• SEMANA DEL 10 AL 16 DE AGOSTO DE 2026. “EL AMOR DE DIOS PERFECCIONA LA VIDA ESPIRITUAL EN LA]UVENTUD CRISTIANA”.

       Comentario del contexto bíblico. (13:8-12) Amor: La gran permanencia del amor. El amor es muy superior a los dones espirituales. La gran permanencia del amor demuestra claramente su superioridad.

    ▬ 1. El amor nunca falla, nunca cesa, y nunca desaparece. El amor dura y perdura para siempre. Pero no sucede lo mismo con los dones espirituales: Los dones espirituales cesarán su existencia y desaparecerán. ¿Cuándo? Cuando estemos en la eternidad ante Dios. Los dones espirituales son solo temporales; no son permanentes; por consiguiente, son muy inferiores al amor. Los dones espirituales son solo herramientas temporales para que las usemos en la salvación y al ministrar al mundo necesitado y perdido.

       Pensamiento 1. Note cómo los creyentes son culpables de las mismas cosas de las que ellos acusan al mundo: Centrándose en lo temporal en lugar de lo eterno. Demasiados creyentes se glorían de sus dones y habilidades terrenales en lugar de servir y ministrar con amor.

    ▬ 2. El amor es perfecto y completo. No conocemos nada perfectamente, y podemos proclamar y predecir la verdad solo con una certeza parcial. Nadie conoce toda la verdad. Sin embargo, se acerca un día de perfección, y cuando llegue, solo lo que es perfecto permanecerá y perdurará.

       Sucede lo siguiente: El amor es perfecto, el amor perdurará y será el rasgo primordial entre los creyentes en la eternidad. Por lo tanto, el amor es superior a los dones.

    ▬ 3. El amor es maduro, madurez de conducta. Mientras está en la tierra, todo cuanto el hombre es y posee, sus habilidades, conocimiento, y existencia, son todas como niño. El hombre es inmaduro e imperfecto, no importa qué área de su vida se analice. Sin embargo, se acerca el día de la madurez, el día en que se pondrá a un lado todo el entendimiento y todos los pensamientos de la niñez y se convertirá en un hombre maduro, un hombre perfeccionado. ¿Cuándo llegará ese día? Llegará cuando el amor se perfeccione entre Dios y los hombres y entre el hombre y el hombre. El amor es el gran don y la gran cualidad que existe hoy día en la tierra que per- durará en la eternidad. Por consiguiente, el amor es muy superior a los dones y habilidades de los hombres.

    ▬ 4. Amor es estar frente a frente con Dios, una conciencia y conocimiento perfectos de Dios. Nuestra relación actual con el Señor se puede comparar con el reflejo que recibimos en un espejo oscuro. Podemos divisar la imagen vagamente, pero no está clara ni se distingue completamente. Por consiguiente, solo vemos a Dios y la verdad en parte y solo conocemos a Dios y la verdad en parte. Sin embargo, se acerca el día en que conoceremos a Dios tal como Él nos conoce a nosotros, perfectamente.

    => ¿Cuándo llegará ese día? El día que se perfeccione el amor entre Dios y el hombre.

    => ¿Qué hará que llegue ese día? El amor, el amor perfecto de Dios por el hombre.

       Es el amor el que se perfeccionará y el que hará que se haga realidad para el hombre el día de la perfección. Es el amor el que nos proporcionará una relación personal con Dios y un conocimiento perfecto de la verdad. Por consiguiente, el amor es muy superior a los dones espirituales.

        [4]. (13:13) Amor: La gran supremacía del amor. Tanto la fe como la esperanza son grandes cualidades y dones, pero el amor es muy superior. ¿Cómo? Recuerden que Pablo está comparando el amor con los dones espirituales y está lidiando con la tendencia de las personas de centrar su atención en los dones y los logros. El amor es muy superior a la fe y a la esperanza por al menos seis razones:

    ▬ 1. La fe se centra en la revelación de Dios, mientras que el amor se centra en Dios mismo. Solo sabemos de Dios por la revelación de Dios por medio de Jesucristo, la Palabra, la naturaleza, y el testimonio interno de pensamientos y de conciencia (cp. Ro. 1:18-20; 2:14-15). Un hombre cree en Dios centrándose en una o más de las revelaciones de Dios. Pero el amor es diferente, completamente diferente. El amor se centra y se concentra en el propio Dios y despierta una relación de adoración y culto. Desde luego que la fe puede despertar la misma adoración y culto; pero la fe también puede existir sin la adoración y el culto. Una persona puede creer en alguien y no amarla.

    ▬ 2. La esperanza se centra en estar eternamente con Dios en un mundo perfecto, pero nuevamente, el amor es superior porque se centra en el propio Dios. Una persona puede tener esperanzas en alguien sin amarla, pero una persona que ama a alguien siempre tiene esperanzas en ese alguien.

    ▬ 3. El amor, el amor verdadero (amor ágape), no se origina en la naturaleza del hombre, sino en la naturaleza Dios. Dios es amor, el amor es el rasgo básico de su naturaleza. La existencia misma del hombre se debe al hecho de que Dios es amor, no al hecho de que Dios creyó ni tampoco que tuvo esperanzas en el hombre. Por ende, el amor, que es el rasgo básico de la naturaleza de Dios, es muy superior a la fe y la esperanza.

    ▬ 4. El amor verdadero es un don de Dios. Un hombre puede conocer el amor verdadero solo si llega a conocer el amor de Dios. La fe surge del corazón del hombre, pero el amor lo deposita o lo da Dios al hombre. Es Dios quien lo derrama en el corazón del hombre. Aparte de Dios, el hombre solo ama a aquellos que lo aman. Se opone o se aleja de aquellos que lo odian. Un hombre solo puede amar (amor ágape) a sus enemigos con el amor de Dios. Por lo tanto, el amor, al ser un don muy especial de Dios, es muy superior a la fe y la esperanza.

    ▬ 5. La experiencia y la naturaleza como tal demuestran que la fe y la esperanza salvan y hacen crecer a las personas, pero el amor salva y hace crecer a las personas mucho más que cualquier otro don o cualidad.

    ▬ 6. Una persona puede creer en Dios, y aun así creer que es superior a otros. Puede actuar con orgullo, arrogancia, y súper espiritualidad. Puede tener esperanza en estar una eternidad con Dios y con otros creyentes, aun así, puede ser fría y distante. Pero el amor, el amor verdadero, no tiene debilidades ni peligros. El amor nunca falla, nunca carece. Pero recuerden: “El amor no es indulgencia y libertinaje”. El amor implica control, y disciplina, así como amor y desprendimiento, desinterés y sacrificio.

       Comentario de 1ª a los Corintios (14: 15-20) Lenguas, don de ▬ Pablo: En estos seis versículos se analiza la adoración personal del propio Pablo y el uso de las lenguas. Él dice tres cosas diferentes:

    ▬ 1. Pablo adora orando y cantando tanto con el espíritu como con el entendimiento (vv. 15-17). Note un elemento crucial en todo este pasaje: Pablo no está negando ni prohibiendo el ejercicio del don de lenguas. Él insiste en el uso apropiado de los dones. Él dice que él mismo lo hará “también con el entendimiento”.

       Se hace énfasis en que él no ora ni canta sin entender lo que él ora y canta. Él da dos razones para esto:

    » a. Él desea que otros entiendan y confirmen lo que él ora y canta (v. 16). La ilustración es directa. Si usted bendice a Dios con el espíritu (es decir, con una lengua), ¿cómo el indocto (aquellos que no entienden las lenguas) dirán “Amén”, es decir, ¿confirmará lo que usted dice? Estar de acuerdo y participar en su oración y alabanza es imposible, porque nadie entiende lo que usted dice.

    » b. Él desea que otros se edifiquen (v. 17). La acción de gracias y la oración no están equivocados; de hecho, son buenos. Pero si se hacen en una lengua, otros no se edifican.

    ▬ 2. Pablo a menudo habla en lenguas, pero en la iglesia él siempre usa otro don (w. 18-19). No hay otro versículo que pueda ser más claro sobre la práctica de las lenguas de Pablo que este:

    => Pablo tenía el don de lenguas y usaba el don más que “todos vosotros”.

    => Sin embargo, en la iglesia, él prefiere hablar cinco palabras claramente entendibles que diez mil palabras en una lengua Al lector honesto y abierto, el planteamiento de Pablo queda claro: En la iglesia, él usaba otros dones para adorar y proclamar el evangelio. Él usaba su don de lenguas en la adoración privada.

    ▬ 3. Pablo insta a una cosa: Al entendimiento y la edificación. Esto es un imperativo fuerte, un planteamiento contundente: “no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar”. Parece que las “lenguas” habían dividido tanto la iglesia de Corinto que la amargura y la malicia se habían convertido en un problema entre algunos. Algunos de los creyentes sencillamente no entendían los dones, su importancia y propósito. Por consiguiente, actuaban como niños, golpeados por la experiencia

    espectacular, emocional y diferente. Necesitaban entender los dones desesperadamente y su lugar apropiado en la vida del creyente. Algo era cierto: No debía haber cabida para la división por los dones. Solo debía haber amor y entendimiento maduro. Los creyentes deben ser como hombres y mujeres maduros, no como hijos.

       “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía” (1 Co. 3:1, 2).

       “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Co. 13:11).

       “Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar” (1 Co. 14:20).

       “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,” (Ef. 4:13, 14).

       “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido… pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (He. 5:12,14).

       “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 P. 2:2).

       “Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” (1 Jn. 2:14).

        Comentario de Efesios 4:14-15. Sin embargo, es posible lograr un excelente crecimiento en madurez por medio del esfuerzo humano que dimana de y es sustentado de principio a fin por el Espíritu Santo. Esto es evidente según las palabras que siguen: 14, 15…. para que116 ya no seamos más niños llevados de aquí para allá por las olas y girados en remolino por toda ventolera de doctrina, por las tretas de los hombres, por (su) astucia para tramar el error; sino que, aferrándonos a la verdad en amor, crezcamos en todas las cosas en él que es la cabeza, esto es, Cristo.

        El ideal de la plena madurez cristiana está caracterizado en el v. 14 por medio de su aspecto negativo y en el v. 15 por su aspecto positivo. En su esfuerzo para alcanzar la meta y avanzar en aquella dirección, los creyentes son estimulados por el deseo de no ser ya más como niños desvalidos en un barco que no pueden controlar en medio del mar agitado por las olas en la tempestad. Pablo sabía muy bien lo que significaba “ser lanzado de aquí para allá” por las olas. Mientras escribía esta carta, debe haber tenido presente ante sí el cuadro de gráfico espanto vivido en el viaje que lo llevó a su presente prisión en Roma (Hch. 27:14–44, especialmente el v. 27). Pero el ser llevado de aquí para allá y girados en remolino “por toda ventolera de doctrina” es peor aún que experimentar los peligros del mar. ¿Qué era realmente lo que el apóstol tenía en mente cuando así amonestó a los efesios? Bien haremos aquí en tener presente dos hechos: a. que la mayoría de los lectores eran en realidad recientes convertidos del paganismo; y b. que, aunque debemos, por tanto, deducir que la descripción era especialmente aplicable a ellos, no obstante, el apóstol no puede haber estado pensando solamente en estos convertidos del mundo gentil, puesto que usa la primera persona plural, diciendo, “que ya no seamos más niños llevados de aquí para allá”, etc. El que los paganos en su ceguedad y superstición sean a menudo arrastrados por las olas y los vientos de la opinión pública, dando oído a las últimas novedades, se ilustra gráficamente en el relato de Lucas sobre la experiencia de Pablo y Bernabé en Listra. Primero sostuvieron que Pablo era Mercurio, y Bernabé Júpiter. Poco después esta misma gente se dejó persuadir por los malvados judíos y apedrearon a Pablo dejándole casi muerto (Hch. 14:8–20). Pero aun los seguidores de Jesús tienen mucho que aprender con respecto a esto. Un caso típico de inestabilidad, antes de llegar a ser de hecho “una roca”, fue Simón Pedro. En los Evangelio se le describe como hombre que oscila constantemente de un extremo a otro. Le vemos ahora caminando osadamente sobre las aguas (Mt. 14:28); muy luego se halla gritando, “¡Señor, sálvame!” (Mt. 14:30). En un momento hace una gloriosa confesión (Mt. 16:16). Aún no se apagan los ecos de esta notable declaración, cuando comienza a reprender a Cristo mismo a quien había confesado (Mt. 16:22). Promete su vida por Jesús (Jn. 13:37). Horas más tarde se halla repetidamente vociferando “no soy su discípulo” (Jn. 18:17, 25). Después de la victoriosa resurrección de Cristo corre a la zaga de Juan hacia la tumba. Al llegar, entra a ella antes que Juan (Jn. 20:4–6). En Antioquía primero desecha todas las ideas de segregación racial y come con los gentiles. Muy pronto se aparta totalmente de los convertidos del mundo pagano (Gá. 2:11, 12).

       Además de sus dificultades con Pedro, Pablo tuvo otras tristes experiencias con la confusa y fluctuante humanidad. En su primer viaje misionero Juan Marcos le había abandonado (Hch. 13:13; 15:38). Los gálatas se habían apartado del evangelio (Gá. 1:6). Y durante este mismo tiempo, mientras Pablo escribía sus “epístolas carcelarias”, algunos de los miembros de la iglesia de Colosas deben haber estado en un verdadero peligro de prestar oídos a los falsos filósofos. El apóstol sabe que no hay nada tan estabilizador como ocuparse día tras día en servicio lleno de amor hacia Cristo. Nadie aprende la verdad más rápido que aquel que, con sinceridad de corazón y consagración, enseña a otros. Ojalá entonces, que los efesios desvíen su atención de “las tretas de los hombres”, y se sumerjan totalmente en la obra del reino. El pensamiento del contexto aquí es: todos los santos, bajo la dirección de los apóstoles, profetas, evangelistas, “pastores y maestros”, unidos como un hombre para la obra del ministerio.

       El término “tretas”, que se aplica a todos aquellos que en realidad intentaban desviar a los creyentes, es kubeia, de kúbos, que significa cubo, dado. Pablo tiene en mente, entonces, el juego de dados en el cual se usaban tretas o engaños para ganar. De ahí que la palabra llegó a significar treta; aquí “tretas humanas”, “literalmente el talento, la prontitud para usar cualquier medio para tramar el error”. Los pensamientos y planes de estas astutas personas estaban constantemente dirigidos hacia (griego πρός) “los métodos para engañar”. Cf. Col. 2:4, 8, 18, 23; luego también Ro. 6:17, 18; 2 Co. 2:17; 11:13; Gá. 2:4.

       Ahora bien, el error jamás puede ser vencido por mera negación. Contra los engaños de los maestros del error los efesios debían aferrarse a la verdad, esto es, practicar la integridad.

       ¿Y qué ministerio (véase v. 12) puede ser más noble que aquel que, resistiendo resueltamente al error, oponiendo contra él la fidelidad “de la palabra y la vida”, realiza todo esto en un espíritu de amor? Existen dos grandes enemigos en contra de un ministerio próspero, sea que éste se desarrolle entre creyentes o entre no creyentes. Uno es el apartarse de la verdad, el acomodarse a la mentira, sea en palabras o en hechos. El otro es la fría indiferencia con respecto a corazones y vidas, dificultades y pruebas, de las personas que uno ostensiblemente está procurando persuadir. Pablo tiene la verdadera solución: la verdad ha de ser puesta en práctica con amor (3:18; 4:2; 5:1, 2), que era exactamente lo que en forma constante hacía él (2 Co. 2:4; Gá. 4:16, 19; [p 221] 1 Ts. 2:7–12); y enseñaba a otros a hacerlo (1 Ti. 4:11–13).

       En realidad, el amor (para lo cual véase 4:2) debe caracterizar a todos los aspectos de la vida. Mediante tal comportamiento impartiremos bendiciones no solamente a otros sino también a nosotros mismos, puesto que “creemos en todas las cosas en él que es la cabeza, esto es, Cristo”. Hemos de creer en mayor unión con él. La misma intimidad de la consciente unidad con Cristo está enfatizada en Ro. 6:5, donde la idea se expresa diciendo que los creyentes son “plantados juntamente” con él. Tales declaraciones no destruyen en manera alguna la infinita distinción entre Cristo y los creyentes. No indican identidad sino intimidad. La distinción entre los creyentes y su Señor se enuncia claramente aquí, puesto que a él se le llama “la cabeza” y a ellos se les designa “todo el cuerpo”. Lo que se quiere expresar al decir crecer en Cristo está interpretado por el apóstol mismo en Fil. 1:21, “Porque para mí el vivir (es) Cristo, y el

    morir (es) ganancia”.

       Comentario de 2ª de Corintios (3:17-18) Pacto, nuevo: El nuevo pacto trae libertad por medio del Señor Jesucristo. Note que al Señor se le identifica como el Espíritu: “el Señor es el Espíritu”. Esto no quiere decir que el Señor Jesús y el Espíritu Santo sean la misma

    persona. Son dos personas diferentes, pero son uno mismo en su divinidad y deidad. Jesucristo y el Espíritu son uno mismo de la misma manera que Él y Dios el Padre son uno mismo: “Una misma mente, un mismo espíritu, un mismo ser, una misma naturaleza, y una misma esencia”. Por consiguiente, son una misma voluntad, propósito, y obra.

       “El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Jn. 16:14, 15).

       Note cómo el Padre, Cristo, y el Espíritu Santo todos participan en mostrarle y revelarle la salvación al hombre. A esto es a lo que se refiere al decir el Señor es el Espíritu. El Señor mismo fue realmente el que aseguró la salvación y la libertad para el hombre, pero es el Espíritu el que participa activamente en la revelación de la verdad de la salvación y la libertad al hombre. “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

    ▬ 1. En Cristo hay libertad: “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

    » a. Cristo libera al creyente del dominio del pecado.

       “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Ro. 6:14).

    » b. Cristo libera al creyente de la ley.

       “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios” (Ro. 7:4).

       “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Ro. 7:6).

       “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley” (Gá. 5:18).

    » c. Cristo libera al creyente de la opresión del miedo.

       “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Ro. 8:15).

    » d. Cristo libera al creyente del poder de Satanás, que es el temor a la muerte.

       “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (He. 2:14, 15).

    » e. Cristo libera al creyente de la opresión de la corrupción.

       “porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios… y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Ro. 8:21, 23).

    ▬ 2. Al contemplar a Cristo, los creyentes se transforman a su imagen. La frase “nosotros todos” quiere decir los creyentes, aquellos que se han convertido a Cristo:

    • Aquellos a los que se les ha retirado el velo de su rostro.

    • Aquellos que están frente a frente con la gloria del Señor.

       Cuando un creyente recibe a Jesucristo como su Salvador, se le da el privilegio de pararse frente a frente con Cristo. Esto quiere decir sencillamente que se le da el privilegio de conocer y entender a Cristo. Note varios elementos:

    » a. La frase “cara descubierta” quiere decir que al creyente se le da el privilegio de pararse frente a frente con Cristo, el privilegio de conocer a Cristo personalmente y de aprender todo acerca de Él. No hay velo sobre el rostro o los ojos del creyente, nada que le impida conocer al Señor.

    » b. El objetivo del creyente es contemplar la gloria del Señor. Esto quiere decir contemplar la divinidad y deidad del Señor, el esplendor, la brillantez, y excelencia de su persona y su ser. Jesucristo es el Hijo de Dios que se hizo Hombre. Su “gloria” se refiere al hecho glorioso de que El cómo el Hijo de Dios si se convirtió en Hombre. Cuando una persona entiende esto, comprende la “gloria del Señor”, el hecho incomprensible de que el Señor pagó el precio máximo y supremo, el precio increíble, de la salvación del hombre.

       “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Jn. 1:14).

    » c. Sin embargo, el creyente nunca comprende toda la gloria del Señor. Ningún hombre, que solo sea finito y hecho de carne, podría entender al Señor, que es un Espíritu infinito. El creyente solo ve y comprende la gloria del Señor como si estuviera tras un cristal o en un espejo. Es decir, solo ve el reflejo del Señor, no la imagen completa. Actualmente, el creyente puede ver al Señor solo por medio de la Palabra y del Espíritu Santo; en el futuro, estará frente a frente con el Señor para toda la eternidad. Entonces conocerá al Señor de la misma manera que el Señor lo conoce ahora a él.

       “Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido” (1 Co. 13:12).

    » d. El creyente cambia y se transforma en la imagen de Cristo de gloria en gloria. Esto probablemente quiera decir dos cosas:

    => Cuando el creyente contempla (comprende, entiende, estudia, asimila) la gloria del Señor, la misma gloria se crea en él.

    => Cuando el creyente contempla la gloria del Señor, el creyente progresa y crece de una etapa de gloria a una etapa superior.

       Comentario de 1ª de Corintios (16: 15-18) Pablo, ministerio: La quinta preocupación de Pablo era exponer magníficos ejemplos para que la iglesia los Siguiera.

    ▬1. Estaba el ejemplo de Estéfanas y su familia. Note lo que se dice acerca de este siervo laico y su familia.

    => Eran los primeros conversos de Acaya, la cual era la provincia grande de la que Corinto formaba parte. Imagínese la valentía que se necesitaba para ser el primero en dar el paso al frente por Cristo, fundamentalmente en una sociedad que se había convertido en una letrina de inmoralidad, injusticia, y mundanalidad.

    => No solo les ministraban a otros, estaban dedicados a satisfacer las necesidades de los creyentes. La palabra “dedicado” (etaxan) significa ser devoto, se entregaban con diligencia a suplir las necesidades diarias de los creyentes.

       Pablo dice que se debe seguir un ejemplo dinámico como ese. De hecho, debe seguirse a cualquier persona que sea tan devota al ministerio del Señor.

       Pensamiento 1. Aquellos que dedican su vida a servir al Señor y son fieles en su ministerio se les debe tener en alta estima y se les debe seguir como a líderes.

       “Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan” (1 Co. 16:16).

       “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (He. 13:17).

    ▬ 2. Estaba el ejemplo de Estéfanas, Fortunato, y Acaico. Ahora se mencionan dos hombres con Estéfanas. Estos tres hombres eran los mensajeros enviados a Pablo por la iglesia de Corinto. Pablo dice tres cosas sencillas sobre ellos:

    => Ellos habían sido fieles en el deber para el que los había designado la iglesia, y en realidad habían hecho mucho más, había dado mucho más de sí.

    => Ellos habían confortado su Espíritu tal como confortarían el espíritu de los corintios siendo fiel a su mandato.

    => Sirven como magníficos ejemplos de cómo deben ser los creyentes. Se les debe hacer un reconocimiento a creyentes tan fieles.

       Comentario de Efesios. (5:2) Jesucristo, Muerte – Dios, Gloria de – Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en segundo lugar, amando como amó Cristo. Aqui cabe destacar dos cosas acerca de la muerte de Cristo.

    ▬ 1. La frase “se entregó a si mismo por nosotros” es una frase sencilla con un profundo significado. No significa que Cristo murió solo como un ejemplo para nosotros, demostrándonos que deberíamos estar dispuestos a morir por la verdad o por alguna gran causa. Lo que significa es que Cristo murió en nuestro lugar, en nuestro sitio, como nuestro substituto. Este significado es incuestionablemente claro. (Véase 1ª P. 2:21-25 para una discusión más profunda al respecto).

    » a. La idea del sacrificio para la mente judía y pagana de esa época era la idea de una vida dada en el lugar de otro. Era un sacrificio de substitución.

    » b. La idea de sacrificio con frecuencia está en el mismo contexto de las palabras: “Cristo… se entregó a si mismo por nosotros” (Ef. 5:2).

       “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).

       “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Jn. 10:11).

       “Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Jn. 10:15).

       “Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación” (Jn. 11:51).

       “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:13).

       “Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” (Jn. 17:19). (Cp. Jn. 10:11; Ro. 8:32; Gá. 1:4; 2:20; 1Ti. 2:6; Tit. 2:14).

    ▬ 2. Las palabras “Cristo… se entregó a sí mismo…ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” expresa un significado más elevado de la muerte de Cristo que el solo hecho de satisfacer nuestra necesidad. La palabra “ofrenda” se refiere a la ofrenda de holocausto del Antiguo Testamento (Lv. 1:1ss). La ofrenda de holocausto se entregaba a Dios no solo debido al pecado, sino porque una persona deseaba glorificar y honrar a Dios. Una persona deseaba demostrar su amor y adoración por Dios. Este es un aspecto de la muerte de Cristo que por lo general se pasa por alto, un aspecto que se eleva más allá de la mera satisfacción de nuestra necesidad. A1 darse a sí mismo como una “ofrenda a Dios” Cristo estaba mirando más allá de nuestra necesidad a la majestuosa responsabilidad de glorificar a Dios. Esto significa que su principal propósito fue el de glorificar a Dios. Él estaba principalmente preocupado por hacer la voluntad de Dios, por obedecer a Dios. Dios había sido terriblemente deshonrado por el primer hombre, Adán, y por todos los que lo siguieron. Jesucristo quería honrar a Dios demostrándole que por lo menos un hombre pensaba más en la gloria de Dios que en cualquier otra cosa. Cristo quería demostrar que la voluntad de Dios significaba más que cualquier deseo o ambición personal que Él pudiera tener.

