Estudio Biblico Tiquico

Estudio Biblico Tiquico

Roberto Saldias Roa
  • DOMINGO 06 DE SEPTIEMBRE DE 2026. «JUSTAREPRENSION DEL SIERVO DE DIOS QUE CONDUCE A UNA ADECUADA REACCION»

    LECCIÓN: Números 32:14 al 19. 14. Y he aquí, vosotros habéis sucedido en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún a la ira de Jehová contra Israel. 15. Si os volviereis de en pos de él, él volverá otra vez a dejaros en el desierto, y destruiréis a todo este pueblo. 16. Entonces ellos vinieron a Moisés y dijeron: Edificaremos aquí majadas para nuestro ganado, y ciudades para nuestros niños; 17. y nosotros nos armaremos, e iremos con diligencia delante de los hijos de Israel, hasta que los metamos en su lugar; y nuestros niños quedarán en ciudades fortificadas a causa de los moradores del país. 18. No volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel posean cada uno su heredad. 19. Porque no tomaremos heredad con ellos al otro lado del Jordán ni adelante, por cuanto tendremos ya nuestra heredad a este otro lado del Jordán al oriente. 

    Pensamiento: La justa reprensión del siervo de Dios es una corrección fundamentada en la verdad bíblica, el amor fraternal y la guía del Espíritu Santo, cuyo propósito esencial es restaurar, santificar y guiar al creyente hacia un genuino arrepentimiento.

    Reprender a alguien es criticarlo severamente. La palabra griega que normalmente se traduce como «reprender» en el Nuevo Testamento es elegchó. En su sentido más amplio, elegchó significa «reprochar y condenar exponiendo (a veces públicamente) un error». Hay momentos en los que todos necesitamos ser reprendidos, y hay momentos en los que un creyente necesita reprender a otro creyente.

    Generalmente, pensamos en una reprensión en un sentido negativo, pero Proverbios 27:5-6 (NBLA)dice: «Mejor es la reprensión franca que el amor encubierto. Fieles son las heridas del amigo, pero engañosos los besos del enemigo». Pablo instruye a Tito, como supervisor de la iglesia, diciendo: «habla, exhorta y reprende con toda autoridad» (Tito 2:15, NBLA), lo que implica que las tres actividades tienen la misma importancia. Sabemos que siempre debemos animarnos unos a otros y decir la verdad (1 Tesalonicenses 5:11; Efesios 4:25), pero ¿cómo sabemos cuándo reprender a otro creyente?

    La reprensión bíblica comienza en el corazón. Antes de confrontar a alguien por cualquier motivo, primero debemos examinar nuestros propios motivos. 1ª a Corintios 16:14 (NBLA) dice: «Todas sus cosas sean hechas con amor». Eso incluye la reprensión. Hay una forma correcta y una forma incorrecta de reprender a alguien. Las reprimendas incorrectas provienen del orgullo, la ira, la malicia, los celos u otra actitud egoísta. El objetivo de una reprimenda no bíblica es herir, avergonzar o dañar de alguna otra manera a un hermano o hermana cristianos. Muchas veces, hay hipocresía de por medio. La mayoría de las advertencias bíblicas contra juzgar a los demás se refieren a aquellos que condenan a otros por las mismas cosas que ellos mismos hacen (Mateo 7:3-5). Pablo escribió: «sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que, habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado» (1 Corintios 9:27, NBLA).

    Referencias Bíblicas del tema: «Todas vuestras cosas sean hechas con amor.» (1ª de Corintios 16:14). «Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.» (2ª Timoteo 2:24-26). «Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.» (Tito 2.15).

    «Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.» (Apocalipsis 3:19).

    Reconocimiento del propósito de Dios: Ver la corrección no como un ataque personal, sino como una disciplina paternal y misericordiosa orientada al crecimiento espiritual (Hebreos 12:6. «porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.»; Proverbios 17:10. « La reprensión aprovecha al entendido, Más que cien azotes al necio.».)

        Comentario general del contexto bíblico: Versículo 14: “He aquí, os levantáis en lugar de vuestros padres”, es decir, tomáis su lugar, “un aumento (תּרבּוּת, de רבה; equivalente a una cría) de pecadores, para aumentar aún el ardor de la ira de Jehová contra Israel”. על ספה, añadir o aumentar.

       Versículo 15: “Si os apartáis de Él”, es decir, si os resistís al cumplimiento de la voluntad de Dios, de llevar a Israel a Canaán, “Él lo dejará (a Israel) aún más tiempo en el desierto, y preparáis destrucción para toda esta nación”.

        Versículos 16-19: Las personas así reprendidas se acercaron a Moisés y respondieron: “Edificaremos aquí majadas para nuestras ovejas y ciudades para nuestros hijos; sino que nos equiparemos a toda prisa (חשׁים, parte de paso apresurado) delante de los hijos de Israel, hasta llevarlos a su lugar” (es decir, a Canaán). צאן גּדרת, rediles o rediles para rebaños, que estaban construidos con piedras apiladas una sobre otra (1 Samuel 24:4).

    (Nota: Según Wetstein (Reiseber. p. 29), es una costumbre regular entre los nómadas en Leja, rodear cada lugar donde arman sus tiendas, con una Sira, es decir, con un recinto de piedras de la altura de un hombre, para que los rebaños no se dispersen en la noche, y para que sepan enseguida, por el ruido que hacen al caer las piedras más pequeñas que están puestas en lo alto, si un lobo intenta entrar en el cercado durante la noche.)

    Por edificación de ciudades, debemos entender la reconstrucción y fortificación de las mismas. טף, los niños, incluidas las mujeres, y otros miembros indefensos de la familia que necesitaban protección (ver Éxodo 12:37). Cuando sus familias estaban aseguradas en ciudades fortificadas contra los habitantes de la tierra, los hombres que podían empuñar las armas no volvían a sus casas hasta que los hijos de Israel, es decir, el resto de las tribus, hubieran recibido toda su heredad; no desearán heredad al otro lado del Jordán y más allá, si (כּי) su heredad les fue asignada de este lado del Jordán hacia el oriente. La aplicación de la expresión היּרדּן מעבר a la tierra al este del Jordán, así como a la del oeste, apunta a una época en la que los israelitas aún no habían obtenido una posición firme en Canaán. En ese momento, la tierra al oeste del río podía llamarse muy naturalmente «más allá del Jordán», desde el punto de vista subjetivo del historiador, que entonces estaba al este del río; mientras que, según el uso objetivo y geográfico, la tierra “más allá del Jordán” significa el país al este del río. Pero para evitar malentendidos, en este caso particular, la expresión היּרדּן עבר se define con mayor precisión como מזרחה, “hacia el este”, cuando se pretende que se aplique a la tierra al este del Jordán.

       Pensamiento 2: No discernir la opinión de Dios sobre su pecado (32:14)

    Cuando Moisés terminó de recordar a los líderes de la tribu la seriedad del pecado de sus padres (se encendió la ira del SEÑOR contra Israel, 13), empezó a hablar del presente, pasando de la antigua generación a la nueva: “Y he aquí, vosotros os habéis levantado en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún más a la ardiente ira del SEÑOR contra Israel” (14).

    Raramente nos vemos a nosotros mismos como somos en realidad. Cuando estas tribus trajeron su petición egoísta ante Moisés, no pensaron por un momento que, a ojos de Dios, eran prole de hombres pecadores, un término desdeñoso que no se encuentra en ningún otro lugar del Antiguo Testamento. Ellos se veían como un grupo de ganaderos astutos que estaban aprovechando las perspectivas agrícolas, o maridos preocupados que buscaban asegurar el bienestar de sus mujeres vulnerables, o padres protectores que deseaban lo mejor para sus hijos, u oportunistas atentos que aprovechaban una ocasión que quizás no se repetiría; pero ante Dios no eran más que prole de hombres pecadores. Estaban obsesionados con sus propios intereses; su única ambición era buscar su propia felicidad, riqueza y seguridad. No pensaron por un momento que esa actitud egoísta añadiría aún más a la ardiente ira del SEÑOR que en Cades-barnea.

    En todas las situaciones de la vida, necesitamos reflexionar no sobre lo que nos complace a nosotros o lo que aprueban los demás, sino acerca de lo que le agrada a Dios. Ellos estaban a punto de provocar la ira del Señor y seguramente esto contribuyó en gran manera a que cambiaran de opinión. Una de las muchas razones por las que tenemos que apartar un tiempo para leer la Palabra de Dios regular, sistemática y reflexivamente, es porque las Escrituras nos presentan una visión realista de nosotros mismos. La Biblia nos anima, pero no nos adula. Expone nuestras faltas, desafía nuestra apatía, identifica nuestras debilidades y corrige nuestros errores. Hace que nos

    enfrentemos a nuestras flaquezas y, a la luz de la enseñanza, nos anima a buscar al Señor para que limpie el pasado, para que nos proporcione el poder de vivir de manera diferente y de ser más sensibles a los efectos dañinos del pecado en la vida humana.

    No buscar la voluntad del Señor (32:15)

    Las dos tribus imaginaron vanidosamente que lo único que estaban pidiendo era evitar su viaje a Canaán, nada más. Moisés sabía que estaba en juego no sólo la petición de no llevar a cabo un plan ya establecido. El propósito de Dios era que su pueblo cruzara el río y entrara en la nueva tierra. Muchas veces, en la vida, las personas están tan absortas en sus propios sueños y ambiciones, que no captan las implicaciones y posibles consecuencias de sus decisiones. Moisés lo vio todo clarísimamente. Si estas dos tribus se quedaban al este del Jordán en ese momento, sería espiritualmente desastroso. No solamente dejarían de seguir a los demás israelitas, sino que también

    estarían dejando a un lado al Señor. La experiencia de Cades-barnea estaba a punto de repetirse: “otra vez os abandonará en el desierto” (15).

       No ver que el enemigo está trabajando:

    Estas tribus no habían considerado las consecuencias de la acción que proponían. A ellos, les parecía una propuesta inocente, pero el diablo estaba utilizando sus intereses egoístas para intentar una vez más que el pueblo de Israel acabara destruido, y ellos tendrían la culpa (15).

    El adversario de Israel, el enemigo de las almas, había hecho todo lo posible por frustrar los propósitos de Dios de llevar a su pueblo a la frontera de su nueva tierra. Había hecho que les persiguiera un ejército egipcio enfurecido, y había fomentado el sentimiento de descontento cuando se encontraron con adversidades naturales. Había causado problemas internos al hacer que se enfadaran con el líder que Dios había nombrado y problemas externos, exponiéndoles al ataque de enemigos agresivos. Les había tentado a cometer idolatría causando no sólo que rompieran el pacto, sino también que le atribuyeran la victoria a un dios irreal. Les había animado a quejarse de su difícil situación (11:1) y a no estar contentos con la provisión de comida nutritiva diaria (11:4–9). Había creado una seria división dentro del liderazgo escogido por Dios (12:1–2; 16:1–4) y cegado al pueblo a la fiabilidad de las promesas de Dios (13:30; 14:7–9). Había hecho que el pueblo se pusiera impaciente para que se enfrentara al líder y “habló contra Dios” (21:4–5). El enemigo había intentado destruirlos por medio de la brujería (22:1–7) y había traído el caos al campamento por culpa de los terribles pecados de la inmoralidad sexual y la idolatría (25:1–15).

    Ahora, el enemigo estaba intentando una nueva táctica. Lo que no se podía conseguir por otros medios, podía hacerse con la deserción, la deslealtad y la falta de unidad entre las tribus. Las dos tribus no tenían ni idea de que lo que concibieron como plan conveniente no era sino un arma del enemigo. Otra razón para estudiar la Palabra de Dios y para escuchar atentamente su exposición fiel y profunda es que nos prepara para los sutiles ataques del enemigo.

       El fracaso evitado (32:16–42)

    Esta historia, a diferencia de otras en Números, tiene un final feliz. Los líderes de Rubén y Gad prestaron especial atención a los argumentos de Moisés y presentaron al líder una propuesta mejor. Las dos tribus reconocieron que lo que Moisés había compartido tan elocuente y persuasivamente era cierto. Los cuatro pasos de su cambio de visión radical son tan relevantes para nuestra vida cristiana actual como para la experiencia de estos viajeros hace más de 3.000 años.

    El arrepentimiento

    Cambiaron radicalmente de opinión; este es el significado de la palabra “arrepentimiento” (en griego, metanoia) en el Nuevo Testamento. En lugar de quedarse atrás, fueron a la vanguardia del ejército del Señor al cruzar el río. Las tribus de Rubén y Gad constituyeron la avanzada. El pasaje que describe la invasión cuenta que “los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés pasaron en orden de batalla delante de los hijos de Israel, tal como Moisés les había dicho”. Estas dos tribus modificaron la opinión que tenían de sí mismos, del Señor, de otros y de la vida.

    En primer lugar, cambiaron de opinión sobre sí mismos. Al escuchar a Moisés, se dieron cuenta de la razón que tenía al exponer su egoísmo. Estuvieron de acuerdo en que habían actuado como prole de hombres pecadores (14), cuyas ambiciones egoístas afectarían a otros, les harían daño a sí mismos y entristecerían a Dios. Bajo la influencia del mensaje de Moisés, vieron cómo eran realmente.

    En segundo lugar, variaron la opinión que tenían sobre el Señor. Imaginaron vanidosamente que no estaba interesado en los detalles menores del plan de invasión y que eran libres de hacer más o menos lo que quisieran. La respuesta de Moisés a su petición les convenció de que no estaban complaciendo al Señor, sino todo lo contario. Podían llegar a enfurecerle tanto con su proposición como lo hicieron sus padres con su rebelión.

    En tercer lugar, cambiaron la opinión que tenían sobre los demás. Al planear esta alternativa egoísta, no habían considerado las necesidades de las otras diez tribus, quienes saldrían perdiendo. Se dieron cuenta de que lo que precisaba la comunidad debía prevalecer sobre los deseos del individuo.

    En último lugar, modificaron la opinión que tenían sobre la vida. Moisés les acusó de ser vagos (6) y eso les dolió. Canaán no iba a ser conquistada por personas indolentes. La necesidad inmediata de Israel requería compañeros esforzados y soldados dispuestos. Ya habría tiempo en el futuro para los proyectos agrícolas ambiciosos, pero primero había que conquistar lo que iba a ser el hogar de la mayoría del pueblo de Israel, al otro lado del río.

    La obediencia:

    Expresaron su cambio de opinión con una declaración de servicio fiel: “nosotros nos armaremos para ir delante de los hijos de Israel hasta que los introduzcamos en su lugar” (17). Al ofrecerse a formar parte de la avanzadilla, se exponían al feroz ataque del enemigo. Sus declaraciones de obediencia resuenan a lo largo de la narración: “tus siervos harán tal como mi señor ordena” (25); “tus siervos, todos los que están armados para la guerra, cruzarán delante del SEÑOR para la batalla, tal como mi señor dice” (27); “Como el SEÑOR ha dicho a vuestros siervos, así haremos” (31).

    La obediencia es la clave de la vida cristiana madura y eficaz. Al final de su vida, cuando Moisés bendijo a las tribus, elogió a una de ellas utilizando palabras que pueden hallar eco en la vida de todo creyente obediente. El pueblo de Gad “ejecutó la justicia del SEÑOR” en lugar de sus propios deseos egoístas.

    En temas de obediencia, como en todo lo demás, el Señor Jesús es nuestro modelo perfecto. Él “aprendió obediencia por lo que padeció”, lo que significa que, en todas las etapas de su vida, se entregaba a la voluntad y al propósito de Dios, y cumplió en total y

    constante obediencia todo lo que se le pidió. Su encarnación fue motivada por la obediencia y su bautismo también. Sus prioridades estaban controladas por la obediencia, al igual que las tentaciones del desierto cuando se volvió a someter a la enseñanza de las Escrituras, a la voluntad de Dios y al dominio sobre el mal.

    Demostró su amor a Dios por medio de la obediencia: “como el Padre me mandó, así hago”. Su destino estaba determinado por la obediencia; nada podía desviarle del camino, ni siquiera el amor de sus amigos, que, aunque tenían buenas intenciones, estaban equivocados.888 Su entrega se caracterizaba por la obediencia, al arrodillarse en un jardín apartado y orar repetidamente: “no sea como yo quiero, sino como tú quieras… hágase tu voluntad”.

    La entrega:

    Las dos tribus no obedecieron por obligación ni tampoco a regañadientes. Se entregaron por completo al servicio del Señor: “No volveremos a nuestros hogares hasta que cada uno de los hijos de Israel haya ocupado su heredad” (18). Fue un acto de compromiso inmediato, total e incondicional.

    La confianza:

    Las dos tribus pidieron que, antes de avanzar, pudieran edificar apriscos al este del Jordán para su ganado y ciudades para sus pequeños (16). Mientras estuvieran luchando en Canaán por toda la comunidad, sus pequeños se quedarían en las ciudades fortificadas por causa de los habitantes de la tierra (17). Moisés les permitió que hicieran esto y acordó que, una vez se hubiera conquistado Canaán, podrían volver a sus hogares recién construidos en la región de Transjordania.

    Fue un acto de tremenda fe. Otros hombres tendrían a sus mujeres e hijos consigo al establecer su hogar en diferentes partes de la tierra. Si las dos tribus y media querían regresar al este del Jordán, deberían confiar en que Dios iba a “guardar” (6:24) a sus familias mientras ellos estaban luchando al otro lado del río.

    A menudo, en la vida, adquirimos compromisos que requieren obediencia y entrega, y tenemos que confiar en Dios para el resultado. No podemos saber cómo saldrá todo, pero, si buscamos la voluntad del Señor, él nos cuidará y se asegurará de que no suframos. Conocemos la historia del atleta olímpico de 1924, Eric Liddell, por la famosa película “Carros de Fuego”. Su experiencia anima a cualquiera que esté respondiendo a Dios en obediencia y entrega. Liddell se negó a correr los domingos en las pruebas de 100 metros y esta decisión le podría haber costado el éxito, pero se tomó en serio un mensaje que alguien le escribió en una nota: “Yo honraré a los que me honran”, y así lo hizo el Señor. Liddell corrió los 400 metros, ganó la carrera y estableció un nuevo récord.

    Los últimos versículos (34–42) aportan un detalle histórico y geográfico sobre el asentamiento de las dos tribus. Identifican las ciudades fortificadas y apriscos para el ganado construidos por la tribu de Gad (34–36) y de Rubén (37–38) además de la media tribu de Manasés (39–42), a la que pertenecían las hijas de Zelofehad (27:1–11; 36:1–12).

    Una posdata interesante dice que algunas de las ciudades conquistadas al este del Jordán recibieron nuevos nombres (38). No era apropiado que el pueblo israelita habitara en ciudades como Nebo o Baal-meón, dedicadas a dioses paganos. El pueblo que se estableció en la zona este del río quería comenzar de nuevo viviendo en comunidades sin rastro alguno de paganismo. A los cristianos, por la gracia inmerecida de Dios, se les ha dado un nuevo nombre y una vida infinitamente mejor: “las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas”.

       TEXTO: “Camino a la vida es guardarla instrucción; pero quien desecha la reprensión, yerra” (Proverbios 10:17)

       Comentario del texto: El v. 17 apunta a la importancia de ser corregible. Por un lado, disciplina, es decir el proceso de la “información-formación-reformación” (ver 3:11, 12), garantiza el camino de vida, la seguridad para vivir de día y descansar de noche (ver 3:23 y 24). Por otra parte, la corrección o reprensión que se encuentra muchas veces en relación con la palabra disciplina (ver 3:11; 5:12; 12:1; 13:18; 15:5, 10, 32), está abandonada, y se abre la puerta para que el individuo tenga muchos problemas morales. ¡Sea corregible!: “Mas vale ponerse una vez colorado y no cien amarillos.”

    1er TÍTULO: Advertencia para librar al pueblo de un gran peligro. Versículos 14 y 15. Y he aquí, vosotros habéis sucedido en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún a la ira de Jehová contra Israel. Si os volviereis de en pos de él, él volverá otra vez a dejaros en el desierto, y destruiréis a todo este pueblo.  (Léase: Proverbios 3:5 al 7. Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal. ▬ Jeremías 6:16. Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.).

       La figura bíblica principal para advertir a un pueblo de un gran peligro inminente es el concepto del «atalaya» o centinela, descrito profundamente en el libro de Ezequiel 33:1 al 7. «Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza. El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; más el que se apercibiere librará su vida. Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.» 1ª Timoteo 1:3 al 7. «Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.»

    Comentario de Proverbios 3:5 al 7. El autoengaño en la racionalización, 3:5-10: Este pasaje es una de las joyas de Proverbios, tocando algunos elementos del orgullo humano que, a veces, son ignorados. El pecado no es sólo lo que uno hace sino lo que uno es, es decir su carácter orgulloso y soberbio.

    Los vv. 5–7 se encuentran en un paralelismo invertido. Se puede diagramar así:

    1. Confía en Jehovah con todo tu corazón, (5a)
    2. y no te apoyes en tu propia inteligencia (5b).
    3. Reconócelo en todos tus caminos, (6a)

    c1 y él enderezará tus sendas (6b).

    b1 No seas sabio en tu propia opinión: (7a)

    a1 Teme a Jehovah y apártate del mal (7b).

    «a-a1» representa el mandato positivo para depositar la confianza y la fe en Jehovah (ver 1:7). Al mismo tiempo, «b-b1» subraya el mandato negativo que nos llama a prestar cuidado a la sabiduría humana. Por ende, el individuo ha de tener [página 67] sumo cuidado al basar sus decisiones en un criterio personal que ignora el consejo divino y muestra un orgullo insano. La palabra «apoyarse» viene de sha’an 8172, que significa «sostenerse a través de». La lección pide que uno no se sostenga exclusivamente por su propio consejo. Aún Proverbios reconoce la importancia de pedir el consejo de otros (11:14; 15:22; 24:6) y sobre todo la importancia del consejo divino (16:2). El maestro que antes guiaba al joven a buscar el favor ante los ojos de Dios y de los hombres (v. 4), ahora le advierte contra demasiada confianza ante sus propios ojos, la traducción literal de tu propia opinión (v. 7). No hay que sobrestimar la razón humana; también se encuentra influida por el pecado y con la necesidad de renovarse e imitar a Cristo en nuestra manera de pensar (Rom. 12:2; Fil. 2:5 ss.). El hombre se clasifica por la ciencia como homo sapiens (sapiens: sabiduría racional). Pero hay que añadir el pecado como una influencia que penetra todo el ser humano. De este modo, hay personas que utilizan sus mentes para construir un mundo mejor, y hay otras personas que utilizan sus mentes para planificar algún mal (ver 11 ss.; 2:14). Así pues, hay que concluir que la sabiduría del hombre tiene sus limitaciones (26:12; Isa. 5:21; 19:12; 44:25; Jer. 8:9; Rom. 11:25; 1 Cor. 1:19, 20, 27; 3:18). De hecho, Pablo cita el v. 7 en Rom. 11:25 y 12:16 al hacer un llamado a los creyentes romanos a una actitud humilde.

    La frase apártate del mal puede traducirse «y te apartará de mal». En la primera traducción el joven ha de temer a Jehovah por un lado y apartarse del mal por otro lado. En la segunda traducción, al temer a Jehovah el mal se va a apartar del joven. De todos modos, el mal no tiene lugar en la vida del joven sabio.

    En el v. 8, la palabra carne viene de la Septuaginta y la Peshita. El texto hebreo que es difícil tiene la palabra «cordón umbilical» (también encontrada en Eze. 16:4) en vez de carne. Al mismo tiempo la palabra medicina puede reemplazarse con la palabra «sanidad». Por lo tanto, la palabra porque se agrega para completar la idea, aunque implícitamente está en el texto hebreo. Entonces, el versículo puede leerse de la siguiente manera: Sanidad será a tu cordón umbilical y refrigerio (bebida refrescante) a tus huesos. Frente a tal traducción, es posible que nos enfrentamos a un modismo antiguo que ocupa las partes del cuerpo para hablar sobre el espíritu humano. En tal caso, se sana el cordón umbilical algunos días después del nacimiento.

    Puede que se hace referencia al hecho de que la madurez interior se logra de a poco cuando se cumple lo dicho en los vv. 5–7. Por otro lado, las enseñanzas, cuando son guardadas, mantienen la salud espiritual animada y equilibrada. Otra interpretación del v. 8 habla del poder de las enseñanzas para sanar las heridas en el espíritu y reanimar al espíritu humano. Ambas interpretaciones tienen apoyo en los diversos textos. Una interpretación poco probable habla de las dos líneas del v. 8 como la sanidad física y espiritual: la carne como un símbolo de la sanidad física y los huesos como un símbolo de la sanidad espiritual.

    Advertencias no atendidas, Jeremias 6:16. Es muy importante notar que la Biblia menciona a menudo que la verdadera religión es un camino de obediencia. El Señor Jesús lo dijo con claridad: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Los discípulos decidieron seguirle, no importando el precio (comp. Juan 6:66–69). Pero mucho antes de esto Jeremías pidió a la gente que reconociera que estaban caminando en el camino a la destrucción, tenían que detenerse y preguntar por el camino de las sendas antiguas, tenían que averiguar cuál era el buen camino, el camino comprobado por la experiencia con el Señor. Si ellos anduvieran por él podrían hallar descanso para la vida espiritual (comp. Mat. 11:29).

    Este camino podría ser el camino desde Sinaí; la torah, la enseñanza de Moisés, toda la instrucción religiosa y ética que había guiado al pueblo desde su comienzo. Esto no era volver a la “religión vieja” sino a la fe radical, peligrosa, que abandona la comodidad y la facilidad por obedecer a Dios en todos los aspectos de la vida. Es un tema que Jeremías toca en 7:22, 23 y 11:1–13. Pero Judá rechazó ese camino en aquel día fatal, diciendo: “¡No andaremos en él!” (v. 16c).

    2° TÍTULO: Acertada decisión de apoyar a sus hermanos. Versículos 16 y 17. Entonces ellos vinieron a Moisés y dijeron: Edificaremos aquí majadas para nuestro ganado, y ciudades para nuestros niños; y nosotros nos armaremos, e iremos con diligencia delante de los hijos de Israel, hasta que los metamos en su lugar; y nuestros niños quedarán en ciudades fortificadas a causa de los moradores del país.  (Léase: Josué 4:12 y 13. También los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés pasaron armados delante de los hijos de Israel, según Moisés les había dicho; como cuarenta mil hombres armados, listos para la guerra, pasaron hacia la llanura de Jericó delante de Jehová.  ▬ Hebreos 13:16. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.).

     

    Referencias bíblicas: «Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.» (1ª corintios 15:58.). «En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.» (Proverbios 17:17). «compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.» (Romanos 12:13.).

    Josué 4:12 y 13: El papel de los sacerdotes, 4:10-13. El papel de los sacerdotes se destaca en estos versículos al mostrar cómo sirvieron de guía para el paso del pueblo. Cabe comparar la situación de los sacerdotes y la del pueblo, pues refleja fielmente el papel de cada uno en la vida cotidiana. Los sacerdotes se quedan de pie, quietos en la mitad del río, en una forma que indudablemente inspiraba a los que pasaban. El pueblo pasaba de prisa, tal vez por algún temor en cuanto a que las aguas del río volvieran a correr o tal vez como resultado de su disponibilidad para obedecer las órdenes del líder.

    Este hecho puede enseñar la función que los líderes deben cumplir frente al pueblo de Dios. En casos como este hay que orientar, esperar, salir últimos después de llegar primeros, es decir, asumir un papel prominente en el quehacer cotidiano de la comunidad de fe. La prisa tal vez caracterice la forma de expresión de la fe del pueblo, su variabilidad y su inmediatez, pero la actitud de los sacerdotes enseña sobre la paciencia y hasta la intrepidez que los líderes deben tener en momentos clave de la vida comunitaria.

    Se subraya de nuevo la presencia de las tribus que estaban radicadas en la parte oriental del Jordán (v. 12), en un acto de responsabilidad y cumplimiento de una promesa que habían hecho a Moisés con anterioridad. Este gesto de solidaridad se hace inolvidable en el relato del paso a la tierra prometida. Al final del libro Josué despide a estas tribus, y sus líderes van a erigir un altar con el fin de recordar a la posteridad que ellos hacen parte del pueblo que se estableció al otro lado del Jordán. Su propósito era el de indicar la fuerza del sentimiento que los unía al resto del pueblo. Este gesto incluso les traerá dificultades porque sus hermanos no interpretaron el levantamiento de ese altar de la misma manera sino como una abominación a Dios (cap. 22).

    La estadística, o sea, el elemento numérico, no está ausente; era importante para el historiador dejar constancia de la capacidad guerrera del pueblo. Israel contaba con 40.000 soldados “listos para la guerra” (v. 13a) y dirigidos hacia Jericó que en este tiempo era rodeada por palmeras en la llanura que la circundaba.

        Comentario de Hebreos 13:16. [16]. Y no os olvidéis de hacer el bien y de compartir con otros, porque de tales sacrificios se agrada Dios.

    Vivir una vida santa consiste en amar al Señor con el corazón, el alma y la mente, y en amar al prójimo como a uno mismo. Los cristianos primitivos demostraron su amor a Dios dedicándose a la enseñanza del evangelio, a los cultos, a la comunión y a la oración (Hch. 2:42). Pero también mostraron su amor por el prójimo compartiendo todo lo que tenían (Hch. 4:32). De hecho, ellos cuidaban de los pobres de manera tal que “no había personas necesitadas entre ellos” (v. 34). El amor por el Señor tiene su paralelo en el amor por el prójimo. Estos dos van de la mano. Cuando decimos que amamos al Señor, debemos estar listos a ayudar a nuestro prójimo necesitado. Esto es lo que los creyentes macedonios hicieron. Pablo dice: “De voluntad propia, nos suplicaron con mucho ruego el privilegio de participar en este servicio demostrando generosidad a los santos” (2 Co. 8:3–4).

    Los lectores de la epístola a los hebreos habían descuidado su ministerio para con los necesitados (véase también 13:2). Ellos asistían a los cultos locales para alabar a Dios, aunque alguna gente se mantenía alejada (10:25). Pero la alabanza y el amor no siempre se ponían en práctica cubriendo las necesidades de los pobres (6:10; 10:33–34). El escritor les dice a los lectores que deben “hacer el bien y compartir con otros”. El considera estos hechos de amor y misericordia como sacrificios de alabanza. Y en tales sacrificios se complace Dios.

    Cuando el escritor dice que Dios se complace en las buenas obras, hace que recuerden su descripción de la vida de Enoc. Enoc fue alabado por su íntima comunión con Dios (11:5). También se nos recuerdan nuestros deberes de cuidar al necesitado, ya que si obedecemos la ley real—“Amad a vuestro prójimo como a vosotros mismos” (Stg. 2:8)—hacemos bien y agradamos a Dios.

    3er TÍTULO. Rubén y Gad, comprometidos en ayudar a sus hermanos. Versículos 18 y 19. No volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel posean cada uno su heredad. Porque no tomaremos heredad con ellos al otro lado del Jordán ni adelante, por cuanto tendremos ya nuestra heredad a este otro lado del Jordán al oriente.  (Léase: 1ª a los Corintios 10:24. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. ▬ Filipenses 2:4. no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.).

    Referencias Bíblicas: «Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación.» (Romanos 15:1-2). «Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.» (Gálatas 5:13). «Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.» (1ª Juan 3.18.)

       Comentario de 1ª a los Corintios 10:24. «Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo edifica. [24]. Que nadie busque su propio provecho, sino el del prójimo.

    «‘Todo está permitido’, pero no todo es provechoso». Este lema de los corintios ya apareció anteriormente (6:12), pero en el contexto de la inmoralidad sexual: algunos cristianos de Corinto se tomaban libertades respecto a su vida social. En este versículo, Pablo vuelve a citar el lema, pero ahora lo aplica al asunto de comer carne de la carnicería (v.25).

    Lo breve del lema todo está permitido oscurece lo que Pablo quiere decir. Aquí no ocurre el pronombre me (cf. 6:12; véase Eclesiástico 37:26–28), así que es improbable que hable sólo de sí mismo. El contexto sugiere una aplicación más amplia: hasta los filósofos en los círculos helénicos planteaban preguntas similares sobre la libertad, y los judíos eran expertos en preguntar qué era permitido y qué no. Por eso, los ministros judíos proveyeron de cientos de mandamientos y estipulaciones humanas. Creían que el hombre bueno era libre, porque su conducta era irreprochable.62 No obstante, dentro de la membresía de Corinto, al parecer algunos cristianos judíos cuestionaban la libertad cristiana de Pablo. En el capítulo 10, respecto al asunto de la idolatría, Pablo se dirige a los cristianos judíos. Pero el desafío de Pablo no sólo venía del sector judío, también surgía del sector gentil.

    Pablo tiene una contra respuesta al lema de los corintios: «pero no todo es provechoso

    ». Aludiendo implícitamente a los intereses egoístas de algunos, Pablo afirma que el egoísmo hace nula la posibilidad de recibir premios.

    » b. «‘Todo está permitido’, pero no todo edifica». Pablo repite el lema, pero esta vez responde de otra forma, habla de lo que no edifica. La labor de edificar es siempre algo que uno hace por otros. Así que, es lo opuesto a lo que nos aprovecha, el beneficio no es para nosotros. Pablo enseñó a los corintios que el amor y la búsqueda de la paz llevan a la edificación mutua (8:1; Ro. 14:19).

    » c. «Que nadie busque su propio provecho, sino el del prójimo». Continuando su consejo pastoral para los creyentes de Corinto, Pablo añade una oración que nos recuerda exhortaciones de otras de sus cartas: «Cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo» (Ro. 15:2) y «Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás» (Fil. 2:4). El contenido de todas estas exhortaciones hace eco de la enseñanza de Jesús, cuando él resumió el Decálogo, diciendo: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt. 22:39). Pablo nota que este resumen es el cumplimiento de la ley (Ro. 13:10) y Santiago lo llama la ley real (Stg. 2:7).

    No es fácil velar por los intereses de otro. Por naturaleza estamos inclinados a buscar primero nuestro propio bien, y después, si queda tiempo y medios, pensamos en los demás. Jesús enseñó la parábola del buen Samaritano para mostrarles a los expertos en la ley del Antiguo Testamento cómo amar al prójimo (Lc. 10:25–37). El mandato de Pablo de buscar el bien de los demás refuerza su contra respuesta, pero no todo edifica. Edificar y buscar el bien de los demás son la misma cosa.

