, nadie tiene mayor derecho presumir o creerse más espiritual que otros creyentes. Y no hay nada de polémico al respecto. Dios puede hacer lo que Él quiera, como le plazca, porque es Dios el que obra todas las cosas en todos los creyentes. Por lo tanto, es necesario que los creyentes le agradezcan humildemente a Dios su presencia y poder y que sean fieles a las actividades diarias que les exige su ministerio. Ciertamente no hay razón para sentirse superior ni autosuficiente; tampoco tienen el derecho de oponerse a otros creyentes porque Dios está obrando cosas diferentes en ellos.

       Pensamiento 2. Tanto la iglesia como los creyentes deben recordar siempre que hay diferencias entre los

    creyentes. Y es Dios el que ha creado las diferencias. Analicen lo que dicen las Escrituras: Hay…

    • diferentes dones • …dados por el mismo Espíritu (v. 4)

    • diferentes ministerios • …dados por el mismo Señor (v. 5)

    • diferentes actividades • …dados por el mismo Dios (v. 6)

       El planteamiento es contundente: No importan los dones, ministerios, y actividades, todos son dados, dados por el Espíritu, el Señor, y Dios. Los dones no son ni pueden ser obrados por los creyentes, al menos no los dones genuinos. Tampoco se ganan, se ameritan o se merecen. Por lo tanto, se deben despojar de todo sentimiento de presunción y de toda polémica, y se debe buscar el rostro de Dios en arrepentimiento. Porque Dios es el que ha dado y distribuido según su voluntad. Solo Él sabe cuál es la mejor manera de salvar a las personas de este mundo desesperado y agonizante. Por consiguiente, solo Él sabe cuáles son los dones y gracias que necesitan. . .

    • las generaciones y las épocas

    • las razas y los países del mundo

    • la mente y las emociones de todas las personas

    • la conversión y el crecimiento de todas las personas

       “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de si con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Ro. 12:3).

        “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada” (Ro. 12:6).

       “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:3, 4).

       “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorias como si no lo hubieras recibido?” (1 Co. 4:7).

       Consideraciones prácticas en 12:4–6:

       La comunidad cristiana tiene una variedad sorprendente e innumerable de dones y talentos. Por ejemplo, algunos tienen el don de hablar en público, de cantar o tocar un instrumento, de enseñar, aconsejar, de desarrollar arte creativo o de componer música o poesía. Sin ser entrometidos, los creyentes con frecuencia hacen una gran contribución al bienestar de la sociedad. Por sus talentos y habilidades, pueden liderar en muchas áreas de la vida pública y privada.

       Jesús ha colocado a su pueblo en posiciones estratégicas por todo el mundo. Los llama a usar sus talentos para la venida de su reino y la extensión de su iglesia. Quiere que su pueblo use sus dones para el bien común de la humanidad. A través del ministerio mundial de sus siervos, Jesús da a conocer su nombre a todas las naciones, razas y pueblos en todos los idiomas del mundo. El nombre más conocido en todo el mundo es el nombre de Jesús.

       El pueblo de Dios jamás debe usar sus talentos y dones para su propia satisfacción e intereses particulares, aunque los portadores de esos dones se beneficien grandemente por ellos. El cristiano peca contra Dios y le desobedece, si permiten que semejante egoísmo ocurra. Dios manda a sus siervos que salgan en su nombre para servirle dondequiera que él los coloque. Muchas veces esto requiere decidir dejar atrás parientes, amigos y posesiones. Dios les promete darles como herencia cien veces más en esta vida y la vida eterna (Mt. 19:29. Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna…).

       GLORIOSA PRESENCIA DE LA TRINIDAD DE DIOS EN LA IGLESIA: La gloriosa presencia de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) en la Iglesia es la doctrina central del cristianismo. Revela a un Dios que no está distante, sino que habita activamente en la comunidad de creyentes, guiándolos, capacitándolos y santificándolos para su obra. Ref. (sobre la trinidad) Efesios 1:4-5. «según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.»; Efesios 2:12-16. «En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.»; 2ª Corintios 13:14. «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.».

       Diversidad de dones del Espíritu Santo: La Biblia describe la «diversidad de dones» como habilidades sobrenaturales otorgadas por el Espíritu Santo a los creyentes para edificar a la iglesia y servir a los demás. Aunque los dones son variados, la fuente es la misma. Se detallan principalmente en el Nuevo Testamento.

       Referencias Bíblicas: Efesios 4:4. «un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación.» ▬ y 11. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.»; 1ª de Corintios 4:7. «Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?». Romanos 12:6. «De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe.»

       1ª de Pedro 4:10: (4:10) Dones espirituales: ¿cómo vivir a la expectativa del clímax de la historia? Debemos poner en práctica nuestros dones como buenos administradores de Dios. La palabra “don” (charisma) significa capacidad muy especial dada al creyente por Dios. Advierta que el don proviene de Dios, no es un talento natural. El creyente no podría haber logrado o asegurado esta capacidad por sí mismo. Es un don espiritual, o sea, dado por el Espíritu de Dios con fines espirituales. Se le da al creyente para que pueda cumplir con su tarea en la tierra.

    ▬ 1. Advierta: los creyentes deben usar sus dones sirviendo y ministrándose unos a otros. La tarea de todo creyente consiste en usar su talento para edificar creyentes en la iglesia, dar testimonio y ministrar al mundo. ¿Cuáles son los dones espirituales que Dios le da a los creyentes? La gran tragedia es que la mayoría de los creyentes no saben nada sobre los dones espirituales; sin embargo, Dios los cubre en su Palabra. Deberían ser estudiados diligentemente (véase, Ro. 12:6-8; 1 Co. 12:8-11; Ef. 4:11 para un estudio más detallado al respecto).

       “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mt. 10:42).

    ▬ 2. Nota: el creyente debe servir siendo un buen administrador de la gracia o don de Dios. El administrador era un esclavo al que se le daba la responsabilidad de toda la heredad del amo, tanto de su propiedad como de sus posesiones. Estaba plenamente a cargo de todos los asuntos del amo. El creyente es el administrador de Dios; está totalmente a cargo de la gracia y el don que Dios le ha dado. Nadie más puede cuidar o utilizar el don que él tiene. Si alguien tiene que usarlo es el creyente. Piense en esto: la enorme responsabilidad ha sido puesta en nuestras manos. Nadie puede ejercer el don del creyente sino solo el creyente. La única energía y el único esfuerzo que puede surgir y usar el don es la propia energía y el esfuerzo del creyente. Si no ejerce ni usa su don, entonces el don permanece latente y nunca se pone en práctica. Fracasa en su tarea. Su misión en la tierra no se cumple. Y debe enfrentar a Dios como un fracaso en la vida. Fracasó al usar el don que Dios le había dado, fracasó en completar su tarea y misión en la tierra. Pero advierta: esto no se aplica a los creyentes. Los creyentes deben poner en práctica sus dones y deben ser fieles administradores, como si estuvieran esclavizados, para llevar a cabo su tarea en la tierra. Se mencionan dos dones en particular. Se los trata en los dos puntos siguientes.

    ▬ 3. Los creyentes deben servir proclamando la Palabra de Dios. Esto incluiría dones tales como enseñar, predicar, exhortar, profetizar y los otros dones que involucran proclamar la Palabra de Dios. Nota: debemos hablar como los oráculos de Dios. Esto significa dos cosas. Debemos pronunciar únicamente la Palabra de Dios y debemos permitir que Dios hable a través de nosotros. Debemos depender de Dios para el discurso. depender totalmente de Él.

    ▬ 4. Los creyentes deben servir ministrando. Esto incluiría dones tales como la hospitalidad, el realizar visitas, el don de misericordia, de las dádivas y los otros dones de ministración a la gente. Nota: el creyente que ministra debe hacerlo en la capacidad y fortaleza del Señor. Esto también significa que ministramos reconociendo que nuestra fortaleza proviene de Dios y solo de Dios.

       La cuestión es esta: ¿cómo podemos manejar y conquistar el sufrimiento en esta vida? Viviendo a la expectativa del clímax de la historia. Ocupándonos y estableciendo nuestro ministerio y tarea sobre la tierra sin que nada ni nadie nos detenga. Debemos estar obsesionados con el don y el llamado de Dios, con la misión y la tarea que Él nos ha dado. Debemos estar tan obsesionados que absolutamente nada, ni siquiera el sufrimiento y la persecución, pueda evitar que pongamos en práctica los dones que Dios nos ha dado y de completar nuestra tarea y misión.

    ▬ 5. Los creyentes deben servir para que Dios pueda ser glorificado en todo por medio de Jesucristo. Esta es la única meta del creyente. No predica ni enseña para llamar la atención y ganar renombre, sino que proclama la Palabra de Dios, a fin de glorificar a Dios a través de Jesucristo. El creyente no ministra, visita ni hace dádivas con el fin de asegurarse reconocimiento, honra o alabanza. Ministra para generar alabanza y acción de gracias a Dios en el nombre de Jesucristo. Dios y Cristo solos merecen toda la alabanza y el dominio en todo el universo. Ningún hombre es merecedor de esto; solo Dios es soberano.

       Diversidad de ministerios establecidos por el Señor Jesús: Según la Biblia, la diversidad de ministerios otorgados por el Señor Jesús (o dones ministeriales) para edificar la iglesia se encuentra principalmente en (Efesios 4:11. «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.»). Conocidos comúnmente como el «ministerio quíntuple», tienen el propósito de perfeccionar a los santos y lograr la unidad de la fe.

       Referencia bíblica: 1ª Corintios 8:6. «para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.»; Hechos 6:4. «Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.»; Hechos 20:24. «Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.»; Hechos 21:19. «a los cuales, después de haberles saludado, les contó una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles por su ministerio.»; 1ª Corintios 12:28. «Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.»

       Efesio (4:7) Dones, Espirituales: Todo creyente tiene un don Advierta las palabras: “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo”. No hay un solo creyente exceptuado o dejado fuera: Cristo le ha otorgado a cada creyente algún don espiritual. Es importante advertir qué se quiere significar por don espiritual. Un don espiritual no significa la capacidad natural o el talento de una persona. Dios, por supuesto, tiene presente las capacidades naturales y los talentos cuando le otorga un don a una persona, pero los dones espirituales son dones especiales otorgados a los creyentes. Son dones altamente especializados, dones que se otorgan para fortalecer a más creyentes en la iglesia y en el testimonio y el ministerio al mundo. Lo que cabe advertir es que todo creyente genuino ha recibido un don espiritual, un don altamente especializado. Ha recibido su don para llevar adelante el ministerio del Señor en la tierra.