       Él dijo: “Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Jn. 14:31; cp. Lc. 2:42; Jn. 5:30).

       El punto es este: El creyente debe caminar en amor, así como Cristo nos ha amado y se ha entregado como una ofrenda y un sacrificio a Dios. El creyente debe amar tanto que se entregue como una ofrenda y un sacrificio. No debe existir ningún límite en las ofrendas y los sacrificios de nuestras vidas para Dios y los hombres. Recuerde: El amor de Dios – el amor ágape- siempre es un amor que actúa.

       “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).

      “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).

       “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).

       “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).

       “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).

       “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

       “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte” (1 Jn. 3:14).

       “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:16-18).

       “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Jn. 4:7-8).

       “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Jn. 4:20).

       Comentario de Colosenses (3: 14) Amor: Por, sobre todo, el creyente debe vestir la vestimenta del amor (agapen). Note que el amor debe ser la principal vestimenta de la nueva vida del creyente. Se lo denomina el vínculo perfecto; es decir, el amor enlaza todas las vestimentas o las grandes cualidades de la vida del creyente para unirlas. Si el creyente debe vestirse con amor -si en realidad ama a la gente~ entonces siempre se vestirá con… • piedad • paciencia • benignidad • justicia • humildad • perdón • mansedumbre

       “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).

       “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8).

       “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Ro. 5:10).

       “Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Mr. 12:29-31).

       “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Co. 13:13).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 10 DE AGOSTO DE 2026. “HERMOSO TESTIMONIO DE DAVID, SIERVO DE DIOS, ANTE TODO EL PUEBLO”.

       Comentario general del contexto Bíblico: David lamenta la muerte de Abner, 3:30–38. Algunos comentaristas creen a David un farsante al lamentar una muerte que él deseaba; sin embargo, se debe tomar en cuenta que David nunca deseó la muerte de ningún israelita, aun cuando David estuvo “sirviendo” a los filisteos no buscó destruir a su propio pueblo. Esta cualidad se observa en David en otras ocasiones, como en la muerte de Saúl y Jonatán. David lloró por Abner, un israelita y uno que había sido importante en la vida de Israel. El pueblo entendió que el duelo de David era sincero y que no había tenido que ver en la muerte de Abner. David supo expresar su dolor por la muerte de Abner. Esta no fue la única vez que David lloró. Llorar no era una señal de debilidad, era una expresión de lo que sentía.

       David confiesa su debilidad, 3:39. Este capítulo termina con una confesión de parte de David: Ahora yo soy débil, aunque soy un rey ungido. A través del libro de 2 Samuel se muestra a un David que es humano, que tiene virtudes y también debilidades, tiene confianza y también temores; ante todo nos encontramos con un hombre que sabe confesar su debilidad, esta es una cualidad de la persona que vive humillada ante Dios, que reconoce su pequeñez ante la grandeza de Dios; esta es la persona que es capaz de arrepentirse cuando cae y capaz de analizarse a sí mismo honestamente en toda situación. Esta también es la clase de persona que está dispuesta a tomar la responsabilidad que Dios le da para su vida. La gran paradoja del poder divino es que se perfecciona en la debilidad confesada. El ser líder de la nación no era una tarea fácil, David se siente débil para guiar a un pueblo; pero David también reconoce su responsabilidad: él es un rey ungido por el pueblo y llamado por Dios. David no podía dejar de cumplir su responsabilidad.

       Ninguna persona está capacitada para desempeñar el trabajo de Dios; cualquier persona que es llamada de Dios, se ve angustiada por su pequeñez ante una labor tan grande. Moisés se vio pequeño, tardo de habla y sin armas, ante la gran misión de hablar al faraón y sacar a su pueblo de Egipto; más Dios le aseguró que iría con él y que haría maravillas aun con una vara. Jeremías se vio joven y delicado, ante el gran llamado de Dios de predicar un mensaje que incluía la destrucción y la edificación de su pueblo; más Dios le quitó el temor, le puso sus palabras en su boca y lo constituyó sobre naciones y reinos; le ordenó que se ciñera y se levantara y que no se amedrentara, porque Jeremías sería como mu-ro de bronce y una columna de hierro. Isaías vio su impureza, ante la visión de la santidad de Dios; más Dios mismo lo limpió de su impureza y lo llamó a predicar. Pablo se vio muchas veces incapacitado por un aguijón en la carne, ante la gran misión que tenía por delante; más Dios le enseñó que su gracia se fortalecía en la debilidad. Juan Calvino era tímido y encerrado; más Dios le enseñó a confiar en un Dios soberano, convirtiéndolo en un gran líder de la Reforma protestante. Dios no esperaba perfección de cada uno de estos hombres, únicamente esperaba su dedicación y su sometimiento al llamado divino. A cada uno de ellos, Dios les dio lo que les faltaba. En cada caso, Dios les enseñó que no era por el poder humano, sino por su poder que su misión sería llevada a cabo.

       El llamado de Dios para David no era un llamado fácil de llevar a cabo. Tenía que reinar sobre todo un pueblo. Es difícil para una persona gobernarse a sí misma y a su familia, ya no digamos a todo un pueblo. El llamado de David lo llamaba a tomar cargo de una esfera que no es fácil de manejar y controlar, como es la esfera de gobernar. David tomó en serio el llamado de Dios y buscó fortaleza en Dios.

       Hermoso testimonio de David, siervo de dios, ante todo el pueblo: El momento cumbre del testimonio público del rey David ante todo el pueblo de Israel se encuentra en los capítulos 28 y 29 de 1ª Crónicas, donde un anciano rey, al final de sus días, se pone en pie frente a la asamblea para testificar de la fidelidad de Dios, reconocer que toda la gloria y la riqueza pertenecen al Señor y entregar la posta a su hijo Salomón.

       El Rey David en la Biblia es presentado como el segundo rey de Israel, un pastor que venció a Goliat, un gran músico y un «hombre conforme al corazón de Dios», aunque también cometió graves errores humanos. Su historia se narra principalmente en los libros de Samuel, Crónicas y los Salmos

       Referencias Bíblicas: 1ª Crónicas 29:10 al 16. «Asimismo se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo. Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas, sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura. Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo.»

       2ª de Samuel 23: 1 al 5. «Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel: El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua. El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana, Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra. No es así mi casa para con Dios; Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, Ordenado en todas las cosas, y será guardado, Aunque todavía no haga él florecer. Toda mi salvación y mi deseo.»

       1ª de Samuel 16:7. «Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.»

       Salmo 131:1 al 3. «Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma. Espera, oh Israel, en Jehová, Desde ahora y para siempre.

       Sincera preocupación del pueblo por el siervo de Dios: La sincera preocupación del pueblo por un siervo de Dios refleja el vínculo profundo de afecto, guía espiritual y cuidado mutuo que une a una comunidad de fe con su líder o pastor. Trabajar en la casa de Dios requiere esfuerzo, dedicación y una vida recta de obediencia a la palabra de Dios. El siervo de Dios busca que la palabra de Dios se predique fielmente y la iglesia reciba el cuidado necesario. Debe ser humilde, tener madurez espiritual, amor por las personas, un espíritu manso y un amor real y sincero por Dios.

        El verdadero siervo de Dios tiene sus requisitos: Tito 1:6 al 9. «el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.»

       Los identificados con la misión de Pablo (Romanos 16:3–7): Los primeros seis nombres y una de las iglesias en las casas están conectados con los equipos misioneros de Pablo. La mayoría probablemente se vio obligada a abandonar Roma cuando Claudio expulsó a muchos judíos y cristianos por disturbios en el año 49. Regresaron después del año 54, cuando Claudio murió y sus edictos ya no estaban en vigor. Especialmente estaban en un lugar para apoyar la petición de Pablo, ya que habían sido parte de su ministerio durante mucho tiempo y podían explicárselo a los demás en Roma.

       (1) Priscila (en griego: Prisca) y Aquila (vv. 3–5a). Pablo llama a este equipo de esposos “mis compañeros de trabajo en Cristo Jesús”, un título semioficial para un líder que trabajó con Pablo en el ministerio y que merecía un pago (1Co 9:14), así como respeto y obediencia (1Co 16:16, 18). Estaban especialmente cerca de Pablo y eran figuras importantes en sus equipos. El hecho de que se nombren por primera vez muestra su estatus en Roma y en los equipos paulinos. Además, el hecho de que Priscila sea la primera en cuatro de las seis veces que se nombra a la pareja puede indicar que tuvo el estatus social más alto o quizás el ministerio más significativo de los dos. El orden de los nombres fue significativo en el mundo antiguo.

       Pablo los encontró en Corinto en su segundo viaje misionero, después de su expulsión de Roma por parte de Claudio (Hechos 18:2). Eran compañeros judíos y ricos fabricantes con un negocio de tiendas de campaña al que Pablo se unió mientras estaba allí. Los trabajaron y ministraron juntos durante sus dieciocho meses allí (Hechos 18:3), usando su hogar para una iglesia en casa (1Co 16:19). Cuando fue a Éfeso en su tercer viaje, fueron con él y continuaron ministrando juntos. Allí también tuvieron un ministerio significativo y en una ocasión llevaron a Apolos consigo, corrigiendo sus puntos de vista erróneos sobre el bautismo y “le explicaron con mayor precisión el camino de Dios” (Hechos 18:26).

       Comentario de Filipenses (4: 10) Administración, Dar: La iglesia revivió su dádiva y esta floreció. Advierta las palabras “al fin habéis revivido” (anethalete) significa volver a revivir. Es la imagen de las plantas y las flores floreciendo, abriéndose y brotando nuevamente. La palabra clave es nuevamente. Cuando se fundó la iglesia, los creyentes habían apoyado a Pablo y su obra misionera en forma regular. Pero por algún motivo abandonaron su apoyo a la misión. Eso probablemente haya sido unos diez a doce años antes (Struss). Por qué dejaron de enviarle apoyo a Pablo es algo que se desconoce. Sin embargo, la cuestión a tener en cuenta es el glorioso revivir del apoyo de la misión que se llevó a cabo en la iglesia. Retomaron nuevamente el apoyo de Pablo y su dádiva floreció y brotó nuevamente. Puede imaginarse el gozo y regocijo del corazón de Pablo. Él dice: “En gran manera me gocé en el Señor”.

       Pensamiento 1: ¿Por qué la iglesia había abandonado su apoyo a Pablo? Como se ha dicho, no se conoce el motivo. En su manera gentil y bondadosa, Pablo simplemente pasa por alto el tema diciendo que él sabía que se preocupaban por él, pero que habían perdido la oportunidad de apoyarlo. ¿Fue su falta de apoyo…

    • Legítima: ¿Esto es, debido a la persecución o a la pobreza?

    • Ilegítima: ¿Es decir, debido a la negligencia y a la falta de preocupación por la difusión del evangelio y de las misiones en todo el mundo?

       Siendo honesto sobre el asunto, es difícil concebir una razón legitima para el abandono del apoyo a la misión. Es particularmente difícil ver un motivo que durara tanto como de diez a doce años en que la iglesia filipense dejó de apoyar a Pablo. Sea legítima o no, todos debemos buscar en nuestros corazones acerca de nuestro apoyo personal de los ministros de Dios y de las misiones de todo el mundo.

    [] Se debe apoyar el evangelio.

    [] El evangelio debe llevarse a todo el mundo.

    [] Ha llegado la hora de la necesidad de que las iglesias despierten a la misión mundial de Cristo.

    [] Se debe apoyar a los predicadores, es decir, a los ministros, misioneros, maestros y evangelistas; a todos los predicadores y maestros designados por Dios, mientras llevan el evangelio por el mundo.

       Advierta esto: Han pasado siglos tras siglos desde que Jesucristo vino a morir por los pecados de los hombres y a fin de darles vida. Sin embargo, observe cuán poco se ha hecho, cuántos todavía no han oído ni han creído.

       [] ¿Dónde están los trabajadores que llevan el mensaje? ¿Dónde están los que realmente oran por los trabajadores como Él lo ordenó? Observe cuántos se quedan en sus casas y luego observe a los pocos que están afuera en las comunidades y campos del mundo ministrando y dando testimonio a los perdidos. ¿Es este el método de Dios? ¿Su voluntad? Piense y con franqueza responda. El problema no es que no conozcamos la verdad. La conocemos: Sabemos que debemos ir. El problema es que no vamos. Simplemente no estamos dispuestos a comprometemos a ir. No estamos dispuestos a abandonar la comodidad y seguridad de nuestros hogares y oficinas, trabajos y familias para ir a las comunidades y naciones del mundo.

        Ha llegado la hora de necesidad para los trabajadores, los trabajadores que harán exactamente lo que ordenó Dios: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16: 15). Y si no podemos ir, entonces debemos comprometemos a apoyar a quienes están dispuestos a ir.

       “Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos” (Mt. 9:37).

       “Y les decía: La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” (Lc. 10:2).

       “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:33).

       “¿No decís vosotros?  ¿Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega” (Jn. 4:35-36).

        Filipenses 4:15-16. (15-16) Administración, Ministro, Misiones: La dádiva de la iglesia fue diferente, ellos fueron la única iglesia que dio y lo hizo de forma continuada. Este es un punto que debe seguirse con desesperación por parte de las iglesias de todo el mundo. Cuando se fundó la iglesia filipense, subscribió el ministerio de Pablo y fue congruente en su apoyo. Advierta que era la única iglesia que estaba apoyando a Pablo. La falta de fidelidad de las otras iglesias lastimó el corazón de Pablo. Esto resulta claro a partir de las palabras de que ninguna iglesia lo apoyó, ninguna salvo la iglesia filipense.

       Fue mientras estaba en Tesalónica que los filipenses seguían apoyando su misión. Y cómo necesitó su apoyo en Tesalónica, puesto que fue allí donde enfrentó una severa persecución (cp. Hch. l7:1ss).

       Pensamiento 1: ¡Imagine! ¡Sólo una iglesia apoyando a Pablo y su misión en el mundo! Y se trataba de una iglesia que acababa de ser fundada. Todos nosotros debemos hacernos insistentemente dos preguntas:

    1) ¿Qué estamos haciendo por los Pablos y las misiones de hoy día?

    2) ¿Nos hemos comprometido a apoyar cualquier ministerio o misión y nos arrepentimos del compromiso?

       “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos” (Mt. 19:23).

       La protesta de Samuel, 12:1–15. Con este discurso Samuel en efecto se retira de su ministerio activo. Aunque lo vemos en varias ocasiones, da a entender que ya tienen a su rey, desplazándole a él. Como el último juez, se hace a un lado para que la monarquía gobierne en Israel. Y protesta su preferencia por la monarquía como habiendo rechazado a él mismo como juez y a Jehovah como su Rey divino. Los vv. 1 al 5 demuestran claramente que no había nada en Samuel que motivara su preferencia por un rey. Y luego en los vv. 6 al 12 repasan históricamente la fidelidad de Jehovah para librarles y guiarles en todos sus aprietos. Su Dios había sido mejor que un rey por todos estos siglos. Su selección de un rey realmente fue un acto de rebeldía y falta de confianza en Dios. Testifican que no pueden acusarle de malversación, ni a Samuel ni a Dios.

       A pesar de esto, en los vv. 13 al 15, Samuel declara la disposición de Dios para perdonarles su rebeldía y bendecirles con su nuevo rey si es que obedecieran. La obediencia determinaría el rumbo del futuro.

       Comentario de Los Hechos (20:33-35) Ministros ▬ Apoyo financiero: El cuarto deber es el de trabajar y dar, sin codiciar riquezas terrenales.

    Note dos puntos contundentes.

    ▬ 1. Pablo no codició riquezas terrenales. No codició plata ni oro ni vestido. En el mundo antiguo, los vestidos costosos eran una señal de riqueza. Muchas personas de la iglesia tenían suficiente y algunos eran ricos. Tenían… • dinero • ropas opulentas • propiedades • medios de transporte

       Pero Pablo no codició lo que ellos tenían. Su mente y sus pensamientos no estaban centrados en las cosas terrenales. El dinero, las propiedades, los vestidos, y los más modernos medios de transporte no constituían un atractivo para él. Anhelaba algo mucho más importante:

    => el Reino de Dios y su justicia,

    => satisfacer las desesperadas necesidades del mundo,

    => librar a los hombres de la esclavitud del pecado,

    => compartir el evangelio de vida eterna

       Pensamiento 1. Los ministros y maestros del evangelio deben estar totalmente comprometidos a compartir el evangelio, y un compromiso total incluye, no solo la predicación y la enseñanza verbal, sino esparcir el evangelio apoyando a otros financieramente. (Ver bosquejo y notas, Mt. 19:16-22; 19:23-26 para mayor discusión. Cada creyente necesita estudiar y aplicar a su vida estos dos pasajes, pero en especial los ministros y maestros del evangelio. Cp. 1 S. 12:3-5; 1ª Ts. 2:5-6; 1ª Ti. 3:3, 8; 6:10.)

    ▬ 2. Pablo trabajó en el mundo secular. Él era artesano, un fabricante de tiendas de campaña (ver nota, Hch. 18:3). Hay cinco razones por las cuales Pablo trabajaba en el mundo secular, cuatro de las cuales se mencionan en este pasaje.

    » a. Para satisfacer sus propias necesidades (v. 34).

    » b. Para ayudar a otros que estaban sirviendo junto a él (v. 34).

    » c. Para apoyar a los débiles (v. 35).

    » d. Para parecerse más a Jesús (v. 35). Este es un refrán de Jesús que no aparece en los evangelios: “Más bienaventurada cosa es dar que recibir”. Por supuesto que Jesús siguió esto último…

    • no codiciando nada de este mundo.

    • dando a otros todo lo que tenía.

    • sacrificando su vida por los demás.

       Pablo quería ser como su Señor, ser conformado a su imagen y por eso trabajaba en el mundo secular cuando era necesario.

    » e. Para no ser carga ni a los creyentes ni a las iglesias. Esta razón no se menciona en este pasaje, pero si en muchos otros (2 Co. 11:9; 1ª Ts. 2:9; 2ª Ts. 3:8). Pablo quería decir dos cosas con “no ser carga” para ninguno, y estas dos cosas son lecciones muy poderosas para los ministros modernos del evangelio.

       En primer lugar, algunos no creyentes, y tristemente algunos creyentes carnales, estaban acusando a Pablo…

    • de “codiciar” un salario a costa de las iglesias.

    • de buscar confort y comodidad a expensas de los creyentes y las iglesias.

    • de recibir las ofrendas y sustraer de las mismas (2 Co. 1:17-18; 8:20-22. Ver note, pt. 2, 2 Co. 12:13-18).

       Al trabajar en el mundo secular y no aceptar dinero de las iglesias, Pablo podía combatir esas acusaciones y demostrar que eran mentiras. Nótese que también tenía representantes designados por las iglesias para llevar las ofrendas de estas a Jerusalén (ver nota, Hch. 20:4-6).

       Segundo, Pablo quería ser libre e independiente de las iglesias y los creyentes. Él no quería que la congregación creyera que les pertenecía, que tenía que cumplir con su invitación. No quería que le pusieran frenos ni presiones sobre su derecho de ir de un lugar a otro para ministrar y predicar el evangelio según viera la necesidad.

    => No quería ningún tipo de tentación, ninguna cosa que le hiciera sentir que tenía que cumplir con los deseos. antojos y caprichos de la congregación, a menos que realmente provinieran de Dios.

       Pensamiento 1. Tenga en cuenta cuatro aspectos significativos.

    1) Pablo recibió apoyo financiero de algunas iglesias. No siempre tuvo un trabajo secular, no en todas las situaciones. El apreciaba el valor de estar completamente libre de la carga de preocupaciones financieras para poderse dedicar por completo al ministerio. (Ver note, Hch. 18:3 para mayor discusión.)

    2) El ministro del evangelio tiene derecho a recibir salario de las iglesias. De hecho. Cristo enseñó que el ministro debía, sin duda alguna, ser sostenido por la iglesia. (Ver bosquejo y notas, Mt. 10:9-10 para discusión y consulta de las Escrituras. Este es un pasaje importante, un pasaje que todo ministro e iglesia debiera estudiar ya que es una enseñanza de nuestro Señor.)

    3) Hay grandes beneficios al seguir el ejemplo de Pablo en asuntos prácticos. Tener libertad financiera para ministrar según Dios dirija sin la influencia de prejuicios carnales y caprichos, tiene ventajas, como ya se señaló arriba. Sin embargo, todo ministro debe recordar siempre que hay algunos en cada iglesia genuina que han marchado muy cerca del Señor y así lo han hecho durante años. Dios le ha dado su visión a esa iglesia y les ha dado la comunidad que les rodea. Solo han carecido de una cosa: un ministro lleno del Espíritu que les ayude. El ministro necesita escuchar a estos queridos creyentes incluso cuando él se sostenga a sí mismo.

    4) Cada ministro debe trabajar para que pueda ayudar a los débiles (v. 35). No importa de dónde provengan sus ingresos, él debe dar el ejemplo a otros en cuanto a satisfacer las carencias de los necesitados.

       “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).

       “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).

       “También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).

        (20:36-38) Conclusión: el final de la exhortación de Pablo a los ancianos de Éfeso es una escena conmovedora, es la manera de expresar afecto que todo ministro y maestro del evangelio debiera codiciar. Note que Pablo estaba tan emocionado que cayó de rodillas y comenzó a orar por estos amados hombres de Dios. (El cuadro es muy inusual ya que era costumbre judía ponerse de pie al orar en público.)

    Los ancianos…

    • lloraron profundamente.

    • se echaron al cuello de Pablo, abrazándole y besándole una y otra vez (griego.)

    • estaban muy tristes.

    • lo acompañaron hasta el barco.

       Comentario de 1ª Corintios (15:5-7) Jesucristo, resurrección: El tercer elemento del evangelio es que hubo testigos presenciales de la resurrección de Jesucristo. Debe tenerse en cuenta que Pablo no proporciona todas las apariciones de la resurrección de Cristo; él enumera las que él cree que son más que suficientes para dar evidencias conclusivas. (Vea el Estudio a fondo 1, Jesucristo, Resurrección _ Mr. 16: 1-13 para una lista completa.)

    ▬ 1. Estaba la aparición de su resurrección a Cefas o a Pedro. Pedro le había fallado grandemente al Señor, al haberlo negado tres veces. Las negaciones y el fracaso miserable de Pedro tuvo lugar en la hora más crítica del Señor, la hora en que el Señor necesitaba más que nunca la lealtad de Pedro. Como Pedro le había fallado de un modo tan terrible al Señor, Pedro necesitaba desesperadamente una entrevista privada con el Señor; y como el Señor se le había aparecido a Pedro, Pedro era un testigo fidedigno del amor de Dios por el hombre. Él podía fácilmente testificar que Dios ama tanto al hombre que había enviado a su Hijo al mundo para librar al hombre de su pecado y su terrible fracaso. Fácilmente podía testificar que Dios perdona y salva al hombre y le da vida eterna por medio de la resurrección del Señor Jesuciisto. El testimonio de Pedro era contundente, porque él había experimentado personalmente el perdón, la liberación, la salvación, y la promesa de vida eterna de labios del propio Señor resucitado.

       “Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo” (Mr. 16:7).

       “que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón” (Lc. 24:34).

    ▬ 2. Estaba la aparición de la resurrección a los doce apóstoles. El término “doce” era un término general o común aplicado a los apóstoles de Cristo. Judas estaba muerto, se había suicidado. Jesús se les apareció varias veces a los apóstoles, y pudo haber hecho otras apariciones que no están registradas (Lc. 24:33-36; Jn. 20:19s).

       Los apóstoles habían abandonado al Señor en su hora de prueba, fallándole miserablemente. Por eso ellos, al igual que Pedro, eran testigos fidedignos del amor de Dios por el hombre: “De que Dios había enviado a su Hijo al mundo para morir y resucitar para que los hombres pudieran vivir eternamente con Él”.

    ▬ 3. Estaba la aparición de la resurrección a quinientos creyentes a la vez. Cuando sucedió esta aparición se desconoce. Quizá fue en Galilea, lo que parece haber sido una reunión organizada por el Señor: “después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea” (Mt. 26:32). Después de que había resucitado, Él les dijo a las mujeres a quienes Él le apareció: “No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán” (Mt. 28:10); “mis hermanos” probablemente signifique todos los discípulos. Además, como se esparció la noticia de que Él había resucitado y quería reunirse con sus discípulos en Galilea, era de dudar que un creyente verdadero no asistiera a la reunión.

       Sucede lo siguiente: Quinientos creyentes podían testificar del amor de Dios para los hombres. Dios había enviado a su Hijo al mundo y vencido la muerte resucitándolo de los muertos. Podían dar testimonio sin lugar a dudas de que la forma en la que Dios salvarla al hombre era por medio de la muerte y la resurrección de su Hijo, Jesucristo, y por medio de la promesa de ser resucitado personalmente de los muertos algún día en el futuro.

    ▬ 4. Estaba la aparición de la resurrección a Jacobo. Es muy probable que sea Jacobo, el hermano del Señor. Jesús tenía varios hermanos y hermanas, y ellos se sentían terrible- mente avergonzados por Él porque:

    • Aseguraba ser el Hijo de Dios.