       Comentario de Filipenses 2:4. Solicitud: El apóstol concluye este párrafo añadiendo, no (sólo) buscando cada uno sus propios intereses, sino también los intereses de los demás. Esto es, lógicamente, una consecuencia de lo dicho anteriormente. Si alguien tiene a su hermano en alta estima, prestará atención a sus intereses para ayudarlo en todo lo posible. El apóstol implica, ciertamente, que el creyente debe velar también por sus propios intereses; pero antes que nada ha de obedecer el mandamiento que dice: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt. 19:19), mandamiento que resalta en toda su fuerza cuando ese prójimo es un hermano en Cristo (Jn. 13:34; Gá. 6:10). Cuanto más se dé cuenta del ferviente amor de Cristo por el hermano, ya que se entregó a sí mismo para salvarlo, tanto más deseará que prosperen los intereses de éste. Así, también, la unidad será promovida, y la gloriosa comunión se mostrará ante el mundo en toda su hermosura, como un poderoso testimonio.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Domingo 06 de Septiembre de 2026

  • SEMANA DEL 24 AL 30 DE AGOSTO 2026. “CUIDADO NECESARIO EN EL USO DE LOS DONES ESPIRITUALES”.

    LECTURA BIBLICA: 1ª A LOS CORINTIOS 14: 4 AL 6. 4. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. 5. Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación. 6. Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina? 

        (14:2-5) Don de Lenguas, Profecía: La diferencia entre las lenguas y la profecía. Recuerden que el don de lenguas es el don que está tan sujeta al orgullo y la súper espiritualidad por su naturaleza celestial y poco terrenal. Sin embargo, se demuestra su importancia comparándolo con el don de la profecía. Se dice inmediatamente que hay tres diferencias entre las lenguas y la profecía:

    ▬ 1. Las lenguas están dirigidas a Dios, mientras que la profecía está dirigida a los hombres (v. 2-3). De un modo sencillo, las Escrituras declaran que las lenguas no edifican ni benefician a los hombres tanto como la profecía. Hay razones para esto:

    » a. Las lenguas están dirigidas hacia Dios; son para Dios, para tener comunión con Él, para conocer los misterios (las cosas secretas) de Dios con Dios.

    » b. Los hombres no entienden las lenguas. Las Escrituras son claras: “Nadie le entiende”, es decir, oye, entiende el sentido, asimila el significado de lo que se dice.

    » c. El creyente que profetiza edifica, exhorta, y consuela a los hombres (vea el Estudio a fondo, Profecía – 1ª Co. 14:3).

    Pensamiento 1. Note la importancia que se le da a proclamar el mensaje del evangelio en términos entendibles. Se puede salvar y ayudar a los hombres solo si ellos pueden entender el mensaje de los creyentes. El planteamiento es claro: El mensaje primordial que debemos transmitir debe ser el evangelio, y todos los hombres deben entenderlo.

    2. Las lenguas edifican a uno mismo, mientras que la profecía edifica a la iglesia (v. 4). El planteamiento es claro: Las lenguas son útiles, edifican a uno mismo. Pero la profecía es de mucho más beneficio. El creyente que profetiza edifica a toda la iglesia, edifica a muchas más personas. Observe algo más también: El don de lenguas se centra en la edificación de uno mismo, pero el don de la profecía se centra en el ministerio, en la edificación de otros. El educarnos a nosotros mismos es importante, desde luego, pero el ministerio de edificar a otros es mucho más importante.

    ▬ 3. Las lenguas son encomiables, pero la profecía es más encomiable. A este versículo le deben prestar atención aquellos que enfatizan y aquellos que minimizan y niegan las lenguas.

    => Pablo quisiera que todos hablaran en lenguas.

    => Pero es más importante para todos profetizar y proclamar el evangelio.

    => El profeta es mucho más importante que el hombre que habla en lenguas a menos que se interpreten las lenguas.

    Nuevamente, note el énfasis en la edificación. El propósito de que el creyente hable en la adoración debe ser edificar a la iglesia. (Vea el Estudio a fondo 1, Profecía 1Co. 14:3 para versículos acerca de la edificación.)

    Nota del expositor Bíblico: «Los dones espirituales no son talentos ni habilidades naturales, sino sobrenaturales, otorgados por el Espíritu Santo conforme a la soberanía de Dios, para ser manifestados en la Iglesia. Deben usarse en el temor de Dios y nunca para vanagloria».

    1er TITULO: Propósitos divinos de los dones espirituales para la edificación de la Iglesia. Versículo 4. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.  (Léase: Romanos 14:19. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.  ▬ 1ª de Pedro 4:10. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.).

       Comentario del versículo 4. El que habla en una lengua, se edifica a sí mismo. El que profetiza, edifica a la iglesia.

       » a. «El que habla en una lengua, se edifica a sí mismo». Pablo ya indicó que el que habla en una lengua se dirige a Dios, no a la gente (v. 2). Ahora afirma que el que habla en una lengua se edifica a sí mismo. No dice nada acerca de los intérpretes, porque sabe que sin interpretación la congregación no se beneficiará de lo que se dice. Sin un intérprete el mensaje no se entiende.

    ¿Cómo es que una persona que habla en lenguas se edifica a sí misma? Algunos eruditos interpretan el verbo edificarse en sentido negativo, porque piensan que una persona debe usar sus dones para el beneficio de la iglesia. Creen que en la primera parte de este versículo Pablo está usando un sarcasmo, y esgrimen dos argumentos para probar lo que dicen. Primero, Pablo enseña que los dones que el Espíritu concede son para el bien común de toda la iglesia (12:7). Segundo, en su carta de amor, insinuó que los dones jamás deben servir propósitos egoístas.

    No obstante, parece que aquí Pablo se refiere en forma positiva al edificarse a sí mismo, ya que anima a todos sus lectores a que hablen en lenguas (v. 5). También hace notar que el orar a Dios en forma privada, aunque sea en alguna lengua, es un asunto entre el creyente y Dios (2 Co. 12:2–4; véase también el v. 2 y su comentario). Por consiguiente, nadie tiene el derecho de invadir la privacidad religiosa de los demás. Sea en voz alta o no, la oración es una calle de dos direcciones. El que ora alaba y da gracias a Dios y, al mismo tiempo, Dios le anima y consuela.

    El hecho de que Pablo usa repetidamente el verbo edificar y el sustantivo edificación, testifica que en este capítulo subraya el concepto de edificación. En otro lugar, Pablo le dice a los destinatarios «buscad sobresalir en [la labor de] edificar a la iglesia». Pablo vuelve a confirmar que, entre las lenguas y la profecía, uno debe preferir mucho más la profecía. El principio fundamental de amar al prójimo como a uno mismo, clarificado en el discurso sobre el amor (cap. 13), se expresa en la voz de la profecía. El marco para la profecía es el culto público donde los miembros se reúnen para alabar, orar e instruirse. El contexto también podría ser un pequeño grupo de dos o tres reunidos en el nombre de Jesús (véase Mt. 18:20). La profecía debe entregarse siempre teniendo en cuenta el amor al prójimo.

    Pablo nota que el que profetiza edifica a la iglesia. Aquí no se refiere a la iglesia universal, sino a la congregación local. Cuando alguien se dirige a Dios en alguna lengua, el que lo hace sigue una línea vertical de adoración, pero cuando profetiza a los miembros de la iglesia, alcanza en forma horizontal a los creyentes.

       Comentario de Romanos 14:19: Paz y edificación mutua (14:19): Después de discutir las implicaciones de sus luchas internas y la necesidad de otro camino para sus energías, Pablo vuelve a exhortar y les dice lo que deben hacer: “Por lo tanto, esforcémonos por promover todo lo que conduzca a la paz y a la mutua edificación”.

    La realidad del reino de Dios en medio de ellos exige armonía entre los diversos grupos que componen la iglesia. El verbo traducido “esforcémonos” es diōkōmen, que en el presente continuo tiene la idea de un esfuerzo incesante para producir una cosa. La iglesia está sumida en conflictos y mala teología, entonces se necesitará una gran cantidad de trabajo guiado por el Espíritu para que las cosas avancen en la dirección correcta.

    La idea de buscar la paz es frecuente en el Nuevo Testamento. Es un aspecto esencial de la vida en el Espíritu. El punto de Pablo es que la paz en la comunidad requiere una energía muy grande, por lo que deben perseguirla con todo lo que poseen y hacerlo bajo la fuerza que el Espíritu les proporciona. Los fuertes hasta ahora han sacrificado la paz por su libertad cristiana.

    La paz se logra al perseguir las cosas que contribuyen a la “mutua edificación”. Si los fuertes trabajaran para edificar a los débiles en lugar de hacer alarde de su libertad religiosa frente a ellos, la paz sería la consecuencia natural. Pablo dice esto bien en Efesios 4:12–13, donde los líderes deben “a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo”.

    Esto se hace individualmente a través de la consejería, pero es probable que Pablo piense colectivamente en toda la iglesia con su enfoque transformado para centrarse en el pueblo unido de Dios que crece en Cristo. Los débiles y los fuertes deben dejar de enfocarse en ganar el debate y centrarse en edificarse mutuamente en Cristo para lograr la paz y una adoración y alegría unidas en Cristo.

       Comentario de 1ª de Pedro 4:10 (4: 10-11) Dones espirituales: ¿cómo vivir a la expectativa del clímax de la historia? Debemos poner en práctica nuestros dones como buenos administradores de Dios. La palabra “don” (charisma) significa capacidad muy especial dada al creyente por Dios. Advierta que el don proviene de Dios, no es un talento natural. El creyente no podría haber logrado o asegurado esta capacidad por sí mismo. Es Lm don espiritual, o sea, dado por el Espíritu de Dios con fines espirituales. Se le da al creyente para que pueda cumplir con su tarea en la tierra.

    ▬ 1. Advierta: los creyentes deben usar sus dones sirviendo y ministrándose unos a otros. La tarea de todo creyente consiste en usar su talento para edificar creyentes en la iglesia, dar testimonio y ministrar al mundo. ¿Cuáles son los dones espirituales que Dios le da a los creyentes? La gran tragedia es que la mayoría de los creyentes no saben nada sobre los dones espirituales; sin embargo, Dios los cubre en su Palabra. Deberían ser estudiados diligentemente (véase bosquejo y notas, Ro. 12:6-8; 1ª Co. 12:8-ll; Ef. 4:11 para un estudio más detallado al respecto).

    “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mt. 10:42).

    ▬ 2. Nota: el creyente debe servir siendo un buen administrador de la gracia 0 don de Dios. El administrador era un esclavo al que se le daba la responsabilidad de toda la heredad del amo, tanto de su propiedad como de sus posesiones. Estaba plenamente a cargo de todos los asuntos del amo. El creyente es el administrador de Dios; está totalmente a cargo de la gracia y el don que Dios le ha dado. Nadie más puede cuidar o utilizar el don que él tiene. Si alguien tiene que usarlo es el creyente. Piense en esto: la enorme responsabilidad ha sido puesta en nuestras manos. Nadie puede ejercer el don del creyente sino solo el creyente. La única energía y el único esfuerzo que puede surgir y usar el don es la propia energía y el esfuerzo del creyente. Si no ejerce ni usa su don, entonces el don permanece latente y nunca se pone en práctica. Fracasa en su tarea. Su misión en la tierra no se cumple. Y debe enfrentar a Dios como un fracaso en la vida. Fracasó al usar el don que Dios le había dado, fracasó en completar su tarea y misión en la tierra. Pero advierta: esto no se aplica a los creyentes. Los creyentes deben poner en práctica sus dones y deben ser fieles administradores, como si estuvieran esclavizados, para llevar a cabo su tarea en la tierra. Se mencionan dos dones en particular. Se los trata en los dos puntos siguientes.

    “Porque el reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mt. 25: 14-15).

    ▬ 3. Los creyentes deben servir proclamando la Palabra de Dios. Esto incluiría dones tales como enseñar, predicar, exhortar, profetizar y los otros dones que involucran proclamar la Palabra de Dios. Nota: debemos hablar como los oráculos de Dios. Esto significa dos cosas. Debemos pronunciar únicamente la Palabra de Dios y debemos permitir que Dios hable a través de nosotros. Debemos depender de Dios para el discurso, depender totalmente de Él.

    “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:20).

    “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

    “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Ef. 4:11).

    “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

    “Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tit. 1:9).

    “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:11-15).

    ▬ 4. Los creyentes deben servir ministrando. Esto incluiría dones tales como la hospitalidad, el realizar visitas, el don de misericordia, de las dádivas y los otros dones de ministración a la gente. Nota: el creyente que ministra debe hacerlo en la capacidad y fortaleza del Señor. Esto también significa que ministramos reconociendo que nuestra fortaleza proviene de Dios y solo de Dios.

    La cuestión es esta: ¿cómo podemos manejar y conquistar el sufrimiento en esta vida? Viviendo a la expectativa del clímax de la historia. Ocupándonos y estableciendo nuestro ministerio y tarea sobre la tierra sin que nada ni nadie nos detenga. Debemos estar obsesionados con el don y el llamado de Dios, con la misión y la tarea que Él nos ha dado. Debemos estar tan obsesionados que absolutamente nada, ni siquiera el sufrimiento y la persecución, pueda evitar que pongamos en práctica los dones que Dios nos ha dado y de completar nuestra tarea y misión.

    “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mt. 10:42).

    “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá. 6:10).

    ▬ 5. Los creyentes deben servir para que Dios pueda ser glorificado en todo por medio de Jesucristo. Esta es la única meta del creyente. No predica ni enseña para llamar la atención y ganar renombre, sino que proclama la Palabra de Dios, a fin de glorificar a Dios a través de Jesucristo. El creyente no ministra, visita ni hace dádivas con el fin de asegurarse reconocimiento, honra o alabanza. Ministra para generar alabanza y acción de gracias a Dios en el nombre de Jesucristo. Dios y Cristo solos merecen toda la alabanza y el dominio en todo el universo. Ningún hombre es merecedor de esto; solo Dios es soberano.

    “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).

    “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Jn. 15:8).

    “Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 15:6).

    2° TÍTULO: Manifiesto deseo y orden para provecho del cuerpo de Cristo. Versículo 5 Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación. (Léase: Números 11:29. Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.  ▬ Efesios 4:12. a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. ▬ 1ª a los Corintios 14:26 y 27. ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación. Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.).

    Comentario del versículo 5. Cuánto quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, especialmente que profeticéis. Y más grande es el que profetiza que el que habla en lenguas, a menos que interprete, para que la iglesia sea edificada.

    » a. Un deseo. Cuando Pablo afirma que a él le gustaría que todos los corintios hablasen en lenguas, no promueve la glosolalia por sí misma. Al contrario, lo que hace es contrastar esta oración con la que sigue, en la cual exalta al don de profecía. Alude claramente a las palabras de Moisés, cuando se le dijo que Eldad y Medad estaban profetizando en el campamento de Israel. Cuando Josué creyó que el liderazgo de Moisés estaba en peligro, exhortó a Moisés a que detuviera a los supuestos rivales. Pero Moisés respondió: «¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos» (Nm. 11:29). Siguiendo el ejemplo de Moisés, Pablo anhela que el Espíritu Santo venga en su plenitud sobre el pueblo de Dios.

    Pablo expresa el deseo de que los corintios hablen en lenguas, pero no se contradice. Anteriormente escribió que no todos reciben los mismos dones espirituales (12:30). Ahora quiere que sus lectores aborden el asunto desde la perspectiva correcta. De los dones de glosolalia y profecía, cree que el mejor es el de profecía. Pablo repite lo que dijo al principio del capítulo, «especialmente que profeticéis» (vv. 1 y 5). La repetición misma indica que valora el don de profecía mucho más que el de lenguas, aunque considera que ambos dones tienen aspectos que edifican.

    » b. Diferencias. Aunque Pablo juzga que el don de profecía tiene más valor que el don de lenguas, modera lo que dice con la conjunción calificativa a menos que. Pablo escribe: «a menos que interprete, para que la iglesia sea edificada». Con esto quiere decir que la glosolalia es aceptable siempre y cuando se interprete su mensaje. No afirma que los profetas son los intérpretes. De hecho, el capítulo no nos informa quiénes son los intérpretes. En un capítulo anterior, Pablo mencionó tanto el don de lenguas como el don de interpretación, y declaró que Dios confiere estos dones a varios grupos de personas (12:28–31). Lo que Pablo quiere decir es que cuando la glosolalia se interpreta, entonces adquiere valor porque edifica a los miembros de la iglesia.

    Al comparar al que habla en lenguas con el que profetiza, Pablo considera que el profeta es superior. Pero ¿cuál es el significado del adjetivo más grande? El mismo adjetivo aparece en 12:31, donde Pablo escribe «Pero desead con ahínco los dones más grandes».

    Pero en los últimos versículos del capítulo 12, el apóstol no indica cuáles son estos grandes dones. En el presente texto, Pablo usa el adjetivo más grande sólo para comparar la glosolalia con la profecía. El texto mismo no parece comunicar otra cosa que una comparación. En relación a una comunicación efectiva que beneficia al pueblo de Dios, no es el profeta sino sus palabras las que son más grandes, porque edifican a la comunidad cristiana. Cuando se edifica a la iglesia, prevalece el principio básico del amor. ¿Coloca Pablo a la glosolalia interpretada al mismo nivel de la profecía? En Pentecostés (Hch. 2:1–12), la glosolalia y la predicación del evangelio eran la misma cosa. Pero en Hechos, en ninguna parte se nos dice que se necesitó que intérpretes tradujesen los mensajes.

    Suponemos que en una iglesia cosmopolita como la de Corinto, donde se reunía gente de muchos países, se hablaban varios idiomas. Además, algunos corintios hablaban en lenguas y seguían una práctica que podría haberse originado en los círculos paganos de donde procedían los corintios. Después de convertirse al cristianismo, no vieron ninguna diferencia entre su experiencia extática en círculos paganos y el poder del Espíritu Santo trabajando en la comunidad cristiana. Pablo no les prohíbe hablar en lenguas (v. 39); lo que quiere es que sean receptivos a este don como procede del Espíritu Santo y que lo usen para edificar a la iglesia en el contexto del amor.

       Comentario de Números 11:29: Moisés respondió: “¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta, que Jehová pusiera Su Espíritu sobre ellos!” Como verdadero siervo de Dios, que no buscaba su propia gloria, sino la gloria de su Dios y la expansión de su reino, Moisés se regocijó en esta manifestación del Espíritu de Dios en medio de la nación, y deseó que todos pudieran hacerse partícipes de esta gracia.

       Comentario de Efesios 4:12: Se declara ahora el propósito de los dones de Cristo: a fin de equipar enteramente a los santos para la obra de ministerio, con miras a la edificación del cuerpo de Cristo. V. M. divide este versículo en tres frases separadas como sigue: “para perfeccionamiento de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. Siguiendo esta línea se hallan las versiones A.V., A.R.V., y R.S.V. En primer lugar, se debe señalar que el original no habla de “la obra del ministerio” sino de “la obra de ministerio”, vale decir, de realizar servicios específicos de varias clases. Pero aun con este cambio sería siempre una traducción pobre, puesto que podría dejar fácilmente la impresión de que los santos pueden ser “perfeccionados” sin servirse los unos a los otros y a la iglesia. No debe haber coma entre la primera y la segunda frase. Una solución mejor, según mi parecer, es la que favorecen Salmond y Lenski. Ellos eliminan las dos comas. La idea resultante es que Cristo dio a algunos hombres como apóstoles, otros, como profetas, etc., con el propósito de “perfeccionar” (cf. 1 Ts. 3:10; Heb. 13:21; 1 P. 5:10) o proveer el equipo necesario para todos los santos para la obra de ministrar los unos a los otros a fin de edificar el cuerpo de Cristo. Cedo a la posibilidad de que esta construcción sea la correcta. El significado entonces no diferiría muy substancialmente de la tercera traducción principal, a la cual yo, junto con varios otros, todavía daría preferencia. De acuerdo a este punto de vista, la oración no lleva dos comas (V. M., etc.) tampoco es sin coma (Salmond y Lenski) sino que lleva una coma, y ésta va después de la palabra “ministerio”. Esto deja ver que el propósito inmediato de los dones de Cristo es el ministerio realizado por todo el rebaño; su propósito fundamental es la edificación del cuerpo de Cristo, vale decir, la iglesia (véase sobre 1:22, 23).

    La lección importante aquí enseñada es que no solamente los apóstoles, profetas, evangelistas, y aquellos llamados “pastores y maestros”, sino que la iglesia entera debe estar ocupada en la labor espiritual. Aquí se está poniendo en relieve “el sacerdocio universal de los creyentes”. “¡Ojalá que todo el pueblo de Jehová fuese profeta!” (Nm. 11:29). La asistencia a la iglesia debería significar más que “ir a escuchar al Rev. X”. A menos que, en relación con el culto, haya una adecuada preparación, un deseo de comunión cristiana, una participación de todo corazón, y un espíritu de adoración, existe el peligro que se transforme en un sacrilegio dominical. Y también, durante la semana cada miembro debe equiparse a sí mismo para realizar un “ministerio” definido, sea impartiendo aliento a los enfermos, enseñando, evangelizando al vecindario, distribuyendo tratados, o cualquier obra para la cual esté especialmente equipado. El significado de 4:11, 12 es, además, que la tarea de los oficiales de la iglesia es equipar a la iglesia para estas tareas. Es, sin embargo, importante añadir a todo esto que “la efectividad del testimonio positivo y consciente del cristiano depende en gran parte de la vida del creyente en aquellos momentos no dedicados a tal testimonio”.

    Comentario de 1ª a los Corintios 14:26 y 27

    » a. Edificación 14:26–28: 26. ¿Qué debemos concluir, entonces, mis hermanos? Que cuando se reúnen, cada uno tiene un salmo, tiene una enseñanza, una revelación, una lengua, una interpretación. Que todo se haga para edificación.

    » a. Pregunta. Por carecer de predicado, en el texto griego la primera oración es muy breve, sólo dice: «¿Qué es entonces?». Si se suple lo que falta, tenemos: «¿Qué debemos concluir, entonces?» (véase v. 15a). La respuesta a esta pregunta es que, si el desorden es un obstáculo para entender y creer, el culto de adoración de los corintios no es edificante. En consecuencia, Pablo vuelve a subrayar el tema de la edificación: si en el culto hay caos, los que participan no recibirán beneficios espirituales.

    Cada vez que Pablo tiene que tocar un tema delicado que afecta personalmente a los corintios, los llama hermanos (véase los vv. 6, 20, 26, 39) y este versículo no es la excepción. Corrige la conducta desordenada que se ve en los cultos, donde desconsideradamente promueven su individualismo y desatienden a otros miembros de la congregación.

    » b. Orden. «Cuando se reúnen, cada uno tiene un salmo, tiene una enseñanza, una revelación, una lengua, una interpretación». Pablo describe un culto en el que participan muchos miembros de la congregación: uno canta, otro enseña, otro comparte una revelación, y los últimos que se mencionan hablan en lenguas e interpretan. Pablo no dice que su lista sea exhaustiva o que nos entrega un orden de culto típico de aquel tiempo. Más bien al azar menciona algunas partes del culto. Por ejemplo, no menciona la oración ni la lectura de la Biblia, aunque estos elementos podrían estar incluidos en los dones mencionados.

    Pablo ya mencionó el canto de salmos o himnos (v. 15), una parte común en los cultos de adoración de las sinagogas judías y las iglesias cristianas. El canto podría ir o no acompañado de un instrumento musical. Además, mencionó la enseñanza y la revelación en el contexto del conocimiento y la profecía (v. 6). Suponemos que la enseñanza y la revelación se relacionan con la exposición de la Palabra. Por último, una de las órdenes explícitas de Pablo ha sido que, si en público se habla en lenguas, éstas deben ser siempre interpretadas.

    De otro modo, no tienen valor. Todo en el culto de adoración debe realizarse con orden.

    » c. Beneficio. «Que todo se haga para edificación». Cada parte del culto está diseñado para fortalecer a los miembros de la iglesia. Esto quiere decir que cuando la congregación se junta para el culto, se debe aplicar el principio del amor en forma notoria. Si este principio está ausente, el culto en sí no tiene valor a los ojos de Dios.

    Versículo 27. Si alguno habla en una lengua, que hablen dos y cuando mucho tres; que cada uno lo haga por turno y que alguien interprete. 28. Pero si no hay intérprete, que guarde silencio en la iglesia y que hable para sí mismo y para Dios.

    Cada vez que Pablo toca el punto de la glosolalia, regula su práctica de alguna forma. En el presente caso se dirige a una persona, sea hombre o mujer, y usa el sustantivo lengua en singular. Quiere que el que habla en lenguas respete cinco consideraciones.

    » a. Cantidad. «Que hablen dos y cuando mucho tres». No se autoriza que todos se pongan a hablar en lenguas. Sólo se permite que dos y a lo sumo tres lo hagan. Con estos números, Pablo indica que no todos han recibido el don (12:30). Además, da a entender que la restricción se aplica a todas las reuniones.

    » b. Orden. «Que cada uno lo haga por turno». Anteriormente Pablo describió una escena hipotética en la cual toda la congregación hablaba en lenguas, e hizo ver los resultados negativos que tendría semejante conducta (v. 23). Ahora quiere prevenir cualquier efecto dañino que la glosolalia pudiera tener en la tarea evangelística de la iglesia. De esto modo, regula el ejercicio de la glosolalia a fin de preservar el orden litúrgico dentro del culto. Pablo restringe a los miembros de la congregación de Corinto diciéndoles que cada uno puede hablar por turno: una a la vez y nada más. Esta sección hará énfasis en que se cumpla el principio del orden en la iglesia (véase el v. 33).

    » c. Interpretación. «Y que alguien interprete». La siguiente restricción ya fue mencionada anteriormente, pero ahora se refuerza. Cuando se habla en una lengua, otro miembro de la iglesia debe interpretar para los dos o tres a quienes se les permite hablar (cf. vv. 5, 13). En el Nuevo Testamento, el verbo interpretar y sus derivados tienen el sentido de traducir o de comunicar el significado de un lenguaje a otro. En la iglesia de Corinto, parece que el sentido es comunicar el significado de las palabras habladas, más que traducir en sucesión dos o tres idiomas conocidos.

    » d. Silencio. «Pero si no hay intérprete, que guarde silencio en la iglesia». Al no haber intérprete, el que tiene el don de lenguas debe quedarse callado. Lo que dice Pablo indica que el que tiene este don también tiene la facultad de controlar sus sentidos. Esta persona tiene la capacidad de quedarse en silencio mientras otros hablan por turnos. Notemos que Pablo permite que se practique libremente la glosolalia en la intimidad del hogar.

    » e. Devocional. «Y que hable para sí mismo y para Dios». La última instrucción que Pablo da al que practica la glosolalia es que hable en privado para sí y para Dios. Hablarle a Dios en privado no tiene nada que ver con la congregación en el culto. El que habla ora a Dios, y nadie tiene derecho a invadir su intimidad religiosa (véase el comentario a los vv. 2–4).

    3er TITULO: Verdadera manifestación de los dones para comunicar el mensaje de edificación a la Iglesia. Versículo 6. Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina? (Léase: 1ª a los Corintios 14:18 y 19. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.  ▬ Efesios 1:17. para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.).

       Comentario del versículo 6. «Pero ahora, hermanos, suponed que yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿de qué os seré útil, a menos que os hable con revelación, con conocimiento, con profecías o enseñanza?»

    » a. «Pero ahora, hermanos». El ahora no tiene sentido temporal sino lógico: «Dado que las cosas son de esta manera». En base a la práctica de la congregación, Pablo se ve desafiado a dar su punto de vista sobre el tema de la glosolalia. Se dirige a los corintios usando la palabra hermanos, la cual incluía en aquel tiempo a las hermanas de la iglesia. Al usar ese término, Pablo se pone al mismo nivel que todos los demás. Como el asunto de la glosolalia es delicado, Pablo tiene que corregir el pensamiento y las acciones de la gente de Corinto, y debe hacerlo pastoral y tiernamente.

    » b. «Suponed que yo voy a vosotros hablando en lenguas». En la primera parte de su oración condicional, Pablo coloca términos que apuntan a una suposición o probabilidad. Al decir «suponed», invita a los lectores a que se imaginen cómo reaccionarían si alguna vez él aparece en su medio hablando en lenguas. Tiene toda la intención de ir a verlos (16:5), pero no para hablar en lenguas.

    Pablo escribe lenguas en plural, no en singular. Más adelante testifica que tiene la habilidad de hablar más lenguas que cualquiera de los corintios (v. 18), donde vuelve a usar el plural. La frase hablando en lenguas es una forma abreviada de la fórmula original «hablar en diferentes lenguas» (Hch. 2:4). Pablo se niega a dirigirse a los corintios en lenguas, porque quiere comunicar un mensaje inteligible (cf. v. 19). La falta de comunicación indica falta de amor. Sin embargo, el amor debe ser la marca de todas las relaciones personales en la iglesia. Además, Pablo jamás se refiere al hablar en lenguas «sin a la vez apuntar a su valor inferior, comparándolo en forma desfavorable con el hablar cosas que se entienden».

    » c. «¿De qué os seré útil, a menos que os hable con revelación, con conocimiento, con profecía o enseñanza?». Pablo espera que los corintios contesten con un «para nada», a menos que los edifique con sus dones espirituales. Los dones que el Espíritu Santo reparte son medios para servir a la iglesia, a fin de que todos sus miembros se beneficien. Por consiguiente, cuando Pablo finalmente visite Corinto, irá para edificar a la gente con mensajes inteligibles de Dios.

    Pablo entrega sus mensajes en la forma de revelación, conocimiento, profecía o enseñanza. Hacemos bien si tomamos estas cuatro categorías como dos pares que se ayudan mutuamente:

    revelación y conocimiento profecía y enseñanza

    En el primer par, revelación puede tomarse primero como al material con el cual en aquel tiempo se desarrollaba el Nuevo Testamento. Segundo, se puede referir a la interpretación de la palabra que Dios reveló a los apóstoles y profetas (Ef. 3:5; Fil. 3:15). Por último, puede apuntar a algún mensaje divino recibido por Pablo (p. ej. que vaya a Jerusalén a ver si el mensaje que predicaba estaba en armonía con el de los apóstoles; cf. Gá. 2:2 y 2 Co. 12:1, 7). Ahora Pablo dice que divulga revelaciones para el bien del pueblo de Dios. De la misma forma, comparte con los corintios conocimientos que presumiblemente pertenece a Dios y su Palabra.

    El segundo par pone de relieve al anterior. La profecía es paralela a la revelación, así como la enseñanza es la contraparte del conocimiento. El profeta no podría profetizar sin revelación y un maestro no podría enseñar sin conocimiento. El que recibe una revelación y luego profetiza, se convierte en la boca del Espíritu Santo. El que tiene conocimiento y enseña a los miembros de la iglesia, experimenta la ayuda del Espíritu (12:8–9). Finalmente, la revelación y el conocimiento se refieren a posesiones que están dentro de la persona, mientras que la profecía y la enseñanza aluden a actividades externas.

       Comentario de 1ª a los Corintios 14:18 y 19. [18]. Doy gracias a Dios de que hablo en lenguas más que todos vosotros. [19]. No obstante, en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi mente, para así enseñar a otros, que diez mil palabras en una lengua.

    » a. Reconocimiento. Por lo menos una versión traduce «hablo en diferentes tipos de idiomas» (NCV) y, por cierto, Pablo era capaz de hablar en los idiomas semíticos e indoeuropeos. Esto le permitía servir a Jesucristo como un misionero cosmopolita. Lo cierto es que el griego usa la plural lengua, no el singular, y no dice «diferentes tipos de lenguas» (12:10, 28) sino «lenguas». Parece que Pablo centra su atención más en la glosolalia que en su habilidad para hablar diferentes idiomas conocidos.

    Pablo agradece a Dios por concederle la habilidad de hablar en lenguas y en mayor cantidad que la gente de la iglesia de Corinto. Su comparación no se refiere tanto a la frecuencia con la que habla en lenguas, sino más bien a la calidad de su hablar en lenguas. Suponemos que sorprendió a los creyentes de Corinto que Pablo reconociera poseer el don. Los más sorprendidos debieron ser precisamente los que tenían ese don. Aunque sabemos que Pedro y Pablo de vez en cuando cayeron en trance (Hch. 10:10; 22:17; cf. 2 Co. 12:1–6), no se nos dice en el Nuevo Testamento que alguna vez hablaran en lenguas.

    ¿Por qué entregó Pablo esta información personal? Me aventuro a decir que lo hizo para exhortar a los corintios a que lo imitaran usando sus dones sólo para edificar a la comunidad cristiana. El propósito que Pablo persigue al contar su experiencia personal es mostrar que no usará su don en público, a menos que sea de beneficio para los demás.

    » b. Uso. Pablo de inmediato corrige su afirmación de que es capaz de hablar en lenguas. Especifica claramente cuál sería su conducta en el contexto de servicio de adoración: «en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi mente». Las palabras en la iglesia identifican el lugar y deja en claro que Pablo no está hablando de la intimidad del hogar (véase el comentario al v. 4). La iglesia es el lugar donde el pueblo de Dios se reúne para adorar, alabar a Dios como comunidad y donde escuchan el evangelio. En la iglesia son edificados por medio de la enseñanza y la predicación de la Palabra de Dios, lo cual fortalece sus vidas en la fe. Pero el hablar en lenguas que no son interpretadas no contribuye a la edificación del pueblo y, por lo tanto, Pablo desaprueba esa práctica.

    El número cinco en la expresión cinco palabras es un modismo, así como a veces usamos el número seis en dichos como: «deme seis de uno y media docena del otro». En el Nuevo Testamento, el número cinco se usa como un número redondo junto a sustantivos como gorriones (Lc. 12:6), familia (12:52), yuntas de bueyes (Lc. 14:19), hermanos (Lc. 16:28), talentos (Mt. 25:15) y las vírgenes sabias y necias (Mt. 25:2).

    «Con mi mente» denota la idea de hablar inteligiblemente y les recuerda a los lectores lo que Pablo había insistido hace poco sobre orar y cantar usando la mente (vv. 14, 15). La frase con mi mente también hace surgir un contraste entre hablar algo que se entiende y algo que nadie sabe qué quiere decir, esto es, la diferencia entre la profecía y la glosolalia.

    «Para así enseñar a otros». El verbo griego katējeō (=enseñar) quiere decir que el maestro pronuncia palabras a estudiantes que están sentados a sus pies. En la iglesia antigua, el verbo connota la idea de un método de preguntas y respuestas que se asocia con la idea del catecismo. Pablo prefiere hablar cinco palabras para enseñar el evangelio de Cristo a otros, que diez mil que los corintios no entiendan. De hecho, Pablo descarta siquiera la posibilidad de que él alguna vez hablará en lenguas en público, especialmente en el culto de adoración.55 Implícitamente insta a los corintios a que lo imiten. Si quieren practicar la glosolalia, que lo hagan en privado. Si lo quieren hacer en público, debe haber un intérprete (v. 27).

       Comentario de Efesios: (1:17-18) Conocimiento, de Dios: La gran necesidad de los creyentes es la de crecer en el conocimiento de Dios. Advierta que el Dios que debemos conocer está claramente identificado. No es el dios de nuestras propias mentes ni pensamientos -el dios que concebimos cuando imaginamos como es Dios- el dios hecho por las mentes y manos del hombre, el dios de la religión.