       Advierta otro punto significativo. Jesucristo nos da la gracia para utilizar nuestros dones. La gracia significa la fortaleza, la sabiduría, el valor, la motivación, el amor, la preocupación, el cuidado y el poder, todo el favor y las bendiciones de Cristo. Lo que se necesite para utilizar el don, es lo que Cristo nos da. Él mide exactamente la cantidad de gracia necesaria para el uso máximo de un don.

       Pensamiento 1: ¡Qué gloriosa verdad! ¡Qué chispa de aliento! Todos nosotros recibimos un don de Cristo, un don altamente especializado. Y tenemos la medida de la gracia cualquier medida que sea necesaria- para usar nuestros dones. Cristo derrama su gracia sobre nosotros, equipándonos para llevar adelante nuestra tarea en la tierra. Esto es significativo, dado que significa que nuestro don es el don de Cristo. Es el mejor don para nosotros. No debemos sentirnos poco complacidos con nuestro don, ni querer ser como otra persona y tener su don. Cristo nos ha colocado y nos ha dado el mejor don para nosotros, si realmente somos suyos, entregados y comprometidos para servirlo.

       (4:8-10) Dones, Espirituales: Todo don del creyente ha costado el precio más alto posible.

    ▬ 1. Advierta la imagen. La imagen de Cristo dando dones a los hombres es espectacular. Es la imagen de un rey anciano que ha conquistado a sus enemigos. El rey está montando su caballo blanco y cabalgando bajo el arco de triunfo mientras ingresa a la ciudad. Cientos de personas gritan su adoración y alabanza. Lo sigue su ejército. Y luego vienen ellos, el enemigo tropezándose, a pie, con cadenas, con la apariencia del enemigo vencido que son. Inicialmente vinieron a luchar con uñas y dientes para someter al pueblo del gran rey a su tiranía. Pero ahora vienen a ofrecer regalos al gran conquistador. El conquistador recibe los regalos y a su vez entrega los regalos a su propio pueblo. (Cp. Sal. 68:18).

       Hay grandes enemigos del hombre ~enemigos que atacan una y otra vez- enemigos que tratan de hacer que el hombre no tenga objetivos ni sentido.

    => Está el gran enemigo del alejamiento y la separación. El alejamiento es la energía y la tendencia que intenta echar a Dios y a otros de la vida de una persona. Trágicamente, el alejamiento deriva en una sensación de vacío, inutilidad y soledad.

    => Están los dos grandes enemigos que roban todo sentido al hombre: el pecado y la muerte.

       Sin embargo, Dios ha ido a la guerra por el hombre. Cristo ha conquistado a todos los enemigos que hacen la vida inútil y sin sentido. Ahora Él entrega el mayor regalo de todos, el don del significado, del propósito y de la importancia en la vida. Él llena la vida con todo lo que un hombre podría llegar a desear y utilizar. Él da los más grandes dones, dones que hacen que una persona esté ocupada con la vida con mayor significado y propósito imaginable.

       Pensamiento 1: Si Cristo realmente ha dado tal significado y propósito, entonces ¿por qué hay tanta gente aburrida con su trabajo y su vida? ¿Por qué hay tantos (incluso creyentes) que se sienten insatisfechos, vacíos, sin propósito y deseando un cambio? Las Escrituras nos lo dicen, y lo dicen claramente.

    1) Una persona no ha comprometido su vida a Cristo, no plenamente, no por completo. Realmente no se niega a si mismo ni sigue a Cristo.

    2) Una persona no se ha sacrificado, todo lo que es y tiene, para servir a Cristo y a la humanidad. Una persona no se ha comprometido a una vida de servicio. La vida real se encuentra únicamente en el servicio. Dios lo ha ordenado así.

    3) Una persona vive y siembra en su carne en lugar de hacerlo en el Espíritu.

    ▬ 2. Advierta el gran costo que pagó Cristo para obtener el derecho a dar dones a los creyentes. Tuvo que morir y descender a las partes más bajas de la tierra. F. F. Bruce señala que las “regiones más bajas” de la tierra pueden significar tres cosas: la tierra a la que Cristo vino; la sepultura donde se depositó el cuerpo del Señor o el Hades, el lugar de los muertos (Hch. 2:25-35; cp. Sal. 16:10; 110:1).

       Al permitir que las Escrituras interpreten a las Escrituras, la interpretación correcta parecería ser “Hades”. Cuando otros pasajes de las Escrituras comparan el descenso de Cristo con el ascenso de Cristo, parecen indicarse los dos extremos.

    » a. En Romanos 10:6-7, ascender “a los cielos” se compara con descender “al abismo”, el lugar de los muertos.

    » b. En Filipenses 2:8ss, se contrasta a Cristo humillándose a las más bajas profundidades de la muerte con su exaltación a los cielos más altos por Dios.

    » c. En Mateo 12:40, Cristo que ha estado “en el corazón de la tierra tres días y tres noches” es tomado de Jonás 2:3-4: “en medio de los mares”. A la luz de estos hechos, el descenso de Cristo a las partes más bajas de la tierra debe significar más que el hecho de que Cristo haya sido depositado en un sepulcro.

    Debe significar el lugar de los espíritus que partieron o el lugar de los muertos.

       El punto es este: Jesucristo debió morir y experimentar el infierno por los hombres para obtener el derecho de otorgar dones a los hombres. Este es el enorme precio que costaron nuestros dones. Si Él no hubiera muerto, entonces nosotros no podríamos ser salvos ni recibir dones espirituales. No habría propósito ni importancia en la vida, no más allá de unos pocos años en esta tierra. Todo lo que tendríamos que esperar sería la muerte. Pero Cristo murió y Él conquistó a todos los enemigos del hombre, los conquistó a fin de obtener el derecho de salvarnos y otorgarnos dones.

    ▬ 3. El gran valor de lo que hizo Cristo es glorioso. Murió para poder ascender a los cielos y llenar todas las cosas, esto es, llenar todo el universo con su presencia. Jesucristo es la Majestad Soberana del Universo. Él está sentado a la diestra de Dios el Padre y gobierna y reina por, sobre todo. Ahora Él puede salvar y entregar dones a los hombres. Pero recuerde: Es porque pagó el precio más alto posible. Él murió por nosotros, murió para obtener el derecho de derramar su gracia y sus dones sobre nosotros.

       (4:11) Dones espirituales: Todo don del creyente está centrado en Cristo. Advierta las palabras “Él constituyó”. Es Cristo y únicamente Cristo el que otorga dones espirituales a los hombres. Los hombres no pueden crear los dones ni dar los dones a otros hombres. Solo Cristo posee los dones espirituales para dar a los hombres. Aquí se mencionan cinco dones.

    ▬ 1. El don de un apóstol. La palabra “apóstol” (apóstoles) significa enviar. Un apóstol es un representante, un embajador, una persona que es enviada a un país para representar a otro país. Hay tres cosas ciertas sobre el apóstol.

    » Él pertenece al que lo ha enviado.

    » A él se le ha encargado salir.

    » Él posee la autoridad y el poder de quien lo envía.

       La palabra “apóstol” tiene un uso amplio y otro estrecho en el Nuevo Testamento.

    » a. El sentido estrecho. Se refiere a los doce apóstoles y a Pablo como un apóstol (Hch. 1:21-22, l Co. 9:1). En este sentido estrecho hubo por lo menos dos calificaciones básicas.

    1) El apóstol era un hombre elegido directamente por el Señor mismo o por el Espíritu Santo (cp. Mt. 10:1-2; Mr. 3:13-14; Lc. 6:13; Hch. 9:6, 15; 13:2; 22:10, 14-15; Ro. 1:1).

    2) El apóstol era un hombre que había sido testigo ocular del Señor resucitado (Hch. 1:21-22, 1 Co. 9:1).

    » b. El sentido amplio. La palabra “apóstol” se refiere a otros hombres que predicaron el evangelio. Se lo utiliza respecto de dos misioneros, Bernabé (1414, 14, 17) y Silas (1 Ts. 2:6) y dos mensajeros, Tito (2 Co. 8:23) y Epafrodito (Fil. 2:25). Existe también la posibilidad de que Santiago, el hermano del Señor (Ga. 1:19) y Andrónico y Junias (Ro. 16:7) sean referidos como apóstoles.

       En el sentido estrecho, el don de un apóstol se desvanecía debido a las calificaciones singulares necesarias para recibir el don. Pero históricamente, en el sentido amplio, quizás haya un sentido en el cual las calificaciones y el don mismo se sigan entregando y sean utilizadas por el Señor. El siervo del Señor de cualquier generación debe ver al Señor y conocerlo íntimamente. Del mismo modo, el siervo debe ver y experimentar personalmente el poder de la resurrección. Por cierto, hay algunos en todas las generaciones que han visto al Señor Jesús y que conocen y experimentan el poder de la resurrección del Señor. Quizás el Señor Jesús los invista con el don muy especial de un apóstol para ser empleado enteramente en su dominio más preciado: la iglesia.

    ▬ 2. El don de un profeta. Este es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Incluye tanto la predicción como la proclamación y ninguna de ellas debería minimizarse a pesar del abuso del don.

       No cabe duda de que se ha abusado del don de predecir eventos hasta el punto del ridículo. Sin embargo, el abuso de un don no elimina el hecho de que el Espíritu de Dios a veces les da a los creyentes una visión de eventos futuros a fin de prepararlos y fortalecerlos para enfrentar los eventos.

       Sin embargo, la principal función de la profecía está claramente manifiesta en las Escrituras, y el hecho deberían seguirlo todos los creyentes:

       “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

    ▬ 3. El don de un evangelista. Este es el don de llevar el evangelio por todo el mundo. Es el don que se especializa en proclamar el evangelio a los perdidos del mundo. Incluiría tanto lo que llamamos el evangelista como el misionero.

    ▬ 4. El don de un pastor (poimenas). A. T. Robertson señala que el Señor Jesucristo le dijo a Pedro que pastoreara a sus ovejas (Jn. 21:16), que Pedro les dijo a otros ministros que pastorearan el rebaño de Dios (1 P. 5:2) y que Pablo les dijo a los ancianos (ministros) de Éfeso que pastorearan la iglesia de Dios por la cual había muerto Cristo (Hch. 20:28). Los rasgos de un pastor pueden verse al observar las referencias a Cristo como el pastor de los creyentes. El pastor está por debajo del Pastor Principal, Cristo Jesús nuestro Señor.

    ▬ a. El pastor conoce a las ovejas, la conoce a cada una por su nombre. Se dice que este ha sido un hecho entre los pastores y sus ovejas en la época de Jesús. En realidad, los pastores conocían a cada oveja en forma individual, incluso en grandes rebaños. El hecho se aplica por cierto a Cristo y sus ovejas.