    • Había rumores de locura y posesión demoníaca.

    • Había una oposición severa por parte de los lideres y de otras personas.

       La familia de Jesús no comprendía ni creía en sus afirmaciones; por consiguiente, ellos también le habían hecho oposición. Al aparecérsele a Jacobo, Jesús pudo demostrar sin lugar a dudas que sus afirmaciones eran ciertas. Consiguientemente, Jacobo se convirtió en un testimonio significativo del Señor. Jesús era definitivamente el Hijo de Dios enviado por Dios para demostrar su amor por el hombre. Los hombres, incluso aquellos que han negado y se han mostrado hostiles al Señor, pueden ser salvos por la resurrección del Señor Jesucristo.

       Observe un elemento sorprendente: Jacobo incluso llamó a Jesús “el Señor de gloria”. Piensen nada más: Jacobo se crió con Jesús desde los primeros años de niñez hasta adentrado en la adultez. Si alguien tuvo la oportunidad de ver y observar a Jesús, fue Jacobo. Él tuvo todas las oportunidades de ver algún acto de desobediencia, algún pecado, algo opuesto a la naturaleza de Dios. Sin embargo, el testimonio de Jacobo es:

       “Nuestro Señor Jesucristo, el Señor de gloria”, aquel en quien moraba la presencia misma de Dios entre nosotros (Stg. 2:1).

    ▬ 5. Estaba la aparición de la resurrección a todos los apóstoles. ¿A qué aparición se refiere esto? Se desconoce la respuesta, pero se podría referir la aparición en el Aposento Alto (Jn. 20:26) o en la ascensión (cp. Hch. 1:1s). Nuevamente, la idea es que los apóstoles podían dar una evidencia indiscutible del amor de Dios: Dios ha vencido la muerte por medio de la resurrección del Señor Jesucristo por medio de la cual Él le da seguridad de vivir eternamente con Él.

       (15:8-10) Jesucristo, resurrección: El cuarto elemento del evangelio es que hubo un testigo presencial fidedigno, el propio Pablo. Note tres elementos:

    ▬ 1. Pablo vio a Cristo después de la ascensión del Señor. La frase “como a un abortivo” (to ektromati) quiere decir un aborto, un parto malogrado, un nacimiento no natural, un niño nacido fuera de tiempo. Pablo está diciendo sencillamente que él no conocía ni seguía al Señor cuando el Señor anduvo en la tierra, pero él vio al Señor después que Él había abandonado la tierra y ascendido al cielo. Desde luego, Pablo se refiere a la experiencia en el camino de Damasco (Hch. 9:1s), y quizás a las visiones que le concedieron (2 Co. 12:1s).

    ▬ 2. Pablo se convirtió y cambió en contra de todos los pronósticos. Pablo tenía una profunda sensación de indignidad. Note exactamente lo que él dice, su percepción de si mimo:

    => “Soy el más pequeño de los apóstoles”.

    => “[Yo] no soy digno [apto] de ser llamado apóstol”.

    => “porque perseguí a la iglesia de Dios”.

       Antes de su conversión él había perseguido y matado a muchos creyentes de la iglesia primitiva (Hch. 7:58; 9:1s). Él también tenía un orgullo acérrimo en quien él era y lo que había logrado en su posición y justicia y moralidad personal (2 Co. 11:22; Fil. 3:4-6). Los pecados de asesinato y orgullo le daban a Pablo una sensación inmensa de sentirse el jefe de los pecadores (1 Ti. 1:15). Nada excepto haber visto a Cristo realmente cara a cara podría cambiar a un hombre de un modo tan radical. Nada excepto haber visto a Cristo realmente cara a cara podría hacer que un hombre entregara tanto y pagara un precio tan alto por la predicación del evangelio (2 Co. 6:4s; 11:22s; Fil. 3:4s).

    ▬ 3. Pablo se sintió movido urgentemente a obrar por Cristo. Para Pablo lo mayor del mundo era la gracia de Dios, el hecho de que Dios lo amaba tanto:

    • Que Dios perdonó sus pecados terribles.

    • Que Dios le permitió seguir y servir a su propio Hijo.

    • Que Dios le permitió proclamar la cura gloriosa para el cáncer del pecado y la muerte, incluso la muerte y la resurrección del Señor Jesucristo.

       Todo cuanto Pablo era y todo cuanto Pablo hizo fue por la gracia, el favor inmerecido de Dios. Como declaró él mismo: “Por la gracia de Dios soy lo que soy”.

       Como Dios había hecho tanto por él, Pablo trabajaba de modo tan diligente por Dios. La palabra “trabajado” (kopiao) significa trabajar hasta el punto de estar cansado y exhausto. Observe su planteamiento: él trabajó más que todos los otros que sirvieron a Cristo. ¿Por qué? Porque se lo debía a Cristo: Él había pecado de modo tan terrible contra el Señor. Note que hasta le da crédito por su trabajo a la gracia de Dios.

       Comentario de filipenses (2:3) Humildad, Humildad de mente: Está el rasgo de humildad o de humildad de mente. Advierta dos puntos significativos.

    ▬ 1. Una iglesia fuerte y activa siempre enfrentará dos problemas para poder levantar cabeza: La rivalidad y la gloria vacía.

    » a. Algunas personas simplemente se esfuerzan por otros. Ellos no han madurado en el Señor aún; por lo tanto, ellos se rinden ante los siguientes aspectos:

       • hablar sobre diferencias • deseo de posición • amar la adulación • celos • deseo de reconocimiento • formación de camarillas • envidia • oposición

       Si no consiguen las cosas a su manera o lo que desean, luchan en contra de la iglesia o de otros miembros. El resultado es la desunión y la división, uno de los crímenes más terribles dentro de la iglesia de Dios.

       “Nada hagáis por contienda 0 por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:3).

       “Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Ti. 2:14).

       “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido” (2 Ti. 2:24).

       “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad” (Stg. 3:14).

      “No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio” (Pr. 3:30).

       “Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella” (Pr. 20:3).

       “No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado” (Pr. 25:8).

       “El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno es como el que toma al perro por las orejas” (Pr. 26:17).

    » b. Algunas personas van a buscar gloria dentro de la iglesia. Pero advierta cómo lo llaman las Escrituras: Vanagloria, que significa gloria vacía. Algunas personas sólo quieren la atención, el reconocimiento, la posición, las adulaciones, las alabanzas, la honra. Quieren que la gente busque su consejo y opinión. Desean estar en los comités principales y ser reconocidos como un líder de la iglesia.

       “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).

       “Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor” (Lc. 22:24).

       “¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” (Jn. 5:44).

       “El que ama la disputa, ama la transgresión; y el que abre demasiado la puerta busca su ruina” (Pr. 17:19).

       “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Is. 14:13-14).

       “Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré. dice Jehová” (Abd. 4).

    ▬ 2. El espíritu que debe prevalecer en una iglesia fuerte es el de la humildad y de la humildad de mente. De hecho, la única forma en que una iglesia puede permanecer fuerte y ser bendecida por Dios es que su gente ande en un espíritu de humildad (véase Estudio afondo 1, Humildad, Fil. 2:3).

        (2:4) Humildad: Está el rasgo de controlar el interés propio o lo que Barclay denomina concentración en el yo. Dicho de manera muy sencilla, un creyente cristiano debe olvidarse de sí. Debe dejar de mirar sus propias cosas, como…

       • ambición • ser rechazado • no ser reconocido • deseos • ser pasado por alto • no ser honrado • posición • ser desatendido • no haber recibido una posición • anhelos • ser ignorado

       Los creyentes deben concentrarse en Cristo y su ministerio para la gente y alcanzar el mundo con el glorioso evangelio de la salvación. No deben concentrarse en sí mismos. El mundo está demasiado necesitado y demasiado desesperado para que cualquier creyente se centre en sí mismo. Se necesita que todo creyente alcance a los perdidos y solos, a los introvertidos y desvalidos, a los hambrientos y a los que tienen frío, a los pecaminosos y destinados a juicio de su comunidad y ciudad, país y el mundo. Todo creyente no necesita estar pensando en sus propias cosas, sino en las cosas de los demás. Debe…

       • visitar • testificar • transmitir • aconsejar • ministrar • alimentar • escuchar • planificar • ayudar • vestir • aconsejar • enseñar

       “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).

       “Fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis” (Mt. 25:43).

       “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (Lc. 9:23-24).

       “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

       “Como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos” (1 Co. 10:33).

      “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Co. 8:9).

       “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • “EL MINISTERIO: SU LLAMADO A LA SEPARACIÓN Y A LA CONSAGRACION 2ª Corintios 6:11 AL 18 Y 7:1”

    ▬ 1. Llamado 1: Abran su corazón

    » a. El corazón de Pablo estaba abierto

    » b. El corazón de la iglesia estaba cerrado

    ▬ 2. Llamado 2: No se unan en yugo desigual con los incrédulos, ustedes Son diferentes

    » a. En compañerismo: Son justos, no injustos

    » b. En comunión: Son luz, no tinieblas”

    » c. En el compromiso: Son de Cristo, no de Satanás

    » d. En la fe: Son creyentes, no incrédulos

    » e. En la adoración: Son templo de Dios, no templo de algún ídolo

    ▬ 3. Llamado 3: Salgan de en medio de los incrédulos y apártense

    » a. Apartarse: No tocar

    » b. Este es el mandato de Dios

    » c. Los resultados

    -1) Dios los recibirá

    -2) Dios será un Padre para ustedes

    ▬ 4. Llamado 4: Límpiense y perfeccionen la santidad

    CAPÍTULO 7: 1. Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

    DIVISIÓN III

    EL MINISTERIO Y SU DESCRIPCIÓN, 2:12-7:16

    “El ministerio: Su llamado a la separación y a la consagración, 6:11-7:1”

       (6:11-7:1) Introducción: Con frecuencia se siente temor de abordar el tema de la separación. Las personas sencillamente mal interpretan lo que significa realmente separación. Para la mayoría de las personas, la separación espiritual quiere decir que tienen que renunciar a esto, dejar de ir allá, y dejar de hacer aquello. Creen que significa no volver a divertirse de nuevo y disfrutar de los placeres de este mundo. Esto es lo que la mayoría de las personas ven y en lo que piensan cuando oyen separación espiritual. Sin embargo, el llamado más grande del mundo es el llamado a la separación y la consagración. Una persona puede ser salva de este mundo y recibir la seguridad absoluta de la vida eterna. ¡Imagínese nada más la gloria de ser adoptado verdaderamente como hijo de Dios! Esta es la verdad de la separación y la consagración.

    1. Llamado 1: Abran su corazón (vv. 11-13).

    2. Llamado 2: No se unan en yugo desigual con los incrédulos, ustedes son diferentes (vv. 14-16).

    3. Llamado 3: Salgan de en medio de los incrédulos y apártense (vv. 17-18).

    4. Llamado 4: Límpiense y perfeccionen la santidad (7:1).

       [1] (6:11-13) Corazón, abierto: El primer llamado es a un corazón abierto. Un corazón abierto es un elemento absolutamente esencial para la separación y la consagración. Nadie se va a separar del mundo y a consagrar su vida a Dios a menos que tenga un corazón y una mente abiertos.

    ▬ 1. Note cómo el corazón de Pablo está abierto y lleno de afecto por la iglesia de Corinto.

    » a. “Oh corintios”: él le habla directamente a la iglesia como si estuviera frente a frente, lo que siempre demuestra sentimientos fuertes.

    » b. “Nuestra boca se ha abierto a vosotros”: él ha hablado abierta y honestamente, sin vacilación ni equivocación.

    » c. “Nuestro corazón se ha ensanchado”: su corazón está abierto para ellos, y su afecto ha crecido en la medida en que los ha hecho partícipes de la verdad.

    » d. “No estáis estrechos en nosotros”: La palabra “estrechos” (stenochoreisthe) quiere decir ser restringido, carecer de espacio, estar presionado o angustiado, estar en agonía o en aprietos. Pablo dice que no había carencia de espacio alguno en su corazón para la iglesia; no había restricción alguna contra ellos. Él no tenía nada en contra de ellos. Su corazón estaba bien abierto para recibirlos.

    ▬ 2. Note cuán estrecha y cerrada estaba la iglesia para con Pablo. El corazón de cada uno de ellos estaba estrecho (stenochoreisthe), restringido, cerrado, tenía poco espacio, de tener alguno, para Pablo.

       Pablo apela a ellos: “corresponder”, es decir, que le devuelvan a él el mismo corazón abierto y ensanchado que él les ha mostrado. Note que Pablo los llama sus hijos; por consiguiente, de la misma manera que los hijos abren el corazón y reciben a sus padres con afecto, él les mega que lo reciban a él y sus instrucciones con afecto.

       Pensamiento 1. Hay dos elementos que son absolutamente esenciales si la iglesia va a escuchar el llamado de Dios y su ministerio:

    1) Un ministro con un corazón abierto, honesto, y adorable para con Dios y su pueblo.

    2) Una iglesia con un corazón abierto, honesto, y adorable para con Dios y su ministro escogido.

       “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).

       “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).

       “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).

       “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia” (2 Co. 9:10).

       “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Ef. 4:14, 15).

       “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).

       “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

       [2]. (6:14-16) Separación: El segundo llamado es a que los creyentes no se unan en yugo desigual con los incrédulos. Las razones se dan claramente: “Los creyentes son diferentes de los incrédulos, muy diferentes La diferencia se ve en las palabras “yugo desigual” (heterozugountes). Se refiere al Antiguo Testamento donde Dios prohibió arar con buey y con asno a la misma vez (Dt. 22:10), o la yunta de animales de diferentes especies (Lv. 19:19). La idea es:

    • Que la unión de un creyente genuino con un incrédulo sería tan diferente como la unión de dos tipos de animales.

    • Que el arado por la vida de un creyente con un incrédulo sería tan difícil como arar un campo con un buey y un asno en una misma yunta.

       Los creyentes genuinos son radicalmente diferentes de los incrédulos. Cinco áreas lo revelan claramente. Note que cada área se comienza con una pregunta:

    ▬ 1. Los creyentes difieren de los incrédulos en compañerismo. “¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?” La palabra “injusticia” (anomiai) quiere decir anarquía. Los incrédulos no han obedecido ni obedecen a Dios. Viven y hacen lo que les viene en gana, no lo que Dios dice. Rechazan a Dios y lo que Dios dice y andan haciendo su voluntad. Se rebelan contra Dios y sus mandamientos, llevando una vida desordenada e injusta.

    » a. No han creído en el nombre del Señor Jesucristo para que los salve.

       “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23).

       “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).

    » b. No buscan primero el reino de Dios y su justicia.

       “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33).

    » c. No sienten hambre y sed de justicia.

       “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mt. 5:6).

       Note la palabra “compañerismo” (metoche) quiere decir compartir y participar. ¿Cómo puede un creyente que centra su vida en la justicia de Jesucristo participar y compartir con los incrédulos que se preocupan poco, de preocuparse, por Jesucristo y su llamado a la justicia?

    ▬ 2. Los creyentes difieren de los incrédulos en comunión. “¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” La palabra

       “comunión” (koinonia) quiere decir tener unión, asociación, una comunión cerrada, estar muy unidos. Quiere decir estar tan unidos que hay una relación abierta y mutua: “Lo que uno tiene le pertenece al otro”. La idea queda clara: “No hay tal comunión o unión entre la luz y las tinieblas”. Por el contrario, la luz y las tinieblas son mutuamente exclusivas, de naturalezas completamente diferentes. No pueden coexistir.

    » a. La luz es el símbolo o ilustración de los creyentes.

    => Se dice que los creyentes se convierten en

       “hijos de la luz” por medio de la creencia en la luz, el propio Jesucristo (Jn. 12:36).

    => A los creyentes se les ha trasladado de la potestad de las tinieblas al reino de Cristo la herencia de la luz (Col. 1:13).

    => Antes de venir a Cristo, los creyentes no solo están en las tinieblas, sino que son una encarnación de las tinieblas. Pero cuando ellos vienen a Cristo, a los creyentes se les coloca en la luz y se convierten en una encarnación de la propia luz (Ef. 5:8).

    => Los creyentes son la luz del mundo (Mt. 5: 14-16).

    => Los creyentes deben poner su luz en un candelero, para que todos vean su luz (Mt. 5:15).

    => Los que hacen el mal aborrecen la luz (Jn. 3:20s).

    => La creación de la luz es una ilustración de la expulsión de la oscuridad espiritual (Gn. 1:2s).

    » b. Las tinieblas son un símbolo o ilustración de los incrédulos. (Vea el Estudio a fondo 1, Tinieblas 2 Co. 6:14 para un análisis.)

       Resulta sorprendente: La naturaleza de los creyentes y los incrédulos difiere radicalmente como la luz difiere de las tinieblas.

    => Como hijos de la luz, los creyentes conocen la luz de Dios, viven según la luz de Dios, y son bendecidos por la luz de Dios.

    => Como hijos de las tinieblas, los incrédulos conocen las tinieblas de este mundo, viven según las tinieblas del mundo, y reciben solamente las bendiciones de las tinieblas del mundo (posesiones y placeres temporales, y la desesperanza de la muerte y el juicio).

    ▬ 3. Los creyentes difieren en compromiso y pacto. “¿Y qué concordia Cristo con Belial?” Belial se refiere a Satanás. El nombre “Belial” se refiere en específico a lo despreciable, a lo perverso, y a lo impuro del carácter de Satanás. Se le ilustra como la cabeza o líder de los incrédulos; mientras que a Cristo se le ilustra como la Cabeza o líder de los creyentes. La ilustración resulta sorprendente:

    => Las fuerzas del bien y el mal se oponen mutuamente.

    => Cristo se opone a Belial.

    => El justo se opone al perverso.

    => El digno se opone al despreciable.

    => La justicia y la pureza de Cristo se oponen a la perversidad y la impureza de Belial.

       Si una persona no obedece a Cristo, las Escrituras dicen que entonces obedece a Belial o Satanás. Por consiguiente, resulta imposible que un creyente genuino viva en concordia y armonía con aquellos que obedecen a Belial en lugar de a Cristo. Los creyentes no pueden estar atados a aquellos que llevan una vida perversa e impura, personas que obedecen al líder de lo despreciable, es decir, al diablo.

       “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (1 Co. 10:21).

    ▬ 4. Los creyentes difieren en fe o creencia. “¿O qué parte el creyente con el incrédulo?” La palabra “incrédulo”

    (apistou) significa una persona que ha decidido no creer en Cristo y lo ha rechazado deliberadamente. La palabra “parte” (meris) quiere decir la porción, estado, esfera, campo o participación de una persona en la vida.

       La fe del creyente se ilustra como si cambiara toda su vida: Su creencia hace que se mueva en una nueva esfera campo de la vida. Puede que viva entre los incrédulos, que viva y obre junto a ellos, pero se mueve en un campo diferente. Su propósito y conducta en la tierra es diferente:

    => El creyente cree que Cristo es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo; el incrédulo no.

    => El creyente vive según dicta Cristo; el incrédulo vive como él quiere.

    => El creyente trata de honrar a Cristo anteponiendo a Cristo y sirviéndolo; el incrédulo vive para sí, para el mundo y para sus posesiones.

       El significado, propósito, e importancia misma de la vida difieren radicalmente entre el creyente y el incrédulo. El creyente busca a Cristo y las cosas de Cristo, mientras que el incrédulo centra su vida fundamentalmente en este mundo y en el yo.

    ▬ 5. Los creyentes difieren en la adoración. “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?” La palabra “acuerdo” (sunkatathesis) quiere decir un buen entendimiento, una unión y lazos estrechos de mente y espíritu. No puede haber acuerdo alguno, unión alguna, ni lazo alguno entre el templo de Dios y los ídolos. Dios desprecia la idolatría, por encima de todo, porque un ídolo es el dios sustituto de un hombre. Un ídolo sustituye a Dios en la vida de un hombre. La adoración o ídolo de un hombre puede variar desde el yo o las ideas personales hasta las posesiones o imágenes grabadas. Un hombre puede adorar y hacer un ídolo de cualquier cosa, por ejemplo… • dinero • fama • recreación • tierra • reconocimiento • familia • posición • viviendas • religión • poder • vehículos • profesión

       Un ídolo puede ser cualquier cosa a la que el le dé su mayor lealtad, su tiempo, energía, dinero. Dondequiera que un hombre ponga su mayor tiempo, energía, y dinero y lealtad es donde están su corazón y su adoración.

       Esta es una de las diferencias más significativas entre el creyente y el incrédulo: “El creyente no es un idólatra”. De hecho, él mismo constituye el templo mismo de Dios. Se dice que su propio cuerpo sea uno de los lugares especiales donde mora la presencia de Dios. El creyente es capaz de conocer, presentir, y sentir la presencia y el poder de Dios dentro de él.

       Note que Pablo hace una cita del Antiguo Testamento para ilustrarlo:

       “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (v. 16; cp. Lv. 26:11, 12; Ez. 37:27).

       La idea queda clara: “El creyente adora al Dios vivo y verdadero, no a los ídolos”. No puede estar de acuerdo con la adoración de los incrédulos. No puede vivir y andar con los incrédulos en la adoración, porque su adoración difiere radicalmente de la adoración de los incrédulos.

       “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros” (Jn. 14:20).

       “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Ro. 8:9).

       “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Co. 3:16).

       “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Co. 6:19).

        “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (2 Co. 6:16).

       “en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Ef. 2:22).

       “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 P. 2:5).

       “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1 Jn. 2:27).

       ESTUDIO A FONDO 1

       (6:14) Tinieblas (skotos, skotia): La palabra se usa en las Escrituras para describir tanto el estado como las obras del hombre. Las tinieblas son muy reales en las Escrituras.

    ▬ 1. Las tinieblas se refieren al mundo del hombre natural que no conoce a Jesucristo (Jn. 8:12). El hombre natural anda en ignorancia:

    • De Jesucristo.

    • De Dios según Jesucristo lo ha revelado.

    • Del real propósito y destino reales de la vida según lo ha demostrado Jesucristo.

       El hombre natural tropieza y anda a tientas en este mundo. Él no conoce más que las cosas de este mundo según las ve. Su esperanza es la esperanza de vivir mucho tiempo antes de que la muerte se apodere de él. Él anda en tinieblas, ignorando esta vida real y la otra vida (cp. Jn. 12:35, 46).

    ▬ 2. Las tinieblas simbolizan la falta de preparación y la desatención. Simboliza el tiempo en el que ocurre el mal (1 Ts. 5:4-8).

    ▬ 3. Los hombres aman las tinieblas. Los hombres pecadores hacen sus malas obras bajo la cubierta de las tinieblas. Por consiguiente, los hombres aborrecen la luz porque la luz descubre su conducta perversa (Jn. 3: 19-20).

    ▬ 4. Las tinieblas son hostiles hacia la luz (vea el Estudio a fondo 4. Jn. 1:5).

       [3]. (6: 17-18) Separación -Adopción: El tercer llamado es a que los creyentes salgan de en medio de los incrédulos y se aparten. Estos dos versículos son una cita del Antiguo Testamento (Is. 52:11-12). Cuando Dios guio a Israel en su salida del cautiverio babilónico, él les dijo que lo dejaran todo. No debían sacar nada de la tierra profana, porque debían comenzar una vida totalmente nueva bajo su liderazgo. Note tres elementos significativos:

    ▬ 1. Primero, los creyentes deben salir de en medio de los incrédulos y apartarse. ¿Qué quiere decir esto? Desde luego, no quiere decir que los creyentes deben abandonar las ciudades, las comunidades y los centros de trabajo del mundo. Los creyentes no deben aislarse de los incrédulos. No quiere decir que los creyentes no tengan nada que ver con los incrédulos, que no hablen, se relacionen, ni se reúnan nunca con ellos. Tanto los creyentes como los incrédulos están en el mundo, y deben compartir juntos en el mundo.

       Lo que Dios quiere decir es al menos dos cosas:

    » a. Dios quiere decir lo que se acaba de analizar (vv. 14-16). Los creyentes difieren de los incrédulos; difieren radicalmente. Por consiguiente:

    • Los creyentes no deben “unirse en yugo desigual” con los incrédulos. No deben ponerse en la misma yunta, tener una relación íntima con los incrédulos.

    • Los creyentes no deben tener “compañerismo” con los incrédulos. No deben relacionarse ni participar en las reuniones, actividades y vida mundana de los incrédulos.

    • Los creyentes no deben tener “comunión” con los incrédulos. No deben estar estrechamente relacionados a modo de sociedad con los incrédulos. No deben estar tan unidos con los incrédulos de modo que haya una relación abierta y mutua y haya compartimiento de posesiones.

    • Los creyentes no deben tener compromiso ni pacto con los incrédulos. Los creyentes no deben obedecer al líder despreciable, Belial (Satanás), de los incrédulos.

    • Los creyentes no deben moverse en la esfera, el campo, la vida y la posición del incrédulo, la persona que ha rechazado a Jesucristo.

    • Los creyentes no deben adorar con los incrédulos.

    » b. Dios quiere decir lo que expresa en este versículo: “Los creyentes no deben tocar lo inmundo”. Los creyentes ya no deben vivir como los pecadores del mundo. No deben participar en los pecados de los incrédulos.

       “estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Ro. 1:29-32).