    => El Dios que debemos conocer es el Dios de Jesucristo: Es decir, el Dios al que adoró Jesucristo cuando estaba en la tierra como Hombre; el Dios que Jesucristo vino a revelarle a los hombres. No hay otro Dios, no un Dios verdadero y vivo. Si realmente vamos a conocer a Dios, debemos llegar a conocer al Dios al que Cristo adoró y reveló.

    => El Dios que debemos conocer es el Padre de la gloria, es decir, el único Dios verdadero y vivo, la Suprema Majestad y el Señor Soberano del universo -el que es la Suprema inteligencia y el poder del universo y quien ha creado todo y las reglas para todo- el que

    es omnipotente (todo poderoso), omnipresente (presente en todas partes) y tan expansivo que su solo ser y presencia va más allá de las estrellas y abarca todo lo que es o alguna vez será. El que declara que “has puesto tu gloria sobre los cielos” (Sal. 8:1).

    => Este es el Dios que debemos conocer. Como se ha dicho, Él es el único Dios vivo y verdadero, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, y el Dios de la gloria. Los creyentes deben crecer cada vez más en el conocimiento de Él, deben obtener un conocimiento constantemente creciente de Él.

    Si los creyentes van a crecer en el conocimiento de Dios, hay tres cosas esenciales a tener en cuenta. Y recuerde que estas cosas son tan importantes que Pablo oró incesantemente para que Dios se las diera al creyente.

    ▬ 1. En primer lugar, para crecer en el conocimiento de Dios, un creyente debe tener el espíritu de la sabiduría (sophia). (Ver nota, Sabiduría, Ef. 1:8 para su significado).

    » a. Advierta la frase “el espíritu de la sabiduría”. Lo que el creyente necesita de Dios es un espíritu…

    • Un espíritu que busque y persiga el conocimiento.
    • Un espíritu que tenga hambre y sed de conocimiento.
    • Un espíritu que busque cada vez más el conocimiento.

    » b. El conocimiento puede entenderse mejor por medio de las palabras qué y cómo. La sabiduría significa conocer qué es algo, qué hay detrás de algo, y qué se puede hacer. Es saber cómo usar o asociar algo. Por lo tanto, el conocimiento espiritual significa…

    • Saber quién es Dios y cómo relacionarse con Él.
    • Conocer la verdad y cómo usarla.
    • Saber qué hacer y cómo hacerlo.
    • Saber cómo vivir vidas cada vez más fructíferas, por la gloria de Dios y por el bienestar de los hombres.

    » c. La sabiduría difiere del conocimiento. El conocimiento es el aprehender hechos, pero con eso no basta. Se necesita mucho más: Una persona debe saber cómo utilizar los hechos. Allí es donde ingresa la sabiduría. La sabiduría sabe cómo utilizar los hechos. El punto es este: No basta con conocer los hechos sobre Dios, una persona debe conocer a Dios en forma personal. Debe saber cómo experimentar los hechos acerca de Dios. Debe utilizar los hechos para desarrollar una relación personal con Dios -una relación creciente- una relación que sea íntima, que crezca cada vez con mayor profundidad. Este es el significado de la palabra “conocimiento” (epignosei): Una relación personal e íntima con Dios, una experiencia personal con Dios. No es un conocimiento intelectual de Dios, sino un conocimiento práctico de Dios.

    Pensamiento 1: Si el creyente va a crecer en el conocimiento de Dios, debe buscar la sabiduría de Dios más que cualquier otra cosa en esta tierra. Es la persona que tiene hambre y sed de Dios y de su justicia la que se ve satisfecha.

    “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” (Mt. 7:24).

    “En quien [Cristo] están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Col. 2:3).

    “Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Ti. 3:15).

    “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg. 1:5).

    “Pero la sabiduría que es de lo alto es, primeramente, pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Stg. 3:17).

    ▬ 2. En segundo lugar, para crecer en el conocimiento de Dios, un creyente debe tener el espíritu de revelación.

    » a. Nuevamente, advierta la frase “espíritu de revelación”. Es el Espíritu Santo el que revela a Dios al creyente. Esto está sumamente claro en las Escrituras.

    “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Co. 2:9-12).

    El creyente tiene dentro de sí al Espíritu Santo viviendo dentro de él (Jn. 14:16-17; 14:26; 16:12- 15; 1 Co. 6:19-20; 2 Co. 6:16). El Espíritu Santo vive en él para enseñarle las cosas profundas de Dios. Pero advierta qué debe tener el creyente para crecer en el conocimiento de Dios: “el espíritu de la revelación” …

    • Un espíritu que va tras de Dios.
    • Un espíritu que busca conocer a Dios.
    • Un espíritu que tiene hambre y sed de Dios por encima de todo.

    » b. La palabra “revelación” (apokalupseos) significa manifestar, revelar, develar, descubrir, abrir. Es obra del Espíritu Santo revelar el conocimiento de Dios a los cristianos. De hecho, es obra del Espíritu Santo revelar el significado de toda verdad a los cristianos (Jn. 14:26; 16:12-15). Esto se ve claramente en 1ª Co. 1:9-16 donde la sabiduría del mundo se contrasta con la sabiduría de Dios. Un cristiano espiritual ve (a través del Espíritu que se le revela) el significado que existe detrás de los eventos mundiales, así como también de las experiencias cotidianas. Él comprende quién y qué están detrás de los eventos de la historia y de la experiencia humana. Por lo tanto, obtiene un conocimiento creciente de Dios día tras día.

    Pensamiento 1: Si el creyente debe crecer en su conocimiento de Dios, la riqueza y las cosas profundas de Dios deben serle reveladas al creyente. Pero las cosas de Dios son como todas las cosas que valen la pena: no se entregan a los hombres en bandejas de plata. Un hombre debe buscar aprender cada vez más sobre Dios. Debe buscar tener la verdad de Dios revelada para él.

    Pensamiento 2: Lehman Strauss señala que la filosofía humana dice “conócete a ti mismo”. Sin embargo, Jesús dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3).

    Conocerse a sí mismo es importante, muy, pero muy importante. Pero la cosa más grande de todo el mundo consiste en conocer a Dios personalmente y saber que uno vivirá con Dios para siempre. Dios y la vida eterna son la cumbre del conocimiento. Es mejor saber que uno nunca morirá que saber todo lo que hay respecto de uno mismo y perder ese conocimiento al morir.

    ▬ 3. En tercer lugar, para crecer en el conocimiento de Dios un creyente debe tener iluminados los ojos de su corazón. Esta es una hermosa descripción del corazón: “los ojos del corazón”. El corazón debe estar abierto para que pueda verse la luz de Dios. Un corazón abierto es responsabilidad tanto del creyente como del Espíritu Santo.

    => El creyente debe abrir su corazón y focalizar su atención, inteligencia y voluntad en conocer a Dios.

    => El creyente debe buscar al Espíritu Santo para iluminar e inundar su corazón con las cosas de Dios.

    “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Co. 4:6).

    “Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Ef. 1:18).

    “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 P. 2:9).

    “Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas” (Sal. 18:28).

    “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Sal. 119:130).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Semana del 24 al 30 de agosto de 2026.

     

     

  • LUNES 31 DE AGOSTO DE 2026. “EL PUEBLO RECONOCE LA UNCIÓN DEL SIERVO QUE DIOS HA ESCOGIDO”

    LECCIÓN: 2ª de Samuel 5:1 al 5. «1. Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos. 2. Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además, Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel. 3. Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel. 4. Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años. 5. En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá».

    Comentario del contexto Bíblico: David es ungido rey sobre todo Israel, 5:1–5. Tras la derrota de Isboset, las tribus de Israel reconocieron a David como el único rey. Los ancianos se declararon hueso y carne de David, demostrando así su lealtad y unidad de propósito con David. También reconocieron el liderazgo que David había ejercido aun durante el tiempo que Saúl fue rey. Además, le reconocieron como el escogido de Dios para apacentar al pueblo de Israel. Los tres elementos que fueron reconocidos en David también son parte de un ministerio exitoso en la iglesia: la unidad de propósito, el liderazgo experimentado y un llamamiento reconocido.

    Los ancianos de Israel vinieron a Hebrón, pero fue David el que hizo pacto con ellos; esto describe una sumisión mutua. Desde ahora en adelante, David es llamado “el rey”. La palabra berith,1285 traducido pacto, viene del verbo bara 1254 que significa crear y también significa cortar: un pacto se hacía cortando la piel de un animal, en reconocimiento de las mutuas responsabilidades adquiridas en un pacto. La palabra berith también se usa en Génesis 6:18. («Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.») (el pacto de Dios con Noé), Génesis 15:18. («En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates»). (el pacto de Dios con Abraham), y Éxodo 34:10. («Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo.»). (el pacto de Dios con Israel).

       La frase exacta como tal no aparece textualmente en un versículo de la Biblia, sino que describe un principio teológico y un patrón histórico repetido a lo largo de las Escrituras. En la narrativa bíblica, cuando Dios unge (elige y capacita espiritualmente) a un siervo, el pueblo termina reconociendo y validando públicamente esa autoridad divina. (2ª Samuel 5: 1 al 3. ▬ 1ª Samuel 11:15. «Y fue todo el pueblo a Gilgal, e invistieron allí a Saúl por rey delante de Jehová en Gilgal. Y sacrificaron allí ofrendas de paz delante de Jehová, y se alegraron mucho allí Saúl y todos los de Israel.». 2ª de Reyes 2:15. «Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él». Isaias 42:1. «He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. (Se refiere a Nuestro Señor Jesucristo)»).

       Resumen del principio bíblico En la Biblia, la unción es la elección y el equipamiento del Espíritu Santo para cumplir una tarea encomendada por Dios. Aunque la elección siempre proviene de Dios y no de los hombres, el Fruto del Espíritu y el respaldo divino en la vida del siervo hacen que, eventualmente, el pueblo reconozca y respete ese llamamiento legítimo.

    En lugar de perseguir una nueva unción, los creyentes deben recordar que ya tienen el don del Espíritu Santo. El Espíritu no se da en parte, no viene en porciones o dosis, y no se quita. Tenemos la promesa de que «Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia» (2 Pedro 1:3. «Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia»).

    1er TÍTULO: Confirmando la voluntad divina en el rey David. Versículos 1 y 2. Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos. Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además, Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel.  (Léase: 2ª de Samuel 7:8 y 9. Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.  ▬ Daniel 2:20 y 21. Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.).

        La soberanía de Dios sobre David, 2ª de Samuel 7:4–9:

    » a. Dios no necesita de David. La palabra de Dios vino a enseñar una lección grande a David. Si David creía que era humillante que el arca de Dios continuara en una tienda, Dios le demostró que estaba equivocado. Primeramente, Dios demostró a David que, aunque su deseo fuese correcto, su actitud no lo era; no era Dios el que ahora necesitaba de David, sino David quien siempre necesitó y necesitaría de Dios. La pregunta de Dios es irónica: ¿Me edificarás tú una casa en la que yo habite? Dios no necesitaba de David, él es el creador de todo lo que existe; en cambio David sí necesitaba de Dios siempre. La pregunta de Dios también era una burla al pensamiento de David de que la tienda no era significativa; Dios muestra a David que ni la tienda ni un templo pueden contener su presencia. ¿Podía David construir una casa lo suficientemente grande para que Dios cupiese en ella?

    » b. Dios había escogido morar en una tienda. Seguidamente, Dios muestra a David el gran significado de morar en una tienda. Dios había habitado en tienda desde que el pueblo salió de Egipto; la tienda era un constante recordatorio del caminar de aquel pueblo y del acompañamiento de Dios con ellos. En todo ese tiempo de caminar con el pueblo, Dios nunca había pedido que se le edificara una casa, y aunque existían lugares como Silo, en los que había morado el arca, no eran considerados como casa permanente del arca.

    » c. David debía todo a Dios: Dios dio a David una verdadera lección de su soberanía. David debía recordar que todo su éxito se debía a Dios, que Dios lo había tomado del prado, de detrás del rebaño para que fuera el soberano de mi pueblo Israel. Dios había escogido a David y lo había llevado al trono. Dios también había estado con David durante todo el tiempo que éste fue perseguido por Saúl y durante el tiempo de la oposición de Abner y durante el tiempo de la guerra contra los filisteos. Dios había eliminado a los enemigos de David y le estaba haciendo un nombre grande, una gran fama y prestigio. Todo esto lo había hecho Dios, el que habitaba en una tienda, pero que era el soberano del universo.

        Comentario de Daniel 2.20-21. Oración de acción de gracias, Daniel 2:20–23. El pasaje es un himno de sabiduría, ¡Sea bendito el nombre de Dios …! Porque suyos son la sabiduría y el poder. Es un salmo de acción de gracias al único Dios capaz de descubrir el secreto oculto a los sabios del mundo, el único capaz de responder a la oración. Aunque invisible e infinitamente grande, se dignó venir a su siervo. Su nombre (v. 20; lo que representa su carácter santo, o su ser) es su fama (lo que él ha dado a conocer de sí mismo) y nunca cambia. Siempre debe ser el tema de la alabanza de su pueblo; él es grande y poderoso. Nadie puede alcanzar ni comprender su sabiduría, mucho menos mantenerse en pie ante su poder.

    En el v. 21 se contrasta la frase él cambia los tiempos y las estaciones con el “cuerno pequeño” de 7:25 quien “intentará cambiar las festividades y la ley”. ¡Antíoco quiso tomar el lugar de Dios en imagen y hechos, pero no lo pudo hacer! El versículo lo enfatiza más, pues Dios quita reyes y pone reyes (ver Isa. 44:28; 45:1; Jer. 25:9). Antes de contar los detalles del sueño, Daniel, en la oración confiesa su dependencia sobre el Dios del tiempo, las estaciones, la sabiduría y el poder de quien es también el Señor de la historia. De esta forma,

    recalcando el control de Dios sobre la naturaleza y los gobiernos, está anticipando el significado del sueño. Además, le da gracias a Dios por compartir su sabiduría con ellos y con toda la humanidad. Si son llamados sabios y entendidos es solo por su obra.

    Le agradece a Dios porque nada se esconde de su vista. Es el Dios de la revelación, es el Dios creador, quien por su palabra trajo luz a la oscuridad reinante.

    Alaba a Dios porque es el mismo Dios de antes, el que guio a sus padres en aquel entonces tanto como a ellos en el presente. Finalmente, le agradece a Dios personalmente por su respuesta en el momento preciso e, incluyendo a los tres compañeros que le había

    acompañado en la oración anterior, dijo: Has dado a conocer lo que te hemos pedido, pues nos has dado a conocer el asunto del rey (v. 23).

       Referencias Bíblicas del contexto bíblico: 1ª Crónicas 11:1. Entonces todo Israel se juntó a David en Hebrón, diciendo: He aquí nosotros somos tu hueso y tu carne. ▬ 2ª de Samuel 19:13. Asimismo diréis a Amasa: ¿No eres tú también hueso mío y carne mía? Así me haga Dios, y aun me añada, si no fueres general del ejército delante de mí para siempre, en lugar de Joab. ▬ 1ª Samuel 18:13. por lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; y salía y entraba delante del pueblo. ▬ 1ª Samuel 16:12. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá. ▬ 1ª Samuel 25.30. Y acontecerá que cuando Jehová haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel.

    2° TÍTULO: Los ancianos ungen solemnemente a David como rey de todo Israel. Versículo 3. Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel. (Léase: Salmo 89: 20 y 21. Hallé a David mi siervo; Lo ungí con mi santa unción. Mi mano estará siempre con él, Mi brazo también lo fortalecerá. ▬ Los Hechos 13:22. Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.).

        Referencias del Contexto Bíblico vers. 3: 1ª crónicas 11:3. Y vinieron todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y David hizo con ellos pacto delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová por medio de Samuel. ▬ 2ª Samuel 3:21. Y dijo Abner a David: Yo me levantaré e iré, y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David despidió luego a Abner, y él se fue en paz. ▬ 2ª Samuel 2:4. Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl.

    Comentario del Salmo 89: 20-21. La primera parte de esta sección (vv. 19–27) habla de la elección y unción de David como rey; la segunda parte (vv. 28–37) se ocupa de las promesas a la descendencia de David. Se encuentran varios paralelos entre las cualidades de Dios en los vv. 5–17 y las de David en los vv. 19–27: él es rey más alto (vv. 6–8, 27), su poder (vv. 13, 21–23), es alzado su cuerno o poderío (vv. 17, 24) y su poder sobre ríos y mares (vv. 9, 10, 25).

    La explicación del pacto davídico aquí incluye más que el oráculo de Natán, pues también describe la elección de David y su unción (cf. 1 Sam. 13:14; 16:1–13). Las promesas de los vv. 22–24 también se repiten en otros salmos (2:7–9; 21:8–12; 110:1–7). Cuando habla de mar y ríos en el v. 25, el autor debe estar pensando en el alcance del reino de David, pero también puede referirse a su victoria sobre los enemigos.

    Comentario de los Hechos (13:17-22) Israel, historia de ▬ Dios, plan ▬ Historia, panorama general: Dios ha estado obrando a lo largo de la historia: El sufrió y soportó las andanzas de Israel y del mundo (cp. v. 18). El mensaje predicado por Esteban abarca prácticamente los mismos aspectos que Pablo proclamó. Es útil analizar el mensaje de Esteban para desarrollar los puntos que Pablo señala (véase bosquejo y notas, Hch. 7:1-53).

    Fíjese que el énfasis de Pablo estaba en Dios mismo…

    • Dios obrando en el hombre a lo largo de la historia.
    • Dios obrando en el hombre mediante la nación de Israel.

    El empuje del mensaje de Pablo estaba en que (v. 18) Dios había sufrido y soportado la conducta del hombre desde el mismo principio. La frase “los soportó” (etropophoresen) significa que…

    • Dios ha soportado y sufrido la conducta del hombre.
    • que Dios ha cuidado y sustentado al hombre al igual que un padre amante y cuidadoso (cp. Dt. 1:31).

    Fíjese en el énfasis: está en Dios mismo y en cómo él ha soportado y sufrido con el hombre durante todo el curso de la historia.

    ▬ 1. Dios escogió a Israel (véase bosquejo y nota, Hch. 7:2-8 para mayor discusión).

    ▬ 2. Dios liberó a Israel. Habían estado en Egipto durante mucho tiempo, se habían vuelto satisfechos de sí mismos y profanos, perfectamente satisfechos con los placeres de Egipto. De hecho, se quedaron allí durante tanto tiempo que un faraón malvado subió al trono y los esclavizó, pero Dios ̶ que los amaba y se preocupaba por ellos̶ los liberó (Éx. 6:1, 6. Ver bosquejo y notas, Hch. 7:17-29).

    ▬ 3. Dios soportó y sufrió a Israel a través del desierto. Dios le dio a Israel una gloriosa provisión, la columna de nube durante el día y la de fuego durante la noche (Éx. 13:21-22), y maná para comer (Éx. 16: 15, 33-35). No obstante, ellos se quejaron, murmuraron, y se rebelaron contra Dios, pero él los “soportó” y sufrió, sustentándoles (Dt. 1:31. Ver bosquejo y notas, Hch. 7:30-41).

    ▬ 4. Dios guío a Israel a la conquista de Canaán. Él constantemente los protegió, dirigiéndolos y guiándolos de victoria en victoria a pesar de su falta de confianza y desobediencia constante (Dt. 17:1; 20:17. Cp. Nm. 13:26-33 para ver un ejemplo de la desconfianza de Israel en el momento de ocupar la tierra. Cp. Hch. 7:5-6 para verla promesa de Dios de que daría la tierra a Israel).

    ▬ 5. Dios le dio jueces a Israel. Una vez conquistada la tierra, Israel fue cayendo en la complacencia, el egoísmo, y el pecado, olvidándose de Dios y su llamamiento. Las naciones marcharon contra Israel, pero a pesar del pecado de Israel, Dios escuchó el clamor de los pocos justos y levantó libertadores conocidos como jueces (véase Jueces).

    ▬ 6. Dios le dio a Israel un hombre que no solo era juez, sino el primero de los grandes profetas, Samuel (cp. 1 S. 7:6, 15-17; 1 S. 3:20; Hch. 3:24; 13:20). Aún así Israel estaba insatisfecho con la elección y liderazgo de Dios. Miraron al mundo y desearon lo que el mundo tenía: un rey.

    ▬ 7. Dios le dio a Israel un rey de su propia elección, un hombre llamado Saúl. Saúl era todo lo que los hombres podían elegir, un hombre de gran físico que sobresalía de los hombros hacia arriba por encima de todos los demás (1 S. 9:1-2, 16; 10:17-25).

    ▬ 8. Dios levantó a un rey muy especial escogido por él mismo. La opción del hombre (de Israel) fracasó: Saúl administró mal la voluntad de Dios y el gobierno que Dios quería que se estableciera. Dios le desechó y puso en el trono a quien él había elegido, un hombre llamado David. (Véase Estudio a fondo 2, Hch. 13:22-23 para mayor discusión.)

    ESTUDIO A FONDO 2

    (13:22-23) David Jesucristo, sucesor davídico: Dios fue quien “levantó” a David como rey de Israel (1 S. 16: 12-13). Nótense varios puntos:

    ▬ 1. Dios había “hallado a David”. La imagen que se nos da es de Dios buscando a un hombre para cubrir la brecha. Dios buscó por todo Israel a un hombre que le obedeciera y cumpliera su voluntad (Sal. 89:20).

    ▬ 2. Hacía falta un hombre que pusiera su corazón puesto en Dios y en su voluntad: un hombre conforme al corazón de Dios, un hombre que buscara cumplir completamente la voluntad de Dios (1 S. 13:14; Sal. 40:8; Is. 44:28).

    ▬ 3. La elección de Dios fue una elección divina. Observe:

    => La elección divina: Dios provee al hombre

    => El corazón divino: un hombre conforme al corazón de Dios. `

    => El comportamiento u obediencia divina: un hombre que haría todo lo que Dios quisiera.

    Todo esto, por supuesto, apuntaba hacia Cristo. David era un prototipo de Cristo. Dios “dio también testimonio”, es decir, Dios hizo un pacto (v. 22) y le prometió a David que enviaría un salvador para Israel y el mundo, un salvador que vendría de su descendencia (v. 23. Ver notas, Lc. 3:24-31; nota y Estudio a fondo 3, Jn. 1:45; Estudio a fondo 4, 1:49. Cp. Ro. 1:3). Era a este descendiente del rey escogido por Dios, al salvador prometido, a quien Pablo comenzó a proclamar.

    Pensamiento 1. Observe cómo Dios todavía es quien trabaja, sufre y soporta al hombre, extendiéndose para salvar y liberar a todos los que serán salvos.

    3er TÍTULO: Trayectoria que confirma con el tiempo la elección y unción de David. Versículos 4 y 5. Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años. En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá. (Léase: 2ª de Samuel 23:1. Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel:  ▬ 2ª a Timoteo 4:6 al 8. Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.).

    La trayectoria de David que confirma su elección y unción divina se desarrolla a través de un proceso progresivo de validación pública, pruebas de carácter y victorias militares, transitando desde el anonimato como pastor de ovejas hasta la consolidación de su trono sobre todo Israel. (1ª Samuel 18:14 al 16. «Y David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él. Y viendo Saúl que se portaba tan prudentemente, tenía temor de él. Mas todo Israel y Judá amaba a David, porque él salía y entraba delante de ellos»).

       Referencias Biblica del contexto vers. 4-5. Números 4:3. de edad de treinta años arriba hasta cincuenta años, todos los que entran en compañía para servir en el tabernáculo de reunión. ▬ Lucas 3:23. Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí. ▬ 1ª Crónicas 26.31. De los hebronitas, Jerías era el jefe de los hebronitas repartidos en sus linajes por sus familias. En el año cuarenta del reinado de David se registraron, y fueron hallados entre ellos hombres fuertes y vigorosos en Jazer de Galaad.  ▬ 2ª Samuel 2:11. Y fue el número de los días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete años y seis meses.

       Comentario de 2ª de Samuel 23:1Últimas palabras de David, 23:1-7. David es descrito como el exaltado de Dios, el que ha sido levantado en algo. David también es descrito como el ungido del Dios de Jacob; David fue separado por Dios para la misión especial de ser rey de Israel. Por último, David es descrito como el cantor o salmista de Israel. Tres características especiales en la vida de David: exaltado por Dios, escogido de Dios y cantor de salmos a Dios.

    Las últimas palabras de David contienen un mensaje de Dios acerca de la clase de gobierno que Dios aprueba, un gobierno basado en la justicia y en el temor de Dios. El gobierno del pueblo de Israel es el tema central del libro de 2 Samuel; en ese momento ello representaba la necesidad más importante para Israel. El mensaje de 2 Samuel es que el pueblo necesitaba un gobierno de justicia y de temor a Dios, basado en la justicia y en el derecho que son el fundamento del trono de Jehovah. En el mensaje bíblico, la justicia nunca es separada del temor a Dios, la justicia más bien tiene su base en el temor a Dios, una justicia que es no únicamente de tipo forénsica, sino también de tipo ético y moral. David fue escogido para ser rey porque él cumplía con las dos cualidades de justicia y temor a Dios. Cuando David se apartó del temor a Dios también se apartó la justicia, y el pueblo sufrió crisis de tipo espiritual, social y político.

    David basa la seguridad del pacto de Dios en la confianza que tiene en la justicia de Dios. Dios prometió a David un pacto eterno y seguro, y David confiaba plenamente en la promesa de Dios, aunque David no llegase a ver todavía la plena realización de toda la promesa de Dios; seguramente David se refería a la promesa de su descendiente y la construcción del templo y la realización de una completa paz.

    Comentario de 2ª Timoteo (4:6-8) Introducción ▬ Pablo ▬ Muerte: Pablo está sentado en la sombría mazmorra de una cárcel romana. Está enfrentando la pena capital por insurrección contra el gobierno romano. Tuvo su audiencia preliminar ante Nerón, por tanto, pronto comparecerá ante Nerón en su juicio final y escuchará el fatídico veredicto: “Ejecución”. ¿Cuán pronto? No lo sabemos, pero estos versículos indican que muy pronto. Pablo sabía que el fin de su vida sobre la tierra estaba a la vuelta de la esquina. Esta es la razón por la que le había pasado el estandarte a Timoteo, la razón por la que le acababa de dar a Timoteo el más impresionante encargo que se le haya dado a un hombre: El tremendo encargo de predicar la Palabra de Dios y de ministrar a un mundo que se tambalea bajo el peso

    de tantas necesidades desesperantes. Timoteo debe seguir adelante y predicar el evangelio con todas las fuerzas y compromiso de su ser. Note cómo Pablo anima a Timoteo incluso refiriéndose a su propia muerte. Quiere que Timoteo mire más allá del fin de su propia vida y que sea capaz de dar el mismo testimonio. Qué gran reto para todos nosotros: El testimonio triunfante de Pablo.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Lunes 31 de agosto 2026

  • DOMINGO 30 DE AGOSTO DE 2026. «JUSTA IRA DE DIOS HACIA TODA ACCION QUE VA CONTRA SU AMOR Y JUSTICIA»

    LECCIÓN: Números 32:10 al 13. «10 Y la ira de Jehová se encendió entonces, y juró diciendo: 11. No verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra que prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí; 12. excepto Caleb hijo de Jefone cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová. 13. Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación que había hecho mal delante de Jehová.». 

       Comentario general del contexto Bíblico: Versículos 6-13: Moisés, en primer lugar, culpa a su falta de sentimiento fraternal: “¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os sentaréis aquí?” Luego les llama la atención sobre el hecho de que por su falta de inclinación quitarían el valor y la inclinación de las otras tribus para cruzar el Jordán y conquistar la tierra, y traerían la ira de Dios sobre Israel aún más que sus padres que fueron enviados desde Cades para reconocer la tierra, y que desviaron el corazón del pueblo a la rebelión a causa de su relato desfavorable de los habitantes de Canaán, y trajeron un juicio tan severo sobre la congregación. מן את־לב הניא, apartar el corazón, es decir, volver a una persona aversiva a cualquier cosa. El Keri תּניאוּן, como en Números 32:9, es sin duda preferible al Kal תּנוּאוּן, en el Kethib de Números 32:7. – En Números 32:8-13, Moisés les recuerda los hechos descritos en el cap. 13 y 14. Sobre la expresión, “siguió totalmente a Jehová”, cf. Números 14:24. Las palabras, «Él los hizo andar por el desierto», los hizo vagar de un lado a otro en él durante cuarenta años, apuntan a Números 14: 33-35.

       La ira de Jehová es la respuesta justa, santa y perfectamente medida de Dios frente al pecado, la maldad y la injusticia humana en la Biblia:

       Referencias bíblicas clave

    • Salmo 103:8: Destaca que el Señor es compasivo y lento para la ira. «Misericordioso y clemente es Jehová;
      Lento para la ira, y grande en misericordia.»
    • Romanos 2:5: Explica cómo la impunidad temporal acumula el juicio justo para el día de la revelación de la ira de Dios. «Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios».
    • Isaías 34:2: Describe la indignación de Jehová contra la maldad de las naciones. «Porque Jehová está airado contra todas las naciones, e indignado contra todo el ejército de ellas; las destruirá y las entregará al matadero».
    •     La ira de Dios es provocada por el hombre: «Acuérdate, no olvides que has provocado la ira de Jehová tu Dios en el desierto; desde el día que saliste de la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis sido rebeldes a Jehová.» (Deuteronomio 9:7).

       ¿Cuál es la comprensión bíblica de la ira de Dios?

       La ira es definida como “la respuesta emocional a la percepción del mal y la injusticia,” con frecuencia traducido como “enojo,” “indignación,” “cólera,” o “irritación.” Tanto los humanos como Dios expresan la ira. Pero hay una gran diferencia entre la ira de Dios y la ira del hombre. La ira de Dios es santa y siempre justificada; la del hombre nunca es santa y rara vez justificada.

       En el Antiguo Testamento, la ira de Dios es una divina respuesta al pecado y la desobediencia del hombre. La idolatría era con frecuencia la causa de la ira divina. El Salmo 78:56-66 describe la idolatría de Israel. La ira de Dios es consistentemente dirigida hacia aquellos que no siguen Su voluntad (Deuteronomio 1:26-46; Josué 7:1; Salmo 2:1-6). Los profetas del Antiguo Testamento, a menudo escribían acerca de un día en el futuro, el “día de la ira” (Sofonías 1:14-15). La ira de Dios contra el pecado y la desobediencia es perfectamente justificada porque Su plan para la humanidad es santo y perfecto, así como Dios Mismo es santo y perfecto. Dios proporcionó un camino para ganar el favor divino –el arrepentimiento – el cual aleja la ira de Dios sobre el pecador. Rechazar ese plan perfecto es rechazar el amor, la misericordia, la gracia y el favor de Dios e incurrir en Su justa ira.

       En el Nuevo Testamento, las enseñanzas de Jesús apoyan el concepto de Dios como un Dios de ira que juzga el pecado. La historia del hombre rico y Lázaro, habla del juicio de Dios y las serias consecuencias para el pecador no arrepentido (Lucas 16:19-31). Jesús dijo en Juan 3:36 que, “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” El que cree en el Hijo de Dios no sufrirá la ira de Dios por su pecado, porque el Hijo llevó en Él la ira de Dios cuando murió en la cruz en nuestro lugar (Romanos 5:6-11). Aquellos que no creen en el Hijo, quienes no lo reciben como Salvador, serán juzgados en el día de la ira (Romanos 2:5-6).

       Por el contrario, en Romanos 12:19; Efesios 4:26 y Colosenses 3:8-10, se advierte sobre la ira humana. Sólo Dios puede vengarse porque Su venganza es perfecta y santa, mientras que la ira del hombre es pecaminosa, exponiéndose a la influencia demoníaca. Para el cristiano, el enojo y la ira son inconsistentes con nuestra nueva naturaleza, la cual es la naturaleza de Cristo Mismo (2 Corintios 5:17). Para comprender lo que es la libertad del dominio de la ira, el creyente necesita que el Espíritu Santo santifique y limpie su corazón de sentimientos de ira y enojo. Romanos 8 muestra la victoria sobre el pecado en la vida de aquel que está viviendo en el Espíritu (Romanos 8:5-8). Filipenses 4:4-7 nos dice que la mente controlada por el Espíritu está llena de paz.

       La ira de Dios es algo temible y aterrador. Sólo aquellos que han estado cubiertos por la sangre de Cristo, derramada por nosotros en la cruz, pueden estar seguros de que la ira de Dios nunca caerá sobre ellos. “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.” (Romanos 5:9).

    TEXTO: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Romanos 1:18).

        Comentario del texto Bíblico: (1:18) La ira de Dios-impíos-injustas: los sujetos de la ira de Dios. Note tres cosas.

    -1. La ira de Dios es una realidad (véase la discusión en Estudio a fondo 1, Ira de Dios–Ro. 1:18).

    -2. La ira de Dios se revela desde el cielo. Dios revela y muestra su ira de cuatro maneras (véase la discusión en la nota, Ira de Dios, Ro. 1:24-32).

    -3. Los sujetos de la ira de Dios son de dos tipos. Dios muestra su ira y está airado con dos clases de personas:

    a. Personas que son impías e injustas.

    • El impío (asebeia) no ama a Dios ni le obedece. No viven como Dios vive. No son como Dios; no son santos ni justos ni puros. No trabajan en el desarrollo de una naturaleza piadosa, no honran a Dios por palabra ni por hecho, no adoran a Dios ni le obedecen como el Dios único y, verdadero, ni lo reverencian haciendo lo que Él dice. Por el contrario, los impíos son los que hacen lo que quieren cuando quieren, y fingen estar de acuerdo con Dios, pero le ignoran en su vida diaria.
    • El injusto (adikia) no ama a los demás. Son los que no viven con los hombres como debieran. Actúan contra los hombres: son fraudulentos, ladrones, mentirosos, crueles, esclavizadores que destruyen y se aprovechan del prójimo.

       El argumento es claro: Dios está airado con tales hombres -hombres que son impíos e injustos- hombres…

    • no aman a Dios ni le obedecen.
    • no aman a los demás ni los tratan como debieran.

    b. Personas que detienen la verdad con injusticia. La palabra «detienen›› (katechonton) quiere decir retener, suprimir, reprimir, sofocar, obstruir. Los hombres conocen la verdad desde tres fuentes:

    • de la naturaleza (cp. Ro. 1:20).
    • de la razón y la consciencia (cp. Ro. 1:18; 2:15).
    • de las Escrituras (Jn. 5:39; 2 Ti. 3:16).