    ▬ b. El pastor alimenta a las ovejas, aunque Él tenga que reunirlas con sus brazos y llevarlas a la pastura.

    ▬ c. El pastor guía a las ovejas a la pastura y lejos de lugares peligrosos y precipicios.

    ▬ d. El pastor busca y salva a las ovejas que se pierden.

    ▬ e. El pastor protege a las ovejas. Incluso sacrifica su vida por las ovejas.

    ▬ f. El pastor restaura a las ovejas que se descarrían y regresan.

    ▬ g. El pastor recompensa a las ovejas por su obediencia y fidelidad.

    ▬ h. El pastor separa a las ovejas de las cabras.

    ▬ 5. El don de un maestro. Algunos comentaristas consideran que la enseñanza forma parte del don del pastor, es decir, que el pastor es el pastor-maestro. La función del maestro es el don de instruir a los creyentes en la verdad de Dios y su Palabra. Es el don de arraigar y fundamentar a las personas en la doctrina, la reprobación, la corrección y la justicia. Enseñar es un elevado llamado, uno de los más elevados. La enseñanza ocupa el segundo lugar luego de los dones espirituales de apóstol y profeta (Hch. 13:1; l Co. 12:28; Ef. 4:11). Todo apóstol y profeta y pastor cuenta con el don de enseñar, pero todo maestro no es un apóstol ni un profeta ni un pastor. El don de enseñar carga con una de las más grandes responsabilidades otorgadas por Dios. Por lo tanto, al maestro se le requerirá que dé cuenta en forma estricta a Dios de su fidelidad al usar este don (ver nota, Maestro, Stg. 3:1).

       El don espiritual de enseñar es el don de comprender y comunicar la Palabra de Dios, de edificar creyentes en las verdades de la Palabra de Dios. Involucra comprensión, interpretación, disposición y comunicación de la Palabra de Dios. El don de enseñar se le otorga al creyente que compromete su vida a la Palabra de Dios, a compartir sus gloriosas verdades con el pueblo de Dios.

       (4:12-16) Dones espirituales: Todo don del creyente tiene un propósito triple. Advierta un hecho significativo: Los cinco dones descriptos más arriba son dones que involucran discurso

    o proclamación. Son dones muy especializados, dones que por lo general se consideran como los dones oficiales o profesionales de la iglesia. No se dan en toda su medida a cada creyente, si bien todo creyente…

    • Debería ser un apóstol en cuanto a que está sirviendo a Cristo en un ministerio muy especial y fielmente utilizando el don que Dios le ha dado.

    • Debería ser un profeta al proclamar diariamente la Palabra de Dios.

    • Debería ser un evangelista en cuanto a que da testimonio a los perdidos.

    • Debería ser un pastor en cuanto a que está pastoreando y ocupándose todo el tiempo de las personas.

    • Debería ser un maestro en cuanto a que está enseñando las verdades de la Palabra de Dios a todo ser que conoce.

    ▬ 1. Hay un propósito inmediato para los dones profesionales u oficiales de la iglesia y entre la gente de Dios. Consiste en preparar a los creyentes para realizar la obra del ministerio. La palabra “perfeccionar” (katartizo) significa preparar para el servicio y el ministerio. Esta consideración es crítica, puesto que el que ocupa un cargo oficial en la iglesia no debe ser el único que realiza la obra del ministerio. De hecho, su principal tarea es la de preparar, una persona que forma discípulos y prepara a los demás para servir a Cristo (ver nota, Discipulado, Mt. 28:19-20). Advierta otro punto crítico: El propósito mismo de preparar a los legos es que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse. Este es un punto significativo, puesto que significa que la iglesia no puede edificarse sin los miembros mismos realizando la obra del ministerio. Todos los creyentes de una iglesia deben estar involucrados en la obra del ministerio. Como dice Wuest: “Esta es una orden para que el cuerpo de Cristo, la iglesia, pueda construirse al añadir almas que estaban perdidas y que se salvan, y por la edificación de los santos de manera individual”.

       Si la obra del ministerio hubiera sido dejada en manos de los ministros profesionales, la obra nunca se hubiera realizado, porque hay demasiados pocos ministros oficiales. Se debe preparar a los legos para que lleguen a los perdidos y ministren para las necesidades de un mundo que carga con el peso de la maldad, el sufrimiento y la muerte.

    ▬ 2. Hay un propósito eterno para los dones oficiales o profesionales. No puede expresárselo con mayor claridad que como lo expresa el versículo mismo. Dice tres cosas:

    ▬ a. El ministro de Dios obra para lograr una unidad perfecta entre las personas de Dios. Al ministro de Dios se lo llama…

    • Para que traiga paz y reconciliación a la iglesia.

    • Para que conduzca a las personas a la armonía perfecta y unidad de espíritu.

    • Para pastorear a las personas lejos de los disturbios, la división, la murmuración, el refunfuño, enfados y todos los demás pecados que militan en contra de una unidad perfecta.

    ▬ b. El ministro de Dios obra para traer el conocimiento del Hijo de Dios.

    c. El ministro de Dios obra para lograr un hombre perfecto, un hombre que se mida con la estatura de Cristo mismo, a la plena altura de su estatura.

        “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Co. 13:11).

    ▬ 3. Está el propósito personal para el profesional que carga con dones oficiales. Este propósito también implica tres partes.

    ▬ a. Que ya no seamos niños ni inmaduros, descarriados por falsas enseñanzas. Nuevamente, el versículo es el mejor comentario sobre sí mismo. Los ministros nos han sido dados para alejamos de ser “niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de [falsa] doctrina” o falsas enseñanzas. Siempre debemos recordar que hay algo…

     • “estratagema de hombres”: timadores, engañadores en la fe, hombres que nos engañarán para que no veamos la verdad.

    • “que para engañar emplean con astucia las artimañas del error”: timadores que actuarán en forma inteligente y que tendrán ideas nuevas que suenen correctas, pero que son solo engaños de la verdad.

    Advierta que hay muchos de esos hombres, tantos que están solo mintiendo, deseando engañar.

    ▬ b. Que crezcamos en todas las cosas, en Cristo. Advierta que hay una sola forma de hacer esto: Expresando y proclamando la verdad. Esta es la tarea del ministro.

    ▬ c. Que hagamos nuestra parte en la edificación de la iglesia. Advierta que cada articulación o cada creyente “proporciona” algo al cuerpo de Cristo (la iglesia). Y que lo que cada nueva articulación o creyente proporciona es muy importante. Advierta cómo se enfatiza la importancia: Cristo toma cada articulación o creyente y el creyente…

    • Se une perfectamente con todos los demás creyentes.

    • Compacta su obra con la provista por los demás creyentes.

    • Tiene una obra eficiente y productiva junto con la que es medida por otros creyentes.

    • Ayuda a incrementar el cuerpo.

    • Ayuda a edificar el cuerpo en amor.

       ¿Qué más podría decirse acerca de la contribución que hace cada creyente? ¿Qué mayor desafío podría dársele a un creyente? Debemos dar todo lo que somos y tenemos para realizar la tarea. Hay mucho en juego para cada uno de nosotros. Un peso eterno de responsabilidad recae sobre cada creyente, puesto que cada uno es responsable de llegar a la gente y edificarla. Algunas personas nunca serán alcanzadas ni ministradas si uno de nosotros no hace lo que corresponde y se queda corto. Por este motivo, todos nosotros contamos con el don otorgado por Cristo Jesús nuestro Señor.

       Diversidad de operaciones de Dios Padre: El concepto de diversidad de operaciones en la Biblia proviene principalmente del libro de 1 Corintios 12:4-6, donde el apóstol Pablo explica que, aunque los creyentes reciben diferentes habilidades y funciones, es el mismo Dios quien obra en todos.

       La «Diversidad de operaciones» en el cristianismo se refiere a las múltiples maneras en que el Espíritu Santo actúa en los creyentes para cumplir propósitos divinos. En la Iglesia Católica, se interpreta como las diferentes acciones que los individuos realizan según el propósito de sus vidas, como se menciona en 1 Cor. 12:4. Además, en el cristianismo primitivo, significa las diversas formas en que Dios trabaja entre las personas, reflejando la unidad de un solo Dios a través de manifestaciones únicas de su poder.

       Se refiere al resultado de la administración del don por el Espíritu Santo. 1 Co 12:10. «A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.»; Isaias 28:21. «Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, como en el valle de Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación

       Cuando una persona administra el don que ha recibido del Espíritu Santo lo resultante es la operación del Espíritu Santo.  Por ejemplo, cuando alguien tenía el don de sanidad, esa persona oraba por el enfermo, eso es administrar el don, y cuando la persona era sanada, eso es la operación (resultado) de la administración del don por medio del Espíritu Santo.

       Para saber si tenemos tales dones, normalmente somos guiados por el mismo Espíritu.  Por ejemplo, una persona con el don de sanidad, se verá movida a compasión y a orar por los enfermos y Dios hará la obra de sanidad, etc.

       APLICACIÓN: Si bien no es necesario estar en una función ministerial para tener dones espirituales, es decir, todos los creyentes tienen dones espirituales independientemente que ejerzan una función ministerial o no, sin duda, para la correcta utilización de los dones, Dios conducirá al creyente hacia algún tipo de ministerio específico donde ponga en operación los dones espirituales.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 31 DE MAYO DE 2026. “LLAMADO A PRESTAR ATENCIÓN A LO ESTABLECIDO POR DIOS”.

    Referencias bíblicas: Salmo 56:12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos; Te tributaré alabanzas.

    Comentario general del contexto bíblico: Versículos 3-15

    Números 30:3-15 contiene las reglas relativas a los votos positivos y negativos hechos por una mujer, y se dan cuatro ejemplos diferentes.

    ▬ El primer caso (Números 30:3-5) es el de una mujer en su juventud, siendo aún soltera, y viviendo en la casa de su padre. Si ella hacía voto de cumplimiento o de abstinencia, y su padre se enteraba y callaba, era de pie, es decir, de quedar en vigor. Pero si su padre la detuvo cuando se enteró, es decir, le prohibió cumplirla, no debía mantenerse ni permanecer en vigor, y Jehová la perdonaría por la negativa de su padre. La obediencia a un padre estaba por encima de un servicio religioso autoimpuesto.