       “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán

    el reino de Dios” (1 Co. 6:9, 10).

       “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgias, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gá. 5:19-21).

       Pensamiento 1. Planteado con sencillez, los creyentes están en el mundo, pero no deben ser del mundo. Ellos viven en el mundo, pero no deben participar de los pecados del mundo.

    ▬ 2. Segundo, note que apartarse es un mandato del propio Dios; “apartaos, dice el Señor No se debe cuestionar, racionalizar, tergiversar, ni ignorar el mandato. Dios exige separación. De hecho, la separación es muy importante para Dios, es una las cosas esenciales que ha de recibir Dios (vea el próximo punto, punto. 3).

    ▬ 3. Tercero, los resultados de la separación son fenomenales.

    » a. Si nos apartamos y consagramos nuestra vida a Dios, Él nos recibe. La palabra quiere decir aceptar, aprobar, acoger. ¡Imagínese ser aceptado y aprobado por el propio Dios! Dios no puede recibir a una persona que vive en pecado y vergüenza, en mundanalidad e inmoralidad, en codicia e idolatría. Pero si una persona sale de en medio del mundo y se aparta, Dios recibe a esa persona.

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15, 16).

    » b. Si nos apartamos y consagramos nuestra vida a Dios, Dios se convertirá en nuestro Padre y nos adoptará como hijos e hijas suyas. Note que es el “Señor Todopoderoso” el que nos adopta, la única persona que tiene la fuerza y el poder para hacer algo tan glorioso. ¡La relación de Dios con nosotros es la de un padre con sus hijos e hijas! Dios nos favorece y nos alimenta con… • amor • gloria • dirección • afecto • protección • vida • cuidado • recompensa • crecimiento • instrucción • liberación • reprobación • provisión • dirección • disciplina • castigo

       “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de

    Dios” (Jn. 1:12).

       “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Ro. 8:15-17).

       “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17, 18).

       “para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!” (Gá. 4:5, 6).

       [4]. (7: 1) Separación: El cuarto llamado es a que los creyentes se limpien y perfeccionen la santidad. Dios da dos de las promesas más maravillosas que se puedan imaginar: “Recibimos y adoptarnos como hijos e hijas”. Por consiguiente, Dios quiere dos cosas de nosotros:

    ▬ 1. Dios quiere que nos limpiemos de toda la inmundicia de la carne y el espíritu. Todo el pecado hace inmundo al hombre, pero hay ciertos pecados que contaminan de un modo particular su carne y otros pecados que contaminan de un modo particular su Espíritu. Una ojeada a la lista de pecados en los versículos de la nota anterior demostrará esto claramente (Ro. 1:29-32; l Co. 6:9-10; Gá. 5:3-7). Los pecados de la carne serían pecados como la inmoralidad, y la borrachera, y los pecados del Espíritu serían pecados como el odio y el celo.

       “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hch. 22:16).

       “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Co. 7:1).

       “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra” (2 Ti. 2:21).

       “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Stg. 4:8).

       “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).

       “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9).

       “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” (Is. 1:16).

       “Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?” (Jer. 4:14).

    ▬ 2. Dios quiere que perfeccionemos la santidad en el temor de Dios. Note que esto es una acción continua. La palabra “perfeccionando” (epitelountes) es un término agresivo que exige una acción agresiva. Quiere decir no solo practicar, sino también terminar y completar. Desde luego, el creyente debe practicar la santidad. Es decir, la práctica debe consistir en hacer las cosas que lo harán santo. Pero él debe hacer mucho más: “Debe perseguir la santidad agresivamente, tratar de perfeccionar y completar la santidad en su vida”. Por supuesto, el creyente nunca puede volverse perfectamente santo: “No se puede convertir en Dios”. Pero debe centrar su mente y su corazón en volverse santo.

       Note la motivación para la santidad: “El temor de Dios”. La palabra temor significa no solo temor, sino también respeto y reverencia. Cuando un hombre realmente ve y comprende a Dios y lo que Dios ha hecho por él, deja de temer a los hombres. En su lugar teme a Dios y le tiene un respeto reverencial a Dios, tratando de agradar a Dios llevando una vida pura y santa.

       “Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen” (Lc. 1:50).

       “sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hch. 10:35).

       “y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).

       “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He. 12:14).

       “si no, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;

    porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:15, 16).

       “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 P. 3:11). (Tomado de la Biblia de Bosquejos y Sermones).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • ESTUDIO DE GALATAS CAPITULO 6: 1 -18.

    GALATAS CAPÍTULO 6. D. Un camino que restaura al hombre que tiene un desliz, 6:1-5

    DIVISIÓN V

    LA VIDA Y EL CAMINO DEL CREYENTE: LIBRE Y ESPIRITUAL, 5:13.  ̶ 6:18

    1. En primer lugar, dejar que los creyentes espirituales manejen el tema

    2. En segundo lugar, acercarse al hermano con un espíritu de mansedumbre

    3. En tercer lugar, considerarse a sí mismo

    4. En cuarto lugar, cargar cada uno con la carga del otro

    5. En quinto lugar, confesar la propia insuficiencia

    6. En sexto lugar, examinar la propia obra

    7. En séptimo lugar, advertir la responsabilidad propia

    D. Un camino que restaura al hombre que tiene un desliz, 6:1-5

        (6:1-5) Introducción: Advierta la palabra “alguno”. Esto significa una persona que es igual al resto de nosotros, es decir, que tiene deseos, pasiones e impulsos tal como nosotros. Camina y vive en la carne al igual que lo hacemos nosotros. Por lo tanto, enfrenta las mismas tentaciones que enfrentamos nosotros, puesto que toda tentación es común a todos los hombres (1 Co. 10:13).

       ¿Qué debe hacerse cuando un hermano cristiano ha sucumbido a la tentación, ha tambaleado o se ha caído? ¿Cuál debe ser el espíritu y la actitud de la iglesia? ¿Cómo debemos abordar el problema? ¿Tenemos que…

    • ignorarlo? • echarlo? • criticarlo? • aislarlo? • apartarnos de él? • difundir rumores sobre él? • avergonzarlo? • difamarlo? • censurarlo?

       Advierta un hecho: No se especifica ningún pecado. El pecado puede ser pequeño o grande, negro o gris, despreciable o aceptable (para el hombre), grave o inocente, dañino o inofensivo. El punto a tener en cuenta es: Un hermano cristiano puede ser sorprendido por el pecado. La palabra “sorprendido” es interesante: Significa ser tomado por adelantado, por sorpresa o en forma inesperada. Un verdadero cristiano es sorprendido cuando es tomado por el pecado. Él nunca lo sospechó. De hecho, ser sorprendido por un pecado grave fue a veces, si es que lo fue, una preocupación, puesto que él pertenecía a Cristo y vivía en Cristo.

       Sin embargo, cuando un hermano es atrapado por el pecado y se desliza y cae, ¿qué debe hacerse? Las Escrituras son claras: Los hermanos cristianos deben restaurarlos. La palabra “restaurar” (katartizete) es una palabra que se usa para arreglar un brazo o una pierna fracturados o para arreglar redes o para cortar algo que ha crecido en el cuerpo (William Barclay, The letters to the Galatíans and Ephesians, p. 58). Los creyentes han de ayudar al hermano a…

    • volverlo a la senda correcta

    • corregirlo

    • restaurarlo

    • conducirlo de regreso

    • ayudarlo a cortar de raíz el pecado

       Sin embargo, hay una forma correcta y una incorrecta para ayudar al hermano caído. Este es el punto que se acentúa y que es desesperadamente necesitado por los creyentes y la iglesia. Todos los creyentes son meros hombres de pasiones iguales a las de otros hombres, y siempre hay algunos sorprendidos por el pecado. Esto, por supuesto, significa que necesitamos estar constantemente alerta y disponibles para los hermanos caídos.

       Pero nuevamente, la forma en que abordamos a un hermano caído es de gran importancia. Es un asunto muy delicado. El hermano estará muy sensible y probablemente confundido y con facilidad para sentirse avergonzado. Puede llegar a sentirse tan avergonzado que le daría mucha vergüenza regresar a la comunidad de los creyentes. También podría llegar a sentir que no sería bienvenido, dado que lo que ha hecho no es aceptable entre los creyentes. Ha fracasado y lo ha hecho públicamente, y ha perjudicado el nombre de Cristo y herido la imagen de la iglesia. Conoce la actitud de la iglesia y de los creyentes acerca del tema.

       Por lo tanto, a no ser que se lo aborde con el espíritu correcto, podría perderse para el reino para siempre. Esto, por supuesto, significa que el ministerio de restauración es de importancia suprema, puesto que está en juego la vida de un hermano querido. Lo que debe advertir la iglesia es esto: El ministerio de la restauración es el ministerio de Dios. Es el ministerio para el cual Dios nos ha llamado. Debemos andar restaurando hombres para el Reino de Dios y la comunidad de su iglesia.

    1. En primer lugar, dejar que los creyentes espirituales manejen el tema (v. 1).

    2. En segundo lugar, acercarse al hermano con un espíritu de mansedumbre (v. 1).

    3. En tercer lugar, considerarse a sí mismo (v. l).

    4. En cuarto lugar, cargar cada uno con la carga del otro (v. 2).

    5. En quinto lugar, confesar la propia insuficiencia (v. 3).

    6. En sexto lugar, examinar la propia obra (v. 4).

    7. En séptimo lugar, advertir la responsabilidad propia (v. 5).

       [1]. (6:1) Restauración -Descarriados, Creyentes, Deber: En primer lugar, hay que dejar que los creyentes espirituales manejen a los hermanos pecadores. Los creyentes espirituales son los que caminan en el Espíritu. ¿Cómo puede decir la iglesia si un creyente es espiritual, si realmente está caminando en el Espíritu? El pasaje anterior dice cómo.

    1. ¿Carga el creyente con el fruto del Espíritu? (Gá. 5:22-23).

       • amor • resignación • fe • gozo • benignidad • mansedumbre • paz • bondad • control propio

    2. ¿El creyente vive una vida crucificada con Cristo, es decir, una vida de sacrificio, de negación propia? ¿El creyente ha crucificado su carne con las pasiones y las lujurias? (Gá. 5:24).

    3. ¿El creyente anda en el Espíritu, vive una vida que es coherente con su postura en Cristo? (Gá. 5:25).

    4. ¿El creyente camina libre de superespiritualidad y envidia, de orgullo y celos, de arrogancia y egoísmo? (Gá. 5:26).

       [2]. (6:1) Descarriados, Restauración: En segundo lugar, acérquese al hermano con un espíritu de mansedumbre. ¡Con cuanta frecuencia se necesita esto! Con demasiada frecuencia lo que se expresa es un espíritu de…

       • dureza • crítica • reprobación • indiferencia • censura • superespiritualidad • rudeza • rumor • “más santo que tú” • rechazo • calumnia • ostracismo

       Esta forma de abordar, por supuesto, no tiene nada que ver con restaurar a un hermano. Se parece más a tratar de doblegarlo, disminuirlo o destruirlo. Y la gran tragedia es que lo obliga a acercarse cada vez más al mundo, a aquellos que comprenden más sus debilidades porque ellos también son débiles.

       Sin embargo, el espíritu de rechazo no es lo que las Escrituras dicen que los creyentes deben demostrar. Las Escrituras dicen que hay que acercarse al hermano con mansedumbre: Ser cordial, tierno, cálido, amoroso y cuidadoso. ¡Sí tratar sus pecados, pero con él y no con los demás! Acercarse y amarlo, ir hacia él, ministrarlo, ayudarlo, demostrar preocupación y cuidado y por sobre todas las demás cosas, seguir con él. Abrir los brazos y darle la bienvenida. Restaurarlo en su comunidad. Hágale saber que es perdonado, perdonado por todos y aceptado por todos, en forma cálida y tierna.

       “Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de si mismo, y no en otro” (Gá. 6:4).

       “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Ef. 4:1-2).

       “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad” (2 Ti. 2:25).

       [3]. (6:1) Restauración, Descarriados: En tercer lugar, considérese a usted mismo, porque usted también puede ser tentado y sorprendido por el pecado. Este es un punto crucial, puesto que todos los creyentes son tentados con todo tipo de pecado (1 Co. 10:13). Hay una posibilidad real de que podamos ser sorprendidos por el pecado. Por lo tanto, debemos amar y ayudar a nuestros hermanos caídos al igual que quisiéramos ser amados y ayudados. La palabra “considerar” (skopon) significa mirarse a sí mismo, pensar en uno y prestar atención a uno mismo. Significa mantener un ojo alerta respecto de uno mismo. Si realmente tomamos en cuenta el asunto, entonces alcanzaremos con amor y mansedumbre a ayudar a nuestros hermanos caídos. Debemos ayudarlos, dado que todos estamos sujetos a ser sorprendidos por el pecado.

       “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Co. 10:13).

       “Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que, arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 P. 3:17).

        [4]. (6:2) Pesos, Restauración, Descarriados: En cuarto lugar, cargar con el peso de otra persona. La ley de Cristo es la ley del ministerio y el amor.

       “Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mt. 20:28).

       “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:34-35).

       Cristo dio y se sacrificó a sí mismo para alcanzar al hombre. Cargó con los pecados del hombre por el hombre. Nosotros, evidentemente, no podemos cargar con los pecados de los hombres, pero podemos cargar con el peso de cada uno, dado que todos sufrimos bajo el peso del pecado, ya sea que los pecados sean conocidos o no. Podemos…

       • ser compasivos • ser cálidos y tiernos • alentar • compartir las promesas de Dios • orar • sentir compasión • perdonar • sentir empatía

       “Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro” (Hch. 20:25).

       “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” (Ro. 12:15).

       “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).

       “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gá. 6:2).

       [5]. (6:3) Orgullo, Engreimiento, Superespiritualidad: En quinto lugar, confiese su propia insuficiencia. Este es el motivo por el cual hay tantos hermanos caídos que son dejados fuera del compañerismo de los creyentes y las iglesias. Se los considera…

    • inadecuados • menos espirituales • menos capaces • demasiado manchados • más débiles • insuficientes

       Por supuesto, esta actitud es contraria al Espíritu de Cristo. Advierta las palabras “no siendo nada”. Cristo vino a salvar a los “nada”, es decir, a los pecadores. Todos los hombres son pecadores, lo sepan o no. Incluso los creyentes, luego de ser salvos, son pecadores. Esto se olvida con demasiada frecuencia, sin embargo, los creyentes son tanto salvos como guardados por la justicia de Cristo y no por su propia justicia. Siempre debemos recordar esto, puesto que el único acercamiento aceptable a Dios es a través de la justicia de Jesucristo

       El punto es este: Ninguna persona es mejor que otra, no en cuanto a justicia y divinidad. Todos los hombres están de pie frente a Dios como pecadores. De hecho, como pecadores totalmente depravados. No hay ni siquiera un hombre que sea justo, no, ni uno, no hoy día, ni mañana ni nunca. Si un hombre, creyente o no creyente, quiere estar ante la presencia de Dios, tiene que hacerlo a través de Jesucristo y su justicia únicamente. Por ende, no hay absolutamente nada de lugar entre la gente de Dios para…

    • la superespiritualidad

    • el esnobismo espiritual

    • el orgullo espiritual

       No hay absolutamente ningún lugar para sentirse superior o espiritualmente mejor que los demás. Solo una persona puede sostener eso: Jesucristo. Dentro de la iglesia y sus creyentes solo debe existir una actitud: la de confesar nuestra calidad de ser nada ante Dios, la de confesar nuestra dependencia total de la gracia de Dios, la de confesar la justicia de Jesucristo. Advierta que cualquier otra confesión es un engaño. Si pensamos de otro modo, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos.

       Cuando un creyente entiende esta verdad, entonces está preparado para salir y ayudar a restaurar al hermano que se ha equivocado. Él sabe que no es mejor que el otro. Debe acercarse a Cristo al igual que el hermano que se ha equivocado: como nada, puesto que él es nada. Con justicia y divinidad, está al mismo nivel que el hermano caído. Ninguno de ellos tiene justicia o divinidad para ofrecerle a Dios. Por lo tanto, ambos deben acercarse a Dios a través de su Hijo Jesucristo. El conocimiento de esta verdad es lo que motivará el amor, la preocupación y el cuidado dentro de los corazones de los creyentes por los hermanos caídos.

       “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).

       “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” (Ro. 12:16).

       “Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo” (1 Co. 8:2).

       “Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos” (2 Co. 10:12).

       “Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, así mismo se engaña” (Gá. 6:3).

       “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Ap. 3:17).

       “El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano” (Lc. 18:11).

       “Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece” (Jn. 9:41).

       “Yo soy limpio y sin defecto; soy inocente, y no hay maldad en mí” (Job 33:9).

       “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Pr. 16:18).

       “Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad, pero hombre de verdad, ¿quién lo hallará?” (Pr. 20:6).

       “Hay generación limpia en su propia opinión, si bien no se ha limpiado de su inmundicia” (Pr. 30:12).

        [6]. (6:4) Examen propio: En sexto lugar, examine su propia obra y conducta. La palabra “obra” se refiere más a la conducta y al comportamiento que al trabajo o empleo. Por supuesto que están involucrados el empleo o la obra, pero el tema de este versículo trata sobre todo nuestro comportamiento. Debemos examinar y juzgar nuestras propias vidas y no la vida de un hermano caído. Las Escrituras son firmes en este punto: Todo hombre debe mantenerse ocupado examinando su propia obra y vida, y ningún hombre está exento de esto. Hay tanto mal arreciando el mundo y la carne es tan débil que es difícil que una persona permanezca inmaculada y limpia. La carne siente lujuria…

       • por la aceptación • por mirar • por el reconocimiento • por degustar • por la posición • por sentir • por la honra • por hacer • por la compensación • por tener • por la aprobación • por experimentar

       Por supuesto, cada uno de estos deseos es necesario y beneficioso hasta que traspasa lo prohibido o se lleva demasiado lejos. Degustar comida es bueno; degustar demasiada comida es malo. Desear reconocimiento es bueno; amar el reconocimiento es pecado.

       El tema es que la tentación está simplemente merodeándonos, a todos nosotros. Por lo tanto, debemos ocuparnos examinándonos y juzgándonos a nosotros mismos y no a los demás. De hecho, hay tantas tentaciones que nos merodean, que, si bajamos la guardia para examinar y juzgar a los demás, somos de inmediato sorprendidos nosotros mismos por el pecado. Recuerde: Criticar y juzgar a los demás es pecado. Por lo tanto, al dejar de examinarnos para juzgar a los demás, hemos pecado.

       Debemos medirnos frente a la Palabra de Dios, no frente a los demás. Nuestra actitud hacia los demás debe ser de amor y cuidado, de ministerio y restauración, no de crítica y juicio.

       Advierta que el creyente que constantemente se examina a si mismo tiene motivo para regocijarse en él y no solo en los demás. Es cuando nuestros corazones y nuestras vidas son puras que el gozo nos llena. Nada nos llena más de gozo como una conciencia pura. En virtud de verdad, nos regocijamos cuando vemos a otras personas caminando como debieran, pero el gozo profundo proviene de saber que nosotros mismos estamos complaciendo a Dios por la forma en que caminamos.

       “¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mt. 7:5).

       “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Co. 13:5).

       “Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro” (Gá. 6:4).

       “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová” (Lm. 3:40).

       [7]. (6:5) Juicio, Responsabilidad: En tercer lugar, tome conciencia de sus propios deberes y responsabilidades. El tema de este versículo es el de advertir al creyente. Él es personalmente responsable ante el Señor por su propio comportamiento y será juzgado por lo que ha hecho. Cada creyente tiene sus propios pesos, su propia carga de fallas y pecados. Son estos los que debe cargar, cuidar, examinar y juzgar. Nunca podrá vencerlos a no ser que quite su mirada de las fallas de los demás y se concentre en el peso de su propia falla.

       “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mt. 12:36).

       “Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos” (Mt. 18:23).

       “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Ro. 14:12).

       “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Co. 5:10).

    DIVISIÓN V

    LA VIDA Y EL CAMINO DEL CREYENTE: LIBRE Y ESPIRITUAL, 5:13-6:18.

    ▬ 1. Cómo hacer el bien a un maestro: Compartiendo el ministerio del maestro

    ▬ 2. Por qué hacer el bien a un maestro

    » a. Porque una persona puede ser engañada acerca de enfrentar el juicio de Dios

    1) Si uno siembra en forma egoísta, siega corrupción

    2) Si uno siembra espiritualmente siega vida

    » b. Porque una persona segará, si no desmaya

    ▬ 3. Cuándo servir a un maestro: Cuando tengamos la oportunidad

    » a. Hacer el bien a todos los hombres

    » b. Hacer el bien especialmente a los creyentes.

    E. Un camino haciendo el bien a su propio maestro: Sembrando y cosechando, 6:6-10

     Lectura Biblica: Gálatas 6:6 al 10. 6. El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. 7. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 8. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 9. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. 10. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. 

       (6:6-10) Introducción: Pocas personas son tan importantes para la sociedad como los maestros. La relación entre el maestro y el alumno es un tema que nunca se acentúa demasiado dentro de la iglesia. Este pasaje trata sobre este tema, en particular con las responsabilidades del alumno con el maestro. Tenga presente que todo creyente es un alumno que está sentado a los pies de los maestros de Dios, sean ministros o maestros de la Biblia.

    ▬ 1. Cómo hacer el bien a un maestro: Compartiendo el ministerio del maestro (v. 6).

    ▬ 2. Por qué hacer el bien a un maestro (vv. 7-9).

    ▬ 3. Cuando servir a un maestro: Cuando tengamos la oportunidad (v. 10).

       [1]. (6:6) Maestro: ¿De qué manera le hace el bien un creyente a un maestro? Muy simplemente, comunicándose y compartiendo el ministerio del maestro. Esto significa mucho más que solo contribuir con un apoyo financiero. Por supuesto que significa ayuda financiera, pero como se ha dicho, significa mucho más. Advierta que las Escrituras hablan directamente al que aprende, es decir, a un creyente de la iglesia, a la persona a la que se le enseña la Palabra de Dios. El que aprende tiene una responsabilidad con el maestro, así como el maestro tiene una responsabilidad con el que aprende. ¿Cuál es esa responsabilidad? Compartir con el maestro todas las cosas buenas y participar en el ministerio del maestro. El que aprende comparte el ministerio del maestro…

    • Estando presente cuando el maestro enseña.

    • Estando atento y aprendiendo lo que enseña el maestro.

    • Compartiendo y cambiando opiniones acerca de 10 que enseña el maestro.

    • Transfiriendo lo que enseña el maestro.

    • Participando con el maestro en todo su ministerio.

    • Apoyando al maestro financieramente.

    • Alentando a otras personas a venir y aprender del maestro.

        Advierta otro punto: La referencia a la “Palabra” significa la Palabra de Dios. Un maestro siempre debe enseñar la Palabra de Dios y la persona que aprende siempre debe estar segura de que está bajo un maestro que enseña la Palabra de Dios.

       “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento” (Mt. 10:9-10)

       “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Co. 9:14)

       “Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación” (Fil. 4:14)

       “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1 Ti. 5:17-18).

       [2] (6:7-9) Sembrar, Segar, Ministros, Maestros: ¿Por qué los creyentes deben hacer el bien a sus maestros? Se dan dos motivos muy sólidos.

    ▬ 1. Una persona puede ser engañada respecto de enfrentar el juicio de Dios. La palabra “engañada” (planasthe) significa

    descarriar. Algunos gálatas eran descarriados respecto de este tema. No compartían el ministerio de Pablo, convirtiéndose en críticos en lugar de apoyarlo. (Véase nota, Gá. 1:1 para mayor discusión sobre el tema). Y advierta a que equivale atacar al maestro de Dios: equivale a burlarse de Dios. La palabra “burlado” (mukterizetai) significa rechazar a Dios. Al rechazar al ministro de Dios, al maestro que Dios les había enviado, los gálatas estaban rechazando a Dios. No solo se estaban burlando y rechazando al maestro de Dios, sino que se estaban burlando de Dios. Sin embargo, las Escrituras declaran en términos firmes:

    “Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Si un hombre siembra una vida…

    • Que no está presente cuando el maestro enseña

    • Que no está prestando atención ni aprendiendo sobre lo que el maestro enseña

    • Que no traspasa lo que el maestro enseña

    • Que no participa con el maestro en su ministerio

    • Que no alienta a otros a aprender del maestro

       …si un hombre muestra este rechazo, si da vuelta el rostro, rechaza y da vuelta el rostro a Dios. Y si rechaza a Dios, será rechazado por Dios. Lo que fuera que un hombre siembre respecto de su maestro, es lo que siega. Cargará con el juicio de su conducta hacia el maestro de Dios.