       Pero, a pesar de tener acceso a la verdad, ignoran, descuidan y aun desechan la verdad haciendo todo lo que pueden por evitarla y deshacerse de ella. Porque quieren vivir como ellos quieren y no como Dios dice. Ellos quieren vivir vidas injustas; quieren probar y sentir, ver y tener todas las cosas estimulantes que desean. Pero note lo que las Escrituras dicen: «Detienen con injusticia la verdad;» esto es, conocen la verdad mientras siguen viviendo con injusticia. Son inexcusables.

       «Y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos›› (2 Ts. 2:10).

       Nuevamente el punto es claro: Dios está airado con los hombres…

    • que son impíos y no aman a Dios ni le obedecen.
    • que son injustos, no aman al prójimo ni lo tratan como debieran.
    • que detienen la verdad y llevan vidas de impiedad e injusticia.

       «Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras» (Tit. 2:11-14).

       ESTUDIO A FONDO 1: (1:18) La ira de Dios (orge): ira. no un estallido agitado de violencia. No es una ira que rápidamente se inflama y así también se diluye. ni es la ira que surge solamente de un estallido emotivo. Es más bien una ira decisiva. Es una ira procedente de una decisión razonada. una ira que surge de la mente y mucho más que de las emociones. Cuando Dios la usa. siempre es una ira justa, santa y buena. Es una ira que está contra el pecado y el mal, contra la violencia y el derramamiento de sangre, contra la inmoralidad e injusticia de los hombres. Es una ira que aborrece y odia el pecado y el mal y que inflige una insta venganza y una justicia equitativa. Sin embargo. es una ira profundamente sentida; en efecto. Debe ser sentido. porque si ha de haber «nuevos cielos y nueva tierra» hay que atacar el mal y la corrupción y borrarlo de la faz de la tierra. Dios ha prometido cielos nuevos y tierra nueva donde moren la justicia y la perfección para siempre.

    1. Hay ira de Dios en el juicio.

       «Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían al bautismo, les decía: ¡Generación

    de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?» (Mt. 3:7).

       «Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad» (Ro. 1:18).

       «Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios» (Ro. 2:5).

       «Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego» (Ro. 2:8-9).

       «Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre). En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?» (Ro. 3:5-6).

       «Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira» (Ro. 5:9).

       «Entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo ia voluntad de la carne y de los pensamientos, éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás» (Ef. 2:3).

       «Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia» (Ef. 5:6; cp. Col. 3:6).

       «Porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y como os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos s su hijo, ni cual resucitó de los muertos, a Jesús quien nos libró de la ira venidera› (1ª Ts. 1:9-10).

       «Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo» (1ª Ts. 5:9).

       «Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira» (Sal. 2:12).

    2. Hay ira de Dios para los que desobedecen al Señor.

        «Ei que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él» (Jn. 3:36).

    3. La ira de Dios estuvo contra ¡Israel en el desierto.

       «Por tanto, juré en mi ira: no entrarán en mi reposo» (He. 3:11).

    ▬ 4. La dureza del corazón del hombre provocó la ira del Jesús.

       «Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones. dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana» (Mr. 3:5).

    1er TÍTULO: El furor de Dios sobre los que obran mal. Versículos 10 y 11. Y la ira de Jehová se encendió entonces, y juró diciendo: No verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra que prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí. (Léase: Éxodo 32:9 y 10. Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. ▬ Efesios 5:6. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.).

       Comentario de (Éxodo 32:7-14) intercesión ▬ oración ▬juicio: Lo siguiente que vemos en las Escrituras es la imagen de una gran intercesión por el terrible pecado cometido. a Dios vio el grave pecado de Israel y estaba muy enojado (v. 7). Él no es ciego; él ve todo lo que el ser humano hace y vio lo que los israelitas estaban haciendo.

    – 1) Dios interrumpió de forma abrupta el intercambio que estaba manteniendo con Moisés, dio por terminado el encuentro y puso delante de Moisés una situación que lo dejó totalmente consternado: le dijo que descendiera con “su pueblo” (es decir, “el pueblo de Moisés”). Dios estaba repudiando a su pueblo. Cambió el pronombre: ya no los estaba llamando “mi pueblo”, como los había llamado en pasado (Ex. 3:7-10; 5:1; 7:4; 7:16; 8:1; 8:20; 8 21; 8:22; 8:23; 9:1; 9:13; 9:17; 10:3; 10:4). Desde el principio habían recibido el título de pueblo de Dios, pero ya no. El terrible pecado que habían cometido los había separado del Señor. Tal era la gravedad de sus actos que Dios estaba dispuesto a repudiarlos.

    – 2) Considere los cargos que Dios presentó en contra del pueblo.

    => Los acusó de haberse “corrompido” (síhet) (v. 7), palabra que significa correr hacia la destrucción, la ruina, la devastación y la decadencia. Esa misma palabra se usa para describir el terrible pecado de la humanidad en tiempos de Noé (vea notas de Gn. 6: 11-12).

    => Los acusó de haberse apartado pronto de sus mandamientos (v. 8). Acababa de dárselos. Además, habían hecho un pacto o acuerdo con Dios: se habían comprometido a obedecerle y a guardar sus mandamientos. Sin embargo, ahí los vemos, pronto apartándose de él. Los vemos caminando en una dirección y luego dando la vuelta rápidamente para correr en la dirección opuesta.

    => Los acusó de incurrir en una adoración falsa (v. 8). El vio el ídolo que levantaron, pero lo más trágico es que los vio postrarse ante ese ídolo y ofrecerle sacrificios.

    => Los acusó de proclamar un mensaje falso: que la liberación y la salvación vienen del hombre y no de Dios (v. 8). Dios vio a una multitud de más de tres mil personas declarando que fueron los dioses falsos quienes los libertaron (esta declaración estaba representada en la fuerza y el poder del becerro de oro). El vio su rebelión, apostasía e incredulidad.

    => Dios los acusó de ser un pueblo de dura cerviz: un pueblo obstinado, terco, tenaz, insolente y testarudo, que no estaba dispuesto a escuchar los mandamientos de Dios, ni a apartarse de los deseos de la carne y la vanagloria de la vida (vea 1ª Jn. 2:15-16).

    b Dios no tenía otra opción: tenía que lidiar con el pueblo Por eso, amenazó con derramar su juicio sobre ellos

    1) Observe lo que Dios dijo a Moisés: “Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma”. Sin embargo, Moisés no estaba molestando a Dios ni hablándole. Solo estaba allí estupefacto ante la interrupción abrupta de su intercambio con Dios y los graves cargos que él estaba presentando contra el pueblo debido al terrible pecado que estaban cometiendo. Entonces ¿por qué Dios pronunció su juicio contra Israel con las palabras “¿Moisés, déjame”?

       Dios tuvo dos razones para hacer su planteo en esos términos: estaba llamando a Moisés a la oración, para que intercediera por el pueblo. Solo la intercesión podía salvarlos. Así, Dios estaba enseñando a Moisés la increíble importancia de la oración intercesora.

     => Dios estaba poniendo la intercesión de Moisés en medio de él y su pueblo. Moisés fue el intercesor que medió entre Dios y el pueblo. De esa manera, él representaría (simbolizaría) al gran Intercesor, el Señor Jesucristo.

       “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Ro. 8:34).

       “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se

    refiere, para expiar los pecados del pueblo” (He. 2:17; vea He. 2:14-15).

       “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (He. 7:25).

    2) Luego, Dios le dijo a Moisés algo que lo dejó totalmente pasmado: amenazó con cumplir la promesa de su pacto con Abraham de una forma distinta (vea bosquejo y notas de Gn. 12:1-3). El levantaría una nación por medio de los descendientes de Moisés y no los de Abraham (v. 10). Solo eso bastó: Moisés había quedado anonadado, completamente perplejo, pero ya no podía guardar silencio. Dios había logrado su cometido: mover a Moisés a elevar una oración intercesora.

    => Moisés no quería que el pueblo tuviera que enfrentar el aterrador juicio de Dios ni que Israel fuera destruido.

    => Moisés no quería que Dios modificara su pacto. Quería que Dios cumpliera la promesa que hizo a Abraham bendiciendo a los descendientes de Abraham.

       Comentario de Efesios 5:6. (5:5-6) Creyente, Deber, Inmoralidad, Inmundicia: En quinto lugar, el creyente sigue a Dios, conociendo la advertencia solemne de Dios. Advierta tres puntos significativos.

    ▬ 1. La inmundicia no tiene nada que ver con Dios, en absoluto. La profesión de una persona no tiene importancia: Si practica estas cosas, no compartirá el reino de Cristo y de Dios. Y, advierta, el destino pronunciado no está en futuro, sino en presente. No dice “no tendrá”, sino no “tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios”. Puede que tenga casas, tierras y todo tipo de posesiones, pero no tiene

    una pizca del reino. Ha perdido todo lo que realmente tiene valor tener. Advierta los pecados específicos mencionados que destinan a una persona.

    => Ser un ‘fornicario” (pornos): Relación sexual ilícita; fornicación; prostitución; comportamiento inmoral.

    => Ser un “inmundo” (akathartos): Pensamientos o conducta sucia, inmoral o mugrienta.

    => Ser un “avaro” (ver nota más arriba, Ef. 5:3 para su tratamiento).

    => Ser un “idólatra” (ver nota, Idolatría, punto 5, Gá. 5:19-21 para un tratamiento más extenso).

    ▬ 2. Hay engañadores caminando entre nosotros. Hay personas que nos dicen…

    ◘ Que el sexo es lo más natural y normal para el hombre. Que una aventura de una sola vez no producirá ningún daño, que es aceptable y no nos herirá.

    ◘ Que tener posesiones es un comportamiento normal y que almacenar es algo aceptable. Construye una posición, un ego y una imagen propia, y que eso nunca puede estar mal. Y que tener más de lo que necesitamos nos permite ayudar a los necesitados como lo deseemos.

       “Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Ro. 16:18).

       “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” (2 Co. 11:13-14).

       “Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Ef. 4:14).

       “Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (2 Ti. 3:13).

       “Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión” (Tit. 1:10).

       “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” (2 Jn. 7).

    ▬ 3. Barclay señala que hubo y aún hay dos engaños principales respecto del cristianismo.

    ▬ a. Están los que sintieron que podían decir y hacer cualquier cosa y aun así ser aceptables ante Dios. Este argumento provino originariamente de aquellos que estaban afuera de la iglesia, si bien había quienes estaban dentro de la iglesia que mantenían el mismo

    argumento. La idea encuentra sus raíces en la filosofía del gnosticismo. El gnosticismo decía que el hombre es tanto cuerpo como espíritu. Creían que el espíritu era la parte más importante del hombre, la única parte que realmente importa. Es la única parte que realmente le preocupa a Dios. Lo que un hombre hace con su cuerpo no importa, el cuerpo no es importante. No marca ninguna diferencia si un hombre abusa de su cuerpo: si engulle, se ensucia y lo convierte en inmundo. Sin embargo, el cristianismo contrapone: “¡Nunca!” Tanto el cuerpo con el alma es importante. Vemos esto en Jesucristo. Él honró el cuerpo llevando un cuerpo en si mismo (He. 2:14). Hoy día Él honra el cuerpo convirtiéndolo en el “templo santo” para su presencia en la persona del Espíritu Santo (1ª Co. 6: 19). Jesucristo está interesado en el cuerpo del hombre, así como también en el espíritu del hombre. Él está interesado en todo el hombre y salva a todo el hombre.

       ▬ b. Estaban los que principalmente dentro de la iglesia pensaban que el pecado era irrelevante. Cuánto pecaba una persona no tenía importancia. Dios es amor y Él perdona y perdona sin importar cuánto mal hagamos. De hecho, algunos sostenían que cuanto más pecamos, más Dios es capaz de perdonar y de demostrar su misericordia para con nosotros. ¿Entonces por qué no vivir cómo queremos? ¿Por qué no pecar y dejar que la misericordia y el amor de Dios brillen a través de nosotros, puesto que cuanto más pecamos más gracia de Dios se verá? Pero el cristianismo se contrapone “¡Nunca!” El amor y la gracia de Dios no son solo un don y un privilegio, sino una responsabilidad y una obligación.

       Sin embargo, advierta lo que dice Dios: “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia” (v. 6; cp. Ef. 2:2). La ira (orge) de Dios es un enojo resuelto, un enojo deliberado que surge de su misma naturaleza de santidad. Es un enojo que es justo, probo y bueno, que se contrapone a los pecados y a la maldad de los hombres: su suciedad y contaminación e inmoralidades, sus injusticias y negaciones de un mundo que gira bajo el peso de las masas perdidas, hambrientas, enfermas y agonizantes. Dios nunca pudo haber ignorado al fornicario que destruye la vida familiar ni al avaro que pasa por alto a los necesitados. Él no sería Dios, no sería amoroso ni justo si ignorara a personas tan viles.

       “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Ro. 1:18).

       “Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios” (Ro. 2:5).

       “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia (Ef. 5:5-6).

       “Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira Bienaventurados todos los que en él confían” (Sal 2:12).

    2° TÍTULO: La misericordia de Dios es para los fieles. Versículo 12. excepto Caleb hijo de Jefone cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová. (Léase: Lamentaciones 3:22. Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. ▬ 1ª a los Corintios 15:10. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.).

       La misericordia de Dios se manifiesta para toda la humanidad como un acto de amor incondicional, pero encuentra una relación especial de comunión y respuesta activa en aquellos que deciden vivir con fidelidad a sus mandamientos. (Efesios 2:4 al 7. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús).

       Comentario de Lamentaciones de Jeremias: La misericordia divina, recurso inestimable, 3:19–24. El sufrimiento y exilio todavía son realidades en este pasaje. Sin embargo, brilla la esperanza en la misericordia de Dios. El poeta examina más profunda y largamente el sufrimiento, y se da cuenta de que el sufrimiento no significa que Dios haya desamparado a los suyos (v. 18).

       Las circunstancias no habían cambiado. El pueblo de Dios todavía está afligido y desamparado. Está probando el ajenjo y la amargura. El poeta implora a Dios: Acuérdate (v. 19). Todo lo que ha sucedido no puede olvidarse. Además, el alma había perdido el ánimo, las fuerzas y el vigor (v. 20).

       El v. 21 es de transición. El poeta está sugiriendo que las aflicciones, al reflexionar sobre ellas, conducen a la esperanza, o está contemplando la verdad eterna de la misericordia de Dios que conduce a la esperanza. Sea lo que fuera, el poeta, en una magnífica expresión de fe en la bondad eterna de Dios, mira el futuro con esperanza renovada a pesar de la realidad del momento. Reconoce que

    Dios es el que sostiene la vida.

       Sugiere que ya habríamos sido consumidos (habríamos perecido) salvo por la bondad de Jehovah. La Peshita y Tárgum dicen: “La bondad de Jehovah ciertamente no se acaba” (ver nota de la RVA). Bondad es la traducción de jesed2617, que se usa para expresar lo interminable que es el amor pactado o el amor leal de Dios. Significa lealtad o devoción, en particular, en relación al pacto y a Dios como autor del pacto. En el v. 20 jesed bien puede traducirse “lealtades pactadas” o “bondades del pacto”.

       Este es uno de los conceptos tremendos del AT. El amor constante del Señor nunca termina, y nunca se agota su compasión (comp. Sal. 23:6; 51:1; Isa. 55:1–3; Jer. 3:12). Para cada día la bondad y compasión de Dios se renuevan. No se agota la fuente de esperanza para el que sufre. Por eso, puede cantar grande es tu fidelidad. El Señor cumple con exactitud sus promesas. Es constante en su amor (v. 23).

       El poeta acaba de hacer una de las declaraciones más sublimes acerca del amor constante y las misericordias de Dios. Aunque el sufrimiento había llegado al máximo, desde su alma afirma (paráfrasis nuestra): “Mi única porción verdadera se encuentra en Dios. No puedo hacer nada mejor. En verdad, ninguna otra cosa puedo hacer salvo esperar en él” (v. 24).

       Comentario de 1ª a los Corintios 15:10: (15:8-10) Jesucristo, resurrección: El cuarto elemento del evangelio es que hubo un testigo presencial fidedigno, el propio Pablo. Note tres elementos:

    ▬ 1. Pablo vio a Cristo después de la ascensión del Señor. La frase “como a un abortivo” (to ektromati) quiere decir un aborto, un parto malogrado, un nacimiento no natural, un niño nacido fuera de tiempo. Pablo está diciendo sencillamente que él no conocía ni seguía al Señor cuando el Señor anduvo en la tierra, pero él vio al Señor después que Él había abandonado la tierra y ascendido al cielo. Desde luego, Pablo se refiere a la experiencia en el camino de Damasco (Hch. 9:1s), y quizás a las visiones que le concedieron (2 Co. 12:1s).

    ▬ 2. Pablo se convirtió y cambió en contra de todos los pronósticos. Pablo tenía una profunda sensación de indignidad. Note exactamente lo que él dice, su percepción de sí mismo:

    => “Soy el más pequeño de los apóstoles”.

    => “[Yo] no soy digno [apto] de ser llamado apóstol”.

    => “porque perseguí a la iglesia de Dios”.

       Antes de su conversión él había perseguido y matado a muchos creyentes de la iglesia primitiva (Hch. 7:58; 9:1s). Él también tenía un orgullo acérrimo en quien él era y lo que había logrado en su posición y justicia y moralidad personal (2 Co. 11:22; Fil. 3:4-6). Los pecados de asesinato y orgullo le daban a Pablo una sensación inmensa de sentirse el jefe de los pecadores (1ª Ti. 1:15). Nada excepto haber visto a Cristo

    realmente cara a cara podría cambiar a un hombre de un modo tan radical. Nada excepto haber visto a Cristo realmente cara a cara podría hacer que un hombre entregara tanto y pagara un precio tan alto por la predicación del evangelio (2 Co. 6:4s; 11:22s; Fil. 3:4s).

    ▬ 3. Pablo se sintió movido urgentemente a obrar por Cristo. Para Pablo lo mayor del mundo era la gracia de Dios, el hecho de que Dios lo amaba tanto:

    ◘ Que Dios perdonó sus pecados terribles.

    ◘ Que Dios le permitió seguir y servir a su propio Hijo.

    ◘ Que Dios le permitió proclamar la cura gloriosa para el cáncer del pecado y la muerte, incluso la muerte y la resurrección del Señor Jesucristo.

       Todo cuanto Pablo era y todo cuanto Pablo hizo fue por la gracia, el favor inmerecido de Dios. Como declaró él mismo: “Por la gracia de Dios soy lo que soy”.

       Como Dios había hecho tanto por él, Pablo trabajaba de modo tan diligente por Dios. La palabra “trabajado” (kopiao) significa trabajar hasta el punto de estar cansado y exhausto. Observe su planteamiento: él trabajó más que todos los otros que sirvieron a Cristo. ¿Por qué? Porque se lo debía a Cristo: Él había pecado de modo tan terrible contra el Señor. Note que hasta le da crédito por su trabajo a la gracia de Dios.

    3er TÍTULO: Cumplimiento de la sentencia de Dios ante la rebeldía del pueblo. Versículo 13. Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación que había hecho mal delante de Jehová. (Léase: Números 14:33 al 35. Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo. Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán. ▬ Salmo 37:1 Y 2. No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán.).

       En la tradición bíblica, el cumplimiento de la sentencia de Dios ante la rebeldía de su pueblo representa una respuesta justa a la ruptura de la alianza espiritual y moral, la cual busca la corrección y purificación antes que la destrucción total.

       La rebelión es el rechazo a la autoridad. La rebelión puede llegar a ser violenta, como por ejemplo «estalló una rebelión armada en la ciudad», aunque también puede no expresarse. La rebelión siempre comienza en el corazón. La rebelión contra la autoridad de Dios fue el primer pecado de la humanidad (Génesis 3) y sigue siendo nuestra ruina. Nuestra naturaleza pecaminosa no quiere someterse a la autoridad de otro, incluso a la de Dios. Queremos ser nuestros propios jefes, y esa rebelión en el corazón humano es la raíz de todo pecado (Romanos 3:23. por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.).

       En cada corazón humano germina la semilla de la rebelión en lo profundo. Nos gusta luchar por nuestros derechos y, cuando creemos que alguien no respeta nuestros «derechos», nos rebelamos. Aprender a acudir a la autoridad es una forma de evitar la rebelión y, aun así, encontrar una solución a un problema. Pensar de forma creativa es otra manera de canalizar nuestra pasión por el cambio hacia vías constructivas. Ofrecer soluciones de forma respetuosa permite a nuestras autoridades considerar opciones que quizá no habrían podido encontrar si no fuera por nuestro aporte. La relación de Daniel con el funcionario babilónico es un buen ejemplo de cómo mostrar respeto y evitar la rebelión (Daniel 1:8-16. Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.). Aunque adherirnos a la verdad con frecuencia requiere desafiar a los que tienen autoridad, la rebelión absoluta contra cualquier autoridad establecida por Dios rara vez es sancionada por Él.

       Comentario de Números 14:32-33. “En cuanto a vosotros, vuestros cadáveres caerán en este desierto. Pero vuestros hijos pastarán (es decir, llevarán una vida de pastores inquietos) en el desierto cuarenta años, y soportarán vuestra fornicación (es decir, soportarán las consecuencias de vuestra apostasía infiel; véase Éxodo 34:16), hasta que vuestros cadáveres sean acabados en el desierto”, es decir, hasta que todos ustedes hayan muerto.

       Números 14:34. “Después de la cuenta de los cuarenta días que él haya reconocido la tierra, llevaréis vuestra iniquidad, (contando) un día por un año, y sabréis que me apartaré de vosotros”, o תּנוּאה, abalienatio, de נוא (Números 32: 7).

       Números 14:35. Tan cierto como Jehová había dicho esto, lo haría con esa congregación malvada, con aquellos que se habían aliado contra Él (נועד, unirse, conspirar; Números 16:11; Números 27:3). No hay motivo alguno para cuestionar la exactitud de la declaración de que los espías habían viajado a través de Canaán durante cuarenta días, o considerar esto como un número llamado redondo, es decir, como no histórico. Y si este número está firmemente establecido, tampoco hay razón para disputar los cuarenta años de permanencia del pueblo en el desierto, aunque el período durante el cual se extinguió la generación rebelde, que consistía en los que fueron contados en el Sinaí, en realidad fue treinta y ocho años, desde el otoño del segundo año después de su salida de Egipto hasta la mitad del año cuarenta de sus andanzas, y terminando con la nueva numeración (cap. 26) que se emprendió después de la muerte de Aarón, y tuvo lugar el primero del quinto mes del año cuarenta (Números 20:23, comparado con Números 33:38). En lugar de estos treinta y ocho años, los cuarenta años de permanencia en el desierto se relacionan con los cuarenta días de los espías, porque el pueblo se había apartado con frecuencia de Dios y, en consecuencia, había sido castigado, incluso durante el año y la mitad antes de su rechazo; y a este respecto, el año y medio podría combinarse con los treinta y ocho años que siguieron en un período continuo, durante el cual cargaron con su iniquidad, para establecer claramente ante las mentes de las personas desobedientes el contraste entre esa morada pacífica en el la tierra prometida que habían perdido, y el vagabundeo inquieto por el desierto, que les había sido impuesto como castigo, y para inculcarles la conexión causal entre el pecado y el sufrimiento. “Cada año que pasaba, y se deducía de los cuarenta años de castigo, era una nueva y solemne exhortación al arrepentimiento, ya que recordaba la ocasión de su rechazo” (Kurtz). Cuando Knobel observa, por otro lado, que “es completamente improbable que todos los que salieron de Egipto (es decir, todos los que tenían veinte años o más cuando salieron) hayan caído en el desierto, con el excepción de dos, y que no se halló entre los israelitas ningún varón que tuviera más de sesenta años de edad cuando entraron en Canaán”, la declaración expresa de que en la segunda cuenta no hubo varón entre los contados que había sido incluido en la numeración en el Sinaí, excepto Josué y Caleb (Números 26:64), es suficiente para derrocar esta “improbabilidad” como una fantasía infundada. Tampoco es cuestionable esta afirmación por el hecho de que “Eleazar, hijo de Aarón, que entró en Canaán con Josué” (Josué 14:1, etc.), probablemente tenía más de veinte años en el momento de su consagración en el Sinaí. ya que los levitas no estaban calificados para el servicio hasta los treinta o veinticinco años. Porque, en primer lugar, la regla relativa a la edad de servicio de los levitas no se ha de aplicar sin reserva también a los sacerdotes, por lo que se podría inferir de esto que los hijos de Aarón debían tener por lo menos veinticinco o treinta años. años de edad cuando fueron consagrados; y además de esto, los sacerdotes no entran en la cuestión en absoluto, porque la tribu de Leví fue excluida de la numeración en el cap. 1, y por lo tanto los hijos de Aarón no fueron incluidos entre las personas contadas, que fueron sentenciadas a morir en el desierto. Menos aún se sigue de Josué 24:7 y Jueces 2:7, donde se afirma que, después de la conquista de Canaán, quedaban muchos vivos que habían sido testigos oculares de las maravillas de Dios en Egipto, que debían hayan tenido más de veinte años cuando salieron de Egipto; porque los jóvenes de diez a diecinueve años ciertamente habrían podido recordar tales milagros, incluso después del lapso de cuarenta o cincuenta años.

       Comentario del Samo. El justo descansa en Jehovah, Salmo 37 vv. 1–2: A veces el creyente es atraído por el aparente éxito de gente sin escrúpulos; otras veces sencillamente se enoja contra Dios o solamente dentro de sí mismo. La palabra te impacientes significa “calentarse” o “estar enojado”. El salmista exhorta al justo a no enojarse; no hace falta porque Dios hará justicia. Además, como dice Santiago 1:20: La ira del hombre no lleva a cabo la justicia de Dios.

       Pronto se secan (v. 2) es la historia de todo lo que se basa en el tiempo y no en la eternidad (Kidner). Los impíos son muy inestables; muchos personajes famosos han tenido un fin trágico. Las sentencias o dichos del Salmo muestran el contraste entre el justo que confía en Dios y el malvado que no le obedece.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

    Domingo 30 de agosto 2026

  • LUNES 24 DE AGOSTO DE 2026. “MALIGNO PLAN PARA CONGRACIARSE CON EL SIERVO DE DIOS”

    Lección: 2ª de Samuel 4:5 al 12. 5. Los hijos, pues, de Rimón beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron en el mayor calor del día en casa de Is-boset, el cual estaba durmiendo la siesta en su cámara. 6. Y he aquí la portera de la casa había estado limpiando trigo, pero se durmió; y fue así como Recab y Baana su hermano se introdujeron en la casa. 7. Cuando entraron en la casa, Is-boset dormía sobre su lecho en su cámara; y lo hirieron y lo mataron, y le cortaron la cabeza, y habiéndola tomado, caminaron toda la noche por el camino del Arabá. 8. Y trajeron la cabeza de Is-boset a David en Hebrón, y dijeron al rey: He aquí la cabeza de Is-boset hijo de Saúl tu enemigo, que procuraba matarte; y Jehová ha vengado hoy a mi señor el rey, de Saúl y de su linaje. 9. Y David respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón beerotita, y les dijo: Vive Jehová que ha redimido mi alma de toda angustia, 10. que cuando uno me dio nuevas, diciendo: He aquí Saúl ha muerto, imaginándose que traía buenas nuevas, yo lo prendí, y le maté en Siclag en pago de la nueva.11. ¿Cuánto más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su casa, y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no he de demandar yo su sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra? 12. Entonces David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cortaron las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque en Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is- boset, y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón.

       Comentario general del contexto Bíblico: Muerte de Isboset, 4: 5–12. Cuando Isboset supo de la muerte de Abner quedó debilitado por completo, sus manos debilitadas dan la impresión que quedó atemorizado, esperando también para él la misma suerte. Pero también el pueblo de Israel (las tribus del norte) se atemorizaron, quizás esperando castigo de parte de David por haber seguido a Abner. Las tribus del norte se someterían al reinado de David, pero su corazón se mantendría celoso, y más tarde ese corazón sería robado por Absalón para rebelarse contra David.

       Los jefes de las tropas de Isboset eran Baaná y Recab, berotitas, o de la ciudad de Beerot. Esta era una ciudad que había pertenecido a los gabaonitas, quienes, por causa del pacto que hicieron con Josué, habían permanecido en sus ciudades sirviendo a los israelitas, hasta que Saúl trató de exterminarlos matando a muchos de ellos. Baaná y Recab entraron a la casa de Isboset mientras éste dormía la siesta y allí lo mataron; como el amalequita que había venido a David con la diadema y el brazalete de Saúl, Baaná y Recab vinieron a David con la cabeza de Isboset. El asesinato de Abner había quedado impune, y eso quizás causó que Baaná y Recab se sintieran seguros en matar a Isboset; se cumplía el proverbio: Cuando la sentencia contra la mala obra no se ejecuta enseguida, el corazón de los hijos del hombre queda más predispuesto para hacer el mal. (Ecl. 8:6). David, sin embargo, no aceptó el hecho de los berotitas como causa de regocijo sino de indignación; de nuevo David no se gozó por una muerte innecesaria. Baaná y Recab recibieron un merecido castigo.

       El episodio de la muerte de Isboset es lugar para presentar el personaje de Mefiboset, hijo de Jonatán que había quedado lisiado de los pies por una caída sufrida a la edad de cinco años. Mefiboset sería recibidor de las bendiciones de David a causa del pacto que David había hecho con Jonatán. El final de Mefiboset y de sus asesinos, es un final cruel y a la vez triste, representando la derrota total de la casa de Saúl, y el engrandecimiento de la casa de David.

       Maligno plan para congraciarse con el siervo de Dios.  La falsa adulación y la distorsión de la verdad son las tácticas principales utilizadas en cualquier estrategia de corrupción espiritual orientada a desviar a un servidor de la fe. (Mateo 6:13. «Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.»).

    Proverbios 6:14. «Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo; Siembra las discordias

    Daniel 11:24-25. «Estando la provincia en paz y en abundancia, entrará y hará lo que no hicieron sus padres, ni los padres de sus padres; botín, despojos y riquezas repartirá a sus soldados, y contra las fortalezas formará sus designios; y esto por un tiempo. Y despertará sus fuerzas y su ardor contra el rey del sur con gran ejército; y el rey del sur se empeñará en la guerra con grande y muy fuerte ejército; mas no prevalecerá, porque le harán traición

       Tácticas de distorsión

    • Adulación hipócrita: Alabar virtudes con intenciones ocultas para manipular la voluntad.
    • Sutil desvío: Introducir pequeñas mentiras disfrazadas de consejos razonables.
    • Busca de vanidad: Fomentar el orgullo personal para debilitar la humildad del siervo.

    Formas de discernimiento

    • Meditar en principios éticos y mantener la sinceridad frente a los elogios.
    • Contrastar intenciones con base en la honestidad y la transparencia.

    Si deseas profundizar en este análisis, dime si prefieres enfocarlo desde una perspectiva literaria, filosófica o teológica.

       Congraciarse con el siervo de Dios significa buscar su favor o aprobación mediante la humildad, la obediencia a los principios divinos y el apoyo sincero a su labor espiritual, más que a través de halagos humanos. (Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15)

    Lucas 16: 1 al 3. «Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes. Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de tí? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo. Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza.»

    1er Titulo: Un descuido evidente que abre paso a los adversarios. Versículos 5 y 6. Los hijos, pues, de Rimón beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron en el mayor calor del día en casa de Is-boset, el cual estaba durmiendo la siesta en su cámara. Y he aquí la portera de la casa había estado limpiando trigo, pero se durmió; y fue así como Recab y Baana su hermano se introdujeron en la casa. 

    (Léase: San Mateo 12:43 al 45. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación. ▬ 1ª a los Tesalonicenses 5:5 al 8. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.).

       En la Biblia, un descuido espiritual o la falta de vigilancia (como el enojo descontrolado, la pereza o la ansiedad) se describe a menudo como dar «lugar al diablo» o abrir una puerta a los adversarios, tal como se menciona en pasajes como 1 Corintios 16:9. «porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios.», donde el apóstol Pablo señala que una gran oportunidad viene acompañada de muchos enemigos. Efesios 4:26-27. «Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.». 1ª Pedro 5:8. «Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar».

    2° Titulo: Falsos colaboradores provocan la muerte. Versículos 7 y 8. Cuando entraron en la casa, Isboset dormía sobre su lecho en su cámara; y lo hirieron y lo mataron, y le cortaron la cabeza, y habiéndola tomado, caminaron toda la noche por el camino del Arabá. Y trajeron la cabeza de Is-boset a David en Hebrón, y dijeron al rey: He aquí la cabeza de Is-boset hijo de Saúl tu enemigo, que procuraba matarte; y Jehová ha vengado hoy a mi señor el rey, de Saúl y de su linaje. (Léase: San Juan 13:26 y 27. Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón. Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.  ▬ Los Hechos 20:38 al 31. Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que, por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.).

       Los falsos maestros y profetas engañan a las personas y las conducen a la destrucción espiritual o a consecuencias fatales, alejándolas de la verdad de Dios. 2ª Pedro 2:1 al 3. «Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.»

    3er Titulo: Justa retribución por su mal proceder. Versículos 9 al 12. Y David respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón beerotita, y les dijo: Vive Jehová que ha redimido mi alma de toda angustia, que cuando uno me dio nuevas, diciendo: He aquí Saúl ha muerto, imaginándose que traía buenas nuevas, yo lo prendí, y le maté en Siclag en pago de la nueva. ¿Cuánto más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su casa, y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no he de demandar yo su sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra? Entonces David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cortaron las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque en Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is- boset, y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón. (Lease: Gálatas 6:7. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.  ▬ Romanos 2:5 al 9. Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego.).

     

       La retribución justa por el mal proceder es un principio constante en la Biblia, donde se enseña que Dios juzga con equidad y que cada persona cosecha lo que siembra. La justicia divina asegura que las acciones malas tienen consecuencias, pero también llama a no tomar venganza personal.

       Gálatas 6:7. «No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.»

       Romanos 2:5-6. «Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras.»

       Romanos 12:17-19. «No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.»

       Ezequiel 33.12. «Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librará el día que se rebelare; y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad; y el justo no podrá vivir por su justicia el día que pecare.»

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 23 DE AGOSTO DE 2026. “LLAMADOS A LA UNIDAD PARA VENCER Y ALCANZAR LA BENDICIÓN”

    LECCION: Números 32: 6 al 9. 6. Y respondió Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí? 7. ¿Y por qué desanimáis a los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová? 8. Así hicieron vuestros padres, cuando los envié desde Cades-barnea para que viesen la tierra. 9. Subieron hasta el torrente de Escol, y después que vieron la tierra, desalentaron a los hijos de Israel para que no viniesen a la tierra que Jehová les había dado. 