    ▬ El segundo caso (Números 30:6-8) era el de un voto de cumplimiento o abstinencia, hecho por una mujer antes de casarse, y llevado consigo (עליה, “sobre ella”) a su matrimonio. En tal caso, el marido tenía que decidir sobre su validez, de la misma manera que el padre antes de su matrimonio. En el día en que lo supiera, podría retener a su esposa, es decir, disolver su voto; pero si no lo hiciera de una vez, no podría impedir su cumplimiento después. שׂפתיה מבטא, chisme de sus labios, lo que se pronuncia sin pensar o sin reflexionar (cf. Levítico 5:4). Esta expresión implica que las mujeres solteras a menudo hacían votos de abstinencia sin pensarlo ni reflexionar. ▬ El tercer caso (Números 30:9) era el de un voto hecho por una mujer viuda o divorciada. Tal voto tenía plena vigencia, porque la mujer no dependía de un marido.

       (para la próxima lección). ▬ El cuarto caso (Números 30:10-12) era el de un voto hecho por una esposa en su estado de casada. Tal voto permanecería en vigor si su esposo permanecía en silencio cuando se enteraba y no la refrenaba. Por otro lado, no tendría fuerza si su esposo la disolvía de inmediato. Después de esto sigue la declaración general (Números 30:13-16), que un esposo puede establecer o disolver todo voto de cumplimiento o abstinencia hecho por su esposa. Sin embargo, si permaneció en silencio “día tras día”, lo confirmó con su silencio; y si después la declarara nula, llevaría la iniquidad de su mujer. עונה, el pecado que la esposa habría tenido que cargar si hubiera quebrantado el voto por su propia voluntad. Esto consistía en una ofrenda por el pecado para expiar su pecado (Levítico 5:4); o si esto fue omitido, en el castigo que Dios suspendió sobre el pecado (Levítico 5:1).

       Comentario del contexto: Los votos de una joven comprometida, 30:6–8. Al comprometerse una joven pasa de estar bajo la autoridad de su padre a la de su marido. Ahora él puede anular un voto de ella, pero tiene que hacerlo inmediatamente al enterarse del asunto.

       Referencias bíblicas: Salmo 56:12 «Sobre mí, oh Dios, están tus votos; Te tributaré alabanzas».

    Eclesiastés 9.9. «Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol».

    1ª Pedro 3:7. «Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo».

    Decidir: Romanos 14:13. «Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano».

    2ª de Corintios 13:1. «Esta es la tercera vez que voy a vosotros. Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto.».

       Regla divina para tomar decisiones correctas en el matrimonio: La regla divina principal en la Biblia para la toma de decisiones matrimoniales es buscar el acuerdo mutuo y el amor sacrificial, modelado como la relación entre Cristo y la iglesia. Esto implica someterse a Dios y honrar al cónyuge antes que a uno mismo.

    Para tomar decisiones correctas en el matrimonio, la Biblia establece los siguientes pilares clave:

    • Acuerdo mutuo: Antes de actuar, ambos cónyuges deben orar y llegar a un consenso para caminar hacia un mismo propósito. Tal como dice (Amós 3:3), «¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?».
    • La Regla de Oro: Tratar a tu cónyuge de la misma manera que deseas ser tratado. En palabras de (Mateo 7:12): «Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes».
    • Sujeción y respeto: El esposo debe guiar con amor y comprender a su esposa, mientras que la esposa debe respetar a su marido (Efesios 5:33), (1 Pedro 3:7). Ambos deben ceder sus voluntades por el bien de la relación.
    • Consejo y Sabiduría: Buscar la voluntad de Dios en oración y someterse a la sabiduría de las Escrituras, evitando tomar decisiones apresuradas o dejadas solo por las emociones. (Proverbios 3:5-6) aconseja: «Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia».

       Comentario de Efesios 5:33. No obstante, que cada uno de vosotros ame a su propia esposa como a sí mismo. Obsérvese: “su propia” esposa, no cualquiera otra; “cada uno”, no hay lugar para excepciones; “como a sí mismo”, nada menos; “constantemente” (implicado en el presente imperativo durativo) no a veces sí y otras veces no. Y en lo que concierne a la esposa: y vea la esposa que respete a su marido (véase sobre el v. 22). La traducción “respete” es probablemente la mejor. En la versión inglesa “temor” (A.R.V.) resulta algo ambiguo. Aunque tal vez no sea una traducción errónea, ya que el verbo temor se puede emplear en el sentido de reverencia (VRV antigua “reverencie”), sin embargo, dado que, debido al uso popular esta palabra lleva a pensar en pavor, miedo, espanto, y dado que, “En el amor no hay temor; sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Jn. 4:18), resulta tal vez mejor usar la palabra “respete” (VRV 1960). Vea la esposa, por tanto, que “rinda todo respeto a su esposo”

       Comentario de Tito 2:4 y 5. 4 y 5. Tal “enseñanza por el ejemplo” tiene como uno de sus propósitos la “enseñanza” de las mujeres más jóvenes que están casadas. Por eso Pablo continúa: de modo que puedan enseñar a las mujeres más jóvenes a ser:

    ▬ a. amantes con sus maridos y ▬ b. a que amen a sus hijos (amantes de hijos), ▬ c. dueñas de sí ▬ d. castas, ▬ e. hacendosas, ▬ f. amables, ▬ g. sujetas a sus maridos.

       Uno entiende de inmediato que nadie—ni siquiera Tito—está mejor preparado para enseñar a las mujeres jóvenes que una mujer anciana, experimentada. Nótese el énfasis sobre el amor. A la mujer cristiana joven hay que enseñarle a amar a su marido y a amar a sus hijos. ¿No fue el amor lo que la salvó? Véase Jn. 3:16. Este amor, venido del cielo, siendo derramado en el corazón, debe “fluir” hacia los demás; y ciertamente entre aquellos “otros” deben ocupar el lugar prominente su marido y sus propios hijos. Además, la virtud cristiana del dominio propio, “dueñas de sí”, —la misma virtud que se exige no solamente de los obispos (Tit. 1:8; luego 1 Ti. 3:2) sino también de los ancianos en general (v. 2) y que está implícito en lo que se exige a las ancianas (v. 3)—es un requisito imprescindible para toda esposa y madre cristiana práctica. Las mujeres más jóvenes deben evitar escrupulosamente toda inmoralidad de pensamiento, palabra y acción. Además, deben concentrar la atención en sus propias familias. Por eso, no solamente deben ser castas, sino también hacendosas (véase comentario sobre 1 Ti. 2:10 y especialmente sobre 1 Ti. 5:13). Las dos virtudes se encuentran obviamente relacionadas. Ahora bien, mientras desarrollan sus tareas en la familia, estas mujeres jóvenes deben tener cuidado con no ponerse irritables o crueles debido a la tensión constante de los quehaceres domésticos. Deben orar pidiendo gracia para seguir siendo amables, y esto no solamente con los maridos e hijos, sino también con los esclavos.

       Además, para que las mujeres cristianas no comiencen a pensar que la igualdad en posición espiritual ante Dios y la gran libertad que ahora les pertenece como creyentes (Gá. 3:28) las autoriza para olvidar la ordenanza divina de creación respecto de su relación con el marido (Gn. 3:16), Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, agrega que deben estar “sujetas a sus maridos” (véase también comentario sobre 1 Ti. 2:11–15, y cf. Ro. 7:2; 1 Co. 7:4; 14:34, 35; Ef. 5:22–24, 33; Col. 3:18; 1 P. 3:1–6). Ciertamente a la luz de Gn. 24:67; Ef. 5:22–33; Col. 3:19; 1 P. 3:7, cuando el marido también es creyente, esto no es una carga. Y cuando no lo es, entonces hacerlo “para el Señor” hace que la carga sea tolerable.

       Ahora se agrega una frase que indica propósito, que probablemente califica no solamente el último requisito, sino los siete: para que la palabra de Dios no sea vituperada. Véase comentario sobre 1 Ti. 6:1. Este es lenguaje característicamente paulino; cf. Ro. 2:24. A su vez, él lo tomó del Antiguo Testamento (Is. 52:5). Una mala conducta de parte de las mujeres jóvenes fácilmente conduciría a que se hicieran observaciones calumniosas con respecto al evangelio. No solamente los griegos juzgan una doctrina por sus efectos prácticos en la vida cotidiana (Crisóstomo), sino también el mundo en general.

       Si las madres jóvenes, que profesan ser cristianas, manifestasen falta de amor por sus maridos y por sus hijos, falta de sensatez, de pureza, de apego al hogar, de bondad y sumisión, harían que el mensaje de salvación fuese vilipendiado por los de afuera. Además, se debe tener presente, que cuando Pablo dice “para que la palabra de Dios no sea vituperada”, quiere decir, “para que la palabra de Dios sea honrada”. Esto también, como se notó anteriormente, es un modo típicamente paulino de hablar (véase pp. 14, 15).

       Comentario de Proverbios 12:4: El enfoque del v. 4 es la mujer y su carácter. El tema de la esposa es frecuente en Proverbios (ver 2:16–19; 5:32; 6:20–35; 7:5–27; 9:1–6, 13–18; 18:22; 19:13, 14; 21:9, 19; 25:24; 27:15, 16; 31:10–31). Junto a los pasajes sobre la madre (ver 1:8; 4:3; 6:20; 10:1; 15:20; 19:26; 20:20; 23:22, 25; 28:24; 29:15; 30:11, 17; 31:1, 28), los pasajes sobre la esposa terminan el cuadro del papel fundamental de la mujer en el tiempo de Salomón-Ezequías (un período de más que 200 años). Hay dos contrastes: la mujer adúltera y la esposa infiel; la mujer rencillosa y la que es corona de su marido. La mujer del v. 4 es jayit 2428, que tiene como idea básica “la fuerza” o “la eficiencia”. La mujer (o el hombre) que es moralmente fuerte, es por ende virtuosa (ver 31:10; Rut 3:11). La mujer virtuosa es corona o “el honor” en el sentido figurativo (ver 4:9; 14:24; 16:31; 17:6) de su marido. Ella es un gran valor en la familia, una compañera ideal. Al contrario, la mujer bosh trae “la vergüenza” (ver 10:5; 14:35; 17:2; 19:2; 29:15), y entonces, es como carcoma (la comida de gusanos; ver 10:7; 14:30) al marido (lit. “a los huesos” para mostrar la pudrición de algo vital). El marido de la mujer vergonzosa es perjudicado, mientras el de la mujer virtuosa es favorecido. Mientras una se puede mostrar en público como una corona, la otra da vergüenza. Un escrito egipcio aconseja: “Si eres hombre de nota, debes fundar tu hogar y amar a tu mujer en él como conviene. Llena su vientre; viste su espalda. Ungüento es lo prescrito para su cuerpo.