    » a. Si un creyente siembra corrupción a su carne, segará corrupción (v. 8). Si no escucha las advertencias de su maestro acerca de la lascivia de la carne, segará la lascivia de la carne. Será sorprendido por el atractivo, el empuje, las ansias, la pasión y la lujuria…

    • De adorar como él desea hacerlo

    • De buscar su destino en la astrología y en la brujería en lugar de hacerlo en la oración

    • De vivir como le plazca

    • De buscar posición, poder y honor terrenal

    • De pelear con los demás como le plazca

    • De ir de parranda como le guste

    • De tener sexo ilícito

    • De acaparar

    • De buscar las cosas de este mundo

       La lista podría seguir y seguir, pero el punto es bien comprendido. La carne perece. Envejece, muere y se pudre. Si una persona siembra para la carne, seguirá el rumbo de toda carne: morirá y enfrentará el juicio de Dios. Dios no será burlado. Sus maestros deben ser oídos y sus lecciones, aprendidas, puesto que enseñan su Palabra. Si un hombre rechaza al mensajero de Dios y elige sembrar para su carne, segará la carne y su destino: la muerte y el juicio. Dios no es burlado, no hay escapatoria.

       “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Ro. 8:6-8)

       “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:13)

       “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (He. 9:27)

       “Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan” (Job 4:8)

       “El que sembrare iniquidad, iniquidad segará, y la vara de su insolencia se quebrará” (Pr. 22:8)

       “Porque sembraron viento, y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina; y si la hiciere, extraños la comerán” (Os. 8:7).

    » b. Si un creyente siembra para el Espíritu, segará la vida eterna. Si escucha las exhortaciones del maestro sobre la salvación que se encuentra en el Hijo de Dios y en la vida que Dios espera que él viva, segará el Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios entrará verdaderamente en su vida y residirá allí. El Espíritu implantará la naturaleza divina de Dios dentro del corazón del creyente, la naturaleza divina que vivirá ahora y siempre. El creyente podrá (se le dará la fuerza y el poder) para vivir una vida de…

       • amor • gozo • paz • paciencia • benignidad • bondad • fidelidad • mansedumbre • control propio

       Y lo más importante de todo, como ya se ha dicho, vivirá por siempre con Dios en los nuevos cielos y tierra.

       “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Jn. 3:14-15)

       “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Jn. 3:36)

       “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24)

       “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará” (Jn. 12:25)

       “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gá. 6:8)

       “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz” (2 P. 3:13-14)

       “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más” (Ap. 21:1)

       “Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia” (Os. 10:12).

    ▬ 2. Una persona segará si no desmaya al servir con su maestro. El creyente o pupilo debe unirse a su maestro en el ministerio, si es que desea cosechar la recompensa. No debe…

       • replegarse • permitir el cansancio • permitir interrupciones • darse por vencido • permitir la rutina • ceder a la persecución • disminuirse • ceder a la presión • ceder a la tentación

       El alumno debe ser constante, uniforme y perseverante, tal como su maestro le enseñó que fuera. Debe unirse de inmediato con su maestro para servir al Señor Jesucristo.

       “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58)

       “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos” (2 Co. 4:1)

       “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido” (2 Ti. 3:14)

       “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (He. 12:1)

       “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13)

       “Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que, arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 P. 3:17)

       “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Ap. 3:11).

       Advierta el motivo para no desmayar: El discípulo segará en la estación oportuna. El día de la siega está por venir. Dios va a recompensar al alumno (creyente) que sirve y obra al lado de su maestro.

       “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mt. 10:42)

       “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mt. 25:23)

       “Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega” (Jn. 4:36)

       “Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre” (Ef. 6:8).

       [3]. (6:10) Maestro, Alumno, Ministerio: ¿Cuándo debe un creyente sentir a su maestro? Muy simplemente: En cada oportunidad que tenga de hacerlo. Debe unirse a él y hacer el bien cada vez que se le presente la oportunidad. La idea es que él…

    • Debe estar alerta ante las oportunidades.

    • Mantener abiertos sus ojos para producir oportunidades.

    • Aprovechar todas las oportunidades.

       Cuando un maestro va a satisfacer una necesidad, el creyente no debe desaprovechar la oportunidad de unirse a su maestro y ministrar con él. Jamás debe perderse la oportunidad de ministrar. Se puede perder la oportunidad y un creyente

    puede perder el privilegio de ministrar y de ser más grandemente recompensado en el día glorioso de la redención. Por lo tanto, debe mantenerse alerta y no sentirse agotado si es quiere una recompensa completa.

       Advierta a quién debe ministrar: A todos los hombres (incrédulos), pero en especial a los creyentes. Toda persona es responsable primero de su propia familia, luego añade todo el peso del mundo. Dios nos ha colocado a todos dentro de una familia y somos los primeros responsables de dicha familia. Los demás pueden ayudarnos, pero nosotros somos los responsables principales. Lo mismo se aplica a la familia de Dios. Un hermano cristiano es el que es responsable por la familia de Dios. Por lo tanto, debemos siempre satisfacer las necesidades de nuestra familia cristiana antes de avanzar hacia los incrédulos.

       “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos” (Lc. 6:35).

       “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos” (1 Ti. 6:17-18).

       “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” (He. 13:16).

       “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Stg. 4:17).

       “Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela” (Sal. 34:14).

       “Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad” (Sal. 37:3).

    DIVISIÓN V

    LA VIDA Y EL CAMINO DEL CREYENTE: LIBRE Y ESPIRITUAL, 5:13-6:18

    F. Un camino gloriándose en la cruz de Cristo, 6:11-18.

       (6:11-18) Introducción: Este pasaje da fin a la carta de Pablo a los gálatas. El corazón de Pablo palpitaba con preocupación por los creyentes gálatas y sus iglesias. Habían permitido que ingresaran falsos maestros, y muchos de ellos habían comenzado a escuchar y a seguir a los falsos maestros. Las iglesias estaban a punto de desertar de Dios y de destruir su testimonio por Cristo y las misiones mundiales. Habitualmente Pablo le dictaba sus cartas a un escriba, y cuando había terminado de dictar la carta, la cerraba con una breve bendición y su firma. Pero advierta lo que hizo al cerrar esta carta a los gálatas: Tomó él mismo la pluma y cerró la carta, la cerró con una fuerte exhortación y con una defensa de su ministerio y del evangelio. Lo declaró en términos firmes: Los creyentes ministros y legos por igual- deben caminar alardeando nada más que en la cruz de Cristo.

    ▬ 1 Una sección importante: La escribe Pablo mismo. (v. 11)

    ▬ 2 Los falsos ministros quieren agradar en la carne, buscando popularidad. (vv. 12-13).

    » a. Para obtener aprobación y escapar a la persecución

    » b. Para agradar de manera de añadir a sus números estadísticos

    ▬ 3. Los verdaderos ministros se glorían en la cruz de Cristo. (vv. 14-17).

    » a. La cruz crucifica el mundo a los hombres y los hombres al mundo

    » b. La cruz crea a un hombre nuevo

    » c. La cruz trae paz y misericordia

    » d. La cruz da propósito a las cicatrices de la vida

    ▬ 4 Conclusión: Una bendición de gracia. (v. 18).

       F. Un camino gloriándose en la cruz de Cristo, lectura Biblica: 6:11-18. 11. Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano. 12. Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo. 13. Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. 14. Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. 15. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. 16. Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios. 17. De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús. 18. Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.

       [1]. (6:11) Pablo, Escrituras: Este es un pasaje importante de Gálatas, tan importante que Pablo tomó la pluma del escriba y lo escribió él mismo. La referencia a escribir significa una tipografía grande. ¿Por qué Pablo escribió con tipografía grande? Se dan varias explicaciones.

    ▬ 1. Porque Pablo quería valientemente enfatizar los puntos de lo que estaba diciendo. Cabe advertir que esto es posible, pero el escriba lo podría haber hecho al igual que Pablo.

    ▬ 2. Porque Pablo no podía escribir bien, entonces tenía que escribir en negrita a fin de que pudiera leerse. Esto también es improbable, dado que Pablo era un hombre muy instruido.

    ▬ 3. Porque Pablo tenía cierto problema ocular o visión borrosa. De todas las explicaciones, esta parece ser la más probable. (Véase nota, 2 Co. 12:7-10 para mayor discusión al respecto. Cp. Gá. 4:14-15).

       No hay duda alguna de que Pablo eligió escribir personalmente esta sección porque quería enfatizar su mensaje y verificar que él era el verdadero autor de la carta. Se desconoce por qué lo hizo en letras grandes.

       La lección de esto para nosotros es la siguiente: El mensaje de este pasaje es lo suficientemente importante para que Pablo tome la pluma del escriba y la escriba él mismo. Por lo tanto, debemos prestar suma atención a lo que se dice.

       [2]. (6:12-13) Falsos maestros, Carne: Los falsos maestros buscan agradar en la carne, esto es, buscan popularidad mundana. Quieren ser aceptados y aprobados por el mundo. Recuerde: Los falsos maestros se habían infiltrado en las iglesias de Galacia (Véase nota Falsos maestros, Gá. 1:6-7 respecto de lo que enseñaban). Se oponían tanto a Pablo como al evangelio que él predicaba. Ponían el mayor acento en que una persona debía atravesar el ritual básico de la religión, el de la circuncisión (bautismo, ser miembro de la iglesia, etc.). Decían que la circuncisión era necesaria para la salvación. Si una persona era circuncidada, estaba bien encaminada a ser salva. Pablo atacó esta postura e hizo una fuerte acusación en contra de los falsos maestros. Los acusó de ser impulsados por motivos mundanos. Hay que tener presente que estaba tratando con falsos maestros y ministros que estaban dentro de la iglesia. Lo que tenía para decir es una firme lección para los maestros de todas las generaciones.

    ▬ 1. Los falsos maestros buscaban ganarse la aprobación de sus pares y escapar a la persecución. Buscaban el favor de los hombres por sobre el favor de Dios. Muchos de los primeros ministros del evangelio eran sacerdotes que consideraban a Jesucristo como el Salvador del mundo. Sin embargo, solo lo aceptaban como un agregado de la ley. Decían que Jesucristo había venido principalmente a demostrar cómo Dios quería que viviéramos. Por lo tanto, Él solamente era un agregado a la ley. La ley seguía siendo importante para acercarse a Dios: debíamos acercarnos a Dios tanto a través de la ley como de Jesucristo. Por ende, era poco popular en el ministerio de esa época proclamar que solo Cristo era el camino a Dios. Los ministros que proclamaban solo a Cristo eran perseguidos mediante el ridículo, la burla, el abuso y el rechazo. Un ministro que predicaba la salvación a través de la cruz de Cristo únicamente era considerado destructivo para la ley y la religión establecida. Por lo tanto, los ministros de la religión establecida perseguían a los ministros de la cruz. Como resultado de ello, se requería de mucho valor para ponerse de pie y proclamar la verdad. La mayoría eligió la forma más sencilla y siguió con el ministerio establecido a fin de evitar la persecución.

       Pensamiento 1: ¿Cuántos siguen con la religión establecida y popular del mundo en lugar de proclamar la verdad de Jesucristo y su Palabra? ¿Cuántos temen al ridículo, al rechazo y al abuso de la cruz? ¿Con cuánta frecuencia un ministro se ve tentado a bajar el tono del mensaje de la cruz con el objeto de no ofender a alguien en la congregación? ¿Cuántos ministros deben temer una reacción si proclaman el simple mensaje de la salvación por la fe en la cruz de Cristo únicamente? ¿Cuántos deben temerle a la reacción de sus pares y lideres de la denominación?

    ▬ 2. Los falsos maestros buscaban el agrado para añadir a sus números estadísticos (v. 13). Advierta exactamente lo que dicen las Escrituras: Querían que las personas se circuncidaran para poder alardear en sus números. Su interés no estaba tan puesto en enseñar a la gente a obedecer al Señor y a la ley como en construir su propia seguridad. Querían el reconocimiento a través de un ministerio en crecimiento. Buscaban la aprobación y la aceptación de la gente más que el bienestar de las personas. Por supuesto, cumplir con la ley y conducir a la gente a obedecer a Dios era importante, al igual que la enseñanza de todo hombre es importante para él. Pero su preocupación básica era la aparición de un creciente ministerio para que pudieran asegurarse su propia forma de vida y posición con la gente.

       Pensamiento 1: Las personas se impresionan con números que se incrementan en el crecimiento estadístico. Todo el mundo lo sabe, tanto los lideres religiosos como los legos. Como resultado de ello, los ministros con frecuencia se ven atraídos a la tentación de acentuar el crecimiento en el bautismo, en la asistencia a la iglesia, en el estudio de la Biblia, programas o actividades. Los números crecientes…

       • construyen una imagen • apuntan a dones y capacidades • incrementan el ego • acentúan el carisma • llevan al éxito • abren las puertas • acrecientan la reputación • ayudan a incrementar los ingresos • aseguran una posición • atraen la atención • incrementan las oportunidades

       [3]. (6:14-17). Ministros: Los verdaderos ministros alardean en la cruz de Cristo. La cruz de Cristo es el único alarde de un verdadero ministro de Dios, dado que no hay otro acercamiento a Dios que ese. Dios acepta a una persona solo si viene a Él por vía de la cruz. No hay otra manera de volverse aceptable ante Dios Por lo tanto, el verdadero ministro no tiene otro mensaje, ninguna otra verdad sobre la cual alardear. Pablo dio cuatro razones por las cuales la cruz es el único alarde del ministro.

    ▬ 1 La cruz crucifica el mundo a los hombres y los hombres al mundo. ¿Qué quiere decir esto?

    ». a. En primer lugar, la cruz crucifica el mundo a los hombres. El mundo tiene todo tipo de atracciones que seducen al hombre, y los hombres sienten lascivia por las atracciones. Hay atracciones tales como…

       • posición • sexo • poder • placer • aceptación • honra • reconocimiento • alimento • dinero • posesiones

       La lista podría seguir y seguir incluyendo toda atracción seductora que exista sobre la faz de la tierra, pero ¿cuál es el fin de todo esto? El deterioro, la ruina, la muerte y un sentido de juicio. Incluso el hombre mismo envejece, muere y se pudre. No hay nada en la tierra que perdure y viva eternamente. Si un hombre desea vivir por siempre, alguien con un poder ilimitado tiene que reestructurar este mundo. Alguien tiene que destruir el mundo y hacerlo de nuevo, todo lo que está en

    él, incluyendo la carne del hombre. Las noticias gloriosas son que Dios ha hecho esto mismo. Dios ha demostrado que Él ama este mundo, y ha demostrado su amor en la forma más perfecta posible. ¿De qué manera? Dios envió a su Hijo al mundo para morir por los hombres y para liberarlos del mundo. Cuando Jesucristo murió en la cruz, Él cargó con el castigo por nuestras transgresiones. Tomó la sentencia de muerte de la ley en contra de nosotros y cargó con la condena por nosotros. Por lo tanto, cualquier persona que crea que Jesucristo murió por él será salva de este mundo de muerte. Dios declara que considerará a esa persona como si hubiera sido crucificada con Cristo. La persona jamás tendrá

    que morir. Cuando llegue el momento para que la persona pase de este mundo al siguiente, Dios transferirá a la persona ante su presencia para que viva eternamente. Sucederá como un parpadeo. La persona que crea en Cristo nunca morirá, nunca degustará ni experimentará la muerte.

       Esto es lo que se quiere significar por el mundo crucificado para el creyente. El creyente nunca tiene que ir por el camino del mundo, es decir, el camino del pecado, de la corrupción, de la muerte y del juicio.

    [] Jesucristo murió para liberar al creyente del mundo, de todas sus esclavitudes incluyendo la esclavitud de la muerte.

    [] El Espíritu de Cristo (el Espíritu Santo) vive dentro del creyente para otorgarle el poder de vencer al mundo en todas sus atracciones corruptibles. A través del Espíritu de Dios, el creyente tiene el poder de conquistar las lujurias de la carne.

       ». b. En segundo lugar, la cruz crucificó a los hombres (creyentes) para el mundo. ¿Qué significa esto? Cuando el creyente muere para el mundo, se aleja de las atracciones y placeres del mundo. Por lo tanto, el creyente se vuelve poco atractivo para el mundo. A los hombres mundanos no les gusta lo que ven, puesto que el creyente está rechazando el estilo de vida y los placeres del mundo. En consecuencia, el mundano no quiere tener nada que ver con el creyente. Lo quieren fuera de su camino. Lo quieren como no existente, como una persona muerta. Por lo tanto, cuando una persona llega a la cruz de Cristo, la cruz lo crucifica para el mundo y sus maneras. Ya no es más atractivo para el mundo.

       “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Ro. 6:6).

       “Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal” (2 Co. 4:11).

       “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mí” (Gá. 2:20)

       “Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él también viviremos con él” (2 Ti. 2:11).

    ▬ 2 La cruz crea a un hombre nuevo. Nada hace a una persona aceptable ante Dios excepto el propio Hijo de Dios, Jesucristo. Ninguna religión, ninguna ley, ningún ritual, nada puede ser de provecho para Dios salvo Jesucristo. Por lo tanto, sí cualquier hombre desea vivir con Dios, debe creer en Jesucristo y acercarse a Dios en el nombre de Jesucristo.

       Ahora surge una pregunta muy práctica: ¿De qué manera el empleo del nombre de Jesucristo hace que una persona viva para siempre? ¿Una persona se vuelve aceptable ante Dios solo por acercarse y decir: “¿Dios, vengo hacia ti en nombre de Jesucristo”? ¡No! Y existe un buen motivo para esto. Dios sabe quién es realmente sincero y quien no lo es. A Dios no se lo puede engañar. Palabras y falsa profesión -el solo empleo de las palabras “en el nombre de Jesucristo”- no salvará a nadie.

    Una persona tiene que ser genuinamente sincera.

       El punto es este: Cuando una persona es sincera en su creencia, Dios le da un nuevo espíritu, un espíritu recreado. Dios verdaderamente coloca su naturaleza divina, la presencia de su propio Espíritu en la vida de la persona. La persona “nace de nuevo” espiritualmente. Se convierte en lo que las Escrituras denominan una criatura nueva, un hombre nuevo.

       “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Jn. 3:3-6).

       “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17).

       “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación” (Gá. 6:15).

        “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Ef. 4:24).

        “Y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col. 3:10).

       “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 P. 1:23).

       “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 P. 1:4).

       “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios [nacido de nuevo], y conoce a Dios” (1 Jn. 4:7).

       “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado [nacido de nuevo] por él” (1 Jn. 5:1).

    ▬ 3. La cruz trae paz y misericordia (v. 16). Advierta quién es el que experimenta paz y misericordia: El que camina por la regla de la cruz y de la nueva criatura. Una persona que camina detrás de la cruz, buscando vivir como una nueva criatura en Cristo Jesús recibirá…

       • La paz de Dios (Véase nota, Paz, Gá. 1:3 para mayor discusión al respecto)

       • La misericordia de Dios. Experimentará tanto el perdón de los pecados como la aceptación de Dios. Y lo más maravilloso de todo: Se le dará la seguridad perfecta de la vida eterna y del cuidado de Dios. (Véase nota, Misericordia, Ef. 2:4-5 para una mayor discusión al respecto).

       Advierta que a la iglesia y a los creyentes se les llama “la Israel de Dios”. Esto simplemente significa que la iglesia y los creyentes son la verdadera Israel de Dios, en quienes Dios cumple sus promesas. (Véase bosquejos y notas, Romanos, Capítulos 9-11 para un tratamiento completo de Israel y su ubicación en el plan mundial de Dios).

    ▬ 4. La cruz da propósito a las cicatrices de la vida. Cristo había sufrido por Pablo, por lo tanto, Pablo estaba dispuesto a sufrir por Cristo. Y bien que sufrió. Soportó lo máximo que cualquier hombre ha tenido que soportar por Cristo (Véase nota, Pablo, Sufrimiento, 2 Co. 1 :8-10 para Lula lista de los sufrimientos

    de Pablo). La palabra para marcas (stigmata) significa las marcas de propiedad que los amos colocan en los esclavos. Las marcas identificaban a los esclavos como de su propiedad.

       El punto es claro: Pablo había sometido tanto su cuerpo y había sufrido tanta persecución por Cristo que su cuerpo tenía las marcas de tal sometimiento y sufrimiento. Podía decir que las marcas que llevaba en su cuerpo eran las marcas de propiedad de Cristo, las marcas que demostraban su esclavitud y servicio a Cristo. Por lo tanto, que ningún hombre niegue su llamado y ministerio por el Señor_ Él tenía una gran evidencia de que era un verdadero ministerio del Señor Jesús: las marcas de su cuerpo. La cruz de Jesucristo condujo a Pablo a servir a Cristo, incluso hasta el punto de sufrir más allá de lo imaginable.

       Pensamiento 1: El creyente que sufre reproches, el ridículo, la burla y otras persecuciones por su postura ante Cristo, ese creyente lleva las marcas de Cristo en su cuerpo.

       [4] (6: I8) Conclusión: Pablo da fin a la carta a los gálatas en forma abrupta. No recibirá más ataques a su ministerio ni al evangelio de Cristo. Las iglesias y su gente deben arrepentirse y sacarse de encima a los falsos maestros. Hasta ese momento:

       “Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén” (v. 18. Ver nota, Gracia. Gá. 1:3).

    (Tomado de la Biblia de Bosquejos y Sermones Tomo 9 Gálatas 6:1-18.).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 27 DE JULIO DE 2026. “SEÑALES EVIDENTES QUE DAN CUENTA DE LA INOCENCIA DEL REY”.

       Comentario general del contexto Bíblico: David recalca su inocencia, 3:28, 29. Era importante para David defender su inocencia en la muerte de Abner ya que ansiaba la paz y la unidad del reino. Algunos comentaristas asumen una complicidad de David en la muerte de Abner, sugiriendo que David sabía los planes de Joab o que David mismo planeó la muerte de Abner. Pero el texto bíblico recalca la inocencia de David.

       David, sin embargo, falló al no usar de su autoridad para castigar a Joab. No era suficiente dejar el accidente en las manos de Dios. David era el rey, y como tal estaba en obligación de llevar a cabo la justicia. El castigo de Joab, recalca Matthew Henry, quizás hubiese prevenido las muertes de Isboset, de Amón y de otros. “Fue una política carnal y una misericordia cruel la que salvó a Joab,” afirma Matthew Henry.

       Joab seguramente que estaba haciendo todo lo posible por mantener su posición como jefe del ejército de David; Abner pudo haber tomado el puesto de Joab, una vez hecha la paz con David; sin embargo, se puede ver en Joab una ciega sed de venganza y una disposición a recurrir aun al asesinato para mantener su poder. En estos acontecimientos se confirmaban las advertencias del profeta Samuel acerca de las consecuencias de una monarquía en Israel. La lucha por el poder produjo disensiones, odios, luchas fratricidas, rencores, y conspiraciones; todo esto venía a dañar la vida social, moral y espiritual del pueblo. Era un milagro cómo, a pesar de todo, la persona indicada por Dios llegaría a ocupar el cargo de rey de toda la nación.

       David lamenta la muerte de Abner, 3:30–34. Algunos comentaristas creen a David un farsante al lamentar una muerte que él deseaba; sin embargo, se debe tomar en cuenta que David nunca deseó la muerte de ningún israelita, aun cuando David estuvo “sirviendo” a los filisteos no buscó destruir a su propio pueblo. Esta cualidad se observa en David en otras ocasiones, como en la muerte de Saúl y Jonatán. David lloró por Abner, un israelita y uno que había sido importante en la vida de Israel. El pueblo entendió que el duelo de David era sincero y que no había tenido que ver en la muerte de Abner. David supo expresar su dolor por la muerte de Abner. Esta no fue la única vez que David lloró. Llorar no era una señal de debilidad, era una expresión de lo que sentía.

       La inocencia es la ausencia de culpa, la falta de malicia y el estado de pureza de una persona. Según la Real Academia Española (RAE), se define principalmente como el estado libre de culpa en un delito o la condición de un alma limpia

       La inocencia es la ausencia de culpa, malicia o pecado en una persona. Etimológicamente proviene del latín innocentia, donde el prefijo in- significa «no» y nocere significa «hacer daño». Por lo tanto, literalmente describe a alguien o algo que es incapaz de causar daño o que está libre de culpa por un delito o mala acción. 

    Citas sobre la Inocencia y la Rectitud

    • Salmo 26:6: «Lavaré en inocencia mis manos, y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová.»
    • Salmo 73:13: «Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia.»
    • Mateo 10:16: «He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.»
    • Romanos 16:19: «Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.»
    • Éxodo 23:7: «De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío.»
    • Oseas 8:5. Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejarte; se encendió mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar purificación. 

       Severa sentencia sobre el culpable: Una sentencia severa contra un culpable es un fallo dictado por un juez o tribunal que impone el castigo máximo o más alto permitido por la ley, debido a la gravedad extrema del delito cometido.

      Las sentencias o juicios de Dios en la Biblia son las decisiones justas del Creador frente a las acciones humanas. Incluyen mandamientos, consecuencias terrenales históricas y el veredicto final sobre la vida. Dios juzga con base en la verdad, las obras y la actitud del corazón.

       Referencia Bíblica: Hebreos 10:26-29: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? 

    Proverbios 17:15. “El que justifica al impío, y el que condena al justo, Ambos son igualmente abominación a Jehová”.

    Nahum 1:10. “Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies.”.

       Alianza familiar para consumar la venganza:

       Ref. bíblicas: Genesis 34: 25 al 31. “Pero sucedió que, al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón. Y a Hamor y a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siquem, y se fueron. Y los hijos de Jacob vinieron a los muertos, y saquearon la ciudad, por cuanto habían amancillado a su hermana. Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo, y todos sus bienes; llevaron cautivos a todos sus niños y sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa. Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa. Pero ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?”.