       Comentario del contexto bíblico de Numero 32. Versículos 6-13: Moisés, en primer lugar, culpa a su falta de sentimiento fraternal: “¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os sentaréis aquí?” Luego les llama la atención sobre el hecho de que por su falta de inclinación quitarían el valor y la inclinación de las otras tribus para cruzar el Jordán y conquistar la tierra, y traerían la ira de Dios sobre Israel aún más que sus padres que fueron enviados desde Cades para reconocer la tierra, y que desviaron el corazón del pueblo a la rebelión a causa de su relato desfavorable de los habitantes de Canaán, y trajeron un juicio tan severo sobre la congregación. מן את־לב הניא, apartar el corazón, es decir, volver a una persona aversiva a cualquier cosa. El Keri תּניאוּן, como en Números 32:9, es sin duda preferible al Kal תּנוּאוּן, en el Kethib de Números 32:7. – En Números 32:8-13, Moisés les recuerda los hechos descritos en el cap. 13 y 14. Sobre la expresión, “siguió totalmente a Jehová”, cf. Números 14:24. Las palabras, «Él los hizo andar por el desierto», los hizo vagar de un lado a otro en él durante cuarenta años, apuntan a Números 14: 33-35.

        Comentario 2: El fracaso expuesto (32:6–11):  Las dos tribus necesitaban estudiar cuidadosamente las implicaciones de su petición. Al no cruzar el Jordán con la comunidad, estarían actuando en contra de Dios, desalentarían a otros muchos y se harían daño a sí mismos.

       Moisés expuso el fracaso potencial con maestría pastoral y habilidades comunicativas. Confronta a las dos tribus con las implicaciones y consecuencias de una decisión errónea. Los temas que menciona no se limitan a este problema específico de discordia potencial dentro de la tribu en el mundo antiguo. Estas narraciones fascinantes son advertencias de las Escrituras “a fin de que no codiciemos lo malo, como ellos lo codiciaron”. Hay fracasos a los que nosotros estamos igualmente expuestos en el siglo XXI.

        No vencer el egoísmo (32:5): No había duda de que la tierra que acababan de conquistar era un lugar bueno para ganado (1). Estaba a 600 metros sobre el nivel del mar, había mucho terreno, suficiente agua y era excepcionalmente fértil. Pero, al hacer esta propuesta, las dos tribus sólo estaban pensando en ellos mismos. Moisés no pudo esconder su enfado por su petición tan egoísta: “¿Irán vuestros hermanos a la guerra, mientras vosotros os quedáis aquí?” (6).

       Los rubenitas tal vez estaban “reclamando sus derechos” de hijo mayor de Jacob. El primogénito en Israel tenía privilegios específicos y, aunque los habían perdido por culpa del pecado de Rubén, quizás esperaban que el privilegio familiar les otorgara el derecho de escoger lo mejor. Para muchos, el interés personal es el factor decisivo en las elecciones de la vida. Oswald Chambers utilizó la expresión “el derecho a mí mismo” para describir el pecado. Los cristianos tienen otras prioridades; su pensamiento está determinado y controlado por el derecho de Dios sobre ellos mismos.

        El egoísmo es un peligro recurrente en la sociedad posmoderna. Millones de personas a nuestro alrededor se sienten obligadas a buscar la satisfacción personal como objetivo prioritario en su vida. Esto choca de lleno con la presentación bíblica del ideal del cristianismo. Cristo no buscaba su propia satisfacción y él es el modelo perfecto para todos los cristianos. Su principal ambición es la de glorificar a Dios y servir a los demás. Cualquier cosa que nos anime activamente a glorificarnos a nosotros mismos es un problema.

       No animar a los demás (32:7): ¿Por qué desalentáis a los hijos de Israel a fin de que no pasen a la tierra que el SEÑOR les ha dado? (7). El éxito en la invasión de Canaán dependía de que todos pusieran a sus hermanos (6) en primer lugar. Si esas dos tribus no participaban, el resto cruzaría el Jordán con menos fuerza y menor número de personas. El apóstol Pablo dijo a los corintios que una de las razones por las que el Hijo de Dios fue a la cruz era para acabar con ese egoísmo innato que arruina la historia de todo personaje prometedor. Jesús murió “para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”.

        Moisés comparó deliberadamente su destino preferido y su tranquilidad (“os quedáis aquí”) con las penurias que tendría que pasar el resto del pueblo que iría a la guerra (6). Si las tribus iban con menos personas, correrían el serio peligro de desanimarse, al igual que le ocurrió a la comunidad hacía cuarenta años al estar cerca de la frontera de la tierra prometida.

       Cuando los cristianos toman las mayores decisiones de su vida, no piensan sólo en los beneficios para ellos, sino también en el efecto de su elección sobre los demás. Los tiempos que corren se caracterizan por el individualismo y, aunque no sea muy popular, la vida del creyente debe seguir una cultura cristiana contracorriente. Jesús, después de un largo y agotador día de trabajo, entró en una casa con sus discípulos. Cuando Cristo hubo lavado los pies de cada uno de ellos, ¿habría alguno que se arrodillara a hacer lo mismo por su Señor? ¿O estaban tan atónitos por su humildad sin igual, que nadie se movió? Al realizar el trabajo de un esclavo, Jesús dijo que les había dejado un ejemplo, “para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”. Por medio del ejemplo y la palabra, estaba demostrando la exigencia crucial de poner las necesidades de los demás por delante de las nuestras.

       No aprender de los errores del pasado (32:8–11): “Esto es lo que vuestros padres hicieron cuando los envié de Cades-barnea a ver la tierra… desalentaron a los hijos de Israel para que no entraran a la tierra que el SEÑOR les había dado” (8–9). Esa triste experiencia entró en los anales de la historia de Israel como trágico ejemplo de desobediencia, rebelión e incredulidad y aquí tenemos a la nueva generación, con un plan que repetía exactamente los errores de antaño. El lenguaje que utiliza Moisés recuerda deliberadamente la pasada historia de le rebelión en la frontera de Canaán cuarenta años antes.

       El anciano líder pidió a estas tribus que aprendieran de su historia cómo evitar cometer el mismo pecado. El apóstol Pablo también les dijo a los creyentes de Corinto que estos acontecimientos del pasado de Israel debían servirnos como advertencia para evitar que pequemos. Las narraciones en las Escrituras encierran grandes verdades. Podemos aprender de los errores de las personas en tiempos bíblicos. Una de las formas que tienen las Escrituras de evitar que pequemos es la manera directa en la que describe los peligros y caídas en la vida de sus mejores personajes. Debemos aprender de sus errores; han sido escritos “para nuestra enseñanza”.

       Las tribus de Rubén y Gad habían pasado por la trágica experiencia de cuando la comunidad temerosa e incrédula se rebeló en el desierto. Habían enterrado a sus padres en el desierto y, aun así, aquí estaban, a punto de cometer el mismo error. Al igual que sus antepasados hacía cuarenta años, decían que no querían entrar en la tierra. Estaban siendo confrontados con algo que se había convertido en parte de la propia historia de su vida. Cada uno de nosotros tiene mucho que aprender acerca de su vida pasada: las decisiones equivocadas, las acciones de incredulidad, los pensamientos erróneos, las cosas malas que hayamos dicho o hecho. Si hemos pedido al Señor que nos perdone, estos pecados han sido gloriosamente perdonados. Solamente los cristianos inmaduros piensan que no tienen nada que aprender sobre los errores del pasado. Moisés hizo un llamado a estas dos tribus para que no repitieran el desastre de Cades-barnea.

    TEXTO:  «No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros» (Filipenses 2:4).

       Comentario del texto: (2:4) Humildad: Está el rasgo de controlar el interés propio o lo que Barclay denomina concentración en el yo. Dicho de manera muy sencilla, un creyente cristiano debe olvidarse de sí. Debe dejar de mirar sus propias cosas, como… • ambición • ser rechazado • no ser reconocido • deseos • ser pasado por alto • no ser honrado • posición • ser desatendido • no haber recibido una posición • anhelos • ser ignorado

       Los creyentes deben concentrarse en Cristo y su ministerio para la gente y alcanzar el mundo con el glorioso evangelio de la salvación. No deben concentrarse en si mismos. El mundo está demasiado necesitado y demasiado desesperado para que cualquier creyente se centre en sí mismo. Se necesita que todo creyente alcance a los perdidos y solos, a los introvertidos y desvalidos, a los hambrientos y a los que tienen frío, a los pecaminosos y destinados a juicio de su comunidad y ciudad, país y el mundo. Todo creyente no necesita estar pensando en sus propias cosas, sino en las cosas de los demás. Debe…

    • visitar • testificar • transmitir • aconsejar • ministrar • alimentar • escuchar • planificar • ayudar • vestir • aconsejar • enseñar

       “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).

       “Fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo. y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis” (Mt. 25:43).

       “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (Lc. 9:23-24).

       “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

       “Como también yo en todas las cosas agrado a todos. no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos. para que sean salvos” (1 Co. 10:33).

       “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Co. 8:9).

       “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).

    1er TÍTULO: Examinando los propósitos personales. Versículo 6. Y respondió Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí?  (Léase: Salmo 26:2. Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. ▬ Isaías 55:8. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.).

       SALMO 26: SUPLICA INDIVIDUAL. ORACION DE INTEGRIDAD. Este Salmo muestra semejanzas con el Salmo 25. El salmista pide vindicación porque fue acusado falsamente (cf. Sal 7). También algunos piensan que era un canto usado para la preparación de entrar al santuario (cf. Sal. 15 y 24). Tres temas se notan a través del Salmo: 1) oración; 2) afirmación de integridad; 3) confianza y seguridad.

    1. Clamor por vindicación, vv. 1–3. El salmista, falsamente acusado, quiere que Dios le haga justicia. No es orgulloso, pero sabe que ha confiado en Dios. Examíname… pruébame… purifica… (v. 2) muestra su actitud humilde. Aunque está seguro de su integridad, quiere que Dios le examine y que le purifique más. La palabra purifica se usa en la fundición de metales. El v. 3 indica la motivación para una vida de integridad, es el amor de Dios. Cuando uno piensa en cuánto Dios nos ama y cómo expresa este amor, no puede menos que querer “caminar en su verdad”.

       Comentario de Isaías 55:8: Enseña que la mente y la forma de actuar de Dios son infinitamente superiores, sabias y distintas a las de los seres humanos. Dios declara: «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos vuestros caminos», mostrando que su perspectiva trasciende nuestra limitada comprensión.

    2° TÍTULO: El desánimo impide el avance de la obra de Dios y la vida espiritual. Versículo 7. ¿Y por qué desanimáis a los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová? (Léase: Josué 14:8. Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. ▬ Hebreos 10:23 y 24. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras).

    Comentario de Josué 14:8. En la segunda parte de este pasaje se menciona a Caleb, hijo de Jefone el “quenezeo”. Quenaz era un pueblo edomita (Gén. 36:11) que terminó incorporándose a los judaítas (Núm.13:6; 34:19). Hay en esta parte un relato de Caleb acerca de su actividad en los momentos cruciales del reconocimiento de la tierra prometida. Pero el objetivo no es reclamar algo que se haya olvidado por parte de Josué, sino que hay un sentido más testimonial en el relato de la historia pasada que seguramente algunos de los presentes no conocían en forma detallada y de primera mano. Su carácter inspira la historia judía, pues su papel en los momentos en que otros desfallecían no puede ser pasado por alto. De ahí que la mención sea detallada en este momento del relato de la posesión de la tierra.

       Lo que se destaca en Caleb es la actitud de aquel que se mantuvo firme en su opinión, basada en la fe en Jehovah, por encima de las opiniones de la mayoría que salió desanimada después de espiar la tierra prometida (Núm. 13:3–33). Por otro lado, Caleb se destaca también por su honestidad en esta ocasión pues no dijo algo diferente a lo que se le había prometido. Habría sido fácil hacerlo porque la mayoría de los oyentes en esta reunión tal vez ni conocían en detalle sus derechos, lo cual hacía de este momento aprovechable en beneficio propio.

       Lo que Caleb va a recibir y, aún más, lo que él solicita no es un territorio libre de peligros y amenazas cananeas. Por el contrario, es una situación cargada de peligros, pero él está aún dispuesto a afrontar los peligros que dicha recompensa pudiese contener.

        Comentario de (Hebreos 10:23) Profesión ▬ Confesión: El segundo deber es mantener firme nuestra profesión sin fluctuar. Una persona que hace una profesión fiel en Cristo cree dos cosas:

    => Que Jesucristo es su Salvador de pecado y muerte, que Jesucristo es el sacrificio perfecto por sus pecados, que Jesucristo y su sacrificio cubre sus pecados y hace posible que Dios perdone sus pecados.

    => Que Jesucristo es el Señor resucitado, que Jesucristo es su sumo sacerdote quien se encuentra sentado a la diestra de Dios, que Jesucristo es el mediador e intercesor perfecto que lo hace acepto ante Dios y lo presenta ante Dios como perfecto e impecable.

       Cuando una persona profesa a Cristo como su Salvador y Señor, él debe mantener firme su profesión y debe hacerlo sin fluctuar.

    => El creyente no debe hacer caso a las voces del mundo y regresar a la mundanalidad y el materialismo.

    => El creyente no debe dudar que Jesucristo murió por él.

    => El creyente no debe dudar que Jesucristo resucitó por él.

    => El creyente no debe hacer caso de las voces de la duda y la falsa enseñanza.

    => El creyente no debe dejar que las circunstancias, las pruebas o las tentaciones hagan fluctuar su fe en Cristo.

       Nota: Hay una razón de peso para mantener firme nuestra profesión. ¿Cuál es?

    => “Fiel es el que prometió”.

       Dios cumple su Palabra. Y Él es el único que ha prometido dejar que el sacrificio de Cristo se considere como el sacrificio por nuestros pecados. Dios es el que ha prometido aceptarnos en Cristo, aceptarnos en su perfección y justicia. Dios hará exactamente lo que ha dicho. Él es fiel. Por lo tanto, “mantengamos firmes, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza”. Hemos sido salvos y heredaremos vida eterna, dado el privilegio glorioso de vivir con Dios para siempre en el nuevo cielo y tierra.

       “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Co. 15:58).

       “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gá. 5:1).

       “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Ga. 6:9).

       “Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Ts. 5:21).

       “pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza” (He. 3:6).

       “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (He. 4:14-16).

       “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (He. 10:23).

       “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (Stg. 1:12).

       “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado” (1 P. 1:13).

       “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 P. 5:8-9).

       “Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que, arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza” (2 P. 3:17).

       “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti” (Ap. 3:3).

       (Hebreos 10:24) Deber del creyente ▬ Amor ▬ Ministración ▬ Servicio: El tercer deber es considerarnos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. Note la palabra

    “considerar” (katanoomen). Quiere decir prestar atención a, fijar la atención en, cuidar de modo continuo, protegernos. ¡Qué exhortación para los creyentes!

    =› Prestarnos atención unos a otros.

    =› Fijar nuestra atención en cada uno de nosotros.

    =› Cuidarnos unos a otros de modo continuo.

    =› Protegernos unos a otros.

       ¡Cuán diferente sería la iglesia, cuán fuerte seríamos en Cristo y en la vida, si prestáramos atención a esta exhortación! Y note a qué debemos prestarle atención: a asegurarnos de que estamos estimulados y que vivimos para Cristo, que nos amamos unos a otros y que hacemos buenas obras. Esto significa sencillamente. ._

    • que nos consideramos unos a otros.
    • que demostramos preocupación unos por otros.
    • que nos satisfacemos nuestras necesidades mutuamente.
    • que nos fortalecemos nuestras debilidades.
    • que nos ayudamos unos a otros durante cada prueba y tentación.

       Quiere decir que amamos, amamos con acciones y no con palabras, que…

    • alimentamos a los pobres.
    • visitamos a los enfermos y a los enclaustrados.
    • cuidamos de los huérfanos y de los niños de hogares destruidos y padres solteros.
    • hacemos amistad con los solitarios.
    • damos orientación y dirección a quienes han quedado vacíos y a quienes no le han dado un propósito a su vida.

       Note nuevamente la exhortación: Nos prestamos atención unos a otros. ¿Para qué? Para asegurarnos de que ninguno de nosotros está perdiendo el interés, para estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras. Este es el deber de la fe nueva y viva que Jesucristo ha obrado por nosotros. No es una fe muerta. Es una fe que nos exhorta a la acción, que nos exhorta a vivir, vivir realmente, vivir en amor y en buenas obras, por el bien de un mundo enfermo y necesitado.

       “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5:16).

       “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:34-35).

       “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).

       “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).

       “Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Ro. 13:9-10).

       “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).

       “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (1Ts 5:18).

       “presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad” (Tit. 2:7).

       “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras” (He. 10:24).

    3er TÍTULO: La falta de fe retrasa la marcha del pueblo de Dios. Versículos 8 y 9. Así hicieron vuestros padres, cuando los envié desde Cades- barnea para que viesen la tierra. Subieron hasta el torrente de Escol, y después que vieron la tierra, desalentaron a los hijos de Israel para que no viniesen a la tierra que Jehová les había dado.  (Léase: Efesios 6:11. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. ▬ Gálatas 1:9 y 10. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.).

       Comentario de Efesios 6:11: (6:11) Satanás, Guerra espiritual: Está el enemigo del soldado cristiano. El enemigo es el diablo y sus estrategias. La palabra “asechanzas” (methodei) significa los engaños, las estrategias, los trucos, los métodos y los artificios que emplea

    el diablo para librar la guerra en contra del creyente. Él hará todo lo que pueda para engañar y capturar al creyente.

    ▬ 1. Existen algunas estrategias que son un atractivo para la lujuria de los ojos. Satanás se encargará de que algo cruce la visión del creyente, algo que sea muy atractivo para la carne y el orgullo de la vida:

    ○ Alguna comida deliciosa

    ○ Alguna persona atractiva

    ○ Alguna persona que expone su cuerpo

    ○ Alguna posesión: ropa, tierra, automóviles, casas, lo que sea

    ○ Alguna posición

    ○ Más autoridad y poder

       Satanás presentará algo ante los ojos que sea tan atrayente, que el creyente está condenado a no ser que esté vestido con toda la armadura de Dios. Satanás seducirá al creyente para que vuelva a servirse, para que mire otra vez, para que compre la posesión innecesaria, para que comience a buscar egoístamente más poder y más posición. Utilizará todas las estrategias que pueda para apelar a la carne y el orgullo del creyente.

       “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Jn. 8:44).

        “¿No sabéis que, si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Ro. 6:16).

       “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que, así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia” (Ro. 6:19).

       “En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Ef. 2:2-3).

       “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Stg. 4:1-4).

       “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

    ▬ 2. Otra estrategia del diablo es enviar un falso maestro, un maestro muy impactante, que se cruce en el sendero del creyente. Nunca debemos olvidar que Satanás no es una persona feroz de color rojo con cuernos, una cola puntiaguda y un tridente en las manos. Es un ser viviente en el mundo espiritual, un ser que se transformó en un mensajero de la luz. Y él tiene ministros que caminan como ministros de justicia, pero que proclaman una justicia diferente a la de Cristo. Su mensaje es el de justicia propia, de… • Bondad humana y obras. • Ego e imagen propia. • Desarrollo y crecimiento personal. • Mejoramiento propio y corrección. • Mente y voluntad.

       Tales mensajes atraen a la carne del hombre y son útiles. Esto es algo que uno debe darse cuenta y reconocer, pero esos mensajes no son el poder necesitado por el hombre. No pueden liberar al hombre de las grandes pruebas y sufrimientos de la vida o la muerte. Solo pueden conducir al hombre por el sendero de toda la carne, la de la muerte, la pudrición y el juicio eterno.

       El punto es este: Una de las principales estrategias del diablo consiste en engañar al hombre con falsos maestros y ministros y su atractivo, pero con falsos mensajes. El creyente está condenado a no ser que esté vestido con toda la armadura de Dios.

       “Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Co. 2:11).

       “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (2 Co. 11:3).

       “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Co. 11:13-15).

        “Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” (Ef. 4:14).

       “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Ef. 6:11).

       “Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (2 Ts. 2:9).

       “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Ap. 12:9).

       Comentario de (Gálatas 1:9) Ministros, Falsos maestros, Evangelio, falso: Los predicadores de evangelios falsos son anatemas. Esta es una declaración fuerte, pero claramente comprensible. El evangelio es el medio por el cual los hombres son salvados de las garras del pecado, la muerte y la condenación. Sin el evangelio ninguna persona es salva ~ninguna persona puede ser aceptable ante Dios- ninguna persona puede heredar la vida eterna. Las Escrituras son claras sobre el tema y advierte a todos los falsos maestros y a todas las iglesias.

    ▬ 1. El evangelio es más grande que el mismo apóstol Pablo. Esta es una declaración llamativa, puesto que hay que recordar quién era Pablo: probablemente el siervo de Dios más comprometido que jamás haya vivido. Se aventuró como pionero a las áreas más paganas del mundo para llegar a las personas con el evangelio de Cristo, las buenas nuevas de que los hombres podrían ser liberados del pecado y de la muerte y vivir por siempre. Él amaba tanto a los gálatas que arriesgó todo lo que era y lo que tenía por ellos. Para algunos, Pablo debe haber sido un gigante, y debe haber sido sumamente querido. Pero advierta: Pablo dice que si él regresaba a ellos predicando cualquier otro evangelio, iba a ser anatema. Los gálatas no lo recibirían, independientemente de cuánto lo estimaban, iban a rechazarlo. El evangelio en toda su sencillez y pureza era mucho más importante que Pablo mismo.

    ▬ 2. El evangelio es más grande que los ángeles del cielo. Incluso si un ángel viniera del cielo y comenzara a predicar otro evangelio, seria rechazado, puesto que él también seria anatema. El glorioso mensaje del evangelio es mucho más importante que incluso los ángeles del cielo.

    ▬ 3. El evangelio es mucho más grande que cualquier hombre (V. 9). Si cualquier hombre predicara cualquier otro evangelio, sería anatema. El evangelio es mucho más importante que cualquier hombre.

       Los predicadores de evangelios falsos sufrirán el juicio de una maldición doble. La palabra “anatema” significa ser destinado a la destrucción, llevado al castigo eterno, ubicado bajo la ira de Dios. La idea es la de una muerte eterna. Esto resulta claro a partir del empleo de la palabra que hace Pablo en cualquier lugar refiriéndose a sí mismo: “Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos” (Ro. 9:3). Pablo era judío, decía que amaba a sus hermanos judíos de tal manera que alegremente sufriría un castigo eterno por su salvación (el mismo amor que Cristo había demostrado por todos los hombres).

       Esta es una de las advertencias más severas de todas las Escrituras y advierta a quiénes está dirigida: Está dirigida a los maestros, a los falsos maestros. Lehman Strauss señala que toda persona que no ame al Señor Jesucristo debe ser anatema. ¿Cuánto, entonces, deberán sufrir los falsos maestros en las manos de la ira eterna de Dios?

       “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?… Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego” (Mt. 7:15-16, 19).

       “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mt. 7 :22-23).

       “Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación” (Mt. 23:13-14).

       “¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?” (Mt. 23:33).

       “Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, … Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre” (2 P. 2:12, 17).

       “Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición” (2 P. 3:16).

       “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Jn. 4:1).

       “Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová” (Jer. 23:2).

        (1:10) Ministro, Pablo: El ministro buscaba complacer a Dios, no a los hombres. Los críticos de Pablo decían que era incoherente…

    °• Al buscar el favor y la aprobación de los hombres en lugar de la de Dios.

    • Al luchar por complacer a los hombres en lugar de Dios.
    • Al vivir cumpliendo la ley cuando estaba con los extremistas religiosos (judíos) y vivir una vida más liviana cuando estaba con los paganos y los no extremistas religiosos (gentiles).
    • Al decirle a un grupo una casa y a otro algo distinto.
    • Al vivir una vida de duplicidad y engaño a fin de asegurarse el apoyo de la gente.

       Pablo no escatimó palabras; disparó dos preguntas a sus críticos: “¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres?”. Como dijimos anteriormente, Pablo no escatimó palabras Respondió sus propias preguntas mediante una declaración asombrosa: estaba de acuerdo con sus críticos. “Si todavía [aún] agradara a los hombres, no sería esclavo de Cristo”.

       El punto es claro: Advierta la palabra “todavía” o aún. Pablo estaba diciendo que en algún momento quería agradar a los hombres, un momento en que buscaba el favor y la aprobación de los hombres en lugar de la de Dios. Pero ya no más: Él no “estaba todavía agradando a los hombres”. Ahora estaba buscando agradar a Dios y únicamente a Dios. Agradar a los hombres, buscar sus favores y asegurar su aceptación, aprobación, reconocimiento, honor, posición y riquezas eran cosas que ya no le importaban. Ahora quería solo una cosa: el favor y la aprobación de Dios. Por este motivo, era el esclavo (doulos) de Jesucristo.

       “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará” (Jn. 12:26).

       “Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo” (1 Co. 7:22).

       “No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Ef. 6:6-7).

       “Sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Col. 3:24).

       “Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo” (1 Ts. 2:4-5).

  • SEMANADEL 17 AL 23 DE AGOSTO. «LA PALABRA DE DIOS ES LA PROFECIA PERFECTA PARA LA JUVENTUD»

       Comentario del contexto Bíblico: 1ª Corintios (14:1) Dones, espirituales – Profecía: Se deben procurar los dones, fundamentalmente la profecía. Note dos puntos:

    ▬1. El amor debe perseguirse por encima de todo en la vida. Los dones, las habilidades, y el servicio son importantes; pero se vuelven insignificantes al compararlos con el amor. El amor es la necesidad más grande y la solución suprema de todas las necesidades de los hombres. Cuando amamos a una persona es que suplimos las necesidades de una persona. De hecho, si amamos a una persona verdaderamente, haremos todo cuanto podamos para satisfacer todas las necesidades de esa persona.

    => La palabra “seguid” (diokete) significa perseguir, persistir, continuar, sin rendirse nunca hasta que se tenga amor.

    ▬ 2. Se deben procurar los dones espirituales. Debemos perseguir primero el amor, pero esto no quiere decir que no debamos buscar los dones espirituales de Dios. Por el contrario, mientras amamos a Dios y a los hombres, más procuramos los dones de Dios para poder ministrar y ayudar al mundo de los hombres con mayor eficacia.

    => La palabra “procurar” (zeloute) quiere decir codiciar seriamente, tener celo y ambición por.

        (14:2-5) Don de Lenguas, Profecía: La diferencia entre las lenguas y la profecía. Recuerden que el don de lenguas es el don que está tan sujeta al orgullo y la súper espiritualidad por su naturaleza celestial y poco terrenal. Sin embargo, se demuestra su importancia comparándolo con el don de la profecía. Se dice inmediatamente que hay tres diferencias entre las lenguas y la profecía:

    ▬ 1. Las lenguas están dirigidas a Dios, mientras que la profecía está dirigida a los hombres (v. 2-3). De un modo sencillo, las Escrituras declaran que las lenguas no edifican ni benefician a los hombres tanto como la profecía. Hay razones para esto:

    » a. Las lenguas están dirigidas hacia Dios; son para Dios, para tener comunión con Él, para conocer los misterios (las cosas secretas) de Dios con Dios.

    » b. Los hombres no entienden las lenguas. Las Escrituras son claras: “Nadie le entiende”, es decir, oye, entiende el sentido, asimila el significado de lo que se dice.

    » c. El creyente que profetiza edifica, exhorta, y consuela a los hombres (vea el Estudio a fondo, Profecía – 1ª Co. 14:3).

       Pensamiento 1. Note la importancia que se le da a proclamar el mensaje del evangelio en términos entendibles. Se puede salvar y ayudar a los hombres solo si ellos pueden entender el mensaje de los creyentes. El planteamiento es claro: El mensaje primordial que debemos transmitir debe ser el evangelio, y todos los hombres deben entenderlo.

    ▬ 2. Las lenguas edifican a uno mismo, mientras que la profecía edifica a la iglesia (v. 4). El planteamiento es claro: Las lenguas son útiles, edifican a uno mismo. Pero la profecía es de mucho más beneficio. El creyente que profetiza edifica a toda la iglesia, edifica a muchas más personas. Observe algo más también: El don de lenguas se centra en la edificación de uno mismo, pero el don de la profecía se centra en el ministerio, en la edificación de otros. El educarnos a nosotros mismos es importante, desde luego, pero el ministerio de edificar a otros es mucho más importante.

    ▬ 3. Las lenguas son encomiables, pero la profecía es más encomiable. A este versículo le deben prestar atención aquellos que enfatizan y aquellos que minimizan y niegan las lenguas.

    => Pablo quisiera que todos hablaran en lenguas.

    => Pero es más importante para todos profetizar y proclamar el evangelio.

    => El profeta es mucho más importante que el hombre que habla en lenguas a menos que se interpreten las lenguas.

       Nuevamente, note el énfasis en la edificación. El propósito de que el creyente hable en la adoración debe ser edificar a la iglesia. (Vea el Estudio a fondo 1, Profecía 1Co. 14:3 para versículos acerca de la edificación.)

    ESTUDIO A FONDO 1

    1ª a los Corintios (14:3) Profecía: Este es el don de hablar bajo la inspiración del Espíritu de Dios. En la Biblia este incluye tanto la predicción como la proclamación, y tampoco debe minimizarse a pesar del abuso del don. No cabe duda:

    • De que se ha abusado el don de predecir sucesos al punto de la ridiculez. Sin embargo, el abuso del don no elimina el hecho de que el Espíritu de Dios en ocasiones sí les da a los creyentes un adelanto a los sucesos venideros a fin de prepararlos y fortalecerlos para enfrentar los sucesos.

    • Se ha abusado del don de proclamar el evangelio a tal extremo que el entendimiento que la mayoría de las personas tienen del evangelio se ve trágicamente frustrado. Sin embargo, el abuso del evangelio y los profetas falsos e inmaduros (ministros) no elimina el hecho de que Dios sí llama a algunos hombres a proclamar su Palabra.

       El Nuevo Testamento plantea claramente el propósito de la profecía en este versículo: “el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

    ▬ 1. Edificación (oikodomen) significa construir. Es un término de construcción que se refiere a construir alguna edificación. El primer propósito de la profecía es edificar a las personas.

       “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación” (Ro. 14:19).

       “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación” (Ro. 15:2).

       “En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica” (1 Co. 8:1).

       “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación” (1 Co. 14:26).

       “¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación” (2 Co. 12:19).

       “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo” (Ef. 4:11, 12).

       “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Ef. 4:29).

    ▬ 2 Exhortación (parakiesin) significa fortalecer, alentar, llamar al lado de. El segundo propósito de la profecía es fortalecer y alentar a las personas llamándolas al lado

       “Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba las buenas nuevas al pueblo” (Lc. 3:18).

       “Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hch. 2:40).

       “Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor” (Hch. 11:23).

       “confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hch. 14:22).

       “Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras” (Hch. 15:32).

       “También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).

       “A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que, trabajando sosegadamente, coman su propio pan” (2 Ts. 3:12).

       “Exhorto, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres” (1 Ti. 2:1).

       “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (1 Ti. 4:13).

       “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (2 Ti. 4:2).

       “retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” (Tit. 1:9).

       “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tit. 2:15).

       “antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (He. 3:13).

       “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (He. 10:25).

       “Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente” (He. 13:22).

       “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada” (1 P. 5:1).

    ▬ 3. Consolación (paramuthian) significa dar fuerzas y esperanzas a, aliviarle la pena o el problema a alguien. Da la idea de consolar en las experiencias más severas de la vida, por ejemplo, en la muerte (cp. Jn. 11:19, 31). El tercer propósito de la profecía es consolar a las personas en su andar por la vida.

       “así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza” (2 Co. 2:7).

       “Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis” (1 Ts. 5:11).

       “También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).

       “Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios” (Is. 40:1).

       Nota del Expositor: «El don de profecía está subordinado a la Palabra de Dios, la Biblia, que es la palabra profética más segura, para que a través de ella se examine todo mensaje, de tal manera que sea de bendición a la Iglesia».

    Comentario de 1ª a los Corintios (12:31) Dones: Cada creyente debe codiciar los dones mejores. Note que hay una codicia permitida. El creyente debe codiciar los “dones mejores” de modo que pueda servir de un modo más eficaz a su Señor. Sin embargo, hay un camino más excelente aparte de los dones, algo muy superior, una cualidad que sobrepasa todos los dones juntos. Y todo creyente puede poseerlo, no importa quién sea. ¿Cuál es la cualidad? ¿Qué es eso que es aún más grande y más supremo que la mayor unidad posible de los dones?

       Comentario de 1ª a los Corintios 14:12. Así también vosotros, ya que anheláis los dones espirituales, buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia.

    » a. «Así también vosotros». Al terminar con su segunda analogía, Pablo repite la frase que usó al final de su primera analogía (v. 9). La comunidad cristiana de Corinto, consciente de que en su ciudad había muchas nacionalidades y lenguas representadas, debía entender la frustración del que no es capaz de entender cuando se habla otro idioma. Esto quiere decir que la ilustración de Pablo es apropiada, porque se puede aplicar al asunto de la glosolalia en la iglesia local.

    » b. «Ya que anheláis los dones espirituales». Después de su discusión acerca de la profecía y las lenguas, Pablo ha cerrado el círculo. Al principio del capítulo, instó a los lectores a que buscasen con ahínco los dones espirituales (v. 1; cf. 12:31). Literalmente Pablo escribe «ya que sois zelotes por espíritus» (cf. 12:10). Usa dos sustantivos en esta oración, «zelotes» y «espíritus». Es importante que los examinemos con detención.

       Primero, Pablo les dice a los corintios que deben convertirse en zelotes. Esta palabra tiene connotaciones negativas y positivas. Él mismo había sido un zelote en su pasión por guardar las tradiciones del judaísmo y, como consecuencia, había tratado de destruir a la

    iglesia (Hch. 22:3; Gá. 1:14). Pero en este versículo la palabra comunica aquel esfuerzo positivo por conseguir los dones del Espíritu (cf. Tit. 2:14; 1 P. 3:13).25

       Segundo, Pablo no está tratando que los corintios vayan detrás de los espíritus. Más bien les exhorta a que sean recipientes de los dones espirituales. Algunos comentaristas creen que la palabra espíritus aquí apunta a los «diversos soplos de inspiración que se daban en las asambleas de la iglesia».26 Sin duda que esto ocurría, pero nos acercamos más a la intención de Pablo si decimos que el Espíritu Santo se revela a sí mismo distribuyendo una multitud de dones espirituales a su pueblo. Como Pablo dijera anteriormente: «El único y mismo Espíritu hace todas estas cosas, repartiéndolas a cada uno individualmente como él quiere» (12:11). En suma, el sustantivo plural espíritus se refiere al Espíritu Santo que distribuye muchos de sus dones espirituales a su pueblo.