       Alegra su corazón mientras vivas. Es campo provechoso para su señor (eufemismo para “ella le puede dar hijos”). No debes disputar con ella ante la ley e impide que gane dominio… su ojo es un torbellino. Que su corazón se apacigüe mediante lo que te aumente; eso significa tenerla largo tiempo en tu casa” (La Sabiduría del Visir Ptah-Hotep). Y Don Quijote cita este proverbio cuando habla de la mujer del pobre: “El pobre honrado… tiene prenda en tener mujer hermosa, que cuando se la quitan, le quitan la honra y se la matan. La mujer hermosa y honrada cuyo marido es pobre merece ser coronado con laureles y palmas de vencimiento y triunfo. La hermosura, por sí sola, atrae las voluntades de cuantos la miran y conocen… y la que está a tantos encuentros firme bien merece llamarse corona de su marido.”

        Comentario de Efesios 5:22 al 24. Esposas, (someteos) a vuestros propios maridos como al Señor. Parte del material hallado en 5:22–6:9 es paralelo a Colosenses 3:18–4:1. Cada vez que esto sucede, dirijo al lector a N.T. sobre Colosenses y Filemón, en cuanto a detalles exegéticos. Esto dará mayor lugar para extenderse en el presente comentario sobre los pasajes de Efesios que no se hallan en Colosenses.

       No existe en la tierra institución más sagrada que la familia. Ninguna es tan básica. Según sea la atmósfera religiosa en la familia, así la será en la iglesia, la nación, y la sociedad en general. Ahora bien, con bondadosa comprensión de la mujer, el Señor, que sabe perfectamente que dentro del núcleo familiar la mayor parte del cuidado de los hijos descansa sobre la esposa, se agradó en no sobrecargarla. Es por esto que colocó la responsabilidad fundamental en lo que respecta a la familia sobre los hombros del esposo, de acuerdo a las dotes que le fueron dadas en la creación. Entonces aquí, por medio de su siervo, el apóstol Pablo, el Señor asigna a la esposa el deber de obedecer a su esposo. Tal obediencia ha de ser una voluntaria sumisión de su parte, y esto solamente a su propio marido, no a cualquier hombre. Lo que facilita esta obediencia, por otro lado, es que se le solicita hacerlo “como al Señor”, es decir, como parte de su obediencia a Él, El mismo que murió por ella. Prosigue: 23. porque el marido es la cabeza de la esposa. Un hogar sin cabeza es una invitación al caos. Es causa de desorden y desastre peor aún que el que se produce cuando una nación se halla sin gobernante o un ejército sin comandante. Por excelentes razones (véase 1 Ti. 2:13, 14) le plugo a Dios asignar al esposo la tarea de ser cabeza de la esposa, y por tanto de la familia. Esto de ser cabeza, además, implica algo más que sólo tener el mando, lo cual es claro por las palabras que vienen a continuación, así como Cristo es la cabeza de la iglesia (siendo) él mismo el Salvador del cuerpo. Esta declaración puede resultar sorpresiva para los que han tenido la costumbre de enfatizar la autoridad del esposo sobre la esposa. Indudablemente él tiene tal autoridad y le corresponde ejercerla, pero nunca en forma dominante. La comparación de Cristo como la cabeza de la iglesia (cf. 1:22; 4:15; Col. 1:18) revela el sentido en que el marido es la cabeza de la esposa. Es su cabeza en cuanto a estar vitalmente interesado en el bienestar de ella. Es su protector. ¡Su modelo es Cristo quien, como la cabeza de la iglesia, es su Salvador! Lo que Pablo quiere decir, entonces, equivale a lo siguiente: La esposa debe someterse voluntariamente a su esposo a quien Dios le ha asignado como cabeza suya. Ella ha de reconocer que, en su calidad de cabeza, su esposo se halla tan íntimamente unido a ella y tan profundamente preocupado de su bienestar, ¡que su relación hacia ella tiene como base el interés sacrificial de Cristo por su iglesia, la cual compró con su propia sangre! Nos vienen a la mente aquellos pasajes del Antiguo Testamento en que vívidamente se describe el amor de Jehová por su pueblo. Hay, por ejemplo, la historia de la inquebrantable ternura de Oseas hacia su esposa Gomer. Aunque ésta no le fue fiel y yéndose tras otros “amantes” y concibiendo “hijos de fornicación”, sin embargo, Oseas, en lugar de rechazarla, se desliza a lugares de vergüenza, la compra por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada, y la restaura a su anterior situación de honor (Os. 1–3; 11:8; 14:4). Tocante a otros pasajes que describen el maravilloso y vindicador amor del esposo (de Jehová) véase Is. 54:1–8; 62:3–5; Jer. 3:6–18; 31:31–34. Entonces, ¡ojalá que la esposa obedezca a su esposo que la ama tanto! Y que tenga siempre presente que al ser obediente a su esposo está obedeciendo a su Señor.

       No todos aceptan esta interpretación sobre el pasaje. Además de los que interpretan la cláusula, “(siendo) él mismo el Salvador del cuerpo” como referencia directa no a Cristo sino al esposo como defensor de la esposa (en cuyo caso la traducción debe ser salvador, no Salvador), interpretación tan discordante con las palabras que inmediatamente preceden que no vale la pena comentarla, están también aquellos que creen que la referencia a Cristo como el Salvador de la iglesia es algo mencionado de paso, o tal vez expresa “una relación de Cristo y su iglesia sin analogía entre la relación del esposo y su esposa”. No se explica por qué exactamente el apóstol haya insertado esta cláusula si nada hubiese tenido que ver con el asunto tratado. Por otro lado, Calvino, al comentar las palabras, “Y él es el Salvador (o “salvador”) del cuerpo”, hace la siguiente y muy acertada observación, “El pronombre él según algunos se refiere a Cristo; y según otros al esposo. La aplicación más natural, según mi opinión, es a Cristo, pero siempre con una proyección al tema presente. En este punto, como también en otros, la semejanza debe ser mantenida”. Incidentalmente, es bueno llamar la atención al hecho de que en el propio caso de Calvino la semejanza entre a. el amor de Cristo y su preocupación para con la iglesia y b. el amor y preocupación de Calvino para con Idelette era evidente. Contrario a la opinión de muchos que siempre están describiendo a Calvino como un individuo duro y autocrático, nos hallamos ante un hombre que amaba a su esposa tiernamente; a la vez ella le obedecía con la misma alta devoción. P. Schaff dice, al comentar acerca del carácter de Calvino, y especialmente sobre la relación de él con su esposa, “Nada puede ser más injusto que acusar a Calvino como frío e incomprensivo”

       Pablo resume el contenido de los vv. 22 y 23 como sigue: 24. Pues bien, así como la iglesia está sujeta a Cristo así también las esposas (deben estar sujetas) a sus maridos en todo. La sumisión motivada no sólo por la convicción, “Esto es bueno y justo porque Dios lo demanda”, sino también por un amor en respuesta al amor de Cristo (1 Jn. 4:19). Que esto mismo sea la realidad con respecto a la sumisión de las esposas a sus esposos.

    Además, la obediencia no debe ser parcial, de modo que la esposa obedezca a su esposo cuando sucede que los deseos de él coinciden con los de ella, sino completa: “en todo”. Esta frasecita no debe, por otro lado, ser interpretada como si dijese “absolutamente todo”. Si el esposo demandase de ella algo contrario a los principios morales y espirituales establecidos por Dios mismo, la sumisión sería incorrecta (Hch. 5:29; cf. 4:19, 20). Hecha esta excepción, no obstante, su obediencia debe ser completa.

       Comentario de Números 30:9: Los votos de una mujer viuda o divorciada, 30:9. En estos casos, la mujer no está bajo la autoridad de ningún hombre; ella es responsable por ella misma. Por eso, sus votos siempre tienen vigencia como los de un hombre.

       Referencias bíblicas: Lucas 21:1-4. «Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; más ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.» (Se toma como un voto porque dio lo que tenía.)

       Las mujeres libres de marido deben cumplir sus votos en el temor de Dios: Las mujeres libres de marido (es decir, viudas o divorciadas) tienen la plena potestad y responsabilidad sobre sus votos. Según las Escrituras, ellas deben cumplir con firmeza las promesas, juramentos o votos que hagan ante Dios.

    El principio de los votos según la Biblia

    • El mandato general: Se establece que la palabra empeñada ante Dios es un asunto serio y sagrado que no debe tomarse a la ligera.
    • La autoridad: A diferencia de una mujer casada (cuyos votos podían ser anulados por su esposo o padre), la viuda o divorciada tiene autonomía para comprometerse, por lo que está obligada a cumplirlo.
    • El temor de Dios: Cumplir los votos en «temor de Dios» significa honrar los compromisos con reverencia, honestidad y fidelidad, reconociendo que Dios es testigo de la promesa hecha.

       Comentario de 1ª de Samuel 1:11: Súplica de su madre, 1:8–18. Aquí tenemos la oración de Ana. ¿Por qué oraba y suplicaba con tanta emoción e intensidad? En primer lugar, para la mujer hebrea la falta de hijos tenía en Israel el sentido de reproche y aun deshonra. Elizabet alababa a Dios por haber quitado su afrenta (Luc. 1:25). Aun-que no se expresara, existía la tendencia de pensar en la esterilidad como un castigo de Dios por algún pecado cometido. Por el otro lado, los hijos serían una bendición de Dios (Sal. 127:3). En segundo lugar, su rival Penina le afligía, provocándola con sus acusaciones. En su envidia (v. 6) y con celos la incitaba e insultaba. Esto seguía cada año (v. 7), amargando su espíritu. ¡Con razón Ana fue a suplicar a Dios!

       Su oración es un ejemplo de todo lo que debe ser la oración eficaz (Stg. 5:16 donde eficazmente quiere decir, enérgica o activamente). Fue en ayunos (v. 7) y con lágrimas (v. 10). Estaba bajo voto (v. 13) y demostraba humildad (llama señor a Elí y se refiere a sí misma como tu sierva según v. 15 y 18). Aunque Elí la juzgó equivocadamente como mujer impía (v. 16 donde impía quiere decir “de belial” o sea sin valor e inútil), ella pide gracia y la recibe (v. 18). Cree en la palabra de Elí como emanando de Dios y se va contenta. Esta es la clase de fe como la describió Jesús (Mar. 11:24).

       Comentario de 1ª de Samuel 1:26-28. Su presentación, 1:24–28. Un becerro fue sacrificado para la dedicación de Samuel (v. 25), probablemente en cumplimiento del voto que había hecho Ana (ver Lev. 22:18–21 y Núm. 15:8, 9). Se presentó como una expresión de su dependencia en el Dios del pacto y de ser consciente de que toda bendición viene de él. Y lo hizo estrictamente de acuerdo con la ley de Moisés en obediencia a sus indicaciones.