       Romanos 12:19-21. “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.”.

       Colosenses 3:13. “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”.

    Que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor. Que el amor de las mujeres. ¡Cómo han caído los valientes, Han perecido las armas de guerra! ▬ Los Hechos 8:1 y 2. Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.).

       Duelo, llanto y lamento por la muerte de un inocente: En la Biblia, el duelo por la muerte de un inocente es un acto profundo y legítimo de dolor que Dios no prohíbe, sino que acompaña. Se expresa mediante el llanto abierto, el clamor y el quebranto del corazón, encontrando su máxima empatía en el propio dolor de Dios y la promesa de justicia y consuelo eterno.

       Referencias Bíblicas: Salmo 34:18. “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.” Apocalipsis 21:4. “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”.

        El duelo es un estado de profundo dolor. Estamos de duelo por una gran pérdida, como la muerte de un ser querido o un accidente. También nos lamentamos por nuestros propios pecados o errores. Lloramos por la pureza de corazón que una vez disfrutamos o por un futuro que nuestras decisiones destruyeron. El duelo forma parte del ser humano. Es una expresión de nuestro corazón cuando nos han quitado algo que valoramos. También puede ser una forma de mostrar nuestro acuerdo con la ley moral de Dios a la que hemos infringido. El duelo, aunque doloroso, puede ayudarnos a alinear nuestros corazones con el corazón de Dios: «Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación» (Mateo 5:4).

        El duelo es un tema bien conocido en toda la Biblia. Cuando Israel fue invadido por un enemigo, Joel 1:8 compara el duelo del pueblo con el de una mujer comprometida por la muerte de su futuro esposo. Esdras se lamentó por los pecados de su pueblo (Esdras 10:6). Nehemías se lamentó al conocer que su amada Jerusalén estaba en ruinas (Nehemías 1:4). Se dedicaban días o semanas para el duelo de un rey u otra persona importante, como Jacob (Génesis 50:1-6), Samuel (1 Samuel 25:1) o Moisés (Deuteronomio 34:8).

       Comentario de 2ª Samuel: Lamento por la muerte de Saúl y Jonatán, 2ª de Samuel 1:17–27. David era un hombre compasivo y misericordioso, y la muerte de Saúl y Jonatán le trajo profundo dolor. David expresó su dolor escribiendo el Canto del Arco, un canto fúnebre que expresaba su admiración por la valentía de Saúl y Jonatán, su amor profundo hacia Jonatán, y su tristeza por la muerte de ambos. El canto de David quedó escrito en el libro de Jaser, que significa justo, y que fue utilizado por el escritor como una fuente de información para la narración de la vida de David. El libro del justo también es mencionado en Josué 10:13. El libro del justo era posiblemente un libro de poemas que narraba los grandes acontecimientos de la historia de Israel.

       David lamentó la muerte de Saúl y Jonatán porque ellos habían sido los valientes que habían guiado a los israelitas en la lucha contra los filisteos. Saúl fue un hombre que manejó con destreza el escudo y la espada, instrumentos indispensables en las guerras de aquel tiempo; y Jonatán manejó con destreza el arco; ambos tuvieron gran velocidad y fuerza física que los hacía unos grandes guerreros; pero ahora, el escudo de Saúl yacía en la tierra como símbolo de los hechos de aquellos dos valientes que habían muerto; yacía en tierra como si no hubiera sido ungido con aceite; esta era una referencia a la costumbre de mantener en buen estado el escudo limpiándolo con aceite.

       David lamentó la muerte de Saúl porque esa noticia sería una ocasión de alegría para los filisteos; era por seguro que las mujeres filisteas celebrarían la victoria como una humillación de Israel. David se imagina a las mujeres filisteas saliendo por las calles de sus ciudades, Gat y Ascalón, para celebrar la muerte del rey de Israel; era una humillación que David no deseaba para el pueblo de Israel.     

       David lamentó la muerte de Jonatán porque le tenía un profundo amor; que ese amor fuese más maravilloso que el amor de las mujeres, destaca el hecho de que era un amor nacido de una amistad leal, desinteresada, duradera y sacrificada. La palabra amor es la palabra hebrea ahabad, 160 se usaba para referirse a toda clase de amor: en Levítico 19:18 se usa para referirse al amor al prójimo y en Éxodo 21:5 se usa para referirse al amor a Dios. El amor de David a Jonatán era un amor de pacto; y aunque aquí no se usa la palabra jesed 2617 que es la que designa el amor de pacto, la amistad entre Da-vid y Jonatán era una amistad de jesed, que perdura a través de cualquier circunstancia. El amor entre David y Jonatán soló puede compararse con el amor entre Rut y Noemí, y el amor entre Jesús y sus discípulos. La amistad entre David y Jonatán continúa siendo un testimonio a la amistad verdadera y duradera que puede existir entre dos personas.

       El canto de David termina con un lamento: ¡Cómo han caído los valientes, y se han perdido las armas de guerra! Esta expresión conlleva tristeza, pero también conlleva a la reflexión en cuanto a la manera en que Saúl usó su valor y su fuerza. Saúl no usó su fuerza física junto con la fortaleza que viene de la dependencia de Dios, tampoco usó Saúl su valor junto con la sabiduría que viene de Dios. ¡Qué triste era ver tanta valentía y tanta fuerza fracasada por falta de sometimiento a la dirección de Dios!

       Ante la muerte de Saúl, David demostró una gran dignidad, respeto y admiración por Saúl. La muerte de Saúl significaba el camino de entrada al trono para David; sin embargo, David tomó tiempo, junto con el pueblo, para lamentar la muerte de Saúl. David sabía que era tiempo de luto para el pueblo, y que no era tiempo de recriminación, sino de perdón y de búsqueda de la unidad entre el pueblo. La excelencia de espíritu de David, la hace notar Matthew Henry en su comentario, dando cuatro aspectos significativos de esa excelencia de espíritu que demostró David en su canto: su generosidad para Saúl, su gratitud hacia Jonatán, su preocupación por el honor de Dios, y su preocupación por el bien público de Israel.

       Comentario de Los Hechos 8:1 y 2: (8: 1) Pablo, perseguidor de la iglesia: la enardecida furia de la persecución. Observe cuatro hechos significativos. (Véase nota, Hechos 8:3 para mayor discusión)

    ▬ 1. Un hombre enardecido, Saulo de Tarso, da inicio a la persecución La palabra “consentía” o “aprobaba” (suneudokon) significa dar plena aceptación; aprobar gustosamente; aprobar con placer; deleitarse en; aplaudir lo que se hace. Saulo estaba totalmente complacido con la muerte de Esteban. Se había estado acumulando en él una furia enardecida contra la iglesia, porque él creía que predicar a Cristo amenazaba a su religión, el judaísmo. En efecto, Saulo fue el líder de la persecución a la Iglesia, el que más odio sentía hacia la Iglesia. Aparentemente era un líder entre los fanáticos religiosos.

       “Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres” (Gá. 1:13-14).

       “Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible” (Fil. 3:4-6).

       (Véase, Hechos 4:2-4; Mt. 12:10 para mayor discusión. Esta última nota en particular explica por qué los fanáticos religiosos y los Fariseos se oponían tan violentamente a Jesús. Saulo era fariseo).

    ▬ 2. La persecución se inicia rápidamente, el mismo día de la muerte de Esteban. Las palabras: “en aquel día” (en ekeinei tei hemerai) significan en aquel mismo día. Saulo quería actuar y hacerlo rápidamente para destruir la Iglesia. Amenazaron a los creyentes y se dieron a la fuga. Él tenía que atacar inmediatamente para capturarlos antes de que pudieran escapar.

    ▬ 3. La persecución se inició con furia y violencia. Fíjese en la frase “una gran persecución” (diogmos megas). La idea es que Saulo acosó, persiguió y capturó a los creyentes acaloradamente. Él estaba determinado a emplear la violencia, del todo resuelto a acabar con la iglesia.

    ▬ 4. Los creyentes “fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria” (véase nota, Hch. 8:4 para detalles).

    Note que los apóstoles se quedaron.

    => Por consejo de Gamaliel, las autoridades les habían otorgado alguna libertad (Hch. 5:34-40).

    => Eran tenidos en alta estima por la mayoría del pueblo. En otras oportunidades las autoridades temían arrestarles temiendo que esto causara una revuelta en el pueblo (cp. Hch. 4:21).

    => Los apóstoles eran hombres valerosos, y habían aprendido a esperar las instrucciones del Señor. Tal vez ellos estaban enfrentando la tormenta hasta que el Señor les dijera lo contrario.

       De algo sí podemos estar seguros, si los apóstoles hubieran huido de Jerusalén, no hubiera habido ninguna persona que estabilizara a la iglesia, ningún líder que la mantuviera unida. Recuerde: la única iglesia organizada que existía era la iglesia de Jerusalén. Los creyentes, aunque presos y diseminados, necesitaban una iglesia hacia la cual mirar. Si los apóstoles hubieran huido, la iglesia en Jerusalén hubiera sido completamente destruida. No habría iglesia que describir, ningún lugar desde el cual mirar buscando ayuda y dirección. Los apóstoles era el centro, el foco de atención, los líderes hacia los que los primeros creyentes miraban en busca de dirección. A los ojos de los creyentes primitivos, los apóstoles eran necesarios, desesperadamente necesarios. La iglesia de Jerusalén era la única iglesia que los creyentes conocían. Por eso era importante que los apóstoles permanecieran allí, importante para que se conociera la lealtad y disponibilidad de la iglesia. Al quedarse en Jerusalén, ellos mantuvieron unida a la iglesia. Los creyentes, sin importar hacia dónde se hubieran dispersado, sabían que la iglesia aún existía mediante sus valerosos líderes.

       “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt. 16:18).

       “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Co. 3:11).

       “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo” (2 Ti. 2:19).

       (8:2) Creyente: hombres piadosos se ocuparon de Esteban. Los hombres piadosos deben haber sido algunos de los amigos de Esteban y otros que adoraban en su misma sinagoga quienes no habían aceptado la fe de Cristo, pero que se preocuparon de él. Ellos estaban profundamente afectados con su muerte y hacían “gran llanto” sobre él. Fíjese cómo Dios usó el funeral de Esteban para continuar el testimonio:

    => Su testimonio fue honrado públicamente.

    => Murió lo que pudiera llamarse una muerte de héroe.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 20 AL 26 DE JULIO de 2026. “DEFINICIÓN DEL PERFECTO AMOR DE DIOS”.

       Comentario general del contexto Bíblico: (13:4-7) Amor: Los grandes actos de amor. Lo que se da en estos cuatro versículos no es una definición metódica, tediosa e insípida del amor. Por el contrario, se dan los actos mismos de amor, la conducta misma de una persona, la manera misma en la que una persona debe vivir entre las personas y con otras personas. Al vivir y conducirse entre otras personas en el mundo, una persona debe amar, y en esto es en lo que consiste amar a otros.

    ▬ 1. El amor es sufrido (makrothumei): Es paciente con las personas. La palabra siempre se refiere a ser paciente con las personas, no con las circunstancias (William Barclay.).

    El amor es sufrido, muy sufrido:

    • No importa la herida o el mal causados por una persona.

    • No importa el descuido o la ignorancia del ser amado.

       El amor es sufrido, muy sufrido sin resentimiento, ira, ni en busca de venganza. El amor se controla a sí mismo a fin de ganar a una persona y ayudarlo a vivir, obrar, y servir como debiera.

       “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe” (Gá. 5:22).

       “fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad” (Col. 1:11).

       “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

    ▬ 2. El amor es benigno (chresteuetai): Cortés, bueno, servicial, útil, desprendido, da y hace favores. Al amor no le molesta el mal; no se deleita con la herida y el descuido. El amor salva con benignidad: Con servicio, con desprendimiento, y con bondades para la persona que nos descuida o nos hiere a nosotros mismos.

       “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (Ro. 12:10).

       “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:32).

    ▬ 3. El amor no tiene envidia (zeloi): No es celoso; no guarda rencores contra otros por lo que ellos tengan, como por ejemplo dones, posición, amigos, reconocimiento, posesiones, popularidad, habilidades. El amor no envidia, ataca, ni minimiza las habilidades o éxito de otros. El amor comparte, se goza y se regocija en la experiencia y el bien de otros.

       “No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.” (Gá. 5:26).

       “No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad” (Sal. 37:1).

       “No envidies al hombre injusto, ni escojas ninguno de sus caminos” (Pr. 3:31).

       “El corazón apacible es vida de la carne; más la envidia es carcoma de los huesos” (Pr. 14:30).

       “No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo” (Pr. 23:17).

    ▬ 4. El amor no es jactancioso (peopereuetai): No es alardoso; no presume ni busca el reconocimiento, la honra, ni el elogio de otros. Por el contrario, el amor trata de dar: De reconocer, de honra, de elogiar a la otra persona.

       “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Ro. 12:3).

       “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (Ro. 12:10).

       “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:3).

    ▬ 5. El amor no se envanece (phusioutai): Orgulloso, arrogante, presuntuoso; no piensa ni actúa como si uno fuera mejor que otros. El amor es modesto y humilde y reconoce y honra a otros.

       “Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (Mt. 18:4).

       “Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa” (Lc. 14:10).

       “mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve” (Lc. 22:26).

       “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1 p. 5:5).

    ▬ 6. El amor no hace nada indebido (aschemonei): indecoroso, grosero, indecente, descortés, vergonzoso. El amor no hace nada para avergonzarse. El amor es disciplinado y controlado; y se comporta y trata a todas las personas con respeto, honrando y respetando quienes son.

       “para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo” (Fil. 1:10).

       “Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros” (2 Ts. 3:7).

    ▬ 7. El amor no busca lo suyo: No es egoísta; no insiste en sus propios derechos (Williams). El amor no se centra en lo que una persona es ni lo que hace. El amor trata de servir, no trata de que lo sirvan. Amor es reconocer a otros, sin insistir en que otros lo reconozcan a él; es dar a otros sin insistir en que le den a él.

       “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

       “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).

    ▬ 8. El amor no se irrita (paroxunetai): No se llena de ira con facilidad; no se ofende rápidamente; no se malhumora rápidamente; no es “susceptible” (Phillips, según lo ha citado León Morris). No se le enoja fácilmente; no se “exaspera” (Barclay). El amor controla las emociones, y nunca se llena de ira sin causa (Ro. 12:18).

       “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca” (Col. 3:8).

       “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (Stg. 1:19).

       “Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo” (Sal. 37:8).

       “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad” (Pr. 16:32).

       “La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa” (Pr. 19:11).

       “No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios” (Ec. 7:9).

    ▬ 9. El amor no guarda rencor (logizetai to kakon): No tiene en cuenta el mal sufrido; no guarda resentimientos; no guarda rencor por el mal hecho. El amor sufre el mal ocasionado y lo olvida.

       “Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra” (Mt. 5:39).

       “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres” (Ro. 12:17).

       “Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos” (1 Ts. 5:15).

       “no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” (1 P. 3:9).

    ▬ 10. El amor no se goza de la injusticia (adikia): Iniquidad, mal, fechoría. El amor no encuentra placer en la injusticia y el pecado de otros. No se alimenta del pecado y el mal, tampoco cuenta las historias de pecado y error. La naturaleza del hombre con gran frecuencia se alimenta de la tragedia del mal, ya sea el pecado personal o el desastre natural (cp. los noticieros diarios y la mayoría de los temas de conversación que sostienen la mayoría de las personas).

       “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” (Mt. 7:3).

       “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).

       “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gá. 6:1).

       “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados” (1 P. 4:8).

    ▬ 11. El amor se goza de la verdad: Se regocija cuando se conoce la verdad y cuando predomina; se regocija cuando se reconoce y se promueve a otras personas por quienes son y por lo que han contribuido. El amor se regocija cuando la verdad encuentra fundamento y cimiento en una persona y entre las personas del mundo. Note que el amor nunca encubre ni esconde la verdad; el amor es valiente ya que enfrenta la verdad.

       “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros” (Ef. 4:25).

       “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia” (Ef. 6:14).

       “Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas” (Zac. 8:16).

       “La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad” (Mal. 2:6).

    ▬ 12. El amor todo lo sufre: La palabra sufre (stegei) significa cubrir todas las cosas y soportar todas las cosas. El amor hace ambas cosas: Soporta el peso y ataque de todas las cosas y cubre las faltas de otros. No siente placer en desenmascarar el error y la debilidad de otros. El amor sufre el descuido, el abuso, y el ridículo, cualquier cosa que se le presente.

       “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:2, 3).

       “Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas” (Ef. 6:9).

       “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Col. 3:13).

    ▬ 13. El amor todo lo cree: Es “completamente confiado” (Barclay); “siempre deseoso de creer lo mejor” (Moffatt, según lo ha citado León Morris); está “siempre listo para creer lo mejor” dice otra versión. El amor ve y entiende las circunstancias y acepta, perdona, y cree lo mejor de una persona.

       “Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale” (Lc. 17:4).

       “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:32).

       “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Col. 3:13).

    ▬ 14. El amor todo lo espera: “Nunca deja de esperar” (Barclay); espera que el bien finalmente triunfe y obtenga la victoria; se niega a aceptar el fracaso; siempre espera lo mejor y el triunfo final del bien, no importa cómo haya caído, cuán trágica sea la caída, ni cuán difícil parezca la victoria.

       “Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?” (Ro. 8:24).

       “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia la consolación de las Escrituras tengamos esperanza” (Ro. 15:4).

       “Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, confortes vuestros corazones os confirme en toda buena palabra y obra” (2 Ts.2:16, 17)

       “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Jn. 3:3).

    ▬ 15. El amor todo lo soporta: La palabra soporta (huopmenei) es un término militar que significa arrostrar el ataque de un enemigo. El amor pelea activamente y soporta todos los ataques. El amor es fuerte, está lleno de fortaleza y combatividad, y lucha contra cualquier ataque que pretenda doblegarlo a la falta de amor. El amor vence y triunfa, siempre, porque todo lo soporta. No importa lo que ataque al amor, este identificado o no, él soporta el ataque y sigue amando.

       “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mt. 10:22).

       “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

       “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gá. 6:9).

       “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12).

       “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oido de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Stg. 5:11).

       “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Ap. 3:11).

    Pensamiento 1 del expositor: El amor es un atributo de Dios, revelado al hombre para que ame conforme al amor de Él. Es tan amplio y vasto que no permite conductas ni comportamientos negativos que afecten o dañen al prójimo.

       Comentario de Efesios (3:17) Jesucristo, Presencia viva: La segunda solicitud es que Cristo more, es decir, que gobierne y reine, en nuestros corazones, por medio de la fe. La palabra “morar” significa algo permanente, no temporal. Significa tomar residencia permanente: vivir en un hogar, ingresar, radicarse, y estar en el hogar. Cuando una persona cree en Cristo por primera vez, Cristo ingresa a su vida. Por lo tanto, el creyente no está orando para que Cristo ingrese a los corazones y vidas de los creyentes, puesto que Cristo ya está en sus corazones y vidas. ¿Qué significa esta solicitud? Simplemente lo que dice el versículo:

    []. Que Cristo esté en el hogar y viva en un sentido

    permanente dentro del creyente.

    []. Que el creyente esté consciente de Cristo dentro de su corazón, siempre consciente de que Cristo ha tomado residencia en él.

    []. Que el creyente le permita a Cristo controlar y guiar su vida -en forma permanente y constante- porque Cristo está en su hogar, en su corazón.

       Es la presencia de Cristo dentro de uno lo que motiva al creyente a seguir a Cristo. Cuanto más el creyente esté consciente de Cristo dentro de sí, más andará y vivirá en Cristo.

       Advierta que Cristo mora dentro del creyente por la fe. Pero advierta que la fe bíblica no es un deseo ni una esperanza de que algo es cierto. No es que tal vez algo es cierto pero tal vez no lo es. La fe bíblica siempre significa la creencia y el compromiso de la vida de una persona a la verdad y la realidad. Es una creencia y un compromiso con un hecho.

       “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros” (Jn. 14:20).

       “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado” (Jn. 17:23).

       “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gá. 2:20).

       “A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).

       “Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado” (1 Jn. 3:24).

       “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3:20).

       (3:17) Amor: La tercera solicitud es de amor. Este es amor ágape, el mismo amor que Dios tiene por nosotros (ver notas, Amor, Ef. 2:4-5, Gá. 5:13-15; 5:14; 5:22-23 para una mayor discusión al respecto).

       (3:18) Comprensión: La cuarta solicitud es de comprensión, una comprensión plena de todas las cosas espirituales. Es fundamental que el creyente entienda el plan eterno de Dios y la gloriosa salvación, todo lo que ha sido cubierto en los capítulos del uno al tres:

    []. Las grandes bendiciones de Dios (Ef. 1:3-14).

    []. El conocimiento y el poder de Dios (Ef. 1:15-23).

    []. La misericordia y la gracia de Dios (Ef. 2: 1-10).

    []. La reconciliación y la paz obtenidas por Cristo (Ef. 2:11-18).

    []. La iglesia: quién y qué es (Ef. 2:19-22).

    []. El nuevo cuerpo de personas que Dios está formando, esto es, el gran misterio de Cristo (Ef. 3: l-13).

       Dios ha hecho tanto por el creyente que no puede medirse. Por lo tanto, los creyentes deben orar y buscar a Dios para incrementar su comprensión y la comprensión de todos los santos. Todos los creyentes deben entender el ancho, el largo y la profundidad y altura de lo que Dios ha hecho por ellos y la iglesia. Cuanto más comprendan los creyentes, más entregarán su vida a Cristo y lo servirán.

       Pensamiento 1: Cuanto más comprendamos lo que Dios ha hecho por nosotros, más nos esforzaremos para llevar el amor y la salvación de Dios a un mundo en donde abunda el mal, la pobreza y la muerte.

       “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Co. 2:9-12).

       “Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo” (2 Ti. 2:7).

       “Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia” (Pr. 2:6).

       “Conmigo está el consejo y el buen juicio; yo soy la inteligencia; mío es el poder” (Pr. 8:14).

       (3: 19) Jesucristo, Amor de: La quinta solicitud es conocer el amor de Cristo que excede todo conocimiento. Es totalmente imposible entender y experimentar el amor de Cristo en toda su magnitud, pero debemos orar para que Dios nos ayude a aprender cada vez más de su amor, y debemos hacer la solicitud con frecuencia cada día. (Véase notas, Gá. 1:4-5; 3:13-14; Ef. 2:6; 2:8-10; 2: 13 para el tratamiento sobre el amor o muerte de Jesucristo. Ver nota, Jesucristo, Humillación, punto 2, Lc. 2:40 para una imagen completa de la profundidad del amor de Jesucristo). Jamás se ha escrito una descripción más grande del amor no superable de Cristo que la de F. M. Lehman en la canción “El amor de Dios”. “Podríamos llenar con tinta el océano, y los cielos podrían estar llenos de parches, en cada merodeo sobre la tierra una pluma y todo hombre escriba por oficio, escribir el amor de Dios en el cielo secaría el océano. Ni el rollo podría contener todo, aunque se lo extendiera de cielo a cielo. Ah, amor de Dios, ¡cuán rico y puro! ¡Sin medida y fuerte! Siempre soportará más. La canción de los santos y de los ángeles”.

       “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre” (Jn. 10:17-18).

       “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:13).

       “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).

       “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Ro. 5:8-10).

       “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (Ro. 8:35).

       “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que, si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Co. 5:14-15).

       “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Co. 5:21).

       “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Jn. 3:16).

       (3:19) Dios, Plenitud de: La sexta solicitud es por la plenitud de Dios. La versión de la Biblia Dios Habla al Hombre describe de forma excelente el significado de esta solicitud:

       “Pido, pues, que conozcan ese amor, que es mucho más grande que todo cuanto podemos conocer, para que así estén completamente llenos de Dios”.

       El creyente posee la presencia viva del Espíritu, de Cristo y de Dios. Cuando Jesucristo prometió que iba a enviar al Espíritu Santo a los creyentes, Él prometió que la trinidad -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo- vendría y moraría en los creyentes:

       “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre… Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Jn. 14:16, 23).

       El punto es este: Cada Persona de la deidad cumple una función diferente dentro del creyente. Por lo tanto, el creyente debe pedir cosas concernientes a cada uno. Él ya ha orado para ser fortalecido por el Espíritu Santo y para que Cristo more dentro de sí y controle su corazón. Ahora el creyente debe orar por “toda la plenitud de Dios”, para que Dios y su presencia en toda su plenitud lo llene y lo inunde, gobernando y reinando y teniendo su camino perfecto en la vida del creyente.

       Advierta otro punto enfatizado por F. F. Bruce. La preposición “a” (eis) sugiere una experiencia progresiva. El creyente debe orar para que Dios lo llene constantemente, para que lo inunde constantemente con toda la plenitud de Dios.

       “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén” (Ro. 11:33-36).

       “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual” (Col. 1:9).