    » c. «Buscad sobresalir en aquellos que edifican a la iglesia». Esta oración pone el énfasis en el concepto edificación, que es uno de los temas importantes para Pablo en el presente capítulo (véase el comentario al v. 4). El Espíritu Santo dota a su pueblo con dones espirituales para el propósito de edificar a la iglesia del Señor Jesucristo. Pablo no especifica qué dones deben usar los miembros para su mutua edificación. Más bien les exhorta a sobresalir. Después del imperativo buscad sobresalir vienen las palabras en aquellos, que no están en el texto griego. Con todo, el devenir del pensamiento sugiere que deben incluirse. El mensaje que Pablo deja con los corintios es que deben de destacarse por ser gente que edifica a la iglesia con los dones espirituales que han recibido.

       San Marcos 16:17 (16:17-18) Poder: es crucial la promesa dada al creyente mientras ejecuta la gran comisión. El creyente tiene que tener poder sobrenatural al salir al mundo. El mundo es un sitio peligroso. A veces el creyente será llamado a lugares de tierras traicioneras, de tormentas violentas en la naturaleza, de animales salvajes y venenosos, de hombres hostiles e incrédulos, de potencias espirituales de increíble fuerza. La maldad de los hombres, de la naturaleza y de los espíritus puede ser tan amenazante para el creyente que su testimonio sería impedido si Dios no le proveyese su fuerza y poder. Esta es la médula del presente pasaje. Dios da poder al creyente: todo el poder necesario para llevar el evangelio «a todo el mundo» y a «toda criatura».

       Por supuesto, esto no significa que todo creyente será librado de cada amenaza, ni que nunca será martirizado. Algunos creyentes son perseguidos y algunos son martirizados. Conforme a la voluntad de Dios, enseña y toca las vidas y mueve la historia y sociedad misma por medio de la persecución y el martirio de los creyentes. Las cosas no siempre son fáciles para los creyentes. Pero Dios da el poder a los creyentes: el poder para atravesar las dificultades con confianza

    y paz en El, incluso para atravesar el fuego del martirio. Con frecuencia es el testimonio del poder procedente de Dios, la confianza

    y paz que Él da, lo que toca a otros para Cristo y lo que causa un enorme movimiento hacia Dios.

       Para repetirlo, este es el tema de estos dos versículos. A medida que el creyente ejecuta la gran comisión, Dios le promete poder, el poder necesario para que la obra sea hecha. Note el poder o las señales mencionados por Marcos. Esa clase de poder habrá en la vida del creyente (cuando sea necesario) al proclamar el evangelio en el mundo.

    • Echar fuera a los demonios (Hch. 16:18).

    • Hablar en nuevas lenguas (Hch. 2:4).

    • Tomar en las manos serpientes (Hch. 28:5).

    • Beber cualquier cosa mortífera (Mr. 16: 18).

    • Poner las manos sobre los enfermos y sanarlos (Hch. 28:7-8).

       «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hch. 1:8).

       «Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu de poder» (1 Co. 2:4).

       «Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecido con poder en el hombre interior por su Espíritu» (Ef. 3:16).

       «Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre» (1 Ts. 1:5).

       «Porque no nos ha dado Dios, espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios» (2 Ti. 1:7-8).

       «Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado» (Mi. 3:8).

       «No con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos» (Zac. 4:6).

       Comentario de Los Hechos 10:45 y 46 (10:44-45) Espíritu Santo: el Espíritu Santo cayó sobre los gentiles. Tenga en cuenta cuatro aspectos significativos.

    ▬ 1. El Espíritu Santo cayó sobre los gentiles cuando estos “escucharon la Palabra”. Fue necesario que la escucharan. Es algo esencial para recibir al Espíritu Santo. Los inconversos (los gentiles) tenían que escuchar la Palabra antes de que pudieran recibir al Espíritu Santo. La idea es que escucharon, creyeron y recibieron la verdad de la Palabra de Dios en sus corazones sin que ni tan siquiera Pedro les dijeran que creyeran. Esto queda claro en Hechos 11:17. Ellos escucharon y recibieron el mensaje, tenían hambre y sed de la Palabra de Dios en sus vidas. Por tanto, creyeron inmediatamente.

        Pensamiento 1. ¡Qué glorioso testimonio! Un reto contundente para todo no creyente. Que tengamos tanta hambre y sed de la Palabra de Dios y de su salvación, que no esperemos por la invitación del mensajero, simplemente creemos y recibimos mientras escuchamos.

       “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mt. 7 :24-25).

       “Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia” (Lc. 8:15).

        “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Ts. 2:13).

       “El oído que escucha las amonestaciones de la vida, Entre los sabios morará” (Pr. 15:31).

    ▬ 2. El Espíritu Santo cayó sobre los gentiles “mientras aún hablaba Pedro estas palabras”. Pedro todavía estaba predicando, aún no había terminado su mensaje cuando el Espíritu Santo cayó. Dios y solo Dios hizo que el Espíritu Santo cayera sobre los creyentes gentiles, no fueron las manos de Pedro…

       • ungiéndolos • imponiéndolas sobre ellos • bautizándolos • poniéndolas en agua

       Ningún hombre tuvo absolutamente nada que ver con que Dios derramara su Espíritu sobre esos creyentes. El don del Espíritu fue obra única y exclusivamente de Dios.

    ▬ 3. “El Espíritu Santo cayó” (epepesen to pneuma to hagion) y fue derramado cobre los gentiles. Pedro dijo que los gentiles habían “recibido el Espíritu Santo también como nosotros” (v. 47). Observe que Dios les dio el Espíritu Santo después que ellos hubieron “creído en el Señor Jesucristo” (Hch. 11:17). Escuchar el mensaje (v. 44) y haber “creído en el Señor Jesucristo” son absolutamente esenciales para recibir el Espíritu Santo.

       “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él” (Lc. 2:25).

       “y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos” (Hch. 2:3).

       “Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo” (Hch. 8:17).

       “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso” (Hch. 10:44).

       “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres” (Hch. 19:6).

       “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1 Co. 12:13).

       “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas” (1 Jn. 2:20).

    ▬ 4. Los creyentes judíos estaban atónitos (exestesan) o maravillados. Esto se refiere a los seis creyentes judíos que habían venido con Pedro (Hch. 10:23). A ellos se les había enseñado desde su niñez que el Espíritu Santo estaba a disposición de los judíos solamente, pero ahora ante sus propios ojos, presenciaron a Dios aceptando a los creyentes gentiles en el seno de la iglesia. Toda su vida a estos líderes, incluyendo a Pedro, se les había enseñado y saturado de un resentimiento que rayaba en el odio hacia los gentiles (véase nota, Hch. 10: 1-33). ¡Qué rumbo tan radical tomaron los acontecimientos al ver a su Dios derramando su Espíritu sobre los gentiles! El hecho de presenciar esto, más el don de lenguas, fue la señal que les indicó a estos líderes que los gentiles iban a formar parte de la iglesia al igual que los judíos; y los judíos debían aceptar a los gentiles de tan buena gana como se habían aceptado entre ellos.

       Pensamiento 1. El evangelio es universal; es para el mundo entero.

       “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16:15).

       “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Lc. 11:10).

       “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas” (Hch. 10:34).

       “Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan” (Ro. 10:12).

       “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:17).

       (10:46) Lenguas: Los creyentes gentiles hablaron en lenguas y alabaron a Dios. Observe: el hecho de hablar en lenguas llevó a los creyentes gentiles a una gloriosa y gozosa alabanza a Dios. Ellos magnificaron a Dios (megalunonton ton theon), quedaron atrapados en una eufórica alabanza al Señor. El hecho de que “oían que hablaban en lenguas” parece haber sido la señal de que el Espíritu Santo había caído sobre los gentiles. Tanto Pedro como los creyentes judíos necesitaban una señal, una señal que no dejara lugar a dudas de que los gentiles eran salvos. Hablar en lenguas, es decir, prorrumpir en una eufórica alabanza a Dios, fue esa señal. Era la señal que de ninguna manera daría lugar a dudas. Observe: eso fue lo que conmocionó completamente a los creyentes judíos que acompañaban a Pedro, el hecho de que los gentiles estaban, como dice Pedro, recibiendo “el Espíritu Santo también como nosotros”.

       “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas” (Mr. 16:17).

       “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hch. 2:4).

       “Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?” (Hch. 10:46-47).

       “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban” (Hch. 19:6).

       “Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Co. 12:8-11).

       “Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).

       Comentario de 1ª a los Corintios 14:14. Porque si yo oro en una lengua, mi espíritu ora, pero mi mente no saca provecho. 15. ¿Qué debo concluir, entonces? Que oraré con mi espíritu y también oraré con mi mente. Cantaré con mi espíritu y cantaré también con mi mente. La primera es una cláusula condicional, en la cual Pablo no está diciendo que él mismo ora en alguna lengua (cf. vv. 18, 19). Lo único que afirma es lo que ocurriría en el caso que lo hiciera. En este caso, su espíritu oraría sin usar la mente. Pablo mismo da el ejemplo de orar con palabras claras que todos entienden.

    » a. «Porque si yo oro en una lengua, mi espíritu ora, pero mi mente no saca provecho». Este texto sirve para explicar el versículo precedente (v. 13), ya que la conexión se realiza por medio de la conjunción por qué. Esto quiere decir que Pablo está usando su vida personal como ejemplo para los corintios. En un pasaje anterior, afirmó que el orar en una lengua es un asunto privado que no beneficia a la iglesia (vv. 2–4). En la oración privada, sólo el espíritu humano se comunica con Dios. Pero Pablo rechaza este tipo de oración para el culto público. Dice que la mente se queda improductiva porque así no edifica a otros. Aunque las palabras exactas de Jesús respecto a amar a Dios con todo el corazón, alma y mente (Mt. 22:37) difieren de las que encontramos en este texto (vv. 14, 15), el ejercicio de la oración debe emplear todas esas facultades. ¿Cómo operan la mente y el espíritu? La mente humana, que tiene la capacidad de pensar y entender, está íntimamente ligada al espíritu humano. Cuando el Espíritu Santo controla al espíritu y a la mente, por lo general la persona se desarrolla y prospera. Pero cuando el espíritu humano no es gobernado por el Espíritu Santo, la mente permanece espiritualmente indolente, lo que resulta en esterilidad.

       Es posible para la mente y el espíritu funcionar por separado, pero Pablo insinúa que el espíritu y la mente de una persona deben emplearse juntos para ser productivos. Por consiguiente, Calvino hace este agudo comentario respecto a la situación en Corinto: «Pero si alguien dotado del don de lenguas hubiera hablado clara e inteligiblemente, no habría tenido sentido que Pablo dijera que ‘el espíritu ora, pero el entendimiento queda sin fruto’, pues el entendimiento habría estado actuando juntamente con el espíritu».

    » b. «¿Qué debo concluir, entonces? Que oraré con mi espíritu y también oraré con mi mente». Al orar, el espíritu y la mente deben actuar mancomunadamente, a fin de pronunciar palabras con sentido. Deben edificar a los miembros de la congregación que escuchan estas palabras. De esta forma, Pablo insta a los corintios a que oren en un idioma que todos los presentes en el culto conozcan. Les dice a los corintios que a fin de que la iglesia sea edificada, el espíritu y la mente deben orar en forma efectiva.

       Por cierto, la oración demanda que nuestra mente se concentre en forma intensa: alabamos a Dios, confesamos nuestros pecados, le damos gracias por sus bendiciones y con humildad hacemos nuestras peticiones. Orar sin usar la cabeza es inútil, dice Pablo. Por tanto, si hablamos en lenguas sin usar nuestro entendimiento, no podremos comunicarnos con los que nos escuchan. En el versículo 14, Pablo afirma claramente que, si la mente no da fruto, no se obtiene nada inteligible, entendible y edificante.

       Pablo expresa su voluntad y determinación, usando el tiempo futuro en el versículo 15, «Si duda que oraré con mi mente y, por cierto, que cantaré con mi mente». Entre los aspectos de la adoración (véase el v. 26) están la oración y la alabanza. El primero por lo general consiste en peticiones y el segundo en la gozosa respuesta por las bendiciones recibidas. El obispo inglés Thomas Ken (siglo XVII) expresó en forma poética la idea de alabar al trino Dios por tales bendiciones en una doxología que nos es conocida:

    A Dios, el Padre celestial,

    Al Hijo, nuestro Redentor;

    Al eternal Consolador

    Unidos todos alabad. Amén.

    » c. «Cantaré con mi espíritu y cantaré también con mi mente». En forma deliberada, Pablo coloca la alabanza junto a la oración. Razona que, para poder orar en forma efectiva, tiene que usar su entendimiento. Y cuando su espíritu quiere cantar gozosas alabanzas a Dios, Pablo debe hacerlo entendiendo a cabalidad las palabras y la música. Jesús dijo que al orar los gentiles se entregan a hueca palabrería (Mt. 6:7). Pone en guardia a sus oyentes para que no los imiten, sino que oren inteligiblemente usando el Padre nuestro (Mt. 6:9–13). Así también, cuando cantamos debemos expresarnos con palabras que tengan melodías apropiadas. Tanto el que ora como el que canta es bendecido espiritualmente cuando los que oyen obtienen beneficio celestial.

       El escenario es, obviamente, el culto público durante el cual los miembros de la congregación participan orando, cantando salmos, himnos y cánticos espirituales (véase Ef. 5:19; Col. 3:16). Cuando uno canta alabanzas a Dios, debe poner especial atención a las palabras y la melodía, para evitar que lo que uno canta resulte en un sin sentido disonante. Así como el espíritu y la mente trabajan juntos en oración, lo mismo debe ocurrir cuando se canta.

        Comentario de 1ª a los Corintios (14:26) Iglesia -Adoración: La primera regla es el principio rector, los dones se deben usar en la iglesia para edificar a las personas. Los cultos de adoración en la iglesia de Corinto se habían vuelto muy desordenados, predominaba la confusión. Muchos hablaban en lenguas, hablaban, oraban y cantaban sus propias canciones, todos al mismo tiempo. Cada persona luchaba por el derecho de mostrar su última inspiración y comprensión espiritual. Note exactamente lo que se dice y el desorden se ve claramente: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros…

    • tiene salmo [canción, griego],

    • tiene doctrina [alguna enseñanza],

    • tiene lengua,

    • tiene revelación [alguna comprensión espiritual],

    • tiene interpretación

       Los cultos de adoración se habían degenerado en un completo desorden y una confusión masiva. A los ojos del visitante, los cultos no eran más que un alboroto, una confusión total. Cada uno hablaba y hacía lo que le parecía, todos simultáneamente. El orgullo, el envanecimiento, el egocentrismo, la súper espiritualidad, y la división predominaban en el lugar del amor, el respeto, la humildad, la unidad, y la edificación. La decencia y el orden brillaban por su ausencia.

       “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?” (1 Co. 14:23).

       Tenía que arreglarse la situación o de lo contrario la iglesia nunca sería eficaz en su testimonio del Señor. La solución primordial para enderezar el desorden radicaba en que los creyentes aprendieran el propósito de sus dones: “Edificar y construir la iglesia”. Observe con qué frecuencia este capítulo hace énfasis en la edificación:

       “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1 Co. 14:3).

       “…pero el que profetiza, edifica a la iglesia” (1 Co. 14:4).

       “…para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).

       “…procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia” (1 Co. 14:12).

       “Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado” (1 Co. 14:17).

       “pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida” (1 Co. 14:19).

       Efesios 4:12. Se declara ahora el propósito de los dones de Cristo: a fin de equipar enteramente a los santos para la obra de ministerio, con miras a la edificación del cuerpo de Cristo. V. M. divide este versículo en tres frases separadas como sigue: “para perfeccionamiento de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. Siguiendo esta línea se hallan las versiones A.V., A.R.V., y R.S.V. En primer lugar, se debe señalar que el original no habla de “la obra del ministerio” sino de “la obra de ministerio”, vale decir, de realizar servicios específicos de varias clases. Pero aun con este cambio sería siempre una traducción pobre, puesto que podría dejar fácilmente la impresión de que los santos pueden ser “perfeccionados” sin servirse los unos a los otros y a la iglesia. No debe haber coma entre la primera y la segunda frase. Una solución mejor, según mi parecer, es la que favorecen Salmond y Lenski. Ellos eliminan las dos comas. La idea resultante es que Cristo dio a algunos hombres como apóstoles, otros, como profetas, etc., con el propósito de “perfeccionar” (cf. 1 Ts. 3:10; Heb. 13:21; 1 P. 5:10) o proveer el equipo necesario para todos los santos para la obra de ministrar los unos a los otros a fin de edificar el cuerpo de Cristo. Cedo a la posibilidad de que esta construcción sea la correcta. El significado entonces no diferiría muy substancialmente de la tercera traducción principal, a la cual yo, junto con varios otros, todavía daría preferencia. De acuerdo a este punto de vista, la oración no lleva dos comas (V. M., etc.) tampoco es sin coma (Salmond y Lenski) sino que lleva una coma, y ésta va después de la palabra “ministerio”. Esto deja ver que el propósito inmediato de los dones de Cristo es el ministerio realizado por todo el rebaño; su propósito fundamental es la edificación del cuerpo de Cristo, vale decir, la iglesia (véase sobre 1:22, 23).

       La lección importante aquí enseñada es que no solamente los apóstoles, profetas, evangelistas, y aquellos llamados “pastores y maestros”, sino que la iglesia entera debe estar ocupada en la labor espiritual. Aquí se está poniendo en relieve “el sacerdocio universal de los creyentes”. “¡Ojalá que todo el pueblo de Jehová fuese profeta!” (Nm. 11:29). La asistencia a la iglesia debería significar más que “ir a escuchar al Rev. X”. A menos que, en relación con el culto, haya una adecuada preparación, un deseo de comunión cristiana, una participación de todo corazón, y un espíritu de adoración, existe el peligro que se transforme en un sacrilegio dominical. Y también, durante la semana cada miembro debe equiparse a sí mismo para realizar un “ministerio” definido, sea impartiendo aliento a los enfermos, enseñando, evangelizando al vecindario, distribuyendo tratados, o cualquier obra para la cual esté especialmente equipado. El significado de 4:11, 12 es, además, que la tarea de los oficiales de la iglesia es equipar a la iglesia para estas tareas. Es, sin embargo, importante añadir a todo esto que “la efectividad del testimonio positivo y consciente del cristiano depende en gran parte de la vida del creyente en aquellos momentos no dedicados a tal testimonio.

        Efesios 4:29-30. (4:29) Palabras sin sentido: El creyente debe despojarse de las palabras inmundas y sin sentido. La palabra “corrupto” (sapros) significa podrido, arruinado, pútrido y contaminante. Las palabras corruptas, por supuesto, incluirían maldiciones y conversaciones no santas e incluso la conversación sin sentido que tantas veces entablan las personas.

        “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Ef. 4:29).

       Las Escrituras dicen que un hombre con una boca sucia tiene una boca que es “sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios” (Ro. 3: 13). Una tumba abierta es asquerosa y es un símbolo de corrupción. Del mismo modo lo es un hombre con una boca pecaminosa. Su boca es…

    • asquerosa • contaminada • profana • sucia • inmunda • no honorable • obscena • detestable • ofensiva

        La boca obscena puede oscilar entre un humor sin color y hasta los chistes verdes, desde sugerencias inmorales hasta proposiciones directas de sexo. Pero no importa, un hombre con una boca asquerosa hiede igual que una tumba abierta. Su suciedad causa corrupción, la declinación del carácter. La suciedad de su boca come y carcome su carácter y el carácter de quienes lo escuchan, tanto así que se vuelve ofensivo como un cadáver podrido. La boca asquerosa, sucia mata el carácter, tu atractivo, su confianza, su fidelidad, su moralidad, su honor y su divinidad.

        “¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mt. 12:34).

       “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Stg. 3:6).

       “Porque su corazón piensa en robar, e iniquidad hablan sus labios” (Pr. 24:2).

       El creyente debe decir solo lo que es bueno y que edificará o construirá a las personas. El habla tiene el propósito…

    • De compartir cosas buenas.

    • De construir y fortalecer a las personas.

    • De ministrar gracia (favor, bendición) y ayudarse entre sí mientras transitan por la vida.

       “Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” (Lc. 24:32).

       “Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” (Ef. 5:19).

       “¡Cuán eficaces son las palabras rectas! Pero ¿qué reprende la censura vuestra?” (Job 6:25).

       “Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios” (Sal. 141:3).

       “La gloria de tu reino digan, y hablen de tu poder” (Sal. 145:11).

       “Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos” (Pr. 16:24).

       “Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene” (Pr. 25:11).

       “Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, más los labios del necio causan su propia ruina” (Ec. 10:12).

       “Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios” (Is. 50:4).

       “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre” (Mal. 3:16).

       (Efesios 4:30). Espíritu Santo: El creyente debe despojarse de la Vestidura de estar opuesto o de contristar al Espíritu Santo. “Lastimar” (lupeite) significa infligir dolor, ofender, vejar, entristecer al Espíritu Santo. Cuando un niño actúa en forma contraria al consejo de sus padres, los contrista y los hiere. Entonces cuando una persona actúa en forma contraria al consejo del Espíritu Santo, lo contrista y lo hiere. Advierta tres puntos.

    ▬ 1. La instrucción es enérgica, muy enérgica. Esto se ve en el nombre del Espíritu Santo. Él no solo es llamado el Espíritu Santo aquí, sino tanto el Espíritu Santo como “el Espíritu de Dios, una referencia doble.

    ▬ 2. Hay por lo menos cuatro formas de contristar al Espíritu Santo.

    a. Se lo contrista cuando los creyentes permiten que penetren cosas impuras en sus vidas o pensamientos.

       “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Ro. 8:5-7).

    » b. Se lo contrista cuando los creyentes se comportan en forma inmoral.

       “Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Ro. 8:12-13).

    » c. Se lo contrista cuando los creyentes actúan en forma injusta.

       “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios” (Hch. 5:3-4).

    » d. Se lo contrista cuando los creyentes participan en cualquier cosa que sea contraria a la naturaleza del Espíritu Santo. Advierta el contexto de este pasaje: El mandamiento “no contristéis al Espíritu Santo de Dios” está rodeado de una serie de instrucciones negativas.

       “Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia” (Ro. 8:8-10).

    ▬ 3. El motivo por el cual no debemos contristar al Espíritu de Dios es por su gran ministerio hacia nosotros: Él nos ha sellado hasta el día de la redención (ver nota, Espíritu Santo, Sello, Ef. 1:13-14 para una mayor discusión).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • DOMINGO 16 DE AGOSTO DE2026. «CONSULTANDO CON EL SIERVO DE DIOS»

       Comentario general de Introducción al capítulo: División de la tierra conquistada más allá del Jordán entre las tribus de Rubén, Gad y Medio Manasés – Números 32 (Nota: este capítulo también está cortado en pedazos por Knobel: Números 32:1, Números 32:2, Números 32:16-19, Números 32:24, Números 32:28-30 y Números 32:33-38, siendo asignado al Elohista; y el resto, a saber, Números 32:3-5, Números 32:6-15, Números 32:20-23, Números 32:25-27, Números 32:31, Números 32:32 , y Números 32:39-42, al Jehovista, pero como las supuestas porciones elohísticas son fragmentarias, por cuanto se supone, por ejemplo, en Números 32:19, que las tribus de Rubén y Gad ya habían pedido la tierra del Jordán y Moisés lo prometió, mientras que no hay nada del tipo declarado en Números 32: 1 y Números 32: 2, se dice que el relato elohístico se transmitió en un estado fragmentario. hipótesis es la fantasía del crítico, que las tribus mencionadas no podrían haber sido tan desvergonzadas como para desear permanecer en el lado oriental del Jordán, y dejar la conquista de Canaán a las otras tribus, y que la voluntad de lp sus hermanos para conquistar Canaán que luego expresan en Números 32:16, es irreconciliable con su anterior negativa a hacer esto, – argumentos que no necesitan refutación para un lector de la Biblia sin prejuicios que está familiarizado con el egoísmo del corazón natural . Los argumentos basados en el lenguaje empleado también son todos débiles. Debido a que hay palabras en Números 32:1 y Números 32:29, que los críticos pronuncian como Jehovistas, deben proceder, tanto aquí como en otros lugares, a remover todo lo que los ofende con sus tijeras críticas, a fin de que puedan sostener la toda la fuerza de sus dictados!)

       Versículos 1-2: Los rubenitas y gaditas, que tenían rebaños y manadas muy grandes, pidieron a Moisés, a Eleazar y a los príncipes de la congregación que les dieran en posesión la tierra conquistada de Galaad, como tierra especialmente apta para el ganado, y no para hazlos pasar el Jordán. מאד עצוּם, “muy fuerte”, es una aposición que se introduce al final de la oración para dar énfasis a רב. A la tierra que deseaban, la llamaron “tierra de Jaëzer (ver Números 21:32), y la tierra de Galaad”. Pusieron primero a Jaëzer, probablemente porque este distrito era especialmente rico en excelentes pastos. Galaad era la tierra al sur y al norte de Jaboc (ver en Deuteronomio 3:10), las provincias modernas de Belka en el sur entre Jaboc y Arnón, y Jebel Ajlun al norte de Jaboc, hasta el Mandhur. La antigua Galaad todavía muestra numerosos rastros de gran fertilidad incluso en su actual desolación, cubierta como está con cientos de ruinas de pueblos y aldeas antiguas. Belka es montañosa hacia el norte, pero en el sur hasta el Arnón es en su mayor parte meseta; y en las montañas, como dice Buckingham, “encontramos por todas partes una sombra agradable de robles finos y pistachos silvestres, mientras que todo el paisaje tiene un carácter más europeo. El pasto en Belka es mucho mejor que en cualquier otro lugar de todo el sur de Siria, por lo que los beduinos dicen: ‘No puedes encontrar un país como Belka’. Los bueyes y ovejas de este distrito son considerados los mejores”. Las montañas de Galaad a ambos lados del Jaboc están cubiertas en su mayor parte con gloriosos bosques de robles. “Jebel Ajlun”, dice Robinson, “presenta el paisaje rural más encantador que he visto en Siria. Un bosque continuo de árboles nobles, principalmente el roble de hoja perenne (Sindiân), cubre una gran parte de él, mientras que el suelo debajo está cubierto de hierba exuberante, que encontramos de un pie o más de altura, y adornado con una rica variedad de flores.”. Esto también se aplica a la antigua Basan, que incluía las llanuras modernas de Jaulan y Hauran, que también estaban cubiertas con ruinas de antiguas ciudades y aldeas. La llanura de Hauran, aunque completamente desprovista de árboles, es a pesar de todo muy fértil, rica en cereales y cubierta en algunos lugares con una hierba tan exuberante que los caballos tienen grandes dificultades para atravesarla; por lo que es un lugar favorito de los beduinos. “Toda Hauran”, dice Ritter, “se extiende como una llanura espléndida e ilimitada, entre Hermon al oeste, Jebel Hauran al este y Jebel Ajlun al sur; pero no hay un solo río en el que haya agua durante todo el verano. Está cubierta, sin embargo, de un gran número de aldeas, cada una de las cuales tiene sus cisternas, sus estanques o su birket; y estos se llenan en la estación lluviosa, y por los torrentes invernales del nevado Jebel Hauran. Dondequiera que el suelo, que es en todas partes negro, profundo, de color marrón oscuro u ocre, y notablemente fértil, se cultiva adecuadamente, y se encuentran campos de maíz ilimitados y principalmente campos dorados de trigo, que proporcionan Siria en todas direcciones con su alimento principal. Con mucho, la mayor parte de esta llanura, que era un exuberante jardín en la época de los romanos, ahora está sin cultivar, yerma y sin habitantes, y por lo tanto proporciona a los beduinos de la vecindad el paraíso deseado para ellos y sus rebaños”. En su ladera occidental, Jebel Hauran está cubierta de espléndidos bosques de robles y rica en praderas para rebaños. Sobre la naturaleza del suelo de Haurán, véase en Deuteronomio 3:4. La llanura de Jaulan aparece a lo lejos como la continuación de Hauran; tiene mucho matorral, pero el clima no es tan saludable como en Hauran. “En general, Hauran, Jaulan, el Botthin, el Belka y Ejlun son el paraíso de los nómadas, y en todas sus peregrinaciones hacia el este no encuentran pastos como este”. מקום, una localidad o distrito. מקנה מאום = מקנה ארץ (Números 32:4), distrito adaptado para pastoreo.

        Versos 3-5: En Números 32:3, el país se define más claramente por la introducción de los nombres de varias ciudades importantes, mientras que la cláusula “el país que el Señor hirió delante de la congregación de Israel”, en el que se hace referencia a la derrota de Sehón, lo describe como uno que no tenía gobernante, y por lo tanto podría ser fácilmente tomado posesión de él. Para comentarios más detallados sobre los pueblos mismos, véase Números 32:34. Sobre la construcción אל נתן , véase Génesis 4:18. – Las palabras “no crucemos el Jordán”, pueden entenderse como expresando nada más que el deseo de los hablantes de no recibir su herencia en el lado occidental del Jordán, sin que tengan la intención de retirar su ayuda de las otras tribus en relación con la conquista de Canaán, según su declaración posterior (Números 32:16); pero también puede entenderse que expresan el deseo de establecerse de inmediato en la tierra al este del Jordán, y dejar que las otras tribus conquisten solas Canaán. Moisés las entendió en este último sentido (Números 32:6), y es probable que ese fuera su significado, ya que, cuando Moisés las reprendió, los hablantes no respondieron que no habían acariciado la intención que se les atribuía, sino simplemente se restringieron a la promesa de cooperación en la conquista de Canaán. Pero incluso en este sentido su petición no manifestaba “una desvergüenza que difícilmente sería históricamente cierta” (Knobel). Muy bien puede explicarse por la opinión que abrigaron, y que es perfectamente inteligible después de la rápida y fácil derrota de los dos poderosos reyes de los amorreos, Sehón y Og, que las tribus restantes eran bastante fuertes para conquistar la tierra de Canaán al oeste del Jordán. Pero a pesar de todo eso, la petición de los rubenitas y gaditas indicaba una absoluta falta de sentimiento fraternal y una completa indiferencia hacia los intereses comunes de toda la nación, de modo que merecían por completo la reprensión que recibieron de Moisés.

       Consultando con el siervo de dios: siervo de Dios es una persona consagrada, honrada, santa pura de corazón, confiable: a cumplir la voluntad divina, guiada por la fe, la obediencia a las Escrituras y el servicio al prójimo, reflejando virtudes como la mansedumbre y la humildad.

    => El texto hace referencia al relato bíblico de 2 Reyes 6:8-12, donde el rey de Siria planea emboscadas contra Israel consultando a sus oficiales, pero el profeta Eliseo —el «varón o siervo de Dios»— frustra sus planes al revelar los secretos militares gracias a la guía divina.

       => siervo de Dios hoy en día según la Biblia significa vivir en obediencia total a su voluntad, renunciando a los deseos egoístas del mundo para reflejar el carácter y el amor de Jesucristo a través del servicio humilde a los demás. (Romanos 6:22. «Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.»). ( Pedro 2:16. «como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.»).

    (Colosenses 3:23. «Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres».).

       David derrota a los filisteos, 2ª de Samuel 5:17–25. Los filisteos se habían mantenido a la expectativa desde que David llegó al trono; mientras David reinaba sobre Judá, los filisteos no se preocupaban por lo que David pudiera hacerles; pero los filisteos sí se preocuparon cuando David llegó a reinar sobre todo Israel. Los filisteos fueron en busca de David, quizás pensaban ellos que David continuaba siendo su va-sallo. Como la oscuridad se extiende por los cielos cuando un tornado amenaza con destruir las plantaciones de la tierra, así los filisteos se extendieron por el valle de Rafaím, al sur oeste de Jerusalén, amenazando al recién establecido rey. Nunca falta la presencia del enemigo cuando se está estableciendo la obra de Dios.

       David estaba preparado para combatir la amenaza enemiga. Pero cualquier preparación de tipo militar no le serviría de nada sin la ayuda de Dios. Primero que todo, David buscó la dirección de Dios. David consultó a Dios. David reconocía que el arma más fuerte que tenía era la oración a Dios, porque la fortaleza humana es nada sin la fortaleza divina. David encontró respuesta de parte de Dios: Dios entregaría a los filisteos en manos de David. No sería su ejército, sino Dios el que daría la victoria a David. Es posible que los ejércitos de David no se comparaban en fuerza y cantidad con los ejércitos filisteos; pero David había estado acostumbrado a pelear con instrumentos débiles: había peleado con una honda contra un gigante, y había enfrentado los filisteos cuando su ejército lo constituía una banda de todos los oprimidos, todos los endeudados y los amargados de espíritu (1 Sam. 22:2). David comprendía que la verdadera fuerza se encontraba en Dios, como lo expresaría Zacarías muchos años después al pueblo que volvía del exilio babilónico: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehovah de los Ejércitos (Zacarías 4:6b).

       Con la seguridad que viene de Dios, David venció a los filisteos, y la gloria por la victoria la dio to-da a Dios, tanto que nombró aquel lugar Baalperazim: el Señor que irrumpe. Dios irrumpe dentro de un pueblo que le adora sin temor, que se postra en oración como posición para la batalla, que le alaba aun antes de obtener la victoria; Dios irrumpe desde el clamor de su pueblo, como fuerza impotente en los momentos en que la fuerza destructora del maligno azota los ejércitos de Dios. Cabe aclarar que Baal era un nombre muy común en Canaán, era el nombre del dios cananita del trueno y de la fertilidad, y muchas personas y lugares en Canaán llevaban el nombre de Baal, por lo general acompañado de otro nombre. El nombre Baal significaba “señor” y era usado para referirse a un dios, a un esposo, o un amo. Los israelitas usaron comúnmente el nombre Baal en nombres compuestos para designar personas y lugares, y en ocasiones para referirse a Dios. Más adelante, los israelitas dejarían de usar el nombre Baal para evitar cualquier identificación con el dios cananita.

       Comentario de Miqueas 7:14: Los vv. 14–17 registran la oración del remanente creyente y la respuesta. Manifiestan su anhelo de

    ser pastoreados y de poder volver a su vida pastoral. Las regiones mencionadas eran siempre las mejores para esto (ver Núm. 32:1). Israel en sus mejores días se consideraba como pueblo de Dios y ovejas de su prado (Sal. 79:13). Israel y Judá serán reconocidos otra vez como sus ovejas (Eze. 34:11–13).

       La respuesta divina promete maravillas. Esta palabra puede traducirse también como “milagros”. Dios es Dios de milagros (Jer. 32:17). Aquí se refiere en particular a los milagros que hizo Moisés en Éxodo. Hay tres períodos de grandes milagros en la Biblia: Moisés y el éxodo; Elías y Eliseo en el siglo IX a. de J.C.; y el ministerio terrenal de Jesús y sus discípulos. Cada época fue de crisis para Israel. Ahora vemos que habrá una época más de grandes maravillas; será cuando Cristo venga de nuevo y su pueblo Israel sea restaurado en paz en su tierra. Todo esto traerá para los enemigos de Israel lo que se ve en los vv. 16 y 17. La manifestación del poder de Dios arroja sus resultados sobre las naciones que no han querido creer en él; serán confundidos o “avergonzados”. Además, pondrán la mano sobre la boca. Es una indicación de su admiración y asombro (ver Jue. 18:19 y Job 21:5). A la vez sus oídos se ensordecerán, sea voluntariamente por su deseo de no oír más, o por el trueno de su poder (Job 26:14).