       Ana explicó a Elí el motivo de su viaje y le recuerda de su conversación unos años antes. Es curiosa su expresión en los vv. 27 y 28 donde cuatro veces usa la misma palabra que se traduce pedir. La palabra también tiene el sentido de “prestar” y podemos traducir: “Por este niño oraba, y Jehovah dio mi pedido que le pedí. Yo ahora lo pido (presto) a Jehovah todos los días que viva, él habiendo sido pedido (prestado) para Jehovah.” Dios le había dado a Ana su hijo Samuel. Ella se lo devolvió a Jehovah. Y a base de esto adora. Toda verdadera adoración es un acto de darse al Señor juntamente con todo lo que uno tenga. ¡Es decirle al Señor que él es digno de todo!

       Ana dedicaba su hijo a Jehovah. Y esta dedicación significa que él estaría bajo el voto de nazareo5139. Esta palabra en heb. quiere decir “dedicar” y los detalles del voto de esta consagración se encuentran en Números 6:1–6. Aunque el voto generalmente sería para un cierto tiempo determinado, Ana lo dedica todos los días de su vida totalmente a Jehovah. Es evidente que tiene en mente este voto por la referencia en 1:11. La navaja no tocaría su cabeza como símbolo de su dedicación a Dios. La navaja se usaba más para “raer” el pelo puesto que el hombre hebreo llevaba barba y no se afeitaba. Solamente los sacerdotes se recortaban el pelo (Eze. 44:20). Los demás raerían su pelo de vez en cuando. Los símbolos de esta dedicación representaban la entrega de sus emociones (abstenerse del vino), de su voluntad (no cortarse el pelo) y de su cuerpo (no tocar ningún muerto). Ahora no vivimos bajo la ley, pero Jesús pide a cada discípulo que vaya en pos de él, se niegue a sí mismo, y que le siga. Significa una dedicación total y voluntaria.

       Comentario de 1ª de Samuel 25:41: David tomó a Abigaíl como esposa (v. 40). Se explica que Mical había sido dada a Palti, oriundo de Galim, un pueblo entre Gabaa y Jerusalén (Isa. 10:30). Así siendo David privado de su esposa, se casó con la viuda que había sido tan sabia y le había librado de la violencia. Esta unión produjo un hijo llamado en 2 Samuel 3:3 Quileab que quiere decir perfección o “exactamente como su padre”. No se sabe por qué se llama Daniel en 1 Crónicas 3:1. Pero Daniel es “Dios es mi juez” y ese nombre también expresa bien su justificación dada por Dios al juzgarle a Nabal por sus malas acciones. David tomó durante este tiempo a otra esposa que se llama Ajinoam, no de ser confundida con la esposa de   Saúl que se llama igual (1 Sam. 14:50). Esta es de Jezreel, seguramente no la ciudad en Galilea sino un pueblo aproximadamente a diez km. al sudoeste de Hebrón (Jos. 15:55, 56). El hijo de esta unión, Amnón, fue asesinado más adelante por Absalón (2 Sam. 13:28). La ley de Moisés permitía más de una esposa (Deut. 21:11–15), aunque Jesús aclara que desde el principio no fue así (Mat. 19:4–6). Lamec fue el primero que deliberadamente se desvió de este ideal (Gén. 4:19), seis gene-raciones distantes de Adán. La ley también advierte al rey no multiplicar esposas (Deut. 17:17). Y aun en el AT siempre se vinculaba la felicidad doméstica con el matrimonio monógamo (Proverbios 31; Salmo 128; 2 Rey. 4:1, 9). David tenía por lo menos siete esposas (2 Sam. 3), pero para un rey de aquellos tiempos serían relativamente pocas en comparación con las costumbres que existían.

       Comentario de 1ª Timoteo (5:3) Viudas ▬ Padres ancianos: A las viudas se les debe honrar. Honrar significa respetar y estimar, pero también significa considerar y cuidar como se debe. Conlleva la idea de atender y preocuparse por alguien, de proporcionarle ayuda material. La iglesia debe honrar, respetar y tener en alta estima a todas las viudas cristianas. Pero fíjese en la frase “que en verdad lo son”. Esto limita el apoyo material de la iglesia. No todas las viudas necesitan ayuda. Algunas tienen familias y bienes que les pueden ayudar. Las viudas que no tienen familia y cuyas finanzas son inadecuadas son a las que la iglesia debe ayudar y sustentar. Esas son las viudas a las que debemos honrar con la ayuda material de la iglesia.

       (5:4-6) Viudas ▬ Hijos ▬ Padres ancianos: Los hijos y sus padres viudos. Note cuatro puntos significativos.

    ▬ 1. Los hijos deben cuidar de sus padres y abuelos. Este es un planteamiento sólido. De hecho, el primer deber de un hijo es ser piadoso en su casa, es decir…

    • vivir por Cristo en el hogar.

    • ser responsable y cuidar de su propia familia.

        Un verdadero creyente es cristiano en el hogar antes de serlo en ningún otro lugar. Su primer deber como cristiano es amar y cuidar de su propia familia y esto incluye a sus padres y sus abuelos. Sus padres y abuelos le amaron y cuidaron cuando era pequeño, por tanto, ahora le toca a él amarlos y cuidarles cuando ya no pueden valerse por sí mismos.

       Fíjese en la declaración: “porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios”. Ninguna otra acción es buena o aceptable delante de Dios. Un hijo cristiano debe amar y cuidar de sus padres viudos o de lo contrario tiene la desaprobación de Dios (cp. v. 8).

    ▬ 2. Los padres viudos que son verdaderos cristianos deben vivir vidas irreprensibles. ¿Quiénes son las viudas “en verdad”, aquellas a quienes la iglesia debe cuidar?

    => La persona que “ha quedado sola” (memonomene): Que ha quedado completamente sola; sin esposo, hijo o pariente cercano.

    => La persona que “espera en Dios”. El griego dice que “ha puesto su esperanza en Dios”; que “ha depositado su esperanza [y la mantiene] en Dios”. Nótese lo que Dios declara: “en mi confiarán tus viudas” (Jer. 49:11).

    => La persona que es diligente en súplicas (búsqueda ferviente) y oraciones noche y día.

       La viuda que verdaderamente confía en Dios y centra su vida y su atención en orar día y noche, esa viuda es una verdadera cristiana, una persona enfocada en Cristo y su misión, tal y como lo está la iglesia. Por tanto, la iglesia debe preocuparse y cuidar a sus queridos santos de Dios. Ffijese en el contraste: Algunas viudas viven entregadas a los placeres, es decir, en entregan a la carne y el mundo. Andan de fiesta en fiesta, se emborrachan y viven vidas inmorales. La iglesia no debe apoyar estas prácticas. La energía y recursos de la iglesia no deben usarse para complacer y permitir la mundanalidad y el pecado. Una mujer así “viviendo está muerta”. Está muerta para Dios y sus cosas.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 24 DE MAYO DE 2026. “MANDAMIENTOS DADOS POR DIOS QUE NO DEBEN SER QUEBRANTADOS”.

       Pensamiento del tema general: Los Diez Mandamientos son los preceptos fundamentales entregados por Dios a Moisés en el monte Sinaí. En las tradiciones judeocristianas, representan la ley moral inquebrantable de Dios, cuyo quebrantamiento es considerado pecado.

       En el Nuevo Testamento, Jesucristo resume esta ley en dos mandamientos principales que encierran toda la voluntad divina: amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo como a uno mismo. En las escrituras también se advierte que fallar en uno solo de estos mandamientos equivale a quebrantar la totalidad de la ley.

       Bajo la gracia de Dios, la salvación no se gana cumpliendo la antigua Ley de Moisés, sino mediante la fe en Jesucristo. Sin embargo, el Nuevo Testamento ratifica principios morales eternos resumidos en dos grandes mandamientos que guían la vida del creyente: Amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a ti mismo.

       La diferencia bajo la Gracia es que, al reconocer nuestras faltas y debilidades, no somos condenados eternamente, sino que podemos acudir al sacrificio de Cristo, quien nos perdona y nos da el Espíritu Santo para poder vivir en amor y obediencia genuina.

       Referencias bíblicas: Santiago 2:10. «Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.». 1ª de Juan 4:20. «Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?». Mateo 22:37 al 40. «Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.». Gálatas 3:21-22. «¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.». 2ª Corintios 3:6. «el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica.».

       Introducción al capítulo 30. Este capítulo contiene instrucciones respecto a las promesas y juramentos.

       Todo hombre que hiciere voto a Iehová debía cumplirlo, especialmente en lo que respecta a las promesas hechas por mujeres, ya fueran solteras o casadas.

       Mujer soltera: si una joven, aún bajo el cuidado paterno, hacía un voto, y su padre lo oía, tenía la facultad de anularlo ese mismo día. Si lo prohibía de inmediato, el voto quedaba sin efecto. Pero si guardaba silencio hasta el día siguiente o no se oponía, el voto quedaba firme y debía cumplirse.

       Mujer casada: los versículos 6 al 8 se refieren a los votos que una mujer llevaba consigo al momento de casarse. Los versículos 10 al 15, en cambio, tratan sobre los votos hechos por una mujer ya casada. Como en el caso anterior, si el esposo confirmaba el voto, ya sea por aprobación explícita o por guardar silencio, él se hacía responsable de que se cumpliera, pues “él llevará el pecado de ella». Aunque el esposo no hubiese oído el voto el día en que se hizo, tenía derecho de anularlo el mismo día en que se enterara de él.

       Mujeres libres de marido: los votos hechos por una viuda o una repudiada eran plenamente obligatorios (versículo 9) y no podían ser anulados por nadie.

       El voto de una esposa confirmada por su esposo: los votos hechos por una mujer casada podían ser anulados por su esposo el mismo día (versículos 10 al 15), lo que mantenía su autoridad dentro del hogar. Pero si el esposo los anulaba después del primer día, debía él mismo llevar el pecado de ella, es decir, asumir la responsabilidad ante Dios, incluyendo el sacrificio requerido o el castigo correspondiente.

    Introducción al capítulo 30 (2). Mantener promesas e identificar peligros: Mantener promesas (30:1-16)

       La sección anterior terminó con el detalle, al describir el modelo de adoración, de que «habló Moisés a los hijos de Israel conforme a todo lo que el SEÑOR había ordenado” (29:40). A medida que este nuevo capítulo se desarrolla, oímos otra vez al antiguo líder dar instrucciones (” Esto es lo que el SEÑOR ha ordenado”) sobre los votos… Este tema, que sale a relucir en varias ocasiones en el libro (6:1-21; 15:3, 8; 21:1-3), viene después de

    un pasaje sobre sus ofrendas obligatorias, porque “los votos se sellaban normalmente con un sacrificio; y cuando la oración fuera contestada, ofrecerían otro sacrificio”.