       Comentario de Romanos (12:9-10) Fraternidad-amor: el creyente debe amar sinceramente, sin hipocresía. La palabra «sinceramente›› (anupokritos) significa sin hipocresía, sin simulación. Significa que la persona no sólo dice «te amo», sino que ama de verdad. Ama sinceramente; ama honesta y verdaderamente. El amor del que se habla es un amor por todos los hombres y no solamente por los creyentes. El creyente nunca debe representar lo que no es, ser hipócrita, representar un acto, o tener un motivo ulterior cuando trata con los demás. Debe mostrar amor y respeto, interés y atención, cuidado y preocupación; pero no debe mostrarlo a partir de un motivo impuro: • buscar una ganancia. • atraer la atención. • buscar el favor. • obtener una ventaja.

    • cumplir un deber. • promover su ego. • escalar posiciones. ~ tratar de adelantarse.

       El creyente debe amar a los demás con un amor sincero y puro, completamente libre de motivos egoístas. Debe amar a los demás por las personas mismas, porque son seres humanos que tienen las mismas necesidades emocionales y espirituales que él tiene, necesidades que solamente en Cristo pueden hallar su satisfacción. Debe amarlos porque Dios los ama y porque necesitan urgentemente saber que Jesucristo ha venido a la tierra a revelar el amor de Dios a todos los hombres. Los tratos del creyente con todos los hombres deben ser en amor: un amor sincero, amor sin hipocresía y sin fingimiento.

       «No damos a nadie ninguna oportunidad para tropiezo en amor sincero» (2 Co. 6:3, 6).

      «Sino para poner a prueba también la sinceridad del amor vuestro» (2 Co. 8:8).

       «Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad» (1 Jn. 3:18).

      Hay cuatro formas muy prácticas en que el creyente debe demostrar su amor por los demás hombres. Recuerde que el amor que se manda es un amor a todos los hombres. Por los perdidos, así como por los creyentes.

    ▬1. El creyente ama aborreciendo el mal. La palabra «aborrecer›› (apostugountes) es fuerte, muy fuerte. Significa odiar con un sentimiento intenso, tener aversión, mirar con horror. El amor desea lo mejor para la gente; en consecuencia, el amor odia el mal, porque el mal destruye la vida humana. El creyente está contra el mal, haciendo todo lo que puede por combatir…

    • el hambre y la pobreza.

    • la enfermedad y el sufrimiento.

    • la ofensa y el dolor.

    • la ignorancia y la educación impía.

    • la borrachera y las drogas.

    • la desunión familiar y el divorcio.

    • los insultos y la amargura.

    • las palabras sucias y la conversación subida de tono.

    • los vestidos sugestivos y tentadores.

    • la inmoralidad y el sexo destructivo.

    • la conducta injusta e impropia.

    • el egoísmo y la codicia.

    • la avaricia y el divisionismo.

    • la corrupción y la muerte.

       La lista podría seguir extendiéndose. El punto es que el creyente debe amar, y mostrar su amor aborreciendo y combatiendo todo lo que es malo.

       «Aborreced lo malo, seguid lo bueno» (Ro. 12:9).

       «Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron» (1 Co. 10:6).

       «Absteneos de toda especie de mal» (1 Ts. 5:22).

       «Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado» (Stg. 4:17).

       «Apártese del mal, y haga el bien; busque la paz y sígala» (1 P. 3:11).

       «Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia» (Job 28:28).

       «Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela» (Sal. 34:14).

       «Los que amáis a Jehová, aborreced el mal» (Sal. 97:10).

       «No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal» (Pr. 4:27).

       «El sabio teme y se aparta del mal; más el insensato se muestra insolente y confiado» (Pr. 14:16).

       «Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano; no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano» (Zac. 7:9-10).

    ▬ 2. El creyente debe amar siguiendo lo bueno. La palabra «seguir›› (kollomenoí) significa unir, apegarse a, unirse a, pegar con cemento o con cola. El creyente debe desear solamente lo mejor -todo el bien posible- para la gente. Debe apegarse al bien y trabajar para que cada uno conozca y experimente el bien. El creyente muestra que verdaderamente ama a la gente aferrándose del bien y luchando por lo bueno.

       «Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos» (Lc. 6:35).

       «Aborreced lo malo, seguid lo bueno» (Ro. 12:9).

       «Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe» (Gá. 6:10).

       «Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos» (1 Ti. 6:18).

       «Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios» (l-le. 13:16).

       «Porque ésta es la voluntad de Dios: que, haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos» (1 P. 2:15).

    ▬ 3. El creyente debe amar mostrando amor a sus hermanos en Cristo, siendo amable y afectuoso con ellos. La palabra fraternal (filostorgoi) significa el afecto o amor que existe entre los miembros de una familia. Este encargo trata con la familia cristiana, los hermanos y hermanas dentro de la iglesia. Debemos amarnos unos a otros mostrando bondad y afecto. Somos una familia de hijos que realmente hemos sido adoptados por Dios como sus hijos e hijas (2 Co. 6:17-18; Gá. 4:4-6; Ro. 8:16-17). Por lo tanto, el creyente debe vivir como en una familia con sus hermanos y hermanas; debe vivir mostrándose bondadoso y afectuoso. Note que en el amor no hay disensiones ni espíritu divisivo. La iglesia debe vivir en amor, y vivir en amor es paz.

       «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros» (Jn. 13:34-35).

       «Amaos los unos a los otros con amor fraternal» (Ro. 12:10).

       «El amor es sufrido, es benigna» (1 Co. 13:4).

       «Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo» (Ef. 4:32).

       «Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa» (Fil. 2:1-2).

       «Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia» (Col. 3:12).

       «Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; al afecto fraternal, amor» (2 P. 1:5-7).

       «Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte» (1 Jn. 3:14).

    ▬ 4. El creyente debe amar dando preferencia a otros creyentes. La palabra «honra›› (time) significa reverencia, respeto, estima. La palabra «prefiriéndoos›› (proegoumenoi) significa ir adelante, dirigir, poner un ejemplo. El mandato es claro: el creyente debe tomar la iniciativa al mostrar estimación y expresar el respeto por los demás. Imagine una iglesia en que cada uno toma la iniciativa en la expresión de la estimación y la honra a los demás. ¡Qué cuadro de verdadero amor y cuidado, de verdadero cariño y ternura, de gran fortaleza y vigor!

       Pensamiento. ¡Cuán necesaria es esta exhortación en la iglesia y entre los creyentes! ¡Cuántos se hallan heridos -cuántos se han dedicado a agitar problemas- cuánta división se ha causado porque un hermano o hermana!… • fue pasado por alto. • no se le dio un puesto. • no fue honrado. • no fue estimado. • no se le dio lugar. • no se le agradeció. • no se le mostró aprecio. • no fue reconocido. • no se le concedió un derecho.

       «Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno» (Ro. 12:3).

       «Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a la honra, prefiriéndoos los unas a los otros» (Ro. 12:10).

       «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros» (Fil. 2:3-4).

       «Como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos» (1 Co. 10:33).

       «Ninguno busque su propio bien, sino el del otro [bienestar, ganancia, ventaja]›› (1 Co. 10:24).

       Comentario de 1ª de Pedro: (1:22) Salvación – Obediencia — Pureza: los creyentes deben amarse unos a otros porque han purificado sus almas. Esto significa que el alma de un verdadero creyente se purifica de pecado. Es perdonado y purificado de todo pecado que haya cometido_ Su alma es pura y limpia, totalmente libre de toda culpa e inmundicia moral, contaminación y corrupción. El verdadero creyente ya no es culpable de cualquier mal comportamiento o pecado, no importa de qué se trate. Él está frente a Dios con un alma pura y limpia, un alma que es perfecta y aceptable ante Dios.

       Pero advierta un punto significativo, advierta qué es lo que limpia el alma del creyente: su obediencia a la verdad. El creyente obedece la verdad y al obedecer la verdad, el Espíritu de Dios continuamente limpia su alma de pecado. Esto es algo crucial que debe advertirse: una persona es limpiada solo mientras está andando en la verdad, solo mientras está obedeciendo la verdad de la luz de Dios. Cuando una persona anda en la luz de la verdad, el Espíritu limpia su alma a través de la sangre de Cristo.

       “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7).

       Este es el motivo por el cual amamos a nuestros hermanos. Dios ha limpiado nuestras almas por el mismo propósito de amar a los demás, y nosotros somos obedientes cuando los amamos. Es un círculo: somos obedientes cuando los amamos y los amamos cuando somos obedientes. Dios ha limpiado nuestras almas para que podamos amar a las personas con un corazón limpio y puro, sin ningún rastro de culpa, vergüenza o debilidad. Por lo tanto, amémonos unos a los otros en la libertad de un alma pura y limpia.

       “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:34-35).

       “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Jn. 14:21).

       “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor… Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:10-12).

       “El amor sea sin fingimiento [hipocresía]. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).

       “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).

      “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Ti. 1:5).

       “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

       “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23).

       Comentario de Efesios (4:1-2) Creyente, Camino: ¿De qué manera puede el creyente caminar con dignidad? ¿Qué deben hacer los creyentes para complacer a Dios en la vida cotidiana… • en el trabajo? • en la iglesia? • con sus compañeros creyentes? • en el juego? • en el hogar? • con su familia? • en la escuela? • con los vecinos? • con los amigos?

       Una vez que una persona cree en Jesucristo y se convierte en miembro del pueblo de Dios y de la iglesia de Dios, ¿qué debe hacer para caminar digno del gran llamado de Dios, para traer honra al nombre de Cristo y a su iglesia?

    ▬ 1. El creyente debe caminar con toda humildad (ver nota, Humildad, Fil. 2:3 para mayor discusión al respecto.

    ▬ 2. El creyente debe caminar con toda mansedumbre (ver nota, Mansedumbre, Gá. 5:22-23 para una mayor discusión al respecto).

    ▬ 3. El creyente debe caminar con paciencia (ver nota, Paciencia, Gá. 5:22-23 para mayor discusión).

    ▬ 4. El creyente debe caminar amando a los demás (ver nota, Amor, Gá. 5:22-23. También ver notas, Amor, Gá. 5: 13-15 para mayor discusión al respecto).

       (4:3) Unidad -Hermandad: El propósito de caminar digno es uno solo: la unidad. Los creyentes deben trabajar para mantener la paz para poder estar unidos en la unidad del Espíritu de Dios. Jesucristo ha derribado todos los muros y las barreras existentes entre los hombres. Todos pueden ahora ser salvos: • todas las nacionalidades • los pobres • los blancos • todos los pueblos • los ricos • los de piel roja • todos los idiomas • los negros • los amarillos

       Toda persona es preciosa a la vista de Dios. Cuando una persona se acerca a Dios a través de Jesucristo, se torna como cualquier otro: en el mismo plano y en el mismo nivel. No es mejor ni peor que cualquier otro. Es un hombre que tiene necesidad del perdón de Dios y él, junto con todos los demás, se postra ante Cristo y lo acepta como su Señor y Arno. El hombre, tal como cualquier otro, se está sometiendo a convertirse en el siervo de Cristo. La riqueza, la posición, la condición social, todo se olvida. Lo único que importa es la salvación y la vida que ofrece Cristo.

       El punto es este: Cuando una persona llega a Cristo con tal espíritu, el Espíritu de Dios ingresa a su vida y vincula a la persona con todos los demás creyentes. Hay un gran vínculo de paz espiritual forjado por el Espíritu de Dios entre todos los creyentes. Todas las divisiones, diferencias y prejuicios quedan de lado y existe un espíritu de amor, paz y unidad.

       Dentro de la iglesia hay un espíritu de paz prevaleciente forjado por el Espíritu de Dios. Sin embargo, advierta un hecho trágico: No todo creyente camina en el Espíritu, no todo el tiempo. Con demasiada frecuencia, los creyentes permiten que el yo y la antigua vida vuelvan a ingresar a escena, su(s) viejo(s): • prejuicios • quejas • orgullo • diferencias • críticas • arrogancia • heridas • refunfuños • comparaciones • envidias • miserias • desagrados

        El resultado es catastrófico para la iglesia: división y un disturbio de la paz y del espíritu de unidad. Esta es la razón de esta acusación. Advierta la palabra “solícitos” (spoudazontes). Significa ser diligente, trabajar para ocuparse y hacer lo mejor que uno puede, y hacerlo con todo empeño. La única forma de caminar digno del gran llamado de Dios es trabajar para mantener la paz y la unidad que Dios nos ha dado. Nada hiere tanto el corazón de Dios como la división entre su gente, la división que destroza su iglesia. Lo que está haciendo Dios es crear un nuevo cuerpo de personas que vivan juntas en el amor y la unidad de su Hijo. Va a crear cielos nuevos y tierra donde no habrá otro espíritu. Por lo tanto, Él espera que nosotros vivamos en el amor y unidad de su Espíritu ahora.

       “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todo una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Co. 1:10).

       “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Co. 13:11).

       “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3).

       “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27).

       “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 P. 3:8).

       Comentario de Efesios (5:2) Jesucristo, Muerte – Dios, Gloria de – Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en segundo lugar, amando como amó Cristo. Aquí cabe destacar dos cosas acerca de la muerte de Cristo.

    ▬ 1. La frase “se entregó a si mismo por nosotros” es una frase sencilla con un profundo significado. No significa que Cristo murió solo como un ejemplo para nosotros, demostrándonos que deberíamos estar dispuestos a morir por la verdad o por alguna gran causa. Lo que significa es que Cristo murió en nuestro lugar, en nuestro sitio, como nuestro substituto. Este significado es incuestionablemente claro (Véase 1ª P. 2:21-25.).

    ∎a. La idea del sacrificio para la mente judía y pagana de esa época era la idea de una vida dada en el lugar de otro. Era un sacrificio de substitución.

    ∎b. La idea de sacrificio con frecuencia está en el mismo contexto de las palabras: “Cristo… se entregó a sí mismo por nosotros” (Ef. 5:2).

       “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).

       “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Jn. 10:11).

       “Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Jn. 10:15).

       “Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación” (Jn. 11:51).

       “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:13).

       “Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” (Jn. 17:19). (Cp. Jn. 10:11; Ro. 8:32; Gá. 1:4; 2:20; 1Tì. 2:6; Tit. 2:14).

    ▬ 2. Las palabras “Cristo… se entregó a si mismo… ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” expresa un significado más elevado de la muerte de Cristo que el solo hecho de satisfacer nuestra necesidad. La palabra “ofrenda” se refiere a la ofrenda de holocausto del Antiguo Testamento (Lv. 1:1ss). La ofrenda de holocausto se entregaba a Dios no solo debido al pecado, sino porque una persona deseaba glorificar y honrar a Dios. Una persona deseaba demostrar su amor y adoración por Dios. Este es un aspecto de la muerte de Cristo que por lo general se pasa por alto, un aspecto que se eleva más allá de la mera satisfacción de nuestra necesidad. Al darse a sí mismo como una “ofrenda a Dios” Cristo estaba mirando más allá de nuestra necesidad a la majestuosa responsabilidad de glorificar a Dios. Esto significa que su principal propósito fue el de glorificar a Dios. Él estaba principalmente preocupado por hacer la voluntad de Dios, por obedecer a Dios. Dios había sido terriblemente deshonrado por el primer hombre, Adán, y por todos los que lo siguieron. Jesucristo quería honrar a Dios demostrándole que por lo menos un hombre pensaba más en la gloria de Dios que en cualquier otra cosa. Cristo quería demostrar que la voluntad de Dios significaba más que cualquier deseo o ambición personal que Él pudiera tener.

       Él dijo: “Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Jn. 14:31; cp. Lc. 2:42; Jn. 5:30).

       El punto es este: El creyente debe caminar en amor, así como Cristo nos ha amado y se ha entregado como una ofrenda y un sacrificio a Dios. El creyente debe amar tanto que se entregue como una ofrenda y un sacrificio. No debe existir ningún límite en las ofrendas y los sacrificios de nuestras vidas para Dios y los hombres. Recuerde: El amor de Dios – el amor ágape- siempre es un amor que actúa.

       “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a si mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).

       “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).

       “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).

       “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).

       “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).

       “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

       “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte” (1 Jn. 3:14).

       “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:16-18).

      “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Jn. 4:7-8).

       “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Jn. 4:20).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 26 DE JULIO DE 2026. “DIOS NOS ENSEÑA A ADMINISTRAR SUS BENDICIONES”.

       Comentario general del contexto: Versículos 25-30: Reparto del Botín. – Dios ordenó a Moisés, con Eleazar y los jefes de las casas paternas («padres» por «casas paternas»: ver Éxodo 6:14) de la congregación, para tomar todo el botín en hombres y ganado, y dividirlo en dos mitades: una para los hombres de guerra (המּלחמה תּפשׂי, los que se aferraron a la guerra, los que se dedicaron a la guerra), la otra para la congregación, y para imponerle un tributo (מכס = מכסה, computatio, una cierta cantidad: véase Éxodo 12:4) para Jehová. De la mitad que llegaba a los guerreros, una persona y una cabeza de ganado debían ser entregadas al sacerdote Eleazar de cada 500 (es decir, un quinto por ciento), como ofrenda elevada para Jehová; y de la otra mitad que se apartaba para los hijos de Israel, es decir, para la congregación, uno de cada cincuenta (es decir, el 2 por ciento) debía tomarse para los levitas. אחז, asido de, es decir, arrebatado del número entero durante el proceso de contar; no agarrado o tocado por la suerte, como en 1 Crónicas 24:6, ya que no había razón para recurrir a la suerte en este caso. La división del botín en dos mitades iguales, una de las cuales se entregó a los guerreros y la otra a la congregación que no había tomado parte en la guerra, era perfectamente razonable y justa. Como los 12.000 guerreros habían sido elegidos de entre toda la congregación para llevar a cabo la guerra en su nombre, la congregación misma podía reclamar correctamente su parte del botín. Pero como los 12.000 habían tenido todos los problemas, penalidades y peligros de la guerra, podían muy bien contar con alguna recompensa por su servicio; y esto se les concedió al recibir tanto como toda la congregación que no había tomado parte en la guerra; de hecho, más, porque los guerreros solo dieron un quinto por ciento. de su parte como ofrenda de acción de gracias por la victoria que les había sido concedida, mientras que los que se quedaron en casa debían dar el 2 por ciento. de su parte a Jehová para beneficio de los sacerdotes y levitas. El arreglo, sin embargo, sólo se hizo para este caso particular, y no como ley para todos los tiempos, aunque era regla general que los que se quedaran en casa recibieran una parte del botín traído por los guerreros (cf. Josué 22). :8; 1 Samuel 30:24-25; 2 Mac. 8:28, 30).

       Definición de computatio (cálculo) en la antigua Grecia se basaba en el ábaco de piedra (como el Ábaco de Salamina) y sistemas numéricos alfabéticos. Su mayor logro fue el Mecanismo de Anticitera (siglo II a.C.), considerado la primera computadora analógica. Esta maravilla mecánica usaba engranajes de bronce para predecir eclipses, ciclos lunares y posiciones planetarias.

    TEXTO: «Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios”. (1ª a los Corintios 4:1)

       Comentario del texto bíblico: (4:1-2). Ministros: Primero, considerar a los ministros por lo que son. Siempre se deberán tener en cuenta tres elementos acerca de los ministros:

    ▬ 1. Los ministros son servidores de Cristo. La palabra “servidor” (huperetes) significa sub-remero. Se refiere a los esclavos que se sentaban en la barriga de los grandes barcos y tiraban de los grandes remos para hacerlos navegar por el mar. Cristo es el capitán del barco y el ministro es uno de los esclavos de Cristo. Nota: Él solo es uno de tantos servidores sub-remeros. Recuerden también que los esclavos que estaban en la barriga del barco estaban atados con cadenas. No se les permitía hacer más que servir al capitán del barco. El ministro es un esclavo de Cristo que está atado: Solo existe para remar para el capitán. No puede ni sirve a nadie más.

       Pensamiento 1. Ningún ministro debe ser elevado por encima de otros ministros o servidores, ni su elocuencia, capacidad, personalidad, carisma, o cualquier otro rasgo. No importa cuánto haya significado el ministro para la vida de una persona, él solo es un sub-remeros, un esclavo del capitán del barco; y solo es uno de tantos otros sub-remeros y servidores. Los creyentes no deben juzgar ni elevar más a un ministro que a otro.

    ▬ 2. Los ministros son administradores de Dios. La palabra “administrador” (oikonomos) quiere decir capataz de una propiedad. El administrador siempre era un esclavo, sujeto a un amo, pero se le ponía a cargo de los otros esclavos en toda la casa o propiedad del amo. Controlaba al personal y dirigía toda la operación por el amo. Se le ponía por encima de otros, aun así, él era seguía siendo un esclavo del amo. Su obra no se le supervisaba detenidamente; por consiguiente, tenía que ser confiable y responsable. Observe de qué cosa al ministro se le hace administrador: “Los misterios de Dios”. Un misterio no es algo difícil de entender. Más bien, es algo que se ha ocultado y se ha mantenido en secreto. Es algo que el raciocinio humano no podía descubrir, pero que ahora Dios lo revela. Les queda bien claro a aquellos a quienes se les revela, pero les resulta totalmente extraño a los que no lo reciben. ¿Cuáles son los misterios de Dios? Son las verdades, las verdades gloriosas, de la Palabra de Dios. ¿Quiénes son aquellos a quienes se les revelan los misterios? Los administradores, los ministros, los servidores de Cristo que creen.

       Ya hay varios misterios revelados al creyente.

       Pensamiento 1. A todo ministro se le debe tener en muy alta estima por el bien de su obra. Él solo es un siervo de Dios, pero es el siervo al que Dios ha hecho administrador de su familia, de su iglesia y de su pueblo. Dios le ha honrado: Se le ha responsabilizado por los misterios imperecederos de Dios, las grandes verdades de la Palabra Santa de Dios. El ministro no lidia con cosas perecederas como el dinero y las posesiones, sino con las cosas eternas del propio Dios, las verdades eternas que Dios quiere proclamarle al mundo.

       “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica” (2 Co. 3:6).

       “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos” (2 Co. 4:1).

       “del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder” (Ef. 3:7).

    ▬ 3. Se requiere que los ministros sean fieles. Este es el requisito esencial del ministro. No hay requisito para él.

    ∎a. No se requiere que el ministro sea elocuente, brillante, inteligente, lleno de capacidad, o una persona de éxito. Se requiere que sea fiel.

    ∎b. Dios no exige que el ministro sea administrador, consejero, visitador, de los que saludan a la puerta, ni muy sociable, por importante que sean estos ministerios.

    ∎c. Se requiere que el ministro sea fiel al ministrar los misterios de Dios. Es responsable y será juzgado por lo bien que ministre los misterios de Dios:

    => No debe retener ni dejar de transmitir los misterios de Dios.

    => No debe sustituir los misterios de Dios por ningún otro mensaje.

    => No debe mezclar los misterios de Dios con ningún otro mensaje.

       El ministro de Dios debe ser fiel a su llamado. Él es el servidor de Cristo y el administrador de los misterios de Dios. Debe, absolutamente, proclamar esos misterios.

       “Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada” (1 Co. 9:17).

       “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gá. 1:6-9).

       “de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios” (Col. 1:25).

       Pensamiento 1. Los creyentes no deben juzgar a los ministros, considerando y hablando de los dones y las capacidades de uno más que de otros. No deben tener en muy alta ni muy baja estima a un ministro. Deben considerar a los ministros justamente por lo que son:

    1) Los servidores de Dios.

    2) Los administradores de los misterios de Dios.

    3) El servidor al que se ha hecho administrador con solo un propósito: Ser fiel al amor, el Señor Jesucristo.

       Comentario de 2ª Corintios (8:19-21) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) son representantes escogidos por la iglesia a fin de evitar acusaciones de mala conducta contra el ministro. Este elemento es muy significativo, una lección a la que deben prestar atención igualmente los ministros y las iglesias. Si Pablo hubiera manejado la ofrenda él mismo, se podía haber dejado expuesto a la acusación de confiscar y robar dinero. El único procedimiento sensato era hacer que la iglesia eligiera a uno de sus propios hombres para que manejara las ofrendas.

       Note que a la ofrenda se le llamaba “esta gracia”. Como señala Charles Hodge, cualquier dádiva gratuita es una gracia

    Por consiguiente, la ofrenda de una iglesia es una gracia; es el corazón de la iglesia que se derrama en una dádiva gratuita para salvar y ayudar a los desesperados del mundo. La iglesia debe derramar su alma en sus ofrendas por los perdidos y los necesitados del mundo. Ellos llevan a cuesta el peso del pecado, el hambre, la sed, la enfermedad, la ignorancia, la soledad, la indefensión, la falta de propósito, y la muerte. Esto solamente enfatiza la importancia formidable de los ujieres y los hombres que manejan las ofrendas.

       Note otro elemento significativo: ¿Por qué se ministraba la ofrenda? Por la gloria del Señor. Cuando las personas veían las ofrendas y sabían para qué se iban a usar, el corazón de cada uno de ellos glorificaba al Señor. El Señor recibiría más alabanza que de ninguna otra manera.

       “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Co. 4:2).

       “para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil. 2:15).

       Nota: Pablo plantea claramente por qué había tenido tales precauciones. El quería que todos los hombres supieran que él era honrado, que nunca meterla su mano en la caja y sacaría dinero de las ofrendas. No quería que nadie cuestionara su conducta personal. La apariencia importaba, lo que las personas pensaban importaba, porque él había dedicado su vida a salvar y ayudar a las personas.