       Comentario de 1ª a Timoteo 5:8 (5:4-8) Viudas ▬ Hijos ▬ Padres ancianos: Los hijos y sus padres viudos. Note cuatro puntos significativos.

    ▬ 1. Los hijos deben cuidar de sus padres y abuelos. Este es un planteamiento sólido. De hecho, el primer deber de un hijo es ser piadoso en su casa, es decir…

    • vivir por Cristo en el hogar.

    • ser responsable y cuidar de su propia familia.

       Un verdadero creyente es cristiano en el hogar antes de serlo en ningún otro lugar. Su primer deber como cristiano es amar y cuidar de su propia familia y esto incluye a sus padres y sus abuelos. Sus padres y abuelos le amaron y cuidaron cuando era pequeño, por tanto, ahora le toca a él amarlos y cuidarles cuando ya no pueden valerse por si mismos.

       Fíjese en la declaración: “porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios”. Ninguna otra acción es buena o aceptable delante de Dios. Un hijo cristiano debe amar y cuidar de sus padres viudos o de lo contrario tiene la desaprobación de Dios (cp. v. 8).

    ▬ 2. Los padres viudos que son verdaderos cristianos deben vivir vidas irreprensibles. ¿Quiénes son las viudas “en verdad”, aquellas a quienes la iglesia debe cuidar?

    => La persona que “ha quedado sola” (memonomene): Que ha quedado completamente sola; sin esposo, hijo o pariente cercano.

    => La persona que “espera en Dios”. El griego dice que “ha puesto su esperanza en Dios”; que “ha depositado su esperanza [y la mantiene] en Dios”. Nótese lo que Dios declara: “en mi confiarán tus viudas” (Jer. 49:11).

    => La persona que es diligente en súplicas (búsqueda ferviente) y oraciones noche y día.

       La viuda que verdaderamente confía en Dios y centra su vida y su atención en orar día y noche, esa viuda es una verdadera cristiana, una persona enfocada en Cristo y su misión, tal y como lo está la iglesia. Por tanto, la iglesia debe preocuparse y cuidar a sus queridos santos de Dios. Fíjese en el contraste: Algunas viudas viven entregadas a los placeres, es decir, en entregan a la carne y el mundo. Andan de fiesta en fiesta, se emborrachan y viven vidas inmorales. La iglesia no debe apoyar estas prácticas. La energía y recursos de la iglesia no deben usarse para complacer y permitir la mundanalidad y el pecado. Una mujer así “viviendo está muerta”. Está muerta para Dios y sus cosas

    ▬ 3. Tanto los padres viudos como los hijos deben obedecer estas instrucciones. La razón se plante claramente: Para que sean hallados irreprensibles delante de Dios. Todos debemos ser responsables…

    • los hijos: En cómo tratan a sus padres viudos y envejecidos.

    • los padres enviudados: En cómo viven siendo viejos y entrados en años, ya sea moral o inmoralmente, piadosa o impíamente.

       Todos debemos vivir obedeciendo a Dios y haciendo exactamente lo que Él dice. Debemos ser declarados irreprensibles y ser aceptados delante de Dios

    4. Los hijos son responsables delante de Dios. Esta es una tremenda declaración que claramente muestra cuán importante es para Dios el tratamiento que le damos a las viudas. Si un hijo no cuida de su familia, especialmente de aquellos dentro de su propia casa (o sea, su familia inmediata: esposa, hijos, padres y abuelos) le suceden dos cosas.

    => Niega la fe.

    => Es peor que un infiel o incrédulo.

       Un infiel es una persona que rechaza y a veces incluso se opone a Cristo. Niega a Dios y todo lo que tenga que ver con Dios. El punto central es este: Una persona que no cuida de sus padres (o cualquier otro de su casa) se opone a Dios. Con su comportamiento está incluso negando la existencia de Dios pues muestra que no teme a Dios ni el mandamiento de Dios de respetar y cuidar de sus padres. Para Dios es de crucial importancia como tratamos a nuestros familiares ancianos. Dios nos hace responsables y nos juzgará de acuerdo a cómo tratamos a nuestro padre y a nuestra madre cuando estos envejezcan.

       “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éx. 20:12).

       Cada uno temerá a su madre y a su padre, y mis días de reposo guardaréis. Yo Jehová vuestro Dios” (Lv. 19:3).

       “Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén” (Dt. 27:16).

       “El ojo que escarnece a su padre. Y menosprecia la enseñanza de la madre, Los cuervos de la cañada lo saquen, Y lo devoren los hijos del águila” (Pr. 30:17).

       “Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente” (Mt. 15:4).

       “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Stg. 1:27).

       Exponiendo su necesidad ante los siervos de Dios: Exponer una necesidad ante los siervos de Dios —como pastores, líderes o hermanos en la fe— es un acto de humildad y fe que busca guía espiritual, consejo bíblico y apoyo en oración. En la tradición cristiana, este acercamiento se fundamenta en la comunión del cuerpo de creyentes y el cuidado mutuo.

       Salmo 139:1 al 4. «Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.»

       Éxodo 18:21-22. «Además, escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo». 

       Comentario de 1ª de Samuel 1:14 al 18: Súplica de su madre, 1:8–18. Aquí tenemos la oración de Ana. ¿Por qué oraba y suplicaba con tanta emoción e intensidad? En primer lugar, para la mujer hebrea la falta de hijos tenía en Israel el sentido de reproche y aun deshonra. Elizabet alababa a Dios por haber quitado su afrenta (Luc. 1:25). Aun-que no se expresara, existía la tendencia de pensar en la esterilidad como un castigo de Dios por algún pecado cometido. Por el otro lado, los hijos serían una bendición de Dios (Sal. 127:3). En segundo lugar, su rival Penina le afligía, provocándola con sus acusaciones. En su envidia (v. 6) y con celos la incitaba e insultaba. Esto seguía cada año (v. 7), amargando su espíritu. ¡Con razón Ana fue a suplicar a Dios!

        Su oración es un ejemplo de todo lo que debe ser la oración eficaz (Stg. 5:16 donde eficazmente quiere decir, enérgica o activamente). Fue en ayunos (v. 7) y con lágrimas (v. 10). Estaba bajo voto (v. 13) y demostraba humildad (llama señor a Elí y se refiere a sí misma como tu sierva según v. 15 y 18). Aunque Elí la juzgó equivocadamente como mujer impía (v. 16 donde impía quiere decir “de belial” o sea sin valor e inútil), ella pide gracia y la recibe (v. 18). Cree en la palabra de Elí como emanando de Dios y se va contenta. Esta es la clase de fe como la describió Jesús (Mar. 11:24).

       La viuda endeudada de la comunidad profética, 2ª de Reyes 4:1–7. Una viuda de uno de los profetas fieles al Señor consultó a Eliseo sobre un serio problema: su difunto esposo había muerto sin pagar una deuda. Según la costumbre de la época, para sufragar la deuda el acreedor podría hacer esclavos a sus dos hijos. La ley de Moises (Éxo. 21:2–7; Lev. 25:39–42) permitía también la esclavitud con el fin de sufragar una deuda, pero a la vez reglamentaba la práctica de prestar dinero (Éxo. 22:24–26; Deut. 24:10–13). La privación a sus dos hijos significaría para la viuda la pérdida de su único sostén en la vejez. Para socorrerla, Eliseo no prescindió de ella, al darse cuenta que tenía un frasco de aceite (v. 2) en su casa (como los usados en la ceremonia de unción). Le mandó que pidiera prestadas de los vecinos todas las vasijas que pudiera conseguir y luego, en privado, las llenara de aceite. En seguida, la viuda obedeció la palabra profética y solo después de llenar la última vasija se detuvo el aceite.

       La cantidad de bendición recibida por ella era proporcional a su fe en la palabra profética y su diligencia en conseguir todas las vasijas de la comunidad. La orden de llenar las vasijas después de cerrar la puerta hace claro que el milagro no fue un espectáculo público, ya que el profeta no estuvo presente; no pudo haber sido un truco mágico, sino un acto portentoso de un Dios y Creador amoroso que satisface la necesidad personal en privado (comp. Mat. 6:6). Así su participación personal y la ausencia de Eliseo servían para que ella se diera cuenta de que el poder para resolver su problema procedía de Dios y así aumentaría aún más su fe.

       En una segunda consulta, Eliseo le dijo que vendiera el aceite y la ganancia les daría para pagar la deuda y para vivir juntos los tres. Esta viuda, que se caracterizaba por su obediencia a la palabra de Dios, se parece a la de Sarepta en 1 Reyes 17:8–16.

    Argumentos para hallar gracia ante los ojos: Hallar gracia ante los ojos de Dios se fundamenta, según las Escrituras y la teología judeocristiana, en vivir una vida de fe sincera, obediencia y humildad, reconociendo que el favor divino es un don inmerecido.

       => La gracia de Dios no se puede comprar ni ganar por mérito propio, ya que es un don y un favor totalmente gratuito e inmerecido. Se obtiene mediante la fe en Jesucristo y se recibe con un corazón humilde que reconoce su necesidad de Dios y acepta su perdón.

       «Hebreos 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro».  «Hebreos 12:15. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que, brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminado».

       Comentario de Éxodo 3:21. Moisés debía declarar el poder de Dios: su poder para hacer que los egipcios favorecieran a su pueblo y rectificaran sus injusticias contra su pueblo. Cuando Egipto liberara al pueblo de Dios, ellos debían pedir plata, oro y ropas a los egipcios (vv. 21-22). Los egipcios habían, sin duda, robado la mayoría de los bienes y objetos de valor de los israelitas cuando los esclavizaron. Como esclavos, los israelitas ni siquiera tenían suficiente alimento, mucho menos el derecho a ganarse el pan. No tenían derecho a trabajar por dinero ni a comprar ropas ni bienes con el objetivo de vivir de manera aceptable y con comodidades. Por lo tanto, Dios rectificaría las injusticias de los egipcios. Iba a infundir tanto miedo en los egipcios, que estos darían a su pueblo lo que pidieran y más, les darían lo que fuera necesario para librarse de ellos, no fuera que sobre Egipto cayeran más juicios (Éx. 12:33-36).

       Pensamiento 1. Dios tiene el poder de alentar a las personas para que favorezcan a los creyentes, y tiene el poder de rectificar las injusticias del mundo contra su pueblo. Por ello, debemos orar constantemente para que Dios detenga la persecución que sufre su

    pueblo por todo el mundo. Debemos pedir a Dios que aliente en el mundo el derecho de vivir y adorar en libertad.

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • SEMANA DEL 10 AL 16 DE AGOSTO DE 2026. “EL AMOR DE DIOS PERFECCIONA LA VIDA ESPIRITUAL EN LA]UVENTUD CRISTIANA”.

       Comentario del contexto bíblico. (13:8-12) Amor: La gran permanencia del amor. El amor es muy superior a los dones espirituales. La gran permanencia del amor demuestra claramente su superioridad.

    ▬ 1. El amor nunca falla, nunca cesa, y nunca desaparece. El amor dura y perdura para siempre. Pero no sucede lo mismo con los dones espirituales: Los dones espirituales cesarán su existencia y desaparecerán. ¿Cuándo? Cuando estemos en la eternidad ante Dios. Los dones espirituales son solo temporales; no son permanentes; por consiguiente, son muy inferiores al amor. Los dones espirituales son solo herramientas temporales para que las usemos en la salvación y al ministrar al mundo necesitado y perdido.

       Pensamiento 1. Note cómo los creyentes son culpables de las mismas cosas de las que ellos acusan al mundo: Centrándose en lo temporal en lugar de lo eterno. Demasiados creyentes se glorían de sus dones y habilidades terrenales en lugar de servir y ministrar con amor.

    ▬ 2. El amor es perfecto y completo. No conocemos nada perfectamente, y podemos proclamar y predecir la verdad solo con una certeza parcial. Nadie conoce toda la verdad. Sin embargo, se acerca un día de perfección, y cuando llegue, solo lo que es perfecto permanecerá y perdurará.

       Sucede lo siguiente: El amor es perfecto, el amor perdurará y será el rasgo primordial entre los creyentes en la eternidad. Por lo tanto, el amor es superior a los dones.

    ▬ 3. El amor es maduro, madurez de conducta. Mientras está en la tierra, todo cuanto el hombre es y posee, sus habilidades, conocimiento, y existencia, son todas como niño. El hombre es inmaduro e imperfecto, no importa qué área de su vida se analice. Sin embargo, se acerca el día de la madurez, el día en que se pondrá a un lado todo el entendimiento y todos los pensamientos de la niñez y se convertirá en un hombre maduro, un hombre perfeccionado. ¿Cuándo llegará ese día? Llegará cuando el amor se perfeccione entre Dios y los hombres y entre el hombre y el hombre. El amor es el gran don y la gran cualidad que existe hoy día en la tierra que per- durará en la eternidad. Por consiguiente, el amor es muy superior a los dones y habilidades de los hombres.

    ▬ 4. Amor es estar frente a frente con Dios, una conciencia y conocimiento perfectos de Dios. Nuestra relación actual con el Señor se puede comparar con el reflejo que recibimos en un espejo oscuro. Podemos divisar la imagen vagamente, pero no está clara ni se distingue completamente. Por consiguiente, solo vemos a Dios y la verdad en parte y solo conocemos a Dios y la verdad en parte. Sin embargo, se acerca el día en que conoceremos a Dios tal como Él nos conoce a nosotros, perfectamente.

    => ¿Cuándo llegará ese día? El día que se perfeccione el amor entre Dios y el hombre.

    => ¿Qué hará que llegue ese día? El amor, el amor perfecto de Dios por el hombre.

       Es el amor el que se perfeccionará y el que hará que se haga realidad para el hombre el día de la perfección. Es el amor el que nos proporcionará una relación personal con Dios y un conocimiento perfecto de la verdad. Por consiguiente, el amor es muy superior a los dones espirituales.

        [4]. (13:13) Amor: La gran supremacía del amor. Tanto la fe como la esperanza son grandes cualidades y dones, pero el amor es muy superior. ¿Cómo? Recuerden que Pablo está comparando el amor con los dones espirituales y está lidiando con la tendencia de las personas de centrar su atención en los dones y los logros. El amor es muy superior a la fe y a la esperanza por al menos seis razones:

    ▬ 1. La fe se centra en la revelación de Dios, mientras que el amor se centra en Dios mismo. Solo sabemos de Dios por la revelación de Dios por medio de Jesucristo, la Palabra, la naturaleza, y el testimonio interno de pensamientos y de conciencia (cp. Ro. 1:18-20; 2:14-15). Un hombre cree en Dios centrándose en una o más de las revelaciones de Dios. Pero el amor es diferente, completamente diferente. El amor se centra y se concentra en el propio Dios y despierta una relación de adoración y culto. Desde luego que la fe puede despertar la misma adoración y culto; pero la fe también puede existir sin la adoración y el culto. Una persona puede creer en alguien y no amarla.

    ▬ 2. La esperanza se centra en estar eternamente con Dios en un mundo perfecto, pero nuevamente, el amor es superior porque se centra en el propio Dios. Una persona puede tener esperanzas en alguien sin amarla, pero una persona que ama a alguien siempre tiene esperanzas en ese alguien.

    ▬ 3. El amor, el amor verdadero (amor ágape), no se origina en la naturaleza del hombre, sino en la naturaleza Dios. Dios es amor, el amor es el rasgo básico de su naturaleza. La existencia misma del hombre se debe al hecho de que Dios es amor, no al hecho de que Dios creyó ni tampoco que tuvo esperanzas en el hombre. Por ende, el amor, que es el rasgo básico de la naturaleza de Dios, es muy superior a la fe y la esperanza.

    ▬ 4. El amor verdadero es un don de Dios. Un hombre puede conocer el amor verdadero solo si llega a conocer el amor de Dios. La fe surge del corazón del hombre, pero el amor lo deposita o lo da Dios al hombre. Es Dios quien lo derrama en el corazón del hombre. Aparte de Dios, el hombre solo ama a aquellos que lo aman. Se opone o se aleja de aquellos que lo odian. Un hombre solo puede amar (amor ágape) a sus enemigos con el amor de Dios. Por lo tanto, el amor, al ser un don muy especial de Dios, es muy superior a la fe y la esperanza.

    ▬ 5. La experiencia y la naturaleza como tal demuestran que la fe y la esperanza salvan y hacen crecer a las personas, pero el amor salva y hace crecer a las personas mucho más que cualquier otro don o cualidad.

    ▬ 6. Una persona puede creer en Dios, y aun así creer que es superior a otros. Puede actuar con orgullo, arrogancia, y súper espiritualidad. Puede tener esperanza en estar una eternidad con Dios y con otros creyentes, aun así, puede ser fría y distante. Pero el amor, el amor verdadero, no tiene debilidades ni peligros. El amor nunca falla, nunca carece. Pero recuerden: “El amor no es indulgencia y libertinaje”. El amor implica control, y disciplina, así como amor y desprendimiento, desinterés y sacrificio.

       Comentario de 1ª a los Corintios (14: 15-20) Lenguas, don de ▬ Pablo: En estos seis versículos se analiza la adoración personal del propio Pablo y el uso de las lenguas. Él dice tres cosas diferentes:

    ▬ 1. Pablo adora orando y cantando tanto con el espíritu como con el entendimiento (vv. 15-17). Note un elemento crucial en todo este pasaje: Pablo no está negando ni prohibiendo el ejercicio del don de lenguas. Él insiste en el uso apropiado de los dones. Él dice que él mismo lo hará “también con el entendimiento”.

       Se hace énfasis en que él no ora ni canta sin entender lo que él ora y canta. Él da dos razones para esto:

    » a. Él desea que otros entiendan y confirmen lo que él ora y canta (v. 16). La ilustración es directa. Si usted bendice a Dios con el espíritu (es decir, con una lengua), ¿cómo el indocto (aquellos que no entienden las lenguas) dirán “Amén”, es decir, ¿confirmará lo que usted dice? Estar de acuerdo y participar en su oración y alabanza es imposible, porque nadie entiende lo que usted dice.

    » b. Él desea que otros se edifiquen (v. 17). La acción de gracias y la oración no están equivocados; de hecho, son buenos. Pero si se hacen en una lengua, otros no se edifican.

    ▬ 2. Pablo a menudo habla en lenguas, pero en la iglesia él siempre usa otro don (w. 18-19). No hay otro versículo que pueda ser más claro sobre la práctica de las lenguas de Pablo que este:

    => Pablo tenía el don de lenguas y usaba el don más que “todos vosotros”.

    => Sin embargo, en la iglesia, él prefiere hablar cinco palabras claramente entendibles que diez mil palabras en una lengua Al lector honesto y abierto, el planteamiento de Pablo queda claro: En la iglesia, él usaba otros dones para adorar y proclamar el evangelio. Él usaba su don de lenguas en la adoración privada.

    ▬ 3. Pablo insta a una cosa: Al entendimiento y la edificación. Esto es un imperativo fuerte, un planteamiento contundente: “no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar”. Parece que las “lenguas” habían dividido tanto la iglesia de Corinto que la amargura y la malicia se habían convertido en un problema entre algunos. Algunos de los creyentes sencillamente no entendían los dones, su importancia y propósito. Por consiguiente, actuaban como niños, golpeados por la experiencia

    espectacular, emocional y diferente. Necesitaban entender los dones desesperadamente y su lugar apropiado en la vida del creyente. Algo era cierto: No debía haber cabida para la división por los dones. Solo debía haber amor y entendimiento maduro. Los creyentes deben ser como hombres y mujeres maduros, no como hijos.

       “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía” (1 Co. 3:1, 2).

       “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Co. 13:11).

       “Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar” (1 Co. 14:20).

       “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,” (Ef. 4:13, 14).

       “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido… pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (He. 5:12,14).

       “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 P. 2:2).

       “Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno” (1 Jn. 2:14).

        Comentario de Efesios 4:14-15. Sin embargo, es posible lograr un excelente crecimiento en madurez por medio del esfuerzo humano que dimana de y es sustentado de principio a fin por el Espíritu Santo. Esto es evidente según las palabras que siguen: 14, 15…. para que116 ya no seamos más niños llevados de aquí para allá por las olas y girados en remolino por toda ventolera de doctrina, por las tretas de los hombres, por (su) astucia para tramar el error; sino que, aferrándonos a la verdad en amor, crezcamos en todas las cosas en él que es la cabeza, esto es, Cristo.

        El ideal de la plena madurez cristiana está caracterizado en el v. 14 por medio de su aspecto negativo y en el v. 15 por su aspecto positivo. En su esfuerzo para alcanzar la meta y avanzar en aquella dirección, los creyentes son estimulados por el deseo de no ser ya más como niños desvalidos en un barco que no pueden controlar en medio del mar agitado por las olas en la tempestad. Pablo sabía muy bien lo que significaba “ser lanzado de aquí para allá” por las olas. Mientras escribía esta carta, debe haber tenido presente ante sí el cuadro de gráfico espanto vivido en el viaje que lo llevó a su presente prisión en Roma (Hch. 27:14–44, especialmente el v. 27). Pero el ser llevado de aquí para allá y girados en remolino “por toda ventolera de doctrina” es peor aún que experimentar los peligros del mar. ¿Qué era realmente lo que el apóstol tenía en mente cuando así amonestó a los efesios? Bien haremos aquí en tener presente dos hechos: a. que la mayoría de los lectores eran en realidad recientes convertidos del paganismo; y b. que, aunque debemos, por tanto, deducir que la descripción era especialmente aplicable a ellos, no obstante, el apóstol no puede haber estado pensando solamente en estos convertidos del mundo gentil, puesto que usa la primera persona plural, diciendo, “que ya no seamos más niños llevados de aquí para allá”, etc. El que los paganos en su ceguedad y superstición sean a menudo arrastrados por las olas y los vientos de la opinión pública, dando oído a las últimas novedades, se ilustra gráficamente en el relato de Lucas sobre la experiencia de Pablo y Bernabé en Listra. Primero sostuvieron que Pablo era Mercurio, y Bernabé Júpiter. Poco después esta misma gente se dejó persuadir por los malvados judíos y apedrearon a Pablo dejándole casi muerto (Hch. 14:8–20). Pero aun los seguidores de Jesús tienen mucho que aprender con respecto a esto. Un caso típico de inestabilidad, antes de llegar a ser de hecho “una roca”, fue Simón Pedro. En los Evangelio se le describe como hombre que oscila constantemente de un extremo a otro. Le vemos ahora caminando osadamente sobre las aguas (Mt. 14:28); muy luego se halla gritando, “¡Señor, sálvame!” (Mt. 14:30). En un momento hace una gloriosa confesión (Mt. 16:16). Aún no se apagan los ecos de esta notable declaración, cuando comienza a reprender a Cristo mismo a quien había confesado (Mt. 16:22). Promete su vida por Jesús (Jn. 13:37). Horas más tarde se halla repetidamente vociferando “no soy su discípulo” (Jn. 18:17, 25). Después de la victoriosa resurrección de Cristo corre a la zaga de Juan hacia la tumba. Al llegar, entra a ella antes que Juan (Jn. 20:4–6). En Antioquía primero desecha todas las ideas de segregación racial y come con los gentiles. Muy pronto se aparta totalmente de los convertidos del mundo pagano (Gá. 2:11, 12).

       Además de sus dificultades con Pedro, Pablo tuvo otras tristes experiencias con la confusa y fluctuante humanidad. En su primer viaje misionero Juan Marcos le había abandonado (Hch. 13:13; 15:38). Los gálatas se habían apartado del evangelio (Gá. 1:6). Y durante este mismo tiempo, mientras Pablo escribía sus “epístolas carcelarias”, algunos de los miembros de la iglesia de Colosas deben haber estado en un verdadero peligro de prestar oídos a los falsos filósofos. El apóstol sabe que no hay nada tan estabilizador como ocuparse día tras día en servicio lleno de amor hacia Cristo. Nadie aprende la verdad más rápido que aquel que, con sinceridad de corazón y consagración, enseña a otros. Ojalá entonces, que los efesios desvíen su atención de “las tretas de los hombres”, y se sumerjan totalmente en la obra del reino. El pensamiento del contexto aquí es: todos los santos, bajo la dirección de los apóstoles, profetas, evangelistas, “pastores y maestros”, unidos como un hombre para la obra del ministerio.

       El término “tretas”, que se aplica a todos aquellos que en realidad intentaban desviar a los creyentes, es kubeia, de kúbos, que significa cubo, dado. Pablo tiene en mente, entonces, el juego de dados en el cual se usaban tretas o engaños para ganar. De ahí que la palabra llegó a significar treta; aquí “tretas humanas”, “literalmente el talento, la prontitud para usar cualquier medio para tramar el error”. Los pensamientos y planes de estas astutas personas estaban constantemente dirigidos hacia (griego πρός) “los métodos para engañar”. Cf. Col. 2:4, 8, 18, 23; luego también Ro. 6:17, 18; 2 Co. 2:17; 11:13; Gá. 2:4.

       Ahora bien, el error jamás puede ser vencido por mera negación. Contra los engaños de los maestros del error los efesios debían aferrarse a la verdad, esto es, practicar la integridad.

       ¿Y qué ministerio (véase v. 12) puede ser más noble que aquel que, resistiendo resueltamente al error, oponiendo contra él la fidelidad “de la palabra y la vida”, realiza todo esto en un espíritu de amor? Existen dos grandes enemigos en contra de un ministerio próspero, sea que éste se desarrolle entre creyentes o entre no creyentes. Uno es el apartarse de la verdad, el acomodarse a la mentira, sea en palabras o en hechos. El otro es la fría indiferencia con respecto a corazones y vidas, dificultades y pruebas, de las personas que uno ostensiblemente está procurando persuadir. Pablo tiene la verdadera solución: la verdad ha de ser puesta en práctica con amor (3:18; 4:2; 5:1, 2), que era exactamente lo que en forma constante hacía él (2 Co. 2:4; Gá. 4:16, 19; [p 221] 1 Ts. 2:7–12); y enseñaba a otros a hacerlo (1 Ti. 4:11–13).

       En realidad, el amor (para lo cual véase 4:2) debe caracterizar a todos los aspectos de la vida. Mediante tal comportamiento impartiremos bendiciones no solamente a otros sino también a nosotros mismos, puesto que “creemos en todas las cosas en él que es la cabeza, esto es, Cristo”. Hemos de creer en mayor unión con él. La misma intimidad de la consciente unidad con Cristo está enfatizada en Ro. 6:5, donde la idea se expresa diciendo que los creyentes son “plantados juntamente” con él. Tales declaraciones no destruyen en manera alguna la infinita distinción entre Cristo y los creyentes. No indican identidad sino intimidad. La distinción entre los creyentes y su Señor se enuncia claramente aquí, puesto que a él se le llama “la cabeza” y a ellos se les designa “todo el cuerpo”. Lo que se quiere expresar al decir crecer en Cristo está interpretado por el apóstol mismo en Fil. 1:21, “Porque para mí el vivir (es) Cristo, y el

    morir (es) ganancia”.

       Comentario de 2ª de Corintios (3:17-18) Pacto, nuevo: El nuevo pacto trae libertad por medio del Señor Jesucristo. Note que al Señor se le identifica como el Espíritu: “el Señor es el Espíritu”. Esto no quiere decir que el Señor Jesús y el Espíritu Santo sean la misma

    persona. Son dos personas diferentes, pero son uno mismo en su divinidad y deidad. Jesucristo y el Espíritu son uno mismo de la misma manera que Él y Dios el Padre son uno mismo: “Una misma mente, un mismo espíritu, un mismo ser, una misma naturaleza, y una misma esencia”. Por consiguiente, son una misma voluntad, propósito, y obra.

       “El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Jn. 16:14, 15).

       Note cómo el Padre, Cristo, y el Espíritu Santo todos participan en mostrarle y revelarle la salvación al hombre. A esto es a lo que se refiere al decir el Señor es el Espíritu. El Señor mismo fue realmente el que aseguró la salvación y la libertad para el hombre, pero es el Espíritu el que participa activamente en la revelación de la verdad de la salvación y la libertad al hombre. “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

    ▬ 1. En Cristo hay libertad: “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”.

    » a. Cristo libera al creyente del dominio del pecado.

       “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Ro. 6:14).

    » b. Cristo libera al creyente de la ley.

       “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios” (Ro. 7:4).

       “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Ro. 7:6).

       “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley” (Gá. 5:18).

    » c. Cristo libera al creyente de la opresión del miedo.

       “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Ro. 8:15).

    » d. Cristo libera al creyente del poder de Satanás, que es el temor a la muerte.

       “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (He. 2:14, 15).

    » e. Cristo libera al creyente de la opresión de la corrupción.

       “porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios… y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Ro. 8:21, 23).

    ▬ 2. Al contemplar a Cristo, los creyentes se transforman a su imagen. La frase “nosotros todos” quiere decir los creyentes, aquellos que se han convertido a Cristo:

    • Aquellos a los que se les ha retirado el velo de su rostro.

    • Aquellos que están frente a frente con la gloria del Señor.

       Cuando un creyente recibe a Jesucristo como su Salvador, se le da el privilegio de pararse frente a frente con Cristo. Esto quiere decir sencillamente que se le da el privilegio de conocer y entender a Cristo. Note varios elementos:

    » a. La frase “cara descubierta” quiere decir que al creyente se le da el privilegio de pararse frente a frente con Cristo, el privilegio de conocer a Cristo personalmente y de aprender todo acerca de Él. No hay velo sobre el rostro o los ojos del creyente, nada que le impida conocer al Señor.

    » b. El objetivo del creyente es contemplar la gloria del Señor. Esto quiere decir contemplar la divinidad y deidad del Señor, el esplendor, la brillantez, y excelencia de su persona y su ser. Jesucristo es el Hijo de Dios que se hizo Hombre. Su “gloria” se refiere al hecho glorioso de que El cómo el Hijo de Dios si se convirtió en Hombre. Cuando una persona entiende esto, comprende la “gloria del Señor”, el hecho incomprensible de que el Señor pagó el precio máximo y supremo, el precio increíble, de la salvación del hombre.

       “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Jn. 1:14).

    » c. Sin embargo, el creyente nunca comprende toda la gloria del Señor. Ningún hombre, que solo sea finito y hecho de carne, podría entender al Señor, que es un Espíritu infinito. El creyente solo ve y comprende la gloria del Señor como si estuviera tras un cristal o en un espejo. Es decir, solo ve el reflejo del Señor, no la imagen completa. Actualmente, el creyente puede ver al Señor solo por medio de la Palabra y del Espíritu Santo; en el futuro, estará frente a frente con el Señor para toda la eternidad. Entonces conocerá al Señor de la misma manera que el Señor lo conoce ahora a él.

       “Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido” (1 Co. 13:12).

    » d. El creyente cambia y se transforma en la imagen de Cristo de gloria en gloria. Esto probablemente quiera decir dos cosas:

    => Cuando el creyente contempla (comprende, entiende, estudia, asimila) la gloria del Señor, la misma gloria se crea en él.

    => Cuando el creyente contempla la gloria del Señor, el creyente progresa y crece de una etapa de gloria a una etapa superior.

       Comentario de 1ª de Corintios (16: 15-18) Pablo, ministerio: La quinta preocupación de Pablo era exponer magníficos ejemplos para que la iglesia los Siguiera.

    ▬1. Estaba el ejemplo de Estéfanas y su familia. Note lo que se dice acerca de este siervo laico y su familia.

    => Eran los primeros conversos de Acaya, la cual era la provincia grande de la que Corinto formaba parte. Imagínese la valentía que se necesitaba para ser el primero en dar el paso al frente por Cristo, fundamentalmente en una sociedad que se había convertido en una letrina de inmoralidad, injusticia, y mundanalidad.

    => No solo les ministraban a otros, estaban dedicados a satisfacer las necesidades de los creyentes. La palabra “dedicado” (etaxan) significa ser devoto, se entregaban con diligencia a suplir las necesidades diarias de los creyentes.

       Pablo dice que se debe seguir un ejemplo dinámico como ese. De hecho, debe seguirse a cualquier persona que sea tan devota al ministerio del Señor.

       Pensamiento 1. Aquellos que dedican su vida a servir al Señor y son fieles en su ministerio se les debe tener en alta estima y se les debe seguir como a líderes.

       “Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan” (1 Co. 16:16).

       “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso” (He. 13:17).

    ▬ 2. Estaba el ejemplo de Estéfanas, Fortunato, y Acaico. Ahora se mencionan dos hombres con Estéfanas. Estos tres hombres eran los mensajeros enviados a Pablo por la iglesia de Corinto. Pablo dice tres cosas sencillas sobre ellos:

    => Ellos habían sido fieles en el deber para el que los había designado la iglesia, y en realidad habían hecho mucho más, había dado mucho más de sí.

    => Ellos habían confortado su Espíritu tal como confortarían el espíritu de los corintios siendo fiel a su mandato.

    => Sirven como magníficos ejemplos de cómo deben ser los creyentes. Se les debe hacer un reconocimiento a creyentes tan fieles.

       Comentario de Efesios. (5:2) Jesucristo, Muerte – Dios, Gloria de – Creyente, Deber: El creyente sigue a Dios, en segundo lugar, amando como amó Cristo. Aqui cabe destacar dos cosas acerca de la muerte de Cristo.

    ▬ 1. La frase “se entregó a si mismo por nosotros” es una frase sencilla con un profundo significado. No significa que Cristo murió solo como un ejemplo para nosotros, demostrándonos que deberíamos estar dispuestos a morir por la verdad o por alguna gran causa. Lo que significa es que Cristo murió en nuestro lugar, en nuestro sitio, como nuestro substituto. Este significado es incuestionablemente claro. (Véase 1ª P. 2:21-25 para una discusión más profunda al respecto).

    » a. La idea del sacrificio para la mente judía y pagana de esa época era la idea de una vida dada en el lugar de otro. Era un sacrificio de substitución.

    » b. La idea de sacrificio con frecuencia está en el mismo contexto de las palabras: “Cristo… se entregó a si mismo por nosotros” (Ef. 5:2).

       “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo” (Jn. 6:51).

       “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Jn. 10:11).

       “Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas” (Jn. 10:15).

       “Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación” (Jn. 11:51).

       “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:13).

       “Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” (Jn. 17:19). (Cp. Jn. 10:11; Ro. 8:32; Gá. 1:4; 2:20; 1Ti. 2:6; Tit. 2:14).