       A lo largo de los siglos, los votos se convirtieron en parte de la cultura religiosa de Israel. Los individuos que pedían algo fervientemente en oración”, quizás añadían a su petición un voto de que, si se concedía lo que se pedía, cumplirían una promesa específica, tal y como hizo Ana cuando dio a luz a su hijo tan deseado.

       Estas normas comienzan afirmando que, si un hombre hace un voto al SEÑOR, o hace un juramento para imponerse una obligación, debe cumplir lo que ha prometido (2). Asimismo, una mujer sin ataduras de pareja o maternidad (una viuda o una divorciada, 9) no tenía nadie que vigilara o cuestionara su voto, así que debía ser honrado. Una mujer soltera, sin embargo, tenía que informar a su padre sobre cualquier voto que hiciera. Si él no planteaba objeción o si recibía su voto en silencio, ella tenía vía libre para cumplirlo. Si él se oponía, ella ya no tenía la obligación espiritual de cumplir su promesa: El SEÑOR la perdonara porque su padre se lo prohibió (3-5).

       Si una mujer soltera hacía un voto antes de casarse, debía informar a su marido cuando se casara. De nuevo, si este no se oponía, sus votos y las obligaciones que se ha impuesto serán firmes. Si el marido se opusiera cuando escuchara los votos, anularía sus votos… con que se ha atado. Si tardaba en expresar su descontento con los votos después de haberlos oído entonces él llevara la culpa de ella si insiste en que no los cumpla (10-15).

       Estas normas se refieren a las relaciones entre un marido y su mujer, y entre un padre y su hija que durante su juventud está aún en casa de su padre (16). Debemos entenderlas a la luz de la armonía conyugal y la solidaridad familiar, y el gran sentido de responsabilidad colectiva de Israel. Giran en torno a cuatro temas bíblicos importantes.

       El honor del Señor

    Los votos no se deben hacer descuidada ni precipitadamente. Moises habló sobre este tema en su mensaje final a la comunidad ante de que cruzaran el jordán. La historia del voto de Jefté, que viene más adelante, ilustra la gravedad de estas convicciones: «has dado tu palabra al SEÑOR; haz conmigo conforme a lo que has dicho”. El mismo tema, se encuentra en varios salmos; el Señor Jesús también enfatizó la importancia de las promesas fiables y el discurso sincero.

       La integridad del individuo

       Las Escrituras mencionan varias cosas acerca del peligro de hacer promesas precipitadamente en situaciones problemáticas y luego abandonarlas cuando haya pasado lo malo. Los que hacen promesas a Dios, pero no las honran cometen el pecado de pronunciar palabras descuidadas y traicionar el compromiso. Nosotros confiamos en la palabra de Dios (23:19); él tiene que poder confiar en la nuestra. Esta convicción es la base de las normas sobre los votos, que tratan sobre las promesas hechas precipitadamente (30:6), además de las que se hacen después de haberlo reflexionado seriamente delante de Dios. Estas normas básicas acerca del discurso enfatizan lo importante que es que digamos solamente la verdad y lo que es útil y fiable.

       La protección de la familia

       El pueblo de Dios concede mucha importancia a la armonía en la vida familiar. Se debía honrar a los padres y respetar su opinión. Nada debe minar ni representar una amenaza al vínculo entre los padres y los hijos, entre el marido y la mujer. En estos contextos domésticos, la pareja debía considerar a los demás al hacer promesas a Dios; no era correcto que una persona realizara un voto sin haber considerado seriamente las ramificaciones para otros miembros de la familia. En tal caso, cualquier cosa que diga una hija o mujer como voto debía ser analizada por el padre o marido. Así, se determinaba rápidamente si la promesa constituía un peligro para la armonía de un matrimonio feliz o afectaba negativamente a otros miembros de la unidad familiar.

       Por ejemplo, una persona con buena voluntad, pero que actuaba impulsivamente o sin pensarlo bien, podía hacer votos que tenían que ver con dinero o propiedad. Estas promesas eran analizadas cuidadosamente por el padre o el marido, que tenía la responsabilidad moral de toda la familia. Para el Señor, la familia era la unidad social más importante de la comunidad e insistía en preservar la paz y la unanimidad dentro de ella. En tiempos como los actuales, cuando la vida familiar está bajo seria amenaza, acertamos al discutir planes y ambiciones con nuestra pareja y no actuar unilateralmente, y, por lo tanto, ignorar el efecto negativo que pueden tener nuestras decisiones en los otros miembros de la familia. Los problemas de comunicación a menudo son la raíz de relaciones tensas o rotas. Muchos matrimonios se han desintegrado porque uno de los cónyuges ha actuado como si el otro no existiera.

       Los derechos de la mujer

       En nuestra cultura, nos podemos encontrar con tradiciones como estas, que reflejan una sociedad patriarcal y que, para nosotros, pueden representar un desafío.

       Debemos señalar que, mientras que el padre o el marido se consideraban la cabeza del hogar, estas normas también estaban diseñadas para proteger a la mujer ante un padre o marido dominante. Si no había ninguna objeción a su voto cuando ella lo expresara por primera vez, entonces el cabeza de familia perdía la oportunidad de anularlo. Si lo hacía, sería culpable ante el Señor. El padre o marido que se irritaba por la promesa que hacía su hija 0 esposa, no podía decir de repente, después de varios días, que se oponía al voto. El “principio de respuesta inmediata” protegía a la mujer ante un varón autoritario. Ella también tenía sus derechos dentro de las relaciones y el Señor insistía en que se respetaran.

       Antes de terminar con esta sección, quizás sería útil preguntarnos si la práctica israelita de hacer votos tiene algo que podamos aprender sobre nuestro propio compromiso con el Señor. Se ha dicho que, si siempre estamos renunciando a algo como sacrificio y hacemos algo específicamente para el Señor, nuestro compromiso se mantiene fresco.

       Comentario del texto Bíblico: La disciplina del desierto, 8:1–6. Moisés inició su amonestación, exhortando a Israel otra vez a poner por obra el mandamiento que él había presentado a la nación (v. 1). El uso de la palabra mandamiento en el singular es probablemente una referencia a todas las enseñanzas que Moisés había dado a Israel. La observancia de los mandamientos y las demandas del pacto eran la condición que Jehovah había impuesto para la entrada y la conquista de la tierra de Canaán.

       Por su obediencia Israel viviría en la tierra por muchos años y por su obediencia gozaría de las bendiciones de la tierra de la promesa.

       Cada israelita tenía que recordar lo que Jehovah había hecho por el pueblo durante los 40 años de peregrinación en el desierto. Moisés se remonta a la experiencia de Israel en el desierto y proyecta aquella prueba dura sobre la presente generación. La experiencia de Israel en el desierto fue una prueba de fe que sirvió para humillarla. Durante los 40 años en el desierto Jehovah probó a Israel a fin de conocer la intención de su corazón. Tenía que aprender a depender de Jehovah y obedecer sus mandamientos.

       La palabra humillarte en heb. está relacionada con la palabra pobreza. La humillación de Israel fue su pobreza, su falta de recurso económico. En su pobreza Israel aprendió a confiar en Dios y depender de la provisión divina. Una de las pruebas de Israel en el desierto fue el hambre (v. 3). Dios le permitió experimentar el hambre, pero por su gracia los alimentó con el maná (Éxo 16:1–30; Núm. 11:4–9). La dádiva del maná fue una nueva experiencia para Israel. Por medio de esta experiencia Israel aprendió una lección muy importante: la vida humana no consiste solamente de alimento físico sino de todas las palabras que proceden de la boca de Jehovah. Sin comida Israel hubiera perecido en el desierto, pero el pueblo fue alimentado diariamente por Dios. El pueblo tenía que depender de Dios todos los días. Cada día tenían que creer que Dios iba a proveer el pan para aquel día (Mat. 6:11). El maná fue dado a Israel para enseñarle una lección importante: para vivir, tenía que depender de Jehovah. En Israel el pan era un elemento necesario de la dieta diaria. En el desierto hubo escasez, pero Dios habló y su palabra proveyó para las necesidades de su pueblo. Este pasaje fue citado por Jesús cuando fue tentado por Satanás en el desierto. Cuando Satanás tentó a Jesús para que cambiara las piedras en panes, Jesús citó las palabras del v. 3 para enfatizar su dependencia en su Padre celestial (Mat. 4:4; Luc. 4:4).

       Otra evidencia de la provisión divina fue que Dios hizo posible que Israel se vistiera adecuadamente durante los 40 años en el desierto. El simbolismo de las palabras del v. 4 enseña que Dios proveyó todo lo que Israel necesitaba para su jornada en el desierto (29:5).

       El propósito de las pruebas de Israel fue educar al pueblo a depender de Dios completamente. Como un padre educa a su hijo, Jehovah probó a su pueblo para transformarlos en un pueblo santo y diferente. La palabra corrige (v. 5) lleva en sí la idea de educar: “Jehovah tu Dios te ha educado, así como un padre educa su hijo” (ver comentario en 4:36). Moisés exhortó a la nueva generación a obedecer los mandamientos de Jehovah y a caminar en sus caminos con reverencia. La palabra temor (v. 6) es la adoración de Dios que produce reverencia en la vida de cada adorador.

    Exhortados a cumplir con temor lo prometido. Las Escrituras nos exhortan a mantener firme nuestra fe y a cumplir nuestras promesas con un profundo temor reverencial hacia Dios. En la Biblia, este tipo de «temor» no significa terror o miedo a un castigo, sino un respeto absoluto, asombro y profunda obediencia por Su santidad y grandeza.

       Este versículo corresponde a Números 30:2 de la Biblia, el cual puedes leer y explorar en la Biblia.

    El texto establece un principio espiritual y moral muy claro sobre la integridad personal: la importancia de cumplir con la palabra empeñada. Aquí te detallo su significado principal en unas breves ideas:

    • La santidad del compromiso: En la antigüedad bíblica, un voto o juramento era un pacto solemne hecho directamente con Dios. Quebrantar la palabra equivalía a faltar el respeto a la verdad y a la confianza divina.
    • Integridad y responsabilidad: El texto enseña que el carácter de una persona se mide por su capacidad de sostener lo que promete, actuando conforme a todo lo que sale de su boca.
    • El peso de las palabras: Ligar el «alma con obligación» significa que la persona entrega su propia voluntad y honor al compromiso adquirido.

    En la aplicación práctica, este versículo destaca el valor de la honestidad, la seriedad de nuestros compromisos y la necesidad de pensar bien las cosas antes de hacer una promesa, ya que se espera que las personas de fe sean fieles a su palabra

       Referencias Bíblicas: San Mateo 26:63-64. «Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo». Gálatas 1:20. «En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento.». 2ª Corintios 1:23. «Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto».