       (8:22) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) son diligentes en muchas cosas, pero fundamentalmente en las ofrendas. Quién era este hermano no nombrado se desconoce. Se plantean tres elementos significativos acerca de él, elementos que deben hablarle al corazón de todo ujier y persona que maneje las ofrendas:

    ▬ 1. Él era un hermano, un creyente verdadero que tenía comunión con otros creyentes y colaboraba con la iglesia en sus empresas misioneras.

    ▬ 2. Con frecuencia había demostrado su “diligencia” cuando se le habían asignado otros ministerios. La palabra “diligencia” (spoudaion) significa solicitud, celo, dedicación. Él se entregaba incondicionalmente a cualquier tarea que la iglesia le encomendara.

    ▬ 3. Él observaba y estaba pendiente del testimonio de las iglesias. Cuando Pablo le contó acerca de la iglesia de Corinto, acerca de la gran restauración de la iglesia, se emocionó mucho y se mostró más dispuesto que nunca a servir a Cristo en medio de la iglesia.

       “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Ro. 12:11).

       “Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza” (He. 6:11).

       (8:23) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: Los hombres que manejan las ofrendas (Usher) son compañeros de los ministros. Note que Pablo esperaba que las personas preguntaran quiénes eran estos hombres. Es una pregunta normal, porque los hombres manejan las ofrendas de la iglesia. Por consiguiente, resultaba extremadamente importante que las credenciales de estos hombres fueran de la más alta calidad.

    ▬ 1. Tito era el compañero y colaborador de Pablo, fundamentalmente al ministrar a la iglesia de Corinto. La mayoría de los corintios lo sabían, porque Tito había sido el instrumento principal de Dios para traer la restauración en la iglesia.

    ▬ 2. Los otros dos hombres eran mensajeros de la iglesia, hombres fundamentalmente escogidos por la iglesia para representar a la iglesia. Note también que eran los mensajeros de la gloria de Cristo. Debian reflejar y transmitir la gloria de Cristo mientras servían a la iglesia.

       Pensamiento 1. Ambos puntos deben cumplirse en todos los ujieres y los hombres que manejen las ofrendas de la iglesia:

    1) Los ujieres deben ser los compañeros del ministro.

    2) Los ujieres deben ser los mensajeros tanto de la iglesia como de la gloria de Dios.

       “así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Ro. 12:5).

       “Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Co. 12:5-7).

       (8:24) Administración ▬ Ofrendas ▬ Ujieres: A los hombres que manejan las ofrendas (ujieres) la iglesia debe amarlos. Esto resulta esencial: La iglesia tenía que demostrarles su amor a los hombres que manejaban el dinero si estos iban a realizar con eficacia su ministerio. La iglesia debía demostrar su amor de dos maneras:

    => Primero, recibiendo a los hombres, aceptándolos a ellos y a su ministerio.

    => Segundo, ayudando a los hombres a realizar su ministerio. La iglesia tenía que dejar que los hombres presentaran el proyecto de misión y luego contribuir con él.

       “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).

       San Mateo 20:12 al 16: (20:8-15) Recompensa-gracia-muerte: Dios paga el salario prometido a aquellos que han trabajado por Él. Pagará al tiempo señalado. ¿Cuándo es el tiempo señalado? A la noche, al morir, cuando el trabajo termina. Ese es el significado de cuando llegó la noche, de la hora señalada. Hay dos tipos de noche, dos tiempos señalados para el siervo de Dios. `

       Primero, la noche o el tiempo de la muerte cuando el siervo pasa de esta vida a la presencia de Dios. Entonces recibe la recompensa de la vida eterna. Dios lo transporta a la presencia del Señor y el creyente es transformado a la imagen de Cristo (véase nota-1 Jn. 3:2). Este es el pago del jornal referido en esta parábola.

       Segundo, la noche o tiempo señalado que es el juicio, cuando las obras del siervo son juzgadas (véase Estudio a fondo 1-2 Co. 5:10). La presente parábola no está referida a esa noche o juicio.

    ▬ 1. El mayordomo es Cristo, el Hijo de Dios, a quien Dios ha entregado todo juicio (Jn. 5:22; 2 Co. 5:10).

    ▬ 2. Dios paga a cada uno a partir de un corazón lleno de gracia y de cuidado. Es tan esencial entender esto; Dios es amor y nos cuida. Cuida a todos sus siervos, no importa su edad o cuánto tiempo hayan estado en su servicio. Él los cuida y quiere que sus labradores tengan lo suficiente para suplir sus necesidades. El pago de un día (la recompensa de vida eterna) era lo necesario para suplir su necesidad. No dejaría que ningún siervo se retirara sin al menos ese monto. Por eso, Dios paga incluso a los que llegaron tarde un jornal completo (vida eterna).

       Note otro asunto. Cuando hablamos de vida eterna y de perfección, es decir, de ser conformados a la naturaleza e imagen

    de Cristo, Dios no muestra preferencias. Todos seremos hechos a la semejanza de Cristo, perfeccionados en nuestra naturaleza.

    • Tendremos diferentes responsabilidades y, aparentemente, diferentes grados de gloria; pero todos seremos hechos perfectos.

       • Todos nos presentaremos ante el trono de juicio de Cristo. Todos recibiremos diferentes tareas en el cielo, en virtud del servicio bueno o malo aquí en la tierra, pero todos seremos perfectamente felices y gozosos en lo que hagamos.

       • Todos seremos juzgados por nuestra fidelidad aquí en la tierra. Algunos serán establecidos como vasijas grandes y otros como vasijas más pequeñas, pero todos seremos perfectamente completos, llenos hasta el borde (2 Ti. 2:20-21).

       • Todos daremos cuenta del capital y de los dones que fueron puestos a nuestro cuidado. Todos seremos correspondientemente recompensados, pero todos recibiremos perfecta llenura.

       • Todos nos presentaremos ante Cristo por el fruto que hayamos llevado en la tierra, pero todos recibiremos perfecta satisfacción y todos seremos hechos perfectamente fructíferos.

       «Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa» (Lc. 14:23).

       «Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos» (Mt. 8:11).

    ▬ 3 El pago (recompensa) de Dios no está basado en obras y energía Está basado en la gracia y justicia de Dios, y está basado en la preocupación y cuidado de Dios por todos.

    ∎a. Note que Dios es justo y lleno de gracia y cuidado. La gracia y cuidado de Dios no borra ni anula su justicia. Dios no es injusto (cp. Ro. 4:5-6).

    • Cuando Dios le da trabajo a un hombre desesperado por trabajar, ello es una demostración de gracia y cuidado. Ese fue el caso con el llamado a primera hora a los labradores madrugadores. No aprovecharse de la desesperación de un hombre es un acto de gracia. Ofrecer y pagar un jornal completo y no aprovecharse del hombre no es injusto sino lo opuesto. Es un acto de justicia y de gracia, un acto que prodiga cuidado.

    • De igual manera, cuando Dios paga a un hombre más de lo que ha ganado, porque Dios se preocupa de que el hombre tenga lo suficiente para vivir, ello es un acto de gracia y de cuidado. No es un acto de injusticia hacia el primero o el madrugador. Es sencillamente un acto de gracia que revela a Dios como una Persona de enorme preocupación.

    • Si Dios nos da lo que nos ha prometido, no es injusto si al otro le da otra cosa. Ni siquiera es injusto hacia nosotros si a otra persona le da un don enorme. Él es justo y de enorme preocupación y protección llena de gracia al guardar su Palabra, al darnos a nosotros y a la otra persona.

     ∎ b. Note que la queja de los obreros madrugadores lleva a algunas personas a aplicar la parábola a la relación entre Dios y los judíos y los gentiles. Los obreros madrugadores representan a los judíos, que se quejan porque Dios da un pago igual (recompensa y posición en su reino) a los gentiles. Prácticamente cualquier comentario ofrece discernimiento al lector que quiera seguir esa línea de interpretación.

    ▬ 4. El pago de Dios (recompensa) no es como el hombre lo ve, sino conforme a la voluntad y conocimiento de Dios. Nuestros ojos son malos porque somos de un mundo malo. Por eso juzgamos y comprendemos desde un punto de vista imperfecto y egoísta. Dios es bueno; Él nos cuida y es lleno de gracia. Por eso, da la vida eterna a todos los que vienen a Él, no importa cuándo vienen, si al primer llamado o si al llamado de la hora undécima.

       «Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos» (Hch. 15:11).

       «Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús» (Ro. 3:24).

       «Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres» (Tit. 2:11).

       «Para que, justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos de la vida eterna» (Tít. 3:7).

    (20: 16) Justicia-recompensa: esta declaración «pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros» (cp. Mt. 19:30; 20:16), es precisamente la declaración que llevó a Cristo a relatar esta parábola. Recuerde que los discípulos necesitaban seguridad de su salvación. Cristo les dio esa seguridad y les prometió la recompensa de gobernar y reinar con Él y de vivir eternamente (cp. Mt. 19:27-30; véase nota-Mt. 19:27-30). Pero Cristo quería que supieran que no pueden juzgar a otros, porque no sabían lo que había en el interior de los hombres, ciertamente, no lo sabían. Ellos no sabían quién sería recompensado en gran manera y quién no.

       Por ejemplo, ¿quién habría imaginado que los obreros madrugadores, ansiosos de trabajar, que respondieron inmediatamente al Señor, mostrarían un espíritu gruñón y celoso? Para prevenir a sus siervos de juzgar y mostrar preferencia entre ellos, Cristo cierra su discusión sobre la vida eterna y la salvación con dos advertencias.

    ▬ 1. Los postreros serán primeros. Es decir, muchos de los últimos (que llegaron tarde) nos excederán a menos que seamos fervientes y celosos sirviendo a Dios. Quizá hayamos proclamado a Cristo durante años sirviéndole antes que lo hicieran otros; sin embargo, podemos

    • fallar en adorar a Cristo día tras día en forma tan consistente como los obreros tardíos.

    • fallar en el crecimiento en el conocimiento de Cristo con el fervor de los obreros tardíos.

    • fallar en estudiar las Escrituras y orar tanto como aquellos.

    • fallar en usar nuestros dones con la fidelidad de los obreros tardíos.

    • fallar en testificar con tanta osadía como aquellos obreros.

    • fallar en dar todo lo que somos y tenemos con la misma disposición y tan sacrificialmente como aquellos.

    • fallar en amar con la misma mansedumbre de esos obreros.

    • fallar en responder con la amabilidad de los obreros tardíos.

    • fallar en vivir tan desprendidamente como aquellos obreros.

    • fallar en relacionamos con tanto amor como lo hacen aquellos.

    • fallar en soportar con la misma paciencia de los que llegaron tarde.

    • fallar en esperar el retorno de Cristo con la esperanza de aquellos.

       Note que aparentemente Cristo pasa de discutir el don de la vida eterna a la advertencia dirigida a sus siervos en cuanto al juicio venidero de las obras, un juicio que determinará grados de gloria y posiciones y responsabilidades.

       «Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes» (Lc. 1:52).

       «¡Ay de vosotros los que ahora estáis saciados! Porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis» (Lc. 6:25).

       «Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado» (Lc. 16:25).

    ▬ 2. Muchos son llamados, más pocos escogidos. El siervo no debe estar juzgando a otros (como hicieron los siervos madrugadores ansiosos de trabajar), porque tiene suficiente con asegurarse su propio llamamiento y elección (2 P. 1:10). El siervo de Dios tiene que ocuparse diligentemente de su propia salvación. Exteriormente puede parecer que una persona es un verdadero siervo, pero quizá interiormente no ha cambiado. Note que Cristo dice: «muchos son llamados, más pocos escogidos». Muchos son falsos, no están dispuestos a dar todo lo que son y tienen. Son como el joven rico, sencillamente no están dispuestos. El precio del discipulado es demasiado alto. En toda realidad, ¿cuántos están siguiendo honestamente a Cristo, tal como Él lo demanda en esta discusión? (Mt. 19:21, 29-30, 16. Véanse nota y Estudio a fondo 1-Lc. 9:23.)

       «Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido» (Mr. 10:28).

       «Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo» (Lc. 14:33).

       Comentario de San Mateo (22:18-22) Ciudadanía: la verdad acerca de la ciudadanía. Una persona tiene dos ciudadanías. Es ciudadana de este mundo; lo cual es evidente. Por eso le debe a los poderes terrenales los que les pertenece. Pero la persona también es ciudadana del cielo, del mundo espiritual; por eso, debe darle a Dios lo que es de Él.

       Note tres cosas.

    ▬ 1. Cristo percibió los conceptos falsos de estos hombres. Él era el Hijo de Dios, de modo que por naturaleza conocía el concepto falso que ellos tenían de la ciudadanía. Además, como Hijo de Dios, también supo que eran impulsados por motivaciones malas.

      Cristo fue específico y vigoroso: «¿Por qué me tentáis, hipócritas? ›› Conocía el corazón de ellos

    • la ambición egoísta que los movía al compromiso y a la intriga.

    • el engaño de sus adulaciones y la ponzoña destructora de sus lenguas.

    • sus mentes cerradas y su obstinada incredulidad que los llevaba a rechazarlo y a condenarse ellos mismos.

       Note las palabras «la malicia de ellos» e «hipócritas» (v. 18). Eran malvados y eran hipócritas. Simulaban algo que no era.

    • Simulaban ser algo que no eran.

    • Simulaban buscar la verdad cuando realmente no la buscaban.

    • Simulaban honrarlo cuando realmente no lo honraban.

    ▬ 2. Hay algo que le pertenece a César, y es la ciudadanía terrenal. Cristo fue brillante y breve al tratar con los fariseos y su falso concepto de ciudadanía. «Mostradme la moneda del tributo ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? ›› preguntó con sencillez.

        Note dos cosas.

    ∎a. Obligó a los fariseos (con el concepto de que la religión es suprema) a admitir que algunas cosas pertenecen al poder terrenal. La imagen era de César; la inscripción era de César; y la moneda había sido hecha o acuñada por el gobierno de César. Por eso, la moneda era del César si él decía que era suya. El tema era claro: puesto que los religiosos, como ciudadanos, usaban lo que pertenecía y era provisto por César, ellos debían pagarle lo que era suyo. Cristo dijo enfáticamente: «Entonces den a César lo que es de César».

    ∎b. Reveló una verdad muy importante para los creyentes de todos los tiempos: los creyentes tienen una doble ciudadanía. Son ciudadanos del cielo, sí, pero también son ciudadanos de este mundo. Tienen una obligación con el gobierno bajo cuyo régimen viven. Reciben los beneficios del gobierno tal como lo hacen los de mentalidad mundana: por ejemplo, el beneficio de rutas, desagües, agua, protección etc. Por eso los creyentes tienen que pagar la parte que les corresponde. (Véase nota–Ro. 13: 1-7. Esta nota es una discusión completa del tema de la ciudadanía.)

       «Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas» (Ro. 13:1).

       «Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti» (Mt. 17:27).

       «Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra» (Tit. 3:1).

       «Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios: que, haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos» (1 P. 2:13-15).

       «Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey» (1 P. 2:17).

       «Y cualquiera que no cumpliere la ley de tu Dios, y la ley del rey, sea juzgado prontamente, sea a muerte, a destierro, a pena de multa, o prisión» (Esd. 7:26).

       «Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios» (Ec. 8:2).

    ▬ 3. Hay algo que le pertenece a Dios, y es la ciudadanía celestial. Cristo fue igualmente brillante en su trato con los herodianos y su falso concepto de ciudadanía. Los herodianos no solamente sujetaban la religión al estado, sino que eran de mentalidad mundana y negaban mucho de lo sobrenatural, incluso negaban la vida después de la muerte, y la dimensión espiritual del ser.

       Note dos cosas.

    ∎a. Cristo les dijo de manera inequívoca, que hay un mundo espiritual. Dios es real; Dios existe, y hay algunas cosas que le pertenecen a Dios. «Por eso Dad a Dios las cosas que son de Dios». Nuevamente, el tema es claro. Puesto que los herodianos (con el concepto de que el estado es supremo), como ciudadanos del mundo y de la vida misma usaban lo que pertenecía y era provisto por Dios, debían pagarle a Dios lo que era suyo.

    ∎b. Cristo reveló una verdad muy importante a todos los hombres. Los hombres son seres de Dios y seres de este mundo, son seres espirituales y al mismo tiempo físicos. Por eso son responsables de vivir como ciudadanos de Dios, y son igualmente responsables de vivir como ciudadanos del mundo. Todos los hombres han recibido mucho de Dios:

    • la vida, que tuvo su origen con Dios en la eternidad; por eso, el hombre le debe la vida a Dios.

    • un espíritu que puede «nacer de nuevo» y vivir una vida de auto negación, de amor. gozo y paz por amor a todos los hombres en todas partes (Gá. 5:22-23).

    • una mente y un cuerpo que tiene la capacidad de disfrutar la belleza de la tierra y aprender y razonar y producir para la

    mejoría y el servicio de toda la humanidad.

       Los hombres reciben estos beneficios y muchos otros de Dios. Por eso deben pagar a Dios lo que corresponde.

       «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mt. 6:33).

       «Y les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame» (Lc. 9:23).

       «Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Ro. 12:1-2).

       Pensamiento 1. Véanse notas-Ro. 13:1-7; 13:8-10; 1 P. 2:13-17. Estas notas alcanzan para impulsar nuestros pensamientos a encontrar una aplicación.

       Pensamiento 2. La verdad que Cristo cubre en este pasaje responde precisamente a lo que dice: existen dos

    ciudadanías: una terrenal y otra celestial. La persona tiene que ser buen ciudadano en ambos reinos.

       «Temed a Dios. Honrad al rey» (1 P. 2:17).

       Comentarios de Los Hechos 5:3 y 4 (5:1-4) Mayordomía ▬ Pecado ▬ Hipocresía ▬ Engaño: Ananias y su esposa Safira eran creyentes que profesaban su fe, miembros de la iglesia primitiva. Ellos profesaban a Cristo, profesaban…

    • negarse a sí mismos y todo lo que eran y tenían.

    • tomar la cruz cada día.

    • seguir a Cristo.

       Tenían cierta propiedad que no necesitaban para provecho personal. Ellos profesaban seguir a Cristo y hacerlo de acuerdo su palabra. Por lo tanto, vendieron su propiedad para ayudar a aquellos que tenían una necesidad urgente de alimento, abrigo, ropa y del evangelio. Pero su profesión era solo eso, profesión, una falsa profesión. Era una mentira, hipocresía, engaño. Trataron de fingir su compromiso. Trataron de engañar a la iglesia. Su pecado, el de retener, tenía cinco caras.

    ▬ 1. Retener es hacer un compromiso parcial. Ananías y Safira rehusaron dar más allá de sus propias necesidades. Ellos ocultaron parte del dinero que tantos necesitaban desesperadamente, ocultaron aquello que representaba una diferencia entra la vida y la muerte para muchos. Ellos acapararon, decidieron aferrarse a parte del mundo.

       “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. (Lc. 12:15).

       “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

    ▬ 2. Retener es engaño: es engañar a la iglesia. Ananias y Safira querían que la iglesia pensara que ellos eran hermanos verdaderos. Querían privilegio y honor, querían ser aceptados y disfrutar de la comunión de creyentes sin pagar el precio del compromiso y la lealtad a Cristo y su iglesia. No querían quedarse fuera. Querían ser parte de la confraternidad de la iglesia, pero no al punto de comprometerse totalmente a Cristo y su misión. Así que trataron de engañar a la iglesia y se convirtieron en farsantes (hipócritas, mentirosos).

       “más los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados (2 Ti. 3:13).

       “No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro” (Lev. 19:11).

       “Amontonar tesoros con lengua mentirosa es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte” (Pr. 21:6).

    ▬ 3. Retener es permitir que sea Satanás el que llene el corazón y no el Espíritu Santo. El Espíritu Santo no es una persona que se mueve en el pecado; no es alguien que estimula a otros para que acaparen y oculten. El Espíritu Santo estimula el amor -amor que cuida y ministra (Ro. 5:5; Ga. 5:22-23). El Espíritu Santo no es un asesino, ni aquel que tienta a los hombres para que oculten aquellos que podría salvar las vidas de otros (ya sea comida, protección del clima o una vida en Cristo). Retener es algo satánico, es permitir que el corazón se llene con las mentiras de Satanás. ._

    • mentiras como que dar todo lo que uno es y tiene es pedir demasiado (Lc. 9:23).

    • mentiras como que negarse a uno mismo completamente por causa de Cristo y renunciar al mundo es algo irracional.

    • la mentira de que lo que es importante es asegurar más y más para ser aceptados, tener posición, ser promovidos, y tener la admiración y comodidades que el mundo ofrece.

    • la mentira de que está justificado retener algo porque nadie conoce el futuro y, al fin y al cabo, todo el mundo lo hace.

    • la mentira de que podemos dar algo y retener una parte y aun ser aceptables delante de Dios.

       Lo que debemos recordar es que Satanás es “padre de mentira” (Jn. 8:44). Su estrategia es hacernos creer que podemos retener y acaparan Su objetivo es evitar que se satisfagan las necesidades urgentes del mundo y que muchas personas mueran prematuramente sin que lleguen a experimentar la verdadera vida. Cristo refuta las palabras del diablo con las palabras más sencillas que el lenguaje puede expresar, lo hace con toda claridad y sin equivocación o excusas:

       “nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).

       “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

       “Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme” (Lc. 18:22).

    ▬ 4. Retener es mentirle al Espíritu Santo. Hay varias maneras en que esto es verdad.

    => Una persona dice que está rindiendo su vida y sus bienes a Cristo, pero no lo da todo.

    => Una persona dice que quiere la presencia del Espíritu y su poder, pero no está dispuesta a rendirlo todo.

    => Una persona dice que está dispuesta a caminar junto a otros creyentes (que tienen al Espíritu Santo) como un hermano, pero no está dispuesta a pagar todo el precio del discipulado.

    => Una persona que dice que quiera la plenitud del Espíritu de Dios, pero la aprobación de los hombres parece ser mucho más importante.

       “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?” (Hch. 5:3).

       “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Ef. 4:30).

       “No apaguéis al Espíritu” (1 Ts. 5:19).

    ▬ 5. Retener es actuar en contra de Dios y mentirle. Esto, por supuesto, es algo serio.

    ∎a. Retener es burlarse de Dios. Una persona que dice que le da toda su vida a Dios (eso implica todo lo que es y lo que tiene) pero no lo hace, se burla de la Palabra de Dios. La persona que oculta está diciendo que no tiene que ser honesta con Dios, que puede mentirle. Fingir implicar burlarse de Dios y de su Palabra. Fingir daña el nombre de Dios y hace que el mundo haga burla de Él, negándole y negando su poder. De hecho, el farsante hace más daño al nombre de Cristo que el mayor de los pecadores. ¿Cómo? Un farsante demuestra y proclama algo, su vida le dice al mundo: “El poder del Hijo de Dios…

    • no es lo suficientemente atractivo como para acercarme”.

    • no es lo suficientemente estimulante como para cautivarme”.

    • no es lo suficientemente importante como para que renuncie a todo”.

    • no tiene poder suficiente para cambiarme”.

    • no me ama tanto como para requerir mi lealtad”.

    • no me beneficia tanto como para sacarme del mundo”.

    ∎b. Retener parte el corazón de Dios. Dios ama al farsante (al hipócrita, al engañador, al mentiroso). Mientras que haya en el corazón del farsante suficiente suavidad como para responder al evangelio, Dios se acerca a él. Él quiere que el farsante, al hombre que retiene, sea salvo. Mientras que esté perdido, el corazón de Dios se duele, anhela que ese hombre venga al hogar.

       El corazón de Dios también se duele con el sufrimiento y la muerte de tantos que pudieran ser ayudados por el hombre que retiene. Dios siente las dolencias y debilidades de toda la raza humana (He. 2:17-18; 4:15-16). Y tanto asique dio a su único Hijo para que el sufrimiento del hombre llegara al final. La razón por la cual todavía hay muchos sufriendo y en desesperación en el mundo es que hay muchos de nosotros que todavía retienen en lugar de dar todo lo que son y retienen a la misión de Cristo.

    ∎c. Retener es desconfiar de Dios.

    => Retener es no desprenderse de lo que uno tiene más allá de sus necesidades

    => Retener es sentir que hay que hacerlo por si acaso.

    => Retener es temer que lo que uno posee pueda no ser suficiente cuando se necesite.

    => Retener es creer que la vida consiste en asegurar mamón (confort, holgura, placer, abundancia, dinero, casas, tierras, inversiones).

    => Retener es confiar en mamón y en el mundo para la seguridad propia.

    => Retener es creer que uno puede servir a Dios (dándole una parte) y a mamón (reteniendo y acaparando la otra parte).

       Sencillamente no se confía en Dios, no completa y totalmente, no en la manera que Él tanto desea. No se cree en su Palabra ni se le da crédito. La persona que retiene está rechazando la clara enseñanza de Dios que dice…

    => que el hombre debe negarse completamente

       “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc. 9:23).

    => que Dios proveerá “todas estas cosas”, las necesidades de la vida, al hombre que le busca, ante todo.

       “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mt. 6:33).

       “Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido” (Mr. 10:28).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.