    ▬ 2. Las palabras “Cristo… se entregó a sí mismo…ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” expresa un significado más elevado de la muerte de Cristo que el solo hecho de satisfacer nuestra necesidad. La palabra “ofrenda” se refiere a la ofrenda de holocausto del Antiguo Testamento (Lv. 1:1ss). La ofrenda de holocausto se entregaba a Dios no solo debido al pecado, sino porque una persona deseaba glorificar y honrar a Dios. Una persona deseaba demostrar su amor y adoración por Dios. Este es un aspecto de la muerte de Cristo que por lo general se pasa por alto, un aspecto que se eleva más allá de la mera satisfacción de nuestra necesidad. A1 darse a sí mismo como una “ofrenda a Dios” Cristo estaba mirando más allá de nuestra necesidad a la majestuosa responsabilidad de glorificar a Dios. Esto significa que su principal propósito fue el de glorificar a Dios. Él estaba principalmente preocupado por hacer la voluntad de Dios, por obedecer a Dios. Dios había sido terriblemente deshonrado por el primer hombre, Adán, y por todos los que lo siguieron. Jesucristo quería honrar a Dios demostrándole que por lo menos un hombre pensaba más en la gloria de Dios que en cualquier otra cosa. Cristo quería demostrar que la voluntad de Dios significaba más que cualquier deseo o ambición personal que Él pudiera tener.

       Él dijo: “Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí” (Jn. 14:31; cp. Lc. 2:42; Jn. 5:30).

       El punto es este: El creyente debe caminar en amor, así como Cristo nos ha amado y se ha entregado como una ofrenda y un sacrificio a Dios. El creyente debe amar tanto que se entregue como una ofrenda y un sacrificio. No debe existir ningún límite en las ofrendas y los sacrificios de nuestras vidas para Dios y los hombres. Recuerde: El amor de Dios – el amor ágape- siempre es un amor que actúa.

       “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Ef. 5:2).

      “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Jn. 13:35).

       “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Jn. 15:12).

       “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Ro. 12:9).

       “Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros” (1 Ts. 3:12).

       “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 P. 1:22).

       “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte” (1 Jn. 3:14).

       “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” (1 Jn. 3:16-18).

       “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Jn. 4:7-8).

       “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Jn. 4:20).

       Comentario de Colosenses (3: 14) Amor: Por, sobre todo, el creyente debe vestir la vestimenta del amor (agapen). Note que el amor debe ser la principal vestimenta de la nueva vida del creyente. Se lo denomina el vínculo perfecto; es decir, el amor enlaza todas las vestimentas o las grandes cualidades de la vida del creyente para unirlas. Si el creyente debe vestirse con amor -si en realidad ama a la gente~ entonces siempre se vestirá con… • piedad • paciencia • benignidad • justicia • humildad • perdón • mansedumbre

       “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).

       “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8).

       “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Ro. 5:10).

       “Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Mr. 12:29-31).

       “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Co. 13:13).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.

  • LUNES 10 DE AGOSTO DE 2026. “HERMOSO TESTIMONIO DE DAVID, SIERVO DE DIOS, ANTE TODO EL PUEBLO”.

       Comentario general del contexto Bíblico: David lamenta la muerte de Abner, 3:30–38. Algunos comentaristas creen a David un farsante al lamentar una muerte que él deseaba; sin embargo, se debe tomar en cuenta que David nunca deseó la muerte de ningún israelita, aun cuando David estuvo “sirviendo” a los filisteos no buscó destruir a su propio pueblo. Esta cualidad se observa en David en otras ocasiones, como en la muerte de Saúl y Jonatán. David lloró por Abner, un israelita y uno que había sido importante en la vida de Israel. El pueblo entendió que el duelo de David era sincero y que no había tenido que ver en la muerte de Abner. David supo expresar su dolor por la muerte de Abner. Esta no fue la única vez que David lloró. Llorar no era una señal de debilidad, era una expresión de lo que sentía.

       David confiesa su debilidad, 3:39. Este capítulo termina con una confesión de parte de David: Ahora yo soy débil, aunque soy un rey ungido. A través del libro de 2 Samuel se muestra a un David que es humano, que tiene virtudes y también debilidades, tiene confianza y también temores; ante todo nos encontramos con un hombre que sabe confesar su debilidad, esta es una cualidad de la persona que vive humillada ante Dios, que reconoce su pequeñez ante la grandeza de Dios; esta es la persona que es capaz de arrepentirse cuando cae y capaz de analizarse a sí mismo honestamente en toda situación. Esta también es la clase de persona que está dispuesta a tomar la responsabilidad que Dios le da para su vida. La gran paradoja del poder divino es que se perfecciona en la debilidad confesada. El ser líder de la nación no era una tarea fácil, David se siente débil para guiar a un pueblo; pero David también reconoce su responsabilidad: él es un rey ungido por el pueblo y llamado por Dios. David no podía dejar de cumplir su responsabilidad.

       Ninguna persona está capacitada para desempeñar el trabajo de Dios; cualquier persona que es llamada de Dios, se ve angustiada por su pequeñez ante una labor tan grande. Moisés se vio pequeño, tardo de habla y sin armas, ante la gran misión de hablar al faraón y sacar a su pueblo de Egipto; más Dios le aseguró que iría con él y que haría maravillas aun con una vara. Jeremías se vio joven y delicado, ante el gran llamado de Dios de predicar un mensaje que incluía la destrucción y la edificación de su pueblo; más Dios le quitó el temor, le puso sus palabras en su boca y lo constituyó sobre naciones y reinos; le ordenó que se ciñera y se levantara y que no se amedrentara, porque Jeremías sería como mu-ro de bronce y una columna de hierro. Isaías vio su impureza, ante la visión de la santidad de Dios; más Dios mismo lo limpió de su impureza y lo llamó a predicar. Pablo se vio muchas veces incapacitado por un aguijón en la carne, ante la gran misión que tenía por delante; más Dios le enseñó que su gracia se fortalecía en la debilidad. Juan Calvino era tímido y encerrado; más Dios le enseñó a confiar en un Dios soberano, convirtiéndolo en un gran líder de la Reforma protestante. Dios no esperaba perfección de cada uno de estos hombres, únicamente esperaba su dedicación y su sometimiento al llamado divino. A cada uno de ellos, Dios les dio lo que les faltaba. En cada caso, Dios les enseñó que no era por el poder humano, sino por su poder que su misión sería llevada a cabo.

       El llamado de Dios para David no era un llamado fácil de llevar a cabo. Tenía que reinar sobre todo un pueblo. Es difícil para una persona gobernarse a sí misma y a su familia, ya no digamos a todo un pueblo. El llamado de David lo llamaba a tomar cargo de una esfera que no es fácil de manejar y controlar, como es la esfera de gobernar. David tomó en serio el llamado de Dios y buscó fortaleza en Dios.

       Hermoso testimonio de David, siervo de dios, ante todo el pueblo: El momento cumbre del testimonio público del rey David ante todo el pueblo de Israel se encuentra en los capítulos 28 y 29 de 1ª Crónicas, donde un anciano rey, al final de sus días, se pone en pie frente a la asamblea para testificar de la fidelidad de Dios, reconocer que toda la gloria y la riqueza pertenecen al Señor y entregar la posta a su hijo Salomón.

       El Rey David en la Biblia es presentado como el segundo rey de Israel, un pastor que venció a Goliat, un gran músico y un «hombre conforme al corazón de Dios», aunque también cometió graves errores humanos. Su historia se narra principalmente en los libros de Samuel, Crónicas y los Salmos

       Referencias Bíblicas: 1ª Crónicas 29:10 al 16. «Asimismo se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo. Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas, sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura. Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo.»

       2ª de Samuel 23: 1 al 5. «Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel: El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua. El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana, Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra. No es así mi casa para con Dios; Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, Ordenado en todas las cosas, y será guardado, Aunque todavía no haga él florecer. Toda mi salvación y mi deseo.»

       1ª de Samuel 16:7. «Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.»

       Salmo 131:1 al 3. «Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma. Espera, oh Israel, en Jehová, Desde ahora y para siempre.

       Sincera preocupación del pueblo por el siervo de Dios: La sincera preocupación del pueblo por un siervo de Dios refleja el vínculo profundo de afecto, guía espiritual y cuidado mutuo que une a una comunidad de fe con su líder o pastor. Trabajar en la casa de Dios requiere esfuerzo, dedicación y una vida recta de obediencia a la palabra de Dios. El siervo de Dios busca que la palabra de Dios se predique fielmente y la iglesia reciba el cuidado necesario. Debe ser humilde, tener madurez espiritual, amor por las personas, un espíritu manso y un amor real y sincero por Dios.

        El verdadero siervo de Dios tiene sus requisitos: Tito 1:6 al 9. «el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.»

       Los identificados con la misión de Pablo (Romanos 16:3–7): Los primeros seis nombres y una de las iglesias en las casas están conectados con los equipos misioneros de Pablo. La mayoría probablemente se vio obligada a abandonar Roma cuando Claudio expulsó a muchos judíos y cristianos por disturbios en el año 49. Regresaron después del año 54, cuando Claudio murió y sus edictos ya no estaban en vigor. Especialmente estaban en un lugar para apoyar la petición de Pablo, ya que habían sido parte de su ministerio durante mucho tiempo y podían explicárselo a los demás en Roma.

       (1) Priscila (en griego: Prisca) y Aquila (vv. 3–5a). Pablo llama a este equipo de esposos “mis compañeros de trabajo en Cristo Jesús”, un título semioficial para un líder que trabajó con Pablo en el ministerio y que merecía un pago (1Co 9:14), así como respeto y obediencia (1Co 16:16, 18). Estaban especialmente cerca de Pablo y eran figuras importantes en sus equipos. El hecho de que se nombren por primera vez muestra su estatus en Roma y en los equipos paulinos. Además, el hecho de que Priscila sea la primera en cuatro de las seis veces que se nombra a la pareja puede indicar que tuvo el estatus social más alto o quizás el ministerio más significativo de los dos. El orden de los nombres fue significativo en el mundo antiguo.

       Pablo los encontró en Corinto en su segundo viaje misionero, después de su expulsión de Roma por parte de Claudio (Hechos 18:2). Eran compañeros judíos y ricos fabricantes con un negocio de tiendas de campaña al que Pablo se unió mientras estaba allí. Los trabajaron y ministraron juntos durante sus dieciocho meses allí (Hechos 18:3), usando su hogar para una iglesia en casa (1Co 16:19). Cuando fue a Éfeso en su tercer viaje, fueron con él y continuaron ministrando juntos. Allí también tuvieron un ministerio significativo y en una ocasión llevaron a Apolos consigo, corrigiendo sus puntos de vista erróneos sobre el bautismo y “le explicaron con mayor precisión el camino de Dios” (Hechos 18:26).

       Comentario de Filipenses (4: 10) Administración, Dar: La iglesia revivió su dádiva y esta floreció. Advierta las palabras “al fin habéis revivido” (anethalete) significa volver a revivir. Es la imagen de las plantas y las flores floreciendo, abriéndose y brotando nuevamente. La palabra clave es nuevamente. Cuando se fundó la iglesia, los creyentes habían apoyado a Pablo y su obra misionera en forma regular. Pero por algún motivo abandonaron su apoyo a la misión. Eso probablemente haya sido unos diez a doce años antes (Struss). Por qué dejaron de enviarle apoyo a Pablo es algo que se desconoce. Sin embargo, la cuestión a tener en cuenta es el glorioso revivir del apoyo de la misión que se llevó a cabo en la iglesia. Retomaron nuevamente el apoyo de Pablo y su dádiva floreció y brotó nuevamente. Puede imaginarse el gozo y regocijo del corazón de Pablo. Él dice: “En gran manera me gocé en el Señor”.

       Pensamiento 1: ¿Por qué la iglesia había abandonado su apoyo a Pablo? Como se ha dicho, no se conoce el motivo. En su manera gentil y bondadosa, Pablo simplemente pasa por alto el tema diciendo que él sabía que se preocupaban por él, pero que habían perdido la oportunidad de apoyarlo. ¿Fue su falta de apoyo…

    • Legítima: ¿Esto es, debido a la persecución o a la pobreza?

    • Ilegítima: ¿Es decir, debido a la negligencia y a la falta de preocupación por la difusión del evangelio y de las misiones en todo el mundo?

       Siendo honesto sobre el asunto, es difícil concebir una razón legitima para el abandono del apoyo a la misión. Es particularmente difícil ver un motivo que durara tanto como de diez a doce años en que la iglesia filipense dejó de apoyar a Pablo. Sea legítima o no, todos debemos buscar en nuestros corazones acerca de nuestro apoyo personal de los ministros de Dios y de las misiones de todo el mundo.

    [] Se debe apoyar el evangelio.

    [] El evangelio debe llevarse a todo el mundo.

    [] Ha llegado la hora de la necesidad de que las iglesias despierten a la misión mundial de Cristo.

    [] Se debe apoyar a los predicadores, es decir, a los ministros, misioneros, maestros y evangelistas; a todos los predicadores y maestros designados por Dios, mientras llevan el evangelio por el mundo.

       Advierta esto: Han pasado siglos tras siglos desde que Jesucristo vino a morir por los pecados de los hombres y a fin de darles vida. Sin embargo, observe cuán poco se ha hecho, cuántos todavía no han oído ni han creído.

       [] ¿Dónde están los trabajadores que llevan el mensaje? ¿Dónde están los que realmente oran por los trabajadores como Él lo ordenó? Observe cuántos se quedan en sus casas y luego observe a los pocos que están afuera en las comunidades y campos del mundo ministrando y dando testimonio a los perdidos. ¿Es este el método de Dios? ¿Su voluntad? Piense y con franqueza responda. El problema no es que no conozcamos la verdad. La conocemos: Sabemos que debemos ir. El problema es que no vamos. Simplemente no estamos dispuestos a comprometemos a ir. No estamos dispuestos a abandonar la comodidad y seguridad de nuestros hogares y oficinas, trabajos y familias para ir a las comunidades y naciones del mundo.

        Ha llegado la hora de necesidad para los trabajadores, los trabajadores que harán exactamente lo que ordenó Dios: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mr. 16: 15). Y si no podemos ir, entonces debemos comprometemos a apoyar a quienes están dispuestos a ir.

       “Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos” (Mt. 9:37).

       “Y les decía: La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” (Lc. 10:2).

       “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lc. 14:33).

       “¿No decís vosotros?  ¿Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega” (Jn. 4:35-36).

        Filipenses 4:15-16. (15-16) Administración, Ministro, Misiones: La dádiva de la iglesia fue diferente, ellos fueron la única iglesia que dio y lo hizo de forma continuada. Este es un punto que debe seguirse con desesperación por parte de las iglesias de todo el mundo. Cuando se fundó la iglesia filipense, subscribió el ministerio de Pablo y fue congruente en su apoyo. Advierta que era la única iglesia que estaba apoyando a Pablo. La falta de fidelidad de las otras iglesias lastimó el corazón de Pablo. Esto resulta claro a partir de las palabras de que ninguna iglesia lo apoyó, ninguna salvo la iglesia filipense.

       Fue mientras estaba en Tesalónica que los filipenses seguían apoyando su misión. Y cómo necesitó su apoyo en Tesalónica, puesto que fue allí donde enfrentó una severa persecución (cp. Hch. l7:1ss).

       Pensamiento 1: ¡Imagine! ¡Sólo una iglesia apoyando a Pablo y su misión en el mundo! Y se trataba de una iglesia que acababa de ser fundada. Todos nosotros debemos hacernos insistentemente dos preguntas:

    1) ¿Qué estamos haciendo por los Pablos y las misiones de hoy día?

    2) ¿Nos hemos comprometido a apoyar cualquier ministerio o misión y nos arrepentimos del compromiso?

       “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos” (Mt. 19:23).

       La protesta de Samuel, 12:1–15. Con este discurso Samuel en efecto se retira de su ministerio activo. Aunque lo vemos en varias ocasiones, da a entender que ya tienen a su rey, desplazándole a él. Como el último juez, se hace a un lado para que la monarquía gobierne en Israel. Y protesta su preferencia por la monarquía como habiendo rechazado a él mismo como juez y a Jehovah como su Rey divino. Los vv. 1 al 5 demuestran claramente que no había nada en Samuel que motivara su preferencia por un rey. Y luego en los vv. 6 al 12 repasan históricamente la fidelidad de Jehovah para librarles y guiarles en todos sus aprietos. Su Dios había sido mejor que un rey por todos estos siglos. Su selección de un rey realmente fue un acto de rebeldía y falta de confianza en Dios. Testifican que no pueden acusarle de malversación, ni a Samuel ni a Dios.

       A pesar de esto, en los vv. 13 al 15, Samuel declara la disposición de Dios para perdonarles su rebeldía y bendecirles con su nuevo rey si es que obedecieran. La obediencia determinaría el rumbo del futuro.

       Comentario de Los Hechos (20:33-35) Ministros ▬ Apoyo financiero: El cuarto deber es el de trabajar y dar, sin codiciar riquezas terrenales.

    Note dos puntos contundentes.

    1. Pablo no codició riquezas terrenales. No codició plata ni oro ni vestido. En el mundo antiguo, los vestidos costosos eran una señal de riqueza. Muchas personas de la iglesia tenían suficiente y algunos eran ricos. Tenían… • dinero • ropas opulentas • propiedades • medios de transporte

       Pero Pablo no codició lo que ellos tenían. Su mente y sus pensamientos no estaban centrados en las cosas terrenales. El dinero, las propiedades, los vestidos, y los más modernos medios de transporte no constituían un atractivo para él. Anhelaba algo mucho más importante:

    => el Reino de Dios y su justicia,

    => satisfacer las desesperadas necesidades del mundo,

    => librar a los hombres de la esclavitud del pecado,

    => compartir el evangelio de vida eterna

       Pensamiento 1. Los ministros y maestros del evangelio deben estar totalmente comprometidos a compartir el evangelio, y un compromiso total incluye, no solo la predicación y la enseñanza verbal, sino esparcir el evangelio apoyando a otros financieramente. (Ver bosquejo y notas, Mt. 19:16-22; 19:23-26 para mayor discusión. Cada creyente necesita estudiar y aplicar a su vida estos dos pasajes, pero en especial los ministros y maestros del evangelio. Cp. 1 S. 12:3-5; 1ª Ts. 2:5-6; 1ª Ti. 3:3, 8; 6:10.)

    ▬ 2. Pablo trabajó en el mundo secular. Él era artesano, un fabricante de tiendas de campaña (ver nota, Hch. 18:3). Hay cinco razones por las cuales Pablo trabajaba en el mundo secular, cuatro de las cuales se mencionan en este pasaje.

    » a. Para satisfacer sus propias necesidades (v. 34).

    » b. Para ayudar a otros que estaban sirviendo junto a él (v. 34).

    » c. Para apoyar a los débiles (v. 35).

    » d. Para parecerse más a Jesús (v. 35). Este es un refrán de Jesús que no aparece en los evangelios: “Más bienaventurada cosa es dar que recibir”. Por supuesto que Jesús siguió esto último…

    • no codiciando nada de este mundo.

    • dando a otros todo lo que tenía.

    • sacrificando su vida por los demás.

       Pablo quería ser como su Señor, ser conformado a su imagen y por eso trabajaba en el mundo secular cuando era necesario.

    » e. Para no ser carga ni a los creyentes ni a las iglesias. Esta razón no se menciona en este pasaje, pero si en muchos otros (2 Co. 11:9; 1ª Ts. 2:9; 2ª Ts. 3:8). Pablo quería decir dos cosas con “no ser carga” para ninguno, y estas dos cosas son lecciones muy poderosas para los ministros modernos del evangelio.

       En primer lugar, algunos no creyentes, y tristemente algunos creyentes carnales, estaban acusando a Pablo…

    • de “codiciar” un salario a costa de las iglesias.

    • de buscar confort y comodidad a expensas de los creyentes y las iglesias.

    • de recibir las ofrendas y sustraer de las mismas (2 Co. 1:17-18; 8:20-22. Ver note, pt. 2, 2 Co. 12:13-18).

       Al trabajar en el mundo secular y no aceptar dinero de las iglesias, Pablo podía combatir esas acusaciones y demostrar que eran mentiras. Nótese que también tenía representantes designados por las iglesias para llevar las ofrendas de estas a Jerusalén (ver nota, Hch. 20:4-6).

       Segundo, Pablo quería ser libre e independiente de las iglesias y los creyentes. Él no quería que la congregación creyera que les pertenecía, que tenía que cumplir con su invitación. No quería que le pusieran frenos ni presiones sobre su derecho de ir de un lugar a otro para ministrar y predicar el evangelio según viera la necesidad.

    => No quería ningún tipo de tentación, ninguna cosa que le hiciera sentir que tenía que cumplir con los deseos. antojos y caprichos de la congregación, a menos que realmente provinieran de Dios.

       Pensamiento 1. Tenga en cuenta cuatro aspectos significativos.

    1) Pablo recibió apoyo financiero de algunas iglesias. No siempre tuvo un trabajo secular, no en todas las situaciones. El apreciaba el valor de estar completamente libre de la carga de preocupaciones financieras para poderse dedicar por completo al ministerio. (Ver note, Hch. 18:3 para mayor discusión.)

    2) El ministro del evangelio tiene derecho a recibir salario de las iglesias. De hecho. Cristo enseñó que el ministro debía, sin duda alguna, ser sostenido por la iglesia. (Ver bosquejo y notas, Mt. 10:9-10 para discusión y consulta de las Escrituras. Este es un pasaje importante, un pasaje que todo ministro e iglesia debiera estudiar ya que es una enseñanza de nuestro Señor.)

    3) Hay grandes beneficios al seguir el ejemplo de Pablo en asuntos prácticos. Tener libertad financiera para ministrar según Dios dirija sin la influencia de prejuicios carnales y caprichos, tiene ventajas, como ya se señaló arriba. Sin embargo, todo ministro debe recordar siempre que hay algunos en cada iglesia genuina que han marchado muy cerca del Señor y así lo han hecho durante años. Dios le ha dado su visión a esa iglesia y les ha dado la comunidad que les rodea. Solo han carecido de una cosa: un ministro lleno del Espíritu que les ayude. El ministro necesita escuchar a estos queridos creyentes incluso cuando él se sostenga a sí mismo.

    4) Cada ministro debe trabajar para que pueda ayudar a los débiles (v. 35). No importa de dónde provengan sus ingresos, él debe dar el ejemplo a otros en cuanto a satisfacer las carencias de los necesitados.

       “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).

       “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (Ro. 15:1).

       “También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos” (1 Ts. 5:14).

        (20:36-38) Conclusión: el final de la exhortación de Pablo a los ancianos de Éfeso es una escena conmovedora, es la manera de expresar afecto que todo ministro y maestro del evangelio debiera codiciar. Note que Pablo estaba tan emocionado que cayó de rodillas y comenzó a orar por estos amados hombres de Dios. (El cuadro es muy inusual ya que era costumbre judía ponerse de pie al orar en público.)

    Los ancianos…

    • lloraron profundamente.

    • se echaron al cuello de Pablo, abrazándole y besándole una y otra vez (griego.)

    • estaban muy tristes.

    • lo acompañaron hasta el barco.

       Comentario de 1ª Corintios (15:5-7) Jesucristo, resurrección: El tercer elemento del evangelio es que hubo testigos presenciales de la resurrección de Jesucristo. Debe tenerse en cuenta que Pablo no proporciona todas las apariciones de la resurrección de Cristo; él enumera las que él cree que son más que suficientes para dar evidencias conclusivas. (Vea el Estudio a fondo 1, Jesucristo, Resurrección _ Mr. 16: 1-13 para una lista completa.)

    ▬ 1. Estaba la aparición de su resurrección a Cefas o a Pedro. Pedro le había fallado grandemente al Señor, al haberlo negado tres veces. Las negaciones y el fracaso miserable de Pedro tuvo lugar en la hora más crítica del Señor, la hora en que el Señor necesitaba más que nunca la lealtad de Pedro. Como Pedro le había fallado de un modo tan terrible al Señor, Pedro necesitaba desesperadamente una entrevista privada con el Señor; y como el Señor se le había aparecido a Pedro, Pedro era un testigo fidedigno del amor de Dios por el hombre. Él podía fácilmente testificar que Dios ama tanto al hombre que había enviado a su Hijo al mundo para librar al hombre de su pecado y su terrible fracaso. Fácilmente podía testificar que Dios perdona y salva al hombre y le da vida eterna por medio de la resurrección del Señor Jesuciisto. El testimonio de Pedro era contundente, porque él había experimentado personalmente el perdón, la liberación, la salvación, y la promesa de vida eterna de labios del propio Señor resucitado.

       “Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo” (Mr. 16:7).

       “que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón” (Lc. 24:34).

    ▬ 2. Estaba la aparición de la resurrección a los doce apóstoles. El término “doce” era un término general o común aplicado a los apóstoles de Cristo. Judas estaba muerto, se había suicidado. Jesús se les apareció varias veces a los apóstoles, y pudo haber hecho otras apariciones que no están registradas (Lc. 24:33-36; Jn. 20:19s).

       Los apóstoles habían abandonado al Señor en su hora de prueba, fallándole miserablemente. Por eso ellos, al igual que Pedro, eran testigos fidedignos del amor de Dios por el hombre: “De que Dios había enviado a su Hijo al mundo para morir y resucitar para que los hombres pudieran vivir eternamente con Él”.

    ▬ 3. Estaba la aparición de la resurrección a quinientos creyentes a la vez. Cuando sucedió esta aparición se desconoce. Quizá fue en Galilea, lo que parece haber sido una reunión organizada por el Señor: “después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea” (Mt. 26:32). Después de que había resucitado, Él les dijo a las mujeres a quienes Él le apareció: “No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán” (Mt. 28:10); “mis hermanos” probablemente signifique todos los discípulos. Además, como se esparció la noticia de que Él había resucitado y quería reunirse con sus discípulos en Galilea, era de dudar que un creyente verdadero no asistiera a la reunión.

       Sucede lo siguiente: Quinientos creyentes podían testificar del amor de Dios para los hombres. Dios había enviado a su Hijo al mundo y vencido la muerte resucitándolo de los muertos. Podían dar testimonio sin lugar a dudas de que la forma en la que Dios salvarla al hombre era por medio de la muerte y la resurrección de su Hijo, Jesucristo, y por medio de la promesa de ser resucitado personalmente de los muertos algún día en el futuro.

    ▬ 4. Estaba la aparición de la resurrección a Jacobo. Es muy probable que sea Jacobo, el hermano del Señor. Jesús tenía varios hermanos y hermanas, y ellos se sentían terrible- mente avergonzados por Él porque:

    • Aseguraba ser el Hijo de Dios.

    • Había rumores de locura y posesión demoníaca.

    • Había una oposición severa por parte de los lideres y de otras personas.

       La familia de Jesús no comprendía ni creía en sus afirmaciones; por consiguiente, ellos también le habían hecho oposición. Al aparecérsele a Jacobo, Jesús pudo demostrar sin lugar a dudas que sus afirmaciones eran ciertas. Consiguientemente, Jacobo se convirtió en un testimonio significativo del Señor. Jesús era definitivamente el Hijo de Dios enviado por Dios para demostrar su amor por el hombre. Los hombres, incluso aquellos que han negado y se han mostrado hostiles al Señor, pueden ser salvos por la resurrección del Señor Jesucristo.

       Observe un elemento sorprendente: Jacobo incluso llamó a Jesús “el Señor de gloria”. Piensen nada más: Jacobo se crió con Jesús desde los primeros años de niñez hasta adentrado en la adultez. Si alguien tuvo la oportunidad de ver y observar a Jesús, fue Jacobo. Él tuvo todas las oportunidades de ver algún acto de desobediencia, algún pecado, algo opuesto a la naturaleza de Dios. Sin embargo, el testimonio de Jacobo es:

       “Nuestro Señor Jesucristo, el Señor de gloria”, aquel en quien moraba la presencia misma de Dios entre nosotros (Stg. 2:1).

    ▬ 5. Estaba la aparición de la resurrección a todos los apóstoles. ¿A qué aparición se refiere esto? Se desconoce la respuesta, pero se podría referir la aparición en el Aposento Alto (Jn. 20:26) o en la ascensión (cp. Hch. 1:1s). Nuevamente, la idea es que los apóstoles podían dar una evidencia indiscutible del amor de Dios: Dios ha vencido la muerte por medio de la resurrección del Señor Jesucristo por medio de la cual Él le da seguridad de vivir eternamente con Él.

       (15:8-10) Jesucristo, resurrección: El cuarto elemento del evangelio es que hubo un testigo presencial fidedigno, el propio Pablo. Note tres elementos:

    ▬ 1. Pablo vio a Cristo después de la ascensión del Señor. La frase “como a un abortivo” (to ektromati) quiere decir un aborto, un parto malogrado, un nacimiento no natural, un niño nacido fuera de tiempo. Pablo está diciendo sencillamente que él no conocía ni seguía al Señor cuando el Señor anduvo en la tierra, pero él vio al Señor después que Él había abandonado la tierra y ascendido al cielo. Desde luego, Pablo se refiere a la experiencia en el camino de Damasco (Hch. 9:1s), y quizás a las visiones que le concedieron (2 Co. 12:1s).

    ▬ 2. Pablo se convirtió y cambió en contra de todos los pronósticos. Pablo tenía una profunda sensación de indignidad. Note exactamente lo que él dice, su percepción de si mimo:

    => “Soy el más pequeño de los apóstoles”.

    => “[Yo] no soy digno [apto] de ser llamado apóstol”.

    => “porque perseguí a la iglesia de Dios”.

       Antes de su conversión él había perseguido y matado a muchos creyentes de la iglesia primitiva (Hch. 7:58; 9:1s). Él también tenía un orgullo acérrimo en quien él era y lo que había logrado en su posición y justicia y moralidad personal (2 Co. 11:22; Fil. 3:4-6). Los pecados de asesinato y orgullo le daban a Pablo una sensación inmensa de sentirse el jefe de los pecadores (1 Ti. 1:15). Nada excepto haber visto a Cristo realmente cara a cara podría cambiar a un hombre de un modo tan radical. Nada excepto haber visto a Cristo realmente cara a cara podría hacer que un hombre entregara tanto y pagara un precio tan alto por la predicación del evangelio (2 Co. 6:4s; 11:22s; Fil. 3:4s).

    ▬ 3. Pablo se sintió movido urgentemente a obrar por Cristo. Para Pablo lo mayor del mundo era la gracia de Dios, el hecho de que Dios lo amaba tanto:

    • Que Dios perdonó sus pecados terribles.

    • Que Dios le permitió seguir y servir a su propio Hijo.

    • Que Dios le permitió proclamar la cura gloriosa para el cáncer del pecado y la muerte, incluso la muerte y la resurrección del Señor Jesucristo.

       Todo cuanto Pablo era y todo cuanto Pablo hizo fue por la gracia, el favor inmerecido de Dios. Como declaró él mismo: “Por la gracia de Dios soy lo que soy”.

       Como Dios había hecho tanto por él, Pablo trabajaba de modo tan diligente por Dios. La palabra “trabajado” (kopiao) significa trabajar hasta el punto de estar cansado y exhausto. Observe su planteamiento: él trabajó más que todos los otros que sirvieron a Cristo. ¿Por qué? Porque se lo debía a Cristo: Él había pecado de modo tan terrible contra el Señor. Note que hasta le da crédito por su trabajo a la gracia de Dios.

       Comentario de filipenses (2:3) Humildad, Humildad de mente: Está el rasgo de humildad o de humildad de mente. Advierta dos puntos significativos.

    ▬ 1. Una iglesia fuerte y activa siempre enfrentará dos problemas para poder levantar cabeza: La rivalidad y la gloria vacía.

    » a. Algunas personas simplemente se esfuerzan por otros. Ellos no han madurado en el Señor aún; por lo tanto, ellos se rinden ante los siguientes aspectos:

       • hablar sobre diferencias • deseo de posición • amar la adulación • celos • deseo de reconocimiento • formación de camarillas • envidia • oposición

       Si no consiguen las cosas a su manera o lo que desean, luchan en contra de la iglesia o de otros miembros. El resultado es la desunión y la división, uno de los crímenes más terribles dentro de la iglesia de Dios.

       “Nada hagáis por contienda 0 por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Fil. 2:3).

       “Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes” (2 Ti. 2:14).

       “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido” (2 Ti. 2:24).

       “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad” (Stg. 3:14).

      “No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio” (Pr. 3:30).

       “Honra es del hombre dejar la contienda; mas todo insensato se envolverá en ella” (Pr. 20:3).

       “No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado” (Pr. 25:8).

       “El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno es como el que toma al perro por las orejas” (Pr. 26:17).

    » b. Algunas personas van a buscar gloria dentro de la iglesia. Pero advierta cómo lo llaman las Escrituras: Vanagloria, que significa gloria vacía. Algunas personas sólo quieren la atención, el reconocimiento, la posición, las adulaciones, las alabanzas, la honra. Quieren que la gente busque su consejo y opinión. Desean estar en los comités principales y ser reconocidos como un líder de la iglesia.

       “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mt. 23:12).

       “Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor” (Lc. 22:24).

       “¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?” (Jn. 5:44).

       “El que ama la disputa, ama la transgresión; y el que abre demasiado la puerta busca su ruina” (Pr. 17:19).

       “Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Is. 14:13-14).

       “Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré. dice Jehová” (Abd. 4).

    ▬ 2. El espíritu que debe prevalecer en una iglesia fuerte es el de la humildad y de la humildad de mente. De hecho, la única forma en que una iglesia puede permanecer fuerte y ser bendecida por Dios es que su gente ande en un espíritu de humildad (véase Estudio afondo 1, Humildad, Fil. 2:3).

        (2:4) Humildad: Está el rasgo de controlar el interés propio o lo que Barclay denomina concentración en el yo. Dicho de manera muy sencilla, un creyente cristiano debe olvidarse de sí. Debe dejar de mirar sus propias cosas, como…

       • ambición • ser rechazado • no ser reconocido • deseos • ser pasado por alto • no ser honrado • posición • ser desatendido • no haber recibido una posición • anhelos • ser ignorado

       Los creyentes deben concentrarse en Cristo y su ministerio para la gente y alcanzar el mundo con el glorioso evangelio de la salvación. No deben concentrarse en sí mismos. El mundo está demasiado necesitado y demasiado desesperado para que cualquier creyente se centre en sí mismo. Se necesita que todo creyente alcance a los perdidos y solos, a los introvertidos y desvalidos, a los hambrientos y a los que tienen frío, a los pecaminosos y destinados a juicio de su comunidad y ciudad, país y el mundo. Todo creyente no necesita estar pensando en sus propias cosas, sino en las cosas de los demás. Debe…

       • visitar • testificar • transmitir • aconsejar • ministrar • alimentar • escuchar • planificar • ayudar • vestir • aconsejar • enseñar

       “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme” (Mt. 19:21).

       “Fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis” (Mt. 25:43).

       “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará” (Lc. 9:23-24).

       “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

       “Como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos” (1 Co. 10:33).

      “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Co. 8:9).

       “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).

    Amén, para la honra y gloria de Dios.