    (sobre los votos). Hechos 18:18. «Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto.». San Mateo 5:33 al 37. «Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.»

       “Ineludible deber del padre en la toma de decisiones respecto a sus hijos”: La toma de decisiones de los padres, según la Biblia, se fundamenta en la búsqueda de la voluntad de Dios, priorizando el bienestar espiritual y emocional de los hijos. Los padres deben actuar con sabiduría, amor y en oración, instruyendo a sus hijos con el ejemplo y evitando provocarles resentimiento. Los padres deben pedir sabiduría a Dios para ayudar en la toma de decisiones de sus hijos. Santiago 1:5-6. «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra»

       Referencias Bíblicas: Colosenses 3:19 al 21. «Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.»

    1ª Timoteo 3:4 y 12. «4. que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad. ▬ 12. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.»

       “Responsabilidad del padre para velar por la disciplina del hogar”.  La Biblia asigna la responsabilidad principal de la disciplina del hogar al padre. Su rol es instruir y formar el carácter de sus hijos sin provocarles resentimiento. Para profundizar en este mandato, puede consultar las directrices completas en Efesios 6:4 «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.»  y Proverbios 13:24. «El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.»

    Las Escrituras definen la disciplina paterna a través de varios pilares fundamentales:

    • Autoridad y provisión amorosa: El padre es considerado cabeza del hogar y tiene la obligación de guiar a su familia. Esta autoridad debe ejercerse como un reflejo del amor y la justicia de Dios, nunca como una imposición dictatorial o violenta.
    • Instrucción constante: La disciplina abarca la enseñanza de los mandamientos y la verdad. Versículos como Deuteronomio 6:6-7 instruyen al padre a transmitir estos valores continuamente en la rutina diaria.
    • Corrección contra la necedad: La Biblia reconoce que la rebeldía está arraigada en la naturaleza humana. Por ello, Proverbios 22:15 señala que la corrección es necesaria para alejar al hijo de la insensatez.
    • Equilibrio para evitar el desánimo: El padre debe equilibrar la firmeza con la gracia. En Colosenses 3:21 se advierte expresamente a los padres que no exasperen ni maltraten a sus hijos para evitar que se desanimen.

    Conclusión:  

    • La meta es formar hijos que amen y sirvan a Dios, preparando su carácter para la vida eterna 

    • La educación superior y el dinero, son necesarios. La meta es más elevada: guiar a sus hijos a amar a Cristo, obedecer su Palabra y ser un adulto que piensa y actúa según la Biblia. 

    • No provocar a ira: Se exhorta a los padres a no disciplinar con ira descontrolada, sino con sabiduría y paciencia, guiándolos hacia la fe.  

    • Instrucción Espiritual (Deuteronomio 6:6-7): Los padres tienen la responsabilidad primaria de enseñar la Palabra de Dios constantemente, inculcando principios eternos en el hogar. 

    • Disciplina con Amor (Proverbios 22:6, 13:24, 19:18): Corregir a los hijos no es opcional. Incluye entrenamiento, corrección y amonestación para enseñar sabiduría, evitando la ira o el maltrato, buscando su bienestar. 

    • Proveer y Cuidar (1 Timoteo 5:8, Mosíah 4:14-15): Se exige cubrir las necesidades físicas, seguridad y bienestar de la familia. 

    • Ejemplo de Piedad (Efesios 6:4, Prov. 20:7): Más que palabras, los padres deben liderar con el ejemplo, viviendo de acuerdo con los mandamientos de Dios. 

    • La corrección, aunque dolorosa al principio, es un acto amoroso de un Padre perfecto que busca el crecimiento espiritual y la madurez de sus hijos.

       Vedare significado en la biblia: En la Biblia, el verbo vedar significa prohibir, impedir o estorbar una acción. Proviene del latín vetare. Se utiliza con frecuencia en las versiones bíblicas tradicionales (como la Reina-Valera) para referirse a la cancelación de una promesa o a una restricción de autoridad. Números 30:5: «Mas si su padre le vedare el día que oyere todos sus votos y sus obligaciones […] no serán firmes». En este pasaje, significa que si el padre anula o prohíbe el voto que hizo su hija, la promesa queda sin efecto. 

       Referencias Bíblicas: Deuteronomio 6:6-7. «Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.». Proverbios 22:15. «La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él.». Colosenses 3:21. «Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.». Hebreos 12:5 al 7. «y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?»

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 18 DE MAYO DE 2026. “AMBICIÓN HUMANA QUE LLEVARÁ AL FRACASO”.

       Ambición humana que llevará al fracaso: Según la perspectiva de la Biblia Reina-Valera 1960, la ambición humana se identifica principalmente como soberbia y avaricia. Las Escrituras advierten que esta actitud egocéntrica lleva a un fracaso seguro, ya que aparta al individuo de los propósitos de Dios y lo destruye espiritualmente.

    Las consecuencias de esta ambición se detallan en los siguientes principios:

    1. La Soberbia y el Orgullo

    La Biblia advierte que el deseo de exaltarse por encima de los demás o de creerse autosuficiente es el paso previo a la destrucción personal.

    • Proverbios 16:18: «Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.»
    • Proverbios 18:12: «Antes de su caída se enaltece el corazón del hombre, y antes de la gloria es la humildad.»

    2. La Avaricia y el Amor al Dinero

    La ambición material desmedida es vista como una trampa espiritual. Buscar enriquecerse a toda costa y poner la confianza en las riquezas terrenales trae ruina y aparta de la fe.

    • 1 Timoteo 6:9-10: «Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero…»
    • Proverbios 28:22: «Se apresura a ser rico el avaro, y no sabe que le ha de venir pobreza.»

       Referencias bíblicas: Lucas 12:18-21. «Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.»

    Santiago 3.14-16. «Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.»

       Comentario del contexto bíblico. Is boset: hombre de vergüenza, 2:8–11. El nombre Is-boset significa “hombre de vergüenza”. En 1 Crónicas 8:34 y 9:39, este hijo de Saúl aparece con el nombre de Es-Baal, que significa “Baal existe”, este parece haber sido el nombre original de Is-boset; en tiempos posteriores, los escribas cambiaban la forma de los nombres que llevaban el nombre de Baal, para evitar mencionar el nombre de Baal. El cambio de nombre también podría ser significativo del carácter de Is-boset, era un hombre débil que no estaba capacitado para gobernar; Abner era en realidad el que tenía el mando sobre Is-boset y sobre el ejército. Is-boset “reinó” únicamente dos años; no pudo seguir reinando después que Abner lo abandonó.

      “Sin dirección divina fracasa el pueblo de Dios”: Esa profunda reflexión encuentra su fundamento en Proverbios 29:18. «Sin profecía el pueblo se desenfrena; Mas el que guarda la ley es bienaventurado.», donde se advierte que, sin la visión, instrucción o guía directa del Creador, el ser humano pierde el rumbo. Lejos de la voluntad divina, los proyectos y las sociedades quedan expuestos a la confusión, la desmoralización y el fracaso.

    Para evitar extraviarse y mantener un propósito alineado, existen tres pilares de guía espiritual a los que puedes acudir para fortalecer tu camino:

    • La Oración: Es el diálogo directo y constante para buscar sabiduría y discernimiento antes de tomar decisiones importantes.
    • El Estudio Bíblico: Consultar las Escrituras es el medio principal para conocer los mandatos, promesas y el plan de Dios.
    • El Consejo Sabio: En la multitud de consejeros (líderes espirituales, mentores y comunidad de fe) hay seguridad para discernir la dirección correcta.

    En los momentos en que el camino parezca sinuoso o falte el horizonte, estas herramientas ayudan a redirigir el corazón y encontrar propósito.

       Referencias bíblicas: Proverbios 29.12. «Si un gobernante atiende la palabra mentirosa, Todos sus servidores serán impíos.»

       San Juan 18:14. «Era Caifás el que había dado el consejo a los judíos, de que convenía que un solo hombre muriese por el pueblo.»

       Hechos 5:38. «Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá»

       Definición: La dirección divina es la doctrina del determinar cuál es la voluntad de Dios para el género humano; la comunicación de la voluntad de Dios a través de la revelación divina.

    El principio importante en la dirección divina (1 Jn 3:23):

    Para el no creyente – la salvación (2 P 3:9). B. Para el creyente – la espiritualidad (Ef. 5:18) y el amor-virtud (1Jn 3:23b).

       “Un reino sin el respaldo de Dios no prospera”. La afirmación «un reino sin el respaldo de Dios no prospera» refleja un principio espiritual y moral profundo. Desde esta perspectiva, se entiende que el verdadero éxito y la estabilidad de cualquier sociedad, proyecto o vida dependen de la guía, la justicia y los valores superiores, y no solo de los esfuerzos meramente humanos.

    Históricamente y en el contexto de las escrituras, existen razones fundamentales que sostienen esta premisa:

    • La justicia como cimiento: Un mandato justo y próspero requiere rectitud moral. Sin principios éticos y espirituales, las estructuras de poder suelen corromperse, lo que lleva a la desigualdad, la opresión y, en última instancia, a la caída de las sociedades.
    • La sabiduría por encima de la fuerza: Las decisiones humanas están limitadas por el egoísmo y la miopía. El respaldo divino se asocia con la sabiduría y el discernimiento, elementos necesarios para gobernar o liderar de manera que se eviten los errores y se fomente el bienestar general.
    • La unidad y el propósito: Para que una estructura perdure, debe estar unida y alineada con propósitos superiores. Si los cimientos están basados únicamente en intereses materiales o terrenales, son vulnerables a las divisiones y al colapso.

    Si bien existen diversas interpretaciones sobre lo que constituye la «prosperidad» (ya sea espiritual, moral o material), la idea central es que el ser humano necesita una brújula moral y una fuerza superior que le brinde dirección.

       Referencia Bíblica: Daniel 2:44-45. Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación. 

       Marcos 3.24-26. Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. 

       “Permaneciendo fielmente en el lugar determinado por Dios”: Permanecer fielmente en el lugar determinado por Dios implica alinear tu vida, decisiones y propósito con Su voluntad, resistiendo la tentación de huir por comodidad. Profundizar en esta convicción requiere una búsqueda activa de las Escrituras para discernir la dirección divina y mantenerte firme donde Él te ha plantado.

       Referencias bíblicas: Hechos 17.26. «Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación»

       Filipenses 4.1. «Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.»

       Genesis 26:1-3. «Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré. Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre.»

       San Juan 15:4. «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.»

       Hechos 11.23. «Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor

    Amén, para la honra y gloria de Dios.